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Este documento presenta el prólogo y la introducción del libro "La Resistencia Mapuche y el Estallido Social en Chile", el cual contiene varios capítulos escritos por diferentes autores analizando el conflicto en territorio mapuche y su relación con el estallido social ocurrido en Chile en 2019. El prólogo describe el despertar social en Chile y su conexión con la larga lucha del pueblo mapuche por el reconocimiento de sus derechos. La introducción presenta los objetivos y temas que serán abordados en los dist

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Este documento presenta el prólogo y la introducción del libro "La Resistencia Mapuche y el Estallido Social en Chile", el cual contiene varios capítulos escritos por diferentes autores analizando el conflicto en territorio mapuche y su relación con el estallido social ocurrido en Chile en 2019. El prólogo describe el despertar social en Chile y su conexión con la larga lucha del pueblo mapuche por el reconocimiento de sus derechos. La introducción presenta los objetivos y temas que serán abordados en los dist

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La Resistencia Mapuche y

el Estallido Social en Chile


editores:
Nicolás Rojas Pedemonte, Constanza Lobos y David Soto

Observatori del Conflicte Social


universitat de barcelona
La Resistencia Mapuche y
el Estallido Social en Chile
anuario del conflicto
en territorio mapuche, 2019

editores:
Nicolás Rojas Pedemonte, Constanza Lobos y David Soto
La Resistencia Mapuche y el Estallido Social en Chile
ANUARIO DEL CONFLICTO EN TERRITORIO MAPUCHE, 2019.
Editores: Nicolás Rojas Pedemonte, Constanza Lobos y David Soto.
ISSN en línea: 2014-6760
Este libro, editado por el Centro Vives y el Programa Territorios de la U.
Alberto Hurtado, corresponde a un volumen especial del Anuari del Conflicte
Social, publicado por el Observatori del Conflicte Social de la U. de Barcelona
desde el año 2011. Esta colección contiene un registro y un análisis de los
principales episodios de conflicto de los años estudiados. Los trabajos son
principalmente de carácter académico y de investigación, y la publicación es
indexada por Latindex, Dialnet, RACO, REDIB, MIAR. Su elaboración contó con
la participación y apoyo de la Comunidad Jesuita de Tirua-Fundación Lican,
de la Fundación Heinrich Böll y de la Red ODSAL, Red de Observatorios de la
Deuda Social de América Latina.
Foto de portada: Luis Hidalgo.
Plaza Dignidad, viernes 20 diciembre 2019.
Diseño: Mercedes Lincoñir H., Ediciones Revista Mensaje.
Corrección de estilo: Carolina Ugarte.
Primera edición digital publicada en octubre de 2020.
Primera edición impresa publicada en octubre de 2020.
Impreso en Santiago de Chile.
Obra liberada bajo licencia Creative Commons.

Licencia Creative Commons: Reconocimiento - No comercial - Compartir igual El


artículo puede ser distribuido, copiado y exhibido por terceros si se reconoce la
autoría en los créditos. No se puede obteer ningún beneficio comercial y las obras
derivadas tienen que estar bajo los mismos términos de licencia que el trabajo
original. Más información en [Link]
ÍNDICE

7 prólogo
Pedro Cayuqueo
11 introducción. El conflicto en territorio mapuche en el año
del Estallido Social.
Nicolás Rojas Pedemonte, Constanza Lobos y David Soto.
17 capítulo 1. Políticas públicas y Pueblo Mapuche: brechas y desafíos
para una agenda insuficiente.
Verónica Figueroa Huencho
35 capítulo 2. La protesta mapuche más allá (y más acá) del Estallido Social.
Nicolás Rojas Pedemonte y Diego Gálvez
54 capítulo 3. Un año más de desencuentros: participación y política
institucional mapuche en 2019.
Tokichen Tricot y Germán Bidegain
73 capítulo 4. Derechos Humanos y Pueblo Mapuche.
Soledad Molinet y Cristián Peralta
94 capítulo 5. La judicialización de la protesta social: entre estrategia
represiva y búsqueda de un ámbito de protección.
CIDSUR
119 capítulo 6. El Movimiento Mapuche y la Primavera Chilena.
Tito Tricot
138 capítulo 7. Derecho Internacional, nudos y desafíos. Implicancias
para el ejercicio de los derechos territoriales del Pueblo Mapuche.
Nancy Yañez
153 capítulo 8. Las organizaciones de mujeres mapuche en el Chile
de La Revuelta.
Millaray Painemal y Susana Huenul
168 capítulo 9. Balance del año y reflexiones finales desde
la sociedad chilena.
Juan Carlos Skewes y Roberto Morales
188 capítulo 10. Balance del año y reflexiones finales desde Wallmapu.
Pablo Mariman
Una Ruca donde quepamos todos y todas | 7

prólogo

Una Ruca donde quepamos todos y todas

Pedro Cayuqueo

Comenzaré con una confesión; nunca pensé que sería testigo del des-
pertar del pueblo chileno. Primero nos liberamos los mapuche, luego
avanzamos sobre Santiago y, finalmente, invitamos a los chilenos a ser
parte de nuestras ancestrales y democráticas formas de gobierno. Aquel
era para mí el escenario más realista, y no que Chile despertara y me-
nos aun enarbolando, de Arica a Magallanes, tres banderas de profundo
significado: nuestra rebelde Wenufoye, la ceremonial Wüñelfe —aquella
de campo azul y estrella blanca de ocho puntas— y también la ancestral
Wiphala de los pueblos andinos, “el triunfo que ondula al viento” en
lengua aymara.
Pero el milagro aconteció: Chile despertó y lo hizo, de manera do-
blemente sorpresiva para mí, identificando sus propios anhelos de
cambio social y profundización democrática con aquella larga lucha de
nuestros pueblos por reconocimiento y dignidad, por justicia y repa-
ración. Este despertar chileno, fruto de la revuelta social del 18 de oc-
tubre de 2019, es, sin duda, el principal hito del periodo que aborda el
presente Anuario sobre el conflicto en Wallmapu, el lado occidental del
país mapuche. Cómo este hito dialoga con nuestra lucha en sus causas
más directas —desigualdad social, crisis de la política representativa,
desborde de la institucionalidad— y sobretodo en sus consecuencias
más inmediatas —violación de derechos humanos, tal vez su cara más
dramática— es una de las interrogantes que este Anuario busca diluci-
dar. Enhorabuena.
Todo esfuerzo tendiente a observar en profundidad lo que sucede en
las regiones del sur del Biobío merece ser valorado y acompañado. Los y
las investigadoras que aportaron sus análisis para este libro poseen una
brillante trayectoria. En su mayoría llevan años, cuando no décadas,
estudiando el conflicto desde sus diversas disciplinas y perspectivas
académicas. Desde el derecho indígena a la sociología crítica; desde la
8 | prólogo

historiografía decolonial a las actuales luchas de género; desde el análisis de las políticas
públicas al tan necesario enfoque de derechos humanos. Todo señalado desde un genuino
compromiso con las vías pacíficas de resolución de conflictos, posiblemente el gran déficit
en toda esta (mala) historia.
Pero más que comentar cada uno de los trabajos que componen esta obra —tarea que es
vuestra, queridos lectores y lectoras— permítanme que aporte también una mirada propia
sobre este 2019 de estallidos sociales y esperanzas constituyentes.
Hasta antes de aquel octubre, parto reconociendo, dudaba seriamente que aquel letargo
neoliberal chileno llegase algún día a su fin. Los mapuche en cambio, desde el día dos del
retorno de la democracia, identificamos al modelo económico y al pacto social heredado
de la dictadura como dos adversarios centrales de nuestra lucha. Quinquén y Truf–Truf,
Ralco y Lumaco, cuatro emblemáticos conflictos con mega empresas constructoras, hi-
droeléctricas y forestales que tempranamente instalaron en Wallmapu la contradicción
Pueblo Mapuche / modelo de desarrollo; Pueblo Mapuche / institucionalidad del Estado. Treinta
años han pasado y seguimos luchando.
Sí, el despertar mapuche fue mucho antes que el chileno y los costos que hemos debido
pagar han sido tan altos como dolorosos.
Mientras escribo estas letras, el Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Angol acaba de
anunciar la reprogramación, para el 21 de enero de 2021, del inicio del juicio oral en
contra del coronel de Carabineros en retiro Marco Aurelio Treuer, acusado del crimen —
mediante un escopetazo en la cabeza— del adolescente mapuche Álex Lemun. Los hechos
acontecieron en noviembre del año 2002 al interior del fundo Santa Alicia de Angol, en
el marco de un violento desalojo policial. Hablamos de un crimen que ha permanecido
impune por veinte años. ¡Dos largas décadas!
No muy lejos de aquel fundo, al interior del lof Temucuicui de Ercilla, Camilo Catrillan-
ca sería acribillado por efectivos del GOPE en noviembre del año 2018. El juicio contra los
responsables, también radicado en el Tribunal de Angol, debería reanudarse el próximo 27
de octubre tras ser postergado hace medio año por la crisis sanitaria global. Siete son los
ex funcionarios de Carabineros acusados por el Ministerio Público, además de un abogado
civil. Se les imputa homicidio consumado, homicidio frustrado, apremios ilegítimos, obs-
trucción a la investigación, falsificación de instrumento público, infidelidad en la custodia
de documentos y prevaricación, entre otros delitos. Dos casos judiciales que son noticia
mientras redacto estas líneas.
Pero los chilenos, tras el Estallido Social, también han pagado un alto costo por su
rebeldía. Según un informe del Instituto Nacional de Derechos Humanos, desde octubre
de 2019 se han reportado en Chile 490 casos de torturas y vulneración de derechos en
manos de Carabineros. Entre ellos, 112 corresponden a casos de violencia sexual. El infor-
me constata, además, 259 casos de heridas oculares, entre ellos Gustavo Gatica y Fabiola
Campillay quienes perdieron dramáticamente la vista en ambos ojos.
Nada hace suponer que intervenir y reformar Carabineros sea una prioridad para la
actual administración. Todo lo contrario. En días recientes un joven manifestante terminó
gravemente herido, en el lecho del río Mapocho, tras ser lanzado allí por un efectivo poli-
cial desde el Puente Pío Nono. Salvó con vida de milagro. Desatada la polémica, el respaldo
Una Ruca donde quepamos todos y todas | 9

de La Moneda a los protocolos y la —cito textual— “necesaria y fundamental labor de


Carabineros”, fue absoluto. El joven apenas tenía 16 años, misma edad de Alex Lemun al
recibir aquel disparo fatal en su cabeza.
“Peñi, los abusos de Carabineros se han agravado; ahora cargan por igual contra todos,
seamos o no mapuche”, me comentó tiempo atrás un destacado lonko de Malleco. Su ob-
servación, cargada de crudo realismo, no deja de ser cierta. Pero de la misma forma que se
ha generalizado la violencia y brutalidad policial, también lo ha hecho la solidaridad entre
nuestros pueblos. Quizás como nunca antes. De ello trata el momento constituyente que
estamos viviendo en Chile. Ad portas de un plebiscito histórico, la oportunidad de zafar de
la camisa de fuerza constitucional heredada de la dictadura puede que sí valga el sacrificio.
He allí nuestra esperanza.
Reescribir juntos, chilenos y mapuche, una nueva Carta Fundamental asomó en 2019
como un desafío democrático de primer orden. Ello podría canalizar pacífica e institucio-
nalmente no solo los anhelos de justicia social de las grandes mayorías de chilenos y chi-
lenas, también las postergadas aspiraciones de justicia, territorio y libertad del conjunto
de las primeras naciones que, mucho antes que los descendientes de europeos, hicieron
de este bello rincón del continente su hogar.
Fuera del proceso constituyente, les soy honesto, no veo a corto y mediano plazo caminos
de solución a un conflicto que cada día en Wallmapu recrudece en intensidad y violencia.
Coincido en este punto con el realista diagnóstico de varios de los autores y autoras de
este libro. Ya leerán también ustedes sus respectivos análisis. Entre ellos, la militarización
que persiste en los territorios, la ineptitud —a ratos criminal— de quienes nos gobiernan,
el diálogo y la negociación que brillan por su ausencia, y la incapacidad del Estado y sus
instituciones para reconocer derechos, reparar el daño causado y transferir poder y com-
petencias a nuestros pueblos.
El proceso constituyente, en cambio, nos ofrece una inédita oportunidad de diálogo inte-
rétnico con la sociedad no indígena, algo clave si queremos avanzar en un entendimiento
mutuo más allá del Estado y sus deficiencias.
En momentos en que chilenos y chilenas se cuestionan tantas cosas —los negativos
efectos del modelo económico, la mercantilización de derechos sociales, la corrupción
política y el abuso de poder— bueno sería invitarlos también a repensar su relación con
los pueblos originarios, a deconstruirse de más de un siglo de negación y menosprecio de
sus verdaderos ancestros. Ello implica participar, aunar voluntades de cambio, no restarse.
La nueva Constitución, plurinacional e intercultural, será la casa grande que heredare-
mos a las nuevas generaciones. Que sea una ruca donde por fin quepamos todos y todas.

Viña del Mar, octubre de 2020.


El conflicto en territorio mapuche en el año del Estallido Social | 11

introducción

El conflicto en territorio mapuche


en el año del Estallido Social

Nicolás Rojas Pedemonte1,


Constanza Lobos2
David Soto SJ3

El conflicto es constitutivo de toda sociedad y la violencia es el origen


histórico de los Estados nacionales. Sin embargo, en diversas latitudes
del mundo, y en nuestro continente, los modelos de democracia han
logrado consolidar mecanismos institucionales para canalizar buena
parte de la conflictividad social. En el territorio chileno y, en especial
en territorio mapuche, se ha hecho evidente en las últimas dos décadas
la incapacidad de la institucionalidad democrática chilena de sustentar
el orden y la convivencia sin vulnerar los derechos humanos en la sis-
temática represión de la protesta social. En definitiva, la ilegitimidad
social del modelo heredado de la dictadura cívico–militar redunda en
un ejercicio abusivo del poder y sin autoridad. Toda sociedad moder-
na enfrenta el desafío de articular la solidaridad, la colaboración y la
pacífica convivencia entre actores y territorios diversos, pero el Estado
chileno ha reprobado reincidentemente esta tarea. La sostenida escala-
da del conflicto en territorio mapuche y el reciente Estallido Social no
han hecho más que confirmar este fracaso, desestimando, por ejemplo,
sucesivas reconvenciones y recomendaciones internacionales en ma-
teria indígena.
Si bien toda sociedad desarrolla un umbral de tolerancia a determi-
nadas violencias e injusticias, el Pueblo Mapuche y el pueblo chileno
han manifestado con suficiente claridad y disrupción que este límite se

1 Director el Centro Vives de la Universidad Alberto Hurtado. nrojas@[Link]


2 Investigadora del Centro Vives de la Universidad Alberto Hurtado. [Link]@[Link]
3 Investigador asociado del Centro Vives de la Universidad Alberto Hurtado y miembro de la
comunidad jesuita de Tirua, Provincia de Arauco. dsotogmz@[Link]
12 | introducción

ha superado. Solo la clase política chilena y la élite social parecen tolerar y justificar los
elevados costos humanos que ha acarreado la prolongación de un modelo profundamente
violento, abusivo y socioambientalmente insostenible. Es precisamente esta brecha de
ilegitimidad política cubierta con represión y violencias, la que aborda este nuevo número
de nuestra colección anual inaugurada hace ya casi un año con el libro “De la Operación
Huracán al Comando Jungla”. Esta colección hoy ofrece un segundo número de análisis
multidimensional de un conflicto con profundas raíces políticas e históricas.
Mientras aquella primera publicación abordó el desarrollo de un año 2018 marcado por
los montajes y el asesinato de Camilo Catrillanca, hoy “La Resistencia Mapuche y el Esta-
llido Social en Chile” cubre en sus distintos capítulos los principales procesos e hitos del
año 2019, destacando entre ellos, aquel ciclo de movilizaciones conocido como “Primavera
Chilena”, “Revuelta”, “Estallido” y “El Despertar de Chile”, entre otros. Esta nueva publica-
ción pretende abarcar todo el último año, pero ineludiblemente presta especial atención
en este ciclo de contienda que, por un lado, elevó a escala nacional las demandas por dig-
nidad y justicia y, por otro, amplificó la represión policial y las violaciones a los derechos
humanos por décadas institucionalizadas en territorio mapuche. El año 2019 será recor-
dado como parteaguas entre un Chile, aparentemente estable, que gestionaba específicos
conflictos locales o sectoriales, a un país movilizado, con su institucionalidad desbordada
y atravesado por la represión y la violencia colectiva en sus principales ciudades. Dado
este escenario, la presente publicación estudia la conflictividad, las políticas y las princi-
pales coyunturas del año reciente respecto a la causa mapuche, pero también analiza con
detención lo específico del ciclo del Estallido. Por una parte, se estudia y evalúa el impacto
y la proyección política del Estallido y, por otra, su vínculo con la lucha mapuche, ya sea en
relación con la dimensión “mapuche” del Estallido, como también con respecto al alcance
e impacto real del Estallido en la contienda, las comunidades y organizaciones histórica
de Wallmapu.
En las calles de las principales ciudades del territorio ondearon numerosas banderas
durante el Estallido, pero destacaron cuatro banderas como las más icónicas y recurrentes:
una bandera chilena negra con ribetes blancos, y las tres banderas indígenas: la Wiphala
altiplánica, la tradicional Wünelfe mapuche y, por sobre todo, la contemporánea Wenufo-
ye, con su carga simbólica y política vinculada al movimiento social mapuche.
Así, esta nueva publicación analiza las intersecciones entre la resistencia mapuche y el
“despertar de Chile”. Las autoras y los autores, mapuche y no mapuche, que se hacen parte
de este número aportan diversas claves de análisis, para entender las conexiones entre la
resistencia mapuche y el Estallido, pero también las incógnitas y particularidades que cada
lucha particular supone.
Nuevamente hemos convocado a expertos y expertas en temáticas relacionadas con la
causa mapuche y el conflicto territorial, con el objetivo de brindar un análisis lo más com-
pleto y pormenorizado de lo sucedido durante el año pasado. El primero de los capítulos
indaga en la política indígena. Por ende, en este apartado se revisan las medidas tomadas
desde el Gobierno e implementadas en la agenda del año 2019, de las que se desprenden
la continuidad de la militarización en territorio mapuche, la suspensión del proceso de
Consulta Indígena y el permanente desencuentro entre los aparatos estatales y las comu-
El conflicto en territorio mapuche en el año del Estallido Social | 13

nidades. Posteriormente, el segundo capítulo analiza la dinámica de la protesta mapuche,


su distribución territorial y sus principales ciclos e hitos, preguntándose en particular
sobre el alcance y la expresión que tuvo el Estallido en territorio mapuche. El capítulo
tercero aborda la participación política e institucional mapuche, pero —a diferencia del
primero— desde el análisis de las acciones que el propio Pueblo Mapuche ha llevado a cabo
durante el año 2019, evaluando el despliegue institucional de las demandas mapuche en
distintos ámbitos y espacios de poder político y estatal. Especial atención se presta al fra-
caso del proceso de Consulta Indígena y la contienda institucional durante el desarrollo
del Estallido.
El cuarto artículo aborda la vulneración de los derechos humanos en el contexto de
represión de la protesta social mapuche y, sobre todo, en el marco del Estallido. El siguien-
te capítulo, estrechamente relacionado con el anterior, expone cómo el sistema judicial
termina siendo una arena de disputa política. A partir de la revisión de condenas y forma-
lizaciones, los autores señalan que la contienda desatada en octubre deja en evidencia que
la pugna legal se trata de un tablero desnivelado, donde las iniciativas de “judicialización
represiva de la protesta” serían más eficaces que las de “protección” y defensa, dados los
recursos y esfuerzos que el propio Estado allí deposita. Se describe en este contexto, el
desamparo histórico de las comunidades mapuches y hoy, también, el del movimiento
popular chileno, frente a un sistema judicial, deviene en un instrumento estatal para el
ejercicio de la represión a la ciudadanía.
El sexto apartado aborda y evalúa las diversas vinculaciones entre el movimiento mapu-
che y la “Primavera chilena”. A pesar de que difieren en sus antecedentes históricos —pues
el movimiento mapuche es de más larga data que este nuevo movimiento popular ciuda-
dano— el autor deja en claro que existen importantes elementos comunes, tales como el
ejercicio del poder desde abajo, una respuesta represiva desde las entidades estatales y el
fuerte cuestionamiento a las lógicas coercitivas, al poder político, a las figuras políticas y
al modelo neoliberal en general. Consecutivamente, el capítulo 7, sobre derecho interna-
cional, revisa la aplicación e implementación de los derechos colectivos y territoriales del
Pueblo Mapuche en Chile. Así, se revisan la evolución de los estándares interamericanos
en la materia, para luego dar paso a la revisión de las formas en que organismos interna-
cionales se han pronunciado frente al cumplimiento de los compromisos internacionales
contraídos por el Estado chileno en relación a la protección de derechos humanos e indí-
genas. Por último, se destacan las enormes brechas del marco normativo chileno y los es-
tándares internacionales, con profundos déficits en reconocimiento de derechos políticos
y restitución de tierras.
El último capítulo temático de esta publicación plantea la necesidad de una mirada
feminista decolonial para abordar la realidad de las mujeres mapuche. Expone diversas
experiencias de organización de mujeres mapuche en contexto de crisis social. Basadas en
relatos de mujeres, las autoras relevan la importancia de la organización comunitaria, de
una economía local alternativa y del fortalecimiento del tejido social para la protección de
los derechos de las mujeres ante las arremetidas de la violencia extractivita y patriarcal.
Finalmente, el libro cierra con dos balances del año y del proceso político desplegado: uno
desarrollado desde la perspectiva mapuche y el otro desde la perspectiva chilena. Ambos
14 | introducción

balances, desde enfoques críticos, destacan la complejidad política de traducir la moviliza-


ción telúrica del 2019 en una nueva relación entre el Estado chileno y el Pueblo Mapuche.
Si bien gran parte de esta publicación destaca la dimensión institucional del conflicto,
estos capítulos de balance son particularmente iluminadores respecto a los desafíos aún
pendientes del proceso decolonizador en curso y el trasfondo ideológico de un conflicto
con profundas raíces históricas y, por cierto, también culturales.
Los capítulos que componen este libro aportan miradas críticas que reconocen en el
Estallido una oportunidad política para el movimiento mapuche, pero también profundos
retos. Es que, ciertamente, para que las oportunidades se traduzcan en impacto efectivo,
deben primero interpretarse como tal, para luego ser aprovechadas y canalizadas estra-
tégicamente como recursos transformadores en el sistema político. Y es precisamente la
proyección política del Estallido la que plantea desafíos mayúsculos para las organizacio-
nes populares chilenas y mapuche movilizadas. Por un lado, se destacan los retos propios
del movimiento mapuche y popular chileno, respecto a su fortalecimiento interno y a una
potencial articulación entre sí. Y por otro, se alerta sobre las trabas institucionales —jurí-
dicas, pero también políticas— para la construcción de una nueva relación entre Estado y
Pueblo Mapuche, basada en el reconocimiento y los derechos colectivos del territorio. Vale
identificar aquí a la propia clase política actual como “enclave autoritario” aún remanente
y a la ideología colonial que encarna, como una amenaza y potencial cortapisa para la con-
sagración de la democracia de justicia y dignidad demandada en las calles y comunidades.
Si algo ha quedado demostrado con el Estallido, tal como lo planteó Alvarado Lincopi en
el prólogo el número anterior, es que el debate propuesto hace décadas por el movimiento
mapuche acerca del modelo político administrativo y la democracia, hoy se ha abierto y ha
escalado territorial y políticamente. Esto evidencia, una vez más, que el impacto del movi-
miento mapuche no se reduce a su demostrada capacidad de resistencia–disrupción ni al
control territorial, pues también se expresa en su efecto democratizador y decolonizador
en la discusión pública. Así mismo, el Estallido ha gatillado procesos de deconstrucción
identitaria e intersubjetiva invaluables entre los actores implicados que, aun cuando hoy
podrían parecer aspectos meramente folclóricos y pintorescos, a la postre podrían redun-
dar en nuevas formas de militancia y reordenamiento de las solidaridades movilizadas. El
espiral de oportunidades políticas desatado por el Estallido está en curso y las ventanas de
transformación aún abiertas. Las demandas mapuche se han difundido a nuevos actores y
escalado a nuevos territorios donde, no solo se han realineados los discursos y los actores,
sino además, se ha agotado la tolerancia a la violencia y la injusticia propias de la ilegítima
institucionalidad vigente.
Creemos que esta nueva publicación, en complemento con el número anterior y con
nuestro libro “Mitos chilenos sobre el Pueblo Mapuche” (Ediciones UAH, 2019), contribu-
ye a una comprensión históricamente fundamentada de la conflictividad social en Chile
y en Wallmapu. Enfatiza el carácter dinámico del conflicto, sin desconocer su larga data,
así como también destaca la importancia de las realidades locales y sus actores, sin deses-
timar la raíz estructural de las violencias que aquejan al territorio. Estudiar y documentar
la interacción entre los actores implicados y los hitos que definen el curso del conflicto,
nos parece una tarea ineludible para aportarle realismo y menos romanticismo y épica al
El conflicto en territorio mapuche en el año del Estallido Social | 15

estudio de una lucha histórica que no lo necesita. El Pueblo Mapuche hoy es sobreviviente
de diversas invasiones y despojos territoriales, y esta resistencia es producto de actores
y organizaciones concretas que se movilizan activa e interactivamente contra otros acto-
res, instituciones y violencias presentes en el territorio. Así mismo, los costos sociales y
humanos, del conflicto y la represión no son el simple efecto marginal de la crisis institu-
cional, sino resultado de interacciones entre los actores y las autoridades implicadas. En
esta perspectiva es que esta colección presta particular atención a la dimensión dinámica,
local y relacional de la contienda.
Continuaremos trabajando en esta colección tal como el Observatorio del Conflicto
Social de la Universitat de Barcelona lo hace con su anuario mundial del conflicto, desde
hace una década, apostando así por la acumulación de un conocimiento de utilidad para
que quienes se movilicen y trabajen por un nuevo marco de relacionamiento entre los
poderes del Estado y el territorio mapuche. Confiamos en que la evidencia histórica con-
densada y sistematizada contribuirá al cambio de rumbo y logrará, a la postre, disuadir a
quienes abogan por continuar reprimiendo y convirtiendo —más allá de la caricatura4— a
Wallmapu en el “Vietnam” de un Estado chileno reincidente y obstinado en una solución
violenta de un conflicto que demanda a gritos una nueva política. En sociedades cada vez
más diversas, el conflicto social jamás se podrá descartar o anular, pero sí canalizarse para
que sea dinamizador de los territorios y no aniquilador de las oportunidades vitales y de
la diversidad ecosistémica.
Mientras editamos este libro en plena crisis pandémica —que abordaremos, junto al
proceso constituyente, en el próximo número—, se ha potenciado la militarización y la
exclusión en territorio mapuche. No obstante, también y, por sobre todo, se ha visibilizado
la capacidad que, como pueblo, los mapuche han desarrollado históricamente para ejercer
la autonomía y el autocuidado comunitario y, en la práctica, para autosustentar su vida. La
sabiduría mapuche y su medicina, como también sus tradiciones e instituciones políticas,
se mantienen activas y cada vez más necesarias en un territorio donde el Estado chileno
no es garante del bienestar, en particular de la salud y de la pacífica convivencia. Cierta-
mente, el dinamismo y vigencia del conflicto nos anima a desarrollar esta colección anual,
y a invitar a las y los lectores a una buena y crítica lectura.

4 [Link]
[Link]
Políticas públicas y Pueblo Mapuche: brechas y desafíos para una agenda insuficiente | 17

capítulo 1

Políticas públicas y Pueblo Mapuche: brechas


y desafíos para una agenda insuficiente

Verónica Figueroa Huencho

Introducción

La relación entre el Estado de Chile y los pueblos indígenas ha sido


compleja desde el nacimiento mismo del Estado. Si bien en las últimas
décadas las demandas de los pueblos indígenas han ido adquiriendo
mayor notoriedad en los espacios públicos, la naturaleza de esas de-
mandas es de largo aliento, y abarcan desde aspectos estructurales
hasta otros de carácter político y/o administrativo que impactan en su
calidad de vida y que inciden, a su vez, en la persistencia de deman-
das legítimas por la introducción de cambios profundos a las reglas de
convivencia. Sin embargo, la solución a dichas demandas difícilmente
puede ser abordada en un solo periodo de gobierno, sino que requieren
de la identificación de una agenda política con mirada de largo plazo,
cuestión bastante compleja de asumir como parte de compromisos a
cumplir en cuatro años.
Al igual que años anteriores, el año 2019 estuvo marcado por deci-
siones de política pública que dejaron en evidencia, una vez más, las
visiones sesgadas que existen al momento de definir e implementar
estas políticas cuando se orientan a los pueblos indígenas, particular-
mente al Pueblo Mapuche, especialmente cuando se diseñan sin con-
siderar aspectos sociales, culturales, económicos y políticos relevantes
para estos pueblos. Por lo tanto, el análisis de estas decisiones no pue-
de ser asumido solo desde una perspectiva occidental, propia de los
modelos de Estado–Nación, sino que requiere incorporar la mirada de
los pueblos indígenas de manera de diversificar las posibilidades de
avance y solución.
18 | capítulo 1

Entre los principales ejes temáticos presentes en la agenda de gobierno en el año 2019,
podemos encontrar la continuidad en la estrategia de militarización en zonas mapuche,
la aplicación de leyes especiales para resolver conflictos con comunidades mapuche, el
avance en el Plan Araucanía y la política de entrega de tierras a través de lo dispuesto en
el artículo 20 de la Ley Nº 19.253, entre otros. Sin embargo, uno de los principales temas
fue la implementación de la Consulta Indígena para modificar algunos contenidos de la
Ley Indígena, lo que suscitó una serie de movilizaciones que decantaron, finalmente, en
la suspensión definitiva del proceso, dando cuenta de la falta de entendimiento entre los
intereses de los pueblos indígenas y los del Gobierno.
En este capítulo analizaremos, desde la perspectiva de las políticas públicas, los con-
tenidos y alcances de estas medidas impulsadas en 2019 y que permiten evidenciar ele-
mentos relevantes que tensionan la relación entre el Estado y los pueblos indígenas, pero
que pueden servir de base para introducir cambios a los procesos de toma de decisiones, si
existe voluntad política para ello. El foco de análisis estará puesto en el Pueblo Mapuche,
pues ha sido este quien ha tenido mayor protagonismo en esta agenda. Sin embargo, las
reflexiones se abordarán desde una perspectiva integral, pues las soluciones requieren
cambios profundos a la institucionalidad existente en Chile para abordar la relación con
los pueblos indígenas.

Agenda indígena 2019: principales ejes de las políticas públicas

De manera comparativa, no ha existido un cambio sustantivo en las políticas públicas


indígenas en las últimas décadas. Más bien, las estrategias han sido de continuidad, lo
que ha llevado a los gobiernos a enfrentar, de manera persistente, diferentes hechos que
manifiestan el descontento de los pueblos indígenas y las limitantes que aún existen en
materia de formulación e implementación de políticas. En ese sentido, el año 2019 estuvo
marcado por diferentes hechos que nos permiten identificar las temáticas no resueltas y
que se convierten en focos de conflicto de carácter permanente, los que abordaremos a
continuación como ejes problemáticos que han requerido alguna respuesta del Estado.

Militarización del territorio mapuche

El año 2019 comenzó con incidentes entre comunidades mapuche y organismos del Es-
tado. Entre ellos, la toma de la municipalidad de Collipulli5 y la quema de maquinaria
agrícola y de puestos de Carabineros en la provincia de Malleco6, los que fueron atribuidos
al movimiento mapuche en reclamo por el asesinato de Camilo Catrillanca, ocurrido a
manos de Carabineros en noviembre de 20187.

5 [Link]
detenidas/479771/
6 [Link]
araucania/468661/
7 Mayores antecedentes se pueden encontrar en el primer número de esta colección “De la Operación Huracán al Comando
Jungla. Anuario del Conflicto en Territorio Mapuche, 2018”. Rojas Pedemonte, N., Lobos C. y Soto, D. (eds.) (2020).
Políticas públicas y Pueblo Mapuche: brechas y desafíos para una agenda insuficiente | 19

Esta actuación de Carabineros de Chile dejó en evidencia la precariedad de los sistemas


de control y fiscalización de las actuaciones de esta institución del Estado en territorio
mapuche, así como la falta de transparencia en sus prácticas y en la aplicación de sus
protocolos. De cara a la opinión pública, este hecho aumentó los niveles de desconfianza
hacia la institución que ya se habían originado con la denominada “Operación Huracán”8.
De hecho, el fiscal regional de La Araucanía, Cristián Paredes, daba cuenta del aumento en
un 28% de las causas por delitos vinculados a hechos de violencia rural, algunos de ellos,
producto del descontento de las comunidades mapuche por el actuar de Carabineros en
los dos casos mencionados. Es así como, según cifras de la Fiscalía Regional, entre noviem-
bre (58) y diciembre (31) de 2018 se registró un tercio de los casos de violencia rural en la
zona acumulados a lo largo de ese año (33%)9.
Lo anterior ha servido de base para continuar con una política sostenida por los últimos
gobiernos de aumentar el contingente de Carabineros y de la Policía de Investigaciones
en la Región de La Araucanía. Aun cuando la Ley Nº 19.253 entrega al Ministerio de Desa-
rrollo Social y Familia la coordinación de las políticas públicas de los gobiernos de turno
en torno a los pueblos indígenas a través de CONADI, desde mediados del año 2000 se
ha privilegiado un tratamiento de las demandas indígenas como parte de una agenda de
seguridad, entregando un rol importante al Ministerio del Interior y a sus instituciones
encargadas de resguardar el orden y la seguridad pública: Carabineros de Chile y Policía
de Investigaciones (Figueroa, 2014). Esto ha incidido en una serie de medidas que se han
intensificado en las últimas décadas, donde se ha aumentado la dotación de personal de
estas instituciones en territorios ancestrales y en la denominada “zona roja”, lo que se
refleja tanto en las declaraciones del entonces ministro del Interior Andrés Chadwick10,
como en los $670 millones invertidos en 11 vehículos policiales en La Araucanía a inicios
del 201911. Se trata de una situación compleja, pues mientras se siga entendiendo que la
solución es intensificar las medidas de seguridad, se continuará afectando el ejercicio de
derechos legítimos de los pueblos indígenas, especialmente de aquellos que se resguardan
desde el marco internacional.
Los cambios en materia de política indígena han sido graduales, pero con un claro énfa-
sis en la intensificación de las medidas de seguridad en la Región de La Araucanía. Esto da
cuenta de la visión que aún prima en las autoridades de Gobierno de distintas coaliciones,
y que no ha cambiado en más de 20 años, como se refleja en las decisiones de política
pública tomadas durante el año 2019.

8 Op cit.
9 [Link]
10 A raíz de diferentes ataques incendiarios atribuidos a comunidades mapuche, señalaba a los medios que “hay más
de 15 personas detenidas por estas acciones y hemos ampliado y fortalecido la presencia de la PDI y Carabineros. De
hecho, hay más de 208 nuevos carabineros que están redoblando la dotación frente a estos hechos de violencia; y se
han iniciado acciones para recuperar terrenos tomados de forma ilegal” ([Link]
no+endurece+postura+en+la+araucan%C3%ADa+enero+2019&oq=gobiern&aqs=chrome.0.69i59l2j69i57j69i59j-
0j69i60j69i61j69i60.1551j0j4&sourceid=chrome&ie=UTF-8 )
11 Presentados el 3 de enero de 2019 por el director de la PDI, Héctor Espinosa. Según explicaron desde el gobierno
regional de La Araucanía, “la inversión responde a las solicitudes de las juntas de vecinos, organizaciones sociales
y juntas de vigilancia rural, de contar con mayor presencia en terreno de la policía civil”. ([Link]
search?q=gobierno+endurece+postura+en+la+araucan%C3%ADa+enero+2019&oq=gobiern&aqs=chrome.0.69i59l-
2j69i57j69i59j0j69i60j69i61j69i60.1551j0j4&sourceid=chrome&ie=UTF-8)
20 | capítulo 1

Aplicación de leyes especiales

Otro eje problemático durante el año 2019 se relaciona con la continuidad en la aplicación
de leyes especiales para resolver las demandas del Pueblo Mapuche. La Ley Nº 18.314 (o
denominada “ley antiterrorista”) ha sido utilizada como mecanismo para judicializar di-
chas demandas, de manera de disminuir la presión en la agenda política. Esta estrategia
no ha dado resultados, sino que, por el contrario, ha sido fuertemente criticada por orga-
nismos de derechos humanos, tanto en Chile como a nivel internacional12.
Solo consideremos que entre 2001 y 2010 se invocó esta ley solamente para procesar a
comuneros mapuche13. Sin embargo, a la fecha solo ha habido un procesamiento por esta
ley, el caso de Juan Castro Antipan, quien declaró ser (desde el año 2009) un informante
de Carabineros, infiltrado en el activismo mapuche tanto universitario como rural de La
Araucanía. Asimismo, reconoció su participación en, a lo menos, cuatro atentados, los
que fueron visados por los oficiales de inteligencia policial a quienes rendía periódicos
informes en Temuco14.
En el año 2019, el Gobierno invocó esta ley antiterrorista al interponer una denuncia
ante la fiscalía regional de La Araucanía por una serie de hechos violentos, entre ellos, la
quema de maquinaria en el fundo San Antonio, en Lanco, y el ataque a Carabineros de Co-
llipulli, ocurridos el martes 1 de enero. Según fuentes del Gobierno, esto respondería a un
llamado hecho por diversos líderes mapuche luego de un gran encuentro en Temucuicui,
en el que participaron líderes de diferentes comunidades mapuche, luego del asesinato de
Camilo Catrillanca. A esto se sumó el incendio a ocho maquinarias de trabajo forestal en la
comuna de Lumaco15. En el caso de los atentados incendiarios, si bien en algunos casos no
se ha podido establecer la responsabilidad, personeros del Gobierno, como el ex subsecre-
tario del interior Rodrigo Ubilla16, hicieron una serie de declaraciones que contribuyeron a
aumentar los prejuicios en torno al Pueblo Mapuche y sus demandas, como una forma de
justificar la aplicación de estas leyes especiales.
Como lo evidencian los hechos, la aplicación de la ley antiterrorista ha sido una vía
utilizada por el Estado, a través de sus diferentes gobiernos, para enfrentar las demandas
políticas que tiene el Pueblo Mapuche. Efectivamente, se ha discutido en diferentes ins-

12 Amnistía Internacional y la misma Corte Interamericana de Derechos Humanos ha señalado que la aplicación de esta
ley afecta el ejercicio de derechos y viola la igualdad ante la ley de los pueblos indígenas.
13 De hecho, fue aplicada por primera vez en democracia contra los lonkos Pascual Pichun y Aniceto Norin, acusados de
un ataque incendiario en los fundos San Gregorio y Nancahue, ocurridos en diciembre de 2001. También en el caso del
atentado incendiario al Fundo Poluco Pidenco, de propiedad de la empresa forestal Mininco S.A., ocurrido en el mismo
mes de ese año (acusando a 10 comuneros mapuche por los hechos) y a 15 mapuche acusados de asociación ilícita
terrorista, los que habrían actuado bajo el amparo de la Coordinadora Arauco-Malleco, según la acusación del Ministerio
Público. En este contexto se acusaba al líder de la CAM, Víctor Ancalaf, de haber perpetrado ataques incendiarios a
maquinarias que desarrollaban faenas en la construcción de la Central Hidroeléctrica Ralco, hechos ocurridos el 29 de
septiembre de 2001 y el 3 y 17 de marzo de 2002. Estos casos han sido solo algunos que se pueden señalar.
14 [Link]
15 [Link]
no&aqs=chrome.1.69i59l3j69i57j0j69i60j69i61j69i60.1726j0j4&sourceid=chrome&ie=UTF-8
16 Con motivo de la ocurrencia de veinte incendios forestales en la Región de La Araucanía en enero de
2019, donde unas 1.699 hectáreas fueron afectadas por el fuego, el ex subsecretario del interior, Rodrigo
Ubilla, señalaba a la prensa: “ Yo diría que algunos de los incendios que se han producido en el último
tiempo están asociados al tema de la causa mapuche” ([Link]
rodrigo-ubilla-ministro-s-del-interior-incendios-del-ultimo-tiempo-estan-asociados-al-tema-la-causa-mapuche/532043/)
Políticas públicas y Pueblo Mapuche: brechas y desafíos para una agenda insuficiente | 21

tancias respecto de la naturaleza de las demandas de este pueblo, donde el problema real
tiene una base política y no de seguridad interior o de conductas terroristas. El Estado no
ha estado a la altura de asumir la solución real a este problema. De hecho, en mayo de 2019
la Corte Interamericana de Derechos Humanos ordenaba al Estado de Chile a cumplir con
los estándares internacionales en materia de derechos humanos en el denominado caso
Norin Catriman, en donde Aniceto Norín, Pascual Pichún, Víctor Ancalaf, Florencio Mari-
leo, Juan Marileo, José Huenchunao, Juan Millacheo y Patricia Troncoso fueron acusados
bajo la ley antiterrorista, dejando sin efecto la resolución de la Corte Suprema. Este hecho
es de gran relevancia, pues pone al Estado de Chile en una posición compleja frente a la
opinión internacional respecto de la legitimidad en el accionar de diferentes instituciones
del Estado frente a las demandas del Pueblo Mapuche17.

Demandas por restitución territorial

Las demandas del Pueblo Mapuche por restitución territorial volvieron a emerger en el
año 2019, dando cuenta de la profundidad de esta problemática y de la necesidad de mo-
dificar la legislación vigente en torno a los mecanismos establecidos para la restitución de
tierras. La mayoría de los hechos reseñados en el apartado anterior dicen relación con la
lentitud que aún existe en la devolución de territorio ancestral, cuestión sustantiva para
la mayoría de las comunidades mapuche. Una revisión de esta temática durante 2019 da
cuenta de que, ya desde enero, las demandas de tierras fueron foco de conflicto al publicar
la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI) un informe con un catastro,
señalando que las reclamaciones de las comunidades mapuche se centraban en 66 predios
forestales en la Región de La Araucanía, los que, a su juicio, corresponderían a casi 30 mil
hectáreas18. Esto llevó a implementar una mesa de negociación entre empresas forestales,
CONADI y representantes de distintas comunidades mapuche, de manera de encontrar
soluciones en el marco de lo establecido en la Ley Nº 19.25319.
Uno de los principales problemas existentes deriva de las inconsistencias entre las ci-
fras manejadas por las comunidades mapuche, las empresas forestales y la misma CONADI
respecto a la magnitud de las tierras que deben ser restituidas a las comunidades a través
de los títulos de merced. De acuerdo con las empresas forestales, la cantidad de tierras que

17 Mayores antecedentes se pueden encontrar en el capítulo de Nancy Yáñez incluido en este mismo libro.
18 [Link]
19 La que establece en su artículo Nº 20, inciso b), que se destinarán fondos para financiar mecanismos que permitan
solucionar los problemas de tierras, en especial con motivo del cumplimiento de resoluciones o transacciones judiciales
o extrajudiciales relativas a tierras indígenas, para dar soluciones sobre litigios de tierras indígenas o transferidas a los
indígenas. Lo anterior se financiará con recursos aprobados año a año en la ley de presupuestos de la CONADI para el
Fondo de Tierras y Aguas Indígenas (creado en esta misma ley), el que, en su aspecto central, se refiere a la solución de
litigios sobre tierras entre personas indígenas, comunidades indígenas y particulares, provenientes de títulos de merced
o reconocidos por títulos de comisario u otras cesiones o asignaciones hechas por el Estado a favor de los indígenas.
Al año 2017, el Estado de Chile había invertido más de $454 mil millones (USD 732 millones) en tierras (entre 1996
y 2016) en cuatro regiones del sur del país: $354 mil millones en La Araucanía, $48 mil millones en Biobío, $26 mil
millones en Los Ríos, $25 mil millones en Los Lagos, y donde un 22% de la compra de tierras se efectuó fuera de la
Región de La Araucanía. De acuerdo con el registro del año 2018, a la fecha se ha entregado un total de 412 tierras a
505 familias indígenas en las regiones del Biobío, La Araucanía y Los Ríos, por un total de $789.009.945 (ver https://
[Link]/noticias/Nacional/2018/01/20/891947/Costo-de-tierras-compradas-por-Conadi-para-grupos-mapu-
[Link] ).
22 | capítulo 1

se superponen con títulos de merced concedidos mediante leyes del siglo XIX ascienden
a 3.706 hectáreas. Sin embargo, de acuerdo con las cifras de CONADI, que consideran las
solicitudes ingresadas a la institución, las reclamaciones de las comunidades mapuche
serían de 30.000. Finalmente, estas cifras distan de las magnitudes planteadas por las
propias comunidades, quienes han señalado que estas ascienden a más de 150.00020. De
acuerdo con cifras de 2019, la mayoría de las tierras reclamadas por las comunidades ma-
puche están en manos de empresas forestales, las que poseen más de 280 mil hectáreas
de las 435 mil hectáreas que existen en la Región de La Araucanía. El holding CMPC, de
acuerdo con sus propios informes, posee 170 mil hectáreas en esta región. La empresa
Arauco, por su parte, posee unas 35 mil hectáreas.
CONADI, a partir de esta mesa de negociación, ha señalado que la compra de tierras, en
el marco de los acuerdos que puedan surgir, debe responder a ciertos criterios21:
• no se comprarán predios que hayan sido perturbados, que estén en toma o con his-
torias de violencia;
• se deberá priorizar comunidades que no tengan compras anteriores; y
• se privilegiará la antigüedad de los reclamos de tierras de las comunidades22.
Lo anterior, además, se ve presionado por los recursos de los que dispone la institución
para enfrentar las demandas por compra de tierras donde, según cifras de 2019, el Fondo
de Tierras y Agua disponía de $74 mil millones, lo que obliga a adquisiciones graduales y
parceladas y donde el precio promedio que se ha pagado es de $2,8 millones por hectárea.
No se debe olvidar que la especulación ha sido uno de los efectos negativos del sistema de
compra de tierras. Un ejemplo: mientras que en 1994 se pagaba por los predios en con-
flicto un precio aproximado de $146.000 por hectárea, al año 2000 se estaban pagando, en
promedio, cerca de $1.200.000 por hectárea, es decir, el precio había aumentado casi seis
veces (Figueroa, 2018).
En síntesis, la demanda territorial constituye un aspecto abordado de manera limita-
da desde las políticas públicas, especialmente por las restricciones que la misma Ley Nº
19.253 define en esta materia. Mientras para el Estado se trata de cuantificar espacios de
tierra, principalmente porque la legislación no reconoce la existencia de “territorios indí-
genas”, para el Pueblo Mapuche se trata de un sustento vital para la supervivencia material
e inmaterial. Mientras no exista un cambio en la perspectiva con la que se valoran las cul-
turas indígenas, o mientras exista una visión productiva de la tierra y de su explotación,
seguirán existiendo inconsistencias que harán difícil la formulación de políticas.

