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Gestión del Conocimiento Distribuido

El capítulo aborda la necesidad de una política de gestión del conocimiento distribuido, destacando la importancia de la colaboración entre instituciones y la adaptación de las universidades a un entorno de producción de conocimiento más global y flexible. Se identifican tres fases en la política científica y tecnológica, enfatizando la transición hacia una política que priorice la innovación y la interconexión entre ciencia e industria. Se concluye que el éxito de esta nueva política dependerá de la capacidad para gestionar el flujo de conocimiento y fomentar la competencia y colaboración en diversos niveles.

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Gestión del Conocimiento Distribuido

El capítulo aborda la necesidad de una política de gestión del conocimiento distribuido, destacando la importancia de la colaboración entre instituciones y la adaptación de las universidades a un entorno de producción de conocimiento más global y flexible. Se identifican tres fases en la política científica y tecnológica, enfatizando la transición hacia una política que priorice la innovación y la interconexión entre ciencia e industria. Se concluye que el éxito de esta nueva política dependerá de la capacidad para gestionar el flujo de conocimiento y fomentar la competencia y colaboración en diversos niveles.

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7.

Hacia la gestión del conocimiento


socialmnente distribuido

Resumen

En el capítulo nal nos proponemos abordar temas que probablemente


serán de gran interés para los políticos. De acuerdo con el modo 2 y su ca-
rácter distribuido, el enmarque, la de nición y los medios para solucionar
incluso lo que parecen ser temas corrientes, están destinados a ser alta y lo-
calmente contingentes. Lo que puede parecer como el problema más acu-
ciante en un país, empresa o universidad, es posible que ya haya sido re-
suelto en otro caso. También di eren los medios y los recursos, así como lo
que cuenta como «solución». Las soluciones que parezcan muy similares
pueden disfrutar de un elevado grado de legitimación y consenso en un lu-
gar, pero no en otro. En consecuencia, nos contenemos a la hora de dar
respuestas especí cas incluso a cuestiones que tienen que abordarse en to-
das partes. Destacamos, sin embargo, seis futuros temas que planteamos
juntos al nal, con una indicación sobre la probable evolución de las ten-
dencias subyacentes.
Para legar hasta ellos, Ilevamos al lector interesado a través de los hilos
principales de la argumentación, y tratamos de situarlos en el desarrollo de
la política cientí ca y tecnológica levada a cabo hasta ahora. Distinguimos
entre tres fases principales, marcadas por la transición desde una política de
ciencia hacia la ciencia y la política y, durante la década de 1980, por la en-
trada en una fase de política para la innovación tecnológica. Nuestra argu-
nentación se plantea como un ruego para el inicio de una política de pro-
ducción distribuida del conocimiento, una política que, en último tếrmino,
se centre en las personas y en la competencia. La política a desarrollar nece-
sitará de un nuevo estito de dirección capaz de afrontar las fronteras perme-
ables existentes entre las instituciones, así como otras características de la
producción de conocimiento en el modo 2. Los gobiernos y sus institucio-
nes, por sí solos o en cooperación con otros, harán bien en funcionar como
intermediarios honestos. Buena parte del éxito de la nueva política depen-

