Revelación Bíblica y Doctrina Cristiana
Revelación Bíblica y Doctrina Cristiana
Esto, para que ya no seamos niños, sacudidos a la deriva y llevados a dondequiera por todo viento de
doctrina, por estratagema de hombres que para engañar, emplean con astucia las artimañas del error”
Efesios 4:14
¿Por qué existimos? ¿Por qué hay maldad? ¿Qué existe después
de la muerte? ¿cómo puedo nacer de nuevo? ¿Qué piensa Dios
del hombre? ¿Se preocupará por nosotros? ¿Cuál es su plan
para nuestras vidas? ¿Hablará el Creador a sus criaturas? ¿Qué
les dirá? Estas preguntas no podrían ser contestadas
simplemente con la contemplación y análisis del Dios sabio y
poderoso, autor del orden y el balance que se manifiesta en la
creación natural.
Fue así, entonces, como Dios, en su infinita misericordia, instituyó una revelación escrita para el hombre,
inspirando y permitiéndoles a los escritores bíblicos que registraran sus encuentros personales y los
eventos en los cuales Él intervenía. Ese mismo Dios, «cuyo entendimiento no hay quien alcance» (Isaías
40: 28), puede ser conocido por medio de la Biblia. Es, pues, este Sagrado Libro la revelación de Dios al
hombre. Es en él donde encontramos todo aquello que Dios desea que el hombre sepa y conozca de Él. Si
bien, la Biblia no contiene todas las repuestas a las preguntas del hombre, sí contiene todo lo que el
hombre necesita saber.
La Palabra de Dios, es experta explicando el significado de la vida, y el por qué y para qué de nuestra
existencia. Tristemente esta revelación ha sido objeto de falsas interpretaciones por parte de muchos, lo
que ha trastornado la fe de algunos (2 Timoteo 2:16) y han causando división, resquebrajando así la
comunidad creyente. Pero esto no ocurre precisamente porque la Biblia en sí misma se contradiga, ya que
no hay en la Biblia contradicciones temáticas. De hecho, no existen en los temas esenciales de las
Escrituras (salvación, pecado, naturaleza divina, etc.) contradichos ni confusión. Sin embargo, estas
tergiversaciones han nacido de la dureza del corazón humano, en su intento de acomodar a Dios a sus
preceptos.
Es el hombre soberbio que deja la revelación escrita y toma la iniciativa jactanciosa de “descubrir” a Dios
por su cuenta. Esto ha generado doctrinas diversas, que han sido el cimiento para diferentes cultos y
sectas, basándose unos en “revelaciones personales”, otros en «mandamientos y doctrinas de hombres»
(Colosenses 2:22), desviando a los hombres del Dios inmutable que se revela en las Sagradas Escrituras,
como bien dijo Jesús: “Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestras
tradiciones” (Marcos 7:9), es decir, sus propias supersticiones y desvaríos.
Por tanto, es vital para cualquier cristiano sano espiritualmente, perseverar y mantenerse en la Palabra de
Dios. Es la Biblia y solamente ésta es el fundamento sólido que halla el creyente cuando soplan los
vientos huracanados del error. Por esta razón hemos desarrollado este espacio que contiene las cuestiones
esenciales de la fe cristiana, y que resume nuestra confesión de fe. Estos estudios los hemos diseñado a
manera de preguntas y respuestas, estas últimas sujetándose única y exclusivamente a lo que dice la
Palabra, ya que Biblia se contesta, se confirma y se comprueba ella misma.
La Trinidad
La doctrina de la trinidad constituye el mayor misterio de la fe cristiana. Es una enseñanza que hay que
aceptar y creer por todas las evidencias que la Biblia nos presenta, pero imposible de razonar. Esta
creencia es parte del “escándalo” del Evangelio, la cual es “tropezadero” para los judíos, y la “locura”
para los griegos (1 Cor. 1: 23). Las siguientes interrogantes encierran el gran misterio: ( 1 ) ¿Cómo es
que el Dios personal, no es una sola persona, sino que el ser divino subsiste individualmente en tres
personas?; ( 2 ) ¿Cómo es que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son tres personas divinas realmente
distintas, pero no son tres individuos distintos, sino un solo ser divino individual?
El no poder entender y explicar este insondable misterio ha hecho que muchos cristianos a través de la
historia de la iglesia hayan caído en herejías. En varios periodos de la historia del cristianismo este fue el
tema que más generó controversia y división en la iglesia de Jesucristo.
En este sencillo estudio nos someteremos con temor reverente al consejo divino: “las cosas secretas
pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre”
(Deut. 29: 29).
Deu. 6: 4
“Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el
postrero, y fuera de mí no hay Dios”
“Acerca, pues, de las viandas que se sacrifican a los ídolos, sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y
que no hay más que un Dios”
“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre…”
“Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan”
4. ¿De qué manera revela el Antiguo Testamento la pluralidad de personas en la divinidad?
“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en
los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se
arrastra sobre la tierra”.
“Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues,
que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre”
“Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su
compañero”
“Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí
yo: Heme aquí, envíame a mí”
Nota:
La palabra hebrea “Elohim” que significa “Dios” es un término plural. Se traduce “dioses” cuando se
refiere a divinidades falsas (Sal. 95: 3), pero se traduce Dios, en singular, cuando está hablando del Dios
verdadero (Deum. 6: 4): “Oye, oh Israel, el Señor nuestro Dios (Elohim: Dioses) es un Señor”. Algunos
ven la trinidad en este pasaje de esta manera: “El Señor ( 1 ), nuestro Dios ( 2 ), el Señor ( 3 ) uno es;
El Padre ( 1 ), Hijo ( 2 ) y Espíritu Santo ( 3 ) uno son.
5. ¿En qué forma el Antiguo Testamento nombra separadamente las personas de la deidad?
Isa. 48: 12, 16 = “El Señor Jehová…y su Santo Espíritu”.
Sal. 80: 14-17 = “Oh Dios de los ejércitos…sea tu mano sobre el varón de tu diestra, sobre el hijo de
hombre que para ti afirmaste”.
6. ¿Cuáles son las tres personas de la divinidad según el Nuevo Testamento?
“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y
del Espíritu Santo”
“La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos
vosotros. Amén”
7. ¿Cómo podemos distinguir a las tres divinas personas en los siguientes pasajes?
“Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre”
“Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al
Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. 17 Y hubo una voz de los cielos, que decía:
Éste es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”
“Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con
su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios”
La Divinidad de Jesucristo
Introducción:
Creemos que lo que enseña la Palabra Divina y que fue ratificado en el Concilio de Nicea (325 D.C.): que
“Jesucristo es el Hijo de Dios, es Dios verdadero, nacido – no creado – del Padre, IGUAL EN
ESENCIA (griego “homousion”) AL PADRE…” (citado de: “Un Dios en Tres Personas”, Pág. 128,
Francisco Lacuela, editorial CLIE 1974). Entremos a nuestro estudio.
1. ¿Cuál fue la respuesta de Jesús a Felipe cuando le dijo: “Señor, muéstranos al Padre y nos
basta”?
Juan 14: 7-11
“Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto. 8 Felipe
le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. 9Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con
vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú:
Muéstranos el Padre? 10 ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo,
no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. 11 Creedme que yo
soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras”
“En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros”
“Yo y el Padre uno somos. 31 Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle. 32 Jesús les
respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis? 33 Le
respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú,
siendo hombre, te haces Dios. 34 Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, dioses
sois? 35 Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y la Escritura no puede ser
quebrantada), 36 ¿al que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije:
Hijo de Dios soy? 37 Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis. 38 Mas si las hago, aunque no me
creáis a mí, creed a las obras, para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre”
“para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros;
para que el mundo crea que tú me enviaste. 22 La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno,
así como nosotros somos uno. 23 Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el
mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado”
“que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus
pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación”
3. ¿Quién era Jesucristo desde la eternidad, y qué relación ha tenido con el Padre bendito?
Juan 1:1-3
“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 2 Éste era en el principio con
Dios. 3 Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho”
4. Los que niegan la igualdad divina del Hijo enseñan que Jesucristo es divino, pero inferior al
Padre; lo llaman un dios menor, ¿qué dice la Santa Escritura acerca de la divinidad de Cristo?
1 Juan 5:20; Tito 2:13; Rom. 9:5; Apoc. 1: 4-7 (leer vs. 9-18).
“Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es
verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Éste es el verdadero Dios, y la vida eternal”
“de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las
cosas, bendito por los siglos. Amén”
“Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de
venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono; 5 y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito
de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados
con su sangre, 6 y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos
de los siglos. Amén. 7 He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y
todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén”
“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los
profetas, 2 en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por
quien asimismo hizo el universo; 3 el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su
sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación
de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas”
“Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies”
9. Los que refutan la doctrina de la trinidad argumentan que Jesús fue creado por el Padre, ¿de
qué manera la Biblia enseña la coexistencia eterna del Hijo?
Isa. 9:6 Miq. 5:2; Pro. 8:22-31
“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre
Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”
“Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en
Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad”
“Jehová me poseía en el principio, Ya de antiguo, antes de sus obras. 23 Eternamente tuve el principado,
desde el principio, Antes de la tierra. 24 Antes de los abismos fui engendrada; Antes que fuesen las fuentes
de las muchas aguas. 25 Antes que los montes fuesen formados, Antes de los collados, ya había sido yo
engendrada; 26 No había aún hecho la tierra, ni los campos, Ni el principio del polvo del mundo. 27 Cuando
formaba los cielos, allí estaba yo; Cuando trazaba el círculo sobre la faz del abismo; 28 Cuando afirmaba
los cielos arriba, Cuando afirmaba las fuentes del abismo; 29 Cuando ponía al mar su estatuto, Para que las
aguas no traspasasen su mandamiento; Cuando establecía los fundamentos de la tierra, 30 Con él estaba yo
ordenándolo todo, Y era su delicia de día en día, Teniendo solaz delante de él en todo tiempo. 31 Me
regocijo en la parte habitable de su tierra; Y mis delicias son con los hijos de los hombres”
10. Los enemigos de esta verdad usan el texto de Apoc. 3:14 que dice que Cristo es “el principio de
la creación de Dios” También citan como argumento a Col. 1:15 que dice que Jesús es “el
primogénito de toda creación, pero ¿cuál es la verdadera explicación de estos pasajes?
A. Cuando la Biblia llama al Señor Jesús el “principio y el primogénito de la creación de Dios, no quiere
enseñar que fue el primero que fue creado, sino que El es el origen de la creación, o sea, que El fue el que
dió inicio a todas las cosas que fueron creadas, y esto es fácil de probar porque está explicado en el
mismo contexto del Col. 1: 16-19. En el verso 15 dice: “El es la imagen del Dios invisible, el
primogénito de toda la creación “; y el verso 16 explica: “Porque en El fueron creadas todas las cosas, las
que están en los cielos y las que hay en la tierra…”
El Nuevo Testamento usa esa palabra siete veces para referirse a Cristo:
En la Biblia se usa la palabra primogénito no sólo para referirse al primer hijo que fue engendrado, sino
que se llama primogénito además a cualquier cosa que es principal o primera en su clase (Job 18:13; Isa.
14:30). También había otras maneras de llegar a ser primogénito aparte de la forma por nacimiento:
(1) Por decreto – Gén. 4:50-52; Gén. 48:13-18 ; Jer. 31:9; 1 Cron. 5: 1-3
En el mismo pasaje de Colosenses explica la causa por la cual Cristo es llamado primogénito. El verso 18
dice: “y El es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, y El es el principio, el primogénito de entre los
muertos, PARA QUE EN TODO TENGA LA PREEMINENCIA”. El verso 19 añade: “Por cuanto
agradó al Padre que en El habitase toda la plenitud”. Cristo es el principio de la creación porque El es el
que originó la creación. Es el primogénito de los muertos, no porque fue El el primero que murió o
resucitó , sino porque con su resurrección llega a asegurar la resurrección a todos los salvados (1Cor.
15:20-23). El Señor es el “primogénito entre muchos hermanos” (Rom. 8:29) porque por su resurrección
se convierte en el primer hijo de la nueva creación (Rom. 1:4). El es el Adán de la nueva creación, y con
El comienza la familia de los nacidos de Dios.
Concluimos que la palabra primogénito se aplica a Cristo porque El es el principal en todas las cosas y no
porque El sea el primero que fue credo por Dios.
11. ¿De qué otra manera la Biblia nos dice que Jesús no es un Dios inferior que llegó a ser el
primero creado por el Padre?
Isa. 43:10; 44:6
“Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y
entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí”
“Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el
postrero, y fuera de mí no hay Dios”
12. ¿Cuáles son algunas de las herejías que se han suscitado en la historia del cristianismo en contra de la
doctrina de la trinidad?
D. El adopcionismo – Jesús fue un hombre adoptado por Dios en el momento del bautismo. Hecho
Mesías por el bautismo y glorificado en el resurrección, es elevado a nivel divino.
E. El modalismo – Creían que tanto el Hijo como el Espíritu Santo no son más que “modos” del Padre
manifestarse el Hombre. Niegan la distinción de personas en la divinidad.
F. El subordinacionismo – Aseveran que sólo el Padre es Dios verdadero, en cambio el Hijo y el Espíritu
Santo son dos personas que participan de la divinidad, pero son seres creados, subordinados e inferiores al
Padre.
G. El arrianismo – Es una forma de subordinacionismo. Su nombre se originó de su primer expositor o
creador de la doctrina, Arrío, obispo de Alejandría. Entre los años 319-320 D.C. sus enseñanzas
originaron una titánica controversia teológica que desembocó en divisiones y fuertes debates en los
grandes círculos de la iglesia. Arrío creía que el Hijo fue creado por el Padre antes de que el tiempo
fuese. Cristo es el origen de la creación, por consiguiente no es co-eterno. El Concilio de Nicea (325
14. Dios ordenó que no se adorara a otro dios sino sólo a Jehová (Ex. 20:3-5; 34:14), ¿por qué El
mismo mandó que se adorara al Hijo?
Fil. 2:10; Heb. 1:6; Sal. 2:12
“para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo
de la tierra”
“Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios”
“Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; Pues se inflama de pronto su ira.
Bienaventurados todos los que en él confían”
El Señorío de Cristo
Introducción
El Espíritu Santo
Introducción:
El Espíritu Santo es conocido como la tercera persona de la divinidad. No se le llama así porque sea
inferior al Padre y al Hijo. Ya hemos estudiado que las tres personas poseen la misma, idéntica e
individual naturaleza, sustancia o esencia divina.
Los que niegan la doctrina de la trinidad han tergiversado tan peligrosa y escandalosamente la enseñanza
bíblica acerca del Espíritu Santo que la iglesia se ce en la necesidad imperativa de “contender
ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos” (Judas 3)
Naturalmente, lo que nos motiva a estudiar la persona del Santo Espíritu no es la argumentación
teológica, sino conocer las inefables y gloriosas revelaciones escritúrales acerca del tierno, compasivo y
delicado Consolador.
1. Los que refutan la doctrina de la trinidad enseñan que el Espíritu Santo no es una persona, sino
una fuerza o influencia. ¿Cómo llamó Jesús al Espíritu Santo?
Juan 14:16,17
“Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu
de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis,
porque mora con vosotros, y estará en vosotros”
Nota:
El Señor Jesús se refiere al Espíritu Santo como “otro Consolador”. La palabra griega que se emplea
como “otro es allos. Este término “expresa una diferencia numérica y denota otro de la misma clase”.
En el griego existe otra palabra para el pronombre indefinido “otro”, y es heteros. Este vocablo
“expresa una diferencia cualitativa, y denota otro de una clase diferente”.
“Cristo prometió enviar “otro Consolador” (allos, otro como El; no heteros). Pablo dice: “Pero veo otra
ley”, heteros, una ley diferente a la del Espíritu de vida (noallos, una ley de la misma clase) (Rom.
