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Monografia Sobre La Pobreza en El Perú

1) El documento discute la pobreza en el Perú, definiéndola como una condición en la que las personas no pueden satisfacer sus necesidades básicas. 2) Explica que la pobreza en el Perú ha disminuido lentamente a pesar del crecimiento económico reciente. 3) Presenta estadísticas que muestran altos niveles de pobreza y pobreza extrema en la década de 1990, especialmente en áreas rurales, y propone abordar el problema a través de la generación de empleo.

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Monografia Sobre La Pobreza en El Perú

1) El documento discute la pobreza en el Perú, definiéndola como una condición en la que las personas no pueden satisfacer sus necesidades básicas. 2) Explica que la pobreza en el Perú ha disminuido lentamente a pesar del crecimiento económico reciente. 3) Presenta estadísticas que muestran altos niveles de pobreza y pobreza extrema en la década de 1990, especialmente en áreas rurales, y propone abordar el problema a través de la generación de empleo.

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UNIVERSIDAD NACIONAL DE INGENIERIA

FACULTAD DE INGENIERIA ECONOMICA, ESTADISTICAS Y CIENCIAS SOCIALES


UNIDAD DE POSGRADO

MAESTRIA EN GERENCIA PÚBLICA

MONOGRAFÍA : LA POBREZA EN EL PERÚ,

UNA PROPUESTA PARA SU


ERRADICACIÓN

CURSO : ECONOMÍA GENERAL

DOCENTE : MG. CÉSAR CASTILLO GARCÍA

ALUMNO : DAJALMA YÉPEZ RUIZ

MARZO DE 2021
LA POBREZA EN EL PERÚ, UNA PROPUESTA PARA SU ERRADICACIÓN

INTRODUCCIÓN.

La Organización de las Naciones Unidas (O.N.U) nos da una definición muy sucinta de lo
que es la pobreza y la define como “una condición caracterizada por una condición severa
de necesidades básicas”; mientras que las Organización de las Naciones Unidas para la
Ciencia y la Cultura (U.N.E.S.C.O), la define en términos absolutos y relativos; así, la
absoluta es la falta de medios necesarios para satisfacer necesidades básicas tales como
alimentos, ropa y refugio. Se considera que la pobreza absoluta es aproximadamente la
misma independiente de la ubicación; mientras que la pobreza relativa se establece en
función del nivel general de ingresos de una comunidad, país o región analizada.

Para el Banco Central de Reserva del Perú (B.C.R.P), la pobreza es una condición en la cual
una o más personas tienen un nivel de bienestar inferior al mínimo socialmente aceptado.

Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la pobreza en el Perú se


define como “una condición en la cual una o más personas tienen un nivel de bienestar
inferior al mínimo necesario para la sobrevivencia” 1. Hasta el 2007, las mediciones de las
cuentas de pobreza se hacían con dos métodos: el primero, de las necesidades básicas
insatisfechas; el segundo, aquel de la línea de pobreza (Morales, 2005). Desde el 2007, y
siguiendo las recomendaciones de una Comisión Consultiva de la Pobreza, en que participan
instituciones como el Banco Mundial, la pobreza se calcula actualmente a base de la
comparación del gasto de los hogares con la línea de pobreza, la cual se calcula basada en una
canasta básica de consumo (suficiente, en palabras del INEI, para satisfacer requerimientos
nutricionales y otras necesidades básicas)2.

Aunque no hay una medición de pobreza que sea en rigor comparable a lo largo de toda la
década pasada, los investigadores y organizaciones que se encargan de la medición de la
pobreza coinciden en que esta se redujo a mediados de los 90s. Aproximadamente entre 1996
y 1997, recién luego de varios años consecutivos de crecimiento económico. Con el reinicio

1
www.inei.gob.pe/biblioineipub/bancopub/Est/Lib0329/Cap0101.HTM.
2
Cifras propias utilizando la data de Hofman, 2001.
de una recesión en 1998, la pobreza se volvió a incrementar consecutivamente hasta el año
20013.

Los datos del año 2002 muestran que la pobreza dejó de avanzar ese año y las cifras del 2003
son las que han originado un debate, puesto que el nuevo cambio metodológico en el recojo
de datos implementado en el año 2003 no permite hacer una estimación que tenga
exactamente las mismas características que en los dos años anteriores.

