HACIENDO NÚMEROS EN AYMARA
Revisando las cadenas de búsqueda mediante las que los lectores llegan a
estas páginas, quien suscribe puede dar fe de la insistencia de algunos
patrones muy claros, y cito algunos al pie de la letra: “lengua originaria aymara
los números del 1 al 100”, “TRADUCCION EN AYMARA DE LOS NUMEROS
UNO AL CIEN”, “numeración aymara en el lingüista” (sic), “SIGNIFICADO DE
LOS NUMEROS AYMARAS”, “EN DONDE PUEDO ENCONTRAR NUMEROS
TRADUCIDOS EN AYMARA DESDE EL NUMERO UNO AL CIEN”, “LOS
NUMEROS TRADUCCION EN AYMARA” y otros que no se citan por evitar la
reiteración. Así que, por la insistencia en la demanda, satisfago lo pedido.
Se discutirá más adelante (en otra entrada, quiero decir) sobre aspectos más
sutiles e interesantes de la numeración aymara. Ahora nos ceñiremos a lo
pedido. Naturalmente, es inútil listar todos los números del uno al cien, tal como
insisten algunos lectores. Parece mucho más razonable hacer una descripción
de cómo construirlos.
Aunque hay indicios de que no siempre fue así, el sistema de numeración del
aymara contemporáneo cuenta en base diez, igual que el quechua, el
castellano y las lenguas occidentales de referencia. A continuación los nueve
primeros números cardinales:
1 Maya (Mä)
2 Paya (Pä)
3 Kimsa
4 Pusi
5 Phisqa
6 Suxta
7 Paqallqu
8 Kimsaqallqu
9 Llätunka
Nótese que los dos primeros numerales maya y paya exhiben dos variantes
(mä y pä) que se usan cuando están en función de cuantificadores. Por
ejemplos mä anu (es: un perro) y pä anu (es: dos perros), pero no maya
anu ni paya anu.
Introducimos ahora otros numerales, alguno de claro origen castellano, que nos
ayudarán a representar cantidades mayores que diez.
10 Tunka
100 Pataka
1000 Waranqa
1000000 Milluna
Finalmente añadimos algunas formas de llamar al cero.
0 Ch’usa
0 Muruq’u
0 Muyuqa
Para mantener el espíritu de esta entrada y satisfacer la demanda del lector sin
complicarle demasiado, vamos a basarnos en la notación (escritura) numérica
occidental para llegar a la formación de numerales en aymara.
Dada una cifra cualquiera, por ejemplo 43, sabemos que, en virtud de la
notación posicional a la que estamos acostumbrados, es fácil descomponerla
en unidades, decenas, etc. Veamos:
43 = 4 decenas + 3 unidades = 4 · 100 + 3
Teniendo en cuenta que, en aymara, las decenas son regidas por tunka (10),
las centenas por pataka (100), los millares por waranqa (1000) y los millones
por milluna (1000000), podemos llegar a lo siguiente:
43 = 4 tunka + 3
43 = pusi tunka + kimsa
43 = pusi tunka kimsani
Nótese que las unidades, en caso de haberlas, se marcan siempre con el
sufijo -ni. Sólo las unidades. El resto sigue un orden posicional que nos es
familiar.
Otro ejemplo:
152 = 1 centena + 5 decenas + 2 unidades
152 = (pataka) + (5 tunka) + (2)
152 = (pataka) + (phisqa tunka) + (paya)
152 = pataka phisqa tunka payani
Nótese que, en caso de que estemos ante una centena, o una decena, etc., no
tendríamos respectivamente mä pataka ni mä tunka, sino
solamente pataka y tunka. Esto es válido para decenas, centenas y millares. En
lo que respecta a los millones, quizá por influencia del castellano, sí se pueden
oír cosas como mä milluna (es: un millón).
Intentemos otra cifra mayor, esta vez sin unidades ni centenas.
4030 = 4 millares + 3 decenas
4030 = (4 waranqa) + (3 tunka)
4030 = (pusi waranqa) + (kimsa tunka)
4030 = pusi waranqa kimsa tunka
Vemos que, al no haber unidades, tampoco finalizamos con -ni. Sería
incorrecto —aunque no en todas las variantes de la lengua— decir pusi
waranqa kimsa tunkani.
Vayamos a cifras definitivamente más grandes.
3135002 = 3 millones + 135 millares + 2 unidades
3135002 = (3 milluna) + (135 waranqa) + (2)
3135002 = (kimsa milluna) + (pataka kimsa tunka phisqa waranqa) + (paya)
3135002 = kimsa milluna pataka kimsa tunka phisqa waranqa payani
Ojo, aunque 135 (ay: pataka kimsa tunka phisqani) sea el número de millares,
no podríamos jamás expresar 135000 como pataka kimsa tunka
phisqani waranqa (con -ni) ¿Porqué? Porque ese phisqa no corresponde al
orden de las unidades, sino al de los millares. Por el contrario, como
observamos más arriba, es paya quien pertenece a las unidades, estando
marcado como tal con -ni. Resumiendo esto en una regla de fácil
comprobación, diríamos que -ni no puede darse en el interior de una
construcción numeral; si se da, ha de darse siempre al final de la misma.
Con lo proporcionado hasta aquí, el idioma aymara puede contar hasta el orden
de magnitud de los cientos de miles de millones, que es más que suficiente
para satisfacer cualquier necesidad de la vida diaria. De hecho, la presencia
de milluna —de poco uso en la actualidad— en el idioma, obedece a un triste
pasado de inestabilidad monetaria donde, especialmente en el Perú, a finales
de la década de 1980, el primer gobierno de Alán García hizo conocer a la
población la experiencia de la hiperinflación. En aquella época fue necesario
para el aymara tomar del castellano el término milluna para ajustarse al nivel de
los precios de entonces.
Corriendo el riesgo de equivocarme, quizás el número más alto al que
podríamos referirnos sería este: 999999999999, es decir llätunka pataka
llätunka tunka llätunka waranqa llätunka pataka llätunka tunka llätunka
milluna llätunka pataka llätunka tunka llätunka waranqa llätunka pataka
llätunka tunka llätunkani. Después de esta cifra empiezan los billones, cuyo
uso resulta innecesario entre los aymaras contemporáneos y es ciertamente
bastante infrecuente entre castellanohablantes.