Antología Terapia Grupal 2021
Terapia Grupal
Antología Educativa
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Unidad 1 Introducción
Objetivo específico:
Describir la importancia de los fundamentos de la psicoterapia, así como reconocer
sus alcances y limitaciones.
1.1 Antecedentes de la intervención grupal
La información presentada a continuación fue extraída del libro Bases de la Terapia
de Grupo de la autora Isabel Díaz. Las citas posteriores hechas y que no aparezcan en las
referencias, se encuentran contenidas en el libro antes mencionado.
Díaz, (2000) menciona que uno de los primeros iniciadores en el campo de la
terapia grupal fue el internista Joseph Hersey Pratt en 1905, quien, impartiendo clases de
control de pensamiento a pacientes con tuberculosis en el Hospital General de Boston,
creyó que el estado de desmoralización contribuía a la incapacidad que tenían estos
pacientes para poder persistir en los programas de rehabilitación. Se percató que el
abordaje grupal disminuía el tiempo que se debía dedicar a cada enfermo y por ende el
proceso grupal tenía efecto terapéutico, además de motivar a la solidaridad y cooperación.
El trabajo terapéutico consistía en cinco sesiones a la semana de una hora en las
cuales se incluían ejercicios de relajación muscular y de imaginación, una plática de
orientación médica con un tiempo de 10 a 15 minutos y una hora social en la que los
síntomas no eran examinados. Los pacientes que cumplían con el régimen establecido eran
promovidos a las primeras filas del aula, de acuerdo con el escalafón determinado.
En 1928 Trigant Burrow, un ministro religioso, doctor en filosofía y psiquiatra, quien
consideraba los conflictos mentales como problemas fisiológicos, económicos, biológicos y
sociales de la vida comunitaria, llevó a cabo sesiones grupales con el objetivo de capacitar
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al individuo y que este lograra expresarse libremente, sin las inhibiciones de su autoimagen
social, para ello incluía en sus grupos de discusión a los familiares de los pacientes y a
colegas; definiendo de esta forma el término “análisis de grupo”.
Más tarde Cody Marsh, ministro religioso y psiquiatra, mediante el uso de
altavoces, amplió el procedimiento para llevar a cabo conferencias para pacientes
psiquiátricos internados en el Hospital Estatal de Kings Park de Long Island, con el objetivo
de estimular las emociones grupales, así como la adaptación al ambiente hospitalario;
reforzaba dichas conferencias con trabajos extras como tareas en casa, ejercicios grupales,
lecturas, testimonios, preguntas y respuestas, así como role playing.
Joseph Hersey Pratt extendió su método a enfermos cardiacos, obesos, diabéticos
y años después, en 1930 lo aplicó a pacientes psicosomáticos y neuróticos. Emmerson
comenzó a aplicar este método a niños desnutridos, Cody Marrsh en pacientes
esquizofrénicos, y Bender trataba a grupos de niños y adolescentes a través de terapia de
arte como clases de ritmo en el hospital psiquiátrico de Bellevue.
Pero no fue hasta 1931 que Jacob Levy Moreno introdujo el término de
Psicoterapia de Grupo utilizándolo por primera vez en el Congreso de la Asociación
Americana de Psiquiatría, dicho evento fue realizado en Filadelfia y desde entonces ha sido
manejado y reestructurado según el enfoque teórico utilizado, tal es el caso del enfoque
psicoanalítico, enfoque existencial, psicodrama, enfoque centrado en la persona, Gestalt,
análisis transaccional, terapia conductual, terapia cognitivo conductual, terapia racional
emotiva, y terapia realista de grupo, solo por mencionar algunas.
Wilfried Bion fue el primer psicoanalista en poner en práctica el Psicoanálisis de
los grupos, el cual entendía al grupo como un “todo”.
Kurt Lewin, también en los años treinta desarrolló el concepto de dinámica de
grupo, donde concibió a los procesos grupales como campos estructurados, los cuales se
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encuentran constituidos por elementos interrelacionados, en donde aspectos como el
liderazgo, la cohesión, la competencia, etc., influyen sobre la persona, ya que una de las
principales causas de la resistencia al cambio se debe a la relación entre el individuo y las
normas establecidas dentro del grupo.
