Inclusión educativa
¿Que es?:
Existe un consenso generalizado sobre la necesidad de que la educación sea inclusiva.
El debate se inclina, por lo general, a encontrar la manera ideal de hacerla real y
efectiva en la práctica de las aulas.
La personas implicadas en este proceso opinan que se requieren cambios en la cultura,
en la política y en la práctica educativa de una manera continuada.
La evaluación de los efectos de estos cambios será positiva cuando los veamos en
nuestro entorno. Aún queda mucho trabajo por hacer hasta ver el reflejo del trabajo en
los centros educativos. ¡Pero dar el primer paso es esencial!
La inclusión educativa es definida con esta cita incluida en el documento de la
UNESCO (B. Lindqvist, UN-Rapporteur, 1994):
Todos los niños/as y jóvenes del mundo, con sus fortalezas y debilidades individuales,
con sus esperanzas y expectativas, tienen el derecho a la educación. No son los
sistemas educativos los que tienen derecho a cierto tipo de niños/as. Es por ello que es
el sistema educativo de un país el que debe ajustarse para satisfacer las necesidades
de todos los niños/as y jóvenes.
La UNESCO, además, expone que la inclusión consiste en:
El proceso de identificar y responder a la diversidad de las necesidades de todos los
estudiantes a través de la mayor participación en el aprendizaje, las culturas y las
comunidades, y reduciendo la exclusión en la educación. Involucra cambios y
modificaciones en contenidos, aproximaciones, estructuras y estrategias, con una
visión común que incluye a todos los niños/as del rango de edad apropiado y la
convicción de que es la responsabilidad del sistema regular, educar a todos los niños y
niñas.
El objetivo es velar por la garantía de cubrir todas las necesidades que requiera cada
persona en cualquier contexto pedagógico escolar y extraescolar en el que se
encuentre el alumnado. ¿Te estás preguntando cómo?
La propuesta para hacerlo alcanzable es definir unas metas comunes que sean
garantía de conseguir unos mínimos que garanticen la preparación de todas las
personas para la vida real de manera eficaz.
La ley educativa ya requiere la aplicación de esta propuesta para garantizar esta
necesidad a través de la Evaluación por Competencias dentro de la ley educativa
actual.
La educación es un derecho, no un privilegio
Cada estudiante posee unas características, intereses, capacidades y necesidades de
aprendizaje distintos y deben ser los sistemas educativos los que estén diseñados para
dar una respuesta eficaz a esta demanda.
Así, los centros no deben seleccionar al alumnado al que va a incentivar y guiar. Al
contrario, la inclusión educativa vela por que el alumnado que recibe un centro debe
ser el que sepa dar una respuesta profesional a la demanda que se da en el contexto
en el que se desarrolla la actividad del centro y con las personas que necesiten recibir
la educación en cualquier momento. ¿Qué te parece la idea?
Si tenemos en cuenta el significado de inclusión, las personas son agentes activos de
la sociedad que deben tener el derecho de participar plenamente en ella. Pero
debemos trabajar para eliminar por completo cualquier barrera que pueda resultar un
problema para garantizar este objetivo.
Las garantías que buscamos en la sociedad y en nuestras comunidades como
ciudadanía son las mismas garantías que debemos ofrecer de manera efectiva en los
centros donde se forman las personas que definen nuestro futuro, y por el que
debemosaún trabajar a conciencia hasta conseguir este ideal convertido en realidad.
¡Que no se quede solo en bonitas palabras!
Para conseguir velar por la inclusión educativa, los centros pueden reducir las
discapacidades promovidas por las barreras humanas, físicas e institucionales para
garantizar el acceso y la participación de todas las personas en las aulas, para generar
comunidades sanas y reales en el futuro, que garanticen la aplicación de este
concepto.
-Se basa en el principio de que cada niño/a tiene características, intereses,
capacidades y necesidades de aprendizaje distintos y deben ser los sistemas
educativos los que están diseñados, y los programas educativos puestos en marcha,
teniendo en cuenta la amplia diversidad de dichas características y necesidades.
Se ocupa de aportar respuestas pertinentes a toda la gama de necesidades educativas
en contextos pedagógicos escolares y extraescolares.
Lejos de ser un tema marginal sobre cómo se puede integrar a algunos estudiantes en
la corriente educativa principal, es un método en el que se reflexiona sobre cómo
transformar los sistemas educativos a fin de que respondan a la diversidad de los
estudiantes. (ii)
La educación es un derecho, no un privilegio.
