Apuntes sobre una lectura bilingüe de “La carta robada” a partir de un par de notas al pie
“El programa que se traza para nosotros es entonces
saber cómo un lenguaje formal determina al sujeto.
Pero el interés de semejante programa no es simple:
puesto que supone que un sujeto no lo cumplirá
sino poniendo algo de su parte ”
Este texto son apuntes que he ido haciendo sobre mi lectura de El seminario sobre La carta
robada de Lacan, que responde a las preguntas, problemas y dificultades que he tenido al ir
trabajando este escrito. Es curioso pero, en cada uno de los trabajos que he revisado acerca
de la lectura del libro Escritos1 y su estilo de escritura, he ido encontrando que el interés en
trabajar alguno de los aspectos de tan complejo texto, implica un interés que despierta de
cierta forma la dificultad de la lectura. Y, entonces, con todo el pudor que esto me implica,
¿por qué no sumarme a la complejidad y el deseo de dejarme tomar por algo que, se debe
saber ya, no será comprendido demasiado rápido? (si es que acaso llegara a serlo).
Son apuntes separados que se enlazan entre sí, pues me permitieron hacer relecturas
y buscar fuentes. El primero corresponde a la pregunta ¿por qué en la edición de Écrits
(1966) que recopiló una parte importante de los escritos de Lacan, comienza por “La lettre
volée”?
Continuo con una elaboración a partir de lo expresado por Lacan en 1974, acerca de
los Escritos como flores japonesas.
El segundo se pregunta por el paso problemático entre las versiones francesas
(primero la de 1956 publicada en La psychanalyse y la segunda, de 1966, Écrits editada por
Seuil), y la traducción al español2, específicamente entre dos notas al pie.
1
Nota aclaratoria entre Écrits y Escritos: Para este texto me es muy importante darle lugar a las versiones en
francés y a las traducciones en español, por lo tanto, la lógica de uso entre Écrits y Escritos tiene que ver con
la versión a la que hago referencia en el párrafo.
2
Hay libros que revisé en el transcurso de construir estas notas, y los menciono como antecedentes,
precisamente por dedicarse a problematizar e intentar aclarar algunas de esas opacidades en la lectura de los
Escritos o Écrits (según la versión a la que se refiera). Los menciono: de Marcelo Pasternac 1236 errores,
erratas, omisiones y discrepancias en los Escritos de Lacan en español. Ed. Epeele; y de Ángel de Frutos
Salvador Los Escritos de Jacques Lacan Variantes textuales. Ed. Siglo Veintiuno de España. En el texto haré
referencia específica a ellos cuando venga al caso.
La relación entre estos apuntes dan por resultado, una nota, que, en mi experiencia,
resultó imprescindible y, es que, si bien Escritos o Écrits tiene la advertencia de ser uno de
los libros más difíciles, la nota aclaratoria que intento desarrollar aquí, pretenden aclarar
una zona de oscuridad.
1.- Entrar por el principio
El orden de la edición de Écrits de 1966, tiene una lógica que no tiene que ver con el orden
cronológico, ya que temporalmente, los primeros escritos, después de su tesis, están
dedicados, en su mayoría, a la cuestión de la imagen y sus elaboraciones en torno a ésta.
Siendo a sí, ¿qué lógica tiene su orden? ¿por qué la edición abre con La lettre volée?
“Si Lacan abre su recopilación de los Écrits con el texto compuesto titulado “El seminario
sobre “La Carta robada”, nos parece que es para significar su apuesta por el vínculo entre el
deseo y la letra” Y aún más, con esta apuesta “modificaba la teoría freudiana de la
represión” a partir de poner el acento sobre la teoría del significante. Erik Porge formula así
esta apuesta: “El retorno de lo reprimido no se tiene que buscar del lado energético, sino del
lado de las transformaciones realizadas por una desviación de la letra, desviación que pasa
por el retournement (vuelta, puesta boca abajo)”3
Si bien es claro que la teoría del significante está al frente, a partir de la lectura de
un párrafo, se me ocurrió una propuesta. El párrafo es el siguiente:
“Así sucede que si el hombre llega a pensar el orden simbólico, es que primeramente está
apresado en él su ser. La ilusión4 de que él lo habría formado por medio de su conciencia
proviene de que es por la vía de una abertura específica que su relación imaginaria como
pudo entrar en ese orden como sujeto. Pero no pudo efectuar esa entrada sino por el
desfiladero radical de la palabra”5
3
Porge, Erik (2000) Jacques Lacan, un psicoanalista Recorrido de una enseñanza. Ed. Síntesis, pag. 25
4
El subrayado por medio de cursivas es mío
5
“C’est ainsi que si l’homme vient a penser l’ordre symbolique, c’est qu’il y est d’abord pris dans son être.
