EXISTENCIALISMO
Existencialismo. (del latín «existentia»: existencia). Filosofía de la existencia, corriente
irracionalista de la Filosofía burguesa contemporánea; surgió (después de la primera guerra
mundial en Alemania, y luego en Francia; después de la segunda guerra mundial en otros
países, entre ellos los Estados Unidos), como intento de crear una nueva Concepción del
Mundo en consonancia con los estados de ánimo de la intelectualidad burguesa. El término
«existencialismo» fue introducido por el neokantiano Fritz Heinemann (1929). Las fuentes
ideológicas del existencialismo son: la Filosofía de la vida, la fenomenología de Edmund
Husserl, la doctrina místico-religiosa de Søren Kierkegaard.
A pesar de su posición antirracionalista de partida, no se puede decir que los
existencialistas fueran irracionales en el sentido de negar toda validez al pensamiento
racional. Han mantenido que la claridad racional es deseable allí donde sea posible, pero
que las materias más importantes de la vida no son accesibles a la razón o a la ciencia.
Además, han sostenido que incluso la ciencia no es tan racional como se supone. Nietzsche,
por ejemplo, afirmó que la visión científica de un Universo ordenado es para la mayoría
una ficción práctica, una entelequia.
Corriente filosófica decadente de nuestros días, variedad del idealismo subjetivo,
destinada esencialmente a desmoralizar la conciencia social, a combatir a las
organizaciones revolucionarias del proletariado. En la actualidad, el existencialismo se
difunde sobre todo en Francia y en Alemania occidental. Esta doctrina reaccionaria fue
fundada por el filósofo danés Kierkegaard (1813-1855), enemigo del socialismo y de la
democracia, para quien aun la filosofía de la revelación de Schelling (ver) no era lo bastante
reaccionaria. Por “existencia”, entiende la “vida espiritual individual”, y opone la
“existencia” al “ser”, vale decir, al mundo material de la vida real, física y social. La
aversión a la vida, el miedo a la muerte, la desesperación, tales son sus temas
fundamentales que más tienen que ver con la psicopatología que con la filosofía. Esta
“filosofía” antihumana había sido adoptada por los ideólogos del imperialismo alemán
(Heidegger, Jaspers). Hoy, el existencialismo se recubre con la máscara de “filosofía de la
libertad”. Su esencia reaccionaria no se ha modificado: sólo han cambiado sus
procedimientos de lucha contra la teoría y la práctica revolucionarias, sus métodos de
disfraz. En la actualidad, los existencialistas se esfuerzan en denigrar la lucha
revolucionaria de los trabajadores por el socialismo. Y predican el nihilismo intelectual y
moral, el desprecio por la ciencia y por la moralidad. Los existencialistas se alzan contra el
materialismo dialéctico e histórico, contra la concepción marxista, científica del mundo,
apoyándose en las premisas del idealismo subjetivo, haciendo de la “pura conciencia en sí”
el punto de arranque de su filosofía. Los existencialistas oponen la “existencia” a la
“esencia”, separándolas metafísicamente y proclamando la primacía de la “existencia”. Esta
teoría está dirigida contra la doctrina materialista que considera a la materia como el dato
primario; y en el dominio de la vida social, se alza contra la concepción científica del
determinismo histórico. Por libertad, los existencialistas entienden no una relación social
real que se conquista en la lucha contra el esclavizamiento de la nación y de la clase
trabajadora, no el fruto del socialismo, sino el “libre albedrío” innato del idealismo, que
concede al burgués el derecho de actuar según su voluntad.
