LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA
Magistrado ponente
STC16967-2016
Radicación n.º 11001-02-03-000-2016-03282-00
(Aprobado en sesión de veintitrés de noviembre dos mil dieciséis)
Bogotá, D.C., veinticuatro (24) de noviembre de dos mil
dieciséis (2016).
Decídese la tutela promovida por Andrés Fernando
Betancourt Martínez frente a la Sala de Familia del Tribunal
Superior del Distrito Judicial de Bogotá, específicamente
contra el magistrado Jaime Humberto Araque González, con
ocasión del juicio de petición de herencia adelantado por el
aquí quejoso a los herederos de Ulises Betancourt.
1. ANTECEDENTES
1. El interesado reclama la protección de los derechos
al debido proceso, igualdad, administración de justicia y
“seguridad jurídica”, presuntamente quebrantados por la
Corporación accionada.
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2. Como fundamento de su inconformidad expone, en
concreto, que dentro del juicio de petición de herencia
materia de este ruego, los demandados propusieron la
excepción previa de falta de legitimación en la causa por
pasiva, desestimada por el Juez Treinta y Uno de Familia de
esta ciudad.
La anterior determinación fue revocada por el
Tribunal querellado, para excluir del asunto a la esposa del
causante, Mary del Socorro Contreras de Betancourt, y a
los hijos de aquél, María del Pilar, Juan Orlando, Carlos
Enrique y Edward Betancourt Contreras.
Reprocha la decisión antelada, por cuanto, el litigio
quedó enfilado exclusivamente contra “(…) terceros que
adquirieron derechos de buena fe, sin que los verdaderos
responsables de [su] desconocimiento como heredero
respondan, ni se afecten, pues el fallo no tendrá efectos
jurídicos sobre éstos”.
3. Suplica invalidar el pronunciamiento objetado.
1.1. Respuesta de la accionada
Guardó silencio.
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2. CONSIDERACIONES
1. De entrada, se impone señalar que la decisión de
excluir del referenciado proceso a la cónyuge e hijos del
causante, obedeció a lo siguiente:
1.1. En providencia de 25 de julio de 2016, respecto a
Mary del Socorro Contreras de Betancourt, el Tribunal
adujo:
a) Ella se rehusó a soportar la litis, “(…) por no estar
en posesión de ninguno de los bienes que conforman la
herencia del causante, ya que las adjudicaciones efectuadas
a [su] favor (…) derivan de actos diferentes de la herencia
del causante”.
b) La acción ejercida por Andrés Fernando Betancourt
Martínez, consagrada en los artículos 1321 a 1326 del
Código Civil, tiene como fin la restitución del “derecho
hereditario ocupado por otro de manera indebida”.
c) La señora Contreras de Betancourt fue llamada al
proceso en condición de “(…) cónyuge supérstite y acreedora
de la sucesión (…), y además como representante legal de la
sociedad Socorro Betancourt & Cía. S.C.A. cesionaria de los
herederos Juan Orlando, Carlos Enrique, Edward y María
del Pilar Betancourt, y de Inversiones Betco S.A., en calidad
de acreedora de la sucesión”.
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d) Para que la citada “cónyuge” pudiera ser convocada
como tal al juicio materia de estudio, “(…) tendría que haber
concurrido a la sucesión del causante Ulises Betancourt en
su condición de heredera, lo que de plano queda descartado,
por cuanto a la sucesión concurrieron los herederos (hijos)
del causante”.
e) Así las cosas,
“(…) la cónyuge solamente podría ser demandada en este
específico asunto en el evento en que hubiere concurrido al
proceso y reconocida en calidad de heredera, es decir, siempre
y cuando en la sucesión del causante hubiere recogido bienes
en tal condición; en caso contrario, no porque ella como cónyuge
supérstite recoge sus gananciales, como efectivamente aquí
ocurrió, cuyo monto correspondió al 50% de los bienes sociales,
por lo tanto el hecho de que aparezcan otros herederos con
posterioridad a la adjudicación de sus gananciales en manera
alguna se puede ver afectada o alterada su cuota, y mucho
menos la porción que le pueda corresponder eventualmente a
ese heredero, porque lo que éste podrá reclamar en la demanda
es su parte en ese 50% de gananciales que le correspondió a su
causante (…), luego en este sentido la cónyuge supérstite no
está legitimada como tal para llevar la carga procesal de la
demanda”.
