El Intrincado Camino Hacia El Orgasmo
M9pJ9Fv
noviembre 19, 2016 Sexualidad 0
Al orgasmo se le considera “el momento culminante del placer sexual”, y fisiológicamente es una
respuesta a la estimulación y activación de ciertas regiones corporales. No obstante, llegar a él
puede implicar el recorrido de caminos insospechados, personales y únicos.
Por: Karina Galarza Vásquez
Se le describe como intensa sensación capaz de producir una especie de tensión muscular muy
placentera en la zona pélvica, los muslos y los glúteos. Al experimentarlo en su máxima expresión,
los genitales femeninos y masculinos palpitan y pareciera que se toca el cielo con las manos.
“Si bien se han realizado diversas descripciones sobre la experiencia orgásmica, estamos ante
fenómeno subjetivo”, refiere el doctor Manuel Aguilar González, sexólogo y terapeuta de pareja
dedicado a la práctica privada por más de 20 años.
De acuerdo con el experto, una gran cantidad de mujeres nunca ha experimentado alguno, y
aunque los varones tienen menos problemas para alcanzarlo, un porcentaje considerable de ellos
llega a sufrir eyaculación precoz. ¿De qué manera se puede llegar al máximo placer sin perderse en
el intento?
Un proceso complejo
Antes de responder el cuestionamiento anterior, es importante considerar que el orgasmo es uno
de los procesos biológicos más complicados que se conocen. Al respecto, el doctor Carlos Beyer
Flores, científico del Centro de Investigación y Estudios Avanzados Tlaxcala del Instituto Politécnico
Nacional (IPN), y Barry Komisaruk, profesor del Departamento de Psicología de la Universidad de
Rutgers, en Nueva Jersey, señalan en el artículo “El orgasmo y su Fisiología”, publicado en la
revista Ciencia, de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), que en la mujer el orgasmo se
encuentra asociado a la contracción de los músculos perineales y del tercio externo de la vagina.
Destacan que el número y fuerza de dichas contracciones se asocia con la experiencia subjetiva del
orgasmo, cuando es de intensidad normal, ocasiona entre 5 y 9 con duración de 4 a 7 segundos,
mientras uno prolongado presentaría hasta 25 contracciones o más.
En cuanto al orgasmo masculino, precisan que las contracciones de la uretra peneana relacionadas
con la experiencia del orgasmo, después de 3 o 4 contracciones intensas disminuyen en frecuencia
e intensidad. Aunque algunos hombres han reportado orgasmos de larga duración, incluso de
varios minutos, los estudios de laboratorio demuestran que a diferencia de la mujer el orgasmo en
los varones rara vez dura más de 30 segundos.
Lo que sucede
Si bien el orgasmo es un proceso psíquico y subjetivo, siempre se acompaña de manifestaciones
físicas. De acuerdo con el doctor Aguilar González, la respuesta sexual tiene varias fases, durante
las cuales se van tensando los vasos sanguíneos ubicados en la pelvis. Sin embargo, reconoce que
la experiencia es distinta en mujeres y hombres: “en el varón existe un momento en que se
percibe la llegada del orgasmo y ya no necesita mucha estimulación, pero en la mujer ésta última
es necesaria”.
Ahora bien, en el organismo masculino, la próstata, las vesículas seminales y la parte superior del
conducto deferente se contraen con vigor y se expulsa el líquido que forma la eyaculación.
Posterior a ello, los músculos que envuelven al pene en toda su extensión se contraen.
En cambio en las mujeres, el útero y el tercio anterior de la vagina, controlada por los músculos
pubococcígeos, se contraen durante todo el proceso orgásmico. “Las contracciones pueden ser
numerosas, de intensidad variable y durante ellas no es común la expulsión de líquidos, salvo en
algunos casos, se segrega fluido similar al semen y no está vinculado a la lubricación normal de la
vagina”, señala el sexólogo.
