PRÓLOGO
Park JiMin, era el amante del famoso arquitecto; Min
YoonGi, tuvo un grave accidente que le provoco amnesia,
eso significaba que no recordaba haberlo traicionado
vendiendo secretos de la compañía, ni que él lo hubiera
echado de su vida sin contemplaciones. Por culpa o por
lastima o eso era lo que YoonGi quiso pensar, decidió
ayudar a JiMin en su convalecencia solo serían unas
pocas semanas y después de eso y de cumplir cierta
venganza, satisfecho volvería a su vida y se olvidaría del
hombre que lo traicionó de una vez por todas.
B. E. Raya
Saga. Romance en Nueva York
01. El asistente
CAPÍTULO UNO
Un escalofrió recorrió a JiMin, apretó más la chaqueta
contra su cuerpo tratando de conseguir algo de calor, miro
al cielo, el sol brillaba en lo alto, pero no servía de nada a
fin de cuentas se encontraban a finales del otoño,
suspirando se dejó caer sobre el pasto, a pesar de ser
lunes turistas transitaban por ahí, hombres y mujeres
corrían por los senderos en sus rutinas diarias de
ejercicio, otros más apresuraban el paso seguramente
dirigiéndose a sus respectivos empleos, eran los niños
que correteaban jugando con una pelota, sus madres o
niñeras vigilándolos atentamente, recargo su espalda en el
tronco del árbol, a lo lejos pudo ver a Derek su
guardaespaldas y chofer rondando unos metros más allá,
tratando de darle algo de espacio pero siempre vigilando,
ese hombre tenía vista de águila, la mayor parte del tiempo
era difícil deshacerse de él, no le gustaba tener seguridad,
pero lo soportaba solo por el amor que sentía por YoonGi,
cuando acepto ser su amante, renuncio a todo por estar
con él.
Como había cambiado su vida en los últimos meses, JiMin
provenía de una familia de clase media, trabajadora y
sencilla, su padres tenían una granja al oeste de Wyoming,
toda su familia, generación tras generación se habían
dedicado a la crianza de ganado, <<El rancho J>> él era el
menor de cinco hermanos, Jun, Jiu, Jan, Jeong y él, todos
sus nombres comenzaban con la letra J, en honor a una
broma tipo tradición familiar, sus dos hermanos mayores ya
estaban casados y con familia, Jan era divorciado y su
pequeña hermana estaba a punto de casarse, en lo cual no
quería pensar puesto que todavía no sabía si asistiría a la
boda o no, su vida personal era muy complicada en ese
momento, estaba seguro que ni siquiera le había contado a
Hazza todo sobre su alocada familia, él había sido el que
rompió el molde, el que no quiso dedicarse al negocio del
ganado, fue el primero en la familia Park que decidió salir
del pequeño pueblo y probar suerte en la gran ciudad y no
le había ido tan mal, bueno, eso era lo que le gustaba
pensar a él.
Había logrado terminar su carrera en administración de
empresas, comenzó dando sus prácticas profesionales en
<<Min y Asociados>> era una empresa constructora muy
estable y de alta reputación internacional, poco después
le ofrecieron una base permanente y poco a poco fue
escalando, termino como asistente personal del Arquitecto
Min YoonGi, no fue fácil al principio, su jefe era conocido
por su exigencia y profesionalismo, trabajar para él
requería mucho esfuerzo, se lo advirtieron antes de
aceptar el cargo, JiMin no era de los que se rendía tan
fácilmente, durante los siguientes tres años desempeño lo
mejor que pudo su papel, era eficiente, responsable y
profesional en su trabajo, todo iba de maravilla hasta esa
noche en el evento de la sociedad de constructores meses
atrás.
— Deja de fruncir el ceño— Suk le advirtió a su
hermano, secretamente JiMin estuvo de acuerdo, pero no
podía decírselo a su jefe directamente puesto que no
quería terminar de patitas en la calle, no entendía porque
este día YoonGi estaba de tan mal humor, tenía días algo
irritado, pero particularmente hoy estaba insoportable.
— ¿Por qué tiene que estar ese idiota aquí? — miro
hacia la persona que su jefe se refería tan
despectivamente, trago saliva, otra cosa que no entendía,
¿Por qué Andrew tenía que ser enemigo de Min YoonGi?
Era tan incómodo, él era su amigo, pero debía mantener
sus distancias puesto que trabajaba para la competencia.
—No sé, déjame pensarlo –dijo Suk burlón — ¡oh! Ya se
¿tal vez porque es parte de la asociación de
constructores del país? — JiMin disimulo su risita,
YoonGi clavo su dura mirada tanto en su hermano como
en él.
—Si me disculpan, ahora regreso— era más seguro la
retirada, no quería ser blanco de la furia de su jefe, si lo
molestaba demasiado seguro lo haría trabajar en fin de
semana, se aproximó a la barra para pedir algo de beber,
al otro lado vio a un apuesto hombre sonriéndole, no le
devolvió el saludo, si lo hacía no se lo quitaría de encima
en toda la noche, admitía que era guapo y atractivo, el
tipo de hombres que le gustaban, pero hoy no estaba para
tontear, no en el trabajo, tenía mucho tiempo sin echar un
buen polvo, pero ahora mismo estaba rodeado de los
empresarios constructores más reconocidos del país y
tenía que tomar las cosas con seriedad.
—Si te invito a bailar, ¿aceptarías? — el camarero le
entrego una copa de champagne, dio un sorbo antes de
mirar a su amigo.
— ¿Arruinarías tu reputación de soltero codiciado
entre las chicas por un baile conmigo?— él sonrió.
—Estoy arruinado para ellas desde hace mucho
tiempo, hace años que salí del armario y nunca he
vuelto a entrar— era verdad, Andrew Russell, jamás
había tenido problemas con admitir su orientación sexual,
él tampoco ocultaba el hecho de ser gay, su mirada se
posó en su jefe, ¿Cuántos hombres y mujeres había visto
con él? Demasiados amantes para contarlos, pero era su
asistente, su deber era oír, ver y callar, su jefe era
bisexual y nada podía hacer por él. Se estremeció al ver
como lo miraba duramente y sabía que era por estar a un
lado de Andrew.
—Te invito a cenar mañana ¿Qué dices? — regreso la
mirada a su amigo
—No lo sé, depende
—¿De qué?
—Tengo trabajo acumulado
—¿Iras a la oficina trabajar sábado y domingo?
—Trabajo desde casa— era raro que ocurriera, pero
hacerlo aligeraba su carga de trabajo durante la semana,
además no tenía una vida social en la cual tuviera que
reservar sus noches para ir de fiesta.
—Tu jefe es un idiota
—¡Andrew! — lo reprendió, miro a todos lados esperando
que nadie lo hubiera escuchado.
—Es la verdad— se encogió de hombros —¿algún día
me dirás que si a alguna invitación? — JiMin lo miro,
los ojos de su amigo brillaban esperanzados, era
simpático, apuesto, divertido, sin suda sería un excelente
amante después de todo paso incontables horas
escuchando a Bernard alabar las cualidades de Andrew
en la cama. Se entristeció al recordar a su amigo, él era el
lazo entre Andrew y él, si cruzaba esa línea y salía mal,
su amistad se vería afectada y eso no podría ser bueno.
—Andrew…
—Siento interrumpir— se tensó al escuchar la voz de
YoonGi a su espalda —Russell— saludo secamente.
—Min— JiMin se sintió tan pequeño en medio de ellos,
parecían dos enormes leones a punto de saltar el uno con
el otro.
—Necesito robarte a mi asistente, tengo que
comprobar mi agenda.
—Por supuesto— dijo Andrew.
Pero por su tono frio y seco, JiMin supo que por nada del
mundo había creído lo que YoonGi decía, y estaba de
acuerdo ¿la agenda? miro inseguro hacia su jefe, con un
gesto de cabeza le indico que lo siguiera, alejándose de
su amigo siguió los pasos de YoonGi hacia uno de los
pasillos, el evento se estaba realizando en uno de los
hoteles construidos por su empresa, entraron en una de
las oficinas administrativas, JiMin suspiro, seguro tendría
que soportar uno de los tantos momentos de mal humor
de su jefe, solo esperaba que no terminara despidiéndolo,
le gustaba su trabajo y estaba juntando dinero para poder
mudarse de apartamento, si se quedaba sin empleo
ahora, tendría que esperar un par de meses más porque
se negaba pedirle a sus padres.
—¿Qué desea comprobar…? — se quedó con las
palabras atascadas en su garganta cuando se vio
empujado contra la puerta, YoonGi no le dio tiempo de
nada, se abalanzo sobre él como un depredador, con una
mano en su cabello y otra en su cadera, se pegó a su
cuerpo mientras sus labios comenzaban a devorar los
suyos, era rudo y firme, su beso estaba exigiendo
rendición total, ¿Cómo resistirse? Ni siquiera lo intento,
cerró los ojos al mismo tiempo que abría la boca
dejándolo entrar, sus lenguas se balancearon en una
danza exigente… Unos segundos estaba besándolo, al
siguiente le había bajado los pantalones y acariciaba
expertamente su polla… Minutos después lo tuvo
tumbado contra uno de los sofás, fallándolo
expertamente, duro y rápido, JiMin jamás protesto o se
negó, sin ninguna palabra de su parte lo había tomado y
él se había entregado por completo.
Esa noche lo había cambiado todo, admitía que
secretamente había sentido profunda atracción por su jefe,
¿Quién no?, él era la fantasía sexual de cualquier mujer u
hombre gay en al fas de la tierra, YoonGi era alto, ojos
color gris, con esos trajes a medida que siempre usaba,
era el hombre más imponente, sensual y atractivo que él
hubiera conocido, recordó la primera vez que lo vio en
traje de baño en la playa, JiMin estuvo seguro que su
mandíbula había caído a la arena, habían ido a un viaje de
negocios, un nuevo hotel que Hazza iba a diseñar, en esa
ocasión él no supo cómo logro hacer todos los apuntes que
su jefe le pido, no podía concentrarse estaba seguro de
que más de una vez babeo encima de su tableta al
contemplar esos músculos definidos.
Pero mientras él soñaba con ese hombre perfecto, YoonGi
no sabía ni que existía, para él era solo su asistente y
nada más, muchas veces se lo demostró, puesto que no
tenía ni una pizca de remordimiento al pasar delante de él
con infinidad de amantes, no importaba si eran hombres o
mujeres uno de los grandes defectos de YoonGi era que
jugaba para los dos bandos, él era un hombre muy sexual,
y en una ocasión que había estado muy bebido a JiMin le
había tocado ir a recogerlo le comento que para él no
importaba el género, lo que era importante era tener sexo y
disfrutarlo, a JiMin le había parecido tan frío e insensible,
pero era su jefe y no podía juzgarlo, además al siguiente
día él no recordó nada, había estado tan ebrio que no ni
siquiera supo cómo llego a su apartamento. JiMin había
llegado a la conclusión que jamás tendría ninguna
posibilidad con su jefe, el que mostrara repentino interés
en él fue muy abrumador, pero jamás olvidaría esa noche,
la primera que cambio su vida.
Desvió su vista a la revista que había colocado a un lado
de él. En la portada estaba la foto del hombre que tanto lo
perturbaba, ¿Cómo se había enamorado de él tan rápido?
Cuando Hazza le pidió dejar su trabajo y mudarse con él,
no lo dudo, lo dejo todo, su familia no lo sabía, era el trato
que tenían, YoonGi le pidió guardar el secreto, por lo
general mantenía su vida privada lejos de la prensa, JiMin
acepto que no le entusiasmaba tampoco que su vida
personal estuviera en las revistas del corazón, siete
meses después, viendo la foto de primera plana donde
Hazza aparecía con una hermosa rubia en un evento que
no le menciono… Le dolía, estaba comenzando a
preguntarse si valía la pena estar con Hazza. Él quería
todo, lo que más deseaba era poder anunciar a los cuatro
vientos su amor por él, quería poder salir juntos a cenar,
presentarlo a su familia, había ocasiones en que se sentía
como un sucio secreto.
—Es hora de irnos— la voz de Derek lo hizo levantar la
cabeza —me han avisado que el vuelo del señor Min
está apunto de aterrizar, estoy seguro que quieres
tener tiempo de arreglarte— él siguió la mirada hacia sus
vaqueros desteñidos, sus deportivas y su camisa blanca,
era ropa sencilla pero cómoda para él, pero ahora solo la
utilizaba cuando YoonGi estaba de viaje, a él le encantaba
complacerlo, por esa razón JiMin vestía elegante y
sofisticadamente, se encontraba completamente depilado
como a su hombre le gustaba, quien lo diría, pero hacia
todo con tal de hacerlo feliz, lentamente le sonrió a Derek,
para él era más un amigo que otra cosa.
—Tienes razón, es hora de irnos— se levantó tomando la
revista, antes de subir al auto, la lanzo a un cubo de
basura, no quería volver a verla, la ignorancia era la mejor
opción, pero lo cierto era que no podía seguir
engañándose, tenía que hacer algo, poner las cartas sobre
la mesa y realizar su última jugada.
Estaba agotado y lo único que quería era descansar un
rato, pero tenía que decidir cómo iba a sacar el tema de su
relación. Unos días antes habría dicho que estaba contento
con su vida, pero necesitaba afrontar la realidad,
necesitaba seguridad, quería saber el terreno que estaba
pisando, ver esa foto lo había hecho pensar en los últimos
meses con YoonGi, lo quería con toda su alma, pero no
sabía bien dónde iba aquella relación.
Hazza parecía estar loco por él y el sexo era fantástico,
pero ahora necesitaba algo más que acostarse con él
durante unos días al mes o cuando su apretada agenda lo
permitía. Estaba entrando en el dormitorio cuando YoonGi
salió del cuarto de baño con una toalla en la cintura
—¡YoonGi! Has llegado antes de lo que esperaba—
Cada vez que lo miraba era como la primera vez: se le
ponía la piel de gallina, ese era el efecto que ejercía en él.
—Parece que viste a un fantasma, bebé—sonrió
—Derek dijo que tu vuelo apenas llegaría.
—Digamos que fue una mentira piadosa— dijo dando un
paso hacia él —amor, hasta parece que no estas feliz
de verme en cambio yo… te extrañe enormemente—dijo
quitándose la toalla y tomándolo por los hombros para
apoderarse de su boca, un gemido escapó de su garganta,
el sabor de Hazza era como una adicción de la que no se
cansaría nunca, por voluntad propia, sus dedos se
enredaron en el pelo oscuro, empujando su cabeza hacia
abajo…él era unos centímetros más alto, le encantaba eso,
el lado domínate de su amor lo hacía volverse loco.
—Llevas demasiada ropa —murmuró YoonGi, mientras le
quitaba la camisa, sabía que deberían parar, tenían que
hablar de lo que estaba pasando, JiMin debería de estarle
gritando y echando la bronca por lo que sucedió en Los
Ángeles anoche, de hecho ni siquiera sabía que había
pasado, solo tenía como evidencia la foto de esa mujer en
la alfombra roja de ese evento con el titular que decía
<<la nueva conquista de Min YoonGi>> fuera de eso,
ignoraba completamente que más sucedió ¿Quién era la
mujer? ¿Qué interés tenía Hazza en ella? ¿Si eran
amantes? ¿Si anoche fueron a otra parte después del
evento?, tenía muchas cosas que preguntar, pero lo había
echado tanto de menos, que no podía resistirse, quizá una
parte de él deseaba disfrutar de aquel momento antes de
que las cosas cambiasen de manera irrevocable entre los
dos.
—¿Me has echado de menos? —JiMin gimió comenzó a
acariciar sus pezones
—Siempre— él se inclinó para tomar su pezón en la boca,
grito de excitación cuando sintió sus dientes morderlo
ligeramente.
—Quiero que me lo digas— su voz dominante lo hizo
estremecer.
—Te he echado de menos— En cuestión de segundos,
los vaqueros y la ropa interior habían desaparecido y
YoonGi rápidamente lo tumbo en la cama, le encantaba
provocar esta reacción en él, Hazza lo deseaba y no
hacía nada para disimularlo, de la mesita de noche tomo el
lubricante y rápidamente lo preparo, su necesidad era
urgente y primaria, un momento después ya estaba listo
para fundirse en él, JiMin se arqueó hacia él mientras lo
poseía, agarrándose a su espalda, siempre era así, a un
paso de la desesperación, el deseo que sentían el uno por
el otro consumiéndolos. Mientras le hacía el amor
murmuraba cosas que lo hacían arder, sus palabras como
una caricia mientras ambos llegaban al orgasmo, JiMin
apoyó la cabeza en su hombro, saciado y contento.
Debió quedarse dormido después porque, cuando abrió
los ojos, YoonGi estaba tumbado a su lado, con un
posesivo brazo sobre su cintura, lo miraba perezosamente,
sus ojos grises ardiendo de satisfecho deseo. Al verlo así,
casi le hizo dar un paso atrás en la decisión que había
tomado, muy en el fondo sabía que si habría la caja de
pandora todo estaría terminado, pero, tenían que hablar,
nunca habría mejor ocasión que esta, quien sabe cuándo
tendría otra oportunidad, últimamente Hazza siempre
estaba de viaje de trabajos, cuando estaba en la ciudad
casi todo el día se encontraba en la oficina. ¿Pero por qué
la idea de preguntarle sobre su relación lo llenaba de
temor?
—¿Hazza?
—Dime, bebé.
—Hay algo de lo que quiero hablar contigo— Él se
estiró, apartándose un poco para verlo mejor, sus cejas
fruncidas, su mirada inquisitiva y el pelo desordenado de
hombre que acababa de follar lo estaban distrayendo, se
veía realmente sexy.
—¿De qué quieres que hablemos? —murmuró,
alargando una mano para acariciar uno de sus pezones,
gimió ante la caricia.
—De nosotros—JiMin tomo su mano entre la suya,
evitando que lo distrajera con más caricias, el rostro de
YoonGi se convirtió en una máscara de indiferencia, tanto
que lo asustó, incluso no fue necesario seguir sujetando su
mano él rápidamente se apartó de su lado, esto sería más
difícil de lo que había imaginado, con un suspiro se
levantó, decidido enfrentar esta situación mejor vestido,
ya se sentía demasiado expuesto y vulnerable
—Te prefiero desnudo bebé.
—Tenemos que hablar y creo que me sentiré mejor así
—YoonGi dejó escapar un suspiro de resignación mientras
se sentaba en la cama, cubriéndose con la sabana.
—No te he visto en casi una semana, ¿es eso tan
urgente que no puedes esperar hasta mañana? Te
deseo de nuevo bebé.
—Quiero saber lo que sientes por mí y qué piensas de
nuestra relación —empezó a decir nervioso, tomo una
respiración profunda porque de repente sintió que se
ahogaba— Y quiero saber si hay un futuro para
nosotros— Listo, lo había logrado, ahora no había
marcha atrás, solo esperaba que la respuesta que Hazza
le diera fuera la que él más deseaba escuchar, apretó los
labios, en un gesto de contrariedad.
—Ah, es eso —dijo, levantándose.
—Sólo necesito saber qué sientes por mí, si hay un
futuro para nosotros. Tú nunca hablas de nuestra
relación más que en presente— Hazza se enredó la
sábana en la cintura, camino hacia donde él se encontraba
lo tomo por la barbilla.
—No tenemos una relación, JiMin, yo no tengo
relaciones y tú lo sabes. Eres mi amante.
—¿Tu amante? —repitió él, perplejo, sintió que el suelo
se movía a sus pies, su novio, el chico con la que estaba
saliendo, su pareja, todos eran términos que podría haber
usado, pero no, para YoonGi no era otra cosa que un
amante, de repente fue como si pudiera ver en su frente un
enorme cartel de neón que decía <<Puta>>, no era otro
cosa que eso, ¿Un hombre al cual él había comprado?
JiMin sintió náuseas. —¿Eso es lo que soy para ti? — se
las arregló para preguntar, su voz fue apenas un murmullo,
YoonGi dejó escapar un suspiro.
—Siéntate un momento y deja que te prepare una copa.
Yo he tenido una semana muy larga y, evidentemente, tú
estás disgustado por alguna razón, no comprendo la
razón de tu pregunta, pensé que todo estaba claro
cuando comenzamos a follar, pero al parecer me
equivoque, como sea no es bueno para ninguno de los
dos tener esta discusión ahora — en ese momento sonó
su celular, fue a buscarlo a su mesita de noche, JiMin
estaba perplejo y parecía que sus pies se habían plantado
al suelo.
—Ahora no es un buen momento Vincent…. — JiMin se
puso tenso al escuchar ese nombre, era el Abogado de la
empresa, a él jamás le había gustado, en un par de
ocasiones quiso propasarse con él. —De acuerdo, los
recibiré—él término la llamada y se acercó al armario
para sacar un pantalón y una camisa.
—Tengo que hacer una cosa, Vicent me ha enviado
unos documentos urgentes que requieren mi atención,
no tardare mucho, ahora que Suk está de vacaciones
me toca hacer a mi todo el trabajo —Suk era el hermano
mayor de YoonGi, en cierta forma eran tan parecidos y
diferente a la vez, aunque Suk era dos años mayor que
Hazza, juntos podrían pasar por gemelos, mismo cabello,
piel pálida y color de ojos, pero Suk era mucho más
tranquilo que YoonGi, donde él era un gran experto en
fiestas, relaciones públicas y escándalos amorosos, Suk
era tranquilo, reservado y serio. —no tardare — Hazza
no espero respuesta, y tampoco era que JiMin pudiera
hablar para contestarle, estaba anonadado y sentía que
todos sus sueños y esperanzas estaban cayendo en
pedazos, no supo cuánto tiempo estuvo ahí, parado, en el
mismo lugar con su vista fija en ningún lugar en particular,
YoonGi volvió a entrar en el dormitorio, al ver la mirada de
furia en sus ojos tembló.
—Te quiero fuera de mi casa ahora mismo—JiMin lo
miró, perplejo, ¿Había oído bien?
—No te entiendo…
—Recoge tus cosas y marcharte de aquí, antes de que
llame a seguridad.
—YoonGi, ¿qué ha pasado? ¿Por qué estás enfadado
conmigo? ¿Es porque me ha molestado que dijeras
que soy tu amante? Ha sido una sorpresa para mí, yo
pensé que era algo más…— la verdad es que la
situación era absurda, al que le habían destrozado el
corazón era él y Hazza parecía el ofendido aquí.
—Si no quieres que te eche yo mismo, vete ahora —
insistió él, con total frialdad —¿Creías que ibas a
engañarme? —Le preguntó luego, mostrándole los
papeles que llevaba en la mano —. ¿De verdad creías
que iba a tolerar que me traicionaras?
—No sé de qué estás hablando. ¿Qué es eso?
—Me has estado robando —dijo YoonGi, con una
desdeñosa sonrisa—. Tienes suerte de que no llame a la
policía, pero lo haré si vuelvo a verte.
—¿Robarte yo? —repitió él, tomando los papeles. En uno
de ellos, un email de la empresa había información interna,
detalles sobre planes de construcción de un rascacielos,
fotocopias de los planos, nada de aquello tenía sentido
para él, desde que renunció a su trabajo se había
desconectado completamente de todo lo relacionado con
<<Min y Asociados>> Hazza demandaba todo su tiempo y
atención.
—¿Crees que yo he robado esto?
—Tu firma está ahí, así que no lo niegues, te quiero
fuera de aquí lo más rápido posible— JiMin tenía un
nudo en la garganta que le impedía tragar saliva, no podía
pensar o reaccionar apropiadamente, atónito, se colocó los
zapatos y se dirigió a la puerta, sin pensar en recoger sus
cosas, esto le parecía tan irreal, ¿Cómo se retorcieron
tanto las cosas? sólo quería marcharse de allí cuanto
antes, antes de cruzar la puerta se detuvo.
—¿Cómo puedes pensar eso de mí? —musitó, casi sin
voz, antes de darse la vuelta. Entró a ciegas en el
ascensor, el conserje, sorprendido, se ofreció a buscarle
un taxi, pero JiMin negó con la cabeza, caminar le sentaría
bien, tal vez unas horas fuera serian suficiente para que
Hazza se calmara y después poder hablar con él, aunque
no quisiera hacerlo estaba determinado a hacerle entender
que todo aquello era un terrible error y tenía que haber
alguna manera de hacerlo entrar en razón. Angustiado no
prestaba atención al camino, al cruzar la calle lo último que
vio fueron unas luces segadoras, un dolor recorrió todo su
cuerpo y después no sintió nada y su mundo se sumió en
la oscuridad.
CAPÍTULO DOS
JiMin observó las blancas paredes que lo rodeaban, el
personal le había informado que se encontraba en el
hospital a causa de un accidente, no tenía la menor idea
de donde quedaba ubicado el hospital, ni mucho menos el
cómo había terminado ahí, había despertado, solo,
desubicado y con mucho dolor, miro la escayola en su
brazo, el médico le había asegurado que había tenido
suerte, y él discernía con eso, ¿cómo podía llamarle
suerte al haber perdido la memoria?, se llevó una mano a
su cabeza, sintió el grueso vendaje, una de las enfermeras
le dijo que recibió un duro golpe, no había traspasado el
cráneo pero había necesitado unas puntadas, tomo una
respiración profunda y cerró los ojos, recargándose más
contra las almohadas.
JiMin luchaba por romper la capa de niebla que envolvía
su cerebro, pero murmuró una protesta al abrir los ojos
porque no quería saber nada de la realidad, lo que quería
era seguir bajo aquella manta de oscuridad que lo
protegía, su instinto le decía que estaba mejor así, sin
recordar, sin saber, ¿Por qué?, no había nada para él una
vez despierto… su vida era un agujero negro, no
recordaba ni su nombre, Park JiMin, le habían informado
las enfermeras, intentó recordar algo más, buscar alguna
respuesta… pero su pasado era como un paisaje borroso.
Saliendo de la cama con piernas temblorosas logro
ponerse de pie, le dolía todo el cuerpo, lentamente se
acercó a la ventana, agradecido de que alguien le hubiera
traído una pijama, aunque no tenía idea de quién había
sido. Tal vez alguien del personal había sentido lástima por
él, tendría que averiguar quién, para poder agradecerle.
