Nin Os y Maestros Por El Camino de Alfabetizacion126 166
Nin Os y Maestros Por El Camino de Alfabetizacion126 166
Rosemberg, Celia
Escolar, 2004.
ISBN 987-98481-3-6
Subsecretario de Educación
Prof. Alberto Sileoni
Financiamiento de la edición
Programa Infancia y Desarrollo
(Fundación Arcor y Fundación Antorchas)
Editor responsable
Red de Apoyo Escolar
Diagramación
Andrea Di Cione
Producción editorial
Tres Almenas
[email protected]
www.tresalmenas.com.ar
ISBN: 987-98481-3-6
módulo 5
> Cuando los niños y los adultos usan el lenguaje, generalmente no piensan sobre
su estructura. Cuando alguien escucha hablar a un amigo, presta atención a lo que éste
quiere comunicarle y no dice ni piensa: “Ah, ahora usa un plural, si dice los pájaros
quiere decir que son más de uno”. En la conversación las personas interpretan
directamente las ideas o los significados que escuchan y responden haciendo
uso de los conocimientos que poseen sobre la estructura del lenguaje, pero sin
tomar conciencia de esa estructura. Pueden comprender y producir emisiones sin
pensar sobre el artículo que van a usar, el verbo o los sonidos de las palabras.
Sucede lo mismo que cuando miramos por una ventana: vemos la calle, los árboles o las
montañas a lo lejos, pero no nos detenemos a mirar el vidrio, no le prestamos atención
excepto que haya alguna razón para hacerlo. Si el vidrio está sucio y entorpece la visión
o nos interesa ese cristal, el foco de nuestra atención se desviará del paisaje al vidrio.
La estructura del lenguaje es como el vidrio: transmitimos e interpretamos significados
pasando a través de los sonidos y de la gramática sin tomar conciencia de estas estruc
turas.21
> Sin embargo, hay ocasiones en las que los niños y los adultos no usan el lenguaje
para comunicar significados a otras personas, sino que lo toman, consideran su estruc
tura sonora y gramatical, como un objeto de juego, placer y reflexión:
Una niña de 4 años estaba hablando con su mamá y le dice: “Mamá, dame una
manzana, ana, ana, banana, ana… Todos riman”.
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• en las preguntas y los comentarios espontáneos de los niños pequeños que están
aprendiendo a hablar,
Ignacio: Ato.
• en las preguntas y los comentarios que hacen los niños que han comenzado el
aprendizaje de la escritura,
• en los comentarios de los niños que hablan un dialecto diferente del estándar y
se encuentran con el dialecto estándar en el habla de los maestros y en la escri
tura,
Elisa, una niña de primer año, hija de madre y padre paraguayos, comenta a su
maestra: “¿Viste, seño? Vos decís: ‘Yuvia’, pero io digo: ‘luvia’. Pero quiere decir lo
mismo porque las dos escribimos lluvia”.
En estos casos en los que el lenguaje se torna un objeto de interés y reflexión, los niños
y los adultos adquieren conocimiento sobre su estructura, esto es, conocimiento meta-
lingüístico o conciencia lingüística.
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Como el lenguaje está formado por diferentes unidades (sonidos, palabras, oraciones y
discursos), los niños y las niñas que lo toman como objeto de juego y reflexión pueden
ir desarrollando conciencia de cualquiera de estas unidades y del uso apropiado de
algunas de sus formas según la situación de comunicación. Hay entonces distintos
tipos de conciencia lingüística, que implican conocimientos diferentes:
> Conciencia sintáctica o conciencia de que las oraciones están bien formadas
según las reglas de la lengua.
Entre los 4 y 7 años, los niños están muy atentos al significado y no a la estructura del
lenguaje. Cuando se les pregunta, por ejemplo, si decir “Ayer papá pintó el cerco” está
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bien dicho, pueden contestar que no, porque su papá sólo pinta paredes. Rechazan ora
ciones gramaticalmente correctas si su significado contradice su experiencia.
Cuando el niño tiene conciencia sintáctica puede darse cuenta de que cometió un error
de lectura. Por ejemplo, si lee “Las niñas fue a la escuela”, puede identificar el error por
la falta de concordancia entre el sujeto y el verbo. Los niños demuestran tener con
ciencia sintáctica cuando pueden decir si una oración es gramaticalmente correcta o no,
o corregir una oración incorrecta.
> Conciencia pragmática o conciencia sobre qué formas del lenguaje son apro
piadas al contexto de comunicación.
La conciencia pragmática es la habilidad para darse cuenta de que uno como hablante
u otras personas hacen un uso apropiado o no del lenguaje. Así por ejemplo, una expre
sión usada en la conversación familiar puede no ser apropiada para la comunicación
escrita.