Si bien la experiencia orgásmica se percibe a nivel genital, principalmente, es necesario tener
presente que se produce, genera y sostiene a nivel cerebral. “Es precisamente ahí donde se
produce la sensación de placer, lo cual nos indica que el estado emocional, la ansiedad, las
preocupaciones, el nerviosismo o el estrés ejercen influencia en los encuentros sexuales, lo que
aplica para ambos sexos”, agrega el doctor Aguilar González.
¿Cómo alcanzarlo?
La base para tener una vida sexual plena es la comunicación entre la pareja, lo que implica que
cada miembro hable sin tapujos sobre sus necesidades, deseos, fantasías y temores, revele lo que
le gusta y aquello que le desagrada.
De esta manera, es posible que la pareja tenga encuentros satisfactorios y logren los más
exquisitos orgasmos. “Para lograr este objetivo, también es fundamental que las personas se
conozcan a sí mismas, tengan claro lo que les causa placer y exploren su cuerpo para descubrir
nuevas sensaciones y puntos sensibles. En este sentido, la masturbación se torna en una técnica
que ayuda a ambos sexos a alcanzar el orgasmo”, recomienda el especialista.
Asimismo, la pareja debe ser creativa, espontánea y recurrir a todos los recursos que se les
ocurran, siempre y cuando ambos estén de acuerdo. A todo lo anterior conviene sumar los
siguientes puntos:
-Poner en práctica diferentes técnicas de estimulación en diferentes momentos del encuentro
sexual, como genital, oral y anal.
-Ser capaces de solicitar y dar placer.
-Crear fantasías ayuda al cerebro a ser más receptivo al placer; si no lo acostumbras lee literatura
erótica.
-Hablar durante las relaciones sexuales ocasiona que el placer se vaya incrementando. Encuentra
las frases más adecuadas, ya sean de amor o más arduas.
El orgasmo depende de factores como la capacidad para disfrutar del sexo, los bloqueos mentales
y los complejos. Por lo tanto, si presentas dificultad para experimentarlo o simplemente nunca has
sentido alguno, es momento de buscar ayuda profesional.
Es el único órgano del cuerpo humano dedicado para el placer, pues está constituido por 8 mil
fibras nerviosas que le aportan alta sensibilidad. Se trata del clítoris y ninguna otra parte de la
anatomía femenina encierra tantos enigmas como esta recóndita estructura.
Por: Karina Galarza Vásquez
¿Dónde está situado el clítoris? La respuesta puede parecer evidente, no obstante, muchos
hombres y mujeres ignoran su localización o apenas tienen idea. Se encuentra entre los labios
menores de la vulva, debajo de un pliegue de piel que le cubre, al cual se le denomina capucha.
“No es tan difícil encontrarlo; por ejemplo, cuando tengo que explicar por la radio dónde está,
pues hay que tomar en cuenta que en ese medio no contamos con imágenes. Recomiendo a las
mujeres que coloquen su dedo índice en el ombligo y lo bajen en línea recta hasta llegar a la vulva.
En donde se juntan los labios menores sentirán especie de pequeño botón, éste es el clítoris,
estructura que nos regala una infinidad de orgasmos”, explica la reconocida sexóloga española
Anabel Ochoa.
“En efecto, la estimulación más importante de la mujer en la respuesta sexual se ubica justo en
dicha zona, no al interior de la vagina”, expresa Esther Corona Vargas, asesora de la Organización
Mundial de la Salud (OMS) y secretaria para las Américas de la Asociación Mundial de Sexología
(AMS).
Anatomía
El clítoris está protegido por pliegue de piel, el cual se forma hacia delante de los labios menores y
es conocido como capucha; los sexólogos refieren que sería el equivalente al prepucio del pene. A
la parte visible (aquella que sobresale al exterior) se le denomina glande, está constituida por
mucosa y es sumamente rica en corpúsculos de Kraüse (captan sensaciones de placer).
