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Diversidadysuscaras

Este documento analiza el surgimiento y uso del concepto de "diversidad" en diferentes contextos, especialmente en educación y cultura. Explora cómo la diversidad surgió como una forma de reconocer y valorar positivamente las diferencias culturales e identidades que habían sido históricamente oprimidas u objeto de discriminación. Sin embargo, señala que a menudo el término se usa de manera ambigua sin una definición precisa. Finalmente, propone un análisis crítico del concepto y sus usos retóricos para reconocer su complejidad

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Diversidadysuscaras

Este documento analiza el surgimiento y uso del concepto de "diversidad" en diferentes contextos, especialmente en educación y cultura. Explora cómo la diversidad surgió como una forma de reconocer y valorar positivamente las diferencias culturales e identidades que habían sido históricamente oprimidas u objeto de discriminación. Sin embargo, señala que a menudo el término se usa de manera ambigua sin una definición precisa. Finalmente, propone un análisis crítico del concepto y sus usos retóricos para reconocer su complejidad

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Nuevas miradas...

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La diversidad y sus caras, los


decires de la diferencia
Los usos retóricos de la diversidad en tensión
con el campo socioeducativo
Por Sergio F. Sánchez

“Así, paradójicamente, el colmo de soledad turales, pueblos originarios, inmigrantes,


conducía al colmo de gregarismo, a la gran nuevas identidades, tribus urbanas, etc. Lo
ilusión de la compañía ajena, al hombre cierto es que se ha vuelto casi una muletilla
solo en la sala de los espejos y los ecos. […] para quienes desean expresarse desde una
La verdadera otredad hecha de delicados retórica políticamente correcta, a veces sin
contactos, de maravillosos ajustes con el demasiada conciencia ni compromiso res-
mundo, no podía cumplirse desde un solo pecto de los fenómenos socioculturales a los
término, a la mano tendida debía respon- que refiere y sin dejar muy clara la posición
der otra mano desde el afuera, desde lo desde la que se enuncia.
otro”. En las últimas décadas, se han presenta-
Julio Cortázar, Rayuela. do avances sobre el tema desde la filosof ía
y sociología de la educación y provenientes
“La extranjería no comienza en los márge- de diversas corrientes de la pedagogía (Skliar
nes de los ríos, sino en los de la piel”. y Larrosa: 2009, Tenti Fanfani: 2009, Dussel:
Clifford Geertz 2006, Giroux y Flecha: 1992, McLaren: 1999,
entre otros). Luego, se presenta otra serie
Introducción de autores que proponen la diversidad para
abordar los contextos de interculturalidad,
¿Qué significa hablar de diversidad? especialmente en relación con las culturas y
la educación de pueblos originarios. Por otro
Actualmente, es muy común reconocer lado, la antropología cultural no ha tomado
en diversos discursos, en los más variados sustancialmente la diversidad como catego-
contextos, pero más frecuentemente en el ría conceptual, sino que, más bien le ha dedi-
ámbito de la educación y de la cultura, la cado mayor atención al clásico concepto de
categoría de diversidad para hacer referen- cultura, así como etnia, discriminación, ra-
cia a múltiples situaciones de distinto tenor cismo, etnocentrismo y relativismo (entre los
y complejidad: desigualdad social, pobreza, más destacados), que aportan herramientas
discriminación, alteridades sociales y cul- teóricas y metodológicas para abordar la

