Resumen Escuela Sabática 2020
Resumen Escuela Sabática 2020
El acto de levantarse va unido, en muchas ocasiones, a acciones militares. Miguel actúa como un
líder militar que protege a su pueblo y lo conduce de un manera especial durante las ultimas
etapas del Gram Conflicto. Pero también se usa en escenarios de juicio. Miguel se levanta también
como abogado, con autoridad para representar al pueblo de Dios en el tribunal celestial.
Este tiempo de angustia no se refiere a la angustia general que precederá a la Venida de Jesús,
sino a una angustia que afectara solo al pueblo de Dios: preguntándose si sus pecados estarán
perdonados. Esta angustia comenzara cuando termine el tiempo de gracia y Dios retire su espíritu
de la tierra mientras son derramadas las primeras plagas. Pero todos los que se hallen escritos en
el libro de la vida serán librados. Todos los que hemos aceptado a Jesús sin apostatar
permanecemos escritos en este libro.
Las dos referencias explicitas a la resurrección no se puede hacer nada, ni hay pensamiento
consciente, ni siquiera se puede alabar a Dios. Lo realmente importante es resucitarnos para vida
o para muerte. Es una decisión que debemos tomar ahora mientras aun hay tiempo y esperanza.
A diferencia del libro de Apocalipsis, Daniel es un libro sellado. Sin embargo, hay un momento en
la historia cuando el sello se rompe y el contenido del libro puede ser entendido: el tiempo del fin.
Ahora el momento en el que comienza o se marca el tiempo del fin es cuando la revolución
francesa y el encarcelamiento del papa por las tropas napoleónicas en 1798.
Finalizada la explicación de Gabriel, un ángel le pregunta a Jesús cunado será le fin, Jesus asegura
que el fin llegara después de un periodo de 1.260 años que representan los tres tiempos y medio.
Daniel solicita una aclaración mas detallada, es decir se le dan dos periodos proféticos.
Compuesta por 66 libros y escrita durante más de 1.500 años en tres continentes, por más de 40 autores, la
Biblia es única. No hay otro libro, sagrado ni religioso, como este. Hay más de 24.600 manuscritos del
Nuevo Testamento que se conservan de los primeros cuatro siglos después de Cristo. De los manuscritos
originales de Platón, hay 7; de Herodoto, 8; y de La Ilíada, de Homero, un poco más: son 263 copias las que
perduraron. Por lo tanto, tenemos una poderosa evidencia que confirma la integridad del texto del Nuevo
Testamento.
La Biblia fue el primer libro en traducirse, el primer libro impreso en Occidente, y el primer libro cuya
distribución fue tan amplia y en tantos idiomas que, en la actualidad, el 95 por ciento de la población
puede leerlo. Es única por su contenido y su mensaje, los cuales se centran en los actos redentores de Dios
a través de la historia.
Jesús es el centro y el objetivo de todas las Escrituras. Su encarnación como el Mesías fue el cumplimiento
de las promesas del Antiguo Testamento. Debido a que él vivió, murió y resucitó, tenemos la confirmación
de las Escrituras y aún más: la gran promesa de la vida eterna en una existencia completamente nueva.
La Biblia fue escrita por gente de diferentes orígenes y en diversas circunstancias. Algunos escribieron
desde palacios; otros, desde cárceles; otros, en el exilio; y otros, en sus viajes misioneros para compartir el
evangelio. Estas personas tenían diferentes formaciones y ocupaciones. Algunos, como Moisés, estaban
destinados a ser reyes o, como Daniel, a ocupar altos cargos. Otros eran pastores sencillos. Algunos eran
muy jóvenes; y otros, bastante ancianos. A pesar de estas diferencias, todos tenían algo en común: fueron
llamados por Dios e inspirados por el Espíritu Santo con el fin de escribir mensajes para su pueblo, sin
importar cuándo o dónde vivieran.
La Biblia es única, entre otras obras religiosas famosas, porque hasta el treinta por ciento de su contenido
se compone de profecías y literatura profética. La integración de la profecía y su cumplimiento oportuno es
fundamental para la cosmovisión bíblica, porque el Dios que actúa en la historia también conoce el futuro y
lo ha revelado a sus profetas. La Biblia no es solo la Palabra viva o la Palabra histórica, es la Palabra
profética. No es simplemente el pensamiento filosófico de un ser humano, ya que registra los actos de Dios
en la historia al avanzar hacia un objetivo específico. En el caso de la Biblia, esos objetivos son: la promesa
de un Mesías y la segunda venida de Jesús.
El testimonio de los cuatro evangelios y de Pablo es que Jesús murió, fue sepultado y resucitó de entre los
muertos, y se les manifestó a varias personas. Esto lo corroboraron testigos que lo colocaron en la tumba y
luego la vieron vacía. Hubo testigos que tocaron a Jesús, y él comió con ellos. Uno de los testimonios más
poderosos del poder de la Biblia es la vida transformada de una persona. Es la Palabra la que traspone el
pecado humano y la depravación, y revela nuestra verdadera naturaleza humana y nuestra necesidad de
un Salvador.
Un libro único como la Biblia, instaurado en la historia, imbuido de profecía y con el poder de transformar
vidas, también debe interpretarse de una manera única. No puede interpretarse como cualquier otro libro,
ya que la Palabra viva de Dios debe entenderse a la luz de un Cristo vivo que prometió enviar a su Espíritu
para guiarnos “a toda la verdad”. Por lo tanto, la Biblia como una revelación de la verdad de Dios, debe
contener sus propios principios internos de interpretación.
La forma de ver y entender el origen y la naturaleza de la Biblia tiene un gran impacto en el papel que
desempeña la Biblia en nuestra vida y en la iglesia en general. La manera en que interpretamos el proceso
de revelación e inspiración determina e influye notablemente en nuestra comprensión de la Biblia. Cuando
queremos entender las Escrituras correctamente, primero debemos permitir que la Biblia determine los
parámetros básicos de cómo se debe abordar. No podemos estudiar matemáticas con los métodos
empíricos empleados en biología o sociología. Nuestra interpretación de las Escrituras debe considerar
seriamente la dimensión divino-humana de la Palabra de Dios. Por consiguiente, lo que necesitamos para
una interpretación adecuada de la Biblia es acercarnos a la Biblia con fe, no con escepticismo ni dudas
metodológicas.
La comunicación verbal y directa entre Dios y personas específicas es un hecho ineludible de las Escrituras.
Esta es la razón por la cual la Biblia tiene una autoridad divina especial, y debemos tener en cuenta el
elemento divino en nuestra interpretación de las Escrituras. También necesitamos la ayuda del Espíritu
Santo para aplicar a nuestra vida lo que Dios reveló en su Palabra.
Debido a que Dios utiliza el medio del lenguaje para revelar su voluntad al hombre, la revelación divina se
puede escribir. Sin embargo, como ya hemos visto, la Biblia es el resultado de la verdad divina revelada
mediante la obra del Espíritu Santo, quien transmite y protege su mensaje a través de instrumentos
humanos. Toda la Escritura es divinamente inspirada, aunque no todas las partes sean igualmente
inspiradoras para leer ni necesariamente aplicables a nosotros hoy. Sin embargo, debemos aprender de
toda
la Biblia, incluso de aquellas partes que no son tan fáciles de leer ni entender o que no son específicamente
aplicables a nosotros hoy.
El Dios que habla y que creó el lenguaje humano permite que los elegidos comuniquen las verdades
divinamente reveladas y los pensamientos divinamente inspirados de una manera confiable. Por lo tanto,
no es de extrañar que Dios les haya ordenado a los escritores bíblicos desde el principio que pongan sus
enseñanzas y su revelación por escrito.
Todo verdadero aprendizaje se da en el contexto de la fe. Es la fe implícita del niño hacia sus padres lo que
le permite aprender cosas nuevas. Es una relación de confianza la que guía al niño a aprender los aspectos
básicos y fundamentales de la vida y el amor. Por lo tanto, el conocimiento y el entendimiento surgen de
una relación de amor y confianza.
