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Adulterio y Pacto Matrimonial Bíblico

El documento discute el tema del adulterio y el divorcio desde una perspectiva bíblica. Argumenta que el adulterio no quebranta el pacto matrimonial según lo establecido por Dios, usando como ejemplo la fidelidad eterna de Dios hacia su pacto con Israel a pesar de la infidelidad del pueblo. Señala que al igual que Dios permaneció fiel a su promesa, los cónyuges deben imitar esta lealtad y permanecer unidos a pesar de las fallas de la otra parte.

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Adulterio y Pacto Matrimonial Bíblico

El documento discute el tema del adulterio y el divorcio desde una perspectiva bíblica. Argumenta que el adulterio no quebranta el pacto matrimonial según lo establecido por Dios, usando como ejemplo la fidelidad eterna de Dios hacia su pacto con Israel a pesar de la infidelidad del pueblo. Señala que al igual que Dios permaneció fiel a su promesa, los cónyuges deben imitar esta lealtad y permanecer unidos a pesar de las fallas de la otra parte.

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Contrarrestando los Argumentos con la Palabra de DIOS
ARGUMENTO NRO 1
“El Adulterio y toda inmoralidad sexual quebrantan el pacto
matrimonial y son la excepción para divorciarse”
Razón Nro 1: El Adulterio NO quebranta el pacto.

Definición de Adulterio:
Ayuntamiento carnal voluntario entre persona casada y otra de distinto sexo que no sea su cónyuge.
Adulterio como derivado de la raíz hebrea na’aph se refiere al acto carnal, generalmente de un
hombre, casado o soltero, con la esposa de otro. Uno de los Diez Mandamientos lo prohíbe (Ex
20:14), (Dt 5:18). El castigo tanto para el hombre como para la mujer era la muerte, probablemente
apedreados (Dt 22:22-24), (Jn 8:3-7). Desde los tiempos más antiguos (Gn 39:9), aun fuera del
pueblo de Dios (Gn 26:10), el adulterio era considerado como un pecado grave.

Adulterio en el matrimonio
Cuando una pareja decide unirse bajo el pacto matrimonial, una de las promesas más sólidas e
indispensables que se hacen mutuamente y que además representará la permanencia de dicha
unión a través del tiempo es, sin duda, la Fidelidad.

La fidelidad se define como la firmeza y constancia en los afectos, ideas y obligaciones, y en el


cumplimiento de los compromisos establecidos. En el pacto matrimonial ambos cónyuges se
comprometen a amarse mutuamente, prometiendo que la pareja con la que se une será el único
amor, la única persona que recibirá la entrega de su amor pasional con todo lo que ello implica. Pero
entonces cuando aparece la traición en la relación matrimonial, es decir, uno de los cónyuges se
relaciona sentimentalmente con una persona que no es su esposa(o), esta promesa se quebranta y
las consecuencias que siguen son extremadamente dolorosas y perjudiciales para la relación puesto
que afecta negativamente la confianza abriendo generalmente un abismo entre ambos.

Para el cónyuge que ha sufrido la traición se hace sumamente difícil definir lo que sucederá desde
ahora en adelante en su matrimonio. Surgen muchísimas dudas sobre el futuro de su relación, como:
¿Todo se acabó? ¿Tengo que perdonarle semejante traición? Si lo(a) perdono, ¿quién me asegura
que no me traicionará nuevamente? ¿Por qué lo hizo? ¿Su amor por mí no fue lo suficientemente
fuerte como para resistir la tentación? ¿Por qué lo(a) amo todavía a pesar de lo que me hizo?
¿Cómo sanará esta herida tan profunda que me dejó su traición? ¿Cómo se lo digo a mi familia? Si
nos divorciamos ¿qué será de nuestros hijos?

Ante todas estas disyuntivas mentales aunadas al profundo dolor emocional que padece, surgen un
sinfín de opiniones a su alrededor que le aportan “soluciones factibles” como medidas que
representan una salida aparentemente pacífica a su grave situación. La sociedad, su familia, amigos
y consejos de expertos le ofrecen una alternativa muy óptima “Debes divorciarte” “Él(ella) tiene que
aprender la lección por haberte traicionado” “Hazle como te hizo” “Déjalo y quítale los niños”, etc etc
etc. Recurre a la iglesia cristiana a la que pertenece o ha asistido regularmente y para su sorpresa
sus consejeros le intiman que “según la Biblia” ella(él) puede escoger entre dos opciones: Perdonarle
y volverle a aceptar ó divorciarse y volverse a casar. Listo. Las disyuntivas parecen haberse
disipado: “Me divorcio” Y otra familia se disuelve, y otro hogar se desangra, y otros hijos sufren
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traumáticamente semejante ruptura. ¿Será este el propósito de Dios? ¿Cuál es la salida divina ante
semejante gravedad en la relación matrimonial? ¿Quebranta el adulterio el pacto que un hombre y
una mujer hacen entre ellos y ante Dios? Veamos lo que significa la palabra Pacto.

Definición de Pacto:
Es un convenio solemne. Acuerdo, alianza, trato o compromiso, cuyos involucrados aceptan respetar
aquello que estipulan. Un pacto establece un compromiso y fija la fidelidad hacia los términos
acordados o hacia una declaración; por lo tanto obliga a las partes al cumplimiento de ciertas pautas.
Si uno de los involucrados incumple con su parte del compromiso, la otra parte está en la obligación
de cumplir con lo que acordó hacer, eso es ser fiel a su pacto, independientemente de la actitud de la
parte restante.
“Hermanos, hablo en términos humanos: Un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie
lo invalida, ni le añade.” Gal 3: 15
¿Se puede permanecer fiel aunque el(la) esposo(a) no lo es?

Ahora, se hace muy difícil imaginarnos cómo se puede permanecer fiel a un pacto cuando la otra
parte menospreció su compromiso. La mejor forma de darnos cuenta lo que esto significa es ir la
fuente, y la fuente, el diseñador original del matrimonio, es Nuestro Creador y Señor. La palabra
fidelidad (hebr. emet), es un atributo maravilloso de Dios Sal 119:90 y se asocia con frecuencia a su
bondad paternal (hebr. hesed) para con el pueblo de la alianza. Estos dos atributos complementarios
indican que la alianza (pacto) es a la vez un don gratuito y un vínculo cuya solidez resiste la prueba
de los siglos.

Dios es eterna, infalible e incomparablemente Fiel. Al escoger al pueblo de Israel entró en pacto con
ellos mostrándonos a través de su relación con esta nación el gran poder de su amor y su fidelidad al
pacto. “Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a
los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones;” Dt 7:9.

Llama la atención que en muchos de los pasajes bíblicos Dios compara simbólicamente la relación
de pacto que tuvo con Israel con la relación de un marido y su esposa:
Jer 31:32 aunque fui yo un marido para ellos,
Ez 16:8 Y pasé yo otra vez junto a ti, y te miré, y he aquí que tu tiempo era tiempo de amores; y
extendí mi manto sobre ti, y cubrí tu desnudez; y te di juramento y entré en pacto contigo, dice
Jehová el Señor, y fuiste mía.

Quiere decir que como sus hijos debemos conocer el ejemplo que nos da nuestro Dios para imitarlo
a Él en vez de los estereotipos presentados por la sociedad y el humanismo, pues es a Él a quien
realmente debemos seguir.

Hagamos un recorrido por parte de la historia para descubrir cómo fue que el Gran Yo Soy, Dios
Todopoderoso y Eterno se condujo a través de tantas generaciones para con su pueblo y hasta qué
punto permaneció fiel a su pacto a pesar de las adversidades.

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Ejemplo del Pacto de Dios con Israel

1.- Dios hace un pacto con Israel, el pueblo lo acepta y entra en pacto con ÉL.

Éxo 19:5 Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial
tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.

Exo 24: 3-8 Y Moisés vino y contó al pueblo todas las palabras de Jehová, y todas las leyes; y todo
el pueblo respondió a una voz, y dijo: Haremos todas las palabras que Jehová ha dicho. Y Moisés
escribió todas las palabras de Jehová, y levantándose de mañana edificó un altar al pie del
monte, y doce columnas, según las doce tribus de Israel. Y envió jóvenes de los hijos de Israel,
los cuales ofrecieron holocaustos y becerros como sacrificios de paz a Jehová. Y Moisés tomó la
mitad de la sangre, y la puso en tazones, y esparció la otra mitad de la sangre sobre el altar. Y
tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, el cual dijo: Haremos todas las cosas que
Jehová ha dicho, y obedeceremos. Entonces Moisés tomó la sangre y roció sobre el pueblo, y
dijo: He aquí la sangre del pacto que Jehová ha hecho con vosotros sobre todas estas cosas.

Eze 16:8-14 Y pasé yo otra vez junto a ti, y te miré, y he aquí que tu tiempo era tiempo de amores; y
extendí mi manto sobre ti, y cubrí tu desnudez; y te di juramento y entré en pacto contigo, dice
Jehová el Señor, y fuiste mía. Te lavé con agua, y lavé tus sangres de encima de ti, y te ungí con
aceite; y te vestí de bordado, te calcé de tejón, te ceñí de lino y te cubrí de seda. Te atavié con
adornos, y puse brazaletes en tus brazos y collar a tu cuello. Puse joyas en tu nariz, y zarcillos en
tus orejas, y una hermosa diadema en tu cabeza. Así fuiste adornada de oro y de plata, y tu
vestido era de lino fino, seda y bordado; comiste flor de harina de trigo, miel y aceite; y fuiste
hermoseada en extremo, prosperaste hasta llegar a reinar. Y salió tu renombre entre las naciones
a causa de tu hermosura; porque era perfecta, a causa de mi hermosura que yo puse sobre ti,
dice Jehová el Señor.

2.- Israel incumple su parte del pacto, y le es infiel a Dios

Jer 3:20 Pero como la esposa infiel abandona a su compañero, así prevaricasteis contra mí, oh
casa de Israel, dice Jehová.

Eze 16:15-36 Pero confiaste en tu hermosura, y te prostituiste a causa de tu renombre, y


derramaste tus fornicaciones a cuantos pasaron; suya eras. Y tomaste de tus vestidos, y te
hiciste diversos lugares altos, y fornicaste sobre ellos; cosa semejante nunca había sucedido, ni
sucederá más. Tomaste asimismo tus hermosas alhajas de oro y de plata que yo te había dado, y
te hiciste imágenes de hombre y fornicaste con ellas; y tomaste tus vestidos de diversos colores y
las cubriste; y mi aceite y mi incienso pusiste delante de ellas. Mi pan también, que yo te había
dado, la flor de la harina, el aceite y la miel, con que yo te mantuve, pusiste delante de ellas para
olor agradable; y fue así, dice Jehová el Señor. Además de esto, tomaste tus hijos y tus hijas que
habías dado a luz para mí, y los sacrificaste a ellas para que fuesen consumidos. ¿Eran poca
cosa tus fornicaciones, para que degollases también a mis hijos y los ofrecieras a aquellas
imágenes como ofrenda que el fuego consumía? Y con todas tus abominaciones y tus
fornicaciones no te has acordado de los días de tu juventud, cuando estabas desnuda y
descubierta, cuando estabas envuelta en tu sangre. Y sucedió que después de toda tu maldad
(¡ay, ay de ti! dice Jehová el Señor), te edificaste lugares altos, y te hiciste altar en todas las
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plazas. En toda cabeza de camino edificaste lugar alto, e hiciste abominable tu hermosura, y te
ofreciste a cuantos pasaban, y multiplicaste tus fornicaciones. Y fornicaste con los hijos de
Egipto, tus vecinos, gruesos de carnes; y aumentaste tus fornicaciones para enojarme. Por tanto,
he aquí que yo extendí contra ti mi mano, y disminuí tu provisión ordinaria, y te entregué a la
voluntad de las hijas de los filisteos, que te aborrecen, las cuales se avergüenzan de tu camino
deshonesto. Fornicaste también con los asirios, por no haberte saciado; y fornicaste con ellos y
tampoco te saciaste. Multiplicaste asimismo tu fornicación en la tierra de Canaán y de los
caldeos, y tampoco con esto te saciaste. ¡Cuán inconstante es tu corazón, dice Jehová el Señor,
habiendo hecho todas estas cosas, obras de una ramera desvergonzada, edificando tus lugares
altos en toda cabeza de camino, y haciendo tus altares en todas las plazas! Y no fuiste semejante
a ramera, en que menospreciaste la paga, sino como mujer adúltera, que en lugar de su marido
recibe a ajenos. A todas las rameras les dan dones; mas tú diste tus dones a todos tus
enamorados; y les diste presentes, para que de todas partes se llegasen a ti en tus fornicaciones.
Y ha sucedido contigo, en tus fornicaciones, lo contrario de las demás mujeres: porque ninguno te
ha solicitado para fornicar, y tú das la paga, en lugar de recibirla; por esto has sido diferente. Por
tanto, ramera, oye palabra de Jehová. Así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto han sido
descubiertas tus desnudeces en tus fornicaciones, y tu confusión ha sido manifestada a tus
enamorados, y a los ídolos de tus abominaciones, y en la sangre de tus hijos, los cuales les diste;

Jer 31:32 No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la
tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice
Jehová.

Jer 11:6-10 Y Jehová me dijo: Pregona todas estas palabras en las ciudades de Judá y en las calles
de Jerusalén, diciendo: Oíd las palabras de este pacto, y ponedlas por obra. Porque
solemnemente protesté a vuestros padres el día que les hice subir de la tierra de Egipto,
amonestándoles desde temprano y sin cesar hasta el día de hoy, diciendo: Oíd mi voz. Pero no
oyeron, ni inclinaron su oído, antes se fueron cada uno tras la imaginación de su malvado
corazón; por tanto, traeré sobre ellos todas las palabras de este pacto, el cual mandé que
cumpliesen, y no lo cumplieron. Y me dijo Jehová: Conspiración se ha hallado entre los varones
de Judá, y entre los moradores de Jerusalén. Se han vuelto a las maldades de sus primeros
padres, los cuales no quisieron escuchar mis palabras, y se fueron tras dioses ajenos para
servirles; la casa de Israel y la casa de Judá invalidaron mi pacto, el cual había yo concertado con
sus padres.

Jer 3:6-7 Me dijo Jehová en días del rey Josías: ¿Has visto lo que ha hecho la rebelde Israel? Ella
se va sobre todo monte alto y debajo de todo árbol frondoso, y allí fornica. Y dije: Después de
hacer todo esto, se volverá a mí; pero no se volvió, y lo vio su hermana la rebelde Judá. Ella vio
que por haber fornicado la rebelde Israel, yo la había despedido y dado carta de repudio; pero no
tuvo temor la rebelde Judá su hermana, sino que también fue ella y fornicó.

Ose 4:11-14 Fornicación, vino y mosto quitan el juicio. Mi pueblo a su ídolo de madera pregunta, y
el leño le responde; porque espíritu de fornicaciones lo hizo errar, y dejaron a su Dios para
fornicar. Sobre las cimas de los montes sacrificaron, e incensaron sobre los collados, debajo de
las encinas, álamos y olmos que tuviesen buena sombra; por tanto, vuestras hijas fornicarán, y
adulterarán vuestras nueras. No castigaré a vuestras hijas cuando forniquen, ni a vuestras nueras
cuando adulteren; porque ellos mismos se van con rameras, y con malas mujeres sacrifican; por
tanto, el pueblo sin entendimiento caerá.

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Ose 5:3-5 Yo conozco a Efraín, e Israel no me es desconocido; porque ahora, oh Efraín, te has
prostituido, y se ha contaminado Israel. No piensan en convertirse a su Dios, porque espíritu de
fornicación está en medio de ellos, y no conocen a Jehová. La soberbia de Israel le desmentirá
en su cara; Israel y Efraín tropezarán en su pecado, y Judá tropezará también con ellos.

Ose 6:7 Mas ellos, cual Adán, traspasaron el pacto; allí prevaricaron contra mí.

Jer 5:20-24 Anunciad esto en la casa de Jacob, y haced que esto se oiga en Judá, diciendo: Oíd
ahora esto, pueblo necio y sin corazón, que tiene ojos y no ve, que tiene oídos y no oye: ¿A mí no
me temeréis? dice Jehová. ¿No os amedrentaréis ante mí, que puse arena por término al mar,
por ordenación eterna la cual no quebrantará? Se levantarán tempestades, mas no prevalecerán;
bramarán sus ondas, mas no lo pasarán. No obstante, este pueblo tiene corazón falso y rebelde;
se apartaron y se fueron. Y no dijeron en su corazón: Temamos ahora a Jehová Dios nuestro,
que da lluvia temprana y tardía en su tiempo, y nos guarda los tiempos establecidos de la siega.

Jer 22:9 Y se les responderá: Porque dejaron el pacto de Jehová su Dios, y adoraron dioses ajenos
y les sirvieron.

Ose 7:8-15 Efraín se ha mezclado con los demás pueblos; Efraín fue torta no volteada. Devoraron
extraños su fuerza, y él no lo supo; y aun canas le han cubierto, y él no lo supo. Y la soberbia de
Israel testificará contra él en su cara; y no se volvieron a Jehová su Dios, ni lo buscaron con todo
esto. Efraín fue como paloma incauta, sin entendimiento; llamarán a Egipto, acudirán a Asiria.
Cuando fueren, tenderé sobre ellos mi red; les haré caer como aves del cielo; les castigaré
conforme a lo que se ha anunciado en sus congregaciones. ¡Ay de ellos! porque se apartaron de
mí; destrucción vendrá sobre ellos, porque contra mí se rebelaron; yo los redimí, y ellos hablaron
mentiras contra mí. Y no clamaron a mí con su corazón cuando gritaban sobre sus camas; para el
trigo y el mosto se congregaron, se rebelaron contra mí. Y aunque yo los enseñé y fortalecí sus
brazos, contra mí pensaron mal.

Ose 8:1-13 Pon a tu boca trompeta. Como águila viene contra la casa de Jehová, porque
traspasaron mi pacto, y se rebelaron contra mi ley. A mí clamará Israel: Dios mío, te hemos
conocido. Israel desechó el bien; enemigo lo perseguirá. Ellos establecieron reyes, pero no
escogidos por mí; constituyeron príncipes, mas yo no lo supe; de su plata y de su oro hicieron
ídolos para sí, para ser ellos mismos destruidos. Tu becerro, oh Samaria, te hizo alejarte; se
encendió mi enojo contra ellos, hasta que no pudieron alcanzar purificación. Porque de Israel es
también éste, y artífice lo hizo; no es Dios; por lo que será deshecho en pedazos el becerro de
Samaria. Porque sembraron viento, y torbellino segarán; no tendrán mies, ni su espiga hará
harina; y si la hiciere, extraños la comerán. Devorado será Israel; pronto será entre las naciones
como vasija que no se estima. Porque ellos subieron a Asiria, como asno montés para sí solo;
Efraín con salario alquiló amantes. Aunque alquilen entre las naciones, ahora las juntaré, y serán
afligidos un poco de tiempo por la carga del rey y de los príncipes. Porque multiplicó Efraín
altares para pecar, tuvo altares para pecar. Le escribí las grandezas de mi ley, y fueron tenidas
por cosa extraña. En los sacrificios de mis ofrendas sacrificaron carne, y comieron; no los quiso
Jehová; ahora se acordará de su iniquidad, y castigará su pecado; ellos volverán a Egipto.

Ose 9:10 Como uvas en el desierto hallé a Israel; como la fruta temprana de la higuera en su
principio vi a vuestros padres. Ellos acudieron a Baal-peor, se apartaron para vergüenza, y se
hicieron abominables como aquello que amaron.

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Ose 11:1-2,7 Cuando Israel era muchacho, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo. Cuanto más yo
los llamaba, tanto más se alejaban de mí; a los baales sacrificaban, y a los ídolos ofrecían
sahumerios. Entre tanto, mi pueblo está adherido a la rebelión contra mí; aunque me llaman el
Altísimo, ninguno absolutamente me quiere enaltecer.

Ose 13:5-6 Yo te conocí en el desierto, en tierra seca. En sus pastos se saciaron, y repletos, se
ensoberbeció su corazón; por esta causa se olvidaron de mí.

Jer 2:4-13 Oíd la palabra de Jehová, casa de Jacob, y todas las familias de la casa de Israel. Así
dijo Jehová: ¿Qué maldad hallaron en mí vuestros padres, que se alejaron de mí, y se fueron tras
la vanidad y se hicieron vanos? Y no dijeron: ¿Dónde está Jehová, que nos hizo subir de la tierra
de Egipto, que nos condujo por el desierto, por una tierra desierta y despoblada, por tierra seca y
de sombra de muerte, por una tierra por la cual no pasó varón, ni allí habitó hombre? Y os
introduje en tierra de abundancia, para que comieseis su fruto y su bien; pero entrasteis y
contaminasteis mi tierra, e hicisteis abominable mi heredad. Los sacerdotes no dijeron: ¿Dónde
está Jehová? y los que tenían la ley no me conocieron; y los pastores se rebelaron contra mí, y
los profetas profetizaron en nombre de Baal, y anduvieron tras lo que no aprovecha. Por tanto,
contenderé aún con vosotros, dijo Jehová, y con los hijos de vuestros hijos pleitearé. Porque
pasad a las costas de Quitim y mirad; y enviad a Cedar, y considerad cuidadosamente, y ved si
se ha hecho cosa semejante a esta. ¿Acaso alguna nación ha cambiado sus dioses, aunque ellos
no son dioses? Sin embargo, mi pueblo ha trocado su gloria por lo que no aprovecha. Espantaos,
cielos, sobre esto, y horrorizaos; desolaos en gran manera, dijo Jehová. Porque dos males ha
hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas
rotas que no retienen agua.

3.- A pesar de la infidelidad de Israel, Dios no quebranta su pacto con ellos


Lev 26:40-45 Y confesarán su iniquidad, y la iniquidad de sus padres, por su prevaricación con que
prevaricaron contra mí; y también porque anduvieron conmigo en oposición, yo también habré
andado en contra de ellos, y los habré hecho entrar en la tierra de sus enemigos; y entonces se
humillará su corazón incircunciso, y reconocerán su pecado. Entonces yo me acordaré de mi
pacto con Jacob, y asimismo de mi pacto con Isaac, y también de mi pacto con Abraham me
acordaré, y haré memoria de la tierra. Pero la tierra será abandonada por ellos, y gozará sus días
de reposo, estando desierta a causa de ellos; y entonces se someterán al castigo de sus
iniquidades; por cuanto menospreciaron mis ordenanzas, y su alma tuvo fastidio de mis estatutos.
Y aun con todo esto, estando ellos en tierra de sus enemigos, yo no los desecharé, ni los
abominaré para consumirlos, invalidando mi pacto con ellos; porque yo Jehová soy su Dios.
Antes me acordaré de ellos por el pacto antiguo, cuando los saqué de la tierra de Egipto a los
ojos de las naciones, para ser su Dios. Yo Jehová.

Deu 4:25-31 Cuando hayáis engendrado hijos y nietos, y hayáis envejecido en la tierra, si os
corrompiereis e hiciereis escultura o imagen de cualquier cosa, e hiciereis lo malo ante los ojos
de Jehová vuestro Dios, para enojarlo; yo pongo hoy por testigos al cielo y a la tierra, que pronto
pereceréis totalmente de la tierra hacia la cual pasáis el Jordán para tomar posesión de ella; no
estaréis en ella largos días sin que seáis destruidos. Y Jehová os esparcirá entre los pueblos, y
quedaréis pocos en número entre las naciones a las cuales os llevará Jehová. Y serviréis allí a
dioses hechos de manos de hombres, de madera y piedra, que no ven, ni oyen, ni comen, ni
huelen. Mas si desde allí buscares a Jehová tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón
y de toda tu alma. Cuando estuvieres en angustia, y te alcanzaren todas estas cosas, si en los

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postreros días te volvieres a Jehová tu Dios, y oyeres su voz; porque Dios misericordioso es
Jehová tu Dios; no te dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que les juró a tus padres.

Sal 89:30-34 Si dejaren sus hijos mi ley, Y no anduvieren en mis juicios, Si profanaren mis
estatutos, Y no guardaren mis mandamientos, Entonces castigaré con vara su rebelión, Y con azotes
sus iniquidades. Mas no quitaré de él mi misericordia, Ni falsearé mi verdad. No olvidaré mi pacto, Ni
mudaré lo que ha salido de mis labios.

Eze 16:59-63 Pero más ha dicho Jehová el Señor: ¿Haré yo contigo como tú hiciste, que
menospreciaste el juramento para invalidar el pacto? Antes yo tendré memoria de mi pacto que
concerté contigo en los días de tu juventud, y estableceré contigo un pacto sempiterno. Y te
acordarás de tus caminos y te avergonzarás, cuando recibas a tus hermanas, las mayores que tú
y las menores que tú, las cuales yo te daré por hijas, mas no por tu pacto, sino por mi pacto que
yo confirmaré contigo; y sabrás que yo soy Jehová; para que te acuerdes y te avergüences, y
nunca más abras la boca, a causa de tu vergüenza, cuando yo perdone todo lo que hiciste, dice
Jehová el Señor.

Jer 31:35-37 Así ha dicho Jehová, que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las
estrellas para luz de la noche, que parte el mar, y braman sus ondas; Jehová de los ejércitos es
su nombre: Si faltaren estas leyes delante de mí, dice Jehová, también la descendencia de Israel
faltará para no ser nación delante de mí eternamente. Así ha dicho Jehová: Si los cielos arriba se
pueden medir, y explorarse abajo los fundamentos de la tierra, también yo desecharé toda la
descendencia de Israel por todo lo que hicieron, dice Jehová.

4.- Dios siguió amando a Israel y llamándole compasivamente al arrepentimiento


a pesar de su infidelidad.
Jer 3:1,12-15 Dicen: Si alguno dejare a su mujer, y yéndose ésta de él se juntare a otro hombre,
¿volverá a ella más? ¿No será tal tierra del todo amancillada? Tú, pues, has fornicado con
muchos amigos; mas ¡vuélvete a mí! dice Jehová. Vé y clama estas palabras hacia el norte, y di:
Vuélvete, oh rebelde Israel, dice Jehová; no haré caer mi ira sobre ti, porque misericordioso soy
yo, dice Jehová, no guardaré para siempre el enojo. Reconoce, pues, tu maldad, porque contra
Jehová tu Dios has prevaricado, y fornicaste con los extraños debajo de todo árbol frondoso, y no
oíste mi voz, dice Jehová. Convertíos, hijos rebeldes, dice Jehová, porque yo soy vuestro esposo;
y os tomaré uno de cada ciudad, y dos de cada familia, y os introduciré en Sion; y os daré
pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia.

Jer 4:1-2 Si te volvieres, oh Israel, dice Jehová, vuélvete a mí. Y si quitares de delante de mí tus
abominaciones, y no anduvieres de acá para allá, y jurares: Vive Jehová, en verdad, en juicio y
en justicia, entonces las naciones serán benditas en él, y en él se gloriarán.

Jer 31:3 -4, 9, 16-20 Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te
he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia. Aún te edificaré, y serás edificada, oh virgen
de Israel; todavía serás adornada con tus panderos, y saldrás en alegres danzas. Irán con lloro,
mas con misericordia los haré volver, y los haré andar junto a arroyos de aguas, por camino
derecho en el cual no tropezarán; porque soy a Israel por padre, y Efraín es mi primogénito. Así
ha dicho Jehová: Reprime del llanto tu voz, y de las lágrimas tus ojos; porque salario hay para tu
trabajo, dice Jehová, y volverán de la tierra del enemigo. Esperanza hay también para tu

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porvenir, dice Jehová, y los hijos volverán a su propia tierra. Escuchando, he oído a Efraín que
se lamentaba: Me azotaste, y fui castigado como novillo indómito; conviérteme, y seré convertido,
porque tú eres Jehová mi Dios. Porque después que me aparté tuve arrepentimiento, y después
que reconocí mi falta, herí mi muslo; me avergoncé y me confundí, porque llevé la afrenta de mi
juventud. ¿No es Efraín hijo precioso para mí? ¿no es niño en quien me deleito? pues desde que
hablé de él, me he acordado de él constantemente. Por eso mis entrañas se conmovieron por él;
ciertamente tendré de él misericordia, dice Jehová.

Os 3:1 Me dijo otra vez Jehová: Vé, ama a una mujer amada de su compañero, aunque adúltera,
como el amor de Jehová para con los hijos de Israel, los cuales miran a dioses ajenos, y aman
tortas de pasas.

Ose 5:15 Andaré y volveré a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro. En su
angustia me buscarán.

Ose 11:3-4,8-11 Yo con todo eso enseñaba a andar al mismo Efraín, tomándole de los brazos; y no
conoció que yo le cuidaba. Con cuerdas humanas los atraje, con cuerdas de amor; y fui para ellos
como los que alzan el yugo de sobre su cerviz, y puse delante de ellos la comida. ¿Cómo podré
abandonarte, oh Efraín? ¿Te entregaré yo, Israel? ¿Cómo podré yo hacerte como Adma, o
ponerte como a Zeboim? Mi corazón se conmueve dentro de mí, se inflama toda mi compasión.
No ejecutaré el ardor de mi ira, ni volveré para destruir a Efraín; porque Dios soy, y no hombre, el
Santo en medio de ti; y no entraré en la ciudad. En pos de Jehová caminarán; él rugirá como
león; rugirá, y los hijos vendrán temblando desde el occidente. Como ave acudirán velozmente de
Egipto, y de la tierra de Asiria como paloma; y los haré habitar en sus casas, dice Jehová.

