Propuestas Educativas Comunitarias
Temas abordados
Propuestas Educativas Comunitarias
Temas abordados
CONOCIMIENTOS
MINISTERIO DE
Construcción y concreción
de propuestas educativas
comunitarias I
Módulo 3
2021
MINISTERIO DE EDUCACIÓN
Criterios para organizarnos en el proceso
formativo
¿Cómo daremos continuidad al proceso formativo?
En el proceso de formación que vamos desarrollando se han generado las bases para
que desarrollemos un permanente proceso de lectura de realidad, desde las
preocupación y afectaciones que vivimos. En este proceso, se han planteado un
conjunto de propuestas para atender las necesidades y problemáticas educativas
identificadas, que se ha traducido en diversos Proyectos.
Una de las características de los Proyectos es que éstos tienen sentido en la medida de
que se traten de procesos que partan de las potencialidades de transformación que
reconocemos en el contexto donde cada uno de nosotros actuamos, en el sentido de
que somos nosotros mismos los que nos hacemos cargo de la concreción del Proyecto
que planteamos.
Es por eso que una de las características de los proyectos que se han presentado hasta
ahora, tienen que ver con preocupaciones vinculadas al campo educativo, en el
sentido de las posibilidades que se han identificado en relación a la práctica de cada
maestra o maestro.
En el diseño del proceso formativo, una gran parte del espacio del Diplomado está
dedicado al proceso de concreción del Proyecto que hemos planteado, en el sentido
de que es uno de los espacios de formación donde uno mismo se enfrenta a la
situación de poner en práctica lo que uno ha logrado generar en conocimiento y en
capacidades. Aprender del proceso de desarrollar prácticas educativas en la realidad
que vivimos al llevar adelante nuestro proyecto, nos va a permitir combinar la
reflexión sobre las problemáticas que hemos identificado con la realidad concreta, que
nos mostrará si nuestra lectura de la realidad es adecuada o tenemos que incorporar
mayores elementos para lograr avanzar en nuestras metas propuestas.
Se trata de generar aprendizajes desde la misma realidad que vivimos en nuestro
contexto, insertándonos de forma adecuada en este, para lograr concretar nuestros
proyectos. Acá el aprendizaje se intensifica, porque nos vamos a relacionar a los
sujetos con quienes pretendemos establecer vínculos y el involucramiento necesario
para hacer viable nuestro Proyecto; donde, nuestra intervención no está exenta de
fallos y equívocos, que son los elementos que mayores aprendizajes nos van a dar, en
el sentido de que podemos tropezar con cosas no previstas porque asumimos que la
realidad es de una determinada forma, pero la reacción de la misma realidad nos va a
alertar de que las cosas no son como pensábamos, ese proceso nos permitirá darnos
cuenta de aquello que no conocíamos. Se trata de esos aprendizajes que nos van a
permitir la relación directa entre nosotros y la realidad en la que vamos a intervenir.
Una vez que hemos logrado definir el Proyecto sobre el que vamos trabajar, la
centralidad del proceso formativo se encontrará en las Comunidades de Producción de
Conocimientos, donde las y los participantes compartirán las experiencias que vayan
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generando en la concreción de sus Proyectos. Este será el lugar central de apoyo y
acompañamiento que las y los facilitadores priorizaran, para conocer las prácticas que
se van desarrollando, sugerir herramientas para fortalecer las prácticas y profundizar
el manejo de los criterios trabajados en el Diplomado.
Un elemento que hay que tomar en cuenta es que las herramientas de pensamiento
trabajadas hasta ahora, no se las debe asumir como bienes de consumo desechable,
en el sentido de abandonarlas una vez cumplida la tarea que nos han solicitado en el
Diplomado; se tratan de herramientas de uso constante, ya que en cada escenario que
vayamos viviendo y generando, permanentemente vamos a necesitar realizar una
adecuada lectura de la realidad, problematizar y poner en sospecha lo que vamos
asumiendo como lo adecuado o no adecuado. Es por eso que la exigencia de esta
etapa es de profundizar estas herramientas iniciales, en la reflexión generada a partir
de la experiencia.
Un criterio central de esta etapa del Diplomado es que cada maestra y maestro como
Sujeto que ya ha definido aquello que le preocupa resolver de su realidad educativa,
pueda establecer su propio proceso de realización de lo que se ha planteado. En el
sentido de que no hay recetas para transformar la realidad, ya que son los sujetos que
viven una determinada realidad, quienes desde su voluntad y capacidad de lectura de
realidad pueden abrir nuevos escenarios de realidad.
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que hay detrás: los supuestos sobre los que se asientan las afirmaciones. El carácter
crítico, está dado por la distancia que tomo respecto al contenido, para rastrear lo que
está detrás en términos de lógica.” (Quintar, 2014)
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Las Comunidades de Producción de Conocimiento serán más adecuadas si las
organizamos a partir de algunos Dispositivos, para profundizar esta idea, te invitamos a
escuchar este material de autoformación.
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Unidad Temática 1
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estudiantes, proceso de reflexión que nos permite realizar mejoras en nuestra
práctica.
De lo que se trata en este acápite es de realizar estos procesos de reconocimiento de
la realidad educativa en la que trabajamos, pero de forma intencionada y consciente.
Proceso que nos permita generar conocimiento sobre la situación educativa específica
que viven las y los estudiantes en relación a nuestra práctica, lo que nos va a brindar
elementos para orientar acciones de mejora de la atención educativa.
En el proceso formativo que estamos desarrollando, uno de los criterios que vamos
profundizando es la comprensión de la realidad como relación entre sujetos. Si bajo
este criterio, nos vamos recuperando como sujetos primero nosotros y vamos
estableciendo nuestras acciones en ese marco, esto involucra que demos el siguiente
paso, que es el de reconocer que nos relacionamos también con otros sujetos en
nuestros procesos educativos.
