POEMAS ESCONDIDOS Florez
“Ni siquiera ha crecido la hierba. No se puede ser vagabundo y artista y al mismo tiempo un
burgués sano y cuerdo. Si quieres embriaguez, ¡Acepta también la resaca! Si quieres sol y bellas
fantasías, ¡Acepta también la suciedad y el hastío! Todo está dentro de ti, el oro y el barro, el
deleite y la pena, la risa infantil y la angustia mortal. ¡Acéptalo todo, no te aflijas por nada, no
intentes rehuir nada! No eres un burgués, tampoco eres un griego, no eres armónico y dueño de ti
mismo, eres un pájaro en plena tormenta. ¡Déjala rugir! ¡Déjate llevar! ¡Cuánto has mentido!
¡Cuántos miles de veces, incluso en tus libros y poesías, has fingido ser el armonioso y sabio, el
feliz, el iluminado! ¡Lo mismo han fingido ser los héroes al atacar en la guerra, mientras las
entrañas temblaban! ¡Dios mío, qué siniestro y fanfarrón es el hombre, sobre todo el artista,
sobre todo, el poeta, sobre todo yo!”.
"El caminante", Hermann Hesse
No puedo ser alguien
pues no soy lo que quisiera ser
más aun, soy alguien
entre algún otro esquema de vida.
Tengo la fuerza
mas no tengo el poder
me oculto de los poderes,
mas sobrevivo dentro de ellos,
Tengo los poderes
mas no tengo las fuerzas.
Estas son algunas de las contradicciones
que nacen y mueren cada momento
cuando no están sobre copulando
los pensares que desean salir desde el corazón.
El corazón no le impide a ningún pensar a salir
El corazón no le da alas a ninguno
El corazón no le busca las sendas a los pensares
El corazón solo alimenta los pensamientos
que desean permanecer cálidos
y distraídos del logo del ego.
Mas no todo es una sola dirección
Mas no todo es solo una distancia
Mas no todo es el camino de los dioses,
hay caminos que nos atrapan
hay caminos que me atrapan
Hay sutilezas que liberan
hay sutilezas que aprisionan
hay rincones que tienen su propia luz
hay esquinas que están oscuras
hay soles que permanecen negros….
habremos gentes que a veces nos sumergimos en oscuridades;
hay oscuridades que llevan a las luces
hay luces que van camufladas de santas
hay santos que van caminando sendas solitarias
hay ciudades que viven solas, y
hay pueblos que están abandonados.
Hay pueblos abandonados de pensamientos
que existen en la periferia de los silencios.
Hay caseríos de héroes,
que aún viven en el anonimato.
No sé a qué lugar pertenezco
No sé a qué raza pertenezco,
sé tan poco de mí mismo
que cuando me preguntan,
me quedo mirando a los ojos
del que pregunta, pero no encuentro nada
ni dentro de sus ojos
ni afuera de ellos.
Una cosa es cierta:
hay maltratos y contra-vías
las contra-vías van en direcciones diferentes,
los maltratos van y vienen en la misma dirección.
El corazón trata de pesar el volumen de las ideas
Las ideas tratan de pesar la masa de los sentires,
al final de la estrofa, no hay nadie de acuerdo con nada.
Eran cantos que no venían de ningún lugar en particular
Eran cantos que tan solo se escuchaban. Solitarios.
Hay cantos y hay estrofas
Hay versos y hay metáforas
Hay poetas vivos y poetas muertos.
Hay músicos que ya no tocan el laúd.
Hay artistas que viven debajo de un puente.
Hay vientos que susurran maltratos,
aunque los tratos desapropiados,
no provienen del viento
provienen de seres invisibles
que habitan más allá de mi percepción.
No sé qué escribir en los libros
No sé qué escuchar de las flores
no entiendo las lecciones todas que canta el viento.
A veces el viento dobla los árboles
A veces el viento acaricia las ramadas
A veces nos acaricia un viento maligno
A veces nos pasa un viento que no conocemos
y permanecemos inmóviles
como si estuviéramos muertos.
Los poemas como las palabras
van escondidos los unos de los otros,
solo el poeta experto sabe fingir su vida
solo los expertos saben programar sus muertes,
porque las hojas siguen secas
porque la hierba no sabe a nada que te embriague
porque tanto el vagabundo como el artista,
los dos mueren bajo el mismo puente.
