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Conflicto Urbano en Parque Sicardi

Este documento resume un conflicto urbano ocurrido en 2010 en el barrio Parque Sicardi de La Plata, Argentina. Lucía Matteucci y Violeta Ventura analizan cómo un grupo de vecinos del barrio se opusieron simbólicamente a la instalación de unas 100 familias de sectores populares coordinadas por la organización social María Claudia Falcone, quienes habían comprado legalmente tierras en el barrio. Los vecinos lograron expulsar a estas familias apelando a nociones morales y discursos que traz
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Conflicto Urbano en Parque Sicardi

Este documento resume un conflicto urbano ocurrido en 2010 en el barrio Parque Sicardi de La Plata, Argentina. Lucía Matteucci y Violeta Ventura analizan cómo un grupo de vecinos del barrio se opusieron simbólicamente a la instalación de unas 100 familias de sectores populares coordinadas por la organización social María Claudia Falcone, quienes habían comprado legalmente tierras en el barrio. Los vecinos lograron expulsar a estas familias apelando a nociones morales y discursos que traz
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Matteucci,

Lucía; Ventura, Violeta

Parque Sicardi como frontera


simbólica: Análisis de un
conflicto urbano en la periferia
platense
XVIII Jornadas de Geografía de la UNLP

16 y 17 de noviembre de 2016

Matteucci, L.; Ventura, V. (2016). Parque Sicardi como frontera simbólica: Análisis de un conflicto
urbano en la periferia platense. XVIII Jornadas de Geografía de la UNLP, 16 y 17 de noviembre de 2016,
La Plata, Argentina. EN: Actas. La Plata : UNLP-FaHCE. En Memoria Académica. Disponible en:
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XVIII JORNADAS DE GEOGRAFÍA DE LA UNLP

PARQUE SICARDI COMO FRONTERA SIMBÓLICA. ANÁLISIS DE UN CONFLICTO


URBANO EN LA PERIFERIA PLATENSE.
Matteucci, Lucía** y Ventura, Violeta**
Resumen
En la ciudad de La Plata, al igual que en otras ciudades del país y de América Latina, se han
venido sucediendo una serie de disputas y problemáticas en torno al uso y apropiación del
espacio urbano, que se convierte directamente en el centro mismo de la disputa. Durante el
año 2010 Parque Sicardi, barrio de la periferia platense, fue escenario de un conflicto que
puso en tensión a distintos actores sociales: se trató de un “veto social” a la instalación de
unas cien familias de sectores populares, nucleadas y coordinadas por la organización social
María Claudia Falcone, que habiendo comprado una cierta cantidad de lotes por la vía del
mercado, encontraron una fuerte resistencia por parte de los residentes del barrio, quienes
finalmente lograron expulsarlos.
En este trabajo nos proponemos caracterizar y analizar este conflicto urbano a partir de los
repertorios de acción colectiva llevados a cabo por los miembros de la asamblea de auto-
convocados que se oponían a la instalación de las nuevas familias en el barrio –y las
articulaciones identitarias de las que dichas acciones emanan-, haciendo, a su vez, una
breve referencia al rol que asumió el Estado. Para ello nos basamos tanto en fuentes
primarias como secundarias: en el primer caso una entrevista realizada a uno de los
referentes de la organización , y en el segundo, la lectura y análisis de notas periodísticas de
diferentes medios, las publicaciones de los propios vecinos en las redes sociales, y
bibliografía pertinente.
Palabras clave:
Apropiación del espacio urbano - Frontera simbólica - Acción colectiva

Introducción
Desde hace ya varias décadas, y en la mayoría de las ciudades de América Latina se han
venido sucediendo una serie de disputas y problemáticas en torno al uso y apropiación del
espacio por parte de distintos actores que ponen en tensión cierto “orden urbano” (Duhau y
Giglia, 2004). En este sentido, tal como plantea Torres (2013), en los últimos tiempos se ha
re-jerarquizado la dimensión espacial como una variable explicativa fundamental,

** Centro de Investigaciones Geográficas / Instituto de Investigaciones en


Humanidades y Ciencias Sociales (UNLP -CONICET)

Ensenada, 16 y 17 de noviembre de 2016


ISSN 2362-4221 - sitio web: http://jornadasgeografia.fahce.unlp.edu.ar/
apareciendo el espacio con una fuerza renovada en el mundo académico. En este marco,
pensamos al espacio no como mero escenario o soporte de los procesos sociales sino desde
una concepción relacional, donde es una instancia más de la totalidad social, condicionante
de dichos procesos al mismo tiempo que producto (Blanco, 2007; Torres, 2013).
Desde esta perspectiva, abordamos un conflicto que tuvo lugar durante el año 2010 en
Parque Sicardi, barrio de la periferia platense. Se trató de un “veto social” a la instalación de
unas cien familias de sectores populares, nucleadas y coordinadas por una organización
social, que, habiendo comprado sus tierras por la vía del mercado, encontraron una fuerte
resistencia por parte de los residentes del barrio, quienes finalmente lograron impedir su
instalación.
En el análisis de este caso nos resulta interesante la lectura que hacen de los conflictos
urbanos Cosacov y Perelman (2011), quienes ponen en suspenso el diagnóstico de la ciudad
fragmentada hegemónico en América Latina. Perspectiva donde lo urbano pareciera que se
disuelve en función de pequeñas “islas” o “mundos” inconexos y donde los diferentes grupos
sociales no tendrían interacción ni encuentros. En cambio, estos autores ponen en el centro
del análisis las interacciones conflictivas entre grupos con diferentes capacidades materiales
y simbólicas de apropiación del espacio urbano. A diferencia de lo que sucede en el resto de
las ciudades latinoamericanas, en nuestro país existen “contactos” y encuentros entre
grupos distantes en términos sociales pero próximos en términos físicos donde los límites o
la exclusión no están dados por dispositivos físicos sino por la presencia de fronteras
simbólicas, es decir, distinciones y clasificaciones hechas por los propios actores sociales
para categorizar objetos, personas, prácticas y espacios.
De la mano de este planteo teórico nos proponemos caracterizar y analizar dicho conflicto a
la luz de las ideas de territorialidad y frontera simbólica. Para ello, a partir de fuentes
1
primarias y secundarias presentaremos una reconstrucción del mencionado conflicto,
atentas a los preceptos morales y discursos sociales en los que se sostuvo la acción
colectiva de los “vecinos de Sicardi” y las negociaciones que tuvieron lugar en el devenir del
caso.
El trabajo está organizado en diferentes apartados: primero realizamos una breve
caracterización del barrio -haciendo referencia a su aparición histórica en la ciudad y sus
características socio-demográficas principales- y mencionamos los sucesos más destacados
del conflicto. En un segundo momento nos dedicamos a analizar el caso desde las ideas de

