Cómo mejorar la autoestima en 15 pasos
Si hay un factor que suele ser común en varias problemáticas de índole psicológico, es no saber
cómo mejorar la autoestima, la falta de autoestima o la autoestima baja.
La autoestima es el aprecio que tenemos hacia nosotros mismos, nuestro amor propio. Es un
conjunto de pensamientos, sentimientos y evaluaciones hacia lo que somos por dentro y por fuera,
es decir, en lo que respecta a nuestro carácter y forma de ser y nuestro físico. No es algo que
depende del estado del ánimo, sino todo lo contrario, puede ser determinante para el mismo. La
autoestima subyace por debajo de nuestro consciente e influye en nuestra forma de ver, sentir y
actuar frente al mundo.
Es, como así decirlo, el resultado de los pensamientos y experiencias que hemos ido acumulando e
interiorizando a lo largo de nuestra vida, expuestos en el presente en forma de seguridad o
inseguridad, autoamor o autodesprecio, valentía o miedos, autocompasión o autoexigencia, etc.
El otro día viendo este video realizado por la marca de cosmética y cuidado personal Dove, hizo que
sintiera una gran conexión con lo que ocurre en la realidad: somos nuestros mayores críticos. La
empresa quería demostrar lo exigentes que pueden llegar a ser las mujeres consigo mismas, sobre
todo en lo que respecta al físico.
En el vídeo se nos muestra un emotivo experimento social que fue bautizado como “Mis
pensamientos”. Se les pidió a una serie de mujeres que apuntaran en una lista todos aquellos
pensamientos negativos que se autoconferían durante el día. Más tarde, simulando realizar otra
entrevista en una cafetería, dos actrices reproducían ese diálogo pérfido “mente-yo misma” entre
ellas, justo al lado de las participantes del experimento.
Las chicas “muestra” quedaban horrorizadas al escuchar esas crueles y duras palabras que se
suponía que una amiga profería a la otra amiga. Mientras avanzaba la escena, las chicas se daban
cuenta de que ese diálogo, si se le puede denominar como tal, es el que había surgido de sus
pensamientos, hasta el punto de reconocer el origen de esas frases: ellas mismas.
Algunas candidatas incluso le pidieron a la actriz “cruel” que parara de decirle esas terribles cosas a
su amiga. Cuando las chicas oían aquello, que ellas mismas se decían, desde fuera se daban cuenta
de lo maltratadoras que estaban siendo con ellas mismas, de lo horriblemente que se estaban
tratando, dañándose maliciosamente y autodestruyéndose.
Y es que esto no es más lejos de la realidad: aunque haya personas a nuestro alrededor que nos
grite lo maravillosos que somos, siempre tendremos a ese personajillo malvado dentro de nuestras
cabezas intentando convencernos de lo contrario. Dove Francia, asegura tras la encuesta de la
campaña #OneBeautifulThought, que “sólo el 8% de las mujeres francesas se sentían seguras de su
belleza y sólo el 3% se sentían realmente hermosas”. Con todo esto, Dove pretendía lanzar y
concienciar con el siguiente mensaje: “si no es aceptable decírselo a otras personas, ¿por qué nos lo
decimos a nosotras mismas?”.
En eso consiste la autoestima baja: en destruirnos, criticarnos, maltratarnos e impedirnos alcanzar la
felicidad que tanto nos pertenece por derecho de ser personas. Por eso es importante saber cómo
mejorar la autoestima.
¿Por dónde empezar?
Combatir una autoestima baja no es trabajo fácil, pues como bien he comentado al principio de este
artículo, es algo que vamos forjando a lo largo de nuestra vida, es un cúmulo de pensamientos
negativos que nos corrompen y han corrompido durante años. Llega un punto en el cual el tratarse
mal acaba siendo el día a día, una costumbre, y dejamos de buscar estar bien o felices porque se
convierte en algo desconocido, incluso tememos buscarlo. Es aquí cuando el tan famoso dicho:
“mejor malo conocido que bueno por conocer”, cobra fuerza.