En un grupo de primer año, los niños y su maestra, luego de leer un texto sobre
los sapos, formulan y escriben preguntas para averiguar información sobre estos
animales.
Maestra: Sí.
Maestra: ¡Ah, eso!, si es cierto que hacen pis en los ojos. (Dicta.) “Si es verdad…”
Maestra: ¿Cómo podemos decir para escribir “que te mean”? Hay otra manera.
Vamos a ordenarnos y vamos a escribir. Primero: “Si te hacen pis en los ojos”, por
que a veces queda mejor ponerlo así cuando uno lo escribe (…) Parece que Juan
La conciencia del uso apropiado del lenguaje implica también darse cuenta de que el
discurso de otra persona no es coherente, no tiene sentido, porque afirma algo que
después se contradice: “A mí me gusta ir al cine. Por eso nunca voy al cine”.
> Este módulo se centrará en un tipo de conciencia lingüística –la conciencia fono
lógica– porque resulta de fundamental importancia para descubrir el principio alfabé
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tico. En los módulos siguientes se retomará y ampliará el tratamiento de los otros tipos
de conciencia lingüística (la conciencia léxica, la sintáctica y la pragmática), ligados más
directamente con la comprensión y la producción de textos.
> Las palabras del lenguaje humano son estructuras fonológicas, combinaciones de
sonidos o de fonemas. Cuando los niños pequeños aprenden a hablar, van armando
representaciones mentales de los sonidos que forman una palabra. Estas representacio
nes les permiten identificar una palabra cuando la escuchan y, con el tiempo, producir
palabras de manera cada vez más completa. Esto significa que los niños pequeños pue
den usar su conocimiento de los sonidos de las palabras para comunicarse, pero aún no
pueden reflexionar sobre este conocimiento, es decir, no tienen conciencia fonológica.
El desarrollo de la conciencia fonológica –esto es, la conciencia de que las palabras
están formadas por sonidos– se apoya en el conocimiento que los niños ya tienen de la
forma fonológica de las palabras y es fundamental para que éstos puedan acceder a la
alfabetización.
La mayoría de los niños y las niñas, antes de aprender a leer y a escribir, no se dan cuen
ta de que las palabras están formadas por sonidos, es decir, no tienen conciencia fono
lógica. ¿Por qué no atienden a los sonidos?
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• Porque, como ya se dijo, cuando los niños escuchan una emisión o alguien les
habla, atraviesan la estructura sonora de la palabra y sólo se interesan por el sig
nificado.
Maestra: Viene un barco cargado de cosas que tienen nombre que empieza con
mmm.
Juan: Mesa.
Ana: Mono.
Daniel: Mate.
M. José: ¡Yerba!
Maestra: María José, no tenés que pensar en la cosa. Tenés que pensar en el nom
bre, en los sonidos que tiene y en cómo empieza.
Pero en la otra vuelta del juego se repite la situación cuando los niños tienen que
Daniel: Beso.
Marta: Bicho.
Pedro: Boca.
M. José: River.
• Porque no encuentran los sonidos en el habla en forma separada uno del otro.
No hablamos separando l-o-s-s-o-n-i-d-o-s y diciendo uno después del otro, sino
que coarticulamos, esto es, articulamos prácticamente al mismo tiempo los soni
dos que forman una sílaba. Para decir “Susana” un hablante, al pronunciar la s
ya está redondeando los labios como para decir la u. Está juntando la s y la u en
su. El habla es un continuo sonoro en el que los sonidos no se producen separa
dos, uno por uno.
Entonces, ¿cómo puede el niño descubrir que las palabras están formadas por
sonidos? Si el niño no descubre los sonidos, tampoco puede aprender las correspon
dencias sonido-letra, porque ¿con qué va a relacionar una letra si no puede inferir del
continuo del habla el sonido correspondiente a esa letra?
Algunos niños llegan a descubrir los sonidos a partir de las rimas y los juegos con el len
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guaje. Pero otros, especialmente aquellos que no han tenido oportunidad de participar
en estos juegos, para adquirir conciencia fonológica requerirán una enseñanza especí
fica y más sistemática en la que se recreen las situaciones de enseñanza implícita que
tienen lugar en algunas familias.
> Los niños y las niñas van adquiriendo conciencia fonológica al ir desarrollando dis
tintas habilidades:
- darse cuenta de que dos o más palabras riman, y decir palabras que rimen,
- darse cuenta de que dos o más palabras comienzan o terminan con el mismo
sonido o tienen un mismo sonido en el medio, y decir palabras que comiencen o
terminen con el mismo sonido,
- darse cuenta de qué palabra resulta si alguien la dice en pedacitos (s-o-l = sol),
- darse cuenta de qué sonidos y cuántos componen una palabra,
- darse cuenta de qué palabra resulta si se le quita a una palabra el sonido inicial
(pala = ala).
