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Efectividad Sindical y Unificación en Venezuela

Este documento describe la efectividad sindical en Venezuela. Resume los objetivos clave de los sindicatos como obtener salarios justos, mejores condiciones de trabajo, empleo estable y la promoción de derechos humanos. Explica que la efectividad sindical según la ley se logra al equilibrar la producción y la capacidad productiva para que los sindicatos y trabajadores obtengan mayores beneficios. Además, señala que los sindicatos en Venezuela fueron creados originalmente por los partidos políticos para servir como sus
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Efectividad Sindical y Unificación en Venezuela

Este documento describe la efectividad sindical en Venezuela. Resume los objetivos clave de los sindicatos como obtener salarios justos, mejores condiciones de trabajo, empleo estable y la promoción de derechos humanos. Explica que la efectividad sindical según la ley se logra al equilibrar la producción y la capacidad productiva para que los sindicatos y trabajadores obtengan mayores beneficios. Además, señala que los sindicatos en Venezuela fueron creados originalmente por los partidos políticos para servir como sus
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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

UNIVERSIDAD RAFAEL BELLOSO CHACIN


MAESTRIA GERENCIA DE RECURSOS HUMANOS
CONVENCIONES COLECTIVAS

EFECTIVIDAD SINDICAL EN VENEZUELA

Autores:

LUIS FRANCISCO ZUÑIGA


LUIS SOCARRAZ BERTY
RAFAEL NAVAS RODRIGUEZ

MARACAIBO, Abril 2016.


INTRODUCCIÓN

El sindicato no resulta la excepción a las transformaciones del funcionamiento


social, viéndose afectado hoy por condiciones que han traído consigo un
considerable desafío: superar el planteamiento que lo tilda como una forma de
organización poco adaptada a las necesidades de los trabajadores y que por ello
está condenado a desaparecer. Ante este desafío, el sindicalismo clama hoy por
una condición que podría ser la base fundamental para superarlo: la unificación.
Sin embargo, sobre su necesidad, definición y criterios a seguir para su
instrumentación, son diversas y en ocasiones hasta contrapuestas las
consideraciones, lo que deja en entredicho su concreción.

Es por ello que en el presente artículo se lleva al lector a través de una breve
descripción de los efectos que sobre el accionar sindical han tenido el cambio del
orden social iniciado por la dinámica globalizante y los propios elementos que han
caracterizado al sindicalismo, para pasar luego a la descripción de la Unidad y sus
implicaciones prácticas desarrolladas en el ámbito nacional (Venezuela), último en
el que surge como exigencia la necesidad de un movimiento sindical unificado que
ayude a consolidar lo que en lo regional y mundial se desarrolla. Finalmente se
presenta la visión que respecto a un posible proceso de unificación en Venezuela
tienen los dirigentes de las principales centrales sindicales, iniciativas de
unificación y estudiosos del sindicalismo en Venezuela, en términos de su
necesidad ante la realidad actual, su definición, instrumentación ideal y posibilidad
de concreción futura
Concepto General y definición de Sindicato en Colombia:

El sindicato es una asociación integrada por trabajadores ya sea de empresas


públicas o privadas que se agrupan en defensa y promoción de sus intereses
sociales, económicos y profesionales relacionados con su actividad laboral o con
respecto al centro de producción, y que desde el momento de la asamblea de
constitución se convierte en una Persona jurídica.

Los sindicatos por lo general negocian en nombre de sus afiliados (negociación


colectiva) los salarios y condiciones de trabajo (jornada, descansos, vacaciones,
licencias, capacitación profesional, beneficios extralegales, etc.) dando lugar a la
negociación y al contrato colectivo de trabajo.

El sindicato tiene como objetivo principal el bienestar de sus miembros o


sindicalizados y generar mediante la unidad, la suficiente fuerza y capacidad de
negociación como para establecer una dinámica de diálogo social entre el
empleador y los trabajadores.

