SALIDAS ALTERNAS AL
PROCESO PENAL
Se instauran, a nivel constitucional, los métodos
alternos a la solución de controversias y las
salidas alternas al proceso penal, mismos que
deben regularse por la ley y buscar la
reparación del daño que el delito haya causado.
Artículo 17 párrafo cuarto
Las leyes preverán mecanismos alternativos de
solución de controversia. En la materia penal
regularán la reparación de daño y establecerán
los casos en los que se requerirá supervisión
judicial.
Con motivo de la Reforma Constitucional de
Seguridad y Justicia de junio de 2008 nuestro
proceso penal dio un gran giro al pasar del
sistema de enjuiciamiento mixto –considerado
por algunos como inquisitivo– al acusatorio. Si
bien la oralidad en los juicios es la parte más
evidente del nuevo sistema, en él hay otras
facetas como la inclusión de salidas alternas al
proceso penal (SAPP) que, en materia de política
criminal, permite transitar al sistema mexicano
de una política retributiva –en la que al imputado
se le retribuía con una pena por su delito– a una
política reparadora que busca sancionar la
conducta delictiva resarciendo el daño que la
víctima padeció con el ilícito.
La polémica en torno esta modificación
es que algunos especialistas consideran
que el principio de oportunidad viene a
dar al traste con el principio de
legalidad procesal penal que imponía la
obligación de procesar por cualquier
ilícito. La reforma erigió a nivel
constitucional los métodos alternos a la
solución de conflictos y las salidas
alternas al proceso penal.
Hablar de negociación en el proceso penal es hablar de las
salidas alternas que permitían que el proceso no siga su rumbo
ordinario, sino que concluya de una manera alterna aparejando
beneficios para el inculpado. La relación beneficio – tipo de
salida alterna es la siguiente:
Beneficio SAPP que lo concede
No enjuiciar al inculpado → Criterio de oportunidad
No ser condenado en un proceso → Acuerdos reparatorios
Conciliación
Suspensión condicional del
proceso
Ser condenado a una pena
más baja → Procedimiento simplificado
Procedimiento abreviado
La ley es la que determina los casos en
que las SAPP pueden tener lugar, de
modo que si alguna de estas procede,
el Ministerio Público y la defensa
pueden negociar el caso para
determinar qué salida alterna
adoptarán. La siguiente tabla muestra
cuándo y cómo procede la aplicación
de alguna SAPP.
Según Manuel Álvarez, la negociación es
un proceso de comunicación
desarrollado entre personas, en el cual
por lo menos una de ellas busca obtener
un resultado específico. PeroTim Hindle
indica que una negociación se presenta
cuando otro tiene algo que usted desea
y usted está preparado para regatear y
obtenerlo, y viceversa.
Toda negociación surge ante la necesidad de
satisfacer, por lo menos, dos intereses
diferentes y, eventualmente, esa situación
puede llevarnos a hablar de un conflicto. De
acuerdo a William Ury12, frecuentemente en
las negociaciones concebidas como un
procedimiento de solución de conflictos
entran en escena tres factores: los intereses,
los derechos y el poder. Los primeros
expresan las necesidades que las partes
tienen; los derechos son las prerrogativas
que las leyes amparan a cada una de las
partes; y el poder determina cuál de las
partes es la más fuerte ante el conflicto.
Se debe reconocer que no todo conflicto se
resolverá y que, entre los que sí se
solucionan, no todos pueden basarse en los
intereses de las partes. Sin embargo, Ury
sostiene que un sistema frustrante en la
solución de conflictos es aquél que comienza
enfocándose en el poder, en establecer
quién es más fuerte, luego pasa a hacer
valer los derechos y, por último saca a luz
los intereses. Por otra parte, un sistema
efectivo realiza el proceso exactamente en
orden inverso: primero determina los
intereses, busca su realización y, de ser
necesario, considera los derechos; el poder
sólo es considerado como eventualidad.
Para someternos a una negociación en el
ámbito del proceso penal es necesario
hablar de una evaluación del caso, a efecto
de determinar sus fortalezas o debilidades y
acudir a alguna negociación con la
contraparte. Es posible que dicho análisis
nos arroje datos que indique de una posición
fuerte a nuestro favor y es entonces cuando
se opta por una negociación.
El siguiente formato puede guiarnos al
momento de determinar las debilidades y
fortalezas de un caso.
Análisis de fortalezas y debilidades del caso
1) Fortalezas
Siendo acusadores, por ejemplo, podríamos tomar como una fortaleza
la existencia de 3 testigos que incriminan al imputado.
2) Debilidades
Si bien hay varios testigos que dicen haber visto al imputado, la
contraparte podría desacreditar a uno de ellos porque estaba lejos del
lugar de los hechos y a otro porque declaraciones racistas.