Filosofía de la existencia, corriente irracionalista de la filosofía burguesa contemporánea;
surgió (después de la primera guerra mundial en Alemania, y luego en Francia; después de
la segunda guerra mundial en otros países, entre ellos los Estados Unidos) como intento de
crear una nueva concepción del mundo en consonancia con los estados de ánimo de la
intelectualidad burguesa. El término “existencialismo” fue introducido por el neokantiano
Fritz Heinemann (1929). Las fuentes ideológicas del existencialismo son: la filosofía de la
vida, la fenomenología de Husserl, la doctrina místico-religiosa de Kierkegaard. Se
distingue el existencialismo religioso (Marcel, Jaspers, Berdiáiev, Buber) y el ateo
(Heidegger, Sartre, Camus). En la filosofía de la existencia ha hallado su reflejo la crisis
del liberalismo burgués, incapaz de dar respuestas científicas a las cuestiones planteadas
por el hacer práctico social e histórico de nuestros días, liberalismo impotente para explicar
la inestabilidad y la desorganización de la vida humana en la sociedad burguesa, los
sentimientos de angustia, desesperación y desolación inherentes al hombre de dicha
sociedad. El existencialismo constituye una reacción irracionalista al racionalismo de la
Ilustración y a la filosofía clásica alemana. Afirman los filósofos existencialistas que el
principal vicio del pensamiento racional estriba en tomar como punto de partida el principio
de la contraposición entre sujeto y objeto, o sea, el dividir el mundo en dos esferas: la
objetiva y la subjetiva. El pensamiento racional veía toda la realidad, incluido el hombre,
tan sólo como objeto, como “esencia”, como algo ajeno al hombre. La filosofía auténtica,
desde el punto de vista del existencialismo, ha de partir de la unidad entre sujeto y objeto.
Dicha unidad se halla encarnada en la “existencia”, es decir, en cierta realidad irracional.
Según la doctrina existencialista, para adquirir conciencia de sí mismo como “existencia” el
hombre ha de encontrarse en una “situación límite”, por ejemplo, ante la faz de la muerte.
Ello hace que el mundo se convierta para el hombre en “íntimamente próximo”. Se declara
que el procedimiento verdadero de cognición o, según el existencialismo, de penetración en
el mundo de la “existencia”, es la intuición (“experiencia existencial” en Marcel,
“comprensión” en Heidegger, “iluminación existencial” en Jaspers), que es el método
fenomenológico de Husserl irracionalmente interpretado. En el existencialismo, ocupa un
importante lugar el planteamiento y la solución del problema de la libertad, definida como
“elección” que hace el hombre de una posibilidad entre innumerables posibilidades. El
carácter voluntarista de la explicación que el existencialismo da de la libertad estriba en
separar la “elección” de las circunstancias, es decir, estriba en aislar de la necesidad
objetiva, de las leyes, al hombre. En última instancia, los existencialistas convierten el
problema de la libertad en un problema puramente ético y entienden la libertad, según el
espíritu del individualismo extremo, como libertad del individuo respecto a la sociedad. El
existencialismo ha ejercido sensible influencia sobre el arte y la literatura burgueses de
nuestros días y, por este conducto, sobre la mentalidad de una sensible parte de la
intelectualidad burguesa. La actitud política reaccionaria de la mayoría de los filósofos
existencialistas se halla íntimamente vinculada a sus concepciones filosóficas (“Man”).
Corriente irracionalista en la filosofía burguesa, surgió en el siglo 20 como intento de
crear una nueva concepción del mundo, que se corresponda con los criterios de la
intelectualidad burguesa. Las fuentes ideológicas del existencialismo son la filosofía de la
vida, la fenomenología de Husserl y la doctrina mística religiosa de Kierkegaard. Existen el
existencialismo religioso (Marcel, Jaspers, Berdiáev) y el existencialismo ateo
(Heidegger, Sartre, Camus). En el existencialismo se refleja la crisis del liberalismo
burgués, con su comprensión optimista superficial del mundo, con su fe en el desarrollo
progresivo de la sociedad burguesa, liberalismo que no pudo pasar la prueba de los
tempestuosos acontecimientos del siglo. El existencialismo surgió como mundividencia
pesimista que se planteaba la cuestión de cómo debe vivir el hombre que, frente a las
catástrofes históricas, ha perdido las ilusiones liberales progresistas. El existencialismo es