1.2 Los inicios de la terapia de grupo en América Latina
En 1954, se constituye la Asociación Argentina de Psicología y Psicoterapia en
Buenos Aires, en respuesta a una invitación formal de la Asociación Americana de
Psicoterapia de grupo. Esta fundación consolida el término grupal como una nueva
herramienta de trabajo tanto en la teoría como en la práctica psicoanalítica. Esta técnica de
trabajo de grupos comienza en el Hospital Neuropsiquiátrico Borda, con Enrique Pichón
Riviére, quién en 1947 organiza grupos terapéuticos con enfermos hospitalizados, siendo
estos grupos una evolución progresiva hasta llegar a la fundación de la citada Asociación
Argentina, dedicada al estudio de las técnicas grupales y en la intención de realizar una
publicación científica que resumiera estos avances (Falcone, 2007).
En 1957 se realiza el Primer Congreso Latinoamericano de Psicoterapia de Grupo
y en 1960 la segunda versión del mencionado evento en Santiago de Chile, ambos con
diversas ponencias y artículos, los cuales fueron publicados en diversas revistas científicas.
De acuerdo con Andrade (2011), Enrique Pichon Riviére organiza en Argentina
grupos terapéuticos con enfermos del hospital de neuropsiquiatría, él consideró al grupo
como un conjunto de personas coincidentes en tiempo y espacio, conectadas por una
recíproca representación interna con el propósito explícito o implícito de llevar a cabo una
tarea que se convierte en su objetivo, a través de complejos mecanismos de adjudicación
y asunción de roles.
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La noción de tarea en psicología social, cuenta con tres momentos importantes:
pre tarea, la tarea y el proyecto, en las cuales el grupo puede convocar el síntoma y
compartir sus representaciones comórbidas en el sistema de relaciones creadas a partir del
encuentro psicoterapéutico. La historia compartida y el sentido de afinidad hacen que el
síntoma, a pesar de ser una condición individual y particular de cada integrante del grupo,
comience a fusionarse con la realidad psicosocial que los une, al tiempo que el deseo de
cura permea la barrera del individuo alcanzando a otros miembros del grupo.
Durante las décadas de los sesenta y setenta, en la carrera de Psicología de la
Universidad de Buenos Aires se da mayor trascendencia a la Teoría Grupal y a su práctica,
sobre todo comunitaria, debido a que comenzó a utilizarse en los servicios hospitalarios.
Los profesionales de la salud se implicaron trabajando política y socialmente en
los hospitales y en las comunidades. El pensamiento intelectual se manifestaba en las
producciones culturales creando nuevos acontecimientos sociales e históricos.
El desarrollo del concepto de trabajadores de la Salud Mental generó un
movimiento institucionalista al que se adhirieron Bleger, Ulloa, Pichon Riviére entre otros;
el trabajo grupal fue uno de los modos de intervención en el terreno de la salud y de la
educación, debido a que se innovaron en cuanto a la respuesta inmediata ante situaciones
de prevención, grupos, familias, etc.
La práctica de la terapia de grupo tuvo mayor relevancia, debido a que tenía menor
costo a diferencia de la terapia de manera individual y los hospitales públicos se volvieron
más receptivos a la aplicación de esta técnica. Por otro lado, también se utilizó para el
tratamiento de las relaciones laborales y en las instituciones educativas.
México comienza sus indicios terapéuticos a partir de 1949, gracias al Dr. Ramón
de la Fuente y a Eleonor Torres, quienes trabajaron con un grupo de niños en el Hospital
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Infantil. Posteriormente en 1950 el Dr. Luis Feder trabajó con 2 grupos a nivel terapéutico
(niños-madres).
Más tarde el doctor José Luis González tomó del doctor Enrique Pichon Riviére el
interés por la terapia grupal durante su formación como psicoanalista individual en
Argentina; a su llegada a México, aproximadamente en la década de los cincuenta, inició
un grupo con pacientes severamente resistentes al análisis individual, trabajó con pacientes
hipertensos del Instituto Nacional de Cardiología en 1959 y en forma privada con obesas y
ulcerosos.
