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"Lua: Búsqueda de Trabajo y Destinos"

Lua, una joven recién graduada, busca trabajo mientras enfrenta la frustración de ser rechazada por su falta de experiencia. Tras una serie de entrevistas, se detiene en una cafetería donde conoce a Claudia, una mujer que le ofrece apoyo y consuelo. Al llegar a una entrevista de trabajo, Lua se sorprende al encontrar conexiones familiares inesperadas y un ambiente que la hace reflexionar sobre su pasado.
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"Lua: Búsqueda de Trabajo y Destinos"

Lua, una joven recién graduada, busca trabajo mientras enfrenta la frustración de ser rechazada por su falta de experiencia. Tras una serie de entrevistas, se detiene en una cafetería donde conoce a Claudia, una mujer que le ofrece apoyo y consuelo. Al llegar a una entrevista de trabajo, Lua se sorprende al encontrar conexiones familiares inesperadas y un ambiente que la hace reflexionar sobre su pasado.
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INFERNO

SEDUCIDA POR LA LUJURÍA

YASUMIN KAPUSTÍN
CAPITULO I

Luego de terminar mi carrera universitaria, emprendí la difícil situación de ser una adulta
en el mundo laboral. Los tiempos de estudios y amigos debían ser puestos a un lado
porque no solo estaría luchando por lo que me apasionaba, sino por alguien que debía
proteger.
Los días pasaron, todas las mañanas antes que el gallo del vecino cantará, preparaba
mi ropa y mis documentos, junto a las direcciones de los puestos laborales que encontré
la noche anterior. Pero esa mañana no revise como de costumbre mi perfil personal, ya
que me había retrasado en la preparación del desayuno.
Al finalizar con mis labores, emprendí camino al paradero decidida a encontrar hoy un
trabajo, como todas las mañanas al salir de casa, me despedí desde la ventana de mi
cuarto alzando mi mano izquierda y sosteniendo una jovial sonrisa y dije en voz alta:
¡Regreso más tarde, hoy será un gran día!
El tráfico era caótico como siempre, pero estaba tranquila ya que había calculado bien
las rutas y los tiempos, observe mi celular y contaba con 15 minutos de ventaja para la
primera cita, eso levanto mi ánimo.
Las horas transcurrieron, seis entrevistas fueron realizadas satisfactoriamente, pero al
final era rechazada por mi falta de experiencia en el campo. Sin embargo, mi última
entrevista me dio una luz de esperanza, hasta que me explicaron el sueldo y los horarios.
Lamentablemente, tuve que rechazarlo de inmediato.
Al salir de las oficinas, el viento de invierno ya se sentía con fuerza, traía consigo el
hipnotizante aroma del mar, de pronto sentí ganas de un rico frappuccino de fresa y un
lugar para descansa, así que le pregunte al señor de seguridad si conocía un lugar
donde podría comer algo ligero.
Él amablemente me dio las indicaciones de un lugar que estaba cerca de la avenida
principal. vería una cafetería pequeña pero acogedora, la señora que atiende se llama
Claudia, le tenía que decir que Enrique me enviaba.
El señor Enrique era mayor, me recordaba a mi abuelo, con su voz suave y acogedora,
era extraño encontrar a alguien así, ya que todos con los que me tope desde temprano
no fueron tan gentiles. Sin querer al despedirme le agradecí con una sonrisa y recordé
a mi jovial abuelo, que había fallecido hace años.
Mientras caminaba saboreaba la idea de las fresas, esa acidez estremecía mi piel, no
dejaba de pensar en los ricos dulces que encontraría, tenía tanta hambre y mi cuerpo
se sentía pesado por todo el trajín de las entrevistas, pero no tenía alternativa a decaer
debía seguir buscando.
Luego de tres cuadras llegué a un paradero y noté que algunas personas salían con
unas tasas muy lindas que emitían un aroma a café exquisito, al buscar rápidamente
con la vista, vi de donde provenían. Espere que cambiará la luz del semáforo y cruce la
calle, a unos pocos pasos ya me encontraba en la entrada de la cafetería.
Cuando ingrese todo mi cuerpo tembló y casi de manera instintiva empecé a sentir como
el olor de los pasteles recién horneados calentaban mi cuerpo sintiéndome relajada e
invitada a ser parte de esa acogedora salita, pero de pronto el excitante aroma del café
hizo surgir en mi un estallido de placer casi orgásmico, que poco a poco desgarrara mis
prendas y la sola idea de que mi lengua probara el intenso y amargo sabor de la bebida
recién hecha me quemaba por dentro, esa solo idea de dolor calcinante hizo que por un
instante sucumbiera en un leve gemido y mordiera suavemente mis labios esperando
controlar ese deseo repentino.
En eso veo salir a una joven señora del fondo del aparador de pedidos, era muy hermosa
con un rostro angelical, atendía a las personas, les obsequiaba unas galletas recién
salidas del horno. Pensé que su aura tan relajada y elegante daba la impresión que era
de otra dimensión, tenía tanto miedo de ir hacia ella, de sucumbir a su calidez y belleza
enigmática.
Mientras aspiraba el abrumador aroma del café y los pastelillos, no me daba cuenta que
ya estaba a pocos pasos del aparador, cada paso era sentirse como en las nubes. En
eso escucho una suave voz, que me saluda.
Vendedora: Buenas tardes, bienvenida a “Aroma Divino”, ¿cuál es su pedido?...
¡Señorita, me escucha!...
No sabía que decir, estaba abrumada por los distintos sabores y fragancias que
emanaban de las tasas y platos de los pedidos, de pronto mencione – Enrique, me envió,
se encuentra la señora Claudia. – La bella señora se acercó al oír mencionar el nombre
– Hola, yo soy Claudia, en que te puedo ayudar bella niña...
Cuando me hablo sentí como mi cuerpo era atraído nuevamente ante ella, fue una
sensación rara, jamás pensé que los aromas del lugar podrían hacerte sentir de esa
forma, pero no solo era eso, si no ella, su presencia provocaba que todos en el lugar
estuvieran energéticos e hilarantes, me preguntaba ¿Quién era esta mujer, por qué al
verla sentía tanta paz?
- Hola, soy Lua… el señor Enrique me recomendó este lugar y me dijo que preguntará
por usted
- ¡Ah! Claro Enrique, ¿Cómo esta?
- Parece que bien, tenía una linda sonrisa
- Claro, él siempre sonríe, dime pequeña en que te puedo servir… Lua, ¿Cierto?
- Sí, en realidad estaba tentada por un frappuccino de fresa, pero al ingresar y sentir
todos estos aromas de café y dulces, ya no sé qué se me antoja.
- oh vaya, suele pasar a menudo, dime… ¿Qué tal tu día?
- Frustrante, aun no consigo un trabajo y ya estuve en varios lugares, otro día más
sin conseguir nada. Lo que me decían era verdad, tendré que ver otras alternativas
a mi carrera. Me urge empezar a ganar dinero, luego que… (se detiene in so facto)
Sin percatarme mis emociones salían libremente en ese lugar, Claudia estaba al frente
mío preparando una taza, yo no recordaba haberle dicho mi pedido, todavía, pero ella
ya tenía en sus manos una taza de chocolate caliente, acompañado de un pastel de
fresas con crema.
- Tranquilízate y prueba esto, estoy segura que te ayudara a pensar mejor las cosas
y sentirás que toda ira bien, pequeña amiga.
- Claro, muchas gracias.
- Debo ayudar a atender a los demás clientes, regreso en breve.
Mientras bebía ese rico chocolate caliente sentada a un lado del área de pedidos, mi
cuerpo se reconforto con su esencia, recordé que debía informar sobre mi paradero, así
que tomé mi celular del abrigo, es cuando veo un mensaje sin leer de mi perfil personal.
Tuve dudas de abrirlo, pero lo hice y lo que vi me sorprendió.
Tan pronto termine de leer, ataque con entusiasmo frenético el pastel de fresa y tome lo
más rápido que pude el chocolate, finalizando con un suspiro de satisfacción, pedí la
cuenta y salí rápido del lugar sin poder despedirse de Claudia apropiadamente.
Revisé en el celular la dirección para saber que tanto iba a demorarme, grande fue mi
sorpresa al ver que estaba cerca así que decidí ir caminando, ya en la cuadra que
indicaba el GPS buscaba el número del lugar, pero a simple vista no lo divisaba y eso
empezó a preocuparme.
Empiezo a caminar más lento para revisar bien toda la cuadra, casa por casa y edificio,
es allí cuando me di cuenta que había uno que no tenía número en el frontis, pero si un
intercomunicador, dude al principio, pero igual toque el número que me dieron en el
mensaje 594.
Mientras esperaba respuesta, me preguntaba cómo ellos dieron conmigo, en eso la voz
grave y algo ronca de un joven dice: ¿Qué desea?... respondí de inmediato – Tengo una
cita programada para las 03:00 de la tarde con el señor Timothy Yukihira. – La puerta
se abrió casi al instante de terminar la oración. Nuevamente, el joven hablo por el
intercomunicador: Suba, estamos en el quinto piso, puerta A y cierre la puerta al entrar.
Al escucharlo otra vez pensé que su voz era muy sensual, pero su actitud era de alguien
arrogante, pero me gustaba hasta me sonrojé al pensar cuando estuviera frente a él,
pero y si era el señor Yukihira (me aterroricé al pensar en eso) – sacude su cabeza –
Ya estaba por llegar al quinto piso, cuando mi corazón empezó a latir rápidamente, tuve
la sensación que ya había estado aquí antes, tal vez eran mis propios nervios, pero no
pude quitarme esa corazonada.
Mientras pensaba en eso, noté que una chica bajaba por las escaleras, estaba vestida
de manera informal era muy bonita, aunque tenía un aura extraña, no se detuvo, ni
saludo, pensé que era alguien del staff o de otro departamento. Al llegar a la puerta A
toque el timbre, saque de mi bolso mi sobre con documentos y me acomode un poco la
ropa y el cabello.
La puerta se abrió y un joven algo desalineado, con ropa sport y una mirada de bobo
me atendió…
- Hola, eres la chica que tiene la entrevista, ¿cierto?
- Sí, mucho gusto me llamo Lua
- Cerraste la puerta como te indique
- Claro
- Bueno pasa y toma asiento, en breve te van a atender, tienes tus documentos…
- Este… si aquí están, te los entrego
- No, no es necesario… espera aquí, ya viene Timothy para atenderte
- Gracias
Vaya, me pareció raro escuchar que el chico, llamaba por su nombre al jefe del lugar,
pero tal vez sea su amigo o alguien importante, por eso su actitud tan atorrante, aunque
su voz era sin duda atrayente pero cuando lo miras bien, parece un idiota.
Me puse a observar el lugar detenidamente, las fotos eran antiguas y algunas a colores,
aunque no notaba bien sus rostros, así que decidí ir a observar más de cerca. En el pie
de las fotos, estaban los nombres de quienes estaban retratados y el año en que se
tomó dicha fotografía.
Cuando llegue a la foto de los años 70 observe que decía el nombre de mi madre, pero
ella estaba muy jovencita, era como verse en un espejo, siempre me decían que ella se
parecía a nosotras, pero nunca pensé que fuera real. Incluso en casa hay pocas fotos
de ella a esa edad.
Seguí observando detalladamente y vi a otra persona conocida en la misma foto, era el
señor Vladimir Sokolov, el mejor amigo de mi abuelo, pero ya hace varios años que se
fue a vivir a otro país con sus hijos, no sabía que él había trabajado aquí y con mi madre.
Me puse a pensar… cómo era posible que estuviera en el lugar de trabajo de mi mamá
y del señor Vladimir, esto no podía ser una coincidencia, bueno las personas más
allegadas a mi familia saben que siempre me intereso el arte y que fue gracias a mi
madre que opte por esta carrera, pero cuando mi mamá contrajo matrimonio, se desligo
de todo para ser ama de casa.
Buenas tardes Lua, bienvenida… veo que encontraste la foto de tu madre, ha pasado
tiempo desde que te vi por última vez. – esa voz era conocida, al girar para ver de quien
se trataba recordé que hace tiempo cuando paseaba con mi madre y me llevaba a un
edificio en algunas ocasiones, pero todo era confuso – Traté de recordar de donde
conocía a ese hombre, pero no pude.
- Buenas tardes, disculpe lo conozco
- (sonriendo) No te culpo, ha pasado mucho tiempo desde que me viste por última
vez, pero vaya sí que has crecido y tu parecido con tu madre es extraordinario,
aunque tú tienes tu propio estilo, no lo puedo negar. (se acerca a Lua y extiende la
mano) Yo soy Timothy Yukihira, soy un viejo amigo de tu madre.
Estaba sorprendida, por unos segundo no dije nada en absoluto, vi su mano extendida
y lo saludé. Sin embargo, trataba de asimilar que estaba pasando, cómo y por qué me
localizaron, acaso mi madre alguna vez les informo de mí o fue otra persona, que era
lo que debía hacer.
- (se sueltan las manos) Supongo que tienes muchas preguntas al respecto, tu cara
lo dice todo, no te preocupes te voy a explicar bien que fue lo que paso, pero antes
es mejor que tomes asiento.
- E…este sí, claro
- Vaya, verte aquí sentada, me pareciera que estuviera hablando con tu madre.
Lamento mucho tu perdida, me entere hace poco que tus padres fallecieron hace
algunos años… cuando supe eso me puse muy mal, Ana María, era muy joven y
llena de vida, y tu padre Frank también. Siento mucho tu perdida Lua.
- (cabeza baja, mirando mis manos) Si es cierto… disculpe, pero aun no entiendo
como dio conmigo y como sabía que estaba buscando empleo.
- Oh vaya, si… espera un momento, Rafael, crees que puedes traer un poco de café
para nosotros.
A lo lejos, el joven desalineado respondió – Ya… la chica también va a querer algo a
parte del café.
- (en mi cabeza) la chica, pero si le dije mi nombre al llegar, (mirada molesta)
- Dime Lua, vas a querer algo de tomar o comer
- No gracias, solo un vaso con agua, que tenga mucho hielo.
- (risa) Es cierto, esa manía también la tenía tu madre, a todo le ponía hielo o se lo
mascaba mientras trabajaba, creo que lo heredaste, aun en invierno hacía esas
cosas y era raro pues nunca se enfermaba.
- ¡En serio! (sonriendo) pensé que era algo mío, es raro no saber mucho de ella, las
personas que estuvieron en el velorio solo me decían que era linda y buena, todo
superficial, y ahora que usted dice eso, me siento extraña pero feliz de saber que
tengo sus manías.
- Mmmm… es extraño pero tu …
Justo cuando iba a decir algo, el chico llego con el café y el agua con hielo, lo puso en
la mesa y antes de irse le dijo al Sr. Yukihira – Oe, Timothy no te acostumbres – Y luego
de eso me marcho, mirándome de una manera despectiva.
- Discúlpalo, cuando lo llegues a conocer mejor, serán buenos amigos.
- (En mi cabeza) eso lo dudo mucho, tiene una actitud como de antisocial y me mira
raro. Sin embargo, pareciera que trabajará aquí, pero trata confianzudamente al
señor Yukihira.
- Claro, seguro este muchacho no se presentó apropiadamente ante ti, por eso tienes
cara de confundida y molesta (río)
- ¡Ah!
- Rafael ven aquí, apúrate… (el muchacho se acercó a la mesa y se paró al lado de
Yukihira), Eres un malcriado, seguro no te presentantes correctamente a Lua,
preséntate y no seas grosero, quita esa mirada que vas a espantar a la pobre chica.
Rafael no me quitaba la mirada, mientras era regañado, daba la impresión que iba a
devorarme pero yo no le tenía miedo, lo mire fijamente a sus ojos, eran negros y
profundos, su color de piel me hacía pensar en la canela y su boca… esos labios eran
levente gruesos, rojos, su postura era a la defensiva pero firme, no podía negarlo, tenía
buen porte… y sus piernas eran largas y fuertes, y se notaba que está bien dotado…
En mi cabeza, me decía ¡Qué rayos! Como se me ocurre pensar en si está bien dotado
o no, Carajo, deja de mirarme así, mientras más me retas, más me traes…. ¡Mierda!
- ¡Ya! No me sermones, Hola soy Rafael Yukihira el hermano menor de este viejo
- Espera, ¡Qué!... eres su hermano
- Sí, algún problema
- Disculpa, no… es solo que…
- Ya sé, no nos parecemos y él es más viejo, feo y encantador que yo
- Pues sí, espera no… el Sr. Yukihira no es feo, ni viejo…
- (Risa) pero si lo afirmaste
- Eso fue trampa, (se pone de pie) aún estaba en shock… Deja de reírte.
La discusión entre ambos seguía, mientras tanto el Sr. Yukihira tomaba su café y nos
observaba discutir, sin interrumpirnos, era como si disfrutara esa escena. De pronto
note que me había dejado llevar por ese chico mal educado y engreído a una discusión
en frente del amigo de mi madre y quien tal vez sería mi próximo jefe, que estaría
pensando de mí. Me calle y tome asiento nuevamente, me percato que Yukihira estaba
tranquilo y sonriendo.
- Señor Yukihira discúlpeme, yo…
- (Risa) Tranquila, fue muy divertido verlos discutir de esa manera. Sabes a tu madre
Ana María también me gustaba sacarla de quicio, era tan bonita y tranquila que
cuando la conocí nos enfrascamos en una discusión por nada en especial, así como
ustedes… fue como viajar en el tiempo, por eso no los detuve.
- (Sorprendida) ¡En serio!
- Sí, no te pongas así, estas entre amigos… Ya ve a casa, mañana tienes que venir
temprano para iniciar con tus labores
- Espere, pero es que yo no le explique sobre mis horarios
- Eso ya fue arreglado con Vladimir, se todo lo que tienes sobre tus hombros, como
no podría ayudar a la hija de mi más querida amiga
- Te mandaré un correo a tu perfil con tus horarios…
- Gracias, Sr. Yukihira, pero…
- Pero nada, luego seguiremos hablando, tengo una reunión y prepárate porque
estarás trabajando con Rafael de lunes a sábado.
Rafael y yo nos miramos sorprendidos y molestos, pero estaba tan feliz de que estaría
trabajando en el mismo lugar que mi mamá, que pude conseguir un empleo y que al fin
podría saber más de ella y de mi padre, que su cara y actitud no me importaban.
- Timothy estás loco, no voy a trabajar con esta chica, mírala es una fresa boba,
renegona y aniñada.
- Ya está decidido, y deja de llamarme por mi nombre, soy tu hermano y jefe…
- Hermano, esta demente… está loca que sabe del negocio, ni siquiera has revisado
sus documentos
- No es necesario, si Vladimir tu maestro la recomendó es suficiente para mi
Al escuchar el nombre de Vladimir Sokolov, Rafael se quedó callado y acepto el hecho
que trabajaría conmigo, pero no dudo en darme una mirada asesina creyendo que mi
intimidaría. Grande fue su sorpresa cuando vio que yo no le baje la mirada, era como
si nos hubiéramos declarado la guerra.
Estaba segura que Rafael sería mi más grande reto en esa oficina. Aunque jamás
imagine que al llegar a casa me toparía con algo mucho más grande que afrontar.

CAPITULO II

Estaba tan feliz que antes de ir a casa fui a mi restaurante favorito a comprar la cena,
era una noche para celebrar. Me encamine al paradero, tome el bus y luego de una
hora de viaje llegue al lugar, ya era clienta conocida, así que me atendían rápido y con
entusiasmo.
- Vaya, vaya, gringuita hoy estas muy feliz
- Que tal Doña Luz, sí, por fin conseguí trabajo y es en un lugar muy especial
- Excelente mi niña… lo mismo de siempre
- No hoy quiero el especial, ese que pido en mi cumpleaños
- ¡Claro! Hoy es día de fiesta… Marcelo, muchacho una milanesa salvaje, tallarín
saltado de pollo, arroz chaufa y una jarra de chicha bien helada.
- ¿Qué? Doña luz, yo no llevo chicha
- Tranquila gringuita es mi obsequio, no se te ocurra rechazarlo
- No Doña Luz, nunca haría eso.
- Bueno, son 60 soles
- Aquí tiene, estaré en la mesa cuatro.
Como adoraba este lugar, la mesa cuatro era donde nos sentábamos todos los
domingos a cenar en familia, incluso en los cumpleaños era casi una tradición venir con
mis abuelos. Luego del accidente eso quedo en el pasado. Pasaron treinta minutos y
Doña Luz se acercó a mi mesa con el pedido.
- Aquí tienes gringuita, ya llevaba tiempo que no te veía
- Es cierto, pasaron muchas cosas, pero ahora todo cambio, estoy segura que mi
mamá me ayudo hoy
- Por eso te sentaste en esta mesa
- Creo que si
- Bueno, disfruta tu cena y salúdame a tu hermana, sigue de viaje o ya regreso.
- E… ella, sigue de viaje con su esposo. Me tengo que ir, hasta pronto Marcelo.
Empecé el camino a casa eran ocho largas cuadras, en eso mi celular suena y era un
mail del señor Yukihira. Ya estaba cerca del óvalo así que ingrese para leer el correo.
Hola Lua, mañana inicias tu trabajo con nosotros. Tu ingreso será a las cinco de la tarde
y terminas a las nueve de lunes a viernes, pero los sábados estarás de once de la
mañana a ocho de la noche. La vestimenta es informal al menos que tengamos una
reunión programada con algún cliente
Hay otros quienes trabajan conmigo, pero ahora están de vacaciones así que estarás
una temporada a solas con Rafael y el trabajo será pesado pero tranquilo, te ayudará
a aclimatarte.
Estoy seguro que estarás haciendo una cara de molesta, pero Rafael es buen chico, no
hagas hígado antes de tiempo, estoy seguro que se llevarán bien, ya que son de la
misma edad. Mi hermanito es así de fastidioso con quien le cae bien.
Puedes llevar comida, tenemos un mini refrigerador y microondas, además hay un
hervidor y todo lo que necesites para que te alimentes bien.
Te espero mañana.

