San Cristobal
Jhonathan Meza
13 de noviembre de 2020
Tres maneras de menospreciar a Dios
- Su ley
- Su presencia
- Su poder
- Sus promesas y bendiciones
Definición
Menospreciar: Conceder a una cosa o persona menor valor o importancia del que merecen.
En Hebreo: vomitares, mostrares aversion.
Desdeñar: No considerar de importancia una cosa.
Menospreciar su ley
Levítico 26:14–20 (RVR60)
14Pero si no me oyereis, ni hiciereis todos estos mis mandamientos,
15y si desdeñareis mis decretos, y vuestra alma menospreciare mis estatutos, no ejecutando
todos mis mandamientos, e invalidando mi pacto,
16yo también haré con vosotros esto: enviaré sobre vosotros terror, extenuación y calentura,
que consuman los ojos y atormenten el alma; y sembraréis en vano vuestra semilla, porque
vuestros enemigos la comerán.
17Pondré mi rostro contra vosotros, y seréis heridos delante de vuestros enemigos; y los que
os aborrecen se enseñorearán de vosotros, y huiréis sin que haya quien os persiga.
18Y si aun con estas cosas no me oyereis, yo volveré a castigaros siete veces más por vuestros
pecados.
19Y quebrantaré la soberbia de vuestro orgullo, y haré vuestro cielo como hierro, y vuestra
tierra como bronce.
MEDITACIÓN DE LA MATERNIDAD 1
20Vuestra fuerza se consumirá en vano, porque vuestra tierra no dará su producto, y los
árboles de la tierra no darán su fruto.
Menospreciar su presencia
Mateo 22.1-14
22 Tomando Jesús la palabra, les habló otra vez en parábolas, diciendo: 2 El reino de los
cielos puede compararse a[a] un rey[b] que hizo un banquete de bodas para su hijo. 3 Y envió a
sus siervos a llamar a los que habían sido invitados a las bodas, pero no quisieron venir. 4 De
nuevo envió otros siervos, diciendo: Decid a los que han sido invitados: «Ved, ya he preparado mi
banquete; he matado mis novillos y animales cebados, y todo está aparejado; venid a las
bodas». 5 Pero ellos no hicieron caso y se fueron: uno a su campo, otro a sus negocios, 6 y los
demás, echando mano a los siervos, los maltrataron y los mataron. 7 Entonces el rey se enfureció,
y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos asesinos e incendió su ciudad. 8 Luego dijo* a sus
siervos: «La boda está preparada, pero los que fueron invitados no eran dignos. 9 Id, por tanto, a
las salidas de los caminos, e invitad a las bodas a cuantos encontréis». 10 Y aquellos siervos
salieron por los caminos, y reunieron a todos los que encontraron, tanto malos como buenos; y el
salón de bodas se llenó de comensales[c]. 11 Pero cuando el rey entró a ver a los comensales, vio
allí a uno que no estaba vestido con traje de boda, 12 y le dijo*: «Amigo, ¿cómo entraste aquí
sin[d] traje de boda?». Y él enmudeció. 13 Entonces el rey dijo a los sirvientes: «Atadle las manos
y los pies, y echadlo a las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes». 14 Porque
muchos son llamados[e], pero pocos son escogidos.
Menospreciar su poder
Isaias 31.1-3
¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda!
En los caballos buscan apoyo,
y confían en los carros porque son muchos,
y en los jinetes porque son muy fuertes,
pero no miran al Santo de Israel, ni buscan al Señor.
MEDITACIÓN DE LA MATERNIDAD 2
2
Pero Él también es sabio y traerá el mal,
y no se retractará de sus palabras;
sino que se levantará contra la casa de los malhechores
y contra la ayuda de los que obran iniquidad.
3
Pues los egipcios son hombres, y no Dios,
y sus caballos son carne, y no espíritu;
el Señor, pues, extenderá su mano,
y el que ayuda tropezará,
y el que recibe ayuda caerá;
todos ellos a una perecerán.
Menospreciamos el poder de Dios cuando buscamos primeramente ayuda en otros, antes
que venir a buscarlo a El…
O acaso podemos decir como el Salmista:
Salmo 73:25–28 (RVR60)
25¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.
26Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para
siempre.
27Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán; Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta.
28Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; He puesto en Jehová el Señor mi
esperanza, Para contar todas tus obras.
Menospreciar sus promesas y bendiciones
Genesis 25.29-34
Un día, cuando Jacob había preparado un potaje, Esaú vino del campo, agotado; 30 y Esaú
dijo a Jacob: Te ruego que me des a comer un poco de ese guisado rojo[o], pues estoy agotado. Por
eso lo llamaron Edom[p]. 31 Pero Jacob le dijo: Véndeme primero[q] tu primogenitura. 32 Y
Esaú dijo: He aquí, estoy a punto de morir; ¿de qué me sirve, pues, la primogenitura? 33 Y Jacob
dijo: Júramelo primero[r]; y él se lo juró, y vendió su primogenitura a Jacob. 34 Entonces Jacob
dio a Esaú pan y guisado de lentejas; y él comió y bebió, se levantó y se fue. Así menospreció
Esaú la primogenitura.
MEDITACIÓN DE LA MATERNIDAD 3
En Hebreos se llama a Esau muy mal, fornicario (idolos), profano (que tomo lo santo como
algo normal o simple)…
Hebreos 12:15–29 (RVR60)
15Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de
amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados;
16no sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su
primogenitura.
17Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no hubo
oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas.
18Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la
oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad,
19al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba, la cual los que la oyeron rogaron que no se les
hablase más,
20porque no podían soportar lo que se ordenaba: Si aun una bestia tocare el monte, será
apedreada, o pasada con dardo;
21y tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: Estoy espantado y temblando;
22sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a
la compañía de muchos millares de ángeles,
23a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a
los espíritus de los justos hechos perfectos,
24a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.
25Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que
los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los
cielos.
26La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez,
y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo.
27Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para
que queden las inconmovibles.
28Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella
sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia;
29porque nuestro Dios es fuego consumidor.
MEDITACIÓN DE LA MATERNIDAD 4