Para 1961, a petición de Gregorio Lemercier, Prior (puesto asignado en algunos
monasterios y conventos) del Convento Benedictino de Santa María de la Resurrección (de
Cuernavaca, Mor.), Gustavo Quevedo y Frida Zmud (una psicoanalista Argentina emigrada
a México) iniciaron el tratamiento grupal de los monjes de la comunidad; sin embargo dicho
experimento fue cuestionado, tanto desde el psicoanálisis como desde la Iglesia, por lo que
el Vaticano investigó la situación y de manera inmediata ordenó suspender el trabajo y
prohibió el uso del psicoanálisis en la comunidad, por lo cual algunos monjes renunciaron
a su ministerio y otros fueron excomulgados.
En 1967, los doctores Luis Feder, José Luis González, Gustavo Quevedo y Frida
Zmud fundan la Asociación Mexicana de Psicoanálisis de Grupo A.C., pero un año más
tarde, debido a las presiones de la Asociación Psicoanalítica Mexicana, el nombre de la
asociación es cambiado al de Asociación Mexicana de Psicoterapia Analítica de Grupo
(AMPAG).
Finalmente, la formación de psicoanalistas mexicanos de grupo se inició con
reuniones semanales en el consultorio del doctor Quevedo y graduó a su primera
generación en 1968, época en la que AMPAG se afilia a la Federación Latinoamericana de
Psicoterapia Analítica de Grupo (FLAPAG) (Díaz, 2000).
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1.3 Definición de grupo
Cano (2005), define al grupo como un conjunto de personas, que tienen objetivos en
común; con un sentimiento de identidad y valores compartidos, que mantienen unas
relaciones personales mínimas y de comunicación.
Baron y Byrne (1998) en Ortego y cols. (s.f.), señalan que la palabra “grupo” tiene
diferentes campos de aplicación, por lo que dificulta la definición de un concepto único, sin
embargo, lo identifican como:
Personas que interactúan entre sí, cara a cara en una o más reuniones, en las que
cada integrante recibe una impresión o percepción de cada uno de ellos y esta
impresión es lo suficientemente clara como para que posteriormente se puedan
llevar a cabo preguntas que generen reacciones por parte de cada uno de los
miembros del grupo.
Es la unidad que está determinada por un cierto número de organismos
diferenciados, los cuales tienen una percepción colectiva de su grupo, y poseen
capacidad para actuar frente al medio ambiente que les rodea.
Es delimitada por cierta cantidad de personas, las cuales se comunican entre sí,
durante cierto tiempo, lo que resulta en una comunicación de fácil acceso entre ellos.
En 1972 otro autor de nombre Bejarano, refiere que el grupo es físicamente una
totalidad, una estructura que se expresa como tal, ya que los fenómenos del grupo son
globales, en algunos casos pueden ser silenciosos, de risa e inclusive de pánico, en donde
el grupo actúa de un modo determinado en el que se defiende, ataca, se desenvuelve, etc.
Para (Díaz, 2000), el grupo tiene cuatro funciones principalmente, entre las que destacan:
1. Asignación de lugares y espacios.
2. Cognición y representación.
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3. Defensa y protección.
4. Producción y reproducción.
Para González Núñez, Monroy y Kupferman (1978) en González (1999), el grupo
es una reunión más o menos permanente de varias personas que interactúan con el objetivo
de lograr metas en común, compartiendo un espacio emocional donde todos los integrantes
se reconocen como miembros pertenecientes a este y rigen su conducta con base en una
serie de normas que todos han creado y aceptado o modificado. Determinan que el grupo
posee ciertas características como son:
Interacción. Esta abarca la dimensión de espacio y tiempo en donde se relacionan
los integrantes del grupo.
Percepciones y conocimientos de los miembros y del grupo. Los integrantes de
grupo perciben que son parte de este y que, por ende, la conducta que ejerzan
dentro del mismo tiene una gran influencia o una reacción en el ambiente.
Motivación y necesidad de satisfacción. Es aquí donde los individuos se incorporan
a un grupo porque se tiene la idea de que van a satisfacer algunas necesidades de
afiliación, pertenencia, éxito, estatus, poder, etc.
Metas de grupo. Están relacionadas con la motivación, ya que para los miembros
del grupo resultan significativas, lo que da como resultado que puedan lograr metas
de diferente índole, tanto de manera laboral, como escolar, social, individual, de
pareja, familiar, superación personal, terapéuticas, etc.
