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Material Grado 9º - Romanticismo

El romanticismo hispanoamericano fue una corriente literaria que surgió en América Latina en el siglo XIX, influenciada por el romanticismo europeo pero con características propias. Se desarrolló en dos tendencias principales, la social y la sentimental, y contribuyó a consolidar las nuevas naciones independizadas tras las guerras de independencia mediante el nacionalismo y la exaltación de lo americano. Algunos de sus autores más destacados fueron Esteban Echeverría, Domingo Faustino Sarmiento, Bartolomé

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Material Grado 9º - Romanticismo

El romanticismo hispanoamericano fue una corriente literaria que surgió en América Latina en el siglo XIX, influenciada por el romanticismo europeo pero con características propias. Se desarrolló en dos tendencias principales, la social y la sentimental, y contribuyó a consolidar las nuevas naciones independizadas tras las guerras de independencia mediante el nacionalismo y la exaltación de lo americano. Algunos de sus autores más destacados fueron Esteban Echeverría, Domingo Faustino Sarmiento, Bartolomé

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EL ROMANTICISMO HISPANOAMERICANO

El romanticismo hispanoamericano fue una corriente literaria que se dio en América Latina y que
contribuyó no solo a la literatura de América sino también a la literatura de otros continentes. En
Latinoamérica, el contenido nacionalista del romanticismo confluyó con la recién terminada Guerra
de Independencia (1810–1821), convirtiéndose en una herramienta de consolidación de las nuevas
naciones independientes, recurriendo al costumbrismo como una herramienta de autonomía
cultural.

El Romanticismo es un movimiento artístico nacido en Europa como reacción al Neoclasicismo y


posteriormente traído a nuestro continente como Romanticismo en América que ha marcado de forma
muy especial la literatura de latinoamericana, en esta oportunidad te mostraré su origen, tendencias,
autores y características. Dado a que el movimiento busca como principal característica poner el
sentimiento por encima de la razón, en América se implementó con la misma idea con la diferencia que
en Latinoamérica se desarrolla bajo dos tendencias; una social y una sentimental, la primera con el afán
de ansias de libertad y la segunda con el sentimiento por encima de la razón tal como se da en Europa.
Aunque el Romanticismo hispanoamericano surge como una revolución estética, no sólo apunta a una
libertad literaria, sino también política, considerada como meta de la "evolución de la sociedad".

La palabra Romanticismo significa, etimológicamente, una concepción de vida semejante a la de los


pueblos románicos, los primeros que desarrollan el genio de la Edad Media. En la Inglaterra del siglo
XVII se usa romantic para calificar los acontecimientos que sólo ocurren en las novelas. En Alemania,
roman es sinónimo de novela, y romántico, "romantisch", quien cuenta, en forma oral o escrita, los
hechos que conforman el mundo novelístico. Pero Romanticismo adquiere su significado actual en la
segunda mitad del siglo XVIII, cuando nace en Alemania como movimiento individualista que se
opone a la estricta sistematización, consagrada por los clásicos sobre la base de reglas y modelos
invariables, en pro de la intuición, del sentimiento y de la espontaneidad.

Del alemán se transmite al francés ("romantisme", "romantique"), y de ahí al español y al italiano


("romanticismo", "romántico"); es decir, la nueva estética se difunde por Europa, donde siembra su
afán por representar lo infinito y por buscar lo sublime; lo maravilloso y lo fantástico. Esta verdadera
insurrección contra el estatismo dieciochesco realiza el trágico esfuerzo de religar la vida al ideal, para
obtener la ansiada coincidencia entre el sueño y la realidad.