7:23). Pablo habla de “otro evangelio”(heteros): no que hay otro (allos, otro como el que el predicaba)
(Gal. 1: 6, 7 )”. (Citado de: Diccionario expositivo de Palabras del N.T., Tomo 3, Pág. 106, W.E. Vine,
editorial Clie 1984)
Concluimos que Jesús se refirió al Espíritu Santo como “otro Consolador” con la intención de revelar que
era otro de la misma clase que El y el Padre.
2.¿De qué otra forma la Biblia revela que el Espíritu Santo es una persona?
3. ¿Cómo podemos comprobar bíblicamente que además de ser una persona, el Espíritu Santo es
también Dios con el Padre y el Hijo?
A. Es nombrado como una persona diferente, pero una sola cosa con el Padre y el Hijo – Mat. 28:19; 2
Cor. 13:14; Hechos 5: 1-9
B. Tiene los atributos divinos igual que el Padre y el Hijo. El Consolador es:
1. Dios Hechos 5: 3, 4
2. Eterno Hebreos 9:4
3. Creador Job 33:4, 26:1
4. Omnisciente 1 Cor. 2:10, 11; Juan 16: 12, 13
5. Verdad Juan 16:3
6. Santo Sal. 51:11
7. Omnipresente Sal. 139: 7-10
8. Omnipotente Luc. 1:35
“Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en
vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él”
“porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre”
“un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra
vocación; 5 un Señor, una fe, un bautismo, 6 un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos,
y en todos”
5. ¿Cuál fue la participación del Espíritu Santo en la vida y en el ministerio del Señor Jesucristo?
D. Cristo fue ungido por el Espíritu -Luc. 4:18 Hec. 10:38
E. Cristo fue autorizado y dinamitado por el Espíritu – Luc. 10:38; Mat. 12. 28
F. Cristo fue ofrecido por el Espíritu a Dios como expiación – Hebreos 9:14
“Entonces respondió y me habló diciendo: Ésta es palabra de Jehová a Zorobabel, que dice: No con
ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos”
El Bautismo con el Espiritu Santo
Introducción
Uno de los dones más preciosos y valiosos que Dios ha dado a la iglesia en esta dispensación de la gracia,
es la promesa cumplida del bautismo con el Espíritu Santo. El Señor Jesucristo no comenzó su ministerio
sin antes ser bautizado con el Espíritu Santo (Juan 1:32, 33; Mat. 3:16, 17). Debido a que El sabía que
eraimposible realizar efectivamente el ministerio de Dios son esta capacitación, ordenó enfáticamente a
los Apóstoles: “He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la
ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos y sobrenatural que hicieron los apóstoles y los primeros
cristianos fue resultado de esa santa y poderosa investidura del Espíritu Santo.
Si hacemos un estudio serio y sincero de la historia de la iglesia cristiana, nos percataremos que la iglesia
comenzó a ser impotente e incapaz desde que dejó de creer, anhelar y pedir la promesa del bautismo con
el Espíritu Santo. Así como los gálatas cayeron de la gracia, la iglesia cayó “del Espíritu Santo” cuando
abandonó su fe en el ministerio poderoso del ‘paracleto’ divino para confiar en las letras, métodos y
recursos humanos. Todas las apostasías, vicios, cismas, crímenes, escándalos. Atrocidades y demás
pecados cometidos por la iglesia en los siglos de su historia, ha sido por su rechazo a la obra del Espíritu
Santo.
3. ¿Cómo describió Jesús la experiencia extraordinaria del bautismo con en Espíritu Santo en el
interior del creyente?
Juan 7:37- 39
4. Muchos de los que niegan esta enseñanza bíblica, afirman que todos los creyentes han sido
¿Por qué si los apóstoles ya tenían el Espíritu Santo y aún habían hecho muchos milagros en el nombre
de Jesús, el Señor les prometió investirlos del poder del Espíritu Santo? Luc. 24:49
5. ¿Cómo le llamó el Señor a la promesa que tuvo su cumplimiento el día del Pentecostés?
Hechos 1: 4, 5, 8
6. El rechazo de la doctrina del bautismo con el Espíritu Santo por parte de la mayoría de los
cristianos, está basada en su renuencia de creer en las manifestaciones o en los milagros de la
experiencia.
¿Cuánto de sobrenatural tuvo el cumplimiento de la promesa del Señor en el día del Pentecostés?
Hechos 2: 1-21
B. “Se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego. Que se asentaron sobre ellos” (Hechos 2:3).
C. “Todos fueron llenos de Espíritu Santo y comenzaron a hablar en lenguas…” (Hechos 2: 4).
F. La gente vio algo raro o no común en ellos (creían que estaban ebrios o borrachos) (Hechos 2: 12-15)
G. Pedro explicó la manifestación del Espíritu Santo como una promesa hecha por Dios a través del
profeta Joel (Hechos 2: 14- 21).
H. En esa profecía se describía la promesa como algo extraordinario y sobrenatural
I. Lo más importante de todo, fue que Pedro entendió el propósito del don del Espíritu Santo, el cual es
dar testimonio del Evangelio de Jesucristo (Hechos 2: 21-36).
J. El Espíritu Santo actuó en los que oyeron y fueron “compungidos de corazón “ (Hechos 2:37).
K. En la respuesta de Pedro (vs. 38) vemos las dos obras del Espíritu Santo: conversión y capacitación.
N. Muchas señales y maravillas fueron hechas por los apóstoles (vs. 43).
O. Se vio el fruto del amor y la confraternidad (vs. 44-47)
P. Es bueno aclarar, que todo el sermón poderoso de Pedro el día del Pentecostés , y el resultado del
mismo, fue la respuesta a la pregunta de la multitud que, impactada por los prodigios, cuestionaron: “?
Qué quiere decir esto ¿” (Hechos 2:12). En otras palabras, el mensaje predicado por Pedro es una
explicación de qué es el bautismo con el Espíritu Santo, y por qué Dios se lo dio a la iglesia desde ese
momento en adelante. Es una respuesta al acontecimiento histórico y a la experiencia personal.
7. Los que refutan la doctrina del bautismo con el Espíritu Santo para limitar la experiencia del hablar en
lenguas a algo ocasional, aseveran que Dios les dio la capacidad de hablar en otras lenguas sólo para que
todos los allí presentes pudieran entender el mensaje hablado por los apóstoles.
¿De qué raza eran todos los que estaban en Jerusalén aquel día de Pentecostés? Hechos 2:5
Nota:
El texto dice que todos eran judíos, de todas las naciones bajo el cielo. Si todos eran judíos, entonces
todos hablaban hebreo (Hechos 22: 1, 2; 21: 40).
Nosotros sabemos el empeño de los judíos para que sus hijos hablen su lengua y conserven su cultura y
religión. Pedro, sin duda, predicó su sermón en hebreo porque todos lo entendieron (Hechos 2:37).
Si todos entendían el hebreo, entonces la causa por la cual Dios dio el don de leguas no fue para que
pudieran entender el mensaje, sino para que vieran que lo que sucedía allí era obra del poder de Dios.
8. ¿Qué hicieron los apóstoles con los samaritanos que habían recibido el Evangelio y habían sido
bautizados en el nombre de Jesús? Hechos 8: 14-18
Nota:
Observen lo que dice el versículo 16: “Porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que
solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús”. Esto evidencia claramente de que la
experiencia del bautismo con el Espíritu Santo era algo posterior a la conversión y no lo mismo como
enseñan los opositores de esta santa enseñanza bíblica.
9. ¿Cuál fue la experiencia del apóstol San Pablo después de su conversión? Hechos 9:13-18, comparece
con 1 Cor, 14:18.
Aunque no dice que hablaron en lenguas, es evidente que lo hicieron porque lo que le llamó la atención a
Simón fue que cuando los apóstoles les imponían las manos, recibían el Espíritu Santo. ¿Cómo sabía
Simón que habían recibido el Espíritu Santo? Algo visible experimentaban ellos que mostraban que
habían recibido la promesa.
F. La experiencia de los corintios (1 Cor. 12: 13, 14: 14: 1-40
11. ¿Qué comprueba de San Pablo a los discípulos de Efeso? Hechos 19:2
“Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de
los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que
sobreabunde” (Malaquías 3:10)
De camino a mi trabajo, leí este versículo que ya había leído en otras oportunidades, pero esta vez, Dios
abrió mis ojos para dejarme ver una gran verdad. Al leer “TODOS los diezmos”, me dije: Pero ¿es que
hay más diezmos que darle al Señor, no tan solo dinero? De la misma forma llamó mi atención cuando
dice: “… y probadme ahora en esto” y Él pone Su firma: “dice Jehová de los ejércitos”. Dios promete
abrir la ventana de los cielos y derramar tanta bendición hasta que sobreabunde, para los que diezman
TODO. Mas, lo contrario sucederá para que el que no diezma, es decir, los cielos permanecerán cerrados
y tampoco habrá bendición para aquellos que han vuelto sus espaldas. Por tanto, el Espíritu Santo me
motivó a buscar en la Palabra hasta encontrar ese tesoro que Él, por su gran amor y misericordia, quería
mostrarme y que hoy comparto con ustedes.
Sabemos que todo lo que tenemos lo hemos recibido de Dios (Stg1:17). El diezmo consiste en devolver a
Dios el diez por ciento de todo aquello que hemos recibido de Él (Gén 28:22), y por esta acción, Dios
mismo promete abrir los cielos. El ABC del evangelio es diezmar tanto lo tangible como lo no tangible, y
llevarlo al lugar donde recibimos comida espiritual, a la congregación donde recibimos Palabra de Dios
(Deu14:22, 26). Por ejemplo, del sueldo que recibimos y de todo dinero que nos llega extra, entiéndase
una herencia, un bono, etc., así como también, diezmar de nuestro tiempo, alabando y adorando a Dios,
orando y leyendo Su Palabra, todo esto es parte de la enseñanza que hemos recibido de la Palabra de
Dios. Pero aún hay más… a continuación presentaré, a la luz de las escrituras, el rhema para nuestra vida.
En el Antiguo Testamento nos dice que dar el diezmo de todo es una ley: “Indefectiblemente diezmarás
todo el producto del grano que rindiere tu campo cada año. Y comerás delante de Jehová tu Dios en el
lugar que él escogiere para poner allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las
primicias de tus manadas y de tus ganados, para que aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los
días” (Deu 14:22-23). En el Nuevo Testamento, leemos que Cristo vino a cumplir la Ley, y ahora Él es el
cumplimiento de la ley (Heb 8:7-13). ¡Gloria a Dios! En otras palabras, Cristo está en lugar de la Ley. En
la Ley se “DEVUELVEN” a Dios tres cosas:
Grano: Este término se usa en agricultura y se refiere a semilla. En los tiempos antiguos, la
ofrenda de grano se refería a llevar del fruto del campo, de aquello que habían sembrado y cosechado.
Pero en el plano espiritual, la semilla se refiere a la Palabra de Dios (Luc 8:11), y la Palabra es
Jesucristo, presencia de Dios en nuestras vidas (Jua 1:1-5). Hemos visto que todo lo que se diezma
proviene de Él, y lo que hacemos es devolverlo (1Cr 29:14). Entonces, una persona que no ha nacido
de nuevo no puede diezmar Su Palabra, porque no la tiene, pero aquel que la tiene, que tiene a
Jesucristo, la presencia de Dios, y no la devuelve a Dios sembrándola en los corazones de los demás,
ya sea hablada o por testimonio -TODOS LOS DÍAS-, le está robando a Dios y faltando al
mandamiento que dice: “Por tanto, id, y haced discípulos…“ (Mat 28:19). Siendo así, nos
constituimos en ladrones de la Palabra de Dios (Mal.3:8-9) ¡Ay Santo! No me imagino cuánto sería la
multa para esa falta, aquí en la tierra, pero la Biblia nos dice que los ladrones no heredarán el reino de
Dios (1Co 6:9-10). Sin embargo, aquel que la siembra no le faltará pan (Palabra de Dios), se le
multiplicará, y aún más, aumentará los frutos de su justicia (2Co 9:10). En otras palabras, Dios jura
por sí mismo, cuando dijo: “probadme” (en imperativo), “… si no ABRIRÉ LAS VENTANAS DE
LOS CIELOS”. Cuando los cielos se abren, recibimos la revelación de Su Palabra (Jua 6:58).
¡Aleluya!!
Vino: El vino sale de la vid, y en la Palabra representa el gozo (Hch 2:13). La vid verdadera es
Cristo, y separados de Él nada podemos hacer (Jua 15:5). También el gozo el parte del fruto del
Espíritu, por lo que se desprende del amor (Gál 5:22). Dios es amor (1Ju 4:8). El gozo no es ausencia
de tristeza, mejor dicho, es abundancia de confianza en Dios (Neh 8:10; Sal. 28:7). Es decir, para
tener gozo debemos tener al amor que es Jesucristo. Aquel que no tiene al amor, ni está pegado a la
vid (Cristo), no puede diezmar gozo, y por eso no es fortalecido, porque su confianza no está en Dios,
por tanto, se turba. Sin embargo, tanto aquel que no tiene a Jesús en su corazón como aquellos que lo
tenemos en nuestros corazones, vamos a pasar por situaciones difíciles, de todo tipo, pero nosotros
permaneceremos fortalecidos en Dios. Si bien, en ocasiones nuestra fe se tambalea frente a las
adversidades, debemos hacernos la siguiente pregunta: «Ante esta situación que estoy viviendo,
¿devuelvo gozo o me lo robo?» Queda ilustrado entonces que, al desenfocarnos de nuestra confianza,
estamos olvidando que Él quiere Su gozo de vuelta. ¡Oh Dios, somos deudores! Para nosotros que
tenemos a Cristo, Dios nos está diciendo que lo probemos en esto, que no seamos ladrones de gozo, y
le devolvamos ese fruto al confiar plenamente en Él, todos los días, sin importar las circunstancias
que estemos atravesando, ya sea la muerte de algún familiar amado, cualquier miembro de la familia
en la cárcel, enfermedad, quizás traición de quien menos esperamos, pasando frío en las calles o
inseguridad del futuro. Él nos ordena de forma imperativa: “ESTAD siempre gozosos” (1Ts 5:16-
18). “TENED por sumo gozo…. que os halléis en diversas pruebas…” (Stg 1:2-4). ¡Gloria a Dios!! Y
que lo probemos en esto, porque Él abre las VENTANAS DE LOS CIELOS a favor nuestro, y nos
fortalece. ¡Bendito Dios!
Aceite: El aceite de la unción se extraía de la oliva machacada (Lev 24:2), y en la antigüedad era
usado para mantener las lámparas encendidas (Mat 25:3-4). También, el aceite se usaba para ungir
(Éxo 30:25). Leemos en la Palabra de Dios que Cristo fue la oliva machacada (Mat 26:30), y su
sangre fue derramada para redimirnos y enviarnos al Espíritu Santo desde el cielo (1Pe 1:11-12).
Entonces, una persona que no tenga al Espíritu Santo no ha sido redimida y por tanto no tiene la
unción del Espíritu Santo, ni conoce todas las cosas (Rom 8:9). Siendo así, éste no puede agradar a
Dios ni tener un comportamiento adecuado, pero nosotros, en cuyos cuerpos mora el Espíritu de
Verdad, tenemos la unción del Santo y conocemos todas las cosas (1Ju 2:20). El Espíritu Santo y su
unción nos capacita para ser fieles al Señor, en medio de este sistema corrupto, porque nuestra vasija
está llena de la presencia del Señor (Sal 23:5), y podemos devolverle Su adoración. Hecho así,
diezmamos a Dios, todos los días, con la ayuda del Espíritu Santo, ya que es un mandato: “Sed santos,
porque Yo soy Santo” (1ra P.1:16-22). Cuando tomamos la decisión de ser fieles (adorar, llegar a la
madurez), Dios nos duplica la llenura del Espíritu Santo, somos revestidos, cubiertos para soportar la
prueba; pareciera como una anestesia espiritual y esto hace que fijemos nuestra mirada en el cielo, y
como consecuencia, Él abre las ventanas de los cielos, se nos muestra, acepta, recibe nuestras vidas en
adoración, y nos quita de la tierra, como a Esteban (Hch.7:55-59). Sin embargo, si no hacemos lo
bueno, sabiendo hacerlo, somos ladrones de unción, de su fidelidad, ¡oh mi Dios, esto es muy santo!
