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123 El Lider Del Siglo XXIlider24

Este documento discute tres desafíos principales que enfrentarán los líderes cristianos en el siglo XXI: 1) la modernidad y los avances tecnológicos constantes, 2) relacionarse con la cultura local que está en continuo cambio, y 3) distinguir entre tradiciones culturales y enseñanzas bíblicas. Se argumenta que los líderes deben encontrar un equilibrio al responder a estos desafíos para llevar el evangelio de manera relevante sin comprometer la fe.

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123 El Lider Del Siglo XXIlider24

Este documento discute tres desafíos principales que enfrentarán los líderes cristianos en el siglo XXI: 1) la modernidad y los avances tecnológicos constantes, 2) relacionarse con la cultura local que está en continuo cambio, y 3) distinguir entre tradiciones culturales y enseñanzas bíblicas. Se argumenta que los líderes deben encontrar un equilibrio al responder a estos desafíos para llevar el evangelio de manera relevante sin comprometer la fe.

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en el siglo XXI y en el nuevo milenio, demandarán grandes líderes.

Los desafíos que trae consigo el


nuevo siglo serán muy variados y diversos para toda la raza humana en general y para la fe cristiana en
particular. ¿Cuáles serán algunos de los desafíos primordiales a los que deberá responder todo líder
cristiano? Básicamente, queremos mencionar tres que ya han confrontado nuestra fe en el pasado y lo
seguirán haciendo en el futuro, ya que como dijo el sabio de la antigüedad “nada hay nuevo debajo del
sol”:
El primer desafío; la modernidad:
He aquí algunos ejemplos específicos que nos ayudarán a entender el concepto de modernidad. En
la década del treinta cuando comenzaron los viajes comerciales por avión, algunos “maestros ungidos”
advertían al pueblo de Dios que un cristiano jamás debía subirse a una aeronave. ¿La razón? Siendo
que Satanás es el “príncipe de la potestad del aire” quienes volaban estaban penetrando en sus dominios
y corrían el riesgo de ser dañados...
Yo nací en la década del cincuenta. En aquellos años, uno de los “pecados capitales” era ir al cine,
aunque fuese a ver dibujos animados del Pato Donald. En la década del sesenta, recuerdo que ciertos
maestros atacaban furiosamente a la televisión (en blanco y negro, como era entonces) que había
llegado a nuestra ciudad. Y lógicamente en la década del noventa la Internet fue el blanco del ataque de
ciertos sectores, aunque no recibió embestidas tan furiosas.
Estos pocos ejemplos (habría una lista interminable si quisiéramos componer una ) ilustran en
manera gráfica lo que queremos significar con la modernidad, es decir, los avances científicos y
tecnológicos; e ilustran como la fe cristiana responde frente a los desafíos que conlleva para nuestro
diario vivir. Si usted es menor de veinte años debe de haberse reído frente a estos ejemplos. Pero en su
momento fueron temas que provocaron intensas turbulencias que dividieron iglesias, e inclusive
llevaron a la formación de nuevas denominaciones.
Frente al mundo que cambia vertiginosamente, grandes sectores del cristianismo evangélico han
escogido rehusar pensar en las implicaciones y replegarse a un mundo de gruesas murallas, donde el
pasado es la fuente de seguridad. Reconocemos que muchos adelantos tecnológicos tales como la TV y
la Internet son usados por el enemigo para dañar vidas; pero que al mismo tiempo son vehículos
poderosos para propagar el evangelio en muchas partes del mundo donde el acceso está negado a
cualquiera que intente llevar el mensaje del evangelio. Esta realidad nos recuerda una vez más el
principio, tal como decíamos al tratar el tema del poder, de que los avances tecnológicos son
moralmente neutros, y pueden ser usados para el bien o para la difusión del mal.
