TEMA 2 CONDUCTA HUMANA
-LA ORGANIZACIÓN SOCIAL DE LA PRISIÓN-
ORGANIZACIÓN SOCIAL DE LA PRISIÓN: CONTROL FORMAL E
INFORMAL. CÓDIGO DEL RECLUSO, JERGA Y LENGUAJE.
SUBCULTURAS CARCELARIAS. FENÓMENOS DE HACINAMIENTO Y
CONDUCTA DEL RECLUSO. EFECTOS PSICOLÓGICOS DE LA
RECLUSIÓN. FACTORES DETERMINANTES. CONSECUENCIAS
FÍSICAS Y PSICOSOCIALES. PRISIONIZACIÓN Y SOCIALIZACIÓN.
ÍNDICE
1. INTRODUCCIÓN.
2. ORGANIZACIÓN SOCIAL DE LA PRISIÓN. CONTROL FORMAL E INFORMAL.
2.1 LA ORGANIZACIÓN FORMAL.
2.2 LA ORGANIZACIÓN INFORMAL O SOCIAL.
2.3 TIPOS DE CONTROL.
3. CÓDIGO DEL RECLUSO. JERGA Y LENGUAJE.
3.1 EL CÓDIGO DEL RECLUSO.
3.2 JERGA Y LENGUAJE.
4. SUBCULTURAS CARCELARIAS.
4.1 LA SUBCULTURA DELINCUENTE.
4.2 LA SUBCULTURA CARCELARIA.
5. FENÓMENOS DE HACINAMIENTO Y CONDUCTA DEL RECLUSO.
5.1 EFECTOS DEL HACINAMIENTO.
6. EFECTOS PSICOLÓGICOS DE LA RECLUSIÓN.
6.1 FACTORES DETERMINANTES.
7. CONSECUENCIAS FÍSICAS Y PSICOSOCIALES.
7.1 CONSECUENCIAS FÍSICAS O SOMÁTICAS.
7.1.1 Problemas sensoriales.
7.1.2 Alteraciones de la imagen personal.
7.1.3 Agarrotamiento muscular (tensión muscular).
7.2 CONSECUENCIAS PSICOSOCIALES.
8. PRISIONIZACIÓN Y SOCIALIZACIÓN.
ANEXO I – Diccionario de la jerga de la cárcel.-
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1. INTRODUCCIÓN.
La vida en la prisión, como en cualquier otro lugar, está determinada por las relaciones que
se establecen entre las personas que componen la institución. Sin embargo las
características definitorias de la institución carcelaria tienen consecuencias o efectos
devastadores influidos, sin lugar a dudas, por el ambiente.
Como afirma Humberto Maturana: “el aprendizaje es un fenómeno de transformación
congruente en la convivencia”, por tanto la convivencia determina el aprendizaje y el
aprendizaje es el elemento que nos guía por uno u otro camino. El camino de la
prisionización está claramente marcado en esta institución por las formas que se establecen
de convivencia, una institución que tiene entre sus objetivos el de la privación de libertad.
2. ORGANIZACIÓN SOCIAL DE LA PRISIÓN. CONTROL
FORMAL E INFORMAL.
Podemos considerar la prisión como una organización social. Desde este enfoque el énfasis
no se pone en la conducta delictiva, en el recluso y su problemática (rehabilitación
penitenciaria), sino que se refiere a la actuación sobre la persona que se encuentra en la
prisión, sea ésta interno o funcionario, y actuando sobre la interacción de ambos y los
elementos estructurales que posibilitan la relación.
La forma más sencilla de definir una Organización es la de "grupos sociales estructurados,
permanentes y con una finalidad". En concreto, los elementos conceptuales de cualquier
tipo de Organización son los siguientes:
• Un grupo humano definido.
• Con permanencia en el tiempo.
• Orientado a un fin común.
• Dotado de una jerarquía de autoridad y responsabilidad.
• En el que sus miembros desarrollan actividades y tareas diferenciadas.
• Que requiere una coordinación racional e intencionada.
• Que interactúa con el ambiente externo.
Las investigaciones que se han efectuado sobre la organización social de la prisión han
tenido en cuenta variables físicas, psicológicas y sociales:
- En el plano físico se ha estudiado la incidencia de malas condiciones higiénicas,
deficiencias de las instalaciones sanitarias, régimen alimenticio desequilibrado
o insuficiente, etc., así como las derivaciones patógenas de dichas circunstancias
(tuberculosis, enfermedades venéreas, etc.).
- En el plano psicológico se ha prestado atención al potencial agresivo de los
internos y al comportamiento falaz y carente de sinceridad. También se han
evaluado las anomalías de personalidad que se derivan de las largas
estancias en prisión ("síndrome carcelario", caracterizado por alteraciones en
laemotividad,enla comprensión y pensamiento, y en las relaciones sociales).
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- En el plano social se ha afirmado que existen dos mundos: el interior de la prisión
y el extramuros, existiendo entre ellos unas interacciones específicas, donde los
internos intentan no ser vistos en el exterior como un "delincuente", mientras que
dentro de la prisión intenta mantener cierto estatus de poder y veteranía.
En toda Organización existen dos tipos de relaciones con distinta forma de interacción y
distinta forma de ejercer el control que son:
A) LA ORGANIZACIÓN FORMAL
Es aquella que se distingue por objetivos prefijados, con procesos de trabajo estipulados,
que tiene estructuras rígidas y nada se deja a la espontaneidad, sino que está planificado,
incluso las relaciones entre sus miembros están diseñadas para poder cumplir los objetivos.
Se trata de una institucionalización de las tareas, las esferas de actividad y las relaciones de
autoridad. Ello genera unas relaciones sociales, unos valores y unas normas que marcan la
convivencia y el clima de la organización.
La organización formal se divide en dos grupos claramente diferenciados: internos y
profesionales.
B) LA ORGANIZACIÓN INFORMAL O SOCIAL.
Es aquella generada a partir de la estructura formal pudiendo ambas convivir perfectamente
en una organización, aunque desarrollando dentro de ésta sus propias relaciones sociales,
normas y valores. Esta organización es necesaria porque las relaciones interpersonales
disminuyen la monotonía y la fatiga del trabajo, facilitan la comunicación y mejoran el
prestigio y la personalidad de los sujetos.
No son creadas intencionadamente para conseguir algún fin, no tienen por qué plantear
objetivos explícitos y las relaciones entre los sujetos no se encuentran dirigidas ni
estructuradas.
C) TIPOS DE CONTROL.
Cada uno de estos tipos de organización ejerce su tipo de control, de tal forma que
tenemos:
A) Las instancias formales de control, que vienen oficialmente establecidas, reguladas y
especificadas en un cuadro de obligaciones y prohibiciones y respaldadas por un sistema de
recompensas\castigos. Se han descrito tres instancias básicas:
a.1) los grupos secundarios: se corresponden a grupos creados en el trabajo, en
el vecindario, de forma espontánea o artificial, con un número amplio o sin
límites de miembros, sin necesidad de interacción cara a cara. La pertenencia a
estos grupos se hace con aceptación de normas. Es instancia formal porque están
establecidos los premios y castigos.
a.2) el lenguaje especializado, que actúa como medio de entendimiento y
cohesión entre los componentes del grupo. Puede ejercer control tanto el lenguaje
técnico del especialista como el argot de determinados grupos.
a.3) la coerción: el empleo de la fuerza por los medios oficiales, legitimados para
ello por las leyes o normas consensuadas.
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B) Las instancias informales de control, que no tienen respaldo institucional, sino que se
basan en las relaciones interpersonales del grupo, adoptando variadas formas basadas en
la espontaneidad y la aceptación de sus miembros. Destacan:
b.1) los grupos primarios, de formación espontánea, con número restringido,
interacción directa, donde todos se conocen (familia, escuela y pandilla).
b.2) las presiones del grupo: conformidad, que ejerce gran influencia sobre la
conducta de sus miembros (miedo a ser excluido del grupo).
b.3) los agentes de socialización: familia, escuela y amigos. Ellos son los que
socializan al individuo.
Las instancias de control informal pueden ser más temidas que las formales, ya que en
ellas aparecen dos características: mayor imprecisión de las conductas a controlar y falta de
proporcionalidad entre el castigo y la infracción.
En el medio penitenciario, son instancias de control formal la Comisión Disciplinaria, la
Junta de Tratamiento, el Consejo de Dirección, etc. y son instancias de control
informal determinados grupos de funcionarios, el código del recluso, etc.