Miró hacia afuera, ¿A dónde iría al salir de allí? el hospital
no podía mantenerlo en esta habitación para siempre, aun
cuando tuviera amnesia, sus lesiones no eran tan graves.
Puesto que nadie lo había llamado o visitado, tal vez en su
vida no había algo que valiera la pena recordar...toda esta
situación era ridícula, una psicóloga había venido y la
había evaluado, JiMin recordaba cosas sin importancia,
como las capitales, los grupos de Rock, sabía leer y
escribir, pero cuando se le preguntaba en qué calle vivía,
su comida favorita o el nombre de su esposa... nada, miro
sus manos, no tenía alianza matrimonial así que suponía
era soltero.
Su médico tenía la teoría de que podría estar bloqueando
algo de manera subconsciente, tenía que ser algo
realmente grande si le había quitado todos sus recuerdos
personales.
—¡No puedes entrar ahí!
—¡Ya he esperado lo suficiente! Voy a entrar, llama a
seguridad si quieres, mi abogado viene en camino—
gruñó una voz masculina.
—Sólo se le permite entrar a su familia.
—Tú sabes quién soy, eres un entrometido.
La voz del hombre era como el terciopelo, la puerta se
abrió dando paso a un gran hombre vestido de traje
oscuro, su mirada fue hacia la cama, al encontrarla vacía,
escaneo la habitación hasta que lo vio.
—No deberías estar fuera de la cama, bebé—En
silencio, JiMin contemplo al extraño, ¿o no lo era? ¿Era
alguien a quien conocía? ¿Que lo conocía a él? Era una
presencia dominante, alto, fibroso, de ojos grises, era
realmente apuesto, debería preguntarle quién era y qué
hacía allí y… un segundo, ¿lo había llamado bebé? Con
decisión el hombre se aproximó hacia él, con las manos
enmarcó su rostro, sus pulgares acariciaron sus pómulos,
donde él sabía que unas contusiones estropeaban su
pálida piel, tragó saliva, sus manos se elevaron por propia
voluntad, para tocar al hermoso hombre, sabía que debería
tener miedo, no tenía idea de quién era, pero el miedo era
la cosa más lejana en sus emociones, una comodidad
extrañamente familiar lo cubrió. Por alguna razón, su
presencia aliviaba algo del pánico que lo había asaltado
toda la semana, él lo conocía y podían llenar algunos de
los espacios en blanco en su cabeza.
—Debes marcharte Min—dijo un hombre desde la
puerta.
—Tu eres él que nada tiene que estar haciendo aquí
Russell, es mi pareja, ni siquiera sé porque estás tú
como su contacto en caso de accidente— el hombre
pelirrojo se cruzó de brazos, JiMin no entendía nada,
¿Quiénes eran estos dos hombres? ¿Pareja? Sintió un
mareo al darse cuenta de lo que significaba… era gay.
—Creo que eso responde a tu pregunta, tú no sabes
nada sobre él, eso demuestra lo mucho que te importa,
muchas veces se lo advertí a JiMin, pero estaba
cegado por ti— cuando el hombre se apartó de él dando
un paso amenazador hacia la puerta JiMin lo tomo por el
brazo, él miro sus manos y después a su rostro, lo que vio
debió de haber sido convincente porque le sonrió
tranquilizadoramente.
—Están alterando a mi paciente— dijo el Doctor Aldrich
—les pido que terminen esta discusión en el
estacionamiento— miro severamente a los dos hombres
después se acercó a JiMin, no supo si fue por instinto o
porque, pero él se apretó contra el hombre. –No debería
estar fuera de la cama JiMin, vamos, lo ayudare a
volver, tengo que revisar las suturas.
—Vamos bebé, te ayudare— intervino… ¿cómo lo había
llamado el hombre rubio? Min, pero estaba seguro de que
ese no era un nombre, sino apellido.
—¿Quién eres? —pregunto mientras se acomodaba en
la cama, él le sonrió, miro al doctor que estaba
comprobando algunas cosas en una tableta, después
hacia la puerta donde estaba el otro hombre y regreso su
mirada a él
—Soy Min YoonGi… tu prometido.
—¿Prometido? — Chillo demasiado alto, le pareció
escuchar una maldición por parte del hombre pelirrojo,
pero su mirada estaba trabada en esos hermosos ojos
grises —Lo…siento, no recuerdo nada.
—Lo sé, he hablado con el médico. Pero eso no
importa ahora. Lo importante es que descanses y te
recuperes para que pueda llevarte a casa.
—¿A casa?
—Sí, a casa.
—¿Dónde está mi casa? — Odiaba tener que preguntar,
odiaba estar hablando con un extraño… pero no lo era.
Era su prometido, ¿No debería su rostro despertar algún
recuerdo?, YoonGi iba a contestar a su pregunta, pero al
mismo tiempo él hombre pelirrojo se colocó al otro lado de
la cama.
—Tu hogar está en Wyoming, ya he avisado a tu
familia JiMin, tus padres no deben de tardar en llegar.
—¿Tengo familia? — sintió sus ojos picar, no estaba solo
en este mundo como había pensado, cuando despertó y se
encontró en una habitación fría y le explicaron lo que
había pasado había estado desesperado porque nadie
había ido a verlo, porque nadie estaba a su lado y ahora
tenía familia y un prometido.
—Tienes a tus padres, tres hermanos, una hermana,
cuatro sobrinos, dos cuñadas, muchos tíos e infinidad
de primos, tu familia es muy grande— le explico el
pelirrojo, odiaba no saber cuándo significaba ese hombre
para él, ¿serían muy amigos como presentía?, miro hacia
YoonGi, él miraba fijamente al otro hombre, rabia escrito en
su rostro, ¿por qué?
—Gracias…
—Andrew — le dijo entendiendo la pregunta no formulada
—somos amigos desde hace algunos años— eso
explicaba porque estaba él como contacto en caso de
emergencia, pero no tenía sentido, si tenía un prometido,
no era él quien debería de ser su contacto de emergencia.
—Caballeros, mi paciente necesita descansar y yo
tengo que hacer algunas revisiones— ambos hombres
asintieron, JiMin miro al hombre que decía ser su
prometido.
—No lo pienses ahora bebé, sé que muchas cosas no
tienen sentido en este momento, pero con el tiempo
todo volverá a su lugar, no debes apresurarte. El
médico ha dicho que poco a poco irás recuperando la
memoria.
—¿Y si no es así? —exclamó él entonces, agarrando las
sabanas con fuerza, YoonGi alargó una mano para tocar
su cara.
—Cálmate, JiMin. Que te angusties no es bueno. — La
forma en que pronunciaba su nombre le resultó extraña.
—¿Puedes contarme algo sobre mí… cualquier cosa?
—Ya habrá tiempo para que hablemos más adelante —
dijo él, acariciando su frente. — Por el momento
descansa, estoy preparándolo todo para llevarte a
casa.
—Pero…
—También me hare cargo de tus padres cuando
lleguen, tengo muchas cosas que arreglar, estaré
afuera organizando todo, duerme un poco—Todo
sonaba tan… impersonal, no había ninguna emoción,
ninguna alegría, era como si estuviese recitando una
lección que se había aprendido de memoria, como
intuyendo que estaba a punto de hacer más preguntas, él
se inclinó hacia delante y le dio un beso en la frente —
Descansa, bebé, yo tengo que preparar muchas cosas,
el médico me ha dicho que, si todo va bien, te darán el
alta en un par de días— Cuando la puerta de la
habitación se cerró, JiMin sintió que una lágrima rodaba
por su rostro, debería sentirse aliviado porque no estaba
solo, pero la presencia de YoonGi y de Andrew no lo había
consolado en absoluto, al contrario, se sentía más
aprensivo que antes, aunque no podría decir por qué.
···
Hazza cerró la puerta de la habitación del hospital de tras
de él, tomo una profunda respiración antes de dejarse
caer en la silla más cercana, aflojándose la corbata
estaba tratando de decidir qué hacer, sintió la mirada
pesada de Russell sobre él, ¡maldita sea! Si el hecho que
su peor enemigo estuviera ahí debería de darle la certeza
de algo que ya sabía, JiMin lo había traicionado, siempre
lo había engañado, si había tenido alguna duda sobre su
culpabilidad en la estafa cometida contra de la empresa
ahora todo estaba claro, debería de marcharse de una
vez por todas y no mirar atrás, pero no podía hacerlo.
Después de unas largas semanas tendiendo trampas a la
persona que estaba traicionando a su empresa, el
culpable salió a luz, y no podía creer que hubiera sido el
hombre más cercano a él, sintió su teléfono vibrar en el
bolcillo de su chaqueta, pero lo ignoro, se recargo más en
la silla, habían sido dos días bastante largos, primero la
discusión con su amante sobre su relación, admitía que
JiMin era un hombre encantador, divertido, que nunca
protestaba por nada, de modo que aquella explosión
emocional lo había sorprendido mucho, él no era así,
después de haber tenido infinidad de amantes, JiMin había
resultado perfecto para él, jamás lo cuestionaba, no le
exigía, era comprensivo con sus necesidades y sobre todo
había sido el primero que no quiso echarle el lazo en la
segunda cita, de hecho ahora que lo pensaba mejor, no
recordaba haber tenido ninguna cita con él pero hasta
donde YoonGi podría recordar su vida juntos era
conveniente para ambos hasta que recibió los documentos
que lo acusaban de traición, se negó a creerlo en un
principio, debería he haber sido un error, pero no lo fue la
prueba había estado ahí delante de sus ojos, la falsa
información que él y su hermano había montado con la
esperanza de encontrar a la persona que estaba
vendiendo secretos de la compañía a la competencia,
JiMin lo había colocado en un sobre con una nota muy
personal dirigida hacia Russell, de repente, todo quedó
claro. Los planos habían empezado a desaparecer cuando
JiMin se mudó al ático con él, aunque ya no trabajaba en
su empresa, puesto que lo había convencido de renunciar
para poder tenerlo solo para él, JiMin tenía libre acceso a
su despacho.
Qué idiota había sido, por su culpa, su hermano y él
habían perdido tres proyectos, que se había llevado la
competencia, antes de descubrir su traición.
Debería haberlo denunciado a las autoridades, pero
estaba demasiado sorprendido, demasiado débil como
para hacer tal cosa, se había conformado con correrlo del
apartamento, al día siguiente se enteró por cotilleos en el
ascensor del accidente, el venía saliendo para la empresa
más tarde que de costumbre puesto que se había quedado
esperando a que JiMin regresara a recoger sus
pertenencias y tener la oportunidad de preguntarle el
porqué de su traición, escucho a dos mujeres platicar
sobre el hombre simpático del edificio, obvio las mujeres
no conocían el nombre del hombre que habían atropellado
unas calles más abajo pero por la descripción que dieron
él supo que había sido JiMin, después de todo ¿cuántos
hombres apuestos, rubios y con ojos azules podrían
existir en el mismo edificio? El corazón de Hazza se había
acelerado, culpa y remordimiento lo invadieron, aunque
JiMin no se merecía compasión alguna.
Derek fue el que se encargó de averiguar todo, sus
sospechas fueron confirmadas, una hora después había
llegado al hospital para encontrarse con el maldito de
Andrew Russell aquí, él debió de haber dado la vuelta y
alejarse, pero simplemente no pudo hacerlo, su orgullo de
hombre se lo impedía, no sabía si entre JiMin y Andrew
solo había una relación de negocios o algo más, se le
revolvían las entrañas al solo imaginar que también fueran
amantes.
—No es necesario que sigas aquí, yo me encargo y en
cuanto llegue su familia decidirán lo que es mejor. —
YoonGi apretó los puños al escuchar la voz del idiota de
Russell, no le daría el gusto al muy bastado de verlo
alterado, colocando en su rostro una cara neutral,
lentamente se puso de pie hasta enfrentarlo.
—No tengo idea del porque estás aquí entrometiéndote
en lo que no te importa— era una gran mentira porque
ahora él conocía la verdad, JiMin lo había traicionado con
la competencia, pero no le daría gusto al maldito,
aparentaría que todo estaba bien, según podía ver el gran
y poderoso Andrew Russell tenía una debilidad por JiMin,
utilizaría eso en su contra, los haría pagar a ambos por la
traición.
—JiMin me importa mucho y…
—Y no te necesita, yo puedo hacerme cargo de mi
prometido, puedes marcharte— lo del compromiso lo
había dicho sin pensar, ahora podría sacarle el mayor
provecho posible, no permitirá que ese par siguieran
burlándose de él.
—Yo no me trago eso de que ustedes estén
comprometidos, tú no eres de esos hombres, siempre
haces lo que mejor convenga a tus intereses, solo
piensas en ti… además que yo recuerde jamás has
decJanedo tu inclinación sexual ante la prensa—
Andrew se cruzó de brazos –que acaso ¿no era Tatiana
Price la que estaba colgada de tu brazo la otra noche?
¿Dónde estaba JiMin en esa ocasión?
—Nuestra vida privada no es de tu incumbencia.
—Has lo correcto por una vez en tu vida Min, da la
vuelta y aléjate de una buena vez, no eres lo
suficientemente bueno para él.
—¿Y supongo que tu sí? — la cara que él hizo, le
confirmo todo lo que necesitaba saber, entre estos había
algo mucho más profundo que una mera transacción de
información y dinero. Ellos le habían causado mucho daño,
a su empresa, a sus negocios, y a él, pues les haría pagar,
no descansaría hasta verlos hundidos.
CAPÍTULO TRES
Tres días después, JiMin se encontraba sentado en una
silla de ruedas, sujetaba la manta que su madre le había
colocado sobre sus piernas, YoonGi estaba a su lado,
escuchando atentamente las instrucciones del médico, todo
había sido muy raro y muy rápido para su gusto, su padres
y uno de sus hermano se presentaron en el hospital, pero
su memoria seguía sin recordar nada, estaba comenzando
a ahogarse en sí mismo, su madre le enseño infinidad de
fotos de él, de su familia, de su casa, pero no supieron
arrojar luz en cuanto su relación con YoonGi, ¿Por qué no
le había contado eso a sus padres? Al parecer toda su
familia pensaba que él seguía trabajando como asistente
en la constructora de Min y asociados, para ellos fue una
sorpresa enterarse que no era así, que hacía meses que
había dejado su trabajo y mantenía una relación con su
exjefe.
Nada de esto tenía sentido, por las fotos, se dio cuenta
que mantenía una relación muy estrecha con su familia,
¿porque los había dejado fuera? ¿Por qué ocultarles algo
tan importante como su relación? Ellos no se
sorprendieron de que su prometido fuera un hombre,
desde los dieciocho sabían de su inclinación sexual y lo
apoyaban plenamente, esa era otra de las razones por la
cual se sentía culpable, ¿Por qué mantenerlo en
secreto?, todo esto estaba comenzando a producirle
migraña.
YoonGi empujó la silla de ruedas hacia la entrada del
hospital y, cuando salieron a la calle, JiMin parpadeó,
cegado por el sol, había una limusina aparcada en la
puerta, levanto la vista para mirar a sus padres, sus ojos
se llenaron de lágrimas, esta era la despedida, no era
como si no volvería a verlos.
—Mi niño hermoso— su madre lo abrazo —no estés
triste mi corazón, tu novio ha prometido llevarte al
rancho— ella disimuladamente le dedico una mirada a
YoonGi, aunque ella trato durante este tiempo mostrarse
cortes y amable, era obvio para todos que él no le gustaba
para nada.
—Los extrañare— dijo el abrazando a su padre—tengo
tantas preguntas más que hacerles— él había querido
saberlo todo sobre su vida, pero el médico les aconsejo
no sobrecargarlo con tanta información.
—Estamos seguros que en el rancho J, podrías
recuperarte del todo, ¿seguro que no quieres venir
con nosotros?— su padre insistió, JiMin levanto la vista,
YoonGi tenía una mirada ilegible, pero por la forma en que
apretaba la mandíbula, le indicaba que no le parecía para
nada la insistencia de llevárselo, había sido una larga
discusión, pero al final JiMin decidió quedarse en Nueva
York después de todo aquí había sido su vida durante los
últimos años, tal vez si volvía a su rutina diaria lograría
recuperar la memoria.
—En cuanto este recuperado de sus lesiones, los
visitaremos— dijo él tajante, después de la despedida
YoonGi la ayudó a subir a la limosina, unos minutos
después, el lujoso coche se deslizaba por las calles de
Nueva York, la ciudad le resultaba familiar, podía recordar
algunas tiendas, algunos edificios, pero lo que faltaba era
la idea de que aquél era su hogar, su sitio. ¿No había
dicho YoonGi que vivían allí? se sentía como un artista
frente a un lienzo en blanco, pero sin la habilidad de pintar
retrato alguno.
Minutos después, la limusina se detuvo frente a un
moderno y lujoso rascacielos que no despertó en él ningún
recuerdo, pero cuando se abrieron las puertas del
ascensor, durante un momento brevísimo fue como si
estuviera a punto de recordar, a punto de rasgar el velo
oscuro que lo apartaba de su pasado.
—¿Te encuentras bien? Te has puesto pálido—
YoonGi lo tomo de un brazo, como evitando que cayera al
piso.
—Yo he estado aquí— susurro con voz temblorosa.
—¿Has recordado? —negó con la cabeza.
—No, pero me resulta familiar.
—Aquí es donde vivimos… Es natural que lo
recuerdes. — JiMin arrugó el ceño, se daba cuenta de
que allí pasaba algo raro, pero no quería preguntar, lo
haría en otro momento, cuando se sintiera más seguro,
aunque no sabía si algún día sucediera eso, al entrar en el
lujoso apartamento y fueron recibidos por una mujer joven
y atractiva rubia que puso una mano en el brazo de YoonGi
en un gesto que a JiMin le resultó demasiado familiar.
—Bienvenido a casa, señor Min, he dejado todos los
contratos que necesitan su firma sobre el escritorio
del estudio y también me he tomado la libertad de
pedir la cena —Después de decir eso miró a JiMin de
arriba abajo, una mirada que la hizo sentir pequeño e
insignificante.
—Gracias, pero no deberías haberte molestado,
además esos contratos podría haberlos firmado mi
hermano, yo estoy tomando unos días libres — la voz
de YoonGi fue dura, pero no fue grosero, miro hacia él —
JiMin, te presento a Alissa Bell, mi asistente— supo
inmediatamente que ella había sido su remplazo después
de que él dejara el puesto, podría ser gay pero eso no
impedía admirar la belleza femenina, y la señorita Bell era
una mujer despampanante, si no fuera porque sabía que
YoonGi era gay, podría llegar a sentir celos
—Encantada de volver a verlo, señor Park—¿Por qué el
tono de ella era desdeñoso? — Imagino que tendrán
muchas cosas que contarse, así que me voy —dijo ella
con una sonrisa muy falsa.
—Llámeme si necesitas algo y vendré enseguida.
—Gracias —La rubia se alejó, sus elegantes tacones
repiqueteando sobre el suelo de mármol.
—Deberías irte a la cama.
—No, por favor, estoy cansado de estar acostado, me
siento bien— la escayola y el golpe en la cabeza estaban
sanando bien, en unos días le quitarían los puntos, y con el
yeso duraría un par de semanas más.
—Entonces deberías tumbarte en el sofá. Te llevaré
una bandeja con algo de comer—su tono de voz era
tan…frio e impersonal pero aun así lo dejó que lo llevase
al sofá y la cubriese con una manta, estos días se había
mostrado reservado, casi distante, pero imaginó que, si
fuera al revés, si él la hubiese olvidado, tampoco sabría
bien qué hacer. YoonGi salió de la habitación y volvió unos
minutos después con una bandeja.
—Estaré en mi estudio tengo que trabajar un rato,
debo que dejar todo listo antes irnos de la ciudad, no
dudes en llamarse si necesitas algo.
—¿Iremos a Wyoming? — pregunto ilusionado, deseaba
más que nada conocer el rancho donde había crecido,
tenía la esperanza que ahí recuperaría su memoria.
—No era ese el destino que había pensado para
nosotros.
—No entiendo.
—Había pensado que nos quedásemos aquí unos
días, pero creo que nos vendrá bien un poco de
calma, tengo una casa fuera de la cuidad, será
perfecto pasar una temporada ahí— JiMin intento
ocultar su decepción.
—¿Cuándo nos vamos? —Preguntó, JiMin miró
alrededor, entonces cayo en cuenta de que no había
notado tanto lujo—¿Eres… millonario?
—Mi familia posee una empresa constructora, no
debería de extrañarte.
—¿Y cómo… cómo nos conocimos tú y yo? — la
pregunta le pareció tonta, ya le habían contado que él
había sido su asistente personal, —quiero decir, ¿Cómo
fue que pase de ser tu asistente a tu novio?
—Descansa ahora—murmuró YoonGi, —ya habrá tiempo
para hablar, duerme un poco— nuevamente la sensación
de que algo no estaba bien lo asalto, pero decidió que por
ahora dejaría el tema, pensar le dolía demasiado, iría
poco a poco, el mundo no se hizo en un día, y una vida de
veinticinco años no sería contada en una hora.
···
YoonGi se dejó caer pesadamente en la silla de su
despacho, JiMin se había quedado dormido en el sofá, y
él tenía muchas cosas que hacer antes de que despertara,
echó un vistazo a la lista de mensajes y enseguida apartó
uno de su hermano Suk. También había otro de su
Abogado, Vicent.
Suspiro cansado no podía esperar mucho tiempo para
contestar ya lo había postergado lo suficiente, pero
¿Cómo iba a explicarles aquello? ¿Cómo iba a explicarles
que se haría cargo por un tiempo del hombre que los
estafo?, tenía planes en contra de Andrew y JiMin, era
más una venganza personal que laboral, ellos tal vez lo
comprenderían si les explicaba, pero no quería dar
muchos detalles, era algo de carácter íntimo y lastimaba
más que nada su orgullo, Andrew y JiMin, no solo lo
habían robado, se habían estado riendo de él a sus
espaldas. Resignado a que por lo menos tenía que darles
alguna información levanto el teléfono para llamar a Suk.
—¡YoonGi, por fin! Estaba a punto de tomar un avión
para que me contaras qué está pasando.
—Sí, bueno…es un poco complicado de explicar.
—Espera un momento, voy a llamar a Vicent, así no
tendrás que explicarlo dos veces, sé que Vicent está
tan interesado en la explicación como yo— su abogado
era más que eso para ellos, Vicent era más como el tercer
hermano, se conocían desde niños, la constructora la
había fundado en sociedad con su hermano, con
complicaciones, esfuerzo y sufrimiento habían salido
adelante, Vicent se incorporó al equipo poco después, era
de esperar, siempre habían sido muy amigos, diez años
después su empresa era una de las importantes
constructoras del país.
—¿Desde cuándo tengo que darles explicaciones
sobre lo que sucede en mi vida privada? —Suk solo
se rió mientras escuchaban la señal de llamada.
—¿Se puede saber qué está pasando? —Fue el saludo
de su abogado—. He recibido tu mensaje y no entiendo
nada.
—Es simple, JiMin tuvo un accidente y no recuerda
nada —dijo YoonGi, ninguno de los dos dijo nada durante
unos segundos.
—¿Estás seguro de que eso es verdad? —preguntó
Vicent por fin. YoonGi hizo una mueca. —no será uno de
sus engaños para no meterlo a la cárcel, que sepas
que tengo todo preparado para proceder legalmente
en contra de él.
—Cállate, Vicent —lo regañó Suk—. Lo importante ahora
es saber qué vas a hacer, evidentemente, crees que no
puedes confiar en él— YoonGi no le extraño que su
hermano defendiera a JiMin, no creyó para nada la
culpabilidad de él, a pesar de que le mostraron los
documentos estaba reacio a creer. Después de todo JiMin
había trabajado mucho tiempo con ellos, era normal que
Suk le tuviera algo de estima.
—¿En serio?, ¿De verdad no creen que es muy
conveniente que no recuerde nada? — intervino Vicent.
—También a mí me parecía increíble al principio —
admitió él— Pero lo he visto, Está aquí, en… mi
apartamento, la amnesia es real, se los aseguro —Era
imposible que fingiera esa vulnerabilidad, ese miedo, esa
confusión, y saber que estaba sufriendo le dolía… aunque
no debería ser así, estaba dividido entre los sentimientos
que tenía por él y la ira por lo que había hecho.
—¿Qué piensas hacer? —preguntó Suk.
—Nos iremos a mi casa fuera de la ciudad, allí podrá
recuperarse en cuanto se encuentre un poco mejor ya
decidiré que hacer.
—¿Por qué no lo envías con su familia? —Exclamó
Vicent— Perdimos millones de dólares por su culpa y
ahora nuestros proyectos los está levantando la
competencia —YoonGi frunció el ceño, como era posible
que todos conocieran más sobre la familia de su amante
que el mismo, de hecho ahora que lo pensaba jamás
tocaron el tema de las familias respectivas, claro él solo
tenía a Suk pero admitía que nunca sintió curiosidad por
saber nada más, estaba cegado por la necesidad del
hombre y no de todo el equipaje que había detrás, había
sido un grave error, esa fue la razón por la que fue tan
fácilmente engañado.
—Este es un asunto que yo debo resolver, estaremos
en contacto— dijo fríamente antes de terminar con la
llamada.
CAPÍTULO CUATRO
Por la mañana JiMin se encontraba sentado en uno de los
taburetes de la elegante cocina mientras YoonGi preparaba
el desayuno, por más que intentaba, la escena no le
resultaba familiar, a pesar de la ansiedad y las
inseguridades, era agradable que aquel hombre cuidase
de él, ¿sería siempre así? ¿De verdad eran una pareja
estable? Esperaba que sí, porque si estaban prometidos
quería decir que se amaban, se respetaban, no se
casarían si fuera lo contrario, el matrimonio era un
importante paso que no se tomarían a la ligera, aunque
podría decir que había cierta frialdad entre ellos, JiMin le
echaba la culpa a su falta de memoria, a lo mejor YoonGi
solo se estaba mostrando precavido para no asustarlo.
