Evidencias en el Nuevo Testamento
de la evolución del ático a la koiné1
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La base de la koiné es el dialecto ático, aunque tenga vocabulario
y algunos elementos jonios, y también algunos dorismos2. En esta
transformación del ático en un nuevo sistema hay que tener en cuenta
que las alteraciones de los sistemas lingüísticos las promueven los
hablantes, y que éstos alteran su habla según las transformaciones que
se producen en el condicionamiento social en que se mueven. Pues
bien, la koiné no es más que una lengua conversacional que surge en
Atenas en un momento (s. V a.C.)3 en que esta ciudad ha pasado a ser
la capital de un imperio y el centro cultural y espiritual más importante
de la Hélade.
La koiné es en su origen la lengua de nivel conversacional de un
pueblo que tuvo a Pericles como líder político y que, disfrutando de
1 Se indica lo mismo con el término ‘koiné’ que con ‘griego helenístico’. Ahora
bien, con ‘griego postclásico’ hablaríamos ya de un período mucho más amplio, porque en
sí indica todo lo posterior a lo clásico, es decir, hasta el ‘griego moderno’. El Antiguo y
Nuevo Testamento están escritos en koiné. Por tanto, hablar de ‘griego bíblico’ está, cuando
menos, desfasado.
2 Sobre los dorismos en la koiné, cf. O. HOFFMANN- A. DEBRUNNER- A. SCHE-
RER, Historia de la lengua griega, Madrid 1973, pp. 252-260.
3 Aunque se constituya en norma en el s. IV a.C.
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106 INMACULADA DELGADO JARA
una constitución democrática para uso interno, impuso sin escrúpulos
el yugo de su imperio a otras ciudades. Atenas, guiada por la política
imperialista de Pericles, aspiró a convertirse en corazón de Grecia y a
expandir su dominio por el continente y ultramar, ambiciosa empresa
para cuya realización necesitaba ante todo lograr la unión de todos los
griegos basada en la comunidad de religión, tradiciones, costumbres y
lengua4. La universalidad lingüística acompañó al imperialismo político.
Más tarde (en los ss. IV-III a.C.), la derrota militar ateniense ante
Macedonia significó una victoria lingüística, el triunfo intelectual de
Atenas: Alejandro Magno llevó el ático al Oriente y lo utilizó como
lengua del imperio. La koiné, ya coloquial, ya literaria, se extendió gra-
dualmente por todo el mundo mediterráneo y más allá.
En la constitución de la koiné hay una variedad que se acopla a
otra y, al mismo tiempo, se da un proceso de regularización, normaliza-
ción, estandardización de este ensamblaje. Porque dos son los concep-
tos fundamentales en una koiné: su extensión y difusión, que rebasa los
primitivos límites del dialecto que le sirve de base, y el prestigio litera-
rio de la variedad de “alta cultura” que en el dialecto de base se integra.
Toda “lengua de tráfico” ha de ser supradialectal y prestigiosa5, ecléc-
tica y ecuménica.
Luis Gil define la koiné del siguiente modo6: “La fase histórica
del ático, en todos los niveles lingüísticos, comprendida desde su difu-
sión general como interdialecto en el período helenístico a su generali-
zación como la única modalidad del griego escrito y hablado en la
época imperial romana, que constituye la base del griego medieval y
moderno”.
Veamos, pues, las principales diferencias entre el griego clásico
(ático) y la koiné o lengua helenística7:
4 Cf. A. LÓPEZ EIRE, “Del ático a la koiné”, en Emerita XLIX, pp. 377-392, espe-
cialmente pp. 381-382.
5 Cf. A. LÓPEZ EIRE, “Historia antigua e historia de la lengua griega: el origen del
griego helenístico”, en Studia Historica (1983) vol. 1, nº 1, pp. 5-19, especialmente pp. 8-9
y 18.
6 L. GIL, “Ojeada a la Koiné: ensayo de caracterización periodológica”, en Minerva
1 (1987), p. 83.
7 CF. A. PIÑERO-J. PELÁEZ, “La koiné y el Nuevo Testamento”, en El Nuevo Tes-
tamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos, Córdoba 1995, pp.
144-180 e I. DELGADO JARA, Gramática griega del Nuevo Testamento. I. Morfología,
Salamanca 2004, pp. 237-246.
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EVIDENCIAS EN EL NUEVO TESTAMENTO DE LA EVOLUCIÓN DEL ÁTICO A LA KOINÉ 107
EN EL CAMPO DE LA FONÉTICA
a) Se da una gran transformación en el sistema vocálico: en la
segunda mitad del s. I de nuestra era estaba ya difundida la nueva pro-
nunciación griega, en la que se confundían i, ei, h, h/ (= i)8, oi, ui y u (=
ü y más tarde, hacia 1000, también = i), e y ai (= e); no se distinguían las
vocales largas de sus breves correspondientes y no sonaba la i suscrita.
Es decir, desaparecen las diferencias de cantidad, se sustituye el
acento tonal por el de intensidad, se eliminan los diptongos (se monop-
tongan) y aparece el iotacismo.
b) El comienzo de la pérdida de la aspiración inicial (psilosis),
que ya no existe en griego moderno, debió de comenzar 400 años a.C.
Así, no es extraño que nos encontremos a veces consonantes aspiradas
ante palabras que en ático llevan espíritu suave, y consonantes sordas
ante palabras que en ático empiezan con espíritu áspero, p.e. ajf<ivdw,
por ajp<ivdw; oujk eu|ron, por oujc eu|ron9.
c) Se generalizaron en la koiné la repartición ática de a– y h, la pro-
nunciación de la u como ü y las -ss- y -rs- de la mayoría de los dialec-
tos (frente a la -tt- y la -rr- del dialecto ático).
d) La elisión y la crasis aparecen menos que en los clásicos; jamás
se eliden las desinencias de los nombres ni de los verbos, ni las de los
pronombres, excepto tou`t ` o en tou`t` j e[sti o toutevsti; las conjuncio-
nes ajllav y dev unas veces eliden, otras no; y las palabras que se unen por
crasis son tov y kaiv, p.e. kajgwv (que aparece 85 veces en el N.T.).
e) La contracción se verifica generalmente como en ático, pero a
veces se omite, y en cambio encontramos otras especiales, p.e.
tamei`on, en vez de tamiei`on; pei``n, en algún códice del N.T., por
piei``n, a causa de pronunciarse ei como i.
f) En cuanto al sistema consonántico, sufrió igualmente una evolu-
ción drástica. Las oclusivas sordas aspiradas (f, q, c = ph, th, ch) se
hicieron fricativas ya desde época helenística; las sonoras (b, d, g = b, d,
g) se hicieron igualmente fricativas salvo tras nasal; la z se convirtió en
silbante sonora; la g se perdió en casos como givgnomai y gignwvskw10.