Proceso de Consulta Indígena

Uno de los principales ejes de las políticas indígenas en el año 2019 fue la implementación
de la Consulta Indígena23, con el fin de modificar algunos aspectos de la Ley Nº 19.253, la
que se inició el 22 de mayo de 2019, fundamentándose en lo establecido en el artículo 6

20 [Link]
me.0.69i59j69i57j0l3j69i60l3.1993j0j4&sourceid=chrome&ie=UTF-8
21 [Link]
22 [Link]
23 Liderada por el Ministerio de Desarrollo Social y Familia, a cargo del ministro Alfredo Moreno.
Políticas públicas y Pueblo Mapuche: brechas y desafíos para una agenda insuficiente | 23

del Convenio 169 de la OIT24. Este proceso de consulta se enmarcó, asimismo, en la polí-
tica iniciada en septiembre del año 2018 denominada “Acuerdo Nacional por el Desarrollo
y la Paz en La Araucanía – Plan Impulso Araucanía”, la que tenía un foco principal en la
Región de La Araucanía, donde se concentra gran parte de las acciones reivindicatorias de
comunidades mapuche. Si bien esta política fue ampliamente criticada por no haber sido
sometida a consulta, esta vez se entendió que la no implementación de ese proceso en la
nueva consulta contravenía de manera grave lo estipulado en el Convenio 169 de la OIT,
pues se buscaba proponer una modificación a la Ley Nº 19.253 que afectaría a todos los
pueblos indígenas, siendo deber del Gobierno implementar una consulta a nivel nacional.
Esta consulta constaba de 11 puntos que afectaban, principalmente, el artículo 13 de la
Ley Nº 19.253, el que señala la protección de las tierras indígenas, las que “no podrán ser
enajenadas, embargadas, gravadas, ni adquiridas por prescripción, salvo entre comunida-
des o personas indígenas de una misma etnia”. Este artículo también señala que estas tierras
no podrán ser arrendadas, dadas en comodato, ni cedidas a terceros en uso, goce o adminis-
tración, en el caso de que los titulares sean comunidades. Sin embargo, podrán serlo, solo
por un plazo no superior a cinco años, en el caso de las de propiedad individual. Además,
solo podrán permutarse por tierras de no indígenas de similar valor, con la autorización de
CONADI, las que se considerarán tierras indígenas, desafectándose las primeras.
Los 11 puntos que buscaban ser sometidos a consulta en este proceso eran:
1. Posibilitar a las comunidades indígenas recibir o generar títulos individuales de
dominio.
2. Permitir que el derecho real de uso y derecho real de goce puedan constituirse en
título individual de dominio.
3. Eliminar la restricción de subdivisión mínima de tres hectáreas, aplicándose las re-
glas generales de subdivisión.
4. Permitir la venta de tierras indígenas entre indígenas a partir de los cinco años con-
tados desde su entrega.
5. Reglamentar el mecanismo de permuta de tierras indígenas para clarificar y precisar
sus condiciones.
6. Permitir la realización de contratos de arriendos, comodatos o medierías en tierras
indígenas por un plazo de hasta 25 años.
7. Permitir mecanismos alternativos y voluntarios de reparación a los problemas de
tierras indígenas.
8. Permitir el acceso a beneficios asociados a la calidad indígena solamente a personas
con calidad indígena adquiridas por el artículo 2, letras a) y b) de la Ley N° 19.253.
9. Mayores requisitos para la constitución de nuevas comunidades indígenas.

24 Ésta establece la obligatoriedad de los gobiernos a: i) consultar a los pueblos interesados, mediante procedimientos
apropiados y, en particular, a través de sus instituciones representativas, cada vez que se prevean medidas legislativas
o administrativas susceptibles de afectarles directamente; ii) establecer los medios a través de los cuales los pueblos
interesados puedan participar libremente, por lo menos en la misma medida que otros sectores de la población y
a todos los niveles, en la adopción de decisiones en instituciones electivas y organismos administrativos y de otra
índole responsables de políticas y programas que les conciernan; y iii) establecer los medios para el pleno desarrollo
de las instituciones e iniciativas de esos pueblos y, en los casos apropiados, proporcionar los recursos necesarios
para este fin”.
24 | capítulo 1

10. Permitir que las asociaciones indígenas puedan ser constituidas por un mínimo de
dos integrantes.
11. Permitir que las asociaciones indígenas puedan postular al Fondo de Desarrollo
Indígena.
Sin embargo, desde un inicio, este proceso fue rechazado por la mayoría de los pueblos
indígenas, impidiendo su realización, negándose a participar o tomando por la fuerza los
recintos destinados a la realización de los talleres. Entre los fundamentos para ello se
encontraban que no se contaba con toda la información para participar del proceso, las
propuestas del ejecutivo no estaban disponibles en la página de la consulta para poder ser
revisadas y no existían garantías de que los acuerdos o consentimientos logrados fueran
vinculantes, es decir, que fueran respetados por el Estado al someter la modificación de la
ley al trámite legislativo de rigor25.
Entre las principales críticas que se hicieron es que la mayoría de estas propuestas se
centraban en lo económico, donde las primeras siete medidas se referían a los títulos de
dominio de tierras indígenas y la posibilidad de arrendarlas, propiciando el debilitamiento
de la propiedad colectiva y favoreciendo la inversión económica de terceros no indígenas.
Por otra parte, se argumentó que las medidas proponían una división de la propiedad de
la tierra que sería entregada a título personal, lo que contraviene la cosmovisión de los
pueblos indígenas. En ese contexto, la Asociación de Municipalidades con Alcalde Mapu-
che (AMCAM), luego de una serie de incidentes entre comuneros de distintas localidades
de las regiones del Biobío y La Araucanía con funcionarios del Gobierno a cargo de la
consulta, pidió su suspensión señalando que “la realización del proceso de consulta en un
clima hostil evidencia la polarización que genera y que su contenido no ha sido socializa-
do debidamente con las comunidades”26. Finalmente, debido a todos estos problemas, en
noviembre de 2019, el nuevo ministro de Desarrollo Social, Sebastián Sichel, anunció la
suspensión definitiva del proceso de consulta a través de una minuta interna27.
Lo anterior da cuenta de la necesidad de considerar los derechos consagrados en la
normativa internacional respecto de la obligatoriedad de los Estados de consultar a los
pueblos indígenas las medidas que les afecten. En ese sentido, si bien Chile ha ratificado el
Convenio 169 de la OIT en el año 2008, los procesos de consulta implementados a la fecha
han sido criticados por las comunidades por no cumplir con los estándares apropiados,
la buena fe y la disponibilidad de información. Por lo tanto, las políticas públicas deben
adecuarse a estos requerimientos no solo como una obligación, sino como un marco para
avanzar hacia una institucionalidad que no contravenga los derechos de estos pueblos.

25 [Link]
26 [Link]
27 Donde señalaba que “habiéndose analizado la oportunidad y conveniencia de continuar adelante con el procedimiento
de Consulta Indígena antes mencionado, y en virtud del artículo 61 de la Ley N° 19.880, que establece las bases de
los procedimientos administrativos que rigen los actos de los órganos de la administración del Estado, que permite la
revocación de los actos administrativos a los órganos que los hubieren dictado, esta secretaría de Estado ha decidido
revocar la Resolución Exenta N° 241, de 2019, del Ministerio de Desarrollo Social, poniendo término al procedimiento de
Consulta Indígena iniciado en el mes de abril del presente año” ([Link]
cancela-definitivamente-consulta-indigena-medio-crisis-ad-portas-conmemoracion-muerte-catrillanca/899770/)
Mayores antecedentes sobre este proceso de consulta y la conflictividad desatada se pueden encontrar en el capítulo
de Víctor Tricot y German Bidegaín incluido en este mismo libro.
Políticas públicas y Pueblo Mapuche: brechas y desafíos para una agenda insuficiente | 25

Avances, desafíos y brechas de las políticas indígenas en Chile

En el caso de Chile, los pueblos indígenas se han convertido en un importante actor social
y político que ha presionado por cambios en las políticas públicas y por el reconocimiento
efectivo de sus derechos, muchos de los cuales han sido recogidos en pactos y convenios
internacionales ratificados por el Estado de Chile en las últimas décadas. El análisis de las
principales problemáticas surgidas en el año 2019 permite evidenciar que la política indí-
gena continúa siendo un ámbito problemático en las agendas de los gobiernos, donde no
ha existido voluntad o capacidad para comprender el verdadero alcance de sus demandas,
las que provienen de un sector de la población que no solo representa culturas diferencia-
das, sino que, además, está compuesta por sujetos de derechos específicos. De esa manera,
mientras no existan avances sustantivos en esta materia, las reclamaciones de estos pue-
blos continuarán, especialmente porque no se respetan sus derechos legítimos, cuestión
que ha sido visibilizada por diferentes organismos internacionales.
Si bien la promulgación de la Ley Nº 19.253 en el año 1993 significó un importante hito
al establecer normas específicas sobre protección, fomento y desarrollo de los indígenas y
al crear la institucionalidad encargada de la implementación de las políticas indígenas, la
CONADI (vigente hasta nuestros días), no ha implicado cambios sustantivos en el reconoci-
miento de derechos políticos. En efecto, el Estado de Chile no ha reconocido constitucional-
mente a los pueblos indígenas que se encuentran en su territorio. Tampoco existe el estatus
jurídico de “pueblo” para ellos, pues la ley vigente les entrega el estatus de etnias, limitando
el ejercicio de derechos recogidos en las normas internacionales, entre otros elementos. Todo
esto ha incidido en la situación de marginación y exclusión que aún siguen experimentando.
De acuerdo al Censo 2017, 12,8% de la población del país se considera perteneciente
a algún pueblo indígena, de los cuáles 79,8% se reconoció como mapuche, 7,2% aymara,
4,1% diaguita, 1,5% quechua, 1,4% lickanantay, 0,9% colla, 0,4% rapa nui, 0,2% kawésqar
y 0,1% yagán. En el caso de la pobreza indígena, la Encuesta CASEN 2015 mostró que el
18,3% de la población indígena es pobre, mientras que dentro de la población no indígena,
esta cifra corresponde a un 11%. Relacionado con lo anterior, otros estudios dan cuenta
del empobrecimiento de estos pueblos, especialmente en las denominadas Áreas de Desa-
rrollo Indígena (la mayoría ubicadas en la Región de La Araucanía), donde la pobreza de la
población mapuche es de un 24,34 %. Más recientemente, esta misma encuesta aplicada
en el año 2017, indicó que 19,8% de la población en territorio chileno era pobre multi-
dimensionalmente, mientras que entre el Pueblo Mapuche esta cifra ascendía a 30,8%.
Respecto de las lenguas indígenas, si bien desde el año 1996 existe un Programa de
Educación Intercultural Bilingüe, existe una pérdida progresiva de estas. Un 78,6% de la
población indígena no habla ni entiende su lengua, siendo esto particularmente grave en
los menores de 14 años, donde un 88,6% se encuentra en esa condición (CASEN 2015).
En salud, por su parte, un estudio del Ministerio de Salud (MINSAL) de 2016, muestra
tasas mayores de mortalidad infantil en población indígena a partir de una muestra de 11
consultorios en diferentes comunas con alta población indígena.
Las problemáticas que enfrentan los pueblos indígenas son multidimensionales y re-
sulta de particular atención la que vive el Pueblo Mapuche. Este pueblo no solo es mayo-
26 | capítulo 1

ritario, sino que ha protagonizado la mayoría de las acciones de reivindicación que han
tenido como respuesta acciones sesgadas desde los espacios de política pública. Son final-
mente sus comunidades las principales destinatarias de las decisiones de militarización
del territorio, de aplicación de leyes especiales y de proyectos de extracción que afectan
el territorio y sus ecosistemas, entre otros. Es por ello que la política indígena ha tendido,
en las últimas décadas, a focalizarse en este pueblo, derivando también en un enfoque
restringido respecto de la propia diversidad que tienen los pueblos indígenas.
En este sentido, el análisis de las brechas y los desafíos que aún persisten en la política
indígena deben ser abordados desde una perspectiva sistémica, que considere aquellas
demandas de carácter estructural que implicarían cambios profundos al modelo de Estado
actual y a la distribución y ejercicio del poder, hasta otras que se encuentran en el ámbito
de la institucionalidad política necesaria para representar de mejor forma los intereses de
estos pueblos. Y finalmente, aquellas demandas que se encuentran en un nivel adminis-
trativo, principalmente, la generación de programas o proyectos específicos, y que han
sido el foco de las acciones de política pública en los últimos años.
A continuación, analizaremos estas tres dimensiones (estructural, política y administra-
tiva) de manera de aportar elementos para una discusión en torno a los temas pendientes,
pero también en aquellas temáticas que deberían ser incorporadas a la agenda nacional.

Brechas y desafíos en el ámbito estructural

Las movilizaciones surgidas desde el 18 de octubre del año 2019 no solo evidenciaron
las desigualdades que existen en nuestra sociedad, sino también aquellas que de manera
específica han afectado y afectan a los pueblos indígenas. Es así como desde la marcha
masiva del 25 de octubre, hasta otras que se fueron produciendo en fechas posteriores,
la bandera mapuche tuvo un protagonismo importante, convirtiéndose en un símbolo
de resistencia no solo del Pueblo Mapuche, sino como una forma de representar el des-
contento de toda la sociedad chilena28. De esa manera, la discusión en torno a la reforma
constitucional también incorporó la dimensión de las demandas de los pueblos indígenas,
donde la idea de avanzar hacia un Estado plurinacional se ha convertido en un ámbito que
ha concitado gran interés.
Como ha expresado el historiador Fernando Pairican “la república de Chile vive un mo-
mento constituyente. Como en pocas ocasiones, la posibilidad de desmantelar el republi-
canismo homogéneo ha develado la oportunidad de pensar en un nuevo tipo de Estado que
aspire a que las naciones originarias sean portadoras y sujetos de derecho al interior de la
democracia chilena”29. Es que, por siglos, el modelo de Estado–Nación ha privilegiado la
prevalencia de una cultura occidental chilena por sobre los pueblos indígenas. Esto sirvió
de base para la consolidación de un proyecto de nación homogénea y para la generación
de mecanismos uniformes y centralizados de participación y representación de los inte-
reses ciudadanos. De esa manera, no solo se configuró un espacio estandarizado de inte-
rrelaciones, sino que se consolidó una visión negativa de lo indígena, siendo asociado a la

28 [Link]
29 [Link]
Políticas públicas y Pueblo Mapuche: brechas y desafíos para una agenda insuficiente | 27

pre–modernidad y al subdesarrollo, donde su forma de vida no concordaba con los ideales


de la nación que se buscaba instalar (Figueroa, 2014). Esto dio lugar a un diseño de Estado
y de sociedad sin los pueblos indígenas, donde la igualdad sirvió de sustento para la ho-
mogeneización de los sistemas de representación política, pero también para la utilización
y ocupación de los espacios públicos y de poder. En Chile, la idea de una sola nación ha
significado la adopción de un solo modelo cultural, jurídico, político e incluso (hasta antes
de 1925) religioso, y que se tradujo en una concepción centralista del ejercicio del poder.
El reconocimiento de la plurinacionalidad del Estado es un ámbito estructural que
implicaría un cambio sustantivo en la forma en la que se formulan e implementan las
políticas de pueblos indígenas en nuestro país. Sin embargo, no ha sido objeto de aten-
ción de los actores políticos en las últimas décadas. En el año 2018, el senador Francisco
Huenchumilla presentó un proyecto de reforma constitucional para el reconocimiento de
la plurinacionalidad en Chile, el que no tuvo el apoyo necesario para avanzar en el poder
legislativo, siendo una de las propuestas más acabadas que se han presentado a la fecha30.
Ningún Gobierno ha incluido en sus programas o iniciativas la posibilidad de avanzar
hacia un Estado plurinacional, siendo una demanda planteada más bien desde la ciuda-
danía, por lo que cabrá esperar el desarrollo del proceso constituyente para evaluar cómo
avanzará esta demanda.
Relacionado con lo anterior, también se encuentra el reconocimiento constitucional a
los pueblos indígenas, cuestión que no ha sido considerada en ninguna de las Constitu-
ciones que el Estado de Chile ha tenido hasta ahora. En el año 2015, a partir del proceso
constituyente llevado a cabo en el Gobierno de la presidenta Michelle Bachelet (2014–
2018), se realizaron una serie de encuentros específicos para los pueblos indígenas, cuyos
resultados mostraban las demandas más relevantes para ellos: cambio constitucional con
reconocimiento de los pueblos originarios, la definición del Estado chileno como uno plu-
rinacional y el respeto a los tratados internacionales ratificados por Chile, así como la no
aplicación de la ley antiterrorista31. De esa forma es posible evidenciar que las problemáti-
cas que surgieron durante el año 2019 responden a demandas insatisfechas y sentidas de
la población indígena, entre ellas, el Pueblo Mapuche.
La propuesta de reforma constitucional para el reconocimiento de los pueblos indígenas
que surgió de este proceso fue claramente insuficiente. En ella se señalaba que el Estado se
comprometía a respetar la integridad, derechos y cultura de los pueblos indígenas y recono-
cía las distintas formas de educación indígena. Sin embargo, no se hacía referencia a la libre
determinación, autonomía, derechos territoriales o la plurinacionalidad, entendiendo a los
pueblos indígenas como parte de la nación chilena. Desde esa fecha, no se ha avanzado en
esta materia, y la agenda del Gobierno actual tampoco se ha hecho cargo de esta demanda.
En una reunión sostenida en La Moneda el 14 mayo de 2019, con diputados y senadores
de diferentes partidos, el presidente Sebastián Piñera señalaba que “estamos conversando
para encontrar acuerdos para incorporar el reconocimiento constitucional de nuestros

30 “Proyecto de reforma constitucional que reconoce la plurinacionalidad y los derechos de los pueblos indígenas” (Boletín
N° 11.873-07).
31 [Link]
[Link]
28 | capítulo 1

pueblos originarios en nuestra Constitución” y que “este es un tema, un problema y una


oportunidad; se arrastran durante décadas y siglos, estamos conscientes. Por eso, no po-
demos dejar pasar un minuto más”32. Por otra parte, en la cuenta pública del año 2019, el
presidente señalaba que impulsará “el reconocimiento constitucional de nuestros pueblos
originarios, sin debilitar la unidad de nuestra nación”33. Tal como se ha señalado, no ha ha-
bido ningún avance. El reconocimiento constitucional podrá ser discutido e incorporado
en la discusión en torno a la nueva Constitución que se llevará adelante este año, pero se
trata de una cuestión aún incierta.
Lo anterior se relaciona, asimismo, con otros derechos importantes para el Pueblo Mapu-
che que han estado presentes en los trawün (encuentros) realizados en el año 2019, donde
destaca el realizado el 2 de noviembre en el sector de Kowilew con comunidades mapuche
de Temuco, con la participación de diferentes líderes y lideresas de estos territorios, quienes
acordaron los puntos mínimos a ser recogidos en una nueva Constitución. Entre ellos:
a) Nueva Constitución plurinacional, donde se reconozca a las múltiples naciones que
componen este Estado.
b) Reconocimiento histórico del despojo e invasión del territorio mapuche.
c) Derecho al autogobierno y autonomía.
d) Retiro de las forestales en Wallmapu.
e) Educación mapuche y administración propia.
f) Escaños reservados para el Pueblo Mapuche.
g) Desmilitarización del Wallmapu.
h) Que los convenios internacionales y procesos de consulta y participación sean
vinculantes.
Estas demandas son coincidentes con aquellas que se han planteado a lo largo de las
últimas décadas por el Pueblo Mapuche y su movimiento social, y que supone el reconoci-
miento de derechos culturales, económicos y lingüísticos, entre otros.
De las demandas señaladas hay dos que también emergieron con fuerza durante el año
2019 y que no han sido abordadas desde las políticas públicas. Una de ellas es el derecho a
la autonomía y a la libre determinación. La libre determinación como derecho humano se
consagra en dos pactos internacionales de derechos humanos fundamentales, adoptados
por la ONU en 1966: el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el Pacto Inter-
nacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, además del Convenio 169 de la
OIT. Todos, instrumentos ratificados por el Estado de Chile. En ese sentido, el nuevo pro-
ceso constituyente también permite repensar cómo ejercer este derecho desde la realidad
que tienen los pueblos indígenas en la actualidad, donde producto del despojo territorial
se nos ha limitado la idea de una real autonomía.
El otro es el de los escaños reservados, especialmente en la representación en el Con-
greso, de manera de asegurar la participación de los pueblos indígenas en el proceso le-
gislativo a través de mecanismos que respeten sus propias institucionalidades ancestrales
y de elección de representantes. De hecho, en una encuesta realizada por el Laboratorio

32 [Link]
33 [Link]
[Link]
Políticas públicas y Pueblo Mapuche: brechas y desafíos para una agenda insuficiente | 29

Constitucional de la Universidad Diego Portales en marzo de 2019, un 66% de los en-


cuestados favorecía la idea de establecer escaños reservados para pueblos indígenas en el
Congreso. Sin embargo, dado que esa alternativa no avanzó, el proceso de reforma consti-
tucional ha permitido que se discuta la disponibilidad de escaños reservados en la integra-
ción de la Convención Constituyente. Este proyecto fue aprobado el 19 de diciembre en la
Cámara de Diputados sin acuerdo respecto de la proporcionalidad de estos34.
El análisis de esta dimensión estructural resulta, por tanto, importante para señalar que
es aquí donde debe existir una voluntad real del Estado por avanzar en el reconocimiento
de los pueblos indígenas, pues se convierte en un paraguas fundamental que orientará
la formulación e implementación de políticas públicas. Sin embargo, dado que se trata
de cambios profundos que requieren, a su vez, de cambios culturales de mediano y largo
aliento, hasta el día de hoy se carece de voluntad política por parte de los tomadores de
decisión por focalizar acciones en este ámbito.

Brechas y desafíos en el ámbito político–institucional

El ámbito de la institucionalidad es otra dimensión donde las políticas públicas indígenas


han sido insuficientes, lo que podría atribuirse a las limitantes estructurales a las que ha-
cíamos mención anteriormente. Esto incide en las posibilidades de innovar en este ámbito,
donde han sido los ideales de la república y de la democracia liberal los privilegiados para la
definición de las normas y leyes que han regido la convivencia social y, por tanto, también a
los pueblos indígenas. Dado que no existe reconocimiento constitucional, los derechos que
buscan hacer exigibles los pueblos indígenas se ven obstaculizados. El reconocimiento de la
existencia de una sola nación y la afirmación de que la soberanía recae en ella, ha servido
para limitar la búsqueda de sistemas de participación que consideren las prácticas territo-
riales, culturales o políticas particulares de estos pueblos, en particular del Pueblo Mapuche.
Por otra parte, Chile se ha caracterizado por ser un Estado unitario, con un alto nivel
de centralismo político y con una concentración importante de poder a nivel presidencial,
el que posee atribuciones legislativas y poderes exclusivos (Mainwaring y Shugart, 2002).
Esa centralización del poder ha limitado el desarrollo de normas que permitan un recono-
cimiento apropiado de los pueblos indígenas, buscando, más bien, su asimilación a la na-
ción chilena. Tampoco han existido sistemas federados o descentralizados de ejercicio del
poder que permitan el desarrollo de algún nivel de autonomía territorial para este pueblo.
Entre las principales limitantes en este ámbito podemos encontrar el escaso avance en
materia de institucionalidad indígena y reconocimiento de derechos. La Ley Nº 19.253 de
1993 que establece normas sobre protección, fomento y desarrollo de los indígenas no reco-
noce la existencia de pueblos indígenas u originarios con preexistencia al Estado de Chile. Si
bien en su artículo 1 señala que “El Estado reconoce que los indígenas de Chile son los des-
cendientes de las agrupaciones humanas que existen en el territorio nacional desde tiem-

34 Por su parte, el 20 de enero de 2020, la Comisión de Constitución, legislación, justicia y reglamento del Senado aprobó la
idea de legislar el proyecto de reforma constitucional para reservar “escaños a representantes de los pueblos originarios
en la integración del órgano constituyente que se conforme para la creación de una nueva Constitución política”, lo
que aún no ha sido aprobado por la Sala del Senado. Ver [Link]
establece-escanos-reservados-para-pueblos/senado/2020-01-20/[Link]
30 | capítulo 1

pos precolombinos, que conservan manifestaciones étnicas y culturales propias siendo para
ellos la tierra el fundamento principal de su existencia y cultura”, a continuación indica que
estas tendrán el carácter de “etnias”, diferenciadas cultural y lingüísticamente respecto de la
población nacional, pero sin un estatus legal que reconozca sus derechos en cuanto pueblo.
Con ello se desconocen una serie de derechos que ampara la normativa internacional y que
incidirá en aspectos como la autodeterminación, el autogobierno, así como el ejercicio de
derechos políticos y de representación, los que se ven limitados en una política de este tipo.
La ley, más bien, entiende a estas “etnias” como grupos a los que se debe proteger sin darles
un lugar estratégico en definiciones de carácter político. Es así como la ley, en su artículo 1,
inciso 3, señala que “es deber de la sociedad en general, y del Estado en particular, respetar,
proteger y promover el desarrollo de los indígenas, sus culturas, familias y comunidades”.
Junto con lo anterior, la Ley Nº 19.253 creó la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena
(CONADI) como un organismo público dependiente del Ministerio de Desarrollo Social y Fa-
milia, encargado de promover, coordinar y ejecutar la acción del Estado en favor del desarrollo
integral de las personas y comunidades indígenas en lo económico, social y cultural, así como
de impulsar su participación en la vida nacional. De esa forma, se generó una figura compleja,
pues no se crea una institución que formule políticas públicas, sino una que solo actúa como
ente coordinador de las decisiones de los gobiernos de turno. La formulación queda deposi-
tada en diferentes ministerios sectoriales con dificultades para identificar las demandas de
estos pueblos, pues no son destinatarios directos de sus respectivos ministerios.
El principal desafío en este ámbito es avanzar en la creación de institucionalidad que
permita, al menos, fortalecer la centralización en la formulación de políticas públicas indí-
genas, a través de la creación del Ministerio de Pueblos Indígenas y el Consejo de Pueblos
indígenas, ambos aún en discusión en el Congreso Nacional.
En enero del 2016 se ingresó el proyecto de ley que crea el Ministerio de Pueblos Indí-
genas35 al Senado36, sin embargo, a la fecha este proyecto no ha avanzado, encontrándose
actualmente en segundo trámite constitucional en el Senado. Si bien en su discurso de
cuenta anual del año 2019, el presidente Sebastián Piñera señalaba que un pilar de su
Gobierno sería “reconocer, valorar y promover la cultura, historia, tradiciones, lenguaje
y cosmovisión de nuestros pueblos originarios, a través de la creación del Ministerio de
Pueblos Indígenas y el Consejo de Pueblos Indígenas, y una consulta para perfeccionar
la Ley Indígena”, luego de cuatro años de discusión legislativa esto no se ha concretado.
Misma suerte ha corrido la creación del “Consejo de los Pueblos Indígenas”37, ingresado
a la Cámara de Diputados el 11 de enero de 201638, encontrándose actualmente en su se-

35 El proyecto de ley señala que su objetivo es crear “una Secretaría de Estado encargada de colaborar con el(la) Presidente(a)
de la República, en el diseño, coordinación y evaluación de las políticas, planes y programas destinados a promover y
fortalecer los derechos de los pueblos indígenas, su desarrollo económico, social y cultural, procurar la eliminación de
toda forma de discriminación arbitraria contra los pueblos, comunidades y personas indígenas”.
36 A través del boletín N° 10.525-06 a la Comisión de Gobierno, Descentralización y Regionalización. Sin embargo, la
discusión sobre la nueva institucionalidad estuvo cuatro meses detenida sin tramitación, lo que llevó al Gobierno a
retirar del Senado la iniciativa para poder reponerla en la Cámara, lo cual finalmente realiza el día 17 de mayo de 2016,
a través del boletín Nº 10.687-06.
37 Tal como se señala en el proyecto, su objetivo es “crear un Consejo Nacional de los Pueblos Indígenas y los Consejos de
Pueblos, para efectos de generar instancias de representación de los intereses, las necesidades y los derechos colectivos
de los pueblos indígenas ante los organismos del Estado”.
38 A través del boletín N° 10526-06.
Políticas públicas y Pueblo Mapuche: brechas y desafíos para una agenda insuficiente | 31

gundo trámite constitucional en el Senado. En términos generales se busca crear consejos


de cada uno de los nueve pueblos indígenas, como “entidades autónomas, representativas,
participativas y de consulta” ante los organismos del Estado, los que se regirán por ley y por
normas internas, que deberán conservar los valores tradicionales de cada pueblo. Además,
establece la creación del “Consejo Nacional de Pueblos Indígenas”, entidad autónoma, par-
ticipativa y de consulta, que abordará materias que afecten a todos los pueblos indígenas.
Por lo tanto, el marco legal y normativo de los pueblos indígenas requiere una actualización
a la luz de los avances que existen en esta materia en el ámbito internacional, resguardado el
derecho a consulta de estos pueblos y propendiendo a la creación de espacios de representa-
ción apropiados a democracias modernas, caracterizadas por la diversidad de sus sociedades.
Se hace urgente, asimismo, avanzar en la creación de institucionalidad que permita formular
políticas públicas indígenas a través de un ministerio que cuente con las prerrogativas para
ello, que pueda centralizar la toma de decisiones y actuar al más alto nivel político.

Brechas y desafíos en el ámbito administrativo

Finalmente, es posible evidenciar que la mayoría de los esfuerzos de los gobiernos han
estado focalizados en el ámbito administrativo, especialmente a través de la adecuación de
ciertos espacios dentro de la misma burocracia pública con planes o programas específicos
para los pueblos indígenas. Iniciativas que, finalmente, no tienen un efecto importante en
la promoción de nuevas formas de interrelación o de posicionamiento de estos pueblos en
los espacios de toma de decisiones. Se trata, por lo tanto, de uno de los ámbitos con mayor
desarrollo en las últimas décadas porque no significa, necesariamente, costos políticos.
Como se ha señalado, el año 2019 marcó la continuidad de la política “Acuerdo Nacional
por el Desarrollo y la Paz en La Araucanía – Plan Impulso Araucanía”, donde existió un én-
fasis en el ámbito económico que buscaba el aumento de la inversión privada y pública en
la Región de La Araucanía. Este plan, anunciado en 2018, consideraba una cartera inicial
de 491 proyectos de inversión pública a desarrollarse en un periodo de ocho años. Esta
cartera de proyectos de inversión equivale a un aporte de cerca de USD 8.043 millones
para el periodo 2018 a 2026, es decir, un promedio de inversión de USD 894 millones por
año. Solo para el año 2019, este esfuerzo de priorización implicaría un incremento de 35%
de los recursos dispuestos para inversión en la región respecto del año 2018, pasando de
USD 695 millones a USD 940 millones.
En mayo de 2019, en la presentación de la agenda legislativa indígena, el presidente
Sebastián Piñera señalaba que el Plan Araucanía había permitido el crecimiento de la re-
gión “en un 6,5%, creó 12.500 nuevos empleos y logró reducir la tasa de victimización”,
contemplando “una inversión de 8.200 millones de dólares que va a permitir a La Arauca-
nía recuperar el tiempo perdido, y ojalá ponerse a la vanguardia del desarrollo de nuestras
regiones”39. Por su parte, en la cuenta pública del año 2019, señalaba que se continuaría
profundizando en la implementación de este plan, fortaleciendo la capacidad de desarro-
llo, creación de empleos e infraestructura económica y social en La Araucanía, donde el

39 [Link]
32 | capítulo 1

Plan Impulso Araucanía habría “permitido a esta región pasar de un crecimiento de 2,8%
en 2017, a 6,5% en 2018, y reducir su tasa de desempleo de 8,8% a 6,2%”40.
Una de las principales críticas que se han hecho a este tipo de iniciativas no solo es su
sesgo economicista, sino que restringe el análisis de la realidad de la política indígena a
indicadores cuantitativos, tratándolo solo como un tema de pobreza y no como un tema
de derechos. En ese sentido, este plan fue criticado por no haber sido sometido a consulta,
de acuerdo con los estándares del Convenio 169 de la OIT, entendiendo que, al tratarse
de una medida centrada en la gestión de recursos, no tenía un impacto en el ejercicio
de derechos legítimos. Asimismo, la implementación del Plan Araucanía demuestra la
necesidad de coordinación en materia de gestión, así como una vinculación permanente
entre los niveles políticos y administrativos, pues de los primeros depende la aprobación
oportuna de recursos. De hecho, desde el propio oficialismo surgieron críticas por el es-
caso avance en la ejecución de presupuestos vinculados al Plan Araucanía, donde no han
existido avances adecuados en el ámbito legislativo41. También este Plan tiene una limi-
tante estructural al entender que el desarrollo de los pueblos indígenas solo se centra en
la Región de La Araucanía. Si bien, de acuerdo con la encuesta CASEN 2017, es una de las
regiones más pobres de Chile, la problemática indígena es de carácter sistémico y requiere
de una acción del Gobierno que incorpore a los demás pueblos.
Finalmente, es importante señalar que este plan contemplaba una medida compleja
como era el establecimiento de un proceso de regularización de títulos en la región, lo que
incide en la elaboración de catastros de tierra. Por esa vía se esperaba conocer con certeza
la magnitud de las tierras reclamadas por las comunidades y, en función de eso, estimar la
“deuda” pendiente, pues un problema para CONADI ha sido que las comunidades, produc-
to de sus sistemas de herencia u otros, se subdividen y esto lleva a multiplicar la demanda
de predios. De acuerdo con algunos organismos de derechos humanos, esta medida podría
vulnerar los derechos sobre el territorio de los pueblos indígenas consagrados en el Con-
venio 169 de la OIT y la Declaración sobre Pueblos Indígenas.
Otra dimensión administrativa en la que se debe avanzar es en la modernización de
CONADI. Si bien el proyecto de ley que crea el Ministerio de Pueblos Indígenas contempla
la creación de un Servicio Nacional de Pueblos Indígenas, que vendría a reemplazar a la
actual CONADI, mientras este proyecto de ley no avance, será este organismo el encargado
de coordinar los esfuerzos de los gobiernos en la implementación de políticas indígenas,
sin atribuciones políticas. Dentro de los programas más complejos se encuentra el Fondo
de Tierras y Agua, el que requiere de una revisión, especialmente, por las limitaciones
que tiene para resolver los problemas de demandas de restitución territorial. El sustento
de este fondo, destinado a resolver estas demandas vía compra de terrenos o de entrega
de subsidios, no considera dimensiones políticas o culturales relevantes. Además, el rol
asignado al mercado en la compra de tierras por parte de CONADI ha dado lugar a la espe-
culación, como ya se ha señalado.

40 [Link]
[Link]
41 [Link]
[Link]
Políticas públicas y Pueblo Mapuche: brechas y desafíos para una agenda insuficiente | 33

Por otra parte, es necesario dotar a CONADI de recursos de diferente tipo para afrontar di-
ferentes dimensiones de las demandas territoriales. Por ejemplo, la autorización de compras
de tierras indígenas por personas no indígenas ha puesto nuevamente en tela de juicio la
efectividad de CONADI para fiscalizar este procedimiento, relevando la dimensión política
de estas decisiones. Entre ellas, el caso más bullado ha sido la compra de tierras por parte del
ex subsecretario del Interior Rodrigo Ubilla, quien enfrenta una demanda por una presunta
compra de tierras indígenas, lo que sería ilegal de acuerdo con la normativa actual42.
Finalmente, mientras no se avance en materia institucional y se continúen generando
programas para pueblos indígenas, una cuestión a resolver será la coordinación interinstitu-
cional. Una investigación del Centro de Estudios Públicos (CEP), en el año 2019, daba cuenta
de la falta de coordinación y coherencia entre los programas indígenas desarrollados desde
diferentes instituciones públicas, donde la mayoría surge por cuestiones coyunturales más
que planificadas, siendo sujetos de constantes modificaciones por parte de las autoridades.
Asimismo, en el proceso de diseño no se tiene claridad sobre los potenciales beneficiarios,
abundan los problemas de gestión (acentuados por los constantes cambios) y no se cuenta
con mediciones de eficacia y calidad de los programas (Aninat y Hernando, 2019).

Conclusiones

En este capítulo buscamos abordar el análisis de la realidad de los pueblos indígenas des-
de un enfoque de política pública, con foco en los problemas que ha debido enfrentar el
Pueblo Mapuche durante el año 2019, y que da cuenta de las limitantes que aún existen en
los procesos de formulación e implementación de las políticas públicas para estos pueblos.
De esa forma, surgen desafíos a las agendas gubernamentales donde es necesario abordar
la relación del Estado con los pueblos indígenas de manera sistémica, diferenciándola de
otras políticas públicas al tratarse de una parte de la población con derechos específicos
que no ha sido adecuadamente reconocida en el caso de Chile.
Los ejes analizados muestran la persistencia en el tiempo de áreas que se hace necesa-
rio abordar de manera estructural. Sin embargo, esto requiere de enfoques de política que
consideren a los pueblos indígenas como actores sustantivos del proceso. Los resultados
del proceso de consulta implementado el año 2019, así como aspectos del Plan Araucanía
o de las demandas territoriales, entre otros, demuestran los sesgos y el desconocimiento
respecto de los pueblos indígenas, de su historia, de sus derechos y de sus culturas.
Por otra parte, queda en evidencia que el tratamiento sectorial de la política indígena
no constituye un enfoque apropiado. Se trata de un ámbito de política pública con inci-
dencia en otros de carácter económico, educativo, sanitario y social, entre otros. En ese
sentido, el análisis presentado reafirma la necesidad de cambios estructurales que incor-
poren marcos de formulación desde nuevos paradigmas para con los pueblos indígenas,
considerando sus conocimientos, epistemologías, formas de representación, etc. Mientras

42 Esta demanda se originó a partir de hechos ocurridos en 2009 cuando Ubilla adquirió cuatro predios al interior de la
comunidad Mariano Millahual, en Pucón. La compraventa se efectuó entre el entonces subsecretario y Guadalupe Moris
Gajardo tras la liquidación de la sociedad conyugal que había mantenido esta última con Jorge Painequir. Esto dejó en
evidencia la existencia de resquicios para adquirir tierras indígenas fuera de lo estipulado en la Ley Nº 19.253. (https://
[Link]/nacional/noticia/subsecretario-ubilla-declara-denuncia-compra-irregular-tierras-indigenas/909824/)
34 | capítulo 1

se siga privilegiando la mirada desde la seguridad, con protagonismo del Ministerio del
Interior, será difícil establecer confianzas que permitan avanzar hacia cambios reales. Es-
tamos, por tanto, frente a una agenda insuficiente e inconclusa.

Bibliografía

FIGUEROA HUENCHO, V. (2014). Formulación de políticas públicas indígenas en Chile. San-


tiago: Editorial Universitaria
(2018). “Tierras y territorios indígenas: dimensiones complejas para las políticas
públicas”. Serie Policy Papers CIIR, 2.
MAINWARING, S., y SHUGART, M. (2002). Presidencialismo y democracia en América La-
tina. Buenos Aires: Paidós.

Cronología

Fecha Acontecimiento Descripción


1 de enero Ataques incendia- Quema de maquinaria en el fundo San Antonio, en Lan-
de 2019 rios en La Araucanía co, y el ataque a Carabineros de punto fijo en Collipulli.
2 de enero Gobierno se quere- El gobierno, a través de la Intendencia de La Araucanía
de 2019 lla por ley de seguri-
presentó una denuncia a la fiscalía regional, contra quie-
dad del Estado nes resulten responsables de incitación a la violencia por
varios hechos.
4 de enero Gobierno impulsa La policía civil aumentará dotación investigativa en la
de 2019 mayor presencia de zona, tras últimos hechos de violencia.
efectivos de la PDI
en La Araucanía
10 de enero Desalojo de Munici- La sede se encontraba tomada por un grupo de comune-
de 2019 pio de Collipulli ros mapuche con varias demandas, entre ellas el asesina-
to de Camilo Catrillanca.
20 de enero Instalación de mesa Forestales, comunidades mapuche y CONADI buscan de-
de 2019 por traspaso de finir las magnitudes de las demandas territoriales.
tierras
14 de mayo Agenda legislativa Presidente Piñera presenta la agenda legislativa indígena
de 2019 indígena en La Moneda.
16 de mayo Sentencia Caso Corte Suprema deja sin efecto las condenas, siguiendo
de 2019 Norín–Catrimán lo planteado por la Corte Interamericana de derechos
Humanos.
22 de mayo Inicio de Consulta El Ministerio de Desarrollo Social y Familia inicia el pro-
de 2019 Indígena ceso de Consulta Indígena que busca modificar aspectos
de la Ley 19.253.
13 de no- Suspensión de Con- Debido al rechazo de las comunidades indígenas el Mi-
viembre de sulta Indígena nisterio de Desarrollo Social y Familia decide suspender
2019 definitivamente la Consulta Indígena.
La protesta mapuche más allá (y más acá) del Estallido Social | 35

capítulo 2

La protesta mapuche más allá (y más acá)


del Estallido Social43

Nicolás Rojas Pedemonte44


Diego Gálvez45

Introducción

El Estallido Social de octubre de 2019 es un hito histórico, pero no un


hecho aislado ni fortuito. Es resultado, en parte, de una crisis institu-
cional, pero también de una acumulación de fuerza movimentista, de
nuevas coaliciones de organizaciones y actores, de discursos reivindica-
tivos que el tiempo consolida y aquilata y de la profundización y gene-
ralización de la violencia estructural y policial en manos del Estado. El
Estallido es resultado de una profunda crisis estructural, pero no se tra-
ta de la crisis misma ni se reduce a ésta, pues también y directamente
es producto de un conflicto dinámico entre políticas y resistencias en-
carnadas y desplegadas por actores concretos, por las autoridades y las
élites, de un lado y la sociedad civil, del otro. No se trata de un proceso
político inexorable, ni menos de un resultado predecible mecánicamen-
te, sobre todo, porque sus costos humanos eran evitables políticamente
y respondieron principalmente a los costos que los actores y sobre todo

43 Los autores agradecen el apoyo de la Red ODSAL, Red de Observatorios de la Deuda Social
de América Latina. Su colaboración y patrocinio fueron fundamentales para la elaboración
de este estudio.
44 Doctor en Sociología y Máster Europeo de Investigación en Sociología, Universitat de Barcelona.
Sociólogo, Universidad de Chile. Ha sido Profesor Visitante en Cornell University, Nueva York,
y hoy ejerce como director del Centro Fernando Vives de la Universidad Alberto Hurtado.
Miembro fundador del Observatori del Conflicte Social (Universitat de Barcelona). Sus áreas
de especialización son conflicto político, movimientos sociales, exclusión y migraciones.
nrojas@[Link]
45 Geógrafo de la Universidad de Chile, diplomado en Geomática Aplicada por la Universidad de
Chile, especializado en programación y análisis de datos. Es investigador del Centro Vives y se
encuentra desarrollando trabajos sobre conflicto político en territorio mapuche y fenómenos
migratorios. [Link]@[Link]
36 | capítulo 2

las autoridades estuvieron dispuestas a asumir. Como describimos en nuestro capítulo del
libro anterior (Rojas Pedemonte y Gálvez, 2020), el Estallido tuvo su sinopsis en el ciclo de
protestas del 2018 en repudio al asesinato de Camilo Catrillanca.
El ciclo de protestas desatado desde octubre de 2019 conjugó diversos discursos y cau-
sas, no obstante, destaca la conjunción desde los primeros días de cuatro movimientos
urbanos que en noviembre de 2018 ya se habían manifestado en las calles: el movimiento
ambientalista contra las zonas de sacrificio; las organizaciones mapuche de Santiago; los
estudiantes secundarios; y el movimiento feminista. La represión policial desatada en las
movilizaciones nacionales en rechazo al asesinato de Catrillanca y contra las zonas de sa-
crificio, así como el nivel de disrupción alcanzado en esos días de noviembre del 2018 en
una capital con microbuses incendiados, más que un teaser referencial de una película aún
no rodada, nos mostró un trailer con gran parte de los actores que veríamos en la película
del año siguiente. Es el caso de la ACES y su compromiso asumido en las protestas por
Camilo Catrillanca, donde incluso su aún desconocido vocero, Víctor Chanfreau, fue de-
tenido mientras protestaba a la par de organizaciones mapuche urbanas y medioambien-
talistas46. Tampoco se puede desestimar la capacidad política y organizativa que recobró
el movimiento feminista desde el 2018, ni la escalada represiva que se evidenció en las
últimas marchas “mapurbes” del 12 de octubre en Santiago, destacando particularmente
la que ocurrió seis días antes del Estallido Social, con 40 detenidos registrados47. Con todo
este entramado de organizaciones y articulación progresiva de causas en los últimos años,
no sorprende que la wenufoye flameara nuevamente en Plaza Italia, ahora la Plaza de la
Dignidad. Menos aún, cuando los primeros en portar la bandera fueron mapuche, incluido
Mauricio Lepin Aniñir, nacido en Galvarino, quien la empuñó en la foto histórica del Esta-
llido, en lo más alto del monumento de Baquedano.
Ciertamente, el Estallido alcanzó escala nacional, no obstante, se trata principalmente
de una protesta urbana, desatada desde la ciudad de Santiago que resuena y se propaga en
el resto del territorio. A diferencia de otros movimientos con raíz campesina y/o indígena,
que nacen desde el mundo rural, este ciclo de protestas iniciado en octubre de 2019, se
despliega como una movilización en las ciudades y desde las ciudades. En ese sentido,
este artículo, más que estudiar la dimensión mapuche del Estallido, estudiará en general
la protesta mapuche durante el 2019 y evaluará, en particular, la expresión y el alcance
de este proceso histórico de movilización urbana en el territorio mapuche. En especial, se
prestará atención a las dinámicas propias de la capacidad movimentista que el movimien-
to mapuche ha acumulado históricamente en las zonas rurales, frente a la escalada de la
protesta urbana que registró el Estallido. Sin entenderlas como realidades contrapuestas o
desvinculadas, el presente estudio analizará la protesta mapuche, reconociendo posibles
articulaciones entre las diversas geografías, pero también dinámicas que pueden ser pro-
pias y particulares.