f) Ahora, es claro, Mary del Socorro Contreras de
Betancourt sí debe responder por el proceso en las otras
“(…) calidades en que fue convocada (…), pues (…) la misma
ha sido cesionaria de derechos y obligaciones de los
herederos (…), [y], en cierta medida adopta la posición (…)
de tales herederos”.
1.2. Por auto de 24 de agosto de 2016, el ad quem
adicionó la providencia comentada en antelación, para
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resolver la situación de María del Pilar, Juan Orlando,
Carlos Enrique y Edward Betancourt Contreras, en relación
con quienes consideró:
a) En la demanda origen del proceso ordinario, su
promotor acumuló a “la petición de herencia (…) la
pretensión reivindicatoria”.
b) El llamamiento hecho por aquél a las personas
naturales y jurídicas atrás identificadas tuvo por fin que
éstas le paguen “(…) los frutos naturales y civiles que
hubiera podido producir la masa sucesoral (…) y (…) para
que restituyan los bienes que le correspondan al
demandante como heredero del causante”.
c) Los hermanos Betancourt Contreras alegaron
carecer “(…) de legitimación en la causa por pasiva (…) por
no estar en posesión de ninguno de los bienes que conforman
la herencia del causante y no haber recibido adjudicaciones
en la herencia”.
d) De la regla 13211 del Código Civil, se colige que los
reales contradictores en un pleito como el ventilado
“(…) son en principio los herederos y los cesionarios de
derechos herenciales, y cuando a la misma se acumula la
pretensión reivindicatoria como en este caso, aquellas personas
que sin ostentar la calidad de heredero, le fueron adjudicados
1
“El que probare su derecho a una herencia, ocupada por otra persona en calidad de
heredero, tendrá acción para que se le adjudique la herencia, y se le restituyan las
cosas hereditarias, tanto corporales como incorporales; y aun aquellas de que el
difunto era mero tenedor, como depositario, comodatario, prendario, arrendatario,
etc., y que no hubieren vuelto legítimamente a sus dueños”.
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los bienes de la sucesión (…). En el caso de los cesionarios,
porque el principal efecto de la cesión de derechos herenciales
es que el cesionario ocupa el lugar del cedente en la relación
sustancial hereditaria (…)”.
e) Según la escritura Nº 3550 de 28 de septiembre de
2007, mediante la cual se liquidó la “sucesión” de Ulises
Betancourt, a la empresa Socorro Betancourt & Cía. S.C.A.
se le cedieron la totalidad de los “derechos herenciales que
les puedan corresponder a los herederos” María del Pilar,
Juan Orlando, Carlos Enrique y Edward Betancourt
Contreras, por tanto, tal compañía se halla facultada para
acudir al juicio “(…) de petición de herencia como parte
pasiva, por conducto de su representante legal, señora Mary
del Socorro Contreras de Betancourt, por tomar el lugar de
los herederos en la sucesión, por esa razón éstos no tienen
legitimación para comparecer al proceso como parte pasiva,
sino la mencionada sociedad”.
3. La acción ejercida por Andrés Fernando
Betancourt Martínez materia de este ruego sirve como
garantía herencial de quien no intervino en el proceso
sucesoral del respectivo causante y, por ende, no la pudo
hacer efectiva en ese juicio. Su esencial objetivo, es
determinar si el impulsor de ésta, tiene vocación de
heredero y, en caso afirmativo, si se trata de uno de mejor o
igual derecho al que hicieron valer los intervinientes en el
correspondiente trámite mortuorio. En el primer supuesto,
excluirá a éstos, y en el segundo, concurrirá con ellos en la
adjudicación de la herencia.