La sola idea tener que trabajar con Rafael me molestaba, pero separando eso todo iba
bien. Guardé mi celular y empecé mi camino a casa. Al llegar a mi cuadra saque mi
llavero, cuando estaba por abrir la reja, una señora me saludo.
- Hola Lua, cuanto tiempo sin vernos, parece que no has cambiado nada desde que
te vi en el cumpleaños de tu hermana.
- (Se da la vuelta) Tu qué haces aquí
- Esa es la forma de hablarle a tu abuela
- Vaya abuela resultaste, que vienes hacer aquí
- Hoy es mi día de visita, quiero saber cómo están y si necesitan algo.
- Día de visita, hace más de tres años que no sabemos de ti (con voz molesta e
irritada) crees que te dejaré entrar. ¡Lárgate por donde viniste y no vuelvas!
- Muchacha insolente, veré a tu hermana con o sin tu permiso
- Atrévete, maldita vieja
En ese momento, un auto negro se estaciono bruscamente, ambas nos quedamos en
silencio tratando de entender que estaba pasando, De pronto la puerta trasera del
automóvil se abrió y salió un hombre mayor que caminaba apoyándose con un bastón
de madera.
- Viejo maldito, que haces aquí
- Hola Victoria a mí también me da gusto verte
- Vladimir esto es asunto familiar, no tienes nada que hacer aquí.
- No has cambiado en nada, sigues odiando a tu pobre nieta, no te da vergüenza
- Cállate, mi único interés es Luana. Vine por ella y no me iré sin verla.
- Crees que te dejaré involucrarte con estas niñas. Además, sé que tu intención es
llevarte a Luana contigo
Al escuchar eso, mi cuerpo tembló y casi pierdo el equilibrio. No sabía que estaba
pasando de la noche a la mañana el pasado toca a mí puerta, mientras mi futuro se abre
camino.
- (Grita) ¡SUFICIENTE! Ya basta ambos, cállense. Señor Vladimir explíqueme que
está pasando aquí.
- Tranquila Lua, vine para ayudarte, no dejaré que esta vieja bruja se acerque a ti o
a tu hermana
- Pero…
- Vamos, entremos a tu casa, hay mucho que celebrar, ¡verdad! (Con tono de voz
gentil y tranquilizadora) estoy seguro que tienes mucho que preguntar y aun no
entiendes lo que paso esta mañana.
- Si
- Abre la puerta y tomemos un café
- Claro, pero ella no entra.
- Sí tranquila, ella no va a pasar, anda prepara todo que ya voy.
- Si (sonriente)
Ingrese al edificio y corrí hasta el departamento, abrí rápido la puerta y prepare todo el
lugar para atender al señor Vladimir, luego entre a mi habitación, me cambie lo más
rápido posible y luego fui a buscar a mi hermana Luana para llevarla a la sala. La
curiosidad de saber lo que el señor Vladimir le estaría diciendo a esa mujer para que no
ingrese era muy fuerte, nunca pensé que volvería a verla, luego de lo que paso en el
velorio.

- Hola pequeña, ya estas más tranquila… y tu hermana cómo esta


- ¿Qué paso?, ella ya se fue
- Sí, tranquila al menos por un tiempo estará lejos, pero no creo que se quede quieta,
así que debes estar preparada para lo que se avecina y ser más fuerte de lo que
eres ahora.
- (nerviosa) ¿Por qué es que quiere a mi hermana, en la condición en la que se
encuentra, que es lo que ella sabe que yo…? De hecho, ¿Qué es lo que está
pasando, por qué regreso y qué nos está ocultando?
- Ya tendremos tiempo para conversar sobre estas cosas Lua, ahora vamos a
celebrar, tu hermana debe estar feliz por ti… (se acerca a Luana lentamente y la
abraza) Te extrañe mi grillo (le da un beso en la frente)
Mi hermana era mucho mayor que yo, ella se había casado hace algunos meses, yo
tenía 16 recién cumplidos, y ella ya había cumplido los 22 cuando su matrimonio entro
en crisis, las cosas no iban bien así que mis padres decidieron ir a visitarla, de allí los
recuerdos son confusos… solo sé que el accidente provocó grandes daños en mi
hermana y yo tuve pérdida de memoria, luego nuestras familias se distanciaron y quede
al cuidado de mis abuelos maternos. En ese accidente perdí a mis padres.
El accidente debilito a un más el matrimonio de mi hermana, pero a pasar de todo ella
seguía cuidando de mí, ambas nos recuperamos, pero otra desgracia llegaría, y la
condenaría en la cama hasta hoy en día.
- Mis niñas, estoy aquí por pedido de su abuela Ruth, ella me escribió antes de
enfermar y me pidió que las cuidará. Por razones de salud no pude venir antes, pero
siempre estuve muy pendiente de ustedes y ayudaba enviándoles dinero.
- Espere…. ¿Cómo es eso?... El dinero no era del seguro de mis padres
- No, pero otro día te explico eso. Lo importante es que supe que te habías graduado
hace poco de la misma carrera de tu madre y por eso llamé a Timothy para que
vayas a trabajar a la misma empresa donde tu madre empezó su carrera, pensé
que si estabas rodeados de los amigos de ella podrías recordar más de cómo era o
sentirla más cerca de ti.
- (sollozando) Ya veo, muchas gracias…
- Tranquila Lua, sé que tu madre estaría feliz que estés entre amigos. Además, Rafael
ese mi discípulo por así decirlo, lo entrene en el campo así que su experiencia te
ayudará a reforzar tu talento, se paciente y amable con él
Cuando escuche ese pedido, no sabía cómo reaccionar, ese chico era desesperante y
me alteraba. Sin embargo, no podía declinar el pedido del señor Vladimir, en especial
porque necesitaba el trabajo y la experiencia. Además, con todo lo que dijo de mi abuela
Victoria necesitaría dinero para defenderme de ella.
La noche paso entre lágrimas, risas y brindis, recordando y escuchando viejas historias,
de épocas felices y llenas de amor.
CAPITULO III

- Buenas tardes Rafael, se encuentra el señor Yukihira


- Hola, sí, espera aquí
- Ok
- Escucha, sé que trabajaremos juntos, pero ten esto en claro, yo sé más del trabajo
que tú y tendrás que obedecer todo lo que yo te diga.
- Lo sé, entiendo que sepas más del negocio que yo, pero eso no quiere decir que
tendrás razón siempre, y si algo está mal te lo diré y ten certeza que solo en temas
laborares te obedeceré
- ¡Oye! Tú…
- ¡Qué!
- Con qué así eres, linda con los demás, pero un fastidio para otros.
- Si te lo mereces, sí, sino seré tu peor pesadilla
- A caso tu novio te tolera con ese carácter
- Eso no te incumbe… Y acaso tu novia espera pacientemente tus órdenes.
Lo que había temido paso, ni bien empecé el día con él todo iba mal, nuestras
personalidades chocaban mucho, iba a ser un problema trabajar juntos, me preguntaba
cómo podría llegar a tolerar a este chico, que parecía estar a la defensiva siempre. En
eso la puerta de la oficina del Sr. Yukihira se abre y sale sonriente
- Hola mi linda Lua, bienvenida
- Buenas tardes
- (Risa) Vaya, ni han empezó a trabajar y ya están con las caras de ogro… Bueno
Lua, estás son las llaves de la oficina y el celular de la empresa.
- Gracias
- Tendrás acceso a la caja chica para necesidades de la oficina, tienes todo para
atender a los clientes en la cafetería y si tienes alguna otra consulta - Se acerca y
agarra del cuello a Rafael – Tienes a este gruñón para fastidiar.
- (Rafael aún estaba molesto y me miraba feo) Entendido, gracias.
- Tu oficina es esa de allí, tu escritorio está al lado del de Rafael, como son equipo,
deben conocerse bien y terminar los trabajos con la misma eficiencia que tu madre,
Vladimir y yo teníamos…. ¡Ah...! esos tiempos de antaño (Caminando hacia la
puerta) Bueno me tengo que ir, casi nunca paro aquí, pero por favor no se maten,
hagan el amor y no la guerra mis peques.
- (Lua y Rafael se miran aun enojados)
- Bueno nos vemos… suerte a ambos en su primer día,
- (Ambos) ¡Adiós!
La atmosfera aún estaba tensa, ninguno de los dos decía nada, era como si la primera
palabra iniciaría la guerra o la paz, estaba mirando allí parado como si esperara algo de
mí, al parecer también era su primer día trabajando en un proyecto propio, por qué de
seguro experiencia ayudando o realizando algunas tareas guiadas ya tenía. Aunque,
verlo así con esa postura, su mirada penetrante y fuerte, me hacía sentir como si me
desnudara hasta los huesos.
Este chico iba a provocarme para pelear otra vez o haría una tregua para trabajar, no
sé la razón de esta disputa, jamás me lleve mal con alguien. Su actitud me estaba
irritando, así que cruce los brazos y lo mire diciendo ¡Y ahora que! Con mi mirada
esperando que reaccionará y creo que funciono por qué se encamino a nuestra oficina.
- ¡Sígueme!
- Está bien
- ¿Qué lado del escritorio quieres Lu?
- El derecho, y ¿cómo que Lu?, no te basta con que mi nombre ya sea corto que lo
achicas a un más
- Acostúmbrate, siéntate y ponte a trabajar, quiero saber que puedes hacer
- ¿Y tú que harás?
- Estaré a tu lado o detrás de ti, observándote, presionándote, intimidándote a ver si
eres buena trabajando bajo presión.
- ¡Hey!, sabes que eso es acoso y puedo…
- Qué, me tienes miedo (risa burlona)
- Jamás
- Entonces trabaja, abre el archivo 1523
Recuerdo que se acercó a mí por la espalda poniendo su rostro al lado del mío, eso me
hizo sentir irritada, pero al mismo tiempo excitada, sabía que lo estaba haciendo agrede
para fastidiarme y buscar pelea. Así que le seguí el juego, esquivando cada uno de sus
intentos por hacerme enojar.
Las horas pasaron y sin darnos cuentas, todo se volvió cómodo entre nosotros, él
estaba en su escritorio, yo en el mío, conversábamos solo de temas laborales en
específico y a penas nos mirábamos, eso hizo todo fácil al menos ese día.
- Bueno, ya me voy, nos vemos mañana para una sesión de tortura más agresiva
- Cuando quieras, crees que me dejare intimidar por ti
- Veremos cuando duras
- No me retes, por qué perderás
- Cuando salgas apagas todo y pones el seguro a la puerta
- Está bien
- Adiós Lu
- Hasta mañana Rafa
- ¡Oe qué! (Risas)
Al final pareció más agradable y hasta se río y no se molestó por el hecho de llamarlo
de esa manera, así que pensé que las cosa iban a ir bien.
Ya llevábamos un mes y todo bien, entre pequeñas discusiones, pero nada que no
pudiera manejar, pero el día de la entrega del proyecto se estaba acercando, así que
teníamos que quedarnos más tiempo de lo normal para terminar. Mi preocupación
estaba en mi hermana, por suerte la enfermera era amiga del señor Vladimir, y llevaba
tiempo con nosotras así que eso me tranquilizaba en parte.
Ya eran las 07:00 de la noche del jueves, y Rafael estaba mostrando cansancio, a cada
cierto tiempo se tocaba el hombro y la cabeza tratando de relajarse y quitarse la
preocupación, yo esta igual de agotada, pero deseaba ayudarlo, mientras lo miraba de
reojo, me preguntaba ¿cómo puedo acercarme a él sin que se moleste?, ya estábamos
llevándonos mejor y si lo arruino.
- Hey Rafa, iré a la cocina por algo de comer y beber, quiere algo
- No gracias.
- ¡Seguro…! mira ya no seré linda otra vez
- (risa) ¡ja! Tu nunca eres linda conmigo, solo con los clientes
- ¡Hey! No empieces y habla bien, soy simpática que es diferente, bueno ya regreso.
- Si, si ya sé… no te demores
- Por qué me vas a extrañar
- Ya quisieras
- Huy si lo harás (me río mientras me dirijo a la cocina)
Termine de preparar los sándwiches y unas infusiones, lleve la bandeja a la oficina, le
deje su infusión y sus panes al lado.
- Aunque dijiste lo contrario, comer sola no me gusta
- Ok, que buen servicio, ahora falta que me des mis masajes (risa)
Cuando dijo eso, vi mi oportunidad, luego de terminar nuestros aperitivos, vi que él no
estaba observándome así que me puse de pie y sin que se percatará ya estaba detrás
suyo, y aun nerviosa comencé a realizarle unos masajes en sus hombros, no reacciono,
no se quejó, solo seguía trabajando.
Como no hubo negativa seguí con el mansaje, vaya eso me gustaba, su perfume se
sentía en mis manos, cuando bajaba por su espalda hasta su coxis no podía evitar
acercarme y su aroma me atraía mucho. Mis manos recorrían su cuerpo una y otra vez,
me puse tan nerviosa que presionaba con fuerza cada parte de sus hombros y cuello.
- No sabía que eras buena para los masajes, no te detengas y hazlo más duro
- Si soy buena, a mis amigos más cercanos les hago esto
- Vaya, así que ya soy tu amigo
- No, solo me das pena y si no terminamos pronto el trabajo, tu hermano nos regañara.
- Si claro, aunque no lo quieras admitir, ya me estas queriendo
- (se sonroja) ¡NO ES CIERTO, YA TERMINÉ!
- Te apenas por lo que dije, tengo razón
- (sentada en mi puesto) ¡Cállate! Y termina el trabajo, yo ya voy a acabar
- Hey Lua mírame…
- No
- ¿Por qué? Estas excitada cierto…
En ese momento no quería admitirlo, pero sí, estaba excitada, todo mi cuerpo estaba a
la defensiva, pero también quería esa adrenalina que provocaba en mí, cada palabra
que emitía era un reto, que tontamente me descontrolaba, pero que carajos, me
fascinaba y aterrorizaba, no quería verlo de frente o se daría cuenta, no quería que se
acercara a mí.
Todas estas sensaciones nuevas quemaban por dentro, mi flequillo me tapaba el rostro,
así que use mi mano derecha para moverlo y su aroma aún seguía impregnada
adormeciendo mis sentidos, acelerando mi corazón, cada palpitación avivaba ese calor
dentro mío.
De la nada, Rafa se colocó detrás de mi silla, su presencia era imponente, que estaría
pensando, yo solo seguía tecleando esperando terminar lo antes posible para irme a
casa, huir de esta situación.
Mientras pensaba en cómo evitar todo esto, siento unas manos pesadas en mis
hombros que lentamente empiezan a moverse, a subir por mi cuello hasta mi cabeza,
mi cuerpo responde solo a sus movimientos, mi vagina empieza a humedecerse, mis
piernas tiemblan pero no de miedo, sino de deseo, que presión ejercía en mis partes,
gritaba por dentro que no se acerque, quítate, di algo pero nada salía de mi boca y si
iba a vociferar algo era placer, deseaba gemir y respirar más rápido.
Por fin pude volver en mi cuando centro sus manos en mi nuca, empecé a reírme tanto
que no pude controlarme.
- Oe que te pasa
- (carcajada) Lo siento, es que allí tengo cosquillas, ya no me toques pervertido
- ¡Qué…! No me digas pervertido, cuando fuiste tú la que inicio todo eso (renegando)
todavía con esas te pones, ¡LU!
- ¡SI! Quien te dijo que podías tocarme, eres un pervertido
- (Sarcástico) Entonces porque no me detuviste, te gusto como te tocaba, ¿verdad?
- (Giro la silla y se puso de pie) Aléjate, idiota…
- (Cruzo los hombros y la quedo mirando) Vaya quien diría que tuvieras un punto
débil tan tentador
- ¿De qué hablas?
- Ya verás
- (Apaga la computadora y recoge sus cosas) Bueno ya que te prepare todo, te toca
limpiar, llevas todo a la cocina
- Y si no quiero
- Eres… lo harás o no (molesta)
- Vaya, vaya y adonde se fue todo esa timidez y ternura
- (Dejo mis cosas y llevo la vajilla a la cocina) Eres un odioso…
Mientras caminaba a la cocina, mis piernas se sentían inestables, aún tenía todo mi
cuerpo reaccionando a este salvaje calor reprimirlo el cual me hacía sentir más
vulnerable y eso no me gustaba, ningún hombre con los que salí en la universidad me
hizo sentir toda esta estimulación lujuriosa.
Sin embargo, tenía que ser precisamente Rafa quien provocará todo esto, cómo podría
ser, no tenía nada de lo que me gustaba en un hombre, era tosco, bruto al hablar,
altanero y jodidamente – grita molesta en su mente – ¡IRRITABLE! Aunque debo admitir
que es muy quisquilloso en su trabajo, sabe cómo comportarse ante diferentes
situaciones y su seguridad es tan atrayente… y en estas semanas, cada vez que
conversamos – molesta pero resignada – NO PUEDO GANARLE UNA SOLA
DISCUSIÓN y eso me gusta tanto.
La mayoría de los chicos con los que salía o pretendían cortejarme, siempre me trataban
como si fuera débil y no tuvieran que refutar lo que tenía que decir, y eso me hacía sentir
tan enojada (mientras lavo la vajilla) que reflexionaba sobre la calidad de mi vida
amorosa con alguien el cual veía mis comentarios como si no valían la pena refutar, bien
o mal, el me agradaba por esa diferencia.
Todas las personas a mi alrededor me trataban con delicadeza exagerada, por la
situación que viví, vivo y viviré, pero tener algo o alguien con quien desahogarme era
perfecto. Sus ojos negros tan profundos y llenos de vigor, su boca, su perfume, la
sensación de su cuerpo, esos músculos… ¡Demonios otra vez!
- Te demoras tanto en lavar la vajilla parece que el agua fría te gusta
- (Sorprendida) ¡Mierda, me asustaste, cuanto llevas allí parado
- Ha, ha, ha, un buen rato
- No salgo de tu mente
- Creí que ya te habías ido
- No, como ya es tarde, pensé acompañarte al paradero por seguridad (tímido)
- No es necesario, yo puedo irme sola
- Actúas extraño desde hace rato
- Lo mismo digo, que es lo que quieres Rafa, dilo de frente
- Yo quiero…
Su siguiente movimiento luego de esas palabras me dejaron pasmada, nunca imagine
ver esa parte de él, y de lo que yo sería capaz de hacer para evitar toda esta locura que
sería el primer paso a mi propio infierno.
Preguntas qué es lo que quiero, dijo eso mientras caminaba mirándome fijamente a los
ojos, la cocina no era muy grande, pero pude retroceder mientras el avanzaba.
- Primer paso: Tus manos… Segundo paso: Tu mirada
- E… ¿qué? Retrocede
- Tercer paso: Tú
- Espera… (choca contra la pared)
Rafa estaba frente mío, su rostro estaba tan cerca, mi pecho respiraba muy rápido, no
comprendía que estaba buscando.
- Ya basta me estas asustando (respirando rápido)
- Ahora viene la verdad, de lo que busco.
Su brazo derecho empezó a moverse y su mano iba subiendo por mi pierna, pero no la
tocaba, yo quería atravesar la pared, quería empujarlo, pero no podía moverme, su
presencia me congelo, ese escalofrío empezaba a rodearme mientras su mano
lentamente subía por mi cuerpo, como dibujando mi silueta, aceleraba mi respiración.
Su mano se detuvo en mi cintura, la colocó en la pared, la mano izquierda hizo lo mismo,
iba a desmayarme, presentía que algo pasaría, pero qué, que podría suceder que no
pudiera controlar, esquive su mirada, mire a la derecha para tratar de romper ese
hipnotizante dominio sobre mi cuerpo.
- Por qué no me miras, quieres que me detenga. Mírame o seguiré acercándome
hasta llegar a tu cuello, se ve tan apetitoso.
- ¡ACASO ERES UN VAMPIRO O ALGO ASI!
- Quieres que te muerda
- ¡DETENTE! (Lo empuja con fuerza) ESTO YA NO ES GRACIOSO, ALEJATE
PERVERTIDO (Agache la cabeza e hice puños con mis manos sosteniendo mi furia)
- Tranquila, solo estaba jugando
- No es gracioso, no es gracioso, para nada… ¡IDIOTA!
Le contestaba mientras mantenía mi mirada hacia el suelo, verlo era revelarle mi deseo,
era invitarlo a que me tome sin permiso, quería que retrocediera, al mismo tiempo
deseaba que me forzara nuevamente contra la pared y que no se detuviera. Que habrá
pensando, solo vi sus pies acercándose.
De pronto su mano izquierda toco mi cintura, luego la derecha y empezó a hacerme
cosquillas, no podía dejar de reír, luche por zafarme, al hacerlo mi cuerpo se
contorsionaba como una serpiente, trataba de detenerlo con todas mis fuerzas, pero no
podía, el realmente no quería soltarme, estar tirando y jalando provocaba que nuestros
cuerpos se acercarán peligrosamente, se tocaban sin culpa, él se reía, le gustaba
tenerme a su merced, que intentara huir de ir, como si nunca nadie lo hubiera hecho.
Después de un rato de lucha, logre salir de la cocina y dirigirme a la sala, en eso Rafael
me detuvo en el pasillo rodeando mi cintura con sus brazos, me jalo hacia él e hizo que
su cuerpo chocará contra la pared.
- Déjame ir
- No quiero (susurro)
- Suéltame… ¿qué buscas de mí?
Él estaba cansando, podía sentir su respiración acelerada que se agitaba poco a poco,
a pesar de todo no me soltaba, se aferró tan fuerte, nuestras cabezas estaban cercas,
pero mi cuerpo inclinado hacia adelante, ya estaba a punto de soltarme cuando su
mano izquierda sujeta mi cuello y me hace retroceder, recostando mi cabeza en su
hombro y atrayendo mi mirada hacia su rostro, solo pude sentir el leve roce de sus
labios.
Mis manos reaccionaron sin mi permiso, colocándose en sus piernas, las presionaba
como si quisiera sostenerme, mi espalda estaba quebrada, mis glúteos estaban
presionando su entrepierna. Podía sentir su erección, su miembro está siendo ahogado
en su pantalón, sin duda quería que lo sintiera. Su mirada se fijó en mi rostro, no en mi
boca, ya que su mano iba subiendo lentamente hasta mi mentón y sus dedos iban
moviéndose en mis labios superior e inferior.
Cada caricia derretía mi cuerpo por dentro y mis manos subían hasta su entrepierna, y
bajan, lo acariciaba en eso escucho que empieza a gemir.
- Eso que estas planeando hacer es peligroso Lua
- Crees que me intimidas, si no me sueltas haré que grites de dolor
- Mientes, tu no quieres que me detenga…
- Te equivocas, no quiero lastimarte, dejarme ir
- ¿Por qué eres así?
- A que te refieres
- Tu cuerpo me dice lo que deseas, pero tu boca miente.
- Estas desquiciado, es tu propia locura que te hace pensar eso.
- (Los dedos de Rafa entraban uno por uno a mi boca) Si tanto quieres que me
detenga, muérdeme… oblígame a dejarte
Mi lengua saboreaba sus atrevidos dedos, envolviéndolos, mi espalda baja presionaba
su miembro en mis glúteos empujándolo contra la pared, de pronto su brazo derecho
dejo de sujetar mi cintura con fuerza, pero no me soltaba, mientras su mano se
deslizaba lento hasta llegar a mi vientre, de pronto subió y de golpe me puso contra la
pared, por instinto mis manos intentaron evitar que chocara, pero ya estaba en
desventaja.
CAPITULO IV