Trabajar la autoestima comienza con ser determinante con la idea de mejorar y estar bien. No es un
camino simple, sino todo lo contrario. Lo realmente fácil es seguir viviendo compadeciéndose y
victimizándose porque las cosas no nos han ido como habíamos previsto o soñado: “he tenido mala
suerte”, “soy un desastre”, “esta vida no es la mía, pero ¡¿qué le voy a hacer?!”,…
Hay una frase que me llamó mucho la atención hace poco: “Cuidado con la tristeza. Es un vicio” de
Gustave Flaubert y es que es lo que realmente ocurre. Lo costoso es intentar desmantelar esa red
tóxica en la que se ha convertido nuestra mente, con hilos en forma de pensamientos negativos
irracionales y que está influyendo en nuestra forma de ver la vida.
Aunque no siempre es tan difícil llegar al cambio. Algunas veces surgen “insights (traducido sería
visión o introspección)” reveladores espontáneos que ayudan a ver las cosas de repente de otra
forma. En psicología, utilizamos la palabra “insight” cuando una persona alcanza de forma
inesperada una verdad, es decir, que entiende y da sentido a una situación de forma esporádica.
Esto puede deberse a un estímulo que lo desencadene previamente y que hace que la persona
comprenda y vea sentido a las cosas que antes no lo tenían, además que surja dentro de ella una
fuerza que creía no poseer y le ayude a superar los problemas. Pocas veces llegaremos a alcanzar
un insight sin trabajo previo, pero se pueden dar y ello facilitaría el proceso a mejorar la autoestima.
Por otro lado, otro rasgo propio de las personas con baja autoestima, es centrarse mucho en los
demás para llenar esa falta de amor hacia sí y se olvidan o se dejan un poco de lado a ellos mismos
¿Entonces cómo mejorar la autoestima? ¿Qué podemos hacer para trabajar en ello?
A continuación te doy 15 pasos para empezar a mejorar tu autoestima. 15 consejos que deberían
ser tus mandamientos para alcanzar la felicidad:
1. Vístete como te gusta
¿Qué me dices de esa ropa que tan bien te sienta o de ese estilo tan propio y que tanto te
caracteriza? La vestimenta es una forma de exteriorizar lo que somos por dentro. Si te apetece
ponerte algo, date el gusto y ¡póntelo!
¿Qué más da si hoy no es un día especial, sino como otro cualquiera, si no vas a ir a ningún
compromiso o no tienes una cita?, ¡vístete para ti! Es posible que tengas vergüenza por si te
preguntan el motivo de ese “cambio”. Pero ¡¿qué más da?! Diles que te apetecía arreglarte y ponerte
guapo/a, no tienes que dar explicaciones.
Puede parecer una tontería, pero una prenda de vestir, un accesorio o un poco de maquillaje puede
hacer que te sientas más seguro/a. Sentirse bien con uno mismo y estar seguro te hará mostrarte al
mundo y te permitirá ser tú. Quitarse miedos siempre te ayudará a sentirte bien y permitirá a otros
conocerte. Además, siempre es posible que hasta te piropeen y ¡¿qué hay mejor para el autoestima
que un halago?!
2. Come bien
Siempre es saludable llevar una buena alimentación. Sentirse sano por dentro ayuda mucho a
sentirse bien por fuera y también eso nos afecta cognitivamente.
Una dieta rica en todos los alimentos hace que no nos falten nutrientes ni vitaminas y eso nos llena
de energía y vitalidad. Pero, ¿sabías que existen alimentos que pueden contribuir a nuestra
felicidad? Seguro que te viene ahora mismo a la cabeza el chocolate, ¡y no te equivocas! El
chocolate puro es uno de esos alimentos que contribuye a nuestro bienestar. Lo que sí que no
esperarías es que te dijera que la tan “odiosa” acelga, los mejillones, el yogur y un largo etcétera
también lo son. El psiquiatra Drew Ramsey ha creado una dieta que está revolucionando Estados
Unidos: “The Happiness Diet” (“La dieta de la felicidad”). Si te quieres informar más sobre estos
alimentos, te dejo este y este artículo.
