100% encontró este documento útil (1 voto)
525 vistas315 páginas

1388

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
100% encontró este documento útil (1 voto)
525 vistas315 páginas

1388

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

:.::::wd.

Hiuo:~
=o
2012. °'
;·, .
1'mf0>0r ck E.ta- l~•
do •n Hbtori•. Gqrofla y ,';f'-.:
Educ:aclón Q,.¡"' (Uni,w.11-
dad dr Chil< dr V.tp.iral..,, f
..
fl.~
·
'
.1
·#·

1970) y rh. D. con mención ' ' •


•n Hi•tori• (Unn-m.idad do •
Somh•mpton. ln¡:latrrra. 1979).
su~ primtm in\-n.tipcioncs la.s n.-ali7.ó en el cnmpo
de la Hi>tori• Colonbl, tema sobre d cual publicó
varios libro~ )' numnmos a.nlculos en revlstns npr--
clall,.das d< Chil<. Ar¡;omina, Pcri1, Uruguoy, Méxi-
co, Co_,ta Rica, BolMa. Ecuador, Culombio, Espa6a,
Alcm.ini;1 t h;alia. Rcdcntcmcmc, 111 llustl'e' Muni·
clpalldad Jr La Surn• ...Jitó parto Importante dr
010~ 1mb-.ajm m un;a colC'C'dón de cuntro volúmc-ncs
titulada 0/1//AS F.lCOGIDAS NONTI: CHICO de Jor¡;e
rinto Rodñgua. m homenaje ni rremlo Nacion.t
de Hi,torb recibido •n 2012.
D....!o '" incorporoción a la Unlversidod do lo Fmn-
tcr:a Je Tcmuco \'Oleó ~u hm:rés hacia la his1orfa
fromeri7... temo .oo.., d cual ha publicado m;b de
diC"l librm cumo au1or )'coautor, numerosos anlcu-
ID!i r apoy•do la edición do otra veintena de obras
Jt- hh.1ort1Jon:\ chilmos, norccamcricanos. argmti·
no• r fr.1nCOC>- SIL< ill\'C.\tlgaclono> sobre d mundo
fmnterilo lo h•n pmnitido dic1ar conferencia.\ y par-
tlcip.tr m ..min•rim on ca>I toda América Latina.
Adem;b, ha •ido pmf..ur o Investigador :oociado en
unÍ\'C'Did.tJa dt: Argcn1in:1, Perú. ~lados Unidos,
ln¡;latrrra. Francl>. E•pa6• y Alemania.
En I• acu ..lid.oJ "'d""4:nipcna como Pmfcsor 11mlar
en <I Dopanantcnto de Ciencia. Soclnlo de la Uni-
vcr>iJ•d de I• Fmm<l'l do lcnmco.
Chile, una economía regional
en el siglo XX

La Araucanía 1900-1960
Chile, una econom ia regional en el s ig lo XX
La A rauca nia J 900-1960

Jorgr P into Rodrlgucz


Mathias Órdenes Delgado

EDICIO NES UN IVERSIDAD DE LA l' RONTERA

Rector: Sergio Bravo Escobar


Vicerrector Ata<l~mito: Rubén Lea! Riquclmc
Oirenor de Bibliou:cas y Rrcursos de Jnformadón: Roberto Araya Navarro
Coordinador Ediciones: Luis Aharzúa Guzm;i n

Diseño y diag:ramación
ORIGO ED ICIONES

lnscripc:ión N• 114.077
ISBN 978-956- 236- 292-4

UnivcrsidacJ d¡·LaFronttr}
Avda. Francisco Salazar0l l45. Ca~illa 4-D
Tcmuco. Chile 2015
Impreso en Quad Grnphks Chile S.A.
~ '32·'18'.? J
/ b ~ ~ZJ;:
').J) J!;;

e- - 1
tO 4 3 g Chile, una economía regional
en el siglo XX

La Araucanía 1900-1960

Jorge Pinto Rodríg uez

975 65

ED1!CJ.O NES UNIVER SIBAD ID E LA fRONT ER A


A la memoria de Hugo,
hermano de imborrable recuerdo,
con quien tantas veces comenté este libro
cuando discutimos acerca del destino de
la agricidtura cM/ena.
JPR

No puedo agradecer tu paciencia,


lo que has demostrado es amor.
A mi esposa G1wcofda Alotzso.
MOD
ÍNDICE

INTRODUCCIÓN 11

CAPITULO l. Los viejos tiempos colonia les 17


l. El ciclo expansivo, 1900- 1930 18
2. El crecimiento se detiene, 1930-1960 29

CAPÍTULO 11. La agricultura 55


1. Las bases de Ja agricultura regional y la expansión
inicial, 1900- 1930 41
2. La crisis del 29 67
3. La opinión de un experto: Adolfo Matthei 70
4 . De Ja crisis del 29 a los años 60 74
5. La escasa modernización de la agricultura regional 79
6. Erosión y caida de los rendimientos ao
7. El tema de los precios del trigo 90
8. La lucha por la tierra \01
9. ¿Modernización del agro? 107

CAPtruLO 111. La ganadería 111


l. Las actividades agroganaderas en la Araucania 11 2
2. La industria lechera 126
3. El Cuarto Congreso Agrícola, Ganadero, Forestal
y Pesquero del sur d e Chile de 1951 y los estudios
de Fritz Hillmann Suárez y Eugenio Hiriart de 1956 \JO
4. La ganadería en la prensa regional 140
5. El plan de desarrollo agropecuario, 1965-1980 147

CAPÍTULO rv. La actividad maderera 151


1. La primera fase expansiva 151
2. Una crisis coyuntural, 1914- 1930 159
3. Los efectos de la primera guerra mundiaJ 159
4. Los contratos con los comerciantes de la capital l64
5. Los efectos de la crisis del 29 en el mercado forestal 168
6. La reactivación del comercial y la industria forestal,
1932-1945 168
7. El deterioro en la industria forestal, 1945- 1960 175
8. La depredación del bosque: "Quemar para sembrar".
El caso de las Reservas Forestales 177
9. La falta de modernización en la industria forestal 190
10. La falta de caminos, vía férrea y el alza dd flete 195
11 . La industria forestal de la Araucanía,
una actividad que no prosperó 200
12. El empresario forestal en la Araucania 202
13. Las principales compañías madereras de la zona 206
CAPhULO V. La industria 207
l. El estudio de Francisco Krause de 1956 233
2. Un panorama de la economía regional en la década
del 50 a través del Censo de 1952 240
3. El tema mapuche, la pobreza y la industria regional 247

CAPÍTULO V. El comercio y la circulación de bienes y servicios 251


l. Tipos de comerciantes 252
2. Las grandes casas comerciales 253
3. Los grandes y medianos comerciantes 258
4. Los pequeños comerciantes 264
5. Las claves del éxito y las causas del fracaso:
el orden, Ja especulación y las deudas 270
6. Las mujeres en los negocios 275
7. Los caminos o vías de circulación de los bienes 286
8. El comercio y la estructura laboral 292
CONCLUSIONES 295

FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA 301


INTRODUCCIÓN

En el caso de la Araucanía, pocas economias como esta pueden exhibir, con


tanta propiedad, las fortalezas y debilidades de la economía chilena de los
siglos XI X y XX.
Se produjo, de partida, un crecimiento hacia fuera al más puro estilo
del que describiera Anibal Pinto Santa Cruz en su libro Chile, un caso de
desarrollo frustrado. Por otra parte, las dificultades para revertir ese mo-
delo en el siglo XX recuerdan los problemas que últimamente describiera
Luis Ortega en su libro Cliile en ruta al Capitalismo y que aíectaron a la
economía chilena por el escaso nivel de capitalización y modernización
que pudo lograr. En este sentido, Ja ausencia de transferencia tecnológica
se convirtió en un lastre que frenó el desarrollo, y aún el crecimiento. La
región, dispuso de industrias, pero estas, como en el Norte Gra nde salitre-
ro, no sobrepasaron las características que el propio Ortega y Julio Pin10
describieron en su libro E.rpansió11 Minera y Desarrollo Industrial en Chile:
Un ca~o tle tlesarro/lo asociado. En el norte fue el salitre lo que provocó un
incipiente proceso industrializador; en la Frontera, el empuje provino de Ja
agricultura, la actividad maderera y la ga nadería. A la larga, la industria
alcanzó un desarrollo tan limitado que no logró transformar a la región en
una zona atractiva para la población. Por esta razón, los mismos factores
que le permitieron explicar a Carlos Hurtado el explosivo crecimiento de la
población de Santiago, se aprecian en la región, pero en sentido inverso,
debilitando su crecimiento 1• Por último, las reiteradas quejas de agriculto-
res y empresarios ganaderos parecieran dar la razón a Fabián Almonacici,
al plantear que se rrató de una región negativamente discriminada <1ue no
contó con el apoyo del Estado para resolver todas las dificultades que en-
frentó a lo largo de los últimos cien años.
1 CarlosHunado. C<mr riirrariónde pobfoción y drsarro/lo ero.16miro.

11
Cllile, twa eco11omia regiouale u e/siglo XX

La Araucania, tuvo, sin embargo, sus particularidades y estas son las


que queremos destacar en este libro.
En primer lugar, hay que tener presente que esta región se incorporó
tardíamente al Estado, en Ja segunda mitad del siglo XIX. A nuestro j uicio,
fue una incorporación forzada por la crisis económica de 1857 que obligó a
los grupos dirigentes de Santiago a buscar nuevas tierras y nuevos merca-
dos para sostener la economía exportadora que se consolidó después de la
Independencia. Por lo tanto, en la génesis de la economía postocupacional
el modelo de crecimiento hacia fuera se impuso sin contrapeso.
En segundo lugar, habría que considerar que los ciclos experimentados
por la economía regional durante la primera mitad del siglo XX fuero n
distintos a los de otras regiones del país. Es posible decectar dos con toda
claridad: uno expansivo hasta 1930 y otro recesivo hasta 1960. El primero
se debió a las condiciones favorables que se crearon con la llegada del Es-
tado: apertura de un mercado local tanto para la mano de obra como para
la producción {fundación de pueblos y ciudades, las obras pUblicas que se
emprenden, etc.) y las nuevas articulaciones externas que se vieron faci-
litadas por la llegada de nuevos medios de transportes, principalmente el
ferrocarril. Fue la época en que la producción regional creció al amparo de
las demandas internas y externas, distintas a las conocidas hasta entonces.
En esta primera fase se vieron favorecidos los tres grandes actores so-
ciales de la región: mapuches, colonos u ocupames nacionales y colonos
extranjeros, a pesar que los beneficios no fueron iguales para todos, tanto
al interior de cada grupo como entre estos mismos. Respecto de la pobla-
ción mapuche hubo, por ejemplo, sectores que aprovecharon muy bien las
condiciones generadas a comienzos de siglo, sobre todo aquellos que logra-
ron instalar pequeños y medianos negocios, sin excluir a las mujeres. Estas
condiciones hicieron posible que esta población no emigrara de la zona, a
pesar de los daños que le provocó la política del Estado al instalarlos en las
pocas tierras que les concedió. Aunque la pérdida de estas fue el punto de
partida de la pauperización de la población indigena, la expansión econó-
mica amortiguó momentáneamente sus efecrns negativos.
La expansión concluyó entre 1930 y 1940. lnicialmenre se podría pen-
sar que habría sido la crisis del 29 la que provocó el colapso económico; sin
embargo, hubo olras razones que explican la paralización del crecimiento.
En primer, lugar habría que tener en cuenta los efectos negativos que pro-
dujo en la agricultura una explotación intensiva del suelo durame 30 años.

12
Jorge Pint'o Rodríguez

El "boom" triguero cobró su precio, agravado por la erosión de los sucios,


que no se pudo comener cuando el bosque fue reemplazado por el cultivo
de cereales. Bajaron también los rendimientos y se complicó el asunto del
transporte por la fa lta de bodegas en las estaciones de ferrocarriles que
protegieran el trigo y las maderas. La politica de precios impulsada por el
Estado, siempre resistida por los productores regionales, y la fa lta de cré-
ditos o el mal aprovechamiento de estos, complicaron aún más las cosas.
Sin embargo, hubo otro factor, de carácter estructural, que gravitó con
mucha fuerza. Las economías agrarias se han movido con evidentes difi-
cultades en el siglo XX. Los trabajos de Alexander Chayanov denuncia-
ron tempranamente los problemas que enfrentaría la Revolución Rusa con
los campesinos soviéticos en sus intentos por introducir transformaciones
profundas en el agro. Resistentes a l cambio, con bajo poder adquisitivo,
sin preparación ni disposición para avanzar en procesos de reconversión
económica, el campesinado se convirtió, en palabras de Edelberto Torres,
en la clase incómoda del capitalismo. En nuestra opinión, su predominio en
la Araucania fue un factor que incidió en las dificultades que enfrentó la
región. Incapaz de dar form a a un mercado que estimulara la producción,
hasta 1960 el campesinado no logró dar dinamismo a las economías donde
era mayoría.
La población indígena tampoco estuvo dispuesta a involucrarse en
cambios que la distanciara de sus prácticas culturales y económicas. No se
le puede culpa r del colapso económico: pero, instalada en tierras pobres y
escasas, sostenida en formas tradicionales de cultivar la tierra, sin recursos
y postergados por la sociedad nacional, su pobreza tampoco pudo contri-
buir a dinamizar la economía.
El empresariado regional fue, además, un empresariado conservador y
siempre temeroso de lo que pudiera ocurrir en una región donde todo era
fragilidad. Los problemas de la propiedad de la tierra, la intranquilidad
social, siempre amenazada por las j ustas demandas del pueblo mapuche, y
las limitaciones del mercado, impidieron enfrentar los cambios que se ini-
cian en el país hacia la dérnda del 30 con probabilidades de éxito. No son
pocos los economistas que sostienen que, a partir de esos años, las econo-
mías agrarias tuvieron que sostener los modelos industriales con evidente
perjuicio para ellas. ·
La economía no se derrumbó del todo, pero las señales indican que
se estancó. El ritmo de crecimiento de la población bajó, los mapuches

13
Chile, u11a eco11omt'a regional e n l'/sigloXX

empiezan a emigrar, la industria no crece y los agricultores, madereros y


ganaderos viven en un estado de permanentes quejas frente a las autorida-
des. Osear Arellano, un estudioso de la realidad regiona l, escribía en 1949:

~se ha producido un estado de preocupación en los elementos directivos


regionales ante el lento ritmo de crecimiento de la población de esta zona,
en circunstancias de que no ha decrecido su natalidad, que sus actividades,
fundamentales siguen adelante, y que su densidad es de un orden inferior.
En algunas ciudades que tuvieron record de crecimiento r:ipido entre las
dem:is del país, la cifra ele población se ha estagnado. Las causas de este
hecho son, principalmente, la falta de trabajo en razón de Ja carencia
de industrias, la entrega a la atracción del centralismo y la captación de
elementos humanos para otras zonas, que aquí se hace con diversos fmes".

Con propiedad podriamos hablar de una economía que se frustró, que


desaprovechó las condiciones generadas por la expansión que se produjo
entre 1900 y 1930 y que no pudo acoplarse con éxito al proceso de recon-
versión económica que se inicia en toda América Latina en la década del 30,
cuando los modelos exportadores son reemplazados por los de una indus-
trialización por sustitución de importaciones. La Frontera no supo o no pudo
aprovechar las fo rtalezas de: su agricultura, ganadería y producción made-
rera para instala r una industria asociada a los derivados de su producción
que le permitiera transitar con más facil idad durante los años 1930 y 1960.
Socialmente atomizada, no fue capaz tampoco de levantar un proyecto de
desarrollo regional para enfrentar las presiones de Santiago y aglutinar a los
diferentes grupos de la comunidad regional, que tuvo poco de comunidad y
una escasa identidad colectiva. Probablemente aquí están las claves para en-
tender la compleja realidad que vive hoy la reg ión, agobiada por indicadores
muy negativos en el plano de la pobreza, inequidad y conflictividad, según
el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Este libro contiene seis capítulos. El primero presenta un panorama
global de la economía regional, marcando los dos ciclos que anticipamos
en un párrafo anterior. El segundo se refiere a la agricultura, el tercero a la
ganadería y el cuarto a la actividad maderera. Un quinto capítulo aborda
el tema de la industria y, el último, el comercio, para terminar con algunas
conclusiones que se desprenden del conjunto de los temas abordados. Ori-
ginalmente fueron elaborados en el marco del proyecto de investigación

14
Jorge Pinto Rodríguez

Fonde:cyt Bases económicas y estructura social. La Araucania, 1900- 1960


(Proyecto N" 1060314); sin embargo, el hecho de haberse postergado su
publicación nos ha permitido incorporar nuevos ante:ce:dentes logrados a
través un segundo proyecto referido al empresariado regional (Empresarios
de la Araucania, 1900- 1960, Proyecto N° 1095052). De los capítulos 1, 11,
V, VI y las Conclusiones el único responsable es el autor de esta introduc-
ción, mientras los referidos a la agricultura e industria maderera fuero n
elaborados conjuntamente: con Mathias Ordenes, quien, además, preparó la
bibliografia y corrigió algunos detalles fo rmales antes de enviarlo a la im-
prenta. Durante estos últimos 10 a ños, el profesor Ordenes ha sido tambiCn
un permanente colaborador de los proyectos Fondecyt que dieron origen a
este libro y un eftciente ayudanie en a lgunos de los cursos que dicto en la
Universidad de La Frontera.
Instituciones y personas contribuyeron a la elaboración de este libro.
En primer lugar, el apoyo del Departamento de Ciencias Sociales de la
Facultad de Educació n, Humanidades y Ciencias Sociales de Universidad
de La Frontera fue clave durante los afí.os en que ejecutamos los proyectos
de investigación que le dieron origen. En segundo lugar, Fondecyt aportó
los recursos para trabaj ar en las mejores condiciones. En parte, esas con-
diciones las debemos a Katherine Pulgar, la siempre eficiente encargada de
proyectos en el campo de la Historia. Por último, el Archivo Reg ional de
la Araucanía se ha esmerado en atendernos del mejor modo, facilitan do
enormemente nuestro trabaj o. Para estas tres instituciones van nuestros
más sinceros ag radecimientos.
En el plano de las personas las deudas son mayores. Ja ime Flores, Va-
leska Geldres y María Soledad Etchebarne han sido tres ca-investigadores
que aportaron conocimientos y apoyo permanente. Leonardo León, Rolf
Foerster, lván lnostroza, Luis Ortega, Fabián Almonacid, Patrick Puigmal,
Pablo Muñoz, y Ana María Rusque han enriquecido con generosidad varios
de los puntos de vista que aquí presentamos. A ellos debemos agregar una
larga lista de estudia ntes de pre y postgrado que nos han acompañado en
los últimos años, ya sea como alumnos tesistas o colaboradores de nues-
tros proyectos de investigación. A riesgo de olvidar algunos nombres, no
podríamos dejar de mencionar en la Universidad de la Frontera a Vanesa
Burgos, Marianela Cabezas, Cristian C<irdenas, Fernanda Carrillo, Rodri-
go Cerda, Myriam Cona, César Duarte, Pía Farias, Susana Fritz, Jocelyn
Gajardo, Carla González, Carolina González, Christian Mardones, Marcelo

15
C/Jile, una economía regional cu el .~iglo XX

Martinez, Ana Matus, Kattia Ola.te, Mariana Ramirez, Daniela Riquelme,


Jorge Riquelme, Juan Pablo Soto, AAdrea Torres, Pedro Troncoso, David
Valenzuela y Teresa Venegas; en la Universidad Andrés Bello de Santiago,
a nuestros estudiantes de p0stgraclo Mauricio Cárdenas y Felipe Gutié:Hez;
y en la misma Universidad, ~ero en la Licenciat1.1ra en Historia de Vifla del
Mar, a Daniel Briones y Juan Carmona. A t<;idos ellos este libro también les
pertenece.

JORGE PINTO ROllRiG IJEZ

Temuco, enero de 2012

16
CAPÍTULO 1
Los ciclos económicos de la Araucanía
1900- 1960

En 1911 Francisco Javier Ovallc publicó su libro Clli/e en /a Rejió11 A ustral.


El desenvolvimiento general <le Tcmuco. luego de haber residido un año en la
capital de la Araucania. Aunque destacó el dina mismo que estaba alcanzan-
do la economia regional, le llamó la atención el relativo atraso en que se en-
contraba Tcmuco y los problemas que afectaban a la zona debido a que parte
importante de Jos recursos que producía se gastaban en las ciudades más
opulentas del sur, hacia donde se dirigían las familias que se enriquecían en
la Frontera 1• Algunos ai'los más tarde, en un documento publicado 1926, se
reconoció que las provincias de Malleco y Cautin poscian enormes riquezas
naturales, con bosques impenetrables, rios caudalosos, lagos y una agricultu-
ra e industria que apo naban al mercado nacional u na serie de producw s que
se transportan po r el ferrocarril1. La postergación que percibió Ovalle pan~cia
superada; sin embargo, al promediar el siglo de nuevo se pusieron de relieve
algunas sicuaciones que la región no había logrado resolver, entre otras, su
extrema dependencia de la agricultura y ganadería y el escaso conocimiento
que se tenía de las co ndiciones geográficas para sostener ambas actividades3•
Aunque este fue el pa norama general en que se desenvolvió Ja eco no-
mía regional, durante la primera mitad del siglo XX es posible distinguir
dos ciclos económicos que reflejan muy bien lo ocurrido en la Arauca-
nia. El primero, que se extiende hasta 1930, se caracterizó por una fu erte

l Fraucisco Javier Ovalle. Cl!i/e e11 lo R,ji611 A11sm1/, p. 53.


2 lmprema y litografü Uuivcrso. G11in U11iuerso rle /a Rq11íblica dr Ch ile, p. 1592.
J Esla apreciación se desprende de los estudios incluidos en el Se111i11ario dr luuesti9od611
sobre el desarrollo de la pro11iutia dt• Ca11riu, Editorial Universitaria. 1956, y que d tarc-
n1os en los próximos capitulos al abordar la agricultura, ganaderia y aclividad madcrcra.
Convcndria precisarquc csteScminariocorrcspondió a la Quima Escuela de Verano de la
Universidad de Chile en Temuco y que estuvo a cargo de Ricardo Ferrando, a quien se le
suele atribuirlaautoriíldcl libro.

17
Chile, u1w eco11o mia regional rn el siglo XX

expa nsión económica, debido a las condiciones generadas por la ocupa-


ción del lerritorio por parte del Estado. Su presencia en Ja zona amplió las
tierras cultivables, conectó su producción con mercados más d inámicos y,
al interio r de la propia reg ión, transformó a las nacientes ciudades fronte-
rizas en un mercado local que favoreció a todos los sectores económicos,
incluyendo a las comunidades mapuches que sobrevivieron en las tierras
que el Estado les asignó. Así mismo, este dinamis mo siguió atrayendo a
colonos extranjeros y nacionales, que no dejaron de llegar a la región.
El segu ndo ciclo, que se extiende desde 1930 hasta 1960 , correspond ió
a u n momento de contracción económica que se reflejó en diferentes indi-
cadores. De partida, el periodo se inicia con la crisis del 29, cuyos efectos
se dejaron sentir hasta mediados de la década del 30. Sumado a esta, el
agotamie nto de Jos sucios po r Ja sobreexplotación del período anterior, los
efectos nocivos de la fuerte erosión que provocan las lluv ias en los s uelos
de laderas, problemas de precios y rendi mientos, a los que se agregaron la
escasa diversificación de la actividad ganadera y el poco desarrollo de la
indust ria fo restal, colocaron a la región en una precaria situ ación, que se
complicó aUn más cuando Chile dejó de prestar atención a las exportacio-
nes de materias primas para privilegiar la indust ria. La Araucania, zona
agrícola po r excelencia, no pudo acoplarse bien a este proceso, en parte
rambiCn por los bajos salarios que se pagaban en el ca mpo. La región no
pudo contar asi con un factor interno que dinamizara su eco nomía. A la
larga, lo que ocurrió aqui muestra los límites de las economias agrarias
pa ra iniciar procesos de reconversió n económica al no disponer de un es-
timulo local (mercado), que ayudara a activar y trans formar la econo mía
prima ria en u na industrial, cua ndo las condiciones estimulaban y reco-
mendaba n el cambio.

l. EL CICLO EXPANSIVO, 1900- 1930

La primera señal de la ex pansión econó mica que se produjo en la regió n


durante las primeras décadas del siglo XX proviene de la demografia. Entre
1895 y 1930 su población aumentó de 176.253 a 45 1.089 habitantes, a una
tasa anual de 2. 70/o. Es 1>robable c¡ue este crecimiento haya sido menor, de-
bido a los altos indices de sub-registro en los censos del XIX. Hacia 1930,
la región es1aba definitivamente incorporada al país y habian mejorado los
procedimientos censales, razó n por la cual la cifra del 30 puede ser m<is

18
Jorge Pinto Rodríguez

confiable con relación a la de 1895. Sin embargo, no cabe duda que Ja


población regional experimentó un fu ene crecimiento.
Este crecimiento se debió a múltiple factores. En primer lugar. habria
que recordar Ja política fom entada por el gobierno para atraer colonos
nacionales y extranjeros con el propósito de acelerar la incorporación de
la zona al resto del país. En segundo lugar, el tendido ferroviario que se
construyó aceleradamente y las obrns públicas que se emprendieron en las
nacientes ciudades fronterizas ampliaron el mercado laboral e incentivaron
la economía en general; y, en tercer lugar, el relativo Mboom" económico
que se produjo por el progreso de la agricultura y la actividad maderera,
beneficiada por los nuevos mercados que dispuso, contribuyó a generar las
condiciones favorables para el aumento de la población. En Ja memoria de
los viejos pobladores de la Araucania, todavía se mantiene vivo el recuerdo
que en esa época la región se convirtió en el granero de Chile, recuerdo
asociado a la fuerte expansión de Ja agricultura regional. tal como se
adviene en la información que se ha logrado reunir hasta ahora.

Cuadro N• 1. Siembra de cereales y chácaras por provincias, 1910-1930 (en hectáreas)


Provincias 1910/14 191 5/19 1920/24 1925/29
Tar¡¡poc;i
Amofaga5!a
Ata cama 2.005 2.316 3.178 3.360
Coquimbo
Aconcagua 12.065 15.300 16.938
Valparais.o 18587 20.574
Sanuago
O'Higgins 46344
Colcha9ua 31.645
Curicó
Tale¡¡
Maule 24 259
29.696 33.316 37.857
Ñuble 64 107 74633
Concepción 28.168 27.738 28.975 30.373
Arauco 30.023
9108<0 49.025 76.149
Malleco 91.996 105.897 115.426 117.204
Cau1in 53.307 76.533 142.729
Vald•v1a 16.301 22.321 30413 39.642

19
Chile, una ('Co11omia regional en el siglo XX

Osorno 20.405 24.540 32.433


llanquihue 6.957 1 10.924 12.148
Chiloé 11.036 1 10.960 10.693 10.661
AysényMag
'" lm 689 1.263
Tota'es 706.360 792.441

Fuente: Dirección General de Estadistica. Estadistica Chileua. enero-fe/m~ro de 1943, volU-


mcnes 1 y 2, Año XVI, p. 54.

En efecto, el cuadro anterior muestra que en todo el periodo Malleco y


Cautin fueron a la vanguardia en la siembra de cereales, superando a todas
las demás provincias. Entre los cereales el producto más importante era el
trigo; sin embargo, en ambas provincias muy importantes fueron también
la avena, la cebada, los frijol es y las papas. Con respecto a estas últimas,
hacia fmes del periodo, sumada la producción de Malleco y Cautín, casi
igualaba a Chiloé, la zona papera por excelencia en el país4 •
De acuerdo a José Bengoa, en esta época se constituye en la región el
latifundio y se desarrollan el peonaje agrario y el inquilinaje, con la mano
de obra que se desplaza de las haciendas del norte, arraída por los salarios
más altos que se pagaban con relación a los del Valle Central\
La expansión de la agricultura elevó la superficie agrícola y el valor
de la propiedad rural. Hacia el término del periodo, Cautin era la segunda
provincia con mayor superficie agrícola y la tercera desde el punto de
vista del valor de la propiedad rural, tal como se percibe en el cuadro N°
2, elaborado a partir de los avah.ios hechos en l928 para la confección del
censo agropecuario de 1930.

4 Dirección General de Estadistica. A11uaria Eswdistico de C/Ji/r, Agricultura e Industrias


Agropecuarias. a1lo agrícola 1934-1935, volumen m, pp. 18-27; Dirección General de
Estadis1ica. Estadistica Chilena, c11ero-fcbr1:ro de 1943, volumen 1 y 2, Ailo XVI. p. 54.
El autor de es1as estadísticas fue don Mauricio Hanard, de la Sección de Agricultura de
la Dirección General de Est~1distica.
5 José Bcngoa. Hocicudas y Camprsiuos. Hisroria Social de la Agricultura Chilena. pp. 151-
181. A pesar de esta atracción, cn diversas oponunidades !os agricultores de la zona se
quejaron dela faltadctrabajadorcs,argumcntandoqueaquella escasez provocaba el alza
de salarios a que hizo referencia Bcngoa.

20
J org e Pin10 Rod ríg u ez

Cuadro N• 2. Valor de la propiedad niral (en miles de pesos) y superficie agricola {en
milesdehectáreas)porprovincias, 1928
Provincias Valor Propiedad Rural Superftc1c Agrlel)la
Tarap~c~ 31-717 79.0
An1ofagas1a

Coquimbo 186.715

Aconcagua
Santiago 882.793 \ .5148

Colchagua 726006 1.309.2


Tal ca 4•2280 1.057.1

Maule 349.202 1.1788


Ñu ble 351.865 1.217.0
Concepción 326.098
BioBio 379.668
Cautin 2.2946
Valótvia 2.026.7
Ch;IOI! 226.130 l.680.4
Ay~n 783.4
Magallancs
RcpUbhca 6.069.249 27.3130

Fuente: Sociedad Nacional de Ag:ritultura. Mrmoril1 de la Sociedad Nacional dr Agric11/t11ro


correspo11dirute al ailo 1915, p. 160.

El dinamismo de la agricultura se refleja lambien en el volumen de


los creditos otorgados po r la Caja de Crédito Agrario. El Cuadro N° J
muestra que la región se había co nvertido en un excelente mercado para el
d inero. El mismo documento que entrega estos valo res, ag regó que para el
a n<llisis de sus datos "debe tenerse presente que los prestamos conced idos
por la Caj a de Crédito Agrario venían a sustituir en parte las inversiones
efectuadas hasta ahora por los ba ncos, de manera que para formarse un
juicio sobre el desarrollo de las inversiones de las instituciones de cn~d ito,
es menester 1omar también en consideración los créditos concedidos por la
Caja de Crc".dito Agrario%.

6 Dirección General de Esrndistica. Esradistirn C11ile1ra, N• l. Santiago. enero de 1928, p. 25.

21
Clrik, uua rco11omía regional en el siglo XX

Cuadro N• 3. Pré:stamos acordados por la Caja de Crédilo Agrario (en miles de pesos),
enerode 1928
P1ovincias Enerode1928 Totalesa lo fecha

Coquimbo
'" 3-476

Valparaiso
Santiago
O'Higgins
Colchagua
Curicó
laica • SS
Maule
linares 2.913
Ñu ble "' 2.489
Concepción

Bio8io
Mallero J.671

Cautin
Valdivia 823
llanquihue
ChiloC

Totales 4.66S

Fuente: Dirección General <ll- Estadística. Estadistica Clii/e1w. N• 1. Sam iago, enero de 1928,
p. 25.

Junto con Ja agricultura, la ganaderia también progresó. De acuerdo


a los datos que entrega Arnold Bauer, entre l 895 y 1925 los precios del
ganado en Santiago, el principal centro de transacciones, experimentaron
un aumento de $64,75 a $356,00 por cabeza, convirtiendo a esta actividad
en una de las más atractivas del agro chileno7 • Como se sabe, la Araucania
habia sido desde la Colonia una región apta para la cría y engorda de
ganado. ya sea por e! que llegaba desde la Argentina o por el que se
desplazaba desde las estancias de Concepción para aprovechar los pastos
del sur. Datos que tenemos para el a1io 19 17 demuestran que las provincias

7 Amold Bauer. l a Socieli111/ Rural Chilr1rn. p. 12.

22
Jorge Pin10 Rodríguez

de Malleco y Cautin disp0nfan de una masa ganadera no despreciable con


relación a la que existia en todo el pais.

Cuadro N• 4. Masa ganadera de las provincias de Malleco y Cautin, 1917


f'rovinc1as \cat...lla<c\ j Mulnre~ ]vacunos lo..:jurios ! cabrios Po1ci110\

¡,f a lleco l 1-1.11~ I GG3 1 106.427 1 97.927 1 2.835


Cautin 118302 j aH 1 100.oa2 ¡ 147.598 l 1~.117
fotal j)<liS !.ioJ.013 \ 52. 185 12.029.94:.1 14.182.919 I HS.828

F\tellll": Oficina Ccmral de Estadistic;i. Aniwrio Estat/istic:o de la República dr Clii/e. Ayri-


cu/rur11, Vol. VII, 19 16 -19 17. p. 104

En el caso de los vacunos, MaliJeco y Cautin formaban pane de un grupo


de 10 provincias que superan las den mil cabezas. Este grupo era encabezado
por Llanquihue con 208 mil animales, seguido de Valdivia con 183 mil. Col-
chagua con 179 mil, S<intiago con 165 mil y ·ralea, Curicó, Linares, Bio Bio,
Ma!leco y Cautin con cifras ligerameRte superio~es a las cien mil cabezas.
Con relación a los ovejunos, Magallancs encabezaba la lista con una cifra
ii:ialcanzablc para las restantes ¡;iFovindas: 1.865.476 cabezas. A enonne dis-
tancia estaba el gmpo al que se ~odria incluir Cautin, con una masa de 150 a
200 mi! animales. Malleco estaba un poco mcis atrás, pero con una cantidad
Ele cierto peso en el país. La ¡;iF0ducción de lana de ambas provincias era
tambiCn interesame, como asi mismo su prnducción lechera, aunque esta
última estaba mits lejos de la producción file las provincias en las cuales esa
industria habia alcanzado un m<1yor dcsarrn!lo8 • Datos de los años siguien-
tes, demuestran que hasta 1930 1<1 ganadería en Malleco y C.1utin no perdió
importancia, aumentando incluso su participación en las cifras nacionales9 •
Por esta misma razón, la ~eria ganadera de Temuco rue una de las más
importantes del pais. Después de las de Santiago y Chill<in, la de Temuc0
era, en 1928, la de mayor actividad, especialmente por la venta de vacur.10.

ll Ofo:ina Cent ral <le fa1adisti~;1 . A111wrio /;slmlistico rk /¡¡ Rc¡1úblicn 1k C/1ik . Agrfru lw m .
Vol. VII. 19 16- 19 17, ¡1. 104.
9 Véase. por ejemplo, los Au1wrios fa·tarlisricos 1k /iJ Rc:¡uiblica 1k CJrik de los ai\os si·
guit.:1111.:sµrcpar.ulos por la DirL'i.:ción Gl'n('ra\ di' Esrndistka.

r
23
C/lile, uu a eca11omia regio nal en d siglo XX

Cuadro N• S. Movimiento de Ferias de Animales en a lgunas ciudades, marzo de 1928

iQui Ilota
! ~
~
~
~ ~
' E ·i
• • 5
302
~
~
~
~
~
~
~ §

Santiago 2.216 5.045 35 6.'77


Curtcó '" 1-263 56

1.697
falca 1.223 4.547
Chill~n 1.780
"
Cona:p 162
Temuco 2.340
"
35
""
1.318 '62 239 4.995
Osorno
'" 2.010
Puerto 1.958
Varas
Total 9.049 2.433 98 7.028 1.832 43.051

Fucn1c: Estodíslirn Chilena, N• J, Santi3go, m3rzo dc 1928. p. 75


"'
En otro á mbito, la actividad forestal, muy relevante en la región, recibió
diversos impulsos. Al respecto, la Sociedad Nacional de Agricultura venía
manifestando interés por la explotación del bosque desde comienzos del si·
glo XX, aunque con un espíritu previsor ciertamente destacable. A la Sacie·
dad le interesaban dos cosas: por una parte, impulsar la actividad madere·
ra: pero, por otra, evitar que la explotación irracional del bosque deteriore
los sistemas ecológicos. con los consiguientes perj uicios pa ra la agricuhu·
ra. -chile. escribia el Presidente de la SNA al Ministro de Industria y Obras
Públicas. en 1911, por la conftguración del territorio, necesita como ningún
otro pa is cuidar la erosión del suelo como ún ico medio de impedir la des·
valorización de los terrenos adecuados para los cultivos agrícolas, como
necesi1a también conservar e incrementar el agua de riego que requieren
los cultivos cada vez más abundantes". El problema fo restal, agregaba este
personero. -es. pues, de capital importancia que no trepida esta Sociedad en
rogar a vs. le dedique un lugar preferente entre aquellos cuya resolución es
impostergable aun dentro del más estricto régimen económico" 1" . De aque·
llos años data la idea de crear una Inspección General de Bosque, Pesca y
Caza para impulsar la acl ividad forestal con los debidos resguardos para

JO Cana del Prcsidt:nH' dC' I~ SNA, R. La rrnin al Ministro de Industria y Obras Públicas,
Santiago. JI de octubrt' dt' 1911 . Archivo N3cional de Santi3go. Minis1erio de Industria y
Obras Públicas. Sección Agua y Bosqws, vol. 2511 . fojas 160· 161.

24
Jorge Pinlo Rodríguez

conservar el medio ambiente y no exponer a la agricultura a los erectos


negativos de Ja erosión y el desvío del curso de las aguas 11 •
Estudios de Ja época daban cuenta de la existencia de cuatro grandes
recursos forestales en el pais: el alerce, el pino araucano. el roble y el
ciprCs. La región disponia de los cuatro. pero sus reservas de pino arau-
cano y roble representaban el producto básico de su industria maderera.
A comienzos del XX el país consumía casi la totalidad de la madera que
producía, quedando para la exportación una cantidad muy ma rginal, aun-
que su uso se limitaba casi exclusivamente a la construcción de viviendas
y a la íabricación de muebles. Salvo los casos de la Sociedad Imprenta y
Utografia Universo, Fundada en 1900, y la Com¡>añia Manuíacturera de Pa-
peles y (anones de Puente Alto, establecida en 1921. no se conocen otras
iniciativas tendientes a dar al producto del bosque otro uso 11•
El cuadro siguiente, que corresponde a 1935, permite apreciar el peso
que tenía en el país la actividad maderera de las provincias de Malleco y
Cautfo. al terminar el periodo que estamos a nalizando.

Cuadro N• 6. Producción de made ras por provincias, 1935


Motores PoteneiaEn Opcrari~ Copacidild
HP Oiauaen
pulgada~

Tarapac~

Antofagasta
Atilc;ima
Coquimbo
Aconngu¡¡
Valparaiso
.. 1.690

Silntoago " U40

O'H1ggins
Cold1agua " 35

CuricO
Íilkil l8
linares 15 10 '55

l 1 Federico Albert. "la necesidad urgcnt1.: di: crear una Inspección General de Bosques. Pesca
i Caza·. Mi nisterio de Agricullurn, Sección Aguas i Bosques. 1913. Archivo Nacional dl'
Santiago. Ministl"rio dr Industria y Obras PUblicas. Sección Agua y Bosqurs, vol. 251 1.
fojas\46·163.
12 Luis Correa Verga ra. Agrimlw rri Cliik1111, 11p. J24·33 l.

25
C/rik, 1111a rca11a111ia r<"gia1tal r 11 e/ siglo XX

Ñub'e 56 ...
Conctpc16n

Alauco
12

"
'"
302 ... 7050

810810
" "'
Cau1in
'"
2.461 '290
34.670

'" 2.811 4 3 11
117.074

125 410

1000
U;inqu•hu'
Cholo(
660
'" 13.740
'"
'"'"
Magallanes

Total
" 880
'"'
9$30 16.334
11.550

J .751 104

Fuente: Dirección General de Estadística. Ceuso Agropecuario, 1935- 1916, pp. 54- SG.

La bonanza, que reflejan todas las cifras que hasta ahora hemos venido
manejando, coincide con algunas apreciaciones cualitalivas que describen la
zona. Hacia 1920, se señalaba que Ma\leco aportaba al mercado nacional ce-
reales, miel, cera, papas, alfalfa, vino, nueces, ganados y maderas, contando
con 200 establecimientos industriales, de los cuales 15 eran aserradores y 14
molinos. Cautin. por su pan e, disponía de 250 establecimientos industriales,
destacando 55 aserraderos y 13 fábricas de elaboración de la madera ll.
Esta expansión económica habria a lentado. incluso, Ja idea de traer a
la zona trabajadores cesantes de Santiago, aun cuando la Araucania no
pudiese ofrecer todo lo que se esperaba desde ta capilal. El 24 de enero de
19 19 el intendente de Cautin informaba al Ministro del Interior la llegada
de 78 obreros cesantes que el gobierno había enviado desde Santiago a
Puerto Montt, pero con pasaje solo hasta Temuco. El intendente señalaba
que "se ha buscado ocupación, pero no ha i por ahora ni en fundos rura-
les". por lo cual solicilaba aulorización para concederles pasaj es hasta el
lugar de destino. El inlendente agregaba que la llegada no pudo ser m<is
inoportuna, pues esa noche se celebraba una reunión obrera con delega-
dos de S anti<1 go 1 ~. Sin embargo, al dia siguiente. daba cuenta al Ministro
que 50 habian seguido viaje a Puerto Montt. y que -20 ha n encontrarlo
ocupación en la provincia'', agregando que antes de pa rtir los obreros
se acercaron a la prcnsn para agradecer las atenciones que recibieron de

1J Albeno Mán1uez. f.ibro fo/t•ruado11al Sud t\11wrir a110. pp. 661 y 674-675.
14 Archivo R~gional de I~ Arou( ania. Intendencia de Cau1ín. vol. 83, í. 264.

2&
Jorge Pi1110 Rodrig:ucz

lc1 lnlcndcncia. Ese mismo dia, en un lenguaje propio del tclégrn l'o, el
intendente se1laló que, "vino a cstc1 delegación de asociación naciona l
de alimentació n celebrando co micio en teatro Ja delegación i sociedades
Obreras de Temuco. En los numerosos discursos se condenó la violencia i
el anarquismo, estudiando la conven iencia de pedir al gobierno medidas
protectoras para el pueblo, la industria nacional i la regula rización del
valor de ta mone1fa" 15•
Bengoa sostiene que los salarios de los campesinos de la zona central
bordeaban los dos pesos diarios. Es, mils o menos. la misma cifra que
registran algunas fue nrcs en Cautín, aunque, al parecer. había aquí más
oponunidades de trabajo. El cuadro siguiente resume los salarios medios
existentes en la provincia en 1907, rde acuerdo a un informe preparado por
la Dirección del Trabajo.

Cuadro N• 7. Salarios diarios medios en Cautin, 1907 {t:n pesos y sin comida)
iipodc lndll}Uia Mujtrcs lal Nlr\oi.(b)

Vest•do v toc~do J.00 1.50


Mct~lu•g1~ >.00 •.OO
fd1fil:~ci4n

/.IJdCl~S >.00
CuttcnyfHtlcs 3.18 1.50 >.00
AmucblJdo JW >.00
lf~nsportcs J.00
G~syJ!umbrado JOO
...,
\.ct~~·tcs. 2.12
'·"'
AIC'ohol~bcbida~

M'"'1i:a

Agnwltura 1

AJb.l~•lcs 3.50
Ptonociud1d 115

Pcoticsru<illti. 1.65

(a) De 18 :ulos 11:1rn :irrilm. {b) IDc 12 nrlos parn arriba. i:uentc: Direcció n del Trnlrnj o. " Esta~

dfstkas. 1907", Archivo Nndon;il de Chile, Siglo XX. 1907. vol. 111. f. s/ n.

15 idrm. f. 267.

27
Chik, una rrouomia regional en d s iglo XX

Por otra parte, desde muy temprano Temuco empezó a convertirse en


un polo de desarrollo que opacó al resto de la provincia y a la Araucania
en general. Colocada en una posición estra1égica, en el centro del territorio,
conec1ada con Santiago por el ferrocarril, que llega a la ciudad en 1896, y
al este y oeste por ramales que empezaron a construirse casi de inmediato,
Temuco se convirtió en una especie de bisagra que conectó a toda la región
con Santiago, Concepción y otros mercados externos.
Hacia 1925 fue descrita como una ciudad de enom1e empuje, que so-
brepasaba los 28 mil habitantes, con 200 manzanas construidas, bancos,
agentes comerciales, profesionales y una bullente actividad 16• Así mismo,
se había convertido en un centro educacional que atraía a numerosos jó-
venes de la región. Por aquellos años los principales establecimientos eran
el Liceo de Hombres, la Escuela Industrial y el Colegio Inglés. Todos dispo-
nían de internado y se habían constituido en establecimientos que convo-
caban a muchachos de los pueblos vecinos. La Escuela Industrial fo rmaba
profesionales, deriva ndo más tarde en la primera institución universitaria
que cxistiria en la región.
El fuerte impulso que se aprecia en la agricultura, la ganaderia y la
actividad forestal, las tres actividades más importantes de la región, hizo
posible que el campo siguiera siendo atractivo para la población. Esto
explica que la población rural en la Araucania haya superado la media
nacional, tal como se observa en el cuadro N" 8.

Cuadro N• 8. Población Urbana y Población Rural de Chile y Araucania. tn porctntajts,


1895- 1930
Pob. U1bana Pob. Rural Pob.Total Pob.Ur~na Pob.Ruril Pob.Total
Chile Chile Chile Araucanla Araucanla
5449 100.00 2799 72.01 100.00
3077
"º'
1920
4322
4640
69.23

53.GO 100.00 30.33


69.23
69.67
100.00

1930 27 12 72.88
Fueiue: Censos de 1895, 1907. 1920 y 1930.

Deberiamos agregar, que a pesar de la importancia que adquiere Temuco,


la ruralidad alcanzó todavía en esta época un porcentaje mayor en Caut in.

16 Grda U11il•erso rlr In Re¡niblica de Chile, 11:\ginas sin tnumtr.ición.

28
Jorge Pinto Rodrigucz

-
Cuadro N' 9. Población Urbana y Población Rural de la Araucania por provincias, en
porcentajes, 1895-1930
Pob.Urbana PobRural Pob.Total PobU~na ftlll.Ruul PobTot&I
Mallero Mallcco Mallero Ca uton ~..1.n Cautln
32.2• 67.76 100.00 22.65 7135 100.00
""
"º' 3130 68.70 100.00 30.JG
"" 100.00

""' "" 65.92 ""


25.23
1201 100.00

"'° 3148 68.52 100.00

fUl'nll': Cl'nsos de 1895, 1907, 1920 y 1930.


1'17

Por 1illimo, las fuentes del XIX que se refieren al proceso inicial de
ocupación de la Arauca nia, da n cuenta de los esfuerzos de las autorida-
des por instalar un puerto en la región costera que faciliiara la entrada y
salida de productos. Ya desde la década de 1850 se buscaba por Ja zona
de Los Ángeles y Nacimiento establecer un corredor que convirtiera a esas
ciudades en "el Valparaíso de La Frontera" 11• Conviene recordar que uno de
los factores que alentó la invasión del territorio fue la crisis económica de
1857 y la necesidad de sostener el modelo de -crecimiento hacia afuera",
que tras1abilló por los efectos de dicha crisis, lo que hizo más urgente la
ncresidad de volcar la producción de los territorios que se ocupaban a los
mercados externos. Esto explica que las primeras operaciones de Cornelio
Saavedra se orientara n a explorar la costa, por la zona cercana a Puerto
Saavedra. donde se pensaba establecer un puerto para la antigua Arau-
canía. La llegada del ferroca rril y la imposibilidad de instalar ese puerto,
debido a las condiciones del litoral, terminaron por favorecer a Temuco y
frustrar la posibilidad de Carahue de convertirse en el gran puerto de la
zona. aprovechando la navegación por el río Imperial.

2. EL CRECIMIENTO SE DETIENE, 1930- 1960

Si recurrimos de nuevo a la demografía para encontrar algunas pistas que


nos pem1itan apreciar que fue lo que ocurrió entre 1930 y 1960, lendria-
mos que hacernos cargo del rcvCs que sufrió el crecimien10 de la población
durante cs1os JO ai\os, cuya tasa bajó de 2. 7% entre 1895 y 1930 a 0.80/o en
los arios siguientes. La región empezaba a vivir uno de sus momentos más
complejo del siglo XX.

17 Sool'dad Naciorwl de A¡¡:ricul1ura. El fllt'1tsajrro 1fr la ;\ grirulturo, p. 250.

29
Clri/r, rrno rra11amin rrgiono/ nr rl siglo XX

La caida aícctó casi por igual a las dos provincias de la Araucania.


Ambas tuvieron una tasa global de 0.8% a nual para el periodo, aunque en
Cautin los doce a1los c¡ue mediaron emrc 1940 y 1952 parecen haber sido
los peores, pues, tal como se aprecia en el Cuadro N° 10, entre 1952 y 1960,
tamo Malleco como Cautin insinúan una recuperación.

Cuadro N• 10. Crecimiento de la Población de la Araucania por Provincias, 1930-1960

h~a C;i~tin
M0 Mall«:o Porecnta¡(
'·~ Poft(nta¡c

"'° 134.925 11

'""
1952
154.174

159.319
'·'
03
170,833 08 299
"'°
1895-1960 08
Fucnie: Censos de 1930, 1940, 1952 y 1%0.

Dicha recuperación no deja de llamar la atención si se tiene en cuenta


que el Censo de 1960 se praclicó en noviembre. es decir, seis meses después
del terremoto que asoló a la región. Por Jo menos, al nivel de las provincias,
las cifras de población no reflejan sus erectos. Es probable que las tareas
de reconstrucción que se e mprendieron a partir del mes de junio hayan
atraído ma no de obra, aunque los datos recogidos para Puerto Saavedra
dejan en evidencia, como observaremos más adelante, que allí las huellas
del terremoto quedaron marcadas en el Censo.
Entre 1930 y 1960 la economía regional experimentó los primeros efec-
tos negativos ele su incorporación al Estado. Como hemos serialado. la
ocupación de la Araucania respondió a la voluntad de nuestra clase diri-
gente del siglo XIX ele ma ntener el modelo exportador. Convertida en el
granero de Chile, y gracias al notable desarrollo de la ganaderia y actividad
forestal. la economía regional mostró una interesante expansión durante
los primeros 30 años del siglo XX. Esa expansión se reflejó también en el
crecimiento de su población. La información que hemos recogido para los
años que van desde 1930 hasta 1960. sugieren que ese ciclo concluyó. dan-
do paso a una fose en que la cconomia se desenvolvió con más dificultades.
Desde luego, habria que recordar que el periodo se inicia con la rece-
sión del 29. cuyos t>ÍCctos en la economía nacional se hicieron sentir lrnsta
mediados de la déc<1da del 30. La efervescencia que provocó la crisis y su
expresión en l<1s movil izaciones sociales que sacudieron al 1rnis. como la

JO
Jorge: Pinto Rodrigu ez

rebelión de la Armada. la ca ida de lbáñez, Jos Cien Dias de la Repúblicíl


Socialista. la fu ndación del Pa rtido Socialista y la formación de las Mili-
cias Republicanas, ta mbién tuvieron su rCplica en la región con la revuelta
de Ránquil. Aún no aclarada del todo. se trató según algunos autores de
Ja primera revuelta campesina que se produjo en el país. orig inada por la
critica situación a que fueron arrastrados Jos campesinos de la zona por
latifundistas que se apoderan de sus tierras, en u n momento en que toda la
economia regional experimentaba una contracción 1•.
Dura nte esta época. la econo mía regional siguió apoyándose en lil agri-
cuhura, ganadcria y actividad fo restal ; pero, ahora. bajo condiciones muy
diferentes. Como se sabe, hasta los años 30 la economia nacional se soste-
ni~ en un .. modelo de crecimiento hacia afuera basado en las exportacio-
H.

nes de materias primas, que empieza a cambia r a panir de estos a1)os. Fue
la é1>oca en que se estaba iniciando la reconversión económica c1ue ponclria
el acenlo en la industrializnción por sustitució n de importaciones. Las ci-
fras de población que entregan los censos sug ieren que la región no pudo
acoplarse ex itosa mente a esta modif1cación, debilitándose su economía y
transformándose en una zona ¡mco atractiva. Este fue, tal vez. el pri ncipa l
problema de Ja regió n.
Lamentablemente, disponemos hasta ahora de pocos estudios sobre la
economía regional que nos permitan manejar con cierta confianza algunos
indicadores y adelantar conclusiones más dcfmitivas". La Estarlísticfl Clli/c-
na. que publica mensualmente la Direcció n General de Estadística desde ene-
ro de 1928. entrega información muy v:iliosa, pero aún no ha sido trabajada
para la región ni tampoco sometida a u n análisis critico para superar lo que
algunos autores denominan ..ciertos grados ele incertidumbre... pues, entre
01ras cosas. no precisa cómo y de dónde se recoge la infonnación10• Con
todo. esta publicación entrega algunos antecedentes que nos permiten dispo-
ner de algunas se11alcs para observar lo que ocurrió en la economia regional.
Como hemos dicho, las tres actividades básicas siguieron siendo la agri-
cultura. ganacleria y actividad forestal. Las fuentes sugieren que ninguna

18 Vtasr,Jairm: Flores. "Ránquil, l934",y la versióu novdadadrl suttSOcn Rehrnldo Lom-


boy. RónquU. Nm•rla ilr /11 Tkm1, 1942.
19 En panC" ha venido a llcmir este vació el libro de Fabi:fo Almonarid. La agrlr11/t1ira r/1i-
/rrra d1smmlm11ta (1910- 1960). sólidamente docur11cntado ron información cuali1miv¡1 y

lO Enlrt los rrhiros v.,i;m·. 11or t;Jem11lo. Sergio Ver¡;ara. Dttadrnria o Rtt11t1rrar/ó11. C/11/c ru
la r"rrnMj11d11. 11. 26.

JI
Chi/t', una rcouomfo regional ru l'I siglo XX

de las tres colapsó. Por el contrario. siguieron expcrimeniando una cierta


expansión. c¡uiz<is menor que en las tres primeras décadas del siglo, pero
expansión de todas manerns. Esto nos lleva a suponer quc el principal pro-
blema de la región consistió en cómo desarrollarse a través de actividades
primarias, en un momento en que la atención estaba puesta en la industria.
Dicho de otro modo, la Araucania nos pem1ite explorar los problemas de
las regiones agrícolas de los paises subdesarrollados para enfrentar ciertos
procesos de reconversión económica. teniendo en cuenta las limitaciones de
una agricultura tradicional.
Los datos recogidos sobre la agricultura permiten afirmar que todavía
en es1os años logró una cierta expansión. De partida, hacia mediados de
la decada del 30 los promedios quinquenales demuestran que la superficie
agrícola explotada aumentó tanto en Malleco como en Cautín.

Cuadro N• 11. Promedios quinquenales de hectáreas destinadas a l cultivo, según


productos en las provincias de Mallcco y Cautin, 1925-1939.
Ce1ealesyehácaras 11190
259.928 \76.678
1930-34 ~4478 8.175
1935-39 218.237

Fuente: Mauricio lfartad. -sicmbrns de cereales y chácaras desde 1910-. En Esradistira Clri-
lr11a, rnrro-frbrcro dt' 1943, vol. J y 2, Tomo XVI. pp. 54-55.

El cuadro anterior muestra que en los primeros diez ai1os de este pe-
riodo la superficie agrícola aumentó. En 1944, la cantidad de hectáreas
des1i nadas a los cereales y chácaras en las dos provincias se elevaba a
322.942 ha., cifra que no di feria mucho de los promedios quinquenales de
la década anterior. Macia esos ai\os Cautin era una provincia agricola ele
enorme relevancia. Emre 1946 y 1947 figuraba a la cabeza en la produc-
ción de cereales, aportando junto a Malleco entre el 20 y 240/o del valor
total de la producción ccrcalera del pais11 • Pronto también alcanzaria una
enorme relevancia la producción de avena. ampliando los horizontes de
la agricultura regional. Datos que existen para el término del periodo
sugieren que esta situación no varió al comenzar Ja década del 60. En el
ario agrícola 1960- 1961. por ejemplo. Cautin encabezaba lejos la produc-
ción de trigo de todo el pais, alcanzando junto con Malleeo (la tercera

21 Dirección Grncrnl de Est;idfsllca. Es1ndí.stiro Clu/rna. d1nt'1llbr1' dt 1947. vol. 12. aílo XX.
11.S79 .

J2
Jorgr Pin10 Rodrigut'z

provincia l'll producción de lrigo) el 260/o de la producción nacional. Ese


:ulo. aparctcn algunos rubros disminuidos, como la cebada. por ejemplo,
pero Ja imporiancia que adquiere 1<1 avena recm¡>laza aquellos productos.
Ese mismo <11!0 la producción ele avena de Cau1in superó largamente la de
cualquier o tra provincia. logrando con Mallero los 649.870 quintales mC-
tricos. que equivalía a po1..· o menos del 49% de la producción nacionaP1 •
La aclividad ganadera tambiCn prog resó. En 1945 la masa de ganado
vacuno de la provincia de Cautin era de 256.757 a nimales. la cifra m<'is alta
ele todas las provincias chilenas. Le seguía Valdivia con 225.924 cabezas
y Mallcco. que 1c11ia 163.267. figura en el quinto lugar21 • Al afio siguiente
la producción ganadera de Cautin sobrepasaba los 97 mil millones de pe-
:;os. mientras Valdivia. la segunda en las esladisricas. apenas llegaba a los
58 mil millones. Ma\lcco tampoco se habia quedado atrás. el valor de sus
producción ganadera era del orden de los 47 mil millones. sumando con
Cautín un equivaleme a poco más del 18% del total del valor de la ga na-
deria chilena14• Los datos que existen para los Ultimas af1os del periodo
demuestran que Cautln mantuvo en la década del 50 el lugar de privilegio
c¡ue habia alcanzado en la dCcada del 40 y que Mallcco siguió conser-
v;mdo una cuota import<rnle en la ganaderia chilena. En 1958 el g;rnado
vacuno de Caut in alcanzaba la cifra de 397.813 cabezas, encabezando el
ránking de las provi ncias ganaderas, mienlras Malleco también conseivaba
un lugar de privilegio con m;b de 152 mil vacunos. Tan importante como
el ganado vacuno era, en ambas provincias. el ganado ovino y ¡>0reino,
concediéndole a la región un enorme potencial económico en este rubro'~.
Respecto de la actividad forestal. las cifras dan cuenta de una expa nsión
inicial. pero ele una baja en la décad;1 del 50. En realidad. la producción de
madera de iodo el país creció cx1raordinariamc111e durante toda la década
del JO. De poco más de 9 millones ele pulgadas que se alcanzó en 1933·34,
se llegó a las 24 millones en 1939-40. con un incremento de a lrededor del

ll Dim'.'Ción dr Esmdistka y Censos. Doleu11 N• 7· 12. Sinopsis 196). Ano X.XXVI, Jlll. IG6 y !70.
U Dill"t'.t'ión Genernl dl' 1:~rndf~t iea. Agrirulwrn e /111fo51ria5 ·\ grop«1111rias, Arlo l\grirolu
l'NS-·16. p. 27.
14 Oilttrión Grnrrnl dt' Estmtfstkn. f51111folir11Cl1ilru11.1/ir irmbRdr 19·17, vol. N• 12, Al\o
n . p. S79 .
.lS Srn"X'IO N;icional dr l~tadl~tki1 y Censos. E51adis1tra Chilena, t"Jrrro-/rlirrro 1/r 1960, vol.
1-2. Al'IO \Xlilll, p. ·rn.

33
Cllik. 1111a r co11omfrt rf'yitJu11/ c·u d .~iylo XX

2651\b en <ipcnas seis ;1iios16. Este incrememo se m<intuvo e11 la década del
40. pero con alt ibaj os que muestran una cierta irrcg:ul<iridad en el rubro.

Cuadro N• 12. Producción total de maderas del país, 1940-1947 (en pulgadas)
Producción Total

2!1.6211..122

Fuente: Dirección Gcnernl dt: Estadistica. fawdisric11 C/1i/r 1111, r/icitw1brr. ¡9117. vol. 12. A1lo
XX. p. 581.

Hasta 1945 Ca u1 i 1~ era la provincia que encabezaba la producción de


maderas, con 9.963.077 pulgadas en 1944-45: 12.372.238 el <lila siguiente
y 7. 123.0 14 en 19 46 -47, ai'lo en que fue superada por Valdivia y Maga\la-
nes, provincia esta úhima que experimentó una fuerte alza. Malleco figu-
raba en lercer lugar. evidenciando las mismas irregularidades de Cautin. Su
producción se elevó en los mismos a i'los a 2.418.698, 3.668.046 y 2. 177 .690
pulgadas, respectivamcnrei 1 •
En la Meada siguiente la actividad maderem en Cautin sufrió un
serio revés. Asi lo sugieren, por lo menos, las cifras que tenemos ¡rnra los
primeros aiios de l<i décad<i ckl 60.

Cuadro N• 13. Prod ucción de madera (en mi les de pulgadas) y otros da tos del rubro, 1962
Sancos l Motores Operarios

Ñuble 76 119
,,,
1 111

Sio Sio
!..fallero 1.0~2 1.025
! 19 954

26 Oirc(~ión Gt:nt:r;il de: t::;taclfslit:a. Es111rlis1ic11 Cl1ilc1w. t/icit'mbrc dr: 19·10, Vul. ! 2. Arlo
XIII. ¡i. S l 7.
27 Din:ct:ión Gt:no.:rnl tk l!s1adlscicn. Es11ulis1k11 CJrikn11. 1l1cir mbrc de 19·17. \'OI. \ 2, Ai\o
XX. ¡i.SUI.
Jorgt' Pinto Rodrigue/

• 9~532 Tn1 T" 9U 3378


80471 1352
l'ut"ntt: Dir«<'ión de fa1:ulfsli<'n y
I"
Cen~o~ tk Chll t', Bolttin N 7 ·12.
594()

SinOp\l~
7 S02

L96J, A~o
XXXVI, Pll S04-SOú.

Lo~ dato:, del ai\o agricola 1962 muestran que tanto Cautin como Ma-

llcco habían dc:jado de tener la importancia de los años anterio res. siendo
superadas llOr otra:, wovincias que habian iniciado un evidente repunte.
Nótrse. por ejemplo. que Concepción producia más del doble de la madera
de Cautin con la mitad de los aserraderos y casi con el mismo nl1mero de
operarios.
Hacia 1954 se calculahíl que la madera aponaba el 2S<\b de los recursos
de la ¡Jrovi ncia dr Cau1in, constituyendo. despuk dt" los cereales, el rubro
más importante de su economía. a pesar que se ll"Conocia que esta ncti-
vidad empezaba a decaer16• Según el mismo estudio. diversos problemas
amagaban su desarrollo: se citaba, por ejemplo. el exiguo aprovcclrnmil'nto
del bosc¡ue, l'i peligro de su extinción. el costo del transpone. la deficiencia
de los caminos y el escaso aprovechamiento de los desechos. factores c¡ue
hacían poco íltrnctiva una actividad que en el pasado habia jugado un rol
1an !>ignif1cat ivo t·n la rcgióni'1• Sin embargo. lo que en ese informe no
se serlala tiene relación con la ac1itud de Jos empresarios de la zona, que
privilt'giaron el cultivo de los ccrl'ales frentc a cualquier inversión en la
madera. Testimonios recogidos en otro esrndio sobre este tema demuestran
que la mayoria ele los empresarios optaron por privilegiar la agricultura,
quemando incluso algunos bosques para destinar las tierras a l cultivo del
trigo y la avena'º· Como tampoco se pensó en Ja industria como una altcr-
na1iva para la región, los horizontes para la madera se fut'ro n cstrcchamlo
cada vez más. tal como se reconoce en otro informc de mediados dc lo~ 50.
-las industrias clabor:idorns ele madera. se decía allí. podrian incrementar
no1abkmen1e su~ activiclndcs con la abundante ma1cria prima c¡uc ticne11
a su alcance. Inexplicablemente, en la provincia no Sl' han desarrollado
muchas industrias que tcng:m la madera como materia prima".

J8 \IArttlo l'ourc:idc. · 1.0 industrio de la rnadtm· , ¡1. 84.


19 Id~"'· PP- 89-91.
)O \lath1a\ Ordrnb. · ¡;¡ Dc,arrollo Fm~1mdo rn 1 a Araucama. h n Fmprr\ario~y t•I Ml'muto
l nl{U<'m y rorr\tnl 11900· L<J60r Wa~e wrnbit:n. Juan Gofti "Politíca l orc)tnl~.

35
Chilt:, una rC'onomfo rr!lio11t1/ ru t'lsig/o,\X

-A Ja falla de madera~ :.cea:.. se decía m:ls adclamc. podemos atribuir que


nut·s1ras f;ibric;1s dl' ¡JUcnas. ventanas y muebles no han adquirido mayor
importanl'ia. Otra~ i11dustrias derivadas de la madera que deberían existir
ac¡ui son: 1:1 madcrn impregnada, la madera aglomerada y prensada, la
madera terciada, la pulpa mccfanica y quimica de la madera y la destilación
seca de la madcr:i, este último para el aprovC'<'.hamicnto de los desprecios
<1ue forman mon tañas alrededor de los aserraderosM11 •

La industria de la madera, concluía el informe. "tiene esplCndidas posi-


bilidades en nuestra zona" ; pero, su desarrollo ha sido cscasoJl.
Aparentemente, las dificultades que enfrentaba la actividad maderera
afectaban exclusivamente a ese rubro. pues vimos que tanto la agricultura
como la ganadería se desenvolvieron. al menos en las cifras. más exitosa-
mente. ¿QuC pasó entonces con la economía regional? ¿Por qué razón dejó
la Araucania de ser una región atractiva para la población?
En realidad, tras Ja bonanza que sugieren las cifras se escondian dif1cul-
1ades estructurales que afectaron tanto a la agricultura como a la ganaderia.
Si examinamos la primera, observaremos que hubo tres tipos de problemas
de cierta gravedad: los rendimientos agticolas, los precios y los salarios.
Aunque las tierras agrícolas aumentaron, los rendimientos tendieron a
bajar. En un informe a ntes citado, se reconocía que la ac1 ividad agrícola
de la provincia de Cautin ofrccia íll país las más elevadas cuotas de pro-
ducción ck trigo. ;1vena y mvejas: pero, no ofrecía "un nivel de perfeccio-
namiento ck ;1cucnlo con l'l progreso de Ja técnica agricola habido en los
últimos :irios y la evidencin dt" esta afirmación es1<i en los bajos ind ices
de producción"H. De acuerdo al mismo informe. los bajos rendimientos se
debian a las skmbras en suelos no agricolas. sin aptitudt"s para cultivos;
al exceso <le pequti'los agricultores. sin capacidad económica para invenir
en el agro: al exceso dl' lierras en poder de un bajo nlimero de agriculto-
r'C's. lo c1ue provocab;i un ;1provecha mien10 insuf1cie111e de los suelos; al
insuficiente uso de fertili za ntes: a la pr<ic1ica generalizada del barbecho
desnudo: a la escasez de praderas artificiales. lo c¡uc colocaba al g;mado
en las praderns natura le~ con evide111e perjuicio para el :i.uelo; a las plagas,

)\ 1 mnd~ro Krau~t·. -1•n\ihilid:idc~ induwial~ de la Provincia de (:iu1111", JI. 100


12 idC'm, p. 100-101.
J) Rcnf l'rndo. -cuhivu) :1l·tuak~ y 1wsihilidades a1t:nrola\ dr la provinci:i de L1u1m·. ll
JS-JG.

JG
Jorgt' PinlO Roclriguu

cnfcnncdadl's y malezas que aíectan los cultivos: al bajo nivel de nccc-


sidadl'S de Ja población rural, consecuencia inmediata dC' las ddicientcs
condiciones dl' vida de los trabajadores agrícolas) a una política estatal
o rientada con fmcs económicos para salvar siruaciones del momento, sin
prn~mr en r l largo plazo 14 • En suma. a una serie de factores que da1'\:iban
a la agricultura no solo en Caulín, sino en toda la región. incluyendo a la
provincia de Mallero. El informe fue aun más categórico: de 110 1omarsc
medidas inmediatas, se estaba hipolcca11do el futuro agrícola de la provin-
cia. La agricultura. concluyó, solo d ispone de 8 10 mil hec1:ircas cid millón
735 mil qut tiene en total la provincia. considerando toda su cxte11sió11 1\
F<oe sucio e~ el que tenemos que usar racionalmcmc. empicando la lccnolo-
gia adecuada; como no se hace, los rendimientos son bajos e insuficientes
para hacN de la agricultura una aclividad atrac1iva y rentable.
Al prob\cma del rendimiento se agregaba el de los precios. En este
caso se 1rataba de una situación muy compll'ja. En primer lugar, d go-
bierno habia establecido una política de fijación de precios a través de la
Comisión de Agricultura del lnslituto de Economia Agrícola. difercncimlo
por regiones. Los agricultores de las llrovincias del sur se quejaron reite-
radamente de <'Sta situnción, pues en su caso no se consideraron los cos-
1os de ílctcs y rendimientos regionalcs 1" . En ai\os anteriores. Tl'unidos los
agricuhores desde Concepción a Cautin trataron de rC'Solvrr este problcnrn
entrevistándose con el propio Presidente de la RepUblica: sin t mbargo. no
1uvicron t'.-xito'1• La situación se complicaba porque involucraba a dos scc-
1orcs cuyos intereses no coi ncidían para nada. El alza de los precios bene-
ficiaba a los agricultores, razón por la cual pujaron siempre por tlcvarlos;
pero. cualquier alza de estos perjudicaba a los molineros. cuya capacidad
dt" compra disminuía con el alza de los precios. Para los propios agricul-
tort"S la si1uación incorporaba o lro ingrediente que complicabil m:is las
co..,as. Cada alza de los precios era para ellos una buena no1icia; sin em-
bargo. cada vez que estos aumentaban. disminuia la capacidad de compra
de los molineros y con ello el riesgo ele quedarse con panc de las cosechas
sin poder venderlas. Este fue un asunto que n unca se resolvió cornplc:la-
mC"nt<". generando no solo problemas a la agricuhura. sino un sentimiento

H ldntt.pp.H·18.
lS ldt",,,.p.41.
16 Mil o. Aft'111ori11 1/t fo Soril't/111/ rlt" / 01111"11/o Agnrolu dr f("11u100. 1946· 19·17, l'Jl· IOJ· 10~.

)1 Jdt"1'11,pp. J7·J9.

37
Chilr. uua1·ra11amia r rgimrn/1•11 d \ig/o,\ ,\

de injusticia en los agricultores regionales que. por momentos. les rcs16


dinamismo. No se produj o, asl, un eíec10 esperanzador para la principal
ac1ividad económica de 1;1 región " . Sobre lo mismo la~ conclusiones del
Cuarto Congreso Agrico la, Ganadero. Forestal y Pesquero del Sur de Chik,
celebrado en Tcmuco entre d 6 y 9 de seplicmbrt de 1951. füt categórico.
En sus conclusiones scíialó:

MQue la dificil si!uación por que pasa la industria agropccu;uia cid país se
encuentra rdlcjada en una fuene disminución de la masa ganadera, en la
incapacidad de proporcionar el pan que la población necesita para su consumo,
en la creciente y alarnwntc erosión de los sucios arables, en la notoria y
creciente dcscapitaliwción tic los agricultores. cuyos efectos se hacen sentir
con mayor imcnsidad en la región triguera y ganadera del paisMJ~.

El nivel de los salarios ag rícolas tampoco contribuyó al desarrollo re·


g ional. Los jornales de los campesi nos fueron siempre los más bajos cid
pais. Una región como esta, b<isicamente agricola. no dispuso así de un
mercado de consumo que alentara el desarrollo. Por el contrario, fue u na
región que acusó desde los a ños 40 o 50 del siglo pasado un progresivo
empobrecimiento, al punto de convertirse a fmes del siglo XX en una de las
más frágiles y vul nerable del país.
Con la ganaderia pasó algo similar. Aunque en el curso de esios a 1ios
progresó. paulatinamente se fue quedando atrás respecto de las otras pro·
vincias ganaderas. Al promedia r el siglo. la provincia de Cautín era la más
importante en el rubro. H<1cia fines del periodo. todavía Mallcco y Caulin
conservab<1n lugares de privilegio desde el punto de vista de la masa ga-
nadera: sin embargo, mientras la región se limi16 a la cría y engorda de
ganado. las provincias veci nas transitaron hacia la industria lechera, pos-
tergando a Mallcco y Cau ti n~0•
Los datos ccusalcs muestran los erectos que tuvo en la población la
contracción econó mica que empieza a vivir la región. agravada por las li·
mitacioncs que ofrcci<i el país a las regiones ag ríco las. con un campesinado

38 Alguno~ dr f.') tos prohlt·rnns furron ya rnenrion:ulM por Jo<.(' lkngoa rn "l_a ('Ue\tión dd
trigo y la rl'~ión n ' rl·:ikr;i t·n Chilr".
)9 Comor('io dr ~ut·it•dmks Agrícolas del Sur. Cuarto Conqrr"'D Aqnro/11, Ga1111drro. /·orrsrnl
1• l'r~qurro del S11r 1k Cl1ilr. Temu<"a. 19S4. 11 IL l. l°'<1.\1\!('nrC'"lo al Conl(~o no dudaron
en 111ribuir e\IU~ problemas a la pollth::i t'~Hnal 1mpul~<b por aqut'llu~ ano)
40 Oim·ción de b1adlstlc;1 y Crno;o\ dr Chile. Bo/e1rn /'<i 7-12. S1nnp\1\ 1961. 1111. 181- 187.

J8
Jorge Pin10 Rodriguez

si n i>oder de co mpra. Si a ello agregarnos los problt:mas que empiezan a


vivi r l o~ mapuches en esta Cpoca, la situación se torna aun más co m¡)kja.
De: acuerdo a la información que se cli!ipone, la población mapuche de
In Araucan ia habría experimentado entre 1930 y 1960 un creci miento del
1. 1% a nual, cifra que no es baja si se tiene en cuenta que la población

1'"'"'
regional creció ;1 un ritmo menor.

Cuadro N 14. Población mapuche de la Araucania, 1930·1960"


lnadfCrcc1m1cn10

'""
11~880 16
uoso IO
1l8894
lo!.tlf'ilo•

l'I !><' 1ra1a, \m duda de clfms t1•nta1i vas recogida~ del Censo de 1930 )' de los 1rabajos dt'
Jo,tBt-nRo:ayrduardoValr11zueh1. Fr11110111/11AlllJ1ud1r: Pobrua .1·.sub.si.s1n1riaru losork·
dud "'apurhr rou1rm¡1ord111·11, y Alrjnndro Saavedra. L11 rr1e.Hio11 mapuclrr.

Sin embargo. a pesar de los datos anteriores. en esta época empieza a


cobrar fuerza el Cxodo mapuche hacia las zonas urbanas de Concepció n,
Valparaiso y Santingo. Como sciialamos en páginas anteriores. pareciera que
en las primeras dé-cadas del siglo XX, la relativa bonanza económica que
vivió la región pennitió a muchos mapuches sobrevivir en las rcducciom·s
cstabl«idas por el gobierno. La posibilidad de coneciarse al naciente mcrc:ido
local roní1gu rado por las nuevas ciudades fronterizas y las oponunida dcs que
brindaba la agricultura regioiw l, habrian contenido la emigración. Entre 1930
y 1960 la ~ itu ació n cambió. En ge nernl se frena la economía y la agricultura
enfrenta una serie de problemas que debieron agravarse para los mapuches
que se:: quedaron con las peores tierras. Los estudios de Bcngoa y Valc nweln,
y otros propiciados por el Cornil!'.> Interamericano de Desa rrollo Agrícola
(CIDA}. sugieren c¡uc la emigración mapuche se acenuia en las décadas del
60 )' 10: no obstantr, parece haberse iniciado con alguna an ticip:ición,
ju~tamcmc en el periodo que estamos analizando. La publicación de Florencia
Mallon. ln So11gn• d('f Copilwr, ha puesto en evidencia la imposibilidad de
muchos mapuches de resistir en In Araucania las co ndiciones 1an adversas
que debieron enfrentar en Jos aiios previos al 60 41 •
11 florniria \t:allon. La sangre rlt'I <'OJliluw. Sobre este 1rnn10 ~n paniculanncmc intcrcsnn-
lf" ~ illntrttdrmr<; que st· cntregíl11 en la obra de Jost' Bcng0<i (compilador). La Mrmoritl
"'""''ª· pp. 189-408.
Clrilr. 111111 cco1111min rcgimrnl rn t'I siglo XX

Mapuches empob reci~l os y campesinos que antes llegaban a la región


en busca de mej.ores horizontes, no encuentran ahora las condiciones que
ex istiero n hasta 1930, gener;lndose un pano rama poco alentador para el
crecimiento de la población. Tradicionalmente la Araucania babia expu l-
sado o atra.ido 1wbladores hacia o desde Neuquén, según se compoii ara la
economía aq.ui y en aqNella región de Argentina. El periodo que estamos
analizando se inicia CO N el retorno de numerosos chilenos que habían emi-
grado a Neuquén en los años anteriores y termina con una nueva emigra-
ción de chilenos hacia Ja Argentina durante la década del 50·11 . Todo hace
presumir, entonces, que la economía regional poco pudo hacer en estos
años por retener a sus pob!adoFes. Auás había quedado Ja expamión eco-
nómicci. l)ara dar !Jaso a una época en que la reg ión mueslrn señales d<' un
estancamiento que no se superaria en las décadas siguientes.

J;time l' lores. "R;inquil, l9J 4" y Jurg:e Mui\oz. "Chilenos: rmre Chile y Argentina. Flujos y
rdlujosentre 1960y 2.002''. Flores sci\aln que la rcvuella de R;inqu il hahria 1enidncomo
telón de fondo el retumu de chilenos del Ncuqu~11 . 1.a panida en el periodo ;m!eriur apa-
rece ilustrada en la novel;t <le Danid llelnrnr, Cviróu. que trata justamente de los chilenos
11ue 11artcn hada la Argentina en las primeras cl~cadas del XX.

40
CAPÍTULO 11
La agricultura

La agricultura fue, sin lugar a duda, la actividad que experimentó los ma-
yores cambios una vez concluida la ocupación de la Araucania. De ser una
actividad secundaria, pasó a un primer plano, desplazando a la ganadería
hasta entonces el soporte de la economía regional. Sin embargo, este rol
tan imponante no estuvo acompañado de un despegue de Ja actividad.
Los tiltimos estudios que se han hecho sobre la economía del sur han de-
mostrado que entre 19 10 y 1960 la agricultura se estancó por una serie
de factores que entorpecieron su desarrollo. entre los cuales las polí1icas
estatales habrían jugado un papel decisivo 1• El estancamiento se produjo,
en realidad. a partir de los años 30 o 40, pues durante las primeras dCcadas
del siglo XX se aprecia una expansión debido al cultivo de los cereales, en
una época en que la región, segUn una idea muy difundida, se convinió en
el "granero de Chile''.

l. LAS BASES DE LA AGRICUI:íURA REGIONAL Y LA EXPANSIÓN


INICIAL. 1900-1930

En términos generales, se puede afirmar que la agricultura regional se sus-


lentó en la producción de trigo, cebada y avena, dedicando a estos cereales
la mayor extensión de tierra. El resto de los productos, con excepción de
la arveja. papa y lenteja, que se comercializaron en mayor cantidad, abas-
1ecieron solamente al mercado urbano local y ayudaron al sustento de los
distintos pn·dios agrícolas. sobre todo, los de las comunidades indígenas y
pequeños a¡ iicultores.
Los cuad Js J. 2 y 3 muestran la producción de trigo. avena y cebada de
la región en 1·omparación al resto de la producción nacional. Aunque estas
1 Fabi:in Almonacid. l.a 11gric11/1ura clril1:11a discrimi11mla (19/0· 1960), p11. 21 y ss.

41
C/ri/e, 1111a cconomia regio.wl ru el siglo XX

cifras no delatan las dificultades de la agricultura, vale la pena comentarlas


brevemente.

Cuadro N• 1. Producción de trigo blanco en quintales me:tricos en la Araucania y ti resto


del pais, 1907-1960•
Rcsto dclpais
'"~ Región Región Cl!:I Rci.todcl p;iis Cl!:I lo!al p;ils
7431

1908- 1909

233.018 4984870

6.48 5.718,700

1913- 1914 356401


"' 5.914.939

92.02
6.416.055

553.049 , 10.70 4 617.924 5 170.973

19\5- 1916 9.07 5.002 467 90.93 5.501.367

1916- 1917 505.609 S.617.295


1917-1918 5.755.513

1918- 1919 46!1.187 8.W 5.050.248 9 1.50

1919-1920 5.420.396

1920-19 21 6.314.431
6.432 798

1922-1923 7.0 58.984

1924-1925 730 463 10.9 7 5.929 147 8903 6.659.610

1925-1926 88 5A41 1220 6.373.984 87.80 7.259 425

1926-19 27 720.588 11.20 5.710.579 6 431167


1.225.157 15.17 6 852 266 8077 423
13.58 7.885.852 86.42 9.125.270
7.681.000
4430.000 5.770.000
4 165.000
1932- 1933
2.181.000 7427.000

1934- 1935 1.899.000 23.15 8 203.000


1935-1 936 2.236.000 74 16

23.61 76.39 8.243.000


2.39,,000 2486 9 628.000
1939- 1940 2.08, 310 21 57 9664 S08

42
Jorge PinlO Rod riguez

1940·19'1 6.345.10\ 8.596.933


-1941-1942 - t - - - t - - - +5.597.514
2227799 71.53 7825.313

1942-1943 2.614982 5.948.418 69.46 8-563400

1943-1944
-- 2579860 7.202229 73.63 9.182.089

-1944-1945

1945-1946
2S40.819

2458.598
6.672.605

6.586.614
7242 9.213.424

1946-1947 2718.606

1947-1948 2.632.912

1948-1949 2.047700

1949-1950 2687.300

1950-1951 2.326.700 23.86

1951-1952
-
2.581800
-28.20 6.573.700 9 .155.500

7.048,200 71.25 9 .891.900

1953-1954

1954-1955 3.054247 29.68

1955-1956 26.36

1956-1957 2075.676 23.26

1957-1958 2.553.550

1958-1959 3031424 8.686.996 11.718420

1959-1960 2705982 11159.950

Fuen1e: Dirección Gennal de Estadísti("a. Es111dis1fr11 Chilena, j unio 1935, boletín N• 6, Año
VIII. p. 209 (en adclame se sin1c1iza la información): N• 6, Ai10 XV. 1942, p. 244: N• 6, Ario
XVI. 1943. p. no: N• 6, Aiio XVII, 1944, p. 285: N• s. Año xvm. 1945, p. 76; N• 4, Año
XI X. 1946. ¡1. 175: N• 5. Año XX, 1947. p. 143; N• 11. Año XXI. 1948. p. 518: N• 7. Ario
XXH. 1949. p. 287; N• 9, Año XX III, 1950, p. 410; N• . Aiio XXIV, 1951, p. 164; N• 9, Año
XXV. 1952, p. 402: N• 5-6, Ario XXVI, 1953. p. 180: N• 5·6. Ario XXVII. 1954. p. 174; N•
12, Año XX VIII, 1955, p. 43 5: N• 12, A1io XXIX, 1956, p. 454: N• 11 -12, A1io XXX. 1957.
¡). <\29: N· 1·8. Año XXXII, 1959, p. 269.
' 1957-1958eifras cstimativas.

Cuadro N 2. Producción de avena en quintales mttricos en la Arauca nia y el resto del


pais, 1907- 1960º
M~ Región Región% Restodelpais Acstodelpais(ll) Tot~I pais
1907-1908

1908-1909

1910-1911 49.895 18.48 220.159 81.52 270.054

1911·1912 8453
1912-191)

29.66 453.043 70.34 644.050

1914-1915 Jl.44 706.915 68.56 1.031.156

43
Clrile, 1111t1 cconomifl rt'!/ÍIJ/111 / t•11 d s iglo XX

J4.66 921.771

1916-1917 605.068 807.559

26.77 73.23 461 .~

293.259

103.691 27.58 375.901

69.79

122.2QS 1 29.83

238.782 661.660

66.39

1927-192!1 409.1 75 56.()4 930 .867

1928-1929 522.637 50.54 49.46 10 34.1 58

1.032.@ 477.591 31.64


69.32

61).40 345.552

411 .000 274.537 685.537

985.382

19 36- 1937 641.0CO 35.33 1.000.514

804.00!.1

1938-1939 l.O!>U 62 69.0S 30.92 1.526.8118


965.83{) 47.62 1.843.822
41 3.231 37.99 666.372

678.194
~.9B 776.505
433.527

1944-1945 57.32 431248 1.010.405

!945-1946

701.056

1948-1949 399736 46.90 852.346

1949-1950 452.BOO 60.79 ;m.ooo 7H900


1950-1951 53.47 381.800 820.500

1951- 1952 547300 6 \ .81 885400

1952-1953
·-506<00 -55.40 407.700 44.60 914 100

44
Jorge Pinto Rod r iguez

-1953- 1954 562SOO 58.04 406.700 4196 j969.200


-1--
556017 42.66 j 1.303335 -
1955-1956 510.247 49.08 1 1.039.544
-1956- 1957 542.682 5000 542.605 11085287-

542.689 49.33 557.5\6 50.67 11100205


1958-1959 40.67 572.426 ¡ 1.115.122
1959-1960 47.93 596.051 1 1.144.730

Fuente: Dirrcción Grneral de Es1adistiea. Estadisrica Clli/ew1.j1111io 193 5. boletin N• 6, Ai'io


Vlll, 11. 209 (en adelante se si111e1iz:i la infomrnción): N• 6, Año XV. 1942. p. 244: N• 6, Ailo
XVI. 1943. p. 320; N• 6. A1io XVII. 1944. p. 285: N° 5. A1io XVlll. 1945, p. 76; N• 4. Año
XIX, 1946. p. 17S: N" 5. Ario XX. !947. p. 143: N• 11. Aiio XXI. 1948, p. 538: N• 7. Ario
XXII. 1949, ¡1. 287; N• 9. Ario XX III, 1950, p. 410; N• . Año XXIV. 1951. p. 164 : N• 9. Año
XXV, 1952, p. 402: N• 5-6. Azio XXVI, !953, p. IBO: N• 5-6, A1)0 XXVII, 1954, 11. 174: N•
12, A1io XXVIII, 1955, p. 435: N' 12, Año XX!X, 1956, p. 454: N• 11 · 12, Año XXX, 1957,
p. 429: N• 1·8, Allo XXXII, 1959, p. 269.
º1957· 1958cifrascstinrntiv:is.

Cuadro N· 3. Producción de cebada en quintales mCtricos en la Araucanía y el resto del


país, 1907· 1960'
Aftos Región Región% Rcstodel pals Resto del p~isq;, Total país

_ _,_'-
1907-1908 ''-"i--1-----1-----+-
" -"---1-'-
"-65~- -
1908- 1909
~ -t'---t-'-----+'-----t-'-----t-----j
1909-1910

42.811 6.05
52.419 5.24 94.76 1 000.575
--- - - - ---
1913-1914 39786 328 1.172.382 96.72 1212168

39.334 793949
52167
31.472 1053.784

1917-1918 12.226 1-70 707.086 119312


- -
1918- 1919
1919-1920
14454 1.81 783.383 98.19
97 4 1
- - ~8_3_~
803.724
1920-1'321

1.052.243
32 178 1.113.645 971'3 1.145.823

~?24 -192!. 39 674 96.33 1.080.819


192~1'326 S9 71 5 3.91 1.502.96'3
1926- 1921 37.868 3.85 946.911 96.15
1911- 1!)28 48.885 3.87 1.212.750 96.13

45
Cl1ik, utra rcouomia r1·gfonal t·u d .si!J/IJ XX

~ 1929 34 195 U1 1.297.294 9743 1 .33 1 ~

19i9-1930 54.fX.).} ,,., 999176

30® l .56 813830 0n930


674272
1.359.395 9428
1933-1934 114.000 7_79

780.089 828-089
1.016.085 1-068.085

\.021.639 1.068.805
1937-1938 58627 93.93 966.133
1938-1939 63.853 3.91 96.09 1.631.119
1939-1940 5.20 1.032778 1.089423
1940- 1941 778 674823 731.747
1941-1942 2.65 672.636 690.948
7\4.663 729.970
750.879 765.073
97.56 840.128
1945-1946 675487 9769
1.47 903.832

917425 97.82 937.845

1949-1950
'""'
19.700
l.00 697.700 716l00
527.100
-
1951- 1952 816.500

29.900
24.900 530.600 555.500
32.900 780600
42.697 1 0ll400

995.908 95.68

1.180.045 96.59 1 221767


-
Fuen1c: Dirección General dt Estadis1ica. Eswr/ísrlrn r/1ilr1111.j1111io 193 5, boktin N• 6. Ai'io
V111. p. 209 ((·n ;uk lantt se sintrtiza la información): N• 6. A1lo XV, 1942. 11. 244: N• 6. Aiio
XVI. 1943. p. 320: N• 6, Ailo XV!I, 1944, p. 285; N• 5, Ai\o XVIII. 1945. p. 76: N• 4. Aiio
XIX. 1946, 11. 175: N• 5, Año XX, 1947. p. 143: N• 11, Atio XXI. 1948. p. 538; N• 7. Arlo
XXII. 1949. p. 287: N• 9, Atio XXIII, 1950, p. 410: N• . Ario XXIV. 1951, 11. 164: N• 9, Año
XXV. 1952. ¡1. 402 : N• 5-6. Atio XXVI. 1953, p. 180; N· 5-6. Ai\o XXVII. 1954. ¡1. 174; N•
12, A1lo XXVIII. 1955, p. 435: N• 12. A1\o XXIX. 1956. p. 454; N 11·1 2. A1\o XXX. 1957,
p. 429 : N" 7-8. Atio XXXII. 1959. p. 269.
'1957· 19 58 cifras estimativas.

46
Jorg~ Pin10 Rodríguez

Con relación a l trigo llama Ja atención que 1>orcentualmcntc su produc-


ción tenga mayor peso a partir de los años JO, justamente cuando se apre-
cian las primeras se11ales del estancamiento agrícola. Con la avena pasa lo
mismo. cosa que no ocurre con la cebada cuya incidencia en la producción
nacional fue siempre marginal. Estos datos sugieren que los problemas de
la agricultura no tuvieron relación con el volumen de la producción, sino
con las condiciones generales que rodearon a la actividad. sobre todo a
partir de los años 30.
Desde luego, algunos observadores de la época llamaron la atención
sobre las limitaciones del agro sureño. Uno de ellos, George McBride. que
estuvo dos veces en Chile, en 1909 y 1929-1930, reconoció que entre la
agricultura del Valle Central y del Sur existían grandes diferencias. Mien-
tras la zona central habia logrado un cierto grado de desarrollo. el sur era
solo una promesa en donde todo estaba por hacerse. Los juicios de McBride
fueron lapidarios: "el peso que tenia el sur en ese momento equivalia al
de Alaska en Estados Unidos o la Baja California en México, es decir, no
con1aba. Chile central era Chile"2•
Es1e comentario hace presumir que la expansión de la agricultura de las
primeras décadas del siglo XX escondió una serie de problemas que se re-
ílejarian más adelante. De partida, la idea tan difundida que en esa época la
región se convirtió en et '"granero de Chile" no deja de ser un espejismo que
no tiene mucho fundmt1en to. En estricto rigor. Ja expansión agrícola parece
haber sido una activación económica propia de los tiempos que se vivían
en la vieja Frontera. Las nuevas poblaciones que se fundan. et arribo del
ferrocarril. la instalació n de los servicios del Estado y la llegada de bancos
y numerosos agentes comerciales de compailías nacionales y extranjeras.
provocaron un inusitado movimiento que afectó de manera muy positiva a
la agricultura, una actividad que partía prácticamente de cero y que obligó
a derribar bosques. preparar terrenos para la siembra y movilizar una mano
de obra que había llegado a Ja región en busca de mejores horizontes. La
región se vio convulsionada y esa agitación creó la impresión de un boom
agrícola que en la práctica fue más dCbil de lo que recuerda la gente.
La prensa de la zona detectó rápidamente las debilidades de la agri-
cultura. Su linico destino, señalaba El Diario Austral de Temuco, en 1916,
es la exportación. pues el consumo interno es notablemente inferior a la

2 Fabi~ n Almonacid, /.1111grirnlwra rlii/¡•na //iscri111im1da (1910-1 960}, p. 26.

47
Clrifr. u11a t!ro11omia regioualrn el siglo XX

producción naciona\1. Sin embargo, exponar no era f:icil. Para eso se re-
quería un buen sistema de recolección de las cosechas en los predios agrí-
colas. buenas bodegas de almacenaje y una red ferroviaria que operara
con rapidez y eficiencia, sin considerar los capitales necesarios para echar
andar la agricultura o un sistema de crédito que permitiera aumentar las
inversiones para dotarla de competitividad. Y de eso habia muy poco en
la Frontera.
~Aglomeración de cereales" titulaba El Diario Ausrral en una crónica
aparecida el 16 de marLo del mismo año 1916, en Ja cual daba cuenta de
las deficiencias del servicio ferroviario, 1>roducto del reducido nU:mero de
carros para el transpone de los productos regionales, a lo cual se agregaba
el hecho que debían permanecer a la intemperie. sin ningún tipo de protec-
ción. Las huelgas ferrov iarias agravaban la situación. provocando pCrdidas
en medio ele una situación preocupante porque los precios tampoco eran
un estimulo para el agricultor".
Y no eran estos los Unicos problemas. La prensa denunció permanen-
temente la amenaza que representaba para los pequeños y medianos pro-
ductores las acciones de las grandes casas comerciales que compraban la
producción de los pequeños y medianos producLOrcs a precios muy bajos,
para revenderla luego a precios más a!toss. Para esto se valían de diversas
triquiñuelas, aunque la más corriente era retardar la compra hasta lograr
que el productor bajara Jos precios al nivel más bajo posible. De esta mane-
ra. los precios que se pagaban en la región eran siempre mucho más bajos
de los que se pagaban en la zona central, donde la competencia era mayor
y menores los abusos de las grandes casas comercialcs6 •
Los rendimientos también eran irregulares y las inclemencias del clima
ha sido siempre un problema no menor, especialmente en el verano cuando
las lluvias amenazaban con estropear toda la cosecha que se encontraba al
aire libre, esperando a los compradores o en las estaciones del ferrocarril
pa ra su envio al norte del pais. Los caminos interiores eran funestos e inse-
guros. Las mayores dificultades que hoy tienen los agricultores, se señalaba

J "Por los intereses regionales~ El Diarfo A1mral d(.' Temuco, N 24. manes 28 de marzo de
1916. pp. 1y2.
4 La crónica del 16 de marzo apareció en la 11. J. Sobre las huelgas frrroviarias véase "la
movifü.ación de cereales c11 la cuarta zona". El Diario Austral dr Tcmuco. N• 19, jueves
2Jdcmarzodl' 191 6.11. 1.
S lrmt del trigo". El maria A umnl drTcnrnco, N~ )16. mi~rcolrs 17 drcocro de 19 17, p. 1.
6 "La cosecha de Cau1in (Cana]". El Dforio Aus1ra/ dc Tcmuco, lunci; 19 de frbrcro d(.' 1917. p. 4.

48
Jorg~ Pin10 Rodrigucz

en 191fl, no era la falta de mercados. sino de fletes para transponar sus


productos. con el consiguiente perjuicio en los precios. cuya baja se debía,
en parte, a la acumulación de trigo en los predios agricolas1 •
Pocos días más tarde, El Diario Austral de Temuco resumió en una ex-
tensa crónica los 1>roblemas mas graves que afectaban a la agricultura. En
primer lugar. llamó la atención sobre la baja de los precios. ocasionada por
los especuladores que se valían de cualquier circunstancia para castigarlos
sin ninguna consideración por el productor. En segundo lugar. insistió en
el daño que provocaban las casas compradoras. Los precios del trigo y Ja
avena no serian ta n desastrosos, sciialaba la crónica. si no imperara la
inccnidumbrc provocada por las casas compradoras. cuyas decisiones son
siempre impredecibles. En tercer lugar. se refirió a los bajos rendimientos,
desalentadores para la mayoría de los agricultores. Por Ultimo. invocó al
Estado para que tomara las medidas necesarias para paliar la simación del
agro. Quienes se dedican a esta actividad, terminó alim1ando, no tienen
otro camino que refugiarse en la ga nadcria y <iclividad maderera para re-
cuperar las pérdidas que genera la agricultura 8 •
Aunque la emigración masiva de los mapuches se producirá más ade-
lante. hacia los ai'tos 40 y 50, ya por esta época las dÍÍlcultades de Ja
agricultura debió afectarlos, más aUn por las pérdidas de sus tierras... Los
mapuches emigran" tituló El Diario A1Jstra/ una nota que apareció por los
mismos días de la crónica anterior. 'Tristes, silenciosos, resignados y aba-
tidos. formando una doliente e inmensa caravana van saliendo en éxodo
penoso los pocos araucanos que alm quedan en la zona sur del país", decía
el diario. Y lo más doloroso, agregaba m;is adelante, es que no abandonan
sus 1ierras porque sean estériles, sino porque emigran a la Argentina en
busca de la tranquilidad que aquí no tienen, "'huyen de Jos extranjeros
avaros y criminales que les ha n usurpado sus tcrrenosH9 •
En vano los productores locales dirigieron su mirada al Estado. La pren-
sa de la época. tanto de 1:1 zona como de Santiago y Valparaiso. publicó
numerosas nOlicias sobre el tema. A veces se pedía protección para los pe-
que!los y medianos agricultores, en otras, una política crediticia manejada
por un Banco del Estado, cuya creación fue reiteradamente solicitada desde
7 ·El problema dt' los lkies y la esc;isez de hodegns en t'l 11a!s-. El Diario Ausrral dt' Temuco,
N 681,lunes 21dt't'nt'rodc1918, p. l.
8 ·mfic:il ~ituac:ión dr los agricultores~. El Dforio /111s1ra/ dt' Temuco. N 690. mit'rcolcs JO
dccncrod('l918.¡>.1.
9 El Diario Ausrra/ de Tcmuco, N• 694. mit'rcol('S J de f('brero de 1918. p. 2.

49
Cid/e, 111111 eco110111Ífl rrgionolrn d siglo XX

el sur. Se requeria, ademas. apoyo técnico, una distribución más adecuada


de abonos. aumento de los precios del trigo y un mejoramiemo en los fe-
rrocarriles con el fm de hacer mtis eficiente el transpone. Por esos a1ios se
reclamaba también la creación de un Ministerio de Agricultura que pudiera
organizar e impulsar la agricultura 'º·
Algunos agricultores consideraron que la solución radicaba en la for-
mación de cooperativas para enfrentar solidariamente los problemas que
afectaban a la actividad. La agricultura, se decia en 1919, "ha adquirido
gran desarrollo en Ja Frontera, a pesar del abandono de los poderes pú-
blicos. Esta situació n hace más necesaria la u nión de los productores y la
creación de una Cooperat iva que po r Fm se ha visto nacer en Temuco" 11 •
Se trataba de la Sociedad Cooperativa y de Fo mento Agricola de Temuco.
llamada a estimula r los adelantos agricolas en general y el bienestar de
numerosos agricultores, ganaderos e industriales de la región. Una de
sus primeras tareas fue organiza r una exposición agricola. ganadera e
industrial que mostrada el verdadero estado de estas actividades en las
provincias del su r.
En los años siguientes la prensa y quienes representaban a los agricul-
tores de la Frontera siguieron denunciando el abandono en que los dejó el
Estado. Se habló de indolencia del gobierno, de desinterés de quienes ma-
nejaban los fe rrocarriles por atender sus dema ndas y de la falla de estudios
que orientaran sus prácticas agrícolas. El gobierno. señalaba una crónica
en 1921, se encuentra empeñado en defender la industria salitrera y sus
afanes no pueden menos c¡ue contar con la simpatia general: pero, ¿c¡ué
pasa con la agricultura, que merece ta mbién ser favorecida por la acción
del gobierno. como ocurre en otros países? Al parecer, nadie se interesaba
por ella. a diferencia de lo que ocurría en Argentina. donde el gobierno
estaba atento a los problemas que la afectaban 1i.
Tres ailos más tarde, Luis Correa Vergara. representante de la Sociedad
Nacional de Agricuhura, constató en terreno la veracidad de las quejas de

10 Vtasc. por ejem¡1lo. -En bien de lo~ intereses agrkolas-. El Di11rio Aus1ra/ de Tcmuco. N"
827.mancs IBdc j uniode l'J!B.
11 -1.3 11róxima exposición indus1rial y ga na1kra de Tr muro-. El Diario Auqra/ de Ternuco.
t.; 1.207. domingo 6dc j uliodl· l'J l 'J.11. 1. Esta Coo11erativa habia sido fundada en 1918
e incluia la provinria dt· V:1ldivia.
12 -1.3 dcírnsa de la agricultura·: HI l)foria tl1u1m/ (k Temuro. N· 1.809. 7 de marzo de 192 1,
p. 4: y ~1.3 eu(·~tión agrkoln y ~anadcrn. l.a acd ón del gobierno argentino-. l:'I /) ili rio
A1u:1111/ dl' Tcnmr u. N• 2. 10'/, 6 de enl' íO tll' 1922.

50
Jorge Pinlo Rodríguez

los agricultores del sur. Observó falta de mano de obra. ausencia de ma-
c1uinarias. ninguna protección por parle de la Caja de Crédito Hipo1ecario y
cicrtns irregularidades en los titulas de pro1>iedad. todo lo cual perjudicaba
a los productores regionales, a pesar de lo cual reconoció el empuje de
quienes trabajaban la tierra y los 1>rogresos que habian logradou.
Aunque las quejas se siguieron repitiendo, la situación no mejoró. En
1925 visitó la región el Director General de los Servicios Agricolas, don
Francisco Rojas Huneeus, quien destacó las condiciones adversas de la
agricultura por la fa lta de una política agraria que se esperaba remediar
con la reciente creación del Ministerio ele Agricultura. Industria y Coloni-
zación {1924). A su juicio, las dos medidas más urgentes eran la protección
aduanera para Jos productos agricolas y una política de fomento sustcrua-
da en un acucioso estudio de las diferentes zonas del pais que se expresara
en créditos convenientes, predos justos. transporte eficiente y estimulo
para la inversión en maqui narias 14 • Sin embargo, pocos meses más tarde,
los agricultores del sur volvía n a la carga denunciando la incompc1encia
del recién creado Ministerio pa ra resolver sus problemas. Esta vez señala-
ron que el gobierno seguía favoreciendo a las provincias centrales, que su
mayor preocupación seguia centrada en la industria y que el Ministerio se
transformó en una máquina burocrática que solo generaba nuevos gastos 1 ~.
Las quejas que hasta ahora hemos recogido de la prensa local provie-
nen, básicamente, de los producto res de trigo y avena. los produc1os m<is
importantes de Ja agricultura regional. No cabe duda que ambos la soste-
nían, sobre todo porque estab<in volcados a la exponación. concediéndole
un dinamismo que se aprecia en el aumento de la producción en cifras
absolutas {vCasc cuadros 1 y 2). Sin embargo. la agricultura no se redujo
a los cereales. Hubo una diversificación que favoreció, preíerentemente, a
pequeños y medianos agricultores que destinaron pane de sus tierras a la
plantación de otros produc10s, entre los cuales destacan cuatro legumino-
sas: el frijol. el garbanzo, la lenteja y la arveja.

13 "L05 problemas de la agricultura dl'I sur. Declaracionrs t¡ul' hace don Luis Correa Verga-
ra". El DiorioJ\us1ro/d1·Te111uco, N• 2.834. 23 dcrnrrode 1924.
l<I "La imerl'.'>11111<"" 11iscr1<1ción sobre l'I prohkma ganadrro y agrkullura en general hcdrn
por el :.eños Francisco Roja~ llunel'u~·: El Dinrio J\ustrol de Temuco. N• J.365, 10 de
a~M!Ode 1925.

IS -Mala poli1ica del Mini~tt·rio tk Agricuhura". El Dinrio A11s1Ta/ de Tcmuco. N• 3.555, 5 dl'
íebrerodr 1926.

51
Chile, 111u1 l'Ctmomia rl'giom1/ {'I! l'I siglo XX

El caso de los frijoles es interesante. Aunque Ja región no requería


exportarlos. porque su producción respecto del total de las orras provincias
era menor, la creciente demanda local y regional bastaban para su consumo,
lo que constituyó un estimulo para sus productores. especialmente en la
provincia de Malleco. tal como lo muestra el cuadro N° 4.

Cuadro Nº 4. Producción de frijoles en quintales por provincias. 1909~ 1935

' 1
í l
'""'"™

! 11~1~~;- -1:;;;--;;;;-r:_D1, ¡ •1•1 l "1-;- ,,ro


1 j --

1~:_::~--+-'---+i_"'_"-+---<~-+~~'-"_"'-+-"-S/6-+-•-rn1 1~1"]~'~+-""_'+--+-
'"• ile(ll ISllSlH\90 JllG9~-!n11r

'"' ~ i ""' ""~~"" ..::::.. '"" 1···1 ··~ '"_"


;;:;;-¡1-,.~- n10:: 1n11 n6wi 01191 "* ~ 1u1' ,.;;~
~~l~-t---;r---t-~-t--'-t~-t-~+---+~-+---<~-+---+-
"'" j lt-1.. llM>

'r,-L- -
' '" i !ol!1U.0 1'11$

52
Jorge Pin10 Rodriguez

••1Tu151 '"7io:it lll~• •101,. •0111a1 ti•• <alll oo•"'


t ------ -- - -,,...,¡·--+--+--+---+-+-< ¡· , .
~
llJO --
119

~ .100!.

,,,ut.7!"'+--+--+--·
H"l

.,,..,,
JI.._..¡
•(HIO& 6J6f,¡

·~ I°'"
•1~ "9 8'8Xl 'll!I .....

,.,,, 1

~-;;;T.,,.,

--+--+--+

Fuente: Dirección Gcncrnl d~· Eswd isticn. !11111orio Es11ulls1ico lle Clrilr. Agrirulf rm 1 e /lulus-
rri11s Agrop r ;uarias, mlo 11grí;o/u 1934- 193 5. volumen 111. 1111. 18-27.

Más baja era la producción de garbanzos. cuyo cultivo seguía


concentrándose en la provincia de Mallcco, tal como se aprecia en el
Cuadro N° 5.

Cuadro N S. Producción de garbanzos en quintales por provincias, 1909-1935

1 1
,,
;

- ----
\~10-1111

\11\- ltll
;

.,.
....

