Rakeym
Rakeym
Lynn Hagen
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Sinopsis
En una caminata por el bosque que rodean Villa Brac, Kelson Carswell fue
sedado y secuestrado, arrojado a un lugar hecho de pesadillas. Él encuentra una
manera de escapar pero debe dejar a otros atrás en un intento de conseguir
ayuda. Pero sus planes duran poco cuando uno de sus captores persigue a
Kelson, decidido a poner fin a su vida. Cuando su salvador resulta ser un hombre
de la temida raza de los elfos de las Sombras, Kelson es lanzado a un mundo
lleno de caos, engaño y soledad. 3
Rakeym Dareon es el líder de los elfos de las Sombras, una tribu que desprecia
su autoridad y le desea muerto. Las viejas costumbres están matando a su raza,
pero con su pueblo tan profundamente arraigado en la tradición, la búsqueda de
soluciones fáciles parece inútil. En medio de esta sociedad de piedra, la base
misma de Rakeym se sacude cuando descubre a alguien que no sólo cambiará
quién es, sino que lo pondrá de rodillas como un corazón congelado derritiéndose.
Capítulo 01
—Has escogido el día equivocado para venir aquí. —Kelson se puso la
sudadera con capucha sobre la cabeza y su ropa se empapó rápidamente. Sus
zapatos chapoteando mientras seguía corriendo por el bosque—. ¿Por qué no
revisaste el pronóstico antes de que me pidieras ir a caminar contigo?
Emery se sujetó la chaqueta sobre la cabeza, corriendo por el sendero detrás
de Kelson. Su cabello oscuro ya estaba enmarañado, los riachuelos de agua
salpicaban su rostro entrando en sus ojos y boca. —¿Por qué pensaría en
comprobar el tiempo cuando el cielo estaba brillante y soleado antes?
Una rama se quebró, el agudo sonido alertó a Kelson. Al principio, pensó que
era un venado u otro animal tratando de correr a refugiarse de esta lluvia
torrencial. Pero ahora no estaba tan seguro. El sonido se estaba acercando cada
vez más, no desapareciendo en la lejanía. Pero, ¿quién más estaría aquí con este
tipo de clima? ¿Otro caminante como ellos? El pobre gilipollas probablemente
estaba tan empapado como Kelson y Emery.
—¿Estás seguro de que vamos por el camino correcto? —Emery habló más
fuerte, la lluvia hacía difícil oír.
—Sí. —Kelson esquivó un gran charco que se estaba convirtiendo rápidamente
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en una pequeña piscina. No estaba seguro de por qué se molestó. Sus pies ya
estaban empapados y sus vaqueros eran como húmedos bloques adheridos a sus
piernas. Sin embargo, por la forma en que iba su suerte, probablemente había un
gran pozo negro debajo de esa piscina esperando para chuparlo y ahogarlo.
Sus manos se volvieron frías y húmedas, pero no tenía donde calentarlas. Su
chaqueta estaba tan empapada como el resto de él. Kelson comenzó a temblar,
corriendo en la dirección donde Emery había aparcado su coche. El suelo estaba
desapareciendo rápidamente, el olor del ozono se aferraba en el aire. Se limpió la
lluvia de los ojos, parpadeando para ver el camino que él y Emery habían tomado.
La tierra estaba desapareciendo, convirtiéndose en una corriente en lugar de un
camino que los sacaría de aquí.
Emery agarró la parte de atrás del suéter grueso de Kelson. —¡Creo que vamos
por el camino equivocado!
Kelson se detuvo a mirar a su alrededor, tirando del borde de su sudadera con
capucha hacia adelante para tratar de detener el goteo constante que caía en sus
ojos. —No, estoy casi seguro de que este es el camino correcto. Tenemos que
seguir adelante. Ese pequeño puente que cruzamos va a estar inundado pronto.
Los ojos de Emery se abrieron como si hubiese olvidado el pequeño río que
habían cruzado al aventurarse por el bosque en su caminata. Kelson miró por
encima del hombro, escuchando algo detrás de él. Escaneó la zona, pero lo único
que vio fue un bosque húmedo.
—¡Vamos antes de que sea demasiado tarde! —Emery empujó el hombro de
Kelson para mantenerlos en movimiento. Habían caminado dos millas en el
bosque antes de que comenzara la lluvia. Kelson adivinó que todavía estaban
lejos del coche. Si no fuera por el puente que podría atraparlos, Kelson no
intentaría salir corriendo de aquí.
¿Cuánto más húmedo podría ponerse? Kelson aceleró, tratando de regresar
rápidamente al coche para poder escapar de este torrencial aguacero.
—¡Espera!
Kelson se volvió para ver a Emery corriendo hacia él. Sabía que su amigo era
un chico de ciudad, y la idea de explorar el bosque lo había fascinado, pero Emery
estaba fuera de forma, jadeaba para el momento en que llegó junto Kelson.
Antes de que comenzaran a moverse de nuevo, Kelson se congeló, oyendo
voces amortiguadas cerca. Normalmente habría comprobado para ver si alguien
necesitaba ayuda, pero los pelos mojados en su frío cuello se erizaron. Sus
instintos hicieron que se formaran nudos en su estómago. —Tenemos que darnos
prisa.
Aunque la lluvia ahogaba un montón de ruidos, Kelson todavía podía oír las
voces apagadas. Incluso corriendo por el sendero, esas voces les siguieron el
ritmo. 5
—¡Espera! —Gritó Emery.
Kelson giró alrededor, tropezando hacia atrás cuando su pie se atoró en una
raíz. Su cuerpo se retorció al caer, su pecho golpeando el suelo con un fuerte
golpe. Sus palmas se deslizaron a través de la superficie fangosa, atrapando
afiladas ramas y pequeñas rocas. Sus manos le picaban y le dolía el pecho, pero
Kelson se puso de pie de un salto, buscando a Emery.
Su amigo no estaba a la vista. —¡Emery!
Los únicos sonidos que Kelson podía oír eran los retumbantes truenos y la
lluvia cayendo en las hojas. Buscó frenéticamente donde había visto por última
vez a su amigo, a unos tres metros de distancia. La lluvia estaba cayendo
demasiado fuerte, lavando cualquier pista que pudiera haber quedado atrás.
—¡Emery!
Kelson pasó las manos por su cabello húmedo mientras su mente corría por
averiguar dónde podría haber ido Emery. No habían estado tan lejos el uno del
otro por lo que Emery no debería haberse ido lejos. Con el dorso de la mano,
Kelson limpió la lluvia de sus ojos, sintiendo que su corazón latía con fuerza en su
pecho. ¿Y si Emery había caído en algún tipo de pozo? Nunca había oído hablar
de que uno que fuera descubierto en el bosque que cubría Villa Brac, pero era
posible. ¿Qué otra explicación podría haber?
—¡Emery!
Las voces amortiguadas regresaron una vez más. Kelson giró en dirección a las
voces, esperando que su amigo estuviera con los extraños, pero no vio a nadie. Lo
único que podía oler era tierra húmeda. Eso no iba a ayudarlo.
Al bajar del sendero, Kelson trató de escuchar las voces, intentó rastrear de
dónde venían. Estaba temblando, por la lluvia fría quizás, pero también por el
miedo que le subía por la columna vertebral, envolviéndose en su pecho y
acomodándose en su corazón.
Las ramas se rompieron.
Kelson giró justo cuando sintió un agudo dolor que le perforó el costado.
Descendió y el bosque se desvaneció.
Kelson Carswell gritó cuando la manguera se volvió hacia él. Giró la cabeza
lejos de la helada agua, acurrucándose en la esquina trasera de su jaula. La
herida en su estómago palpitaba, haciendo que con el abuso que sufría fuera más
difícil de sanar. El agua fría le heló hasta los huesos y le picó como mil avispones
atacando a la vez.
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—Ahí está tu baño, perro sucio. —La risa del hombre era sádica cuando él
apagó la manguera y la dejó caer al suelo. Con un fuerte estruendo al que le
siguió una mueca, se dirigió hacia la salida.
Cuando las luces se apagaron y el pesado perno se deslizó en su lugar,
encerrándolo en este horrible lugar, Kelson se estableció en el suelo frío y húmedo
de su recinto. El olor acre de las heces y la orina se aferraba al aire, haciendo que
su estómago se revolviera, pero no había escape del fétido hedor.
—¿Cuánto tiempo llevas aquí? —preguntó el hombre de la jaula del lado.
Kelson no estaba seguro. Recordaba haber sido atrapado en la lluvia
Con su compañero de trabajo y amigo, Emery. Incluso recordó haber perdido al
tipo antes de que un dolor agudo lo hubiera derribado. Cuando había despertado,
estaba encerrado en una jaula y la crueldad había comenzado. Kelson había
estado en su forma de coyote por... no tenía ni idea de cuánto tiempo había
estado aquí. Sus días y sus noches se habían mezclado para formar una larga y
tortuosa estancia en el Hotel del Infierno.
—Me atraparon corriendo por las calles de la ciudad. —Continuó el hombre,
apoyando la cabeza en las barras como si estuvieran en verdaderas celdas de
cárcel en lugar de cajas en de metal que no eran más grande que un armario—.
No estoy seguro de cómo sabían que yo era un shifter, pero me sedaron y me
empujaron en un portaequipajes. ¿Tú?
Kelson se estremeció, empapado hasta los huesos. No había calor en este gran
almacén vacío. La única luz era de una ventana manchada de hollín por encima
de ellos. Le permitía entrar luz, pero Kelson ni siquiera podía ver el cielo nocturno.
Ansiaba ser libre, volver a su vida mundana como cajero en el mercado de Villa
Brac.
Una decisión había cambiado su vida. Si no hubiera ido de excursión con
Emery... Kelson cerró la tapa ante ese pensamiento. No sabía qué le había
pasado a su amigo. Cuando despertó allí, Emery no había estado a la vista.
Kelson no quería contemplar las posibilidades del destino de su amigo.
—Hombre, lo que no daría por una gorda grasienta hamburguesa con queso en
este momento. —Su vecino se lamió los labios antes de chasquearlos. La imagen
sólo hizo que el estómago de Kelson gruñera. Eran apenas alimentados, dándoles
tal vez un plato con restos del día. Kelson podía sentir la cantidad de peso que
había perdido, y no era como si pudiera ahorrar nada en primer lugar.
—Lo primero que voy a hacer cuando salga de aquí es comer como un rey. —El
rostro del tipo creció con hambre—. ¿Qué te parece, coco?
Kelson odiaba el apodo que le había dado su vecino, pero como se negaba a
cambiar, no podía protestar.
—Si lo sé. Suena maravilloso, ¿verdad? 7
Kelson sonrió interiormente. Su vecino había mantenido una conversación para
los dos desde que fue traído aquí hace unos días. Hablaba sin parar de nada,
llenando el silencio, probablemente para mantener el miedo a raya.
Cepillándose el pelo marrón enmarañado de su cara, el tipo sonrió a Kelson. —
Mi mamá hace un mortal asado a la olla. Tendrás que venir en algún momento y
probarlo. Lo hace el primer domingo de cada mes.
El aire pareció volverse más frío. El temblor de Kelson se volvió brutal, sus
músculos tensos y doloridos. Estaba hambriento, pero daría cualquier cosa por
una manta caliente en su lugar. El agua de la manguera se había acumulado en el
centro de la jaula. Kelson tenía su garganta seca, pero el suelo tenía una capa
gruesa de suciedad que sospechaba había estado allí durante mucho tiempo. No
habían limpiado su jaula desde que había llegado.
La cabeza de Kelson saltó cuando oyó el sonido del metal protestar. Su vecino
volvió a su forma de zorro antes de que la puerta crujiera abriéndose. Kelson
observó cómo uno de los hombres regresaba, un gran tazón lleno de agua en la
mano. Pasando por cada jaula, arrojaba algunos de los contenidos por la parte
superior, el lío pegajoso goteando en el suelo con un plaf aburrido.
—No desperdicies esto. —Una bota pateó la jaula de Kelson, haciéndole gritar.
El hombre sádico pateó su jaula repetidamente antes de que se riera y se alejara.
El estómago de Kelson estaba agobiado por el hambre. No podía ignorar las
cosas asquerosas.
Al menos esta vez el humano no había empujado su bastón eléctrico contra las
barras de metal, sorprendiendo a Kelson. Moviéndose desde la esquina, Kelson
olfateó el montón pegote de color marrón y naranja. La textura le recordaba el
estiércol de vaca.
¿Por qué tenías que pensar en eso?
Kelson bajó la cabeza y se odiaba por considerar lo que estaba a punto de
hacer, cuando notó algo brillante en el suelo. Sus ojos se dirigieron hacia la
entrada, preguntándose si sus captores se habían ido a dormir. La idea de ser
atrapado tratando de escapar lo asustaba más allá de las palabras.
Había cinco jaulas en total, cada una ocupada. Los dos lobos grises habían
estado aquí antes del encarcelamiento de Kelson y nunca lloriqueaban, nunca
hacían ruido. Se quedaban allí, en silencio, veinticuatro-siete. Un shifter de puma
yacía en la sucia jaula al lado de Kelson. Él gritaba todo el tiempo, mostrando sus
afilados dientes cada vez que los guardias estaban cerca.
El gato giró la cabeza, mirando a Kelson. El puma también había visto el
cuchillo. Con una inclinación de cabeza, instó a Kelson a agarrar el cuchillo y
ganar su libertad. Pero el terror congeló a Kelson en su lugar. Los bastones
eléctricos, las mangueras de incendios y los atizadores afilados con los que los
guardias lo habían torturado para entretenerse habían llevado a Kelson a un punto
cercano a la locura. 8
Cada uno de los prisioneros también había sido llevado una o dos veces a una
habitación húmeda y se les conecto una IV. Lo único que los hombres habían
hecho allí era tomar la sangre de Kelson, pero lo habían dejado mareado,
nauseabundo antes de regresar a su jaula. El recipiente se había llenado y Kelson
sabía que habían tomado demasiado. Simplemente no sabía por qué estaban
tomando su sangre.
Ya despiadados en su crueldad, Kelson no quería pensar en lo que harían si lo
encontraban fuera de su jaula. Pero no podía sentarse allí. Incluso si ya había
renunciado a toda esperanza, había otros como su vecino conversador que no
merecían estar aquí. Ninguno de ellos lo hacía.
Su corazón dio una patada contra sus costillas, amenazando con dañar
directamente su pecho mientras dejaba que el cambio sucediera. La sensación le
resultaba extraña. Sus miembros humanos eran torpes al principio, pero entonces
Kelson consiguió trabajar, guiando el cuchillo a través de las barras abiertas.
Utilizó las yemas de los dedos, maniobrando el cuchillo cuidadosamente antes de
enrollarlos alrededor del acero frío. Ahora su único problema era averiguar cómo
abrir una cerradura. Esperaba hacerlo bien y no romper la peligrosa cuchilla dentro
del seguro.
—¿Sabes lo que estás haciendo? —Charlie charlatán preguntó. Kelson sonrió
para sí mismo por el apodo que le había dado al hombre.
—Ni idea. —Su voz sonó ronca y áspera por no ser utilizada durante tanto
tiempo.
—Soy Duncan. ¿Cómo te llamas? —El hombre se acercó más al lado de su
jaula, sus ojos azules se centraron en la mano de Kelson.
—Mi nombre es Kelson. —Él gruñó cuando casi dejó caer el cuchillo—. Ahora
déjame concentrarme para que podamos salir de aquí.
—Ni una palabra más. Lo juro. No oirás un ruido salir de mí. —Energía
emocionada llenó la habitación, Duncan casi vibraba.
Kelson puso toda su concentración en lo que estaba haciendo, bloqueando todo
lo demás.
Tardó casi dos horas y muchas maldiciones antes de oír la cerradura abrirse.
Kelson casi gritó de alegría, pero se abstuvo de hacer ruidos fuertes. Podría haber
un guardia en una habitación cercana.
—Hey, no me dejes aquí. —Charlie charlatán sacudió sus barras—. ¡Abre mi
cerradura también!
Kelson se estremeció una vez que salió de su jaula. Estaba desnudo y
caminaba sobre el frío suelo de hormigón que aún estaba mojado por la
manguera. Sus dedos se habían entumecido, apenas podía sujetar el cuchillo.
Pero no tenía la intención de darse por vencido.
9
Siempre había ayudado a los necesitados. Kelson disfrutaba de ser voluntario y
participar en proyectos comunitarios. Pero esto era más que sólo darle una mano.
Ayudar a los demás a escapar podría significar la diferencia entre la vida y la
muerte.
Mientras caminaba hacia la jaula de Duncan, oyó el deslizamiento del metal
pesado. Instintivamente, Kelson cambió a su forma de coyote, el cuchillo
golpeando el suelo, resonando fuerte en la habitación estéril.
—¡No! —Gritó Duncan antes de cambiar a zorro. Kelson se quedó inmóvil
cuando el guardia que les había traído la inmundicia de comida abrió la puerta. Se
detuvo en seco mientras miraba a Kelson.
—¿Cómo diablos te liberaste? —Alzando el bastón eléctrico de su cinturón de
herramientas, el hombre lo abrió de golpe—. Vuelve a tu jaula.
Kelson casi se desmayó cuando oyó el chasquido de las corrientes eléctricas.
Su cuerpo había reconocido al instante el sonido. Se sentía como el perro de
Pavlov1, reaccionando ante el zumbido en lugar de una campana.
Pero obedecer significaba ser mantenido prisionero y Kelson no pasaría otra
noche aquí si podía evitarlo.
1
Iván Petróvich Pávlov fue un fisiólogo ruso. Formulo la ley del reflejo condicional. Trabajo con perros en lo que podríamos llamar
Estímulo-respuesta, en pocas palabras es cuando los perros escuchan el sonido de la bolsa de comida (estimulo) ellos
involuntariamente comenzaban a salivar (respuesta). Pávlov utilizaba un metrónomo con un sonido similar a una campana.
—Voy a hacerte pagar por esto. —El guardia avanzó. Cuando el hombre lo
alcanzó, Kelson corrió a su derecha, disparado hacia la puerta que había quedado
abierta. No tenía ni idea de adónde iba, pero sólo necesitaba salir de este edificio.
La culpa le comía por tener que dejar a los otros atrás, pero ahora que tenía la
oportunidad de ganar su libertad, Kelson podría ir en buscar de ayuda. El Alfa
Maverick Brac no soportaría algo como esto. Él tenía letreros de “No Cazar” por
todo el bosque que bordeaba Villa Brac.
Kelson esperaba que el lobo timber alfa cerrara este lugar y se comiera hasta la
última persona que había puesto una mano en la tortura de Kelson.
Los pasillos lo confundían. Se encontró en un callejón sin salida dos veces.
Afortunadamente, era más rápido que el guardia fuera de forma. El tipo no podía
seguirle el ritmo.
—¡Voy a encontrarte! —La voz siniestra resonó por los pasillos.
Kelson vio una señal de salida brillante y arrastró su culo hacia ella. Saltó sobre
sus piernas traseras, usando sus patas delanteras para empujar la barra. Sonó
una alarma, pero eso no le impidió correr.
El gordo bastardo seguía persiguiéndolo y Kelson no estaba seguro de poder
escapar. Estaba demasiado débil y herido para seguir adelante. El largo período
de hambre y abuso había cobrado su precio. Su mente estaba dispuesta, pero su 10
cuerpo simplemente no podía hacerlo.
Tropezó, golpeando el suelo con fuerza. Kelson no tenía fuerzas para
recuperarse. No podía reunir voluntad. Lentamente cerró los ojos y rezó para que
todo lo que estuviera a punto de pasar terminara con su vida rápidamente.
Capítulo 02
Rakeym se apartó los mechones del rostro, colocándolos detrás de su oreja.
Empezaba a desear haberlo atado antes de ir a ver a Ahm. Pero tan irritado como
estaba con su cabello, Rakeym se alegró de haber elegido dar un paseo por el
bosque para despejar su mente. La tranquilidad era el consuelo que había estado
buscando.
De la nada, Rakeym vio un coyote blanco y negro correr por el bosque. Hizo
una pausa, mirando a la criatura cuando vio a otro darle caza. Rakeym estaba lo
suficientemente lejos como para no ser visto. No estaba seguro de lo que estaba
pasando, pero no era asunto suyo.
Apretando las manos en su espalda, Rakeym empezó a moverse de nuevo,
lejos de los dos, cuando oyó un grito agudo. Hizo una pausa una vez más. ¿Por
qué siquiera estaba dándole un pensamiento a esos dos? Los elfos de las
sombras dejaron el mundo exterior a sus propios recursos. Ellos no interferirían y
no llevarían a nadie que no fuera de su raza a incorporarse en sus vidas.
Pero el grito angustiado del coyote... le molestaba. Se giró, Rakeym murmuró
cuando la brisa levantó y arrojó los largos mechones negros a su rostro una vez
más. Si la longitud de su cabello no fuera tan prestigiosa entre su gente, Rakeym 11
cortaría la mierda. Algunos días era más problemático de lo que valía la pena.
El grito agudo resonó por el bosque de nuevo, enviando unas cuantas aves
hacia el cielo para escapar del sonido torturador. La carne a lo largo del brazo de
Rakeym comenzó a hormiguearle y algo en su interior le susurró, instándole a ir a
ayudar al sufriente coyote.