Los Adventistas del Séptimo Día han expresado claramente esta percepción del origen sobrenatural de las
Escrituras en la primera creencia fundamental de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, que dice: “Las
Sagradas Escrituras, que abarcan el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento, constituyen la Palabra de
Dios escrita, transmitida por inspiración divina. Los autores inspirados hablaron y escribieron impulsados
por el Espíritu Santo. Por medio de esta Palabra, Dios comunica a los seres humanos el conocimiento
necesario para alcanzar la salvación. Las Sagradas Escrituras son la revelación suprema, autoritativa e
infalible de la voluntad divina.
Por desdicha, en esta era posmoderna, la Biblia se ha reinterpretado principalmente desde la óptica de una
filosofía que cuestiona tanto su inspiración como su autoridad. De hecho, la Biblia se entiende
simplemente como un conjunto de ideas de gente que vivió en una cultura relativamente primitiva y que
posiblemente no podría entender el mundo como lo entendemos hoy. Al mismo tiempo, el elemento
sobrenatural se ha minimizado o hasta eliminado del cuadro. Esto convierte a la Biblia en un documento
que, en vez de ser la opinión de Dios sobre el hombre, se ha transformado en la opinión del hombre acerca
de Dios. Y el resultado es que, para muchos, la Biblia se ha vuelto prácticamente irrelevante en una época
de pensamiento darwiniano y de filosofía moderna. Sin embargo, nosotros rechazamos totalmente esa
postura. Al contrario, en el Nuevo Testamento podemos ver la forma inspirada de considerar toda la
Escritura al estudiar de qué manera Jesús y los apóstoles la interpretaron.
El bautismo de Jesús por parte de Juan el Bautista marcó el comienzo del ministerio del Salvador, tras lo
cual el Espíritu guio a Jesús al desierto de Judea donde, en su condición humana más débil, fue tentado por
Satanás. En las tres tentaciones, Jesús responde con las palabras “Escrito está”. Es decir, Jesús va directo a
la Palabra de Dios sin más para enfrentar los ataques y los engaños de Satanás. Esta debería ser una lección
poderosa para todos nosotros: la Biblia, y solo la Biblia, es la norma y el fundamento definitivos de nuestra
creencia.
Jesús les enseñó a sus discípulos a obedecer la Palabra de Dios y la Ley. No hay ningún indicio de que él
haya dudado de la autoridad ni de la relevancia de la Escritura. Al contrario, él acudía constantemente a
ella como la fuente de la autoridad divina.
Jesús enseñó que la Biblia es la Palabra de Dios en el sentido de que lo que esta dice es sinónimo de lo que
Dios dice. Su origen se encuentra en Dios y, por lo tanto, contiene la máxima autoridad para todos los
aspectos de la vida. Dios obró a lo largo de la historia para revelar su voluntad a la humanidad a través de
la Biblia.
Los escritores del Nuevo Testamento abordan la Biblia de la misma forma que Jesús. En cuestiones de
doctrina, ética y cumplimiento profético, el Antiguo Testamento, para ellos, era la Palabra autoritativa de
Dios. No encontramos nada, en ninguna parte, que estos hombres hayan hecho o dicho que desafíe la
autoridad o la autenticidad de cualquier parte de la Biblia.
Lección 4: LA BIBLIA: FUENTE AUTORITATIVA DE NUESTRA TEOLOGÍA
No hay ninguna iglesia cristiana que no utilice la Biblia para respaldar sus creencias. Sin embargo, el papel y
la autoridad de la Escritura en la teología no son iguales en todas las iglesias. Este es un tema importante
pero complejo que exploraremos al estudiar cinco fuentes influyentes diferentes que intervienen en
nuestra interpretación de las Escrituras: la tradición, la experiencia, la cultura, la razón y la Biblia misma.
La tradición que Jesús confrontó era cuidadosamente transmitida en la comunidad judía de maestro a
alumno. En los días de Jesús, había asumido un lugar a la par de las Escrituras. Sin embargo, la tradición
tiende a crecer durante largos períodos, acumulando así cada vez más detalles y aspectos que
originalmente no formaban parte de la Palabra ni del plan de Dios.
La Palabra viva de Dios origina en nosotros una actitud reverente y fiel hacia ella. Esta fidelidad genera una
cierta tradición. Nuestra fidelidad, sin embargo, siempre necesita ser leal al Dios vivo, que ha revelado su
voluntad en la Palabra escrita de Dios. Por lo tanto, la Biblia ostenta un papel único que reemplaza a todas
las tradiciones humanas. La Biblia está por encima y por sobre todas las tradiciones, incluso las buenas. Las
tradiciones que surgen de nuestra experiencia con Dios y su Palabra constantemente deben cotejarse con
la vara de medir de la santa Escritura.
Dios desea que experimentemos la belleza de las relaciones, del arte, la música y las maravillas de la
Creación, así como el gozo de su salvación y el poder de las promesas de su Palabra. Nuestra religión y
nuestra fe son más que solo doctrina y decisiones racionales. Lo que experimentamos moldea
significativamente nuestra visión de Dios e incluso nuestra comprensión de su Palabra. Pero, también
necesitamos ver claramente las limitaciones e insuficiencias de nuestras experiencias a la hora de conocer
la voluntad de Dios.
Las experiencias pueden ser muy engañosas. Bíblicamente hablando, la experiencia necesita tener su
propia esfera. Necesita que la Escritura la inspire y la forme, y también que la interprete. A veces queremos
experimentar algo que no está en armonía con la Palabra y la voluntad de Dios. Aquí, debemos aprender a
confiar en la Palabra de Dios incluso por encima de nuestra experiencia y deseos. Debemos estar atentos
para cerciorarnos de que incluso nuestra experiencia esté siempre en armonía con la Palabra de Dios y no
contradiga las claras enseñanzas de la Biblia.
La Palabra de Dios también se da en una cultura específica, aunque no se limita a esa cultura. Si bien los
factores culturales influyen inevitablemente en nuestra comprensión de la Biblia, no debemos perder de
vista el hecho de que la Biblia también trasciende las categorías culturales establecidas de etnicidad,
imperio y estatus social. Esta es una de las razones por las que la Biblia supera cualquier cultura humana e
incluso es capaz de transformar y corregir los elementos pecaminosos que encontramos en todas las
culturas.
Dios nos ha dado la capacidad de pensar y razonar. Cada actividad humana y cada argumento teológico
suponen nuestra capacidad de pensar y sacar conclusiones. Nosotros no respaldamos una fe irracional. Sin
embargo, como consecuencia de la Ilustración del siglo XVIII, la razón humana asumió un papel nuevo y
dominante, especialmente en la sociedad occidental, que va mucho más allá de nuestra capacidad de
pensar y llegar a conclusiones correctas.
El Espíritu Santo, quien reveló e inspiró el contenido de la Biblia a los seres humanos, nunca nos guiará en
contra de la Palabra de Dios ni nos extraviará de ella. Para los Adventistas del Séptimo Día, la Biblia tiene
una autoridad superior a la tradición humana, la experiencia, la razón o la cultura. La Biblia sola es la norma
por la que todo lo demás necesita comprobarse.
“Dios ha dado en su Palabra pruebas suficientes del divino origen de ella. Las grandes verdades que se
relacionan con nuestra redención están presentadas en ella con claridad. Con la ayuda del Espíritu Santo
que se promete a todos los que lo pidan con sinceridad, cada cual puede comprender estas verdades por sí
mismo. Dios ha dado a los hombres un fundamento firme en que cimentar su fe”. (El conflicto de los siglos,
pg. 517)
A la hora de interpretar la Biblia, nosotros también estamos influenciados por nuestra experiencia, nuestro
conocimiento y nuestras ideas preconcebidas. Durante tres años y medio, los seguidores de Jesús creían
que Él era el Mesías esperado. Sin embargo, su concepto de la obra del Mesías estaba distorsionado por la
teoría que debía liberarlos del yugo romano.