Cada Estado asume, como se sabe, sus propias interpretaciones sobre lo que constituye un
estándar mínimo de vida. No siempre dichas interpretaciones responden, adicionalmente, a
las visiones predominantes en las líneas generales de políticas públicas (guiados, quién sabe,
por las distintas visiones en la sociedad, la clase política y la academia). Factores diversos
(históricos, políticos y económicos, entre muchos otros) pulen continuamente dichas
interpretaciones, motivando que los considerandos en el momento actual varíen, removiendo
así el estado de lo aceptable y no aceptable. El Perú, por supuesto, no es ajeno a ello.

ANTECEDENTES.

Según el censo de población 1993, existe en el país más de 12 millones de habitantes en


condición de pobreza, del total de 22'639 mil personas. En el país más de 6 millones de
peruanos viven en extrema pobreza, es decir, que poseen más de dos carencias o bien que no
satisfacen las necesidades de alimentación (INEI,1994b). Es decir, que el ingreso familiar no
alcanza para cubrir el gasto de la canasta básica de alimentos. Según CUANTO, 1996, de
cada cinco personas en el país, una padece hambre. Los más pobres se ubican en el área rural
(comunidades campesinas y comunidades nativas).

La evolución de la pobreza según el método de la línea de pobreza, de 1994 y 1996, la


pobreza se ha incrementado del 41.2% a 44.2% respectivamente (CUANTO, 1996).

En la década de los ochenta la región latinoamericana ha experimentado


serios problemas de deuda externa, altas inflaciones, fuga de capitales y crisis de balanza de
pagos. El Perú no ha sido ajeno a estos problemas, pues las políticas aplicadas -similares a la
de los otros países- durante dicha década ocasionaron que al iniciar la presente década se
3
El INEI comenzó a aplicar anualmente la encuesta que permite medir la pobreza a nivel
nacional recién desde el año 1995.
tenga una inflación de 7,650%, el Producto Bruto interno (PBI) de 1981 a 1990 haya caído a
una tasa promedio de 1.2% anual, la Inversión Extranjera sólo representara en 1990 el 3.6%
de nuestro PBI.

En la presente década, la mayoría de los gobiernos latinoamericanos -unos antes y otros


después- reorientaron sus políticas hacia la economía de libre mercado. Los resultados son
evidentes: la región creció desde 1991 a una tasa promedio de 3.3%, la inflación descendió de
199.6% en 1991 a 10.2% en 1998, el flujo de inversión extranjera hacia la región
prácticamente se quintuplicó (paso de US$ 10,955 millones en 1991 a US$ 53,195 millones
en 1998).
Si observamos el comportamiento de las variables anteriores podemos afirmar que la
tendencia negativa de crecimiento de la región, generada por políticas equivocadas, ha sido
revertida.

Pero se debe evidenciar que en estos dos últimos años el crecimiento en la región se ha
reducido debido a dos shocks de origen externo. El primero, es el fenómeno de El Niño que
afectó seriamente la producción agrícola y la pesca, así como también ocasionó destrucción
de viviendas y obras de infraestructura. El segundo, las crisis financieras iniciadas en
el Asia que se trasmitieron hacia América Latina por la vía del comercio, las finanzas y las
políticas para hacer frente dicha crisis.

El comportamiento favorable de las principales variables que determinan el crecimiento


económico, el problema social expresado en la pobreza y extrema pobreza disminuye a tasas
muy lentas. Es decir se podría estar dando una falta de armonía entre el crecimiento
económico y la reducción de la pobreza, ya que dicho crecimiento no estaría generando las
oportunidades laborales necesarias para el creciente número de personas por lo que podemos
afirmar que el problema social está estrechamente relacionado con el desempleo y
subempleo.
En el lapso transcurrido de la década de los 90, la Deuda Externa Pública representó en
promedio aproximadamente el 78% de la deuda externa total, mostrando en dicho período,
una tendencia a descender ligeramente. En marzo de 1997 se realizó el cierre del Acuerdo de
Reestructuración de la Deuda Externa Pública del Perú y sus acreedores comerciales, también
conocido como Plan Brady, que implicó una importante reducción de dicha deuda. En
términos monetarios la Deuda Externa Pública pasó de US$ 25,196 millones en 1996 a US$
18,490 millones en 1998 y se estima para 1999 un monto de US$ 18,184 millones

La pobreza en el Perú ha sido medida siguiendo diversos métodos, entre las que podemos
mencionar:

a. El método de la línea de la pobreza o método indirecto. En este método la pobreza


estaría representada por un sólo indicador que puede ser el nivel de ingreso o el gasto.
b. El método de las necesidades básicas insatisfechas o método directo. Este método
permite captar la disponibilidad y el acceso a servicios básicos que son ofrecidos fuera
del ámbito de mercado.
c. El método integrado que combina los dos anteriores.