una reacción al racionalismo de la época de la Ilustración y de la filosofía clásica alemana,
así como a la filosofía positivista kantiana que se propagó ampliamente a fines del siglo 19
y comienzos del 20. A juicio de los existencialistas, el rasgo fundamental del pensamiento
racional consiste en que este último parte del principio de la contrariedad entre el sujeto y
el objeto. En virtud de ello, toda la realidad, comprendido el hombre, constituye para el
racionalista sólo el objeto de investigación científica y de manipulación práctica, por lo cual
este enfoque tiene un carácter “impersonal”. El existencialismo, por el contrario, debe
constituir lo contrario del pensamiento científico extrapersonal. Así pues, el existencialismo
contrapone la filosofía y la ciencia. El objeto de la filosofía, dice, por ejemplo, Heidegger,
lo debe constituir el “ser”, y el de la ciencia, el “ente”. Por “ente” se sobrentiende todo lo
relativo al mundo empírico, del que se debe distinguir el ser mismo. Este último no se
concibe de modo indirecto por vía del pensamiento intelectivo, sino tan sólo directamente,
revelándose al hombre a través de su ser, de su existencia personal. En la existencia radica
precisamente la integridad no desmembrada del sujeto y el objeto, inaccesible tanto para el
pensar científico-intelectivo como para el especulativo. En la vida cotidiana, el hombre no
siempre toma conciencia de sí mismo como existencia; para ello se necesita que resulte en
una situación límite, es decir, frente a la muerte. Al encontrar a sí mismo como existencia,
el hombre adquiere por primera vez también su libertad. Según el existencialismo, la
libertad consiste en que el hombre no aparezca como cosa que se forma bajo la influencia
de la necesidad natural o social, sino que se forme con cada una de sus acciones y
procederes. Esto significa que el hombre libre asume la responsabilidad por todo lo que ha
realizado y no se justifica apelando a las “circunstancias”. El sentido de culpa por todo lo
que sucede alrededor es un sentimiento de hombre libre (Berdiáev). En la concepción
existencialista de la libertad se expresó la protesta contra el conformismo y adaptabilidad,
propios del pancista burgués que se siente tornillo de una colosal máquina burocrática e
incapaz de cambiar algo en el curso de los acontecimientos. Por eso, el existencialismo no
deja de subrayar la responsabilidad del hombre por todo la que acontece en la historia. Sin
embargo, la comprensión existencialista de la libertad sigue siendo subjetivista: no se
interpreta en el plano social, sino en el netamente ético. Rechazando el conocimiento
racional como no correspondiente al objeto de la filosofía, el existencialismo promueve el
método de la comprensión directa, intuitiva de la realidad y se apoya en este caso en
Husserl y, en parte, en el intuitivismo de Bergson. Muchos existencialistas (Heidegger en el
último período de su actividad, Marcel, Camus y otros) sostienen que por su método de
conocimiento la filosofía es mucho más próxima al arte que a la ciencia. No es casual que
el existencialismo influya tanto sobre el arte y la literatura de Occidente y, por su conducto,
también sobre los estados de espíritu de una parte considerable de la intelectualidad
burguesa. La posición sociopolítica de los diversos existencialistas es distinta.
Características
Tiene como esencia tomar como punto de partida la relación objeto - sujeto, es decir, lo
objetivo y lo subjetivo encarnada en la existencia del ser individual. Para adquirir
conciencia de si mismo, el hombre ha de encontrarse en una situación extrema, límite,
como por ejemplo la muerte.
El procedimiento verdadero de cognición o de penetración en el mundo de la existencia es
la intuición (Marcel: experiencia existencial; Heidegger: comprensión; Jasper: iluminación
existencial). Este no es más que el método fenomenológico de Husserl interpretado de
forma irracional.
Dentro de esta filosofía juega un papel importante el concepto de libertad: " elección" que
hace el hombre de una posibilidad entre innumerables que se le presentan, que tiene
carácter voluntarista, separando elección de circunstancias, es decir, separan las leyes
objetivas sociales, la necesidad objetiva y lo convierten en un problema ético, con
individualismo extremo con respecto a la sociedad.
Resalta el papel crucial de la existencia, de la libertad y de la elección individual, y que
gozó de gran influencia en distintos pensadores y escritores de los siglos XIX y XX.