Organización del grupo. Implica propiedades estructurales que regulan el
funcionamiento grupal, tales como roles, normas y estatutos, los cuales pueden o
no estar escritos.
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Interdependencia de los miembros del grupo. En este punto, los integrantes
reconocen de manera consciente, que tienen necesidades y que para poder
satisfacerlas dependen de los demás miembros del grupo.
1.4 Clasificación de los grupos
Según la OMS1 (2018), “la salud es un estado de completo bienestar físico, mental
y social, y no solamente, la ausencia de afecciones o enfermedades. Una importante
consecuencia de esta definición es que considera a la salud mental como algo más que la
ausencia de trastornos o discapacidades mentales“. La salud mental es un estado de
bienestar en la que el individuo realiza sus capacidades, siendo capaz de enfrentar el estrés
normal, trabajar de forma productiva y de esta manera contribuir al bienestar de la
comunidad en la que se desenvuelve. La salud mental y el bienestar son fundamentales
para nuestra capacidad colectiva e individual de pensar, manifestar sentimientos,
interactuar con los demás, ganar el sustento y disfrutar de la vida.
En 1994, las OMS definió la calidad de vida como la percepción del individuo sobre
su posición en la vida dentro del contexto cultural y el sistema de valores en el que vive; y
con respecto a sus metas, expectativas, normas y preocupaciones como la percepción que
tiene el individuo de sí mismo dentro de su contexto social y cultural, tomando en cuenta el
sistema de valores en el que vive con respecto a sus objetivos, expectativas, normas e
intereses.
La diferencia entre ambos términos, bienestar social y calidad de vida, resulta
ambigua, debido a que se emplea de diferentes maneras, dependiendo de la percepción
del individuo. Rodríguez Marín y cols. (1993) en Sánchez (2014) definen el bienestar social
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Organización Mundial de la Salud
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como el componente de la calidad de vida de una colectividad que, junto con el bienestar
económico y psicológico, determinan un bienestar total de la colectividad y de los individuos
que forman parte de la misma.
Sin embargo, el bienestar social se entiende en término socioeconómico, que
pertenece a la esfera sociopolítica y protege los intereses y necesidades básicas de los
individuos dentro de la sociedad.
Por tanto, el término calidad de vida representa un amplio espectro desde las
necesidades vitales básicas a las asociadas como es comer, dormir, etc., por lo que se
puede determinar entonces que, no todos los bienestares tendrán el mismo orden jerárquico
a la hora de mejorar la calidad de vida, dado que esta va en función de una multiplicidad de
factores, tanto físicos, como materiales, sociales y psicológicos, mismos que conforman la
calidad de vida de las personas, por lo que es importante intensificarla, así como otros
objetivos de la salud y cuidados médicos, como son la prevención, el curar los síntomas, el
dolor, prevenir complicaciones, proporcionar atención humana y de esta manera prolongar
la vida, así como su calidad.
Los grupos como sistemas sociales, desempeñan un papel importante en los
múltiples ámbitos de la salud, así como en los procesos de interacción e integración que
los usuarios tienen con las instituciones privadas y gubernamentales, por tanto, dentro de
este ámbito, las intervenciones grupales tratan de optimizar los recursos de apoyo sociales,
utilizando redes de apoyo ya existentes, o en dado caso promoviendo nuevos vínculos
sociales.
Los grupos de intervención en el área de la salud se clasifican en tres
orientaciones: Grupos terapéuticos, Grupos de apoyo y de autoayuda, y Grupos de
resocialización.
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Grupo terapéutico
Desde el enfoque sistémico se puede definir como aquel sistema en el que se unen
operativamente los requerimientos de una multiplicidad de sistemas humanos, tomando en
cuenta sus características propias como son: la experiencia, los valores, las creencias, así
como el significado del mundo (Serebrinsky, 2012).
Un grupo terapéutico está conformado por un conjunto de personas, las cuales se
agrupan en torno a un terapeuta, quien tiene como objetivo ayudar a los participantes a
lograr la culminación de su proceso terapéutico, a través de un proceso psicoterápico grupal
en el que se ponen en juego los roles y los esquemas aprendidos como parte de las
experiencias pasadas las cuales sirven para poder enfrentarse a los conflictos y situaciones
que han impedido una satisfacción plena (Crespo, s.f.).