La libertad sindical de los trabajadores para crear, organizar y afiliarse a sindicatos


libremente y sin injerencias del Estado o de los empleadores, es considerada
como un derecho humano fundamental, así lo establece el artículo 39 de la
Constitución Colombiana.

Clasificación de los sindicatos


Los sindicatos se clasifican en:

a) De empresa, si están formados por individuos de varias profesiones, oficios o


especialidades, que prestan sus servicios en una misma empresa, establecimiento
o institución;

b) De industria o por rama de actividad económica, si están formados por


individuos que prestan sus servicios en varias empresas de la misma industria o
rama de actividad económica;

c) Gremiales, si están formados por individuos de una misma profesión,


oficio o especialidad, y

d) De oficios varios, si están formados por trabajadores de diversas


profesiones, disímiles o inconexas. Estos últimos sólo
pueden formarse en los lugares donde no haya trabajadores de una misma
actividad, profesión u oficio en número mínimo requerido para formar
uno gremial, y sólo mientras subsista esta circunstancia. (Art. 356 C.S.T)

Constitución o creación de un sindicato


Toda persona es libre de afiliarse o desafiliarse de un sindicato. No se pude
cohibir o presionar a un trabajador para que sea parte de x o y sindicato, o
para que no haga parte de él.

Naturaleza jurídica de los sindicatos


En el Código Civil se establece la definición y clasificación
de las personas jurídicas, art. 633 y siguientes, estableciendo dos especies:
Corporaciones y Fundaciones de beneficencia pública. Para los efectos
consultados, es necesario detenerse en el aspecto de la definición doctrinal
de asociación, según la cual la corporación no busca directamente
obtener ganancias o ventajas patrimoniales para repartirlas entre sus miembros.

De lo anterior se establece que los sindicatos son personas jurídicas


de derecho privado, debido a que así las consagra la ley civil, ya que
el fin que persiguen es la defensa de intereses concretos relacionados con
asuntos de orden laboral de las personas que deciden asociarse para tal fin.
(Oficina jurídica alcaldía de Bogota).
Número mínimo de afiliados.
Todo sindicato de trabajadores necesita para constituirse o subsistir un número
no inferior a veinticinco (25) afiliados; y todo sindicato patronal no menos
de cinco (5) patronos independientes entre sí. (Art. 359 C.S.T.)

Concepto general y definición de sindicato en Venezuela:

La Hoz Tirado, Ricardo, (1976), Es la asociación de trabajadores constituida para


unirse íntimamente con el objeto de defender sus derechos laborales y
la conquista de nuevos. Se fundamenta, pues, en la unidad monolítica de los
trabajadores ante necesidades comunes de clase explotada. El sindicato es la
expresión más legítima de la clase obrera organizada, la que gracias a su unidad,
organización y constancia en la lucha ha conseguido derechos que, de otro modo,
no hubiera sido posible. Por esa razón, los sindicatos son ardorosamente
combatidos por los patrones explotadores y gobiernos antidemocráticos, habiendo
tenido necesidad de intensificar las luchas extremadas con huelgas y paros
generales, para que se les reconozca mínimas conquistas, muchas veces
escamoteadas por intervención de los organismos estatales parcializados con los
intereses patronales, que tratan por todos los medios de desconocer el derecho de
reunión o asociación, normados por nuestra Constitución Política.

Los Objetivos de los Sindicatos:

Los objetivos son los logros que buscan alcanzar los sindicatos, para responder a
las necesidades de quienes forman parte de él. Los objetivos dejan muy claro
cuáles son las finalidades para las que fue creada la organización sindical .Aunque
cada organización sindical puede tener objetivos muy variados, existen cinco de
ellos que siempre le dan razón de ser a todo sindicato. Estos objetivos orientan
toda acción de las organizaciones sindicales en su lucha por dignificar las
condiciones de vida de los trabajadores y trabajadoras.

