REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA.
MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACIÓN
UNIVERSITARIA.
UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL DE LOS LLANOS
OCCIDENTALES “EZEQUIEL ZAMORA”.
NÚCLEO ACARIGUA - EDO. PORTUGUESA.
2DO. AÑO DERECHO, SECCIÒN “A”.
DERECHO PROCESAL CIVIL I
ENSAYO UNIDAD II DEL ORGANO JURISDICCIONAL
ABOG. DOCENTE: EDGAR RODRIGUEZ ESTUDIANTE: JOSE R. DORFLER B.
C. I. 11084500
SUB-PROYECTO: DERECHO PROCESAL SECCION “A”
CIVIL I
ACARIGUA, JULIO 2021.
INTRODUCCION
La independencia del poder judicial, es, en efecto, la piedra angular de toda
sociedad libre y democrática.
La justicia, es una función pública y su misión fundamental es la de restablecer
el orden jurídico cuando éste ha sido perturbado, sancionando a los que han violado la
norma, y pronunciándose sobre aquellos derechos que reclaman los particulares ante el
órgano jurisdiccional. De esta manera, se evita que los particulares intenten hacer
justicia por sí mismo, y el Estado se obliga a proteger los miembros de la sociedad,
creando la institución procesal, necesitando para su funcionamiento de unas
Instituciones adecuadas; es decir, los órganos jurisdiccionales representados por los
tribunales.
Mediante la realización de este ensayo dilucidaré la organización de los
tribunales, así como la forma de constituirlos, las personas que intervienen en su
constitución, la jerarquía de los tribunales y las relaciones de subordinación entre ellos,
y su composición interna. Todo de acuerdo a los poderes y deberes señalados en la ley,
para el ejercicio de la función jurisdiccional por parte del órgano judicial (el respectivo
tribunal) y la persona natural que actúa en nombre del tribunal (el juez).
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La Organización Judicial.
La organización judicial es el conjunto de normas que establecen los órganos y
el sistema para la administración de justicia, señalando la competencia de los jueces, sus
facultades, obligaciones, la forma de su designación y de sustitución, así como las
garantías de su independencia. Su característica principal es el estudio de cómo
funciona la justicia venezolana.
Los tribunales constituyen la denominada jurisdicción común, o sea, civil,
mercantil, penal. Existe también la jurisdicción especializada, contencioso-
administrativa, laboral, inquilinaria, etc. Y las jurisdicciones especiales como la militar,
transito, menores y agraria
Desde épocas primitivas, la función de administrar justicia estuvo encomendada
a varias personas, ya que era imposible que la ejerciera una sola. Con el transcurso del
tiempo y la complejidad de las situaciones se ha visto más acentuada la necesidad de la
división del trabajo, lo que, desde la antigüedad, trae como consecuencia la especialidad
en una rama determinada, para poder ejercer de una mejor manera. No existe ningún
Juez que sea capaz de dominar todos los conocimientos de Derecho adquiridos, razón
por la cual se observa que cada uno tiene su propia especialidad ya sea penal, civil,
mercantil, etc. Tampoco le es posible a un juez dirimir todos los conflictos existentes en
un Municipio, en un estado y mucho menos en todo el país, razón por la cual el Estado,
distribuye y reparte su función jurisdiccional, a varios órganos que son los llamados
Tribunales, expresión de sentido universal para referirse a la sede de un órgano
jurisdiccional encargado de administrar justicia en nombre del Estado.
En este sentido el artículo 26 de la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela establece que es responsabilidad del Estado; garantizar una justicia gratuita,
imparcial, idónea, transparente, autónoma, independiente, responsable, equitativa y
expedita.
Así mismo, está consagrado en el artículo 267 que corresponde al Tribunal
Supremo de Justicia la dirección, el gobierno y la administración del Poder Judicial, la
inspección y vigilancia de los tribunales de la República y de las Defensorías Públicas.
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-Clases de Organos Jurisdiccionales.
Existen varias clasificaciones dependiendo de la estructura interna, de la medida
del poder que ejercen los Tribunales y, según el grado de jurisdicción.
1. - Según la estructura interna:
Según esta clasificación, los tribunales pueden ser:
Tribunales Colegiados: Son los que están integrados por varios jueces, tales
como el Tribunal Supremo de Justicia, donde las Salas están conformadas por
varios Magistrados, la Corte Marcial, Corte Primera y Segunda de lo
Contencioso Administrativo, etc.
Tribunales Unipersonales: Son todos aquellos tribunales del país tales como los
Juzgados Superiores, de Primera Instancia, de Municipio, etc. En la actualidad
en Caracas, existen doce tribunales de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil,
de Tránsito y Familia del Área Metropolitana de Caracas. Existen igualmente
veinticinco Tribunales de Municipio y diez Tribunales Ejecutores en Materia
Civil.
2. - Según la medida del poder que ejercen los tribunales:
Tribunales Ordinarios: Son los que ejercen la jurisdicción en materia civil,
mercantil y penal. En principio deben conocer todas aquellas causas de tipo
civil, mercantil y penal.
Tribunales Especiales: Son aquellos cuyos conocimientos de causas están
limitadas a cierto tipo de controversias, tales como asuntos mercantiles, de
protección al niño y al adolescente, laborales, agrarios, entre otros.
Tribunales Contenciosos-Administrativos: Son aquellos Tribunales que ejercen
la jurisdicción en los asuntos relacionados con las controversias frente al Poder
Público Nacional, Estadal o Municipal y los particulares.
3.- Según el grado de jurisdicción:
Los tribunales se pueden dividir en:
Tribunales Superiores o de alzada.
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Tribunales Inferiores o de primer grado.
-Definición de Juez.
La Gaceta Oficial No. 39236 del año 2009, donde se decreta el Código de ética
de los jueces y, en su artículo 2 establece que; “se entenderá por juez o jueza todo aquel
ciudadano o ciudadana que haya sido investido o investida conforme a la ley”. Para
actuar en nombre de la República en ejercicio de la jurisdicción de manera permanente,
temporal, ocasional, accidental o provisoria.
El juez es independiente del poder político y únicamente está sometido a la ley.
Este debe aplicar de manera desinteresada el derecho.
A su vez, el juez también es responsable y debe ser independiente de las
presiones de la sociedad. Para acceder a ser juez se debe tener un conocimiento amplío
del derecho, además de la carrera universitaria, debe pertenecer a un cuerpo público y
aprobar diversas pruebas de gran dificultad.
-Caracteres.
Sócrates decía que el juez debía tener cuatro características: Escuchar
cortésmente, responder sabiamente, ponderar prudentemente y decidir imparcialmente.
La primera es una mera forma social, pues el juez puede y debe escuchar
cortésmente y atender a los argumentos, eso sí, sin ponderar interés alguno sobre una u
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otra de las partes litigantes, donde su decisión habrá de basarse en los hechos y la
correcta y justa aplicación de la norma.
Las otras tres sí son indispensables para la consecución de la justicia. La
imparcialidad e independencia van asociadas a la vocación del juez, que es como toda
vocación, independiente del conocimiento. En el caso del juez, ella implica tener la
condición de conducirse con serenidad y ponderación, de resolver la situación que se le
plantea con equilibrio emocional y con el único fin de hacer valer la justicia.
