ARQUIDIÓCESIS DE BUCARAMANGA
MEMORIA DE LA B.V.M. DE FÁTIMA
Y CONSAGRACIÓN AL CORAZÓN
INMACULADO DE MARÍA
PARROQUIA SAN PIO X
13 DE MAYO DE 2021
Monición Inicial:
Queridos hermanos:
Nos encontramos, llenos de alegría,
para celebrar la fiesta de Nuestra Madre
en su advocación de nuestra Señora de Fátima
que manifestó su amor a tres pastorcitos en Portugal
un trece de mayo de 1917.
En la Virgen santa
encontramos la imagen real y perfecta
de la mirada maternal y confidente de Dios.
Ella ha sido siempre en nuestra iglesia,
un refugio y un aliento
para seguir avanzando por los caminos,
a veces difíciles de nuestra vida,
por lo que es protectora de todos sus hijos amados.
En ella hemos visto siempre una presencia divina
que nos asegura la cercanía del Creador a todos nosotros.
En sus manos ponemos nuestras dificultades,
en María confiamos nuestros problemas,
a ella pedimos su protección y el fin de esta pandemia
que azota a la humanidad;
y presentamos nuestra Comunidad Parroquial de san Pio X,
con la vida y las intenciones de cada uno de ustedes,
en especial
de quienes se han preparado durante quince días
por medio de treinta y tres encuentros de meditación
y de oración para llegar a este momento especial
de renovación de la consagración a su
inmaculado corazón. Por eso, desde cada
hogar queremos saludarlay estar con ella en
este día de fiesta.
Preside la santa Misa nuestro Párroco
el Padre Hernando Uribe Moreno.
Con gozo y alegría
celebremos este día especial,
que nos une al corazón de Cristo
por medio del Corazón Inmaculado de su Santísima Madre.
LITURGIA DE LA PALABRA
Comentario
Somos ahora invitados a escuchar con viva la Palabra del Señor.
A ejemplo de María de Nazaret nuestra señora de Fátima;
que supo acogerla en su corazón
y la hizo vida en su cotidianidad.
Con ella y como ella digamos:
“aquí está la esclava del Señor, hágase en mí, según tu Palabra”.
Abramos nuestro corazón a este mensaje de salvación.
Del Común de Santa María Virgen.
PRIMERA LECTURA
Apareció una figura portentosa en el cielo
Lectura del libro del Apocalipsis 11, 19a; 12, 1. 3-6a. 10ab
Se abrió en el cielo el santuario de Dios y en su santuario apareció
el arca de su alianza. Después apareció una figura portentosa en
el cielo: Una mujer vestida de sol, la luna por pedestal, coronada
con doce estrellas. Apareció otra señal en el cielo: Un enorme
dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernosy siete diademas
en las cabezas. Con la cola barrió del cielo un tercio de las
estrellas, arrojándolas a la tierra. El dragón estaba enfrente de la
mujer que iba a dar a luz, dispuesto a tragarse el niño en cuanto
naciera. Dio a luz un varón, destinado a gobernar con vara de
hierro a los pueblos. Arrebataron al niñoy lo llevaron junto al
trono de Dios. La mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar
reservado por Dios. Se oyó una gran voz en el cielo: -«Ahora se
estableció la salud y el poderío, y el reinado de nuestro Dios, y la
potestad de su Cristo.»
Palabra de Dios.
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SALMO RESPONSORIAL
Lc 1, 46-47. 48-49. 50-51. 52-53. 54-55 (R.: 49)
R. El Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo.
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador. R.
Porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo. R.
Y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón. R.
Derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos. R.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre. R.
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EVANGELIO
Dichoso el vientre que te llevó
Lectura del santo evangelio según san Lucas 11, 27-28
En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la gente, una mujer
de entre el gentío levantó la voz, diciendo: «Dichoso el vientre
que te llevó y los pechos que te criaron.»
Pero él repuso: «Mejor, dichosos los que escuchan la palabra de
Dios y la cumplen»
Palabra del Señor.
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PRESENTACIÓN DE LOS CANDIDATOS
Terminada la lectura del santo Evangelio, todos se sientan y sigue la
presentación de los Candidatos.
Se ponen de pie en sus casas quienes se han preparado y van a
hacer su renovación de la consagración a la Virgen María en este
día:
Reverendo Padre Hernando, acudimos a usted como nuestro
Párroco luego de este camino de 15 días y 33 encuentros de
meditación y oración como itinerario de preparación, para
solicitarle en nombre de la iglesia, nos permita hacer nuestra
renovación de la consagración al inmaculado corazón de María.
Padre Hernando:
En nombre de Cristo y de la Iglesia los acepto para que
puedan recibir este don unidos al corazón Inmaculado de María
y oro por ustedes para que puedan cumplir loscompromisos que
esta consagración les pide.
Renueven su consagración y compromisos bautismales,
en unidad con toda la iglesia, con el Santo Padre y en su
comunidad parroquial. Que Dios que inició en ustedes esta obra
buena, El mismo la lleve a su plenitud.