El puente puede servir para morir al saltar de él
puede servir para cruzar los ríos del destino,
o pueden servir para dormir debajo de ellos.
Al final de cuentas, debajo de los puentes
solo viven los profetas y los poetas.
El burgués no puede vivir en estado sano y cuerdo
porque su cordura es solo parte de un disfraz camuflado de pensamientos
que van y vienen con rumbo fijo. La sanidad del burgués
habita las casas de lo simple y fácil
de la vida cómoda y del buen comer.
La ciudad es un estado de aprendizaje,
donde la gente aprende el arte de ser burgués
o de volverse un criminal aburrido.
Como dice el que sabe bien:
solo soy un pájaro que viaja con la tormenta,
trato de dejarla tronar a su propia voz
trato de dejarla parir todos los monstruos y que dé a luz;
la tormenta es la dueña del paisaje de los observadores;
afuera de sus ojos, solo tormentas
al frente de la tormenta, los actores,
detrás de la tormenta, la vida apaciguada del burgués;
detrás de la vida del burgués, otras vidas
tal vez desocupadas
tal vez vacías
tal vez llenas de algo,
pero siempre, invisibles.
Me dejo llevar de la tormenta
de las tormentas impetuosas
les dejo mentirme
les dejo ganar las batallas falaces
de los que pretenden ganar todas las guerras.
No hay guerra sin tormenta
pero si hay tormentas apaciguadas,
ellas llegan, me dejo llevar de ellas
me lastiman hasta el profundo de la piel
y luego, las dejo;
perdono a las gotas desgarradoras
perdono a las voces de los dioses falsos
perdono a las uñas que fabrican palabras oscuras,
todo se perdona, todo se mantiene
al final, solo el resultado lo conoce cada uno.
El artista me llama mentiroso
El artista sabe que miento a cada palabra
El artista reconoce el timbre de mi voz
y sabe que miento.
Porque no soy el armonioso
menos el sabio,
No soy, el poeta feliz
No soy el iluminado.
No soy de los héroes que van a las guerras
No he ido a ninguna guerra
No soy un héroe;
puede que exista una guerra dentro de mí
puede que exista un héroe dentro de mí
puede que haya un sabio armonioso iluminado y feliz,
pero no los conozco.
Porque ahora vivo pegado de las uñas a la telaraña
la web que sostiene los tentáculos de la sobre-vivencia
la red que mantiene vivos a los que desean ser burgueses.
Y salgo solitario a enfrentar a los vientos que arañan
salgo a competir por la supervivencia para no vivir como los muertos,
salgo como un perro a husmear las calles
huelo donde hay mierda de otros perros y perras
percibo donde es que están las acciones subiendo
y dejo una hoja de vida que va vacía y en modo insuficiente,
porque los ecos de los ancestros desean traer a la tumba
a todo aquel que le comienza a salir el pelo cano,
el destino es el mismo: la tumba.
Tres metros bajo tierra
con el mismo olor de cuando nació virgen.
En ese ahora ya no espera que lo llamen
En ese ahora debe sobre-vivir sus concupiscencias y sus vómitos.
Los poetas son todos iguales;
se disfrazan para ir a funerales
pero bajan desnudos al sepulcro de sus propias vidas.
Soy un fanfarrón que pretende estar bien,
el poeta y el artista me conocen y me lo dicen en la introducción.
Pretendo no temblar al abrir la boca y decir,
que soy un artista. Cuando en verdad,
solo vivo debajo del puente donde viven los abandonados.
Camino en el filo de la espada de sueños ajenos
Camino sendas que no tienen mis pisadas
Camino ciudades que huelen a luchas de clases;
sobre esas huellas, envío mis hojas de vida
a desconocidos patrones que no tienen nada que ver
con las vicisitudes de los poetas.
Así pasan los días en dimensiones que creo conocer
cuando en realidad, solo las siento por encima.
