Centro Regional de Estudios Apostólicos
Distrito Mérida
Vocación y Ética Ministerial
ENSAYO SOBRE LA VOCACIÒN Y ETICA MINISTERIAL
Grupo 5 CREA 1
Mtro. Wilbert Ciau Pech
Profesor de la Asignatura
Floricel López López
Alumno
Cancún, Quintana Roo a., 24 de Julio de 2021.
1
“Nuestra vocación más alta y privilegiada es hacer la voluntad de Dios,
en el poder de Dios, para la gloria de Dios”
- J. I. Packer -
2
ÍNDICE
Pág.
Introducción……………………………………………………………………………. 4
I. La vocación ministerial…………………………………………………… 5
II. Ética ministerial……………………………………………………………… 6
III. Moral del siervo de Dios………………………………………………… 7
Conclusión………………………………………………………………………………. 8
Bibliografía……………………………………………………………………………… 9
3
Introducción
El presente ensayo tiene como objetivo resaltar las bases de integridad que
requiere el sentido del llamamiento y el concepto de servicio siendo bíblicos, éticos
y semejantes a Cristo. De igual manera, los ministros cristianos deben estar
confiados en el plan de Dios para sus vidas como se revela en su llamamiento al
ministerio cristiano.
Resaltaremos las características de “la vocación ministerial” dentro del plan
divino, explicando las formas en que Dios puede llamar a sus siervos de acuerdo a
la Biblia y con qué propósito. Elaboraremos una definición clara sobre “ética
ministerial” así como sus bases teológicas y explicando cuáles son los principios
ético-bíblicos que debe guardar el ministro de Dios y por último hablaremos de “la
moral del siervo de Dios” explicando los diversos de las situaciones de la
moralidad de la sociedad opuestas a la Biblia y la enseñanza que debe predicar el
creyente.
Si estamos seguros de haber recibido este ministerio de parte de Dios, bien
haríamos en entregarnos en respuesta a Él, sin dudar, sabiendo que su
llamamiento viene de Dios y que es Él en todo caso quien nos está respaldando.
4
I. LA VOCACIÒN MINISTERIAL
Dios llama a todo aquel que está dispuesto a servirle, y sabemos también
que Dios tiene planes para cada uno de sus hijos. Él llama, prepara y brinda
herramientas a sus hijos para poder servirle. Es importante observar que, más allá
de que Dios llama a sus siervos en un momento determinado, Él prepara todo en
nuestras vidas para que ese momento sea el adecuado para nosotros.
En el proceso del llamado, podemos ver que el corazón y la mente de un
ministro están siendo preparados para los siguientes pasos importantes de su
vida, encontrarse con Dios, recibir su llamado y cumplir su propósito.
Los siervos verdaderos son fieles a su ministerio. Terminan sus tareas,
cumplen con sus responsabilidades, mantienen sus promesas y completan sus
compromisos. No dejan el trabajo a medias ni lo abandonan cuando se
desaniman. Son dignos de confianza y responsables. Los siervos verdaderos
mantienen un bajo perfil. No se promueven ni llaman la atención sobre sí mismos.
Si se les reconoce por su servicio, lo aceptan humildemente, pero no permiten que
la notoriedad los distraiga de sus trabajos. Los siervos verdaderos no sirven para
la aprobación o el aplauso de otros. Viven para ser famosos solo para Dios.
“…He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene
contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones...”
(Isaías 42,1)
A continuación, exponemos unas ungidas y sabias palabras del
experimentado siervo de Dios, Carlos H. Spurgeon:
"Cuando pienso en los males sin cuento que pueden resultar de un error en
cuanto a nuestra vocación al pastorado cristiano, me siento abrumado por el
temor de que alguno de nosotros se muestre remiso en el examen de sus
respectivas credenciales; y preferiría que nos halláramos en grande duda y nos
5
examináramos muy a menudo, a que nos constituyéramos en estorbo de esa
profesión...Es lo mismo profesar cristianismo sin conversión, que ser pastor sin
vocación. En ambos casos se adopta un nombre, y nada más". (Spurgeon, 1952)
II. ÉTICA MINISTERIAL
La ética es de suma importancia sobre todo en la vida del ministro y el
desarrollo de su ministerio; por lo tanto, la ética necesita ser restaurada en el
ministerio y en los ministros. Al analizar el papel del ministro desde este punto de
vista y su desenvolvimiento en el llamado que Dios le ha hecho; la ética cumple
una parte muy importante en el cual ayudara al ministro luego de santificar su vida
al servicio de Dios a poder andar de forma firme y seguro.
Es importante destacar las bases teológicas de la ética cristiana,
encontramos “la revelación”, la cual demuestra la presencia de Dios siempre, “la
naturaleza de Dios” como un ser eterno, supremo, creador del universo y Señor de
todo lo creado y por último “la escatología” como otra base teológica que se refiere
a lo que vendrá, a la existencia eterna después de esta vida. En esta última base
teológica destacamos la fe en Jesucristo.