Luego recitan en sus casas la siguiente oración: Todos los
que se renuevan su consagración al unísono:
Oh María, transforma mi corazón como el tuyo,
colócale alrededor una corona de pureza
adornada con virtud.
Toma mi corazón querida Madre
consagrado como tuyo propio,
preséntaselo a Dios Padre
como una ofrenda de mí para ti.
Ayúdame, oh María,
en hacer tu corazón conocido cada día.
Padre Hernando:
Digamos todos: te damos gracias, Señor.
Homilía
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ORACIÓN DE LOS FIELES
Padre Hernando:
Queridos Hermanos: En este día especial de nuestra señora
de Fátima presentemos al Padre del cielo nuestra Plegaria.
Diciendo:
R. Que la Virgen María, interceda por nosotros.
1. Te pedimos Señor, por el Papa Francisco, anímalo y guíalo,
para que unido a los obispos guíen la vida de los cristianos
por el camino de Cristo. Oremos al Señor. R.
2. Te pedimos Señor, por todas las personas que ejercen cargos
de autoridad pública. Para que fomenten la paz y la justicia
en beneficio del bien común y especial con los más
marginados de la sociedad. Y podemos encontrar caminos de
reconciliación. Oremos al Señor. R.
3. Te Pedimos Señor, por la paz del mundo, especialmente por
la paz de nuestra patria Colombia. Para que cese el odio y la
violencia entre hermanos, y reine la fraternidad y la caridad
y entre todos hagamos presente la civilización del amor.
Oremos al Señor. R.
4. Te pedimos Señor, para que tu mano poderosa conceda salud
a todos los enfermos en especial a los contagiados por esta
pandemia. Protege al personal sanitario y a quienes lo
cuidan y a todos concédenos protección y bendición. Oremos
al Señor. R.
5. Para que nuestra Señor la Virgen María, a quien hoy
invocamos como Madre de Fátima. Nos conceda las virtudes
de la fe, la esperanza y la caridad, humildad, paciencia,
perseverancia, obediencia, silencio, pedidas y oradas durante
estos días de preparación, y así poder configurar nuestro
corazón con el suyo. Oremos la Señor. R.
6. Por todos los que hoy renuevan su consagración al Corazón
inmaculado de María; y por todos nosotros, para que
preservemos en nuestros compromisos y cada día hagamos
crecer en santidad y servicio el ejercito de nuestra madre del
cielo. Oremos al Señor. R.
Padre de Bondad acoge las oraciones que te presentamos en nombre de
Jesús tu Hijo y bajo la fiel protección de nuestra Señora de Fátima.
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ACTO DE CONSAGRACIÓN
Comentario
Ahora nuestros hermanos
que se han preparado durante 15 días,
mediante 33 encuentros de meditación y oración;
y se han ejercitado en la práctica de las virtudes;
hacen su renovación de la consagración al inmaculado corazón de
María.
Primero se bendice el Santo Escapulario
y el denario con la medalla de la
Virgen,
y encienden una vela, signo de la gracia de Cristo
que hoy reciben
para después hacer la oración de consagración
que los une para siempre
al Corazón inmaculado de nuestra amada Madre.
Los invito a que los acompañemos con nuestra oración.
Bendición de los Escapularios
y denarios con la Medalla de
la Virgen.
Padre Hernando:
La palabra Escapulario, viene de “scápula” que significa
“Yugo”; al ponernos el santo escapulario, es como colocar sobre
los hombros el peso de la cruz, que en términos pascuales
significa la ofrenda del corazón, al presentarlas y bendecirlas sea
nuestra protección y señal de nuestra consagración al Corazón
Inmaculado de María.
La Medalla de la Virgen –o el Santo Rosario-, como
reliquia bendita vamos a llevarla con nosotros a partir de este día
en recuerdo de la renovación de nuestra Consagración.
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ORACIÓN DE BENDICIÓN
Toman en la Mano el escapulario y el denario con la medalla de la Virgen.
Bendice Señor Jesús, estos escapularios y estos denarios con la
medalla de la Virgen María () que representan el yugo del amor
que Cristo cargo por nosotros, haz que al ser bendecidos y
usados por los consagrados estos se sientan unidos al corazón de
Tu Madre, para que imitando sus virtudes puedan llegar a la
vida eterna.
R. Amen.
Imposición del escapulario
y del denario con la
medalla de la Virgen
Se pone cada uno el escapulario y el denario con la medalla de la
Virgen y enciende la Veladora.
Con la Veladora encendida, y con la hoja impresa del ACTO DE
CONSAGRACIÓN, se dispone a responder libremente al acto de
consagración.
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Oración de consagración
al Corazón Inmaculado de María
En este despertardel amanecer de tu Triunfo, Yo,
, tu hijo (a), unido en la respuesta a tu
llamado maternal, hago mi promesa de consagración a tu
Inmaculado Corazón, participando así en tu Triunfo.
Te ruego, querida Madre, que me lleves en tus manos maternales
para ser presentado a Dios Padre en el Cielo y ser así escogido y
colocado al servicio de tu Hijo en forma especial, al aceptar los
sacrificios del Triunfo de tu Inmaculado Corazón.
