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Numeros Karmicos

El documento habla sobre el concepto de karma y los números kármicos en la numerología. Explica que el karma se refiere a la ley espiritual de causa y efecto, donde las acciones pasadas tienen consecuencias futuras. Los números kármicos indican deudas por el uso inadecuado de las leyes naturales. Luego analiza los significados del número kármico 13, relacionado con el trabajo, y el número 14, relacionado con la libertad.

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Numeros Karmicos

El documento habla sobre el concepto de karma y los números kármicos en la numerología. Explica que el karma se refiere a la ley espiritual de causa y efecto, donde las acciones pasadas tienen consecuencias futuras. Los números kármicos indican deudas por el uso inadecuado de las leyes naturales. Luego analiza los significados del número kármico 13, relacionado con el trabajo, y el número 14, relacionado con la libertad.

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D) 

  NUMEROS KARMICOS 
 
El Karma está relacionado con la Ley Espiritual de causa y efecto. Por lo tanto, todo lo que hoy es
efecto tiene una causa que lo originó y ese efecto puede ser causa de un próximo aprendizaje.
Hay experiencias que le competen a la persona en forma individual, pero también se realizan
aprendizajes que tienen que ver con las razas, países, pueblos, etc. 
El karma no debería verse como sufrimiento, como dolor, sino como tarea para cumplir, como
aprendizaje a realizar, como camino para transitar la propia evolución.  
 
Cuando se realiza con dolor, con mala disposición, con rechazo a lo que la vida propone, se
vuelve una pesada carga. Si a pesar del dolor un individuo realiza su aprendizaje aceptando su
problemática, el karma se convierte en trabajo espiritual; en este caso la persona entiende el
porqué de sus experiencias y siente una gran alegría al realizarlo. 
 
Este mismo concepto se puede llevar a países, pueblos, comunidades, razas, religiones.  
Si miramos con atención la vida, veremos que tropezamos casi siempre con la misma piedra.
Cambian el escenario, los actores, el libreto, el momento, pero el aprendizaje profundo es el
mismo y se realiza en el terreno de los vínculos: con el trabajo, con la pareja, en las situaciones
de dependencia emocional, con la falta de compromiso, la rigidez de pensamiento, la incapacidad
de poder cambiar etc., etc. 
 
Hallamos así personas que no le encuentran sentido a la existencia, que no se sienten dueños de
su destino, piensan que están transitando una vida impuesta por las circunstancias, una vida no
elegida por ellos: vivir no les da satisfacción alguna, sufren la pesada carga de la falta de rumbo
y dirección. 
 
Hay otras que hacen su tarea con compromiso, pero sin placer ni alegría, como una deuda
impuesta; viven la vida sin color, en distintos tonos de grises, repitiendo historias del pasado y
paralizando su acción, dañándose y dañando a otros. 
 
Por el contrario, existen quienes viven con pasión, sabiendo dónde van y para qué están en esta
dimensión; los problemas no los paralizan, sino que los incentivan a nuevos caminos y miradas.
Estos disfrutan la abundancia de la vida, reconocen en sí mismos la necesidad de cambiar para
evolucionar, morir muchas veces para renacer otras tantas.  
 
La aparición de números kármicos en un Estudio Numerológico indica el uso inadecuado o abuso
de leyes naturales. Se manifiesta en el sentimiento de deuda que experimenta la persona, es allí
donde necesita hacer un aprendizaje para salir de la ignorancia. De esta forma entenderá dónde
la llevan sus pensamientos y acciones para corregir el rumbo. Esa comprensión de las distintas
situaciones vividas va abriendo caminos de liberación a medida que se toma conciencia. El mismo
obstáculo se repite por falta de conocimiento, o por carecer de una mirada despierta sobre la
propia vida; entonces los aprendizajes o las consecuencias de las acciones se complican. 
 
Hacer consciente las situaciones vividas, darse cuenta, encontrar los puntos de coincidencia entre
las situaciones experimentadas, ser receptivo a las enseñanzas que proveen, permite encontrar
sentido y objetivo a la vida. 
 
Es de gran utilidad darnos cuenta qué es lo que debemos aprender para encaminarnos a
aprehenderlo realmente, con responsabilidad y previsión a lo largo de la existencia. 
El número kármico representa el haber transgredido o negado la responsabilidad de las Leyes del
Mundo Espiritual, haber negado la Ley del Amor.  
Dios es Amor, Dios es Orden, Dios es Ley.  
 