La Biblia fue escrita en hebreo, arameo y griego. Si no somos capaces de leer con fluidez estas lenguas,
necesitamos una traducción. Las traducciones tienen dos inconvenientes básicos: las palabras originales no
siempre tienen correspondencia exacta con las palabras de otro idioma; y el intérprete está influenciado
por ideas preconcebidas. Si interpretamos erróneamente la Biblia es posible que lleguemos a conclusiones
falsas, no solo en el entendimiento de la salvación, sino en todo lo que la Biblia enseña.
Estudia para aprender qué dice el Señor. Y cuando la convicción te posea mientras investigas, si ves que tus
opiniones acariciadas no están en armonía con la verdad, no tuerzas la verdad para que cuadre con tu
creencia, sino acepta la luz dada.
Dios eligió un pueblo y les comunicó la verdad en su idioma, el hebreo. Los libros escritos a partir del exilio
babilónico incluyen algunas partes en arameo, el idioma “universal” de la época. En Nuevo Testamento, sin
embargo, fue escrito en griego “común”, el idioma que todo el mundo podía entender en ese momento.
Como en cualquier idioma, hay palabras en hebreo y griego que tienen diversos significados, o que
transmiten ideas muy diversas.
Los autores bíblicos usan otras formas de énfasis para acentuar una idea. Una de ellas es la repetición de
una palabra, como “creó”, o “santo”. Cuando se quiere enfatizar una cualidad divina, las palabras se
repiten tres veces. Generalmente, conocemos perfectamente quién escribió un libro, e incluso la fecha en
que se escribió (como ocurre con Amós). En otras ocasiones, podemos obtener esta información de la
tradición judeocristiana. En algunas ocasiones, el momento histórico también es importante. Por ejemplo,
no podemos entender correctamente el Éxodo si no hemos leído antes la historia registrada previamente
en Génesis.
Sus diversos escritores se valen de expresiones diferentes; a menudo la misma verdad está presentada por
uno de ellos de modo más patente que por otro. De aquí que encontremos en cada cual un aspecto
diferente de la verdad, pero perfecta armonía entre todos ellos. Y las verdades así reveladas se unen en
perfecto conjunto, adecuado para satisfacer las necesidades de los hombres en todas las circunstancias de
la vida. (El conflicto de los siglos, pg. 10)
Los filósofos llevan siglos intentando dar respuesta a tres preguntas básicas: ¿de dónde vengo? ¿quién soy?
¿a dónde voy?. La Biblia, por su parte, responde a estas preguntas desde sus primeras páginas. No somos
fruto del azar, sino que hemos sido creados por Dios con un propósito. En un intento de armonizar la Biblia
con la evolución, se ha querido interpretar el término “día” de forma metafórica, como grandes periodos
de tiempo. El simple hecho de que estos días se dividan expresamente en periodos de noche y mañana
realza la idea de que los días de la creación son periodos de 24 horas. La Biblia deja claro que la muerte
entró en este mundo como consecuencia del pecado de Adán y Eva (Ro. 5:12). También nos dice que la
única posibilidad de vencer a la muerte y tener vida eterna es a través de la Redención.
Aunque creados distintos, pero complementarios, el hombre y la mujer componen una unidad familiar.
Dios, como ser plural, quiso que la humanidad se perpetuase a través de la unión íntima de un hombre y
una mujer. El propósito original de la Creación de Dios era un mundo lleno de familias amorosas que
pusieran a Dios por encima de todo.
Debidamente comprendidas, tanto las revelaciones de la ciencia como las experiencias de la vida están en
armonía con el testimonio de la Escritura en cuanto a la obra constante de Dios en la naturaleza. (La
educación, pg. 116-117)
Génesis 1-2 no es el único relato de la creación del hombre que existe, sino que existen otros relatos como
el manuscrito Atra-Hasis, que relata cómo los acadios concebían la creación del hombre. También los
egipcios o los griegos tenían sus propios relatos. Todos tienen similitudes con el relato de Génesis (por
ejemplo, el uso del barro), pero también grandes diferencias. En los relatos extrabíblicos el hombre es
creado por el egoísmo o la rivalidad entre dioses, reflejando una perversión idolátrica del relato original.
Una lectura literal de varios pasajes ha llevado a algunas personas a creer en una tierra plana, sostenida
por columnas, y limitada por cuatro ángulos. Seguimos hablando también del sol que sale y se pone,
aunque sabemos que somos nosotros los que damos vueltas. No estamos usando un lenguaje científico. De
igual modo, la Biblia hace descripciones en un lenguaje común y no científico.
Según la tradición judía, la Creación ocurrió el año 3760 a. C. De esta manera, el año gregoriano 2020
equivale al año hebreo 5780. Aunque esta cifra no es 100% fiable, nos da una idea aproximada de la
antigüedad de la tierra. En el Antiguo Testamento se menciona con frecuencia el poder creador de Dios.
Solo en Isaías tenemos más de 10 referencias directas a Dios como Creador.
Pero, puesto que disponemos de la auténtica historia de los comienzos del mundo, no necesitamos
enredarnos con conjeturas humanas y teorías indignas de confianza. (Mente, carácter y personalidad, tomo
2, pg. 382).
La historia Bíblica avanza en dirección lineal desde un principio, cuando Dios creó las cosas, hasta el final,
cuando él vuelva otra vez. A finales del siglo XVII apareció lo que se denomina alta crítica, cuestionando la
Biblia como un libro histórico, un siglo más tarde apareció la arqueología que con sus descubrimientos
desacreditó a la alta crítica. Una de las ramas más importantes de la arqueología es la arqueología bíblica,
que se dedicó a excavar en países como Israel, Siria, Líbano y otros ubicados en Canaán como también en
lugares cercanos; estas fueron de mucha ayuda para demostrar que las historias Bíblicas no son mitos ni
leyendas, sino que forman parte de la historia.
Existen elementos que nos ayudan a corroborar la historicidad de la Biblia; un personaje que nos ayuda en
esto es el Rey David; 1 de Samuel 17 nos cuenta la historia de David y el gigante, algunas personas
cuestionan la veracidad de esta historia, incluso la alta crítica cuestionó la existencia del rey David y toda su
dinastía. Para poder corroborar la veracidad de esta historia debemos centrarnos en los primeros
versículos del capítulo, donde describen la ubicación geográfica de las líneas de batalla, se habla de un
lugar llamado Efesdamin y otro llamado Elá, la arqueología logró descubrir ambas ubicaciones, esto indica
que el enfrentamiento ocurrió en un lugar real y entre ejércitos reales, también se encontró el nombre de
Es-Baal (hijo de Saúl) en una vasija fechada alrededor del año 1000 a.C , también se encontró una mención
de la casa de David en una inscripción del rey Azael de Damasco.
Otro personaje muy importante es el rey Ezequías y su enemigo Senaquerib; en Isaías 36 y 37 podemos ver
la invasión de Asiria en Laquis, como con David, la alta crítica quiso cuestionar la veracidad de este
acontecimiento, sin embargo, los arqueólogos desenterraron el palacio de Senaquerib en Nínive y hallaron
un grabado sobre la destrucción de Laquis, también descubrieron el famoso prisma de Senaquerib donde
encontraron elementos que coinciden con el relato Bíblico y por último en el año 2009 encontraron un
sello que perteneció al rey Ezequías y otro con la inscripción “Isaías el profeta”.
También podemos ver la historia de Daniel y el rey Nabucodonosor, gracias a la arqueología podemos estar
seguros de la veracidad de este evento, sabemos que el rey Nabucodonosor fue el que reconstruyó
Babilonia y Belsasar era corregente con su padre Nabodino, también podemos encontrar en el museo de
Pérgamo en Alemania, la puerta de Ishtar, que daba acceso a la ciudad de Babilonia y cuyo camino está
cubierto de imágenes de leones , justamente el símbolo de Daniel usó para referirse a este lugar.