—¿Qué te preocupa, JiMin?
—Estaba pensando lo terrible que tiene que ser esta
situación para ti — si la situación fuera al revés JiMin
seguro no lo estuviera tomando con tanta calma como él.
—¿Qué quieres decir? —el clavo sus grisáceos ojos en
él, le encantaba el color de sus ojos, todo en él era
hermoso sin duda. —Dime por qué crees que esta
situación es horrible para mí.
—Bueno… Yo solo… intentó ponerme en tu lugar,
tiene que ser horrible que alguien a quien quieres se
olvide de ti, yo creo que me sentiría… rechazado.
—¿Te preocupa que me sienta rechazado? —sonrió él.
—¿No es así? —JiMin odiaba su falta de confianza, no
sólo le habían robado la memoria, también la fe en sí
mismo, se sentía como un niño.
—Tú no has podido evitar lo que ha pasado, JiMin, si
me sintiese rechazado o dolido… sería un mezquino—
frunció el ceño, él no podía imaginarlo así… peligroso,
imponente, sí, pero no mezquino. ¿Le tenía miedo?, se
preguntó, lo miró fijamente una vez más, la respuesta llego
rápidamente, no, no era él quien le daba miedo sino la
idea de haber tenido relaciones íntimas con un hombre
como él y no recordarlo.
—Ojalá pudiera recordar algo, lo que fuera, pero por
más que lo intento lo único que consigo es un dolor de
cabeza.
—Y eso es precisamente lo que el médico ha dicho
que no debes hacer, tienes que olvidarte de todo y
concentrarte en recuperar las fuerzas.
—Gracias por tener mucha paciencia conmigo—en un
impulso, tomo una de sus manos y la apretó, él hubiera
preferido darle un beso, pero se encontraba al otro lado de
la encimera, ¿Cómo serían esos labios contra los suyos?
Sus manos recorriendo todo su cuerpo, hacer el amor... él
solo lo miro, y por más que lo intento no pudo descifrar
nada en su mirada, su pequeño momento íntimo fue
interrumpido por el teléfono de él.
Poco después se encontraba nuevamente en su habitación,
observo todos los detalles, pero no podía dar con nada
que le diera una pista de su personalidad, la habitación
era elegante, con muebles de muy buena calidad, pero ni
un porta retrato, nada que indicara que en realidad el
viviera aquí, durante estas tres noches YoonGi no había
dormido con él, pero esta era la habitación principal del
apartamento, el closet estaba lleno de ropa de ambos,
perfectamente ordenada, planchada y doblada.
JiMin miró la chimenea, que era falsa, solo un adorno
rustico, sería tan bonito si fuera verdad, pero aquí no hacía
falta porque había calefacción, de modo que el suelo
estaba siempre climatizado, se alegraba porque no le
gustaba llevar zapatos en casa…<<no le gustaba llevar
zapatos en casa>>, casi grito de alegría, ¿había recordado
algo sobre sí mismo?, intentó tirar del hilo para recordar
algo más, pero el esfuerzo le provocó una nueva jaqueca.
Le habían advertido que no se esforzara tanto por
recordar, pero estaba ansioso, tal vez si buscaba otras
cosas que le dieran algún flash back podría recuperarse
más rápido, comenzó a revisar los cajones, de las
cómodas, ropa y más ropa, y toda perfectamente doblada
¿Por qué le extrañaba tanto que todo estuviera impecable?
¿Él era desordenado? Al no encontrar nada de interés
comenzó a buscar entre las mesillas de las cómodas, se
sonrojo al abrir una caja plateada y encontrar una gran
variedad de juguetes sexuales, tales como tapones anales,
su pene se puso duro como una roca, esta era una prueba
fiel de que tenía una habida vida sexual con este hombre,
guardando todo eso y tomando una respiración profunda
para calmarse siguió revisando, continuo en el
guardarropa, con cuidado de no lastimarse el brazo
herido, se subió en uno de los bancos para alcanzar las
cajas que estaban en la parte superior, todas eran de
zapatos, sombreros, y otras cosas, pero al fondo de todas
encontró una que le llamo la atención, era una pequeña
cajita de madera, con cuidado la tomo, decidió sentarse
ahí mismo sobre la alfombra del vestidor, quien sabe que
secretos descubriría, ¿Por qué estaba oculta?
Lo primero que encontró fueron fotos, bastantes, de niño,
de sus hermanos, de otros jóvenes que supuso eran sus
amigos en el instituto, sonrió tras pasar cada imagen, le
llamo la atención una donde se encontraba con otros dos
hombres, vestidos con trajes, no debió de haber pasado
mucho tiempo desde esa, ¿sería de cuando trabajaba en
Min y Asociados? Lo más extraño es que foto tras foto no
había ninguna de él y YoonGi juntos, una en particular le
llamo la atención, había un grupo de hombres y mujeres,
todos vestidos con camisetas rojas, pero lo que en verdad
capto su interés, fue que a un lado de él se encontraba el
hombre pelirrojo del hospital… Andrew.
Confundió dio la vuelta a la foto, había un mensaje escrito
a lápiz, “Te extrañamos, nada es lo mismo sin ti, sé que tu
vida es otra ahora, pero nos haces falta…… Andrew”.
JiMin no entendía nada, no sabía quiénes eran estas
personas, pero en el fondo de su corazón sabía que eran
importantes para él. Devolviendo la foto a la caja, saco
una bolsita negra de terciopelo, al vaciar el contenido
contuvo el aliento, varios recortes cayeron en su regazo,
eran imágenes de periódicos y revistas en todas aparecía
YoonGi, de verdad ahora estaba más pedido que antes,
¿Por qué tenía recortes y no fotografías de ellos? A lo
mejor eran antiguas, de antes de que ellos comenzaran
con su relación, tomo una donde él estaba con un
elegante traje de tres piezas color gris oscuro, al pie de la
foto decía “Min YoonGi en inauguración del Restaurant de
la Familia Priss” según la fecha eso hacía solo un mes
atrás, ¿Por qué no había ido con él? Si eran pareja era
lógico que acudieran juntos a esos eventos ¿no?
Con cuidado volvió a colocar todos los recortes en la
bolsa, el dolor en sus sienes se hizo más profundo, sabía
que debía detenerse ya, pero aun así abrió la agenda roja
que estaba también ahí, paso sus dedos por las paginas
dando un vistazo, tenía fechas personales apuntadas,
cumpleaños de sus hermanos, aniversarios de sus padres,
encontró la fecha de cumpleaños de YoonGi, pero nada
sobre eventos importantes, salvo uno, había un día
marcado con las letras “LPLV”, una hora y una dirección,
fuera lo que fuera eso, seria en dos días, tal vez si asistía
descubriría más cosas sobre sí mismo.
Decidiendo que ya era suficiente por ese día, guardo todo
con cuidado, volvió a colocar la caja en su lugar, después
de comprobar que todo estaba en orden, decidió buscar
algo que hacer, no quería regresar a la cama, tal vez si
consiguiera un libro podría distraer a su aturdido cerebro
por un rato, al lado del dormitorio principal había un
estudio, evidentemente el sitio en el que YoonGi trabajaba,
aunque el apartamento en general le había parecido
elegante y para nada cómodo para él, el estudio en
general era el que sin duda sacaba a relucir el estilo de
YoonGi, los muebles eran grandes y masculinos, con
estanterías llenas de libros y un gran escritorio de caoba,
se detuvo explorando en la estantería, buscando algo que
le gustara, cuando encontró un título que le llamo suficiente
la atención lo tomo, antes de salir, un portarretrato encima
del estante cerca de su escritorio llamo su atención, se
aproximó, intento que la desilusión no lo embriagara,
pensó que era una foto de ellos juntos, pero no, se había
equivocado, era una imagen donde mostraba a un joven
YoonGi vestido con una toga y birrete de graduación,
suponía que era cuando él se graduó de la universidad iba
a tomar el delicado cuadro en sus manos cuando la voz
furiosa de YoonGi lo sobresalto.
—¿Qué haces aquí? —girándose lo vio en el quicio de la
puerta.
—¡Me asustaste!
—Te he preguntado qué estás haciendo —repitió él,
con expresión furiosa.
—Viene a buscar algo que leer —contestó él mostrándole
el libro que sujetaba con su brazo enyesado — Pensé que
no te importaría que tomara alguno…—YoonGi la miraba
con tal expresión de ira, que lo hizo detener su
explicación. —Lo siento. —consiguió decir, caminando
con piernas temblorosas —Sólo estaba intentando
distraer mi cerebro con algo, pero no volveré a tocar
tus cosas, no te preocupes— dejo el libro sobre su
escritorio, lo acomodaría en su lugar, pero lo cierto era
que lo único que necesitaba era escapar, luego se dio la
vuelta y salió del estudio para que él no lo viera llorar.
···
YoonGi masculló una palabrota, furioso consigo mismo,
había reaccionado como un estúpido, pero verlo en su
despacho lo había puesto en guardia inmediatamente,
apoyando los codos en el escritorio, enterró la cara entre
las manos, estaba tan estresado, tal vez Vicent tenía
razón, simplemente debería de mandarlo con su familia y
lavarse las manos, ya ni siquiera estaba seguro si quería
desquitarse de él y de Andrew, debería pasar páJeong y
que ellos hicieran lo que quisieran con sus vidas, YoonGi
tenía que seguir adelante, en honor a la verdad, estos
días había tenido tiempo para pensar, tratar de
aprovecharse de la condición de JiMin ahora que no podía
siquiera defender o excusar sus acciones no le parecía
honorable, lo había estado observando, lo sentía tan
perdido, asustado y vulnerable.
Estaba contando las horas para poderse retirarse al
campo, estar al aire libre durante algunos días le sentaría
bien, por eso estaba trabajando tanto para dejar todo listo,
había muchas cosas que preparar antes poder viajar,
todavía tenía infinidad de llamadas que realizar, pero aun
mientras lo pensaba estaba levantándose para pedirle
disculpas a JiMin.
CAPÍTULO CINCO
JiMin contemplaba su guardarropa, la idea había sido
tomar un baño, pero al buscar entre su ropa se quedó
pensativo, infinidad de elegantes trajes se extendían a todo
lo largo, era fácil distinguir cuales eran los de él y los de
YoonGi, ¿Cómo podía confundirse si sus ropas estaban a
lados opuestos de la pared? Derecha para YoonGi,
izquierda para él, adivino cuál era su lado, no solo por la
talla sino porque además en algunos estantes había
vaqueros y camisetas, sabía sin duda alguna que ese era
más su estilo que trajes a medidas, sabía por intuición que
con eso se sentiría más cómodo.
—Bebé... lo siento, de verdad—Sorprendido, JiMin se
volvió al escuchar la voz de YoonGi.
—Creo que yo soy el que debe disculparse,
evidentemente, tú y yo vivimos vidas separadas,
aunque no sé por qué, así que tendrás que perdonarme
mientras intento acostumbrarme— afirmo sin ninguna
emoción.
—No, ¿Por qué dices eso? Tú y yo somos pareja, lo
que sucedió…
—Es la suposición a la cual he podido llegar, no me
puedes culpar por eso, ni siquiera estamos
compartiendo la misma habitación— señalo alrededor
del vestidor —divisiones entre nuestras ropas, la
habitación en la que estoy no la siento como mía, nada
en este departamento siento como mío ¿Has visto la
silla que esta junto a la chimenea falsa?, sé que
pondría unas almohadas de colores ahí, en el gran
salón me he imaginado horas leyendo en las noches
frías, así que una manta doblada en alguno de los
respaldos sería perfecto, te ha molestado que entre a
tu despacho— JiMin tomo una profunda respiración —no
he podido encontrar ni una sola foto de ambos justos—
no mencionaría la caja secreta, por ahora guardaría esa
información para sí mismo— ¿Por qué vas a casarte
conmigo, YoonGi? ¿Es verdad o solo dijiste por evitar
que Andrew tomara más decisiones?
—Ven aquí —dijo él entonces. Y, antes de que JiMin
pudiera protestar, lo guio hacia la habitación, ambos
tomaron asiento en el borde de la cama —Quiero pedirte
perdón por lo de antes, he sido un grosero y no tengo
ningún derecho a serlo.
—No creo que la palabra <<grosero>> sea lo bastante
fuerte —dijo JiMin— Más bien te has portado como un
imbécil.
—Sí, es verdad —asintió él, sorprendido por esa réplica
—Y por eso te pido perdón, no tengo ninguna excusa,
he estado muy ocupado entre el trabajo y solucionar lo
del viaje… y he pagado mis frustraciones contigo, es
imperdonable, pero te pido que me perdones de todas
formas.
—Acepto tus disculpas.
—Y en cuanto a lo demás —YoonGi empezó a acariciar
su pelo— no vivimos vidas separadas, JiMin. Yo me
estoy quedando en la otra habitación en
consideración a tu estado, no me parecía justo
esperar que durmieras con un hombre que es un
extraño para ti. No quería presionarte.
—Yo pensé…
—Puedo imaginar lo que pensaste, ya lo has dejado
claro— JiMin agacho la cabeza, no, él le había señalado
las cosas que le resultaban extrañas, pero no le dijo a la
conclusión a la que había llegado.
—Que no me querías— dijo prácticamente en un susurro,
dudaba siquiera que YoonGi lo hubiera escuchado, él tomó
su cara entre las manos para mirarlo a los ojos, después
inclinó un poco la cabeza, JiMin se quedó sin aliento,
esperando sin saber bien qué… pero sintiendo un anhelo
desconocido, cuando sus labios se encontraron por fin, fue
como una descarga eléctrica, un cosquilleo que se
extendía por todo su cuerpo como un incendio.
Instintivamente se arqueó hacia él para estar más cerca y
al sentir el roce del duro torso masculino dejó escapar un
gemido de satisfacción. Mientras lo besaba experimentó
una sensación de paz, de bienestar que no había
experimentado desde que despertó en el hospital sin
saber quién era.
—Tu cuerpo me recuerda, bebé —dijo él, sonaba
satisfecho, casi arrogante, pero eso le dio confianza,
parecía contento con la idea de que lo recordase.
—Si te pidiera que te tumbaras conmigo un rato ¿lo
harías? —se sonrojo ante la mirada inquisitiva del
hombre, —me duele un poco la cabeza, pero quiero
sentirte cerca de mí, ¿es mucho pedir?—YoonGi le
sonrió, después lo ayudo a subir a la cama, no llevaba
saco, pero se aflojo la camisa, antes de quitarse los
zapatos, en cuando él se recostó a un lado, JiMin se
apretó contra el hombre, con la cabeza sobre su pecho su
mano enyesada a través de su cintura y enredo su
piernas con las de él, suspiro satisfecho, se sentía tan
bien. Escucho la risa de YoonGi.
—Siempre has sido una cosita posesiva— levanto el
rostro hacia él.
—¿Siempre hago esto?
—¿Enredarte como un pretzel a mi alrededor? —
pregunto divertido —siempre te has adueñado de
nuestra cama.
—¿Te molesta eso? — YoonGi beso su frente
—No, siempre me cuesta trabajo alejar mis manos de
ti— él envolvió sus brazos a su alrededor atrayéndolo
más contra su cuerpo, —duerme bebé, yo velare tu
sueño— JiMin automáticamente cerro los ojos, sintió una
gran paz al respirar el maravilloso aroma del hombre, y
después de horas había encontrado por fin algo que, si le
resultara familiar y maravilloso, el olor y la calidez de su
hombre.
···
YoonGi no recordaba haberse quedado dormido, se
levantó de golpe al no sentir el cuerpo delgado y cálido de
JiMin, la habitación estaba oscuras, por la ventana
alcanzaba a ver las luces de la ciudad, ¿Qué hora era?
¿dónde estaba JiMin?, escucho un zumbido y supo lo que
lo había despertado, tomo su celular de la mesilla de
noche, no miro la pantalla al momento de contestar, se
maldijo mentalmente al escuchar la voz de Russell.
—¿Qué quieres? —pregunto bruscamente, en un principio
pensó que colgar sería una buena idea, pero ese maldito
solo insistiría, había dejado infinidad de mensajes en la
oficina, su correo electrónico, su buzón de voz.
—Quiero hablar con JiMin.
—No. — dijo rotundamente —El médico dio
instrucciones de que no deberíamos alterarlo
demasiado, “Mi prometido” necesita descansar.
—Deja de decir esa mierda, ni tú mismo te lo crees—
YoonGi se tensó —aunque JiMin siempre pensara lo
contrario yo sé que, para ti, él solo era otro culo que
joder.
—Atrévete a decirme eso a la cara—YoonGi apretó los
puños.
—Eso no sería un problema, solo dame la cara.
—Lo que te jode es que JiMin este conmigo— al otro
lado de la línea se hizo silencio, aprovecho esa
oportunidad para clavar más a fondo el puñal —él es mío,
y tienes razón, yo soy el que jode ese lindo culito
todos los días, te ha salido mal el plan, ¿a qué si?,
pensabas robarme en la empresa y he frustrado tus
malditos planes, te ha salido el tiro por la culata y para
colmo, yo soy el que tiene al hombre, no tu.
—¿De qué rayos hablas? Lo único que tienes que me
interesa es JiMin, y deja de hablar de él de esa
manera, no es tu puta— YoonGi decidió que ya había
dicho demasiado.
—Aléjate de JiMin, no te quiero cerca y si lo intentas
sabrás de una vez por todas quien es Min YoonGi— de
un golpe lanzo el teléfono sobre la cama exclamando una
maldición, YoonGi tenía que centrarse y controlarse estaba
perdiendo de vista el objetivo. Pero sentía la furia en sus
venas, él quería causarles daño, destruirlos, deseaba…
se levantó rápidamente de la cama y fue en busca de su
presa.
El hombre que tanto lo alteraba se encontraba en la
cocina, estaba tan concentrado que no lo había escuchado
todavía, cuando YoonGi entró él estuvo a punto de decirle
algo pero el suspiro profundo de JiMin lo detuvo,
aprovecho que estaba inconsciente de su presencia, se
acercó silenciosamente hacia él, el cual se inclinaba sobre
el mostrador de la cocina, intentando conseguir algo que
estaba fuera de alcance, sus piernas estaban extendidas,
los dedos de un pie posados en el suelo, el otro pie
levantado ligeramente del piso mientras se extendía, la
postura en si misma lo encendió, para YoonGi no fue nada
complicado imaginarlo desnudo en aquella posición, su
polla hurgando en su caliente y apretado culito, decidió
que era lo que necesitaba, el demostraría que JiMin era
suyo, él podría haberle estado robando y engañando con
Russell pero para nada por muy buen actor que fue, él
pudo fingir también la pasión y la lujuria en el dormitorio,
sigilosamente se acercó a él, se apretó contra su cuerpo,
manteniéndolo prisionero contra el mostrador, sus manos
se detuvieron para descansar ligeramente sobre sus
caderas, él chilló sorprendido y tropezó mientras intentaba
darse vuelta sobre su pie. YoonGi lo cogió, su trasero se
embutido contra su frente, mientras él encontraba su
equilibrio.
—¡YoonGi! ¡Oh me asustaste!
JiMin se rió de su propia reacción agarró sus antebrazos que
se abrigaron alrededor de su cintura, inconscientemente
soltando una marea de deseo hacia YoonGi. Todo su olor lo
rodeaba, no ayudo a su autocontrol que su pene entrara en
contacto directo con el culo de él, no podía hablar al principio,
la lujuria lo dominaba. YoonGi cerró sus ojos, bajando su
cabeza en una tentativa de acJaner su mente, tenía que
controlarse, no quería hacer algo de lo cual se arrepentiría
más tarde, pero su nariz vino a descansar sobre su pelo, y
cuando él inhaló profundamente, se sintió como aceite
echándose sobre una llama viva.
YoonGi no mostró ningún signo de querer liberarlo, sus
brazos se apretaron a su alrededor, el corazón de JiMin
comenzó a correr pero no porque quisiera escapar, su propio
pene llenándose y poniéndose duro, él deseaba
desesperadamente hacer el amor con YoonGi, necesitaba
ese contacto y esa conexión.
—¿YoonGi? — él preguntó en un susurro, YoonGi se
distanció ligeramente y casi gimoteó en la frustración.
—Déjame entrar, bebé, — susurró YoonGi en su oído
mientras su mano rodaba por su cadera en una caricia lenta,
firme y sensual, él estaba pegado detrás de suyo — Te
necesito JiMin, por favor, — él siguió mientras sus dedos
rozaban por encima de la tela de su pijama, Él comenzó
despacio, lentamente moviéndolo poco a poco por encima de
su pierna a través de la suave tela de seda, los dientes de
YoonGi con cuidado pellizcaron el lóbulo de su oreja, y el
aliento de JiMin se enganchó en su garganta.
— Yo…
—JiMin…me duele por ti bebé. — él respiró más que habló
directamente en su oído, el calor y la humedad de su aliento
le provocaba deliciosos temblares —Siente lo duro que
estoy por ti.
Lo sentía, claro que sí, era difícil no notar lo duro que estaba
cuando su polla estaba completamente encajada entre sus
muslos
—¿Aunque no te recuerde?
La voz de JiMin se quebró en un sollozo tranquilo de placer
cuando YoonGi jalo un poco hacia abajo los pantalones de su
pijama y su mano tocó la piel de su cadera, él se movió
convulsivamente.
El toque pareció encender más a YoonGi, se inclinó
completamente contra él, tirando sus caderas hacia atrás
mientras le doblaba las piernas y recostaba la longitud firme y
dura de su virilidad entre la grieta de su culo, lo sentía
perfectamente a través de sus pantalones
—¡Oh, Dios! — JiMin gritó, intentando sofocar el sonido,
pero incapaz de parar, instintivamente él se dobló hacia
adelante ligeramente, empujándose más firmemente contra
su erección. La cabeza de YoonGi se dobló y besó el lado
del cuello de JiMin donde se juntaba su hombro, su boca
estaba abierta, mojada y caliente y con cuidado amamantó
su piel antes de retenerla y dar al área una lenta lamida él
gruño satisfecho de sí mismo al ser recompensado por un
largo y bajo gemido de las profundidades de la garganta de
JiMin.
— No pienses bebé, solo siente, aunque tu mente no
recuerde, tu cuerpo no te engaña — aseguro en ese
tono profundo, hipnotizaste que él tenía, seduciéndolo con
el sonido de su voz, JiMin estaba perdido, sentirlo sobre
su piel, sus manos, su boca, su voz, todo se combinaba
para que su pene y su culo dolieran con la necesidad de
estar lleno de él. JiMin quería pedirle que lo tomara ahí,
con fuerza, rápida y profundamente, en ese mismo
momento la otra mano de YoonGi se movió y deslizó bajo
su camiseta por su pecho, tomando y dando vueltas a su
erguido pezón. JiMin sintió correr su sangre directo a su
polla como un sendero líquido, haciéndolo quemarse y latir
con el deseo.
—Te deseo. — JiMin susurró, sacudiendo su cabeza hasta
que cayó hacia atrás contra el hombro de YoonGi. — Por
favor— su voz se convirtió en un gemido profundo cuando
YoonGi aumentó la presión sobre su pezón y lamió los
pliegues interiores de su oído, mientras se deslizaba de arriba y
abajo por detrás suyo, su polla estaba firme y gloriosa contra
sus nalgas — YoonGi, — gimió su nombre sobre sus labios su
aliento entraba en bocanadas ahora, pequeñas ráfagas de aire
empujaban su pecho más firme contra su mano
—Me encantas bebé — él le dijo suavemente, su mano
derecha se deslizaba por su cadera al frente de su pantalón —
Mi hermoso JiMin, siempre tan listo, tan receptivo, tan
deseoso de mi polla.
Él aflojo el lazo de sus pantalones de pijama y ellos se
deslizaron hacia abajo por sus piernas, para reunirse alrededor
de sus tobillos.
El aliento de JiMin corrió rápidamente cuando sintió el aire
fresco sobre su polla, “Oh, Dios, ¡YoonGi! ¡tócame! ¡Por
favor tócame!” pero no podía decir las palabras en voz
alta, no podía pensar solo sentir, YoonGi tenía razón, su
cuerpo lo reconocía, lo ansiaba y lo necesitaba. Lo
deseaba con todas sus fuerzas, con todo su ser, él bajó su
cabeza para descansarla sobre sus brazos, ya no podía
resistir y se movió en la dirección de YoonGi, en señal de
rendición.
—Sí, JiMin, sí, — canturreó YoonGi. Él lo rodeó con sus
manos y lo inclinó hacia atrás suavemente sobre sus
nalgas, mientras se arrodillaba detrás de él — Hermoso
— le susurró, él ajustó sus piernas manteniéndolas
abiertas y, como si lo recompensara, le dio un mojado
beso con la boca abierta sobre la mejilla de su nalga,
pasando su lengua a lo largo de la piel, las rodillas de
JiMin casi se doblaron, pero las manos de YoonGi lo
sostuvieron agarrándolo de sus muslos.
—Quieto — le susurró. — Hay mucho más por venir,
bebé, entonces tienes que ser fuerte.
Él hizo una pausa y pasó sus manos de arriba hacia abajo
por sus piernas, su mente casi entumecida con el placer
de las manos de YoonGi sobre él, su aliento soplaba
sobre sus nalgas, no le dio nada de tiempo para contestar
antes de que su lengua pasara con fuerza por el delicado
anillo de su ano, literalmente lamiendo como si de un
gato se tratase, JiMin jadeó y sus piernas se doblaron
cuando el involuntariamente tiró sus caderas hacia su
boca. “Oh, Dios, esto es mejor de lo que alguna vez
soñé”. Era solo una frase, JiMin sabía que sin duda esto
lo habían hecho antes, pero ahora era razonable que se
sintiera como un maldito virgen ante su primera vez.
