Un choque contra el destino
Roland Ratzenberger, un austriaco de 31 años de edad, perdió el control de su auto en la
curva Villeneuve del circuito de Imola, Italia en el Gran Premio de San Marino el 30 de
abril de 1994. El golpe fue brutal y sus consecuencias también. Era un piloto en su primer
año en la Fórmula Uno en el equipo Simtek-Ford. Salió a las prácticas y a 300 kilómetros
por hora, en la cuarta vuelta no respondió el auto a los cambios y se estrelló contra el muro.
Falleció en la pista, pero los organizadores mencionaron a la prensa que había muerto en un
hospital, con la única razón de no suspender la carrera como lo estipulaba el reglamento.
Al siguiente día, se corría la séptima vuelta del Gran Premio de San Marino de 1994 y
Ayrton Senna marchaba primero, pero cuando iba a 260 kilómetros por hora chocó contra
un muro en su automóvil Williams. Ayrton no se mueve, las imágenes de televisión lo
muestran inerte dentro del coche y solo se alcanza a percibir una especie de suspiro que lo
inclina hacia la derecha. En el momento del choque de Ayrton, los comisarios del circuito
descubrieron una bandera de Austria en el interior del bólido destrozado del piloto
brasileño. Incluso tenía pensado rendirle homenaje a su compañero Ratzenberg mostrando
la bandera austríaca si ganaba la carrera; así se lo había contado a su novia Adriane
Galisteu la noche anterior.
El joven brasileño Ayrton Senna debutaría en la Fórmula a la edad de 24 años en 1984,
reinando con comodidad varias competiciones europeas de menor rango en años anteriores.
Durante tres años estuvo contratado por el equipo Lotus antes de mudarse a McLaren,
donde obtuvo grandes victorias que lo hicieron ir escalando en las posiciones mundiales, e
incluso ganando su primer título mundial de Fórmula 1 venciendo a grandes competidores
como era el Francés Alain Prost. La intensa rivalidad entre Senna y Prost, aun cuando
compartían equipo en McLaren, quedando la temporada 1988 en la historia, con 15
victorias entre ambos en las 16 carreras que transcurrieron en ese año. En el tramo que
Senna compitió en la máxima categoría, fueron dominadores totales de la F1, en el que
Prost obtuvo 4 títulos mundiales y el brasileño 3.
En 1989, con su nuevo equipo McLaren, en la carrera de Suzuka, y a causa de las continuas
averías, Senna tenía 16 puntos menos que Prost. Pese a que el piloto brasileño llegó
primero a la meta en Suzuka, los comisarios deportivos decidieron descalificarlo por haber
sido ayudado a poner en marcha el coche y a volver a la pista tras la colisión que tuvo con
Prost en la vuelta 47, que obligó al francés a abandonar la carrera. Con la descalificación
perdió toda posibilidad de revalidar su título. Un golpe duro para Senna, que en una futura
carrera le devolvería una dosis de su propia medicina a Prost, descalificándolo de otra
carrera, pero asegurándose que el resto de competidores no intervinieran y estuvieran bien.
Atrevido, arriesgado y fanático eran palabras que describían a la perfección en la
personalidad de Senna, quién era conocido por ir siempre a fondo y buscar sobrepasos que
pocos se animaban. Pero si algo lo destacaba era su conducción bajo la lluvia y en pista
mojada, aumentando el riesgo de tener algún accidente, pero gracias a su buena
conducción fue conocido como “El rey de la lluvia”, nombrado así por varios periodistas
deportivos. Ayrton obtuvo 13 de sus 41 victorias bajo la lluvia, precisamente por su forma
de manejar en los circuitos. Desde la primera en Portugal en 1985 hasta la última en Japón
en 1993, no hubo carrera pasada por agua que no lo haya tenido como protagonista
Lo asombroso del asunto es que Senna fue un piloto que le importaba mucho la seguridad
de los otros conductores, paraba su coche a ver qué pasaba o si sucedía algo. Siempre
estaba enterado de la salud de sus contrincantes por su religión católica y porque así lo
había formado su familia, siempre con la mente en la victoria y los competidores. Quienes
lo conocieron decían que Senna hablaba con Dios antes de iniciar la carrera para pedir por
su bienestar y que todo saliera de la mejor manera, se sentaba en el motorhome
completamente solo a leer un pasaje de la biblia que siempre cargaba en sus cosas.
Tristemente Dios no pudo hacer nada al momento del choque, donde lo declaran
oficialmente muerto al que se considera el más grande piloto de todos los tiempos a las
18:40 horas el 1 de mayo de 1994. Su casco con los colores de la bandera de Brasil, su
sonrisa y sus brazos en alto, es la imagen que siempre recordarán los fanáticos del ídolo
brasileño. Inexplicablemente después de diez minutos se reanuda la carrera, se bajaba la
bandera de cuadros en Imola con el triunfo de Michael Schumacher. En el podio no hubo
festejos ni champagne, solo un silencio enorme pensando en el fatídico Gran Premio de San
Marino.