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problemática de la diversidad, aunque sin Asimismo, se tomaron discursos y do-


plantearse esta nominación. cumentos oficiales de organismos políticos
El horizonte de este ensayo se orienta a internacionales, regionales y locales, con el
proponer una forma de comprender los sen- objeto de identificar contextos de instalación
tidos de la diversidad, a partir de la combi- y prácticas de utilización de esta categoría,
nación de los aportes teóricos de las disci- especialmente en el ámbito de la educación
plinas mencionadas, partiendo de un análisis y la cultura.
respecto de la génesis de este concepto, tanto
desde el terreno académico como desde la
arena sociopolítica, a partir de la cual la di- El surgimiento e instalación
versidad es constantemente interpelada y re- de la categoría
producida, lo que provoca efectos de notable
impacto en el campo sociocultural. Nos in- En principio, se torna necesario señalar que
teresa principalmente el uso que se ha dado la diversidad sociocultural no ha tenido su
en el campo educativo y los fenómenos a los génesis como un concepto científico, sino
que se hace referencia en esta dimensión, ya que es más bien el resultado de una nueva
sea al visibilizar u ocultar situaciones y rela- apreciación de las diferencias respecto de
ciones entre actores socioculturales. actores, culturas e identidades sociales; es
Se propone también la revisión crítica una nueva forma de enunciación de distin-
de dicha nominación contrastando su uti- tos fenómenos sociales y culturales que han
lización y sentido en relación con posturas sido considerados con diversos grados de
políticas y bases ideológicas que tienen que valoración, tanto en sentido positivo como
ver con su expresión en el entramado social, negativo. Podríamos decir que es una nueva
así como los lugares desde los que se enuncia manera de observar y describir las relaciones
y los efectos que generan las diversas inter- entre culturas e identidades, que reconoce
pretaciones. las situaciones de dominación y hegemonía
Finalmente, cabe señalar que no aboga- de algunas, así como las de opresión y mino-
mos por una estandarización de un ‘concep- ría de otras. Aunque reconocer, en este caso,
to’ de diversidad, sino más bien por su uso debe leerse más bien en el sentido de demo-
crítico a partir del reconocimiento de su cratizar las relaciones entre las identidades
complejidad y de los fenómenos sociocultu- sometidas o en situaciones de valoración
rales que son representados de acuerdo con negativa.
los empleos y sentidos que se le brindan a Sin embargo, hablar de diversidad a secas
esta categoría. provoca un vacío, ya que existen varias cues-
El análisis esbozado en este trabajo parte tiones a tener en cuenta en su trasfondo. De-
de una indagación sobre la bibliograf ía pro- cir nada más que algo es diferente a otra cosa
ducida con respecto a la temática de la di- no corresponde a un patrón de razonamiento
versidad, fundamentalmente en el ámbito de científico; al contrario, el tipo de procesamien-
la educación y las ciencias sociales. Se con- to más apropiado sería de precisión de sus pro-
sultaron fuentes académicas y publicaciones piedades, de definición del objeto a partir del
especializadas para rastrear la concepción análisis de sus particularidades, para luego sí
de diversidad y sus múltiples modos de uso y pensar diferencias. La diversidad en sí misma,
definiciones particulares. solo enuncia ambiguamente una situación, un

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escenario de relaciones, una valoración, antes partir de la eclosión de movimientos sociales