 
Nº 13 
 
La deuda de un Nº 13 es con el trabajo. 
 
Es un número sagrado. Doce eran los apóstoles y el Nº 13 señala a Jesús: un iniciado en el
mundo espiritual. 
 
Un Nº 13 es alguien a quien le cuesta la Tierra, es decir, que tiene dificultades para materializar,
concretar y vivir de acuerdo con las leyes de la materia. Trae conocimientos espirituales, del
mundo sutil y se “empantana” en la densidad de la energía concreta y densa material. Lo vamos
a ver muchas veces “luchando” con el trabajo, el dinero, la salud, el cuerpo físico, las limitaciones
materiales.  
 
El trabajo conecta con la realidad, permitiendo materializar deseos y dones. 
 
El trabajo ordena, disciplina, compromete. Estar en el camino señalado por el aprendizaje nos
ubica frente a la obligación y la responsabilidad de asumir una actitud de compromiso y orden en
la vida. Pero la persona representada por este número ha vivido a costa de otros y no se ha
hecho cargo de sus obligaciones. Es así como en el presente la encontramos seguramente
asumiendo compromisos de otros, llevando sobre sus espaldas las responsabilidades ajenas y
dedicando la vida a un solo objetivo: el trabajo que muchas veces se le hace pesado y difícil. 
¿Qué indica esto? Que el alma tiene memoria y recuerda que a través del trabajo realiza su gran
aprendizaje. La vida le pide un gran cambio que exige flexibilidad. 
 
Muchas veces esas energías de cambio se expresan pero son vividas como transgresiones y
rebeldías, haciendo más engorrosa la experiencia. La persona siente en su interior la necesidad
de cambiar, pero no puede hacerlo abiertamente, conduciendo el cambio, y es entonces cuando
lo hace bajo un velo, oculta, transgrede manteniendo las apariencias de un “no cambio”. 
 
En general es un número temido, se lo asocia con la Muerte. Sin embargo, todo cambio es una
muerte de lo conocido para que nazca lo nuevo, lo desconocido. Es por eso que la idea de
regeneración también está asociada al Nº 13, de manera que su aspecto más creativo consiste en
el uso de energías positivas para iniciar una nueva etapa. Cuando se usan mal, vemos a la
persona atada al mundo material utilizando ese enorme potencial para la degeneración y
destrucción, sin entender el proceso de transformación que debería concretar. 
 
Esta aparente incapacidad de conectar con lo concreto, con la Tierra, hace que la persona se
pierda en el laberinto de la vida, en ensoñaciones, letargos, detenciones, en una existencia
aburrida y rutinaria. El miedo al cambio es la principal traba que hay que hacer consciente para
animarse a accionar respetando la ley, el orden, el equilibrio entre los dos planos; vivir con
mesura, cultivar la razón y establecer límites que le permitan construir creativamente cimientos
sólidos para su vida. 
 
Nuestro consejo será que deje sus antiguas costumbres, estructuras, creencias, para apoyarse en
la Tierra que nos sostiene y, desde ese espacio de realidad, evolucionar a un nuevo estado de
conciencia.  
 
Asumir la disciplina del trabajo con la mejor disposición, vencer la pereza y el desgano, mantener
el objetivo claro y concretar logros a través de una progresión ordenada y metódica.  Es
prioritario el cuidado de la materia, los bienes personales, los valores propios, como así también
la purificación y el cuidado de lo que materialmente nos identifica: el cuerpo físico. En este
sentido es importante entender que la expresión de sí mismo en la Tierra se concreta a través del
cuerpo: escucharlo, reconocerlo como otra forma de expresión es darle el lugar apropiado. 
 
 
Nº 14  
 
La deuda de un 14 es con la libertad. 
 
Este número representa la necesidad de asumir compromisos afectivos, de vencer el deseo de
vivir una libertad extrema, aprendiendo a templar el espíritu a través del cuerpo. 
El 14 activa el plano material de la existencia humana, fundamentalmente la sexualidad y el
disfrute de los placeres sensuales sin cuidado ni miramientos, siendo este el plano que mayores
dificultades y padecimientos ocasiona.  
 
Es una energía nerviosa, egoísta e impulsiva que se expresa fundamentalmente en el vínculo con
el otro sexo. 
 
Ha vivido abuso y exceso de libertad provocando sufrimientos a sus afectos cercanos; presenta
seguramente diferentes experiencias vinculares que se traducen en pérdidas y pesares. 
 