L’illusion qu’il l’ait formé par sa conscience, provient de ce que c’est par la voie d’una béance spécifique de
sa relation imaginaire à son semblable, qu’il a pu entrer dans cet ordre comme sujet”
Mi conjetura podría expresarse así: el ordenamiento de Écrits está estructurado de
acuerdo a esta entrada por la vía de la palabra y está puesta al frente para no sostener lo
ilusorio del yo.
En la edición de Écrits, la parte que sigue a La lettre volée, está marcada con el
número II y el texto introductorio llamado De nuestros antecedentes. La cuestión de la
imagen relacionada con lo ilusorio del yo, es una de las cuestiones desarrolladas con
amplitud, a partir de que Lacan presentara en 1936 “El estadio del espejo” y vuelta a
plantear en esta segunda parte del texto.
Pero ¿qué se entiende por el yo? ¿por qué sería importante el orden de la edición
poniendo al frente la palabra y no la formación de yo? ¿Cómo se explica esta ilusoria
formación del lenguaje por la conciencia, en la que está apresado el hombre?
De acuerdo a esta ilusión sería un individuo el que, a partir de su maduración
llegaría a conocer las cosas del mundo.
Sin embargo; la concepción de Lacan es que, es a partir de los seis meses que el
niño se encuentra con su imagen (Gestalt) en el espejo, pues antes de este momento, el
infans está en un estado de desvalimiento, de falta de control en sus articulaciones, de
incoordinación que no suena extraño el momento jubiloso de apropiación de la imagen de
un cuerpo que no se percibe desde dentro como ensamblado, sino, más bien, desarticulado
y en riesgo de no contenerse.
Es ese momento ilusorio en el que el yo capta una imagen global de su cuerpo
completo y se reconoce en la similitud de un cuerpo al que se identifica.
Hablamos entonces de un yo que es construcción y depósito de identificaciones.
Que elabora para sí, un sentimiento de grandeza a partir de un espejismo de completud6, de
una “maquina de fantasías” reflejadas en la imagen del cuerpo de otro, que a su vez, percibe
completo7. (Véase Escritos pag. 101)
6
El subrayado con cursivas es mío
7
Llama la atención la diferente concepción del yo en Freud en el “Proyecto de psicología” en el que el
prójimo, la persona que está frente al yo, el prójimo es “un objeto que brinda la percepción y que es parecido
al sujeto”. En esta concepción del yo, este ya tiene una forma y encuentra en el prójimo una forma que haya
parecida a de él. Dejo del lado por el momento los siguientes desarrollos que Freud hizo al yo y a las
identificaciones, para evitar desviar la mirada de la construcción que intento hacer.
Se expresa en este párrafo, el pasaje completo de una forma a otra: “Desde una imagen
fragmentada del cuerpo hasta una forma que llamaremos ortopédica de su totalidad –y hasta
la armadura por fin asumida de una identidad alienante, que va a marcar con su estructura
rígida todo su desarrollo mental. Así la ruptura del círculo del Innenwelt al Umwelt
engendra la cuadratura inagotable de las reaseveraciones del yo”8
En este punto me parece pertinente retomar los dos sentidos de la palabra formal
que Lacan precisa:
“Cuando se habla de formalización matemática, se trata de un conjunto de convenciones a
partir de las cuales se pueden desarrollar toda una serie de consecuencias, de teoremas que
se encadenan y establecen en el interior de un conjunto, ciertas relaciones de estructura, una
ley, para ser exactos. En el sentido guestaltista del término, en cambio, la forma, la buena
forma, es una totalidad, pero realizada y aislada”9
Efectivamente, en el registro de lo simbólico lo formal remite a una estructura que implica
una ley, en cambio en el registro de lo imaginario la forma es eso que remite al yo. Y esa la
diferencia a partir de la que hablamos.