Al ser cristianos somos desafiados a vivir en medio de un mundo contaminado por el pecado. Cómo
responderemos a los nuevos inventos tecnológicos que traerá consigo el siglo XXI ( y sospechamos que
serán muchos, variados y bien complicados por las implicaciones que acarrearán), determinará mucho
del progreso del ministerio al que sirvamos. Mirando hacia atrás nos sonreímos al considerar la
ingenuidad de algunos maestros de generaciones pasadas. Sin embargo, ¿qué dirán de nosotros las
generaciones futuras cuando estudien la iglesia de comienzos del siglo XXI? La modernidad siempre
representará un desafío para todo líder cristiano, sin importar en qué siglo viva, o cuál sea su ministerio
particular: ¿Podrá encontrar la ruta a través del bosque sin caer en los extremos destructivos? La
consecuencia que trae consigo la modernidad es que el líder cristiano del siglo XXI deberá convertirse
en un estudiante cuidadoso de la historia a fin de no repetir los errores de generaciones anteriores.
El segundo desafío que trae el siglo XXI es cómo relacionarse con la cultura local:
Edgar Schein ofrece la siguiente definición de cultura:
Un patrón de creencias básicas, inventadas, descubiertas, o desarrolladas por un grupo determinado
mientras aprende a tratar con sus problemas de adaptación externa e integración interna, que ha
funcionado lo suficientemente bien como para ser considerado válido y por lo tanto, debe ser enseñado
a los nuevos miembros como el modo correcto de percibir, pensar, y sentir en relación a esos
3
problemas.
Cada país tiene una cultura nacional que lo identifica mundialmente, y varias subculturas que
caracterizan diferentes regiones. El mundo cristiano evangélico contemporáneo es exactamente igual.
Tuve el privilegio de crecer espiritualmente en Argentina entre cristianos que recibimos el
evangelio desde Gran Bretaña. Estando allá era muy difícil entender hasta qué punto el mensaje que se
nos trajo, venía envuelto en cultura inglesa. La imposición cultural llegaba hasta los detalles mínimos
tales como (para muestra basta un botón), que en nuestras conferencias provinciales y nacionales, la
única bebida “santificada” era el té con leche. En un país donde el café y el mate son las bebidas de
preferencia popular, nuestra denominación estableció una isla cultural. Radicarme en la ciudad
Vancouver, que tiene profundas raíces inglesas, me ayudó a comprender hasta qué grado la
aculturación influyó en el mensaje que recibimos en nuestro país. Y comprender como la influencia
cultural británica permeó desde los detalles prácticos más insignificantes hasta los puntos más
complejos de teología, llegando inclusive a definir cómo se vive la vida cristiana y cómo se demuestra
la verdadera espiritualidad.
A comienzos del año 1976 fui invitado a asistir a un campamento de jóvenes en la ciudad de Mar
del Plata. Una de las noches nos vino a visitar el trío musical que lleva el nombre de la ciudad. Nunca
olvidaré esa noche, porque tan pronto la presentación musical terminó, comenzó una acalorada
discusión entre los que decían “¿qué tiene que hacer el ‘mundo’ dentro de la iglesia?”, y los que
respondían “¿qué tiene de malo presentar el evangelio con la música que le gusta al pueblo?”
Veinticuatro años más tarde usted vuelve a sonreírse...4
Estos dos ejemplos que ofrecemos ilustran una realidad y un desafío que usted debe enfrentar como
líder, no importa en qué momento de la historia o en qué punto geográfico esté sirviendo.5 La realidad
es que usted ha heredado una tradición cultural que es parte integral e inseparable de la institución
cristiana a la que sirve. Esa tradición, ese bagaje cultural, puede ser positivo o negativo, dependiendo
de cómo responda al desafío que implica. El desafío es (usando el caso específico de Argentina):
¿cómo una iglesia que canta las canciones de los puritanos ingleses de 1600, puede relacionarse
exitosamente con una cultura local que canta tango y música folklórica acompañada de guitarra, bombo
y charango? Estos son apenas dos ejemplos entre los muchos que podríamos citar para ilustrar el
principio que estamos considerando.
A lo largo del siglo XXI surgirán nuevas modas, nuevas definiciones de la estética y del arte,
nuevos gustos musicales. La cultura local siempre continuará creando nuevos medios para adaptarse al

3
Edgar H. Schein: Organizational Culture and Leadership [Cultura organizacional y liderazgo] (San Francisco:
Jossey-Bass Publishers) 1990, p. 9.