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Sólo el acogimiento de esa pretensión, abrirá la
posibilidad de proveer sobre la restitución al promotor de la
petición de herencia, de la universalidad jurídica de bienes
que la conforman. En otras palabras, el efecto patrimonial
derivado de tal acción, es siempre una consecuencia del
reconocimiento que se haga, a quien la ejerce, de su
condición de heredero, sin que se trate, por tanto, de una
solicitud autónoma.
Si el aludido acervo está en poder de los herederos,
bastará con su ejercicio -el de la acción de petición de
herencia- y con dirigir la demanda contra éstos, para
obtener su efectiva recuperación.
En cambio, si los activos han pasado, como resultado
de cualquier negocio jurídico o de situaciones de hecho, a
manos de terceros, será indispensable la interposición de la
acción reivindicatoria autorizada en el artículo 1325 del
Código Civil, el cual estipula:
“El heredero podrá también hacer uso de la acción
reivindicatoria sobre cosas hereditarias reivindicables que
hayan pasado a terceros y no hayan sido prescritas por ellos.
Si prefiere usar de esta acción, conservará sin embargo su
derecho, para que el que ocupó de mala fe la herencia le
complete lo que por el recurso contra terceros poseedores no
hubiere podido obtener y le deje enteramente indemne; y tendrá
igual derecho contra el que ocupó de buena fe la herencia, en
cuanto por el artículo precedente se hallare obligado”.
Es necesario añadir, la prosperidad de la acción de
petición de herencia trae consigo que, como el trabajo
partitivo verificado en el interior del respectivo proceso
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sucesoral resulta inoponible al heredero que la ejerce, dicho
laborío pierde sus efectos jurídicos y debe, por lo tanto,
rehacerse en frente de este último, quien tiene derecho a
intervenir en todo el trámite que se siga para su confección
y aprobación, lo cual, sin duda, es manifestación del debido
proceso.
4. Si bien es cierto, en la jurisprudencia nacional, por
algún tiempo, imperó el criterio de que la ocupación de la
herencia referida en el artículo 1321 del Código Civil era la
material y, por lo mismo, los herederos del causante debían
ser convocados en condición de demandados al proceso de
petición de herencia solamente cuando detentaban de esa
manera los bienes relictos, esa tesis fue revaluada, de modo
que a partir de la sentencia de 8 de junio de 1954 se optó
por la idea de la “ocupación jurídica” derivada de la
aceptación.
Al respecto, pertinente es reproducir a espacio, por su
importancia, el fallo de 28 de febrero de 1955, en la que se
explicó:
“Este derecho [el de herencia] ingresa a patrimonio del
heredero, al deferirse, en forma condicional, de modo que con la
aceptación se consolida como elemento patrimonial definitivo.
Faculta al heredero para liquidar la universalidad, recibir los
bienes que le correspondan y cumplir las cargas que le imponga
su título. Siendo real, según el citado artículo 665, está
caracterizado por el atributo de persecución, que la acción de
petición de herencia pone en marcha. Puede definirse esta
acción diciendo que es la que tiene quien se crea heredero de
una persona fallecida, contra el que pretende o tiene la herencia
llamándose heredero con el fin de que a aquél se le reconozca
esta calidad, como sucesor, único o concurrente, y se le
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restituya la herencia. Conviene fijar sus caracteres: Según el
art. 665 del C. C., es real:
1° Es acción que tiene de personal en cuanto tiende al
reconocimiento de un estado civil -el de heredero-; y de real, en
cuanto persigue, primero, la restitución de la universalidad y de
los bienes que posea el sucesor putativo (art. 1321 C. C.). Para
unos es personal con efectos restitutorios; para otros, real,
porque se refiere esencial y directamente a la cosa universal y
puede oponerse a todos; para otros, mixta, porque tiene de
estado civil y de restitución; por último prescindiendo de la
clasificación tradicional de acciones personales y reales, se
trata de una principal, relativa al carácter de heredero, y una
secundaria, encaminada a la restitución de la herencia o de
los bienes (Luis de Gásperi. ‘Tratado de Derecho Hereditario’ t°
2° p. 63).