3. CÓDIGO DEL RECLUSO. JERGA Y LENGUAJE.
Dentro de la organización informal de una prisión hay que destacar la forma en que los
internos se organizan fuera de las normas. La manifestación más clara es el código del
recluso y la subcultura carcelaria (Clemmer, 1940).
(Ver ANEXO I – Diccionario de la jerga de la cárcel.-)
3.1 CÓDIGO DEL RECLUSO.
A pesar de la variedad de poblaciones penitenciarias se ha descrito un único sistema de
valores de los reclusos que suele adoptar la forma de un código que recoge modelos de
conducta para los internos.
Son normas de conducta derivadas de la subcultura carcelaria para defender los intereses
de los reclusos. Estas normas coexisten junto a las normas oficiales.
El principio fundamental de este Código puede formularse así: "Los reclusos se abstendrán
de cooperar con los funcionarios en cuestiones de disciplina y no facilitarán nunca
información alguna, especialmente cuando ello pueda perjudicar a un compañero" (García y
Sancha. 1985).
Se trata de unos valores que subrayan la lealtad, la solidaridad, la valentía y la dureza de
carácter, así como la severidad de las sanciones para quienes lo quebranten.
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Contenido del código del recluso.
Siguiendo a Sykes y Messinger se han propuesto cinco tipos de normas:
1. Normas que imponen cautela (ver, oír y callar), según las cuales cada uno debe ir a lo
suyo sin inmiscuirse en los asuntos de los demás. Nunca revelar asuntos de otros, no
"chivarse".
2. Normas que señalan la conveniencia de "no ser conflictivo": mantener una actitud de
frialdad y no perder los nervios más allá de lo permitido por los líderes. Aguantar con proeza
las contrariedades diarias y no utilizar la violencia más que ante las provocaciones.
3. Normas que giran en torno al mantenimiento del "yo", manifestando virilidad,
haciendo frente a los infortunios diarios, problemas, frustraciones, resistiendo con dignidad.
Se prescribe aquí ser duro y resistente.
4. Normas que ordenan hostilidad y desconfianza hacia los funcionarios,
estableciendo una actitud negativa hacia ellos.
5. Normas que prescriben no explotar a los débiles mediante la fuerza, fraude o
engaño. No llevar a cabo abusos, no faltar a la palabra, pagar deudas, etc. Aunque sólo se
llevará a cabo en el grupo de "colegas".
No obstante, este código se sigue de manera más teórica que práctica: se promulga de
manera verbal constantemente, pero en la práctica se incumple por miedo a las sanciones o
por encontrar mayor recompensa en otro tipo de conductas.
3.2 JERGA Y LEN GUAJE
Uno de los rasgos más característicos del mundo subcultural es el empleo de una jerga o
vocabulario específico integrado por vocablos originales o por voces comunes a las que se
les ha dado una nueva significación.
El término jerga hace referencia al lenguaje especial de ciertas profesiones o grupos.
Conforme va avanzando el proceso de prisionización, el interno va asumiendo determinadas
palabras exclusivas de la cárcel, así como una entonación peculiar e incluso una
gesticulación diferente.
Así el lenguaje se convierte en otro elemento más de exclusión y marginación. Entre las
características de este lenguaje podemos destacar:
• El uso de términos exclusivos del medio penitenciario, por ejemplo "tigre" en
vez de “baño", "chabolo" en lugar de "celda”.
• El empleo de frases breves y poco elaboradas, lo que lleva a un lenguaje
rígido.
• El objetivo del lenguaje no es la comunicación sino exclusivamente
informativo.
Se caracteriza por ser un léxico eminentemente práctico, ambivalente y no
comprensible para quien no esté inmerso en ese medio subcultural. Es un lenguaje muy
pobre en matizaciones personales y expresión de las emociones.
En España se ha hecho alusión, como jerga delincuencial, al llamado "caló" (lenguaje propio
de los gitanos), como un ejemplo más de identificación colectiva de grupos marginales.
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En el terreno estrictamente simbólico de la comunicación delictiva se ha prestado especial
atención al fenómeno de la estigmatización y comunicación delincuencial a través del
tatuaje. Las razones de los delincuentes para tatuarse son principalmente tres: el ocio y la
desocupación, la imitación y la diversión. Resulta sin embargo enigmático el uso de tatuajes
visibles que facilitan la identificación policial.
4. SUBCULTURAS CARCELARIAS.
Al entender la prisión como una organización social debemos referirnos al término de cultura
organizacional, que es lo que permite a los sujetos tener una identidad y poder comunicarse
en torno a un proyecto común. Toman especialmente valoren una cultura las instituciones,
las costumbres, las creencias, los valores y las actitudes. La cultura es la mentalidad típica
que adquiere todo individuo que se identifica con una colectividad. No obstante, cada
organización cuenta con distintos departamentos, unidades, áreas de actuación específica,
y surgen varios ambientes. Es entonces cuando se habla de subculturas.
El término subcultura se refiere a un sistema social en el que rigen valores, normas y
símbolos propios que suelen coincidir sólo parcialmente con la cultura superior y dominante
y que sin embargo se diferencian claramente de ella.
Encontramos dos tipos de subculturas relacionadas con el ambiente delictivo:
4.1 LA SUBCULTURA DELINCUENTE.
Entendida como un sistema de valores y creencias que fomentan la comisión de actos
delictivos, confiere rango social sobre la base de tales actos y especifica la clase de
relaciones que se han de mantener con las personas que están fuera del mundo social de
los delincuentes. Como representante de este planteamiento se encuentra Cohén y su
Teoría de la Subcultura Delincuente.
4.2 LA SUBCULTURA CARCELARIA.
Que es el producto del sistema de valores y actitudes que los individuos llevan, los cuales
conforman una determinada cultura donde se lleva a cabo el proceso de socialización. Este
proceso de fragua mediante el código del recluso y el proceso de prisionización. Dicho
término fue acuñado por Clemmer en 1940 y se refiere a la asimilación de los hábitos, usos,
costumbres y cultura de la prisión. Los efectos más destacados son:
• El aumento del grado de dependencia de los internos.
• La devaluación de la propia imagen y la disminución de la autoestima.
• El aumento de los niveles de dogmatismo y autoritarismo.
• El aumento de la ansiedad.
El ingreso de una persona en prisión supone su aislamiento afectivo y social y conlleva la
pérdida de sus roles sexuales, familiares y sociales, y produce un deterioro de su propia
identidad y autoestima. Su comportamiento es supervisado continuamente por los
funcionarios y corregido coercitivamente por un sistema de normas formales que le exigen
subordinación. Como consecuencia se desarrolla un código de normas y valores en contra
de las normas y fines formalmente establecidos por la Institución. Esto es el código del
recluso y en esas normas se socializa la persona que ingresa en prisión.
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5. FENÓMENOS DE HACINAMIENTO Y CONDUCTA DEL
RECLUSO.
La primera característica de este sistema social, donde es difícil la soledad y el
hacinamiento es habitual, es la imposibilidad de evitar a los demás y sólo cabe el "escape
psicológico".
Por hacinamiento se entiende la condición demográfica ambiental caracterizada por alta
densidad y restricción de espacio (Freedman). Por su parte, Stokols lo considera como un
estado subjetivo, psicológico, en el que influyen las características del ambiente, las
características del individuo, la experiencia de hacinamiento en el plano psicológico y
fisiológico, y las respuestas de tensión. En definitiva, la experiencia de hacinamiento
sobrevendría en condiciones de alta densidad (condición necesaria) solo en el contexto en
que otros factores (personales, culturales, sociales) sensibilizaran al individuo a percibir la
situación a través de sus efectos negativos. Así distinguimos entre densidad (condición
puramente física) y hacinamiento (concepto psicológico).
El hacinamiento en la prisión es uno de los problemas más frecuentes, aunque la
introducción del sistema celular, la división en módulos, la separación interior \ la
clasificación hayan ayudado a paliarlo.
5.1 EFECTOS DEL HACINAMIENTO.
Cuando se produce la masificación aparecen los siguientes efectos:
1. Aumentan las tensiones v la conflictividad entre los internos, y entre éstos y los
funcionarios.
2. Se incrementan los actos de indisciplina amparados en la situación de anonimato por
la masificación.
3. Degradación del medio ambiente, empobreciendo las condiciones higiénicas y
sanitarias.
4. Hay mayor dificultad para el tratamiento (observación, clasificación, ocupación,
trabajo)
5. Aumenta la tasa de suicidios, muertes y problemas de salud.
En todo caso, los estudios han puesto de manifiesto la relación positiva entre la experiencia
de hacinamiento y el aumento de las conductas violentas y problemas de salud.