En cuarto lugar, veamos el ejemplo de Jesús, los arqueólogos encontraron un ánfora con una inscripción
que dice “Herodes el grande, rey de Judea”, también encontraron un monumento del siglo primero
después de Cristo que dice “Poncio Pilato, gobernador de Judea” y también encontraron la caja funeraria
de Caifás, otras cartas como las de Tácito y Plinio apoyan la veracidad de Jesús y el surgimiento del
cristianismo.
Las evidencias arqueológicas pueden apoyar nuestra confiabilidad en la Biblia, pero no pueden ser la base
de nuestra fe.
La profecía Bíblica es fundamental para nuestra identidad y misión, provee un mecanismo interno y
externo para confirmar la exactitud de la palabra de Dios. El enfoque preterista afirma que todas las
profecías se cumplieron en el pasado, por otro lado, el enfoque futurista sugiere que todas las profecías
están en un futuro lejano, pero la manera correcta de interpretar la profecía bíblica es a través del enfoque
historicista, que sugiere que las profecías se han cumplido a lo largo de la historia, se siguen cumpliendo en
el presente y terminarán de cumplirse en el futuro.
Existen algunos elementos que nos ayudan a interpretar correctamente la profecía bíblica, uno de ellos es
el principio día por año, es decir, un día en la profecía equivale a un año en el tiempo histórico real,
podemos encontrar esto en Ezequiel 4:6 cuando Dios dice “cuarenta días, un día por cada año”. También
podemos aplicar este principio en las profecías de tiempo apocalípticas; especialmente en los siguientes
casos: Cuando el periodo de tiempo se encuentra insertado entre elementos simbólicos (profecías de
bestias, cuernos, etc.), cuando los acontecimientos anunciados encajan en periodos de tiempo más largos
que los indicados (profecía de las 70 semanas), cuando no están expresados en forma habitual.
En segundo lugar, tenemos la identificación de los símbolos, la profecía apocalíptica tiende a ser simbólica
y figurativa. En Daniel 2 vemos una estatua con metales sucesivos, en los capítulos 7 y 8 vemos animales
sucesivos, Daniel los identifica como reinos sucesivos y menciona a los tres primeros; Babilonia,
Medopersia y Grecia, después de estos tres imperios viene Roma, el poder que surge de Roma y continúa
con su influencia político-religiosa durante al menos 1260 años, como indica la Biblia, es el papado; el
papado eliminó a tres tribus bárbaras de Europa, era “diferente de los primeros” lo que indica su
singularidad en comparación con las otras tribus, también hablaba “palabras contra el altísimo” y se
engrandeció contra el príncipe de los ejércitos al usurpar el papel de Jesús y reemplazarlo por el del papa,
el papado cumplió la predicción de perseguir a los santos del altísimo y de echar por tierra a “parte del
ejército” durante la contrarreforma y también procuró “cambiar los tiempos y la ley” al eliminar el segundo
mandamiento y cambiar el día de reposo del sábado al domingo, la identificación de estos símbolos son
verdades presentes que deben ser predicadas.
Un tercer elemento es reconocer el cronograma profético, después de los 1260 años de persecución papal,
que terminaron con la captura de Pio VI en 1798, Daniel 7 y 8 hablan sobre el juicio celestial, esto ocurre
después de 1798 y antes de la segunda venida de Cristo y es paralela con la purificación del santuario, el
punto de partida es la profecía de las 70 semanas, después dice que en 2300 tardes y mañanas el santuario
sería purificado.
El progreso de la profecía bíblica se está desarrollando delante de nuestros ojos, y al analizarla bien nos
damos cuenta que ya estamos en el final de estos tiempos y debemos prepararnos para ir a nuestro
verdadero hogar.
Reconocemos que hay pasajes de la Biblia que son un poco difíciles de comprender, sin embargo, no
imposibles. El primer punto para poder comprenderlos es con honestidad; a veces caemos en el error de
decir cualquier cosa con tal de defender nuestra fe, improvisando respuestas, tratando de responder a
todo lo que nos pregunten, Dios no quiere cristianos “sabelotodo” él quiere cristianos honestos, peor aún
es presentar una interpretación propia con la intención de hacer creer a otros algo que no es cierto. Los
cristianos honestos esperarán el momento en el que Dios les permita tener una mejor comprensión de
estos textos difíciles.
En segundo lugar, con humildad; es importante que entendamos que no existe “tu verdad” ni “mi verdad”,
existe “la verdad” y un cristiano humilde sale a buscar esa verdad para ser, como dijo Jesús,
“verdaderamente libres”. Un espíritu orgulloso nos llevará a querer tener la razón todo el tiempo y a toda
costa, sin embargo, un espíritu humilde nos llevará a aceptar la verdad tal como la Biblia nos la transmite y
a poner nuestra vida de acuerdo con aquello.
En tercer lugar, con perseverancia; el oro no se encuentra en la superficie, hay que excavar incluso durante
años para poder encontrarlo, de igual manera debemos escudriñar la Biblia para encontrar la preciosa
verdad, algunos textos son difíciles de comprender, para ayudarnos es bueno compararlos con otros textos
similares, leerlo en varias versiones, entender el contexto en el que fueron escritos y acercarnos al texto
original, son pasajes que requieren de mucha perseverancia, tiempo y paciencia, pero cuando hallamos esa
preciosa verdad, es como hallar oro después de haber excavado por mucho tiempo.
En cuarto lugar, con oración; se dice que de rodillas vemos las dificultades desde una nueva perspectiva, al
orar reconocemos que necesitamos ayuda divina para interpretar y comprender las escrituras, buscamos la
iluminación de nuestra mente a través del espíritu santo, que inspiró a los escritores bíblicos, podemos
decirle a Dios por qué queremos entender lo que leemos, también le pedimos a Dios que abra nuestros
ojos a su palabra y que nos dé un espíritu dispuesto a seguir y practicar su verdad.
Cuando Jesús estuvo en la cruz le prometió al ladrón que estaba a su lado, que estaría en el cielo junto a
él, pero no se refería a que estaría ese mismo día, ya que Jesús resucitó, una coma puede cambiar el
contexto de una oración, por eso es muy importante que nos concentremos uy bien al estudiar la Biblia y
que sobre todo, pidamos que Dios nos ayude a comprender todo lo que estamos leyendo para no caer en
la incredulidad o en el escepticismo.
LECCIÓN 13: CÓMO VIVIR DE ACUERDO CON LA PALABRA DE DIOS
El mejor método para estudiar la Biblia no sirve de nada si no estamos decididos a vivir de acuerdo con lo
que aprendemos de las escrituras. Muchas veces podemos hablar o predicar sobre algo, pero esto no es
suficiente, también debemos poner en práctica todo lo que decimos.
Tenemos algunos consejos para poder vivir de acuerdo con la palaba de Dios. En primer lugar, entendiendo
el papel del Espíritu Santo, recordando la historia de Nicodemo, podemos observar que Jesús le dice que el
segundo nacimiento al que él se refería, era la transformación completa de nuestras vidas a través del
bautismo del Espíritu Santo. Estudiar la palabra de Dios cuidadosamente y con el método adecuado es muy
importante, pero es más importante que pongamos en práctica lo que aprendimos. El objetivo principal de
estudiar la Biblia no es que dominemos la palabra de Dios, sino que la palabra de Dios nos domine a
nosotros, a nuestra vida y a nuestra forma de pensar. El Espíritu Santo es un maestro que desea guiarnos a
una comprensión más profunda de las escrituras, pero también a la transformación de nuestras vidas en
obediencia y fidelidad a la palabra.