Son todos fenómenos que se escalonaron a partir del s. IV a.C.
8 Conocido el fenómeno con el nombre de ‘iotacismo’.
9 Cf. B. GOÑI, Gramática griega, Pamplona 1941, p. 245 y C. Eseverri Hualde, El
griego de san Lucas, Pamplona 1963, p. 44.
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108 INMACULADA DELGADO JARA
Encontramos alguna vez en los manuscritos unciales del N.T.,
especialmente en el alejandrino, asimilaciones como éstas: ejm mevsw/,
ejg gastriv, debidas a que no hay separación entre palabra y palabra
(asimilaciones omitidas por los editores modernos); en cambio, se
omite con frecuencia la asimilación de suvn y ejn en composición de
palabra y la elisión de la n de suvn ante z o s seguida de consonante,
p.e. sun<maqhtai`" (Jn 11, 16), sun<zhththv" (1Co 1, 20)11.
Y por último decir, con respecto a la fonética, que la n eufónica se
usa no sólo cuando le sigue vocal, sino también cuando sigue consonante.
EN EL CAMPO DE LA MORFOLOGÍA
Tres características van a marcar este campo, al igual que el de la
sintaxis: una mayor expresividad, una mayor simplicidad y uniformi-
dad, y una ampliación del vocabulario, ya por creación o admisión de
nuevos términos, ya por nuevos sentidos de los ya existentes12. Esto se
constata:
a) en el nombre:
– ciertos sustantivos anómalos fueron sustituidos por sinónimos,
p.e. nau`" por ploi`on;
– la segunda declinación ática es eliminada 13; en su lugar se
adopta la declinación común, p.e. lavo" –ou (= át. lew"); naov" –ou` (=
át. new");
– formas en -rh" y <rh/ de sustantivos en <ra± son corrientes (p.e.
macaivrh" <h/, speivrh", ajrouvrh" y otras)14. También participios en
10 Encontramos las formas givnomai y ginwvskw en lugar de givgnomai y gignwvskw ya
desde el s. V a.C. en las inscripciones jónicas y desde el s. IV a.C. en Atenas.
11 Cf. B. GOÑI, op. cit., p. 245.
12 Cf. M. ZERWICK, El griego del Nuevo Testamento, Pamplona 1997, pp. 195-198.
13 En el N.T. sólo queda como resto el adjetivo i{lew" ‘propicio’, ‘misericordio’ en
Mt 16, 22 y Hb 8, 12; los nombres propios ∆Apollw" (en 1Co 4, 6; Tit 3, 13; Hch 18, 24…)
y Kw'" (en acus. Kw' en Hch 21, 1).
14 Cf. F. BLASS-A. DEBRUNNER, A greek grammar of the New Testament and
other early christian literature. The University of Chicago Press. London 1974, p. 25, pará-
grafo 43 (1).
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EVIDENCIAS EN EL NUEVO TESTAMENTO DE LA EVOLUCIÓN DEL ÁTICO A LA KOINÉ 109
–ui`a toman ocasionalmente -h" –h/ (p.e. eujduivh"), probablemente por-
que ui había pasado a ü;
– algunos nombres propios hebreos o arameos masculinos en -a"
forman el genitivo dórico, en -a, p.e., jIouvda", jAgrivppa", Khfa`", o
Sila" entre otros. Como éstos también se declinan mamwna`" “riqueza”
y borra`" “viento norte”;
– desaparece el dual morfológico y el sentido mismo de la duali-
dad; de ahí que no sea necesaria la distinción entre e{tero" y a[llo" y
que ei|" sustituya a veces a e{tero" o tiv" a povtero" o que prw``to" apa-
rezca en lugar de provtero";
– el acusativo singular de atemáticos (3ª declinación) en -an (en
lugar de -a), p.e. patevran y el acusativo plural en -e" (en lugar de -a"),
p.e. gunai`k` e", igualándose al nominativo en cuanto a la desinencia;
– se produce analogía en las declinaciones: formas raras se regu-
larizan, p.e. klei``da (Lc 11, 52) y cavrita (Hch 24, 27; Jds 4) en lugar
de klei``n y cavrin; basilei`" por basileva" (Mt 10, 18; Lc 21, 12; Ap
16, 14; 19, 19); gonei`" por goneva" (Mt 10, 21; Mc 13, 12; Lc 2, 27;
18, 29; Jn 9, 18); iJerei`" en vez de iJereva" (Mc 2, 26; Lc 6, 4; Jn 1,
19; Ap 1, 6; 5, 10); ghvrou" en vez de gevrw" (en el A.T.); ghvrei por
ghvra/ (en Lc 1, 36); to; a{la" por oJ a{l"…; algunos contractos de la 2ª
declinación como nou`" y plou`" siguen el paradigma de bou`", de la
3ª; encontramos phcw``n por phvcewn (Jn 21, 8; Ap 21, 17); las formas
no contractas ijcquva", ceilevwn, ojrevwn etc.; algunos tipos tienden a
desaparecer, p.e. los temas en -oı y -aı o los temas en -w de la 3ª
declinación;
– hay nombres que vacilan entre las declinaciones (heteróclisis):
entre la primera y la segunda, p.e. JIerosovluma (hJ y tav), eJkaton-
tav r ch" y eJ k atov n tarco"; otros entre la segunda y tercera, p.e.