46 [Link]
cuatro-horas-inubicable/
47 [Link] [Link]
nacional/noticia/marcha-encuentro-dos-dos-mundos-deja-saldo-40-detenidos/858965/
La protesta mapuche más allá (y más acá) del Estallido Social | 37

Así, este estudio pondrá atención en aquellos hechos noticiosos de protesta que se
han registrado en el Wallmapu —en particular, en las provincias de Arauco, Malleco y
Cautín— durante el año 2019. Se describirán y analizarán, en base a las noticias cubiertas
por distintos periódicos en línea y habida cuenta de los sesgos que conlleva el tratamiento
mediático del conflicto (Amolef, 2005; Labrín, 2011), repertorios de protesta que inclu-
yen, desde aquellos convencionales–pacíficos hasta los más confrontacionales y de mar-
cada violencia política. Con el objetivo de alcanzar una mayor diversidad ideológica y más
amplia cobertura en los territorios, este artículo ha incluido tanto a los grandes medios
de prensa o vinculados a medios corporativos como El Mercurio, Soy Chile, La Tercera y
Biobío, como también a aquellos medios independientes o locales que permitieran apor-
tar con otra perspectiva y cobertura del conflicto —más crítica o, en algunos casos, afín al
movimiento— como Mapuexpress, El Ciudadano, Diario UChile y El Werken.
La búsqueda de hechos noticiosos se realizó a través de cada página web de los medios
de prensa en línea, principalmente, recurriendo a las herramientas de Google en aquellos
casos donde no fuera posible realizar la búsqueda de manera óptima. Los filtros aplicados
para llegar a cada protesta en territorio mapuche se realizaron según fecha de publica-
ción de la noticia y palabras claves, como “mapuche”, “Arauco”, Cautín”, “Malleco” y sus
respectivas comunas. La búsqueda fue seguida de una sistematización de cada hecho no-
ticioso, construyendo una base de datos en la que se incluyeron variables como “Región”,
“Provincia”, “Comuna”, “Fecha de Publicación”, “Fuente de información”, “Coordenadas
Geográficas”, “Tipo de repertorio” y “Tipo de conflicto”, entre otros.

Hechos de protesta en un territorio históricamente en conflicto

Los repertorios de protesta durante el 2019, tal como expone el Gráfico 1, dan cuenta de
un conflicto que se concentró mayoritariamente en el ámbito forestal y en la judicializa-
ción de la contienda. Por un lado, 19% de las acciones corresponden a sabotajes a la in-
dustria maderera, en lo que el gráfico categoriza como “daño a maquinaria” y que aumentó
tres puntos porcentuales frente al año anterior. Esta tendencia se condice con el estudio
de Maher, Rojas Pedemonte y Gálvez (aún inédito), que identifica una sostenida escalada
de la protesta antiforestal desde el año 2014 a la fecha. Por otro lado, las acciones legales
o judiciales también concentraron 19% de los eventos. Sin duda, como bien lo expone el
capítulo de CIDSUR en este libro, corresponde a lo que ellos denominan la “judicialización
de la protesta social”, con particular énfasis desde el Estallido Social de octubre. Si bien,
como demuestra aquel capítulo, la mayor parte de la judicialización de la protesta durante
el periodo se vinculó a “judicialización represiva”, aquel 19% correspondería, específica-
mente, a acciones de denuncia y protección de los derechos humanos frente a la genera-
lización de los atropellos y violaciones a los derechos humanos documentados por cinco
informes internacionales desde octubre.
38 | capítulo 2

Gráfico 1: Total de hechos noticiosos en las tres provincias de estudio.

Fuente: Elaboración propia según medios de prensa estudiados.

A la cotidiana vulneración de derechos de las comunidades y organizaciones mapuche


durante el Estado de Excepción, se sumó una política generalizada de castigo y represión
a la protesta social, que redundó también en mayor represión a miembros del Pueblo Ma-
puche y en el consecuente incremento de denuncias judiciales. El conflicto y la represión
son procesos interactivos y los activistas mapuche tampoco se quedaron de brazos cruza-
dos. La represión consiste, básicamente, en el aumento de los costos multidimensionales
de la protesta y la persecución de un fin en sí mismo: la desmovilización (Tilly, 1978).
No obstante, como se evidencia en las últimas dos décadas en Wallmapu, la represión ha
tenido un efecto radicalizador, más que desmovilizador (Pairican, 2014; Rojas Pedemonte
y Miranda, 2016; Rojas Pedemonte y Gálvez, 2020), y durante el 2019, mientras el Estado
más reprimió, el movimiento mapuche más radical fue contra las empresas madereras y
más activo se hizo en el ejercicio de la denuncia48. Con todo, esa radicalización estuvo lejos
de ser dispersa y “anti todo”, pues, durante el 2019, se enfocó más aún en la resistencia al
extractivismo y mucho menos en los ataques a vivienda, iglesias o colegios. Estas últimas
acciones no superaron el 8% de los repertorios estudiados, bajando cinco puntos porcen-
tuales en relación al 2018.
Ciertamente, el carácter histórico y estructural del conflicto consolida determinados
repertorios de protesta y los objetivos de las acciones políticas que despliega el movimien-
to. No obstante, llama particularmente la atención el significativo aumento porcentual de
las acciones contra las empresas forestales en la Provincia de Arauco, como lo evidencia el
Gráfico 2, aumentando en 75% el porcentaje de sabotajes a maquinarias forestales frente a

48 Sobre la eficacia de la denuncia o la judicialización protectora, el capítulo de CIDSUR en esta publicación aporta una
documentada mirada crítica.
La protesta mapuche más allá (y más acá) del Estallido Social | 39

las cifras del año 2018, pasando de concentrar 20% de los repertorios en aquel año, a 35%
durante el 2019. En general, se mantuvieron en niveles similares al año anterior el resto
de las modalidades más violentas y disruptivas de protesta: ataques a vivienda (20%) y
emboscada (9%). Sin embargo, el agregado de acciones más disruptivas, sumando el sabo-
taje a maquinarias, concentra el 64% de las acciones, superando en 16% al año anterior,
evidentemente explicado por el aumento de las acciones contra las empresas madereras.

Gráfico 2: Hechos noticiosos según repertorio de protesta, Provincia de Arauco.

Fuente: Elaboración propia según medios de prensa estudiados.

Por su parte, la Provincia de Malleco, aquella que fue golpeada el año anterior por el ase-
sinato de Camilo Catrillanca en Temucuicui, disminuyó porcentualmente la protesta alta-
mente disruptiva durante el 2019, como evidencia el Gráfico 3. Mientras en el año 2018
este tipo de repertorios concentró 35% de las acciones, durante el 2019 disminuyó tres
puntos porcentuales, registrando 32 de los eventos de protesta. Complementariamen-
te, fueron las acciones legales relacionadas con las denuncias de violaciones a derechos
humanos, la que concentraron la mayor parte de las acciones reivindicativas de la causa
mapuche. Durante el 2019, las acciones judiciales representaron 22% de los repertorios
de acción colectiva del movimiento mapuche, es decir, ocho puntos porcentuales más que
en el año anterior. Por cierto, los “coletazos” del caso Catrillanca y la represión acumulada
en la provincia, explicarían en gran parte esta tendencia a la judicialización del conflicto.
En efecto, al estudiar las modalidades de supresión de la protesta que desarrolla el Estado,
se identifica que esta provincia concentró, durante el 2019, la mayor parte de las acciones
de supresión de la protesta en todo el territorio mapuche estudiado, acumulando 43,4%
de las acciones. En particular, fueron mayoritariamente acciones de represión policial,
40 | capítulo 2

acumulando este territorio el 60,6% de las acciones de las fuerzas de orden contra el Pue-
blo Mapuche. Esta dinámica reitera un patrón evidenciado ya en el primer Gobierno de
Piñera, donde el “espectáculo represivo” (Rojas Pedemonte y Miranda, 2016) se concentró
en Malleco contra las comunidades autónomas y, en gran medida, contra la Alianza Terri-
torial Mapuche (ATM).

Gráfico 3: Hechos noticiosos según repertorio de protesta, Provincia de Malleco.

Fuente: Elaboración propia según medios de prensa estudiados.

La provincia de Cautín, que incluye la capital regional de La Araucanía, Temuco, es


aquella que concentra la mayor cantidad de protesta total del territorio estudiado (41%),
similar a la cifra del año 2018. Como lo expone el Gráfico 4, esta provincia —al igual que
el año anterior— es la que registra el mayor porcentaje de repertorios de baja disrupción.
Destaca aquí un significativo aumento de las acciones reivindicativas de corte legal, supe-
rando en 28 puntos porcentuales al año 2018. Ciertamente, la concentración de oficinas
públicas y agencias del sistema judicial en la capital regional propicia una tendencia a la
contienda institucional–legal en la provincia, no obstante, el aumento significativo de la
judicialización protectora da cuenta, en gran medida, del recrudecimiento de la represión
durante el 2019 y, en particular, en las semanas posteriores al 18 de octubre. Esto coincide,
además, con las estadísticas que sitúan a esta provincia como aquella que más acciones
de supresión judicial de la protesta concentra en el territorio estudiado (61%). Es decir,
esta provincia se posiciona, y especialmente la comuna de Temuco, como epicentro de la
judicialización del conflicto. En consonancia con ello, destaca esta como aquella que con-
centra la mayor cantidad de acciones políticas de supresión de la protesta, 5 de las escasas
12 respuestas institucionales de “política indígena” a las demandas mapuche en todo el
territorio estudiado.
La protesta mapuche más allá (y más acá) del Estallido Social | 41

Como se evidenció en el volumen del año 2018 (Rojas Pedemonte y Gálvez, 2020),
las particularidades históricas de la estructura social y productiva de esta provincia, con
un marcado clivaje colonial y una matriz agrícola ganadera, definen un territorio donde
la lucha antiforestal no monopoliza la conflictividad, como sí ocurre en Malleco y, sobre
todo, en Arauco. De cualquier modo, es significativo también el porcentaje de sabotajes
y daños a maquinaria (15%), versus la baja concentración de repertorios asociados a los
atentados a iglesias, en la provincia que inauguró y concentró estas prácticas. Esto podría
vincularse —en cierta medida— con el giro discursivo de la organización local, Weichan
Auca Mapu (WAM), que luego de tener un énfasis antioccidental, optó por enfocarse —en
sus comunicados— en la lucha contra el gran capital como la mayor parte de las organi-
zaciones insurreccionales, entre ellas la histórica Coordinadora Arauco–Malleco (CAM).

Gráfico 4: Hechos noticiosos según repertorio de protesta, Provincia de Cautín.

Fuente: Elaboración propia según medios de prensa estudiados.

Territorialización del conflicto, la protesta en el espacio

En el estudio desarrollado para el volumen anterior que abordó la protesta del año 2018,
describimos tres realidades territoriales asociadas a determinadas matrices productivas y
actores sociales específicos vinculados a patrones y dinámicas de contienda particulares.
Estas tres geografías del conflicto se asocian a los tres principales focos de protesta, una
en cada provincia estudiada. Estos tres epicentros también destacan en la distribución
territorial de la protesta durante el año 2019, como muestra la Figura 1, y se consolidan
en las últimas dos décadas como realidad interconectadas, pero con ciertas pautas propias.
42 | capítulo 2

Grosso modo, la primera realidad socioterritorial del conflicto corresponde a la del mun-
do lafkenche de la Provincia de Arauco, entre Tirúa y Cañete. Como se describió en la
sección anterior sobre los repertorios de protesta, se trata de un conflicto principalmente
en torno al extractivismo forestal y caracterizado por repertorios altamente disruptivos de
sabotaje a las empresas madereras. La segunda realidad territorial es parte de la Provincia
de Malleco, con Collipulli y Ercilla como las comunas con mayor concentración de la pro-
testa. Ercilla es la comuna que ha concentrado gran parte de los esfuerzos desmovilizado-
res/represivos del Estado en los últimos dos años.
Como se describió en la sección anterior, es esta realidad territorial del conflicto la que,
por un lado, concentra la mayor parte de la represión policial y, por otro, presenta la ma-
yor diversidad y versatilidad de los repertorios de protesta, donde se despliegan acciones
altamente disruptivas, pero también y, sobre todo, acciones judiciales que hacen frente a
la nueva arremetida represiva desplegada por el Gobierno de Piñera desde el año 2018. La
complejidad de esta geografía del conflicto aumenta cuando se conjuga la presencia del
extractivismo forestal con la gran propiedad de particulares, a diferencia de Arauco, donde
la matriz es principalmente extractiva. Por último, la tercera geografía del conflicto se
localiza en Temuco, sus alrededores y conurbaciones, como Padre Las Casas. Se caracteriza
por una conflictividad donde el clivaje étnico cultural y los problemas de convivencia des-
tacan, tendiendo a la judicialización. Este territorio se distingue así de aquellos cruzados
por el extractivismo, donde la conflictividad gira principalmente en torno a la presencia
forestal y a la canalización policial y violenta.

Figura 1: Focos de protesta, territorio de estudio.

Fuente: Elaboración propia según medios de prensa estudiados.


La protesta mapuche más allá (y más acá) del Estallido Social | 43

Si bien esta descripción no agota la dinámica de estas realidades y desestima los aspectos
comunes, permite reconocer tendencias y pautas locales que le imprimen características
locales ineludibles al conflicto. Finalmente, vale destacar que la concentración de inusuales
iniciativas de canalización políticas del conflicto en la Provincia de Cautín, da cuenta de un
territorio marcado por las pautas de la gran capital económica y política de La Araucanía,
Temuco. Así mismo, también describe un epicentro del conflicto en torno a una realidad
urbana que fue más alterada por el Estallido que la realidad rural de Tirúa o Ercilla. Un te-
rritorio urbano que incrementó su actividad movimentista, pero que también padeció altos
niveles de descontrol represivo por parte de las fuerzas de orden desde el mes de octubre.
A diferencia de la distribución territorial de la protesta durante el 2018, el Estallido
de 2019 concentró la conflictividad en la gran capital de La Araucanía. El año anterior,
la movilización mapuche mostró una alta concentración en los tres focos provinciales,
sin embargo, el mapa de la Figura 1 insinúa que el Estallido Social fue más un fenómeno
urbano que rural. Comunidades de zonas rurales se trasladaron masivamente a históricas
manifestaciones en las principales ciudades de Wallmapu, sin embargo, no se tradujo en
una participación cotidiana por parte de ellas durante los meses del Estallido. Las organi-
zaciones y comunidades en resistencia territorial no vieron alteradas sus rutinas de lucha
durante el Estallido, aun cuando sí estuvieron mayormente expuestas a la arremetida re-
presiva propia del Estado de Excepción, principalmente allí donde se desarrollan faenan
forestales. La resistencia territorial mapuche en las comunidades rurales es un proyecto
político e histórico de larga data que, si bien no es ajeno al contexto nacional, guarda cierta
independencia local. A pesar de que el Estallido aumenta la cantidad de movilizaciones en
el territorio a fines del 2019 y emergen hitos relevantes como la ‘desmonumentalización’,
además de abrirse oportunidades políticas y asociativas para la causa mapuche, no es claro
aún que la movilización desatada en las ciudades represente un antes y un después para
el movimiento autonomista local.
El conflicto en territorio mapuche es estructural y presenta una escalada sostenida en la
última década, con actores y proyectos políticos definidos. La reconfiguración del escenario
y de las fuerzas políticas a nivel nacional podría ser interpretada como una oportunidad por
parte del movimiento mapuche, sin embargo, la lectura del escenario y de la historia no es
un ejercicio precipitado en el pensamiento mapuche. Por ejemplo, entrevistas desarrolladas
en Tirúa durante los primeros meses del Estallido, dan cuenta de que la experiencia de resis-
tencia cotidiana y la larga historia aprendida por las comunidades le imprimen mesura a su
interpretación del Estallido Social. Se identificó solidaridad con la causa en las visiones y dis-
cursos de las comunidades rurales, pero sobre todo cautela frente a la nueva lucha desatada
en las urbes y, en particular, acerca del curso que la política y los políticos le darán al proceso.

Dinámicas del conflicto: la protesta mapuche durante el 2019

La dinámica de la protesta durante el 2019 muestra dos micro ciclos, como lo ilustra el
Gráfico 5. El primero, asociado principalmente a la protesta contra el proceso de consulta
y el segundo, asociado al Estallido Social. El caso Catrillanca se posicionó como la causa
más aludida en las acciones reivindicativas del año. También se evidencia que el Estallido
44 | capítulo 2

Social se tradujo en una importante alza de la protesta convencional y solo en un leve in-
cremento de las acciones más disruptivas relacionadas a la causa mapuche. Esto refuerza
la tesis aquí planteada sobre el carácter principalmente urbano del Estallido y su acotado
impacto en las acciones de las organizaciones más disruptivas con un despliegue princi-
palmente rural. Al respecto, es significativo que el ciclo de protesta mayo–julio, asociado
al rechazo a la Consulta Indígena, muestra niveles de protesta cercanos a los registrados
durante el Estallido, tanto en su modalidad convencional como en la más disruptiva. Es
decir, esto da cuenta de una permanente actividad movimentista que durante el Estallido
vivió un impulso, pero que no fue drástico.

Gráfico 5: Dinámica de la protesta según disrupción y causa aludida


(frecuencia mensual)

29-oct
Derriban busto
100 de Pedro de 02-nov 35
Valdivia y Diego Derriban
11-jun
Portales en estatua de
Chadwick Valdivia y de
24-jul Temuco
niega
responsabili- Rebajan
Mendoza en 30
31-ene 20-feb 26-may medidas Cañete
13-mar dades apun-
Porcentaje de protestas según coyunturas

Prisión Confirman Vocero de cautelares a


Manifesta- tando a

Número de protestas según disrupción


preventiva prisión Temucuicui Carabineros general 18-oct
por homicidio preventiva ciones piden Inicio Estallido
traslado de rechaza y Gobierno Gonzalo Blu, 25
de Alex de Carlos Consulta imputado en Social
comuneros anterior 7-sep
Lemun Alarcón Indígena del Operación
Tralcal a Hortaliceras
Gobierno Huracán
Temuco mapuche
acuden a 20
9-abr Comisión de
10 Inicio [Link]. tras
Consulta reiterada
Indígena violencia en 15
Temuco

10

1 0
O

ZO

IO

TO

RE

E
RI

BR

BR

BR
AY
ER

ER

LI
N

OS
AR

B
JU
AB

JU
M
EN

BR

TU

EM

M
AG
M

IE

E
OC
FE

CI
PT

OV

DI
SE

Asesinato de Camilo Catrillanca Juicio Luchsinger-Mackay Consulta Indígena Protesta con disrupción baja

Caso Operación Huracán Estallido Social Alberto Curamil Protesta con disrupción alta

Fuente: Elaboración propia según medios de prensa estudiados.

Un análisis semanal del ciclo mayo–julio, a partir del Gráfico 6, permite identificar que
la semana del 21 de mayo es aquella con mayor cantidad de protesta mapuche de alta dis-
rupción. La radicalidad de la protesta durante esta semana —como se verá posteriormente
en el Gráfico 7— es equivalente a la desplegada en la primera semana del Estallido e inclu-
so mayor a la disrupción registrada en la semana del primer aniversario del asesinato de
Camilo Catrillanca. Durante esta semana se manifiesta rechazo a la Consulta Indígena y
se despliegan acciones de reivindicación territorial, dentro de las cuales un miembro de la
comunidad Antonio Calbún de Victoria recibió un disparo de bala en su cabeza49, sumán-

49 [Link]
herido-a-bala-en-operativo-policial/2019-05-28/[Link]
La protesta mapuche más allá (y más acá) del Estallido Social | 45

dose al ataque reciente que hace pocas semanas había recibido José Queipul en Traiguen
a fines de abril50. Estos eventos ejemplifican la sistemática represión policial orientada a
aquella geografía del conflicto más golpeada desde el 2018, y coincidentemente la más
espectacularmente reprimida durante el primer gobierno de Sebastián Piñera (mientras
los dos gobiernos de Bachelet orientaron sus mayores esfuerzos desmovilizadores a la Pro-
vincia de Arauco en protección de las empresas forestales allí concentradas). Por su parte,
el mayor auge de protesta convencional, de menor impacto disruptivo, se registró en la
semana del primero de julio, coincidiendo con acciones en contra de la Consulta Indígena.

Gráfico 6: Dinámica de la protesta según disrupción y causa aludida


(semanas mayo–julio)
28-may
Joven
mapuche recibe un 10-jun
disparo de Cara- Comunidades de
bineros en medio Tirúa rechazaron
de una recupe- 05-jul
en forma unánime Operación
ración territorial Consulta Indígena Huracán: citan a
26-may declarar a fiscal
20 09-jun Moya por 20
Vocero de AMCAM llama
Temucuicui rechaza a Gobierno a sus- ocultamiento de
Consulta Indígena pender Consulta pruebas en la
18 causa 18
del Gobierno Indígena y avanzar
en acuerdo nacional 23-jul
16 01-may Condenan a oficial
16
Justicia declara de Carabineros
02-jul
ilegal detención por homicidio
14 de dirigente 21-jun Comunidades de 14
frustrado de 27-jul
mapuche José INDH amplía Collipulli rechazan comuneros
Consulta Indígena Hostigamiento y
Queipul, baleado 13-may querella contra
12 por Carabineros dos exgenerales
mapuche en Tirúa violencia en 12
Héctor Llaitul contra de familia
presenta de Carabineros
de lonko Curamil
por caso
10 querella contra
Catrillanca
10
fiscal Moya y 19-jul
Villalobos por Comunero
8 vínculos con mapuche muere 8
Caso Operación baleado por dueño
Huracán de predio en Tirúa
6 6

4 4

2 2

0 0
01-May/10-May 11-May/20-May 21-May/31-May 01-Jun/10-Jun 11-Jun/20-Jun 21-Jun/30-Jun 01-Jul/10-Jul 11-Jul/20-Jul 21-Jul/31-Jul

Asesinato de Camilo Catrillanca Violencia y contraviolencia Consulta Indígena Protesta con disrupción baja

Caso Operación Huracán Otros Protesta con disrupción alta

Fuente: Elaboración propia según medios de prensa estudiados.

Como se adelantó más arriba, el ciclo del Estallido, en lo que respecta a la protesta
mapuche, se desplegó con mayor impacto en la realidad urbana. El Gráfico 7 describe un
ciclo de protesta mapuche con dos semanas de apogeo. La primera semana del Estallido es
la que concentra la mayor cantidad de acciones disruptivas, mientras que la semana del
aniversario del asesinato de Camilo Catrillanca presenta el mayor peak de protesta con
baja disrupción, es decir, principalmente manifestaciones convencionales y pacíficas. Lo
más significativo de este ciclo se expresa en lo que ha sido conocido como “desmonumen-
talización” o derribamiento de estatuas de íconos coloniales o de las fuerzas armadas chi-

50 [Link]
[Link]
46 | capítulo 2

lenas; un repertorio de protesta popularizado por los indígenas zapatistas, quienes el 12


de octubre de 1992, en San Cristóbal de las Casas, precipitaron la figura del conquistador
de Chiapas, Diego de Mazariegos. Destacó durante el Estallido el derribamiento del busto
de Pedro de Valdivia y Diego Portales en Temuco, el 29 de octubre, del busto de Cornelio
Saavedra, el 30 de octubre en Collipulli, de la estatua del propio Valdivia y García Hurtado
de Mendoza en Cañete, el 2 de noviembre, y de la figura de Arturo Prat en Temuco. Sin
duda, se trata de acciones con una fuerte carga simbólica y reivindicativa, en sintonía con
el proyecto político decolonial desplegado hace décadas por las principales organizaciones
mapuche. No se trata de meras acciones vandálicas o destructivas, sino de iniciativas au-
toafirmativas, que canalizaron energía transformadora, reforzaron identidades y comuni-
caron la necesidad de revertir el orden colonial aún vigente.

Gráfico 7: Dinámica de la protesta según disrupción y causa aludida


(semanas octubre–diciembre)

14-nov
Primer aniver-
sario asesinato 12-dic
30-nov
Catrillanca y Anuncio de
manifestaciones Confirman
nuevo Gobierno
prisión preven-
14-nov mapuche tras
tiva de exGOPE
Derriban reunión en Cerro
Carlos Alarcón y
estatua de Arturo Ñielol
30 familia de 30
Prat en Temuco comunero exige
cadena perpetua
29-oct
Derriban busto de 13-dic
26-nov
25 14-oct
Pedro de Valdivia
Absuelven a lonko 25
y Diego Portales Curamil
Formalizan a no ingresa a Alberto Curamil,
en Temuco
carabinero por juicio en protesta luego de 16 meses
disparo en ojo a por inclusión de de prisión
estudiante preventiva
20 polémica prueba, 20
mapuche en represión en
Padre Las Casas cárcel impunidad
de caso
02-nov Catrillanca 16-dic
15 Derriban estatua 01-dic Comunidad de 15
18-oct de Valdivia y de Consejo de Lonkos Tirúa decide que
Inicio Estallido Mendoza en llama a mapuche se retiren
Social Cañete a unir criterios empresas
para participar de forestales tras
10 una nueva histórica votación 10
Constitución

5 5

0 0
01-Oct/10-Oct 11-Oct/20-Oct 21-Oct/31-Oct 01-Nov/10-Nov 11-Nov/20-Nov 21-Nov/30-Nov 01-Dic/10-Dic 11-Dic/20-Dic 21-Dic/31-Dic

Asesinato de Camilo Catrillanca Violencia y contraviolencia Alberto Curamil Protesta con disrupción baja

Estallido Social Otros Protesta con disrupción alta

Fuente: Elaboración propia según medios de prensa estudiados.

Sin bien la subversión de los íconos coloniales no es algo nuevo en territorio mapuche,
y anteriormente se atentó contra estos estatus de íconos coloniales, la desmonumentali-
zación emerge como un nuevo repertorio desde el Estallido e incluso durante el año 2020,
ha continuado desplegándose51. Estos hitos del Estallido en Wallmapu se desplegaron na-

51 [Link]
[Link]
La protesta mapuche más allá (y más acá) del Estallido Social | 47

turalmente en plazas de ciudades y tuvieron, por tanto, un carácter urbano, no obstante,


en ellos confluían diversos actores mapuche y no mapuche, militantes urbanos y también
de comunidades rurales. Tal fue el caso, por ejemplo, de las históricas manifestaciones
en Cañete donde se congregaron miembros de diversas comunidades y organizaciones
lafkenches de la Provincia de Arauco. Diversos actores también confluyeron en el resto de
las plazas de ciudades del territorio mapuche.
El ciclo del Estallido, por cierto, continuó durante el verano del 2020, pero en lo que
concierne a este estudio, es importante mencionar que el 2019 culminó con cierta radi-
calización de los repertorios y diversas manifestaciones y comunicados que cuestionaron
la canalización política del conflicto social a través del Acuerdo Político por la Paz. Entre
estas acciones, destaca el trawün convocado por el Consejo de Todas La Tierras (CTT) en
el Cerro Ñielol el 11 y 12 de diciembre, donde se comunica la decisión —ya conocida en la
agenda del CTT— de conformar un Gobierno mapuche. El alcance político de las diversas
agendas y las posibilidades de articulación e impacto en la transformación institucional
son abordados con mayor detalle en diversos capítulos de este libro52. Con todo, es desta-
cable que en diciembre, luego de la institucionalización del conflicto a través del Proceso
Constituyente y de la indiscriminada represión de octubre y noviembre documentada en
los informes internacionales, disminuyó significativamente la protesta convencional aso-
ciada a la movilización urbana del Estallido, mientras las acciones más radicales mantu-
vieron cierta estabilidad asociada al conflicto estructural y a la capacidad disruptiva propia
de las organizaciones mapuche insurreccionales.
Al igual que la desmovilización en Santiago de la Plaza Ñuñoa y de su moderada mili-
tancia progresista luego del acuerdo político por la nueva Constitución y de los elevados
costos humanos de la represión callejera, gran parte de las manifestaciones en las plazas
de las ciudades de Wallmapu disminuyeron su convocatoria y dejaron de concentrar la
actividad contenciosa. El conflicto retomó su curso y su histórica distribución territorial,
con una sostenida actividad movimentista en las zonas rurales. Si acaso los contenidos de
esta lucha, sus agendas y discursos, las alianzas y el contexto político, abren o no paso a
un nuevo ciclo de conflicto, solo será posible evaluarlo con la perspectiva del tiempo que
dará el estudio de su dinámica en los años venideros.

Conclusiones

Este artículo estudió los diferentes repertorios de protesta mapuche durante el año 2019
en las provincias de La Gran Araucanía: Arauco, Cautín y Malleco. Se ha puesto especial
atención en las dinámicas que se han desplegado este año, pero también se ha resaltado
su desarrollo en comparación con las dinámicas analizadas en el anuario del 2018. Así,
los resultados han dado cuenta de un conflicto fuertemente concentrado en la protesta
antiforestal y en la judicialización de la contienda como respuesta a los generalizados
atropellos y violaciones a los derechos humanos que viven las comunidades mapuche,
sobre todo teniendo como antecedente el asesinato de Camilo Catrillanca el año anterior.

52 Destacan al respecto los capítulos escritos por Victor Tricot y Germán Bidegain, como los de Verónica Figueroa Huencho,
Tito Tricot y Pablo Mariman, entre otros.
48 | capítulo 2

Por otro lado, en la geografía del conflicto se remarcan tres realidades territoriales en el
Wallmapu. La realidad lafkenche de la Provincia de Arauco mostró un conflicto en torno
al extractivismo forestal, con repertorios altamente disruptivos de sabotaje a las empresas
madereras. Malleco, con especial concentración en Collipulli y Ercilla, mostró una reali-
dad que combina diferentes repertorios de protesta, aumentando las acciones judiciales
ante la arremetida represiva del Gobierno de Piñera desde el 2018 en la zona. Finalmente,
Cautín destacó, por un lado, por una tendencia hacia la judicialización del conflicto y, por
otro, como el mayor de los epicentros estudiados del conflicto, desplegado en torno a una
realidad urbana que fue más alterada por el Estallido y que se concentró en la gran capital
económica y política de La Araucanía, Temuco.
En este sentido, sin duda la presencia de un hecho histórico en Chile como el Estallido
Social de octubre del 2019, condiciona el curso de la contienda política y movimentista de
los territorios estudiados. Sin embargo, los resultados aquí expuestos han relevado que,
si bien el Estallido influye en un aumento en la cantidad de movilizaciones a fines del
2019 —sobre todo en la protesta convencional—, abriendo oportunidades políticas para la
causa mapuche, no queda claro que represente un antes y un después para el movimiento
mapuche del territorio. El conflicto en territorio mapuche es estructural y ha presentado
una escalada sostenida durante la última década, por lo tanto, se puede sostener que el
Estallido es un evento relevante, pero no único para el Pueblo Mapuche. Más bien, pare-
ciera que se configura como un hito histórico para el pueblo chileno y para los militantes
mapuche urbanos, pues fueron ellas y ellos quienes protagonizaron aquella movilización
social que se concentró en las principales ciudades del país y quienes también, segura-
mente, ya habían estado protestando el año anterior contra la represión y el asesinato de
Camilo Catrillanca.
Al ser el Estallido Social un evento eminentemente urbano, sus protagonistas desplie-
gan ciertos repertorios de protesta como las manifestaciones convencionales en las ciuda-
des, teniendo acotado impacto en las rutinas de aquellas organizaciones más disruptivas
que se despliegan principalmente en al ámbito rural hace décadas. Sin embargo, sí es im-
portante resaltar la desmonumentalización como dinámica de la protesta urbana a partir
del Estallido, al tratarse de acciones en sintonía con el proyecto decolonial desplegado
intensivamente en las últimas décadas por las principales organizaciones mapuche. Estos
eventos dieron cuenta de una confluencia de actores mapuche y no mapuche, militantes
urbanos y también comunidades rurales en las ciudades.
Por otro lado, el Estallido ha evidenciado que la lucha no es de un pueblo contra otro, sino
una pugna contra un modelo de desarrollo, donde las solidaridades y alianzas emergen en
un horizonte de dignidad común proyectado en el tiempo. Aun cuando las demandas mapu-
che son por derechos colectivos y territoriales, son también demandas populares por digni-
dad y el Estallido ha dado cuenta de que su lucha es contra el modelo y no contra el pueblo
chileno, el cual emerge más bien como un potencial aliado. Tal como lo expresara Claudio
Alvarado Lincopi53, el movimiento mapuche es “un movimiento democratizador del país” y
procura depositar el poder y la toma de decisiones en quienes habitan los propios territorios.

53 [Link]
La protesta mapuche más allá (y más acá) del Estallido Social | 49

El Estallido ha visibilizado y también propagado a las ciudades la represión política de la


protesta social que cotidianamente se vive en territorio mapuche. Es en última instancia,
la ilegitimidad social del modelo chileno la que se procura contrarrestar artificiosamente
mediante la represión sistemática de la protesta social, por la vía policial y judicial. De tal
manera, urge contar con un nuevo contrato social que sustente legítimamente el orden
y la convivencia, pues hoy tanto el Pueblo Mapuche como el pueblo chileno cuentan con
presos políticos y víctimas de la represión sistemática desplegada contra la protesta social.
En definitiva, es la ilegitimidad de un modelo vacío de autoridad, la que transforma a la
violencia y represión en dispositivos de la más alta necesidad política. Finalmente, es ne-
cesario apuntar que, si bien el proceso constituyente se configura como potencial camino
de paz y legitimidad, también representa una amenaza y riesgo de generar una nueva frac-
tura o una profundización de las desconfianzas si no se considera la efectiva participación
política de los pueblos originarios en la construcción de sus derechos fundamentales. Esto
es particularmente crítico a la luz de las lamentables experiencias históricas de engaños
y promesas no cumplidas del Estado, que no han hecho más que mermar las confianzas y
fortalecer la protesta insurreccional como alternativa para la canalización de las demandas
políticas del Pueblo Mapuche.

Bibliografía

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lena. Boletín IFP, 2(6).
LABRÍN, J. M. (2011). Análisis de cobertura y tratamiento de conflictos indígenas 2010–2011.
Santiago de Chile: Universidad de Chile/Unesco.
PAIRICAN, F. (2014). Malon. La rebelión del movimiento mapuche 1990–2013. Pehuén
Editores.
ROJAS PEDEMONTE, N., & GÁLVEZ, D. (2020). La protesta mapuche como proceso in-
teractivo: Espacios y dinámicas del conflicto en el retorno de Piñera. En N. Rojas Pe-
demonte, C. Lobos, & D. Soto, De la Operación Huracán al Comando Jungla. Anuario del
conflicto en territorio mapuche, 2018 (págs. 16–39). Santiago: Observatori del Conflicte
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la violencia en territorio mapuche. Particularidades históricas de un nuevo ciclo en las
relaciones contenciosas. Revista de Sociología(30), 33–69.
TILLY, C. (1978). From Mobilization to Revolution. McGraw–Hill.
50 | capítulo 2

Cronología

Fecha Acontecimiento Descripción


24 de enero Condena por cuatro Condenan a más de cuatro años de libertad vigilada a ex
de 2019 años a ex carabine- carabinero que disparó por la espalda a joven mapuche.
ro en caso Brandon El Tribunal Oral de Angol sentenció a Christian Rive-
Hernández ra por los delitos de lesiones graves y vejación injusta,
respectivamente.
20 de febrero Confirman prisión Caso Catrillanca: Corte de Temuco confirma prisión pre-
de 2019 preventiva de Car- ventiva de Carlos Alarcón. El exuniformado se encuentra
los Alarcón imputado como autor del delito consumado de homici-
dio del comunero mapuche.
13 de marzo Manifestaciones por Con una manifestación pacífica en las afueras de las ofi-
de 2019 traslado de comu- cinas de la dirección de regional del organismo, un grupo
neros Tralcal de familiares y cercanos a los primos Luis Tralcal Quidel
y José Tralcal Coche, exigieron el traslado de los conde-
nados hasta el centro de cumplimiento penitenciario de
la capital de La Araucanía.
09 de abril Inicio Consulta Ministerio de Desarrollo Social inicia procedimiento ad-
de 2019 Indígena ministrativo y convoca a proceso de Consulta Indígena
01 de mayo Justicia declara ile- Juzgado de Garantía de Victoria declaró ilegal la deten-
de 2019 gal detención de ción del dirigente mapuche José Queipul, que la tarde
dirigente mapuche de este martes fue detenido por Carabineros luego de
José Queipul un operativo en el que Queipul recibió un disparo en su
muslo por parte de los efectivos de Fuerzas Especiales.
13 de mayo Héctor Llaitul pre- El vocero de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), Hé-
de 2019 sente querella con- ctor Llaitul, presentó una querella en contra del fiscal de
tra fiscal Moya y Alta Complejidad de Rancagua, Sergio Moya, por los pre-
Villalobos, caso suntos vínculos que éste tendría con la Operación Hura-
Operación Huracán cán, en la que el comunero y otros seis mapuches fueron
detenidos tras un montaje realizado por Carabineros de
La Araucanía en septiembre de 2018.
26 de mayo Vocero Temucuicui El werken de la comunidad autónoma de Temucuicui,
de 2019 rechaza Consulta Jorge Huenchullan expresó su rechazo a la Consulta In-
Indígena dígena y todas las acciones del Gobierno que no tengan
relación con la recuperación de tierras, afirmando que
los terrenos desde donde han sido desalojados volverán
a ser ocupados.
28 de mayo Joven mapuche re- Tras un operativo policial en la comunidad Antonio Cal-
de 2019 cibe un disparo de bún, en Victoria, en La Araucanía, un joven mapuche re-
Carabineros en me- sultó baleado en la cabeza, luego que Carabineros ingre-
dio de recuperación sara al predio. La comunidad se encontraba en proceso
territorial de recuperación territorial y, en medio de eso, el propie-
tario del fundo habría dado aviso a Carabineros.
La protesta mapuche más allá (y más acá) del Estallido Social | 51

Fecha Acontecimiento Descripción


09 de junio AMCAM llama a La Asociación de Municipios con Alcalde Mapuche (AM-
de 2019 suspender Consulta CAM) emitió un comunicado pidiendo al Gobierno que
Indígena dé pie atrás y suspenda la realización de la consulta. La
organización manifestó su “disconformidad al cómo se
ha planteado el proceso, por lo cual solicita suspender su
desarrollo para socializar y replantear los temas a tratar
mediante un acuerdo nacional”.
10 de junio Comunidades de Un rechazo absoluto al proceso de Consulta Indígena se
de 2019 Tirúa rechazan Con- produjo durante la jornada de este sábado en Tirúa, luego
sulta Indígena que casi medio centenar de representantes lafkenche se
apostaran en las afueras de la Escuela Municipal Eloísa
González, espacio que había sido dispuesto por la Comi-
sión Consultora del Ministerio de Desarrollo Social, para
llevar adelante esta instancia, la que ha sido resistida en
prácticamente todas las comunas donde ha intentado
imponerse.
11 de junio Chadwick niega res- El ministro del Interior, Andrés Chadwick, asistió a la
de 2019 ponsabilidades en penúltima sesión de la comisión investigadora sobre la
caso Catrillanca actuación de su cartera, de Carabineros y la PDI, en rela-
ción a la muerte del joven mapuche Camilo Catrillanca;
para responder las consultas de los diputados. El minis-
tro señaló que no esperaba recibir un informe falso de
Carabineros, situación que calificó de inaceptable y con-
denable. Indicó que el primer documento que se le hace
llegar (documento ejecutivo) es una versión que viene
firmada por dos funcionarios de Carabineros.
21 de junio INDH amplía que- El Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) am-
de 2019 rella contra dos ex- plió la querella contra exgenerales de Carabineros por el
generales por caso caso Catrillanca. La acción judicial apunta a Christian
Catrillanca Franzani y Mauro Victoriano, como presuntos encubri-
dores del crimen contra el comunero mapuche.
02 de julio Comunidades de Comunidades mapuches de Collipulli rechazaron la Con-
de 2019 Collipulli rechazan sulta Indígena del Gobierno, al igual que en la mayoría de
Consulta Indígena comunas del país. El Ejecutivo informó que buscarán una
nueva fecha para realizar el procedimiento
05 de julio Citan a declarar El fiscal de Rancagua Sergio Moya prestará declaraciones
de 2019 a fiscal Moya por ante el Tribunal de Garantía de Temuco, tras ser invo-
ocultamiento de lucrado por uno de los imputados de solicitar el oculta-
pruebas en caso miento de pruebas de la fallida operación de inteligencia
Operación Huracán de Carabineros.
19 de julio Comunero mapu- El comunero mapuche identificado como Lemuel Gama-
de 2019 che muere baleado li Fernández Toledo (25) fue baleado por un particular
por dueño de predio durante la madrugada. La información preliminar que se
en Tirúa maneja es que Lemuel Gamali recibió un impacto de bala
por parte del dueño de un predio, en el sector de Trana-
quepe, cuando habría ingresado al fundo.
52 | capítulo 2

Fecha Acontecimiento Descripción


23 de julio Condenan a oficial La Fiscalía indicó que los comuneros recibieron impac-
de 2019 de Carabineros por tos de bala después de un incidente ocurrido en la ma-
homicidio frustrado drugada del 26 de diciembre en el sector de Tranaquepe.
de comuneros ma- En medio de esta situación los carabineros utilizaron
puche en Tirúa pistolas calibre 9 milímetros y efectuaron al menos 10
disparos a una camioneta donde se trasladaban cuatro
personas.
24 de julio Rebajan medidas Hasta antes de este fallo, el ex jefe de Inteligencia de
de 2019 cautelares a general Carabineros se encontraba en prisión preventiva. Ahora,
Gonzalo Blu tras la revisión del tribunal, las medidas cautelares fue-
ron rebajas, quedando Blu con arresto domiciliario total
y prohibición de comunicarse con otros imputados en la
misma causa.
27 de julio Hostigamiento y El pasado sábado, personas desconocidas ingresaron a la
de 2019 violencia en contra vivienda del lonko Alberto Curamil, causando destrozos
de familia de lonko y daños a la casa, sumándose lo anterior, al hostigamien-
Curamil to y amedrentamiento continuo que ha sufrido la familia
del dirigente mapuche hace casi un año.
29 de agosto Querella por homi- Una querella en contra de Carabineros, por el delito de
de 2019 cidio frustrado con- homicidio frustrado, ingresó en el Juzgado de Garantía de
tra Carabineros por Collipulli, la defensa de dos comuneros mapuches de Er-
comuneros heridos cilla que resultaron heridos con numerosos perdigones,
en Ercilla disparados a corta distancia.
07 de sep- Hortaliceras ma- Dos asociaciones indígenas que representan a 52 muje-
tiembre de puche acuden a res productoras y emprendedoras, asistieron a la Comi-
2019 [Link]. tras reite- sión de [Link]. de la Cámara de Diputados, a denunciar
rada violencia en que son tratadas como delincuentes, y a solicitar el res-
Temuco peto de su cultura y el derecho al trabajo que tienen.
14 de octu- Formalizan a Cara- Un suboficial mayor en retiro de Carabineros, fue forma-
bre de 2019 binero por disparo lizado por cuasidelito de lesiones graves gravísimas, tras
en ojo a estudiante utilizar una escopeta para disparar gas lacrimógeno, im-
mapuche en Padre pactando con uno de los proyectiles en el rostro de una
Las Casas estudiante mapuche en 2017.
18 de octu- Inicio Estallido Con diversas protesta en Santiago, se da inicio al ciclo de
bre de 2019 Social movilizaciones conocido como Estallido Social
29 de octu- Derriban busto de Durante las movilizaciones convocadas por distintas co-
bre de 2019 Pedro de Valdivia y munidades mapuche en apoyo a las diferentes protestas
Diego Portales en que se han registrado en el país, dos estatuas han sido
Temuco derribadas por grupos de manifestantes en Temuco.
02 de no- Derriban estatua de Cerca de 500 comuneros mapuche llegaron al sector a
viembre de Valdivia y Mendoza participar en una marcha convocada en la zona. En este
2019 en Cañete contexto, los bustos fueron arrancados de sus bases, ra-
yados y lanzados al piso.
14 de no- Primer aniversario Primer aniversario del asesinato de Camilo Catrillanca,
viembre de del asesinato de Ca- perpetuado por funcionarios de Carabineros y el Coman-
2019 milo Catrillanca do Jungla.
La protesta mapuche más allá (y más acá) del Estallido Social | 53

