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David Velez

David Vélez sintió desde pequeño el llamado al emprendimiento. Tuvo su primer trabajo a los 4 años y ahorró para comprar una vaca en Costa Rica. Estudió ingeniería en Stanford gracias a la venta del rebaño. En 2010 fundó Nubank luego de una mala experiencia en un banco brasileño, creando el primer banco 100% digital de Brasil sin sucursales ni tarifas abusivas. Nubank se ha convertido en el sexto banco más grande de Brasil y el banco digital independiente más grande del mundo, llegando a 30 millones de

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David Velez

David Vélez sintió desde pequeño el llamado al emprendimiento. Tuvo su primer trabajo a los 4 años y ahorró para comprar una vaca en Costa Rica. Estudió ingeniería en Stanford gracias a la venta del rebaño. En 2010 fundó Nubank luego de una mala experiencia en un banco brasileño, creando el primer banco 100% digital de Brasil sin sucursales ni tarifas abusivas. Nubank se ha convertido en el sexto banco más grande de Brasil y el banco digital independiente más grande del mundo, llegando a 30 millones de

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Desde muy pequeño, David sintió un llamado hacia el mundo del

emprendedurismo. El mantra de su familia era “hay que emprender,


hay que hacer el propio camino”. Su primer trabajo lo tuvo a los cuatro
años de edad, en la fábrica de uno de sus tíos, en la que seleccionaba
y organizaba botones. Ganaba poco, pero esta fue la piedra angular
de su primera inversión.

David y su familia se mudaron a Costa Rica en los años 90 cuando él


tenía 9 años. Fue allí cuando decidió comprar, con sus ahorros una
vaca que, con el paso de los años, creció y se convirtió en un rebaño
de seis.

(Nubank, el banco digital más grande del mundo, llega a Colombia). 

Tiempo después, David viaja a Colonia (Alemania), para estudiar


Matemáticas. A su regreso, vendió el rebaño por 600 dólares y usó
este dinero para viajar a Estados Unidos y estudiar ingeniería en la
Universidad de Stanford, institución reconocida por haber sido la cuna
de varias empresas de tecnología.

Para ese momento, ya tenía 19 años pero su meta estaba clara y el


objetivo de crear empresa no salía de su mente. Siempre admiró las
empresas de Silicon Valley, la tierra de los unicornios, lo que aprendió
allí lo llevó a pensar por muchos años en cumplir su sueño de
emprender. Aunque no estaba muy claro en ese momento, las
experiencias que estaba por vivir le ayudarían a darle forma.

En el 2005, David se graduó de Stanford. Ese mismo año comenzó a


trabajar como analista de la banca de inversiones de Morgan Stanley,
donde estuvo hasta 2007 cuando se incorporó a General Atlantic en
una labor que lo conectaba de nuevo con su tierra de origen, ya que
era responsable de estructurar el programa de inversiones dirigido a
América Latina.

En el 2010 se aboca a estudiar un MBA en su alma mater, Stanford.


Un año después, Sequoia Capitals, la empresa norteamericana de
capital de riesgo, lo contrata para ser el responsable de las inversiones
en LATAM y liderar el proyecto de abrir una oficina en Sao Paulo
(Brasil). Fue precisamente en Sao Paulo donde comenzaría su camino
de emprendedor. Una experiencia terrible le daría la idea para su
proyecto.

Al llegar a la ciudad, se dirigió a una sucursal bancaria para abrir una


cuenta de ahorros. La experiencia fue una verdadera pesadilla. Para
ingresar a la sucursal, custodios de seguridad lo recibieron armados y
quedó atrapado entre las puertas giratorias y los detectores de
metales. “Me sentí como un criminal, y lo único que quería era acceder
a uno de sus servicios”, describe Vélez. Una vez que se convirtió en
cliente, Vélez se enfrentó a tarifas abusivas, tasas de interés altísimas
y un servicio al cliente pésimo.

Sin entender cómo los brasileños podían aguantar esas horribles


experiencias bancarias, frustraciones y dolores de cabeza, David
pensó que alguien debía crear una solución a ese problema. De esta
incómoda experiencia, surge la idea de crear un banco 100% digital,
sin sucursales, sin burocracia y sin tarifas abusivas, que ofreciera una
experiencia simple, humana y transparente a sus clientes. Fue así
como nació Nubank.

En el comienzo, las cosas no fueron fáciles. Todos le dijeron que


estaba loco: que se enfrentaba a una de las industrias más poderosas
y concentradas del mundo, que la regulación nunca permitiría la
entrada de nuevos jugadores y, sobretodo, que un extranjero nunca
podría triunfar en crear un banco en Brasil. Sin embargo, David no se
rindió. Su experiencia en Silicon Valley le había enseñado que vale la
pena invertir en el pequeño que desafía al gigante, ya que si bien el
riesgo es grande, también lo es la oportunidad de cambiar
radicalmente una industria.

Con esa convicción, David se dedicó a construir las bases de lo que


hoy es Nubank. Sabía que había dos puntos centrales que
garantizarían el éxito o el fracaso del proyecto: el equipo y el
capital. Se dedicó, entonces, a buscar socios que compartieran su
visión y con habilidades complementarias para fundar la compañía.
Así fue como conoció a la brasileña Cristina Junqueira y el americano
Edward Wible. También buscó el apoyo de inversores que entendieran
el potencial de lo que una empresa como Nubank podía lograr y
recibió una inversión inicial de Sequoia Capital y Kaszek Ventures por
2 millones de dólares.