Ose 12:8-9 Efraín dijo: Ciertamente he enriquecido, he hallado riquezas para mí; nadie hallará
iniquidad en mí, ni pecado en todos mis trabajos. Pero yo soy Jehová tu Dios desde la tierra de
Egipto; aún te haré morar en tiendas, como en los días de la fiesta.

Ose 14:1-3 Vuelve, oh Israel, a Jehová tu Dios; porque por tu pecado has caído. Llevad con vosotros
palabras de súplica, y volved a Jehová, y decidle: Quita toda iniquidad, y acepta el bien, y te
ofreceremos la ofrenda de nuestros labios. No nos librará el asirio; no montaremos en caballos, ni
nunca más diremos a la obra de nuestras manos: Dioses nuestros; porque en ti el huérfano
alcanzará misericordia.

Amó 5:4-6 Pero así dice Jehová a la casa de Israel: Buscadme, y viviréis; y no busquéis a Bet-el, ni
entréis en Gilgal, ni paséis a Beerseba; porque Gilgal será llevada en cautiverio, y Bet-el será
deshecha. Buscad a Jehová, y vivid; no sea que acometa como fuego a la casa de José y la
consuma, sin haber en Bet-el quien lo apague.

Isa 1:16-18 Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad
de hacer lo malo; aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia
al huérfano, amparad a la viuda. Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros
pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el
carmesí, vendrán a ser como blanca lana.

Isa 43:21-25 Este pueblo he creado para mí; mis alabanzas publicará. Y no me invocaste a mí, oh
Jacob, sino que de mí te cansaste, oh Israel. No me trajiste a mí los animales de tus holocaustos,
ni a mí me honraste con tus sacrificios; no te hice servir con ofrenda, ni te hice fatigar con
incienso. No compraste para mí caña aromática por dinero, ni me saciaste con la grosura de tus
11
sacrificios, sino pusiste sobre mí la carga de tus pecados, me fatigaste con tus maldades. Yo, yo
soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados.

Isa 49:14-16 Pero Sion dijo: Me dejó Jehová, y el Señor se olvidó de mí. ¿Se olvidará la mujer de lo
que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca
me olvidaré de ti. He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí
están siempre tus muros.

Isa 50:1-2 Así dijo Jehová: ¿Qué es de la carta de repudio de vuestra madre, con la cual yo la
repudié? ¿O quiénes son mis acreedores, a quienes yo os he vendido? He aquí que por vuestras
maldades sois vendidos, y por vuestras rebeliones fue repudiada vuestra madre. ¿Por qué
cuando vine, no hallé a nadie, y cuando llamé, nadie respondió? ¿Acaso se ha acortado mi mano
para no redimir? ¿No hay en mí poder para librar? He aquí que con mi reprensión hago secar el
mar; convierto los ríos en desierto; sus peces se pudren por falta de agua, y mueren de sed.

Isa 51:13-17,22 Y ya te has olvidado de Jehová tu Hacedor, que extendió los cielos y fundó la tierra;
y todo el día temiste continuamente del furor del que aflige, cuando se disponía para destruir.
¿Pero en dónde está el furor del que aflige? El preso agobiado será libertado pronto; no morirá en
la mazmorra, ni le faltará su pan. Porque yo Jehová, que agito el mar y hago rugir sus ondas, soy
tu Dios, cuyo nombre es Jehová de los ejércitos. Y en tu boca he puesto mis palabras, y con la
sombra de mi mano te cubrí, extendiendo los cielos y echando los cimientos de la tierra, y
diciendo a Sion: Pueblo mío eres tú. Despierta, despierta, levántate, oh Jerusalén, que bebiste de
la mano de Jehová el cáliz de su ira; porque el cáliz de aturdimiento bebiste hasta los
sedimentos. Así dijo Jehová tu Señor, y tu Dios, el cual aboga por su pueblo: He aquí he quitado
de tu mano el cáliz de aturdimiento, los sedimentos del cáliz de mi ira; nunca más lo beberás.

Isa 54:4-17 No temas, pues no serás confundida; y no te avergüences, porque no serás afrentada,
sino que te olvidarás de la vergüenza de tu juventud, y de la afrenta de tu viudez no tendrás más
memoria. Porque tu marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre; y tu Redentor,
el Santo de Israel; Dios de toda la tierra será llamado. Porque como a mujer abandonada y triste
de espíritu te llamó Jehová, y como a la esposa de la juventud que es repudiada, dijo el Dios
tuyo. Por un breve momento te abandoné, pero te recogeré con grandes misericordias. Con un
poco de ira escondí mi rostro de ti por un momento; pero con misericordia eterna tendré
compasión de ti, dijo Jehová tu Redentor. Porque esto me será como en los días de Noé, cuando
juré que nunca más las aguas de Noé pasarían sobre la tierra; así he jurado que no me enojaré
contra ti, ni te reñiré. Porque los montes se moverán, y los collados temblarán, pero no se
apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará, dijo Jehová, el que tiene
misericordia de ti. Pobrecita, fatigada con tempestad, sin consuelo; he aquí que yo cimentaré tus
piedras sobre carbunclo, y sobre zafiros te fundaré. Tus ventanas pondré de piedras preciosas,
tus puertas de piedras de carbunclo, y toda tu muralla de piedras preciosas. Y todos tus hijos
serán enseñados por Jehová; y se multiplicará la paz de tus hijos. Con justicia serás adornada;
estarás lejos de opresión, porque no temerás, y de temor, porque no se Si alguno conspirare
contra ti, lo hará sin mí; el que contra ti conspirare, delante de ti caerá. He aquí que yo hice al
herrero que sopla las ascuas en el fuego, y que saca la herramienta para su obra; y yo he creado
al destruidor para destruir. Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua
que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de
mí vendrá, dijo Jehová.

Isa 59:12-17,20-21 Porque nuestras rebeliones se han multiplicado delante de ti, y nuestros
pecados han atestiguado contra nosotros; porque con nosotros están nuestras iniquidades, y
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conocemos nuestros pecados: el prevaricar y mentir contra Jehová, y el apartarse de en pos de
nuestro Dios; el hablar calumnia y rebelión, concebir y proferir de corazón palabras de mentira. Y
el derecho se retiró, y la justicia se puso lejos; porque la verdad tropezó en la plaza, y la equidad
no pudo venir. Y la verdad fue detenida, y el que se apartó del mal fue puesto en prisión; y lo vio
Jehová, y desagradó a sus ojos, porque pereció el derecho. Y vio que no había hombre, y se
maravilló que no hubiera quien se interpusiese; y lo salvó su brazo, y le afirmó su misma justicia.
Pues de justicia se vistió como de una coraza, con yelmo de salvación en su cabeza; tomó ropas
de venganza por vestidura, y se cubrió de celo como de manto, Y vendrá el Redentor a Sion, y a
los que se volvieren de la iniquidad en Jacob, dice Jehová. Y este será mi pacto con ellos, dijo
Jehová: El Espíritu mío que está sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu
boca, ni de la boca de tus hijos, ni de la boca de los hijos de tus hijos, dijo Jehová, desde ahora y
para siempre.

Isa 62:5,11-12 Pues como el joven se desposa con la virgen, se desposarán contigo tus hijos; y
como el gozo del esposo con la esposa, así se gozará contigo el Dios tuyo. He aquí que Jehová
hizo oír hasta lo último de la tierra: Decid a la hija de Sion: He aquí viene tu Salvador; he aquí su
recompensa con él, y delante de él su obra. Y les llamarán Pueblo Santo, Redimidos de Jehová; y
a ti te llamarán Ciudad Deseada, no desamparada.

5.- En lugar de repudiarlos por completo y destruirlos eternamente, el Señor


establece un nuevo pacto con Israel, afianzando su compromiso con este
pueblo.
Jer 31:33-34 Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice
Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos
me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano,
diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el
más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su
pecado.

Jer 32:37-41 He aquí que yo los reuniré de todas las tierras a las cuales los eché con mi furor, y con
mi enojo e indignación grande; y los haré volver a este lugar, y los haré habitar seguramente; y
me serán por pueblo, y yo seré a ellos por Dios. Y les daré un corazón, y un camino, para que me
teman perpetuamente, para que tengan bien ellos, y sus hijos después de ellos. Y haré con ellos
pacto eterno, que no me volveré atrás de hacerles bien, y pondré mi temor en el corazón de ellos,
para que no se aparten de mí. Y me alegraré con ellos haciéndoles bien, y los plantaré en esta
tierra en verdad, de todo mi corazón y de toda mi alma.

Jer 24:6-7 Porque pondré mis ojos sobre ellos para bien, y los volveré a esta tierra, y los edificaré, y
no los destruiré; los plantaré y no los arrancaré. Y les daré corazón para que me conozcan que yo
soy Jehová; y me serán por pueblo, y yo les seré a ellos por Dios; porque se volverán a mí de
todo su corazón.

Eze 37:11-14,26-28 Me dijo luego: Hijo de hombre, todos estos huesos son la casa de Israel. He
aquí, ellos dicen: Nuestros huesos se secaron, y pereció nuestra esperanza, y somos del todo
destruidos. Por tanto, profetiza, y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo abro vuestros
sepulcros, pueblo mío, y os haré subir de vuestras sepulturas, y os traeré a la tierra de Israel. Y
sabréis que yo soy Jehová, cuando abra vuestros sepulcros, y os saque de vuestras sepulturas,
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pueblo mío. Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y
sabréis que yo Jehová hablé, y lo hice, dice Jehová. Y haré con ellos pacto de paz, pacto
perpetuo será con ellos; y los estableceré y los multiplicaré, y pondré mi santuario entre ellos para
siempre. Estará en medio de ellos mi tabernáculo, y seré a ellos por Dios, y ellos me serán por
pueblo. Y sabrán las naciones que yo Jehová santifico a Israel, estando mi santuario en medio de
ellos para siempre.

Eze 36:24-28,35-36 Y yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a
vuestro país. Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras
inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu
nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón
de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis
mis preceptos, y los pongáis por obra. Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros
me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios Y dirán: Esta tierra que era asolada ha venido
a ser como huerto del Edén; y estas ciudades que eran desiertas y asoladas y arruinadas, están
fortificadas y habitadas. Y las naciones que queden en vuestros alrededores sabrán que yo
reedifiqué lo que estaba derribado, y planté lo que estaba desolado; yo Jehová he hablado, y lo
haré.

Ose 1:9-11 Y dijo Dios: Ponle por nombre Lo-ammi, porque vosotros no sois mi pueblo, ni yo seré
vuestro Dios. Con todo, será el número de los hijos de Israel como la arena del mar, que no se
puede medir ni contar. Y en el lugar en donde les fue dicho: Vosotros no sois pueblo mío, les será
dicho: Sois hijos del Dios viviente. Y se congregarán los hijos de Judá y de Israel, y nombrarán un
solo jefe, y subirán de la tierra; porque el día de Jezreel será grande.

Ose 2:14-23 Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón. Y le
daré sus viñas desde allí, y el valle de Acor por puerta de esperanza; y allí cantará como en los
tiempos de su juventud, y como en el día de su subida de la tierra de Egipto. En aquel tiempo,
dice Jehová, me llamarás Ishi, y nunca más me llamarás Baali. Porque quitaré de su boca los
nombres de los baales, y nunca más se mencionarán sus nombres. En aquel tiempo haré para ti
pacto con las bestias del campo, con las aves del cielo y con las serpientes de la tierra; y quitaré
de la tierra arco y espada y guerra, y te haré dormir segura. Y te desposaré conmigo para
siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia. Y te desposaré
conmigo en fidelidad, y conocerás a Jehová. En aquel tiempo responderé, dice Jehová, yo
responderé a los cielos, y ellos responderán a la tierra. Y la tierra responderá al trigo, al vino y al
aceite, y ellos responderán a Jezreel. Y la sembraré para mí en la tierra, y tendré misericordia de
Lo-ruhama; y diré a Lo-ammi: Tú eres pueblo mío, y él dirá: Dios mío.

Ose 6:1-3 Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará. Nos
dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él. Y
conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y
vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra.

Ose 14:4-8 Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura gracia; porque mi ira se apartó de ellos. Yo
seré a Israel como rocío; él florecerá como lirio, y extenderá sus raíces como el Líbano. Se
extenderán sus ramas, y será su gloria como la del olivo, y perfumará como el Líbano. Volverán y
se sentarán bajo su sombra; serán vivificados como trigo, y florecerán como la vid; su olor será
como de vino del Líbano. Efraín dirá: ¿Qué más tendré ya con los ídolos? Yo lo oiré, y miraré; yo
seré a él como la haya verde; de mí será hallado tu fruto.

14
Amó 9:11-15 En aquel día yo levantaré el tabernáculo caído de David, y cerraré sus portillos y
levantaré sus ruinas, y lo edificaré como en el tiempo pasado; para que aquellos sobre los cuales
es invocado mi nombre posean el resto de Edom, y a todas las naciones, dice Jehová que hace
esto. He aquí vienen días, dice Jehová, en que el que ara alcanzará al segador, y el pisador de
las uvas al que lleve la simiente; y los montes destilarán mosto, y todos los collados se derretirán.
plantarán viñas, y beberán el vino de ellas, y harán huertos, y comerán el fruto de ellos. Pues los
plantaré sobre su tierra, y nunca más serán arrancados de su tierra que yo les di, ha dicho
Jehová Dios tuyo.

Isa 63:8-14 Porque dijo: Ciertamente mi pueblo son, hijos que no mienten; y fue su Salvador. En
toda angustia de ellos él fue angustiado, y el ángel de su faz los salvó; en su amor y en su
clemencia los redimió, y los trajo, y los levantó todos los días de la antigüedad. Mas ellos fueron
rebeldes, e hicieron enojar su santo espíritu; por lo cual se les volvió enemigo, y él mismo peleó
contra ellos. Pero se acordó de los días antiguos, de Moisés y de su pueblo, diciendo: ¿Dónde
está el que les hizo subir del mar con el pastor de su rebaño? ¿dónde el que puso en medio de él
su santo espíritu, el que los guió por la diestra de Moisés con el brazo de su gloria; el que dividió
las aguas delante de ellos, haciéndose así nombre perpetuo, el que los condujo por los abismos,
como un caballo por el desierto, sin que tropezaran? El Espíritu de Jehová los pastoreó, como a
una bestia que desciende al valle; así pastoreaste a tu pueblo, para hacerte nombre glorioso.

Ose 3:5 Después volverán los hijos de Israel, y buscarán a Jehová su Dios, y a David su rey; y
temerán a Jehová y a su bondad en el fin de los días.

Rom 11:1-4 Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo
soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín. No ha desechado Dios a
su pueblo, al cual desde antes conoció. ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca
a Dios contra Israel, diciendo: Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado;
y sólo yo he quedado, y procuran matarme? Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he
reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal.

Rom 11:12-15 Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los


gentiles, ¿cuánto más su plena restauración? Porque a vosotros hablo, gentiles. Por cuanto yo
soy apóstol a los gentiles, honro mi ministerio, por si en alguna manera pueda provocar a celos a
los de mi sangre, y hacer salvos a algunos de ellos. Porque si su exclusión es la reconciliación
del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos?

Rom 11:25-31 Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes
en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que
haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá
de Sion el Libertador, Que apartará de Jacob la impiedad. Y este será mi pacto con ellos, Cuando
yo quite sus pecados, Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero
en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres. Porque irrevocables son los dones
y el llamamiento de Dios. Pues como vosotros también en otro tiempo erais desobedientes a
Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos, así también éstos
ahora han sido desobedientes, para que por la misericordia concedida a vosotros, ellos también
alcancen misericordia.

15
El Señor es nuestro modelo

El ejemplo de nuestro Dios es indescriptible. Por más que un hombre o mujer haya padecido los
horrores de una traición no se pueden comparar con todo lo sufrido por nuestro Dios a causa de la
infidelidad de la nación de su pacto. Y aun así permaneció, permanece y permanecerá siempre fiel.
2Ti 2:13 Si fuéremos infieles, él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo.
Si un Dios tan santo y perfecto ha mostrado un amor tan fiel, ¿nos da a nosotros una concesión
para olvidar nuestro pacto a causa de alguna infidelidad conyugal? Él exige a sus hijos que
seamos de acuerdo a su estándar, no menos. Si Él perdona la infidelidad, si Él no abandona su
pacto, si Él espera pacientemente por el arrepentimiento de su esposa, ¿nos permitirá a nosotros
lo contrario? Si lo hiciera pondría en contradicho lo que nos ha ordenado tanto en el Antiguo como
en el Nuevo Pacto:

Lev 20:26 Habéis, pues, de serme santos, porque yo Jehová soy santo, y os he apartado de los
pueblos para que seáis míos.

1Pe 1:15-16 sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra
manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.

El adulterio viola el pacto, no lo abroga

Entonces, si el adulterio no abroga el pacto, ¿qué hace? Lo viola. Violar no es igual abrogar.
Violar: Infringir o desobedecer una ley, un precepto o una disposición.
Abrogar: Abolición, o revocación de una ley, código, reglamento o cualquier otra disposición legal.
Es la acción de dejar sin efecto jurídico una ley. Como tal, es un término que guarda íntima relación
con el ámbito legal ya que consiste en dejar totalmente sin efecto una práctica, hábito o costumbre
de algo a través de un precepto legal.
El cónyuge que adultera infringe su parte del pacto que hizo al unirse con su pareja, pero no deja
totalmente sin efecto el pacto establecido en sí entre ambos. El pacto continúa vigente a los ojos de
Dios. Ej: Si un conductor desobedece lo establecido por las señales de tránsito, y decide atravesar la
avenida a pesar de la luz roja, él irrespetó la ley, pasó por encima de ella, la violó y llevará las
consecuencias por ello, pero no la ha abrogado, pues a pesar de su infringimiento, la ley aún sigue
vigente tanto para él como para el resto de los conductores.

¿Pacto o contrato?
El problema surge cuando confundimos el pacto matrimonial con un contrato; y estas dos palabras
tienen implicaciones diferentes. Con un contrato, “garantizamos” el cumplimiento a nuestro favor
mientras “damos algo” a su vez; o sea, “Yo hago y tú haces”. Con un pacto, cumplimos con darlo
todo sin importar lo que la otra parte “dé”. Pacto que no puede ser quebrantado por las
circunstancias, ni las responsabilidades, ni las amenazas, ni los retos que los esposos puedan
experimentar a través de su relación. El matrimonio por pacto fue diseñado por Dios para
permanecer. Son esos matrimonios los que preservarán el diseño de Dios para la familia . “y dijo:
Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así
que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.”
Mat 19:5-6

Lo que Dios juntó, NO lo separe el hombre.

El adulterio es un acto pecaminoso cometido por el “hombre”, si una pareja se divorcia por esa razón
estaría violentando el mandato de Cristo: “Lo que Dios juntó no lo separe el hombre” (Mat 19:6).
16
Asimismo, toda gestión humana promovida por el hombre, llámese tribunales, cortes judiciales,
abogados, todos empleados terrenalmente para disolver un matrimonio, queda invalidado ante la
aprobación de Dios, ellos lo podrán llevar a cabo, pero como el mandato de Dios no aprueba que el
hombre separe lo que Él ha unido, entonces no es legal ante el cielo.

17
ARGUMENTO NRO 1
“El Adulterio y toda inmoralidad sexual quebrantan el pacto
matrimonial y son la excepción para divorciarse
Razón Nro 2: Fornicación NO es Adulterio.
La traducción al griego de la palabra “fornicación”, es “porneia”, que deriva básicamente de toda
forma de inmoralidad sexual. Sin embargo, ni en estos pasajes, ni en el resto de las 24 citas del
Nuevo Testamento en que se usa este término “porneia” tiene por significado “adulterio”, puesto
que la traducción al griego de esta palabra es “mocheia”. Es claro que en cada uno de los pasajes
en los que se quiere referir al término “adulterio” se usa el vocablo griego “mocheia” y no
“porneia”, incluido por supuesto las citas de Mt 5:32 y Mt 19:9. Ahora, en el arameo, lengua en que
originalmente Jesús dirigía su dialecto, la palabra “adulterio” viene de “na´af”, mientras que
“fornicación” designa el término “zenuth”. Jesús usa estas palabras distintivamente, en los
mismos pasajes, diferenciando así uno del otro. Si hubiese querido decir “salvo por causa de
adulterio” hubiese mencionado “na´af” (arameo, trad al griego “mocheia”) pero en lugar de eso
usó “zenuth” (arameo, trad al griego “porneia”) Continúa su discurso y usa el término “na´af”
cuando afirma “y se casa con otra adultera”. Entonces “fornicación” y “adulterio” no son
sinónimos.
El término “zenuth” usado en las citas de Mt 5:32 y Mt 19:9, “a no ser por causa de fornicación”,
“salvo por causa de fornicación”, designa propiamente al concubinato que deriva de un
matrimonio inválido (uniones prohibidas por Dios, Ej Lev 18:6-18, Num 25:1, Mr 6:17-18)
Por lo que su traducción más exacta sería:

(DHH. 1996) “Pero yo les digo que si un hombre se divorcia de su esposa, a no ser en caso de una
unión ilegal, adultera, y el que se casa con la divorciada del marido, adultera” Mt 19:9.

(BPD) Por lo tanto, yo les digo: El que se divorcia de su mujer, a no ser en caso de unión ilegal, y se
casa con otra, comete adulterio".

(Brit Xadasha 1999) Y yo [el Mashíax] os digo que cualquiera que da guet a su esposa, salvo por
causa de zenut, y se casa con otra, es culpable de niuf; y el que se casa con la divorciada, adultera.

(LPD*) Por lo tanto, yo les digo: El que se divorcia de su mujer, a no ser en caso de unión ilegal, y
se casa con otra, comete adulterio".

(NBE*) Ahora les digo yo que si uno despide a su mujer -no hablo de unión ilegal- y se casa con
otra, comete adulterio.

(NT “JO”) Mat 19:9 Y yo [el Mashíax] os digo que cualquiera que da guet a su esposa, salvo por
causa de zenut, y se casa con otra, es culpable de niuf; y el que se casa con la divorciada, adultera.
Es decir, Jesús no está diciendo: “A no ser que su esposa haya cometido adulterio o inmoralidad
sexual”, No. De acuerdo al significado del término “zenuth” está dando a entender que si una pareja
mantiene una relación inválida, ilegal, ante los ojos de Dios (producto de un incesto, bigamia,
poligamia, unión homosexual) pueden deshacer la misma, y si se vuelven a casar con otras parejas,
siempre y cuando no sean ilegales, no cometerán adulterio.

18
Razón Nro 3: No existe falla que no debamos perdonar.
Si a través de la frase “salvo por causa de fornicación” el Señor está estipulando que el adulterio de
uno de los cónyuges es razón para que el agraviado se divorcie, estaría ofreciendo esta opción al
mismo: ¿Ella o él adulteró? Repúdiale. Entonces ¿dónde quedaría el perdón? Y ¿dónde quedaría la
paciencia para esperar que el ofensor se arrepienta y se aparte del pecado? ¿El adulterio acaso
cierra definitivamente las puertas para una posible reconciliación? ¿Existirá algún pecado que el
hombre cometa incapaz de ser perdonado por el ofendido? Si Jesús está extendiendo esta salida
estaría revirtiendo sus propias enseñanzas del perdón, el amor incondicional y la gracia perfecta que
el hombre debe practicar con sus semejantes debido a que él vive constantemente recibiendo estos
beneficios por parte de su Señor.
Mat 18:15-22 Por tanto, si tu hermano peca contra ti, vé y repréndele estando tú y él solos; si te
oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en
boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no
oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano. De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra,
será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo. Otra vez os
digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que
pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres
congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. Entonces se le acercó Pedro y le dijo:
Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le
dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete. (

Mat 18:23-35 Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con
sus siervos. Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos.
A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía,
para que se le pagase la deuda. Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor,
ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le
soltó y le perdonó la deuda. Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le
debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes. Entonces
su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo
pagaré todo. Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda. Viendo
sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo
que había pasado. Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te
perdoné, porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo
tuve misericordia de ti? Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase
todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo
corazón cada uno a su hermano sus ofensas.

Luc 17:3-4 Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se
arrepintiere, perdónale. Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti,
diciendo: Me arrepiento; perdónale.

Mat 6:14-15 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros
vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre
os perdonará vuestras ofensas.

19
Mar 11:25-26 Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también
vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. Porque si vosotros
no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas.

Col 3:11-14 donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni
libre, sino que Cristo es el todo, y en todos. Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y
amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de
paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra
otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas
cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.

Efe 4:32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como
Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

De acuerdo con este mandato de Cristo, el ofendido (temeroso de Dios) siendo fiel a su pacto,
debería estar dispuesto no solo a perdonar esa falta cuantas veces sea necesario, sino a esperar
con paciencia el arrepentimiento del cónyuge ofensor para recibirle o reconciliarse, tal como lo
hace nuestro Dios con los pecadores:

2 Pe 3:9 El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es
paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al
arrepentimiento.

Hch 17:30 Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a
todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan;

Apo 3:20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y
cenaré con él, y él conmigo.

Si un cónyuge cierra la puerta ante la ofensa, y se divorcia, no estaría obedeciendo a su Señor


que establece en Lucas 6:36 “Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es
misericordioso”. Y ¿hasta cuándo es la misericordia del Señor? “Alabad a Jehová, porque él es
bueno; Porque para siempre es su misericordia.” Sal 107:1.

Quien repudia a su mujer o esposo, por causa de adulterio, está contrariando la doctrina de la gracia,
misma que se mantiene abierta para ser recibida por los pecadores mientras tengan vida:
Tit 2:11 Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres,

Hch 26:18 para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad
de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre
los santificados.

Ose 5:15 Andaré y volveré a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro. En su
angustia me buscarán.

La Escritura nos exhorta a ser imitadores de Dios,

20
2Ti 2:13 Si fuéremos infieles, él permanece fiel; El no puede negarse a sí mismo.

Ef 5:1 Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.

Ahora, si le perdona, pero no se reconcilia, ¿estaría imitando a su Señor?

2Co 5:18-20 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio
el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no
tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la
reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio
de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.

Si le perdona, pero no está dispuesto a restaurar la relación, ¿estaría imitando a su Señor?


Ose 2:19-23 Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio,
benignidad y misericordia. Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a Jehová. En aquel
tiempo responderé, dice Jehová, yo responderé a los cielos, y ellos responderán a la tierra. Y la
tierra responderá al trigo, al vino y al aceite, y ellos responderán a Jezreel. Y la sembraré para mí
en la tierra, y tendré misericordia de Lo-ruhama; y diré a Lo-ammi: Tú eres pueblo mío, y él dirá:
Dios mío.

Ose 14:4-8 Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura gracia; porque mi ira se apartó de ellos. Yo
seré a Israel como rocío; él florecerá como lirio, y extenderá sus raíces como el Líbano. Se
extenderán sus ramas, y será su gloria como la del olivo, y perfumará como el Líbano. Volverán y
se sentarán bajo su sombra; serán vivificados como trigo, y florecerán como la vid; su olor será
como de vino del Líbano. Efraín dirá: ¿Qué más tendré ya con los ídolos? Yo lo oiré, y miraré; yo
seré a él como la haya verde; de mí será hallado tu fruto.

Ose 6:1-3 Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará. Nos
dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él. Y
conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y
vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra.

Si predica sobre la Gracia de Cristo e invita a los descarriados a volver a su Señor,


independientemente de los pecados cometidos porque Dios los puede perdonar, pero no practica
esa misma gracia con su cónyuge, se ha convertido en un fariseo hipócrita descrito por Jesús en
Mat 23:2-3 En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. Así que, todo lo que os
digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y
no hacen.

Pero si por el contrario practica lo que enseña, estará poniendo por obra:

Pro 10:12 El odio despierta rencillas; Pero el amor cubrirá todas las faltas.

Stg 5:19-20 Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace
volver, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un
alma, y cubrirá multitud de pecados.

21
Gál 6:1 Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales,
restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también
seas tentado.

Razón Nro 4: Jesús no se contradice


La principal regla hermenéutica establece que ningún texto bíblico debería interpretarse fuera de su
contexto. Jesús no pronunció la frase “salvo por causa de fornicación” a solas, independiente de una
enseñanza completa, por lo que se hace indispensable analizar sus palabras desde el inicio hasta el
final de su enseñanza al respecto.

Análisis contextual Mt 19:3-9

V3: Los fariseos le preguntan al Señor si era lícito repudiar a la esposa por cualquier causa.

V4: El Señor no les da una respuesta afirmativa ni negativa. Les responde con otra pregunta: “¿No
habéis leído que el que los hizo al principio varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto dejará el hombre
a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y serán una sola carne?” Al traer esta verdad
ineludible al tema de conversación Jesús se está remontando al plan original del Padre en relación
con el matrimonio, le da una importancia suprema, que imperaba por encima de cualquier invento
humano.

V6: Al unirse, ese hombre y esa mujer, forman un lazo inquebrantable por el hombre, en vez de ser
2, son una sola carne. Si Dios lo ha dispuesto de esa forma, si ha establecido una unión como esta,
no puede venir al hombre (con sus excusas, argucias, estrategias, argumentos, etc) a deshacer
dicha unión proveniente de la voluntad divina.