111

'"'l· lt>I 11 11U

l----'-'-+"--+-"-+--+- -+---+--+--+--+-+-'----1---f-· ~

!111 Ul S~I• 11•s ,.


~-t---il---+---+<,~;;-~~ i-;;;-~+---+--+---~
..

53
Clri/r, u11a t>conomia rrgio11a/ r n el siglo XX

Fuente: Dirección Ü<'nerat de Estadistica. A111iario Estadistica de Chilr. Agn'rulwra r lmlus-


irias Agroprruarias, arlo 11grírola 1931-1935. volumen 111. pp. 18-27.

Para Mallero el garbanzo ofrecía varias ventajas. En primer lugar, aun-


que crece en terrenos con humedad acumulada por las lluvias, es resis-
tcme a la sequía, situación que se da en diversos parajes de la provincia.
En segundo lugar, iicnc un grnn valor nutritivo. aportando al consumidor
energia, vitaminas y fibras que l<l población reconoce y valora. Por Ultimo,
su siembra se puede rotar con la de cereales, tal como ocurría en la zona.
Malleco tambien destacó por el cultivo de la lenteja. El Cuadro N° G
demuestra que tuvo un valo r mucho más alto en esa provincia c¡uc en
Cautin, donde la atención estuvo centrada casi exclusivamente en el trigo
y la avena.
~~~~~~--~~~~~~~~~~~~-~

Cuadro N• 6. Producción de lentejas en quintales por provincias, 1909-1935

.. 1. 1
1 1

!j 1 i "'
~. ¡.,
'"
t" - . ~
"

t •.
+. ~- -~~

54
:Jl;) \JJ
~f
~~l
Jorge Pin10 Roe · uez

.. • 1"
1

,¡ ...
,~ .• ¡ .....
1

,..., .•
Fuente: Dirl"Cción Gcn<'ral dl' Estadistica. l\11uario Es1allis1ico 1/r Clii/r, Agn'cu/111ra e lmlus-
/rias Agropn-u1mos, 0 110 ogrifo/(I 1934- 1935, volumen lit, pp. 18-27.

De acuerdo a los datos registrados, el cultivo de la lenteja adquirió en


Malleco una importancia que no se aprecia respecto de las otras legumbres.
Se trata de un cultivo de invierno y primavera, que requiere de un cl ima
Chile, 1mo rconomia r<'gio1rnl en d siglo XX

fresco y con posibilidades de cultivarse en 1crrenos de secano, abundames


en algunas partes de la provincia. Hacia la década del 30, Mallcco alcanzó
una producción que estuvo por encima de las demás provincias del país. lo
que ratifica la importancia que adquirió. Sin embargo. esta diversificación
que se aprecia en la provincia no estuvo acompañada de un mejoramiento
de su economia, que se fue quedando rezagada con relación a Caulin. No
cabe duda que el trigo y la avena constituyeron Ja palanca del crecimiento
económico en la Frontera, favoreciendo con es10 a la provincia que los
producia en mayor cantidad.
Con la arveja ocurrió algo distinto. En este caso, se concentró en
Caurín, donde alcanzó cifras de producción muy relevantes.

Cuadro N- 7. Producción de arvejas en quintales por provincias. 1909-1935

56
Jorge Pinto Rodrigucz

""' I "" ~- 1 'º


1

171'
~)< +.--+-
,.,--t---+-+--t--+--t--t--+--f--,~~-.- ..•-t--f--j

.. ~ ' "'
i
illJ>t 119111 Gi i
1
·~'° 1 to ... 1,,··
1u11!1'lW

~ ¡.•.

Fuente: Dirección Genl"ral dl" Est:id!sticn. l\uuario Es1arlistico //e Clrik Agricu/wra e
lm/u)/rias Agroprcuarias, a11o agrico/a 193'1-1935, voluml"n 111. pp. 18-27.

El cuadro N° 7 muestra que la provincia de Cautin se convinió en la más


imponante respecto de este cultivo, superando largamente a las otras pro-
vincias agrícolas. En 1928 duplicaba a Arauco, la provincia que le seguia, y
triplicaba a Ñuble, la tercera en orden de producción. Pane de esta produc-
ción se exponaba al resto del país y aún al extranjero, si tenemos en cuenta
la opinión de un expeno sobre el tema que escribió por aquellos a1los.
De acuerdo a este experto, el cultivo de las leguminosas habia adquirido
ciena imponancia. gracias al esfuerzo de pequef10s agricultores y campe-
sinos que trabajaban por cuenta propia o como aparceros o medieros. Su
cultivo. se1laló, Msc ha ex tendido bastante en los últimos tiempos. debido
a los precios satisfactorios que obtienen en el mercado. Los frijoles cons-
tituyen Ja base de la a limentación del pueblo y. ai10 tras a1lo, conquistan
junto con las lentejas. nuevos mercados extra njeros". Las arvejas. decia rntis

57
Chilr-, una tc:o11o mÍll rcgio na/c ,11•/sigloXX

adelante, más resistentes a las ll uvias, se cultivan preíer{'lllt'mentc en t.'! sur


del paisM16, asunto que ratifica el cuadro anterio r.
El ma iz tam poco estuvo ausent e en la agricult ura de la Fro ntera. Aunc¡uc
su p rod ucció n nun c11 estuvo a la altu ra de ot ras provincias. alcanzó ciena
relevancia en 111 prov inciíl de Mall eco. En un principio se ñaló el aUlor
que recién ci ta mos, tenía m;is bien el objeto de preparar el terreno para el
culti vo de la a lfa lfa , que Sl' hacia a continu ación, para destinarse luego al
ensilaje y forraj e para cerdos.

Cuadro N° 8. Producción de maiz en quintales por provincias, 1909·1935

". +---+-jf-,.-,., ~ ~-:;

...•.. "m t• +--j--+-+--.,-+-+ "";;;--


.•-il '•1.m

1 ••
-- -;;m
-
• Ut-
.~ 1111'

~t--..--;-;-;--;;;-

- -1--+-+,ll~r;;,;;--;;rol
Ulfi

U1
1--
""I ¡~\<l 11911 21 tlllO 11.hl

16 Adolfo Maohd. / 11 11gric11/111 m c·11 Clrilr .\' la f'olrtic:a Agraria Chilrna. pp. 6 2·6).

,.
Jorge Pi n to Rodrig:uez

IUlO

1-----t~-r~+--~1~- -;;;-~-1-~-1-~1~-+--t~---,-~+---1----1

] 11.IU

Fuente: Oirccción Gcrwrn l 1k Est adis tica. A111rnriu Es11ulfs1icCJ de Cid/e. A9rir11/111r11 r /111/us-
!ria.~ Agro¡1a1wri11s. f1Jio nr1n"colo 1931- 1935. vo lume n 111, ¡>p. 18-27.

Nuestro autor comenró q11c "existe la costumbre de sembrar dos hileras


de nwíz y una de frcjoles, coM el objeto que puedan pro1egerse muruamcnte
contra el viento y li1s helad<is y qHc pucd<m aprovechar mejor los elementos
nutritivos del sucio, ya que sus ex igencias nut riLiv;is son difcrentes"" 11• Es lo
que parece haber ocurrido en M<illeco, provi ncia en la cual la producción
de frijoles corre a la pilr con la ~!e nrniz.
Por último. caben algunas observaciones sobre el cultivo de la papa,
cuya producción también <1dquirió importancia en la región. princip<1lrncnte
<.:n !as franjas costcrns de la provinci<1 de Cautin.

1·1 /1fc111. p. 63.


01il~. 1111a t'corromia rl'gional i·u el siqlo \",\

:>'13'il\R:ll

..... :
~~ :::
L~: ,· " 1--l--+--l-,,._
.......
1 ., ...

a~• l+. .°"' i•"•


~
,_'"~

GO
Jorg~ Pullo Rodriguez

IQ1 UU. f ~- )IU<CI


14•~ ,.. '"

f---t----+--~+---t~-t-

,._t.; 11 - ; ; ; ; ; . . t·.- 91

•• ~..~. ,¡;;;;- ,..._-,.¡ Wll' l "l'M

·--
Fucnlr: Oim:ción Grneml dr Es1ndf\lit11. /\11uario F~tadistico dr Chilr. Agrirulrnra r J11d11s-
1rin~ Ayrnpttuarias. ailo 11grirofo 1914-19JS. volumen 111. pp. 18-l7.

Sumada In prodm·ción de Mallcco y Cautín, el Cuadro N° 9 demuestra


que ¡mula1ina111c111e fue ganando terreno hasta convenirse en la segunda
región. de">put'i. de Chiloé. Pnrtc de esta producción se exponaba a las pro-
vincia\ del 11or1c, hacia donde íluyó un activo comercio que favoreció a las
comunas de Carahue y Puerto Saavcdra.
En suma, hasta 1930 la ;1gricultura regional se sostenia en la produc-
ción de cereales. leguminosas, maiz y papa. cuyo destino eran los emer-
gentes mercados locales y los que estaban más allá de sus limites, hacia
donde los exportaban las agencias comerciales que llegaron a instalarse en
la Frontera. Las reiteradas qm:jas que denunció la prensa y los organismos
gremiales que empezalrnn a ag rupar a los agricultores dan cuenta de los
problemas que la afectaban, la mayoría de los cuales tuvieron relación con
c:I abandono que dcclarn ron sentir de parte del Estado quienes se dcscnvol·
vian en el rubro. De todas nwncras, la mayoría de los indicadores econó·
micos r:nif1can el dinamismo que adquirió la agricultura a comienzos del
siglo XX. Asi. por l:jcmplo. Ja propiedad rural alcanzó en Ja zona valores
muy subidos. casi los más altos de todo el país. tal como se aprecia en el
Cuadro N' 2 del Capitulo anterior.
Del mismo modo. los progresos de la agricultura se rcíl<"jan en el vo-
lumen de los créditos otorgados por la Caja de Crédito Agrario, tal como
serialamos en el Capitulo 1 (véase Cu<1dro N° 3). Esta expansión se debió,
básicamente, al amm:nto de la dcnrnnd;i de trigo y OlfO!) cereales, acom-
pañada de un alza en los precios y con ello de mayores beneficios para la
zona. cuya producción aumentó por la fcnilidad de Jos sucios hasta enton-
ces poco explotados y el bi~jo costo de la producción. De este modo. Ja zona
central. la pampa salitn:ra y o tros mercados externos. sobfC' todo el Perú,
11.'1.'ibicron los cereales que se producían en la Araucania.

61
Chik una c·co1iomr'tl ri•yimrnl t'll d \iylo XX

Los comentarios de la (:poca hacían presumir un futuro brillante para la


región. La Comisión que elaboró el Censo de 1907 asc:guraba que Mallcco y
Cautin. con el ritmo de producción alcanzado e n poco:. a11os. pronto adqui-
rirían grandes ric¡uczas. gracias a la fenilidad de sus suelos y la abundancia
de sus recursos naturalcs 18 , Comemarios similares se aprecia n en periódicos
locales y otras fucntes 1 ~.
Las dos primeras décadas fueron las de mayor rendimiento agrico\a,
cifras que recién se vuelven alcanzar en los a ños 50, gracias al uso de fcni-
lizantes m;is cf1cicntcs. Rafat'l Eliza\de afirma que en los pri meros aflos del
siglo. la región producía unos 15 quintales métricos por hectárea. cifra c¡ue
bajaría a unos 11.7 en la década del 4020• Este rendimiento. que coincidía
con el de otras regiones del pais. permitia a Chile ubicarse en el lugar 22
entre 26 paises que registraban información sobre rendimientos agricolas,
todos los cuales mostraban indicadores más o menos similares, a enorme
disrnncia de paises como Holanda y Dinamarca que llegaban a 28.G quin-
tales por hectárea y 27 .9, rcspectivamcmei 1•
Los precios en los mercados internacionales también fueron
atractivos. sobre todo para el trigo y la cebada. cuyos valores aumentaron
considerablemente después de la Primera Guerra Mundial y hasta 1920.
por lo menos.

18 Crnso 1lr lo Rt'¡11iblic11 1907. Comrnrnrio~ sobre la provincia dt' Malkc-o en p. 1016 dd
Informe ¡irq1arado por la Comisión Cent mi del Censo. los c-omcntuios wbf(' la provincia
drCau1inapa rrn·nt·nla p. I07:l.
19 Vr;m-, por rjt·mplo. 1'.mprt'~a Fra nc-o·Chilcna. V<"rlftH romrrria/ <"hik110 1912-19/J. PI'·
10)5y 1098.
lO Rafarl Elizaldc. l.11 sollrr1frn1cio dt• Clti/r, p. 21. La ctfra dC' la dt"l.·;ula del 40 en Dillman
Bullod.. "Como aumt•ntnr lo~ rendimiento\ di' ta producrion ap:m11«uaria·. En Conson:lo
di' Snrledatl<"i Agrkola~ del Sur. C11orto Congrl'>O ·\ gnrola. Gonadrro, f·orrm1/ ,, /'rsqrir-
ro ilrl S1¡r dt' C/11/r, p 1'16. 11 libro rlr Fllr.aldr tiene' di>\ nlkinn<". La primrm w hllO C'n
19!>8 y la wgunda t'n 1970. tas ri1a~ dr rstC' capitulo rolTl"!lpOndrn a l:a rdidón 1k 1970.
11 RobrrtoOp:llo,1\ grit'11/1rm1, lomoll.¡1. 2 18.

62
Jorge Pin10 Rodríguez

Cuadro N 10. Evolución del precio medio anual de trigo y cebada en Londres. 1900-1920
(Base 1900• 100)
J119oqu~rl 1ngltsde •80hbras
P1ttioNe10 PteciolndiccHXXl
100.0 100.0
"°' 103.0 25..20
1076
"'"
,..,
1088
"'" 28•0
2980 '"
1012
2830 108.4
"'" ''" 100.4

...""' 3010
JlOO
)611
117.6

1226
l!>H
l!>H
'º"
~.l

""º
3'80
121.8
1218
23.10 9~.e

1912 3•90 1337 "


3080
11)2

1217

l"ll 3180 1218 27lJ 1132


.0.11 1S3.6
1915 62.00 237.5

1911
68.90 263.9
L
1 ""'
1918 2UJ

308.7 371.0
""' 8000

Fu<"llli:-: Of1dna C<"mral dt· brndf\lil"a. Si11upsis E\lailmim 1k lo R<"pub/ico dr Cl!i/r, 1925,
p.117.

Dtd mismo modo. los precios en Chile también experimentaron un


alza. tal como se puede apreciar en el cuadro Nn 11. En dcfmitiva. ya sea
gracias a la expor1ación o a l consumo interno. la producción regional
recibió un ÍUC'r1e est imulo (jlll' permitió ampliar los cultivos. aumentando
considerabkmentr las cosechas. tal como se puede apreciar en todos los
cuadros que hemos presentado a lo largo de este capitulo.

G3
C'hilr, una 1•ra 110111111 rrgiounl i· u i'/ dglo ,\,\'

1 Cuadro N- 11. Evolución dtl prttio mtdio anual d' trigo y ttbada t n Santiago Y
1 Va lpa raiso, 1907-1925"
AltCA 1 ti.oo randol Tri90 bl3nco en Trnp b<~!'t!> dd 1 ~ tM1ili(r 1 CtNd• cer.tttia
1 1
enValpa1alw 5.anlia90 ~u·~n \'¡lpa•iMO 1 en\';J.lp.¡r~'wlen orlp.¡o~ rn
ta•· al Valp¡ra iw

-~· foo~
Pr«•O lndoce Precio Indice Pr«•O lnd•Ct
P1«Y.ifoct
'°º ""º ~º-
,.,"" 100 r<r!O 100
,.,
"º' +~· :~
15 100
-" - - .. ....
¿_ '"
.:!" " 1' 93

1~
---1 ,,., --e- ,._
157 15 1100 1'
,.,
" " ¡,,. " "-
1911

1912
" 150
" '" "
" ,., lm
-~ ._::__ 111_
~-- ~3___ " " " "' -
191<1
" " 150
" "' " 1 "º 15
"
1916 26
" 1210 22
20
"'
21 ¡,.,
1917
"' " "'
1918 22
'" 21
"' 2•
"' l9 !200
"·- ~
~--- ¡_1_75
1
1919 30
"' 21 150 !1

'"1 '" "' " "'


1921
., 38
'"'
r,; "'
1922

1923_
~
SJ
'" 279 __
-~
'" 21 25 \167 ,,
., .,
192•
1n~
"
'" " --'" .!.'
450_~
"'
30
"'
289
l" ..
,'"_ ., >---
306
"'
íucntc: Oficina Ct·ntrnl dc Esrndh 1k:1. Sinopsis Es1od1stiro dr lo RC'¡wblica dC' Cl1i/r, 192 5.
p, 117.
"Los indicl"S 100 no a11nrcl'cn en el cuad ro original: l"Xishm años sin íC'gislro~.

Naturalmcn1c, csio significó una a mpliación de los 1crrcnos destinadas


a los principales cultivos ng ricolas de la zona, tal como q ueda demoslrado
en el Cuadro N° 12, que se refiere a las hcc1árcas sembradas de lrigo blanco,
avena y cebada desde los primeros atios del siglo XX hasta med iados de la
década del 30.
Jorgr Pinlo Rodrigucz

Cuadro N• 12. Hetiártas srmbradas con trigo blanco, avena y cebada rn la Araucania,
1907- 1935
MM

1907-1908
fogoblanro
"'""'
1908·1909
1909-1910
1910-1911 24.967
1911-191'1 32..136 4.240
1912-1913 37. 193 7,564
1913-1914 37.415 13.759
1914· 1915 41M7 17.606
1915·1916 39.024 20.053
191fr1917 52838
53.)40
1918-1919 42209 6.96~

1919·1920 44.035 7A81 1.548

1920-1921 43961 9.85~

1911-1922 H.131 2.341


192'1-1923 9.923

1923·1924
1924- 1925

112.720 33.936 4875


1928-1929 106.456 35.200
19l9-19l0

1930-1931
""
J .641

1931- 1932 183.512

1933·19)4

1934-1935
222.802 19.lU3

5 1.069 ....
11.'llB

Fucn1r: Din:-<:rió11Grucrnl1k Esl<ulis1i1.:11. Es1111/ís rirn Chik1ru.j111rio 1935. llokiin N• 6. 111io


VIII. p. 209.

Sin embargo. la in formación cuantitativa contrasta scveramcnlc con l<1s


reiteradas qm~jas de los ag ricultores que come nta mos anteriormente y l JUC
pusieron los Cnfasis en los problcm;1s que la afectaban y deprimían. En rea-
lidad habia de las dos cosas. Por una parte las cifras rcílcjan un dinamismo

65
Olilt', una t'C"Ortt1mfo reyi111111l 1•111'1 ~lglo .\.\

económico que es inncgablc; pero. por otra. este dinamismo se sostenía en


bases muy débiles que explotaron a propósito de la crisis del 29.
En primer lugar, habría que ser'i alar que los agricultores del sur tuvieron
frente a sus problemas una actitud al menos cuestionable. A través de lo-
dos es tos años se quejaron reiteradamente de la falta de apoyo del Estado,
sin asumir nin~una responsabilidad en Jo que pasaba con la agricultura.
Solo en escasas oportunidades estas fueron denunciadas. tal como ocurrió
en 1922 en un articulo publicado en El Diario Austral de Temuco.
En dicho articulo un ingeniero agrónomo cuyo nombre no se precisa,
reconoció que los progresos de la agricultura no eran los esperados por
su falta de cf1cieneia. Y esto se debía exclusivamente a la insensatez de
los agricultores, cuya indolencia era inexplicab\c en razón de los recu rsos
económicos y naturales que tenían al alcance de la mano. Los agricultores.
señalaba este agrónomo, son victimas de un gravisimo error, el cual con-
siste en con fiar ciegamente en la fertilidad de sus tierras, sin abonarlas o
dejarlas descansar. Teniendo salitre en abunda ncia y a precios razon:1bles.
no lo usan y. to que es peor, se exponen a las malas cosechas por su pro1>ia
responsabilidad22• Tal como lo reiterarla años más tarde Dillman Bullock, a
quien citaremos más adelante.
No solo se les podía culpar de no proteger la calidad de los sucios, sino
de no invertir en las faenas y de preocuparse solo de obtener ganancias
en el corto plazo. Pedro Aguirre Cerda. que por esos a1'ios publicó un exw
celente estudio sobre la agricultura, reconoció que este era un problema
que afectaba en general a esta actividad. La agricultura. sei"lalaba el futuro
presidente, tiene un porve nir promisorio por la demanda de alimentos que
se producirá en el mundo ; sin embargo, si no supera el retardo en c¡ue
se encuentra. dificilmcnte 1>0drá responder a las exigencias c¡ue recaerán
sobre ella. Citando a Hen ry Ford. Aguirrc reconoció la existencia de una
dicotomia frnncamc ntc gravosa: mientras el mundo avanza. la agricultura
se estancan .

12 WEl dt:f1ckntc desarrollo agmrio. LI gravhimo t:rror dt: loi. •(ri<'Ultort'S"'. El Dion o Aiistra/
dt: Temuco. N• 2.231. IO de ago~to de 1922.
l) Pedro Aguirrt: Cerda. fl problcm11 ograno. l'ari~. 1919. pp. l~· 16

••
Jorg" Pin10 Rodrigucz

2. LA CRISIS DEL 29

Fn rste contexto, la agricultu ra regional estaba en muy malas condi-


ciones para enfren ta r l;i c risis de 1929. Escapa al propósi10 de este libro
examinar los a 111cccdc ntcs y efectos especif1cos de esia crisis, uno de
l o~ hechos má~ complejos del siglo XX; sin embargo. la mayoria de los
autores sostienen que su origen est uvo en una sobreproducción agrkola,
acompai'lada de una caida de los precios, y que sus consecuencias fu eron
devastadoras. generando una profunda depresión agricola e industria\14 .
Una larga cita del ingeniero perua no José Antonio de Lavalle. redactada
en los ar"\os mismos de la crisis. g rafica la percepción que se tuvo de está
en nuestros paises.

~La drprrsión que desde el ;1110 29 viene afligiendo al mundo r ntero, es


t"I t'Spttt:lculo m:ls fascinante de los tiltimos tiempos. Por la gravedad y
pt'l"Sistcncia dt• ~us efectos sobre la economía del mundo. t"lla supera en
acción dcstrnctora a la Guerra Mundial. Sus dar)os aftttan. con mayor
o mtnor gravedad, según su importancia como unidad(':§ productoras o
consumidoras a todos los países dl'l orbe: a todas las industrias. cualquiera
que sea su 1rnturak ;w o estado de desarrollo: a 1odas las clases soc:ialcs,
dt'Sde ('! magnate de las finanzas internacionales hasta el anónimo obrero
d" la fábrica o del campo: a todos los productos dt'"Sde la materia prima
rkmtn1al hasta el articulo de nrnnufacturn m:i.s complrja: a todos los
valo~. dl"sdc los considerados invulnerables hasta aquellos sometidos a 1;1
v"r..atilidad de las Bolsas"l\

La prensa de la época se refi rió extensamente a sus efectos en la zona.


En una cx1cnsa crónica aparecida en julio de 1929. Nicanor Allende Nav:i-
rro fue: uno de los primeros en a lertar acerca de la situación que se estaba
produciendo. Scr"ialó que luego del aumento de la producción ocurridíl en
las primeras décadas del sig lo XX. se produj o una caída de los precios,
cuyos ef«1os S (' dejaban sentir en la economia mundial y regional. A su
juicio. la mejor solución t'Tíl bajar los cos1os de producción. para lo cu<1l se

l4 Chufn li.mdld.K'rgn. Tht• World i1r f)rprrlsio11, Unlversily C:alifomia l'r~·ss. Urrkl'lry,
1984. 1997. p.9S.
lS Cn..-to por llus Corrt'a Vcrgnm. Agrkri/111ra Clrllr1ra. 1918. p. 168.

67
Chilr. un11 rt·o110111fo rrgiom1/ t"fl d siglo XX

requerian créditos que conlribuycran a modernizarla"'. Una semana más


iarde. algunos molineros rcconocian que tuvieron que disminuir la pro-
ducción debido a la caida del consumo, provocado por la supresión de
algunos trabajos" . En los meses siguientes siguieron apareciendo comen-
tarios que invocaban la protección del Estado para enfrentar la crisis. En
1930 las noticias se tornaron más alarmantes. -La producción mundial de
trigo sufre una enorme dismi nución-. se ser"lalaba el 3 de enero de ese año
y el 23 de marta se reconocía que ~nunca marzo habia sido tan torturanteH
para los agricultorcs1 u. Por otra parte el fantasma de Ja cesantía se hacia
sentir con más fue rt a. Siete mil cesantes ha provocado la paralización de
las actividades salitreras, dccia el dia rio el 20 de marto. de los cuales unos
dos mil tendría n que venir al surl9 • Mil han llegado ya. acompar"lados de sus
fami lias. agregaba al día siguiente'°.
La crisis acaparó la a tención de varios analistas. Desde luego recono-
cieron que los cultivos se had a n e n forma primitiva y deficiente. La teoria
cicmíf1ca de la explotación de los suelos, agregaba un experto, es una fi gu-
ra retórica pa ra un alto porcentaj e de agricultores, particularmente para los
pequeños y media nos que forman la gran famil ia del campo. Para sus labo-
res no acuden a ninguna obra de consulta, no leen ninguna revista agricola
y no acuden a ningún tipo de asesoria que les brindan los servicios del
Estado. Esto debe corregirse, porque hay que salvar de Ja ruina al pequc11o
y pobre agricultor11• Otros sugerían organizar a los agricultores, insistir en
los créditos y casligar a qu ienes difundieran noticias alarmantes sobre la
situación económica del paísll. Por su parte, el gobierno decidió abrir un
poder de compra pa ra la avena. adquiriendo amicipadamente la provisión
del arlo J 1 para el ejército y ca rabineros, iniciando. al mismo ticm1Jo. una
26 -El rrtdilo agrkola''. El /Jiorlo Auslrfll de Temuco. N· 4.847. l dr julio de 1929, p.). Los
planteamientos de Allende, que ern funl'ionarlo pUbliro fuC"r.111 ampliamcme debatidos r n
el mismo diario.
27 -1,a indo~1rl;1 molim:ra r std a1ravnando por uua graVC" nis~· El Dil1ri11 Aus/rfll dr Tcmu-
C'O. N• •1.830. 14 ckjulio tic 1929. Jl. 10.
28 •EJ momento agrnrio·. El Viario Aus rml dt Tcmuro. N S.072., 21 de marlO de 1930. 11 7.
29 -ouMaron crs;m1e~ 7.000 obreros en la n:gión salin"r.1- El l>i11n11A11.srr11/ de Tcmuro. N•
S.067. 20 dr ma rm tk 1930.11. 7.
JO -Mil f~a111e<; vinirron dd nor11• :1cornpañados dr sus fam11iu- El Drnno Aus1ml dr Tr-
muro. N• S.068, 21 de JJlllrw de 19)0. p. 10.
JI -fl mo rnrnto as:rario". /;I Dilirio A1u1rnl dr Trmuro. N- S.01J. 24 dr man.o dr 19JO. 11. ).
n -xra :mc~1nda f intomunkada toda pcrwna qur prop.al~ nohdas alannantes l'l"SP«lo dr
la situación C'<'onórnlca ckl 11aif". [I Diario A1omil ck lcmU<"'O. N S.074, ZS de mano de
19)0. p. 7 .

••
Jorge" Pin10 Rodriguez

serie de estudios 1mrn rebaja r los ílctcs fc rroviariosn. Los agricultores de


Temuco se reunieron clí..' inmediato para proponer sus propias medidas:
rebaja de los intereses bancarios. ampliación de Jos plazos de pago, rebaj a
de las 1arifas ferrovia rias. exigencias al gobierno para la compra de los ex-
cedentes de la producción naciona l y creació n de una oficina orientadora
al servicio de los productores" 14 •
Durante el resto del a ño 30 y parte del 31 las quejas sobre los efectos
de la crisis se mantuvieron. En abril de este úhimo ano se estimó que las
pérdidas por la caída de los precios se elevaron. solo en lo concerniente a
los cereales. a una cifra cerca na a los 100 millones de ~osn. Ese mismo
afio la Compar) ia Molinera El Globo cerró sus molinos de Traiguén, Colli-
pulli, Mulchén e Imperial, causando un rudo golpe para esas ciudades y los
productores localcs16• Todo esto anima b<1 a los agricultores de la Frontera a
golpear insistentemente las puertas del gobierno con el Fm de conseguir la
ayuda que rcqucrian pa ra supera r la crisis. No faltaron quienes f'C'cordaro n
que las autoridades no titubcmon al momento de socorrer a Ja industria
sali1rcra cuando esta entró en crisis; corrcspondia ahora hacer lo mismo
con la agriculturnn. Y una de las fo rmas de hacerlo era pro1egiCndola de la
competencia externa. Esta fu e la razón por la cual en la Araucanía se ge-
neró una fuerte oposición a los proyectos del gobierno de unir Antofagasta
con Salta a través de u na linea férrea que comunicaria ambas ciudades.
Conslruirlo. decían los agricultores, seria "'da r c:I golpe de mue11c: a la <1gri-
culturn agonizante~ 11•
Sin embargo, en el caso de la Araucania no se aprecia una caída de Ja
producrión. Esta mantuvo sus niveles. con una cie11a inestabilidad, pero
sin que se o bserve u n colapso provocado por los efectos de la contracción

)J -u s11u;iitión dr la ag rirulturn se siguió rstudlando ayt"r en el Constjo de GabinrtcH. El


DUmo At1srro/dr Tcmuco, N• 5.075, 26 de marzo de 1910, p. 7.
H -Solución a la grave crisis por la t¡Ul' atraviesan piden al gobierno los agricultor<.'S ck
TcmUC'O~ El Diario Aus/r/I/ de Temueo. N• 5.Cfl7, 28 de mano de 1910.
JS -1.os ;iigricuilorn de Cautln formaron un solo block con los del ll'SIO del pais l'.n h1 Asam-
bln de' Conttpeión·. Ell /Jia rio Ausrra/ de Tcmuto, N• S.446, 2 de abril dl' 193 1, 11. lJ.
J6 -El~ de los molinos de Tralgu~n Collipulli. Mulehl!n e Imperial"'. El Viario Austr11l de
ltmUC'O. N· 5.477, 4 dr mayo dt 1931. ¡1. 9.
17 -Por la ~ricullum·. f:I Di1irio Auslral de Tcmuco. N• 5.638, 12 dl' OC1ubrc dr 193 1.
)8 •tM a11:r1Nltorn Ntima n 11ue su~ aspiraeionrs priman. -. El Diario Aus1ro/ de Temuco,
N· 5.641. 15 dt OC1ubrc de 1931. Amplias rcft'rcncias sobrc rsla matcriill l'n Fabidn Almo-
~ -comnrlo entre Chile y Argentina en la zona sur, en c:I contulo de una economía
f'r'!Ponal •'10P«'l•ria (1 930- 1960¡-.

69
Ouk , 111111 rrouomfo r1·gio1111/ r11 rl siglo,\,\

económica. Las cifras rd alivas a las cxponacioncs so n muy incompletas y


poco confiables; si n emb;i rgo. parecen haber caído entre 1930 y 1934. pero
no de un modo alarmante. El problema se situó. más bien. en los precios. A
Ja especulació n <¡ tH.' acompa1"ló a la crisis y a las ílucmaciones de lo!; precios
imemacionalcs se agregó, en el caso de nucs1ro país. la dcrisión política del
gobierno de esta bl ecer ba ndas ele precios para evitar que estos cayeran o
se elevara n brusca mcn1 e. Co mo Chile empezaba a impulsar un "modelo de
crecimiento haci a adentro", suste111ado en Ja industria. era imp resci ndible
ejercer un cien o con trol sobre es1os para evita r que complicaran la tra ns-
fomiació n de nuestra cconomia. En cicna medida. se podría af1 miar que se
percibió al agro co mo un sector destinado a producir alimen tos baratos para
el mercado int erno. co n el propósito de act ivar la industria. Algu nos au tores
sostie nen c¡uc esto provocó un deterioro en las relaciones sectori ales, con
cvidc nl e perj uicio pa ra la agricultura>9. Esia Ultima tampoco pudo derivar
en una industria asociada a los productos agropecuarios ¡>0rquc, segtin opi-
naba un ex peno, el régimen ad uanero basado en el libre ca mbio, generó
una competencia que nuestros productos no pudieron so1>0n ar4".

J. LA OP INIÓN DE UN EX PERTO: ADOLFO MATTHEI

En 1939 el agró nomo Ad olfo Matthci publicó en la editorial Nasci mento


su libro l a Agr ic11//11ra en Chi le y la Polírico Agraria Cl1ilc11a, uno ele los
pocos estudios c¡u e se esc ribió a partir ele experiencias recogi das en el su r.
Adolfo Matt hei nació en Oso mo. en el seno de una fami lia ele orige n
alem<in radicada en la zona. Panc de su infancia la pasó en Alemania ,
desde donde regresó a Chile en plena juventud para concluir sus estu-
dios secu nd arios e iniciar los universiia rios. En 1925 se tituló de Ingeniero
Agrónomo e n la Uni versid;id de Chile, luc.-go ele lo cual ejerció íuncioncs en
Samiago y diversas zonas del pais. Viajó más tarde a Alemania donde ob-
tuvo el grado de doctor, para retornar de nuevo a Chil e desde do nde viajó
al extranjero en varias oportunidades en representación del gobierno chile-
no en reunio nes cie nt íficas sobre la agricultura. Lamentablemente falleció

19 Xrgio Gónwz y Jorgl.' Echr i'lh¡ut'. Lt1 Agr1r11 /11u a Ou/n.a. llu dt1l raras dr la modrnu10•
Mdn, p. 42.
-40 Robt'n o Op azo, Agric11/1ura. Tomo 111, p. JlB

70
Jorgr Pin10 Rod r lg u l'z

muy joven. a los 37 a1)os. en 1939. En la década del JO era. sin duda. uno
de los especialistas mós reconocido en el país•1•
L1 tercera partc de su libro se refiere a la política agraria chilena y es la
que más nos inte~sa cornen!a r aquí. De acuerdo a lo que el mismo declara,
sc trata de una rccdición de su libro Politica agraria diilr-na. publicado en
1935. ('ntcramcntc agotado en 1938H. Aunque se refiere en general a la
:1grkultura chilena. la mayoria de sus observaciones se ajustan a lo que
ocurría en la Arauca nia, tanto en el diagnóstico como en las soluciones que
proponia para resolver los problemas que la afectaban.
Con relación al primero, Matthei describe todas las situaciones que
complican a la agricultum, partiendo por la propiedad rural. En su opinión
el prtdominio del latifundio constituye uno ele los primeros frenos para su
desarrollo, en primer lugar, porque favorece los cultivos r:x1r:nsivos. con1ra
de los intensivos; y, en segu ndo lugar, porque deriva en una agricuhura ex-
portadora debido al volumen de lt1 llroducción de las grandes propiedades.
Con cstadls1ica en mano, demuestra que el predominio estas. conccn1rnclas
en muy pocas manos. es uno de los problemas más grave que se debe supe-
rar mcdiame una reforma agrn ria. impracticable hasta ahora por el enorme
poder de los tcrratcnicntes•1• Mauhci cree que en el sur la concen1ración es
menor. aunque existen casos - sc1)ala el mismo- que dan cuenta de gra ndes
propiedades. similares a las de la zona centralº.
El segundo probll·n.:1 quc detectó Matthei fue el despoblamiento del
campo. ~El éxodo niral, ~e r)aló, ha adquirido caracteres alarmantes en
aquellas regiones donde 1ncvalccen los ta1ifundios"'. En cs1os. el trabajador
vive en condiciones desfavorables y con muy pocas expectativas para Cl y
sus hijos. por lo que Sl' ve obligado a emigrar hacia los centros urbanos. A
su juicio. rstc Cxodo se cxplic¡1 ¡wr los bajos salarios. 1an insuficientes que
condenan al campesino a llevar "un nivel de vida próximo al mínimo de
subsistencia·". Para resolverlo se dcbian aumcmarlos y rc1omar la política
inmigratoria que pusieron en marcha los gobiernos del siglo XIX.
Se rd1rió luego a las deficiencias de las vias ele comunicación. De nue-
vo con las rs1adis1icas a la mano, demostró que Chile csrnba por debajo
11 El 1DCJOf ("i;tudio sob~ Adolfo Matthl'i peru.•ncct' a Edumlo Gi!ll;mio Maninc7., ·m 1n¡¡c-
PIC'TO Agtonnmo Dr Adolfo M;mhci y su rol en d d~arrollo dr la agricullura de Chile y
(horno (192S·19l9)':
42 ~!o\lat1hri.l.oagricul111ror11Clr//r,p. IO.
4J ,,,...pp, 11'4· 120.
/dt'*.p.118.
4S IJCJLpp. 110-111

71
Cltilt', 1ma tto11o mfo rrgloirn/ rtr d siglo XX

de paises como Estado:. Unidos. Argcn1ina y Uruguay, tanto en tendido


ícrroviario como en caminos. teléfonos y lineas 1clegráíicas. Además de
insuf1cie n1cs, ag regó que favorecían a la z.ona central y que la red caminera
habia entrado en pugna con los ferrocarriles. la que derivó en un conOicto
tarifario que perjudicaba al país••. Tampoco se aprovechaba adecuadamen-
te la navegación marítima y n uvial. tan convenientes en el país.
Mallhei creia que había llegado el momento de dCSC'ongcstionar las aglo-
meraciones industriales de Santiago, Vii'la del Mar. Concepción y Valdivia,
debiendo fomrnrse nuevos ccnuos indus1rialcs basados en la agricuhura
y la ganaderia en ciudades como Chi113n. Temuco y Osomo. con el fm de
convertirlas en verdaderas "metrópolis agropecuarias·. Lo racional, agregó

-serla enviar los productos agroprcuarios de vastas zonas de atracción a


csias metrópolis agropecuarias mediante una red de caminos defmitívos
{pavimentados) (1ue, ;1 la larga, son más cronómicos que los caminos actual<':'.>,
para que estos productos sean elaborados en los grandes molinos, mataderos-
frigorif1cos, industrias derivadas de la leche. conserverias. etc.. que habr.\n de
nacer para ser enviados, desde aqui, por ferrocarril, en fomia elaborada, a tos
grandes mercados consumidores. lo que abarataria en fom1a apreciable los
articulas de consumo"'H.

Manhei ponía el dedo en la llaga sobre varios problemas que el pais no


habia resucito y que perjudicaban a la agricultura regional. Los efectos ne-
gativos de la gran propiedad, el centralismo, la falta de visión para lrans-
fonna r la agricultura y ganaderia en el punto de pan.ida de una induslria
que agregam valor a sus 1>roductos, los bajos salarios y la fa lta de vias de
comunicación cf1 cicntcs y que respondieran a una politic:a llamada a im-
pulsar el desarrollo nacional y regio nal. era n aspectos claves que analizó
c_xtensa mente en su obra. De cs1e a nálisis derivaron algunas propucslas
que planteó más adelante.
En primer Jugar. demandó del gobic:mo un mayor apoyo a la agricuhura.
En su 01>inió n, los servicios fiscales de fomento agrícola eran en Chile rudi-
mentarios. mal organizados e incíicaces. El propio Ministerio de Agricultura
no con1aba con los organismos necesarios para alcanzar sus propósi1os, Jo
que le impcdia armonizar el esfuerzo panicular ron la acción del gobierno.

46 '"""·p. 183.
O fdrm. JJP· 18~· 186.
Jorgf' Pinto Rodrig uet

Por lo mismo. era un minbterio débil. con escaso presupuesto. con profc-
sionalcs sin la pn·paración adecuada y excesivamente burocraliz.ado. Para
Mallhri cabía una sola solución: reorganizar el Ministerio para transformar-
lo en un SC'rvicio que contribuyera al fomento de la agricuhura 49•
Rl'C'onoció Juego que se debia propiciar la creación de sociedades de
fomC'ntO agricola y cooperativas agrarias. Fiel a sus convicciones polilieas,
que lo llevaron a postularse como diputado por Chiloé por el Partido Nazi,
en 1937. Manhei estaba convencido que dichas instirucioncs ayudarian a
introducir el corporativismo al tiempo que pcrmitirian impulsar una polí-
1ica agraria estable y uniforme que superara las medidas legislativas que
respondían casi siempre a meras compone ndas polílicas".
Mauhci a~ig nó a la investigación y experimentación agrkola u n rol
fu11damcn1al. materia a la cual en Sudamérica se le daba escasa im1mrtan-
cia. Asi mismo llamó la a1c11ción rcs1)ttto del escaso desarrollo que tenla la
educación rural. Era incomprensible que Chile destinara tan pocos recursos
para impulsar los estudios solm: las materias que movian su economía.
Entre 1898 y 1918. ser1aló, el país tituló más de 1.700 abogados y solo 22
ingenieros de mina, ~¡en un país minero! ". Las escuelas agricolas eran esca-
sas. las univc~itarias de ag ronomía con pocos a lumnos. ScgUn sus cálculos
·ni el 1 por mil de los 180.000 agricultores tienen verdadero conocimiento
cicnliflco de su actividad y todo et resto de 999 por mil agricultores siguen
la rutina y lo que vieron hacer a sus a ntecesores y vecinos... ·-.o.
Recomendó también ampliar y agilizar los créditos agrícolas e impulsar
una polilica comercial basada en la intervención del Estado. tanto en el co-
mercio interno como en el externo y en la fijación de precios. Matthci era
partidario de una economla planeada desde el Estado debido al fracaso del
liberalismo. a propósito de lo cual puso en te.la de juicio la posibilidad que
Chile se transformara en u n pals industrial. El dilema era industrializarse o
fortalec:er la agricuhura. Y al respecto, no tenia dudas.

lodo ensayo inrlu:.1rializador en gran escala en los paists sudamericanos


·sd'l:iló- rs!ar.I c:owlcnado a fracasar mientras no se tenga un fucnc
mem;ido dt' consumo ¡, terno o un am¡11io mcrt"ado de exponación 11ara los

"ª ''""' pp. 201-206.


"9 ' ' " p. )09. Sohrr la randldMura de Matlhri a la C~mar11 de Diputados vh~r l;duardo
Gal~rdo. "El lngrnil'ro Agrónomo Dr. Adolfo Matthd-, pp. 66-67.
so 14twt. p. 220.

73
Clulc-. ur10 rrou1Jmfo rry/01111/ r 11 !'/siglo.\.\

producto<; indu.-.triall·~. Natln har.\ p~~rar d d<"Sarrollo dt' las indu.-,trias


nacionales l'omo el r:\pldo :1umen10 dt' ta poblat'ión y d aumento del poder
adq uisilivo dl· ésta, por d mrjoramit'nto dd nivt'I dt' vida·•1•

A nue::.tro juicio, Ma11hci tocaba en cs1e punto una materia neurálgica


que se debe tener en cuenta al momen10 de explicar las razones 1>0r las
cuales la Araucania no pudo consolida r su desarrollo. a pesar de la expan-
sión o agitación cconómirn c¡uc se aprecia durante las primeras clc.'-cadas del
siglo XX. El tema es complejo y requiere de un a níllisis más detenido que
haremos al furnl del capítulo.
Los pla nteamientos de Ma11hei fueron coincidentes con Jos de otros ex-
penos que se refiriero n a la agricultura en la década del 30. Así, ¡>0r ejem-
plo. el capítulo IV del 1 tomo de.I libro ele Luis Correa Vergara Agric11/t11ra
Cl1i/r11a, titulado "Los úl 1irnos treinta anos, 1900- 1930-, se encuentran opi-
niones parecidas sobre el crédito. la educación rural y sobre el propio pro-
ceso de industria lización que empezaba a v iv ir el pa ís~1• También coincidió
en varios aspectos con Moisés Poblete y Carlos Kcllcr. Este Ultimo agregó
que además de Ja falta de agró nomos. los que había se inspiraban en libros
más que en las ¡rnrticularidades de la agricultura chilena, sugiriendo que la
cultura libresca poco ayudaba a su dcsa rrollo~J.

4. DE LA CRISIS DEL 29 A LOS AÑOS 60

La impresión que se tiene de la agricultura regional (!tl los años 1>ostcriorcs a


la crisis, es ele u na desaceleració n del crecimiento y del surgimiento de-varios
problemas que echaron por tierra la expansión que se observó en el primer
tercio del siglo. En realidad, la agricuhu.ra en general se resintió. precisamen-
te cuando el pais puso la mirada en el proceso industrializador que se impone
deímitivamente a partir de los a1los 40. afec1ando de un modo es1>ecial a los
cultivos lradicio1rnlcs. L;1 información disponible demuestra que su panici-

!11 fdrm, p. 2SO.


S2 Lui~ Com-a Vt'rgarn. Agrlc-11/111 rn Chilr"º· pp 121-168
Sl Carlos Krlkr. La r1rrn11 crisis rliilr"11, 11. 214 Comnuu'°' m:h amplios )Obre la obra
d<" Ma11hrl y los otro~ mrnlb1as tk la tpOt'a S<' put'dm rnuu <"n Fabiiin Almonat'ld. f.o
agnru/1ur1J r-lii/r1J11 dhrrimi11111l11. pp 21-11. y. Eduardo Gal~nk>. U l"gNlirro Agrdnomo
Dr Ado!f0Mt11tlrrl.

74
Jorgt Pin10 Rodriguct.

pación en el PIB l"XJ>l'rimtntó una clara reducción cm~ 1930 y 1960~. Al


tCnnino de los SO. distintos nuto rcs se1)alan que la agricultura chilena cstnbn
en una situación de tstanc:unil'nto, dada la disminución de la producción
por lmbi1-..n1c romo. más adelante, mucslm el cuadro N IJ~\
Oc acuerdo a las cstadistieas que entrega Fabián Almonacid y que con-
l't1rrdan con cs1inmcioncs que hemos recogido en los Anuarios Estadisti-
cos. las cosechas de trigo Sl' lmbrian mamcnido enlrc 1935 y 1960, a nivel
nacional. en los mismos niveles. Como las hectáreas cultivadas iambiCn se
mantuvieron. los rrndimienios momentáneamente no sufrieron cambios
(véa~ cuadro N° 16). Con In echada se observa una baja a panir del aíio 39,
que~ manlitnc hasta 195'1, fecha en c¡uc se inicia un repunte que retor-

nó a la producción inicial. En este caso. las hectáreas cultivadas tampoco


sufrieron gmndel> moclif1cacioncs, cosa que se repite con la avena, cuya
1>roducri6n. hectáreas cultivadas y rl'ndimicntos es similar al de la avena~~.
Con los ¡>roductos de chacras (frejolcs. papas. maíz. lentejas y guisantes),
ocurrió algo parecido. Salvo ligeras alzas y bajas. entre 1935 y 1960 se
habrian mamenido ::,in grandes modificaciones. con la sola excepción de
las papas y el maíz que experimentaron alzas a panir del a ri o 45, en el
caso de las papas. y del a1)0 54 en el del ma íz\'. Las exponaciones de totlos
C!llOS productos cayeron, con ta excepción de los írejolcs y la ccbadn, que

\C mantuvieron.,..
Segun Carlos llur1ado. este estancamiento agricola se habría reflejado
en su cl"l't"imlcnto sectorial. Mientras la industria se elevó de un indice 100
en 1929 a un indice 340 en 1957, la agricullura solo subió de 100 a 137,
muy por debajo de los strvicios pUbl icos (ascendieron de 100 a 686). pero
por sobre la minería que lltgó solo a 111.7~. El énfasis en la indust riali-
tal'ión y la ampliación de los Sl'IVicios pU.blicos destinados a sostener el
mod(IO industrializador se reflejan claramcn1e en estos datos.

"4 L.a p.1nt<ipaeión de: 111 al(r!cuhutn en el PIB medida nominalmtnl<', solo t':Slá dis11011 i!Jlc
dnck 19'40' indica lo~ siguiente~ pCHccnlaj(S: para 1940 1'4'lb. 1950 1zqo y 19GO l()qb.
MIC'f!IJU m los ano~ JO la ílCtivldad agrkola n."prneniaba aproximadamtntl' ti J()qb cid
PIB. m lm 60 ak<1n1.6 un S.S. Jusr Oillz. Rolf LOders y Gtn W~ntr. Lo rr¡11iblir11 rn
nfraJ: Orlr 1810·2000.
so; XN- Di.u. -""rirultura chilena, 1928- 1960: productividad y exponacionrs-.11. J.
S6 hbUn Almonaeid. la 119rlru/1ur11 dti/r1111 discriminado. p. 291.
')7 /4~ p. 291.
58 l~p. 299
'>'J Ca~ Hun1do. Con1Y11/r11rió11 dr la poblorio11 .1· dr$anvllo «0no,.1ro. pp. 190· 191.

75
Orílr. '"'ª rro n111nia rf'g fo1wl ru rl siglo_\'\
Es1a co nsiarnción ha llevado numt'rosos au t o~ a sos1encr que la indus-
lria ~ex pandió :i costa de la al(ricultura. FabiJ n Almo nacid ha rt-sumido
esta apf'('Cia ción al ser1alar c¡uc los cambios tto nó micos que se observan a
pa ni r de los a11os 30 provocaron una ?Tadecuació n dt':I pa pt'I de Ja ag ricul -
1ura. cuya producció n tuvo que volca rse al mt':rcado interno, compitiendo
incl uso con las importnciones es timuladas por l o~ gobiernos de la época.
con el fin de baj ar los precio:. de los alimen1 os, a pesa r de las qu<"jas de los
agricultores. Al monaci d sostiene c¡ue los gobirmos no respondiero n a esos
lla mados. agrega ndo que:

MSc ha dicho, c¡ue desde la década dt" 1930 la industrialización del ¡1ais se
sostuvo en un ¡rncc o polítko t:icito. por el cual las nuevas clilL'S url>anas
fuero n apoyadas por los tcrratcnicmcs en consolidar ese proceso vfil
intervención estatal, t¡uc 1:1111bién induia el control de los precios y de la
comercia lización de los produc1os agricolas. para provttr a bajos pre<:ios a
los sectores urba nos, base polilica del sistema. a cambio de exdulr al campo
de Jos planes de modernización ... Sin duda, la polftica económica que
favorcria la industriali zación discriminó de muchas fonnas a la agricultura .
Los l>ajos precios en rul>ros esenciales hicieron poro ren1ablc la aelividad. A
su vez, la falta de inversión estala] no proveyó dr lo necesario en caminos.
tra nspone. insumos. investigación. etc .. para su mcjoramicntoM"°·

La situació n de la agricultura se to m ó dificil y, aún, com pleja. En los


a11os 60 se pensó que las razones que explicaban su deterioro ern n de doble
naturaleza. Por una parte, hubo autores que í1jaron la atenció n en las con-
diciones genera das 1mr los mercados de los produc1os ag rícolas {precios y
ren1abili dad del scctor)M; mi ent ras otros aludían a los fa c1orcs produclivos
del agro {concc11trnción de la propiedad, con1ro l sobre la mano de obra.
c1c.}u. En palabras de Anibal Pinto. ex is tían explicaciones que podríamos
ll a mar Mde derecha ... que atribuían las principales respo nsabilidades a cli~ -
1in1 as y lesivas ma11iícsl:icio ncs de Ja in1crvcnci6n C:Statal, especialmente

60 Fablin Almonacld. /.11 119ricu//11r11 r hilrno diJmmmada. p 12.


61 bt:a tnh 11ar1ló en In dllc:uta drl 5Q y~ w~1enu1 en l.a\ proc~:ll\ dr lo, rm 11rnario~ anr r
la ft'RU larlón dr preelos por 11ar1 e dr l b1ado dMdc 1:11 dtt.cla dri lO lun ejemplo n Carl05
l\eller, Hr1•0/urld1t r11 /1111griC'11//ural y aun n <'Omp:11rttcb por un f(rupo de lnvn1lg1dorn.
romo Serl(io Gó rnl't y Jorge l·c:henlque, /.a agnrvlturo nui..... Lu dtit N ra~ dr /a modrr-
n111u'io n, 11¡1. 42 y 4): J orMc Uavld 1. ll mgo rn C'll1fr. mttT ouu..
bl J~ O!a1. 1lahamond c. J\grfeulf urn chllrna. 1911·1960. p.~

76
JorgC" Pin10 Rodriguez.

l'n In poliliC'a de <'ontrol de precios; y, por otra, una po ición ·de izquierda'',
tlUl' pu!>o el aC'Cnto ca!>i exclusivamente en a lgunos elementos cs1ructurales,
~ que a1ingen c:>pccial nH· nt(' ni régimen de tenencia de tierra y a la s uper-

vivencia de 'fomrns precapilalistas o semifeudalcs'. esto ~. a la desigual


db.tribución del suelo cxplo t;iblc y ;¡ la existencia de relaciones sociales de
producción. como t i sistema de inquil inaje. que no corresponde a una cco-
nomin capitalis1a moderna "~•. El propio Anibal Pinto propuso una 1crccra,
que por desgracia no desarrolló con a ntecedentes del iodo concluyentes,
pl·ro con el apoyo de los análisis teóricos disponible en la Meada del 50:

·C'nlrt' ambas postulaclone!r. poclrln cotocnr¡e una tC"m::r.a. quC" llamarcmo!r.

·1ttnira'. 1¡uc soslnyn los aspecto!> subray:idos JlOr las ouas. sin negarlas, y
aCTntUa. en c:1mb lo, lo!> foctorrs 11uc gr:1vi1:i n de modo mJ.s dirttto sobre el
proct"!>O produclivo: monto y cnliclnd de la invcr:>ión: sisicmas dt' tr:m!r.por1c
y comcrdalización: :isi!r.lcncla tCcnica y cicnliflc;i par.a la ¡1roducrió11 :
calidad de In adrnl11\s1ración rural y de l;1 mano d~ obra. ~•c......

1928·JS
10476
1916- 40 1941 -45

....
UI°"'"*'
ckht4Rc1,
10493
!0196
!0282
'"'
9452 ....
""' '"'
""'
'"""
l4l00fPV.. "f 102.n 9684 9516
~

,,.
151"1 'f"":Oek

""
'"' 10JIG 10089

16) PIB i\p1· 11 1.47 IOU<J <JS.61 101.16 97.S7 IOJ.82


C\lllura

lutnlC"\ (1) .al (4) Mus Lmulnlll, Agrfr11/11m1/ sr11g1101io11 111 Chik. 1910·1955, Tahla 5. 1;
(SJ y 161 hmnu10 dt F.t'onoml:1, Unlvcn.ldnd de Chile. lA tto11om1a dt: Clu/r rn rl pl'rlo1lo
l'JS0-19~J• .aptndltt 2.

F.I deterioro que !r.C observa cu las cifras del cuadro 13. se puede apreciar
lambi<"n en el aumento de las importaciones de algunos produc1os h:isicos
para la alimentación, como el t rigo. cuyos valort"S alcanzaron cifras
im¡xnsabll"'S algunos ;ir1 os atrás.

... ,.....
6J Arolbal P1n10 S..011-Cm~ Clrl/r, trn roso dr drsurrollofnmroJo. p. 197

11
Clnk, unat'ro11omili rrgioo11/c•11 rl ,jg/o),.\

Cuadro N· 14. Importación de trigo en miles ck d61are1., 1940- 1960 (Base 1940• 100)

.... Valorn"odel;•mportaat1"'

...
"'
19'1
190 2.34•1
- - 98• 87
- 1.008
..,,, -
1945
-
16'12
- ....,
11511
19'6
19'7
"'
1 3.59~ 511176
19'8 1.857 78025
---
....
19'9

1951
59•

6.677
- - ,__
1'9S8
1-129 '1
180546
-
28618
--
1954 19.2•15 808613
1955 16.728 7.028.57
7.005 1.943.28
"" -
"""
1618.07

3.592'4
Fuem~:
""' -
l!M0- 1951 , Mi nisll·rio ck Ag ricul1ura. Dirección Nal'ional de Agricuh urn y Cor-
por:u:ión <k fomento, lk¡rnrli1111c 1110 de Planificación. l'la11 dr Drsarro/la Agn"rola y dr
Tran.sporrrs, Cuncl rn A11t'ndltc N• 2. Jl. 156: 1951 - 1960, MmiSlt'rio dt' Agrku l1ura. Oin-cción
dt' Agricullurn y l'csca, lk ¡1:1rt:111u:nto de í:conomfa Agraria. La Agricu/wra C!rilr11a cu d
Oumq11<'11io 1956- 1960. (uudru N• I Bl.

TambiCn se produjeron c;:unbios en Ja composición ele la 1>roducción


agricola. Los cereales pierden imponancia mientras aumentan las írutas y
plantas industriales (n:rnolacha. ra¡>s y maravilla). 1al como lo demuest ra
el cuadro N° 15.

78
Jorgr Pmto Rodr!gucz

c,rf.iJn

l"I.-
"-'~1.tS""1i'!~ ....

I "
f<i.I"

"
lut'in
""
1ornu:: Un1\'('r;idnd dr Chile. ln,1llu10 dt· l!conomhi. f.o C'<"0110111ra dt' Cl1ilt' r11 rl ¡1t·rio1/o
1950·1961. cuadro!M .

Fn la Arauca nia estos cambios provocaron desajustes de distinta in do le


(económico!'.!. culturalts y tCc nicos) que fueron minando el desarrollo de
lo!> do<J S4:ctorl'!> más importantes de la economia regional. el foresta l y el
ccrealcro. intimamcnte relacionado:. por las pr.kticas agrícolas im pern n1cs
en la regió n. Lo cu rioso es que la producció n de trigo se mantuvo en ;1lz11,
elevándose tambitn su cuota de participació n en la producción nacional
(véase cuadro N° 1). si luación que se repite con la avena (vt>ase cuadro NQ
2). En el caso de la cc bad ~1, ambos valores se ma n1uvieron, no acusando
una crisis propia menlc !al (véase cuadro N° 3). Es10 mismo nos oblign a
examinar más cuidadosa nu..: ntc una se rie de foctorcs locales. que ya <mies
hemos menciona do, c¡ue com pl icaro n atin más su situación. en u n esce na-
rio nacional poco propicio.

5. LA ESCASA MO DERNIZAC IÓN DE LA AGRICULTURA REGIONA L

En primer lugar habria que dl'slacar que la expansión que se ap recia hasta
los ª"ºs lO fue fugaz e inca paz de generar condiciones para c¡ue en el
futuro <e mantuviera . En esto cupo a los agricul1orcs de la Fromern una
cnonnc responsabilidad. No invirtieron en la ticrrn. rtturricron a prflc1icas
<1ue afcc:tarian los rcndimic11tos. 110 propiciaron un mejoramiento de las
condidon~ de producc ió n de lo::. pcquc1)os y median os agricu ltores a los
cual~ acudían a co mprarlt:s sus cosechas y. po r tihimo. algu nos acumula-
ron tkrrns repi1ic ndo las experiencia::. negativas de la agricultura ex tensiv a
dt:I Valle Ccn1rnl. Carlos Kcllcr. ref1ril'ndose a los agricuhorcs en ge neral,
scr'\aló que st limitaba n a cosechar lo que la naturaleza les brin daba, sin

79
Cltrk, una rctmomÍll rt·gimt11l t· 11 rl )iglo XX

modiflcnr s us pr:'tcticas tradiciomiics•\ En la Araucania lm. cosas se dieron


más o menos igual. A un pcqucr1o numero de grand<:s propietarios. se
ag regó un:1 eno rme 111:1sa de pcqud\os y medianos propicwrios. comuni-
dades indigcnas y lrnbajadon.:s ag:ricolas que casi no tenían posibilidad
de sumarse a los procesos de cambios que requería la agricull'ura para
rttupcrar el silial que 1uvo a comienzos del siglo XX. Y a esta situación.
c.xtrcmadamcntc grave. se agregaron otros facton.'S que complica ro n aün
mas el pa no rnnrn.

6. EROSIÓN Y CAÍDA DE LOS RENDIM IENTOS

En segu ndo lugar halní<i que considerar el agotamiento y erosión de los


sucios producto de las m;:1las pniclicas agricolas. Hasta la década dd 60
Chile habia sido u n productor de cereales sob re la base del roce a fuego. Se
habia deforestado d s ucio pa ra ma ntener la produclividad . expandiendo
asi la fro ntera ag rico la con un baj o uso de fertilizantes. lo que derivó en
un desgaste 11ue f'u e av<rnzando desde la zona central al su r a medida que
relroccdia el bos11ue. Como seña la un autor "las ago1adas t ierras nacionales
reclamaban un desca nso luego de años de inlcnsa c.xplo1ació nº', descanso
que parece no habérseles co11cedido66•
El desgas te del suelo ta mbié n estuvo acompañado de la erosió n, pro-
ducto de las formas irraciona les de explotación agricola. Con un dramatis-
mo justificado y relkja mlo la percepción de muchos agrónomos del perio-
do. en 1958 l~ a fa el Elizaldc afirmaba:

-el mundo entero se marnvillal>a de la prodigiosa 1icrra ¡m1ucana qm•


1irod11ci:1 lws1:1 55 <1ui111;1ks por hcc1árca y le proporcionaba pan a los
pueblos tan kj:mos corno el de California. Australia y Nueva Zclandia.
Pero l>ronto cundió el dl.'scng:u'"lo por que los poco ciemiflcos agricuhores.
cntusi:ismatlos por el dorado proyecto de ;iquc_llos ricos 1m·rcados. se
cnsar"laron co11 los suelos. cxigiCndoks más de lo 1¡ue podían n'!ndír.
<kdic;'indolos cxclusiv;1111e11te al monocuhivo y en su im1>etu codicio:.o
dcsc11ajarn11 tanlo lns faldeos y lomajcs como ti 1c~no J)l:ino par.t sembrar
solo 1 ri~o. Eu 1900. el rendimiento por htt1;irt"d t n Mallcco. ll:mwda t•I

6S Cario\ Kclkr, 1.n r1~·nw cr1'1~ clilk 1111, 11. 2l2. Kdh:r ~U que lo) agrku11orn del :.ur
eran m~' pro¡¡1 ~,¡~111~. :1111u111~· no fond:u11rn111 MI:! aptnudOn
66 P.:ablo C111n1w~. J\mllir1r1t". /JO)l/UrJ ygr51i6n forn;111/ ni 011k. P- 1 8~.

80
Jorgt' Pinto Rndriguez

grnncro de Chite. h;ibia descendido :i 15 11ui 11talcs métricos por hett1\rca:


en c:l J)trlodo 1911 n 1917 n !0,5 y de l9J2 a 1939 a 7 quin1a lcs 111C1ritos
por htt1:\n:u (...) ti desmonte <h: terrenos escarpados. y ti sobn:pastorco. ha
promovido tn In Ar:rncania, p:ir1iculnrmcntc en Mallcco. la m:is grave, y a
mcnuclo. irrtrncdinhlc crosió11 que se conoce cn d país-.'.

J\ partir de l;i segunda década del sig lo XX se rcgis 1ró un dcsct'.nso


paulatino del rendimiento de la producción de lrigo. cebada y avena en d
pal::.. que no logra estabilizarse sino lrnst;i entrada la década del so c ua n do
se gcm:ralizó el uso de fertil izmltcs.

Cuadro N• 16. Rendimiento del trigo blnneo, ccboda y avena en el p¡is., 1915·1957 {qq. ha.)

~ lr1911 bla11c11 ,__._._'-


"'-
"º~~~'--'-~~C-"'-"---I
191~1916 11 9 M2 \9.3
1!U6·1911
--+----+--- - - - - + - - - - - - -!
lS.B
11.9
1911· 1919 112 ,,
1919·1920 112
192(l.1911 ,,. M.3
"'
19?1·1')?1 11.8 1.\8
~~~--1--~--------;-------1
11n2· 1<)1J

19?J.1n.i 12 1
12.S
"'
,,,
1!nS·l~16
,,_,
11 4
"'
12.9
1916-19"
"' 11.e
19?1-1~11

1'111-1919
"' 11.6
'"
,.,
>--
197'·1'll0
-b±=' 12S
19J0.")1
19ll·l'H2
1931dW
" ..
13.2
"
10.G

14.8
"'
"'
2).2
193.l-19.)~

19J..l·IU5
"' '" 1l.9
191~1'3(. 11.2 ,,,
"'
l'Hf..1U7
19J7·1'31 " "
~
l')\.1"9 "'
11.1

67 Roarowt EJluldr. Ln Sullrc11i1,1-uriu llr Cliik. p. 2) .

UI
Cllil<', 111111 rrouomlti fl'f/Í/J1wl r11 d \Íg/o XX

r
19.)t.19.0
-
1~1!1•1
-
,_ '° '
'º .. "'
....___
19-11-19•2
19-li-1943
--'--
- -'°-
' -- .." IS7
-
"'
19-1,.19• 5
12 ·1
-- >-
19-IS-19•6

[19-16-19'7 121 "'


1~19'9
"
19-18-19• 9
"'
'° '"
19S0- 1951
19S1-1951
"'
1952- 1953
1953-1954
'"
12.1
"'
19~-195S 13.U
1955- 1956
10.9 "
Furrur: Strvkio N;1do11;il de EsWdls1ic;1, Es1mli.~1icn
"
Cliikna. 1rol'irmbrr-11irirmbrr. 1957.
Bolrlin N• 11 y 12:, al)o X XX. p. 9.

En In Araucan ia d rc11di111ien10 de la producción de t rigo, avena y ce-


badn tambi<'. n fue en descenso, lo que: significó. sin duda, u na pérdida
importante 11:1 ra l;1 cco no mia regional. En el caso del trigo y la av(•rw , el
rcndimic:n w fue in fe rior, ¡le ro muy cerca no a l rcs10 del pa ís, mientras que
en la cebatfa fue nolo riamcntc rmis baj o. A mediados de la clécnda del 40 se
comienza n a usa r m;is l"n.: cucntcme nte fcnilizamcs. La nto en el p:lis como
en la reg ió n, por lo menos en las plan tacio nes de trigo. ayud:mdo a 1mjorar
d rendimiento. au nt¡ue ;1u111cn1ara los cos tos de producció n. Sin embargo.
el daño y a cs1ab;1 hecho. E11 1950 Manuel Rodríguez sefialaba q ue los sue·
los de la región habían su fri do u na intensa erosión que afcclab:i nowbk·
mcn1c los re nd i m icnt osii~. Un <.uio más ta rde, Dillnmn Bullok. el naturalis1a
y misionero no rtcamcric;m o <1uc tanto impulsó la cnsc1ianza agrícola en la
reg ió n. hizo u n descarnado an:ilisis. En s u opinió n:

68 \!:m url lfoclrll(ua, "C:1rnc1crh1h:a.) di: l!b t"l:ldOne1 gc-nrtk';u y dO<"ti11dón de to~ rrgi-
mi:nl.'\ íl¡j;li cola, 1111c n:¡1rc-, c111:m-. p. 29.

82
Jorgt' Pm10 Rodrigucz

-e1 probknm del 1rl~o. d grnn probknm de la carne)' ~I problema tk la),


kn1cja<, y wdo<, lo' tkm~ .. <k la produtc:ión tk que hablamos muy 11 mcnudo,
I<" ronsidrro St'C'uudnrio)>. Todo!'.> t'!'.>IO:. prohll·rnns de producrión dcpcndc11
dirtt"lamcnte del sudo y su ro11strvadó11. Solucionando rl probll.'ma de
mantrnrr In fcnilidad del sudo, todos l'!'.>IOS oiros problemas dt produtc:ión
se \Qlurlonan 'olm(.
·11emos hreho mul. Mejor es confesarlo y hacer la debida rcs1i1ución.
l'n c;i-,o 1¡ue ::.en po~ibk. ¿En qué hemo::. hecho mal? En minar el sudo. en
apro\l('('lmr Jlllr:l ~nca r ganancia por el momento. sin pensar rn el futuro. No
hrmo~ pl'nsndo cn la ngricul1u r;1 como unn industria pcnnancmc que seria
po!'.>1blr arminar. Nuc..1ro pl·c:ulo ha sido en muchos casos dr ignorancia. Los
agrirullon.'S no han compn·mlido y mucho::. al.in no rn1irndrn la si1u:u:ió11
crilira en que 'l' encucnlrn la lt1du..1ria, y ~u imponancia para el porvenir
drl 1mls·.
·Todo d problrnrn Sl' rt~udvl' sobrr." una .:;ola cosa. una sola fal la en d
uelo. Rrmtdiaudo ~~te, la producción volvtr:i a lo dr aniaño y a1in nwjor.
la rrosión Sl' 1nmi11;1r/1 cu gran nwncra y producirtmos lo que d pnis
m:ccsim en prodm·ws :igropecuario!'.>. Todas las condiciones malas l'll los
'uelos ngricolas attuales íllll' producen, l'~ debido a una sola cosa: la fu lta
de nmu:rla orgfmica en el sul'lu"w.

Cuacho N 11 Rrndimii:nto drl trigo blanco, crbada y avrna rn la Ar.lucania v d rtsto


del pols, 19 10·1960(qq. ha.)

21.38 2081

1>9 DillllLln BullOC'l. ·como !lumc11t11r lo::. 1tnrllmk111os de la produmon agro11rcunrln". En


CO>fUoC>n:iO ck Soci<:'d1uk~ Agrkola~ dtl Sur. Cuarto Co11gmo Agni:o/11. Ganodrro, 1:tJrl'S/11/
r fb.ta.m> drl Sur dt' Cltik, pJJ. 1'/ú· l8S. 1íl cilo rn ¡ip. 181· 182. Ys nrgri1a::. t·s1dn en ti
lnto ck 8ullod;,. !>-Obn: cs1r n:uur.ilbta v..-~~c Pmricio Alvart>Z N;i\·arro y Pablo Espino1.n
(OflldQ_ Dillman S. Uullock. l!I 1wwrtlli.s1a dr La l\ru111-umu. Un1vt'Btdad Au~lr.11 tic Val·
dmA. hld~. 2001

UJ
Clfilt', u11n r ronomfo rr!fi111111I 1•11 d :.iylo XX

1"6 ~
·- -
11 93 llll 1.l9J 1·U 9

,, ""
......
11 17 1119 1431
""' '"
191.. 1919 1111 120'1

1919-19?0
- ,_
'"' 11,0G ll46
-.-
1§.t!>
,.,
~-192!_
'" 111:.__
~ ~
1"6 81
1911-1912 11.29 11.0G
"" 1761 17.JJ
""
192'1-1923
·-~
11.0·1

•rn
11 ' 6 12.31

1612
1259

1331
"'
1"6 05
1913-191.( 1231 12.3

11.Sl
'"''
!1.5 16.7"' 1265 12.16 12.33

122 ..... ,.., 13.J.( 1428 13 .91

10.7\ ,.,,
10.78 10 .1

11,79
13.96
"' 1105
10.86 10.02
"" 16-'6

llG~

1772
"' "" 11.31
'" 14 8 4

1)15 16.U

1219
'" 16.2)

1'255
1"6 55

78
1253

7.04
"' 9S8
l9Jl-1932

1932-1933
8 1'
13.16
'"
16.85
"'
1559

2308
15.67

2324 13.83 17.32 14 83

1933-193~ 11.01 11.20 17.22 13.3 1


..,
8.82 10.11

1934-1935 8.81 9.!'>(i 8 .. 1082

19)5-1936 10.JG 26.2' 11. 17 11 33

1936-1937 10.20 10.SJ 16.61 ..., 8.63 882


13.71
1931-1938 9.28 11.33 10,18
'"
10.87 12.0 1 11.70
"" 1119

.,,
1939-1940 9.29 12,56 13.27 12.97 17 15

10.W 1030
'" "" ,,,
..... "' 92•

1942-1943

190-1944
llJ.71
1 1.~0

12.37
925
...
8.1
1•423

16.24

16.01
.... 11.07

10 .08 1084

" '"'·1945 11.32


"' 1639
"" ,., '"
10.78

1945-1946 7.05 16.23 1576


'"' '"
"'
19' 6-1947 11.JJ 12.07 !1 s1 12 41

190-1948 /¡o B.73 802


19'8-19•9 128~ 1791 17.33 1026

10.95 10.72 775 1582 ¡., 85'

....
1064
¡~
&56
1121 10'3
-"'-
1951-1953
·-
12,G

12.67
12.01

1269
""
"'" -r,~;;-rn
"'
.11n ...
lSH

,,. ""
~
... 858
-1--
925
·~- 1954
-e-
13 42
-
1i16 175•
1-- .!." '" "'
~1in
I~
"'
13,62 13•9
"' - "" ~ ..2:_.3!._

..
,r. , . ""
'l\b-1951

1\119'..a
!)g

-
Jorg~ Pin10 Rodrlgui·z

l ... l ' ' t llM

1"11,.. .
h 1rn1t: Dun'l'ión Grnrrnl dr F?>tadbtko, H.~/tlllí~tfm Chilr110.Ju1uo 19JS. bok1m N• 6. Ano
VIII. P- 109 (rn 1ddan1r ~r ~lntrtltn la iníornmdónl: N· 6, Allo XV. l'JU. p 244: N• 6. Ano
XVI. l'HJ. p JlO; N· 6. MI.o XVII. 194<\, p. 285: N• 5. Ano XVIII. 194S. p. 76; N• 4, Mio
XIX. 11).46. p. 17S: N ;, Mio XX. l!M7. 11. 1'\J; N• 11 . Ano XXI. 1948. P- 518: N· 7. Mio
XXII. l'f49. p 287: N· 9, Ano XXIII, 1950. p. 4 10: N• . Ano XXIV. 1951. P- 164: N• 9, Ano
XXV, 19>;1. p. 402; N· S·fi, Allo XX VI. 1951. 11. 180: N· S·G. Afio xxvu. 1g;4, p. 174; N•
ll, Mo XXVIII, 1955. JI· 4J5: N• IJ:. Ai'lO XX IX. 195(i, 11. 45-1. N· 11-12. Afio XXX. 195'1,
¡1 •\lC); /\ 1·8. Mo XXX II, 1959, p. 269.

8ullock insis tió en la importancia que tenía la edu('ación dC" los agricul-
tores. Parael. el problema 110 se rcsolv!a de un cita para otro; la cnsefümza
y la ampliación dt: la ganackrl:i por d abono natural con que favored:.i al
campo. podian ser la so lución. Sin emba rgo. L"ll el cono plazo se avanzó
poco. En 1956 Rcné Prado Solis llegó a las siguientes conclusiones sobre
lns r.&loncs qm• ex plicaban los bajos rcndimicnlos agrícolas en la rcgión10 :

-1 Las :.upcrf1tit-s anuales de cultivo de ccn:alrs ) Nrb«hos desnudos


\Qh drmasindo clcvad;is. cft'ccu~ ndose una gr.in proporción de siembra en
wdos qur no :.011 agrknltis, por su pcndif.'nte. supt"rior a IB<i:t y, adem;ls,
'\c.' pranka en :.udos !¡uc no 1il'n(·n aptitudes para cullivo. sino 1¡ul· para
i:mJ».Sl'1das. A ..-stns cnusas s..- dcbr la erosión que ya S(' manifiesta en todos
101 s.t"C'to~ de In provincia''.
~2" El exceso de l)l'lllltños ugrkultoro. con predios hasi-a de 20 Hás., (llll'

uc't'dtn a 2.000. vive r n una cxplotndón agropecuaria de subsistcnd:1 (¡uc


apena.~ cuhrc sus ncl'l'Sidadcs biológicus, El enom1t' numero dt pro¡)ktarios
pcqud\os con supcrf1rks hast:i de 50 lhis.. que obtienen C$Casa cn1rad[I
de '-US pmlios. le:. ha impt·tlido ad11uirir implementos agricolas modernos
~ni el lr.ibajo d..- la tkrra. por lo que cst:is son sc:mbradas en pésimas
<"OndK"1011n d..- 1ire¡rnrndó11. dominndo en t llas las malezas sobre los
culu"'os . Por otra purtc, d l'xccso de fü·rrn en po<kr dt un bajo rm nwro
ck aitncullon-1. l ' ll las pro pied a des de rmh de UXX> Has.. drtcrmi na un
apro-..'t"Chamknto i11suf1cicntl' de los sucios. ya por falla de preparación, ya

IO llnW- Pndo. "Cultivo\ anu:1ks y po~illllldad~ agrkolas dr l;a provtnr-i;a dt' C:1111ln", 1i11. 36
,11
05
Clt1lt". \IMri rronom{/J reglo1111/ ru rl 1/9fo \_\

por fn lt.1 tk ca1>ilaks. o mm·ha\ \('("('\., porqul' no prni\.o'ln obtt'nl'r n1:1yo~


lllftrt''>O~-.

·3• 1a fr rtlli111clón tk lo\ sudos ~ 1nsuf1c1t'ntt', pun no aknnza a ("ubnr


las lll'("t'sltl1uks <k l:1s :lrcn"> unual~dr ruluvo. tft'C'tuandoSC". tn consttul'ncia.
una pro¡1ordó11 cnormt de rnltivos sin ninguna fcnilizadón·".

El autor cnlrcgó ta mbién una serie de rtt0mendacione' para que la


producción se realizara de acuerdo a las aptirndcs del territorio. Para ('Sto
recurrió a una d;isif1caci6n de los sucios que pre,entó de l;i siguiente
manera:

Cuadro N• 10. Tipos dr Sud~ dt I~ Prov1nc1~ de Ciiu1in. 1956

"'"'"'
Ct1r0i,,conpc11d·~nteswpero0fcsa 181111
""""
Oucbon,ram1no~ydcpt'11dcnc1udclund05

Uqo$.110lo,~1Cr~
¡-
Mlc·< t<>!fole\, «ird1llcril~ c~carpadn
To~I

Furn1r; lkntl Prado. "Cultivos :mual~ y IHlSibilidadt.'S agrirol;is dt' la provmcia dt-Cauun·. p, 41.

Estos datos le permitieron afmnar c¡uc para las explotaciones agricolas


y ga naderas solo se disponían ele 8 10 mil hCC"táreas que rcsuhaban de los
sucios planos y los lomajcs suaves. En esta superficie, agregó,

"deb<:mos efectuar tocios los cultivos anualrs y las empasrnda~ artifu:ial<'\,


disminuyt'ndo algunos cultivos y aumentando 01ros. trabaj:111do la 1it'rrn
bajo las condiciones técnicas universales de COMt"rvadón de sucio,., parn
así preservar este patrimonio nadonal para las futuras generadon~. ~in
dejarse impresionar por los arguml"nlO\ mal in-;pirados d<' los inlt'n:st'S
creados, sino con hi mirada pucs1a en el fu1uro dti pai!a;' .

Los problemas deriva d o~ dr la erosión no eran menores. Dt'sdc luego.


habria qur se11alar que las tierras de la /\rnucania no eran. a juicio de un
t'ntendido l'll la 111:1IL'ria, de muy buena t'alidad. Al ~ur del Bio Hio, ~cr1aló.

11 14'"'"·P·n
1, ldt""I, p . 44

••
Jo!lit Pm10 Rodrig111·1

lo' ~udo-. pit"nlrn 101; t ualidades ::.obrc::.ali<..• ntL'S qut' tienen en el Valk Ccn·
1ral. lo qut' -.e vr agravado por In forma como Sl' practican los cultivos c 11
d pal\. ron hCO~o o nulo empleo de abo no::. orgánicos. La e.xis1cncia de
:m.•nalcs rn Lona::. rcrtana::. a la co ~ 1 a y el pai::.ajc ondulado que dificulta
ti rtl(adio. complicaba n :n'm m:h, las cosas 11• A esto debian sumarse tos
cfcrto~ negativos dt una t'rosión que 110 se pudo cviiar por rt"Sponsabilidad

de l o~ propios agriculton·s.
Fn 1942 Mnnut l Elgm•ta y Juan Jirkal. agrónomos del Depanamcnto dr
G<'ncuca y íilotccnia del Minb 1crio de Agrit uhura, calcularon qut no menos
<IL• 4.000.000 hec1árcas del 1crritorio nacional habían sido aít"Ctadas por la
erosión. de las t uales um1s l .S00.000 se encontraban en las provincias de
Arauco. Bio Bio, Malleco y Cautin". l:ntrc lo::. 1>rincipales ptrjuicios C'ausados
por la ero,..lón de los \ licio::., agregaron <.-stos au1ores. se podian mencionar
l;i pt'rdida de fortilidad. que hada bttjar lo::. rendimientos y la riqueza cco·
nórmra rn la agrirul1ura: la 1>obreza del campo. que accleraba el proceso
ele migración hada la ciudad ; una fucrt c dcvaluación del suelo agricola ; la
dbnunurión del caudal de lo::. ríos, tram¡ucs y canales de regadio. lo que pro·
vacaba r-1 aumen10 de \;is dunas e inundaciont's; y. como si t'SIO íucrn poco,
dMhz.am1cn10-; de licrra sobre caminos y vías fl-mas. con el consecuente
aumC"nto dr- aluv1onl'S" . Olros autores conflm1aban estas apreciacioncsn.
De acurrdo a c:.tos aulOrrs el aumento de la población hizo recaer ma·
yorn exigencias sobre la ¡¡gricullur.J, por lo que el agricultor se vio obliga·
do a m:unir a la deforestación de terrenos inclinados. lomaJl"S o pendientes
pronunciadas. dc\ln.iycndo en cstos la vegetación que hasta entonces había
'Ido una ddensa natural ront ra del arrastre del sucio por la acción de las
agua-. llU\'ta!t. Por desconocimiento o íalta de aplicación dr métodos de
rorl~rvadón del sucio. cn los terrenos no aptos para la agricullUr.J y ta m ~

b1tn en aqurlln-. esrncialmt nle forcs1alcs. la destrucción de la vegetación


pro1CC1ora habfa causado dar1M tan grave::. que dific:ilmenie se pocl rl:.111
rtparar. \1, Rodrigucz y J . Su3rt z, :,c11alaban cn 1946 que:

I J Carlos " riln Rn-o/11C'id11 r u //i AgdnJ//u rn, 11 "20.


I 1 \! i nud f!«IH1• y Ju;in fü~ul. /ros/o" dr lus turfos 1'11 (lull'. p. JI
"!«.
16 \luilld llod"l\H'' y Jo\l' Sufm:z, I n ro11srn'QnÓ11 di' lat 111do1 "' 0 1/r, p. JJ. Vi'Mc
1...wta, PAbk> CAn1JJU!t. Ar11biru1r. IHnqurt 1· gn11d n /am 10/ "' Cl11k. pp. 186- 189.

07
-nadit 1>11cdc. JIUC'<, iguor.ir la imporuncta dt' t">lt' problema. No nfoct-a !iOlo al
;ap;ritulwr t¡uc laborn lri tierra t'.fOSion-ada '\:11\0 qut' ¡M>r il{Unl a iodo~. La vida
dt' la m1tió11 l ...1n aml·nr11.mlt1. la a~d:td dt' producir nh mcnto~ y Vt"Sddos
rs1a en pdlgro. l.;1 mngnilucl. complrjidad coru.«ul"nC'ia!> dt' los probkmas
dr ronscrv:1dó11 <k ~ud o~ cxigtn qm,. no dtpc"ndan solo dt' tttnkos y dr IO!i-
dlrtttamc111c nfccrndos. .sino c1ut' dcbt'n prrocupar o 1od:1 In c:olenivldad-".

En esa misma C1>ota, Vic1or Bianchi agregó que la disminución de la


capa vegc1al en la 1>rovincia ck Malh."Co. por CÍL"CIO de la erosión, provocó
una caída ele los rendimientos que afcc1ó a ~u agricultura. Oc Jos 10.S qq.
que se consc~u ia n por heclárca entre 1911 y 1917. se- cayó a los 7. 1 crurr
1932 y 1939 18•
Los estudios rcllrjalrn n qm: alrededor de un 46% de la producción de la
provincia ele Cau li11 se had a en terrenos inadL"Cuados para la agricultura
debido a su alta pendit::nte, acentuando los efectos negativos de la erosión.
Terrenos que eran de <1p1itud forcsial o para el pas1oreo. cslaban .!1-icndo
desmedidamente ut ilizmlos para la agricultura uas la quema del bosque.
En defmitiva, la región estaba oricniando s us csíucrzos al mercado agrícola
más c¡uc al fo restal o ganadero. utilizando terrenos inadecuado~ p;ira l;i
agricultura. Eslo provocó desajus tes que llevaron. al ím de cuc111as. a un
estado de desgas te económico y productivo que tambiCn frenó el desarrollo
de la industria maderera.
Otro factor que ;1g:rav;1ba la erosión era la subdivisión y arriendo de 1a
propiedad, incluso de los terrenos inclinados, que además eran trJbajados
en fon11a cont inm1 y casi siem1>r·t con ti mis mo cul1ivo. La forma de tra-
bajar los terrenos de lomajcs, se1lalaron dos autores ya ci1ados, Msiguien<lo
una dirección pcrpc11dicular o casi 1u.:rpendic:ular a las curvas de nivel, la
destrucción de la vegetación herbácea por un talajeo excesivo. la pr.k 1ica
perniciosa de barbecho y trigo. día a dia. ano tras ano. y el arrendamirnto
de tierras pues el, arrendatario. en la generalidad de los casos. solamenic se
preocupa de obtener el máximo de provecho con el minimo de sacrif icio.

n Manuel Kodrlgucz y José Sufln':t. la ro11!('n Rcíd11 d.- In ~irrlcu ni Clti/r. p. JJ.
78 Vk1or Ulílnchl. Erosi6rr. Cd11ttr drl 111tlo, P- 8. 8~ncfU w- rñlrió, al 11arccrr. al ir1go.
rr'l'llgkndo chicos de Manuel E.lguct11 'J Ju;in Jirbl La.\ afrn "'>brt' d rt'ndlmknro de IH
licmu dt' la Arnuc11nln vílrfan ~n .-1 upo d.- culu""' y loa. au1orn n 1;:ido:.. bo t'x¡1llca
•lgu11as d fr:i!> l"onumlktorla!> que ap.aftt'Cn en d tuto: AD nnbul(o, nlngun 11u1or drjó
de rcronorc1h1culd;1d<"C"\"lo~

88
Jorge Pin10 Rodríguez

110 intc:rnándosl.' en mantl'lll'r el capi1al va lioslsimo que representa el suc-


io~. complicaron min m:ls la si tua c ió n 1 ~.
A mediados del siglo XX se escribieron l'll l'l ¡laís numerosos aniculos
llomondo Ita a1cndón sobre las caus;is y consecuencias de este prohltma.
l kmos diado el de Víctor Bianch i, Erosi011. Oí11ct'r dt"I Surto. en el cual,
nclt:más de describir el ala rmante problema de la erosió n. previene acerca
di.' los perjuicios 1>rovocados por los roces a fucgo90• Flo~ncio Durán ela-
boró un lis tado con rn:is de noventa obras dedicadas a la erosión y conscrA
vación dt sudos. escritos entre 191\ 5 y 196511 • Franccsco Di Casiri, ccólogo
irnliano <1ue trnbajó cn Chile en la décnda del 60. en un imcresantc an iculo
afirmaba que:

~en pocos ¡rnb~ c!> dnhh.: ohscrvnr u na scmtjnnlc t'Xlt'RSión t' intensidad
dt lo~ frnómcnos de dq~rnclnció n irrt:Vl'r..lblc de los ~rws: los bosl111cs
$('t<ilán im11lnc11bh.:mcn1c ncahumlo con escaso aprovtthamitn1o, y con un
rilmo qm· ¡1... rmilc 1>ronos1ic11r 11 11 <ksicno en un ¡1lazo tt'.la1ivamcn1c breve,
la mnyorin dr lns cspc(' ics uutóctonns '-'~t:'i "'" vías dt extinción. ¡1r.1dcras
)' rStt'pn~ nn111rnks S'-' ...st:\11 u¡1otando por sobrepastorro, y í111almc111c.
co11~1e11cin Ultima 1lc estos <ks.,.quilibrios. la erosión cs1á amenaza ndo la
ma •or parte del te rritorio u:1cional"•1•

Sobn: la disminució n del cm1dal ele los rios. en 1962 JosC Pomar in-
lcnló demos trar que e n el pasmlo los dos chilenos habian tenido un rC-
gimcn miis rcgul;i r y c¡uc ;mtt:s alg unos desembocaban en el ocCano, se
secaban a mitad de s u recorrido. Vnrios habia n sido navegables y aunc¡ue
'19 M~nud El((Uc:ta y Junn Jlrknl, cu 1'. Cu m1111~. 2006. 11. Jl.
DO Sc:!Ub d a utor: -u
tnp11 vcgc111I rk estos terrenos cstl\ sk ndo arnstnda had o los rius
qUC' n'r'C"tfl y)(' cnturhi:m 1kspuCs ele encln ngu:u:cro. para bajar dc:spub t.11 forma :tl:ir·
nun1c- cii los mCld de sc11u!n. En los rlo~ nuwrtn los pcttS. faltos de agua crisrnlinn. En
los pucnm IM b:ut'os tnrucmrnu t·artn din menos calado. Da;ip;ar~n los nmriS<:os 1k
~ pbyai y una faja m~~ o menos 11nd1t1 dr cnm11os de cultivos si1u11da 11 la orilla tic mnr
a;btcna por las duntt¡, y los 1116 111110:0.. ¿Y <1ulé.n gnnó con cs111 C"al'hlrofc 11acio1mrr
C'
~kd~
dciottna de agrirultor'-'S 11prc~urmlo$ ciuc i.igucn crnpk;indo el b.i1bJim sis1com cid
fuqo p11111 hltt1 lim11IM en i.u c11111po. l'cro nl aun ellos podnin goz:ar mh dr cinto 1111os
dd pn;MllK'1o dd lnf1emo i l llC 1.ksn111ron enlre ;\rauco y Llanquihuc-. en cuyai. ll:mrn¡, pe·
nanon nrbonltad1u •10 pcrnorrn,, l.n erosión yn cn1pkz:i a manlícs:tal'S(' :o.in tomrol ni
mcmitM. Zanjas y roen¡, lrwntlus nHH.'S1rnn d nmtcrlal wimario y cs:tcnl de la cordlllcm
ch1ktu·. Vk1.or lllanchl, l.lro~idu. Cthrcrrdrl Sudo. 11. 12.
81 C11.1do por h blo Campus. J\111biru1c. bosquri. y grjlidnforn1a/ C"rl Oik. p. 190.
8l fNl1C'nC'O Di Caiui. "l'oi.lrlón de In crologln en In eicnctn y en la sodcdad actual", 11p.
llS)' 116.

B9
f k wno rronom111 rrqlo111i/('r1 rl uqlo \ \

<'I uso dd ril'go lrnbfn i11fluido 1101abltnu:ntt" c::n la di'>mmución de los cur-
e.o, dt' ;1gun t n h1 101rn nor1c, en los no'> dt' las Lonas ccnu~I y sur. no era
~ U'>O lo qul' habla provocado el probkma. sino -10.. t'mbanc:unitntO'>
causados por d matcrial .,ó lido arrasuado por t"I propio rio y 1ambién 1>or
los aluvionl'' rnarlt imos, vaciados al mar por los mismos ríos-. uando la
superficie a rbórea l'ra la grnn defensa del sudo contra la erosión. navega-
ban vapores y otras cmh:tréadoncs por lo'> no Bio Bio. lmpc.-rial. Tol1C11
y 01ros cid sur del pafsu.
Pos1criormcnll'. con la elaboración dd Plan de Desarrollo Agropecuario
(1965- 1980), salitron a luz u na serie de investigaciones que revelaron la ap·
1i1ud y el uso dt las lil'rras del país". Se utilizaron para ello los nnt<.'Cedcnlt'S
del Proyecto Acrotopográ fu::o y, 1mra áreas no cubicnas por el proy<.'CIO, los
reconocimientos de sudo realizados ¡>0r la Dim:ción General de Agricultur.1,
asi como uirnliién la informació n agroclimática acumulada y sis1c1muizada
an1erionnente8 ~. Gracias a estas investigaciones se pudo cons1a1ar los d~­
aJUStcs en el sis1c111a silvoagropccuario nacional que hemos venido sc11alan·
do, y que cr..i necesario corregir para i1111>ulsar el desarrollo del sector.

1 . EL TEMA DE LOS PRECIOS DEL TRIGO

A pan1r de la década del JO y como consecuencia de la crisis del 29, rl


E.!11ado comenzó a aplicar una serie de medidas que involucraron dburlla'>
áreas de la cconomla, entre ellas, la regulación dt" los precios de los pro-
duc10~ nacionales e imporlados. E.sla y otras providencias tuvieron por
objeto regular la ccono mfr1 para hacer frente a los cítttos que la Gran
Depresión trajo sobre el pafs: aunc¡ue luego de fmalizada la crisis, tStu·
vieron destinadas a pro mover la indus1ria. De cs1c modo. ha sostenido un
estudioso del tema, "cua ndo los instrumentos dt" protección se trasladaron
dt"!.dc la agricultura a la indus tria. la nl'CCSidad de rttursos agrícola'> dr
bajo costo obligó a los gobiernos a imponer prttios baJOS a la agricultura.
a limita r la cxport<idón ele productos agrkolas y a subsidiar la imponación

8J Jo.,/ Pomar. "Cambios rn lo' rlo~ y rn la moñolo«ui dirt.~.1 de' Chllr·. pp. )18y )19
. . Rnihudo 110r líl Of1dna dr 1 \IOdii» .., l'ohlK1H Agnnn fOPU'-'J df"I Mln\\trrlo dr Af(rl-
cultur.a
•~ A prupó,110. vrr lo~ ~1f(olrn1n C'\ludlO\- ODFJ'..c,., l'lm• tltr ~nollo J\qrvptTUono 196S·
1980; 111~111010 dr lnvMtll(ilción dt kmil'I~ tuluralo.. C..,,.ndod fk 11\tl dr lo 11mo; y
l mili.ano On~u IUqoclrnr. Htoirw' 1111fwt11IM 1 n:nlttf'a M Mvrrol/Q Q9rono, pp 8 J-91.

90
Jorge Pm10 Rodrlgul'l

de ,11imcn10..-•. f., drdr, d modelo de dc:,arrollo indu.strial rtqucria que


la .1gril·uhurn no cltvn!'ll' 'u::. prl'cios. En el ca:,o del trigo. su rrgulació n
\nduyó pron10 01ro objclivo. frenar el alza del pa n.
113\la In crisb del 29 existió un régimen de absolu1a libcnad en el
comerdo cictrrior. Se podía exportar e importar casi cualquier clase de
producto\ con ¡>oca rt·,tricción y bajo n::torno de divisas al Estado. Recién
el )1 de Julio de 193 1. por Ley N° 4.97J. se e::.wblcció el comrol del ca mbio.
cuc.,tlón ampllamen1e conocidaº.
La nh1::. del 29 acentuó la baj:1 de los precios de los productos agrlcolas
trndkiona)("'i, tll·bido a la dis minución de la), cxponadoncs. la disminución
dl'I podtradqubitivo y la cnld;i general de los precios en el mercado tx tcrior.
l:n el ca~ dr lo:, ccrcnles, d Indice de precios al por mayor bajó de 237.2 cn
1928 a 166.'1 rn 1930 (¡>redo promedio para cada arlo. ba~ 1913· 100)81• La
cnmc y los dcma, productos agricolas 1ambi(:n disminuyeron sus prtdos,
que '!IOIO l"mpcznron n recuperarse b;1jo ta intervención estatal ímalizacla l;1
cri,l1i. Oc todo'!I modo!>, en el cnso de los cereales, su producción requería de
mnyor invr~ió n y mayor t'Slimulo de parte del Estado para la r1.'0J¡>cración
de lo' prttiOo,.

Cuadro N· 19. Caida y recuperación de los precios agrlcol~s en el merado inlerno {Indice
de precios al por mayor, base 1913• 1001

'""' ""'«~nll'•.aldll'
~l"'ptodul'IO

"'
llh JoW Du..r: !Uh.amonik "A!(tkultum (' hlkm1. 1926-1960: productividad y r:~porrncloucs·,
p.IO.
ti/ L.. K'l(U.~ muad del XIX lur 111:ir1.,ut11 por do\ uh1s crono1mc;u... rn dl;i.\ los pn:1•ios
tic- 9ot productt>\ ,ufticron con,ltkr..i\Jk, l.utja' afretando 11 1~ product<>l'r:'S y al 1mls, 111
pninna rn 11'>7· 1861 y 111 ~t·i;und n en 18"/S-1878. 1 n ("';111 uh1m.a w .ab.andonó rl r._l¡t:i
cnit1' 9ct.alko. no obwantr , poSll'rionnl'ntr hubo do~ 1e11tAllv°' p;ua rnl.lbll'l't'rlo, mm
ll'n 119'>·18'M y 01n en llJZG·L'JJl, 11ero a111ha:. fnc;a~ron al ;a1tn1uw la~ l'l'\Crvns de
04'0) W d1n~.n <"Orno ronweut' tll"ll1 dl'I tlt..,N¡ulllbrio en h1 b<llillnu de- p.igo, l.n primero
e~ con J.¡ C'•lda i.;rnl·r.11b.11d11 de lo' ¡m'<'io~ en 189S. y lill \q{Uncb ron l'l lnirlo dt·
a. anb dri l'U<). qur afrc1ó ll uuc,lrn pah :i (Ornienio:, de l.i dtncb dd 1rclnrn.
88 Dlrtttióll tit-nn.I dr 1'1:11ll,1le11, Fol!dl'riro ('hllrno, dirirrnlllT 19-40.' 12.11. ~G'J.

91
Clulr, 111111 r ronomfo r.-glounl r 11 d '19/0 .\,\

33'1 2!iJJ
194J
378.3
19.CG
'"
~ 5723 4527

""
Fucnlt': l)ir l•cción Go.:mm1l !le Estnd!Mk:i, E.srodo1iC'fl Clt ilrno. dkirmbrr 1!1'10, ho lt:tln N•
ll, S:uulaijo.11. 56'/.

Como J;1 agricu ltu ra no estaba en condiciones de rcsislir la crisis. los


agricul to res <h:hieron recurrir a las autoridades ('n dema nda de medidas
para 1>alia r los d t:clOs de la caida dc los precios y las ex portaciones. El
gobierno ch.: la (:poca acogió fovorabkmcnte la demanda de los produc-
tores. diclando el 2'1 de abri l de 1930 el Dccmo N11 1.208. mediante el
cual d is puso la cn::1ción del Comi1é de Auxilio a la Exportación th: Trigo.
cuyo obj <:lo <:rn o lorga r un s ubsidio de $2.50 po r quin1al mélrico de 1rigo
exportado. Es;1 e11 tidad fu e s us1i1uida el 19 de diciembre de 1930. a Lrav~s
de la Ley 4.91 2, por la Junt;1 de Exponación Agricoln {JUNEXA). desti-
nada a fome n tar las cxport;.iciones ag:ricolas mediante el pago de primas
y el control de los precios en el mercado interno. Pero, la regul;1ción de
los precios p roduj o. a l c;1bo de un corto tiempo. un tfec10 ncga1 ivo en la
a gricultu ra, cl<::bi1lo a l interés del Esiado por fre na r. por 1111 lado. el alza
del precio del p;m, y por olro. desarrollar el mercado urbano. cond ición
necesaria para 1<1 a pl icación del ~ modelo de desarrollo lwcia adc rmo~ .
como ya se lw se1i;1 lmlo.
En 193 1 la .hmla dclermi nó ftjar Ja sig uicnlt escala de precios parn el
trigo en el mcrc;1do locu l.

Cuadro N• 20. Prt'clo dt'l trigo (100 tilos. base Ptovidt'ncla)w

febrero
M~rto

Abril
M~vo

Julio
~f -
.......
+

lurn1r JorcrD.1\'1d 1 ll lri¡tornlhltr.11 .l8S


'"
Jorgf' Ptn10

• S~~~~~~..--J
·~
Rod ri gue ~

lk aom'do a t"'a l"'Cnla. In Junta fijó tnmb it'n rl prttio dr la ha rina


ron un \ ollor minimo <k venia l'rl tnl'ro de $10.76 t'I qum1.al t"ípa r1o l clt
46 kilo' ,. un mtn.·mcn10 l11l't1sual dt $0 .30 por cada O.SO dr mcrtmt11to
rn rl tnKo. [,1;1 medida chjahn a los indu .'> trial ~ molim:~ un margen de
ulihddd mmi mo dr l 7%". 1a ilh·a l'r.l mnnttntr el precio dC'l 1rigo acorde
.1 l;1'J nl"C't"\idadl''I dl'I paf\, por lo <¡U{' In Junta fijó un pm:io mi nimo ele
vc111.i. dt' 1al fo mrn que tm·J(urara t1 l producto rentabilidad e 1mpidirrn la
compt"U'OC"ia e~trn nj <'rn. H nnkulo 11 ch· In 1cy 4.912 di.;puso lo sigui<'ntc:

'Rttm11lliu ..r la 1mn id:1 110 del am nrrl aduanero 11ignuc por 11 ,¡guic nh·:
fl quintal mttrko <h' 1rtgo !len'! tlhrc tk drrtth0$ dr mtcm~ón cuando !! U
'alor puMto n bonlo l'l1 put·no <'hllrno 'ita dt' S40 o mu. Cuando .'tu precio
M'.t d<" SJ9, tt'ndn'I un dcrt·d10 tlt' lnttrnnclón de un peso l tstt' dt'l't'C'ho !IC
aumt"n!ar.I tn un lll''>O m~ s por cad:i ptso que baje d valor dd trigo-.

M-1\ 1ank. la 1ey 5.149 SU\1ituyó el a nícul o 11 por una nueva ta!la clt
.1mntrl adu.1ncro. t·s1ablcdl· ndo qul' cuando su valor a bordo de puerto
1.:h1lcno ÍUC'nll dC' 70 J>l'~Os o m:h, en morwda corrien1c. rl quin1a l mCtrirn
tnu.. ra llb~ y \C le aplican\ un cltrtcho de un ¡>CSO oro por C"ada peso que
haJ<' dC' 70.00 ~os.
in t'mbargo. más ackla111c 1:1 !lilllación cambió. tomando la regulación
del pn:oo un vuelco que no !le 1mclujo rn una ad('("Uada n:n1abilidad para
ltl\ produ<10rt"\ dr cr rt a k~. tal como lo hemos venido stñalando. Fn vez
de prtt~ m1mmO'I. ~<· ftinro11 pn:cio'i máx imos de venia del 1rigo, harinn y
llJn FI lOdr JUiio de l9Jl ~ e dictó el Decreto N JSJ, que prmlilió al EMa do
rtgular ri prnio del 1rigo y tk la harina a ím de cvitar t'I alza dC'I pan. E11-
1un._-n \(" \("(100IÓ l'I Pª'"
Cll 5 J:OJHl'i bases para ruar el pn:cio del ccrt•a l00 :

• SSl. r,q rl <¡m. ha .. c Ova lle,


• S!>l.S9 d qm. ha .. ~· Provitkm:i;.1,

l'I Jotll'lb• l llmfQ('rl Chllr. 11 l8S


•1(1 ,.._ .. 211

9J
( ..dr. una rrarromw rrqlo1111I ru rl ~1qro \ \

$<18.00 el qm. b:t\t' 'Jalc:ahuano.


$<16.50 el qm. lrn\l' Valdivia)
$<16.50 el qm. lrnw Puerto Monn.

Para la hari na SI.' ruaron los !llgui('lllC'S prt"CiO) por quinrnl de 46 kilo~:
Sl9.90 para Ovalk y Sa ntiago y Sl8.JO para Tah:ahuano. Valdivia y Put'rto
torm". Tar11bil·11 St: f1jaro11 [03 precios del pan vendido en mesones de pa-
nadrrías, a lmaccnt') o {\l.'pó3ito!I: Sl.20 el kilo en Ovallc y Santiago y S 1.15
c::n Taltahu;mo. Valdivia y Puerto Monu,1•
El precio rm'1x imo 1\jado ¡H1ra C::)tos productos 1rajo una con)idcrablc
caída en la producción. lo cual obligó a la Jurua de Exponación Agrícolu.
iras los reclamos de los agric:ulton:s. subir los precio~ cid ccn·al. qucdr111do
los siguitntcs vnlon~s91 :

Oval le $"/O.O los 100 kilos sin saco.


Provicltncia $70.0 los 100 kilos sin saco.
Talc¡ihu:1 110 $65.5 los 100 kilos sin saco.
Vn lclivia $64 los 100 kilos sin saco.
Puerto Monn $70 los 100 kilos sin saco.

Esos precios se calcul:iron homologando los valores del trigo importado


en las mismas bases, coll d valor de cambio de la moneda nacional.
La fijac ión del prrcio a $70 1>rohibia pagar un precio su1>crior. tk ma-
nera que cr;i i1111>osihlr importar. Ex blicndo csca)t"7. de 1rigo. lo:, molino!.
burlaban la disposición adquiriendo en el mercado negro trigo a precios
superiores. que llegaron a sobrcpa!tar los SS0.00. No ob.,1antc, la Jun1a l'll
1934 l'Stablcció nuevamente un pn:tio inícrior a las cxpcc1a1iva:, de 103
agricultore!), el cual fue ele $60. LO!> productortl estima ron que c!:tc pre-
cio era i11!tuf1cie11tc, en consideración a que las siembras habian sufrido
at¡utl ;1110 cousidcrablc!) daJ"\03 por las hl'iada.s. Para resolver el conílicto
el minic;1ro de /\1-{ricultura convocó a una reunión a la cual <bblicron rc-
prc::scn1an1cs de las !>Odcdadcs agricolas. indusu'ia molinera y funcionarios
del Ministerio dc Agricultura y de la Junta de Exponación Agrícola. Como
resul1ado de e:,ta reunión. la Junla adoptó la sigu1cn•t' rtsolución:

91 l4rm
91 ldrm
' J ldrm
..
JotgC' Pmlo Roctrlgucz

•St 1mp0nnrln lriflo 1mn1 venderlo ni precio de: S64 los 100 l:ilo:. lrnsc
Pro\·Jdt'ndn, cuando el trigo nadonnl subil~t· de los si!(\tiC'nlC"S ¡m·do:,,
~n \'llrirdnd: Hort'nCt' de SGG lo:, 100 kilos hasr Pro\'idt'ncia: Orcgon,

;\U'\trallnno. l'nu,H'I, Richcfü· y dcrmh hl:mco:, SG4: Rlcui. Ardino. llonknux


y Pito'> rojo' n S6l: Vllmorin, Egi1i10 y Loro n S62-.