De este mismo modo, llevar una dieta sana también nos ayuda a vernos mejor físicamente, que es
uno de los principales problemas que propician una autoestima baja.
3. Date un capricho
Aunque es bueno ser estrictos con uno mismo en temas de alimentación o economía, no está mal
concedernos un pequeño capricho de vez en cuando.
Que te han gustado esos zapatos, te mueres por jugar a ese juego de PS4 o te encantaría ir a ese
concierto, ¡date el capricho! Si te concedes un premio, tu estado anímico será mejor y te sentirás
más feliz.
Regalarse algo al mes o cada dos meses es algo fundamental. No tiene por qué ser algo caro, un
detallito sobra. ¿No le comprarías a tu mejor amigo/a o a tu madre esa tontería que le hace sonreír?
Haz lo mismo contigo. ¡Tú eres la persona más importante de tu vida!
Otra forma de premiarse es comer una vez a la semana algo que te guste de verdad. Normalmente
serán productos con mucha azúcar o comida rápida, por eso no hay que abusar de ellos, pero
concederse una comida o un alimento “prohibido” a la semana es bueno para tu estado de ánimo.
Tener estos gestos con nosotros nos sirven para reconciliarnos con nuestra persona y quitarnos
presión, hacer que nos queramos un poquito más.
4. Duerme bien
¿Qué dicen las modelos y los famosos habitualmente? “Mi secreto es dormir 8 horas y beber 2 litros
de agua al día”. Aunque sepamos que no es ese realmente el secreto, sino que cuentan con un
poquito más de ayuda, dormir de 6 a 8 horas al día es fundamental (aunque varía según la persona,
su edad, sus necesidades, etc).
Durante el sueño, nuestro cuerpo descansa y nuestra mente se relaja y repasa todo lo vivido durante
el día.
Además, sin un buen descanso, nos estresamos y ponemos más nerviosos antes, cosa que nos
hace sentir mal y/o nos hace comer más. Todo esto puede somatizarse y acabar hinchado nuestro
cuerpo o que nos salgan sarpullidos, granitos o incluso fiebres o herpes al bajar las defensas. Esto
no te va a ayudar a sentirte mejor contigo.
5. Haz deporte
Del mismo modo que llevar una dieta equilibrada y dormir 8 horas, tener una vida activa ayuda a
mantener la línea.
También el deporte hace liberar endorfinas (hormonas del amor/placer) y la adrenalina que nos
hacen sentirnos mejor, lo que reduce la ansiedad y el estado de ánimo negativo.
Además, practicando deportes o yendo al gimnasio puedes conocer a otras personas y crear
amistades. Tener un círculo de amigos con el que compartir aficiones hace que nos sintamos más
integrados en comunidad y, por lo tanto, nos encontraremos mejor.
6. Haz actividades de ocio
Ver tu serie favorita, pintar, escribir novelas, fotografía, ir al cine, jugar al fútbol,…
Haz una lista de hobbies o cosas que te gustaría hacer a la semana y luego introdúcelas en tu
horario habitual.
Dedicarse tiempo, ya sea para mejorar la autoestima o simplemente para llevar una vida sana, es
importante.
Tener unas responsabilidades que cumplir puede hacer que acabemos agobiados y estresados y
requerimos de un momento de desahogo o de desconexión.
Al igual que con los caprichos, el dedicarse tiempo para llevar a cabo una afición que nos llena nos
ayudará a aliviar el estrés y a sentirnos más tranquilos.
7. Cultiva tu mente
Aprender cosas nuevas o mantenerte al día en cuanto lo que pasa en la sociedad también te hace
sentir más inteligente y en conexión a los demás.
Sentirnos más intelectuales hará que nos mostremos más seguros a la hora de desenvolvernos
socialmente y eso potenciará nuestra autoestima.