—Hazme un favor bebé, se bueno y pásame el aceite
de la repisa —al principio a JiMin le costó concentrarse,
pero instintivamente alcanzo la botella de aceite de cocina
y con mano temblorosas se lo entrego —Buen chico—
ronroneó YoonGi, él giró en el suelo para luego colocarse
lejos de la encimera, y dobló su cabeza de modo de poder
lamer y chupar su dura polla, mientras sus dedos
trabajaban con su culo, YoonGi estaba tan concentrado
en su tarea que entre la neblina de su ansiedad y lujuria él
podía oír a JiMin sollozar contra la mesa. Pobrecito, el
orgullosamente, había tenido razón, una reacción no se
podía fingir, JiMin no estaba actuando cuando se lo
follaba, podría haberle robado y engañado con su amante
u otros hombres, pero YoonGi dudaba que alguno lo
folJane también como él, furioso con tan solo esa idea,
hundió profundamente en su culo un dedo aceitado, sería
mejor con el lubricante, pero él era bueno improvisando,
además no quería arriesgarse a pensar mejor las cosas y
arrepentirse.
—YoonGi, por favor — él jadeó y YoonGi supo
inmediatamente lo que estaba pidiendo, conocía mejor
que cualquier otro su cuerpo, succiono con fuerza uno de
sus testículos en su boca y al mismo tiempo empujó dos
dedos profundamente en su culo, el grito de liberación de
JiMin fue música a sus oídos.
Cuando sus caderas pararon su empuje frenético contra
su boca y dedos, YoonGi se levantó, él levantó a JiMin
arriba de la mesa y lo giró, entonces lo besó, con fuerza y
posesivamente, obligando a su boca a abrirse y
empujando su lengua en un duelo con la suya, rodeo con
su brazo una de sus piernas levantándola, logrando así
conseguir que su mano regresara hacia su culo, esta vez
tres dedos violaron la apretada entrada, quedando
amortiguado en su boca el grito de sorpresa mesclado
con placer de parte de JiMin.
—Voy a follarte hasta que te desmayes —susurro
contra sus labios, ante sus palabras, el propio deseo de
JiMin se elevó otra vez, su sangre comenzó a pulsar y
polla volvió a la vida.
—Sí, por favor, —dijo con voz temblorosa, YoonGi
inmediatamente lo giró otra vez y colocó sus manos sobre
la encimera, teniendo especial cuidado con el brazo
enyesado.
—Tus deseos son órdenes para mi bebé — le dijo, su
voz oscurecida por la pasión, lo dobló con cuidado y
levanto su camisa sosteniéndolo sobre su espalda para
que no le obstruyera la visión, lo volvía loco de lujuria ver
su polla hundirse una y otra vez en ese apretado culo, su
urgencia repentina hizo que la lujuria de JiMin se
intensificara y jadeara como él mientras se encargaba de
sus pantalones, los cuales al parecer se empeñaban en
no cooperar.
—De prisa, YoonGi, — él pidió con voz estrangulada, de
repente YoonGi agarró sus caderas y lo levantó sobre la
punta de sus pies, él usó un pie para impulsar sus piernas
a abrirse más. JiMin condescendió, y luego YoonGi lo
penetró con un solo golpe de su polla empalándolo hasta
su empuñadura sin preámbulos. JiMin no pudo suprimir
un grito estrangulado cuando el placer y el dolor se
quemaron mezclados en él.
— Sí, bebé, — jadeó YoonGi mientras él empujaba
despacio y regularmente en él — Tómame todo cariño.
Todo esto es para ti. —JiMin se encontró cantando su
nombre, mientras su amante comenzaba a bombear
frenéticamente en él, dobló sus rodillas y empujó hacia
arriba, casi levantando a JiMin de sus pies.
— ¡Oh, Dios! — JiMin gritó — YoonGi, esto siente tan
bien, tan profundo, duro y maravilloso — sollozó de
placer en sus brazos cruzados sobre los cuales él doblaba
su cabeza. Su nueva posición logró que el pene de
YoonGi resbaJane más profundo en su siguiente empuje
y él casi se olvidó de respirar. JiMin gemía de placer,
incapaz de formar palabras, YoonGi se empujaba en él
dos o tres veces.
— YoonGi, —gritó cuando sintió como su mano se
apoderaba de su erección, comenzó a bombear su polla
mientras no reducía para nada sus empujes, JiMin
jadeaba ahora, casi delirante con el placer, él lo sostenía
con fuerza por las caderas mientras sus empujes
aumentaban, los sonidos mojados de la caliente follada
llenaban el aire, JiMin no podía controlar sus gemidos de
placer, no quería hacerlo.
—Tan bueno, bebé.
—¡YoonGi! — El gemido apretado de JiMin llenó el aire
alrededor de él mientras sentía como contraía con fuerza
las paredes de su culo alrededor de su polla, empujó
profundo, lo bastante profundo como sentir cada espasmo
de su corazón, deleitarse en el calor mojado y apretado
mientras él retrocedía sobre su polla moliendo su dulce
culo, suavemente contra él, montando su polla con fuerza.
—Sí, bebé, sí, así, JiMin— Los susurros de YoonGi eran
guturales, él estaba sobre el borde. Mientras más duro él
lo montaba, más cerca estaba de su propio éxtasis. De
pronto JiMin empujó contra él en un ritmo rápido, estable.
—Otra vez, — dijo, su voz era áspera. Él se levantó sobre
sus brazos, irguió su cabeza y la apoyó contra el hombro
de YoonGi. Su risa fue leve e inestable como él dobló su
cabeza y mordisqueó sobre su cuello.
—Te ha gustado, ¿verdad? — él le preguntó.
Los gemidos de JiMin fluyeron del uno al otro después de
esto. YoonGi no podía contar donde terminaba uno y
comenzaba el otro. Su sangre comenzó a palpitar al ritmo
de sus caderas y su voz, él lo folló duro, empujándolos a
ambos, queriendo y necesitando hacerlo correrse otra vez
antes de que él desatara su propia pasión, sin estar
seguro de poder hacerlo.
—Córrete conmigo, YoonGi, — suplicó JiMin de una voz
quebrada. — No puedo esperar, Dios, fóllame, — él
gimió, su culito estaba tan mojado y caliente que YoonGi
sintió a su verga quemarse con el placer.
—Sí, sí, — él susurró, él no podía esperar tampoco,
sentía que su orgasmo ya subía por su polla desde sus
pelotas. JiMin se estremeció y convulsionó, él oyó un grito
estrangulado. El calor de su propio semen se elevó por su
polla y él lo sintió reventar libre.
—¡JiMin! — Él gritó. —JiMin—, repitió en un gemido. Era
todo lo que podía decir, el placer era demasiado intenso.
El calor de su apretado canal se elevó cuando se llenó
con su semen y él se estremeció de modo incontrolable
mientras sentía su polla tironear dentro de él una y otra
vez.
Cuando él recobró su juicio, JiMin sollozaba suavemente,
inclinado pesadamente sobre la fría encimera de granito,
él se había caído hacia adelante contra él, y su cara
presionaba su cuello. Él tragaba aire, como si hubiera
participado en una carrera.
—JiMin, Dios, ¿estás bien? — Él apenas reconoció su
propia voz, era tan ronca, él sacudió su cabeza, sus
sollozos se hicieron más fuerte. YoonGi rápidamente salió
de él y lo hizo girar, apretándolo contra sus brazos.
—¿Te hice daño? Háblame, JiMin, por favor, — él le
pidió, su corazón en su garganta, casi ahogado de
preocupación. ¿Qué le había hecho? JiMin solo levantó
sus brazos alrededor de su cuello y se colgó apretándose
mientras seguía llorando, aunque parecía calmarse
YoonGi lo sostuvo con fuerza, una mano acariciaba su
pelo
—Me estas asustando. — le dijo él con dulzura, ahora
que ya no tenía la neblina de la ira sobre él, se estaba
arrepintiendo de ser tan duro — Está bien, todo está
bien… Dímelo, JiMin, por favor.
—Esto fue maravilloso, hermoso, YoonGi. —
Finalmente habló con una vocecita, su cara se apretó
contra su cuello, Él se sintió más confuso que nunca. ¿Si
esto ha sido maravilloso por qué lloraba? Como no sabría
qué contestar, tomo la decisión más segura, volvió
abrazar al hombre más pequeño y lo consoló hasta que
sus sollozos pararon, después lo guio de nuevo a la
habitación y volvió a hacerle el amor.
CAPÍTULO SEIS
JiMin miro atentamente el edificio frente a sus ojos,
todavía estaba a tiempo de alejarse, pero se encontraba
tan ansioso de recuperar alguno de sus recuerdos, algo,
lo que fuera.
—¿Quiere que lo acompañe? — pregunto Derek desde
el asiento del chofer, era alucinante que tuviera un
guardaespaldas, era otra prueba más de lo poderoso que
era YoonGi, ¿cómo un chico de pueblo termino en una
relación con un magnate?
—¿Puedo hacerte una pregunta?
—Por supuesto— dijo él con profesionalidad ¿por qué
tampoco le cuadraba esa actitud? Su instinto le decía que
ellos eran amigos, pero desde esa mañana que YoonGi se
lo presento, este hombre había estado distante y frio.
—¿Vengo aquí a menudo? — YoonGi le había informado
que tenía una reunión urgente, que sería solo un par de
horas, él había aprovechado para pedirle permiso para
salir por la ciudad, tenía esperanzas de poder recordar
algo, como era de esperar YoonGi se opuso a esa idea,
pero JiMin había insistido, le dio autorización siempre y
cuando Derek estuviera con él en todo momento.
—Nunca habíamos venido a este lugar— contesto él
mirándolo a través del espejo, JiMin regreso su mirada al
edificio de ladrillos ¿entonces porque tenía esta dirección
en su agenda, clavo su vista en el letrero en la parte
superior “LPLV”, las mismas silabas que estaban escritas
sobre el evento señalado en su agenda, claro que no
pensaba aparecer en ese evento así como así, no le
parecía correcto, es por eso que había decidido venir hoy,
averiguar de qué se trataba —pero supongo que usted
venia cuando lograba esquivarme.
—¿Te daba esquinazo? — pregunto asombrado.
—Cada que yo bajaba la guardia— le pareció ver una
sonrisa a través del espejo retrovisor, los ojos de Derek
no mostraban en realidad molestia.
—¿Por qué hacía eso?
—Supongo que la respuesta la encontrara si decide
entrar— JiMin asintió, Derek tenía razón, armándose de
valor abrió la puerta del vehículo, camino por el sendero
de cemento hasta que estuvo frente a una puerta doble,
miro alrededor, el barrio era humilde, y el edificio se
notaba que apenas estaba en remodelación, antes de
cruzar la puerta se limpió el sudor de las manos en sus
pantalones negros de vestir, también llevaba una camisa
de seda, color melón y una chaqueta café, con zapatos
italianos, era realmente una combinación a la última moda,
¿por qué se sentía como que no era él?
Al entrar se dio cuenta que no estaba preparado para ver
lo que le esperaba, tuvo que hacerse a un lado para evitar
que un chico lo arrolJane, se sostuvo en la pared tratando
de estabilizarse, cuando estuvo seguro de que sus rodillas
lo sostendrían volvió a mirar el gran salón, era un
gimnasio a pesar que estaba siendo decorado para una
fiesta.
—Lo siento Señor Park— un chico se detuvo enfrente de
él, apenas y podía sostener todos esos balones que
llevaba en brazos —No lo vi, intento llevar esto a la
bodega, se me escapo una no fue mi intensión casi
tumbarlo.
—No hay problema— aseguro JiMin —¿Quieres que te
ayude?
—¡Oh, no señor! Yo puedo solo.
—Por supuesto que puede. — dijo una voz de tras de
ellos —Venga Ben, llévate eso de una buena vez, o
seguirá causando problemas aquí.
—Si señor Russell— dijo el chico apresuradamente, en
sus prisas estuvo a punto de tirar otro balón, pero Andrew
reacciono a tiempo.
—Debes disculparlo, Ben es una bola de energía— le
sonrió, JiMin no supo que contestar, ¿qué hacia él aquí?
—¿Recobraste…?
—No, — dijo nervioso —encontré la dirección en mi
agenda. — Andrew asintió miro sobre su hombro, JiMin
siguió su mirada, Derek estaba recargado en el vehículo
cruzado de brazos, su rostro ilegible a través de las gafas
oscuras.
—Seguro tendrás la bronca con Min, cuando él se
entere de que estuviste aquí.
—¿Es por eso que lo mantenía en secreto? — pregunto
regresando su mirada al hombre — ¿Cómo es posible
que tú seas mi amigo, cuando es obvio que no te llevas
bien con mi… prometido?
—Esta es una larga charla, que no creo que este sea el
lugar apropiado— señalo alrededor, muchos habían
dejado sus tareas y los miraban atentamente, algunos
incluso levantaron la mano para saludarlo. —Sígueme—
todavía atónito siguió al hombre por las escaleras, llegaron
a la parte superior y siguieron hasta que entraron en un
despacho.
—¿Quieres beber algo? — JiMin negó con la cabeza, la
oficina en la que se encontraban era sencilla, apenas y
contenía un escritorio, un par de sillas y un librero con
algunas cosas.
—¿Qué es este lugar?
—“Lucha por la Vida”— dijo Andrew tomando asiento
—“LPLV”— señalo una foto que estaba enmarcada en la
parte superior de su cabeza, era la misma foto que el tenía
escondida en su cajita. —Es una organización de ayuda
para los enfermos de VIH.
—¿Yo que hago…? ¿Cómo nos conocimos…? — JiMin
estaba asombrado, y mentiría si no le estaba comenzando
a doler la cabeza. Andrew se levantó, y se colocó a su
lado, señalo a un chico, que se encontraba abrazado a él.
—Bernard— su tono era triste —él nos unió, era tu
compañero en la universidad, yo lo conocí hace un
par de años, comenzamos a salir, pero poco después
le diagnosticaron SIDA.
—¿Él…? — ni siquiera podía preguntar, su corazón
estaba latiendo a toda prisa.
—Él murió hace un año y medio— dijo melancólico, se
retiró de su lado y fue a sentarse en el escritorio, cruzo los
brazos.
—Lo siento mucho— odio el titubeo en su voz.
—Yo lo amaba, era alegre, divertido, me apoyaba sin
condición, me hacía ser mejor cada día, la vida no es
justa, el destino me lo arrebato demasiado rápido.
—No sé qué decir— JiMin miro de nuevo la foto, sentía
una profunda tristeza, y culpa por no poder recordar a ese
hombre.
—Este era su proyecto, su sueño, y he tratado de
sacarlo adelante.
—Seguro estás haciendo muy buen trabajo.
—No como me gustaría, ha sido más difícil después de
que tú te alejaras.
—¿Yo renuncie?
—No— se apresuró acJaner —solo que después de que
decidieras ser amante de Min te has ido alejando— no
supo porque el comentario le causo una profunda ira.
—Supongo… que ahora que tengo una relación.
—No tienes una relación— dijo el furioso —eres su
jodido amante, un sucio secreto que oculta al mundo,
te lo he advertido muchas veces, tu lugar no es a lado
de Min, pero siempre te has negado a escucharme—
JiMin dio un paso hacia atrás como si lo hubiera golpeado.
—Fue un error venir aquí— sintió como comenzaba a
punzar su cabeza.
—JiMin…. No… espera… discúlpame no quería…
—El médico dijo que no debería presionarme— camino
hacia la puerta —pero la necesidad de conocer más de
mi… debo irme.
—Por favor, JiMin.
—¡No! — dijo el interrumpiéndolo —Tal vez no recuerde,
pero a lo mejor me retire de todo esto, por la simple
razón que no podía estar dividió entre mi prometido y
mi amigo.
—No es eso…
—No quiero escucharte, no puedo estar seguro de que
me digas la verdad, es obvio que odias a YoonGi, no
puedo confiar en ti— corrió apresuradamente fuera, tuvo
cuidado de no rodar por las escaleras, salió y no se
detuvo hasta que llego el auto, Derek se apresuró a abrirle
la puerta de vehículo, pero antes de que pudiera entrar en
la seguridad del auto, Andrew lo alcanzo, colocándole un
papel en las manos.
—Tenías la agenda escondida, sé que en una caja
guardas todas tus fotos y YoonGi no tiene la menor
idea de eso, no sabe nada de tu vida, nada de esto, no
conoce a tu familia… vives con él ahora, pero jamás te
has sentido seguro de que tengan una relación.— sintió
como apretaba el pedazo de papel contra la palma de su
mano —Todavía pagas el alquiler de tu antiguo
apartamento, seguro encontraras más respuestas ahí,
las llaves las tiene tu casero en el mismo edificio — y
dicho eso se alejó regresando al edificio.
···
YoonGi llego al apartamento solo para encontrar a un
desubicado JiMin mirando por la ventana, estaba seguro
de que necesitaba tiempo para pensar, así que se mantuvo
alejado, ni siquiera lo había escuchado entrar, pero
después de una hora el seguía en la misma posición.
—¿JiMin? — al decir su nombre, él solo tomo una
profunda respiración.
—Creo que estoy tratando de olvidar algo a propósito.
— su voz fue apenas un murmullo, que tuvo dificultades
para escuchar, se tensó.
—Recordaras JiMin, solo debes tener paciencia.
—Es que…. Hay muchas cosas que…
—Podemos pedir opinión de otro especialista si lo
deseas, mañana hare unas llamadas…
—Quiero irme— escuchar eso lo puso alerta —no me
siento seguro aquí y no sé por qué.
—¿Qué estás diciendo? ¿Me quieres dejar? — JiMin
se giró hacia él, su mirada triste
—No eres tú. — señalo alrededor de la habitación —Es
este lugar, me da escalofríos, siento que no debo
estar aquí y no sé por qué.
—Mañana nos iremos a los Hampton y entonces…
—No —lo interrumpió —quiero irme a casa, quiero ir a
Wyoming— Hazza apretó los puños al escucharlo, estas
eran las pocas cosas que lo hacían dudar de que JiMin en
realidad hubiera perdido la memoria, ¿quería escapar
porque sabía lo que había hecho? Si se iba perdería toda
probabilidad de conseguir su venganza.
—¿Eso es lo que quieres? —trato de disimular su furia,
JiMin sonrió.
—Será bueno para ambos ¿no crees?
—¿Ambos? — él sonrió más ampliamente, se acercó
hacia él, esperanza reflejada en su rostro.
—Por supuesto que estoy pidiendo que vengas
conmigo, de todas formas, tienes planes de salir de la
ciudad, ¿Por qué no visitar a mi familia? Los
conocerás y te conocerán, quiero que vengas conmigo,
cuando estas a mi lado nada me asusta.
—Yo…
—Claro que entenderé que no puedas hacerlo, sé que
tienes una empresa que dirigir— automáticamente ante
sus ojos fue testigo de cómo la alegría en él se apagaba,
antes de que él pudiera retroceder más, YoonGi lo abrazo
por la cintura.
—Organizare todo, podremos viajar más tardar mañana
por la noche— la sonrisa que JiMin le dirijo fue amplia y
sin reservas, era como en los viejos tiempos, después de
llegar de un día largo de trabajo la sonrisa de él siempre
lo animaba y lo hacía olvidarse de sus problemas.
—¡Gracias!
CAPÍTULO SIETE
—¡Esto es increíble! — susurro emocionado JiMin, si no
fuera por los auriculares Hazza no habría alcanzado a
escucharlo, sonrió involuntariamente, era difícil estar
molesto, cuando lo veía tan contento y emocionado, había
querido negarse venir a Wyoming, debió solo enviarlo aquí
y esperar que no volviera nunca, estaba jugando al gato y
al rato, pero aquí estaba, se había dejado convencer por
la vulnerabilidad que vio en los ojos de JiMin… Solo serán
dos días, solo aceptaría eso.
—Es ahí ¿cierto? — miro hacia donde él había señalado,
había decidido usar un helicóptero desde el aeropuerto
hasta aquí, se negaba a venir en un auto cuatro horas de
camino desde el aeropuerto hasta <<el rancho J>> ya
había soportado suficiente calor al bajar del Jet privado.
—Parece que si es ahí, tu hermano fue muy gráfico, es
un rancho en medio de la nada— JiMin clavo su mirada
en él, su sonrisa era amplia.
—Muchas gracias por hacer esto— le apretó la mano,
como era de esperar al instante la polla de Hazza cobro
vida, imágenes vivas de lo que JiMin le había hecho la
noche anterior como muestra de su agradecimiento lo
encendieron, una cosa es que quisiera vengarse y otra muy
distinta que se negara los placeres que tan voluntariamente
él le prodigaba. De todos los amantes que había tenido
antes JiMin era el más apasionado, se acoplaba
perfectamente a él y a sus necesidades, JiMin se sonrojo
ante su atenta mirada, seguro adivinando lo que estaba
pensando, YoonGi sonrió.
—Más tarde puedes mostrarme cuan agradecido estas
— su sonrojo se hizo más profundo, el piloto los
interrumpió avisando que comenzarían a descender.
Cuando por fin aterrizaron en uno de los campos, JiMin
prácticamente corrió fuera, YoonGi suspiro, <<Dos días,
solo cuarenta y ocho horas y regresarían al frio y fresco
Nueva York>> pensó para sí mismo, se tomó su tiempo en
ultimar detalles con el piloto, al final ya no tuvo más
pretextos para seguirse retrasando, quiso ayudar a Derek
con las maletas pero le insistió en que tenía todo
controlado, así que con la sonrisa más falsa y convincente
que pudo convocar, se acercó al grupo de hombres que
rodeaba a su amante. <<Dos horas, solo dos horas y nos
iremos al hotel… no, posada del pueblo>>, este lugar
estaba tan apartado de la mano de dios, que el pueblo
más cercano estaba a veinte minutos, solo contaba con
una posada, una tienda de ropa que en realidad era un
almacén de todo lo que puedas conseguir.
—Mira nada más— dijo un hombre divertido. —Es como
ver en vivo uno de esos desfiles de modas— los cuatro
hombres rieron, incluidos JiMin.
—Chicos, este es YoonGi, mi prometido— los tres
hombres lo miraron atentamente, lo miraban como si en
realidad fuera un bicho que aplastar, pues se llevarían una
gran sorpresa porque él era el macho alfa aquí. —Hazza,
ellos son mis hermanos, Jun, Jiu y Jan— todos eran
muy parecidos físicamente, debajo de sus sombreros de
vaqueros podía distinguir sus rubios cabellos, ellos tres sin
duda eran más altos que JiMin, y más musculosos, no es
que JiMin no tuviera buen cuerpo, al contrario, tenía
músculos definidos, pero de manera más delicada y fina.
—Un placer— trato de fingir cortesía, pero era obvio que
ellos no se lo tragaron y JiMin estaba sumamente
emocionado que no lo noto.
—Que sepas que las vacas dejaran de dar leche una
semana— dijo uno de ellos, en un movimiento aparto a
JiMin de su lado y lo abrazo por los hombros —¿era
necesario todo ese despliegue de poder? — señalo el
helicóptero que estaba despegando.
—Es más rápido viajar así, JiMin todavía está
convaleciente, el viaje tenía que ser lo más cómodo
posible.
—Amigo— interrumpió Jiu — “Los hombres J” somos
más fuertes de lo que parecemos.
—Yo tampoco entiendo porque traes la escayola
niño… La ciudad te ha ablandado— dijo Jan,
revolviéndole el cabello a JiMin como si fuera un niño
pequeño.
—Tu hermano sufrió un accidente, ni siquiera
debimos de haber viajado, necesita recuperarse.
—Para eso está aquí— intervino el hermano mayor —él
se recuperará aquí, es nuestro hermanito, quien mejor
que su familia para hacerse cargo de él— ni siquiera le
permitieron decir una réplica, los hermanos arrastraron a
JiMin lejos de él, <<una hora, cincuenta y seis minutos y
podría marcharse>> solo tenía que aguantar. Si pensaban
esos vaqueros que podrían en contra él se llevarían una
gran sorpresa.
···
—Lo siento— se disculpó JiMin, YoonGi venia saliendo
del cuarto de baño con una toalla color verde limón
enredada en la cintura. Se sonrojo, ¿enserio tenía ese tipo
de gustos?
—Tu madre es una persona decidida—contesto sin
mirarlo, eso le dolió, se mordió el labio mientras lo miraba
hurgar en su maleta, hoy había sido un gran día, primero el
viaje en Jet, el helicóptero, la gran fiesta que había
organizado sus padres para que conociera a toda la
familia, no recordaría los nombres de tantos tíos, tías,
primos, etc. Era fácil para cualquiera que YoonGi estuvo
incomodo casi todo el tiempo y para colmo, su madre no
los dejo marchar a la posada donde habían hecho
reservaciones. Por eso ahora se encontraban aquí, en su
antigua habitación, su madre le había dicho que la habían
conservado tal cual como la había dejado…… era obvio,
tan solo al entrar se dio cuenta que seguía siendo la
habitación de un adolescente, era vergonzoso, los poster
de grupos de Rock y Vin Diesel, decoraban toda la mitad
de una pared, por lo menos habían cambiado su cama
individual por una matrimonial y su madre había colocada
sabanas nuevas y un tanto más masculinas.
<<Debió también cambiar las tollas, esos colores se veían
raros en un hombre como YoonGi>>
—Escucha— dijo el sentándose en el borde de la cama
—si de verdad estas incomodo, podemos irnos a la
posada hablare con mis padres y…
—No importa— lo corto él, arrojo unos pantalones de
pijama sobre la cama y se giró hacia él, —si hacemos eso
estaré de por vida en la lista negra de tu familia, ya les
caigo suficientemente mal.
Él se cruzó de brazos y le dedico una mirada irónica.
—No es verdad— alego, pero al final tuvo que admitir que
él tenía razón, era obvio que a sus hermanos no les
agradaba, esperaba limar esas asperezas, YoonGi era su
prometido, y quería que estuviera bien con su familia, no
recordaba nada, y la razón del porque le había ocultado
su relación a su familia lo perturbaba, quería por lo menos
cambiar eso ahora. —Solo no quiero que estés
incomodo, hablare con ellos.
—Nos quedaremos aquí, solo espero que al rato no
me reclamen nada.
—¿Qué quieres decir? — rápidamente llego a la cama,
tiro de sus piernas hasta que quedo recostado, no pudo
evitar gritar de asombro.