 Estos cinco objetivos son:

 1.      Un salario justo
Los sindicatos buscan que quienes trabajan tengan un salario adecuado y digno,
que les permita cubrir sus necesidades y las de sus familias
en alimentación, salud, vivienda, educación, vestido y recreación.

 2.      Mejores condiciones de trabajo.


Las condiciones de trabajo son un complemento indispensable del salario. Las
trabajadoras y los trabajadores tienen el derecho a que las condiciones en que
laboran no les afecten ni física ni mentalmente. Todos los sindicatos deben
buscar que las personas afiliadas disfruten de condiciones laborales que no les
afecten en su salud y dignidad.

 3.      Empleo estable para toda persona.


No basta con tener trabajo, es importante que el empleo sea estable, regulado por
leyes que protejan contra despidos injustos, principalmente cuando el trabajador y
la trabajadora han entregado lo mejor de sus años y toda su experiencia para
el desarrollo de su empresa y de su país. Las mujeres han sufrido
tradicionalmente muchos problemas con el empleo.

 4.      Mejoramiento de las reivindicaciones sociales y económicas


Para proteger y garantizar el mejoramiento de los sectores laborales, es necesario
crear leyes y luchar para que éstas se cumplan. Por esta razón
el sindicalismo constantemente busca que los Estados promulguen leyes y
decretos que garanticen la continuidad de sus conquistas y el mejoramiento social
y económico de las personas trabajadoras. Para que las leyes se respeten y se
cumplan, es necesario que todas las personas trabajadoras y estén unidos y
organizados.

 5. La permanente democratización:


  El respeto a los Derechos Humanos es una de las luchas más importantes que
los trabajadores pueden realizar desde sus organizaciones sindicales. El
reconocimiento de los derechos de libre asociación, de pensamiento y de
expresión implica luchar por la democratización de sus países. También es
importante que los sindicatos participen en la vida política de las naciones, para
vigilar y supervisar que los gobiernos sean justos en sus políticas económicas y
sociales.

EFECTIVIDAD DE LOS SINDICATOS EN VENEZUELA.

Según la ley de la efectividad, este hábito se adquiere al equilibrar la producción y


la capacidad para producir. De esta forma, tanto los sindicatos como los
trabajadores pertenecientes a ellos, podrán obtener un mayor beneficio del
esfuerzo y del trabajo efectuado donde intervienen como factores primordiales la
clase obrera, industrial y la estatal.

Debemos recordar que los sindicatos en Venezuela fueron creados por los
partidos políticos, a diferencia de otros movimientos sindicales en el continente,
los sindicatos fueron instrumentos de los partidos que los orientaban y le fijaban su
“línea” de acción. Siempre prevalecía la “orientación” del partido en el accionar de
los sindicatos y era una práctica corriente de que el “buró” partidario (órgano del
partido de raíz leninista) marcaba la política sindical a seguir. Desde el partido se
tomaban las decisiones más trascendentales para la vida sindical.

Esta práctica no era solo de un partido, sino de todos los partidos, que tenían a
sus cuadros sindicales subordinados a la voluntad y a los designios de las
autoridades políticas. Como era de imaginar, estas prácticas debilitaban
estructuralmente al movimiento sindical, el poder real era un poder “delegado” por
parte del partido hacia la estructura sindical, no existía un “poder en sí, sino para
sí”. Los dirigentes sindicales antes de dirigentes clasistas eran cuadros políticos
disciplinarios y permeables a las orientaciones que el partido determinara. Tal era
el grado de subordinación, que los cargos principales tanto de la confederación
como de las principales federaciones, eran acordados en las direcciones
nacionales de los dos grandes partidos para luego ser ratificados por los afiliados.

