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Transición Democrática en Chile (1990-2022)

El periodo de reconstrucción democrática en Chile comenzó el 11 de marzo de 1990 con la asunción de Patricio Aylwin, marcando el fin de 17 años de dictadura militar. Durante este tiempo, se sucedieron varios gobiernos de la Concertación y se implementaron importantes reformas políticas, sociales y económicas, aunque persistieron elementos autoritarios y desigualdades sociales. La reciente movilización social y el acuerdo para un nuevo proceso constituyente reflejan la continua búsqueda de una democracia más inclusiva y representativa.

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Transición Democrática en Chile (1990-2022)

El periodo de reconstrucción democrática en Chile comenzó el 11 de marzo de 1990 con la asunción de Patricio Aylwin, marcando el fin de 17 años de dictadura militar. Durante este tiempo, se sucedieron varios gobiernos de la Concertación y se implementaron importantes reformas políticas, sociales y económicas, aunque persistieron elementos autoritarios y desigualdades sociales. La reciente movilización social y el acuerdo para un nuevo proceso constituyente reflejan la continua búsqueda de una democracia más inclusiva y representativa.

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Periodo 1990-

Reconstrucción democrática
Este período abarca desde el 11 de marzo de 1990, fecha en que asume Patricio
Aylwin Azócar, primer presidente democrático luego del régimen militar, hasta
nuestros días.
Con la elección presidencial y parlamentaria de 1989, se inicia el largo y complejo
proceso de transición democrática en Chile. Así, el 11 de marzo de 1990, Aylwin
se ciñe la banda presidencial en el edificio del Congreso Nacional en Valparaíso,
poniendo fin a 17 años de dictadura militar.
En el Poder Ejecutivo, durante esta etapa histórica se suceden en el poder cuatro
gobiernos de la coalición de centro izquierda, Concertación de Partidos por la
Democracia: el propio Patricio Aylwin Azócar (1990-1994), Eduardo Frei Ruiz
Tagle (1994-2000), Ricardo Lagos Escobar (2000-2006) y Michelle Bachelet
Jeria (2006-2010). Luego de eso, la centro derecha asume el gobierno
con Sebastián Piñera Echenique (2010-2014), para luego ocupar el cargo Michelle
Bachelet por segunda vez (2014-2018), y nuevamente Piñera (2018-2022).
A pesar de que tras el fin de la dictadura, la Concertación obtiene la Presidencia
de la República y la mayoría de votos en el Congreso Nacional, debe enfrentar
una serie de obstáculos políticos e institucionales para restaurar un sistema
democrático pleno. La presencia de Augusto Pinochet como Comandante en Jefe
del Ejército, los enclaves autoritarios de la Constitución de 1980 y la férrea
defensa de éstos por los partidos de derecha dificultan esta labor. Por otra parte,
el gobierno democrático se ve en la obligación de cumplir su compromiso de hacer
verdad y justicia en relación a las violaciones de los Derechos Humanos durante la
dictadura. Este conflicto entre demandas ciudadanas y limitaciones políticas
desemboca en la denominada “democracia de los acuerdos”, es decir, la
búsqueda de consensos políticos entre la Concertación y las fuerzas de la
derecha, antes que la competencia directa y el enfrentamiento entre ambos
conglomerados. Esta estrategia política permite dar estabilidad al proceso de
transición, integrar a la derecha al juego democrático y mantener a los militares en
sus actividades profesionales, pero al mismo tiempo hace que el avance de las
reformas democratizadoras sea gradual y moderado.
Entre las iniciativas más importantes relativas al tema de los Derechos Humanos
destaca la redacción del Informe Rettig (1991), documento que devela los
asesinatos y desapariciones de personas ocurridos durante la dictadura, la
derogación de la pena de muerte (2002), la publicación del Informe Valech (2004),
documento que recoge los casos de tortura y prisión política durante el régimen
militar, y el procesamiento judicial de militares implicados en la violación de los
Derechos Humanos.
En el ámbito civil se promulgaron la ley de filiación (1998), la de igualdad jurídica
entre hombres y mujeres (1999) y la ley de divorcio (2004). Además, se constituye
el Ministerio Público (1997), se implementa la Reforma Procesal Penal (2000), se
crean los Tribunales de la Familia (2004) y se realiza la reforma al sistema
previsional (2008). En el ámbito económico los gobiernos de la Concertación
plantean la política de “crecimiento con equidad”, es decir, la continuidad del
modelo de economía de mercado, promoción de las exportaciones y control de la
inflación, pero sumado a la preocupación por saldar la “deuda social” heredada del
régimen militar. Para ello se crean variados programas sociales específicos y el
gasto social se incrementa de manera considerable, anotando un aumento de un
30% entre 1989 y 1993.
Asimismo, se firmaron numerosos tratados económicos internacionales, poniendo
fin al aislamiento diplomático que había afectado a Chile durante la dictadura.
Entre éstos se sancionan tratados de libre comercio con Canadá, México,
