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Capitulo 32

El documento presenta un fragmento de la boda de Julia. En la habitación antes de la ceremonia, Julia se prepara con la ayuda de sus damas de honor y madre. Su madre le da consejos sobre el amor y el matrimonio. Luego, Julia camina del brazo de su padre hacia el altar para casarse con Damian.

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Capitulo 32

El documento presenta un fragmento de la boda de Julia. En la habitación antes de la ceremonia, Julia se prepara con la ayuda de sus damas de honor y madre. Su madre le da consejos sobre el amor y el matrimonio. Luego, Julia camina del brazo de su padre hacia el altar para casarse con Damian.

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Capitulo 32

¨ Escribimos nuestro propio final¨


Siempre dices que somos polvo de estrellas

Que quedamos atrapados en órbita.

Vamos, Julia, respira y trata de tranquilizarte. Me digo un par de veces


mientras veo como mis manos tiemblan, pero no por miedo, tiemblan
por la emoción de saber que estoy a unos pasos de casarme con
Damian y se que ya estamos casados, pero esto es diferente, porque
ahora toda nuestra familia y amigos están presentes para poder
presenciar nuestra unión. Así que yo trato de tranquilizarme y evitar
tener un ataque de ansiedad ahora. Empiezo a pensar en cosas que
me pueden ayudar a calmarme. Pienso en el olor a café en la mañana,
en el olor de la tierra después de la lluvia, en el olor a libro nuevo.
Pienso en el sonido de la lluvia cuando golpea el suelo, recuerdo las
constelaciones y entonces mi mente vuelve a él. Pero pensar en el no
me ayuda a tranquilizarme ahora, pero mi mente parece no poder
dejar de pensar en el o en nuestra boda en las Vegas.

Bajamos del escenario y el pone una mano en mi cintura para


ayudarme a mantener el equilibrio, y yo no puedo dejar de sonreír. Me
siento ligera, muy ligera a pesar que todo parece dar vueltas. Damian
me sonríe y una parte de mí, no quiere alejarse de el, me siento
atraída por la calidez y el calos en sí, que emana su cuerpo. El frio en
mi interior se siente atraído hacia el fuego que parece arder dentro de
el. Mis manos quieren seguir permaneciendo en su cuerpo, porque
siento que si me alejo me volveré a hundir en aquel océano
desconocido en el que me estaba ahogando.

-Acabamos de cantar. –le digo a Damian cuando nos sentamos en


nuestra mesa. -¿Podemos cantar otra vez?

Tomo el vaso frente a mí y termino la bebida de un sorbo. El liquido


pasa por mi garganta y sonrió ante la sensación. Dejo que mis manos
se queden alrededor de la copa para evitar estirar mi mano hacia él.
-Creo que debemos dejar que otros también puedan cantar. Tal vez
después, Julia.

Muevo la cabeza cuando él dice mi nombre.

-No, nada de Julia, dijiste que me llamarías melocotón, tu dulce, dulce


melocotón. Saul y Raquel pueden tenerse el uno al otro si quieren, no
importa ¿Sabes porque no me importa? Porque yo te tengo a ti y soy
tu melocotón.

Veo como Damian me sonríe con cariño y algo de diversión, levanto


mi mano para pedir otro trago pese a que Damian insiste que ya
hemos bebido suficiente, aunque yo no siento que es así. Ignoro a
Damian y pido otra ronda de tragos para los dos. No quiero que esta
noche termine, no quiero tener que alejarme de él. Ojala hubiera una
manera de poder quedarme por siempre a su lado y poder seguir
disfrutando de la calidez que siento al estar con él.

-Se me acaba de ocurrir una gran idea ¡Cásate conmigo! No dejare


que Raquel se case antes que yo. No, esta debió ser mi despedida de
soltera, mía y ese estúpido de Saul, se debería de estar casando
conmigo, pero no, el decidió serme infiel y embarazar a mi hermana.
Pero ella se puede quedar con ese imbécil infiel y yo me quedo
contigo. Así que vamos a casarnos.

-Julia….