Así como nos hemos ido dando cuenta que somos sujetos que no nos agotamos en el
rol que nos impone la institución donde trabajamos y que somos parte de un contexto
concreto donde podemos realizar nuestra propia lectura de la realidad para definir
nuestros propios Proyectos, como ejercicio de autonomía y recuperación de nosotros
como sujetos. De la misma forma las y los estudiantes no se agotan en la relación que
hemos construido con ellos y en el solo cumplimiento de las tareas y actividades que
les damos desde nuestros parámetros como maestras, maestros o desde lo que nos
indican que debemos enseñarles. De todo esto que nos hemos venido dando cuenta
para nosotros, ahora es necesario establecer una relación con los otros sujetos,
también con los mismos criterios. Las y los estudiantes son sujetos que viven en una
determinada realidad, con sus propias aspiraciones y expectativas sobre su futuro y
sobre lo que va a conseguir en los estudios, también es un sujeto con su espacio de
autonomía y con la capacidad de decisión.
Si esto es así, entonces la primera pregunta que nos debemos hacer para llevar
adelante nuestros procesos de concreción de los Proyectos que estamos llevando
adelante es:
Ejercicio:
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¿Cuáles son las prácticas habituales que tenemos al desarrolla los procesos
educativos?
Se trata de problematizar las concepciones de fondo sobre las que realizamos nuestros
procesos educativos, ya que la forma en la que las instituciones educativas se han
estructurado, nos han condicionado a cumplir un determinado rol y tareas como
maestras y maestros, que nos ha colocado en una relación educativa sin sujetos, en el
sentido de que nuestro trabajo dentro de la escuela ha sido diseñado para la
transmisión de determinados contenidos, lo que ha anulado la posibilidad de
reconocer a las y los estudiantes como sujetos que son parte de una determinada
realidad, problemas y expectativas.
Es por eso que, en general, nuestra relación ha estado centrada en el cumplimiento del
currículo, la transmisión de información, el uso aplicativo de metodologías y la
realización de los aspectos formales y administrativos, incluso cuando hemos
pretendido concretar el MESCP. Entonces nos hemos encontrado en una situación
similar al del siguiente esquema:
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aparece es la realidad que los sujetos viven.
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Lectura Complementaria
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“conduccere”, que alude conducir a la cultura.
E: Es interesante escuchar nuestro discurso y lo que ese discurso revela. Observemos cómo
la misma versión que sostenemos de lo que es la pedagogía legitima, de alguna manera, la
visión -y el mandato- de llevar hacia la cultura o hacia la civilización, sin importar si ésta
implica manejar códigos de una cosmovisión que no es la nuestra; una manera de ver el
mundo, que se registra en el cuerpo. La modernidad se acorpa emotiva y cognitivamente.
Para nosotros, desde el IPECAL, y contrariamente a lo que se legitima en los espacios de
formación, la pedagogía no es conducir a la cultura; y esta postura es más que un problema
escolar, es una práctica socio-cultural y por ende político. Entendemos que la pedagogía es
recuperar al sujeto en su propio contexto socio-histórico-cultural; a esto se refiere la idea de
historizar. Implica recuperar uno de los aspectos constitutivos de ser sujeto, me refiero al
lugar que ocupan la memoria y el olvido en la reconstrucción y reconfiguración de sentidos
en el presente que arrastra un pasado y articula opciones de futuro; si no, nos quedamos
atrapados en un presentismo sin sentido y alienante.
Me gustaría aquí recuperar la figura y el lugar que ocupaban en las comunidades
originarias los Consejos de Ancianos, ¿Para qué existían los consejos de ancianos?
P: Para interpretar y construir normas.
E: Sí... Pero, ¿Desde dónde se construían esas normas?
Desde la memoria, desde las pautas y los acuerdos culturales -prácticas, formas de relación,
representaciones, ritos, mitos-; se reunían, pensaban y decidían, gracias a la experiencia
sociocultural acumulada, cuidando la cohesión comunitaria desde la cual se construía la
identidad; se valoraba lo que era conveniente conservar de aquello de lo que se debían
desprender, en relación a la permanencia de su comunidad. Entonces, en este orden de
ideas, para nosotros la pedagogía es el espacio de construir la realidad a partir de la
recuperación de la experiencia, recuperar la cultura como espacio de resignificación de la
memoria y el olvido para comprender el presente e imaginar horizontes de futuros inéditos y
viables históricamente en la articulación de sentidos vitales e identitarios.
P: Hoy se plantea, en algunos cursos de abogados, la experiencia como un método para la
interpretación de las normas, además de la hermenéutica y otras de interpretar, se está
innovando en las leyes a partir de la experiencia y las vivencias de la sociedad; creo que en la
educación también se deberían tener en cuenta estos aspectos.
E: Sí, debería hacerse, de lo contrario seguiremos formando profesionales ahistóricos. Lo
anterior, deja en entredicho la función de lo disciplinar en la formación de sujetos. Muchas
veces, realizamos defensas casi obsesivas de la disciplina, pero cuál es el sentido de la
disciplina como campo de conocimiento, en definitiva, ¿Qué entendemos como disciplina
científica?, ¿Quién decide cómo se constituye una disciplina?, ¿De dónde salió que la
antropología, que la pedagogía, etc., son disciplinas?