plou``to" (oJ y tov), e[leo" y zh``lo" (en ático oJ y en la koiné tov); y tam-
bién entre la primera y tercera, p.e. nivkh (hJ y tov);
– sin embargo, hay otros nombres que, sin variar de declinación,
varían en cuanto al género (heterogenia), p.e. limov", que en griego clá-
sico tenía género masculino, en el N.T. aparece unas veces como
masculino y otras como femenino;
– se reorganiza el sistema de los adjetivos: se regularizan los anó-
malos. Asimismo, muchos adjetivos de primera clase que entre los clá-
sicos tenían dos terminaciones empezaron a tomar tres en griego hele-
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110 INMACULADA DELGADO JARA
nístico, y otros de tres terminaciones entre los áticos tienen dos en la
koiné. De hecho, el número de adjetivos de dos terminaciones se
reduce considerablemente15;
– el adjetivo uJgihv" “sano” tiene la contracción irregular en el acus.
sg. uJgih` (en lugar del ático uJgia`); y crusou`" “dorado” tiene el acus. sg.
contracto crusa`n` , en lugar del ático crush`n` ; los genitivos baqevw" (Lc
24, 1) y praevw" (1Pe 3, 4) están tomados de la lengua vulgar;
– el adjetivo plhvrh" “lleno” aparece indeclinable en los papiros
del s. I a.C.;
– el adjetivo verbal en -tevo" aparece únicamente en Lc 5, 38 (blh-
tevon);
– el sistema de pronombres se simplifica, las distinciones sutiles
no se dan: desaparece la distinción ou|to"/ o{de16, ou|to"/ ejkei``no",
o{"Éo{sti"17, ti"Éo{"; se emplea para las tres personas del plural eJautw`n` ,
en vez de hJmw``n aujtw``n, uJmw``n aujtw``n, etc.; también para las tres del
singular con frecuencia aparece el pronombre reflexivo eJautou`; los
pronombres posesivos son poco usados y sustituidos por los genitivos
de los pronombres personales; i[dio", que tanto en griego clásico como
helenístico significaba “particular”, sustituyó en muchos casos a los
adjetivos posesivos; ti" y e{kasto" aparecen en lugar de los pronom-
bres duales povtero" y eJkavtero"; ajmfovteroi, en vez de a[mfw, y en
muchas ocasiones con sentido de pluralidad; e{tero" por a[llo", y
viceversa; ei|" sustituye a e{tero", por la misma razón que en los ante-
riores casos, por fluctuar dualidad y pluralidad; prw'to", que clásica-
mente presupone pluralidad se usa en la koiné en lugar de provtero",
para expresar dualidad; el numeral ei|" se emplea en lugar del pronom-
bre ti" y se convierte en una especie de artículo indeterminado.
Por otra parte, los pronombres se utilizan más frecuentemente18 y
su uso suele ser redundante o pleonástico.
15 Cf. I. DELGADO JARA, op. cit., p. 283.
16 En el N.T. este último se limita casi a la fórmula tavde levgei (Hch 21, 11; Ap 2,
1.8.12.18; 3, 1.7.14).
17 Cf. O. HOFFMANN-A. DEBRUNNER-A. SCHERER, op. cit., pp. 267-268: “El
empleo de o{sti" por o{" es corriente en la koiné; se apoya en la necesidad humana de gene-
ralizar, de caracterizar fenómenos singulares como representantes de un tipo, y en la tenden-
cia a formas más plenamente sonoras […] Antes de la koiné está limitado este o{sti" ‘indivi-
dual’ a Heródoto y pocos pasajes de la literatura ática”.
18 Cf. M. ZERWICK, op. cit., p. 93: “La gran frecuencia en el uso de pronombres se
debe a la tendencia, por así decirlo, “analítica” que se da en toda lengua viva, espontánea,
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EVIDENCIAS EN EL NUEVO TESTAMENTO DE LA EVOLUCIÓN DEL ÁTICO A LA KOINÉ 111
Mención especial habría que hacer en este apartado de pronom-
bres al uso que de ajutov" hace Lucas y que de ejkei``no" hace Juan. En
ambos casos los utilizan para indicar el sujeto en tercera persona, y no
en su sentido intensivo o enfático;
– el adjetivo numeral duvo hace siempre el gen. duvo y el dativo
dusiv, frente a la forma ática dual duoi``n tanto para el genitivo como para
el dativo; en los cardinales compuestos de unidad y decena, centena,
etc., va delante el número mayor como primer elemento, es decir, deka-
tevssare" (Mt 1, 17) en lugar de tessareskaivdeka, dekapevnte (Jn
11, 18; Hch 27, 28; Gal 1, 18) por pentekaivdeka… Tal es el procedi-
miento del griego moderno; por influencia semítica se emplea el cardi-
nal ei|" en lugar del ordinal prw``to", para designar el primer día de la
semana (Mt 28, 1; Mc 16, 2; Lc 24, 1; Jn 20, 1…);
– el sufijo comparativo -tero" se utiliza mucho más que el sufijo
-ivwn. Éste nunca elide la n, ni hace la consiguiente contracción ática.
Únicamente Lucas emplea ocho veces en los Hch la forma pleivou" por
pleivone", y una vez Juan en 4, 41;
– para el grado superlativo, poco usado en el N.T., se prefiere el
sufijo -isto" a -tavto";
– el segundo término de la comparación, además de expresarse
como en griego clásico (o en genitivo o mediante la partícula h[ y el
mismo caso que el primer término), también se puede construir con
parav, uJpevr o ajpov + acusativo, p.e. en Hb 3, 3 ó 4, 12;
– la koiné intenta eliminar comparativos y superlativos irregula-
res. Éstos se elevaron de nuevo al grado comparativo o superlativo
mediante las terminaciones regulares: p.e. meizovtero" (forma regular a
partir de la irregular meiv z wn), ej l acistov t ero" (de ej l av s swn o
ejlavttwn), diplovteron…; el superlativo absoluto es sustituido por el
comparativo precedido del artículo, p.e. oJ meivzwn (Lc 22, 26) o oJ
mikrovtero" (Lc 7, 28);
– puesto que en las lenguas semíticas no hay formas comparati-
vas, también en el N.T. en muchas ocasiones se emplea el adjetivo en
grado positivo en lugar del comparativo o superlativo, p.e. Mc 9, 45; Lc
9, 48; o el comparativo en vez del superlativo y viceversa19. Todas estas
popular, y que consiste en cierta inclinación a explicitar lo que ya está contenido en la natu-
raleza del asunto o en la forma gramatical”.