Pongo un dedo en sus labios y no lo dejo seguir hablando. Incluso ese


pequeño toque me hace sentir dentro de un incendio, siento mi cuerpo
en llamas y recuerdos de aquella noche que estuvimos juntos vienen a
mi mente nublada por el alcohol. Recuerdo esa noche con precisión,
cada detalle, cada beso y caricia. Recuerdo la forma en que sus dedos
recorrían mi piel, la forma en que sus ojos conectaron con los míos.

-Vamos a casarnos y si dices que no, saldré de aquí y me casare con


el primer hombre que vea. Lo juro, hare eso porque no dejare que
Raquel se case antes que yo. No, eso no está sucediendo.

Quito el dedo de sus labios y le doy una gran sonrisa antes de


terminar mi trago. Saco un par de billetes de mi cartera, pero el mueve
la cabeza y se levanta a cancelar la cuenta. Lo sigo con la mirada y
siento algo de temor al considerar que el podría irse.
-¿A dónde vamos ahora? –le pregunto cuándo pone su brazo
alrededor de mi cintura y caminamos hasta la salida del karaoke.
Recuesto mi cuerpo sobre su costado.

-Por lo visto a casarnos. –me responde el.

-¡Sí!

Y llegara un momento cuando las estrellas se alinean.

Y empiecen a dejar de brillar.

Hasta enfriarse y apagarse por completo.

El sonido de la puerta abriéndose me devuelve al presente y veo a


Alisson entran junto a Willa, ambas con sus vestidos verde oliva de
damas de honor. Ambas me sonríen cuando me ven y Alisson respira
hondo para evitar llorar y arruinar su maquillaje. Willa no duda en
regañar a su hermana, pero Alisson no puede evitar emocionarse, ella
adora las bodas.

-¡Dios te ves hermosa! –me dice Alisson.

-Y eso que aun falta el velo. –agrega Willa.

Veo a Willa caminar hasta una caja blanca colocada sobre una
pequeña mesa redonda y abrir la caja. Con cuidado ella saca el velo y
lo empieza acomodar antes de caminar hasta mí con él. La puerta de
la habitación se vuelve abrir y entran Nicole y Sadie. Aun hay algo de
tensión entre ellas desde que Nicole decidió terminar con Harry y a
pesar que Sadie, entiende a Nicole y sus razones, Sadie, aun se
preocupa por su hermano y eso es entendible.

-¡Dios Julia, te ves hermosa! –me dice Sadie.

Le devuelvo la sonrisa y pienso en hace dos noches cuando me regalo


los aretes azules de su mama para que los utilice hoy. Me dijo que son
los mismos aretes que su madre utilizo en su boda. Aquel gesto de
parte de ella me conmovió mucho.

-Vamos a ponerte el velo. –me dice Alisson.


Ella con mucho cuidado acomoda el velo en mi cabello y después de
inclina para acomodarlo. Sonrió a mi reflejo en el espejo de cuerpo
entero y la emoción crece haciendo que me sea casi imposible
quedarme quieta, porque lo único que quiero es empezar a correr
hacia Damian y refugiarme en sus brazos. Pero respiro hondo y trato
de tranquilizarme mientras estudio mi reflejo en el espejo. Veo el
hermoso velo con bordes que cae de forma delicada. Después mis
ojos se fijan en mi vestido, el vestido tiene un intrigado diseño a lo
largo de los costados y en el medio, ya que cae en cascada hacia el
suelo. Quería lucir como una princesa este día, sentirme como una
mientras está llegando el final de su historia donde sabe que va a
conseguir su final feliz.

-Estoy algo nerviosa ahora. –les digo mientras le doy una rápida
mirada al reloj.

Nicole sostiene mi ramo de pionías y dalias. Mientras que Willa me


sirve un vaso con un líquido color ámbar.

-No puedo beber ahora. –le digo.

Ella aparta el vaso y abre mucho los ojos con sorpresa y emoción, las
demás imitan su reacción y no entiendo porque me miran así.

-¿Estas embarazada? –me pregunta Alisson.

-Voy a ser tía. –grita con emoción Sadie.

Muevo la cabeza y algunos rizos que caen solo de un costado de mi


cara se mueven por el movimiento brusco de mi cabeza. Alisson se
acerca para acomodar mi cabello que está perfectamente peinado
hacia un costado y recogido por una delicada trenza que se pierde
entre los rizos.

-No estoy embarazada.