Vladimir preocupado por la forma de actuar de Victoria empezó una investigación, pues
conocía la rata que podría ser cuando algo no salía como ella quería. En el pasado pudo
vivir en carne propia la ira de esa mujer y sus amenazas no podían tomarse a la ligera.
Vladimir Sokolov, es un empresario publicitario de gran prestigio, socio de la familia
Yukihira desde que crearon la agencia My House donde Timothy es el actual Gerente,
además fue amigo de los padres de Lua desde educación primaria.
Cuando nació Ana María, sus padres decidieron convertirlo en su padrino, y cuando ella
demostró vocación para las artes, él la invito a trabajar en su agencia. Luego de algunos
años, decidió retirarse y se fue a vivir al extranjero con su familia en donde su hijo siguió
su legado con su propio negocio de publicidad “Sokolov Media”.
Tras la muerte de Ana María, regreso a los negocios y prometió a su ahijada en su lecho
de muerte que cuidaría a sus hijas como si fueran sus nietas. Lamentablemente, años
después enfermo y tuvo que distanciarse para tratarse, pero siempre estuvo en contacto
con Ruth, quien le informaba todo sobre las chicas, ayudándolos financieramente y
enviándole información sobre posibles tratamientos para Luana.
Antes de que Ruth muriera, ella le mandó una carta en donde confesaba que Ana María,
era su hija, y que Luana y Lua eran sus nietas, que por favor las cuidara, sin revelar el
secreto, ya que no tenía caso, igual las chicas lo apreciaban mucho y no quería afectar
el recuerdo de su difunto esposo…
Además, le informaba que Victoria estaba rondándolas y que ella temía que tramará
algo malo en contra de sus nietas, luego que en el velorio les declarará la guerra
directamente y culpará a Ana María de la muerte de su hijo Frank.
En ese entonces, Victoria intento pelear la custodia de las muchachas, pero gracias a
que Frank era muy precavido, dejo un documento legal en donde detallo que, si algo
malo les pasaba a ellos, los tutores de sus hijas y de las cuentas bancarias serían Ruth
y su marido, padres de su esposa Ana María. También especificaba que se aceptará
una orden de alejamiento de su abuela Victoria hasta que Lua cumpliera los 20 años,
ya que temían por la seguridad de su hija debido a un incidente que paso cuando ella
era una niña.
Esa ofensa hizo que Victoria estuviera más enojada aun, pero había un percance, Luana
era mayor, estaba casada y era incapaz de valerse por sí misma. Su esposo Sergio la
abandono luego del tratamiento, y eso provoco en ella un shock emocional tan fuerte
que se complicó con una lesión que se presentó luego a causa del accidente que la dejo
en su estado actual.
La lucha por la custodia clínica de Luana duro casi medio año, pero con la petición de
los padres y debido a que seguía en tratamiento junto a otros factores, ella se quedó
junto a hermana y ambas gozaban de la orden de alejamiento en contra de Victoria.


El día que Victoria y Vladimir se reencontraron en el departamento de Lua, él le propuso
verse dentro de tres días en una vieja cafetería para conversar libremente sobre las
razones de su regreso, sin interrupciones y sin mascaras. Victoria acepto y ese día
esperado llego.
Victoria es la primera en llegar a la cita y pide una taza de café, después de unos minutos
su pedido llega y justo cuando la mesera se estaba retirando, Vladimir ingresa al lugar
y pregunta por ella a la anfitriona y ella le indica la mesa.
- Vaya Vladimir, no creí volver a verte tan rápido
- Victoria no cambias para nada, sigues siendo igual de despreciable
- Yo también te extrañe mucho mi viejo y querido amigo
- Iré de frente al tema.
- Bueno ya que tu idea fue vernos en este viejo lugar, toma asiento, te pediré un té
- No gracias, lo que tengo que decirte no llevará tiempo
- (levanta su taza de café y bebe un sorbo) Veo que vas en serio. Di lo que tengas
que decir y desvanécete, que mi bebida se enfría y eso me desagrada.
- Aléjate de Luana y Lua, tú no tienes nada que ver en sus vidas, suficiente infierno
creaste mientras tu hijo vivía. No te basto con perder el amor de Frank, ahora
quieres arruinar a tus nietas, sé que estuviste averiguando sobre la situación
financiera de las chicas y de cómo quitarle la custodia de su hermana a Lua, pero
déjame advertirte que eso no va a pasar mientras esté vivo, se lo prometí a mis
compadres (los abuelos de Lua y Luana)
- Bueno no falta mucho para tu muerte, mi estimado, y mis planes no tienen tiempo
de caducidad, (bebe un sorbo de café) que te hace pensar que no quiero a mi nieta,
Lua es joven, altanera y se parece a su maldita madre que murió antes de que
sintiera mi furia, ¡Ojalá se esté quemando en el infierno! Haré que esta mocosa
fastidiosa pague caro.
- Eres un ser repugnante, (molesto) no ves acaso que son lo único que te queda del
hijo que dices amar.
- ¡El murió!, aunque Luana se parecía a él en cuerpo y alma, ahora está en ese
estado, perdida en su mundo… (Pensamiento: Ella será mi herramienta para
vengarme del recuerdo de Ana María y que su querida hija Lua sufra y llore lágrimas
de sangre)
- Eres una demente, pero ya te advertí, no te permitiré separarlas, si piensas que Lua
está sola te equivocas, ella tiene muchos amigos leales a su madre y padre que las
protegerán de tu maldita locura enferma.
- (risa sarcástica) ya veremos mi viejo amigo, no creo que tengas tanta suerte, no te
olvides que Lua es joven, muy joven e inexperta, y aunque trates de intervenir y tus
amigos de la agencia se sumen, no podrán hacer nada…
- ¡Suficiente! (se levanta abruptamente de la mesa y cuando se retiraba…)
- Quién tu deseas tanto proteger, será quien se destruya a sí misma.
Esa tarde se declaró una guerra de la cual yo no tenía conocimiento, hasta que fue muy
tarde para evitar las consecuencias y las sorpresas que mi abuela Victoria tenía
preparada para nosotras. Fantasmas del pasado volverían a atormentarnos y secretos
se desvelarían llevándonos a un oscuro poso sin fin de tragedia tras tragedia.
CAPITULO V

- Quieres retarme, quieres pelear, te advierto que no me rendiré y mi padre decía que
siempre hay una manera de salir de los problemas.
- Así que no te vas a rendir a pesar que te tengo a mi merced
- Exacto.
Fue entonces cuando se me ocurrió pisarle los pies con fuerza, luego hice presión con
mis manos y pude empujarme lejos de la pared y al hacer eso lo aplaste contra la pared
con tanta fuerza que escuche un quejido de dolor, fue allí que su agarre se debilito y
pude zafarme.
Solo quería huir rápidamente, estaba furiosa no con él, sino conmigo misma, corrí a la
oficina y agarre mis cosas y trate de llegar a la puerta, pero él ya estaba en medio de
la sala impidiéndome salir.
- Aun quieres seguir…
- Lo siento, me sobrepase con la broma, solo quería jugar y fastidiarte, eso es todo
- Apártate quieres, quiero irme a casa Rafael, por favor retírate
- Tranquila lo haré, solo necesito saber que me disculpas
- No lo sé, esto fue extraño e incómodo, tu forma de divertirte es enfermizo, solo
quiero irme
- Te acompaño, es muy tarde y me sentiré mal si algo te pasa por mi culpa, tomare
mi distancia.
- ¿Qué horas son?
- Ya es media noche, por eso te lo digo
- Ya no hay bus a esta hora Rafael, que haré, taxi me sale muy caro y no tengo tanto
efectivo.
- Podría darte algo de la caja chica, luego yo lo repondré, es mi responsabilidad
- Bueno, eso puede ser, te espero
Rafael se dirigió a la oficina de su hermano para buscar el dinero, no le tomo mucho
tiempo y al regresar puedo observar que no estaba nada contento su expresión me
preocupo
- Lo siento Lu, mi hermano se llevó el efectivo y dejo la tarjeta de débito con la clave
- Y ahora que haremos, no podemos pagar el taxi y te juro estoy cansada
- Hay una cama en el almacén, a veces la uso para descansar, podríamos dormir allí
- ¡QUÉ DORMIR JUNTOS! No puedo quedarme, Luana me necesita en las mañanas,
la enfermera se va a ir en unas horas. No hay modo que me quede.
Estaba alterada, tome mi teléfono y llame a Gaby, para ver si ella tenía algo de efectivo
extra para que pueda pagar el taxi al llegar a casa, cruzaba los dedos esperando que
hubiera un escape
- Aló…
- Hola Gaby, disculpa que te moleste, pero el trabajo termino más tarde de lo que pensé,
no conseguí tomar el bus, tendrás efectivo que me puedas dar para pagar el taxi y luego
yo te lo reembolso.
- Lo siento, pero pensaba retirar del cajero mañana
- ¡Demonios!
- Tranquila Lua, yo me puedo quedar por esta ocasión, igual Luana ya está descansando,
y puedes tomar el primer micro de la mañana.
- Gracias, solo me queda esa opción, te debo una.
Parecía que el universo quería que los dos estuviéramos juntos toda la noche, mi mente
imaginaba esa noche, ambos en la misma cama, cuerpo a cuerpo. No me percate que
los minutos habían pasado, era como si el tiempo se hubiera detenido de repente mi
celular volvió a sonar, antes de que pudiera decirle a Rafael que iba a pasar la noche a
su lado.
- Aló
- Hola Lua, encontré 50 soles en la habitación de Luana, ¿Quieres usarlo?...
- Si, gracias, te llamo cuando este en el taxi.
- Está bien, estaré atenta.
- Sí, bye…
Rafael estaba atento a la llamada, cuando colgué el teléfono, Sali como alma que lleva
el viento para buscar un taxi. Ya estaba por cerrar la puerta del edificio y observe que
Rafa ya estaba a los pies de la escalera, y venia hacia mí, no iba a dejarme sola hasta
que tomará el vehículo. No le dije nada, solo seguí hasta la pista a ver si venían los taxis.
Luego de casi diez minutos de espera y silencio absoluto pude tomar el carro, subí y me
fui, estaba huyendo de él, ni me despide, ni miré si es que él regresaba a la oficina, mi
cabeza daba vueltas tratando de entender que es lo que había pasado.
Recosté mi cabeza en mi mano derecha y la apoye con la ventana a medio abrir del
auto y mientras tomaba aire para no pensar, su perfume llego a mí, aún seguía en mis
manos, en mi ropa, en mis sentidos… Quería gritar, no pude, solo me quedo abrir toda
la ventana del auto y respirar profundamente hasta llegar a casa.
La distancia ayudo en algo, reconocí el lugar, ya estaba por llegar a casa así que le di
las ultimas indicaciones al taxista, envié un mensaje a Gaby para que me espere en la
puerta del edificio con el dinero, subí la ventana del taxi y me acomodé para bajar.
- Por favor doble a la izquierda, y donde vea un árbol sin hojas allí es
- Si claro
- Aquí cierto o más adelante
- Sí, si donde esta esa señorita de ropa blanca
- Ya.
- Gracias
- Son 25 soles
- Si, un momento
Baje del auto y salude a Gaby, quien ya tenía el dinero en la mano, no dijo nada y le
pago al taxista, luego le indique que era 25 soles, solo acento con su cabeza, me quede
pensando que estaría pensando o como estaría mi rostro que no me dijo nada desde
que me vio. Después de recibir el vuelto me toco el hombro y sonrió.
- Ya estás en casa, bienvenida
- Gracias, discúlpame, yo…
- Tranquila, vamos a que cenes algo y descanses ya que mañana tienes mucho
trabajo
- Si
- Luana está bien y descansando, hoy no tuvo ningún episodio, sino todo lo contrario
demostró mejoras y eso la agoto un poco, pero tranquila se veía que estaba feliz.
- ¡EN SERIO, ESTOY TAN FELIZ! (la abraza con entusiasmo)
- Sabía que te alegraría oírlo.
- No solo me alegra, es un buen augurio
- Claro, te calentare la comida
- Gracias por todo Gaby, en serio…
Llegamos a casa, mi alegría por escuchar las buenas noticias sobre el estado de salud
de Luana me incitaba a ir a verla y abrazarla, lo único que hice fue asomarme a mi
habitación y desde la puerta con la suave luz del pasadizo la vi descansando tan
tranquila, que solo opté por taparme la boca para no despertarla con ningún ruido.
¡Demonios! Otra vez el aroma de ese idiota, necesitaba cambiarme y dormir. Así que
entre a hurtadillas hasta mi cama y tome mi pijama que estaba a los pies, pero
necesitaba ropa interior limpia. Camine lo más silencioso posible con los pies descalzos
y abrí mi closet, saque lo necesario y rápidamente me escape del cuarto.
En la sala estaba Gaby, tratando de conseguir un taxi, pero ya era muy tarde, me sentí
culpable y le pedí que se quedará a descasar en casa y que mañana podría salir
temprano o quedarse de corrido, ella acepto mi invitación y fue a calentar la cena.
La detuve, no quería nada para comer solo ducharme y dormir, esa lucha sin cuartel de
Rafael me dejo física y mentalmente agotada, le pedí que fuera a dormir y que usara
una de mis pijamas, yo dormiría en el viejo cuarto de Luana, que también había sido de
mi abuela.
Ya en el baño, empecé a desnudarme y cada prenda emitía su fragancia, mi cuerpo
reaccionaba, mi cabeza recordaba a detalle cada palabra que había dicho, cada parte
que toco y mi vagina empezó a humedecerse, mis piernas temblaban y mi piel se erizaba
solo de recordar, era como si estuviera aquí conmigo a mi lado, su presencia electrizante
recorría todo mi cuerpo.
Me di una leve cacheta para entrar en razón, termine de sacarme la ropa interior, vaya,
toda mi braga (calzón) estaba mojada, jamás ningún hombre me había dejado así, ni
cuando me besaba con alguien, pensar que solo él pudo hacerme sentir así de excitada,
con ganas de ser tomada sin reparos, sin miedos, quería ser suya que llegará lejos, al
mismo tiempo luchaba por no sucumbir a este placentero deseo desbordante de calor
no solo del corazón sino del alma.
(Abre la llave de la ducha y calcula la temperatura) debería bañarme con agua fría para
bajar esta adrenalina eufórica de mis sentidos, pero es tan tarde que creo que un baño
de agua tibia será suficiente, dejaré que el agua se lleve todos estos pensamientos y
que el jabón limpie de mi piel su presencia.
El agua estaba perfecta, ni muy fría ni muy caliente, mi cuerpo se relaja, cuando tomo
el jabón y recorro mi cuerpo, su imagen se dibuja en mi mente, parece una maldición,
froto suavemente mi cintura y siento su abrazo impidiéndome escapar.
Aprieto la entrepierna con fuerza, no quiero, no deseo recordar cuando pude sentir su
miembro salvajemente reprimido por su pantalón, y cuando mi mano empezó a recorrer
sus piernas y la manera como instintivamente me quebré para encajar con su pene
mientras me tenía presionada a él.
Mi mano tenía voluntad propia, sus dedos entraron en mi vulva y la masajeaban suave
y lento, mi respiración era acelerada, Yo sentía que era su mano que navegaba sin
permiso e introducía su erección en mí, era imparable, mi dedo empezó a entrar
suavemente más y más profundo, mis piernas presionaban con fuerza, ese vaivén de
entrar y salir, el agua recorriendo mi cuerpo a penas y pude recostarme en la pared para
no caer, pero mi mano no obedecía, seguía y seguía dándome ese placer que solo en
mi mente era caracterizado por Rafael.
Mi otra mano, recorría mi boca, dibujando en mis labios su rostro, su mirada y sus labios
que estuvieron tan cerca de los míos, bajando mi cuello, mi lengua enloquecida en mi
boca queriendo probar ese sabor prohibido que emanaba. Aprieto mi pecho izquierdo
con fuerza y al mismo tiempo mi ingle se contrae con mi mano y mis dedos se mueven
más rápidos, más y más, no quiero parar, su imagen se hace más clara pero distante
no puedo más, empiezo a gemir, mis piernas no me van a sopar quiero desvanecerme
el éxtasis es incontrolable, mis glúteos los presiono con todas mis fuerzas, trato de no
caer y doy un grito ahogado.
Mi cuerpo parece de papel, recobro a penas la conciencia de mis actos, siento el agua
más fría y mis piernas a penas me sostienen, ya estaba relajada, mi respiración aun es
entrecortada y fuerte, mis brazos tiemblan. En mi mano se refleja la prueba de mi propio
deseo frenético y lujurioso de ser la mujer de Rafael.
Enjuago mi mano, tomo nuevamente el jabón tratando de bañarme velozmente, no
quería admitir que estaba feliz, pero aun la ducha no saciaba esta locura de mi cabeza,
era solo algo momentáneo, me detestaba a mí misma por permitir que un hombre
grosero, tosco y sin modales me afectará tanto.
Aun renegando logre secar mi cuerpo y ponerme la ropa interior, en ese momento me
mire al espejo y pensé – Creo que esta ropa es muy anticuada, debería cómprame
nueva lencería, le gustará los de encaje o los llanos… Espera, qué, no, no es posible. –
Estaba a punto de romper el espejo cuando Gaby me toca la puerta.
- Lua estas bien, te estas demorando más de lo habitual, necesitas algo
- No, Gaby, gracias, pero estoy bien
- Ok, iré a dormir, la cama de Luana ya está lista para que la uses
- (Entre abre la puerta) Gracias Gaby, en breve voy
- Te secas el cabello, no quiero que te resfríes.
- Si tranquila, descansa
- Igual.
Coloque toda la ropa sucia en el cesto para mañana lavarlo temprano y escondí mi braga
entre mis predas, no quería que nadie lo vea, ni por error. Tome la secadora y apague
las luces, ya en la habitación empecé a secarme el cabello, el tiempo paso y ni cuenta
me di que mi cabello ya estaba seco, el aire tibio del aparato me arrullo o habrá sido mi
mismo cansancio, pero el sueño se hacía más pesado. Desenchufé todo y me fui a
dormir.