—Bebé…. No eres precisamente silencioso— movió
simultáneamente las cejas y JiMin se sonrojo ante la
insinuación —y no por estar en casa de tus padres,
renunciare a tu lindo culito.
Comenzó arrancarle la ropa, sus pantalones de pijama
fueron lo primero en salir volando por la habitación, su
camiseta fue lo siguiente, no llevaba ropa interior, así que
en un instante estaba desnudo y vulnerable mostrándose
ante Hazza, el cual en un solo movimiento se deshizo de
la toalla, rodaron por el colchón hecho un revoltijo, por
donde le tocaba iba dejando estelas de fuego, el olor
limpio y natural de su piel se convirtió de inmediato en un
embriagador afrodisíaco para JiMin.
—Me vuelves loco — plantó una mano en su pecho y a
continuación empezó a comerle el pezón, gritó al sentir
aquel calor abrasador y el azote de su lengua, notando
cómo se tensaba con cada suave lametón, deslizaba sus
codiciosas manos por su piel húmeda, ya que acababa de
ducharse no se había secado por completo, no pudo parar
de acariciarlo y apretarlo, buscando los puntos que le
hacían aullar y gemir. Quería volverlo loco y necesitado
como él lo hacía sentir, entrelazo sus piernas con las
suyas para intentar darle la vuelta, pero pesaba
demasiado y era muy fuerte, YoonGi levanto la cabeza y le
sonrió.
—No bebé, te quedaras quieto y me dejaras jugar, es lo
mínimo que merezco después de que una de tus tantas
tías me puso a picar verdura— JiMin no pudo contener
una carcajada, había visto a YoonGi cocinarle en su
apartamento, pero simplemente en la cocina de su madre
rodeado de mujeres se había visto… fuera de lugar, aun
así, había aguantado lo mejor posible.
—No les importo que fueras gay, las has logrado
comprar a todas— todas quedaron encantadas con su
hombre.
—Es mi encanto natural bebé— JiMin podría no recordar
nada de su pasado, pero en ese momento podía asegurar
que lo que sentía por él, viendo aquella sonrisa y aquel
fuego en sus ojos, era tan intenso que dolía. Sin duda
podría asegurar que lo amaba, no podía recordarlo, pero
su corazón le aseguraba que él estaba loco de amor por
ese hombre.
—YoonGi...—no sabía que más decir, no creía que
confesarle amor en ese instante fuera lo correcto, lo bueno
fue que no hubo necesidad de hablar más, YoonGi lo besó
profundamente, lamiéndole la boca de aquella forma tan
abrazadora y posesiva que pensó que podría conseguir
que se corriera con un simple beso, todo en él lo excitaba,
desde cómo le veía y lo sentía bajo sus manos hasta la
forma en que lo miraba y lo tocaba, lo que codiciosa y
calladamente exigía de su cuerpo, la intensidad con que le
daba placer y obtenía el suyo a cambio, lo volvía loco.
Pasó las manos por su sedoso pelo húmedo, el vello
crespo de su pecho le atormentaba los pezones erectos, y
el contacto de su cuerpo, duro como una piedra, con el
suyo bastaba para ponerlo tan duro y necesitado.
—Me encanta tu cuerpo —susurró, desplazando sus
labios desde sus mejillas hasta la garganta, con una mano
le acarició el torso desde el pecho a la cadera. — No me
sacio de él. — Mordisqueando y lamiéndole el hombro,
descendió hasta cogerle el otro pezón entre los dientes,
tiró de él, y el pequeño ramalazo de dolor hizo que se
arqueara emitiendo un pequeño grito.
—Por favor.
—Todavía no —murmuró, deslizándose hacia abajo,
rodeándole el ombligo con su lengua quiero atormentarte.
—Tanto como tú has hecho conmigo, ¿Cuántos
pretendientes de la escuela abrazaste? — tembló al
sentir una de sus manos ascender por sus piernas y su
aliento abanicar junto a su polla dura.
—¡Qué! ¡Oh, Dios!—YoonGi lo cogió de las muñecas y
las sujetó contra el colchón.
—¿Cuántos de esos hombres fueron más que simples
pretendientes?
—No tengo memoria, ¿Cómo voy a saberlo? — se
defendió, era algo retorcido utilizar su falta de memoria,
pero con él tocándolo de esa forma no podía pensar.
—No bebé, no los conoces, pero ellos a ti si, vi en sus
miradas deseo por ti.
—No es verdad.
—Sí que lo es, pero eres mío, solo MÍO. —Sintió un
violento estremecimiento de excitación, ¿Por qué su
posesividad lo excitaba tanto? Entonces volvió a
deslizarse hacia abajo y se tensó.
—Espera…— pero no lo hizo, rápidamente trago por
completo su polla, un jadeo quedo atorado en su
garganta, se lamio los labios resecos, su habida boca lo
estaba volviendo loco, con largos lametones, se agarró a
las sabanas, con tanta fuerza que los nudillos se pusieron
blancos.
—Si. Lámeme así— escucho la risa por parte de él
amortiguada por su miembro en la boca, separo más sus
piernas y sintió una de sus manos hurgar en su agujero, se
estremeció — ¡Oh, Dios! — siguió con la tortura, cuando
sintió dos dedos violar su agujero y rozar ese punto
sensible en su interior, JiMin se retorció con las sacudidas
del orgasmo, tensándose en lo más íntimo, temblando,
YoonGi no paro, siguió atormentado su polla, sus bolas y
su culo con su lengua y manos mientras se convulsionaba,
estremeciéndose con aquella penetración superficial, un
gemido de sorpresa se le escapó al sentir como le
introducía tres dedos en su canal, los cuales retorcía y le
acariciaban.
—Para… —estaba tan sensible que no tardó mucho en
volver a ponerse duro, sus caderas cobraron vida,
moviéndose a ritmo de su mano, —No puedo… YoonGi—
cuando succiono sus pelotas en su boca volvió a correrse,
gritando con voz ronca. JiMin se derrumbó contra la cama,
jadeaba pesadamente, vagamente fue consiente, de que
YoonGi se levantaba, fueron solo segundos, pronto estaba
de regreso, girándolo para que quedara boca abajo sobre
la cama y colocando unas almohadas debajo de sus
caderas para levantarle el culo.
—No podre…. Me has matado — su voz fue amortiguado
por las sabanas ni siquiera tenía la fuerza para levantar la
cabeza, le ardía y le cosquilleaba cada centímetro de su
piel. —Has acabado conmigo.
—Una vez más —le engatusó con ronca voz sexy. —Te
follare ahora.
—No podre...
—Sí que podrás. — Gimió al sentir nuevamente sus dedos
húmedos en su estirado canal — Tranquilo bebé,
conozco tu cuerpo. Eres un pequeño hombre lascivo—
Sopló cerca de su oído, lanzándole una lenta corriente de
aire en un punto sensible detrás de su oreja aquel
pequeño acto volvió a despertar sus sensibles
terminaciones nerviosas— Me encanta ver cómo te
corres, bebé… Me encanta oír los ruidos que haces,
cómo se estremece tu cuerpo.
—Fóllame —le ordenó, moviendo insinuantemente la
cadera.
—JiMin —Soltó su nombre al embestirlo, hundiéndose
hasta el fondo en una única y feroz arremetida, dio un grito
ahogado, su polla era enorme, dura como una piedra la
conexión era asombrosamente intensa. Emocionalmente,
YoonGi lo poseía por completo, se apretó a él, gozando de
la sensación de tenerle dentro, llenándolo,
—¡Dios! ¡Qué sensación tan increíble! — gruño
agarrándolo con más fuerza, empezó a follarlo, clavándole
contra las almohadas con unas embestidas feroces, de
nuevo lo inundó una oleada de placer que aumentaba con
cada vez que lo penetraba con fuerza, sintió como hundía
su cara entre su cuello, le sujeto con firmeza, hundiéndose
rápidamente y con fuerza, mientras decía con la voz
entrecortada, crudas y explicitas palabras de sexo que lo
volvían loco de deseo, le deseaba desesperadamente,
sintió sus manos en sus caderas, lo sujetaba con tanta
fuerza que estaba seguro que por la mañana tendría
cardenales en su piel pálida, se encontraban empapados
de sudor, la piel caliente y pegajosa, respirando
trabajosamente.
—Córrete bebé, córrete ahora—YoonGi metió una mano
por debajo de la cadera, tomando su polla con fuerza, fue
todo lo que necesito, alcanzó el clímax como un torrente
que lo dejó sollozando su nombre, hachando la cabeza
hacia atrás, estremeciéndose.
—¡Ah, JiMin! —gruño mientras lo estrechaba con tanta
fuerza que apenas podía respirar, subiendo y bajando las
caderas mientras se vaciaba todo él.
—¡Guau! —logro decir antes de que todo se volviera
negro.
CAPÍTULO OCHO
YoonGi se negaba a abrir los ojos, pero el zumbido
insistente de su celular lo hizo renunciar a seguir
durmiendo, intento moverse y por poco cae al suelo,
maldijo entre dientes a la pequeña cama, será muy de
tamaño matrimonial pero no hay como una buena cama
tamaño King, como era de esperar JiMin estaba enredado
a su alrededor, como pudo logro desenredarse, él protesto
en sueños pero siguió profundamente dormido, sonrío
petulantemente, había desgastado completamente al
pequeño hombre, no le había dejado dormir en casi toda la
noche, después de su primera ronda de sexo caliente lo
dejo dormir un rato, después volvió a despertarlo para
hacerle el amor esta vez lentamente, había pagado sus
frustraciones del día con el culo, la boca y la polla de su
pequeño amante.
Cuando al final logro encontrar su celular este había
dejado de sonar, era una llamada de Vicent, seguro era por
algo de la empresa, se vistió rápidamente con unos
vaqueros y una camiseta, menos mal que había pensado
en traer ropa informal, no quería que sus trajes se echaran
a perder, en silencio salió de la habitación, silencio era un
decir, esta casa era grande, y antigua así que rechinaba
todo por todos lados, esquivo con éxito la cocina, podía
escuchar voces, salió al porche trasero, a lo lejos podía
ver enormes graneros, ayer le habían dicho que en esos
lugares se concentraban las cunas de crías o algo así, la
verdad es que tuvo educación de no interrumpir el señor
Park hablando de su negocio, pero los animales no eran lo
suyo, ni siquiera había recordado tener una perro de niño,
regreso la vista a su teléfono cuando este volvió a sonar.
—Dime Vicent.
—Hola para ti también, hasta parece que no eres feliz
de escucharme.
—Es muy temprano para que molestes ¿no te parece?
Que es tan urgente que no puedes hablarlo con Suk o
llamarme más tarde. — aunque apenas estaba
levantando el sol, a lo lejos podría ver a los hombres
trabajando ya, unos en los corrales, otros más saliendo en
camionetas, le extraño ver a Derek cerca de una de las
cercas, algo le estaba explicando el mayor de los
hermanos de JiMin, él parecía fascinado viendo a los
caballos, frunció el ceño, jamás se imaginó a su hombre de
mayor confianza tuviera debilidad por las actividades de
campo.
—¿Me estas escuchando?
—Sí, ¿Qué decías? — la verdad era que para nada
estaba prestando atención.
—El sexo con ese traidor debe de ser épico para que
estés tan distraído.
—Vicent. — gruño una advertencia
—¡Vale! No dije nada, el que está viviendo una mentira
eres tú, no yo.
Vicent cambio totalmente el tema y se concentró en asuntos
de trabajo, pero el daño ya estaba hecho, nuevamente el
hacha de traición había caído en medio, fracturando más el
delgado hilo.
—¡Buenos días, cielo!, espero que hayas dormido
algo, vaya baterías tan duraderas tienen ustedes dos
— estaba tan concentrado tratando de entender todo lo
que su abogado estaba diciendo que no sintió a la madre
de JiMin aproximarse hasta que la pequeña mujer estaba
enfrente de él entregándole una taza de café.
—Eh… te llamare más tarde Vicent— colgó la llamada
—Buenos días— susurro, tomándole un trago a su café,
puesto que no quería contestar al comentario sobre las
baterías, era incomodo de por sí ya estar en la casa de su
amante. La mujer le sonreía ampliamente, no parecía
importarle para nada el hecho que él hubiera estado
jodiendo a su hijo casi toda la noche. — Delicioso— dijo
señalando al café y no mentía, tal vez no fuera expreso
francés, pero estaba realmente bueno.
—Receta de familia cielo, de un J a otro, como aquí se
madruga antes de que salga el sol, se necesita toda la
cafeína que se pueda conseguir.
—Cierto. — señalo a los hombres que seguían en su
trabajo, pero al mismo tiempo no despegaban la mirada
de ellos.
—Es mucho trabajo, es por esa razón que quería
pedirte un favor.
—Usted dirá señora Park, si está en mis manos.
—Cielo, nada de señora Park, esa era mi suegra, a mí
solo dime Ma. ¿De acuerdo? — YoonGi se movió
incómodo.
—Claro. — dijo dándole otro sorbo a su café — ¿Cuál es
ese favor? — ni en un millón de años le llamaría Ma.
—Veras, en la casa no solo comemos nosotros, sino
todo un grupo de trabajadores es parte del trabajo,
comida incluida, tenemos un comedor para eso, pero
hoy es día de compra. — la mujer señalo una de las
cabañas a la lejanía —Si estos hombres no comen se
ponen irritables.
—Exactamente que me está pidiendo.
—Se rompió una de las cercas del lado sur y hay que
repararla, George se olvidó de la compra y salió muy
temprano, estaba pensando que tal vez y si no es
mucha molestia. ¿Podrías prestarnos a tu chofer? —
YoonGi parpadeo confuso, esta mujer era una bola de
energía, tal como su hijo, al principio pensó que le estaba
pidiendo ir a él por la compra… lo cual alejarse sería
buena idea.
—Yo puedo ir si quieres— ella sonrío y coloco una de
sus manos en sus mejillas.
—No mi cielo, ustedes están aquí para descansar,
estoy seguro de que JiMin querrá recorrer la hacienda,
les estoy preparando una canasta para un picnic, la
pradera cerca del ojo de agua es el lugar favorito de
JiMin, si van ahí, puede que le sirva con su memoria.
—Ah, — miro a donde estaba Derek —entonces si es
así, puedes disponer de Derek.
—Gracias cielo— le dio un abrazo, él se quedó estático
sin saber que hacer —y gracias por ofrecerte, pero
seguro será bueno para ustedes dar ese paseo— ella
se separó y comenzó a caminar hacia el corral donde se
encontraba Derek —seguro ahí podrán gastar un poco
de energía y así algunos de nosotros lograremos
dormir— le guiño un ojo antes de girarse sin mirar atrás
—Ella no dijo eso ¿cierto? — YoonGi se giró para ver a
JiMin parado en las escaleras de madera del porche,
sujetándose al poste como si estuviera a punto de caer.
—Si lo dijo— sonrío involuntariamente, por increíble que
pareciera él no estaba molesto con la señora Park Mery,
se estaba entrometiendo en su vida sexual, pero
asombrosamente no era irritante como pudiera parecer,
era cariñosa con sus hijos y sobre protectora con su
familia <<si mi madre hubiera sido así>> negó con la
cabeza, él no quería esos pensamientos en su mente, el
pasado era pasado y ahí se quedaría.
— ¡Es tan vergonzoso! — JiMin se trapo los ojos con las
manos, él volvió a reír, subió los escalones y lo abrazo.
—Tranquilo bebé. Además, ellos no tienen derecho a
molestarse con eso, fueron muy insistentes en que
nos quedáramos aquí, ¿Qué pensaban que haríamos?
—Dormir. — Sugirió, separando los dedos para espiarlo.
—Somos una pareja, sana y con una vida sexual.
—No soy un niño. No necesito escuchar tus teorías.
—Pues deja de comportarte como uno— le entrego la
taza de café, lo rodeo y lo abrazo por la cintura, recargo
su cara contra su pecho, el aprovecho para morderle una
oreja —además ahora son testigos fieles que cuido
muy bien de ti y de todas tus necesidades.
— ¡Cállate! —se ganó un codazo en las costillas, YoonGi,
volvió a reír, y se dio cuenta que había reído más en ese
día que en los pasados meses, fue un descubrimiento muy
aterrador.
···
—¿Cómo va el concurso de meadas?
— ¡Mamá! — grito JiMin desde la ventana,
supuestamente se encontraba ayudando a su madre en
preparar la comida, sus planes habían cambiado
completamente, no pudieron ir a conocer el lugar que su
madre había mencionado como su lugar favorito, puesto
que su padre había aparecido unas horas antes,
anunciando que una gran tormenta se aproximaba y tenían
que asegurar los corrales y quien sabe que cosas más,
por culpa de su escayola él no podía apoyar en nada, pero
YoonGi sí.
—Venga cielo, está haciéndolo muy bien, además él
tiene que aprender solo a lidiar con tus hermanos—
ese era el problema, sus hermanos no tenían piedad, pero
era de admirar que YoonGi no se daba por vencido tan
fácilmente o se dejaba amedrentar, ahora se encontraba
trasladando leña a uno de los refugios, al parecer su
hermano Jan y él estaban jugando una competencia de
quien podría cargas más leños cada vuelta.
—He estado pensando que esta… —señalo hacia donde
sus hermanos seguramente se estaban burlando del
cansancio de YoonGi, el pobre no mostraba debilidad y
estaba seguro de que no admitiría su agotamiento, pero
cada paso que daba era más rígido —creo que esta es la
razón por la cual no les presentaba a YoonGi— su
comentario era hiriente, lo sabía, pudo verlo en los ojos de
su madre.
—¿Estás diciendo que te avergüenzas de nosotros?
—No es eso. ¿Les presente algún novio alguna vez?
—Solo admitiste que eras gay, pero jamás conocimos
a nadie.
—Supongo que la razón es esa. Mis hermanos traen
mujeres a la casa y son atendidas como reinas, pero
yo traigo a un hombre y mira lo que sucede.
—JiMin.
—No mamá, el que no les presentara a YoonGi o les
habJane de él fue mi decisión, yo quise mantenerlo así,
en cambio lo están torturando a él, y no creo que sea
justo— furioso, tomo una botella de agua y salió por la
puerta trasera, estaba muy frio afuera, gruesas nubes
grises amenazaban con abrir sus compuertas y soltar un
diluvio encima de ellos. Se aproximó a YoonGi mientras
venia saliendo del refugio, él acepto la botella de agua que
le ofreció, como era de esperar sus hermanos comenzaron
con sus burlas, pero los ignoro.
—Derek todavía no se marcha a la posada, todavía
estamos a tiempo de irnos— trato de mantener su tono
sin ninguna emoción, YoonGi lo estudio atentamente.
—¿Sucede algo?
—No
—JiMin…— sintió la presión bajo su dura mirada.
—Solo digo que esto no está bien, venimos aquí de
visita, no a que tuvieras que aguantar las constantes
críticas de mis hermanos y el trabajo pesado,
debemos irnos. Esto no es como pensé que sería.
—Eh, tranquilo, ven aquí bebé. — JiMin no dudo en
entrar en sus brazos, recargo su cabeza en el pecho de
él, no le importaba que estuviere sudoroso, el seguía
oliendo a gloria para él, estuvo a punto de gritar ante los
gritos y silbidos de sus hermanos.
—Ignóralos, eso hago yo.
—No lo haces— lo acuso.
—Déjame acJanerte algo, estoy acostumbrado al
trabajo duro, hacer esto no me importa, y tal vez
tengas razón, no puedo ignorar por completo a tus
hermanos, en cierta forma creo que quiero
demostrarles que no soy menos hombre que ellos
solo porque elija estar con otro hombre, mi
inclinación sexual no es de su incumbencia, además
es normal creo yo, tengo que demostrar que soy
bueno para ti.
—No tienes que demostrar nada— levanto la cabeza
para verlo a los ojos. —Yo sé que eres bueno para mí, te
amo— él lo miro con los ojos abiertos, rápidamente
disimulo el desconsiento en su mirada, y le dio un casto
beso en los labios.
—Estamos aquí de vacaciones bebé. Disfruta a tu
familia e ignora lo demás, se cómo lidiar con hombres
que tienen el palo en sus culos— escucharon las
protestas de los aludidos y ambos rieron.
—¡Se acabó el espectáculo! ¡Todo mundo a trabajar! —
JiMin se giró al escuchar la voz de su padre, y vio como
todos sus hermanos se alejaban en diferentes direcciones.
—Está comenzando a llover, ese yeso no debe
mojarse, vuelve adentro, tu novio se reunirá contigo
una vez que terminemos aquí.
—Pero Pa…
—Has lo que tu padre dice— dijo YoonGi, dándole un
azote en culo —si tanto te importo más tarde podrás
darme un masaje en mis adoloridos músculos. — JiMin
enrojeció ante la divertida mirada de su prometido y su
padre, no muy seguro que decir decidió mejor correr hacia
la casa.
CAPÍTULO NUEVE
— ¡Pedro encárgate de esto! — YoonGi miro al padre de
JiMin llamando uno de los trabajadores.
—Yo puedo terminar aquí— no tenía por qué hacer
trabajo pesados, ni siquiera debió de haber entrado en el
juego de sus cuñados, pero no lo había podido evitar,
tenía dos grandes defectos, el orgullo y la competitividad.
—Lo se…. Pero necesito tus habilidades en otra cosa,
sígueme— limpiándose las manos en sus pantalones
siguió al hombre, cuando llegaron a una de las arcas de
cría afuera ya estaba comenzando a llover.
—Ahí— señalo su suegro, —uno de mis capataces noto
la falla en esa estructura, pero tuvo el mal juicio de no
mencionarlo hasta ahora— YoonGi pudo ver el problema,
una de las vigas estaba ladeada, la pared del fondo no se
sostendría.
—Si la tormenta es tan fuerte como dicen, y dura
varios días este granero no resistirá, tendrán que
mover a las vacas.
—Hijo, no son vacas, son novillos.
—No sé nada de animales— era la verdad, YoonGi no
notaba la diferencia entre unos y otros, según el hermano
mayor le había dicho que tenían diferentes criaderos de
ganado ahí, eso no importaba para él no dejaban de ser
vacas y más vacas.
—Cierto, los animales no son lo tuyo, pero si las
estructuras, ¿verdad? — YoonGi asintió, subió a la parte
superior para revisar mejor el daño.
—Tienes que reparar toda la estructura, si mueves
esta parte, la otra de ahí se verá vulnerable, pero no
hay tiempo ahora, provisionalmente, podríamos tratar
de hacer un puenteo aquí con unos tablones de tres
pulgadas, además podríamos reforzar esta zona con
una prensa de hierro para mantener la firmeza de la
viga y… — al mirar el rostro de Park Jung supo que no
había entendido ni una palabra de lo que había dicho.
— ¿Puedes arreglarlo? — pregunto su suegro,
demandando un sí o un no.
—Será solo un arreglo provisional.
—Excelente, solo necesitamos sobrevivir a esta
tormenta con el menor daño posible. ¿Qué necesitas
hijo?— YoonGi le dijo los materiales que necesitaba,
poco después el padre de JiMin regreso con todo y un par
de hombres más, trabajaron rápido y eficazmente, esta si
era el área de él, no cargar leños, arrear vacas, cepillar
caballos, las estructuras eran lo suyo y nadie era mejor
que él en eso, ya casi terminaban cuando uno de los
hermanos les llevo la comida, tomaron asiento donde
pudieron y comenzaron a comer, fue toda una aventura, él
que estaba acostumbrado a elegantes comidas,
restaurantes caros, comidas gourmet, estaba sentado al
estilo indio entre el heno comiendo emparedados de pavo
y cerveza de botella, pero extrañamente, había sido una
de sus mejores comidas, se encontraba realmente
relajado en medio de estos hombres y le encantaba lo que
estaban haciendo, estaba volviéndose loco sin duda,
porque sentía la misma emoción ahora que tan solo
estaba reparando un granero al que sentía cuando
diseñaba un edificio lujoso.
— ¿Y cuándo es la boda? — pregunto Jun, su padre le
dio una advertencia, pero el hermano mayor de los Park
no retrocedería.
—Primero quiero que tu hermano se recupere por
completo.
—¿Qué tal si no lo hace?
—¡Jun!
—Es una pregunta valida Pa, es el pequeño de la
familia, es normal que nos preocupemos por su
bienestar.
—JiMin ya es mayorcito para ocuparse de sí mismo —
aseguro Hazza. —Además si estas sugiriendo que solo
porque cabe la posibilidad de que el no recuerde
jamás, lo voy a abandonar, piénsalo dos veces, sé que
no les agrado, pero tendrán que lidiar con eso. — Su
respuesta pareció agradarles a los hombres Park,
entonces se quedó pensativo, dando se cuenta que lo que
acaba de afirmar era verdad, estaba cayendo en su propia
trampa, está comenzando a olvidar que en realidad nada
estaba bien entre JiMin y él, su amante lo había
traicionado, había robado a su empresa, y seguramente
también engañado con el maldito de Andrew, pero eso ya
no importaba, cada vez le costaba más odiarlo.
—Siendo así… Solo espero que tengan en cuenta que
aquí sería perfecto para la ceremonia.
— ¿Cómo? — pregunto confundido.
—La boda— intervino el hermano —es tradición que
todos los Park, se casen en este rancho, no sé cómo
funcione las bodas gay en Wyoming, así que debes
comenzar a averiguar eso. — aseguro él, tomando el
resto de su cerveza mientras se levantaba y se alejaba, se
dio cuenta que estaba hablando en serio.
—Sería un honor para nosotros que consideraran lo
del matrimonio aquí, pero si al final deciden Nueva
York, dará igual, iremos los mas que podamos asistir,
he estado en cada boda de mis hijos y esta no será la
excepción.
—Hablare con JiMin— fue todo lo que dijo, porque en
realidad no sabría qué decir.
—Hazlo y recálcale que somos una familia muy grande,
sería más práctico de esa forma.
—Yo solo tengo un hermano así que… — se ganó una
palmada en la espalda.