Los hombros de Sadie caen con decepción. Se escuchan unos golpes


en la puerta y después veo a mi madre que entra con elegancia que la
caracteriza. Sus ojos verdes me estudian con atención de pies a
cabeza tratando de ver hasta el mínimo detalle, cuando me da un leve
movimiento de cabeza, se que aprobado mi vestimenta y mi look en
general.
Porque llegara un momento donde no quede nada

Ni siquiera un rastro de polvo de estrellas

Ni siquiera un recuerdo de nuestros momentos debajo de ellas.

-¿Puedo tener un momento a solas con mi hija? –pregunta ella,


aunque es una pregunta que no deja lugar a una respuesta negativa.

Todas empiezan a salir hasta que me quedo sola en la habitación con


mi mama.

-Mama si me vas a decir cualquier cosa que pueda dañar este día,
ahórratelo, no necesito escuchar nada de eso. Este es mi día y solo
quiero escuchar los buenos deseos y lo bonita que me veo.

Ella me mira y una sonrisa muy alejada a las típicas sonrisas que ella
suele dar aparece en su cara.

-Estaba molesta contigo aquella vez cuando te casaste en las Vegas.


Al casarte así le quitaste la oportunidad a tu padre de llevarte hacia el
altar como siempre había querido, me quitaste la oportunidad de ver a
mi hija menor vestida de blanco y siendo feliz. Pero por suerte
decidiste tener otra boda y darme la oportunidad de tener este
momento. –ella toma mis manos entre las suyas y yo tengo que tragar
el nudo que siento en mi garganta. –Y ahora que este día ha llegado
solo quiero darte unos consejos que tu abuela paterna me pidió que te
diga cuando este día llegue. El amor es frágil y se construye todos los
días, nunca des por sentadas las cosas y siempre lucha por tu
felicidad. Eres más fuerte de lo que piensas y puedes contra cualquier
cosa que se te ponga en el camino, nunca te des por vencida y
siempre busca la forma de ser feliz.

Se feliz, dulzura mía.- me solía decir mi abuela. –Se feliz.

Mi madre me abraza y tengo que hacer un gran esfuerzo para evitar


llorar.

-No seas dramática, Julia. –me regaña mi madre. –Vas a dañar tu


maquillaje.

Pero veo que ella también lucha por mantener el control sobre sus
emociones, antes de darme un abrazo.
-Te ves hermosa, hija mía, muy hermosa.

Ella acomoda el hermoso collar en mi cuello con mucha delicadeza,


ella siempre hace eso. Tal vez porque cuando era pequeña siempre le
pedía ayuda para poner mis collares, es en todo lo que pedía ayuda,
en lo demás yo siempre fui autosuficiente.

Tocan la puerta y Sadie asoma su cabeza.

-Ya es hora. –nos dice ella

Sonrió y tomo aire, mi madre me pasa mi ramo. Sadie, abre la puerta y


empiezo a caminar hasta la salida del pasillo. Sadie, Nicole, Alisson y
Willa están listas como mis damas de honor. Mi madre me da un beso
en la mejilla antes de alejarse. Camino hasta la robusta puerta doble
de madre donde mi padre me está esperando. Cuando llego a su lado
el me da una gran sonrisa y besa mi frente.

-¿Eres feliz, Julia? –me pregunta el.

Envuelvo mi brazo alrededor del suyo y le sonrió.

-Muy feliz papa.

-Siempre serás mi sol, Julia.

-Lo sé, papa.

Mi corazón empieza a latir rápido y me aferro con fuerza al brazo de


mi padre mientras las puertas de madera se abren y la música nupcial
se empieza a escuchar.

Pero incluso en ese momento de nada

Yo encontré tiempo para demostrarte mi amor

Para decirte que siempre, sincera y completamente, te amare con


todo mi corazón.

Empiezo a caminar y miro el lugar decorado con rosas blancas y luces


del mismo color. También hay rosas azules y una luz de un suave tono
azul ilumina el lugar mientras yo camino hacia Damian. Es como si
caminara en las estrellas y entonces lo veo y los nervios se evaporan,
porque estoy a solo unos pasos de él. Su sonrisa al verme es una
clara confirmación que todo estar bien entre nosotros. Y cuando llego
a su lado mi sonrisa se hace aun más amplia, si eso es posible.
Escucho como empieza la ceremonia, pero yo soy apenas consciente
de todo lo que se dice hasta que llega el momento de los votos.

