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Moderna

Este documento introduce a George Berkeley y su filosofía. Explica que Berkeley escribió obras clásicas en inglés sobre metafísica y que sus doctrinas sobre la naturaleza de la materia anticiparon problemas importantes. También describe brevemente la biografía de Berkeley y la importancia histórica de su pensamiento.
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Este documento introduce a George Berkeley y su filosofía. Explica que Berkeley escribió obras clásicas en inglés sobre metafísica y que sus doctrinas sobre la naturaleza de la materia anticiparon problemas importantes. También describe brevemente la biografía de Berkeley y la importancia histórica de su pensamiento.
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Introducción

El texto que he tenido el honor y el privilegio de traducir podría causar una colosal sorpresa
al lector que busque en él una simple biografía de Berkeley, o una introducción panorámica
a la filosofía moderna. Ese lector se encontraría a sí mismo, de repente, atravesando las
páginas de un drama, cuyo autor escribe poseído por la perplejidad: es el drama de la
filosofía moderna, una filosofía que edificó toda su identidad sobre el proyecto de la
epistemología, con la bandera de ir hasta las profundidades para encontrar la garantía del
conocimiento humano. Es una tragedia cuyo primer capítulo "al que tampoco le falta el aire
dramático" se escribió en la bellas Meditaciones metafísicas de Descartes, cuando este
filósofo quiso tener seguridad de no estar soñando al verse a sí mismo sentado junto al
fuego, ni de estar bajo los artificios engañosos de un genio maligno. Pasados los siglos,
llegaría un momento en el cual la filosofía moderna debió confrontarse con ese inquietante
repertorio de conclusiones a las cuales ella misma dio lugar, como el escepticismo, el
solipsismo, el inmaterialismo, y la necesidad de echar mano de lo divino cuando los
recursos humanos no conducían a la garantía de la certeza. Hume percibe esta situación
aporética que vendría un siglo después de él. El aspecto más cautivador del presente texto
es que en él no se resuelve esta perplejidad, sino que se expone, y se lucha con ella
mientras el lector queda preso de sus fundamentos. Y después de escrito este texto de
Alexander Campbell Fraser, no pasaría mucho tiempo antes de que alguien, mostrando dos
manos al público, afirmase saber sin la menor duda que tales manos existían y que por
tanto así se probaba que existían objetos exteriores. En fin, no pasaría mucho tiempo para
que se despreciase el proyecto moderno por considerárselo un problema sin sentido, un
pseudo-problema, o para que algunos declarasen difunta a la epistemología, recomendando
al mismo tiempo que los libros de epistemología moderna fueran llevados sin pérdida de
tiempo a las bibliotecas de literatura.

Lo anterior no obsta para afirmar que, además del valor que posee el texto como
documento filosófico e histórico, puede ser también de gran provecho para quien busca una
explicación de los principales aspectos de la filosofía moderna. Y, por supuesto, es un
escrito invaluable para los estudiosos de la filosofía de Berkeley, o de la época en la cual
trabajó este fascinante filósofo.

Su autor, Alexander Campbell Fraser, nació en Ardchattan, en la provincia escocesa de


Argyllshire, el 3 de septiembre de 1819. Fue educado en dos de las grandes universidades
escocesas, la de Glasgow y la de Edimburgo. En estas universidades había florecido la
Ilustración británica, con luminarias como David Hume y Adam Smith. Fraser fue, ante
todo, un historiador de la filosofía y un juicioso editor de obras filosóficas. Escribió sobre
John Locke y sobre Thomas Reid, aunque su gran obsesión fue Berkeley, de quien escribió
una biografía, y cuyas obras completas editó para la editorial Clarendon Press de la
Universidad de Oxford. Fraser es autor también de una autobiografía filosófica. El
diccionario biográfico Chambers Biographical Dictionary1(1974), editado en Escocia, nos
dice que Fraser recibió la ordenación en la Iglesia Libre Escocesa, la cual fue producto de
un cisma radical con la Iglesia de Escocia, ambas calvinistas y presbiterianas. Fraser
enseñó en la Universidad de Edimburgo, y falleció en 1914.

El texto que aquí se presenta fue publicado como introducción a un volumen titulado
Selections from Berkeley, annotated, publicado por la Clarendon Press de Oxford. Fue un
libro muy exitoso, a juzgar por el número de ediciones que de él se realizaron, y las varias
reimpresiones que de ellas se hicieron. Este traductor tiene noticia al menos de seis
ediciones. En este caso, hemos trabajado sobre el texto de la quinta edición, publicado en
1899. La segunda edición fue publicada en 1878, y la tercera en 1884.
Todos mis agradecimientos van para mi amigo y maestro Andrés Lema Hincapié, profesor
de la Universidad de Colorado Denver, quien insistió durante años, con el entusiasmo que
lo caracteriza, para que emprendiese la traducción del presente texto. Dado que me
encuentro más cerca del ámbito de Hume que del de Berkeley, me limitaré a agradecer a la
vida el haber seguido finalmente su insistencia.