En segundo lugar, aprendiendo de Jesús; cuando Jesús fue tentado en el desierto, para defenderse usó
muchos pasajes de la Biblia, así con la palabra de Dios logró derrotar al enemigo, Jesús estudió y se
interiorizó en las escrituras de tal modo que era capaz de recurrir a ellas y aplicarlas correctamente en
distintas situaciones de su vida.
En tercer lugar, pasando tiempo a solas con la Biblia, la Biblia es como una ventana que nos permite
contemplar a Dios mientras esperamos el día en el que podamos estar junto a él. Debemos apartar tiempo
especial cada día para busca a Dios a través del estudio de la Biblia y la oración. Nuestra vida puede ser
muy agitada y llena de estrés, pero aun así sacamos tiempo para asearnos, trabajar, comer, etc. Si tenemos
tiempo para hacer todas esas cosas, debemos tener tiempo también para pasar tiempo con el dueño de
todas esas cosas.
Finalmente, guardando la palabra en nuestro corazón, memorizar las escrituras trae bendiciones
multiplicadas, cuando conservamos pasajes preciosos de la palabra de Dios en nuestra mente, podemos
dar nueva vida a lo que aprendimos de memoria y aplicarlo en circunstancias nuevas y cambiantes, de esa
manera la Biblia impacta nuestros pensamientos y nuestras decisiones, influye en nuestros valores y
comportamiento. Una de las formas más eficaces para memorizar las escrituras es a través del canto.
No basta con tener el conocimiento, también hay que ponerlo en práctica. Todo el conocimiento vale la
pena cuando permitimos que el Espíritu Santo obre en nuestras vidas.
TRIMESTRE 3-2020: HACER AMIGOS PARA DIOS
La iglesia es el medio señalado por Dios para la salvación de las almas, fue organizada para servir y su
misión es anunciar el evangelio al mundo; desde principio fue el plan de Dios que su iglesia reflejase al
mundo su plenitud y suficiencia.
Los miembros de la iglesia, los que fueron llamados han de revelar su gloria, mediante la iglesia se
manifestará ante potestades el despliegue final y pleno del amor de Dios.
En Mateo 28:19 y 20 nos dice de salir y buscar a una persona que no conoce a Dios y llevarla a los pies del
Maestro. Y esto no es fácil porque tenemos que luchar con nuestra naturaleza pecaminosa, que ya de por
sí al nacer la adquirimos y esta naturaleza pecaminosa nos acompañará hasta que Cristo vuelva.
En el comentario, el Pr. Bullón nos dice que Testificar es salir, hablar de Jesús, buscar una persona
específica y llevar a los pies de Jesús. Debemos Testificar porque si aún no lo hacemos la persona pierde la
oportunidad de conocer a Dios y ser salvo. Y es por eso que cuando el Señor vuelva nos va a pedir cuentas
por nuestras amistades.
En el Deseado de todas las gentes dice que Jesús iba a buscar a las personas, donde ellas estaban. No se
quedaba cómodo esperando que vinieran a él. Y ahora con la tecnología podemos llevar a muchas más
personas, por medio de una publicación podemos llegar al corazón de alguien y es por eso que se nos pide
usar para bien las redes sociales.
En la lección también dice que la persecución que sobrevino a la iglesia de Jerusalén dio gran impulso a la
obra del evangelio, porque los discípulos corrían el peligro de quedarse en el mismo lugar porque habían
tenido éxito y olvidando la comisión que EL SALVADOR nos ha dado de ir a todo el mundo, No debemos
quedarnos satisfechos con lo que hemos realizado y ese es el peligro que también corrían los discípulos.
En el DTG pg 761 nos dice “CUALQUIERA SEA LA VOCACIÓN DE UNO EN LA VIDA, SU PRIMER INTERÉS DEBE
SER GANAR ALMAS PARA CRISTO”
Que nuestra oración sea que Dios cree una oportunidad para que podemos guiar la conversación con
nuestros amigos en una dirección espiritual. No necesariamente creamos oportunidades, Dios lo hace. Así
que primero debemos hacer un amigo, luego un amigo cristiano, y finalmente un amigo cristiano
adventista del 7mo día.
Hagamos como Jesús y busquemos a las personas, no en comodidad sino en acción, yendo donde sea que
ellas estén. Necesitamos preocuparnos por las personas de una manera Real, yendo hacia donde ellas
están y llevando salvación y servicio a sus hogares
o estar preguntándonos ahora, cuál es el momento indicado para hablar de Jesús. Muchas veces podemos
preguntarnos ¿Estaré capacitado? ¿Será correcto lo que diga? A veces, como resultado de esas preguntas,
llegamos a la conclusión de que es mejor esperar a saber más para hablar del amor de Dios. La realidad que
nos presenta la Biblia es totalmente diferente, no hay que esperar a estar capacitados para hablar de Jesús
porque ¡Si ya estás teniendo experiencias con Él entonces ya estás siendo capacitado!
Quizás, nos puede faltar conocimiento lógico, pero si fuimos convertidos tenemos un gran testimonio que
contar; un testimonio que no puede quedar en silencio. Siempre ten en cuenta que Jesús te llamó a
compartir de Él, y si Él te llamó, entonces Él mismo te va a capacitar. ¡Ahora es el momento de hablar de
Jesús!
En Mateo 28:18, nos dice que el poder del discipulado no proviene de programas espectaculares, ni siquiera
de personas consagradas o de buenos mentores, proviene solo de Cristo.
Jesús dijo que tiene la autoridad en todo el cielo y la tierra, por eso junto a él tenemos la victoria
porque hagamos grandes eventos, o porque tengamos una gran obediencia, sino porque a Cristo fue
autorizado a usar su poder para ayudarnos.
Jesús lo prometió que el Espíritu Santo, la tercera persona de la divinidad está esperando a que insistamos
en su búsqueda para derramar sobre nosotros el poder que va a terminar con el trabajo que tenemos.
Jesús hizo un milagro en dos etapas, que es la curación del ciego en Betsaida, uno para fortalecer la fe del
ciego que se cumplió ese momento en gran manera, y otra para dejarnos una gran lección. Jesús quiere
que miremos al prójimo a través de sus ojos, podemos mirar a las personas primero viendo más allá de la
superficie.
Elena G. de White nos dice “Los que tiene el Espíritu de Cristo verán a todos los hombres a través de los ojos
de la compasión divina” (The signs of the time).
Dios es Espíritu, y los que le adoran en Espíritu y en verdad es necesario que le adoren. Dios no hace
excepción a personas, Él ve con ojos de amistad.
En Hechos 1:8 nos dice que les indicó a sus discípulos donde testificarían, les dio una misión de hacer amigo
uno a la vez, veamos el ejemplo de Andrés que comenzó con su propia familia, pero primero compartió el
evangelio con su hermano Pedro. Luego, desarrolló una relación con un niño pequeño que, debido a la
confianza que le generó Andrés, le dio todo su almuerzo a Jesús. Andrés sabía perfectamente como tratar a
los griegos, testificó En Judéa y Samaria, pero en lugar de debatir sobre teología, testificó y les presentó a
Jesús.
El arte de ganar almas de manera efectiva es el arte de construir relaciones positivas y afectuosas, ver a las
personas con los ojos de Cristo es verlos con los ojos del amor y la amistad;y viendo las oportunidades.
Lo poco en las manos de Jesús es mucho, y lo pequeño en las manos de Jesús es grande. Jesús siempre
comienza con lo que tiene. Alimentó a cinco mil en las laderas de Galilea con solo cinco panes y dos peces.
Andrés no era tan extrovertido como Pedro, no tenía las mismas cualidades de liderazgo, pero fue un
presentador. Cada vez que leemos sobre Andrés, lo encontramos presentando a alguien a Jesús.