Estas personas viven especialmente en el plano físico, centrándose en el desarrollo de los
sentidos y en la sensualidad. Repiten historias, unas veces viven abuso de libertad y en otro
momento de la vida, situaciones totalmente opuestas, tales como verse “presas” de afectos
asfixiantes o de otras situaciones personales que los privan de expresarse libremente. 
La tendencia a los extremos, el conflicto ocasionado por los dos polos en continua tensión de
opuestos que intentan excluirse, debe ser atenuada a través de la confianza para soltar los
deseos personales, aceptando las experiencias que nos propone la vida, aprendiendo a
encaminar los impulsos internos hacia un plano de equilibrio  y  armonía. 
 
Estas personas aprenden fundamentalmente de la experiencia personal y llegan a incorporar
nuevas formas de pensamiento a través del método de “ensayo y error”; por lo tanto, la
excitación permanente y el movimiento continuo forman parte de su vida. 
 
Templar el espíritu es la mayor posibilidad de sobrevivir a esta energía ansiosa que lleva muchas
veces a mantener relaciones opresivas con los otros y con los objetos materiales. Aprender a vivir
en libertad, manteniendo el compromiso y la comprensión hacia los demás, habilitará para salir
de los altibajos y de un estado de vulnerabilidad emocional, asumiendo una actitud de equilibrio. 
 
Con cierta frecuencia hallaremos a la persona representada por este número viviendo
experiencias y pruebas que tienen como eje la libertad, por ejemplo en la cárcel, por no haber
podido elegir el camino del medio, por haber cedido a la impulsividad de sus acciones y
pensamientos sin considerar otras combinaciones apropiadas o por haber descuidado el
discernimiento en las elecciones. 
 
También podemos encontrar a sujetos “presos” de situaciones afectivas opresivas, o bien en el
ámbito laboral. 
 
Llegan a mostrar una actitud mansa y resignada que se opone totalmente a su vivencia interna,
ocasionando engaños y frustraciones que pueden llevarlos a serios problemas de salud. 
 
Lo cierto es que por ese camino la persona vivirá muchas dificultades, experiencias y pruebas
hasta poder diluir en su interior la ira y la impulsividad que conducen a elecciones extremas.  
A pesar de todos los obstáculos, es el camino del equilibrio y la templanza interior lo que le dará
a este individuo fortaleza y templanza en su pensamiento y en sus acciones, permitiéndole
realizar la alquimia necesaria entre su energía, vitalidad, creatividad y el extraordinario
entendimiento al que puede acceder. 
 
El Nº 16 
 
La deuda de un 16 es con la fidelidad. 
 
Este número representa a personas que sufren disgregaciones o pérdidas concretas a causa de
una fuerte desarmonía emocional. Han vivido transgresiones a normas morales y hoy padecen
dificultades afectivas, unas veces de pareja, otras de lazos familiares primarios, amistades, etc.  
 
Vienen con experiencias de engaños y trampas afectivas que se pueden expresar ahora, como
abandonos, sumisiones a vínculos difíciles, fuertes tensiones, pruebas y responsabilidades
afectivas excesivas.  
 
Tal vez, con actitudes especulativas y egoístas en su vida social o profesional, han hecho trampa
o engañado a otros y hoy deben hacer el aprendizaje a través de situaciones difíciles que los
enfrentan a aflicciones y derrotas. 
 
Las pérdidas materiales y los desequilibrios en la salud son consecuencia de haber fallado en los
compromisos asumidos, de haberse aprovechado de otros a través de una actitud auto-
indulgente, egoísta y poco comprensiva. Así han generado engaños, estafas, deudas sin pagar
con las que se encontraran ahora. 
 
Vienen de vivir para sí, encerrados en sus propias convicciones, asumiendo una actitud soberbia y
arrogante, sin permitir que entren nuevas ideas o conocimientos que le permitan revisar los
propios. 
 
El exceso de confianza en sus propias convicciones los llevó a pérdidas materiales y afectivas que
deben superar con paciencia y verdad. 
  
Los pensamientos, prejuicios, respuestas emocionales repetitivas, ideas, preconceptos
constituyen nuestra idea de la realidad y habitualmente los seres humanos nos encerramos
creyendo que esa la realidad es la única. 
 
Podríamos simbolizar este encierro con una “Torre de Piedra” que simboliza la construcción física,
emocional, y mental personal con la que nos identificamos en forma única; asimismo representa
el control que ejercemos para que todo suceda dentro de ese modelo que nos es conocido. 
 