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derá de la capacidad para promover una estructura adecuada para la ges- de la capacidad para producir y utilizar el conocimiento. Pero, tal como
tión del ujo de conocimiento distribuido y para gestionar mejor la interco- hemos argumentado, es necesario efectuar algunos cambios en el énfasis.
nexión entre competencia y colaboración en diversos niveles y en formas di- Los estudiantes, en particular, necesitan aprender a descubrir, apropiarse
ferentes. Y, quizá más crucialmente, la nueva política tendrá que afrontar y utilizar un conocimiento que puede haber sido producido casi en cual-
un desequilibrio potencial entre volatilidad y permanencia de las institucio- quier parte del mundo. No obstante, donde las universidades encuentran
nes implicadas, y encontrar un terreno intermedio entre formas de organi- su mayor desafío es en la adaptación de su función investigadora al carác-
zación estables y exibles. ter distribuido de la producción de conocimiento. La universidad debe
La transformación de la producción de conocimiento en el sentido an- ampliar la visión del papel que juega en la producción de conocimiento,
tes indicado, es uno de los procesos centrales característicos de las socie- desde la de ser un suministrador monopolista, hasta la de convertirse en
dades del mundo industrial avanzado. La producción de conocimiento es un socio en contextos tanto nacionales como internacionales. Dentro de
cada vez menos una actividad autocontenida. No es ni la ciencia de las poco, ese cambio supondrá una rede nición de la excelencia entre acadé-
universidades, ni la tecnología de la industria, por utilizar una vieja clasi- micos de cualquier rama profesional, así como de sus contribuciones dis-
cación, aunque sólo sea para propósitos ilustrativos. La producción de ciplinares y sus lealtades institucionales. Las universidades necesitarán a
conocimiento se ha difundido, no sólo en sus teorías y modelos, sino tam- su vez explorar estrategias de especialización en nichos.
bién en sus métodos y técnicas, pasando desde el mundo académico a to- En la industria, la distribución del conocimiento que produce capaci-
das aquellas instituciones que buscan legitimación social a través de una dad, también plarntea profundas cuestiones acerca de la apropiación de
competencia reconocible e incluso más allá. La ciencia ya no es reserva ese conocimiento para sus propios propósitos; es decir, acerca de la exten-
exclusiva de un tipo especial de institución, desde la que se espera que se sión y organización de la I+D realizadas en las empresas, así como de la
derramey se desgaje para bene ciar a todos los sectores. La producción propiedad y gestión de la propiedad intelectual y de la adquisición de las
de conocimiento se convierte cada vez más en un proceso socialmente dis- habilidades necesarias para con gurar los recursos de conocimiento de
tribuido. Además, el lugar donde se produce es ahora global, o pronto lo una manera relevante para la situación competitiva de la industria. La ca-
será. Y su base se encuentra en la expansión del número de lugares que pacidad de recursos en la gestión de la con guración del conocimiento es
forman las fuentes para una combinación y recombinación continuas de una condición previa para el éxito en un mundo donde la intensi cación
los recursos del conocimiento; la <«multiplicación de las terminaciones ner- de la competencia en los mercados internacionales, junto con la transfor-
viosas del conocimiento», de la que hemos hablado repetidamente a lo mación de la infraestructura de la información, han permitido que la in-
largo de este libro. La expansión del número de lugares donde se puede novación tecnológica se haya convertido en el juego más importante.
llevar a cabo una investigación reconocible como competente, tiene im- Este análisis de la transformación de la producción de conocimiento
plicaciones para la gestión del proceso de producción de conocimientoy supone de hecho grandes cambios en el enfoque de la política. Aunque
para el mantenimiento del control de calidad dentro del mismo. este libro se ha preocupado por la producción de conocimiento en su más
El carácter distribuido de la producción de conocimiento constituye amplio sentido, incluidas las humanidades, podremos considerar más cla-
un cambio fundamental. A él se hallan vinculadas las otras dimensiones de ramente los cambios que se necesitan introducir en la orientación política
cambio que hemos explorado: la creciente contextualización, que incluye si nos centramos en el conocimiento cientíico y tecnológico. En conse-
la comercialización del conocimiento, la difuminación de las fronteras en- cuencia, en este último capítulo exploraremos la importancia del cambio
tre disciplinas e instituciones y a través de las fronteras institucionales, la en el modo de producción del conocimiento, en comparación con el desarro-
fungibilidad de las carreras cientí cas, la transdisciplinaridad y no sólo lo de la ciencia y la tecnología durante el pasado medio siglo.
de los temas más candentes, la creciente importancia de los foros híbri- Nuestro enfoque sobre los temas de política tiene la intención de ser
dos (grupos constituidos a través de la interacción de expertos y no ex- amplio y heurístico. Las tendencias que hemos observado no aparecen
pertos como actores sociales), y la con guración del conocimiento. con igual peso en cada país. De hecho, las tendencias nacionales en este
La continua masi cación de la universidad como una institución de sentido re ejan una matización institucional particular de la producción
enseñanza, es un prerrequisito para esta amplia distribución en la sociedad de conocimiento en el modo 2, de modo que no es probable que aparez-