Cuando las niñas y los niños han adquirido una o varias de estas habilidades, ya han
logrado atender a la estructura sonora de la palabra, dejando de lado el significado.
Pero no todas estas habilidades son igualmente difíciles. Por ejemplo, resulta mas fácil
para los niños darse cuenta de que dos palabras riman o comienzan con el mismo soni
do que las otras habilidades.
> Muchos niños hacen sus primeros intentos de leer y escribir cuando aún no han
Hay niños y niñas que, ya desde pequeños, pueden leer y escribir unas pocas palabras.
Para leer estas palabras han aprendido a reconocer algún rasgo, por ejemplo la Z del
la letra z suena como ssss, sino que memorizaron la relación entre esos trazos de la Z y
la palabra entera.
También para escribir han aprendido de memoria el trazado de una secuencia de letras,
Las estrategias que emplean los niños para leer y para escribir estas primeras palabras
son semejantes porque en ellas se recurre a la memoria y no se analizan los sonidos que
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forman las palabras. Se diferencian, sin embargo, porque mientras que para la lectura
seleccionan una única pista a fin de leer toda la palabra, en la escritura deben memo
rizar el trazado de todas las letras y su secuencia.
> Para algunos niños esta lectura y escritura de memoria es parte de los primeros
momentos del proceso de alfabetización, porque comienzan a atender a la escritura
como marcas que tienen significado. Al mismo tiempo, los adultos que interactúan
con estos niños les enseñan a copiar, a descubrir qué dicen las marcas, les proponen
juegos orales con palabras (rimas, trabalenguas, adivinanzas), les dicen, por ejemplo,
que mesa empieza con la m de mamá y señalan cuándo una palabra empieza como
la de su nombre. Todas esas situaciones conducen a los niños a desarrollar conciencia
fonológica y a aprender algunas correspondencias letra-sonido. Por este camino van
más allá de la lectura y la escritura de memoria y empiezan a analizar las palabras
para leerlas y escribirlas.
Pero no todos los niños pueden seguir este recorrido, porque si no participan de
situaciones para adquirir conciencia fonológica, avanzan a un ritmo muy lento o
continúan usando una estrategia de memoria que sólo les permite leer y escribir
unas pocas palabras.
Para que los niños y las niñas puedan escribir todas las palabras es necesario que desa
rrollen conciencia fonológica.
> Cuando los niños desarrollan conciencia fonológica y conocen algunas correspon
dencias, comienzan a usar una estrategia analítica para escribir palabras: repiten la
palabra, la dicen varias veces, la van analizando sonido por sonido y recuperan las letras
correspondientes.
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Para analizar las palabras en sonidos, los niños prolongan los sonidos, que es
una estrategia que utilizan espontáneamente para poder identificarlos y así
producir escrituras más completas.
Entre la prolongación de sonidos y el desarrollo de la conciencia fonológica se da una
relación de interacción: cuanto más conciencia fonológica tiene un niño, mayor es su
habilidad para prolongar sonidos. A su vez, la prolongación ayuda al niño a descubrir
los sonidos en las palabras que pronuncia y así contribuye al desarrollo de la conciencia
fonológica.
En el siguiente intercambio los niños colaboran entre sí para prolongar los soni
dos y escribir las palabras.
Maestra: A ver, Dieguito, ya escribiste: “Yo todos los días me saco 10”. Ahora te
Todos estos niños están usando una estrategia analítica para escribir palabras aun
que tengan diferente grado de dominio de ella.
Los niños y las niñas pueden emplear una estrategia analítica aunque, por el grado de
desarrollo de sus habilidades metalingüísticas y de sus conocimientos sobre las corres
pondencias, no escriban aún las palabras en forma convencional.
> La necesidad que tienen los niños de escuchar los sonidos para poder escribir,
cuando están dando sus primeros pasos en este aprendizaje, se manifiesta no sólo en
las situaciones de escritura en colaboración como la de Dieguito y sus amigos, sino tam
bién en las situaciones en las que para escribir solos se autodictan mientras escriben,
esto es, se dictan a sí mismos las palabras en voz alta. En el autodictado recortan la
palabra en forma secuencial, prolongan los sonidos, los identifican y aplican sus cono
cimientos de las correspondencias o preguntan por las letras antes de escribir.
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> El autodictado indica que los niños no se basan para escribir en una secuencia
memorizada de letras, como en las primeras escrituras del nombre cuando aprenden a
escribirlo mediante la copia, sino que realizan el análisis fonológico de la palabra.