En las escuelas -tanto primaria, como secundaria- y hasta en la universidad, se habla
constantemente de disciplina; pero además, de lo que yo entiendo, como disciplinas
“escolarizadas”, que no es lo mismo que el “pensar disciplinar”. A veces recorremos todo el
trayecto profesional del sistema educativo cuidándolas en sus producciones de supuestas
verdades; sin embargo, en este momento, un biólogo, un antropólogo, un científico social -
que realmente se dedique a la investigación, social o natural- está pensando en otra cosa.
¿En qué está pensando?, o ¿Se cree que está pensando en cuidar la disciplina?, ¿En qué
están pensando estos investigadores?... Los grandes pensadores están pensando en
problemas. Precisamente, el problema de la educación institucionalizada es el no saber
formular problemas, porque todo el tiempo sólo se escuchan teorías que explican
“supuestos” problemas que no son parte de los sujetos que se están formando.
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Es necesario que en el campo educativo se reflexione acerca de lo que le está pasando
a la gente de verdad, a los sujetos concretos que configuran un espacio de enseñanza-
aprendizaje, ¿Por qué nuestros jóvenes se suicidan todos los días?, ¿Cuáles son las razones
para ese alto índice de suicidios?, ¿Por qué no podemos reconocer a nuestros países y sus
necesidades y expectativas?... No nos pensamos. Ni siquiera cuando la tragedia nos visita,
no pensamos en nuestros pueblos, en nuestras regiones, en nuestros países, ¿Por qué será?,
¿A quién le interesa esto?
En este sentido, América Latina debería transformarse en dispositivo de reflexión
teórico-metodológico, pero partiendo de problemas reales, de sujetos reales, de
acontecimientos reales, y no partiendo de un conjunto de teorías, que a veces creemos que
son la realidad.
En alguna época de mi vida tenía gran curiosidad por saber cómo se hacía un currículo,
cómo se organizaba este tótem y acepté participar en la elaboración de algunos diseños, y
fueron experiencias duras porque pude observar in situ cómo simplemente se trataba de
unir disciplinas, traducidas en materias, graduadas según el criterio de quién lo diseñaba, sin
tener siquiera en cuenta a quién estaba dirigido, pero eso sí, cuidando las disciplinas,
trabajando con especialistas disciplinares. Y luego aquello era considerado por los usuarios
como la quintaesencia y, por lo tanto, intocable, respetable, criterio de verdad.
Vuelve a mí la pregunta, ¿Qué sentido tiene para nosotros dar clase?, ¿A quién le
estamos enseñando y para qué?, ¿Qué les queremos enseñar a quienes enseñamos? ¡Es
bueno, de vez en cuando, hacernos estas preguntas!
Es importante asumir que hay una geopolítica en el tráfico de la información que
instala cosmovisiones y crea realidades que son perfectamente asimiladas por el sistema
educativo, y éste, a la manera de la iglesia sobre la pirámide, restituye constantemente
valor de verdad a la acción colonizadora, aún cuando desde fines del siglo veinte, todos -en
el sistema educativo- hablamos de “Constructivismo”. Me pregunto, ¿De qué
constructivismo estaremos hablando?
Cuando uno habla de “Constructivismo” en educación inmediatamente evocamos la figura
de ese gran epistemólogo que fue Piaget, si tuviéramos que plantear los conceptos clave de
la estructura teórica de la psicogénesis de Piaget, ¿Cuáles serían?
P: Que el conocimiento es construido por el sujeto a través de procesos de asimilación.
E: De acuerdo. Aquí tenemos un concepto estructurante: “Asimilación”, pero la
“Asimilación”, ¿implica a la “Acomodación”?
Por lo general, nos quedamos en una compresión muy mecánica de la asimilación y la
acomodación en el ámbito educativo, y se podría caer en actos de violencia, porque hay una
parte activa que no aparece en estas construcciones, ni en las prácticas que dicen actuar
desde estas construcciones.
En el sistema educativo puede encontrarse en el lenguaje, toda la violencia que se
ejerce en la negación de los sujetos: discursos, gestos y frases de golpe como por ejemplo
“la letra con sangre entra”, lo que da cuenta de que, más que construcción, hay una
asimilación y acomodación pasiva. ¿Qué es lo que estaría faltando allí?, ¿Cuál es el elemento
clave para construir conocimiento en el contexto, en la realidad?, ¿Por qué hay que
construir desde el contexto?, ¿Qué nos permite el contexto para construir?
Y estas preguntas surgen también, retomando la pregunta sobre la necesidad de
construir un pensamiento latinoamericano. Esto nos toca a los latinoamericanos, es parte de
nuestro contexto.
De otro lado, trayendo otro autor imprescindible en el discurso de los educadores hoy,
Vigotsky, quien plantea el concepto de “Zona de Desarrollo Próximo”, y me pregunto: ¿Qué
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estamos entendiendo por “Zona del Desarrollo Próximo o de “Aprendizaje Significativo”?,
¿Por qué Vigotsky habla en su propuesta de la importancia de lo contextual-dialéctico?, ¿Por
qué le da tanta importancia a la cultura?
Tanto en Piaget, como en Vigotsky, hay un concepto clave para recuperar el principio
activo de la asimilación y la acomodación en términos de cognición, este es el concepto de
“Desequilibrio”, de desajuste. Un desajuste cultural, una angustia que impulsa a la
búsqueda, un deseo de saber; por eso hay una gran confusión en el sistema educativo sobre
lo que es la apropiación de mundo y la producción de conocimiento; al igual que entre
construcción de conocimiento y tráfico de información.
Desde la lógica civilizatoria, la mayoría de las veces, traficamos información que
violenta a los sujetos, en tanto esta información no tiene sentido histórico y sociocultural, y
hacemos que “El otro” –alumno- la asimile y la acomode a como dé lugar; después, para
reforzar esta mecánica de la imposición, evaluamos y calificamos, para luego poder pasar
exitosamente por criterios e indicadores de calidad.