Para reflexionar:
La ley se refiere a mandamiento. Los Diez Mandamientos se resumen en dos: relación vertical (con Dios
Padre a través de Cristo), y relación horizontal (con los hombres, con la ayuda del Espíritu Santo, el otro
Consolador). Cuando diezmamos, estamos mostrando ambas comuniones y a esta actitud se le llama
adoración. Esa adoración nos hace sabios, porque aprendemos a temer a Jehová todos los días (Pro 1:7;
Mat 10:16-22). Si los cielos están cerrados es porque no hemos devuelto los diezmos de TODO, como lo
hizo Abraham (Heb 7:2).
ORACIÓN:
Padre, gracias por tus misericordias que se renuevan cada mañana, y por Tú bondad que ha evitado
seamos consumidos (Mal. 3:6-9). Confesamos nuestros pecados, perdónanos, límpianos más y más de
toda maldad, y purifícanos de nuestras faltas. ¡Oh Padre!, restaura nuestra vida espiritual con el fin de
ser obedientes a tu Palabra todos los días, llegar a la madurez, y adorarte en Espíritu y verdad, en el
nombre de Jesús (1Ju 1:9; Neh 13:12).
Arrepentimiento y Conversión
Introducción
Es importante que pongamos en orden los hechos del Espíritu
Santo en el interior de los elegidos cuando él viene a llevarlos a
Dios. Primeramente él nos regenera, o sea nos hace nacer de
nuevo a la vida espiritual, lo que llamamos nuevo nacimiento. Cuando
un hombre que estaba muerto en sus delitos y pecados (Efesios
2: 1-4) resucita a la vida de Dios a través de la regeneración,
adquiere la capacidad de amar, creer y temer al Señor. Eso
quiere decir que ahora está listo para recibir el arrepentimiento y
la conversión. Hacemos esta aclaración porque hay quienes
confunden la conversión con el nuevo nacimiento y otros que
enseñan que la conversión ocurre antes que el nuevo
nacimiento.
1. ¿Cuál fue el primer mensaje que predicaron Jesús y Juan el bautista cuando comenzaron su
ministerio?
Mateo 3: 1-2 “En aquellos días apareció Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea 2 y
diciendo: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.”
Mateo 4:17 Desde entonces Jesús comenzó a predicar y a decir: “¡Arrepentíos, porque el reino de los
cielos se ha acercado!”
2. ¿Cómo respondió San pedro a la multitud que, compungida de corazón, le preguntaron qué
debían hacer para ser perdonados de sus pecados?
Hechos 2:37,38 Entonces, cuando oyeron esto, se afligieron de corazón y dijeron a Pedro y a los otros
apóstoles: –Hermanos, ¿qué haremos? 38 Pedro les dijo: –Arrepentíos y sea bautizado cada uno de
vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu
Santo.
3. Dios, en el tiempo pasado, pasó por alto nuestra ignorancia, pero, ¿qué exige y ordena hoy a
todos los hombres?
Hechos 17:30-31 “Por eso, aunque antes Dios pasó por alto los tiempos de la ignorancia, en este tiempo
manda a todos los hombres, en todos los lugares,que se arrepientan; 31 por cuanto ha establecido un
día en el que ha de juzgar al mundo con justicia por medio del Hombre a quien ha designado, dando fe
de ello a todos, al resucitarle de entre los muertos”
4. ¿Quién es el que obra el arrepentimiento en nosotros?
7 Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no
Hechos 11:18 Entonces, cuando oyeron esto, se afligieron de corazón y dijeron a Pedro y a los otros
apóstoles: –Hermanos, ¿qué haremos? 38 Pedro les dijo: –Arrepentíos y sea bautizado cada uno de
vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu
Santo.
La palabra arrepentimiento significa cambiar de mente, de actitud y de propósito. Es sentir tristeza por
haber ofendido a Dios y haber vivido lejos de Él. Pero, el arrepentimiento implica además, apartarse del
pecado.
La palabra conversión en el lenguaje de la Biblia quiere decir “dar un giro en derredor”. Implica un
“volverse de…” y “un volverse hacia…”. Por ejemplo, San Pablo dice: “os convertisteis de los ídolos a
Dios (1 Tes 1:9). Convertirse es dar un giro para darle la espalda al pecado y seguir a Dios.
Lucas 15:32 2 “Pero era necesario alegrarnos y regocijarnos, porque este tu hermano estaba muerto y ha
vuelto a vivir; estaba perdido y ha sido hallado.”
Nacer de Nuevo es ser levantado de entre los muertos y recibir la vida espiritual. ¿Cuándo
sucedió esto en el hijo prodigo? Jesús lo dijo en esta pequeña expresión: ‘Y volviendo en si…” Un
muerto no vuelve en sí a menos que reciba resurrección.
1. Arrepentimiento podemos identificar el arrepentimiento del hijo prodigo en la confesión: “me
levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de
ser llamado tu hijo; hazme como uno de tus jornaleros” (Lucas 15:18-19).
2. Conversión: La podemos ver en la primera parte del versículo 20 que dice “Y levantándose vino
a su padre” ¿Por qué podemos afirmar que hubo conversión? La respuesta es: porque él no solo
decidió volverse a su padre, sino que lo hizo.
10. ¿Cómo recibe y trata el Padre Celestial a todos los que como el hijo prodigo se vuelven a Él con
corazón arrepentido y convertido?
Lucas 15:20-32 “Se levantó y fue a su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre le vio y tuvo
compasión. Corrió y se echó sobre su cuello, y le besó. 21 El hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el
cielo y ante ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.” 22 Pero su padre dijo a sus siervos: “Sacad de
inmediato el mejor vestido y vestidle, y poned un anillo en su mano y calzado en sus pies. 23 Traed el
ternero engordado y matadlo. Comamos y regocijémonos, 24 porque este mi hijo estaba muerto y ha
vuelto a vivir; estaba perdido y ha sido hallado.” Y comenzaron a regocijarse.
11. Además del perdón y la aceptación, ¿qué otra cosa reciben los que experimentan el
arrepentimiento y la conversión?
Hechos 2:38 Pedro les dijo: –Arrepentíos y sea bautizado cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo
para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo.
12. ¿Qué siente Dios y los ángeles en el cielo cuando un pecador se arrepiente?
Lucas 15:7-10 “Os digo que del mismo modo habrá más gozo en el cielo por un pecador que se
arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento. ¿O qué mujer que tiene
diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende una lámpara, barre la casa y busca con empeño hasta
hallarla? Cuando la halla, reúne a sus amigas y vecinas, y les dice: “Gozaos conmigo, porque he hallado
la dracma que estaba perdida. Os digo que del mismo modo hay gozo delante de los ángeles de Dios por
un pecador que se arrepiente.”
EL BAUTISMO
La palabra bautismo es el vocablo griego ‘baptisma’; se deriva de ‘bapto’ que significa “mojar”,
“empapar”. Por el uso que daban los griegos a esta palabra y por lo que la Biblia nos enseña, creemos
que la forma correcta de bautizar es por inmersión y no por aspersión como lo practican algunas iglesias
cristianas.
Hay aspectos en la vida cristiana donde la forma de hacer las cosas no es relevante, pero en el caso del
bautismo sí lo es, y la razón es obvia; sólo el método por inmersión puede representar la realidad de todos
los tipos y figuras que la Biblia emplea cuando nos enseña acerca del bautismo. Por ejemplo, la Escritura
dice: “hemos sido bautizados en su muerte …” “porque somos sepultados juntamente con El para muerte
por el bautismo…”, “porque fuimos plantados juntamente con El en la semejanza de su muerte…”
(Romanos 6: 3, 4, 5).
Cuando la persona que se bautiza es sumergida en el agua y luego es sacada, está cumpliendo la
semejanza de ser sepultado y resucitado juntamente con Cristo. La forma de aspersión en nada se ajusta a
la enseña escritural.
Hechos 2: 38 “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo
para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”.
5. ¿En qué nombre deben ser bautizados los que aceptan la fe del Evangelio?
Mateo 28:19 “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del
Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”
Romanos 6: 3 “¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido
bautizados en su muerte?”
7. La mayoría de los cristianos creen que el bautismo es meramente un rito o una ceremonia, pero
¿cual es el significado verdadero, profundo y espiritual del bautismo?
Romanos 6: 3-13 Ser bautizados en el nombre de Cristo significa que nos unimos a El, perdemos nuestro
nombre y adquirimos el suyo; ahora somos cristianos
El bautismo no es un rito, es una vivencia. No es una ceremonia, es una experiencia participación con
Cristo de sus hechos redentores. Al ser bautizados en su muerte, nuestro viejo hombre es crucificado y
sepultado con El. Morimos al pecado para no servir más al pecado. En el bautismo, también resucitamos
con El para vivir la vida nueva del hombre nuevo en Cristo Jesús.
8. ¿De quién se revisten todos los que son bautizados en Cristo?
Gálatas 3: 27 “porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos”.
El verbo griego revestir que se usa en este pasaje significa “entrar dentro”, “meterse dentro de ropas”. La
idea que se expresa es que Cristo es el vestido y nosotros el cuerpo que es cubierto con el vestido.
Cuando nos bautizamos nos metemos dentro de Cristo, nos ceñimos con Cristo, nos escondemos en
Cristo. Ahora El es el que esta a la vista y nosotros ocultos en El. Cuando la gente nos mira observa la
belleza y perfección de Cristo porque estamos revestidos de El.
9. ¿En qué manifestación de poder debemos creer para que la resurrección sea real en nuestra
experiencia bautismal?
Colosenses 2: 12 “sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él,
mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos”
10. ¿De qué manera el bautismo representa la unidad e igualdad de todos los miembros del cuerpo
de Cristo?
1 Coriontios 12: 12, 13 “Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los
miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Porque por un solo Espíritu
fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a
beber de un mismo Espíritu”.
11. ¿Debemos impedir o postergar el bautismo a una persona que ha creído en Cristo con todo su
corazón?
Hechos 8: 34-39 “Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: Te ruego que me digas: ¿de quién dice el
profeta esto; de sí mismo, o de algún otro? 35 Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta
escritura, le anunció el evangelio de Jesús. 36 Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el
eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? 37 Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien
puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. 38 Y mandó parar el carro; y
descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó. 39 Cuando subieron del agua, el Espíritu del
Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino.
12. ¿Qué relación tiene el bautismo con el levantamiento del creyente?
Hechos 22: 16: Tito 3: 5; 1 Pedro 3: 21 “Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava
tus pecados, invocando su nombre”.
“nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el
lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo”
“El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como
la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo”
13. ¿De qué manera los hebreos recibieron el bautismo después que salieron de Egipto?
1 Corintios 10: 1, 2. “Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo
la nube, y todos pasaron el mar; 2 y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar”
14. ¿De qué otro bautismo participan los creyentes en Cristo?
Mateo 3: 11; Hechos 1: 4,5 “Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene
tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo
y fuego”
“Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la
cual, les dijo, oísteis de mí. 5 Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados
con el Espíritu Santo dentro de no muchos días”
EL BAUTISMO
La palabra bautismo es el vocablo griego ‘baptisma’; se deriva de ‘bapto’ que significa “mojar”,
“empapar”. Por el uso que daban los griegos a esta palabra y por lo que la Biblia nos enseña, creemos
que la forma correcta de bautizar es por inmersión y no por aspersión como lo practican algunas iglesias
cristianas.
Hay aspectos en la vida cristiana donde la forma de hacer las cosas no es relevante, pero en el caso del
bautismo sí lo es, y la razón es obvia; sólo el método por inmersión puede representar la realidad de todos
los tipos y figuras que la Biblia emplea cuando nos enseña acerca del bautismo. Por ejemplo, la Escritura
dice: “hemos sido bautizados en su muerte …”
“porque somos sepultados juntamente con El para muerte por el bautismo…”, “porque fuimos plantados
juntamente con El en la semejanza de su muerte…” (Romanos 6: 3, 4, 5).
Cuando la persona que se bautiza es sumergida en el agua y luego es sacada, está cumpliendo la
semejanza de ser sepultado y resucitado juntamente con Cristo. La forma de aspersión en nada se ajusta a
la enseña escritural.
9. ¿En qué manifestación de poder debemos creer para que la resurrección sea real en nuestra experiencia
bautismal?
8. ¿Cómo describe San Pablo el conflicto entre la carne y el Espíritu dentro del creyente?
(Gálatas 5:17) Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y
éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.
9. ¿Cuáles son las obras de la carne, y cuál es el fruto del Espíritu? (Gálatas 5:19-24)
Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría,
hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios,
borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho
antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es amor,
gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.
10. ¿Qué contraste existe entre las dos naturalezas con relación al mundo?
1 Juan 2:15 No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor
del Padre no está en él.
1 Juan 5:4 Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al
mundo, nuestra fe.
11. ¿Qué nos ordena hacer la palabra de Dios con el hombre viejo, y cuál es el consejo con relación
al nuevo?
Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos
y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, en
las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. Pero ahora dejad
también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra
boca. No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y
revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento
pleno. En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a
los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado
según Dios en la justicia y santidad de la verdad por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada
uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. Airaos, pero no pequéis; no se ponga
el sol sobre nuestro enojo, ni deis lugar al diablo. El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo
con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. Ninguna
palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de
dar gracia a los oyentes.
El Nuevo Nacimiento
1. ¿Cuál fue la imagen que Dios le dio al hombre cuando lo creó?
(Génesis 1:26, 27) Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra
semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en
todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó;
Varón y hembra los creó.
2. Según Jesús, ¿cuál es la naturaleza de Dios?
(Juan 4:23,24) Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en
espíritu y en verdad; Porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los
que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.
Hebreos 1:3 El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien
sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros
pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.
Colosenses 1:15 Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.
(2 Pedro 1:4) Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas
llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo
a causa de la concupiscencia.
(Romanos 8:29) Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos
conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.
6. Muchos creen que el hombre nuevo es el hombre viejo transformado o mejorado por la obra de
Dios en nosotros. ¿Qué dice la Biblia acerca del hombre nuevo?
2 Corintios 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; He
aquí todas son hechas nuevas.
Gálatas 6:15 Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva
creación.
Efesios 2:10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios
preparó de ante mano para que anduviésemos en ellas.
1 Pedro 1:3 Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos
hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos.
Efesios 2:1-5 Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los
cuales anduviste en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad
del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros
vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los
pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los de más. Pero Dios, que es rico en
misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida
juntamente con Cristo (por gracia sois salvos.
(Juan 3:3-6) Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no
puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso
entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo,
que el que no naciere de agua y de Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la
carne, carne es; y lo que es nacido de Espíritu, espíritu es.
(Colosenses3:10,11) Y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando
hasta el conocimiento pleno, donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni
escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos.
12. ¿Conforme a quién fue creado el hombre espiritual y qué carácter posee?
(Efesios 4:23, 24) Y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según
Dios en la justicia y santidad de la verdad.
Gálatas 2:20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que
ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.
Gálatas 4:19 Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en
vosotros.
(1 Pedro 1:23) “… siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de
Dios que vive y permanece para siempre”.
Efesios 2:1-3; Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los
cuales anduviste en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad
del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros
vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los
pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los de más.