V7: Viene la réplica por parte de los fariseos, aludiendo un estatuto de la ley que aprobaba la
disolución del matrimonio establecido por Moisés. =Si es así, ¿por qué entonces Moisés le permitió
al hombre divorciarse de su mujer?=

V8: El Señor les revela la razón por la que Moisés permitió dicha legislación: Por la dureza del
corazón de uds tuvo que hacerlo, pero ese no fue el deseo, ni el plan, ni el propósito original de Dios,
“al principio” eso no fue lo que estableció el Padre. Es la 2da vez que nuestro Señor enfatiza sobre
lo que sucedió al “al principio”. Lo que deja claro que lo estipulado luego, en la ley, queda
supraditado a lo establecido por el Creador “al principio”.

V9: Entonces Jesús deja claro lo que El establece. Si el hombre repudia a su mujer, salvo por causa
de fornicación (ya sabemos lo que en realdad quiso decir sobre esta afirmación) y se casa con otra,
tan sencillo como que ADULTERA y no solo eso sino que además establece que quien se une a la
repudiada comete ADULTERIO. Es claro, evidente y fácilmente palpable que nuestro Señor está
reafirmando lo que al principio el Padre estableció: Dios unió, el hombre no lo puede separar, y si lo
hace, está transgrediendo el propósito supremo del Creador, y por lo tanto, incurre en adulterio,
haciendo de esta forma que su pareja repudiada quede en peligro de caer en el mismo pecado si la
misma decide unirse a otra persona.
¿Sería lógico interpretar que nuestro Señor está concediendo una excepción por causa de adulterio
para que de esta manera el ofendido pueda repudiar al ofensor y disolver así la unión?

22
Si Jesús resalta y enfatiza el propósito original del Padre al unir a una pareja y formar de ellos una
sola carne ¿será para después concederle una exclusiva permisividad y así deshacer dicha unión?
¿Se contradice Jesús? ¿Y en el mismo discurso? Si lo que el Padre estableció al principio Él lo viene
a quebrantar, entonces ¿se está oponiendo Jesús al deseo de su Padre? Porque Él mismo afirmó:
“Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio
mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar. Y sé que su mandamiento es
vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho.” (Jn 12:49-50)

Razón Nro 5: Si la excepción para el divorcio es el adulterio, entonces todos los


matrimonios están potencialmente disueltos.
En la dispensación de la ley mosaica la legislación alcanzaba sancionar las faltas cometidas en base
a los actos visibles de los transgresores, solo contralaba la conducta, de ahí en adelante no estaba
capacitada para nada más. Pero, ¿será que antes de caer en pecado el hombre no experimenta en
sí un proceso interior? ¿No sabe él lo que hace antes de llevarlo a cabo? Prov 23:7 cita: “Porque
cual es pensamiento en su corazón, tal es él.” Jesús va más allá de lo que la ley podía hacer, y se va
a la raíz de todas las acciones que llevan al hombre a transigir contra la ley de Dios, el corazón.
“Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones,
los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre…”
Mt 15:19-20. Y en el Sermón del Monte nuestro Señor eleva la ley a un nuevo nivel superior de
moralidad, y desnuda al hombre en su culpabilidad dejándole ver que el pecado no comienza en la
ejecución de un acto visible, sino desde que se forma en el corazón. “Oísteis que fue dicho: No
cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya
adulteró con ella en su corazón.” Mt 5:27-28. La pregunta para todos seria: ¿Quién de nosotros no
ha incurrido en una falta como esta? Quizá no hemos ejecutado un acto inmoral en sí, pero ¿no lo
hemos imaginado? ¿Nuestro corazón no ha deseado hacer algo impropio? Indudablemente sí. En
una o más ocasiones hemos transgredido de esa forma.
Si uno de los cónyuges se basa en la excepción “salvo por causa de fornicación”, deduciendo que se
trata del acto de adulterio cometido por su pareja, para divorciarse, acaso ¿no ha incurrido él en el
mismo pecado, aunque solo en el pensamiento? Como es evidente que alguna vez ha transgredido
así, eso igual lo convierte en adúltero, porque para Cristo, el adulterio comienza en el corazón, por lo
tanto al inculpar al otro, sin sincerarse a sí mismo, se convierte en un injusto verdugo, sin carácter
moral para señalar a su cónyuge, lo cual Cristo no puede apoyar. Si el adulterio quebranta el pacto
matrimonial entonces no hay uno solo que no haya sido disuelto por ello, pues cada cónyuge, de una
u otra forma, ha caído en adulterio. Si nuestro Señor ya conocía esta condición humana, ¿dejaría
establecido que la inmoralidad sexual, incluido el adulterio, podía disolver lo que Dios ha unido? De
ninguna manera. Por esta razón ha provisto una manera en que el pecador pueda redimirse de este
mal:

1Jn 1:9-10 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y
limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su
palabra no está en nosotros.

Pro 28:13 El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta
alcanzará misericordia. Y seguir adelante en su relación de pacto.

23
Argumento Nro 2:
Dios permite el divorcio por la dureza del corazón
Razón Nro 1:El divorcio no fue originado por Dios, sino por los pueblos
paganos.
El divorcio es de origen babilónico, y viene de Babel, confusión. El Código Hamurabí contiene
numerosas leyes civiles relativas a la carta de divorcio del tiempo de Moisés. El divorcio
implícitamente se permitía y coexistía con el concubinato, la poligamia, y la esclavitud, se prohibía el
incesto. El divorcio les concedía tanto al hombre como a la mujer el permiso para volverse a casar y
el hombre tenía la prioridad de demandar. La nación egipcia también tenía esta práctica común.
Cabe destacar que el pueblo de Israel fue esclavo en Egipto por 430 años y en Babilonia vivieron
cautivos por 70 años luego de la destrucción del 1er Templo, allí aprendieron a practicar muchos de
los actos paganos.
Pero surge la pregunta, ¿Por qué en la Ley de Moisés se aprobaba el repudio?
En Deuteronomio 4:1-4 Se resume lo que está escrito en la ley al respecto.
 Un hombre se casa.
 No le agrada su mujer por encontrar en ella “algo indecente”.
 Le escribe carta de divorcio
 Se la entrega a su mujer y la despide.
 Al salir ella puede ir y casarse con otro hombre.
 Si al volverse a casar ese marido también la despidiere o muriere, ella no podía regresar a su
1er marido después de ser envilecida (humillada, al haber sido repudiada)
Aspectos confusos de esta ley:

 La frase “algo indecente” es muy poco descriptiva y no muy específica, por lo que los rabinos
intérpretes de la ley asociaron sus análisis respectivos.
 Unos decían: “algo indecente” se refiere a todo lo que la mujer pudiera hacer para faltarle el
respeto a su marido, tales como: atenderlo mal en las comidas y el servicio doméstico,
acostarse después de él, hablar en un tono más fuerte, conversar con otros hombres, decir
palabras obscenas delante de él, tomar decisiones sin consultarle, chismear, tomar algo de él
sin pedir permiso, serle infiel, etc. Y así la lista sigue y sigue.
 Otro sector de los intérpretes llegaron a la conclusión de que “algo indecente” se refería
solamente a infidelidad conyugal, osea, adulterio.
 La 1ra postura se contradice porque deja al esposo tomar la decisión arbitraria de “repudiar” a
su mujer por cualquier causa que él considerara indecente, y si era injusto o mentiroso al
señalarlo eso no importaba como tal, es decir, apoya el machismo.
 La 2da postura también se contradice porque es claro que en otra estipulación de ley
establecía que la adúltera debía ser castigada con la muerte, no con el repudio. (Lev
 La decisión de escribir la carta de divorcio solo le correspondía al hombre, la mujer no tenía
derecho de demandar. ¿Y si el marido se comportaba indecentemente?, si ese hombre
cometía actos dignos de ser repudiados por la mujer, ¿no podía ella escribirle carta de
divorcio y repudiarlo a él también? Entonces es una ley que no es equitativa.

24
 Después de cometer “algo indecente” la mujer que era repudiada podía tranquilamente volver
a casarse, con otro. ¿Esto no daba pie para que la mujer con toda la intención cometiera
hechos indecentes a propósito con el fin de librarse de su 1er marido y poder casarse con
otro?

Si analizamos esta estipulación con el resto de las leyes de Moisés nos damos cuenta de que
sus parámetros no coinciden ni armonizan con la justicia, rectitud y lealtad que caracterizan
las legislaciones provenientes del Dios Eterno, en el Monte Sinaí. ¿Por qué? ¿Estaría Dios
favoreciendo el machismo, la poligamia, la consecución de actos indecentes y la hipocresía en
medio de su pueblo? Las respuestas a estas preguntas las encontramos en las palabras
dadas por Jesús en Mt 19:8 “Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a
vuestras mujeres-, mas al principio no fue así”
Con esta revelación queda aclarada la razón por la que esta ley fue implementada. Moisés lo
“permitió”, permitir no significa estipular o mandar, es una concesión que se hace por una
razón específica, la dureza del corazón de ellos, actitud de Israel que Dios siempre señaló y
reprendió:
Éxo 32:9 Dijo más Jehová a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de dura
cerviz.
Isa 48:4 Por cuanto conozco que eres duro, y barra de hierro tu cerviz, y tu frente de bronce,
Neh 9:16-17,29 Mas ellos y nuestros padres fueron soberbios, y endurecieron su cerviz, y no
escucharon tus mandamientos. No quisieron oír, ni se acordaron de tus maravillas que habías
hecho con ellos; antes endurecieron su cerviz, y en su rebelión pensaron poner caudillo para
volverse a su servidumbre. Pero tú eres Dios que perdonas, clemente y piadoso, tardo para la ira,
y grande en misericordia, porque no los abandonaste. Les amonestaste a que se volviesen a tu
ley; mas ellos se llenaron de soberbia, y no oyeron tus mandamientos, sino que pecaron contra
tus juicios, los cuales si el hombre hiciere, en ellos vivirá; se rebelaron, endurecieron su cerviz, y
no escucharon.

Es evidente que Dios tuvo que soportar al pueblo de Israel a lo largo de todos los años por
generaciones, y en su misericordia los sobrellevó, hasta debió “permitir” leyes como estas, debido a
su duro corazón, por lo que Ezequiel manifiesta por Palabra Divina: “Por eso también les di estatutos
que no eran buenos, y decretos por los cuales no podrían vivir.” Ez 20:25.
Pero en el Nuevo Pacto Cristo desnudó la razón por la que esta ley fue permitida, no favoreciéndola,
ni exaltando la dureza del corazón como virtud, sino estableciendo lo que al principio fue instituido
por su Padre: “Mas al principio no fue así” ¿y cómo fue al principio? Dios los hizo varón y hembra, el
hombre deja a sus padres, se une a su mujer, los dos son una sola carne. Y cierra con su ley de
Nuevo Pacto: “Por tanto, lo que juntó, no lo separe el hombre”, derribando así todo argumento
humano que pretenda desunir lo que Dios ya juntó.
Con lo estipulado por nuestro Señor en Mat 19:3-8 queda demostrado que todo lo que tenga su base
en la dureza del corazón humano Dios no lo puede respaldar, ni por parte de quien decide
divorciarse ni por quien es repudiado (a). El deber de los cónyuges es permanecer fiel al pacto y no
permitir que el hombre separe lo que Dios unió.

25
Razón Nro 2: La Gracia de Jesús puede quebrantar toda sentencia mortal.
El Propósito De La Ley
Uno de los propósitos fundamentales al entregarle Dios al pueblo de Israel las estipulaciones de ley
era formar en cada uno de ellos el carácter de una nación santa en todos los aspectos, generar una
conducta justa y recta en relación con Dios, consigo mismo y con su prójimo.
Éxo 19:5-6 Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial
tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de
sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.
Lev 20:26 Habéis, pues, de serme santos, porque yo Jehová soy santo, y os he apartado de los
pueblos para que seáis míos.

El plan de Dios no era crear leyes con el fin de señalar y juzgar los errores de otros sin haberse
limpiado a sí mismos, cada quien, de sus propios pecados. Todos eran responsables ante Dios, y
debían presentarse santos y rectos, todos, sin excepción, para ello debían ser rectos al señalar las
fallas de otros y ponerse en lugar de ellos amándolos como a sí mismos.
Lev 19:18 No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo
como a ti mismo. Yo Jehová.

En Jn 8:3-11 observamos el siguiente cuadro:


1. Los escribas y fariseos traen ante Jesús a una mujer sorprendida en adulterio.
2. Le incitan a sentenciar lo que se hará con esta mujer, tentándole, y aclarándole que en la ley
se exigía que dichas mujeres debían ser apedreadas.
3. El Señor escribe en tierra, no les responde.
4. Ellos insisten en preguntar para conocer su sentencia. Si respondía que no debían apedrearla,
juzgarían a Jesús como transgresor de la ley y por lo tanto un rebelde al mandato divino. Si
respondía que la apedrearan le recriminarían su falta de misericordia y amor, que era en lo
que se basaba su doctrina.
5. Su respuesta: “El que de vosotros esté sin pecado, sea el primero en arrojar la piedra contra
ella.” Desnuda así la realidad de los corazones endurecidos, hipócritas y envanecidos, que
deseaban aplicar la ley contra otros ocultando así la propia culpabilidad.
6. Ellos, acusados por su propia conciencia, desde los más viejos, hasta los más jóvenes, fueron
saliendo uno a uno del escenario. Conocieron que carecían de carácter moral para ejecutar
una sentencia como ésta contra su prójimo. Ninguno arrojó su piedra contra ella.
7. Jesús se dirige a la mujer pecadora: “Mujer, ¿Dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te
condenó? Ninguno Señor. Ni yo te condeno. Vete, y no peques más.”
El corazón endurecido está tan cegado que no puede ver sus propias faltas, solo está capacitado
para señalar las fallas de otros y además juzgarlas, ante sus propios ojos, él no ha hecho nada malo,
toda la culpa es del otro. Como resultado de esto nunca se corrige y juzgando al prójimo lo trae ante
las autoridades para que le caiga todo el peso de la ley. Levanta su mano y arroja la piedra contra el
transgresor. Listo, se ha hecho su propia justicia. Jesús nunca puede apoyar esta clase de
procedimientos, y lo demostró en la historia citada.
Cuando uno de los cónyuges se enfoca en el “error del otro”, sin una actitud perdonadora y paciente,
hasta que el otro se arrepienta, y lo lleva para ser juzgado (tribunal divorcista) sin reconocer que él
mismo también ha fallado, y quizá ha contribuido en las faltas del otro, entonces actúa como los
26
escribas y fariseos, justificándose a sí mismo y exponiendo los pecados del otro sin ninguna
misericordia.
Jesús, quien sí tenía no solo carácter moral, sino una inigualable santidad e integridad, sin pecado
alguno, ni arrojó la piedra contra ella, ni la condenó, ni pronunció sentencia acusatoria; la despidió
con el perdón y el mandato divino: “Vete, y no peques más” ¿Estaba el Señor apoyando el pecado
de la mujer? No. ¿Le dio una oportunidad concediéndole la vida para rectificar y no caer en el mismo
pecado? Sí. Así es como actúa la justicia divina.
Dios no puede apoyar el divorcio porque si lo hiciera estaría permitiendo que nosotros, seres falibles,
débiles y carentes de una perfección total nos convirtamos en jueces implacables, incapaces de
condonar la deuda y sentenciar irrestrictamente al ofensor. No. Tal acción no nos pertenece a
nosotros, todos hemos fallado y necesitamos la gracia de Jesús para ser perdonados, reconciliados
y restaurados.
Y entonces ¿qué hacer con el cónyuge que adultera? ¿No tengo derecho de llevarlo al tribunal para
que se haga justicia y pueda librarme del sufrimiento que me causa divorciándome? No es la salida
divina. No existe legislación neo testamentaria que lo apruebe.
Es importante tener en consideración que:

 El corazón endurecido busca venganza a través del divorcio, pagando con mal al que le ha
hecho mal. Pero Dios nos dice:
Rom 12:17-19 No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los
hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.
No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque
escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.

 El corazón endurecido señala y juzga al adúltero. Pero Dios nos dice:


Heb 13:4 Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y
a los adúlteros los juzgará Dios.

 El corazón endurecido acepta gustoso la demanda de divorcio de su cónyuge, viéndolo como


una oportunidad para librarse de él y conseguirse una nueva pareja. Pero Dios nos dice:
1Co 7:10-11 Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la
mujer no se separe del marido; y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su
marido; y que el marido no abandone a su mujer.

 El corazón endurecido sentencia mortalmente al otro, separándose sin miras a una posible
reconciliación. Lanza la piedra sin considerar nada más. Pero el Señor nos dice:
Jer 7:3 Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Mejorad vuestros caminos y
vuestras obras, y os haré morar en este lugar.
Stg 4:8-10 Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y
vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. Afligíos, y lamentad, y llorad.
Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza. Humillaos delante del Señor, y él
os exaltará.
Jer 31:3…Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.
Isa 49:14-16 Pero Sion dijo: Me dejó Jehová, y el Señor se olvidó de mí. ¿Se olvidará la mujer
de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo
nunca me olvidaré de ti. He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante
de mí están siempre tus muros.
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Argumento Nro 3:
El Abandono de uno de los cónyuges es una causal para el
divorcio
El Matrimonio es un pacto. Un compromiso sagrado que incluye fidelidad, lealtad y compenetración
mutua por parte de los contrayentes. Tan compromiso incluye la permanente unión de los mismos a
pesar de las dificultades y el tiempo. Cuando uno de los cónyuges falta a su promesa de pacto, él
viola lo acordado y de esta forma decepciona a su compañero (a) pues ha infringido lo que
voluntariamente aceptó respetar. Sin embargo, como se trata de un pacto, no de un contrato, la otra
parte debería seguir siendo fiel al compromiso que asumió, sin modificar lo acordado por este,
independientemente de las faltas de su compañero (a). Y una de las faltas que a menudo se
observan en las uniones matrimoniales es el abandono de uno de los cónyuges. Definamos el
término según RAE.
Abandonar: Dejar solo algo o a alguien alejándose de ello o dejando de cuidarlo. Descuidar las
obligaciones o los intereses.
Entonces surge la interrogante: ¿Qué debe hacer el cónyuge frente a una situación de
abandono?
La postura humanista que tiene como base el ser humano en relación con su medio, intereses,
inclinaciones psicosociales, y filosofías racionales, hace su aparición para apoyar al abandonado y le
posiciona para hacer frente a ello simplemente respondiendo ante la injusticia de su compañero,
dándose la vuelta, rompiendo con el pasado, terminando la relación por completo a través del
divorcio y mirando hacia adelante, vislumbrando con mucho optimismo la posibilidad de encontrar un
nuevo amor que le ayude a sanar las heridas, superar el dolor y conseguir la felicidad que tanto se
merece. ¡Qué esperanzador! ¡Qué alentadora esta solución! Ahora. Es justo preguntarnos, ¿Será
que Dios, nuestro Creador y el Diseñador original del Matrimonio, favorece esta posición razonable?
¿Está Dios de acuerdo con estas concesiones?
A través de la Palabra de Dios comprobaremos las siguientes generalidades al respecto:
1. No existe en ningún Libro, texto o cita contextual, ni en el Antiguo ni en el Nuevo Pacto,
alguna concesión que favorezca la postura humanista descrita anteriormente. (A excepción de
lo permitido en la ley Dt 24:1-3 y que nuestro Señor desdeñó por estar enmarcado en la
dureza del corazón. Ver Cap anterior Argumento Nro 2.)
2. No existe ningún ejemplo por parte de algún siervo de Dios, ni en el Antiguo ni en el Nuevo
Pacto, que por ser abandonado se haya divorciado para unirse a otra pareja.
Entonces, ¿Qué nos dice Dios al respecto? ¿Hace silencio Dios sobre esto para que cada quien
haga lo que crea conveniente en su caso particular? De ninguna manera. Veamos lo que dejó
establecido:
En 1 Cor 7:10-15. Notamos
 V10: Pablo habla a los matrimonios, por orden del Señor. La mujer no debe separarse del
marido.
 V11: Si se llega a separar, entonces debe limitarse a solo 2 opciones: 1. Quedarse sin casar.
2. Reconciliarse con su marido. Al marido le ordena No abandonar a su mujer.

28
 V12-13: A los otros matrimonios Pablo ordena: Si alguna hermana o hermano están casados
con parejas no creyentes, entonces estos no deben abandonarlos.
 V14: Pues los maridos y las esposas no creyentes son santificados en sus parejas creyentes.
 V15: Pero si tal marido o esposa no creyentes deciden separarse (recordemos que por su
condición de estar apartados del temor de Dios y al dejarse llevar por este mundo lo pueden
hacer) entonces que lo hagan. La esposa o el marido creyentes no pueden obligar a sus
cónyuges incrédulos a permanecer junto a ellos porque Dios nos ha llamado a estar en paz
con todos.
 V16: Aquí es exactamente donde Pablo debería, por inspiración del Señor, determinar qué
podría hacer el marido o esposa creyente que ha sido abandonado (a) por el (la) incrédulo (a).
Qué mejor momento para estipular lo que debe hacer en su condición. ¿Será que le ordena
repudiarle para volverse a casar? En ninguna manera. Ni aquí ni en ningún otro lugar de este
capítulo ni en los subsiguientes Pablo le otorga esta concesión. Quienes aseguran que el
marido o la esposa creyente pueden deshacer la unión a través del divorcio, y contraer
nuevas nupcias, lo hacen basados en suposiciones vagas o una inferencia muy particular, que
en muchos de los casos resulta conveniente, pero no les es posible fundamentarse
Escrituralmente en sus interpretaciones privadas y sesgadas. Mas bien, seguido del verso 15,
Pablo les indica: “Porque, qué sabes tú oh mujer, si quizá harás salvo a tu marido? ¿O qué
sabes tú, oh marido, si quizá harás salva a tu mujer?”
Resaltemos estos hechos sobresalientes:
 El verso 16 es la continuación del verso 15. Así que continúa la idea en el mismo contexto.
 Luego de que en el verso 15 Pablo expone que si el incrédulo se quiere separar que lo
haga, en el contexto inmediato le expone al creyente: ¿Qué sabes tú si harás salva a tu
mujer? ¿Qué sabes tú si harás salvo a tu marido? Obviamente para Pablo, aunque el
incrédulo abandonó, éste no deja de ser el marido ni la mujer de la pareja creyente.
 Da a entender, en este contexto, que si bien la pareja incrédula quiera permanecer junto al
creyente, o bien decida separarse, la paciencia y el ejemplo de la mujer o el marido
creyente pudiera influenciar sobre el incrédulo de tal manera que éste pudiera ser movido
al arrepentimiento. Y en esto coincide con lo estipulado por el Señor a través del apóstol
Pedro “Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también
los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas,
considerando vuestra conducta casta y respetuosa.” 1 Ped 3:1-2
 Quizá en el período de separación que propició el incrédulo éste podría recapacitar, y
viéndose conmovido(a) por la paciencia de su pareja creyente, se arrepentirá y se
convertirá al Señor, aceptando la salvación. Y cuando esto ocurra, encontrará a su marido
o mujer creyente dispuesto a recibirlo y reconciliarse, no lo encontrará casado con otra
pareja, ni endurecido. De acuerdo al contexto analizado, esto es lo evidente.

29
Argumento Nro 4:
El Matrimonio Se Dio Y Se Rompió Con El Divorcio Antes De
La Conversión, Estando En La Condición Mundana
Como ya lo hemos estudiado, las parejas (no ilegales) que deciden casarse, entran bajo un pacto
sagrado, en el cual Dios está presente como su testigo y a su vez Él toma la palabra de ese
compromiso de promesa, a las personas que se casan. Un contrato se rompe cuando una de las
partes falla, pero Dios como fundador y legislador del matrimonio ha establecido que dicha unión sea
un pacto inquebrantable por el hombre. ¿Por qué lo afirmamos? porque Él fue quien diseñó e
instituyó el matrimonio sobre la base de un compromiso mutuo que solo la muerte puede separar.
Sin embargo, existen algunas aseveraciones que afirman los siguientes argumentos, los cuales
serán contrariados con la Palabra de Dios:
1. “CUANDO ME CASÉ. ESTANDO EN MI CONDICIÓN MUNDANA, ESTABA EN TOTAL
IGNORANCIA, POR ESO AL LLEGAR A CRISTO DICHA UNIÓN QUEDA INVALIDADA.”
Definamos la palabra “ignorancia”: Falta de conocimiento de algo particular o de cultura en
general. Una persona puede mostrar ignorancia sobre algún asunto o materia particular.
Pero no con esto quiere decir que no sabe absolutamente nada, que ignora todo lo que le rodea, que
desconoce hasta los principios más básicos de la vida, no, ignora una parte, no un todo. Alguien
pudiera ser absolutamente ignorante de las leyes elementales que rigen los procesos biológicos y
genéticos, pero es conocedor del sistema mecánico de unidades aéreas y terrestres. Una persona
puede ser destacado conocedor del sistema solar y planetario, pero a su vez ignorante de la
medicina naturista compleja. Efesios 4:17-18 nos enseña que ciertamente en el pueblo gentil, que
no ha rendido su vida a Cristo, abunda una realidad ineludible: ignorancia de los principios divinos,
no tienen conocimiento del temor de Dios ni de su voluntad, esto es absolutamente cierto.
Sin embargo, esta realidad no lo deja incapaz de desconocer el mundo que le rodea y tomar
decisiones conscientes por medio de los cuales debe hacerse responsable.
Cuando una pareja inconversa decide casarse, quizá ignoren los principios espirituales y bíblicos al
unirse, pero cada uno es completamente consciente del compromiso que asumen y de la
responsabilidad personal que ello implica. Por lo tanto, el desconocer las profundidades divinas no
los exime de llevar a cabo cumplidamente lo que ha salido de sus corazones y sus labios.
Prov 20:25 afirma: “Lazo es el hombre hacer apresuradamente voto de consagración, y después de
hacerlo, reflexionar.” Cuando manifiesta “al hombre” no se refiere al hombre temeroso de Dios, es un
término generalizado que aplica a “todo hombre y mujer” creyente o no creyente, si esa persona se
compromete a hacer un voto de consagración, pero luego lo piensa mejor y se retracta, el principio
está claro, formó ya un lazo, y debe cumplir con lo prometido.
Gál 3:15 también destaca: “Hermanos, hablo en términos humanos: Un pacto, aunque sea de
hombre, una vez ratificado, nade lo invalida ni le añade.” Si no se trató de una unión ilegal (incesto,
homosexualismo, y/o toda unión prohibida por Dios) Dios validó esa unión porque se hizo en base a
un compromiso mutuo consciente entre un hombre y una mujer, haciendo ambos votos de amor y
fidelidad. No hay ninguna evidencia bíblica que respalde el hecho de que al convertirse a Cristo
dicha unión queda automáticamente invalidada.

30
En las citas de Mt 5:32, Mt 19:9, Mr 10:11-12 y Lc 16:18 Cristo usa términos generalizados como:
“Todo el que…” “Cualquiera que…” “el que…” “la mujer que…” Lo que claramente demuestra que
independientemente de la condición espiritual que tenga la mujer o el marido “todo el que repudia a
su mujer y se casa con otra, adultera.” Por lo que si un hombre siendo inconverso repudió a su mujer
y se casó con otra, adulteró. Al llegar este a Cristo debe apartarse y deshacer su unión adúltera y
retomar su compromiso original de pacto, si no lo puede hacer por estar su pareja involucrada con
otra persona, o se resiste, entonces el convertido, apartado de todo adulterio permanece por su parte
fiel al pacto que hizo siendo inconverso, pues ante Dios dicha unión continúa vigente.
2. “MI MATRIMONIO DEL MUNDO QUEDÓ INVALIDADO PORQUE LAS COSAS VIEJAS
PASARON Y HE AQUÍ TODAS SON HECHAS NUEVAS”
2 Co 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he
aquí todas son hechas nuevas.

Estudiemos el texto desde una perspectiva más objetiva y centrada, subrayando las frases
destacadas:
 NUEVA CRIATURA: ¿Por qué es nueva criatura? Porque ha nacido de nuevo y ya no anda
conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Ef 4:24 declara: y vestíos del nuevo hombre,
creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. Col 3: 10 nos dice: y revestido del
nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento
pleno, Entonces notamos que “nueva criatura” no se refiere al estado civil ni a condiciones
físicas, tiene que ver con una transformación interna que implica ahora vivir conforme a la
santidad y a la justicia divina, “para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las
concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios.” 1Pe 4:2
 LAS COSAS VIEJAS: ¿Cuáles fueron esas cosas viejas que ya pasaron? ¿Acaso la Palabra
indica que el hombre o la mujer que se arrepienta deba cambiar de nombre, domicilio,
parientes, trabajo, estado civil, de todo, porque las cosas viejas pasaron? ¿Acaso el que se
arrepiente rompe con su vínculo consanguíneo paterno? Si tiene hijos, ¿deja de ser padre o
madre de ellos? Si tiene deudas pendientes ¿puede prescindir de pagarlas, porque las cosas
viejas pasaron? La misma Escritura nos da la respuesta:
Col 3:5-9 Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones
desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios
viene sobre los hijos de desobediencia, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro
tiempo cuando vivíais en ellas. Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira,
enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los
otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos,
Efe 4:22,25-31 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está
viciado conforme a los deseos engañosos, Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad
cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. Airaos, pero no
pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo. El que hurtaba, no
hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué
compartir con el que padece necesidad. Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca,
sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. Y no
contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.
Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.
1 Pe 4:3 Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando
en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías.