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generar paz. ¿Esto será así? Si estas no son acciones pedagógicas, en tanto prácticas de
olvido y de articulación de sentido con la población, ¿Qué son?
¿Cómo estamos significando en el sistema educativo al mundo? Hoy el discurso vela por
las prácticas, el discurso se está deontologizando, está tomando entidad propia; hay
discursos que necesitamos creer, pero que no podemos anclar en las prácticas, porque las
prácticas dicen otra cosa. ¿Dónde se analiza este fenómeno, este acontecer?, ¿Dónde se
resignifica ese estado de situaciones?; por el contrario, el sistema educativo —en todos sus
niveles sigue actuando con programas disciplinares, con explicaciones de mundo que no
responden a este mundo en América Latina, y se hace como si no pasara nada, ¿Realmente
no pasa nada? Seguimos trabajando, con una escuela que se desconecta, se deshistoriza
haciéndose y haciéndonos parte de una lógica instrumental.
Por el contrario, “La pedagogía de la potencia” es una pedagogía que asume la práctica
de la formación de sujetos como una práctica social, como parte de la cultura, y al
conocimiento como producción de sentidos y significados que se construyen en la relación
con el otro y con lo otro que la realidad nos muestra a la vez que nos oculta.
Como vimos, el trabajo unilateral donde la o el maestro solo cumple las exigencias
administrativas respecto al cumplimiento de contenidos o aplicación de metodologías,
sin problematizarlas a partir de las exigencias que plantea la realidad de las y los
estudiantes, nos condiciona a realizar procesos sin sujetos estudiantes y del solo
cumplimiento burocrático de lo que nos exigen desde otras instancias, lo que tiene
como efecto el vivir experiencias educativas que no lograr generar sentido en las y los
estudiantes.
Para comenzar a generar las condiciones que nos permitan establecer una relación
educativa entre sujetos, el primer paso es conocer la situación educativa específica de
las y los estudiantes donde mínimamente nos respondamos a las siguientes preguntas
¿Con qué sujetos estamos desarrollando los procesos educativos? y ¿Cuáles son sus
características?, preguntas que vamos a intentar responder a partir de las
herramientas del Diagnóstico Pedagógico.
Diagnóstico Pedagógico
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los estudiantes.
- También nos preguntamos si las prácticas como maestras y maestros son
pertinentes a la situación educativa específica que viven las y los estudiantes, o
tal vez nuestra práctica educativa sea parte del problema que necesitamos
mejorar.
Esta exigencia pasa por realizar una adecuada lectura de la realidad de los sujetos con
quienes vamos a desarrollar nuestra práctica educativa. Se trata de conocer la realidad
económica, social, cultural, lingüística de las y los estudiantes, articulados al desarrollo
cognitivo, emocional, ritmos y estilos de aprendizaje, pero fundamentalmente la
historia de vida, las expectativas, motivaciones e intereses de las y los estudiantes.
Esto es, el combinar el conocimiento la realidad social donde vive el estudiante, sus
procesos internos de aprendizaje y las motivaciones que tiene.
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Se trata de reconstruir la situación específica en la que nos toca realizar nuestra
práctica educativa, donde la formación de los estudiantes es un proceso, que
necesariamente parte de la lectura y reconocimiento de cómo estamos, para desde ahí
establecer el qué hacemos para fortalecer la formación.
Cómo estamos
La capacidad de leer las características de los sujetos con los que trabajamos
Condición para tener una adecuada lectura de las personas con las que trabajo
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esquema muchas veces nos hemos perdido en tan solo el hecho de ver como un
instrumento de formalidad, el cual solo permite registrar características de las y los
estudiantes, y que posteriormente es archivado o guardado, cuando en la experiencia
necesitamos recuperar y encontrar sentido a esas prácticas asumidas como certeras en la
práctica educativa, de ahí la necesidad en que las y los maestros, de Educación Primaria
Comunitaria Vocacional consideren a cada estudiante como sujeto con intereses,
necesidades, vocaciones y problemas propios. Sin olvidar que la maestra o maestro también
es un sujeto que vive y tiene una realidad, en esta dinámica y compleja identificamos que las
y los estudiantes, maestras y maestros, son parte de una cultura, realidad económica,
religiosa, hablan una o más lenguas. En el mapeo de la diversidad necesitamos encontrar las
características de las y los estudiantes y de la maestra y maestro como por ejemplo su
ascendencia cultural y otros, los cuales se constituyen en la manera de realizar procesos de
atención a las y los estudiantes y generar una formación integral.
Nos permite tomar la información de primera fuente de ellos, personas que se relacionan
directamente con la o el niño y sus entornos para conocer los momentos más relevantes de
la historia de su vida que inciden en su desarrollo, desde la concepción, el embarazo, el
nacimiento hasta la actualidad, con el propósito de construir planes de acción participativos.
Partiremos observando las relaciones que se presentan en la comunidad educativa, desde el
espacio de una clase de primaria comunitaria vocacional hasta la comunidad. En el espacio
de una clase de primaria comunitaria vocacional nos reunimos niñas, niños y maestra o
maestro. Para proyectarnos a la comunidad esta vez nos apoyaremos en las y/o los
maestros de especialidad a la Unidad Educativa y, a través de las madres y padres de familia,
a la comunidad (entorno o contexto, zona, barrio, comunidad, ayllu, etc.) espacio en la que
convivimos todas y todos. Para el Mapeo de la Diversidad iniciaremos nuestro
reconocimiento a partir del espacio de la clase.