El juez tiene ciertamente el poder de juzgar los actos de los hombres; tiene la
autoridad de otorgarles libertad o quitársela, por días, meses y años; tiene el poder de
otorgarle bienes o quitárselos, la autoridad de conferir un estatus o afectar las relaciones
personales más importantes del ser humano, como las de familia.
Por ello el juez y la jueza deben actuar con dignidad y honor. Pero sobre todo el
juez debe ser valiente, debe tener el valor de tomar sus decisiones solo de acuerdo con
la convicción de que está actuando conforme a la ley y a una solución basada en la
justicia, con valor para no dejarse influenciar por factores externos de poder, por
prebendas o retaliación, o cualquier otra motivación ajena a la realización de la justicia.
El juez o la jueza debe ser un ser libre… y amar la libertad y el bienestar, tanto
propio como el de sus semejantes, solo así podrá juzgar con ecuanimidad. Como ser
humano el juez únicamente debe rendir cuentas ante su propia conciencia, como
servidor público también habrá de hacerlo ante la ley, y como ser ante la justicia divina.
El juez y la jueza deben llevar un estilo de vida acorde con la probidad y
dignidad que son propias de su investidura e igualmente según sus posibilidades
económicas. Deberán en todo tiempo, estar en disposición de demostrar a plenitud la
procedencia de sus ingresos y patrimonio ante los órganos competentes para ello.
El juez y la jueza que incumple sus deberes, por tanto, responderán en este
mundo ante sí mismo y ante la propia justicia que él se haya negado a impartir. Por otra
parte, la justicia debe siempre ir acompañada de la piedad, por tanto el juez debe ser una
persona piadosa. La aplicación de la justicia para cualquier tipo de persecución, tenga
esta carácter político, económico o personal, rompe ambos postulados, no hay justicia y
no hay piedad.
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-Modo de designación.
Para ser juez se requiere título de abogado, ocho años de ejercicio profesional o
de desempeño en la magistratura y con más de treinta años de edad.
En nuestra legislación el modo de designación de los jueces y juezas está
consagrado en el artículo 255 CRBV: El ingreso a la carrera judicial y el ascenso de los
jueces o juezas se hará por concursos de oposición públicos que aseguren la idoneidad y
excelencia de los o las participantes y serán seleccionados o seleccionadas por los
jurados de los circuitos judiciales, en la forma y condiciones que establezca la ley. El
nombramiento y juramento de los jueces o juezas corresponde al Tribunal Supremo de
Justicia. La ley garantizará la participación ciudadana en el procedimiento de selección
y designación de los jueces o juezas. Los jueces o juezas sólo podrán ser removidos o
removidas o suspendidos o suspendidas de sus cargos mediante los procedimientos
expresamente previstos en la ley. La ley propenderá a la profesionalización de los jueces
o juezas y las universidades colaborarán en este propósito, organizando en los estudios
universitarios de Derecho la especialización judicial correspondiente. Los jueces o
juezas son personalmente responsables, en los términos que determine la ley, por error,
retardo u omisiones injustificados, por la inobservancia sustancial de las normas
procesales, por denegación, parcialidad y por los delitos de cohecho y prevaricación en
que incurran en el desempeño de sus funciones.
Nuevamente no puedo dejar de nombrar la Gaceta Oficial No.39236 del año
2009, donde se decreta el Código de ética de los jueces, así como también se cuenta la
Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia, por sus siglas LOTSJ, donde en su
Artículo 37, se disponen los Requisitos y las obligaciones de los miembros del Poder
Judicial. Los mismos mantienen con los requisitos previos del artículo 264 de la
Constitución de la República para la designación de los Magistrados y las Magistradas.
La Dirección Ejecutiva de la Magistratura (DEM) nombra los jueces por un
período de hasta 25 años.
-Poderes y otros poderes del juez.
En un Estado moderno, es del interés público hacer Justicia y, el único medio
éticamente aceptable para ese objetivo es el descubrimiento de la verdad, ya que el Juez
o Jueza, como órgano del Estado, cuenta con suficientes poderes jurisdiccionales de
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orden público y se halla autorizado para realizar de oficio una amplia averiguación de la
verdad del proceso en miras a un interés superior de justicia, sin atender si suple o no la
inactividad voluntaria o involuntaria de las partes.
Los poderes ejercidos por el juez en el proceso van a constituir la conclusión
final de la función que él cumple en la jurisdicción, pero que debido a que su aplicación
deviene de su actividad en la función pública, estos poderes se convierten prácticamente
en deberes, de allí que el juez tiene el poder (deber) de ejercer la jurisdicción de la
manera más imparcial posible frente a las partes en conflicto.
Puppio, V (1998) divide los poderes en jurisdiccionales y procesales de la
siguiente manera: En primer lugar: Los poderes jurisdiccionales: El fundamental poder
es el de sentenciar un conflicto y el cual lo hará en nombre de la República y por
autoridad de la ley, de allí que el autor es del criterio, que deben considerarse dos
aspectos: La quaestio juris y La Quaestio Facti.
En cuanto a lo segundo. El Juez debe evitar a toda costa que el proceso se
paralice y debe adoptar todas las medidas necesarias para evitarlo, de manera que puede
impulsarlo de oficio o a solicitud de las partes. Es claro y notorio que el ordenamiento
le otorga al juez poderes para llevar a cabo el procedimiento hasta la providencia final,
asegurando a toda costa el desenvolvimiento feliz del proceso. De manera que el juez
tiene a su disposición un cúmulo de poderes que la propia ley procesal se los otorga
como es la iniciativa probatoria, la evacuación de las pruebas, etc. Que son los llamados
poderes procesales.
-La quaestio juris y quaestio facti.
La prueba es un acto de parte, ella tiene como destinatario al juez, el cual la
recibe y valora o aprecia en la etapa de decisión de la causa; y también al momento de
decidir la causa, el Juez se enfrenta a dos tipos de cuestiones; la quaestio iuris que
refiere al derecho aplicable, y la quaestio Facti, que se reduce a establecer la verdad o
falsedad de los hechos alegados por las partes.
El objeto de la prueba, comprende fundamentalmente dos grandes apartados: La
prueba de los hechos y la prueba del derecho.
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El Código de Procedimiento Civil venezolano hace expresa mención a los
hechos y al derecho al establecer en el Art. 340 como requisitos de la demanda “la
relación de los hechos y los fundamentos de derecho en que se basa la pretensión” (ord.
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ellas: 1 “Cuando el punto sobre el cual versare la demanda, aparezca, así por ésta como
por la contestación, ser de mero derecho”. 2 “Cuando el demandado haya aceptado
expresamente los hechos narrados en el libelo y haya contradicho solamente el
derecho”, y 3 “Cuando las partes, de común acuerdo hayan con venido en ello”.
En sentencia N° RC.000397, dictada el 14 de agosto de 2019, por la Sala de
Casación Civil del Tribunal Supremo de Justicia, se fijó un nuevo procedimiento civil
único, el cual entrará en vigencia a partir de la revisión de dicho fallo por parte de la
Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, y su posterior publicación en la
Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela y en la Gaceta Judicial, de
acuerdo a los lineamientos de las sentencias vinculantes.
-Modificaciones al procedimiento en primera instancia.
Se trata de un procedimiento de naturaleza oral, que consta de dos audiencias:
Una audiencia de mediación y conciliación y una audiencia de juicio.