Damian toma mi mano entre la suya y lo veo sostener el anillo,


decidimos utilizar los mismos anillos, pero con un pequeño cambio.

-Tú siempre dices que somos polvo de estrellas que quedamos


atrapados en órbita. Y que llegara un momento cuando las estrellas se
alinean y empiecen a dejar de brillar. Hasta enfriarse y apagarse por
completo. Porque llegara un momento donde no quede nada, ni
siquiera un rastro de polvo de estrella, ni siquiera un recuerdo de
nuestros momentos debajo de ellas. Pero incluso en ese momento de
nada, yo encontrare tiempo para demostrarte mi amor. Porque mi
amor por ti se siente como respirar, no puedo evitarlo y es algo
involuntario, además se que no puedo parar o moriré. Así que te
prometo que encontrare un momento para decirte que siempre,
sincera y completamente, te amare con todo mi corazón, hasta que las
estrellas se apaguen y dejen de brillar, e incluso después de eso.

El desliza el anillo en mi dedo y veo como sus ojos buscan los míos.
Ha sido así siempre entre los dos, es como si Damian y yo
estuviéramos la necesidad de saber dónde está el otro en cada
momento, pero al mismo tiempo, como si supiéramos donde
exactamente esta el otro. Siempre nos hemos movido en prefecta
sincronía y podemos seguir el pensamiento del otro, así como las
emociones. Nos completamos muy bien y cada día confirmo que
estamos mejor juntos de lo que estaríamos si nos hubiéramos
separado.

-Cuando llegaste a mi vida, yo estaba en un lugar muy oscuro, solo


sentía frio y creía que jamás volvería a sentirme cálida de nuevo. Y no
solo eso, por mucho tiempo me estuve ahogando. Había olvidado
quien era, lo que se sentía ser yo. Luego aquella noche caminaste
hacia mí y cuando te vi pensé ¿Quién es este hombre y que quiere?
¿Por qué no me deja sola en mi tristeza? Entonces te reconocí y supe
que estabas igual de mal que yo, te quedaste y ya no sentía aquel frio.
Tú cambiaste eso, me sacaste de aquel lugar oscuro y derretiste todo
el hielo dentro de mí. Me salvaste y me hiciste bailar bajo las estrellas,
me hiciste encontrar mi flor favorita y te quedaste a mi lado y yo por
primera vez en mucho tiempo, me sentí realmente feliz. Me salvaste la
vida, señor Hessel. Y al conocerte entendí que hay cosas que están
destinadas a ser. Tu y yo, estamos destinados, en este y en todos los
universos paralelos que existan porque lo que sucede entre tú y yo se
queda entre nosotros y siempre seremos tu y yo.

Deslizo el anillo en su dedo y le sonrió. Me siento feliz de cómo ha


resultado todo, ambos fuimos valientes al dar el siguiente paso para
abrir nuestros corazones y después de tanta angustia todo valió la
pena y hemos sido recompensados con un amor inquebrantable que
apreciamos y cuidamos todos los días. Ya que ambos sabemos cuan
frágil puede ser el amor y cuan caprichosa puede ser la vida. Y no es
que yo estoy en contra de la idea de terminar todos los días de mi vida
con Damian, no, yo quiero eso, pero nada es seguro en el mundo y
eso me asusta a veces. Sin saber que me depara el futuro, tengo
demasiado miedo a la esperanza. Pero cuando veo la forma en que
sus ojos se conectan con los míos, solo puedo esperar a pasar el resto
de mi vida con Damian Hessel.

-Puede besar a la novia.

Damian pone sus manos en mi cara y se acerca a mí para un casto


beso lleno de amor y de promesas de un mañana lleno de felicidad.
Después de eso nos envuelven en abrazos y felicitaciones mientras
pasamos al salón donde se llevara a cabo la recepción. Y yo no puedo
evitar notar como Damian parece que gravita alrededor de mí toda la
noche, siempre cerca, buscando mi compañía o simplemente sus ojos
me miran desde el otro lado de la habitación mientras hablamos con
nuestros familiares. Y mi corazón se calienta con aquella observación.