1 Por un lado contamos con una entrevista realizada a uno de los referentes de la organización, y por
el otro, nos basamos en la lectura y análisis de notas periodísticas de diferentes medios, las
publicaciones de los propios vecinos en las redes sociales y bibliografía pertinente.

2
territorio/territorialidad y frontera simbólica que nos permitirán hacer dialogar los discursos
sociales, nociones morales y negociaciones presentes en el conflicto. Por último esbozamos
una serie de comentarios finales donde retomamos los puntos más destacados del trabajo.

1- Parque Sicardi, de la tranquilidad al conflicto: El territorio en disputa mediante una


frontera simbólica
Parque Sicardi se ubica dentro de la delegación de Arana, en el partido de La Plata, distante
a unos 11 kilómetros al sudeste del centro, entre el Aeródromo Provincial y la localidad
vecina de Ignacio Correas2. Constituye el eje de crecimiento opuesto al sector de mayor
renta de la ciudad, ubicado entre el casco fundacional y la ciudad de Buenos Aires, donde
tradicionalmente se asentaron los sectores de mayores ingresos. Sicardi es una zona de
gran crecimiento poblacional. En términos concretos en comparación con el partido de La
Plata, su crecimiento demográfico intercensal fue muy elevado: cerca del 74% para Sicardi y
apenas casi 14% para La Plata (Matteucci, 2015). En cuanto al crecimiento de la
construcción de viviendas nuevas entre ambos censos es notable como para La Plata el
crecimiento fue de un 16,6 % mientras que en Sicardi fue de 221%.

Nuestro barrio -producto de un loteo de fines del siglo XIX que fracasó comercialmente- en
la década del 70 comienza un lento proceso de ocupación y poblamiento, que facilitó el
acceso a terrenos amplios y económicos de distintos sectores. Si bien, en sus comienzos su
composición social fue muy heterogénea, paulatinamente se fue consolidando un perfil
socio-económico asociado a sectores medios en relación a proyectos de segunda
residencia3. Finalmente, lo que era un extenso loteo con bajos niveles de ocupación y
edificación, experimentó un brusco cambio en la demanda: ante las dificultades para acceder
a un terreno en la ciudad -como consecuencia de la valorización que los inmuebles urbanos
experimentaron luego de la devaluación de 20024- las casas-quintas fueron cediendo lugar a
formas de residencia permanente con una creciente reconfiguración de su composición
social (Vértiz, 2016).

2Aislando al barrio entre una barrera urbana y otra localidad.


3Según el censo 2010, el 24,6% de las viviendas se usan para vacaciones, fin de semana u otro uso
temporal, y tan solo el 58% de las viviendas se encontraban con personas presentes al momento del
censo.
4El precio promedio del suelo en esta área crece en un 162% entre 1999 y 2013, siendo la zona más
valorizada del Eje Sudoeste (Matteucci, 2015).

3
El conflicto en el que se centra este trabajo, se desata entre los meses de agosto y
septiembre de 2010, cuando la organización social María Claudia Falcone 5 compra una
fracción de tierra indivisa (de unas 5 hectáreas) con el objetivo de lograr su posterior
subdivisión y construir viviendas para unas 100 familias, que a través de diversas fuentes de
financiamiento estatal6 y el ahorro organizaron una compra colectiva de tierras vía el
mercado formal7. Luego, de varios trámites ante el municipio consiguieron la prefactibilidad
de los servicios y lograron la rezonificación por un decreto del poder ejecutivo municipal
previo dictamen de la Dirección de Planeamiento. Sin embargo, desde que la compra de
tierras tomó estado público, distintos actores de la zona se opusieron -con diversos
argumentos y mediante diferentes estrategias- a al uso y apropiación de los terrenos por
parte de sus dueños.

En términos prácticos, en el momento en que las familias fueron a tomar posesión de las
tierras se encontraron con un piquete de los vecinos8 y que impedía el ingreso al predio,
produciéndose un enfrentamiento entre los dos grupos con intervención de la policía
bonaerense. A raíz de ese acontecimiento se armó una mesa de negociación política entre
representantes de la organización y distintos funcionarios estatales desde donde, luego de
proponer algunos terrenos fiscales que fueron rechazados por su localización periférica,
acordaron ocupar un predio que tenía restricciones técnicas que impedían su
comercialización9.

Habiendo mencionado brevemente la historia del barrio y los puntos más destacados del
conflicto, en los apartados que siguen analizaremos el caso deteniéndonos en dos
dimensiones: la disputa por la apropiación simbólica y material de dicho territorio y la

5La Falcone es una organización que despliega acciones de auto-organización barrial en un sector de
las clases populares con fuerte inscripción territorial y que tiene como uno de sus ejes centrales de
intervención social y política la lucha por la vivienda y el hábitat y una sólida experiencia en tomas de
tierras. En este caso, los referentes decidieron incursionar en la vía mercantil para resolver la
problemática del acceso a la tierra a raíz de la judicialización de una ocupación de tierra que habían
organizado en la zona sur de la periferia platense en el mes de marzo de 2010. Ese caso, que derivó
en la imputación penal a algunos de sus referentes de los delitos de usurpación y asociación ilícita y
sus pedidos de captura, motivó un replanteo en las prácticas de la organización para evitar la
exposición de sus integrantes (César Villanueva, referente de la organización. Entrevista realizada en
Noviembre de 2014).
6 El financiamiento se instrumentó por distintos planes sociales y de trabajo provistos con recursos
económicos del estado nacional mediante los cuales se conforman cooperativas para desarrollar
distintas actividades y servicios de mejoramiento urbano (César Villanueva, referente de la
organización. Entrevista realizada en Noviembre de 2014).
7 Además del boleto de compraventa se incluyó la confección de la escritura pública traslativa de
dominio.
8 Sobre la noción de vecinos ver Cosacov y Perelman (2011) y Fava (2014).
9 Se trata un lote de aproximadamente 500 terrenos que estaba subdividido desde el año 1967.