Las estadísticas revelan que a fines de 1990 la pobreza extrema representaba el 26.8% de la


población mientras que para 1997 se estima que dicho porcentaje ha disminuido a 14.7% y se
planteó como meta para el 2000 un porcentaje de 11%.

Los estudios del Ministerio de Trabajo del Perú revelan que la problemática actual
del empleo tiene como causa los siguientes factores:

 La explosión demográfica de la década del 70 e inicios del 80, cuyos efectos se han
empezado a sentir porque en la actualidad se están incorporando al mercado laboral.
 Las equivocadas políticas económicas instrumentadas en las décadas pasadas.
 La rigidez de la legislación laboral de las décadas del 70 y 80 que desincentivaron la
generación de puestos de trabajo.
 El imperativo para las empresas de lograr la competitividad, han ocasionado que éstas
se desplacen a otras zonas donde el costo de la mano de obra sea aún menor.

La característica central de esta familia de enfoques es que los individuos o familias pobres
son propietarios de varias formas de activos o de capital. Algunos de los atributos de los
pobres o sino todos o se convierten en capital. El capital ya no sería solamente el stock de
activos en manos de las empresas. Todas las personas serían dueños de capital, sin prestar
atención a las enormes diferencias entre ellos, esto es, sin reparar en la estructura económica
y de la propiedad subyacente, más bien, buscando ocultarla. Los trabajadores asalariados son
convertidos en trabajadores independientes y propietarios de recursos. Llegados hasta aquí,
finalmente, los pobres o una parte de ellos podría salir de la pobreza si utiliza mejor sus
activos o su capital.

Al comparar los porcentajes de pobreza e indigencia en diez países de América Latina, la


CEPAL incluye estimados de los porcentajes de hogares pobres en el Perú en 1986 por
grandes áreas geográficas. La tasa de pobreza era de 37% en Lima, 53% en el resto urbano, y
64% en el área rural, siendo Perú sólo superado por Guatemala (Lagos y Arriagada, 1998: p.
67). A la gran pobreza existente en el país en 1986 se sumó un mayor empobrecimiento dos
años más tarde, como consecuencia de la hiperinflación. La evolución negativa del producto
real per cápita y de los ingresos reales se expresa en la evolución de la tasa de pobreza. La
información disponible sobre pobreza proviene de las encuestas nacionales de niveles de
vida (ENNIV), encuestas a hogares patrocinadas por el Banco Mundial para los años 1985-
1986, 1991, 1994 y 1997. Corroborando las cifras anteriores sobre la evolución de los
ingresos reales, se observa que la incidencia de la pobreza se acrecentó en gran proporción
entre 1985-86 y 1991 en el caso de Lima Metropolitana y a nivel nacional, saltando de 27,4%
a 47,6% y de 37,9% a 57,4%, respectivamente. El punto central a destacar es que la
evolución de la tasa de pobreza de Lima Metropolitana de acuerdo a las ENNIV sigue el
mismo patrón que el señalado para los ingresos y remuneraciones reales a partir de las
encuestas de hogares: el porcentaje de pobres aumentó en 73,7%, o 20 puntos porcentuales,
entre 1985 y 1991; se mantuvo en 42,4% en 1994; disminuyó a 35,5% en 1997. No se
observa empero una recuperación de magnitud similar en los ingresos reales promedio en
Lima. No obstante, debemos tomar la reducción de la tasa de pobreza en Lima con cautela.
Un informe del FMI (1998: p. 30) señalará que desde 1994 la distribución no se mide por los
ingresos, sino sobre la base de encuestas de gastos, lo que tiende a mostrar una menor
desigualdad –y una menor pobreza- que la que resulta de medir la distribución sobre la base
de los ingresos4.