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can pautas inequívocas a través de las naciones. No obstante, surgen una La ciencia en la politica
serie de temas generales como consecuencia de la transformación del
proceso de producción de conocimiento, temas que tendrán que conside- En la segunda fase, tanto los cientí cos como los políticos propugna-
rar los políticos de todos los países. ron una reforma: había que cambiar desde una política para la ciencia a
una política en que la ciencia se viera como apoyo para la consecución de
objetivos de otras políticas; es decir, un cambio desde la ciencia a la políti-
Tres fases en la politica cientí ca y tecnológica ca. El Informe Brooks (OCDE, 1971), el Informe Rothschild en el Reino
Unido (1971) y el programa de Investigación Aplicada a las Necesidades
Buena parte de la política cientí ca y tecnológica se encuentra actual- Nacionales (RANN), en Estados Unidos, fueron ejemplos de esta nueva
mente encalmada. Tras haber pasado por lo menos por tres fases de pen- perspectiva. La intención fue que la ciencia y la tecnología jugaran un pa-
samiento político durante los últimos veinte años, la comunidad cientí ca pel clave en la consecución de diversos objetivos políticos de un Estado
ha tenido que modi car signi cativamente su enfoque con respecto a lo industrial moderno, en lugar de limitarse simplemente al desarrollo de la
que considera como merecedor de ser investigado. El pensamiento políti- propia ciencia. Y, sin embargo, en ninguna de estas dos primeras fases se
co parece estar ahora intelectualmente agotado a medida que se mueve prestó mucha atención a cómo podía contribuir la ciencia al bienestar na-
hacia otra fase. Sus características brotana partir de la transformación de cional. Era incuestionable que se podían extraer bene cios potenciales de
la producción de conocimiento, pero también re ejan y cuestionan las la ciencia, pero el trabajo del cientí co no consistía en obtenerlos. Al f-
suposiciones que han guiado el pensamiento en las fases anteriores. Por nal, el deterioro del rendimiento económico en virtualmente todas las
esta razón, será útil revisar, aunque sea brevemente, sus principales carac- economías industriales, desde nales de la década de 1970 a principios de
terísticas. la década de 1980, obligó a efectuar una nueva valoración crítica de la no-
ción de la ciencia como locomotora del rendimiento económico. Eso pro-
Politica para la ciencia vocó a su vez un nuevo cambio de política.

En la primera fase, el problema se planteó en términos de elaborar una La politica para la innovación tecnológica
política para la ciencia, tal como quedó expresado en los escritos de Van-
nevar Bush (1946) y Alvin Weinberg (1963), entre otros. El tema princi- Durante la década de 1980, el declive del rendimiento económico y la
pal, por tanto, fue el crecimiento de la empresa cientí ca per se. ILas cues- creciente competencia mundial obligaron a los políticos a estrechar su
tiones clave se ocuparon de los criterios a elegir dentro de la ciencia, del perspectiva sobre el papel que podía jugar la ciencia para lograr los objeti-
establecimiento de guías para elegir entre proyectos caros, a menudo en voS nacionales, centrándola en cómo conducir la empresa cientí ca hacia
disciplinas diferentes. Esta visión de la política cientí ca, en la que las de- la innovación industrial y la competitividad. Gracias a una nueva serie de
cisiones clave las tenían que tomar los cientí cos, parece ahora insosteni- iniciativas destinadas a promover las tecnologías, primero estratégicas y
ble, e incluso ingenua. A pesar de todo, permanece todavía en las mentes luego genéricas, las políticas con respecto a las tecnologías cambiaron
de muchos miembros del mundo académico, como la norma de una polí- para alcanzar una base más efectiva desde la que apoyar a la industria na-
tica adecuada para la ciencia. Tal política, por muy efectiva que pudiera cional. Eso fue en parte una respuesta a la disminución de la competitivi-
haber sido, se ha hecho ahora inadecuada. Y esa es la razón por la que se dad frente a Japón, pero también re ejó la extendida convicción de que la
dedica principalmentea ver qué está sucediendo dentro de las disciplinas, base tecnológica de la economía se hallaba agotada en su raíz. Uno de los
mientras que la dinámica global de la producción de conocimiento ha pa- objetivos de la política consistió entonces en reparar esta debilidad estruc-
sado a preocuparse mucho más por lo que sucede fuera o junto a ellas. Es- tural fundamental, mediante el apoyo al desarrollo de tecnologías de infra-
tán ocurriendo tantas cosas fuera de las disciplinas tradicionales, que pa- estructura (como por ejemplo los semiconductores, losS nuevos materiales,
recería estúpido formular una política exclusivamente desde dentro de etc.). El fortalecimiento de estas tecnologías, que subyacen en la competi-
ellas. tividad industrial, se vio como algo más necesario que el estímulo de la in-