Como tm dl· c)1>emr. lo:. agritultort) )C rc) btitron a vender a esos pre-
tlo-.: en mnto \o, molineros. urgidos por 1:1 111.:cc~idad de cumplir con sus
rnntpronu!>OS. pngaron pn:tios superiores. in~b:ticndo en que se impon:ira
pnm rqt:ular lo!> ¡m:cio~. Ln Ju111n. al cons1a1ar que lo::. molinos del centro
110 lograban obtener lrigo a los preci o~ fijado~. resolvió imponílr 100.000
1¡ulnmlcs dt' trigo desde Buenos Aires. para entregarlo n los molino!> desde
Volpara1-.o hll'líl Tnlcn :1\ pn.:cio ntordado de SG4».
Como mm fornm clt evitar d mcrc:ido negro y someter a los molintros
11 lo\ pn1:'iO!> <.~tabk<:ido~ por 1;1 J unla, la ley dbpu::.o Jo iguicntt:

4
1..as pc™>llA'> qu(· toru1m.:11 ll'igo u un prrdo inferior al que:: íljC' la Junla dt•
Expon11tió11 Agricoln y lns ~1uc vc nd n11 harina n un pn:cio supc:rior al íüatlo
por dlchn junio. incurriri\11 en u1rn multa de 20 Cl'lllavos por C'3da kilo 1k
len n::fondos 11roch1t1os. Los que vendan pon con infrac::clón de' los precios
fJ.i¡¡ido!> por ln Junrn <k Exporrnd611. S\·n\11 ¡icnados con la mulla a r¡uc se.:
rd1C'tt: d ankulo 16 de la Lry 4.912, de 18 de dicicmbrt" de' 1930-"'.

A r)os m.-s iardc In si1u:1ción 110 me.jamba para los agricultorts. esws
~cM"uhm considcmndo los precios demasiado bajos de acuerdo a los costos
dt: fHoduCC"ión". El 17 dt e11t:ro ele 1938. P:1blo Mcngcl GarcCs. agricul1or
ck la lona dC' Concepción. escril>la en la piigina edilorial de El Mcrnnio:
4) 1 /Jr•. p 28'.

% ·P'a,. rn?1u1 l'.I.\ rom¡un,, d 6 tk íd1rt.ro tk 19)4 <.e prontu(ltó b ~· S.n-4. qur muorlzn·
bo. •la Ju.nr.a ~na compmr 1r1go y su~ derivad~ y upon111l~ rn d atr.u1,1rm y, en cn~u~
""~ 1mp<>muto del cim1mJero y venderlo en el ~Is. íi:icul11mdo.~.._a1 l'rohk11ll'
lk lJ 5IC'l"'N1C".1 p.ina ron1r.u:11 tn~1tltos Interno~ lrnsln por S '40.000..000 qur Ja Junrn 1k":>·
1111,¡,1t..1,. g qn'\K"lbn dt lb ky. m11orlznndo ~l Banro Ctnlml pa~ dniconurlc pag:u'k tou
l(.i.nntu 1np·. l..a Jcy N !i.'llJ (dd •I ck (){"tub1c 1k J<JlSI ~ll:alaba qur bi Junta )010 podrl:i
pfllOCtdn .1 n.pona1 1111n \'C/ 11uc 'e Cl"rtiomm c¡ur liu C'Xisu:nci;i.~ busaban para el con~umo
y p.ita ~ W"mlll~ dr l:a~ ¡u-Oxlnu" ~kmhrn~ Joll(r l).wid L Fl lnfO"' Oulr. 11. 2flfl.
% 'iirtua ri ~»(Ulo l dl' lh ley N• S.'/ IJ 1¡ur rtt111pl;1ió el inc® 1· dd .inK\llo I~ dr I:• 1ry
.,_~ Jc•rwc(b\'1d l . //1riyoc•11 Chilr.11.l89.
~,, f't"IC" ..... rl lntnllo 4 de In ky N• s.·1 1) ('(tublttlóqut hiJun111 ru;m.-kn llU('VO~ 11redO)
tk...,.. .1 lm C'0\10) dr 11roducdó11.
CJlllll", ""º «0110111fn rrg/01111/ rir rl 111110.\.\"
"Fn el r.l\o 193'/, l:i 11rln11:ru Í!j~n drl prttfo dd uigo dio lugar a c1ue
m:h de In mltr11l 1lc lo.'I 11rodut10R'1 H'ndh:r.rn su tnKO a $80 lo.'1 100 kilo~.
precio muy inferior ni co~to. Pronto cl prttio 1U\O qut' 'cr m:h de un 30 ¡1or
d cnw )Upcrior: cs dcdr. mnyor de SIOS. ¡uodut"'1CndO:'>t con blo una fornr
¡1Crdldu p:1n1 los productores dd pab. Se- 1rajo mgo en fonnt1 de lrnrina de
In Argcrllin:i. de c<11idnd inferior ;¡¡ m11yor prttlo que d nu~tro. con lo qur
se vio tiuc el 1ri1:10 dilkno se estaba rtgalnndo a oos1::i de lo) productol""C\ y
tic la 1:1cntc dd c:1mpo. Con toda oponunldnd. poc.kmo) :1f1rnrnr c¡uc no tkl>c
fij:irsc prcdu al 1rigo en ti pn:sc.111e afto. porqul' él dc¡1endl' tk lo) CO)tOS y
1:1rnhié11 de los precios mundlalt'S dd rrn-:ar:
MI.a cosecha 11t1trnl sen\ de mayor C'OS10 como t'Olbérucnda de In inll:1d611
gencml. En el presente ai\o st ha gas1ado murho m:is en la nlimentación dl'
Ja gente, cu lu.:rn1111il'nt:1s. maquinaria~. gastos gt"nt'rnlc:s. t'1t'. Lo:. grnndt'S
gastos 11cs:m c11 mayor proporción en las propieda.dcs de sudo~ malos <IUt' t'n
el pals surm111 el 05 por denlo. Es1os tienen cscas;i producción de trigo ¡>0r
t'Uatlni y 1rnr.1 soport:1r los costos ch:-vntlo:. requlcn:n prtcfos nitos co1110 !l-01t los
mundiales. En d ai\o actual. el cos10 medio del cc:n:al strá ~upcrior al tld a.r'lo
193·1 y por lo 1111110 el píl'tio dl'l 1rigo tcndrfa que ser mayor c¡uc tn 1937""".

Dias dtspués Augusto Lois. e n rcprcscnlació n de los produc1o n:s d('


Talen. tscri b ia en El /'vkrc11rio :

"Los productores <k T:1ka :igrndt"t.·cmo:. :il sci\orMl'ngt' Garcé:.. t'XJll'rime111ndo


11gricuhor de l:i región de Conccpclón. su drft'nsa y agrcg:imos c1uc en t'!il0$
momentos cs1;1111os en plena cosecha y ya podemos com11rol>nr que el co:i10
del ccrcnl, en d prcscntc a.i\o. cstfl siendo superior a S 100 los 100 kilos.
Coni ri buyl' :1 cs10 ln cosecha que ~e cs1á pn:scn1:111do mala com1>arndB ron
el ai\o aulcl'ior de 193'/. Ln 1ilag:i mayor ha sido la malczn".
"Nur111.: rusos productores cs1á11 vl'rlllicndo panc dl' ~u trigo ;i rnc."nos del
co:.10 pon¡uc 11cccsi1a11 dinero urgl'ntc111cntc p;ir.a pagar com prn~ realizadas
durnn1c la producción. fa10:. mismos cmpn:saneb :.e enrucntrnn en shuación
dificil po1·11ue en uflo:. antcriorc:s se han VlSlo obligados a ('fectunr venia!!
con pérdidas, ya !>C:1 JJOr d 'dumping· al 1r.ln" hanna argc111inn o por la
intt·rvcnclón del gol.Jicrno en los prC'l.'le»·.

'MI Citado 1101 J111¡;1· l):whl 1 11 tnqon1 011/r. p. .rJl.


Jorgt: Pin10 Rodd!fu<'l.

•f\ ''' romo milt"'l y rulllom~ dt c¡uir11alC'i d<" trigo ruorional !!.<' c,1:'111
rnoltr"ndo y con<umlrndo <'011 In ruina ck· lo' <"mprn.tn~ npnialmcntc dt
I°' pcoc¡urflo' produr1ort'....

CarlM Ktlh:r 1nrnbién llnmó la atención sobrr lo problc-m;u provO(':ldos


por d E rndo a 1rnvés dr la fijación de los precios agricolas..

·11oy en dla, srnnló Kelltr. grnn panr dr lo< prt.'t'iCD agncolb ya no ~e

rq(Ulln llbrcmtntr en el mtn.:ndo. En tcorfa. SC' habla pc:llS.ldo csrnblcccr


de n1a manrm pn.'CIO' rcmum.:rntivos pnra In prodlKOOn. f:'V11<mdo al
mi,mo 1kmpo v:trintlont~ en ~cnt ldo 11o~hivo o nqtaU\'O. En la pr:\ctic:i,
\In <"mbarp;o, tnl ldtal hn sldo ¡1bnndonado cada i.:u mu. Y <"ito por un11
razón \Cnrilla: 11onp1c In~ dedsiont!i. ;1ct·rcn dr ICK prttios son ado1ltt'1da~

ron criterio 1mlltko y 110 térnko. Scg\in In fliiaeión dt' los gobkmo!i., cll:1
'\C'f"a íavomblc nl 11rodul·tor o co11trnrlt1 n '" h11er6·><P

El " d<" tnrro de 1939. la ln1cmlcncia de :in1lago dictó un dern:to


fúundo rl prt"Cio de In harina y d pan para la provincia dt Santiago. El
pm:lo máximo dr Vl'nla de la harina ílor fue fijado rn S61 los 46 kilos {('011
'laco pun10 en las bodegas de: los molinos) y el pan rn Sl.70 ti kilo (puc:sto
rt1 el mt"\Ón dr pannderia). Inmediatamente los productorrs dC" lrigo ini-
ciaron um1 c-ampn1'a 1mra ob1em:r un aumento drl prt:'Cio. El 7 de entro de
t''lt' m1.,mo atlo. bajo el no mbre ck O. G. Blackbum. El Mururio publicó un

a~!lculo muy imen:sant<: que hizo ~s 1>ccial rtferrnda al impacto de los 1>re-
do< )·la' condidom:.. c¡uc rodealHm lo producdón dr trigo rn la Arnutanla.

"X habla \Ohtl' ti precio del trigo. cxpn.~ t'l art1cul151a. y C"n la m:iyorfa
dt kJ!. t'a<WK lo' fu ndmrnrlos encargados ¡1af11 dar l;;i Ulhma palabra sobre
nft' punto C:Ul"C'C'l1 dl• conotlmknto.; suí1drn1n ¡»r.a da~ curnw tk lo
qut ~1ilmt'nlt' CU('..:!:1 producir tsll' gmno. Como n ~bido. la FronH·rn e~

a. que ptoduC't' d mnyor porcrntitic del 1rigo rosn:hado m t'Stt' ¡mis. y d


tnDI de cultivo y <1icmbr:1 ~ dlf1crc complt'lamemr al $ol51t'ma del <'r111ro y
hORC' dri pai-'>. r11 el Mir, los agrkultorcs 11cnen que ha«r mejore., <'Ultivu!.
ron ma"" ~IO\O~ ;111trO!. y con salarlo~ murho mli'I \Ubidcn que en c!i.ln
tona. Ademas de lo runl. de..,tk el momrnto qu<" St' da\·~ b pun1a del :irado

97
Clri/e, u1111 eco11omiaregio11al en dsigloXX

p;ira romper cl sucio, en preparación pa ra las siembras. hasta cl momento


de tener cl grano en bodega. pasan dieciocho meses. y dieciocho meses es
mucho tiempo para ver volver el íruto del trabajo y dinero invenidos en
barbechar, cruzar, ras1rcar, recruzar, volver a rastrear y ímalmente sembrar,
después de lo cual viene la limpieza de los trigos y demás gastos insalvables
en esta clase de explotación"
.. No existiendo garantía de un precio remunerativo sobre las cosechas
por haber, ningün agricultor sensato se va a arriesga r a invenir cuantiosas
sumas en maquinarias indispensables ni mucho menos abonos para
recolectar trigos que den un rendimiento que deje un margen razonable
de utilidad. No existiendo mercado para los abonos de diversos tipos
existentes debido a la fo lta de capital por parte de los agricultores, ya
se verán los resultados repercutiendo en este rubro. y no solo perderán
aquellos, sino c1ue toda la organ ización costosa que se ha hecho 11ara
entregar abonos adecuados a la agricultura a precios comerciales se verá
perdida también''.
'"Nada seria mejor que nuestro actual ministro de Agricultura se diera
la tarea de visitar personalmente los íundos exclusivamente trigueros de la
Frontera y sostuviera conversaciones francas y abiertas con los agricultores
de cereales, y estoy seguro que volvería con otro modo de pensar, y no del
que todo agricultor está nada ndo en plata".
"Con el precio de $85 granel Providencia por cada c¡uintal métrico de
trigo, no se podrá seguir sembrando en gran escala y menos invirtiendo
dinero en los indispensables abonos tan necesitados hoy para nuestros sucios
cansados. Y no crean nuestros lectores <1ue lrayendo trigo del extranjero
que se va a poder vender pa n más barato pues aunque en los diarios se
vean los precios m<is bajos. tomando e n cuenta el valor del cambio, que l'n
este pais, la mayoría de la gente ignora que la exportación de trigo goza
de subidas primas sobre el precio nominal y es j ustamente en Argentina y
Estados Unidos de América que ocurre eso-.
'"Sin precios remunerativos. no llegaremos jamas a producir suí1cientc
trigo y no serán culpables los agricultores por ello-•01 •

AJ inco nven ie nte precio del t rigo se sumaba el baj o re ndimiento de


las cosechas, los altos costos de producción y las deficiencias del trans-
porte ferrovia rio, lo que perjudicaba seriamente a la economia regional.

101 Jorge David L. f;l 1rigo cu Clrik, pp. 299 y 300.

98
Jorge Pinto Rodrigucz

A comienzos de 1939 los productores de la Araucania convocaron a una


reunión de directorio de la Socieda d de Fomento Agrícola para analizar
esta s imació n. Se constituyó u na comisión que entregó a la Junta de Ex-
portación Agricola, a mo do de protesta, las siguientes conclusiones:

~¡ · La SOFO terminó el estudio que venía haciendo sobre el costo del lrigo,
en el mes de junio del a1io pasado y comprobó que et costo que correspondia
a la zona sur era de $85 el quintal métrico, en atención de que su rinde
por hectárea no es superior a diez quintales como término medio. Para
establecer rste costo se ha puesto como térm!no medio a los terrenos que se
exploran con trigo un valor de $ 1.200 ha, agregando los jornales, semitas,
abonos, amortización y conservación de maquinaria, cumplimiento de leyes
sociales. rontribuciones y gastos generales.
-r En nota del 18 de octubre la Junta de Exportación Agricola pidió
a esta sociedad que se fijara en $ 115 el c¡uintal métrico base Providencia,
como precio para la cosecha de 1939 en vista de que con la fijación de
SllO que hubo para el año 1937 y $!00 para el año 1938 en la misma base,
habíamos seguido siendo importadores de trigo. Dicha fijación equivalia al
predo del trigo en Temuco a $98,89 el año 1937 y $83,89 el año 1938, pero
cabe observar que este Ultimo año se pagó en Temuco, como término medio,
entre $93 y $95, habiéndose hecho transacciones aisladas hasta por $1 IO".

Al solicitar el precio del trigo en $1 15 (base Providencia para la cose-


cha de 1939), se tomaba en co ns ideración el alza de los íletes ferroviarios
anunciado para d iciembre, con la cual bajaba el precio del trigo en Temuco
a unos S 102.20. Como la calida d del produclO local era castigada por su
bajo peso e impurezas, en comparación a l trigo de la zona central, "los
agricuhores de a cá no obtendrían s ino que alrededor de $95 el quintal
métricoR. De esta manera, se ped ía una utilidad de $ 10 a $ 15 por quintal
pa ra los productores de Ja zona, lo que en ningún caso se podia considerar
exagerado. Señalaba el informe:

-cabe hacer presente que la zona que tiene estos costos de producción de
$85 el quintal abarca a lo mrnos desde la provincia de Taka al sur, zona
en que se producen cinco de los ocho millones de quintales del total de la
COS«ha drl paisR101•

!02 SOFO. Mrmorfo dr la Socktlad tic Pome1110 Agricola dr Tem11CO 1919-1940. Pll· 102- 105

99
Chile, mw economia rrgiouul en rl siglo XX

La Sociedad de Fomento de Temuco insistia en que el mejoramiento


del precio del trigo era la única forma de estimular las inversiones agri-
colas. con el fm de obtener mejores rindes. conservar los sucios que se
han ido agota ndo y evitar su esterilidad, Mcomo ya está. ocurriendo en los
departa mentos de Mulchén, Angol, Collipulli, Traiguén. etc.". De continuar
asi, agregaba la Sociedad, llegara el dia en que el país ··deberá importar
Ja mayor parte del trigo que consume. con grave perjuicio, no solamente
para la economia nacional, sino que también para mantener la paz social
en la numerosa gente que ocupa estas grandes extensiones de terreno''. El
fantasma de la cesantía en el campo era una amenaza que la Sociedad no
dejó de denunciar, con las graves consecuencias que acarreará el hecho c¡ue
miles de obreros agrícolas pierdan su trabajo 10l.
Las protestas de los agricultores de la Araucania produjo, a l menos, una
rebaja del 50% del flete ferroviario para el trigo. aunque no consiguieron
el alza del precio del cereal como estos esperaban. debido. precisamente,
al temor que provocaba el alza del precio del pan y el deterioro del poder
comprador en las ciudades 104 •
En 1945-1946 la cosecha del pais había cerrado con un déficit superior
a los 200.000 qm .. que se debió cubrir con la importación desde Argenti-
na. a un precio cercano a los $400 el qm., lo que significó una pérdida de
$3.000.000 pa ra el erario nacional. Para Ja cosecha 1946- 1947 el nuevo
déficit se calculaba en cerca de 1.000.000 qm. La importación desde Ar-
gentina, a un precio superior de $530 el qm., dejó una pérdida aproximada
de $3.000.000 10~. A consecuencia de lo anterior. el precio del pan se elevó
considerablemente, cosa que no ocurrió con el precio del trigo, pues las
autoridades de la época fijaron precios cercanos a los costos de produc-
ción. con el objeto de frenar el alza del pan. Según la Sociedad de Fomento
Agricola de Tcmuco, para el periodo 1947- 1948 el precio del pan se fijó
con una rebaja de $6.40 el kilo respecto al periodo anterior. mientras los
costos del trigo seguían en ascenso. En la Memoria del año anterior la
Sociedad insistió en que se cometía un grave error al no tener en cuenta
las condiciones existentes en la Frontera, sobre todo en lo relativo a los
rendimientos del suelo.

10) Ídt•llJ.
104 Jorge David L. El 1rigo en Chile, pp. 299 y JOO.
105 SOFO. Memorio de In Sockdod de Fomrnto Agn'cola dr TC'muro 1946·194 7, p. 10).

100
Jorge Pin10 Rodríguez

Mlas provincias de Ñublc a Cautin, decía la Memoria, sembraron en 1945-


1946, 375.088 Ha., o sea el 52.170/o del total del país. Producen el 43,2 por
cif'ntO de la producción triguera nacional con un rinde medio de 10,43
por ciento qq.m. por ha. En consec:uenc:ia no se puede pasar por sobre este
hecho para fijar un precio de acuerdo ton el costo de producción inferior al
que tienen estas provincias..

La Sociedad insistia en la importancia que tenía el trigo en la Frontera


y lo dificil que rcsultaria modificar este tipo de cultivo. Abandonarlo era
poner en riesgo una producción que abastecía a l pais y que no se podia
reemplazar fücil mcnte. Tener que importarlo implicaba enormes gastos. Es
un error. seilalaba la Memoria, pensar '"que un país no debe producir un ar-
ticulo que en otros se puede conseguir con condiciones más favorablesM 101>.
En sinresis, la Araucania, se vio duramente afectada por una política de
precios que en nada convcnia a la reg ión 107• Debe cuidarse el precio del trigo,
indicaba la Sociedad de Fomenl'O Agrícola de Temuco, particulam1ente en la
zona de Cautín, para que sus agricultores obtengan '"una justa utilidad por
el hecho de ser sus rendimientos por hectáreas, relativamente más bajos" 106•

8. LA LUCHA POR LA TIERRA

El escenario social de la Araucania tambien contribuyó a que la agricultura


agregara otro problema sobre el cual no tenia ningú n control: la lucha por
la tierra.
La llegada del Estado estuvo acompañada de una febril lucha por la
tierra. Los terrenos fueron declarados fiscales y, como tales, se entregaron
a comunidades mapuches, colonos nacionales y colonos exlranjeros. En
esta entrega hubo poco orden, escasa prolijidad y abusos amparados por
una burocracia que se aprovechó de la situación para lucrar o favo recer a
¡Janiculares que actuaron sin ningún escrúpulo. Esto generó conflictos de
distinta naturaleza que generaron confusión e inseguridad para muchos de
los pobladores que vivian o llegaron a la Araucania.
En el caso de la población mapuche, el trato fue, en a lgunos casos, bru-
tal. Además de entregárscles pocas tierras, la mayoria eran de mala calidad.

106 fdtm. pp. 104 y 105.


la7Ídtm.p. J1.
108 Ídtm. p. ll2.

101
Cllile.1rn11cco11omiaregiou11/ e11rlsigloXX

Peor al.in, siempre quedaron expuestos a los abusos de propietarios vecinos,


que les arrebataban sus propiedades o Jos obligaban a vender a precios muy
bajos. Ya en 1907, durante el Parlamento de Coz Coz, en las inmediaciones
de Panguipulli, se reunieron numerosos caciques para protestar por estos
abusos. El periodista que informó del suceso. don Aurelio Diaz Meza. llamó
a la reunión que sostuvo con ellos uaudiencia de horrores"', detallando pro-
cedi mientos que, según Cl, demostraban como se les robaba, flagelaba y al.in
asesinaba 100• Los abusos continuaron más adelante. En 1911 una Comisión
Parlamentaria recorrió la región para constatar lo que alli ocunia, llegando
a conclusiones muy parecidas a las ameriores. En Ja dCcada del 20, el tema
de la división de las tierras comunales agitó una vez más el ambiente, tocio
en medio de quejas reiteradas de los dirigentes mapuches por el despojos
que eran objeto de parte de los terratenientes11º. En la década del 50 nuevas
amenazas se hicieron sentir sobre las comunidades. Esta vez. se diíundió la
idea de una región que vcia paralizado su desarrollo por la presencia de co-
munidades mapuches que poseían tierras de gran valor y que cultivaban de
manera amieconómica. En 1952 El Diario Austral infom1ó que, a raíz de la
nueva planificación de Temuco, las reducciones indígenas de sus alrededores
serian trasladas a la Cordillera de la Costa, para entregar esos predios a co-
lonos italianos y alemanes 111 • Dirigentes mapuches protestaron de inmedia-
to. seflalando que no aceptarían esa decisión. Para aumentar la producción
agrícola argumentaron que se debían llevar al campo a los cuarenta mil
vagos de Santiago. y no arrebatarles sus tierrasm. En ese momento se habló
de un "cordón suicida" que asfrxiaba a Temuco. Tal idea encubría proble-
mas más g raves que afectaban a tas comunidades, tal como lo denunció El
Diario Austral en 1955. En la nota a la que hacemos referencia se hablaba
del drama que aíligia a la "raza" por la extrema pobreza en que vivia de-
bido a la falta de apoyo para mejorar sus pr<icticas agricolasm. En 1956 en

109 Aurdio Dfaz Meza. "El Parlaml"nto de Coz Coz-. En Cam1en Arcllano, llermann llolzbaucr
y Roswithn Kra111cr (cds). En la Arauca11ía. El padrr Sigifrrdo de Fraur11/1iiusf y rl Parla-
mr1110 ma¡mr-/1e de Coz Coz de 1907, Iberoamericana. Madrid. 2006, p. 250.
l lO Sobre este trma. uno de los mejores libros sigue skndo el de Rolf Foer.m·r y Sonia Mon-
tecino, Organizaciours, lídcf('S y co111ic11das 111opuchcs (1900-1970).
1ll "A raiz de la nueva ¡1laniflración de Temuco, las rcducriones indigcnas S<' irán a la Cor-
dilll'rn-. El Diario Aus1ral de Temuco. 8 de mayo de 1952. p. 9.
112 -Araucanos aceptan posibilidad de entregar sus anuales 1icrras"'. El Diario A11sm1/ de
Temuco, 9 de mayo de 1952. p. 7.
113 "Gravl'S problemas sociales de la raza ind!gena conocidos l'njornada censal-. El Diario
Austra/de Temuco, ~de julio de 1955, p. S.

102
Jorge Pinto Rodrigucz

el Seminario dt.' 1"11estigació11 sobre el desarrollo de In proui11cia de Calllin


se volvió a discutir el tema y de manera muy acalorada por las protestas de
algunos dirigentes mapuches que asistieron a la reunión. El debare fue tan
intenso que su coordinador, el profesor Ricardo Ferrando, tuvo que compro-
meterse a convocar a un seminario especial destinado a analizar el problema
mapuche en el invierno de ese mismo año 11 4 •
Arrinconados en tierras escasas, de mala calidad, sin apoyo técnico y
siempre amenazados por quienes querían quitarles sus tierras. el campesi-
nado mapuche no logró desarrollar su agricultura. Louis Faron ha señalado
c1ue en esa época algunas comunidades lograron modernizar sus prácticas
agrícolas. conviviendo en ellas la modernidad con las prácticas tradicio-
nales; sin embargo su situación fue siempre de una extrema precariedad 115•
Muchos de los ocupantes nacionales tampoco tuvieron mejor suerte.
Desde Jos sucesos de Suto, que costaron la vida a una decena de colonos,
hasta las marchas por la tierra que se organizaron en Jos años 30 y 40,
la historia de Ja Araucania está marcada por sucesos dramáticos que dan
cuenta de la precariedad de la propiedad en la zona.
El primero del cual tenemos referencia ocurrió en un lugar denominado
Suto. en las cercanias de Loncoche, en febrero de 1910. De acuerdo a un
historiador local todo comenzó en el 29 de sepliembre de 1909. cuando
llegaron cuarenia carabineros a raiz de un conflicto que desde hacia tiempo
mantenía un grupo de colonos con un particular que se declaraba dueños
ele Jos 1errenos ocupados por estos 11 &. Segtin el diario La Época de Temuco,
estos sucesos solo po nían en evidencia la "eterna cuestión de la posesión
de ticrraM. tan compleja como d ificil de rcsolver117 • Calificado de extrema-
damen1e grave, los aconteci mientos de Suto estuvieron acompañados de
incendios de propiedades, persecuciones de carabineros, arrestos injustifi-
cados y una matanza que, segün la información oficial, solo costó nueve
vidas, aunque Lo Época informó que se podía n estimar en 50 los fa lleci-
dos, dado que los carabineros "persiguieron a Jos colonos hasta cerca de

114 MProbkmas indigr nas srrfan abordados en un Seminario especial. en invierno". El Viario
Amuro/ de Temuco. 5dc febrero de 1956, p. 7.
11 5 Faron citado por lvo Babarovic; Pilar Campaíla; Cecilia Ofaz y Esteban Durán. Comprsi·
11odo mapuchr )' prorcsos rronómicos rrgionalrs. p. 48.
11 6 Abraham Abara Kcssk. Loncochc, /\11ft•rcllr111rs ¡rnrn 11110 Historio, p. IJ7.
. /.o Époro, N° JJB. Temuco. 16 de febrero de 1910, p. J .
117 "GravnsuttSO.s c:n LoncochcM

103
Cliilr. u1w t'Couomln regio1111/ err d siglo XX

Villarrica, eíectuando una verdadera caceria humana" 111• Por cierto. todos
los muertos fueron colonos y campesinos.
En 19 13. la prensa regional seguia exigiendo una solución al problema
de la tierra. Todavía, se decía ese afio, los informes de Ja Comisión Parla-
mentaria que visitó la zona entre 1911 y 1912 y que dieron cuenta de los
abusos e irregularidades cometidas en la entrega de tierras a los colonos,
no se traducen en soluciones efectivas.

"A raiz de los sucesos de Su10, en Loncoche. de Rupanco en Llanquihue. de


Donguil en Gorl>ca. de Lliu Lliu en Villarrica. Colo en Victoria y últimamente
en Forrahue en Osomo -agregaba una crónica- , la prensa entera del país
ha venido reclamando porque el Congreso despache pronto los proyectos
pendientes. como el único medio de impedir su repetición en el futuro" 11'.

La ausencia de una legislación clara y efectiva complicaba las cosas,


agregaba la crónica:

" ...pues a la sombra del desbarajuste actual. los audaces usurpadores de


tierras siguen hincando sus unas sobre la propiedad riscal i despojando a
sangre i fuego a los pobres colonos, ocupantes o indígenas que cultivan sus
pequeñas hijuelas desde largos años"m.

Los sucesos de Pellahuén también dan cuenta de la precariedad en que


vivian los colonos nacionales. De acuerdo a información recogida en la
prensa, se habían instalado en ese lugar, situado entre Carahuc y Tinia,
unos 320 ocupantes nacionales a fmcs del siglo XIX. en terrenos fiscales
que no reclamaban otros dueños. A ímes de 1919, estos ocupantes empe-
zaron a ser amenazados de expulsión por algunas personas interesadas
en esas tierras. A j uicio de la prensa, se trataban de personas de fortu na
de Santiago, amparadas por las autoridades localcs 121. El 12 de octubre de
ll8 idrm.
119 "Sobre colonización. Las lierras fiscales del Sur". La Opinión drl Sur. N• 574. Temuco.
s:lbado 17 de mayo de 1913, ¡1. 1. En l'Sla crónica se hactl'S11erif1ra referencia a un Pro-
yecto sobre roloni:tación que se discU!fa en el Congreso.
120 "Solm· colonización. Las 1ierrns flstalcs del Sur". La Opinión drl Sur, N• 57<1. ya citado.
121 Hemos wguido este aco111ecimirmo a trav~s dr El Drbrr. periódico que circuló duran1c
rsos meses. Agradezco a mi alumno Felipe Gutifi!rrn. drl Programa dl' Ma<"stria en lfis·
coria de la Universidad Andrés Bello de Santiago. su colaboración en la recopilación de
estos:mtcrcdcntes.

104
Jorge Pin10 Rodrígu ez

19 19, El Deb('r se1ialaba que un colono daba cuenta que la autoridad de


<H¡uella comarca se lrnbia constituido en el terror de Jos pacificos colonos
del Depanamcnto. De no tomarse med idas, agregaba el diario, podría repe-
tirse allí lo acontecido en Forrahue, cerca de Osorno, donde en 1918 se ase-
sinó a 25 hombres, mujeres y nilios. Los colonos armados están dispuestos
a repeler toda tentativa de despojo, a pesar de haber sido ílagelados 122• Dos
días más tarde, el diario señalaba que no era posible -que en pleno siglo
XX estemos ciando el inhumano espectáculo de lanzar a la calle a nuestros
compatriotas como si fuera n parias de su propia tierra~ m.
Lo ocurrido en Ranquil, en el invierno de 1934, constituye el hecho
que más se recuerda en la zona y que más ha destacado la historiografia
chilena. El Diario A11stra/ de Temuco informó profusamente de los hechos
durante todo el mes de julio de ese ai'lo, culpando a Juan Lciva Tapia y a
grupos vinculados al Partido Comunista 124. Hoy sabemos que formó parte
de la lucha de los colonos y campesinos por Ja tierra.
Por esos mios, los colonos nacionales empezaban a organizarse, según
infomiaban algunos diarios de la zona central, para defender sus dere-
chos1u. En 1939 se convocó en Tenmco a una marcha por la tierra que
reuniría a parccleros, campesinos y delegaciones mapuches imeresadas en
avanzar en la solución de sus prob!em<1s, íl casi sesenta años de la llegada
del Estado.
Los grandes propietarios no quedaron al margen de este problema. La
fonna como acumularon sus tierras los expuso a reiterados reclamos de las
comunidades mapuches y de colonos, que derivaron en juicios y moviliza-
ciones que a fmes del periodo que esta mos estudiando cobra ron particular
fuerza. La reforma agraria y las corridas de cercos no generaron un am-
biente muy favorable para ellos. Varios estaban pagando errores o abusos
pasados que complicaron a la agricultura.

122 ·Graves suct"SOs en Pc\\ahuén". El Dd.>t'r, N• 16. 12 de o<:tu bre de 19 19. p. 2.


121 "Los color 1s de Pellahutln y los usurpm!orcs''. El Deber. N° 17. 14 de octubre de 1919. p.
2.
124 V~. por jrmplo. "Activa propagnnda subversiva sc cstaria haciendo en los campos". El
Diario Au.srrol de Temuco. N° 6.628. 4 de j ulio de l9J 4. p. 5.
125 "Asociación de colonos nacionales". La U11id11 dc Vnlparaiso. N• 18.445. 1 de enero de
1916. p. 11.

105
Clril<'. IHl/l l'CO UOlllÍll rt•gio111il1·u l'isigloXX

9. ¿MODERNIZACIÓN EN EL AGRO?

Los problemas de la agricultura regional tienen una dimensión que sobre-


pasa las circunstancias locales. Como se sabe. desde la década del 30 del
siglo pasado se viene d iscut iendo acerca de las posibilidades que ha tenido
esta actividad de alcanzar los niveles de modernización que correspondan
a las exigencias del capitalismo industria\ que predomina sin contrapeso.
Uno de los primeros expertos en referirse al tema fue Alexander Cha-
yanov, cuyos trabajos volvieron a cobrar actualidad en los últimos 20 ó
30 arios. En estricto rigor, Chayanov se refirió a las unidades campesinas
rusas, aunque sus obseivaciones pueden hacerse extensivas, con las pre-
cauciones del caso, a l resto del mundo agrario. A su juicio, las unidades
campesinas transgreden las reglas empresariales, toda vez que el campesi-
no tiene una motivación distinta a la del empresario 126• El propio Chayanov
agregaba que el ca mpesino pondera en sus anividades otros factores, muy
distintos a los de la fó rmula de la ganancia capitalislam.
Por la misma !!poca en que Chayanov difundia sus ideas en Rusia, en
América Latina José Boglich reconocía que ningún fenómeno de la vida
económica del mundo capitalista era tan dificil de defmir como el de la
producció n agríco la, a pesar que el productor agrario fuera el precursor
de la burguesia. Aunque señaló que el campesinado no estaba dispucsio
a renunciar a crear capital, su trabajo contribuyó a la rcílexión sobre la
situación de la agricultura en la transición a los modelos industrializadores
de aquellos años 128•
A medida que el capitalismo industrial fue avanzando en América La-
tina y las demandas sociales se fueron ampliando. la d istancia entre las
economías agrarias y las industriales (urba nas en su mayoria), se fue ha-
ciendo más evidente. En 1968 especialistas de distintos lugares del mundo
se reunieron en Arica a discutir la posible integración de ambas, como una
alternativa para resolver este problema. El 1rabajo de Jacobo Scha1an, .. La
agricul!ura latinoamericana y la integración", terminó admitiendo que en
nuestro continente cxistian rasgos comunes que no la favorecian. En la

126 Alexandt'r Clmyanov. · 1.a organización de la unidad campl"'Sina; introducción", p. 94.


Véase una versión completa en Alcxandcr Chayanov, iA orgo11izació11 1/(o fa uuidad N'O·
nómicarom¡wsi1111.
127 Alcxandcr Chayanov, "Acerca de 13 teoria de los sistcmas«0nó micos no capitalistas•. p. 11).
128José Boglich.Lorm·s1ió1111grario.11. 9 .

106
Jorge Pin10 Rodrigucz

mayoría de nuestros paises se observaba una extrema pobreza entre los


campesinos y una enorme desigualdad en la distribución del ingreso ru-
ral u'. Era la época en c¡ue se presumió que la economía latinoamericana era
dual y que correspondía a los sectores más avanzados arrastrar a Jos más
atrasados al dcsarrollouº. La propia Reforma Agraria que se puso en práctica
por aquellos aiios apuntaba a modernizar el agro, coincidiendo en esto las
posturas más radicales de la izquierda con las más moderadas de la centro-
derecha. que veian en el Estado una verdadera máquina modemizadora 111 •
Esas políticas no tuvieron mayor éxito. Políticamente no hubo 1am-
poco ninguna posibilidad de explorarlas más a fondo; las dictaduras que
se hicieron cargo del contincnie cerraron el debate y obstaculizaron las
medidas que se proponia n para superar el atraso del campo. Mientras tanto
en Europa se scguia reconociendo que una de las dificultades del capitalis-
mo continuaba siendo el mundo rural. Samir Amin señaló que la vida en
el campo es un modo distinto de existencia, penetrada por el capitalismo
solo mediante la proletarización del ca mpesinadom. Teodor Shani n avaló
los planteamientos de Amin y, para referirse al campesinado, habló de una
Melase incómoda .. que solo producia para su propio consumo y para cum-
plir con las obligaciones impuestas por grupos dominantesm .
Algunos autores sostienen que la vida en el campo está organizada no
solo en 1omo a la producción, sino es una forma de existencia. Aquí el
capitalis mo (¿modernización?), se produce no por un proceso natural de
innovación 1ecnológica. sino por la concentración de la propiedad que
obliga al campesinado a prolc1ariza rse 1H . La tierra no produce como la
induslria. El rendimiento. los cambios climáticos y otras circunstancias de
igual naturaleza, impiden el ;Jumento creciente de las utilidades, a pesa r de
nuevas inversiones. Una serie de factores extraeconómicos complican su

129 El uabajo de Sdrntan en Osvaldo Sunkel. forrgrnció11 1wlí1iro y tto116mirn.


130 ~ra ti caso chileno véase José Bl'ngoa, "Economia campesina y acumulación capitalista".
En Oriando Plaza. Ero1romi11 r1mrprsi1111. pp. 245-287. Bcngoa ha« suyas en est<• trabajo
tasidtasdl." laeconomladual y que la l'tonom!a campes ina es un rcduc1ode nrn nuten-
ción y rtprodurrión de la furrln dl' trnbajo campesina (p¡1. 258-260).
lJl HridiTimman. larir rrn1iarnd1¡11t• la1r11/10ja,p. 98.
IJ25;imirAmin. - El capitalismo yin rcntndelntkrra-.p. 37.
IJJ Tt-CMlor Shanin. La rlasr incomot/11. Alianza Universidad. Madrid. 1983
I N Samin Amln. ~El capit:11ismo y la renta de In tierra-. En Samin Amin y Kostas Vergapou-
los. La curs1i6n ramprsi1111 y r/ rapirnlismo. Editorial Nuestro Tit mpo. México. 1975.

lff/
Chill'.11 naero110111forcgfrma/e11 cl si9/oXX

funciona miento. has1a convertirse en un enclave marginal sometido a las


reglas del ea1>italismo, pero sin capitalis1asm.
Otro autor sostiene que una de las consecuencias inevitable de las trans-
formacio nes productivas del sig lo XX. es la pérdida de importancia ele la
ag ricultura. Mientras esta se estanca. la industria y los servicios crecen. Esta
situación, "que se observa en todas las experiencias de desarrollo económi-
co mundial, ag rega este autor, se da en el caso de Chile~ . evidenciando una
fuerte caido en el aporte al PIB, que disminuyó del 18% en 1900 al 5.4% en
20oom. José Bengoa sostiene que, en nuestro pais. la economia campesina
desarrolla una actividad mercantil simple. diferente a la empresa agricola.
a pesar de estar articulada al modo de producción capitalista. pero sin for-
mar parte de ese modo de producció n 111• En otros témlinos, el campesinado
se manifiesta no solo como un grupo social d ife renciado, sino como un
modelo general ele vida social, cuyas actitudes generalmente obstruyen los
procesos de cambio que se observan en otros ámbitos de Ja econo mia 1l•.
En 1984 Danilo Astori intentó sintetizar las distintas posiciones desde
las cuales se interpretó la situación del mundo agropecua rio en América
Latina. A su juicio, entre 1950 y 1960 se Je consideró u n obstáculo para
el desarrollo regional. Scg ün quienes asi pensaban. el agro arrastraba pro-
blemas estructurales respecto de la propiedad y la tenencia de la tierra que
hacían d ificil impulsar cambios pa ra lograr el desarrollo. Este autor distin-
guió tres corrientes. La primera, deno minada cstructuralista, acogida 1>or
la CEPAL, ICIRA e ILPES, puso el énfasis en la necesidad de la intervención
del campo, a veces desde los gobiernos, para integrar al campesinado al
consumo 119• Una segunda. conocida como neoclásica, se ins1>iraba en el
principio de los estimulas económicos, a partir de la convicción que en

135 Kostas Vrrga¡mulos, "Capitalismo disfom1c. El caso dt la agricultura en el capitalismo". En


Samin Amin y Kostas Vcrgapoulos. La cursrióu campesina y rl rapita/isma. pp. 59-237.
136 Eric lfaindl. Clti/r y s11 drsarrol/o cco11ómico r u t:'I siglo XX. Editorial Andrk Brllo. San-
tiago. 11. 164.
137 José BC"ngoa. -E<"onom ia campesina y acumulación capitalista-. En Orlando Plaza. Erotio·
mia Camprsi1w, PI'· 245-267.
1JB TCOi:lor Shanin, /.a c/11sr iurómorla, ya citado. Sobre '5tr 1ema existe una abundante lite-
ratura. Solo a modo de ilustración 11odcmos citar el antiguo trabajo de José Boglich, La
cucstióu agraria, Edi1orial Claritlnd. Buenos Aires. 1917 y los más rcricrucs dr Eric Wolf,
Una 1i¡10/ogia ¡/('/ cmu¡1l'Si11111/o /atinoomrrico110, Edfciom.'S Nurva Visión. Buenos Airt'S,
197"1 y Jacqucs Chonchol, Sis1cmas agmrios r11 Amtriro La1ina, FCE. México, 1994. rara el
raso rhilcno. un libro tic notable in1rrés es el de Cris1óboil >.ay, Hacia u•ta tcoria del ct1mbio
agraria ('lt C/rik, Gl'a-Unlvc~ldad Academia de llumanimlo Clislia no. Samiago, 1986.
119 Danil0As1ori. CoulroN•rsiassobrr-r/agro lat111oomrricona.pp. 911.

108
Jorgt Pin10 Rodriguez

América Latina convivian economias duales. En este caso. el problema se


reducía a la asignación de recursos para impulsar el desarrollo del agro.
Distinta era una tercera, de tipo histórica-estructural, que creia que el agro
solo se podia comprender en el marco del funciona miento del capitalismo.
Quienes asumieron esta última postura estaban convencidos que en el pro-
pio agro convivían dos mundos: una agricultura capitalista, manipulada
por terratenientes y una agricultura campesina. Ambos estaban aniculados
por los productos que cada una aportaba, los mercados que abastecían ; la
reserva de mano de obra de uno de ellos y las transferencias de ingreso que
fluian entre las dos 14º.
~Hay que cambiar al agro para cambia r al Perú ", fue la voz de orden del

presiden1e Velasco Alvarado en el Perú, en 1969. recogiendo varias de las


ideas que hemos planteado sobre la agricultura latinoamcricana 141 • Descrita
como pobre, atrasada y como un freno para el desarrollo. se cons1a1ó por
los años 60 que la economía agraria dcbia modificarse. Rcné Dumont, el
cspedalista francés que visitó Chile por esos a rios. constató la misma situa-
ción en la región de la Araucanía. La describió como ~lastimosa~. en mano
de trabajadores que no tenian ninguna educación. con salarios baj ísimos
y sometidos a un control por parte del terrateniente que les cerraba todas
las posibilidades de modificar sus patrones de vida 1º. -La pobreza aparece
como una parte natural de la vida de los ca mpesinos", reconoció Jacqucs
Chonchol. uno de los técnicos que mejor conoció el tema en Chile. Su
capital es escaso, se trabaja de manera tradiciona l y Jos principios del ca-
pitalismo son inaplicables para ellos 141• En suma. el agro constituía un caso
especial que complicaba el desarrollo de varios paises en América Latina
porque no pudo o no su1>0 adaptarse a los ca mbios que impuso el siglo XX.
Dumont demostró que esto era, precisamente lo que ocurria en la Arau-
cania y no solo con los mapuches y pcque1ios propietarios. sino también
con los grandes propietarios que se dejaron arrastrar, en la mayoria de los
casos. por las mismas prácticas de los otros dos grupos. A lo largo de este
capitulo hemos demostrado que fueron poco previsores, que sus niveles de
inversión fueron escasos, que pagaban bajos salarios, que tampoco est imu-
laron a los pequerlos y medianos productores y que vivieron quejándose de

140 fdn.. pp. 99-104.


141 Cilado por Bruno Rrvrsz. Agro y Cam¡1csiltf1do, p. 13.
14Z RrniDumont. 7irrras1•ims,pp. SJ-59.
L4J Jac-quts Chonchol. Sisfcmas agrarios t'IJ América lali11a. pp. 188-401.

109
lo que no hacia el Estado por ellos, si n asumir su propia responsabilidad
en los problemas dd <1g:rn. No <1tcndicron los llam<1dos a lcrrninar con los
roces, faclo r dctermiminle en Ja erosión. no us<1ron fe rtiliza ntes y no deri-
varon, como lo sug:eria Pedro Agu irre Cerda, en una producción que agre-
gara v;ilor a sus prnducrns. "Durante los úlrimos J O af1os anteriores a 1965,
señalaba un informe ele 1970, la agricultura ha experimentado un creci-
miento insuficiente", seii.al inequivoca que no babia logrado progresar14' 1•
No se puede descon0cer que !a agricultura regional en l'rcnl'Ó una serie
ele problemas que escaparon de las manos de los productores locales; si n
embargo, queda la impresión que !a aclividad misma arrastraba una serie
de debilidades qtie le impidieron modernizarse en aquella fose del capita-
lismo industrial ~11:1c se impuso en la primera mitad del siglo XX. Concebida
como un freno al desan:ollo convendría no olvidar tampoco que sobre sus
espaldas los gobiernos de la época impulsaron el desarrollo industrial, cas-
tigando los precios agrícolas para abaratar el costo de la vida, sin que los
propios agricultores pudieran evitarlo. Con escasa disposición para mejorar
sus pr<icticas económicas y sin capacidad para sensibiliza r a los politic0s,
según lo afirma Fabi<in Almonacid, los agriculrores de la Frontera pagaron
pecados propios y ajenos.

1;14 OIJIOl'A. /'lrrn rk /Jestffrol/o A9ro¡l(:rn11rio J!JGS - 1980. p. 5.


CAPÍTULO III
La ganadería

!lasta la im1pción del Estado, In Araucania había s usten1ado su cconomia


r n Ja ga11adcria 1• El tráfico de ganado vncuno que se iniciaba con las ma-
locas mapuches en las Pampas y que desplazaba a la región una enorme
masa de animales, desde donde se dirig ía a l Valle Central o Concepción,
adquirió lal impo rtancia q ue historiadores argentinos pusiero n de relieve
el peso que tuvo Ja salida de ganado argentino por el lado chileno. reivin-
dicando r l rol que jugó el naciente Estado del país vecino cuando. luego de
las Campañas del Desierto, puso fm a este tráfico.

-El txito del gobierno nacional en la guerra con el indio y su consiguiente


expulsión m:is allá del Río Negro, constituye otro de los rasgos sobresalientes
de este -momento" poli!ico. Este evento tuvo, como lo señala Estanislno
Zeballos, una 1riplc repercusió n: económica, política y militar. Al mismo
tiempo que se rcafirm ab<1 1<1 soberani<l nacional sobre la Patagonia, en
aquella época en litigio con Chile, y se eliminaba uno de los U\timos reductos
de conflic10 armado, se rescataban para la Nación inmensas extensiones
de tierra productiva, a ln par que se eliminaba defmi1ivamente el pillaje
y la destrucción causadas por las constantes incursiones de los indios.
En este sentido se ha sc1~alado que 'entre 1820 y 1870 los indios habían
robado 11 millones de bovinos, Z millones de caballos. Z millones de ovtjas,
ma1ado 50.000 personas, destruido 3.000 casas y robado bienes por valor de
20.000.000 de pesos' ... 'en términos económico, el control indigcna del sur
de la provincia de Buenos Aires y del oeste y norte de Santa Fe, significaba

1 Una pnmtra V<"~ión de cs1c capi1ulo se publicó bajo el titulo de ·Ganadcria y cm1>rcsarios
11'.ªº~ dr la Araucania, 1900-1960- en Rr11is111 lfis1oria. ln.sti1uto d<" Historia. l'onti-
f1oa Un1vt"l'l'idad Ca1ólica de Chile, N• 44. vol. 11, Santiago, 2011, pp. )69-400.

111
Chile. 1Jrta rrouomÍll regionalt•u e/.)igloXX

la preservación de una forma primitiva de producción y la absorción de


rxcedc111cs de producción primitivos hacia Chi1c·-i,

A este tráfico se sumó la impo rtancia que adquirió la crianza de ganado


lana r. clave para la industria textil practicada por la población indígena y
que convinió al poncho en uno de los productos de exportación más im-
portante hasta med iados del siglo XIX.
Esa ganadería fue la que más se resintió con la llegada del Estado. Como
se sabe, su ocupación se inspiró en la necesidad de incorporar nuevas tie-
rras para mantener un modelo exportador sustentado en una agricultura
orientada a la producción de cereales. postergando a Ja ganaderia. Esta no
desapareció completamente, pero fue largamente superada por la primera
y la actividad forestal, muy importante esia ultima por la demanda de los
emergentes mercados regional y nacional en momentos en que las obras
públicas y el proceso de urbanización que vive Chile, convirtieron la ma-
dera en un producto de primera necesidad.

l. LAS ACTIVIDADES AGROGANADERAS EN LA ARAUCANiA

Diversos escudios publicados en los últimos años han puesto de relieve las
dificultades que tuvieron las actividades agroganaderas en Chile durante
el siglo XX. Aunque la mayoría se ha referido a la agricultura. se podría
afirmar que los mismos problemas que afecraron a esta gravitaron también
sobre la ganadería. Estos problemas fueron de distinta indole y naturaleza.
Algunos auto res sost ienen que la calidad de los precios, el desgaste de la
tierra por efectos de la erosión, sumado a los problemas del transporte,
frenaron su prog reso. Otros, ponen el énfasis en la tenencia de la tierra,
caracterizada por una modalidad c¡uc dejó en muy pocas manos la mayor
parte de las tierras, cuya explotación no se pudo hacer de manera intensiva
e incorpora ndo tecnología. También se ha llamado Ja atención sobre los
efectos negativos que tuvieron algunos acontecimientos internacionales

2 Osear E. Corn\Jlil. Ezequiel Gallo y Alfredo A. O'ConntU. ·cap. 11. La generación del 80
y su proye<:lo; antecedentes y consttuem:ias·. En Torruato di TC"lla, Gino Gcnnani. Jorge
Graciarcna y colaboradores. Ar9e11tiua. socie1lad de mas1u. Eudcba, Buenos Aires, J•
('dkión. 1971 (I • t•dición 1%5), pp. 18-58. Como futnlt' dC' ref<"rentia l'Stos autores ci1an
a Jl.S. l'erns, /Jrl111iit 1111d Argr111i1l/l iu 1/1e 11i11elllernrll ttntun•, At. llicClartndon l'rcss.
Oxford. l'lGO). Urw 11rimcrn versión de este Capllulo se publicó. bajo el titulo de ·oana-
dcria y l'm1ncsarios ganaderos de la Araucanla. 1900-1960" tn Re1•1s1a llistoria, N• 44,
vol. 22. l'omiflda Universidad Católica de Cbilr. Sanuago. 2011.

11 2
Jorg~ Pinto Rodrigucz

cnlrc los cuales se mencionan la crisis del 29 y la Segunda Guerra Mu ndial.


Por Ultimo. se ha se1)alado que las politicas centralislas del Es1ado 1>ostcr-
garon al agro en beneficio del modelo industria l que se impone a partir de
los años 30. modelo que lrnbria exigido baj os precios para los alimentos
con el fin de ampliar hi capacidad de consumo de la población chilena1 •
Roberto Santana ha matizado esta apreciación al plantear que la agroga-
naderia chilena progresó en momentos de ".liberalización económica" y se
estancó en épocas de .. proteccio nismo económico", tendencia que habría
imperado entre 1930 y 1960, justame nte cua ndo se impone el modelo de
industrialización por sustitución de importaciones {151) 4 •
En atención a las expectativas generadas en la Araucania en las prime-
ras décadas del siglo pas<ido, este esta ncamiento habria sido inesperado.
Eduardo Poiricr ser)alaba, en 19 10 , que la agricultura y la industria gana-
dera se encontraban en cond icio nes basta nte prósperas, panicularmcnte en
el sur. la región más apropiada pa ra la crianza de vacunos y ovejas~. Sin
embargo. en su libro ya citado, Fabián Almonacid recordaba los plantea-
mientos de George McBride, uno de los mejores conocedores de la agricul-
tura chilena de comienzos del siglo XX, quien pensaba que el sur era una
promesa y que en la Frontera todo estaba po r hacerse. Del mismo modo,
Adolfo Matthei llamaba la alención, en la década del 30, sobre el a lto grado
de mecanización de la agricult ura sure1)a, au nque no dejó de reconocer c¡ue
la polilita centralista del Estado terminaria por generar serias d if1cultadcs6 •
Sin embargo. en la práctica las actividades agroganaderas no progresaron,
generando en la región una serie de problemas de dificil solución. La com-
petencia de productos importados y la reiterada sensación de los agriculto-
res del sur que el Estado no los apoyaba. provocó un cieno desaliento que
pudo incidir en la marcha de los negocios agrícolas. Por último. el conílicto
Estado-Pueblo Mapuche generó u n ambiente de hostilidad y desconfianza
c1ue reforzó esa sensación pesimista que se o rig inó en la política del Estado
hacia la agricultura.
J R«lt-mtmtntc Fabh'an Almonncid hn ofrecido una inlcl't'Sante sintois del estado de la
awicultura ~lonal en l·I primer c:iph ulo de su libro Ui agriru/1ura chilena disrrimiumltt
(1910-1960).
4 Robrno San1ana. Agrir11/111ra rl1i/r1w ru 1•/ siglo XX: ro111r.r1os, m:rom yC"sporios ogn'ro-
üu. Vtur 1ambi~n In rcseil:i qut t•scribió de esta obm Claudio Roblts rn fs¡)(lrio Rt•gio-
ul., Vol. 2. No 4, Universidnd tlt• los lagos, Osomo. 2001. pp. 150-151.
S Ed1,1.1rdo Poiritr. Chilr r11 1910, p¡>. J72-J?J.
6 Amboi. autores rilados 11or F:ihián Alrn01mrid. La agrirulruro rhilma disrrimiuodn, pp.
>6-JO.

\\ )
Chik, 11ua 1•<·011omfo rrgio1111/ err 1•/ siglo >.X

En el caso específico de la ganaderia. otro estudio reciente insinuó que


el co mportamien to del mercado 1ampoco contribuyó a su expansión. Estre-
cho. con una capacidad de demanda reducida y sin las cadenas agroa limcn-
iarias que surge n por los a!los 80 y que favorecieron lo que Thomas Urban
ha ll amado la "industrialización de la agricultura" 1 • la ganadería no derivó
en una industria asociada. que recién en los últimos años ha alcanzado una
cierta dimensió n. Ya en 1945. Sergio Vergara. llamaba la atención sob re
este hecho. destacando las limitaciones del mercado naciona l para nuestra
agricultura y ganadería. Comparando la siwación de Chile con Argentina.
Vcrgara sefla laba c¡ue mientras el pais vecino debia alimentar y vestir a IS
millo nes de ha bit<intes. Chi le apenas contaba con S millones. Argentina,
conclu ia este autor, "posee un privilegio de valor ina¡>rcciablc dentro de la
Economía conte mporá nea. que ti ende a Ja industrialización: el de la diver-
sidad de sus materias primas agrícolas y minerasM'·
Todos estos factores impidieron que la ganadería y su empresariado se
desarrollaran en pleni tud. No hubo modernización. ni diversificación. La
engo rda se convirtió en una de las actividades principales y las ferias de
animales. donde se vendía ganado en pie para los mataderos de Santiago
y otras ciudades, fueron el nervio de la act ividad. Salvo raras excepciones,
vincul íldas a a lgunos empresarios innovadores o pequeños emprendedores
que se dedicaron a la crianza de cerdos para la fabricació n de cecinas o de
vacunos 1>ara surtir de leche al mercado local. la ganaderia se desenvolvió
en condiciones que ¡>0driamos calificar de precarias y como un apCndice de
la agricultura. Hacia 1935 los agricultores concentraban el 60% del ganado
vacu no existente en el pais. cifra que confi rma el carácter co m1>lem entario
que tuvo la ganadería respecto de la agricultura' .
En su co njunto. la ganaderia parece haberse mantenido en Chile en
un nivel c¡ut contrasta con otros rubros que tendía n al crecimient o. Si
nos atenemos a la s cifras del ganado vacuno. podemos apreciar c¡ue entre
1910 y 1935 este no se expandió de manera significativa. Su crecimiento
fue miis bien len to si tenemos en cuenta el solo aumento ele la pobl ación
chilena y, evemua lmente, la ampliación del mercado interno en términos
de consumo de carne y productos derivad os del ganado.
7 Mario Góme! Olivare:.. · 1:1 estado de la agrirnhur.ti chikna y :.us cransformariont'S y
modunizació11".
8 Sngio Vcrgam. /Jrn11kuc/11 o rrr11¡1t"rot"i611 . Chile"" la t.'flf'nlt:l)ada. p. 7S.
9 Oirt'cclón Gcncml de btndls1lca. Amrnno f .midu11C"O de C'lulr, año 191,1. Vol. 111, 1936.
llmodurrión,p.XVlll.

114
Jorge Pinto Rodríguez

-
1910
1911
191'
1
Cuadro N l. Eicistencia de ganado vacuno en Chile, 1910-1935
Toialdcvuuno~

lGJS.HO
1&40.322
->--- '""~
""º
191l 2.083.097 121'
1.989620
1915 1.943.954 118.J