La aparición de un rayo de luz que permita “ver”, darse cuenta, constituye la oportunidad de la
liberación. Ese rayo ilumina el verdadero camino de la verdad, la fidelidad y el compromiso para
con uno mismo y hacia los demás. 
 
La modificación de las estructuras, ideas y pensamientos, la pérdida de hábitos estereotipados,
permiten la caída de los muros que impedían transitar el verdadero camino del aprendizaje en
esta vida. 
 
 El rayo de luz golpea el entendimiento, ofreciendo la oportunidad de abandonar las ideas
erróneas del pasado para liberar la intuición y la propia creatividad. 
Luego de un fuerte golpe, de la caída, es cuando el ser humano se pone de pie, aprendiendo de
sus errores. 
 
En el camino de este número observaremos fuertes destrucciones, separaciones reiteradas de
pareja, abandonos de hijos o afectos cercanos, vínculos infieles de los que no pueden
deshacerse, grandes crisis y desmoronamientos materiales.  
 
Hasta que se produce el “despertar” al aprendizaje espiritual, a la transparencia y verdad que el
16 propone en su dimensión más elevada. 
 
El   Nº 19 
   
La deuda de un 19 es con el abuso de poder. 
 
Viene con experiencias de mando, de conducción, de excesivo brillo o relevancia. No ha trabajado
sus talentos como una oportunidad de servicio a sus semejantes; por el contrario, ha abusado de
ellos y los aprovecha exclusivamente para satisfacción personal. 
Otra posibilidad es que haya desaprovechado la oportunidad de conducir o dirigir por falta de
compromiso o responsabilidad y hoy, no pueden evitarla, se impone por diversas situaciones, en
su vida. 
 
Si fuera así, es conveniente que se haga cargo desde un lugar de tolerancia, en forma paciente y
perseverante, brindando apoyo y ayuda a los demás.   
Tiene necesidad de destacarse desde su identidad individual, muchas veces a través del intelecto
o, quizás, desde sus logros materiales que le brindan el sostén y el aplauso que necesita. 
 
Hay, seguramente, muy pocos deseos de profundizar en situaciones conflictivas de la vida
cotidiana; tenerlas en cuenta empañaría ese deseo de ser el centro. Todo lo que vive está de
acuerdo con una mirada personal luminosa y perfecta. Por esa causa lo encontramos negando la
realidad, mirando para otro lado o con una actitud infantil o ingenua que lo inhibe de encontrar
soluciones a problemas mínimos que, al postergarlos, se vuelven complicados. 
Tiene dificultad para ver lo oculto u oscuro, prefiere crear y creer situaciones placenteras aunque
no sean reales. Como vemos, el 19 puede ser muchas veces víctima de su propio brillo. 
 
Por otro lado, este número es una energía muy fuerte que incluye a todos los números del 1 al
9.  Si lo llevamos a un solo número, es el 1, el Sol, o sea que el 19 debería expresarse como el
Sol, radiante de energía, que a semejanza del Sistema Solar, constituye un centro de vitalidad
alrededor del cual giran los planetas.  
 
Desde esta perspectiva, es la vida que se expande y genera nuevas expresiones. Es conciencia,
es luz; la posibilidad de que a través de sus talentos, palabra expresiva y capacidad de
organizador, ilumine, aconseje e impulse el desarrollo y la vida de sus semejantes.   
 
El descontrol de sus emociones e impulsos, la falta de paciencia, la incapacidad de esperar al
otro, le traerán con seguridad fracasos y pérdidas de todo tipo. 
A pesar de esas pérdidas, siempre habrá energía y talentos para comenzar de nuevo. 
 
Por todo esto concluimos que el 19 lleva una doble vida: una positiva, luminosa y expresada y
otra de falsedad y engaño, oculta, escondida en las sombras.  
De esta última resultaría la posibilidad de ensombrecer esa luz que trae y viene a manifestar en
esta vida. 
 
Iluminar la vitalidad de los demás, descubrir el talento y activar el don que los demás traen a la
vida forma parte de su rol. Desde esta mirada de comprensión no es posible ya criticar, sancionar
ni emitir juicios adversos sobre los otros. 
 
Sin las comparaciones que siempre necesitó para elevarse y brillar, lograr una posición de
aceptación y humildad le permitirá manifestar su yo creativo y confiar n la expresión de su propia
esencia.  
 
 
           
 
            Profesora: Delia Inés Delgado. Escuela Argentina de Numerología Astrológica 
 
 
 
 

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