Ingrid, una niña de 8 años que estaba repitiendo primer año y no escribía ningu
na palabra, se incorporó a un programa especial de apoyo a la alfabetización, en
el cual se planteaban situaciones para promover el desarrollo de la conciencia
fonológica. En una oportunidad, cuando ya había avanzado en el dominio de las
habilidades fonológicas y de escritura, comentó a su maestra: “Porque antes para
escribir yo decía: ‘Voy a poner la n, voy a poner la j’ y estaba todo mal; escribía
cualquier cosa. Y ahora yo repito bien toda la palabra y así sé qué tengo que
poner”.
Ella se había dado cuenta de su cambio de estrategia (escribir no es poner cual
quier letra sino las correspondientes a los sonidos), lo que le permitió escribir en
forma convencional.
Así como Ingrid, los niños comienzan a analizar fonológicamente las palabras repitién
dolas lentamente para sí e identificando y deslindando los sonidos. El análisis de las
palabras en sonidos no es una tarea cognitiva sencilla para los niños.
La dificultad que experimentan algunos niños al comenzar el aprendizaje se ilustra en
el siguiente intercambio entre una maestra de primer año y uno de sus alumnos. La
maestra apoya el proceso de escritura del niño realizando el análisis de la palabra junto
con él, paso a paso. Esta acción conjunta le proporciona al niño el modelo de una estra
tegia de análisis que luego podrá emplear para autodictarse en situaciones de escritu
ra individual.
Luego de la lectura del texto “El pez pescador”, la maestra contesta por escrito,
junto con un niño, algunas preguntas sobre este texto y sobre otro leído ante
riormente, “La rémora”.
Maestra: ¿En qué se parecen la rémora y el pez pescador? ¿Qué tienen de igual
Nicolás: Pescados.
Nicolás: Con la p.
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Nicolás: Son. La o.
Maestra: Antes de la o, ¿qué te falta? Hay un sonido más; a ver si te das cuenta:
ssson.
> Sin el andamiaje de la maestra, las dificultades que los niños experimentan para
separar los sonidos se manifiestan en errores: en la escritura de los niños faltan muchas
letras. Por ejemplo, escriben “AO” por pato. ¿Por qué? Porque los niños separan con
facilidad la palabra en sílabas pero tienen mayor dificultad para deslindar los
sonidos que forman la sílaba. Al separar en sílabas, identifican rápidamente las
vocales porque éstas se pueden percibir mejor en el continuo del habla que las conso
nantes.
> A medida que los niños adquieren conciencia de los sonidos, omiten
menos letras y van completando su escritura, pero continúan omitiendo algunas
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letras, con mayor frecuencia la segunda letra de los grupos consonánticos (la l o la r de
pl, como en plato; de pr, como en premio; de tr, como en tren; tl, ar, etc.) y la n y la s
cuando son la tercera consonante de una sílaba, como por ejemplo en fantasma.
Estas omisiones se deben a que en los grupos consonánticos, la l o la r están tan pega
das a la vocal que el niño no se da cuenta de que hay dos consonantes. Algo similar
sucede con la n y la s.
> A pesar de estas dificultades, aprender a escribir en español es más fácil que en
otras lenguas. El español es una lengua amigable –ayuda al aprendiz de escritor– debi
do a que su sistema ortográfico es simple.
> En español, las relaciones entre los sonidos y las letras son directas, una a una, en
la mayoría de los casos. El sonido /a/ siempre se escribe como a y la letra a siempre se
lee como el sonido /a/. Este tipo de relación uno a uno se da en: e, o, m, n, ñ, l, p, t, d,
rr, ch, f, h.
En los demás casos, aunque la relación no es muy compleja, puede dar lugar a errores
de ortografía y de lectura. De hecho el sonido /s/ puede encontrarse escrito como s,
c, z; el sonido /b/, como b y v; el sonido /j/ como g y j; la /i/ como i, y. Sin embargo, estas
relaciones indirectas no entorpecen el progreso en el aprendizaje de la escritura por
que en español el niño puede escribir como suenan muchas palabras y éstas se corres
ponden con la escritura convencional.
Además, si los niños ven con frecuencia y escriben en forma convencional las palabras
que presentan dificultades ortográficas, como vaca, las aprenden rápidamente porque
desde muy pequeños pueden tener conciencia ortográfica, esto es, conciencia de que
hay sonidos que pueden escribirse de distinta manera. Muchas veces los niños mani
fiestan sus dudas sobre las correspondencias y la ortografía apropiada mediante pre
guntas.