1916 n•J
1911 2029942 12•1
1918 2225.323 1361
1919 2153.141
1912
1915
·~ - 1905538
1918.433 117J
,,,. 2.387.940 102
19J5 2.462-130
~~~~~~~--'-~~~~~~~~~-'

Ful.'nlc: Dimción Gcrll'ral de Estadísticas, Anuario rsradistico dr Chile, Allo 1914, volumen
111. p 60.

Como se aprecia en el cuadro <1n!erior, salvo el aumenlo que se observa


l'n 1930 y 1935, en los aiios anteriores la masa de vacunos se mantuvo
con escasas modificaciones. De todas maneras. e n la fase expa nsiva de la
economía regional de la primera parte del sig lo XX ( 1900- 1930}. la ganadcria
mantuvo en la zona una cierta relevancia. Esta época correspondió a un
¡>l'riodo de fuertes alzas en el precio del ganado 10• provocado en pa rte por
d aumento de la dema nda interna y los intentos de cerrar el trá fico que
provenia de Argentina. Sabemos que las mov ilizaciones sociales que se
desataron en Santiago en el mes de octubre de 1905 y que provocaron
inquietud en circulas de la clase acomodada. tuvieron su origen en el alza
del precio de la carne, originado por los intentos de impedir el ingreso
de ganado argen1ino 11 • Este aumento de los precios debió estimular Ja
actividad ganadera en la Arauca nia, cuya masa alcanzó en 1917 las cifras
<1ue se indican en el Cuadro N° 2.

10 Amold &ul.'r. La Sodrt/111/ Hura/ Clrilr1111, p. 12.


11 Eslo-\ intentos~ matcrlallzaron en los impuestos que se trató de aplicar al ganado pro-
""nl('flll.' de Argrmlne de!>dc 1888. Sobre la suene de estos impurs1os y sus rfrrtos ('11 la
,:<lnWm rhikna vt'asc l.uis Correa Vt'rgara. Agrku/111m CJ1ikno. pp. 14S- IS2.

11 5
Chi/(', 1rn n rco11omin rryio1111/ t·u r/ siglo XX

Fuente: Anuario Esuulisfico 111' lo Rrp li bliro dr Chilr. Agricu/turo, Vo l. Vil. 19 16- 19 17, 11. 104.

En el caso de Jos vacunos, Mall eco y Cautín fomiaban parte del grupo
de \O provincias c¡ue superaban las cien mil cabezas. Este grupo era enca-
bezado por Ua nquih uc co n 208 mil anima\cs, seguido de Valdivia con 183
mil. Colchagu a con 179 mil. Santiago con 165 mil y Talca, Curicó, Linares,
Bio Bio, Ma!leco y Ca utin co n cifras ligeramente superiores a las cien mil
cabezas. Con relació n a los ovejunos, Magallanes encabeza ba Ja lista co n
una cifra inalca nza ble para las restantes provincias: 1.865.476 cabezas. A
enorme dista ncia estaba el grupo al que se podria incluir Caut-ín, con una
masa de 150 a 200 mil an ima les. Malleco estaba un poco m<is atrás. pero
con una ca nt idad de cierto peso en el pais. La producción de lana de ambas
provincias era tam bién interesante, como asimismo su producción lechera.
aunc¡uc esta última esta ba mas lejos de Ja producción de las provincias en
las cuales la indu stria lechera habia alcanzado un mayor dcsarrollo u. Por
aquel los allos se rcco nocia que esta tenia en la crianza de ganado una de
sus principales riq uezas u. Datos de los ai'los siguientes, demuestra n que
hasta 1930 la ganadería en Malleco y Cautin no perdió importancia, au-
mentando incl uso su participación en las cifras nacionales 1• .
A comie nzos de la década del 20 cada pueblo de la Frontera tenia su
Feria de Gana do, donde se transaban los anim ales c¡ue luego se enviaban
a los centros de consumo. En 1921 una sol a compa1iia. la Sociedad de Fe-
ria s del Sur, controlaba las de Temuco, Lauta ro. Lo ncoche y Carahuc 1 ~ . Al
margen de estas ferias, hubo empresarios que transfo rmaron la ganadcria
en uno de sus pri ncipa les rubros. Uno de ell os. Ju a n Sc hleyer, poseía en
1920 los fundos Santa Ana en Freire, El Sue ño en Yillarrica, Chacamo
y Las Pradcrns en Ranquilco y Mon cul en Puerto Saavedra, en todos los
12 Di u·cción General dc Estad istica. A1ruono fsfadrstko dr lo Rrpub/iro dr Cllilr. J\gricu/-
11m 1,Vol. Vil, 1916- 19 17. 11. 104.
ll Eduard o l'oirin. Clr i/rr1r 19 10, p. 478.
14 Vt'-asc. por ejemplo. los Amrnrias Es1ad1stlcos dr bl Rrpublrco dr Clu/c de los anos si-
guic111c~ prqinrndos 11o r la Di rttdón Gcntral de Esudut1ni

IS Alb<" l'1 0 Márqucz. J.ibro /u lrrirociona/ Sud·AmrnC'alf.O. p. 679

11 6
Jorgl! Pinto Rodriguez

cuales tenia criaderos ele anima les finos y razas lecheras 1•. También des-
tacan Ouhaldc y Com1>a ñia. sucesores de Duhart Hermanos, duer) os del
criadero Esperanza en Puerto Saavcdra. La Compañia se había instalado
en 1908. convirtiendo a su criadero e n uno de los más importantes de la
zona y del pais. Importaba n de Ing laterra toros de fama mundial como
el MLink.sf1el Champion .., lo que les permitió logra r numerosos premios
y varios champions en d iversas exposiciones de animales. SegU.n datos
que aporta la fuente que esta mos u tiliza ndo, en los fundos Esperanza,
NchuemU.e y Tranapuente engordaba n de 4 a 5 mil animales vacunos e
igual can1idad de lanares cada año 17 • La masa ganadera de esa zona fue,
seguramente, la que convi rt ió a la Feria de .. Bella VistaM de Nueva Impe-
rial en una de las más imponantes de la Araucania 18•
Hacia 1920 se reconocía que Ja ganadería era una de las principales
fucnie de ric¡ueza en la región. "Sus campos. se decía en una Guia
Comertial de 1919. por la fertilidad y cl ima, se pres1an en fonna admirable
para su desarrollo. siendo la mejor prueba de nuestro aserto, la existencia
de numerosos criaderos establecidos en diferentes puntos desde larga
da1aM19• Sin embargo, en esa misma Guia se reconocia que una riqueza
tan íonnidable no habia sido c;1paz de impulsar la industria lechera en los
rénninos esperados. Malleco y Cautin producían una cantidad muy inferior
a 01ras provincias en las cuales las condiciones no eran tan óptimas1º.
Cinco años más tarde, en 1925, El Diario Austro/ de Temuco lamentaba
las políticas del Estado con respecto a la ganaderia y la falta de apoyo
para esta ac1ividad. En resumen, clamaba por una protección aduanera
c1ue favoreciera al ganado naciona l, rn~ditos. estudios sobre los recursos
forrajeros y garantias para la inversión en una actividad que mereci<1
la atención del gobiernou. Sin embargo, no se puede desconocer que la
ganaderia seguia siendo una de las principa les fuen1es de riqueza de la
región. Por esta razón. Ja feria ganadera de Temuco fue una de las más

16 ft1,_, p.684.
17 /Jt'Jfl. pp. 692·694.
18 Ídt'Jfl.68!..
19 Cutos G;il'll' y Julio Landa. Guia G(•urrnl. Cmucrcia/, /111lus1rial y Agnrol11 dr la l'ro11/11ria
dr(1111t111.p.2 12.
20 /d,_,p_25].
11 ·u rnt'1T\anlt distr1aclón sobre ci proble:ma gnn3dcro y agricultura tn gtncrnl hecha
por cl Sl'tlor Dim1or General <le: los Servicios Agrkolas Don Fr:mdsro Rojas 1lmll'rus".
El Dtano A u.s ira/ de Tcmuro, N• 3.365, 10 de agosco de 1925. p. J.

117
Ch1lt'. uun t•ro11<H11Ífl r1·g/ou11/ e" d siglo X.\

importa ntes del ¡mis. Después de las de Santiago y Chillán, la de Tcmuco


era. en 1928, la de mayor actividad. especialmente por la venta de vacunos.

Cuadro N• 3. Movimiento de ferias de animales en algunas ciudades. marzo de 1928

!»--•..,.

Fuente: Oin•cción General de fatadbtica. Es111disrica Chikua, N• J. ma rzo de 1928, 11. ·15

La actividad ganadera impactaba también a la agricultura, pues las tie-


rras que se dedicaban a la producción de talaje no eran pocas. Asi mismo.
el alto número de ovinos da cuenta de la prolongación de Ja actividad textil
pract icada por los mapuches, que hizo famosos a los ponchos araucanos
en todo el Cono Sur. Por último. la presencia de porcinos se explica por
una industria que, aunque no alcanzó nunca una dimensión com1>arable a
la que adquirió e n ot ras provincias del sur. logró alguna relevancia en la
zona : la fabric<ició n de cecinas y embutidos para el consumo local. Hubo
algunos empresarios que se dedicaron a la engorda, compra y venta ele
cerdos, estimulados por este tipo de fábricas. Entre los más impona111es, a
comienzos del siglo XX . tendríamos que cirar a Alvaro Carril. cuya Bodega
Agricola de Tenmco además de vender frutos del país, cueros. lana. crin y
cera. anunciaba engorda y compra-venta de cerdos. lo mismo que ocurría
con la tienda y almacén de Pedro Pércz. ubicado en Quepc, que ofrecía
compra-ve nta de cerdos al por mayor y menor-1-1 • La zona de Freirc, en el
extremo sur de la región. también acogió a una serie de empresarios me-
nores q ue se dl.'dicaron a ta crianza de cerdos para surtir a las fábricas de
cecinas localesu. Eslas se ubicaban a lo largo y ancho de !Oda la Frontl.'ra,
aunque las de Temuco fueron las mti~ imponantcs. De esa época un tipo
modelo fue la de don Guillermo Schaefer. derivacl:i de la antigua Fábrica

22 [)kgo Ara nd:1. A1111t1rio Comrrria/ /hspo110-Cltrl"'o, olla 191<f - 19l5, p11. 2S9 y 267.
2l José Moral\'~ Kodrlguez. l·uudoriórr dr ffl."1rt:

11 8
Jorg" Pinto Rodríguez

McnLel. una dr las 1>ri meras que se instaló en la ciudad. En 1925 elaboraba
toda closf dr cecinas, ta nto para el consumo local como para su exporta-
ción. U1ilizaba modernas maquinarias, calefaccio nadas a vapor. quC' le pcr-
mitla garanlizar la calidad de sus productos. Vendía al por mayor y menor,
sl'gtin publicirnba su avisajc, "pa ra los gus tos más exigcmes-14•
El Alb11m-G11ía His1órico del Cinc11e111e11ario de Temuco, publicado en
193 1. aporta otros antecedentes sobre la g anaderia que muestran s us po-
tencialidades. pl'ro tambiCn sus debilidades. En primer lugar. se practicaba
en toda la región, 1anto en C<iutin como en Mallcco. pero nunca igualando
a la agricuhura y a la act ividad fo restal. En segundo lugar. casi siempre fue
un complemento de la primera, en retazos menos f~n il cs o menos apropia-
dos para el cultivo del trigo, la <lvena y a lgunas legumbres. Por Ultimo. sal-
vo muy raras excepciones, no esti muló una indus tria asociada. sobre todo
rn el caso del ga nado vacuno. Oc este modo, la ausencia de una industria
lechera terminó convirt iendo a la Arauca nía en una zona de engorda de
animales que sr expo rtaban a los centros de consu mo de carne o de crianza
con miras a desarrollar. en éHJuellas zonas, la ind us tria lechera.
Un caso tipico fue el de Pablo Ruedi, exitoso empresario de Cu racautín.
Su actividad principal era la molinera, que lo vinculó estrechamente a la
agricultura y a la producción de energ ía eléctrica. Tenía a lmacen en el ¡m c-
blo y en algunas <k sus haciendas destinaba parte de sus 1ierras a la crianza
y engorda de ganado. Disponía de una lechcria y fábrica de queso. pero
ninguna de las dos alcanzó el volumen c¡ue tuv ieron sus actividades v in-
culadas a la agricultura. producción de ha rinas y elaboración de ma derasi~.
En la zona de Freire tuvieron cierta notoriedad los criaderos de don
Juan Schlcyer y don Alfredo Rcichcrt. los que. hacia 1930. arrasaron con
los premios de la Exposición de Osorno. Sin embargo, se trataba solo ele
una actividad reducida a la producció n ele to ros de raza que se vendían en
el s ur. En la misma zona. don Héctor Ang uita tenia un criadero dC' caballos
y animales exóticos {pavos reales, cisnes, jabalies, ciervos. guanacos, etc.)
que le daban al lugar una importa ncia t uristica y. solo iangencial mentc,
ganadera· . El Fundo Santa Rosa, de do n José Manriquez. ubicado en Pi-
llanltlbun también dest inaba parte de sus tierras a la crianza de vacunos

H liapmit.1 y li1o¡¡:rana Univl·r..o. Gufo U11i1•rrso 1k In Rtpúb/ico dt Cliilt, p. 1601.


J.., fnrundo Pm10 St-pUlvl'da. fl Álli1mr·G11í11 llis1órito drl Cinnmumario dt Trmuro, µ. 330.
J.6 ''""-P.J)7

11 9
Chilt', u1111 rrouo111fo f(•gio1111/t',, dsigloX::\

y lanares, pero siempre como complemento a la ac1iviclad agricolau . Juan


Harcha tenia en Pi1rufquén un criadero de ovejuno y en Perc¡ucnco exislia
u na Quinta Granja Modelo de Nitanor Martincz con una secció n especial
para la crianza de conejos y chinchillas. valiosos por su piel, pero sin lograr
u n mayor dcsa rrollo 28•
De iodos estos empresarios. el caso más iluslrativo es el de don Juan
Schleycr, inmigrante alermin nacido en Hamburgo en 1840 y residente en
Chile desde 1878. De acuerdo a las noticias que tenemos de él, se instaló pri-
mero en Chitlán. donde puso almacén. una fübrica de cerveza y una vii'la que
le permititi fobricar mostos que se vendian en Ja zona. Hacia 1884 remató en
Sam iago ocho fundos ubicados entre Frcirc y Carahue. a llrccios muy bajos,
y a los cuales se trasladó al poco tiempo. dejando en Chillá n a un hermano
a cargo de sus negocios. Fue uno de los fundadores de Freire, activo i11111ul-
sor del trazado ferroviario al sur de Temuco. ho mbre público y empresario
de múltiples actividades. Inicialmente puso una fábrica de madera. luego se
dedicó a la crianza de caballos y ganado vacuno. Más larde incursionó en la
lccheria, fabricació n de quesos y mantequillas. Ya en 19 12 figuraba a cargo
de la Compai'lía Juan Schlcycr y Cia. con fábrica y elaboración de maderas y
cajoneria, propiedad de fu ndos. c.xplolación agricola y crianza de animales
fmos y razas lcchcras1'. Diez afias más larde, seguía regislrándosc como pro-
11ietario de aserraderos y una fábrica deslinada a la elaboración de maderas
en Frc.ire, duei'lo de cinco fundos, uno en Freirc. otro en Villarrica. dos en
Ranquilco y un quinto en Pueno Saavedra y propietario de un criadero de
animales finos y razas lecheras de la mejor calidad)(!.
Entre 19 19 y 1921 fue el primer alcalde de la comuna y a su muerte,
ocurrida en 1925, quedó su hijo Carlos a cargo de la empresa familiar. Este
siguió la linea del padre, actuando en los negocios y la política. tal como
su nieto Osear, reconocido empresario de Villarrica. regidor. alcalde de la
comuna, inlendentc de Cautin y diputado en Ja Meada del 70. La combi-
nació n de diversos negocios (comercio. agricultura. actividad foresl31 y
ganadería) con 1;1 política y una evideme tendencia a modernizar sus acti-
v idades económicas, te dieron muy buenos resultados11 • M:is recientemente
27 fi/fm,p. 367.
28 fllrm. PI'· 38<1 y JBB.
29 Empresa J'r;1m:o·Chlil'na. Vrn1115 romrl'"t'i11/ t'hilt'no. 1911·1911, p.l l H .
JO Alhl•rto M~n1uez. Ubro /111t'n111r io1111/ Sud· A111t'nm110. p. 68'4
31 Jostl Moralrs ~odrlguez. f1rnd11C'fdn dt Frt'irt. Vhst" 1amb1tn la brrvt nota prepa rada pm
Marro A. lkyes Coca. ~vino 'l.os Coligil..s'; J uan Schlc,n e ·. t n Worio lo Dbr-11sió11 dr

120
Jorg" Pinto Rodrigut'Z

dt'scendicn1cs de los Schlcyer se un iero n a una de las empresas lácteas mtls


im1>ortantt del país y del mundo, SURLAT, prologando una actividad que
se Iniciara a comienzos del siglo xx u. El caso de esta familia fue. de todas
maneras. poco corriente en la regió n.
Vic1oria y Vilcún íucron zonas que se destacaban por sus potenciali-
dades ganaderas, pero sin otro provecho que la crianza y e ngorda para un
consumo muy reducido. La tracción animal derivó en una mayor a tención
a los bueyes. aunque sin mayor proyección. En Ja misma zona. más cerca
de Cht'rqucnco, el íundo del mismo no mbre de propiedad de Carlos Keller
tenla una lcchcria y f:lb rica de mantequilla que enviaba su producción a
Temuco para su comercialización en la capital de la Fronteran. No 1enemos
no1icias de un desarrollo posterior de esta industria ; sin embargo. parece
no habtl"S(' prolongado en el tiempo. Más al interior. jumo a la linea íé-
rn:a que conectaba Cajón con el 1>oblado de Llaima, los fundos Valdivia
y Victoria de propiedad de don Santiago Poo Lager, disponían de potreros
· magnfflcamerlle cercados, abunda ntes pastos y aguadas; crianzas y en-
gordas· que daban "a la zona un aspecto impregnado de actividades que le
significaban progreso y aporte especial en su vida económica·1 • .
La ganadería tampoco im¡mlsó la industria del cuero. Hubo fábricas de
calzado y un intento, a ímcs de la década del 40. por ubicar pobladores
al none de Carahue con el propósito de explotar el tanino. producto muy
importante para el procesamiento del cuero; sin embargo. esta iniciativa no
prosperó. Los testimonios que estamos utilizando dejan la impresión que
en la Fron1cra se acentuó la diíerencia que se IHOdujo entre la agricultura
y la ganaderia en térmi nos de los resultados globa les de ambas ac1iviclades.
Aunque a comienzos de siglo, las exportaciones de productos animales
Igualaban o superaban ligeramente las ag ricolas. más adelante. ocurrió lo
conlrario·". SegUn Carl Hudcczck esta última nunca estuvo a la altura de la
primera. generando menos riqueza al país.

ChdU.n. 29 dt O<'tubrc de 2010.


J2 Agradat'O l:Sla informadón al wofrsor Jaime Flol\"S, co-mv1:S1igador dtl proyec10 Fon-
d«)'1 "Empinarlos de la Amutílnfa. 1900- 1960"'.

).1
...
JJ fnn&Ddo Pmto Srpülv<"da. El Album-Guia Wstdrit:o drl CinC"utnrtnorio de Tcm11ro. 11.

t.k...p..'416.
J!i En 1912. potrjtmplo, l:i~ tx portadonc~ dnivadasdc la ga nodcria akanu.ron $20.769.760
m ~ <k 18 ptniqutS; mientra~ las cxponacioncs agrlrolas ~ t'lt'Vllron a $ 19.8:'.l5.7ú:'.l.
VtawOfK"tn& Ct"ntral dc Esrntl!stka. Siuopsis 1;·swdrs1iro dt" la Rt"p11b/1n1 dr C/1ilr 1912,
p..91.

121
CJ11k, uua 1·ro11omill rl'gimwl r u rl .siglo XX

Cuadro N• 4. Valor dr los produrtos agroptcuarios rn Chilt, 1925-1949


(tn miltontsdt prsos)
~Produetión 194'·1949

~·e-ola
Ganadera
=t1u.-1
--~-
l' urnte: Carl lh1tl1'<·zl'k. /:'rnnomfo Clliltnn. p. )6.

De acuerdo a l autor que estamos citando. la ga naderia se fue quedando


paul;nim1mcme rezagada. :i pesar que la mayor parte de los sucios agrieolas
de Chile cnrn apropiados para esrn aclividad. al pu1110 de poder decirse
que Ch ite dcbia ser u n pélis ganadero16• Las cifras demuestran que él 1>anir
del ailo 19 19 se produce un estancamiento en Jos vacunos. hecho que se
ext iende a 01ros rul1ros a partir de los arlas 30. tal como lo demues!rn el
cuadro N" 5.

Cuadro N• 5. Evolución de la ganadería en Chile, 1910-1954 (C'n milrs)


MM Vacunos Porcinos º"~ Cabra~

1919 2.163 ,..,, ...


206

1930 2.388
'" ""
"' ~.H9


2546

Fucmc: Carl llutlcczck. E1"0110mfo C/li/1"1111. p. 45.


"""
En túrni nos rmis cspecificos. los valores de la producción ganadera
de las provi ncitis ele Malleco y Cautin. entre 1935 y 1945 sugieren (¡uc
esta ac1ividad consc1vó el peso que tenia en la cconomia regional.
con variaciones menores en las dos provincias. pero sin un desarrollo
propiamen1e tal.

JG Carl lludt•t•tt'k. f:nmo111Í/I ('/1iff11n. p. )7.

122
Jorgt' Pin10 Rod rlgucz

Cuadro N 6. Productlón ganadera de Malleto y Cautrn con n~lac:ión a la producción


agrol><{'uaria total de ambas provincias, 1935-1945 (en miles de pesos)

....
l~JS/lti

1916/JI
1~)1fll

Mll/l')

l·utntc: 01rttt'lón Gtncrnl dr Fsrndb tk a, E~imli~rir-11 Clrilt1ia. dícirmbf"f' 1945, N• 12, Ai)o
XVIII, p. S9S.

La situación no íue muy dili:n::ntc en la provincia de Osomo. mas lipi-


camcnle ganadtm. En esta, el aporte de la ga nadería se aproximó al 25%,
\in 'iUpemr durante lodo el período a la agricultura. hecho que ocurre tam-
bit.'n en Uanquihuc, do nde la agricultura siempre mantuvo un peso mayor.
Solo Ayst.'n hizo descansar su eco nomía en la ganadería. Alli. casi el 500/o
de los n:C'Ursos agropecuarios provenían del ganado11•
La imagen <k un pa ls ga nadero, contrasla así con las cifras anteriores,
aün en las regiones donde esta actividad pudo alcanzar un desenvolvi-
miento mayor. Algunas fücntt•s dejan la impresión que el ganado quedó
rxpucs10 a cienos focto n::s que lo complicaron. entre los cuales se men-
ciona la f1cbn: artosa. En un informe de 1939 se señalaba que en el sur,
abundan!(' en paslos y condiciones favorables para la ganadería, l:i fiebre
arto~ -ha die¿mado el ganado debido al dd1cicnte estado sanirnrio"Je.
En 1946 la So<:iedad de Fome nto Agrícola de Tcmuco lla mó la atcn-
('fón sobrt este hecho, comunicando a las autoridades de Sa111iago l¡uc
disposicion~ rninistcrialts recientes sobre medidas de Sanidad pecuaria
tcnlan a la ganadcria t'n crisis cll' vacu nas. por lo que era ncresario íacilitar

·-
JI Dtrttrion (i(-nl'fal de Ls1adh1kn. faf111/ís1irn Chilr-n11, dir-irmbf"f' 19-IS. N 12. Afio XVIII.

J8 R.tfKI \ttilaft'. "Industria~ Agro¡iccunrins-. En Dirección Gt'ncrnl dt' Estadistica. Esr1111ís-


''" Ot1koi4. Atio \11, N• 12. 1939, p. 557.

123
Cln/t', uu11 rro110 111i11 rrgio1111 / t'll rl siglo l X

su fabricación en el pafs o impo n arlas cu ando fuera necesario " . En esa


oponunidad los ganaderos de Cautin estaban preocupados po r una peste
porci na que amenazaba a sus an imales y. aunque el gobierno rcs1>0ndió
sci\alando que !ornaría medidas. documentos pos1eriores sugieren que la
seguridad sanitaria no sicnq>re estuvo presente en el sur.
Si bien estos problemas a fectaban a la ganadcria, esta mantuvo una
cicna relevancia en el plano del ganado en pie que se rema taba en la:,
ícrias de animales. tal como se puede a preciar en el cuadro sigu iente.

Cuadro N• 7. Cantidad de animales rematados en f"ias en Chile, 1939


PrO'o"•nc11s

koocagua
Val¡»rai!>O
Vacunos
6965
Caballartt

"'
1.894
Mula•M C>.t-1u"O'l

'"
f'olc•~

..
Cabrl~
-
To!JI

1958

"' 9271
"' "' -- 17.539

S..ntoago

~s
208.4 78 261S '32988
'"'"' 3208 754 269

Colchagua
24 820
"'
2 182
29341

,.,, "'
20 680 3.152 27403

Curocó 27.48a 3.006 110 2258 71252


Ta1ca 2.948 116'3 JS 39251

Maule
l•niltl 2036
"
..,, "' 2177~-
Ñubte
Conctpc1ón
Atauco
28.798

18.187
2.293
4.094

"'
•383
12.056
"
3.027 ... 33.S30

""
B•oBro
Mallt:ta
Cau11n
16.096
38-488
241 6

"'
JO JO
·-' - ....""
19427

Valdovia
60.830 3.626 5289
'""
Uanq1,11huc
58.564
19.546
"' 1
1365

130
&3200
20 452
t().(2)7
TOTAl 585.225
""' 718 7 1287775

Como se puede observar en el cuadro N'· 7. la prov incia de Caut in


ocupaba el segundo lugar. mient ras Malleco se empinó al cuar10. Es10
demuestra la impor1ancia c¡uc 1c11fa la ganadería. aunque también su-
gicrt•, corno sciia1<1111os antes. su mayor debilidad. No tcncmo::. la cifra de
10do el g;mado existente en la regió n: sin embargo. del 1o tal de cabezas

J9 Tr lrgranrn del JU tk j ulio dl' 19'16. 1:n Mr mono dr Is Sonnlod dr f·omr nto Agrrroln dr
Tr mr1ro rorrn¡w111lir1tlr 11/ 0 110 1945· 1946. p. 6~

124
Jorge Pinto Rodrigucz

rcma1adas se: puede in fl•rir que 1<1 mayor ¡J<1ne se transaba en las ferias
como ((anado en l)ic que se fae naba para la Vl'nta de carne y 01ros deri-
vados dc:I ganado en Ja región y en las regiones vecinas. aUn en Sa ntiago,
hacia donde era trasponado para ser rematado de nuevo en la feria de la
capi1al. Como hemos venido señalando. nuestra región era una zona de
engorda de ganado que no logró desarrollar una industria derivada que
pcrmilicra aprovechar mejor su riqueza ga nadera. A la larga. la Arau-
canfa. se 1ransform6 en un mero exportador de ganado en pie. tal como
habla ocurrido durante la Colonia.
Si ~ examinan más detalladamente el remate de vacunos se puede
constatar. además, el carácter tradicional que mantuvo la ganaderia regional.

Cu.dro N 8. Tipos de ganado vacuno rematados en las ferias de Ma1ltt0 y Cautin en


1939

l·urn1r: llafat'I Mrllaír, · 1ndu!.1rias Agropccunrias", p. 562.

En efecto. llama la atenció n el alto mimcro de bueyes rematados en


las provincias de Mallcco y Cautin. En esta Ultima representaban el 25%
del 101al de vacunos. cifn1 c¡uc lmja al 23% en Mallcco. Se 1rataba de una
siluación que se repctia en otras provincias de alta ruralidad. que contras-
laba con Santiago. donde apenas superaba el 9%. El campo C'hileno seguia
utilizando la tracción a nimal en una época en que la modernidad aún no
~e cxtcndla hacia estas zonns.

Una panc imponantc de los novillos que se comercializaban en las


ferias!><' d('"Stinaba a Ja engorda. Este negocio era rentable si se sabia ma-
nejarlo. Como se1)ala Luis Correa Vcrgara, nuestros agricultores privilegia-
ron ti cultivo del trigo a la crianza de ganado. practicando la ganadería
solo como un complemento <1 sus actividades agrirolns'°. Comprar ganado,
cngordarto y venderlo posteriormente para el consumo de los mataderos
cm atractivo. Implicaba una cicna inversión y un relativo cuidado de la
engorda. la que habi1ualmcn1e se hada dejando a los animales sueltos en
campos no cultivados. Al poco 1iempo se recuperaba la inversión con cvi-
dcntrs ganancias. Do1'a l lilda Fcrnández, una agricultura que se improvisó

40 Lu' Cofft"a VNJara. Agrirul1ura Clli/ru11, p. 147.

125
Chr/e, rm/I rcnuomin r1•9io1rt1/ 1"t1 d uglo \ .\

como l'mpresarin l'n la década del SO debido a la mul'ne de su marido. re-


cuerda que la l'ngorda era un buen camino para formar cnpirnl. En su caso.
la Vl'nta de un terreno L' ll momentos de angus1ia económica y 3U inversión
en ga nado para la engorda, le pem1i1ió no solo superar la3 dificultades dd
momento. sino acumular los primeros recursos para invertir en la tierra.
Esia misma empresaria recuerda que las ferias de animales eran lugares
básicamente m;1sculinos, a pesar de lo cual se atrevió a involucrase en el
negocio. consciente de las utilidades que podrfa obtener. Eran verdaderos
espacio!'.. sociales en los cuales. ademas de transarse animales, se obtcnia
informació n clave para desenvolverse en las faenas del campo41 •

2. LA INDUSTRIA LECH ERA

Las limit;iciones de la ga naderia regional se pueden apreciar mejor si se


exami na la industri:i lechera. En las primeras décadas del siglo XX se trató
de impulsar su desarrollo. convencidas las autoridades que existían bue-
nas condiciones para hacerlo. La prensa. también interesada en fomentarla
promovió la instalación de una Sociedad Agronómica. bajo cuyo aus1>icio
se convocó en 1918 al Primer Congreso Nacional de Lechería. que contó
con más de 400 adherentes. Al año siguiente. Enrique Mane publicó su
libro Lccl1cria. destinado a promover Ja induslria4 J. Sin embargo, a pc!'..ar de
las óptimas condiciones que existían en la zona para estimulnr su desarro-
llo. esta se consolidó. mtls bien. en el centro dl'l pais. Salvo lo!'.. esfueri:os
desplegados en Osorno en 1942 por 72 personas vinculadns a la SAGO,
que clari:1n origen a las plantas Loncoleche de Chuyaca y Colün, que se
fundan en la Región de Los Lagos en 1949: las plaruns de Ne!'..tlé y Soprolc
se instalaron en Sa n1iago. Los gobiernos de la c'poca tampoco parecen ha-
berse interesado por el terna. ReciCn el ai'lo 1948 se intentó impulsar esta
actividad media nte el "Pla n de Fomento Lechero·, c¡ue bu::.caba aprovechar
los n:cursos de Osorno. Este Plan se proponia aumentar la producción de
leche y para esto otorgó prtstamos a los agricuhorcs con l'l fm que au-
mcntnr;rn su mas:i ganadera y elevaran la producción de leche: pero, sin
plantearse como meta generar una indu3tria diversificada. qul' sumara mtl::.

41 Lmn·vi\ta~ a Sra. ltllda f('m;lnd('t. l'crqucnrn. OC'luhn.-·no,.1C'mbrt de 2009. 1:-nlrt'Vi\lan


Jorgt· l'into y Vall•\ka Grlctrn.
42 l.uh Corrl'a Vcrl(arn. Agnr uftura Oulrt1a, pp 186-199. Coma al{n'fla alp:uno' <'On1rnm
rio,~ohrl'rl libro•.k Maurc:n PP- 479-481

126
Jorge Pinlo Rodriguc1.:

valor agregado a la materia 1>rima. Tampoco aportó demasiado para la


conslrurtión de grandes mataderos y frigoriftcos. llamando Ja atención c¡uc
nlnguna ciudad del sur los tuviera hacia 1956°.
Tanlo en Mallcco como l'll Cautin la lccheria y la producción de quesos
y mnn1equilla se practicaba n ya a comienzos de siglo. En 1910. Mallcco
producía alrededor de 1B2 mil decalitros de leche. unos 840 quintales
métricos dt' queso y 354 de mantequilla: Caut in aportaba 235 mil decalitros
de lcdn:. más de 1.032 quintales mttricos de queso y 109 de man1equilla 44 •
Estas cifras no guardaban relación con las de otras provincias que, sin
di,poncr del ganado c¡uc cxistia en la Araucania. producian mucho más.

~utnir: Drldm « btadl'>lins t lnfonnndonr<; Agrlcolas. E~roduriC'Q$ 1\gn<"Okl. 1909· J 910. p. 325.

•IJ Cut Hudtcul. f.c'onom1'n Clliltll(I, 1111. 1\8-1\9.


H fualnrina~ A9ncvla$, 1909-1910. pp. 243 y l6J.

127
Ortk, urw cco11omlll rrgio1wl t11 rl ugto \ \

Es sorprtndcnle que M<illC'Co y Cauun. provinc-ias con vocación gana-


dera solo aporlnrnn el J.5% de la producción lechera. el J.8Clb de los <1ucsos
y el J. 1% de las mantequillas: mientras Samiago alcanzaba cifras no10-
riamtn1e mayores a pesar de su escaso 1errilorio y una tradición ganadera
mucho menor. Un viajero de la Meada del 20. sc1)aló que las íaciliclades
que brindaba Chilt parn la crianza del ganado. mantenido a la intemperie.
casi sin gasto para el propietario, habia d~arrollado una activa indusuia
]("('.hera~~. Lamentablemente, esta no se extendió a la Arauc;111la. situación
que se prolongó por el reslo del siglo XX. por lo menos has1a 1960, a r)o en
que se Funda COPALCA de propiedad de la Cooperativa Agrop("('.uaria Licia.
de Temuco, que pocos arios después fue comprada por SOPROLE. desapare-
ciendo como indust ria loca 1~6 •
ScgUn el lll Censo Nacional Agrícola Ganadero. realizado en abril de
1955, a fmcs del periodo c¡ue estamos analizando. la región conservaba su
importancia como zona apta para Ja crianza y engorda de ganado.

Cuadro N• JO. Masa ganadtra dt las provincias dt: Malltco y CauUn, 1955
P1ovmc•1~ [ Bovinos ]Ovinos ~P'•l\Ol IAuqvtn•dos IEquonos
[132678 l101_m 1•3657 1 32649 169 1 11656
Cautin [340.924 1338.947 l 138164 !m lss661
Fuente: /11 Crnso N11cio11a/ Agn'co/o Gana1/rro. pp. 191·258.

Aunque no tenemos los datos para el resto del país, la can1idad ck


ganado que regist ra el cuadro a nterior dcmues1ra que se trataba de una
aclividad de relevancia en la zona. principalmente en Cautín. Sin embargo.
se repite la mis ma situación que ya antes habiamos comentado. Por tjcm-
plo, en el caso de tos bovinos. llama la a tención el a lto nUmero de bueyc~:
30.227 en Matleco (el 23%) y 72.214 en Cautin {el 2 1%). No cabe duda que
la tracción animal seguía jugando un rol impor1an1e en una economía <1ue
todavia no se modernizaba.
En el cnso de la provincia de Mallcco. !odas sus comunas tcnian 1>ar-
1icipación tn esla actividad. Las m:is imponantes eran Victoria. Traiguén,

45 lvonni: lkrliner. "Mrunml ¡mra ..-mlgranlC"i a Ch1k m 1924-


46 Un ciqll'rtO en 111 nmlcrill scnaló que un poco anies. a romícnzoi. dr Ja Meada drl SO.
exis1lan l'n C:1urln dos pln111as lndu.~1nahudo~ ck ltttw'. una rn lonrochr y otra en
Trmuro. que 11roce~11bnn rn ronjun10• ..-ntrt' J2 )' U mil In~ dt lrchr dlarl~mrn1e. Vta~
Eup:enlo llirinr1. "l.a Industria ltthtra" En 5c11u110no de lnl'l"\figo<"l6n Jobrr rl drsarrollo
drlav1m•iHri11llrCmm11,pp. 71 -71.

128
Jorge Pin10 Rodrlgu<"1

Cumcautin. Colllpulli y Lonc¡uimay, es decir, la depresión intrrmedia y cor-


dlllrrnna. En Cautin ocurria todo lo conlrario: la zo na ga nadera se extendía
dc,ck la drprt"Slón ín1crmcdia a la costa, destacando las comunas de Frcirc,
Lau1nro. Trmuco, Puerto Saavcdrn, Cuneo, Tohén y Nueva Imperial. si n
excluir la zona dr Pucó n, por donde aún 1ransi1aba ganado proveniente
de Aíl(rnuna".
Si bien la zo na conservaba un cieno car.k1cr ganadero. una vez más
trncmo\ que insistir en que no logró convenir este rubro en ti punto de
partida de una indus1ria que aprovechara este recurso natural.

Cwactro N- 11. Pn>duttión d' l'ch,, qu uos y mant<"quilla '" M;altrco y Caulin, 1910·
1955 Utcht tn htctolitro, manttquilla y qutso tn qq. m(tr>C"M)
Caulin
1910
2H8JO
""
11U81U>

"" ''"
lurntn : llJIO: Oíu:lrn1 dt' lStadls!ln1s e lnforrnado nrs Agrkolas. Es1ad1srkas Agrirolas.
1909·/IJIO. p. Jl5; y 1955: 111Ctuso 1wrio110/ Agrirola G111111dt'ro. pp. 195-266.

El cuadro antl'rio r es suf1cicnte111entc ilustrativo. Aunqu e la producción


de leche. ma111cqu illa y queso en Ca utín cxperimenló un a lza . esta no log ra
demoslrar que la r(•gión haya aprovechado estos recursos para imp ulsa r
una importante industria en el rubro, mtis aun teniendo e n cuenta que cl
mercado nacional expe rime111ó durnntc la primera mitad del siglo XX u na
eon'iidrrable am pliación.
Ya en 1919 ~e ~ci\alaba c¡ue la industria lechera no había alca nzado "el
1h."iarrollo a que la llaman la s favorabl es co11dicioncs del país~. fenó meno
c1uc ~ ob~rva ba con particu la r claridad en la Fron1cra". Es1a situación
110 "'superaría en el fu1uro. La mayorla de los autores que abordaron el
tema irrminaron concluyt nd o lJUC para los ga nadero~ de la Frontera era
mucho mas 1t'l11ablr eo1m·rd alizar el ganado en pie para los matadero~ de
la zona o Santiago, que destinarlo~ a la industri a agropecuaria. Los precios

41 '"'°ldo 'Kional dr buuH~1kn y Ct'n:m~ lll ft'11so Noc-ion11/ Agnt'Ola Cianodrro. Torno
l\, 19'!>'!>. PP. 191y258
48 C..uSotGairtry Julio l.andn. G11f11 Gr11rm/, Co'"nno/, lndu,1nol r Afn('Ol.o dt' /11 /'rol'i11 r/11
tJt fHIUl. p .J5l

129
011/r, 1111n r('Ol/Olllin rrg/01111/ rn d ~1glo .\ .\

M la leche. la mantec¡uilla y los queso'> no compl'nsaban la3 invcr.;ioncs


en comparación con 1;1-. ulilidadcs qu~ dejaba la engorda de 103 animal~.

J. EL CUARTO CONGRESO AGRÍCOLA. GANADERO. FORESTAL Y


PESQUERO DEL SUll DE ClllLE DE 1951 y LOS ESTUDIOS DE FRrrL
lllLLMANN SUÁ REZ Y EUGENIO lllRLART DE 1956

Los primeros dias de septiembre de 1951 se realizó en Temuco el Cuarto


Cong reso Agricola, Ganadero. Forestal y Pesquero del sur de Chile, convo·
cado por el Consorcio de Sociedad~ Agrícolas del Sur. al cual asistieron
numerosos agricul to res. autoridades de gobierno y representantes de la
FAO. Correspondió en este Congreso preseniar un estado de la ganadería
a Arturo Anwandtcr y Roberto Gruebler. quienes insis1it:ro11 en SU3 poten·
cialidades si u dejar de llamar la atención sobre los factores que contcnlan
su desarrollo. En varios pasajes de su informe se refirieron a la indus1ria
lechera. dcstac;mdo el bajo rendimiento de las vacas en algunos fundo3 de
la zona. Al fnrnl, lcrminaron pidiendo al gobierno una revisió n de supo·
litica ganadera. para la adopción de medidas técnicas para su fomento. Ja
creación de estaciones Ex1>erirnentales ZootCcnicas y la ampliación de los
créd itos para una actividad completa mente descapitalizada por la dcsvalo·
rización de la moneda y el lento reintegro de las inversiones~'.
En el mismo Congreso se discutió acerca de Jos planes del gobierno de
fomenta r la gaiwderia y la suerte de la industria lechera. Respt"cto de Ja
segunda, u n estudio de VETAGRO y la SAGO de Osorno, analizó la relación
del precio de la carne con el de la leche. a fm que la actividad ganadera pu·
diera orientarse "hacia la consideración mixta y C'ombinnda ele dos asprc·
tos económicos que beneficia n al paísM y concuerdan con sus condiciones
naturales"°. De este in forme se dcsprcndc que el gran problema de Ja indus·
tria lechera, y alm de la carne, se originaba en la tendencia a sacrií1car el
ganado a ntes de tiempo 1>ara su venta como carne. Si se con..,ervara. dice
el informe, hasla los 18 meses

"9 Anuro Anwnnd1er y Nobrrto Grucl>ltr. .,.nlb.ii)O d!IT 1• p:anadrria·, 1 n Conwn-io dt'
!>orkd:uk~ Agrko1:1~ ckl Sur. Cuono fongrt"IO "'n<"Ok.
'111nodero. hJTt'~tnl .\' Pt\qurro
drl ~JJrllrCllil1•, p¡1. l71-l8L
so Consorrio dr Sociedad~ Agnmlil\ dc:I !>ur. C11.ino COll¡rno •.\,~'"rola, Go"adrro, / on".Slcl/
.\' 1-bqurro rld ~llf rfr Cfult, p. 181. HTAC.RO" un.a Cof'lt.1iniuc16n nl)C'dahzada rn nu
1ric:m~·' y 111Uclvos 11am la allmrnt.1cmn amm.-1

130
Jorg«" Pinto Rodríguez

~el ~dt'lM trmcro-.qur hoy elfo se eliminan en las l(.'(.'hrriasy aumen1:\m111os


nlK"lra mn...a dr vncns~nmdm tamblfo rn S<Ai. la carnf producida por dichos
lttnt'rm. y por la!> varns de d~ccho <1uc van a los mataderos . el probltmu
dr l.i t·amt y dr la !l"C'ht' queda resucito en Chile sin la nC'C'r'Sidad dr 1rner (¡uc
rt"C'Umr al rxtrnnjrro en hu!:il'll de i,aldos pura suplir rl dHKi1 dr producción
qut nM cu~ta milo de mlllonri, de poos anm1lcs~\• .

Ac1:rca de lao;; poli1kas del gobierno relativa!:i al fomento de la ganadería


el Con¡(rt"S-0 recomendó 1amhién bajar los impuestos al ganado naciomil,
controlar la imponación de ganado extra njero y ajustar los prcrios de la
carm· -,rgtin los cos1os de producción en las distimas estaciones del a1)0~ ~ 1•
l.a apcnurn de las importaciones a los productos derivados de la gana-
dt:ri3 aítttó de un modo l'SpC'cial a la producció n de mantequilla. A juicio
dl' Manuel Narbona, uno dr los pnrticipames del Congreso. todo lo que se
hnbfa avanzado a partir de un Plan de Fomento Lechero impulsado por d
l(Obirmo rn la década del 40, se derrumbó estrcpitosameme por la impor~
tildón de ma111cquilla a rgentina. En 1950 el gobierno habia autorizado 1¡¡
l111rmación dr un millón de kilos dr mantequilla argentina. sin ningún
íurtdamento rnlonabk. sobre !ocio teniendo en cuenta el aumento de la
producción nacional como resultado del Plan de Fomento Lechero. Narbo-
n;1 \O<ilcnia que era incomprensible que el mismo gobierno que impulsaba
la producr1ón de li\ctcos adoptarn una medida que provocó un abarrota-
miento del ml'rt"ado nacional y una ca ida ele Jos precios. El perjuicio parn
lo' productores. principalmente de Osorno. era irrcve~iblc'J.
En 19S6 ~hizo otro dc1cniclo análisis de la si1uación de la ganadería
en Cautm. cuyos comentarios se pueden hacer cx1ensivos a toda la región.
l:n rslt informe !le soMcnla que la provincia era una de las más importantes
por d numero de vacu nos que posda. 296. 100 cabezas scglin cstadbli-
cas de 19s.4. lo QUl' representaba el 12.52% del total de vacunos del país
f2.J6J.700 c-abcz.as en io1alP4.

~1 l•-..,.1u.
'>l lik-.pp. ll"J-291.
'lJ \f,¡ftUd \ubon1. •con\1:1"Urnd11~ de la irn11onatión de man1rqu11l:a u'f(rnuna. 1~11 Con-
.no* \.orirdidn A~rkoi11, drl Sur. C1111rto Corrqn-~o 1\gnrol.:i, G#11,:1dnv, I ort:"$//1/ J'
~l"N irl '>11r Jr Chlk, PI'· 2~M-:t9'.l.
.._. Fnti Hillnuinn \uATt'z. "l)r~11rrollo de IR Ganutkrfa". En ~f'"'"º"º Jr l•1't'lt1gaeltl11 ~obrr
rf ""'-""'1o ilr /11 prod11rln 1/r Ornuu, Editorial Unl\:cr"l'ltarl:a, 1954 pp. 49·72. l.a rt'ÍC·
mtria m p. ':>O.

131
(lri/1•, 111111 l't'o111rnri11 rrgimwl r11 d siglo XX

1)1.: m:u1.:rdo a los d:1tos que manejó ~te autor. el ganado vacuno e n la
provi ncia tenía 1;1 sig:u k nte composición.

Cuadro N• 12. Composición del ganado Y<11euno de: la provincia de Cautln en 1954 y su
relncióncon lamasaganadc:redelpais
5J9001erne1os vterncm~.

ll.l~dCI0)48SOO

JB.200V.JljUilla$. IO~dcl1s311400

61!".00bucyes 171Qbdclos356.900

Fueme: Fritz llillm;11rn Su~rcz. · ol's:mollo de l:i G:in:idl'ri:i·. 11. SO.

El mis mo auror agreg:ó que s u distribución por dc1wrt;1 mcn1os, conforme


a un censo provincial tic 1952, era la siguiente.

Cuadro N§ 13 Distribución del ganado de la provincia de Cautln por Oc:parlamc:ntos. 1952


Dl:pa113mco1os OoYinQS Equinos Ovin11S Po•clnos Capnn())
lautaro 38.000 <.000 29.000 500
lmpt•ial 56.000 10.000 93.000 20000
134.000 15000 3500
P1trufqu~n ·10.000 7000 6'.000 15.000 3500
Vi llamea 4~.000 6.000 62.000 8000 •OOO
TOTALES 292.000 42.000 382000 95.000 11.:-.00
~

1:uenu•: Fritz llillmann Su~rtz, "Lksnrrollo de In G:inadrria· , ¡1. SO.

Aunque estas cifras pueden contener errores. reconoce el auior del in-
forme. sirven para formmsc una idca de l;i importa ncia que tiene la g:a-
naderia en la región. Fucrn .. de estas canlidadcs en anima les mayores y
menor('s, agrega 111;\s adelante. hay una cantidad dificil d(' precisar de aves
de corral. que ddJc de i11crcnH.:ntarsc al máxi mo como i11dus1ria agrope-
cua ria de importancia, si n dejar n un lado Ja cu niculrura y otras especies
producioras de pieles"' De este modo, la cantidad 101al dc animales ma-
yo res y menores con que cul'nta la provincia de C;1ulin. agrcg:1 Hillnwnn
Fri1z. "es de 0 16.GOO cabezas. rn:is o menos. dis1ribuidos en las 1.737.000
hús.. de sud o. de l ~,is cuales hay l 97 .000 hás de sucios. estériles. ocupados
por corclilkn:1s cscarp:idas. lagos, lechos de rios y dun:is: 190.000 Ms <le
sucios ocu1Jados 1JOr bosques naturalL'S )' plamaciones fores1aks : J0.000

I JZ
Jorgr P1n10 Rodrigurz.

hü de sudos ocupados po r cami nos. ciudades y dependencias dc fond os


y r<ilacionrs re:rroviarias ; y. 10 5.000 hás ocupadas por matorralC"S, tro ncos.
¿arz.a. palos. no aprovechab les parn pastoreo, lo que da un total de 622.000
hi\s.• dc sucios 101almcntc irmptos 1>ara la ga nadería·. En resumen. concl u-
ye mus adt'la mc. desco nta ndo los suelos ag rícolas. ya sea cultivados o en
b;1rbttho. la masa ganadera de la provi ncia de Cautin que suma 816.600
cabezas. vivt, produce leche y lana y se mult iplica en 849.445 hectá reas.
dr l a~ cualrs 669.44 5 ha. so n praderas naturales. o sea. hay un a nimal po r
cada U M ha. de sucio considera do apto para la ganadería'.
Es ln1crrsa n1c dc1cncrse en las co nd icio nes en que vivia y se alimenta-
ba ""'' ganado. La t.•xtr nsa cita que copiarem os a co ntinuació n revela las
limhacionrs de la ga nadcrla regio nal. La alimentació n del gana do, sc11ala
el au1or

·n muy varlnda: asi como es de variada l a co ní1guración drl sut'lo, calidad


dr los mismos. proxim idad a los ccnlros poblados. podrr dt' comp ra de los
iubproduc1os animales. ubicación del predio. ya sca tttca dr la cordillera
o dr la rosta~
•t.a bast alimenticia de la ganaderla de Cautín la tonsti1uyr:n las praderas
na1unilc:s fo nnadas por los pastos denominados chq,icas. chuncho. hierba
dcl chancho. poas. pasto rulcl, y los renova les de maqui. hualk, arrayán
y la quila. en términos gcncrn les ; y 1 11~ prndrras aniítcialrs fo nn adas por
1rtbol rosado solo o asociado con otras gramíneas como r:I íromcnlal, ov lllo,
b.alliC'3, pasto dukc. prudera!l> for madas solo con esias gramm('as y u1rns
pons Ha~. dt alfalfo. Atknuls, en los Ullimos a1'os por un drspr n ar ge neral
dt' lm al{rlcullorts qul" han palpado y oldo los sanos constjos 1rcnitos. <1uc l;1
wrdMtr1'11 íuenle de ri<111c:rns rc!l>idc en la ga naderla y no r:n rl monoculti vo
dd lrigo. st' esul.n cultivnmlo 01ras csprcics dt' ÍOrTIIJtras como la fr stuca.
d utbol rna no y el subterril nco, y. además. cul1ivos dr planlas fo rrajcrus
C'OmO la col y el re pollo fo rrajero. el tuitivo dr la betarraga fo rrnjcrn y
iill1ni.amrn 1c d cultivo de l:1 betarraga sacari na. que ha abicno el horlzon1 e
a n\K'lo1n mtlodos de rotución, cultivo e índus1rialízación dr la agrlculc urn
dt' nu provincia".
~Dondr \Olo cx l\tcn pastos m11urnles y re n ov;ibl~ vcrt'mos en estos
C'3mpot \O)O ovrjunos, caprinos. bueyes de trabajo y no\·illos de crianza.
o m.a .. b1rn dieho, novil los en cs1ndo de 'c nvrjrcimitnto·. romo lo 11 11 1110 11

"i\ frtq 1 . .nn S\IJrt'z. "l)~n rro ll o dr l.a Ganadcria-. p. 51

133
Chtl<', rinll rrouomfo t'rlJltJ1111/ r11 rl siglo,\.\

C!>I(' procno : mm\ poch vacu. par.1 t'I !tUSten10 apt"ntlS de los morndom
hu1111111os, y cs1os n n i nrnt~ de una «lldad baja, nndc rnfuno y de un
cocf1ck111t de fcr111idt1d muy baJO. íirl ~nejo dc Ja ¡1obn.·w y del ~lado
de cstancamic1110 en que se cncuemra la indu:.tria :igropcn1nria. Fn (.'i:lll

forma, snlvo excepciones. 1enemos la mayor pane de lo!> campo!> indlgrnas.


campos en ni:inos de pequeños agrirullom qur cuhivan el mini fundo, y
c¡uc se dcscuvudvcn en un estado dr pob~za alam1an1e. De l"Sll' tiJlO di.'
explotadón cnco111rarno!> los campos vecinos a Ja prttortlillcra. la ceja dr:
montai'w y los campos vecinos a la costa. en O.JK't"ial los de topografia alta.
los denominudos Cl'rros del valle y de la costa::
.. Donde cxis!cn prack ras naturnlcs y aniflcialcs ya cncontrnmo!> una
gom ;1dcd;1 m:ls prog resista o rornplc1a, put':'.. a l'Stos agricultorc\ les es r>o!tihk
cost'char heno, hacer !tilos. l"!>labular animales. rn algunos caSO!t, si d capiial
ha lkgado a sus nwnO!t oponun;imcnte y si vcrdadcrnmente tiene :.entido
gan;1dcro, y, 11or lo tamo. este ti110 de agricultor tiene un rub ro qul' e:. el má:.
importamc. cual es contar con un numero de vacas en reproducción. a la:.
cua ks ordcfw por lo menos una cona temporada. para anwnsar sus cría:..
con lo cual 11<u:c 11 11;i industria pecuaria nueva: la lcchcrla de tt:mpornda
con sus derivados i11dus1rialcs. el <1ucso y la ma11u·t1uilla: 11or lo 1anto,
a proveehando los subproductos de esta industrialización casera, le ¡lcrmilr
cria r rm:jor unos cerdos y hasta logra engordar alguno!>. con:.crva en buen
esC<Hlo sus bueyes de trabajo. cri;1 rcgulam1enté un rnimero dc1crmhmtlo dc
vaqu illas para reemplaza r las vacas de más t"dad y la:. pérdidns nornmlt!>
en una explolació n ganadero. o por la nu:jora con:.iguicntc dt' la~ cría:.
nuevas con el uso de reproductores de calidad: si la:. condiciones dr pa:.tos
y mo11et;1rias se lo 11crmi1e11, cria hasta cicrua edad novillos. vacas o buey~.

segtin sean sus inclinaciont.'S comcn:ialcs"".


"En aquellos predio!> agricolas que están dolado:. de constniet:ioncs
como establos. bodegas ¡1ara almacenar forrajera~. silos. cncon1ramo:. una
:igriculturn y ganadería m:l:. acorde con la tknica y la ¡1r.ktica y, adcmá:..
con las condiciones clinui1icas y de mrdioambientr dl' la ¡1rovl11cla. rual ei.

la ga11:ulerl:1 llevada al extremo de su ~ñl!'("(ión. CSIO e:<;, la explotación de


h1 vac;1 lcchern, o sea. existe una ltthcria con ordcl'la co11stan1c dur.mtr el
:1110 agrkol:1. En c:.ios prl'dios se casttha tk--no, sc hal'cn silo:.. se cul1iva11
tubérculo:. y pla nrn:. forrnjcrns y la \'31."a ~posible ordeñar durnntc toda su
l11ctu11cia, e n :1lgu11o:i ca:.os sus crías wn Cn.ldM anif1ci:llmentc. !ticmprc
que t:1'i condiciones dl' organlLadOn ~ lo pamilan. lo cual rcprerntol

1)4
Jorgt' Pmlo Rodríguez

produ«10n d<" lt'<'h<' y carne, y como sabernos que d 7Y.- dr la frnilidad que
w C'flCUt'nua en los ckmrnto:. con:.umido:, por los animaln domkticos :,e
,,¡l\¡t'n lo\ t'X-trt'mrnms. estos agricultores ganaderos ha~n <'R la C'antid ad
quC' putd<"n \U\ ml"fllos \ U propio abo no o rgánico, ti humu~ y de :u¡ui
ltnfmo\ la nuO n dcl 11or c1 11~ la lcclwrfa trae en un prrdio 11gricola orden
"" b1 r11:plo111dó n dd ca m110 y enriquecimiento dt' la frnilidad, ml'dia n1t.· d
apont' con\tante dt' ma teriu orgánlrn al <,udo".

"Hay en la provincia di ferentes tipos de alimt'ntacion ganadt'ra, :.cg1in


'.tt"I ta conf1(lurnción y cnlidud de lo:. !>uclo:. y, tamb1tn. W1{Un ~a <"I ca¡1itnl
d1~pomhl<" por !>U propicrnrio: por lo general y en ra~g~ (lfnt~I~. nu('\lra
1ndu\lriR madrt' sr drst·nvuclvc en un estado de m™:"ria, lo t'ual l'\1á
¡c¡11mamlo a la lnrgu el au\cntlsmo Individual dt' la población huma na
dC' los campo<. y la pCrd ldu dl' su frrtilidad. llay tnonnrs 01cn\ioncs tic
,!.tt'lu:.d<."-poblndo~ de anima lc... como rnmbitn tnonnrs t'111cn.<,ione~ ele

sutfn, dundl" lo\ 11nim111c, 'olo 'e alirncn1an de pa.,tos natural~ y nlKmrn.,
"nnbra' de lorraj1·ra, r¡u1· \011 talado' premnturamt'ntt', dondt' no existen
('Oll\tr\lrc1ont". para alnrnn·n:i r hl·no o donde no ~ ha«. ni siquiera, 1111
nus.c-ro \1lu unj:1. t\10\ suelo~ ~ufrcn tamhkn el prottSO ltn10) <'ll oca!.1oncs
nipldo di" l.i ¡>t:nlld:i ril' ~u fer1i lidad y donde los animalt'"\ no wn más t¡ue
mo~dor<"'o dt tr.111,ito en lllln dl·tcrminada lcmporada del afto. )' donde el

agncullor no t\ ganadero, ~ino un verdadero comc~iantt dt ganado"'".

La Ul<'R\.a cua ant<'rior dcm ue:.tra cua11 tradici onal seguía sien do Ja
l(a11a1lcria rtl1;ional. l:I mismo auto r llama la atención sobrt 01ro h('{'ho c¡ut
rnnsid('ra cuno-.o: d pau l<i1ino abandono ck raza~ especial~ destinada' a
1;1 produn·aón dt ramc di' alta c:1lidad o kchcrns por excelencia. En su rc-
rmpluo \Cha opiado. d<.·sdl' los a11o:. JO. por un ganado mix10 que produce
rarnc- y l«hc-. aunqut ck inferio r ca lidad. fato :.t dcbia a la C\('a~a a1c11ción
c¡uc \C" P""'º al \Ul'io, lo que impidió dhponcr de pastizales que n.'Spondic-
r.rn a la cxip;cncias ele\ ga nado l'SpcdaliL.ado. a dcf1citnda<, s.i.niiarias que
propJj(Ó fk""llt'\ e mfrcdonr~ a las que el ganado íuto estaba mas ex 1m<.·sto
vil ('fTilda, mtdida'i ck nHll:inL.a ~' .
fJ t('fN dr- lo:. pTl"C'io~ ta mbi<'n afrttó a la ganadena. En la ~nda mitad
dd 'lli(lo XX !Jo<' produje ron en l:i n..-gió n divcr.;os cpisodi~ pro1agoniL.a do~

~h /Jr... PP. SI
V f.h.pp..'!>4·S'!io

\JS
C.l!rlr', iorn r'C:Ouom(11 rrgloual r11 rJ siglo ..\.\

por lo:i. produc1orr·s de leche que pro1tst'3ban por los bajo:i. precios dr los
láC1eo:i.. E:i.ta situación aqurjó tambitn a los rqumos. d principal medio de
1ransporte en la :'l rta:i. rumies hasta mediados del siglo pa~ido. Al f111al. para
eslt> rubro c¡ucdó casi un :i.olo mercado: el del gjfrcito. ruya demanda pcm1i-
tió la sobrcvivcncia de algunos criaderos. Los caprinos. en cambio. se mante-
nían en los peores predios, -dondr el agricultor cn.'t' a fe ciega que cultivando
cs1e tipo de ganado combatirá la zarza que Ir invade su cam1>0. y no ve que
el cabro le está comiendo los pocos pastos que el campo produce-....
Más interesante son los comentarios que agrega Frill Hillmann uárez
sobrl" los porcinos, un tipo de crianza cuya vinculación con la producción
de jamones y cmbulidos ya hemos comentado.

~Este n1hro de trianzn de importancia capital para el 1>ab. a mi juicio.


señala llillma nn, se ha visto incrementado Ultimamtntc por causa:, ajena~

al inierés es1a1;1J, que debiera !>Cr preferencial, ya que constituye una dr


las fuentes m:\.s imponantcs de suplir nuestro déficit de came. y para lo
cual JlO se necesita grandes cxtcnsionts de sucio. iodo lo contrario. e<11 de
explotación intensiva·.
~Hasta hace pocos ar) os este rubro estaba en manos de los pcquc~os

ngricul1ores y campesinos inquilinos y medieros. los cuales criaban sus


cerdos, estos últimos a expensas del patrón, por Jo tanto el prttlo obtenido
por sus animalc:. constitula una ganancia nc1a: con los gravámenes dl'
las leyes sociales y las exigl'ncias del Servicio dr Seguro ocia! r-:.rn:.
fra nquicias ha n pa~ado al olvido para los scnridorcs. leales compaf\tros dr
labores del pa1ró11 agricul1or. y como di« el rcfr.\n 'que no hay mal c¡uc
por bien no venga', el ct'rdo cs1a adquiriendo con d tiempo la lmponancla
que su explotación tiene. solo nettSila una c<1mpa1)a tendiente a educar al
comumldor para que su explotación alean« rl dcsarrollo que drbc dr tener
en beneficio del pnis y de sus concludad¡mos_,,..

Ya por aquellos a 1)os se hadan pruebas para introducir el cerdo salvaje


o jabalí ; sin ningün resultado positivo.
llillmann insistió en la c:,casa ;ucnción que~ prestaba a las enferme-
dades infcctocontagiosas y parasitarias conocidas a lo largo de todo el
territorio. scgli n fucrJ n las condicionrs higicniC"a!> en que se cncon1raran

'>B fdrm. p. ~6.


':19 Ídrm.¡1.Stl.

1)6
Jorgi: P1n10 RodriQ'ucz

In\ uplotac-ion~. Las rn:\s frrcuentrs eran el Carbunclo bactt"ridiano, clc-


~lgnada ron el nombre de -picada": la lkmg lobinuria inít"Ct'.iosa. conocida

vulgannt"nte con el nombre de "meada de ~a ngrc·. qur aítttaba prcíercn-


trrurntC' al ganado en la zona dl' Qucpe a Frcirt y Cuneo: el Carbunclo
'iintoma11ro. o · mnnchn", l'nfrn11cdad c¡uc aiacaba a los vacunos jóvenes,
dt" un mn dt" ednd hasia los 2 a1los y medio: las Septicemias hemorrágicas,
que hat"r sus estragos constantes en los ganados de prtíertnci:t mal ali-
mt"ntados y mal cuidados: la Fiebre Anosa. difundida en toda Ja provincia
dC' (.autm: la Rabia; la Pesle Po rcina: la Tuberculosis: la más grave pnra
nut'!llra mn\a ganadera y e n especial para las explotaciones destinadas a la
producrión de lc,.'('he: y la Brutellosb. A esta~ habr1a qut" agrt"gar otras en-
1.t'rmtdad'"' parn1ii1arin:> (•xtcrna:> que obligaban a un cuidado más riguroso
drl ganado, cosa que no siempre se haciaWl.
La amplia t·x1>rricntia c¡uc tt•11l;1 el autor que hemos citado le 1>ermi1ió
fonnular algunas rcromcmladonC'S c¡uc apu111aban. en la mayoria ck los
c.1~ a moderniznr una aclividad que corria el peligro dr rmpanrnnarse d('
no 1omaf"'I.(' lns medidas corr('ctas. Sci\aló. por c;emplo. que dada la situa-
cíon que se había producido con el ganado, Jo más rte:omcndable era :>eguir
l-On l:a., ratas mixta~. productora:> ele ca ml'S y kchc: impulsar una 1>oli1ica
de crtdi10 que permitiera a los ganaderos mejorar las condiciones en que
w criaba ti ganado, con:>tniir establos. mecanizar la acti\·idad. instalar un
111J1adt.'ro írigoriflco, poner en marcha polhicas tributarias que cstimularnn
la act1\·idad f' iniciar el reemplazo de la tracción animal por 1rac1ore!>, qm.•
tt.'munanm ron el buey corno íucrza de trabajo. Era inconcebible que lo·
dav1a sub·'iis1ieran e n la c11111idnd que mo:>tmban las cifras. demos1rando la
!'alta de modernizació n de la ag ricultura".
Otn> orudlo sobrt la industria lechera puso rnmbién el énfasis en la es·
ta'kl mockmi.zación de la ccono mla regional. A juicio de su au1or una de In:>
r.i.zon('\ por las cuales el crcdmtcnto de la población de la Araucania había
prnhdo dmam~mo 'e debia a In íaha ele industrias y que estas podrían dcsa-
rrollarv: a pan ir de la clnbonición de la producción agropttuaria. ronccdiCn-
dolC' a la mdustria ll"Clw1 :"1 m1 rol li.mclnmeniaL No se trataba de abnndonar
otros rubros. 'imo de a 1>rov~Thar una riqutla que cxistia en la zona y que
numul01ba. adtmás. n la agricullura tradicional al cxigircl cultivo de 1>lantas
fom}C'Ta-\ que Jm¡>liar:m la:> rotaciones de cuhivo y di5tanciaran las 'iitmhr.t:>

KI . . . . pp. l·bO
61 '*-.p.SI..

137
011/t"c 1111/ln'Ottflm111rrgi<J1111/r,1rlu9l .\.\

de- trigo. Donde hny planrn!> l('('hcra, M" notaba induso una mejor C'alidad
dt vida IJ311l lo' obrero:.. pul~ ronmban con un trabajo mis l~tabll' Y 1111'.'jOr
pagado~·. M:h add:mte t \ lc aUlor agrrgaba que:

· t a instnladón de 1:1 l«lmia t'n un fundo at.artta iodos lo:. addan10:.


inhcrt ntci. al p:ho dd t rabajo t'ti:lt'l\'i1vo de crii:tinu o engorda. o drl
tull ivo de los t l"rl"aks. a la uplotation 1111cns1,·a dt' la masa ganadtrn y
del culiivo de la:. forrajera~: mrjor prcparacion dr los admlnls1radorn y
obrcroi.: aumento de los ~ndirnientos unilari~; inqmt'tud por la a¡1licación
d<- mé1odoi. m:h pcrfccdon.:idos. ensayos de íorrnjrras. tOn!>crvad6n de
forr.ijr~; i.clet dón tkl ganado. cte.
ventaj a'> <1uc la implan1atión dr la indus1rfa ll"th<-rn trnt para
~ 1 .a:i

una provind a 1ambién son muy grand~ y. 'lin t'nlrar en mayotl"S dc1allt'\,
ba:ita citar la zona de Lo:i Ángdcs: Bio-Bio vtgctaba hasta <111e Ja:. pla111a,
industrializadotas dl' leche vinieron a levan1ar la provincia de !)U 1>0:.lrndón
tconómica y ;1 poner en valor su polcndalidad donnida. El numero dt'
lcdl('rfas fue factor dc1erminanlt' para qut' LANSA ubic-a r.i en Los Angel~ ~u

primera fabrica tk <mkar de rc:molacha.


ML;1 industria lcchcrn desarrollada c:s un dt'mcnto dccis1vo pam la

alinu."1H;1ción nacional con su apont dr productos lác1cos. trianza dl'


ga nado v:icuno y 11orcino y dcmcmos frnili.u1111rs para la.;; ~kmbrnf'"'.

Hirian no desconocía las dif1cultadcs qul' se dchian :.upcrar. l"nlrf la!.


cuales el espíritu de sacrií1cio y dedicación dtl tmprcsario eran clave!i. A
csras habría que agregar <'I cuidado que se debia tener con el ganado. la
selección de C!ilc y otros a:.prctos como las inversiones, que conccdian
com¡>lej iclad a la actividad. Si n embargo. era una de las pocas alternativa..,
que tenia la rcg ió u . ¿ Y C'u ál crJ su realidad?
En primer lugar, llirian llamó la a tención sobre el bajo co n~u mo de lrche
y la imperiosa ncct:.id;:1cl de orientar l.1 producción al mcrt'ado nacional. En
la provi ncia e:.timó el consumo prr dpita. mduyt'ndo qucso. man1C<1uilla y
lrchc condensada. e n 150 a 200 gmmo!i. muy kjo~ de los mil ÍIJado... como
meta por el 51.'rvicio Nacional de Salud. A ('StC baJO ronsumo ~e d<'bia agre-
gar. como problcm;i parn l;i i ndu.~1ria lcch~ra. cl ~¡>ano dandl-stino. que

(>l 1 URrnlu lllrl.m. "l 11 lndu\t11J l«ht'r.a 1 n \."llll'l>1W, . M /111n1111<Jna11 "'°""'ti druirrolla
dt la ¡m)l'lurllt dr Ornr111, pp b7-7 J . IA fl'írrnicb ni p. 61.
6J Mrm.p. (18

118
Jorg" Pm10 Rodrlguu

c:ol('l("aha en el mrrt:ido un produ cto si n ninguna clase de comrol. ~ya st>a de


hiJ(kne. pro<"C'dl'ncia, !ialubríd ad o conte nido de malcría grasa·. A pl'Sa r que
In\ l:'lildl\lic.<l\ sobl'\' la leche: y el ganado lechero son inseguras. consideró
<¡ue, a dicirmbre de 1954, se podia estimar en 77 mil la exis1encia de vncas
(de la' cualt'\ el 770/o se destinaba a la lechería y el 23Qb 3 la engorda) y en
JS mil IM vaquillas. llirí art com.ideró que es1os datos demostraban que un
¡mn.'tnmjr muy nllo quedaba al ma rgen de la indus1ria lechera. a lo que
a$(rt'j(Ó que en wrnno solo !ic onkr1alm 55% de las vacas y el 30% en in-
vlc.•mo, cifra l'\líl última muy b¡tja debid o a que la producción en C'Sa Cpoca
Mcxit((' el empleo dl' nlimcrUo!i co nce ntrados. ensilaje y pél5to Sl"'CO. bue nos
t"'llnbl1h y but•nos camino!i y. por co 11 ~ i gui entc . es una producció n mucho
m;I\ cara· que. por razo nes el e precio, no puede venderse en la z.onat.4.
Stj(Un la\ fucnll'\ que niamjó lli riart. cada vaca ordei'lada producía 5
litro\ diarios. cirr;1 c¡ul' t:imhiCn co nsideró bllja. Aunque exis1ia n lecherías
en la .zona. seftaló que l;-i leche se co nsideró siempre un subproducto de la
cri:uua del 1emcro. tal como lo expresó trxtualmentc en su estudio.

·,\ c<ttC' \C" IC' dn toda 111 leche r¡uc puede tomar pa~ cria~ en bu('nns
C'UndicionC\ y rl rt\lO se onl l·~n sin méiodo, rn condiciones muy ru,1ic;ii. y
\In u1t(ir mayormt·111 c a l:I\ vncns parn no debili1arias. ya que esto cxigirl:i

cu1d,¡do\ v alhncntadón \U)llt·ml·111arios. En tslO"i plantd('\. las vacas y


IO\ rq>rodUl'IOrt\ 'º11 'ckccionados con miras a produr:ir hrrmosns crfils
). no abundancia dl· ll'tl1l·: y, en las pcqurr)as propiC'dadn dr hijueleros e
lnchJtcnn no 't' hace i.l'leccló n l'll ningún sentido. Son rostas rxplorndoncs
q~ h.a1:C"n bajar l'l tCrmino mcdlo Individual ....

~n lcnnino\ concrcto:i. lliriart estimó que cn vrrano S(" producían


150.000 litro\ dinrio\. de lo!i cuales !iOlo JO mil llegaban a las planta~ de
Íl'muco y loncochc: el rl'!i!O \e consumía en los íundos o 54: indu.st rializalrn
en nmn1cqu1lla o t¡uc\o en lo!i llli\ mos fund os .
Li 'Olunon que plnntt:ó para i.upcrar In siluación en que: se: enco ntr.1lrn
I¡¡ indu ni.a l("("hl·rn fue favorecer !iU co mercialización. libtrando ele c:ila
rt''iponQbdid~d al agricullor <JU l', por nnturnl tla ·es un mal coml·rcian-

tr·.•\ ntc dcbcrian oto rgá~dc nMitos, nwjora r lo'i e-amino", CT'l'ar poder

t.1/Jna.,p.W.
(,\ IJ,...p.10.
M '*'-.

1)9
Ch1/r>, 1111a C't'0111Jmfo rcg/(J1wl c11 ti uf/o \ .\

comprador y modcrniwr la activid:id medianlc inscminacionc-. artificiales


e invcr..iom:s que la pusiera n a tono con las exigencias del momento"".
La industria dd cul'ro t:.impoco prosperó. No e::. f;ic il explicar por qué
razones una ganaderí;1 tan impona111c no \"Slimuló una industria asociada
que pudo 1c11er un notable Cxito. Sin embargo. aquello no ocurrió. Recién
en 1960 se instaló la Curtiembrt y Calzados Bustos L1da .. de propkdad de
don Tcmistoclcs Bustos l lcrrcra. un cmpm,ario de Concepción que adquirió
experiencia en ti rubro en Chilloin y que luego e tr.hladó a Tcmuco. Anics
hubo 01 ras empresas vinculadas al cuero. pero ninguna 1uvo una relevan-
cia de acuerdo con las posibilidades que brindaba la región. Anteriormente
dejamos scflalados que a mediados ele lo 40 se intentó explOlar d tanino
para f:ivoreccr a las curticmbrcs: si n embargo. este proyecto terminó en el
más completo fracaso.
No cabe dudas que la regió n no supo o no pudo aprovechar un recurso
que pudo impulsar u na potente induslria alimenticia y del cuero. sustenta-
da en su g:madería. En 1973 un experto francés que visitó la zona resumió
esta apreciación e n una pregunta que aún no tiene respuesla: ¿se cria o
despilfarra en ganado c11 la Frontcra?61

4. LA GANADERÍA EN LA PRENSA REGIONAL

Los diarios de Tcmuco de la primera mime! del siglo XX se refirieron reitera-


damente a las d i!'icultades que enfrentó la ganadería regional. Sus crónicas
confirman la idea que la ganadcria tuvo escaso desarrollo como actividml
autónonrn, pues a menudo aparece asociada a la agricu l1Ura. Los cmprc!)a-
rios ganaderos f'ucron, en su mayoria. empresarios a tiempo parcial o de
modo ocasion:1l.
A comienzos de siglo l.a ~poca de Temuco llamó la a te nción re!)peclo de
la necesidad de evitar la propagación de plagas que afcc1aban al ganado,
de cuya lucha dependfa la crianza de animales"'. Más adclan1c insisi ió en
que el gobierno debía apoya r esta actividad. pues era una de las principales
ric¡utz<1s de la regió n'lll. Po r ~os ar)O!) Ln É.pOC'O reconocía que la Araucania
mo:.iraba evidentes prog resos y una solida que no se a¡>reciaba en el re!)IO

67 l11r111. p11. 70- 71.


f>8 ltrn~ Dmnonl. '/'irrm~ l'Ínis. FI problrmo dt Lr ~(~ ,¡grom1 ""el m1111do, P- S4.
b') -1.11 ~am;1 d~·I C'ortlcro". /.11 f:110N. /\ lS6. vicmn ~ dr lk>'\lf"mhrt> d<' 1909. ¡1. ')
70 "h1du,1rlas 1111dorrnlc,- /.JJ f:f'OOI. J().4. m.1nf"l,. lk'mt"TUd<' l'JIO, p. 10


Jorge Pm10 Ro drig ut' r.

dd pal\, aít'ttado par unn cri~i" cconómitn que conlrastaba con lo qur se
pudla ob-.c;rvnr tn la región. a pesar clr una ~('ric de escollos sobre l o~ cua-
lc\ ln\l!.hrá mA\ adclnnu.• El Diario A11S1rt1l11 •
l'.n lo qur a la ganadcria y ag riculrura ~r rcí1crt, los problema~ eran
ck ch'!llmtJ muurnlcla y gr:ivitació11. Si n c~wblcccr un orden de importan-
dll, la pKnsn )eílaló vario~. En primer lugar, ~e hnbló del cn.>di10. escaso,
mal utililado y con cobros de imcrcses que afcrtaban a los ganaderos. En
1918. para citar un caso. el agril:ultor Femando S1uardo se qutjaba. 1..•n
carta dirig:idn al Mlni~tro de Hacienda don Lub Claro Solar. de la~ penosas
dlf1cuhades que ofctiaban :1 ugricultores y ganaderos debido a ··1a faltn
dt c:apiiaks y a \a\ pocas facilidades que dan los bancos"'.. Ya entonces se
ll\pimba a la cn·adón de un Banco del Estado. que prestara dinero n bajos
h1tcrt'\C"S. atendiendo 1:11110 a los g randes como a los pcqucrios 1>ropiernrios.
Al nn,mo tiempo s1..· ~olkit nbn a l Estado la creación dc un Minis1erio de
Agrirullurn que apoyara 1:1 agricultura y ga11adcria. El mismo manejo de la
(l\J•l dt Cr~Ulo llipotccario,
ckbia scr dbtinto en la región que en el r('slo
delpa~ porque el valor de la propiedad en esta zona era 1ambién distinlo
al dc Santiago 1' . Para el cksarrollo de lus actividadl'S agrícolas lo que falta,
ln..1\UI cl diario en 1927. son capitales que se obtengan de ma nera r:'1pida
y"''" m1c~i:s cxttsivos. Para esto era necesario modificar las prácticas de
l.i (dJíl 1\p;rnria. crcnda, ju~t;nn cntc. ¡rnra resolver este problema". Crónicas
i:omo C\ta\ abunda n en h1 1m.:11sa, aun<1uc algunas matizaron los comcn-
IJriO'I atribuyrnctok) alguna respo11sabiliclad a los propio cmprc)arios. La
poc,1rq;t.1ción que )C aprcda cn la agricultura en lo~ Ultimos años, dcda llll
lnl(tnitro ali(ronomo qu<· tralrnjaha en 1:1 Lona. se debe ·unic:a y cxclu~iva ­
mcntt a la lamcn1able indolencia de mu:stro~ agricuhorn. los que n pcsnr
de contar con muchos rccu t'Sos econó mico~ y alin naturales. no propenden
u mc;,1orar la producción de sus tcrrenosM. Nubtros agricul1ores. agrcg:ab:i

11 ·~ ~· nC"C't'">1d11ck\ ". l.11 f.11orn, N• JJJ. jueV\'S 10 de kbmo ck 1910.


IJ "la Wm dr kx lnlel't"\t\ 111(rkol11~·. /11 /)inrio A1mru/ de Tc:muni. '\· ll7, mane~ 1[1 ck
}\laiolk- 1918. p.]. A1trmlrr.l.'u 1:1 rolnhnrndón dC' IQ profr10r111 M111o11 <MllC' C'n lo rnblón
dr l""lt" dtino Su tc<.h pnm oprnr al Titulo de Profoor111 dC' lh~ton&. ~nin11 y l'tlurn
ddn (M,-.. "R«0n\truyC'11do ln rC'11lhh1d ngrlrolil rqtional 1111'111\"' tk ll plTn"'ª· I•/ f)/11rio
"•UT... 191ft..19Jl" IUnlveNldnd di' L11'ronlt'n1. l006), i1pon1 ant«Tdcnt" y :111dfüh
.u,.uu~nlt"l..c>bl't'C'~tnm111at11,

1) "la wfonn.a~ quir ~ri11 111r1·l~o Introducir 11 I; ll') dt" prrnda acr.m•· TI Dfnrlo Ari,t1nl
k lt:mlk'V.' •992. ~ de j unio dl' l 'Jl7. p. 6; y. "l..:i Caja ·\tl;ran.11". f/ Diana A11,1rnldl'
T~' •104. 11drjunlodl· 1927.p. J

14 1
flu/r, u1111«0111mri11 rr1¡/111w/r11 rl" lo\\

~\<' 111gc11lcro. 'ºn "vkli rtm'> de un grav1~1mo error. l'I mol<"' el de confrn r
ticgarncnlc en ln fl~l'li li dnd ck \U\ ticrra:i - .
U \('ma del cn.':dito Cllt:I relacionado on la' dcm:rndas que agricul1orc::.
y ganadero::. hicieron al falado. Los aniculos apart"Cidos en la ¡m•n,a dejnn
la impre::.ióu que Sl' 3inticron abandonados por C\1t' libradoll a :iu pro-
pia sueru.•. Una c rónic;1 ;1parecida en 1921. poco dt"pub ele la' clecciom:'
¡>rt'lliclcntialcs del aílo anterior. scr)alaba que pa~1do:i Jos ardores polltico::.
de la camp;1i\a, era fund amental apoyar a Ja agricultu ra y g:anaclcriil de
la Frontera. Para su atnor. era incomprensible que el gobierno le negara
apoyo. m<ls ;ni n si se 1crtia en cuenta que ambas eran la -indu'ltria madrc-
de 1odas las demás''". Poto dcs¡>ués se lleñalaba que el gobicmo :ie habla
cmpcfi;l<lo en defender a la industria del sali1 re. sin tener en cucnt;1 <¡ut hay
otra "cuyos productos se encuentran amomonados en las bodegas de los
produc1ores y de las casas compradoras y por consiguien1c pa:ian rnmbién
por una aguda crisis''. El hecho es más lamentable. clecia el articulisw. 1>or-
quc se vive una Cpoca de falta de alimentos en todo el mundo1' .
!=rente a esta siwación se recurrió a menudo a la comparación con
Argentina. El país vecino fue presentado como modelo. preocupado de
modern izar sus actividades agropecuarias gracias al apoyo cid Estado. H
argumento fue casi siempre el mismo : las politicas c<.·ntralistas cltjaron
abandonas a las regiones del sur. ton un enorme perjuicio para la agricul-
1ura y ganadería. Cuanto comra~taba. se decia en 1922. la ac1 itud ob'>('IV:l
da en Chile con lo ocurrido en Argcmina.

· 11a llq(ado a lllH'S!ro poder -se apu11tócn una cróniC'a de t-se a1)0- la Ul1irna
c nt rc~a de l;1 import:mtc publicación agro-p«Uaria argc111hm 'Agrlrulturn
y G:urndcrfa'. Por ella llOll informamos de la gran atención que 1>rr.;.1a l'I
gobierno 1ras:111dino a la cuestión a!(riC'ola. arb11rando nu:dlda' paro aliviar
la agutl¡i crbb por que atrnvil'san las indU51ria'i agricola!. y ganadera~ dr

74 ·11,nll1rc y l'I tll•\;1rrollo agrícola dt' nunuo~b-- U IÑln4 l\101ra/ dr lt'murn, N· Z.Zll.
16 de 11¡;¡0~10 d l' l 9 l2. p. l. Aonqor l."'\101 C'Omt'1ll~OCR '<' rt"Ílt'R'n a 1(1) ;iii:nruhorn.
M1wcntlriíl r1•cord:1r c¡ur rllo\ ml\mO\ pr.aruaban b pnadm.;i. 1al romo lo drj11m11'
l>t"ft11l:rn1o~an11•riormcntc.

1'J ' t a Caja de Crtdllo Jll1mrn:ano·, 11 D111rio .\.,~tlflck 1{'1DIK'O. ~- 17'J9. 16 dr rorro dr
l'JZl.1>.J.
76 ' l.a dckll\11tic 111 Uflrlcuhur;1• rf 1'rono '\IHUlll . . f~ 'li 180'}, 1 dt' mano dr !•))l.
p<

'"
Joft'" P1n10 Rodril{ue1.

rv pu' fqut'), romo~ ~11 b ldo por iodos constituyen la m.u <'Ítl"il"lllC' hu:n1c
~ nqur1a n:.don111·".

l:n ..\'l{rntlnn. conclui:i la 1101<1, el gobierno se preocupa rspl'<'iahn<.'n!c


dt nllimar runmo ante.•., l:i.:¡ anormalidudc!I ocurrida!. con la exportación de
ln11.11,. c:.1mt'\ 'J otro\ producto... tomo COll!ll-Cuc:ncia dt' la bo:1ja cotización
llUt tn li11, uhmrn.., ,._.111111111.. !le hau rcgb1r.ido en rl mercado mundi:il. En
(hllr. rn cambio. ocurre todo lo co111 r:irio. El gobierno drcia r n 1932,
S4."
•h;u.;it:ndo jC:aln dt un ctntrnlismo pernicioso y abso~nlt-
st ha negado
.1 \oll1\rmxr J;1, ju!ltnS aspimcionl'S dt los agricultores del sur. a pt'Sar de In
p.tliJbni empeñada por ti propio Prcsidcnlc de la RrpUblica · .
IX la rompamC'ión con Argcn1in;:i rcsuhaba claro que el gobierno chi-
kno dcl>in proteger el mcrcnclo loca l. prohibiendo las imponacioncs dtl
pah vttino. Sobre l"'ilO. las clisrnsioncs se vcnlan sucediendo dC'sdc fml's
dd -s1•fo XIX. a fovor :i vc:Ct'S de los ganaderos chilenos. en contra en otras
ru;mdo ')(' lllt('ntaba evirnr d :1lza del costo de la vida por la vía de bajar cl
JHCC"iP de Jo, alimcruos. Argc111ina fue una c~1H."cic de ejemplo y amf.'1iaza,
u l,1 vc1. cuando ¡>aniu en peligro lo~ int trt~cs de los agricullortS y g:ana-
dtro-, nacionalC'\". Fn 1925 el lema fue tocado l:irganH::n1c por el Director
Grncral de lo~ Srrviciol'> Agrícolas, do u Francisco Rojas Hune-eus, en 1111;1
conkn:ncia que dic1ó en Ttmuco. Según él. Chile no habia logrado SO!>tt·m·r
una polnu;a de na·diano plazo que fovo rccier.1 a los agrirullon.-s y gana-
dc1cn. A C"\tO ~ agrtgaba una falta de (':lpacidad para poner en marclrn
lil., nu.•chda~ que ~e debían adop!ur para s u pleno dC"Sarrollo. A su j uicio. se
dcbian tomar do~ medidas en el más cono plazo: la prol('("('ion aduancrn
y l,1 elabor..ción de u11:1 polliicn de fomcn10 realista y verdadera. Sobre la
primera \C' explayó lnrga 111f.'11tt\

·u prol("('(ión :ulu;111cr11, ~l.'t1nl6. l'' indudablt' que aafTt"I b<-ncf1do' a lo~


pruchK'lo~ )' n,-<.ultn g ravu'n ¡rnrn \o, coMumídorn: ~ l""iila ~ittmclón

n 'l4lo t~"'l!orlu y olR·dcrc a lcyt'<i ~cncrnln. pul""ii )irmprt succdt> <1ur al


protn:r-r una indu..triu l ' lll"ilrl.'t"l' l'l ankulo al principio. ) dt'\¡>111'' dr •\ ó

n ~u (W'llj6n .alltk'Ola y J1nn1ulem. l.a ncclón drl jl:obkmo arJtcnuno. n ntdl10 a¡¡rkolu".
El Dwno "'"'"'de ltrnucl), N- J.10'1. 6 dt c:nrmdl' 191.l. P- l.
IS "'l~tr ~ .,nl' ti (01i-t•Jo Ctntml tk h~ Caja dl' (ttd110 ..\¡Jnlno • 1:1 f"r'{'ndón di:
fGllt1.tjm icitk•n1IC"'" 11 mar/o J\!1,1tul dr lrmurn. N S8')1, Uck mavo dt 193.!.11. 'J.
N ,\1 rnpn:tn M muy mlcrt'\ul11r u1u1 cnrnlt\1 a¡i;m."t'.nt~ b;aJCI ('! t11Wo ck ·1n1crnc' 11¡trlco·
'*'"niUOwmo~t111tal1k l cmuto,N JOO'i. IOdr1j1:1n1od(' l'tl:4_p J.

14 ]
& :1110~ 't' tn1dun~ 1·n una toan riqUt'L1 que por w mhrno d~arrollo tr.lt' d
ah:mllmnknrn 'lf!uknte. Por ot~ partt', la indu,1ri.i ft_anadern 11t"C<"-11a la
in\fc:r;lón de much o dinero. lnn·,...ion que- n('('f"iltl l!tll11HHÜh, \Obn- lodo rn
nucstro ¡)llb, en qut tstn industria de« d("'.lrrolJar;co c:11 oom1>t1endn con la
RtJll'ibllt·11 /\1·gcnchrn, 1>als c¡ut' til.'nt' rondiciont"S n:nur.il~ nuh convenk111n
J)llr.I su dcsa rrol lo~lfjj.

Con n·s1H:cto a las medidas de fomento. Roj35 estimó que se dcbfrm


1cner en cuen ca las d ifcrc11tes zon:is del pais. sus recu~os forrajeros y la\
condiciones c1im;'11icas p;1m la adaptación de las diíercru cs razas <¡u<' st
cri;iban en Ch ile. co rno tambiCn ciertas reglas qut ptrmilit'ran s u prolt"('-
ción. entre las cunlcs recordó la prohibición de marnr he mbras mtnor('\ dl'
tT'C'S a nos8 1 •
En el fo ndo, lo que se buscaba era proteger el mercado nacional ¡rnrn
dos ac1iv idades que requerian de 1>olhicils especiales. -En Chile sobra kche
en los c;:unpos y fa lta en los ciudad<1 nos- sen1enció clr.1111:\t k amtntc ti
Diario A ust ral en 1927, en una clara alusión a la incapacidad del b1ado
para fovon:ccr s u co nsu mo. Si el mercado local se hubic:,c nd1."tuodo a :,u
prodm:ció u, su desarrol lo h;ibria sido difcrcn1C-'. Por CSlil misma razón.:,('
cuestionó en Tcmuco, de manera casi unánime, rl proyecto de constmir un
fc rroc<1 rri l de /\n!ofagasta a Salta, que se discutió en Chile en 1931. Como
se sci'taló e n el capi1ulo anterio r. de acuerdo a Jos agricul10rcs y g;inadcro~

de la zona, una in icia1iva como esta -solo perjudicará considerablemente


a la agricultura uacional", por lo -que se habia llegado a la convicción tk
que esta era proíunda me ntc inconveniente para los intereses de Cautin~ 11,
Y los gan:1de ros de la Frontera no dejaban de tener razón. Un c~t udlo

n."cientc de Fabi;\ n /\lmonacid clemos uó que la apertura cid lráí1co de las


1>rovi n cia~ del norte argentino con AntofaJ(asta afcc1ó scriamcme a lo\

ganaderos del sur. en términos de reducción del mercado. Oc acuerdo a


las cifras qu\~ eu1 rcgn este autor. a partir de 19-10 la C'a111idad ele ganado
que llega dc::.ck Salta al ¡H1cno nonino aumcn1ó. al poc-o ticm1>0. de J.771

80 ~1.aln1t•re,1m1c dl\\·rcm:lón whn.- d probltm 11411 :kTti y 1111:nruhur.a tn 11'.C'llt'l'lll ht'ChA


por d 'l'ílor Din:l'.'!Or Grnrnal dC' lo~ Servid~ Aancof,n-. H nu1d.:a.
81 fdrm
8Z -11 Minl,1erlo df Agrlruhur:. dt ltl\ h1adn\ l,i,,Jdm- El Duino -\a.un1/ dr Temu«i. N
_.119, 2 dcjullo tlt' 19.H. p 'ii
8) º'
-1 af(ncultorr' dt Cnu1ln Hn «in profundo ck-wllndca la kn1d•d tn d d"p•chn dr h1'
¡lll1yn-10,· / / l)i11rfoAu1rmldt Ttmuco. \ ~l.171kOC'luhf1'dC' 1'1Jl , p. 11.
Jorge' Pinto Rodrig111·1:

rnhC'L"l\ i:n 19)9 n IS.200. akonzando el valor m;h .iho rn 1947, cuando
lnt(rt'\aron 0.996 cabtLm1•~. E:,1as d fr.i.) .,:ugit:rcn qut dd>ió producin.l·
u1rn rttluttion con,idcr.1hk del mcrcndo ganadero para los produc1ore::. del
'"'· uunquc olro!t \'.)ludio ... dcmut::.lmn que el probkma rra m;ts rompll:jo.
Oc acuerdo a usnnn Dnndicri. d 1rM1co de Ncuqucn a la AniuC"anin no se
J>Malilo dumnlc his primt.'r.:t!:i décnclas del siglo XX. Ya sea lrgalmcntc o por
rn ntra~mdo. sil(uió lh.•l:(:rndo a la región una imponan1t masa ganadc:ra
llUC ~ romt'l"('ializaba en lo::. mercados del norte. con indudable beneficio
JMr.l lo\ l(1mndcros dt 1<1 LO•Hl que Mllllahan n su propio ganado el que
llc~aba dc In Argentina. De acuerdo a c... rn autora. el ckm: de cs1c 1ráf1co

por pJrtC' dd Estado chileno. afectó un circuito tradicional que C'!ttimuló la


m.·11,·idJd ¡(nnadcm. cuyo de..nrrollo st vio comprometido' .
btl' d("IWmollo. ~1)alabn u agricultort\ y g:madcros. seria una realidad ::.i
C'I ~..1.1do logrnm na:jomr d 1rn nsporte, invirticn<lo rn rl ftrrocarril. bnjando
IU\ preci()) d<" los fltte .... con:.t ruycmlo bodcg;i::. en las l'Slacioncs de 1rcnes ~
lrwinu:ndo en IO\ caminos que rt.'eorri::111 la l"l'gión. Seria inagotable rtpro-
ductr 1oda\ la.) crónica:. c¡uc sobre l·:i:ta nrntt:ria se publicaron en la prcno;a;
"010 a modo d<" c.iemplo. podemos mencionar dos aparttida5 en 1918. Am-
b;1, rl'C'Onocifron qut ::.e tratnba de un problema muy delicado. llegando n
"O'ltcnn que el probltma m:'ts g:rnw que enírtntaba la agricultura y ganadc-
n,1 no na la n1rcchcz del mercado. sino la.) dif1cuhadl"5 para llC"l(ar a cs1 c6~.
Sin C'mharp:o. n·,olvcr las clif1tu !taclc~ dd 1ransporte no t"ra lo único. El
IC'm.1 dC'I forraje "l' pln11tcó reitcr;ldamcnte. En otra pane dr rstc trabajo
hl'mo-. SC"1'.11lado que hubo poca atención :.obrt" l""tn malt'ria. tan10 de parte
de 10\ itomadC"ro:, romo cid Esrnc\o. Lo:. priml'ros i,c confonnaban con dejar
p.1\lor al J{anado en 1m1clcra:. nnluralc:s y el '>cgundo no impulsó una poli-
tit:J fomt)l'111 que m 1>ondler:i n la::. 11cC"csidado de la rct(ión. En visrn de la
crbl., pnadrra. $(" M. 1'\nló en 1925, "t:. de absoluta nctt")idad a1enuar los
0

l'fn.:1°" de la falla de forraje ... debiendo d gobkmo cslirnular d cul1 ivo de


pl;¡nl.n ÍOrTaJCfa" adecuadas para Ja provisión dt tslt- produc:1011• ~5 ¡ cn1rc
6 t flk¡n "1rnonaocid. ·cornudo r n1rr Chlk y >\ r[ttn11m1 rn l.1 ton.1 ~r. m d rontcx10 clr
1m.1~1t11:K1n1l11gro1K'i.'.u11rlii( l9l0-19bOr.p.188
8' ' lbndM'ft. ·0r1 P11dfitn nl Ath\utlto: poluk.n de buido)' m>fkt1t~ón mrl't"flntll
dt ~p.111p.ón1t~·.p11.'i'> ·/(,
86 'h"°"ri"' ck- Infla· 11 IJ/nrlo 1\11\/ru/ dr frmu('O, N· 677. 17 ck C'ncTO dr 1918. I'· 1:
1· '"...-..inn P"'d1'<il'I' 1¡trkoh1,·. U Di1mu ;\uOro/ de Ttmuro. \ 67'9. 19 dr enero tlr
l'U&.p..1.
81 ·~· .,.n '''°' ¡¡;u.,, los ¡11111 ~tkro,- fl D1PriOJ\11Jmrldc- Tnl"uro.. N' )1'10, 1 etc
mnv•.·u~p 1

145
(/111/'" 111111 l'rmw m/11 rri¡icn111/r11 rfu,, \.\

nMotnh hay nlj{una lndu.,trla que ~uicn:' dC' atención prt'f("rcntc )' pl'l'Vi·
\IOl1 COn.'i Wntc. anotó otro comenrnnsta de l;l Diaria ·\ 11.,1ral en 1918. r-\ la

i.;:.anaclcria ~. J n m1c•.ir;_1, rcgio n~ ganadc:ra\, ag~o en "·1-tuida. ~hay larga.,


y C)ifü'n'a' 1om" totalnu:ntc !tin Pª''º durnntt' ia., \·poca., crhica<i del ai\o.
produckmlo .'!Cn,ibk perjuicio, y )i no ~ diwon<" como tlltnuar IO!t cfcc10.,
dt' la fa lw de fom\je frc.,co. los dai\os "<:"' har3n im:parablo ~ . Comcmario<i
dt' e!tlC tipo abundan cu FI l)jurio .·\usrrol.
Del mi!tmo modo SC.' plantl"Ó d problema de lo) prt'C'io,. A juicio di.' lo'I
agricul1ort.'i y g::rnadcros de la n.-gión. c:I E.!ttadojamá!t .,e ¡>l'l'Ocupó de ítjar
pn"CiO.'i que l'.'itimularnn In produC't'ión agropecuaria. El 3)UlllO 'c ligó a
la importación de ga1iaclo argcmino )' a la exc:t"!tiva atención c¡uc lo., go-
birrno.'i ele l:i ('¡)0('<1 pn.:stabnn a la mincrla y a la industria. Como lu•mo.,
dicho antcrlorrnenle. los agricuho~ y ganaderos pensaron que !tObrc \U\
~pa ldn.'i recala la responsabilidad de M>Slencr amba.., ac1ivid<1dC''I. -;obre
todo a la miru.·ria. "la niil:.i mimada del gobierno-. segun .'!<' dijo en varia!!
oponunidadc:s.
Ul.'i c¡ucjn.'i sohre el b:rndolerismo no fueron nu.•norl"'). Un ítn6mcno
que: adquirió íucrta ;1 frne~ del ~igl o XI X. se man1uvo dur.tnlc la!! prim('m\
détacla.'i del siglo XX. causando preocupación tnll'(" los ga nadero..,. En füt
la fo Ita ck coopera! iva.., y la crbis del 29 terminaron a~obiando a Jo., ¡;(ana
d<'ros, tal como lo ma11if1estan numerosas crónicas aparecida' en ti Au\tml
a comkntos de los a1)os JO.
En la~ dl:c;idas siguientes la iníonnación wbre la ganadcrla se hacr
mas tscasa. aunc¡ue El Ditirio A 11s1rnl siguió llamando Ja a1cnción .'!Obre In
nccl·sidad tk fortalecerla. tal como se estaba haciendo en Eswdo.., Unido\.
Paulatinamen1c empezó a np;in·ccr otro problema que durant\' la\ 1>ri111cra...,
década.'! pasó c:1si i11advcrt ido: las demandas mapudu:~ por w:rrJ\ y pro-
tección econ ómicaª~.
Lo!t c..,1udios hechos por Rolí Foer;:1cr y Sonia \1on1C"Cino han sugrrido
qut durante los primcro!t a1)os dd siglo X\. la.s orga111zacion(~ mapuclH·~
lucharon por la cducación y el rcronocimicnlo como ¡>anc inu·gr.uuc de la

88 ·1>rfrnd:11110' 11tH''lm ~nnndtrb- f/ numo.·\111.uJdr ln:aUC'n, \'· •H1, ll d<' kbro;-mdr


19.lB, ¡1>1.
89 Rodrlp;o (crdn. "11 cm¡11t,,1rl~d<> l'f'll1on.1l .1 U11\~dr n naiino ,\11,/ral d<' T<"munl fl'J l'í·
1'1l'.W. Solm c\lc punto '<l-,1\<' 1.imh1rn C'arl• ~ • rmpR"Un~tlo de 1.- Ar.iu<'Al'lll
a tr;wh de la prcn,.1 1"'>1·mil. 19JI llJH'• Dnld \.tlnlrw\I, ºl.1 ktl\'ld~it rmp""nal
1uth:trn lc mui.:o. l~Joo-1•)(.0' \·,M.11h¡;a,()rdmn, "l:J~IN\lf.tdt>('nlaArw,a­
nla. ] o, l 111111c,,1r10, y d Mt1t dcJ ln(lurro 'f f-otnUll 11 ..-.. l'JbOJ.

•••
Jofl(~ Pln10 Rodrll[m'r

d1lh:nnt.1d. 01n5(c11tt"> l·orno Mnnud NcC"ulmoln y M;inutl lanquilrfviero n


en la ntucanon una lolbla de -.n lvnción para In -raza-. al Ul'mpo que e-.w-
hnn cunH·nc1do., que l'I unico camino pnra mejorar .;;u condiaón era la ¡lro-
lt't"don del Í"\!.1do . M;\.;; ndelnntc, l·I Df(lriO A11s1rol puw cl cnfasis en la
¡1óbft'LJ )'la demnndn de lit•rrn-.. No 'iC podria af1miar qut ("';l<>i 1emn.!I no :,e·
h.1b1a11 1~·ado iJOlc\: lo que ocu rre l'!I que dc.,dc los afio~ 30 ~· 40 cobrnro n
mm dm1cn,ió11. ha-.1n acercar.en la-. dema n da~ que hol t'\tan pf't':!i.t'nll'!I en
In lu~h.a de la-. comunidndc-. incll¡.(e1rn., ele la Araucania
t·n mUlll('ll, l;l 1m·1N1 ch: In época ch~a In lmpn.--;ion qut para lo!I agri -
rnhom' li(an;1dt·ru., de l:1 l;ro nl l'fll era inaclmhiblc que el ~1;ido lo~ dtjara
uh.111don.1du-.. 1r:wlndo-.c ch· do-. ntt ividadc., tlav("; para rl pai\. faa -.c n:.n-
nun dr •~ndono 1c., impidió. u vccel>, a3u mir -.u propia rcsponsabilidnd en
el d"llno dC' :.u<i ntgoclo-..

~. FL PLAN DE DESA RROL LO AGROP ECUAR IO 1965· 1980

Al a-.um1r el gobirmo la Democ raci a Cristiana. en 1964. la nut."Va~ au10-


rid.ulr'\ t"'\t.1ban conve n cida~ qtu.' da rfan u n nuevo impulso a la t'Conomia
y rl·wh.C"nan un.1 -.cric ck probl ema-. ..odalc., que hasta ne momc n1 0 11 0
lhlhl.m lt"mdo "tOludón. Co n rcl;icló u al tcnrn que 1103 im~re\a. un dom ·
111r1110 dl' u1raonti naria importan ci:i l'\ l'l l'la n de OC\.lrrollo Agro¡>l·cua ri o
1%'.>-1980. qui: pn:¡niró la Of1cin:1 ch: Planificación Agm:ola (OOE.PA ), dtl
Mm1m•no de ARril·ulturn''·
í-•M dO<"Umtn10 ¡>n:~tn t :1 umi vcrd:ulcra rndiografi;i dd estado el e la
11Mnl·uhura y li(nnadcrla del pnl'> y la proyección de ambas anividadt!I en
Jo, pro:umo-. 1S ar)os. Sirvl', por lo t:.HllO. 1>ara ob~rvar d pun10 en c¡ uc :.e
rnrnnlraba la arnvidad a mediado:, de 103 ai'los 60.

'lO Rolf forNn) \Qma Mun1n:l110. Or111111i111nd11. /uJrrn ,. "'"''""'-' -r11rht'\, 1900
19'"0. l'Dt 1,¡mh1rn rl llhm dt• AUl{U\10 s.un.rnlqi:o ~Culos Ru11. 'J('r.flJ/idadn I' 1111-
/ma.1 ~a· l'torliln Alnrmrlrr. r111rr qo/¡ir 1· qolpt" (dr IHllC'L • Pt"°""C11; y d 1rn l11~ ju
dr ~I C.1dm,n, -!,(Kirc111d C-11u¡mllc.1n lkfC"n\ora dC' I• Anunn111. Prn1nnflíl' y
«>ftfl.ctm rrlanooAdfl\ ;11 prnhh'mu indll't"lhl-
'11 '!lolilft nt.' pu•lo l"' muy lnlt"rr\;1n1t· f1 1r.1b.tjt1 tk l\o 8.lh.m1'lk. P0.at (.1mp.1fla. (t"Clllil
Dtu 1 blttuon l>uu1n, C"11111¡ir,/11111/o m11p11C'l1r 1· prott10\ \OnO-m.•,.1>•'1C'~\ rrqrmwlrl.
'll U 6:xumrmo c¡ut C"'l•mo' u1i111.rndu lkva d Ululo .:in1C"not mdnndo qw "e'.' tr:m1 dr un
•~1..- C'Om"llOndr 11 h1 wl'undil tdirn1n. !',oi;. Imp. C.:imilo UnmqUt"I. Sdr11hit(o,
1•10. Lo~ mmn l'/11n dr lk•1mullo \qropn-11 anll 19U·l93t1 To1h1vln Ollll'A
'qpar aponaado an1t'(T(Jcn ll"> muv v;1How\ ~ra ronO<Tr I• "'"'" ... romrm11 1;1 ;11'rl
(~ udoma dd \Uf rn ano' m.h R'l:1t"lllt"'o. pur mfd1a de: 1nformn' 1"'>1udlo\ 11111'
• anh lk lnt<"mrl. W,1\r hnpl/nww ockp¡.d.

147
{lu/f', u1111f'r<11111111fo 1r1¡lu1rn/ rn r/ 'f•!I'º \.\
Pn rte n·co11ocícndo que In g::rnndcrfa c.,.., d rubro que meno~ ~e hn dc-'kl-
rrolloclo y que 111 (1!) se ha de:i.aprov«hndo. -una de las gmndcs 1>o!libilida-
dc-s del 1mis. sd\alaba d Pl:rn. lo coru.thuyc el donrrollo gnrmdt·ro. Parn-
dojal rncnte es el que menos )C hn n¡H'O\'cclmdo y, entre lns imponnciones
.su.slituiblcs. las cnrrespomlicnll.':i a produc1os ¡>ccuario:. :.011 lo) c1m.: m;\s
vienen prcsionanclo el sector-''·
Pa r.i resolver csw si1uación. lo:. t&'.nko:. que cl11bornron el Plan pro¡ni-
sicron Ln.:s rnreas:

"Aun11.:111:1r en1n: 1965 y 1980 In:. pr:idcras 11nif1thl1cs y mrjomdn' de 1.3 a


2.U millones tic l1eculrca!I. 1enkndo en cousidcr.itlón que d ¡rnh db¡)onln de
6.2 mi1101ws de hect:\rca!I ganaderas mejorable.-:
"Ek var la existencia bovina dl' 2.9 millones de tabctn:. n 5.J en d
mismo periodo y h1s de ovinos de G.7 millono :i 12.'1 millonc:.. lo 1111~· era

co111pa1ibk cun lu 111:1yor ca¡mddnd 1alajcra que :.e crenrr\ y con un mrjor
nw11cjo de las prndcr:l!I y los n:llai\o:.-.
ülm1wrtar 160 mil vaquillas n:produt:1or.1s cntrt lo:. ai\o~ 1968 y 191·1
a fm de acelerar d crecimiento de la ma...a en los términos mcnclo1mdo:. en
d 11<irrnro :1111crior"".

Mcis adela nte d Plan insistió en qu(' Ja agricuhura y la ganad<:rin habfnn


cxpcri11H:n1aclo c111re 1935 y 1965 un crccimicn10 insuf1cicnt<:, lo que habln
tenido graws consccucnci<1s en el proceso de desarrollo tconó miro y !>Odnl
de Chile. "sobre lodo porque ha generado desequilibrios en l=i b::1l;111za de
pngos. dcsocu1rnción y presiones iníl=i cionarias-..~.
El Plan n.:conoció c¡uc la producción agropecuaria venia creciendo a
una tasa anual de 1.8%. inferior al ritmo de aumento de la población y rJ
la wsa de pro<Jucción rcgbtrada en otros .sttlOr<::S de la economía. Por otra
parte, retonodó que el p;ils tuvo que clt:s1inar anualmente 155 millonc!> de
dólares en importaciones agropccu:uias en IO!l último:. 30 ;u)O!>. al mnrgcn
del tlc1crioro cn:cicntc de la actividad· . la silu-ación no podla conl inuar en
esos términos, por lo c¡uc cm urgc111c remediar los probk·ma:. y oju)!Or.it ü
las sugerencias hl.'ch:is arucrionnL·ntc. Dt l'S(" modo St" podría !>upcrar lo que

91 ODl 1'"· l'/1111 1/r Drwrrollo Aqropn-uurio 1965·1 . p \:\;'l,:UJ


'14 fdrm.
'J~ fdrm.11. ~.
'JG fdrm.

•••
Jorge: P1n1a Rotl rlgucz

el Plnn considero un ~u bdesnrrol\o ngropccunrio y n:solvc-r una si1unción


que pcmtilfa aímnnr que ~¡n 11gricul1um 110 cumplió la íund6n que 1cnin
íl'dl(nnda en d dt'S<'mpc1)0 dt la cconomia chilena en su conjunto-".
¿Que íactortt hnblnn llcvndo n la actividad agropecuaria a ese {'Sl:Hlo?
El Plnn !tt 1tftri6 n varios. entre los cuales incluyó el mnl uso de la tkrrn
y d agua. la incí1rnrin de los crédito::.. aspcc1os instituciomllcs y 01ros c¡uc
dcuomin6 c:struc1uralts. Es1os últimos t<:nlan directa relación con la mala
dlslrlbuc16n dt la propiedad de la tierra y lns anacrónicas fonnas de t<~ncn­
cln que oUn cxhtinn cn Chil<."9' .
Si bitn d dingnós1ico fu e 111uy negativo. los proyectos para el fu111ro
pecaron de op1imb mo. Se ofreció 11111pli11r los mataderos rrgionalts. 01ros
pnm aves. etnlmlt"!t de con e y cnvusndo de carnes. plnnlas de- cfasií1cnció11
1k lnnas. con su~ rt."SIJeClivos lavaderos. führicas de e«inas.. phm1as indus-
trlnh:' dt huevo . plnnrns lecheras y iodo con invcrsion~ signif1rn1ivas
parn o~rnr ti logro de lns mclas'l'l.
Lns pcmmncnh: qmjns de los ngricultorcs del sur t'n los años siguic11-
tcs y la pinton-srn l"X l> r<:~ ió n "cómnnsc las vncns·. de un alto foncionario
cid gobierno a fm~ dl' los n11os ·10, frcnle n lns queja de los ganaderos,
dcmosut1ron que el plan no logró consolidnr.;clCú. D~e las aspiraciones
de quftonei \1lcron cn la f!ronicrn una gnm oportunidad para el desarrollo
de la ganadcriR n comienzos del sig:lo XX. las esperanzas de Pedro Agu irrc
Cerdo en los :u1os 30 y del Pl:m (le Desnrrollo Agropecuario 1965- 1980,
lu nctiVidlld gannclcm ha pasado por altos y bajos. sin lograr consolidnrsc.
¿~ tntó de nuevo de unn cx1n.: ricncin fn1stmda que replica en la Fron-
lcrn el C"'50 de Chile. en d lc11gu1\j<: de Anibal Pinto? O. ¿en la ru1a al cnpi-
tnll\mo n~ qut"damos ntrupados a medio camino. sl1flin diria Luis Oriegai'
¿Fue la dlCO<'riminación negativa del Estado hacia los productores dtl sur,
:scglin pn:sumc Fabión Al momtcid. lo que generó el ¡Jroblcma? Es probnl>lc
c1ue Jlgo de o:tas 1rcs cosas haya ocurrido: sin embargo. no cabe duda que

'J1 /Jne.p_'
'lb /J<t~pp IZ· ll.
'J~J (Jo._ pp. KM- IO!J..
100 El~lllbo ~ pmdiüo c:u1rndu In <tlt tntlurn ~u~11Cndló. oc 111\o, lm mlK'do ¡u1m ln kd1\"
¡mpuin..da. pn:rvotando la~ qutjn5 de lo~ ¡IUnhdtros 1111rion11k:s. Al ~o Xrgio Gó111cz
m:uiml.I ~ m medio dt líl~ 111.~t1od11clond, uu u~r del Minb:Uv de> &onorni:1 l11nc11ó
~ ~ prodanorn dr krhc:, oll(l~ndoh:s co111¡1C1l1\vld11d p;m1 dncm·oh'tnll' rn el 111crc11-
cl )' 'PK'· «no Jo¡tnJt11. "11ur w rnmun las vuns-. vtuc Scl"[tio Ciomc-.1. "Orgnnlwdón
c:¡¡,111~ 111 m Chlk. 11.'íll'XIUnt"I ~ohrt \\1 dd11Ud11d 111t1u111': 1:.n Rn-ut;, AS$1ni/ dr Clr11rl10
~ .,. ft. Uni'-Tf'ld11d A11~1 ml dt Chllt. V11ldlvl11. 1009. p. 9,

149
en la Araucania hubo responsabilidades compartidas de empresarios y au-
toridades de gobierno en la falta de criterios para impulsar una actividad
que tan poco aportó, según el Plan del año 65, al desarrollo del país.
CAPÍTULO IV
La actividad maderera

Desde fines del siglo XIX hasta la década de 1960 es posible distinguir, en
la industria maderera de Ja Arauc<inía, diversos periodos de auge y con-
tracción según se dieran las condiciones en la región y el pais. En algunas
oportunidades ta dema nda regional y nacional favo reció su expansión;
en otras, ta competencia de las maderas importadas frenó su desarrollo.
En todo caso, desde mediados de los 40 se observa una disminución de la
actividad forestal y u n notorio deterioro de la industria maderera del cual
parece no haberse recuperado hasta Ja llegada de las grandes forestales
que "pinif1caron" la zona, con consecuencias que no todos los especialistas
consideran beneficiosas.

l. LA PRIMERA FASE EXPANSIVA

Con la actividad maderera ocurrió Jo mismo que con el resto de la econo-


mia regional. Las tres primeras décadas del siglo XX fueron de expansión
gracias a la emergencia de mercados de cierta importancia que estimu laron
la demanda: la instalación del tendido ferrovia rio, el surgimiento de las
ciudades fronterizas y la exportación a otros mercados nacionales favo-
recidos por el proceso de u rbanización que se acelera en Chile. También
operaron un par de factores coyunturales que aumentaron la demanda: el
terremoto de Valparaíso de agosto de 1906 y algunos incendios en las ciu-
dades del sur, entre los cuales, los más graves fueron el de Temuco del 19
de enero de 1908 y el de Valdivia del 1J de diciembre de 1909.
La construcción del ferrocarril generó, desde fines del siglo XIX, un
imponantc mercado para los postes ("varones") y durmientes, dificil de d i-
mensionar, pero cuyos efectos alentaron los progresos de la actividad ma-
derera. A su vez. la linea férrea permitió transportar grandes cantidades <le

15 1
Cltile, unaecaiwmfo rl'giona/ (•111'/sigloXX

madera hacia los mercados de consumo, ya estuvieran dentro de la región


o fuera de ella. Sin el ferrocarril esta aclividad se habria frenado.
La llegada del ferrocarril a la Araucania se inicia con un hito histórico:
la inauguración del Viaducto del Malleco, el domingo 26 de octubre de
1890, que contó con la presencia del Presidente de Ja RepU:blica, don JosC
Manuel Balmaceda, Ministro de Estado en los años en que se proyectó la
obra. En 1892 el ferrocarril se extendió a Lautaro y en 1893 a Temuco. Los
trabajos hacia el sur alcanzaron hasta Puerto Montt en 19 13, mientras se
levantaban varios ramales que conectaron diversos puntos de la región. El
de Victoria-PU:a-Curacautin se empezó a construir en 1896 y se concluyó
en 1908. El de Temuco-Carahue se inauguró en 1910. El de Cajón a Cher-
quenco en 1916, luego de cuatro años de faenas. Ese mismo ai'lo se ini-
ciaron los trabajos del tramo Freire-Cunco, quedando listo en 1924. El de
Loncoche-Villarrica tardó seis años en construirse, inaugur:indose en 1934,
mientras el de Freire a ToltCn empezó a funcionar en 1952. Muy imponante
fue tambiCn Ja construcción del TU:nel Las Raices, que se inició en 1929 y
se inauguró en 1938.
El avance del ferrocarril brindó una evidente posibilidad de desarrollo
para la región, no solo por la demanda de maderera para la construcción
de la vía, sino por el servicio de transporte de pasajeros y carga. Al.in no
culminaba la extensión fCm"a cuando se inició en el pais la era de los tre-
nes eléctricos, en la dCcada del 20, generando una demanda de postes de
madera nunca antes vista. Lo mismo ocurria en otros paises del continente,
motivo por el cual se amplió la exportación de durmientes y postes de coi-
güc y roble. Esta demanda fue tan intensa que en Ja dCcada del 50 empezó
a escasear la madera nativa, por lo que se tuvo que recurrir a maderas
alterna tivas, permitiendo instalar en Valdivia una empresa que las impreg-
naba mediante un proceso casi anesanal que utilizaba sales y creosota para
emplearse con dicho fin.
Sin embargo, ya anunciamos que el ferrocarril no fue el único factor
que estimuló la actividad maderera. Tanto o más imponante fue el creciente