- Hola Lu, ¿Cómo dormiste?
- Bien, por su puesto, como siempre
- Pensé que habrías soñado conmigo, luego de lo vivimos ayer
- No recuerdo nada importante, así que déjame llegar primero a mi estación de
trabajo, luego puedes seguir con tus bromas de mal gusto
- Vaya, vaya… que genio tenemos hoy, pase usted, pero no muerda
- ¡Cállate! (sigue caminando y sonríe ligeramente, sin que Rafael se dé cuenta)
- Bueno, ya está cómoda en su estación, ahora me puedes traer una taza de café,
no pude dormir bien anoche, pensando en…
- En cómo debemos terminar el trabajo para hoy, si, si, bueno iré a la cocina, yo
también necesito algo fuerte para aguantarte todo el día.
Me encamino a la cocina sin preocupaciones, pensando en resistir sin perder el control
de mis actos, ya en el pasadizo, siento unos brazos fuertes que me detienen y luego su
mano derecha tapa mi boca, lucho por liberarme, de pronto mi cuerpo gira de manera
brusca y soy lanzada contra la pared. Era Rafa quien me detuvo y estaba como en
estado salvaje.
- Esta demente, que te pasa ahora, esa es forma de tratarme
- ¡SILENCIO Y NO TE MUEVAS!
- QUE QUIERES, QUE BUSCAS CON TODO ESTO
- TE QUIERO A TI, TE DESEO A TI
Cuando dijo eso y me miró fijamente sin aun acercarse a mí, fue como si la pared no
fuera capaz de soportarme, de pronto abre la puerta del almacén que estaba al frente
y fue cuando sentí mi corazón saltar de mi pecho.
- Ven Lu, ven aquí
- No
- No quiero obligarte…
- Entonces, no lo hagas y déjame ir a la cocina y tu enciérrate
Quería empujarlo y cerrar la puerta, pero a donde escapar, estaba ya encerrada con él
en la oficina, no podía huir, solo rogaba porque alguien llegará o tocará la puerta… Era
todo esto real, era lo que quería en realidad, solo deseaba que me arrastrara y de una
vez me hiciera su mujer, que se impregne en mi hasta lo más profundo de mi ser.
Mientras pensaba en todo eso, Rafa se acercaba a mí, toma mi mano y me jala a él,
me abraza desde mi cintura y presiona desde abajo.
- Sientes mi deseo por ti, grita desde lo más profundo de mí, quiero poseerte, hacerte
mía, no puedo estar ya más así, aplaca mi fuego…
- Te mentiría si digiera que no ardo también por ti, yo también te deseo, pero debes
saber algo de mi
- Dime
- Soy virgen, nunca he sido de ningún hombre antes, créeme es la primera vez que
necesito, deseo y quiero pertenecer a alguien con tanta desesperación.
- Ya no quiero solo mirarte, ya no quiero solo rosar contigo e imaginar la suavidad de
tu piel y la fragancia de tu cuerpo. Te prometo que seré gentil
- No, no quiero que lo seas.
- En ese caso…
Antes de que me pueda dar cuenta, ya estaba dentro del almacén, el ingresa y cierra la
puerta, las repisas detenían mi huida, se acerca peligrosamente a mí me toma del
antebrazo y me tira salvajemente a la cama, intento levantarme, pero ya está sobre mí,
su mano derecha sube por mi pierna desde la parte interna, mi vagina arde y se
humedece, esas caricias inician el fuego, pero aún no estoy del todo excitada.
Mis brazos rodean su cuello, lo invito a que se acerque más a mi rostro, quiero besarlo,
él lo sabe y se acerca a mi boca, roza mis labios, se ríe, sabe cuál es mi deseo, quiero
probar el néctar de su beso. Sin embargo, solo me hace sentir sus mejillas suaves y me
acarician y sus dedos recorren mi cuerpo y los míos su espalda, puedo sentir su
respiración es agitada y pesada.
Mis manos están inquietas levantan su polo y sienten su piel, en eso, siento una mordida
en el cuello y es allí donde mi cuerpo se estremece hasta el clímax, era como un volcán
haciendo erupción, las piernas se abren invitándolo a entrar, ya no quiero caricias,
quiero ser tomada por él, quiero sentirlo dentro mío.
Rafael se da cuenta, que ya estoy lista para ser suya, se quita el polo, me quita la blusa,
se levanta de la cama y se quita los zapatos con furia, se abre la correa y se baja los
pantalones, yo observo desde la cama, no quiero hacer nada, quiero que el haga todo
a su manera, solo trato de controlar mis impulsos, y solo pienso en quitarme las
zapatillas.
¡Desvístete! Fue la orden que escuche, pero no podía hacerlo, es allí que me empuja
desde los hombros o través a la cama y me baja los pantalones con un ímpetu, me los
quita y los lanza a un lado del suelo, junto con su ropa, luego me queda mirando, su
mirada es penetrante, me preguntaba qué es lo que esperaba.
- Espere mucho por ti
- No me mires así que siento vergüenza
- Vergüenza de qué, si para mi eres todo lo que quiero, y estas aquí frente a mí y me
darás lo que más valor tiene para una mujer, me estas escogiendo para ser tu
hombre y no puedo pensar por qué quieres que sea yo ¿Tienes miedo?
- De ti no tengo, de esta situación no, pero de lo que vendrá luego tal vez sí, pero a
pesar de todo eso, quiero que seas tú, solo tú y nadie más.
Al decir eso, Rafael volvió a la cama, mis piernas se abrieron automáticamente al verlo
venir, él se deslizo por el medio hasta llegar a mi vientre, empezó a besarlo, a acariciar
mi muslo, eso hizo que me sintiera arrullada y me acomode en el colchón, mis manos
acariciaban mis pechos y su rostro poco a poco fue subiendo hasta aparecer entre mi
busto, acomodando sus brazos.
Todas mis acciones eran automáticas, como si este encuentro no hubiera sido el primero
entre nosotros, levante un poco mi espalda y me apoye en mis antebrazos, él metió sus
manos por la cintura y subió hasta desabrochar mi sostén, su mano derecha me retiro
el brasier hasta los brazos, me recosté en la cama y lance mi brasier al suelo.
Ya expuestos mis pechos, Rafael empezó a tocarlos, era como si los dibujará y sus
manos fueran su pincel, esa electricidad estaba chispeando en mí, cierro los ojos, quiero
envolverme en esa sensación, en ese momento, siento que sus labios besan mi pezón
izquierdo y su lengua los saborea, mi piel se eriza y de pronto lo muerde gentilmente.
Mi ingle reacciona al estímulo orgásmico producida por la mordida, mis piernas se
entrecierran y atraen su cuerpo hacia el mío. Él me dice que me tranquilice, pero ya no
puedo esperar, acaricio su rostro y mis dedos viajan hasta su boca e introduzco mis
dedos, su lengua acepta mi introducción, lo chupa y en un instante se levanta
completamente y se inclina levemente hasta mis caderas, para quitarme la braga.
En sus manos está mi braga, me lo muestra de manera burlona y lo pone sobre su ropa,
yo entrecierro las piernas con timidez, él se quita su boxers y puedo ver su miembro
duro y erecto, ansioso por incursionar en este paramo virgen, yo solo podía pensar que
ese pene va a estar dentro mío en unos instantes. Se arrodilla en el filo de la cama y
abre las piernas, me jala de los tobillos hacia él y vuelve a ponerse en posición.
- Tranquila, no voy a lastimarte, iré despacio, si quieres que me detenga, no lo haré
- Hazlo…
- Si sientes dolor es normal, no te pongas nerviosa o será más doloroso
- De acuerdo.
- Solo prométeme que te impregnaras en mí sin dudar.
- Tu ser será mío hasta la siguiente vida
- Hoy seré tuya, mañana y siempre si lo quieres también será así
Coge su pene y lo mueve por mi pulpa, hace eso para que reconozca la sensación de
que un intruso esta por invadir lo inexplorado. Cierro los ojos y me dejo llevar por esa
percepción, y mi espalda se quiebra levantándose del colchón desde mi cintura.
- Abre más tus piernas y tenlas levantadas, no las bajes
- Si
- Voy a empezar a penetrarte
- Está bien
- No te preocupes por la sangre, es normal
- Claro.
- Tu vagina ya está húmeda, eso es bueno
- En serio
- Si… sientes, ya estoy entrando, aun no cierres tus piernas.
Cuando penetro por primera vez, sentí un leve dolor, pero él fue considerado, y se retiró,
luego volvió a entrar con más fuerza, mi cadera empujaba, ayudándolo a entrar, es
increíble como el cuerpo instintivamente respondía a esa emoción de ser mujer, de ser
poseída por este hombre, que aunque veía que mis manos apretaban con fuerza la
sabana y mi voz emitía gemidos de dolor y placer, no se detenía en su afán por que yo
sea completamente su mujer.
De pronto, sentí un dolor muy grande tanto que me tapé el rostro, él me hablaba para
saber si estaba bien, y yo solo le decía, no te detengas, sigue… En ese momento aprete
con fuerza y su pene entro por completo hasta lo más profundo de mi ser. Ya no era
virgen, ya no era suya, pude oír un grito ahogado de su parte, él también estaba
satisfecho con ese último esfuerzo.
- Rodéame con tus piernas, deja que tu cuerpo haga todo el trabajo
- Quiero que me muerdas, que me sometas.
Los movimientos de sus caderas seguían, mis piernas lo rodearon y apretaban, nuestro
vaivén era más frenético nuestros cuerpos eran uno, sus caricias, la forma como me
mordía y besaba en mis pechos, y en mi cuello, no importaba nada, quería tener
pruebas de esta gran noche en todas partes.
Su penetración era más vehemente, mi vagina responde apretando desde dentro a su
miembro y soltando, mis glúteos se comprimen, mis pies están apoyados en la cama
sosteniendo toda la fuerza con que él empuja su pene con la ayuda de sus caderas.
Mis manos recorren su espalda, lo araño suavemente y después lo acaricio con mis
dedos, lo veo, esta extasiado, siente el roce de nuestras partes más caliente, la
humedad es el mejor humectante.
- Rafael, más duro, no te preocupes, quiero que lo hagas más duro.
- No quiero lastimarte
- Se que no lo harás, pero lo deseo, deseo que seas más agresivo
- Tómame sin reparos, sin control, deja que tus instintos hablen a través de tus
movimientos.
- Si eso quieres, eso te daré.
Su cuerpo está totalmente encima de mis pechos, los cuales son comprimidos por su
peso, pero como esta en rosando hacia arriba y abajo, me agrada demasiado. Además,
puedo abrazarlo, y lamer su cuello, morder suavemente su oreja izquierda. Siento su
respiración en mi cuello como un aire helado y escuchar su respiración y gemidos.
Me dije a mi misma, Lua eres suya, créelo, su aroma está fundiéndose en tu piel, el
saber de su cuerpo recorre el tuyo por completo, no hay ninguna parte que te pertenezca
ahora, y eso te hace feliz, puedo sentir que toco las estrellas, que el tiempo de espera
fue el correcto, Rafael es el indicado, no tengo dudas, ya no, no quiero que esto acabe
nunca, quiero estar con él siempre, todas las noches, a cada minuto de mi existencia.
No deseo a otro hombre, si eso llegará a pasar moriría, eres mi infierno, mi cielo, el sol
indomable y la luna que conquiste.
Mientras esas ideas idealistas pasaban por mi mente, nuestros cuerpos, estaban
sudorosos, la respiración era agitada y nuestros gemidos emitían el compás de los
movimientos de ambos. Rafael levanto su pecho y se puso como si estuviera haciendo
una plancha, mis manos bajaron hasta sus glúteos y los apretaron fuertes, mis piernas
se abrieron completamente, y su cuerpo entro con mayor fuerza, mi coxis estaba
levantándose del colchón respondiendo a la fuerza de su penetración.
Eran los últimos movimientos de ambos, ya el coito era asombroso, ya no pensaba, el
tampoco, solo escuche decirle: Quieres mi leche, quieres que me venga dentro tuyo,
dime quieres mi leche en mi delirio solo opte por responderle, dame todo, quiero todo
de ti, no te detengas… fue la respuesta acertada por que en esos breves momentos
ambos dimos todo.
El frenesí era imparable y la fuerza ya era salvaje, éramos bestias gimiendo, arañando
y los sentidos eran nulos. Sentía que mi vagina iba a explotar, que mi corazón ya estaba
por salir expulsado de mi pecho, y en eso el me muerde sin control y con una bestialidad
mi cuello, era la mordía de un vampiro alimentándose de su víctima.
Mis uñas se incrustaron en su espalda e iba bajando lentamente hasta su cintura y fue
allí cuando él hace el más grave y profundo gemido, era como si sintiera dolor y yo solo
grite levemente un ¡Ah! Agudo y satisfactorio. Toda esa adrenalina se detuvo ipso facto,
quedamos abrazos brevemente, vi como su boca se acerca a mí: su beso, era su beso
lo que sellaría toda esta locura…


Abro los ojos y me asusto al ver que estaba en el cuarto de Luana, que no era posible,
todo fue un sueño, era tan real, no podría creerlo, pero si, todo fue un sueño. Mi
inconsciente me demostró lo que quería que sucediera mañana o fue un presagio de lo
que ocurriría más tarde con Rafael en la oficina.
CAPITULO VI