Una maestra de primer año estaba escribiendo junto con los niños un texto sobre
formas de pescar. Los niños señalaban que se puede pescar con botas adentro del
Maestra: Muy bien, Florencia, se puede pescar desde un bote. Escribo. (Escribe:
137
Las preguntas de los niños tienen que ser siempre valoradas y respondidas. Revelan sus
reflexiones sobre el lenguaje y la información que necesitan para continuar con su pro
ceso de aprendizaje.
> Cuando los niños desarrollan conciencia fonológica pueden comenzar a leer reco
nociendo palabras al convertir las letras en los sonidos que les corresponden y juntar
estos sonidos. Mientras que para escribir los niños tenían que poder prolongar y des
lindar los sonidos, para leer deben poder hacer una síntesis de los sonidos, juntarlos.
¿Por qué es importante este aspecto del proceso de aprendizaje de la lectura?
Si se escucha a un lector experto cuando lee en voz alta, puede observarse que reco
noce las palabras con rapidez y precisión y, cuando termina de leer, puede relatar
lo que ha leído porque lo ha comprendido. La mayor parte de los niños que están
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aprendiendo a leer, en cambio, lee con dificultad y esfuerzo, letra por letra o sílaba por
sílaba y muchas veces no comprende lo que leyó. ¿Cómo llegaron muchos adultos
y niños mayores a ser lectores expertos? ¿Los lectores expertos tuvieron que rea
lizar el esfuerzo de aprender a convertir las letras en sonidos?
> Cuando los niños comienzan a relacionar la escritura y el habla y dejan de leer de
memoria, deben aprender a convertir las letras en sonidos y a hacer una síntesis de
esos sonidos, a juntarlos. Este proceso se conoce con el nombre de recodificación
fonológica.24 La recodificación es lenta y trabajosa en un principio pero con la prácti
ca se vuelve automática, permitiendo la identificación rápida y precisa de las palabras
y facilitando el proceso de comprensión: solamente si el reconocimiento de palabras se
ha automatizado y demanda poco esfuerzo, los lectores disponen de los recursos cog
nitivos necesarios para la comprensión del texto que está leyendo. ¿Qué camino reco
rren los niños para llegar a leer palabras en forma fluida, precisa y rápida?
> En un principio, los niños y las niñas que desarrollan conciencia fonológica rela
cionan alguna letra de la palabra que quieren leer con el sonido correspon
diente y adivinan el resto de la palabra a partir de esa pista. Pero leer no es adivi
nar y a menudo esta estrategia los conduce a error, porque confunden palabras que tie
nen letras que coinciden, como pelo y pato.
A medida que los niños conocen más correspondencias, pueden comenzar a leer pala
bras convirtiendo todas las letras que ven escritas en los sonidos que corresponden.
Llegan a dominar este proceso de recodificación gradualmente:
Florencia, una niña de primer año, intentaba leer la palabra fila con ayuda de su
maestra.
139
usaba anteriormente: reconoce una letra (la f) y adivina la palabra sin atender al
aventuras de Tomás, la maestra entrega a los niños tarjetas con palabras escritas.
• Los niños recodifican más rápidamente y en voz baja, y luego pronuncian la pala
bra completa en forma fluida.
> Estas diferentes formas de leer palabras no se presentan como etapas sucesivas
sino que pueden darse en un mismo momento del aprendizaje. Tanto la palabra como
aspectos de la situación pueden afectar el desempeño de los niños al leer.
• Los niños pueden apoyarse en el contexto tanto de la situación como de las otras
palabras del texto que están leyendo para identificar una palabra o reconocer
un error que han cometido.
Nancy y Gisela, dos niñas de primer año, leían una lista de animales que el grupo
140
Gisela lee mano por mono, pero ella misma duda de su lectura, porque las niñas saben
que están leyendo una lista de nombres de animales. De este modo, Gisela se apoya en
la información que le da el contexto de la situación de lectura para detectar su error.
En una situación de lectura de palabras aisladas, sin un contexto que los ayude, los
niños pueden no detectar sus errores de lectura ante una dificultad de recodificación.
Darío: ¡Paleta!
• Las palabras que tienen grupos consonánticos como br, pr, cl, pl son más difíciles
de leer que aquellas que no los tienen.
141
• La forma en que los niños leen depende de la familiaridad que tengan con las
palabras. Así por ejemplo, un niño puede reconocer con mucha velocidad y pre
cisión palabras muy frecuentes como gato, casa o sol, pero recodifica con esfuer
zo palabras desconocidas. Cuando el niño lee muchas veces una palabra, ésta se
torna para él más familiar y, cuando vuelva a encontrarla, la leerá con menor
esfuerzo y mayor rapidez.
Para llegar a ser lectores expertos los niños y las niñas deben tener muchas oportuni
dades de leer que les permitan adquirir la fluidez necesaria para poder hacerlo en
lugar a que el proceso de recodificación se vuelva cada vez más rápido y segu
ro y se supere el silabeo.
