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El Tejido Del Cosmos

El documento resume el libro "El tejido del cosmos" de Brian Greene, el cual explora conceptos fundamentales de la física como el espacio, tiempo y relatividad. Greene divide el libro en cinco partes donde examina estas ideas a través de la historia de la física desde Newton hasta la teoría cuántica y de cuerdas. El libro sugiere que nuestra comprensión de la realidad está lejos de completa y que conceptos como el espacio y tiempo son más complejos de lo que parece.

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El Tejido Del Cosmos

El documento resume el libro "El tejido del cosmos" de Brian Greene, el cual explora conceptos fundamentales de la física como el espacio, tiempo y relatividad. Greene divide el libro en cinco partes donde examina estas ideas a través de la historia de la física desde Newton hasta la teoría cuántica y de cuerdas. El libro sugiere que nuestra comprensión de la realidad está lejos de completa y que conceptos como el espacio y tiempo son más complejos de lo que parece.

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Doctorado en Ciencias en Negocios Internacionales

Mc. Erika del Carmen González Huacuz


Finanzas Internacionales
Prof. Dr. Jorge Víctor Alcaraz Vera

EL TEJIDO DEL COSMOS: ESPACIO, TIEMPO Y LA TEXTURA DE LA


REALIDAD
Greene, B. (2006)
Introducción

The fabric of the cosmos: space, time, and the texture of reality, título original en
inglés, es una publicación de divulgación científica en la que Greene (2006) relata
de forma concisa, precisa y amena los temas fundamentales de la física moderna.
Haciendo uso de analogías didácticas y ejemplos ilustrados. Esta obra se
consagra como una introducción accesible a la física teórica.

Para entrar en materia, Greene divide el libro en cinco partes. En la primera parte,
denominada “el escenario de la realidad”, desarrolla los fundamentos de la física a
partir de las propuestas teóricas de Sir Isaac Newton y Albert Einstein. En la
segunda parte, titulada “tiempo y experiencia” ahonda de uno de los conceptos
fundamentales del análisis físico, el tiempo, y de que manera los teóricos ha
intentado darle explicación.

En la tercera parte, “Espacio-tiempo y cosmología” describe la existencia de


características fundamentales del mundo natural conocidas como simetrías y
cómo actúan diferentes factores sobre ellas. En la cuarta parte, “Orígenes y
unificación” describe a partir de alegorías la teoría de cuerdas y el incesante
camino para la unificación en un marco teórico que permita comprender la
magnitud de la propuesta cuántica; y finalmente en el apartado quinto denominado
“realidad e imaginación” nos propone que a partir de desarrollar algunas de estas
ideas pensando en el futuro, podríamos comenzar a imaginar que pasaría si
lleváramos al límite las propuestas teóricas del entendimiento del universo.
¿Existió algo antes del universo mismo?

Esta aparece como una de las preguntas de investigación centrales que dan
cuerpo al libro y que el autor reconoce como uno de los cuestionamientos más
antiguos de la humanidad que han sido ya ahondados por filósofos, teólogos y
científicos de toda índole y que, sin embargo, en el campo de la física aún queda
mucho por decir.

Es bajo esta premisa que Greene (2006) enseña al lector como es que los teóricos
físicos han tenido mayor éxito en demostrar lo que no es real, a través de
modelados matemáticos, que de describir lo que es real. El lugar común de este
argumento es la pregunta ¿cuál es la diferencia entre ayer y hoy? o ¿qué distingue
el aquí del allá? Cuestionamientos como estos dan cuerpo al desarrollo de la obra
y permiten adentrarse a la materia en cuestión.

Algunas de las ideas fundamentales que se extienden, comprenden desde el


cuestionamiento sobre si lo que se observa es real o no lo es, que el espacio y el
tiempo no son absolutos si no que son más bien contingentes y relativos, así como
que los tiempos temporales -pasado, presente y futuro- existen de manera
permanente en el espacio-tiempo y tanto pasado como futuro son tan reales como
el presente.

En este sentido, introduce la idea de que el espacio y el tiempo son relativos pero
que el espacio-tiempo como unidad inseparable es absoluto. Así, entre más rápido
un objeto se mueve a través del espacio, más lento se moverá a través del tiempo,
tal como lo señala la teoría de la relatividad cuando pensamos en los conceptos
de manera aislada. Sin embargo, en el contexto del espacio-tiempo podríamos
reconocer una serie de dimensiones hasta el momento no descritas y que difieren
de las 3 que habitualmente se tienen en cuenta.