El procedimiento comienza con la presentación de una demanda escrita que
deberá cumplir básicamente con los mismos requisitos exigidos en el artículo
340 del Código de Procedimiento Civil. Sin embargo se añade que las partes
deberán indicar en el libelo los números telefónicos de contacto, así como el
correo electrónico, a los efectos de las citaciones y notificaciones (electrónicas)
posteriores que se deberán practicar durante la sustanciación del juicio. Por otra
parte, la cuantía de la demanda deberá estar expresada en bolívares, unidades
tributarias y en Petros.
En dicho libelo de demanda, la parte actora deberá acompañar todas las pruebas
documentales que disponga, así como promover los testigos que desea
testifiquen en la audiencia oral, so pena de que no se le admitan a posteriori.
Seguidamente se prevé la figura del despacho saneador, en el cual el juez
apercibirá al actor para que en un lapso de tres (3) días de despacho, proceda a
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subsanar los defectos u omisiones que presente su libelo. De no hacerlo en el
lapso antes señalado, se entenderá desistido el procedimiento.
Admitida la demanda, se harán las citaciones y notificaciones del demandado,
conforme a las reglas que prevé el capítulo IV del Título IV del libro Primero
del Código de Procedimiento Civil, pero se señala que se admitirán las
notificaciones mediante boleta enviada a través de sistemas de correo
electrónicos y similares, siendo que para ello es necesario que las partes
indiquen en sus escritos la dirección de correo electrónico y sus números
telefónicos.
La competencia.
El vocablo competencia se caracteriza por admitir múltiples acepciones en la
lengua castellana. En este sentido y, desde un punto de vista técnico-jurídico: Este
vocablo tiene muchas acepciones, todas ellas distintas del sentido normal o vulgar de la
expresión como equivalente de inteligencia, ingenio o habilidad para desenvolverse en
cualquier aspecto de la vida, destacando entre ellos el profesional. Por ello, desde el
ámbito jurídico nunca debe confundirse Jurisdicción con Competencia, ya que ésta es
un límite a la Jurisdicción, y la Jurisdicción es la función pública que ejerce el Estado a
través del Poder Judicial delegado en el Juez o Jueza para administrar justicia, con
procedimientos pre-establecidos siguiendo lo que dicta la ley, y que finaliza con una
sentencia.
Esta diferenciación es muy importante, ya que como estudiante de Derecho me
permite conocer los parámetros establecidos en cuanto a la competencia de los
diferentes Tribunales que se encuentran a lo largo del territorio nacional. Por ejemplo:
Tribunal de 1ra. Instancia (Competencia por la cuantía), en lo Civil (Competencia por la
Materia) de la circunscripción Judicial del estado Portuguesa (competencia por el
territorio). Es decir, la competencia sirve para distribuir las causas, para que las partes
conozcan que Tribunal/Juez va a conocer de la admisión de la causa o controversia (Art.
341 CPC).
- Definición.
Son atribuciones legítimas de responsabilidad que el órgano competente le
confiere a un juez o jueza u otra autoridad para conocer y resolver algún asunto. Y
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desde el punto de vista procesal: La competencia no es más que el sistema por virtud del
cual se adjudican los asuntos a los diferentes jueces y tribunales, por una parte, o a los
órganos administrativos que tienen poder decisorio en materia de revisión de los actos
administrativos. Ciñéndonos al orden jurisdiccional, esto es, al de los juzgados y
tribunales que en realidad sirven también como sede administrativa.
- Aspecto negativo y positivo.
Algunos juristas consideran que la competencia tiene dos aspectos, uno negativo
y uno positivo. En cuanto al primero, está dado por el hecho de proponer una demanda
ante un Juez, a quien no le corresponde conocer el asunto según las normas sobre
competencia. Este aspecto negativo también está configurado por el supuesto del Juez
que declina el conocimiento de un asunto, porque se considera incompetente.
En cuanto al aspecto positivo: Así como la incompetencia es una situación de
signo negativo, esta determinación también conlleva un aspecto positivo ya que al
mismo tiempo supone la determinación, de cuál es el Juez competente. Este aspecto
positivo, también podría darse desde el punto de vista del juzgador que plantea una
cuestión de competencia por considerar que él es el calificado para conocer el asunto.
- Incompetencia.
La incompetencia es una determinación de signo negativo, que excluye al juez
del conocimiento de la causa, pero al mismo tiempo positivo, porque determina cual es
el competente, por estar el asunto comprendido dentro de la esfera de sus poderes y
atribuciones legales. Así, al declararse la incompetencia del juez para conocer de la
causa, se declara también cual es el competente para ello entre los demás órganos entre
el poder judicial. El juez incompetente tiene jurisdicción, pues al ser elegido juez, queda
investido del poder orgánico de administrar justicia, y solo le falta la competencia, en
cuanto al asunto en concreto sometido a su conocimiento, no está comprendido dentro
de la esfera de poderes y atribuciones que positivamente le asignan las reglas de la
competencia.
La incompetencia se puede hacer valer entre otras vías mediante cuestiones
previas, porque la incompetencia se puede hacer valer por 3 vías;
Por cuestiones previas.
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Por una solicitud especifica en la cual yo ataco la competencia del juez.
Por vía de recurso de apelación.
CPC Artículo 60: La incompetencia por la materia y por el territorio en los casos
previstos en la última parte del artículo 47, se declarará aún de oficio, en cualquier
estado e instancia del proceso. La incompetencia por el valor puede declararse aún de
oficio, en cualquier momento del juicio en primera instancia. La incompetencia por el
territorio, con excepción de los casos previstos en la última parte del artículo 47, pude
oponerse sólo como cuestión previa, como se indica en el artículo 346. La
incompetencia territorial se considerará no opuesta si no se indica el Juez que la parte
considera competente. Si la parte contraria se adhiere a es indicación, la competencia
del Juez indicado queda firme, y se pasarán los autos al Juez competente, ante el cual
continuará el procedimiento en el quinto día después de recibidos los autos.
- Diferencias entre incompetencia y competencia.
En sentencia Nº 02112 de la Sala Político Administrativa del Tribunal Supremo
de Justicia de fecha 27/09/06.
"Respecto al vicio de incompetencia la Sala ha señalado que se configura
cuando una autoridad administrativa determinada dicta un auto para el cual no estaba
legalmente autorizada, por lo que debe quedar precisado, de manera clara y evidente,
que su actuación infringió el orden de asignación y distribución de las competencias o
poderes jurídicos de actuación de los órganos públicos administrativos, consagrado en
el ordenamiento jurídico. La competencia le confiere a la autoridad administrativa la
facultad para dictar un acto para el cual está legalmente autorizada y ésta debe ser
expresa, por lo que sólo en los casos de incompetencia manifiesta, los actos
administrativos estarían viciados de nulidad absoluta.
Tanto la doctrina como la jurisprudencia de esta Sala, han distinguido
básicamente tres tipos de irregularidades: la llamada usurpación de autoridad, la
usurpación de funciones y la extralimitación de funciones.
La usurpación de autoridad ocurre cuando un acto es dictado por quien carece
en absoluto de investidura pública. Este vicio se encuentra sancionado con la nulidad
absoluta del acto.
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Por su parte, la usurpación de funciones se constata, cuando una autoridad
legítima dicta un acto invadiendo la esfera de competencia de un órgano perteneciente a
otra rama del Poder Público, violentando de ese modo las disposiciones contenidas en
los artículos 136 y 137 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en
virtud de los cuales se consagra, por una parte, el principio de separación de poderes,
según el cual cada rama del Poder Público tiene sus funciones propias, y se establece,
por otra parte, que sólo la Ley define las atribuciones del Poder Público, y a estas
normas debe sujetarse su ejercicio
Finalmente, la extralimitación de funciones consiste fundamentalmente en la
realización por parte de la autoridad administrativa de un acto para el cual no tiene
competencia expresa.