Era lo último que Rakeym quería hacer, pero no podía ignorar su voz interior. La
había salvado en más de una ocasión y había aprendido a confiar en ella.
Moviéndose con la tranquilidad y el sigilo con el que su gente era conocída,
Rakeym siguió no sólo el sonido de risas maliciosas y gritos crueles, sino el olor
metálico que empezó a filtrarse lentamente a través del bosque. No estaba seguro
de por qué o de dónde había venido el arco de furia, pero fue un fino temblor en su
piel cuando vio lo que el humano estaba haciendo. Los dedos de Rakeym se
curvaron y las uñas afiladas le mordieron las palmas de las manos.
El coyote estaba abajo, inmóvil, su abrigo de piel, una vez claro, ahora estaba
cubierto de sangre. El desconocido estaba cortando a la criatura, gritando al "idiota
mudo" por hacer que el tipo lo persiguiera. La cabeza del extraño se tambaleó
cuando Rakeym se movió a la vista. Los ojos del hombre se ensancharon, sus
labios se separaron mientras se enderezaba. El interior de los muslos de los
pantalones del hombre se volvió de un tono más oscuro, el olor de la orina
llenando el aire.
Rakeym levantó el brazo, abrió los dedos, mostrando al hombre su palma
sangrienta. —Ona ta a'amin.
Las gruesas y descuidadas cejas del hombre corpulento se juntaron mientras su
cabeza se movía de un lado a otro. —¿Qué fue eso?
—Dá.me.lo.
El cuchillo cayó al suelo del bosque. La piel, una vez enrojecida por el esfuerzo,
ahora palideció cuando el extraño miró por encima de su hombro y luego volvió a
mirar a Rakeym. —Está rabioso. Solo estaba calmándolo.
El hombre estaba mintiendo.
Rakeym se acercó, el desconocido dio un paso atrás y luego otro.
—¿Qué mierda eres? —preguntó el corpulento hombre.
Rakeym dio una risa profunda y sin humor. —Mi madre me dijo que yo era un
engendro del demonio concebido después de una barata botella de whisky en una
noche de verano.
El hombre se ahogó de tos cuando Rakeym se agachó, comprobando si el
coyote seguía vivo. La furia hervía en su estómago cuando echó un vistazo más
de cerca a lo que se le había hecho a la criatura. Había tanta sangre cubriendo la
piel que no podía decir cuántas heridas había soportado el coyote. Esto no era 12
calmar a un perro rabioso. La cantidad de rabia que había puesto en esto le dijo a
Rakeym que el tipo odiaba a este coyote con pasión.
Y entonces el mundo de Rakeym cayó.
No podía ver más allá de la furia de color rojo oscuro que lo tuvo de pie en toda
su altura, se elevaba sobre el asqueroso hombre mientras gruñía. —¿Has
intentado matar a mi A’maelamin?
Girando sobre su talón, el extraño cayó al suelo, gritó, y luego se puso de pie,
corriendo. Sin embargo, siguió mirando por encima del hombro.
Rakeym fue tras él, agarrando al hombre alrededor de su garganta por detrás y
tirando de él en un golpe seco. —Tú pagarás por esto, saurar.
Los pájaros se dispararon desde sus ramas, el viento soplaba fuertemente a
través de las hojas, y entonces el bosque se tranquilizó mientras Rakeym soltaba
al extraño, el cuerpo del hombre inmundo cayendo sin vida al suelo. Rakeym
regresó al coyote postrado, levantando a la criatura en sus brazos antes de
aparecer de vuelta en su casa en los pantanos.
Rakeym dejó al coyote en su cama de gran tamaño y luego llamó a su centinela
de más confianza, Nazul. La habitación se sentía un poco fría, así que Rakeym
encendió la chimenea de piedra, poniendo su mano sobre la repisa de la
chimenea mientras se preguntaba si había hecho lo correcto trayendo al coyote
aquí. Se volvió cuando Nazul atravesó la puerta. Sus pasos habían sonado
tranquilos en la alfombra de felpa.
—Tráeme a la Maga, pero que jure secreto.
Nazul asintió antes de salir de la habitación. Rakeym sabía que el centinela de
alto rango no lo traicionaría y le diría a la tribu que su líder había traído un shifter
entre ellos. El apareamiento de Ahm seguía fresco en sus mentes, todavía
chismorreaban con ira y odio. La caída de Ahm en desgracia después de su
apareamiento fuera de su raza, con otro varón, lo había llevado a ser un rápido, ex
gobernante.
Rakeym cerró la puerta del dormitorio antes de que alguien pudiera venir y
descubrir al shifter en su casa. A diferencia de Ahm, Rakeym no tenía una política
de puertas abiertas. Creía en su privacidad, en su soledad. Pero la gente lo
visitaba mucho sin anunciarse, para consternación de Rakeym. Comprendía su
posición y lo que implicaba, pero maldita sea si no echaba de menos los días en
que su única responsabilidad era ser comandante de los Centinelas.
Rakeym prefería la batalla a la política.
Amaba a su gente, pero la mayoría de ellos eran idiotas. Arrugando sus narices
a la homosexualidad, pero practicando la endogamia2. No tenía ningún sentido
para él. Rakeym no era un santo. Cuando se trataba de forasteros, sus puntos de
vista estaban tan hastiados. Pero sus razones eran muy diferentes a las del resto
de su raza.
Se sentó, apoyando los codos sobre sus rodillas, la barbilla apoyada en las
13
manos mientras esperaba a que la Maga llegara y sanara al A'maelamin de
Rakeym, su compañero.
—Estoy demasiado viejo para esto, Nazul. —Eso, por supuesto, sería algo que
a la tribu de Rakeym le encantaría oír. Su tribu odiaba tener a Rakeym a cargo.
Tal vez no aprobaran que Rakeym fuera su líder, pero le tenían demasiado miedo
para protestar. ¿Quién querría enfrentarse a un mutante que era más alto que
nadie en la tribu y que era el comandante de los temidos Centinelas de los Elfos
de la Sombra?
Nazul sacudió la cabeza. —Ha sido un día difícil. El coyote está luchando contra
el envenenamiento de plata, pero él lo hará.
—Eso es lo que no entiendo. —Rakeym había dado vueltas al asunto una y otra
vez en su mente desde el primer descubrimiento de por lo que el coyote estaba
luchando. Suspiró y se frotó una mano por la parte trasera de su cuello. Su cabeza
dolía como un dolor de muelas. Dios, estaba cansado—. ¿Cómo sabría ese
humano que debía usar un cuchillo de plata?
El coyote gimió en la cama, sus músculos se sacudían mientras su cabeza se
agitó. El dolor de cabeza de Rakeym se encendió cuando un nudo se formó en su
estómago.
—Él va salir adelante, Rakeym.
Después de las últimas tres largas y tensas horas viendo cómo el shifter
peleaba por su vida, todo esto parecía extrañamente irreal. Rakeym resistió el
impulso de decirle a Nazul que las probabilidades de que el coyote sobreviviera
eran casi nulas. El humano había hecho un infierno de trabajo cortando a la
criatura. La Maga que vivía entre los elfos de la Sombra había hecho lo que podía,
pero el veneno era sustancial. Si el coyote sobrevivía, iba a llevar una gran dosis
de cicatrices externas. Y dependiendo de por qué ese humano había estado
empeñado en matar al coyote, probablemente una gran dosis de cicatrices
emocionales también.
—Sólo asegúrate de mantener a todos alejados. Desde la muerte de Nara,
Blythe no ha sido más que un problema. Si el tío de Ahm descubre que hay un 15
shifter. — Rakeym se volvió, tomando un trago de la mesa junto a la pared. Sus
dedos se curvaron alrededor del cristal frío—. Sólo mantenlos alejados, Nazul.
Nazul miró hacia el suelo y Rakeym supo que el hombre no le estaba diciendo
algo. Blythe era un ladrón de la vieja ley, citando constantemente pasajes de los
rollos de los ancianos. Él era un dolor en el culo, pero era muy influyente con no
sólo su propia tribu, pero Rakeym también. —Escúpelo.
—Sé que ya estás lidiando con muchas cosas y no quería molestarte con esto.
— Comenzó Nazul—. Blythe está tratando de convencer a todos de que Ahm
necesita pagar por su traición y la muerte de Nara. Quiere que Ahm sea traído
aquí para que se haga justicia.
—Oh, por Dios. —Rakeym puso el vaso abajo, pasándose una mano sobre su
cara. ¿Blythe estaba loco? Ahm era uno de los Ultionem. Los líderes no sólo
protegerían a Ahm, sino que los Lakelands matarían a cualquier persona que se
acercara al hombre y a su hija. Y Ahm era el amigo más antiguo y querido de
Rakeym. No iba a permitir que ningún daño llegara al hombre.
—He ordenado a los Centinelas que vigilen bien a Blythe. —Nazul cogió el vaso
que Rakeym había sostenido, bebiéndose el líquido—. Pero el cabrón sigue
entrando y saliendo de diferentes lugares.
Si hubiera sido alguien más que Nazul quien robase su vaso de escocés,
Rakeym habría intentado matarlos. Pero Nazul no era sólo un Centinela de alto
rango, sino uno de los dos únicos hombres a los que Rakeym confiaría su vida. El
tipo era un buen amigo.
—¿Cómo vas a lidiar con esta situación? —Nazul miró hacia la cama donde el
coyote permanecía en silencio.
Había un nudo en el pecho de Rakeym mientras miraba al shifter dormir. Nunca
había mencionado que el coyote era su A'maelamin, pero traer a la criatura aquí lo
había dicho todo.
—No tengo ni idea. —Se le había ocurrido que tener al shifter aquí iba a ser una
batalla de por sí, pero tratar con el hombre a nivel personal no era algo que
Rakeym estuviera deseando.
Nazul le dirigió esa mirada. La que le decía que simpatizaba porque el hombre
conocía el pasado de Rakeym. Frunció el ceño ante Nazul y luego frunció su labio.
No quería ni necesitaba compasión. Su madre había sido una de esas mujeres
que pensaban que tener un hijo era un inconveniente, una carga, y había tratado a
Rakeym como tal. Nunca una vez mientras fue un niño su madre lo abrazó cuando
estaba herido o asustado, metido en la cama, o cocinado una maldita cosa para él.
Tenía suerte si recordaba abastecer el armario con comida. 16
Cuando cumplió dieciocho años, el comandante de los Centinelas había sacado
a Rakeym de su casa y su entrenamiento había comenzado. La vida en el Templo
no había sido más fácil, pero al menos su madre no iba a llegar tarde por la noche,
tropezando borracha, con otro "tío" de su brazo.
Rakeym apartó esos recuerdos antes de darse la vuelta para decir. —Él se
quedará en mi casa, lejos de la tribu.
Una ceja negra se arqueó en la frente de Nazul. —¿Prisionero?
—Protegido. —El dolor de cabeza de Rakeym, ahora mucho peor, aumentó un
poco—. Te asigno para mantener a todos alejados de mi puerta. —Rakeym había
entrenado personalmente a Nazul durante el siglo pasado. El hombre sólo podía
tener ciento veinticinco años para un Centinela, pero era mortal, tranquilo y muy
inteligente. Nadie podía pedir un mejor guardia.
—Voy a hacer que Jhan se haga cargo de mis deberes hasta nuevo aviso. —
Nazul bajó el vaso.
—No. —Rakeym levantó una mano—. Quiero que Jhan esté aquí contigo. Haz
que Talon asuma tus deberes.
—Duro. —Nazul le dio a Rakeym una sonrisa perversa—. Pero es algo que se
merece después de andar holgazaneando.
Si Rakeym iba a esconder al coyote por el momento, quería que los dos
hombres en los que más confiaba vigilaran su casa. Nazul tenía razón. Talon
podría usar el castigo por dejar su puesto hace dos noches. Aunque dos décadas
más viejo que Nazul, Talon todavía actuaba como un jovencito.
Los Centinelas nacían, no se hacían. Eran la élite de los elfos de la Sombra. Si
hubiera habido tal cosa como abandonar, Rakeym habría expulsado a Talon de
los Centinelas ya. Pero el hombre era inmaduro, temeroso y todavía tenía mucho
que aprender. Aunque nacieron con la habilidad de convertirse en grandes
luchadores, no todos los Centinelas recibieron sentido común en el útero.
Una vez que Nazul se había ido para llevar a cabo las órdenes, Rakeym se
sirvió otro vaso de whisky y se acercó a la cama, mirando fijamente al coyote
dormido. Bebió el líquido ámbar antes de decir: —No estoy seguro de si te rescaté
o simplemente empeoré tu vida.
Los ojos de Kelson cayeron sobre una chica con pigmentación azul de piel. Ella
se quedó allí, sonriéndole mientras rebotaba en su lugar. Tendría unos dieciocho,
quizás diecinueve años, vestida con un top y una falda de piel de ciervo, y tenía
los ojos del color de los cielos de verano. En general, la mujer parecía bastante
inofensiva.
17
—Hola, soy Meda.
El reloj que colgaba en la pared del fondo sonó tres veces mientras decía:
—Soy Kelson.
—Estoy aquí para ayudarte hasta que te mejores, Kelson. —Meda anunció
alegremente antes de descansar una mano en el poste de la cama—. ¿Hay algo
que necesites?
Su vejiga estaba llena, tirante, pero no había manera en el infierno de que
Kelson le dijera eso. No le importaba que tuviera que caerse de la cama y tirar de
su cuerpo inerte a donde estuviera el baño. Lo haría. Si hubiera sido una
enfermera u otro profesional adulto, entonces podría haber hablado. Pero
ciertamente no a alguna inocente, sonriente joven.
Hablando de la vergüenza total.
Tendido de lado y cubierto con una gruesa manta, Kelson nunca se había
sentido más aliviado de que su desnudez estuviera oculta que ahora mismo. ¿Por
qué no podía alguien más viejo y con más experiencia ayudarlo? Kelson no estaba
seguro de dónde estaba, pero tenía que haber un adulto que fuera más hábil que
esta adolescente. —Nada en lo que pueda pensar. Gracias de cualquier manera.
Los ojos azules brillantes se giraron hacia arriba en un impresionante rodar de
ojos. —Le dije a mi tío Rakeym que no me dejarías ayudarte a ir al baño. —Meda
se dirigió hacia la cama, mirándolo con curiosidad—. Nunca había conocido a un
shifter antes. ¿Muerdes?
—No te preocupes, he tenido mis oportunidades. —Kelson dijo inexpresivo.
Después de lo que acababa de pasar, no iba a permitir que su guardia bajara,
incluso si Meda se veía tan inofensiva como una mosca. Él enrolló sus dedos más
apretados en la manta, preguntándose si estaba en algún lugar seguro o si esto
era otra versión del infierno—. ¿Dónde estoy?
La sonrisa se deslizó de la cara de Meda y luego reapareció de nuevo, pero sus
ojos eran cautelosos. —Vamos, sé que necesitas usar el baño. Prometo no mirar.
Su vejiga se retorció ante el recordatorio, lista para estallar. Kelson sabía que
no tenía más remedio que dejar que le ayudara o que ensuciara la cama. De
cualquier manera, la manta iba a salir. —¿Tienes una toalla que pueda envolver
alrededor de mi cintura?
Meda rodó los ojos una vez más. —Tengo dos hermanos pequeños. Confía en
mí cuando digo que sé cómo es la anatomía masculina. Ellos están en medio de
haber sido entrenados en el baño y han cubierto de manchas la casa más veces
de las que puedo contar.
Kelson levantó la cabeza y alzó una ceja. Ella estaba hablando de niños
18
pequeños. Kelson era un hombre maduro y no había manera de que estuviera...
—Por favor.
—Bien. —Meda salió de la habitación y volvió con una toalla verde. Ella le
entregó la tela suave y luego se volvió, dándole la espalda con un gruñido.
Kelson se congeló en su lugar mientras miraba los tatuajes que comenzaban en
su cuello y corrían todo el camino hasta que el diseño desaparecía bajo su falda
de piel de ciervo. El patrón era intrincado, hermoso, y tenía la sensación de que
significaba algo. Cuando se había asegurado la toalla alrededor de su cintura,
Kelson sudaba por el esfuerzo.
—¿Puedo darme la vuelta? —preguntó Meda con voz exasperada. Sus manos
estaban cruzadas sobre su pecho, su pie golpeaba con impaciencia el suelo de
madera pulida, haciendo que Kelson notara que estaba descalza.
—Sí. —Echó atrás las cubiertas y luego se congeló. Su pecho pálido estaba
plagado de marcas de tajos que se erguían, rojas, y aun curándose. Parecía un
extraño experimento científico. Sus muslos no estaban mejores. Una larga marca
corría desde la parte superior, a la parte interna del muslo hasta abajo de la rodilla.
Agarrando el borde de la manta, Kelson la arrojó sobre su cuerpo desfigurado, sus
manos temblando mientras cerraba los ojos, rezando para que todo aquello fuera
un mal sueño.
—No parecen…
—No. —No quería oír a nadie apaciguarlo. Sabía lo horrible que eran—. ¿Mi
cara? —Kelson se oyó preguntar, esta vez en una voz más suave. Abrió los ojos
para ver a Meda mirándolo con cautelosa simpatía. Al parecer ni siquiera su rostro
había sido salvado.
—¡Fuera! —Se puso la manta blanca sobre la cabeza, negándose a dejar que
ella lo viera así. No quería que viera las calientes lágrimas que ahora le corrían por
la cara. Oyó la puerta cerrarse, su vejiga olvidada.
Segundos después, la puerta se abrió de nuevo. Kelson se secó rápidamente
los ojos, dispuesto a decirle a Meda que no estaba bromeando, cuando le
arrancaron la manta de la mano. Sus dedos se curvaron fuertemente mientras su
pulso corría locamente. El cuerpo de Kelson tembló mientras jadeaba por respirar,
mirando a alguien que parecía completamente malo. Había oído hablar de los
misteriosos elfos de la Sombra. Pero estar tan cerca era una pesadilla. El chico lo
miró con dos iris de diferentes colores, uno de color verde esmeralda y el otro de
color ámbar oscuro. Su piel era del color de los huevos de petirrojo, y sus orejas
eran largas y puntiagudas, la derecha luciendo dos pequeños pendientes en el
lóbulo. Sus rasgos eran fuertes, masculinos y francamente aterradores. El instinto
de correr era fuerte, pero Kelson estaba demasiado débil incluso para sentarse.
El tipo parecía un matón y un guerrero, todo en uno.
Este debe ser el tío Rakeym. 19
—Harás lo que Meda pida. —Fue lo único que el hombre dijo antes de doblarse
por la cintura, recogiendo a Kelson y dirigiéndose al baño.
Capítulo 03
Kelson dio vueltas en la cama, la pesadilla empujándolo de vuelta a esa jaula
fría y húmeda. El guardia se paró sobre él, riéndose mientras golpeaba a Kelson
una y otra vez con ese bastón eléctrico. Sólo que ahora Kelson no estaba en su
forma de coyote, sino como ser humano. Se agachó, envolviendo sus brazos
alrededor de sus piernas. El aire se llenó con el hedor de la piel quemada, los
shifter de las otras jaulas se rieron, gritando para que el guardia usara el atizador,
para enterrarlo en la carne de Kelson.
Los ojos de Kelson se abrieron de repente, un fuerte grito rasgándole la
garganta mientras yacía allí con sudores fríos. Sus ojos se ajustaron a la
habitación y recordó que ya no estaba encerrado en esa horrible jaula. Se volvió
pero no importaba cómo Kelson tratara de acostarse, las heridas de su cuerpo le
dolían. Era curioso cómo no le había dolido cuando se despertó hace dos días,
pero ahora que sabía que estaban allí, cada golpe, rebanada y puñalada
palpitaban dolorosamente.
—¿Estás bien? —preguntó Meda desde una silla en la esquina. Sus piernas
delgadas estaban escondidas debajo de ella, una delgada manta le cubría el
regazo. Sus ojos estaban hinchados, sugiriendo que Kelson la había despertado
de un sueño profundo.
20
Kelson tiró de las mantas hasta la barbilla mientras miraba a la joven. —Por
dios, Meda. ¿Por qué no te vas a casa? Yo puedo cuidar de mí mismo. Te ves
como la mierda.
Ella le dedicó una cálida sonrisa mientras desplegaba sus piernas, se paró y
luego se estiró. —Voy a leer un libro. —Meda agarró un libro apoyado en la
cómoda—. Eso debería ayudar a olvidarte de... ya sabes.
—¿Quién es él? —preguntó Kelson, pensando en el hombre con quien se
quedó sin aliento, el hombre que lo había llevado al baño.
Los ojos de Meda cayeron al libro mientras alisaba su mano sobre la cubierta.
—Tendrás que ser un poco más específico, Kelson.
Estaba jugando con él. Meda sabía exactamente a quién se refería. Ella tenía
que saber. ¿Verdad?
—La única persona que he visto desde que estoy aquí. —Le dio unas
palmaditas a la manta mientras la miraba con el ceño fruncido. Después de dos
días donde Meda se negaba a dejar su lado, Kelson había comenzado a mostrar
lentamente su cara otra vez. Era difícil tener una conversación bajo las sábanas, y
se había burlado y bromeado con él, ayudando a Kelson a bajar la guardia a su
alrededor— ¿Y por qué no me dices dónde está?