-A veces no puedo evitar ser arrastrado a tu orbita, querer estar tan


físicamente presente como sea posible. –me dice él mientras se para
cerca de mí.

Damian envuelve sus brazos a mí alrededor. Un sonido hace levantar


mi vista de mi conversación con Damian hacia el escenario y sonrió
cuando veo a Raquel tintinear una copa de champan con una cuchara
para llamar la atención de todos antes de cambiar la copa por un
micrófono de uno de los miembros de la banda.

-Y el momento de los discurso llego. –empieza a decir ella. –Este


discurso no será como el discurso que tu diste en mi boda, porque
ahora si vamos a brindar por una pareja que se aman y merecen ser
felices. Julia, sé que no he sido la mejor hermana mayor, pero te
quiero, siempre lo hecho, aunque no he sabido demostrarlo, así que
me alegra saber que a tu lado tienes a un buen hombre que te ama y
todos los días busca demostrarte su amor, porque lo mereces,
mereces todas las cosas buenas que te están pasando, nunca dudes
de eso. Estoy muy feliz por los dos, de cómo se complementan y
logran sacar lo mejor del otro. Eres una gran persona, Julia Sullivan y
nunca dudes que mereces toda la felicidad que está sintiendo ahora.
Salud por los felices novios.

Levanto la copa que Damian me acaba de pasar y ambos bebemos.


Me siento conmovida por las palabras de mi hermana.

-Y antes de dar inicio a su primer baile como esposos, quiero decirles


algo. –empieza a decir, Sadie, mientras toma el micrófono. –Voy a
reconocer que soy una persona muy afortunada por tener a los
hermanos que tengo, no podría pedir mejores hermanos que ellos,
pero también es verdad que siempre quise una hermana y ahora por
fin la tengo. Julia, quiero agradecerte por hacer feliz a mi hermano y
por amarlo tanto como él se merece, también quiero darte la
bienvenida a esta familia y decirte que, en mí, no solo tienes una
amiga, también tienes a una hermana. Los quiero mucho con
demasiado a los dos y les deseo tanto amor y felicidad como ustedes
se merecen ¡Que vivan los esposos!

-Es el momento del primer baile de los felices esposos. –dice alguien
en el micrófono.

Damian extiende su mano y yo la tomo, lo dejo guiarme hasta el centro


de la pista. At last de Etta James empieza a sonar, llevo una de mis
manos hacia su cuello y el pone su mano en mi cintura.

-Te amo, Julia.

El me hace girar hasta volver a sus brazos.

-Entonces empezamos a orbitar uno cerca del otro. –le empiezo a


decir a Damian. –Nos acercamos cada vez más hasta que
colisionamos y cuando eso pasó, entendimos que siempre seremos tú
y yo. Porque cuando las estrellas colisionan, todo cambia y nada
vuelve hacer igual, incluso aunque se apaguen y dejen de brillar, ya no
nos importa, porque a pesar de eso, ambos ya hemos conseguido
nuestro final feliz. Te amo, Damian, no tienes una idea de cuánto.

-Creo que me puedo hacer esa idea.

Y entonces la vida te enseña que los finales felices están


sobrevalorados, que hay diferentes maneras de conseguir un final
feliz. Que un final feliz no siempre está en casarse y comer perdices
como lo muestran las películas de nuestra infancia. Que a veces esta
en el éxito profesional como es el caso de Nicole o en tener una
familia junto al hombre que amas como espera Sadie y como lo acabo
de obtener yo. Que a veces la felicidad se encuentra en pequeñas
dosis de nuevas experiencias, sueños y metas más allá de la opinión
de los demás como lo es para Willa. Que a veces un final feliz es solo
una nueva oportunidad como es para Sara y Alisson. A veces el final
está en amarnos a nosotras mismas y entender que no importa lo
rotas que podamos estar, eso no significa que no podamos amar y ser
amados, como lo entendió, Raquel. Entonces la vida se encarga de
que entiendas que un final no es exactamente el fin, a veces es solo el
inicio de nuevas historias, que nosotros podemos escribir nuestro
propio final. Y por primera vez en mucho tiempo, hay esperanza para
un comienzo, en lugar de un final.

Fin

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