Esa misma noche en la casa de Victoria, ella estaba sentada con una copa de vino cerca
al balcón de su cuarto, mientras recordaba lo que converso con Vladimir esa tarde. Su
instinto le decía sin duda que algo le pasaba, porque ese repentino interés en sus nietas
y su reaparición. Además, lo noto levemente recuperado o al menos eso quería
aparentar.
Se levanto y busco su celular en el bolso que estaba en la mesa de noche junto a su
cama, reviso su agenda y llamo a su asistente.
- Aló, Cristian estas despierto
- Buenas noches Sr. Victoria, dígame en que la puedo ayudar.
- Necesito que mañana a primera hora me consigas 03 detectives, de los mejores
que tengas, no me interesa el sexo, ni la edad, solo la experiencia (bebe un sorbo
del vino)
- Qué tipo de trabajo quiere realizar con ellos
- Quiero uno para investigar la vida de un amigo en el extranjero, sobre su salud y
cuentas bancarias… el otro es para que busque a una persona, un hombre que
desapareció hace unos cinco años y por último otro para que siga y me de un reporte
de la vida de mis nietas en especial de Lua. Sabes que el precio no me importa,
pero los requiero in so facto.
- Claro Sra. Victoria, mañana mismo estaremos en su casa, le parece bien a las 10
de la mañana
- Perfecto, tu ven antes, quiero organizar la información contigo antes de dárselo a
los detectives.
- Si, por su puesto, desea algo más
- Nada, el resto te lo diré mañana aquí, que descanses
- Igualmente, Señora Victoria
Luego de la llamada, dejo su celular en la mesa junto a la cartera y se regreso con su
copa de vino en mano a la silla en donde continúo bebiendo, y preparaba su plan en su
mente.
A la mañana siguiente… Cristian ya estaba en la sala esperando que la señora Victoria
lo atendiera.
- Buenos días Piero, la señora ya se despertó
- Buenos días joven Cristian, si la señora esta por bajar, puede esperarla en la sala,
desea algo de beber o comer.
- Si, un jugo de papaya si fueras tan amable
- En breve…
- Ah, Piero en una hora vendrán dos personas más, te comento para que estés
precavido
- Yo tenía entendido que eran tres aparte de usted.
- No, solo serán dos.
- Comprendo, no se preocupe todo esta preparado para atenderlos en la biblioteca.
- Perfecto… el juguito sin azúcar mi viejo amigo
- En un instante se lo traigo
En ese momento en que Piero se esta retirando para la cocina, victoria estaba bajando
las escaleras…
- Cristian como siempre puntual, tienes lo que te pedí
- Si mi señora, esta todo como usted lo solicito. Vendrán dos detectives para el
seguimiento y búsqueda de las personas que menciono. Tengo otros detectives con
buenas referencias esperando mi llamada, ellos están en el extranjero.
- Que inteligente, cierto ese desgraciado de Vladimir hizo casi toda su vida en
Estados Unidos y en Italia por lo que recuerdo, creo que tener a los detectives de
esa zona será mucho más rápido.
- Eso mismo pensé mi señora.
- Bueno, acompáñame a la biblioteca para discutir los puntos y hablemos con esos
hombres.
- La sigo
Ambos se dirigieron a la biblioteca y tomaron asiento, Cristian de inmediato saco su
laptop del maletín e inicio la video llamada con los dos detectives de Estados Unidos y
de Italia. En eso ingreso Piero con el jugo de Cristian y unos bocaditos, para la Victoria
un café con leche y sus vitaminas.
- Desean algo más, mi señora
- No Piero, muchas gracias.
- Me retiro
- Si, ve tranquilo
La conversación continua hasta las diez de la mañana, cuando estaban terminando los
últimos detalles del contrato, Piero ingresa a la biblioteca.
- Dime Piero, que sucede
- Mi señora, los invitados del Sr. Cristian ya están en la sala
- Perfecto, recoge todo esto y diles a esas personas que pasen
- (Piero recoge todo y lo coloca en la fuente) En un momento regreso con agua y
bocaditos para los invitados
- A mi me traes agua fresca, tu deseas algo Cristian
- Si, agua también, pero con hielo
- Claro… (Piero se retiró de la habitación e ingresaron las dos personas)
- Buenas tardes, soy Gregory y yo Maggy
- Pasen, soy Cristian, fui yo quien los cito por teléfono y ella es la Sra. Victoria
Grainger quien solicito sus servicios… (Ambas personas se acercaron y saludaron
con un apretón de mano a Cristian y a Victoria)
- Sean bienvenidos, espero que sus referencias sean ciertas
- Gregory: Por su puesto señora, soy un ex policía de investigación y conozco bien
las calles y mi trabajo.
- Maggy: Bueno mi señora, hasta el momento no he fallado en ningún trabajo, y no
pretendo hacerlo así que puede confiar en mi
- Victoria: Excelente… lo que necesito es que busquen al marido de mi nieta, ese
hombre desapareció hace aproximadamente unos seis años creo, y no se nada de
él, mi asistente pudo conseguir unas fotos de su boda, pero no creo que este igual
físicamente.
- Maggy: Eso no será problema, he encontrado personas con menos, pero tiene los
datos de sus nietas, fechas, ubicaciones…
- Cristian: Si tenemos todo en estos archivos, se los daré a ambos.
- Gregory: Perfecto… También menciono algo de seguir a una chica
- Victoria: Así es, la otra persona es Lua, es una muchachita de casi unos 26 años
es la hermana de mi nieta Luana que tiene unos 32 años. Sin embargo, mi nieta
Luana esta postrada en cama por una enfermedad, así que no será difícil vigilarla,
su enfermera es Gaby, es una mujer de unos 35 o 40 años, no importa, de ella
quiero sus horarios de ingreso, salida, si tiene algún pasado tormentoso que me
sirva para chantajearla o si tiene alguna debilidad en especial con los hombres.
- Gregory: Interesante
- Maggy: parece que te gusta esa idea no colega
- Gregory: (Risas) son gajes del oficio un bono que podría disfrutar
- Victoria: No me interesa lo que hagas con ella, siempre y cuando me des lo que
necesito y no intervengas en mis planes, pero si consigues atraerla a tus redes y
luego haces lo que yo te digo, tal vez ganes algo extra.
- Gregory: Vaya, si que haremos grandes negocios juntos señora.
En ese momento, ingreso Piero con los bocaditos y las bebidas para todos en la
biblioteca, mientras servicia y acomodaba todo en el escritorio, la conversación seguía,
al final se retira.
- Maggy: Y esa niña Lua, que quiere que hagamos con ella
- Victoria: Esa mocosa, empezó a trabajar hace pocos meses, quiero todo lo que
consigan de ella, con que pie se levantó, que shampoo usa, y hasta con que se
limpieza sus mocos. A ella no intenten seducirla, ella es mía, tengo mis propios
planes para ella. (Gregory y Maggy se quedaron en silencio escuchando y
observando como el carácter de victoria cambiaba mientras hablaba de Lua)
- Cristian: Tienen alguna otra consulta
- Gregory (bebe y come) El pago como se realizará
- Cristian: Se les dará un deposito con la cuarta parte de lo conversado, luego de
ver sus avances se realizará el siguiente pago, además, le daremos una tarjeta para
gastos como movilidad, alimentos o lo que necesiten para su investigación y si
necesitan sobornar a alguien me llaman y les daré el dinero.
- Maggy: Excelente, señora usted si que hace todo a lo grande (bebe y come)
- Gregory: Me gusta este trabajo. Pero tengo una consulta, son dos mujeres que hay
que vigilar, tengo opción de contratar a alguien de mi confianza
- Maggy: ¡Hey! Amigo, quien dice que tu tendrás a las mujeres
- Gregory: Pensé que te divertirías más persiguiendo al marido fugitivo, y como es
hombre te será más fácil atrapar.
- Maggy: Yo quiero a las mujeres, quien sabe, tal vez esa enfermera guste del
durazno más que del plátano.
- Victoria: Basta, no me interesa quien tome a quién y si contratan a “Los angeles
de Charlie”, quiero resultados satisfactorios desde mañana o buscare a otros que
hagan su trabajo.
- Maggy y Gregory: Lo discutiremos afuera
- Victoria: Ya se pusieron de acuerdo, tienen algo mas que decir antes que se
pongan a trabajar (bebe agua)
- Maggy: Podemos tener sexo con nuestras victimas
- Claro, pueden hacer lo que quieran, siempre y cuando me traigan resultados, pensé
que eso quedo claro.
- Maggy: Ya esta todo más que claro mi señora
- Gregory: Carta abierta, es lo mejor, ya viste la foto de la enfermera, es deliciosa
(Maggy revisa el file y solo sonríe)
- Cristian: Entonces, firmen aquí y empezarán a trabajar al salir de la casa.
- Gregory: ¿Qué es esto?
- Cristian: Un contrato de confidencialidad y para que tengan acceso a las cuentas
de las tarjetas que le mencione y se le realice el deposito en sus cuentas
previamente solicitadas.
- Maggy y Gregory: Esta bien.
- Victoria: No te olvides entregarles los celulares
- Cristian: Este celular solo contiene un número, y en notas verán un correo, allí
enviaran toda la información que recopilaron y llamaran si necesitan algo, y
revisaran nuestras sugerencias o peticiones. (Maggy y Gregory asienten con la
cabeza, mientras terminan de firmar los papeles)
- Victoria: Cuando preguntemos algo, deberán responder fuerte y claro si
entendieron, no solo asientan con su cabeza, ¿Quedo claro?
- Maggy: Si mi señora
- Gregory: Claro señora, muy claro
- Victoria: Ya terminaron Cristian
- Cristian: Si
- Victoria: A trabajar, quiero el primer reporte mañana a primera hora, máximo 10 de
la mañana, o los despediré sin dudarlo.
- Gregory: Listo señora, me retiro… me acompañas Maggy discutiremos quien se va
a saborear a esa enfermera
- Maggy: Con permiso señora… veraz que esa muñeca será mía
Ambos detectives se retiran de la biblioteca, mientras que victoria, sentada en su silla
bebe su agua y toma sus vitaminas, mientras que Cristian acomoda todos los
documentos y verifica los detalles en su laptop en silencio.
- En serio confías en que esos tipos logren resultados para mañana
- Si señora, su vestimenta informal y desalineada, y su forma de comportarse puede
resultar grotesco pero sus referencias son muy buenas, créame mañana tendrá
resultados.
- Confió en ti Cristian. Necesito que llames a Roberto, quiero sus deliciosos masajes
para más tarde.
- Si mi señora.
- Averiguaste lo que te pedí la semana pasada.
- Claro mi señora, ya está todo listo.
- Perfecto, prepara todo para mi viaje
- Sabía que diría eso, ya tengo todo preparado, su vuelo sale mañana en la tarde,
desea llevar a Piero con nosotros.
- No, que se quede en casa preparando todo, quiero que esta casa quede perfecta
para cuando mi nieta Luana venga a vivir conmigo y su querido esposo sergio, pero
como discutimos antes, las habitaciones deben tener cámaras que graben las
veinticuatro horas del día y micrófonos hasta en el baño.
- Si, mañana vendrán los arquitectos y los de seguridad, Piero sabe los detalles de
sus pedidos.
- Excelente, iré a mi habitación a esperar a Roberto.
- Hasta luego mi señora, me quedare un rato más organizando todo
- Tomate tu tiempo amigo mío, esta es tu casa.
- Gracias…
Victoria se retira de la biblioteca con dirección a su habitación, en el camino se encuentra
con sofia su mucama, a quien detiene y le informa que Roberto vendrá en breve y quiere
que preparen todo en la habitación. Además, que quiere para el almuerzo algo ligero y
que Piero prepare su maleta y que vaya a la biblioteca a hablar con Cristian. La Mucama
asienta con la cabeza y se retira a buscar a Piero.
Mientras sube las escaleras, su felicidad era imposible de ocultar, el plan que había
estructurado con Cristian no tenía puntos débiles, se había encargado de todo y esta
vez no iba a perder, no como hace años, Al llegar a su habitación, Victoria, se sirve una
copa de vino y se sienta en su lugar favorito junto al balcón, saborea y se deleita con el
vino, y brinda al aire – ESTA COPA ES POR TI ANA MARÍA, POR TI HIJO Y POR LA
ESTUPIDA DE LUA, DESDE HOY PONGO EN MARCHA MI VENGANZA, ¡SALUD! –
(bebe y se ríe).
De pronto escucha que tocan la puerta, da el permiso de entrada, y son las mucamas
quienes traen todo lo necesario para cuando llegue Roberto.
- Pongan muchas rosas por toda la casa, estoy muy feliz y mi incienso favorito
- Si madam, como usted lo ordene
- Quiero fresas y chocolate también y el vino, no se olviden el vino
- Madam, hoy esta muy feliz, que alegría nos da, haremos todo lo que nos pida.
- Así es mis niñas, esta tarde quiero disfrutar, todo lo que tanto he esperado se hará
realidad pronto.
- (Las tres mucamas a la vez responden) ¡Felicidades Madam!
Mientras tanto en la biblioteca, Cristian esta con Piero discutiendo los detalles de los
preparativos del lugar para cuando Luana y Sergio lleguen a la propiedad, y del viaje
que tendrá con Victoria.
- La señora y usted estarán mucho tiempo fuera
- Trataremos de volver lo más rápido posible, pero si las cosas salen mal, la señora
Victoria seguro querrá salir de viaje a otro lado para no estar presente durante la
reconstrucción.
- Entiendo, si eso es todo, me retiro, debo preparar las cosas para cuando venga el
joven Roberto
- Si te entiendo… más bien, puedes enviarme a Ezra quiero hablar con ella unas
cosas y que traiga consigo una vela de canela, esas que me gustan y manzanas
con miel.
- Si señor
- Y Piero que nadie nos interrumpa al menos que sea importante.
- Si señor
Piero se retira y va a la cocina en busca de Ezra y le dice que lleve las manzanas, la
miel y la vela a la biblioteca y que haga todo lo que el señor Cristian quiere, Ezra asienta
con la cabeza y prepara todo.
Las otras mucamas observan a Piero y en sus ojos se puede ver tristeza, miedo y
parecía que querían advertirle a Ezra que corría peligro, pero no podían decir nada, eran
esclavas compradas, sometidas desde los 18 años a maltratos sexuales por parte de
Piero y Cristian y físicos por la señora.
Piero las observo y las intimido, todas esquivaban a Ezra, y se concentraban en sus
trabajos, esperando no ser castigadas.
- Tienes todo Ezra
- Si señor Piero
- Estas feliz aquí cierto pequeña Ezra
- Por su puesto Señor Piero, usted, las chicas y la madam han sido muy buenos
conmigo y mi familia.
- Perfecto, ve y haz todo lo que te diga el Señor Cristian (se acerca a ella y le levanta
ligeramente el mentón con su mano y le da un beso en la frente) luego que termines
con él vas a tu habitación y descansa, yo iré en breve a verte y decirte tus nuevas
obligaciones en la casa.
- Si señor, con permiso…
Piero le da espacio y mira como se retira de la cocina, en eso llama a la cocinera Zafiro
y le dice que se arrodille y abra la boca, ella hace lo que él pide, tratando de no llorar y
esperando que sea gentil.
- Piero: Las demás, sigan con sus labores o haré que las castiguen
- Todas: Si señor
- Piero: Bien Zafiro, prepárate para ser buena niña y te daré un premio, por que la
señora se ira de viaje unos días y yo estaré a cargo y todas saben lo que eso
significa
- Todas: Si señor
- Zafiro: Mi señor desea que me quede así o hago otra cosa.
- Piero: Quiero que te quites toda la ropa, mientras esta arrodillada y (se baja el
pantalón y se quita el bóxer) me lo chupes como me gusta.
- Zafiro: Si señor
La pobre mujer tiene apenas unos 22 años, mientras se quita su uniforme introduce en
su boca el miembro algo flácido de Piero que ya tiene cerca de unos 50 años, pero
conforme va succionando y masajeando el pene de Piero se va poniendo duro, y su
rostro se pone cada vez más morboso y asqueroso con cada gesto que realiza, las
chicas no pueden evitar no escuchar su horribles gemidos.
Por otro lado, en la biblioteca Ezra esta dejando todo en el escritorio y ve de reojo a
Cristian que es un joven de unos 30 años, apuesto y viril, que la trata con gentileza
desde que lo conoció.
- Señor desea algo más, antes de retirarme
- No… Lo haz hecho todo bien, veo que te adaptaste bien a tu nueva vida aquí
- Si, señor, fue difícil para mi dejar mi país, pero mis padres confiaron en usted y en
la señora por esta oportunidad.
- Toma asiento, no me gusta estar mucho tiempo a solas, y tu compañía es agradable
- Señor, muchas gracias
- Vaya, te sonrojaste, dime ya hace algunos días cumpliste los 18 años, ¿verdad?
- Si
- Las mucamas y Piero te hicieron una pequeña reunión
- Si, todo fue muy bonito, le agradecí a la señora y al señor Piero por el detalle
Cristian se levanta de silla principal y prende la vela de canela, deja el encendedor a un
lado y guarda su laptop en su maleta junto con los papeles, libera el escritorio de todo
menos la vela, la manzana y la miel.
- Señor permítame ayudarlo
- No mi querida Ezra, déjame a mí, me gusta hacer estas cosas, es como un ritual
(solo deja un documento en la mesa y un lapicero)
- Claro señor, lo que usted ordene
- Piero te dijo que debes ser muy diligente conmigo, te dijo quién soy
- No, señor, solo me dijo que es alguien importante y que debo ser muy servicial.
- Yo soy la mano derecha de la señora Victoria, cuando hable con tus padres me
dijeron que eres una niña de familia que nunca tuvo novio. ¿Es cierto eso? (camina
hacia Ezra y se coloca detrás de ella y pone sus manos en sus hombros y presiona
ligeramente como haciendo masajes y cariño)
- Señor, yo…
- Vamos, dime la verdad, confía en mí, no quiero secretos, todas las mucamas y Piero
confían en mí, llevo muchos años con la señora, desde que su segundo esposo
falleció.
- Si entiendo, tuve un amor inocente, aun nos escribimos.
- Ya veo, es de tu pueblo
- Si, nos criamos juntos
- Bien (sigue con los masajes) y tus padres tienen más hijos
- No, señor, soy su única hija
- (la suelta y se acerca al bowl de las manzanas, coge un trozo y lo baña con miel)
ten prueba esta manzana, es delicios con miel
- Señor, yo no puedo
- Toma, jamás probaras otra miel como esta… vamos no tengas miedo este será
nuestro secreto… di ¡Ah! (Ezra hable con miedo su boca) que buena niña, perdón
ya no eres una niña sino toda una señorita.
- (Ezra mastica y se tapa con su mano) Si señor, es muy dulce
- Me alegra que te guste, Piero te conto que tus padres nos dieron tu custodia para
que vengas a trabajar con nosotros y que por eso tenemos tus documentos.
- Si
- Ahora que eres mayor de edad, debemos hacerte un contrato de trabajo, y
empezaremos a pagarte directamente a ti y ya no le enviaremos el dinero a tus
padres. Ellos ya fueron informados.
- Entiendo señor
- ¿Quieres seguir trabajando con nosotros Ezra?
- Si señor, por su puesto.
- Perfecto, firma aquí y el contrato quedara listo. (Le acerca el papel y ella firma)
- Eso es todo señor…
- Espera Ezra, ya no quieres conversar conmigo (pone su mano derecha en su
hombro izquierdo)
- No señor, no fue esa mi intensión, es que tengo trabajo pendiente y el señor Piero
debe estar esperándome
- Tranquila, solo le dices que yo te detuve un rato. (coge otra manzana y la baña con
miel) ven toma otro pedazo
- Si señor.
Cristian toma el papel y lo guarda en su maleta, mientras que Ezra esta sentada mirando
hacia adelante, quieta y sonriendo, luego Cristian saca de su maleta un látigo de cuero
de tres puntas, unas esposas y un pañuelo de color rojo, que se coloca en su cuello sin
amarrar.
- Mi querida Ezra, quiere pararte colocar las sillas al lado del escritorio y dejar todo tu
lado libre pero no quiero que voltees a verme, tengo una sorpresa para ti, es algo
que todas las mucamas de esta casa han tenido y ya que eres mayor de edad te
corresponde.
- Si señor, lo que usted diga.
Ezra sin saber lo que esta por sucederle cumple sin demora las ordenes de Cristian
mientras que este se va desnudando, cuando Ezra termina, le pide que se quede quieta
mirando hacia adelante y cierre los ojos, y que haga todo lo que le diga sin titubear
porque sino arruinara la sorpresa, ella afirma la orden y cierra los ojos, mientras sus
dedos tocan ligeramente el escritorio con nerviosismo, pensando en que será la
sorpresa.
De pronto ella siente Cristian se acerca y pasa algo por su cabeza, el le pide que abra
ligeramente la boca y que no se preocupe que todo es parte de la sorpresa, ella asienta
con la cabeza, y ese pañuelo rojo se convierte en una mordaza en la boca de Ezra.
Ella empieza a preocuparse, por qué me coloca un trapo en la boca, quiere reaccionar,
pero piensa que, si hace algo, su trabajo puede estar en peligro y sus padres la
necesitan. En ese breve instante la empujan con fuerza contra el escritorio y colocan
sus manos hacia su espalda y la esposan, ella se desespera e intenta huir y siente el
látigo golpear su cuerpo, el dolor es abrumador y cae al suelo.
Levanta con miedo su cabeza, y ve a Cristian desnudo y con el látigo en su mano, Ezra
esta aterrorizada, ya esta llorando y trata de huir, pero al momento de levantarse
Cristian le pega con el látigo en las caderas con mucha fuerza, y ella vuelve a caer de
rodillas.
Cristian sonríe al verla tirada en el suelo, llorando del dolor y le excita su mirada de
miedo, se acerca a Ezra y ella retrocede con terror, pero el escritorio se lo impide. Él
deja el látigo en el escritorio, la coge de los hombros y la levanta con violencia y la
coloca sobre el escritorio.
Ustedes pueblerinas son tan estúpidas, lo que firmaste es un contrato de trabajo
sexual, en el que tengo libre albedrio para hacer lo que quiera de ti, y no solo yo,
sino también Piero y la señora Victoria. Todas las mucamas de este lugar, han sido
desfloradas por mi y a mi manera.

Mírate, estas toda aterrorizada y aun no he comenzado con mi especialidad (la coge
del rostro y mueve su cabeza hacia la dirección de la vela) ves eso, recuerdas que
tú me trajiste eso, ahora la vela tiene una flama vibrante que encendí desde que
llegaste, (le susurra al oído) es para ti, esculpiré en tu cuerpo con la cera un lindo
corazón, ¿qué te parece?... no es artístico

Ezra quiere gritar y empieza a sacudirse tratando de escapar y Cristian, le da un


puñetazo en el estomago tan fuerte que casi la deja inconsciente, pero la debilita tanto
que cae de espaldas al escritorio. Cristian no titubea y rasga con furia el uniforme
destrozándolo, sin embargo, este no se rompe como quiere y se enfurece y le tira una
cachetada a la pobre chica, retrocede y coge el abre cartas que estaba cerca del
escritorio junto con las demás cosas del mismo.
Empieza a romper el traje con ese cuchillo filoso, lo destroza por completo hasta que
Ezra esta solo en rompa interior, sus piernas están colgando, se agacha y deja el abre
cartas en el suelo a un lado suyo, esta arrodillado y abre las piernas y ve que su trusa
esta mojada, coge el látigo extendiendo su mano y con el mango empieza a apretarlo
contra su vagina.
El golpeteo es suave y por breves momentos agresivos, Ezra se mueve ligeramente, su
cuerpo siente el dolor, pero ella esta aun tratando de recuperarse de los golpes, gime y
llora, es lo único que puede hacer, (deja el látigo en el escritorio) de pronto Cristian
muerde su vagina con fuerza lo cual hace que la chica salte del dolor e intente girar
bruscamente.
Él se burla, sujeta sus piernas con fuerza evitando que las cierre, después coge el abre
cartas, se levanta y le dice: Quédate quieta o te lastimare, créeme no me importa si
sangras. Ella lo mira con pánico y él coloca la punta del arma blanca en su estómago y
va bajando lentamente y presionando hasta llegar a su vientre, con su mano levanta la
braga y empieza a cortarlo con el cuchillo. Hasta que a este se le hace un pequeño
agujero, observa como Ezra esta mirando inquieta por el arma, y presiona con la punta
(ella trata de pedir clemencia, pero su voz no sale, patalea, pero no consigue detenerlo)
presionan tanto hasta que sale una gota de sangre y allí deja de lastimarla.

Te das cuenta mi perrita, eres fuerte y resistente, esas me encantan, lloran, gimen,
pero soportan el dolor, me va a encantar meterte mi pene, vas a ser mi favorita,
complácete Ezra, serás la envidia de las demás y no dejare que Piero te venda a
nuestros clientes.

Mira perra llorona, ya mi miembro esta deseando romper tu vulva y ver cuanto
sangras, ama mancharse con la sangre virginal de ustedes, estúpidas muchachitas
que quieren una vida diferente a la de su pueblito. (risa)
La sangre de la herida es lamida por Cristian, sin pensar tira el abre cartas al suelo y
con sus dos manos rasga la trusa desde el hueco hasta que este se rompe
completamente en dos, se lo tira con fuerza para sacarlo y lo arroja al suelo, le levanta
las piernas y acomoda sus pies en el escritorio y observa que su vagina esta dilatada y
húmeda.

Vaya, vaya, tu estarás llorando y no queriendo, pero tu cuerpo no miente, lo estas