La figura de la flor japonesa
En una conferencia de prensa que se llevó a cabo en Roma el 29 de octubre de
197410, ocho años después de la edición, el entrevistador le preguntó a Lacan sobre la
relación entre el psicoanálisis y la religión y también por sus Escritos llamándolos
“oscuros” y “difíciles”, causando “desconcierto” e “incomodidad” hasta incluso “que
8
Lacan, Jacques (2011) Escritos 1. Siglo XXI Editores. pag. 103
9
Lacan, Jacques (1983) El yo en la teoría de Freud y en la técnica psicoanalítica Ed. Paidós. pag. 58
10
Cabe mencionar en un texto como este, que intenta dar cuenta de las diferencias de establecimiento de
algunos textos y ahora específicamente en La lettre volée (1955-1966) que esta Conferencia de prensa,
corresponde a la edición que JAM editó como “El triunfo de la religión”. Son importantes las diferencias
entre ellas; sin embargo, no es el momento de ahondar en él, sino más bien, apuntarlo por ahora.
Tal conferencia de prensa puede encontrarse en francés en el sitio [Link]
[Link]/es/bibliolacan/pas-tout-lacan-3/
oscurecían con su lectura la lectura de Freud”. Sin duda no es una opinión ajena a la
dificultad, sin embargo, es lo que podríamos llamar “corta de vista” y esto puede deberse a
la escasa lectura detallada de los textos o quizás a la traducción. Pero Lacan hace uso de lo
se me ocurre llamar “paciencia poética” en dos momentos: el primero, al responder que
“los Escritos no están hechos para que se les comprenda, están hechos para que se les lea…
pues provocan algo y se sigue intentando” Algo del estilo del hablar en psicoanálisis, que se
mueve por sus propios medios, a su propio ritmo, recuerda lo que Lacan expresa de el ritmo
de su escritura. Retomaré más adelante este punto del leer.
El segundo punto que retomo es los Escritos como la figura de “la flor japonesa”
que se abre justo al toque… del agua, de la palabra. Dice así:
“[sobre la dificultad de comprensión de Escritos] No lo hice a propósito para que no se los
comprenda, pero en fin, fue una consecuencia de las cosas, yo hablaba, dictaba cursos, muy
seguidos y muy comprensibles, pero como no transformaba eso en escrito sino una vez por
año, naturalmente eso producía un escrito que, en relación a la masa de lo que había dicho,
era una especie de concentrado totalmente increíble, que de alguna manera hay que meter
en el agua como las flores japonesas, para verlo desplegarse. Es una comparación que vale
lo que vale.”11
¿Qué quiero decir con esto? Que sin duda la lectura de un escrito de Lacan, puesto en
relación con lo que se va desprendiendo del correr de las sesiones de los seminarios, puede
ser un trabajo arduo, pero sin duda las articulaciones posibles, construyen una lectura, que
difícilmente de alcanza en el aislamiento.
11
Berrebi, Émilie ( ? ) “Lacan, los jardines Zen y la flor japonesa” Me cayó el veínte Revista de psicoanálsis
N. 36 Scripta volant Ed. Me cayó el veinte pag. 65-77 Traducción de Graciela Leguizamón
Párrafo fuente: “[…] je n’ai pas fait exprès qu’on ne les comprenne pas mais enfin ça a été une conséquence
des choses, je parlais, je faisais de cours très suivis et très comprehensibles mais comme je ne transformais ça
en écrit qu’un fois par an, naturellement ça donnait un écrit qui par rapport à la masse de ce que j’aivais dit,
était une espèce de concentre tout à fait incroyable qu’il faut en quelque sorte mettre dans de l’eau comme les
fleurs japoneises, pour le voir se déplier. C’est une comparaison qui vaut ce qu’elle vaut.”
Elaboraciones de un esquema del campo analítico
Las elaboraciones de lo que en La lettre volée, Lacan presenta como del esquema L, y la
función del Otro, recorren el camino de la figura de la flor japonesa que anteriormente he
presentado, de la siguiente manera.