Dejando el libro a un lado, Meda se acercó a la cama y se sentó. Sus dedos
comenzaron a retorcerse en su pelo largo y negro, con los ojos clavados en el
suelo. —Es mi tío, Rakeym.
—Bueno, dile al tío Rakeym que entre ahora mismo. Quiero algunas
respuestas. —Kelson apretó la mandíbula ante la idea de estar encerrado en esta
habitación. Aunque estaba lujosamente decorada, todavía era una jaula. Había
tenido suficiente de ellas para toda su vida.
Una imperiosa necesidad por irse a casa se apoderó de él. Lo que haría desde
allí, lo averiguaría más tarde.
La boca de Meda se contrajo cuando soltó su pelo. —Confía en mí cuando te
digo que ordenarle hacer algo no sería bueno para tu salud.
Kelson abrió la boca para decirle que sabía que Rakeym era su compañero,
que lo había olido cuando el hombre lo había llevado al baño hace dos días, pero
algo le hizo mantener ese conocimiento para sí mismo. —No me importa. Sólo dile
que entre aquí.
Si el hombre quería actuar como si Kelson no existiera, entonces Kelson podría
actuar como un idiota. Los tiempos desesperados exigían gritos.
—Es tu cuello. —Meda se levantó, mirándolo—. No digas que no te advertí. Es
el líder de los elfos de la Sombra y el ex comandante de los Centinelas. No 21
puedes tener a uno más temible que él. —Y entonces sonrió—. Pero él es amable
conmigo.
Con eso, saltó fuera de la habitación. A Kelson realmente no le importaba si
Rakeym despreciaba recibir órdenes. Después de dejarlo al cuidado de una
adolescente, Rakeym podría chupar al gran peludo.
Después de media hora pasada sin Rakeym, o Meda, la sangre de Kelson
comenzó a hervir. Pensar en la pesadilla sólo alimentó esa ira, haciéndose más
caliente por segundos. Después de cuarenta y cinco minutos de espera, Rakeym
finalmente llenó la puerta. Apoyó su hombro en el marco, con sus incompatibles
ojos barriendo a Kelson.
Toda la bravuconería que Kelson había sentido se escapó cuando el aura
amenazante llenó la habitación. Había pensado mentalmente en lo que iba a decir,
pero ahora su mente estaba en blanco. El hombre tenía que estar cerca de los
siete pies3 de alto. Su cuerpo no era demasiado musculoso, pero la dura carne
tonificada se destacaba definitivamente. Aquellos ojos seguían molestando a
Kelson, al igual que las largas uñas del hombre que terminaban en agudas puntas.
Su largo y sedoso cabello negro estaba trenzado hoy, posándose sobre su
hombro como una serpiente silenciosa que llegaba hasta la cintura.
3
2.13
—¿Por qué estás siendo tan difícil con Meda? —La pregunta se planteaba en
un tono bajo y sereno, como si Rakeym estuviera pidiendo un informe
meteorológico.
—Porque. —Comenzó Kelson y su bravuconería volvió ligeramente—. Me has
dejado solo durante dos días.
—Solo no. —Corrigió Rakeym.
—¿Llamas permitir a una adolescente que se encargue de un hombre herido y
totalmente crecido no estar solo? —La amargura se elevó lentamente por su
pecho y entró en su garganta como un gas caliente. Ya mentalmente con
cicatrices, desfigurado y sin idea de dónde estaba, la distancia fría de Rakeym no
ayudaba a Kelson. El coyote de Kelson gimió por su compañero, pero él lo ignoró.
—Meda es muy capaz. —Rakeym se apartó del marco—. ¿Hay algo que
necesites?
Sí, la mente de Kelson proporcionó, para que esta pesadilla terminara y
averiguara que mi estancia en el Hotel del Infierno nunca tuvo lugar. —Claro que
sí. —Su tono cambió a un alegre—. La puerta, para poder salir como el infierno de
este lugar.
—Eso va a ser en parte un problema —respondió Rakeym—. No estás en
condiciones de cuidarte por tu cuenta. 22
—¿Entonces me mantienes aquí contra mi voluntad?
Meda entró con una bandeja llena de comida. El aroma llenó el aire y el
estómago de Kelson comenzó a retumbar.
—Eso prácticamente lo resume —dijo Rakeym antes de salir de la habitación.
Rakeym podría pensar que podía mantener a Kelson prisionero, pero eso no
significaba que tuviera que darse la vuelta y mostrar su vientre. Iba a salir de aquí
y no iba a mirar hacia atrás. Le dolía como el demonio que su compañero le
estuviese dando la espalda, pero Kelson sabía que iba a sobrevivir. No tenía
elección.
Asegurándose de que Meda estuviera profundamente dormida, apartó la manta.
Kelson gruñó mientras miraba la toalla verde posada en la mesilla de noche. ¿Por
qué no le daban ropa?
Después de envolver la tela alrededor de su cintura, Kelson se relajó en el
suelo, rezando para que ninguno de los tableros chirriara cuando llegó a la puerta.
Dando a Meda una fugaz mirada, envolvió sus dedos alrededor de la manija
niquelada y tiró hacia abajo y luego hacia dentro, dando un paso hacia el pasillo.
No se molestó en cerrar la puerta hasta el final, con miedo de hacer demasiado
ruido.
Kelson permaneció allí un momento mientras un ceño arrugaba su frente. Un
largo pasillo, lleno de sombras oscuras, se extendía a cada lado, dejándolo
inseguro en qué dirección ir. Miró fijamente un jarrón posado en un pequeño
estante de madera frente a su puerta. Kelson esperó, como si una flecha brillante
de neón fuera aparecer repentinamente y le señalara la dirección correcta.
Decidiendo que se iba por la izquierda, mantuvo sus pasos suaves en el suelo
de madera. Su corazón latía con fuerza, golpeando tan fuertemente en sus oídos
que le preocupaba que lo delatara. Se le ocurrió que si Rakeym era el líder, sólo
podría haber guardias alrededor de la casa, o por lo menos, caminando por el
perímetro fuera.
No tenía ni idea, pero no se rendía. Quedarse aquí no era una opción para él.
¿Y volver a casa es mejor? preguntó una voz en su cabeza. Eres un maldito
pedazo de monstruo. ¿Cree que el Sr. Walker va a seguir dejándote trabajar como
cajero? Harás a todos los clientes correr y gritar.
Kelson hizo una pausa. Su voz interior era cruel, pero decía la verdad. Si volvía
a Villa Brac, no había ninguna posibilidad en el infierno de que pudiera mantener
su trabajo y, a su vez, nadie lo contrataría. Sería un vagabundo sin hogar,
mendigando por monedas sólo para conseguir una hamburguesa o unos guantes
calientes
Pero no podía quedarse aquí. No cuando estaba siendo enjaulado una vez
23
más. Un escalofrío le invadió el cuerpo mientras pensaba en esas jaulas. Tenía
que conseguir ayuda para Charlie y los demás. Y tenía que averiguar qué le había
sucedido a Emery. ¿Cómo podía haberse olvidado de ellos? Una razón más por la
que tenía que salir de aquí. Si nada más, Kelson tenía que hablar con Maverick
sobre ese lugar lleno de horror. Podría haber sido por el pensamiento del almacén,
pero para Kelson, el aire en el pasillo se sentía más pesado que en su dormitorio.
El silencio era grueso como una manta y ensordecedor para sus oídos.
Una puerta se abrió y Kelson se quedó inmóvil. Dos hombres salieron. Se puso
rígido, aterrorizado por los dos azules gigantes, antes de reconocer a uno de ellos
como Rakeym. Pero saber que uno de los chicos era su compañero no detuvo las
rodillas de Kelson de temblar. Se encontró deseando haberse quedado en su
dormitorio o haber ido a la derecha en lugar de a la izquierda. Pero era demasiado
tarde para cualquier tipo de deseo.
—¿Qué demonios? —Gritó el tipo que estaba junto a Rakeym, sus ojos se
abrieron y luego se estrecharon. El hombre ya era bastante aterrador, azul y se
elevaba sobre él. El implacable resplandor en las profundidades negras de sus
ojos no ayudó a Kelson a descongelarse. El desconocido se volvió hacia Rakeym,
apuntando un dedo largo y delgado hacia Kelson—. ¿Puedes explicar por qué
tienes a un shifter desnudo parado en tu pasillo?
—Tiene una toalla. —Señaló Rakeym con sequedad. Los ojos de su compañero
se deslizaron hacia Kelson. La expresión en ellos decía que permaneciera callado.
Kelson no tuvo ningún problema en hacerlo considerando que estaba
demasiado asustado para hablar.
—Rakeym —dijo el hombre, su rostro azul se humedeció con un ligero tinte de
rojo, haciéndole parecer un poco morado mientras una furia cruda llenaba sus
ojos.
—Lo considero una mascota —dijo Rakeym.
Kelson dio un paso atrás, con el aliento saliendo de su pecho. Rakeym podría
haberle dado un puñetazo y le habría dolido mucho menos. Aunque el elfo de la
Sombra había estado ignorando completamente a Kelson desde que se había
despertado, la declaración contundente hizo que su pecho se sintiera como un
enorme agujero abierto.
—Sabes lo que sentimos por los shifters después de lo que hizo Ahm. Deshazte
de él. —El hombre con Rakeym bajó la vista por Kelson y este debió de haberse
quemado ante la mirada llena de odio—. Es un monstruo. Mira todas sus
cicatrices. ¿Cómo puedes mantener a una criatura patética en tu casa?
—Cuida tu lengua —dijo Rakeym, un gruñido sordo resonando en su pecho.
Rakeym era lo suficientemente intimidante, pero la mirada oscura que cruzaba su 24
rostro era aterradora y siniestra—. Tú puedes ser uno de los miembros del
consejo, pero no olvides con quién estás hablando.
Los ojos del hombre se apagaron. —Entonces ponle un collar para que todos
sepan que es tu mascota.
Uno al intestino, y ahora un puñetazo a la cabeza. Kelson giró para salir, pero
unos dedos se cerraron alrededor de su brazo, sosteniéndolo en su lugar.
—¡Déjame ir! —Kelson dio una patada a Rakeym, su pie aterrizó en la espinilla
del hombre. El movimiento sólo hizo que los dedos de Kelson palpitaran de dolor,
pero su humillación era profunda y a él simplemente no le importó.
—Luchador —dijo el desconocido con un brillo en sus ojos que reveló cuánto lo
disfrutaba. El desconocido recordó a Kelson al guardia que lo había torturado.
Tenían esa misma mirada desapasionada en sus ojos.
—Vete. —Ordenó Rakeym al hombre mientras su agarre dejaba hematomas.
Kelson se quedó quieto, entrecerrando los ojos al extraño, y luego a Rakeym.
Ambos lo ignoraron.
—Muy bien. —El hombre giró sobre sus talones y se apresuró a alejarse.
—El bastardo es probable que vaya a decirle esto a todo el mundo en la tribu —
murmuró Rakeym antes de girar sus ojos hacia Kelson.
—Te sirve bien. —Argumentó Kelson, retorciendo su brazo y esperando que las
uñas afiladas de Rakeym no le perforaran la carne—. Deberías haberme llevado a
casa cuando te lo pedí.
—En lugar de eso. —Rakeym arrastró a Kelson de vuelta por el pasillo—.
Acabas de alertar a cada miembro de mi tribu sobre tu presencia. No me
sorprendería que se estuvieran reuniendo ahora, listos para matarnos a los dos.
Kelson no sabía nada de los elfos de la Sombra aparte del hecho de que
existían, pero incluso para él lo que Rakeym estaba diciendo parecía bastante
duro. — ¿Nos matarían sólo porque tenías un shifter en tu casa?
En vez de llevar a Kelson de vuelta al dormitorio, donde había sido retenido
durante días, Rakeym lo llevó a una oficina. El elfo de la Sombra continuó hasta
llegar a un gran escritorio de roble barnizado. Kelson tiró más fuerte de su brazo
cuando vio a Rakeym sacar un collar negro con tachuelas del cajón de su
escritorio.
—¡No! —Kelson tiró y tiró, mordiendo y pateando por escapar. Él no tenía toda
su fuerza, ni mucho menos. Sus intentos de ganar su libertad lo estaban
desgastando rápidamente, haciéndole jadear cuando sus ojos se enfocaron en el
grueso pedazo de cuero.
Con un duro tirón, Rakeym lo acercó más. —Si no llevas esto, los dos estamos
muertos.
25
—Entonces mátame ahora. —Gritó Kelson, el tono de su voz aumentando.
Retrocedió de nuevo, mordiendo con fuerza el antebrazo de Rakeym antes de que
lo sujetara al escritorio. Kelson se odiaba por dejar que las lágrimas cayeran de
sus ojos. Odiaba a Rakeym por lo que estaba tratando de hacer, de hacerle.
No le importaba que los dos irises diferentes se llenaran de remordimiento y
arrepentimiento.
En ese momento, Kelson odiaba a todo el mundo y todo mientras Rakeym
presiona el collar en su lugar, asegurándolo con un pequeño candado.
28
Capítulo 04
—Si esa no es la señora de la limpieza, entonces...
Rakeym levantó una mano, silenciando a Kelson antes de moverse
silenciosamente hacia la puerta. Rakeym parecía estar listo para luchar contra el
dragón oscuro al otro lado. Kelson debería haber estado aterrorizado cuando
Rakeym sacó una larga cuchilla con mango de perlas de una funda a su lado.
¿Cómo no noté ese arma mortal?
Aunque el cuchillo era espantoso en sí mismo, lo que golpeó un frío tan
profundo como febrero por la espalda de Kelson fue el cambio visible que había
barrido las características de Rakeym. Un aura de peligro rodeaba al elfo de la
Sombra como un viejo amigo, aferrado a él cuando Rakeym llegó a la puerta. La
cabeza de Kelson se inclinó ligeramente, viendo el cambio asumir a su
compañero, una parte más profunda de él se sorprendido por la letalidad, la
belleza de lo que Rakeym era. Más rápido de lo que Kelson podía registrar,
Rakeym tenía la puerta abierta y a un hombre clavado a la pared, la hoja
presionada en su garganta.
—¡Joder, Nazul! —Rakeym mostró sus dientes antes de soltar al hombre—.
¿Estás tratando de morir?
29
—No lo había dibujado en mis planes. —Nazul se frotó la garganta y Kelson
notó que las uñas del hombre estaban pálidas con un tinte azul, no igual que las
mortales de Rakeym. Además, sus ojos eran del mismo color que el de Lence, un
azul oscuro. Más y más parecía que Rakeym era una anomalía. Aunque Nazul
tenía las mismas orejas puntiagudas, el mismo tipo de pendientes en la oreja
derecha y el cabello largo, aunque sólo llegara hasta la mitad de su espalda.
—¿Quieres explicarme por qué te arrastraste por la casa? —Rakeym enfundó
su cuchillo mientras Kelson iba a buscar la manta en la cama. Cubrió su
desfiguración antes de que Nazul pudiera mirarlo abiertamente.
—Estaba haciendo mi barrido interno. —Los ojos azules oscuros de Nazul
pasaron a Kelson antes de mirar a Rakeym. El hombre habló casualmente a
Rakeym, pero Kelson sintió al hombre observarlo cuidadosamente, de cerca. La
sensación le hizo estremecer de inquietud.
—Usa una campana alrededor de tu cuello. —Replicó Rakeym, aunque sus
palabras carecían de calor.
Los movimientos de Nazul eran graciosos mientras se volvía hacia Kelson,
ofreciendo su mano. —Soy Nazul, jefe de los Centinelas después de Rakeym, y
siento mucho que estés acoplado a este bárbaro.
Una sonrisa apareció al instante en la cara de Kelson mientras sacudía la mano
del chico. Rakeym gruñó y rodó los ojos. Era la primera vez que Kelson había visto
la verdadera personalidad de su compañero. La guardia de Rakeym parecía bajar
alrededor de Nazul.
—Soy Kelson.
Al soltar la mano de Kelson, Nazul le prestó atención otra vez a Rakeym. —Haz
algo con tu mano. Todavía está sangrando. Tal vez lo pienses dos veces antes de
abrir una ventana la próxima vez.
Los ojos de Kelson cayeron sobre la mano azul que estaba cubierta de sangre
seca y fresca. Sin pensarlo, fue al baño y buscó en los armarios hasta que
encontró algo de alcohol y gasa. Agarrando una toalla y mojándola en último
momento, Kelson finalmente regresó con los otros hombres. —Toma asiento.
Nazul sonrió mientras Rakeym se sentaba en la silla que Meda había ocupado
antes. Las cejas de Kelson se alzaron de sorpresa cuando su compañero no
discutió acerca de que le dijeran qué hacer. El hombre tenía demasiado orgullo
para su propio bien. Eso podría ser útil cuando llenara su papel de líder, pero en
los confines privados de esta habitación, el tipo necesitaba darle un descanso.
Cayendo de rodillas, Kelson tomó el paño húmedo y empezó a limpiar las
heridas. Había más de una, y algunas parecían necesitar puntos. Hizo lo mejor
que pudo, considerando que no estaba entrenado para esto, y luego echó el
30
alcohol sobre los cortes abiertos.
—¡Hijo de puta! —Rakeym gritó mientras se sacudía hacia adelante, mirando su
mano, todavía goteando con el líquido claro—. ¡Tú lo hiciste a propósito!
Sí, Kelson lo había hecho. —Sólo estoy limpiando el lío que hiciste de ti mismo.
La próxima vez que quiera poner tú mano a través de algo, que sea una pared. —
Él sabía que el alcohol quemaría como mil demonios y lo había utilizado a
propósito, pero Kelson fue cuidadoso con los cortes. Su mano izquierda acunaba
la de Rakeym, las uñas negras descansando suavemente contra la palma de
Kelson.
Tan enojado como estaba con Rakeym, una pequeña emoción se disparó a
través de él ya que finalmente era capaz de tocar al hombre. Sus dedos se movían
sobre las heridas con toques ligeros, limpiando cada una individualmente,
prolongando lo que estaba haciendo para no quedar fuera en el frío otra vez
cuando su compañero se alejara.
La manta se deslizó y Kelson detestó dejar ir la mano del hombre. Él tiró de la
manta de nuevo alrededor de sus hombros, atándola en su lugar antes de
continuar su trabajo.
—Voy a terminar mis rondas —dijo Nazul—. Trata de no golpear otra ventana
esta noche. Jhan está en tu oficina reparando el daño. —Rakeym levantó su mano
intacta y echo a Nazul fuera.
No pareció perturbar al Centinela cuando se despidió. De hecho, el chico
sonrió. Kelson no estaba seguro de la relación de los hombres, pero ciertamente
era más profunda que la de un líder y el jefe de guardia.
Una vez que estuvieron solos, Kelson sintió que el calor irradiaba sobre él y
sabía que Rakeym lo observaba de cerca. Se sintió expuesto y comenzó a
terminar rápidamente su tarea. Rakeym alargó su otra mano y tiró del lazo que
sostenía la manta con seguridad sobre los hombros de Kelson. Kelson agarró la
tela, deteniéndola de deslizarse libremente y revelar sus cicatrices.
—¿Por qué te escondes? —La pregunta se planteaba de la misma manera que
un niño inocente preguntaba por qué el cielo era azul. Kelson bajó los ojos, la
vergüenza llenándolo mientras ataba el material en su lugar. El rubor se elevaba
en sus mejillas y Kelson encontró algo extremadamente preocupante en la
pregunta. Lo que debería haber sido obvio parecía perderse para Rakeym.
—La misma razón que tú. —Kelson evitó la pregunta. Miró hacia arriba y vio
que la luz de la lámpara estaba atrapada en los ojos de Rakeym. Casi descartó lo
que creía que era un brillo... pero eso no es lo que era. Era un brillo que hablaba
del dolor del hombre, un vistazo a lo que marco al hombre.
El funcionamiento interno de un hombre embrujado.
Kelson no estaba seguro de dónde había venido ese pensamiento. Era cierto
que Rakeym era un misterio para él, pero el pensamiento se le pegaba y no podía
31
sacudirlo. Kelson se aclaró la garganta y comenzó a limpiar el desorden de sus
rodillas. Empujó la gasa manchada de sangre en los pliegues de la toalla húmeda
y volvió a cerrar la tapa de la botella de alcohol.
Mientras Kelson se arrodillaba a los pies de Rakeym, sintiéndose expuesto y
vulnerable, sintió que Rakeym se inclinaba hacia delante y lo miraba fijamente.
—No escondo mis mutaciones. Cada día que camino fuera de mi casa, le
muestro a todos cómo la madre naturaleza me jodió. ¿Puedes vivir con tus heridas
de batalla, abrazarlas?
Heridas de batalla. Kelson rodó la descripción en su mente, la probó en su
lengua. El sabor era un infierno mucho más aceptable que las palabras horribles
cicatrices. No le gustaba la descripción de Rakeym, pero le gustaba menos su
propia descripción. —Has tenido toda tu vida para hacer frente a lo que ves como
defectos.
Rakeym gruñó mientras se sentaba, apoyando su dedo índice sobre su boca
mientras su codo se relajaba en el brazo de la silla. —Defectos. Eso es un infierno
de manera para describirlos.
—Dije lo que ves como defectos.
Los ojos de Rakeym mostraban un destello de interés. —¿Y qué ves de mi
mutación?