El Mapeo de la Diversidad de una clase, donde las niñas y niños y de la(s) maestra(s) o
maestro(s) están en relación con las madres, padres o apoderados de las y los estudiantes,
es resultado de la reflexión colectiva de la(s) maestra(s) o maestro(s), las y los estudiantes
de una determinada clase junto a las madres y padres de familia. No se trata del trabajo de
una persona “especialista”, alejada de la realidad, en la mayoría de los casos por encima. Se
trata de conocernos más, entre todas y todos. Muchos datos están en el RUDE, documento
del que la maestra o maestro puede extraer lo necesario para armar un mapa de la
diversidad y así conocer a “sus” estudiantes; pero, ese no es el Mapeo de la Diversidad. En el
mejor de los casos sería un inicio. La reflexión conjunta e interpersonal nos permite
conocernos mejor, en nuestras virtudes y limitaciones.
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El Mapeo de la Diversidad responde al carácter inclusivo del Sistema Educativo Plurinacional
SEP. No es sólo para conocer al estudiante, es para conocernos mejor y para mejorar la
manera en que madres y padres de familia junto a maestras y maestros, estudiantes
optemos por decisiones y trabajemos desde donde nos identificamos como sujetos que
vivimos en la diversidad.
Para trabajar con nuestros niños debemos conocer su realidad sus características y no solo
centrarnos en los contenidos que debemos cumplir.
Como idea básica, el conocer la realidad de las y los estudiantes, nos permite atender
de forma contextualizada los procesos educativos. Conocer por ejemplo que un niño es
huérfano, no le pediremos que dibuje a su familia, a su mamá y papá, nos permitirá
definir actividades más pertinentes y que tengan sentido para los estudiantes.
Sin embargo, las posibilidades del mapeo de la diversidad como dispositivo para el
diagnóstico educativo y pedagógico se amplifican cuando la información que nos
permite recabar son articulados y vistos desde las características que hacen a los
sujetos (cuando nos referimos a características hacemos alusión a todos los aspectos
que constituyen al sujeto en su presente, como resultado de una memoria histórica
constituido desde un territorio, contexto, cultura, idioma y determinadas formas de
relacionamiento en comunidad) la negación de esas características o particularidades
significa su homogenización y en última instancia la negación del mismo sujeto.
¿Cómo o de qué manera el mapeo de la diversidad aporta al diagnóstico educativo y el
quehacer de la/el maestro? Un aspecto de sentido común, pero que casi nunca es
encarado, es que para el desarrollo de mi práctica docente es importante e
imprescindible poder partir de los saberes previos de mis estudiantes, siguiendo este
razonamiento entenderé que los saberes o conocimientos en los estudiantes no es
uniforme, significa que no tiene la misma forma, y esto se debe a que todos los
conocimientos o saberes que desarrollamos están mediados, para su entendimiento,
por formas de percibir la realidad y de relacionarnos con ella; en términos sencillos,
aquello que conocemos está dado por nuestros intereses, formas de vida, nuestros
problemas, por el idioma e incluso por nuestras creencias. Por lo tanto, mi tarea como
maestro es tomar en cuenta todos estos aspectos para que el contenido o
conocimiento que estamos trabajando logre una resonancia o sea significativo y
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relevante en la vida de las/los estudiantes.
Desde la perspectiva de la investigación y en concreto el diagnóstico educativo para la
producción de conocimientos, la finalidad no tiene mayor diferencia o ámbito de
acción, eso sí me permite ser consciente de las capacidades diversas que encarnan los
sujetos estudiantes y que requieren ser potenciadas en el encarar los proyectos
transformadores o acciones de intervención para con la realidad. En esa línea
podríamos reflexionar acerca de ¿Cuál el potencial de tener una diversidad de visiones
frente a un problema? ¿Cuál la importancia de tener diversos procesos y respuestas
posibles a ser encaradas desde el proyecto transformador? ¿De qué manera nos
potenciamos en el trabajo con sujetos de diversas capacidades? Estas y otras
interrogantes con sentido articulado y transformador son las que enriquecen a la hora
de enfrentarse a los problemas educativos.
Muchas veces, al interior de nuestra práctica educativa, tenemos la tendencia de
juzgar como “inversión o pérdida de tiempo” el atender o siquiera pensar la idea de
diversidad, cuando en realidad se constituye necesidad y potencialidad de la cual es
necesario hacerse cargo.
Posibilidades y experiencias de prácticas educativas como consecuencia del “mapeo
de la diversidad”
“Muchas veces el trabajo en equipos de estudiantes terminaba siendo un caos, las
niñas que no querían trabajar con los niños, otros que se aburrían y no trabajaban y
no ayudaban al equipo. Muchas veces estas acciones terminaban en riñas entre los
estudiantes (…).
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Todo eso me sirvió para precautelar la integridad de mi estudiante y que pueda
socializar con los demás estudiantes. Pero lo más interesante fue darme cuenta que
era bueno para la matemática porque él estaba a cargo de recolectar los huevos que
ponían las gallinas, los organizaba por tamaño, les asignaba un precio y calculaba
cuanto sería la ganancia por la venta de los huevos ya sea por día, semana o al mes. El
conocer la forma de vida y las actividades que desarrollaba este niño me posibilitó
cambiar ciertas estrategias dentro mi trabajo pedagógico; aprendí mucho y creo que
todos mis estudiantes son los beneficiados
Por medio de las experiencias presentadas nos damos cuenta aspectos mínimos del
gran potencial que tiene este dispositivo y la importancia que tiene para el trabajo
educativo, donde la/el maestro son los que terminan direccionando su complejidad,
sentido y utilidad.