que un concepto con pretensiones de cientifi- que reclaman un tratamiento igualitario, tanto
cidad. de parte de las estructuras estatales como de
Es así que la categoría diversidad no se medios de comunicación, instancias jurídicas,
ha precisado con rigurosidad, muchas veces sectores empresariales y de producción, es-
intencionalmente, porque el escenario en el pacios públicos así como en otros espacios y
cual ha sido producida –el político-cultural sectores de la sociedad civil. En este sentido,
y educativo– no le ha presentado demasiadas podemos trazar un paralelismo con los movi-
exigencias y, además, porque se apoya sobre mientos descolonizadores, pacifistas y de las
ciertas concepciones con mayor desarrollo llamadas minorías (género, etnia, antiraciales,
teórico (como cultura, lenguaje, sujetos, géne- indígenas, discapacitados2, etc.), que tienen
ros, etnias, clases sociales, etc.). su apogeo en los años setenta, si bien sus an-
Entonces, la diversidad se presenta ponien- tecedentes se remontan a varias décadas an-
do el acento en las relaciones y valoraciones teriores. Mencionemos solo dos considerables
entre objetos o entidades, en el equilibrio de la ejemplos que han tenido notable repercusión
desigualdad en el tratamiento de determinadas para la instalación en la modelación de la cat-
problemáticas, tratando de reconocer valora- egoría que estamos tratando: por un lado, los
ciones positivas y negativas implicadas, así movimientos antirraciales y, por otro, los mov-
como conceptos, fenómenos y representacio- imientos indigenistas3. Los primeros han teni-
nes a los que se refiere cuando –en el análisis do mayor notoriedad en Estados Unidos, con
sociocultural–, se ponen en juego represen-
taciones sociales. Estas representaciones son
construidas en el seno de la sociedad, a partir tal como lo conocemos hoy, así como el uso y su
de grupos, sectores y parcialidades, y toman reproducción para la nominación de las situaciones
estado colectivo a partir de intervenciones en con un sentido o fin político de equidad de las di-
la vida cotidiana de la comunidad. Son matri- ferencias.
ces compartidas que nos sugieren una forma 2- No estamos haciendo un uso discriminativo de la
de distribución de las identidades en relación palabra sino más bien considerando el colectivo de
con el acceso a los recursos y, en fin, en re- sujetos con necesidades especiales o capacidades
lación con la distribución del poder y de los diferentes, así también la nominación que, desde
lugares o posiciones sociales –clases sociales, la discapacidad, ha sido utilizada por estos mismos
sectores dominantes, sectores oprimidos–, así grupos en la época de referencia.
como de una cierta legitimación respecto de 3- Podemos mencionar el Simposio sobre Fricción
ese orden. Interétnica que fue organizado por un grupo de an-
Esta noción comienza a ser utilizada signi- tropólogos en Barbados y a partir del cual surgen
ficativamente en el campo social y político1 a la Declaración de Barbados I: Por la liberación
del indígena de 1971 y, luego con mayor partici-
pación de los pueblos originarios, la Declaración
1- No es nuestra intención definir con precisiones de Barbados II de 1977, en la que los pueblos in-
cronológicas, ya que es una categoría que proviene dígenas adoptan y reivindican esta denominación y
de diversos escenarios y de distintas épocas, sino comienzan a expresar una actitud política colectiva
más bien situar el escenario sociopolítico a partir que los nuclea más allá de sus identidades étnicas
del cual se produce la sociogénesis del concepto particulares.