Recogiendo los materiales de sus cuidados en sus manos, Kelson se puso de
pie. —Tienes miedo como el infierno. No hay duda sobre eso. Me imagino que es
porque no te conozco. Pero, honestamente, no veo ningún defecto, sólo un
hombre amargado que se esconde detrás de su silencio, usándolo como una
máscara para evitar que el mundo vea el lado de ti que tiene miedo de hacerse
daño.
Rakeym bajó la mano, un gruñido levantando un lado de sus labios llenos. —No
hay un lado vulnerable en mí. Esto es lo que soy.
—Entonces es una lástima. —Kelson empezó a alejarse—. Porque si eso es
todo lo que tienes que ofrecer, entonces tu mundo debe ser un lugar oscuro y
hueco para vivir. —Hizo una pausa, mirando directamente al hombre—. Estaba
tranquilo, metido en una jaula, abusado, torturado, muerto de hambre, y luego casi
cortado en rodajas y en cubitos. Incluso sobreviví a la intoxicación por plata según
Meda. Yo podría esconder mi desfiguración, pero no dejaré que el mundo me
golpee. Yo era un hombre que cuidaba y daba antes de que eso pasara y todavía
soy uno. — Él levantó el lio en sus manos para demostrar su punto.
Rakeym se levantó y cruzó la habitación, deslizándo una uña negra bajo la
barbilla de Kelson. Kelson juró que el hombre iba a besarlo, con la cabeza cada
vez más cerca. Pero no sucedió. En cambio, el susurro del hombre enfrió a
Kelson. —Al menos tienes un corazón latiendo. 32
4
Un calor ardiente se alzó y cubrió las mejillas de Kelson. No estaba seguro de
cómo Meda se había enterado de eso, pero no iba a discutir del collar con la
joven. —¿Qué estás cocinando?
Su expresión decía que sabía que había cambiado intencionalmente el tema,
pero lo dejó caer. —Cena. ¿Puedes precalentar el horno para mí?
Ambos pararon lo que estaban haciendo cuando oyeron voces elevadas en el
pasillo. Kelson miró a Meda para ver que sus ojos habían crecido un poco más,
una expresión preocupada en su rostro. Kelson no estaba seguro de lo que estaba
pasando, pero no sonaba como si la gente hablara amigablemente.
Secándose las manos en una toalla, Meda se acercó a un cajón y lo abrió. Las
cejas de Kelson se alzaron cuando la vio sacar el collar negro, sujetándolo con
fuerza en sus delgados dedos.
—¿Qué estás haciendo con eso? —Le espetó, hablando en un susurro. No
estaba seguro de por qué estaba susurrando, pero algo le dijo que no era un
momento para llamar la atención sobre sí mismo. Era más como un instinto y
Kelson siguió ese instinto.
Meda se mordió el labio inferior, manteniendo el cuero grueso abajo por su
muslo mientras se acercaba a él. —Sé que estaba equivocada la manera en que
mi tío te lo puso anoche. Pero tienes que entender que... 33
—¡No estoy usando esa cosa! —Protestó Kelson—. No soy una maldita
mascota y nadie va a tratarme como una.
—¡Él sólo está tratando de protegerte! —Su grito susurrado estaba tan
enfadado como el de Kelson—. ¿Crees que quería llamarte su mascota, para
humillarte?
—Ni siquiera lo conozco. —Señaló Kelson—. ¿Cómo podría saber cuáles son
sus motivos? —Los ojos de Kelson volvieron a caer al collar y un deliberado
orgullo levantó su fea cabeza. Lo único en lo que Kelson podía pensar era en la
forma en que Rakeym había forzado ese collar alrededor de su cuello—. No lo
haré.
Meda alcanzó la mano de Kelson, sus ojos parpadeaban hacia la puerta antes
de mirarlo. Un destello de lágrimas rebosaban los bordes, haciendo sus iris azules
brillar. —Kelson, tienes que entender lo que está pasando aquí. Como un
forastero, si alguien te atrapa en el pantano, incluso si estás en la casa de su líder,
eso es una sentencia de muerte a quien te esté protegiendo. Es una sentencia de
muerte para ti también.
Rakeym le había dicho lo mismo. Pero la mente de Kelson todavía rechazaba la
idea de ponerse esa cosa alrededor del cuello. Todo el tiempo que lo había tenido
anoche, Kelson podía sentir que su cuello se hacía más grueso a medida que el
material se hacía más pequeño. Sabía que sólo había estado en su mente, pero el
asfixiante sentimiento seguía con él.
Meda le rodeó con los brazos, susurrándole al oído —Por mí, por favor. No
quiero que te pase nada.
Si lo ponía, daría a Meda y a Rakeym lo que querían. Pero, ¿qué pasaba con
Kelson? Él estaría apaciguando las mentes estrechas de la gente que protestaban
por su presencia en primer lugar. El extraño de anoche vino a su mente, así como
la expresión de alegría en su rostro cuando Rakeym había llamado a Kelson una
mascota. Los impulsos rebeldes barrieron a Kelson. Si él cediera y usara el cuello,
¿qué tipo de declaración estaría haciendo?
Las voces se acercaron.
—Por favor, por favor, por favor. —Cantó Meda en su oído.
Kelson se odió abiertamente cuando asintió, pero el miedo que escuchó en el
tono de Meda le hizo decidir jugar por el momento. Ella se apartó y levantó el
collar hacia su cuello. Kelson quería golpear la cosa de su mano, quemar el
pedazo de cuero y gritar que todo el mundo necesitaba sacar sus cabezas de sus
culos. No pudo evitar temblar cuando el cuero le tocó la piel. Era como una garra
que se envolvía alrededor de su garganta, apretando fuerte, ahogando todo lo que
Kelson creía, se mantuvo de pie, mientras ella lo bloqueaba en su lugar.
Su palma se presionó contra su mejilla mientras le daba una sonrisa
temblorosa. 34
Rakeym y el hombre de anoche entraron en la cocina. Rakeym llevaba el ceño
fruncido. El rostro del extraño estaba moteado de rojo. Se miraban unos a otros
mientras se dirigían a la cocina. Meda dejó caer su mano de la cara de Kelson y
dio un paso atrás.
—Estaba dando a tu mascota algunas sugerencias sobre cómo te gusta que
preparen tu comida. —Ofreció Meda.
La palabra mascota irritaba la base misma de Kelson, pero mantenía sus labios
sellados. Al menos no había hablado de manera humillante. Puntos para ella.
Los ojos de Rakeym se ensancharon hasta cierto punto y luego se recuperó. Su
cabeza se inclinó ligeramente, sus ojos brillaban con gratitud. Está bien, puntos
para el también. Kelson todavía quería patear al hombre en las pelotas por forzar
el collar en él, sin embargo.
El desconocido se volvió hacia Rakeym y le dijo: —Le informaré a Blythe que no
es un engaño. Tal vez se tranquilice una vez que le diga que el shifter es de hecho
tu mascota.
Los ojos verdes y ámbar de Rakeym ardían de rabia antes de salir con el tipo.
Kelson decidió en ese momento que iba a hacer todo lo que pudiera para
ayudar a Rakeym a no sólo ocuparse de este hombre, sino a entender el problema
que su gente tenía con los forasteros.
Porque si una persona más lo llamaba mascota, Kelson no iba a ser
responsable de sus acciones.
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Capítulo 06
Kelson enterró su rostro en el pecho de Rakeym, haciendo todo lo posible para
librar su mente del horror por el que había pasado.
—¿Mejor? —preguntó Rakeym.
Kelson abrió la boca para decir que sí, pero no salió nada. Un nudo se formó en
su garganta, amenazando con cortarle la respiración mientras la mano de Rakeym
se movía sobre su cuerpo, calentándolo desde adentro hacia afuera. Kelson había
estado en contra del apareamiento con Rakeym antes porque el tipo sólo había
querido rascarse una picazón. Esto no era tocar sólo con el fin de saciar una
necesidad. Kelson podía sentir el deseo, oler la excitación y saborear la pasión
que se aferraba al aire.
Rakeym lo quería de la manera en que un hombre lleno de hambre quería a
otro. Cuando Kelson miró al rostro de Rakeym, los ojos desiguales del hombre se
oscurecieron, sus fosas nasales se dilataron levemente cuando su mano bajó
lentamente a la parte superior del trasero de Kelson. Un solo dedo se deslizó en el
pliegue, burlándose, pero no tocó la entrada.
El aliento de Kelson se hizo poco profundo, su pulso se aceleró. Dios, Rakeym
era tan feroz y tan cerrado. Kelson quería romper esas paredes, conocer al
46
verdadero líder, averiguar quién era el verdadero Rakeym. El hombre estaba
compartiendo su cuerpo, pero Kelson quería su corazón.
Kelson aferró la larga trenza obsidiana en su mano. Empezó a desenroscar el
pelo, pasando sus dedos por las hebras de satén. Rakeym gruñó.
—¿Te gusta que juegue con tu cabello?
—Mi cabello tiene un significado —dijo Rakeym, en voz baja—. Para los
Centinelas, la longitud representa los años de entrenamiento y dedicación.
Demuestra que dominé el arte de la guerra.
Mientras desenrollaba lo último de la trenza, Kelson preguntó: —¿Qué pasaría
si lo cortaras todo?
El cuerpo de Rakeym se puso rígido mientras sus cejas se juntaron. —Sería
rechazado y despojado de mi rango. Todavía mantengo las marcas en mi espalda,
que dirían a todos que nací como un Centinela, pero eso sería todo lo que tendría.
—Los elfos de la Sombra tienen demasiado orgullo. —Kelson pasó los dedos
por las puntas de las largas y puntiagudas orejas de Rakeym y se quedó atónito al
ver al hombre estremecerse. Lo hizo de nuevo y los dedos de su compañero se
apretaron sobre el culo de Kelson. Kelson sonrió con el nuevo conocimiento de
cómo encender a Rakeym. Las orejas de Rakeym eran tan sensibles como su
cuero cabelludo.
Kelson contuvo el aliento cuando Rakeym apretó su culo con dedos fuertes,
acercando a los dos hombres, antes de bajar la cabeza y mover su lengua a
través de la comisura de los labios de Kelson. Mordió el labio inferior de Kelson
antes de dirigirse hacia la concha de su oreja. Rakeym atrapo el lóbulo entre sus
dientes. Kelson podía sentir la transpiración recubriendo sus cuerpos, la habitación
estaba tan caliente que tuvo que tirar de las cubiertas para refrescarse.
—A'maelamin. —El aliento de Rakeym sopló a través de su oreja. —Cuanto te
he esperado, melamin.
Kelson no tenía ni idea de lo que el hombre estaba diciendo, pero su piel estaba
ruborizada mientras su pecho se elevaba y sus pantalones caían rápido.
Rakeym podría decirle a Kelson que se veía bien en un saco de patatas y a
Kelson no le importaría, siempre y cuando el tipo siguiera hablando con ese
acento profundo y rico. La lengua de Rakeym se deslizó dentro de su boca,
disolviendo toda resistencia que pudiera haberse quedado en el aire entre ellos.
Kelson dejó que las paredes bajaran, empujándose más cerca, envolviendo su
mano en las hebras que sentía como cascada de agua fría entre sus dedos.
Empujando la cintura de los pantalones de pijama de Kelson, Rakeym acurrucó
su mano alrededor de su polla. Sus dedos se alisaron sobre la cabeza hinchada
mientras el hombre bromeaba con la lengua de Kelson. Del calor. Al fuego.
Kelson juró que estaba ardiendo vivo en los brazos de Rakeym. Él jadeó
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cuando la lengua de Rakeym recorrió toda su garganta, chupando la piel,
haciendo que la polla de Kelson palpitase el doble de fuerte.
La desesperación lo llenó. Kelson quería quitarse los pantalones. Quería lanzar
su pierna sobre el musculoso muslo de Rakeym y abrirse a sí mismo para su
compañero. Arqueó su espalda una vez que sus piernas estuvieran libres, sus
pieles deslizándose una contra otra. Rakeym mordió un pezón antes de chuparlo
en su boca, enviando a Kelson a un tembloroso, estremecimiento que arrancó un
lloriqueo de sus labios. Su cuerpo cantaba, zumbaba y chisporroteaba con el
toque de Rakeym, sus labios se separaron mientras trataba de atrapar más aire.
—Llora para mí, melamin. Dime lo mucho que amas lo que te estoy haciendo.
— Rakeym movió sus labios contra el otro pezón de Kelson, dándole la misma
atención. Kelson podía sentir la erección de Rakeym contra sus suaves
pantalones de cuero. Movió su cuerpo sobre la protuberancia, deseando sentirlo
hundiéndose profundamente dentro de él. Como si leyera su mente, Rakeym
alcanzó entre ellos, soltando su eje. Kelson molió su polla dura en el abdomen de
su compañero, luchando por la fricción, desesperado por la liberación.
Cuando Rakeym alcanzó el borde de la camisa de Kelson, este lo detuvo. —
Déjala puesta.
Rakeym no se veía nada contento, pero dejó caer su mano para tirar su propia
camisa por encima de su cabeza y sacarse los pantalones. Se dio la vuelta y
alcanzo la mesilla de noche.
Estaban en la habitación de Rakeym, pero Kelson tenía una buena idea de lo
que había en ese cajón. Cuando Rakeym se estiro, Kelson se tomó un segundo
para mirar hacia abajo entre las piernas del hombre y luego tragó con fuerza. La
polla de Rakeym estaba colgando, el pesado músculo grueso tirando de su eje
hacia abajo mientras sobresalía erguido. Kelson no estaba seguro de que su
trasero acomodara esa polla. Rakeym volvió con un frasco de líquido claro,
desenroscó la tapa, sus ojos concentrándose en lo que estaba haciendo. Kelson
se mordió el labio, sabiendo que estaba a punto de ser reclamado, su corazón
latiendo con fuerza en su pecho al pensarlo.
Dejando a un lado el frasco, la mano de Rakeym relucía con el líquido claro
antes de que él cubriera su polla. —No puedo estirarte. —El hombre parecía
genuinamente arrepentido—. Mis uñas…
Kelson no necesitaba que el hombre explicara más. Las puntas afiladas le
desgarrarían si Rakeym lo intentaba. Por un momento fugaz, Kelson se preguntó
cómo alguien podría mirar a Rakeym como un monstruo de la naturaleza, un
mutante. Era impresionantemente hermoso, cada maldito centímetro de él.
La habitación segura, la jaula, su tortura eran un recuerdo borroso mientras
Rakeym presionaba la cabeza de su polla contra su culo. Kelson tuvo el tiempo
suficiente para inhalar ampliamente antes de que Rakeym condujera su polla
profundamente, haciendo que gritara mientras agarraba el pecho del hombre,
clavando sus uñas en los músculos duros. Su cabeza se dobló, sus labios se
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separaron, y a Kelson no le importó que lo escucharan mientras gritaba de nuevo.
Rakeym se volvió hasta que Kelson estuvo debajo de él. Agarrando a Kelson
desde el interior de los muslos, Rakeym los separó. El hombre parecía una bestia
mientras se arrodillaba entre las piernas de Kelson. Sus azules, músculos
marcados, sus bíceps, el pecho y los abdominales apretados se movieron cuando
Rakeym metió su polla en el culo de Kelson. Su cabello cayó sobre sus hombros,
dándole un aspecto duro, viéndose malicioso. Kelson cerró los ojos, envolviendo
sus piernas alrededor de la cintura de Rakeym mientras sus dedos arañaban las
almohadas.
—Oh, Dios... Necesito morderte. —Kelson se sentía tan lleno, tan estirado con
el delicioso placer. Pero eran sus encías las que dolían, sus caninos que se
alargaban mientras su cuerpo se preparaba para reclamar al elfo de la Sombra.
Pero... no estaba seguro si Rakeym le permitiría hacerlo.
Su compañero presionó las palmas a ambos lados de la cabeza de Kelson,
flotando sobre él, su cuerpo balanceándose mientras su polla se hundía en
Kelson. Antes de que Kelson pudiera abrir la boca y suplicar, Rakeym apartó su
pelo hacia un lado, exponiendo su hombro tonificado. Tiró de Kelson hasta que
estuvo sobre su regazo, dedos fuertes presionando la espalda de Kelson,
manteniéndolo en su lugar.
—Puta madre. —Rakeym gruñó.
Kelson agarro a su compañero de su largo, cabello sedoso y la extrema
dominancia y expresión sexual en los hermosos ojos de Rakeym provocaron un
profundo placer tan intenso que casi fue un dolor físico.
—Muerde. —La palabra gruñó entre ellos, Rakeym le dijo a Kelson que lo
reclamara. Los rasgos de Rakeym eran una oscura máscara, sus ojos un calor
sensual. Kelson podía sentir el poder bajo sus manos mientras Rakeym se movía
dentro de él. Los sonidos que Rakeym hacían recordar a Kelson a un depredador-
hambriento, incontrolable.
Kelson tocó la cara de Rakeym, dejando que las puntas de sus dedos trazaran
las finas líneas y huesos fuertes. El hombre era magnífico. ¿Cómo podría Rakeym
alguna vez creerse un monstruo?
Cepillándose el cabello a un lado, Rakeym le ofreció a Kelson su cuello una vez
más. Esta vez Kelson no vaciló. Hundió sus dientes profundamente, su cuerpo
arqueándose mientras su compañero conducía su verga más profundo. El pecho
de Rakeym presionado en Kelson como una pared sólida, la fricción deliciosa y
bienvenida.
Kelson gimió en el hombro de Rakeym, sus dedos clavándose en los brazos de
su compañero. La excitación en él comenzó a aumentar, sus piernas se apretaron
alrededor de los poderosos muslos de Rakeym. No quería que esto terminara.
Kelson no quería dejar la protección del cuerpo de Rakeym. 49
Rakeym jadeó en el oído de Kelson antes de soltar un gruñido bajo y sensual.
Sus caderas acelerando y Kelson casi perdió la cabeza. Él lamió la herida y
deslizó sus manos entre sus cuerpos, agarrando su propia polla y acariciando la
dura carne mientras Rakeym ponía a Kelson abajo.
Esta posición permitió a Rakeym impulsarse dentro del cuerpo agonizante de su
compañero. Kelson acarició su polla unas pocas veces antes de gritar. —
¡Rakeym!
Kelson se sintió mareado. Sus sentidos se nublaron cuando Rakeym se inclinó
hacia atrás y soltó un grito, su polla palpitando en el culo de Kelson.
Kelson miró fijamente a Rakeym, a sus ojos transformados en pozos de lujuria,
sus mejillas azules enrojecidas. La boca del hombre era ardiente, su lengua
profundizando mientras sus dientes tiraban del labio de Kelson.
Rakeym sacó su polla suavizada justo cuando la puerta se abrió. La manta se
lanzó sobre Kelson con tanta rapidez que ni siquiera tuvo tiempo de parpadear.
Rakeym se agachó sobre Kelson, un profundo gruñido llenando la habitación.
—Uh, tengo a la Maga conmigo. —Nazul tuvo la decencia de parecer
avergonzado.
—Danos un momento. —Bramó Rakeym mientras se levantaba, cerrando la
puerta. Kelson estaba allí tratando de recuperar el aliento mientras Rakeym se
ponía los pantalones.
—No necesito un médico. —Kelson se cubrió el pecho con las sábanas y se
acurrucó sobre su costado. —Estoy bien.
—Estoy de acuerdo.
La mandíbula de Kelson cayó, aturdido. Pensó que Rakeym exigiría que lo
examinaran.
Su compañero caminó hacia la puerta, se volvió hacia Kelson y dijo: —Volveré.
—Kelson me dijo que hay otros —dijo Rakeym en un tono bajo mientras
observaba a la Maga despedirse—. Le prometí que los liberaría, pero temo dejarlo
solo.
Nazul comprendió la preocupación de Rakeym. La tribu había captado al viento
que su líder estaba viviendo con un shifter. Aunque la mentira acerca de que
Kelson era la mascota de Rakeym los estaba apaciguando por ahora, Nazul sabía
que no aguantaría mucho más tiempo. —¿Por qué no envías a Talon?
Rakeym negó. —Quiero a mis dos de más confianza. Estarás rescatando a
shifters y no estoy seguro de cuál es la posición de Talon sobre la especie todavía 50
—le dijo a Nazul dónde había encontrado a Kelson.
Aunque Talon tenía mucho que madurar, Nazul conocía al centinela. Talon no
tenía prejuicios. Pero Nazul no iba a quedarse aquí y debatir con Rakeym. Podía
ver la resolución en los ojos de su líder y sabía que el hombre no iba a ceder.
—Como desees.
Nazul dejó a Rakeym de pie en el pasillo mientras buscaba a Jhan. El centinela
estaba de guardia en la puerta principal. —Tenemos una misión. Ve a buscar a
Talon y dile que proteja la casa de Rakeym.
Jhan arqueó una ceja, pero no cuestionó a Nazul. Una vez que Talon estuvo en
su lugar, los dos desaparecieron.
Nazul y Jhan se movieron a través del bosque, manteniendo sus pasos ligeros
mientras exploraban la zona buscando señales de un edificio. La lluvia de la noche
anterior había saturado el suelo, creando pequeños lagos en algunas zonas. La
lluvia seguía cayendo, pero ligeramente ahora.
Nazul se inclinó por la cintura, rozando su mano sobre una huella que se
desvanecía. Las huellas se borrarían pronto, así que necesitaba seguirlas
rápidamente. Jhan ya estaba delante de él, bajando por la pequeña ladera. Fue
cuanto Nazul pudo recordar que Jhan había estado impaciente.