A partir del triunfo electoral de Hugo Chávez (1998) los sindicatos en Venezuela,
viven una etapa de desconcierto y confusión, principalmente la mayor
organización sindical del país la C.T.V. que no atino a darse una política coherente
ante la nueva y compleja realidad que vive el país. En ese momento los sindicatos
quedan a la deriva, principalmente la central más numerosa, la C.T.V., que al
desaparecer prácticamente del escenario político los dos principales partidos
denominados “punto fijistas”, Acción Democrática y COPEI, quedan a la deriva sin
la “guía” que le proporcionaban estas tradicionales fuerzas políticas. El fenómeno
Chávez golpea al movimiento sindical en la tradicional brújula política y deja sin
piso al accionar tradicional de los sindicatos. El movimiento sindical venezolano
acostumbrado a negociar con la clase política (amiga) ahora se encuentra que la
nueva clase política en el poder tiene una concepción militarista que no dialoga
sino impone.

De esta manera nace el desconcierto de la clase dirigente sindical, acostumbrada


a dialogar y sin ninguna practica de confrontación y con el agravante de que
carece de una referencia política ya que los partidos que los orientaban, se
redujeron a su mínima expresión.

Venezuela ha fracasado en el intento de transformarse de un país rentista y


dependiente a uno industrializado y productivo. Esto no es nuevo, pues los
esfuerzos en este sentido datan de los años 50. Sin embargo la situación se ha
agravado durante la presente década, producto de una política económica que
incentiva la importación de productos, debilitando al sector manufacturero y
descuidando políticas para el fortalecimiento de otros sectores como el de
servicios (turismo o fomento de actividades basadas en el conocimiento). En
concreto, no ha sido posible la creación de la infraestructura necesaria para
garantizar la soberanía productiva (Lucena, 2011b).

A esto se le suma el incremento de la dependencia de la industria petrolera, a lo


que se suman las limitaciones a la libertad empresarial y autonomía sindical, el
desestimulo a la inversión, la inseguridad jurídica y un desequilibrio en términos
del intercambio comercial, enmarcan las relaciones de trabajo y de empleo de la
Venezuela de hoy. El conjunto de estrategias, planes y políticas impulsadas desde
el Gobierno a partir del año 1999 no han generado los resultados esperados. Las
cifras del desempleo (8,8% -2do semestre 2011-) que afecta a más de un millón
cien mil personas, no es el único indicador que debe considerarse para entender
la verdadera situación que se vive en esta materia (INE, 2011).

Una escasa capacitación de los trabajadores1 y un crecimiento concentrado en los


sectores menos productivos se unen a una alta tasa de precariedad que no
permite conectar el bienestar social con el crecimiento económico. Al cierre de
2008, siete millones de personas (64% de la población ocupada) se
desempeñaban en empleos precarios (Zuñiga, 2010).

La caída del ingreso en términos reales es otro indicador fundamental, la pérdida


del poder adquisitivo expresada en el desequilibrio entre el costo de vida
(inflación) y los ingresos afectan las condiciones de vida de los trabajadores. En
este sentido resulta elocuente que el 45% de los trabajadores ocupados (alrededor
de cinco millones de personas) tengan un ingreso igual o inferior al salario mínimo
(Riutort, 2008b).
Pocas actividades económicas han crecido amparadas por el sector privado; por el
contrario, en el sector público se ha generado un crecimiento de la nómina, la cual
reúne actualmente a más de 2,3 millones de trabajadores. Esta cifra en términos
nominales no significa una mejora en la calidad de vida, ya que según Zúñiga
(2010), más de la mitad (51,9%) de estos trabajos se cuentan como precarios.

Un panorama sombrío de inseguridad e incertidumbre incentivan el éxodo del


talento humano que busca oportunidades en otras tierras; Venezuela ya no es un
país atractivo y actualmente enfrenta un problema muy grave: la fuga de cerebros.
Esta pérdida trae consecuencias, especialmente si se considera que un buen
número de los que se van del país son científicos, tecnólogos y profesionales de
carreras importantes para la sociedad, tal como el caso de los médicos.