proceso de urbanización que se produjo en la Frontera.

152
Jorge Pinlo Rodríguez

Cuadro N• 1. Fundación de ciudades en la Frontera, 1861-1883


Ciudad e~ Fecha de fundación
Negrete 12dcdicicmbrcdc 1861

~ulch~n 17dccncrode1862

Lcbu 24dcnovicmbrc 1862

Angol 7dcdicicmbrcdc 1862

18denovicmbrcdc 1868

Pur~n 24dcnovicmbrcdc1868

Collipulli 28dcnovicmbrcdc 1868

24dcnovicmbrcdc 1870

Los Sauces 12dcnovicmbrcdc 1874

Bdcdicicmbredc 1878

Llularo 22dcfeb1c1odel881

Tcmuco 24defcbrcrode1881

Vic1011¡ 27dcmarzodc 1881

CholChol 1Bdcnovicmbrcdc 1881

2dcfcbrcrodc1882

lmpclial l8dclcbrcrodc1882

Carahuc 22dcfcbrcrodc 1882

14dcfcbrcrodc1882

Gaivaono 16dcabrilde1882

7dcdicicmbrcde 1882

1dccncrodc188J

fucnre: francisco Javier Ovalle, Chile rn la Rrjióu A11s tral, pp. 24-25. Carahue no aparece
enlanóminadeOvallt, la hemos agregado nosotros.

Como se puede apreciar en el cuadro anterior, entre 1861 y 1883 se


fundaron alrededor de 21 cennos poblados, repartidos a lo ancho y largo de
la Araucania. todos los cuales generaron una enorme demanda de madera.
Aunque con escasa población al comienzo, poco a poco su crecimienlo fue
aumentando. Según cifras que entrega Carmen Norambuena, hubo casos
de un aumento explosivo.

153
Cid/e, una rcouomía regional cu e/siglo XX

Cuadro N• 2. Evolución de la población de las ciudades front erizas{lBBS-1930)


Angol Traigu~n Vittoroa Tcrnuco

6.331
1895

Fuente: Carmen Norambuena, ""Inmigración. agricultura y ciudades imt"rmedias, 18 80-


1930", p. \1 7.

No se puede desconocer que el proceso de urbanizació n en la Arauca-


nia fue más lenlo que en el resto del pais. Entre 1895 y 1930 la población
urba mi de la región oscilaba entre el 27 . 120/o y el 30.770/o respectivamente,
contra casi un 500/o que alca nzó en Chile 1• Sin embargo, las cifras no ocul-
tan la expansión urbana que se produjo en la región. Hacia 1925 Temuco
fue descrita como una ciudad de eno rme empuj e, que sobrepasaba los 28
mil habitantes, con 200 manzanas construidas, ba ncos, agentes comercia-
les, profesionales y una bullente actividad1 •
A la demanda del mercado urbano regional se sumó la del resto de las
ciudades chilenas, que crecian a un ritmo aún más acelerado. Aquella de-
manda se vio potenciada, como ya hemos dicho, por el ferrocarril. cuyos
vagones trasportaban el producto del bosque en condiciones mucho más
favorables a las que existían antes. Por otra pa rte, el terremoto de Valpa-
raíso de 1906 contribuyó a ampliar esta demanda.
Valparaiso venia experimentando un interesante crecimiento desde que
se convin iera, en t:I sig lo XIX, en uno de los principales puertos de Amé-
rica del Sur; sin embargo, el terremoto del 16 de agosto de 1906 provocó
su más completa transform ación. Se estima que en la tragedia murieron
alrededor de tres mil personas y que quedaron heridas más de 20 mill. El
desast re natural no solo destruyó gran pa n e del antiguo Valparaíso, sino
afectó ta mbiCn a Viña del Mar, Quilpué, Villa Alemana, Limache, Quil!ota
y una amplia zo na de Chile Central, incluyendo Santiago, donde hubo al-
rededo r de 140 muertos 4 •
l Jorge Pinto. /.a />ablad6n d<' la l\raU<'llllÍa rri ('/siglo XX. p. 122.
2 Jm11rcn1a y Litografía Universo. Guia U11il'crso de la RrpUblira dr Chile. 192 5-1926.
¡1ági nassinn1mwración.
J Agustin Edw:mls.MiTi<'rra. p.74.
4 l'a1ricíoMmrns. "LosTem:rno1oscnChile-.

154
La zona abatida generó una activa demanda de madera que se sunió
desde el sur, estimulada dos años más tarde por otra tragedia: el incendio
ocurrido en Temuco el 19 de e ne ro de 1908. Ese mismo mes la revista Zig-
Zag publicó u n completo reportaje de este suceso:

-la floreciente ciudad de Temuco, de la cual hace a\gUn tiempo dimos


una serie de vistas fotográficas interesantísimas, ha estado a punto de ser
totalmente destruida por un incendio. El incendio principió en un edificio
cercano a la Plaza de Armas e impulsado por un fuene viento desde el
oeste, tomó proporciones tales que llenó a la población de consternación y
espanto. Veintiuna manzanas fueron totalmente reducidas a escombros. las
bombas del pueblo y las que pudieron ir de Concepción y otras ciudades de
la frontera fuero n impotentes para contener la impetuosidad de las llamas y
se limitaron a defender de su voracidad las casas que servían de margen a
aquel verdadero torrente de fuego".
- No menos de 3.500 personas quedaron sin hogar y en la más abundante
miseria. l as pérdidas evaluadas en dinero pasan de 1.500.000 pesos. El
fuego abarcó una extensión de quince cuadras de largo por ocho de ancho
y terminó en la noche después que hubo consumido todo el combustible
que encontró en su derrotero, en el Hotel Leguas por el sur y la Bodega de
Mac Kay por el norte".
-oescanando las manzanas que se hallan más allá de la linea férrea,
de la Avenida de 30 metros y el rincón formado por ambas que están
despobladas, puede decirse que las !lamas consumieron la 1ercera parte de
la ciudadH.
HEs pues. completamente explicable la consternación que se apoderó de
los habilantes ante tamai'Ja desgracia y del eco que ella ha tenido en tocia
la Repú.blicaH\

La ciudad se encontraba en plena faena de reconstrucción cuando se


produjo otra desgracia en Valdivia de similar o mayor magnitud: el lla ma-
do gran incendio del 13 de diciembre de 1909. Gabriel Guarda, en Nueva
Hisroria de Va/divia, comenta que este incendio consumió, en pocas horas,
dieciocho manzanas del centro histórico de la ciudad, incluyendo la inte n-
dencia, obispado, edificios públicos, diarios, bancos, iglesias, todo el sector

5 Rrl'ista Zig-lag, enero de 1908. Citada por Eduardo Pino Zaparn, Historia dr Temuco. pp.
69 y 70.

155
Chile, 111w l'Co11omia r egional r11 d siglo XX

comercial, Jos hoteles y las más valiosas casas paniculares. Acudieron a con-
trolarlo bomberos de la ciudad, La Unión, Osomo, Temuco, Garbea y Lonco-
chc, además de los obreros de la maestranza de ferrocarriles y personal del
ejército. Por la falla de agua, la acción de los volumarios tuvo que limitarse
al salvatajc y demolición, en medio del peligro que provocó el incendio&.
La conmoción nacional que causó el siniestro de Valdivia obligó al
Congreso a promulgar una ley. a fines de 1910. que permitió transformar
la ciudad, para lo cual se dispuso de un presupuesrn de $400.000. Las 18
manzanas destru idas fueron en los años siguientes el escenario de un es-
pectáculo pocas veces visto: la construcción simultánea de cientos de edi-
ficios, mientras se removian cerros de escombro, instalaban redes de agua
potable y alcantarillado y se adoquinaban las calles y aceras del sec1or1 •
Con el incendio en Valdivia finalizó una cadena de sucesos coyuntura-
les que hicieron posible la expansión al mercado maderero.
No obstante, existieron otras demandas que también favorecieron a la
industria maderera: la de cajas o javas de madera utilizadas para el trans-
porte de mercaderías, la mueblería, Jos artículos de uso doméstico e indus-
trial, Ja leña y el carbón vegetal, por citar algunos ejemplos. Otra demanda
estuvo asociada a la cáscara de lingue, utilizada en la industria del cuero.
Las curtiembres y fábricas de calzado ocupaban este producto para hacer
el curtido del cuero y la suela. Gracias a su alta acidez ayudaba a separar
la grasa del cuero, dejá ndolo fl exible y terso. Sin embargo, su explotación
se redujo a la corteza del árbol, cuya madera muchas veces se desperdició.
A la cáscara de lingue se sumó la cáscara del quillay, muy cotizada en
Europa por la industria de cosméticos y medicinal. Hasta la década del JO
se exportó en grandes cantidades, luego comenzó a disminuir por efecto de
su agotamiento. También se exportó la hoja del boldo, del cual se extraía
la boldina, que fue un producto medicinal de alto costo8 • Algunas fuentes
señalan que estos productos se exportaban ya a fmes del siglo XIX,.

6 Gabriel Guarda. Nurrm Hisroria de Va/df11ia, p. S78.


7 lilrm.p.586.
B Carlos Kcller. Rr110/urió11 en /a 11gricu/t11ra. p. 198.
9 Ídrm.p. 199.

156
Jorge Pinto Rodríguez

Cuadro N• J. Evolución de la exportación de cascaras de qu illay y hojas de boldo en


qu inta les métricos, 1920- 1950
C~Karasdequiltav Hojas de boldo
1920 25.208
1921
1922 17.716
17.719
1924 27.964
1925
1926
1927 19.686
32.110
24.952
1930
1931
1932
16.705
29.760
"'
"" 22.747
1935
1936
1937 4.919
1938 18.160 4.929
9.574
17.255
13.996 1.856
1942
7.006
"'
7.484
ll.003
190 2.754

1.593

'950 13.475

Fuentes: Carlos Keller, Rr11ol utióu ru la agricultura, pp. 199 y 200; Servicio Nacioníll de
Estadisticas y Censos, Estadis1ica Cliilc11u. didcmbrr 1958, N• 12 año XXXI, p. 461.

En este periodo llegaron a Ja región va rios colonos, nacionales y extran-


jeros. que colocaron aserraderos, aprovecha ndo las excelentes condiciones

157
Clii/e, 111111 t•eo1wmía regio11a/ e11 r l siglo XX

que ofrecia el mercado. A comienzos del siglo XX muchos cluei'los de ase-


rraderos eran "empresarios" sin 1ierra, que trabajaban acordando con el
duei'lo de una propiedad una HmaquilaH, que consistía en un contrato, geH
neralmente informal y ele palabra, por medio del cual, el dueño de la tierra
explotaba sus productos con ayuda de la mano ele obra y/o maquinarias
prestadas en servicio por el ··maquilero... el que a su vez recibía una paga
que solía ser en especies o en d inero, scgUn quedara establecido en el
contrato. El ··maquilero" era un pequeño o mediano empresario que tenia
trabajadores a su ca rgo. Como itinera nie o temporero, llegaba a los campos
en epocas de explotación de un determinado producto y se mantenía en el
lugar hasta que terminaba n los trabajos.
El censo de 1907 no registra "aserradores" en Malleco y Cautin y
tampoco aparecen e n un an uario estadístico de 190910, no obstante, estas
fuentes los reg istran en otras provincias. Sin embargo, sabemos que en
1907 fu ncionaban en Cautín 84 aserraderos. En el Censo de 1920 el asunto
fu e distinto, tal como su puede apreciar en el cuadro siguiente.

Cuadro N• 4. Profesionales del área maderera en la Araucania según el Censo de 1920


Departamentos Af\,oucultores Aserradores Madereros
Angol
Collipulli
Traiglttn
M;iriluán 20

'"
Imperial
lemuco ",,,.
Vi llamea

fuC'n(l': (('HSO ¡/{' 1920. pp. 5J7- 55J.

Paulat inamente, y gr<1cias a la expansión del mercado, los empresarios


y tcrraten icmcs de la región se sumaron de manera activa a la explotación
del bosc¡ue, uniendo a sus actividades agrícolas las relacionadas con la ma-
dera, ya sea practicándolas en forma directa o contratando los servicios de
maquileros. De tocias formas, el negocio de la madera fue percibido desde
muy temprano como una actividad muy rentable.
10 Oficina Central dC' Es1adistica. A111111rio Es111dis1iro dr la RrpUblka 11l' Clti/r 1909, Tomo
11. o~·mografia. p. 945.

158
Jorge Pi nto Rodrig u ez

2. UNA CRISIS COYUNTURAL, 1914- 1930

En medio de la e1apa de expansión inicial los empresarios de la región tuvie-


ron que enfreniar una serie de fac1ores adversos que amenazaron el desarro-
llo agricola y forestal. El primero tuvo relación con los efecros de la Primera
Guerra Mundial, que en el primer año ( !914) provocó una especulación que
afccló los precios de los productos agrícolas y el cierre casi total de la ban-
ca11. Pasadas las preocupaciones de la guerra. se produjo una seguidilla de
conílictos con comerciantes de Santiago debido a la rigidez de Jos contra-
tos establecidos con ellos que afectaron de un modo muy particular a los
producton.>s de madera. El problema más grave se derivaba de Jos precios
establecidos, cercanos en la mayoría de los casos a los cosros de producción.
La prensa de la época dejó también la sensación que los in1ereses de las
empresas constrnctoras que operaban en Chile j ugaron en contra de los pro-
ductores de madera. Mientras estos apelaban al Estado para lograr de las au-
toridades la protección a la producción nacional, las empresas constructoras
insistían en abrirse a las importaciones para abaratar el costo de la vivienda.

J. LOS EFECTOS OE LA PRIM ERA GUERRA MUNDIAL

Aún cuando la Araucanía no tuvo a comienzos del siglo XX importantes


lazos comerciales en Europa, lo que aconteció en el plano inrernacional
producto de Ja Primera Guerra Mundial tuvo repercusiones en la zona.
Algunos estudiosos sostienen que este acontccimicn10 marcó el cambio
hegemónico de Inglaterra a Es1ados Unidos, modificando el escenario in-
ternacional en cual se movian las economias periféricas 12• Por otra pane, la
inestabilidad del comercio mundial y su impacto en la banca provocaron
los primeros desajustes en la economía regional, a fectando de un modo
muy imenso a la actividad maderera. Aunque la agricultura también se
resintió. la demanda de alimen\os no sufrió la contracción de otros pro-
ductos. La Sociedad ele Fomento Agrícola de Temuco dejó registro de esta

11 Segi.in El Diario Aus1rn/, la nisis se prolongó hasta el año 1916. En marzo de ese mio pu-
blicó una crónica que tituló "Postración muy prolongada de la industria maderera y los mc-
dios dt' lcvantarla-, en la cual hizo rcfrrcncia a los efcc10s pcmiciosos dc la Primcra Gucrra
Mundial. Durantf todo ese añod dia rio insistió en ciuc la industria maderera enfrentaba
dificultades muy serias. El Diario A11s1ral. Tcrnuco. N~ 3.7 de marzo de 1916. p. l.
12 Juan Pablo Couyumdjian. "Legislación bancaria y monetaria. Introducción-. En Edwin
Wahfr Kernmcrcr. L<'gis/arióu B1111cC1ri11 y f\'/o11crari11. p. XXV.

159
Cl!i/r, una rconomin rr9io11nl ru rl siglo XX

situación en un documento que se publicó varios años después, pero que


recordó aquellos tiempos dificilesu.
El mercado forestal se vio duramente afectado por esta sirnación, gene-
rando una cesantia que se extendió a los otros ílmbitos de la v ida económi-
ca. Con el fin de informa r al gobierno sobre la situación económica de La
Frontera, y consultar la posibilidad de trasladar a los obreros desempleados
de la región hacia la pampa salitrera, el 22 de agosto de 19 14, el Intendente
de Cautin inv itó a una reunión a Jos principales agricultores, industriales
y vecinos más destacados de los tres departamem os. En esa reunión, que
contó con numerosa asistencia, se redactó un comunicado que informaba
al Ministro de Industria y Obras Públicas del estado de la industria made-
rera y la agricuhura en general.

-rodos estuvieron contestes, señala el comunicado, que con la paralización


de los aserraderos, por la crisis maderera y el cierre de casi la totalidad de
las fábricas habian quedado sin trabajo no menos de diez mil operarios cuya
cesantía se manifestaría en forma alarmante en la próxima primavera si no
se tomaban medidas inmediatas que salvaran esta situación".
··se trató con todo detenimiento sobre las medidas !1ue podrian
proponerse a Ja consideración del Supremo Gobierno en bien de la provincia
y como dar ocupación a los obreros que la actual crisis ha desalojado de
sus ocupaciones tanto a los de !a misma provincia como a los que puedan
venir de afuera"'.
"Como sucede en toda asamblea püblica que con cualquier objeto se
celebre en esta provincia. en la presente se empezó por indicarse se solicitara
de los poderes públicos protección a ta industria maderera por medio de
leyes prohibitivas a la importación de las estrnnjeras y que no se empicaran
más que ellas en las obras püblicas. estableciéndose esta condición en los
contraios <1ue sobre estas obras haga el Supremo Gobierno" " .

La mayor competencia p rovenía de la importación de pino oregón de


Estados Unidos, debido a una reorientación de las exportaciones de aquel
país hacia América Latina, producto de la guerra. Aquellos empresarios que
apelaron al crc~dito para salvar en parte la situación, se vieron afectados

13 SOFO, JulJilro de /rl Sociedad dr Fomr11to Agrico/o dt Ttmuro 1918-1941, p. 29.


14 "Caulin, Teumco 22 de agosto de 1914", lnle11dC'11cia dt' Cautin 19 13- 1915, volumen 79,
Archivo Regional de la Araucania, 1914. fs. 257-258.

160
Jorge Pin10 Rodrigucz

por la contracción de Ja banca y, por lo tanto, del crédito. En el mismo


comunicado que acabamos de citar, el Intendente agregaba:

·como protección a la agricultura y a Ja industria se acordó con iodo interCs


solicitar a los poderes públicos la implantación en Cautin de un CrCdito-
Agricola, garantizando el gobierno dos millones de pesos a los Bancos de la
provincia para que fueran prestados a los grandes y pequeños agricuhores
e industriales, entre ellos a los colonos. con garantias de las cosechas. Se
estimó que una medida de esta especie cuadriplicarla la producción agrícola
e industrial de esta provincia".
·se trató tambiCn de la paralización de las operaciones bancarias y
las graves penurbaciones que ha traído a la industria y la agricultura y
tomando en consideración la gruesa suma de millones de pesos con que
eJ Gobierno ha ido en auxilio de estas instituciones de crédito se creyó no
estar fuera de la norma solicitar se pida a los bancos que normalicen sus
operaciones al estado en que estaban antes de la guerra europea · 1 ~.

Sin embargo, la contracción económica que produjo la guerra fue mo-


mentánea, apenas se repuso el seivicio marítimo, los diversos sectores de la
economía se reactivaron y las exportaciones se incrementaron en volumen
y precio por las demandas que generó el propio conflicto. Por otra parte,
las dificultades que expe rime ntó el intercambio con Europa restringió las
importaciones con evidentes beneficios para el mercado interno. Una me-
moria del Ministerio de Hacie nda de 1915 lo reconocia con toda claridad.

·La crisis económica i fmancicra que viene sufriendo et pais desde fmcs
de 1913 i que se acentuó de modo notable a mediados de 1914, se agravó
y complicó profundamente con el repentino advenimiento de la guerra en
que. desde Agosto último, hallan envueltas las poderosas naciones de la
Europa·.
·Esto trajo, como necesaria consecuencia, una paralización considerable
de la importación de mercaderías estranjeras i en la esponación de salitre
i de nuestros productos metálicos y agrkolas, por falta. a la vez. de
producción. de mercados i de medios de transporte, ya que la navegación se
hizo súbilamente casi nula·:

15 fd~111.

IGI
Chile. 111w economía rrgiarwl e11 el siglo XX

"En la hora presente. Mayo de 1915. se notan felizme111e síntomas de


reactivación general. La navegación promete regularizarse, haciendo posible
el incremento de Ja csponación de salitre. cuya producción principia a
recuperar su actividad. Et cambio internacional, c¡ue llegó a un punto en que
habia despojado en gran parte de su valor efecrivo a nuestro circulante -
fuera de la especulación, olro de los factores que llevó a la crisis financiera-.
en estos momentos tiende a una alza favorable~.

"En suma, la mejoria de la situación es m<is que una esperanza, debido


sin duda a que la guerra nos ha obligado a esponar todo lo que nos ha
sido permitido i a limitar considerablemente nuestras adquisiciones en el
escranjero .. 1 ~.

Mientras las exportaciones subieron de 327 millones de pesos de 18 d. a


763 millones, entre 191 5 y 191 8, las importaciones bajaron de 270 millones
a unos 153 millones 17•
A los efectos negativos, aunque circunstanciales. que generó la gue-
rra, se agregaron, en el caso de indusLria maderera, otros problemas que
la afectaron de manera mucho más grave: la falta ele inversiones, la tala
indiscrimi nada del bosque y las limitaciones de los medios de transpone.
Con relación al primero, se trató de una siruación que afectó en su
conjunto a Ja economia regional y que mantuvo a la actividad maderera,
por Jo menos dura me estos años, en una situación de extrema precariedad.
Corno hemos dicho, la expansión que se observa en la época se basó en una
explotación muy rudimentaria del bosque, a través de pequeños empresa-
rios que manejaban aserraderos de escaso volumen mediante el sistema de
maquila que también hemos comentado. Salvo algunas empresas. como la
Compañía de Maderas Malvoa, el resto apenas logró despegar, limitando
las proyecciones de una actividad q ue pudo haber alcanzado un mayor
d inamismo.
El problema derivado ele Ja tala indiscriminada del bosque era 1an grave
como el anterior. No cabe dudas que desde un comienzo la economía re-
g ional buscó sostenerse en la producción agricola. con especial énfasis en
el cultivo de los cereales. De esta manera, el bosque fue muchas veces un
estorbo para los ag ricultores, quienes no solo lo desaprovecharon. sino se
empeñaron en eliminarlo para destinar las tierras a la siembra de trigo. De

16 Minisccrio de Macicnda. flfr111on'a de Hadeudo, 19 14. pp. 172 y 173.


17 Ani\Jal Pin10 Santa-Crui. C/1ilc 1m caso de drsorrollofruslrfJdo. ¡1. 90.

162
Jorge Pinto Rodríguez

t'Stt' modo. et bosque se fue desplazando hacia lugares cada vez más inac-
cesibles. provocando un encarecimiento de las faenas y el transporte. Tal
encarcdrnientojustif1có, según los interesados en la importación de made-
ras. su importación desde el extranjero para combatir el excesivo aumento
de los precios, tal como lo señalan algunas fuentes de la Cpoca 18•
Por Ultimo, Ja falta de un transporte rápido, eficiente y de bajo costo
terminó agravando la situación. En 1926 el Ministerio de Obras PU.blicas,
Comercio y Vías de Comunicación, publicó un informe titulado Malleras
Chilenas Informes Comercia/es, en el cual se hizo alusión a estos proble-
mas. prestando particular atención a las dif1cul1ades derivadas de la falta
de vias de comunicación. Indica el autor, que esta era una de las causas
principales que favorecían la importación de madera y un impedimento
para su explotación y exportación a mayor escala en el pais. El informe
denunciaba. además, que prácticamente no existían impuestos de impor-
tación a Ja madera 19•
A pesar de estas dificultades, las maderas se convirtieron durante las
tres primeras décadas del siglo XX en uno de los rubros más interesante
de la economía regional. Finalizada la guerra, se generó una alta demanda
en Europa, producto de la incapacidad de Estados Unidos de salisfacer\a,
favoreciendo con ello a la industria maderera de Ja Araucanía.

"Las cs1adistkas de los Ultimas a11os denotan una halagadora disminución


de las importaciones -se señalaba en el infom1c recién ci1ado- y un
propon:iona\ aumemo de las exportaciones. en fonna que ya en 1924, el
importe de estas partidas, es sensiblemente el mismo~.

·considerando las maderas sin labrar, las labradas y los artefactos de


madera -la exportación llegó en l913 a la suma de $623.915 oro de 18 d. y
en 1924. ascendió a $2.861,416.- oro de 18 dH.
"Dentro de esta Ultima suma, la exportación a Argentina representa
$2.211.826.- oro de 18 el".
·se ve el fra nco crecimiento de la industria maderera: en 12 años
que triplica la exportación y reduce aproximadamente a la mitad las
importaciones Hm.

18 FraneisroJavierOvalk, Chilcc11 /o rcgióu Ausrrol, p. 24.


19 ~hnbterio de Obras Ptiblicas, Comercio y Vlas de Comunicación. Scttión Com<'rtio, Marlr-
m.s Chi/t>mu l11fonncs Comrrria/cs, 1>p. J y 4.
20 Ministerio de Obras PLibli<'as. Mm/rrns Chilenos lufomrcs Comcrdalrs. p. 8.

163
C/1ik. una ('COuomía rt:{¡io1wle111•/ sigloXX

En 1926 un empresario maderero de la Araucania, Placido Escobar.


se1ialaba a El Diario Austral, que. a pesar de los problemas que afectaban
a la industria maderera en el plano de los fletes. los efectos de la guerra
habían provocado un "florecimiento a la industria··. Textualmente dcda Jo
siguiente:

"L;1s esrncioncs permanecían repletas de maderas que se veían podrirse


por la estación del tiempo esperando que la Empresa de los Ferrocarriles
proporcionara ec¡uipos para ser transponada a los mercados de consumo.
Los rerrocarriles no proporcionaban carros y los principales mercados de
consumo del país eran invadidos por maderas que llegaban de Estados
Unidos... Esta anomalía movió a los productores de la frontera para pedir
a los podes públicos se decretara el impuesto a las maderas extranjeras
como medio para conservar el mercado para las maderas nacionales. Pues.
hubo diputados que acogieron con interés la petición justa... y presentaron
un proyecto a la Cámara de Diputados. Este proyecio no tuvo mayorla
suíicieme para ser ley de la República~.

"Felizmente, en estos últimos af1os. con motivo de la guerra europea, se


ha intensiílcado el uso de las maderas australes en los mercados del centro.
en Ja costa del Pacfflco y hasta hace pocos meses se ha considerado el
mercado argentino asegurado para nuesrro rauW11 •

4 . LOS CONTRATOS CON LOS COMERCIANTES DE LA CAPITAL

Si la industria maderera no prog resó como cabía esperar se debió también


a otros problemas que no lograron resolverse. Todo parece indicar <1ue
durante la fase que estamos analizando exis tieron condiciones muy favo -
rables para su expa nsión, cosa que de hecho ocurrió: sin embargo, a las
dificultades que ya antes mencionamos. se agregó una cuana que también
obstaculizó su desarrollo. Nos referimos a la fuerte dependencia de los pro-
ductores regionales de Jos comerciantes capitalinos.
Los madereros de la región se organizaron para denunciar el hecho
y presionar al gobierno en busca de apoyo. Un aniculisla de El Diario

21 Plarido Es('ob;1r, "Actuíllidmks M:ukrcras". El Diorio A us1m l di: Temu('O. manes 14 de


agoslode l926.p8.

164
Jorge Pinto Rodríguez

Austral de Temuco, que ya citamos, hizo referencia, en 1926. a esta situa-


ción en los siguientes términos.

-oesde hace algún tiempo se ha venido notando que el comercio maderero


ha debido sufrir una baja en sus transacciones, pasando por un estado de
crisis que ha llamado justamente la atención en el estado de este comercio,
propio de las provincias australes".
- Los factores que han influido especialmente en esta situación pueden
decir que han sido. en primer lugar la crisis general que aíecta a la República
y luego después la situació n del norte que ha iníluido en la estagnadón de
la generalidad de las actividades de la nación".
-un grupo de madereros que se ha acercado en la tarde de ayer a
nuestras oí1cinas nos han manifestado que algunas fumas de la Capital han
resucito aprovecharse de esta situación de la industria maderera y al efecto
han despachado compradores al Sur de Chile, especialmente a la Provincia
de Caulin. para comprar maderas. pero exijicndo a Jos productores una
apreciable baja en los precios''.
-Esta baja en los precios que pretenden los capitalistas santiaguinos,
no seria con el objeto de que ella alca nzara hasta el consumidor. muy por
el contrario, desean comprar barato, para vender al mismo precio que ha
lltgado actualmente. este producto "
-La proposición de compra de maderas que viene desde Santiago es
resistida desde luego en la ciudad, dacias las condiciones ventaj osas en
que aquellos desean conseguir este producto vital, y aún se niegan a decir
que existe desde luego en peligro de una completa paralización de los
aserraderos de la regió n''.
-oc todas maneras. ma íiana - domingo 14 de agosto- se adoptarán
soluciones dcí1 nitivas sobre este importante problema (a las 1J horas en el
1eatro Cinc central de Tcmuco)"ll.

Dos días más tarde, el 16 de agosto, El Diario Austral daba cuenta de


una asamblea celebrada en el Cine Central de Temuco, que reunió a más de
cien pe~on:ls para debatir sobre la situación que afectaba a los productores

22 ·1..a s11uación madel'('i.l de In 11rovineia y la defensa de los produC'lorcs-. El Diario Austro/


dcTcmuro.sábado 14dengosto tle 1926,p. 3.

16 5
Chile, 1rn11 1·ro110111ill rcgio ,wl r11 el siglo XX

de made ras. Especia lm ente invi1ados fueron los dipuia dos Manuel Manqui M
leí y Juan A. Pi casso, adoptándose los siguientes acucrdosH:

"l. Designa r u n cornitC que se encargue de recoger las opi niones generales para
solucio na r la crisis del comercio maderero existente". el que debia reunirse
diariamente, de 5 a 6 de la tarde, para recoger las opiniones de los industriales
"ele las provincias australes" y buscar caminos de solución a la crisis;"
"2. Se e ncomendó a los parlamentarios de la provincia (. .. ) la misión
d e conseguir de Jos poderes pUblicos de la nación la realización de las
operaciones que estCn comenidas en el estudio que de la cues tión haga el
referi do Co mité"; y
"J . Se ;1co rdó una amplia reunión para el Domingo próximo (. .. ) con
el o bjeto d e resolver e invita r a todos los productores de madera <¡Ul' hay;i
desd l' Bio-Bi o al su r a participa r en u n congreso maderero para una fecha
pró x ima que no pod rá pasa r de dos semanas, dada Ja urgencia de que eslá
rod eado el as un to a resolvcrse" 1• .

Pocos dias después, el 19 de agosto de 1926. El Diario Austral publicó


otra nota titulada: "La ind ustria de Ja madera", en la cua l presentó una
rad iografía del estado en que se encont raba. Segú n el diario. Cautin era
el centro de la actividad maderera de Chile, con unos 200 aserraderos que
movi li za ban una inve rsión de 10 millo nes de pesos para producir unos
12 millo nes de pul gadas, que generaba n una utilida d cercana a los $10
millo nes, g racias al csíucrzo de unos 200 empresa rios y unos diez mil
trabaja dores. A jui cio del dia rio. para lizar estas faenas seria un du ro gol pe

2J Ou:i noca edi1ori:il de El Diario Aus1rnl. 1i1ulada "El problema maderero en la zona aus-
tral", señalaba: "en Temuco nuestros rnadl•rerosse han ve nido preocupando activanu.·111e
en estos úhirnos días del problema maderero. echando las bases de una org:iniz:ición
com11ucsta dl· sus mrjores hombres que tengan a su cargo al drfcnsa ante el Gobierno
de este 11roblerna vital en vista de que esta principal ancria se halla poco menos qur
a\Jamlonada por los poderes 11ú\Jlicos. Pues en cs1a región de bo:.qucs inmensos y ma-
deras valiosas no hay fondo. porpequerio que sea. que nocucme con aserradero y aún
f:ibric:ideclabornción,perosccncuentraprimeramentecon la:.grnndt'Sdiflrultadt'Sdl'I
transportl· debido a la 11ésima condición en que se hayan sus caminos, y después 1iencn
1¡uc bntallarcon la dfmanda de este an.iculo que no COITI.'Sponde a J;i oferta. De donde.
precisarncntc,sewoducenlosfcnómcnos dctaparalizaeióndccstaindustria y l;ibajadr
su 1m·cio motivando una crisis directamfnll' al produc"IOr y la consiguiente conscrucncia
qul' vie ne a rcbo1arfn l'I pueblo que no tiene en qur ganarsr la vida ¡mr falt;i absoluta
de trnbajo". El Di11rio Aus1r11/ 1k Tcmuco, miérrolt"S 21 dt' agosto dt' 1926, 1,, J.
"Sr 1iroycr ta !a cl'lcbració n rn Tcmuco de un congfl"SO madc rrro". El Di11rio Austral de
Tcrnuco. lunes 16de agosto de 1926. p. 2.

166
Jorge Pinto Rodrigu cz

para la región y para todos quienes vivían del ramo. Falta dinero, decia
el articulista, unos $2 millones para empezar y unos $4 millones más en
los próximos meses para conseguir que los producLOres de madera puedan
cumplir sus compromisos con quienes ya ha n a nticipado algunos dineros
a cuenta de la futura producción. Si el problema no se resolvía. concluia el
diario. Cau1ín se verá enfrentado a una situación desastrosaH.
Sobre es10 El Diario A11stral insistió en diversos comentarios y artícu-
los que publicó en el curso del aiio 1926. La fal1a de capitales y Jo que se
denunciaba como conducta abusiva por parte de los compradores de San-
tiago. estaban ahogando a la actividad maderera. Los intereses del crédito
eran ahos, hecho que se complicaba alm más porque muchas veces los pro-
duc1ores recibian anticipos por una cantidad de madera que no alcanzaban
a producir. viéndose obligados a endeudarse para responder a las exigen-
cias de quienes compraban la madera "en verde". Y todo debia soportarlo el
productor. concluia u na nota, porque el pobre productor ~debe mantenerse
en buenas relaciones con Jos compradores mirando que para el nuevo año
debe caer en sus manos nuevamente... "16 .
El Primer Juzgado Civil de Temuco regis1ra en la década de 1920 nume-
rosas demandas por cobros de pesos, varias de las cuales fueron emprendi-
das por comerciantes de Santiago que habian anticipado dinero a los pro-
ductores de madera de Malleco y Cautin. Varios exigían indemnizaciones
por las variaciones de los precios, lo que agravaba aUn más la situación
de los productores regionales. Bajo estas circunstancias, la única solución
estaba en conseguir créd itos blandos qlle les permitiera cubrir sus compro-
misos y no paralizar las faenas. Cuando el 29 de julio de 1926 se publicó
la ley N° 4.074, c¡ue dio origen a la Caja de Crédito Agrarion. los madereros
acudieron a la capital pa rn presionar al Gobierno a fm que aprobara con
urgencia. conforme a la ley, los estatlltos de la Caja para que comenzara
sus actividades cuanto a ntes. Se presumía que ayudados por la Caja, los

2S "la industriad(' ta madera-. El Diario Austral de T<'muco.jueves 19 de agosto de 192G,


p.).
l6 "La ;mgustiosa situación creada por('[ comercio de maderas-, El Dforio Auslra/ de Tcmu-
ro. mitrroks 18 de agosto de 192G, p. J.
27 l a Caja dr Cridico Agrario nació como una socied;id anónima filial dr la Caja de Cn~dito
llipo1cario. ron aprobación del l'rl'sidcnt<' dela República. Su finalidad inicial fueop<'rar
el C'l"kiito agrario rn los tfrminos au1orizados por la ley N• 4.074. public:ida el 29 ck j ulio
dr 1926. En vinud del D.F.L N• 221. 11ublicado el 19 de julio de 1932, se declaró la separa-
ción de la Caja R:"Specto de la de Crtdito lli11otecario. pasando a depender del Ministerio d<'
A.grirollura. Jaime E5t~vez Vakncia, "Banco Estado, Antcredentes Históricos-. p. J.

167
Chilr, 11u11rro11oml11reyiouolr11rl sigloXX

madereros de la zona se librarían de las presiones de los comerciantes de


Santiago. Así lo expresaron cuando. aprobados los estatutos, se reunieron
en una as<imblea en la que se reconoció que la Caja era la lmica salvación
para esta industria 28•

5. LOS EFECTOS DE LA CRISIS DEL 29 EN EL MERCADO FORESTAL

Poco se sabe acerca de los efectos de Ja crisis del 29 en el mercado forestal


internacional, pues aún no contamos con estudios sobre el tema; pero, para
el caso del mercado local la infomtación es algo más precisa.
La crisis repercutió fuertemente sobre la economia nacional, provo-
cando una cierta paralización del sector productivo. El desempleo en la
mineria fue d ramático, de los 91.000 obreros que trabajan en el sector a
fines de 1929, solo quedaban 31.000 a fmes de 193 1. De 1919 a 932 la
producción industrial cayó un 86%19. También la construcción alcanzó su
peor momento en 1932, contribuyendo al alza del desempleo y trayendo
significativas bajas en Ja compra de madera.
Según El Diario Austral los problemas habían empezado un par de
años antes. En una larga crónica sobre Ja economía regional que publicó
en 1928, precisó que de todas las actividades de la Frontera, la que se en-
contraba en la situación más aflictiva era la industria maderera. "'Jamas
-señaló el diario-, se había sentido una depresión entre Jos productores,
muchos de los cuales hablan de cerrar sus aserraderos y dedicarse a otras
actividades que den una más amplia garantia de remuneración del trabajo,
y una más efecliva seguridad del capital invertido". Y culpaba de esta situa-
ción a la falta de créditos y a la pérdida de los mercados de exportaciónxi.
En 1931 la situación se volvió nuevamente critica. Durante ese a1lo la
Sociedad de Fomento Agrícola de Temuco (SOFO), presionó insistentemente
al gobierno para que 1omara medidas tendientes a favorecer a la actividad
maderera. Entre otras cosas, pcdia privilegiar los envases nacionales de
madera, fruto ele lo cual se aprobó. en enero de 1932. la Ley de Envases
de Madera, que ayudó a minimizar los efectos de la crisis11 • De acuerdo a

211 "1.acrisis¡mrla<¡ueatrnvesaba la industria madertraseencuentrn solucio11ada-. E//)in-


rioA11s fraldeTcmuco, 20dc novir111bredf 1926. p. 8.
29 Sofia Correa Sutil y otros. Hisiorin drl siglo XX c-hi/('110, p. 106.
30 "Breve rcse1~a de las diversas actividades de Temuco. d r la Reg ió n y del 11aís en ...1 ano
1927"". El Di11rio A11srrnl de Tcmuco, N• 430 2, 1 de enero dc 1928. 11. l.
31 SOFO. Jubilro 1/r lo Sockdnd de Pomt•n10 Agrir:olo de Tenmro 1918-1941, 11. 115.

JGB
J o rge Pi n10 Rodrigucz

algunos testimonios recogidos en Temuco, en ese momento hubo fá bricas


que se dedicaron casi exclusivamente a fabricar cajones a solicitud de las
fábricas de azúcar de Viña del Mar y Valdivia. Otra demanda provenia de
Jos fabricantes de licores del Norte Chico, cuya necesidad de j abas se satis-
fizo con la producción de la Araucanian .
Carlos Keller señaló que antes de 193 J, afio en que se dejaron sentir con
más fuen.a los efectos de la crisis, ··1a exportación de productos fo restales
ascendía a cerca ele 24.000 tons., para caer luego a 7.700 y volver a subir
en los a ños siguientes, hasta llegar en 1939 a 42.500 tonsMJi. En cuanto al
mercado interno, sci\ala otra fuente, 1931 y 1932 fueron los años de más
bajos indice ele edificación, a pesa r de la caída de los precios de la made-
ra. Sin emba rgo, fmalizada la crisis la situación cambió. reactivándose la
construcción y, por tanto, la dema nda de maderaH.
Un hecho que contribuyó a su recuperación, cuando ya se empezaban
a superar los efectos de la crisis del 29. fueron las primeras señales que
se dieron en Chile tendientes a modificar el modelo de ·crecimiento hacia
afuera· por el de industrialización por sustitución de importaciones. Una de
las primeras importaciones que se detuvo fue la de pino oregón, proveniente
de Estados Unidos, utilizado en las faenas mineras y e n la construcción.
Las imponaciones cayeron constantemente, tal como se puede apreciar en
el cuadro siguiente.

Cuadro N· 5. Evotución de la importación de pino oregón de Estados Unidos en metros


cübicos, 1900- 1950
Metros CUbi~os
""
1901·1910 1141 68
1911-1920 60.929
1921·1930
1931·1!MO 9.593
1941-1950 4.790

Fucntt: Carlos Kelkr, Rt r10/11ci61r r ula agrkulrura, pp. 199 y 200.

32 Tcs1imonio dl' don Guillermo Peuerhake, entrevista de Mathias Ordenes. Tcmuco, agos10

'°"'·
3J Carlos Kelk r. Rtroluci6u ru la 119rirult1m1, p. 196.
34 Gotl.iJuan. · r olltka Forestal", p. 115.

169
CMl1'. 11un N'onomfo r(·gio ,ial Nr d siglo XX

6. LA REACTIVACIÓN DEL COMERCIO Y LA INDUSTRIA FORESTA L,


1932-1945

El periodo que vino luego de la crisis del 29 y hasta mediados de la década


del 40, fue de crecimiento para la industria forestal de Ja región. Junto con
desaparecer los erectos negativos de la crisis. aumentaron las exportaciones
y el mercado interno experimentó un nuevo ílorecimiemo. Sin duda, el
wmodclo de desarrollo hacia adentrow provocó una fuerte expansión de
la industria maderera. En 1938 Luis Correa Vergarn comentaba que "el
país consume casi en su totalidad la madera que se produce, quedando
para la exportación una cantidad, cuyo valor no pasa de dos millones
en moneda ele 6 peniques"1s. El desarrollo hacia dentro produjo un
acelerado crecimiento urbano e industrial que se apreció en el aumen10
de la superficie edificada, generando una demanda constante de madera
por lo menos hasta la década del SO. El siguiente cuadro, que muestra la
evolución de la superficie edificada en 13 comunas del país, lo demuestra
con toda claridad.

Cuadro N• 6. Evolución del la superficie edificada en m2 en 13 comunas del pais, 1930-1951"

.' '
~

35 Luis Vngarn Correa. La Agriru/1um Chileno, p. )27.

170
Jorg~ Pinto Rodrigucz

,._.,, l•u"

,,~ ..., »~ !1•011

~ .,._., ~·-
··~-~-~~-~-~~-~-~~-~~-~
Fuenll'S: DirN'rión G('nrral dr Estadístka, E.uadis1ic11 Chilt:11a, didrmbrr 1915. N• 12, año
VIII, p. 497 (t'n adelante S(' sintl'tiza la información): N• 12. arlo X. 19J7. p. 728: N• 12, aiio
XVIII. 1945.11. 617; N• 12. :ir1o XX, !947, p. 601: N• 4. ar1o XXIII, 1950, p. 88: N• 11-12,
Dt'loXXX. 1957.11. 449.
"1948 a 1950 cifras cs1imativas en t·ornunas, 195 ! cifras ('Stimativas ('n comunas y en tot:i l
p:lb.

El aumento sos1cnido de la edificación en las comunas más imponantes


del pais fue acompai\ado de un aumento significativo en Jos costos de Ja
cdiíicación. debido a un alza en los precios de Ja madera. Jos íletes y la
inílación. tal como se puede apreciar en el cuadro siguiente referido a las
IJ comunas del cuadro anterior.

Cuadro N· 7. Evolución del costo neto presupuestado de la superficie «lificada en 13


comunas del país, 1930-1957

'"~ IVJ1or Indice Mos Valor Indice


"''~ Índice
,.,
1100.716 408.000 >950 1.624

1932 '""' " 1941 472.479


48) 446 "'
,.,
1951 2810.058 2451

1913
1•2529
"
\72 167
1942
\943 690667 686
1952 33022J9
S.622110
3.279

5.582
1934 185833
"" 8830.9'45 8.769
1193204 1945 1014169 HXl7 1955 1033461 14.128
"'
"" J1s1m 1.836 1956 14077.308 13.977

""
1939
219311
334319 "' 1,961.720
1957 13222.360

"'
fuen10 : Oirttdón General de estndlstlca, Esf111Us1ir11 C11ilr110, dirkmbrr 19J5, N• 12, ar1o
VIII, p. "97 {l'n adl'lamr se shl\c1i;rn l:i inforrtwción): N• 12, :iño X. 1917. p. 728: N• 12, a1lo
XVIII. 19•S. p. 617: N• 12, :nlo XX, 1947, p. 601: N• 4. arlo XXIII. 1950. p. 88: No 11-12,
allo XXX. 1957. p. 449.
"1916 Y 19)7 cifras estimativas en San Miguel y Quinta Normal. 1948 a 1951 t'ifras rs1 ima-
llv.n en 1odas las comunas.

171
C!iilr, 11110 c•conomfo H"yio11al t'U el siglo XX

La población y el sector industrial crecian a un ritmo muy acelerado,


obligando al país a construir cada vez más viviendas y edií1cios. En 1944
la supcrí1cie de casas habitación (de acuerdo a los permisos de edificación)
fue superior en un 14% con respecto a 1943 y en un 36% la de ediílcios
comerciales. Otras construcciones aumentaron un 16%JI">. Don Guillermo
Feuerhake, un Constructor Civil de amplia experiencia en Temuco, recuerda
que la industrial ización del pais abrió excelentes opo rtunidades a la in-
dustria maderera. obligando a los empresarios a prestar más atención a un
producto antes menos valorado. Algunos empezaron a cuidar el bosque y a
concederle a la madera un valor que antes no se le habia dadol7.
El precio también aumentó. En 1930 la pulgada de raulí costaba $5.25
en puesto en la Frontera y $6.5 en Santiago (valor de la pulgada por carro
completo). En 1940 había subido a $9.5 y $ 11.5 respectivamente y a $50 y
$95 en 1950. En 1955 costaba unos $4 1.2 en la Frontera y$ 74.2 en Sa n-
tiago. El lingue y otras maderas tenían precios similares al raulí. El roble
envasado para soleras costaba en 1940 u nos $3.4 en la Frontera y $5.9 en
Santiago; hacia 1955 habia subido a $154.5 y $371 respcctivamcntcl8 •
La elaboración de madera en la región fue menor, las barracas eran más
bien depósitos donde se dimensionaba la madera para luego exportarla
en bruto. La cant idad de madera elaborada recién aumentó a partir de la
década del 40, como madera terciada.

Cuadro N•S. Evolución de la eKportación de madera en bruto y terciada en toneladas,


1925-1950
MaOera~enbrvto

1923

J6 Dirección Gerwral de Esrndfstica, Es1adísrica Chilcira. dicicmbrr 1944. año XVII, volumen
N• 12.
37 Rl·rntrdos de don Guillrm10 Feuerhake. entrevista de Mathias Ordenes. Tenwco, agosto
2004.
JB 1Jirccció11 Gem:rnl de: Estadistica. Esradis1iea Chllrna, dicirmbrr 1930. N• 12. ailo 111, p.
571; Oiren:ión General de Esml!s1iea. Esta1Usriro Chilrna, dirirmbrr 1940, N• 12, año
XIII. p. 568; Direeeión General de Esrndlstica, Es1ad1s1ica Chi/r1ra. 1/idrmbrr /950, N• 12.
arl o XXIII. 11. 564; Din't'.ción General de EstadfsliCOI. Esradr!ilira Clrilr1ro. dirirmbre J 955.
N· 12. año XXVIII. ¡1. 4Cifi.

172
Jorge Pin10 Rodriguez

1925
23.317
1927 27.581
28.558
~ ~--J~----''-"'----J-----..;___ _ _ __,
1929 15.386
1930
1931
1932 7.696
1933
1934
1935 23.549
23.199
1937 30.450
1938 38.878
42.523
~
"'°
1941
9.968
19.560 75
27.333 13
29.055 2.2S6
36.870 2734

40.167 3888
53.615 3 195
53.403
19~9 67.864 4.255
111790
""---'------"-------'--"--'--------- --'
l' ucn,c: Carios Kclltr, Rr110/llrid11 r'1 lo ogriculwrn, pp. 199 y 200.

Chile exportaba a Perú., Argentina, Italia. Bolivia y Uruguay, princi·


palmentc alerte. rauli, laurel, roble, 1>cllín y coigüe, que abundaban en
nuestros bosquesl9.
Con respec10 a la región, la producción forestal de la provincia de Cautln
fue más alta que la de Malleco, promediando el 29% del 101al del pa ís.

J9 luis Vcrg.ara Com-a. La Agriru/Wro Clrile1111. p. 327.

173
Cllilr. 1111(1 CCOIWmÍtl rt'fJimwl ('IJ el siglo XX

Cuadro N• 9. Producción de mad,ra 'n


pulgadas y por~ntaj' d' Malltt0, Cautin, RtcJión
y Resto d'I PaisyPais, 1934a 1950º

1934-
Mallero
Pulgadn .. Cautln
Pulgadas
8.802.698
.. Rcgoón
Pulgadas
8802698
.. Rcsto d~I

Pulgadas
pa1s
...,, To1111p.¡~

Pu19~

16895281

1935-
1936
15.328693
2ll08úll
37.2 98525H 628 15680.m
1937
1937- 3.647.132 22.0 4&45.242 28.1 11.895568 11.9 1 6~0810

1938
1938-
1939
2.546.514 .. 10.566.287 3<8 13.112861 43.1 17291100
'" 3040)961

1939- 2.143961 9 5..659.430 238 7.803391 328 16019524 672 23822915

1940- 1.423.056 52 6.749.780


"' 8.172836 298 19225339 702 2739Bm

1.531.106 5.844.735 312 19819596

63.9 188.88481
1943
,.. >--
1.809.738 7 7.493.485 9.303223
1
16.618. 197
'" :15921420

1944- 2418.698 8.2 9.963.077 33.6 12.381715 418 117246647 582 2961807
1945
1945- 3668.()<16 10 8.728.281 239 12.396327 339124 132 111 3652808
1946 1
,.,
"'
-
1946- 2995.927 10.832100 338 21171106 32003106

8.2 6.944065 2'5 9.267.873 327


- >--
190&4954 673 28332821

2.394.311 10.5 5.616.572 8.010.SBJ ,., 14730614 22141497


1949
,., 14717787 122064J8
2533.156 5.455 495 1.988651 360
"
Fuentes: Dirección General dl' Estadística, Estodisliro Chilena, agosro 1915. año vm. N• 8.
p. )20 [<'n adelante se s i111c1iza la informaciónl: N• 9. año IX. 1916. p.111 5; N• 8. año X. 11
418; N• 9. ar)o XI. 1937, ¡1. 3 85; N• 9, ailo XII, 1938. p. 395; N• 12, año XII, 1939. p . 559; N•
9. a 1)0 XIII. 1940. p. 366: N• 9. <11)0 XIV. 19111 , p. 408: N 9.lñO XV. 1942, p.1124: N" 8. at'lo
XVI, 1943. 11. 4 57: N• 9, ailo XVII, 1944.11. 631: N• 12. año XVIII. 1945. p. 600: N• 12. ario
XIX, 1946, I'· 7110; N• 12, ~r)o XX. 1947, p. 586: N• 11. año XXI. 1948, p. 540: N• 7, ario XXII.
19 49, p. 288; N• 8, .:1ño XXIII, 1950. p. 349: N• 6. año XXN, 195\, ¡1. 234; N· JO, aM XXV.
1952. p. 4711; N• 10 -11 . ª'' ºXXVI, 1953, 11. 466: N 4-5, .:ulo XXVII. 1954. p. 172: N· 12. afio

174
Jorge Pinto Rodrigucz

XXIX. 1956, 11 465: N· 11·12, ni\o XXX, 1957, 11. <IH: N• 9-10, ílllo XXXII. 1959, p. 156; N•
10. ni\o XXV. 1952. ¡1. 474:
'Periodo\ 1945-1946 y 1946· 1947 clfr:i~ e~thnn1iv:1s.

En las décadas dl'I 30 y 40 operaban en Cautin unos 120 aserrade-


ros y 150 bancos, c¡uc ocupa ba n unos 3.500 o pera rios. Si a los últimos
sunw mos los íletcros (balseros, ferrovia rios y conductores de carreias),
taladores y cargadores (''totcros"]. llega mos ftici lmentc a una ciíra cerca-
na a los 10.000 trabajadores. En Ma lleto las cifras se rcducian a unos 50
aserraderos y 60 bancos con alrededor de 1.200 operarios. lo que n os per-
mite calcular unos 5.000 trabajadores en tota140• Como se puede apreciar,
en una de las actividades empresariales
l;i industria forestal se convirtió
mós importante de la región.
En resumen. fmalizada la crisis del 29 y hasta mediados de la Meada
del 40. la Araucania logró mú ltiples beneficios por el aumen10 en Ja de-
nrn nda de madera. La producción fo restal regio nal representó en promedio
un 36% de la producción del p;ds.

7. EL DETERIORO EN LA INDUSTR IA FORESTAL. 1945- 1960

A partir de la dCcada del 40 se empezó a percibir un deterioro de la in-


du!:itria forcsial en la región, si1uación que se agravó en la Meada del 50,
cuando se pudo observar un estanctimiento estrnctural que dejaba serias
dudas sobre la posibilidad de alcanzar un mayor desarrollo en el futuro.
Ciertos dcsajus1cs y debilidades que se venían a1>reciando desde muchos
:unes, 1msieron freno a las cxpectnt ivas que generó la expansión inicial
de comienzos del sig lo XX . Lo ocurrido en Curacaulín y Lonquimay tras
la quiebra de la Fábrica de Terciados Mosso. sirve para gra f1car. cn parte,
este fenómeno.
Tras la ocupación ele la Araucania, la araucaria se convinió en un im-
portante recurso económico que favo reció a la industria maderera, del cual
sacó Jlrovccho Ja Fábrica ele Terciados Mosso. Si bien se puede scrialar que

'10 OlrC't"("i6n Gt'nt'r.il dr Estndfstka. Est1Ulfs1ir11 C/1ilrua. 11gos10 1935. año vm. N• 8 {rn
ntlclamr w s1ntN1z.a la informnción), p. 320; N• 9. arlo IX. 1916. p. 415: N' 8. ano X. 11.
418; N' 9. :u'lo XI. 1937, p. JBS: N• 9, ano XII, 1938. p. 395; N• 12. :ulo XII. 1919, p. 559;
N· 9. afio xm. 1940, p. J66: N• 9, ano x1v, 1941, ll· '108: N• 9, n1\o xv. 1942. p. 424: N• 8,
nno '.\\11. 19"4J. P- 457; N• 9. nl\o XVI!, 194'1. ll· 631: N• 12. nno XVIII. 1945. p. 600; N• 12,
ano XIX. 1946. p. 740.

175
Cl1ik. u1w cco11omía rt•gional t ' tl el siglo XX

mientras se extrajo este recurso a mbas comunas y localidades vecinas se


vie ron favorecidas, pronto la situación cambiaria 41 •
La Fábrica Mosso ex 1>lotó indiscriminadamente los recursos naturalrs
de Curacautín y Lonquimay hasta la década del 70. Co n una visión l'tO·
nómica y empresa rial de corto plazo, presumiendo que el bosque duraria
pa ra siempre y que no era necesario reforestar, depredó especies forestal~
lmicas, a un ritmo mayor de la capacidad de regeneración, provocando
graves daños al suelo, al ecosistema y a la economia local41 • La tardía
promulgación de la ley que prohibió su corte, declarándola monumento
natural {19 de mar.w de 1990) y la falta de po\iticas de reforestación por
parte del Estado, contribuyeron a agravar el problema•J.
La a raucaria no resistió el ritmo de explotació n a que fue sometida.
El bosque se hizo cada vez más escaso y el cierre de la fábrica aceleró un
proceso que concluyó con un ciclo de bo nanza en la zona. Un estrilar
local señaló que "se produje ron cada vez más conílictos entre los cm·
presarios y los obreros, disminuyeron los sueldos, aumentó la ccsantia y
disminuyó el nivel de desarro llo tecnológico y urbano de la ciudadR de
Curacautinº .
Como dijimos, lo sucedido con la Fábrica Mosso se repitió con el
resto de Ja industria forestal de la reg ión en la primera mitad del siglo
XX. A pesar del aumento de la demanda forestal, el empresario regional
enfren1ó sin Cxito una serie de obstáculos, 1an10 de orden MtécnicoR como
Mcultural", que impidieron sostener el prog reso: tras la implementación
del ·· modelo de desarrollo hacia adentroM, la industria fo restal se vio fa.
vorecida por el a umento en la edificació n, pero en la capiial se adoptaron
políticas de prec ios y flete ferrovia rio que pusieron en riesgo a la eco·
nomia reg ional, deteriorándola seria mente. También fa ltó in fracstruclura
vial y férrea, Jo que encarecía el tra nsporte y d ificultaba la rxplotación
del recurso forestal.
A ello se sumó la falta de disposición del empresario para modernizar la
actividad maderera, incorpo rando al producto natu ral valor agregado me-
dia nte procesos de elaboración que aumenrnran los ingresos. diversificaran

41 Christian Aravcna Ramfrcz. "Industria forestal y pobraa ambirnial t'll Curacaulln. 19]8·
1970".
42 /drm.
4] Ot'C'rtlo Su11remo N• 4l, Ministerio de Agrirultura. D«ia~n Monumento Na1ur.il a la Ar.iu·
caria Araucana, Santiago, 19dc mar.r.ode 1990.
Christian Arnvcua Rarnlrcz. "lndus1ria foreslal y pob~z.a amb1cn1<1l rn Cur.u::au1/n...:

176
Jorge Pinlo Rod rigu('z

la cconomia y nmpliaran el merc;ido laborn l. Por ültimo, la escasa atención


prestada a la reforestación y la quema de bosques complicaron atin mcis la
situación. con los consiguientes efectos negativos a l ecosistema.

U. LA DEPREDACIÓN DEL BOSQU E: "QUEM AR PARA SEMBRAR". EL


CASO DE LAS RESERVAS FORESTA LES

Cuando observamos los ex tensos bosques de pinos y eucaliptos plantados


en l<is regio nes del sur de Chile, nGs cuesta imagi na r cómo fue el paisaje
mues de la ocupación de Ja Araucílnia. Algo pasó y wdo ha cambiado. sin
duda. la mano del labrador, del ca1rntaz, del terrateniente, del empresario y
el ruego lo modif1caron por comp!ctG.
Ames de rcforcst¡1r una parte importa nte del sucio agricola vino la tala,
la quema del bosque, la siembra y la erosión. Co n toda razón Pablo Ncn1da
escribió, en 1956, la "Oda a Ja Ernsión en l;i Provi ncia de Malleco":

~volví a mi ticrrn verde


y y a no es taba,
ya no
estaba la 1icrra.
se habia ido.
Con el agua
hacia el mar
se habia marthado.
ESp l'Sil

madre
mía.
trCnmlos, vaslos bosques,
¡irovincias monta i'losas,
tierra y frnganda y hum us:
un pájaro qut silvil,
una grut-sa
gorn

el viento
en su caballo
transpnrrntr.

l T/
Clu'k. um1 tTonomia re_qio11ol l·11 d .siglo XX

mo1i1r:m·s. avellanos,
tempestuosos raulics,
eiprcses
plateados,
l;iurck s <1uc e n el ciclo
desalaron su aroma,
pajaros de plumajr:
mojado por la lluvi;i"

Ellos
te previnieron.
ellos

can lo
valk inaron
];1 agonia.
Sordo
y ct:rr:ido

pared de muertos
es d cerril oido

""
haccnd<lllo
inene.
Vino
a <1m:ma r
d bost¡uc,
a incendiar las t•ntrnrias
de la tierra.........

La fórmula de empresarios y terratenientes en la región l'ue sencilla. se


babia practicado en nuestro pais desde los tiempos en que Chile era colonia
de Espaíla y fue repet ida posteriormen te por los colonos tras la ocupación
de lt1 Araucan i;1; despejar el bosque. ya sea por medio de la tala o la quema,
para produci r cereales y otros productos ag ricolas. Si n duda. [;1 quema ÍllC
d método m;is antieconómico del sistema. Miles de hectáreas de bosque

178
Jorgt" Pin10 Rodrigucz

nativo w perdian ames de cad<1 periodo de siembra con el fm de asegurarle


al agricultor una r.\1>ida rccupcrnción de las inversiones y una utilidad en
d corto plalO que l<1 industria derivada del bosque no podía garanlizar. a
pl'sar de los esfuertos de algu nas autoridades y pro fesionales por frenar
esta actitud.
En 1903 el naturalista alcm:in Federico Albert, conlratado por el go-
bierno como investigador en \¡1 Sección ele Ensayos Zoológicos y Botánicos
del Minblerio dt.> Industria y Obras Públicas, envió al Congreso un informe
sobre d retroceso del bosque producto del fuego y la explotación de las cás-
caras dt: lingue y peumo para las curticmbres. En este infonnc denunció las
mala~ pr.icticas agricolas, evidenció sus consecuencias sobre la {'('Onomia y
el medio ambieme. elaboró una serie de propuestas y pidió a las autoridades
que :i.c hicieran responsables del asunto e hicieran cumplir las lcyesw..
En ¡wrte de su in forme, Albert sci\aló que la <1uema cid bosqul' se reali-
zaba en áreas muy extensas. sin averiguar si los terrenos servían o no para
lo~ cultivos agrícolas. con evidentes perjuicios, además. para los propios

ngricultores que perdian parte de sus cosechas a causa que las grandes
11ucrnazoncs -vari:m t:l estado atmosf'Crico': Tampoco se aprov{'('haba la
madera de l o~ árboles quemados y se descuidaban a<¡ucllos que producian
cor!t:za 1<\nica que. por e fecto del fuego, empezaban a desaparecer. Albert
propU\O cuatro medidas para co111cner estas prácticas.

~l. La prohibición absolula de la esterminación i de los roces en los terrenos


que ttngan una indinación nwyor de 35° i rk los c1uc son ineptos para otros
cullivos agrieol:is, como wmbién una foja de diez a veinticinco metros en
runbas riveras de las vertientes primawralcs. según el declive que posee i la
crctt corriente narnral t¡uc tienen las aguas-.
~2. La prohibición absolut:i de In corta de los árboles. desde el 15 de
Oc1ubrt' hasta el 15 tk Abril i de los roces antes tk la cosecha completa en
cada depanamcnto. (Llamo la n1e11ció11 de US. nl inciso 4• del aniculo 1°
del ~lamento sobre cona de bosques de J de Mayo de 1873. i al inciso
•I · del anirulo 26 de la Ll'i de Municipalidades de 22 de Diciembre de
1891. que au1orizan a los se1)orcs intendentes, gobernado~ i las ilustres
municipalidades par.a impedir el roce perjudicial a los vecinos)":

<16 Fc:tlcrko Albm. m Aklflorin drl Mh1is1erio 1k /111/u~1ri11 i Obras Piib/iC'QS Prrst'nlada al
Gmgrno \'ario'l'1/ rn J!JOJ. pp. 4] y""·
179
Chik, rlllll cca11omÍll r1·gimwl (' U d siglo XX

M3. La prohibición absoluta del desconezamicnto - la conc:zn era vrndlda


en las cunicmbrcs- de los árboles de lingues i peumos en ple ¡ pt'nnitirto
solo de los á rboles cortados a flor de la tierra -caldos en forma na1ural·.
desde el 16 de Ab ril hast;i el 14 de Octubre·.
~4. La replantación de los terrenos indicados en el párrafo anterior ¡
e n las orillas de las propiedades, cercas, caminos, canales i acequias con
á rbo les que p rod ucc:n madera de construcción i que proporcionan forraj~
de ramoneo"º.

La Dirección General de Bosques, Pesca y Caza y otros organismos rela-


cionados con la actividad forestal se empeñaron en inducir a los agricuho-
res a explotar racionalmeme -"cientiftcamenteM senalan algunos documen-
1os- el bosque4~. El 12 de enero de 1907 la Sociedad Nacional de Agricul·
rura envió una carta al Intendente de Cautin con el pro1>ósito de alertar y
persuadir a la autoridad sobre el tema. La experiencia recogida en d norte
y centro del pais, señalaba la SNA, ha demos1rado que la destrucción del
bosque provoca no solamente sequedad atmosfc.'rica. sino escasez de nrndcra
en lugares donde a n1es abundaba. Si tales males Mocasiona el simple roce
de los árboles, mayores son los que produce su destrucción por el fuego~.
La ca11a recordaba que una ley del 22 de diciembre de 1891. en el articulo
3°, confería a las municipalidades la facuhad de ·reglamentar la cor1a de
bosques. o arbolados, y hi quema de bosques. rastrojos u otros productos dr
Ja ticrraM, tarea que aquellos organismos no habian asumido en Ja provincia,
razón por Ja cual se podía aplicar un reglamento del 3 de mayo de 1873 que
facultaba al intendente para resgua rdar la quema y 1ala de bosques~'.

4"1 Ffilt-rico Allll'rt, en i\fr111ori11 1/rl Mi11isrrrio dr flldus1rio i Dbros PUb/iru 1'rrsrr11ado al
Co11grrso Nacioua/ c·11 1903, pp. 45-46.
48 En cm· Sl'ntido, l.'ntrc los organhruos privados. es dl'51acabk la labor dr la Sockdad Agro-
nómica dl' Chile. Est<i l"S una agrupación fundada por lngrnirros Agrónomos. ti 28 dt
agosto d<" 1910. 1)1.'sd c sus inicios abordó aspectos d!' politica.s ...grarias. tema5 grrmlaln dt
la profrsión y del progreso ekntlfi<"o y tccnológlro dr la agricultura. A panir dr la Soritdad
Agronómica Sl" drtidc rrcar el Colegio dr lngrnirros Agrónomos dr Chltr. l.a Soci~ad ha
cstimulado la creación ck Centros Agronómicos R~ionalcs a lo largo dd pais.. as! romo
1ambi61 la forrnación ck aproximadamente dkz Sociroadcs de Espn:ialist:u rn d ámb110
~gro11e<'u¡1rio, inkia1iv~s que se mamil'n<'n anivas hasta la fttha. Drntro dr las prind~ln
actividadl"S dt· la agrupación cst:l la rcallz.adón del Congreso Agronómiro de Chile, qur )l'
ha venido desarrollando anualmente sin intrrrupción a ~nir dtl a1\o 1949; y lo publka-
dó11 de Slmil'n1r, revista de ruatro nü.mcros anuales qur. dtSdr 1942, rons1i1uyr rl órpno
ofldal de divulgación dcn11fica de la Socit:rlad. www.sool'."dadagronomkadt"Chík.d
49 "C11u1fn, Temuco 12 de rnt•ro de 19or. en ·1n1rndc1Ki.a dt Cau1!n 1906-190'1". volumrn
42, Archivo Regional de la Araurania, 1907, fs. 272y 27l

180
Jorgi:: Pinlo Rodriguu

La prensa también se hizo eco de esta situación. Numerosas crónicas


aparecidas en los diarios ch.• Tcmuco denunciaron los cíec1os pe:miciosos
de la!! quema!! o roces. -Estimamos c¡uc es algo verdaderamente criminal
-se dcda en 1910-. el c¡uc ya se haya dado principio a la roza a fuego en
los campos y montanas del departamento. Las consecuencias pueden ser
ru ncslas para las cosechas... Ojalá que nuestro denuncio no cayera en saco
roto y que no se nos conlcstara con palabras de buena crianza-50•
En 19 11 funcionarios de la Sección Aguas y Bosques lamentaron no
disponer de personal ni fondos para cumplir con la tarea de proteger los re-
cursos naturales del país. Con los medios puestos a nuestro alcance, señala
un documento. -solo hcmos podido realizar exposiciones y conferencias.
sin lograr en la práctica inducir c¡m1bios cultura les que nos permitan pro-
teger más cítcazmcntc nucstrn ri1¡ucza" 5 1•
La Sociedad Nacional de Agricultura insis tió sobre el 1ema c.I J I de oc-
tubre de ese mismo ar"10. a través de o tra carta enviada por su presidente al
Ministro de Industria y Obras Públic<is, en la cual pedia que el Ministerio
destinara fondos para írcnar el d¡iílo que sobre el medio ambiente oca-
sionaba el rclroccso del bosc¡uc. Esta vez el énfasis se puso en los efectos
negativos ele la pérdida del bosque por la erosión de los sucios. tan perju-
dicial para la región. No es posible, dccia la cana, que el pais no disponga
de medios para proteger nuestra riqueza forestal. que es ·una importante
íucntc de recursos- y que tanto iníluye en la climatologia e hidrologia del
territorio. En otra pane del documento se scr)alaba que:

"Ola a dia S<" ha venido palpando en nuestro país cómo en la 1ala de las
sl'lvas se va modif1cando d rt'jimcn de las aguas, la regularidad de las
lluvias i la 1empcra1ura dd clima, sin que hasta la fcrha se haga modificar
este tslado dt cosas i sin que una leí debidamente estudiada i sancionada,
examine (Sic problema(...) La inílucncia de los bosques en el rijimen de las
aguas ts notoria. como tambiCn los es la clctcnción que ellos tjercitan en el
sucio arable evi1ando su arrastre iior las aguas lluvia-.
-chile:. por la conf1guradó11 dl' su territorio, necesita (...} cuidar de la
erosión del sucio oomo 1inko medio de impedir la desvalorización de sus

50 "Ro¿a a íui::go-. Lo Época dt' Ternuco, N• J36. domingo ll de ftbrt'ro tk 1910. p. 2.


!jiSc:cci6n ~ y Bo!tqUl'S. "l.a 1wcc~hlad urgente de crtar unn lnsp«rión Grncral 1.k
Mlnblerlo dL' lndm1rin y Obras PUbllcas, volumrn
Ocrn¡uo f'to!ca 1 ca.u·, 2Sl1 . Archivo
Nacion11l 11()oXX.1911.fs.8· IO.

181
Chilt', u11n ec1111omin r1·f1io11n/ e11 t'I siglo XX

terrenos adecuados parn los cultivos agricolas, como nt'<"t'Sila tambtfo


conservar e incrementar el agua de riego que re-quieren los culllvos cada Vt'z
mfts abundan!cs (... )El problema forcs1al. íntimamcntr ligado al problf'ma dt'
las aguas, cs. puts. de tan eapirnl imponancia que no 1rtpida t'Sla SO<'it'dad
t n rogar a VS. le dedique lugar preferente entre aquellos cuya solurión 0
impostergable al.in dentro del más estricto iijimt'n ttonómico·<.J.

Ef Diario Austra l hizo denuncias similares durante todos esos ai'los. ya


sea a t ravCs de sus crónicas referidas a las quemas de bosqul's o llamando
la a1ención sobre Jos problemas generados por los roces. El diario recono-
ció que por causa de estas acciones no podíamos aprovechar un recurso tan
importanten . En u na información verdaderamente alarmante sci'laló. en
marzo de 1918, que gran 1rnrtc de Ja Frontera se habia convertido ·en una
cspan1osa hoguera", c¡ue había reducido a cenizas casas, chozas. galpones.
maquinarias, bosques, talajes, cosechas y animales. Las pCrdidas humanas
y materiales eran cuantiosas, hubo muertos y numerosas familias quedaron
en la más completa miseria. Hace m<is de cuarenta anos. agregaba el diario.
-que el público viene insistiendo en 1crminar con este ílagelo, des1ruc1or de
nucslras selvas seculares, provocado con el único fm 'de cmregar es1os f~r­
tiles suelos a la explotación agrícola'. J amas hasta ahora. concluyó la nota.
el voraz elemento había adquirido proporciones que pusieran de manif1~10
de forma tan aterradora s us grnvisimos peligros-"'.
Años m<is tarde, en 1926. insistia sobre lo mismo. recordando que el
decreto-ley 656 del 17 de octubre del afio 1925. prohibía el uso del fuego
en los suelos forestales, salvo casos excepcionales previamente autoriza-
dos~~. Cinco días mtls tarde volvía a llamar la atención sobre el mismo 1>ro-

blema~. Si n embargo, parece que nadie detuvo en la Frontera una prác1ica


que tanto daño ocasionó a la industria maderera.

52 Cana l'nviada 1ior la Sotil'dad Nacional dl' Agricultura al M1n1s1rno dl' Industria y Ohm
Publicas, Ministl'rio de lndu5tria y Obras Püblicas. volumm 2511. Archivo Nadonal Siglo
XX. 1911. fs. 160-162.
5) Vf.lase, por rjcmplo. "La quema dl" bos1¡ues·. El Diario Austro/ de Trmuco, N• l41. 11 dt
febll.'ro d~· 1917. p.); y, "Al"!ualidadcs. Los Roe!:!>·. N 711. 20 dt frbrtm dr 1918, p. 1
54 ·[spanrosa car~slrofl· r<'gional", El Diario Aus1ra/ dt Trmuro. N 727, 9 dt marw dt
1918, p. l.
55 "Sobre la quema de bosques en los suelo~ forestaltS. Comunicadón dirigida a la lntcn
dtncia", El f)iario Aus1rnl de Temuro.jucves 1 de abril ck 1926. p. 2.
56 •[] cum11limlcruo de la ley de Bos11u~. ta Olrt"Ceión Gml"tal dr Polkla\ cnvla una cir-
rular 3 la' polidas del ¡iais en 1¡ur lt"S Tt't"omlrnda su v¡gilanc1a· . El Oillrio Aujfra/ de

182
Jorge Pinto Rod rigucz

h1 193 1 se promulgó la Ley ele Bosc¡ucs. que pretendió. emre otras


co.,a::.. regular :;u quema. Los regl:nncntos, leyes y decretos amcriores a Ja
t cy. estipulaba n los periodos del a1)0 en que se podían cíectuar los roces de
hosc¡uc. los que dcblan practicarse luego de ta entrega de pcm1isos que se
debfan solicitar en las intendencias o municipalidades. La Ley de Bosques
wmbién ofreció incen1ivos a las plantaciones forL'S talcs. liberando de al-
gunos impuestos a los paniculares, estableció terrenos forestales no apios
1mra la ag ricuhu ra. sobre los cuales no se podía cícctuar el r0tt. y estable-
ció algunas prohibiciones sobre la corla de árboles cn zonas ccn::anas a Jos
rlos, rn:rna nlin\cs y l a deras~'. Sin cmlrnrgo. en la práctica. la Ley no logró
sus objetivos.
En 1936 la Sociedad Nacion:il de Agricultura entrcgó al Congreso la
Mcmori:i correspondiente al ru)o anterior, en la cual criticó abicnamentc
las malas práctica~ agricolas. En parle de la Memo ria. la SNA sci\alaba :

Mla politka seguida en Chilt1ksck hace mucho 1icmpoyqucdcsgraciadamentt


infomia la acción forestal cn la actualidad, consís1c en querer aprovechar
sucios rttubirnos dr :\rbolt's l.'n los cullivos agricolas. valiCndosc: de lo),
llamados roets de íurgo, y quc hn traído como consecuencia íatal enonm·
tlcíorcsmdón en cas i 1oda la cxknsión del país. En cíecto, puech: decirse,
qul· no solo la zona no n c. sino tamhi ~ n l;i parte ccn1ral y la pane non l'
de la z.ona sur han vb10 dcsaparcccr los enormes y herniosos bosques <1ue
l·ontcnian csprt"ies valiosisimas, 1aks como el rauli, y que df'ímitivamentc
habrán de 1crrni11arst· tkntro de la cxplot;ición tonstamc abusiva y
a11titk111ffica·..a.

No :,e exagera si deci mos que la región perdió. por voluntad de sus
¡nopio:, agricultort'S. u11 recurso naturnl que pudo cambiar el destino de
:,u cconomia. no solo por la riqueza que se esfum ó. sino por la contrac-
ción que provocó al mercado laboral y al comercio. La ocupación ilegal

Trmuco. m.ancs 6 dr nbril dr 192Ci. p. 2.


s·1 11 amado S prohílx': 1• La ron a dr :lrl!ob y arl!u~10~ rm1ivo~ situados a mf'nos dr 400 mi
'ohrl' IOlo nunoanualK. qul' nA:.r.can 1'11 cerros y a menos de 200 mt dl' sus onllas dC'Sdt el
punto ('11t¡Ul'11 \'t'f'lkmr m1:t.ca H lm~ln ac1uel en que lh:gur al plan. l" La rona o dtlitnir-
rlón dt: .&rboln \1lw~ a mrno~ de 200 1111 de rodio de los manantiales planos no ~ados.
J• l a coru o 1kSU\Krlón dr lltbuks 11uc t'Xlsrn n ~ohrt' crrros tll'S<lr la mnliama dr su fohla
ll;1J1111anrM.
SU SUcktbd 'ixtonal dl' Al(rit'ulturn, flfr morfo 1/r /(1 Sot'irdad Nacional dt A9ricu/111ra ro-
'"''FIJ•uf1nrrr •I año 19JS. p. 125.

18J
Cñik 1m11 cco11omia r1•9io1111 / en d siglo XX

de tem.'nos fiscales agravó aún más la situación. por la ignorancia dr los


ocupantes o simplemente porque buscaban el medio más fácil para labr.usc
un sustento. Un poblador de la zona recuerda que llegó a un terreno fiscal
de la zona de Tirúa hacia 1930, una montarla para ser mfls preciso. donde
nadie fiscalizaba las quemas 59 • Sin la vigilanc.ia y regulación necl'Sarias se
quemaron bosques aún en lugares declarados parques nacionales y rcscr·
vas forestales. En el verano de ! 943· 1944 se incendiaron más de 100.000
hectáreas de bosc¡uc nativo en las provincias de Cautin. Valdivia. Osorno.
provocando u n da1lo irre¡rnrable60•
Es1os hechos obligaron al gobierno a to ma r a lgunas medidas. En 1944
la Corpornción de Fo mento a la Producción (CORFO) con1r.nó una comi::,ión
nortea mericana conocida como la Misión Forestal Norteamericana Haig,
para realizar una investigación sobre el modo de explotar el bosque e in·
formar sobre el estado de los mis mos~ 1 • Los resultados del trabajo de la
Misión fuero n desalentadores; po r primera ve-¿ se emrcgaron estadísticas
confiables sobre los efectos producidos por el roce a fuego. la ex¡>lotadón
desmedida del bosque y la falta de modernización de la induslria fon.-stal
y agricola.
El cuadro sigu iente mueslra la cantidad anual de pulgadas ele madera
deslruidas po r efectos del fu ego según los informes de la Misión l-laig:

Cuadro N• 10. Promedio anual de bosque nativo aserrable d~truido por e l fuego, stgUn
espedes ygruposdeprovind:is(enmitesdepulgadas)

"""º
Altrct
Coqu1mboa
laica
lioarc~

Blo8io
al
Uanquihut
Ch1iotyA~ M¡q1ll1n~ tot•I

6.11S8
29.5 4461 .9 ••91•
Dnclo •93.0 U186
1163 6
C•p1h
"'
59 Rcrucrdos lit• don Ernesto Nc irn . cmrevisrn de Mathias Ordmes. Nu(Va Imperial. agcr..10
2004.
60 Rafael Eliza ltlc. /.11 50/.lrl'1'ir1rucfo de C/Jilr. p. lB.
61 -la Cor¡1oración de Fomento a la producción. en el dl':§n) de csmdiar 1&nkameote Ju
realid:id1·s foresta les en n ues1ro país, contnlló una Comisión de 1k"nko:. noneamcrka11os
que vino nl 11:1ls. en 1944. Fu e dirig ida por Mr. lrvine T. Cr.iigy ('Ompucsta po r lossenorn
LV. Tcssdalc, l'ihip A. Brieglc, Burncn A. Paync y Ma"in A. Haenel. A lo:. invi:s1lgadom
r«ll'n mrncionnd os. todos ello:. inlcgrnnlcs drl Sen.•kio FortStal drl lkpanamenlo dr
Agricultura de l:IUJU.. se unió el cspttia llzado de la ColpOnKión, quienes 0111:r.iron ron
los rx1rnnjl·rosy les proporcionaron las ín fonnaciona nKiOnalc-s rrqucrida5-. Juon Gonl
-poJilica For<.'s t:il-. 11. 110.

184
Jorg' Pln10 Rodriguu

Coogu(
L1urel
115.1
...
1'811 459380
1461.6
15'3'22 33270 ....,,
1'1!>1

Lll\QU(

wm•
M~~IO ... '"'
1737
,1616
12523
2.9&46
"'
,....
1 6')1

F11tn1r: J u11n Ciofll. ·rolltk:i fort"s1:11· .11. BO.

En 1946. Juan Gorli en su Memoria de Tesis para optar al grado ele


Licc11ciado en Derecho. litulada Política Forestal. ci1ó los an1ettdcntes prc-
llminarcs entregados por In Misión Haig".1, el primero y uno de los pocos
1cxtoi¡ que la mencionan. En parte de s u Memoria Go11i sci\alaba:

"Con motivo de las leyes de colonización y radicación en la zona austral,


numerosas JKrsonas y colonos han Iniciado Ja limpia de sus tr:rttnos para
prtpararlos al cuhivo agrkota. Estas limpias se han hecho por el medio
tlircctamcn1c m:\s N'.onómico para sus intereses. o sea. el
rott a rur:go·.

"Estos ro«:s no se han hecho siempre con las debidas pr«auclones. y


afio a afio han causado enormes incendios qut ha n disminuido cnonnemcntc
11ucstrariquaaforrstal".
"la Comisión de Técnicos Norteamericanos. en su estudio realizado por
solicilud dt la Cor¡1oracióu de fomento. destaca que 'd rot't' a fuego es el
agcmc dr agoramicnto m:\s destructivo de los bosques de Chilr: Anoia d
dato. rrsuhado de csiadisticas e inventarios. que t1nu11lmcnlt' ~ ron.sume
por el íurgo 19.23 millones de metros nibicos. o St'a 190.000.000 pulgadas

Gi Wllllam F ~bloney C'Omtnlll sobre la Misión: "L;1 misió n Halg dt asisltnda 1knk11 a
Chllt de 19+4 mYIO la vtrdnd indiscutible de 1¡ue un manrjo adn;-uado dt llUt'Slro~
brm¡u~ podN lr.msfonnarse en la ba~c 1mrn unll gran industria de productm fomlaks".
Sin cmbo.ll'.o.. huta rmn de los 70 no ocurrió n:ida en ~te país ni ~motamtnlt similar a
la dln.lmxa npmmda de los paises ese:rntllnnvos". Wi11iam F Malont)'. ·0po11unidarks
pertlld IMIQ\-adón y crcclmlento en base a recursos en Am,rira latina·.

185
Clnk, una uo1wmía r1•yio1wl e11 ti siglo XX

madereras. Este volumen es superior al ¡qo del total M madt'ra, t'n plt
existente en el país, y equivale a 31 1/2 vttcs ('\volumen de madrra sólida
extraída y a 4 vcC('S el volumen de madera aserrada·.
·La Comisión, siguiendo su análisis. determina qur el 9Btlb perdido
por furgo (.·orrcw ondc a bosques na1urales y el resto, a montrs. Atrihuyr
esta ¡1roporció11 a que Jos montes se presentan en ártas mcnom y de poca
densidad arbón:a. en comparación con los bosques. En contra.su.· ron Jix
datos ya cirndos, puede afirmarse que en los bosques aniílcialcs, hay un
pCrdida despreciable ocasionada por el fuego. lo quc Vt'ndrfa a dcmos1rnr
que es posil>le controlar los daños que causan los incendios mediante una
fiscalización adecuada, la que en bos<¡u(.'S artiflcialrs sc produce por ~us

directos interesado".
· Los sinit'stros ocasionados producidos por rayo). acddc111es. accion<"i
volcánicas. etc. son en nilmcro y en canlidad, de perjuicios una ~unui

muy insignificante. Asi lo han evidenciado los organismos tCcnicos dr la


Cornisión que hemos citado-~'.

Los resultados de los estudios de la Misión Haig n:ílejaron las contra-


dicciones de un sistema que atentaba contra la estabilidad del mercado
interno y la cxpor!ación de madera. Goñi señaló que a comienzos de los 40
fallaban entre 1SO y 300 mil v iviendas e n el pais y que anualmenu_• sr 11ro-
ducia un déficit de S mil, llegando a la conclusión que las construccioncs
que se requerían estaba n por encima de nuestra capacidad cons1ruc10ra y
de nuestra disponibilidad de madera procesada; por tanto, pronto se verla
a fectado el mercado interno debido al aumento en la demanda y disminu-
ción de la oferta. Se debía con urgencia parar el fuego y rcfor(.-star'-4.
Los cálculos de los expertos de la época presagiaban un fumro ca1as1ró-
f1co para Ja actividad foresta l del país y la región. Los resultados de las In-
vestigaciones sugerían que el ritmo ele explotación y depredación en Chile.'
lleva ria 1>ronto <il agotamiento de la capa boscosa. La Misión 1-laig estimó
que la supcrf1cic del bosque a lcanzaba 16 millones de hrct:ircas. o ~ca.
el 22% del territo rio nacio nal. El ingeniero agrónomo Manuel Rodrlguez
Zapa1a. director del Dcpartamen10 de Conservación y Administración de
Recursos Agrícolas y Forestales del Ministerio de Agriru\1Ura. calculó <¡uc
la superficie era u n poco mayor. de 20.443.000 hec1áreas. o ~ca, el 27.61'*'

6J Juan Goi\I, -l'olltlca Forc~rar. pp. 76 y 77.


64 /drm. 11. l l B.

186
Jorg<' Pinto Rodrlgu<'t

dl'l territorio. <1ue mud1as veces no se aprovechaba por el mal uso del
boM¡ue••\ Por su panc. en 1936. la Din:cdón de Bosques del Ministerio de
Tierra::; y Colonización en cooperación con la Organización de las Nacionrs
Unidas para la Agricul1ura y Alimentación (FAO). publicó un in1eresante
informe titulado. ln lmlus rria Forcsra/ y s11s Posibilidades de D~sarrollo
t·n la Erpfatad611 de los Bosqiu· Naturn/('s Cliifc11os. en el cual el técnico
fm landl':s Lars Han man. de la Misión Forestal FAO, concluía de manera aUn
m6s alarmante que ~1os métodos de explotació n aplicados generalmente
son tan dt::slructivos que nos at revemos a pronosticar el agotamien10 101al
de' los bosc1ucs a un plazo de 10 a 20 años"b6 •
Los primeros informes de la Misión Ha ig obligaron al gobierno de Juan
An1011io Ríos a tomar algunas medidas. Una de las primeras fue enviar el
mismo ar)o de la llegada de la Misión ( 1944) una circular a los panicula-
res y autoridades regionales. con el objeto que se adoptaran las medidas
uecesaria~ para contener la destrucción dcl bosque y se tomara conciencia

del d:u)o <1uc p roducia n los incendios forestal es. El 6 de c_nero de ese ai\o
El Diario A11s1ra/ de Temuco comentó largamente la circular. insistiendo
cu la gr.wcdad del hecho y en lu cncrgla con que se dcbia sancionar a Jos
lnfrattorcs o causantes de los i ncendios~1 . Si n embargo. una vez más estos
intentos fracasaron. incluso por la desidia de las propias autoridades".
"Es tri!ttC comprobar -sc1)alaba un informe de la Sociedad Agricola del
Sur, en 1951-. la forma incon1rolada en que se ha explotado gran pane de
los bosques en Chile': Nl'ccsi1amos reforestar - ag regabn la Sociedad-. 1>or
lo meno::; 700 mil hcrtárcas, para reparar lo destruido. Oc no hacerlo, el
sur del pnís será "la continuación del desierto o despoblado de Atacama-~9•
En 1958. Rafael Elizalde Mac-Clurc publitó La Sobn"l'il'c"cia de Clfifc,
texto comen1ado en circulas académicos ele Ja época por las alarmantes
65 Manutl Rodnguu Za11a1a. ·rottntinl Agrkoh1 ck Chik-(1955). Citado por R;1fa<'I Elilal-
dc, /.u~rn-i1-c"ciadr(hllr. 117S.
Mi L1u1 Uanman. 'La Industria l'ol"('slill y ~us l'osibllldatks tic De.arrollo r:n la E.xplotadón
dt los ~w "i;uu~lcs Chileno~· (19Sú), p. 12. Citndo por Rafad Ehz.11ldt. ~ Sollm•l-
r•t11rfo dr01k. p.81.
r;1 "Gc•blC'mo loma mtdidas '" ~guardo tk la c1tbtendn forestal del p;ars·. B Diario A11s-
1rnl d~ fmnK'O,Jurvo 6 de <'nl'ro de 19'1'1. p. 6.
GU A modo ck CJC'f?lplo. Ja propia lnh·ndc nrh1 dr C:1ut ln siguió <'11Ul'gando auto ritariont:S n
1mflll-ul;am pua que eftt1uen el rore a fuego en SU) J>mlios parorulam.. lntcnd<'nda d1•
Cirntin. volumm 101. An-hlvo lkglonnl de In Arnucanla. 19•17.
69 Sod~.1d Agncola de'I Sur. · 1.a l·ores1ación Naciom1I". En Co11sorrio dt Sont'dodf'S Agri-
co/oJ drl 11r. C11•no (ongrrJo J\gríc<Jfo, Go11111kro, Forrs1nl y PrsqutTO drl Sur de Cllile.
p11.UJ· JJ:S

187
(luk. u11a rmuomfo rrgio1wl ('11 el siglo XX

cifras que entregó. Sciialaba su autor que de las 125.000.000 de pulga-


das -en que se reduce anualmente la existencia del bosque chileno. solo
se exploian provechosamente 25 millones de pulgadas de un valor es-
timativo de 10 mil millones de pesos (1957) y se pierden por incendios
100.000.000 de pulgadas de bosques na1urales de un valor aproximado de
S<0.000.000.000".

·EJ carnc:lismo forestal chileno -continUa Elizaldr-- ha fundamrntado 11


aseveración del sc11or Vktor Bianchi, de que en 50 ar\os sr han consumido
por incendlos Unkamcntc. 800.000.000 pulgadas de madt'ra (El Mrrrurio. \S
de Febrero de 1952). Podría considerarse bas1an1e consr:rvador rstr d.kulo
porque solo en los incendios tk los últimos cinco ar\os sr: han perdido arriba dr
J00.000 has. de bosques naturales y anif1cialo. Por cs1a razón, una cstimaclón
m~s aproximada, tomando en cuenta el ritmo mas lt'nlO de: explotación de

hace treinta años, serla del orden de 4.000.0000.0000 de pulgadas que


corrcs1mnderfa11 a un millón doscientas mil htttáre:as arrasadas por t'I furgo. Al
pnocio promedio actu:il de $400 pulgada. esto signif1caria qu<' M>lo t'n mader.a~
-sin rnnsidcrar la destrucción de la propiedad. t'ns.t".rrs. animales. ttft'O),
siembras. caminos, etc., afectadas por los siniestros· t'I pais habria ptrdido la
astronómica suma de l.200 billones de pesos r:n los Ul!imos cincuc111a anos·•.

Aunque se podría responsabilizar al Estado por lo sucedido con el bO\·


que en la Araucanía por la falta de eficacia de sus diversos organismos para
detener las quemas, no se puede discutir que desde e:l siglo XIX se intl"nló
pro1egerlo. Antes aún que se dic1ara la Ley de Comunas J\u1ónomas rn
1891, que entregó a los gobiernos locales la responsabilidad de evi1ar su
destrucción, diversas medidas intentaron hacerlo.
En 1907 se creó la primera reserva foresta l en Malleco11• con objc10 de
cuidar los bosc¡ues. En 191 3 habia ocho reservas entre Concepción y Pucno
Mon11. con un total de 600 mil hectáreas, entre las cuales estaba la Reserva
Forestal de Temuco, conocida con el nombre de Cerro ÑicloP' . Nonnativas
dic!adas en los ai\os siguientes velaron por su resguardo. panicularmcntc

70 Rafat'I Elluldc, lrJ Sobrrrfrc11rio de Chile. p. 18-19.


71 Ángl'l 1.azo Alvi1rez. "Cucr¡m dt'guardaparqut"S·.
72 El 20 dr r1rn rw de 19J9 l'I Cerro Alt'lol adquirió la t111libd dt' Parqul' Nacional dr Turb
mo. rn 19M 1ia~ó a formar panl' dt'l SIStt'ma Nacional dC" ku Sllvntm Prolf'Rld•\ drl
Es1ado (SNASPEI y el J de dlelrmbre de 1987 c:I Mims1mo de BiC'n~ Nacionalo Ir otorl{ó
la catrgoria de Monumento Nadonal.

188
Jorge: Pin to Rodriguc:z

dd "arbolado indigenaM11, En 1916 se solicita ron recu rsos para dicha pro-
tección. oponunidad en que el gobierno entregó en la suma de S12.95674 .
Sin embargo. dado que muchas de estas rcscrv<1s disponían de pastizales,
se adoptó la cos1umbrc de arrendarlas por sectores con el rm de favorece r
al ganado que pastaba en ellas. El primer arriendo se verificó el mismo
año 16. generalizándose cst;1 práctica más adelanteª . La llamada Ley de
Bosques {Decreto 4.J63 del 30 de junio de 193 1) reguló el sistema de fun-
cionamiento de estas reservas con el claro propósito de protegerlas: pero
tampoco parl'Ce haber dado buenos resultados.
El arriendo de las reservas foresw lcs Í<lvorcció la tala y la quema ilegal
de los bosc1ucs. porque los arrendatarios persiguieron fmes que fueron más
allá de los cslipulados en los contratos. Las concesiones maderrras. al igual
que los arriendos. también permitieron la explotació n irracional del bosque
y dejaron muy pocas ganancias al Estado. A pesa r que en las reservas se
encontraba madera nativa de g ran valor, las clá usulas de arriendo genc.ral-
111c11tc solo eslipulaboin un poigo del J QCJ,b de las ganancias al fisco y menos
en ;llg:unos casos".
Para agravar aün más las cosas, trabaj adores sin tierra comenzaron a
ocupar en fom1a irregular espacios importantes de las reservas. Los conce-
sionarios y arrendatarios llegaba n con sus aserraderos y con cierto nüme-
ro ele obreros a ~cumplir~ las disposiciones de los com ratos. ins1alando a
veces a es1os trabajadores en las tierras de la reserva. donde se quedaba n
corno si fueran propias. En la dl:cmla del 50 un nümero considerable de
estos colonos comenzaron a solicit;:1r formalmente esas tierras al Estado.
En 1962 se cnlfl':garon, solo en la Reserva Forestal de Mallcco, 116 titulas
de dominio en fonna gra1ui1a. con una superficie de 8.559 hec1ilrcas. tocias
pcrtcm:ciemes a antiguas coneesiones17 •
Rafael Elizalde. en su ya mencionmlo libro La Sobre11i1,t'11cia de Cl!i/c
(1958), denunció que en las 29 reservas foresta les del pais. los colonos

7J C!irU1 del lmp«'lor Gcnc~I dc lo Inspección de Bos11ul'S. Pcscil y Caza al Mmistro de


Obras Nblic-.u.. Mmistcrio de J11dus1rln y Obras l'tlblirn.s. volumen 2730. Arthivo Nacio-
nnl Siglo x:... l dt' novirmbrc dl' HllG, rs. sin.
7>1 "Occn:to-, ,"O\umcn 2730. Minb1erlo dl' Industria y Obras Pliblicas. Arrhi,·o N~cionnl
Siglo XX. 1916. ís.s/n,
'15 M11thf;1.s Onkno.. -EJ d~1rrol10 fnislrndo t'tl líl Arout·anf:l·. 111>. 140-IS7.
7Ci l'utrldo nra. -ch1lt' y su primera ~rt:u sllvcsm: prot~·gldn por d E.s iado·.
77 CONM. A 11Jluis ~otiorro11dmirt1 r/d drt•11 1/c i11f111r11rltl dirttfll dr la Rtst"n'O Forrs10/ fil'
l\1111/rco. p.. l9

IB9
Orilt>, 1111a rrouomia n·yio1wl r11 r/ ..,iglo XX

legales e ilegales junto con los concesionarios madereros y los usurpado-


res. habio n hecho suyos esos terrenos de lal modo que solo en los lup;am
escarpado~ y de dificil al-ceso q uedaban algunos rclic1os de bosque. el rtslo
había sido Mlimpiado", incluso sembrado por algunos años y luego aban-
donado. Scr) ala el a utor que esos fueron los casos de la reserva de Malaka-
hucllo. en la provincia de Mallcco. gran par1e convenida en un cementerio
de raulics. y la reserva de Villarrica. donde se produjo una d~trucrlón
similar del bosque na tivo78• Por Uhimo. Elizalde sei\aló que los colonos y
madereros no distinguian entre reserva fores1al y parque nacional, •que a
veces colindan, y, en ausencia de vigilancia y sanciones·. conaban :\rholh
y rozaba n a fuego indistintamente. Fue conocido el caso de la destruc<:lón
de miles de arauca rias por un concl-sionario extranjero en el Parqul' Los
Paraguas. cerca dl'l volcá n Llaima. que provocó una violenta rcacrión pu-
blica hasta c1ue se paralizó la faena. También se conocieron caso~ de deprt-
dacioncs r n los pa rques nacionales de Villarrica. Tolhuaca y Vicente Ptrtz
Rosales". Estos l'j cmplos son más que ilustra1ivos para rcílejar la fol1a de
supervisión y cumplimento de las leyes forestales.

9. LA FALTA DE MODERNIZACIÓN EN LA INDUSTRIA FORESTAL

Jumo con el acelerado retroceso del bosque. produc10 del fuego y la dr-
predación, otro factor que perjudicó a la industria maderera fue la folla dt
modernización e incorporación de valo r agregado a la ma1cria prima. A
mediados del siglo XX se seguían utilizando casi los mis mos proccdimirn1os
empicados 100 a1)os a ntes. El hecho fue denunciado por distintas au1orida-
dcs y entendidos en la materia, pero sin lograr modificar las 1noktica.s df
los empresarios. En 1917 Erich Klempau señaló en su Memoria para optar
al Titulo de Ingeniero Agrónomo, que Mla explotación tal como se hace: hoy
en dla cumple muy poco con las leyes y nonnas qul' prescriben los conoci-
miento cientiflcos y técnicos de una silvicuhura moderna y progrcsisia·'°.
En 1926, el Ministerio de Obras Públicas y Vias de Comunicación."" un
documento titulado Maderas Cliifc11as l1ifom1es Comrrria/es. ~timaba qur
Chile contaba con extensos bosques de variadas '5pl"Cics. entre las cual<"!I

78 Raíarl Eliznldl", /.a Sobrl'11frruria dr (lti/r, p. 85.


79 Raíarl Elii aldt'. La Sobrr1ofr1·ucia dr Chilr. p. 86.
80 Enr h Klr111pau, ~Explo1 ación rnclonal de los boo;quo ctutt'nOt·. p. 19. C11~do por P.ablo
Campu~ Gay~n. Amblc11rc, bosq11r~ .\' grsri611forNtal nt (luir. p. 117

190
Jorge Plnlo Rodrigut't

habla madera~ valiosas. sin C'mbargo, operaban cierto~ factores desfavo-


rable~ <1uc atcniaban contr.:1 una adecuada ex plotación del bosqut-. Entre
cMo~ reconoció -1a.s dif1cul1adc~ dl~rivada~ de las abundantes lluvias en Ja

é1>0ta del abalimien10: la cartncia de caminos ck acceso y la falla de cono-


d micuto que t:<istc fuera del pais acrrc¡¡ ck J¡¡s propiedades de las maderas
chiltnas. de sus aplicaciones. pn:cios, condiciones de vcma y transporte-,
todo lo cual había impedido que "la rxportación de ellas se realice en la
e cnla que debiera. y han hecho alm posible la internación de algunas
madera" exlr.rnjeras que pueden ser perfectnmen1c y a veces con ventajas,
rcem1>lazadas por las 11<1ciom1les-ª 1•
Otro~ in fo m1e~ clan cuenta ele los escasos adelantos que se habian lo-

grado desde fmcs del siglo XIX, aün e11 los a~pectos m:ls elementales de Ja
industria maderera. Hacia fmcs de los 40, Johann Amhon. quien se habia
hecho cargo de una fmna alemana proveedora de maquinaria para la in-
du\ lria maderera. es1imaha que en Chik debla darse:

"u na mayor imponanda a una i:xplotadón racional. a fin dt' lograr así un
rtndhnirnto máximo de lo~ rccursoi, cxl~h·ntcs y al mismo tiempo rt'ducir
lo~ co-;10-; dt' prodUl'Ción. a fm dr poner a 10110, tle l'Sle modo. los productos
de \'Xponac1ón chilenos con el nivel de prcdo:; convcnienlcs en t'I mrn-ado
internacional-u.

En 19;•5. el pre-:;idcntc de la SOFO, Enrique L<ingdon. fue comisionado


por In CORFO para visi1ar Guatemala, Méx ico, Estados Unidos y Canad:l.
con d obJelO de iníom1ar. a su regreso a Chik. ~obre la ac1ividad foresta l
en l'SO~ pai.,cs -. Los f'C"u ltados de su g ira no fueron alentadores. En sus
informes Langdon hada notar una scrit de desajustes y atra$0S en la in-
dust ria cid pais y la región, en t•ompnr<Jción con otras m:ls avanzada~. La
falt a de legislación favol't'da la t:il:1 de ejemplares jóvenes. lo cual impc-
df:l una mayor produc1ividad a futuro. Por otro ludo. el mal manejo de Ja
l'Xplotaeión hacia que la mayor par1c dtl :lrbol se perdiera en el vol1eo y
en el corte y. por Uhimo. los sistemas de aserraderos. por su amigüedad y

81 Min!s1mo de- Obr-.s P\iblkas Cotncrdo y Vin~ de ConmnlCilclón. Sttnon Comc-mo. M11df'-
m~ ('/U/l"IW\ l".fenttn Co1t1rrda/r-,, JlJI. J y 4.
8l Joh;mn Anthon. l•rrnia"r\ dr 1m i111/1"1rlt1/ 11/rmtin lobrr la nq11r11J "'"'~ Jr Chi/r, ¡1.
l•I Cllildu pN Pablo C.tmpu' Gaylln, /lmbiru1r. ba..~qur' .\ 'gMlió11/orntal rw Clu/r, p. 177.
llJ SOi-O. Mt,. - 4r lo So0n1ad //r Po111rmu Agrrro/11 dr Trmuro 1"46· 1!N7, p. 264

191
Cltik. 111111 N""a u a mi11 ri·r1i111wl r·n rl siglo XX

dim('nsioncs de corte trad icional. eran más costosos. menos prác1icos y dt


menor productividad que en oiros paises14.
Las apreciaciones de Langdon 1ambién fueron companidas 1>or otro)
observadores. '"El problema maderero se reduce ·ser'lalaba un técnico en
1951-. al hecho que el va lioso recurso narural que son nuestros bosques.
no es. ni nunca ha sido, utilizado integra lnu~·nte""'\ Ese mismo ai\o. Ro·
heno Bravo, socio de Rclcco Agricola y Maderera. ('mpresa cx11lo1adora
del rauli. afirmaba que excluidas las ya conocidas pérdidas por los roces
a ruego. se produd;i otra considerable en las distinias etapas del procrso
de explotación y transporte, debido a los malos mC1odos 1>racticados en
el pais. Asl. por ~icmplo, durante el volteo los árboles eran conados muy
altos. quedando adheridas al sucio varias pulgadas de buena madcr.i. Lo!.
voh('adores, adcm;ís, trabajaban con muy poco cuidado, haciendo que IO!i
árboles al caer se cruzaran y rompieran. En es10 se perdian g ruesas rama!.
y árboles casi por completo '"que muy fácilmente suman mucho dinero~ .
En el resto del proceso de elaboración las pérdidas continuaban. Al ~·
pecto. Roberto Brnvo ag regaba que en el aserrado el sistema de bancos d('
sierra circular, comúnmente utilizados. era anticuado. pues gastaba mucho
madera al reducirla a aserrin y, efectuaba un cone poco preciso. provocando
un desgaste importante en buenas piezas. Otra dificultad de las sierra) cirtu·
lares era la fo lta de pal;.111c1ueros que supieran instalar y mantener )US 111:lc1ul·
nas en buenas co ndiciones. La instalación de los bancos se hada de m:mrra
improvisada e irrcgul;ir: era común que estuviesen sumcrgido3 en ('\ barro.
casi sin protección de la lluvia, con la cureña y la linea desnivelada. el ojo
ccmral del disco a menudo mal centrado, los ejes torcidos. la velocidad mal
calculada, los collarines de apriete de la sierra demasiado chicos. Todo cs10
producía, en dcfmitiva, um1 pérdida considerable en el valor el(' la madera,