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Es decir, se refiere propiamente a actos pecaminosos, prácticas inmundas que nos caracterizaban
por andar lejos del temor de Dios.
Pues, así como un inconverso arrepentido no se desliga del vínculo paterno o cualquier otro
parentesco consanguíneo, de la misma forma no se desliga del vínculo que formó con su esposa(o)
legítima(o) puesto que los dos al unirse formaron una sola carne, y ya no son más dos, sino uno,
entonces dicho vínculo tampoco queda quebrantado.
3. “AL BAUTIZARME MIS PECADOS FUERON PERDONADOS, POR ESO AHORA DIOS
APOYA MI NUEVO MATRIMONIO EN CRISTO.”
Cuando un alma se rinde a Jesús y decide andar como a Él le agrada, ocurren dos importantes
sucesos que demuestran que ha pasado de muerte a vida.
1. ARREPENTIMIENTO: Cambiar de mente. Darse cuenta que el camino por donde andaba
llevaba a la perdición, y por lo tanto, escoge la senda de la salvación. Comienza con
reconocer que llevaba una vida de perdición y confiesa sus pecados con un sentido de
rechazo hacia ellos para no continuar así.
Os 14:1-2 Vuelve, oh Israel, a Jehová tu Dios; porque por tu pecado has caído. Llevad con
vosotros palabras de súplica, y volved a Jehová, y decidle: Quita toda iniquidad, y acepta el
bien, y te ofreceremos la ofrenda de nuestros labios.
Jer 31:19 Porque después que me aparté tuve arrepentimiento, y después que reconocí mi
falta, herí mi muslo; me avergoncé y me confundí, porque llevé la afrenta de mi juventud.

Como consecuencia de esto Dios le perdona y le reconcilia con Él.

Isa 1:18 Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la
grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser
como blanca lana.
1Jn 1:9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y
limpiarnos de toda maldad.

2. CONVERSIÓN: Volver la vista hacia la nueva dirección. Se genera un cambio de actitud hacia
el pecado y por ende, una transformación de una vida pecaminosa a una conducta alineada a
la santidad divina. Dicha operación ocurre por el Poder del Espíritu de Dios en la vida del
creyente.
2Co 3:18 Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria
del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu
del Señor.
1Pe 2:9 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido
por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz
admirable;
Hch 14:15 y diciendo: Varones, ¿por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres
semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo,
que hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay.
Hch 3:19 Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para
que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,

El que llegó a Cristo siendo ladrón, entonces él se arrepiente de esa práctica pecaminosa, Dios lo
perdona. Y lo siguiente es que al arrepentirse abandona toda forma de ladronería y se convierte en
un hombre honesto y justo. Si continúa robando entonces no se ha convertido. Dios le perdona pero
debe dejar el pecado. Apartarse del mal es la evidencia de un verdadero arrepentimiento.
32
Pro 28:13 El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta
alcanzará misericordia.

Si un hombre o mujer tuvo una relación matrimonial bajo pacto estando en la condición mundana,
pero se divorció para casarse con otra persona, entonces evidentemente cayó en adulterio (Lc
16:18, Mr 10:11-12) Al llegar a Jesús ¿sería lógico pensar que puede estar en Cristo, arrepentido y
convertido, pero sin apartarse de su actual relación adúltera? De ninguna manera. Pablo exclama:
¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna
manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? No reine, pues, el
pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; Rom 6:1-
2,12

1Co 6:9-11
¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los
fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con
varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los
estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido
lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del
Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

33
Argumento Nro 5:
No todos los matrimonios son unidos por Dios, por tanto, los
que Dios NO juntó SÍ se pueden separar
Razón nro 1: El Matrimonio es una institución divina
Toda institución humana y divina tiene sus propios parámetros. Una escuela, para que sea escuela,
debe tener elementos particulares que la caractericen, y está compuesta por dos recursos generales:
físicos y humanos. Los recursos físicos incluirían la estructura básica del plantel, los espacios
destinados para el aprendizaje (aulas), oficinas administrativas, etc.
Los recursos humanos incluyen: Profesores y maestros, directivos, personal administrativo, obreros y
alumnos. Si dicha escuela se somete al proceso reglamentario de registro ante el ministerio
educativo del estado, entonces después de un proceso legal será debidamente aprobado y
formalmente se convierte en una institución educativa de la nación.
Así, Dios estableció, desde el principio, al matrimonio como una institución, una unidad mediante la
cual participan los elementos que Él ha previsto para que en común acuerdo lleven a cabo la
fundación de una familia. En Gén 2:7, 20-24 destacan los componentes de dicha institución:

V7: Dios forma al hombre, le da aliento de vida.


V8,15: Dios planta un huerto en el Edén y allí coloca al hombre que formó.
V19: El Señor forma a las bestias y a las aves y las trae a Adán para que les asigne nombre a cada
uno.
V20: No se encuentra ayuda idónea (pareja) para Adán entre los animales.
V21,22: Mientras Adán duerme el Señor toma una de sus costillas, hace una mujer, y la trae al
hombre.
V23,24: Adán declara: “Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne, esta será llamada
Varona, porque del varón fue tomada.”
Y establece Dios estos principios para la posteridad:
 El hombre deja a sus padres (lo dice a las generaciones, pues Adán no tenía padres)
 Se une a su mujer.
 Los dos son una sola carne.

Así quedó instituido el matrimonio por el mismo Creador. Y en Mt 19:4-6 Jesucristo confirma lo
establecido por su Padre y afirma:
 Al principio ÉL los hizo varón y hembra.
 Por esta razón el hombre deja a sus padres.
 Se une a su mujer.
 Ambos ya no son dos, sino una sola carne.
 Por tanto, nadie separe lo que Dios ha unido.

Si todos estos elementos y pasos se dan en la vida de una pareja que contrae nupcias, es evidente
que entonces Dios los une. Ahora la sociedad ha generado disposiciones legales para que dicha
pareja formalice su estatus de casados ante el estado, reglamentación a la que debemos
someternos por lo ordenado en Rom 13:1-3 “Sométase toda persona a las autoridades superiores;
porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De
modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten,
acarrean condenación para sí mismos. Porque los magistrados no están para infundir temor al que
34
hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza
de ella;”
Para Dios toda pareja que cumpla con los pasos requeridos al unirse, están casados en pacto
matrimonial y por ende, unidos por Él.
“Nosotros nos casamos pero Dios nos fue quien nos unió” “Es que Dios nunca me reveló que
él o ella era la pareja que tenía para mí, y aun así me casé”. Pues si escogiste a esa persona,
comprometiste tu vida bajo pacto matrimonial con él (ella), dejaste a tus padres para unirte con él
(ella) quiere decir que ya no son más dos, sino 1: Y lo que Dios une, no lo separe el hombre. Es así
de sencillo, Dios valida toda unión que involucre los pasos descritos anteriormente.

Razón Nro 2: Los que se unen bajo pacto matrimonial ya no son más 2, sino 1
Génesis 2: 21-23 (PRINCIPIO) Efesios 5:28 (NUEVO PACTO)
Dios toma una costilla de Adán, forma Los maridos deben amar a sus mujeres
a la mujer y la trae al hombre. como a sus mismos cuerpos. El que
Adán: Esto es ahora hueso de mis ama a su mujer a sí mismo se ama.
huesos y carne de mi carne. Porque nadie aborreció jamás a su
propia carne, sino que la sustenta y la
cuida.
GÉNESIS 2:24 EFESIOS 5:31
“Por esto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos
serán una sola carne”
MALAQUÍAS 2:15
¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque
buscaba una descendencia para Dios.

Razón Nro 3: Sí existen matrimonios que Dios no une, por ser inválidas e
ilegales ante Él.
En la frase “salvo por fornicación” (Mt 19:9) la raíz hebrea para “fornicación” es “zenuth” que
significa “unión inválida e ilegal”, lo que indica que así como existían matrimonios legales también
se formaban uniones ilícitas. ¿Cuáles son? Los que no cumplen con los principios que Él estableció
al instituir la unión matrimonial. A saber, las siguientes:
 Homosexuales: Uniones conformadas por personas del mismo sexo. Dios NO lo instituyó así,
porque Él los hizo Varón y Hembra.
 Bigamia: Unión de un hombre con 2 mujeres Dios NO lo instituyó así, porque Él
 Poligamia: Unión de un hombre con más de 2 mujeres. le trajo una sola mujer a Adán. No
2, ni más de 2.

 Incesto: Unión de una persona con miembros de su familia. Lev 18:6-18 establece una lista
de uniones que Dios considera inaceptables: pariente próximo, padre, madre, madrastra,
hermana, nietos, tíos, tías, nueras, cuñadas, madre e hija, mujer y su hermana. Dichas
uniones también son rechazadas en el Nuevo Pacto.
Mar 6:18 Porque Juan decía a Herodes: No te es lícito tener la mujer de tu hermano.
Luc 3:19 Entonces Herodes el tetrarca, siendo reprendido por Juan a causa de Herodías,
mujer de Felipe su hermano, y de todas las maldades que Herodes había hecho,

35
Hch 15:20 sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de
fornicación, (ZENUTH) de ahogado y de sangre.
1 Cor 5:1 De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, (ZENUTH) y tal fornicación cual ni
aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre.

 Uniones adúlteras: Se consideran así las uniones conformadas por una pareja cuyo uno de
los cónyuges (o ambos) estuvieron casados anteriormente con una persona que aún vive.
Luc 16:18 Todo el que repudia a su mujer, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con
la repudiada del marido, adultera.
Mar 10:11-12 y les dijo: Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra, comete
adulterio contra ella; y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio.
Rom 7:2-3 Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si
el marido muere, ella queda libre de la ley del marido. Así que, si en vida del marido se uniere
a otro varón, será llamada adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal
manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera.

Es decir, por ser uniones adúlteras quedan invalidadas ante los ojos de Dios.

Las uniones mencionadas por ser de naturaleza ilícita ante la ley divina, sí son divorciables y deben
ser disueltas por considerarse fornicación “zenuth” (arameo) “porneia” (griego) y adulterio “na´af”
(arameo) “mocheia” (griego) Y está claro que ni los fornicarios ni los adúlteros heredarán el Reino
de Dios.
1Co 6:9-10 ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios,
ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones,
ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.

“Si siendo soltero(a) cristiano(a) me uno a un(a) incrédulo(a), ¿Dios nos estaría uniendo?”

La Palabra de Dios establece: “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son
hijos de Dios. y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.” (Rom 8:14,8)
El hijo de Dios sabe que toda decisión tomada debe ser conforme al agrado de su Padre. No es su
voluntad que como miembros de su Cuerpo, como hijos y herederos suyos nos unamos en pacto
matrimonial con una persona fuera del temor de Dios.

La Escritura establece en 2Co 6:14-15 No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque
¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y
qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? Y en 1Co 7:39 La mujer
casada está ligada por la ley mientras su marido vive; pero si su marido muriere, libre es para
casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor.

Es obvio que el hijo(a) de Dios debe unirse a alguien que esté en la misma condición espiritual y sea
parte del Cuerpo de Cristo. Pero si desobedece y se casa, además de transgredir contra Dios al
incumplir el mandato divino, debe sufrir las consecuencias de la unión desigual, pues muchos
problemas se suscitarán entre quienes no están en el mismo sentir.

Sin embargo, ¿les da la Palabra de Dios carta abierta para que se puedan divorciar por ser un yugo
desigual? Más bien el mandato para quienes se encuentran en dicha condición establece:

1Co 7:12-16 Y a los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente,
y ella consiente en vivir con él, no la abandone. Y si una mujer tiene marido que no sea creyente, y él
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consiente en vivir con ella, no lo abandone. Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y
la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que
ahora son santos. Pero si el incrédulo se separa, sepárese; pues no está el hermano o la hermana
sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios. Porque ¿qué sabes tú, oh
mujer, si quizá harás salvo a tu marido? ¿O qué sabes tú, oh marido, si quizá harás salva a tu mujer?

1Pe 3:1-2 Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que
no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando
vuestra conducta casta y respetuosa.

Por lo tanto, queda demostrado por la Palabra que Dios no aprueba el divorcio tampoco en estos
casos. La argumentación humana sí lo valida porque prefiere encontrar una excusa legal que apoye
la separación en vez de negarse a sí mismo, deponer su orgullo, desistir la dureza de su corazón y
mantenerse fiel a su pacto por encima de las dificultades.

Entonces ¿Cómo saber si esa pareja fue unida por Dios o por el hombre? La respuesta, de acuerdo
a todo lo estudiado anteriormente se basa en: Dios es quien une a todas las parejas que se
consagren mutuamente bajo pacto, si no son productos de uniones ilegales (adulterio, incesto,
poligamia, homosexualismo, bigamia) entonces Dios las avala y bendice pues cumplen con todo lo
que Él ha estipulado para la formación de una pareja. Si ambos ligaron sus almas y se
comprometieron para ser marido y mujer, Dios los ha unido.

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Argumento Nro 6:
El Abuso Verbal, Físico Y Psicológico Son Causales De
Divorcio, Pues Ponen En Peligro La Vida Del Cónyuge
A. No negamos la gravedad del abuso

Abuso: Uso excesivo de algo en perjuicio propio o ajeno. Aprovechamiento excesivo de los servicios
o cualidades de una persona o trato deshonesto por el poder o la fuerza.

Indudablemente el abuso ha sido uno de los flagelos más perjudiciales en la sociedad. Es


desgarrador darse cuenta de la gran cantidad de matrimonios que han sido afectados negativamente
debido a este mal. No podemos negar que muchas mujeres y hombres (en su mayoría féminas) han
perdido la vida en manos de una pareja violenta e iracunda.

Muchos expertos en el área psicológica, social o eminentemente familiar afirman que la salida más
congruente para cualquier víctima de abuso es la separación definitiva, osea, el divorcio.

Pero, ¿Qué dice Dios al respecto? ¿Cuál es el mandato divino sobre esta situación? Conociendo el
Señor más profundamente al individuo y además de ello el mal tan grande que causa el abuso en
una relación matrimonial ¿acaso concuerda Él con las soluciones que ofrece el mundo? ¿Cuáles son
las pautas que Él dicta? Porque para nosotros, su pueblo, Su Palabra es la que debe ser obedecida
sobre todo razonamiento humano.

B. ¿Qué hacer frente al abusador/maltratador?

Para comenzar, es necesario destacar que en ninguna parte de la Escritura el Señor ordena el
divorcio como medida de protección hacia una víctima de abuso. Pero sí ordena a sus hijos en
general cómo deben reaccionar frente al malo, lo cual es obvio que asimismo aplica a todas las
relaciones que su pueblo mantenga en esta tierra, incluyendo el matrimonio.

1. No resistir al malo. Mt 5:38-41


2. Bendecir a los que nos maldicen. Mt 5:44-45
3. Soportar lo malo aun haciendo lo bueno. 1 Ped 2:19-20
4. Seguir el ejemplo de Cristo en su padecimiento. 1 Ped 2: 21-23
5. No pagar mal por mal. No vengarse. Rom 12:17-19. 1 Ped 3:9
6. Vencer el mal con el bien. Rom 12: 20-21
7. Airarse sin pecar. Ef 4:26
8. Perdonar a otros como Dios nos perdonó en Cristo. Ef 4:32. Col 3:13
9. Refrenar su lengua del mal y apartarse del mal. 1 Ped 3:10-12
10. Encomendar sus almas al Señor. 1 Ped 4:19

C. La salida espiritual de la víctima de abuso

Cuando uno de los cónyuges sufre maltrato o abuso, este debe entender cuál es su posición en
Cristo y que al refugiarse en Él, sin tomar represalias ni seguir medidas contrarias a la Escritura,
puede tener la seguridad de que su Dios le guardará de todo mal y le dará la fortalece para soportar,
por lo tanto su deber ante el Señor en medio de todos sus padecimientos debe ser:
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1. Orar, rogar, invocar el Nombre del Señor, clamar a Él. Sal 69:12-14. Sal 18:3-6. Sal 86:1-7.
Sal 141:1, 8-9. Sal 142:1-3. Fil 4:6-7. 1 Ped 5: 6-7.
2. Refugiarse en Cristo. Sal 71:1-2. Sal 143:9. Sal 57:1-4. Sal 61:3-4. Sal 62:1-2.
3. Esperar en Dios. Sal 27:12-14. Sal 62:8. Lam 3: 25-33. Sal 37:32-40.
4. Amar como ama Dios. (Ágape) Quien ama sabe resistir. Solo que ese amor no puede ser de
labios, sino de hechos y en verdad para que pueda ser lo suficientemente fuerte para
soportar. A todos les es fácil amar a alguien que les corresponde, les llena de cumplidos y
satisface sus necesidades. Pero amar al que hace sufrir, es amar como Dios ama. El cónyuge
no puede limitarse a un amor condicionado por las circunstancias, su amor debe ser más
profundo, más eterno, debe amar con amor divino, dándose sin esperar nada a cambio. Y
esta clase de amor Divino, según 1 Cor 13:4-6 es:
 Sufrido  No busca lo suyo  Todo lo sufre
 Benigno  No se irrita  Todo lo cree
 No tiene envidia  No guarda rencor  Todo lo espera
 No es jactancioso  No se goza de la in-  Todo lo soporta
 No se envanece justicia
 No hace nada inde-  Se goza de la ver-
bido dad

D. El mandato de Dios en 1 Cor 7:10-11

1. La mujer no debe separarse del marido.


2. Y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido.
3. El marido no debe abandonar a su mujer.

Si en caso muy extremo, el o la cónyuge abusada(o) no siente que tiene la suficiente fe o


valor para soportar, la única concesión que hace el Señor en este mandato es que si ella se
separa (aunque no debería, pero por razones muy extremas ella lo hace) entonces debe
quedarse sin casar, o reconciliarse con su marido.
La palabra griega aquí para separarse es “corizo” que indica un distanciamiento físico, no
divorcio, pues el término griego para esto es “apostasium”.

Lo cual indica claramente por la Escritura que la mujer abusada no debe divorciarse de su marido,
darse la vuelta y encontrar un nuevo amor. Quien lo hace así está en franca rebelión contra Cristo y
no lo ama, porque quien le ama Su Palabra guardará. (Jn 14:23)

Es evidente que dicho distanciamiento físico servirá para mantenerse orando por el abusador,
rogándole a Cristo por su misericordia sobre él y avizorando con fe una posible reconciliación con su
cónyuge habiendo Dios obrado en éste un trato milagroso de transformación, pues nada es
imposible para nuestro Dios.

No, el Señor en estos casos, por muy delicados que parezcan tampoco aprueba el divorcio. “El que
tiene oídos para oír, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.” (Apoc 2:29)

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EL AMOR VERDADERO NUNCA DEJA DE SER PARTE I

¿Y QUÉ PASÓ CON EL AMOR?


“Te amo con todo mi corazón” “Siempre serás el gran amor de mi vida” “Nunca dejaré de amarte”,
Posiblemente estas frases románticas fueron las que un día atraparon su corazón porque venían de
la persona que amaba y con la que un día dijo: “Sí, quiero”, ante un altar, o registro civil. Ese día Ud.
tenía la seguridad de que dicho amor no podía ser quebrantado jamás y que por medio de él
vencería todo lo que obstaculizara su felicidad como pareja. Pero el tiempo pasó; surgieron las
diferencias, las dificultades, las “terceras personas” y lo que antes era un hermoso idilio hoy es
frialdad, lejanía e indiferencia. Luego de tal vez años de tratar revivir ese amor que los unió, todo el
esfuerzo se ha vuelto una odisea interminable y sin resultados favorables, y Ud. se pregunta: “¿Qué
sentido tiene continuar esta relación si ya no lo amo?” “Todo terminó, ya dejó de amarme hace
mucho tiempo y no me quiere a su lado” “Fue él (ella) quien mató todo el amor que un tiempo sentí
por él (ella)”. Todos estos planteamientos son lógicos si en lo único en que nos basamos para que un
matrimonio pueda perdurar sea el “amor romántico” que les unió una vez, ese amor fantasioso que
inocentemente esperaba que todo fuese color de rosa, un amor lleno más de ilusión que de realismo
sincero, o un amor que esperaba algo a cambio para poder funcionar. Entonces Ud. pudiera pensar
que como estas expectativas no se cumplieron, no hay otro remedio, la salida es el divorcio.

“SI YA NO NOS AMAMOS, ESTO DEBE TERMINAR”, UNA POSICIÓN CONTRARIA A LA


VOLUNTAD DIVINA
¿Cree Ud. que Dios diseñó la perdurabilidad de un matrimonio basado en la autosatisfacción, o en la
fragilidad de una ilusión pasajera? ¿Será que el propósito de Dios al fundamentar el pacto
matrimonial se enmarcó en la dependencia de lo que ambos sintieran, en vez de lo que ambos se
comprometieran cumplir a pesar del tiempo y las adversidades? ¿Acaso pensaría Dios, los uniré
pero cuando ya no se amen se podrán separar? No es así como Él lo determinó, pues en el Edén
notamos: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y
los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla…Y vio Dios todo lo
que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera.” “Así que no son ya más dos, sino una
sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.” Gen 1:27-28,31 Mt 19:6
Ahora, alguien dirá: “pero si se perdió el amor no tiene sentido continuar. Dios tiene que aprobar el
divorcio en semejantes casos porque Él quiere mi felicidad” Esta es una posición sin ninguna base
Escritural y lejos del corazón divino que diseñó la unión sagrada entre un hombre y una mujer para
toda la vida.

¿QUÉ CLASE DE AMOR HEMOS PRACTICADO?


Entonces, ¿no es verdad que una de las causas más notables por las que se desmoronan los
matrimonios es por la ausencia del amor en la relación? Sí, indudablemente, pero esa clase de
“amor” es la que quizá aprendimos en nuestra infancia y nos acostumbramos a practicar, pero no el
amor que El Señor nos ha enseñado en Su Palabra. Sin darnos cuenta hemos desvirtuado el
significado del verdadero amor que debe reinar en un matrimonio unido por Dios para que puedan
permanecer firmes hasta que la muerte los separe.

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¿Le gustaría descubrir cuál ha sido el prototipo del llamado “amor” que quizá ha practicado desde
que decidió unirse con su cónyuge en matrimonio? Aquí algunos:
-El amor negociable/conveniente: Este es el que sienta sus bases sobre los siguientes
parámetros: “Yo te amaré siempre y cuando tú hagas tu parte. Cuando te alejes también lo haré yo.
El día que me dejes de mostrar amor ese día tampoco lo mostraré yo. Si tengo algún beneficio
seguiremos, de lo contrario no. Cuando decidas olvidarme yo también te olvidaré.” Y listo, pasa el
tiempo, y cuando las tinieblas atacan dicha relación, cada quien se marcha por su parte y un
matrimonio más pasa a la extensa lista de divorciados.
-El amor demandante. Es el que exige: “Yo me casé contigo para ser feliz. Dame lo que necesito.
Complace mis deseos pues para eso estás en mi vida. Satisfáceme. Llévame. Búscame. Llámame.
¿Por qué no haces lo que te pido?” Esta clase de demostración amorosa solo exige todo para sí, ha
hecho del otro una extensión misma de sus deseos sin considerar a su cónyuge como una persona
que también tiene necesidades. Por eso duran poco tiempo, y se desintegran.
-El amor dependiente: “Haré todo lo que me pidas con tal de que nunca me dejes. Yo lo hago por ti
pero no te vayas. Si me dejas de amar me muero. Sin ti no sé vivir. ¿Cómo podré surgir si no te
tengo a mi lado?” Entonces lo que debería ser un deleite mutuo se convierte en una dependencia
excesiva del otro para poder encontrarle sentido a la vida. A la larga quienes son así de
dependientes se agotan, deciden dejar de luchar hasta el extremo de romper con todo y derrumbarse
por completo.
-El amor desconfiado: “Me has fallado varias veces, ¿quién dice que ahora no lo harás? ¿Me
amas? No lo creo, demuéstramelo más. Mis padres siempre me dijeron que tú no eras el (la)
indicado (a) para mí. Seguro me engañas y no lo admites.” Es la relación que se ha resquebrajado
por las múltiples fallas cometidas y posiblemente se basa en lo que “otros” afirman del cónyuge,
mientras que la opinión del mismo siempre es cuestionable. Las terceras personas se convierten en
los protagonistas de una división inminente y todo termina como se esperaba, en separación.

EL VERDADERO AMOR
Amados matrimonios, estas no son las bases que Dios estableció para la permanencia de la unión
conyugal bajo pacto. Estas clases de “demostraciones amorosas” distan mucho del modelo de amor
perfecto descrito en las sencillas pero a la vez profundas verdades de Su Palabra, y es lo que les
presentamos a continuación. De acuerdo con 1 Cor 13:4-7, el amor es:
-Sufrido: Dispuesto a padecer todo lo necesario en la relación sin desmayarse por ello. Es sacrificial
y entregado.
-Benigno: En todo tiempo muestra buena voluntad, comprensión y simpatía hacia su cónyuge.
-No tiene envidia: No lucha por poseer lo que el cónyuge tiene ni batalla constantemente por ser “el
mejor” de los dos. Al contrario se deleita en los éxitos del otro y lo admira sin egoísmo.
-No es jactancioso: No se esfuerza por presumir ni alardear de sí misma y de sus propias
cualidades. Más bien exalta las de su esposo (a) con gran satisfacción.
-No se envanece: No se arraiga en un orgullo personal despreciando al otro. Es humilde en aceptar
sus propios errores y lucha por cambiarlos. Sabe escuchar y comprender.
-No hace nada indebido: Es leal, fiel y apegado a sus principios. No esconde algo para después
traicionar sin compasión. Piensa en las consecuencias de posibles fallas y se abstiene de toda
inmoralidad.

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-No busca lo suyo: No muestra egoísmo, antepone las necesidades del otro y escoge agradarle. No
se centra en la satisfacción de sus propias necesidades, sino en el bienestar del otro.
-No se irrita ni guarda rencor: Irritarse tiene que ver con provocar ira, encenderse en enojo
rápidamente. Quien ama es lento para la ira, no aloja sentimientos negativos, prefiere resolver
sosegadamente lo que no le agrada, perdona y sigue adelante.
-No se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad: No se contenta con las cosas incorrectas
sino con la sinceridad y la honestidad.
-Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. Nunca se cansa o tira la toalla
porque ya no puede más. No busca el divorcio como escapatoria, saca fuerzas de donde no las tiene
para seguir amando y soportando apegándose al pacto que hizo ante su cónyuge, Dios y los
hombres.
-Nunca deja de ser. Y aquí está la clave del verdadero amor. El cónyuge no puede desmayar
porque lo que lo fundamenta va más allá de las circunstancias que le acosan. Ama de verdad y no se
rendirá.

UN AMOR SUPERIOR
Entonces, no hay tal cosa como -se acabó el amor-, “Las muchas aguas no podrán apagar el amor,
ni lo ahogarán los ríos” Cnt 8:7. Lo que sucede es que no han amado en el verdadero amor que Dios
nos impulsa a vivir y demostrar. Pero alguien argumentará: “Pues mi cónyuge no muestra las
características del verdadero amor según la Biblia, ¿se da cuenta? por eso me tengo que divorciar”
Otro quizá afirmará: “Yo cumplo lo que enseña la Palabra, ama a tu prójimo como a ti mismo, para
amar a otro primero debo amarme yo” Y de esta manera desviamos a conveniencia lo que Cristo nos
ordena para justificar el divorcio “por falta de amor”. Pero ¿acaso seremos justificados por estos
argumentos? La respuesta es NO. En el Antiguo Pacto Moisés había mandado lo siguiente: “No te
vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo
Jehová.” Lev 19:18 Y Cristo lo confirmó en Mr 12:31 “Y el segundo es semejante: Amarás a tu
prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos…” refiriéndose así a los
mandamientos expresados en la ley. ¿Pero sabía Ud. que Cristo vino a elevar este mandamiento
hacia un nivel superior?, y lo dejó establecido: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a
otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.” Jn 13:34. ¿Y cómo nos amó
Cristo? ¿Esperó que le demostráramos amor y fidelidad para podernos amar? ¿Nos exigió primero
para darse después? De ninguna manera. El Apóstol Juan nos reafirma: “En esto hemos conocido el
amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los
hermanos. 1 Jn 3:16. Si su cónyuge le ha fallado, no le ama, le abandonó, le fue infiel, ¿sabe cómo
debe amarlo? Con el amor con que fue amado por Jesús, incondicionalmente, perdonando como fue
Ud. perdonado. Porque hay una realidad que no podemos negar, y es que “En esto consiste el amor:
no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en
propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros
amarnos unos a otros. 1 Jn 4:10-11.