El constante ataque al movimiento sindical (MS)3 como institución, que se expresa


en aspectos como la criminalización de la protesta y las restricciones a su
autonomía, develan la estrategia del Gobierno de poner de rodillas a la dirigencia
sindical. A esto se suma el clima de violencia e inseguridad que afecta al
sindicalismo y que ha cobrado la vida de doscientos cincuenta dirigentes entre los
años 2005 y 2011, víctimas del sicariato o muerte por encargo.

La alta conflictividad laboral es otro indicador clave; su crecimiento ha sido


impresionante, el nivel de conflictividad es sólo un síntoma del desequilibrio que
caracteriza a las relaciones de trabajo, donde el Gobierno impone un
protagonismo que asfixia al resto de los actores sociales. Prueba de ello es la
imposición de políticas públicas, como la del incremento del salario mínimo, sin un
proceso necesario de consulta y diálogo, las cuales terminan por convertirse en
cascarones vacíos de poco o ningún efecto positivo real (Bonilla, 2009).

Por otra parte la gran cantidad de contratos colectivos vencidos, especialmente en


el sector público, es una tarea pendiente a la que el Gobierno ha venido dando
largas, subestimando su importancia y desvirtuando su esencia como institución.
La actualidad del mercado laboral venezolano revela que, ante la falta de
dinamismo de la economía, la estructura productiva sesgada hacia sectores
menos productivos, el incremento de la población disponible para el trabajo y la
precariedad laboral, el país debe enfrentar, en el corto plazo, graves problemas
para mejorar las condiciones de vida de la población (Zúñiga, 2010).

A partir de 2002 el Gobierno da inicio a una política de impulso al sistema o


modelo productivo cooperativista, promoviéndolo mediante esquemas de créditos
especiales y participación directa del Estado en la propiedad de empresas. Esta
decisión se toma en un contexto económico, social y político particular. En cuanto
a la relación de los trabajadores con los empresarios, estas se han caracterizado
por una diversidad que las hacen complejas y difíciles de interpretar. Por una parte
el movimiento sindical tradicional y el “no alineado” u opositor y la representación
de los empleadores tienden a coincidir en sus planteamientos y posturas frente a
la política gubernamental. Esta coincidencia se materializa en los paros de 2002 y
2003, durante los cuales la CTV y FEDECÁMARAS establecen una alianza ad hoc
en torno a la situación política (Coordinadora Democrática). Sin embargo las
relaciones han sido tensas en cierto ámbito especialmente a raíz del proceso de
nacionalización o cambio de los esquemas de propiedad (privado a público) de
empresas en diversos sectores de la economía: petrolero, eléctrico, cemento,
telecomunicaciones, agrícola y alimenticio, siderúrgico, bancario, hipermercados
etc., cuya política se ha agudizado durante los dos últimos años. Posiciones
encontradas en un ambiente de fragmentación, paralelismo y polarización que en
muchos casos enfrentan a trabajadores y empresarios y en otros los alinea, al
menos en cuanto a sus posturas.

Dichas relaciones se dan en el marco de un contexto legal que favorece y permite


que el Gobierno imponga mecanismos de control para regular las relaciones de
trabajo por varias vías. Una de ellas es la creación de mecanismos normativos que
enfatizan en el control al sector privado tales como: la solvencia laboral y la Ley
Orgánica de Prevención y Condiciones de Trabajo (LOPCYMAT) que introduce la
figura del delegado sindical, para muchas polémicas si se le contrasta con la figura
del sindicalista tradicional. Estos esquemas calificados como de carácter “tutelar”
son, en principio, bien acogidos por la clase trabajadora que, de acuerdo al
discurso gubernamental, es la “protagonista del proceso”. No obstante,
paradójicamente, muchas instituciones e individuos reclaman a ese mismo
Gobierno “pro-trabajadores” una continua violación de la libertad y autonomía
sindical y la promoción de políticas y esquemas que debilitan instituciones
fundamentales de las relaciones de trabajo, como la convención colectiva, o que
impulsan la precarización del trabajo como las cooperativas y las empresas de
producción social.