6. EFECTOS PSICOLÓGICOS DE LA RECLUSIÓN.
FACTORES DETERMINANTES.
El efecto psicológico de la reclusión en el interno es un tema que desde siempre se ha
abordado con una doble finalidad. Para unos, los partidarios de las penas duras y la
intimidación, el bien de defensa social, el escarmiento y la expiación del crimen, la prisión no
provoca efectos irreversibles, en todo caso, nunca serán peores que los provocados a la
víctima. Para otros, los partidarios de la reeducación, la intervención con el sujeto y la
búsqueda de la reforma o dotación de competencias para subvenir a sus necesidades,
como indica el art. 59.2 LOGP, la reclusión es un mal necesario donde hay que intervenir al
objeto de recuperar para la sociedad a uno de sus miembros de pleno derecho.
La legislación penitenciaria española, en consonancia con el art. 25.2 CE, se inclina de
forma clara por la segunda de las finalidades antes indicadas.
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Para que la prisión no provoque unos efectos mayores de los que trata de remediar se hace
necesario conocer qué consecuencias produce la vida en prisión sobre la personalidad del
interno, qué factores intrapenitenciarios, externos e individuales inciden sobre esas
consecuencias. Se parte de la idea de que la experiencia del encarcelamiento tiene que
influir en la personalidad, en las aptitudes, en los valores y en la conducta. De hecho, el
sentir popular suele denostar a las prisiones porque no reeducan, destruyen la personalidad,
no intimidan, son la universidad del crimen, etc.
Es innegable que el proceso de encarcelamiento produce una serie de efectos sobre el
individuo que lo sufre, el tiempo pasado influye del mismo modo a como lo hace en otras
instituciones. Grosso modo pueden identificarse efectos espaciales (ambiente arquitectónico
y estructura tísica) y efectos temporales (el paso del tiempo en prisión: prisionización). Pero
el tema central provocador de los distintos efectos es una mezcla de ambos y se conoce en
la literatura como "clima social". Este concepto hace referencia al ambiente subjetivo o
psicológico de una organización, a la atmósfera que se alcanza en un grupo. Esa atmósfera,
una vez alcanzada, influye y determina la conducta de los individuos pertenecientes al grupo
y se erige en característica definidora y distintiva del mismo. El concepto de clima social
implica la actividad cognitiva del sujeto para subjetivar la información proveniente del medio
y elaborar juicios acerca de ese ambiente. Esa percepción puede ser influida por
dimensiones psicológicas (personalidad) y por variables estructurales (habitaciones
reducidas, por ejemplo).
La cárcel es profundamente limitadora, no sólo para la mente y la vida social del preso sino
también para su propio cuerpo. El ser humano, tanto a nivel mental como social y biológico,
no está hecho para vivir en cautividad. Por eso, para estudiar los efectos del internamiento
penitenciario, hemos de empezar por las consecuencias somáticas, pero esto lo veremos
más tarde.
6.1. FACTORES DETERMINANTES.
Según Clemente, los factores determinantes de los efectos psicológicos de la reclusión
son (4):
A. Los factores espaciales de la reclusión. El tema es abordado desde la Psicología
ecológica, considerando la prisión como un escenario de conducta donde es de interés
estudiar las relaciones que se producen entre el ambiente y los internos. La prisión puede
ser considerada un escenario de conducta (un ambiente) donde confluyen los internos, los
funcionarios y la arquitectura en cada caso: hay diferencias de ambiente entre régimen
cerrado, ordinario y abierto. La estructura tísica modula la relación. En concreto se han
distinguido tres tipos de estructuras vinculadas con la función de las prisiones:
- Estructuras que permiten la realización de programas de reintegración social con
escasas diferencias, en el aspecto exterior al menos, con las viviendas
familiares. A este diseño corresponden las Unidades Dependientes de nuestra
legislación.
- Estructuras pensadas para que los sujetos estén recluidos un periodo temporal no
muy largo bajo la idea de que el objetivo no es el control del interno, sino que éste
pueda ser rehabilitado. A este diseño corresponden los CIS y Secciones Abiertas y
también las prisiones de régimen ordinario cuando establecen programas para
facilitar la reinserción social (caso de programas de drogas, formación
profesional ocupacional, etc…).
- Estructuras de alta seguridad, con el objetivo del control máximo del interno. A este
diseño corresponde el régimen cerrado.
Dependiendo del tipo de estructura aparecerán efectos concretos sobre la
personalidad siendo éstos más o menos pronunciados según el tipo de diseño.
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B. Los factores temporales de la reclusión. El ingreso en prisión y el posterior día a día
agrega unos efectos a la mera presencia del espacio. Valverde (1984) y Clemente (1997)
han sistematizado qué pasa con el paso del tiempo en los internos de una prisión, tenemos
así:
- Una adaptación al entorno anormal de la prisión. La reclusión es un claro ejemplo de cómo
unas conductas adaptativas dentro de lo penitenciario pueden ser desadaptativas fuera de
él. Conviene recordar que el proceso de adaptación al medio penitenciario tiene unas
consecuencias:
1) exageración de las situaciones, es costumbre ampliar el sufrimiento sentido: por la
muerte de un pariente lejano, la pérdida del destino, etc.;
2) autoafirmación agresiva o sumisión frente a la institución;
3) dominio o sumisión en las relaciones interpersonales y
4) alteración de la sexualidad, en el sentido de que se rompe los lazos habituales
con el exterior v es una actividad también normativizada, surgen oportunidades
homosexuales cuya opción no es elegida libremente.
- Ausencia del control sobre la propia vida. El interno está inmerso en una situación
institucional poderosa y ante unas relaciones interpersonales impuestas centradas en la
dominancia, motivo por el cual es difícil ejercer el propio control.
- Estado permanente de ansiedad. Algunos autores han descrito este estado en tanto que el
interno está sometido a constantes peligros derivados por una parte del incumplimiento de
las normas, y de otra de la no aceptación de las exigencias de los demás internos. Esto le
lleva a una consistencia comportamental llena de tensiones que sumergen en un vivir
estresado.
- Ausencia de expectativas de futuro. Es consecuencia de lo anterior: si los internos no
tienen control sobre su propia conducta es normal no hacer previsiones sobre el porvenir.
- Ausencia de responsabilidad. Es consecuencia del hecho de que en la prisión todo está
preestablecido, rígidamente demarcado, lo cual lleva al interno a adoptar una actitud pasiva,
esperando que las cosas "le vengan dadas". Ésta es una postura adaptativa. pero cuando
salga en libertad, si esa falta de responsabilidad se ha convertido en una consistencia
actitudinal los problemas y la pérdida de oportunidades será la tónica.
- Pérdida de vínculos sociales. Inicialmente, cuando el interno ingresa, las personad del
exterior, de su entorno inmediato, se vuelcan en él, lo visitan y atienden sus peticiones, pero
si el encarcelamiento se prolonga, las personas del exterior establecen nuevas
vinculaciones en las que no está presente el interno: y cuando éste sale en libertad, salvo
que pertenezca a un ambiente familiar estable y fuerte, sentirá que ya no encaja, que han
cambiado mucho las cosas.
- Alteraciones en la afectividad. Se alude con ello a los fenómenos de la indefensión
aprendida, a la sensación de desamparo. Conforme transcurre el tiempo en prisión el
interno aprende a ocultar su afecto, a desconfiar, se vuelve más frágil en la expresión de
sus emociones. La desconfianza y la indiferencia afectiva son mecanismos de protección
ante la intimidación del ambiente de prisión. Se trata de un empobrecimiento emocional de
las personas recluidas que conduce a una infantilización y a la utilización de un lenguaje
particular.
C. Los factores del clima social de la prisión. El clima social es el ambiente psicológico
resultante de las interacciones entre los individuos y de éstos con la estructura física dentro
de un grupo. Es interesante mencionar las distintas percepciones que del clima social tienen
los internos según éstos realicen "destinos" o simplemente cumplan la condena "en el
patio". Las distintas percepciones del clima de una organización y de cómo éste puede
influir en los internos viene determinado por los tipos de ambientes que se formen.
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En este sentido Winteberg diferenció cuatro ambientes institucionales:
1) ambientes simples y estables (centralizados, estructura rígida, jerárquica y
burocrática).
Como ejemplo tenemos las prisiones provinciales para preventivos.
2) ambientes complejos y estables (descentralizados vertical y horizontalmente,
burocráticos). Son los macrocentros actuales.
3) ambientes dinámicos y simples, pero centralizados (supervisión directa sobre la
organización). Pueden ser los CIS o las Secciones Abiertas.