4
Sobre todo al pensar en la trayectoria del trío Mar del Plata, que han sido embajadores mundiales de primer
nivel y que llevaron el mensaje y la riqueza cultural del cono sur a un gran número de países. Mucho más
importante aun, que han sido instrumentos para salvar a individuos que de otra manera serían inalcanzables.
5
stos dos ejemplos provienen de mi experiencia en Argentina. Estoy seguro de que usted ya debe de estar
pensando cómo estos ejemplos ilustran su problemática particular en relación con la cultura local. Confío en
que sepa discernir los principios vitales, y acertar con las soluciones adecuadas.
medio en que se desenvuelve. Controlada por los grandes capitales que manejan el mundo de los
consumidores, continuamente se presentarán “nuevas olas” que presentarán renovados desafíos al
movimiento cristiano.
Frente al reto de la cultura local que cambia de modo constante, los cristianos históricamente han
respondido de la misma manera que han enfrentado la modernidad. En un extremo están aquellos que
rehúsan adaptarse: se visten con ropas del siglo XVIII, se transportan con carros tirados por caballos,
rechazan utilizar energía eléctrica, etc. La consecuencia es que al adoptar esta actitud han llegado a ser
no solo grupos muy reducidos, sino también directamente insignificantes, para el avance del reino de
Dios. En el otro extremo están aquellos que han abrazado completamente la cultura local. No sabiendo
distinguir dónde están los límites demarcatorios, están siendo absorbidos por ella; en lugar de redimir a
la cultura para Cristo, están siendo dominados por ella. Al igual que Lot en medio de las ciudades de la
llanura, están pasando a ser sal sin sabor, manteniendo un cierto testimonio pero carentes de vitalidad.
¿Cómo distinguir entre aquello que es tradición cultural heredada, y lo que es cristianismo bíblico?
¿Cómo evitar que sobre nuestros ministerios se cumpla la sentencia del Señor: “Este pueblo de labios
me honra, mas su corazón está lejos de mí, pues en vano me honran, enseñando como doctrinas
mandamientos de hombres” (Mateo 15:8–9)? ¿Cómo construir puentes que nos permitan llevar el
evangelio hacia un mundo cada vez más paganizado? ¿Cómo llevar el mensaje eterno de Dios a una
cultura caracterizada por los cambios permanentes? El líder del siglo XXI, al igual que Cristóbal Colón,
deberá intentar hallar nuevas rutas que lo lleven al destino deseado de ministrar con relevancia a la
sociedad del nuevo siglo, sin que en el proceso se lo devoren los dragones. Para ello deberá ser un
estudioso disciplinado de la palabra eterna de Dios, para saber distinguir con precisión absoluta entre
aquello que Dios exige que hagamos, y aquellas cosas que hacemos porque simplemente siempre se
hicieron así y no son más que tradición heredada. Por lo tanto, el líder que anhele servir a Dios y a la
nueva generación que está emergiendo, al igual que el rey Ezequías de la antigüedad exclamará
6
Nehustán (2 Reyes 18:4) , y estará dispuesto a darlo todo por los principios bíblicos, pero así también
retendrá los métodos temporales que todavía sean efectivos y descartará todo aquello que sea un lastre.
El tercer desafío es saber discernir los tiempos:
“Al comenzar la segunda guerra mundial Inglaterra estaba preparada para pelear la primera guerra
mundial” fue la evaluación que Winston Churchill hizo una vez terminada la conflagración. De una
manera cortés, estaba diciendo que en términos de armamentos, estrategias, y modo de pensar, Gran
Bretaña no se había mantenido a la par de los tiempos en que vivía.
Una de las acusaciones más serias que Jesucristo hizo contra la generación de sus días fue la
incapacidad de no saber distinguir las señales de los tiempos. La inhabilidad de no saber reconocer en
qué momento de la historia estaban viviendo y no saber hacer en consecuencia las decisiones correctas
que se requerían.