Busco el centro de algo con sabiduría dentro de mí
y encuentro la cuerda suelta de mi interior
pidiendo a gritos que la observe,
la recojo como si tuviera otra vez, cinco años
en mi primer día de colegio;
alejado de la cálida protección del hogar,
asumiendo que todo está bien. Lanzado al zoológico
de la educación formalizada, a aprender tanta cosa,
que al final de cuentas, solo terminé siendo nadie… me influenció: Demián.
Porque los poetas como los pintores y los músicos,
somos un pedazo de una ola de nadie, un pedazo de la nada
donde la nada juega para nosotros, el papel más importante
entre el mapa extenso de la imaginación.
PARTE II (meta-fórica)
“Las cosas que vemos son las mismas cosas que llevamos en nosotros. No hay más realidad que la
que tenemos dentro. Por eso la mayoría de los seres humanos viven tan irrealmente; porque cree
que las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo interior manifestarse.
Se puede ser muy feliz así, pero cuando se conoce lo otro, ya no se puede elegir el camino de la
mayoría.”
Demián, Hermann Hesse
El mapa extenso de la imaginación
no es capaz de sostener
las cosas que vemos
porque como dice el que sabe:
esas cosas están también dentro de lo nuestro,
entonces nos dedicamos los poetas
enteramente a inventarnos cuentos
que van dentro del flujo sanguíneo
y cuando llegan al cerebro,
explotan en imaginaciones que llaman:
La Creatividad Artística;
cuando en realidad, es solo un reflejo
distorsionado de lo que se ve afuera.
Entonces el que sabe, canta:
“no hay más realidad que la que llevamos dentro”;
entonces terminamos viviendo vidas falsas
que nada tienen que ver con los cantos del alma
menos con los suspiros del corazón.
Que momentos tan desolados
cuando me doy cuenta que no tenemos propósitos
que se puedan valorar como sublimes y
heroicos y magistralmente tengan los dotes
para traspasar fronteras y barreras
y encuentren los subliminales mensajes del porvenir
que sean capaces de sacarlos de sus pequeñeces
enfrascadas en teorías pequeñitas
que no las puede sacar, de la lámpara,
sino un desencantador de genios… por ello, fue traicionado Tesla.
Rueda la raza humana en sistemas repetitivos
que no parecieran que fueran a ningún lugar válido
sino que patinaran sus humanidades en vicios,
vicios famosos
vicios románticos
vicios glotones
vicios emocionales
vicios…. Pero los colores del interior
no cambian con ello,
los colores de lo interno
caminan en solitario entre la solitud de los vacíos
porque allá en el parque, donde juegan las gentes
no se ve que se respire la visión de un porvenir fantástico,
para la humanidad como raza única y fugaz
que transita por entre sus propias observaciones de, exteriores.
Entonces me pierdo la felicidad
No la encuentro entre las pieles
No la descubro entre mis ojos
No la palpo entre mis dedos,
los mismos dedos que acarician la piel blanda
en las noches en que nos quejamos que nos amamos.
Pero tú tranquila,
la lluvia ha cesado de caer,
no hay pantanales afuera,
todo el camino adelante, está fabricado de cemento
y el cemento es frío,
y el cemento, no existe dentro de uno mismo,
solo existe, afuera, donde no cabalga ningún caballo salvaje;
es danza solitaria
de pensamientos que no van ni vienen...
solo me queda observar la dulzura de tus líneas
que desnudas pasan entre quehaceres diarios
mostrando la armonía de tu anatomía resuelta,
resuelta al amor
al canto de pareja
a la caricia pasajera, que nos altera
los ríos que dentro nuestro nacen
cuando afuera llueve,
aunque por dentro el sol nos alumbra.
Mírate solitaria entre el campo de tus temores,
No encontraras nada más satisfactorio,
que el sol de tu propia piel, alumbrando mi océano
ese océano que es capaz de encontrar las orillas
donde nacen las locuras más vibrantes
que pueden acabar con todas las vicisitudes
que preocupan al colectivo de los tontos.
Camina descalza entre las neuronas que se calientan,
tus huellas pueden enfriar el calor de los pensamientos
tus dedos pueden suavemente limpiar las asperezas
que se juntan a tratar de invadir mis demencias.