4) ambientes dinámicos y complejos (se basan en esquemas flexibles,
descentralizados y coordinados). Pueden ser las Unidades Dependientes, las
comunidades terapéuticas penitenciarias, y los módulos libres de drogas que
existan.
De esta forma se vinculan las características espaciales con las peculiaridades de las
personas que los habitan, dando lugar al clima laboral. Los elementos de hacinamiento
cobran especial resonancia en este apartado.
D. Los factores del tipo de personalidad del interno. Las características de la persona
actúan como "mediador" de los distintos factores antes señalados. La persona recluida varía
en "fortaleza psicológica" lo cual conllevará una mayor o menor Influencia de los distintos
factores espaciales, temporales y de clima. Dependiendo de cuáles sean esas
características encontraremos un efecto determinado de la reclusión. Básicamente las
personas varían en estas cinco dimensiones:
(1) extraversión vs introversión,
(2) amabilidad vs oposicionismo,
(3) responsabilidad vs falta de responsabilidad,
(4) neuroticismo vs estabilidad emocional y,
(5) apertura a la experiencia vs cerrado a la experiencia. Centrándonos en la
persona recluida, así considerada, se suelen diferenciar los efectos según el aspecto
de la personalidad que pueda verse afectado, que veremos en las consecuencias
tísicas y psicosociales del epígrafe siguiente.
Dos conclusiones se anteponen como premisas:
1) los efectos del encarcelamiento son más profundamente negativos y traumáticos
para las personas que ingresan en prisión por un delito ocasional, aunque sea grave,
y no mantienen el sistema de valores de la subcultura carcelaria y,
2) los efectos negativos del encarcelamiento se pueden aliviar potenciando el
régimen abierto, las comunicaciones con el exterior, los permisos de salida, la
asistencia social y reduciendo el periodo de prisión preventiva y la prolongación de
los procesos penales.
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7. CONSECUENCIAS FÍSICAS Y PSICOSOCIALES.
De un modo más concreto podemos dividir las consecuencias de la reclusión en cuatro tipos
de efectos:
1. Efectos biológicos. En investigaciones de Pinatel se señala que en los sujetos
encarcelados se produce una exageración del instinto "nido" que provoca fuerte ansiedad
ante cualquier cambio mínimo en el ambiente: también aparece aumentado el instinto de
ataque, al no ser posible la huida, e igualmente acrecentados los instintos de dominación y
subordinación por el tipo de estructura tanto arquitectónica como organizativa. Clásicamente
se ha mantenido una mayor incidencia de prácticas homosexuales; aspecto aminorado en la
actualidad por las facilidades para la comunicación con el exterior.
2. Efectos físicos. Se produce la "ceguera de prisión", que es un efecto de la ruptura del
espacio por la existencia de impedimentos de evasión (muros, concertinas) que impiden la
fuga y también la visión a distancia. También adquieren una forma agarrotada y mecánica
de andar, denotando tensión muscular y rigidez. El ruido sordo y constante de muchas
prisiones antiguas influye en la audición.
3. Efectos psicológicos. Aparece el desarrollo del hábito de la mentira, el disimulo y la
astucia: por el aislamiento con el exterior se producen estados de hiperemotividad y
ansiedad, introversión, pensamiento egocéntrico, hipocondría, autoobservación excesiva,
tentativas de suicidios, o más bien parasuicidios; y en general un empobrecimiento de los
repertorios conductibles.
4. Efectos sociales. García y Sancha menciona, por un lado, los efectos provocados por el
medio penitenciario tales como la contaminación criminal, la organización de bandas, el
código del recluso, la masificación. la invasión del espacio personal, conocer a personas de
influencia perniciosa, etc.: y por otro, los que provoca el hecho de ser encarcelado, como la
vergüenza de los familiares, el sufrimiento que provoca en los allegados, el alejamiento de
los hijos, la separación del círculo de amigos con el consiguiente alejamiento de éstos, la
pérdida de control sobre el hábitat, dificultades para encontrar trabajo, etc.
7.1 CONSECUENCIAS FÍSICAS O SOMÁTICAS.
Una primera consecuencia del internamiento penitenciario sobre el recluso son las
alteraciones sensoriales. El hacinamiento en que vive el preso, y el espacio reducido
inciden profundamente en los sentidos, tanto de una manera física como psicológica.
7.1.1. Problemas sensoriales.
La visión
En primer lugar, en lo que se refiere a la visión, el recluso, a los pocos meses de ingresar en
prisión experimenta lo que se denomina "ceguera de prisión", provocada por la permanente
ruptura del espacio, la existencia de continuos impedimentos a la evasión, que no sólo
impiden la fuga, sino también la visión a distancia. El recluso se encuentra continuamente
con obstáculos a la propia visión que, el mejor de los casos, no le permiten ver más allá de
unos pocos centenares de metros. Esa configuración espacial produce frecuentes dolores
de cabeza, así como incluso una deformación de la percepción visual, que hace que se
pierdan formas e incluso colores. No se trata de alucinaciones sino de perturbaciones
espaciales de la visión. Además, la configuración arquitectónica provoca también grandes
contrastes de iluminación. Los espacios interiores son sumamente oscuros, por lo que es
necesaria permanentemente iluminación artificial que, por otra parte, no es especialmente
buena en el espacio disponible.
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Por eso es tan frecuente la utilización en la prisión de gafas oscuras, tanto por parte de la
población penitenciaria como de los funcionarios. Cuando un visitante entra en una cárcel le
suele sorprender que muchas personas de las que están allí lleven gafas oscuras. Es
frecuente que se interprete como un elemento cultural (y es posible que acabe
convirtiéndose en tal) pero la razón inicial es la utilidad. Además, la ceguera de prisión se
convierte rápidamente en crónica, siendo necesario la utilización de gafas para corregir la
pérdida de visión.
Otra característica de la prisión es el escaso contraste de colores. En las cárceles
predominan fundamentalmente el gris y el marrón oscuro, colores que, unidos a la suciedad
habitual, dan ese aspecto desagradable que caracteriza a las paredes y los suelos.
Escasean otras gamas de colores, sobre todo los tonos cálidos; por eso, en la cárcel esa
frase hecha que alude a "llevar una vida gris", también puede aplicarse a la percepción
visual.
Por eso, cuando conecto en la calle con algún recluso que sale de permiso o en libertad,
uno de sus primeros deseos es salir al campo, para ver a distancia y "descansar la vista".
Sin embargo, la falta de costumbre y el "alucinante" contraste de colores al que no está
acostumbrado provocan que a menudo padezca mareos.
La audición
Otro sentido que se encuentra afectado por la vida en la prisión es la audición. Cuando se
prolonga el encarcelamiento, el preso suele acabar padeciendo problemas de oído. El
hacinamiento y la vida en un espacio permanentemente cerrado hacen que el nivel de ruido
en las cárceles sea muy alto, aunque tampoco hay un contraste de ruidos, sino un rumor
sordo y constante, que se ve incrementado porque la arquitectura penitenciaria hace que el
sonido retumbe permanentemente y que, por tanto, afecte al oído de preso, y también al del
funcionario, sobre todo al de vigilancia que, aunque sale de la prisión, pasa muchas horas al
día dentro.
El gusto
En cuanto al gusto, por una parte, la comida de la prisión no suele ser muy buena pero,
sobre todo, es insípida; parece que todo tiene el mismo sabor. También eso es, al menos
en parte, consecuencia del hacinamiento. No se puede hacer una comida refinada para un
gran número de individuos, aunque también influye la escasez de la parte del presupuesto
de las prisiones que llega al preso, en este caso en forma de alimentos.
Por otra parte, y al margen de la comida que puede recibir de fuera -cada vez más
restringida en función, una vez más, de medidas de seguridad- el preso sólo tiene acceso a
los artículos que puede comprar en el economato de la prisión, con lo que la diversidad de
sabores que tiene a su disposición es muy reducida.
El olfato
En lo referente al olfato, la cárcel huele, y huelen todas igual. Tiene un olor característico,
del que se impregna el preso y todo el que pasa en ella un tiempo suficiente. Según algunos
de mis antiguos alumnos, que hoy trabajan en prisiones, ese olor característico de debe a
algún producto desinfectante que se mezcla con el agua para fregar los suelos.
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Además, otra característica de las instituciones totales -en función de su condición de
instituciones cerradas y, por tanto, de la restricción del contacto con el exterior-es la
"pobreza olfativa", la limitación de los olores que percibe el individuo internado. Por eso,
cuando el preso sale de la prisión también suele extrañarse ante la gran cantidad de olores
nuevos que percibe y que, si el internamiento ha sido prolongado, es posible que ni siquiera
recuerde.