En relación con lo anterior, la teoría cuántica nos da la posibilidad de analizar un


espectro mucho más amplio del terreno de la física, aunque desde su creación,
como línea de investigación ha generado una serie de controversias, siendo la de
la crítica de Einstein una de las centrales. Einstein en este sentido, se sentía
consternado sobre la teoría cuántica ya que los resultados a los que podía
desembocar tendrían extrañas consecuencias que no se enmarcaban con su
forma de ver el mundo, por lo que se consagró a intentar desdecirla, aunque sus
intentos fueron fútiles ya que a pleno siglo XXI la utilización de la física cuántica ha
permitido el desarrollo de la mecánica y por ende del mundo moderno, a niveles
que no serían posibles de otra manera. Pero ¿de qué forma se liga esto con el
resto de los argumentos?, a continuación, se desglosan lo que se consideró como
las ideas fundamentales del libro.

Las apariencias son engañosas

La realidad no es lo que percibimos, este es el primer argumento en los últimos


seis siglos de conocimiento científico condensado, el segundo argumento,
consiste en que la humanidad esta muy lejos aún de conocer lo que es la realidad.
Los retos de la física contemporánea consisten básicamente en poner a juicio
todas los supuestos e intuiciones sobre los que descansa nuestro sentido común
sobre la naturaleza de la existencia.

Por ejemplo, si se considera la idea de que el tiempo se mueve hacia adelante, el


tiempo tendría por consiguiente encontrarse detrás mientras que el futuro se
mantiene expectante. Sin embargo, nada en el campo de la física sostiene la
noción de que el tiempo se mueve, es decir, más allá de la posibilidad de
explicarlo matemáticamente, su contraparte en la realidad no sería posible
observarlo y más aún, justificarlo.

La búsqueda incesante de una teoría que unificara estas nociones fue la tarea de
los físicos como Einstein que dedicó tres décadas a poder entender este
fenómeno. Hoy día, la teoría de cuerdas posibilita dar una explicación diferente a
los acercamiento clásicos, y en este sentido las nociones modernas de realidad
difieren de lo planteado hace un siglo. La teoría de cuerdas sugiere que el
universo tiene muchas más dimensiones que las cuatro básicas -tres dimensiones
espaciales de la realidad más el tiempo- que supone la teoría física clásica.
Greene (2006) describe como esta teoría necesitaría de la existencia de 11
dimensiones: diez dimensiones de espacio en conjunto con una de tiempo.

Espacio, tiempo y el espacio-tiempo como la condensación de ambas

Se hace la siguiente analogía de lo cotidiano: partiendo de que tenemos espacio y


tiempo, en el evento de que un individuo viajara a una diferente zona horaria ¿no
se habría movido en el espacio y en el tiempo?, la respuesta a tan sencillo evento
sería sí. Sin embargo, para donde Greene (2006), es el eje de un problema más
complejo y al respecto señala que tal vez el universo traza las fibras microscópicas
de la tela que compone el cosmos y lo que correspondería a cualquier individuo
sería comenzar a interpretar el patrón.

Partiendo de lo que Newton describió en sus principios matemáticos, el espacio


sería un absoluto que existe sin la necesidad de nada externo, es decir, en el
supuesto de que se midiera el espacio existente entre dos objetos, suponiendo
que la medición fuera exacta, los resultados de tal medición serían siempre los
mismos. Bajo esta misma lógica Newton construyó sus apreciaciones sobre el
tiempo, señalando que el tiempo existe en si mismo y fluye de manera constante
sin necesidad de referencia a algo externo.

Esto necesariamente significaría que en el ejercicio de que dos personas midieran


el tiempo que toma realizar alguna acción, contando con instrumentos precisos, se
llegarían a los mismos resultados sin importar el lugar en donde cada individuo
realizara las mediciones. Así, se construye la idea de que nada en las ecuaciones
de la física elemental describen la posibilidad de que el tiempo se diferencie según
su dirección.