Romanos 8:7 Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujeta a la ley
de Dios, ni tampoco puede.
16. ¿Por qué todos los hombres necesitan la regeneración para ver y para entrar en el reino de
Dios?
1 Corintios 15:50 Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no puede heredar el reino de Dios, ni
la corrupción hereda la incorrupción. Juan 3:3-6 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo,
que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un
hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?
Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y de Espíritu, no puede entrar
en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido de Espíritu, espíritu es.
(Jeremías 31:31-34) He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de
Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para
sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice
Jehová. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi
ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no
enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová, porque todos
me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la
maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.
Jeremías 32:37-41 He aquí yo los reuniré de todas las tierras a las cuales los eché con mi furor, y con mi
enojo e indignación grande; y los haré volver a este lugar, y los haré habitar seguramente; y me serán por
pueblo, y yo seré a ellos por Dios. Y les daré un corazón, y un camino, para que me teman perpetuamente,
para que tengan bien ellos, y sus hijos después de ellos. Y haré con ellos pacto eterno, que no me volveré
atrás de hacerles bien, y pondré mi temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de mí. Y me
alegraré con ellos haciéndoles bien, y los plantaré en esta tierra en verdad, de todo mi corazón y de toda
mi alma.
Ezequiel 36:25-27 Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras
inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo
dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y
pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los
pongáis por obra.
La Ley
Introducción
Una de las doctrinas bíblicas que más ha generado controversia en la historia del cristianismo es la ley.
Hay tres errores en cuanto a esa doctrina que los cristianos debemos rechazar y evitar. El primero es el
legalismo; consiste en un énfasis extremado en la letra de la ley, y creer que somos salvos por la
obediencia a la ley (fariseísmo religioso). El segundo error es el antinomianismo. Esta palabra se deriva
de los vocablos griegos “anti” (contra) y “nomos” (ley). Se llama así a una corriente teológica que
sostiene que como Cristo abolió la ley, los cristianos no tenemos obligación de guardarla. Esta posición
enseña que estamos libres de todo compromiso moral con la ley. Pero San Pablo dice que “estamos bajo
la ley de Cristo” (1 Cor. 9: 21). La tercera enseñanza incorrecta es el galacianismo que predica que somos
salvos por la gracia y por la ley, por la Fe y por la obras. Enseñar lo que es correcto según las enseñanzas
de la Palabra de Dios es el propósito de este estudio.
Juan 1: 17; 7: 19 “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por
medio de Jesucristo” “¿No os dio Moisés la ley, y ninguno de vosotros cumple la ley? ¿Por qué procuráis
matarme?”
Rom. 7: 12-14 “De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno. 13
¿Luego lo que es bueno, vino a ser muerte para mí? En ninguna manera; sino que el pecado, para
mostrarse pecado, produjo en mí la muerte por medio de lo que es bueno, a fin de que por el
mandamiento el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso. 14 Porque sabemos que la ley es
espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado”
3. ¿Qué no se puede lograr a través de la ley, y qué cosa sí viene por medio de ella?
Rom. 3: 20 “ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por
medio de la ley es el conocimiento del pecado”
Stg 1: 23-25 “Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre
que considera en un espejo su rostro natural. 24 Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida
cómo era. 25 Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no
siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace”
Col. 2: 14-17 “anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria,
quitándola de en medio y clavándola en la cruz, 15 y despojando a los principados y a las potestades, los
exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. 16 Por tanto, nadie os juzgue en comida o en
bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, 17 todo lo cual es sombra de lo que ha
de venir; pero el cuerpo es de Cristo. “La ley de Jehová es perfecta” (Sal. 19: 7), sus demandas también lo
son (Rom. 7: 12). El hombre no podía satisfacer esas exigencias por su incapacidad para hacer el bien
(Rom. 7: 14-21). Cristo vino a cumplir la ley (Mat. 5: 17). El antiguo pacto no podía ser abolido sin antes
ser cumplido. Cristo, con su vida de obediencia perfecta, dio pleno cumplimiento al pacto de la ley y de
esta manera puede justificar a los creyentes (Rom. 5: 17-21). Jesucristo también nos libró de la maldición
de la ley (Gal. 3: 10-13). ¿Quién era maldito según la ley? El que no la obedecía perfecta e
inmaculadamente. (Gal. 3: 10). Así que como nadie podía darle este tipo de obediencia, todos estábamos
bajo maldición. Cristo no nos libró de la maldición abrogando la ley, sino cumpliendo todo lo que la ley
exigía al hombre, y que éste no era capaz de cumplir.
A. La ley fue abolida como pacto (Heb. 8: 6-13). Esto significa que el Nuevo Pacto, el que ahora está
vigente, es el de la Gracia, no el de la ley de Moisés.
B. La ley también ha sido abolida como régimen (Rom. 7: 1-6). La ley como marido para nosotros ha
muerto y ahora estamos bajo la ley de un nuevo esposo, que es Cristo. (Rom. 7: 1-4). Estamos “bajo el
régimen nuevo del espíritu, y no bajo el régimen viejo de la letra (Rom. 7: 6). Los cristianos no estamos
bajo la ley, sino bajo la gracia (Rom. 6:14). No estar bajo la ley significa que no nos regimos por el pacto
de la ley, sino por el Pacto de la Gracia. Bajo la ley quiere decir bajo la letra o el código de la ley de
Moisés. Esto es, por ejemplo: ( 1 ) “comida, bebida, días de fiesta, luna nueva o días de sábados” (Col. 2:
14-16); ( 2 ) “no manejes, ni gustes ni aún toques” (Col. 2: 21); ( 3 ) “la circuncisión” (Gal. 5: 6); ( 4 )
todos los mandamientos, estatutos, preceptos y estipulaciones de la ley de Moisés. Ahora estamos bajo la
ley de Cristo (1 Cor. 9: 21). La ley de Cristo son todos los mandamientos y ordenanzas del Nuevo
Testamento (la ley del espíritu). C. La ley está abolida como medio para justificar (Gal. 2: 16). “sabiendo
que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también
hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto
por las obras de la ley nadie será justificado”
11. ¿Qué le aconteció a la iglesia de Galacia por oír a los maestros judaizantes que le llevaron su
mensaje?
Gal. 5: 4 “De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído”
12. ¿Cómo les llama San Pablo a los gálatas y por qué?
Gal. 3: 1-5 “¡Oh gálatas insensatos! ¿quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos
ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado? 2 Esto solo quiero saber de
vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? 3 ¿Tan necios sois?
¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne? 4 ¿Tantas cosas habéis padecido
en vano? si es que realmente fue en vano. 5 Aquel, pues, que os suministra el Espíritu, y hace maravillas
entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe? 12. ¿Cuál es el consejo de Dios a los
que hemos sido liberados del yugo de la ley? Gal. 5: 1-13 “Estad, pues, firmes en la libertad con que
Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud. 2 He aquí, yo Pablo os digo que
si os circuncidáis, de nada os aprovechará Cristo. 3 Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida,
que está obligado a guardar toda la ley. 4 De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la
gracia habéis caído. 5 Pues nosotros por el Espíritu aguardamos por fe la esperanza de la justicia; 6
porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor. 7
Vosotros corríais bien; ¿quién os estorbó para no obedecer a la verdad? 8 Esta persuasión no procede de
aquel que os llama. 9 Un poco de levadura leuda toda la masa. 10 Yo confío respecto de vosotros en el
Señor, que no pensaréis de otro modo; mas el que os perturba llevará la sentencia, quienquiera que sea. 11
Y yo, hermanos, si aún predico la circuncisión, ¿por qué padezco persecución todavía? En tal caso se ha
quitado el tropiezo de la cruz. 12 ¡Ojalá se mutilasen los que os perturban! 13 Porque vosotros, hermanos,
a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos
por amor los unos a los otros”
Administradores de Dios
Introducción
La Biblia enseña que todos los creyentes en el Señor Jesucristo somos administradores de los misterios y
dones de Dios. (1 Cor. 4: 1). La palabra“administrador” es el vocablo griego “oikonomos”;
etimológicamente se divide así: “oikos” (una casa) – “nemo” (disponer); era una persona, generalmente
un esclavo, que gobernaba una casa o una finca. Este término también se traduce en el Nuevo Testamento
como mayordomo. Esta palabra se deriva del latín “major”: “mayor” y “domos” : la casa, criado
principal de la casa grande o de una hacienda. Jesucristo es Señor y dueño de todo lo que somos y
tenemos porque nos creó (Col. 1: 16-18), nos sustenta (Heb. 1: 3), y nos compró con su sangre (1 Cor. 6:
20). El todo lo entregó a la iglesia, y ahora, como siervos principales en su casa, administramos sus
dones de gracia con fidelidad como quienes hemos de dar cuenta (Heb. 13: 17).
1. ¿Quién es el dueño de todo cuanto existe y por qué?
Sal. 24: 1
“Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e
invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él
y para él”
6. ¿Cuáles son las cosas que Dios ha puesto en nuestras manos para administrar, y qué espera que
hagamos con cada una de ellas? Hay muchas otras cosas que Dios nos ha dado para
administrarlas, pero éstas son las más importantes:
A. En la vida espiritual:
1) La gracia – Ef. 3: 1,2
5) Los dones, operaciones y ministerios del Espíritu Santo – 1 Co. 12: 4-11
1) Adoración (“latria”) – 1 Ped. 2: 5, 9; Heb. 13: 15; Luc. 24: 50-53
3) Servicio o ministración (“diaconía”) Hech 6:1-7; 13: 2; Rom.15: 16, 25-27; Gal. 5:13
Los creyentes no tendremos que dar cuenta por nuestra salvación porque Cristo la ganó a través de su
redención y está asegurada. Pero sí hay algo, según la Escritura por lo cual daremos cuenta. ¿Qué es?
Luc. 16: 1,2; Heb. 13: 17; Rom. 14: 10-12
“Dijo también a sus discípulos: Había un hombre rico que tenía un mayordomo, y éste fue acusado ante él
como disipador de sus bienes. 2 Entonces le llamó, y le dijo: ¿Qué es esto que oigo acerca de ti? Da cuenta
de tu mayordomía, porque ya no podrás más ser mayordomo”
“Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes
han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso”
“Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque
todos compareceremos ante el tribunal de Cristo. 11Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante
mí se doblará toda rodilla, Y toda lengua confesará a Dios. 12 De manera que cada uno de nosotros dará a
Dios cuenta de sí”
8. ¿Qué somos los creyentes en relación al servicio de Dios?
1 Cor. 3: 5-9
“¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo
que a cada uno concedió el Señor. 6 Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. 7 Así
que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. 8 Y el que planta y el que
riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor. 9 Porque
nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios”
9. ¿De quién recibiremos la recompensa por nuestra buena administración?
Col. 3: 24
“sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís”
“He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra”
“Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a
su labor”
11. ¿Con qué será probada la obra de cada uno, y cuál es la señal de que nuestra labor ha sido aprobada?
1 Cor. 3: 12-14
“Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, 13 la
obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra
de cada uno cuál sea, el fuego la probará. 14 Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá
recompensa”
La Salvación
1. ¿Quién es el autor de la salvación?
(Hebreos 5:9) “Y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le
obedecen.”
2. ¿Por qué todos los hombres necesitan salvación?
(Romanos 3:23) “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.”
3. ¿Qué merece el hombre, y cuál es el regalo de Dios?
(Romanos 6:23) “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo
Jesús Señor nuestro.”
4. ¿De qué manera llega el pecador a obtener la salvación?
(Efesios 2:8) “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de
Dios.”
(Tito 2:11) “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres.”
5. ¿Cuál es la condición o el medio para adquirir la gracia de la salvación?
(Hechos 16:31) “Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.”
(Romanos 10:9) “Que si confesares con tu boca que Jesús es Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le
levantó de los muertos, serás salvo.”
6. Antes los hombres eran condenados por ser pecadores; ahora hay una nueva razón por la cual
Dios los condena. ¿Cuál es esa razón según Jesús?
(Juan 3:18, 19) “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque
no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Y esta es la condenación: que la luz vino al
mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.”
7. ¿Cuán seguros podemos estar de nuestra salvación?
(Juan 5:24) “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida
eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.”
8. ¿Cuál es el testimonio de Dios?
(1 Juan 5:9-13) “Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios; porque este
es el testimonio con que Dios ha testificado acerca de su Hijo. El que cree en el Hijo de Dios, tiene el
testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el
testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida
eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no
tiene la vida. Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que
sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.”
9. ¿Por qué es imposible que un elegido y nacido de nuevo pueda perderse?
(Romanos 8:29-39) “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos
conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que
predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a
éstos también glorificó. ¿ Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿Quién contra nosotros?
El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿Cómo no nos dará
también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién
es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la
diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo?
¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito:
Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas
estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro que ni
la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto ni
lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús
Señor nuestro.”
10. ¿Qué enseña el Evangelio acerca de la duración de la salvación que Cristo logró a favor
nuestro?
(Hebreos 5:9) “Y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le
obedecen.”
(Hebreos 7:25) “Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios,
viviendo siempre para interceder por ellos.”
11. En cuanto al tiempo y a la seguridad, ¿cómo se refiere la Biblia a nuestra salvación?
(Romanos 5:8-11) “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo
murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos se la
ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más,
estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en
Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.”
(2 Timoteo 1:9, 10) “Quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a muestras obras, sino
según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos,
pero que ahora ha sido manifestado por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la
muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio.”
12. ¿Quién es el que nos da testimonio de lo que somos en Cristo?
(Romanos 8:16,17) “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si
hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente
con él, para que juntamente con él seamos glorificados.”
La Justificación
1. Justificar, según la Biblia, no significa “hacer justa” a una persona, sino “declarar que es justa”.
De acuerdo a la ley, ¿quién debe ser absuelto y quién debe ser condenado?
(Deuteronomio 25:1) Si hubiera pleito entre algunos, y acudieran al tribunal para que los jueces los
juzguen, éstos absolverán al justo, y condenarán al culpable.
2. ¿A quién dijo Dios que no justificará de ninguna manera?
Éxodo 23:7De palabra de mentira te alejarás, y no matarás al inocente y justo; porque yo no justificaré
al impío.
Éxodo 34:7Que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que
de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los hijos, hasta la tercera y
cuarta generación.
3. ¿Por qué ningún hombre puede por su propia justicia ser justificado delante de Dios?
Job 15:14-16¿Qué cosa es el hombre para que sea limpio, y para que se justifique el nacido de mujer?
He aquí, en sus santos no confía, y ni aun los cielos son limpios delante de sus ojos; ¿Cuánto menos el
hombre abominable y vil, que bebe la iniquidad como agua?
Job 25:4-6¿Cómo, pues se justificará el hombre para con Dios? ¿Y cómo será limpio el que nace de
mujer? He aquí que ni aun la misma luna será resplandeciente, ni las estrellas son limpias delante de sus
ojos; ¿Cuánto menos el hombre, que es un gusano, y el hijo de hombre, también gusano?
4. ¿Por qué razón nadie puede ser justificado por la ley?
Gálatas 2:16Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo,
nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras
de la ley, por cuanto por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.
Gálatas 3:10-12Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito
está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para
hacerlas. Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe
vivirá; y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas.
5. La ley sólo justifica al hombre que la obedece perfectamente, y condena a los culpables. ¿Cuántos
de los hombres han podido vivir impecablemente y obtener la justificación para con Dios mediante
sus propias obras? (Romanos 3:10-23)
Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda. No hay quien busque a Dios. Todos
se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Sepulcro
abierto es su garganta; con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios; Su boca
está llena de maldición y de amargura. Sus pies se apresuran para derramar sangre; Quebranto y
desventura hay en sus caminos; Y no conocieron camino de paz. No hay temor de Jehová delante de sus
ojos. Pero sabemos que todo lo que la ley dice, a los que está bajo la ley, para que toda boca se cierre y
todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; ya que por las obras de la ley ningún ser humano será
justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. Pero ahora, aparte
de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de
Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por
cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.