—Ahora somos tu familia hijo— le aseguro sonriendo —
además, ustedes no estarán solos por mucho tiempo,
tengo una regla y mis hijos la conocen, mínimo espero
tres nietos de cada uno de mis hijos, no aceptare
menos. — YoonGi se atraganto con su propia saliva, y no
recordaba haberse puesto rojo por nada en la vida, hasta
ahora.
—Pero…
—Tranquilo muchacho, respira, sé que ustedes son
homosexuales y al menos que alguno no tenga lo que
creo que tienen ahí abajo no podrán tener familia, pero
siempre hay otras opciones, no importa si el chamaco
no es de su sangre o no, si ustedes me lo presentan
como su hijo, yo seré un feliz abuelo— ¿Niños? ¡Joder!
Muy apenas se estaba tratando de acostumbrar al hecho
de que si seguía con JiMin tenía que olvidar y perdonar su
traición… ¿Niños? era una broma, jamás en la vida se
había visto a si mismo con una pareja, sea hombre o mujer,
establecerse no estaba en sus planes, hijos…
Definitivamente era impensable.
···
JiMin estiro los brazos tratando de llevar fresco aire a sus
pulmones, este lugar era hermoso, no le costaba creer
que este fuera su lugar especial, desde el primer
momento que lo vio se enamoró de él, no le costaba
imaginarse a sí mismo aquí en los largos días de verano,
solo leyendo y disfrutando de los sonidos de la naturaleza.
Sobre su hombro miro a YoonGi, estaba tumbado sobre
una manta, recargado contra la corteza de un árbol,
nuevamente con esa libreta de dibujo.
— ¿Tienes que trabajar siempre? — él sonrió.
—Estoy terminando los últimos detalles de las nuevas
arcas que tu padre me pidió diseñar.
JiMin sonrió, desde aquel día en la tormenta había notado
una diferencia en YoonGi, ahora estaba más relajado
alrededor de su familia, lo que serían solo un par de días,
se convirtieron fácilmente en dos semanas, hoy era su
ultimo día, mañana YoonGi tenía un gran evento al cual
no podía dejar de asistir.
— ¿Estás muy emocionado con esto?
—Con mis diseños, se mejorará el sistema de agua,
alimento y desagüe. La tasa de mortalidad entre las
vacas disminuirá en una treinta por ciento.
—Si Pa te escucha te jaJane las orejas, sus cabezas
de ganado no solo son vacas.
—Da lo mismo, él dice que todos los cortes de madera
son iguales, está dañando mi corazón al afirmar eso.
— JiMin rió y se aproximó hacia donde su amante estaba
trabajando, se recostó boca abajo, durante un rato lo miro
trabajar, era muy hábil dibujando.
—Este viaje fue muy bueno ¿cierto?
—Todavía no le agrado a tus hermanos, pero las
cosas van mejorando, — aparto su libreta y lo miro —
lamento de verdad tener que regresar, pero no puedo
faltar a ese evento mañana.
—Lo entiendo.
—Te prometo que regresaremos en cuanto nos sea
posible.
—¿Lo dices en serio? — JiMin lo miro esperanzado, su
prometido le sonrió tiernamente y asintió. No pudo resistir
echarse a sus brazos y mucho menos a darle pequeños
besos en toda la cara.
—¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias!
—No tienes nada de que agradecerme bebé, además
tengo que regresar con un presupuesto por las
modificaciones.
— ¿Serias capaz de cobrarle a mi familia? — lo miro
divertido.
—Negocios son negocios, bebé… Pero claro que les
hare un descuento.
—Mis hermanos te mataran.
—¿No me digas que ellos no cobran un sueldo por su
trabajo?
—Si, pero….
—Pero nada bebé, si no cobrara mi trabajo, mi
empresa sería un fracaso total y no tendríamos nuestro
apartamento en la quinta avenida en la ciudad de
Nueva York— el solo mencionar su apartamento le dio
escalofríos, pero trato de disimular forzando una sonrisa.
—Tienes razón.
—Claro que la tengo. — sonrió petulante, le dio un beso y
regreso a seguir dibujando bocetos, JiMin suspiro y se
recostó sobre la manta colocando la cabeza sobre el
estómago de él, tomo una profunda respiración, este era un
sueño, un hermoso sueño que pronto terminaría.
CAPÍTULO DIEZ
JiMin tiraba de su corbata nervioso, mientras se miraba al
espejo de cuerpo completo, suspiro, admitiendo que este
esmoquin nada tenía que ver con las camisetas y vaqueros
que estuvo vistiendo a diario en las últimas semanas,
ojala pudiera regresar ahí, estaba mal que lo llamara
hogar, puesto que su hogar debería de ser ese, con
YoonGi, en Nueva York, pero el solo hecho de entrar en
este apartamento lo perturbaba de manera que no
entendía, por lo menos ya le habían quitado la escayola,
tenía cierta incomodidad en el brazo pero el doctor le
informo que solo sería cuestión de que tomara algún tipo
de terapia para obligar a sus tendones a trabajar de nuevo.
—Estás muy apuesto bebé, seré la envidia de mucho
en ese evento. — Al darse la vuelta se quedó asombrado,
su amante era un hombre viril y muy apuesto, pero con
esmoquin… Mmm, llamaba la atención sobre sus anchos
hombros, la camisa blanca contrastando con su piel pálida
y el pelo oscuro, francamente estaba para comérselo.
—Tú estás guapísimo, tremendo, para comerte —rió —
Me dan ganas de quitarte ese traje y…
—Ah, me gusta tu manera de pensar, conserva esa
idea para más tarde.
—Era una broma, tonto.
—Yo no bromeo, tengo planes para ti esta noche.
— ¡Promesas! ¡Promesas! — como un depredador,
YoonGi llego enfrente de él, tomando su rostro entre sus
manos.
—¿Estás listo? El coche está esperando, deseo que
me acompañes esta noche, pero estoy preocupado
que al verte rodeado por tanta gente te llegues a
sentir abrumado. —Respirando profundamente, JiMin
asintió con la cabeza.
—Sí, estoy listo.
—No te preocupes, yo estaré contigo todo el tiempo
—dijo YoonGi, dándole un beso, después lo tomo de la
mano para guiarlo a la salida.
Cuando llegaron a la entrada del hotel, trato de controlar
su pánico, el lugar estaba atascado por limusinas y coches
de lujo, tragó saliva al ver tanta gente elegante. Este en
definitiva no era su círculo social, se sentía incómodo,
nada más bajaron del auto, los flashes de las cámaras lo
dejaron ciego, todos los reporteros se volvieron locos,
comenzando a bombardear a YoonGi con preguntas, de
acerca de quién era él, estaba claro que jamás lo había
acompañado a eventos públicos ¿Por qué había insistido
ahora? su prometido no hizo comentario alguno, solo lo
tomo de la mano y lo guio entre la multitud hacia el
vestíbulo del hotel, sola una vez se detuvo ante una de las
cámaras para que tomaran una foto de ellos posando
juntos y tomados de las manos. No sabía que pensar sobre
eso, lo único de lo que estaba seguro es que mañana todo
mundo haría especulaciones sobre la relación de ellos.
Una orquesta tocaba en el escenario y los camareros
circulaban con bandejas de champán mientras otros
ofrecían una selección de canapés, él no tenía hambre,
estaba tan nervioso que seguro no lograría probar
bocado. Hizo una mueca al ver a lo lejos dos hombres y
una mujer se aproximaban a ellos, supo inmediatamente
quienes eran, ya conocía a la asistente de YoonGi, Alissa,
el hombre, era sin duda Suk, era prácticamente una copia
de YoonGi y el último, el hombre rubio de ojos oscuros era
el abogado, no podía estar equivocado su instinto le decía
que era Vicent, había escuchado a YoonGi hablar con él en
muchas ocasiones, aunque sabía que iban a acudir a este
evento, había esperado evitarlos en lo posible, pero la
suerte no estaba de su lado. Su primera reacción fue decir
que tenía que ir al lavabo, pero YoonGi apretó su mano
como si supiera que pensaba salir corriendo.
—Hola —dijo Suk saludando a JiMin con la cabeza, el
solo sonrió y asintió, Vicent por otro lado lo miro de una
manera que lo hizo pegarse más al costado de YoonGi.
Casi agradeció la interrupción de una pareja.
—Señor y señora Johnson, les presento a mi
prometido, Park JiMin—sonrió nervioso, pero la pareja
jamás mostro repulsión hacia ellos por el hecho de ser
una pareja gay, al contrario, los felicitaron sinceramente y
les preguntaron la fecha de tan memorable evento, a lo
que él no supo contestar, pero como siempre YoonGi se
hizo cargo.
—Tenemos previsto viajar en unas semanas, tengo un
proyecto que atender, así que JiMin y yo vamos a
casarnos mientras estamos en Nueva York y sería un
honor para nosotros que acudieran a la boda— Detrás
de JiMin sonó un gemido ahogado y, al volverse, vio a
Alissa a un metro de ellos, con una expresión de total
incredulidad en el rostro ¿Por qué parecía tan sorprendida
de que YoonGi anunciara el compromiso?, se preguntó.
Pero cuando se volvió para mirar a los otros, sólo los
señores Johnson estaban sonriendo, la expresión de
Vicent y Suk era la misma que la de Alissa.
Definitivamente algo no andaba bien. Aquí JiMin no
entendía nada. ¿Cómo era posible que su boda fuera una
noticia tan inesperada para todos? ¿Y tan mal recibida?
Estaban prometidos antes del accidente y, sin embargo,
todo el mundo actuaba como si fuera algo inesperado, las
palabras que Andrew le dijo rondaban en su mente, tal vez
su relación con YoonGi no era tan buena como él pensaba,
como la plática se tornó en asuntos de trabajo, se disculpó
para ir al baño, estaba más que alegre de poder apartarse
un rato de la gente, y sobre todo de las oscuras miradas
de los parientes de YoonGi, en su ida al cuarto de baño,
escudriño el rostro de las personas esperando poder ver a
Andrew, estaba mal, lo sabía, pero seguro él podría arrojar
más luz a todo esto, no supo cuánto tiempo paso, pero
cuando iba hacia el salón de baile oyó la voz de YoonGi en
uno de los reservados y vaciló un momento, sin saber si
seguir o quedarse esperándolo. Deseo no haberlo hecho,
debió de haberse alejado.
—Maldita sea, YoonGi, no tienes necesidad de casarte
con JiMin. Si te sientes culpable por su accidente,
dale un cheque muy gordo y lánzalo a Wyoming en el
primer avión— JiMin se quedó boquiabierto al oír las
palabras de Vicent.
—Esto no es de tu incumbencia —replicó YoonGi. —Que
me case con él o no, es cosa mía.
—¡Joder!, ya bastante has hecho con traerlo aquí, era
tu sucio secreto, jamás lo habías sacado ante la
prensa y al verte entrar con él supe que algo andaba
mal, si creyera en la brujería pensaría que te ha hecho
algo.
— ¡No puede casarse! —Exclamó Alissa—. ¿Olvida que
le robó y le traicionó? —JiMin tuvo que agarrarse a la
pared para no caer al suelo, se llevó una de sus manos a
la cabeza, <<Le robó y le traicionó>> un agudo dolor lo
recorrió, mientras retazos de información empezaron a
aparecer en su cerebro, y de repente, fue como si un dique
se rompiera. La bruma oscura que nublaba su cerebro se
dispersó y el pasado apareció rodando a la velocidad de
un torrente.
YoonGi en un evento con una mujer… YoonGi diciéndole
que solo era su amante… YoonGi acusándolo de haberlo
engañado… YoonGi echándolo del apartamento…
Todo había sido una mentira, YoonGi había mentido sin
parar desde que despertó en el hospital. No lo quería, no
estaban prometidos… Él era solo un culo que joder.
Su corazón se rompió en mil pedazos al ver que todo lo
que había creído se convertía en una mentira, su corazón
ya había estado roto desde aquel día, no debería dolerle
tanto, pero la verdad era que estaba destrozado, todo lo
que Andrew dijo ahora tenía sentido, el conservaba su
viejo apartamento porque inconscientemente sabía que su
relación con Hazza no duraría, de alguna forma había
estado protegiéndose, por esa razón no le hablo de él a
su familia y mantenía muchas cosas ocultas de YoonGi, era
un idiota, ahora estaba sufriendo más, puesto que sin
memoria no tenía forma de protegerse, de tener
precauciones, había dejado su corazón completamente
expuesto y ahora…
El gemido torturado que escapó de su garganta hizo eco en
el pasillo, JiMin se llevó una mano a los labios, no lloraría,
no se derrumbaría ahí, pero era demasiado tarde, YoonGi
salió al pasillo y tras él, miro a Hazza directamente a los
ojos, quiso que se diera cuenta que ahora ya recordaba
todo… después se apresuró hacia el vestíbulo, lo escucho
llamándolo pero no se detuvo, esquivo lo mejor que pudo a
la multitud de personas, estaba a punto de salir cuando
Derek le obstruyo el paso.
—Apártate— lo amenazó
—El señor Min viene.
— ¡Que le den al señor Min! — exploto tratado de
rodearlo.
—JiMin.
— ¡No! — interrumpió a Derek — ¿Cómo debiste de
reírte de mí? — no le importaba si estaba siendo injusto
con el guardaespaldas, quería hacerle daño, tanto como
ellos le habían hecho a él, JiMin siempre considero al
hombre un tipo de amigo puesto que le había guardado
algunos secretos, Derek dio un paso atrás al escuchar su
acusación, JiMin no espero respuesta, no la necesitaba,
simplemente se dirigió a la dirección contraria, detuvo un
taxi.
— ¡JiMin! — escucho la voz de YoonGi, pero lo ignoro le
dio la dirección al conductor. Era de cobardes huir, tal vez
debió de quedarse y rebatir esas falsas acusaciones,
¿pero qué caso tendría? Como antes, él había sido
juzgado y sentenciado. La conclusión que podía sacar de
todo esto, era que había sido un completo estúpido, no una
sino dos veces.
···
—¡Maldita sea! — YoonGi grito frustrado, viendo como el
taxi se alejaba más, Derek había ido por la limosina.
—YoonGi— dijo su hermano llegando a su lado —¿Qué
sucede?
—JiMin ha recordado todo, tengo que alcanzarlo—
pudo ver a Derek acercarse en la limosina, no espero a
que se estacionaria del todo, no quería perder tiempo.
—Espera Hazza.
—¡No!— ignoro a su hermano y entro en el asiento del
copiloto a un lado de Derek —Te llamare más tarde— le
dijo a su hermano sin mirarlo, estaba furioso, esto era su
culpa, si no hubieran estado hablando de eso… —
¡Arranca maldita sea!— Derek rápidamente se incorporó
en el tráfico, intento llamar a JiMin pero al segundo
timbrazo se cortó la llamada, intento de nuevo pero
directamente le llevo a buzón, le dejo un mensaje e intento
de nuevo, Derek se detuvo en un semáforo y eso lo
enfureció a un más.
—¡Maldita sea! Tengo que llegar a casa pronto.
—No creo que JiMin vaya a su departamento señor.
— ¿Qué dices? ¿A dónde iría si no? — Derek no lo miro
a los ojos, estaba concentrado en el tráfico, pero YoonGi lo
supo, su hombre de confianza sabía algo que él ignoraba.
—Tengo que encontrarlo Derek ¿Dónde está? —
YoonGi tenía que encontrarlo, tenía que hablar con él, ver
su mirada acusatoria cuando lo vio parado en el pasillo…
supo sin duda que JiMin había recuperado la memoria,
sabía ahora que lo había echado de su casa… recordaría
también lo cruel que había sido con él y también
recordaría su propia traición, nervioso, se pasó una mano
por el pelo. Juraba que ya no le importaba si lo había
robado, incluso había llegado a un convenio consigo
mismo al pensar que era amante de Russell, ese par de
semanas en Wyoming habían sido las mejores, una parte
de él había sigo egoísta y deseó que jamás recuperara su
memoria. Habían comenzado otra vez, sin engaños ni
traiciones.
Pero JiMin no había parecido avergonzado por lo que hizo,
como era normal haber imagino. No, parecía roto de dolor,
un dolor tan profundo, ese dolor en sus ojos fue como una
daga en su corazón, tenía que encontrarlo costara lo que
costara, él ya no era el hombre de hace unas semanas, el
frio empresario calculador al cual solo le importaba su
carrera y joder cuando la oportunidad se presentara se
había ido, JiMin no era uno más... Era el único, y estaba
aterrado de perderlo.
CAPÍTULO ONCE
JiMin escucho como aporreaban la puerta, no le
importaba, estaba tumbado boca abajo en su sofá,
mirando hacia la mesita de noche toda empolvada, su
pequeña habitación porque era eso, no podía llamarse
departamento a este reducido espacio necesitaba una
limpieza profunda, siempre venia hacer la colada una vez a
la semana, pero dado a su falta de memoria... Había
también rechazado la idea de venir a investigar cuando
Andrew le dijo dónde estaban las llaves, había sido un
estúpido, siempre había sido un estúpido, ingenuo idiota.
—JiMin por favor, ábreme, sé que estás ahí. — la voz
de YoonGi sonó amortiguada por la puerta, al igual que los
gritos de la señora Cope amenazando que llamaría a la
policía, eso sería mala cosa, porque si la policía se
presentaba terminaría también metiendo sus narices ahí y
haciéndole preguntas que no quería contestar, solo quería
estar solo, pensar, lamer sus heridas y esperar que algún
día su corazón volviera a latir.
Suspirando se levantó, fue a abrir la puerta, parecía un
zombi caminando, ojala pudiera estar histérico, llorando y
gritando, pero no, fue como si todo dentro de él se habría
vaciado no dejando ningún sentimiento, cuando el taxista lo
dejo aquí fue como si todos sus sentimientos se los hubiera
llevado él, las lágrimas que había estado tratando de
controlar, jamás llegaron una vez que se derrumbó en el
sofá, abrió la puerta para enfrentar al hombre que tanto lo
perturbaba.
—JiMin, ¡oh, gracias a Dios, bebé!— él no lo miro, en
cambio clavo su vista en su anciana vecina, la cual
sostenía el teléfono en una mano y a su viejo gato bajo el
brazo.
—No hay necesidad que llame a la policía señora
Cope, yo me encargo de esto.
—¿Estás seguro? Puedo llamar al portero para que lo
eche a patadas. — dudaba que pudiera, el portero del
viejo edificio era más anciano que ella y ni siquiera podía
escuchar.
—No es necesario, gracias, yo me encargo del
caballero— ni siquiera pudo esforzar una sonrisa
simplemente regreso a su apartamento sabiendo que
YoonGi lo seguirá.
—No quiero que estés aquí, mañana pasare por mis
cosas o puedo enviar a alguien por ellas.
No hacía falta ver a Hazza a la cara para saber el horror
que estaba sintiendo al contemplar su departamento, no
era más grande que su lujoso closet, en el mismo espacio
se encontraba una cama individual un viejo sofá, la
minúscula cocina a un lado, no tenía comedor o encimera,
siempre utilizaba la mesita del café, la puerta de un
costado era el baño, era poca cosa, pero era su espacio,
aunque sus padres siempre le ofrecieron ayuda él quiso
bastarse por el mismo, con su trabajo había logrado pagar
sus préstamos universitarios, y había estado ahorrando
para mudarse a un lugar mejor, pero por idiota dejo su
trabajo por seguir un sueño estúpido.
—Quiero explicarte.
—No quiero escuchar, solo quiero que te vayas, yo lo
hice de tu apartamento, ¿Por qué no lo haces ahora tu
del mío? Ni siquiera voy a preguntar como llegaste
aquí, Derek conoce muy bien el sitio, pero es mi
espacio y no te quiero aquí, ya no necesito que te
sientas culpable, he recordado todo— lo enfrento, no
se acobardaría, él no había hecho nada malo.
—Tenemos que hablar.
—No tenemos, debes irte, yo tengo cosas que hacer—
no podía seguir en su mismo espacio, se quitó furioso la
corbata y la chaqueta, rebusco en sus cajones hasta que
encontró una sudadera.
—¿A dónde vas?
—No es de tu incumbencia— lo enfrento de nuevo —tal
vez vaya a prostituirme a la esquina, a lo mejor tengo
suerte y un nuevo rico me recoja para llevarme a su
castillo, después de todo creo tener un buen culo para
eso— la furia era mejor que las lágrimas, una vez se juró
no volver a llorar, él no era una dama delicada, era
momento de sacar las uñas y demostrarle de una vez por
todas a YoonGi que no por el hecho de que dejara follarlo y
ser siempre el de abajo era menos hombre.
—Cállate, no me gusta oírte hablar así, tú no eres una
puta.
— ¿No? — pregunto irónico —No por usar la palabra
elegante “Amante” quita el hecho que soy solo un
culo más al que joder.
—¡Ya basta!
—No, no basta, es la verdad, estoy cansado de ser la
alfombra que siempre pisoteaste, yo te quise de
verdad, dejé todo por ti, y ¿cómo me pagaste?
—JiMin.
—Nunca tuve valor para ti, jamás sentiste nada por mí,
mientras yo estaba en casa esperándote tú te
pavoneabas con medio mundo, me da asco solo de
pensar que después de revolcarte con ellos venias y
me follabas a mí, y yo soportaba todo porque te
amaba, no conforme con eso, me acusaste de algo que
no hice— ambos se miraron a los ojos, pudo ver el dolor
en los ojos de Hazza, pero no retrocedería ahora, ya no
sería el mismo tonto que soportaba todo por no perderlo,
merecía más. —Ni siquiera me preguntaste si lo había
hecho— lo dijo en un susurro.
—El correo.
— ¿Me acusaba? — lo interrumpió —Pero ni siquiera
me preguntaste, no me diste el beneficio de la duda,
me sentenciaste solo porque un estúpido correo me
señalaba culpable. — JiMin se colocó la capucha de la
sudadera, miro por última vez al hombre que amaba.
—Déjame explicarte.
—Adiós YoonGi— dijo antes de salir y dejarlo parado en
medio del pequeño agujero que llamaba hogar.
CAPÍTULO DOCE
JiMin se ajustó más la chaqueta, estaba haciendo frio, un
poco más y podría acurrucarse bajo las mantas en su
cama, aunque eso no cambiaría nada, seguiría teniendo
frio, su agujero de hobbit no tenía calefacción alguna, ni
siquiera podía tener un baño decente, puesto que rara vez
alcanzaba agua caliente, sin duda se había acostumbrado
a los lujos que implicaba ser el amante de Min YoonGi, se
había convertido en un mimado.
Cada vez se podía sentir la temperatura más fría,
esperaba pronto tener el dinero suficiente para su nuevo
apartamento, estaba muerto de agotamiento, pero dos
empleos le darían el ingreso suficiente para mudarse antes
de que el invierno entrara a su máxima potencia.
—Has perdido peso— se detuvo en seco al escuchar la
voz de Andrew, ni siquiera había estado prestando
atención al camino, mucho menos al hombre que acaba
de salir del vehículo.
—¿Qué haces aquí? olvídalo, no quiero saber, es
tarde, estoy cansado y debes irte— dijo subiendo los
escalones que daban a la entrada de su edificio.
—JiMin, tengo derecho a explicarme.
—No quiero escuchar— con manos heladas busco en
sus bolsillos por sus llaves.
—Tengo derecho, apareciste hace dos semanas para
gritarme y acusarme de algo que no hice.
JiMin se cabreo, giro para enfrentar a su examigo,
recordaba bien esa noche, fue el día que recupero la
memoria, después de dejar a YoonGi en su apartamento,
decidió solo caminar, no supo cómo, pero había
terminado frente a la casa de Andrew, ahí desquito sus
frustraciones y lo acuso de robar a YoonGi solo para
perjudicarlo a él.
—Robaste a “Min y Asociados”, y me acusaron a mí.
—Yo no hice tal cosa.
—Uno de sus proyectos lo realizo tu empresa, y…
otros más están negociaciones con diseños de ellos.
—Lo sé— lo interrumpió subiendo uno de los escalones
—yo desconocía que se había plagiado ese proyecto,
no tenía idea, odio a Min no lo niego, pero jamás le
robaría, yo tengo la capacidad suficiente para que mi
trabajo mismo atraiga los clientes, no necesito robarle
nada.
—¿Entonces como explicas que…
—Uno de mis socios lo hizo, no yo. — JiMin lo miro
directamente a los ojos, buscando la verdad en ellos,
conocía bien a su amigo, no le estaba mintiendo, Andrew
saco un sobre amarillo debajo de su chaqueta y se lo
entrego. —Toda la información está ahí, cada prueba
que involucra a este hombre ya está despedido por
supuesto, pero si Min quiere proceder legalmente
contra él yo no me interpondré, además se encuentra
ahí el nombre de las personas de su empresa que
están involucradas en este fraude.
—Entonces debes entregarle eso a él, no a mi— JiMin
observo el sobre como si fuera una serpiente a punto de
morderlo.
—Yo no tengo nada que arreglar con él, tú me acusaste
y yo estoy dando explicaciones a mi amigo, lo que tú
hagas con esto es tu decisión.
—No sé qué hacer— dijo sinceramente, no quería volver
a ver a YoonGi, estaba tan dolido que no tendría la fuerza
suficiente, aquí en las manos tenía las pruebas para
herirlo, para reclamarle y restregarle en la cara todo el
daño que le había hecho, pero no podía hacerlo, no tenía
esa clase de fuerza.
—Debes cerrar este círculo para poder continuar tu
camino JiMin— regreso la vista a Andrew, él ya había
regresado al lado de su auto, levanto la mano y se
despidió… ¿cerrar el círculo? ¿era realmente necesario?
Aquella noche había dicho todo lo que creyó necesario
decir. Un viento helado cargado de aguanieve lo hicieron
moverse, entro en su apartamento y lanzo el sobre en la
mesita del café, ¿quién sería el culpable? ¿Culpables?