Eso no era una buena calidad para tener como Centinela.
Olfateando el aire, Nazul examinó los diferentes olores, empujando a un lado el
olor de la tierra húmeda para atrapar una pequeña fragancia. Demonio. Nazul se
puso de pie y siguió a Jhan hasta que limpiaron el bosque. Había una pequeña
construcción delante de Nazul. Las palabras Wildlife Refuge5 fueron grabadas en
una señal que colgaba a un lado del edificio.
Nazul tenía la sensación de que no era un refugio. Pero había grandes vallas
que rodean el lugar. Una en particular parecía nueva. Como si hubiera sido
levantada hace unos días. El cemento que sostenía los postes todavía parecía
húmedo. La puerta recién colocada impedía a cualquier persona entrar o salir del
edificio sin usar algún tipo de código de acceso.
Jhan miró en su dirección. Nazul hizo un gesto con la mano, diciéndole al otro
Centinela que iban a rodearlo.
Los dos se movieron rápido y silenciosamente. Nazul vio algunas cámaras
montadas en varios lugares.
Había alguien paranoico.
Tres estaban montadas en la parte trasera del edificio solitario, dos en los
árboles que rodeaban el perímetro. Unas cuantas más fueron puestas en la valla
que corría a lo largo de la propiedad.
No había manera de que cualquier Wildlife Refuge fuera a tal extremo de 51
seguridad. Nazul se dio cuenta demasiado tarde de que probablemente había
hecho una gran entrada en al menos cinco de esas cámaras.
Jhan rápidamente subió por la valla y escaló el lateral del edificio, moviéndose
hasta que estaba en el techo inclinado. Nazul hizo lo mismo. Si hubieran sido
vistos, tenían poco tiempo antes de que aparecieran hombres con armas.
—Hay ventanas cubiertas de hollín en el lado sur del edificio —dijo Jhan—.
Podemos facilitar la entrada y conseguir entrar por allí.
—Buen trabajo —dijo Nazul. Rodó los hombros, la larga espada que le cubría la
espalda, recordándole que estaba aquí no sólo para rescatar a los que habían sido
capturados, sino para derribar a cualquiera que se interpusiera en su camino.
Jhan tenía una espada atada a cada muslo y su arco y flechas en su espalda.
El Centinela era inigualable cuando se trataba de sus habilidades como arquero.
Podía golpear un objetivo en movimiento y tirar un águila desde el cielo.
Pero Nazul no estaba sin su propio conjunto de habilidades. Se destacaba en el
combate cuerpo a cuerpo. Rakeym lo había entrenado largo y duro, durante
muchas décadas.
Al acercarse al techo, Nazul vio las ventanas que Jhan había visto. Pero los
pestillos parecían oxidados, fusionando los mecanismos de bloqueo a los marcos.
5
Refugio de Vida Silvestre
Alcanzando la cuchilla que mantenía enfundada en su muslo, Nazul trabajó
hasta que tenía las dos partes separadas de la ventana más cercana.
Las bisagras van a resistirse y hacer un infierno de sonido. Qué diablos. ¿Quién
quiere vivir para siempre?
Nazul sonrió maliciosamente al pensar en un desafío. Pero él al menos quería
estar dentro del edificio antes de que tuviera que luchar. Recibir un tiro en la
azotea no estaba en su lista de cosas por hacer hoy.
Avanzó hacia adelante y luego se giró hacia atrás cuando un dolor punzante le
atravesó el estómago. Vio un clavo que sobresalía de la teja de asfalto. La cabeza
se había roto, dejando un arma peligrosa a su paso. Nazul miró hacia abajo para
ver que tenía un corte largo y sangrante corriendo por su abdomen.
—No puedo llevarte a ninguna parte. —Bromeó Jhan—. ¿Vas a llorar como una
niña?
Nazul le gruñó. —Lo siento, no quiero sonar como tú.
Jhan le guiñó un ojo antes de que Nazul abriera la ventana y se deslizara
dentro. Tuvo que escalar la pared ya que las ventanas estaban a seis metros de
altura.
Lo primero que vio fue cinco jaulas.
52
Todas ocupadas. El hedor a muerte llenó sus fosas nasales mientras miraba
alrededor de la estéril habitación. El lugar apestaba a malos olores. Nazul cerró los
labios con fuerza, no queriendo consumir esos olores.
—¿Qué...? —susurró Jhan mientras se tapaba la nariz y la boca con la mano.
Sus ojos de color verde oscuro examinaron la habitación y luego se detuvieron
cuando aterrizaron en las jaulas.
Nazul se movió silenciosamente a través de la habitación, divisando dos lobos
grises a su izquierda. No se movían. Sospechaba que el hedor a muerte provenía
de sus jaulas. Parecían esqueléticos, sus lados hundidos hasta el punto de que no
parecían reales.
¿Qué diablos pasaba en este lugar?
El zorro a la derecha de Nazul se movió, sus dedos se curvaron alrededor de
las barras de su jaula. El hombre estaba demacrado. —¡Sácame de aquí!
Nazul se llevó el dedo a los labios, silenciando al joven. Un shifter puma gruñó
bajo mientras su cabeza golpeaba la jaula. Nazul podía oler la ira y el miedo de la
criatura.
La quinta jaula sostenía a un gran tigre de bengala que sólo se quedó allí
mirándolos con ojos cautelosos y curiosos. No se movió y no emitió ningún sonido.
Nazul estaba momentáneamente hipnotizado por la belleza majestuosa del tigre.
El tigre se sentó allí con orgullo, negándose a lloriquear o gruñir.
Jhan comenzó a trabajar en la jaula del cambiaforma zorro mientras Nazul
trabajaba para abrir la jaula del tigre. No estaba muy seguro del puma. El gato
parecía extremadamente agresivo. Nazul comprendió la ira del gato, pero no
quería estar en el extremo receptor si liberaba a la criatura.
Y los lobos. Nazul no tenía ganas de revisarlos.
—¡Gracias! —dijo el shifter zorro mientras se apresuraba a salir de la jaula—.
Ese último tipo que huyó de aquí ni siquiera se molestó en volver.
—¿Te refieres a Kelson? —preguntó Nazul mientras miraba al puma.
El shifter zorro inclinó la cabeza hacia un lado. —¿Cómo sabes que estuvo
aquí?
—Porque él es el que nos envió por ti —respondió Jhan mientras se movía a
través de la habitación y se agachaba junto a las jaulas de los lobos. Bajó la
cabeza mientras rodeaba la barra con los dedos y Nazul supo que los lobos
estaban muertos. Envió una oración silenciosa a sus dioses, deseándoles un viaje
seguro a la otra vida.
—¿Podemos salir de aquí? —El shifter zorro rebotaba en sus pies, masticando
su labio inferior mientras miraba hacia la puerta—. No quiero ser sorprendido
escapando.
Nazul pudo ver las muchas cicatrices en la forma desnuda del hombre. La única
53
manera que un shifter no sanaba era si algo de plata era usado. Se le revolvió el
estómago de saber que este hombre había sido torturado. Y famélico, a juzgar por
su cuerpo demacrado.
Pero si la plata hubiera sido usada, entonces el shifter estaría muerto. Nazul no
estaba seguro de lo que pasó y no tenía tiempo de preguntar.
Tan pronto como abrió la jaula del tigre, la bestia majestuosa salió a paso lento,
con la cabeza alta antes de cambiar. Él estaba lleno de músculos y tenía el pelo
corto, de color rojizo. El hombre tenía los ojos ámbar más hermoso que Nazul
había visto.
—Gracias. —El shifter tigre dio una media reverencia antes de girar hacia el
cambiaforma de puma—. Debe ser liberado.
—No estoy muy seguro de eso —dijo Jhan, aunque Nazul pudo ver que el
Centinela no estaba nada intimidado por el puma. Cauteloso era otra cosa—. Él
sólo podría recompensarnos tratando de rasgar nuestras gargantas.
El cambiaforma tigre sacudió la cabeza. —Está enojado por ser capturado. No
te hará daño.
—¿Cómo lo sabes? —preguntó Nazul, con los ojos aún pegados al duro cuerpo
del hombre.
—Porque lo voy a matar si lo intenta.
El destino definitivamente me está probando hoy. Nazul utilizó su cuchillo para
abrir la cerradura. Cuando la puerta se abrió, no retrocedió. Bloqueó sus ojos con
los del puma, mostrando al gato que no temía a la criatura.
El puma saltó de su jaula, gruñendo a todos antes de saltar hacia la puerta.
De nada.
Los cuatro hombres siguieron al puma. Nazul sacó la cabeza por la puerta y
comprobó el pasillo. Estaba vacío. Las luces parpadeaban como si estuvieran en
una película de terror. El misterioso resplandor errático de las lámparas hacia que
las sombras aparecieran y desaparecieran. Nazul no estaba recibiendo una buena
sensación sobre esto.
El puma no esperó. Tan pronto como Nazul abrió la puerta, el gato corrió por el
pasillo. Quería gritar para que el hombre fuera más precavido, pero sabía que el
gato no le escucharía. La bestia estaba empeñada en ganar su libertad.
El desnudo cambiaforma tigre se movió detrás de Nazul y tomo todo de él
concentrarse. Era muy consciente de los músculos duros y el muro de carne a su
alcance.
El shifter zorro estaba situado entre Jhan y Nazul. El tipo parecía inestable en
sus pies, pero les siguió el ritmo. Dos veces Nazul casi se acercó a enderezar al
hombre cuando se inclinó demasiado hacia un lado. Mientras se dirigían a la 54
salida, se preguntó por qué había sido tan fácil.
Con todas las cámaras alrededor, deberían haber sido descubiertos para ahora.
Pero aparte de ellos, no había nadie alrededor. Nazul sabía que no debía confiar
en cosas que llegaban con demasiada facilidad.
Notó al shifter zorro secándose el sudor de la frente. La transpiración se
acumulaba en el labio superior del hombre. No iba a salir de aquí por su cuenta.
Algo crujió detrás de ellos. Pero cuando Nazul se volvió, no vio a nadie. Cuanto
antes salieran de este lugar, mejor. No era uno de los que cedían al miedo, pero
los pelos en su nuca le advertían que fuera extremadamente cauteloso.
—Yo también lo oigo —dijo el tigre desde detrás de Nazul—. Hay alguien aquí.
Mientras agarraba al shifter zorro debajo de su brazo, los cuatro comenzaron a
moverse a un ritmo más rápido. El resplandor rojo de la señal de salida estaba
justo delante. Pero al doblar la esquina, dos hombres muy grandes y musculosos
se interpusieron entre ellos y su libertad.
—¿Van a alguna parte? —preguntó uno de los hombres musculosos.
Nazul sacó su hoja de la funda atada a su espalda, blandiendo el metal frío. —
Te aconsejo que te apartes.
El puma caminaba de un lado a otro delante de los dos hombres, gruñendo,
pero sin atacar. Nazul no estaba seguro de por qué. El puma podría acabar con
estos hombres. Pero el gato pareció vacilar, como si el infierno que había
atravesado le hiciera casi temer a estos hombres.
El tigre volvió a su forma de gato, soltando un gruñido bajo y retumbante. Los
hombres musculosos miraron entre los dos gatos, pero no se alejaron de la puerta.
—Marino va a matarlos a todos ustedes.
Nazul no tenía ni idea de quién era Marino, pero dudaba que el tipo fuera a
ganar esta batalla. Moviéndose entre los gatos, Nazul acercó la punta de su hoja a
la cara del guardia. —Muévete. A un lado. Saurar.
—Supongo que eso es un insulto —dijo el guardia—. No importa. —Nazul no
estaba seguro de lo que significaba la respuesta del hombre hasta que oyó que
alguien venía detrás de él. No era Jhan porque el Centinela estaba de pie justo a
su derecha. Por el brillo perverso en el ojo del guardia, era alguien que él pensaba
podría ser mejor que Nazul.
Dando un paso hacia atrás, Nazul se volvió para ver a la criatura más horrible
que había visto. El hombre era escamoso y repulsivo. Sus ojos eran demasiado
grandes para su cara, sus dientes largos y afilados. Su piel era grisácea curtida
con un aspecto duro.
El zorro cambió y se desplomó junto a la pared, protegiéndose la cabeza con
55
las manos. El aire a su alrededor se volvió sofocante y Nazul se sintió tentado a
cerrar la boca para no respirara el hedor de la criatura. —¿Y tú eres?
La criatura emitió un sonido como si le doliera respirar. Pesado y agitado.
—Alguien que hará de tu vida un infierno.
Nazul había visto el infierno. Lo había vivido en su crecimiento y entrenamiento.
Dudaba mucho que este hombre pudiera hacer algo peor. —Estás explotando a
estos shifters contra su voluntad —dijo Nazul mientras seguía sosteniendo su hoja
firmemente frente a su pecho. Se sentía extraño defender a alguien que no era un
elfo de la Sombra. Su raza tendía a mantenerse a sí mismos y dejar que el resto
del mundo arreglara sus propios problemas. Pero Nazul había dado a Rakeym su
palabra de que liberaría a estos shifters.
—Se consideran víctimas de guerra. —Declaró la criatura.
—No hay guerra. —Replicó Nazul.
—Los elfos de la Sombra necesitan prestar más atención al mundo que les
rodea. —La criatura echó la cabeza hacia atrás y se echó a reír, pero el sonido no
estaba bien. No era una risa, sino algo que le recordaba a Nazul un grito de
guerra. Nazul levantó su espada, tomando una postura de lucha mientras la
criatura avanzaba hacia él.
Capítulo 07
Rakeym intentó girar sobre sus talones y marcharse, pero ya era demasiado
tarde. Su madre ya lo había visto. Estaba de pie junto a la puerta de su casa, un
borde duro en sus rasgos delicados mientras discutía con Talon, mostrando al
Centinela muy poco respeto. Su lengua era tan cruel como siempre cuando la
desató sobre el pobre hombre. A crédito de Talon, se mantuvo firme y no se
estremeció cuando hizo referencias a su madre, algo que tendría a cualquiera en
pie de guerra.
Rakeym había soportado esa lengua afilada toda su vida. —Qué bueno verte,
Fayette. —Rakeym dio a Talon un movimiento de cabeza y el Centinela se apartó
para permitir su entrada.
Se movió por la puerta principal como si tuviera todo el derecho de estar aquí.
Que era lo más alejado a la verdad. Ella de todas las personas debía saber que a
Rakeym no le gustaban las visitas no invitadas. Pero eso nunca la detuvo.
—He oído que tienes un perro sucio. —Sus ojos recorrieron a Rakeym en su
habitual manera desdeñosa, pero Rakeym la ignoró. Sus miradas mordaces ya no
le molestaban. Deberían hacerlo, pero había dejado de preocuparse por lo que
pensaba hace eones. 56
—¿Hay algo que quieras, Tyelka? —Rakeym se detuvo de escupir su conexión
maternal con él. Eso sólo alimentaría su obstinación.
Apartándose el cabello oscuro de la cara, Fayette miró alrededor del vestíbulo,
como si esperara que Kelson diera la vuelta en una de las esquina en cualquier
momento para oler su mano y gimotear a sus pies. La idea hizo que los labios de
Rakeym se curvaran.
—Vine a ver a tu mascota. —Anunció mientras trataba de ir más allá de él, pero
Rakeym se puso delante de ella, bloqueándola para que no diera un paso más en
su casa. Se alzó sobre ella, pero eso no pareció molestarla un poco. Sus ojos
azules oscuros se clavaron en él mientras ella colocaba sus manos en sus
caderas—. ¿Por qué estás actuando así?
El olor del alcohol voló hasta sus fosas nasales. Ella resopló un suspiro de
disgusto mientras intentaba pasar a su alrededor. Rakeym cuadró los hombros.
Contó mentalmente hasta diez, diciéndose que no podía lanzarla sobre su trasero,
aunque el pensamiento era tentador.
Pero Fayette era muy buena en crear problemas, y eso era lo último que quería.
Alguien ya había intentado quemar su casa y Rakeym sabía que la violencia sólo
aumentaría con el tiempo. Estaba tratando de encontrar una solución al odio de su
tribu, y tener una visita de la mujer insensible no estaba ayudando.
—Estás borracha, Tyelka —dijo Rakeym—. Ve a casa y descansa.
Era imposible predecir su comportamiento. No todos los encuentros que tuvo
con su madre fueron mal. Pero Rakeym no estaba dispuesto a permitir que se
aventurara más en su casa. Tenía que pensar en Kelson y sabía que su madre no
tendría una palabra amable para el compañero de Rakeym.
Si alguna vez se enteraba de que Kelson era su compañero en lugar de su
mascota, sin duda una guerra probablemente estallaría. Rakeym sabía que estaba
buscando la más mínima razón para destronarlo, como ella lo llamaba. Él no
estaría sentando en el trono más que ella horneando galletas.
Y una guerra habría, porque Rakeym no estaba renunciando a su posición. A
menudo se preguntaba por qué Ahm había entregado la tribu a un mutante. El
hombre podría haberla dado a Jhan o a Nazul. Estaban cualificados, pero Rakeym
nunca le había preguntado a Ahm. Su amigo le había dado una razón débil, pero
Rakeym sabía que había más que la creencia de Ahm de que Rakeym era
adecuado para el trabajo.
¿Había algo dentro de Ahm que esperaba que, al dar a Rakeym la tribu, los
elfos de la Sombra aceptarían a un mutante?
—No estoy borracha. —Su madre cortó los pensamientos de Rakeym—. Vine a
examinar a tu mascota y no me iré hasta que lo haga. —Ella se movió hacia su
otro pie mientras enderezaba sus delgados hombros en rebelión. Rakeym había
visto esa mirada cien veces antes y sabía que iba a seguir presionando hasta que 57
se saliera con la suya.
Fayette tenía una manera de hacer a los hombres con los que dormía sus
marionetas, listos para hacer lo que ella pidiera. Pero él no era uno de los
hombres que frecuentaban su cama. No iba a inclinarse ante sus demandas. Esta
era su casa.
—Vete. —Exigió.
En lugar de discutir con él, su madre sonrió. Eso no lo había esperado. Ella se
inclinó hacia un lado mientras sus ojos miraban algo detrás de Rakeym.
Ya sabía quién estaba allí antes de darse la vuelta para ver a Kelson. El hombre
estaba de pie en el vestíbulo. Afortunadamente, estaba completamente vestido. El
hombre ni siquiera se había quitado el collar.
—Vaya, vaya. —Su madre prácticamente ronroneó las palabras mientras se
deslizaba alrededor de Rakeym—. Sabes cómo elegir a los bonitos. —Su mano se
levantó en un gesto de pararse antes de pasarla por delante de la cara de
Kelson—. Aunque está dañado. Espero que hayas conseguido un trato por las
marcas en su hermoso rostro.
Antes de que Rakeym pudiera detenerla, su madre agarró la ingle de Kelson.
Kelson gritó antes de golpear su mano. El calor en los ojos de su compañero dijo
que estaba a cinco segundos de darle un pedazo de su mente. Atónito, Rakeym
se preguntó por qué Kelson no se había ensañado con ella. El hombre no parecía
tener problema expresando sus opiniones.
—¿Cómo te atreves? —Fayette alzó la mano para atacar a Kelson, pero
Rakeym la cogió en el aire. Sus dedos le hirieron la piel antes de soltarla—. Ya
veo que lo aprecias —dijo ella.
—Lo has visto. —Rakeym estaba haciendo todo lo posible para evitar que su ira
explotara—. Ahora vete.
Ella se volvió sobre sus talones, su vestido azul claro con remolinos de crema
en abanico detrás de ella mientras caminaba hacia la puerta principal. —Te dije
que llevarías a esta tribu a la ruina —dijo ella, sin molestarse en dar la vuelta—. Lo
siguiente que sabrás, es que esos chuchos correrán locos a través de este pueblo.
—Ella hizo una pausa en la puerta, su mano descansando en el marco—.
Deshazte de él antes de que todos quieran una mascota.
Se había ido antes de que Rakeym pudiera responder.
—La próxima vez que tu madre quiera meterme mano, dile que me compre la
cena primero— dijo Kelson antes de salir del vestíbulo con el ceño fruncido en la
cara.
Rakeym se frotó las sienes, preguntándose si su día iba a mejorar. Si una
persona más venía a ver a su mascota, Rakeym iba a colocar barras sobre sus
puertas.
Sabía que debería ir a hablar con Kelson, pero fue a su oficina en su lugar. 58
Tenía trabajo que hacer. Ya sea que su tribu lo aceptase o no, Rakeym creía en el
trabajo eficiente. Había disputas por resolver, política por la que sufrir, y todavía
tenía que averiguar por qué Myne y Yante estaban peinando la aldea.
Pensó en entregar algunos de sus deberes más ligeros a Nazul, pero la tribu ya
pensaba que Rakeym era incompetente. Si dejaba que alguien más manejara los
problemas que necesitaba resolver, la gente comenzaría a decir que era
demasiado ingenuo para manejar tareas sencillas.
Rakeym se preguntó si alguna vez se tomaría un descanso. Justo cuando
pensaba que las cosas no podían empeorar, Kelson entró en su oficina, con
sangre goteando de su cuero cabelludo.