Conocer la historia de vida, las expectativas, motivaciones e intereses de las y los
estudiantes
El preguntarnos acerca de los sujetos con los cuales estableceremos relaciones para
encarar el proyecto educativo o con los cuales trabajamos en el ámbito educativo.
Como lo expusimos, se trata de considerar al sujeto estudiante desde su historia,
desde una visión integral y potencial del mismo sujeto y dejar de lado por completo la
idea de configurarlo como el “objeto de los procesos educativos”. Se trata de visibilizar
las facetas de los estudiantes que permanecen ocultas en una relación vertical de la
educación, esto es, ver a los estudiantes como sujetos con memoria y deseo, cada
estudiante viene de una historia personal que los atraviesa y tiene su propia
perspectiva de futuro configurada por sus intereses y proyecciones.
En ese entendido, una primera interrogante a resolver será ¿Cómo y mediante qué
procesos es posible diagnosticar y comprender las construcciones históricas que hacen
a los sujetos o los diversos actores educativos? En la idea de perfilar las respuestas a
esta interrogante es necesario identificar a los actores que intervienen en el proceso
educativo, hablamos de proceso, en el entendido, que cada uno de sus elementos se
interrelaciona y actúa en una realidad concreta y dinámica.
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sujetos desde el espacio de la problematización:
El hecho de trabajar la “historia de vida” de las y los estudiantes no sólo pasa por dar
cuenta de aspectos que, es posible, estén visibles, pero los consideramos irrelevantes
para el proceso educativo; sino poder desarrollar procesos de potenciación de sujetos
en las y los estudiantes y desde ese espacio a los otros actores educativos y
nosotras/os mismos. En esa línea reflexiva veamos la implicancia que tiene el poder
trabajar la historia de vida con las y los estudiantes y su correlato en las madres y
padres de familia y nosotros como maestras/os.
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Un segundo dispositivo que nos permite proyectarnos hacia las expectativas de los
sujetos estudiantes y de los diversos actores educativos es el “proyecto de vida”, no
sólo desde la perspectiva de las metas a alcanzar sino como el espacio para la
problematización de las condiciones y capacidades desde las cuales es posible
potenciar al sujeto para la concreción procesual de sus expectativas.
- proyecto de vida.
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inventamos el nombre pero el poder trabajar los proyectos de vida con los
estudiantes fue muy fructífero, me di cuenta de varios problemas que ellos viven y
que muchas de las cosas que nos proyectamos están en función de debilidades o
problemas de los cuales queremos escapar.
En el caso anterior el proyecto de vida tomó una nueva forma, lo importante es tener
en claro cuáles son las expectativas de las/los estudiantes, la fuente de esas
expectativas, visualizar los problemas o dificultades que ellos mismos detectan y los
por qué de esos deseos. Si tenemos de forma nítida todos esos aspectos es posible
trabajar nuestro proyecto desde ese sentido.
Para el trabajo con cada uno de los dispositivos es preciso que estemos dispuestos y
desarrollemos nuestras capacidades de diálogo y escucha, las cuales son
fundamentales a la hora de construir los espacios de relacionamiento, más cuando nos
proponemos proyectos de transformación de nuestra realidad, puesto que el pre-
requisito es poder establecer comunidad.
Fernanda se encuentra cursando el 1er año de secundaria, casi toda su primaria solo realizo
copias y dictados como modo de escritura ahora le cuesta escribir textos complejos ya que no
pudo desarrollar procesos anteriores a la escritura.
¿Qué otras dificultades más tendrán Fernanda?
¿Qué debemos trabajar?
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conociendo y analizando en las Escuela Superior de Formación de Maestras, pero ¿lo
seguimos realizando en nuestras prácticas educativas del día a día? y ¿Qué momentos
de nuestras prácticas pedagógicas hemos ido reflexionando y profundizando sobre los
procesos cognitivos que nuestros estudiantes desarrollan?, estos elementos deben ser
constantemente reflexionados durante nuestros procesos educativos los cuales nos
permitan replantear nuestras estrategias y metodologías para llegar a las y los
estudiantes con eficacia.
En este contexto, las capacidades que se desarrollan son recursos internos que los
sujetos han incorporado a través del aprendizaje, se tratan de saber-hacer
determinadas cosas en la vida como clasificar, ordenar, organizar, educar, observar,
analizar, etc. Estas capacidades pueden ir evolucionando en función de los contextos
de vida, uno de los espacios que favorece a este desarrollo es la escuela porque abre
las posibilidades, condiciones a todos las/los niños y jóvenes.
Por eso es muy importante trabajar las capacidades cognitivas en las diferentes áreas
de saberes y conocimientos de las niñas, niños y jóvenes, aquí analicemos los procesos
alguno de ellos como ejemplo.
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El escribir es un acto de comunicativo de ideas sentimientos, creencias, etc. todo ese acto
comunicativo requiere el desarrollo de procesos cognitivos los cuales debemos trabajar antes
de normalizar la escritura.
Es necesario trabajar la estructuración de idea, capacidad de expresión, organización,
articulación, secuencialización de niveles de significación, etc.
Mario salió a la feria con su madre de compras, observó indignante como la gente había botado la
basura en los diferentes pasillos, unos días antes su maestra habían tocado el tema sobre el cuidado
del medio ambiente…Mario llegó a su casa con muchas ideas para hacer la tarea que su maestra le
había dado, la cual era de escribir 10 oraciones. Mario empezó a escribir las 10 oraciones todo sobre la
basura que había observado en la feria.
1.-La gente no cuida el medio ambiente
2.-El mercado está sucio porque la gente ensucia
3.-Hay muchas moscas entre la basura
… algunas oraciones no eran tan legibles, pero se comprendía el sentido de los mensajes.