puesto que era asl'rrada fuera de las medidas regulal't"S, con los cantos dis1)a·
l"C'jos. con m;'is espesor en una punta que en otra y otro defectos. Por e;!o. ol
igual que Langdon, recomendaba su reemplazo por sierras huincha '"'.

84 SOl"O. Mrmor/a ilr 111 Socil'il111f lit Fo111rn10 Agriro/o dt T<'l'!uro 1946· !9"1. p. 267.
85 J. E. linklcr. "Utillznción intcgrnl del bos1¡uc. mcdianu: l.11 1ndw;ui.1tiz.11clón dr la madr·
ra·. Fn Coitsordo //1• Soeit"1fn1lrs Agriro/as i/rl Sur. Cuarto Congrn;o Agnro/11. G11n11dm1,
r·orr\//l/y l'tsf¡urro tlrl S ur 1fr C/1ik. 11. 332.
86 Robtno l)ravo, .i\s¡m·1os 1k lri rx¡1/or11d6" modrrrru y dt lo reforrsrori6n rn Cltf/r, p. 111
Ci1ado por l'nblo C:rn1pu~ Gnyán. .i\mllirnl<'. llosqurs y grs11011 fom111/ rn Cllllr, JI. 177
87 Robcno IJrnvo. As¡1rr10~ tlr lo rx¡1/otod611 modrrrra J dt lo reforrs111ri6n <'11 (luir, JI. 17J.
Cnado 11or l'ablo Carn pu~ Gayán. A111bir111r, bo.squrs "jn1ion/om111I rn Chilr. J>. 177

192
Jorgr P1n10 Rodrigun.

l.a~pérdida aumcnlaban dunrntc el lranspo n t, al salir la madera de


lo~ a~crradrros. En muchas oca~ioncs er.i maltratada, pues los obreros la

golpeaban rompit:ndola o lriz:'mdola, Jo c1uc producía nurvas m('nnas.


También los casllllos era n gencralmcnlc mal constmidos. peor orientados
re-.pcc10 dí."I sol. demasiado amontonados y mal o escasamenu: v('ntilados.
En esta~ condicionts lo::. resultados obtenidos eran a menudo:

·111vrrso al que st persigue, pues la madcni St pudrt tn vez de Stta™.', o


bien. n raiz dt' una exposición al sol mal cakutada, se mancha. S(' 1ucrct' o se
panr. Da J:ls1ima comprobar e n los mismos palios de FF.CC.. la J>(:rsi51t11cia
de la mayorfa de c::.1os dcfcc1os: y, sin embargo el remrdlo nn1 a la mano.
se 1r:ua dt' dt'Ulllrs y dt' cuidado~ que cuestan poco. Una mala cncaslilladura
cuesrn uaclantt'Tll<' ta1110 como una butna: cucs1a muy poco limpiar la
c:;incha ant~ de oc:upnrla, cut1Hn poco kvantar lo castillos lo suficiente
para ob1r:ncr una buena vc111llacló11, y en c;1111blo, la buena organizadón de
la cant'ha rtprcscnrn l'C'Onomh1s cfcclivas e imponanu:s-..

De cs1e modo. mucha madera se pudrla y otra quedaba en los a crrn-


dcros en calidad de ramas. puntas, pedazos de troncos. a.serrin. con czas.
:lrboll.'s. 1rozos y palos quebrados. producto del mal manejo. A la larga, un
volumen imponan1<' de madera no se podía vender ni transfonnarse en
1)rocluc1os ulilcs como madera prtnsa da, pulpa. carbón. alqui1rán. alimento
1>nra el ganado o productos c¡uimicos. La ausencia de procnlimicn1os mo-
dernos significo fucnes pCrcliclas para csla induslria".
Marcclo Fourcadt Nambrad calculaba. a mediados de Jos SO. que con
"lo!> actuales mcdlos de ¡>roducción, uua mo ntai'la media aprovtthaba el
40% de los árboles-. cubriendo apcuas IO!> cos1os de producción. Del 40%
c¡ue ::.t: vohca. agregaba Fourcadc. solo un 60% llegaba al as<"rradcro y ele
c::.tc apenas el 65% se convert!a en nmdcra. En rts umen. apenas el 15% del
volumen total de la 111on1a i\n se convenía en un producto que podia cnvinr
nl mercado... Esta cadena conlribuyó al fre no. por cieno. del desarrollo de
In indus1ria maderera.

118 Robe-no Bnivo. ASptttos dr In r.r11lotnd611 11wdrrtru _\' dr lo refomr11no• " finir. Ci111do
por hblo Campus Gay.f o. Ambirn1r. bos1¡11rs y grslid11/ort~tol C"ll CJuk. pp. 177· 17S.
119 P;iblo (ampw, G•)•n. Ambirmr. '1osqur~ v gtftlónfomriJ/ rn 01k, p 179
90 M;artdo fourc:Mk Samb~d. "l.a Industria dr la m11drn1·, p. 86.

193
Odlr, 11110 t'Nlnomia rl'9io1111/ ru l'I siglo XX

A lo an1crior se ag rl•ga otro hecho que 1ambién pesó neii;ativamrntr


Como adelantáramos en llilginns a111crion-s. no se instalaron en la región
indus1rias que proccsnran la madera y le incorporaran valor agiTgado.
Francisro Kmullc, otro conocedor dl'I tema. señaló que en 1954 M' pro·
dujrron en la zom1 5.878.721 pulgadas de madera. dr las cuale. solo se:
daboraron t n la zona 1.446.000, es decir. menos del 25' - Las indus1rfas
rlaboradoras de madera - agregó Kraussc-, podrfon incrcmcniar notahlr·
mente sus activ idades con la abundamc materia prima que 1ic:ncn a 'º
alcanC"t. lncxplicablcmcnte, en la provincia no se han drsarrollado mucha.,
industrias que tengan In madera como materia prima...,'.
El mismo autor mencionó una !ICric de productos que pudieron haber
otorgado no 1>ocos bcncf1cios econó micos a la región.

-An1t· todo, d<·hcmos mencionar d sttamknto an1í1c'ial dr la madt'T1,


indu\lria 11uc podrlu producir rcsullados de la mayor traset"ndrnda t'n la\
industrias <krivmlas. Por l'stc procrdimicnto rs posible hoy obtener madrra\
rompll'iamente secas t'll 24 a 36 horas. para lo cual SC' ntt~ll3. por mC'dl~

naturales. varios ai'Jos. Otras industrias dt'rivada.s dt la madtra qm.· drbcrian


rxistir aqul son: la nrnckra imprrgnada. la madr:ra aglomt'rada y ¡1rensad1,
la madera terciada, la pulpa mecánica y quimica dr: madera y la dl"';1i1ac1on
Stta de la madera, l'Slc ültirno para el aprovecbam1r:nto dr lo~ dcspt"rdk1D\
que forman mo111ai'Jas al rededor de los ascrradcros-
"La industria derivada dt' la madera. cono bt'mo-, vi~to. lit'nr
rsplrndida:, po:,ibilid:ides en nuc:,tra zona, y con mayor razon \1 \C pf'O<Tdr
a la n.·forcsl:lción con maderas conVl'nil'nlC'.i

A la fa lla de modernización y diversií1cación de la actividad ~r \Umó


otra situación que impcdia un mejor rtndimicruo de la mdustria fon:<.tal: rl
rtducido aprovechamiento c¡uc se hacia de la sc:lv35 chilenas. Al rstar for·
madas por una mezcla de especies. entre las que abundaban el coigüc. lepa.
ulmo y lineo. que eran árboles de poco valor hasta bien avanzado el siglo
\\.se hacia dificil la cor1a de lingue. roble. rauli. araucaria. mar'lio y alerce:,
que ernn con:.iclcradas más fina!. y que, por lo 1anto. tcnian un mrjor valor
comercial. Junto a la dificultad para rxplotar 135 mejort"S especies. cs1aba
1ambiCn la variación en cantidad en cada bosque formado por ~ta mezcla.

91 Fr.am:i~ Krnuw, "l'o)ibllldadl'$ lndu)ulal~ rn la pn>"tnn. de' Cauun·, p. 100


9l franrt..ro Krnu\l", "l'o)ibllidmkl lndumialn rn la prouncu ck Cauun·, pp 100.1001.

194
Jorge P1n10 Rodngucz

Por Ulumo. la dermrnda de la'\ maderas de nuest ro::, bosqu(S en t-1 mer-
cado lruernncional se vela afretada por la exigencia de l'Stindarn dC' mcdi-
cióu c¡ue no :-,e C'umplfan. Mientra!> eu el mercado internacional sr vrndian
madcr.1_., de ha~1a 20 pies (6. 1 met ro:,), las maderas chilena no uperabnn
los doce, perdiendo !>U valor por el 1:1111n1)0. En el mercado interno orurria
algo -.i milar. con la im1>0narión cll' maderas m:b largas. el consumidor del
1mls C'itaba habimndo a comprar piezas de cuatro y cuatro varas y mC'di;1
de largo corno mfnimo. lo que imptdla comercializar aquellas que no cum-
pll;111 con esa med id a~'. Es10 se cltbia a que nuestros árboles na1ivos cran
111:\s pequel'los. con ramas y 1roncos de una dimensión inferior al eucalipto.
pino orcgón y álamo. c¡uc eran los más dema ndados en el mcrndo in1er-
nncional. Paradój icamente, cuando se empezaron a explotar los bosques
exóticos se continuó con ándolos a ln medida habituada en el pais. Se dccia
r1uc el pino msignc Msc aco!>tumbrn a cortar cuatro varas (diC'z y me-dio
pie-.) de largo. dimcn::,ió11 l"Sla. totalrneutc desco11ocida en los mercados
exirnnjcros. quienes no nccpl nn esta di meusión. lo que imposibílila una
cxpon ación de pino en mayor cscnla"'H.

10. LA FALTA CAM INOS. V ÍA FERREA Y EL A LZA DEL FLETE

A los problemas an1eriores se sumaron los derivados de la falta de caminos.


vías íérreas y las continuas alzas de los fletes. Es1c hecho fue reconocido
yn cu 1910 por el dia rio Lll É¡mca de Tcmuco en una extensa crónica que
tituló ·rrogrt'SOs y Nccesicladts". Aunque se reconocía que Cautin lmbia
experimentado no1ables progresos, se señalaba c¡uc Mfahan lineas férreas
tran!>vcrsalcs. sendas. caminos y 1H1cntcstt y adcla n1ar IM trabajos ·en la
lrn rr;i que forma el río Imperial en su desembocadura. que facilite la cx-
1>ortación de lo-. variado' produclos de una va::,.m y rica zona del pal!>'""~.
E'e mismo ai\o el diario '-" Época llamó la a1ención sobre 01ro hl"Cho
:u.:ertn del cual duran1c 1od:1 la primera mitad del siglo XX hubo pemmncn-
tc::, quejas: la falla de bodega::, en las estacione!> ferroviarias o patios en los
cunle::, almattnar las mercadcrias que llegaban para su embarque. Aunque
eMa situación afC"C'laba menos n la madera. en no pocas oponunidadcs !le

9 J l'nblo C.iirapu:lG;iyin. Ambir111r. bow¡ur$ y gr~tid11/urr,1a/ rn 01/r, p. 111.


9•1 Roktto Bta\O. -\•r«tos d(' 111 r"1¡1/0111ridu madrrrra .\O d(' la n:.forNranOrt t-. Oílr. Ci1ado
1101 Pab&o (Arl\P!.B 01)'·'"· Amblr11tr. IWW/Ul'' y grsiión fan'Slal r11 Oik. p. 176.
IJS "Prutll'I'" ) ~adn~. I n l a f.pur11tlc fcrnuro,N- JJJ.JU<'Vn IOckfrbrnodc 1910.

195
Cluk. '"'ª rronomlo n·giounl r11 d siglo XX

sumó a esta denuncia la tardanza con que llegaban los lrenrs para iniciar d
transpon e dé los productos dc1>osi1ados por agricultores y madcrrros...
Por esos mismos dias Francisco Javier Ovallc señalaba que la plaza CO·
mt:f('ial de Temuco debla cnfrcnlar el problema de su relativo aislamirnio
por la falla de caminos, a pesar que ya el ferrocarril había llegado hacia
varios ar1os a la zona.

•Efcc1ivamcn1c · CStribia el autor· los m;is ricos bosques y los másesplfodldos


n.m1>os pnr.i la a :1gricul!ura y crianza de ganados. S(" enn u:::nu-an muy lejCb
de la capilal de Cau1!11 y ;111nc1uc la locomoció n de los an íruloi. se hnt"t'
por medio de cnrrctas, este servicio es dt'f1cicntc. pua solo resi.s1c cuiuro o
cinco mtscs nl ;u1o, porque los rcs1an1es no~ puedrn aprovechar a mu~
de que son muy lluviosos, con lo qut dan margen a barrtalcs rs11antosm
que impiden d 1n\f1co"9'.

Más adelante, en 1913 el Ministerio de Obras Püblicas. Comercio y Vias


de Comunicación rcconocia que buena parte de las riquezas forcs1a lcs de la
zona no se podi;m explotar como se habría esperado por la falta dr cami·
nos• . Adcm:is. los íletcs eran altos. asunto sobre cl cual de nuevo reilcró
el Ministerio en 19 2G"'J.
Desde sus comienzos El Diario A11straf tambié'n se sumó a la campa1)a
tcndiemc a mejorar el transporte de la madera. En una crónica ya citada.
de 1916, se rcíirió a postración en que se encontraba la industria madrrera
a causa de la crisis provocada por la guerra. las dcf1cicncias de las via.!. dr
comunicación y la falta de equipos ícrroviarios para el transpone de la me·
dra. impidiéndoles a los induslriales del ramo cumplir sus co mpromisos ~.

96 ·1.a CS1ildón de Fcrroc:urrilcs d~· Tcmuco· . La ~poca de Tmiuco. N• ll9. j u('Vn 11 d<"
íri>tl'f'O dr l!>JO.
97 F~ndsro Javirr Ovollo: Cas1lllo. ChllC' '"" la "!1/611 All..ftral p. 14.
!la Sttdón Aguas y JJos<¡ucs. "l.a nc«sidad urgC'ntC' dr ~r un.1 lnspr«lón Grnml de
Bm.qucs l'~ca 1 Cozo". Ministerio dr Industria y Obm PUbbcn,, volumrn 2~ 11. Aniuvo
~~nal Slglo XX. 1911, r~. 8- IO.

9'9 '•ltms1crio de Obms P1iblicns, Comercio y V!as de Comuninrión. Sttnón Comnrio. M•


dnas ChrlC'llllS l•tformrs Couicrd alrs. pp. J y 4.
100 •tm prohlt'ma~ regionales". El O/orlo J\11s1ro/ de Tl'mUCO. ,,. J. m1nn 7 de mino de
1916. p. \ .

•••
Jorgt' PinlO Rodrigut't

Tr:11111Ja:; en vcl de puente:;, dl·cfa el diario en 1918 al rtferi~al es1-ado


de las vln::. de comunicación de ln 1.01w 1º1. Más ndclantc insistia l!'n la folia
<h.: lkH:s y .;u impac10 en el alz:i de los prctios 10i. Ese mismo ar\o Daniel
M:irt11tr publícaba :;u libro N11t·srros Problemas Ei'o116mico . El trrifko na-
dminl. que abunda en comcnrnrios sobre: la materia y sobrt los cuales
in:;i:;tir:\ El Diario A11s1rnl hasln muy ava nzndo el :;iglo XX.
l.n nmplioción del ferrocarril al ivió en 1rnrtc la situación. Sin embargo,
rrccuc11tcmcnté se hizo refertncia a las pésimas condiciones en que se
dcscnvolvian por mlllti¡>lcs razones, c111 rc otras las huelgas de los obreros
lhroviarios. la fa lta <k recursos (el aílo 1916 se ser1aló que arras1raba un
déficit de J 1 a 32 millones de pesos) y la escasez de carbón por la paralización
de las mina:; dé ArnucolO'. Las cont inuas alz:1s de los ílctcs agravaron alm
rmb las to:;a:;. ~10:; se fijaba n scp:1radarnc11t<: par.i las maderas elaboradas
y <:11 lJruto. siendo e~tos l1lt imos 111;'1s bajos. El l'roblcma de las maderas
l'll hruto con:;islia l'n c¡ul' conh::ni:m un c:lcvaclo porcentaje de humedad.
ramas. aserrín. vin11a. dcspuntl' y cor1cz;i, que elevaban su peso y. por
tanto. d costo del traslado. Se llegó a cstinwr que el uasponc de escoria
:;ignif1ca1Ja de un 40% a un 50% del valor del nc1c ferroviario. u~niendo
¡>rcseutc que el valor del lranspor1 e representaba alrededor del 50% del
precio fmal de la mader.1104• Aunque estas cifras deben estar iníladas 110
dtjan de graf1car la si1uación. Si a esto agregamos las continuas alzas. el
1mnorn 111a era 1odavia más compltjo, a pesa r ele las reiteradas quejas de
lo:; cmprt-sarios de la madera l;1s cosas 110 cnmbiabnn. El cuíldro siguiente
muc:;l rn. precisameme. lo que ocurrió en la déc;ida del 40. reiterándose una
:;ituac:ión que S<:: ílrrns1raba 10~.

101 "l.03 camu"M» t'IJtt'lt'l'O~-. fl f)lllrlo /w s1r11/ de Tcmuco. N- 66S. g~do S dt' <"nrro de
1918. pJ.
101 "Crónh:-.1 dd di.a. El momrnto ngrkola en nut:~t ro 11als". Et Diaria A!Utntl lk Tt":muco, N•
'/H. lunn 1.9dt:abril de 1916. ¡1. J.
!OJ "b:rrocamln", El mana A 11s1r11/ lk 'Jbnuco, N• 1)5. mant'S 18 drjuho« 1916. 11. 1.
10•1 l'nblo Campu~ G;ii)<Ín. A mbil"11tr, l.toM¡11rs y gr~t/611 fi1rrs1al r11 Clult. p.. 181
10'1 H1bl.1n Alat0naod 1ra16 u1c11~n y ducumcnlnd:unclllc las limin1rione dd triíK'O frrro-
vt11rto t'h d uu m ~u hbrn v11rtns vt·cc~ cltndo La ;\ griculn.1ro Oi.srn"'í"od.. ugumt'!ll:ln·
do qut' rl pR'do ck 10$ ílft(."l( nuncn ~e rr,olvló atlmmthuncntt'. con pc1]UK'ios; 11arn lo~
cmprn.u.m ck1 MU)' pu~ la 11ropl11 tni11ma tic ÍrITOQrriks.

197
C• itr. 1111a rf'on1in1fo regio1111/ c11 d slfJlu XX

Cuadro 1~· 11. Evolución en el cos10 del Octc fcncM.rio en la dttada del 40" (Base 1939. lOOI
CM1o un~~r>01tcca1gn1cdsu1CMJtAm lnd«C'Olol0tf8f'\P)ftr
J
1~19 2118
1877

24.0!l
..,.,
l!M} 33.52

""
JBIB
""
45 •16
"'' 53.79
'"
'"" "'
~~1
.... 6-1.42

""
fJG.91
'"
,,.
"''
Fuente: COJtl:O. Gru¡¡rufiu 1x·m1eimit·11 lk Cliifr. 11. 511. 1\1,0 19'19.
0
dírn~ cs1 irn111iva~.

La Misión Haig, a la que nos referimos a ntcriom1cn1c. sc1ialó al Gobier-


no que la actividad nrndercra ern a ntieconómica. pon:¡uc dejaba la mayor
panc de las utilidades en manos de Jos distribuidores y el íletc.

- Deduce adem<'1s la Comisió n - cxplica Juan Go1)i haciendo mención


a los informes de la Misión lfaig-, 1¡uc el proceso maderero chllcno e.
anticconómko. por qm.:d;1r demasiada parte dcl pRCio de venta en podrr
de las lihinrns c1apas dd proceso. Asi que han calculado un )Q!ll) dd ¡1rt'tlo
de venta rn ruo equivalente al costo de producción hasta que el :\rbol o ld
en el ferroc;mil: un )5Cfü para flete de este y gas1os de dis1ribudón: y un
JSIMI par:i ganam.:i;is. Es1;1 rcpan ición es dl' iodo punto inconvcnicnU!. ~i ~
loma en cuen(a que la corrn. ex¡ilotación. asc.mdur.i y fle1c al ÍCIT(){'llrril
no alc<111za l1 la mitad ck lo que prcsen1a n los rubros. flete y gananda·a ,

Sin emba rgo. d asunto era n¡¡is compltjo. Los agricullorcs, empresa rio~
ganaderos y forestales siempre reclamaron por el costo de los ílctc:, ferro-
viarios, sin 1cncr en cuenta el casio real de este tipo de transporte. E.swdios
de la época y otros m<is rccicmes han reconocido que frcrucntcmcnle fe-
rrocarril trabajó a pl.'.nlida porque las ta rifas ·no cs1aban calculadas 1)ílra
;unon.izar el capital y cubrir las obligaciones financieras. lo que generaba

106 Juan Goni. · 1·01i1ic:1 Fon:s1:1I". 11. 118.

198
Jorge Pinlo Rodrigucz

urin s ituación crilicn 1m rn el c:rn rio ptiblico . que dcbin cubrir el drfici1 de:
IH Em¡m::,n ch: Ftrrot;i.rrilcs 1111 •
En nlg lm 1110ml·n10 se sugi rió hacer extcusiva la ulilización de- los rios
parn baja r In madera de los bosques cordi lleranos o simplemente como
medios dt.: transpone. como ocurría en los primeros aiios del siglo XX. Ya
t 11 19 10 l.t1 fpocn rcconocia que ning un;¡ provinc ia de Chile como esta
dis pone .. ele un radio tan cx1cnso de 11 ~1 vcg:aci ó 11 íluvial-. En 1947. Enrique
L11 ngclo11 ag regó <1ue:

" Entre nosotros debe dcsnrro llarsc d IJnlsco de maderas ya as<'rradns


y 1uilizando nurs1ros rlos prcvinrrn..:n1c despoj ados de obs1:iculos. Pnra
csln foc:nn es ne<:csnrio h;i<:l"r cn111i11os de ;Ktl'SO :ll fcrrocnrrll y en lns
1110 111nñn:, mis nrn:.. U11 sis1cma 1le 1nmsportes ele t.:sla nnturnkza harin bajar
considcrnblcmc111c d C05IO ck la prodm:cló11, al i11s1aurnr una circulación
th: demcntoi. moiorizados durn11k todo d ai\o, en reemplazo dd más lento
sblcma de carrtlas tinulas pnr bueyes (...) en t.:x tens.1s uplotacioncs y
:n'm bajo la nic\fc, lkgan l'n Nortcnmérica los ca m io nl~ aulomóvilrs hai.ta
Itas zonas dc \!Oh~·o. pur:1 comludr hasrn los ríos o hns1a los ~nlro:. ck
clnllorndón. 1odn la voltcnd:1 del hosquc. Adermis. los caminos sir"cn allí
no ~olo para t i acurrco. sino wmbit'.:11 para resgu:lrdar los bosques comra los
peligros dr im:cndi o, pum hac1.:r la vigilaru.:i;1 de l a rt'ÍOrt:slación. parn llevar
a cabo los 1rnbajoi. de rnh:o. y pnrn el 1urismo ~'°'.

L;1111cntablcmcnlc, la propucs!a l it.: L:mg:do r1 resultó impracticable por la


pérdida de caudal ele los rios. impidiendo u11a solució n que pudo aliviar en
¡rnrtc 1 ~1s dif1cuhadcs de los nwde n:ros. (¡1s i 10 ;ui os más tarde. e n 1956,
Mmcclo Fourcadc rttonoda qm: pcrsistlan las clificultadcs derivadas de la
fnl 1 ~1 de caminos.

" E111:1 at1ualidnd. sci'laló FomG1dc, los hosqu1:s de la provincia~ cnet1cnlrnn

en Í3JllS a lo largo tk ln CMdillern ele la Costa y n lo largo de la Cordillera


de IO"i 1\ndt"'i. La lt'll cnmi111.: rn y 1'1.:rrovi:1rin ;1bnrca solo el Vallr C<'111rnl ton
lo l·ual ou.s fnj:'IS quedan ul margc11 ch: 1:s1:1s redes. Los caminos nt"C'c:,arios
¡mm l.:1 cxplo1<1c-i6n dt los busques ddit.:11 str caminos de P<'nc1rad6n. y e~
ao;.f como <'11 un principio los t nmiuos de c.x¡1lotnci6n son solo hurllra:.. y a

10'1 GulllcrmoGu.a1ank> So10. "R:n\1 Slmnn IJi:mnrtl (189J-l'JG!>", ¡1p. XX\'f. \\\1L
10U SOl•O. M...on11 dt la orlrd111I llr Fuw r 1110 Agrícufll dr Trm1100 19.,6- 19-17. pp. Z6G-2G'/ ,

199
CJ11k una rt•tmomfo f l'!Jio uul c11 d si!Jlo XX

ht medida 11uc [¡1 cxplowdón c111rega sus produc1os. éoitos st' mcjo~n para
11<"-gnr n su construcción clcfinit iv:i. una vez que el bosquc hil desap11n:ddo,
e. dt·cir. los bos11ucs se al..;jan con mayor velocidad quc l:i romilrurtión dr
los caminos. lo qm· trae apnrtjado un mayor cosm dr pmduttión·"'.

11 . LA INDUSTll lA FORESTAL DE LA ARAUCANiA. UNA ACTIVIDAD


QUE NO PROSPERÓ

En las pílginas a n1criorcs he mos se11:ilad o que. a l>l-sar de la riquezn ío~tnl


111 industria maderera en Ja zona tuvo que c n frc m ar u na serie de dificuhndt:S
que consp iraron cont ra ella. En 193 6 e l Censo Ag ropecu a rio reconoció qur:

·sr obsc1va 11ue las faenas madereras no ticncn estabilidad. se van corriendo
al sur en busca de montm'lns abando n:indo las cxplo1-acioncs ya agot:itln~ y
las 1¡uc qucd;111 al interior donde las condicioncs de movilit.1clón ~on mu)'
dincilcs. As! ha pasudo con la provincia dr Cautin. qur en el nl'lo 1936
lrn vis10 disminuir el mimcro de ascrr.idcros en comparación con 1935 y
Vnldivia que lw aumentado cas i cuatro vcet.'S su nümero""º·

Ya a ml'd iados de 1:1 déc;ida del J O se p ued e o bservar u n c lnro drsccn:.o


en la producción m¡1dc re ra de la regió n. a pesar del c recim ic 1110 de
la 1>roducción na cio nal g rnci;1s a l aume nto de la dcma ndn. 1:11 como lo
muestra ti cuadro siguic.mtc.

Cuadro N• 12. Evolución de lo producción maderera en Malltt0, Cautin, reglón, 10111 pa~
yrcsto dclpols, cnpul9adas.1 9J(H958"

1ill-lll4 92§1060

1,._1937 1~2l .G6§ .1~06.196

109 •,1~1n-lo 1:oml'111k Nntuhn ul. " l.:i lndus1rin ik In mndc-n·. p.16.

110 Duttdón Gcru:ml ele l:.Stndlsckn. Cru.r n ogru¡1cc11//rÍO J9JS·l,J6, p.~.

zoo
Jorge Pinco Rodrig11C"1.

-
11lJ7· !0J8
19J6. l[IJ[I
l 6'11l1 .&&t!i2~

13 112 861
11895 568
17191 100
1~110

,___
1DJ9· 19~0
l5.46Sa
210161
IOS66287
Sf;U4JO 7803391 16.019 52•
" ""'"'
n.a.t111S
~INO· llH!.__ 14n0!.6 8U 9180 8177836 1922SJJ9 21.l91l'1~

111'11· 1942 15)1106 !.84 0JS 7375.B.&1 12 •SJ.755 19.ln.!d&


~~2-1943 14"8l!Ni 5368599 6.816995 12071 • 86 11•q1
104J . 1944 7493•85 1&618197
19-14· 1945
"º'"'
2.&116'18 9963077
9303.223
12301 775 17 H &647
25Hl ' :'O
nfül•n
1-
,___
1945· 19.&6 J.661.0.&6 8728281 12.J96.J27 1"132111 JU~ ••

1!146· 11141
-
1(1.&1 - lfH8
2..9'JS-927
1-
UUI08
7836173
69'4065
10.832100
llW7.613
21 171.106
19QS.195-4
l?OJJ..."06
1--~
1S.J.J21V
l!l·•O· •O•!J
>- -
194!!· 1950
23:!.&JU
7 Sll 1S6 --SG1GS12
S•S 5•95
n.010U63
7.980051
1.& 7J06H
14 117787 21~'6....

,__
1950· 1951 2 us.1~ 602J2U 6.4Cill.·103 17.74'001 16.11041.."

,_
11151· 1962 111!.751 5985407 7161.158 15827U2 n • uo
1052· 1953 292G.6S2 7.6·15,766 lJ.948.359 >1$&1U
1053-11154 U-Xl61' S878721 6.090335 2111&816 29..non
-1-
195•111155 20UtQ3 5591209 7.624.01 2 17.161029 ,, 24 1SS.()ll

,10bS_l056 ,....,.992 SJ0.3697


,____ 1 H 0.689 18.562•15
10~6- 1957 1676.7H •890803 6.567.577 21 41)709 ?1!191.186
1-
10~/- 1958 3535931 5.0Gl.905 IS-961"15 210ll.J40
1o~a- rnso 2216.985 -1.451.228 l!I H 5.6J'l 1:t..9.JUl67

1:ul'llll': Dlrcc t'16n Gcnrrnl 1k l~H1d bt kn, Esr111/is 1lc11 Clrilr11n. 11gos10 19JS. a fio Vlll, N• o .
p. '.120 (l'n adt:l:mlc St' ~lntcti:l.n 1:1 inf<m11udi111): N• 9. :ir1o IX. l !Dfi. P- 415: " B. arlo X, 1' ·
•11 U: N• 9, :11\0 XI. 19J7. p. 305: N• !l. 111111 XII, l!JJll, ¡1. 395: N• 12, :il\o XII. 19)9, p. SS!>:
N• 9. ni\u XIII. 1940, p. 366; N• 9, 111\0 XIV, l ~M I , p. ·IOll: N• 9. :i1\o XV. 19 4 2. p. 4 24: N• ti.
11i'lo XVI. 190, p. 457: N• 9. a i\o XVII. 19•\•I. p. 6J l : N• 12. :ulo XVIII. 194 5. p. 600: N" 12,
nl\o XIX, 1946. p. 740: N• 12. ¡¡11 0 XX. l!M'I. p. 566: N• 11. nr\o XXI, 1948, p. 5 40 : ' • 1, n1lo
XX II , l~N!J. p. 288; N· B. ;ii\o XX III. l!lSO. p. '.M!l; N• 6. 111\0 XXIV, 1951. p. 214: N• 10. ai\o
XXV. 1952. p. 474: N· 10· 11. mlo XXVI. 19 5J, 11. •166: N• •1- 5. n1lo XXVII. 19 54. p. 172: N•
12, al\o XXIX. 1956. p. 465: N• 11- 12, ni\o XXX, 1957.11. 434: 9 · 10. afio XXXII. 19S9.
11. J~6: N• 10. ai\o X XV. 1952. 11. '1'14.
·1•crlodu~ 1945·1'46. 1946· 194'/ y ICJ!i•l· 1955 d frns l'Sllnmtivns.

La explotación irracional del bosque. las quemas de este. la falrn de


c11111inos y medios de lr.msportt y la escasa modernización de la activi-
dad fr<:nnron s u desarrollo. Dd cuadro ;mttrior se desprende que en 1935
d ¡mis produda 16.695.288 pulg:ad o1s de madera nativa. de las cuak s d
52.7 provenfnn de la región (0.002.698). Aiios m:ís ta rde. en 1950. 111
1>ruducció11 Sé elevó :l 26.210.401\ p ul g:ad;1s. pero d aporte regional s e h~1bl:1

20 1
mtuddo al 32% y a un 18% a fmes de esa década. De los 200 ascrrad<'TO\
quC' operab:rn i:•n 1935. :i fin es de los 50 quedan menos dl' 100.
TampoC'O M' pusitro11 e n 111:1rcha plant.'S extensivos dc rt'ÍOl\'Slation ~·
rt'nlpcradón del bosque. A ln larga. queda la imprtSión quc S<' trató dt un
m:urw que Sl' ck saprov<:chó y que dicha pérdida bloqueó una 110!.lbihdad
de expansión l"COnómka de la región. A fmes del periodo que ~tamos n·
1Udi;mdo. la FAO llamó la atención obre esu.• hccho.

• i Chilr pu,itsl' t11 ardón intrgrnlml'mt las propucs1u QU<' lt"i hrmo\ hl'\"ho
andiró l'S1l' organbmo inttrrmdonal. lt'ndria a fm dr siglo mis dt' un millon
d<" httt~ n:as d(' pino dt crtclm!cruo r.ípido y que prodm:irian anualmrntr
no meno~ dl' 20 millorll's (k metros. pc:rmilicndo un¡¡¡ produttión dC' l.S .a
) mlllom:s dl' toneladns 1k pulpa y papel. S millont'S dr m<'ll'Cb de modm
dC' ll'>('rr:ldrro y tk imporrnntl!!> camidadrs dt planrhn y rhapas. Ob1endna,
adtm~s. crccirnll'S n 1111idadt"S dr 1ronros dr aha c:ilid¡¡¡d y olr.I\ m11CC'Mi1\

prin111~ dc- cdulosn y de sus bos1¡ut'S naturalt"S y pbn1aclonr\ prtlll'\'1011\,

lo que mantcndri;i al pul!> verdr. im¡>CrliriB la progmión dd dr..lrno y lk


la <'rosión y co11strv<1rla lo!> fl'Clll'SOS y la fenilid¡¡¡d dd sudo monrjnndo la\
posibilldadl·~ 1k un dt·snrrollo posicrior. Al mismo litmpo. oll' prograni;i prf'<'
una eo111ributió11 :mual de JOO a 400 millonrs d<' d61arn <'11 mont"d11 tinranJm
para pagnr los vicnts de capitnl que exija el dts1rrollo de Chile. Y r-.10 no
1rm1inn :uiuf. pues al.in qucdarfa una gran pane de buenos \UC'los íornttl("o
para la~ futuras 11l::i111acio11r!> y pnra la cxpnnsión dt llanuras ron bosquC"I·

Si bien no era larde, las condiciones que impulsarían má~ adl'lanl<' la


indus1rfa forcs1 al e n l:i Araucnni;i :.crfan muy distintas a las d<' comiC'nzo
de siglo. cuando g:raudcs cmprcs:is forcstalt.'S iniciaron la llamada ..pmif1-
cación- de la Frontera. en muchos casos con capital~ ex1ranjcros y C"On
~s.os bc11cf1tios para la n:gión.

12. El EM PRESAl! IADD FORESTAL EN LA ARAUCANÍA

El cmp~ario forcs1al de la región companió algunas caraC1c.>rti1icao; del tm·


pina.ria thilcno cid siglo XIX. En primer lugar. fue un emprt"k1riado de on·
gen multinacional. conform ado ¡>0r Inmigrantes nacional~ y cxtr.mjl"T'O\.. al

lOl
l~ual qué en ti comt'rtio. In ganndtria y ln ngricultura '*'. En segundo lugar.
lo mi, 1110 que en el C"a!>O del cmpn:)ario decimonónico. sus 111\'t'r-.ioncs 1<~11-
(tlan a ab:m:ar dh·cn,o' nibrO!I (comercio. agricul1ura e indu)lria). mil!> que
a l''ipcda l i.w~ en uno determinado, conformando lo que Ricardo a1cr
hn denomin:1do -pc:n!i:rndo en la traycct0ri:i dt Jo!>é Toml'b Unm:nr1a-. ·un
e111 prc~a riado 1>olivalcn1t· 111. Fn l<:rt er Jugar. 1cmpranamc:nh: dt'mOSUÓ una
cierta capatidad organizacionnl que se !rnclujo en la creación de inslitu -
cionc) corporativas. e!> Íucrz.o~ m:111co mun ado~ para enfrentar las crisb que
aí<:crnron a su ac1ividadc:., y en 1:1 cckbrnrión ck congrbOs y uposidonc)
comcrciolcs e industriales con objeto de expandir el mercado y modernizar
ln imlustria. Por Ultimo. su actividad se redujo a la 1)roducclón de materia:.
prtnrn:i y bienes dt consumo. :.in nm1>liursc a la tlaboración de produC1oS
con mayor valor agregado.
0 11 relación a )U~ organit.acioncs empres:irinlc:.. la primera se funda en

19\ J ('011 d nombre de A:.ocinció11 de Ma<lcrero:.. cuando operaban en la


1om1 uuo) 700 astrradcro:-,. u fü uclación se debió a la ne<:"eSidad de enfren-
tar lo) problemas derivados de ln c:ilda de tos !HL-cio) de la madera y los
nito:. co:.to.s de lo.s fletes y las mac1ui11011·ias que dd1fn n comprar a las casa:.
comerciales de Concepción. Su exis!t:nd a ruc c11mera. pues se: disolvió
poco después. cuando la Pri mera Guerra Mundial desplomó momrn1'ánea-
mc11te Ja actividad 114 •
Eu 19 18 se crea la Socil'dad de Fomento Agricola (SOFO). que reunió a
lo:. productores agrícola:.. gan;1dcros y nwdcreros. con objeto de gestionar
en cortjurllo la venta dr :.us productos en Saruiago y Concepción. y buscar
medio) c¡uc pcmiiticran mejorar la producción. dc:.nrrollar y modcmiz.ar 1<1
:itlividad agricola. fon."Stal y ga n:idcrn. Esta organización íunciona hasta
el dia de hoy.
Producto de la crisis cconómita mundial del ar1o 29. los empresarios
ele In región y ot.ras provincias del sur se organizaron a ím de presio-
nar al Gobierno para que dictase una ley que protl-gitra la industria de
cnv:1se' de madera. Surge. ;isi, 1;,i Asociación ele Productores de Madera
(APROMA} tn abril de 1932. cuyos principales csíucrzos se orientaron a la
hü ~qu..:da de pohtiras l"Slalak s fJu e fovoreciemn y regularon h1 acti\liclad.

11 l S.ubrt c:I 'mprc:wrM!du n1rion~I del ,¡¡;Jo XlX ..,rr. entre oiros. G.ibnd S.laur y Julio
1i11110. Hnt•WWI Rlfl1r-!'°tdllNI dr t lll/r. Volumr11 111 /.11 tt011ornm.• Mrrndoi. ""'prn11rlo'
1•1wlW1"""'"-P· 77·
11J lfü'l'll'tlu ~ten !\humada J1ni' fimrd' Un11r11r111. U 11 r111prnorio dr/ 11g/o m
11 '1 :.or·o J~l1 • .. \onrdnd dr I omr1110 i\gnrofo dr Tr111"ro 1918·1941. pp. l8 y 29.

ZOJ
pnncipahncn1c l:i vc:nt:i y L'n1rcgn de los productos derivados d("I bo~uf
APROMA !iC disolvió cm 19J7 11 \
imul!arwaml'nte a esta org;:m ización -que actuó como filial de la SOl·O·
w ofl(aniw ln Asoti:ición el<: Fabricamcs de Envases de Madera (AfAFMA).
qu<' unió a los ducr1os de fa bricas elaboradoras de cajones y la AM>ClaC'ión
d" \htdcrtros (ADEMA), que reunió a los comerciantes de madC'ras 11 ~.
Est~ tendencia a crear org:mizaciones gremiales para dcftndcr la acti·
\·1dad culminó con la forma ción del Consorcio Nacional de Produc!Of'(l dr
Madera. CONAPROMA (con sr.:dc en San1iago). a fmb de los a11os 30. A co-
mienzos de los 40, contabn ton la panicipación de los mad<'rt'r'O!i del pab )'
d :1poyo de la Corpornción de Fomento a la Producción. De la CONAPROM;\
natt. ti 1S de abril de 1959, la actual Corporación Chilena de la Madrm.
COR\lA, ·como resultado de l:i aspiración de un grupo dr foro1adom y
tmprnarios maden.:ros J)or disponer de una asociación que reprrstn1:1ra
sus intereses :1111c el ¡wis y l:.is autoridades. y fuera una ins1antla cft'diva
para fome ruar el desarrollo fo restal de: Chile y solucionar los problrmiu
del SC'Ctor- 111• Su misión en 1 ~1 ;1ctualidad cs. -n:prcstntar al SCC'tor fomral
privado ante las autorid;ides, diversos orgrmismos nacionales e in1crnado·
nalts y la opi nión JH.'iblica, asi t•omo promover y co111ribuir al d~:mollo dr
la mdustria- 11•.
01ro hecho que demostró la c:ipacidad organizati\'a del cm11~r1ado
fores1al. a.-,i reuno In dt> un gnipo imponante de empresarios de la región fur
la C"Clcbración de congresos y exposiciones comerciales(' indu.strialC'.'i. l:n rl
m(S dl" noviembre 19 10 se organizó en Tcmuco la primera -Ex11oskión dr
Animales y de Produc1os de í-ábricas-. En C!ila sus organiz.adortS bU5aron
mostrar al 1rnis los adela n!os logrados en la región en 1an poco tiempo.
Fue inaugurada con la a::iistcncia del Ministro de Industrias y Obrn.., Pú-
blicas. Fidtl Mui\o¿ Rodríguez. y presidida por el Teniente Coronrl Gcrman
Ostomol, ln1ende11te de Cautin. En el local dt:.I antiguo Mercado Munkipal.
en la avenida S:in M:1rtln frente a la actual plaza Rcabamn. se roMtru-
)'tron sc1enta pabellones que exhibieron productos agrirolas. indu.-,1rialo.
maquinarias, nrnnufocturas, ancsania y alimentos. Adc:más de una gran can-
lidad dt' expositor<:s de la región. llegaron otros de Santiago. Taka. Lina"'

11\ Jor8<' D1vid l .. /;/ trlg11 r11Cltilr,1111. 115· 117.


116 f4r""
117 b1tp:/lwww.tonn:1.d/11orrn1/mcnu/qulcncsJ(>mos/hist~
111 b11p:J/wv.'W.connr1.cl/11orcJl/ mtnu/quknt" wnH»/mWOCL) _~Nnura
Jorgi: Pm10 Rodriguci.

Chill:\11, onctpc-ión. Lo' Ángclc . Valdlvia y An<:ud 11' . El cvt.'1110 duró una
scumnn y :1su 1émiino lo~ produc1os y :1nimnlcs exh ibido~ fueron rcma1-ados.
En 19 19 In ocicdnd de Fomc11to Agrkola orgnuiz.6 In ~gunda cx¡>o-
sldón. En un pc:riódi o local un tolumnbrn (·xpn:~¡¡ ba l<1!. vínudc:s de la
rc¡~ló n y sus productos. micnt r.1s a11unda b:1 Ja nu(•va c.xposición.

~ 1.n fcnilidad de los 1crrcno:. de 11ucs1n1 J)rovinciu y :.u dima mis o mi:no:.
1cmpl11<lo. la :.er):ilan como un grun vnlor 11gricola (...1 Si nos mdl'mos a
rucdlrnr en la fmu rn gr.mdczn ceoru\ mica de Cnut!n y coruidcr.imos la:.
co11scc:uc11clni. lógi<'llS <111<: hrrn de deriva rse de una 11bu11d1mu: dabor.ición
de madera. llegnrcmO). a In conduslón de c111c su mayor pro$pl'ridad o r;\
hn,.adn en In 11gritul1urn (...) El rnrneo de productos t¡ue por .sqtunda vez
se cdcbrnr:I en nue:.trn ciudml, dcmosm:ir:I fdrncit·ntcmi:nlc d grado de
JU0\¡1cridad de nuc,trn gnnackrln, y dnrñ. a la vez, unn hcnnosa oponunid:ul
n 11111.-stros agrkul!ores pam l:i l111roducciór1 de mrjoms· 1 •

l.a t1.·rccí.I txpo::iición se t debró en 1920. la c¡uc rue seguida de 01ras


que se: repitieron ar)o trns n1) oui. Si n embargo. uno de los t'VCntos más
rdc:vn mcs fue la cclcbrnció11 en Te111 uco dd Primer Congreso Maderero.
l11nugunido el 23 dt noviembre de l9J5 por el Presidente dt' la Re11übli-
ca. don Anuro AICS!iandri Palma, y que contó. ackmás. con la pftS('ncin
dd Minbtro de Agricultu r.1, autoridades rcgiomi lc::i y lo::i más dcsrncados
cnqHcsnrio::i y hombres ch: negocio dd centro y sur del país. -El congreso
se 11ropuso analizar todos los fac1orcs que fa von:dnn y perturbaban el dc-
snrrollo de In indus1rin mackn.::ra, cons idcnicla la ac1ividad más relevante
d1.: h1 provincia de Cau1in". sqt t'in in fornial>a f / Oitirio Aus1ru/ de Tcmuco.
Mt1tit1 csn focha uno::i diez. mil obn:ros vivlan de la indus1ria madereram.
Como n.-sullado dd Congreso, la Escud a lndus1ria\ dl' Tcmuco abrió, en
193"1. un curso que otorgaba ti grado de Mcc:l nico y T&:nico Forcs1al, con
el propósito de contribuir ni desarrollo de la industria madcrcram.

11 9 SOi-O. J1lb1Wk i. Son1•1fad dr l•omr uw Agrlro/11 1/r fr1"11rv 1918·19.fJ. pp. l6y 27.
1<!0 l//rm, p 6)
l l l f//c111.p 1'4'-.
1u /;/ Di11no As:u..J ck Tnuuro. v!rrm:~ l.J tk 11ovh:mbrt de 19J5. p 15.
IU M11lhlaJ Ordnxi.. ·u cku.nullO rm$1nuJo en l:a #\rnuoml:i-. pp. 52y ~J.

205
n lt'. tiffi) ccortomra regiflll/ll i'it C'I ~ 1glo XX

1 J. LAS PRINCIPALES COMPA ÑÍAS MADERERAS DE LA 70NA

Un grupo l111pon;1111c: de' l'mprcs;.1s madereras de Santiago. Valp.Uill..O \


Com•tpción. instalaron sus agencias en la región apenas concluido rl pro.
tt'4> de- Mpiltif1cación de la J\rauctmiaM. ron obje10 de t')(ploiar el bo'\quc 0
romt'rclalizilr M• producción. A c:-.tas empresas se fueron :u)adicndo 01r.a,
cn-adas por lo:-. colonos llegados a ta región. La primera dr relativa impur-
12ncia fue la CompaMa Madcrtr;1 Malvoa. fundada en 190S.
E.na Com1rn1"\ia 011cralrn con un capital de $2.S00.000. Hacia 1910 1rnfa
\'ilrias !!Ucurs:ilt~. seis fü bricas, diez aserradero!>. cincuenta y cuauo n
nos de ferrocarril y varios depósitos de madera. Su cas.a ma1ri1 cs1abn rn
TcmuC'Oº'. Oi ra i11dus1ria forestal imponan1c fue la Sociedad de Bu<¡un y
\ladt-rns. fumfada en 1905, cuyo capirnl declarado erad<" S12.soo.ooo. Tr·
nía una of1rin;1 de compras en Tcrnuco y una gran fübrica en Pillanklbun,
pero su ca~a matriz y f';\bri ca principal cs1aba en Val¡>araiso. Dirigfa 'iU\
anividadcs en la zon:i el director y gcrcn1c de Buqu(S y Maderas, Frn"'to
H. Langdon (esta sociedad ex istió haMa 1930)' 1 . No obsiante. hada 1910
habia en la región alrededor de un centenar de aserraderos que com¡>tlian
con lac, gra nd e~ compai"\!as.
Ml'\s aclclantl' se fueron ;11"\ndicndo 01ras industrias de no pOC'n lmpot·
1ancia. romo la 1:1\brica ele Mueble!! Tr.iiguén. Barraca Toloza de: Temuco;
81\lA CB0M1uc:. r lrnlusi rias Madereras) de Cherqucnto y la Proc-nador;¡ dr
\h1dcras Villanurva de Vi11;1rrica.
in embargo, u11a de las rmh imponan1<:s íue la F3brita de Madtnti\
Terciadas ele Ju:in l3au1ista Mos!!O de Curacau1in. Fundada en 19)8, dio
\·ida a Ja ciudad produciendo no !!OIO 1>ara el consumo del pah. ,¡no p;U'il
mcrc-ado:. má~ lejanos re1>anidos por diversas panes del mundo'· . Aunqur
nos rcfcrircmo:. más extcn:.amcntc a dla en el Capitulo V. referido a la 1n-
dll5tria regional. 1mdrín111os anticipar que su 1énnino en 1977 y 'iU drsapa·
nción dcfmiliva en el 2000. fue 1>roducto de las diversas circun)l:rnda.s que
hemos examinado en 1:s1c capitulo y que no pudieron !iuprrar lo) propio'>
c-mpn:sarioo; de l:i madera y lO!i di l'l'"\OS gobicmoi. a lo largo de todo ti
\iglo XX, 1>or J;¡ iruposibilicl;¡d de discriar y 1>ont'J .:n pr.kti<"3 una politH'I
que: la hubi<.•!it fomtu1ado en 1én11inos reales.

IH lf<I. Ju'1ilro tic fo 5odr1/111/ de fo1'1rn10 Agnro/a de Tc--llC'9 1918· 1~4J, p ll


IHl4Cf91

..
lh .\ru.;ano dr l;i 1 rontrm, "l lomcnajt' 11 I~ purblth ck (W3·(auua' Vlnon.:.p Un

,
CAPÍTULO V
La industria

En 19 10 Daniel Manntr trtó en ln Universidad de Chile <'I c:rninario de


Ci('11cius Económicas con d pro¡Jósito ck cs!imulnr los c:.tudios d~ Econo·
mln cn1 n: to" jóvcnts qut St.: fo rn111ba11 c11 la Universidad. Para Manntr
111 l'rinu:rn Gucrrn Mundial lmbh1 ten ido cf'c ctos muy pernicioso:>.. aunqu('
n:couodu qut.· lo rccon:.tnicció n de l;1s cconondm, ca:.iigadas por la guerra
lrnda de ta época un momcnw muy i11tcn:sa1nc. ES(' momtn10 requc:ria dt
individuo:. preparado:.. cnpnccs de vakrsc de 1;_1 ckntia para impubar el
dcs1H:guc c.conómko. :.obn: todo c;n /\ nn': rica Lntinn. En Chik. agregaba
Maru11.:r, las exponacioncs ch: nia1crias primas c1uc se elaboran t'n oiros
paises de ili1an nues1m ccono mi:i, si1uati611 que dcbtrfa modificarse tn
d f'u1uro. u Scminnrio dcbc1fa to nl!'ibuir u csh: cnmbio. modifü:ando la
uu.:ntnlldad de nu~Lros ctonomi:;111s 1•
Mnr111cr L'Sl.1ba pcn~:rndo
c11 In industria. No por casualidad t'I ¡uimcr
trrihnJo <1uc M> publicó C'omo produr lu rld Seminario íuc d de loisk Po-
bktc. El probl~mn dr la Prorf11aió11 Agricol". qu<: plantL'Ó Ja impt rio~a
necesidad de asociar la ngrlcu l1u rn u la industrin. Poble1c tslaba conven-
cido que In producrion agrkola cm el primer eslabó n de una cadena que:
l'OrHlnuabo l'll la industria, el comc rciu y la riquezn nacional. u dt"Sarrollo
ddiL·rln. segun Pobletc:. generar u1w potc11Lc indu~tri o ll-chcra. de fobrico-
cióu <k quC'i.OS, mantequillas. azúc;ir. f'ruti:1s sccns. en con!lcrvas y otrns ch.:
durian dinanu.,mo al 1mlmjo dd cn m1mi,
/.\ 1alero dcntos t.'Sludio~. rn111\11u:1dos 111{1s tnrch.: por Pedro Aguirrt Ccr-
dn. Cul'los Kcllcr y olro~ intcrcsados t n el ag:ro. se íuc forjando el proycc:10
l IJ:rnll'I M:utnn. ·pfó1D$1.o- • Moh~' l'uhlc1c, IJI ¡mJb/rma dr la ¡1ruducrió• _,. lo l'Oltflrll
Agr1rrr11u· i...-....r. pp. \\'.\XXIX. Vb,t thmhl61 Vcrgnm M11rd111ll. ;\n¡td•- ·a
cobrr y
tn pOHtu.:11 «0n<1mka n.lldonal: el 111ohlc111n dt la intlumfa del robn• d Ch1k ck- Sanh~ijo
Mnl'l'hl~~cllo \ IJb.

l Muhl:" l'\>bk'lt" El'""''""ª dt" /p /JlllliHl'r/611 I' In /'u/llfN 1\9rnria No.1rt01Wf. p. ~4 )' ~.

lO"I
Clll<• ..... n-orw mltl rt'gitlllfll rlf rl ) lglo .\ .\

lndu\lrializador <1uc !'ll' impuso en las dtc:adas siguientn. Chllt' driua g1111
a lo qut' hrmo!'l tlomaclo M dc!'larrollo hacia adentro· o ·indus1rialiuC"1on por
w ...1i1ución de importudoncs··.
La Araucanfa r ..rnlw l'tl óptimas condkion~ para st¡(Uir d pro<'t<w> qut
imaJ(inó Poblctc. Con tierra!'! agricola!> abundanlt). una ganadC"ria tn 0 .
p.an.s.ión y unn ac1ividad maderera ~1imulada por la demanda intrma. la
1ndus1ri1 1enfa un amplio porvenir. Sin embargo. en 19-49 OM'ar Arrllano.
un burn ronoccdor de la rt'alidud local. alarmado por t:"I kn10 C'ITt'im1rn10
de la población de 1:1 Araucanln hizo un dt"SCamado anall<.1\ de la n-;11id.Jd
fl1{1onal. A \ll Juicio, la razó11 principal por la cual ~u crttimirn10 ~halla ·
ba dr1enldo era la fnlta dt• trabajo. ·en razón de la rartncia de lndu\ln.u,
la entrrga a la atracción del cen1 ralísmo y la eap1ación de dcmrnlO\ hu·
mano para otra~ zonas"1,
An"llano destacó los l'fcc lo:, 11cga1ivos que 1cma la em1grnrión dr In·
bajadorn.. producto de los c11gand 1cs de obrtros para l)('V3rfo<i a In' lndu'
lria\ dd rtntro y norte del pab: el cambio dr residtneia d(' qulent"\ hab1.in
hecho fon una en la zona : el alejamit·nrn dr los ind1grml) d(' ambo' 't('l(M
)i la conlr.Harión de d c111c1110-, jóvent'S -qut' aqul \t' ha«. ¡)nra llrvarlc>\

a \C."rvir a otras 1011a:,". En !>ll 01Ji11íón. tsla emigración tra daftlna ¡ldn 11
'"""ión, aun cuando lo!'! que pan f:rn :,t vieran favorttidos mdivldualmC"ntr
La falla de trabajo era la ra!z del problema y na falta Sf debla. c:omo lo
anticipara ante!'!, a la carcncin de industrias o a las difu:uhad~ ('('onom1ca'
dr la-, pocas que cxbtfa n4 •
Art"llano consideró que corrcspondia al ConSC'JO dc Addan10 de Cauun
proponer alguna) med ida~ que pcnnitieran rts01Hr (') probkma. aunqut"
cl mismo .sabf:i c¡m· ~t' tra1aba de una situación mu, rompkJa. 1¡ut" \t'Rll
con1tniendo d crcd micnto no )Olo de la poblacion. sino de la C"C'Onomia en
\U conjunto. de!'lclc el momento en c1ue la región no logró 1r.msíormar \U\
rt"'C'UM:, t"COnómico' en <:I 1>ilar de una indu~tria qu<' "xponara prodUMO\
con mayor v:1lor agregado y no simplemente mal('rias primas. ya Sfl llli(l'Í·
cola~ forcstalc:, o ga n ad era~.
Eftt1ivame111e. uno de los problemas mas gr.a\n dC" la rTj(ion fut" no
lYbtr unpulsado l;1 indmtria. debido. en pane, a Ja ucn1va coní1anu dd

J °""•' *
A~ll1110, U ¡1roblrm11 dtl 111Hn1111"'0 " la f,...rna,. p. J. L'n.1 pnrnna wruo:.n
n.tr ('Aphulo 'tt' publicó bajo r l thulo dr ·1..1 mdl.UIN ni LI Anuunll. 11Cl)-llJll,(("
tt hhro Au1ur1wí11. f/9/0\ \"t\ y \' fn>'"'"'lll. ·~" _,,,,..1uh4. Jortt' r..
·ldnf1U<'l frdlto1), Unlvrrdtlad dr l.o\ L1¡t~ Ovomo. 1011.
.. Unrit.pp J-4
Jorgt' Pinto Rodri.g1n~1

c11qu·c~nrl11d o rcgionnl cll In!!- Uondudcs <k la !>Ítnllh.: producción agrirola,


mndcn:rn y gnnntk nl. Fx b 1kro11 nlgunns indus1rin!o c¡uc lograron desen-
volverse con clrn o éxito : !.in cmbnrgo. 110 lognirou co n~olid3rsc: ni darle
u1111 ldcntidnd económltn :1 todn un:1 región l]UC se Jm caratltrizado ¡Jor
cxportnr produc10~ con cscnso vnlor ;1gn:g:ado.
El primcr coms1ro que 1cnc111os de la industrin regional lodcbt:mosa,\lbt no
Prndo M:1rth11:i. quien en 1905 dnboró una serie de cuadros csradi5ticos
relativos u In nctMdnd conu:rcial ch: iodo d pab>. De acuerdo a sus da1os.
lo 1n·ovi11cí<1 <h: f\.•lnllcco disponla ch: 216 instnlnciom:s c¡uc com::spondcrian a
uun incipicnu: ncli\lidnd indus1rial en 111 zorm. Esin se concentró en Vic1orin
y estuvo vinculndn 11 las hcrrcrin$. los ascrrnck ros. los molinos y las fübrir:ts
ch.; ttjns. tnl como :i.I..' puede apn:d ar l: 11 d si}{uicntc cuadro:

Cu~dro N· 1. lndu~tries dt'. In provlnoin dt'. Mallt'.ro. 1904· 190S

¡~
.. .
A a~ ~ ~ i
~~.l~d
¡ ! ~, ,'
,º,
li
§ " - l1
l\Krr~UCIO'!
---'l-+--+-+-+-1J3 5 2 . ~'
c~riotcu~\ 1

~-CCIYl:CCll~i ¡,
1 I•

R '
Cumcmbtt\

r
Ocu,1c1fn 11
[l~tlOfOCiÓllik
madcr~i ·- _ ·- __
'
Filbllc~i llc ~,~u• -1-+-+-+-1--
fAbncJ~ (!C

~bl;,:°'.;.
' _ _J-.¡._.....¡._~--1--1-+--!--+
fJbr•C~)t!C

011uccrl~,_-i-r--+-'l--I·-- __1__ . _ , _ _ , __
!'-
_,__,__ _.
F.lbrit~\ Uc
¡ I'
'
! ,,
I'
¡,
1
.. 1 I"
1 ~ ~ 1•_
5 1\ll1cr10 rradca. A~i.;mo l'rndo Mrutfrrc1.

20!.I
Orur. ~"º ('('0 110111{11 rry/() 11 0/ 1• r1 d :.iglo XX

··:i... lJ 10
fvmu:: Al btno 1'111rlo t-.fort l n ~z. J\ uu urilJ PrflifO 1\foninr1, pp. 20 5·2 1J.

¡\lbc:no Praclo ;1g:n.:gtí qu e al gunas persona:, l'rnn ducil11:i de uno o do\


negocios ck los que f1 g:ura 11 cu d cuadro anterior. razón 1>or In cunl rl
mime-ro de c: rnpn.:s<1rios vincu la dos a la indus1ria era menor :il de: lo:i 0111 -
bll"cimh:n1os rcgbinul os.
Cautin registró un menor nlLmcro. 193. concc111r:\ndo:it en Lnulnru.
Tcmuco y Nueva lmpc: ri:1I.


Jorge PinlD RodJ1gul'7.

~~:,:::::~:¡)•V
'"''ffl,j•,

1a1~1n 1 n J ~J. 1: t
h1c111c: 1\lbc11u l'11Mlt1, ·\1t111tn'o 11,11110 /llur1í1u:i. l'P· .l.05· 21J.

Como e dtduct de loi. cuadros anlcriOrl's. la 11rimern mdu..Lria que:


i.urgc en In n:gión c:--.11\ íntimrum.:nu:: asocincln a \ni. neccsldodcs dt la a,gri·
culiurn y la ac:tividacl madcn.:r:i. La lcchcrin no apnrc <: 1odavin como una
m:tlvidnd \11dui.1rinl. y In' 25 rnl:ihancri11s que f1gur.111 en la!> dos provincias
dan cul'ntn <k um1 inci1>h:ntc inch1s1t'l:1 del cuero. que mñs tarde no alc:an·
t arfo uu dc:1nrrollo mnyor. n l>l'Sílr ele la ir11portn 11d11 de In E(anadi:ria.
1111 lu ma orin dr loi. cni.oi. se 1nunha de talll'n:!> cn:,i art1$1nalcs. Ln
rcgió11 hubf:1 '>ido ocu¡uuln had a solo 20 arios. por lo mnto. su CC'O nomio
rcd fo cm11claba n dc:,rnvolv1.:rsc. Mu<:l1os de loi. l''>tahlc i mitnt~ r<"gb1ra·
doi. como industrinh."S emn. n Mt vez. proyccdón ck Olra:> acti\idadcs cm·
JH'l'ndidni. por sus dul'1ioll. Ai.I. los 111oli11os de lrig:o. de vieja tradición ..-n el
hile Cc11tr.:1I. surgitron en In rl'gió11 por d volumen dd 1rigo que prvdutla,
rulcut rn, In l11dus1rfo modcn:r.1. aserrndi·ros pri11d pnlnu.: ntc. no tuvo 01ro fm
que rc.::ic1>Cllldl.'.r a la:,. cxigt11cins ck una producción (¡m.· se acumuló cuando 3l'
tnló el boi.<1uc. La mnyorin ci.tahn en nwnos de colonos extranjeros..
Fntrc los primeros -i ndus1ri11 lcs" po<lr!nmos mcndonnr a Arturo Ma-
lll'tl l. con i.u fábrica de conf1tcll ele Collipulli : JosC lkllcr. con su mueblcrin
y bnrr:u;n de TralguCn: JosC dd Cnr111c11 Águcdn. con i.u cumcmb~ en ln
ml'< run ciud:id: Cario) Fnllct. qur iustuló un 111oli110 y fñbrka de C'3jonc:s en
Victoria y Laurnro: la mhmn aclividad (¡uc crnprl'ndió en In primt'ra ciud~d
In Compnri la fom1adn ¡>or Felipe S111i1 h e 11 Uo: Ono Ku12 ini.taló una f;ibritn
ch.: mnlcui" y colchontS. j unio a una 1t1lalrnncrin y mucblerfa tn ictori01;
Juan Fo,:,. tcr tambicn 1uvo otrn rñbrica d..: cajonc:ic en Tcmuc:o. En ~ta ciu-
du<l fi guran 1amb1cn la fábrica de t 1.:rvcz:1. hido. cnfl' y jarabl- de- mahn
de Wnltt:r e hijos: los molinos <ll' Jorge Thicrs y Snn1iago ~lombcrg; In
U11:1bt11·11.:rfn d(' Manud b¡)inoz.n: inicntrn.'.:I don Enri<1m: Thit~ habia puc-s10
otrn f:\ 1Jrlc~1 de bebida., y lkon.:i. c11 Caruhuc. 11111ingo Momlx:rg 1u,·o otr.i
fllbrlcn ck olt llpo en f>i1mft¡uC11: c11 WrLlo Enrique Wagncr imtaló otra de
cccl noi. c:n ut'\a Imperial•. LH111l'11\l1l.Jlc111c11U: no t<•ncmoi. infonnación !>O-

¡; f1/rm. pp ~ m. KJ1\. 1084~ 10!i J. LIJO. tlJ.I.. 11'41. 11.0. U 'jQ, 11 '>6.

2 11
et·..-....., m'l"º'""' rrgin11n/ r11rl1/qlo \.\

btt bi filbricas de jnbón. nd1cnr. gallC'las loza qut' Ítl(Uran l'n le» nudm
an1morT". n1bro-. dhlimo:. n IO!I <¡u<' hC'mos idC'ntif1cado aqui.
in ron,idrrnr a Jo:-é B1111-.1er, d industrial molinC"ro mi\ 1mpon1ntC' deo
ll C"pOC"a. Jo.-,~ lklll'r, es el pro101ipo del ·t'mprt"Sario industrial· dr ;\qucilm.
11\o!... a('ido l'll Alenu111ia en 1853. llC"gó a Cont't"J>(ión t'n la dttad1 df
1880. como tmplcado de la Ca:.n Glt'isnt'r. Alias m~ tard<' pasó a Tra11(Urn.
dondt o.t; radicó en unn casn ubicada en Frtirr esquina Saa\'rdra. rn la ru.tl
msialO una fábrica de muebles. La acogida que: tU\ 1C'ron sus trahajO'\ h110
nttnaria una 11m1>liació11 dd negocio. para lo cual invltó 1 su )()brfno Jai.c
BrUnnC"r a venir desde Suiza n trabajar a Chile'. 81'\inncr 11<1(6 en 1901 y
SC' hizo cargo dl· la cmpn.''º c11 1918. asod:\ndo~ con lol'l"nzo Tapia. rn
1911. lkllrr fn llcc ió en Santiago en 1922. dfSpub dt" \C'n1ar la~ ba~ dt
la Fabnca de Mueble-. 1'ralguC11, una de la~ m3~ imponan1~ dC' la rqtlón'
Hacia 1920 la -.ituación no lrnbia variado demasiado. En una Gula Co·
rl'IC'rrial de 1919 i.c menciona casi t'I mismo cipo dC' industria que" \C' dctall.i
c:n 190S. Por t!IOl> ar)os i.cgulan predominando los ~mdcro). mohnb
alguna fábricas de quci.o, cecinas, licores y cunit'mbrn•. No deja dr ""
illl!lralivo que en un libro sobre la indus1rla chilena. publiC'3do t'n 1920. no
a~rt'ZC'a ninguna industria de Malltto y Cauon. Es RU\. aquella) qur t'On
m.u propiedad ¡>odian prosperar en la región estaban C'n fran('a dmdrnda
Sq(un esta fue nte.'. los aserraderos que' en 191) sumaban 1lrtdrdor dr 400.
C'n 1918 hablan dbminuido a '16: mientras las barrnc;u dr elabornción dt
maderas que en 191) i.uperaban las 200. en 1918 aptna) llq(ahan 1 8\
Aunque la Primera Guerra Mundial cerró C'I comC"rtio y fa\'Ol"('('iÓ 111 in •
dustria nacional, las vi nculada-. a la madera no pf'O'\pcraron•.
Esca aprttlación fue confirmada ¡>Or otrO"i IC'Stimonio\ de la tpotl. ln
0113 Gula dt• la provint líl dr Caulin de 1919 se ponia dC' rellt'Yc el atrl\O dr
la mdus1ria local. Textualmente <'513 fuenle SC'i\alaba:

·Nuo1ra' i11du:itri11:i. cn l(tntral. no son abumbn1n y I&) (."j.labl('('jd.t\ •('Ofl


muy rara' ucc11rlo11c!I- no ba:stan a nucstru nttntdadn••
·o primrr lugar rorrrsponde. sin 1411 m<not dud&. • la tlabof"ldón
de madcm!I. Dcsgn1dad11mcntc 01a indmtN .¡ln\<K"\& por un pnia6o

1 Qm)ttln M1rdonr<1. ·rrnrMu~n. 1818·1910. Vl\"tr C'n L1I Aruiruu de- LI pmt-c1c"lap•ri6a',
p . 1).
.\lhrno f\Utqun / lbro l11lrntorltm1JI \111J Ar11rnca110. pp.. W.1 ~..
Prdto Gon7'1k1. Clr/lr. /Jrr1~ 11011Ma.i dr JIU 111Jldfrwt. p. JO) 41

!U
1k C'llll8nJ('fón 1¡uc ~011 In::. 1n1cvn::. nctlvldadl.., nncionaln- ucndc n
dc,n1mr~r-

-en IO'\ Uhlmo.; nfto,, hnn dd1ldo M1:.¡1c111\cr ::.11.') íncnu nuttH:TOSO!>
11..crmdcreb dl\C'111lnndo' en 1111cs1ros l'Stt nsos hO!>llm'S·.
·sntr\" lll..\ l11du..1rln' esrnhh:tld11:. cn nuc::.trn clud:1d, ¡iodcmos ntt"ndO!IRf
ndcm d~. hu r:tbr!t'o' de fideos. nli::1111ns mud.ikrlns. unn íundltión. las
rnbrkn~ dr n::rvc.-1.n". In' cunldurlns. t'IC., cte.. que dnn lrn~jo :a un buen
mí mero 1k OJK"mriO!>-.
·b1 rt'lUmcn. podemos u11111ifc::.1nr 11uc uu~':lotms indu.smas n:rlén
c1111)!t'lana pro::.¡1cmr·'°.

Lo anlcrior no qukn: deci r. como se1)nl;1mos ~111 tcriom1cntc. qut no


hu\Jk sc pcquc1)0ts indu::.1rins dcsti nadas 11 nbnstccer al mercado local y. en
d coso de alguno:. molino::. y f:íbricas de madera. al mercado n<tcional. Un
rccucnlO hecho ~brt In bn.')t de 111 infonnndóu que cnlrtga la Guia de
191 . permite idcntificnr Iris íf1bri<:11s e i11dus1rias de Cau1i11.

10 Cnrlo~ Ci.tc:Cc:) JuUo Und::t. Gu(o Grnrrnl. Cumcrl'(ul, l11d1otnul ,. 1\ g'1<'0Wdc MProlinrlri
1/r (mU.1<.p.lll

213
Clik. 1111n ero11 0 1111'11 rryionnl 1•11 el ,jgfo ,\ ,\

~rrorcilov Pr!n¿~c v !.!o,..


·-·~··· llctrCrlQ

....
~1,.1~•atay S,s1re1ID

Ce1vt,OV
/\lblloyRu'l.-.c

Cotlos lli1~1\
~·~""'
Mo!lno
Slar¿~

"'
Jurgc Puuo Rodnguct

--~--f§__
·t""'""''º"'
J 8 e>u11mvC·~

lul•Jn\o\111Jth-~---+-'-"°'.fh
c~11n, Rudtoff l~ll1'!0

··-
lt,l!l\lnA¡.,,1\0 Pll:,in't~

l~ l•1"'fan1~ ll~hmihvlolc~u

Ccn11~1 ftm\IC(I

14 ~nr~n:,¡
ln~ l!olfm~n

c~r111, Yfal11tt

!lnton1of1rt•11
01<nip.~

Fronccw

l; Conf1:,in1~

Conec~•On

hm11i;: Curio' Ci.wt<' Julln l.:111d11. Gufo Gerrt'f/11, Com<"trful. l111J1H1rial ,. Ap.,..,_ dr /ri
/'1111•/rrd/J lle (411fr• h,ciuyt' le» a..c'n.ulrru' k 11 In n:g!ón tk 111 l'run1rna m-onoriO l1 ui\ ·
1r 11C'lfl 1lc um1~ lt"'

2 1!i
n ' 111t• rro,wmfn 1rgloufll ru rl ~lglo \ _\

El C'Uadro :rnh:rior. st n )tr cx lmusli\"O. iluslra la ..ilU.lción dt la mdu.-.tn1


~ 1nal. dc.. rn nndo como g:rnndcs t'mp~.:t Molinos 1:1 Globo) M.1dt'fb
V ~f\oa.
U priml'í.I 1uvo \U origen en lo'i negocios mkiados pe>r Jo~ Bun\lct m
la )C'j(Undo mltnd del siglo XIX. u primer molino lo in 1.lló en Ani;tol. rn
l862. p;ira colot·ar otros m:b tnrdc en Collipulli. \tukh(n y NuC"V3 lmpc-
0.11. En 19 19 operaba tomo sociedad anónima C'On gclt'.m::ia t'n Con~n
)- wnu..,alt"~ c11 toda ln Fro11tc:r:1. Tenia molinos l"ll Tr..igucn. Anl(ol, Colh·
pulli. Rcnaico. Nw.:vo lrupcrinl. Penco. MukhCn y Talcahuano y oí1rina' en
Tn~I. 10) S:rnces, Los An¡.<dt\, Vic:toria. laul:lro. Tcmuro. Ptia. l'crqurnro.
Curacau1in. C:1rnhm: y Osorno. Ln oficina de Tcmuco füm:ionaba cn unQ dr
I t"difklo'.) m:h imporwn1e!i ck In epoca. t'n la calle: Pr.u. dM.dc donde w
manejaban lo) m·gocios de ln región. l' promocionaba C'OrnO la ídbric-11 de
h.lrina 1114) moderna y de mayor cin:uladón en el pais. por la maquínami
qu(' utillznbn y la pulcrilud de sus proccdimic111os .
La CompaMa Maderera Mulvoa fue fundada en 190S. llada 1910 1cnl1
\;irias :,ucu~u lcs. sl'is fñbrk:1.... dit-i aserroderos. dnC\lrnl"<I y rua1ro r;r,mn
dt' Ít':ITOt'orrll y varios dcpósi1os de madera. u asa ma1riz e.tabB rn Tc:mu
cv. ~ ª''º ruc dcscrit:1 como una gran Mbrica. dueflta dt' do~ o un íund°'
dC' má... de do) mil htct:irt·tb cnda uno. ·do1ados de monratin, profunda\
que 3ugumn n ln sociedad que I n~ l'WIOla un brillan1e porvc111r·•1• Por rw
epoca g1rnbn con Ull cupilal de cinco millones dt' pcso'i. ron \U('UMI<" rn
I~ princi¡mk) cnpitalcs ck la RepUblka. Li fabrica m.is imponantr t"\Udl\I
en Tt'muro. In que disponfa de Mricas y modc:mas m.aquinas·. dando en.pi-
dón a m1h de 200 1rabajndorc:s. En Laurnro tt'n(a 01n fábrica. ian mockm.a
romo la de Tc.:muco. En ambas se 1rabajaba a vapor)' ron suma raptd<-1
para producir puertas. ventana~. lis1011es. molduras y cuan10 Ja indu\lri.a
madc:n:ra ¡rndiera 1Jroducir11.
0..- arut•rdo n lu~ noticia) qut· proporciona Lcommlo Maud. fa Compa·
Afa ÍUt' íunclad:1 11or u11 gn.ipo de conu::rcianl~ de la localidad di' M<th'OI
). la ciudad de ontcpción. Entre los priml'ros destaraban M1udal Rttan.
ducflo dd 24.6% de las acciones y Pedro L.1porte. con d 9°"t); y. cnu~ lo.. 'oC'·
¡rundO!., tmilio Grant, con el S.61'b y Osear poc:l't'r Placido Carmcma. C'On
die.~ Manci agrc-ga qui.' d propósilo de la Com~lha l"r.I "la t'Xplo1.JOon

11 "'-.p. 170-271
U ,.._,pU9
IJ SOfQ J ..!lllC"Odrl11 ~udrtlllddrfOrtfC'P1IOAq"«'Ol4ftlr r...-... 1911·1941.p 21

"'
Jorge Pin10 Rodngur1

lid c~1nblcclmit1110 dt clnbomtlóu de 11111dl·rn .. y dd molino de cihndro,:,


uhicf1(h;'l.. e n In ....,.tnd ón dt" Mnlvoo. d ·1rnrt:1111l'n10 de lh'.rc. que pcrt.::nt"C'ln
ul cmprl'-:nrhulo Mnrt'lnl Rccnn y que la sodcdnd compró tn ISO mil pe~
'º:.". Lumc11tnbh:mcntt'. :ulo::. mft~ rnrdc In c1111>rtso tn:blndó U-~ of1c11ms
t l·utr!1h:<: n ond¡1go. dnde donch: 111a rllJó los 1H:goclo::. que conSC'n·O en In
rq~1611 1 '. olvo CSIR. tn ln!t 1>ri1111.:rns (ll';cacln::. dd ::.iglo XX no hubo ninguna
oira h1th1,lrlo nmdt1tm que dtsrncnrn ('n In rcgi611 1\ .
Como hemos dicho. Molinos t i 1lobo y M:1ch:r.i::. Mnlvo:i no n11n ln::.
\111icil' 1.:11 el rubro. En 1919 111111blé11 nlcn11zó llll inlefl."')Ollte dCSinollo In
Grun flábricn dt FldcO!l- y Moli nero d(' E. A. Cnnnine, qut íuncionaba en
unn n1111>lln co1l5lrucclón de la collc r·uz esquina Andr6 Odio. Di:.ponia de
1111ri moclerrm sala de 1111\c¡uinn~. t¡uc fu 11tiom1lrn con un 11101or t:ltt1rko y
unn podero'n p~n::.n nu101111\1icu. Protlutiu nif1s de 70 varicdndcs de- f1dro!i,
hnjo In.. Mlu1blln fl\llll0) de obreros'" y 111\.:dianlc procedimiento qut Uama-
bnn lo m ·ndón por M I hlgknc. Proccsribn 111 ñs dt 100 c1uinmh:s dinrios que
~e cll ..1rlhufn11 por iodo d 1mf::. 1 ~. A<k1111ís de e::.tn. ln cnntldnd de molino::.
y hnrmcn' de: mndcrn!i que hnbln rn ln región tllcron vldn a una i ndu!itria
muy di110mlcn que !l-t: npngó co11 los ai'los. Sin el lrlgo y los molinw. no
C' poslbh: In vidA 4.."Conómitn en d sur de Chile, dcdri un comcnuuhta d
IJI fJifll'ia A11s-1rol t:n 1931'' . El 111isr110 dinrio llnmó In mención ~bn: 13
l1111wrtn11dn <h: la nmdcm y lo!! 1u·orluc1us ch:rivntlo::. de In gnnndcrfa ¡mm
ln lndu::.trh1 dd fu1uro: ::.in cmhn rgo, nin~m rn ¡>ro::.pcró. POCO\ ;ulos aruc.
el di:irio hnbin ;r.ido m:h 1nx:11ivo: el prohlcnrn ln<hMrinl no c-'{i.Stc en J;1
rcgló11. :;imµ ltmcntc porque no h:1y indl1strh1::. o In' que t:(islc:n no dan
11111rE(en p:irn aprcdnr con cxnclilLld sus difcreutcs n:sptttos 1•.
¿Por q u~ 5e produjo c-..rn ::.i1Uació 11'? ¿QuC fru:stró l'I d('S.1rrollo mdus1 rfal
en ln Fro1ncrn? Las r.ttonc::. ::.011 clivcr:ms. De pnrtidil. In actividad molinera
l •I r cun11rtlo M;iod dr Grada. ·¡ m111<''nrh1~ 1un 1u1tnetuA'fO~ )" dr-unullo 1odl.l\tnal ck' Con•
ec11ctón (U~I0-1910l~ fn IJa/r11111k /11 J\r111lrml1r Cllllr1111 dr lo llu/1J"'1. ~ l,\~lL N·
111'}, Sllnll;a o., lOIO. pp. 111· 146. l,M 1<'fcr•:ncln' en 1111· 118·1,)CJ Sobn:-Olll Conip.atlh1
vC:11c 111mbora G.abnc-1 Salaur. /l lr1w11/n r'. t•mprrfüm•J 1• n1plfitfur1u fCltúr. '.ÍflO \IX/.
Pdhorlul ::iucf.1.--nc-an.a. s:inh~lto. ..!009. ¡1. 6H.
1'> Ouhtlcl S;aW,u. u ~fCTO>J«"f"M, r1u¡J1(',11r/v.1 '' r11¡1/1111/<11u IC111/r, •1flo U.\ I. p. Ll6. tdni·
1tf1t11 J I f.lbrk ..... dc-Rl ..dcf\ll) 1nurbk' lmp\>r'HlllL~ l'IUR' 18'41 )" 191'4. «k l.nnw.ln <,0Jn
fr11lt Hct ;alt N.ah& uhk.ada t'll h1 A1,1111'h11lh.
1íi Curlu' Ci.ictc-) .Wlio Undl. G11111 tirur rnl, C:vmrn::tul.... ¡1p. Hl-H9
11 "L1111¡1tl1,;uhlif;¡¡ ""\i pnnnp¡il mdumln del .sur de Chlle", fl O/itrio ·l ll.'t1111ck ln.uro. N•
!..•11ei. .1t1c:~•1u1.pJ.

/J/urw t\ 1t.~lhi•
ID " 1htVl' rt't4:6aW \dtur••'" artlYhl t11li:<1 tlr lcmuro, 1111C1(ión ,. dcl p.ioddo 1911". l/
t~\lll'CI. v" JOl. l l tlt enero dt 19J8, p . .&

217
null(".a loKró lk !:ipcgnr o 1>ron10vcr un 1ipo de mdu.111rfa qut' ~ mnn1u\11m n
t:l lttmpo. NO't n:krlmo.11 :1 la folJric:nción de nlimcru()). Íldt'O' y gnllcta m·
u~ otro~ com1mmblc nl nivd ~luL· alcanzó. por i:j emplo. Carou1. rundHa m
\"11lpara.i't1J ..-n 189íl con el norubrt: de La Joven h31in. Caroul Ci11. !lr.ri. \
al nnpujc de ' u limdador. Augusto Caroui Pn~ni 1'. l..a!I dlítculmdn dr la
.J~ncuhur.l, cxpuc::,1a u los v:iivcnes dimA1iro:.. probfon11h dt'l lr;tn'tpont')

~1ft'Chez dd 1m:rcndo local. u ruado a los precio:. :.1tmprt' b:ijU\., ~un JO\
.1¡tnrollores. <kbilitaron la Unsc <k la indu:.1ria molinera. btt' Ítlt' ~Hl pro·
blcm11 qut: In región no logró superar. En OC:hiones :.e culpó n IO't ¡uopfoo.
.J.grirolton:' y 111oli11cros. siempre l"Onfmdo~ en qut la na1uralt"1a dt'1mnl·
nana t'l rur.:.o de sus nq:Jodos. ::iin invtnir o mejorar sw. e.mblt't'ímic1110't
En 0 1ra::i ::il' rtclnmó f'a lrn de:: 11110yo del gobiemo. la pu~ta en 111nrth11 de
polnit:a:. l11ndecuu1la::, y nusencin de erCdito::i. lo que fmalmc111e 1mnlnó por
abonar In posibili1lad dt:; 1e1it·r unn induslria Oon:cit"1uc en lo reglón. ln
1921 un cronbta dt:: El Diario Au.!)lrol l:une111aba In ttguern dd gohkmo d<'
Al('(.~ndri . Tcn11i11ad11 111 Guerrn. dl'C'in el au1or. la mayorfa dt' In' nitcumM

se- han ~ fort.ndo en i111cnsif1<:<1r In produecíó n como único m('(lio dt' .11~·
r.u~ r la vidn: sin crnbargu, 11adn !IC hnct en Chilt" t"n lo r't'lmivo ni fomen10
de la agriculluru y la ga11aderin. nc1ívidadcs madrtS dt' 1oda:. la:. d<'ma'
La crisis del 29 golpeó dur:11ncn1c n la agriruhura y a Ja ac11vidad mo·
linera. En rnnyo ele l 9J l los diario::, de la zona anunciaban alarmad°' ti
cicm tk IO!> molinos de Trniguén. Collipulll. Mukhcn t Imperial. pcncnr-·
cient<'' a lr1 CornpnMa El Globo. E:. un verdadero golpe de mucne IMl"ill N'
ciudadC<t. dcd a El Oiorio Au., 1ral. La:. nub afmada.... agft"gohn rl di.ario,
\011 Collipulli y M11ld11':11. :1mb:i::, viven de las aC1i\·idtidti. dt' C\IO't molmM.
qut' dan ocupnción a 11umerO!>:b Íilmilio!> y al~cdo1 dr lo:. cualC" ¡unan
nmn110::, ~ cnpitalc:.. "Lo::, obreros qm.• quedan en.amo no tcnclr.in dondt'
cnnminnr ::,u::, pn::ios en busca de trabnjo. yn que en 010 ¡>uebl o~ no ~)
Ítn(1U qm.- pucdon nr t c!>itar h mlO~. mucho menos ahora que n genml
la dcpn:-slón nn111diar·. El di:irio culpnbn de csl~ nt':rrn a l o~ lftl('ftl.,.. drl

1' ~ M1 A rl~ nl y 0110~. (llloaf 90 111los. p. ot9.


JO t.n 1'U9 <te hl'hiuutm. ¡mt tjrmplo. t¡lK' lm problnn..a. dr a.. 11cr;n.l1ur1 ~ drtibL r
r~11r. a lo\ g¡i-10~ hecho) con lo' t'l~llO\ a(rk'olll~ ~1Ntdrn 1 ft">Mkn~ tn \o.In ica.
'•-'Jt'\ a t uro11n, r1n l l1\. ele. !)e h.:ibria lr..lo1dO de un l'nditoallnapludoqllC' ~ 1
L11 c-n1numf11 rt'l(ion:1I. yt11,e - u Cmiuu Agnro1a·. U 0...MA"•"llldr lnaian>. \ · • t-'1
JdtJullo dc l'J.t9. 11. J.
11 'LI CIJ• dr (uMho Hlpo1cu1rlo·, 1:1 Oiono i\uundck l1:9C1Co. ,... l7YJ, lb dr ~•
1911. p. l.


Jorge PtnlO Rodn(U('t

lo(r>hlcruo de reunir ;t Jo, mnlhu.·ro' '-'ll un trus 1 que n11umabn n radoMliur


In producclónu.
l 11 lnd1Mrin m11dcrrm mmpoco dc:i 1a:~ó. Lo l"1ill'\."ChC'l del 1rnnsponc füt"
cnllf1cndo como uno de lo\ fncto n.~ qu<: rmh frl'nó M I <k~nrrollo. no solo por
lu' llmltnclout-- del fcrrocnrril y füll:1 de bodcg<1::. cu lns l"'lnciono.. $ioo por
10' dcf1clcn10 cammo' l111crio~. c¡uc l1nc!n 11 cnsi imposihlt bajar la madera
dl' In 111011tniln. Lo bajo::. ¡m:(.'fO, pngndos J)Or lo:i intt:rmcdinrlos. la compt"·
tcm'hi dt ln mndcrn lmponncln dc fü.tn<los Unido:, y In foltn de d3ridad par.t
1·uco111mr nu.:n:adO!'! nltcnmtlvo:i. t:11 opl11ió11 dc lo:i iudu:ilrialcs de la madera.
COU'il)lrriron tn 'u ronlm. Por Ultimo. los inCl'lldio::. de l>o::.quo pro,oc:1ut>n
clru1o' 11 veces irtt¡>nrnblcc;n, De todns las nctividndt::i qut tienen su ttnlro
cu c'1IO región. \C1)nlnlm FI l)inrio J\usll'lli l:tl 1920. ninguno "t cncu~ntr.1 en
.;liuodón 111t.s anl~lvn c1uc In indu~1 rln mockrl'ni. la m:\;; imponant(' y rk a
ch: 1odu.. 1n" explotncion ~ de In provi ndn tk C11111i11. Ajukio del diario. do:i
cmn In!!. c:uuS& de: t..~ l:t 1>0::.1mclón: In frdtn de n <:dito:i In ~rthdn de lo:i
111cn:ndo" dt cxponodón. ¡n'OVOt.:n1l:1 csr1.: lilt lnto por In lnocrupulosid3d de
n l~ull O' tntcmu:dinrio" que <:11v\nro11 n111<leras de malo cnlidnd".
1:1 t ·mn de lo'> nu.:rctulo:i externos lrnbhi :iido plnnu:ado con amdación
11 l':<i!O' comcnnuio Lo 1>roducwrcs de mmkm :iitm¡1rc miraron a los del
Arl(mtko como unn buc:nn nhcrna1iv:1 pmn su IJroduttlón. Tempranamente
pc11<111 ro11 en lt1 COl15lruttlón de un l'l:rrocnrril que uniera Pucno Saa,·C'dm
con Unhh1 Uhrnca qu • 11crmitit:rn ln snlldn por d All:\ntito de la..~ madera:,
ck h1 1:ro11tcmr.
in cmlmrgo. el probkmn cr.1 m;h co mpk~o. /\ fnu.-s de 1927 se: com-
tll uyó en l'cmuco la Sodednd Coópl'rn l !vn clc Produc1ores de Madt'r.ti5 de
Chtlc. uun de cuyr. primcm:i 1:1rl:as fm: l<lc111lf1cn r ln5 dif1culmdcs que afoc-
1nbn11 :1 In lndw.uia. P:tf'l'C'c que lo~ mnk.s que lo complic;¡lJan. informaba El
/)i(ll'io l\u \trol. ~gkndo In opinión ele MIS fundndof'I:'.

U ~111 i:kru: de: 5t-... •ohno\ dt'1ral11uf11, Colll¡1uUI. Muh:hin e: lmpctú.1", fl Dt.rn. A1U.1111/
•k 1c111u4.'o. •,· \.4n... W m11yo de: 19) 1. 11. ~ .
.t 1 l •J~ lm.:cndtn" . . fx>,.q\I<'\ ~fffltnon t rm,hh:nil1l cmc:1111: l:i 11'1uld~d huT"t.>l lo 1.-e 11
/Ji1rrr11 1\ 11'11111 lia• fl'frft•11d11 11 l"'< lt 111ulolc11111 ttllt w rqnl~ó c:n d hmuv. '11.U JUIC"Ín,
o:~W\ lrmmd "' Hr.awban c:.. n 'º' ii~c:rr:ulcius, rc:thn:lc:ndo a c:'\CQm r1)'I ~mu~ :iirinnl:'1..
V~!Ht, ~c¡fll" p.>1'<' dc" ll l mnlt'N l'OllYl'rtltln en urm n¡i:uu~ ho¡tuc:n·. El Dwn11 A11•
l/'111 fk rc:m ',· Jl1. 1 dt'm11r1u de: l<J!ll, 11. l.
1•1 "ll rl'VI:' cc:,cr'I •de' b\ dt<."t'n<a\ •("llvltlll!k~ <I~· ll'tUUl'tl. 111 l'l'ltlón y drl p.1k d 1917". 11
/Jlllffll ¡\ ~dt * lt'llNC'O. ~·,.JO/, JI tk t nl'm de 19J8. p. "'
2'> "11 ¡lmll Pft" .e-..~ 011l..utndhm 11or l 1Jn11uh11:ivr. El V1JJn11 -\ll1.thd• 1nnuro.
N• A.'Jilt. 1'\ tk -.a)"O de' l'JH. ¡1. 9.

2 19
M"º lt011 llOIO lo:i c1uc l'C~u l tcm dt' l:t ralla de cam1rtQ).. qu(' b.tt lmpot.ibk lodo
11~bajo en lnvlcnw : ni lri t'IUt"dll dC' 10) ílC'IO. ni ha í11h11 dC' ~portWlan.,,..
11 re-trlccldn d1· los cr tllro\, o n lo menos i»í \(.' dC"Sp1\"nck de" lo miado m a.
A~mblcri constltu1lv11 de c~m 'tCX'lcd11d. pues 21U"' ;iludió en tCnnl!Mb l!tll}
cfat'O' :1 th:n n ncd ón 11uc di:snrt01han la) pnncipala hrmb rompn.donn.
l;1!i qur, npoymta~ t.:11 i.11s fut.:rt(""; t11pl111lo. hattn b1 adqulMrión rb.)iftrando
t;i, nmdr r.1i. n su 11 11 11~!0~ 1\

Una lnclus1rin l' umo l'Sl a , agn.:gnbn el diario. es de aquc:lln.) que tienen
un amplio y :icguro porvrnir en d pai A In focha dclK-:rin hnbrr loJ(f\'ldo
un dcsorrollo que la convirtiera en íucmc: ele riquaa nndonnl: dofV11
ciadanmu c no ho sucedido así. prod udCnd o~ madera :.olo en IK"QUCflo\
anlidoclc:, :.i se considern 111 ext<:n.sión d(' lo.s bosques del i.ur. l lo ínlu1do
111 ayuda del l!stado. c:nmi11os. crécfüo:i. rnrifu.) ftnoviarin:i ronvrnlema.
que gnr::1111k en la pn:send :1 de l:i madcrn nacional tn 1oda:i ln!i f:lbrkn del
pab.. tic."
En 1932 los agricul1 urcs del sur dr Chile se rrunlcron ¡Htm tmrur IU\
probkmn!i c¡ul· :1íec1nha n a ln lndui,1ria ccrtaltra. ganadcm y mndcttf\l
y proponer al gobierno lns soluciono qui! podrían salvar In ~11unclón '
En c:sa opon un ldad pidieron ampliar los crédhos. la creación de on!irj(r.
Rc:gionolc) en La Sercua, 'J'c niuco y Oi.omo para analizar ht!i dlí1tul111do
que afocrn n nl sector y un nt~or 1rarnmicnto de los banl"O!i. Lo ln1cn'Qnlr
de ~In reunión es que se inviló ia mbién :i la Socil"dad Cnupolfdn JMr1
C".)('Uthar 1:i opinión ch: los imlfgcrta) de la Arnuc:ania. En )U nombrr habló
V<'nanC'io Coi\uc¡nin, un joveu dirigcnu: qut m:\s l<ank lkg:arfa n ~r Mín¡,.
uo de nrlo:, lb:'l i\cz cn su i,cgundn ndministradón. En !iÍnl h. Collucpjn
plan\~ t¡uc: ML1\ 1\ GRICUl.'J'URA ARAUCAN;\-

• 1• Adhiere r1 los dci,cos de ln.s ltOCit'(lndo a~ dd i;.ur rn d -.c"ftUdo IJUC'


!!(';111 t11:a1hi~
tonsrjo!> rcglonntc.s dr la Caja dc Cttd110 Hlpol«arfo"
·2• Solicita 11uc incluyan en el con!itjo r~rul dt' lémuco un mktnhro
1ndlgrnn·.

16 ' LI tooprr:ulv11 tk M111lc1cro•·. E:l l){orlo A1U1t11l ck Ti:macv.. · "101. ft ck ('IWft *


1'18. p.'·
11 14t'ffl,
n 'loi. 1 rlt•1.1l1urc• de iodo rl 'urde Chll<' ttldmuon ~ 'ft eaa tra.cirndnnal ~·.
ll l)1orfo A1t-\lw/ tk lrmuco, '· !i.1161. 1'J de llU)'D lk l~JL p. (l'Ofl~ l«al
Jorge !linio Rodngu('r

~1· Ou(' m ha ofuinn 1lr lcmuco tk In l':ún J\ ijmrln :i.c abra urui X'C'ddn
tk ( rCdllO\ lndlJ[t'llll'\-:
• 11· Sollcl1a qur el ' llll rt'lllO gobk rm: arbitre mcdldll..' ltncbnnD 1
fücllltnr '\('mUl;u Q loo. :iJ(rkultorc' l 11dl~1:nli' ':
·5· Ouc 't'. fa illlc: nhonO'> 11 11rcdo' vcntajo~o~ n uxlOl I~ agncullorn
gmmk"' o PfttUc:"º'-.
"6" OuC' C'I gobkrno :nbl1n: de cvl1nr el h11mbrt' que- :wfm'4n
In m nncn:t
101110 103 lnd~rn:u corno In gc:ncrnllth1Ude In' t:lnso nttn1111das-''

Un \1l1imo hecho que movlllzó u los rmHk rt ro:. cid :.ur luvo n:ladón C'On
1111 proyct to de k y que pro1JOnin cumhlnr lo:. cajouc:. d<:: mndcm por rnja:.
1k cnr'!Ón 1>nm el cnvn)c d..: IO!l- ¡>rodu<:lOS rul<:ionnlc:.io. E:.1c dcbn1c dcmoi.-
lrÓ tiuc hh nmcnntn) no drjnron de 1m:rork 11r :i c:;h: :i1.-. ctor mdiuuial que.
i.:11 bu1; 1111 .. cucnln.i.. !ili.'.m¡irl· vio n1111·11nzns y t1l111cn OIJOrtunidndcs.
l!I C/1'10 ch: In lndu:.1rin k ehem 1>om: 1le rrumií1c:.lo otro problema cstruC'-
w rnl d · In t.:conornln n:_gio1111I. En 1927 El l)iaria J\ 1n1ml conu:nrnba que
d ¡:.(Ubicrno uoncamcrk:nno h11b¡n hcd10 subi r el cons umo de l("(hc c:n un
:SO%. mh.-ntm'> l'll d 1>nb :.e e 11sut11 í11 muy poco. En Chile. dec::ia d diario.
soUm In 1·che en lo) rnm))O:. y fnl w en los ciudndnnos11• Al año iguicntt.
·ro 111 ~:. l:11!1.lrnt1n. -uno de lo:. 111:\s h:\bilcs inclu:.trh:ik-s de In h:chc~. lol!l'illlabn
en V11lpur::ilso que Chile cm uno <h: \os paises con m:\ b3.10 consumo dt
lcch1.: cu ·l mundo, hcc::ho más grnvc 11lm en uu pafs gnnadtro. E.uunan
11grcg:ilrn t¡uc no .solo se consumla poc;i lct hc, :.ino en general nursuu 1>0~
bl:u.:ló11 c:;tnba p<"S1menu::ntc 11li r11cnwdau.
l)c.: alguna manera. los datos umcrior1.:s <h111 cuc.: nln de In csu~htl del
HH.: rc:.do de con.sumo en un ¡mis tlorid<: los salurios nuncn lo oomuJaron.
l!s1c t.:S uu tema qut se vcnfo db cu1icndo desde d siglo XIX. cuando di-
verso:. obscn.t;don::s nowron que.: los b t~j os sulnrios con.i.lituian un ín:no ni
tlc:.nrrollo cconomico. En el coso de lu An1uco uín In '-ll\lación se complicó
nli r1 1116!> por el ~de In ogriculturn. nc:Liv ldn<I <¡uc )icmpn: se ha carac-
tcrlz11clo por lm baJO~ ingl1.'.~0) tk su pobl11c:ión. Ln~ dudodc."'C fronteriza)

¡q /1fr111.
JO ~con~l10 y "ntt10nd mnnc>n:il 1¡111· ¡11nr11mnl :il Q\•bltmo la lgn(UlluP dr liO e.o. Cau-
cln, Vnld\\l-l ,- (Mrl("·, fl l>áono Au•fr.tl tk 1Cnmru. · l)..&!i~. JO d< m.ll~ll ck l'Ul p. 10.
JI • M MlrihlCOI" . . b Ld~ Unido~·. /ti /)ltrrlo ¡\u•lml di:: Ttmu<"O. '4 lllJ, l dc- jullo
tic 19.U. p l.
u ·1\llr11l'nW: 'f'lb.1. d fnmC'fllO nu;1I y lo~ 1iu,111h1d1» nXtOn•h.nai·. El a..rneAt<J.lfnl
tk l t'mll '"' 'o"olJ.1/ todc-friUt"IOtk l'.).!tl. 11.J

2Z l
fr ¡rJIO rrt11111111fo rrq/f/11111 ru rl (flJ/O _\_\

•bf n'lln uu llll'll'aclo locnl y regional. pero con cvidt'nln hmllat'iOnl' LO\
" ing11•-.o, ele un i111porto rnc «lor. el ruml. mayontario t'n la tona,
no r.11111ulnron lri l11dustl'ia. LO!> cmp~rio:!i rqtionaln 1ampot'O nlU\M'~
ron dt..JHH:\to1> 11 C'O rrt.'I' ricsij'.O!>. Um1 t'C'Onomfa quc dtprndf1 dl' í11i:torn
d1ma1k1>'. muchns vece:, im::ieno. y de: l"iena:!i 1tUilciOn~ que ilf(nhiab.an
ll inttnldu mbn:. 110 favorccicrou la audacia. El t'mpm.anndo R1t•Onil
1nmt11ó tr:111,for111:\111losc en un largo roro de quejas qut' slc:rnprr pu"O 1°'
cnr;a..i.) en loi. rh:s~os y pocns VCCl.~ en las oportunidado. Dt' lodo rulpo .11
(,.1~do y a quicnci. 01org11 lnrn c:rédhos. La frngilld:ad con que w C"nn,111uyo
l.a pl'()¡>1ctfod agrnrln 1a111poco drjó de grnvhnr. tu hu.., f\'t"lmmo' dt' IO\
agril'\lhor'Ci. y dt· ln 1m:11s11 1cnditn1e a rYgulariurta ll"nian 'u nnl(1m ""
d n r.ktrr fmucl ulcu111 de C!> t :1. Por cs1n ra1ón. mucho propil"rnrlo' t"ll·
bln <"X-PUt'<ilOi. :i rcd:11110¡. de lndlgemu y :t fallos que ponlan t•n lk'ilftro
..,u.i n<"(:(odo1>. En uua tró11lcu 1rnblirnda en fl Diana Au iral "" 19l2. w
"K"Aa1aba l¡uc lo:, dos mayorc.; problema.:!! de la C"C'Onom11 rt'glorml (qur
akc-r nban a la industria a¡&rlcoln en ¡>tmicular) cm d de la ('011,lhut'ldn
dc la propil'd:1d a11~1rnl y d ele los Oc1~. obrt d primero comenmb<l que
en d rcntro del 1mls no se ha tomndo concicntfa de- lo cfmo~ c¡uC' 11tnt
una polhitn que no ei.wblctc con clnridad los utullh de domino ni IO\
dcr«IH'J!> ele hcn·ucin 11.
Hubo. ~·n <·amhio. cicrt:is nctividad~ indu.:!itrialn qul' SUJ'f(1rron ~1 11kro
de 01r:i.~ que le~ silvicr·on de pu1110 de panida. Tal t'OSOI oc1.mió. por t'Jcmpln.
con el abasteci miento de la lut cl~trka. cuyo origen l")tu,·o en 111 rll"1'1
que producfan l o~ molinos. En cndn 1rneblo de la Fron1cr3 nlO\ a~\1man
de: clt'C"tricidacl ni poblado. dando origen a una indiutna a\OC'i11d11. ,.UKV
ladíl a In on1crior. El caso (h.' Tcmuco fue un poco d1fcft'n1e. put" aqu1 ""
<3prov~hó un c:111al l!UC cruzaba la ciudad por el nonc. llam!ildO (;tn.11 dr
la Luz. 1mrn dotnr de csle tipo de cncrgia n In ciudad. El :.crv1cío de .1IUnl·
brado clCc11ico i.c inició c11 1902. gracias al cmpUJC de do" cm1u~"º""
los s.c1,on-i. Mcni cl y fonck. quicnC"!:i vendieron w plan1a 3 la omp;a1'1J
General de l!lcctricidad lmlu!:ltrinl que o¡>crnba con <11p11;1lo de no
rn 1905. U.e 111 b mo ar)o ln ompnMn inidó 13 comm.tcción de un >q(undo
nnill y en 1906 1>u-.o c 11 :1c1ivldnd unn !:lcgund~ turbina, a 13 que~ \UtnÓ
una 1crcem en 190"/. Eu 19 19 In Compnr)fa inkió un s.crvklo de 1r.:m\'ta•
d«t.rito!I qut· dltron un 1>rimcr lm¡mbo n la :u:twi1Avenida1\lcm.inla . fn

JJ ·u rau,1 del <''111}1nnruku10 dC' h11 p10durri6n , .,_... -1d ....,· 11 Duno !\•U' •
tmuro. N· 'J.810. )1 11<' rmiyu de 19Jl. p S.
lcmuco la tu11p.1ñf'9 hnhfn colocndo 10 11111 ncclonc!i <1uc, ni pn:ciodc Sl16
dr 1JrOf11cdlo. hncian unn f(m11 ..umíl de dl11cro 1'.
U11n h1th1"'tr"1 dl'ilin1.1 füc In H\brlcu de Ccnhnkíl ~ ln llalla~. íund:adn
t H re 11 11or el nnJl!or hnllono Jo..e Allcó. Aunqu(' 'º l~lllbktim1emo
11ro~( ''\Ó, luvo qui: cnírenrnr c1101 111c~ dif1culmdc!i. :,olm: iodo por d d('S~
1>rcdo t¡uc w nene en Chllc J>Or lo:, p1'0th1c10' 11 odom1I~. ;\ ju1no de un
co111c11mr1...1n. 10'> J>rOduc10' <k c:>lll f1\ hrlca nndn 1cnlnn qm: cn\idbrfo a
lo' lkgndo' <k Euro1Jrt: !iin c111bnl'l:(o. nmclrn~ vece:, cran po 1i:rg.ido!t 1>01
111 1111.l)u fltll'-"' '><'.1) lndn. Ot u¡>nhn vnrlos 011c11ir10!i. dirigido:> por d prapio

wl'lor i\lkó ". J.\ I comc1111l1' In décndn del ZO fu11cionalmn 1nmb1cn ~Jguna)
f1\hrlca:, de C:t:<'UUh, cn1n: lth cunlc~ rll'SflUH:nlrn In de dou Ermho Mc:nlcl.
luncludn n comic111.o:, tk ,¡glo. 1>n1mderln::-. rnuchkrfn, y Otl"U.) u~du~tria..
111i.: ~t: ldcntif1c:aron Cundro N• J.
l lncln 19)0 d p:rnommn no h:ibln c11111bl:iclo demn,fado. El 1\ lbum-G11io
lllM6rko tlt:I Ci11c11C'111r1111rio rlc 7iw1a·o <h;j:i In i111pri:,i6n que la mayor
p¡1rh.: clt· lo ~ indmuin' c:.1abn 11 1:11 11111110:; ele colono:, cx1mnJC'fl:».. akma-
m.;!o. frtrnCt:'lt'. i.'radhn!i e irnlinno:- l'rd\:n; r\ll.:uu: ntc. llnbfn chilenos. pero
cu menor nUmcro · . 1.h ndclnnh.: rnmpm.:u h1!i co:,u-. cxpcnnu:n1aron una
11u.yor nlti:rnci6n. E.' curio:-. qm.: en lo:, 111cum;1110' en qut d pa~ puw el
11c.:c111U en lo indWtuinfü11clón. In rcgió11 110 hoyo 11odido .!iumanc cxt1o!ta-
111c11tc :1 i:sn n:comcrslón. Fn 1)1\~i nns 11111erloro hcmo' sc1'3lndo alguno:,
fnctore' c1uc Íl't"mlron 'u th.·~a rrol l o: :-in cmhorgo. 'C ddJC: mMSlir <'O la!t cir·
cu 11,tn11ch1!o 11\1c con~lldoron el cnrílc1cr rk produc1or de mntcria-, pnm;h
ck In u:glón. en dnmc:dn:1 ele ll1 irulmilt'ln.
U11 cnw ilu\U:;lllvO C'\ el de 1:1 F:'1brlcn ck Tt:(dndo' Mo~ dt Cunll(·:;au1in.
fu 11d1nl11 porJu:m Oaud\líl MO\:.O c11 l~JO. Grn<:lns n clln la ciudad \·wló un
periodo de dn.;:.nollo im1>onn1111: ~rndn!'.t u In ¡irc,cndn de C\Ut indU)1rio".
Fn111cb ·o 1: f0\M1. padre dl· Jun n Unu1bu1. nnc.:ió tll Turin en 18J2. Pro·
vc111c1111.: de unill familin c.Xtrtmr11to1111·11tc humi\dt. llcgu n In Rrpubhni 1\1·
~c11!ir111 t:n l860 ~1 m;indo de unn colo1dn ck l umigrnnt~ ¡)iamontfW\. Jn<io-

111ltHto 1.: 11 lo loc-.1lid.ld dt' Pilar. pl'ovt m:l11 de · onm Ft.'. ni poco U<'mpo u;ijo
a iiu 111lUcr. rrann\C'a Ghkn l y n MI!> dos hijO!'.t. Junn Bnuu,1a ~- Anlonio'"·
l ndl..<.11laGrur111l,Cumrrdul.... ¡1¡1, .lU·Ub.
l'1 /dr111. p1J. .lP JI
Jú f rrmrnll·~ ! ~'"""' 11 AlbmH•Clufu //h1drku Utl {11k"11C"llft1Wn4 Jt: Ttw""'9, ¡1p•
.u•,,JJJ>'
JI J\uunrlu "' l.11 froatn• ·nnmrmljr h lo• 1rnd1l11' tlr t:urll·C•utln )" \"KIOMU". p.."""'
JU Jnluw t'llrR:*" •1 wi dr un• fanilllA Mo"u· U..MIC1t\kru ,. \l,ll.mk'

Z2J
En At cn1hrn <:lcrcló d of1clo de cbnnis1a y fabrit:rn1c dt' l'1U'ft11 Su '"'Pt'·
dahdJd l·mn hh ruedas de uwdcrn de los gmnd~ cam1ona. unlto ~
de tAn.!ipOnt.' en la:. ionns ru mie.~ de t'SC entonen•. Poro di:-.pun d<' \U
llC1tDdll ob1uvo de purte th:l gobierno dt' em:n Fe imponamr. ron""''°""
«k tkrrn que ..irvitron purn d c~1ablérimicn10 de ltt Colonl11 an f•flln<'1'l('O.
ffl l;u C't"T'C'íHlia:. de In a<:nml ciudad del mi<mo nombn:. l:.n anu1 h· cl m.-
tnmonio 1uvo <:ua1ro hijos: Jost:. Magdalena. Margari1a y Mlt(Ud.,
Fn 1905 Fmntisco Mosso decidió volver n l1alla. com·cnddo qU(' \U\
hijos podinn '\c¡fuir solos con ln:. l'Xplotndon~ agricolo~ que habl11 I~
ponC'r en mni'Cha. pnrn f:il lcc.:cr cunuo nito' md~ tarde 1m '" rludnd nual
fn i\r'E(c111l 11:1 quedó 1oda su fnmilin. incluid;¡ Frnnd.!ia. 'º m1)jcr'",
fl mnyor de los Mosso. Junn Baulbrn. convencido que l!J\ foenu, .:tMr1
col»> no !>crl:w rcntabh:s c 11 el futuro. dl"Cldió 1r:ul:adar..c :t Ml'nd111.iju1110
a s.u nmdre y hcruumos. dondc e hizo rnrgo del Ma1adl'ro f>rigor1í1t'O df'
la ciudntl. cons1rucció11 qm; :niu ex.bu: en el dc;panamt'nlo dl' Godo Cnn.
maugurndo en 192'.J. 1lad u c:ios tu)os ya tenia alguna cXJ>l'ric11t'iA ('n d
comc-rdo. IHll'.:i lmbla cx11ortndo quesos 11 Bm 11 e imponado cuí( C'Ullndo
aun vivfn en a11111 Fe. Al poco dtm1>0 compró una 01andn de unn., dnt'O
mil hcct;\rcn:. en ChucuL i.:i.:rc11 de Rio Cunno. dondt' emprendió anht(dadt'\
poco C'Omuncs: a 1ravé:i ele c1111alo de riego phm1ó bo~u~ de c:uc-allp1m'
roni.tniyó lnguuns ar1ií1cl111cs ckstinru.11 In crianza de nutrin!'I y J)(JC:nt')~
Por ~º' ;i1)0:- Mosso 111vo um1 í:lbri n de dcsinfc:"Crantn de gmn C'«lldad
que denominó Nt·1rulinc'' .
[n In rli·cndn del JO Mosso Inició su!'I ncgociO) m ChilC'. Tuvo muy l>ttc"tlM
~uhado11 lmpo11:111do uvn en 1931. dt"!l1>116 qut' llll grnndt"\ hrll'ldll de N
;.t.o dD1n1ycro11 gnm pnrte de In cosecho en Chile. Compró luego m Cun1·
caudn vnrio11 mlks de 1 11.:ct~ rcn:i de bosquC". en gran ~nC' de :mtucattlt mn
lo nrnl ins1;1ló \:1 F1íb1ica de Mndc:rns Tcrdndns. que comcm.ó a íundoJWJ en
19)8 y que llegó a ser mm ele la m~s grande de Sudamt'Ticaº. No ronfomtr
con cto. en los 111)os 40 fol'l'SIÓ con pino 800 hcc1J~ m TunuyÁn ld'1N'f
taml'nlo de Mcndozn). cncnbczando pcrsonalmcn1t; CCIO!'l lntb11Jo.."

., ' "'"·
tO fdnn hrnb1Cn ng11:1'11 1111(111111' nolk1ln )Obre: 01.a ~· d hbl'D dC' TC'TT'\I •.r:.n
rt'f<'¿ Y Oll-0~. Clr11 IHIU• rulrr 1'0/ntru1 _
, ,11riutC'd"-

"' ldt'nl

...tJ, r' ..'""'


u~t"I• /\1Uf';I y 1'11hlu Sul11. ·1.~ ld~\o pnmllm Lr fr.
.. ,,('ffl
Jorfe P1a1a Rodng11ct

111 19119, Ju-.n 'º'"° heredó su., hlcnc" n :,~ hijo FnllcrlO trn .11)0~
fu < 111rtk . en 19S2. Ouicnc..... lo conockrou lo rccuerdnn ·como un hom-
bre nu,1c..·ro e 1nran~hlr111c111c 1rabajutlor. El y 'º' lu:nnan0> dtj;tron en
e
In JHO\•inclo de: u1fn Ullíl lnq&"n tlc~cc uch.:nl'in llgodn ll In pohtl(';I )' 3 In
ludu,lrln"''.
l.n I· bnc;) lo'-"'º contribuyó ni 11rogre'o y desarrollo de Curar-amín.
Como hcmO"i dkho. In cludnd co111ó <:011 In f:\britn de nmdern u:rdada 1mh
~mude el 1 Cono ur. qu<: dio empico. 1.:11 'u~ mrjo~ lit'mpos.. a m•h de
1.000 ¡>en.un ).. Ln doló tic lu1. déc1rlcn y colaboró en obras ''i~k~ y en In
COll"ilrUl:tlón del Tm~nndino J>Cll' Lu11cpil111ny~•.

C~ tw· • Obre~ que tmb11Jnb11n en Tertladoi Mos.so. 19-48-1949

!'Hl! $1l 8G11111 ti~


111·111n S llll')IHUG

1uc11tr. fliilf1CU 1·! UI J l'abln Soli.. • t u~ ldcnh'~ prrmltcn 111 rulfd4d dC" lot t.OC'6oi."
'l 11 IU• llt•~I¡~ U;abJlt1lian \JIHI) 100 uli tl' I U~.

1 mcln~ a dh°tM' c,fücrws 16tr1h:o:i y cco116111lco... 13 Fabrica logró


rolocor ,ti.. prvdut'to:, en l·l 1mfs y c.:l i.:x1rn 11jcro. Cumcnu1in pr.ktKam("ntr
1111 rn11t,11Ja C'On camlno:i plihlkos y vci.:l11:ilr:, que pcnm1icran el trasfado ele
ln madcrn ) 01ros produc10:. locnk s. El vh\je de )J ~111 de: CuraC'ilutln a la~
tl·1111n:, de TolhuílCJ :,e rt111l1:ibn c11 u11 din. y dr urm:aunn a Lonquhnny
~01 0 :ie pod1a viajar en conrndus JH\'Sc..·s del rii\o. 1rmlílndo nlrt"dctfor de do!>
din,. FI rc,10 dt" la n-glón 'l' hnll11lm IJn!>tnnh.' de,1novht.1 de cnmmCh. P:.1111
t·xptou1r ,ti.. bo\CIU~ In :iotlcrhul Mo:.so wvo 11ue ton.\truir. con í1mrntl:1-
mlc11w propio. «n-a dr 100 kiló111c1r·os ele cnmlnos \'CCin;ll("'o. )' pUbllNh.
l~m 1\1 Ut\k~ ronn11 de dnrlt 111ovli11k111 0 al negocio". Pnm rf a~1c·c11olc 11-
10 del pc:rsPn'11 la em¡>f't\n in~!o l ó \' t t 19•\J. luego de prt>lt""ita.-. por panc de
lo:i tmlHtjJdorn. una pul¡>c:rln (]ue cxp1.:mlin nrtkulo:, de pnmtr.J 11t'("("\idnd
n precio., inkriora 3 lo:i f¡jndo:i pur· 1.:I ombarinto. l..a írnallcbd dC' la pul·
111.: rlu no "º'º c-nt Í'1t'illtar n lo:, obrero-: In adq\11.,idón de 11rodlK'101o a mrnor
tO:,lO. ~lno C'OmJK'n~r In (altu tk omn..·mo dl" lo~ salnrio' como h3blan
sollclwdo I« ~ 1r..blj11dore-.·~.

•l{i /1/rru
L/ ldrm
•LU Íilrm

22!1
Ot 1918 n 19'1U In ít\brlcn tmbajó <'n 1ro tumM ronfmuada-. 4c- a
hor.n.. dr ("..Ir 111oclo n11mc111 6 :iu producción de 10 ll ;tS m~rm nlb~
dtaflO).. l.A nrnrlcm 1crclodn 1.'rfl de pino araut'3rin. dC' gr.an l t't"pla ion m fl
rncH1tdo rnropcu. grnclas 11 lo cunl ~logró un ornmcnto progrnh o dt w•
c'\JMHt~do 1w .. ' ' .

y l'J1hlr1 Sol n. "l.u' ldulC"\ pnttlllt'n ll rnlMbd dt' IH\ \U('/111\"


fW#ll<": PJJ1tidt1 Morn
·u .t'•rlndkcnun1mrrrrr11 r l urigl n:il

'os hC'lllt>:i cxh.:rulido lnrg:rn1cnte en t"Sla mdUS1ria porqur !lln1cU1a \ ;I·

nm .n¡k'C"lo:i. propio:i di.' In imlu-ilrin rqlionnl. En pnmt'r lugar. foc íund1td¡1


por un inmlgr:1111r ·x 1 rm ~jc ro . lrnll:1110 en c:s1e ca~. romo la muyorfa de l<t\
C"\f-abloomknl ~ que OJ>1.:n1ro11 1..·n In región. En ~undo lugar. fue alu\1 de
un cmprcndcdor dispucs10 :iJ rh::igo. de lo:i. cualo hubo JKK'U.!I en In i\mu·
canii. l.n 1erter lug11r, se bn..ó c11 una 0c1ividod extrac:11\'\l "\l''lle111ndt1 <'A ri
bo\quC" de nmucnrla, <1uc 110 protegió y xplotó indllCtlmm11da111cn1<'. U1111
d<' )a) r.:iz.ont'" por las que Mo\~O :.e ln~1al ó en Curaauun fue. ¡>r\•,·1~1mC'R1<'.
pnr 1111 exh1encl:i de c:.tc (1rbol. l;n 'U!o. ::m dnn1at por Argt"nhna clNUbrió
que el lxm¡uc dr 111 zoua de Mi ..lono l"rn muy comcJUente JJar.i In lndu..1ó1
de J;¡ madera; num¡ul.' lu nniucurla cm alln mucho mrjor U) problema\nn·
pcaroo etrnndo d ~ob lc rno de Chile pu:.o en mn~ una poluka de Jl"''"'
cion dr la ílom nmivn. c1Hrt: la!> cualo M" incluyó J;s ar.aunrfa. Un cmprN~
no qut" no 1>crdió el c ar{1ctcr -dcprt"d:ulor-. que antetmtó al cm¡1rn;1n:tlto
"1(ional. vio Allll.'IUIZnda uun nclividad que 1crnunó ;i~ndom:rndo.

'"
l. 11, 1 ~ I VO I O l)[ 1 M;\ NCI O l<RJ\USL 0 1: 195 1

l 11 c•Mlttu flRor, clt"tl1t 1111 um1lhir1 c¡uc l"XOmlnó d ~ i n d o de la 1ndiu11i n


dt uutln tn 19S6. nn ,u mn' uun provi ne!. rkn . L.i o:alldud o m1' du r::i.

· ¡ .¡ n••uralc-u no nu' hn rnvorccldo con yat'lmt(nl~ llLll'kf•)\ d"


lmfl(1n.inn11: 11111"'\TO' r11 1111)0' nt1rlc0Jn, w n un ~ ddstod.l rapai \'('t;.t"l;&I, dt'
un ttnd1m1l'nlo ¡>0bn: y 11ut' 11or d t•ultlvo h11ult·nn1do mun1,. lo~ pnmm1s
\ l111om.a' dt' 111 t'IO, Jón; lo' t uitivo" y In t ria nt¡¡ del JCilnldo dcbc-n ..npon;11
l·nn ffn'\IC'nt'i1 ro ndldonc' dl 11 1111érlcn' ti~urº'ªl )" 1d\·n'U" ~· our'\110'
bo<iquC"">. f'td n 11101110 n n :1l11g1d l'\c· 111.

lk l it: m ~ c'(uwr nir. :.d 'mlnhn Krn u, c. <¡uc In linic:n po.i;lblhd.id de labro r
rl t¡U Cl {I con... ¡ h." t'll el trt1bajo. Cll In Í\11;1"'/. ll d el IUU\('U (O. C'O h1 ptf'W\ll"-
r:111 t'.ll1 v el ('ftltl'l.O C'O ll\•t· nl t· 111t·mcn1 c ork nrnda. Unn ~ion que": viw
l"'<t' h1,fvum cn 1 ~ de In n~ ri c u hum y de ln ~rm odcrfa. dc<l.l ma i1dffa 111t·.
110 puede OÍ~r un ~rn n C\U\ ndnr ch: vidn O 'll' lmbiln nlt" Para ascl(urilr
d foturo ). dmi.-nrn r nul' \ll'O 1>orvc11i r dd1c11u>' mlrnr hacia la indu(¡\rltl,
:u:tlvld ocl de: impon nnc:la 1rn .. t cn<k 11 tnl. IHIC' ni lkmpo quc proporcio no
1111 rurj or nht"I de: vldn n su..; 1rnlJ1\]11durc ... t ren nucvn riqu~a- Con h1 rl n-
bon1clun dt" las 1m11crfa, prl11111 ... c:. tn ~ 11 dc¡u irln\n nuC\·M alldado y un
vulor <1uc anln no 1i.-nf:111. A :. u juido. la lm11ormncl:t di: h1 lndU)Uicl en ln
vhl:1 e onOmo cm l ndc, m t· nlihlc~ 1 •
Apoyudo en ~tudio:t reci cn1 c:t. Kmu::ic dc.. mcó que rl apont' dt' la in ·
du ,.trl.1 o'~ rtnl• nado nrtl ocupubn el 1Jri mcr lu¡wr. ' º IK'r.indo C'OO C'l 21%.
l'I ·1% de ll\ mmcria y el 17% th: In 1 1 ~ r k ult un1 . in cmbarp:o. ~ p~ nt;1 b u
111:\, 11clc:la-n1('. ¿cu.il ~ cn 1:1 11c l111dicl:1cl lu ,ftu:1dó11 dt: l;w mctu ..1na y n d lt·,
'\I' 1m, H1 ilid.ttfn en nut""llTI n-gió 11?"1

~ H ll lmG\ un lh\"('nl fl!I O tll· IHl l''tro~ rt"(U"""' ll41Unllf"'. tka.t "" \ U
tmb'"". ""m1nt'mtl' Jt1, linlO' c.. 1.1dht ko' ll:'Ít'ft'hll"' .1 n!J't'"\.I~ ptodun: ltl n
pnri·-u-. 'T.amcn NtU l'!i nuc,tn1 rt"11lldnd lndu.,1rill en la 81f;1Wlid:td, ,

u~ \rr.t: (OUIJK'tn"U.ulu' tic lo <111c ' 01110!1 lndwui.dmt"nlc- > lo ~C'llt' m ü~

'i{I l riin..:b .. Un''<· 1 hd11dt"l nth1 ,1d~1l"'tklaprnHnc\.llckCauTtn· p.'t~.


11 1 /¡if,•¡

~... '"''''
l .,-:Jt rron11rnfff 1rqfo11nl r u rl 1lyfo ,\ \

.a dh.pt>.,itMn. c~mn: mo' en condkionC'\ de ph1n1ín1 ~ nu~l'h

p111.1hl lill.11lr~M''·

U'-" n: onocló que st· hablnn cna>n1rado algunos yoclmirntO\ dt' mi·
nctaln mctñlk :, que 1>odln11 tcucr importancia y dC"bhtn \ol'r imnli~
X ,.,.be'. :,rl\nl . dt: ln i:xlsl cndn tic cvbtt'. ml'rcurio. mungonno. plomo.
heno. n'qucl y oro <h: luvll(h:ros. Reconoció. :idema'!I>. la cx1i.11:11ciu de t"i'll
ck •h~ olidttd. :1sl11.:s10. micn. li:ltlt'!'ipn10. rnolín. cuim:o. ío!iíato... :amn"
'\C'd1mt<nt.1rlns. 1icrrns rk tolor. cte. Pero ninguno er.t explo1adn :J¡1rup\.t·
cbf'lkntc. lrun1mto hay n·cursos cncrgttico) de> imponanti11. En G"l~rino
w fll(Ortl r:1ron vi.:ias de carbón. ¡H:ro .)(." d~nocila su VAior. l.n f\1llón
diqM»nfa d<" r'Ccursos hid rodl:ctrko . pero nUn no eran apro"cdmdo M
ruiwo dr¡)cnch:r:\ dl' los !lV/lllCC!> de In Phmla dt' PulUnqur. obm que rrcltn
s.;-nn~z.¡¡bn n tons1rulr. ni :,urde In rt11lón"1•
f:n el mnr 11bu11d1111 los pecc:i como el congrio negro. l;1 -,lcrm. l:i cor·
vm~. el IJcjcrrcy y la lisa: ndemd:; de nmmlfcro~ C'Omo rl loho de uno )'
d...._ pclo~. l.0:1 111oh1!>cus y cru!>t:kco:1 como lo cholgua. el crl10. el llKO )
la miac:ho 1amhién se cm:ontrub:m en nbundnncla. Por uhimo en lo' riO'r)
J¡¡g<K abundnb:in el sal món y la trm:hn. in embargo. :agn!'Snbn l'Oll un drjo
de Jk""lmi\1110. 11h1gu110 de cs1os ll:t'U™>:; l>t' explouan como c<>rm1xn1dt"'
La producción n¡;(rlcoln y g:nnndcm cm lo m:b notable en In rqudn.
pnncipRlmcni c d 1ri ~o. ln nv1.:r111. l:is ¡mpn:, y ;tf'\'rj35: mlc111m, lo., wruncn.
porcinos y ovejunos co11s11tu!1111 In prindpnl riqucia l(llnAdrra. Fn 195-4 11
produC"ción lle nmbns nc1ivirl:uh:' nlrnnznbn c:ffm muy in1cre-.nnln. qur
podfan aknrnr el !>11rg:i111h.:1110 <k indu,tria) dc:nwdiu que a¡Jt0vcc-h1uon
¡¡qucllo:, l't'CUr.iO!>. Sin cmbnrg:o, en nu1fn :!oOIO cxh1fa11 uno' 1'.ll
c:'\li1blechnicn10!> lml11:.1rl:1h:!> con mds de cuatro opnano' t"lldtl uno. tn hn
C\lllC' fobom hun uno:, 2.0 Z obrero' y 3111 cmplc:ado... de: JQ c1ur d(."!JujO
que :ipcnn:, d Z<\b de h• polJlución ac:1iva de lo provmda (114.810 JK'r.cJIU\)
u~b;1jahJ en In l ndu!>1rfo.

5"1 '"°'"·JI?{,.
"\\ llff'"'"P"ll.
i:I ClH1dro anterior 111uc!tt111t¡lll:1.:11 Cnurfn . la provlndn m.4 lmpon'ijl11C
<k lh rt~16n. habla un minu,·ro no 1111.'. t101· de iudu.!ttrlal )' ~UC'A~ ulllt'rt'!t,
IH't:domln.-ndo ht\ dt":tlinndn!i o 111 f}l'Olluctión dc allm('n1M. tuyo po~c11-
111Jt ~e ckv6 al -tO.~ l·mn. si n dudn, la,:, t1uc mrjorcs po..lbilidHn tcnlnn
dl' ni 'tlfll.Uf un bU('ll nivel de lln nn'üllo 1.:n un:i n:~ión qut ~N u C'C'0-
1rnmfn cu l.l attrit'Ulturn (prod11ccló11 lit.: ccrl'11\co,) y gan.l<l('fi1. Dri m1~111u
111mto. ('..1..~ ulumoa ÍQ\-orecl6 u1111 l11clt1.'!trh1 del c:ucro qut' no alcanlÓ. en
roclc't Cl1'\(I, t'I m d opcmdo. ntcndkndu n In mnl.t gnnAdcra que d1-,ponl11
lu rq;(16ri f.n tol•I. C"\lt' 1l1w de lndu!!trlri logn~ n1tt:nn.. ('f 7.9'•
[ 11 \nthl1tna madt'l't .1 f1g11ró Cll .'!Cf_.t'l111tlO lu¡tnr• .1\ m«h'9d0\ dcl \Jf_.(lo
1m~n d o tOOi.11ou l"\-111 .1rtMdnd cor1!-cl'Vulni unn dcn'l'I fmponanda. aunque a
unn ~nu1 dL.,tlndl de 111 ¡>toducd1}11 de11liTm.·1110... Por lnfonnot<ión f\"f'O!(l-
d11cr1 lo J>rt'1\.1.a. ll 111du.,1rfo 1nc1nl1\11.(lc11 i;:<i;mbn dohmidn Dproduar· lo qm.·
Ck11uu1d11bdn JL\ K11vidndr., 11gdtoln.,, mndcn-r.l'• y In pobladan urb. no.
1 !l<l lu11dlctnfk"\. )" h('rttrln' rrnn muy tm¡lOrtnntt'\ ('fl un~ 1on.l donde In

1mcdó11 ilounal ~ula 'lt'ndo de u<:o corrknlc.


K r1n1~c t'"\Omó loJmbm1 d v11lor lk In produccitm dt" t"-llitS mdu,1011., 1u..

t¡uc. <1qEun '\&) rubm, "'kam111u 11 la' ,¡~ulcnlC" indk-; ultur.

ll!)
~o n br dudn (l11c ln ntllvid:id molinera ~ui:a .;icndo la m1h Mmvuan·
te. t1 t"ROl'nll' dl\tr111cln d1..: In\ dcrn. Por si l-Ola n:prnc-nu1bA rl ~ tkl
ulor 101al. 1-ra. tomo se s:iln:. uno fndlbtrfa primaria. qur J'l"QUcrln tk JKK'I
in\tl\ión. mono de ohrn 110 culi í1ci1dn y que rttUJJ<r.lba l:a mvcr"ldn t'1hl df
mm<"diluo. l .1111poco lo~ró un ulto gmdo de moclcmiuc1ón y unn IJM)·«
rión hacfa In í:ibrtcndó11 de jl!l)ll\'). lkntQ) !tCilnhtdo ·a quc l;t\ 11rlnclJl.1ll"
f¡bnt;"";1.\ de f1de s lid pub no :ic in:i1alnron en lu zona. .:1mvl ¡1.1nló en
·at~r.JiW y Lutdu.: l!i e n Srunlngo. en 190;1 pur inicfatlv:t dr In\ hi:muan~
·\ntonio y Jo)é Trnvcrso. n quh:nn ~ unlrln mu) pronto 1co11oldo 1ui:
ch\-to. tOOO\ l1nlh1110s. l.lnumdn tnklalm~·nu: · ta Pro TC"dora·. 1 u« hftU °""
jXNdonó en d mercado 11ado11ol gmC'la\ n In dtti)ión dr \U) cluc"~ dr
u;.cr mt1quinnrln~ 111oden111) tk ltall:t y coloc-.11")4: a la alcu~ de" h:l\ m~Jorn
íibnc-.l\ de In t1¡1orn. l:jc11111lo.:, :il mil::n~ no hubo t'"n LI 1\mu~nltt. dnndC"
n.l.u 1ndu,1rla\ lnnguidl.'t kron o M"" mnn1uvicron en un dt'l<l'l'IO 111\·rl ck
~m>llo. No <;¡; poclrfa ncgnr c¡uc gcncmron bumcn ini;trrw' ..1 '""" du<""
~= pcm. t·I 1Jrobknrn mdlcó t'll quC" no consl@\l'<fVn 1mJlaci.1r J)O<olll\'1
me-me 3 h1 H:gh'm.
Lo an1rrlo1· pudo t o11-;111tnrlo el 1•ropio Krausc. S<-ttun -.u, d111°"' l;i 1n~
dw.aria dC'C'rccf11 r n 111 11rovlndu de Cautln. En 1919 OC:Up.1h<t l.180 OJK'f"I•
™"en 116 C\l , 1blcd n1i1.: 1uo~ : micncrns cn 195,.1¡ d numno de ln1baji)Cfnm
~ lub1.1 mluddo 11 2.0JZ y d de oiabl«imh:ntO),. IS!. ti valor dt' ll
produc<ión 1.1111hib1 cuyó de Si.8•12.45S.8'11 ;a 1.s11.1..o.s12 JK'">O)

dhmlnutldn t'll d tlc\11rrullo lndu~tf11d C'R len

'56 'S,.,,,. Jl'J')

lJO
Jort1c: Plala vdrJl(\u•r

rl nurntta lk' t'\Ut1ln-1n11l'111a.. y IK'Nlllitl U(u¡..ido. romo c:n '- pn · ~('t""tóll .

l~ 1nrtM11 ptodu(T'ton ("" dr un l / llb y. u\ ml .. 1110 1lcmpt'. qut" LI P' •ih.Jmt\11


fl,¡ dnn.al, "'t'I mt'"'" JK'rfmlu. hn ltUlllt'llllHIU (fl Ull .¡' t • •, ..

1.0ut fonu"" lrt>nnron el de,,1rro ll o de In lndu!'ltrfo? >-;. nUl\C kkn 11(~ l'.'Ó
11\""'. In fol1.1 di: c:ap1ltlll'"' y crcdl10, , In fn ltn dt rucl\to de: <'m,•"t.t ;abund1111·
11; y hor111.1. )·. cl t:t'nlmll .. mo rco nó111 lc:o-....
t\nn• ~-= h11u uo ílndJI,¡.. muy in1 c rc<10 11 lc th: \.tldO uno. Rnpttto dC'"l !>rl·
mero ¡¡u111uo1h1q qur In füh" flc n1)! 1nh;' cm un ncollo qui: no w hnhln
ln)(n1tlo ~h·ilr 1X- ;lt11cnln n 'º' c' llruuelo nc'. lu' lndm1ln~lo de- 11 "1(1ón
tkhln 11 dt'Ona r .ih"ctkdnr dd /'jlltJ th.: "" ' t'iillhulc' ni j(;i._,co t'R m¡¡quhrn·
rl:i' e l11 .. 1alac1onl:'l. l"t"\lil11tl1Jk' .1pcn11' uu 2S u J~ potril la compra de
tu.. mn1cm1... pn1111h c1m· d1•hln 11 t1nhon1r. 01110 dicho\ t'iikul~ lo\ hi1o
'uhrc In b"""'"(" dt" uno' lu~1 mil mil lonc' de 11c!!O" hwm1d0' 1nu.11mcn1c.
1111rn lo cllmp~ de In' 11m1t'rin' ¡Jri 11 m' dh po11 fnn •ljkll 'de- unm 100 11111
111l llom·'· dcb1t'1tdo (:(n,1.u 'ob re 1t1:- 11111 mlllonc,, <" d«n. u~ d1f~tt"ndn
l11 nlcu111ublc-. Lill co !'l w ngmv:1brm. :igrq,(Ó Kmu~. porque IO\ piodUNO\
llE(rk°ll lO' \OfO ~ podfon OlllJH'lH 1·11 hl ~ p OCll tk Jo, co-.cch.i:\ )' l:a m:;1dc r:1
co11 vnrlo' ª"º'de an1lci1md611. 1!11 ink ' condklont"> d c:Rd110 n;a l.J Unkn
'ICJl urll!n. un crtdl1o ,¡n rmh l1 111 lrn dó 11 c¡uc In 'ohcndn mona1 ,. n:onOmitn
drl cm1Jtt";mo) ron lo unltn contlid ón t1 ui.: lo in\·1cn.l en d 1nc:'fl'mc1uó
<k 111 prnch.iroon
1\ '\I jutoo. l:a r.1h<1 de cnpltnlcii y crédito' cm el ÍilC1Dr pnRC1p~I cid
tktnl ru icn10 ck la mdw,1ria tcgiom•I So i:xpllc:nno por que- dl' len dol'!
mll lunc' de qq. dt' lri$(o que 'C co:-1:dm1Jn n11 unh11t"1Uc. -.olo '(' molf1n 500
11111 y <1uc de'°'~ m1llo11c-' 87 8.71. 1 1lul.Cn dn' de mndcm. "\OIO "-e" daborabn
ll l\ mil lón C:u.JtnK1(1H0 .. 11111 . 1 !I e\ IO <!C ' llllHl 'º' CÍ«lb'I pt:fflK«NJ"\ de lri
l11íl1u:ló11 ,.. lii 1111~-cndó n del huido 1.: 11 111 fljn ción de l)r\"t"l°' 11 "'11Uadón
't' 1or11 11b.a HR'"{"f'tlblt". ~ ¡.¡ 'nt r"ft'1do l¡uc 'lt' i:i<'it(e u m1nuD pro"1ncfa. ru n·

r lulu ~ta ~. ~tt'p.t'><l 'º' c1qmeWude' y h1 ~u m ln\ en Uf~ pobtt"U c-:idn


'll"l 1111\, t4Ct'ntu..lda-•
Sin .:mNtnto. la dt"\Cllllil<11l1 n\.'IU 11 ti c:rctllto no commU1•n d unico
lrcuo " f.t uMl\L\Uil. 1n -.c-¡.(undo lugn t. Kmu'<' x n:fmn ;l •~ C"'<t('il\t"t de

.,, f1lr111
1111

•,i,
/Jr'"• p..
/,fr,.1
•1.
t.() /ifrm. pp. IDJ. t

lJ \
(11 Hlft"H11tlfmíurtqlfm11/r11r/,/11lu\.\

c-ftll"f bar.lb• y 11hundo111t•. l•riltn en 111 nit1ón un1 n•ntnl hidmd«tnn


qot" 11 ..umlnl,ln.· n In l11du,1rh1 ln,Uali1d01 y fa\·o~i.a lit 11\"ltldJ d(" Olral.-
taftk"nl•hll;"mrn1c, th:cfn c-;tc autor. no)(' han no1-¡da rn La J rontm &O\