Para Greene (2006) esto es contrario a lo que podemos experimentar en el mundo


real y en este sentido señala que de igual manera lo consideraba Liebniz cuando
señalaba que el espacio era una especie de ficción del lenguaje, es decir, sólo una
forma en la que tenían los científicos de referirse a la posición que una cosa en
relación con la posición de otra. De esta forma, pensar en el espacio sin la
existencia de objetos no tendría sentido, sería como pensar en un alfabeto sin la
existencia de letras.

A lo largo de su vida y a través de una serie de experimentos, Newton trato de


describir el espacio y su relación con la materia, es decir, de cómo los objetos se
movían en relación con su realidad absoluta o si estos no se movían para nada.
Sin embargo, se encontró con una serie de problemas en el proceso, que a fechas
posteriores científicos condensaron en el proceso de creación de la mecánica
cuántica. Esta disciplina nos muestra lo mejor que podemos hacer es acercarnos a
predecir la probabilidad de que un experimento resulte de una forma o de otra,
esta incertidumbre cuántica asegura que el micromundo, es decir los espacios
ínfimos de la materia, son un entorno turbulento y agitado.

Por otra parte, Greene (2006) señala que Mach a mediados del siglo XIX planteó
otro argumento en relación a lo que había desarrollado Leibniz y en debate con la
propuesta Newtoniana, es decir, ¿Qué sucedería si los experimentos propuestos
por newton se realizaran en escenarios diferentes? Mach suponía que si un objeto
no se encontraba en relación con otro era difícil saber si el primero se movía y de
qué manera y de esta manera logró cambiar la base del argumento newtoniano a
partir de sugerir que el comportamiento de un tipo específico de materia sería
diferente si el experimento se realizara en el espacio, en el caso del ejemplo del
balde de agua, el agua tendría un comportamiento diferente si se le hiciera mover
en el espacio exterior. De esta forma, Mach sugirió que el movimiento sólo ocurre
en relación con otra materia en el universo.

Posteriormente, este supuesto de Leibniz permearía en la creación teórica de


Einstein quien desarrolló en 1905 la teoría de la relatividad, en la que señalaba
que ni el espacio ni el tiempo eran absolutos y que el único elemento que si lo era,
era la velocidad de la luz. Consideró este elemento como constante sin importar
que tan rápido o que tan lento se realizara el movimiento de la materia y también
sin importar en que punto se comenzaba dicho movimiento.

En este sentido, tanto el espacio como el tiempo son relativos, y la velocidad en la


que un objeto se mueve a través del tiempo, así como la velocidad con la que se
mueve a través del espacio deberían de igualar la velocidad de la luz. Esto
significa que el tiempo se ralentizara a medida que un objeto se moviera muy
rápido a través del espacio, y el movimiento en el espacio se ralentizara también
para un objeto que se trasladara muy rápido a través del tiempo.

No fue si no hasta 1971 cuando las ideas de Einstein fueron comprobables a


través de experimentos que consistían en trasladar relojes atómicos en jets
comerciales que captaron diferencias de milésimas de segundo constatando de
esta forma el argumento. Einstein reemplazó la idea de Newton sobre el espacio y
el tiempo absolutos con un nuevo concepto, el absoluto espacio-tiempo, ya que
consideraba que tanto el tiempo como el espacio formaban parte de una realidad
dinámica y flexible.

A manera de curiosidad, Greene (2006) señala que en su momento Einstein no


consideró a su teoría como una de la relatividad ya que no veía el eje de la
discusión sobre este punto si no sobre la indivisibilidad sobre el espacio y el
tiempo por lo que consideraba a su creación científica como una teoría de la
invariabilidad.

Sobre el concepto de gravedad

Einstein teorizó que, en un universo vacío, en el cual no existiera ni la materia ni la


energía, el espacio-tiempo absoluto sería plano. Sin embargo, la presencia de
materia y energía causa deformaciones y curvas en el espacio-tiempo, de esta
forma cuando algo se mueve a través del espacio, se mueve también a través de
las deformaciones y de las curvas del espacio-tiempo.

Así es como funciona la gravedad, y una de las contribuciones esenciales de


Einstein fue el desarrollar una serie de ecuaciones que permitían rastrear el curso
de los objetos celestiales a través de las curvas del espacio tiempo.