4
Entre las diversas observaciones que se pueden hacer a las ENNIV y a la medición de la
pobreza, podemos citar por su claridad la de Hunt (1997:108) cuando comenta los
procedimientos para establecer una línea de pobreza a partir de valorizar una canasta mínima
de consumo para un tamaño de familia representativo: “En el año 1991, ese tamaño era de
seis miembros: dos adultos y cuatro niños. Para 1994, un niño había desaparecido. La familia
representativa tenía cinco miembros. Este cambio introdujo un sesgo de magnitud incierta en
las comparaciones efectuadas entre 1991 y 1994.
El porcentaje de la población en extrema pobreza -con un ingreso menor al necesario para
cubrir un gasto mínimo en alimentos- se redujo entre 1994 y 1997, de manera muy
significativa en Lima y en el área urbana, y en mucho menor grado en las áreas rurales (aún
muestra niveles de 36,4% en la selva y 32,6% en la sierra). La desigualdad entre Lima y las
áreas rurales, medida por la ratio entre sus porcentajes de población en pobreza extrema en
1997, es de 9,8 veces para la costa, 13,6 veces para la sierra, y 15,2% para la selva. En la
primera mitad de la década de 1990, por una combinación de desinflación y de políticas de
alivio a la pobreza, se empieza a observar, según las ENNIV, un ligero descenso en las tasas
de pobreza promedio -medidas en 1994 y 1997- respecto a 1991. Esta reducción de la
pobreza, como se observa en el Cuadro 1, no se registra en todas las áreas geográficas. Aun
cuando, como hemos mencionado, las primeras encuestas ENNIV omiten algunas de las
regiones rurales más pobres, el porcentaje de la población en situación de pobreza en la sierra
rural, la zona geográfica más pobre del país, sube en 23,5 puntos porcentuales entre 1985 y
1991, de 49.2% a 72.7% (Instituto Cuánto y UNICEF 1995: p. 33) y desciende a 64,7% en
1994, para volver a subir a 68,3% en 1997. Una circunstancia atenuante es que la población
en extrema pobreza en esta área disminuyó en 1997 respecto a 1994, pero sólo para mantener
el nivel de 1985. En general, a través de los índices que comparan los niveles de pobreza
respecto a Lima Metropolitana (Cuadro 1) se observa que las tasas de pobreza para las áreas
rurales son bastante mayores que las de Lima. Siendo también importante, aunque menor que
en el área rural, la proporción de población pobre también aumentó en el área urbana,
especialmente en la costa, respecto de 1985. En síntesis, ya sea que tomemos en cuenta la
evolución del PBI real per cápita, los ingresos reales y las remuneraciones, o los estimados
del porcentaje de población pobre, en todos los casos se registra un drástico aumento de la
pobreza entre 1987 y 1989 o entre 1985 y 1991. Además, los bajos ingresos reales no se
recuperan, y la reducción de la pobreza total y de la extrema pobreza en las áreas rurales es
poco significativa.
CUADRO 1
Los estudios sobre la pobreza en el Perú no toman en cuenta el impacto de las políticas
macroeconómicas sobre la pobreza, esto es, sobre los ingresos reales y el gasto de las
familias. Algunos autores hacen referencias o menciones vagas al contexto o entorno
macroeconómico sin tener en cuenta sus efectos o su relación directa sobre la pobreza, la cual
se explicaría ya sea por la operación del mercado de trabajo (Figueroa, 1998: p. 12; Díaz,
1999: pp. 9-10) o por el comportamiento de las familias (Escobal et al, 1998: p. 38).
La responsabilidad del ajuste estructural en el agravamiento de la pobreza ha sido señalada
específicamente por Stewart, quien examina la relación entre las políticas de ajuste y la
pobreza durante la década de 1980, centrándose en las regiones en las que la pobreza se ha
acrecentado más -África y América Latina-, en donde no se pudo lograr un ajuste con
protección de la población pobre. Stewart se ocupa del efecto del ajuste en el tiempo, pues la
idea de que el apoyo temporal frente al ajuste era todo lo que se requería al inicio del mismo
ya no es sostenible: el ajuste afectó el bienestar inmediato de cientos de millones, así como
también su potencial para la actividad productiva futura (Stewart, 1995: p. 1). La política de
ajuste se llevó a cabo porque existían grandes desequilibrios a inicios de la década de 1980,
especialmente por la aguda crisis de falta de divisas. No obstante, el ajuste llevó a un
alarmante e inaceptable deterioro de las condiciones de vida en algunos países que se
ajustaron, lo que significa que las políticas no fueron satisfactorias y que se requieren mejores
alternativas. Más aún, señala Stewart, el hecho de que algunos países hayan tenido éxito en
proteger a su población pobre durante el ajuste sugiere que el deterioro observado en otros
países no sólo habría sido evitable, sino que podría haberse obviado, (Stewart, 1995: p. 2).