7.1.2 Alteraciones de la imagen personal.
Las investigaciones sobre el ambiente penitenciario no suelen hacer hincapié en las
alteraciones del esquema corporal que padece el preso, pero los estudios sobre el
internamiento psiquiátrico sí. Así, SEARLES estudió la perturbación de la percepción del
espacio en pacientes mentales y encontró que algunos de ellos llegaban a perder la
conciencia de los límites de sus propios cuerpos e incluso a confundirlos con los límites de
su habitación. Algo similar ocurre en el contexto penitenciario, en el que el preso
experimenta a veces dos tipos de fenómenos:
En primer lugar, llega a perder la imagen de su propio cuerpo. Por una parte, existe una
carencia total de intimidad que, como veremos más adelante, tiene graves consecuencia
para la propia identidad, pero también produce efectos sobre la propia imagen corporal. Por
ejemplo, a menudo he visto como el preso evita inconscientemente mirarse al espejo.
En segundo lugar, también he visto como frecuentemente el preso mide mal las distancias,
tal vez, como mantiene SEARLES en el caso de pacientes psiquiátricos, a causa de una
confusión entre los límites del propio cuerpo y los del entorno. Esto suele pasar sobre todo
en los presos en régimen especial, que pasan una gran cantidad de tiempo encerrados en
una estrecha celda y en encerrados en celdas de aislamiento.
Más frecuente es la falta de cuidado personal, que tiene a su vez dos vertientes: Por una
parte, la falta de aseo personal, que, en mi opinión, no se debe únicamente a deficiencias
en las instalaciones de las prisiones (que las hay, y a menudo graves) sino también a una
pérdida de motivaciones para asearse. Normalmente, no sólo nos aseamos para estar
limpios y bien vestidos, sino para ser bien vistos por los demás. Sin embargo, en la cárcel
no se cuida el aspecto porque todos tienen mal aspecto. En este sentido, he visto
habitualmente durante la realización de nuestro programa de intervención en la Central de
Observación Penitenciaria de Madrid, en la que el trasiego de presos era muy alto, cómo los
presos recién llegados, que manifestaban invariablemente un considerable desaliño,
cambiaban rápidamente; se aseaban más, y cuidaban su aspecto, incluso con esmero. Lo
que ocurría era que había cambiado su marco relacional habitual. En la Central de
Observación trabajaban conmigo un número considerable de alumnos de segundo y tercer
ciclo de la Facultad de Psicología, y dada la proporción de ambos sexos que existe en los
estudios de Psicología, era habitual la presencia en casi todas las dependencias de esa
prisión de mujeres jóvenes que, además, no pertenecían al personal de la cárcel, y con las
que se establecía una relación interpersonal totalmente distinta de la que veíamos en el
capítulo anterior.
Por otra parte, esa mala imagen que el preso tiene de sí mismo -que la mayoría de las
veces arrastra ya desde antes, como una de las consecuencias del proceso de inadaptación
social, pero que se acrecienta de una manera muy considerable en la prisión- también
afecta al cuidado sanitario. Llega un momento en que hasta su propio cuerpo le es ajeno.
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7.1.3 Agarrotamiento muscular (tensión muscular).
Por último, otro aspecto de las consecuencias somáticas de la prisión es la tensión
muscular. Casi invariablemente, el preso tiene los músculos de su cuerpo fuertemente
"agarrotados". Esa tensión muscular, procedente de la tensión de la vida diaria en la prisión,
en la que se mezcla desde la ansiedad con que se vive la cárcel hasta la sensación
permanente de peligro y el miedo al futuro, a lo que se añade la escasez de movilidad y de
práctica deportiva, se manifiesta en el padecimiento de frecuentes dolores en ciertas partes
de su musculatura, sobre todo en la espalda y en el cuello. Además, y en relación con lo
anterior, el movimiento del preso suele ser rígido, tenso, desde la manera en que camina
hasta la forma de agarrar los objetos o de estrechar la mano.
En este sentido, la actividad deportiva ha sido un aspecto importante de los programas de
intervención que hemos venido realizando en la cárcel. Al principio suele provocar en el
preso tirones musculares y las irremediables agujetas, pero permite al preso descargar al
menos parte de la enorme tensión que tiene acumulada. De todas formas, paralelamente a
la actividad deportiva, en seguida vimos la necesidad de desarrollar un programa de
entrenamiento en relajación, que venía funcionando como un programa de técnicas de
reducción de la ansiedad y que se convirtió en la actividad más solicitada por los presos y
en la que procurábamos que se integraran cuanto antes los presos recién llegados.
7.2 CONSECUENCIAS PSICOSOCIALES.
Poniendo el énfasis en las consecuencias psicosociales de la reclusión Julián García las ha
sistematizado en las siguientes:
A) La ansiedad, la cual es experimentada en alto grado al ingreso, sobre todo si son
primarios, va disminuyendo con el transcurso del tiempo y vuelve a ser elevada al acercarse
la fecha de libertad.
B) El locus de control, se acepta de forma generalizada que la reclusión aumenta la
orientación externalista, dependiendo del tipo de clima social existente: pero con el paso del
tiempo el interno percibe el control de sus actos fuera de sí mismo, dependiendo de las
circunstancias. Es lógico esperar eso dado que el interno es sometido a un estricto control
conductual y la vida en prisión está minuciosamente planificada.
NOTA: Los dos extremos de locus de control son interno y externo, según las siguientes
definiciones:
- Locus de control interno: percepción del sujeto de que los eventos ocurren
principalmente como efecto de sus propias acciones, es decir, la percepción de que él
mismo controla su vida. Tal persona valora positivamente el esfuerzo, la habilidad y
responsabilidad personal.
- Locus de control externo: percepción del sujeto de que los eventos ocurren como
resultado del azar, el destino, la suerte o el poder y decisiones de otros. Así, el LC externo
es la percepción de que los eventos no tienen relación con el propio desempeño, es decir,
que los eventos no pueden ser controlados por esfuerzo y dedicación propia. Tal persona se
caracteriza por atribuir méritos y responsabilidades principalmente a otras personas.
C) La autoestima, conceptualizada como el juicio personal de evaluación que expresa las
actitudes que el interno mantiene acerca de sí mismo, como aprobación o como desagrado.
Está íntimamente ligada al autoconcepto o autopercepción de sí mismo. Tradicionalmente
se ha entendido una baja autoestima relacionada con la delincuencia y sobre todo con el
momento del encarcelamiento. Los delincuentes conocidos minusvaloran sus posibilidades
de éxito social normalizado, tienen un autoconcepto negativo. Al contrario en el caso de
delincuentes de cuello blanco.
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La disminución de la autoestima se engarza en un proceso más general de degradación de
estatus que obliga al interno a adoptar una actitud de sumisión y de visión infantiloide de la
realidad. El desarrollo de la autoestima se produce en forma de U (contrariamente al
proceso de prisionización), siendo más baja a mitad de la condena. No obstante,
investigaciones más recientes señalan que para internos que ingresan por primera vez la
autoestima es baja, mientras que si los internos han ingresado más veces presentan
mejores niveles de autoestima.
D) Las actitudes también se ven afectadas por la reclusión. Pueden diferenciarse las
actitudes hacia la ley y la justicia, que con el encarcelamiento se ven desfavorablemente
acrecentadas: y las actitudes hacia los funcionarios de vigilancia, donde investigaciones
diversas realizadas en Alemania y en la prisión española de Ocaña II ponen de manifiesto
que no es precisamente negativa la actitud de los internos hacía ellos.
E) Los sentimientos de ira, hostilidad, venganza son reforzados con el encarcelamiento,
sobre todo, cuando no es contingente a la comisión de los hechos. Aspecto frecuente en la
justicia española, por otra parte. Estos estados pueden llevar a la conducta agresiva, lo cual
se ha apreciado en internos con largo tiempo en prisión.
8. PRISIONIZACIÓN Y SOCIALIZACIÓN.
Este epígrafe hace referencia a los procesos de prisionización que venimos describiendo
tras las aportaciones de Clemmer. Como ya hemos visto, los seres humanos, somos
animales sociales: vivimos en sociedades, grupos y culturas; organizamos de forma natural
nuestras vidas en relación con otros seres humanos y estamos influidos por nuestra historia
social, nuestras instituciones y actividades.
- SOCIALIZACIÓN: Con el término socialización hacemos referencia a los procesos
mediante los cuales un individuo se convierte en un miembro idóneo de su sociedad. “La
socialización es el proceso por el cual los individuos, en su interacción con otros,
desarrollan las maneras de pensar, sentir y actuar que son esenciales para su
participación eficaz en la sociedad”.