Fecha Acontecimiento Descripción


14 de no- Derriban estatua Derriban estatua de Arturo Prat en medio de incidentes
viembre de de Arturo Prat en aislados en Temuco. A un año del asesinato del comune-
2019 Temuco ro mapuche, Camilo Catrillanca, unas tres mil personas
llegaron al lugar donde se encontraba el monumento de
Arturo Prat para derribarlo.
26 de no- Curamil no ingresa Esta mañana se suspendió el juicio por el robo en la Caja
viembre de a juicio en protes- de Compensación Los Héroes de Galvarino por negativa
2019 ta por inclusión de de los cuatro acusados a ingresar al juicio, reclamando la
prueba, represión inclusión de evidencia que no estaba originalmente en la
en cárcel e im- carpeta investigativa, la represión sufrida ayer en cárcel
punidad en caso de Angol y la impunidad en el caso de Camilo Catrillanca
Catrillanca
30 de no- Confirman prisión El Tribunal Oral en lo Penal de Angol ratificó la prisión
viembre de preventiva de ex preventiva del ex–sargento del GOPE de Carabineros,
2019 GOPE Carlos Alar- Carlos Alarcón. El otrora uniformado es indicado como
cón y familia de co- quien disparó y asesinó a Camilo Catrillanca el 14 de no-
munero exige cade- viembre del año 2018.
na perpetua
01 de di- Consejo de Lonkos El Consejo de Lonkos de La Araucanía llamó a todas las
ciembre de llama a mapuche a organizaciones mapuche del país a unir criterios para
2019 unir criterios para participar en la construcción de una eventual nueva
participar de una Constitución, exigiendo al Congreso escaños reservados
nueva Constitución en la Convención Constituyente.
12 de di- Anuncio nuevo Go- El próximo 11 y 12 de diciembre en el cerro Ñielol de Te-
ciembre de bierno mapuche muco, el Consejo de Todas las Tierras convocó a un pro-
2019 tras reunión en Ce- ceso constituyente, para iniciar —lo que denominan— un
rro Ñielol autogobierno mapuche.
13 de di- Absuelven a lonko El Nobel Verde fue liberado y absuelto de todos sus car-
ciembre de Alberto Curamil lue- gos tras estar más de un año en prisión preventiva en la
2019 go de 16 meses de cárcel de Temuco.
prisión preventiva
16 de di- Comunidad de Ti- La consulta ciudadana realizada en Tirúa, se destacó, en-
ciembre de rúa decide que se tre otras cosas, por preguntar si la comunidad deseaba
2019 retiren empresas fo- que continuaran las cuestionadas empresas forestales y
restales tras históri- el monocultivo de árboles en su territorio. En 22 mesas
ca votación de votación que se dispusieron en la comuna para esta
Consulta Ciudadana 2019, las preferencias estuvieron a
favor de la expulsión del monocultivo forestal.
54 | capítulo 3

capítulo 3

Un año más de desencuentros:


participación y política institucional
mapuche en 2019

Víctor Tricot 54
German Bidegain55

Introducción

Durante 2019, y pese al asesinato de Camilo Catrillanca llevado a cabo


por Carabineros el año anterior, el Gobierno de Sebastián Piñera intentó
de todas formas imponer su agenda en cuanto a la relación del Estado
con los pueblos indígenas. En este sentido, un esfuerzo clave fue la cam-
paña, encabezada tempranamente por el ministro Alfredo Moreno, para
reformar la Ley Nº 19.253 de 1993 sobre fomento, protección y desarrollo
de los indígenas, la llamada Ley Indígena. Como es sabido, la Ley Indí-
gena está vigente desde 1993 y, pese a las muchas críticas que se le ha
realizado, ha sido una de las pocas herramientas legales que dota a los
pueblos indígenas de instrumentos para defender sus derechos en Chile.
No obstante, desde el Gobierno se buscó su modificación con el argu-
mento de que algunos aspectos de esta protección conspiraban contra el
desarrollo económico de la población mapuche. En el Acuerdo Nacional
por el Desarrollo y la Paz en La Araucanía, elaborado durante 2018, se
planteaba que la tenencia de tierras bajo la lógica de la Ley Indígena limi-
taba el emprendimiento, y que se asumía de facto que los indígenas eran
ciudadanos incapaces de tomar decisiones (Ministerio de Desarrollo So-

54 Profesor Universidad de Girona. Director Académico Spain: Policy, Law and Regional Autonomy,
SIT Study Abroad. El autor es miembro del proyecto “Autodeterminació i sobirania dels pobles
indígenes: atles d’un estudi en perspectiva interdisciplinària”. Universitat de Girona/Institut
d’Estudis de l’Autogovern (IEA).
55 Profesor e investigador del Instituto de Ciencia Política de la Universidad de la República,
Uruguay. Investigador del Centro de Informaciones y Estudios del Uruguay (CIESU).
Un año más de desencuentros: participación y política institucional mapuche en 2019 | 55

cial, 2018:13). La intención manifiesta de reformar la Ley Nº 19.253 y la Consulta Indígena


que se debía realizar en este marco fueron parte medular de la agenda política institucional
mapuche durante la primera parte del año. Como se verá más adelante, se generó un gran
debate respecto a las verdaderas motivaciones de la reforma y sus posibles consecuencias,
que concentró gran parte de la agenda de organizaciones mapuche, académicas, de las co-
munidades y de medios de comunicación.
Por su parte, la Cámara de Diputados del Congreso, lugar por décadas prácticamente
negado a la presencia indígena y mapuche, en particular, ha visto cómo la diputada Emilia
Nuyado ha asumido un rol interesante en cuanto a visibilizar demandas indígenas y otor-
gar voz a las comunidades, tanto desde su rol de diputada, como desde las comisiones de
investigación y de derechos humanos y pueblos indígenas.
El 2019 también fue el año en que los chilenos en masa se volcaron a las calles, en lo
que se ha bautizado mediáticamente como el Estallido Social, fenómeno sin precedentes
contemporáneos pero que, indefectiblemente, será recordado como una coyuntura crítica
para Chile, cuya relevancia transformadora está aún por verse. Desde un punto de vista
institucional, es posible argumentar que, para el país, habrá un antes y un después de
octubre de 2019. Este nuevo escenario debiese extenderse potencialmente también hacia
los pueblos indígenas y sus demandas, situación que se ve reflejada en la intención de
organizaciones indígenas de influir para lograr cupos reservados en la nueva convención
constitucional, intentando paliar de esta forma la exigua presencia indígena y mapuche en
los espacios de política institucional.
En el artículo “Participación y política institucional mapuche durante 2018” (Tricot y Bi-
degain, 2020), trabajamos bajo la premisa de que existían novedades y continuidades en
cuanto a la forma en que el Estado chileno se relacionaba con el pueblo y movimiento mapu-
che. Otra premisa relevante fue que tanto el movimiento como las organizaciones indígenas
no actúan en un vacío. Por el contrario, están influidas por el contexto, que, desde un punto
de vista institucional, muchas veces les es adverso. Con estas premisas aún muy presentes,
los efectos de las movilizaciones populares acaecidas a contar de octubre no pueden obviarse
a la hora de entender la participación en política institucional mapuche durante 2019.
A priori, quizás los espacios institucionales no han tenido la relevancia o incidencia de
aquellos repertorios de acción colectiva más contenciosos. Sin embargo, la lucha por las
reivindicaciones y demandas mapuche siempre se ha llevado a cabo también desde ins-
tancias institucionales o de política más convencional. Es por ello que parece relevante,
para entender lo acontecido con el movimiento mapuche, analizar también lo ocurrido
desde el marco de las instituciones y la política convencional durante el año 2019.
Para esto, se analizaron acciones, declaraciones y la participación de organizaciones
mapuche mediante diversos canales institucionales. El presente trabajo se articula en tres
secciones. En primer lugar, se realizará una breve actualización de lo analizado en el Anua-
rio 2018, revisitando someramente dos instancias en las cuales se profundizó en aquella
instancia, a saber, la Asociación de Municipalidades con Alcalde Mapuche (AMCAM) y la
representación mapuche en el Congreso. En segundo lugar, se profundizará en uno de los
puntos más controvertidos y relevantes de participación institucional mapuche en 2019:
la realización y fracaso de la Consulta Indígena llevada a cabo por el Gobierno para refor-
56 | capítulo 3

mar la Ley Indígena. Y finalmente, se analizará la actuación de organizaciones mapuche


durante el Estallido Social comenzado el 18 de octubre de 2019.

Continuidad del actuar desde instituciones

Nuestro artículo en la versión 2018 de esta colección se ocupó de identificar, mediante


el repaso y análisis de las acciones llevadas a cabo desde la política institucional por or-
ganizaciones o dirigentes mapuche, si estas formas de actuación política correspondían a
dinámicas novedosas o si, contrariamente, eran más bien parte de un continuo. Con este
objetivo, se analizó el trabajo realizado en espacios institucionales en los que miembros
del movimiento y del Pueblo Mapuche participaron políticamente durante 2018. Concre-
tamente, se abordó el trabajo realizado por la Asociación de Alcaldes Mapuche (AMCAM),
la labor en la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI), el trabajo llevado
a cabo en el marco del Congreso Nacional y las consultas indígenas. Se identificaron con-
tinuidades, pero también novedades en cuanto a la participación institucional mapuche,
representadas principalmente por el rol de la asociación de alcaldes y la elección de dipu-
tadas de ascendencia mapuche. Como veremos a continuación, ambas instancias tuvieron
un rol relevante antes y después del Estallido de octubre.
La AMCAM, que el año anterior había asumido un rol protagónico dentro de la institu-
cionalidad, retomó su agenda de construcción de lazos institucionales y de interlocución
con distintas instancias del Estado a lo largo del año hasta el Estallido de octubre. El ase-
sinato de Camilo Catrillanca marcó el final del año 2018, pauteando, a su vez, la agenda
política de La Araucanía a comienzos de 2019. Cuatro meses después del homicidio, el
presidente de AMCAM, Juan Carlos Reinao, planteaba lo siguiente con respecto a la posi-
bilidad de reanudar los diálogos con el Gobierno.
Me parece complejo, pero no imposible. Lamentablemente pareciera que el odio
y las diferencias están ganando. Es extraño, porque vimos a un ministro (Alfre-
do) Moreno conversando con muchas personas e instituciones mapuche, gene-
rando expectativas en nuestra gente y parecía que había intención de hacer algo
diferente. Pero vino el asesinato de Camilo Catrillanca. Con él, el Estado en su
conjunto vio caer su política de militarización [...] Lo que no se debe perder de
vista es el propósito de lograr un desarrollo inclusivo en el territorio y no agotar
el diálogo en busca de la paz56.
El dirigente agregó que en el diálogo deben estar todos y que inclusive la Coordinadora
Arauco–Malleco (CAM) debía ser parte. En este sentido, planteó su disposición a construir
acuerdos entre estos, el Gobierno y las empresas forestales. Esta intención de la AMCAM
de relacionarse e interactuar con el Estado la podemos ver también en las distintas ins-
tancias en las cuales se han reunido con autoridades de gobierno o, por ejemplo, en la gira
internacional realizada por dos de sus miembros, Manuel Painiqueo y Juan Carlos Reinao57
(Italia, Perú, China y Corea del Sur). Visitas donde la idea, según reportes periodísticos, era

56 Fuentes, V. (2019). “Alcalde que integró la CAM apoya reactivar diálogos en La Araucanía”, El Mercurio, 18 de marzo de
2019. Disponible en [Link]
57 Alcaldes de Lumaco y Renaico, respectivamente.
Un año más de desencuentros: participación y política institucional mapuche en 2019 | 57

el posicionar a AMCAM en ProChile para así, posteriormente, poder contar con


el respaldo en eventuales presentaciones de proyectos a instituciones guberna-
mentales en Chile, específicamente en lo relacionado a proyectos de turismo de
intereses especiales y productos que cada comuna pueda ofrecer58.
La participación política desde los municipios y, concretamente en este caso, de la aso-
ciación que reúne a los alcaldes mapuche, continúa siendo una estrategia política para posi-
cionar demandas mapuche (Antileo et al., 2009; Pairican, 2014; Tricot, 2018). A través de la
misma se visibilizan demandas y problemáticas a nivel institucional, por ejemplo, mediante
reuniones con autoridades o reclamando audiencias a representantes regionales, nacionales
o al mismo presidente de la República, como lo hizo en agosto el alcalde de Renaico en una
visita de Sebastián Piñera a su comuna. Esta labor de visibilización es, sin duda, relevante. Sin
embargo, igual o más importante es el rol como interlocutores, como actores políticos con
presencia en conflictos que implican a los mapuche. Este fue el caso, no solo con posterio-
ridad al Estallido Social de octubre, sino también durante el conflicto suscitado a comienzos
de año con respecto a la intención manifiesta del Gobierno de reformar la Ley Indígena,
contexto en el cual, como indica el Convenio 169 de la OIT, el Gobierno inició un proceso de
consulta (que será explicado en detalle en el segundo apartado de este artículo). Frente a la
ofensiva gubernamental, AMCAM fue clara en su rechazo ante esta instancia, declarando que
El contexto actual de desconfianza en que se encuentran las relaciones entre el
Estado de Chile y los pueblos originarios no favorece la adecuada implementa-
ción del proceso de consulta. Como AMCAM estamos convencidos de que la Ley
Indígena fue una conquista significativa para nuestro pueblo y hoy es un factor
principal de protección a nuestros derechos, por lo que vemos con preocupa-
ción los intentos de modificar algunos aspectos de ella59.
Si 2018 será recordado porque se evidenció un matiz sin precedentes en cuanto a re-
presentación descriptiva en el parlamento: la presencia de dos diputadas y un senador de
ascendencia mapuche, es posible argüir que 2019 nos permite observar muestras, más
bien, de representación sustantiva, con una activa y destacada participación de la dipu-
tada Emilia Nuyado en la defensa y visibilización de problemáticas indígenas desde su
labor parlamentaria. Desde 2018 la diputada se integró a las comisiones de Comisiones
Permanentes de Derechos Humanos y Pueblos Originarios, y de Agricultura, Silvicultura
y Desarrollo Rural. Cabe destacar que el 3 de abril de 2019 fue electa por sus pares para
presidir la Comisión de Derechos Humanos y Pueblos Indígenas. Además, la diputada ha
participado en seis comisiones de investigadores, de las cuales tres están directamente
ligadas al conflicto entre el Estado de Chile y el Pueblo Mapuche60.
El trabajo parlamentario de la diputada Nuyado durante la primera mitad de 2019 fue
variopinto, con presencia a nivel de su territorio, abordando temáticas sobre el agua, trans-

58 Fuente: [Link] - [Link]


[Link]
59 Fuente: [Link] - [Link]
[Link]
60 “Comisiones sobre: actuación de organismos policiales, de persecución criminal y de inteligencia en Operación Huracán;
actuación del Ministerio del Interior y organismos policiales en muerte de Camilo Catrillanca; y comisión Especial
Investigadora sobre adquisición de tierras indígenas”.
58 | capítulo 3

parencia municipal, reuniones con dirigentes regionales, etc. Además, ha tenido una labor
muy activa en temáticas que afectarán a los pueblos indígenas, como el Tratado Integral y
Progresista de Asociación Transpacífico o TTP11, llamando a rechazarlo, precisamente, por
los efectos que tendría sobre el patrimonio, propiedad intelectual indígena y la soberanía
alimentaria61. Posteriormente a su aprobación por parte de la cámara de diputados, Nuya-
do lamentó la decisión y criticó la falta de participación de los pueblos indígenas en este
proceso, Según manifestó en redes sociales:
Lamento la aprobación del TTP11, una vez más se hace oído sordo a las voces
de miles de campesinos y nuevamente el Estado elude su obligación con los
pueblos indígenas, el TTP11 no fue consultado como lo establece el convenio
169 de la OIT porque priman los intereses económicos62.
Antes de abordar lo que es posible de argüir como el hito de política institucional ma-
puche más importante previo al Estallido de octubre, vale la pena mencionar dos muestras
de acciones realizadas en el Congreso que pueden ayudar a ejemplificar la representación
sustantiva de 2019. El primero de ellos, puede parecer simbólico, sin embargo, represen-
ta un reconocimiento institucional hacia los pueblos indígenas y el Pueblo Mapuche, en
particular, como existentes en el país como pueblos con cultura, lengua, tradiciones e
incluso vestimentas diferentes a las de Chile. La moción 12919–27 del 10 de septiembre
intenta reformar los artículos 1 y 2 de la Ley Indígena de forma de permitir, por una parte,
incluir en la cédula de identidad la pertenencia a un pueblo indígena. Por otra parte, que
el Registro Civil del país permita que en la fotografía de este documento quienes lo deseen
puedan aparecer con sus indumentarias, atuendos o adornos propios de su cultura. Esta
moción fue firmada por la diputada Nuyado.
El segundo ejemplo son los oficios N° 25295 y N° 33474. En el primero, la diputada, en
uso de su facultad, oficia al ministro de Desarrollo Social para que responda acerca de las
gestiones realizadas para responder a las demandas de la Asociación de Educadores Tra-
dicionales Mapuche de las regiones del Biobío, La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos. En el
segundo, lo hace para que responda acerca del presupuesto destinado para los institutos y
academias de lengua indígena en el año 2019.
De todas formas, innegablemente la agenda política mapuche previa al Estallido estu-
vo fuertemente influida por el asesinato por parte de Carabineros de Camilo Catrillanca,
ocurrido a finales de 2018. El 21 de enero de 2019, Marcelo Catrillanca (padre de Camilo)
fue invitado a relatar lo ocurrido a la comisión investigadora por el asesinato. Tres meses
después vemos cómo la diputada Nuyado informa vía redes sociales de la reunión sosteni-
da entre ella y la presidenta de la Cámara de Diputados con la coordinadora de Temucuicui
“para acordar espacio de encuentro en que comuneros puedan venir a explicar situación
que viven en La Araucanía”. Esta reunión tendría su fruto en una instancia única para la
institucionalidad política del país, la realización en el salón plenario del Congreso Nacio-
nal el 12 de junio de 2019, de un trawün histórico, donde werkenes, lonkos y dirigentes de
la comunidad de Temucuicui, llegaron invitados por la Comisión de Derechos Humanos

61 [Link]
62 [Link]
Un año más de desencuentros: participación y política institucional mapuche en 2019 | 59

y Pueblos Indígenas a interactuar en primera persona con los diputados. En palabras de


Marcelo Catrillanca,
Nosotros tenemos cuatro puntos que hemos podido desarrollar en el trawün
de Temucuicui, buscar un buen entendimiento entre los dos pueblos que viven
y existen hoy en Chile, varios pueblos más, pero lo que nosotros queremos es
la desmilitarización; que haya una reparación al daño causado al Pueblo–Na-
ción Mapuche; justicia para Camilo; y también decirles en su cara que nosotros
como Pueblo–Nación Mapuche estamos en posición de poder nombrar nuestras
propias autoridades… nosotros vamos a proclamarnos como autogobierno del
Pueblo–Nación Mapuche63.
La sesión fue presidida por la diputada Emilia Nuyado, asistiendo, además de los invi-
tados, miembros de ambas cámaras, incluidos el presidente del Senado y la vicepresidenta
de la Cámara Baja. El acta de la sesión señala que
Los invitados expusieron sobre diversas temáticas vinculadas con materia in-
dígena, tanto en idioma español como en mapudungun, refiriéndose especial-
mente al caso de la muerte del weichafe Camilo Catrillanca, la necesidad de
diálogo entre el Pueblo Mapuche y el Estado chileno, la militarización del Wall-
mapu, entre otros asuntos de interés. Las diversas intervenciones, tanto de los
dirigentes mapuche como de los parlamentarios, constan en el registro audiovi-
sual de esta sesión, que contiene el debate en su integridad64.
Una reunión de estas características no es baladí, representa un reconocimiento institu-
cional a la discriminación y racismo que han sufrido los mapuche. Es un intento, simbólico
tal vez, de confrontar desde una institucionalidad liderada por una diputada mapuche la ya
centenaria relación o continuum de dominación agenciado entre el Estado chileno y el Pue-
blo Mapuche (Tricot, 2013). Así como, el año anterior, la diputada llevó al hemiciclo de los
diputados demandas de largo aliento del pueblo y el movimiento mapuche, en esta ocasión
podemos encontrar la presencia de los protagonistas del conflicto en las comisiones, entre-
gando sus experiencias, y también en el salón plenario del Congreso Nacional, exponiendo y
debatiendo acerca de terminar la militarización, la represión, la aplicación del Convenio 169
y de una revisión histórica que exponga las injusticias vividas por los mapuche65.
Para finalizar, debe mencionarse otra situación en el marco de política institucional que
no tiene precedentes. A fines de noviembre de 2019, poco después del Estallido Social, el
Gobierno de Sebastián Piñera designa como gobernador de la Provincia de Cautín al abo-
gado mapuche y ex director ejecutivo de la Corporación de Profesionales Mapuche (ENA-
MA), Richard Caifal, convirtiéndose, de esta forma, en el primer gobernador mapuche de
la provincia. En una entrevista ofrecida pocos días después, señalaba:
Se agradece el voto de confianza que entrega el presidente y es importante re-
calcar que aquí se ha dado una señal política para la región y para el país, en el
sentido de que él mismo dijo que se debía gobernar con los mapuche y no para

63 [Link]
diputados-buscando/2019-06-10/[Link]
64 Comisión de Derechos Humanos y Pueblos Originarios, periodo legislativo 2018-2022, legislatura 366ª, Acta de la
sesión N° 56, especial. Miércoles 12 de junio de 2019, de 15:00 a 17:00 horas.
65 Tweet de Emilia Nuyado del 13 de junio de 2019.
60 | capítulo 3

los mapuche. Y lo que también ha establecido es que, para este proceso consti-
tuyente, estén todos los sectores representados, ya sea con el Pueblo Mapuche
en La Araucanía y con los nueve pueblos originarios a lo largo del país66.

La consulta para reformar la Ley Indígena

La consulta para reformar la Ley Indígena fue, sin lugar a dudas, el mayor fracaso del
Gobierno en materia de política indígena durante el año 2019. Como ha sido la tónica
imperante en los procesos de Consulta Indígena llevados adelante desde la ratificación
del Convenio 169 de la OIT (Fuenzalida B., 2015; Tricot y Bidegain, 2020), se trató de un
proceso plagado de críticas por no respetar los estándares internacionales67. Las críticas
provenientes de distintos actores se dieron a la par de significativas protestas en la pri-
mera etapa de la consulta. Algunas de las protestas culminaron con escenas rocamboles-
cas, como el caso del escape por los techos de funcionarias del Gobierno en Carahue o la
quema de documentos relacionados a la consulta en Tirúa68. Finalmente, el proceso de
consulta solo cumplió una de las cinco etapas previstas en el diseño gubernamental. Fue
suspendido a dos meses de comenzado y unos meses más tarde, derechamente cancelado.
El 9 de abril el Diario Oficial publicó una resolución del Ministerio de Desarrollo Social
que indicaba el inicio de un procedimiento administrativo para iniciar el proceso de con-
sulta “respecto de las medidas relativas a introducir modificaciones en la Ley Nº 19.523
y/o en cualquiera de los procedimientos que deriven de ella”69. Las críticas a esta iniciativa
rápidamente se hicieron sentir. Por ejemplo, una columna del abogado mapuche Lautaro
Loncon destacó distintos elementos del proceso que, a su juicio, mostraban problemas de
fondo en la iniciativa y daban cuenta de mala fe en la consulta por parte de las autorida-
des70. En primer lugar, la propia resolución del ministerio enmarcaba el proceso dentro del
Acuerdo Nacional para el Desarrollo y la Paz en La Araucanía. Su artículo 6 justificaba la
necesidad de modificar la Ley Indígena “(…) de conformidad a las medidas propuestas en
el Acuerdo (…)”71. Según Loncon, esta situación se relacionaba, al menos, con problemas
de dos tipos. Por una parte, se promovía la reforma de una normativa con alcance general
a todos los pueblos indígenas de Chile para atender la situación de un grupo particular de
la población mapuche, aquella ubicada en el territorio histórico. Por lo tanto, para atender
una situación específica se buscaba modificar una norma que también refiere a los mapu-
che no residentes en el sur, así como a los otros ocho pueblos indígenas del país. Por otra
parte, el propio Acuerdo Nacional para el Desarrollo y la Paz en La Araucanía no incluyó a

66 [Link]
el-nuevo-gobernador-de-la-provincia-de-cautin
67 En los primeros meses de este año culminó el proceso de Consulta Indígena sobre la asignatura de Lengua y Cultura de
Pueblos Originarios, cuyo desarrollo se dio en su gran mayoría durante 2018. Los representantes del Pueblo Mapuche
se retiraron antes de su finalización por no aceptar el requisito de 20% en la matrícula de población indígena para
que se dicte la materia Lengua Mapuche. Este proceso de consulta es analizado en el capítulo de participación política
institucional mapuche del año 2018 (Tricot y Bidegain, 2020).
68 [Link]
69 [Link]
70 [Link]
las-tierras-y-territorios/
71 [Link]
Un año más de desencuentros: participación y política institucional mapuche en 2019 | 61

las organizaciones mapuche representativas, como tampoco lo hizo con las organizaciones
de los otros pueblos indígenas.
En segundo lugar, la reforma de la Ley Indígena jamás estuvo en las plataformas reivin-
dicativas de las organizaciones indígenas, mapuche o no mapuche. Por lo tanto, se trató de
un impulso de pura iniciativa gubernamental que fue la primera señal fuerte de retomar
la agenda de políticas indígenas después del asesinato de Catrillanca. El contexto en que
se realizó esta apuesta, de creciente desconfianza entre el Estado y las organizaciones ma-
puche, y la orientación de las medidas propuestas, se combinaron para generar una rápida
resistencia. Veamos entonces cuáles eran las principales medidas del paquete de reformas
impulsado por el Gobierno.
La propuesta gubernamental sometida a consulta constaba de 11 puntos. Presentados sin-
téticamente, estos puntos son los siguientes: i) habilitar la subdivisión de tierras de comu-
nidades provenientes del Fondo de Tierras de CONADI; ii) permitir que el derecho real de
uso y de goce se constituyan en título individual de dominio; iii) eliminar la restricción de
subdivisión mínima de las tierras indígenas de tres hectáreas; iv) disminuir de 25 a 5 años
el periodo a partir del cual se pueda vender la tierra entre indígenas; v) reglamentar el me-
canismo de permuta de tierras indígenas; vi) permitir contratos de arriendos, comodatos o
medierías en tierras indígenas por un plazo de hasta 25 años, en vez de los 5 años actuales;
vii) permitir mecanismos alternativos y voluntarios de reparación de tierras en casos de con-
flicto por tierras indígenas; viii) permitir el acceso a beneficios asociados a la calidad indígena
solamente a personas con calidad indígena por el artículo 2 letras (a) y (b) de la Ley Indígena;
ix) exigir mayores requisitos para la constitución de comunidades indígenas; x) permitir que
las Asociaciones Indígenas puedan constituirse con un mínimo de 2 integrantes en vez de los
25 integrantes exigidos en la actualidad; y xi) permitir que las asociaciones indígenas puedan
postular al Fondo de Desarrollo Indígena72. Como fuera oportunamente señalado, un conjun-
to de medidas se refiere a cuestiones asociadas a los títulos de tierra indígena, mientras que
un segundo grupo se vincula a temas de las formas organizativas de las comunidades.
Vale nuevamente señalar que no se trata de demandas que hayan estado en las plata-
formas de las organizaciones mapuche. Por el contrario, las demandas de las organizacio-
nes han estado históricamente ligadas al fortalecimiento de la protección de las tierras
indígenas, mientras que las reformas propuestas iban en sentido contrario. Aunque no
habilitaban la venta de tierra indígena a personas no indígenas, establecían una serie de
modificaciones al sistema actual que buscaban dinamizar su ingreso al mercado de tierras
mediante la flexibilización de su protección73. Desde la perspectiva gubernamental, las
medidas buscaban mejorar la calidad de vida de las comunidades, dotando a sus miem-
bros de herramientas para poder aprovechar sus recursos en el marco de una sociedad
de mercado. En palabras del director (s) de CONADI, Fernando Sáenz, las modificaciones
responderían a demandas de algunas comunidades que habían señalado al Gobierno pro-
blemas de funcionamiento interno: “todo lo que dice relación con asociatividad, poder
arrendar, subdividir y todo lo que con ello conlleva para poder mejorar la vida de las co-

72 [Link]
73 [Link]
62 | capítulo 3

munidades, a eso es lo que apunta esta consulta para poder mejorar la ley”74. Desde las or-
ganizaciones mapuche, estas modificaciones fueron interpretadas como un nuevo intento
gubernamental por desproteger el territorio indígena y ponerlo al servicio de los sectores
económicos interesados en su explotación productiva.
Esta tensión, entre la voluntad de integrar las tierras indígenas al mercado de tierras ge-
neral por parte de distintos gobiernos y su defensa por parte de organizaciones mapuche,
tiene una larga historia en el país (Rupailaf, 2002). El antecedente de las políticas de la dic-
tadura pinochetista en este sentido encendió las alarmas. La Ley Indígena fue justamente
un dique contra estos impulsos, su reforma fue interpretada como “25 años de retroceso
en la política indígena, un acto contrario al Convenio Nº 169 de la OIT (…)”75.
La posibilidad de fragmentación de las tierras en muy pequeñas parcelas y su arrien-
do por 25 años, sin claridad, incluso, con respecto a si este periodo era renovable, fue
entendida por muchos como una fórmula propicia para su renta por parte de grandes
productores. Sergio Caniuqueo sintetizó el pensamiento de estos sectores preguntándose
“¿Consulta Indígena para quién?”76. De acuerdo a su análisis, aunque el discurso guberna-
mental insistía en la importancia del aumento de la libertad individual de los indígenas
para disponer de sus tierras, los beneficiarios últimos parecían ser las compañías foresta-
les que, a través del arriendo de pequeñas parcelas, accederían a la explotación de un terri-
torio que en el marco actual les está vedado. Además, el debate impulsado por el Gobierno
contrapondría dentro del mundo mapuche a quienes promueven estrategias colectivas de
lucha con quienes desarrollan estrategias que ponen el énfasis en situaciones particulares.
El derrotero de la consulta fue accidentado y con un final prematuro. De acuerdo al plan
del Gobierno se preveían cinco etapas77: i) planificación (entrega preliminar de informa-
ción, de metodología y definición de participantes); ii) información (entrega de antece-
dentes de la medida e información sobre la misma); iii) deliberación interna (análisis de
los pueblos indígenas sobre la medida); iv) diálogo (llegar a un acuerdo o consentimiento
sobre la medida); y v) sistematización y cierre (elaboración de relación detallada del pro-
ceso). Los problemas se hicieron evidentes previo al comienzo de la primera etapa, que
sería la única implementada antes de la suspensión y posterior cancelación del proceso.
El 22 de mayo comenzó a andar la primera etapa, en un marco en que ya distintas voces
habían manifestado públicamente lo inconveniente de la consulta. Al comenzar la agenda
de reuniones previstas por el Gobierno, distintas protestas impidieron su funcionamien-
to de acuerdo a lo esperado por las autoridades. En algunos casos se dieron altercados,
algunos de los cuales fueron denunciados como hechos violentos hacia los funcionarios
a cargo de las reuniones78. A estas situaciones conflictivas se agregaron otras polémicas,

74 [Link]
[Link]
75 [Link]
las-tierras-y-territorios/
76 [Link]
77 [Link]
78 [Link]
Un año más de desencuentros: participación y política institucional mapuche en 2019 | 63

como la denuncia por parte de comunidades mapuche de la participación de conscriptos


mapuche en una de las reuniones organizadas por el Gobierno79.
Desde la Cámara de Diputados, la diputada Nuyado hizo eco de estas denuncias solici-
tando a los ministros de Defensa y de Desarrollo Social y Familia, en el entendido de que
se estaría vulnerando el principio de buena fe reconocido por el Convenio 169 de la OIT.
Otros representantes mapuche con actuación en política institucional también hicieron
sentir su desacuerdo con el proceso. La AMCAM presentó, el 9 de junio, un comunicado
en el que hacía un “llamado al Gobierno a suspender y reformular este proceso con el pro-
pósito de mejorar la información y recuperar las confianzas”80.
Las críticas del proceso se acumularon con el tiempo, ampliándose los frentes desde los
que provenían. Las críticas de los sectores mapuche se combinaron con críticas de repre-
sentantes otros pueblos originarios, como el pueblo atacameño, a través del presidente del
Consejo de Pueblos Atacameños de la Región de Antofagasta81. Más adelante, incluso re-
presentantes del propio Gobierno comenzaron a criticar el proceso. El senador Ossandón,
de Renovación Nacional, criticó públicamente al ministro Moreno de crear un caso “Catri-
llanca 2”82. Recibiendo fuego desde todas partes, la consulta se vio severamente afectada.
El 13 de junio, el ministro Moreno fue reemplazado por Sebastián Sichel, quien debió
hacerse cargo de un proceso herido de muerte. Un mes más tarde, el nuevo ministro suspen-
dió la consulta, atribuyendo sus problemas a “errores comunicacionales” y a la “violencia”
de algunos sectores que había imposibilitado la realización de los talleres planificados83. De
hecho, de 139 talleres realizados hasta ese momento, solo 79 se habían logrado completar.
No obstante, más allá de este argumento, otros personeros del Gobierno reconocieron pro-
blemas de fondo. Por ejemplo, el jefe de la Unidad de Coordinación de Asuntos Indígenas
del ministerio, Gonzalo Arenas, reconoció que “No queremos seguir con una consulta que el
día de mañana tenga tales grados de deslegitimidad política y social que, al final, haya sido
un ejercicio totalmente en vano, que no sea representativo”84. Efectivamente, se trató de un
proceso con altos grados de deslegitimidad política y social desde sus comienzos.
La suspensión del mes de julio fue prorrogada por dos ocasiones y el 13 de noviembre
se dictaminó, por parte de las autoridades, su cancelación definitiva. El fin de este proceso,
en pleno Estallido Social post 18 de octubre y un día antes del aniversario del homici-
dio de Catrillanca, buscó ser una señal de acercamiento por parte del Gobierno hacia el
Pueblo Mapuche. No obstante, no puede dejar de señalarse que se trató de una señal de
descompresión de una situación que fue de completa responsabilidad del Gobierno, dando
cuenta de un desatino flagrante en un contexto que ya era agitado. En definitiva, el caso
del fracaso de la consulta es un ejemplo más de la dificultad de los sucesivos gobiernos
chilenos para atender las demandas del Pueblo Mapuche y promover espacios genuinos de

79 [Link]
de-conscriptos/2019-06-07/[Link]
80 [Link]/post/alcaldes-mapuche-solicitan-al-gobierno-suspender-consulta-indígena-y-avanzar-en-un-verdadero-acuerdo
81 [Link]
82 [Link]
al-ministro-desarrollo-social-consulta-indigena-la-araucania/677324/
83 [Link]
84 [Link]
definitivamente/754847/
64 | capítulo 3

intercambio y escucha de demandas que sigan los estándares internacionales y sean bien
recibidos por sus destinatarios.

Rol de lo institucional post octubre de 2019

Lo que inició con actos de desobediencia civil por parte de estudiantes secundarios, saltando
los torniquetes del Metro de Santiago en protesta por el aumento de los precios del pasaje,
derivó en las movilizaciones populares más multitudinarias vistas en el país desde el final de
la dictadura. El 18 de octubre de 2019 marca un hito que enfrenta a la democracia chilena a
una coyuntura crítica. La gente se volcó a las calles cansada, entre otras cosas, de la desigual-
dad, los abusos y las injusticias. El correlato institucional más evidente de la magnitud del
Estallido Social es la convocatoria a un plebiscito para dirimir la realización o no de una Con-
vención Constitucional que se encargará de redactar una nueva Constitución para el país.
Puede parecer un sinsentido analizar la participación política mediante la instituciona-
lidad en el marco de un Estallido Social que critica e interpela desde la calle, precisamente,
a gran parte de las instituciones del país, incluidos el Gobierno, los políticos y parlamen-
tarios. Sin embargo, la actuación política mapuche y del movimiento no se circunscribe
a solo una dimensión. Por el contrario, responde a una cultura política donde la parti-
cipación desde las instituciones es consustancial al movimiento mapuche y representa,
junto a las diversas manifestaciones movimentales visibles, una cara más de la lucha por
la recuperación territorial y por la autonomía. Se trata de una actuación proactiva que
muchas veces confluye con un horizonte o praxis autonómica tanto convencional como
no convencional (Tricot y Bidegain, 2020).
Las movilizaciones de octubre abrieron muchos debates postergados en el país, además
de visibilizar prácticas que el común de la población consideraba erradicadas o incom-
patibles con la democracia, pero que durante décadas las comunidades mapuche vienen
denunciando como cotidianas. A saber, la militarización, criminalización, racismo y vio-
laciones a sus derechos humanos (Tricot, 2020). Fue precisamente la violencia extrema
ejercida por agentes del Estado lo que motivó una actuación activa de la diputada Emilia
Nuyado en su rol de presidenta de la Comisión de Derechos Humanos y Pueblos Indígenas
de la Cámara Baja, emitiendo declaraciones públicas y mediante oficios de la comisión.
Desde el día siguiente al inicio de la represión, la diputada publicó mediante redes sociales
críticas a la violencia y la actuación del Gobierno, compartiendo el día 21 de octubre una
declaración más extensa donde señalaba la importancia de finalizar con la violencia para
poder iniciar la discusión política.
Primero deben cesar ya las medidas de fuerza y represión desproporcionadas
que han sido decididas desde el Gobierno. Como mujer indígena me consta que
esas medidas solo exacerban los conflictos y sus costos siempre los pagan las y
los pobres, las y los marginados. Deben cesar de inmediato el Estado de Excep-
ción y la militarización de estos asuntos y dar señales inmediatas de un urgente
y amplio diálogo democrático85.

85 [Link]
Un año más de desencuentros: participación y política institucional mapuche en 2019 | 65

Entre aquellas discusiones que reemergieron, fue —paradójicamente— una de tipo ins-
titucional la que concitó mayor atención y se convirtió en la forma en la cual se canalizó el
descontento. El debate en torno a lo imperativo que se hacía cambiar la Constitución que
impera en el país desde la dictadura, logró abrir una ventana de oportunidad impensable hace
poco: la convocatoria de un plebiscito en el cual la ciudadanía podría tomar dos decisiones.
En primer lugar, decidir si debía cambiarse o no la Constitución y, en segundo lugar, en caso
de aprobarse lo primero, decidir la forma en que debía realizarse este cambio, si mediante una
Convención Constitucional, completamente elegida por la ciudadanía, o una Convención
Mixta, donde la mitad fuera elegida por la gente y la otra mitad integrada por parlamentarios.
Este escenario ofrece oportunidades de reformas institucionales inexistentes hasta
hoy, muchas que habían sido parte del debate y de las demandas del movimiento mapu-
che, pero que habían carecido, hasta ahora, de un horizonte claro en cuanto a su concre-
ción. Sin ir más lejos, el reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas del país
es un compromiso que se mantiene incumplido. A casi treinta años del Acuerdo de Nueva
Imperial y habiendo transcurrido gobiernos de distinto color político, hoy la Constitución
Política del país no reconoce la existencia de los pueblos indígenas. Pese a que es posible
argumentar que estos reconocimientos son formales y poco sustantivos, asociándose más
que nada a consentir con la democracia neoliberal (Richards y Garner, 2013), también es
factible plantear que implican reconocer y hacer partícipes a los pueblos que viven en el
país del más alto nivel de las normas jurídicas del Estado, entendiendo la Constitución
como el pacto político que fija las reglas del juego por las que se rige la sociedad y el Estado
de Chile (Huenchumilla, 2017). Además, esta demanda no es solo una demanda histórica
del movimiento mapuche, sino que se ha vuelto transversal de los pueblos indígenas del
país con amplio reconocimiento en la población en general. Así lo demuestra, por ejem-
plo, el Estudio de Opinión Pública y Nueva Constitución de abril de 2020 realizado por el
Centro de Estudios Interculturales e Indígenas86. De acuerdo a una encuesta a hogares en
comunas de más de 50.000 habitantes a nivel nacional, el 97% de los entrevistados decla-
ró que los pueblos indígenas debían ser reconocidos constitucionalmente.
En el mismo sentido, en su declaración pública del 21 de octubre, la diputada Emilia
Nuyado incluía también dentro de las razones que justificaban la necesidad de cambiar la
carta fundamental del país el reconocer a los pueblos indígenas.
Este sistema que promueve abusos se basa en una Constitución que debe ser
sustituida, este descontento es obviamente un momento constituyente en
que el pueblo de Chile debe decidir un nuevo pacto que garantice el derecho
a la salud y a la educación de calidad, a una vivienda digna, al agua como un
bien efectivamente público; un sistema tributario que corrija efectivamente la
gran inequidad económica que no solo afecta la igualdad del país sino las bases
mismas del desarrollo y la prosperidad de Chile; es simple, los que más tienen
deben pagar más impuestos; el reconocimiento constitucional de los pueblos
indígenas es también imprescindible87.

86 La muestra fue de 1.529 casos. Estudio disponible en: [Link]


de-opinion-publica_Pueblos-originarios-y-nueva-constitucion_Librillo-[Link]
87 [Link]
66 | capítulo 3

La idea de reconocimiento sigue en la agenda, aunque ya un poco rezagada ante la


emergencia de otras demandas, como que se reconozca al país como plurinacional o que
los pueblos indígenas, dentro de sus derechos políticos colectivos, tengan representación
propia en las instituciones del país y, en concreto, en el Parlamento. En la declaración
pública del 24 de octubre, el presidente de AMCAM, Juan Carlos Reinao, afirmaba que en
esa coyuntura
deben cambiar los cimientos de este injusto modelo a través de una nueva
Constitución nacida desde el pueblo y que garantice derechos a todos los ha-
bitantes de este territorio. En este nuevo pacto social se debe establecer una
nueva relación entre el Estado con el pueblo de Chile, y en particular con sus
pueblos originarios a través Gobiernos Locales Interculturales, para así generar
un Estado plurinacional e intercultural que garantice nuestros derechos colec-
tivos, recursos naturales, representación política, y mecanismos de autonomía
que nos permita construir nuestro destino88.
La representación política mediante cupos reservados ha sido parte medular de la dis-
cusión en el marco de la institucionalidad, concretamente, la forma en la cual serían re-
presentados los pueblos indígenas en la potencial Convención Constitucional. Según el
estudio de opinión pública ya citado, el 82% de los encuestados está de acuerdo con que
los pueblos indígenas tengan cupos reservados para el Congreso Nacional. Este guarismo
se repite en lo referido a la pregunta acerca de si el órgano encargado de redactar la nueva
Constitución debiese tener cupos para pueblos indígenas. Este acuerdo se logra obser-
var también en el marco de las organizaciones y políticos mapuche que apuestan por la
política institucional. Los alcaldes representados por AMCAM estuvieron presentes en
el Congreso defendiendo precisamente esta postura. Al respecto, el vicepresidente de la
organización Adolfo Millabur señaló que
Hay un tema muy importante que es la paridad de género en la constituyen-
te, y el otro aspecto importante es la presencia de los pueblos originarios en
la constituyente. No tiene sentido que nosotros, como siempre ha sido en la
historia, desde afuera tratando de reclamar, en circunstancia que hoy día existe
la posibilidad que, al construir una nueva Constitución, estén todos los actores
involucrados y, en este caso, los pueblos originarios89.
Por su parte, la diputada Nuyado no solo planteaba la necesidad de estos cupos, sino
que señalaba el porcentaje que debería estar representado en la instancia, planteando que
La coincidencia es que estos no deberían ser inferior a la cantidad de habitantes
que señala el Censo de 2017, que son un 12,8% que, redondeando, es un 13%.
Por lo tanto, no debe ser inferior de 22 a 23 escaños. Con respecto a la propuesta
que tienen los alcaldes y representantes de los pueblos, se plantea una macro-
zona, un registro único90.

88 [Link]
nazca-del-pueblo
89 [Link]
[Link]
90 [Link]
tener-los-que-van-a-votar-en-contra/
Un año más de desencuentros: participación y política institucional mapuche en 2019 | 67

Desde una perspectiva un poco más indigenista, pero también defendiendo la nece-
sidad de la representación de los pueblos indígenas en la convención constitucional, el
director de CONADI, Ignacio Malig91, también se mostró de acuerdo con los cupos reser-
vados, señalando que
Los pueblos indígenas deben estar representados, si es que se da el hecho de
que haya una nueva Constitución, esta debe recoger la participación de todas
las personas para que la identidad nacional de la que es parte y que forman los
pueblos indígenas que construyen Chile, deba ser vista y tengan una visión que
los incluye a todos y cada uno de los nueve pueblos indígenas92.
Por último, otra de las organizaciones políticas que ha optado por las instituciones como
uno de sus escenarios privilegiados de actuación es Wallmapuwen. La organización reemerge
de un tiempo de silencio, tras su breve legalización como partido, ahora como movimiento po-
lítico autonomista que entendió como correcto el trabajo hecho en la Comisión de Constitu-
ción de la Cámara de Diputados, que estableció los escaños reservados para la convención que
redacte la nueva Constitución. En este sentido, en una declaración pública manifestaron que
Como Wallmapuwen, consideramos que esta fórmula posibilita una participación
más equilibrada y justa de la sociedad mapuche en la Convención Constituyen-
te, por lo que hacemos un llamado a la totalidad de fuerzas políticas a ratificar
esta indicación en sala, no es posible que un pueblo que representa el 10% de la
población de un país quede excluido en el proceso de elaboración de una nueva
Constitución. Creemos que nuestra participación es fundamental, pues solo así se
podrá iniciar un camino que permita subsanar la exclusión, construya mayores y
mejores relaciones entre el Estado chileno y el Pueblo Mapuche generando condi-
ciones para dar cauce político a las reivindicaciones históricas de nuestro pueblo93.
Lo descrito anteriormente brinda un panorama de la disputa político institucional en
un año que seguramente será recordado por la política de las calles. Sin embargo, la revi-
sión de la dinámica contenciosa convencional durante el 2019 visibiliza su imbricación e
interdependencia con la protesta social. A continuación, se ofrece una síntesis y balance
de lo expuesto en este documento.