4
construcción y defensa de una frontera simbólica por parte de los residentes de Parque
Sicardi.

Para ello, precisaremos de qué manera entendemos estas categorías. En cuanto al concepto
de territorio, cabe mencionar que se trata de un término que no tiene una trayectoria unívoca
dentro de las ciencias sociales, sino que, por el contrario, sus distintas redefiniciones son
indicios de las discusiones disciplinares que marcaron los distintos contextos académicos.

Si bien el territorio como apropiación de un espacio surge de la mano de Ratzel , quien en el


marco de la unificación alemana en 1871 y la institucionalización de la Geografía como
disciplina universitaria en Europa, vincula al territorio con los límites Estatales, será recién en
la década del ´70 -luego de que el concepto de región terminara prevaleciendo sobre otros
conceptos espaciales- que la idea de territorio vuelve a ser retomada como concepto
explicativo de la realidad (Schneider y Peyre Tartaruga, 2006).

Uno de los principales referentes de dicho contexto fue el francés Raffestín (1993, en
Schneider y Peyre Tartaruga, 2006), y es bajo su perspectiva que entendemos al territorio
como una manifestación espacial del poder basada en relaciones sociales con desiguales
accesos a las estructuras materiales y simbólicas. Es decir, que resulta interesante analizar
la capacidad de los distintos actores sociales para apropiarse de los distintos espacios y
lograr un proceso de territorialización, idea que será retomada en el siguiente apartado.

Por su parte, la idea de frontera simbólica nos permite ver los mecanismos de
reproducción/legitimación de la desigualdad social en el conflicto analizado. Tomamos esta
categoría de un trabajo de Cosacov y Perelman (2011) quienes proponen centrar la atención
en las interacciones entre grupos sociales con “diferentes capacidades materiales y
simbólicas de apropiación del espacio urbano”.

Si bien su análisis se basa en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que, a diferencia de


otras ciudades latinoamericanas, continúa estructurada en barrios “abiertos” sin que haya
un predominio de espacios residenciales cerrados, tomamos esta afirmación para pensar el
caso platense. Buscando ver de qué manera operan las fronteras simbólicas mientras en
otros contextos urbanos (Duhau y Giglia, 2004) operan las fronteras físicas.
En este sentido, los discursos y prácticas actualizados por los vecinos de Sicardi frente a la
amenaza de la llegada de los nuevos residentes, serán parte importante de nuestro trabajo.
Duhau y Giglia definen al orden urbano como un “Conjunto de normas y reglas tanto
formales como convencionales a las que recurren los habitantes de la ciudad explícita o

5
tácitamente en el desarrollo de las prácticas relacionadas con los usos y las formas de
apropiación de los espacios (...)” (Op. cit.: 258). A la luz de esta definición creemos
importante analizar los discursos de los vecinos de Sicardi ya que en el conflicto estudiado
las reglas formales que se erigen detrás del orden urbano -en este caso la posesión del título
de propiedad de las tierras por parte de la organización social- cedieron ante los usos y
moralidades legítimos de uno de los grupos que disputaron ese territorio.
En este marco el concepto de frontera simbólica se vuelve central. Cosacov y Perelman
(2011) muestran cómo estos criterios de diferenciación, clasificación y categorización
implican la actualización y el despliegue de Moralidades, Conflictos, Discursos Sociales y
Negociaciones. Estos cuatro componentes, que serán analizados en los puntos que siguen,
se pusieron en juego en la periferia platense para impedir que los miembros de La Falcone
tomaran posesión efectiva de sus tierras.

2. El conflicto como expresión de la disputa por el territorio


Tal como mencionamos en el apartado anterior, el concepto de territorio desde una
perspectiva crítica nos resulta clave para hacer una lectura global de este conflicto. A partir
de los aportes de Schneider y Peyre Tartaruga (2006), particularmente nos interesa rescatar
el planteo acerca de la necesidad de romper con una noción instrumental del territorio y
pensarlo más bien como la proyección espacial del poder.

Dos de los principales referentes que abonaron esta discusión fueron Gottman en Estados
Unidos y -como ya mencionamos- Raffestin en Francia. El primero, si bien centraliza su
abordaje en el significado del territorio para las naciones, sostiene que éste es, a su vez, una
categoría que permite comprender las relaciones entre los diferentes Estados en los planos
económico, cultural, y principalmente político. Es Raffestin quien logra superar la
circunscripción del concepto al plano estatal defendiendo la existencia de múltiples poderes
que se manifiestan en las estrategias regionales y locales. Con una orientación foucaultiana
sostiene que las relaciones de poder no son externas a otro tipo de relaciones sociales,
económicas, etc., sino que son inmanentes a ellas. A su vez, dice, donde hay poder hay
resistencia, hay disputa.

Por otro lado, también resultan interesantes los aportes del brasilero Mançano Fernandes
(2005), que en esta misma clave, piensa al territorio como un espacio fragmentado,
controlado a partir de una relación social de poder. Es decir, que en el ejercicio de dicho
poder existe, por un lado, la imposición de un determinado “código de inteligibilidad” y una

6
receptividad por el otro. Entonces, ese espacio como fragmento responde a una
representación construida en base a una intencionalidad, a una identidad que se constituye
en una forma de poder, sin la cual el espacio como fracción -el territorio- no se sustenta (en
Torres, 2013).