19 Cf. M. ZERWICK, op. cit., pp. 74-78 e I. DELGADO JARA, op. cit., pp. 120-121.
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112 INMACULADA DELGADO JARA
combinaciones de grados, además de por el influjo semítico, se deben
también a la evolución general de la koiné, que tiende a confundir dua-
lidad y pluralidad20 y, de este modo, la diferencia entre el comparativo
de superioridad y el superlativo relativo se diluye.
b) en el verbo también hay una tendencia reguladora y una pre-
dilección por las formas menos literarias y las perifrásticas o analí-
ticas:
– es eliminado el futuro ático, al igual que la declinación ática, de
ahí que aparezca kalevsw en lugar de kalw` o qerivsw en lugar de qeriw`;
– nacen nuevas formas regulares del aoristo primero en lugar de
formas más complicadas de aoristo segundo; de hecho en griego
moderno éstos últimos ya no existen; pero también del aoristo segundo
se derivan nuevas formas de futuro, p.e., favgomai de e[fagon, eJlw`
de ei|lon. En el aoristo pasivo hay cierta tendencia hacia las formas
segundas, p.e., ejkruvbhn en lugar de ejkruvfqhn, hjnoivghn en lugar de
ajnewvc
/ qhn;
– por obra de la tendencia a unificar las desinencias, los aoristos
segundos toman a veces las del aoristo primero, pero sin -s, o sea, -a,
-a", -e, -amen, -ate, -an en vez de las del imperfecto -on, -e", -e… P.e.
ei\pa" en vez de ei\pe" que se usa otras veces; ei\pan en vez de ei\pon;
e[lqamen en lugar de e[lqomen; eijlavmen por eijlovmen…;
– asimismo, el imperativo aoristo segundo adopta la desinencia
del primero –on en lugar de –eÚ eijpovn en lugar de eijpev o ei[pate en vez
de ei[pete;
– la terminación -san en los aoristos atemáticos se extiende a la 3ª
persona del plural de todos los tiempos secundarios del indicativo (por
-on), p.e. en el imperfecto ejdoliouvsan de Rom 3, 13, o en la forma
ei[cosan de Jn 15, 22 y 24;
– se observa también una tendencia a la igualdad de las desinen-
cias en todos los tiempos secundarios;
– se producen nivelaciones analógicas entre las desinencias del
perfecto y aoristo atemático;
20 Por esta misma razón, como hemos mencionado más arriba, se confunden los
adjetivos prw'to" y provtero", y e[scato" y u{stero", entre otros.
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EVIDENCIAS EN EL NUEVO TESTAMENTO DE LA EVOLUCIÓN DEL ÁTICO A LA KOINÉ 113
– formas anómalas tienden a uniformarse, p.e. oi[damen, oi[date,
oi[dasin, en lugar de i[smen, i[ste, i[sasin; o en el aoristo2 de tivqhmi,
ejqevkamen, ejqevkate, e[qekan, en lugar de e[qemen, e[qete, e[qesan, para
nivelarse con las formas de aoristo1 del sg. e[qhka, e[qhka", e[qhke21;
h\sqa fue sustituido por h\" (en la 2ª persona singular del v. eijmiv); h\n
por h[mhn (en la 1ª pers. sg. del mismo verbo)…;
– en el pluscuamperfecto se utiliza ei para todas las personas del
sg. y pl.;
– la antigua fluctuación de las terminaciones de los imperativos
en la 3ª persona del plural -(o)ntwn, -(e)twsan, en la voz activa, y
-(e)sqwn, -(e)sqwsan, en la voz media-pasiva, se inclina por las últimas;
– en el tiempo perfecto activo del modo imperativo, que en griego
clásico se formaba mediante el participio de perfecto activo más el
imperativo de presente del verbo eijmiv, ahora aparece ya una forma
regularizada, es decir, con la característica temporal -ka- (abreviada)
más las desinencias del imperativo: levluke, lelukevtw, leluvkete,
lelukevtwsan;
– el perfecto de subjuntivo activo se forma perifrásticamente, es
decir, mediante el participio de perfecto activo más el presente de sub-
juntivo del verbo eijmiv; esto es, se regulariza con respecto a la forma-
ción del perfecto de subjuntivo medio pasivo ya clásico y también hele-
nístico;
– el modo optativo toma nuevas desinencias en el tiempo aoristo,
se regularizan: -saimi, -sai", -sai… -saien frente a las áticas -saimi,
-seia", -seie… -seian;
– simplificación del sistema de los verbos contractos; de hecho en
griego moderno los tres antiguos tipos (-avw, -evw y -ovw) se han reducido
a uno. En la koiné se da una gran confusión en las contracciones: los
contractos en -evw toman las de los verbos en <avw y viceversa, p.e. hjrwv-
toun (del verbo hjrwtavw) en vez de hjrwvtwn (Mt 15, 23), ejlew``nto"
(del verbo ejleevw) por ejlou`nto" (Rom 9, 16) o en Jds 22 y 23 ejlea``te
por ejleei``te;
– los verbos líquidos en -aivnw y -aivrw conservan la a incluso
cuando debería convertirse en h por ser impura, p.e. ejkavqara, ejkevr-
dana, ejpifa`n` ai…;
21 Esto mismo ocurre en el verbo divdwmi y i{hmi.
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114 INMACULADA DELGADO JARA
– penetración de una -m en las formas helenísticas lhvmyomai,
ejlhvmqhn, ejpivlhmyi", sullhvmptria, etc. frente a las áticas lhvyomai,
etc.;
– los verbos atemáticos (o en -mi) tienden a ser reemplazados por
los temáticos (en -w), p. e. deiknuvei", ejzwvnnue", ojmnuvein, divdw, iJstavnw.