- Clasificación de la competencia.
Competencia en razón del territorio.
Competencia por la materia.
Competencia en razón de la cuantía; y
Competencia por razón de conexión y continencia.
- Caracteres de la competencia.
Improrrogabilidad e Inderogabilidad: Está signada por el interés público, dado
que su fin último es la organización de la función judicial y la distribución y
asignación de diversas causas entre los distintos funcionarios que componen o
constituyen el Poder Judicial. Puede darse su prorrogabilidad, en aquellas
situaciones en que se demanda ante un Tribunal territorialmente incompetente, y
que el demandado no la haga valer a través de la cuestión previa respectiva a que
se refiere el Ordinal 1ero. del artículo 346 del Código de Procedimiento Civil.
En materia de prorrogabilidad de competencia, la relativa a la materia y cuantía
son improrrogables e inderogables, es decir, que son de orden público absoluto,
que no pueden modificarse por ningún pacto, siendo de orden público relativo o
dispositivo, pudiendo relajarse por convenio entre las partes.
Es indelegable en el sentido que los Tribunales no pueden delegar sus funciones
en otro Tribunal, aunque hay quienes podrían interpretar la figura de la comisión
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a través del despacho para otro juez, y el exhorto o la rogatoria para un Juez de
superior jerarquía, como una especie de delegación en el Juez comisionado.
Es de orden público: Ya que las partes no pueden alterar su determinación, salvo
casos excepcionales en la competencia territorial. Las limitaciones
jurisdiccionales establecidas a los jueces se hacen por razones de orden público
y están dirigidas a lograr esos fines, y por ello, se excluyen las consideraciones
de utilidad privada de las partes; por ejemplo, éstas no pueden alterar las
instancias o grados de la jurisdicción, que se han establecido primordialmente
pensando en el interés público del buen desarrollo y organización de la
administración de justicia y pretender que el asunto se proponga directamente
ante un Juez superior, sin pasar por la primera instancia.
Es un presupuesto procesal: Se caracteriza por ser más que un presupuesto
procesal, un presupuesto de la sentencia, dado que el Juez no podría ejercer su
función jurisdiccional, su función de administrar justicia, en un proceso en el
que carezca de competencia, ya que se violará el derecho constitucional que
tiene todo ciudadano a ser juzgado por sus jueces naturales, tal como lo tipifica
nuestra Constitución Bolivariana de Venezuela en su artículo 49, numeral 4.
"Artículo 49. El debido proceso se aplicará a todas las actuaciones judiciales y
administrativas y, en consecuencia: .......Toda persona tiene derecho a ser juzgada por
sus jueces naturales en las jurisdicciones ordinarias, o especiales, con las garantías
establecidas en la Constitución y la ley. Ninguna persona podrá ser sometida a juicio sin
conocer la identidad de quien la juzga, ni podrá ser procesada por tribunales de
excepción o por comisiones creadas para tal efecto."
Determinación de la competencia por la materia y por el valor.
El valor del asunto controvertido, es tomado en cuenta para determinar el
conocimiento entre un tribunal inferior y otro de mayor jerarquía, no se atiende a la
calidad de la relación controvertida, sino al aspecto cuantitativo de la misma, y en base
al valor se distribuye el conocimiento entre los diferentes jueces ordinarios.
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-Competencia por la materia.
Uno de los elementos esenciales para determinar el tribunal competente es la
materia. Se determina por la naturaleza de la cuestión discutida y por las disposiciones
legales que la regulan. Hay que tomar en consideración la causa de pedir (causa petendi)
y el objeto (petitum). Al momento de proponer la demanda el demandante debe
observar si conforme a los criterios tipificados en la Ley para determinar la
competencia, es correcto para conocer de esa demanda por corresponderle esa esfera de
poderes y atribuciones dentro del cual puede ejercer en concreto esa función
jurisdiccional.
El artículo 28 del C.P.C., establece que la competencia por la materia, se
determina por la naturaleza de la cuestión que se discute y por las disposiciones legales
que la regulan. Así tenemos que las leyes regulan la competencia por la materia, entre
otras por ejemplo: Código de Comercio; Ley de Tránsito Terrestre; Ley Orgánica de
Procedimientos del Trabajo y Procedimientos Agrarios; Ley Orgánica para la
Protección del Niño y del Adolescente.
Un ejemplo de esto lo vemos reflejado en materia de menores donde la
competencia está señalada en el mismo Código Civil en el Art. 524, atribuyéndosela así
a un Juez de Menores, en los lugares donde hayan sido creados y también lo contempla
la Ley de Protección del niño, niña y adolescente.
Si la materia no se encuentra en la Ley especial a la esencia misma caso que se
discute ni tampoco en el C.P.C., hay que acudir a la Ley Orgánica del Poder Judicial.
-Competencia por el valor.
El valor del asunto controvertido, es tomado en cuenta para determinar el
conocimiento entre un tribunal inferior y otro de mayor jerarquía, no se atiende a la
calidad de la relación controvertida, sino al aspecto cuantitativo de la misma, y en base
al valor se distribuye el conocimiento entre los diferentes jueces ordinarios.
-Límites de la competencia.
Vienen establecidos en el Código de Procedimiento Civil y en la Ley Orgánica
del Poder Judicial. Por resolución Nº 2018-0013 noviembre de 2018, se distribuyó así:
Los tribunales de Municipio, conocen hasta 15.000,00 Unidades Tributarias.
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Los tribunales de Primera Instancia, conocerán en aquellos casos donde el valor
de la demanda exceda más de 15.000,00 Unidades Tributarias;
Se tramitarán por el Procedimiento Breve, conforme al Artículo 881 y siguientes
del Código de Procedimiento Civil, aquellas demandas cuyo valor sea inferior a
7.500 Unidades Tributarias.
-Reglas generales de la competencia por el valor.
En cuanto a la regla general, queda establecida en el artículo 31 C.P.C. “Para
determinar el valor de la demanda se sumarán al capital los intereses vencidos, los
gastos hechos en la cobranza y la estimación de los daños y perjuicios anteriores a la
presentación de la demanda”. Y en esta primera regla, a los fines de determinar el valor
de la demanda apreciable o estimable en dinero, a los fines del establecimiento de
competencia por la cuantía del tribunal que conocerá de la causa; deberá sumarse al
capital, los intereses vencidos, los gastos de cobranza y la estimación de los daños y
perjuicios anteriores a la presentación de la demanda.
Otra regla como lo es: “Parte pero no saldo de una obligación más cuantiosa”. Y
corresponde a la segunda regla. Esta se refiere a demandas patrimoniales, donde se
reclama la parte vencida y más cuantiosa, más no así el saldo; tal como se plantea en los
casos de contrato de venta de bienes, venta con reservas de dominio y préstamos
cancelados a plazo por cuotas, donde se dé el caso que el deudor deja de cancelar una
parte de la obligación. Esta explicación queda establecida en el artículo 32 C.P.C. donde
dice lo siguiente: Si se demandare una cantidad que fuere parte, pero no saldo de una
obligación más cuantiosa, el valor de la demanda lo determinará el valor de dicha
obligación, si ésta estuviere discutida.