tx-tK"f1c1h' hnpubndo~ por h1 CORfO Jtmdiü .i hJ po1111(11 dl\C'1'11ad11 por l\odt0
in'I:' Cerdo. l)or el c:o111 mrlo. uu 1cm:1 íactarqm: hmuó ~Ira indu..1n. fut
ri ob«ndo ccntr::ilhmo cc:uuómico qu(' 1m~rn~ ('O Chd\".

· La rnnyor 1rnr1r 1!.- nuc"tm' mili1crib pnm;, ncnbtó rn•.. ~df!.-ti•r. '4ft

lll'Vlltln-. ri !(r.:mth.·' 111..mndn\ p<lra \('I' traruíonnad.u mdu"t"!llmc:rur rQ ri


Nrmc drl 1rnl-.. rfln un cnorim: clopllíarro dt m..11cn1I" m('fJ1/f ,. 1k ne-ni°'
df' v:itmr.. por c'<l!r n111vlll111ci6n l"'l1hil y 141\ C'Of»¡,(\llt"flln quf' tU'f!:ih" d
n101110 th- 11roducrno; doltomdtn"•

11UC'\l l'O pofo; nct l'sirn t1.:11t ro' ct.-onómlcos pro.. 1nd11lt"t qu(' ('\'h('n pc1
d~ lf'lnC'C'c.:.11rl11s c inju,tldn-. t¡uc 1>c1JudlCiln ;a 1 l'qtlOn~. Y, ¡,11rtt "Upe'·
rar <'.'ta dlfo:ultatl. Krnusc 11ropunhl ·dopc::nar \lni atnci('ntHI 1114lom1ll...iia.
"''11 y 1~11ch 11. 1mru luchar 11or lo que a nu~trn pnr.'1PC111Cl(llhinaml'n1r k
pnttmttt': el th-snrrollo lutcl(ml de ~u capat'1dad andu,trul"".
Oh...t:m1cn1c no hn~111 l>11 d c,pfrilu 1qelonah\1a k111u.w r\"rtlmrndó po-
ner rn morclm tudn::¡ In~ 1h:do11 ~ !)O!ilblo p:u.a lmpu~t la h1tlu,1n;a d('ft-
va<b o a~clnda n In n¡.(rlculturn y gam1dcrfo. 1nduyrodo <"n dlr11\ \·1arla\ a
laan~nnl.

Con tl"!.la'tlO a ln a~ rk u ltum. Km'™' rt"COmcndó no omhlr nfu{'n:cn


para d<"~arro llnr In lnclmM\11 ruollnrm. l.n rqt10n. dt'cia. debe- \('r el ttnuu
molinero nuh l111pori:m1c del ¡)ab y d(' sw pro,tn:w11 podrhtn dl'n"•N
01ra~ ill'livi tl ::Hlt:~ qm.: divcr,ií1cari:m lU cconoml<a- E.ntt't' C"ld\ mcnrio-
nó I¡¡ c-rianlíl de cerdo:,. uve!! de corrnl. prodU«iOn Jl"('hem y la-. qur
w dC"ps('mlnn tic cM11:,, fo1111Jii:11 !lomó lo a1cne10n -.olm: 'ª" 1ndu.,.1rt1n
que poddn11 u rl l:(lnu 1~c del cuhivo de In papil como lai. f..lhrio"' dt' .-d-
midón (chu1,o). ti ·x1rhrn y gluco..n. im¡XJnan1n m.a1m;a\ 11rima\ p;1.na la
indu"'ofa de o prc~I 03. adhc3ivo-,. cola... y jar.a~ En b .:t('lucalfdod. wft.:aló,
"''º ui\1('11 en In provi ncia dos fábriea_) de ('Dft\CJ'\J, Ul\llC:ndo c:n 1.1
IT1(tán c-ondh:lo1u.• , lnmrjomhlc\ para w mayor dn..ln'Ollo por 1:. enormr
produ«ión dt' vcrdon1\, fro1t1' y produt'IO-. de ·en <lnim~I. lilRIO Ir
""'"l" como de rfu3, l11go' y mar. H1 tercer lu.uir. u>clu, ó d('nuo d'" l;t\

" ilt..... 1110'i.


U """·11 IOb

,,.
l mh1,1rt~\ Dltrk'Oht' 111.. d('rivufln, de líl nmdt'm 111IC" como li! llQdcr¡ hn·
prt¡.tnoth1. ~alon1tr•d1. JU'('l1\1Hln. lctt-ludn. In pulJJU 111ccin10 ). qu1n'lka y
01n1' 111 ' 1¡u..- pudn'itn .11UU\'t.'dll1r. lnt'Ju,n. lo' dt"jJt'rdlclo-. qlk" fomrnn
111t1111t1""" *1htdnfor de IO'i n..crnuh: ro,. Por tiltlmo "C n:-fmo 1 ta -.cmllln
1lh:'·1~lnt>'l,I que tambfcn 't' J>n:><lutln i:-11 In rl·ftión y c¡uc podu Ñr lugm
b '"'º lmpot1.an1'(' 111du~1rin 11'0 lndn 11 In ¡)fOCh1t<'lóo dt' cornbulolíbll'\,
lubrk1rn1c.. y pin1unb''.
)..ttHN: ~ rduió 1gunlmc:mi: n In' proy1.-ttio111:) hulu ..1rialn de 11 g~11:1·
d1:rfo. unn dC" '°"'
pñnd11nh-~ n1hro' ch: In ceonomln rcg1o~I. En,ur cl ga·
111tdo vivo"" n.-1 dt' In rnnic. In IJL'"rjudlcn L'" nur111cmcn11:. ·1t->1andol'" "R,r:rn-
dt' JJO"llbllld01dC"' de lndu,111n111.ncló11 n bn'ic de I~ subproductct\'": ·\drm:b
de cconPmU.ar l'\'(\lr.Q.. en d 1ni,\ndo ele lo::i :inlmnll:"'I y la pcr.1blC" min!t·
ml"llón de cnknm.·dndo. lo' ''c111aju.;: ' crlnn c11om1C"o. Al ~o un1.ginó
t¡ur el t"ll1i1blC'C'imk1110 lit un 111n11ulc:ro· lrlgorlfic:o ,crfn el pun10 ck pan1dn
u vnu \Cric de •ndu,trfo, dcrl\lnd:1' qui.'. ac:1ivurlnn In cronomi:I R'1ll0Aill.

"Con C"I ~r1blrdmlcn10 del n1ntnth:ro-rr1~orií1«1. "Cft.a 1~1t ...lmc111c.


lld('tTI-""~ ck hK•tem<'llUll In t<rln11n 1 y mC"jlltllr Ita nlhbd dri 1nad11, '-"
il.ul> • .t<' 1 h1\ indU\ll'fo, 1kd\•11d11' de 111 m1111u11..._ (OCDO ~ o.aladno"'
tic; tvnin ' U1p.tlC"". t•urtkmbrc,, ' l."bo.i. 1111&11IC'('a... jo1bo°" t'Cc Sut~M1111
01m"' C"'1 la .n1u11lldhtl 110 11m·dc11 t:"ilnbll:':trw pot la mturilb c-anlldnd
nhlcPid.:i. ('OIJ)O ""' 1•01:1 y l:(l'lht l11i1. \llll)Ut' de"\tt.ul.t..apmo."C'ri\.Ut'il('lll(I
dc µ.., dlfnnnn glttndulll'~. <1kfHnlHt'llfl11i.. m.a1lt_.tnn.t, ..d,:u... K'Mim1
dr,111..adda 'C'('"8 dc 11,, hm·,u~. t'UCtllU' \' ¡1('1111'1:&, f;¡tnMta w IUUZJC'flt;lda lt1
prudUC"d6a dr ltthr y lit' lnih1~u111 .. 1¡uc de cll11 d<'n\'illl kdw' p.a.\JruJU...ldn.
lt:dlC' ldm.~J. ln:hc rn puh1t1. 111ílntti¡11lll11. qull"'O' C'"ll.-.rina"''

Cumu tnd\Nn;» asochtdu' o 111servido dt In 11@,rkuhuru y I~ ,fl,Oln1dc1fa


,c r\.'1 1rlt:1 ;a 'í~brirn.) lk omdo~. rno:lm'. n1cda' pJra Um't~ )' bant'O\
u1rrmdrn.1\.. dc •~nia ll{"('\".)hlnd en lu rtftión. Fimllmc:nlt'. t'hlR.' U mdu.)·
trl11\ Vl\rl~'\ mcbcO IL' vintulndn::i ni y :id 111icn10 de nil c::<l\ICnlt" en Cuneo.
111' ~1uc µodnan .apro,«lmr Jo, nrtlllll' de In ton:.. t"I t"ilohn. el na.ano. el
11sbc..,u.1. 1~ produC'1P.) nunt"ro::i t¡l•c l'o'i no ..e 011roH l'twn. 0

bi "Ul'iw. :a M:nc:ulturn. g111111tkrlu ' nc1h•idod m.¡dtltta dt- ta A1auco-


11h1 podn.t.n et n''l'f11"'<' t'n d punto de ¡>Jrtld1l d(' unll indu')lna d1nlimku ,1

li l f1frmpf ' llDI


1.i filtm ,. m

Zll
sr ¡,¡:1i-.c11 1c'""'"·r ll)' 111'ohlc111:\' 1aur 1:11 aíc•ru1~n. Par cirno C'\Q iasph·
ha. nunn lo ,,.,,íllt'\
1111tc:i. nu111cn11:u IM t".ap11~I('. ffta)'Oft"\ rn'dUo\ \· UJQ
.... 1 .J1c11dó 11 dl'I hrndo.
, "º' l11•111u.. dctculflu \'11 d tm.b:tjo dt' Kr.1u\C.' e;, par dq\ r.1/onn. l:a
pmncr tusar. 11orqm· cxctlcntc- tonOC'tr dd ("\t do de la indu~ru
cn1 un
mf •n;,J :i Tlll.'Cllndo' dd :;lglo XX y, en ~ndo lu1t;ar, porqur ~' JUtdo\
oo C"l-Uhon <h•o;provhto:i de ¡m\]ukiCK qul', en nu~1n1 opinión. mwr;ahan
~ c•u\.J"I del prohlcnm y 110 "u :ioludón. h'lnc:'bc'O ti.nau."C en un ltQtnb1t
« R'('anoeh.111 1n:1ycc1od:1 cmpr....,tmDI. En a.a condk10n lll'1to "ünll~' ,;
C"•f'ttO de 1>rcsldc11tc dc 1:1 A'lbd;¡ción de lndll!itri!illt' de Cauun. rlt CU~'D
nombw l)l<1 n1có lo <11,1t :icnbmno' de rnumir. En todo "IU <tmtll\h no ha)
una ...ulJ rt>fl.:·1c11d:1 a In rt:'>IJOB'>l1bHldud de Jo, prop10) c-mpf'C"\~rfh"'I rn b1
"\llU.K'ión que .1fCl·11tb:i u 11u!l11 y c¡uc da.nib1ó romo prt"OC\l¡)anlc. 11 ~r
de- w m111cn:iu rh¡uc1a. 01110 oeumó fn.o.:urrucml"nlc. 11UC"'ll'O rm¡Ht"'·lfu
do "" dt'\hiu.1 cu t¡urjn' nl l!'>tndo, a quicno OIOr)l.ab.tn c1t'd\1()'ri. y .:1 dih
cuhado cxti·nin:i de ln, t1mlc' l'mn vfnhma Solo'" poca.. u1>nnu1111l.idn
.iwmmcn un ~mclo ch: c11lpr1t,tlldíld cu.1ndo rttt>nQClt>l'OO ~U f.all~ dr Pff\f
'Ión y d º'º :1buslvo th: lo::. rcc:ur.o' noiuml~ "'" Jn\tnir rn ,u, n~on•n..

l. UN PANOllAMA OE LA ECONOMIA RtGIO Al LA OF 0/\ 011


SO,\ TllAVES llEL CENSO OE 1952

lo.... JUkio' tk l•ru11cl'lt1) Kruu'c crnn amplillmtmlC' C'Omp.n1ido poi cl rrn


p~rfad o rq(looul. 151 Dlnrfo J\lllltOI de Tcmuco R"l""Ollió un lnccnnln.iblr
rumuto dr lr111wuto:i th: lo:.. ngrlcuhon:"'I. gan;1dc'°' l emp~rin.. d\"" l:i ma
dcta ;a lo IJ1~0 de w clo el ~1~10 XX. Oumnlc 1000 oc- lt<'mpo M w C".an...,ran
ck rl"J>nn:iobíll1nr ni btadu por ht IH>'Jtr:món «Vnttmka dr 1:. R1(1on. la
ÍAll~ dr trédito:... ]11 iltju:ita polhit'"a de prttlO\. J,i (;ah d.: ('.;tminu\ )" JO\

d~o .. pcrnlclo::.03 ck l:1:i pl:ign..: J<;i romo a lt11 n.Jlurmku por 10.. \·a1't-n1n
dd chma. 1:11 ,fn1l'sl... ngobi:ido:i ¡10r 010 probkm.:u l;a «onnmfu "°
d"'"'
paz.~ y la indti\ triu qutdó ¡mmll.uufa.
ti Ccn:io tk 1 9~2 t.•r11r ·gn un co1uunto de d.11~ que pcmnlll'n .Jflft"(UI
ri p.anor.:i m~ 1.'t'on6111ko de la ft'g1on y comenta•• .11 IA\n dl' C"'lft\. l;a\ po·
~ 1h1hdJdc"1 4ut pudo h11bcr 1cnldo In mdUllri~• .il m.art:,cn dt" la't qU('Jol\ dr
kK cmJH\"\,1do~.
1 n ¡mmc1 luijar. nmbn' ¡uovlnria....umdb.Jn uno" !JH mll h.ih11..n1n.
alml("(for drl 111.\b de ht poblnción 101~1 del p.u~ \~allc:"('O, l'Un ..u, l*l'J rn1I
J1u111c-Ptnc ~rl¡lllC't

nh:11111&11t•• "' ló dr '" 1tuhfol"ló11 rt>Altmnl. 111Tcn1m' t:nuon. r... mi pobl.1 ·


<h!. llrj.11tb.1 .. kn )b!t mll, nm rl / {)llii Jl"l1tntl"- l n '""~ ta.'°" '\"(" ·<."nfo
11h,t'rv\1th1 un• n.ltl1 t'n d \"rtthnk1110. prudul10. ' qcu11 c¡ulC"lk"\. ('"Cl1bit'~
mn "ubr'(' 'u uutu,1ria. tlrl l"hllll:illllitlltu l."COllÓmico 11u ' t not~h.I m lo
Atutituo ft.1
lk l mhd ck ti poblnt-l(m, "C t"ll1116 que l:i ¡K>blndon nu)-ur de 12 aftD, ,
.acUwt, 'tunul111 rn Mílllcco IOS.OSS hub!IMll:"\ .. t.U.~9) 1m
JKllr11t<h1lnit'l1l10"
l uu1l11, t\IYO'\ dC1<Lllll"'\ ¡•:tm rnt111 11rovl11cln 'e t'lftt"clF1c..:n11 i:n '°'
~'D\ 8 y!>.

('u;1d10 " l Pob ""'°"' o1ch1r.1 dC' ht provinci11 de M;.illt('O en 19!.7 lw ce,,,,,_,,....., iOt.>ft 11
b.JK d r h1 pobllltlón dr U y mJ~ • !\O\)

"'º Urlll)l IOI)

,.,
t .U 1M
hHill ti

l 111."lllr r r1••4M l't~1. T'°m11 l. t u111ho N· 11. 11 110

Cu~~ro N· 9 ~ tcllVll dr lá 1110.,.1ncl11 tic C;iulln cn l ~Ul;-t C'Of\SÍCot~.1M:t>'l' 11

fH\(' dr I• ¡KJbl11cl6n 1k 12 y rn.J_


-.'-~""'"--------1
.....-n M" 1r1t;

fo• •

•• • 11 ,,

lurnll." '\11 ("I,.,.,. ~ ~ /\llll<1rll!n 1• f 1lr \ "u(r,.Jit. kfll~l-'• r{ 11 • -"'" .ft '"""·
1111111> l.,_
,. • 19Wr. CIPdt ·~· 11. 11 J\ll

1,•, l'\lr¡1"'' ~ o.ohrl'C'l\'1111!lt11'1tin\"°flh•lkl~~(••·~'l"t;\·t'3i<


lut)l't',,.._1.-~''" "rn11t1111l•r-.tl" \ \ ID\cbl ,...(~n d i 11'Jl
llU(ll<l'~nf'P.IH i l'•

l J~
ln 11mh.' ¡>l'twl11dt1' horubn"'l )' muj<'R"\ t'1llban ll[UJlacim"' (Utnlo,
r.11 .- 11 n, 4·0,n qul' ocurrln en~ coda... l.i pm'i1tKU\ dri p.a~ C'Dlt
vn l "M'O ¡H•rdomlnlo de In' 111lijcn:" ISI '1 ~ C'Onlnl un '48 6' C'Omo JlftMDl"
dio .tnnnnl). Dn111k 'e l'1111)1:1ob .111 D not~r I~ dJÍCn:nd&) t'ft rn ha rrildOn
lk a. pohh1d6n urbnun rn11 In publnaón rur.11. hm1r.a,,, n1 lo ANtK.:an1.1 la
wirundJ ..obre1111\nbu el 65~. d promc:tho nittlon1I ...olo ll('ft.:aba 11 '4~
E~t" h«ho rx¡,llcn el nlm mmdor pno ck I¡ pobl:Kion .::w:ttva nu-.11 en .1m*
p10'i1ndJ.). 'ohrc todo cu el C:i!IO de tc:n hombrn. Un• (-'{'QMnHa ~'1nutd.t
en ll Rriruhurn. gnnnflcrln y nt:tivlcbd mi.de~ no podfa p~111;¡r un
nn1~mn dc111ogrñíu.:o rli,1i1110. F..10 debió 'lol'f un n(Ollo pu;1 l1 i:-XJM"1o.On
mduqrii.l. ¡HJI' \n, 11111\rnticmc' del mcn-.ldo locill. ~o l""~bt" dud11 qur d con·
'\Urtodr un 1lDhlndor ru n:il l:' dbtínlo ni de llil ciudiid. ddndo J l:t 11mpm,tón
dt ("'\..\(" tUtimo n modcrull al' 'u' .,..,1if~ d(' \·•dil. Tod.11\1.J m 19&0. 1 ~
n rur.il en la /\roucn nln ' upcmba a ID u~nil en Cll\l 20 punlct'i. C'nmo m
d R"\IG dd 1mb, hh dfm, indican 11uc la.) mujnn .iún no ....: inCOfJNH'calun
mi~nn1ano mcn1c ni 11n111clo dd 1mbi\)O n:muntToado.
1bkn p.10, cuutlro:- :•pormn al({\lnu. phliit" para c1uendt'1 mejor lo qUt"
OC\ln1a en In /Ollll, hny 0 11'0' m;h nu.. 1mU\'Q~

lJ
JontC' Pln10 ·~«''

H ni1,1d m .tnCt'flor dr m11C'lnt 1111..- d cr.1b~o :t\iJhU14do ~ "'11n.ab11


""\ rn11uo1~ cm ( h ile. 1n11u1uc ~I t'.'l'll'() nhn: .lljtun .. ducb.' al DO dl..-
tfínlr \'•Hit ti '-.aL111n C'l1 dfurtt.i el pngo C"ll 0 1>«lb. ln 111 Araw-anl11t 1~
mcdlcrln e-ro namc n lf "" .un1Jlln~ 1om1.. ruí.llf"(. 1>nkt1C"A qut- ,¡un ».1\bh!C'.
¡mr lu 1111110. f'\t.amP\ Írt;!ntc .1 unn -.l!undón que el CcMO no illCt.ua \-1U1-
dc11tt'mt 1Ut. Al m.U1f<::n dt om olN;rvntlón. lo' bl\fm mdl(f:'\ dir ttSJm fa
"ul(ltrc11 11u.;: -.neo en Chflc tomo t"ll lfl reglón. lo mnno tk obra d.bponío
dr IUc:1Uc de 1r11~jo. ' In c:mbtUl(O. 111h:ntm' no conOLafnO\. kn. atvc:-IC\
clr ,111!1rifl. c¡uc- lcr. ..u¡t0nt'mO' 111 ' IJnjo' c¡uc: cu el rr.10 del p.it UO'lpoC'O
1mdt1•m" 9v;1101.:u dcmn,lndo c11 t''IC 11,ptcto.
1\l¡.<11 acl111na ha lníonn¡¡ddn rcln1lvn n 10.. dh1hn M'ttOR' t:n qut'
lf11IHUnll.1 1.- pobl~ón. u1I como ~e; 1k111lln en el u11dro • ti.

Nh1Uc(O > Qui1u' mn 11ruvl11d11' c~c11dnlmcntt" i1jlriCOb\. &ja""''"' 111·


hru '! lndU)O le "'''..truhuro. cu111 y ¡ic,cn. >\unqul' lo pof(1;:t'll~ <'11 l"\IOs
11í1clu-. "ºº~rt"\~ ul11unil,o. 'rmtlojto ou~n. cv~"dctl al
tic t>!fDot provinrl:nt';lm¡k"\lno) lid IJllh. C"llmdo aun por ck JO ck- \'lrln, .
l n rul1m""' Q(1l~ nm ha 1~bln dó11 c111plc.1d::i en IA indU-,tr\.l. CV)'O\ ¡tor-
C'"',.ª
n·11U\]I.'" IDV) pr1r ddH1Jo dc h1' In:'' prorntdib qut< C' nttntraban la
11111,yor 11C'tr..ud m.JnufaC"l\U'\'r.t, 11cm t on r1rn1.. p.tft"t'id.l.. ~ ~:' d<- muc-IHh
mnr• ~Ht>.,,~ n <"mba1"140. con\lcnclrfn 11.'l).lf\lr c:n IP\ d.110-. ck -.1d1vfa y
O"t1r11u. t~-k' ('('UCIDml"' ~ d{''c:nvulvfun t'il'll .;:n la mbm.1' cvndKJOllC'" lk
M.1lltt:o) Cauda. l D \ aldlvht h1 lnílu,1ri11 ncu1Jid el 18. ~ ck p laclún

lJ'I
_.., 1 y en (horno d 1!>.9<\u. ht°" d::uo-. "'UAtt"ft11 que U 1ndu'-'ria ,.. ~
• 11 .. ~nrnl1u 1.1. ¡:(r11111tkrln y ru:tl\ id.MI ~mm1 :akan1ó '"'"'" 111 tk "°'' a.
honll"I-' un l kl1n 1b¡H·J.(\1c t¡uc no loiud en la Af'\1UC'.1nlA. Nuf'"ttni ~
nhrma. de t.·..1c 111oclo. "º voeucton 6ponJdnn:1 tk m.1IC'ri.t"I P""\.l.' quic-
"' p1nMn ele vruio:; n qlcrto'>. le )mpMUó con.>ttltcbr w tkwnoU~.
bc<inn\ 1:1111blC11 qrn: lri.. cconomfi» gnin ;u no w nfk1m1.aron po1
lo bt,trna., inJ.trcM.'l de IO!t tn1baj11dorn. Poi 01111 p.lni:. cl ltmll u1dlM.cn. Id
qu1rió r n In' \\1111110' nrw.. del 11criodo qui: l""oludi•un°' un.:1 dlmrn"lte'ln qw
lo cont•c·Mbn l'Oll lfJ" c..cn'u" rti.:unoo;. de IO\ 1roba)ildorn dcl t.ampo. tlni·
-uncfo ta JJT't'1i..t1 de In Mrnrh1 <id 50. no c-abt- dud.i que lo m.h pm>t'Up¡n1<'
r.11 lca., .1111orldruk " fue d nlvd de pobn:-u de¡¡¡., comuflfdlldt" mopuc~
U prcn\O lo 1kM 1k· 11m11lfo:, lt> en ~Ut."rnda., oponunhhidn. d("\llf'4ndo
1fi.,.tnro1w c11k nlc' rk llHllltc111: r Ulllll \llUiltUm di: n.1 QóllUf':dr t,1. Í 1' l'I~~
~ndo w Jl!l' ¡>nrnlm d l' ll'l() Aprop«U:ario de ~ ;11\0, qulrn("'I p.¡nk't·
p.tbóln de' J;¡, 1.u cu.. pl'q111nirnrfn.. qu('{huvn ..orpltndklo\ ¡Mir ht Ulft'm.a
pobil'U qut'.' nfctl!llm n ln poblntión mapuc-he"- Al .aAo ' ittulcrui:. cl lrm~
~ qlvló J 1>l:n11cnr c11 el t•111111on o dC' f111nutarior1 '"°-"""
rf dhOnollo
Jr lo l ' ,'Ol'i11d11 tle Cr1111in, variti .. v~ c11;ido ~n C"I(' hbro. 1n (7',I oa...t(ln
d ...:1'ot Vlttor Lnl>bt: 1)rt:..enló un trnb.1Ja en C'I qul' di't("Udó lo ..111.sM'tón
ck 1.1 p1>blotl6n nmpuchc i; ln..inuó que \U pobtt"LI '<' debla t1 que lfl'lt.an
t"\4tn-.;t' ¡1ro¡1lcd:1de .. en 10110!) ¡>OC:O pobl:tdll.. AboJtó pcn lit di\ t' mn tk
w' 11rfr.l\ y 11111116 In 1111.: ud ón ~obn: 01ro.. '('C'!Orn ck- la puhl:t('lón rhdt'nf
;i~rtl1111dr1 1.1111hiC11 por ln ptibrt'líl y c¡uc. u1>Jn:nltml'11h". no pt'('U("U~b.ln 1
l.:a 1u1orld.ulc..~. $11 ln1crvcm:lón foc thm•mt"nlll;' K'tNhd.1 pnr d d1pu1.do
f.,•riMn Ronwro. ~c n i1 l:mdo t¡ul· el wnor L.1bbf:- h.ibui o(mdfdo ;:al 1nd1i;;ma.
na por l .1 pobn.·111 que 'e ob,crv'Jb;1 en numefO't.l). C'Omunid.1dC"\, ..,no poi C'"I
~mpmo r n qut.· vlvla ln 1iobluclón lnd(¡tcn.1'
hc-mc a c\l;l ~ ltundó n :ti.: i{blÓ unn poh11c.i ~qC"fld11U..1.i qur apun11•
W .a do., ohjr1ivo!I: 01orgnrlc:. crl'dho!) y apoyo p¡r.a W\ fóf('lt~' .15lnrol•'ll )".
~n lo) c3'tOl- nu\s t ornph;Jo.:.. crrndlarto!t di: 11"1'ti ptOdVC11v.n p.ua '"'"'.1
tn en t"\I J~ o colono' (1uc 1rndlernn 1mhaj:ul111 mc"JOt

41 '<11.n'C'\ pm1J1rnlll\ -ttditlt"' 111' 1.i r.t.'" lndlt:f'N


"11•11,:1/ dr ll'muro. '' dr Julln tk 19.,\. p ~
l.tl ~ro1 l ~llht'11hlt'1JtlQ." l)M,~ndc-i..Cnm111\rd•~~M· f'P Ul·lll
lit ''Moruironlm\r1~111,u-tUóaynd~lf'd;~..,1or1111 '\.rt1 :ar.1t.lllJitlln..\.,l,fN:f
drl~u<o.·l tlrfrl11r1t1drltJ'it..p-.(...l-t;1('b..nla1Pr Íw'Obll 1.,,.,pocc... -.alM
• 1flllti11111 l11C1hna111 d<"l>lpu1.tckt-..

...
l ""111"" hh:"t cr.an ~m1•af1~thl"" uto11llOml'ntc ¡Kn quhmn
rl 11:11111 t"n H OU.no .·h1dfal dt' kmurti y fl Mrrt"amo dt'
\•rnt-lllu' t¡ur el ~fJUC:ht' .nin c:.uttlíl dt" h hhu) d(' 1n1h.l.t y
Jlilhl h·•t:cr prodt.tnr 11 tk'nlii. )ou 1111111cru""11' lo' crOmc~ qu~
u111hu"" dhmm rdmdA.."" 111 JIH')YO C¡Ul' ""~ dcbfn hli11d>Jt .a 1 mapuc C"I J
¡1Mdt del .,upU("\.lo qut" hi ayudn «hn ó m k11 pocHo '41l'1Uf()'I. de:' N pob1'C'bil.
• 1t1, nru1i\'.•'"°' f\"C'ilnNO uyudn 11orr1 d cultivo hlltn\1\1> de~ tM:'R·.;t\",
1um1id~h.1 H O.Ona ·\11\tMl {'11 19!:>2. y ('( 1t11'mo oito comcn10 qut' ..e
nturJ(.1rfon (iC"n mil ~du.. ni tr"Cdhn~ 11 m la' huUJ(...mh dd :Mllt".
1'1«'"1 •u\t>!- in.a' tank. w 111,htln en Uldr)4ur nyt1d.1 ;l quK"nn bi p1l"rh.t
U.u11~hH tiflUJM"int>\ mll¡>uthl"\ a .. 111111ll'lllt'llh' c-Mn¡k'UI.,.. ·1m~ ftt"-
rt'"'ldud 11uc ~ modih1¡ut' d ~u;um l ,1,1,mn dt en:di1 o md1 cna ... dt"cl1 ..
rdh11 I I Dumo A&1llwl {"n 1962 y llll''r.:' º'~' mnh: lnform.Jbll que p.imri.a.
RI hn. un plan dt" Wdtl p1m1 11 (:()rmmldJdf' rnn1>uchn q\W' m;-1h1rfan
1nn:tutt" p.¡1n;a cl c:"Ulmu de lo 1ktnl". Ouh:111t'l ·•bul(uban por hll aht'm11I·
v11, tonfo,b¡)n m que el 11hlflllt"hc porlrlu hHcMmr.c nu~mro1c •la~-
1u1111l11 mmanal mt'dhuuc lo nyudn dd hrndo. panicndo dr U Idea que no
c;-111 "ll cn111hd6n dt' mdf~cm.1 lu (11..11.: li.:!'I lmpcdlu nmr Q 1;1 .1hura ck- ta.. t'XI·
t{l'll h1' cid momt"nlO. 'lnn In ..1w ocló11 ck pobrt"lid t"n qut' x t1K"0n1nb~n.
hi cmh.u~ hut~ u1m' 'cttorr" ql1c IJt'll'••mn c1ut dt'ÍlnJOUmn1lt' d
11111pu\'hr na un f'\lurbo ¡JJl'll d lh:, nn olln económico )- qU\' d E..t o dC"·
hfi1 tJCUfl•U '\U1. hfft,;t' !Jllt.1 {'fll lq (_m'líl íl 111.lllCJ\ JlfOdUnl\ ...\ QU<' la'o h.1f1',JO
tnlll!\fot ''llll'IO ('Ol""f>Olldt', ¡>nm hl·m.:fH.'ltl de IU tqtíóH )" t°I )MI f".in..- del
drhillt' t¡\1t' '<' produjo t'll el ~r 111 lm11fo 1h: l 9S6. llUC' tol1lt'l\lltt1M lt'dl"n,
r'H1v11 m.u~ por ..utttr't'11C'l11' cnl'Uhl1..·n.1' ¡)huuc.ub-" pbl Labbt'. l"h
111111' lm(n.. ft 11 de 11~1hl0 tll- 19 1J0 H 1\11•rt•11t1U de . hll" O publicó Ul1A
nn111 llh1l.1J.a ·cauun. l'n1yct10 ¡J111;i .1<lí1ulrir pn:cho.. •Qmol.u m.U u·Jhrl·
ludt>•~. 'I'•~ "<° tth-na • (''tUll(Hh1riO'I fo1111olndo' pur ri \hm,uo ck T1nr.1 ...
IJt11Mdn f'"olhru '""una vhilil n l,1 wovlud11 de C11uun qu'° \C h.lbu •nK"fado
d dh1 IUUt;'ftOf l:u dtch• UJH>l1Unlr1!1d d Mlni..uo t.tnúnc:1ó q\K' ~ (R\IÍiado
111 ton~rc'"' un pf~('("10 de rrfotm(I n h1 h:til"'lndón md•!oltfW qU<". ·("n lf
nr11"- ¡.tener~ b("f)dC' :ir d\1mll11r ni dr111c11rn .ibonJ(cn a LI ll') con1un~ l..J

1'1 l~~fl""") I A • '"1r!IUti<' Ml.&'f'lldtl'Jr.l,p1,IJi~tlllDr ·' '7 dt'....r


mhnn•" ~d ta.• 'f•C'n mi• Nu•IM p.-1;a nTlt•to<. • ,..... dd m•-
'ur·, p 1.1CJ6air.1lkiMI11r tfl~"º h11bl~ •ldt• pubtit.a.S.. üllfin~ rlldr "'•\~.
fll 1~ p. lt • 11 Mr • dto ~nll•""•I ~11n ti tomtn4 ltfulo.
11 l,111rhu.. r1~.a~d1ck-.r¡1llrmh1'C'di- l%l.p 1 • .,i...~1 ~·J 1111oi:1uh1t
1lt't 111!•un • Uhlkt ·uU\· Jl411r t:I pl.ln* 11.'f\IU .& t:'.!.impr'\.I •

lJ!.I
('J ( .. t1• rrnr11ut1ru 1t11l111111l r11 r/ ,/1jl11 .\\
rd r'rnl. ;1~1t·wt ""'' m h:111.11ln ul l~ro de tm obje'tl\'O\ 1) 11 ~
o c'l<f 1nJ1fodd11 de 1k rr.h 1H1t1kul1:un rn.11 1rab.:11.ad~.. p.t1a nplotW, nt
1t ''du1111I. )) colonltr11' y nprO\t'thi• mQOr la.. lk"ma' h'C"~ln, JI
tiqu)d.11 l•·n1h11lirn11w111r el mlnlíundto nt Chile:-'.
'º" pl.1111cn1111tn1us cid Mlnl..uo dlt10P ori~rn •un fU<'ft<' d('b.a1ir,, •
• 1h1,1, huir .. nm¡1ut•h1:' que Ulmb1cn dc-, 1 ~ t. p~n~. ' l •ptop~
et .u, tlcrrn1i 01.·u¡md n ~ por nrnucano:-. rn lt'm\K°O. tnd1,:rn.... no ""l>l.o1n...,
ua r.do ;1 In tth1;1. l111fllt(r11clón ('\ifOpc'.:C Ululó H '•klt'amo dr ~ht
WMI Mtkin que ..e f't'ÍCIÍ~l 11l 1r m.1. ('n 19!>1. l:J lC'~lo dC"t.aco qu('""' tubi.ln
rnantdn dlrlf{rn1c.. 11m1wdu:.. dt h1 .. r...dU«!trnC" 4iÍ('(1~.J.. ton d\Uo1ld.ldo
dt ~n1ut"mU 11iirn 1lhcu1h l!l .. 11um..·1on rn QUC' qut:d.ln.1111 pohlarióM m.aJMI
rbt-qufl" ..C' ¡J1 0¡>011ft1 tr.1-.'ltidnr n l.t Cordtlll:'f".l dir >'huribu11. 11ana rtun1tlJf
w .. Ut'111.t\ .1 colono' cx1rt11\Jcro... 1.o.. 1qu\·\ot'n1.:an1n 1ndfJ:.c-n•' ~ qut'J•ron
0

la fal1a <k .1poyu de 11arlc dd 11ob1"mo ~· qut' no acq>1>riri1rn lia C'tn.dk'•·


cilPn quc- '.t' pro¡)cmln. Con11)11rt1ron la polhiria dir ChdC' ,. lo-- 1 ..111d"' t;n den.
("Q miJlt"riA l nd l~c 110 y. cu c..i.: con1cx10. ag~11rvn que 1rnl.1n rn11t1C"itnirn111

QU(' C'M ha c;11ll111l hr1hl11 nlrrclcdor de "ºmil \íJflO\ ·a to" qu(' drblrn1 llt'\•AC'
a a... t-krr.h incx11lon1dn' tic lu 1.ona C'Cnlnal·. en \.C'l d(' prdcrir 1111 •r•lda de'
tnm1Rr.inlC'..". I·I /)1(11'/o l\ u.llml 11i1mbum informó ck lo m1,mo. romcn•.an•
do que ln1i l nd ltlc no~ 110 11cc111nrf:an la cmn:ai;r. dt ~\ Uffl'lli., f"1N to~
h.ih1.1n inh:lndo ro11vcl'\'.11dtH1 cun el fin d" 1mpahrfo •.
11 l('mo 'i<' ..1K11ló d i~cui lcndo l:'P ICb .di~ -.it(\um1n y dlu unfu·n 1 lo
q\H" "(' dc110111l11ó d "l'urdó11 ..ukid11· t¡ut' "-"hmbi a Te-muro. Concm..t·
mrnlit' l I Mr1c11rfo de :rnllnl(o '('i\~ló en 19~~ ql><'

· 1 n '"'' 111ovh1rtu' lle t.hdl("("I) v Co1uun -C"'fkd*•rtilC' c-n la' lnCU\ •

lau1.im. lrm 11to. IJ11n1o1. ("1101hur y "'""' RCim>"" ('t.1,1rn ~nb6r


dritur~' tlt> lct1r110• 11Mrlt'Oht' de pnmrta (".a\id..lld qul ""n p~ 6r
tndh1' y 11ur 1111 '1111 1mh.tj>1d0\. U lndM> no ( ' 'ftc10I :.do • 1rab )! '\" t.i:

Indina 1:i 1;1 ht'b hh1 l..o' :t~Ufolftam d<' 141 too.a t qlK t1r-nrn rn w• llflC"'
Jrtdhtrlle!i C't>llndrmh.•... "'ben qul' ""'°' ~ '49 IM m.b ~nlll'I
p<llt¡\11' 110 ¡1IN(irll OJ>OrUlll~ JNN ('lllftC"lct lodo hpa di' f«hor~·

fJ '(Jo"1111 l'm}·m11 11.1N Ad11u11it pmlil.., aa1talbl •1


1111- 11 dr ~¡¡11,111 lle 1111.IO. \qllUtolo (\loupo, p JO.
n 14lrit•n drl f 1lr ni~yo d' llJ'>l. lnm ~- ¡., .n..
1 f •A.1•Uf~tl!"llllllr¡U11111""U11lid>ddirC'ftl'1"!111""' 1 '"'"'• tll,...,.. ,...,.,.
11Dum, 'f dr mt~·n tlr l~l'>.1. JI I
1' •• '<1tn1n lndh''""". H \fttt'•,..• ""1:1.,.._ ;z * ~· ....., ,_ n;..., ('~p J
J. H 11 MA MAPIJClll. l.¡\ l'OURUA Y l.J\ INOU 'TRI REGIO AL

'il "º' htfl1m. n:fn1tlo C"n C"ll" cnphulo ni temo mopuc:hc;- ~ l.1 1 dd
~. t ' 1mn¡ut l• ptibtt't_. dr >Jm)Jlfu, '«'ln!'t°" ele In ~h:d.1d rtl1 n 1 frenó
el dt,,1nullo dt t. tnd\1 ..1rfa 1º' cCJ111('111nrl"iln' qut lu:mO'\ tn~PcionMo pu-
"h:run C'I tU:t"nlo ""ha' 'upuf"t:h lholmch>nc."' dr ll\ JM>bl11dhn lnd" t•tu ,¡n
lhlllllr t'n ('uc1Ha qu(' nu C'm ..u tonclli..•h\n C1nlc11 ln 1¡uc ln lmpcdg ~Jmu­
h1r rl t:ttn,urno l Í.l\'Qn"('Cr el dc..nn ollu onómlro. ,\na t~ pobn-r.a 1 que
111, 11m1..uo "' f'ltlda y'º' punlcul11~' q1u: Ir' u'utp.tmn w.' lktf".,., 111~1io
tlubln. uno de IO'\ ¡MnlcllHUlln riel cmlunrto «1uc "' rnli.10 en T'""uro
fil 19'>~. fu<' muy claro :ti 1\'t<K'lur ln ,hufldón dd mi.1puchc con d \"'tC'.i~
11f,,1trnllo d(' t. mdu..uin

t¡M" M <"' np.u d(' 1b'1"-lttcl'r /\ ~1 111hnio dC' lfn p~ "'""111i<'Jo'


l:!Uht~ NJ'lctlllt"-, d~llc hnct'rnt1' mnlh1n en '°' l)O lt t~11lMHI~
'l"i: n. ft•"-~"' "'cl p.11'1 y lu~ cunlr' IJtU(l.ln ialmkdo ~ drt tl• Uh. dr
lt~l'tr\IC...., coii. rln,fl"' ~ 111110 hurnn 1lrrm ii1:1rlwla~·

Un 11rma.,nUR'1t.1dQq1l lndfgl·1H1 n tfin nrnl u11b~i1d.i\). oot\lmpkn 11'1


h111rififl tk i1b~,1n:n a lo't tt1111 0'! ck 1.:011,uma m.h C't'rt11no'lo-

-l11 P""C".i611 dC' 1~ Urrt\1 11t1r lb lry rrllf\'11.1U'I al Indio m lJ ...n1 dr


h'"· C' ¡~."-\ todr.ah.-tn 111' l'.l111hHlr' y l'.t'llUtl'\ Jl41hl.1dnti ck ~ pnr. a. no h11
tl-1do mu ~n ;11 ¡1111blrm1J del 11li.i•1n.-lmlC'flln ck aqudlot. ut iltt- de
pe1ir...-.11 IK'n'1d.lt'I. que w n 111 11tlu~10 tk lll• pt"qllrl ~' lnd~fl..~ ; f riroh1~
~ ck p, bontrul1u1.:1. clcbl!lu li lo m1111lrf'lt.¡lJo •"'~"· r.i. drt h.
llr"1tDG0C1m>cn10 dt' lo' dlo;linw~ cult\Y~ v "U' UtU1tlDa- b ' qi1r ro,ih
JM lb . dr w rln n:¡lhrthlll• rn lutl.a 11) Pl\1"1""- 1 «pe •1:11<-nt'l"'t'n
11! e o nnd1~rna. r.tiln ckclk11lla.' 11 un.a a1tft(Ul1un ""'nn•u.. r1.111
'"' de ttrnl"' )' 'ºJ1ur1Timlt1 u1111 nJlfa ck 1n111UJc-. ~ 1 a la
t;ip:.1oÓlbd f&t.\"'11 dr NI' ~udo' '(""" l"'\hi1 'ilu.xión. q\K' ltH' ud~r.o Jlna
l.1 ~111 ' ci pal\ y 11.1rn lcmm:Q )' ' "' hott..1"'- lo qoc: n m:·.,:itiu
rttn.or tt '»•u· w lllh• !Ir un ¡1tt1bkm.a 1;1ng&bk. b!rntc 1 111"" M' ..,.k"r
p.11 r...U \t'l('(Jn m11~·11rrdft'""t.iirnnlidaqu('ñpfOC..'1"'4.. IC'\ihuray
lb M1rl,,lf. "'l . . . . . . yY111U1n1Hu111',p.11t

l•ll
rl 1tn1mlrt11ndrli. n1111\d11tl1kh.abt1.U11nrirb uldtl1 lran•"'1
ni rna,111 rn111rm h' h1 nr\"\"'\fd.:i,j di:- hM'f'C prodDC"U C'X'llllfllC'I r bllnJ..1..-atf
J.., 1rm•nu' Í(',..,lll"\ t¡ur rodr:-.1n l.l." ~ clr- Cn11n \ qw ~ni
podt1 dr In' l1111ff(rntl\ª"

vh•a .11ríhuyó lu ..11u:idó11 tlcl m.apu~.¡ 1.l 1('1t.1~'1tndll{rn.1)111


i . dt" cduc-adón 1n111inó f11.,.l\1111:ndo en que ('I pnntip&I prohkm.a N.a
N ~d 1"'1(1111cn de (.'tununhl:1cl, c¡ui:- 1mpcd1a d1\ idir l;u. ttnr.a" l 111qudb,
comunidoJtfc., r n que w lmhfn pruduodo la d1\1 ..1 n ') )(" h.a r.1dk'ltda r11
fo.t 1 111rhvhlur1I n h.J' t' X co111uucrth. cl pro¡;uno JtlJt<'Ola n n·1dmtC".....
t.. puhH•1;1 y d l'\l'll\U 11i1,1d dc modC1T1t7~iOn Í"°'rUWin C"l dt'4noUo
miro y 1m nfn11 un lhnlh· íl In mdu.,1n~lu.xi0n. ~unquc ~hC"tno'\ 'fUC'
La ,.,,u~nrm cm nuh l'O mpl l~ll. 1tl' n1udio.. rt•;alintdo\ por h·a U;tb.ato\k \·
d Grupo dr llwt·.,1l~udoru:' J\l(r"Ml.t' de- la 1\cc1dl'm1.1 dl' lfom.:anhmo en~
1 ,,.,_ dC"mm.1n111>11 qui: no todo., lt>l- romun~ m;aptKhC"'\ ~ manlu\·1('1011
al ana--n dd 11'0 d · In 1c~ 11o l0Jt1.1 k\po~o1dfh m lo-. C"\1ud10' dt' hron
t'fO\ •UIOl't''I 1\'('011ort•11 · u un ~rnn dt\ t'fJlt'm:i;a en l.a nvnomtil rtt.1l•Uthc' «k

ta <'PCK.1. t¡nl' v¡¡ dt•,dc el u'o dt' 1n:nol~f11 i.111ricot. tradicion:.11 hot.,lt rl ""°
6c.- m~qu 11111rln 1110drrnn. ~cm·mlmt'nli: tom11d;i en ¡¡nKndoª"·
(.a, dif1rnlt;1dr' c¡uc c11 frcnU1lM I~ pabladón Jmpu<"ht' h'1lm.:111 •udo, en
'" Qp1ninn. dr n:J1uralc111 dlrcr~nll'. fn pnm('T lu¡t¡:tr• .,.f ~kh:t 1ndu,1rti1
ltadn1 qur ' r lmpn111,; Cl1 Chile f(<:"nrrn en l.i aancuhur.. ttunumi....\ dr
('1o("Jlli f'on rl 1iró11(,..¡ho de lol(rnr ma~·or cí1c1C'nct.a ' prndurm itf.ld. fr-M-
IDC'OO il rn:il no 1>udicrn11 ndl.'CUlll"\C' muy bien l01o c-omunt<rn' m.1¡•\K'hc.-. )'.
n> ~un do luf(:11r. d l'rcd mkruo dcmojlrMu:o ck b.• pl'oJlU" cumun~
~hah1.1 .ah.-.11wulo y11 lo' lhnílc) de lo-. ~NI\ m1ur•lt"\ uUlitible"\ fft
la\ ttdun:mnc' r nn d ulvcl ttt11nlOA1co pff'talcrlnn<' m "n-... \
lo qu(' l ( '
lr.duJO. a ¡ntnrl11los de ló' a1ith SO. en un;i ln.'UÍK'lf'ttcb J»ra .1ll1MJ1l:o 1
UM pobl:tch\n nctklllc. que obligó it la m1pJ\ldOn de- homhll"' )" rnu)f"tt'l-
ck- ~" comunidatlc., u In., d ududn de l+i prop1"' AnwAnia, al ttnlra dd
p.ih ~- Af'Rc11111u1~.
.\ nur'lllO j ukio. C\IO cm d R'"'-Uhado dl' pr.KtlC".-, que C'fttpohft"('tmHI

n Ulr"" p 11•
h Urt110.Jtb
1'1 ,.'l ltal•:t1•1\'ll. l'lho hmp.11'14. Cn-Ut. Pt.u y httf 1
l'fW"'"' lrlt'ln· rrri111lrnlr1" '"'"'*,...._ p. -4t.
1 l.>r'Pflfrp4'o)Aff

"'
·• l.i pnbl~c-'Hlin m.apuchr. • lot otup.uun nik'ion•I~ con .. m.tm n nm ·
J>C"'"'"" •1adm aqudlm """"º'"' t1ur no l~rvn kncítcbnir dt U("\ ·
JMll"h'm dr la eon.ooma.. n,¡1nn1I '""P"nn1l"nh1d.I h~".a la\ aftcn 10 O 40 dd
\l.tl11 P-'~do. t n f'\11" "mpohr«ltnlrruu 1mtlN1t11 \'IK'tmtra.N llg:u.nJ¡t. CÜ\ C"\
11.11"' flllrmfrt por que no '\(: )(Cllt'M en h1 rr,¡ton urt me~ tk ('OftSUtn<>
c<1p.11 dr \""Omul~r ~ l.11 mdu,111"'

HJ
CAPÍTULO VI
El comercio y la circulación
de bienes y servicios

El comercio es clave para el desarrollo de cualquier economia. Al po ner en


el mercado la producción, genera u na serie de movimientos que articulan
sus distintos ámbitos y los grupos humanos que intervienen en esta. El
dinamismo de la econo mía, depende, en cierta medida, de la capacidad del
comercio de po ner en circulación las mercancías. El co mercio no genera
valor, pero contribuye a que estas Ultimas transiten por los intrincados
caminos que aceleran o contienen la producción.
La llegada del Estado a la Araucania provocó profundos cambios en el
comercio regional. Desde la Colonia y hasta mediados del sig lo XIX, este se
habia desenvuelto en torno a los fuertes fronterizos, las ferias que se reali-
zaban en estos y el rol desempeñado por los comerciantes que se interna-
ban en tierras indígenas llevando y trayendo productos que conectaban la
economía tribal con la economia hispanocriolla. Llamados conchavadores,
estos comerciantes criollos fueron piezas claves en la economia fronteriza.
Era un intercambio asimétrico que desapareció para dar paso a otro de ca-
racterísticas diferentes. Ciudades emergentes, obras públicas, casas comer-
ciales que movilizaban fuertes capitales, bancos y una masa abigarrada de
sujClos que llegaban a la región para compartir su suerte con los antiguos
moradores de la Araucanía, dieron forma a un mundo que un historiador
del siglo pasado calificó de "hervidero humano" 1 •
Poco a poco ese "hervidero" fu e estableciendo sus propias reglas del
j uego, tratando de ajustar las viejas prácticas sociales de la sociedad indí-
gena con aquellas que impuso el Estado. Asimismo, las nuevas coordena-
das económicas generaron articulaciones y redes de intereses que algunos
supieron aprovechar muy bien para dar origen a las primeras fo nunas
regionales. Otros, en cambio, quedaron a medio camino, entre el éxito y el
1 Fra ncisco Antonio Encina. Hisroria dr Clii/e, To rno xvrn, p. 262.

245
Cllilc, una eeouomin regional en el siglo XX

frac<iso; mientras un grupo, el más numeroso, se fue quedando al margen


de los beneíicios de una economi<i c<ida vez más dinámica.
El nuevo panorama econó mico no reconoció diferencias étnicas ni
políticas. Es cierl'o que la població n mapuche fue relegada a posiciones
marg inales desde el punto de vista de los beneficios económicos y que
numerosos ocupantes nacionales y colonos ex tranj eros se convirtieron en
la mano de obra barata que sostuvo la producción ; sin embargo, no pocos
mapurhes aprovecharon muy bien el nuevo escenario regio nal y algunos
colo nos, nacionales y extranjeros, alca nzaron ta mbién expectables posi-
ciones, muy d istintas a las que tuvieron en sus lugares de origen. Era la
rueda de la fo rtu na que giró conform e a las capacidades de cada uno o a
la sutileza con que se movirron en ese mundo fronterizo que empezaba a
desinteg rarse a comienzos del siglo XX. Desde el pu mo de vista Ctico, la
mayoría traspasó los umbrales de la legalidad y de la corrección. En este
senlido, sus <:unductas fueron y sigurn siendo reprochables; sin embargo,
cumplieron la función de agitar la eco no mía y darle un primer impulso en
med io de las <izarosas condiciones ex istentes en ese momento. De algún
modo, eso les permitió colocarse a la cabeza de la sociedad regional, lo-
grar cierlas cuotas de poder y despegar perso nalmente en un mundo muy
d istinto al anterior. En este escenario el comercio j ugó un rol fundamental.

!. TIPOS DE COMERCIANTES

En la Araucanía de comienzos del siglo XX todos eran comerciantes, desde


aquel que vend ia su fuerz a de trab¡¡jo en el emergente mercado labora! o su
prodlicción en el caso de los pequeños agricultores, hayan sido mapuches o
no, hasta los agemes de las grandrs casas co merciales que se instalaron en
la región. El "hervidero humano" del cua l habló Encina se refería, precisa-
mente, a esa verdadera fi ebre que provocó el comercio regional. Este podia
panir en cualquiera de los dos extremos de las redes que se instalaron en
la zona. A veces se iniciaba en las acciones de los agentes de las grandes
casas comerciales que recorrían la región capturando los excedentes de la
producción de pequeños y medianos productores, ulilizando en la mayoría
de los casos a med ianos comercia ntes que acopiaban esa producción para
entregá rselas a est.os; en otras, pa rtia en los pequeños productores que
acud ía n a co merciantes mayores en busca de créd ito que pagaban con la
prodm:ció n que obtenia n en tiempo de las cosechas. Cual haya sido el pun-

246
Jorge Pinto Rodríguez

to de partida, se lrataba de una compleja red que colocaba en los mercados


locales y extra regionales Ja producción de la región.
Desde d punto de vista del volumen de sus operaciones podian dividir-
se en grandes, medianos y pequeños comerciantes. Los primeros estaban
generalmente asociados a las casas comerciales que llegaron a Ja región o
simplemente eran sus agentes en la zona. Los medianos y pequeños parti-
cipaban de un comercio de menor envergadura, vinculado a las demandas
locales y al abastecimiento de los agentes de las grandes compañías que
llegaban hasta ellos en su afán de reunir la producción regional para colo-
carla en los mercados externos.

2. LAS GRANDES CASAS COMERCIALES

Las principales casas comerciales que operaban en el pais instalaron rápi-


damente agencias en las principales ciudades de la Araucania. Apenas con-
cluido el proceso de ocupación las compañías Duncan Fox, Gibbs, Grace, y
Williamson Bal fou r designaron agentes que se movían por toda la región
atendiendo sus intereses. Ya a fines del XIX Gustavo Verniory destacó la
presencia de dos firmas inglesas, Duncan Fox y Cia y Willia mson Balfour y
Cia. dedicadas ambas a la compra y venla de trigo' . Las dos operaban desde
Valparaíso, con fuertes vínculos con Liverpool y conexiones a lo largo de
todo el país3 . En 1905 trabajaban en las provincias de Ma\leco y Cautín
ocho agentes de estas grandes casas comerci<iles. que tenia n, además, 60
bodegas de frutos del pais donde almacenan la producción que Juego ex-
portaban fuera de la región o vendian en las mismas ciudades fronterizas•.
En los años siguientes estas casas fuero n extendiendo sus negocios,
siempre por medio de agentes que operaban en las principales ciudades
de la Frontera. En la provincia de Malleco, Traiguén y Victoria eran los
centros más atractivos. En 1912 Williamson Balfour tenía en la primera
una agencia y bodega que vendia los productos traídos desde Valpara íso
y al macenaba los frutos de !a región que compraba a los productores

2 Gustave Verniory. Diez mios rn Aru11rnnfr¡, 1889-1899. p. 9 5.


3 Rieardo Couyoumdj ian. - El alto <·omercio de Valparaiso y las grandes casas extranjeras,
1880· 1930 ". pp. 63-99. Sobre estas empresas véase también el a11iculo de Ricardo Cou-
youmdjian, "Créditos chilenos, hanqueros británicos y Guerra Mundial, 1906- 191 6'" y el
libro de Gabriel Salazar. Mrrtadrres. emprrsarios y t1ipiM/istas (Chile. s iglo XIX), pp. 67)
y siguientes.
4 Alberto Prado M. Amwrio Prado M1minu. pp. 205-213 y 83-89.

247
Chile, 11110 economía regional tn el si_qlo XX

locales. Jumo a esta agencia. operaban en esa ciudad tres agentes más que
represenrnban a otras casas tomerdales. En Victoria aparecen ocho agen-
tes que cumplían la misma función. Uno de ellos, R. Hickmann, alemán
establecido en 1886, se dedicada a la venta de mercaderías al por mayor
y menor, de todo tipo, incluyendo las que recibía de las grandes casas
comerciales. Temuco era, naturalmente, el centro más importante. Baynes
y Cia, por ej emplo, se había instalado en 19 10 y era administrado direc-
tamente por ingleses asociados a diversas casas comerciales de Valparaiso
y Concepción5•
Empresarios muy exitosos partieron como agentes de estas casas co-
merciales. Carmen Sáenz, viuda de Patricio Phillips, ambos agricultores im-
portantes de la región, recuerda que su abuelo Bernabé se inició nabajando
en la firma Williamson Balfour y Cia, casa comercial que a fmes del XIX
tenia una importante sucursal en Valdivia. Como "vendedor, apunta Car-
men Sáez, mi abuelo tenia que viajar por diversas localidades de la zona,
lo que le permitió conocerlas al dedillo, echándole el ojo a varios campos"r..
De lo que infonna la Guía de 1912, se infiere que habitualmente abas-
tecían a pequeños y medianos comerciantes que se encargaban de la co-
mercialización de sus mercaderías. Años más tarde Temuco ratificó el rol
hegemónico que jugó como enclave comercial. Situado ··en el centro de una
rica zona agrícola y maderera, apuntaba una Guía de 19 19, cuenta en la
actualidad con un activo comercio que de año en año anota un notable
desarrollo". La misma Guia agregó que existían "numerosas casas comer-
ciales mayoristas, siendo c<1si en su totalidad agencias de las que tienen sus
oficinas principales en Santiago, Concepción u otras ciudades de no menor
importancia"'7• Ese mismo año El Libro Internacional Sudamericano de Al-
berto Márquez informa que los agentes se habían diseminado por toda la
región, instalándose en ciudades que antes no les atraían. Asi, por ejemplo,
figuran en Curacautin, Carahue, Lautaro y Nueva Imperialª. De las Guias Co-
merciales de a ños posteriores se deduce que esta tendencia se acentuó, sobre
todo en los años 40 y SO, cuando las actividades comerciales alcanzaron un
grado de modernización que en los primeros años del siglo XX no tuvieron.

5 Empresa Fra nco-Chilena. Vrritas romer<'ia/ chilcnD 1912-19/ J. pp. 1081-1101.


6 Patricia Arancihia y Andrea Novoa, U110 mujer tic la l'rollltra. Carmen Sác117. Terprllc. p
!4. El abuelo Ikrn<1bC SaCnz habia llegado ;1 Chile alrt'Ckdor d(' 1880.
7 Emprl'Sa l'ranco-Chilena. Vcritos comerc:ia/ chileno 1912 - 19/J. p. 210.
8 Alberto MáHIUl' Z, Libro lnt!'rnac:io110/ Sud-Americano dd Norte y Ausrrnl. PI' · 173-180.

248
Jorgl' Pin10 Rodríguez

Seguir sus operaciones er.i la Fr:ontera es seguir un a compleja red de


intereses que partia A en Eurnpa, scguíar.t en Va l par:a is~> o Conce:pd ón y
concluían en los centrns pFoductores de la r:cgión, hasta donde llegaban a
través de in·termedia·ri0s que rnnecta0a'Fl toda la e('onomia regional con el
rest0 del ¡;ta ís y los merc¡¡clos in ter.nacionalcs. Algunas so'brepasaron el giro
comercial intervinienclo er.i otras operacioFtes, eFltr.c las cu;lles la actividad
molinera fue una la más s0!iiresa'l·ieAtc.
Todas sustentaban sus negocios en el crédüo, entregando baj o esEa mo-
dalidacl mercaderfas de distinfa índole. Graee y C0m¡rnfüa se especiaiJizó en
la venta de maquin ad as que veHdia a los agricultores regionak s, conf1and0
en los buenos resultados cle las cosechas. Gibbs incursionó en el negocio
agricola, insu lando molinos que pr-ocesaban los trigos adquiridos a tra-
vés de sus agentes mediame anticipos E[Ue se cobraba n más tarde con la
cosecha. Los numerosos exped.ientes por cobr-os pendientes que tuvo que
seguir en l0s j uzgaclos locales, demuestraf! que no siem¡ire sus compradores
pudier.on cumplir con sus compromisos9 •
A pesar cle las deudas insolutas, esta práctica a'bría las puertas al t1Gre-
cimi1mto de un sinFnimern (;!e negocios basad0s muchas veces en la esp~­
culación. La Guia Comr:rcial de 1919, que ci-tamos en tlfl pánafo anterior,
seña'\aba que el comercio minorista en Temuco era exageradamente abun-
dante, constiruyend0 la capital regional "una de las ciudades E[Ue mayoFcs
espectativas ofrece a comercios de esta namraleza". Un viajero dijo Q tH~ en
ella "cada casa es un almacén o una viReria" a,trihuyéndole "un acentuado
espírit u mercant'ilistaH'º, ex~resi ó A ~ue p0día hacerse extensiva a todas las
ciudades y vil:lorrios de la región.
Las quiebras eran tan frecuentes c0mo la insta lación c:le los neg0ci0s.
Y eso lo sabían muy 0len los ageFJtes de las casas mayoristas, sobre todo
¡;ior las difJCultades que tenia n ¡;tara conseg11ir ~¡He se pagaran los cré:dit:os.
EF1 el Archivo Regional de La Araurnnia los juicios por cobros de pesos
su¡;ieran largamente cualquier otro tipo de j uicios, en muchos de los cuales
se veían envueltas estas agencias. Las a ltas tasas de interés y los Fcsgl!!.ar-
dos que tomaban a traves de d0cumeAt0s bancarios buscaban protegerlas,

9 A modo de ejemplo ¡10demos sei1alar que tn el Archivo Rq¡ienal de la Araueania (en ade-
lante ARA). Primt:r Juzgado Civil de Trmuco (l'n adel~nte Al'JCI'), Unidad de Conservación
(en adelante UC). 128, hay expedientes que ex·plidtan cst;1 situación. Grace y Cía. aparece
como casa comercial de Conrttpdón.
lO Carlos G;ictl'. y Julio Land~, Guiri Grnrral Comr"rcia l, iudusrrial y Agricola dC' la Pror,il1d11
1/r Cautiu. a1io 1919, pp. 210-2 11. las rnrsivas están en el texto original

249
Chile, una economía regional en el siglo XX

involucrando a Jos bancos que también llegaron tempranamente a la zona.


Hacia 191 2 fu ncionaban en Temuco los de Chile, Alemán-Trasatl<inlico, de
Chile i Alemania y Español de Chile, además de u na sucursal de Ja Caja
Nacional de Ahorro 11 , la mayoría de los cuales tenia agencias en Traiguén,
Angol, Collipulli, Victoria y otras ciudades de la región.
Como hemos dicho, aquellas agencias movilizaba n recursos hacia las
casas centrales localizadas fuera de la Arauca nía. Hubo otra, en cambio,
que cennó sus operaciones en la región: la Compañía Molinera El Globo.
Sus orígenes se remontan a don José Bunster Bunster, el exitoso empre-
sario del trigo, nacido en Lampa en 1838 y que operó en Ja región en la
segunda mirad del siglo XIX, luego de haberse iniciado en los negocios en
Valparaíso. Uno de sus hijos la habria fu ndado en 1905 para aprovechar las
txceltntes rondiciones que ofrecía Ja actividad cerealera de la región. Diez
años después de su fu ndación había traslado su gerencia a Concepción,
manteniendo molinos en Traiguén, Angol, Collipulli, Renaico, Nueva Impe-
rial, Penco, Mulchén y Talcahuano. En todos estos se molia trigo de primera
calidad, con el cual se fabricaban harinas superfinas que se consumían en
todo el país. Al igual que las agencias de las casas comerciales, tenia ofi-
cinas en Trigal, los Sauces, Los Angeles, Victoria, Lautaro, Temuco, Púa,
Perquenco, Curacautin, Chol-Chol, Carahue y Osorno, a través de las cuales
compraba cereales a pequeños y medianos producrores 1i.
Su práctica habitual era la compra en verde, con lo cual dejaba compro-
metido <1 sus abastecedores. Recurrí<1 de preferenci<1 <1 pequeños y medianos
productores, siempre necesitados de recursos p<1rn salisfacer las necesidades
Familiares. Generalmcntr adelant<Jba dinero en efectivo o semillas. que los
deudores debían pagar en trigo 13• De este modo establecía circulas de los
cuales no podian escapar. A veces se valí<1 de intermediarios que recorrian
los campos acumulando producción que luego entregaban a las oficinas
de la Compañia. Entre 1910 y 19 13 detectamos a uno de estos comercian-
tes, José Sofa nor Lagos, cuya presencia en Jos campos de la provincia de
Cautín demuestra que recurría tanto a colonos como a mapuches para acu-
mula r excedentes que luego vendía a los molinos IÜcales, entre los cuales
figuran los de Ja Compañía El Globo. En su rnso, se trataba de operaciones

ll Empresa Franco-Chilena. Vrrira.~ comercial clri/c.no !912-1 9/J. ¡). 1100.


12 Eulogio Jara Murales, Corona f 1iirebrr 11 ilan José IJ1mster. V<:asc tnmbién Comité Centc-
n:irio de Traiguén, f>rimcrccnwrnrio de Traiguén, 1678-1978, ¡)I). 68-69.
13 O¡)rracioncs de cs1c tipo correspondientes a 191 3. ARA. APJCT. uc , 129.

250
Jorge Pin10 Rodríguez

de poco monto, lo que hace presumir que no tenía demasiados recursos o


que evitaba los riesgos del créd i10 1 ~. Otros, en cambio, operaban a mayor
escala. El mismo año 13, la firma de Tcmuco Rodríguez Hermanos recibió
dineros de la Compañia El Globo a cambio de trigos que debía entregar al
término de la cosecha. En este caso, se trató de transacciones más altas, que
hacen presumir que involucraba a productores medianos o grandes, cuyos
compromisos quedaban registrados en pagarés que se cubrían con el tri-
go pagado por anticipado. Muchas veces estas operaciones terminaban en
deudas impagas, que obligaban a la Compañia a acudir a otros comercian-
tes para presionar al deudor original, ampliando las redes que Ja empresa
debía poner en movimiento para salvaguardar sus intereses 15• Se trataba de
una economía aparentemente simple, pero compleja desde el punto de vista
de todos los intereses que estaban en juego.
En efecto, Ja trama de comprometidos en las operaciones cuyo punto
de panida era la demanda de trigos de la Compañia El Globo envolvía a
las tres economías que subsistían en la región. En primer lugar, a grandes
propietarios y comerciantes de los centros urbanos que entraban en directa
relación con la Compañia como recolectores del trigo o cereales; en se-
gundo lugar, a los colonos extranjeros y ocupantes nacionales que dieron
forma una economía campesina que generaba algunos excedentes; y, por
Ultimo, a Ja economía indígena que también aponó a la producción de
harinas. En general, esta fu e la tónica de Ja economia regional, los agentes
que se movían en su interior lograron articularla, evitando que las diíeren-
cias que existian entre ellas se convirtieran en un obstáculo que fre nara el
crecimiento. Todos Jos conílictos sociales que se desataron con la llegada
del Estado, pasaron más inadvenidos en el campo de la economía por esta
articulación tan ex itosa que se produjo, aunque los intereses de las grandes
compañías y los grandes propietarios siempre prevalecieron por sobre los
de los medianos y pequeños productores. En esta compleja red de conexio-
nes los beneficios circularon casi siempre en una sola dirección.

14 ARA, APJCr, UC 85 y 128; ARA. APJCT, UC, 138.


15 Compa ñia Molinera el Gloho con Rodríguez Hnos. Reconocimiento de ftrma. 30 de junio
del9\J.

251
Chile, u11a economía regional en rJ siglo XX

3. LOS GRANDES Y MEDIANOS COMERCIANTES

Los grandes y medianos comerciantes locales eran el eslabón que conec-


taba la economia regional con la cconomia nacional e internacional. Con
tiendas, almacenes o bodegas en las principales ciudades de la región, die-
ron fonna a un activo comercio que estimuló la circulación de los produc-
cos locales y de los que se importaban desde el exterior.
Los primeros llegaron a la región tan pronto Finalizó la ocupación. Par-
ticularmente hábiles para los negocios, aprovecharon plenamente las fa-
vorables condiciones existentes para convertirse en exitosos comerciantes.
La ampliación del mercado local, el su rgimiento del mercado regional y
las conexiones externas de la Frontera, constituyeron el ambiente propicio
para que Ja compra y venta de productos se conviniera en un excelente
mecanismo de enriquecimiento. Los que tuvieron éxito se instalaron en las
principales ciudades fronterizas, desde donde operaron como bisagras {¡ue
conectaban la economía regional con la extraregional.
La mayoria se desenvolvía en varios rubros. Hermógenes Muñoz, chi-
leno, instaló negocio en 19 11, en la esqui na de Lautaro con Manuel A.
Matta, cerca de la Estación de Ferrocarriles, uno de los barrios más aptos
para el comercio. En 1912 figura como agente comisionista y propietario
de un almacén de abarrotes. panadería y galleteria europea. Se dedicaba,
además, a la compra y venta, por cuenta propia y ajena, de frutos del país,
encargándose, además, de toda clase de comisiones mercantiles. Fabricaba
pan, galletas confites con instalaciones modernas, que vendía en su tienda
y en otras que distribuian su producción. Trabaj aba con el Banco Chile y
el Banco Espa ño11~. Carlos Riquel me, otro comerciante de Temuco, chileno
también, con tienda instalada para Ja venta al por mayor de mercaderias
importadas y dd país, extendió su negocio a la venta de propiedades ur~
banas y rurales, trabajando con cuatro bancos : el Espa ñol, Alemán Tran-
satl<intico, Chile y Alemania, y de Chile 17 • Otros, oficiando de martilleros
públicos, incursionaban en la venta de bienes raíces y los préstamos de
dinero con respaldo en hipotecas 18•
A estos se agregaban aquellos que se dedicaban al rubro abarrotes,
provisiones, ferreterías, mercerias y bodegaje. En 1912 se registraron en la
región 253 negocios de este tipo, distribuidos en diversos lugares.

16 Empresa Franco-Chilena. Vcriras comercia/ chileno /91 2- 1913. p. llOI.


17 Ídem.
18 Fueron loscasos. ¡10r ejemplo, de Carlos Frias e Ismael Mauriqucz. en Tcniuro. cn 191Z. ldcm.

252
Jorge Pinto Rodrigucz

Cuadro N• 1. Tiendas de abarrotes y bodegas en la Arauc:ania, 1912


Provincia Abarrotes Bodegas
Angol
los $aU(CS
Cotlipulli

Ercil!a
Traigutn
Quino
Oucchercguas
OuillCn

Victoria
Curacautin
Po.ia
SclvaOS<:u1a
Total
C;iutin krnuco
Cajón
Metrcnco

º~"
f•tirc
Padre tas Casas

Poblacio~cs

ZiemyParcdcs
Ouitratuc
lautaro 23
Pillanlclbun
lom¡uimay
Nuc~a

lm~11a!-

Saav.:dra
tmpn ial
Ca1atu.1e
Total 98 39
Fuente: Empresa Franco-Chilena. Vcriras comrrcia/ c/1i/r1io 191 2- 1913, p. 1075- 11 47.

253
Clrile, /Hra ecouomia regional en el siglo XX

No todos estos negocios eran de similar tamaño, ni tampoco movían


igual ca ntidad de capitales. Varios eran casas puestas por las grandes com-
pañías que operaban en la zona, como Williamson Balfour y Cia, Duncan
Fox, ele. Otras era n sucursales de tiendas instalas en Temuco. En esta úl-
tima ciudad, la variedad de negocios sobrepasaba con largueza a las otras
localidades, razón por la cual el número de tiendas de abarrotes y bodegas
es menor al esperado; sin embargo, estos datos dan cuenta de la intensidad
que había alcanzado el comercio en esa época.
El Anuario Comercia/ Hispano-Chileno de los años 1924 y 1925 de-
muestra que el comercio siguió prosperando, señalando que varios propie-
tarios practicaban más de una actividad o rubro 19• Esta última parece haber
sido u na caracteristica del comercio de la época. Un caso interesante es el
de Pablo Ruedi, un floreciente comerciante de Curacautin allá por los años
J O. Ruedi, que se había establecido como firma comercial en 1897, figuraba
como dueño del Almacén y Tienda '"El Molino'", que vendía géneros, aba-
rrotes, mercería y frutos del país, productos que compraba y vendía al por
mayor y menor. Junto a la tienda era propietario del molino '"Curacautin'",
con capacidad para 500 qq. diarios de harina; de la Empresa de Luz Eléc-
trica que atendía Ja demanda de la ciudad, de la Hacienda '"Curacautin'',
con los Fundos Río Negro, Río Blanco, Córdoba, Los Alpes, Buenavista,
California, La Cascada y El Progreso, además de dos aserraderos en los que
procesaba pino araucaria y rauli en dimensiones corricnres y especiales.
Trabajaba rnn los bancos de Chile y la Caja Nacional de Ahorros, habiendo
registrado también una marca para el comercio de a nimalcs 20•
Numerosos colonos extranjeros que llegaron a Ja región se volcaron a
los negocios, convirtiéndose en medianos y g randes comerciantes. El caso
de algunos franceses podría servir de tjemplo. A poco de fundarse Temuco,
Domingo Saint-Jean y Juan Bautista Ducassou instalaron en la esquina de
Vicuña Mackenna y San Martín, la Tienda Francesa, célebre en aquellos
años. Junto a ellos aparece Amadeo Collin, dedicado al comercio y a la
industria de curtiduria, y Emilio Mococ:ain, propietario del Hotel de France,
ubicado frente a la Plaza Recabarren. En las décadas siguientes, la firma
Duhan Hermanos, de Lota, abrió filiales en los más importantes pueblos de
la Frontera y los hermanos Ignacio, Francisco y Pedro Lataste, instalaron
las tiendas .. La Confianza" y .. La Llapa". Estos mismos comerciantes pasaron

19 Diego Ar.inda. Anuario Coml'rria/ Nisprmo- Clii/('no. ario 1924- 1925, pp. 242-267.
20 Femando Piulo Sc¡1úlveda. El !Ílbum-Guia Histórico ilct Ci11curnrruario de k11wco, p. 330.

254
975 05

luego al rubro sastrería y compra-venta de fru tos del país, asociándose a


firma Duhart. De acuerdo a un documento de 1930, las tiendas y almace-
nes de dueños franceses ocuparon una larga nómina en el comercio local,
incursionando en el ramo de pa nadería, venta de madera y zapateria 21 . Sin
embargo, el caso mas interesante es el de Pedro Mainguyague.
Pedro Maing uyague, fue un colono francés que llegó a Temuco en 1890
para incursionar en diferentes negocios, con audacia y especulando con el
cn".dito. Fue esa actitud y no la cautela lo que le permitió desenvolverse con
bastante éxito en la compleja economía que funcionaba en la Araucanía.
A poco de llegar, Mainguyaguc instaló un negocio de abarrotes y a11i-
culos de tienda que llamó ..La Estrella", que convirtió tambiCn en depósito
de compra y venta de trigo, lingue y frutos del paisu . Parece haber sido
el punto de partida de su ex.itosa carrera como comerciante; sin embargo.
la enorme cantidad de juicios por cobros de pesos en que se vio envuel-
to hacen presumir que el negocio del préstamo de dinero o adelantos en
mercancías con cargo a las cosechas de medianos y pequeños propietarios,
contribuyó de manera significativa a consolidar su fortun a. En este tipo
de operaciones aparece ya en 1892. Ese año prestaba dinero bajo la fuma
comercia\ Mainguyague Hermanos, que después figura como Mainguyague
y Acherico, valiéndose de pagarés especialmente confeccionados para este
propósiw, o simplemente de vales que redactaba a mano y que consigna-
ban la cifra prestada, el medio de pago y las firmas de los deudores y de un
par de testigos conseguidos por este comercianten .
En 1895 puso término a Ja sociedad con Esteba n Acherito. Ambos eran
comerciantes, con tiendas instaladas en Temuco. Mainguyague era propie-
tario del ya mencionado almacén "La Estrella", ubicado en Andrés Bello

21 Osear Arellano. "Resei1a Histórica de Cautin en el Cincuentenario de Temuco". En F.


Pinto SepUlveda. El Ál!mm-Guía Histórii:o del Ci11i:uc11tn111rio di: frmui:o. pp. 185-186.
Corrientemente se atribuye esta obra a Osear Arellano. pero él solo preparó los capítulos
relativos a la historia de Cautín ; El Álbum ... fue obra de Fernando Pinto SepUlveda. Sobre
estos comerciantes franceses en la Arauca nia. la tesis de la profesora Susana Fritz Rios.
"Colonos e inmigrantes franceses en la Araucanía: 1880-1930" (Tesis para optar al Grado
de Magister en Ciencias Sociales Aplicadas, Universidad de La Frontera, Temuco. 20 10).
es muy valiosa.
22 Empresa Franco-Chilena, Vcriras comercia/ c!iilc110 1912- 1913, p. 1103 y Juido entr<:
Pedro Mainguyaguc y Rosa Ñañallao, Cobro de Pesos, Temuco. 8 de marzo de 1913. ARA.
APJCT. UC, 129.
23 Cobro de Pesos. Pedro Mainguyague con José dd Carmen Cífuemes. octubre de 1892.
ARA. Al'JCT. UC. 14 y Cobro de P~sos. Pedro Mainguyague con Vicente Contreras. 27 de
marzo de 1894. ARA. APJCT, uc. 11.

255
Cl!i/r, una economia regional en el siglo XX

esquina Arturo Prat, denominado en la sociedad "negocio grande"; mien-


tras Acherito tenia "u n negocio chico", contiguo al anterior, que asoció a
"La Estrella" Al disolverse Ja sociedad, cada uno quedó dueño de la tienda
que poseía, dedicándose separadamente al comercio 24• A partir de ese mo-
memo, Mainguyague fi gura solo en todas sus negocios.
Las fuentes lo muestran como un ho mbre que especulaba con el crédito,
particularmente con mapuches que llegaban hasta su negocio en busca de
recursos antes de las cosechas. Eran préstamos relativamente bajos, de cien
o doscientos pesos, pero que sumados al término del año hadan gruesas
sumas de dinero. Por este procedimiento obtenia trigos y otros productos
a muy baj o precio, por debajo de los que se pagaban en el mercado, que
después vendía a precios reales. Es dificil calcular sus utilidades, pero la
frecuencia con que los hacía hace presumir que debieron ser muy rentables
para él. Aunque en Temuco funcio naba n seis casas de préstamos y en cada
pueblo de la región existían dos o tres, "La Estrella" debió ser una más, ma-
nejada con Ja habilidad de un especulador que conocía bien el negocio 2' .
Mainguyague recuerda a los viejos conchavadores que articulaban la
economia indígena con la economía capitalista, cuando ya el espacio fron-
terizo empezaba a desaparecer. Una parte imponame de sus clientes eran
mapuches, todos pequeños propietarios o miembros de comunidades, que
le garantizaban anualmente u nas 20, 30 o 50 fanegas de trigo cada uno.
Con el monto que reunia podía transar con Jos molinos locales o agentes de
las grandes compa ñías sin más esfuerzo que esperar las pequeñas remesas
que le llegaban de sus deudores. Aquellas compañías también a nticipaban
recursos co n ca rgo a las cosecha: pero, en el caso de Mainguyague no in-
teivenía ninglin agente o intermedia rio, por lo tanto, todas las utilidades
pasaban directamente a sus manos. En ninguna Guia de la época aparece
como propietario agrícola, como tampoco en los juicios revisados reclamó
propiedades. La tierra no Je interesó, su ocupación fueron Jos negocios
montados sobre la audacia y especulación.
En 1913 incursionó en una operación mayor. Ese año formó con Ar-
turo L. de Guevara y Emilio Goyeneche una Sociedad Comercial Colectiva

24 Disolución de Sociedad. Pedro Mainguyague y Esteban Achcrito. Es1e do\umento se en-


cuent ra en una carpeta titulada Causa Civil, Cobro de Pesos. Pedro Mainguyague con
Juan Trccamau, ARA, APJCT. uc. 25.
2S En ARA, APJCT, hay diferentes expedientes por Cobro de Pesos que sustentan estas apr('-
ciaciones. Hemos revisado alrededor de 100 Unidades de Conservación entre 1900 y 19 \ S
en las cuak s Mainguyague aparece con una regularidad sorprendente.

256
Jorge Pinw Rodriguez

pa ra explotar por tres años "La Feria Agricola de Temuco", cuyo capital
inicial fue de $ 120.000, $40 mil de los cuales aponó Mainguyague, $10
mil Goyeneche y $51.559, 10 Guevara, monto este Ultimo en que se estimó
las existe ncias y enseres de la Feria, que originalmente pertenecian a él. El
saldo para llegar a los $120 mil ($ 1B.440,90). correspondían al capital y
derecho de funcio namiento de la Feria.
La Feria se dedicaba a la compra y venta de ganado, negocio que Main-
guyague conoció en los tratos directos que tenia con sus deudores, due-
ños de uno o dos animales que a veces tenían que vender para cubrir sus
gastos. Su apon e de $40 mil pesos en 1913, demuestra que disponía de
un capital no despreciable que amasó en torno a "La Estrella", vendiendo
mercaderías y prestando dinero a cuenta de futuras cosechas.
En l919 vuelve a aparecer en el negocio de venta de anima les, esta vez
formando ta Sociedad Mainguyaguc y Jacqucs a cargo de la Feria de Victo-
ria; sin embargo, el apellido Mainguyague no se perpetuó en la Araucanía.
Desconocemos que ocurrió finalmente con este comercia nte vasco- francés
que llegó a la Frontera en 1890 y que luego desapareció cuando los juicios
dejaron de hablar de él.
Varios comerciantes de las primeras décadas del siglo XX prolongaron
sus negocios hasta muy avanzado el siglo. Los mas conocidos que sobrevi-
nieron en la región se constituyeron en aquella época. Muñoz Hermanos,
Federico Klapp, Massma nn Hermanos, Paico y Pia na, J uan Alcho\ado, ··La
O!leta", "El Candado" y varios más figuran ya en los años 191 2 y 1913.
Hacia los años 30 se incorporan otros, entre los cuales figuran los Guden-
shawer del Hotel Pucón, los Frintz de la Ferretería del mismo nombre, que
se iniciaron en Nueva Imperial para trasladarse mas tarde a Temuco, etc.
Hacia esta época se observa ya un cierto grado de especialización. con la
aparición de negocios mas propios de una comunidad que establece de-
mandas especificas. En 1930 figuran en Temuco, por ejemplo, dos tiendas
destinadas a la venta de artesanía indígena, "La Bien-HechoraM y MEI Tigre",
esla Ultima defmida como agencia que ofrecía choapinos, lanas, platería
y toda clase de "antigüedades araucanas"26 • Así mismo, se multiplican las
joyerías, librerías, las tiend.. s de ropas, de música, fa rmacias y, en general,
un comercio mas a mplio, manejado por grandes y medianos comerciantes.

26 Fernando Pinto ScpUlvcda, El A/bum-Guía llistórico del Ci11cuc11tc11ario de Tcmuco. pp.


lly 21.

257
Chile, uuacco11omía rcgio tw / cnelsiyloXX

La expa nsión del comercio dio origen a las primeras agrupaciones gre-
miales. En 1925 se fu ndó la Cámara de Comercio de Temuco. Poco después,
en 1930, se constituyó la Cámara de Comercio Minorista, que contaba a los
ocho meses de su fu ndación con más de 200 socios 27 •

4. LOS PEQUEÑOS COMERCIANTES

La fu ndación de la Cámara de Comercio Minorista de Temuco demostró


que los pequeños comerciantes habian alcanzado también un lugar impor-
tante en la sociedad regional. Es probable que este tipo negocios fuera el
que más proli feró en la región, sobre todo en los primeros a ños del siglo
XX. De acuerdo a información recogida en las primeras Guias Comerciales
de la época, el número de pequeños negocios era muy alto. En 1905 se
registraron en toda la región 2.336 comerciantes, industriales y profesio-
nales, de los cuales alrededor del 700/o eran pequeños comerciantes. Esta
cifra subió a 2.633 en 1912, manteniéndose la misma proporción de los
pequeños negocios2 8 •
A diferencia de lo que había ocurrido hasta entonces, en que la gana-
dería constituía la base económica de la Araucania, la llegada del Estado
estimuló la producción agrícola y el sector forestal, sin que Ja ganadería
desapareciera completamentez9 • Esta ampliación de la economía favoreció
aún más al comercio, aunque este se transformó también en u na suene de
presión que recayó sobre los pequeños y medianos productores. Carmen
Norambucna, Guillermo Bravo y Jaime Flores, entre otros, han destacado
el rol que j ugaron los centros u rbanos sobre aquellos productores, favo re-
ciendo u n comercio sostenido por pequeños comerciantes que se movian
entre el campo y los pueblos vecinos)(). En estos negocios se vieron involu-
crados ocupantes nacionales y mapuches, hombres y mujeres.
Con relació n a los mapuches habría que señalar que no todos sufrieron
los eíeclos de la ocupación de su territorio de la misma manera. De acuer-
do a los datos proporcionados por los censos de 1907, 1920 y 1910, su

27 Ídem. pJ>. 222-223.


28 Alberto Prado. A11uario Prado Marti11cz y Empresa Franco-Chilena. Veritos comercial
c/1i/c110 1912 - 19/J.
29 Jaime l' lorrs. "Economías locales y mercado regional. La Araucanía. 188J- 19JS... pp. 11 -JB.
JO VCasc Cam1en Norambucna Carrasco. "Inmigración, agricultura y ciudades intermedias,
!880- 1930- ; Guilkrmo Bravo Mevcdo. '" Mercado del trabajo c-n la Araucania. 1880-
19 10": y el trabajo ya citado de Jaime Flores.

258
Jorge Pinto Rodríguez

población habría aumentado, tal como lo señalamos en el primer capítulo.


Una parte importante de esta población experimentó un evidente empo-
brecimiento a raiz de politica reduccional que los dejó con pocas y malas
tierras. Atrapados por circunstancias distintas a las que habían vivido hasta
enrnnces, apenas pudieron sobrevivir en la región. De todas maneras, su
crecimiento hasta 1930 sugiere la idea que la expansión económica que se
observa la región, les permitió todavía permanecer en la Araucania, antes
de iniciar el éxodo que se produjo a partir de los años 40 o 50.
A nuestro juicio, en estos años se formaron tres grupos distintos al inte-
rior de la sociedad mapuche. En primer lugar, existió una gran mayoría que
se empobreció, cuyo destino dependia del cultivo de unas pocas hectáreas,
la crianza de algunos ani males y la posibilidad de trabajar como mano de
obra asalariada o en medieria en los grandes fu ndos de la región. En los
juicios que se conservan en el Archivo Regional de la Araucanía aparecen
a cada momento reclamando pagos, exigiendo el cumplimiento de algunos
compromisos o intentando prorrogar sus deudas cuando las malas cose-
chas o los imponderables de la vida les impedía cubrirlas. Un caso puede
ilustrar la situación de estos comuneros. Juan y Antonio Mateo, indígenas
de Colico, solicitaron a sus acreedores en 1910 un convenio para aplazar el
pago de sus deudas. En total debían unos $750 a distintas personas, entre
ellos otros mapuches, a quienes habían acudido en busca de ayuda. Casi to-
das sus deudas debian pagarse en trigo. Sus bienes eran escasos, una yunta
de bueyes valorada en $300, un caballo que costaba $50 y cinco cuadras
que tenían en barbecho. Eran dueños, además, de 77 hectáreas de terrenos
en unión de otras nueve fa milias, que no se podían enajenar, gravar ni dar
en parte de pago. Los habria llevado a esa situación las malas cosechas y
la numerosa fam ilia que debian sostener. Los solicitantes, agregaron, ser
padre e hijo, que "'vivimos en una misma ruca i tenemos que sustentar en
conjunto doce personas que son las que componen nuestra familia"11 •
Muchos de estos mapuches entraron en conflictos con otras fam ilias
mapuches, en pleitos que se desenvolvieron bajo circunstancias muy com-
plejas. Esta etapa corresponde al momento en que las leyes del Estado se
superponen a las de la tradición indígena y eso los complicó enormemen-
te. Los propios jueces lo reconocieron en varias oportunidades, solicitando
actuar con amplitud de criterio frente a situaciones de este tipo. Un caso

JI Juan y A11tonio Mateo, Proposición de Convenio, Temuco, 15 de marzo de 19 10. ARA,


APJCT, UC. 65.

259
Clri/e, una ecouomía regional rn rl siglo XX

interesa nte es el de María Paneipil, viuda del cacique Miguel Nahuelhual,


fallecido en 1891. Al solicitar años más tarde la posesión efectiva para
resolver problemas de herencia conforme a la legislación chilena, esta
le fue objetada pues se había casado según su costumbre, por "ritosH no
reconocidos por el Estado. El Protector de Indígenas recomendó en esa
oportunidad, como chilenos que eran, respetar sus costumbres, recomen·
dando conceder la posesión efectiva. El problema era que ya estábamos
en 1913, es decir, más de 20 años después de Ja muerte del caciquen. En
este caso no se trataba de mapuches pobres; sin embargo, los trámites y
las demoras terminaron generando conflictos al interior de Ja fam ilia que
dañaron sus relacionesn .
Como hemos dicho, la lucha de los mapuches empobrecidos se limitaba
a recuperar animales secuestrados o robados, a ex igir el pago de sus trigos
o sala rios y a pedir prórroga en el pago de sus deudas, hechas mediante
transacciones con los comerciantes que llegaban hasta ellos en busca de
los excedentes de su producción. Eran pequeños productores que se des·
envolvían bajo circunstancias muy adversas y que empezaron a acumular
pobreza en las zonas rurales de la Araucanía. Fue el sector más castigado
por la ocupación de su territorio impulsada por el Estado.
El segundo grupo estaba formado por unos cuantos profesores y jóve·
nes mapuches que a través de la educación logran insertarse a la nueva
sociedad que estaba emergiendo en la Araucania. Este grupo, en la que des·
tacan Manuel Manquilef, Manuel Neculmán, Onofre Colima, Luis Alberto
Neculmán y Manuel Aburto Panguilef, entre otros, asumió el liderazgo de
las primeras organizaciones mapuches y la defensa de los intereses de las
comunidades. Articulados al sistema por la educación, el tono de la protes·
ta fue más bien discursivo, tratando de aprovechar todas las oportunidades
que ofrecia el Estado para lograr los objetivos que se propusieron cuando
encabezaron la defensa de la raza, como lo especi ficaba la Sociedad Cau·
policán, una de las primeras organizaciones mapuches. Todos provenían
del ámbito rural, conocían la realidad de las comunidades y levantaron su
voz para protestar por los abusos que se cometían y el estado de miseria
que afectaba a la gran mayoría de sus hermanos. Sin embargo, los logros

32 Jost Migyrl Nahuclhual. Posesión Efectiva, Temuco, 13 de junio de 19 13. Ali.A, APJCT. UC, 136.
33 Protector de Indígena por Maria Peneipil y otro~ con JosC del Rosario Mufioz, Nombra-
mirnto de Panidor. Temuco, 19 de abril de 19 !3. ARA. APJCT. uc, 132.

260
Jorge Pinto Rodríguez

fueron menores, generándose al fm de este periodo algunos conflictos in-


ternos que distanció a varios dirigentes de esta primera generación14 •
El tercer grupo estuvo formado por otra minoría que logró conectarse
a los circuitos económicos que empezaron a operar en la región con cier-
to éxito. En este grupo hay una amplia gama que va desde los pequeños
productores de las comunidades, que aprovecharon las circunstancias del
momento para negociar benef1ciosamente con otros comuneros o campe-
sinos locales e intermediarios de las casas comerciales de las ciudades y
pueblos, que llegaban hasta la zonas rurales en busca de producción; hasta
medianos comerciantes que se desenvolvieron exitosamente.
En el primer caso, aquellos que operaban en sus propias comunidades o
en los poblados vecinos a estas, el monto de las operaciones eran menores,
aunque suficientes para escapar de la miseria. En los otros casos, se trato
de pequeños empresarios que empezaron a conformar una elite económica
que, según Foerster y Montecino, desplazará a los intelect'uales mapuches
de las primeras décadas en el liderazgo de las organizaciones mapuches,
hecho que ocurrirá a partir de los años JQl~.
Ya en 1905 figu ran siete mapuches entre los grandes propietarios de
la región (Antonio Neculmán, Suc. Huenchecán, Ignacio Levicura, Caci-
que Huaiquil, Cacique Huileman, Antonio Nahuelcura y Domingo Marivil).
Aunque se trata de una lista de cerca de 300 propietarios, estos mapuches
lograron conseivar tierras en mayor cantidadJ 6 •
Años más tarde, en 19 10, Jorge Hernández, comerciante con local ins-
talado frente a la Plaza Anibal Pinto, figuraba entre los más influyentes
de Temuco. Fue uno de los fundadores de la Sociedad Caupolicán Defen-
sora de La Araucania e impulsor del proyecto de instalar un monumento
a Caupolicán en homenaje al pueblo mapuche. Aunque no es muy claro,
Hernández parece haber sido descendiente de mapuches, en cuyo nombre
escribió al Presidente Pedro Montt en favor del monumento y defensa de
la raza araucanal7 • En 1913 operaban Pedro Cayupi y Juan Nahuelhual,
como comerciantes e intermediarios entre la Compañia Molinera California
de Chile y productores locales, de quienes obtenían trigo par entregar al
34 Rolf Foerstery Sonia Mont(·dno, Organiwci6n, liden:s y contir11das mapuches (1 900 -1 970).
35 Ídem.
36 Albe110 Prado, AuuarioPrado Marrúrczy Veriras corncrcia/ chileno 1912- 1913, pp. 205-213.
37 Mauricio Cárdrnas. -La Sociedad Caupolicán Defensora de la Araucania-. Cárdenas cita
una carta enviada por Hcrn:indez al Presidente Montt publicada por La Époeo, de Temu-
co, viernes 17 de junio de 1910.

261
Chile, uua economía regional en d siglo XX

Molinol8 • Ese mismo año se declaró comerciame Juan Catrileo. instalado


en Tcmuco donde arcndia un pequeño negocio39 • Más interesante lodavia
es el caso de Manuel Neculmán, comerciame de Mctrenco. En 19 13, ani-
mado por el éxito de sus negocios, formó compañía con Francisco Bel\ot,
comerciante de Quepe. A pesar que Ja sociedad no prosperó, terminando en
un juicio con mutuas acusaciones, Bellot sospechaba que Neculmán tenia
cuentas corrientes en d istintos bancos de Temuco, razón por Ja cual solici-
tó la intervención de estas. De haberlas tenido, Neculmán era más que un
pequeño comerciante40 • Otro caso interesante es el de Venancio Coñuepán,
miembro de un antiguo linaje de relevante participación en las relaciones
huinca-mapuches desde los tiempos coloniales. A fmcs de la década del 20,
Coñuepán figura como empleado de Ja empresa Ford, recién instalada en
Temuco, donde inició una carrera que lo lleva ria más tarde, en tiempos del
Gobierno de lbáñez al Ministerio de Tierras y Colonización.
En otros procesos la presencia de mapuches en juicios por cobros de
pesos es reiterada, aunque en casi todos los casos se declararan agricultores
que reciben dineros o mercaderías de comerciantes de distintos lugares a
cambio de trigo que deben entregar una vez terminada Ja cosecha. En este
tipo de negocios se vieron involucrados también pequeños comerciantes
no mapuches que nguran en diversos procesos judiciales. Sin embargo, un
negocio que parece haber sido muy propio de este tipo de comerciantes fue
el del vino. Para quienes sabían manejarlo fue tan rentable como el crédito.
No hubo otro tipo de negocios que proliferara tanto y tan rápidamente. El
recuento parcial que aparece en el cuadro N° 3 asilo demuestra. En 1912-
1913 se registraro n en total 647 locales, la mayoría de los cuales expendía
vino, transformando su consumo en uno de los grandes problemas de la
región. Autoridades civiles y religiosas, como las propias organizaciones
obreras y dirigentes mapuches emprendieron una verdadera cruzada para
terminar con un mal que casi no se podía contener. Durante 1909 pasaron
por la cárcel de Temuco 715 reos, de los cuales casi el 40% estuvo por
ebriedad, sin considerar la influencia del alcohol en los otros delitos que se
registran. En el caso de las mujeres, el 500/o Fueron detenidas por ebriedad 41 •

J S "Autorización para gravar': Carlos Quiroz, 12 de febrero de 191J, ARA. APJCT. UC, \ JO.
39 Cobro de Pesos. Anuro Frautzcrcon Juan Catrilco. 15 de mayo de 1913, ARA. APJCT. uc, 134
40 "Disolución de Sociedad". Frnncisco Bello! y Manuel Ncculmán. 15 de marzo de 19\J,
ARA, APJCT, UC, \J4.
4 l - c árcel Pública·. Movimientos de Reos en 1909. La Época. N• 323, Tcmuco.jueves 27 de
encrode l9 10.

262
Jorge Pinto Rodriguez

Cuadro N• 3. Tiendas de vinos y licores en la Araucania, 1'912-1913


Localidad Tiendas

LosSauce5
Collipulli

Guechcre9ua5
Guillén
Victoria
Cunicautin
Temurn
Cajón
Mwenco "
Que pe
Freire
Padre La5Ca5aS

Laureles
Poblacione5Ziem yl'3rede5
Quitratue

Pillanlelbun
lonquimay
Nuevalmpeual
Pum oSaavedra
Imperial
TOTAL
'"
l' ucntc: Empresa Franco-Chilena. Vcrifll5 comercial cliilcno 19 12- 19/J, pp. 1075- 1148

No hemos podido precisar el consumo de bebidas de fabricación local,


como la chicha de manzana, tan difu ndido en la región; aunque el vino
parece haber predominado. Algunas fuentes sugieren que se fabricaba en
algunos sectores de la región, cercanas a Angol y Traiguen, aunque la
mayor parte se traía del Valle Central, en especial de la zona de Chillán. Al
menos esto se desprende de algunos juicios revisados en el Archivo Regio-
nal de la Araucanía.

263
C/1ile, una cco11omia regio nal en el siglo XX

5. LAS CLAVES DEL EX ITO Y LAS CAUSAS DEL FRACASO: EL ORDEN,


LA ESPECULACIÓN Y LAS DEUDAS

No todos los agentes de la vida económica de la Araucanía podían operar


como las grandes compañías que no requerían de créditos. Los empresarios
más pequeños, de origen modesto, ocupames nacionales o colonos extran-
jeros que llegaron a la Frontera sin recursos, tuvieron que recurrir a otros
expedientes para consolidar una situación que no tuvieron en sus lugares
de origen. Examinaremos varios casos que nos han llamado la atención. Al-
gunos basaron el éxito en el orden y la cuidadosa atención de sus negocios;
los otros fueron viccimas de las deudas y de la fa lta de control de los suyos.
José Ángel Arias falleció en Pillanlelbun el 20 de noviembre de 1905,
a los 71 años, victima de una tuberculosis de la que no se pudo recuperar
por su avanzada edad. Había nacido en Chillán, hacia 1834 y casado por
única vez con Mercedes Sanhueza. con quien tuvo ocho hijos, cuatro
de los cuales sobrevivían a la fecha de su muerte. De acuerdo a Jo que
declaró en su testamento, ninguno de los dos aportó bienes al matrimonio,
todos los que llegaron a poseer se lograron en la sociedad conyugal42 •
Al fallecer estos sumaban $138.439.69, una cifra no despreciable para la
época. Dueño del Fundo Las Mercedes en Pillanlclbun, de un aserradero en
el mismo lugar y otro en Quepe, de una apreciable masa ganadera, logró
consolidar una posición respetable gracias a su esfuerzo personal. Lo que
más llama la atención en su testamento son dos cosas: en primer lugar, en
sus cuentas no figura n deudas de ning ún tipo y, en segundo luga r, mantuvo
el circulo de sus negocios en torno a su propia familia, sin contraer más
compromisos que con uno de sus yernos y sus hijos, con quienes trabajó la
tierra y sus aserraderos. En el fundo tenía, además de su casa, 14 ranchos
para inquilinos, con algunos de los cua les hacía siembras a medias bajo su
atento control {ver cuadro N° 4, inventario de los bienes dejados por don
José Ángel Arias, Pillan\elbun, 1905).

42 Testame nto de don José Angc.-1 Arias, 13 de diciembre.- de 1905, ARA, APJCT, uc, 33.

264
Jorge Pinto Rodríguez

Cuadro N• 4. Inventario de los bienes dejados por don José Angel Arias, Pillanlelbun,
1905 (valores en pesos)
Bienes
Dos m~qu1nas T1illad0fas 1.500. 00
364trcncosdemadera 436.80
Unascrraderoconmo1ordc8caballos.unbancocondoble 5.000.00
sierro.unbancocanteador,doscar,etillasydasdioblos
Una máquina cortadora 160.00
7SOpulgadasdemaderadabo1ada
33yumasdcbuey<:s.másuooindividual
34 novillos
25tcmcras 1.235.00
J2vac<1syv¡¡quillas 2.750.00

100borrcgos
315.00
47 ovcjaspandas 423.00
213ovc1asmostrcncas
19caballosypolrill<Y.>
tfCSaradosdeficrro

doscarrctoncsconbaranda,ejcdc ficrro y rucdasdcrayo


un carretón
dos ruedas de madera
cinco carretones
otros bienes menores 75.50
Unacasahabitacióndc dospisosdc 14por 14mctros 3.000.00
Otracasadcunpiso 2.000.00
Unabodcqa 400.00
Una cocina 100.00
UngalpOnparamáqumas
Unacasadcttchoparamayotdomo
Unacasaidcmparaanimal~

Un galpón para fragua


Calorcera11chosparainquilif'IOS
Lltilcsdelab1anza 100.00
20fanClJasdctugoc11bodcga
61 fancgasdctugoscmbradasamcd1ascon \6¡msonas
'1

265
Chile. una economía regional en el siglo XX

29almudesdearvc¡as ensocmbra a medias

tresymedio~cO!.de papasens;embrasa medias

Una ca~equina en Pillanlelbun

Una ca~ctntral cn Pillanlclbun aoo.oo

30.000pulgadasdemadtiasclaboradascn la Estación de
Cajón(")

Otros bienes menores(")

180trowsdemaderaequivalentesa3.600pulgadas("I

seisyuntasdebucycs (") 1-590.00

Fundo tas Mercedes 107.375.00


TOJAL(..) 165.750.55

(")EnsociedadconLuis Proussing,casadoconunadesus hijas.


("") La no rorrcs11ondencia de la su ma con el valor indicado en r l p;irrafo anterior
(S\J8.4J9.69) se debe a un error en la fuente y a una rebaja por mcrmas dc$l4.647,95.
Fuente. ARA, APJCT. UC 32. 13 de diciembre de 1905.

En los expedientes judiciales del Archivo del Primer Juzgado Civil de


Temuco, no hay una sola causa en la que apa rezca JosC: Ángel Arias, ya
sea por cobro de pesos u otra razón. Fue un hombre que, de no ser por Ja
partición de sus bienes, habría pasado por esta vida sin dejar rastro en Jos
archivos. Sin emba rgo, amasó una interesante fortuna. Aunque se declaró
agricultor, incursionó en la actividad maderera y en la ganaderia. Para el
caso de la primera, dispon ia de 39 yuntas de bueyes, a nimales indispen-
sables pa ra su explotación. En una época en que no existía otra tracción.
los bueyes eran un bien muy apreciado. Casi todos los aserraderos debían
recurrir al arriendo. negocio en el que pa rticipaban pequeños agricultores
y mapuches que ponían a disposición de los madereros una o dos yuntas
en a rriendo. Para ambos, aquellos arriendos constituían una form a de
ingreso que les ayudaba a sobrevivir. A veces el arriendo se transaba en
pesos, otras en productos. En 1905, por ejemplo, un campesino del depar-
tamento de Temuco, arrendaba una yunta en 10 fanegas de trigo al año41,
Jo que equivalía a unos 200 pesos anuales. Ese mismo año, el sueldo de un
campero era de unos 300 pesos anuales, más una pequeña participación
en la siembra. Arrendar una yunta de bueyes en 200 pesos no era, por lo
tanto, despreciable.

43 Manuel Cid con don Leonor Parra. Cobro de Pesos. 24 de agosto de 1905, ARA. APJCT. uc. JI.

266
Jorge Pinlo Rodriguez

Una de las claves del éxito de Arias estuvo en no haber contraido deu-
das, como también parece haberle ocurrido a Antonio Aclino, italiano fa-
llecido en 1913 a los 44 años. Su rubro era el comercio. actividad que
ejerció a través de un almacén establecido en la esquina de Barros Arana
y Manuel Rodriguez, cerca de la Estación, barrio muy concurrido y nervio
de muchas operaciones. Al igual que Arias, su nombre no aparece en nin-
gún pleito o juicio que acredite deudas o cobros por mercaderias fiadas.
Soltero y sin hijos, convirtió su negocio en el afán de su vida. A la fecha
de su muerte solo en mercaderías se registraron en su almacén cerca de 22
mil pesos, sin considerar su casa y otros bienes. Mantuvo su negocio muy
bien surtido de velas, alimentos en conservas, frejoles, jabón, ollas, espejos,
platos, fuentes de loza, hilo, juguetes, calcetines y todo cuanto se podía
encontrar en una especie de bazar que le brindó un buen pasar. Como no
tenia herederos dejó sus bienes a l<l Sociedad Fratellanza Italiana~~.
El crédito salvaba a muchos pequeños y medianos productores, incluida
la población mapuche; pero, a la vez, era el punto de partida de zozobras
de las cuales no se salia fácil mente. Las quiebras por deudas y los cobros
de pesos, como ya hemos dicho, dieron origen a innumerables procesos
que a veces concluian con el remate de algunos bienes del deudor. En
otros casos, créditos no cubiertos arrastraban a la quiebra a comerciantes
o pequeños productores. Los casos abunda n, a modo de ejemplo vamos a
citar algunos. El primero afectó al indígena Juan Curiquel, agricultor del
Departamento de Tcmuco. En 1910 declaró bienes por $1.300 y deudas por
$ 1.1 38, que comprometían casi todo su pauimonio 45 • El origen de estas
eran mercadcrias y dinero solicitado a distintos prestamistas de Temuco,
a quienes se había comprometido a cancelar en trigo. Según declaró en
el juicio, Ja causa del mal estado de sus negocios fue un incendio que
le quemó su casa y el trigo que tenia en la hera, ocurrido en 1907 . Otro
caso afectó a Ja Compañia formada por Primo Martínez, Andrés Campos
y Camilo Maturana, constituida para explotar el rubro abarrotes y licores
en Quepe, en 1908, con el nombre de "Casa Española" Dos años más tarde
tenia deudas por $12.690. 18, contraidas en Temuco, Chillán, Santiago y
Val paraíso, que no podían cancelar y que los tenían al borde del colapso.
Argumentaron que todos los negocios atravesaban por una crisis de sobra

44 Antonio Cattino. Relación de lnv~ntario. Tcmuco, 12 de agosto de 1913. ARA. Al'JCT. uc. 1)8.
45 Juan Curiquel, Solicitud de prórroga de deuda, 14 de mano de 1910. ARA. APJCT. UC, 65.

267
C/1ile. u11accmwmía rcgionalc11 rlsigloXX

conocida y que Quepe no era u na excepción 4 h. Algo parecido le ocurrió


a Nicol<is Casis, comerciante de Temuco, declarado en quiebra a fines de
1912. Dueño de u na tienda en la que vendía géneros y todo tipo de. ropa,
había contraído deudas con casas comerciales de Valpa raiso, Concepción
y Santiago por un valor de $41.320.2047 • Su problema consistía en que
babia colocado casi toda la mercadería a crédito en deudores de Temuco,
Valdivia, Victoria, Loncoche y otros pueblos de la Frontera, que no pagaron
las deudas. En su Cuaderno de Créditos aparecen div ididas en tres tipos,
conforme al siguiente detalle :

Cuadro N° 5. Tipos de deudas contraídas con Nicolás Casis, Temuco, 19 12


Tipos de deuda Monto

Sinmov1micn1osensuscuentas
Conescasom0111micnto 4.93\.43

Ab1crtaspoc~diasantesdc !a 12.920.20
qu1d11a

Fuente: Cuadernos de cré-Oitos de la quil'l>ra de Nko!<is Casis. ARA, Af'JCT. UC. 127

El síndico de quiebra, Enrique Abel, emitió un completo informe sobre


esta situación, una vez examinados sus libros de cuentas. A su juicio, tres
razones precipitaron la quiebra de Casis. En primer lugar, la incompetencia
profesional del fa llido, ya "que Ja existencia de mercaderías es insignifi-
cante en relación a sus deudas .. ; en segundo lugar, haber fiado la suma de
$34.557.18 a personas desconocidas para el comercio, sin responsabilidad
alguna y, lo que es más grave, en gruesas pa rtidas; y, por Ultimo, Ja mala
fe del comerciante, al fiar casi 13 mil pesos cuando ya estaba siendo tjecu-
tado. Casis se defendió argumentando que muchos de sus deudores habian
retirado mercaderías por un va lor superior al registrado en sus deudas•ª.
Otro caso basta nte ilustrativo es el del empresario Guillermo Leguas,
cuya quiebra ocurrió en 1913 . Admin istrador del Club de Temuco, renun-
ció a su cargo para instalar en su casa el Casino Leguas en el cual esperaba

46 Compañia de Primo Mnninez y otros. 12 de enero de 1910, ARA. APJCT, UC, 83.
47 Cuadernos de crédiws de la quiebra de Nicolfls Cnsls. 17 dr diciembre de 1912, ARA.
Al'JCT, UC, 127.
48 Cuadernos dr créditos de la quicbrn dr Nicolás Casis. 17 de diciembre de 1912, ARA.
APJCT. UC. 127.

268
Jorge Pinto Rodríguez

atender a parte de la clientela que acudía al Casino del Club. Sus cuentas k
fallaron, cargado de deudas tuvo que declararse en quiebra. acumulando
deudas por más de $35.000. Entre las razones que esgrimió para justificar
su fracaso señaló "la gran paralización comercial del último año y espe-
cialmente la falta de consumo en los bares y restaurantes establecidos
en Temuco i además a la imposibilidad de obtener la cancelación de las
cuentas de sus consumidores'', cuyo monto alcanzaba la suma de $4 mil 49 •
Para Leguas la quiebra era la única salida. A diferencia de Arias, su caso
y la de los otros comerciantes que hemos mencionados, demuestran que
de no controlar el cn~d ito y mantener en orden en los negocios, el fracaso
estaba garantizado.
En 1930 El Diario Austral de Temuco señalaba que la falta de un crédito
justo era uno de los grandes frenos de la economía regional. Los comer-
ciantes de producms agrícolas, decía el diario, entregan los anticipos en
los meses que preceden a la cosecha, con prenda agraria de los cereales, y
verificados estos se hacen los ajustes a precios de plazo que fijan los acapa-
radores de siempre. En estas operaciones los únicos que ganan son los que
disponen de capical o los bancos que operan como verdaderas guillotinas
cuando los plazos se cumplen"°.

G. LAS MUJERES EN LOS NEGOCIOS

En el Álbum-Guía Histórico del Cincue11tenario de Tcmuco. preparado


por Fernando Pinto Sepúlveda en 1931, las mujeres a parecen relegadas al
campo de la educación y algunos servicios públicos, donde desempeñaban
oficios menores. En los negocios su participación casi no se registra. En
más de 400 páginas, apenas aparece una docena de mujeres a cargo de
hoteles, pensiones y casas de modas. Varias eran viudass1• En las Guías
Comerciales de años anteriores, se repite la misma situación. En la de
191 2-1913 hay apenas cinco referencias a mujeres involucradas en nego-
cios en toda la región52• Esta información contrasta, sin embargo, con la
registrada en numerosos procesos judiciales que se conservan en el Archi-
vo Regional de Temuco. En estos últimos, su presencia tanto en la capital

49 Varios acreedores con Guillermo Leguas. Quiebra, 7 de marzo de 1913. ARA, APJCT. UC, 130
50 -El problema agrario". El Diario Austral de Temm::o, manes 25 de marzo de 1930. p. 3.
51 Fem ando Pinto Sc11Ulvcda. El Álbum-Gufo l/istórico dl:'l Ci111: u1:"11tt11ario de Tl:'muco.
52 En1presa Franco -Chilena. Vt ritas <"Omrrdal c/1ill.'1w 19 12- 19/J, pp. 1099- 1148.

269
( /rile, u1111 ero11omÍll regional en e/siglo XX

regional como en otras ciudades, permite afirmar que las mujeres no se


quedaron al margen de los negocios. A veces, acompañando a sus espo-
sos o manejando sus propios negocios, jugaron un rol muy importante a
comienzos del siglo XX, particularmente en el caso de los mapuches, tal
como veremos m<i.s adelante'l.
Almacenes peq ueños, propiedades para el uso ag rícola y algunas com-
pañías para incursio nar en negocios más formales, fueron teatro de opera-
ciones de numerosas mujeres. En otros casos, la muerte de sus maridos las
obligó a hacerse cargo de negocios que en vida de estos habia seguido de
cerca. En suma, fueron activas protagonistas de u na vida económica que
no les fue ajena.
Algunos casos son ilustrativos. En 1900, doña Pascuala Farías viuda de
Garcia. no tuvo el menor inconveniente en ponerse al frente del negocio
de su marido, una vez fallecido este, a pesar de ser ana lfabeta. La mujer
vivía en Nueva Imperial, donde era dueña de u na hijuela de 70 ha. y diver-
sas maderas que aportó a la Sociedad García y Cía. constituida ese mismo
año para explotar los bienes que quedaron a la muerte de su esposos4 • Tal
como ocurrió a ella, en los años siguientes aparecen en los notariales de
Nueva Imperial varias mujeres en operaciones de crédito, venta de propie-
dades, traspaso de bienes y otros negocios que dan cuenta de su frecuente
participació n en las actividades económicas de la zona. Lo mismo ocurría
en Temuco. según se desprende de otro estud io recientemente concluidos\
Algunas lograron amasar peque11as y medianas fortunas que quedaron de
manifiesto en los pleitos en que se vieron envueltas. En 1905, Justo Sch-
midt inició juicio contra doña Mercedes Sa ntis, por una d isputa de 8 1 ha.,
casi irrelevantes al comprobarse que doña Mercedes era dueüa de varias
hijuelas que sumaban 1.000 ha. y de una situación económica '"demasiado
solvente'" como para imponer una medida precautoria por solo 8 1 hectá-
reas, tal como lo habia solicitado el demandante56 •

53 Dos estud ios muy interesantes sobre d rol de la mujer en la economía regional son los
de Joeelyn Gajardo y Marcelo Martínez. "El rol de la mujer en una economía regional. La
Araur ania. 1930 - 1960"; y Ana Matus Paredes. "Oc la mujer como heredera y esposa a la
mujer como emprendedora y empresaria regional. Depanamentode Imperial, 1900-1930".
54 Sociedad Colectiva. Garr ía, José a Farias, Paseuala, ARA. No1arialcs de Nueva Imperial.
Ai'i o 1900. foja 60, Registro 49
55 Cristian Cárdenas y Mariana Ramirez, "An iculacioncs económicas en la Araurania, 1900-
1919-.
56 Alzami<:nlo de Prohibición. Santis. Mercedes por Sehmidt. ARA. Conservador de Nueva
lmperial, Aiio 1905, foja 40, lkgis1ro 30.

270
Jorge Pin10 Rodríguez

El comercio rnmpoco les fue ajeno. Apenas iniciado el siglo, en 1900,


doña Elisa Oiiale consiguió auwrización de su ma rido para ejercer libre-
mente la profesión de comerciante en Nueva Imperial, actividad en la que
se mantuvo por algunos años57• Autorizaciones de este tipo se encuentran a
menudo en el Registro de Comercio de Cautin. En algunos casos, el pésimo
manejo que hicieron de los negocios los maridos, obligaron a las mujeres a
ponerse al frente de esws, solicitando separación de bienes con el objeto de
no perder sus bienes. Un caso interesante es el de doña Magdalena Tronco-
so. Al momento de casarse, en 1883, aportó al matrimonio 100 cabezas de
ganado y 180 ha. de terreno. Hacia 1902, ··ios malos negocios de su marido
y muchas otras circunstancias lo han reducido a una insolvencia absoluta,
habiendo desaparecido wdo su apone matrimonial, menos el terreno que
se encuentra gravado en $3.000". Por esta razón, demandó a su marido y
solicitó sepa ración de bienes>a.
Más grave fue aun el fracaso de las actividades económicas emprendi-
das por el matrimonio conformado por doña Laura Berta Hein y don Con-
rado Malmus. Hacia 1927 habían logrado reunir un capital de un millón de
pesos, cifra considerable para Ja época. Los malos negocios emprendidos
por el marido convirtieron su buena situación económica en una verdadera
ruina. Solo la Casa Gibas los demandó por $360.000. Dos años más tarde,
