ANÁLISIS DE LA CASACIÓN Nº 1313 – 2017 AREQUIPA
I. INTRODUCCIÓN:
En primer lugar, se analizará el paso de este expediente por la primera
instancia. En segundo lugar, se analizará el paso de este expediente por la
segunda instancia. En tercer lugar, se hablará de los límites al análisis que
puede tener la Corte Suprema. En cuarto lugar, se hablar del término que uso
en tela de juicio los argumentos en contra del acusado: “chupar”. En quinto
lugar, se hablará de la posibilidad de la reforma que tiene al Corte Suprema y
de lo lógica de la misma. Finalmente, se hablará de la decisión de la Corte
Suprema.
II. DESARROLLO:
El juicio de primera instancia estuvo a cargo del órgano jurisdiccional
referido precedentemente. Concluyó con la sentencia del doce de mayo
de dos mil diecisiete7, que condenó a Jesús Gonzalo Rosas Pérez como
autor del delito contra la indemnidad sexual-violación de menor de edad,
en agravio del menor de iniciales E. R. B. CH. y le impuso ocho años de
pena privativa de libertad, fijó en dos mil soles el monto de reparación
civil a pagar por el sentenciado a favor de la parte agraviada, y,
asimismo, dispuso que, de conformidad con el artículo ciento setenta y
ocho-A del Código Penal, previa evaluación médica y psicológica, se
someta al sentenciado a un tratamiento terapéutico a fin de propiciar su
rehabilitación. (Corte Suprema, 2017).
Aquí se nos habla de la primera instancia. En esta sede, al acusado Jesús
Gonzalo Rosas Pérez se le condena 8 años por violar la indemnidad sexual
Ahora bien, cabe resaltar las diferencias entre indemnidad sexual y libertad
sexual.
Indemnidad Sexual: Derecho a no tener relación sexual de ningún tipo.
Obligación del resto a respetar tal derecho. Se da en menores de 14
años e incapaces.
Libertad Sexual: Derecho a decidir si se tiene o no cualquier tipo de
relación sexual. Se da en mayores de 14 años.
Como se puede apreciar, para nuestro sistema jurídico los menores de 14 años
no tienen el derecho a decidir sobre su sexualidad por eso deben ser
protegidos contra cualquier actividad sexual. En cambio, los mayores de 14
años sí tienen el derecho a decidir sobre su sexualidad, pero igual deben ser
protegidos por si alguien los obliga (contrario a su voluntad) a realizar alguna
actividad sexual.
Habiendo entendido ello, queda claro que, efectivamente, en el presente caso,
se ha violado la indemnidad sexual mediante “felación involuntaria”.
El juicio de apelación estuvo a cargo de la Segunda Sala Penal de
Apelaciones del Cusco. El representante del Ministerio Público concurrió
y se ratificó respecto a su recurso de apelación; del mismo modo,
expuso sus alegatos iniciales y finales. También concurrió la defensa
técnica y expresó lo que estimó conveniente en salvaguarda de los
intereses de su patrocinado, quien no declaró. Solicitó que se confirme la
recurrida13. La fase de apelación concluyó con la emisión de la
sentencia de vista del veintinueve de agosto de dos mil diecisiete14,
mediante la cual se decidió: i) Declarar infundado el recurso de
apelación por el recurso de apelación interpuesto por el representante
del Ministerio Público. ii) Revocar de oficio, por sus propios
fundamentos, la sentencia del doce de mayo de dos mil diecisiete, en la
condena y pena privativa de libertad impuesta; reformándola, resolvió
condenar a Jesús Gonzalo Rosas Pérez como autor del delito contra la
indemnidad sexual-actos contra el pudor de menor de edad agravado,
en perjuicio del menor de iniciales E. R. B. CH., y le impuso diez años de
pena privativa de libertad. Y iii) Confirmar la sentencia de primera
instancia en lo demás que contiene. (Corte Suprema, 2017).
Aquí se nos habla de la segunda instancia. Para llegar a esa sede, se aprobó la
el recurso de “Apelación” del Ministerio Publico. El principal argumento de este
se basa en que se debería modificar la pena. Puesto que, 8 años era muy poco
y que en realidad, debido a la violación sexual de un menor se debería dar la
pena de “cadena perpetua”. Aun así, esta sede resuelve declarando
“infundado” el recurso de Apelación.
De conformidad con lo establecido en el artículo cuatrocientos treinta y
dos, numerales uno y dos, del Código Procesal Penal, se tiene que el
pronunciamiento de la Sala Suprema que conoce un recurso de
casación se restringe a las causales invocadas en este –con la salvedad
de las cuestiones declarables de oficio–, y se circunscribe a los errores
jurídicos que contenga la resolución recurrida, sujetándose a los hechos
legalmente comprobados y establecidos en dicha resolución. Si bien es
cierto que el punto de partida del análisis en casación se encuentra
comprendido por los hechos probados en la resolución directamente
impugnada (verbigracia: la sentencia de segunda instancia), debe
tenerse en cuenta que al encontrarse, dicha decisión, inescindiblemente
relacionada con los hechos acreditados en la sentencia de primera
instancia, esto también pueden significar la base del análisis casacional,
tanto más en los casos en que la Corte Suprema determine casar la
sentencia de vista impugnada y, actuando como sede de instancia, opte
por resolver el fondo del asunto (Cfr. artículo cuatrocientos treinta y tres
del Código Procesal Penal, numerales uno y dos), para lo cual puede
confirmar la sentencia de primera instancia y, consecuentemente,
expresar que los hechos acreditados en dicha sentencia y las
respectivas consideraciones son conforme conformes a derecho. (Corte
Suprema, 2017)
Aquí se establece límites a la posibilidad de decidir de la Corte Suprema. La
regla general es “sujetarse a lo pedido” por las partes procesales. Es decir, la
Corte suprema “solo” puede analizar lo que se le ha pedido que analice. Ahora
bien, esa regla “general” tiene algunas “excepciones”. Dentro de las cuales
figura la finalidad de actuar como sede (en otras palabras, analizar el fondo del
asunto) para unificar la doctrina y jurisprudencia al respecto, o cuando hay una
falta en la forma que taxativamente este en las normas jurídicas pertinentes.