En la clase de 2 de febrero de 1955 presenta un esquema que dice corresponder a la
última etapa del pensamiento de Freud, la de Más allá del principio del placer. Lacan supo
ubicar y formalizar en este texto de Freud, al que le dedicó su seminario de ese año lectivo,
la repetición simbólica (Wiederholungzwang) y los registros tanto simbólico como
imaginario dentro de la relación psicoanalítica:
“Lo que nos importa es saber en que punto tenemos que situarnos en la relación con lo que
llamamos nuestro partenaire. Pues bien, si algo resulta evidente es que en el fenómeno
único constituido por la relación interhumana, hay dos relaciones diferentes, aunque sin
cesar se aúnen: lo imaginario y lo simbólico. En cierto modo, ambas se entrecruzan y es
preciso que sepamos siempre qué función ocupamos, en que dimensión nos situamos con
respecto al sujeto, de una manera que realice ya sea una oposición ya sea una mediación.
Nos engañamos si creemos que por confundirse en el fenómeno estas dos dimensiones
forman sólo una”12
12
Lacan, Jacques (1983) El yo en la teoría de Freud y en la técnica psicoanalítica Ed. Paidós. pag. 164
Me es preciso mencionar que algo que se resalta en esta primera elaboración del
esquema es que hay dos dimensiones: simbólica e imaginaria, pero, y esto se verá más
adelante, no están precisados, lugares a ocupar dentro del campo analítico.
Más adelante, en la sesión de 23 de marzo de 1955 13, a propósito de lo evocado por
Freud como el ombligo del sueño: “relación abisal con lo más desconocido, marca de una
experiencia privilegiada excepcional donde un real es aprehendido más allá de toda
mediación, imaginaria o simbólica. En síntesis, podría decirse que tales experiencias
privilegiadas, y según parece especialmente en el sueño, se caracterizan por la relación que
en él se establece con otro absoluto, quiero decir con un otro más allá de toda
intersubjetividad”14
Un tercer momento, antes de la elaboración del esquema en La lettre volée es en la
sesión del 25 de mayo de 1955, donde introduce al Otro (visiblemente con mayúscula,
como puede observarse, tanto la S como la A (Autre) están visiblemente remarcadas, a
diferencia de la versión del esquema anterior).
Es en esta puesta en relación entre los planos simbólico e imaginario, destaca cuatro lugares
en el campo psicoanalítico: en el plano imaginario esta yo (a), la construcción ilusoria del
estadio del espejo “el mudo simétrico de los egos” que es el de la identificación. En esta
13
Es importante aclarar que de esta sesión sólo cuento por el momento con la establecida por JAM y
traducida de la versión de Seuil y traducida para la versión de Paidós.
14
El subrayado es mío, he querido resaltar que en la relación con otro más allá de la relación intersubbjetiva
hay una relación con otro absoluto, aunque, lamentablemente no cuento con el documento fuente (versión JL)
y no puedo estar segura si ese otro, no es Otro, aun.
Ibid, pag. 266
versión del esquema, el lugar del yo, ya no está señalado como moi, sino como a frente a
a’, y con tal manera de escribirlo “el otro posee la mayor relación con su yo.
No ahondaré en este plano, más de lo necesario, pues ya en otro momentos Lacan ha
dedicado escritos enteros a elaborar la constitución del yo; sin embargo, me parece
imprescindible destacar, que dentro de la relación psicoanalítica, el plano del yo y sus
semejantes, es completamente incompatible con el plano del deseo, pues para que pueda
haber un reconocimiento, tiene que estar presente un tercero15.
El plano que se cruza es el que Lacan llama “muro del lenguaje” y que en sus
extremos están posicionados el sujeto analítico (S) y frente, pero sin alcanzarse jamás el
Otro (A). Bajo esta forma, hay relaciones auténticamente intersubjetivas. Es por reflexión
que únicamente una al otro pueden alcanzarse, pues las palabras pronunciadas como
verdaderas, esas que salen desde el sujeto del inconsciente alcanzan sólo a los a’. Es bajo el
signo de la ambigüedad que una relación está cuando está mediada por el lenguaje.
Al final de la Introducción en El seminario sobre La carta robada, Lacan retoma
este mismo esquema, ya con la introducción del Otro en la plano simbólico, para nombrar
esta relación de ambigüedades de la lengua como “la dialéctica de la intersubjetividad”,
cada vez que el sujeto habla y sin saberlo se dirige al Otro en calidad de absoluto.