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movimientos sociales y luchas antisegrega- vador y de las intenciones que este posea y que
cionistas que lograron importantes conquistas deriven de la comparación.
de derechos y tratamiento igualitario para la Hoy no podríamos dejar de tener en cuen-
población considerada ‘de color’. Más aún, el ta, al hablar de la diversidad, sus antecedentes
campo científico y académico se ve afectado históricos y políticos. No es necesario remontar-
al revisar y reconsiderar los conceptos y ti- nos nuevamente al derecho moderno y a sus ya
pologías asociadas a las razas, que produjeron clásicas enunciaciones a partir de la institución
un cambio sustancial y desterraron su uso en del proyecto iluminista –libertad, igualdad,
el campo de las ciencias sociales y humanas, fraternidad–, pero se hace necesario reconocer
por considerarse impropios, de características esa sociogénesis, especialmente el significa-
discriminativas y con poca rigurosidad cientí- do que alcanza la concepción de igualdad. Tal
fica para el tratamiento de la especie humana. como señala Inés Dussel (2006), en educación
En el ámbito de la antropología –si bien estábamos más acostumbrados a hablar de
con impacto en todo el campo académico igualdad, a ver las cosas desde la misión de
y hasta político, puesto que se gesta en esta argentinizar, de homogenizar, de igualar com-
combinatoria–, puede citarse la célebre con- pulsivamente con escasos cuidados por las
ferencia que Claude Lèvi-Strauss imparte, a identidades diferentes –por no decir con su-
pedido de la UNESCO, sobre la problemáti- presión de las diferencias–, que acababan con
ca del racismo, a principios de los años cin- un proceso de ocultamiento y sometimiento
cuenta. En ella expone su pensamiento cultur- de los rasgos culturales locales o distintos a
al en relación con el desarrollo y diversidad los hegemónicos. La misión de los educadores
de las distintas sociedades y culturas en una modernos, esto es a partir del proyecto deci-
clara actitud de confrontación con los teóricos monónico que instaura la Ley 1.420 y que han
evolucionistas. Lèvi-Strauss, además de min- reforzado muchos gobiernos –especialmente
imizar la influencia del componente genético los gobiernos de facto–, ha sido igualar desde
(racial) en la evolución de los pueblos, plantea un modelo de argentinidad centralista homo-
la diversidad como una situación natural de- geneizante que el currículo escolar reproducía
venida de “circunstancias geográficas, históri- vertical y efectivamente. Y, a su vez, sus in-
cas y sociológicas”. Reconoce que la actitud tervenciones no se limitaban solo a definir las
normal de los hombres ha sido de negación características de la identidad nacional, sino
de lo diferente, por una cuestión que se da a también a otras como las identidades de géne-
nivel del sentido común: “el pensamiento et- ro; los caracteres ciudadanos –como partes del
nocéntrico”, que “consiste en repudiar pura y Estado-nación y las formas de la participación
simplemente las formas culturales –morales, política–; los modelos y patrones de infancia,
religiosas, sociales, estéticas– que están aleja- de trabajadores; entre otros.
das de aquellas con las que nos identificamos” Pero tampoco es nuestra intención demo-
(Lèvi-Strauss: 1999; 47). Este autor menciona nizar los procesos de instalación y desarrollo
también dos actitudes más, la universalista y que llamamos modernidad y educación, pues
la científica (falso evolucionismo). En suma, marcaron un hito en el logro de los princip-
concluye –y a su vez menciona como referen- ios básicos del derecho y conformación de los
cia la teoría de la relatividad– que lo diverso Estados-nación democráticos, incluyendo la
no es algo intrínseco a las culturas, sino más participación ciudadana. Probablemente po-
bien producto del posicionamiento del obser- damos discutir hoy que este marco jurídico

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y político construye un orden de dominación ocimientos étnicos, de pueblos originarios,