A partir de la observación se puede confirmar la precisión de estas ecuaciones, y


la experiencia nos señala que son consistentemente más acertadas que las
ecuaciones de Newton. Sin embargo, la contribución teórica de Einstein no fue el
ultimo en describir el fenómeno desde la física si no el punto de inicio.

La peculiaridad de lo cuántico

Greene (2006) señala que la mecánica cuántica tiene una serie de contradicciones
tan complejas, que inclusive le es es complicado aceptar la totalidad de sus
postulados a los científicos y que es por ello que no resulta difícil pensar en la
reticencia que tenía Einstein en aceptarla. Ligado a lo anterior, está la razón de
que los que observan un fenómeno pueden tener diferentes concepciones de qué
es lo que existe en un determinado momento y por tanto tener diferentes
concepciones de la realidad.

En este sentido, aunque pareciera que la teoría de Einstein derrocó a la teoría


Newtoniana, ambos postulados acertaron en ideas fundamentales y tienen más en
común de lo que a simple vista podemos observar. Esto queda en claro cuando se
hace referencia al hecho de que Einstein prefiriera llamar teoría de la invariabilidad
a su obra ya que con ello refleja el hecho de que tanto él como Newton creían en
el absoluto.

Para ambos, si se pudiera conocer la locación y la velocidad de movimiento de


cada partícula en el universo de manera precisa, se podría llegar a predecir el
estado del universo en un futuro o calcular de manera precisa su condición en un
momento pasado. En sentido opuesto, la mecánica cuántica no considera que
esto sea posible, y asume que aún los mejores científicos sólo pueden aspirar a
calcular la probabilidad, o la posibilidad de llegar a cierto resultado.

Para el marco de la mecánica cuántica, no se trata de que no se cuente con datos,


puesto que cada vez es más fácil obtener información a través del desarrollo de la
ciencia y de la técnica. Se trata más bien del comportamiento de estos datos, en
este sentido, los experimentos de mecánica cuántica dejan poca duda de la
imposibilidad de saber la locación y velocidad de cada partícula en el universo, y
de hecho, señalan que es imposible conocerlo aún de una sola partícula.
Greene (2006) hace énfasis en que en la existencia del individuo, lo que se hace,
lo que se piensa y lo que se experimenta corresponde a un momento del tiempo
en un lugar específico y sin embargo, los científicos aún encuentran problemas en
definir que es el espacio y el tiempo. Pareciera que las partículas no tienen
características específicas hasta que las personas comienzan a observarlas, como
si se encontraran en un estado de suspensión hasta que son observadas. Más
aún, los experimentos confirman que la observación del comportamiento de una
partícula en específico frente a un espectador puede afectar el comportamiento a
su vez de otra partícula a quilómetros de distancia.

Se podría cuestionar entonces ¿existe el espacio absoluto? Para Greene (2006),


así como cientos de científicos más la respuesta es no, sin embargo, desde el
punto de vista de la relatividad espacial el espacio-tiempo absolutos si que existe.
La peculiaridad de la mecánica cuántica radicaría entonces, en la forma en la que
suceden los fenómenos naturales en el mundo de lo real.

Conclusión

Es preciso decir que este libro deja al lector con una sensación de fascinación
sobre el mundo real y las interrogantes que se esconden en su descubrimiento y la
definición y desarrollo de la física moderna. Se desarrollaron en este resumen
somero del texto lo que se consideró como pieza clave y aportes fundamentales
del autor, sin embargo, no se podría abarcar aquí la totalidad del genial desarrollo
de Greene, por lo que se recomienda su lectura y apreciación desde una postura
crítica.

A manera de conclusión, se puede decir que se aciertan los objetivos del libro, que
son acercar al lector promedio ávido de respuestas a una definición mas científica
del universo y de que papel juega nuestra diminuta humanidad en un todo
complejo. Los fundamentos teóricos de la física cuántica se nos muestran
entonces como conocimiento accesible para entender nuestra realidad. Queda de
esta manera como reto al lector el seguir cuestionando nuestra existencia y el
lugar que se ocupa como humanidad en el espacio-tiempo.

Bibliografía

Greene, B. (2006). El tejido del cosmos: Espacio, tiempo y la textura de la


realidad. Editorial planeta. España.

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