Pero nadie es demente en verdad,
solo los poetas que están disociados
perdidos entre los valles de amapolas envenenadas
los valles de las muertes vivas,
los valles de vivas florecillas salvajes,
las mismas que alumbran los pasajes ocultos
que navegan entre tu sangre y la mía.
Es la historia en caricias
de los momentos en que hacemos el amor.
Pero descubrimos, que el amor va más allá de lo que vemos adentro
va más allá de lo que observamos afuera
va más allá de los límites que pone el sol
más allá de la luz de la luna,
el amor penetra los traumas
el amor profundiza los océanos que se convirtieron en poetas
el amor hace volar a las musas que se convirtieron en sirenas.
El amor…. ¡Es locura!
Es el amor el que transforma todo,
Pero no es un amor que viene de afuera,
tampoco, es un amor que viene desde lo etéreo
desde lo anímico
desde lo inmaterial
desde lo incorpóreo
desde lo conceptual
desde lo subjetivo
no, es un amor que viene de adentro
desde muy dentro,
donde los silencios cabalgan
sobre las olas de los desiertos,
dentro de las profundidades de tus propios océanos,
dentro de las fantasías de tus propias musas,
dentro de los pies descalzos que corren por la pradera;
la misma pradera que está llena de florecillas silvestres,
donde se esconden los traumas
que miran aterrados como pasan los pies de las musas,
en cámara lenta, salpicando piedritas y malezas sueltas
que ellos no pueden evitar;
al final de la jornada, si es que existe una,
terminan los traumas ahogados
entre las aguas donde los poetas abrazan a sus musas
para convertirse en almas gemelas que ya no gimen,
que ya no murmuran, ahora cantan
que ya no lloran, ahora sonríen….
Dime tú, aurora boreal que bailas,
¿quién es el amado que te acompaña en las noches?
¿Es acaso la misma sombra de tu alma gemela?
o eres, de pronto, tú misma buscando dentro de ti,
las señales que indican, que estás comenzando a convertirte,
en sirena…. No sé. Dime, cuéntame, háblame, escúchame…. ¡!
Canta el bohío
Canta el eco
Canta el indio
Canta el conquistador
Cantan la espada y la flecha
el uno muere, el otro agoniza
el uno perdura por una eternidad pasajera
el otro aún camina como esclavo.
Oh reino de los reinos humanos,
¿quién desea cantar el himno de los dioses?
¿Quién podrá salir corriendo entre vuelos?
¿Quién podrá liberar el ala, o, una pluma del alma?
Nadie se ofreció de voluntario
ahora todos quieren ser los dueños
ahora todos dicen que saben de plumas,
ahora,
ahora no encuentro a nadie que cante.
Miro entre las rendijas que deja el edificio viejo
está semi-destruido, está despojado,
lo despojaron y quedó semidesnudo
en medio de una colmena de edificios nuevos.
Aún entre sus ruinas, él trata de sostener su personalidad
Aún entre su forma actual, trata, pero lo esperan las ruinas,
ruinas que serán parte de su nueva fisonomía,
la fisonomía del derrumbe,
el que viene, después de habitar por siglos
entre los panales de los habitantes,
los mismos que lo volvieron oficinas
los mismos que orinaban en sus esquinas
los mismos que escribían grafitis en sus paredes externas.
Edificio que serás derrumbado,
¿Cuál es tu nombre?
¿Cuál tu historia?
¿Cuál es la sangre que corre por entre tus hierros?
Edificio que agonizas, déjame acercarme a ti
Déjame anidar dentro de tu fría estructura
Déjame calentar tus cimientos
Déjame, que después de muerto
me podrán enterrar dentro de tu gruesa loza
y me llenarán de cemento,
así, cuando resucite de entre los muertos,
podré ser el dueño de tu espíritu.
El adiós de la partida
quedó difundido entre recuerdos,
quedó suspendido entre olvidos
quedó plasmado como brillante acrílico
en medio de un telar vacío.
Deja que tu canto se exprese
entre las líneas que dejas libres,
al pintor que cree que es poeta.
Marcha el niño vigoroso, jugando,
el juego es lo más importante,
es lo más interesante
es lo único que existe fuera de comer,
ni dormir es vital, solo jugar.
La hierba no ha crecido
el viento la mantiene en suspensión
el frío es tremendo,
pero los vagabundos siguen vivos.