disfrutando y mucho…
Cristian acerca su cabeza y empieza a jugar con su lengua ella tiembla y se contorsiona,
gime no por el placer, sino por la angustia de ser tomada en contra de su voluntad por
un hombre aterrador. Sin embargo, su cuerpo la traiciona reacciona a los juegos de la
lengua de ese maldito, su clítoris es estimulado y la sensación orgásmica es tan latente
y va encendiendo su deseo.
Tiene una mezcla de emociones, odia con todo su ser, el hecho de ser de una bestia
que va paso a paso profanando su inocencia impregnando en su piel, en su interior, en
su alma la oscuridad fúrica de un deseo asquerosamente libidinoso.
Gime y su vientre inferior le levanta queriendo expulsar a Cristian de su cuerpo ante lo
cual él la presiona con sus dos manos, bajándola de nuevo al escritorio y sigue con la
estimulación siendo más agresivo hasta el punto de hacer pequeñas mordidas en las
partes externas de su vagina.
Ezra llora y hace gritos ahogados de desesperación por lo cual él sigue sin parar
deleitado porque su presa esta desesperada y con dolor, luego de unos gritos más, se
detiene y le dice: “Ya estas lista para conocer mi palo e ir al infierno más delicioso y
quemarte en tu propia pasión, perrita virginal” Ella trata de mirarlo, levantando su cuello
y lo ve parado sonriendo, mueve su pie derecho tratando de ganar visibilidad, en ese
instante el la sujeta con su mano izquierda y arrima su cuerpo para que ella pueda verlo
por completo y tenga una visión de la erección que ella produce en él.
Querías ver esto cierto mi buena perrita, mira como se ve un macho, soy un león
frente a una gatita en celo como tú. Como te portaste mal ya no tendré piedad
contigo, pensaba ir lento para que lo disfrutes durante tu desfloramiento (se coge el
pene y empieza a masturbarse suavemente), observa, ya esta ansioso por probar
tu sangre y bañarse con ese rico flujo vaginal que mi lengua…
Ezra usa su pie izquierdo para darle un empujón, gira y se cae de escritorio, siente dolor,
tras levanta rápido tratando de escapar, se golpea contra las sillas y el estante, cuando
esta por llegar a la puerta, siente algo que le golpea en la espalda con tanta fuerza que
la hace caer al suelo.
Una y otra vez siente el mismo golpe infernal en cada parte de su cuerpo, son como una
ola, una tras otras, llora desconsoladamente y sus gritos ahogados aumentan su
angustia, desesperación y sufrimiento… (Está a punto de desmayarse, ya no lo soporta
y de pronto se detiene)
“Quién te crees perra desgraciada para patearme, ahora sabrás lo que les pasa a
las perras desobedientes… (sigue golpeando, a veces suaves y otros fuertes, por
todo su cuerpo) Mi látigo tiene hambre de carne fresca, va a empaparse de tu
sangre – Risa histérica – Espera, espera, quien te dio permiso de dormir, donde
están tus energías…
Tira el látigo al lado de la puerta, coge los pies de Ezra que estaba en posición fetal,
tratando de mitigar los azotes y la jala hasta el centro de la biblioteca, la pone boca
arriba y le abre las piernas. Se ubica en el suelo y acomoda su cuerpo sobre ella.
Empieza lamiendo sus pechos y mordisqueando, a sus manos recorren su delgada y
adolorida cintura deteniéndose en las caderas, mientras se va levantando y observa a
la pobre chica como si fuera una obra de arte hecha por él, feliz de lo que ha logrado.
Sonríe satisfecho y nota que ella esta a punto de quedar inconsciente y le propina una
fuerte cachetada que la hace reaccionar.
- ¡NO PERRA, AUN NO! Tienes que demostrarme tu cara cuando te meta mi pito
entre tus piernas, quiero ver como abres los ojos, mientras parto tu vagina con este
palo… lo sientes, esta duro buscando la entrada, aquí, siéntelo… (lo va sobando en
la vagina de Ezra por la parte exterior)
Ezra, ya no tiene fuerzas para luchar, sus piernas parecen hojas de papel frágiles
abiertas como un abanico sobre la alfombra, Cristian empieza a molestarla y a moverse
hacia adelante y muerde sus senos y los lame, su mano derecha masajea el pecho
izquierdo y finaliza pellizcando su pezón hasta que Ezra se mueve por el dolor, una y
otra sigue sin parar.
Están cara a cara, le escupe en el rostro tres veces, una gran cantidad de saliva, sobre
sus mejillas, sus ojos y su frente. Levanta medio cuerpo, su brazo izquierdo levanta la
pierna derecha de Ezra y lo apoya en su hombre, luego su mano es apoyado en el suelo
a la altura de la cintura de la chica para soportar su peso, mientras que la mano derecha
deja de pellizcar y toquetear su pecho, para sujetar su pene y ponerlo en posición en la
vagina de Ezra y presiona.
La presión es escalofriantemente dolorosa para la pobre mujer, cuya vagina esta abierta
de par en par y su himen es forzado por ese grueso miembro masculino, aun sabiendo
que el dolor es como si los huesos se quebrarán, Cristian no se detiene y entra con toda
violencia, Ezra llora sin parar, sus hombros están adormecidos y dolorosos por la
posición en la que están sujetados sus brazos y sus muñecas duelen por las esposas y
el peso de su espalda…
El miembro de Cristian es grande y grueso, su erección se siente más y más duro, y la
sangre empieza a manchar los miembros de ambos, eso no es todo… Sus labios
vaginales reaccionan al calor y presión que se ejerce en su vagina, ella también
reacciona de forma involuntaria y el placer empieza a controlar su mente. Siente como
su vientre es presionado, su entrepierna es golpeada por el ímpetu de la penetración.
La Pierna izquierda de Ezra va recuperando sus fuerzas, en vez de pelear empiezan a
cerrarse y colocarse mejor para sentir más placer, Él empieza penetrar iracundamente,
para sentir mayor comodidad se levanta y la coge de las caderas y la empuja hacia él.
Cristian mira fijamente a la pobre chica para notar que su forma de respirar es pesada,
así que suelta sus caderas y se abalanza hasta su pecho, aun con la pierna de ella
levantada, logra quitarle la mordaza, al hacerlo Ezra logra aspirar e inmediatamente
gime, su pecho se hincha, sus pechos están duros y sus pezones se erectan.
- Lo estas disfrutando… (sigue penetrándola, para y retira ligeramente su pene sin
salir e ingresa de golpe) esto te gusta, puedo verlo en tu piel, esos ricos pezones
suaves que tienes están gritando por más, más, como un mordisco suave (muerde
su pezón derecho) Lo mejor aun esta por venir mi perra… Si déjame oír tu
extasiante orgasmo, tus labios tiemblan, voy a darles prueba del néctar de mi boca.
En ese momento en que esta a punto de besarla, entra a la biblioteca Piero, quien sin
remordimiento ve el rostro de Ezra para descubrir que la pobre chica, llora y trata de no
sentir ese placer forzado, gime y se muerde los labios en una lucha perdida contra sus
instintos.
- Qué es lo que quieres, no ves que estoy ocupado
- Señor Cristian, la señora Victoria pronto acaba con Roberto y solicito su presencia
en su cuarto en aproximadamente 30 minutos
- Está bien
- Me retiro
- ¡Espera!... antes de irte pásame la vela del escritorio… ten cuidado con la cera
derretida.
- Si señor…
Piero camina y pasa con cuidado para no golpear a Ezra, ella lo mira pidiéndole ayuda
con sus ojos. Sin embargo, no hay reacción de su parte, llega al escritorio y con cuidado
coge la vela y se la acerca a Cristian.
- Bien Piero, pero tu tendrás el placer de marcar a mi perrita nueva… quiero que
derrames lentamente la cera derretida en su estómago, pero a nos 20 centímetros,
quiero estar libre para cuando presione su vagina por el calor que sentirá.
- Claro señor… Recuerdo que esto le hizo a Alina una vez
- Si, pero esa ramera ya esta vieja y gastada
Cristian se levanta para sujetar a Ezra de su cintura, mientras sigue sosteniendo su
pierna en el hombre, ella observa con terror que Piero se acerca y lucha por escapar,
se mueve violentamente y grita pidiendo piedad. Estos esfuerzos no inmutan a los
hombres que parecen ansiosos por ver a la pobre chica, gritar de dolor.
- Señor Cristian, la chica va a hacer mucho ruido y eso detesta la señora
- Cierto… le podre de nuevo la mordaza y no esperas ni un segundo y le derramas
la cera
- Como usted indique
Ezra trata evitar de que la amordacen, haciendo que Cristian le baje la pierna a un lado
y detenga momentáneamente la penetración, sin sacar su pene, avanza hasta el cuello
sudoroso de la chica tratando de subirle el pañuelo a la boca, en el forcejeo lo muerde.
El hombre irritado se levanta fúrico dejando al aire libre su miembro manchado con
sangre, para propinarle una patada en el estomago a la chica. Luego camina y coge el
látigo que esta cerca de puerta y empieza a golpearla violentamente en el cuerpo ya
lastimado.
- ¡TE ATREVES A MORDERMER, MALDITA PERRA!... ESTOY CANSADO DE SER
CONSIDERADO CONTIGO, PERO YA ME ARTE DE TUS JUEGUITOS, Y PARA
COLMO ME MUERDES (sigue copleándola con el látigo y Ezra llora desconsolada)
- Por favor ya basta, deténgase… se lo suplico, haré lo que quiera, ¡Por favor…!
- Está bien, me detendré solo por tu suplica tan exquisita
- Si… (con las ultimas fuerzas)
- No te pondré la mordaza, pero si gritas muy fuerte, te golpeare hasta que te
arranque la piel (Ella solo asienta con la cabeza, ya que no tiene aliento para hablar)
Piero observa aterrado la manera en la que Cristian trato a Ezra, y piensa que si es así
con las pobres mujeres, no querrá descubrir lo que le puede hacer a un hombre que lo
desobedezca.
Cristian camina hacia los pies de Ezra y la voltea y le ordena que se ponga de rodillas,
ella sin dudar hace lo que le pide, la toma de los cabellos y empuja su rostro contra el
piso quedando en posición de súplica. La rodea y va a su maletín y saca unas llaves, se
acerca y le quita las esposas.
Los brazos de la mujer caen sin peso hasta el piso, lentamente ella trata de usarlos de
soporte. El le propina unas nalgadas en sus glúteos tan fuertes que sus manos quedan
marcadas, aunque Ezra a penas y emite sonido alguno, lo cual le gusta a Cristian.
- Muy bien mi perra sucia, ahora quiero que te pongas bien en pose de perrito y
quiebres esa espalda tuya y pares bien este (soba sus glúteos e introduce sus
dedos por su vagina y el ano) culito tuyo… Piero quiero que cuando la este follando
duro, le pongas la cera en la espalda, pero con delicadeza.
- Si señor, lo hare como me indico
- No dañes a mi perrita, ya está siendo obediente
- Si, seré considerado
- Vamos Piero, saca tu pido y que te lo chupe
- ¿Señor?
- Vamos, no seas tímido, hace tiempo que no compartimos juguete, anímate, se nota
que estas pidiendo a gritos una chupada de esos labios (coge su mentón y levanta
su rostro hacia a tras y la besa introduciendo su lenga)
- Gracias señor por la invitación, pero debo negarme, recuerde que la señora lo
espera.
- (Deja de besarla) Que aguafiestas eres… Ponte en posición Piero, y tu perra
también y abre mas tus piernas, que voy a enseñarte un verdadero orgasmo
(nalguea nuevamente a Ezra)
La pobre chica sabe lo que le espera, aun así, obedece… quiere que esta pesadilla
acabe. Cristian coloca su rodilla derecha en el suelo y el pie de su pierna izquierda firme
en el suelo, coge su pene aun erecto y se lo mete de un solo golpe a Ezra quien levente
pierde el equilibrio y cae sobre sus hombros.
La mano de Cristian presiona su espalda baja haciendo que su estomago baje hasta
tocar el suelo, la penetración es fuerte como a él le gusta y Ezra tiene su cabeza hacia
abajo escondiéndola entre sus brazos. Cristian le da la señal a Piero y cierra los ojos,
desea que los leves gritos de la chica suenen como sinfonía para su mente enfermiza.
Piero empieza a verter la cera liquida en la espalda de Ezra, quien se mueve de un lado
al otro esperando que se enfríe rápido, gime de dolor, suspira y grita levemente, en eso
pide suplicando que se detenga, que es muy doloroso. Cristian abre los ojos ordena a
Piero a detenerse.
Luego con su dedo señala otro punto donde verter la cera, sus glúteos, sus rodillas la
traicionan y cae al suelo, Cristian sigue sus movimientos y baja con ella sin perder el
ritmo de la penetración, Piero se detiene y Cristian la vuelve a levantar colocándola de
nuevo en la posición. Ordena al hombre retirarse hasta el escritorio y que observe como
se le da un orgasmo a una sucia perra virgen.
Piero retrocede y deja la vela en el escritorio, la sangre del cuerpo de Ezra, pedazos de
la cera fría y el sudor de ambos cae sobre la alfombra. El éxtasis ya esta a flor de piel,
el coito es más intenso, la penetración es rápida y fogosa, ella sigue con su rostro en la
alfombra, mirando a la pared de la biblioteca.
Cristian la coge de los cabellos y tira hacia atrás, ella se levanta y pone todo su peso
sobre las manos y muñecas lastimadas, el no para de sujetar de su cabello y tira con
fuerza más y más, su perineo es golpeado por los huevos de él. Ya esta dando gritos
ahogados de placer más profundos, ella respira más y más aceleradamente.
Sigue sin parar ese tortuoso castigo, hasta que le suelta el cabello, él pone sus manos
en su cadera y sujeta firme, acelera la penetración y gime… ¡Oh sí, oh sí, vente perra,
vamos presiona para darte toda mi leche y llenarte toda tu vagina con mis bebes…! Con
su mano derecha empieza a nalguearla y Ezra tiembla y presiona su vagina es entonces
cuando Cristian se viene dentro de la chica, terminando con un ¡AH! Ahogado y largo,
cayendo encima de ella y por peso ella cae a la alfombra.
La vagina de Ezra tiene repetidas pulsaciones y aprieta, su respiración es más ligera
pero siente la respiración de Cristian en su cuello y su aliento asqueroso, pero no puede
moverse, su mirada ahora se centra en Piero. Quien la mira, mientras soba su pene que
esta apretado y erecto dentro de su pantalón.
Cristian empieza a levantarse y deja a Ezra en el suelo, le quita el pañuelo rojo del cuello
y se limpia su pene con la tela, después con el mimo objeto se acerca a Ezra, la voltea
abre sus piernas y le limpia su vagina con el mismo sucio trato para luego tirárselo en la
cara.
Da unos pasos y coge su ropa para empezar a vestirse…
- Piero, quiero que limpies todo esto, manda a una mucama a mi casa y que recoja
mi maleta de viaje que esta en mi habitación, lo traiga aquí y lo ponga en el carro
junto con el de la señora.
- Si señor
- Luego quiero que te encargues de este pedazo de carne, límpiala, enciérrala en su
habitación hasta que se recuperé, no la pongas todavía en el catálogo, hay cosas
que aún no le enseñado. Hay unos mensajes en el correo rojo, hazte cargo de eso
mientras estoy de viaje y de las mujeres, que trabajen más, tengo nuevos clientes.
- Claro señor, y no las uses tanto para ti, mientras este lejos.
- Señor yo no…
- Tranquilo, esta bien, pero no las canses mucho. Tal vez, en el viaje la señora quiera
nueva mercancía.
- Estaré atento para preparar la casa de huéspedes.
- Perfecto (termino de vestirse) … me voy a ver que desea nuestra señora.
Cristian sale de la biblioteca rumbo a la habitación de la Victoria, ve bajar por las
escaleras a Roberto, así que decide ir primero al baño superior a asearse antes de estar
frente a su señora.
Piero empieza a ordenar todo, apaga la vela y guarda el pañuelo y el látigo en el maletín
del señor, Ezra yace inconsciente en el suelo, respirando entre cortado. Golpea sus pies
con su zapato negro tres veces, la chica a penas logra moverse, eso le basto para ver
que esta aun viva.
Abre la puerta y llama a la primera mucama que ve pasar por la puerta.
- Vaya, tenias que ser tu Alina, llama a las muchachas que se encarguen de limpiar
la biblioteca con cuidado y lleven a esta chica a su habitación y curen sus heridas,
si ves que es necesario llamas al doctor Rojo.
- Si señor Piero, de inmediato llamo a alguien
Piero sale de la biblioteca y cierra, Alina ya esta en la cocina y pide ayuda a las chicas
para limpiar y socorrer a la joven, sin imaginar su estado físico, aunque tienen una idea
del estado mental en el que podría encontrarse.
Salen de la cocina para buscar algunas sabanas, equipo de limpieza y el botiquín para
limpiar las heridas de la muchacha. Entran y una de la mucama grita al ver el cuerpo de
Ezra, completamente lacerado, con sangre, y cera fría sobre su cuerpo.
- Mucama 1: ¡DIOS MÍO… ¡LA MATARON, ESTA MUERTA!
- Mucama 2: No grites o nos castigarán… Alina la chica esta muerta, mira su estado
parece a ver sido devorada por carroñeros.
- Alina: Esto es obra de Cristian… (se acerca a la chica para ver si respira) Pero
tranquilas, está respirando con dificultad, pero está viva
- Mucama 2: Llamare al doctor ‘Rojo’ sus heridas son graves (entra a la biblioteca y
llama desde el teléfono del escritorio)
- Mucama 1: Alina, toma las sábanas, crees que es buena idea moverla, si tiene algo
roto
- Alina: No lo creo, solo es externo… Cristian hace tiempo que no hace algo así (mira
a Ezra y le quita los cabellos del rostro) debiste darle lucha, la suficiente para
hacerlo enojar.
- Mucama 1: Que te sucede Alina…
- Alina: Nada, solo recordé mi primera vez con ese hombre
- Mucama 2: Aló doctor Rojo, llamo de la mansión Grainger tenemos una joven con
heridas graves por látigo, cera de vela y golpes, tiene algunas heridas abiertas…
Esta bien, lo esperamos lo antes posible, gracias. (cuelga el teléfono)
- Alina: Qué te dijo…
- Mucama 2: Vendrá lo más rápido posible y que la lavemos para que las heridas no
se infecten.
- Mucama 1: No podemos esperar aquí, sabes que…
- Alina: Sí lo sé, ayúdenme a pararla y envuélvanla con la sabana…
- Mucama 1: Yo no puedo, me da miedo lastimarla, por favor Alina, no me hagas
hacer esto
- Alina: Esta bien, ayuda a abrir la puerta y quédate aquí limpiando todo, tú sujétala
del lado izquierdo y levantamos al mismo tiempo. Luego la llevamos a mi habitación
- Mucama 2: Segura, Piero puede enojarse
- Alina: Mi cuarto esta mas cerca o quieres ir hasta el fondo con su cuerpo en tus
hombros…
- Mucama 2: Esta bien, tienes razón.
- Mucama 1: Abriré las dos puertas…
Alina y su compañera, tratan de levantar a Ezra que aun sigue inconsciente, por suerte
su cuerpo es ligero y son de la misma estatura, sus pies erran arrastrados por todo el
camino… las otras chicas, las ven pasar, y se quedan asombradas al ver las sabanas
manchadas con sangre y que está siendo arrastrada.
Piero voltea y las ve pasar, para evitar chismes les grita a las chicas que sigan con su
trabajo, avanza al teléfono interno de la casa que está colgada en la pared del pasillo,
habla con el chofer y le ordena ir a la casa de Cristian por sus cosas.
***
Al salir de la casa los detectives llamaron a sus respectivas oficinas e indicaron que
revisen el correo con los archivos del caso y se pongan a trabajar, luego Maggy lo invito
a ir a su oficina para conversar sobre como van a escoger sus casos. Sergio acepto,
pero a cambio le tendría que comprar una cerveza fría para acompañar la charla, riendo
Maggy acepto y le dijo que subiera a su carro.
- Maggy: Me sorprende que no tengas auto
- Sergio: Si tengo mujer, pero estaba encubierto así que tuve que dejarlo
- Maggy: (Ambos suben al auto) – Bien amigo, te creeré, sube y vamos a la licorería
más cercana por nuestras cervezas, esa vieja era muy chic con sus galletitas y
juguitos, me hace falta mi buena cerveza para trabajar.
- Sergio: Si nena, así no se puede trabajar, pero la vieja va a pagar muy bien, y por
eso hasta etiqueta aprendo… ¡Hey! Tu nave está bien, pero es pequeña
- Maggy: Lo que pasa es que tu eres un tipo muy grande por todos lados
- Sergio: Si nena, por arriba y por abajo, todo es grande y bien proporcionado, pero
es una lastima por que tu eres de las que gusta de comer conchas.
- Maggy: - Risa – Tranquilo abuelo… Te vas a sorprender en breve
La conversación siguió hasta la licorería del grifo más cercano, compraron dos packs de
cervezas y cigarros. Siguieron su camino por unos diez minutos e ingresaron a la
cochera de un edificio algo antiguo de unos ocho pisos. Al ingresar del ascensor Sergio
estaba por la mitad de su segunda cerveza y Maggy por terminar su primera botella y
su primer cigarrillo sabor a menta.
Al salir del ascensor en el piso siete, Maggy abre la puerta del frente y la luz se prende
automáticamente.
- Maggy: Hey abuelo, pasa o tienes miedo de lo que verás
- Sergio: Nada nena, estoy detrás de ti disfrutando de la vista de tu trasero
Maggy pone las botellas en la mesa de entrada y apaga el cigarro tirándolo en la botella
vacía, conforme iba ingresando a su oficina, empieza a desnudarse hasta quedar en
ropa interior, tirando sus prendas por todos lados.
Sergio disfruta del espectáculo y la sigue hasta su escritorio, mientras termina su
segunda cerveza, la guarda y abre la siguiente…
- Sergio: Vaya, así atiendes a tus clientes o me estas mostrando lo que no tendré.
- Maggy: Así trabajo con mis amigos, no me gusta estar vestida mientras bebo
- Sergio: Ok, nena es tu casa
Maggy ya estaba sentada en su silla con sus piernas sobre la mesa, antes de que
Sergio tome asiente le pide que le pase sus botellas y busque sus cigarrillos en el
bolsillo de su short.
Sergio deja sus botellas en el escritorio y va por lo solicitado, al tomar el short su tanga
de color negra cae al suelo, lo coge y se lo guarda en su bolsillo sin que Maggy se de
cuenta o al menos eso pensaba. Saca la cajetilla de cigarros y se lo tira, ella logra
cogerlos y de su cajón izquierdo saca un encendedor y prende uno.
- Maggy: Quieres uno amigo
- Sergio: Gracias nena, pero yo tengo los míos, con sabor a macho
- Maggy: Bueno abuelo, siéntate… Gracias por mis botellas, y escucha lo que tengo
planeado para compartir a la enfermera
- Sergio: Soy todo oídos, aunque esos lindos pies y tus largas y firmes piernas me
están distrayendo ligeramente
- Maggy: Bueno y mis pechos grandes y firmes y redondos no te llaman
- Sergio: Huy nena, toda tu eres deliciosa y cruel al mismo tiempo.
Ambos se ríen y brindan con sus cervezas y Sergio enciende uno de sus cigarros, la
charla continua de manera amena llegando a un acuerdo satisfactorio para ambos.
***
Cristian termina de asearse rápidamente y toca la puerta de la habitación de Victoria,
esperando a que le de la orden de ingreso, no se demora mucho en responder e ingresa.
- Mi señora, me llamaba, en que soy útil…
- Ya estas listo para salir al aeropuerto con todo lo que necesitamos
- Si mi señora, ya envié por mi maleta
- Bien… Roberto estuvo algo perezoso hoy, así que quiero que lo castigues y me
consigas un ejemplar más joven, pero con la misma personalidad de Roberto. Por
otro lado, creo que una de las mucamas ya cumplió la mayoría de edad, vas a
iniciarla tu o vas a venderla de frente.
- Mi señora, ya la inicié, la voy a entrenar para ver de ponerla con altos estándares
en el catalogo
- Cristian, se como son tus iniciaciones, hace tiempo que no vendemos vírgenes, en
este viaje vamos a ir también por nuevas piezas, ya que las de esta casa no son
tan atractivas como antes… Vas a respetar a las nuevas y armar todo para la
subasta al regresar.
- Si señora como ordene… Quería plantearle otro negocio que es muy lucrativo y que
en el mercado está siendo muy solicitado.
- Dime…
- Venta de bebes, las mujeres que tenemos pueden ser buenas alternativas
- Probaremos con tres muchachas, tu encárgate de todo hasta de escoger quienes
serán los donantes, y que firmen antes los documentos dando en adopción a sus
bebes, no quiero problemas legales.
- Por su puesto, todo estará bajo control y conforme a la ley
- Bien, ya puedes irte
- La estaré esperando en la biblioteca, cuando usted desee ir al aeropuerto
- Ya vete…
Cristian sale de la habitación y se dirige a una de huéspedes, decide darse un baño y
descansar un rato. Por el teléfono interno llama a Piero y le solicita ropa nueva en la
habitación y alimentos, cuelga y se mete al baño.
CAPITULO VII