La educación inclusiva es una aproximación estratégica diseñada para facilitar el
aprendizaje exitoso para todos los niño/as y jóvenes. Hace referencia a metas comunes
para disminuir y superar todo tipo de exclusión desde una perspectiva del derecho
humano a una educación; tiene que ver con acceso, participación y aprendizaje exitoso
en una educación de calidad para todos. (iii)
Parte de la defensa de igualdad de oportunidades para todos los niño/as.
Tiene que ver con remover todas las barreras para el aprendizaje, y facilitar la
participación de todos los estudiantes vulnerables a la exclusión y la marginalización.
Significa que todos los estudiantes reciben los soportes que requieren para tener la
oportunidad de participar como miembros de una clase o aula regular (iv), con pares de
su misma edad y de contribuir a sus colegios del vecindario. (v)
Inclusión significa posibilitar a todos los estudiantes a participar de lleno en la vida y el
trabajo dentro de las comunidades, sin importar sus necesidades. Es el proceso de
mayor participación de los estudiantes en el proceso de mayor participación de los
estudiantes en el colegio y la reducción de la exclusión de las culturas, el currículo y la
comunidad de los colegios locales.
La inclusión se ve más como un enfoque de la educación que como un conjunto de
técnicas educativas.
Dyson destaca que la inclusión simplemente denota una serie de amplios principios de
justicia social, equidad educativa y respuesta escolar.
La educación inclusiva significa que todos los niño/as y jóvenes, con y sin discapacidad
o dificultades, aprenden juntos en las diversas instituciones educativas regulares
(preescolar, colegio/escuela, post secundaria y universidades) con un área de soportes
apropiada. (vi)
Más que el tipo de institución educativa a la que asisten los niño/as, tiene que ver con
la calidad de la experiencia; con la forma de apoyar su aprendizaje, sus logros y su
participación total en la vida de la institución
Niños con discapacidad:
Los niños, niñas y adolescentes con discapacidad son uno de los grupos más
marginados y excluidos de la sociedad, cuyos derechos son vulnerados de manera
generalizada. En comparación con sus pares sin discapacidad, tienen más
probabilidades de experimentar las consecuencias de la inequidad social, económica, y
cultural. Diariamente se enfrentan a actitudes negativas, estereotipos, estigma,
violencia, abuso y aislamiento; así como a la falta de políticas y leyes adecuadas, lo
mismo que a oportunidades educativas y económicas.
La pobreza y la discapacidad están estrechamente relacionadas, pues la primera es un
factor determinante de la segunda y, a su vez, la discapacidad muchas veces atrapa a
las personas en la pobreza. En comparación con sus pares, es menos probable que los
niños, niñas y adolescentes con discapacidad tengan una adecuada nutrición, accedan
a servicios de salud, asistan a la escuela, participen expresando su opinión y sus
necesidades sean tenidas en cuenta en la planeación y respuesta a emergencias y
crisis humanitarias
Desafortunadamente, en muchos países la respuesta a la situación de niñas, niños y
adolescentes con discapacidad se limita principalmente al abandono, la negligencia o a
su reclusión en instituciones.
La exclusión social supone costos significativos no solo para el individuo sino para la
sociedad en su conjunto. Los niños, niñas y adolescentes con discapacidad deben ser
el centro de todos los esfuerzos por forjar sociedades inclusivas, puesto que tienen los
mismos derechos que los demás y, más que beneficiarios de ayuda, son agentes de
cambio y autodeterminación. Además, la exclusión conlleva a que estos niños, niñas y
adolescentes en la adultez tengan menos probabilidades de trabajar, experimenten
problemas de salud y sean más dependientes de sus familias y de los servicios
gubernamentales
radicionalmente, e incluso hoy en día, en diferentes regiones del mundo el concepto de
inclusión educativa ha sido restringido a un grupo de estudiantes con necesidades
especiales, como aquellos con discapacidades físicas y/o mentales y menores
refugiados. Los enfoques y respuestas han sido esencialmente compensatorios y/o
correctivos, principalmente mediante el establecimiento de estructuras curriculares,
programas de estudio y escuelas especiales diferenciadas. En muchos casos, una de
las consecuencias más significativas de una estructura institucional y curricular
diferenciada ha sido la segregación y el aislamiento, dentro del sistema educativo, de
aquellos estudiantes considerados y a veces estigmatizados como con necesidades
especiales.