Ya en Homero están entremezclados con formas temáticas sueltas (p.e.
ejdivdou, dwvh)/ , pero la koiné los reduce decisivamente; i{sthmi, i{hmi,
tivqhmi, divdwmi se mantienen;
– con respecto a los verbos irregulares, señalar que los compues-
tos de baivnw tienen dos formas para el imperativo: katavbhqi y
metavba; y el verbo eijmiv presenta también formas especiales: e[tw (1Co
16, 22; St 5, 12) por ejstw;; h\" por h\sqa, que únicamente aparece en
Mt 26, 69 y Mc 14, 67; h[meqa empieza a fluctuar con h\men;
– el aumento algunas veces se suprime, especialmente en el plus-
cuamperfecto, p.e. paradedwvkeisan en Mc 15, 10; otras, se forma de
distinta manera que en ático22; la r inicial en algunos códices del N.T.
no se reduplica en err, sino en rer, p.e. rJerantismevnoi (Hb 10, 22), en
lugar de ejrrantismevnoi; algunos verbos toman reduplicación ei-, en
lugar de h-.
EN EL CAMPO DE LA SINTAXIS
Podríamos hablar de dos características que son generales y apli-
cables a todo este campo:
– se produce una gran relajación de la normativa clásica. La
amplia zona geográfica que abarca el griego helenístico contribuirá a la
desaparición de lo más irregular, de lo más difícil y de los matices exis-
tentes en el griego clásico;
22 P.e. los verbos mevllw y duvnamai, que tomaban en griego clásico h, toman e en
griego helenístico. En el N.T. aparecen ambas formas.
También habría que anotar que en los verbos compuestos del preverbio prov, donde
podía en griego clásico fundirse la vocal del preverbio con la vocal inicial del verbo en una
especie de contracción (prou-), no aparece dicha crasis en el N.T. P.e., en la forma verbal
proorwvmhn de Hch 2, 25 ni forma crasis ni toma aumento.
Cf. I. DELGADO JARA, op. cit., p. 66, donde se trata este uso y otros especiales del
aumento en el N.T.
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EVIDENCIAS EN EL NUEVO TESTAMENTO DE LA EVOLUCIÓN DEL ÁTICO A LA KOINÉ 115
– de lo anterior se deduce, como ya hemos mencionado en el
campo morfológico, una mayor sencillez y uniformidad.
a) Sintaxis de los casos:
– el nominativus pendens es más frecuente que en griego clásico,
probablemente debido a la influencia de la lengua vulgar; esta cons-
trucción de “caso pendiente” puede darse también con genitivo (2Co
12, 17), dativo (Lc 12, 48) o acusativo (Mt 21, 42), generalmente obe-
deciendo a la atracción inversa del relativo23;
– el nominativo suele sustituir al vocativo, incluso cuando éste
tiene forma propia, debido a la influencia semítica24; la interjección w\,
que en griego clásico solía acompañar al vocativo, se suele omitir. Por
tanto, cuando aparece en el N.T. cabe sospechar una razón especial:
afecto en quien habla (p.e. Mt 15, 28) o indignación (p.e. Gal 3, 1)25;
– el acusativo tendió a convertirse en régimen general, eliminando
algunos usos especiales, como el del genitivo partitivo, que fue susti-
tuido por el acusativo (p.e. Mt 5, 28; 5, 5; Jn 6, 53); en esta misma ten-
dencia, el lenguaje helenístico utiliza verbos intransitivos como transi-
tivos, más que en griego clásico, p.e. ejnergevw, que además de “obrar”
significa “hacer”, “producir”, o maqhteuvw “ser discípulo” o “hacer dis-
cípulos”;
– también se da la sustitución del predicado (nominativo simple o
acusativo) por eij" + acusativo después de givnesqai y ei\nai, sobre todo
en las citas del A.T.26;
– en vez de acusativo de extensión en el espacio o en el tiempo se
emplean construcciones con ejpiv y ajpov (Hch 17, 2; Jn 11, 18) o con
dativo de tiempo (p.e. Rom 16, 25; Lc 8, 29), uso característico del
griego helenístico;
23 Cf. M. ZERWICK, op. cit., pp. 29-32.
24 En hebreo el nominativo con artículo es la única forma de expresar el caso voca-
tivo.
25 El empleo ático de w\ sin énfasis se daría únicamente en el N.T. en Hch 1, 1 (w\
Qeovfile) y 18, 14 (w\ ∆Ioudai'oi), cf. F. BLASS-A. DEBRUNNER, op. cit., pp. 81-82, pará-
grafo 146.
26 Dentro del N.T. ei\nai lleva predicado con eij" solamente en 1Jn 5, 8, cf. M.
ZERWICK, op. cit., p. 33.
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116 INMACULADA DELGADO JARA
– el acusativo de relación, que en griego moderno ha desapare-
cido, empieza a ser raro;
– el genitivo se centra en la función de determinar al nombre;
– se puede hablar dentro del ámbito del N.T. del llamado genitivo
“hebreo”, genitivo atributivo o de cualidad, llamado así por deberse al
influjo semítico. Muchas expresiones que en griego se formularían con
un simple adjetivo son expresadas mediante este tipo de genitivo27, p.e.
ejphv/nesen oJ kuvrio" to;n oijkonovmon th'" ajdikiva" en lugar de a[dikon,
en Lc 16, 8;
– el dativo tiende a desaparecer, hasta que tardíamente (en el s. X)
lo hace; crece, en su lugar, el uso de las preposiciones (eij" + acus.) y el
caso genitivo;
– en contra de esta tendencia general, el griego helenístico emplea
dativo en lugar del acusativo clásico, especialmente con verbos, p.e.
proskunei``n tini o kalw'" poiei``n tini28;
– también aumenta el uso del dativo de relación en lugar del acu-
sativo, p.e. en Hch 16, 5, 1Co 14, 20, Flp 2, 30…
– el dativo locativo llegó a construirse sólo con ejn, siendo susti-
tuido finalmente por eij" + acusativo. Se había borrado la distinción
“donde” y “a dónde”, la quietud y el movimiento, y de ahí la vacilación
entre los adverbios ei[sw “hacia dentro” y e[ndon “dentro” o ejnqavde, que
es utilizado con verbos de ambas significaciones (Hch 16, 28 y 25, 17);
– aparece con gran frecuencia el dativo instrumental con ejn por
influencia hebrea o con diav + genitivo;
– por último, y englobando a todos los casos en general, la ten-
dencia se centra en una sustitución progresiva de formas causales por
giros preposicionales.