2° Sólo se dirige contra quien esté contradiciendo o atacando
ese derecho, es decir, contra el que invocando también carácter
de heredero, tiene o pretende la herencia. La tiene quien
consigue su adjudicación en el juicio mortuorio; y la pretende
simplemente, el que la acepta. No se ejerce, por tanto, contra el
poseedor de especies que no pretende la herencia.
3° La acción de petición de herencia no es una acción
reivindicatoria. Las diferencias entre las dos han sido
reiteradamente señaladas en la doctrina de esta Corporación
(V. sentencia de 28 de septiembre de 1936. G.J. N° 1914, 156)
(…).
4° Esta acción conlleva la restitución de los bienes, como
consecuencia que se produce naturalmente contra el heredero
aparente, si están en su poder (art. 1321); o contra terceros que
los posean, (art. 1325) (…).
5° Es acción general (universal), porque persigue la efectividad
del derecho de herencia, que es universal. Se demuestra este
derecho probando la calidad de heredero único o concurrente,
frente al demandado, de manera que al reconocer al actor dicho
carácter, se le adjudica la herencia como una universalidad,
como patrimonio. Es cosa peculiar de esta acción, la de que con
ella se persigue una universalidad, un patrimonio en su unidad
orgánica, que en vida de su autor no otorgó a éste acción por
perseguirlo o recuperarlo (Josserand Cours t° 3° n° 312).
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5° (sic) Siendo acción real, la restitución de especies, es apenas
consecuencia necesaria (V. Casación de 9 de febrero de 1953.
LXXIV. 19), que podrá conseguirse directamente del heredero
putativo, si posee los bienes; o de terceros poseedores, por
medio de la reivindicación, como antes se expuso. Pero, no se
podrá perseguir a los terceros sino una vez ejercida la petición
de herencia, o englobando en el mismo juicio al sucesor
aparente y a los terceros. De donde se sigue que la acción de
petición, por ser universal, se ejerce correctamente sólo contra el
heredero que sin haber obtenido la adjudicación de los bienes,
ni poseer especie alguna, ha aceptado la herencia, y la posee y
ocupa, idealmente, por tanto, que es la forma única como puede
ocuparse o poseerse una universalidad, un todo orgánico
inmaterial”.
Luego de memorar el anterior criterio de la Sala, ésta
precisó:
“Pero en sentencia de 8 de junio de 1954 la Corte consagró esta
doctrina: ‘Si el citado artículo 1325 estatuye que el heredero
podrá también hacer uso de la acción reivindicatoria sobre las
cosas que hayan pasado a terceros, no hay duda de que en el
mismo juicio hay continencia para decidir acerca del título
hereditario prevalente, y además, en concreto, sobre la
restitución de las cosas herenciales ocupadas por el heredero
putativo, o que de su poder hayan salido para pasar a la
posesión de terceros’ (LXXVII.786). Es obvio que si en una
demanda se puede abrazar al heredero putativo y al tercero
que posee bienes de la comunidad herencial, es porque la
petición de herencia, en sí no comprende esencialmente sino la
declaración de heredero, único, de mejor derecho o concurrente,
en relación con la parte demandada, y que la restitución de los
bienes es un efecto que puede lograrse del sucesor aparente, si
los tiene, o de los terceros que los tengan incorporándose a
herederos y terceros en la misma demanda, o por separado
contra éstos, posteriormente.
IV
Esta jurisprudencia debe sostenerse por estas razones:
A) La aceptación expresa o tácita de la herencia, es signo
inequívoco de que una persona asume el título de heredero, y
por lo mismo, la forma más vigorosa y amplia de contradecir el
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derecho del verdadero sucesor o de quien esté llamado a
participar también en la herencia.