Origen del Romanticismo en América

El Romanticismo es un movimiento cultural, artístico y literario que se da en Europa desde finales del
XVIII hasta mediados del XIX con su principal característica «El culto al sentimiento por encima de la
razón» Este movimiento supone una verdadera revolución artística, pero también política, social e
ideológica. El Romanticismo en América se da entre los años 1830 y 1860 durante un periodo de
inestabilidad política que sufría América Latina marcada por huellas civiles y el surgimiento de
caudillos y déspotas. Durante esta época la lucha la lucha por la independencia de los pueblos
americanos, origina en el sur, por Simón Bolívar, entre 1825 y 1850 la figura de nuestro hombre
hispanoamericano (el criollo); represente, por un lado, el hombre de pensamiento liberal.
Características del Romanticismo en América:

 Exaltación y culto literario al yo. El poeta romántico es egocéntrico, solo le importa su propia
vida. El mundo gira alrededor de él.
 Búsqueda de la libertad tanto política como personal y Nacionalismo exacerbado. Se demuestra
claramente el poema Canción del pirata de José de Espronceda.
 Idealismo intenso. Los sentimientos son idealizados de gran manera, se podría decir que se debe
a que el sentimiento y las emociones predominarán en la poesía, la narrativa y el teatro.
 Valoración de la naturaleza. La naturaleza es parte del sentimiento, lo exótico de la vida se
puede apreciar a través de los medios naturales; los atardeceres, la lluvia, el verano, entre otros
ambientes climáticos.
 Exaltación de los valores populares y nacionales.
 Surgimiento de un romanticismo social, político liberal.
 Rechazo por lo español y admiración por todo lo realizado en otros países de Europa.

Tendencias del Romanticismo hispanoamericano:

1. Romanticismo Social:

que tenía como base las ideas del liberalismo engendrado en la Revolución Francesa y propugnaba la
democracia. Los escritores de esta tendencia muestran en sus obras la preocupación por una América
libre de tiranos, progresista; por un continente cuyos pueblos fuesen cultos, prósperos, poseedores de
bienes, sin tanta desigualdad e injusticia social. Entre los máximos representantes del Romanticismo
Social, están:

Esteban Echeverría: Era un argentino poeta y escritor nacido en 1805, el cual falleció a causa de
Leucemia en 1851. Éste formaba parte de la conocida “Generación del 37”. Sus obras principales son:

“El Matadero” (primer relato argentino donde se utiliza el realismo), “Dogma Socialista” (sirvió para
crear la constitución de 1853) y “La Cautiva”.

Domingo Faustino Sarmiento: Nació en 1811 y murió en 1888 fue un político, pedagogo y escritor
argentino, presidente de la República (1868-1874), fue una de las personalidades sudamericanas más
ilustres del siglo XIX. Nacido el 15 de febrero de 1811 era hijo de un soldado que combatiría a las
órdenes del general José de San Martín. Sus obras principales son:

Campaña del Ejército Grande, Las Escuelas, Bases de la Prosperidad, Método Gradual de Enseñar a
Leer el Castellano, Mi Defensa, Recuerdos de Provincia, Viajes por África, Europa y América, Vida de
Aldao, Vida de Dominguito

Bartolomé Mitre: Nació el 26 de junio de 1821 en Buenos Aires. Político, militar y escritor argentino
presidente de la República (1862-1868). Sus obras destacadas son:

Ecos de mi ira, Armonías de la Pampa (1854), Las ruinas de Tiahuanaco (1879), Rimas (1854),
Memorias de un botón de rosa (1848), Teoría del traductor (Prefacio de la traducción de La Divina
Comedia), A Santos Vega, A la muerte de Adolfo Berro, Lenguas americanas (1894, Talleres de
Publicaciones del Museo), El mije y el zoque (1896)

José Mármol: Nació en Buenos Aires, 1817 y murió en 1871 fue narrador y poeta, perteneciente a la
generación de 1837. Es uno de los principales escritores románticos de Argentina. Su obra más popular
es la novela Amalia (1851-1855), creada como protesta al gobierno de Rosas. Algunas de sus obras
son:

Armonías 1851, El cruzado 1851, El peregrino 1847, El poeta 1847, Amalia 1844 (La más importante)

2. Romanticismo sentimental: que deja de lado las preocupaciones políticas y las luchas entre grupos
sociales y busca conmover al lector por medio del sentimiento intenso, de las historias amorosas, de la
poesía lírica subjetiva. Representantes del Romanticismo Sentimental:
Jorge Isaac: Nació el 1 de abril de 1837 en Santiago de Cali, Valle del Cauca. Hijo de Jorge Henrique
Isaac, súbdito inglés, que solicitó carta de naturaleza en Colombia a la edad de 20 años, y la obtuvo del
Libertador en 1829 y de la señora Manuela Ferrer, colombiana de nacimiento.