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novación a través de desarrollos de productos y procesos especí cos. Este tas políticos y de quienes toman las decisiones. Para que sea e ciente, la
cambio de orientación y de convicción muestra claramente algunos de los nueva fase, la de la política de innovación, tendrá que suplantar al más
atributos de la producción de conocimiento en el modo 2: una difumina- viejo pensamiento sobre la política cientí ca y tecnológica. Será entonces
ción de la distinción entre ciencia y tecnología, la creación de programas un nuevo tipo de política de innovación, predicada sobre una más amplia
nacionales (Alvey en el Reino Unido, e ICOT en Japón) y, en algunos casos, comprensión del proceso de innovación y sobre el papel constitutivo que
supranacionales (ESPRIT y EUREKA), aplicados a regímenes tecnológi- juegan en él el conocimiento y las instituciones productoras de conoci-
cos concretos construidos alrededor de recursos nacionales con gurado- miento. Un elemento clave en esta nueva comprensión ya empieza a que-
res, al establecimiento de redes y otros modos informales de comunicación dar bastante claro. Se trata de que las personas constituyen el recurso
entre los socios activos, y al aumento de la familiaridad de los cientí cos fundamental, en su fungibilidad, multicompetencia y capacidad para co-
universitarios con el trabajo en grandes equipos, a menudo multinacio- nectarse con los demás.
nales. Los problemas de la política no se podrán abordar adecuadamente
Por el momento, el ímpetu de estas políticas parece hacerse más lento mientras los políticos no tengan en cuenta los numerosos cambios signi -
a pesar, o quizá debido al hecho de que la productividad y por tanto la cativos que están ocurriendo en la producción de conocimiento, tanto en
competitividad internacional todavía no ha mejorado sustancialmente en la industria como en los lugares tradicionales donde se practica la ciencia.
muchos países, y particularmente en Estados Unidos. Durante todo este El enfoque tradicional ha sido el de exportar el problema de obtener be-
período, las comunidades cientí cas de muchos países han resaltado la ne cios económicos de la ciencia y la tecnología a la gente que gestiona la
importancia de la ciencia básica para el bienestar industrial. La industria, interconexión entre ciencia e industria, dejando incólumes las actividades
que se ha encontrado bajo la presión de un aumento de los costes, ha te- situadas a ambos lados de la interconexión. Irónicamente, esto ha ocurri-
nido que estrechar a su vez sus compromisos con la investigación básica. do precisamente cuando muchas de esas interconexiones se han hecho
En la actualidad, la política se encuentra bloqueada tratando de mante- más permeables. Esa permeabilidad ha sido producida no por la política,
ner una tensión creativa entre una empresa cientí ca vigorosa y los impe- sino porque los mejores cientí cos de las universidades se han dado
rativos de la estructura industrial competitiva. A rmamos que la política cuenta de que necesitan interactuar de forma más fuerte con el conoci-
cientí ca y tecnológica se ha visto colocada en este dilema debido a que miento creado fuera. En las instituciones académicas de más alto nivel, la
sus objetivos de política se han ampliado sin cuestionar los presupuestos noción de transferencia tecnológica está dando paso a la noción de inter-
fundamentales que abrigó desde el principio. Lo que todavía no se ha abor- cambio de tecnología.
dado plenamente es qué contribución cabe esperar de una forma realista
al rendimiento económico por parte de las ciencias basadas en las discipli-
nas, institucionalizadas ampliamente en las universidades, e impulsadas in- Volver a pensar las suposiciones básicas
telectualmente por consideraciones internas. Estos problemas no han sido
reconocidos y no han quedado resueltos porque todavía se tienen que abor- ¿Qué aspecto tiene una política para la producción distribuida de co-
dar críticamente las suposiciones subyacentes sobre el papel de la ciencia nocimiento? Para contestar a esa pregunta habrá que alejarse, a veces ra-
en la economía. dicalmente, del punto de vista tradicional.
Bajo estas nuevas condiciones, las políticas cientí cas y tecnológicas En primer lugar, se tienen que abandonar las nociones de «mercados»
(fases 1 y 2) y las de innovación (fase 3) ya no pueden considerarse como separados para la ciencia y la tecnología, puesto que los actores ya no se
funcionalmente separadas. De hecho, así se hace ya en muchos países mueven de acuerdo con modelos lineales, secuenciales y jerárquicos, avan-
donde, bajo la etiqueta de «política cientí ca y tecnológica», o política de zando paso a paso desde la investigación al desarrollo para pasar luego a
investigación, se está siguiendo en realidad una política de innovación. la innovación y el uso. La ciencia básica se ha hecho inseparable del desa-
En términos generales, eso se hace con muy escaso éxito, debidoa que se rrollo tecnológico vinculado por el uso innovador de instrumentación.
siguen manteniendo las presuposiciones del pensamiento político cientí - Convencionalmente, se ha considerado la frontera de la ciencia como
co más antiguo, que continúa estructurando el pensamiento de los analis- algo que se expande desde el núcleo de sus actividades. En el contexto