B) Aceptar una herencia es ocuparla, en un sentido jurídico,
porque es refrendar irrevocablemente la posesión que le fue
dada al heredero por ministerio de la ley, desde la delación. La
aceptación no se rescinde sino excepcionalmente (art. 1291
C.C.). Si se consagra una ficción de posesión (arts. 757 y 783
C.C.) es para que produzca los efectos propios de la posesión.
Jamás se han consagrado ficciones con mero propósito literario
o retorico. Y si posesión es el poder de hecho sobre las cosas o
la tenencia de éstas con ánimo de señor o dueño, hay que
admitir, aplicando la ficción, que quien acepta la herencia la
tiene como titular de ella, en la única forma en que una
universalidad es susceptible de ser ocupada: ideal, pero
legalmente (…) de modo, que la posesión legal de la herencia,
confirmada por la aceptación, sea suficiente para constituir el
sujeto pasivo de la referida acción. Tal es el sentido del vocablo
‘ocupada’ que emplea el artículo 1321, en una legislación que,
como se expuso antes, sigue la enseñanza romana de la
‘universitas iuris’. Este precepto reza que ‘el que probare su
derecho en una herencia ocupada por otra persona’; no dice
que ‘el que probare su derecho a una herencia cuyos bienes
estén ocupados (…)’.
C) Con el criterio de la ocupación material, habría que excluir
igualmente al heredero que ha obtenido la posesión efectiva de
la herencia y aún al adjudicatario, si por uno u otro motivo no
ocupan corporalmente los bienes.
D) La persecución de las especies, no es, como antes se dijo,
sino la derivación práctica de la acción de petición; pero, no es
de su esencia (…)”.
Sobre el específico punto de la refacción del trabajo de
partición, la Corte tiene dicho:
“(…) En primer lugar debe señalarse que, ciertamente, esta
Corporación, fundada en la naturaleza de la acción de petición
de herencia y en el presupuesto del acto de partición, ha
entendido que aquella pueda comprender la ineficacia de esta
última. En efecto, se ha dicho que el carácter universal de la
referida acción apareja que su objeto sea no solo la restitución
jurídica del derecho hereditario ocupado indebidamente por el
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demandado con la restitución de las cosas hereditarias
pertinentes, sino también aquel derecho específico (contenido en
la universalidad del derecho de herencia) o, por lo menos,
intervenir en una partición (para que ésta se le ‘adjudique’ como
dice el artículo 1321 C.C.) y de que en ella se le satisfaga su
derecho. Y ello guarda armonía con el derecho que tiene todo
heredero, que no ha participado en la partición, de un lado, a
que esta partición le sea inoponible (Arts. 1405 y 1507) y, en
consecuencia, no pueda alegarse en su contra, ni obligarle a
aceptarla, y, del otro, a conservar, como cualquier
coasignatario, el derecho a pedir, hacer o intervenir (en caso de
partición propias o por partidor) en la partición que se efectúe
(Arts. 1374 y 1382 del C.C.), el cual, le permite debido a la
inoponibilidad (o ineficacia relativa) de la partición hecha, no
solo solicitar directamente en el proceso sucesorio que se
rehaga la partición con su intervención, sino que también puede
solicitar (para mayor certidumbre) en la petición de herencia
aquella ineficacia partitiva para posterior refacción”2.
5. Ese entendimiento de la acción de petición de
herencia, permite colegir el notorio desacierto en que
incurrió el Tribunal al excluir, en desarrollo de la excepción
previa alegada, a la cónyuge e hijos del causante.
La definición de si el gestor de la acción de petición de
herencia, tiene o no la condición de heredero de Ulises
Betancourt, y si se trata de uno de mejor o igual derecho
respecto de quienes intervinieron en esa calidad dentro del
correspondiente juicio sucesoral, es cuestión que sólo
puede definirse frente a éstos últimos, es decir, los cuatro
hijos del nombrado de cuius, María del Pilar, Juan Orlando,
Carlos Enrique y Edward Betancourt Contreras.