Poesías (1864), Saulo- Primer Canto (1881), Recopilación de Canciones y Coplas Populares (1837-
1895), María (1867) Su obra más importante.

Eugenio María de Hostos: Político, pedagogo y escritor puertorriqueño. Hombre austero y de ideas
liberales, cuyo pensamiento recibió influencias del krausismo y del positivismo, Eugenio María de
Hostos consagró su vida a un doble ideal: la independencia de su patria y la educación de los pueblos.
Sus obras destacadas:

La peregrinación de Bayoán (1863), Comedias (1886), Biografía Crítica de Plácido, La novela de la


vida, La tela de Araña, Poesías y Comedias, Ensayo crítico de Hamlet

Guillermo Blest Gana: Escritor y político chileno. Hijo de Guillermo Blest Mayden y de María de la
Luz Gana López y hermano mayor del novelista Alberto Blest Gana, estudió en el Instituto Nacional y
accedió a una cátedra en la Universidad de Chile. Es un poeta cuya obra se inscribe dentro del
romanticismo y cuya vida giró alrededor de la política de su país. Sus obras destacadas:

Poesía: Poesías, 1854, Armonías, 1884. Novela: El número 13, 1869. Zarzuela: El pasaporte, 1890.
Drama: La conjuración de Almagro, 1858.

3. Romanticismo historicista: No sé si considerar este romanticismo como tendencia, pero fue


influyente en su época, que tuvo como representante al peruano Ricardo Palma Soriano.

Géneros literarios

Predomina la prosa (narrativa). Nace el cuento, la crónica de viaje, el cuadro de costumbre, la biografía
literaria, ensayos y memorias, pero sobre todo se produce una cantidad extraordinaria de novelas
(históricas, sentimentales, costumbristas y en los últimos años la novela social).

Poesía: Se consolida la poesía popular y se le da más importancia al literato. Se da la Poesía Gauchesca


con José Hernández.
 Descripción de problemas: Trata de describir los problemas americanos y los redacta en sus
obras.
 Acumulación de sentimientos: Sobresale melancolía inspirada por pesimismo por las
decepciones amorosas.
 Identificación por la Nación: Afirmar la identidad nacional y la independencia cultural.
 Literatura comprometida con la exaltación del mundo americano y con la solución de sus
problemas; más constaba de muchísimos autores y sus obras fueron muy importantes
 Repudio a lo español, admiración por lo francés, anglosajón y exaltación del mundo indígena.

MODO DE GUISA: ROMANTICISMO EN AMÉRICA


La literatura hispanoamericana se hace romántica por influjo de Europa. El 9 de diciembre de 1824 se
libra la batalla de Ayacucho, que señala el fin de las guerras de independencia y, por ende, de la
dominación española, y el establecimiento de las repúblicas. Los territorios que la Península poseía en
América -excepto Puerto Rico y Cuba- nacen a la vida libre y se definen desde el punto de vista
histórico, social y natural.

Desde la década de 1810 hasta 1870, la sociedad sufre cambios de importancia: queda abolida la
esclavitud y la servidumbre de los indios; en el orden económico, se implanta el sistema liberal; se
propician reformas educativas y se fundan escuelas; desde el punto de vista filosófico, es decisiva la
influencia de Francia, Inglaterra y Alemania. El siglo XIX está dominado por el positivismo que sólo
reconoce el método experimental y acepta como verdadero lo que puede comprobarse mediante la
observación.