de los sectores poderosos por sobre las clases movimientos de estudiantes, anti-sistémicos y
populares, sujetos de derecho individualiza- un sinnúmero de proclamas que comienzan a
dos y fragmentados. Pero no podemos negar permear las estructuras corroídas de la mod-
que también les confieren los principios de la ernidad decimonónica.
participación política democrática y diversos A finales de la década de 1990, confluy-
grados de movilidad social. Los dispositivos en muchos procesos de lucha y movimientos
educativos, a la vez que desplegaron estrate- sociales por el reconocimiento de la diversi-
gias de hegemonía cultural, también han sido dad cultural y la Declaración Universal de la
vehículos fundamentales para posibilitar el as- UNESCO sobre la Diversidad Cultural4 puede
censo social y la concientización de derechos ser considerada una instancia clave, en la cual
de los sectores populares de nuestro país. los países miembros pasan a reconocer no
Por otro lado, volviendo al análisis de las solo esta categoría sino que se comprometen
implicaciones de la igualdad en el discurso a partir de la firma de un acuerdo por el res-
educativo, podemos observar que, a pesar de peto de las diversas identidades culturales. De
la meta universal de la proclamación, esa uni- esta manera, la diversidad sociocultural asume
versalidad es definida a partir de un univer- un estatuto de importancia asimilable a la de
salismo eurocéntrico –u occidentalocentrismo los derechos humanos. Su significatividad
si se prefiere–, porque nada puede estar más también reside en que la diversidad se asume
alejado del reconocimiento de la alteridad como valor, como patrimonio de la humanidad
que cubrir con un manto universalista las y con fines de conservación de las alteridades
voces acalladas de la otredad, de las diver- del género humano.
sas culturas que cohabitan el mundo, con sus
disímiles cosmovisiones, valores y sentidos
culturales. En fin, la universalidad misma es Identidad, diversidad y pluralismo
una construcción artificiosa, llevada a cabo
por la imaginación ilustrada –que podríamos “Artículo 1– La diversidad cultural, patri-
caratular generosamente de humanista–, que monio común de la humanidad. La cultura
sin negar sus posibles buenas intenciones, adquiere formas diversas a través del tiempo
tampoco debe opacar nuestra capacidad de y del espacio. Esta diversidad se manifiesta en
reconocerla como una enunciación abstracta la originalidad y la pluralidad de las identida-
construida a partir de un modelo eurocéntrico des que caracterizan a los grupos y las socie-
y discriminativo de las demás culturas y socie- dades que componen la humanidad. Fuente
dades del mundo.
El Siglo XX ha sido un periodo de inten-
sas luchas y movimientos sociales en pos del 4- Reunión realizada en París, entre octubre y no-
reconocimiento político y cultural, de la visi- viembre de 2001, que tiene como antecedentes las
bilización de sectores que han repercutido en conclusiones de la Conferencia Mundial sobre las
importantes hechos políticos, independencias Políticas Culturales (MONDIACULT, México,
de antiguas colonias, luchas por la igualdad de 1982) de la Comisión Mundial de Cultura y De-
derechos por parte de mujeres, movimientos sarrollo (Nuestra Diversidad Creativa, 1995) y de
antiraciales, de libertad de elección sexual, la Conferencia Intergubernamental sobre Políticas
de libertades políticas, movimientos de recon- Culturales para el Desarrollo (Estocolmo, 1998).

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“Promover la identidad provincial, tendiente a la unidad nacional: La integración social,


basada en la moderna concepción de ciudadanía, reconoce las diferencias y promueve la
democracia participativa como forma de organización social. La convivencia de múltiples
etnias genera una alquimia cultural propia de la provincia. La diversidad cultural es su uni-
dad y mismidad. Este es el principio fundante de la identidad de Misiones.
El reconocimiento de las diferencias, el respeto y la convivencia entre ellas, significa
contribuir a la cohesión social y a la integración cultural. Esto es, comprometerse con el
fortalecimiento de la compleja identidad comunitaria, provincial y nacional, entendida como
unidad en la diversidad, en el contexto latinoamericano y mundial, valorando críticamente la
realidad geográfica y el patrimonio histórico, cultural y social de la provincia y del país”.

Lineamientos Curriculares Provinciales para la EGB 1 y 2. Pcia. de Misiones. 1998. P. 17

de intercambios, de innovación y de creati- curriculares, contenidos mediáticos, en-


vidad, la diversidad cultural es tan necesaria cuentros y otras actividades en torno de la
para el género humano como la diversidad diversidad sociocultural.
biológica para los organismos vivos. En este El nacimiento y uso de esta nominación
sentido, constituye el patrimonio común de también debe analizarse en conjunto con la
la humanidad y debe ser reconocida y conso- instalación y reproducción de un nuevo dis-
lidada en beneficio de las generaciones pre- curso académico, de una nueva perspectiva
sentes y futuras”. Declaración Universal de la para referir a la otredad, a la alteridad5. Las
UNESCO sobre la Diversidad Cultural, 2 de ciencias humanas y sociales –básicamen-
noviembre de 2001. te la antropología y algunas vertientes de
Ahora, reconocer que esta declaración haya la pedagogía– son, quizás, las que más han
sido un hito político mundial no debe supo- contribuido para la instalación de su sentido
ner que las cuestiones de fondo hayan que- académico, con impacto en el ámbito social y
dado resueltas, como tampoco que estos político, referidas también por instituciones
principios hayan sido gestados en el seno de defensa y protección de derechos, nuevos
de este órgano, porque más bien es la con- movimientos sociales, de educación y cultu-
secuencia de una serie de luchas sociales y ra, a partir de los cuales se performa la se-
reivindicaciones políticas previas sin las cua- mántica de la diversidad.
les no hubiese sido posible pensar este nuevo
escenario.
Lo cierto es que a partir de este recono-
cimiento global han comenzado a funcionar 5- Forster reconoce en Emmanuel Levinas un ante-
diversos programas y organismos (interna- cedente fundacional, en el ámbito de la filosofía con
cionales y regionales), en campos como el implicaciones en otras áreas, en el tratamiento de
educativo y cultural, en los que se desarro- categorías como otredad y alteridad, con especial
llaron diversos dispositivos de promoción y impacto en pensadores y movimientos políticos la-
reconocimiento de la diversidad, como ser tinoamericanos de los años setenta, en obras como
publicaciones, capacitaciones, propuestas Totalidad e infinito (Forster:2009; 101-103).