Es en el segundo supuesto, cuando entran a tallar, las motivaciones ilógicas.
Ha de entenderse como “motivación” a las razones que motivan (fundamentan)
la resolución de alguna sede jurisdiccional como las instancias judiciales. Por
ello, l Corte Suprema si tiene la capacidad para resolver el fondo del asunto
(así ello no haya sido pedido) si existiese algún problema con las motivaciones.
En tal sentido, se advierte claramente que la sentencia de vista adolece
de motivación aparente. El A quem únicamente expresa, como base de
la subsunción de la conducta del agente en el delito de actos contra el
pudor, una determinada acepción del término “chupar” contenida en el
Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Solo por ello, y
sin atender a que el menor agraviado (ocho años de edad al momento
del hecho) no empleó dicho término sin más, sino que señaló también
que el encausado –su profesor particular de matemáticas– lo obligó a
realizar tal acción, para lo cual lo tomó fuerte de la mano y de la cabeza;
y, asimismo, que sintió un sabor “feo” o desagradable, determinó que la
conducta no configuraba delito de violación sexual de menor de edad en
la modalidad de acceso carnal vía bucal. Por lo que se observa que la
referencia a tal acepción del término “chupar” resulta impertinente a
efectos de la dilucidar el objeto del debate. Debe recordarse que el
objeto del debate –que es en torno a lo cual el órgano jurisdiccional
debe, finalmente, hacer referencia ineludible en su decisión, en virtud del
principio de exhaustividad– se encuentra comprendido por: i) los puntos
centrales contenidos en la acusación y que, consecuentemente, el
representante del Ministerio Público se orienta a probar en un proceso
penal; y ii) aquello que, en sustancia, es pretendido por las demás partes
procesales. En tal sentido, un aspecto de tal objeto es el objeto del
proceso penal (hecho punible), cuya delimitación es privativa del órgano
acusador25. (Corte Suprema, 2017).
Aquí se nos habla del análisis hecho sobre el término “chupar”. Durante el
proceso estudiado, se alegó, en la defensa del acusado, que el niño utilizó en
reiteradas ocasiones. Se quiso interpretar literalmente chupar y suponer que
solo la parte de “la punta del pene”, entró. Y por lo tanto, no califica el acto
como “violación sexual”. Ahora bien, la Corte Suprema entiende que se debe
entender el término “chupar” coloquialmente y además que solo haya entrado
(supuestamente) la punta del pene y no todo el miembro no exime de
responsabilidad al acusado. Además, de igual manera seria considerado una
violación sexual.
Esta se debe entender como todo acceso ilícito carnal pro medio bucal, vaginal
o anal. Por lo tanto, si ha habido una violación sexual.
El hecho acaecido es grave y genera conmoción social. El agente
delictivo tenía la condición de educador y, contrariamente, a la
expectativa razonable que cabría como formador y transmisor de
conocimientos al menor para su desarrollo personal, terminó
perturbando gravemente dicho desenvolvimiento. Del mismo modo, debe
tenerse en cuenta que, según fue acreditado debidamente y consta en la
sentencia de primera instancia, la penetración por vía bucal ocurrió en
reiteradas ocasiones. Así, la pena de cadena perpetua se encuentra
justificada. De ahí que la pena privativa de libertad de ocho años
impuesta por el A quo al encausado sea desproporcionada en términos
de infravaloración del hecho cometido; consecuentemente, debe ser
reformada en su real dimensión. (Corte Suprema, 2017).
Aquí se habla, de lo lógico de reformar la condena. Debido a que si ha habido
una violación sexual, a consideración de la Corte Suprema, la pena debe
modificarse.
Del análisis de fondo de la sentencia impugnada, el recurso de casación
y otros actuados (en lo pertinente) se ha determinado que la referida
causal casacional resulta fundada (motivación aparente, e incompleta).
6.2. La sentencia de vista soslaya en su valoración el relato sindicador
del menor brindado en su entrevista en cámara Gesell –el mismo que,
conforme fue expresado en el fundamento de hecho uno punto seis de la
presente Sentencia casatoria, la sentencia de primera instancia (no
apelada o consentida por el sentenciado) considera que es sólido,
coherente, uniforme, persistente y se encuentra rodeado de
corroboraciones periféricas– en sus aspectos esenciales, pese a que
incluso lo consigna en su propia parte considerativa. (Corte Suprema,
2017).
Aquí se nos habla del problema en la motivación. Bajo la perspectiva de la
Corte Suprema, la segunda instancia no motivó bien su sentencia. Puesto que
debió considerar el coloquialismo del término “chupar” y la definición de
violación sexual. Ergo, debe considerarse todo esto en el fallo de la Corte
Suprema
Para finalizar, La Corte Suprema casa la sentencia y al reforma dándole
cadena perpetua al acusado.
III. BIBLIOGRAFÍA:
Corte Suprema. (2017). CASACIÓN Nº 1313 – 2017 AREQUIPA. Recuperado
de: http://www.gacetajuridica.com.pe/boletin-nvnet/ar-web/cas1313-
2017-Arequipa.pdf