A comienzos de la década del setenta los adoradores del enemigo declararon el inicio de la era de
Acuario: el tiempo del ataque final que conduciría a la instalación de su majestad satánica sobre el
trono del universo. Desde entonces parece como si diques invisibles se hubieran roto, y en
consecuencia la raza humana ha sido inundada por problemas sociales que nunca se habían conocido
6
te episodio en la historia de Israel es una buena ilustración del tema que estamos abordando. En su momento
la serpiente de metal había sido un instrumento de sanidad divina para el pueblo rebelde. Pero siglos más
tarde se había convertido en un objeto de idolatría. Ante este hecho absurdo y sacrílego a los ojos de Dios,
Ezequías puso fin a esta práctica errónea destruyendo la serpiente de metal.
antes, o al menos, nunca en una escala tan elevada o de una manera tan abierta. Antes de la década del
setenta no había consumo masivo de drogas, ni terrorismo internacional, ni aborto libre (este problema
es más agudo en el hemisferio norte), ni SIDA, ni los índices de destrucción actuales de la familia.
Ministrar en el siglo XXI será muy distinto a ministrar en la década del cincuenta. El enemigo está
usando distintas armas, diferentes estrategias. Cada día inventa nuevos métodos para lograr sus
antiguos propósitos de arruinar la creación de Dios. Esta realidad obligará al líder del siglo XXI no solo
a conocer la Biblia y la historia, sino también a desarrollar una espiritualidad dinámica y total, donde su
máxima aspiración sea reproducir el ministerio de Jesucristo. Sobre el fundamento del libro de
Romanos y de las lecciones de la historia de 2000 años, deberá desarrollar un ministerio similar al de
Jesucristo y al de los héroes del libro de los Hechos. Deberá tomar muy en serio la exhortación paulina
de que nuestra lucha no es contra carne y sangre, y siendo que la sociedad contemporánea cada día se
asemeja a la sociedad pagana de Éfeso, buscará derrotar al mal en todas sus formas mediante una
disciplinada vida devocional que incluye la oración y tiempos especiales de ayuno. De esta forma
buscará ser admitido dentro del grupo selecto de los hombres de Isacar que formaron el gabinete del
rey David, y de quienes se dijo: “doscientos principales, entendidos en los tiempos, y que sabían lo que
Israel debía hacer, y cuyo consejo seguían todos sus hermanos”(1 Crónicas 12:32).
La modernidad, cómo relacionarse exitosamente con la cultura local, y la habilidad espiritual de
saber discernir los tiempos en que vivimos, serán tres inmensos desafíos que aguardan al líder del siglo
XXI. Si estos desafíos parecen complejos, no olvidemos que la otra cara de la moneda es que nunca ha
existido un tiempo más propicio para hacer un impacto en el nombre de Jesús en el mundo de habla
hispana que la hora presente. El nuevo siglo aguarda al pueblo de Dios con puertas ampliamente
abiertas para hacer un impacto a nivel mundial. El mapa de Latinoamérica se ha reconfigurado en los
últimos treinta años. En la actualidad el mundo hispano se extiende desde Alaska hasta Tierra del
Fuego. En más de 100 países, en los cinco continentes, hay iglesias de habla española que están
evangelizando a los de su misma lengua y a los pertenecientes a la cultura local. Los campos están
listos para la cosecha. Nunca antes en la historia ha existido una hora tan favorable para completar la
misión de nuestro Señor de hacer discípulos a todas las naciones. Esta es una hora en la cual todo líder
cristiano se alegrará de vivir y ministrar, porque por la gracia de Dios estará poniendo en movimiento
fuerzas que impactarán a su generación; y si es un líder genuino quién sabe a cuántas generaciones más
podrá influenciar si el Señor continúa demorando su segunda venida.
Conclusión
Al llegar al final de este libro somos plenamente conscientes de que todavía queda mucho por decir
sobre este tema tan vasto y valioso. Otros autores han hecho su contribución, y probablemente otros
libros que escriba en el futuro sobre distintos aspectos del tema, amplíen los puntos presentados en este
volumen. Sin embargo, creemos que hemos cubierto suficiente territorio para ofrecerle una adecuada
comprensión intelectual sobre liderazgo. Ahora le toca a usted poner las manos en el arado y comenzar
a aplicar lo aprendido en su contexto inmediato.