Conclusiones

El año 2019 no se caracterizó por cambios sustantivos en la tónica histórica de clausura ins-
titucional del Estado chileno hacia la participación mapuche. Por el contrario, como mues-
tra el análisis realizado en este capítulo, el año comenzó signado por la tensión evidente
que dejó el asesinato de Camilo Catrillanca y tuvo en la fallida consulta para reformar la
Ley Indígena, una cuenta más del largo “rosario” de desencuentros entre los sucesivos go-

91 Vale destacar que el nombramiento de Malig como director de CONADI, en junio de 2019, reafirmó la práctica, ya
bastante habitual, de nombrar personas no pertenecientes a pueblos originarios a la cabeza de la institución más
importante de participación indígena del país.
92 [Link]
[Link]
93 [Link]
la-convencion-constituyente/
68 | capítulo 3

biernos y el Pueblo Mapuche. El impulso unilateral por reformar la emblemática ley en un


sentido contrario a lo que históricamente han sido las demandas de organizaciones y co-
munidades movilizadas, fue una estrategia errada que rápidamente generó tensiones y lle-
vó al fracaso prematuro de la consulta. Este es el último caso, y uno de los más resonantes,
de los problemas que el Estado chileno ha tenido para implementar la consulta prevista en
el Convenio 169 de la OIT. También, es un ejemplo más de la profunda incomprensión del
Gobierno chileno respecto de las necesidades, demandas y procesos del Pueblo Mapuche.
Más allá de que se mantuvo la lógica habitual impulsada por los gobiernos chilenos,
existieron algunos aspectos dignos de destacar relacionados al posicionamiento de algu-
nas figuras y organizaciones políticas mapuche con participación en la arena institucional,
así como a la peculiar coyuntura inaugurada con el Estallido Social que comenzó en el mes
de octubre. Con respecto a lo primero, se debe subrayar la labor que, desde la Cámara de
Diputados, llevó adelante la diputada Nuyado, así como el trabajo de los alcaldes mapuche
nucleados en AMCAM. Su presencia en el debate público, antes y después del Estallido
de octubre, dan cuenta del agenciamiento de nuevos espacios para las voces mapuche,
impulsados estos desde esferas institucionales. En segundo lugar, cabe también destacar
la ventana de oportunidad que el Estallido abrió para el debate sobre reformas institucio-
nales que garanticen una mejor representación del Pueblo Mapuche y los pueblos origina-
rios, en general, en el seno del Estado.
El reconocimiento constitucional y la discusión sobre cupos reservados para indígenas
en la Constituyente o el Congreso son los ejemplos más evidentes de un debate de larga
data que ha sido relanzado en el contexto actual. Si bien el resultado de los debates actua-
les es aún incierto, la histórica acumulación de movilización social y desde los espacios
institucionales por parte del Pueblo Mapuche encuentra en el contexto actual un terreno
propicio para impulsar sus justos reclamos por nuevos esquemas que aseguren una rela-
ción deseable con el Estado chileno.

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70 | capítulo 3

Cronología

Fecha Acontecimiento Descripción


El listado busca ser un insumo para acortar los plazos
CONADI presenta de entrega de certificados de calidad indígena en línea.
listado de “apellidos Aunque el organismo informó que en los próximos días
14 de enero
mapuche evidentes” se agregarían más apellidos a la lista inicial compuesta
de 2019
para la acreditación por 117, la presentación del listado generó polémica por
indígena la falta de varios apellidos mapuche reconocidos como
Catrillanca, Huilcaman o Huenchumilla.
Concluye este proceso de consulta que se desarrolló ma-
Termina Consul- yoritariamente durante el año 2018. A poco de culminar-
ta Indígena sobre se los representantes del Pueblo Mapuche se retiraron
29 de marzo nueva asignatura de de la consulta por no aceptar la exigencia de 20% de pre-
de 2019 Lengua y Cultura de sencia indígena para que se imparta la asignatura Lengua
los Pueblos Origina- Mapuche. El proceso de esta consulta es analizado en el
rios Ancestrales capítulo sobre participación política institucional mapu-
che del año 2019.
Resolución Diario
09 de abril Se publica en el Diario Oficial la resolución que da inicio
Oficial Consulta Ley
de 2019 al proceso de consulta para reformar la Ley Indígena
Indígena
Diputada Nuyado
rechaza descono-
24 de abril cimiento del Go-
de 2019 bierno del Sistema
Interamericano de
[Link].
Diputada Nuyado
llama a rechazar
05 de mayo
consulta por Ley In-
de 2019
dígena ya que bene-
ficiará a empresarios
Gobierno expuso
ante el Consejo Na- El Gobierno presenta frente al Consejo Nacional de CO-
07 de mayo cional de CONA- NADI sus fundamentos para reformar la Ley Indígena y
de 2019 DI los lineamien- los lineamientos principales de la consulta asociada a tal
tos de la Consulta proceso.
Indígena
Comienza Consulta
Indígena 2019 en
27 de mayo Tiene lugar la primera sesión de la Consulta Indígena en
la Región de Maga-
de 2019 la Región de Magallanes y Antártica Chilena.
llanes y la Antártica
Chilena
Un año más de desencuentros: participación y política institucional mapuche en 2019 | 71

Fecha Acontecimiento Descripción


La designación de Ignacio Malig como nuevo director
de la CONADI, miembro de Evópoli, genera resistencias
dentro de Chile Vamos. Desde Renovación Nacional va-
División interna en loran como un error nombrar a una figura de Evópoli en
Chile Vamos debido este cargo. Se señala, en particular, que es equivocado
01 de junio
a nombramiento del asignar al cargo a una persona que no pertecene a los
de 2019
nuevo director de la pueblos originarios. Lamentablemente, el nombramien-
CONADI to de personas no pertenecientes a los pueblos origina-
rios a la cabeza de la institución más importante de re-
presentación indígena en el país es una práctica habitual
en Chile.
Fuerte polémica y malestar tras denuncia de participa-
ción de militares de origen mapuche en proceso de con-
sulta. Ejército afirma que la participación fue voluntaria y
06 de junio Participación cons-
afirma que “se otorgaron facilidades” para que asistieran.
de 2019 criptos consulta
El caso agrega dificultades a un proceso por demás con-
troversial y acusado de viciado por distintos dirigentes y
comunidades mapuche.
Nuyado pide renun- La diputada pide la renuncia del ministro al aparecer an-
07 de junio
cia de Moreno por tecedentes de la compra irregular por parte de su jefe de
de 2019
compra de tierras gabinete, Juan Pablo Longueira, de tierras indígenas.
Se llevó adelante un encuentro en la comisión de Dere-
chos Humanos de la Cámara de Diputados con 250 per-
Dirigentes mapu- sonas pertenecientes a comunidades mapuches. Uno de
che se reúnen con los participantes fue el padre de Camilo Catrillanca que
12 de junio
diputados en histó- interpeló al Presidente de la República y al ministro del
de 2019
rico encuentro en el Interior por haber asesinado a su hijo. También participó
Congreso del encuentro Aucan Huilcaman, quien manifestó haber
informado formalmente a los diputados de la creación de
Gobierno autónomo en el sur.
Piñera realiza su segundo cambio de gabinete y reempla-
13 de junio Moreno deja el
za a Alfredo Moreno en MIDEPLAN por Sebastián Sichel,
de 2019 MIDEPLAN
en medio de la controvertida Consulta Indígena.
Estudio muestra
Investigación de la Fundación Aitue da cuenta de la es-
16 de julio baja participación
casa participación femenina en cargos dirigenciales de
de 2019 de mujeres indíge-
CONADI.
nas en CONADI
El nuevo ministro de MIDEPLAN suspende la Consulta
24 de julio Gobierno suspende Indígena temporalmente en un contexto de fuertes con-
de 2019 Consulta Indígena troversias y resistencias de los pueblos indígenas a este
proceso.
Alcalde mapuche le
El alcalde de la comuna de Reinaco, Juan Carlos Reinao,
pide a Piñera que lo
21 de agosto entregó documento a Sebastián Piñera durante su visita
reciba en La Mone-
de 2019 a la Región de La Araucanía solicitando mayor atención y
da: debe “conversar
diálogo frente a los problemas de la población mapuche.
más con el pueblo”
72 | capítulo 3

Fecha Acontecimiento Descripción


Luego de haber suspendido la consulta en dos ocasiones
a través de resoluciones exentas (números 553 y 631),
Gobierno cance-
13 de no- el Gobierno decide cancelar definitivamente la Consul-
la definitivamente
viembre de ta Indígena para reforma la Ley Indígena. Esta decisión
consulta por Ley
2019 se toma a un mes de comenzar el Estallido Social chile-
Indígena
no y a un día de conmemorarse el asesinato de Camilo
Catrillanca.
18 de no- Nuyado firma acu- Diputada Nuyado apoya la acusación constitucional con-
viembre de sación constitucio- tra el Presidente Piñera, impulsada por diputados del
2019 nal a Piñera Frente Amplio y el Partido Comunista.
Asociación de Al- AMCAM lleva adelante encuentros con presidentes de
22 de no- caldes Mapuche los partidos políticos chilenos para abogar por cupos ga-
viembre de exige cupos garan- rantizados a los pueblos originarios en el proceso cons-
2019 tizados en acuerdo tituyente que se debate en el marco del Estallido Social
constituyente chileno.
26 de no- Richard Cai- Richard Caifal, miembro de Evópoli y del directorio de
viembre de fal es nombrado ENAMA, es nombrado por Sebastián Piñera como nuevo
2019 gobernador gobernador de la Provincia de Cautín.
Comunidades ma- Luego de una asamblea que duró dos días en el Cerro
puche anuncian Ñielol con más de 250 representantes de comunidades
12 de di-
instalación de nue- mapuche el líder del Consejo de Todas las Tierras, Aucan
ciembre de
vo Gobierno inde- Huilcaman, informó de la voluntad de los representantes
2019
pendiente desde el reunidos por avanzar hacia un Gobierno independiente
río Biobío al sur en el territorio mapuche.
Intervención de al- Alcaldes mapuche participan en la comisión de Consti-
13 de di-
caldes mapuche en tución de la Cámara de Diputados. Demandan escaños
ciembre de
omisión de consti- reservados en el nuevo proceso constituyente y exigen
2019
tución de diputados fin de racismo y discriminación.
El movimiento político autonomista Wallmapuwen ma-
nifiesta su apoyo a la definición de escaños reservados
18 de di- Declaración de Wa-
para los pueblos indígenas en la Convención Constitu-
ciembre de llmapuwen sobre
yente. Hacen un llamado, además, a que los mapuche
2019 escaños reservados
miembros de partidos políticos no compitan por los es-
caños reservados.
El director de CONADI se manifestó favorable a que en
Director de CO-
26 de dicien- caso de haber proceso constituyente exista una cuota
NADI apoya cuota
bre de 2019 que asegure la participación indígena en Convención
indígena
Constituyente.
Derechos Humanos y Pueblo Mapuche | 73

capítulos 4

Derechos Humanos y Pueblo Mapuche

Soledad Molinet
Cristián Peralta

Son muchas las interrogantes que tengo, ¿por qué nuevamente el Esta-
do me acusa de algo que no he cometido? Nunca me imaginé vivir un
segundo allanamiento, de noche, transgrediendo mi espacio sagrado y
rompiendo nuevamente mi equilibrio. ¿Por qué se quiere dañar la ima-
gen de una Machi? Me gustaría explicarle mi rol: yo no elegí ser Machi,
sino que es una función que llegó a mí y debí asumir, es un trabajo al
servicio de los demás con la finalidad de devolver la salud física, espiri-
tual y guiar en el proceso de ser persona en el mundo mapuche. Como
le contaba la vez anterior, vivo con mi hermana, una sobrina que es
como nuestra hija y su pequeña hijita Paula; somos mujeres que hemos
salido adelante gracias al trabajo, esfuerzo y también a la dignidad de
nuestro Pueblo. Por ello no merezco ser condenada públicamente sin
una investigación seria y un juicio justo, en realidad no debo pasar por
dicho proceso, pues soy inocente. La otra vez le escribí para contar so-
bre las diversas gestiones que he realizado para lograr vivir plenamente,
en mi territorio, ejerciendo mi rol tradicional, lo cual busco desde el
año 2008, donde lucho por acceder a un sitio de significancia cultural y
donde recolecto mi lawen (plantas medicinales), espacio al cual aún no
puedo acceder libremente, pero que se constituye en el primer recurso
de protección donde se utiliza el Convenio 169 de la OIT, y que me hace
conocida a nivel nacional e internacional.
Machi Francisca Linconao.
Extracto carta abierta a Michelle Bachelet, Lof Rahue, abril, 2016.
74 | capítulo 4

La urgente necesidad de comprender, respetar y promover


los derechos humanos

Desde octubre del año recién pasado (2019) nuestra sociedad se vio, lamentablemente,
obligada a hablar cotidianamente de las graves violaciones a los derechos humanos que
ocurrían, incluyendo muertes a manos de agentes del Estado. Se hizo urgente el rechazo
generalizado de las masivas y sistemáticas violaciones que ocurrían a nivel nacional, lo
que trajo a la memoria los terribles actos de atropello a los derechos humanos durante la
dictadura cívico militar que inició en 1973.
Sobre la noción de derechos humanos no encontraremos una única definición, por
ejemplo, Naciones Unidas señala: “Los derechos humanos son derechos inherentes a to-
dos los seres humanos, sin distinción alguna de raza, sexo, nacionalidad, origen étnico,
lengua, religión o cualquier otra condición” (ONU, 1948: 12). Por otro lado, el Instituto
Nacional de Derechos Humanos (INDH), en sus inicios, lo define como: “Las expresiones
de derechos humanos y derechos fundamentales indistintamente se refieren a las facul-
tades que tienen las personas, por una parte, para vivir libres de la intervención arbitraria
del Estado, y por otra, para solicitar al Estado que realice determinadas acciones destina-
das a permitirles desenvolverse en sus vidas” (INDH, 2010:16).
En contextos de crisis sociopolíticas se torna central reforzar las características y prin-
cipios que rigen a los derechos humanos. Dentro de ellas se destaca que son inherentes
a las personas (solo por el hecho de ser personas ya tenemos derechos), son indivisibles
(es decir no podemos gozar solo de algunos derechos y de otros no) e interdependientes
(se relacionan entre sí derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales) y, por
sobre todo, tienen como eje central la dignidad de la persona. Estas características van de
la mano con los principios, donde encontramos como eje la igualdad y no discriminación,
la participación, ser pro persona y la no regresividad de los derechos.
Los derechos humanos han tenido un desarrollo histórico. Por ejemplo, Squella (2000)
reconoce al menos cinco etapas: positivación, generalización, expansión, internaciona-
lización y especificación. En esta última etapa, con la activa movilización de la sociedad
civil, se amplió el sujeto de especial protección, apareciendo obligaciones más específicas
a los Estados para garantizar los derechos de los niños, niñas y adolescentes, de las mu-
jeres, de los pueblos originarios, de las diversidades sexuales y de las personas mayores,
entre otros grupos de especial protección. Esta especialización de derechos no ha estado
exenta de debates sobre la primacía de visiones monoculturales o de la occidentalización
del desarrollo de los derechos humanos. Todas las movilizaciones e incidencia, tanto en el
sistema universal, como americano de derechos humanos, se ha concretado en diversas
relatorías94 que han ido acogiendo la diversidad y han desarrollado un gran contenido
temático sobre las preocupaciones y la agenda de urgencias en derechos humanos. Dada
la importancia de este desarrollo, la educación en derechos humanos también es una obli-

94 Comisiones especializadas que generan informes con recomendaciones a los Estados, realizan visitas in situ a los países
y son un nexo activo con la sociedad civil, entre otras funciones.
Derechos Humanos y Pueblo Mapuche | 75

gación para los Estados. Existe una declaración específica al respecto95, la que debe im-
plementarse en todos los niveles de enseñanza, desde pre–básica a la universidad. Una
educación efectiva en derechos humanos aportará en que los prejuicios que existen sobre
los derechos humanos vayan decayendo, comprendiendo que la misión de la promoción y
defensa de los derechos humanos nos compete a todas y todos.

Derechos humanos y casos emblemáticos

Para el Pueblo Mapuche, ejercer derechos ha representado una lucha constante en el plano
institucional y organizacional. Cuando se ha reclamado la autonomía, autodeterminación
y recuperación territorial, la respuesta del Estado ha sido la represión policial, tanto en las
movilizaciones, allanamientos a los territorios y persecución a autoridades tradicionales.
Esta situación ha develado una masiva y sistemática violación de sus derechos de parte
del Estado (Pairican, 2014).
El Art. 1 del Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC, 1966), se-
ñala “(…) Todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación. En virtud de ese
derecho establecen libremente su condición política y proveen asimismo a su desarrollo
económico, social y cultural”, y en el Art. 15 a) se reconoce el derecho a “participar en la
vida cultural”. Han pasado más de 50 años de este importante tratado de derechos huma-
nos, donde se reconocen derechos activos en el ámbito cultural. Chile aún tiene pendiente
de ratificación su protocolo facultativo, el cual permite que “las víctimas busquen justicia
a nivel internacional por violaciones a sus derechos económicos, sociales y culturales, me-
diante el envío de comunicaciones individuales al Comité DESC” (ONU, 2010). En el caso
del ejercicio de los derechos culturales en los diversos penales donde han permanecido los
presos políticos mapuche96 se ha develado aún más la actitud racista del Estado, negando
el ejercicio de una cultura propia, con valores y tradiciones, que independientemente de
la situación procesal de las personas, deben ser garantizados por el Estado.
Nos detendremos en un breve análisis sobre el acceso a la espiritualidad, alimentación y
salud tradicional mapuche, reclamaciones permanentes por las personas privadas de libertad
mapuche que les ha llevado a realizar movilizaciones radicales, como las huelgas de hambre97.

95 Declaración de Naciones Unidas sobre Educación y Formación en Materia de Derechos Humanos (2011), la que en
su Art. 2 señala “(…) 1.- La educación y formación en materia de derechos humanos están integradas por el conjunto
de actividades educativas y de formación, información, sensibilización y aprendizaje que tienen por objeto promover
el respeto universal y efectivo de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales, contribuyendo así,
entre otras cosas, a la prevención de los abusos y violaciones de los derechos humanos al proporcionar a las personas
conocimientos, capacidades y comprensión, y desarrollar sus actitudes y comportamientos para que puedan contribuir
a la creación y promoción de una cultura universal de derechos humanos”.
96 Denominación que se han dado desde fines de la década de 1990 y que busca reivindicar la situación por la cual se
encuentran privados de libertad.
97 La huelga de hambre es una medida extrema de reclamación, se llega a ella cuando se agota el diálogo o cuando los acuerdos
con la autoridad política no se cumplen. Han sido múltiples las huelgas de hambre desarrolladas por personas mapuche
que han marcado el escenario político chileno. Una de las huelgas de hambre históricas fue la que llevó adelante Patricia
Troncoso, conocida como “la Chepa”, quien a fines del año 2017 y comienzos del 2018, mantuvo por 112 la medida de
presión. También está la huelga de la machi Francisca Linconao (diciembre 2016) quien, a pesar de haber estado solo 14
días, estuvo en una condición crítica por su estado de salud y espiritual ya muy deteriorado por la prisión preventiva. Ver
más antecedentes en: [Link]
tamos-con-semanas-contamos-con-dias/ [Link] [Link]
cl/2016/12/31/colegio-medico-sobre-machi-francisca-linconao-aqui-no-contamos-con-semanas-contamos-con-dias/
76 | capítulo 4

Los petitorios de estas huelgas comienzan, por lo general, con una reivindicación política
profunda sobre el derecho a la autodeterminación, la recuperación territorial y el rechazo a
la aplicación de la Ley Antiterrorista (Le Bonniec, 2014). Luego, algunas invocan las necesi-
dades más inmediatas, que se relacionan con mantener su cultura al interior de los penales.
(…) Como es sabido por todos, en estos días me ha tocado asumir nuevamente
la prisión política, esta vez aislado y silenciado en el penal CCP–Biobío. Todo
producto de la presión política del poder ejecutivo de este Gobierno fascista
que no titubea en asumir la defensa de los intereses de los grandes grupos eco-
nómicos transnacionales y de las oligarquías criollas, de las que son sus lacayos
y representantes. En sus intenciones, además buscan silenciar y deslegitimar
nuestras justas demandas históricas de territorio y autonomía, y en mi caso,
buscan quebrar mi voluntad de lucha y callar mi voz98.
(…) Yo Álvaro Millalen, preso político mapuche en la cárcel de Temuco, comunico
a nuestro pueblo y sociedad en general que a partir de hoy martes 19 de febrero
de 2019 me sumo a la huelga de hambre líquida que están llevando a cabo los peñi
Facundo Jones Huala, Jorge Cayupan y José Cáceres, para exigir derechos intra–pe-
nitenciarios de los presos políticos mapuche, como un protocolo de visitas masivas,
autorización para realizar ngellipun y taller de cultura mapuche, entre otros99.
Las reclamaciones para acceder a la espiritualidad tienen que ver con acceder principal-
mente a realizar ceremonias tradicionales como llellipun (rogativa mapuche), celebración
wexipantu (inicio de un nuevo ciclo de vida) y machitun (restablecimiento de la salud física
y espiritual) (Antona, 2014). Cuando se trata de autoridades tradicionales mapuche, como
lonko o machi, la complejidad aumenta, pues ellos/as requieren de un ejercicio cotidiano
para mantener el equilibrio en su salud tanto física como espiritual y que requiere la cone-
xión con su lof o rewe. Sobre la necesidad de ingresar alimentos, esta se encuentra relaciona-
da directamente con el ejercicio espiritual, ya que para algunas ceremonias son necesarios
determinados alimentos tradicionales (muday, harina tostada, mote), los cuales no se en-
cuentran permitidos por Gendarmería, salvo autorización escrita por el jefe/a de cada penal.
Tal como lo menciona el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (1966), en
su artículo 18.1100, se debe garantizar el ejercicio a la libertad de culto, ya sea de manera
individual o colectiva. El Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT),
en su Art. 5. a y b, señala la obligación del Estado de reconocer y proteger las prácticas
culturales propias de los pueblos indígenas101. Sin duda, este es uno de los principales
déficits del Estado chileno, ya que cuando se ha autorizado el desarrollo de ceremonias en

98 Extracto de petitorio huelga de hambre Ramón Llanquileo, año 2013, disponible en: [Link]
cl/[Link]
99 Extracto de petitorio huelga de hambre Álvaro Millalen, año 2019, disponible en: [Link]
org/2019/02/19/comunicado-publico-alvaro-millalen-preso-politico-mapuche-se-suma-a-huelga-de-hambre-liquida/
100 “(…) Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la
libertad de tener o de adoptar la religión o las creencias de su elección, así como la libertad de manifestar su religión
o sus creencias, individual o colectivamente, tanto en público como en privado, mediante el culto, la celebración de
los ritos, las prácticas y la enseñanza”.
101 “(…) a) deberán reconocerse y protegerse los valores y prácticas sociales, culturales, religiosas y espirituales propios
de dichos pueblos y deberá tomarse debidamente en consideración la índole de los problemas que se les plantean
tanto colectiva como individualmente, b) deberá respetarse la integridad de los valores, prácticas e instituciones de
esos pueblos. Convenio 169 OIT.
Derechos Humanos y Pueblo Mapuche | 77

los penales, han estado condicionadas al cumplimiento de buena conducta, entregadas a


través de un beneficio y no de un derecho.
En el ámbito del acceso a la salud tradicional mapuche a personas privadas de libertad, se
ha ejercido dicho derecho principalmente por la vía judicial. Así se evidenció con la machi
Francisca Linconao cuando se encontraba en prisión preventiva (2016) y reclamó en reitera-
das ocasiones la necesidad de atención pertinente culturalmente, tanto al interior del Centro
Penitenciario Femenino de Temuco, como en el Hospital Intercultural de Nueva Imperial102.
En Temuco, en julio de 2019, se realizó un encuentro denominado “Nvtram: Las condiciones
penitenciarias de la población mapuche. El caso del machi Celestino Córdova”, donde se cons-
tató que con el actual sistema penitenciario los presos mapuche ven constantemente vulne-
rado su derecho a la salud, ya que en el penal no hay acceso a médico de manera expedita y
el derecho a la atención tradicional mapuche encuentra también múltiples obstáculos103. Al
respecto, el Convenio 169 de la OIT señala en su Art. 25 “(…) 1. Los gobiernos deberán velar
por que se pongan a disposición de los pueblos interesados servicios de salud adecuados…”.
Un estudio realizado por el Centro de Estudios Socioculturales de la Universidad Católi-
ca de Temuco (2018)104, constató una serie de brechas en relación al ejercicio de la cultura
en los penales, versus el estándar internacional de derechos humanos. El estudio reconoce
buenas prácticas en unos penales más que otros, no obstante, el ejercicio de derechos no
debe quedar condicionado a la arbitrariedad, se debe garantizar en todo momento y lugar.

Derechos culturales: una aproximación

En otra arista de los derechos culturales que afectan al Pueblo Mapuche, en junio del año
2019 el Gobierno ingresó un proyecto de ley sobre patrimonio cultural, en cuyos objetivos
se encuentra “modernizar la institucionalidad de la actual Ley de Monumentos Naciona-
les, actualizar sus categorías y otorgar una protección efectiva al patrimonio cultural de
Chile, mediante su identificación, conservación, puesta en valor, gestión y promoción”105.
Este proyecto de ley es ampliamente rechazado por múltiples actores como organizacio-
nes de pueblos indígenas, colegio de arqueólogos y artistas, entre otros. Los principales
reparos son la nula participación de agentes expertos y la no realización de la Consulta
Indígena, tal como lo mandata el Convenio 169 de la OIT. Además, dicha ley no reconoce
el patrimonio cultural indígena, ni menos la propiedad intelectual indígena colectiva. Esto
representa una grave afectación a los derechos de los pueblos indígenas y contraviene lo
recomendado a Chile por el Comité de Derechos Económicos Sociales y Culturales, “(…)
El Comité recomienda al Estado parte que a) tome las medidas necesarias para fortalecer

102 Ver en [Link]


[Link]
103 Ver en [Link]
del-machi-celestino-cordova/
104 Estudio sobre condiciones intra-penitenciarias para imputados y condenados mapuche según estándar de derechos
humanos e indígenas vigente en Chile. Temuco, septiembre 2018.
105 Además, la propuesta aborda cuatro áreas: i) centralismo del órgano colegiado, donde, además, se visualiza una estructura
orgánica insuficiente y desactualizada; ii) categorías de protección obsoletas y poco eficaces; iii) ausencia de un sistema
de compensaciones e incentivos para la conservación, restauración, preservación, puesta en valor y salvaguarda del
patrimonio cultural; y iv) delitos e infracciones. Disponible en: [Link]
aspx?prmid=137320
78 | capítulo 4

la protección de los derechos culturales y el respeto a la diversidad cultural, b) promueva


la concientización sobre el patrimonio de los pueblos indígenas y c) cree condiciones favo-
rables para que los pueblos indígenas puedan conservar, desarrollar, expresar y difundir su
identidad, historia, cultura, lenguas, tradiciones y costumbres…” (DESC, 2015)106.

Consulta Indígena

Entre los meses de abril y junio 2019 se realizó el proceso de Consulta Indígena, desarro-
llada por el Ministerio de Desarrollo Social y Familia con la finalidad de modificar la Ley
Indígena107. El proceso de consulta que consideraba cinco etapas108, solo logró avanzar en
la primera, donde recibió un amplio rechazo a nivel nacional de parte de los nueve pueblos
indígenas que habitan el país. El proceso se suspendió el 25 de julio109 y luego, en noviem-
bre de 2019, se canceló definitivamente el proceso.
Las críticas desde las organizaciones mapuche se centraron en que el Gobierno impuso
un tema que las comunidades no habían requerido, y que se liberalizaba al mercado de
tierras la propiedad indígena, beneficiando a las empresas inmobiliarias y forestales más
que a las comunidades mapuche. Por otro lado, se visibilizó que el Estado no ha aprendido
nada del diálogo con el Pueblo Mapuche, pues no estableció vínculos previos con las auto-
ridades tradicionales y dirigentes territoriales mapuche.
Las dinámicas que establecieron las comunidades mapuche de la Región de La Arau-
canía para presentar su firme rechazo a la consulta fueron diversas, en algunas reuniones
escuchaban la presentación que realizaba el Gobierno, y por medio de los profesionales
daban a conocer su rechazo y firmaban las actas requeridas. En otras jornadas comenzaban
con una rogativa mapuche, llevaban su propia comida (para no recibir la alimentación pro-
porcionada por el Estado), no se firmaba ningún documento emanado por la institucio-
nalidad y las intervenciones se realizaban mayoritariamente en mapudungun. Lo común
fue siempre la indignación al ver que, una vez más, no se respetaba el derecho a la auto-
determinación y protección de la propiedad colectiva de la tierra y el territorio mapuche.

Estallido Social y derechos humanos en La Araucanía

El Estallido Social iniciado el 18 de octubre de 2019, la “revolución de octubre” o la “revuel-


ta popular”, implicó un punto de inflexión en la historia nacional post dictatorial, proceso
que solo quedó en pausa por la emergencia del COVID–19. En él convergieron diversas
subjetividades que expresaban un profundo descontento y malestar. Un “¡basta ya!”, ante
un sistema o modelo de vida implementado —de forma ilegítima— a sangre y fuego, y que
se cristalizó, casi treinta años antes, con la Constitución de 1980. Si bien, la Carta Magna

106 Disponible en [Link]


107 Eran once las medidas que se someterían a consulta, las cuales afectaban la propiedad colectiva de las tierras indígenas,
acortaba los años de prohibición de venta de la tierra indígena entre personas indígenas, se permitían los contratos de
arriendo, comodatos o medierías hasta por 25 años y aumentaban los requisitos para la constitución de comunidades
indígenas, entre otras medidas.
108 Planificación, información, deliberación interna, diálogo y sistematización y cierre.
109 Por medio de la Resolución N° 241.
Derechos Humanos y Pueblo Mapuche | 79

fue signada por Ricardo Lagos Escobar y reformada durante la “transición a la democracia”,
su núcleo o esencia, se mantuvo intacta. La Constitución, como expresión ideológica de
sectores antidemocráticos, se constituyó en un traje a la medida (Salazar, 2020) para las
élites económicas y la “inversión extranjera”, logrando perpetuar un sistema socialmente
injusto e insostenible. Primero, debilitando y precarizando lo público y restringiendo o
limitando los derechos adquiridos por los movimientos sociales durante gran parte del
siglo XX (salud, educación, vivienda, derechos laborales, sistema de pensiones). Y segun-
do, favoreciendo la concentración de la riqueza, la propiedad y la tierra. En definitiva, un
sistema social y político que sigue reproduciendo la desigualdad y cuyos orígenes nos
remiten a la Colonia110. Además, en este modelo subyace una racionalidad económica de
“libre mercado”, pero cuyo sustento real se basa principalmente en las actividades de ca-
rácter extractivista (minería, agroindustria, industrial forestal, acuícolas, explotación de
recursos marítimos), a partir de las concesiones e incentivos estatales a la inversión de
privados para la explotación de bienes y activos públicos estratégicos (Código de Aguas,
Ley de Pesca y concesiones marítimas, concesiones mineras y DF 70, entre otros).
Por otro lado, la Constitución se ha establecido como una camisa de fuerza para que
la soberanía popular se exprese y sea representada legítima y democráticamente hoy en
su diversidad o pluridiversidad (Salas, 2006). Diversidad expresada en pueblos indígenas,
mujeres, jóvenes, minorías sexuales LGTBIQ+, comunidades inmigrantes, trabajadoras y
trabajadores, y otros grupos que dan cuenta del traspaso intersubjetivo e intergenera-
cional de una memoria política, así como también de la emergencia de nuevas culturas
políticas y formas de expresión (CCHDH, 2020).

¿Hacia un estado plurinacional? Los usos sociales de la ¿El ocaso de la “soberanía suspendida”? (Mariman, et al.,
bandera mapuche como símbolo de la revolución políti- 2006). Fotografía de la estatua de Caupolicán en Temuco
co-cultural que estaría dando cuenta de un nuevo imagi- con la bandera mapuche y sosteniendo la cabeza de Da-
nario de nación. goberto Godoy. La simbolización de procesos de descolo-
Foto: Susana Hidalgo, “Revolución”, Plaza Dignidad, San- nización y de la vigencia de la demanda indígena en La
tiago de Chile, 25 de octubre de 2019. Araucanía111, reivindicando no solo derechos culturales,
sino que derechos político-territoriales.

110 Ver capítulo I “La distribución de la riqueza” de la serie documental “La Copia feliz del edén: una mirada a la historia
social en Chile 1810-2014” realizada por la Fundación para la Superación de la pobreza y Wood producciones el año
2015.: [Link]
111 Ver el artículo publicado en El Desconcierto el 29 de noviembre de 2019 denominado: “Más justicia, menos monumentos”:
[Link]
80 | capítulo 4

La legítima protesta social en Chile fue violentamente reprimida por la acción de la


fuerza militar y de las fuerzas del orden. La figura del enemigo interno y la criminalización
de la protesta social emergió discursivamente ya en los primeros y célebremente tristes
mensajes presidenciales112. La clase política y, en particular, el Gobierno, no fueron capa-
ces de hacer un ejercicio reflexivo y menos autocrítico. Por un lado, su respuesta fue el uso
de la violencia de Estado a través de la acción militar y policial legitimada a través de la
declaración de Estado de Excepción constitucional de emergencia113 y, por otro, activó en
el Parlamento la incorporación de artilugios jurídicos en el Código Penal para criminalizar
la protesta social (ley anti–encapuchados)114.
Desde octubre del 2019 hasta marzo del 2020, quedó en evidencia que el enemigo in-
terno no era un ser abstracto, sino que tenía cuerpo y rostro de mujer, de jóvenes, de niños
y niñas, de estudiantes, de trabajadoras y trabajadores, adultos mayores, inmigrantes, de
personas en situación de calle, de los sin casa (campamentos/tomas). Es decir, de miles de
ciudadanas y ciudadanos que sueñan —y soñamos— con un país más justo.

Derechos humanos en La Araucanía en el contexto del Estallido

En el ya friccionado contexto regional de La Araucanía, la activa y pacífica movilización


social en los principales centros urbanos de la región, tuvo como contracara la violación
sistemática de los derechos humanos a partir de la acción de agentes del Estado, donde
la Institución de Carabineros de Chile ha tenido un marcado protagonismo, sin omitir u
olvidar acciones de otras instituciones del Estado, algunas de las cuales han tenido una
alta connotación pública. Sin duda, uno de los casos de mayor impacto a nivel nacional fue
el simulacro de fusilamiento por parte de efectivos militares a dos jóvenes en la ciudad de
Temuco en el contexto de Estado de Emergencia115.
Según los reportes mensuales del Instituto Nacional de Derechos Humanos de La Arau-
canía (2020), hasta la primera semana del mes de marzo del presente año se estimaba
aproximadamente un total de 440 víctimas de la represión estatal a partir de denuncias
canalizadas directamente por el INDH o a través de algunas denuncias derivadas por par-
te de organizaciones público/privadas, tales como, ABOFEM, Pikete Jurídico, Organismos
colaboradores de SENAME, La Defensoría de la Niñez y Brigada Negra, entre otras. De ese
universo de personas, el INDH había logrado dar curso a al menos 152 querellas, 53 de-
nuncias individuales, 5 amparos preventivos, 1 amparo de garantía y 1 denuncia colectiva.
Estas acciones legales representaban a un total aproximado de 233 personas (183 hombres
y 50 mujeres). Estas acciones jurídicas estaban asociadas a delitos atribuidos a agentes del
Estado, tales como tortura, amenazas a la libertad, apremios ilegítimos, disparo con per-
digón y bombas lacrimógenas al cuerpo y al rostro, y violencia sexual, entre otros. Dentro

112 Ver Emol 20/10/2019: “Presidente Piñera: Estamos en guerra contra un enemigo poderoso que no respeta a nada ni a
nadie”. En: [Link]
113 Ver Diario Oficial 19 de octubre del 2019, “Estado de Excepción constitucional de emergencia” [Link]
[Link]/publicaciones/2019/10/19/42481-B/01/[Link]
114 Ver: [Link]
115 Al respecto, ver: [Link]
Derechos Humanos y Pueblo Mapuche | 81

de las lamentables estadísticas regionales se contabilizaban al menos 12 personas con


lesiones oculares y al menos 28 niñas, niños y adolescentes afectados.
Cabe destacar que, según la adscripción étnica, un 20% de las víctimas asociadas a las
acciones legales interpuesta por el INDH eran mapuche, a partir de las denuncias recibidas
y canalizadas en el contexto de la movilización social. En estos casos, la mayoría de las víc-
timas denunciaban no solo maltrato físico, sino que también psicológico a partir de accio-
nes explícitamente discriminatorias, donde los efectivos policiales utilizaban un discurso
explícitamente racista, fenómeno que no es casual, sino que responde a un fenómeno de
larga data y que da cuenta de una violencia simbólica y material a nivel estructural en La
Araucanía (Tricot, 2017; Lepe–Carrión, 2018).

Informes de delegaciones internacionales de derechos humanos

De la violación masiva y sistemática a los derechos humanos en Chile durante el deno-


minado Estallido Social, dan cuentan tanto los informes de organismos internacionales
a partir de misiones y observaciones realizadas en Chile por la Comisión Interamerica-
na de Derechos Humanos (CIDH), Human Rights Watch, Alto Comisionado de Derechos
Humanos de Naciones Unidas (ACNUDH) y Amnistía Internacional, así como los diver-
sos reportes emitidos por el propio Instituto Nacional de Derechos Humanos. Uno de
los primeros reportes fue el del equipo de crisis de Amnistía Internacional, quienes el
21 de noviembre de 2019 emiten el informe de resultado de la misión. La directora para
las Américas, Erika Guevara, destacaba que “(…) la intención de las fuerzas de seguridad
chilenas es clara: lesionar a quienes se manifiestan para desincentivar la protesta, incluso
llegando al extremo de usar la tortura y violencia sexual en contra de manifestantes”116.
También se hizo presente una delegación de la Oficina del Alto Comisionado de Nacio-
nes Unidas para los Derechos Humanos. La delegación visitó las regiones de Antofagasta,
Araucanía, Biobío, Coquimbo, Maule, Metropolitana y Valparaíso. En su primer comuni-
cado el equipo declara que “(…) ha revisado alegaciones de uso excesivo de la fuerza por
parte de agentes de orden y seguridad en el contexto de protestas; reportes de malos
tratos en detención, incluyendo abusos y violencia sexual; alegaciones de vulneraciones
a derechos durante la privación de libertad…”117. Asimismo, la observación realizada por
Human Rights Watch expresa que “(…) hay centenares de preocupantes denuncias sobre
uso excesivo de la fuerza en las calles y abusos contra detenidos tales como golpizas bruta-
les y abusos sexuales que no pueden quedar impunes y deben ser pronta y rigurosamente
investigadas y sancionadas… Es justamente por ello que las autoridades deben impulsar
una reforma policial urgente”118. Por su parte, la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos realizó una visita preparativa a una misión in loco, encabezada por su secretario
ejecutivo Paulo Abrão, quien destacó “(…) su grave preocupación por el elevado número

116 Ver en [Link]


117 Ver en [Link]
118 Ver informe completo en [Link]
tras-las-protestas
82 | capítulo 4

de denuncias de graves violaciones a los derechos humanos registrados por distintos orga-
nismos internacionales, así como por los propios órganos del Estado”119.
Los puntos comunes en lo planteado por las diversas delegaciones fue el reconocimien-
to de que en Chile se violaron gravemente los derechos de las personas, que existió un
uso desproporcionado de la fuerza que lesionó gravemente a miles de personas, que ter-
minó con la vida de un número aún indeterminado de personas y que el Estado tiene la
obligación de investigar y sancionar los distintos hechos, junto con generar acciones de
reparación a las víctimas. Al realizar un análisis comparativo, podemos mencionar que
el informe más completo es el emitido por Alto Comisionado de Naciones Unidas para
los Derechos Humanos (ACNUDH) , donde entrega un marco contextual del origen de
la crisis social, producto de las graves desigualdades sociales y económicas, y una mirada
desagregada en los grupos de especial protección (mujeres, niños, niñas y adolescentes,
defensores de derechos humanos, otros), junto con ofrecer recomendaciones al Estado a
la luz del derecho internacional de los derechos humanos. También es destacable que su-
giere un seguimiento de la implementación de recomendaciones, junto a organizaciones
de la sociedad, en un plazo de tres meses.
El Informe ACNUDH refiere un párrafo especial para la situación del Pueblo Mapu-
che, donde indica que las autoridades mapuche expresaron que el uso excesivo de fuerza,
malos tratos y muertes de sus integrantes han estado presentes cada vez que han reivin-
dicado sus derechos, y que estas situaciones han sido reprochadas al Estado chileno en
diversas recomendaciones realizadas por variados comités de derechos humanos, entre
ellas el Comité contra la Tortura (2018). Además, se agrega que, según datos del Ministerio
Público, son 13 las víctimas del Estallido Social que se han reconocido como indígenas,
todas ellas mapuche (ACNUDH, 2019: Párr.117).
Se presenta a continuación un cuadro comparativo para tener a la vista los énfasis de
cada misión de observación.

Tabla Nº1:
Cuadro comparativo de informes de misiones de observación a Chile en contexto de
crisis de derechos humanos

HUMAN RIGHTS WATCH


Periodo observado No señala
N° entrevistas 70 víctimas
Regiones visitadas Metropolitana y Valparaíso
Miembros de la policía cometieron graves violaciones de derechos hu-
Principales
manos que incluyen uso excesivo de la fuerza en las calles y abusos en
conclusiones
detención, luego de masivas protestas.
• Revisar las facultades de detención por control de identidad de
Recomendaciones
Carabineros.

119 Ver informe completo en [Link]


Derechos Humanos y Pueblo Mapuche | 83

• Asegurar que existan mecanismos internos de control para investigar


y sancionar abusos, y el uso indebido de armas menos letales por parte
de Carabineros.
• Reformar el sistema de disciplina de Carabineros.
• Adoptar un protocolo junto con las autoridades de salud para que los
detenidos sean sometidos a revisiones forenses independientes, que
no se realicen frente a Carabineros y ocurran a una distancia en la que
no puedan ser escuchados.
• Hacer cumplir la prohibición vigente sobre desnudamiento de dete-
nidos/as en protestas y sancionar a aquellos que continúen con esta
práctica.
Recomendaciones
• Instalar cámaras en todas las áreas de todas las comisarías, tomando
medidas para garantizar la privacidad de los detenidos y establecer un
sistema de almacenamiento de grabaciones que pueda ser empleado
por autoridades judiciales o de otro tipo.
• Suspender cualquier uso de perdigones —no solo durante manifesta-
ciones— hasta que autoridades idóneas e independientes realicen un
estudio adecuado de todos sus riesgos.
• Estudiar el uso de equipos menos letales alternativos que minimicen
las lesiones y el entrenamiento de todos los carabineros.
• Cerciorarse de que los carabineros cuenten con equipos de protección
adecuados, tiempo de descanso y remuneración de horas extra.
AMNISTÍA INTERNACIONAL
Periodo observado 19 octubre al 11 noviembre
N° entrevistas 23 víctimas
Tarapacá, Antofagasta, Coquimbo, Valparaíso, Metropolitana, El Maule,
Regiones visitadas
Biobío y La Araucanía
La intención de las fuerzas de seguridad chilenas es clara: lesionar a
quienes se manifiestan para desincentivar la protesta, incluso llegando
Principales
al extremo de usar la tortura y violencia sexual en contra de manifestan-
conclusiones
tes, en vez de tomar medidas encaminadas a frenar la gravísima crisis de
derechos humanos.
• Máxima restricción al uso de la fuerza.
• Responsabilidad del mando en las violaciones a derechos humanos y
crímenes de derecho internacional cometidos a manos del ejército y
la policía.
Recomendaciones
• Reformas legislativas y de política pública necesarias para garantizar de
forma efectiva los DESC.
• Las autoridades deben emprender una reforma seria y profunda de la
policía.
ACNUDH
Periodo observado 18 octubre al 22 noviembre
300 integrantes de sociedad civil.
N° entrevistas
235 entrevistas a víctimas.
Antofagasta, La Araucanía, Biobío, Coquimbo, El Maule, Metropolitana
Regiones visitadas
y Valparaíso.
84 | capítulo 4

Las manifestaciones tienen sus raíces en una multiplicidad de causas,


incluyendo la desigualdad social y económica.
Se ha producido un elevado número de violaciones graves a los derechos
humanos, incluye el uso excesivo o innecesario de la fuerza que resulta-
Principales
ron en la privación arbitraria de la vida, lesiones, torturas, malos tratos,
conclusiones
violencia sexual y detenciones arbitrarias.
Uso innecesario y arbitrario de armas menos letales (gases lacrimóge-
nos, escopetas antidisturbios)
Graves lesiones oculares.
• Asegurar el derecho a manifestación pacífica.
• Asegurar que las fuerzas policiales se apeguen a normas internaciona-
les sobre el uso de la fuerza.
• Poner fin al uso indiscriminado de la escopeta antidisturbios.
• Usos de gases lacrimógenos solo de manera excepcional, nunca cerca
de establecimientos de salud y educación.
• Impulsar reformas estructurales en Carabineros (supervisión civil, re-
gistros públicos e íntegros, capacitación, entre otros).
• Que seguridad ciudadana esté radicada en policía civil.
• Asegurar que fuerzas de seguridad rindan cuentas ante violaciones a
los [Link].
• Asegurar que se cumpla el deber del Estado de investigar todas las de-
nuncias de violaciones de [Link].
• Garantizar la responsabilidad penal individual y sanción de altos
Recomendaciones mandos.
• Asegurar que las víctimas tengan acceso a la justicia y reparación.
• Recopilar, sistematizar y hacer pública la información sobre violaciones
a los [Link].
• Fortalecer al SML, Ministerio Público y otros.
• Asegurar que todos los detenidos tengan acceso a examinación médica.
• Asegurar que los defensores de [Link]. y comunicadores realicen su
trabajo sin restricciones.
• Establecer una instancia de diálogo que identifique causas y recomen-
daciones en torno a la crisis social.
• Asegurar que el INDH y Defensoría de la Niñez puedan cumplir su
mandato.
• Ratificar el protocolo facultativo PIDESC.
• Establecer mecanismo de seguimiento con la Oficina Regional AC-
NUDH, evaluar dentro de tres meses.
CIDH
Periodo observado 18 octubre al 29 noviembre
Más de 100 víctimas, autoridades del Estado, organizaciones de la socie-
N° entrevistas
dad civil y academia.
Regiones visitadas Metropolitana y Valparaíso.
Derechos Humanos y Pueblo Mapuche | 85

La CIDH expresa su grave preocupación por el elevado número de de-


nuncias de graves violaciones a los derechos humanos registrados por
distintos organismos internacionales, así como por los propios órganos
del Estado. Asimismo, expresa su preocupación por las características de
Principales dichas vulneraciones, que apuntarían hacia la existencia de conductas
conclusiones repetitivas de violencia en contra de manifestantes en el contexto de las
recientes protestas sociales. La CIDH saluda el compromiso anunciado
por el Presidente de la República para que estos casos sean debidamente
investigados, juzgados y sancionados, así como asistir a las víctimas en
su recuperación.
• Llama a que las autoridades ordenen el cese inmediato del uso despro-
porcionado de la fuerza por parte de las fuerzas de seguridad del Estado.
• La CIDH recuerda que, de conformidad con los estándares interame-
ricanos, el mantenimiento del orden público y la seguridad ciudadana
deben estar primordialmente reservados a los cuerpos policiales civiles.
Recomendaciones
• La CIDH urge a la sociedad chilena a entablar un diálogo efectivo e
inclusivo para abordar las demandas legítimas de la población, con el
máximo respeto a los derechos humanos y en el marco democrático del
Estado de Derecho. En ese sentido, la Comisión saluda los esfuerzos de
convocar a una nueva Constitución.
Fuente: Elaboración propia.