Scheidlinger P. en 1983 y Slavson, S. R. en 1953, definen a la psicoterapia de
grupo como un campo específico en el ámbito de las psicoterapias, las cuales se
encuentran estrictamente planificadas por el terapeuta, es decir, es un proceso psicosocial
en el que un psicoterapeuta experto, con entrenamiento adicional especializado en
procesos de grupo, utiliza la interacción emocional en grupos pequeños, para reparar la
salud mental y de esta manera poder llevar a cabo la mejora de alguna disfunción o
trastorno de la personalidad.
Puget, J. en 1982 comenta que el grupo terapéutico es un medio ad hoc creado de
manera artificial con respecto a la base de encuentros pautados en el que varias personas
interaccionan, se comunican y comparten normas.
Bajo el término grupos terapéuticos, Corey y Kaplan ambos en 1996, determinan
que los diferentes tipos de grupos deben responder a las distintas formas de aplicación e
intervención dentro de la práctica clínica como pueden ser, la terapia familiar (grupo
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familiar), terapia analítica de grupo (grupo analítico), comunidades terapéuticas (por
ejemplo, grupos de alcohólicos y drogodependientes), etc.
Por lo tanto, se destaca que los grupos terapéuticos dentro de su ámbito de
aplicación, no son exclusivos a las categorías psiquiátricas, sino más bien, el concepto
alude al grupo clínico en su conjunto, que es más amplio que el de grupo psicoterapéutico,
lo que da la pauta para considerar distintos procedimientos grupales, inspirados en
diferentes tradiciones psicológicas, como la psicodinámica, la gestáltica, la sistémica o la
cognitiva, entre otras modalidades de intervención orientadas al individuo, las relaciones o
las instituciones.
Por consiguiente, dentro del marco de los cambios socioculturales que se
produjeron en la década de los 60, particularmente en Estados Unidos, cabe señalar la
evolución que experimentaron los grupos terapéuticos hacia los grupos de crecimiento
personal o grupos de encuentro, los cuales se encuentran relacionados con el grupo T,
también conocidos o denominados como laboratorios de entrenamiento social, fundados
por Bradford y Lippitt en 1946 e inspirados en K. Lewin, que nacieron con una finalidad
ajena a los propósitos terapéuticos.
Con el paso de los años algunos de estos grupos fueron evolucionando hacia una
dimensión más religiosa y transpersonal propia de una psicología humanista y otra
dimensión transpersonal siguió dos tendencias principales, una de carácter místico o teísta,
inspirada en la religiosidad oriental y que supuso la incorporación de técnicas orientales
como la meditación zen o el yoga y representada por autores como Alan Watts o Stanislav
Grof, pero además se puede mencionar a otra en un sentido más laico, la cual estaba
inspirada en el socialismo humanista, particularmente de Fromm.
No obstante, González (1999) determina que el concepto de psicoterapia de grupo,
engloba determinados métodos de tratamiento, pero que en realidad depende de la forma
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en que el psicoterapeuta conduzca al grupo, de las metas que él establezca, de los
miembros que componen el grupo, así como de la especialización del médico y sus
necesidades.
Existen distintas características acerca de la composición de un grupo terapéutico,
algunos autores determinan que es en función del número de pacientes o de
psicoterapeutas participantes, destacando las siguientes:
1. Un grupo terapéutico implica el tratamiento de varios pacientes a cargo de uno o
dos terapeutas.
2. El tratamiento suele ser simultáneo debido a la integración de pacientes con
distintas enfermedades, ya que por una parte racionaliza el problema, mientras que,
por la otra, posibilita al individuo el llegar a una mayor mejora y comprensión de sus
problemas que con el procedimiento dual de la psicoterapia clásica.
3. La psicoterapia de grupo es el método utilizado por un conjunto de terapeutas para
sanar al enfermo.
4. El paciente es parte de un grupo, lo que le permite ser observado y vigilado de
manera eficaz y de esta manera tener una evolución adecuada dentro del marco
psicoterapéutico
5. La psicoterapia de grupo nace gracias a la acción de un conjunto de
enfermos, quienes colaboran con uno o varios psicoterapeutas para curar al
compañero más necesitado.