La unidad del sindicalismo mundial se ha presentado como un fenómeno


progresivo. El caso de Venezuela es particularmente complejo; durante este
trabajo ya se ha hecho referencia al contexto en que se desenvuelve el
movimiento sindical, así como sobre su situación a nivel interno. La polarización y
profunda fragmentación agravada por el paralelismo sindical es quizás una de las
principales barreras a vencer. El mapa actual del movimiento sindical así lo refleja.
A partir de su análisis, se identifican organizaciones de tercer grado
(confederaciones) que política e ideológicamente muestran profundas diferencias:
La Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV-1947), La Central Unitaria
de Trabajadores de Venezuela (CUTV-1963), la Confederación de Sindicatos
Autónomos (CODESA- 1964), La Confederación General del Trabajo (CGT-1971),
La Unión Nacional de Trabajadores (UNT-1993). A estas se han sumado
recientemente nuevas iniciativas de organizaciones de trabajadores, algunas no
reconocidas oficialmente: La Alianza Sindical Independiente (ASI-2002), La
Central Socialista de Trabajadores (CST-2008), el Movimiento Solidaridad Laboral
(MSL-2009), El Frente Autónomo por la Defensa del Empleo, el Salario y el
Sindicato (FADESS-2010), y La Unidad de los Trabajadores de la Ciudad el
Campo y el Mar (2011) (Abad y Goncalves, 2011).
Cada una de estas organizaciones refleja particularidades que las hacen
complejas, lo cual implica que un acercamiento e intercambio estará determinado
por una dinámica particular de relaciones (entre organizaciones y dentro de las
organizaciones). A pesar de la diversidad y de la cantidad de organizaciones el
movimiento sindical se encuentra muy debilitado y con una escasa capacidad de
movilización, impacto y participación en la toma de decisiones en el ámbito laboral.
Además su vinculación con los partidos políticos y/o Gobierno y la baja tasa de
afiliación ensombrecen aún más el panorama (Abad y Goncalves, 2011).

La reconstrucción del movimiento sindical se plantea como un proceso de


mediano (5 años) y largo plazo (15 años) y su unificación como una visión. Para
lograrlo, es necesario plantear una reconexión paulatina con las bases, lo cual
permitirá centralizar las luchas laborales mediante un proceso de construcción de
unidad programática y de acción (agenda común). Unirse en distintos ámbitos o
circunstancias en torno a necesidades o problemas comunes plantea, como el eje
de acción, la conflictividad laboral, hoy abordada de forma fragmentada. Esta
conflictividad podría ser un elemento amalgamador del movimiento sindical.

El punto de partida es la construcción conjunta de un plan estratégico con


objetivos definidos: crecimiento, fortalecimiento institucional, relaciones
institucionales, capacitación y formación de líderes y de generaciones de relevo,
servicios de seguridad y bienestar social de los trabajadores. Este proceso debe
hacerse con referencia a mejores prácticas o experiencias, definición de valores y
compromiso ético de estas organizaciones que con transparencia y
profesionalismo pueden ser capaces de iniciar y gestionar proyectos que
beneficien a los trabajadores.
BIBLIOGRAFIA

Pérez Botija.- Derecho del Trabajo, pág. 387.- editorial tecnos S.A Madrid 1960.

Díaz, Rolando (2009), Los Sindicatos en Venezuela.

Abad, Clemencia y Goncalves, Ana Cristina (2011), “La unificación del movimiento
sindical en Venezuela ¿una posibilidad? Memoria de Grado, Universidad Católica
Andrés Bello.

Bonilla, Josué (2009), "El salario mínimo en Venezuela. Algunas consideraciones


generales", en Gaceta Laboral, Vol. 15, 1/2009, pp. 29-55.

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