6. En el Antiguo Testamento, Dios afirmó que de ningún modo justificará al impío (Éxodo
23:7;) De palabra de mentira te alejarás, y no matarás al inocente y justo; porque yo no justificaré al
impío.
Éxodo 34:7Que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que
de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los hijos, hasta la tercera y
cuarta generación.
7. ¿Por qué ahora en el Nuevo Testamento, Dios puede justificar al pecador?
Romanos 4:5-8 Mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por
justicia. Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin
obras, diciendo: Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, y cuyos pecados son
cubiertos. Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa pecado.
Romanos 3:26 Con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que
justifica al que es de la fe de Jesús.
8. ¿Basado en qué puede Dios hoy justificar al culpable?
(2 Corintios 5:21) Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos
hechos justicia de Dios en él.
(Romanos 3:21-26) Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la
ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él.
Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo
justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios
puesto como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber
pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, Con la mira de manifestar en este tiempo su
justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.
9. ¿Cuál es el medio para ser justificado delante de Dios?
A. Sólo por FE
“La justicia de Dios por medio de la Fe en Jesucristo…” (Romanos 3:22)
“…Propiciación por medio de la Fe en su sangre…” (Romanos 3:25)
“A fin de que El sea el justo y el que justifica al que es de la fe de Jesús” (Romanos 3:26)
(Gálatas 4:4, 5) Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y
nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción
de hijos.
9. ¿En qué convirtió Jesús a los esclavos del pecado mediante el precio de su sangre?
(Romanos 3:24) Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo
Jesús
(Colosenses 1:22) En su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentarnos santos y sin mancha
e irreprensibles delante de él…
11. ¿Cuál era nuestra condición antes de que Dios interviniera a nuestro favor?
(Efesios 2:1-3) Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los
cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la
potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos
nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los
pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.
12. ¿De qué manera el Señor nos dio vida juntamente con Cristo?
(Efesios 2:4-8) Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando
nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente
con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en lugares celestiales con Cristo Jesús. Porque por gracia
sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios…
13. Antes éramos extraños y también enemigos, ¿qué somos ahora en Cristo?
(Efesios 2:19) Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y
miembros de la familia de Dios.
(1 Corintios 1:30) Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría,
justificación, santificación, y redención.
El Plan de Salvación
1. ¿Cuántos de los hombres estaban perdidos y necesitaban salvación?
(Romanos 3:23) Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios…
2. ¿Cuándo se decidió la redención del hombre?
(1 Pedro 1:18-20) Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de
vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como
de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero
manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros.
3. ¿Cómo reveló Dios desde el principio la venida de un salvador?
(Génesis 3:15) Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te
herirá en la cabeza y tú en el calcañar.
(Génesis 3:21) Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió.
4. ¿De qué manera manifestó Dios su amor al hombre perdido?
Juan3:16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo
aquel que en él crea no se pierda mas tenga vida eterna
Romanos 5:6-8 Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.
Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el
bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por
nosotros.
5. Según la ley, ¿haciendo qué cosa el hombre puede tener justicia, ser justo y gozar de la salvación
de Dios?
Deuteronomio 6:24, 25Y nos mandó Jehová que cumplamos todos estos estatutos, y que temamos a
Jehová nuestro Dios, para que nos vaya bien todos los días, y para que nos conserve la vida, como hasta
hoy. Y tendremos justicia cuando cuidemos de poner por obra todos estos mandamientos delante de
Jehová nuestro Dios, como él nos ha mandado.
6. ¿Por qué la ley declara culpables y malditos a todos los hombres?
Gálatas 3:10 Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito
está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para
hacerlas.
7. Si la ley exigía justicia y obediencia perfecta a todos los mandamientos divinos para que el pecador
fuese considerado justo y salvado para con Dios, ¿podía el hombre brindarle a Dios esa pureza
inmaculada como condición para ser justificado?
(Job 15:14-16) ¿Qué cosa es el hombre para que sea limpio, y para que se justifique el nacido de mujer?
He aquí, en sus santos no confía, y ni aun los cielos son limpios delante de sus ojos; ¿Cuánto menos el
hombre abominable y vil, que bebe la iniquidad como agua?
(Job 25:4-6) ¿Cómo, pues, se justificará el hombre para con Dios? ¿Y cómo será limpio el que nace de
mujer? He aquí que ni aun la misma luna será resplandeciente, Ni las estrellas son limpias delante de
sus ojos; ¿Cuánto menos el hombre, que es un gusano, y el hijo de hombre, también gusano?
8. Debido a que el hombre había ofendido la justicia divina, la ley demandaba que el sustituto del
ser humano debía poseer todas las cualidades de la perfección, ¿Qué dice le Escritura acerca de
Aquél que ocupó nuestro lugar?
(Hebreos 7:25-28) Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios,
viviendo siempre para interceder por ellos. Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin
mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos; que no tiene necesidad cada
día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificados por sus propios pecados, y luego
por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo. Porque la ley
constituye sumos sacerdotes a débiles hombres; pero la palabra del juramento, posterior a la ley, al
Hijo, hecho perfecto para siempre.
9. ¿Cómo logró Dios satisfacer su justicia y a la vez hacer que los injustos fuesen declarados justos?
(2 Corintios 5:21) Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos
hechos justicia de Dios en él.
(1 Pedro 3:18) Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos,
para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu.
10. ¿Quién ha sido el único hombre que ha vivido en obediencia perfecta y nunca pecó ni siquiera
en un pensamiento?
Hebreos 4:15 Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestra debilidad,
sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.
1 Pedro 1:18-19 Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de
vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo,
como de un cordero sin mancha y sin contaminación…
11. ¿Cuán suficiente fue la ofrenda del cuerpo de Cristo para hacernos perfectos delante de los ojos
de un Dios santo?
Hebreos 10:10-14 En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo
hecha una vez para siempre. Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo
muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; pero Cristo, habiendo
ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de
ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; porque con una
sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.
12. ¿Puede alguien insinuar dudas acerca de nuestra justificación o acusarnos delante de Dios?
Romanos 8:32-34 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo
no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que
justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que
además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
13. ¿Cuáles han sido los beneficios de la gracia que Cristo conquistó a favor nuestro mediante su
muerte vicaria?
Romanos 5:1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor
Jesucristo…
Romanos 9-11 Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.
Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando
reconciliados, seremos salvos por su vida. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el
Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.
14. ¿Cuál fue la exclamación del apóstol San Pablo cuando pensó en la bondad de Dios hacia
nosotros?
2 Corintios 9:15 “¡Gracias a Dios por su don inefable!”
10. ¿Qué parte del hombre está enferma por la afección del mal?
Isaías 1:5,6- “¿Por qué querréis ser castigados aún? ¿Todavía os rebelaréis? Toda cabeza está
enferma, y todo corazón doliente. Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino
herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite”.
1Comment
EL PECADO
1. ¿Quién fue el originario del pecado?
1 Juan 3:8 – “El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para
esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.”
Juan 8:44 – “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El
ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él.
Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira”.
2. ¿Creó Dios a Lucifer pecador?
Ezequiel 28:12-15 –“Hijo de hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro, y dile: Así ha dicho Jehová
el Señor: Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura. En Edén, en el
huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisolito,
berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron
preparados para ti en el día de tu creación. Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte
de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras desde el día que fuiste
creado, hasta que se halló en ti maldad”.
3. ¿Qué fue lo que condujo a Lucifer al pecado y a la rebelión contra Dios?
Ezequiel 16-18– “A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por
lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector. Se
enalteció tu corazón a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por la tierra; delante de los reyes te pondré
para que miren en ti. Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contracciones
profanaste tu santuario; yo, pues, saqué fuego de en medio de ti, el cual te consumió, y te puse en ceniza
sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran”.
4. ¿Cuál fue la codicia o la pecaminosa aspiración que llevó a Lucifer a su lamentable y trágica
caída?
Isaías 14:12-14 “¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que
debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas
de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las
alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo”.
5. ¿Qué hizo Dios con Satanás después que se rebeló?
Isaías 14:15 – “Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo”.
Ezequiel 28:16,18 – “A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste;
por lo que yo te echaré del monte de Dios, y te arrojaré de entre las piedras del fuego, oh querubín
protector… Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones profanaste tu
santuario; yo, pues, saqué fuego de en medio de ti, el cual te consumió, y te puse en ceniza sobre la tierra
a los ojos de todos los que te miran”.
6. ¿Cuál fue la prueba de obediencia que Dios dio a Adán y a Eva?
Génesis 2:15-17- “Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo
labrara y lo guardase. Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás
comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres,
ciertamente morirás”.
7. ¿De qué manera engañó el diablo a nuestros primeros padres para hacerlos caer en la
maldición del pecado?
Génesis 3:1-7 –“Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios
había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y
la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del
árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis.
Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él serán
abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Y vio la mujer que el árbol era
bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó
de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. Entonces fueron abiertos los
ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron
delantales”.
8. ¿Cómo define la Biblia el pecado?
1 Juan3:4 – “Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la
ley”.
1 Juan5:17 – “Toda injusticia es pecado; pero hay pecado no de muerte”.
9. ¿Cuántos de los seres humanos son pecadores?
Romanos 3:10-23– “Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda. No hay quien
Busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni
siquiera uno. Sepulcro abierto es su garganta; Con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de
sus labios; Su boca está llena de maldición y de amargura. Sus pies se apresuran para derramar sangre;
quebranto y desventura hay en sus caminos; y no conocieron camino de paz. No hay temor de Dios
delante de sus ojos. Pero sabemos que todo lo que la ley dice a los que están bajo la ley, para que toda
boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; ya que por las obras de la ley ningún ser
humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. Pero
ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la
justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay
diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios…”
10. ¿Desde qué momento en nuestra vida comenzamos a ser pecadores?
Salmos 51:5 –“He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre”.
11. ¿Cuán poderosa es la ley del pecado en nosotros?
Romanos 7:14-25 –“Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado.
Porque lo que hago, no lo entiendo, pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. Y si lo
que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello,
sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer
el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso
hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que, queriendo yo
hacer el bien, hallo esta ley; que el mal está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley
de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva
cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este
cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente
sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado”
12. ¿Puede el hombre librarse por si mismo del dominio del pecado?
Jeremías 13:23-“¿Mudará el etíope su piel, el leopardo sus manchas? Así también, ¿podréis vosotros
hacer bien, estando habituados a hacer el mal?”
13. Además de la separación de Dios, la enfermedad y el sufrimiento, ¿cuál otro castigo trajo como
consecuencia el pecado?
Romanos 6:23 – “Porque la paga del pecado es muerte, mas dádiva de Dios es vida eterna en Cristo
Jesús Señor nuestro”.
Apocalipsis 21:8 – “Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y
hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre,
que es la muerte segunda”.
14. ¿Cuál es la única manera que podemos ser librados de la culpa y el dominio del pecado?
1 Juan 1:7 – “Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la
sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado”.
Romanos 8:1-4 – “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no
andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús
me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto
era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo, en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado,
condenó al pecador en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no
andábamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”.
La Palabra de Dios
. ¿Quién es el autor de las Sagradas Escrituras?
“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir
en justicia…” (2 Timoteo3:16).
2. ¿Quién guió e inspiró a los escritores de la Biblia?
“Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios
hablaron siendo inspirado por el Espíritu Santo” (2 Pedro 1:21).
3. ¿De quién dan testimonio las Escrituras?
“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son
las que dan testimonio de mí” (Juan 5:39).
4. ¿Qué obtenemos a través de ellas?
“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son
las que testifican de mí” (Juan 5:39).
5. ¿Con qué fin usa Dios las Escrituras?
“Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y
permanece para siempre” (1 Pedro 1:23).
6. ¿Para qué nos hace sabios?
“Y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la
salvación por la fe que es en Cristo Jesús” (2 Timoteo 3:15).
7. Al oír la Palabra de Dios, ¿qué obtenemos a través de ellas?
“Así que la fe es por el oír, el oír, por la palabra de Dios” (Romanos10:17).
8. ¿Para qué nos hace útiles y capaces las Escrituras?
“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para
instruir en justicia, a fin de que el, hombre de Dios sea perfecto enteramente preparado para toda buena
obra” (2 Timoteo 3:16,17).
9. ¿Qué hace la Verdad de Dios en nosotros?
“Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad” (Juan 17:17).
10. ¿Para qué nos sirve la Palabra de Dios?
El Señor desea que cada cristiano alcance madurez, pero sobre todo los que están dedicados a algún tipo
de ministerio. ¿Por qué? Porque los ministros somos llamados a enseñar con nuestra vida la piedad. En el
aspecto académico el que ha adquirido un grado superior enseña a los que poseen un nivel inferior. Por
ejemplo, el que tiene un doctorado imparte su conocimiento a los que tienen una maestría; estos últimos
enseñan a los que están al nivel de licenciatura y estos a su vez enseñan a los jóvenes que están en la
secundaria, intermedia y primaria, respectivamente. Lo mismo sucede en lo espiritual, un ministro debe
ser un maestro de piedad y de madurez. Un ministro puede tener un doctorado en divinidad o teología,
pero si no ha alcanzado un grado considerable de madurez espiritual no es apto para comenzar su
ministerio. La verdad y la piedad no se enseñan académicamente, sino con la vida. La madurez se
adquiere andando con Dios y viviendo en el Espíritu.
La iglesia está llena de ayos (instructores de niños) pero existen pocos padres espirituales. Abundan los
instructores, pero escasean los maestros de piedad. Estos son los que pueden enseñar la verdad con sus
vidas. Para usted ser instructor sólo necesita haber sido instruido. Todos los que han estudiado en un
seminario e instituto son aptos para instruir, pero no necesariamente son idóneos para enseñar (1 Timoteo
3:2). El educador cubano José de la Luz y Caballero dijo: «Instruir puede cualquiera, educar quien sólo
sea un evangelio vivo». Lo mismo sucede en el aspecto espiritual, únicamente el que ha alcanzado un alto
grado de madurez está capacitado para enseñar y dirigir a otros. Nota como el apóstol Pablo se refiere a la
madurez en el siguiente pasaje:
Las cosas espirituales se disciernen espiritualmente, y para eso se necesita tener la naturaleza de Dios y
una mente espiritual, tal como lo explica Pablo: «Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del
Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir
espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. Porque
¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo» (1
Corintios 2:14-16). Pero hemos cometido el error de hacer las cosas espirituales con medios naturales,
con filosofías, con intelecto, con ideas humanistas. No podemos predicar con instrumentos humanos,
porque la predicación no es humana. El predicar no es disertar, como decir un discurso en las Naciones
Unidas, ni en un foro cualquiera. El hablar en público tiene su arte, su retórica y sus reglas, más el que
predica la Palabra de Dios tiene el Espíritu, la prudencia, el discernimiento, la sabiduría de lo alto y sabe
acomodar lo espiritual a lo espiritual. Por eso le es necesaria la madurez espiritual.
PODEMOS AFIRMAR QUE EL HOMBRE ESPIRITUAL ES MADURO, pues tiene una naturaleza
espiritual que le permite discernir el bien y el mal. Pero cuando un nacido de Dios no puede discernir las
cosas que son del Espíritu es porque es niño, o sea, anda en la carne, tal como lo describe el apóstol: «De
manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en
Cristo» (1 Corintios 3:1) Es decir, un hombre espiritual es el que ha nacido del Espíritu y anda en el
Espíritu, en cambio el hombre carnal es aquel que también ha nacido del Espíritu, pero anda en la carne y
se ocupa de la carne, por consiguiente, ha crecido mucho en la carne, pero no ha crecido nada en el
Espíritu. Se quedó siendo un niño. Y si sigue alimentándose solamente de la carne, andando en la carne y
ejercitándose en la carne continuará siendo niño. Vimos que Adán, que fue creado a la imagen de Dios,
cuando pecó se incapacitó para lo espiritual, y se metió en el mundo de la carne. Un hombre carnal es
igual a un niño. Y esto es tan verdad como una fórmula matemática:
Tristemente esto se ha entendido poco y por eso lo único que se le exige a un ministro es conocimiento
bíblico y grado teológico. Esto ha traído como resultado que niños enseñen a niños. En muchos lugares, la
iglesia está dirigida por personas inmaduras. Esto lo digo con mucho respeto y a la vez con mucha pena.