Es importante destacar que existen diversos aspectos que determinan a los
integrantes del grupo psicoterapéutico, los cuales contribuyen a que este se consolide o en
dado caso, se disuelva, estos se pueden dar de manera conjunta o por separado; a
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continuación, se mencionan algunos de los aspectos integrativos (que ayudan a consolidar
al grupo):
Afectos como valor, fortaleza o gratitud.
Pena y depresión por lo destruido, pero se da la admisión de la propia culpa.
Capacidades de apareamiento a través de la reparación, unificación e integración.
Control adaptativo de los impulsos.
Actitud expectante y esperanza de bienestar y salud; confianza en la unión y alianza
positiva con los demás.
Idealización moderada del terapeuta y del grupo; esto en cuanto a expectativas
realistas hacia el tratamiento.
Capacidad de insight.
Introyección de objetos integrados, es decir, aquellos que resulten positivos para los
integrantes del grupo en cuanto al tratamiento.
Actitud positiva originada por los afectos de gratitud, reconocimiento y cariño hacia
el grupo y el terapeuta.
Demanda sobre las necesidades internas, conforme a las situaciones externas.
Identificación con las partes positivas, y reparadoras de los demás.
Expulsión de los contenidos intolerables y destructivos.
Consciencia de los problemas y las motivaciones profundas.
Dentro de las características desintegrativas (que disuelven al grupo terapéutico),
encontramos:
Afectos como ansiedades generadas por la propia agresión, miedo, resentimiento o
envidia.
Actuaciones destructivas.
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Desconfianza, expectativas de destrucción y desintegración.
Temor a la pérdida y separación.
Idealización y sobrevaloración excesivas del terapeuta y del grupo.
Búsqueda de objetivos inalcanzables que conducen a la desilusión.
Actitud negativa hacia el grupo, así como a el terapeuta.
Fuerza destructiva; tendencia a arrebatar y a exigir sin retribuir.
Identificación con las partes negativas de los demás.
Desconocimiento de los aportes positivos de los otros.
La finalidad del grupo terapéutico no está basada en la realidad exterior, sino más
bien, se enfoca u orienta hacia la realidad interior de cada uno de los participantes del grupo,
a través de una visión clara que permita trabajar sobre las necesidades de cada individuo.
En función de ello, se determina que el grupo terapéutico es el conjunto de
personas que se reúnen en un lugar determinado, a una hora preestablecida de común
acuerdo entre terapeuta y pacientes, pero sobre todo, que comparten una serie de normas
y valores, además de compartir un objetivo en común, ya que en algunas ocasiones
desempeñan de manera inconsciente determinados roles o funciones que ayudan o
favorecen la relación interdependiente dentro del grupo, es por eso que, la labor del
terapeuta radica en hacer crecer al grupo, permitir la identificación del individuo con el
grupo, ayudar a generar soluciones de manera individual y grupal, así como brindar
psicoterapia oportuna y así poder dar de alta a los miembros del mismo.
Grupos de apoyo y de autoayuda
Este tipo de grupos están dirigidos a facilitar la adaptación de las personas, sobre
todo a presiones circunstanciales que les exigen una gestión nueva de sus capacidades o
posicionamiento psicosocial, teniendo como objetivo generar recursos de afrontamiento
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para manejar la situación de vulnerabilidad, así como favorecer la canalización adecuada
de la agresividad y, por ende, crear estrategias de soporte social que permitan al individuo
hacerle frente al conflicto. Ambos grupos poseen una dinámica propia, así como una
diferencia estructural que llega a delimitar su funcionamiento, si en dado caso existieran
situaciones que no pudiera controlar el individuo.
Para Barrón (1996) en Sánchez (2014) los grupos de apoyo están formados por
individuos voluntarios y poseen las siguientes características:
Son grupos pequeños.
Están formados por sujetos voluntarios.
Se reúnen periódicamente, en ocasiones bajo la supervivencia de un profesional,
para compartir experiencias, estrategias y habilidades de afrontamiento,
retroalimentación, identificar recursos, etc.
Su principal objetivo es proporcionar ayuda mutua de cara a conseguir un fin
determinado.