Gaby ingreso a mi habitación buscándome, dado que yo siempre despierto temprano y


al no estar en la cocina preparando el desayuno la dejó sorprendida y preocupada. Sin
embargo, al verme dormir tranquila en cama, no dijo nada y se fue a la cocina preparar
todo para mi hermana y ella.
Ya eran las diez de la mañana y recién estaba saliendo de mi habitación, cuando me
encuentro a Gaby en el pasadizo y me saludo…
- Buenas tardes señorita, ¿qué te paso?
- Nada, anoche no pude dormir bien, y creo que vi algo de luz solar cuando agarré
sueño. Vaya, es muy tarde, todo se me va a juntar. Lo siento tanto Gaby, no pudiste
ir a casa.
- Tranquila iré de frente hasta la noche, pero esta vez debes llegar temprano.
- Si, déjame tomar una ducha para ir a preparar el almuerzo
- Hey, ya estoy cocinando, tu hermana esta en la sala mirando televisión y disfrutando
del aire que entra de la ventana del comedor.
- Gracias…
Regreso a mi habitación por la ropa y cambiarme el pijama, para luego ingresar al baño.
El sueño con Rafael aun me tenía molesta, mi ropa interior esta toda mojada por la
excitación involuntaria de la noche. El agua fría me ayudará a despejar mi mente para
concentrarse por completo en mis deberes del día.
Trato de no pensar en nada de lo ocurrido en la oficina esperando que al verlo la
situación sea normal, como si todo solo fuera una simple pesadilla. Salgo de la ducha,
y termino de alistar, al colocarme la ropa interior me siento distinta, no me gusta lo que
veo, así que pienso en ir el fin de semana de compras.
Ya lista, salgo del baño con rumbo a la cocina para ayudar a cocinar a Gaby.
- Hola Gaby, estuve pensando anoche que en mi trabajo habrá noches en las que
tendré que quedarme o llegaré muy tarde. Además, se que no puedo abusar de ti,
ya haces mucho por nosotras.
- Lua, como piensas eso, yo las quiero mucho y tu hermana es todo un amor
- Gaby, tu cuarto es alquilado, aparte de los servicios y tu celular
- Si, trato de ahorrar para ayudar a mi familia en el interior, pero todo es caro y pronto
se vencerá mi renta, quiero buscar algo más barato.
- Tengo algo para proponerte…
Esa ultima frase, llamo la atención de Gaby que estaba revolviendo el guisado, así que
tapa la olla y me mira, saco del refrigerador mi yogurt de fresa y una manzana grande.
Abro la botella y me sirvo un vaso, vuelvo a guardar la botella y bebo un sorbo de mi
vaso, después me dirijo a Gaby.
- Sabes que tengo una habitación libre, así que quiero invitarte a que te mudes
conmigo, empezarías a trabajar en tu horario normal, compartiríamos los pagos de
servicios y las compras de la semana, pero la única condición sería que me
ayudaras en las noches que tenga que quedarme en el trabajo hasta tarde.
- Claro, me encantaría, esta zona es más tranquila, ahorraría mucho dinero, cuanto
sería mi pago de renta
- No, no te voy a cobrar la renta, solo quiero a cambio de ayuda en esos momentos
difíciles por mi horario y tu compañía sería agradable.
- Sí, sí claro que sí (entusiasmada)
Luego de abrazarnos, busco a mi hermana y le cuento la decisión de tome, mi
esperanza me hace ver una pequeña sonrisa en su rostro, eso me entusiasma y se lo
muestro, le doy un beso en la frente, cojo su mano y converso con ella…
- Hermana como extraño tu voz, el médico dijo que todo esto es algo psicológico, que
tu cuerpo ya se recupero del primer accidente, tienes que hacer un esfuerzo para
recuperarte lo antes posible, nuestra abuela esta de vuelta y siento que algo trama.
¡Te necesito, te extraño! Vuelve pronto a mi lado.
Las horas pasan y ya es hora de partir al trabajo, no sin antes coordinar con Gaby para
ayudarla a mudarse el domingo. La idea me tenia fascinada, pero esta decisión a la
larga me traería el dolor más grande que jamás iba a imaginar.
Sin saber lo que me esperaba a corto plazo, tome mi rumbo al trabajo a enfrentarme a
mi otro tormento presente, “Rafael” que es lo que pretendía con esas acciones, por qué
lo hizo y seré capaz de resistirme. Mientras pensaba en todo a las justas pude avisar al
chofer para bajar en mi paradero.
Al entrar a la oficina note que Rafael estaba con ropa diferente así que supuse que se
había ido a su casa, nos saludamos y todo andaba normal, fue como si nada hubiera
pasado. De pronto sale una chica de cabello corto y lacio, estatura promedio y vestida
con short y polera, venia del área de la cocina, se acerca a Rafael y lo abraza
cariñosamente.
- Buenas tardes, eres nueva, cierto…
- Hola, Sí, se podría decir que soy nueva en el equipo
- Que bueno, me llamo Azucena, soy la enamorada Rafael, mucho gusto
- Así, yo soy Lua… Rafa no menciono que tuviera pareja, te doy mis condolencias –
Risa – No te molesta, soy muy bromista.
- No para nada, estoy acostumbrada, Timothy es parecido a ti. Así que mi “Rafa” (en
tono sarcástico) no me menciono, por qué será…
- Es cosa de hombres
- Tu enamorado también hace lo mismo…
- No, no tengo, pero conozco mucho de chicos, tengo muchos amigos varones, mi
mejor amigo Juan Jo me cuenta todas sus aventuras y las de su tribu.
- ¿Tribu?
- Sí, es así como llama al grupo de sus amigos, todos piensan que al final Juan Jo y
yo nos casaremos, ya que somos muy unidos.
- Vaya, interesante, eres muy bonita y agradable, creo que por eso tienes muchos
fanáticos
- Gracias – Risas – peor es que soy de las pocas chicas que los trata bien, soy como
su psicóloga, porrista, mamá y hembra Alpha de la tribu, todos nos conocemos
desde niños.
- Eres muy agradable, me dio gusto conocerte, pero debo irme… Amor, no te olvides
tu maleta ya metí tu ropa de ayer y te preparé tu plato en la cocina, solo caliéntalo
cuando tengas hambre. (lo besa y abraza) … Bueno cuídate, fue un gusto, bye
- Bye…
Rafael no decía nada estaba callado, se levanta y alcanza a Azucena en la puerta, salen
juntos. Yo estaba anonadada, que era lo que pasaba, este tipo era todo un sin vergüenza
y quería tenerme como otro trofeo más, mi indignación estaba a flor de piel, si al regresar
él se atrevía a hablarme, no iba a quedarme callada, le diría todo lo que pensaba de su
actitud y comportamiento.
No paso mucho tiempo para que Rafael regresará a la oficina, yo estaba en mi estación
revisando los últimos detalles del trabajo, o al menos eso parecía, pues mi concentración
estaba centrada en él. Su comportamiento fue increíble, no dijo nada, se ubicó en su
estación, miro a la computadora, se colocó los audífonos y se puso a trabajar.
Estaba con ganas de gritarle, de reclamarle, tenía tantos deseos de desahogar todo lo
que tenía atragantado en la garganta, así que decidí ir a la cocina por agua fresca. Al
llegar al pasillo note que el almacén estaba entre abierto, revise rápido y la cama estaba
desordenada, sin duda se había quedado dormir.
Retrocedo para cerrar y Rafael me sorprende por detrás, doy un ligero salto y pongo mi
mano en el pecho, cierro la puerta y él me detiene, así que suelto la perilla y me voy a
la cocina. Note que todo estaba limpio, Azucena lavo todo lo que uso para preparar el
almuerzo o habría limpiado lo que su novio uso en el desayuno, todo era posible.
Busco un vaso limpio y me sirvo agua helada, bebo, suspiro y retrocedo para ver si
Rafael seguía en el pasadizo o estaba en el almacén. La puerta estaba abierta, así que
termino de beber, lavo mi vaso y lo dejo secando.
Paso rápido por el almacén y noto que está ordenando todo, ya en la sala, alguien toca
la puerta, abro y atiendo.
- Buenas tardes, en que la puedo ayudar
- Hola, soy Claudia busco a Rafael
- ¿Claudia?, eres la dueña de la cafetería Aroma Divino… te acuerdas de mí
- Este… no, lo siento
- Vaya, si soy una tonta ya ha pasado tanto y solo me viste unos minutos… Pasa,
toma asiento, en que te puedo ayudar.
- Vengo a renovar mi contrato publicitario con Timothy o Rafel, ten les traje dulces y
café de cortesía, espero sean de tu agrado… ¿los demás miembros del equipo,
están en reunión?
- No, están de vacaciones, así que tendremos más – Risa –
- Claro… Están los chicos, yo llame y Rafael me dijo que venga, no me digas que…
- No, tranquila ahora lo busco.
Tome el obsequio de Claudia, pase por el almacén y le dije a Rafael que llego una
cliente de la cafetería Aroma Divino, su respuesta fue corta un simple Ok, ni siquiera
me miraba, estaba escribiendo algo en su celular. Así que seguí y coloqué todo en la
cocina.
Al salir, Rafa estaba en la oficina con Claudia, por eso retorné a mi estación y le di los
últimos detalles al proyecto, no paso mucho y ambos salieron, cerré mi proyecto y lo
envié al correo, esperando la aprobación de Rafael.
- Adiós, te espero pronto en la cafetería, recuerda que tienen descuento
- Oh, Gracias… iré pronto, te lo aseguro
- Listo, Chau
- Chau
Claudia sin duda era muy hermosa y amable, incluso al despedirse a lo lejos su energía
irradiaba la misma paz que sentí en su cafetería ese día.
- Rafael, ya te envié mi proyecto terminado, solo queda esperar tu aprobación
- Esta bien, puedes traer el café y los muffins que trajo Claudia
- ¡Huy, sí!... ahora mismo lo traigo (sale corriendo a la cocina)
- ¡Caliéntalos!
- ¡SÍ! (grita a lo lejos)
- Ten, es tu café y escoge el muffin que quieras comer, hay varios sabores… huy que
suerte que no hay nadie, más para nosotros.
- Si, te gustan estas cosas dulces, no
- En realidad, no los como mucho, y cuando tengo la chance los gozo – Risa –
- Bueno Claudia viene cada cierto tiempo o manda a sus chicos con obsequios para
todos, así que engordarás, cuidado (sonido fantasmal)
- ¡Cállate! Si tu no engordas con lo tragón que eres, menos yo
- Yo hago ejercicio todas las noches
- Claro, te desgastas tanto en tu harem
- ¡Ja! Estas molesta por que no pudiste ser parte de el
- Ts…, no digas tonterías, agradezco a los dioses por qué eso jamás pasara, pero
siento pena de Azucena, como pudo terminar con alguien como tu
- Quieres sabes que fue lo que la cautivo
- No
- ¿Segura?, tu también vas a rogar por entrar luego de ver
- Te dije que no. Ten cuidado con el café, puedes manchar la computadora y como
despacio que te atragantaras.
- (Boca llena) Ya mamá…
- Tarado
- Me quieres…
- No
- Si, si me quieres… Dime anoche soñaste conmigo
- (se atraganta ligeramente) ¡QUÉ!
- Oh vaya esa reacción dice que sí, fue un sueño húmedo, te mojaste pensando en
lo que te haría, ¿cierto?
- (bebe café) No, de hecho, no, lo que insinúas es estúpido y grosero.
- Por qué, acaso nunca te has masturbado o excitado cuando estás sola en casa
- ¡Basta! Eso íntimo, es suficiente Rafael
- ¡Hey! No que tus amigos te llaman la hembra Alpha, eso quiere decir que eres la
única que manda y estas acostumbrada a estos temas, los hombres hablamos de
esto, ¿no?
- B… Bu… Bueno, sí, pero a ellos los conozco desde niños y tengo confianza
- Y lo que vivimos ayer, no nos da confianza
- ¡Claro que no! Tu forma de joder es mala
- Huy, como eres hembra Alpha si no puedes jugar así de pesado
- Ya te dije, con ellos tengo confianza
- Y dejas que te toquen así, vaya y luego te me haces la santa
- ¡ESPERA! NO SEAS CRETINO… ELLOS ME RESPETAN, POR QUE SABEN QUE
SOY VIRGEN Y NINGUN HOMBRE ME TOCA AL MENOS QUE YO QUIERA…
ELLOS SON COMO MIS HERMANOS
- (Se levanta de la silla) Es… Espera eres virgen.
Sin querer le había dicho algo importante y secreto, en pleno desfogue de mi molestia,
revele algo que no tenía que saber, ya no podía ocultarlo, así que lo único que hice fue
atacarlo y voltearle la jugada esperando que funcionará y se olvidará de lo que mencione.
- Dime acaso tu novia, le agrada que interrogues a las chicas sobre sus intimidades
- Si, ella sabe cómo soy
- En serio, no te creo, la próxima vez que la vea le preguntaré
- Hazlo, no tengo ningún problema… Ahora dime, eres virgen o no
- Y que ganas sabiendo eso, igual no te incumbe
- Si me incumbe… Ayer casi se obligo a algo que nunca habías vivido
- Y crees que ayer te hubiera dejado hacer algo así, tu no sabes lo que podría a ver
sufrido si intentabas algo más fuerte. Recuerda que se pelear con hombres.
- Me imagino, pero hablo de la situación…
- Tú, qué… ¿A qué te refieres?
- Creí que eras una mujer experimentada… No volverá a pasar
- Si claro, quien no te conoce que te lo compre
- No me crees, te juro que no pasará nada
- Quisiera creerte
- ¡Pruébame!
- Ok, vamos al cuarto y quítate el polo
- ¿Qué?
- ¡Vamos!... (se encamina al almacén) Qué paso, tiene miedo de no cumplir tu palabra
- No, solo que pensaba, por qué solo el polo…
- ¡Vienes!
- Sí
Ya en el almacén le pedí que se sacara el polo y se pusiera de boca abajo en la cama,
él obedeció y yo me puse encima suyo, estaba sobre sus glúteos y empecé a hacerle
masajes en su espalda, brazos, hombros, cuello y cabeza. A veces, acercaba mis
pechos a su espalda y movía mi parte baja contra sus glúteos esperando una reacción
de su parte.
Sus manos temblaban, y sujetaban la sábana como resistiendo a sus deseos, su
respiración era relajada pero pesada. Los masajes eran cada vez mas insinuantes, era
bueno haciendo eso, quería ver hasta donde resistiría, y de pronto comencé a bajar
hasta su espalda baja metiendo ligeramente mis dedos por su pantalón hasta chocar
con su derrier, luego rodeaba sus caderas y mis dedos sobaban parte de su vientre.
Le pedí que se desabrochara el pantalón y se volteará, quería ver su cara, pero el dijo
que no, que así le gustaba el masaje, que lo haga mas fuerte. Me reí y decidí bajarme
de la cama, cuando estaba por irme, el me toma de la muñeca y me jala a la cama.
- Ahora es mi turno de ver si tu quieres o no conmigo
- ¿Qué?
Me pide que me ponga de espalda, que es su turno para hacerme masajes, yo dudo por
un instante, pero mientras trataba de pensar si era lo correcto o empujarlo y huir, mi
cuerpo ya estaba moviéndose y al final accedí a su petición. Él se ubico justo en mi
cintura e inicio los masajes por mis hombros y brazos, todo andaba bien, era
extremadamente satisfactorio esos masajes.
No quería admitirlo, pero sus manos eran mágicas, luego sus manos bajaron a mi cintura,
yo me sentía en el séptimo cielo, hasta que esas manos traviesas entraron a mi espalda
por debajo de mi polo manga corta, intento levantarme, pero su peso no me deja, así
que lo detengo con mis manos. Sin embargo, el se acerca a mi oído y susurra – No que
no me tenías miedo, relájate – suelto sus manos y el avanza por toda mi espalda, hasta
llegar a mi sostén y me lo desabrocha.
De nuevo esa sensación húmeda en mi parte intima me dice que debo escapar, aunque
si hago eso él me recordaría siempre que yo hui, así que continuo para ver hasta donde
es capaz de llegar y hasta donde yo puedo resistir. De pronto empieza a moverse y se
sienta por debajo de mis glúteos, puedo sentir su peso en mis piernas, y sus manos
bajando hasta casi tocar mi derrier.
Me decía a mi misma, que baje, que no se detenga, hasta que de nuevo sus manos van
circulando mi cintura, esa sensación excitante provoca en mi un quiebre, aprieto los
glúteos, mis piernas se mueven lento, quieren abrirse e invitarlo a entrar. Otra vez, sube
a mi cuello por debajo de mi polo y se centra allí sus manos.
Era tan deliciosa toda esa sensación escalofriante en mi cuerpo, jamás había sentido
algo así con ningún hombre, su sola presencia era perfecta para mi cuerpo, mi corazón
late fuerte sin detenerse, quiero más de ese hombre, quiero ser expuesta a esta loca
adrenalina extasiante del deseo y del pecado lujurioso que nace en mí.
Sus manos ya estaban circulando mis pechos que estaban presionados por la cama,
pero al sentirlo tan cerca, acomodo rápido mis manos y trato de levantarme, gran error,
el se inclina por completo hacia mí, siento su miembro punzante apretando mis glúteos
y sus manos en mis senos. Me paralizo en esa posición, mis manos son lo que aguanta
nuestros pesos, su rostro esta cerca, su respiración es acelerada y la siento en mi cuello.
La excitación esta a flor de piel entre los dos, coloco mi cuello hacia atrás apoyándola
con su cabeza e inclino mi cuello hacia un lado invitando a sus labios rozarlo, sin duda
el también quiere por que presiona a un más su parte baja contra mi trasero y su mano
izquierda presiona mi pecho.
Su mano derecha esta posada en la cama, ayudándole a soportar su peso, era excitante,
pero el recuerdo de su novia invade mi mente en un parpadeo, me asusto y lo empujo,
cae de la cama y yo me arrodillo, sujetando mi corpiño y tratando de sujetarlo de nuevo
por debajo de mi polo.
- ¿Qué paso?
- Que tienes novia y esto no puede pasar…
- Espera… (se levanta del suelo y se sienta a un lado de Lua) mi asunto con Azucena
es cosa mía, muy aparte de ti
- Esto está mal, debo irme
- Si tienes razón, discúlpame… No volverá a pasar
- Esta bien, estamos a mano, creo que debes ser como antes, cada quien, en su
espacio, evitemos ser amigos
- Como desees
- Gracias
Las semanas pasaron, las cosas entre ambos se enfriaron y tomaron su lugar o al menos
eso pensaba hasta que en los últimos días su enamorada estaba asistiendo con mayor
frecuencia a la oficina, tenerla allí era agobiante, sabiendo en mi mente lo que había
pasado entre ambos.
Extrañaba esos momentos en los que reíamos y mi provocaba para discutir, su sonrisa,
sus caricias, pero debía ser fuerte para no dañar la relación que tenía, su felicidad, mis
deseos debían ser suprimidos, “No debía, no tenía derecho… Él es de ella, le pertenece”
me repetía eso todos los días, cada vez que lo veía a solas o con Azucena.
Era extraño frente a su hermano nos comportábamos como si nada hubiera pasado
entre nosotros, reíamos, bromeábamos, cenábamos y conversábamos como al inicio,
en esas oportunidades el juego de mano era permitido. Cuando su mano rozaba mi
mejilla acomodando mi cabello, ese breve momento en que estábamos parados uno al
lado del otro y nuestras manos se resoban casi sin tocarnos ocultos detrás del escritorio
de Timothy era mágicos.
Recuerdo que estábamos tranquilos pues no teníamos proyectos grandes, hasta que
ese día su hermano Timothy nos dio la gran noticia de que teníamos un nuevo cliente y
por ese motivo trabajaríamos todo el fin de semana.
Para ese entonces, Gaby ya esta de enamorada y tenía sus momentos románticos, así
que tenía que coordinar con ella, no teníamos ninguna noticia de mi abuela, lo cual nos
relajo mucho y el señor Vladimir pasaba mucho tiempo con Luana en casa, haciéndole
compañía y yendo con ella a sus chequeos médicos.
Por suerte, Gaby acepto el nuevo cambio de horario y Luana estaba mejorando cada
día más con las terapias, que sentía en mi vida una gran paz y alegría, aunque en mi
corazón aun anhelaba encontrar a aquel hombre que me haga sentir lo mismo o más
cosas de las que Rafael me hizo vibrar.
- Bueno debemos juntarnos otra vez para trabajar hasta tarde
- Si eso parece, debemos hacer horarios para compartir la cama y preparar la cena
- ¡Aish! Pedimos a la cafetería de Claudia la comida y listo… Lo de la cama, bueno
lo tiramos a la suerte, que te parece y de allí armamos los turnos
- Bueno… no quiero discutir así que fácil como tu quieras
- Queda… tienes plata
- Mmmm te burlas de mí
- No, dame pues
- Ten aquí tienes diez centavos
- Huy que misia
- Que querías cinco soles, por favor
- Huy si por favor… que pobre eres, aprende de mi que solo cargo con euros – Risas
- Ya tira de una vez, yo quiero cara
- Dale… (lanza la moneda y sale cara)
- Que suerte, me toca el primer turno
- Ok, mañana te toca el primer turno de descanso, traes un pijama sexy
- Espera, devuélveme mi moneda
- ¿Cuál?... esta
- Si, dámela (lucha por quitarle la moneda)
Rafael se puso de terco, así que tuve que luchar por quitarle mi moneda, y una cosa nos
llevo a otra, ya estábamos jugando por toda la oficina, corriendo por querer atraparlo y
él por evitar que lo alcance. Ya arrinconado él levanta su mano tan alto que apenas llego
a tocarlo, me empino para llegar, solo logro perder por un instante el equilibrio cayendo
así adelante y el retrocede su pie para poder sostenerme con su mano izquierda
sujetando mi cintura.
El peso de mi cuerpo es mucho así que se apoya contra la pared, es así que terminamos