“…Habla a toda la congregación de los hijos de Israel, y diles: Santos
seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios…” (Levítico 19,2)
Dentro de los principios ético-bíblicos encontramos la “dignidad familiar”
involucrando tanto a la esposa como a los hijos. La “dignidad económica” debe ser
honrada ejecutando el buen entendimiento del verdadero concepto de trabajo y
por último la “dignidad cívica”, entendiendo el respeto por la política y el gobierno.
6
III. MORAL DEL SIERVO DE DIOS
El verdadero concepto de moral cristiana se refiere a la búsqueda constante
por parte del creyente para vivir el estilo de vida de Jesús, imitar su mismo estilo
de vida y comportarse de acuerdo con los valores del evangelio. Esto no se
impone a la fuerza, sino que se escoge libremente. Jesucristo siempre invitaba a
la gente para que le siguieran, nunca obligó a nadie. El cristiano, verdadero
seguidor de Jesús cumplirá los mandamientos no porque se los impongan sino
porque le nace cumplirlos, porque sabe que cumplirlos es bueno para él y le ayuda
a ser más feliz a él y a su familia.
La vida moral de Jesús debe motivarnos a gozarnos y alegrarnos aún en
medio de las adversidades, recordando cada momento nuestro galardón fuera de
esta tierra, en el Reino de los cielos.
“…He aquí que Jehová hizo oír hasta lo último de la tierra: Decid a la hija
de Sion: He aquí viene tu Salvador; he aquí su recompensa con él, y delante de él
su obra…” (Isaías 62,11)
Es importante mencionar que la moral de un siervo de Dios debe ser
intachable en todas las áreas de su vida y en su conducta, la moral podemos decir
que debe ser regida por los mandamientos, practicarlos lleva a un buen ministro a
una buena vida, agradable y perfecta para Dios, para llevar una buena vida es
importante mencionar también las bienaventuranzas que Jesús enseñó en el
sermón del monte (Mateo 5): ser pobre de espíritu, sufrir y llorar con los que
sufren, trabajar por la justicia, ser misericordiosos, ser limpios de corazón y ser
pacíficos.
Un buen siervo de Dios no solo debe practicar la moral haciendo el bien y
evitando malas acciones, sino vivir un estilo de vida con virtudes que nos ayuden a
llevar una vida moralmente buena, podemos mencionar la Fe, la esperanza, el
7
amor, la justicia, la misericordia, la fidelidad, la prudencia, la templanza y la
fortaleza siendo constantes en seguir a Cristo.
CONCLUSIÒN
Al referirnos tanto a la vocación como a la ética ministerial podemos
mencionar que no hay un “manual para ser un buen ministro” en el sentido de
presentar una serie de instrucciones, deberes u obligaciones, cada ministro es
invitado por Jesucristo, guiado por medio de su Palabra y enseñado por medio del
Espíritu Santo.
Un siervo de Dios debe demostrar una experiencia cristiana durante varios
años como miembro activo de su iglesia local, estar convencido del llamamiento,
tener amor por los perdidos y por los hermanos en Cristo, practicar sus dones y
virtudes, tener un grado adecuado de autoestima, estar casado y que su esposa
sea una ayuda idónea, siempre sujeto a la voluntad de Dios, ser ejemplo de familia
tanto en la iglesia como en la comunidad, ser correcto en su testimonio moral y
social, tener un diario devocional con Dios, ser un hombre temeroso que se deje
guiar por el Espíritu de Dios para no exaltarse por las cosas que han de
manifestarse.
Como ministros, no siempre se cuenta con la razón, hay que estar
preparados cuando la iglesia juzgue por mínimos errores, recibir críticas, es
importante la comunicación y la fidelidad a quien servimos. Dar el lugar a Dios
antes de emitir respuestas, Dios solucionará cualquier situación o controversia que
se presente. El ministro debe manifestar su carismática de amor y de humildad
ante otros ministros o hermanos de la iglesia local.
La madurez ministerial es una cualidad o condición sumamente necesaria
para el hombre de Dios y solo se consigue en un proceso continuo y gradual,
apegado al Señor, proviene de una entrega genuina a Dios, de manera que Cristo
viva su vida en nosotros. Cuando vivimos permanentemente en el Espíritu, nuestro
8
hombre interior se desarrolla plenamente y se manifiesta en él toda la belleza del
carácter de Dios porque los ministros somos llamados a enseñar con nuestra vida.
BIBLIOGRAFÌA
⮚ Secretaria de educación cristiana, (2019) Vocación y Ética Ministerial.
Guadalajara Jalisco
⮚ Carter, James E. (1997). Ética Ministerial. El Paso, Texas, Casa Bautista de
Publicaciones
⮚ Cristianos Empresarios (2020). Ética ministerial. Recuperado de:
[Link]
⮚ El amanecer de la esperanza ministry (2015). El hombre espiritual y la
madurez. Recuperado de: [Link]
espiritual-y-la-madurez/
⮚ Iglesia Evangélica El Alfarero (2021). La vocación al ministerio cristiano.
Recuperado de: [Link]
%C3%B3n/la-vocaci%C3%B3n-al-ministerio/
⮚ Wilson T.E. (2011). El llamado de Dios a un servicio especial. México,
Publicaciones Pescadores.