Centroamérica, la Unión Europea, Estados Unidos, Corea, China, Australia y
Colombia, así como la incorporación a foros y asociaciones económicas
regionales tales como el Foro de Cooperación Económica de Asia Pacífico (APEC)
y el Mercado Común del Sur (MERCOSUR). Por otro lado, se impulsa
poderosamente el desarrollo de las obras públicas y las comunicaciones,
construyéndose carreteras, puertos, aeropuertos, hospitales y escuelas. Estas
iniciativas producen elevados índices de crecimiento económico, una notoria
ampliación y diversificación en las exportaciones nacionales y un importante
descenso de la pobreza y la marginalidad.
Un punto de inflexión en el proceso de democratización lo constituyó el arresto en
Londres, el 16 de octubre de 1998, del general Augusto Pinochet, acusado de
crímenes de lesa humanidad. Una vez liberado, el 2 de marzo de 2000, regresó a
Chile, donde enfrenta una serie de querellas por violaciones a los Derechos
Humanos, las que concluyen en su desafuero como parlamentario por parte de la
Corte Suprema de Justicia y su posterior procesamiento, del cual es sobreseído
temporalmente por razones de salud.
Con la salida del general Pinochet del escenario político y tras cinco años de
debate y quince de variados intentos, en el año 2005 y bajo la presidencia de
Ricardo Lagos, son aprobadas 58 reformas a la Constitución de 1980. Estas
reformas restan poder a las Fuerzas Armadas, aumentan las capacidades del
Congreso y permiten profundas enmiendas a instituciones como el Tribunal
Constitucional y el Consejo de Seguridad Nacional. Se reduce el periodo
presidencial de 6 a 4 años sin reelección inmediata, se eliminan los senadores
designados y vitalicios, se aumentan las facultades fiscalizadoras de la Cámara de
Diputados, se pone término a la función de las Fuerzas Armadas de ser “garantes
de la institucionalidad” y los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas y de
Orden ya no son inamovibles de sus cargos, quedando bajo la autoridad
discrecional del Presidente de la República.
A pesar de los avances en el proceso democratizador y de los importantes logros
económicos y sociales que ostentan los gobiernos de la Concertación, persistieron
elementos considerados poco democráticos, como el sistema electoral binominal.
Este impedía la representación de las minorías políticas, facilitando la
permanencia en el poder de los grandes conglomerados y desincentivando la
participación ciudadana en las elecciones. Su mantención por parte de la clase
política en su conjunto, la práctica de la negociación entre las cúpulas partidarias y
la aparición de escándalos de corrupción, producen el descrédito de los partidos
políticos ante la ciudadanía. Luego de un largo proceso, el 5 de mayo de 2015 se
publica la ley que sustituye el sistema electoral binominal por uno de carácter
proporcional inclusivo. La aplicación de esta reforma comenzó a regir en las
elecciones parlamentarias de noviembre de 2017.
Por otro lado, durante los años de la democracia, el crecimiento económico se ha
desarrollado a la par de un aumento sostenido de la brecha entre ricos y pobres,
convirtiendo a Chile en un pais con alta desigualdad social.
En la elección de diciembre de 2005, fue elegida presidencia de la República
Michelle Bachelet Jeria, primera mujer en ocupar este alto cargo en la historia de
Chile (2006-2010). Durante su gobierno, se produce el descuelgue de una
cantidad importante de miembros de la Concertación, los denominados “díscolos”,
quienes plantean una fuerte crítica al inmovilismo y autoritarismo de las elites
partidarias y al debilitamiento ideológico y doctrinario de los partidos que la
integran. Destacan entre éstos los socialistas Alejandro Navarro, quien funda
el Movimiento Amplio social (MAS), y Marcos Enríquez Ominami, quien se
presenta como candidato alternativo a las elecciones presidenciales de 2010 y
posteriormente funda el Partido Progresista PRO.
Un intento por abrir el sistema político y sumar adherentes desde la izquierda, lo
constituye la alianza electoral entre la Concertación y el Partido Comunista en
2009, la que significa la elección de tres diputados de ese partido, permitiendo su
regreso al Congreso tras 36 años de ausencia. En estas circunstancias y con el
desgaste de una coalición que lleva veinte años en el gobierno, la alta popularidad
de la Presidenta Bachelet no es capaz de contrarrestar la derrota en las
elecciones presidenciales de 2010 del candidato concertacionista Eduardo Frei
Ruiz Tagle ante el candidato de la derechista Coalición por el Cambio Sebastián
Piñera, poniendo término a los gobiernos de la Concertación de Partidos por la
Democracia.
El 13 de diciembre de 2009 se efectúa esta elección presidencial, presentándose
cuatro candidatos: Eduardo Frei Ruiz Tagle por la Concertación de Partidos por la
Democracia, Sebastián Piñera Echeñique por la Coalición por el Cambio, Jorge
Arrate por el pacto de izquierda Juntos Podemos Más y Marco Enríquez Ominami,
independiente de izquierda. En esta contienda electoral la Concertación se
presenta dividida y debilitada, mientras que la derecha unificada tras la
candidatura de Sebastián Piñera, agrupa a la UDI, Renovación Nacional, el partido