Jesús instó a los discípulos a comenzar a compartir el evangelio donde estaban. No hay otro lugar mejor
para comenzar que el lugar donde estás. Los discípulos fueron los primeros en compartir el evangelio en
Jerusalén, Judea y Samaria, y luego en las partes más remotas de la Tierra. Hay personas a nuestro
alrededor que buscan la paz y el propósito que solo Cristo puede dar. Jesús nos invita a comenzar a
compartir su amor en nuestras familias, nuestros vecindarios, nuestros lugares de trabajo y comunidades.
LECCIÓN 4: EL PODER DE LA ORACIÓN: INTERCEDER POR OTROS
Cuando buscamos a Dios e intercedemos por los demás, Dios obra en nuestros propios corazones para
acercarnos a él y nos da la sabiduría divina con el fin de alcanzarnos para su Reino.
Dios respeta la libertad humana. Él envía a su Espíritu Santo para convencer a hombres y mujeres de la
verdad divina. Aunque Dios está haciendo todo lo posible para llegar a las personas antes de que oremos,
nuestras oraciones desatan el poderoso poder de Dios. Cuando oramos por alguien que no conoce a Cristo,
se abren canales de bendición divina para que fluyan en su vida.
La oración es una forma ordenada por el Cielo de combinar nuestra impotencia y debilidad con el poder
omnipotente de Dios. Es un medio de elevarnos hacia Dios, el único que puede tocar los corazones de
aquellos por quienes oramos.
El Salvador también está orando por nosotros y nos invita a unirnos a él en esta obra de oración intercesora.
Aunque no lo veamos, Jesús también está trabajando para responder nuestras oraciones de intercesión.
Ninguna de nuestras oraciones pasa desapercibida.
Elena de White describe el poder de la oración de este modo: Satanás no puede soportar que se recurra a
su poderoso rival, porque teme y tiembla ante su fuerza y majestad.
Tenemos la oración de que ninguna oración se pierde, ni Dios olvida a nadie. Están almacenadas en el cielo
para ser respondidas en el tiempo y lugar que él considere mejor. Es posible que no siempre veamos
respuestas inmediatas en aquellos por quienes oramos, pero Dios se está moviendo sobre sus corazones de
maneras que solo sabremos en la eternidad.
Cuando Jesús dejo a su discípulos, les dio la tarea de llevar el evangelio a todo el mundo, pero ¿cómo
harían eso? ¿Quién los ayudaría?
Ahí es donde Jesús promete enviarnos al espíritu santo para ayudarnos, por eso Jesús tuvo que irse para
poder enviarnos al espíritu santo a que nos ayude
El libro de los Hechos llamado también “los Hechos del espíritu santo” este libro está lleno de historias de
creyentes del espíritu santo para lograr resultados milagrosos.
La intención de Lucas al escribir el libro de Hechos era compartir con la iglesia primitiva sobre el espíritu
santo y así facilitar el crecimiento de las iglesias
A lo largo de los Hechos el espíritu santo está poderosamente presente, ya que fortalecía a los creyentes
para poder testificar del amor de Dios, mantuvo unida a la iglesia en un momento donde fácilmente pudo
dividirse.
El espíritu santo estuvo activo en la iglesia ese tiempo y lo está ahora y es lo que no debemos olvidar
La palabra de Dios estaba en el corazón del nuevo testamento, el antiguo testamento era para demostrar la
Cristo era el Mesías, en todos los casos, los discípulos proclamaban la palabra de Dios y no la de ellos.
El espíritu santo que inspiro la palabra de Dios, es el mismo que trabaja para cambiar vidas, darles paz,
tranquilidad, vida a través de la palabra de Dios
EL PODER TRANSFORMADOR DEL ESPÍRITU SANTO
Si hacemos un estudio minucioso de Hechos podemos ver que Dios ha obrado en la vida de muchas
personas a través del espíritu santo.
El espíritu santo se encuentra con las personas, pero no las deja así, en su presencia cambia la vida de las
personas
Las actitudes de los discípulos eran muy variadas, Mateo, era recaudador de impuestos, era preciso,
exacto, minucioso. Pedro, hablaba muy rápido, era entusiasta impulsivo y algunas cualidades de líder y así
entre los discípulos, cada uno tenía una diferente personalidad y don, eso fue usado poderosamente por
Dios para que puedan testificar por él.
Así hoy por hoy Dios nos quiere usar poderosamente, para que podamos testificar por él, para que seamos
luz donde vayamos, para llevar las buenas nuevas y si dedicamos nuestros dones a Dios esto puede marcar
una diferencia eterna.
Dios es el originador de todos los dones y todo don perfecto viene de él.
Cada uno de nosotros tenemos un don que Dios nos ha confiado para que podamos testificar su palabra y
así cumplir su mandato divino de llevar el mensaje de cristo a todo el mundo.
Por eso no debemos desperdiciar el más mínimo capital físico, espiritual o intelectual que Dios nos ha dado
porque todo será para la causa y gloria de su nombre.
Los dones que Dios nos ha dado ya son nuestros en Cristo, pero su verdadera recepción está en lo
espiritual, ya que los dones que Dios nos ha dado son cualidades, capacidades que Dios nos da para que
podamos servirlo con mayor eficacia.
Para que nosotros podamos descubrir nuestros dones, debemos orar y pedir a Dios que nos ayude a
acercarnos a él y así poder cumplir la misión que él nos ha dado.
Para poder hacer crecer nuestros dones tomamos como referencia a la parábola de los talentos, donde su
amo felicito a los siervos que trabajaron con y duplicaron su talento, pero reprendió al que solo lo guardo,
lo mismo pasa con nuestros dones Dios quiere que los usemos, que los dupliquemos y para eso debemos
pedir en oración a Dios que nos revele cuales son las áreas en el que él desea que lo sirvamos, una vez
hecho eso veremos los resultados y nuestros dones crecerán en gran medida.
Cuando compartimos la palabra de Dios con otros, es como una luz que ilumina su vida, ya que Dios es vida
y la palabra viene de él, también se compara con una semilla de vida que crece, pero no todas crecen al
mismo tiempo unas tardan más que otras
Dios creó este mundo a través de su palabra, pero no solo eso sino que mantiene y sustenta con la misma,
y ese mismo poder está escrito en la Biblia cuando la leemos, es por eso que muchas personas a través de
su palabra se transforman, su vidas cambian completamente para bien
BENEFICIOS DE ESTUDIAR LA PALABRA DE DIOS
El estudio continuo de la palabra de Dios trae consigo el poder de ser sobreedificados recibir herencia con
los santificados, crecemos intelectual y espiritualmente.
Se ha contado más de 300 promesas en la palabra de Dios, cada una proveniente del corazón de Dios, hay
promesas por fe, bendiciones, entre otros, todo para la vida y piedad de su poder divino.
Para conocer mejor la palabra debemos estudiarla constantemente y a la vez compartirla, que todo lo que
vayamos aprendiendo, enseñarlo al prójimo para que él también pueda alcanzar la salvación y a la vez
compartirlo con mas personas para que ellos también alcancen la salvación.
La actitud de Jesús hacia las personas era muy amorosa y compasiva, Jesús siempre buscaba lo mejor de las
personas, siempre trataba de sacar lo mejor de ellas.
Cuando Jesús se acercaba a las personas su acercamiento era desarmador, sus amables palabras tocaban
sus sensibles corazones, Jesús tenía la capacidad de obtener lo mejor de las personas, les daba fe,
esperanza y amor.
El ser humano como tal tiene una gran necesitad de satisfacer sus problemas, somos un ser insaciable,
tenemos problemas, anhelamos muchas cosas, estamos en constante estrés, sin embargo, Dios quiere
saciarnos, restaurarnos física y emocionalmente, solucionar nuestros problemas, convertir tristeza en
alegría, darnos esperanza. Pero para cristo una restauración física y emocional es incompleta sin la
restauración espiritual, ya que es muy importante estar en constante comunión con Dios.
Jesús compartió principios eternos para que posamos vivir con un significado y propósito en nuestras vidas.