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actual, sin embargo, tanto el núcleo como la frontera se están extendien- Aunque algunas universidades e institutos de investigación han sido len-
do. Esto es evidente en ámbitos como la biología molecular, la biotecnolo- tas a la hora de adaptarse, las mejores ya se han hecho más permeables e
gía, la ciencia de los nuevos materiales, la nanotecnología, la física de los integradas en las nuevas disposiciones de red. El proceso de aumentar la
cristales íquidos y de los estados sólidos, la fusión nuclear, la informática permeabilidad de las fronteras debilita la tendencia centralizadora de la bu-
y la superconductividad. .rocracia. Las políticas de descentralización deberían incorporar incentívos
En segundo término, los nuevos modelos de política ya no son los ti- para estimular la apertura y para recompensar a los individuos capaces de
pos de «sistemas» tan populares hace una década entre los analistas polí- conseguir economías de alcance contando con los recursos existentes.
ticos. Los modelos de sistemas implican una mayor estabilidad de lo que Los modelos de política para el futuro no serán precisamente los grandes
estaría justi cado en las relaciones entre actores, dado lo que ya sabemos institutos basados en la universidad, con un profesorado que tiene sus
sobre la producción distribuida del conocimiento. Se podrían elaborar puestos asegurados, o los laboratorios gubernamentales dedicados a fun-
descripciones más útiles tratando de desarrollar modelos que incorporen ciones especí cas, o las unidades permanentes de investigación con per-
la evolución de pautas de interconexiones, la capacidad para establecer, sonal que también tiene asegurados sus puestos de trabajo, creados para
de una forma recurrente, nuevos modos de intercambio, las habilidades realizar una investigación monocultural especí ca. Tales organizaciones
para adaptarse a la riqueza de la práctica investigadora, y para crear cana- se han hecho demasiado caras e in exibles como para satisfacer las nece-
les siempre nuevos de comunicación. sidades de la producción distribuida del conocimiento.
En tercer lugar, la especialización asume formas completamente nue- Un modelo alternativo podría suponer la creación de «centros» ágiles,
vas. No se las tiene que comprender como una división más del trabajo que emplearan a pocos administradores, dotados de un presupuesto para
dentro de disciplinas ya constituidas. Las nuevas especialidades que impul- estimular las redes de innovadores, en unidades adscritas a diversas insti-
san el descubrimiento y la innovación se hallan orientadas hacia la reso- tuciones, agencias o empresas. Serían evaluados periódicamente en térmi-
lución de problemas y tienen un carácter principalmente multidisciplinar. nos de su efectividad en la gestión del proceso. Una vez terminadas sus ta-
Rompen con la creencia común de la especialización como una disciplina reas, o cuando fuera evidente la disminución de los bene cios, se podrían
o subdisciplina incipiente que inicia su camino hacia la profesionalización desmantelar. Estos centros, como otras instituciones, creadas en el con-
y la institucionalización. Exhiben mucha más movilidad. Se hallan vincula- texto de la producción socialmente distribuida del conocimiento, es muy
das con la resolución de grupos de problemas, y se desarrollarán de acuer- probable que tengan muchos accionistas, por lo que existirá la necesidad
do con nuevos problemas. de que sean dirigidos y evaluados en consecuencia. Y la política que mos-
traba tendencia a atrincherar a las instituciones, o a estimular las actitudes
autárquicas, es actualmente anacrónica.
La gestión de la producción distribuida del conocimiento Se sabe bien cómo crear laboratorios para realizar investigaciones
ls cienti cas de diversas clases. Tambiến sabemos cómo crear equipos alre-
La política a desarrollar necesitará de un nuevo estilo de dirección. El dedor de profesores e individuos de talento excepcional, como por ejem-
enfoque tradicional (alguna variación de la dirección por objetivos, como plo la Max Planck Gesellschaft, en Alemania. Lo que ya no sabemos tan
el enfoque de sistemas) es demasiado in exible. La gestión de un proceso bien es cómo gestionar el arte de facilitar comunicaciones e cientes entre
de producción distribuida del conocimiento necesita ser abierta y alejar- esos núcleos, así como entre los otros elementos igualmente importantes
se de las clásicas perspectivas de la plani cación. Adquiere importancia que encontramos en el modo 2. Aquí no se trata sólo de facilitar las rela-
fundamental la gestión de procesos, particularmente del ambiente exter- ciones entre grupos de investigadores, sino también de facilitar las comu-
no. Ese estilo de dirección puede sintetizarse en dos nociones: aumento nicaciones con los innovadores, los reguladores, los capitalistas de riesgo,
de la permeabilidad de las fronteras e intermediación. etcétera.
En la producción distribuida del conocimiento, las dinámicas de la La segunda noción en esta fase debería ser que el gobierno, por sí solo
innovación cientí ca y tecnológica constituyen las principales fuerzas im- o en cooperación con otros, o con algunas de sus agencias, funcionara como
pulsoras que conducen al surgimiento de nuevas formas de organización. intermediario honesto. Los gobiernos constituyen una clección lógica para