Introducción a los problemas de la filosofía moderna

[ix] El propósito de esta Selección es ofrecer un ejercicio apropiado para los estudiantes de
Psicología, de Lógica Inductiva y de Metafísica, que deseen examinar las cuestiones que
yacen en los fundamentos de la vida y el conocimiento humanos. Estas cuestiones han sido
formuladas en el pensamiento moderno, y a ellas debería conducirlos una educación liberal.

Entre otras, por las siguientes razones el pensamiento de Berkeley puede usarse como
introducción a los problemas de la filosofía moderna:

1. Sus escritos filosóficos, así éstos sean meramente fragmentarios, en lengua inglesa son
clásicos del genio metafísico, y presentan un pensamiento sutil en un lenguaje transparente
y lleno de gracia.

2. Sus doctrinas principales, relacionadas con la naturaleza y con los supuestos poderes de
la Materia 2, anticipan uno de los principales problemas de nuestra vida espiritual. Su nota
fundamental es la contraposición entre teísmo y materialismo.

3. El pensamiento de Berkeley es uno de los más importantes factores en la historia de la


filosofía moderna, especialmente dentro de la época inaugurada por el Ensayo sobre el
entendimiento humano de John Locke, que incluye los últimos doscientos años.

[x] La crisis escéptica que surgió en dicha época, y que David Hume representó, fue
precipitada por las preguntas que formuló Berkeley sobre la Materia y sobre el Mundo
Visible. En la revolución intelectual que siguió después, y en buena medida gracias a la
influencia de los principios filosóficos de Berkeley, el pensamiento de Locke fue
gradualmente sustituido, bien por (a) el idealismo de Immanuel Kant y Friedrich Hegel, o
por (b) la psicología de la asociación, en su desarrollo desde David Hume y David Hartley
hasta nuestros días, bien por (c) el enfático llamado de Thomas Reid en favor de lo que él
denominó Sentido Común.

La frescura intrínseca del pensamiento de Berkeley, el encanto literario de la expresión de


ese pensamiento, el interés romántico que despierta su inmaterialismo, el alcance que
logra ese mismo pensamiento al ser empujado hacia sus diversos temas, junto con su
importancia histórica, y la urgencia actual de los asuntos relativos a la Materia y sus
funciones en el universo, son todos ellos factores que se unen para hacer de Berkeley un
estimulante acompañamiento para los estudiosos de la filosofía. Su nueva concepción de la
Materia hace surgir las preguntas fundamentales de la filosofía y la teología.

Esta valoración educativa del pensamiento de Berkeley no obliga por supuesto al estudiante
a aceptar su célebre y a menudo muy malentendida doctrina sobre aquello en lo que
consiste la realidad del mundo sensible.

La historia personal de Berkeley está llena de interés humano. Sus primeros años están
cubiertos por un velo de misterio, lo cual concuerda con el halo romántico dentro del cual
se desenvuelve toda su vida. Sabemos que nació en el condado de Kilkenny, en marzo de
1685, y que en 1700 ingresó al Trinity College de Dublín, donde pasaría los siguientes trece
años. Por aquel entonces, el rector del Trinity College era Peter Browne, quien luego sería
obispo de Cork, y quien tenía gran interés por la filosofía 3; ya las semillas del pensamiento
moderno estaban ingresando a este college irlandés. Gracias a la influencia de William
Molyneux, ya se conocía el Ensayo sobre el entendimiento humano de Locke. También se
conocía algo de Nicolás de Malebranche, el filósofo [xi] francés contemporáneo de Locke.
Otros factores influyentes fueron las enseñanzas de René Descartes y Francis Bacon, las
primeras actividades de la Royal Society, y los descubrimientos de Isaac Newton y Gottfried
Wilhelm Leibniz.

Mientras estaba en Dublín, y antes de alcanzar la edad de treinta años, ya Berkeley había
brindado al mundo tres pequeños clásicos filosóficos, en los cuales expone y defiende su
concepción de la Materia, así como la consecuente refutación del Materialismo. En 1709 se
publicó su Ensayo hacia una nueva teoría de la visión, el cual abrió las puertas para otros
dos clásicos. En 1710 apareció su obra Tratado sobre los principios del conocimiento
humano, la cual expone de manera sistemática y razonada los principios que determinan la
naturaleza y la función espiritual del mundo material.

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