Esta lectura teórica está fuertemente vinculada a la idea de territorialización (al igual que a la
de desterritorialización y reterritorialización), la cual nos resulta interesante para desandar el
conflicto. Fue Robert Sack quien la definió como una tentativa o estrategia para alcanzar o
controlar recursos y personas a través de la delimitación y control de áreas específicas: los
territorios. Para él, la territorialidad es la base misma del poder (Schneider y Peyre
Tartaruga, 2006).
Es desde esta noción que pensaremos el modo en que los residentes de Sicardi ejercieron y
construyeron su territorialidad mediante distintos repertorios de acción colectiva que, como
veremos en el siguiente apartado, están basadas en articulaciones morales y discursos
sociales específicos. En este sentido, Tilly [1986,1992,1995] define a los repertorios como un
conjunto limitado de rutinas aprendidas, compartidas y ejercitadas mediante un proceso de
selección relativamente deliberado (en Auyero, 2002).
Ahora bien, Tilly es claro en que la acción colectiva y sus repertorios están ineludiblemente
imbricados en rasgos estructurales a nivel económico, político, cultural e institucional. En
palabras de Auyero (2002), Tilly nos invita a mantener conceptualmente juntos macro-
estructura y micro-proceso. En este sentido hay tres puntos macro estructurales en los que
quisiéramos emplazar nuestro conflicto -micro proceso-, para luego pensar sus repertorios:
a. Los cambios acaecidos en los repertorios de beligerancia popular a fines de la década de
los 90 y principios de los 2000 en la Argentina. Según Auyero (2002), los procesos de
desproletarización, retirada del estado y descentralización sufridos en dicho periodo,
afectaron las dinámicas beligerantes de nuestro país, incorporándose cambios significativos
en los repertorios de acción de los sectores populares: cortes de ruta en demanda de empleo
-piquetes-, escraches, puebladas, asambleas auto-convocadas, entre otros. Estas
performances aparecerán como parte de la acción colectiva de los residentes de Sicardi, re-
actualizadas y modificadas de acuerdo al nuevo contexto socio económica y al sector social
que los encarna.
b. La salida de la crisis de 2001-02, traccionada en gran parte por el sector de la
construcción, junto con la recomposición del salario, pero sin una articulación con una
política de suelo, incentivaron a los sectores medios a buscar en las periferias la posibilidad
de acceder a la vivienda propia, compitiendo por el territorio con los sectores populares ya

7
radicados allí. Como ya mencionamos, Parque Sicardi se constituyó como una zona
accesible para dichos sectores.

c. El aprendizaje y apropiación por parte de las derechas y los sectores de ingresos altos y
medios de los repertorios mencionados en el punto a) y nacidos al calor de la crisis del
neoliberalismo: las marchas por seguridad encabezadas por Juan Carlos Blumberg (2004-
2006), los piquetes del año 2008 desarrollados por el sector del Agro que se opuso al
proyecto de la Ley 125, las marchas y los escraches ante la muerte del Fiscal Alberto
Nisman (2015), son ejemplo de ello .
Habiendo hecho mención de cómo los repertorios son aprendidos y re interpretados, resulta
interesante mencionar cómo en este mismo barrio hubo en el año 2009 lo que podemos
considerar un antecedente de este conflicto: se trata de la “usurpación”, por parte por parte
de varias familias, de terrenos ubicados entre las calles 9, 10, 665 y 666 y denunciado
mediáticamente por residentes del lugar (Agencia Nova, 13/09/2009).
En la misma dirección, pero años después del conflicto entre la asamblea de vecinos auto
convocados y la ONG La Falcone, las memorias de este conflicto vuelven a aparecer para
abordar la instalación de una mujer y sus hijos la a vera de un arroyo que separa a Parque
Sicardi de la localidad de Ignacio Correa. En este caso, se puede leer en el perfil de
Facebook “Sicardi Crece”, importante canal de comunicación barrial:
“En el 2010... P. SICARDI SE UNIO!! Ante una Amenaza.. Nos querían meter una villa, se
acuerdan..? Venían de la mano de pablo.. Y GRACIAS a los vecinos que se unieron,
dejando de lado sus diferencias... Logramos EVITAR QUE NOS INVADAN. HOY nos están
copando el patio de atrás…YA HAY una familia instalada en el puente del arroyo correas. Y
hay algunos sicardenses nuevos o desmemoriados que los ayudan… El tiempo y el rumor
corre! y en nuestra contra ... mañana serán 100 y ya no marcharan..”
Como vemos, la experiencia de 2010, performa -pero no condiciona- la percepción del
conflicto del año 2015. Este antecedente y esta continuidad muestran cómo los repertorios
lejos de ser “meros medios para formular reclamos” (Auyero, 2002:189) son creaciones
culturales aprendidas que emergen en la interacción entre la sociedad y el Estado y se
actualiza según el escenario (Tilly, 1995). A través de ellos se restringen los accionares
-estableciendo los límites conocidos donde es legítimo actuar- sin que, sin embargo, dejen
de producirse ciertas innovaciones -dentro de los márgenes existentes- para que sus
performances no pierdan eficiencia (Auyero, 2002).