Andrew había hablado en plural, él había trabajado algún
tiempo en la empresa, pero no se le ocurría nadie capaz
de hacer semejante bajeza. Tomo asiento en la cama
tratando de decir que hacer, su teléfono comenzó a vibrar
en su bolcillo, hizo una mueca al ver el número, era su
madre, había logrado evitar sus llamadas lo más posible,
la última que recibió fue para decirle lo guapos que se
habían visto en las fotos del evento, su madre, su hermana
y sus cuñadas, estaban encantadas, no se cansaban de
presumir que había salido en todas las revistas y
programas del corazón, ese día como pudo aguanto toda la
charla, no les menciono que había recuperado la memoria
y que todo había terminado con YoonGi.
—Hola Ma— saludo, no podía seguir ignorándolos,
conociendo a sus padres, capaz que mañana los tendría a
la puerta de su casa exigiendo saber que sucedía.
—Mi niño hermoso, ¿Por qué no has respondido mis
llamadas?
—He estado muy liado.
—No debes sobrecargarte cielo, recuerda que te estas
recuperando todavía.
—Ma, me estoy cuidando bien, ¿Cómo están todos? —
logro desviar la atención de su madre, ella procedió a
hablar, hablar y hablar y él solo se enfocó en escuchar,
todo iba bien, hasta que escucho gritar a su padre “los
hombres de YoonGi tienen hambre”
—¡Cierra la boca George estoy hablando con JiMin!
—¡Mamá ¿Qué ocurre?!
—Nada cielo, que ya conoces a estos glotones, es
hora de la comida, que rápido se pasa el tiempo
verdad— su madre parecía nerviosa.
—Ma.
—Tengo que dejarte mi vida, te llamo después— JiMin
miro extrañado su teléfono celular, su madre le había
colgado, algo andaba mal, había escuchado perfectamente
bien lo que su padre había dicho, ¿Hazza habría
continuado con el proyecto de las arcas? Él había dicho
que era un negocio, cobraría por su trabajo, nada tenía
que ver con que fueran su familia o no, miro hacia la
mesita del café, el sobre amarillo estaba ahí, como un
elefante blanco en medio de la habitación, se dejó caer
pesadamente hacia atrás, quedando desparramado en la
cama, necesitaba hacer algo, Andrew tenía razón, de una
vez por todas tenía que cerrar esto y continuar con su vida,
pero el solo hecho de imaginar un futuro sin YoonGi le dolía
demasiado.
···
JiMin entro apresuradamente en el edificio, sentía el frio
hasta sus huesos, el tiempo estaba loco, tal vez debería de
darse la vuelta y regresar a casa, la lluvia era un mal
augurio sin duda, una señal de que no era buena idea
hacer esto, pero antes de que pudiera arrepentirse Derek
estaba enfrente de él.
—Buenos Días señor Park— JiMin lo miro entrecerrando
los ojos, el enorme guardaespaldas trato de disimular su
sonrisa. —JiMin, buenos días.
—Eso está mucho mejor— dijo satisfecho, miro a su
alrededor, cientos de personas elegantemente vestidas
iban y venían, miro su propia ropa, llevaba deportivas,
vaqueros desteñidos, una sudadera con capucha y una
chaqueta sobrepuesta, estaba haciendo mucho frio, seguro
que sus ex compañeros de trabajo se escandalizarían
verlo vestido así, pero JiMin tenía un plan quería
demostrar un punto. —Gracias por hacer esto Derek.
—Yo creo que no era necesario, nadie le negaría la
entrada, usted no lo permitiría— no puedo evitar reír
ante ese comentario.
—Soy obstinado, pero no quiero armar un escándalo—
sonrió, escoltado por Derek se dirigieron a los
ascensores, no le pasaron desapercibidas las miradas de
algunos que lo reconocieron, la recepcionista fue la única
de todos ellos que le sonrió y levanto la mano para
saludarlo, le devolvió el saludo, antes de que las puertas
del ascensor se abrieran, tomo una profunda respiración,
decidido dio el primer paso dentro del elegante vestíbulo
de las oficinas Administrativas de “Min y Asociados”
inmediatamente y como si fuera un foco rojo fosforescente
todos lo miraron, hubo reacciones distintas entre los
rostros.
—¿Qué sucede Derek? ¿qué hace él aquí?— pregunto
Alissa acercándose a ellos, susurrando como si JiMin
fuera un sucio secreto.
—El señor Park tiene una cita con el señor Min.
—Yo no sé nada al respecto— los fulmino con la mirada.
—Lastima por ti querida— sonrió con desdén JiMin, ya
no tenía que guardas las apariencias y fingir que ella le
agradaba, además ella estaba en su trabajo por lo tanto
tenía que representar un papel, él no.
—El señor Min tiene una reunión muy importante
¿tengo que llamar a seguridad? — pregunto ella con los
dientes apretados y los ojos llenos de furia.
—Yo me encargo Alissa— JiMin levanto la vista para ver
a Suk aproximarse. —La reunión que programe en
realidad es con JiMin.
—¿Qué? ¿pero?— ella boqueaba como un pez.
—Vuelve a tus ocupaciones yo escoltare a mi cuñado a
la oficina de mi hermano— JiMin no le gusto el
comentario de <<cuñado>> pero admitía que le encanto
ver la reacción en Alissa, hasta contuvo el impulso de
sacarle la lengua en un gesto infantil, la rubia platinada lo
fulmino con la mirada y después se retiró. Suk lo miro por
un largo segundo, se sintió incomodo bajo el peso de su
mirada.
—¿Ocurre algo? —pregunto incomodo.
—Quiero disculparme por lo de la otra noche, pero no
sé si aceptaras mis disculpas.
—Ahora tengo que hablar con tu hermano, inténtalo
más tarde y tal vez las acepte— él sonrió, era tan
parecido a YoonGi.
—De acuerdo— señalo hacia el pasillo —¿Gusta que lo
acompañe señor Park?
—Creo recordar el camino señor Min, gracias— el
asintió con la cabeza, JiMin vio a Vicent aproximarse hacia
ellos con Alissa pisándole los talones, dejaría que Derek y
Suk se encargaran de ellos, se dirigió hacia el pasillo,
escucho que el abogado lo llamaba, pero lo ignoro. Más
rápido de lo que le habría gustado llego delante de las
puertas del despacho de su examante, no quiso darse
tiempo para ninguna duda así que entro sin llamar.
—No quiero seguir escuchando tus sermones. —
Escucho la voz molesta de YoonGi, le extraño ver las
cortinas de las ventanas cerradas, le costó vislumbrar la
silueta de YoonGi tumbado en uno de los sofás. —Ya
lograste arrastrarme hasta aquí hoy, lárgate, ya te dije
que no voy a atender a nadie— al escuchar eso supo por
qué Suk estuvo en el vestíbulo hoy, Derek debió pedir su
ayuda para que él estuviera aquí, JiMin se había negado
pisar su apartamento nuevamente.
— ¿Entonces debería marcharme? —pregunto mientras
encendía las luces, se alegró que su voz sonara firme.
—¿JiMin? Bebé. — YoonGi se había puesto de pie de un
salto, dejo el vaso de cristal en la mesita, casi la derramo
en el proceso, por el color del líquido, supo que lo más
probable es que estuviera bebiendo whisky. —Lo siento,
pensé que eras…
—Se quien pensaste que era— JiMin dio un paso dentro
de la habitación y cerró la puerta detrás de sí —lo que
tengo que decirte será rápido y después me iré— antes
de seguir hablando miro al hombre, a ese hombre
imponente e implacable que siempre había conocido,
ahora aunque iba vestido de traje, no llevaba puesta la
corbata, su barba de varios días, vio cJanemente las
bolsas purpuras bajo sus ojos, se veía tan afectado,
¿sería posible que estuviera sufriendo su separación? Se
negó a sentir esperanzas.
—Yo no te robe— se apresuró a decir.
—JiMin.
—Déjame hablar, tú me acusaste de algo y ni siquiera
me dejaste hablar, también yo estaba sumamente
sorprendido para siquiera discutir lo contrario, mi
mente estaba preocupada más en otras cosas que en
tu acusación, yo no lo hice.
—Estuvo mal correrte como lo hice, ni te dejé hablar—
admitió él, metiéndose ansiosamente las manos en los
bolsillos.
—Entiendo porque dudaste de mí.
—¿Lo entiendes?
—Si— dijo el dando un paso más en la habitación —
¿Cómo podías confiar en alguien que no conocías? Yo
tuve la culpa por fingir algo que no era.
—No entiendo.
—Me encanta bailar solo en bóxer mientras estoy en
casa haciendo la colada— evito reír al ver como YoonGi
abría lo boca sorprendido —me gusta vestir así— señalo
su ropa —me encanta cocinar, pero a su vez me
encanta la comida chatarra por lo menos una vez a la
semana, odio las ensaladas, amo el chocolate y el
helado, me gusta el vino pero me encanta tomar una
cerveza mientras solo veo televisión, deseo tener una
mascota, soy un chico de campo en la gran ciudad
aparentando ser lo que no soy.
—Eso no es verdad.
—Si lo es— rebatió él. —Estando contigo oculte
muchas cosas sobre mí en un intento desesperado
porque me quisieras.
—Piensas que no te conozco, pero si lo hago.
—No lo haces, porque te estado mostrando a alguien
que no soy.
—Bebé de verdad que…
— ¡Soy muy celoso! — grito —muy posesivo, y he
tolerado que te pasearas con infinidad de amantes de
tu brazo mientras yo estaba en tu apartamento
esperándote— YoonGi tuvo la gracia de parecer
avergonzado, se pasó desesperado las manos por su
cabello.
—He cometido errores, pero desde que he estado
contigo no he follado a nadie más, lo de los eventos
era solo cosa de negocios, te lo juro.
—Nunca has admitido que eres gay.
—Soy bisexual, lo sabes, pero desde que estoy
contigo…yo… me haces feliz.
—Soy solo tu amante, nada en especial.
—Eres especial— dijo él, llegando a escasos centímetros
de él, dudo en un principio, pero al final levanto las manos
para a cunar su cara. —Fui un idiota, quise proteger mi
corazón pensando que no importabas, pero es mentira,
me mentí a mí mismo, aquella noche, cuando tu
preguntaste sobre nuestra relación… tenía miedo de
admitir lo que sentía, temo que si pronuncio las
palabras todo acabara, eres el único para mí— el
corazón de JiMin comenzó a latir frenéticamente, no quería
albergar esperanzas, pero cuando YoonGi lo miraba de
esa forma.
— ¿Aun crees que yo te traiciones? — lo miro
directamente a los ojos, descubriría la verdad.
—No— el contesto sin dudar
—¿Por qué no dejar que me alejara? ¿Por qué
mentirme después del accidente? Andrew pudo
hacerse cargo de mi— YoonGi apretó la mandíbula con
fuerza.
—No podía tolerar pensar que tú y él…
—Es mi amigo— JiMin quiso dar un paso atrás para
poner distancia entre los dos, pero Hazza fue más rápido,
lo atrajo contra su cuerpo.
—Yo no lo sabía, ¿quieres que te diga algo? A pesar
de los millones que perdí en esos proyectos me dolía
más el pensar que tú y el estaban juntos, como
amantes… Tu. Eres. Mío— y dicho eso, lo beso, un beso
duro, posesivo, destinado a dominar y demostrar su punto.
Cuando se separaron estaban jadeando, a JiMin le
temblaban las rodillas, la atracción y el fuego entre ambos
seguía intacto, solo el frágil hilo de la desconfianza estaba
todavía ahí, a pesar de las protestas de YoonGi, JiMin
logro separarse de él.
—Perdóname bebé…. Te extraño.
—Escuche a papá hablar de unos hombres tuyos en la
casa— YoonGi se movió nervioso.
—Es sobre las reparaciones de las arcas.
—¿Por qué lo has hecho?
—Di mi palabra de que ayudaría.
—Negocios son negocios ¿cierto? No importa que tú
y yo hayamos terminado.
—Así es— dijo él, pero JiMin supo la verdad, lo vio en sus
ojos, él no cobraría por el trabajo, él estaba haciendo esto
porque le importaba, no solo él, sino su familia también,
logro disimular la tonta sonrisa en su rostro, ese acto
desinteresado derritió algo en su interior. Este era YoonGi
el duro arquitecto que no admitía que tenía buenos
sentimientos.
—Bien— dijo neutramente, saco el sobre amarillo que
Andrew le había dado, no se lo entrego en las manos, sino
que camino y lo coloco sobre su escritorio —Andrew
tampoco te robo deliberadamente, fue traicionado por
alguien dentro de su empresa, todo lo que necesitas
saber sobre él y sus cómplices dentro de tu empresa
está ahí—YoonGi miro el sobre y después a él.
—¿Russell te dio eso?
—Yo confió en él.
—Pero ya no confías en mí ¿cierto? — el tono de
tristeza que escucho en su voz estuvo a punto de hacerlo
flaquear, lo que más quería era lanzarse a sus brazos y
gritarle que lo perdonaba, pero se contuvo.
—Yo no he visto lo que contiene y no quiero saber—
camino hacia la puerta, paso por su lado, con el pomo de
la puerta en la mano se giró de vuelta hacia él, YoonGi
estaba de espaldas mirando hacia el escritorio, seguro
conteniéndose para no detenerlo y eso le gusto.
—Trabajo hasta las seis, podemos cenar en mi
apartamento si quieres, seguiremos hablando ahí—
YoonGi se giró hacia él, confusión escrito en su cara, JiMin
sonrió —lleva comida china, te veo sobre las siete— y
sin darle tiempo a hablar abrió la puerta y salió, con paso
ligero se dirigió hacia el elevador, en la mesa de recepción
Vicent y Alissa hablaban acaloradamente, lo miraron al
pasar, los ignoro, junto a las puertas del ascensor, tanto
Derek y Suk lo miraron.
—Creo que tu hermano querrá hablar contigo— informo
a Suk mientras llamaba al botón.
—Solo espero que no trate de lanzarme una botella de
whisky a la cabeza otra vez— JiMin rió
—No lo creo— las puertas de metal se abrieron, entro
acompañado de Derek.
—Espero tengas razón.
—Siempre la tengo… Cuñado— dijo antes de cerrarse
las puertas de metal, JiMin tomo una respiración profunda,
se sentía tan bien, como si un gran peso hubiera dejado
sus hombros, si YoonGi y él tenían otra oportunidad en su
relación, a lo mejor ahora todo resultara mejor,
comenzarían de cero, estaba ansioso por verlo esta
noche.
CAPÍTULO TRECE
YoonGi miro hacia la puerta cerrada, repentinamente se
sintió mareado y no por el hecho que no había dejado de
beber en días, sino porque no se había dado cuenta que
había estado conteniendo el aliento
<<¿JiMin estuvo aquí?>>
<<En realidad, realmente estuvo ahí.>>
<<Y me ha perdonado.>>
No era del todo cierto, frunció el ceño, no había dicho
las palabras, lo que en realidad dijo fue que lo esperaba
con la cena y ahí seguirán hablando, pero era buena
señal ¿no?, hablarían, le estaba dando una oportunidad
de arreglar las cosas, y maldito si no la aprovechaba. La
puerta de su despacho fue abierta y pensó que sería
JiMin regresando, pero nunca tuvo tanta suerte, su
hermano se le quedo mirando.
— ¿Qué quieres? — pregunto secamente, su mente
estaba haciendo planes a toda marcha, regreso a su
escritorio a buscar las llaves de su auto, su cartera y su
celular, era muy temprano para su cita, pero tenía cosas
importantes que hacer antes.
—JiMin dijo que querrías hablar conmigo.
— ¿Yo? — pregunto confundido, entonces su mirada
cayo en el sobre que momentos antes JiMin había
puesto en su escritorio, miro a su hermano —JiMin no
le robo a la empresa.
—Lo sé— dijo su hermano muy seguro. —Nunca lo
creí.
—¿Enserio?
—Sé que no hice nada por convencerte de lo
contrario pero no creí que lo hiciera, durante el
tiempo que estuvo trabajando para nosotros tuvo
acceso a cosas más importantes y nunca falto nada
— las palabras de su hermano le dolieron tanto como si
lo hubiera golpeado, se dejó caer pesadamente en su
silla, Suk solo había mantenido una relación profesional
con JiMin y no dudaba de él, ahora que lo pensaba su
hermano jamás ataco deliberadamente a su amante, en
cambio él había estado cegado.
—En ese sobre están los nombres de los culpables,
Russell al parecer también desconocía el fraude,
pero ha investigado y sacado todo a luz.
Su hermano miro el sobre, ninguno de los dos lo tomo
inmediatamente. Una parte de él no quería saber nada,
quería olvidar todo y comenzar de nuevo con JiMin, pero
su parte más oscura quería venganza, esos mal nacidos
no solo lo habían robado y estafado, habían
deliberadamente dañado a su pareja, ellos pagarían por
sus crímenes, con decisión, tomo el sobre, todo tipo de
pruebas necesarias estaban ahí, Russell no había perdido
el tiempo, en detalles muy explícitos todo estaba detallado,
hasta los números de cuentas donde se había girado los
pagos aparecían, los nombres de los dueños resaltaban
como una luz fosforescente, apretó los documentos con
fuerzas hasta que los nudillos se volvieron blancos.
—Llama a la policía— dijo a su hermano entregándole
los documentos y apresurándose hacia la puerta. —Y a
una ambulancia, tal vez lo necesitamos y también
contacta a Russell.
—YoonGi, espera— pero no espero, él ya estaba llegando
a recepción cuando vio a Vicent y a Alissa platicando
<<confabulando de seguro>> su abogado y amigo de años
no lo vio venir, Hazza lo tomo por las solapas de su caro
traje y lo estrello contra la pared.
—¡Eres un hijo de puta!
—Pero ¿qué haces? ¿Te has vuelto loco?
— ¡Te voy a matar hijo de perra! — Volvió a estrellarlo
con fuerza contra la pared, un cuadro cayó
estrepitosamente al piso, los cristales saltaron por toda la
alfombra del salón al estrellarse. —Eras nuestro amigo
¿Cómo pudiste?
—¿De qué jodidos hablas?
—¡No te hagas el idiota! Sabes muy bien lo que hiciste
— sintió unos brazos tratando de alejarlo de Vicent.
—¡Basta YoonGi! Deja que la policía se encargue de
ellos.
— ¿La policía? —la voz de Alissa lo fastidio aún más,
como era posible que poco les importaba los demás, eran
unos malditos buenos actores, los habían engañado
fácilmente y durante mucho tiempo, Hazza, libero
violentamente a Vicent, el cual cayó al suelo.
—Se pudrirán tras las rejas malditos, no solo
estafaron a la empresa, tuvieron el descaro de
inculpar a mi pareja para tapar sus crímenes— el
asombro en la cara de los dos culpables era evidente,
Alissa se adelantó hacia él, Hazza dio un paso atrás
evitando que la bruja lo tocara.
—Señor Min ¿de qué habla?— Hazza rió amargamente.
—Joder, eres buena actriz, si no supiera la verdad te
habría creído.
—De verdad que no sé qué habla señor. Por favor, yo
no he hecho nada.
—Deja de suplicar Alissa, — intervino Suk —sabemos
todo, es inútil que argumentes nada, guarda tus
escusas para las autoridades— como si de una
invocación se tratara, las puertas del ascensor se
abrieron, los guardias de seguridad de la empresa
liderados por Derek entraron en el vestíbulo.
—Asegurarlos hasta que la policía llegue—ordeno
YoonGi, Alissa comenzó a gritar, pero no escucharía sus
suplicas, se dio la vuelta y se dirigió de vuelta a su
despacho, su hermano lo siguió. —Suk, llama a Russell,
contacta también con el mejor bufete legal de Nueva
York, quiero que paguen por sus crimines.
—Me encargare— aseguro su hermano, YoonGi vio la
botella de whiskey en el mostrador, tentado estaba por una
copa, pero se contuvo
— ¡Maldición! — golpeo la pared —He sido un idiota,
¿Cómo pude dudar de JiMin?
—Ellos nos engañaron Hazza, ¿Cómo íbamos a
saberlo?, Vicent era como nuestro hermano.
—Él no me perdonara.
—Lo hará. — aseguro su hermano palmeando su hombro
—Solo tienes que ser el mejor hombre arrepentido del
mundo, tendrás que arrastrarte y suplicar— Hazza
fulmino a su hermano con la mirada, no era momento para
bromas, pero era cierto lo que decía. Tenía que
reconquistar a JiMin, por lo menos él le estaba dando una
oportunidad, tomando una respiración profunda, fue hacia
su escritorio, tomo su maletín y comenzó a guardar sus
cosas.
—Dejo todo en tus manos, tengo cosas que hacer.
—Me encargare, pero tarde o temprano tendrás que
presentarte a decJaner.
—Solo dime cuándo, a qué hora y dónde— salió
rápidamente de su despacho, pero su hermano, lo detuvo
tomándolo por un brazo.
—Solo dile que lo amas Hazza— miro a su hermano,
sus ojos grises iguales a los de él, ¿amaba a JiMin?, a
quien quería engañar, claro que lo amaba, pero tenía
miedo de pronunciar las palabras, era hombre de hechos,
las frases dulces no era lo suyo. —Si no lo haces de
verdad lo perderás.
—Tengo que irme, mantenme informado.
CAPÍTULO CATORCE
JiMin llego un poco tarde a su departamento, uno de los
meseros había faltado así que tuvo que cubrirlo hasta que
llego un reemplazo, le habían ofrecido quedarse para
ganar algo extra, pero tenía una cita, bueno no era del todo
una cita, pero cenaría con Hazza, necesitaban hablar y
averiguar hacia donde iba su relación, o en todo caso
plantearse primero si tenían una relación.
Pero ya estaban comenzando mal, lo había citado a una
hora, él llegaba tarde y su celular había muerto hace un
par de horas, no pudo avisarle, se decepciono al no ver su
vehículo en la entrada esperando, le llamaría en cuanto
pusiera su teléfono a cargar, subió rápidamente las
escaleras buscando las llaves en los bolsillos de su
chaqueta, estaba tan distraído que no noto nada raro, pero
al momento de abrir la puerta de su apartamento, se dio
cuenta que la luz estaba encendida y que se escuchaba
música de fondo.
—Ya era hora que llegaras bebé— YoonGi se acercó a él
y lo sorprendió dándole un casto beso en los labios.
— ¿Cómo has entrado? — pregunto mientras lo recorría
con la mirada, llevaba un polo gris, pantalones negros y
mocasines, pero no era eso lo que le sorprendía, llevaba
puesto un mandil, lucia tan... doméstico.
—Tu casero es un hombre muy amable— frunció el
ceño —solo basto decirle que era tu novio y me dio la
copia de la llave sin hacer más preguntas, eso es
malo, cualquiera puede entrar, necesitan más
seguridad, ¿quieres vino?
—Por favor. — Susurro mientras se quitaba la chaqueta,
Hazza le entrego una copa. —Aquí hace mucho frio, no
noto la diferencia de afuera aquí, estaríamos más
cómodos en mi departamento.
—No quiero volver ahí— dijo sinceramente, tomo la copa
que él le ofreció, bebió un largo trago antes de continuar
hablando, tenía muchas cosas que decir, hoy se definiría si
continuaban o cada quien iba por su lado. —Me siento
incomodo ahí, me trae malos recuerdos, incluso
cuando no podía recordar me estremecía de tan solo
estar ahí— YoonGi no dijo nada solo asintió con la
cabeza.
—Puedo entender eso, ven, la cena se enfría.
—¿No estas molesto?
—¿Por qué? entiendo cómo te sientes, fue un maldito
desgraciado contigo ahí, estos días que han servido
para pensar y admito que también el lugar me trae
malos recuerdos— Hazza lo tomo de la mano y lo guio al
sofá, comieron viendo una serie policial y charlaron de
cosas sin importancia, ambos estaban nerviosos al
principio, pero poco a poco se relajaron, no fue una comida
elegante, pero sin duda fue la mejor cena que había tenido
en años, el teléfono de Hazza sonó pero él no respondió.
—¿No vas a contestar?
—Le dije a Suk que estaría ocupado, él puede
encargarse de todo.
—¿Tal vez es Vicent? Puede ser urgente— Hazza rió
amargamente, se sirvió un poco más de vino.
—Dudo que la única llamada que le permitirá la policía
sea para llamarme a mí.
— ¿Fue él? — pregunto asombrado, no quiso leer en ese
momento quien era el culpable, sabía que se enteraría por
Hazza, de todos los que imagino como posibles culpables
Vicent no había estado para nada en su lista.
—Sí, el muy maldito nos mentía directo a la cara, junto
con Alissa— ella no le sorprendió, era la sospechosa
número uno de su lista, ¿pero Vicent? Era muy cercano a
los Min.
—Lo siento mucho, se cuánto estimas a Vicent.
—Estimaba, habla de él en pasado, porque eso es lo
que es, historia, se quedara en mi pasado, — el
ambiente entre ellos cambio, YoonGi dejo la copa sobre la
mesa y se acercó a él, JiMin contuvo la respiración —y tú
eres mi futuro.
— ¿Tenemos un futuro? — pregunto clavando su mirada
en esos hermosos ojos grisáceos que tanto le fascinaban.
—Yo espero que si— dijo él colocando su mano en su
barbilla. —He comenzado a construir mi futuro
alrededor tuyo y no pienso renunciar, fui un estúpido,
quiero pedirte perdón por tantas cosas, pero ahora lo
único que quiero que sepas es que te amo JiMin.
Por un momento se le paralizó el corazón al escuchar las
palabras que tanto había añorado oír, una salvaje energía
explotó dentro de su ser y aleteó en su pecho. Cerró los
ojos y le besó los labios. Él lo amaba, cuando se apartó de
él, repitió sus palabras.
—Yo también te amo YoonGi.
Hazza se preguntó si estaría atrapado dentro de un
sueño, todo le parecía tan irreal... había estado preparado
para todo, para convencer a JiMin de su amor y lograr que
le diera otra oportunidad, estaba dispuesto a suplicar si
era necesario, pero su amado lo había sorprendido
nuevamente, <<me ama>> maravillosamente JiMin lo
seguía queriendo, una tóxica sensación de alegría lo
mareaba y lo aturdía, apenas podía creer que volvían a
estar juntos. Sorprendiéndolo se apartó de él, fue hacia la
puerta donde había dejado su maletín, rebusco en su
interior hasta que encontró lo que había estado buscando,
regreso a su lado y se arrodillo frente a él.