Kelson no podía creer que esa perra lo hubiera golpeado. La madre de Rakeym
había salido de la nada y lo golpeó con algo duro, pero Kelson no había tenido
tiempo de ver el objeto.
—¿Qué diablos pasó? —Rakeym se puso de pie tan rápido que su silla cayó al
suelo detrás de él. Kelson todavía estaba tratando de orientarse, tratando de no
plantar su cara en el suelo. Podía sentir la sangre goteando de su cabeza, la
tibieza y el olor le hacían sentir náuseas. Dios, cómo odiaba la sangre.
—Tu madre. —Kelson no dijo esas dos palabras antes de que comenzaran a
gritar en algún lugar de la casa. Rakeym pasó los dedos por el cabello de Kelson y
este pudo ver la furia en los ojos del hombre.
—Quédate en mi oficina. —Rakeym se movió rápidamente a la puerta y se fue.
Demonios, el tipo no tenía que preocuparse de que Kelson volviera allí. La madre
de Rakeym era una bestia.
Pero se acercó a la puerta, escuchando la conmoción en el exterior. Oyó que
algo se rompía y luego la voz de Rakeym se hizo más fuerte. El estómago de
Kelson se apretó por lo mortal que su compañero sonaba.
—Tienes cinco segundos para irte antes de que te lastime gravemente —dijo
Rakeym y Kelson sólo pudo adivinar que su compañero estaba hablando con su
madre.
—Dime, Rakeym. ¿Por qué estás tan a la defensiva con tu mascota? Puedo ver
en tus ojos que estás escondiendo algo. —Replicó la madre de Rakeym—. ¿Por
qué tienes una mascota? Estoy dispuesta a apostar que eres gay y él es tu pareja.
¡Eres patético, siguiendo el mismo camino que Ahm!
Kelson miró alrededor de la oficina, preguntándose qué debería hacer. Los elfos
de la Sombra eran seres altos y majestuosos que podían aplastar a Kelson como
a un insecto. Pensó en recoger un libro y romperlo sobre la cabeza de la madre de
Rakeym, pero no estaba seguro de cuanto cariño le tenía a la señora Rakeym.
59
—¡Quítame tus patas mugrientas!
Kelson no pudo resistirse cuando la oyó gritar. Él abrió la puerta ligeramente
para ver a dos guardias azules agarrando a la mujer bajo sus brazos. La perra
reina no parecía muy feliz.
—Voy a hacerte pagar por esto —dijo con veneno en su voz—. Un día te vas a
caer de tu poderoso trono y voy a estar allí para ver morir tu culo mutante.
Bueno, maldición. Kelson quería salir allí y no sólo confortar a Rakeym, sino
golpear a la mujer venenosa en su odiosa boca. Rakeym no parecía perturbado
por sus palabras, pero Kelson pudo ver un pequeño temblor en la mandíbula del
hombre. Su pétrea apariencia era una pantalla, llana y sencilla. ¿Qué hombre no
sería aplastado si su madre decía palabras tan dañinas?
—Todos somos oscuros, bastardos malvados. Sólo estás enojada porque soy el
bastardo más oscuro y malvado de todos —respondió Rakeym antes de que él
moviera su mano y los guardias sacaran a la mujer.
Tan pronto como el pasillo estuvo desierto, Kelson se acercó a Rakeym, sin
saber qué decir. No se le ocurrieron palabras para quitar la dura bofetada que
Fayette había dado. —No dejes que una persona te impida mantener la cabeza
alta.
Era cojo, pero era lo único que podía pensar en decir.
Rakeym miró a Kelson con los ojos llenos de fuego. —Lo único que consigues
cuando sostienes la cabeza en alto es ahogarte cuando llega el aguacero.
Kelson pensó que Rakeym estaba a punto de alejarse. En cambio, su
compañero tocó el corte que su madre había hecho a Kelson. —Lamento que esto
te haya pasado.
Kelson se encogió de hombros. —He vivido cosas peores.
—Pero no deberías tener que hacerlo —dijo Rakeym antes de tomar la mano
de Kelson y guiarlo hacia la habitación. No estaba seguro de lo que quería su
compañero, pero se sentó en la cama cuando entraron. Rakeym entró en el cuarto
de baño y volvió con un paño húmedo, secándole la herida. Kelson se quedó sin
habla por la atención del hombre. Rakeym era tan difícil, tan cerrado. Kelson quiso
romper ese escudo, disolver la barrera entre ellos. Siempre había oído historias
sobre cómo los compañeros se encontraban y se enamoraban instantáneamente.
¡Qué montón de mierda! Incluso si Rakeym no fuera su compañero, Kelson
querría ayudar al tipo. Nunca había conocido a nadie tan aislado, tan
malditamente solitario antes.
Los ojos de Kelson se cerraron cuando Rakeym le besó la herida, sus labios
prolongándose, el olor del hombre engullendo a Kelson. El poder del cuerpo de
Rakeym estaba tan cerca que anhelaba estar en los brazos de su compañero una
vez más mientras Rakeym le hacía el amor. 60
—A'maelamin —susurró Rakeym. Sus manos se deslizaron sobre los brazos de
Kelson, haciendo que su piel se pusiera de gallina. Kelson abrió los labios
mientras inclinaba la cabeza hacia un lado, su polla dura, su mente fundida por
ese simple toque. Rakeym era como el golpe de una droga, poderosa y directa al
cerebro. Kelson estaba perdido, flotando, montado por encima de Rakeym.
—Rakeym. —Kelson gimió en protesta cuando el Centinela se detuvo, sus
manos apretando las caderas de Kelson. Miró a Rakeym a través de su flequillo,
preocupado por haber hecho algo mal. El asombro en la cara de Rakeym era algo
que nunca olvidaría. Se quedó mirándolo como si acabara de descubrir que
Kelson colgaba la luna y las estrellas.
—La forma en que dices mi nombre —murmuró Rakeym, su voz llena de
asombro.
—¿Te gusta la forma en que digo tu nombre, Rakeym?
Tiró de Kelson en sus brazos y ambos cayeron hacia atrás sobre la cama hasta
que Rakeym aterrizó justo al lado de su hermoso compañero, los ojos de Kelson
ardiendo ahora con deseo y necesidad.
Kelson jadeó cuando Rakeym tomó su cara, tirando de ella hacia la suya. Los
ojos de Rakeym se fijaron en los deliciosos y tentadores labios de Kelson. Estaban
perfectamente hechos para besarse. Fueron hechos para él. Rakeym inclinó su
boca, tratando de devorar al hombre. No iba a perder la oportunidad de probar el
cielo.
Las manos de Rakeym se deslizaron por los lados de Kelson y luego se
envolvió alrededor de él, tirando de su cuerpo más cerca mientras tomaba otro
beso, inclinando la cabeza para un mejor acceso. Kelson se abrió, soltando un
profundo gemido mientras sus manos se enredaban en el cabello de Rakeym,
tirándolo suavemente. La sensación produjo un hormigueo en la piel de Rakeym,
su cuerpo reaccionando a los suaves toques de su compañero. Quería
desesperadamente decirle a Kelson cómo se sentía, para que el coyote shifter
supiera que se preocupaba por él, pero no tenía las palabras correctas para
transmitir esos sentimientos. Rakeym no estaba acostumbrado a decirle a nadie lo
que sentía. Era extraño para él.
Pero lo intentaría. Rakeym quería que Kelson supiera que era una
impresionante criatura que lo fascinaba.
—Tan lindo —susurró mientras Kelson separaba sus piernas, dándole a
Rakeym todo el espacio que necesitaba—. Dime lo que quieres, Kelson. —Ordenó
Rakeym profundamente—. Dime qué quieres que haga con este pequeño y sexy
cuerpo tuyo. —Porque Rakeym planeaba satisfacer cada centímetro de su
compañero. Era un punto de orgullo entre su gente dejar a sus amantes bien
saciados y demasiado cansados para pedir más.
—Quiero que... —Kelson frunció los labios mientras sus mejillas se sonrojaban.
—Dime, melamin. —Rakeym alentó mientras levantaba una hebra del pelo de 61
Kelson con la punta de su uña negra. Rakeym se inclinó y aspiró el perfume
maravilloso, sintiendo un ronroneo sordo subirle por su pecho.
Los labios de Kelson se separaron mientras él inclinaba su cuello hacia un lado,
sus ojos revoloteando como si fuera a cerrarlos. —Deja que tus escudos caigan y
muéstrame el verdadero Rakeym, el hombre que vive dentro de ti.
—¿Y qué más? —preguntó Rakeym mientras salía de la cama y se quitaba
lentamente la ropa de su cuerpo—. Quiero escuchar tus deseos más profundos,
tus sueños más preciados.
Kelson observó cada movimiento que hizo, sus ojos tan llenos de hambre que
Rakeym soltó un gruñido bajo.
—Quiero probarte.
Esas palabras enviaron una vibración por la columna de Rakeym y la intensa
lujuria corrió hasta su ingle.
Rakeym gimió cuando volvió a subir a la cama y se arrodilló frente a Kelson.
Enganchó su mano alrededor del cuello de Kelson, llevando los suculentos labios
del hombre a la cabeza de su polla. —Entonces prueba a tu guerrero, melamin.
Los labios de Kelson se separaron y Rakeym cogió una bocanada de aire antes
de que su compañero lo engullera. Rakeym siseó de placer mientras observaba a
Kelson probarlo por primera vez.
Los labios de Kelson eran tan suaves, tan húmedos que Rakeym no pudo evitar
seguir adelante, alimentando a Kelson con su polla en pequeñas ráfagas. Agarró
el pelo de su compañero, tirando de los mechones morenos mientras deslizaba su
polla más profundamente.
—Mela en 'coiamin.
Rakeym se estremeció cuando Kelson gimió alrededor de su polla. Ya estaba
tan cerca que sabía que se vendría pronto. Sus pelotas estaban tensas y un
hormigueo había comenzado en su columna. Necesitaba correrse.
Rakeym dio unos cuantas embestidas más cortas y luego bajó por la garganta
de Kelson, su cuerpo temblaba mientras su orgasmo lo atravesaba. Se arrodilló
allí por un momento, respirando a través del sentimiento hedónico antes de tirar de
su polla libre.
La respiración quedó atrapada en la garganta de Rakeym mientras observaba a
Kelson darse la vuelta, bajar la cabeza hacia el colchón y colocar su culo al aire.
Sintió que todo su cuerpo temblaba de necesidad, tomando el control para no
atacar a su compañero allí y luego empujar su dolorida polla en el pequeño
agujero fruncido rosa que brillaba hacia él. Pasó las manos por la parte trasera de
Kelson y luego sumergió un solo dígito en el pliegue de su culo, teniendo mucho
cuidado de no dañar al hombre con sus afiladas uñas. Dio un rodeo a la estrecha
entrada de Kelson con su dedo, jugando con ella, burlándose hasta que estuvo 62
pulsando por ser llenado.
—Tienes que estirarte, melamin. —Pero eso no significaba que Rakeym no
pudiera ayudar.
Después de agarrar el lubricante, untó la mano de su compañero y luego
enroscó los dedos de Kelson, dejando un solo dedo resaltando. Rakeym lo guió
hasta el cuerpo de Kelson hasta que el dedo se deslizó más allá del anillo de
músculos y se hundió hasta el fondo. Soltó la mano de su compañero, sintiendo
que su polla empezaba a llenarse de nuevo. Se puso duro con la vista.
Rakeym colocó besos a lo largo de la columna vertebral de Kelson, prestando
mucha atención a las cicatrices que atravesaban el cuerpo del hombre,
presionando sus labios contra la carne marcada. Rakeym era muy consciente de
lo inseguro que era Kelson, pensando que era un monstruo. Quería que su
compañero supiera que pensaba que esa idea era lo más lejano a la verdad. —
Tan sexy.
Kelson se estremeció y añadió dos dedos más, haciendo gemir a Rakeym. Si él
hubiera sabido que mirar a su compañero estirarse a sí mismo lo encendería,
Rakeym habría hecho que Kelson lo hiciera la primera vez que habían tenido
sexo.
Rakeym besó la piel en la nuca del cuello de Kelson, bajó por su columna, pasó
por sus omoplatos, hasta la pequeña depresión en la base de su espalda. Cuanto
más tiempo su lengua jugaba sobre la piel de Kelson, más difícil se hacía para
Rakeym. Su lengua siguió un camino hasta el pliegue del hombre y luego pasó por
encima de los dedos invasores de Kelson.
Kelson se sacudió, levantándose en los dedos de los pies, su aliento saliendo
tan rápido que Rakeym pensó que el hombre iba a desmayarse. Él sonrió y lo hizo
de nuevo.
—Mmm, te gusta eso. —Rakeym pasó su lengua unas cuantas veces más, con
sus manos sosteniendo a Kelson en su lugar. Le encantaba la manera en que
hacía que su compañero se contorsionara, su cuerpo esbelto moviéndose
mientras Rakeym lamía al hombre repetidamente. Rakeym sacó los dedos de
Kelson y luego hundió la lengua en el culo de su compañero.
Las caderas de Kelson se balanceaban de lado a lado mientras trataba de
empujar su trasero hacia atrás, empalando su agujero en la lengua de Rakeym.
Rakeym envolvió sus dedos alrededor de su eje, llevando su placer a nuevas
alturas. El olor, el sabor, los gemidos necesitados procedentes de Kelson se
combinaron hasta que los sentidos de Rakeym comenzaron a girar. Quería ser el
hombre que Kelson rogaba ver. Rakeym odiaba ser cerrado, siempre sospechoso,
siempre en guardia. Pero había vivido así durante tanto tiempo que no estaba
seguro de cómo podía bajar esas paredes o si podría.
63
Sí, quería hacerlo por Kelson e iba a intentarlo. Pero la idea lo asustó de
maneras que nunca había sentido antes. Su compañero le estaba pidiendo a
Rakeym que expusiera una parte de sí mismo que había enterrado hace mucho
tiempo, dejar que alguien entrara cuando todo lo que Rakeym había intentado
hacer era cerrarse a todo el mundo.
Pasó las manos por la parte trasera de Kelson, dejando que las puntas de sus
uñas rasparan suavemente la suave carne de su compañero.
Kelson se sacudió mientras gemía, sus piernas separándose más. Los labios de
Rakeym retrocedieron en un gruñido hambriento mientras miraba a Kelson cerca
de correrse. Agarró un pálido globo y le dio a la piel un leve apretón. —Alguien
quiere follar.
Kelson gimió.
Rakeym se estremeció cuando presionó la cabeza de su polla en la entrada
trasera de Kelson, empujando lentamente hasta que la punta se deslizó dentro.
Avanzó poco a poco en pequeños intervalos.
—A'maelamin. —Rakeym gimió. El calor construyéndose más alto, más
caliente. Su cuerpo ardiendo mientras se deslizaban uno junto al otro. Su control
estaba cayendo.
Rakeym comenzó a joder el culo de Kelson con fuertes y profundas estocadas
que hacían que su compañero gritara su nombre. Observó cómo cada embestida
estiraba a Kelson, un espectáculo que impulsó a Rakeym en un vuelo hacia el
éxtasis, su polla impulsándose en su compañero, llenándolo, acariciando su ya
abrazador calor.
Una oleada oscura y salvaje se apodero de él. Rakeym alcanzó a Kelson y
agarró la polla del hombre con su mano todavía lubrificada. La carne caliente se
deslizó a través de sus dedos, pulsando, y luego se retiró.
Un grito desgarró a Kelson mientras su polla empezaba a palpitar en la mano
de Rakeym y el apretado agujero de su compañero lo agarraba como un puño de
hierro. Cerró los ojos con fuerza, tratando de evitar su orgasmo, pero era una
batalla que estaba perdiendo rápidamente. El cuerpo de Kelson se sentía
demasiado bien.
Estaba abrumado por la tensión caliente que rodeaba su duro eje y el sonido de
puro éxtasis en la voz de Kelson. Rakeym podía sentir las candentes lenguas de
fuego bajando por su columna vertebral. El placer envuelto sobre la cabeza de la
erección como pequeños dedos del paraíso.
Después de una ráfaga de empujes duros y rápidos, Rakeym finalmente se
congeló, enterrándose tan profundamente como pudo y rugiendo cuando su polla
estalló. Estaba pulsando, estallando, arrastrando el aire a sus pulmones mientras 64
el placer lo atravesaba, pareciendo que nunca terminaría.
Rakeym sacó su polla del culo de Kelson, mirando como su compañero trataba
de recuperar el aliento.
Rakeym jadeaba igual de duro, sudor cubriendo cada centímetro de su cuerpo.
Cuando por fin consiguió controlar su respiración, alzó la cabeza y miró al hombre
que significaba todo para él, incluso si no pudiera encontrar las palabras para
transmitirlo. Kelson tenía los ojos cerrados, los labios ligeramente entreabiertos, el
rostro enrojecido por el deseo que se desvanecía. Rakeym pudo ver que Kelson
se había quedado dormido.
—Te amo —susurró, cerrando los ojos mientras el hielo que encerraba su
corazón empezaba a derretirse. Algo dentro de él se hizo añicos y Rakeym sintió
que el verdadero terror lo llenaba. Por primera vez en su vida, sus enemigos
tenían algo precioso que podrían usar contra él, para destruir su propio mundo.
Capítulo 08
Nazul rodó cuando la criatura saltó hacia él. Había intentado usar su espada,
pero el hombre había sido demasiado rápido. El tigre soltó un fuerte gruñido antes
de acercarse a ellos, pero uno de los guardias atacó al tigre.
—Ahora serás una víctima también —dijo la criatura, siseando en la cara de
Nazul. Nazul apoyó su espalda contra la pared antes de usar sus pies para
empujar al hombre lejos de él. La criatura golpeó el suelo antes de aullar de rabia.
Nazul sabía que tenía que sacar a los shifters de aquí. También tenía que sacar a
Jhan y a él mismo de aquí. La fuerza de la criatura lo había pillado desprevenido.
Sería más difícil derrotar al hombre de lo que Nazul había pensado originalmente.
Por el rabillo del ojo, Nazul vio que Jhan acababa con uno de los guardias. Usó
ambos cuchillos en una danza primitiva de muerte, cortando al hombre a través de
la garganta.
Ahora tenían un guardia y una cosa horrible con la que lidiar. Nazul pudo ver al
puma y al bengala ocupándose del último guardia. Por primera vez en mucho
tiempo, Nazul no estaba seguro de poder derrotar a su oponente. A primera vista,
la cosa parecía patética, débil. Pero eso estaba lejos de la verdad.
—Sácalos de aquí. —Le gritó a Jhan.
65
—¿Y dejarte tener toda la diversión? —preguntó Jhan. El Centinela habló al
bengala y luego se unió a un lado de Nazul, con cuchillos descubiertos, tomando
una postura de lucha.
El segundo guardia cayó y los tres cambiaformas se volvieron hacia Nazul.
—¡Ponedlos a salvo! —Gritó Jhan al tigre.
—Te quedas, nos quedamos —dijo el shifter zorro—. Mierda, mi mamá ya está
enojada porque me he perdido la cena del domingo. Podría ir a casa con un
infierno de excusa.
Nazul no estaba seguro si el hombre tenía todos sus tornillos. El tipo era
delgado como el infierno y no parecía que pudiese golpear una bolsa de papel
marrón. Pero Nazul admiró el corazón guerrero del hombre.
—Todos pagarán por lo que han hecho aquí hoy —dijo la criatura, sus palabras
saliendo con un extraño silbido antes de escapar por el pasillo. Nazul quería
perseguirlo, para matar a la asquerosa cosa, pero sabía que su primera prioridad
era conseguir que todos estuvieran a salvo.
Si el puma no se hubiera ido, podría haberlos sacado. Jodidos gatos.
—Vamos a llevarlos con Kelson —dijo Nazul antes de tocar la piel del tigre y
agarrar al zorro del cuello. Jhan trató de agarrar al puma, pero el gato se estrelló
contra la puerta, dejando entrar los rayos de sol antes de desaparecer.
Jhan se encogió de hombros. —No puedo salvarlos a todos. —No era esa la
maldita verdad.
73
Capítulo 09
Nazul apareció percibiendo el olor de la tierra y el lago de agua dulce. La brisa
se deslizaba a través de los árboles, creando un sonido ligero y melódico. Sabía
que encontraría a Rakeym aquí. Este era un lugar al que ambos hombres a
menudo se habían aventurado cuando el entrenamiento era mucho, el mundo se
volvía demasiado confuso, o simplemente para apreciar la belleza.
Rakeym estaba apoyado en un tronco, mirando hacia el agua. Nazul se movió
junto al hombre al que consideraba un gran amigo, aunque Rakeym lo mantuviera
a distancia. —¿Recuerdas la primera vez que nos conocimos?
La cabeza de Rakeym bajó ligeramente. —Habías salido de tu entrenamiento y
pensé que era la persona perfecta para probar tus habilidades.
Se sentía como si hubiera pasado una eternidad. Había estado lleno de fuego y
estupidez en aquel entonces. Un guerrero perfeccionado, pero sin una pizca de
sentido para él.
Al igual que Talon ahora. —Era joven.
—Tú estabas resentido, acumulando enojo, y estabas buscando una víctima —
dijo Rakeym. 74
Eso era lo que a Nazul le gustaba más de su líder. Rakeym nunca amortiguaba
sus palabras. —Y tú estaba tan enojado y agresivo.