En este solemne acto yo me consagro a tu Inmaculado Corazón. Yo,
como tu hijo, te ofrezco mi Sí al unísono con el tuyo propio; te ruego
que sea fortificado y permanezca fuerte hasta el final de esta batalla
por la culminación de las promesas que hiciste en Fátima: la
conversión de Rusia, la tierra de tu más grande victoria, y por
medio de la cual vendrá la conversión del mundo entero y el
reinado de la paz global.
Reina de los Apóstoles, guíame en medio de la oscuridad de este
tiempo, en el que los rayos de tu amanecer vienen a dar luz a mi
horizonte. Con el refugio de tu Inmaculado Corazón como mi faro,
mándame a los campos de batalla con tu espada de la verdad y con
la coraza de la virtud, para ser su reflejo. Con este acto de
consagración quiero vivir contigo, por medio de Ti, todos los
compromisos asumidos en mi consagración bautismal.
Me comprometo a realizar en mí la conversión interior requerida
por el evangelio, que me libre de todo apego a mí mismo, de los
fáciles compromisos con el mundo, para estar como Tú, sólo
disponible para hacer siempre la voluntad del Padre. Quiero
confiarte, Madre dulcísima y misericordiosa, mi existencia y
vocación cristiana, para que Tú dispongas de ella para tus designios
de salvación en esta hora decisiva que pesa sobre el mundo.
Me comprometo a vivirla según tus deseos, con un renovado
espíritu de oración y de penitencia; con la participación fervorosa
en la celebración de la Eucaristía y en el apostolado, me
comprometo a rezar el Rosario diariamente; me comprometo a un
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austero modo de vida conforme al Evangelio y me comprometo a
ser un buen ejemplo para los demás en la observancia de la ley de
Dios, en el ejercicio de las virtudes cristianas y en especial de la
caridad, la humildad y la pureza de la infinita misericordia y amor
de Dios Padre.
Prometo, Madre mía, la fidelidad a nuestro Santo Padre el Papa
como el divino representante de Cristo entre nosotros. Que esta
Consagración le dé a Él la unidad de nuestros corazones, mentes y
almas: llevar a una realidad el Triunfo de Tu Inmaculado Corazón,
para que pueda descender sobre la tierra bajo su pontificado.
Como un apóstol de tu Triunfo, te prometo, Madre, ser testigo de la
divina presencia de tu Hijo en la Sagrada Eucaristía, la fuerza
unificante de tu poderoso ejército. Que encuentre convicción,
confianza en el único centro de unidad que es el Santísimo
Sacramento. «Que sea creada por Él en mí un alma de perfección».
Ruego que Su reflejo brille sobre todo el mundo y sobre todos los
hombres. Oh Santísima Virgen de Pureza, Mediadora de todas las
gracias celestiales, habita en mi corazón, trae contigo a tu Esposo, el
Espíritu Santo; así mi consagración será fructífera por medio de los
regalos, gracias y dones infundidos por Su llegada. Con el poder de
Su presencia permaneceré firme en confianza, fuerte y persistente
en la oración y entregado en total abandono a Dios Padre.
Que el Espíritu Santo se manifieste sobre el mundo como un
murmullo de oraciones a través de la unión de corazones.
Yo, (nombre), tu hijo(a), en presencia de todos los ángeles de tu
Triunfo, de todos los Santos del Cielo y en unión con la Santa Madre
Iglesia, renuevo en las manos del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo, los votos de mi Bautismo.
• Ofrezco, querida Madre, todo mi pasado, mi presente y mi
futuro, las alegrías y las tristezas, las oraciones y los sacrificios, todo
lo que soy y todo lo que tengo y todo lo que el Padre moldeará en
mí.
• Doy, Madre, mi amor y compromiso para que siempre estemos
unidos en el SÍ de la eternidad y en las profundidades de tu
Triunfante Inmaculado Corazón. Colócame en tu Corazón
Inmaculado y cúbreme con tu manto.
Amén.
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Bendición sacerdotal
Se ponen de rodillas y con las manos extendidas el Sacerdote
bendice a los consagrados.
Padre santo, que prefieres y aumentas la caridad. Tú has querido
que tu Unigénito Hijo Jesucristo se encarnara en elseno de la
Virgen María por obra del Espíritu Santo; concede a estos hijos e
hijas tuyas, que recibieron con devoción el Escapulario de la
Consagración al Triunfo del Inmaculado Corazón de María y
profesaron con sus labios los compromisos y las promesas que
desean alcanzar, concédeles la gracia de revestirse del Señor
Jesús en todas las circunstancias de esta vida y alcance así la
gloria eterna.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.
Terminada la Oración de Consagración se hace la profesión de fe
con el Credo.
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“Oh María; transforma mi corazón como el tuyo;
colócale alrededor una corona de pureza adornada con virtud;
toma mi corazón querida Madre consagrado como tuyo propio;
preséntaselo a Dios Padre como una ofrenda de mí para ti.
Ayúdame, Oh María, en hacer tu corazón conocido cada día”.