27 Cf. M. ZERWICK, op. cit., pp. 36-37.
28 Cf. M. ZERWICK, op. cit., p. 41.
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EVIDENCIAS EN EL NUEVO TESTAMENTO DE LA EVOLUCIÓN DEL ÁTICO A LA KOINÉ 117
b) Sintaxis verbal:
– Las novedades que encontramos se resumen en los siguientes
puntos: –se retrocede en el uso del futuro; –el perfecto tiende a desapa-
recer, contaminándose muchas veces con el aoristo; –se tiende a con-
fundir el modo subjuntivo y el indicativo; –el modo optativo llega a
desaparecer; –los matices de la voz media se desvanecen, también
hasta desaparecer.
Los tiempos
– El futuro es sustituido en muchos casos por perífrasis:
e[somai + participio de perfecto
qevlw, e[cw, mevllw, ojfeivlw… + infinitivo.
Una de las causas es consecuencia de las innovaciones fonéticas
(como el iotacismo o la eliminación de la cantidad vocálica): esto hace
que el futuro sigmático (luvsei") y el subjuntivo de aoristo sigmático
(luv s h/ " ) se quedaran descaracterizados. Como consecuencia, se
encuentra el segundo en lugar del primero y viceversa. Otro motivo es
la remodelación del sistema verbal sobre dos únicos temas, presente y
aoristo. El futuro, como el perfecto, quedó al margen.
– El perfecto va quedando gradualmente fuera del sistema en la
koiné, excepto en el modo indicativo. Aunque no desaparece, pierde su
valor específico y así su autonomía verbal.
Al mismo tiempo, adquieren cierta vigencia perífrasis sustitutivas
de perfecto, como eijmiv + participio de perfecto, aoristo o presente, por
ejemplo h\n didavskwn o también perífrasis formadas por e[cw + parti-
cipio aoristo activo. Con estos giros se expresaba mejor el valor aspec-
tual característico del perfecto.
Los modos
– El optativo empieza un proceso de eliminación que culmina en
200 d.C. Es una innovación de la koiné. Quedó casi totalmente redu-
cido a expresiones estereotipadas de deseo, p.e. mh; gevnoito que apa-
rece 17 veces en el N.T.
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118 INMACULADA DELGADO JARA
El optativo oblicuo, modo que puede sustituir a otro cuando le
rige en una subordinada un tiempo pasado, dejó de usarse. El único
autor que lo utiliza con asiduidad es Lucas.
El optativo potencial con a[n tendió a sustituirse por el futuro y el
imperfecto.
– El subjuntivo deliberativo es usado por el indicativo de presente
o futuro, p.e. tiv ejrou``men “¿qué diremos?” (Rm 3, 5). Tendió a quedar
reducido a las oraciones subordinadas, aunque en fecha helenística fue
importante, en las principales, el uso yusivo.
En el tema de presente se da la misma confusión entre el indica-
tivo y el subjuntivo (ei|" y h/|" / ei| y h/|") que se daba entre el futuro
indicativo y el aoristo subjuntivo. De forma que el modo empieza a
recaer en partículas o en conjunciones, como i{na, o{tan o ejavn, que
requerían el subjuntivo obligatoriamente. Por ejemplo, el subjuntivo
exhortativo suele reforzarse por medio de partículas: deu``ro, “ven”,
a[ge, “haz”, fevre, “lleva”, a[fe" “deja”, “veamos si”.
– De un lado, el infinitivo pierde importancia al ser desplazado
por oraciones subordinadas, por ejemplo, aumenta el uso de i{na más
subjuntivo en vez de los infinitivos dependientes de verbos de voluntad
y otros29; y el uso de o{ti después de verbos de “decir” y “percibir” o
incluso después de un verbo de “opinar”, que en griego clásico sólo
admitía infinitivo. De otro, aumenta el uso del infinitivo sustantivado
con artículo (ejn tw``/, prov tou` y metav to; temporal, prov" to; final, diav
to; causal…) y, después de verbos de movimiento, para indicar el obje-
tivo, en lugar del participio de futuro.
– En cuanto al participio, hay tendencia a convertir el participio
activo declinable y con distinción de géneros, en el gerundio fijo, no
declinable en -nta" del griego medieval y moderno. Esto hace que
abunden los participios absolutos en vez de los concertados.
Aumenta el uso de la construcción perifrástica de ei\nai más par-
ticipio (h\n didavskwn) en lugar de una forma simple del verbo (ejdidavs-
kei), como consecuencia de la tendencia general de la lengua a una
mayor expresividad.
29 Cf. M. ZERWICK, op. cit., p. 169, donde nos dice: “A partir de aquí, i{na
empieza a emplearse casi en lugar de cualquier otro infinitivo, hasta el punto de que en
griego moderno el infinitivo ya no existe, sino que siempre se expresa con nav (= i{na) y sub-
juntivo. En el NT hay muchos vestigios de esta evolución”.
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EVIDENCIAS EN EL NUEVO TESTAMENTO DE LA EVOLUCIÓN DEL ÁTICO A LA KOINÉ 119
El participio de futuro se hizo innecesario frente a las construc-
ciones sinónimas para indicar el fin (subordinada con i{na o el infini-
tivo sustantivado con eij", prov" o e{neka). Casi únicamente Lucas en
Hch expresa, como en el lenguaje clásico, el fin del movimiento con
participio de futuro.
Una fórmula fija en el N.T. (79 veces) ha venido a ser ajpokriqei;"
ei\pen, incluso cuando no preceda nada a lo cuál se responda. Entra
dentro de la línea de los participios gráficos pleonásticos, muchos de
ellos convertidos en el N.T. a fórmulas fijas carentes de valor30.
También es frecuente encontrar en el N.T. participios equivalentes
al infinitivo absoluto hebreo en las citas tomadas de los LXX, p.e. ijdw;n
ei\don (Hch 7, 34), blevponte" blevyete (Mt 13, 14 y Hch 28, 26)…
Las voces
La oposición voz activa/voz media-pasiva pasa a activa-pasiva, en
la que quedan incluidos los matices de la media, unas veces sustituida
por la activa31, otras por la pasiva32. La media quedó reservada casi
exclusivamente al uso reflexivo y recíproco, como variante de la activa;
va retrocediendo hasta desaparecer.