Otra es, “Demandas que contienen varios puntos” artículo 33 C.P.C. “cuando
una demanda contenga varios puntos, se sumará el valor de todos ellos para determinar
el de la causa, si dependen del mismo título”. Esta regla cuya naturaleza también es
determinante del valor de la demanda, se refiere al hecho donde la pretensión del
accionante contenga varios puntos, es decir, varios capítulos o pedimentos, pero no
acciones, siempre y cuando los mismos tengan origen en el mismo título.
También están las demandas de varias personas contra una o más por parte que
aquellas tengan de un crédito. Otra sería pago de prestaciones alimentarias y de rentas,
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así como entre otras. Todas están contempladas en el articulado del C.P.C. desde el
artículo 31 hasta el 39.
Determinación de la competencia por el territorio.
Es necesario vincular a las partes o al objeto del litigio con una circunscripción
judicial o territorio donde el juez ejerce su función. Los territorios en Venezuela están
delimitados por las Circunscripciones Judiciales, que responden normalmente a la
división político-territorial de la República.
-Competencia territorial.
Se justifica por razones geográficas o de territorio en la que se encuentra
distribuidos los juzgados y tribunales superiores de cualquier país; se refiere a esta clase
de competencia únicamente a los organismos de primera instancia puesto que los
tribunales superiores intervienen solo en razón de su función. Art. 40 C.P.V. Las
demandas relativas a derechos personales y las relativas a derechos reales se realizaran
donde el demandado tenga su domicilio.
-Fundamentos de esta competencia.
La idea de la competencia por la materia es facilitar a las partes el acceso a los
tribunales más cercanos a sus domicilios o a los del lugar donde se encuentra la cosa
objeto de la controversia, ya que en esos tribunales es menos oneroso evacuar las
pruebas sobre el asunto o dictar medidas sobre bienes objeto del litigio.
El fundamento de esta competencia es de orden privado. Desde el punto de vista
público para el Estado no sería de importancia que las partes acudan al juez de primera
instancia de cualquier ciudad, a que acudan al juez de municipio para conocer del
divorcio en vez del juez de primera instancia.
Esta competencia se funda en el principio de facilitar a las partes la defensa, su
comodidad y por eso, es una competencia en principio inderogable, salvo casos
excepcionales en que esté interesado el orden público, y el legislador lo disponga
expresamente.
Los fundamentos de la competencia territorial se encuentran sustentados en
C.P.C. Sección II. De la competencia por el territorio desde el articulado 40 hasta el 47.
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-Regla general de la competencia.
Es competente para conocer de todas de las demandas que se propongan contra
una persona, el tribunal del lugar donde la misma tenga su domicilio, a menos que el
conocimiento de la causa haya sido diferido exclusivamente a otro tribunal.
La vinculación personal del demandado con un Circuito Judicial o
Circunscripción Judicial, y por el fundamento de orden privado de que el actor debe
seguir el fuero del demandado. Lo cual origina los llamados fueros de la competencia
territorial siguientes:
El Fuero General: determina cual es tribunal ante el cual puede ser demandada
una persona por su domicilio a menos que el conocimiento de la causa haya sido
asignado especialmente a otro tribunal.
El Fuero Especial: es el que determina el tribunal ante el cual el demandado
debe responder sólo por ciertas causas deferidas por la ley a ese tribunal.
El Fuero Personal: permite establecer el tribunal competente para conocer de los
asuntos del demandado por la relación de su domicilio con la circunscripción
judicial.
El Fuero Real: la determinación del juez competente para conocerla causa
dependerá de la vinculación del objeto de la pretensión con la circunscripción
del tribunal.
El Fuero Concurrente: se presenta cuando existen varios tribunales competentes
por el territorio para conocer la demanda, puede ser concurrencia electiva (el
actor puede elegir entre cualquiera de los tribunales) y concurrencia sucesiva o
subsidiaria (el actor solo puede elegir entre el tribunal subsidiario, cuando falte
al tribunal señalado por la ley en primer lugar, hay un orden de prelación en la
elección).
El Fuero Exclusivo o Necesario: solo es competente el tribunal para conocer del
asunto con exclusivo de cualquier otro; se establece por razones de orden
público.
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Los Fueros Legales y Voluntarios: Allí la competencia del tribunal deriva
inmediatamente de la ley o de la voluntad de las partes.
-Aspectos que comprende la competencia territorial.
En la competencia por territorio la consideración es entonces la ubicación del
objeto o materia de la pretensión, al domicilio del demandado, posibilidad de facilitar la
defensa o al lugar donde sucedió el hecho, este criterio señala entonces, cuál de los
distintos jueces de la República, por territorio, es el competente para conocer de un
proceso determinado. Son esas las circunstancias que asignan a un juez, en razón del
territorio, sobre el cual ejerce sus funciones jurisdiccionales, competencia por
determinado proceso, es decir, el domicilio, el lugar en que debe cumplirse, o se
contrajo la obligación, o se produjo el hecho, o se encuentran las cosas.
La competencia subjetiva.
La competencia subjetiva se refiere a la idoneidad o aptitud de una persona para
fungir de tercero imparcial en una contienda o en cualquier asunto que le corresponda,
por su oficio, tratar, conocer y decidir.
Para que los justiciables puedan controlar esas características establecidas en el
artículo 26 de la Constitución vigente, con respecto de la actividad jurisdiccional se ha
diseñado, entre otros, un mecanismo específico: la recusación; no obstante, se le permite
al juez o cualquiera de los funcionarios o auxiliares de justicia, la posibilidad
(establecida como una potestad - deber) de la inhibición.
Todo gravita sobre la idoneidad de la justicia, es decir, lo adecuado y apropiado
para lograr la justicia. De tal manera que, al hablar de la competencia subjetiva, el
primer elemento es, justamente, la aptitud y la idoneidad.
-Concepto.
“Con el término competencia subjetiva se quiere aludir a la aptitud formal y
subjetiva, y la idoneidad que deben reunir los funcionarios judiciales (jueces,
secretarios, peritos, expertos, etc.) para cumplir de manera imparcial e independiente las
respectivas funciones que tienen atribuidas por la ley, en un proceso judicial
determinado o específico” (Rafael Ortíz Ortíz).
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“La competencia subjetiva se define así, como la absoluta idoneidad personal
del juez para conocer de una causa concreta, por la ausencia de toda vinculación suya
con los sujetos o con el objeto de dicha causa” (Arístides Rengel Romberg).
-Características.
Requiere texto expreso, esto es, no puede ser deducida o extrapolada, debe ser
establecida directamente en una norma.
Está regulada por normas de orden público, es decir, no puede su ejercicio ser
convenido a tenor de la noción de orden -público del Código Civil. “Artículo 6:
No pueden renunciarse ni relajarse por convenios particulares las leyes en cuya
observancia están interesados el orden público o las buenas costumbres”.
Pueden establecer una mayor o menor libertad sobre la oportunidad o
conveniencia de actuar (discrecionalidad).
No puede ser libremente delegada en un funcionario inferior, se requiere que la
Ley permita o autorice esa delegación.
-Fundamento.
