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El abc de la Biblia
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CAPITULO Nº 11
AGRADANDO A DIOS.
1).- Somos escogidos con un propósito por el Señor.
El Señor es un Dios de propósito y todos sus actos igualmente tienen un propósito, no podemos
pensar que ocurre alguna cosa por casualidad en el universo, por el contrario como la misma
ciencia lo ha comprobado todo en la creación tiene su razón de ser y no hay nada que no encaje
dentro de ese plan maravilloso de Dios, que los hombres por quitarle la gloria a Dios le han
dado por llamar “la madre Naturaleza”, de igual modo también todo tiene su tiempo dice la
escritura, cada fruta tiene su tiempo de madurar y cada cosa tiene su tiempo para ser hecha,
hacerlo antes siempre causa problemas y no queda bien, y debemos aceptar por esto la voluntad
de Dios y de esta manera armonizar con él y con el universo, es la única manera de ser felices.
Cuando Dios nos llama a su redil es porque ha llegado nuestro tiempo y es sólo entonces
cuando entendemos la palabra de Dios y nuestro corazón vibra por el Espíritu Santo, al
hacernos entender las maravillas de Dios y es que antes de ese tiempo no estábamos preparados,
pero él estaba preparándonos a través de las situaciones de nuestra vida hasta que maduramos lo
suficiente para levantar nuestros ojos al cielo en busca del omnipotente, quizás hemos pasado
por situaciones muy difíciles y hemos estado al borde de la desesperación pero tengamos la
seguridad, de que si no hubiésemos pasado por esos valles nunca hubiésemos sentido la
necesidad de oír la Palabra de Dios. “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del
cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de
arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de
edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar; tiempo de
esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de
abrazar; tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar;
tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; tiempo de amar, y
tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.”
Eclesiastés 3.1-8
2).- Darnos vida eterna.
El primer propósito de Dios al llamarnos a su reino es darnos el más precioso don que pueda
existir en el universo, Vida Eterna, ya que estábamos condenados al infierno, un lugar de
castigo terrible el cual no fue hecho para nosotros, sino para el diablo y sus ángeles. Pero de
igual manera todos los que sigan sus malos caminos irán allí, los que entren en ese lugar de
tormentos nunca saldrán y serán atormentados eternamente y ésta es la razón por la que el
Señor ha tenido tanta paciencia con la humanidad pues él sabe lo terrible del castigo y quiere
salvarnos de la condenación. Apocalipsis 21:8 “Pero los cobardes e incrédulos, los
abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos
tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.”
Por: Fernando Regnault
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3).- Utilizarnos para ayudar a los demás.
Es la voluntad de Dios, ahora que le conocemos y él ha empezado a bendecirnos, seamos sus
instrumentos para que otras personas que están en nuestro círculo de influencias, también
lleguen a conocerle. Debemos compartir con los demás lo que hemos aprendido y lo más
importante es hacer saber a nuestros amigos y familiares como nos sentimos, que hemos
conseguido la paz, un gozo maravilloso y lo que Dios está haciendo en nuestras vidas. Es
esencial compartir nuestras vivencias espirituales y así estaremos siendo de bendición para
otros y nosotros mismos seremos bendecidos ya que estaremos siendo colaboradores de Dios en
la labor de esparcir el conocimiento de la verdad. También es nuestra responsabilidad delante
del Señor colaborar en la evangelización del mundo (las Misiones) y en caso de que nosotros no
sintamos el llamado para cumplir con este mandamiento, sí podemos ayudar a los que están
dispuestos a hacerlo. Colaborando con nuestras oraciones en favor de su labor y aportando
económicamente para su sostenimiento en estos campos misioneros. Dios nos ha tomado por
sus hijos y como tales debemos corresponderle apoyando toda su obra en esta tierra. 1 Pedro
2:9. “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por
Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz
admirable;”
4).- Debemos agradar al Señor en nuestras obras.