No se trata de contraponer los modelos de integración e inclusión como opciones
excluyentes de política (¿cómo podemos integrar sin incluir, o incluir sin integrar?), sino
de entender y avanzar en la idea de que cada escuela enfrenta el desafío concreto de
incluir a todos y no dejar a nadie por fuera.
Esto implica, necesariamente, el desarrollo de un conjunto articulado y coherente de
políticas referidas, entre otros aspectos, a una propuesta curricular pertinente y
relevante inscrita en una visión compartida, que facilita el diálogo entre los diferentes
niveles educativos; estrategias pedagógicas variadas y complementarias que atiendan
debidamente la especificidad de cada estudiante; disponer de infraestructura física y de
materiales didácticos alineados con el proyecto pedagógico; apoyar permanentemente
a los docentes en sus aulas para que efectivamente puedan desarrollar el currículo, y
dialogar y entender las expectativas y necesidades de las comunidades y de las
familias en los niveles locales.
En la educación colombiana se está transitando de un modelo de integración a otro de
inclusión de los estudiantes con discapacidad. Y ese concepto pretende que la escuela
se transforme y que la gestión escolar se modifique para responder a sus condiciones
particulares.
La inclusión significa, entonces, atender con calidad, pertinencia y equidad a las
necesidades comunes y específicas que estas poblaciones presentan. Para lograrlo ha
sido necesario que gradualmente el sistema educativo defina y aplique concepciones
éticas que permitan considerar la inclusión como un asunto de derechos y de valores,
lo que está significando implementar estrategias de enseñanza flexibles e innovadoras
que abren el camino a una educación que reconoce estilos de aprendizaje y
capacidades diferentes entre los estudiantes y que, en consonancia, ofrece diferentes
alternativas de acceso al conocimiento y evalúa diferentes niveles de competencia.
La educación inclusiva da la posibilidad de acoger en la institución educativa a todos
los estudiantes, independientemente de sus características personales o culturales.
Parte de la premisa según la cual todos pueden aprender, siempre y cuando su entorno
educativo ofrezca condiciones y provea experiencias de aprendizaje significativas; en
otras palabras, que todos los niños y niñas de una comunidad determinada puedan
estudiar juntos.
La inclusión tiene que ver con construir una sociedad más democrática, tolerante y
respetuosa de las diferencias, y constituye una preocupación universal común a los
procesos de reforma educativa, pues se visualiza como una estrategia central para
abordar las causas y consecuencias de la exclusión, dentro del enfoque y las metas de
la Educación Para Todos y de la concepción de la educación como un derecho.
El concepto de inclusión ha evolucionado hacia la idea que niñas, niños y jóvenes
tienen derecho a la educación, lo que implica equivalentes oportunidades de
aprendizaje en diferentes tipos de escuelas, independientemente de sus antecedentes
sociales y culturales y de sus diferencias en las habilidades y capacidades²... Aquí cabe
la pregunta: ¿por qué el niño o la niña con discapacidad no puede educarse en la
misma institución a la que va su hermanito? Ellos también son sujetos de derechos. Se
trata de generar ambientes inclusivos en todas las escuelas, por medio de la provisión
de un conjunto variado y complementario de ofertas que forman parte de una red
escolar integrada y mediante la articulación con otros servicios sociales³.
Los estándares básicos de competencias propician un conjunto de criterios comunes
acerca de lo que todos los estudiantes pueden lograr en su paso por el sistema
educativo; con estos criterios los docentes diseñan estrategias pedagógicas pertinentes
para lograr que sus estudiantes las desarrollen. Si estos estudiantes tienen
discapacidades, las estrategias deberán tenerlas en cuenta.
En este sentido la política de educación inclusiva se propone atender a los niños, niñas
y jóvenes con discapacidades a lo largo de todo el ciclo educativo, desde la educación
inicial hasta la superior. La inclusión pretende que dichas poblaciones desarrollen sus
competencias para la vida en todos los niveles, alcancen los estándares y puedan
aplicar las pruebas de evaluación, con apoyos particulares. Por ejemplo, con un
intérprete de lengua de señas para los sordos, un lector para los ciegos, más tiempo y
tutoría, para que la población con discapacidad cognitiva, e inclusive que se envíen las
pruebas a los municipios en donde habitan quienes tengan dificultad para desplazarse