Además, ¿sabías que mantener nuestro cerebro ocupado hace que se retrase el envejecimiento del
mismo y se mantengan las capacidades durante más tiempo? La naturaleza es muy sabia y si algo
dejas de usarlo, el cerebro entiende que ya no te sirve de ayuda y lo elimina para dejar más espacio
para otras cosas. De bebés, todos tenemos la capacidad de aprender y adaptarnos a cualquier
idioma, no es como en la etapa más adulta que nos cuesta más. Si no se aprovecha, se va
perdiendo mientras se va creciendo.
8. Haz algo bueno por alguien
Una acción altruista de vez en cuando, que no vivir por y para los demás, no confundamos, nos hace
sentirnos mejor con nosotros mismos y a elevar nuestra autoestima.
Muchos tachan el “hacer algo por alguien para sentirnos mejor” como un acto egoísta y eso no es
cierto. Realizar cosas por los demás nos hace sentir bien porque el instinto de supervivencia ha
hecho que así sea. ¿Qué tiene que ver la supervivencia con hacer algo por los demás? Fácil: si hago
cosas por los demás les hago sentir bien, por lo que me aceptan socialmente y me siento seguro
dentro de mi grupo, lo que incrementa mi bienestar y, por lo tanto, mi autoestima. El instinto “se ha
dado cuenta” de que un ser humano en solitario no tiene las mismas probabilidades de supervivencia
que uno que vive rodeado de otros seres humanos en comunidad.
Dejemos de pensar que hacer cosas por los demás para sentirnos bien es algo mezquino y
empecemos a pensar que es una forma de hacer que todos ganen: mi entorno está feliz y yo me
siento bien al ayudarles.
9. Rodéate de gente buena
Supongo que habrás oído eso de que no es bueno juntarse con “gente tóxica” y es cierto. En esta
vida no es bueno tener gente que te hunda y menos con lo corta que es.
Seguramente estarás pensando en esa persona que tienes cerca, que aunque sabes que no es
buena para ti no quieres apartar de tu lado, pero llegará el día que tú mismo/a te darás cuenta que
debes tomar una distancia. No digo que debas alejarte y olvidarte de esa persona, eso es muy fácil
de decir, pero sí que emocionalmente lo hagas poco a poco. Te sentirás mejor a la larga.
Fíjate en tu entorno, habrán personas que se preocupan por ti y quieran lo mejor para tu vida.
Aférrate a ellas y déjate querer, al mismo tiempo que tú cuidas de ellas. Notarás el cambio.
10. Perdónate. No te machaques
Es un rasgo común, si no el más importante, dentro de la baja autoestima: el autodestruirse.
Creo que prácticamente todas las personas con baja autoestima piensan que no merecen ser felices
porque no se lo han ganado. No les entra en la cabeza que la felicidad no es algo que deba ser
merecido.
Hazte un gran favor: deja de pensar que algo hiciste mal y que no eres merecedor/a de la felicidad.
Perdónate por haberte tratado tan mal, por haberte dañado y comienza a alejar esas duras palabras
y esos mezquinos pensamientos de tu mente. Todo el mundo puede ser feliz si se lo plantea. La
felicidad no es una aptitud, sino una actitud.
11. No te compares
Normalmente para reafirmar que somos inferiores, nos comparamos con personas que tienen todo
aquello que nos gustaría tener: ser guapo/a, inteligente, tener éxito,… Nunca nos compararemos con
alguien que consideramos menos que nosotros.
Deja de fijarte en todas esas cosas que tú no tienes, pero sí esas personas con las que te comparas.
Todos y cada uno de los seres humanos somos diferentes y únicos. Sí que es cierto que para
algunos alcanzar las cosas les ha podido ser más fácil (puede que parezca que es así y luego no sea
la realidad), pero piensa que esa persona ha tenido más “suerte”. Del mismo modo que te aseguro
que esas personas con las que te comparas seguramente también se compararán con otras.
Dedicarte a vivir pensando en lo que no tienes hace que no aprecies lo que sí posees, de este modo
no puedes apreciarlo y vivirlo. Eso sólo te va a hacer sentir culpable, un/a desgraciado/a, una víctima
del destino o de la vida, y no te va a beneficiar hacerlo.
Se dice que para ser feliz, hay que ser agradecido con lo que tenemos.