Asimismo se dan casos en contra de la tendencia general: verbos
que en griego clásico eran activos pasan a ser utilizados en voz media en
el lenguaje helenístico, p.e. periblevpomai, ajpekduvomai, fulavttomai…
Referente al N.T. habría que hacer mención a la llamada pasiva
“teológica”, forma que se emplea para evitar nombrar directamente a
Dios, como sucede por ejemplo en las Bienaventuranzas: paraklhqhv-
sontai (Mt 5, 4), cortasqhvsontai (Mt 5, 6), ejlehqhvsontai (Mt 5, 7)…
30 Éstos no suelen ser empleados por Juan en su Evangelio; por lo contrario, lo hace
semíticamente, de forma coordinada, p.e. en 1, 48: ajpekrivqh ∆Ihsou'" kai; ei\pen aujtw'./
31 P.e. aJmarthvsw, át. -somai; gelavsw, át. -somai; diwvxw, át. -xomai; kravxw, át.
-xomai; poiw`, át. -ou`mai.
32 El ejemplo más frecuente en el N.T. es el aoristo pasivo ajpekrivqh (198 veces)
frente al medio ajpekrivnato (7 veces).
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120 INMACULADA DELGADO JARA
c) Sintaxis oracional:
– Preferencia por la coordinación o parataxis frente a la subordi-
nación o hipotaxis. En esto confluyen la lengua popular griega y la
posible influencia de la mentalidad semítica (el Evangelio de Marcos
está construido paratácticamente casi en su totalidad).
– El discurso directo reemplaza al indirecto.
– Uso frecuente, sobre todo en Juan y Marcos, de la conjunción
o{ti para introducir un estilo directo, equivalente a los dos puntos en
español. A este o{ti se le llama recitativo o expletivo33.
– Pérdida de matices entre finalidad y consecuencia. Incluso la
distinción entre i{na y w{ste. El contexto es el que determina.
– Gran simplificación en las antiguas construcciones de infinitivo,
en cuyo lugar aparece frecuentemente i{na con variados sentidos. En el
N.T. aparece i{na, por tanto, en lugar del infinitivo consecutivo, del infi-
nitivo epexegético, dependiendo de un sustantivo y en lugar de un infi-
nitivo en función de genitivo, introduciendo una causal.
– La conjunción i{na, que en griego clásico se empleaba siempre
con subjuntivo u optativo, va a aparecer en griego helenístico con
futuro de indicativo.
– La conjunción consecutiva w{ste va a construirse siempre (salvo
en dos ocasiones, Jn 3, 16 y Gal 2, 13) con infinitivo.
– Incertidumbre en el uso de las partículas condicionales a[n (ejanv )
y eij: p.e. encontramos eij en lugar de ejanv con subjuntivo (Lc 9, 13;
1Cor 14, 5…), lo cual es raro en el lenguaje clásico, mientras que apa-
rece con bastante frecuencia en el lenguaje helenístico y en los LXX;
ejanv en lugar de eij (Lc 19, 40; Ap 2, 22; 1Jn 5, 15…) con futuro y pre-
sente de indicativo. Es decir, las conjunciones eij y ejanv comienzan a
confundirse. De hecho el griego moderno sólo ha mantenido la segunda.
Todos estos fenómenos reflejan la tendencia a una mayor senci-
llez y uniformidad de la que hemos hablado anteriormente.
33 CF. C. ESEVERRI HUALDE, op. cit., pp. 75-76 y B. GOÑI, op. cit., p. 250.
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EVIDENCIAS EN EL NUEVO TESTAMENTO DE LA EVOLUCIÓN DEL ÁTICO A LA KOINÉ 121
d) Preposiciones:
También el sistema preposicional se reorganiza y se simplifica34:
– paso de antiguos adverbios, sobre todo los de sentido local, a
preposiciones impropias que rigen todas ellas genitivo;
– aumento del uso de las locuciones preposicionales;
– el número de preposiciones sigue siendo el mismo que en
griego clásico, excepto en el caso de ajmfiv que ya no se utiliza, pero
ciertos usos han desaparecido o son raros;
– quedan reducidas de significado ajntiv y ajnav en cambio ejn, eij"
y ejk aumentan su uso;
– la variedad del uso decrece también y aumenta el índice de fre-
cuencia de las que siguen utilizándose;
– en cuanto al régimen de los casos, el N.T. presenta la reducción
de los casos regidos; sólo ejpiv, parav y pro" se utilizan para los tres
casos, también debido a que significados afines tienden a identificar
determinadas preposiciones en el lenguaje popular;
– eij" tiende a suplantar a ejn, sobre todo en Marcos y Lucas, espe-
cialmente porque en el lenguaje helenístico comienza a desvanecerse la
distinción entre el movimiento y el reposo35;
– se da confusión entre eij" (interior) y pro" (exterior), que en
cierto modo es correlativa a la que se da entre ejk y ajpov;
– ajpov en muchos casos sustituye a uJpov para introducir el comple-
mento agente; con más frecuencia que en griego clásico parav sustituye
a uJpov para introducir dicho complemento; y también se confunde ajpov
con parav más genitivo36;
– diav más genitivo también aparece en el N.T. para expresar el
agente, en lugar de uJpov;
– uJpevr se confunde a menudo con periv y con menor frecuencia
(en Pablo) también se da la confusión al contrario.
34 Cf. M. ZERWICK, op. cit., pp. 51-80, donde expone detalladamente las peculiari-
dades de las preposiciones en el lenguaje helenístico.
35 CF. F. BLASS-A. DEBRUNNER, op. cit., pp. 110-112, parágrafos 205 y 206, y
M. Zerwick, op. cit., p. 57.
36 Cf. F. BLASS-A. DEBRUNNER, op. cit., p. 95 y p. 113, parágrafos 173(1) y
210(3), y M. ZERWICK, op. cit., p. 54.