RECURRA A LA FUENTE INAGOTABLE DE AMOR


Esa es la clase de amor que ahora Dios espera de nosotros. Si siente que no tiene fuerzas para
amar con un amor así, entonces vaya a la fuente inagotable de amor que se encuentra en Su

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Presencia, pero no recurra a abogados ni demandas para terminar con todo. ¿Qué le parece si
Jesús se hubiese rendido con nosotros? Todos estuviésemos perdidos. Por ello Pablo nos afirma:
“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por
ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra…” Ef 5:25-26.
Ud. se preguntará: ¿Y si nunca llego a amar a mi cónyuge como Jesús lo ha ordenado? Pues
permanezca fiel al pacto matrimonial, no se desvíe del propósito divino, persista en ser obediente a
Dios y Él mostrará su Gloria a través de su fe y firmeza. No se rinda, opte por amar de verdad, así es
como Dios le dará la victoria

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EL VERDADERO AMOR NUNCA DEJA DE SER PARTE II

UN AMOR DE ENSUEÑO
Todos soñamos con el amor verdadero. En el caso de las mujeres, desde niñas siempre soñaron
con ese príncipe azul que aparecería en algún dulce atardecer de sus vidas para hacer florecer todo
a su alrededor con tan solo un beso. Los caballeros con una bellísima doncella provista de las
mejores cualidades esbeltas totalmente rendidas a ellos con tan solo oír su voz. Seguidamente
buscamos a alguien con cualidades semejantes a las de nuestro ensueño y al casarnos, resulta todo
lo contrario, la gran burbuja en la que habíamos envuelto nuestra relación se hace pedazos y ahora
nos toca enfrentar la realidad de convivir con alguien que según nosotros “ya no amamos”. La razón
por la que chocamos con este gran conflicto se debe a que nos enamoramos de un “ideal”, de una
“ilusión”, creándonos expectativas irreales y basándonos en ellas para poder hacer que el
matrimonio funcione.
En la primera parte de este tema explicamos los prototipos del “falso amor” que han practicado
tantos matrimonios y debido a los cuales han fracasado, así como las características del amor
verdadero según la Palabra de Dios, léalo aquí
https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=2573627946219363&id=1810513792530786&_
_tn__=KR
En esta oportunidad definiremos cómo es que tantos matrimonios han fallado al tratar de sostener
una relación basada en la expectativa, y por no poder mantenerla entonces legalizan sus respectivos
rompimientos por considerarlos fuera de lo que en verdad esperaban, y como en tantos casos de
círculos cristianos ocurre, usan a Dios como garante y medio de convalidación para justificar sus
divorcios, lo cual es indebido e irresponsable.

EXPECTATIVAS INSATISFECHAS
Algunas de las expectativas que buscan ciertas parejas se basan en los siguientes modelos:
-El romántico: Se enfoca en la búsqueda excesiva de cariño, mensajes bonitos, detalles
agradables, salidas especiales y demás demostraciones efusivas de romance. Dichas “muestras de
amor” quizá se dieron en el noviazgo, pero al casarse todo cambió. Y la esposa que ya no recibe
estas manifestaciones románticas, de algún modo se convence que ya no la aman, entonces ella
también deja de amar; acto seguido: “Esto no funcionó, no puedo estar con alguien que ni siquiera
me regala una flor, me divorcio.”
-El Superman o Mujer Maravilla: Por llevar una vida tal vez llena de desaciertos, se esmera en
encontrar a la persona que logrará rescatarla de las dificultades, a alguien que siempre estará ahí
para ayudarle, pagar sus deudas, defenderle, liberarle, etc etc… Total, esa pareja que por fin los
“sacará de abajo”. Se casan, y al no recibir el apoyo que tanto esperaron convenientemente, sin
más, deciden terminar con todo.
-El Apasionado: El erotismo y la pasión desmedida de los apetitos sexuales se convierten en la
única vía para sostener la relación. El hambre por saciar sus instintos eróticos es la única motivación
que le hace estar unido a su cónyuge, al no poder satisfacerlo recurre a uniones ilícitas,
entregándose al adulterio y desvarío. Alegan: “Ya no me das lo que busco en la cama, otra persona
sí lo hará, no hay otro remedio, nos tenemos que divorciar”
-El Espiritual: El sueño de encontrar a alguien que tenga todas las cualidades de un varón o mujer
de Dios hace que su incesante búsqueda gire en torno a la perfección, si éste posee algún cargo
ministerial mucho mejor, porque imaginamos que es la garantía de haber encontrado al cónyuge
ideal enviado por el Señor. Se unen en matrimonio, y la pareja no resulta ser tan “espiritual” como el
otro creía, pues éste comienza a manifestar aspectos negativos de su carácter, ya no muestra los
rasgos espirituales propios de su posición en la iglesia y la decepción inunda su alma tan

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profundamente que concluye, “No hay vuelta atrás, esta no fue la persona con quien me casé, me
divorcio. Ya Dios proveerá un nuevo amor que sí se base en su voluntad”, y adiós al pacto.

Todos estos intereses menoscaban la esencia de una relación unida por Dios porque desvirtúan la
verdadera razón por la que deben fundamentarse todos los matrimonios, y es en el amor
incondicional. Cuando éste está presente, aunque el cónyuge ya no satisfaga nuestras necesidades,
entonces daremos lo mejor de nosotros para satisfacer las del otro, desplazando así toda posibilidad
de disolución matrimonial y enfocándonos más bien en lo que podemos hacer para que este barco
siga navegando aun en medio de vientos tempestuosos.

UN AMOR LEAL
¿Cómo es un amor leal? El término leal es usado para identificar a un individuo fiel en base a sus
acciones o comportamiento. Es por ello que, una persona leal es aquella que se caracteriza por ser
dedicada y cumplidora e inclusive cuando las circunstancias son adversas.
Ahora, ud se preguntará, pero ¿es malo desear encontrar a alguien con ciertas características que
considere uno importantes? No, para nada, eso se llama buena aspiración. No hay nada malo en
esperar cierto tipo de actitudes en el escogido o escogida. Lo desagradable ante Dios es basar la
naturaleza de nuestra relación matrimonial, siendo ya un pacto establecido, en lo que esa persona
pueda darnos, y si no lo hace, romper con lo que un día prometimos bajo pacto. A eso se le llama
deslealtad, y es lo que el Señor condena en Mal 2:14 “Mas diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha
atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu
compañera, y la mujer de tu pacto.” Y en Prov 2:17 “La cual abandona al compañero de su juventud,
y se olvida del pacto de su Dios” El matrimonio es un pacto sagrado, al casarnos comprometemos
nuestra vida para amar y ser fiel al cónyuge con quien nos unimos hasta que la muerte nos separe.
Ud argumentará: “¿Pero es que él ya no me hace detalles?” Ámele ud y ofrézcale los detalles que él
ya no brinda. “Pero se supone que me apoyaría en las buenas y en las malas y no lo ha hecho” Sea
Ud su soporte fiel y el apoyo que él necesita. “Ya no satisface mis deseos sexuales y yo tengo
necesidades” Permanezca fiel a su lado satisfaciendo las que tiene su cónyuge. “Me falló y me
decepcionó como cristiano (a), es justo que me divorcie para que Dios me dé un nuevo amor”
¿Cuantas veces le ha fallado ud a Dios y por ellas Él le ha abandonado? Perdónelo como ud ha sido
perdonado y aceptado por un Dios de amor.
Entendamos bien esto, El Señor no justifica divorcios ni re casamientos porque ud argumente que “el
amor” en su matrimonio se ha acabado, y no lo hace por las siguientes razones:
1. Nadie debe separar lo que ÉL ha unido. “Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por
tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.” Mt 19:6
2. Él odia el divorcio. “Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio,” Mal 2:16
3. El pacto matrimonial es hasta la muerte de uno de los cónyuges, no hasta que ya no haya
amor. “La mujer casada está ligada por la ley mientras su marido vive; pero si su marido muriere,
libre es para casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor.” 1 Cor 7:39
4. Quien repudia a su cónyuge y se casa con otro, adultera. “y les dijo: Cualquiera que repudia a
su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella; y si la mujer repudia a su marido y se casa
con otro, comete adulterio.” Mr 10:11-12
5. Debemos amar como Cristo nos ha amado. “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis
unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.” Jn 13:34

SÍ SE PUEDE AMAR DE VERDAD


Si nos enamoramos de un ideal, o nos ilusionamos con el amor perfecto y no lo encontramos al
casarnos, Dios nos exhorta a permanecer fieles al pacto que hicimos ante Él y los hombres. En Dios
no hay tal cosa como desechar el pacto porque ya no hay amor. Dios es amor, y él ama sin medida
ni condiciones. Es fiel, leal, firme en sus promesas, paciente, sufrido; y así es como Él fundamentó la
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institución del matrimonio, sobre la base de un amor fiel y leal a prueba de todo. “Maridos, amad a
vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,” Ef 5:25. “El
corazón de su marido está en ella confiado… Le da ella bien y no mal Todos los días de su vida.”
Prov 31:11-12.
El amor verdadero es real, palpable, evidente a través de los hechos, tiempos y edades, no tiene
barreras ni condiciones, no es como quizá lo hemos visto en películas; fantasioso, fugaz,
conveniente. Es posible amar así cuando somos capaces de rendir el orgullo, la codicia y el
egoísmo. Renunciemos a todos estos lastres que nos drenan la fuerza para amar incondicional y
profundamente al (la) compañero (a) de nuestro pacto. Demuéstrele al mundo que sí es posible, el
amor sí existe realmente, vívalo, no se arrepentirá.

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EL RELATIVISMO MORAL vs LA PALABRA DE DIOS
El tema del divorcio es quizá uno de los más polifacéticos, confusos y difíciles de ver como lo que
realmente significa, pues son tantas las vertientes desprendidas de éste que hemos perdido la
objetividad de su verdadera naturaleza. Ud, quien está leyendo este artículo, posiblemente ya tenga
una visión preconcebida sobre el divorcio así como de las causas que lo justifican.
Un sinfín de opiniones, estudios y conclusiones se han generado en torno a la realidad del divorcio,
siendo determinado, entre otros puntos de vista, como:
1. La salida más práctica ante el dolor de quienes sufren en una relación marital.
2. La comprobación legal de una relación que ya mucho tiempo atrás estaba irremediablemente
rota.
3. La oportunidad que te presenta la vida para terminar una etapa dolorosa y comenzar una
nueva y mejor con otra persona.
4. La solución ante la decadencia del amor entre los cónyuges.
5. La desgracia que desintegra a las familias.
6. El fin, la pérdida total de toda motivación y el sentido de vivir.
Si continuamos no terminamos y si ha escuchado la frase “cada cabeza es un mundo” entenderá que
son tantas las posturas sobre este tema, que para muchos se hace realmente imposible tener la
certeza y la veracidad del mismo. No se ha preguntado Ud ¿y entonces, quien tiene la verdad? La
ciencia, los expertos, los ancianos, la filosofía, las corrientes modernas, ¿quién tiene la razón? ¿Será
que no existe una verdad final que determine la esencia de lo que realmente significa el divorcio? Y
ya que hemos escuchado tantas voces, sería justo preguntarnos, ¿Qué opina Dios al respecto?
¿Será que no dejó Él establecidas las bases para comprender ciertamente lo que en verdad es el
divorcio? ¿Está Él de acuerdo con todas estas posturas, o solo con algunas? La situación de
confusión se agrava cuando entre las mismas denominaciones cristianas se entretejen posiciones
contradictorias usando algunos textos para favorecer sus convicciones, ¿no se ha preguntado Ud por
qué, si somos un solo pueblo, con una sola Biblia y un solo Dios, tenemos tantas divergencias sobre
el tema?
Es obvio que todos estos conflictos de interpretación que se han generado tienen su origen en la
poderosa influencia del “relativismo” en la legislación y estilo de vida cristiana. El “Relativismo” es
una corriente filosófica que afirma que todos los puntos de vista son igualmente válidos, por
lo tanto, toda verdad es relativa a cada individuo. Con esto lo que se quiere decir es que no existe
una única verdad, inmutable, absoluta y universal, sino que considera que las verdades dependen de
las personas que interpretan cada realidad. Es decir, depende del punto de vista o enfoque de cada
sujeto de manera individual. Prácticamente el relativismo niega la veracidad de Dios, quien es el
dueño de toda la verdad universal.
ASÍ QUE, EL RELATIVISMO MORAL EN EL TEMA DEL DIVORCIO SE EVIDENCIA A TRAVÉS DE
LAS SIGUIENTES POSTURAS:
1. No todos los casos matrimoniales son iguales, hay que estudiar cada uno para determinar
qué es exactamente lo que deben hacer.
2. Hay que hablar con los involucrados, y de acuerdo a como ellos sientan o piensen se hará
necesario comprenderlos y apoyarlos.
3. Dios entiende el sufrimiento humano, por tanto, Él avala ese divorcio porque desea la
felicidad para sus hijos.
4. “Nadie sabe por lo que he tenido que pasar, por eso no entienden que el paso que estoy
dando de divorciarme es lo mejor que se puede hacer en mi caso”.
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5. “Dios me hizo sentir que debo divorciarme de mi cónyuge porque me hace sufrir y Él tiene a
una mejor persona para mí”.
6. “Por supuesto que puedo divorciarme y volverme a casar, pues fue el otro quien falló y no es
justo que me quede solo (a) toda la vida”.
Nada de esto está escrito en la Palabra de Dios, pero para muchos de ellos ese detalle no tiene
mucha importancia, ante estos argumentos solo se hace común buscar ciertos textos fuera de
contexto para adaptarlos a su situación, y listo. Cada uno ha logrado lo que deseaba,
“acomodaron” convenientemente a Dios en su caso, y resolvieron lo que realmente deseaban
hacer. Pero ¿Será que es así como debemos actuar? ¿Considera Ud. justo que siendo hijos de
un Dios infinitamente Santo, Justo, Perfecto y Recto, nos dejemos llevar por nuestra intuición o
nuestra manera de ver las cosas, en vez de buscar su dirección en la Santa Biblia? ¿Cree Ud.
que Dios se debe adaptar a cada caso o a cada distinta forma de pensar para poder dictaminar
su voluntad? ¿No somos nosotros los que debemos ajustarnos a lo que ÉI ha establecido? Su
Palabra nos declara:
Santiago 1:17 “Toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las
luces, con el cual no hay cambio ni sombra de variación.”
Salmo 19:7-8 “La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel,
que hace sabio al sencillo. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El
precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos.”
Salmo 102:25-27 “Desde el principio tú fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos. Ellos
perecerán, mas tú permanecerás; Y todos ellos como una vestidura se envejecerán; Como un
vestido los mudarás, y serán mudados; Pero tú eres el mismo, Y tus años no se acabarán.”
Salmos 33:4 “Porque recta es la palabra de Jehová, Y toda su obra es hecha con fidelidad.”
Mateo 24.35 “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.”

Indudablemente, somos nosotros los que debemos sujetarnos al designio divino. Y Él como Creador
y Legislador del matrimonio ha dejado todas las reglas claras, sin necesidad de ser modificadas por
el paso del tiempo o las circunstancias.
1. DIOS CONSTITUYÓ EL MATRIMONIO CONFORMADO POR UN HOMBRE Y UNA MUJER
SOLTEROS O VIUDOS, NO POR PERSONAS DEL MISMO SEXO NI DIVORCIADOS. Génesis
2:21-22 “Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía,
tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del
hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre”.
2. EL MATRIMONIO CIVIL TIENE VALIDEZ ANTE DIOS Y EL ESTADO, POR SER UN
INSTRUMENTO LEGAL IMPLEMENTADO POR LAS AUTORIDADES TERRENALES.
Romanos 13:1-2. “Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay
autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que
quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean
condenación para sí mismos”.
3. DIOS ODIA EL DIVORCIO. Malaquías 2:15-16 “¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de
espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en
vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud. Porque Jehová Dios
de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová
de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales”.

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4. EL HOMBRE NO DEBE SEPARAR LO QUE DIOS HA UNIDO. Mateo 19:4-8 “El, respondiendo,
les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto
el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, ¿y los dos serán una sola carne? Así que
no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.” Le
dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla? Él les dijo: Por la
dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no
fue así”.
5. EL ADULTERIO NO ANULA EL PACTO MATRIMONIAL. FORNICACIÓN NO SIGNIFICA
ADULTERIO, SE REFIERE A UNIÓN INVÁLIDA ANTE DIOS. Mateo 19:9: “Y yo os digo que
cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y
el que se casa con la repudiada, adultera”.
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6. QUIEN SE DIVORCIA Y SE CASA CON OTRA(O), COMETE ADULTERIO. Y QUIEN SE CASA


CON EL DIVORCIADO ADULTERA IGUALMENTE. Marcos 10:11-12 “y les dijo: Cualquiera
que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella; y si la mujer repudia a su
marido y se casa con otro, comete adulterio.” Lucas 16:18 “Todo el que repudia a su mujer, y se
casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada del marido, adultera.”
7. LOS ADÚLTEROS NO ENTRARÁN AL REINO DE LOS CIELOS. 1 Corintios 6:9-10 “¿No
sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras,
ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros,
ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.”
8. EL MATRIMONIO ES VÁLIDO HASTA QUE LA MUERTE LOS SEPARE. NO EXISTEN OTRAS
CAUSALES (ABANDONO, ADULTERIO NI ABUSO) Romanos 7:2-3 “Porque la mujer casada
está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la
ley del marido. Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; pero
si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será
adúltera.” 1 Corintios 7:39 “La mujer casada está ligada por la ley mientras su marido vive; pero
si su marido muriere, libre es para casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor.”
9. LOS CÓNYUGES NO DEBEN SEPARARSE, PERO SI LO HACEN, DEBEN QUEDARSE SIN
CASAR O RECONCILIARSE CON SU CÓNYUGE. 1 Corintios 7:10-11 “Pero a los que están
unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido; y si se
separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no abandone a su
mujer.”
10. LOS CÓNYUGES CREYENTES NO DEBEN ABANDONAR A SUS ESPOSOS (AS)
INCRÉDULOS (AS) SI LOS MISMOS CONSIENTEN VIVIR CON ELLOS 1 Corintios 7:12-14 “Y
a los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella
consiente en vivir con él, no la abandone. Y si una mujer tiene marido que no sea creyente, y él
consiente en vivir con ella, no lo abandone. Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer,
y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras
que ahora son santos.”
11. SI LOS CÓNYUGES INCRÉDULOS SE SEPARAN, LOS CREYENTES DEBEN ACEPTARLO.
SIN EMBARGO, DIOS NOS LES MANDA A VOLVERSE A CASAR. 1 Corintios 7:15-16 “Pero
si el incrédulo se separa, sepárese; pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre
49
en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios. Porque ¿qué sabes tú, oh mujer, si quizá
harás salvo a tu marido? ¿O qué sabes tú, oh marido, si quizá harás salva a tu mujer?”
12. DIOS NO MANDA A LOS DIVORCIADOS A CASARSE, ESTE MANDAMIENTO VA DIRIGIDO
A LOS SOLTEROS Y A LAS VIUDAS. 1 Corintios 7:8-9 “Digo, pues, a los solteros y a las
viudas, que bueno les fuera quedarse como yo; pero si no tienen don de continencia, cásense,
pues mejor es casarse que estarse quemando.”
13. EXISTEN RELACIONES PROHIBIDAS POR DIOS, UNIONES FORNICARIAS
(HOMOSEXUALES, BIGAMIA, POLIGAMIA, CONCUBINATO, INCESTO, ADÚLTERAS, RE
CASADOS, ETC.) LAS CUALES SÍ DEBEN DESHACERSE POR SER FORNICARIAS. Mateo
5:32 “Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que
ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio.”

A través de Moisés Dios le había ordenado a su pueblo: “No haréis como todo lo que hacemos
nosotros aquí ahora, cada uno lo que bien le parece,” Deuteronomio 12:8, pero al pasar los años
notamos lo que sucedió: “En aquellos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le
parecía.” Jueces 17:6 Desde tiempos antiguos los seres humanos hemos decidido andar según
nuestros propios pensamientos, sin tomar en cuenta a Dios, y ésa ha sido la causa de tanta
desgracia y decadencia. Pero estamos a tiempo de obrar como Dios lo desea y obedecerlo a Él, que
nos ordena: “Porque Jehová me dijo de esta manera con mano fuerte, y me enseñó que no caminase
por el camino de este pueblo, diciendo: No llaméis conspiración a todas las cosas que este pueblo
llama conspiración; ni temáis lo que ellos temen, ni tengáis miedo. A Jehová de los ejércitos, a él
santificad; sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo.” Isaías 8:11-13

CONCLUSIÓN:

Lo que el Señor ha establecido para los matrimonios es la verdad final, sin derecho a ser negociada,
replanteada o modificada. Somos nosotros los que debemos decidir si obedecer su verdad o escoger
las corrientes humanas cambiantes.
Juan 14:6 “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”
Juan 8:31-32 “Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis
en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará
libres.”
Salmos 119:30 “Escogí el camino de la verdad; He puesto tus juicios delante de mí.
Juan 18:37. “…Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he
venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.”

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DIVORCIADOS Y RECASADOS ANTE EL GRAN TRIBUNAL
NOS HEMOS FORMADO A OTRO DIOS EN NUESTRAS MENTES
Existe una realidad incuestionable, y es que todos nos hemos formado una imagen determinada de
Dios. Hay quienes lo ven como un Dios permisivo e indiferente ante las decisiones de sus criaturas,
ése que aplaude todos los actos humanos dándoles libertad de obrar como lo desean porque los
ama y sin pedirles cuentas por sus obras. Otros lo perciben como un ser intransigente e inaccesible,
incapaz de conocer nuestras necesidades y ofrecernos soluciones. Para quienes no han sido
debidamente disciplinados y se han acostumbrado a llevar una vida sin asumir las consecuencias de
sus errores, Dios es un ser tan extremadamente permisivo, tan infinitamente bueno que a la hora de
rendir cuentas ante Él ciertamente no se centrará en las faltas cometidas sino que “entenderá” el
porqué de las mismas y las absolverá como todo un Señor misericordioso. La razón por la que todo
esto ocurre se debe a la ignorancia que tenemos frente a la naturaleza de Dios, nos hemos aferrado
tanto a la imagen que más nos conviene de Él que fallamos al saber quién es ÉL realmente y cómo
manifiesta su carácter frente al camino que deciden seguir sus hijos.
TODOS COMPARECEREMOS ANTE EL TRIBUNAL DE CRISTO
Cuando enseñamos sobre el matrimonio y el divorcio muchos objetan la postura bíblica reiterando
que un Dios de amor y misericordia no podría querer mal para sus hijos prohibiéndoles el re-
casamiento, y que por lo tanto, en el día del juicio final, Dios se tomará el tiempo para analizar cada
uno de los casos presentados, y de acuerdo con los mismos, excusará cada corazón y se amoldará
ante sus particularidades sin considerar nada más. Estamos tan convencidos de esto que ignoramos
las advertencias que hoy nos demanda su Palabra, porque pensamos que de alguna manera la gran
bondad de Dios no nos enviará a la condenación eterna tan solo por haber infringido un mandato,
pues Él entiende que somos humanos y que teníamos “necesidades” estando en la tierra. Nada más
alejado de lo que en realidad ocurrirá aquel día cuando todos “compareceremos ante el tribunal de
Cristo, para que cada uno sea recompensado por sus hechos estando en el cuerpo, de acuerdo con
lo que hizo, sea bueno o sea malo.” 2 Cor 5:10. El profeta Daniel vio este escenario así “Estuve
mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días…Un río de fuego procedía
delante de Él…El Juez se sentó y los libros fueron abiertos.” Dan 7:9-10. Este gran día vendrá para
toda la raza humana, pero ¿nos estamos preparando para obrar justamente o nos sentimos
confiados en un Dios que nos hemos inventado mentalmente?
EL SEÑOR JUZGARÁ A SU PUEBLO
Dios es amor, nada más cierto que eso, y lo ha demostrado desde que el hombre está sobre la tierra.
Pero dicho amor no implica justificar nuestras acciones separadas de su mandato porque “nos
entiende”. Todo lo contrario, nos ama tanto que nos advierte reiteradamente en Su Palabra qué es lo
que debemos hacer para evitar una eternidad en condenación. En el Antiguo Pacto, Dios escogió al
pueblo de Israel, y en poco tiempo le entregó en el Monte Sinaí, a través de Moisés, una serie de
mandamientos que debían cumplir si deseaban ser una nación próspera y dichosa en la tierra. ¿Que
debía hacer el pueblo? Escoger. Dios no les quitó la responsabilidad de elegir si obedecerle o no. “A
los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la
muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia;” Deut
30:19. Dios tuvo misericordia con su pueblo al permitirles por mucho tiempo andar según sus propios
caminos, pero cuando llegó el día de juzgarles lo hizo, e Israel aún llora las consecuencias por ello.
En el Nuevo Pacto el carácter divino no ha cambiado, Dios sigue siendo amoroso, justo y perfecto,
por una parte “muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por
nosotros.” Rom 5:8 y por otra nos advierte “Porque si pecáremos voluntariamente después de haber
recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda
51
expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de
Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo
pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en
la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la
venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. ¡Horrenda cosa
es caer en manos del Dios vivo!” Heb 10:26-31. Tal parece que nos hemos pasado la vida ignorando
este hecho. “Dios es amor”, 1 Jn 4:8 pero también “es fuego consumidor” Heb 12:29. Dios perdona
nuestros pecados, Hch 10:43 pero si no nos arrepentimos y apartamos de ellos, pereceremos Lc
13:5. Dios ha dicho en su Palabra que Él aborrece el divorcio Mal 2:14-16, ¿Qué le hace pensar que
en el juicio final Él le absolverá de esto si ud. lo practicó abiertamente y sin arrepentimiento? ¿Se
podrá justificar ud ante Su Divina Presencia defendiendo su postura por una u otra excusa?
¿CÓMO SEREMOS JUZGADOS?
La santa Biblia nos lo declara:
1. Conforme a nuestras obras: “Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de cuya
presencia huyeron la tierra y el cielo, y no se halló lugar para ellos. Y vi a los muertos, grandes y
pequeños, de pie delante del trono, y los libros fueron abiertos; y otro libro fue abierto, que es el
libro de la vida, y los muertos fueron juzgados por lo que estaba escrito en los libros, según sus
obras. Ap 20:11-15. “Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus
ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.” Mt 16:27
Pero ¿mediante qué ley serán evaluadas esas obras? ¿Será por la ley del relativismo que orienta a
los individuos a andar según sus individuales pensamientos y deseos particulares? ¿O por la ley del
hedonismo, que nos incita a darle curso a nuestros placeres y felicidad personal sin ninguna
restricción? De ninguna manera. Si Dios es el Juez Justo ¿por medio de cuál ley regirá a las
naciones? ¿Qué norma considerará como regla para medir los actos humanos? La Escritura nos da
la repuesta:
2. Por la ley de la libertad. “Así hablad y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley
de la libertad.” St 2:12. “Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y
persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado
en lo que hace.” St 1:25. ¿Pero será esta ley de libertad la que nos da rienda suelta a satisfacer
nuestras propias inclinaciones y deseos? Tampoco es así, “porque vosotros, hermanos, a libertad
fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne...” Gal 5:13. La
ley que nos vino a traer Cristo es bajo la cual seremos regidos aquel día.
3. Las Palabras de Jesús nos juzgarán: Jesucristo mismo lo declaró, “Al que oye mis palabras, y no
las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. El que
me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le
juzgará en el día postrero. Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió,
él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar.” Jn 12: 47-49. Ya está
claro. Todo lo que nuestro Señor vino a enseñar y lo que inspiró a los apóstoles en sus epístolas,
toda la verdad declarada en las Escrituras es lo que usará el Juez para medir nuestras acciones
aquel gran día.

¿QUÉ DIREMOS FRENTE AL GRAN JUEZ?