A modo de conclusión

El año 2019 sin duda quedará marcado en la historia de Chile por la crisis social y política
que estalló en el mes de octubre, pero que tiene sus orígenes en las profundas desigual-
dades sociales del país. Como respuesta a las manifestaciones, el Estado ofreció una vio-
lencia política y policial que nos remontó a los hechos más crueles de la dictadura cívico
militar de Augusto Pinochet.
Esta represión a la hora de manifestarse y la indolencia de la política pública que ha
vivido el Pueblo Mapuche desde el despojo de su territorio ancestral, se suma a la actitud
racista que mantiene el Estado chileno con la aplicación de la legislación antiterrorista a
las causas donde se reivindiquen derechos políticos y territoriales. A pesar de develar los
montajes120 que se han emprendido contra el Pueblo Mapuche, la justicia oficial’ y tam-
bién la pública ha sido esquiva, las condenas sociales son las que han perdurado, el estig-
ma del “mapuche flojo y borracho” ha transitado al “mapuche terrorista e incendiario”. Por
otro lado, se ha dicho que el Pueblo Mapuche es resiliente, que, a pesar de enfrentar pri-
sión preventiva extensa, juicios por ley antiterrorista, encarcelamiento y luego anulación
de juicios, mantienen un profundo sentido de identidad e integridad personal y colectiva,
que les hace retomar sus acciones y anhelos políticos de manera decidida (Vargas, 2017).
La sentencia de la Corte Interamericana del año 2014, en el caso Norin Catriman y
otros, ordenó al Estado a anular las condenas de dos lonkos y otros dirigentes, además ins-
truyó que se debían adoptar medidas de reparación a los afectados, junto con adecuar a los
estándares internacionales la legislación antiterrorista, entre otras medidas. Pero la mayor
esperanza estaba puesta en que el Estado internalizaría el llamado a respetar la presunción

120 Persecución a la machi Francisca Linconao, caso Operación Huracán y asesinato de Camilo Catrillanca.
86 | capítulo 4

de inocencia, el principio de igualdad y no discriminación ante la ley en las causas que se


emanan de la reivindicación política y territorial del Pueblo Mapuche.
Los avances en una política indígena digna y pertinente son nulos, la fallida Consulta
Indígena por la modificación de la Ley Indígena y la tramitación del proyecto de ley de
Patrimonio Cultural, emprendidos el año 2019, así lo demuestran. La política estatal con-
tinúa siendo monocultural, racista y clasista. Con todo, en las últimas dos décadas, las y
los jóvenes chilenos han dado muestras de que los derechos deben ser para todas y todos,
manteniendo en el centro de sus reclamaciones (educación, salud, transporte y otras) la
dignidad de las personas. La esperanza está en que ese sentir se amplifique y que el Es-
tado cumpla con su obligación de protección y defensa de los derechos de todos quienes
habitamos el país.

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Cronología

Fecha Acontecimiento Descripción


04 de enero Comunidades Lago Representantes de comunidades Pewenche del Lago Ical-
2019 Icalma presentan ma, Comuna de Lonquimay, presentaron un recurso de
recurso de protec- protección, en la Corte de Apelaciones de Temuco, con-
ción contra el MOP tra el Ministerio de Obras Públicas —MOP— por lo que
por vulneración de consideran la conculcación arbitraria e ilegal del derecho
derechos indígenas a Consulta Indígena que les corresponde a las comunida-
des del territorio Icalma.
Se trata de la construcción de Borde Costero en Lago Ical-
ma impulsado por Municipalidad y Ministerio de Obras
Públicas en el marco del plan Impulso Araucanía.
[Link]
des-lago-icalma-presentan-recurso-de-proteccion-con-
tra-el-mop-por-vulneracion-de-derechos-indigenas/
04 de enero C o n m e m o r a c i ó n En la región de La Araucanía, y en otras ciudades de Chi-
de 2019 asesinato Matías le se realizan actos de conmemoración, marchas y otras
Catrileo manifestaciones para no olvidar los 11 años de su asesi-
nato efectuado por Carabineros de Chile.
88 | capítulo 4

Fecha Acontecimiento Descripción


22 de enero Chile rinde el Exa- El EPU es el examen en derechos humanos más completo
de 2019 men Periódico Uni- que rinde un Estado, se realiza cada 4 años, y es exami-
versal (EPU) nado por otros Estados parte de Naciones Unidas, quie-
nes realizan recomendaciones, las cuales deben mostrar
avance en los 4 años siguientes.
Se informó que el país recibió un total de 266 recomen-
daciones y Chile deberá dar a conocer su posición respec-
to a dichas recomendaciones a más tardar durante el 41°
periodo de sesiones del Consejo de Derechos Humanos,
a celebrarse en junio de 2019.
[Link]
tan-proyecto-de-informe-de-chile/
18 al 20 ene- Parlamento de Koz El Parlamento de Koz koz, es una organización williche
ro 2019 Koz activa, que promueve cambios estructurales de sociedad,
buena convivencia entre los pueblos, participaciones, li-
bertades y derechos colectivos. Rememora una actividad
tradicional de diálogo.
[Link]
18-19-y-20-de-enero-autoconvocatoria-para-el-parla-
mento-mapuche-de-koz-koz/
25 de enero Proclamación año Para el Pueblo Mapuche la revitalización lingüística ha
de 2019 internacional de las sido una lucha constante, muchas veces de manera auto-
lenguas indígenas. gestionada, sin aportes del Estado, por ello en el año de
las lenguas se promovieron diversas instancias de tras-
paso del idioma, cursos, seminarios, talleres, internados,
los cuales tuvieron una amplia demanda tanto por perso-
nas mapuche y no mapuche.
[Link]
nacional-lenguas-indigenas-2019
31 de enero Alegato de recurso El Plan Impulso consideraba el desarrollo de diversos
de 2019 de protección con- proyectos productivos, los cuales impactaban en recur-
tra “Plan Impulso sos naturales y prácticas culturales, lo cual no era aproba-
Araucanía” y “Acuer- do por múltiples comunidades mapuche. Estas deciden
do Nacional por La interponer un recurso de protección, que tiene por ob-
Paz Araucanía, pre- jetivo principal exigir al estado de Chile que se respete y
sentado por Comu- aplique el derecho a consulta, de acuerdo al estándar de
nidades Mapuche derecho internacional establecido por el Convenio 169
de la OIT.
[Link]
do-publico-este-jueves-organizaciones-mapuche-pre-
sentaran-recurso-de-proteccion-contra-plan-impul-
so-araucania-y-acuerdo-nacional-por-la-paz-en-la-arau-
cania/
15 de febrero Marcha por la re- Como todos los años en el marco de la conmemoración
de 2019 vitalización del del día internacional de las lenguas originarias, se realiza
mapuzugun en Temuco una masiva marcha para exigir el pleno ejer-
cicio de los derechos lingüísticos.
Derechos Humanos y Pueblo Mapuche | 89

Fecha Acontecimiento Descripción


17 de febrero Corte Suprema ra- La Corte Suprema emitió su fallo respecto del recurso
de 2019 tifica condena a Fa- de nulidad presentado por la defensa de Facundo Jones
cundo Jones Huala Huala, lonko de la comunidad de Cushamen, ubicada en
la Patagonia argentina. La autoridad mapuche fue conde-
nada en diciembre de 2018 por el Tribunal Oral en lo Pe-
nal de Valdivia, acusado de ser el autor del incendio en el
fundo Pisu Pisué, comuna de Río Bueno, en el año 2013.
El veredicto unánime de los ministros, ratificó los nueve
años de cárcel que actualmente cumple Jones Huala en la
cárcel de Temuco.
19 de febrero Alvaro Millalen se Se suma a la huelga de hambre líquida que llevaron a
de 2019 suma a huelga de cabo Facundo Jones Huala, Jorge Cayupan y José Cáce-
hambre en CCP de res para exigir derechos intrapenitenciarios de los presos
Temuco. políticos Mapuche como un protocolo de visitas masivas,
autorización para realizar ngellipun, y talleres de cultura
Mapuche, entre otros.
[Link]
cado-publico-alvaro-millalen-preso-politico-mapu-
che-se-suma-a-huelga-de-hambre-liquida/
8 de marzo Inauguración Me- En el Parque Isla Cautín de Temuco, se inaugura un me-
de 2019 morial de Víctimas morial que recuerda a las víctimas mapuche de la dicta-
mapuche de la dic- dura cívico militar en Chile. Son 159 nombres que están
tadura cívico militar grabados en piedras, y además hay 4 chemamüll (figu-
en Chile ras de madera) que marcan como sitio de significancia
cultural el lugar. Es el primer memorial para víctimas de
pueblos originarios del país.
h t t p s : / / w w w. s o y c h i l e . c l / Te m u c o / S o c i e -
dad/2019/03/08/584799/En-Isla-Cautin-en-Temu-
co-inauguraron-memorial-por-las-159-mapuches-victi-
[Link]
08 de marzo C o n m e m o r a c i ó n En diversas ciudades del país, se conmemora el día Inter-
de 2019 8M nacional de la Mujer, desarrollándose múltiples activida-
des por la igualdad de derechos y dignidad de las muje-
res. En Santiago se desarrolla una marcha multitudinaria,
denominada “la movilización más grande de la historia”.
h t t p s : / / w w w. e l d e s c o n c i e r t o . c l / 2 0 1 9 / 0 3 / 0 9 /
la-movilizacion-mas-grande-de-la-historia-tie-
ne-rostro-de-mujer-coordinadora-8m-realiza-ba-
lance-de-huelga-feminista-y-cifra-en-800-mil-muje-
res-movilizadas-a-nivel-nacional/
22 de abril Movilización Pluri- En el marco internacional del Día de la Tierra, se desa-
de 2019 nacional por el Agua rrollan múltiples actividades formativas, de denuncias y
y los Territorios de autogestión desde Calama a Chilóe, por la defensa de
los territorios.
h t t p s : / / w w w. m a p u e x p r e s s . o r g / 2 0 1 9 / 0 4 / 2 1 /
inicia-la-7o-movilizacion-plurinacio-
nal-por-el-agua-y-los-territorios/
90 | capítulo 4

Fecha Acontecimiento Descripción


06 de abril Misión de Observa- INDH realiza Misión de Observación en la comuna de
de 2019 ción en Alto Biobio Alto Biobío, región del Biobío, constatando una serie de
vulneraciones a los derechos humanos de las comunida-
des pewenche.
[Link]
tudio-del-indh- comunidades-indigenas-del-al-
to-bio-bio-viven-desplazadas-y-sin-agua/
Abril a junio Desarrollo Con- Entre los meses de abril a junio 2019 se desarrolla el pro-
sulta Indígena por ceso de Consulta Indígena, desarrollada por el Ministerio
modificación Ley de Desarrollo Social y Familia, con la finalidad de modifi-
Indígena car la Ley Indígena.
Esta consulta tuvo un amplio rechazo a nivel nacional.
El proceso se suspende al finalizar su primera etapa, y
luego en noviembre 2019, se cancela definitivamente el
proceso.
[Link]
gena-gobierno-evalua-suspender-de-forma-def ini-
tiva-el-proceso/[Link]
consulta-indigena-gobierno-evalua-suspender-de-for-
ma-definitiva-el-proceso/
[Link]
rio-de-desarrollo-social-puso-termino-a-consulta-indi-
[Link]
29 de abril Premio Goldman El Premio Medioambiental Goldman “honra los logros y
de 2019 a Lonko Alberto el liderazgo de los activistas medioambientales comuni-
Curamil tarios de todo el mundo y nos inspira a todos a tomar
medidas para proteger nuestro planeta”.
Uno de los seis reconocimientos recae en el Lonko Alber-
to Curamil, en su calidad de defensor de su territorio y de
la autonomía del Pueblo Mapuche.
15 de mayo Comunidad mapu- Comunidad Juan Paillalef, de Cunco, Araucanía participa
de 2019 che asiste a audien- en sesión de la CIDH
cia de la Comisión [Link]
Interamericana de dad-juan-paillalef-participa-del-172-periodo-de-se-
Derechos Humanos siones-de-la-cidh-en-jamaika/
(CIDH).
07 de mayo Conformación de Se formaliza el trabajo que se desarrolla en pos de la in-
de 2019 Mesa Regional de fancia mapuche, por diversas instituciones públicas y
Infancia Mapuche privadas en la Región de La Araucanía.
en Temuco. [Link]
sa-intersectorial-para-la-proteccion-de-los-dere-
chos-de-ninos-as-mapuche/
05 de junio Presentan Recurso La presentación se realiza dado los hostigamientos poli-
de 2019 de amparo a favor ciales vividos luego de su presentación a favor de niños/
de vocera de la Red as mapuche en la Comisión de la Cámara de Diputados
por la Defensa de la que investiga el homicidio de Camilo Catrillanca.
Infancia Mapuche h t t p s : / / w w w. m a p u e x p r e s s . o r g / 2 0 1 9 / 0 6 / 0 6 /
recurso-de-amparo-a-favor-de-onesima-lienqueo/
Derechos Humanos y Pueblo Mapuche | 91

Fecha Acontecimiento Descripción


12 de junio Comisión de Dere- En un hecho histórico el Congreso recibe a una delega-
2019 chos Humanos de ción de más de 200 representantes del Pueblo Mapuche,
la Cámara de Dipu- solicitaron la desmilitarización de la zona y el fin del pro-
tados/as recibe al ceso de la Consulta Indígena.
Pueblo Mapuche [Link]
aspx?prmid=137279
19 de junio Gobierno Ingresa a El proyecto de Ley es rechazado por múltiples actores
de 2019 Cámara de Diputa- (pueblos indígenas, colegio de arqueólogos, artistas, en-
dos, Ley de Patri- tre otros). Los principales reparos son la nula participa-
monio Cultural, sin ción de agentes expertos, la no realización de la Consulta
Consulta Indígena Indígena, ya que existe plena afectación de sus derechos
y donde se promovería un “despojo cultural”.
[Link]
aspx?prmid=137320
[Link]
tualidad-cultural/2019/08/12/frente-por-una-ley-de-pa-
trimonio-hace-durisima-critica-al-proyec-
[Link]
07 de agosto Senado aprueba en Es una modificación que considera entre otros puntos el
de 2019 general Ley Corta fortalecimiento de técnicas investigativas, como la inclu-
antiterrorista sión de agentes encubiertos, interceptación de comuni-
caciones, agentes reveladores, entre otros.
Estas modificaciones están reñidas con los estándares
internacionales de derechos humanos.
[Link]
ral-ley-corta-antiterrorista/senado/2019-08-07/170817.
html
A nivel nacional e internacional se desarrollan activida-
30 de agosto C o n m e m o r a c i ó n
de 2019 del Día Internacio- des de conmemoración a las víctimas de desaparecidas
nal del Detenido/a en manos de agentes del Estado.
Desaparecido/a
05 de sep- C o n m e m o r a c i ó n Es una conmemoración que cada año se hace más visi-
tiembre de Día Internacional ble en Chile y en países vecinos. Para las organizaciones
2019 Mujer Indígena de mujeres mapuche es una instancia para recobrar la
dignidad.
[Link]
das/2995-palabras-saludo-rector-dia-de-la-mujer-ind%-
C3%ADgena
92 | capítulo 4

Fecha Acontecimiento Descripción


18 de octu- Estallido Social en A nivel nacional comienzan una serie de manifestacio-
bre de 2019 Chile nes gatilladas por un alza en la movilización pública, pero
que tiene sus raíces profundas en la desigualdad instala-
da por el modelo neoliberal. Las movilizaciones se expre-
san de manera intensa desde el 18 de octubre hasta fines
de diciembre de 2019, dejando personas muertas y miles
de víctimas lesionadas por agentes del Estado.
Dada la gravedad de los hechos, delegaciones de dere-
chos humanos, tanto del sistema universal como del in-
teramericano se hacen presente para observar la crisis
social y entregar recomendaciones al Estado de Chile.
[Link]
[Link]
9 de noviem- Misión Internacio- Diversos observadores/as de derechos humanos visitan
bre de 2019 nal de [Link]. visita la Región de La Araucanía, para recabar relatos y antece-
La Araucanía dentes en el contexto de la crisis social, desatada desde el
18 de octubre 2019, es la primera de varias delegaciones
de [Link]. que visitaron la Región.
[Link]
gion-de-la-araucania/2019/11/09/observadores-in-
ternacionales-de-ddhh-llegan-a-la-araucania-lidera-
[Link]
14 de no- C o n m e m o r a c i ó n En diversas ciudades del país se realizaron actividades
viembre de asesinato Camilo conmemorativas del primer aniversario del asesinato de
2019 Catrillanca Camilo Catrillanca, a manos de Carabineros de Chile.
[Link]
p a r a i s o - v e i n t e - m i l - p e r s o n a s - re c u e rd a n - y - r i n -
den-homenajes-a-camilo-catrillanca-al-cumplir-
se-un-ano-de-ser-asesinado-por-agentes-del-estado/
Noviembre ACNUDH visi- Una delegación de ACNUDH llega a la región para reunir-
ta la Región de La se con autoridades públicas, organizaciones de derechos
Araucanía humanos, organizaciones mapuche y además para tomar
testimonios a víctimas de violaciones a los derechos hu-
manos, en el marco del Estallido Social que vive el país.
[Link]
nes/mision-de-ddhh-onu-concluyo-visita-a-chile-escu-
chamos-muchos/2019-11-22/[Link]
21 de no- Amnistía Interna- El informe plantea “La intención de las fuerzas de segu-
viembre de cional da a conocer ridad chilenas es clara: lesionar a quienes se manifiestan
2019 informe sobre Esta- para desincentivar la protesta, incluso llegando al ex-
llido Social en Chile tremo de usar la tortura y violencia sexual en contra de
manifestantes”
[Link]
da-para-danar-a-manifestantes-apunta-a-responsabili-
dad-de-mando/
Derechos Humanos y Pueblo Mapuche | 93

Fecha Acontecimiento Descripción


25 de no- Se suspende juicio El Tribunal Oral en lo Penal de Angol acogió la solicitud
viembre de oral por asesinato de defensa del ex jefe de FFEE de Carabineros de La Arau-
2019 de Camilo Catrillan- canía, quien solicitó aplazamiento por razones de salud,
ca Marín quedando agendado para el 2 de marzo de 2020.
[Link]
cio-oral-en-caso-catrillanca-se-suspende-hasta-2020/
06 de di- CIDH condena el El informe de la CIDH constata una serie de violaciones
ciembre de uso excesivo de la a los derechos humanos, manifestando su alarma por los
2019 fuerza en el contex- numerosos casos de lesiones oculares, torturas y tratos
to de las protestas crueles, violencia sexual y detenciones arbitrarias.
sociales en Chile h t t p : / / w w w. o a s . o rg / e s / c i d h / p re n s a / co m u n i c a-
dos/2019/[Link]
94 | capítulo 5

capítulo 5

La Judicialización de la Protesta Social:


entre estrategia represiva y búsqueda
de un ámbito de protección

Centro de Investigación y Defensa Sur121

Introducción: la protesta social y su judicialización

El siglo XXI ha estado marcado por protestas y movimientos sociales que


elevan la dignidad como símbolo que aglutina diferentes demandas y, que
a diferencia del siglo XX, no tienen una base político–ideológica común ni
están liderados por partidos políticos. En Chile se destacan las protestas
estudiantiles de los años 2006 y 2011, la protesta mapuche, el movimiento
feminista, entre otros. Pero sin duda, el ciclo de protestas sociales en el
país alcanzó su punto de mayor masividad y adhesión ciudadana en octu-
bre de 2019, con la aglutinación de los distintos movimientos sociales que
se habían desarrollado en las últimas décadas. Consignas tales como “No
son 30 pesos, son 30 años”, dan cuenta de una fuerte crítica a la herencia

121 El Centro de Investigación y Defensa SUR (CIDSUR), con sede en Temuco, es una organización
compuesta por un equipo multidisciplinario de profesionales mapuche y no mapuche. Durante
la última década se ha realizado defensa jurídica especializada, y se han documentado múltiples
violaciones de derechos humanos de niños, niñas, adolescentes y adultos/as, que producto de su
participación en actos relacionados a la protesta social, han sido perseguidos/as penalmente o han
visto vulnerados sus derechos fundamentales (individuales y colectivos) por parte de agentes del
Estado. CIDSUR nace ante la realidad social de las últimas décadas en el sur de Chile, donde cientos
de líderes mapuche y sus autoridades políticas y espirituales han sido encarcelados usando tanto
la legislación penal común como leyes especiales -[Link]. Ley que Califica Conductas Terroristas, La
Ley de Seguridad del Estado, y la Ley de Control de armas-, con un exponencial incremento de la
represión y respuesta militarizada a las demandas de derechos indígena individuales y colectivas.
En estas circunstancias CIDSUR ha litigado en casos asociados a los efectos de la violencia de
Estado, la criminalización y las detenciones ilegales. De igual modo se ha patrocinado causas en
contra de agentes del Estado por graves vulneración del derecho a la vida, la integridad física y
psíquica de personas indígenas y no indígenas que han sido víctimas de tortura, tratos crueles,
inhumanos y degradantes, arrestados, heridos y asesinados por las fuerzas policiales. En denuncia
de estos hechos hemos enviado reportes a diferentes organismos de Naciones Unidas, y una vez
agotada la vía interna, elevado casos ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
La Judicialización de la Protesta Social: entre estrategia represiva y búsqueda de un ámbito de protección | 95

dictatorial y la incapacidad de los distintos gobiernos de otorgar las condiciones mínimas


para vivir dignamente.
En este contexto, la justicia aparece desempeñando un rol ambivalente. Por un lado,
los órganos judiciales tienen el deber constitucional de velar por el respeto y garantía de
los derechos fundamentales de los ciudadanos mientras que, por otro, la justicia aparece
como la herramienta más inmediata a la que recurren los gobernantes para hacer frente a
toda protesta que demande una transformación estructural de la sociedad. Esto explica la
aparición en la esfera pública leyes que implican la creación de nuevos delitos y/o aumen-
to de penas122 que amplían las facultades de militares123, así como también prácticas como
los encarcelamientos preventivos masivos.
A este fenómeno lo denominamos como judicialización de la protesta social, la que
puede entenderse como el encauzamiento por la vía judicial de conflictos cuya naturaleza
es eminentemente política124. A la instrumentalización de la justicia efectuada con el ob-
jeto de reprimir la protesta social, la llamaremos “judicialización represiva”; mientras que
si el recurso a la justicia tiene como fin obtener resguardo y protección frente a los delitos
y violaciones de derechos fundamentales cometidas en la represión de la protesta social,
la denominaremos “judicialización defensiva o protectora”.
A lo largo de este texto intentaremos mostrar cómo la actual judicialización de la pro-
testa social chilena parece ser más eficaz en su faz represiva y altamente ineficaz como
instrumento de protección. Creemos que en el actual contexto de conflicto social y crisis
sanitaria, la reflexión que proponemos resulta pertinente en la discusión por una nueva
constitución, en particular, en lo que respecta a la necesidad de un reconocimiento efec-
tivo del derecho a protesta, el cual no se encuentra garantizado en la Constitución de
1980125. Esto porque el actual condicionamiento a autorizaciones administrativas al que se
somete el ejercicio del derecho a manifestarse ocasiona que incluso en protestas pacíficas,
las Fuerzas de Orden y Seguridad puedan disolverlas, lo que en la mayor parte de los casos
se produce de manera violenta126.
En un breve ejercicio de retrospectiva, echando mano de la experiencia de la década
de trabajo en Wallmapu, en el final de este texto procuraremos mostrar cómo lo ocurrido
en Chile a partir de octubre de 2019 aparece como una especie déjà vu del accionar del
sistema judicial respecto del tercer ciclo de movilización social mapuche (Pairican, 2014),
develando al sistema judicial como una instancia inapropiada para procesar conflictos

122 v. gr. Ley N° 21.208 que modifica el Código Penal para tipificar acciones que atenten contra la libertad de circulación
de las personas en la vía pública a través de medios violentos e intimidatorios, y fija las penas aplicables al saqueo en
las circunstancias que indica.
123 Como la Reforma constitucional para que la FFAA resguarden infraestructura calificada como crítica: Boletín 13086-07,
Proyecto de reforma constitucional que regula estado de alerta para prevenir daños a infraestructura crítica.
124 Conforme define la Real Academia Española, judicializar es “Llevar por vía judicial un asunto que podría conducirse
por otra vía, generalmente política.”
125 Actualmente, la regulación del derecho a protesta, entendido como el ejercicio del derecho a reunión y la libertad de
expresión, se encuentra entregado a normas reglamentarias (Art 19 Nº 13 CPR). En particular es el Decreto Supremo
1086 el que establece las condiciones para poder reunirse masivamente en lugares públicos, entregando la prerrogativa
de autorizarlas a las Gobernaciones.
126 Ver el capítulo escrito por los mismos autores en el Anuario 2018 que se refiere al comando Jungla y el asesinato de
Camilo Catrillanca. (CIDSUR, 2019)
96 | capítulo 5

sociales graves, susceptible de una fuerte instrumentalización política y padecer graves


falencias en el resguardo de [Link]. y el control del derecho punitivo.
En cuanto a la metodología utilizada este trabajo, en relación al contexto nacional, pri-
man métodos cuantitativos aplicados sobre fuentes informadas por el Ministerio Público,
el Poder Judicial y el Instituto Nacional de Derechos Humanos, junto al análisis del discur-
so respecto de informaciones de prensa. En relación al contexto regional de La Araucanía,
aplicamos también técnicas cuantitativas, sin embargo tienen preeminencia la observa-
ción participante y la etnografía en tribunales y comisarías, la revisión de sentencias y
audios permitiendo el análisis de casos.

La judicialización represiva

Un día después de iniciado el Estallido Social o revuelta popular, el sábado 19 de octubre,


se publicaba en Diario Oficial el Decreto Supremo Nº 472, por medio del cual el Gobierno
decretaba el Estado Constitucional de Emergencia en la provincias de Santiago, Chacabu-
co, y dos comunas de la Región Metropolitana127. Cabe destacar que el Decreto fue elabo-
rado el 18 de octubre, lo cual devela un inmediato manejo represivo de las protestas ciuda-
danas y, por ende, una renuncia a entregar soluciones políticas. Asimismo, su elaboración
se produce en el contexto de un fuerte cuestionamiento a las actuaciones del Presidente
de la República, en particular, por haber sido visto en un restaurant de pizzas en Santiago
en medio de una jornada de grandes manifestaciones, lo que ha sido definido como una
de las señales más claras de la desconexión del gobierno con las demandas ciudadanas.
En tanto, para las comunas de Temuco y Padre Las Casas de la IX Región, el Estado de
Emergencia fue dictado el 20 de octubre mediante el Decreto Supremo Nº 483, publicado
el mismo día en el Diario Oficial128.
La declaración del Estado de Excepción no sólo permitió la presencia de militares en las
calles y, en la práctica cercenar la libertad de movimiento y los derechos de reunión y pro-
testa, sino que además, en el escenario estrictamente judicial, otorgó al Ministerio Público
y al querellante —generalmente el Gobierno y empresas afectadas— mayores posibilidades
de obtener medidas cautelares privativas de la libertad de los manifestantes detenidos
mediante la invocación de la circunstancia que agrava la responsabilidad criminal, por
cometer el delito con ocasión de tumulto o conmoción popular129.
A continuación, expondremos algunas de las situaciones que logramos identificar y que
dan cuenta de la judicialización represiva.

127 Respecto a este último punto: [Link]


cadena-de-errores-del-presidente-que-prendieron-fuego-al-estallido-social/
128 Decreto 843 del Ministerio del Interior de 20 de octubre de 2019.
129 El artículo 12 N°10 del Código Penal establece que se considera circunstancia agravante “cometer el delito con ocasión
de incendio, naufragio, sedición, tumulto o conmoción popular u otra calamidad o desgracia”.
La Judicialización de la Protesta Social: entre estrategia represiva y búsqueda de un ámbito de protección | 97

Detenciones masivas

El primer momento de una respuesta represiva a la protesta social lo constituye el actuar


policial en las marchas. Según Carabineros, al 4 de diciembre de 2019, se informaban
18.500 detenciones en contexto del Estallido Social130. A pesar del gran número de deten-
ciones efectuadas en estas circunstancias, el Ministerio Público decidió no iniciar inves-
tigación en 30.313 causas131 asociadas al Estallido Social, lo que corresponde al 21,16%,
mientras que no perseveró en la investigación en otras 1.378 y aplicó el principio de opor-
tunidad en 4.566 causas (DESC, 2020). Según la Fiscalía, una importante cantidad de los
detenidos quedó apercibido de conformidad al Art. 26 del Código Procesal Penal, motivo
por el cual la legalidad de las detenciones fue controlada tan solo en el 16,87% de los
casos, quedando más del 85% de actuaciones policiales sin control por parte de algún
Tribunal132. Los Tribunales de Garantía en tanto, declararon ilegal la detención de 1.928
imputados, 77,7% más respecto del periodo del año anterior133. Las cifras revelan la exis-
tencia de numerosas detenciones masivas, sin trabajo táctico o de inteligencia, donde más
que perseguir al infractor, se detiene al que se alcanza.
La labor de los Tribunales pareciera ser bastante garantista, en general las cifras dan
cuenta de un control más severo de la legalidad de las detenciones y un menor acceso a la
solicitud de prisiones preventivas si se comparan con un periodo de normalidad social134.
Sin embargo, los números aisladamente considerados no alcanzan a dar cuenta del alto ni-
vel represivo sufrido por los ciudadanos ni de la pobre función cautelar de la judicatura135.

130 En detalle, las detenciones informadas a la prensa por Carabineros correspondía a 9.426 por desórdenes y 4.969 por saqueos
o robo en lugar no habitado. Disponible en [Link]
[Link] (visitado por última vez el 12 de mayo de 2020). Según un Informe del Departamento de
Desarrollo Institucional de la Corporación Administrativa del Poder Judicial y las Direcciones de Estudios y Comunicaciones
del Poder Judicial, entre el 18 de octubre de 2019 y el 13 de enero de 2020, a los Juzgados de Garantía ingresaron 143.215
causas, un 6,5% menos que igual periodo del año anterior que marcó 153.108 causas. Al examinar el número de imputados
aparece que este creció un 1,5%, de 176.803 a 179.442. Las detenciones en flagrancia por su parte se incrementaron de
50.478 audiencias en el periodo de 2018, a 55.586 en 2019, un 10,1 % más. Y el número de formalizados en el periodo
se incrementó en un 1,3 %, 47.569 personas el año 2019 frente a las 44.694 del 2018.
131 La aparente diferencia entre números de detenciones y de causas relacionadas con el Estallido Social se debe al uso de
fuentes de información distintas (Carabineros, Fiscalía y Poder Judicial) que no consideran los mismos periodos.
132 Informe Estadístico Anual 2019 de la Fiscalía Nacional. A mayor abundamiento, entre el 18 de octubre y el 31 de diciembre
de 2019, pasaron a audiencia de control de detención (ACD) 54.442 imputados, un 0,4% más que en el mismo periodo del
año anterior. De estos, 36.745 fueron formalizados, lo que representa un 16,6% más, comparativamente. Los imputados
que fueron apercibidos ascienden a 269.303, un 2,5% más. Del total de ACD, el 84% correspondían a personas detenidas
en flagrancia, que es otro dato que permite relacionar a los detenidos con la situación del Estallido Social.
133 Informe del Departamento de Desarrollo Institucional de la Corporación Administrativa del Poder Judicial y las
Direcciones de Estudios y Comunicaciones del Poder Judicial, 2019.
134 Según el mismo informe del Poder Judicial, las prisiones preventivas solicitadas por el Ministerio Público alcanzaron a 6.470
imputados, la que fue concedida en primera instancia respecto de 5.793 personas. Esto significa que la solicitud de prisión
preventiva fue acogida en el 89,5% de los casos, lo que indicaría, según esta fuente, una leve disminución respecto del año
anterior, en que este porcentaje alcanzaba el 91,2%. El número de apelaciones respecto de la resolución que concede la
prisión preventiva se elevó a 1.195 casos (20,6%), de los cuales, las Cortes de Apelaciones revocaron la medida solo para 89
imputados (un 7,4% de las apelaciones), lo que da un total de 5.778 personas afectas a la medida cautelar más gravosa de
nuestro ordenamiento jurídico, que en comparación con igual periodo del año anterior, implica 871 personas menos.
135 El único indicador que permite concluir la asociación de los delitos informados con la protesta social, según informaba a
la prensa la propia Ministra Suprema Gloria Ana Chevesich, es el que da cuenta de delitos cometido por agentes estatales
en contra de particulares. En efecto, el periódico La Tercera publicaba el día 19 de febrero: “del análisis de los datos
se advierte una variación del comportamiento de determinados delitos por su posible vínculo con la situación social”.
Esto en específico, dijo Chevesich, “se percibe con mayor nivel de precisión en la vinculación de determinados delitos
a violaciones a los [Link]., estos es, aquellos cometidos por agentes del Estado en contra de particulares”. Disponible
en [Link]
98 | capítulo 5

En efecto, es al examinar el tipo de delitos que se han llevado a audiencia de control de


detención (ACD), cuando aparece de manifiesto la judicialización represiva. Del listado
de 20 delitos ofrecido por el MP en su Informe Estadístico Anual 2019, todos experi-
mentan una baja porcentual considerable, resultando una situación paradójica, pues los
delitos que más preocupan a la opinión pública en realidad descendieron entre un 10 y
casi un 50%136.
Ahora bien, los delitos que incrementaron su presencia en las ACD son solo aquellos
asociados al Estallido Social: el robo en lugar no habitado y la receptación, que suelen rela-
cionarse con los saqueos, subieron un 113,6% y un 17%, respectivamente; los desórdenes
públicos propios de marchas y movilizaciones, se incrementaron en 4.433,9%; mientras
que los daños simples un 13,1% y el maltrato de obra a Carabineros un 47,2%.
La naturaleza de los delitos sometidos a ACD, desde el punto de vista criminológico no
constituyen delitos graves, toda vez que no se afectan bienes jurídicos de mayor trascen-
dencia, correspondiendo generalmente a la propiedad y al orden público. En abstracto,
atendiendo a la norma137 y en la imposibilidad de considerar aquí la situación particular
de cada imputado, ninguno de estos delitos ameritaría prisión preventiva, dada la grave-
dad de los mismos, la pena asignada, la inexistencia de víctima humana y el bajo o nulo
peligro para la seguridad de la sociedad. Sin embargo, las cifras del MP indican que en este
periodo se decretaron 3.859 prisiones preventivas y 173 internaciones provisorias, lo que
representaría una baja global de –2,5% de ambas medidas cautelares.
La aparente baja no tiene ninguna relevancia desde una óptica garantista, pues la na-
turaleza de los delitos controlados haría improcedente esas medidas cautelares en una
situación normal. La represión es patente y hasta el MP indica en el citado informe que
“Se observa un comportamiento similar de las prisiones preventivas y las internaciones
provisorias respecto de un periodo normal, existiendo un criterio más severo de las ins-
tituciones del sistema de justicia si se considera la penalidad de los delitos llevados a
Audiencia de Control de Detención138”.

Criminalización y endurecimiento de penas respecto de hechos


asociados a protesta social

La respuesta punitiva del Estado frente al Estallido Social estuvo marcada también por un
aumento explosivo en la utilización de la Ley 12.972 sobre seguridad del Estado (LSE). Tal
como señala Villegas (2013)139, dicha legislación se enmarca dentro del denominado De-
recho Penal de lucha donde el Estado ya no dialoga con sus ciudadanos para mantener la
vigencia de la norma, sino que combate males y peligros y, por ello, la pena deja de ser en
estricto rigor la sanción a un hecho cometido y, más bien se dirige al aseguramiento frente

136 Lesiones menos graves -18.5%, hurto simple -40.4%, amenazas simples -15,6%, lesiones leves -19,0%, conducción en
estado de ebriedad -14,7%, hurto falta -49,7%, hurtos simple de 4 a 40 UTM -39,2%, desacato -13,5%, microtráfico
-39,6%. porte de arma -44,1%, robo con intimidación -33,5%, robo en lugar habitado -16,6%, robo por sorpresa -40,7%,
robo en bienes nacionales de uso público -31,2%, amenazas condicionadas contra personas y propiedad -10,2%.
137 Art. 140 Código Procesal Penal.
138 El resaltado es nuestro.
139 Villegas, Myrna. Estado de Excepción y antiterrorismo en Chile. Criminalización de la protesta social con especial
referencia a los indígenas. Revista de Derecho Penal y Criminología. Año 3. N° 6. Julio 2013. pp. 3-25.
La Judicialización de la Protesta Social: entre estrategia represiva y búsqueda de un ámbito de protección | 99

a hechos futuros. Este aseguramiento se da a través de tres características fundamentales:


adelantamiento de la punición a través del castigo de actos preparatorios, aumento de
penas y restricción o supresión de garantías procesales.
Así, el artículo 23 de la Ley de Seguridad del Estado adelanta el momento de sancionar
un hecho no solo cuando este es ejecutado, sino que además “la proposición y la conspi-
ración para cometer alguno de los delitos sancionados en esta ley, serán castigadas con la
pena señalada al delito consumado, rebajada en uno o dos grados”.
Asimismo, declara un aumento de las penas para cada uno de los hechos que bajo la ley
común tendrían penas sustancialmente menores, como ocurre por ejemplo con el delito
de desórdenes públicos, aumentando su sanción desde los 61 a 541 días hasta los 5 años
de cárcel (Art. 7 en relación al Art. 5 LSE). Finalmente, se establecen normas especiales
para aquellos que entreguen antecedentes acerca de la comisión o preparación de tales
actos, dejándolos inclusive sin sanción (Art. 23 a) LSE), en evidente desmedro de la pre-
sunción de inocencia de los imputados acusados por el delator compensado.
Es importante destacar que esta normativa solo puede ser aplicada por querella o de-
nuncia interpuesta por el Gobierno. Según las cifras entregadas por el Ministerio del Inte-
rior al 22 de febrero de 2020 durante los primeros los meses del estallido de la crisis social
en el país, el Gobierno presentó un total de 504 querellas invocando la LSE, cifra conside-
rablemente mayor a las 8 querellas presentadas el año anterior en base a esta ley140.
Los efectos concretos de la invocación de esta norma de excepción aparecen encarna-
dos en la figura del profesor Roberto Campos Weiss, quien estuvo sometido a prisión pre-
ventiva durante dos meses, acusado de daños a un torniquete de la estación del Metro San
Joaquín en Santiago. La pena asignada al delito de daños, según disposiciones del Código
Penal, fluctúa entre los 61 y 540 días, por lo que se cumpliría en un régimen de libertad.
Sin embargo, con la invocación de la ley de excepción, el delito pasa a atentar contra la
seguridad del Estado y su pena podría alcanzar los 5 años141, lo que permitió mantenerlo
privado de libertad el tiempo indicado.
En forma paralela a la invocación de la LSE, en este ambiente de excepción constitu-
cional fue aprobada y publicada en el Diario Oficial el día 30 de enero de 2020, la Ley Nº
21.208, que “Modifica el Código Penal para tipificar acciones que atenten contra la libertad
de circulación de las personas en la vía pública a través de medios violentos e intimida-
torios, y fija las penas aplicables al saqueo en las circunstancias que indica”. Los nombres
públicos de esta ley son claramente indiciarios de la realidad nacional. El Gobierno la
defendía como la “Ley Antisaqueos” y para gran parte de la opinión pública era la la ley
del “que baila pasa”, en referencia a una nueva forma de manifestarse que exigía de los
conductores parte de un baile para permitirles el paso. Es así como, frente a nuevas for-
mas de protesta —percibidas como pacíficas por los manifestantes— el ejecutivo reacciona
creando nuevos tipos penales, sancionando como delitos conductas que previamente no
lo eran, o bien aumentando las penas de los delitos ya existentes.

140 [Link]
[Link]
141 Causa Rol N° 2923 - 2019 del 11° Juzgado de Garantía de Santiago.
100 | capítulo 5

La judicialización represiva de la protesta chilena en La Araucanía

Una de las imágenes más emblemáticas de las protestas en La Araucanía, es la que muestra
el derribamiento de la estatua de Pedro de Valdivia y el decapitamiento del busto del militar
Dagoberto Godoy, cuya cabeza fue posteriormente colgada en la mano del toqui Caupolicán
en una de las principales esquinas de la ciudad. A fin de perseguir actos como estos, el
fiscal regional de La Araucanía, Cristian Paredes142, según indica en su cuenta pública del
año 2019, entre otras medidas decidió crear un foco investigativo especial a cargo de la
BICRIM de la PDI, con el objeto de investigar los daños a la propiedad pública: semáforos y
monumentos nacionales. Hechos como estos, según indicaba él mismo, se suscitaban en
los momentos en que las protestas alcanzaron sus “niveles más altos”. En la misma línea,
definió un equipo de investigación especial para robos (no obstante, su escasa incidencia
regional) y desórdenes, el cual estaba formado por cuatro fiscales, cuatro abogados asisten-
tes y un analista, con el fin de investigar y coordinar acciones con policías y el municipio.
Las cifras en la región, según la cuenta anual de la Fiscalía Regional de La Araucanía, in-
dican que desde el inicio del Estallido al 31 de diciembre de 2019, en la Región de La Arau-
canía 729 personas fueron llevadas a ACD, todas supuestamente detenidas en flagrancia.
El 72% de los delitos corresponden a desórdenes públicos, el 6% a atentados de vehículos
motorizados en movimiento, 5% daños simples y solo un 2% a robo en lugar no habitados,
con el que se relacionan los saqueos. En el periodo indicado hubo 339 formalizados y 427
pasaron a procedimiento simplificado dado que se trataba de simples delitos y faltas con
penas menores a 540 días de cárcel.
Como es común ya en el habitus de fiscales, tanto a nivel nacional como regional, las
prisiones preventivas son exhibidas como verdaderos logros143 de gestión. En su cuenta
pública, Paredes resaltaba que la fiscalía consiguió que 32 imputados quedaran en prisión
preventiva y 4 adolescentes en internación provisoria. El fiscal regional indicó que se uti-
lizarían todas las herramientas legales para “perseguir con la mayor severidad” los delitos
asociados al Estallido, dedicando equipos “preferentemente” a estas tareas, no obstante la
labor sea “extensa y ardua”, pues no tolerará “el vil amparo que algunos han buscado en las
demandas sociales para su aprovechamiento personal en la comisión de delitos”.

