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Vendré Otra Vez

El pasaje bíblico describe las palabras de Jesús a sus discípulos antes de su muerte, donde les promete que vendrá otra vez y los llevará al cielo para estar con él. Jesús les dice que no deben turbarse y deben creer en él y en Dios. Les asegura que hay muchos lugares preparados para ellos en el cielo y que él irá a preparar un lugar para ellos. Jesús promete volver para tomarlos y estar con ellos para siempre.

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Vendré Otra Vez

El pasaje bíblico describe las palabras de Jesús a sus discípulos antes de su muerte, donde les promete que vendrá otra vez y los llevará al cielo para estar con él. Jesús les dice que no deben turbarse y deben creer en él y en Dios. Les asegura que hay muchos lugares preparados para ellos en el cielo y que él irá a preparar un lugar para ellos. Jesús promete volver para tomarlos y estar con ellos para siempre.

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VENDRÉ OTRA VEZ

Texto Bíblico: San Juan: 14:1-3

“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en

mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera,

yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.

Y si me voy y os preparo lugar, vendré otra vez y os tomaré a mí

mismo, para que donde yo esté, vosotros también estéis.”

INTRODUCCIÓN

Saludo

Quiero extender un cordial saludo desde este lugar a cada uno de

ustedes. De manera muy especial a nuestros amigos que en esta

mañana alegran nuestros corazones con su presencia.

Proposición

En esta mañana tenemos la gran y hermosa oportunidad, de que

Dios nos hable a través de su palabra. El Señor Jesús quiere


darnos esperanza y seguridad de que vendrá otra vez, para

llevarnos a vivir al cielo con él y vivir eternamente en la Nueva

Tierra.

Veremos en este pasaje el amoroso plan de Dios para con los

suyos. Faltaban pocas horas para que Judas lo entregara, y el

Señor quiere tranquilizar y dar paz y esperanza a sus discípulos.

Es por eso que les da una gran esperanza.

Interrogante

Sin embargo, la pregunta retunda en nuestras mentes y

corazones. ¿Estamos preparados para recibir al Señor Jesús? El

nos prometió lugares inimaginables es los cielos, ¿Qué estoy

haciendo para que ese sueño de Dios se haga realidad en mi vida

algún día?
TEMA

Quiero invitarlos a abrir nuestras biblias y buscar el libro de San

Juan 14:1-3

v.14 “No se turbe (ταρασσέσθω) vuestro corazón; creéis

(πιστεύετε) en Dios, creed (πιστεύετε) también en mí.”

Los discípulos acababan de recibir noticias que produjeron

asombro y turbación (13:10, 21, 36, 38). Estaban angustiados

por la noticia de un traidor, porque Jesús se iba y ellos no podían

seguirlo, y además por la predicción de que Pedro negaría al

Maestro. Jesús reconoció que estos hombres estaban

confundidos y angustiados, y les habla al corazón sobre la

necesidad de poner su fe en Dios.

Los tres verbos griegos que se traducen no se turbe, creéis y

creed pueden ser imperativos o indicativos, pues la forma de

ambos modos es igual.


Además, los tres verbos están en el tiempo presente, con énfasis

en una acción continuada. Una traducción que capta este énfasis

sería: “No siga turbándose vuestro corazón”, “estáis creyendo” y

“seguid creyendo”. Se emplea la preposición griega eis después

de ambos verbos creer, indicando una fe profunda y

comprometida. El énfasis del versículo, y el principio espiritual

que se desprende, es que creer en Dios es la solución para

corazones turbados.

Es una esperanza para cada uno de nosotros. Muchas veces en la

vida nos sentimos derrotados por los problemas del día a día,

sentimos que no hay solución ni salida a nuestros problemas,

pero Jesús nos pide que debemos creer en sus promesas, y si el

prometió hace 2000 años atrás que volvería, el lo hará sin

importar cuánto tiempo haya pasado.

Debemos confiar en el Señor, pero no se trata de una

transferencia de nuestra confianza de su Objeto propio; no es


sino la concentración de nuestra confianza en el Ser Invisible e

Impalpable sobre su propio Hijo encarnado, por la cual aquella

confianza, en lugar de la cosa distante, inestable, y

frecuentemente fría y apenas real que de otra manera es,

adquiere una realidad, calor y poder conscientes, que hace que

todos las cosas sean nuevas.

v.2 “En la casa de mi Padre muchas moradas (μοναὶ) hay; si

así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar

lugar para vosotros.”  

Además de mandar creer en Dios y en él mismo como antídoto

para su ánimo turbado, Jesús agrega otro factor que infundiría

tranquilidad en el corazón de ellos. En este versículo dice tres

cosas:

1. Afirma que hay muchas moradas.


2. Les asegura que si no fuera así él les hubiera dicho.

3. Iba a preparar un lugar para ellos.

Jesús dijo a sus discípulos que volvería a su hogar. Además

afirma que en el cielo hay muchas moradas.

El término moradas, usado sólo aquí y en el v. 23 en el NT, se

deriva del verbo que significa “morar” o “permanecer” (ver

15:4–7, 9, 10 Cuando Jesús menciona el hecho de que haya

“muchas moradas”, él está asegurando que hay suficiente lugar

en la casa del Padre, para todos los que escuchen su invitación.

Es decir, en el cielo hay lugar para ti, y para mi.

Estas palabras tenían el propósito de consolar a los discípulos.

Jesús estaba por dejarlos, pero no los olvidaría. Ansiosamente

anticiparía su reunión con ellos en la casa del Padre. En el

intervalo, prepararía la gloriosa recepción en el hogar


v.3 Y si me voy y os preparo lugar, vendré (ἔρχομαι) otra vez y

os tomaré a mí mismo (παραλήμψομαι), para que donde yo

esté, vosotros también estéis.”