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El uso de la categoría “diversidad” valga la paradoja–, donde a partir de precep-


en el campo socioeducativo tos multiculturalistas que celebran las dife-
rencias, invitaban a los educadores a atender
En el campo educativo se habla de diversidad –y contener– a los sectores relegados por el
desde hace unas pocas décadas; sin embar- modelo neoliberal. Esta autora nos advierte
go, cuando se hace uso de esta nominación, que muchas veces encontramos que educar
suele tomar distintos sentidos de acuerdo atendiendo a la diversidad se ha convertido
con el contexto y no siempre evidencia con en un eufemismo de educación para los po-
claridad las acepciones que adquiere. Más bres, leída en clave de inclusión piadosa, de
claramente, conviene distinguir la base ideo- asistencia.
lógica –por decirlo de alguna manera– que Sin embargo, podemos caracterizar una
se estructura en cada caso. No es extraño, en tercera posición, un sentido de la diversidad
el ámbito escolar, escuchar la denominación que compromete una práctica de inclusión
de diversos como sinónimo de las catego- con una visión más situada y crítica, que
rías de pobres, repitentes, marginales, etc.; implica la concientización de los derechos y
esa denominación forma parte del nuevo la realización de los sujetos y actores mar-
mandato político que ha intervenido en la ginales, así como de las culturas sometidas
retórica de la desigualdad. Este uso aparen- y oprimidas de la sociedad nacional. Esta
temente bienintencionado puede esconder concepción de diversidad requiere de la
una invisibilización de la inequidad, por no instauración de una situación dialógica que
decir una justificación descomprometida de permita y requiera la participación activa de
situaciones opresivas. los sujetos considerados diversos. Esta parti-
Hablar de diversidad en el escenario edu- cipación no puede ser otra que un hecho po-
cativo hace referencia a, por lo menos, dos lítico, en el sentido de Rancière (1996), que
representaciones. Siguiendo el análisis de considera que “la política existe cuando el
Dussel mencionado anteriormente, se dis- orden natural de la dominación es interrum-
paran dos posicionamientos: por un lado, la pido por la institución de una parte de los
misión tradicional de “educar al ciudadano”, que no tienen parte” (Rancière: 1996; 25).
con un sentido de igualar valorando la ho- Podemos citar, como caso testigo, la
mogeneidad y, por otro, una educación con nueva Educación Intercultural Bilingüe en
inclusión compulsiva hacia identidades co- nuestro país, la que ha desarrollado una rup-
munes con neutralización de las diferencias. tura con los modelos clásicos de educación
Este paradigma, que podemos llamar moder- tradicional nacionalista, para repensar radi-
no, se puede caracterizar a partir del inicio calmente los contenidos y metodologías del
del sistema educativo argentino –a finales de currículo a partir de las lenguas y culturas
siglo XIX–, creado a partir de un imaginario originarias, que instituye la participación
civilizador. Por otro lado, tenemos un nue- activa de los miembros de las comunida-
vo sentido y posicionamiento que comienza des aborígenes, quienes intervienen en las
a instalarse a partir de la reinstauración de instancias de definición curricular y en las
la democracia, incipientemente en los años tareas educativas cotidianas de las escuelas
ochenta, y que, a partir de las sucesivas crisis situadas en las comunidades.
en las décadas de 1990 y 2000, se intensifica En el siguiente esquema presentamos, a
un discurso de inclusión de los excluidos – modo de síntesis, los tres tipos de posicio-