— ¿Qué sucede? — pregunto él confundido, Hazza tomo
una profunda respiración, le entrego la arrugada hoja de
papel, en la cual había estado trabajando hace algunas
semanas, era el proyecto más importante de su vida,
cuando JiMin recupero la memoria, pensó que todo había
terminado, aun así no se dio por vencido y continuo con él,
JiMin jadeo al ver el dibujo.
—Hice un trato con tu padre— comenzó a explicar
mientras JiMin no apartaba la vista del dibujo. —Las
reparaciones de sus arcas a cambio de un pedazo de
terreno.
—Hazza. Esto es…
—Nuestra casa —se encogió de hombros — una de
ellas, esa será nuestra casa ahí, para cuando vayamos
de visita, me niego a hospedarme en la casa de tus
padres— por más que él lo deseara no podía dejar Nueva
York definitivamente, su empresa estaba aquí y su
hermano, pero podrían pasar el mayor tiempo posible ahí,
se había enamorado de ese lugar también. —Cásate
conmigo JiMin. —Lo cogió por el cuello y le acarició la
mejilla con el pulgar, inhaló su perfume— Te amo, JiMin.
—susurró en su boca—Eres el único para mí— él lo
besó suavemente, un beso tan lleno de amor que le
encendió el pecho, luego se apartó de sus brazos y le
quitó el polo, lo miro sorprendido.
Era momento de hablar, pero su pequeño hombre tenía
otros planes al parecer, él se quitó el grueso suéter que
llevaba, no hacía falta más palabras, siguieron
desnudándose el uno al otro, le acarició la piel con sus
suaves manos, Hazza lo dejo hacer, JiMin tenía el control,
<<por ahora>> sonrió
—Te amo tanto Hazza— JiMin lo acariciaba con sus
manos y sus labios, él siguió con sus dedos el vello que le
cubría el pecho y luego le apretó un pezón entre los
dientes, Él lo alejó sin dejar de mirarlo a los ojos, ambos
estaban excitados y listos, pero el deseo de poseerlo
parecía de algún modo distinto, la urgencia había
desaparecido y sólo deseaba tocarle el alma, su alma.
Quería que fuera especial.
Le rodeó la cintura con las dos manos y se inclinó a besar
su piel de porcelana sobre el corazón.
—Yo amo tu corazón y amo tu fuerza y tu coraje. —Le
rozó los valles de la clavícula con los labios y subió por el
cuello hasta llegar al lóbulo de la oreja. —Di que aceptas,
di que te casaras conmigo. —le susurró al oído, JiMin
tembló, Hazza se inclinó y le acarició un pezón con la
punta de la nariz, con la lengua le dibujó un círculo
perfecto sobre el pezón, mojándolo de saliva. Él se
estremeció cuando luego le sopló aire frío sobre la
fruncida areola, le dedicó la misma atención al otro pezón,
hasta que los dos quedaron turgentes, apuntando hacia él.
Se demoró un poco más, metiéndoselos en la boca
sucesivamente, succionándolos y tirando de ellos hasta
que JiMin gimió y se apretó contra él.
Hazza se movió para quedar detrás de él, le mordisqueó la
base del cuello y luego fue bajando sin dejar de besarlo
por la curva de la espalda, cuando llegó a la base de la
columna, volvió a subir hasta la oreja. Le sujetó las
caderas y le apretó el trasero contra su cuerpo, para que
pudiera sentir cómo lo deseaba, por encima del hombro,
vio a JiMin acariciarse a sí mismo, bombeando su polla de
arriba abajo.
—Me gusta la forma en que te tocas cuando te hago el
amor. —Su única respuesta fueron unos rápidos y
ardorosos gemidos de placer. Dejó que sus manos se
movieran libremente, le separo las piernas lo suficiente
para meter primero uno y luego dos dedos, mojados por su
saliva, en el sedoso y caliente agujero. JiMin tembló y
Hazza estaba seguro de que explotaría.
JiMin siempre había hecho el amor con él con una
imperturbable libertad, incluso en ese momento, arqueaba
las caderas contra su mano y emitía aquellos dulces
maullidos que lo incendiaban.
—Hazza, las piernas ya no me sostienen. — Un temblor
le recorrió todo el cuerpo justo antes lo ayudara a
recostarse en el viejo sofá, le acarició los tobillos y subió
por la curva de sus pantorrillas, sus piernas y más arriba,
Saboreó la piel de sus muslos hasta que empujó sus
caderas contra él y gimió pidiendo alivio.
JiMin estaba seguro de que moriría o de que estallaría en
llamas y no quedaría nada de él más que miles de astillas
de su chamuscada piel. Había pasado tanto tiempo, el
ansia se intensificaba en sus entrañas y parecía más
fuerte que nunca. <<él me ama, me lo ha dicho>> esas
simples palabras eran las que estaban marcando la
diferencia en esta ocasión, la tensión que crecía en su
interior se acoplaba a sus enardecidas emociones y le
aceleraba el pulso, con un zumbido constante, hundió los
dedos en su alborotado pelo y lo empujó contra su cuerpo.
—Te necesito. — Por un fugaz instante, compartieron su
respiración y la lengua de él se metió entre sus labios
para encontrar la suya. Gimió y YoonGi se apartó.
—No me has dado una respuesta —preocupación y la
ansiedad le teñía la voz.
—Pensé que la respuesta era obvia, — sonrió
traviesamente —tengo un par de condiciones, pero
hablaremos de eso después… ahora necesito que me
folles. — Sintió una explosión de deseo en su interior. Su
amor que había sobrevivido a la traición que casi los
había destruido a los dos.
YoonGi levanto sus piernas y guio la punta de su dureza
dentro de su anhelante centro. JiMin gimió al sentirlo tan
grande y duro dentro de él, YoonGi intentaba ir lentamente,
pero él se lo impedía marcando el ritmo. Las paredes de
su culo cerraban en torno a su polla, apretándolo,
pidiendo alivio. Pero YoonGi continuó con la exquisita
tortura, saliendo casi completamente antes de volver a
meterse más hondo en su interior; centímetro a centímetro.
Cuando JiMin no pudo soportar más la dulce tortura, gritó
su nombre y llegó la liberación, que lo llevó a un poderoso
éxtasis, los espasmos se apoderaron de su cuerpo, olas
de placer lo invadieron, apagando las llamas que
amenazaban con quemarlo por dentro. YoonGi soltó un
feroz gruñido. Le temblaron los brazos, el sudor le bañó la
frente y se mantuvo dentro de él.
Horas después, yacían cansados y saciados en la
pequeña cama de JiMin, YoonGi miraba el techo
destartalado mientras su pareja se envolvía en torno a él,
rio, siempre era igual.
—¿Qué es tan divertido?
—Tu— dijo besándole la coronilla.
—Eso es muy grosero señor Min, ¿por qué piensa que
soy divertido?
—Pensé que tendríamos problemas para
acomodarnos en una cama tan pequeña, pero me
equivoque, yo ocupo la cama y prácticamente
duermes sobre mí.
—No puedo evitarlo. Eres mejor que una cama—
ambos rieron, JiMin le repartió tiernos besos en la cara.
— ¿Cuáles son tus condiciones? — JiMin lo miro
confundido, unos segundos hasta que cayó en cuenta de
que estaba hablando.
—Podemos hablar de eso después.
—No. —Rebatió él, no aguantaría la espera, quería la
respuesta ahora, la necesitaba, quería asegurarse de que
entre ellos todo estaba bien. —Tengo derecho a saber, te
he dicho que te amo, te he pedido casarnos y tú no has
aceptado.
—Dije que si…. Solo tengo un par de condiciones.
—Y esa es la razón por la que quiero conocer esas
condiciones— JiMin lo miro a los ojos, tomo una
profunda respiración.
—Soy un hombre. — YoonGi rio, movió la cadera y logro
sentir su semidura polla contra su estómago.
—Si no me dices no me doy cuenta— él le dio un golpe
en el pecho.
—¡Hazza! Estoy hablando en serio.
—Yo también.
—Lo que quiero decir es que… no soy ama de casa,
no quiero estar dentro de cuatro paredes mientras
estas siendo el amo del universo.
—JiMin.
—No. Escúchame ahora, sé que ese fue nuestro
acuerdo hace meses, deje todo por permanecer en
casa pero no más, quiero trabajar, sé que no podría
aportar los mismos ingresos que tu pero me gusta
trabajar, y regresare a “LPLV” y trabajare activamente
en esa asociación— primero que nada YoonGi quiso
saber que era “LPLV”, JiMin le conto toda la historia, ahora
ya entendía un poco la amistad de su pareja con Russell,
pero estaba seguro que su rival sentía algo por su hombre,
para él no solo era cuestión de amistad.
—¿Esa son todas tus condiciones?
—No. — JiMin se removió incomodo, eso no podía ser
bueno —No quiero regresar a tu departamento.
—¿Qué?
—Lo siento, pero no me gusta, no me siento cómodo
ahí, no pienso regresar— YoonGi lo miro seriamente,
podía ver el pánico en los hermosos ojos de JiMin, lo beso
en la punta de la nariz.
—¿Eso es todo?
—Si— dijo precavidamente.
—Bueno— lo hizo girarse para quedar recostados en la
pequeña cama, uno frente al otro — si quieres trabajar
en tu asociación, yo no te lo puedo prohibir, ni siquiera
creo correcto que quieras pedirme permiso, lo único
que no me agrada de eso es Russell.
—Es solo mi amigo— alego él.
—No importa, sigue sin caerme bien— era la verdad,
jamás le agradaría ese hombre —respecto a lo de
trabajar, me parece justo, aunque desee tenerte solo
para mí, además… Me quede sin asistente personal—
movió las cejas sugestivamente. JiMin bufo.
—No creo que sea buena idea que trabaje contigo.
—¿Por qué no? Fuiste uno de los mejores asistentes
que he tenido.
—No hay que mezclar el trabajo y el placer— alego.
—Yo no tengo problemas con ello— le apretó una de
las nalgas —trabajaremos justos, y aparte tendré los
beneficios de tener a mi esposo a mano— recibió otro
golpe de parte de JiMin.
—Compórtate, estamos hablando.
—Te estoy hablando en serio, necesito un asistente, si
quieres el puesto es tuyo, y tu último punto…. Mi
departamento, entiendo cómo te sientes, estoy de
acuerdo, buscaremos otro lugar— la cara de sorpresa
de JiMin fue muy chistosa.
—¿Venderás tu departamento?
—Por supuesto, no te gusta, buscaremos algo que se
apegue al estilo de los dos y comenzaremos de
nuevo, juntos, diseñaremos un hogar— JiMin lo beso y
lo abrazo.
—Gracias.
—Eso quiere decir que te casaras conmigo— su dulce
hombre rió de nuevo y lo beso profundamente.
—Por supuesto sí, señor Min, me casare con usted
encantado— Hazza lo envolvió en sus brazos.
—Me haces el hombre más feliz del mundo, bebé.
—Iniciaremos nuevamente, tendremos un hogar, eres
mi familia Hazza, te amo, siempre te he amado— YoonGi
se tensó, JiMin se dio cuenta y levanto al cabeza para
mirarlo.
— ¿Qué sucede? — YoonGi no quería entrar en pánico,
era solo una tonta idea, las palabras de su suegro hicieron
eco en su cerebro, <<Niños>>, negó mentalmente con la
cabeza, no necesariamente en una familia se necesitaban
niños ¿cierto? Hace meses no se veía a sí mismo como
esposo, mucho menos ahora como padre, era demasiado.
—Hazza ¿estás bien? —aparto sus miedos a un lado,
estaba siendo ridículo al preocuparse por algo que no
había sucedido todavía o que jamás sucedería.
—Estaba pensando, bebé, no es nada.
— ¿En qué pensabas? — Hazza sonrió picaronamente,
en un solo movimiento quedo encima de JiMin.
—En lo mucho que le amo futuro señor Min— lo beso
profundamente y volvió hacerle el amor, este sería su
nuevo inicio y fuera lo que fuese lo que el futuro les tenía
deparado, lo enfrentarían juntos.
EPILOGO
Siete años después
JiMin se tomó un minuto para observar desde la ventana
de la cocina los delicados copos de nieve que
comenzaban a caer; este año era uno de los inviernos
más fríos que recordaba, faltaban dos días para la cena
de Navidad, y debido al clima helado, los niños no podían
salir a jugar al jardín... de modo que todos estaban
perdidos por alguna parte de la casa. De hecho, todo el
mundo estaba perdido por alguna parte, en época de
invierno el trabajo en el rancho bajaba considerablemente.
Habían cambiado muchas cosas en los últimos años, su
madre aseguraba que todo era un caos pero parecía feliz
con ello, su padre se había retirado del negocio dos años
atrás y ahora sus hermanos se hacían cargo, su padre
todavía los supervisaba en ocasiones pero la mayor parte
del año se la pasaba viajando por el mundo con su madre
y en vacaciones disfrutaba enormemente a todos sus
nietos, esta era la casa familiar. Ayer fue un día especial
para los pequeños, que junto con los felices abuelos
montaron el enorme árbol de navidad en el salón.
Con un pequeño suspiro, bajó su vista de nuevo, para
seguir mezclando los ingredientes, para formar la masa
de unas deliciosas galletas, a petición de los niños... y de
su esposo, ese hombre era un crio más, miro la alianza de
bodas, sonrió, había sido una boda muy particular aquí en
el racho, su madre y sus tías eran expertas en bodas
normales, mas no en bodas gay dejaban mucho que
desear, de todas formas agradeció su trabajo y sus
buenas intenciones, pero al final su hermana Jeong había
salvado la planeación, había sido un evento sencillo,
masculino y muy emotivo, se habían convertido en los
Señores Min-Park, él no se habría opuesto a tomar el
apellido de Hazza, pero él había insistido en que sus
apellidos quedaran enlazados por un guion.
A lo lejos oía las risas de sus sobrinos, era difícil no
escucharla puesto que eran todo un pelotón de niños de
todas las edades, tenía que darse prisa, no tardarían en
entrar en la cocina para la hora de la merienda, como
ahora los pequeños de la casa superaban en número a los
adultos, siempre cenaban ellos primero, rio, la verdad era
un ejército de niños, pero la culpa la tenía su padre,
puesto que él era el que insistió en tener muchos nietos,
mínimo tres por hijo, era una locura, pero el jefe de la
familia siempre hablo en serio, quería su casa llena de
nietos y era un fantástico abuelo, el mejor del mundo.
—Las bestias están hambrientas— aseguro su
hermana divertida entrando en la cocina.
—Tengo la esperanza de que después de cenar caigan
dormidos como piedra— dijo una de sus cuñadas
dejándose caer en uno de los taburetes.
—Sigue soñando— aseguro Jeong revisando una de las
ollas en la estufa. —Esos críos tienen pilas solares,
jamás se les termina la batería— los tres rieron. Como
era de esperar la hora de la cena era una guerra campal,
los padres se prepararon para recibir a los niños, habían
tomado esta rutina desde hace tiempo era más practico
hacer que ellos cenaran primero, uno a uno los pequeños
fueron entrando, justo en ese momento Jana y Jane,
llevando de la mano a su primita Jade, entraron a la
cocina, la más pequeña se soltó de la mano de sus
primas, para correr a los brazos de su padre.
—Tengo hambre— se quejó con un gracioso puchero.
—Enseguida cenaremos, cariño— le aseguro JiMin,
dándole un besito en su mejilla, su pequeña lo miró con
esos ojos color gris tan hermosos, le parecía todavía
increíble que tuvieran tan hermoso tesoro en su vida,
cuando se casó con Hazza, pensó que no necesitaría nada
más, pero hace poco más de tres años, y no por
insistencia de su padre como muchos aseguraban, Hazza
y él habían decidido dar el mayor paso en sus vidas. Al
principio consideraron contratar una mujer que rentara su
vientre, pero le pareció tan frio. Solo se hubiera
necesitado una mujer, dinero y semen de alguno de los dos
y listo, tendrían un hijo, pero JiMin no había estado
seguro, ahora viendo a la pequeña en sus brazos, supo
que hicieron bien en esperar, La madre biológica de Jade
era portadora de VIH, había llegado a su asociación
estando embarazada de siete meses, se había
encontrado mal tanto física y emocionalmente, los médicos
no se explicaban como ella había llegado con su
embarazo tan avanzado y sin ningún cuidado y atención
médica adecuada, el mayor temor fue que la pequeña
naciera siendo cero positivo, pero a pesar de que nació
antes de tiempo, baja de peso y con un problema pulmonar
su pequeña era una guerrera, sus análisis resultaron
negativos.
Tatiana les había hecho el regalo más hermoso, les había
dado a Jade en adopción, JiMin nunca dudo en aceptar y
estaba seguro de que Hazza tampoco, ellos se
enamoraron de la niña al verla la primera vez y aun no
tenían los resultados del análisis y aunque ella hubiera
sido portadora de VIH ellos la hubieran querido igual,
decidiendo dejar los recuerdos, JiMin sentó en la mesa a
su pequeña y le puso el babero.
—Abuelo— le llamó Jade, haciéndole un gesto con la
mano, Éste se acercó a su nieta, llenándola de besos.
— ¿Cómo está mi niña? — le pregunto, su pequeña
comenzó a hablar rápidamente, no se le entendía la mayor
parte de lo que decía, pero el jefe de la familia Park tenía
mucha paciencia con sus nietos, diez minutos después
consiguieron que todos los niños estuvieran en la mesa,
vigilados por los adultos e intentando que comieran el puré
de verduras.
—Vamos, Jade, otro poquito más— la animaba JiMin,
pero su hija arrugaba la nariz cada vez que su padre le
acercaba la cuchara.
—No me gusta— se quejó, con tono lastimoso.
—Hay que comer de todo cariño, y eso incluye el puré
— le explicó con paciencia, llenando la cuchara, pero su
princesa se escapó de la silla y corrió hacia la puerta.
— ¡Papi! — la sonrisa de YoonGi no pudo ser más amplia
cuándo tomó a su pequeña en brazos, mirándola con
adoración, aunque tuviera parte de su cara y su babero
lleno de puré, no le importaba que ella lo manchara, JiMin
sonrió, quien imaginaria que el magnate de una industria
constructora, siempre con sus trajes caros y zapatos
italianos se derretiría por una pequeña de tres años.
—Hola princesa— dijo, dejando un pequeño beso en su
mejilla — ¿te has vuelto a escapar de papá? — le
interrogó divertido.
—Es que no me gusta el puré, — le explicó, con su
graciosa vocecilla, Hazza sonrió divertido, y después de
saludar a los presentes, se acercó hacia él. JiMin no podía
apartar la vista de ellos… Su familia. Vivian en Nueva York
la mayor parte del tiempo, cada que podían venían a
Wyoming, vacaciones, días festivos, fines de semanas
largos, desde que adoptaron a Jade, JiMin había dejado
su trabajo en la empresa voluntariamente y dedicaba todo
su tiempo a ella.
—Creo que alguien se quería escapar— le dijo Hazza
llegando a su lado, bajando su cabeza para besar sus
labios —Hola bebé.
—Hola— le salud de vuelta — ¿cómo ha ido la mañana?
— había surgido un problema en la empresa, como Hazza
no quería viajar a Nueva York, estando tan cerca navidad,
él y Jade lo dejaron trabajar tranquilo en casa y se habían
venido a la casa familiar.
—Suk esta algo histérico, pero hemos logrado
controlar la situación, aún no está muy seguro, pero
me pidió que te dijera que hará todo lo posible por
llegar mañana como lo había prometido. — JiMin
asintió, esperaba en realidad que si pudiera venir, no
quería que su cuñado pasara las fiestas solo, Suk se
había casado hace cuatro años y el año pasado solo llego
una mañana, les anuncio que su divorcio con Verónica era
inminente y no dijo nada más, pero habían notado el
cambio en él, siempre pensativo, siempre serio, y un tanto
malhumorado, el único que lograba sacarle una sonrisa
sincera era Jade.
—Bueno señorita — dijo YoonGi, sus ojos se enfocaron
en su hija, que pasaba uno de sus deditos por su cuello.
—Ahora tú y yo nos vamos a sentar, y nos vamos a
comer todo el puré que ha hecho papá, está muy bueno
— la pequeña arrugó el ceño, negando con la cabeza.
—Vamos cielo, solo unas cucharadas más— le pidió
JiMin.
—Y si te comes todo lo que dice papá, por la tarde
iremos a ver a los terneros— negoció YoonGi, a la niña
le encantaba ir a los establos, a ver a los animales. Una
pequeña sonrisa apareció en la carita de Jade que
sentada en las rodillas de Hazza, terminó su comida. JiMin
se sentó al lado de ellos. Era increíble ver a YoonGi con la
niña, siempre que no estaba de viaje, él era el encargado
de darle la cena, y mecerla hasta que su pequeña caía
dormida. Era un padre estupendo.
La cena paso como siempre, los niños terminaron, los
padres limpiaron y cenaron entre una amena y divertida
platica, era una casa de locos, ahora su esposo y sus
hermanos eran buenos amigos. Seguían con sus bromas
pesadas entre ellos, pero como bien decía su madre, eran
<<niños grandes>> y jamás cambiarían.
Después de cenar JiMin fue a revisar a los pequeños,
algunos estaban jugando, otros viendo la película, pero la
que le interesaba encontrar estaba sentadita en el suelo
mientras jugaba con la muñeca que su tío Suk le regalo el
día de su cumpleaños.
— ¿Qué haces? — se arrodilló JiMin junto a su hija.
—Dando de comer— le encantaban los balbuceos de su
pequeña, y las graciosas muecas que ponía.
—¿Le estas dando puré?— le preguntó acariciándole el
pelo. La pequeña negó de manera graciosa con la
cabeza, se levantó y fue a tumbarse en el regazo de su
padre.
— ¿Dónde está papi? — le preguntó Jade. No pudo
evitar reír, su pequeña tenía buena memoria y no estaría
tranquila hasta que Hazza cumpliera su promesa.
—Está hablando con el abuelo y los tíos— le explicó —
pero enseguida terminara ¿quieres ir a ver a los
terneritos? — le ofreció, su pequeña afirmó con la
cabeza, de manera enérgica.
—Vamos entonces— dijo levantándose, y tomando a su
pequeña en brazos, le pregunto a sus sobrinos si querían
acompañarlos, pero ellos se negaron. Después de
abrigarse bien salieron a la parte trasera del jardín. JiMin
reía divertido viendo los esfuerzos de su hija por andar; no
había mucho espesor de nieve, pero al ser tan pequeña le
costaba, se acercó a ella, tomando su manita para
ayudarle a andar.
— ¡Papi! — gritó la pequeña, al ver la figura de YoonGi
andar hacia ellos —Abrázame— le pidió. El orgulloso
padre acató los deseos de su hija, tomándola en brazos,
su pequeña apoyó una mejilla en su hombro, tarareando
una canción en voz baja.
— ¿No ha dormido la siesta? — le preguntó a JiMin,
pasándole el brazo que tenía libre por los hombros
atrayéndolo a su lado, a JiMin le encantaba pasear así
con su esposo y su hija.
—No. — contestó él, mirando a la niña —No se agota
nunca— exclamó divertido.
—Eso es cierto. — le dio la razón su marido —¿La
mañana ha transcurrido tranquila en casa?
JiMin afirmó con un gesto de cabeza, siguieron hablando
de manera animada hasta que llegaron a la parte de los
terneros. YoonGi dejó a su pequeña en el suelo, que con
pasos apresurados y graciosos se acercó a uno de los
pesebres.
—Mira, papi. — grito señalando al pequeño animalito con
uno de sus deditos —Esta comiendo.
Decía curiosa, inclinando su cabecita en un gesto entre
pensativo y curioso.
—Porque se tiene que hacer grande, igual que tú— le
explicó JiMin arrodillándose su altura, Hazza se arrodillo
al otro lado, la pequeña acercó una de sus manos al
ternero, pero éste se revolvió un poco, pegándole un
pequeño susto, que hizo reír a sus padres.
—No pasa cariño— la tranquilizó YoonGi, acercando su
propia mano al animal, para acariciarle la cabeza; su
pequeña sonrió por la escena, dando pequeños saltitos.
JiMin sonrió, su esposo había aprendido mucho en estos
años, ya no solo eran vacas como él decía, los animales
seguían sin ser lo suyo, pero ahora estaba más
interesado en todo los asuntos del rancho.
—¡Yo quero, yo quero!— le pidió a su padre. Volvió a
cogerla en brazos, para adentrarse un poco más y acercar
a su hija al animalillo; Jade hizo de nuevo el amago de
acercar su manita, pero no estaba muy convencida del
asunto.
—Despacito, así— su padre le tomó la manita, para
posarla en la cabeza del ternero —¿lo ves?; no hace
nada— su pequeña sonrió encantada, y su pequeña
manita se movió de manera precavida.
—Hola ternerito— YoonGi sonrió al escuchar cómo su
niña saludaba al animal, mirándole curiosa.
JiMin se quedó rezagado, mirando cómo padre e hija iban
pasando por todos los pesebres, viendo a los terneros.
Era increíble la complicidad que tenían; nunca había visto
a YoonGi tan feliz, y todavía recordaba cómo los ojos de
su marido se aguaron el día que vieron a Jade por
primera vez, estaba dentro de una incubadora, frágil,
enferma, pero Hazza la miraba cómo si fuera el mayor
tesoro que se hubiera descubierto, ellos jamás dudaron
en aceptarla como suya.
— ¡Papi, ven! — JiMin accedió a la petición de su
pequeña hija, su esposo la había dejado en el suelo, y
correteaba feliz, observando todo con sus curiosos ojos,
YoonGi tomó su mano, entrelazando sus dedos y
atrayéndolo a su cuerpo, dejando un pequeño beso en
sus labios. Ambos siguieron a su hija varios pasos por
detrás, a lo largo de todo el establo, JiMin no podía pedir
más a la vida.
FIN
Si les ha gustado no olviden
compartir, para poder llegar a más
lectores. X
Encuéntrame en:
@anna.ym.0913