La primera condena por saqueo de Chile144

Se ha podido presenciar en el Juzgado de Garantía de Temuco la audiencia de control de


detención de tres mujeres sin antecedentes penales, una madre y sus dos hijas, una de
ellas menor de edad. Detenidas durante las primeras manifestaciones de octubre, se les

142 Cristián Paredes asume el cargo de Fiscal Regional de La Araucanía en agosto del año 2013. En los años anteriores a su
nombramiento, estuvo a cargo de varias investigaciones contra autoridades y activistas mapuche, destacándose como
el fiscal a cargo de la investigación por Ley Antiterrorista contra los Lonko Pascual Pichun y Aníceto Norín, caso que
finalmente acarreó la condena al Estado Chileno por parte de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el año
2014. Asimismo, en sus funciones como fiscal adjunto, ordenó las intervenciones telefónicas a un abogado defensor
de imputados mapuche, lo que significó una condena contra el Fisco de Chile (Corte Suprema Rol N° 2765-2009).
143 Véase por ejemplo el anuncio del primer imputado sometido a prisión preventiva por incumplir la cuarentena en la
crisis sanitaria ….
144 RIT 10347 - 2019 del Juzgado de Garantía de Temuco
La Judicialización de la Protesta Social: entre estrategia represiva y búsqueda de un ámbito de protección | 101

imputó el delito de “robo en lugar no habitado” por haber destruido una vitrina de una
tienda comercial céntrica de la cual se sustrajo una caja con piezas de baterías de ollas, una
batidora y una máquina chocolatera. Sosteniéndose principalmente sobre testimonios po-
liciales, la fiscalía solicitó la prisión preventiva, aduciendo a la situación de flagrancia en
la cual fueron detenidas y al contexto actual de Estado de Emergencia como un agravante.
Para la fiscalía las mujeres representaban claramente “un peligro para la seguridad de la
sociedad” visto “la gravedad del delito y la circunstancia, forma y modalidad de actuar
en pandilla” y al aprovecharse del estado de conmoción para incurrir a un delito ajeno
al contexto social. En respuesta, el defensor público subraya la ausencia de pruebas de la
participación de las imputadas en la destrucción de la vitrina y, además la desproporcio-
nalidad de la solicitud de prisión preventiva para personas sin antecedentes judiciales.
Sin embargo la Magistrada decretó la prisión preventiva para las dos adultas, y el arresto
domiciliario nocturno para la menor al considerar “la libertad de las imputadas representa
un peligro para la sociedad” y la existencia de un agravante por haber cometido el delito
en circunstancias de “una situación de contingencia del país en el cual existe claramente
una sensación de inseguridad por parte de todos los ciudadanos lo que indica que esto re-
viste un carácter de gravedad que debe ser ponderado por el juez al momento de decretar
la prisión preventiva”.
En este caso es posible observar cómo el tribunal hace un uso indiscriminado de la
prisión preventiva para una madre y su hija, y mientras esta su otra hija menor presente,
invocando el artículo 12 número 10 del Código Penal que contempla un agravante en caso
de cometer un delito en contexto de “tumulto o conmoción popular”. Si bien el Estado de
Emergencia no constituye legalmente un agravante, la jueza la iguala con las condiciones
antes mencionadas para poder justificar una medida cautelar de último ratio considerada
como la más gravosa del ordenamiento jurídico. La invocación de disposiciones especiales
para tipificar delitos de penas bajas en un contexto de movilización social que justamente
pone en tela de juicio las injusticias y desigualdades socioeconómicas da cuenta del ca-
rácter político de las decisiones judiciales. Finalmente, las dos mujeres quedaron un mes
en prisión preventiva antes de ser sometidas a un procedimiento abreviado donde las
imputadas tuvieron que reconocer su responsabilidad y ser condenadas. A través de este
caso que se transformara en la primera condena por saqueo en Chile, vemos cómo el uso
y abuso de la prisión preventiva se convierte no solo en herramienta represiva y disuasiva
antes las movilizaciones sociales, pero también un medio de presión para acudir a proce-
dimientos abreviados y condenas. El peso probatorio dado por el tribunal —aún presun-
tivamente— al testimonio de los funcionarios policiales aprehensores y que permitió la
prisión preventiva en contra de la madre, ha sido una constante en las causas seguidas en
contra de la protesta social mapuche.
102 | capítulo 5

Ciudadano mapuche sueco acusado de porte de elemento explosivo145

En noviembre del 2019 fue detenido Christoffer Quidel Larsson, ciudadano mapuche–
sueco, en el contexto de manifestaciones sociales en el centro de la ciudad de Temuco.
Según lo manifestado por el Ministerio Público en la audiencia de formalización, la de-
tención se habría producido debido a que el imputado mantenía en su poder botellas que
“tenían olor a parafina” las que corresponderían a “las llamadas bombas molotov”146. En
base a estos hechos, el órgano persecutor formalizó al imputado por el delito de porte de
elemento explosivo, contemplado en el Art. 14 de la Ley 17.798 sobre control de armas,
decretándose la medida cautelar de prisión preventiva.
El primer contacto entre CIDSUR y Christoffer Quidel Larsson se produce en el Cen-
tro de Cumplimiento Penitenciario de Temuco, donde permanecía en prisión preventiva.
Tras constituirse el patrocinio y revisarse los antecedentes de la carpeta de investigación,
se pudo evidenciar una serie de circunstancias que daban cuenta de la irregularidad del
proceso y de la falta de objetividad con que el Ministerio Público había llevado a cabo la
persecución penal.
En primer lugar, se tuvo acceso a un informe pericial químico que daba cuenta del con-
tenido de las botellas que fueron incautadas al imputado. Dicho informe indicaba que diez
botellas contenían agua y pintura, sin propiedades inflamables, mientras que solo una
botella de plástico de 500cc habría resultado positivo a líquido desconocido con propie-
dades inflamables. Lo relevante de este informe pericial es que había sido evacuado con
anterioridad al control de detención, siendo un antecedente que era conocido tanto por la
fiscalía como por la defensoría penal pública, quien asumió la defensa del imputado en di-
cha audiencia. A pesar de contar con este antecedente, la fiscalía igualmente formalizó por
el supuesto porte de “bombas molotov”, aun cuando a la luz de de la información científica
proporcionada por el peritaje, dicha tesis quedaba sin sustento, situación que tampoco fue
aclarada por la defensa ante el juez que decretó la prisión preventiva.
Una vez asumido el patrocinio por CIDSUR, se solicitó el sobreseimiento de la causa,
argumentando que los hechos por los cuales se había formalizado a Christoffer Quidel no
eran constitutivos de delito, ya que los elementos incendiarios indicados por la fiscalía no
existían. Tal como se indicó previamente, el informe pericial químico había indicado que
las botellas de vidrio que portaba el imputado contenían agua y pintura no inflamable, las
cuales incluso fueron expuestas a fuego directo sin que explosionaran. A pesar de la exis-
tencia de estos antecedentes desde antes de la formalización, es en esta audiencia donde
por primera vez se exponen ante la judicatura, quien tiene la posibilidad de evaluarlos en
los siguientes términos: “El Tribunal estima que, no obstante lo señalado en el sentido que
hubo antecedentes después de 2 horas en cuanto a las pericias de las botellas encontradas
en poder del imputado y, se encontró que una de ellas al menos tenía un líquido infla-
mable, circunstancia que pudo y debió hacerse presente en la audiencia de formalización,
como para contar con mayor cúmulo de antecedentes, es una omisión que el tribunal por

145 Rit: 11003-2019 Juzgado de Garantía de Temuco.


146 Audiencia de control de detención y de formalización, 8 de noviembre de 2019, RIT 11003 - 2019, Juzgado de Garantía
de Temuco.
La Judicialización de la Protesta Social: entre estrategia represiva y búsqueda de un ámbito de protección | 103

ahora no califica pero que de alguna forma conllevó a la aplicación de la medida cautelar
que se cuestiona.”
A pesar de que en dicha oportunidad no se dio lugar al sobresemiento definitivo por la
posibilidad de que los hechos fueran constitutivos de “otro” delito, el tribunal estableció
claramente que no se estaba frente al delito de porte de artefactos incendiarios.
En razón de ello, se solicitó la sustitución de la prisión preventiva, ante lo cual la fiscalía
manifestó su oposición a pesar de la existencia de un pronunciamiento jurisdiccional res-
pecto a la no concurrencia del delito por el cual había formalizado. Finalmente, el Juzgado
de Garantía de Temuco accedió a la solicitud de la defensa particular, modificando la me-
dida cautelar a un arresto domiciliario, resolución que fue confirmada por la Corte de Ape-
laciones de Temuco tras la apelación verbal presentada por el ente persecutor. Semanas
más tarde, específicamente el 30 de enero de 2020, el Ministerio Público decidió sustituir
la formalización y requerir en procedimiento simplificado por el delito de “Porte de ele-
mentos conocidamente destinados a cometer el delito de incendio” del Art 481 del Código
Penal, delito que tiene asignada una pena de presidio menor, por lo que, en caso de conde-
na, podría cumplir mediante una pena sustitutiva no privativa de libertad o, que incluso,
podría darse por cumplida en base a los 22 días que permaneció en prisión preventiva.

La judicialización defensiva (o protectora)

Diversos organismos internacionales encargados de la promoción y protección de dere-


chos humanos, han constatado las graves y generalizadas vulneraciones ocurridas en Chi-
le a partir de octubre de 2019 mediante el envío de misiones para constatar en el territorio
las denuncias de los ciudadanos. Así, encontramos los informes de Amnistía Internacio-
nal, el emanado desde Human Rights Watch (HRW), el de la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos (CIDH) y el informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas
para los Derechos Humanos (ACNUDH).
En el ámbito interno, el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) ha denun-
ciado el actuar abusivo de Carabineros y de las Fuerzas Armadas desde el inicio del Estado
de Excepción constitucional. En efecto, el INDH informa que hasta el día 19 de marzo de
2020147 ha interpuesto 1.465 acciones judiciales148, dentro de las cuales se han presentado
querellas en favor de 1805 personas149.
En el mencionado reporte se indica que según la información recabada por el INDH,
existirían un total de 3.838 personas heridas en el contexto de la protesta social150 advir-
tiendo que esa cifra no representa el universo total de personas heridas, sino solo los casos

147 Reporte en [Link]


148 De ellas, 1.432 son querellas y 24 acciones de amparo constitucional y/o amparos ante los juzgados de garantías. La
mayoría de los delitos querellados son gravísimos para cualquier país que se pretenda democrático. Si bien han sido
catalogados por las autoridades políticas como “hechos aislados” o “incumplimiento de protocolos”: el 74% de las
querellas interpuestas por el INDH corresponden a torturas y tratos crueles (1083 casos), mientras que la violencia
sexual alcanza 203 casos que corresponden al 14% de querellas. Más grave aún, existen 6 querellas por homicidio y
23 por el mismo delito en carácter de frustrado.
149 1071 hombres, 364 mujeres y 278 niñas, niños y/o adolescentes. Dentro de ellas se cuentan 20 personas LGTBIQ , 13
con discapacidad, 8 migrantes y 7 pertenecientes a algún pueblo originario.
150 El 7% de los heridos son niñas y niños, el 12% mujeres adultas y el 81% hombres adultos.
104 | capítulo 5

observados o constatados, lo que “...significa que la cantidad total de personas heridas por
acción de agentes del Estado puede ser mayor a la reportada por el Instituto”. La mayoría de
las heridas han sido causadas por perdigones que lesionaron a 1.687 personas, mientras
que 1.411 fueron heridas por golpes de agentes, 298 por lacrimógenas, 193 por balines, 53
por balas y en 196 casos no se ha podido detectar el origen de la lesión.
Por su parte, el MP en su Informe Estadístico Anual para el 2019151, indicaba que solo
al 30 de noviembre había 5.558 víctimas del actuar de las Fuerzas Armadas y de Orden,
de los cuales 834 son niños, niñas y adolescentes152. Casi un tercio de los heridos lo fue
por arma de fuego (1.938 personas). El desglose de los delitos investigados por la fiscalía
arroja 4.158 apremios ilegítimos, en 134 casos hubo torturas y más de 1.000 abusos contra
particulares. Los desnudamientos y violencia sexual ocupan un lugar significativo de las
denuncias en contra de las policías y el ejército: hubo 192 desnudamientos, 58 abusos
sexuales, 19 amenazas de delitos sexuales y 9 violaciones o abusos sexuales agravados.
Asimismo, el ente persecutor informó que en el contexto de la revuelta habían fallecido
31 personas, indicando que 4 de ellas habían sido víctimas de agentes del Estado y que
2 habían fallecido bajo su custodia, precisamente en comisarías.153 No obstante las altas
cifras indicadas, el número de imputados formalizados en este tipo de delitos a la fecha de
dicho Informe Estadístico asciende tan solo a 38 funcionarios154.
Cifras más actualizadas fueron entregadas en la cuenta pública del fiscal nacional del
Ministerio Público de fecha 23 de abril de 2020, donde se precisó que las denuncias por
delitos relacionados a violación a los derechos humanos se elevó a cerca de 6.900, sin em-
bargo, no se entregó información oficial acerca del número de funcionarios formalizados
hasta dicha fecha.
A pesar de la gravedad de los crímenes y delitos cometidos por funcionarios públicos
hacia la población civil, la respuesta del sistema judicial hacia dichos ilícitos es bastante
menos intensa que la observada en relación a los delitos cometidos por los manifestantes.
La masividad de los ataques hacia la población civil, constatados tantos por institucio-
nes públicas nacionales como por organismos internacionales de derechos humanos, dan
cuenta de que los actos de violencia en contra de la población civil importan un crimen de
lesa humanidad, en los términos que establece la Ley Nº20.357 que tipifica Crímenes de
Lesa Humanidad, Genocidio y Crímenes de Guerra. Esta normativa establece dos requisi-
tos copulativos: “1° Que el acto sea cometido como parte de un ataque generalizado o sis-
temático contra una población civil” y, en segundo lugar, que este ataque “responda a una
política del Estado o de sus agentes; de grupos armados organizados que, bajo la dirección
de un mando responsable, ejerzan sobre algún territorio un control tal que les permita
realizar operaciones militares, o de grupos organizados que detenten un poder de hecho

151 Boletín Estadístico 2019 del Ministerio Público. División de Estudios de la Fiscalía Nacional. Disponible en [Link]
[Link]/Fiscalia/sala_prensa/noticias_det.do?id=17287
152 La institución más denunciada es Carabineros, con 4.170 víctimas en manos de sus funcionarios. Le sigue el Ejército,
con 244 denuncias, la Policía de Investigaciones con 96, la Armada con 27 y otras instituciones con 15.
153 A este respecto se debe destacar, que los espacios de represión y violencia no fueron solo las calles. Según la información
proporcionada por el MP, si bien en 3.798 casos los delitos de los agentes estatales fueron cometidos en la vía pública,
se destaca que en 582 casos los hechos ocurrieron en comisarías, brigadas o cuarteles militares, 202 en los carros
policiales, 79 personas fueron víctimas en el comercio y 72 en sus propios domicilios.
154 Ídem. p. 21.
La Judicialización de la Protesta Social: entre estrategia represiva y búsqueda de un ámbito de protección | 105

tal que favorezca la impunidad de sus actos” (art. 1º), entendiéndose el ataque generaliza-
do como “...un mismo acto o varios actos simultáneos o inmediatamente sucesivos, que
afectan o son dirigidos a un número considerable de personas” (art. 2º). La Corte Suprema
de Chile, considerando la jurisprudencia de Tribunales y organismos internacionales, ha
sostenido que hoy ésta es consistente en considerar “...como elementos típicos del crimen
contra la humanidad —en lo que aquí interesa—, el que las acciones que los constituyen
sean parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil, y el cono-
cimiento de dicho ataque por el agente”155.
En tales circunstancias es del todo claro que, tras los reportes tanto de organismos
internacionales ya citados, así como por los reportes y cifras entregados por el INDH en
cuanto al número de lesionados, muertos, abusos sexuales, torturas y tratos degradantes
ejecutados por miembros de las Fuerzas Armadas y de Seguridad en contra de manifestan-
tes y en general en contra la población civil —una vez decretado el Estado de Emergencia
constitucional por parte del Gobierno— han traspasado el límite legalmente permitido en
el monopolio del uso de la fuerza en la contención de las movilizaciones, marchas y actos
de protesta desarrollados por la ciudadanía a partir del 18 de octubre de 2019.

La emergencia de redes y colectivos impulsando la judicialización


protectora en Wallmapu

Ante la violencia policiaca en Wallmapu, diferentes personas ligadas al ámbito profesional


jurídico, psicosocial y periodístico se autoconvocaron o agruparon espontáneamente a fin
de contribuir a velar por la eficacia de las garantías civiles en los procedimientos policiales
y judiciales. Habitual presencia en comisarías tenían ABOFEM (Asociación de abogadas
feministas), Ampara tus Derechos (Colectivo de abogadas y abogados que participen de
distintas organizaciones como Defensa de Clase Trabajadora (DECLAT), CIDSUR además
de abogados y abogadas conscientes y jóvenes licenciados y licenciadas de Derecho de la
Universidad Católica de Temuco) y Las Violetas (colectivo de psicólogas y trabajadoras so-
ciales), quienes exigían a Carabineros las listas de detenidos, conocer el paradero de estos,
la situación procesal en que quedarían y la materialización del derecho de los detenidos a
recibir visitas, abrigo y alimentos, etc.
Una importante labor de educación jurídica desinstitucionalizada tenía lugar en las
puertas mismas de las comisarías, donde los profesionales abogados, psicólogos y traba-
jadores sociales explicaban a familiares de los detenidos —en su mayoría primerizos— los
alcances jurídicos de las situaciones detectadas y los eventuales cursos de acción. Prensa
independiente procuraba transmitir la situación represiva ante el cerco comunicacional
hegemónico, como los profesionales de Radio Kurruf que muchas veces se amanecían
reporteando en marchas y comisarías.
Estas espontáneas formas de organización civil, convivían y colaboraban con las ins-
tituciones estatales encargadas de velar por la situación de los detenidos, como son la

155 Sentencia de la Corte Suprema causa rol N° 25.657-2014 de fecha 11 de mayo de 2015. En el mismo sentido, SCS rol
N° 21.177-14 de 10 de noviembre de 2014, rol N° 2931-14 de 13 de noviembre de 2014, rol N° 11.983-14 de 23 de
diciembre de 2014.
106 | capítulo 5

Defensoría Penal Pública y el Instituto Nacional de Derechos humanos. La información


acerca de las personas detenidas, su estado de salud y condiciones de la aprehensión, eran
compartidas y circulaban recíprocamente a través de grupos creados en redes sociales. De
esta manera, los profesionales institucionales podían abocarse a situaciones donde su pre-
sencia —de por sí, inhibitoria frente a excesos policiales— podía resultar más trascenden-
te. Destacamos estas situaciones porque constituyen instancias que ponen de manifiesto
no solo los tejidos sociales civiles que emergen ante la represión, sino las coordinaciones
con las instituciones estatales encargadas de velar por los [Link]., matizando la habitual
discusión que se plantea en el seno de los movimientos sociales acerca de la acción social
institucional y desintitucionalizada.
Una de las situaciones más gráficas de la eficacia de este tipo de coordinaciones vie-
ne dada por la reunión que sostuvieron abogadas de estos colectivos civiles con el Juez
Presidente del Tribunal de Garantía de Temuco, a partir de la cual nació una vía de co-
municación más expedita que permitía denunciar con rapidez las violaciones a derechos
fundamentales en Wallmapu.

La ineficaz judicialización protectora en la Región de La Araucanía

En el ámbito regional, el INDH ha interpuesto en La Araucanía 159 querellas por igual


número de víctimas entre el 19 de octubre de 2019 y el 22 de marzo de 2020 por diversos
delitos cometidos por funcionarios públicos, desde lesiones graves gravísimas hasta apre-
mios ilegítimos o tratos degradantes. Hasta la fecha no existen imputados formalizados en
ninguna de estas investigaciones.156
En cuanto a las acciones constitucionales de amparo, el INDH ha interpuesto cinco re-
cursos de amparo relacionados con abusos de funcionarios estatales hacia manifestantes
del Estallido Social en la Novena Región, de los cuales cuatro fueron acogidos por la Corte
de Apelaciones de Temuco157, en tanto 1 de ellos fue rechazado158. Cada uno de estos fallos
fueron confirmados posteriormente por la Excelentísima Corte Suprema o bien lisa y lla-
namente no fueron apeladas por las respectivas instituciones públicas.
De los amparos acogidos, llama la atención que 3 de estos datan del inicio de las pro-
testas ciudadanas: el 20 de octubre de 2019 en Temuco, el 24 de octubre en la ciudad
de Carahue y el 28 de octubre nuevamente en la ciudad de Temuco, con ocasión de una
marcha convocada por personas discapacitadas. En cada uno de ellos, la Corte acoge los
respectivos recursos y ordena al “Director General de Carabineros, Jefe de la IX Zona Arau-
canía, don Carlos González Gallegos, deber instruir a los funcionarios de Carabineros bajo
su mando, la obligación de dar estricto cumplimiento a lo dispuesto en los protocolos
institucionales de Carabineros sobre uso de la fuerza y de los dispositivos utilizados para
controlar los desórdenes públicos”.

156 Información proporcionada por la Sede Regional Araucanía del Instituto Nacional de Derechos Humanos, Marzo 2020.
157 Rol 195-2019; 216-2019; 224-2019 y 237-2019, todos de la Corte de Apelaciones de Temuco
158 Rol 241-2019 de la Corte de Apelaciones de Temuco.
La Judicialización de la Protesta Social: entre estrategia represiva y búsqueda de un ámbito de protección | 107

Sin embargo, las situaciones de abusos policiales continuaron repitiéndose durante los
meses que se mantuvieron activas las diversas manifestaciones sociales durante el año
2019 y comienzos del año 2020.
Un caso paradójico lo encontramos en el recurso de protección interpuesto por la Uni-
versidad Católica de Temuco y la Universidad de la Frontera en contra de Carabineros de
Chile159 por la utilización desproporcionada de armamento menos letales en contra de
manifestantes. En dicho recurso, la Corte de Temuco acogió con fecha 14 de noviembre
una orden de no innovar “en cuanto se ordena a Carabineros la suspensión inmediata del uso
de escopetas antidisturbios en el contexto de manifestaciones pacíficas que se desarrollen en
la región, durante la tramitación del recurso de protección”, todo esto en el contexto de las
graves y masivas denuncias de mutilaciones oculares a manifestantes mediante el uso de
dichas armas.
Pese a ello, y solo a modo ejemplar, el mismo día 14 de noviembre, mientras se desa-
rrollaba una manifestación en conmemoración por el primer aniversario de la muerte de
Camilo Catrillanca Marín, el joven de iniciales O.E.P.R. perdió uno de sus globos oculares
producto del disparo de funcionarios de Carabineros, razón por la cual el INDH interpuso
la respectiva querella criminal ante el Juzgado de Garantía de Temuco160. Lo descrito viene
a configurar un escenario desolador para la ciudadanía, en cuanto aún en aquellos casos
donde una Corte de Justicia le ordena a la policía abstenerse de ejecutar determinados
actos para la protección de la libertad y seguridad de los manifestantes, Carabineros de
Chile lisa y llanamente desoye lo ordenado sin que hasta la fecha exista alguna sanción,
sumario o una mínima rendición de cuentas de las razones para no acatar las resoluciones
de un Tribunal.
Lo anterior es ciertamente preocupante si consideramos que los Tribunales de Justicia
son los órganos del Estado mandatados constitucionalmente para el resguardo de los de-
rechos fundamentales de los ciudadanos ante las infracciones del poder público, pero que
sin embargo no han logrado poner freno a los atropellos a la libertad ambulatoria y a la
seguridad individual de los ciudadanos, a pesar de haber sido constatada su infracción y
ordenado el restablecimiento del derecho amagado como ha ocurrido con los recursos de
amparo interpuestos por el INDH.
Esta ineficacia de facto de las resoluciones judiciales que ordena en estos casos a Cara-
bineros de Chile a sujetar su actuar a la Constitución, las leyes y a sus propios protocolos
de actuación, transforma los actos jurisdiccionales en meras declaraciones de buenas in-
tenciones que socavan la institucionalidad vigente y reafirman el ambiente de impunidad,
el temor y la desconfianza hacia la real capacidad de los Tribunales de Justicia para salva-
guardar y dar efectiva protección a la población civil.
Por su parte, en la Cuenta Pública 2019, el fiscal regional de La Araucanía informó que
solo entre el 19 de octubre y el 06 de diciembre, habían ingresado 381 causas por “even-
tuales” delitos cometidos por agentes del Estado161. De estas causas, el 64% se relacionan

159 Rol N° 17.653 - 2019 de la Corte de Apelaciones de Temuco.


160 Causa RIT 11879-2019 del Juzgado de Garantía de Temuco.
161 Merece la pena resaltar el adjetivo empleado por el Fiscal Regional, que demuestra una pulcra observancia del principio
de objetividad, pero que párrafos más arriba en su cuenta pública, no había tenido la sutileza de emplear en relación
a los delitos imputados a manifestantes.
108 | capítulo 5

con el delito de abusos contra particulares, 26% a apremios ilegítimos y existen 7 casos,
que representan el 2%, en que agentes estatales provocaron lesiones graves gravísimas:
traumas oculares por perdigones o bombas lacrimógenas. Y aunque el número de causas
ingresadas a la Unidad de [Link]. —encargada de investigar la violencia institucional— se
incrementó en un 49% respecto del año anterior, el Ministerio Público no tomó ninguna
medida especial para asegurar una persecución penal más eficaz, lo que ha traído como
consecuencia que a pesar de las gravosas mutilaciones producidas a los ciudadanos hasta
la fecha no existan formalizados por estas causas. Lo anterior devela la falta de urgencia de
parte de la fiscalía de La Araucanía para llevar a la justicia a agentes del Estado que come-
tan delitos constitutivos de violaciones de derechos humanos.
La violación del principio de objetividad, al brindar un tratamiento diametralmente
distinto a imputados uniformados y civiles, es patente y se reafirma con el propio discurso
del fiscal regional respecto a la violencia institucional cuando indica que: “Creemos que
este tipo de causas necesitan especialmente soluciones definitivas de carácter judicial:
sentencias, salidas alternativas o incluso sobreseimientos definitivos, porque también hay
un número importante de casos en que la investigación puede establecer que el uso de la
fuerza es legítimo. Se hace necesaria una respuesta del sistema de justicia que establezca
fehacientemente qué pasó, necesidad que no solo es de las víctimas, sino también de quie-
nes son imputados de tales hechos.”

Una justicia ciega a la mutilación oculares

Entre las víctimas de la violencia estatal, particular notoriedad han tenido las lesiones de
globos oculares, tanto por las secuelas que tales lesiones reportan para las víctimas —en su
gran mayoría jóvenes que han visto alterada profundamente sus proyectos de vida—, así
como la carga simbólica que implica cegar a quien denuncia una realidad social injusta. La
masividad de estos delitos es manifiesta: 405 casos al 15 de enero de 2020, una verdadera
“emergencia sanitaria” según el presidente de la Sociedad Chilena de Oftalmología162.
La masividad y sistematicidad de tales lesiones en los manifestantes ha abierto una im-
portante discusión a nivel nacional en relación al uso indiscriminado de las armas menos
letales utilizadas por Carabineros de Chile. En nuestro país el uso de la fuerza por parte de
la policía no está regulado en la ley, sino que en circulares, decretos y protocolos, es decir,
normas de inferior rango que una ley común y que, por tanto, no gozan de la discusión
necesaria a nivel parlamentario que permita un verdadero control de su contenido163.

162 Declaración de Dennis Cortés, Presidente de la Sociedad de Oftalmología en la Comisión de [Link]. del Senado.
163 La actual normativa que regula el uso de la fuerza y, en particular, el uso de armas de fuego en la represión de
manifestaciones sociales son: i) Decreto N° 1364 de 2018 redactado por el Ministerio del Interior, es decir, suscrito
por el anterior Ministro Andrés Chadwick cuyo cargo debió abandonar al ser aprobada la acusación constitucional en
su contra precisamente por omitir adoptar medidas para detener violaciones sistemáticas a los derechos humanos;
y ii) la circular N° 1.832 y la Orden General N° 2635 de 2019, ambas redactadas por la propia institución policial
cuestionada y suscritos por el actual General Director de Carabineros Mario Rozas. Mismo oficial que en su discurso
dirigida a personal de la Escuela de Suboficiales de Carabineros en noviembre de 2019, manifestó su apoyo a los
funcionarios expresando que no daría a nadie de baja ni aunque fuese obligado [Link]
general-director-de-carabineros-a-nadie-voy-a-dar-de-baja-aunque-me-obliguen-no-lo-voy-a-hacer/
La Judicialización de la Protesta Social: entre estrategia represiva y búsqueda de un ámbito de protección | 109

En relación al uso de escopetas antidisturbio (consideradas por Carabineros como ar-


mas no letales) la circular realiza una clara distinción con las armas potencialmente leta-
les, las cuales restringe expresamente para ser utilizadas en circunstancias excepcionales
que supongan la existencia de un peligro inminente de muerte o lesiones graves sea para
el Carabinero o para cualquier otra persona164. El protocolo indica que: “su empleo deberá
ser consecuencia de una aplicación necesaria, legal, proporcional y progresiva de los me-
dios y cuando el efecto de otros elementos tales como agua, gases y otros resulten insufi-
cientes, o el nivel de agresividad haga aconsejable su utilización un mal mayor donde esté
en riesgo la integridad física de los transeúntes, manifestantes o carabineros”.165
La permisividad que el protocolo otorga a Carabineros de Chile en el uso de armas
de fuego altamente dañosas en contra de manifestantes, es ostensible. Su utilización
queda al arbitrio del respectivo funcionario en cuanto considere que los otros elementos
disuasivos no sean suficientes para poner término a la manifestación, o bien cuando el
policía tirador entienda que se encuentra en riesgo la integridad física de carabineros o
de cualquier persona. Así, el protocolo permitiría su utilización en contra de manifes-
tantes desarmados que utilicen piedras en contra de carabineros o bien en contra de
aquellas personas que se encuentren manifestándose pacíficamente sin autorización de
la autoridad tras haber sido dispersados por el carro lanza aguas y lanza gases. En cual-
quiera de estos casos, la desproporción se torna evidente, pero que a la luz del protocolo
y del respaldo recibido de parte de la autoridad civil y militar ha implicado una verdadera
“catástrofe de derechos humanos”166.
La novena región no ha sido ajena a dicha realidad. A la fecha se contabilizan 7 personas
con lesiones o traumas oculares, dos de ellas con pérdida o estallido ocular. En la ciudad de
Temuco, con fecha 19 de octubre de 2019 se reportó el primer caso de estallido ocular del
país. El joven Luis Jimenez Caamaño, estudiante de Trabajo social, fue gravemente herido
producto del disparo efectuado por el comisario de la 1° Comisaría de Fuerzas Especiales
de Temuco, quien reconoció en el respectivo parte policial haber efectuado los disparos en
contra de los manifestantes. Pese a la querella interpuesta167 y a los meses desde el inicio
de la investigación, tanto en esta como en cada una de estas investigaciones no existen
formalizados.
El Centro de Investigación y Defensa Sur ha interpuesto dos querellas criminales, en
representación de Luis Jiménez Caamaño168 y Camilo Olivares Moreno169, ambos lesiona-
dos oculares durante los primeros días del Estallido Social, invocando la Ley 20.357 que
tipifica Crímenes de lesa humanidad y Genocidio y Crímenes de Guerra, calificando los
hechos como lesiones gravísimas en carácter de lesa humanidad, con el objeto de que los
crímenes sean investigados y sancionados de acuerdo a la gravedad de los mismos.

164 Orden General N° 2635 de 2019.


165 Idem.
166 Dr. Enrique Morales, Entrevista para reportaje ‘It’s Mutilation’: The Police in Chile Are Blinding Protesters. New York
Times. reportaje audiovisual del diario estadounidense The New York Times que denunció las mutilaciones oculares
durante el “Estallido Social” y que se alzó como ganador en competencia patrocinada por World Press Photo 2020.
167 RUC Nº 1901134991-1, RIT 10579-2019 del Juzgado de Garantía de Temuco.
168 Idem.
169 RUC 1910053095-6; RIT 10505-2019 del Juzgado de Garantía de Temuco.
110 | capítulo 5

Vale destacar que tanto el INDH, así como el MP han calificado los hechos hasta esta
etapa de la investigación únicamente como delitos comunes, aplicando solo las normas
referentes a lesiones del Código Penal. En consecuencia, cada una de tales investigaciones
se encuentran rotuladas bajo investigación por delitos comunes, pese a la existencia de los
informes de [Link]. ya citados y que han calificado tales hechos como graves violaciones
a los derechos fundamentales de las personas.

Simulacro de fusilamiento

Otro de los hechos que suscitó interés y desconcierto en la región durante la vigencia del
Estado de Excepción constitucional fue el ocurrido el 22 de octubre de 2019, a los jóvenes
de iniciales R.G.Q., y C.C.M., ambos mayores de edad, cuando retornaban desde las ma-
nifestaciones a sus hogares. A pesar de que se encontraban caminando tranquilos y sin
realizar ningún acto de protesta, fueron detenidos y maltratados por militares, quienes
los botaron al suelo, aplastaron sus cabezas y les colocaron amarras plásticas en las mu-
ñecas. Posteriormente, los funcionarios del ejército les pegaron con la punta de sus fusi-
les y les apuntaron en la cabeza, para subirlos a un vehículo militar, diciéndoles que los
llevarían a una comisaría. Sin embargo, durante el trayecto les señalaron que los llevarían
al cuartel para “ponerlos en la cama elástica con electricidad para ver cuánto aguantarían”.
Posteriormente fueron conducidos al sector del Cerro Mariposa donde los bajaron del
vehículo, los arrodillaron mirando hacia una pandereta, haciéndoles creer que los fusi-
larían. Finalmente, les quitaron las amarras, los patearon y les dijeron que debían correr
por donde venían, advirtiéndoles que si retrocedían los iban a matar, cargando las armas
y riendo mientras ambas víctimas corrían.
Llama la atención en el presente caso, no solo la brutalidad y la absoluta impunidad
que hasta la fecha gozan los autores del caso, sino además el conocimiento demostrado
por los funcionarios militares en relación a las técnicas de tortura, como es la colocación
de corriente y la simulación de un fusilamiento o ejecución extrajudicial, lo que rememo-
ra de forma inmediata los acontecimientos vividos en Chile durante la dictadura militar,
y lo que permite avizorar que tales prácticas, tras 47 años del golpe militar, continúan
siendo perfectamente conocidas por los funcionarios militares que sin lugar a dudas no
vivieron dicho periodo histórico.
Respecto de este caso, CIDSUR interpuso la respectiva querella criminal invocando
la Ley 20.357 que tipifica Crímenes de lesa humanidad y Genocidio y Crímenes de Gue-
rra. Sin embargo, pese al tiempo transcurrido desde estos sucesos, a la identificación
precisa de los vehículos militares y funcionarios que desarrollaron labores de custodia
el día de los hechos, se ve aún lejana la posibilidad de formalizar cargos en contra de
los responsables.
La Judicialización de la Protesta Social: entre estrategia represiva y búsqueda de un ámbito de protección | 111

Traslación de la excepción en Wallmapu al territorio nacional:


constante para el mapuche, novedad para el chileno

Con el respaldo irrestricto de los gobiernos concertacionistas en concomitancia con el Po-


der Judicial, desde el fin de la dictadura hasta la fecha y, en particular, a partir del “estallido
mapuche” de Lumaco en 1997, las comunidades mapuche han sido el escenario privile-
giado de violentas operaciones policiales. Un Estado de Excepción permanente, aunque
no declarado, se ha instaurado en estas comunidades en nombre de la lucha en contra del
terrorismo y de la violencia rural que se ha visto judicialmente respaldado mediante la
invocación de leyes de excepción —como la Ley sobre Conductas Terroristas— hacia comu-
neros acusados de participar en delitos asociados a la reivindicación territorial. Producto
de esta represión, son centenares los mapuche que han sido heridos con total impunidad
por balines y perdigones, mientras otros tantos han debido soportar largas privaciones
de libertad producto de la invocación de dichas leyes, las más gravosas del ordenamiento
jurídico nacional170.
Esta política criminal, por tanto, ha comprendido dos fases o dinámicas que se desen-
vuelven de forma paralela y simbiótica.
Por una parte, las comunidades movilizadas han sido criminalizadas mediante la perse-
cución penal de sus dirigentes, el allanamiento de sus viviendas, el desalojo de los predios
ocupados y la detención y encarcelamiento de sus miembros gracias a la utilización del
nuevo proceso penal instaurado en la Región de La Araucanía desde el año 2001, mismo
año en que comienza a ser invocada la Ley Antiterrorista en contra de miembros del Pue-
blo Mapuche.
Seguidamente, y en un segundo nivel, los delitos cometidos por los agentes del Estado
en la ejecución de dicha política de persecución penal son ampliamente tolerados por el
sistema judicial, lo que refuerza el ambiente de indefensión y desconfianza hacia la insti-
tucionalidad de parte de los miembros de tales comunidades. Sin duda el caso emblemáti-
co al efecto es el del adolescente Alex Lemun Saavedra, quien fuera abatido por el disparo
efectuado por el entonces mayor de Carabineros Marco Treuer, el que impactó en su cabe-
za y le provocó la muerte el 12 de noviembre de 2002. Luego de presentadas las acciones
legales, y pese al enorme cúmulo de antecedentes en contra del autor de los disparos, la
causa fue sobreseída por la justicia militar el año 2004. El Estado de Chile fue incapaz de
sancionar al oficial de Carabineros que dio muerte a un niño de 17 años mientras desalo-
jaba una comunidad desde el predio reivindicado por los mapuche a la forestal Mininco.
Frente a la denegación de justicia en la muerte del adolescente Lemun, el caso fue
llevado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la que el 2017
estableció que el Estado de Chile era responsable por la violación del derecho a la vida,
a la integridad personal y a la igualdad y no discriminación, así como a las garantías ju-
diciales y protección judicial171. Solo de este modo, el caso fue reabierto, y trasladado su

170 Ver Centro de Investigación y Defensa Sur (2019). “Crímenes y montaje como política. Indígena: el caso Huracán, el
comando Jungla y los efectos en niños, niñas y Adolescentes mapuche”. Anuario del Conflicto Social. No. 9. Disponible
en [Link]
171 Informe 31/17 en caso N° 12.880 “Edmundo Lemun Saavedra Vs. Chile” de la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos.
112 | capítulo 5

conocimiento a la jurisdicción civil, donde actualmente el oficial en retiro de Carabineros


se encuentra acusado por el delito de homicidio172.
Por otra parte, la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado chile-
no en el año 2014 en denominado “Caso Lonkos y otros dirigentes mapuche” por irregula-
ridades en el uso de la Ley Antiterrorista contra líderes mapuche en los 3 casos ya reseña-
dos173. El 26 de abril del 2019 la Corte Suprema dio cumplimiento a la medida reparatoria
hacia las víctimas solicitada por la Corte IDH, dejando sin efecto las condenas dictadas
entre 2003 y 2004 por los Tribunales en Chile. El fallo internacional y la ratificación de
la Corte Suprema pone en el centro a las víctimas injustamente condenadas por delitos
calificados como terrorismo y exponen las negligencias y faltas discriminatorias de los
operadores del Sistema de Justicia (incluyendo jueces, persecutores, Cortes de Apelacio-
nes, Corte Suprema, así como el Gobierno de Chile que actuó como querellantes junto a
forestal Mininco, a través del Ministerio del Interior, intendencias regionales y goberna-
ciones provinciales).
Así, a pesar de las condenas y requerimientos internacionales derivados de la violencia
estatal en contra del Pueblo Mapuche, el uso desmedido de la fuerza por personal a cargo
del orden público no ha cesado. Al contrario, esta desproporción en el uso de la fuerza se
ha incrementado y expandido al resto del territorio nacional con ocasión del Estallido So-
cial de octubre de 2019. Sin duda, la capacitación y el actuar de Carabineros de Chile no se
ha ajustado a estándares de [Link]. en el uso legal de la fuerza, situación que es conocida
durante décadas por los comuneros mapuche que reivindican sus derechos territoriales.
Del mismo modo, la invocación de legislaciones especiales —como la Ley de Seguridad
del Estado— o bien las reformas legales que han buscado el aumento de penas para delitos
comunes —como la Ley Antisaqueo— o la tipificación de conductas anteriormente no san-
cionadas —como el tipo penal que sanciona el denominado “el que baila pasa”— son realida-
des que tienden a seguir los mismos patrones de represión hacia la protesta mapuche y que
ahora se expande contra el ciudadano no mapuche que manifiesta su disconformidad con
el modelo político y de desarrollo económico establecido. En el mismo sentido, las acciones
legales emprendidas por las víctimas de la represión estatal han sido del todo insuficientes y
no han logrado la protección adecuada a los derechos fundamentales de las personas.

“No eran los mapuche los que mentían, era la tele”

Desde octubre del año 2019 la sociedad civil ha sido víctima de una amplia gama de graves
violaciones a sus derechos humanos por parte de agentes del Estado, siendo la política
represiva, de la violencia, el miedo, la militarización y la criminalización de los manifes-
tantes, la forma elegida por el Gobierno para manejar un conflicto social de profundas
raíces históricas.

172 Causa RIT 4-2020 del tribunal Oral en lo Penal de Angol. Actualmente se encuentra agendada audiencia de juicio oral
para el día 21 de enero de 2021.
173 Corte Interamericana de Derechos Humanos. Caso Norín Catrimán y Otros (dirigentes, miembros y activistas del
Pueblo Indígena Mapuche) vs. Chile. Sentencia de 29 de mayo de 2014. (Fondo, Reparaciones y Costas).
La Judicialización de la Protesta Social: entre estrategia represiva y búsqueda de un ámbito de protección | 113

Las consecuencias de esta violencia represiva son transversalmente condenadas en el


derecho internacional de los derechos humanos, en el que se reconoce ampliamente la
prohibición absoluta de someter a las personas a cualquier acto de tortura u otros tratos
crueles, inhumanos o degradantes. Asimismo, se establece la obligación para los estados
de investigar, sancionar y reparar este tipo de actos. Por esta razón es que CIDSUR, duran-
te la última década, ha complementado su labor, documentando a través de pericias psico-
lógicas y sociales los efectos de violaciones a los derechos humanos contra personas ma-
puche víctimas de violencia policial, acusadas de delitos comunes o imputadas por delitos
de terrorismo, la mayoría de ellos absueltos luego de largas prisiones preventivas. Estas
pericias psicológicas basadas en los lineamientos del Protocolo de Estambul174, documen-
tan los abusos que han vivido niños, niñas, adolescentes y adultos mapuche violentados y
criminalizados por aplicación de la Ley Antiterrorista, entre otras figuras penales. El pro-
pósito ha sido articular tales experiencias en informes psico–forenses, que se llevan como
evidencia a los sistemas de justicia nacionales e internacionales, para explicar los efectos
de experiencias traumáticas asociadas a la violencia de estado y con el fin de buscar justi-
cia y reparación a las víctimas (Vargas, 2017). Las experiencias traumáticas documentadas
abarcan hechos tales como detenciones violentas, allanamientos nocturnos a los hogares,
secuestros, golpizas, torturas, confesiones forzadas y lesiones graves de las que han sido
víctimas niños, adultos, ancianos e incluso la muerte de jóvenes mapuche.
Poco menos de un año antes del Estallido Social, el joven mapuche Camilo Catrillanca
había sido asesinado al interior de su comunidad, en la zona de Ercilla, Región de La Arau-
canía, por un comando de policía militarizada provisto con armamento de guerra que, en
un primer momento, desplegó una red de mentiras para encubrir las reales circunstancias
del hecho. Un año antes de este crimen, el año 2017, tuvo lugar la mediática Operación
Huracán y sus televisados operativos para detener a ocho personas, incluidas seis auto-
ridades tradicionales y líderes mapuche, acusados de perpetrar atentados terroristas por
medio de una asociación ilícita. Esta asociación habría sido descubierta por una opera-
ción de inteligencia que intervino las aplicaciones telefónicas de los imputados. Semanas
después se conocieron las pericias que evidenciaron la implantación de las pruebas por
funcionarios policiales y, como consecuencia, la falsedad de las imputaciones orquestadas
desde los altos mandos policiales y autoridades de Gobierno.
Estos eventos se encontraban aún en la memoria nacional al ocurrir el Estallido del 18
de octubre y la brutal represión desatada contra ese enemigo poderoso e implacable que
señalaba Piñera. Las convergencias e intersecciones entre las demandas del Pueblo Ma-
puche y las que estallan desde el pueblo chileno son múltiples y poseen también muchas
aristas. Sin embargo, la represión y la judicialización, con todos sus efectos se hicieron
sentir con fuerza entre los chilenos, confirmando las denuncias que por décadas viene rea-
lizando el Pueblo Mapuche respecto a las violaciones impunes de sus derechos humanos
por agentes del Estado, como forma de acallar sus demandas.

174 Organización de las Naciones Unidas (2004) Protocolo de Estambul es una herramienta forense internacional que
guía la constatación médica, psicológica y legal en víctimas de tortura, tratos crueles inhumanos y degradantes. Es un
procedimiento que se ajusta a los requerimientos de organismos internacionales de protección a los derechos humanos
y puede ser presentado como evidencia legal ante tribunales nacionales e internacionales.
114 | capítulo 5

Es evidente que las familias mapuche, comunidades y grupo cultural, es decir, los
miembros del Pueblo Mapuche, han sido gravemente afectados durante las últimas dos
décadas en los sistemas de justicia chileno por el trato de terrorista, con secuelas clara-
mente sostenidas en el tiempo. Las detenciones violentas y procedimientos judiciales han
vulnerado los derechos fundamentales de las personas, afectando la salud física y mental
de los integrantes de las familias y de las comunidades por el sufrimiento al que han sido
expuestos. Además, se ha estigmatizado la demanda política y territorial de los pueblos
indígenas como terrorismo. Las consecuencias se mantienen a nivel individual y familiar
con alteraciones en los proyectos de vida de la persona, familia y comunidades afectadas
por los abusos del Estado (Vargas, 2017). El trauma individual y familiar deviene en un
trauma psicosocial, intergeneracional y cultural, caracterizado por la violencia, la amenaza
y estigmatización que esta ley ejerce en los mapuche como grupo cultural y miembros de
un pueblo indígena que solicita reconocimiento de derechos colectivos ya ratificados por
el Estado de Chile (Vargas, 2017).
Al reproducir, desde el 18 de octubre, esta política represiva y criminalizadora hacia el
pueblo chileno, el Estado y sus instituciones judiciales van diluyendo su función de garan-
tes de derecho, transformándose en la fuente de un terror, un desamparo y una indefen-
sión frente al poder institucional, tal como lo ha venido haciendo con el Pueblo Mapuche.
Con estas actuaciones, además de permitir procesos de retraumatización y revictimiza-
ción en sus salas de audiencia, los órganos de justicia continúan amparando la impunidad
con consecuencias de largo plazo en las víctimas y comunidades al negar la justicia y las
garantías de reconocimiento y reparación de las víctimas. La impunidad provoca entonces
doble daño psicosocial: no se reconoce el daño, y al no reconocer el daño, no se reconoce
a la víctima como tal175.
Los aportes que la evidencia psicológica y médica pueden ofrecer en la efectiva inves-
tigación de las denuncias de presuntas torturas, y en litigios estratégicos elevados a los
sistemas internacionales que resalta el derecho de las víctimas, enfatizando en la necesi-
dad de abordar las distintas dimensiones del daño, desde el sufrimiento psíquico al daño
psicosocial, entendiendo que la represión busca impactar en el individuo y en el tejido
social de manera simultánea. Frente a esta urgencia social, que ha provocado una enorme
cantidad de víctimas en pocas semanas, y en los meses subsiguientes, queda en evidencia
la necesidad de asistencia especializada para los afectados, ya que de acuerdo a nuestra
experiencia, estas situaciones requieren abordajes con enfoques reparatorios en el marco
de las especificidades clínicas que contemplen el modo particular en que se documentan
los efectos traumáticos derivados de graves violaciones de derechos humanos y la aten-
ción a sus consecuencias.
Cuando se niega la justicia, el sistema se vuelve “cómplice” de la infracción primaria y
no solo se produce en su interior una victimización secundaria (institucionalizada), sino

175 “1. Se entenderá por “víctimas” las personas que, individual o colectivamente, hayan sufrido daños, inclusive lesiones
físicas o mentales, sufrimiento emocional, pérdida financiera o menoscabo sustancial de los derechos fundamentales,
como consecuencia de acciones u omisiones que violen la legislación penal vigente en los Estados Miembros, incluida
la que proscribe el abuso de poder.” Asamblea General de Naciones Unidas (1985).Declaración sobre los principios
fundamentales de justicia para las víctimas de delitos y del abuso de poder. Art. 1
La Judicialización de la Protesta Social: entre estrategia represiva y búsqueda de un ámbito de protección | 115

que se hace responsable por omisión en la investigación, lo cual incluye hasta la respon-
sabilidad internacional del Estado por actos de sus funcionarios.