Relacionar la realidad social con las condiciones de aprendizaje de los estudiantes nos
permite identificar la situación educativa específica, que será la base para establecer
cambios en nuestra práctica educativa. En este sentido, también necesitamos analizar
críticamente lo que estamos haciendo en nuestra práctica como maestras y maestros,
en función de mejorar los procesos educativos.
1. Delimitación
El punto de partida del diagnóstico educativo es el proyecto que estamos
desarrollando, donde cada participante ha definido su ámbito de acción específica.
Ejemplo:
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Como se puede ver en los ejemplos de los proyectos que se han planteado, existen
planteamientos directamente con las áreas educativas de las y los estudiantes, como
por ejemplo el “fortalecimiento de Lectura y escritura”, en otros casos, hay
planteamientos más genéricos, como “mejorar el rendimiento de aprendizaje” que
presuponen el trabajo de los maestros en un área de saberes y conocimientos
especifico, dependiendo del maestro que plantea la propuesta.
De la misma forma, proyectos donde se plantea “fortalecer el uso de los medios
tecnológicos” se lo plantea para trabajar una determinada área de saberes y
conocimientos, que si no se ha planteado hasta ahora, la realización del diagnóstico
educativo, nos plantea la exigencia de explicitar.
En el caso de los “talleres de capacitación a madres y padres de familia”, también
requiere aclarar los procesos educativos, el área específica sobre la que se plantea
involucrar a madres y padres con su apoyo en la familia, por ejemplo, que los
estudiantes mejoren su comprensión de lectura.
En todos los casos, nuestro proyecto parte de una determinada área o interés
educativo, que va a orientar la realización del diagnóstico educativo. Tener claridad de
este componente de nuestro proyecto será importante para realizar nuestro
diagnóstico pedagógico.
Entonces, un primer criterio para realizar el diagnóstico pedagógico, es que lo
realizamos desde el área educativa (lectura, escritura, matemática, etc.) o un conjunto
de procesos de aprendizaje que pretendemos mejorar. Hacer el diagnostico
pedagógico no es un estudio general de todos los aprendizajes que requieren los
estudiantes, con una sola forma general de realización. En todo caso, éste se orienta
por los aprendizajes específicos que plantea nuestro proyecto.
En ese sentido, la información que requerimos recabar es sobre un ámbito de los
aprendizajes específico. Si nuestra preocupación es mejorar la lectura y escritura,
entonces usaremos instrumentos para conocer el desarrollo cognitivo de esos
procesos solamente.
2. Conocer el contexto económico, social, cultural, lingüístico de las y los
estudiantes, el desarrollo cognitivo, las motivaciones y expectativas de las y
los estudiantes
Se trata de indagar la situación económica, familiar, social, cultural de las y los
estudiantes, pero tomando en cuenta lo que buscamos en nuestro proyecto. Si
buscamos mejorar la comprensión de la lectura, esa exigencia realizaremos la
indagación de la realidad del entorno en el que vive el estudiante, donde la
información sobre el grado de escolaridad de los papas, los hábitos de lectura en la
casa, la existencia de materiales vinculados a la lectura, la lengua materna y su relación
con la lectura y escritura, etc.
Dependiendo de la edad de las y los estudiantes se puede generar esa información a
partir de encuestas realizadas de forma directa a las y los estudiantes o dirigidas a
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madres y padres de familia. También se puede realizar entrevistas o recabar esa
información a través de diálogos informales con estudiantes y/o madres y padres de
familia.
En este caso, también la información de la situación económica y social, estará
relacionado a las condiciones de acceso a la educación (si cuenta con el acceso a
internet y los recursos necesarios) en la modalidad en la que se encuentre
desarrollando los procesos educativos.
3. Conocer el desarrollo de las capacidades cognitivas de las y los estudiantes
De la misma forma, se trata de indagar el desarrollo de las capacidades desarrolladas,
en función del interés educativo que se plantea en el Proyecto. Para esto será
importante establecer una base mínima de criterios y conceptos sobre el desarrollo de
las capacidades cognitivas en el área de conocimiento en el que se está trabajando el
Proyecto. Se trata de usar críticamente las herramientas disponibles sobre este tema,
donde las herramientas de pensamiento son usadas con sentido por las y los maestros
y no al revés.
Para conocer la situación de los aprendizajes de las y los estudiantes, la primera
referencia son las evaluaciones que hemos realizado, que pueden ser complementadas
con la aplicación de algunos instrumentos que permitan evaluar el área de interés que
se esté trabajando en el proyecto o la resolución de problemas.
4. Lectura articulada de los procesos
SITUACIÓN
EDUCATIVA
27
Desarrollo
cognitivo
Situación de los
aprendizajes del
estudiante
Realidad
económica,
cultural,
linguistica,
historia de vida,
espectativas de
futuro
En la relación donde nos damos cuenta que existen estudiantes con dificultades en los
procesos de aprendizaje y su desarrollo cognitivo, con las condiciones sociales en las
que vive, podremos visibilizar la situación específica que está viviendo ese estudiante,
y por tanto una lectura más adecuada de lo que podemos hacer para mejorar su
atención educativa.
De la misma forma se requiere articular la información que vayamos recabando en
otros ámbitos de la realidad social y la situación de los aprendizajes de los estudiantes.
5. Analizar nuestra práctica educativa y la relación que hemos establecido con
las y los estudiantes, que ha generado que estemos como estamos.
En este proceso debemos preguntarnos sobre cómo estamos desarrollando nuestra
práctica educativa y qué relación tiene con la situación de aprendizajes de las y los
estudiantes que hemos identificado.