3) Costos
Deben considerarse los costos de seguir el juicio, meses en su
realización, honorarios del abogado, así como la situación jurídica del
procesado que puede estar expuesto a prisión preventiva u otra
medida cautelar o ser condenado en sentencia definitiva.
4) Beneficio
Dependiendo de la pretensión que se tenga, un beneficio de seguir el
juicio podría ser llevar a prisión a una persona que quebrantó la ley.
El punto es que reconociendo las
posibilidades que tenemos respecto de
un caso, podemos optar por una
negociación, ya sea para evitar el juicio
o para solicitar una pena más baja.
La negociación pasa por diferentes etapas
y, si bien los autores refieren a distintos
momentos, Robert Fisher hace una división
del proceso que resulta clara y sencilla:
ANALISIS
PLANEACION
DISCUSIÓN
Es el momento de definir en qué situación nos
encontramos, considerar nuestro interés, dilucidar
el de la contraparte y evaluar las opciones que
tenemos para una propuesta ganar-ganar entre
las partes.
En torno a la negociación también es un momento
para preguntarnos ¿qué sucede si no se da la
negociación? ¿Tengo elementos para mostrar a la
contraparte que debe ceder más que yo?
Al respecto a los intereses, se puede considerar
que, por lo regular, el interés de la víctima es la
reparación del daño sufrido, mientras que el del
inculpado es evitar una condena.
Una vez realizado el análisis de la situación, debemos
definir la estrategia a seguir para alcanzar el acuerdo.
Para ello es necesario revisar qué estamos dispuestos
a ceder y qué es aquello que no podemos aceptar
como resultado de la negociación. Si el inculpado no
desea ser procesado pero existen pruebas suficientes,
posiblemente el acusador no querrá ceder en este
punto, pero es posible negociar una pena más baja.
Es importante contar de antemano con una visión de
lo que puede ocurrir, por ello y previo a la negociación
se deben recrear los distintos escenarios – desde el
más favorable, hasta el no deseado–y se debe
determinar cuál será nuestra mejor alternativa de
acuerdo negociado (MAAN).
Esta fase es propiamente la reunión entre las
partes para negociar los términos del
acuerdo. La idea es dialogar con la
contraparte para intentar satisfacer las
pretensiones de todos y cerrar un trato. Así
pues, es el momento de hacer ofertas y
valorar las contraofertas. Si, por ejemplo, las
partes han convenido en que mediante el
resarcimiento de los daños habrá un acuerdo
conciliatorio, probablemente un punto de
discusión será el monto a pagar.
Competitivo: Es el estilo que busca
satisfacer el interés de una parte sin
considerar que la otra pierda. La posición
de un negociador competitivo es de
dominio, exige muchas concesiones y
ofrece muy poco a cambio. Este
negociador tratará de satisfacer todas sus
pretensiones cediendo lo menos posible,
pues su consigna es la de “vencer”.
Cooperativo: El negociador se centra en la
satisfacción de los intereses de ambas
partes y busca un acuerdo balanceado
en el que todos ganen. El negociador
cooperativo tiene como consigna “ganar-
ganar”, por tanto pretende la empatía
con las partes para buscar la manera de
cubrir sus necesidades.
Son formas de solución alterna del
procedimiento:
I.- El acuerdo reparatorio, y
II.- La suspensión condicional del
proceso.
El procedimiento abreviado será
considerado una forma de terminación
anticipada del proceso.
Los acuerdos reparatorios son aquéllos
celebrados entre la victima u ofendido y
el imputado que, una vez aprobados por
el Ministerio Público o el Juez de control y
cumplidos en sus término, tienen como
efecto la conclusión del proceso.
Procederán los acuerdos reparatorios únicamente
en los casos siguientes:
I.- Delitos que se persiguen por querella o
requisito equivalente de parte ofendida.
II.- Delitos culposos, o
III.- Delitos patrimoniales cometidos sin violencia
sobre las personas.
No procederán los acuerdos reparatorios en los
casos en que el imputado haya celebrado
anteriormente otros acuerdos por hechos que
correspondan a los mismos delitos dolosos,
tampoco procederán cuando se traten de delitos
de violencia familiar o sus equivalentes en las
entidades federativas.
Los acuerdos reparatorios procederán desde la
presentación de la denuncia o querella hasta antes
de decretarse el auto de apertura de juicio. En el
caso de que se haya dictado el auto de vinculación a
proceso y hasta antes de que se haya dictado el auto
de apertura a juicio, el Juez de control, a petición de
las partes, podrá suspender el proceso penal hasta
por treinta días para que las partes puedan concretar
el acuerdo con el apoyo de la autoridad competente
especializada en la materia.