El puente puede sostener todo eso
el río también,
las olas que produce el mismo viento de antes,
sostienen toda la fotografía de esto.
Ahí debajo del puente
mirando detenidamente al río, están:
un vagabundo con cara de artista,
y un burgués con cara de santo.
Las flores son sostenidas por dentro,
adentro es de donde nace el color,
desde adentro es que se forman las formas;
repetición de otras frases menos congruentes.
Repeticiones de frases elocuentes
Repeticiones de sonatas sin música de fondo
Repeticiones de pieles que dicen que se aman
Repeticiones de trabajos y de monotonías.
Es el conjunto de estrofas
que lleva a un personaje,
de un lado de la orilla al otro.
A uno que trata de encontrar los caminos
llenos ellos de polvos extraños
donde camina tanta gente
que se pueden abrumar hasta los deseos.
No dejes que el polvo te ciegue,
No permitas que te vuelva ciego,
para la verdad que puede estar oculta,
detrás de lo que se está cocinando al fuego.
Pasas rápidamente llevando una camiseta de Havel
y no encuentras a nadie que descubra quién eres,
porque una cosa es ser admirador de Havel
y otra, vivir en Havelandia y no saber dónde vamos.
Se han perdido los impulsos que formaron a los héroes
Se han perdido los sonetos de esas canciones
Se ha dado cuenta el pueblo que somos solitarios
reuniditos como ganado en lugares públicos
para repetir las mismas estrofas
que nos dictan desde afuera.
No te escondas de los muertos
ellos cantan otra sonata,
No es sobre el fuego de corazones
No es sobre los bosques y los ríos,
Tampoco sobre manzanas y peras
Tampoco sobre música Country checa,
es sobre los pensamientos de los vivos
es sobre los recuerdos de los enfermos
es sobre los anhelos de los drogadictos
es sobre el frío en las calles
sobre el cemento debajo de la suela del zapato
sobre los dedos de los pies
sobre las manos sin guantes en invierno,
pero ¿quiénes somos? ¿A qué hora hemos venido aquí?
¿Dónde nos encontraron para meternos en esta olla…?
Olla sin tapa
olla sin puerta de salida
olla ahumada y golpeada,
que no sirve ni para un dominical pícnic de río.
En fin, nadie escucha
En fin, nadie te lee de verdad
En fin, no escucho a nadie
En fin, no leo a nadie en verdad.
Los niños mayores se reúnen en la esquina
cantan el rap de sus músicas
unos sobre los hombros de otros,
miran al lado
miran al otro lado,
observan a ver si son observados,
pero, nadie les presta atención;
son leña que sirve para calentar la casa
la casa de los dueños de las drogas
de los dueños de las armas
de los dueños de las escuelas
de los dueños del gobierno.
"Sus ojos eran la entrada del templo, para mí, que soy errante, que amo y muero. Y hubiese
cantado hasta hacerme una con la noche, hasta deshacerme desnuda en la entrada del tiempo".
Alejandra Pizarnik
Los vacíos de sus ojos están tristes
el templo está desolado en solitudes
ella es errante como cualquier nómada,
aprende a amar desde las desilusiones del corazón
aprende a morir con cada espina de su mente.
Cantó toda la noche, pero nadie la escuchó,
solo las tumbas la invitaban a pagar el precio
de otro suicidio en potencia.
El tiempo pasó veloz
y la encontró desnuda bailando con la muerte,
ella continuaba con su tristeza cargada al hombro
deshojando poemas como si fueran margaritas,
florecillas silvestres de las que nadie es dueño,
de las que no nacen en los jardines de las casas
de las que crecen errantes con el viento
y la mirada de los dioses que las perseveran.
La mirada vaga del vagabundo
no dice nada, esta atiborrada de alcoholes y soledades,
la mirada de la vagabunda esta llenita de otros amores,
los que no le trajo el viento de la noche
ni la brisa de la tarde.
El día lo pasó solitaria
la noche la pasó contando los euros.
Al comenzar el martirio de su propia conciencia,
se da cuenta, que tiene muchas arrugas
y la ropa un poco desgastada;
los tacones están llenos de barro
el vestido elegante, tiene un polvo extraño,
el collar no brilla como antes,
su cabellera está ahora opaca.