8
Concretamente en el caso estudiado los principales repertorios reactualizados en la disputa
del territorio por parte de los vecinos fueron las asambleas barriales, los cortes de calle y las
vigilias. En el primer caso, un antecedente directo son las asambleas que toman fuerza
durante la crisis de 2001, de marcada heterogeneidad social en su conformación y con un
fuerte protagonismo de los sectores medios (Svampa, 2002). En nuestro caso, los residentes
de Sicardi se nuclean en una asamblea auto-convocada, que es presentada por ellos como
un mecanismo democrático y participativo.
Al respecto, es interesante destacar el caso puntual sucedido en una de las reuniones de la
asamblea, donde la Delegada de Arana fue agredida por algunos de los participantes, y
cómo frente a este hecho, sus miembros intentan tomar distancia de lo sucedido, tal como
puede verse en el siguiente fragmento de una entrevista10:
“El 99 por ciento de los vecinos repudiamos ese hecho, no es nuestro vehículo
agredir ni conseguir cosas vía la violencia. Así tampoco el corte de calle, no creemos que
sea el mecanismo. Hay autoridades y un orden administrativo y de gobierno en la ciudad de
La Plata, al que nosotros apelamos para que intervenga y le ponga cote a esto. (…) Yo no
estoy actuando desde la política, sino como vecino. Lo que puedo aportar es alguna relación,
algún conocimiento o alguna experiencia, pero siempre sobre la vía del diálogo y no de la
violencia” (Realpolitik, 13/08/2010).
En esta cita se ve como si bien comparten con otros sectores determinadas performances
de acción colectiva, tienen la necesidad de distinguirse, demarcar cuales son los modos
legítimos de comportarse en determinado territorio: se registran agresiones pero repudian la
violencia, respetan la autoridad y el orden administrativo.

Otro repertorio utilizado fueron los cortes de calle, modalidad nacida a mediados de los 90
de la mano de trabajadores desocupados. Los sicardenses emplean este mecanismo, sin
embargo, al igual que en el caso anterior, los miembros de la asamblea hacen salvedades
que los distinguen de quienes tradicionalmente cortaron calles y rutas.

En este mecanismo, un punto a destacar es el lugar que se le da al trabajo a la hora de


poner en acto el repertorio en cuestión, ya que parte de la logística del corte de calle gira en
torno de respetar los horarios laborales de quienes viven el barrio, una vez más intentando

10 Entrevista realizada a Marcelo Viñes, referente de la Unión Cívica Radical Platense y residente de
Parque Sicardi.

9
tomar distancia de los tradicionales cortes11. Retomaremos este punto al momento de pensar
las moralidades puestas en juego a la hora de defender y generar una frontera simbólica.
En términos generales, los cortes se mantuvieron varios días, hasta que los asambleístas no
tuvieron la certeza de que el “nuevo asentamiento” no se iba a llevar a cabo, impidiendo el
“avance” del grupo de la Falcone, con “barricadas cargadas de fuego”, “quema de cubiertas,
presencia policial y de gendarmería” (Diario El Día, 06/09/2010).
Es así que ante la posibilidad de que miembros de una Organización Social comienzan a
residir en el barrio, los vecinos de Sicardi sintieron que el ejercicio de su territorialidad se
ponía en jaque. Como mostramos en este apartado ese conflicto se puso de manifiesto
mediante distintos repertorios de acción colectiva desarrollados por los vecinos a fin de evitar
que un grupo distante en el espacio social se acerque en el espacio físico (Cosacov y
Perelman, 2011). Remitiendo al uso del espacio público por parte de cartoneros en un barrio
de sectores medios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Cosacov y Perelman sostienen
que a los vecinos “el desorden en el espacio público les remite a un desorden en las
jerarquías sociales” (Op. cit.: 315).
Es así que en el siguiente apartado nos dedicaremos a pensar los discursos sociales y los
preceptos morales mediante los cuales se disputo la frontera simbólica que separa a los
vecinos residentes de Sicardi y los miembros de la organización social La Falcone.

2.1 Moralidades y Discursos sociales en la frontera: el ejercicio de la Territorialidad


Tal como mencionamos en la Introducción, Parque Sicardi se diferencia respecto del eje de
crecimiento de la ciudad al que pertenece en sus características socio-económicas,
tratándose de una zona de crecimiento de la periferia que desde los últimos años parece
estar receptando a sectores de ingresos medios. A esto se suma que en las noticias
analizadas para el abordaje de nuestro caso son recurrentes –y tentadoras- las lecturas que
se hacen del conflicto en términos de un enfrentamiento entre clases populares y medias.
Sin embargo, hablar de "clase media" suele poner a las ciencias sociales en una posición
incómoda vinculada a los criterios estructurales mediantes los cuales definirla. Ahora bien
esta dificultad no implica renunciar a su estudio o a su abordaje empírico. En este trabajo
seguiremos los argumentos de Adamovsky (2009), para quien la clase media debe pensarse
como una serie de articulaciones identitarias.

11 “Los vecinos de Sicardi anticiparon ayer que mantendrán cortado el cruce de 7 y 637 "hasta el
martes, cuando el Concejo decida qué hacer con nuestro pedido". La protesta afecta ambos carriles
en el horario de 9 a 21 y se reduce a la noche (de 21 a 9) a una sola

10
Desde esta perspectiva la clase media lejos de ser un grupo realmente existente es una
construcción identitaria en la que se inscriben múltiples trayectorias biográficas que conviven
y disputan entre sí. Siguiendo a Garguin creemos importante no pensar en “LA clase media”
sino en los “principios de clasificación que operan cuando se invoca su nombre” (Garguin,
2013:1). Ahora bien estos mecanismos de clasificación que se actualizan en las
construcciones identitarias condicionan a su vez las formas de percepción y las formas de
acción de los sujetos que se identifican y refieren a determinada identidad.

Este último punto es central para el planteo de nuestro trabajo ya que permite ver cómo la
identidad de clase -que a su vez es una construcción situada en tiempo y espacio- se
imprime en la lectura sobre determinados conflictos, en las acciones que se deciden llevar a
cabo y al fin de cuentas en la materialidad de la ciudad.

En esta dirección, es ineludible detendremos en los preceptos morales y discursos sociales


que se erigen en los argumentos de los residentes del barrio, para, por un lado, fortalecer su
identidad social y, por otro lado, para construir y disputar una frontera simbólica, generando
(¿Por qué no?) una identidad política (Torres, 2013).

Para ello -mediante la lectura de las notas periodísticas y las redes sociales- analizaremos
los argumentos que los residentes de Parque Sicardi usaron para justificar por qué es
“indeseable” la instalación de La Falcone  en el barrio.

