REFERENCIA
El acceso a Internet, en particular, está lejos de ser universal: en 2018, el 68% de la población
de ALC lo usó regularmente, casi el doble de la proporción en 2010, pero muy por debajo del
promedio de la OCDE de 84%. Además, mientras que el 75% de la población más rica de
América Latina usa Internet, solo el 37% de la población más pobre lo hace. La diferencia entre
ricos y pobres es mucho mayor (casi 40 puntos porcentuales) en ALC que en los países de la
OCDE (menos de 25 puntos porcentuales). La transformación digital viene con grandes
desafíos, con más del 20% de los trabajos en algunos países que probablemente se sometan a
algún tipo de automatización.
La buena noticia es que la transformación digital puede ayudar a las economías de ALC a salir
de la crisis estimulando la innovación empresarial y nuevos modelos de consumo,
transformando los sistemas de producción y las cadenas de valor, reorganizando los sectores
económicos e introduciendo nuevas condiciones de competitividad. Las herramientas digitales
también pueden contribuir a un mejor acceso a los servicios públicos, incluida la salud y la
educación. Por último, pueden ayudar a mejorar la gobernanza, situando los ciudadanos en el
centro de las políticas públicas.
Uno de los países que avanza en temas de transformación digital es Paraguay quien ya adelanta
18.000 los kilómetros de fibra óptica desplegados en todo el territorio nacional, los cuales
permitirán mejorar el acceso a conectividad de todos los habitantes del país.
Pero el beneficio a la ciudadanía no se reduce solo a la mejora en la calidad de Internet y al
menor costo, sino también a la interconexión de las oficinas de Gobierno, más de 10.000
instituciones educativas, más de 1.500 establecimientos de salud y más de 900 comisarías. La
conectividad de estas instituciones públicas permitirá al Estado brindar una atención más ágil y
eficiente al ciudadano y a las empresas.
Entrevista análisis Latam transformación digital.