Supongamos que estamos ante el Gran Trono Blanco, se abren los libros, y comenzamos a ser
juzgados por nuestras obras, El Juez expone: “Te divorciaste de tu cónyuge y te casaste con otro (a),
vamos, ¿Por qué lo hiciste?” Ud argumenta: “Señor, ya el amor entre nosotros se había acabado,
además él (ella) me fue infiel, también mis pastores en la tierra me indicaron que podía hacerlo y
bendijeron mi segundo casamiento.” Entonces el Juez buscará las Palabras declaradas por Jesús al
respecto: “Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe
el hombre.” “Cualquiera que repudiare a su mujer, y se casare con otra, comete adulterio contra ella:
52
Y si la mujer repudiare a su marido y se casare con otro, comete adulterio.” Mt 19:6, Mr 10:11-12.
Supongamos que para ud esto no fue suficiente, entonces vuelve a argumentar: “Pero yo estaba en
mi derecho de no esperar a que se arrepintiera para perdonarle y reconciliarme, tenía que rehacer mi
vida y fui feliz con mi pareja posterior, ¿cómo me iba a quedar solo? (a)” Entonces el Juez declarará:
“soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la
manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.” “¿No debías tú también tener
misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? Entonces su señor, enojado, le
entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará
con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas. Col 3:13, Mt
18:33-35. “Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no
se separe del marido; y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el
marido no abandone a su mujer.” 1 Cor 7:10-11.
Veamos otra ilustración. El Juez expone: “En la tierra te uniste con alguien que estaba casada (o)
ante mis ojos porque su cónyuge aún vivía. ¿Por qué lo hiciste?” Ud argumenta: “Nos enamoramos
tanto, éramos el uno para el otro, además él (ella) fue quien se divorció de ella (él) y cuando
llegamos a Cristo todo eso formaba parte del pasado.” Buscará el Juez las Palabras de Jesús y
afirmará: “Todo el que repudia a su mujer, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la
repudiada del marido, adultera.” “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No
erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con
varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores,
heredarán el reino de Dios.” Lc 16:18, 1 Cor 6:9-10. Y aún así los mismos quizá podrán objetar por
3ra vez diciendo: “Señor, pero mientras practicamos todo esto fuimos muy usados por ti, dirigimos
ministerios muy prósperos y muchas almas llegaron a tus pies por medio nuestro”. Ante lo que
seguramente el Juez manifestará: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los
cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. El que dice: Yo le conozco, y
no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él;” Mt 7:21, 1 Jn 2:4. ¿Cuál
será entonces el fin de ellos? “Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago
de fuego.” Ap 20:15.
No nos pasa por la mente que el Dios de amor que hemos conocido sea además un Juez tan fuerte y
determinado capaz de enviarnos al lago de fuego eternamente por haber desobedecido un mandato.
Pero por muy duro que parezca, esta es la realidad que les espera a quienes pretendan andar según
sus propios caminos y no de acuerdo al mandato de Jesucristo. Allí no habrá excusa ni argumento
que valga. Dios es Juez justo, y “viene a juzgar la tierra; El juzgará al mundo con justicia, y a los
pueblos con equidad.” Sal 98:9 “Justo eres tú, oh Jehová, Y rectos tus juicios. Tus testimonios, que
has recomendado, Son rectos y muy fieles.” Sal 119:137-138. Por ello alguien dijo en una
oportunidad: “Prefiero estar con Dios y ser condenado por el mundo, que estar con el mundo y ser
condenado por Dios.”
EL LLAMADO DE DIOS EN ESTE TIEMPO
“He aquí, yo vengo pronto, y mi recompensa conmigo para recompensar a cada uno según sea su
obra.” Ap 22:12

Ninguno de nosotros escaparemos de su juicio en aquel día, por ello en su infinito amor Dios ha
provisto para nosotros este tiempo con el fin de darnos cuenta del camino que llevamos y
regresarnos a lo establecido por Él en su Palabra, mientras aún hay tiempo, esto nos declara la
Majestad Divina:
-Arrepiéntanse ahora: “Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora
manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el
53
cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle
levantado de los muertos. Hch 17:30-31
“Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado
tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no
solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.” 1 Jn 2:1-2
-A quienes persisten vivir en adulterio o alientan a otros para escoger el re casamiento. A quienes se
oponen constantemente a lo determinado por Jesús en su Palabra ante el divorcio, Dios les advierte
en este tiempo:
“¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su
benignidad te guía al arrepentimiento? Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras
para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual pagará a cada
uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra
e inmortalidad, pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que
obedecen a la injusticia; tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío
primeramente y también el griego, pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío
primeramente y también al griego; porque no hay acepción de personas para con Dios.” Rom 2:4-11

Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia; y anda en
los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te
juzgará Dios. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena
o sea mala.” Ec 11:9, 12:14
“Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a
prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio;… sabe el Señor librar de tentación a los
piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio;” 2 Ped 2:4,9.

CONCLUSIÓN: HUMILLÉMONOS ANTE NUESTRO DIOS AHORA Y APARTÉMONOS DEL MAL

“Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas
reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio.” Sal 51:4

“Mi carne se ha estremecido por temor de ti, y de tus juicios tengo miedo.” Sal 119:120

“Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que
nos deslicemos. Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y
desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación
tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por
los que oyeron,” Heb 2:1-3

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DIVORCISMO: DOCTRINA ANTICRISTO
EL MISTERIO DE LA INIQUIDAD
Un misterio tiene que ver con algo reservado, secreto o recóndito, es decir no manifiesto, pero
existente. El apóstol Pablo advirtió: “Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad;” 2 Tes 2: 7.
¿A qué se estaba refiriendo? El contexto revela lo que será la manifestación del hombre de pecado,
el anticristo. Pero si este hombre aún no se había manifestado ¿cómo es que ya está en acción?, lo
veremos en la definición del término “Iniquidad”, y es que este proviene del griego A-Nomia: “Sin-
Ley” “Desprecio por las leyes”. Osea, se trata de un estilo de vida sin ley, sin verdad, sin Dios, sin
piedad y sin justicia. La iniquidad es maldad, impiedad o culpa. Como tal, es una ofensa contra Dios,
fundada en el desconocimiento y rechazo de las leyes del Señor. El misterio de la iniquidad implica el
irrespeto y la no sujeción a la autoridad de Dios o de la ley, lo que deriva en una anarquía total.
Un misterio es algo que no todo el mundo puede percibir, mas aquellos que son entendidos y
adiestrados en la Escritura discernirán cada movimiento e influencia del mal que se esté ejerciendo
en el mundo de manera disfrazada “ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos
comprenderán” Dan 12:10
Es irrefutable el hecho de que detrás de toda ideología que intenta desplazar a Jesucristo y hacer a
un ser humano independiente de Dios y de sus principios, ahí está operando el misterio de la
iniquidad.

DIVORCIO Y ANTICRISTO
El vocablo “anticristo” procede del griego αντὶ- (antì-, «sustituto, opuesto») y χριστός (khristós,
«ungido, mesías, Cristo»), con el significado literal de "aquel que sustituye o se opone a Cristo". Su
espíritu ha estado operando en el mundo a través de sistemas de pensamiento, ideologías, modelos
de enseñanzas con agendas anti Dios y su diseño para el hombre, manifestando sutilmente una
independencia y rebeldía contra el Creador. Pablo advierte que este hombre “se opone y se levanta
contra todo lo que se llama Dios” 2 Tes 2:4, por tanto, todo lo que tenga que ver con sus leyes y su
voluntad para la humanidad él lo toma y lo tuerce, lo desvía hacia lo contrario e impone su propia
visión de maldad. Esta influencia maligna opera en todos los sistemas en los que Dios ha
determinado sus principios porque su fin es contrariarlo y negarlo. Dios ha dejado muy claro lo que
significa el matrimonio así como las leyes que deben regir en él, las responsabilidades de los
implicados y qué deben hacer para mantenerlo seguro y perdurable en el tiempo. Pero el misterio de
iniquidad que opera en el mundo ha retorcido estos valores estableciendo una agenda donde el
hombre es su propio dios, de tal forma que para resolver los conflictos que se presentan, en vez de
acudir al perdón y a la manifestación del fruto del Espíritu, como Dios lo ha indicado, el hombre
prefiere celebrar la salida fácil del “divorcio” como medida efectiva para librarse del pacto. La doctrina
divorcista ha sido el arma más eficaz de las fuerzas de las tinieblas para debilitar la familia y
quebrantar la armonía del hombre con Dios, haciendo uso hasta de la misma Escritura fuera de
contexto con el fin único de oponerse a Dios con rebeldía; y esto solo lo pueden discernir los que
están del lado de Dios y opuestos verdaderamente al mal.

CÓMO OPERA EL ESPÍRITU DEL ANTICRISTO EN EL MATRIMONIO


Recordemos que el elemento básico del misterio inicuo es actuar bajo el desprecio de las leyes del
Señor, ellas están ahí pero simplemente no se consideran como absolutas ni eternas. Veremos lo
que Dios ha fundamentado en su Palabra y cómo los hombres han adoptado frente a ésta formas de
pensamiento muy refinadas y lógicas, muchas de ellas llenas de una gran emotividad, pero opuestas
totalmente a los principios divinos.
1-Dios creó dos seres humanos con sexos distintos “Y creó Dios al hombre a su imagen, a
imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.” Gén 1:27
Doctrina anti-heterogénea. La ideología de género: No es verdad que existan 2 sexos, sino
"roles", orientaciones sexuales que se pueden cambiar en la vida todas las veces que se quiera. Se
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habla hasta de "112 géneros" Se trata de llegar a una situación sin "sexos fijos", donde cada uno
puede elegir a su gusto, por el tiempo que quiera, el "rol" que más le guste. Defienden que cualquier
tipo de unión y actividad sexual es justificable, porque abren un panorama “imaginativo”, donde lo
único que importa es que quienes se unan se amen y sean felices.
Esta posición busca desplazar la autonomía del Creador al formar 2 sexos para instaurar su posición
de diversidad sexual, dando paso a la homosexualidad como una opción aceptable y digna, cuando
en realidad es abominable ante Dios. Rom 1:26-28
2- Dios trajo a una sola mujer para el hombre. “Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre,
hizo una mujer, y la trajo al hombre.” Gén 2:22
Doctrina Poligámica: Régimen en el que una persona está casada o que mantiene relaciones con
varias personas del otro sexo de manera simultánea.
Una sola persona no es suficiente para satisfacer las necesidades del otro, entonces se buscan más
de una o uno, oponiéndose así al orden divino.
3-Dios estableció que en un matrimonio ya no son más dos. Son uno. “Por tanto, dejará el
hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.” Gén 2:24
Doctrina anti-dependencia: No son uno. Son independientes y luchan cada uno por su
superioridad sobre el otro. El “machismo” es una ideología que engloba el conjunto de actitudes y
creencias destinadas a promover la superioridad del hombre sobre la mujer, o autosuficiencia y
orgullo del hombre en varios ámbitos de la vida. Por otra parte el concepto de “hembrismo” se
refiere a cierta actitud de desprecio hacia el hombre, a la discriminación sexual hacia el varón, o a la
idea de la superioridad de la mujer sobre el hombre en todos los ámbitos de la vida.
Lo que Dios creó como una unidad complementaria, entre el hombre y su ayuda idónea, el enemigo
lo pervirtió instalando un escenario competitivo sin fin entre ambos realzando el orgullo y hambre de
poder.
4-Nada separa lo que Dios ha unido. “Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.” Mt
19:6
Doctrina anti-indivisible: El adulterio, el abuso, el abandono, o cualquier otra falla del cónyuge
tienen la potestad de separar a un matrimonio. Dios quiere la felicidad plena de todos sus hijos. Él no
quiere que sufran, por ello ha establecido causales bíblicas con el fin de disolver la unión para que
así el cónyuge inocente pueda librarse de esa carga tóxica y rehacer su vida.
Esta doctrina ha sido enormemente defendida por innumerables filosofías cristianas en todo el
mundo, teniendo como base primordial el humanismo y desligándose de todo sustento bíblico.
5-El matrimonio es un pacto y Dios odia el divorcio “Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de
tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto. Porque
Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo
Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales.” Mal 2:14,16 “La
cual abandona al compañero de su juventud, Y se olvida del pacto de su Dios.” Prov 2:17
Doctrina anti-pacto: En términos legales, el divorcio es la disolución del “contrato” de matrimonio,
según la cual ambas partes tendrán que negociar las responsabilidades que les corresponde para
continuar con sus vidas de forma independiente.
Lo que Dios estableció como “pacto” (compromiso inquebrantable) la sociedad humanista lo califica
como “contrato” (convenio negociable) dejando a las partes involucradas libres para hacer lo que
mejor les convenga en lugar de mantenerse fieles al compromiso hecho ante Dios y los hombres.
Estas posiciones contrarias también niegan la rotunda voz divina que declara su odio hacia el
divorcio y lo disfraza como un recurso útil para disolver matrimonios “irremediablemente rotos”,
pervirtiendo así la verdad establecida e imponiendo una mentira con apariencia de piedad.
6-Quien se divorcia de su cónyuge y se casa con otro(a) adultera; quien se case con el (la)
repudiado(a) también adultera. “Todo el que repudia a su mujer, y se casa con otra, adultera; y el
que se casa con la repudiada del marido, adultera.” Lc 16:18 “y les dijo: Cualquiera que repudia a su

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mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella; y si la mujer repudia a su marido y se casa
con otro, comete adulterio.” Mr 10:11-12.
Doctrina del re casamiento: Por supuesto que no es adulterio divorciarse y volverse a casar, son
fariseos legalistas quienes tienen ese punto de vista. El matrimonio se disuelve cuando uno de los
dos falla y el cónyuge inocente tiene el derecho de rehacer su vida con alguien que en verdad valga
la pena. Dios nunca permitiría que sus hijos se queden solos por culpa del otro. Re casarse es una
bendición producto de las segundas oportunidades que nos da Dios en la vida.
Y aunque no presenten ninguna afirmación bíblica que respalde sus argumentos erróneos, estas
creencias vanas serán siempre una gran bandera que impondrán temerariamente por encima de la
misma Escritura.
7-Deben perdonar a otros así como han sido perdonados por Dios. “soportándoos unos a otros,
y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os
perdonó, así también hacedlo vosotros.” Col 3:13. “que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo
al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra
de la reconciliación.” 2 Cor 5:19
Doctrina anti-perdón: No tenemos que perdonar cada vez al que nos vive fallando, sería como
apoyar su actitud “sin vergüenza”. Y si uno llega a perdonar no está obligado a reconciliarse, uno no
se puede estar exponiendo a que lo hagan sufrir. Con no guardar resentimiento está bien, pero
aceptar nuevamente al cónyuge que tanto daño ha hecho es inadmisible.
Y con esta posición supuestamente justa hacen callar a quienes insisten en actuar como Jesús,
quien nos perdonó a pesar de nuestras rebeliones y nos reconcilió con Él cuando aún éramos
enemigos. Esta postura se mantiene incólume a pesar de la claridad tan evidente con que Dios nos
ha ordenado perdonar.
8-El verdadero amor nunca deja de ser. “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia,
el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no
guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo
lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser;” 1 Cor 13:4-8
Doctrina anti-amor: Si ya no hay amor no tiene sentido continuar la relación, pues cuando el amor
se acaba ya no hay más que hacer. Tanto sufrimiento causado ha hecho que el amor desvanezca y
no vale la pena seguir luchando. Después de todo la mayor necesidad del ser humano es ser amado,
y si esto no resulta es más saludable la vía del divorcio para evitar más dolor.
Y de esta manera cierran el telón, para esta posición anticristiana lo fundamental es ser beneficiado
personalmente, desechando el amor y suplantándolo por frialdad e indiferencia.
Con todas estas demostraciones es evidente que la plataforma del anticristo está cada día más
anclada en las filosofías humanas. Lo notamos tanto porque al confesar claramente lo que la Biblia
enseña sobre el matrimonio y el divorcio, sus interlocutores se oponen terminantemente imponiendo
sus ideas sin más. Y no nos sorprende porque ya estaba anunciado en la Palabra de Dios que este
movimiento doctrinal anticristo sería una de las señales de los últimos tiempos. “Pero el Espíritu dice
claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus
engañadores y a doctrinas de demonios;” 1 Tim 4:1

CONCLUSIÓN
El divorcismo es uno de los brazos más fuertes del misterio de iniquidad que actualmente opera en el
mundo, como todo un recurso anticristiano éste se mueve para demostrar que lo que Dios hizo al
principio no funciona, y nadie se tiene por qué someter a Él. Busca silenciar las voces que se
levantan para proclamar la verdad con señalamientos infundados porque no le conviene que se
declare cuál es exactamente la voluntad del Creador para que la humanidad reciba la verdad y
alcance salvación. Lo más triste de esta realidad es que muchas denominaciones cristianas se
prestan para difundir la apostasía del divorcio como algo que Dios aprueba con toda certeza, cuando
en realidad es un acto que Dios abomina. No nos dejemos envolver “siguiendo la corriente de este
57
mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de
desobediencia” Ef 2:2. Si estamos de parte de Cristo entonces defendamos su verdad y
permanezcamos en ella hasta que el Señor nos venga a buscar.

58
¿NOS DA DIOS SEGUNDAS OPORTUNIDADES CON “OTRO” AMOR?

EL TRAUMA DE UN FRACASO MATRIMONIAL


Fracasar en una relación matrimonial es una experiencia realmente dolorosa y traumatizante, más si
se trataba de un amor puro, lleno de ilusión y entrega. Quienes han transitado este camino jamás se
imaginaron lo terrible que sería dar lo mejor de sí por alguien para que este al final terminara
dañando los más nobles sentimientos y la esperanza de una relación tan especial. Las heridas, la
impotencia, los traumas emocionales producto de las rupturas amorosas no se hacen esperar, ellas
nos roban la paz, nos quitan el aire, nos dejan sin fuerzas para avanzar; es como morir por dentro.
Muchos de los cónyuges con matrimonios establecidos por años ven la separación como el final de
sus vidas, y no es para menos, habían sido una sola carne, y ahora solo quedan los recuerdos. Ante
la mirada vacía de quienes deben enfrentar estas devastadoras situaciones llueve toda clase de
consolaciones con el fin de levantar el ánimo y la esperanza de la persona sufriente; se oyen
entonces las alternativas alentadoras: “Esa persona no te merecía, olvídalo(a) para siempre, pues no
merece tus lágrimas”, “El (ella) nunca fue para ti. Sigue adelante, quizá en un futuro no muy lejano
aparezca alguien que sí merezca tu amor”, “No llores más, sufriste, pero Dios te dará una nueva
oportunidad en el amor”, y así muchos otros.
El duelo de los primeros meses no nos permite ver que dichos consejos sean lógicos, todavía
estamos apegados al amor que perdimos, pero el tiempo va pasando, el dolor va menguando y todas
esas propuestas reconfortantes parecen cobrar sentido ahora, “Es verdad (pensamos) no es justo
que llore toda la vida por alguien que nunca me mereció, Dios ha visto mi dolor y seguramente me va
a recompensar con otra persona que sí me ame de verdad.” Nos animamos con este pensamiento y
de alguna manera creemos que es Dios mismo prometiéndonos un mejor destino al lado de otra
persona y que esta vez sí encontraremos la verdadera felicidad. Todo esto suena muy esperanzador,
pero ¿en qué nos basamos para determinar que esto es cierto? ¿Habrá alguna evidencia bíblica que
nos demuestre que quien se une en pacto matrimonial, pero es traicionado, repudiado o
abandonado, Dios le presenta un amor mucho mejor que el anterior? Hay quienes se apegan
fehacientemente a la idea de que Dios, al ver nuestro injusto sufrimiento y al no soportar nuestra
condición nos recompensa trayendo a nuestra vida a una persona más idónea; pero la verdad es que
no existen elementos Escriturales que comprueben este panorama interpretativo de que “Dios es
Dios de segundas oportunidades en el amor” y les explicaremos por qué.

RAZONES POR LAS QUE DIOS NO SUSTITUYE CÓNYUGES LEGÍTIMOS

1. En el principio no fue así. Jesucristo evocó este fundamento incuestionable, al declarar: “¿No
habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre
dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así que no son ya más
dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.” Mt 19:4-6. Llama la
atención de que, aunque Eva fue la causante del tropiezo de su esposo incitándole a caer en
desobediencia al comer del fruto prohibido, Dios no le presentó a Adán otra alternativa, no le hizo a
otra mujer más espiritual y menos codiciosa. Los castigó juntos, juntos los echó del Edén y juntos
permanecieron hasta el final.

59
2. No hay ningún ejemplo bíblico en los cuales el Señor haya provisto a otra pareja en lugar
del cónyuge legítimo vivo. Seguramente Ud. recordará a ciertos reyes y hombres de Dios que
tuvieron unas cuantas parejas y pensará que el Señor mismo les ordenó dicha práctica, pero
evidentemente no fue así, quienes practicaron la poligamia lo hicieron a espaldas de la voluntad
divina y sufrieron las consecuencias por ello. Pero el hecho, es que no vemos a Dios, trayendo a la
vida de sus siervos a otra persona en lugar de sus esposos (as) legítimos (as) vivos (as). Aunque en
Deut 24:1-2 la ley establecía que el hombre podía dar carta de divorcio, y que al hacerlo, esta mujer
podía casarse con otro, Jesús dejó muy claro que Moisés lo permitió por la dureza del corazón de
ellos, anulando toda posibilidad de practicar esta costumbre en el Nuevo Pacto. Mt 19:3-8

3. El Señor estableció “…quien se casa con la repudiada del marido, adultera” Mt 19:9.
Afirmando que quien se presenta como una segunda oportunidad en la vida de una mujer casada (u
hombre casado, pues también aplica) cae en adulterio, ¿por qué? Porque aunque haya sido
repudiado (a), ante Dios ese matrimonio continúa vigente. Es imposible que Dios traiga a una nueva
mujer o un nuevo hombre a la vida de alguien cuyo cónyuge aún viva, porque si lo hiciera estaría
alentando el adulterio, cosa que jamás Dios haría, más bien nos advierte las consecuencias de caer
en esta terrible condición pecaminosa. 1 Cor 6:9-10

4. Dios no da oportunidades para vivir en pecado, sino para restaurarnos y no continuar


practicándolo. Entonces Ud. dirá “¿Y no es verdad que Dios nos da nuevas oportunidades en la
vida?” Sí, pero lo hace para cambiarnos de muerte a vida, no para practicar el mal. A la mujer
adúltera Jesús ordenó: “Vete y no peques más”. Jn 8: 11. Al paralítico de Betesda declaró: “Mira, has
sido sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor.” Jn 5:14. Zaqueo tuvo un
encuentro con él y supo que no debía defraudar más a su pueblo, Lc 19:8. Todo el que ha venido al
Señor y Él les ha transformado dándoles una nueva oportunidad, saben que no deben regresar al
pecado porque de allí precisamente les rescató Dios. Por tanto, el hecho de que una mujer u
hombre, en vida de su cónyuge legítimo, se una a otra pareja porque “él o ella merecen otra
oportunidad y es injusto quedarse solos el resto de sus vidas”, caen en adulterio Rom 7:2-3 y
demuestran así que lo hacen basados en sus propios deseos, pero Dios no tiene nada que ver con
eso. “Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. 1 Jn 3:5.

LAS NUEVAS OPORTUNIDADES QUE SÍ NOS DA EL SEÑOR


Es innegable que confundimos el amor que nos muestra Dios, pensando que su manera de
ayudarnos es “darnos a otro amor”, no, no es la forma en que Él opera la sanidad de un corazón. Él
no sustituye el dolor de una traición quitando al traidor de nuestro camino y colocando a otro mejor
en su lugar. Si lo hace así estaría negando lo que Él mismo instituyó, que el pacto matrimonial es
hasta la muerte de uno de los cónyuges Rom 7:2-3, 1 Cor 7:39. En lugar de eso, nos presenta la
oportunidad de ser mejores después de ese proceso doloroso de decepción amorosa, de la siguiente
manera:
1. Nos sana las heridas. Dios se conduele con nuestro sufrimiento, y al vernos así nos consuela
prometiendo sanar nuestras heridas, y en realidad Él lo hace. “Porque como a mujer abandonada y
triste de espíritu te llamó Jehová, y como a la esposa de la juventud que es repudiada, dijo el Dios
tuyo…Mas yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice Jehová; Porque satisfaré al alma

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cansada, y saciaré a toda alma entristecida.” Is 54:6 Jer 30:17; 31:25. Si le entregamos nuestro dolor
Él nos fortalece para sanar desde adentro y perdonar al ofensor, no sustituirlo.
2. Nos liberta de ataduras. El odio, el resentimiento y la venganza suelen apoderarse de nuestros
corazones en medio del sufrimiento, y así nos consumimos. Entonces Él opera esa liberación
profunda que nos hace ver a nuestro cónyuge ya no como un monstruo, sino como un alma que
necesita la misericordia de Jesucristo para poder cambiar.
3. Nos hace depender de su Amor Divino. Ya nuestra búsqueda de aceptación y necesidad
imperiosa de que llegue otra persona para poder ser feliz se diluye. Luego de sanarnos y liberarnos
Dios se convierte en el ser más importante en nuestra vida, nos llena de tanto aliento que nuestros
días son más luminosos, le encontramos sentido a la vida porque es Él quien nos sostiene.
Inexplicablemente ya no hay soledad ni frustración. Lo que antes era dolor hoy es alegría y
esperanza, tan solo porque Dios es ahora nuestra razón de ser.
4. Nos prepara para enfrentar la vida y ayudar a otros. En nuestro proceso solo pensábamos en
nosotros mismos, en cómo nos hirieron; y peor aún nos sentíamos al ver al otro triunfar en sus
nuevas relaciones amorosas, ni hablar, nos consumía la amargura. Pero ahora al ser sanados,
liberados y llenos del infinito amor de Dios, somos otros. El Señor nos transforma en seres más
maduros, sensibles al dolor humano y capaces de ayudar a otros tal como hemos sido ayudados por
Él. “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda
consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también
nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que
nosotros somos consolados por Dios.” 2 Cor 1:3-4

OBEDECER A DIOS ES LA VERDADERA FELICIDAD


Alguien pudiera pensar “¿Pero es justo que me mantenga toda la vida esperando a alguien que me
despreció y que es feliz con otra persona; en verdad no quiere Dios darme una nueva oportunidad?”
La verdad es que lo justo para Dios es a veces no muy justo para nosotros, pero si deseamos andar
conforme a su voluntad nos sujetaremos a sus parámetros, no a los nuestros. Para Dios lo justo es
que nos mantengamos fieles al pacto que hicimos ante Dios y los hombres con nuestro cónyuge, a
pesar de sus desviaciones. Y la oportunidad que Dios desea darnos quizá no concuerde con
nuestros vanos deseos, pero son los que nos traen vida eterna y verdadera felicidad. Está en
nosotros escoger, si agradarle a Él o a los requerimientos de este mundo pasajero. Si escogemos
cumplir sus mandamientos entonces ÉL nos fortalece el corazón para tener contentamiento,
refrigerio y saciarnos de Él, pues es todo lo que realmente necesitamos, como declaró el Predicador:
“Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.” Ecl 12:14.

61
LA FASCINACIÓN DEL DIVORCIO

¿CÓMO ES ESTAR FASCINADO?


Existe un fenómeno entre los seres humanos que sin duda ha controlado muy sutilmente las
acciones de estos, llevándolos a adoptar en su conciencia cierto patrón de creencias bien fijadas
para reflejar una conducta, que aunque sea inapropiada, resulta atractiva, placentera y
aparentemente confiable. ¿Se ha sentido Ud. atraído en cierta oportunidad por algo o alguien en
particular? ¿Ha palpado en su interior esa atracción impetuosa que le lleva a alcanzar lo deseado a
como dé lugar? Hablamos de esa sensación ansiosa hacia algo o alguien que le ha impulsado a
hacer cosas que nunca imaginó que haría, pero algo muy dentro le ha inducido alcanzarlo, hasta
conseguirlo. Se trata de la fascinación. La fascinación puede ser descrita como
aquella sensación o estado en el que una persona está completamente asombrada, admirada e
interesada por un fenómeno, otra persona o un detalle. En forma concreta la fascinación es
una atracción irresistible que siente una persona o una cosa por algo. Ahora bien, una persona
fascinada no es capaz de ver todo el conjunto que implica su objeto de atracción, solo se enfoca en
lo que le apasiona de esto, envolviéndole a tal punto que no discurre con las posibles consecuencias
negativas o defectos irremediables, no, su pensamiento y fuerza interior están completamente
absorbidos por su deseo y no puede aceptar nada más, ha quedado prendida hasta su conciencia en
forma ciega.

UN ENEMIGO HA HECHO ESTO


Al observar el triste panorama de la gran cantidad de divorcios que se llevan a cabo
sorprendentemente a diario, y ver cómo un flagelo tan dañino y destructivo se ha convertido en una
práctica usual moderna, aparentemente sin sentido de pérdida, más bien de libertad y bendición, nos
hace recordar una de las parábolas enseñadas por nuestro Señor Jesucristo a sus discípulos en Mt
13:27-28 “Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste
buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? Él les dijo: Un enemigo ha hecho esto..”
Esto nos lleva a una conclusión ineludible; “el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y
dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne?
Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el
hombre.” Mt 19:4-6. Esta es la buena semilla sembrada por el mismo Creador. Pero transcurrido el
tiempo, el enemigo se ha encargado de tergiversar en la conciencia de nuestras generaciones la
belleza inexorable de un matrimonio constituido por Dios hasta que la muerte los separe, y en su
lugar ha sembrado la cizaña del divorcio como la salida más maravillosa del mundo que te cambia la
vida hacia una mejor y gloriosa etapa, cuando realmente es la antesala hacia la perdición eterna de
nuestras almas. ¿Cuál ha sido la efectiva herramienta que ha usado este enemigo para desvirtuar a
la humanidad del propósito divino? la persuasión incisiva a través de la fascinación. Este recurso es
usado por las fuerzas de las tinieblas para desmentir lo establecido por el Creador, y en su lugar
constituir una doctrina de demonios implantada hasta en las mismas iglesias cristianas, y muchos ni
siquiera lo sospechan.