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namiento propuestos en torno a las formas A modo de conclusión: un


de concebir la diversidad en el escenario so- reencuentro con el sujeto
cioeducativo, los ejes horizontales nos per-
miten definir y comparar los modos en que Es ineludible reconocer que las sociedades
cada posicionamiento opera sobre los senti- contemporáneas se encuentran sumergi-
dos de las prácticas educativas (a) y acerca de das en un escenario de crisis estructural
la manera de concebir la otredad, la diferen- generalizada (de Alba: 2004), en el cual las
cia (b). Ver Gráfico 1. constantes culturales son corroídas y la di-
Ese tercer modo de posicionamiento re- námica de aceleración sociocultural provoca
quiere el reconocimiento de un nuevo suje- movimientos e inestabilidades en todos los
to político y un nuevo escenario global, en planos, especialmente en el de las subjetivi-
el cual los universalismos y particularismos dades.
han sido puestos seriamente en crisis y la En este contexto tampoco se pueden
institución escolar ha perdido la preeminen- prever respuestas universales ni recetas
cia sobre la modelización de la ciudadanía e efectivas que cumplan la ilusión de una con-
identidades culturales. Si bien, desde la es- vivencia pacífica pluralista, pues la misma
cuela se puede favorecer “la formación de desaparición –parcial o total– de las estruc-
ciudadanos dotados de identidades particu- turas e instituciones modernas deja expues-
lares y, al mismo tiempo, aptos para partici- tas contradicciones y conflictos que habían
par en la construcción de un “universal” que permanecido latentes u ocultos.
nos permita convivir en la diversidad” (Tenti Al hablar de diversidad, aún se presen-
Fanfani: 2009; 100). tan estas acepciones y representaciones en
En todo caso, también son necesarias la el campo socioeducativo, las que conviven
formación y promoción de educadores crí- en la complejidad de escenarios y actores
ticos que reconozcan la complejidad de sus que las instituciones escolares presentan;
intervenciones en este campo y que puedan sin embargo, el aquí propuesto es un punto
discernir acerca de las implicaciones de en- de partida válido para repensar los anclajes
tender la diversidad como un derecho y una y fundamentos que estas nociones tienen
forma de expresión de la condición humana. en su uso cotidiano y, especialmente, revi-
También es necesario constituirlos como sar los efectos concretos que producen esos
promotores de aquello que hoy predomina mismos usos y nominaciones. Por esto, el
con la nominación de ciudadanía activa. empleo crítico de la categoría de diversidad

Gráfico 1. Diversidad: tres posicionamientos en el campo socioeducativo.


Tradicional Inclusivo Integrativo
a. Prácticas culturales y Homogeneización Asistencialismo Diálogo y participación
educativas y contención de política
marginados
b. Otro, alteridad Oculto, invisibilizado Pasivo Activo