Él dijo: “yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”
Cuando Jesús estaba en la tierra tenía diversas formas de enseñar y revelar el carácter de Dios y lo hacía a
través de: parábolas, predicas, milagros, entre otros, todo para que sea más fácil nuestro entendimiento
sobre la palabra de Dios.
Lo que Jesús quiere de nosotros es que lo busquemos de todo corazón, estudiar su palabra, estar
esperando en él, no ser egoístas si no ser solidarios con el prójimo
A medida que se conoce más la vida de Jesús, notamos la habilidad que él tenía para aceptar a las
personas. Su misericordia se extendió incluso a los pecadores más viles. ¡Veía en cada ser humano a
alguien creado a imagen de Dios, pero caído en el pecado, y a quien vino a salvar! Mostró respeto a todas
las personas con las que entró en contacto y las trató con la dignidad que merecían.
En la época de Jesús, los samaritanos estaban en constante conflicto con los judíos en cuanto a doctrina y
adoración, por lo que la predica en este lugar era muy difícil, por eso los discípulos habrían pasado Samaria
por alto como un terreno infértil para la proclamación del evangelio. Jesús vio lo que los discípulos no
vieron: corazones receptivos, porque el espíritu santo le mostró que habría corazones receptivos en este
lugar poco
probable, por eso es que se empezó a impartir el mensaje en Samaria y el resultado fue la conversión de
decenas de personas de esta ciudad.
una actitud positiva y el creer en los demás los atrae hacia nosotros, es por eso que nuestras actitudes a
menudo determinan nuestra capacidad de influir en los demás y de este modo crear un vínculo de amistad.
Los amigos se aceptan entre sí a pesar de sus debilidades y errores, y comparten libremente sus alegrías y
tristezas, y cuando entendamos y aceptemos esto, estaremos listos para presentar a Jesús y el mensaje de
amor.
La aceptación genuina significa que aceptamos a las personas tales como son, con todos sus hábitos
pecaminosos, porque son seres humanos creados a imagen de Dios. Pero, una vez que se ha establecido
una relación afectuosa de aceptación, a menudo es necesario confrontar amorosamente a otro individuo
con las verdades de las Escrituras. Dejar de hacer esto es dejar de amar. Debemos presentar la verdad en
amor con toda mansedumbre y humildad. Nuestro Señor nos invita a unirnos a él para compartir con amor
y actitud de aceptación su mensaje del tiempo del fin para un mundo que muere sin Cristo.
Dios nos ha creado para la comunión, somos seres sociales, que necesitamos un sistema de apoyo social,
esto es especialmente cierto en asuntos espirituales. Los grupos pequeños se destacan como uno de los
métodos de Dios para fortalecer nuestra fe, aumentar nuestro conocimiento de su Palabra, profundizar
nuestra vida de oración y capacitarnos para dar testimonio. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo
conformaron el primer “Grupo pequeño” en la historia de la salvación, son ellos quien nos dan el primer
ejemplo de la importancia de los grupos pequeños para desempeñar tareas importantes.
En Israel existe otro ejemplo de la importancia de los grupos pequeños, cada individuo en el campamento
de Israel se convirtió en parte de un grupo de diez, dirigido por un líder, estos grupos eran un lugar para
resolver problemas, eran lugares de comunión donde se podían prevenir problemas y cultivar la vida
espiritual.
El propósito de Jesús al llamar a los discípulos era prepararlos espiritualmente y de forma práctica para su
misión en el mundo para que día a día, mientras observaban a Jesús atender las necesidades de las
personas a su alrededor, aprenderían observando cómo usar sus dones.
Los Grupos pequeños son un vehículo que Dios usa para hacer crecer a su iglesia, Los primeros cristianos se
reunían para interceder por los demás, orar por preocupaciones mutuas, estudiar la Palabra de Dios,
capacitarse para el servicio, ayudar a protegerse mutuamente contra los falsos maestros y participar juntos
en actividades misioneras.
Testificar es compartir lo que sabemos acerca de Jesús, si nuestro testimonio consiste únicamente en tratar
de probar que lo que creemos es correcto y que lo que otros creen es incorrecto, nos encontraremos con
una fuerte oposición. Nuestro testimonio sobre Jesús debe provenir de un corazón que ha sido
transformado por su gracia, los demás quedarán impresionados por la forma en que la verdad que creemos
ha impactado nuestra vida.
Los testimonios poderosos que tienen un impacto que cambia la vida de los demás se centran en lo que
Cristo ha hecho por nosotros, no en lo que hemos renunciado por él. Se centran en su sacrificio, no en
nuestros así llamados “sacrificios”. Porque Cristo nunca nos pide que renunciemos a nada que sea de
nuestro mayor interés retener. Ciertamente hay sacrificios cuando aceptamos a Cristo, Jesús dejo claro el
compromiso que se necesitaría para seguirlo y hacer su voluntad. El realizar enormes sacrificios por el
amor de Cristo no es algo que asegura nuestra salvación, no nos da merito con Dios, esto debe surgir de
forma natural y desinteresada debido a que Jesús hizo muchas cosas por nosotros.
El ministerio ganador de almas es para nosotros un salto de fe. Nos lleva fuera de nuestras zonas de
confort a aguas desconocidas, en las que muchas veces el Señor nos llama a hacer sacrificios, pero las
alegrías que ofrece son mucho mayores. Debemos responder a su dirección, y aceptar la misión que nos
tenga que dar, para así poder unirnos a él y alcanzar nuevas almas para Cristo.
Un ejemplo de esto se encuentra en el libro de Mateo capítulo 4, cuando Pedro y Juan se encontraban
pescando y Jesús apareció y les hizo un llamado divido, en ese momento los discípulos dejaron sus barcas,
su profesión y sus entornos familiares para seguir a Jesús, respondieron al llamado de Jesús, sacrificando
todo lo que habían logrado hasta ese momento.
A menudo Jesús elige a los candidatos más improbables para dar testimonio de su nombre, puede que uno
de nosotros sea candidato, nuestro llamado puede que no sea tan dramático como el de Pablo, pero Dios
nos llama a cada uno de nosotros a participar con él en su obra de cambiar al mundo y debemos recibir
este llamado.
TRIMESTRE 4-2020: LA EDUCACIÓN
El sistema de educación, fue formado desde el principio de la creación, siendo así el jardín del
Edén el aula, Adán y Eva, los primeros estudiantes. El señor fue el fundador, director y maestro
de esta primera escuela.
Si la educación antes de la caída, era tan especial, pues Dios mostraba su amor, y su carácter de
manera que Adán y Eva se familiarizaran con Él, ahora la misión es que la humanidad pueda
conocer y recrear la imagen de Dios en nosotros. Lo bueno es que gracias al ´plan de Redención,
no todo está perdido, tenemos la esperanza de la salvación y de la restauración. De esta manera es
que recibimos por medio de Jesús, todas las cosas que pertenecen a la vida, tales como la bondad,
piedad, fe, virtud, conocimiento, etc. Todas estas cosas nos guiaran al verdadero conocimiento de
Cristo, para ser semejantes a él y de esta manera podremos reflejar eso en los demás.
No es posible obtener este conocimiento que menciona Pedro, sin antes dedicar un tiempo al
estudio, pues se reprende a los que menosprecian la autoridad. Es posible realizar el trabajo para
la iglesia, pues somos parte de ella. La educación cristiana no consiste en solo evitar la tentación,
sino en conocer las muchas formas en las que Dios puede librarnos de ellas.
La educación este presente desde el momento en el que nacemos y así fue considerado desde la
antigüedad, la educación es lo primordial, como mencionan, siempre estamos aprendiendo algo,
pues la vida misma es una escuela. Desde la tierna infancia, juventud y adultez, se debe enseñar
del amor de Dios, sus enseñanzas reveladas en la Ley divina, la cual está expuesta en la historia
de Israel.