Utilizamos el término "interacción" para indicar que la socialización es un proceso de
carácter bidireccional, el sujeto no es un mero receptor pasivo de las influencias del medio,
- DESOCIALIZACIÓN: Es el proceso mediante el cual un sujeto se ve obligado a abandonar
comportamientos, grupos de compañeros, etc... por haber pasado de una etapa a otra.
Adaptación de nuevas conductas después de un cambio importante. Ejemplo: cuando tú
dejas el instituto dejas atrás compañeros, formas de estudio....
- RESOCIALIZACIÓN: proceso por el cual se aprenden nuevas conductas para adaptarse a
una nueva situación. Por ejemplo, se da en la prisión o en los inmigrantes.
Estos dos procesos (desocialización y resocialización) van unidos, cuando se da la
desocialización, simultáneamente se da la resocialización. Para que un proceso de
resocialización funcione es importante que el ambiente lo favorezca.
- PRISIONIZACIÓN: es el proceso mediante el cual un sujeto adopta los usos, costumbres,
tradición y cultura de la prisión. Al ingresar en prisión, se dan unas series de influencias
relacionadas con factores propios de la vida penitenciaria que se mantienen a posteriori.
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Los efectos son 4:
1. El aumento del grado de dependencia de los internos por el gran control sobre la
conducta.
2. Devaluación de la propia imagen y disminución de su autoestima.
3. Aumento de los dogmatismos y autoritarismos adhiriéndose a los valores
carcelarios.
4. Un permanente nivel de ansiedad y alto grado de indefensión aprendida.
Luego la prisionización es la socialización en la sociedad penitenciaria. Se han diferenciado
tres tipos de socialización:
i) la primaria, se lleva a cabo durante los primeros años de la vida, y durante la cual se
adquiere la denominada por antropólogos y culturalistas "basic personality”: todos los
aspectos nuevos tienen una incidencia profunda;
ii) la secundaria, orientada más al cumplimiento de las exigencias del sistema social donde
la persona está inserta, se incluye en una sociedad con una personalidad ya formada que
va integrando los nuevos conocimientos y conductas como consecuencia de las nuevas
situaciones sociales y de pertenecer a nuevos grupos: no obstante, la incidencia es más
bien superficial: y
iii) la terciaria, es propia de la etapa más madura, cercana a la vejez, muchas veces
iniciada con una crisis persona! y donde la persona se ve obligada a abandonar
comportamientos, a dejar grupos a los que había pertenecido y es necesario iniciar un
nuevo aprendizaje para adaptarse a unas relaciones sociales distintas. La incidencia aquí es
generalmente profunda. Algunos autores han llamado la atención sobre una socialización
terciaria anticipada con el ingreso en prisión.
Los elementos que pueden afectar al recluso en la prisión y que mediatizan el grado
de adherencia a la prisionización son:
- la duración de la condena.
- la estabilidad de su personalidad antes de ser recluido.
- la continuidad de sus vínculos con personas del mundo exterior.
- su pertenencia a grupos primarios de la prisión, y
- su asignación a puestos de trabajo dentro de la prisión.
A su vez, el desarrollo de este proceso es explicado siguiendo dos hipótesis:
i) la prisionización es un proceso lineal, es decir, cuanto más larga sea la condena de un
interno más se prisionizará: y
ii) existe una relación estrecha entre prisionización y reincidencia. Sin embargo, estas
hipótesis de Clemmer no han sido comprobadas empíricamente, sino que siguiendo a
Wheeler el proceso de prisionización presenta la forma de una "U" invertida: al ingreso el
interno se adapta a las normas, en la fase intermedia se produce una adherencia al código
del recluso, y previo a la salida muestra un mayor conformismo con las normas sociales.
La adaptación de una persona que ingresa en una prisión necesita de un proceso que va
desde el impacto inicial hasta la acomodación a las rutinas penitenciarias. El impacto es
mayor en función de la experiencia penitenciaria y de las características del módulo de
ubicación del interno.
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En todo caso, siguiendo el modelo propuesto por Consuelo Gutiérrez es necesario ocuparse
del momento del ingreso en prisión de la persona para facilitar la adaptación al centro
penitenciario. Nos encontramos con propuestas desde la propia Administración para
paliar los efectos del encarcelamiento y favorecer la adaptación al medio de
reclusión. Entre esas medidas están los programas de atención al interno al
ingreso, los programas de información y las tareas de tratamiento en general.
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Anexo I
DICCIONARIO DE LA “JERGA” DE LA CÁRCEL
■ ACAIS: Ojos, cliso.
■ AGUA: Voz que se utiliza para prevenir la llegada de alguien no deseado.
■ AGUATEA: Anillos.
■ AIRE: Vocablo utilizado para ahuyentar a los Pipas y molestos.
■ AISLAMIENTO: Chopan, módulo de castigo donde se mantiene a los internos de primer grado
o los que han cometido algún acto de desobediencia o delictivo dentro de prisión.
■ ALEMANITA: Masturbación, de ahí ale-manita.
■ ALUMINIO: Trozo de papel de aluminio que se utiliza para quemar la heroína y aspirarla.
■ ANCHOAS: Gafas, anteojos, clisos.
■ AVION: Listo, espabilado.
■ BACAN. BACANO: Tipo estupendo, agradable: bueno, estimulante.
■ BAJARSE: Matar, quebrar.
■ BASE. PASTA BASE: Producto elaborado a partir de la hoja de coca por un procedimiento
químico y que sirve de base a la obtención de la cocaína final.
■ BELLOTA: La bellota está compuesta por una masa de hachís prensada y con un peso
aproximado de 25 gramos: la media bellota es de 12 gramos. Los precios oscilan: en la calle
cuesta entre 40 y 50 euros y en un patio del talego se venden por 120 a 150 euros.
■ BERRACO y BERRAQUERA: Verraco, berriondo, hábil, duro, echado para adelante,
verraquera, buena cosa, excelente, ira. tesón.
■ BERRIONDO: Berraco, duro, echado para adelante.
■ BICHE: Verde, sin madurar.
■ BICHO: Se refiere al VIH, al virus del Sida.
■ BOCAS: Persona que habla demasiado o realiza comentarios inapropiados.
■ BOCHINCHE: Lío. relajo.
■ BOLA. LA: Libertad
■ BRAVAS. A LAS: A lo bestia, a las malas.
■ BULLA: Lío. ruido, relajo, algarabía.
■ BURBUJA: Pecera, garita de funcionarios.
■ BUTRO: Agujero, butrón.
■ CABALLO: Heroína, Jaco, marrón, gamaranduski, jamaro.
■ CABO DE VARAS: Antiguamente, preso favorito y chivato de los funcionarios que se
encargaba de mantener la galería o módulo en orden. Contaba para ello con varios ayudantes.
■ CABUYA: Cuerda, cordaje, pita.
■ CACHACO: Rolo, oriundo de Bogotá, en ocasiones también del interior de
■ CACHEO: Se trata de los registros que realizan los funcionarios a los internos, a sus
pertenencias y a las celdas.
■ CALCETOS: Calcetines.
■ CALETA: Zulo, escondrijo.
■ CAMELLAR: Trabajo, trapichear, hacer una vuelta.
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■ CANGREJO: Celda de castigo compuesta por un camastro metálico con cuatro argollas en sus
extremos para atar al recluso de pies y manos y una doble puerta de entrada, con una interior de gruesos
barrotes y cierre independiente.
■ CANGURO: Autobús de la Benemérita que se utiliza para realizar las conducciones (Cundas) de
presos de un lugar a otro.
■ CARAJO: Sorpresa, molestia, enviar alguien al... (rechazo), no vales un... (carecer de valor, de interés).
■ CARGADO: Interno o visita que llega a la cárcel con droga escondida en alguna parte de su cuerpo.
■ CARRETA: Cuento, enrollarse, engatuse.
■ CARRO: Artilugio confeccionado con cuerdas y utilizado para pasar mercancías desde la ventana de
un Chabolo a la otra.
■ CARTEO: Cuando dos internáis de diferentes módulos o prisiones se escriben cartas entre sí. Estas
cartas no necesitan de sellos, ya que utilizan el correo interno de prisiones.
■ CARTON: Billete de cartón de diferentes valores, que anteriormente se usaba como papel moneda en
la cárcel, similar al del Monopoly.
■ CATUMBA: Carnet de identificación taleguero. NIS.
■ CHABOLO: Celda.
■ CHACAHARA: Conversación liada, chismorreo, charla inútil.
■ CHAMBÓN: Mediocre, chapucero.