> Los maestros pueden proponer actividades para que los niños logren automatizar
el proceso de lectura.
Luego de leer el cuento “El príncipe torpe”, una maestra de segundo año presen
tó en tarjetas las palabras más importantes de la historia.
Ayelén: Príncipe.
Otra situación que contribuye a que los niños adquieran fluidez es la lectura repetida
de textos. Para que esta situación tenga sentido, es necesario que el maestro plantee
un objetivo que resulte atractivo a los niños y los motive a practicar la lectura: leer un
texto varias veces para sí antes de leerlo a otros.
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Una maestra de tercer año dio lugar a una situación de lecturas repetidas a partir
de un cuestionario que los niños iban a hacer al grupo de segundo año. Pidió a los
niños que leyeran cada pregunta varias veces, para poder leer bien después a sus
compañeros.
Maestra: “Hay mucha gente que se parece a las brujas, pero no lo es. Estas pre
guntas pueden ayudar a saber si esa persona es una bruja o no. Ahora contestá
estas preguntas”. (La maestra lee las preguntas que llevó escritas en un afiche.)
Ustedes van a practicar y les van a leer las preguntas a los chicos de segundo.
Jimena: Es verdad.
María: No importa, porque igual si ya contestaste que sí a dos, sos una bruja.
Leer varias veces el mismo texto o tener que leer palabras rápidamente lleva a que los
niños adquieran fluidez y a automatizar el proceso de lectura. Cuando los niños leen
palabras con fluidez, sin deletrear ni silabear, pueden comprender mejor los textos.
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Las situaciones de juego con sonidos que desarrollan conciencia fonológica facilitan el
aprendizaje de la lectura y la escritura.
> Los niños que en su hogar leen poesías, conversan y reflexionan con sus padres,
hermanos y abuelos sobre el lenguaje, desarrollan, en estas situaciones de enseñanza
implícita, conciencia fonológica y otros conocimientos que podrán usar para compren
der el sistema de escritura.
> Los niños que no tienen en su hogar oportunidades de participar en estas situa
ciones informales de juego con el lenguaje (de rimas, canciones y poesías) y de lectura
y escritura de palabras y textos en colaboración necesitarán que el maestro las recree
en el aula con un objetivo explícito de enseñanza y de modo más sistemático.
> Las situaciones mediante las cuales el maestro puede contribuir a que los niños
desarrollen conciencia fonológica son:
- juegos de reconocimiento y producción de rimas,
- juegos de identificación del sonido inicial y final de una palabra,
- juegos de síntesis de sonidos: los niños tienen que juntar los sonidos de una pala
bra que fueron pronunciados en forma separada,
- juegos de prolongación de sonidos.
Estas habilidades tienen diferente nivel de dificultad, que conviene que la maestra
tenga en cuenta al planear una progresión en las situaciones. Son más fáciles las
situaciones de rima que aquellas en las que se atiende al sonido inicial o final de una
palabra. Éstas, a su vez, son más sencillas que los juegos de síntesis de sonidos. Lo más
difícil para los niños resulta prolongar los sonidos de una palabra.
En cada uno de los juegos se va incrementando la participación del niño, de la identi
ficación a la producción. Los niños pueden primero reconocer cuándo dos palabras
riman y sólo después inventar ellos mismos una rima. Pero cuando se integra un nuevo
tipo de situación, como por ejemplo los juegos con sonido inicial o segmentación, no se
abandona la anterior. Así por ejemplo, aunque los niños puedan ya producir rimas sen
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Las situaciones frecuentes de juegos con palabras y en las que se leen y comparten poe
sías y canciones conducen naturalmente a los niños a atender a las palabras que riman.
Se pueden plantear distintas situaciones.
tarjetas con dibujos de objetos cuyos nombres rimaban de a pares. Cuando éstos
Maestra: Hay que juntar las tarjetas con las cosas que riman. Sol, ¿con cuál rima?,
¿con zapallo?
Todos: ¡No!
Todos: ¡Sí!
Todos: No.
Todos: Sí.
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• Decir palabras e invitar a los niños a que digan otras que riman.
• Decir tres palabras, dos que rimen y una no, y los niños descubren
la palabra entrometida.
• Cantar o decir una poesía que los niños conocen y cambiar las palabras
que riman. Los niños lo corrigen.
• Inventar rimas.