Los dos se quedaron en silencio. Nazul se volvió sobre su espalda, metiendo
las manos detrás de la cabeza, mirando hacia arriba mientras las nubes pasaban.
Sabía que Rakeym no iba a abrirse a él sobre lo que estaba pasando. El hombre
era demasiado cerrado, demasiado difícil de alcanzar. Nazul había intentado, a lo
largo de su amistad, superar el muro defensivo del hombre. Pero Rakeym nunca
había bajado la guardia, ni una vez.
—¿Qué vas a hacer con tu pareja y tu futuro hijo?
Rakeym giró la cabeza una fracción de pulgadas, lo suficiente para mirar hacia
abajo a Nazul. —Intenta cavar en mi mente y ni todos los psiquiatras del mundo
podrán curarte.
Nazul sonrió. —Eso es genial. Nunca estuve cuerdo para empezar.
Rakeym apartó la mirada. —Déjalo estar, Nazul.
Si pudiera. Nazul sabía que si no trataba de meter algo de sentido en Rakeym,
su amigo destruiría su relación con Kelson. Nazul pudo ver lo mucho que Kelson
amaba a Rakeym. Y Rakeym se preocupaba por Kelson. Siempre que los dos
estaban cerca uno del otro, la química era palpable y había una corriente eléctrica
en el aire.
El hombre tenía una oportunidad de algo especial y Nazul no estaba dispuesto
a dejar que Rakeym la tirara. El tipo merecía un poco de maldita felicidad por una
vez en su solitaria vida
—¿Tienes miedo de que tu madre, el consejo o la tribu hagan daño a Kelson y
al bebe?
La tensión en la mandíbula de Rakeym se intensificó, sus ojos se estrecharon.
—Mataría a cualquiera que lo intentara.
Eso era un comienzo.
—Le estás haciendo daño, así que, ¿debo matarte? —Nazul todavía estaba
tumbado, mirando hacia el cielo, pero cada músculo de él se tensó. Sabía que
estaba pisando el hielo fino.
Qué demonios. ¿Quién quiere vivir para siempre?
—Ten mucho cuidado con tus palabras, Nazul. Mi paciencia no es infinita ni mi
amistad si tú sigues así.
Nazul se burló. —¿Amistad? ¿Es eso lo que tenemos? —Miró a Rakeym—.
Podrías haberme engañado con tu actitud distante.
Un ruido bajo comenzó en el pecho de Rakeym y Nazul trató de recordar si
había presentado su última voluntad y testamento con el consejo. Tal vez su 75
beneficiario y asesino no debían ser la misma persona.
—Quiero decir, si descubriera que mi compañero lleva a mi hijo, mierda. Yo no
estaría sentado aquí contemplando el universo. Lo tendría en la cama, tratando de
joder cualquier orificio en el que pudiera meter mi polla.
La tensión era tan espesa que Nazul podía extender la mano y acariciarla.
—Si hubiera sabido que existían compañeros desechables, habría tenido unos
pocos ahora. No estoy muy seguro de las reglas sin embargo. Si pateas a Kelson
a la calle, ¿tengo permitido…?
Rakeym saltó, cortando cualquier otra estupidez que Nazul pudiera haber dicho.
El hombre envolvió sus manos alrededor de la garganta de Nazul, ahogándolo. —
Te voy a jodidamente matar si te acercas a mi compañero.
La expresión demoníaca en la cara de Rakeym hablaba de lo mucho que
amaba a Kelson. También le contaba lo mucho que Nazul estaría jodido si no
podía calmar al hombre.
Utilizando las destrezas que había perfeccionado durante el transcurso de su
vida, Nazul rompió el contacto, jalando una respiración entrecortada antes de
barrer sus piernas y tirar de Rakeym al claro. El hombre aterrizó sobre su espalda,
pero no se quedó abajo. Él se puso de pie, dándose vuelta hacia Nazul en muy
poco tiempo. Pero Nazul tampoco se había quedado. Estaba agachado y listo para
atacar si Rakeym venia.
—¿Por qué estás tan enojado, Rakeym? —Nazul se burló—. No es como si lo
quisieras de todos modos. Tan pronto como supiste que lo habías preñado, huiste.
—Nazul respiró hondo y oró... sólo oró—. Cobarde.
Sólo había una manera segura de conseguir que Rakeym bajara sus barreras, y
eso era a través de la ira. Nazul estaba tratando desesperadamente de alcanzar al
hombre, y si tenía que tomar esta ruta, que así sea. Demonios si iba a ver caer un
apareamiento potencialmente hermoso al borde del camino.
Con un salvaje gruñido, Rakeym se estrelló contra Nazul, lo levantó en el aire y
lo lanzó por encima de su cabeza. Nazul aterrizó sobre su espalda y el aire fue
golpeado fuera de sus pulmones.
—¡No tienes idea de por qué he huido! —Le gritó Rakeym—. Eres como todos
los demás. Nunca debería haber confiado en ti.
—¿Confiar en mí? —preguntó Nazul mientras rodaba y luego se agachó—.
¿Cuándo carajo confiaste en mí? ¿Cómo un Centinela? Seguro. Pero, ¿qué tal
como tu amigo? Ambas de nuestras vidas han sido un desastre, Rakeym. Mi
madre no es mejor que la tuya. Tú tienes una oportunidad de ser feliz y la estás
desperdiciando sobre gente que ni siquiera te importa una mierda.
—¡Me importa! —Rakeym se alejó, pero Nazul no bajó la guardia. Rakeym era
un animal furioso y salvaje en este momento e impredecible como el infierno. 76
—Ese es el maldito problema. —Continuó Rakeym—. Me importa demasiado.
¡Incluso después de la forma en que mi madre me crió y la tribu me jodió, me
importa lo que les pasa, a nosotros!
—Eso está bien —dijo Nazul—. Pero la única persona por quién deberías
preocuparte más es al que tú te cerraste. No estoy diciendo que vayas a casa y
llores como una mujer con él sobre tu lamentable vida. Todo lo que estoy diciendo
es que dejes entrar al maldito hombre.
Rakeym giró y caminó hacia el lago. Nazul no estaba seguro de qué hacer
cuando su líder empezó a despotricar y desvariar al agua, moviendo sus brazos
animadamente alrededor. Nunca había visto a Rakeym nada más que frio y serio.
El tipo tuvo ataques de rabia, pero ni una sola vez había perdido el control.
Descubrir que Kelson esperaba un niño debía haber abierto una compuerta
dentro de Rakeym. El hombre finalmente soltó algo del veneno que se pudría
dentro de él. Nazul sólo esperaba que Rakeym dejara la puerta de entrada a sus
emociones parcialmente abierta para Kelson.
Los ojos de Nazul se agrandaron cuando Rakeym metió un dedo en el lago y
gruñó. Tal vez purgar algo de esa mierda había roto algo en el cerebro de
Rakeym.
—Creo que necesitas terapia —dijo Nazul—. Estás finalmente perdido. —
Girando sobre sus talones, Rakeym avanzó hacia él, gruñó, y luego dio la vuelta,
dirigiéndose hacia el lago. Nazul no estaba muy seguro de qué hacer con este
lado recién descubierto de Rakeym.
Rakeym le fulminó con la mirada. —¿Por qué diablos me estás haciendo esto?
Nazul no contuvo su risita. Era bueno ver finalmente a Rakeym agitado, sus
paredes desmoronándose. —Incluso una ardilla ciega merece una nuez de vez en
cuando. Llámalo mi regalo de apareamiento.
—¿Me estás dando el don de la locura?
Nazul se encogió de hombros. —No digas que nunca te di nada. Pero no, te
estoy dando el don de la lógica. Amas a Kelson, aunque no sepas cómo se siente
esa emoción.
—El bastardo retorcido —dijo Rakeym con un gruñido.
Y el corazón de Nazul sangraba por este hombre que nunca había conocido el
amor. En este momento, Rakeym parecía un niño pequeño, inseguro, asustado.
Todavía llevaba el ceño fruncido, pero sus ojos no podían ocultar esas emociones
vulnerables.
—Si das tu corazón a Kelson, te prometo que lo atesorara para siempre. —La
tristeza se deslizó dentro de Nazul. Tratar con todo esto, al ayudar a Rakeym a
77
darse cuenta de lo que tenía, sólo le recordó a Nazul que volvería a casa sin
nadie.
Rakeym ladeó la cabeza, una extraña mirada llenando su rostro. Nazul se puso
alerta, escuchando el bosque que los rodeaba. No oyó ningún enemigo que se
acercara.
—Kelson. —Rakeym susurró antes de desaparecer.
81
Capítulo 10
Las palabras no llegaban fácilmente. Las emociones que caían dentro de él
eran turbulentas mientras luchaba por pensar en una manera de explicarle a
Kelson cómo se sentía.
No era fácil considerando que Rakeym nunca había hablado antes de su
confusión interior. Lo mantuvo encerrado y escondido de todos, aunque su madre
dejó que todos supieran sus opiniones sobre su hijo.
Rakeym sintió una gran alegría ante la idea de compartir un niño con Kelson,
pero el miedo de cómo estaba jodido mentalmente seguía levantando su fea
cabeza. —No creo ser un buen padre.
Kelson inclinó la cabeza hacia atrás y Rakeym se perdió en esos ojos cobrizos.
Podía ver la inquietud en ellos, la esperanza, pero sobre todo, podía ver
determinación. —¿Y crees que sé qué hacer con un bebé? —Se burló Kelson—.
Nunca he sostenido a un bebé en mi vida.
—No es lo mismo. —Rakeym gruñó las palabras.
—Lo sé. He conocido a tu madre. —Kelson sacudió la cabeza—. Puedo
imaginar cómo fue tu infancia. 82
Rakeym liberó a Kelson y se acercó a la ventana. Miró hacia la soleada tarde,
pero ese sol no podía penetrar las oscuras sombras de su alma. —No podrías
imaginar cómo fue mi vida.
—Entonces dime. —Kelson se unió a él—. Háblame de ti, Rakeym. Hay mucho
más en la vida que el dolor.
¿Qué diablos pasaba con todos que querían meterse en su cabeza
últimamente? —La única cosa que la vida tiene que ofrecer es dolor. El grado de
ese dolor es una elección personal.
Kelson se rascó la nariz. —Realmente eres un hombre morboso. Espero que
nuestro hijo tenga su visión de la vida de mí.
Rakeym no estaba seguro de cómo responder. El dolor, la ira, la amargura eran
cosas que conocía bien. Pero Kelson no estaba discutiendo, gritando, o tratando
de darle una palmada a Rakeym. El hombre estaba usando el humor, algo de lo
que Rakeym no sabía nada. —¿Por qué no me odias?
—¿Por qué debería? —preguntó Kelson—. Se necesitan dos para hacer un
bebé, y a juzgar por tu reacción estelar, ni siquiera sabías que podría quedar
embarazado.
El hombre no tenía ningún sentido para Rakeym. —Soy un mutante, Kelson.
Las posibilidades de que nuestro hijo herede mi abominación son altas.
—Siempre y cuando no herede la risa molesta de mi hermano, estoy bien con
nuestro hijo teniendo tu increíble color de ojos.
¿Increíbles? Rakeym gruñó ante la absurdidad de Kelson. —No son increíbles.
Entre mi gente...
—Lo siento, pero tu gente son idiotas. Veo cómo actúan cuando alguien es
diferente o se aleja de la línea. Yo no pondría demasiado en lo que ellos
consideran aceptable.
No parecía haber ninguna manera de convencer a Kelson de que estaba
equivocado. Tenía ideas extrañas sobre cómo funcionaba el mundo. Rakeym
siempre había sentido que los shifters eran criaturas extrañas, y ahora tenía
pruebas.
—No me importa tu pasado, lo que la gente piensa de ti, o por qué el cielo es
azul, Rakeym. Lo único que me importa es nuestra relación, o construir una
contigo. Para mí, eres perfecto. —Kelson retorció sus labios hacia un lado—. En
segundo pensamiento, tú necesitas trabajar en pulir tus habilidades comunicativas.
Son una mierda.
—La semana pasada te estabas quejando de ser un monstruo. —Recordó
Rakeym a Kelson. No le gustaba estar en el centro de atención. Rakeym no quería
que señalaran sus faltas ni quería discutir sus sentimientos. No era una maldita
mujer.
83
—Y me dijiste que eran heridas de batalla —respondió Kelson—. Tuve que
trabajar con lo que me hicieron. No va a pasar de la noche a la mañana, pero lo
estoy intentando. ¿Verdad?
Kelson enroscó sus dedos sobre la muñeca de Rakeym. —Estoy aterrado,
Rakeym. No tengo idea de lo que voy a hacer o cómo criar a un niño. Pero hay
una cosa que sé, y es que no puedo hacer esto solo.
Rakeym pasó los dedos por la mancha creciendo alrededor del cuello de
Kelson. Quería algo real con Kelson. Rakeym estaba cansado de su existencia
solitaria. ¿Cómo sería compartir su vida con alguien a quien realmente le
importaba? ¿Cómo sería criar a un niño? ¿Podría criar a un niño y no infligir el
mismo daño emocional que su madre? —¿Y si soy igual que ella?
—Uno, me tienes a mí —dijo Kelson mientras presionaba su mejilla contra la
mano de Rakeym—. No te dejaré arrastrarte de vuelta a tu concha.
— ¿Y dos?
—Voy a poner mi pie en tu culo si incluso piensas en actuar como un lunático.
Rakeym echó la cabeza hacia atrás y se echó a reír, sorprendiendo la mierda
de sí mismo. Sus ojos se abrieron de par en par mientras miraba a Kelson.
Su compañero sonreía de oreja a oreja. —¿Sabes lo hermoso que suenas?
Por primera vez en su vida, Rakeym se sintió sonrojado.
—Pasos de bebé —dijo Kelson—. No espero que cambies instantáneamente
tus costumbres, pero dejarme entrar es un comienzo.
—No sé cómo. —Rakeym admitió, usando las puntas de sus uñas para raspar
suavemente la mejilla de Kelson
—¿Me dejarás enseñarte?
Todo en Rakeym rechazaba la idea de dejar entrar a alguien. Estaba
acostumbrado a ser cerrado. Estaba acostumbrado a ser temido. Estaba
acostumbrado a... odiar. Rakeym quería amar por una vez y saber lo que se sentía
ser amado. —Sí.
Una sonrisa vacilante apareció en la cara de Kelson y sus ojos brillaron con
lágrimas no derramadas. Por favor, no dejes que el hombre llore. Rakeym no
sabría qué hacer si Kelson dejara caer esas lágrimas.
—Ahora sólo tenemos que averiguar cómo demonios me has embarazado —
dijo Kelson.
—Creo que puedo responder a eso.
Rakeym se volvió para ver a la Maga de pie en el umbral de su oficina. ¿Qué
hacía ella aquí? Le desconcertó que ella se hubiera escabullido. Iba a tener una
larga conversación con Talon sobre su incapacidad para vigilar una maldita puerta.
84
La Maga entró en la habitación, sus ojos cayendo en la mancha en el cuello de
Kelson. —¿Sabes muy bien que nuestra raza solía ser asexual?
Rakeym asintió, mirando a la mujer con cautela. Era un ser poderoso y no
confiaba plenamente en ella. Venturia había estado con la tribu durante el tiempo
que Rakeym podía recordar, pero nadie sabía demasiado acerca de ella.
—El bálsamo que usé en tu pareja —dijo mientras se detenía junto a su
escritorio—. Tenía una hormona mezclada.
—¿Tú qué? —Kelson casi gritó las palabras.
—Explícate. —Rakeym exigió. No le gustaba el hecho de que la Maga lo
hubiera hecho sin su conocimiento.
—Simplemente estoy desbloqueando lo que estaba bloqueado. —Ella era
incorregible. —Los elfos de la Sombra no estaban destinados a morir, Rakeym.
Sus números están disminuyendo. Tú de toda la gente debe saber esto. La
endogamia está matando a tu raza.
Rakeym era muy consciente de su dilema. Ahm todavía estaba tratando de
encontrar una solución a la tasa de mortalidad entre los recién nacidos. Pero era
difícil ir en contra de una sociedad de piedra. Dado que los libros antiguos
dictaban que los elfos de la Sombra viven de esta manera, todos aceptaron el
decreto como ley. Nadie se detuvo a cuestionar la moralidad o efecto perjudicial
que tuvo la endogamia entre sus especies. Eran ovejas, siguiendo
imprudentemente el dictado de las leyes antiguas.
Estaban cegados por sus creencias y ajenos a la matanza que se avecinaba. Y
sería una matanza si no cambiaban sus costumbres.
—Pero Kelson es un shifter coyote —dijo Rakeym—. Incluso si encontraste una
manera de desbloquear nuestra antigua manera de criar, ¿cómo puedes cambiar
su genética?
Una sonrisa curvó sus labios. —Simple manipulación.
—¡Podrías habérmelo dicho! —Kelson gritaba ahora—. ¿Qué te parecería si me
meto en tu casa y te robó el control de la natalidad?
Rakeym levantó una ceja.
Kelson se encogió de hombros. —Fue todo lo que pude imaginar.
La Maga se dirigió hacia la puerta de la oficina. —Lo que se ha hecho no se
puede deshacer.
Rakeym empezaba a preguntarse si estaba relacionada con el guardián del
inframundo.
—Perra. —Kelson resopló.
Ella se rio antes de salir.
Rakeym se movió detrás de Kelson, se acercó y colocó su mano bajo la
mandíbula de su compañero. —Ese lenguaje.
85
—Ella puede morder al peludo por lo que hizo. —Pero Kelson no se apartó.
Inclinó la espalda en el pecho de Rakeym como si fuera la cosa más natural de
hacer. Rakeym vaciló antes de envolver su brazo alrededor de los hombros de
Kelson.
—Quiero al bebé. —Admitió Rakeym en la quietud de la habitación—. Te quiero
a ti.
—Mientras yo sepa eso, podemos resolver todo lo demás. —Kelson se volvió,
se inclinó y agarró la cara de Rakeym—. Aunque todavía tengo miedo.
Y Rakeym sabía que haría lo que fuera necesario para proteger a Kelson. No
era bueno con las palabras, pero podía mostrarle cómo se sentía a través de sus
acciones.
—Te quiero, A’maelamin.
El corazón de Rakeym tronó en su pecho por oír a Kelson llamarlo por ese
cariño. Nadie lo había usado antes. Nunca había sido amado por nadie.
Bajando la cabeza, Rakeym rozó sus labios sobre los de Kelson, inhalando la
dulce fragancia de su shifter coyote. —Amin raane e'a olos.
—¿Qué significa eso? —preguntó Kelson contra la boca de Rakeym.
Rakeym no fue lo suficientemente valiente como para darle a Kelson la
traducción. El hombre estaría consternado por el pobre intento de poesía de
Rakeym.
En su lugar, Rakeym presionó sus labios contra Kelson, pasando la lengua por
dentro. Kelson gimió, tirando de los hombros de Rakeym. Cuando el coyote
cambió de posición, Rakeym se sintió aturdido.
Kelson le dirigió una sonrisa perversa antes de arrodillarse y desabrochar los
pantalones de Rakeym. Se quedó allí observando, asombrado cuando Kelson
sacó su polla y se la tragó.
Rakeym siseó mientras echaba la cabeza hacia atrás, con las piernas
inestables. Un relámpago blanco y caliente le atravesó mientras Kelson lamía y
chupaba, trazando las venas en la polla de Rakeym con su lengua.
Guió los dedos por el cabello de Kelson, cuidadoso de sus uñas afiladas. Lo
que le estaba haciendo tenía a Rakeym ya en el borde. Luchó por no empujar las
caderas, dejando que Kelson lo explorara a su propio ritmo, pero estaba perdiendo
rápidamente esa batalla. Sus caderas se sacudieron una pulgada, sus bolas cada
vez más apretadas.
—A'maelamin. —Gruñó Rakeym—. Juegas sucio.
Kelson se echó hacia atrás y le guiñó un ojo a Rakeym. —Estoy jugando para 86
siempre.
Rakeym sintió como si estuviera rompiéndose. ¿Cómo podía un hombre llegar a
significar tanto para él? El tiempo pareció congelarse mientras Kelson llevaba a
Rakeym de vuelta a su boca. Se preguntó si podía confiar en Kelson cuando el
hombre dijo que era perfecto. ¿Era una mentira, algo que le dijo para calmarlo de
su ira?
Quería confiar en su pareja, pero la confianza era algo que nunca había dado
antes. Así no. Pero cada toque que Kelson le daba gritaba con pasión y
posesividad. La forma en que estaba chupando la polla de Rakeym era... joder.
Rakeym se gruñó a sí mismo cuando no pudo encontrar las palabras correctas.
Kelson lo miró y Rakeym olvidó cómo pensar. Aquellos ojos cobrizos eran
magnéticos, apasionantes. Pasó sus nudillos por la garganta de Kelson, gimiendo
por el modo en que los músculos trabajaban bajo su mano.
Una tormenta eléctrica se abrió paso hasta la columna vertebral de Rakeym.
Sus músculos se tensaron, y su cuerpo se sacudió cuando su pene explotó. Gritó
mientras bajaba por la garganta de Kelson. En un abrir y cerrar de ojos, Rakeym
levantó a Kelson y giró alrededor, presionando la espalda de su compañero contra
su pecho. Rakeym alcanzó la dura polla de Kelson y acarició la carne caliente
hasta que gritó su propia liberación.