¿Recuerdas el eslogan de esa campaña de Ikea? “No es más rico el que más tiene, sino el que
menos necesita”.
12. Establécete objetivos reales
Del mismo modo que compararse hace que tengamos la sensación de inferioridad, establecer
objetivos muy por encima de nuestras capacidades también puede provocárnoslo.
Siempre es bueno intentar superarse y llegar a ser mejores, pero ello deja de ser algo productivo
cuando fijamos metas que sabemos que no vamos a poder alcanzar. Esta es una forma de
autoboicotearnos.
¿Te suena el término “indefensión aprendida”? La indefensión aprendida se da cuando nos
excusamos para no poder alcanzar los objetivos (que podrían llegar a ser alcanzados) con
argumentos de inferioridad: “no puedo hacer esto porque soy tonto”, “no puedo presentarme a ese
trabajo porque seguro que no cumplo el perfil”,… Al final acabamos interiorizando tanto que no
somos tan buenos que, para reafirmárnoslo, actuamos pasivamente ante todas las situaciones en
las que no percibimos control por miedo a las consecuencias.
Del mismo modo que nos ponemos zancadillas para que se dé una “profecía autocumplida” o “efecto
pigmalion”. Se daría cuando una persona predice que algo ocurrirá de una forma subjetiva y luego,
consciente o inconscientemente se esfuerza para que ocurra de ese modo y así demostrar que
llevaba razón. Un ejemplo sería escoger a un niño al azar en una clase (con igual rendimiento que
sus compañeros) y decirle a su profesor que ese niño es superdotado. Al final del curso, ese niño
tendrá mejores resultados que sus compañeros porque su profesor hará todo lo posible para que se
logre esa profecía sin saber la realidad.
13. Mímate
Cuídate un poquito más. Si ves que necesitas un respiro, dátelo.
Un masaje, un bañito de espuma, apagar el móvil, pasar un tiempo tranquilo/a solo/a,… Lo que
necesites.
Todos deberíamos tener este momento para nosotros todos los días. No hace falta mucho, con
media hora sobra. Concédete esa media hora diaria. Lo notarás.
14. Acepta que no eres perfecto/a y permítete cometer errores
Todos somos imperfectos. No existe la perfección. Hasta la persona que creas más perfecta, no lo
es. Somos humanos y por ello es imposible que seamos perfectos. Suelo utilizar la expresión: “todos
somos humanamente imperfectos”. Los seres humanos carecemos de perfección: nos ponemos
enfermos, fallecemos, nacemos en “blanco” y tenemos que ir aprendiendo durante nuestra vida,…
Asume que probablemente llegará el momento en el que te equivocarás, pero no te lo eches en cara.
Nadie nacemos enseñados, no podemos prever cómo van a actuar los demás, no controlamos el
100% de los elementos de cada situación, por lo que alguna vez las cosas no saldrán como
queremos.
Una vez aceptes que cabe la posibilidad de error y que es algo normal, te quitarás presión y podrás
al fin respirar y vivir. Piensa que no controlar las cosas puede dar miedo, pero también es algo
excitante no saber qué ocurrirá, es como una aventura. Empápate de cada uno de tus pasos y
experiencias, pues siempre te van a ayudar a crecer y desarrollarte como persona.
15. Confía, en cree en ti y sé fiel a ti mismo/a
Ante todo, éste es el paso más importante. Sé tú mismo/a siempre, sigue tus principios, no seas lo
que los demás esperan de ti, sino lo que realmente sientes y quieres ser.
Piensa que una persona que se enmascare como una persona que no es, nunca podrá ser feliz
porque vive una mentira. Al principio puede funcionar, pero llegará el momento en el que sea
imposible vivir en armonía con una vida falsa.
Puedes alcanzar siempre lo que te propongas en la medida que te esfuerces en conseguirlo. Te dejo
una última frase para que pienses en ello: “No es tu aptitud, sino tu actitud lo que determina
tu altitud”. Te animo a que empieces a caminar por este sendero hacia el bienestar y la
felicidad. Eres capaz, lo sé. Psic. Noé Barrera Grijalva