En caso de que la concertación se interrumpa,
cualquiera de las partes podrá solicitar la
continuación del proceso.
Desde su primera intervención, el Ministerio Público
o en su caso, el Juez de control, podrán invitar a los
interesados a que suscriban un acuerdo reparatorio
en los casos en que proceda, de conformidad con lo
dispuesto en el presente Código, debiendo
explicarles a las partes los efectos del acuerdo.
Las partes podrán acordar acuerdos reparatorios de
cumplimiento inmediato o diferido. En caso de
señalar que el cumplimiento debe ser diferido y no
señalar plazo específico, se entenderá que el plazo
será por un año. El plazo para el cumplimiento de
las obligaciones suspenderá el trámite del proceso y
la prescripción de la acción penal.
Si el imputado incumple sin justa causa las
obligaciones pactadas, la investigación o el
proceso, según corresponda, continuará como si no
se hubiera celebrado acuerdo alguno.
La información que se genere como producto de los
acuerdos reparatorios no podrá ser utilizada en
perjuicio de las partes dentro del proceso penal.
El juez decretará la extinción de la acción una vez
aprobado el cumplimiento pleno de las
obligaciones pactadas en un acuerdo reparatorio,
haciendo las veces de sentencia ejecutoriada.
Los acuerdos reparatorios deberán ser
aprobados por el Juez de control a partir de la
etapa de investigación complementaria y por el
Ministerio Publico en la etapa de investigación
inicial. En este último supuesto, las partes
tendrán derecho a acudir ante el Juez de
control, dentro de los cinco días siguientes a
que se haya aprobado el acuerdo reparatorio,
cuando estimen que el mecanismo alternativo
de solución de controversias no se desarrolló
conforme a las disposiciones previstas en la ley
de la materia. Si el Juez de control determina
como válidas las pretensiones de las partes,
podrá declarar como no celebrado el acuerdo
reparatorio y, en su caso, aprobar la
modificación acordada entre las partes.
Previo a la aprobación del acuerdo
reparatorio, el Juez de control o el
Ministerio Público verificarán que las
obligaciones que se contraen no resulten
notoriamente desproporcionadas y que
los intervinientes estuvieron en
condiciones de igualdad para negociar y
que no hayan actuado bajo condiciones
de intimidación, amenaza o coacción.
Por suspensión condicional del proceso
deberá entenderse el planteamiento
formulado por el Ministerio Público o por el
imputado, el cual contendrá un plan
detallado sobre el pago de la reparación del
daño y el sometimiento del imputado a una
o varias de las condiciones que refiere este
Capítulo, que garanticen una efectiva tutela
de los derechos de la víctima u ofendido y
que en caso de cumplirse, pueda dar lugar a
la extinción de la acción penal.
La suspensión condicional del proceso, a
solicitud del imputado o del Ministerio Público
con acuerdo de aquél, procederá en los casos
en que se cubran los requisitos siguientes:
I. Que el auto de vinculación a proceso del
imputado se haya dictado por un delito cuya
media aritmética de la pena de prisión no
exceda de cinco años, y
II. Que no exista oposición fundada de la
víctima u ofendido.
III. Que hayan transcurrido dos años desde
el cumplimiento o cinco años desde el
incumplimiento de una suspensión
condicional anterior, en su caso.
Lo señalado en la fracción III del presente
articulo, no procederá cuando el imputado
haya sido absuelto en dicho procedimiento.
Una vez dictado el auto de vinculación a
proceso, la suspensión condicional del
proceso podrá solicitarse en cualquier
momento hasta antes de acordarse la
apertura de juicio, y no impedirá el
ejercicio de la acción civil ante los
tribunales respectivos.
En la audiencia en donde se resuelva
sobre la solicitud de suspensión
condicional del proceso, el imputado
deberá plantear, un plan de reparación
del daño causado por el delito y plazos
para cumplirlo.
El Juez de control fijará el plazo de
suspensión condicional del proceso, que
no podrá ser inferior a seis meses ni
superior a tres años, y determinará
imponer al imputado una o varias de las
condiciones que deberá cumplir, las
cuales en forma enunciativa más no
limitativa se señalan:
I. Residir en un lugar determinado;
II. Frecuentar o dejar de frecuentar determinados lugares o
personas;
III. Abstenerse de consumir drogas o estupefacientes o de
abusar de las bebidas alcohólicas;
IV. Participar en programas especiales para la prevención y
el tratamiento de adicciones;
V. Aprender una profesión u oficio o seguir cursos de
capacitación en el lugar o la institución que determine el
Juez de control;
VI. Prestar servicio social a favor del Estado o de
instituciones de beneficencia pública;
VII. Someterse a tratamiento médico o psicológico, de
preferencia en instituciones públicas;
VIII. Tener un trabajo o empleo, o adquirir, en el plazo que el
Juez de control determine, un oficio, arte, industria o profesión, si
no tiene medios propios de subsistencia;
IX. Someterse a la vigilancia que determine el Juez de control;
X. No poseer ni portar armas;
XI. No conducir vehículos;
XII. Abstenerse de viajar al extranjero;
XIII. Cumplir con los deberes de deudor alimentario, o
XIV. Cualquier otra condición que, a juicio del Juez de control,
logre una efectiva tutela de los derechos de la víctima.