cara a cara, cuerpo con cuerpo y nuestras manos estaban amarradas, la moneda se
había caído, eso fue tan romántico, misma película de Hollywood hasta que él empieza
a reírse y yo le sigo.
- Que paso, ves… aprovechas cualquier ocasión para abalanzarte a mis brazos
- Tu eres el idiota, que no quiso devolverme mi moneda… Dámela
- Suelta mi mano
- No suéltame tu, y dame mi plata
- No la tengo, se cayo
- ¡Qué!...
Me suelto y empiezo a buscarla, le doy la espalda y me coge la cintura y me atrae a su
cuerpo, para comenzar a hacerme cosquillas, yo lucho por zafarme sin éxito, ya que el
tiene sujetado mis brazos hacia atrás… La lucha continua, mientras yo con mis manos
libres solo opto por toquetear sus piernas y hacerle cosquilla en la parte baja de su
barriga, que era el único lugar al que podía llegar.
Su hermano a distancia grita – ¿Qué está pasando, todo bien? – Los dos solo nos
reímos y dijimos a coro – Estamos jugando y no se quiere dar por vencido – para eso
logro divisar mi moneda cerca de mi silla, pero no le digo nada, su distracción me da la
oportunidad de soltar mi brazo derecho y le cojo su pene y digo – Si no quieres que
aprete hasta que sientas dolor suéltame – Él solo se ríe pensando que no lo haré aunque
nota que empiezo a apretar más fuerte, así que opta por dejarme ir.
- Bien hecho
- Eres una atrevida y sin vergüenza, que te constaba decir me rindo
- Te dije una vez, yo no me rindo, y como sea encuentro una salida. Además,
rendirme ante ti no esta permitido, Jamás. (se inclina y recoge la moneda) Mira,
siempre te gano
- Por esta vez, ya veremos la próxima
- Cuando quieras.
- Acosadora, te voy a acusar a recursos humanos por esta ofensa
- Mira, como tiemblo, seguro recursos humanos tiene una gran lista con quejas de tu
parte
- No, yo soy un niño bueno, tu eres la atrevida y sinvergüenza
- Pobrecito, manche tu honra
- No te burles, le diré a Azucena tu atrevimiento, me has mancillado
- ¡Huy!... mira como tiemblo, vas a mandar a tu novia a pelear tus batallas, cuando
quieras la espero a ver quién gana
- Asu, pelearías por mí… me quieres ganar en una batalla
- Ts… No alucines, quien sabe, tal vez Azucena y yo nos vayamos a beber para
burlarnos de ti
- Azucena, no haría eso, ella paliaría por mi honra.
- Como sufre su doncella, he mancillado su honor – Risas –
Su hermano entra a la oficina de trabajo y nos invita a comer fuera como motivo del
nuevo contrato, así que apagamos todo y nos alistamos para salir. Pensar que mañana
estaré de nuevo a solas con Rafa trabajando y que dormiré mientras el sigue despierto,
en el mismo ambiente y lo que paso esa tarde, me preocupaba.
Las fotos no se hacen esperar, estábamos alegres, comimos, bebimos y luego me
acompañaron a tomar el taxi. Al llegar a casa, veo a salir a unas personas desconocidas
del edificio, eran raros. Sin embargo, no le preste atención a esa pareja ya que hay
tantos vecinos que tal vez sean amigos o parientes de algunos de ellos.
- Hola Gaby, estas bien
- Hi, sí…
- Te nota algo agitada, paso algo malo con Luana
- No para nada…
- Mírate, estas sudorosa y desarreglada, estas segura que estas bien
- Si, es que me quede dormida y recién me levante. Además, hace calor
- Bueno… iré a ver a Luana.
- Yo prepararé la cena. Por cierto, el señor Vladimir estuvo aquí más temprano, te
dejo una carta y dijo que se iría de viaje por unas semanas por su chequeo medico
- Oh vaya, me hubiera gustado despedirme
- La carta está en tu cama
- Vale, iré a cambiarme para cenar.
Al ingresar a mi habitación veo a mi hermana recostada, la saludo y le cuento las cosas
que vi hoy en la calle, y sobre el nuevo proyecto que tenemos en puerta, lo cual hará
que no la pueda ver algunos días. Al terminar de hablar con ella, me desvisto, quedo
totalmente desnuda y camino así por el cuarto hasta el ropero, saco mi bata de baño
me la coloco y voy a ducharme.
El agua estaba perfecta, por lo que decido llenar la tina y poner espuma con el aceite
de flores que me regalo mi abuela hace tiempo. Enciendo las velas, dejo todo preparado
y me acuerdo de la carta, regreso al cuarto, lo busco en mi cama y la encuentro debajo
de mi almohada, me la llevo al baño para leerla mientras estoy en la tina
Recuerdo que la carta decía muchas cosas hermosas de parte del señor Vladimir,
aunque había una parte preocupante sobre mi abuela, al parecer se había ido de viaje
al extranjero para investigar los asuntos de Vladimir. También mencionaba que en su
casa de la ciudad estaban realizando reparaciones, pero no había movimientos
relacionados con nosotras, nada legal o que tuviéramos que preocuparnos.
Esa ultima frase me tranquilizo, que importaba lo que estaba haciendo en su casa, o lo
que lograra investigar del Sr. Vladimir, él era lo suficientemente fuerte para enfrentarla.
La noche era perfecta, la espuma acurrucaba mis sentidos, el agua tibia me incitaba a
tocarme, recordar ese fuerte forcejeo con Rafael fue excitante, así que mi entrepierna
ya sabía lo que quería. Puse mis dedos en mi clítoris para empezar a masajearla, quería
masturbarme, esta nueva experiencia salvaje era perfecta para mi mente fantaseé.
Introduzco mis dedos hasta sentir el éxtasis de un coito, mi mano izquierda recorría por
todo mi cuerpo hasta terminar en mi cuello, esa idea de ser sometida por Rafael en mis
fantasías era de todos los días, incluso en las noches más frías imaginar tenerlo sobre
mí a mitad de la madrugada era permitido.
Pero masturbarse en silencio era agotador, tenía que tener cuidado de no despertar a
Luana o que se diera cuenta de lo que estaba haciendo, pero como adoraba presionar
mi entrepierna con fuerza, esa idea pervertida de ser penetrada brutalmente por Rafael
era extasiante.
Esos momentos privados y cortos en el baño se hacían cada vez largos porque mi
cuerpo gritaba, tómame, complace mis ardientes deseos libidinosos, apaga ese fuego
que enciendes. Sabía que la única manera de acabar con esto era tener sexo con Rafael
o con algún otro hombre, pero quién, si mi instinto febril no desea a otro hombre, la idea
se ser tomada por cualquier desconocido era impensable.
Yo solo quería sentir el miembro viril de Rafael penetrando mi vagina, tenerlo dentro mío
frotándose, su respiración en mi cuello e imaginando que el orgasmo de ambos llega al
mismo tiempo hasta hacerme gritar su nombre y gemir tanto que hasta mi alma salga
de mi cuerpo… Ese delirio deseaba cumplir, tomarlo a pesar que era de otra.
Al terminar de masturbarme en la tina, seco mi cuerpo y me pongo la bata, no quiero
ropa en mi cuerpo, solo pienso en dormir desnuda por si esa misma noche en mis
sueños él desea hacerme suya.
Al día siguiente preparo mi ropa, mi pijama era simple, pantalón y blusa, la ropa interior
ya la tenia puesta, era una linda prenda negra de encaje, y tenia otra en mi maleta de
color rojo. Las cosas de aseo y otras cosas que una mujer necesita. Ya estaba lista para
irme.
- Ya te vas
- Si, gracias por cubrirme hasta el domingo
- Tranquila, todo estará bien… ten (le entrega una lonchera) aquí tienes bocadillos
de frutas, y algunas delicias que prepare por si te da hambre de madrugada
mientras trabajas.
- Gracias, te veo el domingo Gaby… Te cuidas mucho Luana y no le causes
problemas a nuestra amiga.
- Cuídate, estaremos bien
Saber que Luana estará bien cuidada me tranquilizaba, ya no tenía esa preocupación y
podía céntrame más en mí, en salir, en disfrutar y volver a contactar a mis amigos. Ahora
mi único problema era enfrentar a Rafael por dos días seguidos.
- Buenas tardes Lua
- Hey, hola
- Subes o te quedarás aquí
- Claro, vamos
- Bien
- Estas bien, te siento algo raro
- No todo esta bien, subamos que hay mucho por hacer
- Si
Entramos al edificio, todo el camino estuvo callado, parecía que algo malo le había
pasado, aunque no podía ser imprudente, ya que quedamos en no ser tan cercanos, así
que solo seguí.
- Prenderé las computadoras
- Espera…
- ¿Qué pasa?
- Vienes un rato al cuarto, quiero mostrarte algo
- Claro
- Entra y deja tu maleta allí
- ¿Qué pasa Rafael? (deja su maleta en el piso junto a la cama)
- Luana, ya no aguanto más esta situación, ya no soporto solo tocarte de vez en
cuando o provocar situaciones entre los dos
- De que estas hablando
Rafael me empuja a la cama y se pone encima de mí, yo me quedo estupefacta, él solo
opta por pasar su mano por el interior de mi pierna me la acomoda y el ya esta dentro
de mis piernas bien acomodado acercando su miembro y rosando con mi vagina.
Sus ojos están fijos en los míos, yo no hago ningún movimiento no puedo, aunque
quisiera, su mano izquierda soporta su peso y su mano derecha abre el boto de mi
pantalón y baja el cierre del mismo, lo abre y mete su mano. El me mira esperando
alguna lucha o reacción de escape, pero es algo que no hago y el sigue avanzando.
Su mano soba mi vagina, yo me quiebro y hago un ligero gemido, cierro los ojos por
unos segundos y siento que su boca se acerca a la mía y me dice – “Quiero hacerte
mía, déjame hacerte mi mujer, quiero meter solo la puntita, no más, déjame Lua” – abro
los ojos y abro las piernas, levanto mi tórax hasta que mis senos chocan con su pecho
y lo beso.
Eso fue más que suficiente para iniciar con este peligroso juego, pero en mi mente el
nombre de su novia resuena, su beso es frío, sus dedos acarician mi vulva por encima
de mi trusa. Solo grito ¡NO…! ¡NO PUEDO, TIENES NOVIA! Lo empujo a un lado y
salto de la cama.
Ya no había consideración, él se levanta enojado, me coge de los hombros y me tira a
la cama, me baja los pantalones con furia, yo trato de luchar y me sujeta las muñecas.
- Lo siento Lua, pero esta vez no te dejaré ir
- Espera Rafael
- No, ya te dije que no puedo esperar, necesito tenerte, muero por tenerte, entiende
esto es más fuerte que yo, y se que tu también quieres esto, no luches, olvídate del
mundo fuera de este espacio
- Si, pero es que yo…
Me besa tan apasionado, que empiezo a sacarme las zapatillas y quitarme el pantalón,
y lo abrazo con mis piernas. Mis manos tratan de quitarle su polo, y lo logro, le pido en
mi delirio que me muerda en el cuello, él no duda y me muerde eso hace que mis piernas
lo aprieten tan fuerte que y mis manos arruguen las sábanas.
Estaba pasando, esa tarde iba a convertirme en mujer, en la mujer de Rafael. Sería el
inicio de mi nueva etapa al lado de un hombre, nada ni nadie importaba o podría
detenernos.
Rafael se levanta y se quita los zapatos, se desabrocha los pantalones y se desnuda,
yo me quito el polo y me desengancho el sostén, nuestras ropas estaban por todo el
cuarto. Él me mira, quieto, no se que estaba pensando, ya me estaba dando miedo de
que se arrepienta y yo quedar como una tonta.
- Estas seguras de esto Lua
- Si, ya no quiero ir en contra de esto Rafael
- Quieres que yo sea tu hombre
- Si, ven a mí, hazme mujer, no tengo miedo de ti, de nada, solo ven
Al oír eso Rafael me quita mi ropa interior baja, abre mis piernas, se acomoda, podía
sentir su pene duro y caliente cerca de mi vagina. No lo puedo creer, Rafael estaba
nervioso de hacerme daño, me miraba fijamente, yo solo lo acariciaba su rostro y le dije
– “Ven, hazlo” – me recosté completamente en la cama, mis manos sujetaban las
sábanas, mis piernas estaban en una perfecta posición rodeando su cuerpo y abriendo
mi vagina.
Rafael empieza a empujar su pene en mi vagina tratando de romper mi himen, se siente
doloroso, se siente excitante, es una mezcla adrenalínica casi masoquista de dolor
placentero, aturdidor de los sentidos, despertando a aquellos dormidos. Ya no eres una
niña ahora estas siendo la mujer de alguien, te estas entregando a un hombre que tanto
deseabas.
Cada penetración me hacia entrecerrar las piernas y apretar mi vagina, y su miembro
cada vez entraba más y más, luego el retrocedía y me preguntaba si estaba bien, y yo
solo respondía con mi cuerpo.
- No pares, duele, pero no pares
- No quiero lastimarte o hacerte daño
- Jamás permitiría que me hicieras daño, o hicieras algo que no quiero. Solo no pares
- Esta bien, iré esta vez con todo.
- Ok…
Fue allí cuando me pidió que abriera mas piernas y las levantará, asi que apoye mis
pies en la cama y aprete mis glúteos empujando mi vientre más a su cuerpo y él empujo
con más fuerza su caliente, grueso y grande miembro.
- Ya estas estimulada, puedo sentir que estas humectada
- Eso es bueno
- Sí
- Quiero que me muerdas, ven, muérdeme
- Haré lo que me pidas
El se acerca, instintivamente mis manos lo rodean, las manos de él llegan hasta mis
hombros, sus antebrazos están resistiendo su peso, y su boca esta mordiendo mi cuello
como si fuera un vampiro disfrutando de la sangre de una doncella atrapada en su
hechizo.
En eso presiona tan fuerte que logra entrar, sus manos presionan mis hombros para
empujarme hacia abajo y el poder subir con todo. Fue el más delicioso y doloroso
momento, ya estaba adentro, fue un grito excitante para ambos. El coito empezó, la
manera de moverse era única, mi vagina era presionada y yo solo apretaba esperando
que no se escape ese desenfrenado movimiento.
Nuestra libido estaba al máximo, nuestros cuerpos sudaban por los movimientos que
hacíamos, besos y mordiscos recorrían mi cuerpo, yo lo arañaba y tocaba por toda su
espalda hasta llegar a sus pompas, y mis piernas las abría y cerraba, siguiendo los
movimientos de sus caderas.
Me sentía en el infierno de mis pasiones más ocultas y pervertidas, ese fuego que cada
noche me encendía estaba ahora quemando todo mi interior, su boca lamía y chupaba
mis pezones y a veces los mordía, era doloroso, pero quería más de eso, me gustaba,
me hacía gritar de placer.
- Rafael más duro, se más agresivo
- Segura
- Si, penétrame más duro, no pares
- Quieres más duro acaso fantaseas con ser violada
- Sí, sé que tu quieres ser más agresivo, lo puedo sentir en cada parte de mi
- Claro, pero no quiero lastimarme
- Hazlo, tómame más duro…. ¡A.… ah!
Al decir eso, empieza a ser más agresivo tanto que se levanta me coge las muñecas y
empieza a hacer movimientos más fuertes, me sube las manos por encima de mi cabeza
y coge algo de mi cabello y tira para atrás, empieza a morderme los pechos. Mis piernas
las pongo en posición mariposa y su pene entra mas profundo y puedo sentir como sus
huevos golpean mi zona perianal.
Me sujeta las muñecas con una de sus manos mientras que la meno derecha levanta
mi pierna izquierda y la coloca encima de su hombro y sigue penetrando, esa posición
era mas que perfecta.
Luego de un rato me suelta, me baja la pierna, coge mis caderas y me gira, me da
nalgadas en mi trasero y me dice arrodíllate y ponte en posición de perrito, yo cumplo
con sus caprichos.
- Esa es mi perrita, vamos abre más esas piernas
- Así o más
- Así, muy bien, quieres ver como has manchado mi pene con tu sangre
- No…
- Eres una niña mala, ahora te voy a dar duro
- Castígame o mi amo y señor, enséñame lo que tienes para mí, tu niña mala
- (nalgadas duras en el glúteo derecho) atrevida, eres mi zorra, mi perra, si o no
- Soy lo que tu quieras que sea, mi señor
Las frases mas cursis y tontas salían de nuestras bocas, pero eran reales, Rafael en
ese instante era mi único amo y señor del deseo. Sus dedos rozan mi ano, luego sus
manos abren mi vagina y penetra con su miembro tan fuerte que caigo contra mis
antebrazos y mi cara va hacia el colchón.
El presiona mi espalda quebrándome y eso hace que lévate más mis pompas y era
delicioso sentir así su pene penetrando tan fuerte, no quería que parara, esos
movimientos suaves, rápidos y luego ese fuerte golpe que me tumbaba a la cama, era
más que estupendo.
Mi respiración y la de él era fuertes y aceleradas, podíamos oírnos respirar, en eso coge
mi cabello como una cola de caballo me tira hacia atrás, esa pose me tenia bien
quebrada, era humillante, aunque deleitaba mis sentidos. Le rogué que me mordiera,
sin pensarlo empezó a mordisquear mi espalda, eso me hacia apretar mi vagina tan
fuerte que el gemía y rogaba por más, me pedía que apretará así de fuerte.
En eso su miembro se sale e intenta entrar por mi ano, pero era muy doloroso, no lo
soportaba, rogué que se detuviera, que no lo haga por allí, él me decía que estaba bien,
pero el dolor era demasiado, tanto que empecé a lloriquear. Me dijo que me calmará
que no iba a insistir y volvió a entrar a mi vagina y acelero la penetración, sin soltar mi
cabello.
El coito era más, más acelerado, me suelta el cabello y coge con fuerza mis caderas,
yo tiro todo mi cuerpo de arriba hacia la cama, su cuerpo de él se abalanza hacia mi
espalda, una de sus manos empieza a apretar mis senos haciendo que me levante y
volviera a mi posición de cuatro. Después, esa misma mano la sube a mi espalda y
presiona hacia abajo, yo bajo lento como si me derritiera y así me sentía cada vez más.
Mis piernas ya no soportaban la incesante penetración frenética de Rafael, estaba
cayendo sobre la cama, él me sujetaba y se desliza conmigo. Está completamente
encima mío sin detenerse, sus manos recorren mis brazos y nuestras manos se juntan
y nos aferramos fuertemente uno con el otro, su cara esta al lado de la mía y como si
fuera instinto me muerde el cuello.
Luego sus labios viaja por mi rostro buscado mi boca, yo voy a su encuentro y nos
besamos, arrastro mi piernas hasta que mis rodillas estén presionadas en la cama, y
levanto mi glúteos para poder sentir mejor su miembro y disfrutar de la penetración que
ya estaba produciendo en mí, ese orgasmo tan deseado.
- Quieres que te llene con mi leche
- Si
- Segura
- Si, imprégnate en mí… poséeme por completo
- Quiero que seas mía por completo
- Entonces vente, vente dentro mío, sin miedo… ¡A… ah!
- Esa es mi perrita, quieres todo de tu hombre
- Si, dame todo, quiero toda tu leche dentro mío
- Eres mi perra y voy a darte lo que tanto pides… pide, ruega por más
- Dame, dame más y más… no pares
- Vente conmigo, ven di mi nombre Lua
- Amo, mi amo Rafael, dame todo… quiero todo, dámelo te lo ruego mi señor
- ¡Ah! Sigue así, más Lua, ruega por más
- Please, dame más duro, Rafael, más duro…
Esas palabras nos excitaban más, era delicioso, grosero, salvaje, bajo, pero era así
como nos gustaba, ya estábamos listos para explotar en lo más profundo de nuestros
deseos, los gemidos delirantes uno tras otro. Nuestras manos entrelazadas se
apretaban con más fuerza, y esa fuerza era transmitida en nuestra parte baja.
Ya no podemos aguantar más, nuestros últimos movimientos eran perfectos y a la par,
nuestros besos nos encendían, sus mordidas en mi cuello lo eran todo, todo era perfecto,
fuerte - ¡Oh si Lua, me vengo! - ¡Vente Rafael! – Gritamos juntos y en eso un último
esfuerzo tan fuerte que me sentí destrozada, concluyo en el orgasmo más delicioso
jamás sentido y en su eyaculación completa y gratificante en el interior de mi vagina.
Mi vientre se contraía por si solo, temblaba todo mi cuerpo y nuestras respiraciones se
normalizaban, cuando se calmó, Rafael se arrimó a un lado de la cama mirando hacia
el techo y con su mano sobre su cara. Estaba complacido, en cambio yo no podía
moverme todo mi cuerpo era pesado, aunque me sentía realizada, feliz y complacida.
Luego de unos minutos en silencio tratando de recuperarnos, me levanto de la cama
- ¿A dónde vas?
- A lavarme y cambiarme Rafael, que más… Mira la cama esta manchada
- Tranquila, después lo lavo… no te vayas
- Rafael, no…
- Lua, quédate, no vayas a ningún lado… o te arrepientes de esto
- ¡No… nunca me arrepentiría de esta decisión!
- Perdóname, yo te obligué a esto, no debí
- No, tu no me obligaste, yo quería esto tanto como tú, es verdad y lo sabes
- ¿Desde cuándo lo deseabas?
- Desde la primera vez que te vi
- Yo igual
- Solo me duele saber que esta será la ultima vez juntos, por que tienes a… la tienes
a ella y no puedo repetir esto.
- Tienes razón, así será es la última vez… ahora vuelve a la cama, ven a mi lado, aun
no te vayas.
Tenía que escoger entre marcar el límite o regresar y aceptar lo que deseaba… me
quede allí parada tratando de tomar una decisión… ¿Ser o no ser Egoísta?

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