la Casa Ferrer les embargó todos los animales, herramientas y útiles de la-
branza que disponia el matrimonio. Ese mismo año el Banco Trasatlántico
los demandó por otra suma de dinero, dejándolos casi en la miseria. De
acuerdo al expediente que estamos consultando, la mujer tuvo que ponerse
al frente de los negocios para evitar la quiebra total 59•
Distinto fue el caso de doña Dominga Vil!ar, comerciante antes de ca-
sarse, que aportó al matrimonio $500, dinero que permitió a la pareja que
fonnó con Pascual Castillo ampliar sus operaciones. A1 cabo de 20 años, en
1905, lograron formar un capital de 4 mi! pesos, casi todos conseguidos por
la mujer, pues su marido había emprendido negocios tan malos que estu-
vieron a punto de quedar sin nada 00• Ese mismo año. operaba en Temuco
como comerciante de la plaza Amalia Rojas, quien tenia una sastrería con

57 Aulorización para comerciar. ARA, Registro dr Comercio, 1900, foja 5.


58 Sentencia de separación de bienes de sociedad conyugal. González. Onofre y Troncoso,
Magdalena. ARA, Registro de Comercio. 1902. foja l.
59 Separación de bienes. Temuco, 12 de mayo ck 1930, ARA. APJCT, UC, 425.
60 Oominga Villar y Pascual Castillo. Scparnción de Bienes, Temuco, 31 de oclubrc de 1905.
ARA. APJCT. UC, 32.

271
C/iilt', 11uaeco1wmiaregio11a/c11 e/siglo XX

dos o ues operarios bajo su mando61 • Algunas costureras lograron también


establecer pequeños negocios que les permitió sostener a sus familias, con
ingresos que obtenían en modestos talleres instalados en sus propias casasn.
Hortensia Lobos y Adelaida Pcreira fueron un poco más lejos. Conven-
cidas de la necesidad de dotar a Temuco de una tienda de ropas, formaron
una sociedad encomandita con el titulo de "Tienda de Modas", con un
capital de $2.074.94 aportados por partes iguales y bajo la razón social
de "Adelaida Pereira y Cía ... No les fue bien, al año siguieme luvieron que
liquidarla, pero sin deudas y pérdidas que lamentar6l. En el mismo rubro
se desempeñaron Doraliza Morales y Magdalena Ketterer. La primera es-
tableció en Temuco una Tienda de Modas en 1907, que en 1912 giraba un
capital de diez mil pesos; mientras la segunda, de nacionalidad alemana,
atendia en la calle Antonio Varas 11 65, una tienda de lujo, con confeccio-
nes para señoras en trajes y sombreros, fabricadas con las mejores sedas,
adornos y encajes64 • Este tipo de actividad era muy atractiva para algunas
mujeres. En 1913 doña Primitiva Ramirez se puso al frente del negocio de
su difunto marido, formando sociedad con E\vo Gatica, con quien instaló
la "Sastrería La Nación.., surtida de telas de lana, casimires, corbatas, som-
breros, calcetines y todo Jo concerniente al rubro. Llegó a mover más de 12
mil pesos en mercaderías, a pesar de Jo cual el negocio no prospcró6~. Poco
a ntes, doña Clotilde Pino incursionó junto a su marido, Sótero Malina, en
una empresa más singular. A comienzos del siglo pasado instaló un esta-
blecimiento balneario, con 6 baños de agua caliente, rasado en $6.800. A
su muerte, su viudo declaró que todos los bienes conseguidos habían sido
ganancias de la sociedad conyugal y que sin el aporte de su mujer no se
habrian logrado66•
Otro caso interesante es el de doña Margarita Hantelman, quien formó
sociedad en 1912 con Alejandro Holzapfe\ para girar en compra y venta de
propiedades raíces, frutos del país, animales, consignaciones y navegación

61 León Tours y Amalia Rojas, Cobro de pesos. Temuro. 9 de octubre de 1905. ARA. APJCT,
uc. 32.
62 A modo de ejemplo. véase Teodocia del Valle, Nombramiento de Curador, Ternuco, 7 de
julio de 1905. ARA. APJCT. uc, 31.
63 lloncnsia Lobos y Addaida Pereirn, Legalización de Sociedad. Tcmuco. 19 de j unio de
1905, ARA, APJCT. UC. JI.
64 Empresa Franco·Chilcna, Veritas comercia/ chile110 1912-19/J. p. 11 21 y 11 25.
65 Varios alrededores con Gatita y Cia. Tcmuco, 27 de julio de 1913. ARA. APJCT, uc, IJB.
66 Sótcro Molina y Clotilde Pino. Partición. Temuco. 7 de mano de 190S, ARA. APJCT, UC. 29.

272
Jorge Pinto Rodríguez

fluvial. El capital de la sociedad alcanzó una cifra bastante alta para la


época: $135. 114&1 • A este caso habría que agregar el de Aniceta Rojas, co-
merciante de Nueva Imperial, "libre administradora de sus bienes~. En 1914
consticuyó una Sociedad Comercial Comandita Simple con don Humberto
Jiménez, a Ja cual aportó $30.000 en dinero efectivo, tres veces más que
su socio. La Sociedad se ocuparía en la compra y venta de frutos del país y
mercaderías en general, tanto al por mayor y menor. La mujer se reservó el
uso de la firma social y el manejo de las principales decisiones68•
En un ámbito algo diferente, propio de la venta de servicios, es inte-
resante el caso de doña Felicite Dobois, inmigrante francesa que llegó a
Temuco a comienzos del siglo XX, luego de haber vivido algunos años en
Valdivia. El año 1912, su esposo. don Próspero Gilbert fundó el Hotel Cen-
tral, uno de los más elegantes de la época, famoso en todo el sur de Chile.
El hotel siempre figuró a su nombre; sin embargo, quien lo dirigía era doña
Felicite, con vasta experiencia en el rubro, adquirida en Valdivia, donde
tuvo otro hotel con su primer marido. Un documento de la época señaló
que Madame Gilbert llevaba "muy de cerca la supervigilancia del hotel'',
que fue descrito en los siguientes términos:

Mfundado el año 191 2, por su actual propietario, y desde su fundación ha


llevado una vida activa de trabajo y progreso, siendo en la actualidad el
primero en su clase por su espléndida condición de higiene y confon y por
sobre todo su excelente servicio de cocina, contando para este efecto con
un reclutado chef de cocina, que vino contratado directamente de ¡:rancia.
Fuera de los servicios corrientes de un buen hotel, el establecimiento de
nuestra preferencia cuenta con un espléndido servicio a la cana lunch a
toda hora, sala de billar y otros deportes de salón que hacen al Hotel Central
el sitio obligado de la pane más selecta de la sociedad, como asimismo de
turistas y agentes viajeros de grandes casas comerciales que lo frecuenta n.
Tiene asimismo para comodidad de sus huéspedes un espléndido servicio
de autobuses que hacen un recorrido desde la estación de Temuco has1a el
Hotel Central. Situado en pleno centro de la ciudad de Tcmuco~~'.

67 Sociedad. Holzapftl. Alejandro a Margarita Hantclman, ARA, Registro dt Comercio, 1912. f. l.


68 Sociedad Roj as. Aniceta con Jimc':nez, Humbeno, ARA. Notaria Nueva Imperial. año 1914.
foja 480. Registro 435.
69 Aníbal Escobar. Amwrio de la Colonia Fraucrso cu Chile, 1926-1927, 11p. 588-589.
Agradezco a la profesora Susana Fritz. autora de la tesis sobre inmigrantes franceses en
Ja Araucania, antes citada, haber puesto a nuestra disposición esta información.

273
Chilr, 111111 eco11omit1 r<·giou(I/ en d siglo XX

Buena parte del éxito del hotel se debía al laborioso trabajo de doña
Felicite.
Como se 1mcde apreciar, el comercio era una de las aclividades que más
atraia a las mujeres. apreciación que corrobora el cuadro N° 6, reíerido a
Temuco, pero que se puede hacer extensivo a toda la región.

Cuadro N° 6. Participación de hombres y mujeres en tie:ndas de: me:ne:stras y licores de


Te:muco. 1912-1913
r.,ndn 1 Hombres I<> 1ou1I

Is'
"' Mujer's

138
1112 lis ""
Vinos y licores

Total's l rn ¡,, "º


""
Fuente: Em presa Franco-Chilena. V<·rit11s ro111t•rd11/ rl1ilcuo /912- 19/J, 11p. 11 12-1128.

Aunque en este cuadro las mujeres solo figuran como propietarias del
250/o de las tiendas de licores, el negocio del vino les ofreció un excelente
campo para desarrollar actividades comerciales, según se puede acreditar
en el alto número de juicios revisados en el Archivo Regional de la Arau-
canía, donde figuran con bastante frecuencia. En realidad, no hubo otro
tipo de negocios que proliíerara tanto y tan rápidamente en la Araucania
como el de la venta de vinos, lo que derivó, en muchos casos, en actos de
violencia y delitos denunciados a la justicia.
La agricultura era otra actividad en que las mujeres aparecen regular-
mf'ntc como pequeñas propietarias o explotando hijuelas que consiguen
en arriendo. En muchos casos tuvieron que hacerse cargo de deudas que
cancelaban negociando pequeflas partidas ele trigo o comercializando un
reducido número ele a nimales.
Doña Mercedes Sa ntis viuda de Ross, a quien ya nos referimos en un
párrafo anterior, figura reiteradamente en diversos juicios llevados a cabo
en Nueva Imperial por diferentes deudas a su favor. que exigia se pagaran
en ganados o trigo. Ella misma había contraido. en 1913. una fuerte deuda
con la caja de Crédito Hipotecario por $30.000 para mantener su fundo
Ruca-Diuca, lo que demuestra que se trató de una mujer emprendedora que
incursionó sin reservas en una serie de negocios10• Otro caso interesante es
el de do1la Delicia Cepeda, quien aparece en 1917 comprando el íundo "El

70 l'rohibitión de gravar y cnajcnílr. ARA, Conservador de Nueva lm¡1erial. 1913. rcgis1ro 17.
foja lG.

274
Jorge Pin10 Rodríguez

Manzano a los señores Enrique Valck y Compañía, ubicado en Bajo Impe-


rial, en la no despreciable suma de $ 150.000, que pagaria en anualidades
de $13.000 con un interés del 80/o anual. Debido a las dificultades para
pagar, el fundo fue cmba rgado 11 • Los problemas que enfrentaba la agricul-
tura en la época, les impedia a veces cumplir sus obligaciones, lo que no
fue obstáculo para seguir incursionado en una actividad que compartieron
con sus maridos, cuando enviudaban. Ese fue el caso de doña Maria Con-
cha viuda de Banncn. quien tuvo que recurrir al Banco de Chile, en 1917,
solicitando un crédito por $ 15.000, para lo cual hipotecó su fundo Los
Corrales, ubicado en Carahue, que explotaba con su hija Julieta Bannen71 .
En 1928 doña Dámasa Leal viuda de Diaz también se endeudó para sa-
car adelante actividades agrícolas que compartió con su marido. A la muer-
te de este heredó el fu ndo Chanco, solicitando $30.000 a la Caja de Crédito
Agrario, que se comprometió a cancelar en cuatro años con un interés de
8.50/o anual. Segtin se precisó en el documento que tenemos a la vista, este
crédito fue destinado exclusivamente a pagar las deudas que quedaron a la
muerte de su marido, razón por la cual meses más tarde solicitó otro crédito
por $23.000 para mej orar la explotación agricola del fundo y la crianza
de ganado en el mismo. Lejos de a medrentarse por las deudas, esta mujer
decidió continuar en el negocio agrícola, respaldada por una propiedad que
fue tasada en $141.000n .
Distinto fue el caso de doña Nieves viuda de Chávez, heredera del Fun-
do "El Tesoro", de 370 ha., y de una hijuela de 96 ha .. ubicados en Quin-
trilpe. A la muerte de su marido, en 1927, decidió arrendarlos a un canon
anual de $18.000, dinero que el a rrendatario no pudo pagar, lo que derivó
en un juicio que se a rrastraba todavía en 1931)14.
En los casos anteriores la mayoría de las mujeres había heredado pro-
1>iedades o medianas fortunas que seguían trabajando una vez enviudadas.
Hubo otros casos de pequeñas agricultoras que dependian de hijuelas que
explotaban para sobrevivir. El control de la tierra era para ellas fu nda-
mental, motivo por cual hay numerosos juicios y medidas precautorias

71 Embargo. Cepeda, Ddicia por Enrique Va\c\:., ARA, Conservador de Nueva Im perial. 191 7.
registro 39, foja 49.
72 r rohibición. Concha, Maria por llaneo de Chile. ARA, Conservador de Nueva Imperial,
1917, rcgistro90. foja ) 6.
73 rrcnda Agraria. Leal de Diaz, Dámasa a Caja de CrMito Agraria, ARA. Conservador de
Imperial. 19 28. vol. 10) , fojas 20 y 25.
74 Ténnino de arrendamiemo, Temuco. 19 de marzo d~ l9 l 7, ARA. APJCT. UC, 42).

275
C/1ik , una ecouomia regional en el sigla XX

solicitadas por estas para evitar ventas de hijuelas de su propiedad o de


bienes conseguidos durante el matrimonio. Estos juicios demuestran que
Ja mayoría de las veces estaban al frente de las actividades agricolas. En
otros casos, eran ellas las que pedían autorización para vender cuando la
situación económica del matrimonio se hacía insostenible7~. Hubo otras
que optaron por arrendar hijuelas con el propósito de emprender activida-
des por su cuenta. Un primer caso interesante se produjo en 1904. Ese año
litigaron don Luciano Parada con doña Filomena Godoy, por un hijuela en
Quintrilpe de 97 ha. que ambos reclamaban como propia. La demandante
alegaba tener siembras de trigo y haber invertido más de $600 en calidad
de ocupante sin titulo, argumento que la justicia no reconoció expulsán-
dola de la hijuela76. En 1905 doña Clorinda Maureira aparece como arren-
dataria de una hijuela por 5 años por el canon de $ 1.000, cifra que pagaría
por parcialidades71 .
Las mujeres mapuches no quedaron al margen de esta pequeña agricul-
tura que practicaban solas o con sus padres o maridos. punto de partida de
operaciones comerciales que debian emprender al tiempo de la venta de las
cosechas. Una serie de pleitos que se conservan en el Archivo Regional de
la Araucania lo demuestran con toda claridad. En 1913 Juan Catrivil, ·'chi-
leno indígena" de Maquehue trabaj ó codo a codo con sus dos esposas las
tierras que tenia en la comunidad, logrando un cierto éxito. A su muerte,
no heredó sus bienes a un varón, sino a su nieta, a quien colocó al frente
de las actividades que dirigió en vida 78• Ese mismo año, Juanita Huirca\eo,
agricultora de Collimán, aparece celebrando contrato para siembras a me-
dias con otros indigenas, reclamando más tarde a la j usticia incumplimien-
to de obligacionesn. Dos juicios realizados el mismo año involucraron, el
primero, a varios mapuches de Huitramal y, el segundo, a Mercedes Huem-
pi y Rosita Huilcán, de Repocura, por deudas que terminaron en embargos
de varios animales. Todas se declararon agricultoras"°. Otro caso fue el

75 Esta apreciación se basa en !a revisión del Archivo del Conservador de Nuev~ lmprrial,
ARA, 1900·1920.
76 Causa Civil Josr Luciano Parada con doña Filo mena Godoy, 1904. ARA, APJCT, UC, 28.
Arriendo. Rojas. Patricio a Maureirn. Clorinda. ARA. Conservador de Nueva Imperial,
19 10. regimo67, foja 55.
78 Juan Calrivil. Testamento, Tcmuco, 26 de junio de 19\J, ARA. APJCT. UC, 137.
79 Juan Llancavil contra Seguel Huilcaleo y ot ros. Temuco. 15 de mayo de 1913. ARA. APJCT.
UC, 134.
80 Tercerista Merctdes l luempi. Ejecutante Santiago Quiroga. Temuco, 1913, ARA, APJCT, uc. 135.

276
Jorge Pinto Rodriguez

que protagonizó Laura Huenchumill, quien aparece en 1914 reclamando


14 ovejas y 8 corderos secuestrados por carabineros desde su propiedad
por denuncia de otros indígenas8 1• Pedro Mainguyague, el comerciante de
origen vasco-fra ncés, de quien hablamos antes, otorgó innumerables crC-
ditos a hombres y mujeres mapuches. Las mapuches que se relacionaron
con el aparecen vinculadas a la agricultura, pero también al comercio al
por menor en diversos sectores de la zona. Como señala mos anteriormente,
Mainguyague era una especie "conchavador" que tuvo frecuentes tratos
comerciales con indígenas que llegaban a su tienda "La Estrella- de Temu-
co a pedir mercaderías o dinero con el compromiso de devolver la deuda
en trigo, animales y otros productos de la tierra81. Algunos testamentos y
compromisos de matrimonio demuestran que numerosas mapuches habían
logrado acumular recursos no menores en el curso de sus vidas. El 19 16,
por ejemplo, Rosa Mariqueo, al contraer matrimonio con AndrCs Huenul,
aportó $ 1.000 en a nimales (ovejas y cerdos), mientras el hombre no pudo
contribuir con bien alguno81 •
En muchos conflictos llama la atención la firmeza con que las mapu-
ches defendian sus tierras o sus bienes. Hay un caso que no se puede dejar
de mencionar y que corrobora el valor que estas mujeres concedían a la
tierra. En abril de 1913 la comunidad de Juan Pichun\co fue conminada a
dejar sus tierras, en Quepe, por Francisco Tejeda, agricultor de Mulchén,
que se declaró dueño de la propiedad. El juicio se a rrastró por varios años,
hasta que finalmente, en mar.to de 1917, se ordenó su expulsión por la
fuerza pUblica84• El documento que registró el hecho llamó la atención
sobre Ja resistencia que opuso una indigena lla mada Ignacia a la acción de
los carabineros.

-s e principió, señala la fuente, por la casa de Hueñir donde se encontraban


reunidos los indios en número de veinte más o menos. Se dispuso <1ue
previamente se retiraran todas las mujeres que no eran de: esta casa para

81 Expediente sin caratular, Allipén, 9 de noviembre de 1914, ARA. APJCT. UC. 129.
82 El casodeestecomerciantees degran intcrés para conocer1as artieulaciones intemasde
Ja economía rtgional. La aprcdación anterior t s producto de los numerosos j uicios en que
apafl"«' pleiteando con indígenas, ya sean hombres o mujeres, en el ARA. APJCT.
83 Escritura Plib1ica de Capitulaciones Matrimoniales de Rosa Maniqueo con Andrés Hucnul,
ARA. Notariales de Nueva lmpt•rial. J dt' abril de- 1916. Agradezco a Jv;in lnostroza haber
putsto a nuestra disposición un conjunto de docu mentos trascritos, entre los cuales se
encutntran los testamentos a que eludo y C'l expediente matrimonial que citamos.
84 Causa Civil. Francisco Tcjcda contra Juan Pichulco y otros, ARA. APJCT. uc. 133.

277
(/rile, rrna eeouomia regional e u el siglo XX

proceder al lanzamiento. Habiendo desobedecido la indigena Jgnacia, mujer


de Antonio Silva, se acercaron los carabineros para tomarla de un brazo, esta
le lanzó un pinchaso al estó mago del carabinero con un azador de fierro y
acto con1inuo Ignacio Huiñir y su mujer descargaron golpes con sus chuecas
sobre varios carabineros a la vez. Se siguieron cortos momentos de refriega
en que los ind ígenas nombrados trataban de apalear a los carabineros y
estos a baraj ar los golpes y de amarrarlos. I no cabia otra determinación
porque, si flac1ucaban los carabineros, habrían sido casi ultimados a palos''.
-Terminó Ja refriega con haber amarrado a Jos tres indígenas rebeldes,
con to cual se terminó 10da oposiciónftª~.

El cn::dito parece haber sido otro rubro en el cual las mujeres operaron
con bas1ante frecuencia. Numerosos casos registrados en los archivos j u-
diciales de la región asi lo demuestran. Hubo situacio nes en que aparecen
prestando g ruesas sumas de d inero que no siempre recuperaron con facili-
dad. En 1903 doña Pabla Navarro siguió juicio contra José Muñoz, por una
deuda de $ 19.500, cifra muy alta pa ra la época86• Años más tarde, doña
Dámasa Leal. a quien ya vimos incursiona ndo en el rubro agricultura, co-
bró a través de orck n judicial $8.7 63 a Sinfo roso Vergara, quien declaró no
esta r en condiciones de pagar la deuda87•
La actividad indusrrial tampoco les fu e ajena. La explotación de moli-
nos tes abrió un campo <¡ue no q uedó rescivado solo a los hombres. Uno de
los primeros casos que encontramos fue el de doña Rosalia Artiga viuda de
Figueroa. quien formó una sociedad colecliva con don Antonio Kind para
la explotación de un molino y varias propiedades raices heredadas por la
mujer. De acuerdo a la tasación de los bienes, su apone a la compaftia fue
de $ 177.013, colocando el ot ro socio su "industria y trabaj o personal"8ª.
Incluso intervi nieron en el campo de la mineria. En el Registro de Descu-
brimiento Mineros de Nueva Imperial, encontramos. entre 1903 y 1918, 10
casos de muj eres solici1ando ""Manifestación de Minerales" y 34 declarando
-renenencia Minera"89•

85 "Las Tierras de Araueo-. En La Época, N• 3.032. Temuw, 23 de octubre de 1915, 11. 1.


86 Embargo. Mm\oz, JoSI.' por Navarro, Pabla, ARA, Conservador di.- Nurva Imperial, 1903,
Rt·gistro53.foja88.
87 Embargo. Wrgara, Sinforoso por Leal, D3masa. ARA, Conservador de Nueva Imperial,
1919, registro 27. foja 15.
88 ExtraclO, Artiga y Com11a1)fo. ARA. registro dt Comtrcio. 1903. foja l.
89 ARA, Registro de Descubrimientos Mineros, 1903· 1918.

278
Jorge Pinto Rodrigucz

El ejercicio de algunas profesiones también les abrió exce\emes oportu-


nidades para incursionar en otras actividades económicas. Uno de los casos
mtís interesante fue el de doña Elvira Higueras, casada con do n Carlos
Adolfo Quiroz, con quien constituyó un próspero matrimonio. El era abo-
gado y ella médico cirujano, dos profesiones de prestigio que aseguraban
un excelente porvenir. Mientras el litigaba y negociaba con sus clientes,
ella atendía a los enfermos con atractivos ingresos. A la muerte de Quiroz
habían acumulado una interesante fortuna; solo el Banco de Chile les había
concedido una hipoteca por 50 mil pesos para atender sus negocios'JO. En
1912 la Dra. Felisa Valenzuela ejcrcia como dentista en Puerto Saavedra,
lugar al que había llegado en 1902. Ese mismo año, Emma Dumanced v iu-
da de Fuentes, atendia una de las pocas farmacias que había en Angol91 •
Asimismo, la prensa daba cuenta de otras profesionales que ejercian en Te-
muco y la región en el ámbito de la salud, aunque fue siempre la educación
el campo donde más destacaron.
Benjamin Valdés fue otro profesional con espiritu empresarial que ex -
ploró con su mujer negocios cuando Temuco daba sus primeros pasos.
Dueño de un predio que compró a la entrada de Temuco, por el camino de
Cholchol, instaló alli un establecimiento que llamó ~ Qu inta Agricola" para
la venta de á rboles, plantas y semillas. Allí trabajaba con su mujer, sin cuya
ayuda no habria podido salir adelante92• Doña Juana Quezada, esposa de
don Teodoro Schmidt, el agrimensor que jugó un rol tan impo rtante en la
mensura de tierras cuando el Estado empezaba a intervenir en la región,
fue un puntal muy importante en los negocios familiares. según se des-
prende de los documentos que quedaron a la muerte de su marido93 •
A fmes del periodo que cubren estas notas. la participación de la muj er
en los más diversos negocios queda ratificada por su presencia en nume-
rosos juicios ocurridos en la dCcada del JO. Los cobros de pesos eran los
más numerosos, lo que ratifica la clara participación de las mujeres en el
negocio del d inero, y a sea prestando o endeud<indose. Le segu ian a estos
las prohibiciones de enajenar, producto la mayoria de las veces de deudas
insolutas. Ya más tarde, en la dCcada del 50 aparecen los protestos de letras

90 Carlos Adolfo Quiroz. Autorización para gravar, Temuco, 12 de febrero de 1913, ARA,
APJCT. UC, \JO.
91 Empresa Franco-Chilena. Vcriias comt'rcia/ c/1i/t•110 1912-19 / J.
92 Benjamin Valdk. l'cm1iso 11ara hipotecar. Tcmuco. 27 de j ulio de 1905. AKA. AJ>JCT, uc, Jl.
93 Teodoro Schmidt. Donación. Tcmuco. ll de enero de 1906. AR..\. Af'JCT. UC. J).

279
Chile, uua eco11omía regional en el siglo XX

y de cheques, lo que da cuenta de su uso por parte de mujeres que actuaban


con bastante independencia 94 •

7. LOS CAMINOS O ViAS DE CIRCULACIÓN DE LOS BIENES

El comercio exigía una amplia y expedita red de caminos. Como la ocu-


pación de la Araucania se hizo pensando en estimular el modelo exporta-
dor que imperaba en Chile en el siglo XIX, no fue raro que el tema de las
comunicaciones haya sido de gran interés para las autoridades. El tendido
ferroviario troncal y los ramales que cruzaban desde el este a la costa o los
valles interiores, obedeció a la necesidad de dotar a la región del cauce por
el cual colocar sus excedentes en mercados externos, ya sea en el pais o en
el extranjero. Así mismo, el interés por establecer un puerto en el Pacifico
da cuenta del afa.n de concederle cierta autonomía, que la liberara de la
dependencia de Concepción o Valparaiso. Lo Ultimo no se pudo lograr y
este fue un factor que frenó el desarrollo de Carahue, donde se pensó insta-
lar un puerto, aprovechando las condiciones navegables del bajo Imperial.
Al mismo tiempo estimuló el crecimiento de Temuco, convirtiéndolo en el
gran polo de crecimiento de la región, luego que Carahue no pudo trans-
fonnarse en el gra n puerto regional.
El asunto de las vías de comunicación iba de la mano con el de las bo-
degas que debían instalarse en las estaciones de ferrocarriles. Como en la
región las lluvias no se detienen en el verano, buena parte de las cosechas
que almacenaban los productores y comerciantes estaban expuestas a los
efectos del agua de no cobij arse bajo techo.

-No hay en Cautin ni en la Zona Sur, se dcda en 1931, problema más


trascendental que el de los caminos. Los agricultores se ven obligados a
vender sus productos inmediatamente después de la cosecha. porque días
después quedan en su gran mayoría aislados de los centros de ventas, por
lo riguroso y largo del periodo lluvioso que inutiliza las sendas, que en el
verano p<.'rmiten el tráfico~~~.

94 Jorelyn Gaj;1rdo y Marcc!o Martínez. -m rol de la mujer en una economía Tt'gional. La


Araueania, 1930-1960". p. 44.
95 Fernando Pinto Scpúlvcda. El Álbm11·Guia Hisf6rica del Cinr:uentrnario dr Tt•muro, p. )02.

280
Jorge Pinlo Rodríguez

Inicialmente el ferrocarril fue la única vía de transporte posible, aunque


no se descartaron las fluviales. Hacia 1940, los caminos terrestres empe-
zaron a adquirir m,ayor importancia, a pesar de sus malas condiciones. En
1930 la provincia de Cautin disponía de 400 km de caminos utilizables
todo el año pa ra vchiculos motorizados; 500 de caminos ripiados y 2.900
de tierra natural, muy expuestos a las inclemencias del clima'*'.
En los años siguientes el tema de los caminos y las comunicaciones
continuó siendo de enorme relevancia en la zona. Hacia 1950 se empezó a
pensar en planes quinquenales de caminos que mejoraran las condiciones
del transporte. Por esos años se seguia pensando que la solución estaba en
consolidar una red troncal que conectara a la región con las demás provin-
cias del pais, sin descuidar la red secundaria que enlazara la primera con
los distintos pueblos y localidades de la Araucanía.
Definidas ambas, se aprobaron, para la provincia de Cautín, las
siguientes obras a realizarse en los cinco años siguientes.

Cuadro N• 7. Caminos programados para la Provincia de Cautin en 1952


Nombre del lo119 Cons11. Mejor. Concr lnvtr~ión en
millone~ de

Longitudinal 1936
Temuco,
Hwch¡hut,Cunco
Puc1toS¡avtd<a.
Carahuc,Tcm1.1co
Galvarino.Uu1a10. 91
Cur¡cautin "
To11en,P1trufquen. 50 100
Villamo,Puc<>n. "'
Limite
Lom:ohe. 30 108,6
Calafqutn
Cai6n. 93,2
Cherqutnco.
Ua1ma
kmuco.Ololchol 26,S 95,4

loncoc:M. 38 72,4
Vollamca
Carahuc.
Nch~tui:

96 idem. p. 303.

281
Chile. 1111a í'Conomia regiona l í'll el sigl o XX

Nvalm~1ial. 20.5 12,5 47.2


Cholchol
Carahue. Pto 60.8
Oomin9uez
Nvalm~1ial.

~ñuehue
25 25
"
Villwica, los
laurele~ po r "·'
h dregow
Ac~laU\310,

long 1
Ac~ Orien!e

long por Guillfo



AccewPoniente
allongpo1
h1quenco
Oullfahué,
Vi llamea " 30
'"
Gor~a.Galpones

Total
" 381,S
"
J.334,1
"'
Fuente: Pedro Alvarez. "Cam inos en la Provincia de Cautín", pp. 123-124.

Como se puede apreciar en el cuadro anterior, se trataba de una inver-


sión de más de $3.334, J millones, que se gastarían en cinco cuotas anuales
de $666,8 millones ; sin emba rgo y como de costumbre, a poco de apro-
barse el presupuesto el Ministerio de Hacienda no estuvo en condiciones
de cubrir estos gastos. El primer año la cuota se rebajó a $311 millones,
castigándose una serie de obras de la red secundaria. No tenemos datos
para la provincia de Malleco, aunque la política para aquella fue la misma
que se puso en marcha en Cautín: consolidar la red troncal y mejorar los
accesos sccundarios91 •
Era este un asunto clave para el desarrollo de la región. En 1951 Osear
Arellano, señaló que en el mejoramiento de la red caminera estaba "puesta
la mayor esperanza del desenvolvimiento agrícola y general del sur de
Chile", toda vez que la existente constituía un verdadero drama para los
productores de la región. Arel\a no consideró que era necesario presionar
a las autoridades para logra r, por to menos, la pavimentación del camino

97 Osear Arellano, -Política Caminera". En Consorcio de Sociedades Agrkolas del Sur, Cuar-
to Congreso Agrícola. Gtwm/ero. Forestal y Prsqurro dtl Sur dr Clrik, pp. 200-203. El
entrecomillado en 11· 200.

282
Jorge Pinto Rodríguez

longitudinal, pensando incluso en una actividad h asta entonces no consi-


derada: el turismo98.
Al promed iar el siglo, el transporte aéreo ya había iniciado sus incur-
siones en la región. En un informe de !956 se consideró que este medio era
vital para salvar vidas. fo mentar el comercio y, sobre todo. el turismo99• Las
condicio nes eran. en todo caso. muy precarias. De partida. no se contaba
con aeródromos en condiciones de usarse con regularidad y seguridad. En
Cautín se mencionaron tres : Maquchuc. Pucón y Lautaro, aunque el único
en uso era el primero. El autor del informe señaló que los tres no pasaban
de ser terrenos más o menos pla nos, que frecuentemente quedaban fuera de
servicio por las lluvias, ag regando respecto de Maquehue, que:

·Este campo de aviación no 1iene siquiera elementales condiciones de


comodidad para atención de pasajeros y cuando llueve Cstos tienen <1ue
guarecerse bajo el ala del avión. Por su orientación y de acuerdo a las
reglamentaciones de seguridad, no debe usarse cuando hay vientos del
norte o del sur superiores a JO kilómetros y que en esta zona son los
predominantes. Además Maquehue no cuema con las instalaciones de
seguridad de vuelo para poder operar con malas condiciones de tiempo. que
en esta provincia cubren gran parte del a1i o. Estas instalaciones ele radio
son indispensables, pues, gran parte del instrumental de vuelo del avión
depende del funcionamiento de estos radiofaros, que es el nombre con que
se designan estas instalaciones. En el caso de Maquehue, la proximidad
de los cerros hace estas instalaciones inoperantes: además el subido costo
de ec¡uipos y materiales impide colocarlas a menos que queden en forma
defmitiva. Esta falta de elementos hace que frecuentemente los vuelos sean
suspendidos, pues hay que esperar condiciones de tiempo óptimas para
poder efectuar los vuelos dentro de la seguridad que exigen Jos reglamentos
internacionales"100 •

Maquchue era, en realidad, un aeródromo militar utilizado solo por la


Linea Aérea Nacional {LAN), que operaba con el modelo DC-3, m<is conoci-
do como Douglas, cuya capacidad era de 21 pasajeros y que cubria la ruta
Temuco-Santiago en poco m<is de dos horas. En este balance tan magro,

98 Mauricio So\Z, -El transporte a(·rco . p. 125 y ss.


99 /1/rm.p.97.
100 fdtm.

283
Cllilr. 11u1J eco110111fo rrgi01r11/r n e/siglo XX

se esperaba avanzar mediante la construcción del aerodromo El Natrc, que


se ubicaría en las cercanías de Vilcún, donde ya se habian expropiado los
terrenos para su instalación. La resistencia de las comunidades indigenas,
due1ias de aquellos !errcnos, impidió que Ja obra se materializara, a pesar de
las ventajas que oírccia e! lugar1º1• Como puede obseivarse. se trata de un
viejo problema que todavía se agita en la región a propósito del traslado del
aeropuerto, que sigue estando en Maquehue. a las proximidades de Freire.
Al concluir la década del 50, LAN ofrecia un vuelo diario a Santiago,
con escala en Concepción 1res veces por semana y con extensió n a Osorno
tres veces por semana también. A estos vuelos habia que agregar otros a
Punta Arenas, debido a que los aviones que se dirigían a es<i ciudad debían
pasar a abastecerse de combustible en Temuco. Eso abría la posibilid<id de
una conex ión mils di recta con Puerto Aysén, Coyhaiquc y Balmaccda. ruta
que seguían los aviones a Punta Arena. muy necesaria por la cantidad de
nifios que llegaban a Temuco desde aquellas loca lidades a estudiar en los
establecimientos educaciotrnles de Ja capital de la Araucania 10 z.
De acuerdo a otro estudio de la época, la región contaba con otros
aeródromos que se podrían utilizar invirtiendo lo conveniente para hacer
del tráfico aéreo una alternativa para pasajeros y carga.

Cuadro N• B. Aeródromos de la Provincia de Cautin en la de'.cada del 50


Nombre Ubieaciól1 ~rgodc P+sta

General Tovaulls 72 26'12SOm N -S


PuertoS:aavedra PuwoS:aavcdia 73'23'800 NE -SW
Maquehuc Maquchuc 72'31 900 NE-SW
lmpc:ual Imperial E- W
EIBud• Hualquln ,_ w
Co•puc frclfc 12•21 · 9SO f-W
Tolttn To1tn 73•15 800 N- 5
I Puc0n _ _ Putón 39°16" 11'57 "00 E-W
-
Vdlarr,u V1llamta 3919 N-5
1 Queule a~cu1e 3913 7)•15 100 Nf-SW

f u{'nt{': Luis E. Job{'!. ""Acropu{'rto ¡¡ar~ I~ provincia de Cautín-. p. 290.

10 1 idrru. p. 98.
102 idt."llJ. p. 128.

284
Jorge Pin10 Rodrigucz

El tráfico aéreo ofrccia otra ventaja que ya se apreciaba en aquellos


ai\os: el transporte de fru tas fin as que requerían de condiciones especiales
para llegar prontameme a los mercados. En 1954 se hicieron algunos en-
sayos con cerezas y frutillas enviadas a Punta Arenas, aunque la falta de
espacio en los aviones que pasaba n a l sur impedia darle cierta regularidad
a estos envíos. Numerosos agricultores de la zona esperaban se resolviera
esta situación para impulsar una actividad agrícola que empezaba a cobrar
fuerza en la zona. A esta dema nda se sumaba la de los pescadores de Puer-
to Saavcdra que, a travC:s del transpone aC:rco, podian ampliar el envío de
pescado hacia Sant iago'º)·
Algunas cifras del movimiento aéreo indicaban que este medio de
transporte aumentaba cada dia. En 1954 salieron de Temuco a Santiago
1.615 pasajeros y 2.358, en 1955 o sea, casi un 40% más; mientras que los
que arribaron ascendieron a 2. 138. Con relación a la carga, se recibieron
14.003 kilos y se enviaron 9.753. El correo aéreo recibió 9.753 cartas y
envió 9. 193. Los pas<tjcros que salieron de Temuco pagaron $8.460.000 y
ta carga tuvo un valor de $245.23 1104•
Sin embargo, al término del período que cubre nuestro estudio, el trans-
porte ferroviario seguía siendo el más importante. Por esos años se recono-
cía que la provincia de Cautin tenia una de las redes más amplias del país,
con más de 400 kilómetros de vía, de los cuales unos 135 correspondían
a la linea cemral y unos 270 a ramales. Los últimos estaban conformados
por cinco vias, 1res a la cordillera (Cherquenco, Cuneo y Villarrica) y dos a
la costa (Carahue y Toltén}. El número de pasajeros que salia diariamente
de la Estación Temuco era de 2.740, ocupando el quinto lugar en el país 1º'·
A estos ramales de Cautin habría que agregar, en Malleco, el de Victoria a
Lonquimay, que pasaba por Curacautin y que se pensó siempre extender
hasta Bahía Blanca, para conectar el Pacifico con el Atlántico.
La densidad de la red ferrovia ria de Cautin, esto es, la razón entre la
longitud de via y la superficie de \a provincia, era de 0.0234 km/km 2•
Compar.indola con la de otras provincias, se puede apreciar Ja importancia
que tenia en la Araucania.

103 ldt1n.
104 Ídtm. pp. 129 y ss.
\OS fdtm. p.97.

285
Chile, una tco11omia rrgiorwl ('!1 d siglo XX

Cuadro N• 9. Densidad del tendido ferroviario de Cautin en comparación con otras


provincias
longo!ud v!aen km Supc:rficie km' De11S1dad\m/km' Observmonelo
Con«pción OOS10 lnc! FC part

Cautin
Santiago 0.0210 lnd FC Part

0.0174

Valdi"'a

Fuente: Maurido Sotz. "El transporte ferroviario". p. 129.

El total de pasajeros que se movilizaron en la provincia de Cautin durante


el año 1955 fue de casi dos millones de personas, Jo que corresponde, mcis o
menos, al 90/o del total del país. En lo que respecta al movimiento de carga
durante el año 1955, bordeó el millón de toneladas, esto es más o menos
el 11 0/o del total de carga transportada por los ferrocarriles del Estado en
todo el país, experimentando un incremento del 700/o respecto de la carga
transportada en 1950. De Tenme.o salían y llegaban diariamente 12 trenes 106•

Cuadro N° 10. Transporte de pasajeros en algunas estaciones ferroviarias del país, 1950
Estación Valores (en mollonttde pesos)
Alameda 999

Conttpción
629
1066 ..
Puerto(Vatpataiso) 863
"
Vi~a del Mar

Fuente: Maurido Sotz. "El tr:insportc ferroviario". p. !JO.

8. EL COMERCIO Y LA ESTRUCTURA LABORAL

A través de los censos del siglo XX se puede conocer la relación de los


comerciantes con Ja estructura laboral de la época. tal como se puede
apreciar en el cuadro Nu 10.

106 fdrm. p . 101.

286
Jorge Pinto Rodrigucz

Cuadro N 11. Porcen1ajes de comerciantes con relación al resto de las ocupaciones en la


Araucanla, 1907-1960 (población activa)
Mos Comerciante~ Otras Attiv1dades Tot;il
;-----
"º'
., 9S.1
"''°
1930

1940
.." 98.S
9S2
100.0
1000

100.0

19S2

""'
l;uentes: Elaboración propia sobre la base de los censos de 1907, 1920, 1930, 1940, 1952
y 1960.

La situación de la Araucania no era muy distinta a la del resto del país.


En casi todas las provincias, los comerciantes bordeaban el 5% de sus res-
pectivas poblaciones activas. Sin embargo, el peso del comercio santiaguino
era indiscutible. De acuerdo a los datos censales, mas del 400ib de los co-
merciantes operaban en la capital. Le seguía Valparaiso, con cerca del 110/o
y Concepción con el 70/o, las principales plazas del pais107• Hacia mediados
de siglo, Cautin figuraba a la cabeza de las restantes provincias, sobre todo
por el peso el comercio de Temuco, la ciudad mas importante de la región.
En este sentido, a lo la rgo del siglo XX las actividades comerciales
de Cautin fueron desplazando r<ipidamente a las de Malleco. Convertidos
Angol y TraiguCn a comienzos de siglo como los ejes articuladores del
comercio regional, ya hacia los años 20, Temuco trasladó el centro de
gravedad hacia Cautin.

Cuadro N• 12. Relación entre comerciantes de Malleco y Cautin, 1907-1960


(en porcentajes)
M31ieco Cautln Total

1920 •OO
•OO

Fuent"5: Elaboración propia a partir de los datos censales. En 1930 la provincia de Mal\eco
dcsapam.-e. agregada en ¡mrte a 13\o Bio y en parte a Cautín.

107 Datos basados en el Censo de 19S2.

287
Cliik, una eca11omia reyilirwl t'!I d siglo XX

En 1907 figuraban 303 comercianles en Temuco, mientras Angol registró


443, Collipulli 562 y Traiguén 501. A mediados del siglo XX los comercian-
tes de Temuco habían aumentado considerablemente. ~ cifrns que se apro-
ximaban a Jos 10 mil. Por esos años. casi el 50º/o del comercio regional se
concentraba en Temuco. Los censos lo insinúan como una actividad que, en
su mayoria, estaba eFJ mcinos de hombres, aunque la presencia de mujeres no
fue menor, tal como lo señaláramos anteriormente. En 1907 el 81 % de los co-
merciantes eran hombres, J'lOrcentaje que bajó al 720/o en 1920, para subir de
nuevo al 81% en 1930. Hcicia los años 50 este porcentaje se mantenía e111 re
el 70 y 800/o, aunque Cl~ Temuco la participación de las mltjeres era mayor.
Ocupadas en pcqucilos negocios o como dependientes, permitían que el 30%
de su panicipación equilibrara lo que se producía en el resto de la región.
El avisajc c¡u.e aparece en las Guias Comerciales y en la prensa de comien-
zos de siglo deja la impresión, que una parte importante del comercio estaba
en manos de los extranjeros que llegaron a la región. Sin duda coparon algu-
nos espacios: el rubro hoteleria fue manejado por diversos colones franceses,
algunas industrias metalúrgicas fueron impulsadas por colonos alemanes.
igualmente otras de alimentos. Sin embargo, el comercio al por menor fue
un camt>o que atcndiemn, preferentemente, ocupantes nacionales y mapu-
ches que incursionaron con distinta suerte en este campo. El censo de 1907
reconoce que el 140/o de los comerciantes eran extranjeros y el de 1930 el
260/o. Chilenizados ya la mayoría de ellos, dtjaron de registrarse extranjeros.
En si mesis, el comercio jugó un rol muy interesante en la región. Capaz
de poner en movim iento las mercancías que se producían en la zona o que
llegaban a esta, el comercio favo reció la articulación in rerna y externa de
la economía íronteriza.

288
CONCLUSIONES

A lo largo de todo el siglo XX economistas e historiadores han tratado


de explicar por qué razón Chile no logró despegar económicamente o, al
menos. superar el subdesarrollo, a pesar de las excelentes condiciones que
existieron en el siglo XIX . Desde Francisco Antonio Encina hasta Luis Or-
tega. pasando por Daniel Mantener, Carlos Keller. Jorge Ahumada, Anibal
Pinto Santa Cruz, Carlos Hurtado, Patricio Me\ler, Gabriel Salazar, Julio
Pinto y Fabián Al monacid, entre otros, el tema de la supuesta "frustra-
ción~ de la economia chilena ha sido recurrente en este tipo de análisis.
Obviamente, todos han hecho aportes muy interesantes y. en la mayoría de
los casos. provocadores. Sin embargo, y a pesar de ciertas coincidencias,
todavia no queda suficientemente claro por que motivos nuestro país se
fue quedando rezagado, sin lograr la modernización alcanzada por otros
paises que partieron, casi en igualdad de condiciones, hace poco más de
cien años.
No pretendemos en esta oportunidad resolver un problema que desbor-
da nuestras posibilidades, si no ofrecer algunas explicaciones respecto de lo
que ocurrió en una región de Chile que dispuso, a comienzos del siglo XX,
de notables condiciones p<ira consolidar un desarrollo económico que no
prosperó. En cierta med ida se podría hacer la analogía con el resto del país;
sin embargo, las singularidades de la Araucania establecen algunos limites
que no queremos sobrepasar.
Para empezar. no hay duda que entre 1900 y 1930 ó 1940, la economia
regional experimentó una fuerte cxp<insión o. al menos. una agitación que
hizo posibh que la agricultura, Ja ganaderia y la actividad maderera, sus
trt'S rubros r. <is importa ntes, mostrnran sefla\es muy alentadoras. En menor
medida la inrlustria asociada, sobre todo la vinculada a la molinería. tam-
bién se vio favorecida y el comercio se activó tanto en los centros urba nos

289
Cliilr, una eco11omitl region11/e11 d sigloXX

como en las áreas rurales. Sin embargo, a partir de los a11os 40 la economi::i
se desaceleró para evidenciar en los tiltimos al1os serias dificultades.
A nuestro juicio las razones que explican dicha desaceleración tienen
que ver con problemas cspecif1cos que afectaron a las tres actividades que
sostenian a la economía y otros estructurales que habría que pesquisar con
mucha cautela.
Entre los primeros habría que empezar por identificar a aquellos que
enfrentó Ja agricultura. De partida Ja decisión de volcarla a la producción
de cereales, trigo en especial, tuvo un costo: eliminó el bosque, activó
la erosión, castigó los suelos al someterlos a una sobreexplotación. para
provocar luego la caída de los rendimientos en momentos en que el nivel
de Jos precios o el control de estos por el Estado, Ja afectó gravemente.
Problemas derivados de Ja ausencia de transportes expeditos y a costos
razonables y bodegas que protegieran la producción en las estaciones fe-
rroviarias, agravaron atin más la situación. Los produclOres regionales cul-
paron permanen1emen1e a las autoridades de gobierno de lo que pasaba
en la Frontera. En pa11e tuvieron razón; sin embargo, muy pocas veces
estuvieron dispuestos a asumir su propia responsabilidad en los problemas
que enfrentó la agricultura al promediar el siglo XX. Hay aqui un factor
estructural que se une a otros que discutiremos m<is adelante.
Con relación a la ganadería, la situación no fue tan distinta; sin em-
bargo. a los problemas que afectaron a la agricultura se sumó otro hecho
que también la perturbó. Las fuentes y literatura sobre el tema dejan la
impresión que nunca dejó de ser una actividad en la que habitualmente se
refugiaban los agricultores cuando las cosas en el agro se ponían difíciles.
Sobre todo la engorda de ganado fue una operación rentable, de bajo ries-
go y de rápida recuperación de la inversión. Por lo tanto. comprar ganado,
dejarlo pastar y venderlo luego fue una práctica habitual en ta ganaderia
regional, pero que no le dio ninguna proyección al no vincularla a la indus-
tria lechera y otros derivados de la cria del ganado. Con mucha propiedad
hemos recordado las expresiones de Pedro Aguirre Cerda quien aseguraba
a fmes de los años 20 que et futuro dependeria de aquellas economias que
industrializaran la producción de alimentos a panir de los recursos de Ja
tierra y Ja ganadería. Eso no ocurrió en la zona, en parte porque los precios
de la carne fuero n siempre más atractivos que los de la leche y otros pro-
ductos derivados de la ganadería. A los ganaderos regionales les convenia
mucho más llevar a sus animales a las ferias locales que aventurarse en una

290
Jorge Pinw Rodríguez

industria cuyos productos no tenían precios garantizados. las politicas del


Estado tuvieron mucho que ver en esta situación; pero. una vez m<is con-
viene escarbar en las actitudes de nuestros empresarios. que prefirieron una
utilidad inmediata y más segura, que los riesgos del empresario innovador
que nos describiera Schumpcter.
La ac1ividad maderera declinó porque no se supo resguardar una ri-
c¡ucza natural sobreexplotada por los cortes indiscriminados y los roces o
quemas que la fueron destruyendo paulatinamente. El Estado intentó poner
en marcha politicas que lo protegieran, pero, sus resultados no fueron los
esperados. Problemas de precios, transporte, competencia de maderas ex-
tranjeras, intereses cruzados entre los productores de madera y las empre-
sas constnic1oras, terminaron debilit<indola. Al igual que lo ocurrido con
la agricultura y ganadería, no se desprendió de la actividad maderera una
industria que agregara valor a los productos naturales de la región.
En opinión de varios observadores de mediados de siglo ahi radicaba
el problema de la región. La fa lta de industrias paralizaba su economía y
fomentaba el éxodo de sus trabajadores. mapuches empobrecidos, jóvenes
intelectualmente capacitados y familias enriquecidas que dccidian mudarse
a Concepción. Santiago o Va!paraiso. La Araucania era una especie de tie-
rra sin futuro que ofrecia muy pocas oportunidades a su propia población.
Compartiendo o no esos j uicios, no cabe duda que aqui no se avanzó
hacia una economía más moderna sostenida en una cadena productiva que
enlazara la producción de materia prima con su elaboración en plantas
procesadoras de alimentos o maderas. Exportadora por excelencia de ma-
terias primas. no pudo agregar valor a sus productos. quedando a merced
de los precios cada vez más bajos del trigo. la carne y la madera. ¿Tuvo en
esto alguna responsabilidad el empresariado regional?
Varios empresarios entrevistados en el curso de nuestro trabajo recono-
cieron que algo de depredador ha tenido el empresariado regional. Acos-
tumbrado a aprovechar los recursos naturales, no los protegió y tampoco
estuvo dispuesto a emprender acciones m<is complejas que derivaran en
una economía m<is sólida. Sin embargo, esta actitud que parece ser comtin
en Chile. no fue casual.
lván Bercnd, el reconocido economista húngaro. señaló hace algunos
aiios que una de las cuestiones centrales de la Historia Económica es de-
terminar cuales son las fuerzas motoras del crecimiento económico y que

291
Cllilr, uua cconomia n·gio11al en el s iglo XX

en este juego intervienen fuerLas económicas y no cconómicas 1°'. En1re


las últimas. Ja motivación juega un rol fundamental. decisiva agrega otro
autor, a la hora de saber por que en economia se actúa de un modo y no de
otro 109• Y esta es una cuestión clave, de car.kter estructural. que habria que
tener en cuenta al momento de explicar por que motivos nuestro empresa-
riado se comportó de la manera como Jo hizo.
Desde Juego, parece que nuestros empresarios se conformaron con vi-
vir a expensas de la comercialización de los productos que obtenian de la
tierra. Garantizados los ingresos, ¿valía la pena correr riesgos que fueron
asumidos como innecesarios? Las políticas estatales no fueron percibidas
como un estimulo. Justas o injustas, la prensa de todo el período dejó la
sensación que los agricultores, ganaderos y empresarios de la madera de
toda la región se sintieron postergados y poco estimulados. Es una cuestión
subjetiva. que no necesariamente se ajusta a la realidad, pero que pudo
incidir en la falta de audacia de quienes se movían en el mundo de los ne-
gocios. Las va riaciones de los precios, los problemas del transpone y todos
los demás que hemos mencionado a lo largo de estas páginas, sugieren que
no existieron condiciones para favorecer el emprendimiento. En economías
carentes de un mercado interior, más limitado. pero más seguro, la extrema
dependencia de factores incontrolables desde la propia economia local,
creó un clima en el cual la fragilidad, vulnerabilidad y precariedad fueron
las notas domina ntes.
El caso de la carne parece ser ilustrativo. La excéntrica expresión de un
alto funcio nario de gobierno en los años 70, Hcómanse las vacas'', cuando
los empresarios ganaderos reclamaron por las medidas adoptadas sobre el
rubro, reíleja clara mente la situación. Antes de eso. siempre llamaron la
atención sobre el trato que recibían los empresarios en Argentina, donde.
según ellos, el Estado les brindaba protección y apoyo. De lo que no se
percataron los ganaderos chilenos es que en el país vecino el gobierno no
tenia otra alternativa, porque, como lo demostrara Peter Smith. el negocio
de la carne era fundamental para Ja economia argentina. Eso no ocurría
en Chile y esto pudo debilitarlos. incluso como fuerza política. De ac¡uello
no se percataron y eso les impidió establecer alianzas para lograr medi-
das que los favo reciera. En suma. podriamos señalar que hubo un factor

!08 lvan Ucrcmt. "La invisibilidad de los fac1ores sociales y tt0nómlcos del cmimicnto eco-
nómko",p11.)7-J9.
109 Jon Elstcr. "l a rno1ivación de los agcntcs cco nómicoscn el pasado", Pll- 49-56.

292
Jorg" Ph110 Rodrigucz

motivacional c¡uc frenó el cmprcndimicnto, agravado por la inseguridad de


la propiedad de la tierra por la forma como se constituyó en la Frontera.
No se.· tra1a de j usti ficar al em¡>resariado regional, sino de intentar ex-
plicar por qm.· no fue capaz de pasar de una economia simple, productora
de materias primas, a otra sustentada en la industria, cuando el país estaba,
j ustamente, interesado en desa rrollarla. Economias como la nuestra, po-
driamos agregar, solo estimulan el surgimiento de ~burguesias- que tienen
muy poco de burguesas y mucho de "lumpenburguesía- por ofensivo y
trasnochado que parezca el concepto acuñado por Andre Gunder Franck
hace ya varias décadas.
Y esto conecta este tema con otro factor estructural que ayuda a com-
prender las razones por las cuales Ja economía regional se estancó. Histo-
riadores y economistas, salvo algunas excepciones, coinciden en reconocer
que durante el siglo XX la agricultura se füe quedando rezagada. Cuando
el capitalismo puso el acento en la industria y en formas más modernas de
desenvolverse en la economía, incorporando tecnología. el campo füe m:ls
renuente a aceptarla. Desde Chayanov hasta analistas más recientes como
Edelberto Torres, han señalado que esto ha impedido las transformaciones
que se requieren en el agro. El espiritu conservador de los trabajadores de
la lierra, conspira contra ello. Al mismo tiempo. los bajos salarios que se
pagan en el campo impiden el surgimiento de un mercado capaz de estimu-
lar las transformaciones produclivas. Edward Nell insinúa que el mercado
es el lugar en el cual los productores luchan por colocar los excedcmes110•
Pero. para que esta lucha se produzca deben existir esos excedentes. ¿Los
habia en una región como la Arauca nía, donde los trabajadores en su ma-
yoria apenas ganaban lo suficiente pa ra sobrevivir?
Patricio Meller, tratando de explicar por que Chile no ha logrado supe-
rar el subdesarrollo, señalaba que para que la economía crezca se requieren
dos condiciones. En primer lugar, ahorro y, en segundo lugar, inversión,
para agregar luego que con bajos salarios y con empresarios cuyo ahorro
es también marginal, es muy dificil lograrlo. Eso atenta contra la inver-
sión. impidiendo que surj a el emprcsariado "schumpenerianoHque arriesga
cuando percibe que put:de obtener productos rentablcs 111 •
Este asunto íue largamente debatido al promedia r el siglo, cuando
se percibió que en América Latina existian dos economias: una que se

110 Edward J. Ncll. llisroria )' Troría Eco116111ica. p. 98.


111 Patricio M("llcr. Un siglo llr Ecoiromia Polirica chikua (1890-1990). PI>· 300-306.

293
Chile, 111111 rco uomia rrgio1rnl rn d siglo XX

aproximaba a la modern i<lad en los centros urbanos e industriales y otra


tradicional anclada en el campo. La idea de las ~economias duales" sugirió
que era responsabilidad de la primera arrastrar a la segunda. promoviendo
refom1as agrarias y una serie de medidas vinculadas a la educación que
permitirian alcanzar el objetivo. A la larga. parece que no fue mucho lo que
se logró. En un estudio reciente un autor indicó que en el campo chileno no
solo se aprecia una erosión del suelo, sino una erosión social. cultural, etica
y estética y que el futuro de Chile dependerá de cómo logre desarrollarlo 111 •
Formas tradicionales de cultivo de la tierra, una ganaderia sustentada
en la cría y engorda de ganado. una actividad maderera sustentada en la
explotación indiscriminada del bosque, bajos salarios y politicas estatales
que se percibieron dañinas para la economía regional fuero n configurando
un cuadro poco alentador p<lía la economia. A esto se agregó la penosa
siruación de las comunidades indígenas, arrastradas a la pobreza por po~
líticas estatales y acciones de particulares que les arrebataron la tierra.
Un indígena empobret:ido, negativamente discriminado, con la sensación
de haber sido somelido a injusticias y abusos, dificilmente podía contri-
buir al desarrollo económico. Se repitió en la Araucania lo que algunos
autores han planteado para e! resto del continente. "'En América Latina,
señalan, los niveles de ingreso y los indicadores de desarrollo humano de
los pueblos indígenas han quedado sistemáticamente rezagados en relación
al resto de Ja población ... Ser indigena aumenta las probabilidades de un
individuo de ser pobre"lll.
Lo que hemos tratado de resumi r en estas conclusiones deja abierto el
debate. Si hubic.'-semos logrado aportar algunas pistas para entender lo que
pasó con una economía regional en buena parte del siglo XX, sumándonos
a los esfuenos de tantos otros historiadores que han renex ionado sobre
nuestra realidad, Jos esfu erzos desplegados durante Jos Ultimas años y los
recursos invertidos en este estudio estarían justificados.

112 Marc l.t:andcr. "Nul'VOS l'onccptos para la rnralidad chilena. Conferencia introductoria
para el Foro l'crspectivHs parn la Ruralidad en Chile". p. 15.
1\J Albeno C. Ci m:ulamorc. Robyn Eversok y Hohn-And~ McNcish. "Pueblos intHgrnas y
Pobreza. Una inlroduc<:ión a los enfoques multidisciplinarios", p. 20.

294
FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA

FUENTES

Archivos
Archivo Nacional de Chile, Siglo XX, Minis terio de Ind ustria y Obras Pliblicas,
Vollimcncs 2 170, 25 11, 2643 y 2730.
Archivo Níldonal de Chile, Siglo XX, Dirección del Trabajo. 1907. Volumen lll.
Archivo Regio nal de la Arauc;inia, Archivo Primer Juzgado Civil de Tcmuco,
Unidades de Conservación 11, 14. 25, 28, 29, 30. J l, 32, JJ, 83. 85, 127 , J 28,
129. J) Q, 132, 133, 134, 135, 136, l 37' l 38, 288, 423 y 425.
Archivo Regional ck la Araucan ia, Conservado r de Nueva Imperial. Rcgistrns 17,
27. 39. 53, 90 y 10 3.
Archivo Regiona l de la Anmcania, ¡,ntcndcncia de Cautin. Vohimcncs 42, 79, BJ
y 10 1.
Archivo Regional de la Arnucania, Notari;ilcs de Nutva Imperial. Rcgis1ms 49
y 435.
Archivo Rcgioni!I de la Arnuca·nfa, Registre de Comercio, 1900-19 12.
Archivo Regional de la Arnucania, Rcg:istr0 de Descubrimientos Mineros. 1903-
1918.

Fuentes imp resas


A1111ario de L11 Fro111em. "Jfomt'naje a los pueblos de Cura-Cautín y Victoria",
Imprenta El Co lono, TraiguCn, 1948.
Á\varez. Pedro. '"Camb10s en la Provinci<l de Cautin- En Scmiunrio de ln vc~·ri­
gndó11 sobrr el dcsarmllo de la pro11i11cin de Cnu1i11. Universidad de Chik,
Santiago, 1956.
Aranda. Diego. Amwrio Comcrcinl l-lispano- CIJilt·110. 111io 1924 - 1925, Imprenta
Selecta. Santiago, 1925.

295
Clli/r, 111111 ero1wmÍll regional (•u d siglo XX

Arellano, Osear. "El problema del ausentismo en la Frontera. Estudio de don Os-
ear Arella no aprobado por el Consejo de Adelaruo de Cautin en sesiones del
12 y 26 de a bril de 1949", Impre nta San Francisco, Padre Las Casas. 1949.
Arellano, Osear. ··Rcsci'\ a Histórica de Cautin en el Cincuentenario de Temuco~.
En Pinto Se1nHveda, Fernando. El Álb11m-Guia Histórico del Cillcue11fe11orio
di.' Temuco, Imprenta Letelier, Temuco, 1931.
Censos de Població n de la República de Chile de 1907, 1920. 1930. 1940, 1952
y 1960.
Censos Agropecuarios de 1935-1936 y 1955.
Censo de 1;1 Industria Manufacturera y del Comercio, 1928.
Comité Centenario de Traiguén. Primer re11te1111rio de Traig11é11, 1878-1978.
Ilustre Municipalidad de Traiguén, Traiguén, 1978.
Consorcio de Sociedades Agricolas del Sur. Cuarro Congreso Agrico/a, Ga1wde-
ro, Forestal y Pesquero del Sur tic Cllilc. Hacia el desarrollo racio1111/ tic los
recursos 11at11rt1fes del rnr, Imprenta San Francisco, Padre Las Casas, 1952
Dirección General de Estadistica. Estatfisrica Cliifcna. Boletines, 1928-1965.
Dirección General de Estadistica. Anuarios Estadísticos de Chile, 1928-1965.
Escobar, Anibal. A1111ario de'" Co/011i" Frunces" e11 Cliile, 1926-1927. Imprenta
La Ilustración, Santiago, 1926.
Elgueta, Hernán. "Bosques y reservas de la provincia de Cautin ... En Se111i1w rio
de ln11es1ig"ción sobre el desarrollo de la provincia de Ca111i11 , Universidad de
Chile, Santiago, 1956.
Empresa Franco-Chile na. Veritas comerci"I chileno 191 2- 1913. Guia de /11for-
mació11 Comercial e Jnd11stri"I de Chile. Comercio, hufustrias, Agricu//llra,
Salitre y Min eria, Imprenta Sud-Americana, Santiago, 19 13.
Fourcade Namllrad, Marcelo. "La industria de la madera"'. En Seminario de /1111cs-
1ig(1ció11 sobre el (/cstirrollo de la pro11i11cia de Cautin, Universidad de Chile.
Santiago, 1956.
Hillmann Suárez, Fritz. "Desarrollo ele la Ganaderia-. En Semiu"rio de fnJ1eSti-
gación svbrr d llcstirrollo de la pror1i11cia de Camin. Universidad de Chile,
Santiago, 1956.
Hirian, Eugenio. "La Industria Lechera". En Semi,,orio de fm·estigación sobre('/
(/csarroflo tic '" pro11incit1 tic Caurin, Universidad de Chile, Sa ntiago, 1956.
Imprenta y Litografia Universo. Gufo Uni11erso tic la RcpUb/ica de Cliife, 1825-
1926, Imprenta Universo, 1926.
Instituto de lnvcstig;1ción de Recursos Naturales. Corfo. Ca¡u1citlml tle uso tlc- fo
1ierra. Pl'o11iucfos de AlacmJJa a Mllglllfa11es. Santiago. 1973.

296
Jorge Pinto Rodríguez

Jara Morales, Eulogio. Corona fil11ebre n tfon José Bu11st<'r. lmprcnia de Sordos
Mudos, Santiago. 1904.
Jobet. Lub E. ·Aeropuerto para la provincia de Cautin·. En St.'minnrio de liwes-
tignció11 sobr(' el desarrollo de lt1 pro11i11cia de Couh11, Universidad de Chile,
Santiago. 1956.
Krnusc. Francisco. "'Posibilidades industriales de la provincia de Caulin"'. En Sr-
111i11ario de ln1•estigoció11 sobre t'I drsarrollo de In pro11incio dt.' Ca111í11, Uni-
versidad de Chile, Sa rH iago, !956.
Labbé Zubicueta. Víctor. "'División de la Comunidad lndigcna·. En Seminario de
/111•estigt1ció11 sobre el tlcst1rrollo de la pro11iricio de Co1m'n, Universidad de
Chile, Sa ntiago, 1956.
Ministerio de Agricultura , Dirección Nacional de Agricultura y Corporación de
Fomento. Oepartame1110 de Pla nificación. Plan dr Drsorrollo Agrícofo y de
Transportes. Santiago, 1954.
Ministerio de Agricultura, Dirección de Agricultura y Pesca. Departamento de
Economía Agraria. Lt1 Agrirnltura Cliikna eri el Qui11que11io 1956-1960,
Santiago. 1963.
Ministerio de Hacienda. Memorfr1 de Hociendo. 1914. Ministerio de Hacienda.
Ministerio de Industria i Obrns Públicas. Memoria dd l\linistrrio de f11dus1ria i
Obras PUblicas Present{l(/o al Congreso Nocio11al t'll 1903, Imprenta Cervan-
tes, Santiago, 1903.
Ministerio de Obras Pú blicas, Comercio y Vias de Comunicación. M{l(/crns C/ri-
lr11os Informes Comrn:iolrs. Ministerio de obras Públicas Comercio y Vías de
Comunicación, Santiago, 1926.
Morales Rodrigucz. José. Fu 11dació11 de Freirr. versión dac1ilograf1ada. Freire,
1977.
ODEPA {Oficina tic Planifi cación Agricola Chile). Plorz de desa rrollo <igropecuorio
1965- 1980. Uso pole11cit1/ tle los suelos de Cliilt.'. Ministerio de Agricultura,
Santiago de Chile, 1968.
Ofü:ina Central de Estadistica. A nuarios y Siuopsis Estadistica de lo Re¡niblicll
dr Cllilt. 1900- 1927.
Oficina de Estadísticas e Informaciones Agrícolas. Estadisticos Agricoltis, 1909·
1910, Ministerio de Industria y Obras Públicas. Santiago, 1911.
Pinto Scpúlvcda, Fernando. El Álb1m1-G11ia His1órico dd Ci11cucn1en"rio de Te-
muco. Imprenta Letclicr, Temuco. 193 1.

297
C/lilr. 1rnn 1•ro11n111fo reyio1111/ (·11 d siyl oXX

Prado. Rcnl'. "Cull ivos amwks y posibiliclacks agricolas tk la provincia ck Cau-


1i 11". En Semi11(11·io de l!l!l\'Stigación sobre el des11rrollo de In 11ro11i11cin (fl'
Cn11rin, Universidad de Chile, Santiago. 19S6.
Rubio Hodges. Mario. "El indig:c11;1 y !a ag ricultura". En Semi1wrio dt• h111es1i-
gación sobre d (/cs(lrml/o dc fo pro11i11cia de Cautin, Universidad de Chik,
Santi;1go. 19SG.
Sociedad de Fomento Ag:ricola ele Tcmuco. Jubilro tic fo Soeie//(I{/ de Fomt·nro
Agricola de Tc111 11co 1918- 1943. Imprenta San Francisco, Tcmuco. 1943.
Sociedad de Fomento Agrk ola. i'vlcmoria (Je la Sociedad de Fome11rn Agricolri de
Tem11co 1939-1940, Imprenta San Frnm:isco. Tcmuco, 1943.
Sociedad de Fomento Agricola. Memoria de /11 Sociedad tic Fomc11fo A grico/11 dl'
Tl'm11co, 19,15-19,16, Sociedad de Fomento Agrícola. Temuco. 1946.
Sociedad de Fomento Ag:ricola. /\frm oria de la Sociedad (/e Fomrnlo A grico/11 de
Tl·muco 19,16- 19</7, Sociedad de Fome nto Agrico lii. Tcmuco, 1947.
Sociedad Nacional de Ag:riculturn. El mcustijcro tle lt1 agrirnlfrm1. l3olctin men-
sual de la Sociedad Nacional 'ck Agricultura, Tomo l. Santiago de Chile, lmpr.
Chilena, 1856.
Sociedad Nacional ele Ag:riculiu ra. Memoria de fo Societfad Nacional de Agrirnl-
r11ra <:orrcspondicntc: al aiio 1935 , Sant iago. 1936.
Sotz, Mauricio. "El transporte ferrovi<rrio". En Seminario de /1111es1igr1ciótt sobre
el desarrollo tle fo ¡1ro11inria de Ca 111í11, Universidad ck Chile, Santiago, 1956.
Sotz, Mauricio. -El tra nspone aCrco" En Seminario de /1111cstig11ció11 sobre el
desarrollo tic lt1 pror1i11cia de Ct1111i11, Un iversidad de Chile, Sa ntiago, 1956.

Diarios
El A nrncauo de San tiago
El Deber de Tcmuco
El Diario Aus fm/ ele Tcmuco
El Colono de Angol
El Mcrrnrio de Santiago
La Discusión de Chillán
La [poca de Temuco
l.n U11i011 de Va lparaiso

Memo rias <k Titulo y Tesis de Postgrado


Burgos, Vancssa. -Emprcs;irios de la Arauca nia. 1900- 1960. Censo de 1940 ..
Seminario l111eg:r<Hlo de Intervención Pedagóg ica para optar al g rado de

298
Jorg~ Pin10 Rodríguez

Licenciada en Educación. Pcdagogia en Historia. Gcografia y Educación Cí-


vica, Univcí'idad de La Frontera. 2010.
Cabezas, Marianela. ~Agentes económicos de Tcmuco a través de cxpedic111es
judiciales, 1940, 1950-. Tesis para optar al Titulo de Profesora de Historia,
Gt·ograí!a y Educación Cívica, Universidad de La Froniera, 2007.
Cárdenas, Cristian y Ramfrez, Mariana. "Articulaciones económicas en la Arau-
ca nia. 1900- 1919", Tesis 1><1ra optar al titulo de Profesor de Estado en Histo-
ria. Geografía y Educación Civica, Univers idad de La Frontera. 2009.
Cárdenas, Mauricio. - La Sociedad Caupolidn Defensora de la Araucania. De-
mandas, conílictos y politicas indigenistas-. Tesis para opta r a l Grado de
Magistcr en Historia, Universidad Andn'.·s Bello, Santiago, 2010.
Carrillo. Fernanda y Torrt·s. Paola. º'Estrategias y tácticas publicitarias en el sec-
tor empresarial en la reg ión de la Araucania 1940-1945-. Trabajo de inves-
tigación para optar al grado de Licenciada en Ciencias Económicas y Admi-
nistrativas. Universidad de La Frontera. 2009.
Cerda. Rodrigo. 'ºEl empresariado rl'gional a través de El Diario Austral de Temu -
co ( 1935-1939}", Tesis para optar al Titulo de Profesor de Historia, Geografía
y Educación Civica, Universidad de La Frontera, 2009.
Cona. Myriam. M
Transformacioncs territoriales en Lof Mapu Butrallme y evo-
lución de la localidad de Labranza. l870· 1930M. Tesis para optar al Titulo
de Profesora dC' Histori<1, Gcog rafia y Educación Civica. Univers idad de La
Frontera, 2009
Farias. Pia. MArticulaciones económicas a través de juicios civiles 1920· 1930.
Sistema crediticio y caracteriz;ición de la deuda en cobro de pesos'". Tesis
para optar al Titulo de Profesora de Historia. Geografía y Educación Cívica,
Universidad de La Frontera, 2009.
Florts. Jaime. ~Ránq uil. 1934, Un episodio en la Histo ria Social de Chile", Tesis
para optar al grado de M;icstr(a en Historia. Universidad de S;i ntiago de
Chile. 1993.
Fritz, Susana. -colonos e inmigrantes franceses en la Araucania : 1880-1 930",
Tesis para optar al g rado de Magíster Ciencias Sociales Aplicadas. Universi-
dad de La Frontern, Tc muco. 2010.
Gajardo. Jocely n y M:irtínez, Marct:lo. -EJ rol de la mujer en una economía re-
gional. La Araucania, 1930-1 960", Tes is para optar al titulo de Profesor de
Estado rn Historia. Geografia y Educación Civica. Universidad de La Fron-
l('ra. 2009.

299
Chik, una rcanamia rrgimral r 11 el sigló XX

Gallardo Martincz, Eduardo. "El Ingeniero Agrónomo Dr. Adolfo Mauhei y su rol
en el dcs:mollo dr la agricultura de Chile y Osorno (1925-1939)-. Tesis para
optar al Grado de Magíster en Ciencias Huma nas con Mención en Historia,
Universidad de Los Lagos, Osorno, 2010.
Gonzálcz, Carla. "El empresariado de la Araucania a través de la prensa escrita,
1931 - 1934º', Tesis para optar al Titulo de Profesora de Historia, Geografia y
Educación Cívica, Universidad de La Frontera. 2009.
Go1ii, Juan. -rolitica Forestal", Memoria de prueba para optar a l grado de Li-
cenciado en Derecho en la facultad de Ciencias Juridicas y Sociales de la
Universidad de Chile, Universidad de Chile, Santiago. Chile, 1946.
Mardones, Christian. "Traiguén, 1878- 1930. Vivir en La Araucania de la post-
ocupación", Tesis para optar a! grado de Magister en Ciencias Sociales Apli-
cadas, Universidad de La Frontera, Temuco, 2008.
Matus. Ana. "De la mujer como heredera y esposa a la mujer como emprende-
dora y empresaria regional. Departamento de Imperial, 1900-1930-, Tesis
para optar al titulo de Profesora de Historia. Geografia y Educación Civica,
Universidad de La Frontera, Temuco, 2009.
Neira. Patricio. "Chile y su primera área silvestre protegida por el Estado: Histo-
ria de la Reserva Nacional de Malleco (1907-2003}. Un aporte de la historia a
la valoración del medio ambiente entre los estudiantes de primer ai\o medio",
Tesis para optar al titulo de Profesora de His1oria. Geog rafía y Educación
Civica, Universidad de La Frontera, Temuco, 2004
Ordenes. Mathias. ~El Desarrollo frustrado en la Araueanía. Los empresarios y el
mercado triguero y forestal (\ 900-J960r. Tesis para optar al grado de Ma-
gister en Ciencias Sociales Aplicadas. Universidad de La Frontera. Tcrnuco,
2008.
O\ate, Kat1ia. º'Reconstruyendo la realidad ag ricola regional a través ele la pren-
sa, El Diario Austral. 1916-1933". Tesis para optar al Título de Profesora de
Historia, Geografia y Educación Cívica, Universidad de La Frontera, 2006.
Rivas. Maria y Suazo, Aida ...Antecedentes para la historia de la Novena Región
de La Araucanía. El desarrollo de la economia de la Novena Región ele La
Araucania crHre los ai\os 1900 y 1915", Seminario de Titulo, Universidad de
Chile, Sede Temuco, Facultad ele Educación y Humanidades. Temuco, 1980.
Riquelme, Danielil. "El X Censo de población de 1930. una fuente para el estudio
del mercado de la región de la Araueania~. Seminario lntt"grado de Interven·
ción Pedagógica ¡iara optar al grado de Licenciada en Educación. Pedagogía
en Historia. Geograíia y Educación Cívica. Universidad de La Frontera, 2010.

300
Jorge Pinto Rodr!gucz

St'pUlvedn, Mónica. "Producción mercado e integración indígena en la econo-


mla agroganadera del territorio fronterizo de Angol. Problemas asociados
a l créd ito 1862-1 900-. Tesis para optar al Thulo de Profesora de Historia,
Gt·ografia y Educación Clvica, Universidad ele La Frontera. 2006.
Soto, Juan Pablo. "Cr!menes y violencia social en la Araucanía, 1900- 1920 ",
Tl'sis para optar al 11tulo de Profesor dl' Estado en Historia, Geografia y Edu-
cación Civ ica, Universidad ck La Frontera. 2009.
Troncoso, Pedro. "La formación de un mercado emergcn1c. La Araucania a través
del Censo de 1907"'. Tesis para optar al título de Profesor de Estado en Histo-
ria. Geog rafía y Educación Civiea. Universidad de La Frontera, 20 11.
Vcncgas, Tcrt·sa. "El Censo de 1952 como fuente histórica: una propuesrn pe-
dagógica", Seminario Integrado ele Intervención Pedagógica para optar al
grado de Licenciada en Educación. Pedagogia en His1oria, Geografía y Edu-
cación Civ ica, Universidad de La Frontera, 2010.
Valcnzuela. David. "La actividad em1>rcsarialjudia en Tcmuco. 1900- 1960", Tesis
para o ptar al Thulo de Profesor de Historia, Geografía y Educación Clvica.
Universidad de La Fron tera, 2009.

BIBLIOGRAFIA

Abara Kcssie. Abraham. Loncoclrc, Antccetlcmes para u11a Historia, Segunda


Edición, Impresos Spring S.A., Temuco, 2001.
Acevcdo. Guillermo Bravo. "Mercado del trabajo e n la Araucania, 1880-1 910".
En Cuadt·r1ws tic Historia, N• 15, Universidad de Chi\c, Santiago, 1995.
Aguirrc Cerda. Pedro. El problcmn im/11strinl, Prensas de la Universidad de Chile,
Santiago. 1933.
Almonacid, Fabián. La agric11/turn cllilc1w discrimilloda (1910- 1960). U1111 mi-
rada dr las políricas csttHt1/cs y rl desarrollo sectorial desde e/ su r, CSIC,
Madrid. 2009.
Álvarcz Navarro, Patricio y Espinoza Concha. Pablo. Oillma11 S. 8111/ock. El 1111-

turalista de La Arnuca nfo, Universidad Austral de Valdivia. Valdiv ia. 2001.


Amin, Samir. "El capitalismo y la renta de la tierra-. En Samir Amin y Kos-
tas Vrrgopoulus. lll c11cs1ió11 cnmpcsi110 y el capitalismo. Editorial Nuestro
Tkmpo. México, 1975.
Arancibia. Patricia y Novoa, Andrca. U11a m11jcr de la Fro11tcra. Cnrmcn Sácnz
Trrpdlr. Editorial Biblioteca Americana. Santiago. 2006.

301
Cliift', 1111a eco11omfo rc•gim111/r11 e/siglo XX

Anani, Silvia y otros. Cllroai 90 ailos. Ln <"rnpr<"sa y las posras r11 Cliil<'. 1898-
1988, Edi1:1do por Francisco Zcgers, lmprtnrn Ograma. Santiago. 1988.
Astori. Oanilo. Corrtro11crsi11s sobrt• el agro fa1i11oam<"ricat10. U11 tmtilisis crí1ico.
FLACSO, Buenos Aires, 1981\.
Babarovic, lvo : Camp;n"la, Pil;ir: Diaz, Cecilia y Ourán. Es1cban. Cllmpcsi11atlo
map11c/1e y procesos económicos regio11ales. Documento de Trabajo N° 1\,
Grupo de Investigaciones Agrarias, Academia de Humanismo Cristiano. San-
tiago, 1987.
Bandicri. Susana . " Del Pacifico al Atl<intico: politicas tic Estado y reoricnta<:ión
mercantil de la ganaderia patagónica- En Cuadernos de l-lis1orit1, N° 32, Uni-
versidad de Chile, Santiago, 2010.
Bauer. Arnold. Ln Soricdud Ruml Clrilc11a, desde lo ro11q11isrn espa1lola a 11u(·s-
1ros tlías, Editorial Andrés Bello, Santiago, 1994.
Bcngoa. José. "Economía ca mpesina y acumulación capitalista-. En Plaza. Orl;m-
do. Eco11omill rn mprsi na, Deseo, Lima, 1979.
Bcngoa, José. "La cuestión del trigo y la región ccrcalcra en Chile. Resultados de
Investigación'". En GIA, N° 5, Santiago, 1981.
Bcngoa, JosC. Historia drl p11('blo mapuche, Ediciones Sur. Santiago, 1983.
Bengoa José. El poder y /u subordi11ació11. Ediciones Sur. Santiago. 1988.
Bengoa José. 1-/acicmlas y ctmrpesinos. Historia Social de la Agricultura C!Ji/cnn,
Ediciones Sur, Santiago, 1990.
Bcngoa. José y Valcnzul.'la. Eduardo. Economía !dap11c/1e: Pobrt:ta y s11bsis1encfo
r11 lo socictltul mo1mc/Jc comcmporti11ca, l'AS. Santiago tle Chile, 1984.
Bengoa. José (compilador). La Memoria O/i!idada. Editorial Comisión Biecn1c11a-
rio. Sa ntiago. 2004.
Berend, lván. -La inv isibilid;1d de los factores sociales y económicos del creci-
miento económico". En Jerzy Topolski y otros. Historia Econ6mica: N11t·1•os
E11foq11es y N11('11os Problt•nws (Comr111ict1cio11es al VII Co11grcso flltcruaciontil
tic His1oria Eco116mica). Editorial Critica, Barcelona. 1981. pp. 37-48.
Berliner, lvon nc. "Manual para emigrantes a Chile en 1924-. En Es11ulios A110 11-

zados Jmeracli11os. ailo J. N° 5. Instituto de Estudios Avanzados. Universidad


de Santiago, Santiago, julio. 2004.
Bianchi. Víctor. Erosi611, C.foccr tic/ Sudo. lmprtnta Universitaria. Santiago,
1947.
Ooglich. José. l.n Clll'Slión agrarin. Editorial Claridad. Buenos Aires. 1937.

302
Jorge- Pinto Rodr!gu<':t.

Bu~laman 1 c-, Trá nsito. Sim it111os tlt'I piont'ro suizo c-11 lo Fro111r rn. lmprl'sos
Sprin(( Ltda .. Vktorln, 2001.
Campus. Pahlo. Ambir111r. bost¡urs y gc·stión fo rcswl t'tl Chilt:>. Ct"nlro de lnv<'sti-
gacionl') Barros Arana, IOM Ediciones, Santiago. Chilt'. 2006.
Cimadamo rt', Albl'rto C.; Robyn Evcrsol<'. Roby n y McNc-ish. John-Andrcw. 1'111' -
blos i11dig1·11os y Pobn·w. Enfoques m11/1idisdp/ii1orios. Clacso. But nos Aires,
2005.
Cornblit. Osear. Gallo, Ezcc1uil'l y O'Connell, Alfredo. ·cap. 11. La g<'n<'ración dd
80 y su proyecto: ;rntettdcnt<'S y tons<'t uc ntias·. En Torcua10 di Tella, Gino
Germani, J orge Graciarc na y colaborado res. A r9t:>nti110. sociedad de mflsas,
J• rdición, EUDl!BA, Buenos Aires, 1971.
Corn:a Sutil, Soíla, y otros. Hisloria ti('/ siglo >.X cl1ilt'no, ) '· edición, Edirnrial
Sudamericana. Sa111iago, Chile, 200 2.
- Correa Vl'rgara, Luis. A9rirn/11ira Clrik110, tomo 11. lmpre111a Nascimento. San-
tiago. 1938.
Couyoumdjian. J ua n Ricardo. "El alto comercio de Valparaiso y las g randes casas
l'Xtranjtras. 1880- 1930". En Pontificia Universidad Católica dt Chile. Revista
Histo ria, Vol. JJ. Sa rHiago, 2000. pp. 63-99.
Couyoumdjian, Juan Pablo. "Legislación ba ncaria y mone1aria. Introducción·:
En Edwi n Waltc r Kcmmcrer. 1.fgislarici11 Btwrario )' Mo11t:>rorio, Oibam, Sa n-
tiago, 2011 .
Chnyanov, Akxander. "La o rganización de la u nidad campesina: introducción ...
En Plaza. Orlando. Economfa campesina, De)co, Lima. 1979.
Chayanov, All'xandcr. /.11 orytnriü 1rió11 1/ 1• la unitlad rco116mira ro 111µ1·si1111, Edi-
ciont's Nueva Visió n, Buenos Aires. 1974. La primera edición de esta obra l'S
dt' MOSl'li, 1925.
Chonchol, Jacqucs. Sislcmas agmrios en Amt' rica lo1i11a. Dr /(¡ etapa prd1is1ó-
riC'a a la 111odcrn izt1rici11 co11scr11adora. FCE. México. 1994.
David, Jorgt. El t rigo en Chile: u11t1 historia dt'sco11ocido, Edicio nes del Día,
Santiago. Chile, 1993.
Di Castri. Franccsco. "Posición de l<l ccologia e n la ciencia y en la sociedad
ac1ua1·. En A11ales rk 1" Uni1•t•rsidad de Chile, ai\o CX ll. N° \ J I, julio-scp-
lit'mhrl', 1964.

30 3
Chik, urro t'rouomí11 r1·yio1w/ t·u d ;,iglo >.X

Dmz JosC. Lildcrs, Rolfy Wagncr, Gcrt ·La RcµUblica en Cifras: Chik 1810-2000-.
Manuscrito ¡i;ira presentació n al ComilC Editorial Serie Banco Central de
Chile. Análisis y PoHtic;is Económicas·. San1iago de Chile, 2003.
Oiaz. Meza. Aurelio. "El Parlamento de Coz Coz-. En Arellano. Carmen: llolz-
bauer. lkrmann y Kr;uner, Roswitha (cds). E11 la Ar1111('m1ia. El padre Sigifn·-
do tic Frr111cn/1ii11sl y el Parla 1m:11to ma11uc/1(' dt' Coz Coz de 1907. Iberoame-
ricana. Madrid, 2006.
Oufey. Alberto. Crónica r/(' /11 cmigraci011 suiza c11 la Arn11•a11iti, Ediciones Im-
presos Regional ltda, Vitloria, 2004.
Oumont, René. Ticm1s 11i11as. El problema dt' la Rt'forma Agraria en e/ muudo,
Ediciones Ern, México. 1973.
Edwards. Agustin. /Wi Til•rrn, Editorial Universo. Santiago, Chile. 1928.
Elstcr. Jan. · La motivación de los agentes económicos en el pasado". En -Jcrt.y
Topolski y otros. His1orit1 Eco116111ira: Nue11os Enfoques y N1u•11os Problemas
(Com1micaóo11t'S o/ VII Co11yr('SO Jn1cruacio11a/ dc Hiswria Eco11ómica). Edi-
torial Crítica. Barcelona, 1981. pp. 49- 59.
Encina, Francisco A. Historia dr Chile, Tomo XVIII, Editorial Nascimcnto, San-
tiago. 1951.
Elgueta, Manuel y J irka l, J ua n. Erosió11 tic los sucios c11 Cl1i/c, Imprenta Sud-
AmCrica, Santiago, 1942.
Elizalde. Rafael. Ln So/Jmli11c11cio d e Clrilr. Editado por la Dirección General de
Producció n Agrari;i y Pesquera, Ministerio de Agricultura. Santiago. Chile.
1958.
FAO. Tenencia de la 1it•rra y tlcSllrrollo socioeco116miro tlel sec1or agri•olt1, Comité
Intera mericano de Desarrollo Agricola. Santiago. Chile, 1966.
Ferrando. Ricardo. Y 11si Nació La Frontera. Co11quisto. Guerra. Ocuµoción , l'a-
cificación, 1550-1900, Editorial Antártica. Santiago, 1986.
Flores, Jaime. "Econo mías locales y mercado regional. La Arauca nía. 1883-1935-.
En Universidad de Los Lagos. Es¡u1cio Re9io11al. Vol. 2. N• 3. Osorno. 2006.
Focrster, Rolf y Monteci no, Sonia. Drga11iuu:io11t'S. /id('res y c-011ticntfos mo¡w-
clrcs ( 1900-1970), Edicio nes Centro de Es1udios dt- la Mujcr. Santiag:o. 1966.
Gacte. Carlos y La11da Julio. Guia Grncral Comt'rciol. /lidustrial y Agricola til' la
l'r<wincia tic Orn1fo. Temuco. 1919.
Górnez. Sergio. ¿Nueva ruralidad? Un aporte al dcbatcM. En Fsfrldos Societlatfc
w

e Agriculwm, N• 17, Univcrsída de Federal Rural do Rió de Janciro, 2001.

304
Jorge Pinto Rodrigu.:z

Gómcz. Sergio. ·organización campesina en Chile: reílexion~ sobre su <kbil idad


actual·. En Re11ista Austml tle Ckrrcias Sociales. N• 6. Universidad Austral
de Chile, 2009.
Gómez. St"rgio y Echc1)iquc. Jorge. La agric11/111ra d1i/c110. las dos caras de la
modm1ízació11, Edi1orial flLACSO. tercera edición. Santiago de Chile, 1991.
González. Pedro. Chile. Urr111·s 11oticias de s11s i11d11strias, Sociedad Imprenta y
Litografia Universo, Santiago, 1920.
Guajardo Soio. Guillermo. "Rai.il Simon Bernard ( 1893 -1969): lngcnicrla y Esta -
do en Chile·. En Rai.il Simon Bcrnard. La situación económico-política de los
fr"ocarrilrs del Es1mlo, Dibam. Santiago, 2010.
Guarda, Gabriel. Nurl'(I Histo ria (/e Va/di11ia, Ediciones Universidad Católica de
Chile, Santiago 200 1.
Gunder Frank. Andrc. Lu mpt•mbu rgursfo. lumpr11d rsa rrollo. Ediciones Periferia,
Buenos Aires. 1973.
llaindl. Erik. C/Jile y s11 tlt'snrrollo c·conómico r11 rl siglo XX. Editorial AndrCs
Br\lo, Santiago. 2008.
llartman. Lars. La lm/11s1ri<1 Forestal y s11s Posibilidadts dr Desarrollo en lfl
Erplowció11 tk los /Josq rH· Naruraks Clrifr11os. Dirección de Bosques del Mi-
nisterio de Tierras y Colonización. Santiago. Chile 1956.
Hunado. Carlos. Co11ee111rnción (/e• In pob/acióri y desa"ollo tco11ó mico. El caso
chilrr10, Insti tuto de Economf:1, Univcr.;idad de Chile. Santiago. 1966.
lludecrek, Carl. Economía C!Jilenfl: Rumbos y IWeras. Editorial del Padf1co, Sa11-
1iago. 1956.
Kay. Cristóbal. llatit1 111w tt•oría tlrl ca mbio agrario en Chile, Gea-Universidad
Acadrmia de Human ismo Cristiano. Santiago, 1986.
Kay. Cristóba l. · la cuestión ;1graria y el ca mpesi nado de Chile hoyH. En Debatí'
Agrario. N° 27, Ccpes. Um;1, 1998.
KC'lkr. Carlos. La t•/1·rua crisis dri/cm1. Editorial Nascimcnlo. Santiago, 193 1.
Keller, Carlos. R1·110/11ció11 t'lt la ngrkultura, Editorial Zig-Zag. San liago, Chile,
1956.
Kemmerer. Edwin Walter. /.t•gisltlcióu Ba11cnria y i\1011etaria. Oibam. Suntiago,
2011.
Kindkbrrger. Cha rles. La rrísis ('COrrómica 1929- 1939. Vol. l. Editorial Critica,
Espatla. Barrelona, 1997.

JOS
Chilt', una l"ro11o mía r1•gio1111/ ('11 d ~iylo XX

Kos1as Vcrgapo ulos ... Ca 1li!ali ~ mo dbforme. El caso de la agriculturn en el capi-


talismo-. En S:11nir Amin y Kostas Vcrgopoulus. La rul"srió11 ra m11esi11a )' ('/
ra11iralis1110, Editori;1l Nt1l'Stro Tiempo. Mrxico. 1975.
Leander. Marc. -Nul'vos conceptos para la ruralidad chikna. Confe rencia intro-
ductoria para el Foro Perspectivas para la Ruralidad en Ch ile·. En Lca nder.
Marc (("ditor). Pns¡u~c1i11a 1wra la ruralidad "" Cliile. Ed ito rial Universitaria,
Santiago. 2001, pp. 15-24.
León. Leona rdo. Afoloq11eros y co11clrm·adores r 11 la A ro 11r mria y los Ptwrpas.
Ediciones Universidad de La Fron1ern, Temuco, 1991.
Lomboy. Reinaldo. Rri111¡11il, No1•ela de la Tit•rra, Edi1orial Orbe. 1942.
lunda hl. Mats. '"Ag ricultura! stagnation i n Chile, 1930-SS: a n.·sult oí faclor
markct irnpcrfections?". En Lundahl, Mats. (ed.) T/1e p r i mary• S<'C/or i11 ""º"ºº
m i c dl'rid o¡nuí•111, Lo ndres, Croorn lklrn. 198 5.
hfallo n. 1: torcncia. La sunyrc tic/ copi/111c. La comunidad ma¡mchr tic Nicolás
A ilio y el Es,atlo chileno, 1906-200 /, Lo m. Santiago, 2005.
Márquez. Alberto. Libro /n t('rnacional Sud-A mrrica110 dC'I No rt t' y A11s1ral. 5('r-
rión Comrrdol Cil ill'na, Tomo 11. Edició n Española. Santiago, Chile, 1921.
Mart inez PCrez, Teresa y otros. Cic11 a1ios l'nfrc 1•olra 11cs y a ra11carias, Impresora
y edito ra Austral, Tcmuco, 1990.
Mauhei. Ado lfo. l.a agricultura en Chile y la Politka Agraria Chilena, Imprenta
Nascime nto, Santiago. 19 39.
Mazzci, Leonardo. ··Empresarios ma nufactureros y desarrollo im lus1rial de Con~

ecpció n ( I BB0- 1920 )". En Uolctin tic la Acarlrmia C/1ilr11a ti c la Historia, Año
LXXVI, N° 119, Santiago, 20IO. µp. 111 - 148.
Mcller. Patricio. U11 siglo tit' economía p o/i1ica rllifr11a ( 1890-1990), Edi1orial
And rés Bello, Santiago, 1996.
Mu lioz. Jorge. "Chilenos: entre Chile y Argentina. Flujos y reflujos entre 1960 y
2002" En S1·mi11t1rio Cllilc en el siglo XX. Universidad de l a Frontera. Temu-
co, diciembre de 2003 .
Nazer. Ricardo. Jos!.'. Tormis Urme neta. U11 l'mprl"Sario drl siglo XIX, Direcció11
de Bibliolecas. Archivos y Muscos. Centro de lnves1igadones Dil'go Barros
Ara11il. S:rn!iago, 1994.
Ncll. Edward J. llis1orit1 y Teoría Ero11ómiro, Editorial Critka. Barcelona, 1984.
Neruda. Pablo. 01/as clt•mt•111alr s. Editori;il Losada. 4 t°didón. Buenos Aires. Ar-
genti na, 1977.

306
Jorg(' Pinto Rodríguez

Nornmbut'nn Cnrrn~co. Carnw n. - 111migrnción. agricultura y ciudades interme-


dia\. 1880- 1930-. En Ciuulmws tk Historia. N° 11. Univ"rsidad de Chile,
Sanlingo. 1991.
Opazo. Roberto. A9ric-ul111ra, Talleres gráficos l n Nación. Santiago, 1939.
Ortega. Luí~. Ruta al Ca¡1i/t!lismo, Dib;un, Santiago, 2006.
Ortega Riqul'lmc. Emllhmo. Rl'cu rsos 1wturt1/t's y estrategias dt desarrollo n9rn-
rio. FUCOA. Ministerio de Ag riculturn, Santiago, Chile. 1978.
Ovallc-, Francisco. Chile t' ll la Rf'jión A ustral. El df'se111·0/1>imie1110 9r11rral tle
Ttm11co. lmpre11ta Un iversitaria, Sant iago. 191 1.
Pino Zapata, Eduardo. Historia de Tt•m11co, Ed iciones Universidad de La Fromern,
Temuco. 1998.
Pinto. Jorge. La Pob/ac-ión tk la Araucn11la en el siglo XX. Ediciones Universidad
de la Frormrn, Temuco . 2008.
Pinto a nta- Cmz, Anilrnl. Chilt• u11 caso de tlcsnrro/fo frustrado, Editorial Uni-
versitaria. Santiago, Chik, 1998.
Poblt'te. Moisés. El Probil'mfl dt• la Produccióri Agn'cola y fa Po/i1ic-a Agrarifl
Nacia11a/, Imprenta Un ivrrs itn ria , Santiago, 1918.
Poiricr. Edunrdo. Ch ile en 19 10, Tomo 11. lrn prc111a Barcelona. Santiago. 19 10.
Prado. Alberto. Anuario Prf/flo Mart im·z. Ú11ica Guia Comrrdnl de Clli/1·, 1909-
1905. Centro Editorial Alhl'rto Prado Mnrtinez. Santiago. Chile. 1905.
Pomar. Jo:o.é. -cambios en los ríos y en la morfologia de- la costa de Chile" En
RC'1 ista dr Clii/c11a tic Nisiorill y Gcografin. N \JO, Santiago, 1962.
1

Pom:. Eduardo. Producción de carne bovinu. Editorial Universilaria. S;1ntiago.


1977.
Re,·~z. Bruno. Agro y Ca111pC"si11a1lo, Cipca-Piura. Piura. 1989.
Robles. Claudio. 1/11r1•11tlmlos Proyrrsisrns y Motlt'nritaei011 Agraria r n Cllilr 0·11 ~
tral (1850-1880). Un iw rsid:1d de Lo:-. Lagos. 2007.
Rodriguez. Manud y Sutirt·z. José. La rn11seri•aci611 de s11elos "" Cl1ílr. Minbtcrio
de Agricultura, Sn ntiago, 1946.
Rodrigucz. Manuel. -caracterísiica:; de las estaciones gent1icas y descripción
dr los rcgimenes ng rícola:o. que representan-. En Di~ión General de Agri-
cultura. Sic-tt mlos dr i u11t·s1igacitfo agrico/a, 1940-1947. lm¡m·111a Stanlcy.
Santiap;o. 1950.
Saa\ltdra, Alrjandro. /11 cut•s1ió n m11¡111du·. ICIRA. 1971.

30'/
Cllilt', rrn11 t'ronomill rrfliomd i·u el .)iglo XX

Salazar, Gabriel y Pin to, Julio. llis1ori11 C'o111rmpora11ta dt' Chilt'. la t'('o11omi11:
Alt'rcmlos. cm¡m·st1rio1> y 1rabaj11dort'S. Vol. 111. Edi1orial LOM. Santiago de
Chile, 2002.
Salazar. Gabriel. Mcmulrrt·s, ''mprrsarios y capitalistas (Clli/t, !>ig/o XIX), Edito-
rial Sudamcric;111a, Sa nt iago, 2009.
Samaniego. Augusto y Ruiz, Carlos. Memalidadrs )' po/11icas wi11gka: Pr1ebla
Mapudu', cutre golpt' y go/¡1c (de lb6ticz a Piilod1rt). CSIC. Madrid. 2007.
Samana, Roberto. Agriru/111 rn clli/c,w t'rl t i siglo XX: co11tu1os. ac1orcs y cs¡m-

cios t1gricolas, Oibam, Santiago, 2006.


Shanin, Teodor. L11 clase i11comod11, Alianza Univr:r.;idad, Madrid, 1983.
Simon Bcrnard , Raúl. Lt1 si/11(1dó11 eco11ó111ico-110/itica dt' los ferroctirri/('$ 111•1
Es1ado, Oibam, Santiago, 2010.
Smilh, Petcr H. Carne y Polílicn c11 la Arge111i11a. Paidos, Bul'nos Aires, 1968.
Subiabrc, Adonis. Vitul11c10 del Mt1lleco. /\101111mcr110 de la i11gcnkrit1 111u111/ial,
Alfabeta Artes GrM1cos, Santiago. 2005.
Sunkel. Osvaldo. l111egmció11 política y económico, Editorial Universitaria, San-
tiago, 1970.
Tinsman, lkidi. L" tierm ¡wm d t¡uc la trabaja. Genero. sc.rualitlatl y mo11imin1-
tos campesinos en /11 Rcformt1 Agrnria clrill'11a. LOM. santiago, 2009.
Topolski, Jerzy y otros. Historia económica: 1111c1•os l'trjoqucsy u11c11os ¡Jroblrmas
(Co 1111111icado11('S {I / Séplimo Co11grcso lntcrnacio110 / de Hislorill Económica).
Editorial Critica, 13nrcelona, 1981.
Universidad de Chile, lnsiiluto de Economía. La cco11omia tic C/1ilr en cl 11rriotlo
1950-1963. To mos 1 y ll, Cuadros Es1ndisticos. Publicaciones del Instituto de
Economía de la Universidad de Chile Santiago. 1963.
Vcrgara Marshall, Angcla. "El cobre y la politica económica nacional: el proble-
ma de la industria del cobre el Chile de Santiago Macchiavello Varas". En
Macchinvcllo Voiras, Santiago. El problrma dr lo indus1ria tic/ cobre c11 Cl1ilc
y s11s proyecciones t'('o11ó111icas y sociales. Dibam. Santiago. 2009.
Vcrgara, St•rglo. Del·a1/c11cit1 o Rccuperttció11. Cl1ilt' Crl la e11crur:ijad(I, Gutcnbcrg
Impresores, Santiago. 1945.
Vicu1ia Mackcnna, Benjamín. "Los árbolrs indígenas dr: Chile y los árboles acli-
matados de Europa". En A1wlts lle '" Unil't'rsidod dt' Chile, Tomo XX III,
Santiago. Chile, 1863.
Vcrniory, Gustavc. fJit-1 a1los c11 Araucani'a. 1889-1899, Universidad de Chile,
Sant iago. 1975.

JOB
Jorgt' Pin10 Hodrlgue7.

Wt·rner. Sombar1. 1:1 apogro drl ca11ítti/iswo, Tomo 1, Edición original akmana,
1902. edición en cas1l'llano, Fondo de Cultura Económica, M6:ico, 1946.
Wolí. Eric. U11a 1i110logfa dl'I cmr1¡1r~inado lnfinoamrricano, Edidonr" Nueva
Visión. Buenos Aires, 1977.

Web
Ahnonadd, Fabián. ~comercio entre Chile y Argentina en la zona :mr. rn el
conicxto de una economhl regional agro1>ccuaria (1930.1960¡-. En Pedro Na-
varro Floria y Waller del Río (compiladores). Culturo y Espado. Arouc:anio-
Nortparago nio. Univtrsidnd Nndonal de Río Negro. Bariloche. 20 11, texto
completo en formato digit;il, http://iidypca.homes1rad.com/Publkado11csll-
DyPCa/rjc_4.¡1df
Aravtna Ram!n:z. Christian. "Industria forestal y pobrtza ambirn1al en Curac;m-
lin, 1938· 1970", texto compkto l'l1 formalo digi1al. hup:/lwww.historiacco-
logica.cl/rfore!ltal l .PDF
Lazo. Ángt'I. ~cuerpo de guardaparques". texto complt'lo en formato digital,
http:l/64.23). IG9.104/scarch?q-cachc:IDlmxOhSZtAJ:www.guardaparquc.
d/archio.
ph¡AiJfid%3062+rcserva+ forestal+cerro+%CJ%8 1ie\olahl-csftc1-cl nkEtcd• 11
Etgl-d
CO~AF. Análisis sociocconómko del :\rea de influencia direc1a de la Reserva
Forts1al de Malleco, CONAF/ONF, Tcmuco, 1996, texto completo en formato
digital. http://www.conaf.cl/?page-homc/con1cntsEtseccion_id·
Conna. h11p://www.corma.d/por1al/mcnu/quicncs_somos/his1oria
Corma, ht1p://www.corma.d/portal/me11u/quicncs_somos/mision_y:-cstructurn
Oinz Bahamondc. JosC, ~Ag ricultu ra chilena. 1928-1960: productividad y ex-
ponarioncs~. Instituto de Economia Universidad Católica. texto completo en
formato digital. hl tp:/ /sl•chi.facca.uch ilt .cl/scchi/invi1ados_ l /Diazjgdb.pdf
Corrt'as. Jaime. ~ llistoria tic una familia. Mosso. Bodeguero y Matarife'', texto
completo en formato digital, http://usuarios.lycos.es/mosso/ncwpagcO.html
Estt\'C.l: Valencia, Jaime, "Banco Estado. An1ecedcn1cs Históricos·. Santiago de
Chile Scptitmbrc 2004, texto completo en fonna10 digi1al, h11p://www.ban-
cOtS1ado.cl/i míl gtncs/ lnform ac io nCo rpora livafO\ .a niccemes_h is to ricos.pd f
GómC"i: Olivares. Mario. "El estado de la agricultura chilena y sus transforma-
ciont"'\ y modernización". En Obscrr10forio de la Eco11omia Lali11oflmcricrwa.

309
N° 62 . .iunio ele 200G, 1cxto compk10 en fornrnto digital. www.cumcd.net/
curscco11b/ceolat/d/.
Manns. Patricio. Los 'f rrn·mows l'll Chik. Editorial Quimantt'1. 1972. 1cxto com-
pleto e n fo rmalo dig:ital. htlp://www.angclf1 rc.c:om/ n1/ 1crrcmo10Valparaiso.
Mora. Patricia y Sola , Pablo, "Los ideaks permiten 1:1 realidad de los suc11os" En
p:igina web. 1lisl0ri<1 Didiictici! de Cur.u:autin. 1882-200 '1 , lcxto co mpk!O en
formato digital. h1 Lp://historiadecuracautin.blogspo1.com/2007 / JO/hisl0ria-
fa brica- 111osso.IH mi
Socicd;id Agromi mic;1 de Chik. www.socicd;idagronomic:adcchilc.d
~faloncy, Willi;im, "Oportunidades pcrdid;is. Innovación y c recimie nto en base
a recursos en América Latina" El 13anco Mundial. Regió n 1k 1\ m(:ric;1 La1i11a
y el Ca ribe, Oficina del Econo misw .Jefe. Diciembre 2002, texto completo en
formato digital. www.w ps29350sp:1nisho rnissedpportuni1ics.com

Entrevistas
Sr. Ernesto Ncira. en trevista de Mathias Ordenes. Nueva lmperi;1I. agosto 200'1.
Sr. Guillermo Fem:1'h<1kc, ;1etual presidente de la Sociedad Amigos del Árbol.
cn1 revisrn de Mathias Ordenes. Temuco, agosto 200'1.
Sra. Hil1la fern<indcz. entrevisrn de Jo rge Pinto y Valcska Gcldres, Pcn111cnco.
octu bre- noviem bre de 2fl09.

También podría gustarte