Chile Primero y a otros movimientos menores, transformando la antigua Alianza
por Chile en la Coalición por el Cambio. En esas circunstancias, Piñera triunfa con
un 44,06% de los votos, contra un 29,60% obtenido por Frei, un 20,14% de
Enríquez Ominami y un 6,21% de Arrate.
En vista de que Piñera no alcanza la mayoría absoluta, la Constitución estipula la
realización de una segunda vuelta electoral entre las dos primeras mayorías, esto
es, Piñera y Frei. Esta segunda vuelta se realizó el 17 de enero de 2010 y en ella
resulta vencedor el candidato Piñera con 51,61% de los votos sobre un 48,39%
obtenido por Frei. En consecuencia, Piñera ocupa la primera magistratura del país
tras más de cuarenta años que un representante de la derecha política no
ocupaba el sillón presidencial.
El fin del gobierno de Michelle Bachelet y el inicio de la administración de Piñera
se ven marcados por el devastador terremoto que afecta la zona centro sur del
país el 27 de febrero de 2010. Esta situación permite a Piñera iniciar su gestión en
un clima de unidad nacional para enfrentar la catástrofe y la reconstrucción,
planteando un gobierno eficiente y tecnocrático, “el gobierno de los mejores”,
integrando en su gabinete a profesionales de su confianza, antes que a políticos
tradicionales. El exitoso rescate de un grupo de mineros atrapados en un
derrumbe en la región de Atacama, refuerza la imagen pública y el liderazgo
político de Piñera tanto en Chile como en el extranjero.
Asimismo, pretende ampliar su base de apoyo hacia el centro político, intentando
atraer a sus filas a militantes demócratas cristianos descontentos de la
Concertación. En tal sentido son paradigmáticos el nombramiento del
ex demócrata cristiano Jaime Ravinet como Ministro de Defensa y la presentación
de una querella criminal por parte del Ministerio del Interior ante el supuesto
asesinato del ex Presidente Eduardo Frei Montalva. Es en este clima político que
se efectúan las celebraciones del Bicentenario de la República. Piñera encabeza
las ceremonias conmemorativas con presencia de numerosos dignatarios
extranjeros, la participación de un amplio espectro político representado en el
Congreso que abarca desde el Partido Comunista a la UDI, con Fuerzas Armadas
subordinadas al poder político y a la Constitución y con un sostenido crecimiento
económico que augura optimistas perspectivas de desarrollo nacional.
Sin embargo, ya pasado el efecto de estas situaciones coyunturales, el gobierno
se ve enfrentado a protestas sociales donde expresan las nuevas demandas
ciudadanas. Asimismo, las encuestas arrojan una consistente baja en la
popularidad del mandatario.
Por ello, la centro derecha no pudo proyectar su gobierno. En las elecciones
presidenciales de 2013, Michelle Bachelet es electa por segunda vez como
Presidenta de la República, para el período 2014-2018, venciendo a Evelyn
Matthei. Su programa de gobierno se sostiene sobre la Nueva Mayoría, alianza
que incluye a la ex Concertación más grupos de izquierda como el Partido
Comunista, planteando tres grandes reformas: tributaria, educacional y una nueva
Constitución Política. Sin embargo, la alianza de centro derecha, organizada
en Chile Vamos, pudo lograr reconstituirse y recuperar la primera magistratura.
De esta forma, en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2017, el
19 de noviembre, Sebastián Piñera, obtuvo la primera mayoría relativa entre ocho
candidatos, logrando un 36,64% de los votos, pasando a segunda vuelta. El 19 de
diciembre de 2017, en dichos comicios, consiguió una mayoría absoluta de
sufragios, un 54,48%, venciendo al senador Alejandro Guillier, transformándose en
Presidente de la República para el período 2018-2022.
En el contexto de las movilizaciones sociales iniciadas el 18 de octubre de 2019,
durante la madrugada del 15 de noviembre distintas fuerzas políticas llegaron a un
acuerdo para iniciar un proceso constituyente. La Ley N° 21.200, publicada el 24
de diciembre del mismo año, modificó el Capítulo XV de la Constitución,
materializando el “Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución”, que sentó las
bases para permitir la elaboración de una nueva Carta Magna. El itinerario
estableció la realización de un Plebiscito Nacional, en que se consultará a la
ciudadanía si “Aprueba” o “Rechaza” elaborar una nueva Constitución y el tipo de
órgano encargado de redactarla: “Convención Mixta Constitucional”, integrada por
parlamentarios y miembros elegidos por votación popular o “Convención
Constitucional”, integrada en su totalidad por ciudadanos electos por sufragio
popular.
La cita plebiscitaria se llevó a cabo el 25 de octubre de 2020, obteniendo el triunfo
la opción "Apruebo" con un 78,27% de la votación, sobre el "Rechazo", que obtuvo
un 21,73%. Respecto al tipo de órgano encargado de redactar la nueva Carta
Fundamental, la "Convención Constitucional" logró un 78,99% de los votos,
mientras que la “Convención Mixta Constitucional” alcanzó un 21,01% del respaldo
ciudadano. Con estos resultados se marca el inicio de un nuevo Proceso
Constituyente en Chile.

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