El arte no muestra mayores logros: apenas sobrevive la pintura religiosa y sólo el retrato, característico
de la época colonial, conserva su originalidad. Se importa de España y de Francia el estilo neoclásico.
Méjico y la Argentina, los dos extremos del mundo hispanoamericano, desarrollan un arte
relativamente propio a través de las creaciones de pintores "criollistas" y populares. El tema criollo,
tratado por los artistas viajeros en el Río de la Plata, culmina en la obra del saboyano Carlos Enrique
Pellegrini. La pintura descriptiva de tinte nacional está representada por hombres nacidos y formados
en nuestro país: Carlos Morel (1813-1894) exalta la vida del gaucho y Prelidiano Pueyrredón (1823-
1870) toma como tema de inspiración la sociedad platense de mediados de siglo. Desde Pueyrredón, la
influencia italiana se une a la francesa, hasta el triunfo del impresionismo.
El proceso político hispanoamericano conduce a la libertad de cultos, pero es más relevante la
inclinación por el catolicismo. España deja de ser el camino que conduce la cultura europea a la
América hispana; ocupa su lugar Francia, que se convierte en modelo digno de imitación. A pesar de
que las mencionadas manifestaciones artísticas no logran, durante el Romanticismo, optimar sus obras,
la literatura, no ajena a los avatares de la política, encuentra, sobre todo en la poesía, un arma espiritual
de combate para gritar su verdad. De ahí que los literatos hispanoamericanos sean también hombres
entregados, con auténtico apasionamiento en muchos casos, a la vida pública. Y, junto a la novedad del
asunto, buscan la forma nueva para expresarlo. No se resignan a haber alcanzado la liberación política;
anhelan también la intelectual, el nacimiento de una literatura nacional que los represente geográfica,
física, humana, histórica y espiritualmente, sin ligaduras con la española.

Aunque se considera que 1830 es el año del nacimiento del Romanticismo hispanoamericano,
hallamos, en obras anteriores, atisbos de la nueva sensibilidad. Así lo demuestran Andrés Bello (1781-
1865), en Venezuela; Juan Cruz Varela (1794-1839), en la Argentina, y José María de Heredia (1803-
1839), en Cuba, abordando temas como la naturaleza americana (Andrés Bello, Alocución a la Poesía;
la mujer ángel (Juan Cruz Varela, La Elvira); el indio (Juan Cruz Varela, En el regreso de la expedición
contra los indios bárbaros, mandada por el coronel D. Federico Rauch); la noche, la luna y las estrellas
(José María de Heredia, En el Teocalli de Cholula).

LA EMANCIPACIÓN ESPIRITUAL

Hispanoamérica desea tenazmente la reivindicación de una autonomía intelectual, la ciudadanía en


política, en literatura y en arte. La divisa de la época es la libertad en todos los órdenes. Intenta
desasirse, pues, de las tradiciones peninsulares, definir su cultura, mostrar su distinta realidad. Pero este
antihispanismo no es tan severo como muchos lo consideran, ya que algunos de nuestros escritores, por
ejemplo, haya solaz en no pocas páginas de Espronceda, Larra, el duque de Rivas, Zorrilla y Bécquer.
Sienten simpatía por la "Joven España", es decir, por el conjunto de hombres que en ese tiempo luchan
en la Península por la renovación y por la libertad. No obstante, América no quiere ser España ni
Europa. Necesita expresar su personalidad mediante su literatura y así lo hace. Nace, entonces, el
americanismo literario.

EN BUSCA DE LA VOZ DEL ALMA

El Romanticismo, a pesar de ser un movimiento predominantemente literario, se halla sustentado por


una filosofía. El hombre no acepta su entorno, entonces lucha o se evade. Surge así, en la obra literaria,
otra concepción de la realidad, que podríamos llamar realidad simbólica. Los denominados temas
románticos son verdaderos símbolos que ocultan un yo -ese imperio del yo - en pugna por ser lo que
considera debe ser y que no encuentra su centro por estar demasiado encerrado en sí mismo. La suma
de esos símbolos da a luz otro: la falta de libertad. El romántico se siente cautivo, porque ese abismo
entre lo que siente que es y lo que considera su deber ser lo coarta desde el punto de vista de la acción.
Sepultado el edificio colonial, la sombra de la guerra, después de largas y costosas experiencias, el
desorden político y moral, pesan sobre él y lo lanzan a la búsqueda de su mundo interior.
De ahí su necesidad de proyectar en su entorno lo que vive dentro de sí: tristeza, melancolía, desilusión,
impotencia, duda; suele refugiar su soledad en las sombras, símbolo de su confusión de valores, o en el
lúgubre panorama de un pasado en ruinas, símbolo de una vida muerta que renace luminosa en el
recuerdo, único asilo o "tercer reino" para gozar, con los ojos abiertos, el sueño de la libertad.