Las causas de los desequilibrios, esto es, el déficit en la balanza en cuenta corriente o el
déficit fiscal, sino de cómo el ajuste condujo al empobrecimiento de la población. En lo que
se refiere a los países sub desarrollados y a América Latina, el trabajo de Stewart sí pone el
énfasis en cómo el ajuste estructural es una causa directa del mayor empobrecimiento.
Siguiendo a Stewart, podemos separar los ingresos de los trabajadores en dos: los ingresos
primarios, que corresponden a la retribución que perciben por su trabajo, y los ingresos
secundarios, que resultan del ingreso neto que perciben en su relación con el Estado, esto es,
la diferencia entre los pagos que efectúan al Estado (impuestos, aportes) y los ingresos y
beneficios o prestaciones que reciben del Estado (educación y salud pública gratuitas,
seguridad, pensiones). Las dos políticas que afectarán el bienestar de la población lo harán a
través de su impacto en los ingresos primarios o reales por trabajo a través de la política de
estabilización, y en los secundarios a través de la política fiscal (Stewart, 1995: pp. 9-11).

A nivel Perú, una de las propuestas interesantes para mitigar la pobreza, se dio en el segundo
gobierno Alan García (2006 – 2011) con la puesta en marcha de distintos programas
especiales cuya finalidad era la de formalizar la propiedad y que hasta la fecha de hoy los
gobiernos de turno han continuado con esta intensión, tanto en las zonas rurales como
urbanas, teniendo como premisa fundamental la tesis del entonces asesor del gobierno aprista
el economista Hernando De Soto, cuyos estudios relacionados con la formalización de la
propiedad le habían llevado a conclusiones fehacientes sobre los beneficios sociales y
económicos así como también a convertirse en elegibles por parte de las entidades financieras
y de las políticas públicas. Desde entonces las intensiones gubernamentales, para convertir a
sus ciudadanos en propietarios formales, se han visto traducidas en expresiones oficiales
como “Perú, país de propietarios”.

PROPUESTA DE MITIGACIÓN.

Según Vincenç Navarro, en su libro Propuestas para crear empleo y bienestar social en
España (2011), nos dice que “el 0,16 por ciento de la población mundial se apropia ya del
equivalente al 66 por ciento de los ingresos mundiales anuales”. Esto explica por qué
millones de empresarios, a lo largo y ancho del mundo, a pesar del gran esfuerzo desplegado,
no “sacan ni para el té” (mayormente los microempresarios y la economía informal). La
situación es indudablemente peor para los trabajadores, los desempleados, y sus familias.

Los efectos perversos de estos dos mecanismos (Repartición Individualista y Configuración


Mundial) se traduce en pobreza, desocupación, marginación, desnutrición, analfabetismo,
depredación de recursos naturales; países desarrollados, subdesarrollados; millonarios del
Tercer Mundo y millonarios del Primer Mundo.

Lo primero que debemos tomar en consideración es que, desde hace más o menos seis siglos
se ha impuesto una forma de trabajar que se desarrolla a través de los intercambios en precios
expresados en unidades monetarias. Por un lado, estos intercambios generan mercados en
donde se compran y venden bienes económicos venidos de todos los rincones del mundo. Es
decir, esta forma de trabajar ha creado un solo espacio económico a nivel mundial, al cual no
se puede escapar. Lo que significa que desde hace seis siglos aproximadamente vivimos una
economía-mundo.