■ CHANDOSO: Despectivo, sin marca, sin raza, sin valor.
■ CHANGUA: Sopa, caldo para hacer frente a la resaca de una borrachera.
■ CHAPA: En relación a los funcionarios o maderos, que cargan chapa.
■ CHAPE: Es el momento en que cierran las celdas con los internos dentro, por la noche y a la hora de la
siesta.
■ CHAPETÓN: Despectivo de español, oriundo de España.
■ CHIMBA: Vagina, coño. chichi, chica guapa, pibón, qué... (qué bueno, qué estupendo).
■ CHINA: Porción de una barra de hachís prensado.
■ CHINARSE: Rajarse la carne con cualquier objeto cortante, ya sea una cuchilla, un bote de refresco
afilado, un cristal, etc. Pueden cortarse las venas o simplemente, y en señal de protesta para lograr sus
objetivos, partes enteras del cuerpo, que al cicatrizar, aparecen en forma de líneas paralelas extendidas,
especialmente por los brazos.
■ CHITO: A callar, callarse.
■ CHIVATA: Papel Celofán del tabaco.
■ CHOCOLATE: hachís, calamar, trókolo, peta.
■ CHOPANO: Módulo de Aislamiento donde viven los primeros Grados y los internos Parteados por
algún incidente grave cometido en la cárcel.
■ CHORE: Navaja.
■ CHOTA: Chusquelón, Bardellino, Kie de pastel, Chivato.
■ CHÉVERE: Muy bueno, bacano, estupendo.
■ CINQUILLO: Se trata de una cuchillada de aviso, de unos 5 centímetros de profundidad, a fin de
marcar al contrincante y ser respetado. Para no superar la profundidad de penetración, se coloca un tope a
la navaja o pincho.
■ CLISOS: Gafas, anchoas, anteojos.
■ COCAÍNA: Coca, Farlopa, Blanca, Cruda, Perico.
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■ COCINA: Laboratorio donde se cocina la cocaína a partir de la hoja de coca o de la base de la
misma, generalmente en la selva, llanos y, en ocasiones, en la misma ciudad.
■ COCINERO: El químico y ayudantes que cocinan la cocaína.
■ COLA: Culo, trasero, problema, trae cola.
■ COMPI: Compañero de Chabolo y de paseo.
■ CORONAR: Lograr, conquistar, hacer un negocio, ligarse a alguien.
■ CORRIDO: Cantidad, mucho.
■ CORRONCHO: Hortera, inculto.
■ COSO: Ternero, aparato, suele ser l kg. de cocaína.
■ CUADRAR: Acordar, arreglar, pagar.
■ CUCA: Vagina.
■ CUCOS: Bragas, tanga.
■ CULEAR: Hacer el amor, follar, meter.
■ CULEBRA: Deuda, problema.
■ CUNDA: Conducción realizada en el Canguro. Son incómodas y fatigosas, y en cada cabina
de dos asientos y techos bajos, apenas caben dos reclusos. En ocasiones duran seis horas y el
movimiento dentro de esas cabinas es imposible. Antiguamente eran insoportables y para
evitarlas, los presos se producían lesiones o lechadas.
■ DACOI: dabuti, de buten, que viene al pelo.
■ DAS, F2: Dos diferentes cuerpos de seguridad del Estado de Colombia: policía secreta.
■ DESTINO: Ciertos trabajos realizados por internos en las cárceles, unos remunerados y los
más, de manera gratuita.
■ DIÑAR: Dar (que te diñen).
■ DOBLE. EL: El Director.
■ DOC IOR: En Colombia, cualquier persona con cierta importancia y carrera universitaria.
■ DURA: Referida a la droga dura, especialmente a la heroína.
■ EMBOLATAR: Engañar, liar.
■ EMPALMADO: Interno armado, habitualmente en busca de una reyerta.
■ EMPETADO: Interno que carga habitualmente droga en el ano a la llegada de los permisos.
También las mujeres en los Vis-vis, pero éstas casi siempre empetan (introducen) en su vagina.
■ ENCALETAR: Caleta, guardar, esconder.
■ ESPADA: Arma larga cortante, punzante o cortopunzante. que se construye a partir de
cualquier trozo largo de metal, vidrio, plástico duro, madera o cualquier otro elemento resistente,
que puede llevar un mango de cuero u otro material protector y una funda. Se afila durante horas
con el hormigón del patio.
■ ESTUPA: Policía perteneciente al grupo antinarcóticos, de estupefacientes.
■ FALTAR. FALTONEAR: Irrespetar, incorrecto, incumplir.
■ FARLOPA: Cocaína. Blanca. Parla. Cruda.
■ FIERRO: Arma de fuego, pistola, revólver.
■ FRAZADA: Manta, cobija.
■ GALERÍA O MÓDULO: Sección independiente de una cárcel compuesta por un patio, las
celdas v todos los servicios necesarios para la convivencia de un grupo de reclusos.
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■ GALLERA: Lugar en forma circular, al estilo de una plaza de toros, donde se hacen pelear a
los gallos y se realizan las consabidas apuestas.
■ GALLINAZO: Ligón, conquistador de mujeres.
■ GANCHO. GANCHO CIEGO: El que atrae la atención, desvía la atención del objetivo, lo
ponen de gancho: enviar un embarque ilícito sin untar ni avisar a la policía, ni a las autoridades
aeroportuarias o portuarias.
■ GARIBOLOS: Garbanzos.
■ GARIMBA: Cerveza.
■ GARITA: Pecera. Lugar u oficina donde permanecen los funcionarios de los módulos. Puede
encontrarse dentro del módulo o entre dos de ellos.
■ GAYOLA: Masturbación. También se utiliza como sinónimo de cárcel.
■ GAYUMBOS: Calzoncillos.
■ GEBE: Culo.
■ GICHOS: Funcionarios, chapas.
■ GONORREA: Infame, vil. Despectivo con respecto a alguien.
■ GRILO: Cartera, bolso.
■ GUACAL: Caja, cesta, vasija.
■ GUACHAFITA: Algarabía, lío, desorden.
■ GUACHIMAN: Guardaespaldas, palabra utilizada en varios países latinoamericanos.
■ GUAYABO: Resaca, malestar después de la borrachera.
■ GUSA: Hambre, fame.
■ GÜEVÓN. GÜEVONEAR: Bobo, tonto, idiota: tontear, hacer el bobo.
■ HEROÍNA: Caballo. Jaco. Marrón. Gamaranduski. Jamaro.
■ HUELLAR: Tomas las huellas. Normalmente a los recién llegados o a los que parten.
■ I.I.P.P: Instituciones Penitenciarias, organismo dependiente del Ministerio del Interior y
encargado de todo lo relativo al sistema penitenciario, las prisiones y loa presos.
■ INSTANCIA: Impreso escrito por medio del cual se formulan todas las solicitudes del tipo que
sean ante la Dirección del Centro Penitenciario o instancias superiores.
■ INTERNO: Preso.
■ J.V.P. Juez de Vigilancia Penitenciaria, juez que se encarga del control y defensa de los
presos ante los demás organismos penitenciarios y judiciales.
■ JALAR: Tirar, quitar, estirar.
■ JALEO: Mazmorra.
■ JINCHO: Funcionario de Prisiones. Chapas.
■ JODER: Dañar, fastidiar, molestar, follar.
■ JÜLAI: Tío malo, chungo.
■ KIE: Proveniente de la palabra Killer. derivó en el Kie actual. Es el mandamás del módulo, el
que corta el bacalao y siempre cuenta con uno o varios machacas para diversos servicios
(lavado de ropa, camarero, turno de teléfono, turno de economato, limpieza de celda, (elaciones,
etc.). Otra acepción de Kie es la de un tal Arthur Kie, preso en los años 60 en la cárcel de
Carabanchel y vinculado a un importante motín.
■ LADRILLO: Pastilla de Tranquimazine.
■ LALA: De pruebas.
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■ LARGAR: Hablar de más. imprudente con las palabras.
■ LAVADOR: El que lava, blanquea el dinero de los negocios ilícitos.
■ LECHADA: Sistema por el cual, los presos para evitarlas conducciones (Cundas) a otras
cárceles, se inyectaban leche en la encía superior. Con ello, la cara se hinchaba de forma
exagerada y aparecía la fiebre. Así lograban que aplazaran su conducción.
■ LECHERA: Coche patrulla de la policía municipal.
■ LEVANTAR: Robar, quitar, ligar, conseguir, golpear.
■ LUMIASCA: Puta. Prostituta.
■ MACHACA: El que realiza tareas para terceros por unos cigarrillos, un caté o una papela.