La incapacidad para conseguir su ideal -su "flor azul", como Enrique de Ofterdingen, en el poema en
prosa homónimo de Novalis, genera ese estado de alma. Desde su punto de vista, la realidad refleja un
desorden; esto explica su violencia contenida o su rebeldía ante la falta de respuestas. No es feliz,
porque no goza de la verdad. La felicidad se torna una infinita e irrealizable aspiración, trascendente al
mundo. El romántico quiere reconstruir su vida -restablecer el orden perdido-, herida por tantos
sufrimientos. El desolado presente es, entonces, su prisión; por eso recurre al pasado o al porvenir. Sus
características sobresalientes son:

● Una existencia vacía y silenciosa;


● La eterna lejanía de la dicha;
● Un fatalismo terrible: nadie puede huir de su destino;
● La superstición;
● Su estada entre la vida y la muerte;
● El concepto de la eternidad como sombra pavorosa que todo lo envuelve.

Temas - Símbolos para proyectar su yo:

1) La naturaleza, prolongación de la sensibilidad.


Hispanoamérica ama su naturaleza pródiga; nace en esta época un sentimiento regional. El paisaje que
describe el romántico simboliza su inmenso yo y le ofrece la pausa creadora. Se solaza en pintar su
tierra, su suelo natal. No se trata de una descripción rigurosa y objetiva de su ámbito cotidiano; surge
de una meditada selección de elementos del pasado, reunidos en torno de su valor afectivo. El paisaje
exterior es espejo de su paisaje interior. Entre los escenarios preferidos por los románticos sobresalen la
naturaleza y la ciudad, pero se inclinan por la primera y la muestran con fruición, generalmente en su
forma salvaje, en libertad. Esa naturaleza sobrevive al hombre y sus obras; de ahí la referencia continua
a las ruinas, a las tumbas y al cementerio. El paisaje romántico carece de luz: la noche, apenas
iluminada por una pálida luna o por las estrellas, es la hora del amor, del ensueño, la del vuelo hacia el
ideal nunca alcanzado. También crea el clima propicio para la irrupción de lo terrorífico y de lo
sobrenatural, sobre todo, cuando es azotada por una gran tempestad. A veces, el atardecer invita a la
meditación y a las lágrimas. El mar suele aparecer como símbolo de libertad.

2) La valoración de la Historia.
El tema político. El romántico se interesa por la historia nacional y por el porvenir político de su patria.
Anhela el renacimiento de una patria más pura. Cuestiona la sociedad en que vive y toma postura ante
sus problemas. En el Romanticismo argentino, Juan Manuel de Rosas aparece como el antihéroe, tirano
cruel, insensible, frio, despiadado e inflexible con los que persigue. No pocos escritores lanzan su feroz
diatriba sobre el que les usurpó la libertad y los alejó del solar amado. En la Argentina no es la historia,
sino el porvenir, el que conforma la esencia nacional.
3) Ideales de libertad y de progreso.
El romántico quiere ejercer su libertad sin amenazas ni limitaciones. Espontaneidad y autenticidad
constituyen la fórmula que él defiende. La libertad política es un medio para lograr, a través del arte,
una libertad suprema que dé forma artística a la expresión apasionada e ineficaz del yo. No se concibe
la libertad de expresión sin la libertad política.

Además, su búsqueda es más honda: anhela también la libertad espiritual, es decir, liberar su mundo
interior de las trabas que le impone la realidad exterior. La idea del progreso, heredada del
Neoclasicismo, enciende en el romántico el sueño de estar en el amanecer de una vida nueva y fecunda.