Jesús primero afirma su partida, para luego entonces dar la

certeza de que volverá (ver Hch. 1:11). Cristo ha prometido

regresar a la tierra y nos insta a esperar su venida, que tendrá

lugar “como ladrón en la noche” (1 Ts. 5:2), que llega cuando

nadie lo espera. Nos sacará de esta escena terrenal en un abrir y

cerrar de ojos, un fenómeno conocido como el arrebatamiento,

en el que los creyentes subiremos a las nubes del aire (1 Co.

15:51–52; 1 Ts. 4:17).

La cláusula condicional Y si voy… (v. 3) emplea una partícula

que indica un futuro más probable. No implica duda de parte de

Jesús. Además de prometerles un lugar preparado especialmente

para ellos, promete regresar: vendré otra vez.


El verbo vendré está realmente en el tiempo presente, lo cual da

certeza a la promesa; literalmente es “otra vez vengo o estoy

viniendo”. Según la gramática griega, se puede usar un verbo en

el tiempo presente, vívido y realista, en afirmaciones de absoluta

seguridad respecto al futuro. Hay un sentido en que Jesús viene

en varias maneras a los suyos en esta vida, pero esta referencia

apunta especialmente a la Segunda Venida, concepto que

escasea en los escritos de Juan en comparación con el resto del

NT.

En este texto también se puede observar que no hay ningún

apoyo a la doctrina que muchas religiones tienen con respecto a

la inmortalidad del alma.

Se indicó a los discípulos el tiempo del segundo advenimiento

como la ocasión cuando se reunirían con su Señor. No hay aquí

ninguna insinuación que apoye la doctrina popular de que los

creyentes van a estar con su Señor en el momento de su muerte,


ni en ninguna otra parte de las Escrituras esta doctrina recibe

apoyo. Pablo también dirigió la atención de los creyentes a la

ocasión del segundo advenimiento como el momento de la

magna reunión (1 Tes. 4: 16-17).

Jesús ha ido a la casa de su Padre. Está esperando con deseo

anhelante la manifestación de sí mismo en su iglesia. Cuando su

imagen sea perfectamente reproducida en los suyos, entonces él

vendrá (PVGM 47). Tenemos el privilegio de apresurar el día

del glorioso encuentro en el hogar.

Elena G. White expresa este tema de la siguiente manera: “El

Señor está esperando hacer grandes cosas para sus hijos que

confían en él. ¿Esperamos morar con Cristo en el mundo eterno?

Entonces debemos morar con él aquí para que pueda ayudarnos

cada vez que se presenten pruebas y tentaciones y nos prepare

para su venida en las nubes del cielo... La belleza y la gracia de

Cristo deben entretejerse en nuestro carácter. No podemos


mantener a Cristo tan apartado de nuestra vida como lo

hacemos, y sin embargo ser idóneos para su compañerismo en el

cielo”

En una carta, ella escribe palabras hermosas para cada uno de

nosotros, un fragmento de la carta dice lo siguiente:

“Cuando Cristo estaba en la tumba, los discípulos recordaron

estas palabras. Meditaron en ellas, y lloraron porque no

pudieron medir su significado. Ninguna fe ni esperanza alivió el

corazón de los afligidos discípulos. Únicamente acertaron a

repetir. estas palabras: "Vendré otra vez, y os tomaré a mi

mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis".

Hay mansiones preparadas para todos los que se sometan a la

obediencia de la ley divina. Y para que la familia humana no

tuviera excusa a causa de las tentaciones de Satanás, Cristo se

humanó. El único Ser que era uno con Dios vivió la ley en su

humanidad, descendió a la humilde familia de un obrero común,


y trabajó en el banco de carpintero con su padre terrenal. Vivió

la vida que pide de todas los que pretenden ser sus hijos. Así

suprimió el poderoso argumento de Satanás de que Dios

requiere de la humanidad una abnegación y sujeción que él

mismo no está dispuesto a prestar...

Jesús no requiere de los hombres que van tras sus pasos más de

lo que él mismo realizó. Él era la Majestad del cielo, el Rey de

gloria, pero por nosotros se hizo pobre, para que nosotros por su

pobreza nos enriqueciéramos. Casi sus últimas palabras fueron:

"No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en

mi". En vez de estar afligidos y apenados, debéis regocijaras,

dice Cristo. Vine al mundo por vosotros. Ya cumplí mi tiempo

en la tierra. En adelante estaré en el cielo. Por vosotros he

trabajado con interés en el mundo. En el futuro me ocuparé tan

dedicadamente como ahora en una tarea más importante por


vosotros. Vine a redimiros: voy a preparar moradas para

vosotros en el reino de mi Padre” (Carta 121, 1897).366

CONCLUSIÓN

Al aceptarlo empezamos a vivir, en ese mismo instante, la vida

abundante que él da. Jesús es el camino, el único camino a Dios.

A través de él podemos conocer a Dios. Él nos acompaña día y

noche. Su espíritu está aquí. Jesús es la verdad; no tenemos que

buscar más. Jesús es la vida; nos libra de la muerte, la muerte de

una vida inútil y la muerte eterna. Jesús nos invita: “Al que a mí

viene, jamás lo echaré fuera” (Juan 6:37). “Venid a mí, todos los

que estáis fatigados y cargados, y yo os haré descansar” (Mat.

11:28). Jesús desea darle descanso para su alma. No dude más.

Hay paz con Dios y la presencia de Jesús desde ahora y por la

eternidad.

Oremos.

Anthony Araujo Roncal

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