Para Cuenca “el fundamento de la incapacidad personal para juzgar
(incompetencia subjetiva hoy día), voluntaria o involuntaria, se encuentra en el hecho de
que si bien es cierto que la ley atribuye al juez el poder de administrar justicia e
inmuniza este poder de toda influencia mediante el escalafón judicial, la inamovilidad,
la carrera judicial, etc., a fin de que no se convierta en abuso de autoridad con
menoscabo de la debida imparcialidad que el juez y todo funcionario deben mantener en
su actuación, también la ley protege a las partes otorgándoles un medio para eliminar al
funcionario sospechoso de parcialidad”.
Competencia subjetiva y debido proceso: El fundamento de la competencia
subjetiva tiene rango y jerarquía constitucional, concretamente sobre dos
aspectos: a) la garantía de ser juzgado por un juez natural (art. 49, ord.: 4º
CRBV) y b) la garantía que debe ofrecer el Estado de una justicia imparcial,
idónea, transparente, equitativa (art.: 26 CRBV) Y, sobre todo, un deber ético
que el Estado y, dentro de esta noción del Poder Público en todas sus
20
manifestaciones, debe constituir como base de su ordenamiento y de su
actuación (art.: 2 CRBV).
Competencia subjetiva y la garantía del juez natural: La garantía constitucional
al debido proceso constituye una tutela genérica (in genere) respecto de la
intervención jurisdiccional, ahora bien, la competencia subjetiva se conecta con
otra garantía concreta: la que poseen todos los justiciables de ser juzgados por
sus jueces naturales, salvaguardando con ello un derecho fundamental, un
derecho humano.
-Inhibición.
Es la abstención voluntaria del juez, del fiscal del Ministerio Publico o de
cualquier otro funcionario judicial o auxiliar de intervenir en un determinado juicio. La
inhibición no es una simple facultad, sino más bien es un verdadero deber que le
impone la ley al funcionario que tenga conocimiento de la existencia de una causal que
le impida participar en el asunto. El funcionario judicial al percatarse que sobre su
persona existe un causal de recusación, está obligado a declararla.
Base legal de esta institución: Artículo 89 del vigente Código de Procedimiento
Civil (CPC).
-Causales de inhibición y de recusación.
Las causales de inhibición y recusación son numerosas en nuestro Derecho
procesal y están previstas en el Artículo 82 del vigente Código de Procedimiento Civil.
Es decir, son exactamente las mismas previstas para que las partes o los terceros
intervinientes en un proceso puedan “recusar” a un funcionario judicial. Se trata de
veintidós (22) circunstancias establecidas en dicha normativa y que se prevén como
motivos de falta de idoneidad e ineptitud en la administración de justicia, por lo que se
aplica por igual al Juez, Fiscal del Ministerio Público, secretarios, peritos y otros.
-Sujetos de inhibición.
Están obligados a inhibirse, los funcionarios judiciales tales como jueces ,
asociados, alguaciles , prácticos , intérpretes y demás funcionarios judiciales auxiliares
como el síndico que conozcan la existencia en su contra de una causal de recusación,
incluidos los fiscales del ministerio público. A estos últimos se le aplican los supuestos
21
de inhibición y recusación según los art 63 y 65 de la Ley Orgánica del Misterio Público
y están obligados a inhibirse.
-Formas de inhibición.
Deben existir fundadas razones calificadas por la ley, de manera taxativa (no
enunciativa), para que proceda la inhibición o la recusación. Recordemos que el
principio básico de cualquier ordenamiento procesal es establecer (como una verdadera
obligación) que los jueces deben dictar sentencias, resolver los asuntos que le competan
sin que, por ningún motivo, puedan absolver la instancia.
Si ello se consagra como un “deber” es lógico suponer que los motivos por los
cuales un juez pueda no decidir, es decir, apartarse de su cumplimiento, deben estar
expresamente previstos en la ley procesal; para el Estado siempre queda el deber de
administrar justicia por lo cual, el asunto o la causa, debe ser remitido a “otro juez” para
que dicte la decisión correspondiente.
-Requerimiento de las partes.
Las partes pueden desvirtuar las razones argumentadas por el funcionario para
inhibirse y si para ello se requiere de una incidencia el juez debe resolver sobre la
procedencia de la inhibición, abrirá conforme al art 607 del Código de Procedimiento
Civil una articulación.
-Recusación concepto.
La recusación es planteada contra el juez, al margen de su voluntad. “Es el acto
de la parte por el cual exige la exclusión del juez del conocimiento de la causa, por
encontrarse en una especial posición o vinculación con las partes o con el objeto de ella
y no haber dado cumplimiento a su deber de inhibición” (Rengel Romberg).
Las causas o motivos de recusación son exactamente las mismas que operan
como motivo de inhibición, la diferencia está en que la inhibición es un acto unilateral
del funcionario judicial y la recusación es un derecho de las partes.
-Oportunidad de la recusación.
Desde el momento en que conozcan la existencia de la causal:
22
La recusación de los jueces y secretarios sólo podrá intentarse, bajo pena de
caducidad, antes de la contestación de demanda, pero se establecen las
siguientes situaciones excepcionales:
Si el motivo de la recusación fuese sobrevenido a esta oportunidad, entonces se
propondrá hasta el día en que concluya el lapso probatorio;
Si se trata de los impedimentos contenidos en la última parte del artículo 85 del
CPC (que el recusad o sea cónyuge, ascendiente, descendiente o hermano de
alguna de las partes o tener interés directo en el pleito), la recusación podrá
proponerse hasta el día en que concluya el lapso probatorio;
Si no hay lugar al lapso probatorio, conforme al artículo 389 del CPC, la
recusación podrá proponerse dentro de los cinco (5) primeros días del lapso
previsto para el acto de informes (art. 391 del CPC); los jueces y secretarios
sobrevivientes al proceso deberían ser recusados dentro de los tres (3) días
siguientes.
La recusación de otros funcionarios, tales como asociados, alguaciles, jueces
comisionados, asesores, peritos, prácticos e intérpretes entre otros, podrán ser
recusados dentro de los tres (3) días siguientes al nombramiento, en el caso de
los jueces comisionados o de la aceptación en los demás casos. Efectuada la
recusación mediante diligencia y directamente ante el juez, comienza la
incidencia de la recusación.
-Limitación a la capacidad de postulación forma de la recusación.
La capacidad de postulación es una facultad que corresponde a los abogados
para realizar actos procesales con eficacia jurídica, en calidad de partes, representantes o
asistentes de la parte.
En el art 83 del CPC limita la capacidad de postulación de los abogados, al
establecer que no serán admitidos para ejercer la representación o asistencia de alguna
de las partes quienes estén comprendidos en algunas de las causales de inhibición
declarada con anterioridad en otro juicio. En el supuesto de que en el lugar del juicio
solo exista un tribunal competente para conocer el asunto, se admitirá la asistencia o
23
representación si el abogado se presenta antes de la oportunidad de la contestación de la
demandada.
En cuanto a la forma de recusación:
En materia penal se propone por escrito.
En materia civil, no se puede proponer mediante escrito, aunque sea autentico.
Debe proponerse mediante diligencia ante el juez, o sea horas de despacho del
tribunal.
Puede hacerse a través del apoderado; el poder no tiene que ser facultado
expresamente. El poder para representar judicialmente debe mencionar
facultades expresas solo en los casos exigidos por la ley, como sucede en el art
154 del CPC.
-Efectos de la sentencia.
Al noveno día de recibido el expediente, se decide sin termino de distancia.
Si no hay lapso probatorio, dentro de las 24 horas siguientes.
En asuntos penales el funcionario a quien le corresponda decidir la incidencia,
admite la prueba a los tres días siguientes y sentencia al cuarto.