Por lo tanto, repasando, recuerde que liderazgo es el resultado de vivir correctamente de acuerdo a
las prioridades de Dios. Quien viva así cultivará ciertas cualidades y actitudes:
• Una visión poderosa, que le impulse a la acción.
• Tomará la iniciativa corriendo riesgos calculados, como resultado de su fe en Dios.
• Dedicación, pasión disciplinada al hacer su labor.
• Espíritu excelente, dar lo mejor de sí mismo, atención a los detalles.
• Perseverancia, la capacidad de levantarse si llegan los fracasos, la habilidad de adaptarse siendo
flexible en el logro de los objetivos.
• Competencia, conocimiento y efectividad creciente en la ejecución de sus tareas específicas.
• Creatividad, hacer cosas que nunca se han hecho antes y de un modo nuevo las que siempre se han
hecho.
• Espíritu de servicio, motivado por un genuino amor a Dios y al prójimo.
• Integridad, el fundamento de la credibilidad , como resultado de su amor creciente a Dios y de una
vida transparente.
• Dominio propio que le permita conquistarse a sí mismo, y a partir de allí a conquistar el reloj, llegando
a ser por consecuencia altamente efectivo en el desempeño de sus tareas y las de sus subalternos.
• Espíritu de humildad que le impulse a apoyarse en Dios y a la renovación continua.
Cultivar cada una de estas cualidades siempre permitirá a todo individuo vivir una vida que inspire
a los demás, que los impulse a la grandeza. Muchas veces tal vez no sea querido o apreciado, pero
siempre será respetado y tendrá poder con los demás. Sobre este fundamento de su vida personal,
aprenderá también a ejecutar con efectividad creciente las tareas específicas de un líder cristiano:
• Recibir, desarrollar y comunicar la visión.
• Diseñar una estrategia adecuada que lleve la organización a alcanzar la meta.
• Saber organizarse a sí mismo y los recursos disponibles, a fin de lograr la mayor eficacia posible.
• Motivar a los seguidores mediante una vida y conducta que sea ejemplo de los valores de la fe
cristiana.
• Delegar a seguidores calificados el mayor número de tareas posible.
• Formar y desarrollar un equipo de colaboradores.
• Aprender y poseer la sabiduría para introducir cambios profundos y significativos.
Frente al desafío que le presenta la modernidad, se hará un estudiante cuidadoso de la historia;
frente al reto de construir puentes hacia la cultura local, responderá haciéndose un estudiante
apasionado y disciplinado de la Biblia; y frente al desafío de la hora en que vivimos, será un hombre de
una vida devocional y de servicio creciente. Todo esto y mucho más deberá llegar a ser el líder del
siglo XXI. Sin embargo, siendo claro que su deseo es servir al pueblo de Dios, buscará por sobre todas
las obligaciones mantener viva y vital su relación personal con Jesucristo, ya que liderazgo no es una
actividad sino una vida que se comparte.
En el mes de abril de 1988, el noticiero televisivo de la Canadian Broadcasting Corporation ofreció
una de esas notas imposibles de olvidar. La información tenía que ver con un individuo cuyo hobby era
el paracaidismo. Durante años lo practicó con gran éxito. Inclusive hizo una valiosa contribución para
la difusión de este deporte, especialmente desde el día en que decidió cargar su cámara de video al
saltar. Por primera vez, a través de su trabajo, el mundo pudo apreciar lo que es la experiencia de saltar
al vacío. Él pudo mostrar todas las acrobacias que los paracaidistas hacen mientras descienden,
totalmente fuera del alcance del ojo humano.
Ese segundo domingo de abril, este individuo una vez más decidió practicar su deporte favorito
llevando consigo la cámara. Indudablemente el trabajo era apasionante y absorbente. Ese día hizo
varios saltos, siempre cargando la cámara. Hasta que, tan concentrado estaba en la cámara y la
filmación, que saltó al vacío. ¿Y a que no adivina lo que se olvidó?
Cuesta creerlo, pero sí, usted pensó correctamente. ¡El paracaídas...! Como era su último salto,
decidió apretar el disparador de la cámara y filmar. Obviamente las tomas no eran de tan buena calidad
si se las comparaba con las que había logrado con anterioridad. Al estar en caída libre las imágenes

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