Con el recorrido de la presentación de este esquema pretendo dar un ejemplo de las
elaboraciones que lacan hace a lo largo de su seminario para llegar al escrito.
Un par de notas al pie (Cf. nuestra introducción, p. 53)16
Es así pues que, La lettre volée, tiene al menos tres versiones, además de las traducciones
de las cuales retomaré dos versiones en español, editadas en Siglo XXI. Presento a
continuación los materiales utilizados para este apunte de lectura:
15
Cf. A partir de la situación de impasse de la sesión del 8 de diciembre de 1954
16
Quizás el título de este apartado no se comprenda rápidamente; sin embargo, le ruego al lector saber
esperar…
Cuadro 1: Versiones “La lettre volée”
Primera versión Segunda versión Tercera versión
Seminario El yo en la teoría “Le séminaire sur “La “Le séminaire sur “La
de Freud (1954-1955) lettre volée”” . Escrito en lettre volée”” . Editado por
Traducción editada por 1956 y publicado en 195717 Seuil (François Whal) como
Paidós. Utilizando las palabras de parte del libro Écrits en
Lacan, “el decantado” lo 1966 en París.
Estructura: Tres sesiones hizo a partir de, al menos18,
“¿Par o impar? Más allá de cuatro años de trabajo Estructura: Continuación,
la intesubjetividad” (23 de dictado en seminarios. Es Presentación de la
marzo de 1955), decir, de 1954 a 1957. continuación, Introducción,
“Complemento” (30 de Paréntesis de los paréntesis,
marzo de 1955) y “La carta Estructura: Introducción, final de la introducción.
19
robada” (26 de abril de continuación .
1955).
Cuadro 2 Traducciones “El seminario sobre “La carta robada”
Escritos 1 y 2 Escritos 1 y 2
Siglo XXI Editores 1971 y 1984 (Varias Siglo XXI Editores 2009, reimpresión
ediciones corregidas y aumentadas) 2011
Traducción: Tomás Segovia (edición nuevamente corregida)
Traducción: Tomás Segovia
Estructura: Continuación, Presentación de
la continuación, Introducción, Paréntesis Estructura: Continuación, Presentación de
de los paréntesis, final de la introducción. la continuación, Introducción, Paréntesis
de los paréntesis, final de la introducción.
17
Ángel de Frutos Salvador Los Escritos de Jacques Lacan Variantes textuales. Ed. Siglo Veintiuno de
España, pag. 297
18
Me disculpo con anticipación por el recorte salvaje al trabajo de Lacan, pues antes de 1954, hay 20 años de
trabajo en escritura, diversas participaciones y tres seminarios; sin embargo, para trabajar acerca de este
escrito, considero seguir los pasos a tres seminarios en específico: El yo en la teoría de Freud y en la técnica
psicoanalítica (1954-1955), Las psicosis (1955-1956) y La relación de objeto (1956-1957).
19
He decidido llamarle así arbitrariamente, pues nada le nombra de esta forma. Sólo es una forma sistemática
de darle orden.
Como puede observarse, la versión de 1956 comienza con la parte del escrito llamado
Introducción: muy someramente, este apartado se sitúa en el comentario dedicado al texto
de Freud, Más allá del principio de placer y explícitamente en el automatismo de
repetición.
Es a partir de la construcción de una serie de lo que se conoce como “volados al
azar” con una moneda y de la presencia y la ausencia de un símbolo, que se demuestran
“las más estrictas determinaciones simbólicas”. Quizás esta descripción de la serie, la
construcción de la red y los diferentes niveles de construcción de sintaxis, para quien se ha
topado con el texto, le parecerá demasiado simplón y hasta insulso; sin embargo, mi interés
en expresarlo así es decir que no se puede pasar por este texto “introductorio” sin haberlo
llevado a cabo, “sin haber puesto algo de su parte”.