Su compañero cayó contra él. Rakeym le dio un beso en la cabeza. Pero tanto
como a Rakeym le gustaba sentir a Kelson en sus brazos, necesitaban limpiarse.
Llevó a su pareja a su dormitorio y realizó el trabajo rápido de sus dos pollas
flácidas.
Rakeym bostezó, subiendo a la cama detrás de Kelson. Se enroscó alrededor
de su compañero, contento de que nada le hubiera pasado al hombre. Sabía que
tenía que hacer algo con su madre. Si no se controlaba, sólo empeoraría
especialmente cuando la noticia llegara a la tribu de que Kelson estaba
embarazado.
87
Kelson ya podía sentir las paredes cerrándose entornó a él y eso que estaba de
pie en la oficina.
—Ya lo sabes —dijo Meda—. Dicen que la única manera de superar un miedo
es enfrentarlo.
—Entonces pongo un velcro6 en mi miedo.
Meda arrugó su nariz. —No menciones velcro. Rakeym odia las cosas. Si me
preguntas, en realidad tiene miedo de eso. Todo el sonido de los rasgones,
¿sabes?
Un impulso diabólico golpeó a Kelson. Él quería salir y comprar cualquier cosa
con velcro en ella sólo para ver si Rakeym Nah, no sería tan malo. Pero guardó
esa información. Era otra capa interesante de Rakeym que había descubierto.
—Piensa en lo orgulloso que Rakeym estará cuando se entere de que has
vencido tu miedo.
Kelson sabía que Meda estaba tratando de usar la psicología en él. —Lo único
que estoy conquistando es un tazón de helado. —Kelson se dirigió hacia la puerta
cuando oyó a Lence. Ese hombre estaba comenzando a poner nervioso a Kelson.
Su mano fue automáticamente al collar y se dio cuenta de que lo había dejado en
su dormitorio.
—Va a haber un infierno a pagar si te ve sin tu collar. —Meda susurró, como si
Lence estuviera en la habitación con ellos.
6
Hace referencia al velcro para decir que pone un cierre para que no salga su miedo.
—Buen intento —susurró él por alguna extraña razón—. Pero no me vas a
meter en ese túnel.
—¿Ni siquiera por un banana split7?
Kelson resopló. —Ya sé cómo hacer uno de esos.
—Bien, me voy —dijo Meda y luego caminó hacia la estantería, presionando el
botón de apertura—. Si me pierdo y nunca vuelves a saber de mí, entonces sabrás
por qué.
Culpa. No podía creer que estuviera jugando esa carta. Kelson permaneció
firme mientras la observaba deslizarse por el pasillo abierto. Él no iba a ir. No
voluntariamente. Se quedó inmóvil cuando oyó algo que sonaba como una
persona que caía por los escalones. Sin pensarlo, Kelson corrió hacia la entrada y
se metió dentro.
Meda estaba justo en el interior de la entrada. Cerró de golpe la estantería,
atrapando a Kelson dentro. Se giró, tratando de encontrar la palanca que lo
sacaría de allí, pero no podía abrir la puerta. El olor a humedad lo arañó, enviando
a Kelson a un torbellino de disturbios.
—Tranquilo. —Meda lo abrazó mientras Kelson empezaba a sentir que no podía
obtener suficiente oxígeno en sus pulmones. Ya era bastante malo que estuviera
dentro, pero el aire parecía mucho más grueso, más duro—. Estas a sólo unos 88
pasos. Puedes hacerlo, Kelson.
—Déjame salir de aquí —dijo, gruñendo las palabras.
—Sé que estoy equivocada por hacer esto, pero nunca vas a superar tu miedo
si no lo enfrentas. —Agarró la mano de Kelson y tiró—. Sólo toma respiraciones
pequeñas y sigue diciéndote que nadie va a hacerte daño. Que puedes salir de
aquí después de haber explorado lo que hay allí abajo.
—Te odio —dijo Kelson entre dientes apretados. Sus músculos vibraban por la
tensión.
—No me odias. —Meda negó—. Odias el miedo que está creciendo dentro de ti.
Pero no puedes dejar que te controle. Si lo haces, quien te lastimó ha ganado.
—No me hables de sentido. —Replicó Kelson. Tragó saliva mientras su
garganta se secaba—. No estoy escuchando en este momento. —Aunque él sabía
que ella tenía razón. ¿Quería vivir el resto de su vida asustado de lugares
cerrados? ¿Era ese el miedo que quería transmitir a su hijo? Kelson miró por el
pasadizo largo, con las tripas atadas.
7
—Puedes hacerlo. —Meda susurró el aliento mientras una brisa silbaba hacia
ellos—. Sé que puedes.
—Me alegro de que alguien tenga fe en mí, porque ahora mismo estoy
asustado.
—Tengo miedo al agua. —Admitió Meda mientras sus ojos azules buscaban su
rostro—. Si me ayudas a explorar los túneles, te dejaré enseñarme a nadar.
Kelson ladeó la cabeza. —¿Quién dijo que podía nadar?
—Sólo una corazonada.
Kelson no quería poner un pie allí. Lo había conseguido la última vez porque no
había tenido elección. Además, había otros allí para protegerlo. Dudaba mucho
que Meda pudiera luchar contra cualquier cosa que pudiera vagar por estos
túneles olvidados hace tiempo.
—Pasos de bebé —dijo Meda, agarrando su mano y tirando de él los primeros
par de pasos. Eso era lo mismo que le había dicho a Rakeym. Kelson contuvo el
aliento, las rodillas temblorosas mientras él le permitía que lentamente lo tirara
más profundo en el pasillo. Cuanto más lejos de la salida fue, más su corazón se
estrellaba contra su pecho.
—Lo estás haciendo muy bien —dijo—. Hermosamente.
89
Kelson no estaba muy seguro de eso. Sus entrañas se sentían como gelatina.
—¿Recuerdas por dónde fuimos la última vez?
Meda golpeó su sien. —Excelente memoria.
Lo último que quería hacer Kelson era perderse aquí abajo. El lugar se parecía
a cualquier sistema de alcantarillado que vieras, excepto que le faltaban las
tuberías y el piso estaba hecho de tierra. Pero los túneles se extendían, con las
telarañas en todas direcciones. Fue la ligera brisa lo que lo asustó más. Para él,
sonaba como un fantasma silbando una melodía de desolación y sufrimientos. El
olor almizclado se intensificó una vez que llegaron al final de los escalones.
—Mira, nada que temer —dijo Meda.
Kelson la siguió cuando giró a la derecha. No podía creer que estuviera aquí de
nuevo. Todas las células de su cuerpo gritaban para que volviera hacia atrás,
subiera las escaleras y golpeara la puerta hasta que Rakeym lo encontrara.
—Rakeym quiere al bebé. —No estaba seguro de por qué le decía esto. Sabía
que su compañero estaría cabreado si supiera que Kelson hablaba sobre su
conversación privada. Pero su miedo tenía un fuerte control y estaba luchando
para hacer frente.
—Nunca dudé que lo hiciera. —Ella giró su cabeza y le dio a Kelson una sonrisa
gentil—. Rakeym tiene problemas que no desearía ni a mi peor enemigo, pero
tiene un corazón de oro.
En el fondo, Kelson sabía eso. Había pensado en irse, temiendo que Rakeym
no lo quisiera, pero la verdad era que su coyote sabía qué tipo de hombre era
Rakeym.
—Aquí dentro. —Meda giró a la derecha y Kelson se encontró en la habitación
en la que había estado ayer. Todavía podía imaginar a Duncan acurrucado en la
esquina, Jhan hablando en silencio al shifter zorro.
—Lo vi ayer, pero con todo lo que sucedía, no tuve tiempo de investigar. —
Meda caminó hacia la pared, rozando su mano sobre la piedra. Kelson hizo lo
mismo y notó lo bien que se sentía la pared.
Sus ojos se abrieron de par en par cuando liberó una pequeña porción de la
pared, donde metió y luego torció el brazo.
—Alguien debería enseñarte sobre no poner tu mano en lugares extraños y
potencialmente peligrosos —dijo Kelson justo antes de que la pared debajo de su
mano se abriera. Kelson tosió cuando una nube de polvo se dispersó en el aire.
—Oh, wow —dijo ella, sacando su mano libre.
Kelson la apartó. Si había algún tipo de trampa, no quería que Meda se hiriera.
Tampoco quería ser herido, pero sabía que no podía hablar de ella sin ver lo que
había dentro. Se dejó caer de rodillas y la piedra se abrió. Tomó mucha mugre en
el codo y algo de sudor, pero Kelson tiró la piedra lo suficiente como para lograr 90
su mano dentro.
Meda se rio. —Creo que los dos necesitamos una lección cuando se trata de
nuestras manos.
Kelson sintió algo duro y cuadrado. Tiró hasta que pudo agarrarlo mejor, y luego
tiró del objeto libremente.
Era un libro.
—Aw. —Meda hizo una mueca—. Esperaba que fuera una especie de tesoro
perdido.
—Tal vez lo sea. —Kelson llevó el libro a la losa de piedra y lo dejó. Tenía
miedo de abrirlo porque parecía viejo como el infierno. ¿Y si se desmoronaba?
—Eso es un elfo antiguo. —Señaló la portada—. Sólo los ancianos sabrían
escribirlo. —Sus cejas fruncidas—. ¿Por qué sellarían un libro en una pared?
—No lo hicieron.
Kelson y Meda se dieron la vuelta para ver a Lence de pie en el pasadizo.
Capítulo 11
Kelson echó un vistazo a Meda mientras Lence los dirigía a través de los
túneles. El hombre tenía una pistola en la mano y estaba apretando el libro antiguo
como si fuera el segundo advenimiento. Podía ver el miedo en los ojos azules de
Meda y deseaba poder decirle que todo iba a estar bien, pero no estaba seguro de
que lo fuera y no podía mentirle.
—Sabía que tendría problemas desde el momento en que puse los ojos en ti. —
Lence metió la pistola en la espalda de Kelson, empujándolo hacia adelante—.
Muy mal que Fayette resultara inútil.
Kelson no tenía ni idea de lo que el hombre estaba hablando.
—¿Qué tiene que ver mi maytyelka en esto? —preguntó Meda.
—Tú abuela debía matar a Kelson. Lo único que logró fue darle un maldito
chichón en la cabeza. —Lence no sonaba muy feliz. Kelson no debería sentirse
atónito al enterarse de la traición de Fayette después de las historias que había
oído, pero lo estaba. ¿Cómo podría una madre ser tan cruel con su propio hijo?
Kelson apretó una mano en su estómago, ya sintiendo un vínculo con el niño
que aún no conocía. 91
—¿Crees que fui lo suficientemente tonto como para caer en que eras una
mascota de compañía ordinaria? —preguntó Lence mientras los guiaba por un
escalón de piedra—. Sabía desde el principio que tú eras su compañero. ¡Y ahora
llevas el círculo de concepción!
Kelson podía oír la aversión que entrelazaba la voz de Lence. El elfo de la
Sombra odiaba a Kelson con cada respiración que tomaba. ¿Era porque era un
forastero, o porque Rakeym estaba apareado con un macho? Probablemente las
dos. El tipo sonaba igual que el padre de Kelson.
Tan pronto como se enteró de que Kelson era gay, los comentarios intolerantes
y sarcásticos habían comenzado. Kelson debería haber visto las señales cuando
su padre lo arrojó fuera. La hostilidad se había estado construyendo durante algún
tiempo.
Todavía le dolía pensar en el hombre que había amado a Kelson toda su vida
volviéndose tan fácilmente contra él. Le hacía preguntarse cuán genuino era ese
amor en primer lugar.
Lance hizo que Meda abriera una puerta secreta que conducía a una sencilla
sala de estar. No estaba demasiado decorada, los muebles escasos. Si Kelson
tenía que usar una palabra para describir la habitación, él diría que era espartana.
Lence dejó el libro a un lado mientras agitaba el arma hacia Kelson. —No
pienses en ser un héroe. No tengo ningún reparo en dispararte. —El hombre
entrecerró los ojos—. De hecho, voy a matarte independientemente de lo que
hagas.
—¿Por qué? —La voz de Meda era estridente—. ¿Por ser diferente? ¿Por
saber cómo desinteresadamente amar a otro?
Lence frunció los labios. —Guárdatelo, niña. Tus palabras no me harán
cambiar. Los shifters son una raza desagradable que se debe limpiar de la faz de
la tierra. Son sucios, arrogantes y lo más probable es que lleven pulgas.
—¡Que te jodan! —Kelson no pudo evitarlo. Había tomado suficiente basura de
hombres que se consideraban superiores. El guardia que lo torturó había sido de
la misma manera. Quería morder al bastardo, pero Lence todavía tenía el arma en
la mano.
—Creo que eres tú el que está jodido. —Lence abrió una mesa de café que al
parecer se usaba como almacenamiento. Sacó la cinta adhesiva y tiró el rollo a
Meda—. Átalo y no pienses en soltarlo. Te dispararé si lo haces.
Meda se volvió hacia él, con los ojos tristes. —Lo siento por obligarte a bajar a
los túneles y por tener que hacer esto.
Kelson no estaba enfadado. Ella era joven y estaba asustada. Sabía que sólo lo 92
estaba atando porque temía por sus vidas. —No estoy enfadado contigo, Meda —
dijo, y luego bajó la voz para que ella pudiera oírlo—. Quiero que consigas ese
libro y corras lo más rápido que puedas. Llévaselo a Rakeym.
Sus ojos dijeron que no lo dejaría y Kelson no podía tener eso. Los dos
amarrados serían inútiles. Antes de que enrollara la cinta alrededor de sus
muñecas, Kelson siseó. —Hazlo.
Se alejó de Meda y se precipitó hacia Lence. Sabía que el hombre tenía una
pistola, pero a juzgar por la expresión confusa en los ojos del elfo, había tomado al
tipo por sorpresa.
Kelson se estrelló contra el elfo de la Sombra. Lence era alto y delgado y tomó
toda la fuerza meter al tipo contra la pared. Desde el rabillo del ojo pudo ver a
Meda llevando el ridículo libro pegado a su pecho.
Lence gruñó, empujando a Kelson al suelo antes de salir tras la chica. Kelson
se puso de pie cuando Lence volvió a entrar en la habitación, con una mirada de
venganza recorriendo sus facciones. —No deberías haber hecho eso.
El hombre no parecía tan letal como Rakeym, pero era aterrador, sin embargo.
Sus ojos ardían, prometiendo mucho dolor. Kelson no había retrocedido ante
Rakeym y no iba a retroceder de este hombre.
Él cuestionaría la cordura de ese pensamiento más tarde.
—¡Que te jodan! —dijo Kelson. Lence estuvo sobre él en cuestión de segundos,
sus dedos envolvieron la garganta de Kelson, exprimiéndole la vida. Kelson rezó
para que el hombre no lo matara, pero no era tan tonto como para creer que el tipo
lo dejaría ir. Meda estaría de vuelta con Rakeym en cualquier momento y la
expresión de Lence le decía que él era muy consciente de ese hecho.
Kelson podía sentir como la presión se acumulaba, el golpeteo duro en sus
sienes mientras su sangre trataba desesperadamente de fluir libremente una vez
más. Manchas bailaban delante de sus ojos. Con toda la fuerza que pudo reunir,
Kelson golpeó su rodilla en la ingle del hombre.
Lence libero a Kelson, con las manos apretándose en sí mismo mientras gruñía.
Kelson no esperó a ver si el elfo se recuperaría. Se fue hacia la puerta, pero Lence
era rápido.
Kelson gritó cuando fue golpeado contra la pared. La lámpara de keroseno que
había estado sentada en la mesa auxiliar cayó al suelo, incendiando la alfombra.
Las llamas lamieron a lo largo hasta llegar al pequeño sofá.
—Perro despreciable —gritó Lence—. Si no fuera por ti, Rakeym ya estaría
muerto.
Lence giró y golpeó a Kelson contra la pared otra vez. Kelson se golpeó la
cabeza con un adorno que sobresalía. Sentía que el dolor explotaba y la sangre
empezaba a salir de la herida. El lío pegajoso y húmedo se deslizó por el lado de
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su cara, pero Kelson estaba demasiado ocupado tratando de evitar que las manos
del hombre volviesen a su cuello para preocuparse por la pérdida de sangre. Las
llamas crecían, como si todo en el salón fuera inflamable. Kelson no sabía que las
cosas podían arder tan rápido. El fuego se abrió camino por las cortinas y empezó
a cruzar las estanterías, llenando rápidamente la habitación de humo.
Estaba desesperado. Tosiendo e intentando esquivar las manos de Lence.
Tanteó el aire detrás de él, sin apartar los ojos del lunático. No estaba seguro de lo
que sus dedos agarraron, pero Kelson levantó el objeto en el aire y lo golpeó
sobre la cabeza de Lence.
El hombre se desmoronó. Kelson dejó caer el trasto pesado, retrocediendo
lejos. Sus ojos humedecieron y picaron, haciéndole casi imposible ver. Tropezó
hacia la puerta, pero su cabeza empezó a girar y el aire en sus pulmones se hizo
cada vez más difícil.
Kelson pensó que estaba a punto de desmayarse, de morir en este infierno,
cuando sintió fuertes brazos alrededor de él. Gritó, pensando que Lence lo tenía
otra vez hasta que oyó la voz de Rakeym. —No te asustes. Te tengo.
Kelson se hundió en los brazos del hombre, tosiendo mientras Rakeym lo
llevaba a través de la casa. Justo antes de que Rakeym llegara a la puerta
principal, Kelson oyó un fuerte ruido proveniente de la sala de estar y luego las
llamas extendieron sus tentáculos en el pasillo.
Si Rakeym lo hubiese rescatado incluso un minuto más tarde, Kelson sabía que
estaría muerto. Cuando finalmente salieron de la casa, la tos empeoró. La herida
en su cabeza estaba palpitando ferozmente y a Kelson le resultaba difícil
concentrarse. Su compañero lo colocó en el suelo, diciendo: —Cambia,
A'maelamin.
Kelson sacudió la cabeza. Todo el mundo estaba reunido alrededor de ellos y
tanto como él quería luchar contra las viejas costumbres de esta tribu, ver tantos
elfos a su alrededor asustaba a Kelson.
Aparte de los jóvenes, no había una persona pequeña de pie allí. Todos eran
estatuas, intimidantes, y lo miraban con una mezcla de curiosidad y aversión.
—Cambia. —Rakeym gruñó. Sus ojos desiguales brillaron con furia ante la
negativa de Kelson.
—Tú. —Tosió—. Gente.
—No te harán daño. —Le prometió Rakeym. Su compañero miró a los
espectadores mientras seguía hablando con Kelson—. Si alguno de ellos dice una
palabra odiosa o levanta una mano para golpearte, yo los destriparé donde están.
Meda corrió hacia Kelson, cayendo de rodillas. —Tienes que cambiar, Kelson.
— Sus pequeñas manos se envolvió alrededor de él, la preocupación aumentando
en sus ojos azules. 94
Una ronda de tos nerviosa aplastó a Kelson y no creyó ser capaz de respirar a
través de ella. Sabía que tenían razón. Si no cambiaba, sus pulmones podrían
sufrir daños permanentes.
Kelson cedió y dejó que el cambio se hiciera cargo, sintiendo instantáneamente
que las vías aéreas se despejaban. Dios, había olvidado lo bien que se sentía
estar en su forma de coyote. La libertad que sentía, la alegría era suficiente para
hacerlo ponerse de pie y correr. Sabía que no debía dejar a Rakeym y Meda así,
pero sentir el viento en su piel cuando sus patas golpeaban el suelo era
puramente asombroso.
Corrió a través del pueblo, hacia el bosque, subió una colina y bajó a un valle.
Kelson corrió como nunca había corrido antes. Cuando empezó a frenar, Rakeym
apareció frente a él, una expresión cauta en sus ojos verdes y ámbar.
Si Kelson pudiera haber reído, lo habría hecho. Se dejó caer de espaldas y rodó
y luego se puso de pie de un salto, brincando y jugando. El aspecto reservado de
Rakeym se derritió al comenzar a reír. —¿Echas de menos correr?
Kelson saltó hacia Rakeym, mordiendo al hombre con frustración.
Una chispa de excitación apareció en los ojos de Rakeym y Kelson se
sorprendió ante la mirada juguetona en la cara del hombre. El sufrimiento que
estaba grabado continuamente en las facciones de Rakeym se desvaneció cuando
sus cejas rebotaron. —Entonces competiremos.
Kelson estaba demasiado atónito para moverse cuando Rakeym despegó. El
comportamiento del hombre lo había sorprendido. Pero finalmente su mente
registró lo que su compañero había dicho. Kelson gruñó mientras trataba de
alcanzar a Rakeym.
¡El hombre era jodidamente rápido!
Fin
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Sobre el autor
Lynn Hagen ama escribir sobre algo imperfecto, pero adorable. Ella
también ama a un héroe que puede ver más allá de todas las
asperezas, para encontrar el diamante brillante, que es un corazón
hermoso. La puedes encontrar, cualquier día, acurrucada con su
computadora portátil y una taza de café caliente, dejando que el
siguiente conjunto de personajes, cuenten su historia.
108
Aisa
Amazonas
Clau
Isis
Morgana Celtic
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