Como lo explica el libro de Efesios. El Señor ha preparado para nosotros buenas obras para que
andemos en ellas y de esta manera le agrademos, dice la escritura que así como son de altos los
cielos sobre la tierra, así son de diferentes nuestros pensamientos de los de Dios. Por lo cual
con mucha facilidad podemos hacer cosas que creemos que agradan a Dios y sin embrago no
tienen ningún mérito delante de él, así que él nos ha preparado esas obras con las cuales él
quiere que le agrademos. Si alguno quiere agradarle de alguna manera diferente solamente
logrará el rechazo de Dios, como ocurrió en el caso de Caín el cual le ofrendó al Señor algo
que en realidad no era malo, pero no era lo que le agradaba a Dios y en consecuencia no fue
aceptada su ofrenda (Génesis 4: 1-5), así que una de las cosas que necesitamos aprender y no
olvidar jamás es que solamente podemos agradar al Señor haciendo las cosas a su manera, otra
cosa seria rebeldía nuestra y no someternos a su voluntad en consecuencia no habría bendición
por nuestras obras. Efesios 2: 10; “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para
buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.”
5).- Es necesario vivir para Dios.
Hemos sido en el buen sentido de la palabra como lo dice la escritura comprados por Dios no
con oro ni plata, que hubiera sido muy sencillo para el Señor sino con la sangre de Jesucristo,
él pagó por nosotros la vida de Jesús, así que ahora le pertenecemos a él por tal razón nuestra
vida debe serle agradable como un tributo de amor, en reconocimiento y acción de gracias por
todos los dones recibidos, además ya hemos tenido tiempo suficiente para ordenar nuestra vida
a nuestra manera y hacer nuestra voluntad lo cual generalmente ha sido un verdadero fracaso
para nosotros, así que ahora debemos dejar al Señor tomar las riendas pues él si nos sabe
conducir a la victoria. Romanos 14: 7-9. “Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno
muere para sí. Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos.
Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos. Porque Cristo para esto murió y
resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven.”
Por: Fernando Regnault
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6).- Debemos de reunirnos frecuentemente.
Nuestra fe es estimulada cuando nos reunimos con otras personas con las cuales compartimos
las mismas creencias, entonces podemos compartir nuestras inquietudes al igual que dar
testimonio de las bendiciones que hemos recibido del Señor, lo cual servirá para levantar el
ánimo al debilitado, también aprovechamos la ocasión de orar unos por los otros y así juntos
alabar al Señor. Salmos 133: 1-3. Como una hoguera se apaga fácilmente si separamos los
leños uno de otros, así mismo si dejamos de reunirnos, el diablo, los afanes de la vida, la
atracción del mal, pronto apagara el fuego espiritual que hay en nuestras vidas, así mismo
experimentaremos una oposición satánica a asistir a las reuniones de tal manera que siempre
habrá algún inconveniente de última hora, algún estorbo, falta de ánimo, un malestar, etc. por
esto debemos estar alertas pues los métodos son siempre los mismos y muchas veces
lamentablemente, le da buenos resultados. Hebreos 10: 23- 25. “Mantengamos firme, sin
fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Y considerémonos
unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos,
como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel
día se acerca.”
7).- Debemos definirnos claramente con el Señor.
No podemos ser ambiguos con el Señor, él dijo: “ El que no es conmigo, es contra mí” y
nuestra lealtad será probada pues solamente los leales a Jesús entrarán al reino de Dios, no
cometamos el error de tener pena de definirnos antes nuestros semejantes como seguidores de
Jesús ya que esto sería avergonzarnos de él, lo cual implica una gran ofensa para Dios, que si
estaba en posición avergonzarse de nosotros por haber caído tan bajo en el pecado, sin
embargo, no lo hizo antes hizo el más grande sacrificio por nosotros y espera que su amor sea
correspondido con nuestra fidelidad. ¿Como podría alguien avergonzarse de Dios o de su hijo
Jesucristo que son tres veces santos como dice la Biblia, delante de una sociedad que cada vez
se parece más a Sodoma y a Gomorra? Juan 12: 42-43. “Con todo eso, aun de los gobernantes,
muchos creyeron en él; pero a causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados
de la sinagoga. Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios”.
Por: Fernando Regnault