Yo trabajo con pastores y líderes en algunas partes del mundo y veo compañeros que son llamados
apóstoles y obispos, pero no tienen la madurez ni siquiera de un discípulo. Me asombran los líderes que
dirigen ministerios grandes y parecen niños recién convertidos. Pelean, compiten, manipulan, producen
escándalos, no les importa el daño que hagan a la obra de Dios, con tal de ocupar posiciones o
proyectarse, se oponen al propósito de Dios y viven una vida desordenada. He visto más madurez en
muchos diáconos y diaconisas de iglesias locales que en estos ministros.
La madurez se mide por el grado de sujeción al cual hemos sometido nuestra carne y por el nivel de
sometimiento con el cual nos hemos sometido al Espíritu Santo. Una persona puede tener un gran título
(apóstol, obispo, presbítero, etc.), una posición eclesiástica, una inigualable unción, ser
sorprendentemente carismático, pero si anda en la carne es un inmaduro peligroso. En cambio, aunque un
hermano carezca de todo lo mencionado, si vive según el Espíritu es maduro y, por consiguiente, puede
representar a Dios y ser útil a favor de los demás. Salomón dijo: «¡Ay de ti, tierra, cuanto tu rey es
muchacho…» (Eclesiastés 10:16) Hoy podemos decir: «¡Ay de ti, iglesia, cuando tu líder es inmaduro!»
La madurez espiritual no necesariamente la determinada el tiempo o la edad. He visto hermanos que en
seis meses en el Señor han madurado más que otros que tienen años como creyentes. Por tanto, y debido a
la importancia que tiene la madurez en la vida cristiana y a la relación que tiene con la vida según el
Espíritu, es necesario que dediquemos un segmento de este capítulo para estudiar acerca de ella.
Ya hemos dicho que el hombre de Dios debe ser un maestro de piedad, de madurez, porque ha alcanzado
más. Es decir, lo que te hace a ti ser un servidor en el reino de Dios no sólo es el llamamiento, sino que
estés capacitado para dar, porque al que Dios llama a ese capacita. Es decir, si te mandó a predicar él pone
su palabra en tu boca (Jeremías 1:9). Por eso dice la Biblia que él ha hecho a sus ministros llama de fuego
(Hebreos 1:7), y les ha impartido dones y ministerios. Pero también el Señor les dio el fruto del Espíritu,
para que crezcan en lo que tiene que ver con el carácter, y para poder administrar con madurez todas las
cosas que les ha puesto en las manos. El fruto de la madurez en un ministro tiene que ser, sobremanera,
mayor que la de un cristiano común, pues es llamado a ser un modelo de todo lo que Dios ha dado. Por
consiguiente, como alguien que ha crecido mucho, puede dar, impartir y enseñar. Este debe ser un
cristiano maduro en grado sumo, en todos los aspectos que rigen la madurez.
En el ministerio del Espíritu el carácter es muy primordial. Hemos dejado atrás el ministerio eclesiástico
tradicional o el religiosamente cultural, para someternos voluntariamente al ministerio del Espíritu Santo,
por eso la formación del carácter es más importante que cualquier otro tipo de capacidad, inclusive que el
aspecto técnico, que es la parte que más se enfatiza en la formación ministerial. Pero la madurez no es un
requisito sólo para los ministros, sino para todos los creyentes nacidos del Espíritu. Por tanto, estudiar
algunos aspectos de la madurez es algo muy importante para completar todo lo que hemos expuesto en
este libro.
Primeramente vayamos al libro de Hebreos, donde el apóstol Pablo nos enfoca un aspecto fundamental
del tema:
El que se ejercita en la piedad crece espiritualmente, así como el que se ejercita físicamente le crecen los
músculos. Cuando eres una persona devota, le dedicas mucho tiempo al espíritu en tu devoción personal,
te involucras en toda actividad espiritual, y te expones a ser bendecido espiritualmente, porque estás
alimentando tu espíritu. Tu hombre nuevo está creciendo, se está ejercitando en las cosas de Dios. Por
tanto, te vuelves más receptivo, y comienzas a crecer en lo espiritual, y te preocuparás por tu cuerpo
físico, pero en el equilibrio del Espíritu. Es muy difícil para una persona que esté envuelta en los asuntos
del mundo, poder fluir en las cosas del Espíritu. Se les hace pesado y cuesta arriba. Cuando perdemos la
comunión con el Señor y no acudimos al lugar secreto, aun el hacer una breve oración nos resulta
sumamente tedioso, pues aunque el espíritu está presto para las cosas de Dios, la carne es débil (Mateo
26:41).
No obstante, hay ciertas armas espirituales que nos permiten fortalecernos en el Señor y en el poder de su
fuerza, aun cuando nuestro cuerpo carnal esté débil y se resista a ello. Uno de estos recursos es el don de
lenguas. Aquellos que hemos recibido ese precioso don, todavía no hemos entendido lo que son las
lenguas del Espíritu. Sólo hablamos lenguas en un momento dado, pero tenemos que entender que el
hablar en lenguas es el lenguaje del hombre nuevo, hablando en espíritu a Dios. Es tu lenguaje espiritual.
Aunque tú solamente repitas unas cuantas palabras, y pienses que dices «siempre lo mismo», te diré que
no siempre es lo mismo. En lenguas espirituales, con cinco palabras tú puedes expresar más que el
contenido de un diccionario completo de un lenguaje humano, en cuanto al sentido se refiere. Pero
cuando nos ejercitamos en la oración, y oramos en lenguas a Dios, experimentamos un crecimiento
especial en el Espíritu.
Sabemos que muchos no fluyen en este don, por prejuicios y barreras mentales, pero creo que todos los
que hemos nacido del Espíritu hemos sido dotados de este lenguaje aunque no lo usemos. Cuando yo
comencé en la vida del Espíritu, algunas veces no podía orar, y había una pesadez en mí, porque las
ocupaciones me turbaban y mis pensamientos volaban hacia los asuntos que tenía que resolver. Hasta que
uno de esos días, abrí mi corazón a Dios y le expresé como me sentía, y el Señor me dijo: «Hijo, estás
afanado y es natural que tus pensamientos vayan a aquello en que estás envuelto, entre tantas ocupaciones
y actividades. Sé que anhelas la comunión, pero la mente se turba con facilidad, porque es mecánica.
Mas, yo te he enseñado la vida del Espíritu y te he dado dones. Habla en lenguas y notarás la diferencia».
Escuché el consejo y empecé a hablar en lenguas cuando me era difícil concentrarme en la oración. Al
principio me decaía, pero sentía su voz en mi interior que me decía: Sigue, sigue adelante. Yo escuchaba
que estaba repitiendo lo mismo, pero el Señor me decía: «No lo juzgues por la mente ni por los sentidos,
esto es algo espiritual». Seguía y seguía, y de momento me empecé a dar cuenta que me estaba
adentrando en la dimensión del Espíritu y ya la perturbación se había ido. Entonces entendí que
ejercitando las lenguas yo ejercito mi espíritu. Échale mano a ese axioma espiritual, porque nosotros
perecemos, porque somos tardos para entender, y no practicamos lo que oímos de Dios. Amado, lo de
Dios no es una teoría, cuando Dios nos dice algo es verdad, créele a Dios.
El que habla muchas lenguas, habla mucho en espíritu a Dios (1 Corintios 14:2). Por tanto, prefiero
hablarle a Dios en espíritu y no con entendimiento. En lenguas, aunque yo no entienda nada, estoy
diciendo más porque el lenguaje del Espíritu es ilimitado y, además, mi espíritu está siendo edificado. Es
posible que en el momento, la mente queda sin fruto (1 Corintios 14:14), pero en la ejercitación del
espíritu, te darás cuenta que, en un momento, viene a tu mente la Palabra iluminada con revelación, con
sabiduría, con aplicación y con todos los matices que tiene una palabra ungida. Y te preguntas ¿de dónde
salió esto? Eso salió y viene del Espíritu Santo, como consecuencia de tu ejercitación en el Espíritu.
Pablo aconsejó a la iglesia: «… no impidáis el hablar lenguas…» (1 Corintios 14:39), así que no
subestimes el hablar en lenguas ni lo veas como un lengüeteo o un parloteo. Discierne que las lenguas no
son para andarlas exhibiendo públicamente o para interrumpir en medio de las reuniones, pero es un don
muy especial para tu devoción personal. Las lenguas se hablan públicamente sólo cuando Dios quiere dar
un mensaje profético a la iglesia y, en ese caso, él también da la interpretación. Así que las lenguas son
para tu edificación personal, para ejercitar y edificar tu espíritu. La persona que acostumbra a hablar
muchas lenguas en su casa, se da cuenta de que su espíritu está siendo dinamizado y hay una explosión en
su hombre interior.
Para crecer en lo espiritual, debemos ejercitar la comunión con Dios, y la intimidad con él. Tenemos que
exponernos a todo lo que es espiritual, oyendo la Palabra, estudiándola en lo personal, orando a Dios,
orando con los hermanos en la intercesión; todo tipo de actividad espiritual que es constante, te ayuda a
crecer. Si creces en el espíritu tendrás más deseo de Dios, porque el Espíritu te lleva a Dios. El que se
ocupa de lo espiritual, crece en lo espiritual; entonces, cuando viene la tentación, el impedimento o la
adversidad, tendrás la fuerza espiritual y la autoridad ungida para decirle al diablo NO, y a las tinieblas y
a las circunstancias NO, y a la carne NO, porque estás ejercitado. Y a cosas tales como la envidia, el celo,
la competencia —lo que Pablo llama niñez espiritual— podrás decirles: «No, eso no es de Dios», y
resistirás todo pensamiento de la carne, porque estás fortalecido en tu hombre espiritual para rechazar lo
malo. Y esa fuerza proviene del Espíritu Santo obrando en el hombre nuevo, en la naturaleza
incorruptible que está en ti.
Esto te puede parecer un ABC, pero es fundamental para alcanzar la madurez espiritual. La madurez no
comienza allá arriba, comienza aquí abajo, y por eso es elemental. Un niño no nace grande, sino que
después que nace, comienza a crecer. Primero se le mide en pulgadas, y luego en pies. Va de lo menor a
lo mayor, de lo pequeño a lo grande. Ejercitar la comunión es abrir las avenidas del Espíritu para oír la
Palabra, para hablar con Dios y que él nos hable. Es necesario tomar los cuatro carriles del Espíritu, estos
son: (1) Leer la Palabra, para conocerlo; (2) Orar para hablar con él y que él nos hable; (3) Congregarse,
para participar en la reunión con los que, como nosotros, han sido llamados; (4) Testificar para hablar de
lo que él ha hecho en nuestras vidas. […]
El que anda en el Espíritu, todo lo hace en el Espíritu, y por eso madura en lo espiritual. Cuando la Biblia
habla del hombre perfecto no está hablando de impecabilidad, sino de madurez. Madurez es estar
completos, es haberlo alcanzado. Hemos hablado de la alimentación de un niño, y vimos que no se le
puede dar un alimento sólido antes de tiempo, porque no tiene el sistema ni la edad para ingerirlo. Por eso
Pablo dijo: «Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía,
porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales,
y andáis como hombres?» (1 Corintios 3:2-3). Y me pregunto: ¿Estos no eran hombres, entonces por qué
le dice que andan como hombres? Por la conducta, pues así como la alimentación depende de la edad, la
conducta también revela el crecimiento y la madurez de un individuo.[…]
La madurez cristiana no tiene que ver con los años. La gente lo relaciona con los años, y se llenan de
orgullo y dicen: «Llevo tantos años en el evangelio; yo nací en el evangelio». Ahora, lo importante es ver
en ellos cuánto han madurado en Dios. A veces, en cambio, he visto personas convertirse, y en seis meses
hablan, viven y juzgan de una manera que parecen ancianos espirituales. Los inmaduros se sientan en las
iglesias, están expuestos como todos los demás, pero no reciben nada, no dan lugar al Espíritu, no andan
en el Espíritu ni fortalecen su hombre interior por el Espíritu.
Amado, cuando recibas una ministración espiritual, no te apresures a predicarla, sino a vivirla, ya que lo
más importante no es cómo predicas, sino cómo vives, pues eres más poderoso con tu vida que con tus
palabras. Puede ser que con tus discursos impresiones a mucha gente, por algún tiempo, pero cuida que
cuando la gente se te acerque no les pase como al que mira al pavo real que ve muchas plumas hermosas
y coloridas, pero se asombra cuando al bajar la mirada nota las patas, chiquitas y flaquitas, y dice:
«¡Vaya! Con tan bello plumaje y con patas tan enclenques y feas». Así pasa con el que anda en la carne,
le puedes ver todas esas plumas y unción, pero cuando te le acercas y lo observas en ciertas situaciones
que son elementales, te alarmas por su inmadurez. Nos impresionan con sus dones y unción y nos
avergüenzan con su conducta. Entonces te preguntas: «¿Y qué pasó con el hombre espiritual que ha hecho
tantos milagros y hablaba con tanta unción?» La razón es que los dones espirituales no tienen nada que
ver con la madurez de una persona. Debemos separar una cosa de la otra.
Los dones espirituales son como los talentos en la vida natural, que se nace con ellos. En mi país hay un
dicho: «Dios le da barba al que no tiene quijada», refiriéndose a cualidades en personas que no las
ameritan. Es el caso de un borracho que canta bellísimo, pero al que no se le puede tomar en serio, ni
hacerle un contrato, pues es incumplidor, y no se espera nada de él. Con tremenda voz, pero nunca llega a
nada. En cambio, hay personas que son disciplinadas (aunque no tienen tanto talento), que promueven sus
discos, son cumplidoras, y llegan a tener éxito. En la vida cristiana ocurre que puedes ser muy carismático
y tener muchos dones (de profecía, de sanidad, etc.), y ser inmaduro. Los dones te fueron dados por el
Espíritu Santo, cuando naciste de nuevo, y los tienes ahí, porque son parte del plan de Dios con tu vida,
pero es necesario crecer en ellos.
De la manera en que un niño nace con habilidades y capacidades innatas, heredadas de sus padres y que
desarrolla en su crecimiento, así también el nacido de nuevo posee capacidades espirituales, dones,
ministerios, y funciones del Espíritu que no tienen nada que ver con la madurez. Puede ser un hombre
ungido y carismático, y al mismo tiempo ser un niño. De hecho, los corintios son un claro ejemplo de
esto. Pablo dijo que entre ellos no hacía falta ningún don espiritual (1 Corintios 1:5-7), pero era la iglesia
más carnal, más indisciplinada y niña de aquel tiempo. Por eso es bueno, sin dejar de procurar los mejores
dones, el crecer en ellos (1 Corintios 14:12). La madurez es lo más importante, pues tiene que ver con el
fruto del Espíritu, no con los dones del Espíritu. Los dones son capacidades ungidas que nos fueron dadas
para llevar a cabo con eficacia la obra del ministerio. En cambio el fruto del Espíritu nos hace maduros
para vivir la vida de Dios entre los hombres. […]
Cuando andamos en la carne somos niños, lo que sucede es que cuando tenemos muchos años en la
cultura eclesiástica, podemos simular andar en el Espíritu, y nuestro lenguaje puede sonar muy espiritual,
y lo que estamos mostrando es apariencia, hipocresía y religión. Pero el que es espiritual tiene los sentidos
ejercitados en el discernimiento del bien y del mal. Eso es una característica del hombre maduro, pues
puede distinguir cuando algo es falso o verdadero, cuando es del Espíritu y cuando no lo es. Para eso no
tiene que ser profeta ni vidente, simplemente tener el discernimiento del Espíritu. Observemos lo que dice
en 1 Corintios 13, para abundar un poco más sobre el tema. Es importante el contexto de este capítulo en
la epístola, porque está como el jamón y el queso de un emparedado: entre dos rebanadas. Los capítulos
12 y 14 hablan de los dones espirituales, y del uso de los dones, y el 13 está en el medio.
