LOS ANÉLIDOS
Su cuerpo suele ser alargado, muy blando y está formado por anillos.
No tienen esqueleto externo de ningún tipo.
Los anélidos no tienen patas. Se desplazan mediante movimientos de
estiramiento y contracción de su cuerpo, o bien algunas especies se
ayudan de unos filamentos rígidos llamados quetas.
Se alimentan, principalmente, de las sustancias nutritivas que extraen del
medio en el que viven: el agua, en el caso del nereis, o de la tierra
húmeda, en el caso de la lombriz.
Los anélidos tienen un sistema circulatorio abierto, formado por un vaso
sanguíneo que bombea la sangre para que salga hacia los órganos.
Algunos anélidos, como la lombriz, presentan respiración cutánea, es
decir respiran a través de la piel; mientras que en otros anélidos
acuáticos, como el nereis, la respiración es branquial, mediante
membranas muy finas que filtran el agua y absorben el oxígeno que
contiene.