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desempeñar este papel porque buena parte de la intermediación afectará ciencia a través del cedazo de las necesidades industriales. Continuarán
probablemente a otros gobiernos y a sus agencias. La intermediación es ne- planteándose argumentos sobre prioridades y sobre la protección de la
cesaria porque en la producción distribuida de conocimiento intervienen base de la ciencia nacional, pero la agenda ya no se establecerá principal-
más actores, y no todos ellos son expertos técnicos. La intermediación exigi- mente en las universidades o en los consejos nacionales de investigación.
rá habilidades excepcionales, porque los individuos implicados en el pro- Aunque los cientí cos sigan siendo la fuerza impusora en cuanto a pro-
ceso de innovación procederán de muchas instituciones y organizaciones poner ámbitos de investigación, las prioridades se generarán en el seno
diferentes, se encontrarán a menudo geográ camente dispersos y es posi- de foros híbridos compuestos por muchos actores diferentes. Esas priori-
ble que sólo puedan trabajar en un proyecto o problema a tiempo parcial. dades tienen ahora una dimensión cognitiva y social. La política de inno-
La producción distribuida de conocimiento se difunde con rapidez debi- vación se ocupará no de los detalles de este proceso, sino de la dirección
do a que se empiezan a establecer ambientes de interrelación que conjun- y apoyo a la multiplicación de los lugares de producción de conocimiento y
tan una gran variedad de estilos organizativos. La tarea de la política con- de la gestión de la complejidad derivada de la aceleración de las interco-
siste en proporcionar la estructura para la gestión de todo este ujo. nexiones del conocimiento.
Eso supone que el propio ámbito político experimentará un cambio h Este nuevo estilo de dirección no se necesita solamente debido al au-
drático en su composición. De hecho, eso ya ha empezado a producirse. mentoen el númerodelugaresnuevosdondese produce l conocimien-
Durante la fase caracterizada por la política para la ciencia, se esperaba to, sino también debido a la transformación de la naturaleza de los objeti-
que los cientí cos académicos serían los actores políticos clave. Eso ya no vos y contenido de la producción de conocimiento. Los dos procesos se
es tanto así, en la medida en que los gobiernos han cambiado desde el hallan interconectados. La naturaleza cambiante de lo que se considera
apoyo a la ciencia por sí misma, hacia la implantación de una política de como importante en la ciencia, y las nuevas exigencias de su producción
innovación. En la génesis de la política cientí ca y tecnológica practicada han inducido los cambios organizativos antes descritos. La estrecha inte-
durante las dos últimas décadas han intervenido no sólo políticos y fun- racción entre forma y contenido en la producción de conocimiento es la
cionarios, sino economistas, expertos en marketing e industriales. Esta in- razón principal por la que las nuevas tareas a realizar son las de gestionar
trusión de los más amplios intereses de la sociedad ha provocado cierto y procesar el conocimiento. Eso exige nuevos enfoques con respecto a la
resentimiento entre los cientíicos, porque tienen la sensación de que esa creatividad, estrategias para preservar y aumentar la permeabilidad de las
situación erosiona la independencia de la «República de la Ciencia». Pero instituciones, para el diseño y la intensi cación de vínculos entre ellas,
existen buenas razones para el cambio en la sede donde radica la autori- para gestionar el ujo, antes que para administrar instituciones viejas y
dad sobre el desarrollo de la ciencia: eso re eja la naturaleza distribuida nuevas.
de la producción de conocimiento. Pero todo ello se basa en último término en una política centrada en
Los temas relacionados con los riesgos que el desarrollo tecnológico las personas y en la competencia. Esta nueva política de innovación nece-
plantea para la salud o para el medio ambiente, o los relacionados con el sitará de instituciones diferentes, aunque algunas instituciones ya existen-
impacto de la tecnología de la información sobre el mercado de trabajo, tes se adaptarán con mayor éxito que otras a un nuevo estilo de gestión.
la formación y la competencia, o los temas éticos planteados por las nue- También exigirá una nueva competencia para crear y disenar, antes que
vas tecnologías biomédicas, se están convirtiendo en cuestiones de debate para reproducir con mejoras marginales. Esta es una de las razones por las
público. En resumen, la nueva política de innovación se ha convertido que resaltamos la importancia del desarrollo de políticas destinadas a pro-
ahora, inevitablemente, en parte de la gran política. mover el intercambio entre cient cos y tecnólogos, y para establecer la
No obstante, todavía sobreviven las actitudes y procesos característi- conectividad general de los sistemas de innovación, utilizando posible-
cos de las fases anteriores de la política cientí ca. No estamos describien- mente la tecnología de la información para explotar su base de conoci-
do aquí una ruptura histórica, sino más bien un cambio signi cativo de mientos. La competencia, las nuevas habilidades y perspectivas que emer-
énfasis. Los estamentos cientí cos seguirán estableciendo algunas priori- gen de estos intercambios, es al menos tan importante como el resultado
dades; las limitaciones de los recursos lo harán imperativo. También se- de este modo de producción de conocimiento, como los problemas solu-
guirán haciéndose esfuerzos, dentro del sistema industrial, para ltrar la cionados o los artefactos creados. Esto implica la puesta en marcha de