Les presentaremos ejemplos bíblicos en los que el enemigo usó las artimañas de la fascinación para
desvirtuar el mandato divino y sustituirlo por salidas complacientes carnales aparentemente piadosas
y sin ninguna consecuencia funesta.
1. Eva y el fruto prohibido: “Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto
podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él
comieres, ciertamente morirás.” Gén 2:16-17. El mandato había sido claro y contundente. Dios había
expresado la prohibición específica así como las consecuencias que acarrearían la desobediencia
frente a lo ordenado por Él. Pero, vemos luego este cuadro, “la serpiente dijo a la mujer: ¿Conque
Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto
62
de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo
Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No
moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como
Dios, sabiendo el bien y el mal.” Gen 3:1-5. ¿Se dan cuenta de la estrategia? Dios había establecido
algo, Eva lo refiere y la serpiente lo contradice: “No es así”. ¿No sucede de la misma forma con lo
que Dios ha establecido para el matrimonio? Jesús dijo: “Todo el que repudia a su mujer, y se casa
con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada del marido, adultera.” Lc 16:18. Y el enemigo ha
fascinado la mente de tantos incitándoles a afirmar: “No es así. Quien se casa con una repudiada no
adultera como tal, más bien es una gran oportunidad para que esa mujer no se quede sola para
siempre y por fin sea feliz.” Listo, sembró su cizaña, cambió lo que estableció Cristo e impuso su
apostasía perversa a través del divorcio como “medida divina” para rescatar a los cónyuges de un
matrimonio infeliz. En Mt 19:9 Jesús establece: “Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer,
salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada,
adultera.” Ya hemos demostrado bíblicamente lo que quiere decir nuestro Señor con la frase “salvo
por causa de fornicación”, referido expresamente a uniones inválidas, prohibidas por Dios que sí son
divorciables por carecer de aprobación divina (incesto, bigamia, poligamia, concubinato, homosexual,
adúlteras) léalo aquí: Y el enemigo pervierte el verdadero sentido de este ordenamiento de la
siguiente manera. “Allí hay una cláusula de excepción por medio de la cual quedas libre de pecado,
si tu cónyuge te fue infiel puedes divorciarte y volverte a casar.” Y con estas argucias infames ha
inundado la mente de tantos dejándose llevar por la fascinación de un fruto codiciable, pero
prohibido. Notemos la reacción de Eva frente al árbol después de que la serpiente la engañó: “Y vio
la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para
alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como
ella.” Gén 3:6. Esa es la razón por la que muchos están atraídos impulsivamente al divorcio como si
se tratara de un fruto extremadamente deleitoso y provechoso. Están fascinados. El fruto prohibido
por Dios (una mujer separada o divorciada de un esposo que aún vive o viceversa) lo ven agradable,
codiciable. ¿Y qué sucederá al fin? Adán y Eva fueron expulsados del jardín. Las consecuencias por
el pecado de adulterio también son devastadoras, porque si no se arrepienten y se apartan de ese
desvarío a tiempo, irán a la condenación eterna (1 Cor 6:9-10, Ap 20:15) Recuerde lo que Pablo
advirtió a los Corintios al respecto: “Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a
Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.” 2 Cor
11:3
2. Los 10 espías incrédulos: Dios, al sacar al pueblo de Israel de Egipto, con grandes señales y
prodigios, interpone una promesa infalible. “Yo os sacaré de la aflicción de Egipto…a una tierra que
fluye leche y miel. Guarda lo que yo te mando hoy; he aquí que yo echo de delante de tu presencia al
amorreo, al cananeo, al heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo.” Ex 3:17; 34:11. La garantía de una
promesa hecha por un Dios Todopoderoso y Fiel era suficiente para apropiarse de todo ello sin
dificultad. Pero en Núm 13:31-32, notamos que 10 de los 12 espías enviados a Canaán expresaron
lo siguiente: “No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros. Y hablaron
mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido…” Es impresionante que aunque
Josué y Caleb se levantaron para afirmar lo que Dios había establecido y lo admirable de aquella
tierra, ya el pueblo estaba corrompido por el reporte pesimista y aterrador de los otros 10. Con el
tema del matrimonio hemos presentado dificultades similares. Por una parte nos hemos levantado
algunas voces para declarar lo que la Escritura ha dicho sobre el matrimonio, las maravillas de un
amor verdadero, incondicional, perdonador, paciente. Hemos explicado cómo el matrimonio
representa la unión indisoluble de Cristo con su iglesia, y que por lo tanto no puede ser separado por
el hombre. Pero se levantan otras voces afirmando lo contrario: “Si no hay amor, ya todo terminó, si
el otro abusa hay que divorciarse, si ella te traicionó debes repudiarla y casarte con otra” Y una gran
masa de personas que busca un consejo sabio se deja engañar por argumentos contrarios a la
voluntad divina. ¿Cuál es el resultado? Los israelitas tuvieron que vagar 40 años en el desierto sin
63
ver cumplida la promesa de entrar a la hermosa tierra, solo por dejarse engañar en vez de aferrarse
a lo que Dios les había prometido. Si nuestros amados lectores, en vez de seguir la dirección del
Padre confirmado en las Escrituras se dejan fascinar por las artimañas del error, perderán su parte
en la herencia de Cristo al entregar sus matrimonios ante la maldad del divorcio para formar “nuevos
hogares”, y esa obviamente, no es la voluntad de Dios.
3. Los Gálatas fascinados: “Oh gálatas insensatos! ¿Quién os fascinó para no obedecer a la
verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como
crucificado?” Gal 3:1 El apóstol Pablo se había dedicado presentándoles a Cristo con claridad,
crucificado; les explicó el propósito del sacrificio de Jesucristo, y cómo a través de su muerte y
resurrección habíamos sido hechos cercanos por su sangre y miembros de la familia de Dios. Pero
los hermanos ya no obedecían a la verdad, porque fueron fascinados por enseñanzas falsas.
¿Quiénes habían hecho esto? Líderes religiosos carentes de la revelación de Jesucristo. A pesar de
todo lo invertido por Pablo en este pueblo sembrando el evangelio verdadero, bastó con unas
cuantas palabras persuasivas de humana sabiduría para olvidar lo anterior y aferrarse a lo “nuevo”.
Los hermanos gálatas, habían descuidado su capacidad de percibir la verdad de Dios. La palabra
griega anóetos, que se traduce insensatos, daba a entender que eran como una persona con miopía;
esa persona piensa, pero no puede percibir los objetos que la rodean. Los gálatas podían pensar
pero no podían percibir el evangelio verdadero, que es por la fe. Esta realidad es palpable en nuestro
medio actualmente. Dios ha dejado tan perfectamente clara su enseñanza y voluntad para el
matrimonio sin divorcio ni re casamiento, que al detallarla y estudiarla sin influencias malignas
divorcistas resulta imposible no ver la verdad de esta revelación celestial impresa en la Escritura.
Pero se levantan ciertos estudiosos humanistas, líderes de influencia con un carisma impresionante,
presentadores televisivos, pastores exitosos, salmistas famosos en redes sociales con hogares
formados en re casamientos, representantes de corrientes modernas relativistas; y deslumbran a
muchos con sus desvaríos llevándoles a la ruina por apartarlos de la doctrina verdadera, “Y muchos
seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado,” 2 Ped
2:2

RECONOZCA A LOS FASCINADORES


Llama mucho la atención el real significado de la palabra “fascinar”, que es la que Pablo usa para
exhortar a los Gálatas, y se refiere básicamente a “encantar”, “deslumbrar”; “Dominar y atraer a sí
con la sola fuerza de la mirada” Esto podría asustar a muchos o sentirse escépticos ante esta
realidad, pero lo que no podemos ignorar es el poder persuasivo que se encuentra en muchos
líderes influyentes para distorsionar lo que Dios ha dicho y establecer sus propias ideas como algo
que Dios permite sin problemas, cuando esto no es así en lo absoluto. ¿Acaso no se ha
deslumbrado Ud ante el testimonio de un “gran ministro o “mujer usada por Dios”, con segundas y
hasta terceras nupcias, pero grandemente prosperados y bendecidos? ¿No le asombra ver tantos
ministerios exitosos que no solo ofician re casamientos, sino que ellos mismos se han divorciado y
vuelto a casar varias veces? Esta imagen se vende como pan caliente, y lo que es un horror ante los
ojos de Dios se ha convertido en un admirable estilo de vida atractivo y codiciado. “Porque lo que
los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación” Lc 16:15
Imaginemos este habitual cuadro: Visualiza Ud. por las redes sociales (una pantalla televisiva o
asiste a una iglesia) y contempla a una pareja encantadora, tal para cual, viviendo cómodamente,
con unos hijos hermosos, ambos líderes influyentes, con ministerios sólidos, impresionantemente
inteligentes y ungidos. Alguien les pregunta: “¿Cómo es que han logrado tener una familia tan
ejemplar y envidiable?” Ellos responden. “Al principio todo fue tan tormentoso, ambos estuvimos
casados con parejas tóxicas, nos hicieron sufrir mucho, pero nos divorciamos de ellos, y en el
camino Dios nos sorprendió al encontrarnos y unirnos en un amor perfecto, sin duda Dios nos
consoló mutuamente y nos dio este hogar tan maravilloso” Y ud se dice a sí mismo(a): “¡Wao! Ellos
tan felices, y yo aquí sufriendo con este esposo que nunca me ha valorado; ellos tan bonitos
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mientras yo estoy aquí padeciendo las infidelidades de mi esposa, sin poder divorciarme porque
pensé que eso estaba mal; ellos tan bendecidos y yo aquí atada (o) a un hombre (o una mujer) que
me abandonó y no ha tenido la más mínima consideración conmigo. Nada. Dios me bendecirá a mí
también como a ellos si me divorcio y me vuelvo a casar” y listo, quedó Ud. encendido en
fascinación, e inspirado por estos modelos seductores cae en el mismo desenfreno de disolución, y
todo esto pensando que es Dios mismo dirigiéndole. Esa es la estrategia maligna, y no cabe duda
que ha tenido mucho éxito, porque las masas se dejan fascinar. Pero lo que no presenta el enemigo
es la otra parte de este cuadro, el triste final que tendrán quienes desobedezcan los principios
divinos, pues “Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte”. Prov
14:12. 1 Cor 6:9-10. A esto se refería Pablo al declarar: “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la
sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias
concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.” 2 Tim 4:3-4.
En el Libro de Marcos vemos un cuadro similar. Viene desfilando Herodes, tomado de la mano de
una bella mujer, “Oh” dicen todos, “qué mujer tan bella, es su esposa Herodías, hasta sus nombres
se parecen, son el uno para el otro”, todos los admiran y elogian. Pero un hombre extraño del
desierto, vestido de pieles de camello, grita a Herodes con voz contundente: “No te es lícito tener a
la mujer de tu hermano” Mr 6:18. “¿Qué? ¿Cómo se le ocurre a este hombre juzgar a una pareja tan
linda? Callen a ese intruso”, podrían objetar muchos. Pero este era el profeta Juan, el hombre que
Dios había escogido para preparar la llegada del Mesías. Este hombre no estaba deslumbrado,
conocía la ley de Dios en la que se prohibía esa clase de uniones incestuosas (Lev 18), entonces el
Espíritu que moraba en él no se dejó fascinar, al contrario, levantó su voz para denunciar ese mal.
Hoy, quienes nos hemos esforzado con valor para advertir lo pecaminoso de las uniones adúlteras
descritas en la Palabra de Dios somos vistos como jueces implacables, incapaces de comprender el
dolor humano. Cuando lo que verdaderamente representamos es la voz de Dios para advertir a las
personas sobre su situación licenciosa y que se arrepientan a tiempo para poder ser salvos.
Procuremos no dejarnos llevar con fascinación por esto, pues Jesucristo nos declaró: “No todo el que
me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que
está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y
en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les
declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.” Mt 7:21-23.

2 CLAVES PARA NO DEJARSE FASCINAR


-Escudriñe la Escritura: Jn 5:39. Ore, busque, lea, estudie, compare versiones, profundice,
memorice pasajes clave, internalice todo lo que Dios vaya enseñándole mediante la Escritura sobre
el matrimonio y el divorcio. Todo está revelado en su Palabra, no hay nada nuevo, solo que nos falta
ver lo que ya Él estableció. Llénese de conocimiento. Recuerde lo que el Señor dijo a través de
Oseas 4:6 “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento.” Por eso a muchos les es muy fácil
engañar, porque no encuentran a un pueblo preparado y adiestrado. Sea un obrero que use bien la
Palabra de Verdad y ninguna estratagema del divorcismo tendrá lugar en su mente.
-Viva lo que aprenda. Sea ud un ejemplo: Comience a ser un modelo de vida que refleje la
fidelidad del pacto matrimonial. Si su cónyuge le abandonó, le fue infiel y no le demuestra amor,
haga lo que el Señor ha mandado, perdone, resista en fe, confíe en las promesas de Dios, sirva en la
obra de Dios con alegría y no se desvíe imitando las posiciones divorcistas de hombres y mujeres
que olvidan su pacto para satisfacer sus propios deseos. Manténgase firme en el propósito de Dios.
De esta manera, por el poder del Espíritu de Dios reflejado en sus actos podrá resistir todo engaño
que venga disfrazado.

CONCLUSIÓN:
El poder de la fascinación no podrá operar en las vidas que han dispuesto sus corazones para
obedecer a Dios en verdad, pese a las necesidades e intereses humanos. Llenos del Espíritu de
65
Dios y del conocimiento que nos ha dejado en Su Palabra blindaremos nuestras mentes para no
dejarnos persuadir por las artimañas del error. Cristo viene a buscar un pueblo santo, fiel, apartado
de las corrientes de este mundo y obediente a sus mandatos sin titubear, grande será nuestra
recompensa por haber perseverado hasta el fin. “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera,
he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor,
juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.” 2 Tim 4:7-8

66
MUJER DE FE
MUJER INSENSATA

¿CUÁL ESCOGES SER?

El Antiguo Testamento está lleno de una riqueza incalculable de conocimiento y una cantidad de historias que
nos impactan con la gran variedad de sucesos, conflictos, experiencias de fe, ejemplos de vida, así como las
consecuencias vividas tanto por quienes fueron obedientes a la ley de Dios, como las sufridas por los que
tuvieron corazón rebelde y contumaz ante lo dictaminado por el Señor. Pero todas fueron plasmadas y
dejadas allí como ejemplo para nosotros hoy, “Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas
para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos.” 1 Cor 10:11 Definir las bases
de lo que debemos imitar y lo que es necesario rechazar en todo lo que veamos en el A.T es la clave para
instruirnos sobre la verdadera voluntad de Dios, y no sacar de contexto lo que nos conviene para legalizar
patrones incorrectos de vida, opuestos a lo que en realidad Dios quiere.

MUJERES EJEMPLARES
Uno de los aspectos a resaltar en el ámbito matrimonial del A.T es el rol de la mujer. Su influencia acá es
destacada como esposa, madre, hija, hermana y más. Ud puede ver mujeres sumisas, humildes, agraciadas,
pero también verá algunas otras rebeldes, maliciosas e irrespetuosas, entonces ¿qué debemos hacer?
caracterizar dichos modelos de conducta y establecer las que serán apropiadas e inapropiadas en nuestro
proceder personal. A continuación les presentamos algunos ejemplos apreciables, dignos de imitar:
1. Sara, esposa de Abraham. Esta valiosa mujer se destacó por su sumisión y apoyo inquebrantable en la
vida de su esposo, llamado el padre de la fe. Su nombre es mencionado en la galería de la fe destacando su
convicción en medio de circunstancias muy opuestas “Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió
fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había
prometido.” Heb 11:11. Pedro también destaca virtudes indiscutibles de ella afirmando lo siguiente “como Sara
obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin
temer ninguna amenaza.” 1 Ped 3:6. Con esto no quiere decir que haya sido completamente perfecta, pues
cometió algunos errores, pero a pesar de todo esto ella supo corregirse y someterse fielmente a la voluntad de
Dios, tanto que en una oportunidad Dios exhortó a Abraham a que hiciera como Sara le indicaba (Gén 21:12).
Ella sufrió por muchos años la vergüenza de ser estéril, debió irse de su nación a otra desconocida en varias
ocasiones para apoyar a su esposo, estuvo a punto de ser violada por dos reyes, y todo eso lo vivió sin
moverse de su fe y sujeta a su marido. Luego fue recompensada al dar a la luz a Isaac, el hijo de la promesa y
el segundo patriarca de la nación de Israel. ¿Han sido difíciles las circunstancias que a ud le ha tocado
enfrentar? No lo dudamos, pero en Sara ud verá que se puede creer en las promesas de Dios aun en medio
de la imposibilidad, manteniendo además un espíritu sujeto, apacible y afable en el proceso.
2. Rut, la moabita. (Rut 1-4) Procedente de una nación pagana, se hizo esposa de Mahlón, uno de los hijos
de Noemí y Elimelec, cuando estos se mudaron a Moab. Al morir su suegro, su cuñado y su esposo, y al ver
que Noemí había decidido regresar a su nación, Rut se aferró a irse junto a ella al mismo lugar, dejando su
parentela y sus costumbres. Siendo una viuda joven no se enfocó en buscar desesperadamente un hombre
cualquiera con el cual vivir, más bien se dedicó a trabajar y ayudar a su suegra esforzadamente. Siendo
obediente y dispuesta llegó a recoger espigas en la campo de Booz, un pariente lejano de Noemí. Dios guió
sus pasos para acercarse al hombre indicado, pues él pudo redimir el nombre del esposo muerto y casarse
con ella. Una mujer que renunció a todas las comodidades que tenía en su país de origen, que trabajó para
sostener a su anciana suegra por encima de sus intereses personales, que no buscó un hombre con quien
saciar sus inclinaciones sexuales en su propio parecer, quien se dejó guiar humildemente, obtuvo grandes
bendiciones por su fidelidad y sacrificios, uniéndose a un varón de Dios, trabajador, denodado, y siendo así la
madre de Obed de quien provino el linaje de David y por ende, de Jesucristo. Con su ejemplo Rut nos enseña
que la obediencia y la fidelidad van por encima de las ambiciones personales, y que tanto el sacrificio como el
empeño por ayudar a otros pueden convertirse en la antesala de las más ricas bendiciones enviadas por
nuestro Dios.

LO QUE NO DEBEMOS IMITAR

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Pero así como hubo ejemplares mujeres también notamos la manifestación contraria de otras mujeres que
demostraron su rebeldía hacia Dios, y de las cuales debemos cuidar no seguir sus pisadas si deseamos
matrimonios guiados por la mano del Señor y no basados en los instintos carnales o deseos de este mundo.
-La mujer de Lot: La destrucción ya estaba decretada sobre Sodoma y Gomorra, naciones impías que
recibirían su castigo aunque eran también el lugar donde moraban Lot y su familia. Por la intercesión de
Abraham, Dios en su misericordia envía ángeles a casa de su sobrino para alertarles de este castigo. Pero la
instrucción era clara, debían huir de la ciudad directo a un refugio sin mirar atrás. Sin embargo, su mujer no se
contuvo y desobedeció la orden, acto seguido, se convierte en estatua de sal. (Gén 19:1-26) La falta de fe y
de un corazón obediente hicieron tropezar a una esposa y madre de familia. El estar anclada en su pasado la
hizo claudicar y perecer. Tan terrible fue su fin que el Señor Jesús nos advierte “Acordaos de la mujer de Lot”
Lc 17:32. ¿Qué es lo que la mantiene a ud atada a su pasado? ¿Las cosas que tenía, relaciones perdidas,
rencores no resueltos, experiencias no perdonadas? Sodoma y Gomorra representan a un mundo que perece
en su inmundicia porque no se quiere someter a Dios, ¿qué hace una hija de Dios mirando hacia allá? Nada
nos espera en un sistema corrompido. La orden es avanzar con su esposo e hijos al lugar de reposo provisto
por Dios. Y si ellos son los que no arrancan, entonces la solución no es mirar atrás, sino proseguir con la
mirada puesta en Jesús, el autor y consumador de la Fe. Más adelante otros se le podrán unir, pero no puede
retroceder.
-La mujer de Job: Después de la muerte de sus hijos, y la fatal pérdida de sus bienes Job yace con su
cuerpo cubierto de llagas. Es tan lamentable su condición que todos al verle quedan atónitos y espantados. Es
el momento propicio para recibir de parte de su esposa todo el consuelo, el ánimo y la fortaleza que necesita
para no dejarse hundir en tanto dolor, pero en lugar de esto le dice: “¿Aún retienes tu integridad? Maldice a
Dios y muérete.” Ante esto Job le corrige “Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado”
(Job 2:9-10) Una mujer fatua es una persona falta de entendimiento, alguien que en lugar de discernir lo que
es correcto se hace juicios de valor insanos llevando a otros a renegar, blasfemar. Su mujer estaba llena de
tanta amargura que la única fuerza que le quedó al hablar fue motivar a la destrucción final del hombre que
Dios había puesto para que ella fuese su ayuda idónea. Ud se dirá: “Es que esta mujer había sufrido mucho”
es cierto, pero nunca las tormentas de la vida serán una excusa para mantenerse en una agonía interminable
e impulsar al hombre de su pacto a pecar contra Dios. Quizá su esposo actualmente no está en su mejor
momento, tal vez ha pecado, ha sido arruinado económicamente, pero en lugar de recibir por su parte
improperios, descalificaciones constantes e insultos, es cuando requiere recibir su ayuda incondicional para
impulsarlo a glorificar a Dios, confortándolo, amándolo, sosteniéndolo. A veces ni siquiera hay palabras
específicas qué pronunciar, pero su presencia reconfortante le demostrará que lo ama estando allí junto a él.

CONCLUSIÓN
¿Qué clase de mujer es la que deseas ser? El A.T deja claro que muchos matrimonios fueron exitosos o
fracasados dependiendo de la calidad de mujer que acompañara a dicho hombre. Los desaciertos de la vida
no tienen por qué marcar a una mujer para hacer sacar de ella lo peor y acabar con su hogar, sino más bien el
trampolín por los cuales la mujer se sostenga en fe, mansedumbre, humildad, sujeción. El camino está ahí, las
opciones son muchas, las tentaciones son tantas, pero cada mujer tiene en sus manos la decisión de
convertirse en lo que Dios quiere para ella, o en lo que el enemigo de nuestras almas planea para la
destrucción de la familia. Tú escoges.

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MATRIMONIOS…
¿EN POS DE CRISTO?
¿QUE SIGNIFICA IR “EN POS DE CRISTO”?
En reiteradas oportunidades observamos una frase muy llamativa en la Escritura que denota una profundidad
espiritual digna de discernir y entender, se conforma por tres palabras “en pos de”. Tanto en el AT como en el
NT esta expresión aparece para designar a alguien o un grupo de personas que van “en pos de” pero ¿qué es
lo que realmente significa? Pues la misma se deduce sencillamente 'en busca de'. Algo o alguien va llevando
la delantera ejerciendo un liderazgo, entonces otros deciden ir en busca de lo que ese algo o persona está
indicando. Cuando Dios estableció un pacto con el pueblo de Israel le entregó este mandato fundamental “En
pos de Jehová vuestro Dios andaréis; a él temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz, a él
serviréis, y a él seguiréis.” Deu 13:4. Dios está exigiendo a quienes llamó como su pueblo a ir estrictamente
en pos de Él. En esta ordenanza está muy bien explicado lo que implica ir en pos de, emplaza un seguimiento
acompañado de temor a Él, obediencia a sus mandatos, escucharlo, servirle y seguirle. Quien entra en pacto
con Dios debe entender claramente lo que ello incluye, pues Dios es exclusivo en servicio y adoración
absoluta. En el NT este principio no cambia. La gracia de Cristo no sugiere escuchar su Palabra pero andar en
pos de los propios deseos porque Él entiende que somos pecadores y no tenemos la fortaleza suficiente para
obedecerle, no. El nivel de exigencia para quienes se llamen sus hijos no es inferior, se mantiene elevado y
manifiesta: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.” Mar 8:34
Es de esa forma o entonces no le seguimos a Él, solo creemos hacerlo.

LO QUE EL SEÑOR ORDENÓ


Jesucristo delimitó claramente sus mandatos de Nuevo Pacto y dejó bien sentadas las bases para llevar una
vida de obediencia a Él sin ninguna sombra de duda que nos deje sin luz en el camino. En una de las áreas
donde vemos esta realidad es en el ámbito del matrimonio. Tanto en los evangelios como en las cartas
paulinas se registra lo que el Señor estableció para quienes se unen en matrimonio, de modo que quien oiga y
quiera ir en pos de Cristo entienda lo que Él fundamentó y le obedezca sin cuestionar. Todo matrimonio (o
cónyuge) que afirme ser hijo de Dios por medio de Jesucristo no puede simplemente decir que lo es, pero a la
misma vez desestima lo que Cristo ordenó sobre la unión matrimonial. Si decimos que seguimos al Señor,
entonces ¿qué esperamos para conocer su voluntad y acatarla? Comencemos por descubrir las afirmaciones
del Señor al respecto:
-El hombre no debe separar lo que Dios ha unido. “¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón
y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una
sola carne? Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el
hombre.” Mat 19:4-6
-Cualquiera que se divorcia y se casa con otra adultera, y quien se casa con la divorciada, adultera. “Y
yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera;
y el que se casa con la repudiada, adultera.” Mt 19:6 En esta pag hemos explicado lo que realmente significa
la cláusula “salvo por causa de fornicación”, léalo aquí
https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=2489446334637525&id=1810513792530786&__tn__=K-
R
-Si la mujer es quien se divorcia y se casa con otro, también adultera. “y si la mujer repudia a su marido
y se casa con otro, comete adulterio.” Mr 10:12
-Si alguien se une a otro estando su cónyuge legítimo vivo, se convierte en adúltero. “Porque la mujer
casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley
del marido. Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; pero si su marido
muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera.” Rom 7:2-3 1 Cor
7:39
-El esposo no debe abandonar a su mujer, ni la mujer a su esposo, y si se separan, deben quedarse
sin casar o reconciliarse con su cónyuge. 1 Cor 7:10-11

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-Quienes tengan parejas no creyentes y ellos consienten en vivir con sus cónyuges, estos no deben
abandonarlos. Si los incrédulos se separan los creyentes deben aceptarlo, pero Dios no les autoriza
divorciarse de ellos para casarse con otros. 1 Cor 7:13-16
-El esposo debe amar a su esposa como Cristo amó a la iglesia. La esposa debe sujetarse al marido
como al Señor, y respetarlo. Ef 5: 22-25
-El matrimonio civil es fundamental porque a través de este mostramos sujetarnos a las autoridades
terrenales, como lo ordenó el Señor. Rom 13:1-4
-Quienes llegan a Cristo deben arrepentirse de sus pecados y apartarse de los mismos. Si han sido
adúlteros o fornicarios, entonces deben deshacer sus relaciones pecaminosas, pues de lo contrario
no entrarán al Reino de los Cielos. Prov 28:13. 1 Cor 6:9-10

¿EN POS DE QUÉ HEMOS ANDADO?


No se ha preguntado ud por qué causa cuestionan tanto estos mandatos, si son tan claros y absolutos, ¿por
qué no simplemente los aceptamos y obedecemos? La respuesta quizá radica en que en realidad no vamos
en pos de Él, sino en pos de:
-Nuestros propios pensamientos, nuestro malvado corazón. “Extendí mis manos todo el día a pueblo
rebelde, el cual anda por camino no bueno, en pos de sus pensamientos;” Isa 65:2 “Pero no oyeron, ni
inclinaron su oído, antes se fueron cada uno tras la imaginación de su malvado corazón;” Jer 11:8. Los
deseos del corazón y razonamientos propios aunados a los consejos convenientes que nos dan otros se
convierten en la brújula a seguir, ignorando el mandamiento del Señor sin ningún temor.
-Satanás: “Porque ya algunas se han apartado en pos de Satanás.” 1Ti 5:15 Ud dirá: “Imposible, yo con
satanás nada que ver.” Pero si ud desprecia los mandamientos de Dios entonces está aceptando los
argumentos anticristo, que se oponen a la verdad del Señor. Nuestro Señor declaró “El que no es conmigo,
contra mí es;..” Lc 14:23 Lo que indica claramente que si ud cuestiona el mandato de Cristo y le desobedece
ud automáticamente se ha aliado con el adversario.
-Vicios contra naturaleza “como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera
que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo,
sufriendo el castigo del fuego eterno.” Jud 1:7 Al imponer leyes propias que contradigan lo fundamentado por
el Señor (llámese Ideología de Género, Feminismo, Pedofilia, Divorcio) se está actuando siguiendo las
corrientes de este mundo, basados en los deseos carnales y desviados en rebelión franca contra Dios.

CONCLUSIÓN
En publicaciones anteriores hemos sido señalados como jueces inmisericordes, siendo vistos como quienes
condenamos sin comprender, pero lejos de eso lo que hacemos es declarar la voluntad expresa de Dios para
que quienes van por sendas torcidas se enderecen y puedan tener parte con Cristo. Amados, estamos en los
últimos tiempos, quienes transitan un camino difícil ya saben lo que Cristo demandó, si queremos venir a Él
entonces neguémonos a nosotros mismos, (nuestros deseos, sueños e intenciones personales) tomemos
cada uno nuestra cruz y sigámosle. Si nuestra cruz se traduce en quedarnos solos porque nuestro cónyuge
nos abandonó, entonces hagámoslo. Si nuestro cónyuge nos fue infiel y tengamos que perdonarlo, pues
perdonémoslo. Si el amor se ha enfriado o es nuestro cónyuge que ya no nos ama, entonces amemos
nosotros, soportemos, seamos partícipes de los padecimientos de Cristo para que en Su Gloria nos gocemos
con gran alegría, 1 Ped 4:13. Pero no vayamos tras opiniones, ideologías o posturas humanas que nos
llevarán a la perdición. Josué en una oportunidad exclamó: “Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy
a quién sirváis;…pero yo y mi casa serviremos a Jehová.” Jos 24:15 Entonces, a partir de hoy ¿en pos de
quién irá ud?

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¿NOS DA DIOS SEGUNDAS OPORTUNIDADES CON “OTRO” AMOR?