Es decir, para llevar a cabo tan compleja lectura hay que experimentarla, hacer los
ejercicios, (“ejercicios practicados a coro”), tirando la moneda para “hacer aparecer el
nexo esencial de la memoria con la ley”
Con lo “introductorio” así escrito, va la pregunta acerca de la inversión del escrito
en la edición de 1966 (ver cuadro 1). Como se observa, la introducción fue desplazada al
centro del texto; sin embargo, según mi lectura, el escrito completo tiene un despliegue
lógico entre esa introducción y su continuación20.
Esta pregunta por la inversión del escrito, sin embargo, no se queda completamente
en blanco. Para la misma edición de 1966, Lacan escribe Presentación de la continuación,
de donde tomo el siguiente párrafo:
“Nuestros escritos toman su lugar en el interior de una aventura que es la del psicoanalista,
en la misma medida en que el psicoanálisis es su puesta en duda.
20
Este punto pienso desarrollarlo en la siguiente parte de este texto.
Los rodeos de esta aventura, incluso sus accidentes, nos llevaron en ella a una posición de
enseñanza.
De donde una referencia íntima que al recorrer por primera vez esta introducción se
captará en la alusión a ejercicios practicados en coro21.
El escrito precedente, después de todo, no hace sino bordar sobre la gracia de uno de
ellos”22
Dos elementos me gustaría extraer de esta cita, primero, lo explícito de llevar a cabo la
acción de “hacer el escrito”, “ejercitarlo”, más que comprenderlo razonablemente, dejarlo
vivirnos (esto acompaña lo que expresaba anteriormente sobre “tirar la moneda”).
En la siguiente línea, “el escrito precedente”, se refiere a lo que en el escrito de
1966, es la primera parte (que en la versión de 1956 sería la continuación) y con “no hace
sino bordar sobre la gracia de uno de ellos”, se refiere a que esta primera parte “borda”,
podría decir, “trabaja”, “dibuja”, “sigue el contorno”, continua, “sobre la gracia 23” de uno
de ellos.
Si mi lectura no es completamente errónea, me parece que con este párrafo Lacan
advierte las ventajas de comenzar por la introducción, de llevar a cabo “el ejercicio a coro”,
para continuar con la lectura del cuento de Poe y su inmixión de los sujetos y eso a lo que le
llama insistencia de la cadena significante.
Así pues, de esta primera parte invertida, surge mi punto central acerca de las notas
al pie: Si se decidió leer “La carta robada” en la edición traducida al español, “nuevamente
corregida” (Ver cuadro 2), el lector se encontrará con lo que alguna vez fue la continuación
del escrito, y posiblemente se guiará para seguirlo del famoso cuento de Poe “La carta
robada”. La cuestión es que al llegar a la página 32 (de esa edición), se encontrará con una
nota al pie: “Cf. nuestra introducción, pag. 53”y al llegar a la página 40, se encontrará
nuevamente con la misma indicación en una nueva nota al pie: “Cf. nuestra introducción,
pag. 53”
Según mi experiencia, aquí el escrito se oscurece, pierde el hilo conductor. Ambas
notas al pie sugieren ver una introducción que, primero, por el orden de la edición no se
21
El resaltado es mío
22
Lacan, Jacques (2011) Escritos 1. Siglo XXI Editores. pag. 51
23
Disfrutar del favor o benevolencia de algo o alguien.
revisó inicialmente, pero además, consta de al menos 13 cuartillas, con un añadido
intercalado y tiene un ejercicio lleno de número y símbolos, que hay que seguir para
descifrar.
¿Qué puede estar indicando Lacan con esas notas a partir de el “tope de su retorno”
y “las máquinas-de pensar-como-los-hombres”?
En un primer momento pensé: “qué complicado es esto”, sin embargo, basta dar un
paso más, con el que quiero cerrar por ahora este escrito: Tanto la versión de 1956 como la
de 1966 en francés y la edición de los Escritos editados a partir de 1971 (véanse cuadros 1 y
2), tienen la indicación de a cuál página de la introducción hay que pasar directamente.
En el caso de la primera nota es a la página 66 de la última versión traducida, en el
caso de la segunda nota es a la página 67 específicamente y sólo a esa.
La cuestión pues es que en esta última versión corregida de los Escritos en español,
se olvidó poner una especificación que estuvo desde el principio. De a dónde dirige cada
corrección, hago responsable al lector, de sacar sus conclusiones.
Carmen Cortés Martínez
Octubre, 2020