4) El amor a la patria.
El destierro involuntario trae el recuerdo querido de la patria lejana. El regreso mitiga siempre, con la
esperanza de un mañana promisorio, el dolor sufrido.

5) Voluntad de gloria.
La búsqueda silenciosa de la gloria responde a su íntimo deseo de ser el centro del mundo que lo rodea,
de perdurar en él.

6) El héroe.
El Romanticismo ha creado más tipos que caracteres; de ahí que los personajes no presenten cambios
psicológicos. Su conducta se ordena según un conjunto de notas fijadas definitivamente. En general, el
protagonista masculino es fiel a sus ideales políticos hasta la muerte; noble, apuesto, valiente,
orgulloso, aunque, a veces, débil, celoso, melancólico, solitario, apasionado e inerme frente al amor de
una mujer. El héroe presenta distintas facetas:
 Histórico casi legendario
 Patriótico
 Sombrío y fatal: el bandido romántico que se rebela contra los hombres y, aun, contra Dios, y se
abandona a fuerzas extrañas que lo arrastran al abismo
 Codicioso; sus actos sólo están signados por la ambición de riquezas; el fin justifica los medios,
aunque trunque con su proceder la felicidad de otros seres menos aventajados que él
 El viajero desconocido que viene de tierras lejanas y oculta misteriosamente un pasaje de su
vida
 El gaucho, hombre de la tierra, impertérrito, que esgrime su fuerza contra la injusticia y contra
los abusos de la autoridad.
 Los personajes expresan con gestos o actitudes su confusión interior. A veces, son más
símbolos que sujetos, pues el escritor los trata desde un punto de vista social. Otros personajes
no alcanzan la envergadura de héroes: el reo de muerte, el verdugo, el sacerdote sacrílego.

7) La familia.
Es una característica de los románticos hispanoamericanos evocar la vida del hogar. El regreso al
pasado feliz atempera su angustia.

8) La eternidad del amor.


El romántico siente un amor pasional, irreflexivo, sublime, que no pocas veces acaba con la muerte o el
alejamiento definitivo del ser amado; o bien, un amor melancólico, soñado, que signa la frustración
desde el comienzo. En las obras literarias, adquiere distintas características:
● El amor imposible
● El amor frustrado
● El amor posesivo
● El amor furtivo
● El amor maternal
● El amor ultrajado
● La traición de amor
● La muerte del enamorado o de la enamorada
● La muerte del hijo
● La locura final de la amante

9) La mujer.
Forma parte de un mundo superior espiritual izado. Es el "ángel" del Romanticismo, un ser celestial.
Reúne todos los atributos que la convierten en el ideal que persigue el hombre: buena, de voz dulce,
suave, bella, generosa, inocente y llena de virtudes. Él se siente feliz a su lado y desea más su compañía
para purificar su espíritu que para satisfacer su pasión.

La mujer romántica sueña con todos los héroes y también con un amor sublime y único. Cuando éste
llega, le entrega su alma y sus ojos reflejan el nuevo sentimiento; permanece fiel a ese amor y por él
lucha hasta la locura o hasta la muerte. La antítesis de la mujer-ángel es la mujer-demonio, que aparece
con menos frecuencia en las obras literarias.

10) Las cartas y las flores.


La correspondencia que se envían los enamorados es un lugar común en las páginas románticas, sobre
todo cuando los separa la distancia y necesitan liberar sus sentimientos. El amor es fuerza que los
oprime y los deleita al mismo tiempo. Por eso escriben y, al hacerlo, se confiesan ardorosamente. Las
flores constituyen el símbolo de ese amor puro.

11) Lo exótico.
Hispanoamérica reemplaza el regreso a la Edad Media europea por la evocación de la herencia
indígena y de la época colonial. El indio aparece como preocupación del escritor romántico, quien
asume su defensa o lo considera un mal que debe exterminarse. Su entorno exótico lo cautiva.
Defendido, idealizado o escarnecido, el indio no surge, sin embargo,' como ideal de vida o de cultura.
Lo mismo sucede con el negro. Ambos, en conflicto constante con el blanco, luchan hasta la muerte por
su libertad.
12) Lo fantástico o el vuelo hacia las inmensas regiones de la imaginación.
La desazón del romántico reside, fundamentalmente, en que la realidad no puede adecuarse a su mundo
imaginativo, de ahí que cree esa otra realidad que llamaremos fantástica. Recurre, entonces, a sueños y
visiones, a apariciones de seres sobrenaturales, que, en general, presagian la muerte o algún suceso
nefasto para los personajes.