Más tarde se encuentran el vagabundo y la vagabunda
en la esquina del centro nocturno,
después de haber satisfecho la lujuria de los hombres
y los bolsillos de los ingenuos,
tomándose ellos de la mano como niños solitarios,
se van a dormir junticos, en la posada de esa esquina lejana
a mirarse en sus ojos de templos vacíos,
mientras sus cuerpos pretenden estar desnudos
y se dan cuenta que, dentro de ellos,
solo habita la ausencia de la vida palpitante
la presencia de las muertes solitarias
y el cansancio de andar untándose de otros,
que solo les absorben las auras y su sangre.
El vampiro ronda solitario la comarca,
es la tierra de Draculandia, donde viven los del Este,
los que no quedaron en el West,
los lejanos, los distintos,
donde las lenguas se hablan en otra frecuencia;
oh, tierras de formas diferentes
cómo saber más de tu historia primitiva,
cómo conocer más de tus juegos y canciones,
pero ya estoy del otro lado, viendo solamente,
como nacen los nuevos niños del presente.
“Creo que la melancolía es, en suma, un problema musical: una disonancia, un ritmo trastornado.
Mientras afuera todo sucede con un ritmo vertiginoso de cascada, adentro hay una lentitud
exhausta de gota de agua cayendo de tanto en tanto".
Alejandra Pizarnik
Cómo saberlo, si, en suma, ella está
atisbada de elegancias tristes;
la disonancia la carga en su monedero,
la música en sus tacones,
el ritmo se le trastornó entre las voces.
Afuera, la cascada del mundo,
pasa presurosa como relámpago fugaz
pisando todo a su paso,
incluso a Melancolía.
Adentro, la lentitud mata al que observa,
la lentitud, alimenta la observación del que la alimenta,
y el observador se va a su casa
donde todo pasa violentamente,
dejando detrás:
la disonancia de un eco maltratado.
Los maltratos de una mirada osca
rebotan las paredes del observador.
Las frases y palabras bruscas
rebotan los ecos de los sordos.
Los movimientos del cuerpo buscando anhelos,
rebotan las olas que el viento no deja ver.
Los sueños de correr hacia otros tejados
rebotan en los cielos que sostienen el hogar.
No importa si busca la golondrina otras voces
otros llantos u otras interacciones,
al final, serán nada más que otros alientos
con diferente forma; al final,
da igual si es en el nido o en otros tejares.
“No hay sino un problema filosófico realmente serio: El Suicidio”- A. Camus
“Un Filósofo para ser estimable, debe predicar con el ejemplo”- F. Nietzsche
“Qué belleza guardan aquellos que no encuentran su lugar entre tanta gente; no es soledad, es un
privilegio no encajar.” A. Pizarnik
Analizar un canto
Analizar una estrofa
Analizar un pensamiento
Analizar un grito de dolor
Analizarme por dentro
Analizar el suicidio
Analizar la seriedad
Analizar la filosofía actual
Analizar los ejemplos
Analizar las prédicas de la boca
Analizar el propio ego
Analizar el corazón interno
Analizar la belleza
Analizar a la gente
Analizar a la soledad
Analizar los privilegios
Analizar el encontrar como encajar
todo eso y más se puede anexar,
el carrito puede quedar sobrecargado
la cuenta a pagar podrá excederse
la tarjeta de débito tal vez no sea aceptada.
Tantas las condiciones y tan pocas las esperanzas,
pero, la esperanza no llega gratis,
ni siquiera ha salido a pasearse sola;
el canto puede ser lo mismo que la filosofía
la filosofía actual, puede ser solo una canción;
la estrofa queda incluida lo mismo que los pensares,
si se escucha algún grito de dolor,
viene es de adentro, no pasa nada;
pero el suicidio, queda como algo tan posible de ver,
pero tan difícil de realizar, será que,
al abrir la puerta de los sueños, o el portón
de los anhelos, o la autopista del por-venir,
se viene encima y a todo lujo
la facilidad del paso a otro mundo, ¿?
el paso a otra circunstancia más favorable,
el paso a un audio-visual más colorido, ¿Será?