Uno de los argumentos más fuertes que aparece en el discurso de los residentes
organizados en la Asamblea de auto convocados se vincula al modo en que fueron
adquiridos los terrenos: si mediante el otorgamiento de subsidios estatales o mediante el
“trabajo esforzado” y la “meritocracia”. En este binomio los integrantes de la ONG aparecen
desacreditados por no haber comprado sus tierras con el fruto de su trabajo sino a través de
un subsidio nacional (es interesante destacar que esta versión se sostiene en el relato de los
sicardenses a pesar de ser desmentida por los integrantes de la ONG). El día 11 de agosto
de 2010 el portal Web Indymedia publica un comunicado de la ONG titulado "NO a la
discriminación en Parque Sicardi, SÍ al barrio María Claudia Falcone", ante el cual un lector
responde:  

“No es discriminación, a los que vivimos ahí los terrenos los pagamos con dinero de
nuestro trabajo NO LOS REGALARON, también pagamos alquileres mientras construimos e
impuestos altísimos para pagarle a gente que NO TRABAJA todas las asignaciones que
reciben, plan trabajar, por hijo etc. etc., la leche en polvo la reciben de las unidades

11
sanitarias y no pagan por su salud gracias al hospital público que también pagamos nosotros
con nuestros impuestos, (...) LOS DISCRIMINADOS SOMOS NOSOTROS!!!” (Indymedia,
11/08/2010)12.
En este fragmento aparecen los primeros dispositivos de clasificación y moralización que
motorizaron las distintas acciones colectivas llevadas a cabo para impedir el acceso a
Sicardi de los integrantes de La Falcone. Por un lado es interesante notar cómo al no poder
apelar a la ilegalidad -ya que la Organización era propietaria de las tierras- se apela a la
vagancia: nosotros nos los ganamos sacrificialmente mediante nuestro trabajo y a ellos se lo
regalan.
Pero además del discurso social en torno al trabajo/vagancia, aparece lo que Cosacov y
Perelman (2011) llaman “mirada fiscalista”: los miembros de la Falcone no pagan por ningún
servicio social, al contrario son mantenidos indirectamente por un nosotros legítimo.
Otro argumento recurrente se vincula a la noción de “dignidad”, una noción moralizante del
otro, que funge de criterio de clasificación (y enclasamiento). En nuestro caso lo digno y lo
indigno aparece vinculado tanto a las viviendas que fueran a construir desde la ONG, como
a los modos de habitarla por sus integrantes: hay usos del espacio más legítimos y correctos
que otros, que conforman un Orden Urbano hegemónico. Sin embargo este criterio de
distinción se anuncia a través de nociones de “cuidado” hacia quienes no se quiere dejar
"entrar" al barrio, protegiéndolos de un modo de vida "indigno". Dice un asambleísta de
Sicardi:
“no se está discriminando a nadie sino que están pidiendo que quienes se instalen a vivir
allí, lo hagan dignamente” (Realpolitik, 13/08/2010).

De este modo el discurso es matizado a través de un desplazamiento ya que se evita la


clasificación de "gente indigna" mediante la apelación a  "condiciones dignas". Sin embargo

12 En otro comentario de la misma nota un usuario dice "Compre mi terreno en Parque Sicardi hace
unos meses con muchísimo esfuerzo, de hecho aun lo estoy pagando y pagare por varios años, al
terminar de leer la nota quede muy indignado al referirse a nosotros como "los de la "4x4" porque yo
no la tengo viajo en el micro Este con mis herramientas para construir junto a un amigo, y los que si
tienen su "4x4" no la obtuvieron por ninguna ONG sino que la pagaron como estamos acostumbrados
a hacer quienes no dependemos del asistencialismo y los regalitos políticos para quedarme en casa
descansando y cobrar por nada. Asique si hablan de discriminación primero revean sus dichos están
muy equivocados y como muchos en este país MUY MAL ACOSTUMBRADOS como dice el
comentario anterior BASTA DE COMODIDAD!!!!!!!!!". Por su parte en una nota dada al Diario El Día
del 19 de agosto de 2010 (Indymedia, 11/08/2010), un residente de Sicardi declara "No queremos un
asentamiento que terminemos subsidiando los que trabajamos y vivimos acá desde hace tiempo",
planteó la gente establecida en la zona." Del mismo modo en el sitio Web de Villa Elvira el 22 de
agosto del mismo año (Noticias de Villa Elvira, 22/08/2010) se puede leer "este es un lugar tranquilo;
somos laburantes; nos rompimos el alma para tener nuestra casa y a nosotros nadie nos subsidia".

12
el recurso narrativo se desdice en su misma enunciación, ya que apelando a una categoría
moralizante se desacredita a otro grupo social.

Por otro lado, también se recurre a argumentos que implícitamente actualizan nociones
raciales y xenófobas asociadas al miedo a ser invadidos por "migrantes limítrofes" y "gente
del conurbano" (la cual sería trasladada allí de la mano mecanismos clientelares de la
política local)13. Al respecto, durante el desarrollo del conflicto, un dirigente de la ONG,
 declaró a un medio local  que para ellos el racismo "Es uno de los ejes más fuertes. No
solamente en términos de países limítrofes sino también el racismo considerado en términos
de pobres y villeros" (Agencia Paco Urondo, 31/12/2010).