Debido a la diversidad de posiciones que se asocian al existencialismo, el término no puede
ser definido con precisión. Se pueden identificar, sin embargo, algunos temas comunes en
todos los autores existencialistas: el énfasis puesto en la existencia individual concreta y, en
consecuencia, en la subjetividad, la libertad individual y los conflictos de la elección. El
existencialismo es un movimiento filosófico y literario propio de los siglos XIX y XX, pero
se pueden encontrar elementos existencialistas en el pensamiento (y vida) de Sócrates, en
la Biblia y en la obra de muchos filósofos y escritores anteriores a la edad contemporánea:
La mayoría de los filósofos desde Platón ha mantenido que el bien ético más elevado es el
mismo para todos: en la medida en que uno se acerca a la perfección moral, se parece a los
demás individuos perfectos en el plano moral.
Existencia
Categoría fundamental del existencialismo, introducida en «la terminología filosófica por
Kierkegaard. Se entiende por existencia el «ser» interno aprehendido por la conciencia, del
hombre; «ser» distinto de la existencia empírica, que no es la real. La existencia como
posibilidad del ser está determinada por el hombre mismo, por su deseo, pero tiene sus
raíces (por ejemplo, según Karl Jaspers), en cierta «trascendencia» misteriosa, es decir
en Dios. La existencia no llega a conocerse, sino que se «ilumina» o se «revela» en
«momentos críticos» (ataraxía, acto heroico, muerte, etc). En los existencialistas, esta
categoría sirve para fundamentar el irracionalismo y el relativismo moral.
Elección y compromiso
El tema más destacado en la filosofía existencialista es el de la elección. La primera
característica del ser humano, según la mayoría de los existencialistas, es la libertad para
elegir. Mantienen que los seres humanos no tienen una naturaleza inmutable, o esencia,
como tienen otros animales o plantas; cada ser humano hace elecciones que conforman su
propia naturaleza.
Según la formulación del filósofo francés Jean-Paul Sartre, la existencia precede a la
esencia. La elección es, por lo tanto, fundamental en la existencia humana y es ineludible;
incluso la negativa a elegir implica ya una elección. La libertad de elección conlleva
compromiso y responsabilidad. Los existencialistas han expuesto que, como los individuos
son libres de escoger su propio camino, tienen que aceptar el riesgo y la responsabilidad de
seguir su compromiso dondequiera que éste les lleve.
Temor y angustia: El concepto de angustia posee un papel decisivo y similar en las obras
del filósofo alemán Martin Heidegger; la angustia lleva a la confrontación del individuo
con la nada y con la imposibilidad de encontrar una justificación última para la elección
que la persona tiene que hacer. En la filosofía de Sartre, la palabra "náusea" se utiliza para
el reconocimiento que realiza el individuo de la contingencia del Universo, y el término
"angustia" para el reconocimiento de la libertad total de elección a la que hace frente el
hombre en cada momento.
Subjetividad
Todos los existencialistas han seguido a Kierkegaard al resaltar la importancia de la acción
individual apasionada al decidir sobre la moral y la verdad. Han insistido, por tanto, en que
la experiencia personal y la actuación según las propias convicciones constituyen los
factores esenciales para llegar a la verdad. Así, la comprensión de una situación por parte
de alguien que está comprometido en esa situación es más elevada que la del observador
indiferente, objetivo. Este énfasis puesto en la perspectiva del agente individual ha hecho
que los existencialistas sean suspicaces respecto al razonamiento sistemático.
Principales representantes
Sören Kierkegaard (1813-1855) Filósofo y teólogo danés, cuyo interés por la existencia, la
elección y el compromiso individuales tuvo gran influencia en la teología y en la filosofía
occidental modernas, sobre todo en el ámbito del existencialismo.
Martin Heidegger (1889-1976) Filósofo alemán. Fundador de la denominada
fenomenología existencial, está considerado uno de los pensadores más originales del siglo
XX.Proclamó que la fenomenología debe poner de manifiesto qué hay oculto en la
experiencia común diaria, al describir lo que llamaba la estructura de la cotidianidad, o ser
en el mundo, que pensó era un sistema interrelacionado de aptitudes, papeles sociales,
proyectos e intenciones.
Jean-Paul Sartre (1905-1980) Filósofo, dramaturgo, novelista y periodista político francés,
uno de los principales representantes del existencialismo. Utilizó el término existencialismo
para definir y calificar su propia filosofía, se convirtió en el gran difusor del movimiento a
escala internacional una vez finalizada la II Guerra Mundial.