Con estas inversiones y el equipo completo, en una pequeña casa


rentada en Rua Californa, en Sao Paulo, la magia comenzó. En mayo
de 2013 el trío fundó Nubank e iniciaron operaciones el 1 de abril de
2014 con el lanzamiento de una tarjeta de crédito con cero cuota de
manejo para un grupo reducido de amigos y familiares. Cinco meses
después, lanzaron el producto al público.

A partir de ahí, Nubank alcanzó lo que muchos creían imposible. Vélez


y su equipo se habían propuesto alcanzar el millón de clientes en 5
años, lo lograron en sólo dos. Recibieron varias rondas de inversión
que le permitieron escalar sus operaciones y crecer rápidamente. Con
el tiempo, robustecieron su cartera de productos con el lanzamiento de
una cuenta digital de ahorros, servicios para emprendedores y
pequeñas empresas, y adentrándose en el universo de los préstamos
personales.

Así es como, paso a paso, Nubank fue acelerando su crecimiento para


convertirse en Unicornio. En 2018, Nubank logra su Serie E y recibe
US$150 millones de sus inversores. Para el siguiente año, la
compañía alcanza el 100% de los municipios brasileños y es
catalogada como "La Empresa Más Innovadora de América Latina" por
la revista Fast Company y como "El mejor banco de Brasil", según la
revista Forbes.

Además, comienza con su plan de internacionalización y anuncia el 9


de mayo su llegada a México. Abre una oficina en Argentina y cierra el
año celebrando la Serie F por una inversión de US$400 millones.

Actualmente, la compañía cuenta con 30 millones de clientes en Brasil


y México, es el sexto banco más grande de Brasil, el banco digital
independiente más grande del mundo, cuenta con más de 2700
empleados de más de 30 nacionalidades y ha recaudado alrededor de
US$ 820 millones en siete rondas de inversión A la fecha, la compañía
ha realizado tres adquisiciones: la consultora PlataformaTec,
Cognitect, la empresa estadounidense de consultoría de software, y
Easynvest, la plataforma líder de inversión digital en Brasil con 1,5
millones de clientes.

En 2020, Nubank ha diversificado aún más su cartera de productos


con el lanzamiento de Seguros de Vida y adentrándose en la industria
de las inversiones. Fue en este año que Vélez alcanzó uno de sus
más grandes sueños. “Después de 30 años y 30 millones de clientes,
regreso a mi país”, expresó en una carta abierta. En Septiembre de
2020, David Vélez viajó a Colombia, su país natal, para anunciar con
orgullo la llegada de Nubank al territorio nacional bajo el nombre de
Nu. La misión de la compañía es liberar a los colombianos de la
burocracia y complejidad del sistema financiero, para devolverles el
control de su dinero.

“Regreso a Colombia a emprender en un sector muy concentrado.


Regreso a Colombia pensando en los más de cincuenta millones de
colombianos que actualmente están pagando comisiones exorbitantes
y recibiendo un servicio regular, o que simplemente nunca se sintieron
bienvenidos en la sucursal de un banco. Regreso a Colombia para
crear ese impacto positivo que desde niño siempre anhelé para mi
patria. Regreso para intentar contribuir con un granito de arena en la
construcción de este país tan hermoso, tan cálido y tan querido”, David
Vélez, CEO y fundador de Nubank
La oportunidad de mercado de Nubank

El sector bancario en Brasil, ha sido y sigue siendo, un oligopolio.


Incluso aún en 2021, el 80% de todos los activos del sector son
controlados por los “5 Grandes”: Itaú, Caixa Economica, Banco do
Brasil, Bradesco, y Santander.

Según la revista Fortune, tres de las cinco compañías más grandes de


Brasil, son bancos. El tamaño y el posicionamiento de estas
corporaciones no solo les ha permitido tener poder político y social,
sino que ha facilitado el florecimiento de una cultura desfavorable para
el consumidor. Debido a la poca competencia, los bancos no han
tenido la necesidad de mejorar su servicio.  

Alrededor del 2010, abrir una cuenta bancaria requería de múltiples


visitas a una sucursal, pues el soporte telefónico era ineficiente y el
servicio de banca por internet era inexistente. Además, sacar una
tarjeta de crédito podía demorar hasta 5 meses (como en el caso de
David). Al mismo tiempo, las tasas de interés de estos bancos,
estaban entre las más altas del mundo. Algunos clientes pagaban
hasta el 450% anual. 

Entonces, no sorprende que aún en la actualidad gran parte de la


población de Brasil no tenga acceso a servicios financieros de calidad.
Los altos costos y barreras burocráticas impiden que muchos clientes
calificados obtengan acceso a servicios financieros. 

Donde otros veían un gran problema, Vélez vio una gran oportunidad
de mercado. Era evidente que los consumidores no estaban
satisfechos con el servicio y las altas tasas de interés de los bancos.
Sin embargo, nadie se atrevía a enfrentarse al sector más poderoso,
regulado, y rentable de todos los negocios brasileños. 

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