Aparecen además otros argumentos en contra de los nuevos propietarios que no se vinculan
directamente con las tradicionales apelaciones de clase que se han atribuido a los sectores
medios, pero que sin duda tienen un componente clasista. Por un lado, se sostiene que ante
la construcción de las nuevas viviendas las ya existentes sufrirán una fuerte desvalorización.
Por el otro se arguye que se producirán cambios negativos en la rutina del barrio vinculados
a la ruptura en la tranquilidad de las periferias y la relación con la naturaleza, aspectos a los
que suele asociar la vida en las periferias habitadas por sectores medios-altos14.
Por otra parte, aparecen recurrentemente argumentos vinculados a los riesgos ambientales
que implicaría la construcción de esas nuevas viviendas. De este modo se anunció en un
medio local:

“Los vecinos comentaron a Marcelo Moriconi, coordinador del Grupo de Acción de Villa
Elvira, que la incorporación de tantas familias a ese sector provocará un problema ambiental.
No se resguardan en negarle el paso en el sólo hecho de que las tierras no se puedan
parcelar, sino que alegan perjuicios en las napas y posibles inundaciones. Los asambleístas
auto-convocados, dicen que los campos comprados por la ONG, son bañados del arroyo que
sale desde Ignacio Correa y recorre la localidad de Berisso. Sostienen que el relleno de esos
13 Este punto puede pensarse como una re actualización de la articulación identitaria que en la
década del 40 , según Adamovsky, termina por cristalizarse como un fuerte imaginario sobre las
clases medias argentinas: la oposición entre el peronismo plebeyo de los cabecitas negras y la clase
media como categoría política reaccionaria (Adamovsky, 2009).
14 Anteriormente dijimos que el uso del término clase media no remite a un grupo realmente
existente, en nuestro caso, hay que tener presente que además de una decisión consciente de buscar
“la tranquilidad de la periferia” por parte de sectores con ingresos medios, el metro cuadrado en
Sicardi sigue siendo uno de los más baratos de la ciudad. Con lo cual además de una vocación
ambientalista, al momento de  pensar el crecimiento del barrio, las posibilidades económicas de sus
habitantes tienen un rol preponderante. Sobre este punto, Julio Larroque –titular de planeamiento-
declaro “La tendencia se explica en que se potencian algunas zonas alejadas del casco céntrico, en
este caso Sicardi, porque es la única posibilidad de acceso al lote que tiene la gente. Se trata más de
una cuestión de bolsillo que de gustos” (El Día, 29/11/2015).

13
terrenos inundables perjudica a los vecinos que moran debajo de la pendiente. ” (Noticias de
Villa Elvira, 23/09/2010).

Así, tal como señalan Cosacov y Perelman citando a Carman (2006) lo ambiental aparece
como un argumento neutral donde un supuesto bien común se presenta como vector de las
acciones, despojado de ideología (Cosacov y Perelman, 2011).

En la misma dirección se argumentó insistentemente en la falta de planificación de las


nuevas viviendas15 Lo paradójico es que el crecimiento de Sicardi  se caracteriza por la falta
de planificación, contando con malos accesos, falta de redes de agua potable,  cloacas, y
gas natural, dependiendo para su funcionamiento exclusivamente de la red eléctrica. Al
contrario la ONG La Falcone si contaba con un proyecto de urbanización:

“Desde la misma organización social se trazó lo que sería el proyecto de urbanización. El


objetivo de máxima es construir viviendas para 102 familias, pero se planea una primera
etapa de edificación de 20 casas, que se levantarían -por autogestión- con ladrillos
fabricados en una bloquera que posee una cooperativa de Arana. Antes, se deberá elevar el
terreno 75 centímetros, abrir las trazas de las calles 9, 10 y 642 y delimitar las veredas. Es
un plan -informó Villanueva- creado en la cátedra de Urbanismo Social de la Universidad de
Buenos Aires. El mismo grupo de familias participará en la instalación de los servicios de luz
y agua” (Noticias de Villa Elvira, 22/08/2010).
Creemos que recorriendo estos argumentos podemos ver por un lado como la acción de los
residentes de Sicardi16 está motorizada por discursos sociales y preceptos morales
vinculados al clasismo, el racismo y la xenofobia. Por otro lado otros de sus argumentos
apelan de modo contradictorio a la necesidad de un modo de crecimiento planificado de la
ciudad y al cuidado del ambiente. En general, en todos estos argumentos subyace, según
nuestro análisis, el temor a que se devalúe el capital locacional y económico que poseen, así
como los temores en relación a la mayor exposición a ser víctimas de delito. 

2.2 La negociación

15 Así, en los comentarios de una nota publicada por la agencia de noticias Indymedia el 11 de
agosto de 2010 encontramos argumentos como el siguiente: “GENTE ..NO SIRVE .. ESTOS
BARRIOS YA ESTAN COLAPSADOS ..LOS SERVICIOS NO DAN A BASTO, NO HAY GAS, EL FRIO
ES INTOLERABLE, EL AGUA ESTA CONTAMINADA, APENAS PODEMOS VIVIR NOSOTROS,
DESISTAN .. VAN A VIVIR INUNDADOS ..TODA EL AGUA DE SICARDI VA A PARAR A ESAS
TIERRAS, Y EL SUELO NO DRENA EL AGUA.. NO SEAN GILES" (Indymedia, 11/08/2010).

16 Solo los que participaron de las acciones colectivas para impedir el ingreso de La Falcone al barrio.
 

14
Tal como mencionan Cosacov y Perelman (2011) la existencia de fronteras simbólicas
implica pensar en negociaciones. Para ello resulta interesante observar el rol desempeñado
por el Estado -en sus diferentes escalas- como un actor importante en la “mediación” 17 entre
las dos partes que protagonizaron el conflicto y en su resolución.

En primer lugar, a partir del pedido la organización, el Concejo Deliberante de la ciudad


aprobó –mediante una excepción al Código de Ordenamiento Urbano- la rezonificación del
predio, sin la cual no se podría llevar adelante el proyecto urbanístico (El Día, 25/08/2010;
Indymedia, 26/09/2010). Sin embargo, en respuesta a lo anterior, gran parte de los
residentes de Sicardi, nucleados en la asamblea, presionaron al Estado y consiguieron
reunirse en la Cámara de Diputados con el legislador provincial Gabriel Bruera (Frente para
la Victoria) y el Director General de Desarrollo Social, donde los representantes del gobierno,
se comprometieron a no permitir el ingreso de la organización al barrio, garantizando la
presencia de infantería (Diario Diagonales, 08/09/2010).

Posteriormente, la comisión de Planeamiento del Concejo Deliberante reunió a ambas partes


y cada una volvió a mostrarse intransigente: la Falcone reiteró que es la dueña de las
parcelas donde construirá un complejo de viviendas, y los asambleístas insistieron en que no
permitirían que el proyecto avance hasta que el Estado municipal garantice que el
emprendimiento no impactará negativamente en el barrio18 (Diario El Día, 06/09/2010).