Por otro lado, cada bien económico se expresa tanto en su naturaleza física como en su
contrapartida monetaria. Se puede tener el bien físico o su contrapartida monetaria. Lo uno o
lo otro. Los dos son equivalentes. De tal forma que, el dinero se ha convertido en un elemento
insustituible de la actividad económica. Y el comportamiento individualista, aguijoneado por
la Repartición Individualista y la Configuración Mundial, ha hecho del dinero un Dios.
Una alternativa de solución debe tomar en consideración esta realidad. La actividad
económica deberá desarrollarse a través de intercambios, precios, dinero, mercados,
eficiencia, rentabilidad, y competencia a nivel mundial. Estos son los elementos de una
moderna forma de trabajar.

Esta forma de trabajar es solamente uno de los dos elementos de toda actividad económica.
El segundo elemento es un tipo determinado de repartición del resultado neto de la actividad
económica. Existen dos tipos de repartición que la humanidad ya los ha practicado. Se trata
de la Repartición Individualista, en posición hegemónica desde hace unos diez mil años
aproximadamente, y la Repartición Igualitaria practicada en los orígenes de la humanidad,
igualmente en posición hegemónica.

Lo expuesto anteriormente nos ayudará a precisar la noción de economía de mercado, una


forma bien específica de actividad económica que se ha impuesto, a nivel mundial, desde
hace unos seis siglos aproximadamente.

La economía de mercado, tal como se practica actualmente, está compuesta de una forma de
trabajar caracterizada por los intercambios en precios expresados en unidades monetarias y
por la Repartición Individualista en posición hegemónica. Es lo que corrientemente
llamamos economía capitalista, pero, conceptualmente, la economía de mercado puede tener
otro contenido, con manifestaciones socio-económicas completamente a las que se producen
actualmente.

En la alternativa de solución propuesta, la forma de trabajar sigue siendo a través de los


intercambios en precios expresados en unidades monetarias. La variante sustancial es que,
como segundo elemento de la actividad económica se propone la instalación de la
Repartición Igualitaria. Es decir que, el 100% del resultado neto de la actividad económica
(utilidades de las empresas) se reparta, en partes iguales, entre todos los habitantes del país.
Dicho tipo de repartición deben convertirse en el elemento hegemónico de la actividad
económica.

De donde, la alternativa de solución propuesta consiste en generar una economía de mercado


a dos sectores. Clasificaremos en el primer sector a todas las empresas existentes, sin
modificación alguna. Todas ellas son empresas a Repartición Individualista.
Y tenemos la tarea urgente de crear, desde cero, sin nacionalizaciones ni expropiaciones, otro
sector de la actividad económica. Este nuevo sector nacerá con empresas a Repartición
Igualitaria, las que se llamarían empresas-país por las características que luego veremos.
Este segundo sector, destinado a ser el sector hegemónico, es el que portará todos los
mecanismos que nos deben conducir a la gran Transformación.

Es oportuno precisar, sin embargo, que una política económica de Transformación es


completamente diferente a otra de inclusión social. Mientras que la Transformación conduce
a instalar en posición hegemónica a la Repartición Igualitaria del resultado neto de la
actividad económica del sector a crear, la inclusión social solamente actúa sobre una
disminución de la masa de utilidades y, por consiguiente, un ingreso monetario o una
prestación social para los sectores más desfavorecidos. Esta política económica preserva la
Repartición Individualista del resultado neto de la actividad económica, origen de la pobreza
y del desempleo.

Mientras que la Transformación tiene por objetivo eliminar las grandes desigualdades socio-
económicas producto de una relación de dominación, así como el atraso en las formas de
trabajar; la inclusión social se dedica solamente a paliar los “errores” de una economía de
mercado capitalista.

La política económica de Transformación se orienta a instalar mecanismos de larga duración.


Un ejemplo de la instalación de un mecanismo de este tipo es el caso de la Repartición
Individualista, que tiene una existencia aproximada de diez mil años, sin que haya sufrido
ninguna modificación, a pesar de los diferentes tipos de gobiernos que se han practicado a
nivel mundial.

Los mecanismos conducentes a la Transformación son independientes de la voluntad de los


gobiernos, lo que no es el caso de los programas de inclusión social (Pensión 65, Wawa
Wasi, Juntos, etc.) quienes son una suerte de acordeón a guisa del gobernante, y terminan por
convertirse en programas electoreros, clientelistas, populistas.