Cualquier cosa allá afuera, es similar a un encuentro,
después del suicidio. Porque el suicidio, es solamente eso,
un paso al otro lado. Un tiquete sin retorno, hacia el otro salón;
porque para predicar con ejemplo,
hace falta, ver las opciones del suicidio,
como portales de esperanza después de
la des-materialización de las ideas del pensamiento. Aunque
realmente eso solo exista en un devenir vacío, tan vacío,
que pareciera que estuviera lleno todo el tiempo.
Por ello, la belleza corre acompasada de sutilezas,
porque lo sutil, esconde lo banal,
y aparece en la edición de la fotografía,
una belleza que está ocultando trivialidades. Pero,
no se acuerdan de nada ellos cuando la miran,
cuando la acarician, porque sin ropa,
ya no es fútil, sino aparentemente eterna. Así juega la belleza,
silenciosamente, pero abrumadoramente ruidosa. La
filosofía actual, no es seria para nada, es un juego;
juegos de palabras que pueden venir de cada celular
juegos de imágenes que puede almacenar cualquier memoria,
porque los ejemplos, solo los puede almacenar, la memoria
del ego. Esta memoria que vive activa y en competencia,
que está pendiente de cada detalle para vencer al final;
los ingredientes son, los mismos que están presentes,
y los mismos que están ausentes.
Si no encajo, la belleza se me aumenta,
si no me lleno de belleza salvaje y solitaria,
no me queda otra cosa que morir como perro;
los perros callejeros mueren con sarna y hambrientos,
los perros de la calle, se matan los unos a los otros
los perros, andan por ahí, buscando
unos buscan perras
otros buscan pelea
otros buscan el mal
unos pocos, buscan un hogar. Estos, no saben,
que los hogares están ya saturados
de otros perros,
los perros que comen perras de otras perreras
y de perras, que comen cuento de cualquier perro.
En resumidas, la belleza, abunda entre perros y perras,
pero también, en los que no encuentran un lugar
entre la colmena de los caninos de dos patas.
Es una soledad que no mata, solo martiriza a los suicidas,
es una soledad solitaria en solitud perpetua,
es el encaje de un dios caído, que busca
una escalera que lo lleve al cielo de los otros vivos;
es, el último recurso del poeta, del filósofo y del suicida.
„Das Leben jedes Menschen ist ein Weg zu sich selber hin, der Versuch eines Weges, die
Andeutung eines Pfades.“
„Es ist so gut, das zu wissen: daß in uns drinnen einer ist, der alles weiß, alles will, alles besser
macht als wir selber.“ –H-Hesse
Y entre el camino, o los caminos,
porque no se sabe que es lo que se escoge
en aquel día de la niñez, cuando se comienzan
las escogencias de los caminos,
allí, en la encrucijada de las sendas,
desnudo de toda vergüenza,
sin saber que es la moral o el retraimiento,
se queda el niño interno mostrándole al mundo
la belleza de una inocencia perdida.
Solo el ser interior puede hacer las sugerencias,
Solo el ser que lo sabe todo, en silencio,
nos muestra las guías y señales del sendero;
porque si no fuese así, correríamos como potrillos salvajes
por entre las estepas, también salvajes,
de nuestras inocencias desmoralizadas.
Ella canta al amor
a un amor que no conoce,
ella le dice que lo ama
al mismo amor desconocido,
ella luego del canto y del recital,
sabe que en realidad, no ama a nadie,
lo único que le importa
son las olas y su muelle.
Adentro, dice el que sabe,
vive uno que sabe más que nosotros mismos,
es la fotocopia de una vida eterna sin resolver.
¿Qué es un artista? Un hombre que todo lo sabe sin saberlo. ¿Y un filósofo? Un hombre que no
sabe nada pero que se da cuenta. -Emil Cioran
Casos sin resolver
entre ese mar infinito de lo desconocido;
conozco solo un 1% de lo que sé
no conozco nada de lo que sé que no sé,
y el infinito de lo desconocido,
es como el infinito de mi conocimiento desconocido.
Solo sé que sé casi nada
por culpa de ser un artista
y por la mía culpa de ser un filósofo,
entonces mejor me callo.