Maestra: Bueno, busquemos algo que suene parecido a una. Por ejemplo, los
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> En las primeras situaciones de juegos con rimas, las maestras y maestros no intro
ducen la escritura para que la atención de los niños se centre exclusivamente en los
sonidos. A medida que los niños desarrollan mayores habilidades de conciencia fono
lógica, la maestra puede introducir la escritura para escribir las rimas que los niños
dicen o para leer y marcar en el texto las rimas. De ese modo los niños empiezan a rela
cionar los sonidos con las letras.
En un grupo de niños de primer ciclo, la maestra trajo una poesía y los chicos más
grandes (de segundo y tercer año) la leyeron mientras que los más chicos señala
ban las rimas.
Elisa: “Una gata y un gato se casaron un día / y hubo fiesta en la casa donde el
gato vívía”.
Maestra: Yohana, marcá una rima acá. (Yohana señala día y vivía.) A ver, muy
bien, vivía. ¿Con qué rima vivía? ¿Dónde hay una parecida? ¡Muy bien! Día con
vivía.
región”.
Maestra: A ver. Marcá vos una rima, Rodrigo. Déjenlo Pensar. Leé todo. (Lee las
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El sonido inicial de las palabras resulta el más fácil de identificar porque los niños deben
atender solamente al primer segmento de las palabras, que puede ser separado de los
demás.
> El reconocimiento del sonido inicial comienza a menudo con el nombre del niño,
cuando se da cuenta de que hay otras palabras que empiezan como las de su nombre.
El trabajo con el nombre propio es una actividad muy significativa para el niño porque
el nombre está relacionado con su identidad.
Una maestra de primer año escribe en el calendario los nombres de los niños que
deben realizar determinadas tareas cada día. En una oportunidad eligen los niños
Maestra: Vamos a anotar los nombres de los chicos que colaboran con la limpie
za del aula cada día. ¿Alguien de ustedes sabe dónde dice “lunes”?
Maestra: Ramón. A ver, señalá donde dice “lunes”. Bien. ¿Hay algún nombre de
Lucas: Lucas.
Maestra: Lucas. Muy bien. ¿Te animás a buscar tu nombre, Lucas, a ver si está por
Maestra: Muy bien. Lucas encontró su nombre. Si nos fijamos, lunes empieza
Vero: Martes.
Walter: M.
Maestra: Entonces martes es ésta. Micaela, ¿te animás a buscar tu nombre? Acá
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> Otra situación que lleva a los niños a atender al sonido inicial puede realizarse con
tarjetas con dibujos.
Una maestra de primer año llevó dos grupos de tarjetas; separó a los niños en dos
Walter: A. La a.
Maestra: Muy bien. Entonces, de este grupo de tarjetas tienen que sacar una tar
jeta con una palabra empiece con…
Niños: A.
Sandra: Auto.
Juan: Auto.
Niños: Sí.
Maestra: Listo, entonces las vamos a dejar acá dadas vuelta. Ahora le toca a
Ramón.
Las situaciones en las que se juega a identificar el sonido final de una palabra contri
buyen a que los niños atiendan a la estructura de las palabras y vayan más allá del soni
do inicial en su análisis. Una situación apropiada para el trabajo con el sonido final es
el juego del eco, tal como se ve en el siguiente intercambio.
Maestra: Ahora vamos a hacer así: vamos a jugar al eco. Yo digo una palabra y
Niños: Cachilo.
Elisa: Sí.
Maestra: Puede ser que en algunos lugares haya un eco tan fuerte que repite
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todo. Pero nosotros vamos a hacer un eco que no tiene tanta fuerza, por eso no
puede repetir todas las palabras enteras; repite sólo un pedazo de la palabra, el
final de la palabra. Miren: si yo digo: “Rodrigo”, el eco dice: “Igo, igo”. Ahora yo
digo: “Yohana”.
Maestra: ¿Y para hacer un eco que tiene tan poquita fuerza que le alcanza sólo
Niños: Aaaaa…
Niños: Ooooo…
La prolongación de los sonidos de las palabras es una de las actividades más impor
tantes para el desarrollo de la conciencia fonológica. Esta actividad resulta difícil de
realizar porque los adultos tienden a recortar las palabras diciendo sonido por sonido:
“m-e-s-a” o a deletrear: “eme - e - ese - a”. Pero no se trata de deletrear diciendo el
nombre de las letras, sino de prolongar un sonido de la palabra por vez en sucesivas
repeticiones: sssol-soool-solll.
Para que los niños presten atención a los sonidos y al orden en que se suceden en la
palabra se puede recurrir a un cuadro. La maestra coloca un dibujo en el pizarrón, por
ejemplo de una mesa, y hace un cuadro, con tantos espacios como sonidos tenga la
palabra.25
A medida que prolonga un sonido, va sumando cruces.
mmmesa x
meeesa x x
messsa x x x
mesaaa x x x x
Los niños pueden realizar este juego colocando sobre su escritorio tantos elementos
(piedritas, tapitas) como sonidos identifican en las palabras.