Los padres y las madres, debían instruir e inculcar el amor de Dios, y lo hacían mediante las
historias relatadas de su pueblo, realizada de generación en generación, los padres enseñaban a
sus hijos, realizando un ciclo de bucles, que no se rompía, pues eso hacia perdurara la historia de
su pueblo, y como Dios era participe primordial de todas las experiencias de su pueblo, siendo el
protector y guía fiel.
Durante la mayor parte de la historia de la humanidad, la educación fue impartida en casa. Y esta
educación debía cumplir con todos los parámetros necesarios, para que se imparta de la manera
más completa en toso el sentido de la palabra. El hogar es donde se imparte el mensaje de amor y
las promesas de Dios, hacia sus hijos, la familia es donde mostramos cual es la relación saludable
con nuestro Padre celestial.
Las madres ejercen quizá el papel más importante en toda la sociedad, pues tienen gran
influencia en la personalidad de sus hijos y en el temperamento y carácter de su hogar. Los
padres cristianos tienen la obligación moral de brindar un modelo bíblico de Cristo y de la iglesia
con su comportamiento y su forma de ser.
No obstante, se nos ha dado el libre albedrio, el cual nos da la libertad de escoger el camino que
mejor nos convenga. Y al llegar a ser adultos los hijos instruidos por sus padres, elegirán su
camino, y tendrán que responder por si mismos ante Dios.
LA LEY COMO EDUCADORA
La ley, de ninguna manera está en contra de las promesas de Dios, la ley nos ayuda, nos enseña el
camino, que solo se encuentra en Jesús, de esto debería tratarse también la verdadera educación,
que es la que nos indica una vida de gracia, de fe y de obedienciaa Cristo. Aunque la ley no
puede salvarnos, si puede enseñarnos sobre la fe, la gracia y el amor de Dios.
Los escritos del Antiguo Testamento, son indicadores de los intentos de Dios, por enseñar a su
pueblo seguir el camino de la vida, mostrándose como un Dios compasivo y muy paciente. En
primer lugar se debe oír, para luego aprender a temer a Dios, es decir que se aprende la ley, pero
esta no garantiza el temor a Dios. El proceso del temor Jehová, debe ser aprendido, Moisés
menciona que el conocimiento y el temor son un proceso, no una relación inmediata de causa y
efecto.
El Libro de la Ley, junto al Arca del Pacto sirve de testigo. Moisés habla del Libro de la Ley
como si fuera un ser vivo con poder para reprender el corazón de los hombres.
Por lo tanto, como parte de la educación cristiana, debemos guardar la Ley de Dios como un
componente central de lo que significa vivir por fe y confiar en la gracia de Dios.
La recompensa por cumplir la Ley de Dios, traerá prosperidad, pues en repetidas veces, el Señor
le dijo a Israel que si obedecían la Ley prosperarían. Cualquiera sea nuestro lugar en la
educación, se debe realizar énfasis en la obediencia.
Jesús, hijo de Dios, que no tuvo mancha alguna de pecado, es nuestro ejemplo, que vivió en
perfecta obediencia al Padre y a la Ley de Dios. Cristo fue la encarnación viva del testimonio
para sus apóstoles, sus discípulos, los pecadores y los santos.
Ahora si bien tenemos la Ley de Dios, también tenemos el ejemplo de Jesús, quien fue capaz de
resistir todas las tentaciones, como también de cumplir a cabalidad la ley, siendo y mostrándose a
nosotros como un ejemplo de triunfo sobre el mal.
RESUMEN ESCUELA SABÁTICA
Como seres humanos, tenemos la noción del mundo mediante filtros que logran
impactar nuestra forma de interpretar y entender lo que está a nuestro alrededor. Este
filtro es la cosmovisión, pero lo más esencial es enseñar la cosmovisión bíblica a los
jóvenes e incluso a los mayores de la iglesia.
Se puede observar en el libro de Génesis, que Dios se revela como un Dios Creador,
que tiene el poder de crear en días, la biblia no empieza con argumentos y lógicas,
dando rodeos, sino que empieza revelándose a un Dios creador y compasivo por sus
criaturas.
Por lo tanto la educación Adventista esta para ayudar a restaurar lo más posible la
imagen de Dios en nosotros en esta vida, donde la Ley de Dios debe ser exaltada,
teniendo en cuenta el ejemplo de Dios, como el código moral que nos muestra lo que
es correcto a la vista de Dios.
RESUMEN ESCUELA SABÁTICA
NUEVO TESTAMENTO:
— Libros históricos: Contienen gran cantidad de material educativo y cómo
transmitirlo.
— Epístolas paulinas y generales: Aplicaciones prácticas de la educación
recibida.
— Apocalipsis: Un vistazo al desarrollo educativo y su objetivo final.
D Los hombres como educadores.
Salomón disertó sobre las plantas y los animales, y compuso proverbios y
cantares. Sus escritos nos enseñan cómo aplicar el conocimiento de forma
práctica (es decir, ser sabios).
Él nos insta a alcanzar la sabiduría y usarla para educar a otros. De esta forma,
nos convertimos en canales a través de los cuales Dios puede instruir a su
pueblo (Proverbios 9:9-10).
E El Espíritu Santo como educador.
Antes de irse, Jesús prometió enviar al Espíritu Santo para, entre otras
funciones, continuar con su labor educativa (Juan 14:26).
Él nos guía a toda verdad y nos enseña qué debemos decir, cuándo y cómo.
Su educación no procede “de la sabiduría humana sino del poder de Dios”, y no
usa “la sabiduría de este mundo” sino que expone “el misterio de la sabiduría
de Dios” (1ª de Corintios 2:5-7 NVI).
A través de Él, podemos llegar a estudiar incluso “las profundidades de Dios” (v.
10).
¿Cuán profundo será ese estudio y cuánto acceso al aprendizaje habrá para
quienes sean guiados por el Espíritu?
Lección 9 - La iglesia y la educación
El concepto del trabajo, fue instaurado por Dios a partir de la creación del ser
humano, es decir, a partir del jardín del Edén, ya que dentro del relato bíblico
se puede observar que Dios le dio la tarea a Adán y Eva de cuidar y preservar
la
RESUMEN ESCUELA SABÁTICA
La importancia del día sábado debe ser comprendida por los cristianos que
quieren lograr un acercamiento a Dios, ya que, como se pudo observar en los
párrafos anteriores, el hecho de realizar ciertas actividades en este día, nos
traerá una inmensidad de bendiciones, no solo a nosotros, si no también a
nuestro entorno.
Muchas veces se escucha decir que la vida del ser humano no tiene ningún tipo
de sentido, ya que, según este tipo de pensamiento, una vez que el ser humano
perece, la trascendencia de este ser es totalmente inútil, pero gracias a las
verdades bíblicas podemos evidenciar que Dios, por medio de su hijo, diseño un
plan de salvación que transciende y va más allá de la muerte. La vida eterna es
aquello que le da sentido a nuestras vidas y también es aquellos que podemos
alcanzar si cumplimos con la Ley de Dios y seguimos el testimonio de Jesús.
Dios nos promete una existencia nueva allá en su reino, una existencia libre de
mancha y pecado. Esta existencia también involucra la promesa que ya no
habrá más muerte, ni habrá mas llanto, ni clamor, ni dolor. Por lo tanto,
debemos entender que aquella vida nueva que Dios nos promete, no se parece
en lo más mínimo a la vida que tenemos aquí en la tierra, y es por eso que vale
la pena sacrificar todo por alcanzar esta promesa.
No podemos subestimar todas las glorias que nos esperan allá en el reino de los
cielos, y mucho menos, comparar aquellas glorias con los placeres mundanos
de esta tierra. Dios espera ver a cada uno de sus hijos allá en su reino, El
realmente espera que cada uno de sus hijos disfruten todo aquello que el esta
preparando, y nosotros no podemos defraudarlo debemos cumplir, por amor,
todas aquellas leyes que nos a dejado y cumplir e imitar el testimonio de Dios.