Afuera hay un pescador que anda solo con su red
la tira al mar en los días que no llueve ni hay sudor
para que permanezca llena la alacena
de pescados y mariscos de la mar.
El pescador tira su red a diestra y a siniestra,
no deja de correr sobre la arena y se moja,
se le mojan las hendiduras de los surcos secos de la piel
se le mojan los músculos al terciar la malla,
moja la lluvia la arena y las espaldas
de los que corren en silencios marítimos,
buscando el pan y el pescado del día.
Ahora llueve sobre la abundancia de la mar,
ahora llueve sobre la abundancia de las arenas,
ahora llueve sobre el pensamiento del pescador
porque si sigue lloviendo,
se inundan los bohíos y se lleva la corriente,
las alacenas llenas de provisiones y los pensares del mar.
Se inunda el pueblo de pescadores,
la tormenta avisa que va pa largo,
el cielo está encapotado, y no hay un sol que alumbre.
Triste vida la de los pescadores que naufragan
en el circunvalar recto de la sobre-vivencia.
Un animal abandonado por sus amos
un gato abandonado por su amo
un perro maltratado por la vida de perros
una mano que se asoma silenciosamente
para acompañar el dolor y la soledad golpeada
de tanto animal en pena.
La tristeza de los animales, es similar a la de los hombres,
va teñida de penas y espinas
que solo el hombre mismo sabe tirar a sus semejantes.
Sabes que si un día tuviera que irme,
me iría con la Luz del atardecer o con el aroma de una calma intrusa
como quien toma el autobús para llegar a su casa.
La Luz del mundo y la de mi pecho ya se han conocido
y se han escapado juntas de la mano muchas veces
incluso estando yo perdido buscando el lugar al que un niño va
cuando quiere estar solo o cuando no sabe lo que quiere.
Si mis letras fueran niños y tu Corazón un patio de columpios
ya sabes adónde quedaríamos para ir a jugar
y si mis palabras tuvieran vida yo sé
que se mudarían a vivir contigo sin despedirse ni nada.
Ya no aprieto el puño cuando la vida empuja,
dejo la mano abierta por si tuviera la buena suerte de poder ayudar.
A veces siento las palabras presas en mi mano en contra de su voluntad
y no me queda otra que buscarte a ver si tu llave
nos libera a todos del poema inacabado o del que está a punto de explotar.
Hay una cita que creo que dice si no recuerdo mal:
Podrán callar a todos los poetas pero no podrán acabar con la Poesía.
Sabes que si un día tuviera que irme me iría sin que te dieras cuenta
no volvería al día siguiente y no te culparía si te quedaras con mi casa
ya tienes mis latidos y la Poesía nunca fue mía.
Si mis letras fueran niños y tu Alma un arcoíris
ya sabes que hacen los niños al ver uno
nosotros los adultos vemos los colores igual que ellos
pero mientras nosotros sentimos que pronto desaparecerá
ellos saben que es un puente a un lugar lleno de Amor y de Eternidad.
Ya no aprieto el puño cuando la vida me arrincona,
le doy un abrazo y le pregunto con cariño ¿qué puedo hacer por ti, amor mío?
Sabes que si un día tuviera que irme ...te llevaría conmigo.
-autor desconocido-
Como podríamos encontrar el arcoíris perdido,
si no vemos bien las gotas de la lluvia cuando cae.
Aunque el arcoíris palpite en los pechos sedientos del amor
es imposible tratar de verlo brillar, si no lo llama el corazón.
Cada día es como si no existiéramos
cada día es como si no existiera nada sólido en el horizonte,
solo los versos de un poeta lejano,
solo los ecos de unos versos que no escuchaban
las aves que anidan nuestros encuentros.
Al final de la película, nadie se va
porque en realidad, todos terminan bajo tumbas
buscando en otros universos,
los versos que nunca pudieron cantar,
porque las lluvias no dejaban escuchar
los cantos de ningún ave en el cielo.
Veo partir cada día los barcos de los muelles
te vas tan lejos que me abruma ver el mar sin naves.
Luego me tiro al océano extenso
y me recibe, como si me conociera de antes,
me dejo llevar en sus brazos fuertes
hasta que encuentra los buques perdidos
que partieron cada día de nuestros encuentros en el muelle.