150
> En un principio la maestra tiene que modelar el proceso de prolongar los sonidos
e invitar luego a los niños a hacerlo y a atender al sonido que queda más tiempo en la
boca. De esta forma los niños se apoyan en su propia articulación para ir despegando
e identificando los sonidos sucesivos que forman las palabras.
Es conveniente comenzar a contar los sonidos con palabras formadas por sonidos fáci
les de prolongar: a, e, i, o, u, m, n, s, f, j, l, ll, b, d, g, rr. Las consonantes p, t, k, ch no se
pueden prolongar, por lo que hay que repetirlas varias veces tratando de no producir
una vocal de apoyo: se debe pronunciar p-p-p-p, y no pe, pe, pe.
Una maestra de primer ciclo, luego de leer la poesía “El sapito glo-glo”, les dijo a
los niños que el sapito hablaba raro, alargando los sonidos. Los niños jugaban con
la maestra a hablar como el sapito. La maestra traía dibujos y los niños tenían que
Maestra: Estamos diciendo “bo”. Tenemos que separar el sonido. ¿A ver? Bbbbbb
oooooo.
Sandra: Bbbboottttaaa.
Un juego para que los niños puedan juntar los sonidos de las palabras que han sido pro
logadas consiste en introducir un personaje que hable diferente como, por ejemplo, un
extraterrestre.
Una maestra de una sala de 5 que realizó una experiencia de alfabetización tem
prana recurrió a un extraterrestre que se llamaba Dimpi Dompi.
Maestra: Ustedes querían saber algunas cosas sobre Dimpi. Vamos a hacerle las
preguntas y yo las voy a contestar como lo haría Dimpi Dompi, ¿sí? Y ustedes me
van a decir qué es lo que dice Dimpi. Entonces en la primera pregunta que pen
saron, ustedes le preguntaban: “¿De qué planeta venís?”, y Dimpi, escuchen cómo
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Adrián: Marte.
Maestra: Vamos a ver ahora cómo nos contestaría Dimpi la segunda pregunta:
“¿Cómo hablás?”, y oigan cómo les contesta Dimpi: “Aaa-sss-íííí”. ¿Cómo habla
Dimpi?
Maestra: Yo estoy hablando como hablo siempre, muy bien, pero ¿cómo habla
Dimpi?
Maestra: Habla de una manera muy rara, pero ¿qué tiene de raro esta manera de
hablar?
Rocío: Repite.
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Algunas sugerencias
1 Con los otros maestros pueden recordar juegos con sonidos que les gustaban
cuando eran chicos (rimas, trabalenguas) para compartir con los niños. También
pueden pedir a los padres de los niños o a otros familiares que les digan rimas y
juegos con palabras que a los niños les gusten.
4 Con otros maestros pueden pensar cómo explorar y diagnosticar las habilidades
fonológicas de los niños y las niñas. ¿Pueden identificar las palabras que riman?
¿Y producir rimas? ¿Pueden decir si dos palabras comienzan o terminan con el
mismo sonido? Al decir palabras que empiezan igual, ¿dicen sólo palabras que
comienzan con la misma sílaba o pueden decir palabras que comparten el primer
sonido pero no el segundo? Cuando prolongan los sonidos de las palabras, ¿pue
den despegar todos o sólo prolongan las vocales?
5 Antes de realizar las actividades del día, junto con otros maestros pueden leer la
propuesta de trabajo e identificar las situaciones que se proponen para desarro
llar las habilidades de conciencia fonológica de los niños. Pueden evaluar la con
veniencia de agregar alguna actividad o discutir la mejor forma de implementar
las que se proponen (por ejemplo, decidir cuándo conviene pedir a los niños que
prolonguen los sonidos de las palabras para que las escriban, etc.).
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7 Los maestros pueden analizar juntos las escrituras que los niños producen espon
táneamente y relacionar los progresos que éstos van haciendo en escritura con el
desarrollo de la conciencia fonológica: pueden evaluar cómo omiten progresiva
mente menos letras, cómo dejan de omitir letras en las palabras sencillas pero con
tinúan omitiéndolas cuando aparecen grupos consonánticos, etc.
8 Entre compañeros pueden evaluar las habilidades de lectura de los niños y rela
cionarlas con el desarrollo de la conciencia fonológica: ¿Pueden los niños leer
algunas palabras? ¿Qué tipos de palabras (palabras cortas, largas, familiares, no
familiares)? ¿Emplean una estrategia analítica para leer o solamente leen las pala
bras que conocen de memoria? ¿Hay niños que necesitan oportunidades adicio
nales para leer?
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