¿Qué es una empresa-país? Es aquella en donde el 100% de sus utilidades se reparte en


partes iguales entre todos los habitantes del país, sin ninguna excepción. La empresa-país
tiene como mecanismo fundamental a la repartición igualitaria de sus utilidades (resultado
neto de su actividad económica).
Y la repartición igualitaria del resultado de la actividad económica no es ajena a nuestra
historia. Los preincas e inkas utilizaron la repartición más o menos igualitaria del resultado
de su actividad económica. Esta es la razón por la cual se dirigían a sus labores al son de la
música y la danza. El trabajo fue una alegría porque su resultado volvía en su integralidad
hacia ellos, hacia todos ellos. Este es el segundo fundamento de un desarrollo integral.

Las empresas-país y la gran Transformación es el sujeto principal del presente trabajo. Lo


resumiremos en estos términos. Las empresas-país son la palanca del crecimiento y el punto
central de la gran Transformación.

Las empresas-país contienen los mecanismos de la gran Transformación; es decir, de la


eliminación de la pobreza, del desempleo, y será el elemento motor para la instalación
acelerada del proceso de trabajo de concepción.

La empresa-país es la unidad celular del sector a Repartición Igualitaria de una economía de


mercado. Se caracteriza esencialmente porque la totalidad de sus utilidades (PBI2 – W2) se
reparten entre todos los habitantes del país (N), en partes iguales. Es el nacimiento de la
Remuneración de Base (r).

Donde:

PBI2 es el Producto Bruto Interno del sector a Repartición Igualitaria de la economía del país.
W2 es la totalidad de salarios (Remuneración de Actividad) de todos los trabajadores
pertenecientes al sector a Repartición Igualitaria.

PBI2 – W2 es la totalidad de utilidades de todas las empresas-país del sector a Repartición


Igualitaria.

N es la totalidad de la población del país.

“r” es la Remuneración de Base al que tienen derecho todas las personas, sin ninguna
distinción, desde que nacen hasta que mueren. Es el resultado de dividir la totalidad de las
utilidades de las empresas-país entre la totalidad de la población de un país.
“r” es la malla de protección social de las personas. Cuanto más grande es el volumen de las
utilidades de las empresas- país, tanto más grande es el nivel de la Remuneración de Base (r).
No está ligado al trabajo sino a la existencia de la persona. Es el reconocimiento de la persona
como miembro de la sociedad. Es, en definitiva, el mecanismo que elimina la pobreza.

Además, las empresas-país benefician de un financiamiento gratuito e ilimitado, con lo cual


se pueden crear y desarrollar las empresas necesarias para abastecer los Bienes de Necesidad
Básica que requiere la población, así como instalar el proceso de trabajo de concepción.

Con el florecimiento de las empresas-país es fácilmente alcanzable el pleno empleo de todos


aquellos que están dispuestos a trabajar. Los mecanismos de la Repartición Igualitaria
imprimen a la actividad económica un visaje humano. El ser humano vuelve a convertirse en
el objetivo principal de la actividad económica.

CONCLUSIONES.

De hoy en adelante, la gran Transformación no será más una bella frase. La gran
Transformación se resume en la creación de empresas-país. Y podemos comenzar a crearlas
desde ahora. No esperemos a tomar el poder (gobierno central).

Hasta aquí, la factibilidad de poner en movimiento la gran Transformación con la seguridad


de un éxito a cortísimo plazo. La emisión monetaria, como fuente de financiamiento, hace
factible el desarrollo de un gran número de proyectos de inversión al mismo tiempo, en el
caso de tener las riendas del gobierno central.

En caso contrario se cuenta con la participación, vía empresas-país, en la ejecución de los


proyectos de inversión de los gobiernos locales, regionales y nacionales. Además, existe la
posibilidad de crear una moneda de carácter local como fuente de financiamiento en circuito
cerrado para evitar todo proceso inflacionario. Todos los proyectos de inversión serán
ejecutados vía empresas-país, quienes conllevan los mecanismos de la eliminación de las
grandes desigualdades socio-económicas al interior del país.