Para fijar las condiciones, el Juez de control
podrá disponer que el imputado sea
sometido a una evaluación previa. El
Ministerio Público, la víctima u ofendido,
podrán proponer al Juez de control
condiciones a las que consideran debe
someterse el imputado.
El Juez de control preguntará al imputado si
se obliga a cumplir con las condiciones
impuestas y, en su caso, lo prevendrá sobre
las consecuencias de su inobservancia.
La víctima u ofendido serán citados a la audiencia en
la fecha que señale el Juez de control. La
incomparecencia de éstos no impedirá que el Juez
resuelva sobre la procedencia y términos de la
solicitud.
En su resolución, el Juez de control fijará las
condiciones bajo las cuales se suspende el proceso o
se rechaza la solicitud y aprobará el plan de reparación
propuesto, mismo que podrá ser modificado por el Juez
de control en la audiencia. La sola falta de recursos del
imputado no podrá ser utilizada como razón suficiente
para rechazar la suspensión condicional del proceso.
La información que se genere como producto de los
acuerdos reparatorios no podrá ser utilizada en
perjuicio de las partes dentro del proceso penal.
En los procesos suspendidos de
conformidad con las disposiciones
establecidas en el presente Capítulo, el
Ministerio Público tomará las medidas
necesarias para evitar la pérdida,
destrucción o ineficacia de los registros y
medios de prueba conocidos y los que
soliciten los sujetos que intervienen en el
proceso.
Si el imputado dejara de cumplir injustificadamente
las condiciones impuestas, no cumpliera con el
plan de reparación, o posteriormente fuera
condenado por sentencia ejecutoriada por delito
doloso o culposo, siempre que el proceso
suspendido se refiera a delito de esta naturaleza, el
Juez de control, previa petición del agente del
Ministerio Público o de la víctima u ofendido,
convocará a las partes a una audiencia en la que
se debatirá sobre la procedencia de la revocación
de la suspensión condicional del proceso, debiendo
resolver de inmediato lo que proceda.
El Juez de control también podrá ampliar el plazo de la
suspensión condicional del proceso hasta por dos años
más. Esta extensión del término podrá imponerse por una
sola vez.
Si la víctima u ofendido hubiese recibido pagos durante la
suspensión condicional del proceso y ésta en forma
posterior fuera revocada, el monto total a que
ascendieran dichos pagos deberán ser destinados al pago
de la indemnización por daños y perjuicios que en su caso
corresponda a la víctima u ofendido.
La obligación de cumplir con las condiciones derivadas de
la suspensión condicional del proceso, así como el plazo
otorgado para tal efecto se interrumpirán mientras el
imputado esté privado de su libertad por otro proceso.
Una vez que el imputado obtenga su libertad, éstos se
reanudarán.
Si el imputado estuviera sometido a otro
proceso y goza de libertad, la obligación de
cumplir con las condiciones establecidas
para la suspensión condicional del proceso
así como el plazo otorgado para tal efecto,
continuarán vigentes; sin embargo, no
podrá decretarse la extinción de la acción
penal hasta en tanto quede firme la
resolución que lo exime de responsabilidad
dentro del otro proceso.
La suspensión condicional del proceso
interrumpirá los plazos para la prescripción de la
acción penal del delito de que se trate.
Cuando las condiciones establecidas por el Juez
de control para la suspensión condicional del
proceso, así como el plan de reparación hayan
sido cumplidas por el imputado dentro del plazo
establecido para tal efecto sin que se hubiese
revocado dicha suspensión condicional del
proceso, se extinguirá la acción penal, para lo
cual el Juez de control deberá decretar de oficio o
a petición de parte el sobreseimiento.
Previo al comienzo de la audiencia de
suspensión condicional del proceso, el
Ministerio Público deberá consultar en los
registros respectivos si el imputado en forma
previa fue parte de algún mecanismo de
solución alterna o suscribió acuerdos
reparatorios, debiendo incorporar en los
registros de investigación el resultado de la
consulta e informar en la audiencia de los
mismos.