Es decir, después que el apóstol habla de los nueve dones, dice: «Si yo hablase lenguas humanas y
angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe» (1 Corintios
13:1). Déjame decirte que en los tres pasajes de la Biblia que se habla de los ministerios, de los nueve
dones, y de las funciones u operaciones espirituales, en los tres, el apóstol Pablo habla del amor. En
Efesios 4:11-16 cuando habla de los cinco ministerios, fíjate que termina hablando del amor, así en
Romanos 12:4-10,21 donde habla de las funciones, después termina diciendo que el amor sea sin
fingimiento, amaos los unos a los otros, no seas vencido de lo malo, mas vence con el bien el mal, etc. Y
en 1 Corintios que es la parte donde más se habla de los dones y manifestaciones del Espíritu en el culto
de los santos, toma un capítulo entero para mostrar al amor como el camino más excelente. Por tanto, es
innegable la relación poderosa entre el amor y la madurez cristiana.
Si hay alguna persona que de manera especial deba entender bien lo que es el amor es un cristiano nacido
de nuevo, en todo el sentido de la palabra, pues si Dios se puede definir con algo es con el amor. La
Biblia no dice textualmente: Dios es poder, aunque él es poderoso, pero sí dice: Dios es amor. Nota que el
apóstol Pablo cuando habla de los dones, enfatiza la importancia que tiene el amor, como fruto del
Espíritu, para poder administrar con madurez los dones espirituales.
Pablo menciona dones que son sumamente extraordinarios, por ejemplo, las lenguas, y dice: «Si yo
hablase lenguas humanas [español, inglés, alemán, portugués, etc.] y angélicas [aquellas que hablan los
espíritus], y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe» (1 Corintios
13:1). En otras palabras, los dones sin madurez no valen nada. En vez de hacer el bien, hacen mal; en vez
de edificar, destruyen, porque sin amor los dones no tienen fruto. Andar en el Espíritu es andar en el fruto
del Espíritu, y ese fruto es el amor. Observa que el apóstol se va al extremo no tan solo del que puede
comunicarse en diferentes lenguas, sino del que habla el lenguaje celestial, eso es algo sublime, pero dice
que si no tiene amor su comunicación no es efectiva, no dice nada.
También expresa: «Y si tuviese profecía [el don más importante (1 Corintios 14:5)], y entendiese todos
los misterios y toda ciencia [revelación, sabiduría divina, discernimiento espiritual], y si tuviese toda la fe,
de tal manera que trasladase los montes [quitar cualquier impedimento por grande que este sea], y no
tengo amor, nada soy» (1 Corintios 13:2). Es como si no tuviera nada, pues sin amor nada se es en Dios.
«Y si repartiese todos mis bienes [este es uno de los dones de misericordia, el dar (Romanos 12:8,13), y
se menciona como una de las funciones que da Dios, que no es simplemente el dar o compartir algo, sino
de darlo todo] para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado [el don del
martirio], y no tengo amor, de nada me sirve» (1 Corintios 13:3). Y el apóstol no exagera.
Si quieres crecer en Dios, no andes detrás de los dones, sino detrás del fruto del Espíritu, y abunda en
ellos. No importa cómo se hable, lo que se diga, lo que se haga, lo que se sacrifique ni cómo se martirice,
si no tengo amor no sirve de nada. De hecho el instrumento para administrar bien los dones espirituales es
la madurez, porque un cristiano inmaduro puede hacer mal uso de los dones de Dios. Por tanto, amor es
sinónimo de madurez, observa los siguientes versículos:
Un árbol germina, crece, echa hojas, echa flores, y de las flores sale el fruto. El fruto pasa por etapas. Al
principio está pequeñito y verde (nuevo), luego crece y llega a madurarse, y está listo para ser comido. Es
decir, todo es un proceso. Un árbol llega a la madurez cuando da fruto; una persona es madura cuando
llega a un desarrollo cabal de todas sus facultades: física, mental, emocional y social. No sólo porque
puede procrear (casarse, tener hijos, etc.), sino porque tenga la capacidad de sobrellevar todo eso. O sea,
si se puede casar, reproducir, mantener un hogar, piensa adecuadamente y se comporta de cierta manera,
se puede decir que llegó a la madurez, a la perfección. Una niña de catorce años puede biológicamente
reproducirse, pero no está madura para ser madre. Espiritualmente, podemos decir que hay personas que
tienen llamados, dones y unción para ser ministros, pero no están listos para ello, porque todavía no han
alcanzado la madurez.
Amado, pídele madurez a Dios. Que esta palabra pase de tus oídos al corazón, y del corazón a la
conducta. Que venga el viento fuerte del Espíritu y deshaga en ti todo lo que es de niño, y todas las obras
infructuosas de la carne y de las tinieblas sean reprendidas para que habite Cristo por la fe en tu corazón.
Que habite en ti la plenitud de aquel que todo lo llena, el fruto del Espíritu en toda bondad, justicia y
buenas obras. La madurez es la voluntad de Dios para nuestras vidas. Por tanto, tenemos que pensar y
actuar como maduros. El Señor desea que en todo seamos hombres y mujeres perfectos en Cristo Jesús.
Fragmentos tomados del capítulo 5: «Vive según el Espíritu», del libro La Vida en el Espíritu, del pastor
Juan Radhamés Fernández. Para más información de esta y otras obras del autor, visita: La sección
de Libros
o Los pinos crecen en cualquier ambiente. Se adaptan desde terrenos arenosos, pobres y
sin nutrientes a fértiles, con una buena insolación. En una superficie erosionada, como ocurre en
las cimas de las montañas, sus raíces se aferran VIGOROSAMENTE a las piedras más profundas,
en un intento exacerbado por sobrevivir. Así nosotros, debemos aferrarnos a nuestra CRISTO, la
principal piedra del ángulo (Efe 2:20), pues solo él nos sostiene, en lugar de recurrir al desánimo,
a la depresión, al alcohol o a cualquier otra cosa perecedera y vana.
o Los pinos buscan el agua, porque es la que los hace crecer (Isa 44:14). Hecho así, sus
raíces succionan el agua ya sea de la lluvia o de la tierra. El agua representa la Palabra de Dios y
es la que nos da el crecimiento en Dios. Esto nos habla de que solo con la Palabra podemos
resistir a las “bajas” que tengamos. Leamos, estudiemos, escudriñemos, meditemos y apliquemos
Su Palabra porque es el agua que sacia nuestra sed, en nuestros desiertos (1ra. Co. 10:4,
Ef.6:13,17).
o Muy interesante saber que los pinos tienen hojas que se agrupan en frondosas ramas y
esto nos habla de congregarnos y estar unidos a nuestros hermanos (Sal 133:1-3), porque de esta
manera nos calentamos y podemos soportar temporadas difíciles, en unidad, no dejando de
congregarnos. (Heb10:25).
o Además, los pinos, aún después de cortados mantienen su olor. Su madera es útil no tan
solo en el área medicinal, sino para la decoración (yo soy testigo de esto) y con su madera se
construyen muebles. Esto nos muestra que aun en su dolor, ellos perfuman el lugar donde vayan y
son útiles. De la misma manera nosotros donde quiera que vayamos debemos, aun despedazados,
llevar el olor grato de Cristo (2Co 2:15). ¡Gloria a Dios!
La Frase del Día…
“Lo que nos parecen pruebas amargas son a menudo bendiciones disfrazadas” – Oscar Wilde
Es interesante que haya diversidad de dones, «pero el Espíritu es el mismo» (v. 4); que haya diversidad
de ministerios, «pero el Señor es el mismo» (v. 5); y que haya diversidad de operaciones, «pero Dios [el
Padre], que hace todas las cosas en todos, es el mismo» (v. 6). Pablo dice: «Porque hay un solo Dios, y
un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre» (1 Timoteo 2:5). En el pasaje de Efesios
4:1-6 es notable que el Dios que es sobre todos, por todos y en todos,
tiene un cuerpo, un Espíritu, una misma esperanza, una vocación, un Señor, una fe, un bautismo, y es
Dios, el Padre de todos. La unicidad de la iglesia se logra cuando se entiende en el Espíritu que Dios es
uno y que por consiguiente los miembros del cuerpo, aunque somos muchos, somos uno en él. El Dios
Único debe ser el todo en todos, y todos deben ser uno en el Dios Único. «Sobre todos» significa que su
autoridad y dominio se ejerce en las vidas de los que se someten voluntariamente a él, en el día de su
poder (Salmo 110:3). «Por todos» implica que él está a favor y en defensa de todos los que se han
sometido a su señorío. «En todos» destaca que él vive y gobierna en los corazones de todos los que creen
en su nombre.
Llamados a ser una parte del todo
«Os ruego que andéis como es digno de la vocación con que
FUISTEIS LLAMADOS … solícitos en guardar la unidad del Espíritu
en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también
LLAMADOS EN UNA MISMA esperanza de vuestra vocación» (Efesios 4:1,3-4).
En la nueva creación que tenemos en nuestro interior, Dios es el todo. La Palabra dice que en esa creación
no hay «griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo
es el todo, y en todos» (Colosenses 3:11). Es decir que si exprimieras la nueva criatura, todo lo que
expele y emite es Cristo, porque él es su todo. La nueva creación no tiene nada de nada, sino todo de
Cristo. En el proceso de la santificación, donde Dios está venciendo el poder del pecado en tu vida y en la
mía, Dios lo que quiere lograr es ser el todo en nosotros. El objetivo de la obra del Espíritu Santo es que
Dios sea el todo en todos. Por tanto, en la obra de la elección, en la justificación, en la santificación, en la
predicación, en la oración, en la alabanza, en la adoración, en el servicio, en el compañerismo entre los
hermanos, Dios quiere ser el Todo, por lo que el Señor no cesará hasta no lograr ese propósito en
nosotros.
Nota el énfasis en este verso: «Todas las cosas las sujetó debajo de sus pies» (1 Corintios 15:27). ¿Qué
piensas cuando oyes la palabra «todo»? En una prenda de vestir, por ejemplo, toda la tela utilizada en ella
hace «el todo» de una camisa. Desde la tela, el hilo, los botones, las bisuterías que haya en ella, esto hace
de la pieza un todo terminado. Ahora, si decimos que Dios es el todo de esa pieza, menos en las mangas,
entonces, Dios no es el TODO en esa camisa, porque cuando hablamos de todo, no se exceptúa nada. Así
Dios quiere ser el todo en todos. Dios no se conforma con un rinconcito, o cualquier otro lugar, ni con
ninguna otra cantidad o posición que no sea el todo. Por eso no se puede decir que Dios haya logrado su
propósito en mi vida hasta que no haya sujetado todas mis cosas debajo de sus pies, para que él sea el
todo en mí. Así, con esa misma regla, Dios nos ministra a nosotros como individuos, pero también como
miembros de su cuerpo, que es la iglesia, porque también en toda nación, tribu, lengua y pueblo, Dios
tiene que ser el todo y en todos.
En el libro de Efesios dice: «Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la
vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los
unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y
un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una
fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. Pero a cada
uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo» (Efesios 4:1-7).
Estos versos ilustran muy bien este pensamiento de la unidad a que nos referimos cuando dicen: «un
cuerpo». Y yo pregunto: ¿Cuál es el cuerpo? La iglesia es el cuerpo, y como cuerpo es uno solo. También
dicen: «y un Espíritu», es decir que hay un cuerpo y hay un Espíritu, una cosa no subsiste sin la otra. Un
cuerpo sin espíritu está muerto, por eso Dios le dio a la iglesia su Espíritu, para que pueda vivir (Santiago
2:26). Luego dicen: «una misma esperanza», y fíjate que no se habla en plural, sino de una sola
esperanza, no hay dos. Y esa esperanza está asentada en una sola «vocación», a la que hemos sido
llamados todos, para estar sujetos a: «un Señor», no a muchos, a uno solo; «una fe», no muchas, una sola;
«un bautismo», no muchos, uno solo; «un Dios», no muchos, uno solo; «y Padre de todos», no muchos,
es solamente un Padre para todos; «el cual es sobre todos, y por todos, y en todos». ¡Está clarísimo! Y
todos esos «unos» forman un todo, el cual es Dios.
No hay nada sobre la tierra que pueda instruirnos mejor sobre lo que es la iglesia que ese conjunto de
sistemas orgánicos que constituye a un ser vivo, como es el cuerpo.
Si nos detenemos en el primer «uno», el cuerpo, tenemos que reconocer que Dios no pudo usar una mejor
ilustración para describir lo que es la iglesia. No hay nada sobre la tierra que pueda instruirnos mejor
sobre lo que es la iglesia que ese conjunto de sistemas orgánicos que constituye a un ser vivo, como es el
cuerpo. Ese organismo es un conjunto de miembros, tal como dice Pablo de la iglesia: «Así
nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros» (Romanos
12:5). Si la iglesia fuera una organización, como creen algunos, no permanecería, pues para ponerse de
acuerdo, de forma contraria al cuerpo, tienen que reunirse y discutir por largas horas, y después de
muchos pleitos y discusiones, al final, casi nunca están de acuerdo, por lo que algunos deciden renunciar
y no volver jamás a reunirse. Y cuando termina el propósito por el cual se juntaron, la organización está
dividida y termina su todo. Mas no pasa así con un cuerpo. Nunca vas a ver al brazo en Australia, ni a los
pies andando por Brasil mientras el corazón está en las Bermudas y las manos caminando en Las Vegas.
Ni tampoco verás (como digo a veces bromeando) al riñón haciendo cita con el médico, mientras el resto
del cuerpo se va al trabajo. No hay tal cosa como esa, pues el cuerpo fue hecho en una unidad. Cuando un
miembro del cuerpo se enferma, todo el cuerpo experimenta lo mismo, aunque sea el dedo meñique del
pie izquierdo, pues todos sufren. El cuerpo es un todo.
Por eso es tan adecuado el cuerpo como una ilustración de lo que Dios quiere representar en esta
enseñanza a la iglesia. Vemos, en este tiempo, que la medicina ha tratado de hacer los trasplantes de
órganos, y aunque ha habido ciertos logros relativos, son más los fracasos que el éxito que han obtenido.
A veces resulta bien transplantar un miembro de alguien en el cuerpo de otro, pero es igual que si no
funcionara, porque al que le ponen un riñón de otra persona, por ejemplo, hay que estarle dando
constantemente tantos medicamentos, esmerarse con tantos cuidados y limitarse en tantas cosas (para
velar para que no ocurra una complicación), que la calidad de vida es tan pobre en la mayoría de los
casos, que es casi igual que estar muerto. Cualquier médico puede corroborar lo que digo y decir aún más
sobre lo complicado que es todo eso, desde el proceso inicial, en la selección del órgano, hasta el proceso
final, donde se toma el riesgo de que el cuerpo del enfermo rechace el órgano transplantado. Rebasados
esos problemas, todavía no se puede garantizar que funcione. Reconocemos que es una bendición de Dios
permitir un medio para alargarle la vida a una persona pero lamentablemente nada de este mundo es algo
perfecto. El cuerpo se hizo para que las partes individuales formen un todo y funcionen como una
totalidad. Por eso, los mejores riñones que debo tener son los dos que Dios puso en mi cuerpo, porque él
los hizo perfectos y son los únicos que necesita mi organismo, pues ningún otro puede ocupar sus lugares
ni hacer su función como ellos lo hacen.