A ello se debe agregar un segundo reto a llevar adelante en paralelo. Se trata de la instalación
y desarrollo del proceso de trabajo de concepción. Es el ingreso al mundo inmaterial, y un
gran cambio en el cuadro de vida de las personas del Tercer y Cuarto Mundo. La eliminación
de las grandes desigualdades socio-económicas y el desarrollo del proceso de trabajo de
concepción son los dos retos más grandes de los tiempos modernos.
Son retos que, sobre todo en los países del Tercer y Cuarto Mundo, exigen una movilización
general y un esfuerzo financiero descomunal. En efecto, se trata de poner en marcha un
Proyecto de Sociedad. Por ello es que, ante lo delicado de la misión, se requiere de una total
Transparencia en todo el sector a Repartición Igualitaria. La noción de Transparencia implica
que todo acto debe ser de conocimiento público, o lo actuado debe estar disponible para su
verificación en cualquier instante. Sin embargo, la acción de Transparencia no debe, en
ningún momento, entrabar la acción en curso.

La exigencia de Transparencia resulta crucial por cuanto se está, por un lado, realizando
esfuerzos descomunales para llevar adelante un Proyecto de Sociedad y, por otro lado, se
tiene que lidiar con un comportamiento fraudulento e individualista de la mayoría de la
población. Un comportamiento adquirido durante diez mil años en el intento de supervivir o
de “salir adelante”, cueste lo que cueste.

Quienes en primer lugar deberán mostrar una total Transparencia son las instituciones y
personas ligadas al sector económico a Repartición Igualitaria. La Transparencia tendrá que
ver no solamente con los actos económicos de todo el sector a Repartición Igualitaria, sino
también de las personas encargadas de su gestión, en forma directa o indirecta. Y la
Transparencia deberá expandirse hasta la vida privada de los que tienen que ver con los
intereses del país. Para las personas trabajando en dicho sector no habrá diferencia entre la
vida privada y la vida pública, porque el grado de responsabilidad y de sensibilidad del cargo
así lo exige, y ante tal responsabilidad, deberá existir una igual sanción ante el
incumplimiento de su deber.

SANCIÓN EJEMPLAR. - No hay delito más grave que aquel que se comete contra todo un
pueblo. Y es aún más grave que sea cometido por quienes precisamente juraron defenderlo,
por quienes fueron contratados para servirlo. Es hora que la dignidad de un pueblo se
respete. El comportamiento de la Repartición Individualista ha trastocado los valores de un
pueblo. Es necesario recuperarlos para cultivar una vida armoniosa y de complementariedad.

Es importante que los intereses de un pueblo se pongan por encima de los intereses
individuales. El ingreso a una nueva economía orientada al bienestar general debe ir
acompañada del máximo respeto de los intereses de toda una población que ha sido
postergada por cientos, miles de años. Y quienes incurran en delitos contra el país deben
recibir la máxima sanción prevista por la legislación ipso facto.
Los incursos en la sanción no solamente deberán ser considerados los que directamente
cometieron el delito, sino también todos aquellos que facilitaron la comisión del delito.
Cientos de años que se viene cometiendo este delito por quienes precisamente tienen que
salvaguardar los intereses del pueblo, sin que exista una real sanción contra los responsables.
Los políticos, militares, policías, como los civiles de la administración pública y de las
empresas-país, deberán ser los primeros incursos en dicha sanción.

La eliminación de la corrupción y el mal uso de los bienes del país exigen la sanción más
severa. Deberá inscribirse en la Constitución Política del país que se aplicará la sanción más
severa contra quienes hagan un mal uso de los bienes del pueblo. Y esta sanción deberá ser la
pena de muerte. Es necesario corregir el comportamiento del ser humano desviado por
intereses individualistas, egoístas.

La decisión de adoptar la pena de muerte contra aquellos que lesionen los intereses del país
debe tener una vigencia de cincuenta años. Se estima que es un período necesario para
cambiar de un comportamiento individualista hacia otro de respeto del bien colectivo, base
del bienestar general.

BIBLIOGRAFÍA Y/O REFERENCIAS.

Centro de investigación Parlamentaria (CIP). La pobreza en el Perú: Evolución reciente.

Boletín Transparencia Fiscal. Informe Especial.

Verdera V. Francisco. (2007). La pobreza en el Perú.

Salinas, Hugo (2019). Generando una luz al final del túnel.

Salinas, Hugo (2013). Las Empresas País y la gran transformación.

La pobreza en el Perú. Disponible en: La pobreza del Perú - Monografias.com

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