EL TRAUMA DE UN FRACASO MATRIMONIAL


Fracasar en una relación matrimonial es una experiencia realmente dolorosa y traumatizante, más si se
trataba de un amor puro, lleno de ilusión y entrega. Quienes han transitado este camino jamás se imaginaron
lo terrible que sería dar lo mejor de sí por alguien para que este al final terminara dañando los más nobles
sentimientos y la esperanza de una relación tan especial. Las heridas, la impotencia, los traumas emocionales
producto de las rupturas amorosas no se hacen esperar, ellas nos roban la paz, nos quitan el aire, nos dejan
sin fuerzas para avanzar; es como morir por dentro. Muchos de los cónyuges con matrimonios establecidos
por años ven la separación como el final de sus vidas, y no es para menos, habían sido una sola carne, y
ahora solo quedan los recuerdos. Ante la mirada vacía de quienes deben enfrentar estas devastadoras
situaciones llueve toda clase de consolaciones con el fin de levantar el ánimo y la esperanza de la persona
sufriente; se oyen entonces las alternativas alentadoras: “Esa persona no te merecía, olvídalo(a) para
siempre, pues no merece tus lágrimas”, “El (ella) nunca fue para ti. Sigue adelante, quizá en un futuro no muy
lejano aparezca alguien que sí merezca tu amor”, “No llores más, sufriste, pero Dios te dará una nueva
oportunidad en el amor”, y así muchos otros.
El duelo de los primeros meses no nos permite ver que dichos consejos sean lógicos, todavía estamos
apegados al amor que perdimos, pero el tiempo va pasando, el dolor va menguando y todas esas propuestas
reconfortantes parecen cobrar sentido ahora, “Es verdad (pensamos) no es justo que llore toda la vida por
alguien que nunca me mereció, Dios ha visto mi dolor y seguramente me va a recompensar con otra persona
que sí me ame de verdad.” Nos animamos con este pensamiento y de alguna manera creemos que es Dios
mismo prometiéndonos un mejor destino al lado de otra persona y que esta vez sí encontraremos la
verdadera felicidad. Todo esto suena muy esperanzador, pero ¿en qué nos basamos para determinar que
esto es cierto? ¿Habrá alguna evidencia bíblica que nos demuestre que quien se une en pacto matrimonial,
pero es traicionado, repudiado o abandonado, Dios le presenta un amor mucho mejor que el anterior? Hay
quienes se apegan fehacientemente a la idea de que Dios, al ver nuestro injusto sufrimiento y al no soportar
nuestra condición nos recompensa trayendo a nuestra vida a una persona más idónea; pero la verdad es que
no existen elementos Escriturales que comprueben este panorama interpretativo de que “Dios es Dios de
segundas oportunidades en el amor” y les explicaremos por qué.

RAZONES POR LAS QUE DIOS NO SUSTITUYE CÓNYUGES LEGÍTIMOS

1. En el principio no fue así. Jesucristo evocó este fundamento incuestionable, al declarar: “¿No habéis leído
que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se
unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto,
lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.” Mt 19:4-6. Llama la atención de que, aunque Eva fue la causante
del tropiezo de su esposo incitándole a caer en desobediencia al comer del fruto prohibido, Dios no le
presentó a Adán otra alternativa, no le hizo a otra mujer más espiritual y menos codiciosa. Los castigó juntos,
juntos los echó del Edén y juntos permanecieron hasta el final.

2. No hay ningún ejemplo bíblico en los cuales el Señor haya provisto a otra pareja en lugar del
cónyuge legítimo vivo. Seguramente Ud. recordará a ciertos reyes y hombres de Dios que tuvieron unas
cuantas parejas y pensará que el Señor mismo les ordenó dicha práctica, pero evidentemente no fue así,
quienes practicaron la poligamia lo hicieron a espaldas de la voluntad divina y sufrieron las consecuencias por
ello. Pero el hecho, es que no vemos a Dios, trayendo a la vida de sus siervos a otra persona en lugar de sus
esposos (as) legítimos (as) vivos (as). Aunque en Deut 24:1-2 la ley establecía que el hombre podía dar carta
de divorcio, y que al hacerlo, esta mujer podía casarse con otro, Jesús dejó muy claro que Moisés lo permitió
por la dureza del corazón de ellos, anulando toda posibilidad de practicar esta costumbre en el Nuevo Pacto.
Mt 19:3-8

3. El Señor estableció “…quien se casa con la repudiada del marido, adultera” Mt 19:9. Afirmando que
quien se presenta como una segunda oportunidad en la vida de una mujer casada (u hombre casado, pues
también aplica) cae en adulterio, ¿por qué? Porque aunque haya sido repudiado (a), ante Dios ese matrimonio
continúa vigente. Es imposible que Dios traiga a una nueva mujer o un nuevo hombre a la vida de alguien
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cuyo cónyuge aún viva, porque si lo hiciera estaría alentando el adulterio, cosa que jamás Dios haría, más
bien nos advierte las consecuencias de caer en esta terrible condición pecaminosa. 1 Cor 6:9-10

4. Dios no da oportunidades para vivir en pecado, sino para restaurarnos y no continuar practicándolo.
Entonces Ud. dirá “¿Y no es verdad que Dios nos da nuevas oportunidades en la vida?” Sí, pero lo hace para
cambiarnos de muerte a vida, no para practicar el mal. A la mujer adúltera Jesús ordenó: “Vete y no peques
más”. Jn 8: 11. Al paralítico de Betesda declaró: “Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te venga
alguna cosa peor.” Jn 5:14. Zaqueo tuvo un encuentro con él y supo que no debía defraudar más a su pueblo,
Lc 19:8. Todo el que ha venido al Señor y Él les ha transformado dándoles una nueva oportunidad, saben que
no deben regresar al pecado porque de allí precisamente les rescató Dios. Por tanto, el hecho de que una
mujer u hombre, en vida de su cónyuge legítimo, se una a otra pareja porque “él o ella merecen otra
oportunidad y es injusto quedarse solos el resto de sus vidas”, caen en adulterio Rom 7:2-3 y demuestran así
que lo hacen basados en sus propios deseos, pero Dios no tiene nada que ver con eso. “Y sabéis que él
apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. 1 Jn 3:5.

LAS NUEVAS OPORTUNIDADES QUE SÍ NOS DA EL SEÑOR


Es innegable que confundimos el amor que nos muestra Dios, pensando que su manera de ayudarnos es
“darnos a otro amor”, no, no es la forma en que Él opera la sanidad de un corazón. Él no sustituye el dolor de
una traición quitando al traidor de nuestro camino y colocando a otro mejor en su lugar. Si lo hace así estaría
negando lo que Él mismo instituyó, que el pacto matrimonial es hasta la muerte de uno de los cónyuges Rom
7:2-3, 1 Cor 7:39. En lugar de eso, nos presenta la oportunidad de ser mejores después de ese proceso
doloroso de decepción amorosa, de la siguiente manera:
1. Nos sana las heridas. Dios se conduele con nuestro sufrimiento, y al vernos así nos consuela prometiendo
sanar nuestras heridas, y en realidad Él lo hace. “Porque como a mujer abandonada y triste de espíritu te
llamó Jehová, y como a la esposa de la juventud que es repudiada, dijo el Dios tuyo…Mas yo haré venir
sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice Jehová; Porque satisfaré al alma cansada, y saciaré a toda alma
entristecida.” Is 54:6 Jer 30:17; 31:25. Si le entregamos nuestro dolor Él nos fortalece para sanar desde
adentro y perdonar al ofensor, no sustituirlo.
2. Nos liberta de ataduras. El odio, el resentimiento y la venganza suelen apoderarse de nuestros corazones
en medio del sufrimiento, y así nos consumimos. Entonces Él opera esa liberación profunda que nos hace ver
a nuestro cónyuge ya no como un monstruo, sino como un alma que necesita la misericordia de Jesucristo
para poder cambiar.
3. Nos hace depender de su Amor Divino. Ya nuestra búsqueda de aceptación y necesidad imperiosa de
que llegue otra persona para poder ser feliz se diluye. Luego de sanarnos y liberarnos Dios se convierte en el
ser más importante en nuestra vida, nos llena de tanto aliento que nuestros días son más luminosos, le
encontramos sentido a la vida porque es Él quien nos sostiene. Inexplicablemente ya no hay soledad ni
frustración. Lo que antes era dolor hoy es alegría y esperanza, tan solo porque Dios es ahora nuestra razón
de ser.
4. Nos prepara para enfrentar la vida y ayudar a otros. En nuestro proceso solo pensábamos en nosotros
mismos, en cómo nos hirieron; y peor aún nos sentíamos al ver al otro triunfar en sus nuevas relaciones
amorosas, ni hablar, nos consumía la amargura. Pero ahora al ser sanados, liberados y llenos del infinito amor
de Dios, somos otros. El Señor nos transforma en seres más maduros, sensibles al dolor humano y capaces
de ayudar a otros tal como hemos sido ayudados por Él. “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor
Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras
tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por
medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.” 2 Cor 1:3-4

OBEDECER A DIOS ES LA VERDADERA FELICIDAD


Alguien pudiera pensar “¿Pero es justo que me mantenga toda la vida esperando a alguien que me despreció
y que es feliz con otra persona; en verdad no quiere Dios darme una nueva oportunidad?” La verdad es que lo
justo para Dios es a veces no muy justo para nosotros, pero si deseamos andar conforme a su voluntad nos
sujetaremos a sus parámetros, no a los nuestros. Para Dios lo justo es que nos mantengamos fieles al pacto
que hicimos ante Dios y los hombres con nuestro cónyuge, a pesar de sus desviaciones. Y la oportunidad que
Dios desea darnos quizá no concuerde con nuestros vanos deseos, pero son los que nos traen vida eterna y
verdadera felicidad. Está en nosotros escoger, si agradarle a Él o a los requerimientos de este mundo
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pasajero. Si escogemos cumplir sus mandamientos entonces ÉL nos fortalece el corazón para tener
contentamiento, refrigerio y saciarnos de Él, pues es todo lo que realmente necesitamos, como declaró el
Predicador: “Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.” Ecl 12:14.

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CASAMIENTO DE LA REINA ESTER

¿APROBADO POR DIOS?

En nuestros temas sobre el matrimonio y el divorcio hemos encontrado una infinidad de posiciones
encontradas, quienes están a favor de la Escritura celebran cada artículo publicado; quienes dudan hacen sus
preguntas razonables; pero quienes se oponen hacen uso de cualquier cantidad de artilugios con el fin de
imponer sus ideas para el favorecimiento de la posición divorcista, tanto así que extraen citas de su contexto
completo con el fin de alzarlas como bandera y defender lo que Dios aborrece. Una de las historias que más
se ha manejado para justificar el re casamiento como un acto permitido y hasta planeado por Dios ha sido la
de la Reina Ester. Es por ello que en las siguientes líneas expondremos cómo la unión de una mujer virgen
judía con un rey pagano y divorciado no fue precisamente el modelo de matrimonio que Dios fundamentó
desde el principio ni lo que Él diseñó para la humanidad.
CONTEXTO HISTÓRICO EN LOS TIEMPOS DE ESTER (Cap 1,2)
A causa de sus pecados el reino de Judá había sido llevado cautivo por el imperio babilónico, pasados
muchos años el Imperio Persa asume el control total desde la India hasta Etiopía, sobre 127 provincias. La ley
estaba regida por el Rey, sus palabras y decretos eran absolutamente incuestionables, ningún dominado tenía
potestad sobre su vida o sus pertenencias a no ser por autorización del rey. Prácticamente los subordinados
eran sus lacayos quienes obedientemente debían sujetarse a sus dictámenes sin titubear, o eso les podría
costar la vida. La idolatría, las prácticas inmundas y una vida llena de lujuria con múltiples mujeres de su
harén eran su disfrute personal. Un día decide deponer de su puesto a Vasti, la Reina oficial, (por esta no
querer comparecer ante él) y escoger en su lugar a otra mujer de entre las vírgenes del reino. Traerlas al
palacio no era una invitación que las vírgenes tuvieran la opción de rechazar, ellas tenían que ser traídas
hasta por la fuerza, pero ninguna se podía negar. Hadasa, prima de Mardoqueo, a quien él había educado
como su hija, y que luego cambió su nombre a Ester, fue una de las jóvenes llevadas. Ella no se levantó ese
día y dijo: “Escojo a Asuero para casarme con él” “El me propuso matrimonio y decido aceptarlo”. No. Ester
fue la escogida y ella debió solo obedecer y someterse a una decisión fuera de su voluntad personal. Es
admirable su capacidad para mantenerse sumisa, íntegra y llena de la gracia de Dios en un proceso contrario
a sus creencias, pues la ley no aprobaba casamientos de doncellas con hombres incircuncisos y paganos.
Quienes afirman que Dios puede aprobar la unión de una mujer con un hombre que repudió a su esposa y se
buscó otra basadas en esta historia ignoran todas las circunstancias que llevaron a Ester a formar un
matrimonio prácticamente forzado. El pueblo de Israel en su cautividad tuvo que someterse a prácticas fuera
de las establecidas por la Torah para poder sobrevivir en un territorio extranjero dominante. Pero esto no
indica que Dios aceptara todas esas prácticas como justas y patrones de conducta a ser ejecutados por las
próximas generaciones.
¿ES ASUERO UN HOMBRE DIGNO DE IMITAR?
Si defendemos el re casamiento de Asuero con Ester entonces debemos aceptar el resto de sus desviadas
prácticas, no sería lógico solo defender un acto del mismo y rechazar los otros que están íntimamente ligados
a toda su personalidad. La razón por la que el modelo implementado por Asuero al tomar a Ester como
esposa no debe ser usado como referencia bíblica digna de validar se debe a los siguientes aspectos:
1. ERA PAGANO E IDÓLATRA. El no temía a Dios, no respetaba los mandamientos divinos. Su propia ley era
la guía de su vida. Se deleitaba en placeres vanos, embriagueces, orgías. Su reino estaba completamente
consagrado a falsos dioses ofreciéndoles continuamente sacrificios inmorales para poder sostener su poder.
2. ERA POLÍGAMO. Su harén contenía una gran cantidad de damas, entre concubinas y cortesanas, la reina
era solo la más importante en rango, pero constantemente se entregaba a placeres lujuriosos con muchas
cada vez que lo quisiera. Y Ud. dirá “pero David, Salomón y otros reyes que sí conocían a Dios también
practicaban poligamia”, acerca de esto tenemos un artículo profundamente ampliado, léalo aquí:
https://www.facebook.com/1810513792530786/posts/2680473128868177/?app=fbl
No es de extrañar que su decisión de quitar a una para poner a otra proviniera de un corazón mundano,
totalmente lejos del temor de Dios. Por ello, ¿puede ser usado su ejemplo como modelo referencial para re
casarnos? No es lo más razonable si conocemos al Dios de santidad y perfección a quien servimos, y sobre
todo porque Él mismo estableció en la ley: “Y no andéis en las prácticas de las naciones que yo echaré de
delante de vosotros; porque ellos hicieron todas estas cosas, y los tuve en abominación.” Lev 20:23
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¿POR QUÉ ENTONCES DIOS PERMITIÓ ESTA UNIÓN?
Muchos se confunden al notar aparentemente la aprobación de Dios en este casamiento. Pero si aceptamos
este hecho como cierto, también es valedero suponer que como Dios permite las guerras Él está de acuerdo
con ellas, como Dios permite la injusticia del hombre contra el hombre, entonces Dios la aprueba, como Dios
permite las violaciones, la idolatría, la hechicería, entonces Dios está de acuerdo con estas inmundicias. Por
supuesto que no. La unión de Asuero con Ester no se parecía en nada a lo que él creó desde el principio, pero
a través de este hecho Dios tomó ocasión para mostrar benignidad para con su pueblo y los libró de una
destrucción inminente, hasta inclinó el corazón de este rey a favor de la nación amenazada de muerte. Un
hecho muy particular, acontecido en un tiempo muy específico, para un propósito muy único: Librar a su
pueblo del exterminio a través de la intervención de Ester. Pero esta unión no marca precisamente un
precedente para ser imitada por todos los hogares que se conformen en el mundo.
¿A QUIÉNES SÍ DEBEMOS IMITAR?
La Escritura establece muy claro a quienes sí debemos tomar como ejemplos en nuestra vida:
-Efe 5:1 “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.”
-Flp 3:17 “Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en
nosotros.”
-1Ts 1:6 “Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor,”
-1Ts 2:14 “Porque vosotros, hermanos, vinisteis a ser imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que
están en Judea;”
-Heb 6:12 “a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia
heredan las promesas.”
CONCLUSIÓN
Ya hemos tratado en artículos anteriores cómo tantas de las prácticas contrarias a la ley de Dios ejercidas en
el Antiguo Testamento no son el modelo que debemos seguir, léalos aquí.
https://www.facebook.com/1810513792530786/posts/2674376866144470/?app=fbl Algunas personas se
preguntarán: ¿Pero acaso mi matrimonio con un re-casado no tendrá también un propósito especial divino?
Imposible, estamos bajo la ordenanza del Nuevo Pacto que establece: “y les dijo: Cualquiera que repudia a su
mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella; y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro,
comete adulterio.” Mr 10:11-12. “Todo el que repudia a su mujer, y se casa con otra, adultera; y el que se casa
con la repudiada del marido, adultera.” Luc 16:18
El Nuevo Pacto ha sido establecido sobre mejores promesas Heb 8:6, es nuestra guía e inspiración de
santidad y obediencia al Dios Eterno. No se registra entre los apóstoles y demás siervos de Cristo ningún
ejemplo contrario a lo que creó nuestro Padre en el principio Mt 19:4-6 ¿Ha observado en algunos de ellos
cierto re casamiento? ¿Algunos de ellos repudiaron a sus mujeres y se unieron a otras mejores que las
anteriores? No hay ningún registro bíblico que lo respalde.
No es apropiado hacer uso irracional de una historia bíblica, sacándola de todo su contexto para así defender
una práctica que Dios aborrece. Mal 2:14-16. Obedezcamos a Dios por encima de todo, pues Él nos advierte:
“Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha
visto a Dios” 3 Juan 1:11

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QUEDAR SOLOS…
¿MALDICIÓN O BENDICIÓN?

La soledad amorosa es una condición que lleva a un individuo a enfrentar las circunstancias de la vida sin la
compañía de un(a) esposo(a) a su lado. Son múltiples los casos que se han dado en personas desprovistas
de un acompañamiento físico que sucumben ante la depresión y la frustración por no compartir su vida junto a
alguien que les ame. Pero por otra parte han sido muchos los triunfos de personas, que aunque les ha tocado
convivir solo consigo mismos se han visto realizados y felices. Esto nos hace pensar, ¿es acaso la soledad un
perjuicio irreparable que conduce a un fracaso total asegurado? ¿O puede ser un estado pleno de
contentamiento personal? ¿Será siempre negativa la soledad o tiene algunos beneficios? Pues está
demostrado que en sí misma la soledad puede ser ventajosa o desventajosa dependiendo de la actitud con la
que el ser humano que la vive la enfrenta. Si todos sus esfuerzos se centran en encontrar la verdadera
felicidad únicamente al lado de alguien entonces dependerá exclusivamente de la compañía del otro para
sentirse satisfecho, vivo, realizado. Pero si por el contrario asume la vida consciente de sus carencias y se
apoya en Dios para seguir adelante en medio de una ausencia amorosa entonces podrá cumplir el propósito
divino y descubrir que su condición “solitaria” lejos de ser el final de su vida es una fiel oportunidad para
experimentar los más grandes beneficios de la mejor compañía que existe, la Presencia de Dios. “Pero de día
mandará Jehová su misericordia, Y de noche su cántico estará conmigo, Y mi oración al Dios de mi vida.” Sal
42:8

ARGUMENTOS EN CONTRA DE “QUEDAR SOLOS”


Una de las mayores contrariedades que hemos enfrentado al publicar nuestros artículos sobre la necesidad
de cumplir la voluntad de Dios por encima de nuestros deseos personales ha sido precisamente sobre la
imposibilidad que tienen muchos de quedar solos por el resto de sus vidas. Y nos han expresado los sig
argumentos:
1. ¿ACASO UN DIOS JUSTO PUEDE IMPONER EL CELIBATO A ALGUIEN AUNQUE SEA LA PARTE
“INOCENTE”? Ante esto debemos tener muy claro que Dios es infinitamente Santo, Justo y Bueno, y que sus
designios son buenos, agradables y perfectos. Aunque para el hombre parezcan locura sus determinaciones,
ÉL como Dios Eterno e infalible sabe lo que es mejor para el ser humano, y a nosotros nos resta obedecerle
sin cuestionar, si es que deseamos hacer su voluntad y tener parte con ÉL, pues “La ley de Jehová es
perfecta, que convierte el alma; Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El precepto
de Jehová es puro, que alumbra los ojos.” Sal 19:7-8 Y en su ley estableció “Todo el que repudia a su mujer,
y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada del marido, adultera. Luc 16:18 La repudiada
o repudiado cae en adulterio si se une a otra persona estando vivo su cónyuge legítimo, y como los adúlteros
no entrarán al Reino,1 Cor 6:9-10, entonces sí, le corresponderá quedar sola (o) en este mundo terrenal, pero
consciente de que por obedecer a Dios tendrá una eternidad en la Presencia de su Señor.
2. PERO, ¿NO DIJO DIOS “NO ES BUENO QUE EL HOMBRE ESTÉ SOLO”? Ciertamente lo dijo, pero en
unas circunstancias muy particulares y en un contexto muy específico. Sería irresponsable de nuestra parte
aplicar cada palabra de Dios fuera de su enfoque contextual. Aquí vemos esta declaración: “Y dijo Jehová
Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. Y puso Adán nombre a toda bestia
y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él.” Gén
2:18,20. Dios anuncia esta premisa en base a la condición de un hombre soltero, no divorciado o separado. Él
vio la necesidad de Adán y formó a la mujer de su costilla. Obviamente no la tomó de otro hombre y se la
trajo a él. En ese momento Dios instituyó el primer matrimonio, legítimo y válido, el cual Jesucristo defendió
ante los fariseos “¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el
hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne?” Mat 19:4-5
3. PABLO AFIRMÓ QUE ES MEJOR “CASARSE” QUE ESTARSE QUEMANDO, Y YO NO TENGO EL
“DON DE CONTINENCIA”. Nuevamente referimos lo anterior expuesto, lo dijo, pero dichas palabras no
fueron dirigidas a todos los cristianos de cualquier estado civil, observemos: “Digo, pues, a los solteros y a las
viudas, que bueno les fuera quedarse como yo; pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es
casarse que estarse quemando. 1 Cor 7:8-9. Es obvio, que en este contexto Pablo no alentó a los divorciados
a volver a casarse para evitar quemarse.
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4. DEBO RE CASARME PORQUE DIOS DIJO QUE “MEJOR SON DOS QUE UNO”. Tal afirmación la
encontramos en Ecles 4:9-12, y puede aplicar a la generalidad de las relaciones humanas, no solamente al
matrimonio. Sin embargo, al tratarse de una unión matrimonial es obvio que Dios acá no está apoyando
cualquier unión para aplicar esta Escritura, las uniones prohibidas por Él quedan fuera de discusión porque Él
no las aprueba de ninguna manera, (incesto, homosexuales, bigamia, poligamia, concubinato, adúlteras), de
otro modo las parejas homosexuales también se sentirían con el derecho de enarbolar esta Palabra para
validar su unión pecaminosa, lo cual es abominación ante Dios.

LOS “SOLOS” APROBADOS POR DIOS


1. EL QUE SE SEPARA, DEBE QUEDARSE SIN CASAR. El apóstol Pablo, por mandato del Señor, fue muy
claro al desglosar los mandamientos para cada una de las situaciones en su carta a los Corintios, y fue
enfático al afirmar: “Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no
se separe del marido; y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no
abandone a su mujer.” 1 Cor 7:10-11
2. LOS QUE SE QUEDAN SOLTEROS PARA AGRADAR A DIOS. Pablo consideró que era mucho mejor
para el hombre y la mujer quedar solteros para evitar aflicciones mayores “En cuanto a las vírgenes no tengo
mandamiento del Señor; mas doy mi parecer, como quien ha alcanzado misericordia del Señor para ser fiel.
Tengo, pues, esto por bueno a causa de la necesidad que apremia; que hará bien el hombre en quedarse
como está. Quisiera, pues, que estuvieseis sin congoja. El soltero tiene cuidado de las cosas del Señor, de
cómo agradar al Señor; pero el casado tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer.
Hay asimismo diferencia entre la casada y la doncella. La doncella tiene cuidado de las cosas del Señor, para
ser santa así en cuerpo como en espíritu; pero la casada tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo
agradar a su marido.” 1 Cor 7:25-26, 32-34
3. LOS EUNUCOS POR CUALQUIERA DE LAS 3 CAUSAS. “Pues hay eunucos que nacieron así del vientre
de su madre, y hay eunucos que son hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se
hicieron eunucos por causa del reino de los cielos…” Mat 19:12

¿QUÉ PUEDO HACER SI QUEDÉ SOLO (A)?


Hay quienes ven este estado como la peor de las condiciones, de solo pensarlo se horrorizan, no se ven
capaces de soportar el celibato y buscan la forma de unirse a otro a como dé lugar, sin importar la aprobación
de Dios, o justificándose descontextualizados de la Biblia. Pero esta realidad no tiene por qué ser aterradora si
buscamos en Dios la fortaleza para sobrellevar esta situación victoriosos, plenos y felices. En este período de
tiempo bien podemos permitir que Dios obre lo necesario en nuestros corazones para ser semejantes a Él,
que al fin de cuentas, es lo más importante en esta vida. Entre muchos otros beneficios tenemos:
1. LA OPORTUNIDAD DE SANAR NUESTRAS HERIDAS Y RENOVAR NUESTRA IDENTIDAD EN
CRISTO. Al quedar solos tenemos el tiempo para abrir nuestros corazones dejándonos sanar y confortar
profundamente por nuestro Amado Consolador. Es un tiempo de refrigerio en el que nuestra alma es
depurada para ser conformada a la voluntad de Dios en una forma sumisa. En este período Dios nos revela
quiénes hemos sido en el pasado y quienes somos ahora en Él por el Poder de su transformación al hacernos
hijos más obedientes y conscientes de su gran amor por nosotros.
2. LA LIBERTAD PARA SERVIR A DIOS Y A NUESTRO PRÓJIMO. El hecho de quedar sumidos en un
eterno mar de lágrimas nada bueno aportará para soportar la soledad amorosa, al contrario nos enfermará
hasta desgastarnos por completo. Pero si en lugar de lamentarnos disponemos nuestros talentos para servir a
nuestro Señor y al prójimo esto nos hará encontrar el sentido real para vivir, servir nos hace útiles,
provechosos. Parece haber un fortalecimiento progresivo en la medida en que ayudamos a otros en sus
problemas en vez de concentrarnos en nuestra propia condición actual.
3. DEDICAMOS TIEMPO PARA INTERCEDER POR NUESTRO CÓNYUGE. Quienes han debido quedar
solos por causa de abandono o repudio por parte de su esposo (a) legítimo (a) tienen un reto ineludible, rogar
por sus cónyuges sin desmayar. Aunque no vean una posibilidad de reconciliación deben renovarse en fe y
creer que para Dios no hay nada imposible, Dios puede transformar a su cónyuge, Dios quiere restaurar su
hogar, siempre deben creerlo respaldándose en las promesas divinas. En lugar de maldecirlos o ignorarlos
deben rogar para que sea Dios tratando con sus corazones endurecidos y trayéndolos a su pacto original.

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Además, orar por la restauración de otros hogares les aumentará la fe llevándolos a nuevos niveles de
intimidad en la Presencia del Señor Jesucristo.
4. FORMAMOS CÍRCULOS AMISTOSOS QUE NOS INSPIRAN A SER MEJORES. En esos momentos
duros de profunda soledad y aun cuando el dolor parece aumentar con el tiempo Dios nos consuela al traer a
nuestras vidas esas conexiones divinas que confortan nuestro corazón, alientan nuestro espíritu, alegran
nuestros días. Gracias a Dios por cada amigo (a), por cada familiar que supo colocar su hombro para nosotros
apoyarnos cuando ya no podíamos más. La presencia de ellos y sus palabras alentadoras favorecen nuestra
existencia en medio del dolor por la ausencia de quien amamos, y por alguna extraña razón nos vemos
motivados a avanzar y no estancarnos más.

CONCLUSIÓN
Quedar solos no tiene que ser una maldición o una condenación fatal, podemos estar seguros de que si
hemos decidido soportar esta condición para agradar a Dios seremos confortados y recompensados por Él. Y
ud se preguntará ¿Pero acaso Dios no quiere que me case y forme un lindo hogar junto a un buen cónyuge?
Claro, el matrimonio fue su creación y se delita en unir parejas, pero dichas uniones deben cumplir con sus
estándares para ser aprobados por Él, de lo contrario resta quedar solos para no pecar contra Su santidad. La
fortaleza para resistir la tentación se encuentra en su Presencia. En este tiempo aprendemos a amar a Dios
por encima de cualquier relación humana, pasar tiempo adorándole y sirviéndole se convierte en lo más
importante y verdaderamente esencial en nuestra vida. Y nos mantenemos firmes en sus promesas gloriosas
que manifiestan:
“Se alegrarán el desierto y la soledad; el yermo se gozará y florecerá como la rosa.” Is 35:1
“Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo; porque aguas serán cavadas en el
desierto, y torrentes en la soledad.” Is 35:6
“He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el
desierto, y ríos en la soledad.” Is 43:19

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