-Funcionario competente para decidir la incidencia de inhibición o de recusación.
En los casos de inhibición o recusación de los Jueces que integran los
Tribunales, será competente para decidir, de las mismas, el Juez de un Tribunal de la
misma categoría, si lo hubiere en la jurisdicción, y en defecto de éste quien deba
suplirlo conforme a la ley.
Las reglas para determinar el funcionario competente para decidir la incidencia
de inhibición y la de recusación, son comunes en nuestro sistema. Desde la reforma
legislativa que nacionalizó la justicia, en el año 1948, las normas de los Artículos 120,
121 y 122 del Código de Procedimiento Civil de 1916 quedaron derogadas por las
disposiciones especiales de la Ley Orgánica del Poder Judicial (Art. 95 C.P.C.).
Conforme a este sistema, la inhibición y la recusación declaradas con lugar, producen
una falta accidental del funcionario (Art. 58 L.O.P.J.) y está unificado el tratamiento de
las reglas que determina el funcionario que debe decidir la incidencia y el de aquellas
24
aplicables para suplir al funcionario inhibido o recusado a los fines del conocimiento del
fondo del asunto.
A continuación expondré separadamente las reglas aplicables a los magistrados
de la Corte Suprema de Justicia y luego aquellas aplicables a los funcionarios de los
demás tribunales plurales y unipersonales que integran el ordenamiento judicial.
En cuanto a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, las reglas
aplicables están contenidas es la Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia
(Arts. 71 -77). Según estas reglas:
Si se inhibieren o fueren recusados todos los magistrados que forman alguna de
las salas, conocerá de la incidencia el Presidente de la Corte en Pleno, a menos
que éste también sea uno de los inhibidos o recusados, en cuyo caso conocerá de
la incidencia el primer Vicepresidente de Corte. Si éste también fuere de los
inhibidos o recusados, resolverá el segundo vicepresidente, y si tampoco éste
pudiere conocer, lo hará aquel de los magistrados, no inhibido ni recusado, a
quien corresponda decidir conforme a una lista que elaborará la Corte en la
audiencia siguiente a aquella en que hubiere designado su Mesa Directiva o
posteriormente en la fecha más inmediata.
Caso de que ninguno de los magistrados pudiere conocer de la incidencia,
conocerán de ella los suplentes o, en su defecto, los conjueces en el orden
establecido en la lista que a tal efecto elaborará también la Corte en la misma
oportunidad indicada.
Asimismo, se convocará a los suplentes y en defecto de éstos, a los conjueces,
cuando se inhiban o sean recusados todos los magistrados de la Corte en Pleno
(Art. 72 L.O.C.S.J.).
Cuando la recusación o inhibición fuere parcial y se produjere en la Corte en
Pleno, se procederá según lo dispuesto en la primera parte del Art. 72; pero si
ocurriere en una Sala, el conocimiento de la incidencia corresponderá al
Presidente de ésta, a menos que se hallare entre los recusados o inhibidos, en
cuyo caso conocerá el vicepresidente, y si éste también estuviere impedido,
decidirá el magistrado, suplente o conjuez no inhibidos ni recusados, a quienes
25
corresponda conocer, teniendo en cuenta el orden en que aparezcan en las listas
de que formen parte, respectivamente (Art. 73 L.O.C.S.J.).
Declarada con lugar la recusación o inhibición, se constituirá la respectiva Sala
Accidental con los suplentes o conjueces a quienes corresponda llenar la falta
(Art. 77 L.O.C.S.J.):
En los casos de Cortes Superiores, la Ley distingue según sean inhibidos o
recusados todos los jueces que la integran o solamente uno o dos de ellos.
En los casos de inhibición o recusación de todos los Jueces de una Corte
Superior, corresponde la decisión a los suplentes en el orden de su elección y
agotados éstos, a los conjueces en el orden de su designación, a menos que
hubiere en la localidad otro tribunal de igual categoría y competencia, caso en el
cual deberán ser pasados a éste los autos a los fines del conocimiento de la
incidencia y de ser declaración lugar la inhibición o recusación, del
conocimiento del fondo del asunto. Este procedimiento se observa también en
los Juzgados Superiores (unipersonales), según Art. 60 L.O.C.S.J.
En los casos de recusación o inhibición de uno o dos jueces de una Corte
Superior, decidirá la incidencia el presidente si no es de los recusados o
inhibidos, y de lo contrario conocerá, según sea el caso, el otro Juez no recusado
o inhibido o uno de los otros dos jueces no recusados o inhibidos, elegidos por la
suerte (Art. 61 C.P.C.).
En los casos de tribunales unipersonales, la Ley distingue la inhibición o
recusación del Juez de la del secretario, alguacil, asociados, Jueces
comisionados, asesores, peritos, prácticos y demás funcionarios ocasionales:
La inhibición o recusación de los Jueces en los tribunales unipersonales es
decidida por el tribunal de alzada, cuando actuaren en la misma localidad; y en
caso contrario, por los suplentes, en el orden de su elección, a menos que
hubiese en la localidad otro tribunal de igual categoría y competencia, caso en el
cual deberán pasarse los autos a éste los fines del conocimiento de la incidencia
o del fondo del asunto en caso de ser declarada con lugar la recusación o
inhibición (Art. 62 L.O.C.S.J.).
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De la inhibición o recusación de los secretarios y alguaciles, así como también
de los asociados, Jueces comisionados, asesores, peritos, prácticos, intérpretes y
demás funcionarios ocasionales y auxiliares judiciales, conocerá en los
tribunales colegiados el presidente y en los unipersonales el Juez (Art. 67
L.O.C.S.J.).
Declarada sin lugar la recusación o inadmisible, o habiendo desistido de ella el
recusante, pagará éste una multa de dos mil bolívares si la causa de la recusación no
fuere criminosa, y de cuatro mil bolívares si lo fuere. La multa se pagará en el término
de tres días al tribunal donde se intentó la recusación, el cual actuará de agente del Fisco
Nacional para su ingreso en la Tesorería Nacional. Si el recusante no pagare la multa
dentro de los tres días, sufrirá un arresto de quince días en el primer caso y de treinta
días en el segundo (Art. 98 C.P.C.). Si la causa de la recusación fuere criminosa, tendrá
el recusado la acción penal correspondiente contra quien la haya propuesto, pero si la
ejerciere, deberá abstenerse, en todo caso, seguir interviniendo en el asunto (Art. 99
C.P.C.). Si la parte sufriere arresto a que se refiere el Artículo 98 por culpa o
negligencia de su apoderado en no comunicarle oportunamente la multa impuesta por el
tribunal, podrá reclamarle indemnización de daños y perjuicios (Art. 100 C.P.C.).
Conforme al Artículo 102 C.P.C., es inadmisible la recusación que se intente sin
expresar motivos legales para ella; la intentada fuera del término legal y la que se
intente después de haber propuesto dos en la misma instancia, o sin la multa, o sin
sufrirle arresto en que se haya incurrido por una recusación anterior, según el Artículo
98 (Art. 102 C.P.C.).
En ningún caso, ni la recusación ni la inhibición tendrán efecto sobre los actos
anteriores (Art. 103 C.P.C.).
El secretario y el alguacil.
Son los depositarios de la fe pública de quienes acuden a los tribunales. Tanto el
secretario y el alguacil, no tienen la faculta de decisión, que ostenta el juez, no obstante,
vienen a ser funcionarios auxiliares fundamentales en la administración de justicia y
conforman de manera permanente el respectivo tribunal.
