1 leyenda
LA SEMILLA DEL HELECHO
Dice la leyenda, que la llamada semilla del helecho tiene la maravillosa propiedad de volver invisibles a las
personas. Esta semilla parece difícil de encontrar, debido a que su periodo de maduración tiene lugar
durante la noche del solsticio de verano y tan sólo durante una hora, entre las doce y la una de la madrugada.
Después, la semilla del helecho cae y desaparece.
En una ocasión, a un hombre le aconteció un suceso muy extraño relacionado con esta semilla. Entre las doce
y la una de la madrugada de aquel día, el hombre empleaba su tiempo en buscar a un potrillo que se le había
perdido cuando, de pronto atravesó por casualidad una pradera en la cual maduraba la semilla del helecho.
A la mañana siguiente el hombre volvió a su casa, cansado por la búsqueda, y se sentó en su sillón mullido
favorito de la casa. Al observar que su mujer no terminaba de reparar en él, exclamó:
– No he encontrado al potrillo, lo siento mucho.
Tras estas palabras, su mujer, y todos los demás que se hallaban en la habitación, se asustaron terriblemente.
Creían haber oído la voz del hombre, y sin embargo, no conseguían verle. Su mujer le llamó entonces por su
nombre creyendo que jugaba a esconderse y gastarles una buena broma.
– ¿Se puede saber por qué me llamas así? ¿No ves que estoy aquí al lado?
Tras estas nuevas palabras el susto fue todavía mayor, ya que todos le oyeron de nuevo hablar, e incluso
escucharon el sonido de sus pasos, pero continuaban sin poder verle.
Fue entonces cuando el hombre al fin comprendió que todo aquello podía estar relacionado con su paso por
la pradera, ya que en el fondo de su calzado se habían metido unas semillas de helecho, las semillas efímeras.
Se quitó rápidamente los zapatos y sacudió las semillas de helecho que le habían entrado y que hasta
entonces había confundido con arena en los pies. Y, en ese mismo instante, el hombre se hizo visible a los
ojos de todos.
1 cuento
La consejera real
En el Reino del Sur había tres consejeros reales, pero un día uno de ellos murió, de manera que el rey tuvo
que escoger a uno nuevo. Las princesas del reino, Lorena y Bianca, querían optar al puesto.
Yo soy mayor que tú —dijo Lorena—, yo tengo que ser la nueva consejera del rey.
No, yo soy más lista que tú —dijo Bianca—, yo seré la nueva consejera real.
En aquel momento, el rey mandó llamar a las princesas y ellas se presentaron en el Salón de los Consejos (el
lugar en el que el rey recibía a todos los consejeros reales) y allí se encontraron con otra mujer.
Recibimos una carta del Reino del Norte que dice que nos atacarán si no les entregamos al príncipe
que tenemos cautivo —dijo el rey.
Mi consejo es prepararnos para la guerra y reforzar las defensas del reino —dijo Bianca—; así, cuando
nos ataquen, ya estaremos preparados.
¿Tenemos a un príncipe cautivo? —Preguntó la joven.
No, no tenemos ningún príncipe cautivo —dijo el rey.
Entonces es una excusa para atacarnos —dijo Lorena—, mi consejo es que ataquemos primero para
sorprenderlos.
¿Cómo de lejos está el reino del Norte? —Preguntó la joven.
A dos meses de camino —respondió el rey—, ¿cuál es tu consejo?
La joven lo pensó un momento y dijo:
Mi consejo es que le enviemos una carta al Rey del Norte diciéndole que no tenemos al príncipe.
También podemos enviar dos emisarios para que nos informen sobre si el ejército sale de la ciudad y se dirige
hacia nosotros, y así podremos saber si vienen a atacarnos y salir a su encuentro en batalla esperándoles en
un lugar que sea conveniente para nosotros.
Tu consejo es bueno —dijo el rey—, esa carta la recibimos el año pasado y decidimos enviar una
respuesta al Rey del Norte diciéndole que no teníamos al príncipe. El Rey del Norte nos respondió
disculpándose por su carta, pues había recibido información falsa y ya había encontrado al príncipe. Gracias a
un buen consejo nos evitamos el gasto de preparar una batalla y el desastre de atacar una ciudad sin razón.
Tras aquellas palabras las dos princesas se sintieron avergonzadas, pues no habían podido dar un buen
consejo al rey.
Esta joven será la nueva consejera del rey —les dijo el rey a las tres jóvenes.
Pero ella no es una princesa —dijo la princesa Lorena—, no puede ser consejera real.
En este reino —dijo el rey—, todos somos iguales. Si una persona sabe hacer buenos panes debe ser
panadero real, y si una persona sabe dar buenos consejos debe ser el consejero real, sea o no de la corte.
Las dos princesas aprendieron la lección. Todos tenemos capacidades y habilidades diferentes, así que, sin
importar nuestra raza, nuestro sexo, ni nuestra nacionalidad…, todos debemos tener las mismas
oportunidades pues somos iguales.
1 fabula
La Gallina de los Huevos de Oro : Fábula infantil
Dicen que la avaricia rompe el saco. Un buen ejemplo es del hombre que hubo una vez, cuya gallina todos los
días le ponía un hermoso huevo de oro.
Aquel hombre, feliz por ser el dueño de tan increíble animal, imaginó que se haría rico con el tesoro que
aquella gallina debía albergar en sus entrañas. Ni corto ni perezoso decidió sacrificar al pobre animal para
poder comprobar cuánto brillaba el tesoro de la gallina. Sin embargo, al abrirla pudo comprobar con sus
propios ojos, como aquella gallina era igual por dentro que aquellas que no ponían ni un solo huevo
extraordinario. Y de esta forma fue como el hombre de la gallina de los huevos de oro, se privó de su gran
fortuna.
Qué gran mensaje y lección para las personas egoístas…De la noche a la mañana, el rico se vuelve pobre por
no conformarse con lo que gana.
5 adivinanzas
Mi tía Cuca tiene una mala racha, ¿quién será esta muchacha?
La cucaracha
Canto en la orilla, vivo en el agua, no soy pescado, ni soy cigarra.
La rana
Soy pequeño y blandito y mi casa llevo sobre el lomito.
El caracol
Porque tengo sangre fría aparezco en primavera en piedras encaramada siempre al sol
que más calienta.
La lagartija
Dos pinzas tengo, hacia atrás camino, en el agua vivo, en el mar o en el río.
El cangrejo
1 anécdota
Mamá le dice a su hijo: cómete la mitad de las uvas
hija sin contestar hace lo que su madre le pide
5 trabalenguas
y cuando digo digo,
digo Diego.
Tres tristes tigres,
tragaban trigo en un trigal,
en tres tristes trastos,
tragaban trigo tres tristes tigres.
Yo compré pocas copas,
pocas copas yo compré,
como yo compré pocas copas,
A Cuesta le cuesta pocas copas yo pagué.
subir la cuesta,
y en medio de la cuesta,
va y se acuesta.
El rey de Constantinopla
Cuando yo digo Diego,
Se quiere descontantinopolizar
digo digo,
el que lo descontantinopolice
buen descontantinopolizador será
.
5 refranes
5 dichos
“El diablo trata mal a quien bien le sirve”
“Dios le da pan al que no tiene dientes”
1 poema
Buenos días, gorrión
Pájaro cantor,
que pías a la mañana
bajo el manto de la noche,
el silencio del mochuelo,
y el rocío de la flor.
Sereno de la mañana,
abrigo de llanto y sueños,
pájaro madrugador.
5 rimas
2 retahílas
3 cantitos
1 canción
2 poesias
1 historia