Después de aproximadamente un mes de negociación, se le ofrece a la organización el


terreno en el que están actualmente: unas 8 manzanas que se ubican en el barrio “Los
Robles” pertenecientes a Villa Montoro S.A.C.I.F.I, una sociedad inmobiliaria y financiera. Las
mismas forman parte de un predio de 30 manzanas que desde 1967 tenía restricciones
técnicas que impedían su comercialización. Al ceder parte de su propiedad, la firma Montoro
se vio favorecida para comenzar a realizar grandes negocios con la venta de sus terrenos.

Esto fue parte de una negociación en la que las autoridades se comprometieron a rezonificar
la zona y conseguir -por parte del titular de la tierra- la cesión gratuita de 102 lotes y las
obras necesarias para levantar las restricciones de las direcciones de Hidráulica y Geodesia.
A cambio, La Falcone debía dejar libre el terreno de Sicardi 19 y el titular de la tierra recibía las

17 Esto de ningún modo significa que pensemos en un Estado imparcial y universalista.


18 El encuentro fue presidido por el titular de la comisión, Enrique Capparelli (aliado al Bruerismo) y
también participaron algunos concejales de diferentes partidos: Susana Sánchez (Coalición Cívica),
José Ramón Arteaga (Unión PRO) y Valeria Amendolara (Frente Renovador).
19 Mediante un convenio firmado entre los representantes del municipio y de La Falcone se
estableció que la mitad de la fracción de tierra indivisa quedaba para el municipio y la otra mitad para
la organización, con la perspectiva de usarlas como capital de garantía para otros proyectos. Ese

15
obras y la rezonificación para los 400 lotes restantes que luego podría comercializar
libremente.

Como vemos en un Orden Urbano marcado por barrios abiertos, el ejercicio de la


territorialidad no está exento de negociaciones, moralidades y discursos sociales. El orden
urbano, entonces, aparece tensionado formal e informalmente por grupos con distintos
intereses que pretenden ejercer poder en determinado espacio, es decir territorializarse.

Comentarios finales

A lo largo de este trabajo, pensamos el conflicto desatado entre los vecinos de Parque
Sicardi y los miembros de la organización social La Falcone como una disputa territorial.
Para ello hicimos foco en ver cómo, en este caso, los aspectos informales del orden urbano
primaron por sobre los formales: la propiedad de la tierra.

Creemos que es en la relación entre estos dos planos que está el corazón de nuestro caso:
la norma formal que está detrás del orden urbano es vencida en parte por el modo en que los
sectores medios organizados ejercen su territorialidad disputando el sentido de la residencia
legítima en el barrio.

A lo largo del trabajo pudimos ver cómo en Parque Sicardi, a diferencia de otros contextos
urbanos latinoamericanos fue la construcción y defensa de una frontera simbólica y no un
dispositivo físico lo que reprodujo las diferencias sociales entre grupos que disputan un
territorio.

Para ello, mediante las categorías de territorio/territorialidad -definidas como el despliegue


espacial del poder-, y la noción de frontera simbólica con sus cuatro componentes, nos
dedicamos a pensar este caso de la periferia platense.

En primer lugar presentamos el conflicto atendiendo al modo en que los miembros de la


asamblea de autoconvocados re-actualizaron/aprendieron los repertorios de acción colectiva
nacidos al calor de las luchas, que los sectores populares encarnaron desde mediados de
los ´90 hasta la crisis de 2001-2002. En este punto, es interesante prestar atención a cómo
los asambleístas intentaron diferenciarse del origen de los repertorios que ellos mismos
emplearon, fortaleciendo una identidad social específica. Siguiendo a Torres (2013) y como
disparador de futuros trabajos, nos preguntamos hasta donde la identidad social de los

convenio actualmente está judicializado (Vértiz, 2016).

16
residentes de Sicardi no se transformó en una identidad política al disputar la esfera pública
y el uso legítimo del territorio.

En segundo lugar nos dedicamos a pensar los discursos sociales y los principios de
clasificación y moralización que se erigen en los argumentos de los residentes del barrio
para impedir la instalación de la organización La Falcone, que, insistimos, había adquirido a
través del mercado de tierras formal las hectáreas donde pensaba llevar adelante su plan de
viviendas y urbanización. Recorriendo estos argumentos es posible identificar cómo la acción
de los residentes de Sicardi está motorizada por ciertas actualizaciones identitarias
vinculadas al clasismo, el racismo y la xenofobia. A su vez, otro tipo de argumentos apelan
de manera contradictoria a la necesidad de un modo de crecimiento planificado de la ciudad
y al cuidado del ambiente.

La preocupación por la falta de planeamiento en el crecimiento urbano -con una extraña


puesta en escena del higienismo fundacional de las diagonales en medio de un crecimiento
urbano a fuerza de desbordes, falta de infraestructura y servicios- de “cultura de trabajo” y
de legalidad son solo algunos de los ejemplos que permiten ver cómo se actualizaron estas
fronteras simbólicas. En síntesis, en todos ellos subyace el temor a que se devalúe el capital
locacional y económico que poseen, así como el miedo a una mayor exposición al delito. 

En un último apartado destacamos cómo tanto la organización como los asambleístas


pusieron en juego diversas estrategias y repertorios ejerciendo una doble presión sobre el
Estado, condicionando la resolución del conflicto, donde además, el mercado terminó
teniendo un rol importante.

Bibliografía

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17
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9.

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18
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Claudia Falcone. http://argentina.indymedia.org/news/2010/08/745137.php

19
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− Noticias de Villa Elvira (23/09/2010). Conflicto en Parque Sicardi.


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− Real Politik (13/08/2010). Marcelo Viñes: “Creo que el conflicto de los asentamientos en
Parque Sicardi se va a poder resolver”. http://www.realpolitik.com.ar/nota.asp?id=2543

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312759.html

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