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El basamento legal está contemplado en el articulado del C.P.C. y comprende
desde el artículo 104 hasta el artículo 117 respectivamente:
- Concepto.
El Secretario Judicial es un Abogado o Licenciado en Derecho que, durante los
procedimientos judiciales y audiencias, le brinda al Juez asistencia en la preparación de
decisiones legales.
El alguacil es un funcionario permanente del tribunal, que coadyuva con el juez
y el secretario, como subalterno para la administración de justicia. Son funcionarios de
libre remoción y nombramiento por el juez.
-Funciones.
El secretario actúa con el juez y suscribe los actos, resoluciones y sentencias.
Suscribe también con el juez las recusaciones y las declaraciones de testigos. (Art. 104
CPC).
Atribuciones del Secretario o Secretaria: Artículo 14 LOTSJ. Son atribuciones
del Secretario o Secretaria del Tribunal:
Dirigir la Secretaría, velar porque los empleados o empleadas de su
dependencia concurran puntualmente a ella y cumplan con sus deberes.
Recibir y entregar, al inicio y conclusión de su mandato y bajo formal
inventario, los libros, sellos, expedientes y archivos de la Secretaría y demás
bienes del Tribunal, así como custodiarlos y conservarlos.
Recibir las demandas, representaciones y cualquier otra clase de escritos o
comunicaciones que les sean presentados de conformidad con la Ley, dar cuenta
de ellos al Tribunal Supremo de Justicia, de acuerdo con las instrucciones del
Presidente o Presidenta; y autorizar, con su firma, las diligencias de las partes y
demás interesados o interesadas.
Redactar las actas de las sesiones del Tribunal y suscribirlas en unión del
Presidente o Presidenta, después de que sean aprobadas; asimismo, deberá
suscribir con los Magistrados o Magistradas las sentencias, autos y demás
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decisiones que dicte el Tribunal, y deberá expedir las certificaciones, copias y
testimonios que le ordene el Presidente o Presidenta.
Actuar con el Presidente o Presidenta, como Secretario o Secretaria del Juzgado
de Sustanciación y suscribir conjuntamente con él o ella los autos y demás
decisiones de aquél, sin perjuicio de lo que dispone esta Ley.
Hacer llevar al día y con la mayor precisión y exactitud los libros donde consten
las actuaciones del Tribunal según esta Ley y su Reglamento Interno; concurrir
puntualmente a la Secretaría y a las sesiones del Tribunal y cumplir con las
instrucciones del Presidente o Presidenta en todo lo que esté relacionado
con sus deberes; informar al Presidente o Presidenta del curso de los asuntos
y de las deficiencias o irregularidades que observe en el Tribunal.
Las demás que les señalen las leyes y el Reglamento Interno.
Un alguacil es un oficial que sirve como intermediario entre varios funcionarios
de tribunales, abogados, jurado y el propio público en general. Podemos decir que
también es un agente de la autoridad que se encarga de brindar seguridad tanto a la corte
como a la hora de mantener el orden.
Atribuciones del o la Alguacil: Artículo 15 LOTSJ. Son atribuciones del o la
Alguacil del Tribunal Supremo de Justicia y de las respectivas Salas:
Mantener el orden interno y anunciar públicamente la realización de los actos
para los que las leyes exijan el cumplimiento con tal requisito.
Practicar las citaciones o notificaciones que les sean encomendadas.
Dar cumplimiento a las instrucciones que reciba de sus superiores
inmediatos.
Las demás que les señalen las leyes o el Reglamento Interno. En el ejercicio de
sus funciones los o las Alguaciles son funcionarios o funcionarias de
policía, dentro y fuera del Tribunal Supremo de Justicia, y con tal carácter
podrán recabar la colaboración de otros agentes del orden público para el
cumplimiento de aquéllas.
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-Nombramiento.
Ley Orgánica del Tribunal de Justicia Artículo 13. Los Secretarios o Secretarias
deben ser abogados o abogadas, mayores de treinta años y haber ejercido la profesión o
tener carrera dentro del Poder Judicial, por un mínimo de diez años. Al día siguiente o el
más inmediato posible a la designación de las autoridades del Tribunal Supremo de
Justicia, el Presidente o Presidenta de cada una de ellas nombrará los respectivos
Secretarios o Secretarias y Alguaciles; todos los cuales prestarán el juramento ante sus
Salas. Las actas de las sesiones en que sean designados o designadas estos funcionarios
o funcionarias se publicarán en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de
Venezuela.
-Remoción del cargo.
Al ser funcionarios de libre nombramiento, también lo son de remoción. Estos
pueden ser removidos de sus cargos en virtud de la libre convicción del Juez. En la Ley
Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia está contemplado en el artículo 36 Ordinal
14. Y en el artículo 94 respectivamente.
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CONCLUSION
En “El Espíritu de las leyes” Montesquieu elaboró la teoría de la división de los
poderes del Estado y, al referirse al Poder Judicial le asignó un rol secundario, de simple
aplicador de la ley. De ahí la expresión “El Juez es la boca de la ley”; es decir, al
momento de resolver un caso concreto sólo debía realizar el silogismo de la subsunción.
Ante un supuesto de hecho en un caso concreto, el juez se limita a aplicar la norma
jurídica que reconoce el derecho para determinar las consecuencias contempladas en la
misma ley. Esta concepción influyó poderosamente en la distribución de las
competencias y facultades que se les asignaron a cada uno de los poderes del Estado de
Derecho y, es especial, para delimitar las funciones de los órganos jurisdiccionales.
La propia Constitución proclama, en el Art. 22-III, que los derechos reconocidos
por esa norma fundamental no deben ser entendidos como la negación de otros derechos
no enunciados que nacen de la soberanía del pueblo.
Dentro del poder Público Judicial, conforme a lo previsto en el artículo 253 de la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, se encuentra el sistema de
justicia, constituido por el Tribunal Supremo de Justicia, los diversos órganos
jurisdiccionales que determine la ley, por el Ministerio Público, la Defensoría del
Pueblo, los órganos de investigación penal, auxiliares y funcionarios de justicia, el
sistema penitenciario, los medios alternativos de justicia, los ciudadanos que participan
en la administración de justicia, y los profesionales del Derecho autorizados para
ejercer.
El Juez tiene la obligación y deber de aplicar la ley en consonancia con los
derechos y garantías proclamados por la Constitución. Hoy, el juez no puede negar la
protección de los derechos que le son solicitados escudándose en la ausencia de
normativa expresa. Los derechos, hoy, deben ser tutelados por los jueces y tribunales
aunque esos derechos no aparezcan reconocidos en la ley.
Sin entrar en diatribas políticas nacimos desconfiando en el Poder Judicial y
ahora esa desconfianza, lejos de atenuarse, se ha incrementado. En éstas épocas de
incertidumbre, de emergencia, de crisis, de descrédito podemos hacer cosas para que
tengamos una justicia creíble, comprometida, independiente, oportuna y eficaz y para
eso no solamente debemos dejarnos de discutir cuestiones que solamente terminan
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perjudicando al ciudadano, sino debemos fortalecer al Poder Judicial, no trabajando
más, sino trabajando mejor.
Concluyo con la frase del Libertador Simón Bolívar: “No existe justicia sin
libertad y tampoco libertad sin justicia”.
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