La parte que sigue al glande, no visible, se llama tronco; se trata de especie de pequeño cilindro
que sube hasta el hueso del pubis. Continúa en profundidad y la estructura tubular descrita se
separa en dos raíces que rodean los dos bordes laterales de la vagina.
Al interior, el clítoris incluye dos cuerpos cavernosos envueltos en una densa membrana fibrosa.
Su irrigación arterial y retorno venoso siguen las mismas formas de distribución que en el pene,
aunque los vasos sanguíneos son de menor tamaño.
Reacciones
En el campo de la sexualidad, los trabajos del médico William H. Masters y la psicóloga Virginia E.
Johnson (ambos estadunidenses y mejor conocidos como Masters y Johnson) causaron una
verdadera revolución. Ello se debe a que desde 1954 crearon un riguroso programa de
observación de la excitación sexual, el cual cubrió aspectos fisiológicos y estudios psicológicos,
mismos que fueron publicados en el libro La respuesta sexual humana, entre otras obras, en
donde abordaron lo referente a las reacciones del clítoris durante distintas fases:
Frente a la estimulación sexual. La primera respuesta pélvica es la lubricación vaginal, que tiene
lugar después de 10 a 30 segundos de cualquier tipo de estimulación; sin embargo, el clítoris no
responde tan rápido.
Excitación. La respuesta clitorídea a los estímulos durante la fase de excitación es la tumefacción
(aumento en su volumen evidente clínicamente). Esto último se ha confundido con la erección del
pene y ha sido mal llamada “erección del clítoris”.
Meseta. La reacción fisiológica más significativa de la estructura que nos ocupa ocurre en esta fase
(de mayor excitación), pues se retrae en su totalidad.
Orgasmo. No hay reacción específica del clítoris.
Resolución. El retorno a la posición normal de reposo después del orgasmo se produce a los 5 a 10
segundos de éste.
Masters y Johnson concluyeron que existen diversas y grandes variaciones en la duración e
intensidad de la experiencia orgásmica, de una mujer a otra, y hasta en la misma persona en
diferentes momentos.
¿Cómo se hace?
“A las mujeres hay que tocarlas completamente”, afirma Anabel Ochoa. E insiste, que sobre todo
el clítoris, “sino cómo pretenden que lleguen al orgasmo; es como si a los hombres sólo se le
acariciaran los testículos y se esperara que con este acto experimentaran el máximo de los
placeres y eyacularan. Esto no funciona así”.
Existen distintas técnicas para estimular el clítoris y lograr que la mujer viva uno de los máximos
placeres. Los especialistas en salud sexual recomiendan las siguientes:
Dedos. Se toca suavemente con el índice y el pulgar, o bien con el índice y cordial se le da delicado
masaje circular. Es muy posible que se alcance el orgasmo, siempre y cuando el deseo y
lubricación estén presentes, y, por lo tanto, exista humedad local que facilite las caricias.
Labios. Pueden ejercer presión o succión capaz de estimular de manera eficaz a los captadores de
placer. La ventaja es que este tipo de movimiento también estimula al tronco del clítoris en
profundidad.
Lengua. Se le considera la mejor estructura para acariciar al clítoris, lo que se debe a que es suave,
activa y húmeda, al mismo tiempo.
Vaivén. Para algunas mujeres, en ciertas posiciones sexuales, el clítoris mantiene frote con el pubis
masculino o experimenta estiramiento de los labios menores. Se trata de estimulación indirecta
que puede ser importante para que se produzca el orgasmo.
Interior de la vagina. Al acariciar la zona frontal interna de la vagina, ya sea con el pene o dedos, es
posible estimular las raíces profundas del clítoris.
Es un hecho que la mujer fue dotada de clítoris para experimentar el máximo de los placeres pues
su única función es de tipo sexual. “Está hecho para gozar y es la verdadera fábrica de orgasmos”,
puntualiza Anabel Ochoa en su programa de radio, conferencias y libros.