13) Exaltación del yo, única medida y norma.


El carácter eminentemente subjetivo del Romanticismo se trasunta en el uso constante del pronombre
de primera persona, que responde, sobre todo, a un anhelo de autoafirmación. El romántico "es" en el
mundo, aunque éste se le oponga. De ahí ese constante indagar en su interioridad y ese ver todo con los
ojos del alma.

14) La vida y la muerte.


El anhelo de evasión. Para el romántico, el mundo real sólo ofrece tristezas y hastío; se refugia,
entonces, en la soledad para soñar con un ideal siempre inalcanzable. Todo es relativo y fugaz, aun la
vida. La angustia de vivir halla en la muerte la paz Liberadora, el anhelado silencio del reposo
definitivo. La vida es, pues, la irrealización, la pérdida constante de esa verdad subjetiva que él esgrime
como única; la muerte, la promesa de la luz. Por eso, muchas veces la busca mediante el suicidio o se
lanza a los mayores peligros, seguro de perecer. En criptas, grutas y subterráneos, donde sueña
descubrir riquezas o vida, encuentra el horror o la muerte. El sueño es el símbolo del hombre que
quiere escapar de su existencia terrena y de los límites de su cuerpo. La Locura se transforma en el
supremo recurso y en la verdadera cordura. Ese estado de profunda depresión desemboca en el llanto y
en las confesiones dolorosas, pero las lágrimas no logran mitigar la congoja de su alma.

15) El inexorable destino.


El romántico se queja contra el destino y al mismo tiempo, guiado por un sentimiento fatalista, cree en
él ciegamente. Sabe que nada podrá cambiar sus designios y se entrega sin ánimo de lucha. Además,
piensa constantemente en el porvenir, pues allí está el oasis de salvación.

16) La religión.
La actitud religiosa del romántico responde a su sensibilidad. Anhela comunicarse con Dios sin aspirar,
por supuesto, a la unión mística. Cree en su existencia y lo invoca con fervor, pero su fe no parece
sólida, de ahí que se hable de un cristianismo básico, no dogmático. Presagios y presentimientos
conforman una atmósfera de superstición que distorsiona el recto concepto religioso y enriquece ese
continuo estado de catástrofe que reina en su vida interior. En general, Dios es sólo un sentimiento,
porque el romántico vive desde sus sentimientos; a veces se endiosa y otras se entrega con total
sumisión al Ser Divino. No se halla abierto a lo Trascendente. Implora protección, para que Dios trace
nuevo rumbo en el camino de su vida, para que lo consuele en el dolor, o bien, se rebela contra Él.
17) El costumbrismo.
El romántico trata de exaltar los modos de vivir nacionales, no sólo describe su paisaje, sino también
los tipos y costumbres de su país o región, y expresa así lo individual. Los temas costumbristas son:

● Lo peculiar de los ambientes;


● Lo típico de los personajes;
● La crítica de los malos gobiernos;
● Los paisajes;
● Los animales.

Esta revalorización de lo popular implica la búsqueda de lo folclórico, un retorno a todo lo que sea
creación anónima; de ahí el valor de las leyendas. El gaucho es el personaje por excelencia; con él
surge la literatura gauchesca.
Jozef, Bella. “A modernidade. Romantismo”. Historia da literatura hispanoamericana. Editora da
UFRJ/Francisco Alves Editora: Rio de Janeiro, 2005, p. 43-76JOZEF, Bella. “A modernidade.
Romantismo”. Historia da literatura hispanoamericana. Editora da UFRJ/Francisco Alves Editora:
Rio de Janeiro, 2005, p. 43-76

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