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Nuevas miradas...  | 45 

en educación tiene que tener el fin de hacer otro, de la alteridad; para asumir desde ese
visibles las valoraciones y las situaciones de punto una nueva forma de contrato social –
injusticia relacionadas con las representacio- por decirlo de algún modo. “No se trata de
nes de culturas, identidades, sectores y ac- que debamos amarnos los unos a los otros o
tores, que a partir de distintos mecanismos morir. Se trata de que debemos conocernos
sufren una segregación o discriminación de los unos a los otros y vivir según ese cono-
algún tipo. La educación para la diversidad cimiento, o acabar aislados en un mundo de
no es una educación para los pobres ni para absurdo soliloquio...” (Geertz: 1996, 88).
sectores segregados; debe ser un principio El desaf ío, tal como se plantea en la cita
ético, una actitud que trascienda a todos los que abre este escrito, es el establecimiento de
actores educativos de todos los rincones y contactos, puentes, ya no entre sociedades y
sectores sociales. culturas aisladas, sino entre sujetos, nuevos
Pensar la diversidad requiere retomar y protagonistas políticos que conviven en una
abordar temas muy complejos, porque in- comunidad, con distintas distancias pero
terpela cuestiones muy profundas –desde igualmente franqueadas y franqueables. Di-
las representaciones e ideologías– y aspec- versidad, en principio, es reconocimiento de
tos que no son objeto de reflexión cotidiana, la alteridad, de la diferencia, pero también es
como detenernos a indagar la mirada y las diálogo, es litigio, es consenso y es la recrea-
valoraciones que hacemos –consciente o in- ción de un entorno común, si bien siempre
conscientemente– acerca del mundo y de las bajo las reglas de la democracia y el acuerdo
personas que nos rodean. participativo en contra del dictado omnipo-
También está claro que la idea de un mul- tente y opresivo de las políticas verticalistas.
ticulturalismo neutro y universal no es más
que una ilusión de una retórica ingenua –o
perversa–, que no tiene en cuenta la comple-
jidad cultural, social y política que subyace y Referencias bibliográficas
prevalece a los fenómenos de la diversidad.
El mismo Lèvi-Strauss, años después de su “Declaración Universal de la UNESCO sobre la
alocución frente a la UNESCO, reflexionó Diversidad Cultural”. París. UNESCO. 2 de
sobre su posicionamiento inicial y reasen- noviembre de 2001.
tuó la mirada sobre el reconocimiento de las
Dussel, Inés: “La Escuela y la diversidad: un
identidades y diferencias, enarbolando una
debate necesario” en Revista Todavía. Buenos
especie de narcisismo moral que C. Geertz
Aires. 2006.
criticaría mordazmente en Los usos de la di-
versidad (1996). Forster, Ricardo: “Los rostros de la alteridad” en
Este último, reconsidera la importancia Skliar, Carlos y Larrosa, Jorge: Experiencia y
de factores subjetivos, las condiciones cultu- alteridad en educación. Santa Fe (Arg.). Homo
rales de grupos y parcialidades, sin ignorar Sapiens. 2009.
las consecuencias de un pensamiento relati-
Geertz, Clifford: Los usos de la diversidad.
vista o absolutista, que intente ocultar o dis-
España. Paidós. 1996.
torsionar las diferencias. Las conclusiones
de Geertz, apuntan hacia un reconocimien- Giroux, H. y R. Flecha: La igualdad educativa y
to de la diversidad, de la “comprensión” del diferencia cultural. Barcelona. El Roure. 1992

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46 | Nuevas miradas...

Lèvi-Strauss, Claude: “Raza e historia” en Raza y


cultura, Madrid. Altaya. 1999. Pp. 37-104.

Mclaren, Peter: Pedagogía, poder e identidad.


Buenos Aires. Homo Sapiens. 1999.

Rancière, Jaques: El desacuerdo. Política y


filosofía. Buenos Aires. Ediciones Nueva
Visión. 1996.

Skliar, Carlos y Jorge Larrosa: Experiencia y


alteridad en educación. Santa Fe (Arg.). Homo
Sapiens. 2009.

Skliar, Carlos (2008): “La pretensión de la


diversidad o la diversidad pretenciosa”.
Dossier: A propósito de la diversidad en
Revista Kikiriki. Nº 89. Pp. 30-37. Madrid.
2008.

Tenti Fanfani, Emilio (Comp.): Diversidad


cultural, desigualdad social y estrategias de
políticas educativas. Buenos Aires. UNESCO.
2009.

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