Por lo general, este tipo de grupos están integrados por personas que comparten
algún tipo de problema que altera o modifica aspectos de su funcionamiento normal. De
esta forma, el grupo proporciona a estos sujetos nuevos lazos y relaciones sociales,
compensando así sus deficiencias psicosociales mediante la interacción con personas que
presentan algún tipo de problemas, carencias y/o experiencias comunes y dentro de ellos
se establece una clasificación basada en dos criterios:
1. Quien padece el problema, el cual está determinado de manera directa, como son
viudos, divorciados, diabéticos, etc., y los que están relacionados indirectamente,
como es el caso de personas relacionadas con los que padecen el problema, por
ejemplo, familiares de toxicómanos, alcohólicos, etc.
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2. Los que están relacionados con el tipo de problema, ya sean grupos de sujetos que
atraviesan situaciones problemáticas semejantes, como es el caso de personas con
enfermedades crónicas, etc., o bien grupos de acción social cuyo principal objetivo es
un cambio en la legislación o en las actitudes públicas.
Es importante destacar que este tipo de grupos a diferencia de los grupos de
autoayuda, incorporan profesionales que inician y controlan la situación como
responsables, por lo tanto, los profesionales facilitan y ayudan a la adaptación de las
personas, así como a los cambios o presiones del contexto en el que se encuentran y a su
vez refuerzan a los miembros del grupo, fomentando la autoestima.
Los grupos de autoayuda son aquellos que gestionan sus propios objetivos y
formas de funcionamiento; es decir, funcionan de forma autónoma, al margen de los
profesionales y sin limitación temporal, no obstante, estos grupos pueden necesitar durante
algún tiempo determinado, la ayuda de un profesional o de una institución y funcionar
durante un tiempo determinado como un grupo de apoyo.
Por otra parte, ambos grupos pueden ser considerados como fases en el desarrollo
de los grupos basados en el apoyo social, cuyo objetivo es lograr una relación positiva y
mutuamente beneficiosa.
Los grupos de autoayuda surgen aproximadamente en los años 40, con la
fundación de los grupos de Alcohólicos Anónimos (AA), con el único propósito de ofrecer
un medio social como principal instrumento de cambio frente a una enfermedad; desde
entonces, las personas con diversos problemas o circunstancias vitales comienzan a
reunirse, pero sobre todo a tratar de fomentar ayuda mutua; inclusive más tarde en los
años 60 y comienzos de los 70, tienen lugar el movimiento de mujeres, en pos de la
promoción y la defensa de la autoayuda, pero además en la toma de conciencia de la
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identidad femenina, por lo que el movimiento de lucha por los derechos de las personas es
generado, incluyendo a los individuos con discapacidad y personas homosexuales .
Algunos de estos movimientos hasta la fecha siguen vigentes, a favor de la lucha
de los derechos de las personas e inclusive aún se siguen creando nuevos grupos. Otros
sin en cambio, son acogidos por los mismos. Estos grupos poseen características que los
determinan:
1. Afiliación social surge como tendencia básica motivacional del comportamiento
humano visto desde la perspectiva psicosocial.
2. Desintegración social y rupturas o cambios en las redes sociales naturales
3. Insuficiencias y fallos de los sistemas de ayuda profesional, los cuales no son
capaces de dar una respuesta a las necesidades psicosociales de cada individuo,
en dificultad con los servicios tradicionales.
Entre las distintas Asociaciones y Grupos de Autoayuda que existen hoy en día se
pueden destacar los diferentes grupos colectivos como son:
Grupos de madres solteras
Mujeres maltratadas
Homosexuales
Enfermos de SIDA
Familiares y allegados de enfermos mentales
Enfermos mentales con distintas patologías (alcoholismo, adicciones, depresiones,
trastornos de alimentación, esquizofrenia, etc.)
Grupos de ayuda para personas con enfermedades como la diabetes o cáncer
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A pesar de los distintos grupos de ayuda existentes desde el inicio, los grupos de
apoyo a personas con trastornos alimenticios, no fue creado, hasta 1974 en Reino Unido,
bajo el nombre de Ayuda a la Anorexia y a través del Dr. Pat Hartley.