Esa razón era suficiente para colegir, en relación con
ellos, que están asistidos de legitimidad por pasiva para
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CSJ SC de 16 de diciembre de 1969. G.J. tomo CXXX, II, Págs. 254 a 264.
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resistir la litis. Pasó por alto la decisión cuestionada el
carácter indeleble de la calidad de heredero, la naturaleza
universal de la acción, amén de ser real, y mixta, así como
principal.
Del mismo modo desconoció las múltiples facetas que
puede revestir un cónyuge o compañero sobrevivientes, así
como la clara circunstancia de que los derechos
patrimoniales o gananciales que corresponden a uno o
ambos cónyuges o compañeros se vean afectados por la
nueva, eventual o adicional confección que de los
inventarios y avalúos se ejecute por la aparición de otros
herederos con posterioridad a la adjudicación, en lo tocante
con la calificación, exclusión e inclusión de bienes,
recompensas, etc., que incidirán excepcionalmente, directa
o indirectamente, en los montos o cuantías de activos y
pasivos partibles con los nuevos intervinientes. Todo lo
anterior, no solo como garantía al debido proceso, sino
como protección efectiva de los derechos sustanciales de los
preteridos al no haber sido parte en la primigenia
confección de inventarios y avalúos y en la partición
cuestionada.
Ahora, si la acción intentada deviene exitosa, ello
conllevaría, indefectiblemente, a la pérdida de los efectos
jurídicos del trabajo partitivo ya realizado dentro del
proceso de sucesión del nombrado causante y los efectos en
los inventarios, por tanto, es evidente que la cónyuge del
muerto, Mary del Socorro Contreras de Betancourt, debía
ser convocada, como en realidad lo fue, al juicio materia de
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este ruego, para que defienda sus derechos frente a la
partición ya elaborada y a la que, según las resultas de ese
pleito, se confeccione posteriormente.
6. De acuerdo con lo discurrido, la salvaguarda
deprecada será concedida por palmario quebranto de las
garantías fundamentales de su impulsor. En consecuencia,
se le ordenará al Tribunal accionado dejar sin efecto los
proveídos de 25 de julio y 24 de agosto de 2016 y proceder a
resolver nuevamente la apelación incoada contra el auto de
1°de febrero anterior, teniendo en cuenta los aspectos
esbozados en esta providencia.
3. DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de
Justicia, en Sala de Casación Civil, administrando justicia
en nombre de la República y por autoridad de la ley,
RESUELVE:
PRIMERO: CONCEDER la tutela solicitada de
Andrés Fernando Betancourt Martínez frente a la Sala de
Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de
Bogotá, específicamente contra el magistrado Jaime
Humberto Araque González, con ocasión del juicio de
petición de herencia adelantado por el aquí quejoso a los
herederos de Ulises Betancourt.
En consecuencia, se le ordena a la citada autoridad
que en el término de tres (3) días contados a partir del
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momento en el cual reciba el expediente pilar de este ruego,
deje sin efecto los proveídos de 25 de julio y 24 de agosto de
2016 y proceda a resolver de nuevo la apelación formulada
contra el auto de 1° de febrero anterior, teniendo en cuenta
los aspectos expuestos en este fallo.
SEGUNDO: Notifíquese lo así decidido, mediante
comunicación telegráfica, a todos los interesados.
TERCERO: Si este fallo no fuere impugnado
remítase el expediente a la Corte Constitucional para su
eventual revisión.
Envíese el proceso adjunto al despacho del
magistrado accionado.
NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE
ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO
Presidente de Sala
MARGARITA CABELLO BLANCO
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AROLDO WILSON QUIROZ MONSALVO
LUIS ALONSO RICO PUERTA
ARIEL SALAZAR RAMÍREZ
LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA
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