Nota que en el contexto de los versículos de Efesios 4, Dios estaba hablando de permanecer y ser
solícitos, diligentes, activos, rápidos en guardar la unidad, para luego empezar a detallar uno y cada una
de las cosas que conforman el llamado de la vocación cristiana (v. 3). En 1 Corintios 12:12, refiriéndose
al cuerpo, dice: «Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros
del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo…» Es decir, que a pesar de que el cuerpo tiene muchos
miembros, es uno solo. Y aunque cada miembro tiene diferentes funciones e inclusive algunos son más de
uno en el cuerpo, como los brazos, los ojos, los oídos, etc., aún así son uno. Por ejemplo, yo tengo cinco
dedos en cada mano, pero aunque son muchos no dejan de ser una sola cosa: una mano. Y esa mano, a su
vez, es parte del cuerpo, pero no es el cuerpo, y separada de él no puede vivir, se seca.
El cuerpo funciona como una unidad, como lo que es, un organismo. Dios, en su misericordia, nos ha
venido diciendo que ya en Cristo logró ser el todo, y por ende en la iglesia, que es el cuerpo de Cristo,
Dios también lo será. Él no solamente quiere ser el todo en mí, individualmente, como un miembro del
cuerpo, sino también en todos los creyentes como una unidad completa. Dios habla de muchos «unos»
que se convierten en un todo: un cuerpo, un Señor, una vocación, una fe, un bautismo. Todo eso es un
conjunto de cosas individuales que forman un todo. Por eso, cuando termina, vemos que dice: «un Dios y
Padre de Todos, el cual es sobre todos». Sobre todos significa que tiene el dominio sobre todo y que está
encima de cualquier posición, autoridad y poder, que sobre él no hay nada ni nadie.
En el mundo Dios no es el todo, pero en esas vidas que tomó del mundo él es y será su todo.
Sabemos que en el mundo Dios no es el todo, pero en esas vidas que tomó del mundo él es y será su todo.
Dios es el todo en la nueva creación, por eso, cuando ocurre en nosotros el nuevo nacimiento, nos
entregamos a él sin ningún tipo de cohesión, pues su poder y autoridad se nos sugiere de manera tierna y
amorosa. Dios está sobre la iglesia, la cual ha sido redimida, y se le ha sometido y le sirve
voluntariamente. Por tanto, Dios está sobre todos los que son del cuerpo, sobre todos los que tienen una
misma fe, sobre todos los que tienen una misma esperanza, sobre todos los que han sido participantes de
ese solo bautismo, sobre todos los que tienen a Jesucristo. Sobre todos ellos, él es el todo. Tiene el
dominio y la autoridad sobre nosotros, porque nos redimió y nos compró con su sangre.
Si eres un creyente, Dios está sobre ti. Ahora, ¿reina Dios en tu vida? ¿Tiene el dominio, el señorío, la
autoridad, la potestad sobre ti? ¿Vas a la iglesia y te sientas en una silla para que Dios sea el todo?
¿Cantas, sirves a Dios para que él sea el todo? ¿Obedeces a Dios, sigues sus instrucciones y te unes al
hermano para que él sea el todo? Es importante saber esto, porque eso nos resume todo en nuestra vida
espiritual. Dios te dijo en su Palabra que él quiere que le conozcas, le creas y le entiendas (Isaías 43:10).
Y con esa palabra te está resumiendo un libro que tiene como tres mil quinientos años de historia, y tantas
áreas de enseñanzas que nunca se terminaría su predicación. Si Cristo no viniera y cruzáramos los siglos,
todavía estaríamos predicando cosas nuevas, escribiéndose libros de todo lo que Dios ha dicho. Sin
embargo, Dios dice que todas esas cosas, los sesenta y seis libros de la Biblia, con todos los remas y todo
lo que se ha sacado de las Santas Escrituras, al final, se resume en una sola cosa: Dios es el todo y debe
ser el todo.
Cristo vino para que el Padre sea el todo, y al final va a quitar todo lo que impide para lograr ese
propósito. Yo me siento súper honrado de que Dios me haya hecho parte de ese todo, aunque sea una
parte muy ínfima en él. Dios nos habla de «uno»: un cuerpo, un espíritu, una esperanza, un Señor, una fe,
un bautismo y muchas otras cosas, individuales y no menos importantes, pero que solo tienen eficacia
cuando forman el todo de Dios. Pensemos en las partes que tiene el cuerpo; en los millones de células,
moléculas, átomos, protones y neutrones que lo forman. Ahora aplica eso a lo que estamos estudiando.
Vemos, entonces, que nosotros venimos a ser una cosita de ese cuerpo, una ínfima parte entre todos esos
unos y todas esas unidades. Dios es el todo y yo soy una pequeñísima unidad en una de esas partes que se
llama el cuerpo. Pero ahora puedo decir que soy feliz, porque antes era menos que nada, ni existía, y
ahora he sido añadido, y por su gracia soy una partecita de ese todo que es Dios. Una parte quizás ínfima,
pero muy importante cuando contribuye al todo de Dios. Pido al Padre que interiorice en nosotros este
rema, la parte espiritual de su Palabra, para que entendamos lo que significa ser parte del cuerpo, así
como la importancia de ocupar el lugar que nos corresponde y de realizar la función por la que fuimos
creados y llamados para ser parte del todo.
¿Qué ocurre en el cuerpo cuando uno de sus miembros se niega a funcionar? Supongamos que el cerebro
manda un mensaje a los pies para que caminen y estos se nieguen a ejecutar la orden, respondiendo: «No,
hemos decidido no caminar más». ¿A dónde irá el cuerpo? Vayamos aún más lejos, a algo peor,
imaginemos lo que ocurriría en el cuerpo si sus miembros se oponen los unos a los otros. Figuremos lo
que sucedería si se suscita una rebelión en el cuerpo humano, algo así como relataremos a continuación:
«Sucedió que la lengua —un miembro del cuerpo sumamente peligroso (Santiago 3:5-12) — se rebeló
contra el estómago. ¿La razón? Ella alegó que el estómago es muy zángano y majadero, pues solamente
está ahí para recibir los alimentos, que con mucho esfuerzo ella deglute, incluso —se quejaba ella—
pasando «tragos amargos», para que luego él, que se considera «muy delicado y sensitivo», lo devuelva
todo hacia fuera, de manera repugnante y violenta». También añadió el órgano carnoso que ya no podía
soportar más que el estómago se aquejara tanto cuando no recibía la comida a tiempo, por lo que haría lo
imposible por acabar con sus protestas y quejas. Así que no conforme con tener todos esos argumentos en
contra de la bolsa digestiva, la lengua también habló con los dientes y con la saliva sobre el asunto, a
quienes convenció a su favor, por algo vivían juntos, ¿no? Los tres se pusieron de acuerdo y le hicieron
llegar la voz de protesta a la nariz y a los ojos, quienes llegaron a la conclusión de que ellos también
tenían causas, quizás mucho más valederas, para estar en contra de él. Los ojos decían que ellos se
cansaban de ver y la nariz de oler y no obtenían nada, por lo tanto, parecía verdad lo que decía la lengua,
que el estómago todo lo quería para él. Así que acordaron unirse a la huelga y no trabajar más.
»La mañana pasó y el tubo digestivo no recibió nada de comer durante el día, por lo que empezó a
quejarse, entonces la lengua, como portavoz, consideró que era el momento de comunicarle al estómago
la decisión que ella, los dientes, la saliva, los ojos y la nariz habían tomado. Así que le dijo: “¡Oh! ¡Ya te
despertaste y de inmediato empiezas a quejarte! Pues mira, como habrás notado, hemos decidido no
trabajar más para ti. Estamos cansados de complacer tus apetitos y todos tus deseos, ¡glotón! Ya no
contribuiremos más a ampliar tu zona de comodidad, pues eres un tragón, holgazán y egoísta, así que si es
por nosotros, te puedes retorcer del hambre. ¡Ja!”. Al estómago, aunque conocía la fama de la lengua —lo
conflictiva que era—, le tomó de sorpresa el complot, y un frío le recorrió sus paredes, pero no se
amedrentó, sino que les dijo: “¡Ahhh! Ya entiendo. Todos se han confabulado en contra mía, pero lo que
no comprendo es cómo han podido ser seducidos de esa manera, sabiendo cómo funcionan las cosas. Solo
les diré algo, hagan lo que quieran, pero yo seguiré cumpliendo con mi función, aunque ustedes no lo
entiendan y me culpen de tantas cosas. Por tanto, haré lo que siempre hago; ustedes no me van a
presionar. Para esto fui creado y existo”, y comenzó entonces a clamar por comida». Así que se armó la
cuestión: La nariz dijo: “Esta que está aquí no olfatea más”; los ojos dijeron: “Nosotros ni para la cocina
vamos a mirar”; los dientes dijeron: “¡Se acabó aquí el masticar!”; la saliva dijo: “Yo no le voy a suavizar
la comida a ese vago”; y la boca dijo: “Yo ni siquiera me voy a abrir, ¡zzziip!”. Por lo tanto, como los
órganos sensoriales no mostraron ninguna señal, eso impidió que el cerebro se percatara del asunto y
diera la orden a las manos y a los pies de buscar qué comer. Así que involuntariamente, sin saberlo, todo
el cuerpo se unió y estaba en contra del estómago.
»No obstante, pasadas siete semanas, la cosa se puso seria. Los ojos se quejaron de que no tan solo no
podían ver la comida, sino nada, ya que percibían que todo daba vueltas a su alrededor y ellos también.
La nariz entonces confesó que desde hacía varios días no aguantaba ningún olor, pues los consideraba
demasiado fuertes para su olfato. Los brazos se quejaron de que no podían levantarse. Las rodillas dijeron
que se sentían flojas, y los pies aullaban de dolor, porque las piernas no se movían y ellos ya no podían
sostener más el volumen de carne y huesos, por lo que temían que el cuerpo se derrumbara en cualquier
momento.
»Pero la cosa por dentro no parecía tan sencilla, sino estaba peor. Sucede que el hígado no se había
percatado del asunto, y al estar produciendo bilis constantemente, fue llenando la vesícula biliar hasta el
tope, por lo que esta empezó a enviar el amargo líquido al duodeno. El duodeno como hacía tiempo no
recibía nada de sus otros compañeros, miembros del aparato digestivo, fue reteniendo ese líquido amargo
y viscoso, de manera tal que se rebozó y fue subiendo hasta llegar hasta al tubo digestivo. El estómago, al
sentir que algo le estaba cayendo, no importando de donde viniera, se empezó a dilatar e inmediatamente
se puso a trabajar. No obstante, ese líquido era tan amargo y tan fuerte que su zumo subió hasta el
paladar, y los dientes se comenzaron a corroer, y la saliva a secar, y la lengua no lograba hacer ningún
movimiento, ni siquiera de expulsión, pues parecía como si estuviera pegada al suelo bucal.
»El asunto llegó a su punto álgido cuando el estómago se contrajo, porque el líquido digestivo y los gases
chocaron. El dolor fue tan agudo que —¡por fin!— despertó al cerebro de los sueños imaginarios con los
que se consolaba durante la huelga, acerca de cuando todos juntos degustaban esos ricos platos, tan
suculentos que hasta los dedos eran relamidos por la boca. Entonces, con una idea fija, el cerebro
comenzó a alertar a todo el cuerpo: «¡Busquemos algo qué comer o me muero! ¡Busquemos algo qué
comer o me muero! ¡Busquemos algo qué comer o me muero!». Era como un grito desesperado que
conmovió hasta la piel, que se erizó y hasta cambió de color. Así que el cuerpo se levantó, y los ojos se
movían desesperados, y la boca se volvía agua, de solo imaginar el banquete que se iban a dar. De esa
manera, todos empezaron a trabajar por ese único propósito, entendiendo que eran miembros los unos de
los otros y dependientes los unos de los otros. Cada quien velaba, y casi rogaba que cada uno hiciese la
función que le correspondía, para que todo volviera a la normalidad y pudieran sentirse todos mejor. Y así
ocurrió».
«Zapatero a tus zapatos», dice un refrán que aconseja que cada cual se deba limitar a ocuparse de su
propia actividad o de lo que entiende, a fin de no entorpecer el trabajo del otro. Por tanto, bien podríamos
concluir esta breve alegoría con la lección aprendida: «La unión en el rebaño obliga al león a acostarse
con hambre». Sin duda, la unión hace la fuerza. Esto fue solo una fábula, pero la misma nos instruye que
cuando una unidad se niega a trabajar en el todo, este se afecta y la unidad por sí misma, también se ve
impedida de cumplir o hacer alguna cosa. El todo no es todo si una parte no está implicada en él. Por
tanto, podemos ver lo complicado y lo difícil que es para Dios —hablando en términos humanos—
completar ese todo. Dios es poderoso, y lo puede y lo va a hacer, pero si analizamos la cuestión
profundamente, vemos lo complejo que puede ser. Si Dios tiene cien personas en tal lugar, en las cuales él
quiere ser el todo, tiene que unir todas esas unidades. Pero sucede que hay cinco que no entienden ni
quieren participar, entonces ya no puede haber un «todo». Es por eso que Dios necesita tu corazón y tu
voluntad entregados total y voluntariamente a él para cumplir su propósito.
El todo no es todo si una parte no está implicada en él
Hay un gozo, una paz que sobrepasa todo entendimiento, al ser participantes del todo de Dios, pero hay
que saber funcionar en él. Para que funcione, cada unidad debe tener un mismo pensamiento, por eso se
habla de una sola fe, un solo Señor, una sola esperanza, un solo Dios y Padre de todos que es sobre todos,
por todos y en todos. Si la iglesia tuviera tres esperanzas y tres fe, y tuviera siete vocaciones, entonces
fuera un caos, una anarquía, pues los miembros estuvieran divididos de acuerdo a sus énfasis e intereses.
Pero Dios no está dividido, por eso es que él, en ese proceso que está obrando en nosotros, quiere
conquistarnos por completo.
A Jesús le costó tres años y medio intensivos, y luego continuar a través del Espíritu Santo, para reunir a
ciento veinte individuos en el todo de Dios. Los ciento veinte del aposento alto eran unidades, cada una
de las cuales tenía una idea diferente, una aspiración diferente, un concepto diferente acerca del reino de
los cielos. Por tanto, era necesario reunirlos en una unanimidad, a fin de que todos fueran a predicar una
misma cosa: un Señor, una fe, una esperanza, una vocación, un solo Dios y Padre de Todos. Eso no ha
sido ni es una tarea fácil. Por eso, hermano mío, tengo que aprender a trabajar dentro de ese todo y
entender lo que es un todo, para saber cómo me muevo y funciono en él. Por ejemplo, pensemos en el
altar, en la plataforma donde se ubican los cantores en la iglesia. Si hay siete músicos allí, pero no hay
armonía, pues unos creen que deben empezar en Do, otros en Re y otros en Fa, sería un caos, no saldría
música, sino ruido. Aquel que esté a cargo de la dirección sería el que se vería peor, pues es el
responsable de dirigir todo ese asunto. Así de serio es el ministerio del Espíritu Santo en la tierra. Cuando
entendemos esta verdad, nos hace amar más a Dios y entender cuánto le costó a Cristo lograr el propósito
de la redención, para que Dios sea el todo, y entonces valoramos el trabajo del Espíritu Santo, por la
paciencia que ha tenido con nosotros por veinte siglos.
[Tomado del libro “Para que Dios sea el todo en todos” pgs. 391-401 Pastor Juan Radhamés Fernández]