Durante el primer año se formaron 33 grupos y acudían unos 1000 miembros
aproximadamente y más tarde se dispersarían a los Estados Unidos y Canadá; en 1976 se
forma el primer grupo para familiares y en 1989, ambos grupos forman parte de una
organización única, la Asociación de los Trastornos Alimentarios (EDA). La existencia de
estos grupos emerge ante el vacío existencial de las personas, el vacío existente entre las
necesidades y los servicios disponibles para el tratamiento de los trastornos y la carencia
profesional.
Como se mencionó, los grupos de autoayuda constituyen un sistema de apoyo
importante para enfrentarse a situaciones estresantes o a enfermedades, ya que, de
acuerdo con Caplan en Sánchez (2014) el sistema preserva la integridad física y psicológica
de la persona. Entre los aspectos básicos integrados en el concepto y funcionamiento de
estos grupos, se destacan los siguientes:
1. La mutualidad y reciprocidad.
2. La experiencia común de los miembros como criterio específico de pertenencia al
grupo.
3. El compromiso individual de cambio y de estar dispuesto a implicarse como igual
en el grupo.
4. La autogestión o autogobierno del grupo ya que tanto el programa como la filosofía
del grupo son decididos por los propios miembros.
5. El control social que ejerce el grupo sobre sus miembros como mecanismo que
facilita el cambio actitudinal y conductual a través del compromiso individual con
las normas definidas por ellos.
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6. La importancia de la acción que se realiza después de las sesiones de grupo y
que, en realidad es, el aspecto más importante del cambio de los miembros del
grupo.
7. La información, guía, de orientación, y en general la percepción de apoyo social
implícita en la dinámica igualitaria y recíproca de estos grupos.
Entre los grupos terapéuticos y los de autoayuda existen similitudes:
Ambos valoran positivamente la expresión de emociones,
Fortalecen el apoyo, así como el valor de la afiliación y
Persiguen el cambio conductual,
Sin embargo, se diferencian en cuatro aspectos fundamentales:
1. La asistencia al grupo. Es cierto que esta es muy importante en ambos grupos, pero,
para el grupo terapéutico es crucial y sobre todo obligatoria, ya que, de no ser así,
no podrán seguir el tratamiento ni mucho menos ser miembro del grupo, sin
embargo, para el grupo de autoayuda la asistencia no es obligatoria, lo que da lugar
a una gran inestabilidad en la composición del grupo.
2. La homogeneidad de los miembros del grupo; en los terapéuticos los miembros son
escogidos cuidadosamente, después de una evaluación minuciosa de forma que se
mantenga un equilibrio que garantice la cohesión del grupo. Los grupos de
autoayuda, por el contrario, están constituidos por personas con una amplia y
heterogénea variedad de necesidades, así como de circunstancias personales,
sociales y familiares.
3. La dinámica grupal dentro de los grupos terapéuticos pone principal acento a las
relaciones e interacciones entre los miembros del grupo, representando de alguna
forma un microcosmos social, mientras que el grupo de autoayuda pone énfasis en
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las experiencias pasadas y las circunstancias vitales actuales, incluso si estas
reflexiones no contribuyen a la iluminación de los procesos interpersonales dentro
del grupo.
4. La finalidad del grupo en caso de la resolución de conflictos individuales
identificados por los miembros del grupo. Mientras que el objetivo del grupo de
autoayuda es proveer a los miembros apoyo, validación e información, ya que no
intentan analizar la psicodinámica individual ni mucho menos intentan cambiar
significativamente el funcionamiento de la personalidad como ocurre en los
terapéuticos, lo que no excluye que la asistencia y la participación en el grupo tenga
efectos en la autocomprensión y en el desarrollo de nuevas actitudes y
comportamientos.
Grupo de resocialización
Habitualmente este tipo de grupo es utilizado en ámbitos tanto de salud como de
servicios sociales e indicado cuando se trata de adquirir algún tipo de aprendizaje en estilos
de vida, como es el caso de las personas que abandonan una situación de internamiento y
reingresan al medio social en el que se relacionaban.
Dentro de ese grupo se aprenden estrategias tanto cognitivas como conductuales,
las cuales permiten a los miembros que lo integran adaptarse a nuevas formas de vida, a
través de experiencia previas tanto de ellos, como de compañeros.
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