Karl Jaspers (1883-1969) Filósofo y psiquiatra alemán, uno de los fundadores del
existencialismo. Su obra, que integran más de 30 libros, influyó de forma determinante en
la teología, la psiquiatría y la filosofía del siglo XX.
Existencialismo y teología
A pesar de que el pensamiento existencialista engloba el ateísmo absoluto de Nietzsche y
Sartre y el agnosticismo de Heidegger, su origen en las meditaciones religiosas de Pascal y
Kierkegaard hizo presagiar su gran influencia en la teología del siglo XX. El filósofo
alemán Karl Jaspers, aunque rechazó las doctrinas religiosas ortodoxas, influyó en la
teología moderna con su preocupación por la trascendencia y los límites de la experiencia
humana.
Fenomenología movimiento filosófico del siglo XX que describe las estructuras de la
experiencia tal y como se presentan en la conciencia, sin recurrir a teoría, deducción o
suposiciones procedentes de otras disciplinas tales como las ciencias naturales.
El fundador de la fenomenología, el filósofo alemán Edmund Husserl, introdujo este
término en su libro Ideas. Introducción general a la fenomenología pura (1913). Definió la
fenomenología como el estudio de las estructuras de la conciencia que capacitan al
conocimiento para referirse a los objetos fuera de sí misma. Sólo las esencias de ciertas
estructuras conscientes particulares constituyen el objeto. Este estudio requiere reflexión
sobre los contenidos de la mente para excluir todo lo demás. llamó a este tipo de
reflexión reducción fenomenológica: Ya que la mente puede dirigirse hacia lo no existente
tanto como hacia los objetos reales, Husserl advirtió que la reflexión fenomenológica no
presupone que algo existe con carácter material; más bien equivale a poner en paréntesis
la existencia, es decir, dejar de lado la cuestión de la existencia real del objeto
contemplado. Lo comprobó cuando analizaba los contenidos de la mente fue una serie de
actos como el recordar, desear y percibir, e incluso el contenido abstracto de esos actos, a
los que Husserl llamó significados. Esos significados, proclamó, permitían a un acto ser
dirigido hacia un objeto bajo una apariencia concreta, y afirmó que la direccionalidad, que
él llamaba intencionalidad, era la esencia del conocimiento. Los primeros seguidores
proclamaron que el cometido de la fenomenología es estudiar las esencias de las cosas y la
de las emociones
Existencialismo en estética
Teoría idealista subjetiva del arte y de la creación artística. Está representada por las
concepciones de los existencialistas alemanes, franceses y de otros países (Karl Jaspers:
«Strindberg y Vincent van Gogh», 1922; Gabriel Marcel: «Existencia y libertad humana
en Jean Paul Sartre» 1946; Albert Camus: «Discurso en Suiza», 1957).
Las ideas existencialistas aparecieron por primera vez en los sonetos y en las elegías del
poeta austríaco Rainer Maria Rilke(1875-1926); más tarde, penetraron en el arte y en
la literatura de muchos países burgueses. Tales ideas encuentran su más nítida plasmación
en las obras de Albert Camus («La peste» «El extranjero»), de Simone de
Beauvoir («Todos los hombres son mortales» «La sangre de otros») y de Sartre («Los
caminos de la libertad», «El diablo y el buen Dios», «La náusea» y otras). Según la estética
existencialista, han de ser objeto de la representación artística la «iluminación de la
existencia» (es decir, la vivencia irracional del individuo) y los fenómenos que dan origen a
tal «iluminación». Exhortando a los artistas a reproducir los bajos impulsos y las «facetas
sombrías» de la existencia humana, la estética de los existencialistas «ateos» enlaza con el
naturalismo. A juicio de los existencialistas «religiosos», el arte es una «cifra», un signo de
las fuerzas del más allá, un «reino intermedio» entre el mundo y la «unidad divina», una
coincidencia entre la experiencia religiosa y la estética». Los existencialistas valoran el
talento del artista por el modo cómo éste trata, con cifras, de la existencia, de la
originalidad del individuo y de sus situaciones límite». Ven la misión principal del arte en
despertar las vivencias subconscientes del ser humano. La estética del existencialismo es un
reflejo de la degeneración espiritual de la burguesía moderna.