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políticas que promuevan la transdisciplinaridad y tengan en cuenta la po- ción internacional. No tiene por qué ser un acto depredador porque no
sibilidad de que se necesiten modos insólitos de organización, así como de es un juego de suma cero.
políticas que promuevan la colaboración internacional y que sean cons- La nueva política también tendrá que afrontar un desequilibrio poten-
cientes y capaces de interpretar el conocimiento que pueda producirse. A cial entre volatilidady permanencia de las instituciones. Puede parecer
la hora de gestionar este ujo, las personas, como detentadoras de compe- que buena parte de lo que hemos dicho hasta ahora sốlo generará microi-
tencia, constituirán el recurso principal. nestablidad. Pero los sistemas autoorganizados también producen valo-
La nueva política tambiến tendrá que gestionar mejor la interconexión res propios, es decir, regiones de macroestabilidad. En lugar de preservar
entre competencia y colaboración. Los directores de la política de innova- la microestabilidad a corto plazo mediante, por ejemplo, el apoyo a em-
ción necesitarán desplazarse continuamente entre competencia y colabo- presas o sectores especí cos, la política de innovaciớn tiene que aspirar a
ración. La tarea de los gobiernos, de los directores de investigación y de un desarrollo económico sostenible a largo plazo. Eso se consigue esti-
otros no consiste en elegir a ganadores, ya se trate de productos indivi- mulando la diversidad, promoviendo la experimentación y la creatividad,
duales o de tecnologías genéricas, como tampoco lo es la de limitarse a facilitando el surgimiento de ambientes abiertos para la interacción y el
crear un ambiente que estimule el comportamiento de rivalidad. Por el intercambio. Puesto que esta política se construirá sobre la importancia
momento, la competencia internacional ocupa la parte principal del esce- de la gente y de la competencia en el proceso de innovación, las institu-
nario en la mayoría de las políticas nacionales de innovación, y continuará ciones en las que trabaje la gente tendrán que encontrar un equilibrio en-
haciéndolo así durante un futuro previsible. La competencia genera diver- tre permanencia y cambio. Los directores de las instituciones tienen que
sidad al provocar un comportamiento de rivalidad entre los competido- cambiar el equiibrio de las formas de organización existentes, estables y
res. En la producción de conocimiento, eso implica la capacidad para ex- continuas, para alcanzar otras que sean más exibles y temporales. Pero
perimentar. La competencia dinámica es esencialmente un proceso de aquí se trata de encontrar un terreno intermedio entre rigidez y caos.
descubrimiento que conducea la innovación. Pero la innovación que tam-
bién reduce la diversidad y la rivalidad puede llegar a ser disfuncional. La gis
función de la colaboración consiste en restaurar la diversidad. La rivali- Temas para el futuro
dad no es su ciente por sí misma. En la producción de conocimiento en
el modo 2, la competencia desatada puede tener el efecto de inhibir el cre- El modo 2, es decir, la producción distribuida del conocimiento es
cimiento de las redes y desincentivar la permeabilidad. Gestionar la deli- tanto abierto como alta y localmente contingente. Debido a ello, sería un
cada transición entre ambientes apropiados para la competencia y aque- error tratar de ofrecer aquí respuestas especi cas a cuestiones que, sin
los otros apropiados para la colaboración, supone el establecimiento de duda, son muy cruciales y necesitan ser abordadas en todas partes. Las
condiciones muy complejas que afectan a diferentes tipos de instituciones respuestas prácticas a esas cuestiones tendrán que encontrarse y ponerse
que pueden hallarse globalmente distribuidas. La política de competencia en práctica a nivel local. A pesar de todo, queremos destacar, al nal de
tiene que convertirse en una política de competencia y de colaboración, y este libro, seis temas para el futuro, e indicar la probable evolución de las
estar concebida de una forma dinámica, no en términos de preparar el te- tendencias subyacentes.
rreno para un juego de suma cero, sino para crear el ambiente en el que
puedan orecer diversas formas de comportamiento y de organización. 1 ¿Cuál es el futuro de la nanciación? Las fuentes de nanciación se
La política tiene implicaciones sobre el problenma sensible de la com- harán cada vez más diversas. En consecuencia, continuará disminu-
petencia internacional y de las estrategias internacionales de colabora- yendo el poder de cualquier actor individual para determinar el re-
ción. Los gobiernos previsores harán bien en seguír sus propios intereses sultado.
nacionales, no tratando de desarrollar políticas cientí cas nacionales au- 2 ¿Cuál es el futuro de las identidades disciplinares y de las competen-
tocontenidas, sino estimulando el crecimiento de las redes internaciona- cias transdisciplinares? Las competencias antiguamente secundarias,
les y de la permeabilidad. El éxito vendrá determinado en buena medida principalmente multidisciplinares, se añadieron a las identidades pri-
por la capacidad para obtener valor económico a partir de la colabora- mordiales, principalmente disciplinares. Esta pauta se tendrá que