En muchos casos al desconocer la situación de los aprendizajes de las y los estudiantes,
el problema que se va generando desde la práctica educativa es el desarrollo de
nuevos conocimientos, que las y los estudiantes no pueden incorporar o comprender
ya que no cuentan con las bases de conocimiento necesarios.
En este proceso será importante dejar de buscar culpables de lo que pasa con las y los
estudiantes, ya que podemos terminar culpando a los maestros del año o del nivel
anterior las ausencias de aprendizajes de los estudiantes. De lo que se trata es de
reflexionar nuestra práctica en relación a la situación de los aprendizajes de las y los
estudiantes, en la perspectiva de generar alternativas que nos permitan mejorar
nuestro trabajo.
6. Lograr claridad de lo que involucra desarrollar las capacidades del año de
escolaridad que nos corresponde trabajar
Para avanzar en los procesos de mejora educativa, será importante conocer las
capacidades a desarrollar en el año de escolaridad y en el área de saberes y
conocimientos que estamos trabajando con nuestro proyecto, si bien son indicaciones
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formales de lo que un estudiante debería desarrollar, nos servirán como guía para
organizar prácticas de mejora dela atención educativa, tomando en cuenta la situación
educativa de las y los estudiantes.
En el caso de Educación inicial en Familia Comunitaria y Educación Primaria
Comunitaria Vocacional, se cuenta con el planteamiento de las capacidades mínimas a
desarrollar en las áreas de saberes y conocimientos troncales. En el caso de Educación
Secundaria Comunitaria Productiva si bien no se cuenta con un documento oficial
sobre este tema, cada maestra y maestro define objetivos de aprendizajes en cada año
de escolaridad, desde los cuales puede establecer las capacidades mínimas a
desarrollar en el área que ha definido trabajar su Proyecto y en el año de escolaridad
que le corresponda.
7. Definir las posibilidades de modificaciones en la práctica educativa y la
relación con los estudiantes que nos van a permitir mejorar la atención
educativa.
Después de la reflexión realizada, se trata de generar propuestas de mejora educativa,
tomando en cuenta la realidad y los problemas educativos que se han reconocido. Es el
momento de establecer estrategias educativas que permitan mejorar la situación de
los aprendizajes de las y los estudiantes, tomando en cuenta que el incorporar la
realidad de las y los estudiantes se convierte en un dispositivo importante para
generar motivación y predisposición a participar en los procesos educativos.
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Educators can foster a deeper understanding of reality by designing project activities that encourage critical thinking, inquiry, and reflection. Activities should be aligned with students' real-world contexts and challenges, offering opportunities to apply theoretical knowledge in practice. Collaboration within Communities of Knowledge Production, facilitated reflection sessions, and critical analysis exercises can all contribute to a profound understanding of the surrounding world, empowering students to engage actively with their environments .
Transitioning involves maintaining the foundational principle of reflection while expanding to focus on collective experience sharing, learning, and collaborative decision-making. It requires reorganizing sessions to allow more inclusive participation, encouraging recording and sharing of experiences, and fostering a supportive environment for generating and analyzing new actions collectively, which enhances both individual and group learning outcomes .
Critical listening in educational projects involves exploring beyond the surface content of discourse to understand the underlying assumptions and logical reasoning. It is characterized by a subtle, exploratory approach called clinical-critical listening, which focuses on identifying the hidden implications and intentions behind spoken content. This type of listening facilitates deeper comprehension and awareness, helping individuals uncover unconscious processes and thus enhancing their reflective capacities .
A project's success in educational settings can be measured by the extent to which it stimulates problematization and reflection among participants. Success is indicated by the ability to critically engage with assumptions, challenge the status quo, and generate meaningful discourse that leads to new insights and practical solutions. The depth of reflection and the tangible outcomes in terms of enhanced understanding and improved practices demonstrate a project's effectiveness .
Writing and documenting educational project experiences serve as a tool to record significant processes and insights that arise during educational practices. This documentation aids in collective reflection and communal learning within Knowledge Production Communities. By sharing these narratives and reflections, participants can trigger broader discussions, enhance understanding, and collectively derive strategies for problem-solving, thereby enriching community knowledge and driving development .
Understanding the 'map of diversity' influences educational planning by providing educators with a comprehensive view of the varied social, cultural, and personal backgrounds of students. This awareness enables the creation of inclusive curricula that address and integrate diverse learners' needs, backgrounds, and perspectives, leading to more equitable and effective educational outcomes. It ensures that educational practices remain relevant and engaging for all students .
It is crucial for educators to avoid using educational tools and criteria prescriptively to ensure that the processes remain adaptive and responsive to the unique needs and contexts of participants. These tools should serve as facilitative aids that allow educators to deepen their understanding of educational realities, rather than as rigid mandates. Educators should encourage critical engagement with these tools, enabling participants to choose and apply only those tools that are beneficial for their specific projects and contexts .
Understanding students' life stories is significant in the diagnostic process as it provides a holistic perspective of their personal, social, and educational contexts. This understanding allows educators to tailor educational approaches to meet students' needs effectively, address specific challenges, and enhance motivation. It fosters a deeper connection between educational content and students' lived experiences, creating a more engaging and relevant learning environment .
Communities of Knowledge Production differ from traditional reflection circles by maintaining a focus on reflection about reality but in a new scenario and with new demands. They expand the space of reflection to include collective analysis and learning from practical project implementation experiences. Unlike traditional circles, these communities focus on shared experiences and collective decision-making, promoting trust and collaboration to create new actions .
A comprehensive pedagogical diagnosis should consider the students' economic, social, cultural, linguistic, and familial realities, alongside their cognitive development, learning styles, and motivations. Understanding these aspects allows educators to create relevant educational activities that respect and respond to student diversity, facilitating more effective teaching and learning experiences .