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122 INMACULADA DELGADO JARA
Habría que decir que el uso de las preposiciones queda dentro de
la ley general de evolución de la lengua griega que culmina en el griego
moderno: los elementos de significado afín comienzan a identificarse
y, por tanto, a confundirse en el lenguaje popular, y esto trae consigo la
prevalencia del vocablo más fuerte, fonéticamente hablando, hasta
suplantar en muchas ocasiones al rival37.
e) Partículas:
Ocurre algo similar a lo que sucedía en el uso de las preposicio-
nes. Llama la atención el contraste entre la riqueza del griego antiguo y
la pobreza del griego moderno. Expongamos las causas:
1) las partículas que tenían significados afines perdieron los mati-
ces, se confundieron, y al ser sinónimas, fueron desapareciendo. Así
por ejemplo kaiv eliminó a te38, ajllav a ajtavr, aujtavr, dev… En el N.T.
este proceso de eliminación está bastante avanzado: ajtavr y aujtavr
han desaparecido; te aparece sólo 201 veces, ge sólo 28.
2) Cuando la lengua griega se expandió geográficamente los nue-
vos hablantes no fueron capaces de captar el difícil y delicado empleo
de las partículas.
3) Las partículas cumplían una función en la prosodia: variacio-
nes acentuales, entonación y ritmo. También desempeñaban una fun-
ción conectiva. Así, cuando el acento, musical, pasa a ser intensivo, las
partículas perderán importancia.
f) Otros:
– Aumenta el uso de las negaciones ouj mhv con aoristo de subjun-
tivo o futuro de indicativo para inferir más énfasis, especialmente en el
N.T. a las citas de los LXX y en los dichos de Jesús.
37 Cf. para este apartado I. DELGADO JARA, “Estudio de los valores de las preposi-
ciones propias en el griego del Nuevo Testamento”, en Helmantica LV (2004), pp. 149-187.
38 Lucas es el único autor que la utiliza con profusión: 8 veces en el Ev. y 158 en
Hch. Además, la correlación te; … te; (en oposición a la frecuente te; … kaiv) sólo aparece
en Hch 26, 16.
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EVIDENCIAS EN EL NUEVO TESTAMENTO DE LA EVOLUCIÓN DEL ÁTICO A LA KOINÉ 123
– En el N.T. ouj se emplea con modo indicativo y mhv con el resto
de los modos, simplificándose la distinción clásica entre el ouj objetivo
y el mhv subjetivo.
– Aparece la negación ouj… pa'" donde los clásicos utilizarían el
pronombre oujdeiv", por influencia del hebreo39; también es una nega-
ción semítica ei|" … ouj = oujdeiv".
– La partícula a[n se suele suprimir en la apódosis de las oracio-
nes condicionales, no sólo con verbos que significan obligación, con-
veniencia o necesidad, como ocurría ya en griego clásico, sino también
con otros.
– Habría que destacar el excesivo uso de la conjunción kaiv, tanto
para los comienzos de los relatos como para la unión de las proposicio-
nes, especialmente en Marcos.
– Se da la confusión y el intercambio entre eij mhv “a no ser”,
“excepto” y ajllav “sino”, p.e. en Mt 12, 4; Mc 4, 22… y la explicación
se debe a la influencia del arameo40.
– La conjunción plhvn, que en griego clásico tenía un sentido limi-
tativo, “excepto”, “salvo”, en el N.T. adquiere un sentido adversativo,
al igual que dev o ajllav.
En resumen, podríamos concluir, después de haber analizado los
distintos aspectos del lenguaje helenístico, que se da una mayor ten-
dencia a la expresividad y un impulso hacia la simplificación y senci-
llez, bien por la evolución del lenguaje griego popular como por la
influencia de la lengua hebrea. El factor de regularización que hemos
estado viendo está presente en toda lengua koiné, en toda “lengua
común”, en virtud de la cual se elimina de ella todo lo que de idiomá-
tico poseía el dialecto de base (en este caso el dialecto ático) sobre el
que se desarrolla41.
También conviene insistir en el ámbito dentro del cual está
inmersa la lengua del Nuevo Testamento, que no es otro que el del dia-
lecto koiné.
39 Cf. M. ZERWICK, op. cit., pp. 90-91 y 181, y C. ESEVERRI HUALDE, op. cit.,
p. 99.
40 Cf. M. ZERWICK, op. cit., pp. 189-191.
41 CF. A. LÓPEZ EIRE, “Del ático a la koiné”, en Emerita XLIX, p. 387.
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124 INMACULADA DELGADO JARA
SUMARIO
En el presente artículo se estudian las principales diferencias y
transformaciones del griego ático y la koiné o lengua helenística, cen-
trándose el autor en el Nuevo Testamento. Se abordan los campos de la
fonética, de la morfología del nombre y del verbo, de la sintaxis de los
casos, del verbo y oracional, de las preposiciones y de las partículas. Se
puede constatar a través del análisis de estos diferentes aspectos que se
da una mayor tendencia a la expresividad y un impulso hacia la simpli-
ficación, uniformidad y sencillez, bien por la evolución del lenguaje
griego popular como por la influencia de la lengua hebrea. Se produce
una gran relajación de la normativa clásica; la amplia zona geográfica
que abarca el griego helenístico contribuirá a la desaparición de lo más
irregular, de lo más difícil y de los matices existentes en el griego clá-
sico. El factor de regularización que se puede observar en el N.T. está
presente en toda lengua koiné, en toda “lengua común”, en virtud de la
cual se elimina de ella todo lo que de idiomático poseía el dialecto de
base (en este caso el dialecto ático) sobre el que se desarrolla.
ABSTRACT
In this paper the author studies the main differences and transfor-
mations of Attic Greek and Koine (Hellenistic language), concentrating
on the New Testament and paying attention to the fields of phonetics;
noun and verb morphologies; syntax of cases, verbs and sentences;
prepositions; and particles. The analysis of these aspects confirms that
there is a bigger tendency to expressivity and at the same time an
impulse to simplification and uniformity, due either to the evolution of
popular Greek language or to the influence of Hebrew. An important
easing of Classical rules took place, and the wideness of the geograp-
hic area covered by Hellenistic Greek contributed to the disappearance
of the most irregular and difficult elements and also of the Classical
Greek nuances. The regularization factor which can be observed in the
New Testament is present in every koiné, “common”, language, by vir-
tue of which any idiomatic element in the basic dialect (in this case,
Attic) from which it evolves, is eliminated.
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