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abandonar. Habrá que gestionar una agenda de identidades y com-
petencias, ninguna de las cuales tiene por qué ser preeminente.
3 ¿Cómo se asignará el conocimiento en el modo 2? La producción de
conocimiento en el modo 2 y su asignación tenderán a converger.
Los resultados se tendrán que repartir probablemente de acuerdo
con el grado de participación. Sôlo aquellos que tomen parte en la
producción de conocimiento compartirán probablemente su asig-
nación. Las fronteras entre asignación privada y pública se harán
cada vez más porosas.
4 Cuál es el futuro de los sistemas nacionales de investigación? Expe-
rimentarán una creciente competencia por parte de organizaciones
supranacionales de investigación, de redes transitorias y de empre-
sas privadas multinacionales. Para mantener su función en el futu-
ro, necesitan aumentar la permeabilidad y vincularse con otros so-
cios de investigación.
5 Cuál es el futuro de los sistemas asesores de la ciencia en la produc-
ciốn distribuida del conocimiento? Se producirá una mayor descon-
centración de los lugares de asesoramientoy una mayor diversidad
en los tipos de asesores. Los gobiernos tendrán que afrontar el he-
cho de que ya no pueden gestionar los resultados, y tendrán que
dedicarse a crear algunas de las condiciones para obtener los resul-
tados deseados.
¿Aumentará probablemente el modo 2 las desigualdades mundiales?
Sí. Se producirá un aumento de las desigualdades mundiales en tér-
minos de acceso y uso de los resultados de la actividad cientí ca y
tecnoló[Link]óndeconocimientoen l modo 2
se halle dispersa más globalmente, sus bene cios económicos serán
reasignados desproporcionadamente por parte de los países ricos y
de aquellos que sean capaces de participar.

Referencias

BUSH, V. (1946), Endless Horizons, Washington, DC, Public Affairs


Press.
INFORME ROTHSCHLD (1971), The Organisation and Management of
Government Research and Development, Cmnd. 4814, Londres, HMSO.
OCDE (1971), Science Growth and Society, Brooks Report, OCDE.
WEINBERG, A. M, (1963), <«Criteria for scienti c choice», Minerva, 1,

págs. 159-171.

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Michael Gibbons, Camille Limoges,
Helga Nowotny, Simon Schwartzman,
Peter Scott y Martin Trow

La nueva producción
del conocimiento
La dinámica de la ciencia y la investigación
en las sociedades contemporáneas

Colección Educacióy conocimiento


Director: Miguel A. Pereyra
Catedrático de Educación Comparada
Universidad de Granada

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