Suele estar a las órdenes de un Kie. pero no es condición sine qua non.
■ MACHIMBERRA. a la: A las bravas, de mala gana, de la manera, a lo bestia.
■ MADEROS: Policías, pestañí, pasma.
■ MALUCO: Malo, desagradable.
■ MAMADERA o MAMERA: Aburrimiento, hastío.
■ MAMAR: Emborrachar, beber.
■ MAMAR GALLO: Tomar el pelo, burlarse.
■ MARIO ADA: Tontería, estupidez.
■ MARRON: Problema, lío, él que se come un marrón.
■ MATACERA: Matanza, muerte, asesinatos.
■ MELCOCHA: Miel, melaza, revuelto, mezcla.
■ MENDA: Tipo, individuo.
■ MERCA: Mercancía, droga, pastillas.
■ MERCHERO: Denominación de un personaje similar al Quinquillero, que se relaciona con los
gitanos, su forma de vida y oficios.
■ METADONA: Droga opiácea sintética producida en laboratorios farmacéuticos, que se utiliza
para desenganchar a los drogadictos. Mezclada con pastis u otras drogas es en extremo
peligrosa, además de crear adicción por sí misma y destrozar por su uso el hígado. Se utiliza en
todos los Centros Penitenciarios.
■ MIJA y MIJITA: Mi hija, mi hijita. expresión campechana colombiana.
■ MONDÁ: Verga, pene.
■ MONO: Rubio, gringo, extranjero.
■ MULA: Viajero cargado con droga (habitualmente suramericano).
■ OFFICE: Zona del comedor del módulo donde se reparten las comidas.
■ PAISA: Oriundo de la provincia de Antioquia, Colombia. De Medellín.
■ PAPELA: Papelina. Chisma. Paquetilla. Dosis de droga envuelta en un trozo de papel cuya
medida la establece el tamaño del envoltorio.
■ PAPEO: Comida. Manduca.
■ PARLERO: Colega, compa. amigo.
■ PARTE: Infracción cometida por un Interno dentro de prisión y que se le comunica por escrito.
Existen varios tipos de parte dependiendo de la gravedad del incidente y varias sanciones, juicio
en ciertos casos.
■ PASMA: Policía. Madera. Madero, Pestañí.
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■ PASTA BASE: Base, producto elaborado a partir de la hoja de coca por un procedimiento
químico y que sirve de base a la obtención de la cocaína final.
■ PASTIS: Las pastis son los medicamentos que como el Tranquimazine y otras marcas de
diversos laboratorios farmacéuticos, consumen los internos en los patios mezcladas con
Metadona u otras drogas. El resultado es impredecible y los funcionarios las temen más que a
cualquier otra droga.
■ PATEAR: Patada, golpear, dar un puntapié.
■ PATRASEAR: Echarse para atrás, arrepentirse, retroceder. Se dice del proceso químico para
retroceder el procesamiento de la cocaína.
■ PECERA: En los módulos, la garita de vidrio aislada donde se encuentran los funcionarios.
Perrera.
■ PELADO. PELAO. PELAITO: Muchacho, chico, niño, culicagado.
■ PENA, QUÉ: Vergüenza, disculpa.
■ PERICO: Cocaína, blanca, farlopa.
■ PERIODO: Tiempo que aplican en ocasiones a los internos que regresan de permiso,
aislándolos durante veinticuatro horas en una celda del módulo de ingresos a fin de constatar
que no llegaran cargados.
■ PEREACHA: Recañi, ventana.
■ PERLANCHA: Puerta de la celda de Aislamiento.
■ PERMISO: Salida autorizada del Interno de prisión por horas o días.
■ PERRERA: Garita de Funcionarios. Pecera.
■ PESTAÑÍ: Policía, Madero. Pasma.
■ PETA: Porro.
■ PICANTES: Calcetines. Calcetos.
■ PICO O PICARSE: Inyectarse Caballo o Farlopa en alguna parte del cuerpo por medio de una
jeringa.
■ PICOLO: Guardia civil.
■ PIEZA: Habitación, cuarto, elemento.
■ PINCHO: Arma corta punzante que se obtiene de cualquier material resistente, especialmente
del metal y que reúne características similares a la Espada.
■ PIOJOSA: Manta taleguera.
■ PIPA: Persona que siempre busca información, que entra en los corrillos para chismosear
posteriormente. Rechazado y mal visto en los patios.
■ PIPEAR: Curiosear, chismosear. largar.
■ PIRI: Desacuño. Comida.
■ PLAJO: Cigarrillo. Truja.
■ PORRO: Peta.
■ POSTURA: Dosis de droga.
■ PUEBLO. EL: Colombia.
■ PULPO: Resistencia eléctrica prohibida para calentar alimentos. En los penales viejos,
cuando se cortocircuitea el pulpo, salta la luz de todo el módulo y todos se quedan sin tele por un
buen rato: mal asunto. (Ese pulpo, a ver ese hijo de... que ha encendido el pulpo, gritan todos
por las ventanas).
■ PULSO (A): Cuando un interno cumple toda la condena sin redenciones.
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■ QUEBRANTAR: No cumplir con una obligación. Quebranta el que no regresa del permiso.
■ QUEBRAR: Matar, asesinar.
■ QUINQUE Sinónimo de delincuente. Proviene de la palabra Quinquillero.
■ QUINQUILLERO o QUINCALLERO: Personas que se mezclan con gitanos, que viven como
ellos pero que no son reconocidos por éstos. Son nómadas y en principio se dedican a vender
quincalla (metal de poco valor).
■ RAMA: En efectivo, dinero contante.
■ RAQUETA: Detector de metales manual de forma alargada, especialmente utilizado en los
cacheos personales en busca de armas.
■ RATA: El que roba a los Compis en la cárcel.
■ RECUENTO: Control que realizan los funcionarios varias veces al día. en la Celda, en el Patio
u otros lugares del módulo.
■ REFUGIO: Cuando un preso recibe protección en la cárcel, ya sea por parte de los
funcionarios (refugiándolo 22 horas al día en una celda v bajando a la hora de la siesta al patio)
o por parte de otro preso que lo protege.
■ RELAJO: Lío. mierdero. tierrero.
■ ROLO: Cachaco, oriundo de Bogotá.
■ RUINA: Internos con condenas de cumplimiento muy largas y que tienen poco que perder.
Asimismo, el agente judicial que hace entrega a los internos de los diferentes documentos
judiciales.
■ SANCOCHO: Sopa típica colombiana, lío. enredo.
■ SANO: Bueno, sin malicia.
■ SAPEAR o SAPO: Soplar, chivar, denunciar, el que se chiva.
■ TALEGO: Trena, taripé, cárcel, maco, truyo.
■ TERNERO: Coso, aparato, suele ser I kg. de cocaína.
■ TESO: Duro, fuerte, difícil, hábil.
■ TIERRERO: Movida, lío.
■ TIGRE: Inodoro de la cárcel. Se trata de un hueco con reborde, sin taza, ni tapa y ruge
cuando accionas el dispositivo del vertido del agua.
■ TINTERILLO: Abogado, utilizado en tono despectivo en algunos países latinoamericanos.
■ TINTO. TINTICO: Café solo.
■ TITANIA: Chungo, desmayo.
■ TRAPICHEAR: Comerciar, negociar, clandestinamente con productos prohibidos.
■ TRAQUETO. TRAQUETEAR: Mañoso, narco: contrabandear, traficar.
■ TRECE-CATORCE: Maniobra de despiste.
■ TRENA: Talego, cárcel.
■ TROMPADA: Golpe, empellón, tortazo.
■ TRUJA: Cigarrillo, plajo.
■ TULA: Bolsa grande, fardo, tipo de mochila.
■ VAINA: Cosa, objeto, problema.
■ VENTEAR: Rápido, veloz.
■ VENTOLERA: Viento, de prisa, le dio la ventolera (reaccionó inesperadamente, salió aprisa).
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■ VERGA: Pene, mondá, la verga (una buena cosa, fantástico), vale una verga (no importa, de
poco valor).
■ VERGAJO: Pelao, muchachito, cabroncete. culicagado.
■ VERRACO. VERRAQUERA: Berraco, hábil, duro, echado para adelante, berraquera, buena
cosa, excelente, ira. tesón.
■ VIOLETA: Violador, violín.
■ VIOLÍN: Violeta, violador.
■ VIVO: Despierto, listo, taimado.
■ VOLARSE: Irse, desaparecer, huir.
■ YONQUI: Yonkie, yoncarra, persona que se inyecta drogas.
■ ZANCUDO: Mosquito.
FIN DEL TEMA
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