Conclusiones

La judicialización de la protesta social puede asumir diferentes formas: detenciones y pri-


siones preventivas masivas, creación de nuevos delitos o agravamiento de penas, inter-
posición de querellas, recursos de protección y amparo ante la violencia policial, informes
nacionales e internacionales de organismos especializados en [Link]., etc. Esto muestra
que el derecho es otro campo de batalla, en el que se libran luchas impulsadas por estrate-
gias que buscan reprimir la protesta social o establecer un ámbito de protección en favor
de los manifestantes. A la primera la hemos denominado judicialización represiva y a la
segunda judicialización protectora o defensiva.
El número de formalizaciones y avances en las respectivas investigaciones penales por
las graves violaciones a los derechos fundamentales de los manifestantes, a manos de
funcionarios militares y de Carabineros, marcan una diferencia significativa con las in-
vestigaciones por hechos delictuales asociadas a las protestas sociales ejecutados por la
sociedad civil, para lo cual basta con constatar las cifras de formalizaciones y condenas en
uno y otro tipo de delitos. Esto hace patente que la judicialización represiva de la protesta
social, presenta mayor eficacia que la judicialización protectora de la misma.
En un segundo nivel de análisis, estimamos que la tolerancia institucional de la violen-
cia policial y militar más allá de lo legalmente permitido, busca la desmovilización de los
manifestantes, aún de aquellos que lo hacen de forma pacífica, con el objeto de aplacar las
manifestaciones no por la vía política, sino derechamente a través del uso de la violencia
institucional e ilegítima, producto de una falta de respuesta de las autoridades al malestar
ciudadano, que exige un cambio político y económico de mayor profundidad que el pro-
puesto por la clase política y la clase militar. Creemos que esto devela una instrumentali-
zación política de la justicia.
Desde el punto de vista de los efectos psicosociales, el proceso de descrédito y deslegiti-
mación de la institucionalidad chilena en general y judicial, en particular, que existe en las
comunidades mapuche como consecuencia de un comportamiento arbitrario, vulnerador
y revictimizante, arriesga extenderse al resto de la población chilena, con los consecuente
efectos que deslegitiman y horadadores de la democracia. Así, el aparato judicial cooptado
como instrumento de control social, mantiene y reproduce la vulneración de los derechos
de las víctimas, actuando como una instancia que profundiza y complejiza el sufrimiento
de las víctimas de la violencia policial y política.
La instrumentalización política de la justicia es una situación que se ha experimentado
durante décadas en Wallmapu. Mediante una sobrerreacción penal hacia hechos delicti-
vos asociados a la protesta por la reivindicación territorial del Pueblo Mapuche, se impone
un Estado de Excepción no declarado que conlleva, por una parte, allanamientos violen-
tos, persecución de dirigentes e invocación de leyes de excepción; y por otra, una evidente
tolerancia de parte del mundo político y judicial hacia la violencia desproporcionada e
ilegal de parte de los agentes estatales encargados de ejecutar dicha política criminal.
116 | capítulo 5

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Cronología

Fecha Acontecimiento Descripción


1 de enero Ataques incendia- Quema de maquinaria en el fundo San Antonio, en Lan-
de 2019 rios en La Araucanía co, y el ataque a Carabineros de punto fijo en Collipulli.
2 de enero Gobierno se quere- El Gobierno, a través de la Intendencia de La Araucanía
de 2019 lla por ley de seguri-presentó una denuncia a la fiscalía regional, contra quie-
dad del Estado nes resulten responsables de incitación a la violencia por
varios hechos.
4 de enero Gobierno impulsa La policía civil aumentará dotación investigativa en la
de 2019 mayor presencia de zona, tras últimos hechos de violencia.
efectivos de la PDI
en La Araucanía
10 de enero Desalojo de Munici- La sede se encontraba tomada por un grupo de comune-
de 2019 pio de Collipulli ros mapuche con varias demandas, entre ellas el asesina-
to de Camilo Catrillanca.
20 de enero Instalación de mesa Forestales, comunidades mapuche y CONADI buscan de-
de 2019 por traspaso de finir las magnitudes de las demandas territoriales.
tierras
14 de mayo Agenda legislativa Presidente Piñera presenta la agenda legislativa indígena
de 2019 indígena en La Moneda.
16 de mayo Sentencia Caso Corte Suprema deja sin efecto las condenas, siguiendo
de 2019 Norín–Catrimán lo planteado por la Corte Interamericana de Derechos
Humanos.
22 de mayo Inicio de Consulta El Ministerio de Desarrollo Social y Familia inicia el pro-
de 2019 Indígena ceso de Consulta Indígena que busca modificar aspectos
de la Ley 19.253
18 de octu- Inicio de Estallido o Miles de chilenos salen a las calles a manifestarse por
bre de 2019 Revuelta Popular un cambio profundo en las condiciones políticas, eco-
nómicas y sociales actuales. Presidente Piñera decreta
Estado de Excepción constitucional en las provincias
de Santiago, Chacabuco y dos comunas de la Región
Metropolitana.
19 y 20 de Manifestaciones so- Se comienzan a desarrollar manifestaciones en todo el
octubre de ciales se extienden a país. El Gobierno decide decretar excepción constitucio-
2019 lo largo del país nal a todo el país. En las comunas de Temuco y Padre Las
Casas de la IX Región, el Estado de Emergencia fue dicta-
do el 20 de octubre mediante el Decreto Supremo Nº 483.

13 de no- Suspensión de Con- Debido al rechazo de las comunidades indígenas el Mi-


viembre de sulta Indígena nisterio de Desarrollo Social y Familia decide suspender
2019 definitivamente la Consulta Indígena.
118 | capítulo 5

Fecha Acontecimiento Descripción


15 de no- “Acuerdo por la Tras la enorme convocatoria y masividad de las mani-
viembre de Paz Social y nueva festación social iniciada el 18 de octubre, los partidos
2019 Constitución” políticos suscriben un acuerdo para el llamamiento a un
plebiscito para decidir la redacción de una nueva Consti-
tución que reemplace la de 1980.
21 de no- Informe de Amnis- Se constataron graves y generalizadas vulneraciones ocu-
viembre de tía Internacional rridas en Chile a partir de octubre de 2019.
2019 sobre la situación de
los [Link]. en Chile
26 de no- Informe de Human Se constataron graves y generalizadas vulneraciones ocu-
viembre de Rights Watch sobre rridas en Chile a partir de octubre de 2019.
2019 la situación de los
[Link]. en Chile
6 de diciem- Informe de la Comi- Se constataron graves y generalizadas vulneraciones ocu-
bre de 2019 sión Interamericana rridas en Chile a partir de octubre de 2019.
de Derechos Huma-
nos sobre la situa-
ción de los [Link].
en Chile
13 de di- Informe del Alto Se constataron graves y generalizadas vulneraciones ocu-
ciembre de Comisionado de las rridas en Chile a partir de octubre de 2019.
2019 Naciones Unidas
para los Derechos
Humanos sobre
la situación de los
[Link]. en Chile
El Movimiento Mapuche y la Primavera Chilena | 119

capítulo 6

El Movimiento Mapuche y
la Primavera Chilena

Tito Tricot176

Introducción

La primavera constituye un ciclo vital de la naturaleza, que se repite


año a año, en un ciclo circular. La historia, por su parte, aunque es pro-
bable que no sea circular, o que vuelva cada cierto tiempo a su punto
de partida en un ciclo interminable, de tanto en tanto nos asombra con
singulares coincidencias. Por ello —quizás— es que los noviembres de
Chile y Wallmapu se incrustan en las primaveras con la violencia de la
historia política de estos países, primaveras que sabemos cuándo em-
pezaron, más no podemos presagiar cuándo culminarán. Precisamente,
porque los noviembres parecieran repetirse.
Alex Lemun, joven mapuche de tan solo 17 años, de la comunidad
Requem Lemun de Ercilla, fue asesinado de un balazo en la cabeza en
noviembre de 2002 por el mayor de Carabineros Marco Aurelio Treuer.
A Gustavo Gatica, estudiante de psicología de la Universidad de Acade-
mia de Humanismo Cristiano, le arrancaron sus ojos el 8 de noviembre
de 2019 en la Plaza Dignidad de Santiago. Fueron carabineros de las
Fuerzas Especiales. En Wallmapu, en la comunidad de Temucuicui, fue
asesinado por la espalda y con un disparo en la nuca el joven comunero
Camilo Catrillanca. Ocurrió el 14 de noviembre de 2018. El responsable
fue el sargento de Carabineros Carlos Alarcón, integrante del denomi-
nado Comando Jungla177. Carabineros, también de Fuerzas Especiales,

176 Doctor en Sociología Universidad Alberto Hurtado, Máster en Política Latinoamericana,


University of Essex, Inglaterra. Director del Centro de Estudios de América Latina y el Caribe
CEALC.
177 El Comando Jungla fue una Unidad Especial de Carabineros de Chile con entrenamiento en
Colombia. Estaba destinada a efectuar operaciones represivas en territorio mapuche.
120 | capítulo 6

dispararon directamente y a corta distancia, a la cabeza de Vicente Muñoz, estudiante de


teatro de la Universidad de Chile de 19 años, destrozándole un ojo. Fue el 11 de noviembre
del 2019 en la Plaza Dignidad.
Cuatro noviembres, tres primaveras, una sola historia, pues esta última no es que se
repita, sino que está engarzada por dos elementos concomitantes: la violencia política y la
represión a los movimientos sociales. Ambos configuran un sistema de poder que no re-
conoce fronteras étnicas, culturales, identitarias, nemónicas o nacionales cuando se trata
de preservar esta matriz socio–política y económica. Es una constante que se ha verificado
a través del tiempo desde la génesis del Estado–Nación chileno, el cual surgió por la vio-
lencia y se desarrolló y consolidó mediante esta. En lo concerniente al Pueblo Mapuche,
esto se ha materializado en un continuum histórico de dominación178 engarzado por dos
negaciones: la negación originaria, que culminó en el siglo XIX con la ocupación militar del
territorio mapuche, y la segunda negación, plasmada en el siglo XX, con la implementa-
ción del modelo neoliberal y el desarrollo de la industria forestal y extractivista. En ambos
casos —que no se pueden analizar ni comprender como fenómenos aislados— se ha inten-
tado asimilar o aniquilar al Pueblo Mapuche física, cultural o socialmente. En lo referente
a los movimientos sociales chilenos, principalmente —aunque no exclusivamente— de
obreros, campesinos y pobladores, se han producido innúmeras matanzas en casi todos
los gobiernos. Si uno se remite solo al siglo pasado, pareciera que los millares de muertos
y heridos fueran la resultante de una política pública de Estado. Si no, ¿cómo se explican
las masacres de la huelga portuaria en Valparaíso (1903); huelga de ferrocarriles en Anto-
fagasta (1906); escuela Santa María de Iquique (1907); Federación Obrera de Magallanes,
Punta Arenas (1920); La Coruña, Tarapacá (1925); Ranquil, Malleco (1934); población José
María Caro (1962); El Salvador (1966); Puerto Montt (1969); Laja (1973); Pisagua (1973);
Lonquén (1973); y, Operación Albania (1987), entre otras179? Y actualmente, en el siglo
XXI, en el marco del Estallido Social, se contabilizan, al menos, una treintena de muertos y
450 personas a quienes les han mutilado sus ojos. Además de miles de heridos, torturados
y hombres y mujeres abusadas sexualmente. Entonces, no es la historia que se reitera,
sino que es, simplemente, la historia.
Puede habernos sorprendido el Estallido y el movimiento social, pero no la violencia del
poder. Obviamente la violencia política no siempre es ostensible ni se recurre a ella de ma-
nera permanente. Lo que se ejerce es el poder. La violencia es racionalizada, administrada
e instrumentalizada, componente de una arquitectura de poder cuyo objetivo final no es
solo la represión, ni el terror, ni la tortura, ni la muerte, sino, principalmente, el control
social. En el caso específico del Estallido Social y del Movimiento Mapuche: control social
y control colonial.
Es en el contexto de lo precedentemente expuesto, que este artículo busca analizar el
tipo de vínculo que pudiera existir entre la llamada Primavera Chilena, es decir, el Esta-

178 Para un detallado análisis de este abordaje teórico ver Tricot, T. (2013).
179 No se incluyen, por cierto, los miles de heridos en estas mismas matanzas ni los millares de heridos en protestas de
décadas de movilizaciones sociales.
El Movimiento Mapuche y la Primavera Chilena | 121

llido y movimiento social180, y el Movimiento Mapuche. Para intentar lograrlo, el análisis


se realizará en dos dimensiones principales. En primer lugar, desde el ángulo del poder,
fundamentalmente aquello que remite a los dispositivos utilizados para la preservación
del modelo neoliberal, y más exactamente, lo que refiere a la elaboración de un discurso
central militarista y a su correlato práctico. También a la faceta política institucional que
se engasta con el discurso y la acción colectiva para constituir una totalidad. Lo anterior,
siempre en relación directa con los movimientos sociales. En segundo lugar, busca abordar
la plausible vinculación entre el movimiento social chileno y el Movimiento Mapuche,
aproximándose a dicho análisis desde el prisma del contra–poder.
El Movimiento Mapuche es de antigua data, no así, evidentemente, el movimiento
chileno social actual, por tanto, las interrelaciones, símiles, diferencias, repertorios de
acciones, simbologías, discursos, continuidades y rupturas, mitos, leyendas y memorias
individuales y colectivas, entre otros elementos movimentales, son todas susceptibles de
ulteriores profundizaciones. Sin embargo, ello no obsta para examinar el eje de contra–
poder desde la conexión Movimiento Mapuche y Estado–Nación chileno y, también, mo-
vimiento social y Estado–Nación chileno. Ambos, en el marco de la estructuración de un
modelo neoliberal.

No son 30 pesos ni 30 años, son 140 años

La consigna “No son 30 pesos, son 30 años”, una de las tantas surgidas durante el Estallido
Social y posterior movimiento desde el 18 de octubre de 2019, alude al incremento de la
tarifa del Metro de Santiago que, simbólica y factualmente, se sitúa como el inicio de esta
Primavera. También podría signarse como el término, al menos transitorio, de un luengo
invierno histórico. Pero, también, alude a la consolidación del modelo neoliberal impuesto
por la dictadura cívico–militar en la década del setenta por parte de los gobiernos de la
Concertación, la Nueva Mayoría y la Derecha.
¿Por qué hablo de 140 años en el título de esta sección? Porque ése es el lapso trans-
currido desde la invasión definitiva del país mapuche por el ejército chileno en 1883. Lo
de las cifras no es meramente una cuantificación caprichosa ni un slogan, o únicamente
un grito de legítima furia, sino que devela —como se ha sostenido— la continuidad de los
procesos históricos en un anclaje estructural específico y la expresión más concreta, en
la actualidad, de la apropiación por desposesión capitalista y endocolonial, a través de
un prolongado periodo de implementación de un modelo de desarrollo neoliberal. Este
no consiste exclusivamente en una teoría, paradigma o estrategia económica, sino que
articula una serie de dispositivos, mecanismos, valores, lenguajes, narrativas, códigos y
prácticas de control social. El modelo se apropia de todas las dimensiones del espacio
social: económico, cultural, político, ideológico, individual, colectivo, privado y público.
Mercantiliza las relaciones sociales mientras el mercado reemplaza —hasta cierto punto—
el ejercicio de la ciudadanía, diluyendo dicho valor y práctica en el propio consumo. De

180 No es el objetivo de este artículo debatir en profundidad acerca del carácter del Estallido y movimiento, admitiendo
que co-existen distintas versiones y abordajes en torno al fenómeno. Las hay también en relación al concepto mismo
de movimiento social.
122 | capítulo 6

esta forma, se evapora la política para reducirla al mínimo procedimental expresado en


votaciones periódicas, cada vez más simbólicas, cada cierto tiempo. Pero, para la minoría
dominante —aquella que agencia el modelo— ni el poder, ni la política, ni la violencia es-
tán vacías de contenido, no son neutrales, pues el contenido de la política no es la política
per se, aunque se despliegue en el campo de lo que convencionalmente se nombre como
la institucionalidad, sino que carga con un peso económico del cual nunca puede des-
prenderse. Menos aún de su lastre de pobreza y desigualdad, que son las grandes esferas
que ocluyen el derecho a la vida, pero no para todos. Simplemente, porque este modelo
produce pobreza para que otros puedan ser ricos, o riqueza para que otros sean pobres.
En Chile el sueldo promedio es de 481 mil pesos, las pensiones promedio ascienden
a 157 mil pesos, el 50% de los hogares de menores ingresos accede al 2,1% de la riqueza
del país, mientras que el 10% más rico se queda con el 66,5%. Además, 140 personas en
Chile concentran, cada una, una fortuna mayor a 100 millones de dólares. ¿Quiénes son
los más ricos? Julio Ponce Lerou, con 3.800 millones de dólares; Horst Paulmann, con
3.000 millones de dólares y, por supuesto, el presidente Sebastián Piñera, con una fortuna
de 2.800 millones de dólares. Privilegios que, sin duda, son necesarios de proteger recu-
rriendo a la arqueología del saber. Quizás por eso es que el presidente Sebastián Piñera
(2019) declaró estar “en guerra contra un enemigo poderoso, implacable, que no respeta a
nada ni a nadie y que está dispuesto a usar la violencia y la delincuencia sin ningún límite,
incluso cuando significa la pérdida de vidas humanas, con el único propósito de producir
el mayor daño posible”. En otras palabras, exhumó el antiguo y conocido aforismo de que
“la guerra no constituye simplemente un acto político, sino un verdadero instrumento po-
lítico, una continuación de la actividad política, una realización de ésta por otros medios”
(Clausewitz, 2002:19). En su discurso y acción tomó su verdadero sentido disciplinador y
aniquilador, porque la violencia política está siempre presente en la política, es en sí mis-
ma política, siendo la guerra una forma aguda de la misma.
La dictadura cívico–militar del general Pinochet definió a un enemigo interno181 para
una guerra imaginaria, construyendo un discurso que sustentara ideológica y políticamen-
te dicha entelequia. El presente Gobierno ha hecho exactamente lo mismo, criminalizan-
do al movimiento social de la misma manera que se ha estigmatizado al Movimiento Ma-
puche. Dos movimientos sociales que se han soliviantado para desnudar los abusos de un
sistema institucionalizado y constitucionalizado. Incluso, es dable decir que un porcentaje
significativo de la población, consciente o inconscientemente, lo aceptó, o al menos in-
ternalizó valores, actitudes y prácticas individualistas e insolidarias, siendo funcionales
al neoliberalismo que promovía una cultura aspiracional. Para algunos pocos, el ascenso
social fue limitadamente real, implicó mejores condiciones de vida material —casa propia,
automóviles, electrodomésticos— vía endeudamiento. En otras palabras, pobres a plazo.
Mientras los ricos de verdad, a costa de los pobres de verdad y de los pobres a plazo, con-
tinuaban acumulando riquezas. Hasta que Chile despertó un día viernes 18 de octubre.

181 La doctrina de la seguridad nacional ideada por militares brasileños estadounidenses transformó al enemigo externo
(hipotéticos países enemigos) por un enemigo interno. Estos fueron, superpuestamente, los comunistas, marxistas y
subversivos pero, en los hechos, lo fue cualquiera que se opusiera a las dictaduras cívico-militares. Las consecuencias
fueron horrorosas: miles de asesinados, desaparecidos, torturados, detenidos y exiliados.
El Movimiento Mapuche y la Primavera Chilena | 123

Con todo, es erróneo pensar que con anterioridad a la emergencia de este Estallido
los chilenos hubiesen estado sumidos en un extenso letargo movimental desde el retor-
no a la democracia, a pesar de lo que se ha tildado como el conjuro de los movimientos
sociales y el evidente disciplinamiento de estos por parte de los primeros gobiernos de
La Concertación (Guerrero, 1997). El Puertazo en Valparaíso, donde en la década del 90
toda la cuidad se movilizó en la defensa del puerto y los importantes movimientos —en
distintos momentos y con diversas demandas— como el de Aysén, feminista, estudiantil,
de profesores, subcontratistas, de la salud, pingüinos, portuarios, pescadores artesanales
de Chiloé, Pascua Lama, contra la Hidroeléctrica en la Patagonia y contra el megaproyecto
minero Dominga en La Higuera, por mencionar algunos, atestiguan que se desarrolló una
reconstitución de un sujeto social probablemente diferente a los clásicos, en línea con el
surgido producto del Estadillo social. Todos fueron objeto de violencia desde el poder, tal
como el Movimiento Mapuche. Es decir, es posible argumentar que tanto el movimiento
social presente y el Movimiento Mapuche están unidos por la violencia estatal. Existe una
vinculación externa definida por una guerra ficticia interna, puesto que se ha demarcado
un enemigo también interno. Histórica y sistemáticamente se ha reprimido, pero parti-
cularmente, desde los eventos de Lumako, en 1997, aun cuando no se puede hacer una
dicotomía entre los procesos sociales del Movimiento Mapuche Autonomista. Ahora,
el pueblo chileno movilizado vivenció lo que ha pasado los últimos 30 años en
Wallmapu. Fue una experiencia traumática para todas las fuerzas sociales que
salieron a las calles entre octubre de 2019 y febrero de 2020. Es triste compar-
tir hechos que son repudiables, pero creo que también aquello nos permitirá
indignarnos más y seguir movilizados. Aún nada ha cambiado, falta mucho y
debemos seguir luchando. (Antileo, 2020, entrevista personal)
La violencia exógena o estructural es la peor de las violencias porque es institucional y
se ejecuta dentro de un marco legal. Es la peor pues, aparentemente, es legítima, moral y
normativamente aceptable por la sociedad que ha depositado en el Estado la salvaguarda
del orden público. Fundamentado en el supuesto de la representación del bien común, el
Estado ha elaborado una sofisticada, aunque paradójicamente fútil narrativa, criminali-
zando al Movimiento Mapuche, adscribiéndole un carácter terrorista, donde la idea clave
la verbaliza el presidente Sebastián Piñera, y es que
en la Región de La Araucanía sí hay terrorismo, y los que lo quieran negar están
tratando de tapar el sol con un dedo, porque cuando se comenten los actos que
hemos conocido, naturalmente que hay en eso un acto de terrorismo. Y, por
eso, hemos aplicado la Ley de Seguridad del Estado, cuando corresponde, la Ley
Antiterrorista, cuando corresponde, y lo vamos a seguir aplicando182.
Esta afirmación se efectuó en la ciudad de Temuco, en el corazón del territorio mapuche,
a solo tres meses del asesinato de Camilo Catrillanca acaecido en Temucuicui. Esto puede
tener la siguiente lectura: la violencia estructural no es sencillamente una narrativa, sino
que es intrínseca al Estado-Nación, un componente sedimentado de prácticas políticas e
ideológicas que construyen acciones concretas. ¿Por qué? Porque la visita que hizo el mi-

182 [Link]
negar-estan-tratando-de-tapar-el-sol-con-un-dedo/
124 | capítulo 6

nistro Chadwick al territorio también puede ser considerada un respaldo del presidente
al accionar represivo durante y a posteriori al asesinato de Camilo Catrillanca. Carabineros
mintió en relación a su muerte y tanto el ministro como el subsecretario Rodrigo Ubilla
repitieron la versión policial de que el comunero había atacado a balazos a Carabineros. En
síntesis, una vez más, se legitimaba la violencia estructural. No tan solo eso, un mes antes,
ya Chadwick viajó a Temuco sabiendo que se había realizado un montaje183, no para dis-
culparse ante la familia de Camilo, la comunidad de Temucuicui o el Pueblo Mapuche, sino
que para reunirse con empresarios y agricultores de la zona, expresando diáfanamente que
nuestra prioridad de hoy es lo que el Presidente de La República nos ha seña-
lado, de decirle a estas víctimas de la violencia que no están solas, que vamos a
hacer todo lo que esté a nuestro alcance para los efectos de poderles colaborar, a
mitigar el dolor y el daño que han sufrido con la violencia que se ha producido,
y a entregar lo antes posible los beneficios que como Estado de Chile se han
aprobado para ellos184.
Se trastocan las violencias, las subjetividades, los dolores, las muertes y las vidas. En un
macabro juego de espejos se ocultan la discriminación, la asimilación, la usurpación terri-
torial, la criminalización social y política. No se asume responsabilidad política, porque la
protección del modelo forestal y extractivista lo imposibilita, porque la reproducción del
sistema en su conjunto lo requiere y, por sobre todo, debido a que la violencia política es
parte constitutiva del modelo, el cual no es solo económico, como se ha sostenido. Para
el Gobierno, lo acaecido en Temucuicui fue solo un problema administrativo a pesar que
la Comisión Especial Investigadora de la Cámara de Diputados fue enfática y precisa en
puntualizar que la muerte de Catrillanca
[…] no fue una decisión de los Carabineros que fueron dados de baja y se en-
cuentran en proceso judicial, sino que fue una decisión tomada en el Palacio de
La Moneda. Corresponde, entonces, al ministro del Interior, Andrés Chadwick,
y al subsecretario Rodrigo Ubilla, la decisión política de las materias que tengan
que ver con el orden público y la seguridad interior y, por lo tanto, asumir sus
consecuencias185.
Nadie asumió las consecuencias políticas, más aun, el propio ministro Chadwick en de-
claración ante una sesión especial del Senado sobre la situación en La Araucanía, apenas
un mes después del asesinato de Camilo Catrillanca, señaló que “es la policía que tiene
el deber de cumplir con una misión indispensable: darnos seguridad en nuestras vidas...
Por favor, ¡cuidemos a Carabineros!” (Chadwick, 2018). Al ex ministro Chadwick tampoco
parece haberle importado la acusación constitucional aprobada por el Senado en diciem-
bre de 2019 por haber infringido gravemente la Constitución y las leyes, y haber dejado
de adoptar medidas para detener violaciones sistemáticas a los derechos humanos. No
asumió su responsabilidad política y siempre respaldó el accionar de Carabineros pues, fue

183 Ante las denuncias de los mapuche y los medios de comunicación, Carabineros tuvo que reconocer su responsabilidad
en el montaje y en el asesinato de Camilo Catrillanca. El gobierno tuvo que remover de su cargo a once funcionarios
de Carabineros, entre ellos, dos generales, un coronel, un teniente coronel, un mayor y cinco suboficiales. Se les ha
aceptado la renuncia y se les ha dado de baja por no haber respetado la ley ni los procedimientos.
184 [Link]
185 [Link]
El Movimiento Mapuche y la Primavera Chilena | 125

consecuente con su aserto de cuidar a Carabineros de Chile. Porque la violencia institucio-


nal está socialmente regulada y agenciada por personal del Estado, por ende, debería ser
normativamente incontestable, salvo que llegase a ser ostensiblemente transgresora de
estas mismas normas. Incluso, en tales casos, el castigo es mínimo, prohibición de ejercer
cargos públicos o quizás, penas irrisorias de cárcel.
La palabra del poder utiliza el poder de la palabra para legitimar lo que hace y omitir sus
crímenes. Por eso, uni–lateraliza el conflicto en territorio mapuche, nombrándolo como
conflicto mapuche, reduciéndose su causa u origen a un actor político: el Pueblo Mapuche,
adscribiéndosele, además, una cualidad terrorista al Movimiento Mapuche Autonomista.
Del mismo modo, deslegitima al Estallido y movimiento social, primero minimizándo-
lo, después denunciando presencia extranjera y, finalmente, acusándolo de violentista e
intentándolo dividir entre aquellos sectores supuestamente pacíficos y otros violentos.
Exactamente lo que han hecho con el Movimiento Mapuche. De manual introductorio.
Nada, absolutamente nada, nuevo.

Cuando se pierde el miedo... vamos por la doble autonomía

El golpe me dio vuelta la cara…si no me alcanzo a cubrir algo, no sé cómo por-


que no vi nada, pierdo los dos ojos. Siento mucho dolor, como una mano de
metal caliente que se te mete en los ojos y te los arranca. Corrí, corrí mucho
rato, gritando, hasta que paré en un árbol. Llegó gente de la brigada de Primeros
Auxilios a ayudarme. Sentía sangre en la boca, la cara. Los pacos nos dispararon
lacrimógenas mientras me curaban algo. (Muñoz, 2020, entrevista personal)
“¡Hay que cuidar a Carabineros! Para que lleven a cabo su labor de garantizar la vida”,
dice el ex ministro Chadwick, pero Vicente Muñoz verá la vida solo a medias desde ahora
en adelante. Gustavo Gatica no la verá más. Fabiola Campillay tampoco. Ella fue baleada
también en uno de aquellos noviembres, que asoman como meses malditos, pero no en
sí mismos, sino que maculados por una policía diseñada para reprimir. Los noviembres
mapuche o, si se quiere, mapuche y chilenos, estarían unidos por la violencia del poder.
Pedro Cayuqueo es claro en afirmar que
Los mapuche lo hemos sufrido desde los primeros años del retorno de la de-
mocracia y ha sido la tónica en gobiernos de centroizquierda y derecha, sin
distinción. Hoy es el pueblo chileno el que sufre también la represión, el abuso
policial y, es terrible decirlo, pero es otra de las consecuencias del Estallido So-
cial; se democratizó en Chile el apaleo policial. Muertos, mutilados y heridos
hemos tenido los mapuche desde los noventa, jóvenes activistas de comunida-
des acribillados a balazos, disparos de balines en el rostro, detenciones arbitra-
rias, secuestros y montajes policiales, la lista es larga y se viene denunciando
hace décadas. Es lo mismo que se ha visto en el Estallido Social de octubre, los
mismos atropellos y la misma impunidad policial. Hoy a mapuche y chilenos
también nos hermana, lamentablemente, el dolor que trae consigo la represión
estatal. (Cayuqueo, 2020, entrevista personal)
126 | capítulo 6

Sin embargo, también existe otro tipo de ligazón forjada entre el Estallido Social, el
movimiento surgido a partir de este —o, para ser más exacto, aquel de las placas tectónicas
que se venían desplazando ora imperceptiblemente ora episódicamente, en los últimos
treinta años— y el Movimiento Mapuche. Este encadenamiento o vínculo no viene desde
el poder, sino que desde el contra–poder, desde la resistencia “a un modelo neoliberal que
privatiza la vida y también la muerte, y que tiene a nuestros territorios y sus recursos na-
turales convertidos en cotos de caza de las grandes transnacionales. En esta lucha estamos
hermanados con el gran pueblo chileno, víctimas también de un sistema perverso y des-
humanizante” (Cayuqueo, Op. cit.). Es la segunda dimensión, aquella que busca identificar
las posibles interrelaciones movimentales en el presente periodo histórico, entendiendo
que en el caso del Movimiento Mapuche Autonomista nos remite, al menos, a veinte años
atrás, a los eventos de Lumako (Tricot, 2017, 2014, 2013, 2011; Pairican, 2014). Lumako,
localidad en la provincia de Malleco donde se quemaron, en 1997, tres camiones de la fo-
restal Bosques Arauco y se recuperaron los fundos Pichilinkoyan y Pililmapu, se transfor-
mó en un punto de inflexión en el desarrollo del Movimiento Mapuche Autonomista. Allí
se materializó un giro movimental en el contexto general de un proceso de contraposición
de ideas, tácticas, estrategias, liderazgos, modos de accionar y demandas de su acción
colectiva. Lumako es depositario de muchos otros Lumako en la historia del Movimiento
Mapuche y, sin duda, de otros futuros Lumako. La “mapuchización” del proceso reflexivo
del movimiento había identificado al Estado y al modelo neoliberal como los actores prin-
cipales enemigos de su pueblo. Se habían explorado e intentado todas las vías posibles
para solucionar los problemas relativos a la usurpación de su territorio y sus tierras, y a la
violencia por parte del Estado y las empresas forestales. Nadie los había escuchado, ni la
institucionalidad ni los partidos, ni de centroizquierda ni de derecha. Era indispensable
adoptar una forma distinta de organización y lucha que movilizara a las comunidades y,
por sobre todo, que fortaleciera la confianza, la creencia en la fuerza propia y en que era
posible un mañana mapuche. El Wallmapu había despertado, aunque, en rigor, nunca es-
tuvo dormido.
Chile despertó mucho más tarde, pero despertó. Por la dislocación de las placas tectó-
nicas de la conciencia, como argumentamos. Lumako fue un movimiento sísmico de gran
magnitud, tanto por su accionar como por el giro autonomista de la demanda mapuche,
o al menos, de un sector del movimiento. Las réplicas de aquel sismo se perciben hasta
hoy, porque cambió la geografía y la geología conflictual, dibujándose una nueva carto-
grafía que incluye ignotas constelaciones de sentido y de acción colectiva. Es aquí donde
se establecen las similitudes y diferencias del Movimiento Mapuche Autonomista con el
Estallido y movimiento social derivado de este. En el marco del conflicto chileno–mapu-
che se constató una doble autonomía: de los partidos políticos chilenos y del Estado y de
su institucionalidad, con sus propias especificidades. Se puede sostener que lo mismo
sucede con el movimiento presente. El prolongado cuestionamiento de los partidos, de la
política convencional y de la mayoría de las instituciones públicas se había constituido en
un elemento permanente del planisferio socio–político, no obstante, no se traducía en un
movimiento social masivo, transversal y poderoso. Ello cambió radicalmente el 18 de oc-
tubre. En el sur, “el sentimiento de instrumentalización por parte de los partidos chilenos
El Movimiento Mapuche y la Primavera Chilena | 127

(había) motivado un fuerte proceso de autonomización de las organizaciones mapuches”


(Tricot Víctor y Bidegain, 2020:7). Acá, además, fue la rabia acumulada por la relación en-
tre los políticos y el empresariado; la distancia entre los partidos y el ciudadano “común
y corriente”; los altos sueldos de los parlamentarios; y la precariedad e inestabilidad en la
que vive la mayoría de los chilenos. Simplemente nadie, o una minoría, cree en los par-
tidos políticos y esto devino en una autonomización de los actores movilizados, que hoy
creen en la fuerza propia al igual que los mapuche. Es decir, en una nueva forma de hacer
política, sin los partidos.
Quizás se trata de la constitución embrionaria de un novel sujeto histórico, como lo es
el Movimiento Mapuche Autonomista, que tuvo la capacidad de realizar un tránsito de rei-
vindicaciones de tipo culturalistas y economicistas a otras de carácter políticas. Sea como
fuere, este movimiento “marcará en muchos aspectos un antes y un después. Cualquiera
sea su desenlace, las exigencias de la mayoría de la población no podrán ser negadas pura
y simplemente como ocurría desde hace décadas” (Garcés, 2019:19). Este movimiento,
al igual como dijimos en lo concerniente a Lumako, es depositario de muchos otros 18
de octubre y, seguramente, de otros futuros 18 de octubre por ser un punto de inflexión
movimental en la historia de Chile.
La diferencia substancial con Lumako consiste en que, para el proceso de “mapuchiza-
ción” del movimiento, el distanciamiento de los partidos políticos chilenos, generación de
conciencia, organización de la fuerza propia y de creer en ellos mismos, fue crucial la labor
de dirigentes y autoridades mapuche. En el caso del movimiento chileno, no existió dicho
trabajo, independientemente que se haya dado a micro escala en algunos espacios y orga-
nizaciones. No nos referimos a procesos históricos que, como se sostuvo antes, siempre
son extensos y sinuosos, por consiguiente, el Estallido Social puede ser considerado parte
constitutiva de tales procesos. Aludimos, específicamente a la estructuración y planifica-
ción del Estallido mismo y a todas y cada una de las posteriores movilizaciones.
La otra expresión de la doble autonomía se desplegó en la confrontación con el Esta-
do–Nación como instrumento articulador del modo de dominación. Este contra–poder
rompía con esa matriz donde el Estado se erigía como el corazón de toda la musculatura
de poder, copando todos los espacios públicos e incluso privados, excluyendo a la mayoría
del proceso de toma de decisiones. Los mapuche, entre otras estrategias, optaron por la
territorialización de sus demandas, la demanda por la recuperación del territorio histórico
que les había sido usurpado por el Estado chileno y por colonos chilenos y extranjeros. El
problema no se reducía solo a la tierra, sino que al territorio; no era económico, sino que
político; no era la simple subsistencia en tanto campesinos —que no lo eran—, sino que la
demanda por autonomía en tanto pueblo–nación. El territorio no es solamente un espacio
geográfico, sino que un constructo social, un universo de significados culturalmente ads-
critos, habitado por la memoria, la identidad, el idioma, historias individuales y colectivas,
mitos y organizaciones. La vida en su conjunto. Asimismo, es un espacio de disputas de
poder.
Ese poder comenzó a disputar el Movimiento Mapuche Autonomista, y ahora el movi-
miento del 18 de octubre iniciaba un derrotero que, aparentemente, aunque de manera
incipiente y con características básicamente urbanas y culturales diferentes, poseía rasgos
128 | capítulo 6

similares. Esto último se asocia a lo territorial en el sentido de la emergencia y despliegue


de innúmeras instancias organizativas ciudadanas auto–convocadas. Los cabildos se mul-
tiplicaron por todo el país, en Wallmapu también, replicando órganos de participación de
origen colonial. Estos tuvieron carácter barrial, sectorial, comunal o alguna otra modali-
dad, dependiendo de sus convocantes. También variaron sus formas organizativas y obje-
tivas, aunque denominadores comunes son la cualidad ciudadana, la auto–convocatoria,
la exclusión de partidos políticos, la desideologización, la pluralidad, la transversalidad y
el asambleísmo. Todo lo anterior se desplegó a nivel territorial, por eso, es dable plantear
que, además de producirse una fractura con el poder del Estado, simultáneamente se ma-
terializó un naciente ejercicio de soberanía popular a través de la territorialización de un
poder alternativo. Es preciso señalar, por cierto, que esto fue y es, limitado e incipiente,
amén de muy complejo y diverso en sus expresiones. Por su breve tiempo de maduración,
existe un gran abismo con el proceso llevado a cabo por el Movimiento Mapuche Auto-
nomista, pero parece importante relevar el fenómeno, particularmente debido a que las
asambleas territoriales son unas de las manifestaciones que es posible que perduren en el
tiempo y trasciendan la duración de los cabildos que, en lo medular, devinieron en espa-
cios de debate constitucional por lo que, si es que se aprueba una nueva Constitución, es
probable que tiendan a diluirse.
Por supuesto, esto último es especulación, pero lo que no es especulación, pienso, es
que sin territorio no se puede construir autonomía, sin otra forma de hacer política no se
puede prescindir de los partidos políticos, sin cuestionar al Estado y toda la institucionali-
dad no se terminarán los abusos de todo el modelo neoliberal. Eso lo entendieron los ma-
puche y, por eso, ahora la Coordinadora Arauco–Malleco (CAM) solidarizó con las justas
demandas sociales que “representan el justo y digno clamor de un pueblo oprimido por las
políticas neoliberales que ya hizo crisis por la avaricia y la ambición de los poderosos”186.
La solidaridad es para con el pueblo chileno en lucha, pero la declaración está dirigida a
“nuestro Pueblo–Nación Mapuche”, lo cual conlleva una lectura de la realidad política des-
de el territorio mapuche en confrontación con el Estado chileno. Más todavía, el anclaje
solidario, pero desde la autonomía, se deja prístinamente establecido al explicitar que
en este mismo contexto, y tomando en consideración la lucha de nuestro Pue-
blo Mapuche, hacemos un llamamiento a dar continuidad con mayor fuerza a la
disputa territorial y la resistencia en contra del poder burgués, como lo venimos
haciendo hace más de dos décadas187.
En una línea argumentativa un tanto distinta, el historiador Fernando Pairican (2020,
entrevista personal) sostiene que el Movimiento Mapuche se sumó a las demandas del
pueblo chileno, pero con su propia agenda, agregando que “en Temuco no son los chilenos
los que inician las movilizaciones, sino que fueron los mapuche y es por eso que caen
las estatuas de los colonizadores… o sea en algún momento se sobrepasó el imaginario
del movimiento chileno”. El Movimiento Mapuche es de luenga data y, sin lugar a dudas,
el Movimiento Mapuche Autonomista —continuidad histórica del anterior, aunque con
una erupción cualitativa en la década de los noventa— es más reciente, pero ambos son

186 [Link]
187 Idem.
El Movimiento Mapuche y la Primavera Chilena | 129

abrumadoramente más antiguos que el movimiento chileno. Entonces, no es dable es-


tablecer escalas valóricas para medir grados de efectividad, profundidades estratégicas o
tácticas, capacidades de liderazgos, avances o retrocesos, victorias o derrotas, narrativas,
repertorio de acciones, demandas, simbologías, entre otras, sino más bien identificar —
reiteramos— elementos que los vinculan movimentalmente, sea en posición o contrapo-
sición. En horizonte colectivo, constituyéndose como un nosotros movimental chileno,
un sujeto diferente a los existentes anteriormente, sin partidos políticos, sin referentes
que ya no representan a nadie, sean estos ideológicos, políticos o sociales formales, como
sindicatos. Me refiero a un pueblo movilizado, gente movilizada, ciudadanos movilizados,
individuos movilizados y territorios movilizados. En suma, un sujeto diferente en cons-
trucción, difícil de definir, que asumió demandas del Pueblo Mapuche tal vez sin claridad
cabal o precisión absoluta de lo que pueda implicar, por ejemplo, la plurinacionalidad o
la pluriculturalidad, pero, ¿pueden los expertos o cualquiera explicar conceptualmente lo
qué significa esto también? Después de todo, las movilizaciones no son el lugar para ello,
lo relevante es que en todas las marchas y manifestaciones a través del país flamearon la
wenufoye y la wünelfe, las banderas mapuche, como una forma de solidarizar con el Pueblo
Mapuche, su lucha y, especialmente, su dignidad y coraje.

Batalla de símbolos y algo más

Los movimientos sociales se desplazan en distintas esferas para otorgarle sentido y orien-
tación a su accionar; es la subjetividad hecha política, son los relatos, los mitos, los ritos,
los cánticos, los rayados, las consignas, los colores, las memorias, las palabras y la identifi-
cación con la otredad. La batalla de los símbolos es otra manifestación de la confrontación
por el poder entre la calle y el Estado que el Movimiento Mapuche inició, al menos, desde
el año 1992 cuando el Consejo de Todas las Tierras (CTT)188 impulsó la creación de la we-
nufoye. Indica Jorge Weke, su creador final, que luego de un amplio proceso de consulta a
las comunidades de las distintas identidades territoriales del Wallmapu, se elaboró esta
bandera como “un símbolo de liberación, de auto reconocimiento como nación milenaria”,
agregando que “los mapuche no podemos honrar la bandera chilena, no podemos honrar
símbolos con los cuales se han dado golpes de genocidio contra nuestra gente, todo ello en
nombre de la patria”189. Entonces, el océano de exclusiones simbólicas del Estado–Nación
para con los mapuche, por ejemplo, mediante los emblemas nacionales chilenos repre-
sentativos de un Estado uninacional y unicultural, eran ahora interpelados y subvertidos
por una bandera mapuche. Pronto esta se convertiría en un componente más, no solo de
una batalla de significados, sino que de disputa en todos los ámbitos, porque la primera
vez que se presentó en público en octubre de 1992, la manifestación fue violentamente
reprimida por la policía. Eso no es simbólico, sino material. No es intangible, sino tangi-
ble, como lo es la militarización de la represión al movimiento social chileno, el que ha

188 Una de las más importantes organizaciones mapuche surgidas en la década del noventa, la primera que comenzó la
elaboración de un discurso de libre determinación, de reconocimiento de derechos colectivos y de reestructuración de
la organización social ancestral con sus autoridades propias. Además, planteaba la desafiliación de los partidos políticos
chilenos.
189 [Link]
130 | capítulo 6

utilizado ampliamente la wenufoye y, también, la wünelfe, de campo azul y estrella blanca


de ocho puntas. Emblemas de resistencia y dignidad que podrían reflejar lo mencionado
anteriormente, es decir, el surgimiento de un nuevo sujeto social que, cansado de añosos
y desprestigiados actores políticos, se halla en la búsqueda de otros. No sugerimos que el
movimiento social chileno define al Movimiento Mapuche, a través del uso masivo de sus
emblemas, como un conductor político, sino, simplemente, que lo visualiza como un actor
colectivo de dignidad. “Ante la orfandad de referentes, de símbolos e incluso de utopías
ideológicas a seguir, aparece la larga y centenaria lucha mapuche como un espejo donde
los chilenos y chilenas buscan su reflejo” (Cayuqueo, 2020, entrevista personal).
La Primera Línea190, un fenómeno socio–político de acción directa que desempeña un
papel extraordinario de autodefensa de masas, es parte integral de esta conflagración sim-
bólica, pero también material, toda vez que numerosos de sus escudos, vestimentas, cas-
cos u otros elementos de protección portan símbolos mapuche. Muchos de los jóvenes
de la Primera Línea son mapuche. No es sólo la Primera Línea, son todas las líneas, un
entrelazamiento de líneas horizontales y verticales, espaciales y temporales, porque
el movimiento social chileno transversalmente se ha permeado de contenido
simbólico indígena. Las banderas representativas de los pueblos indígenas (we-
nufoye, wipala, rapanui), las actitudes, estéticas e iconos que acompañan las
defensas de los territorios, son culturas de resistencia que se traspasan, se apro-
pian, circulan como aprendizajes fecundos de lucha que sabemos cuándo es-
tallaron, aunque no vislumbramos su culminación191. (Comunidad de Historia
Mapuche CHM)
Dichas culturas de resistencia pudieron haber tenido mayores o menores grados de pla-
nificación, espontaneidad o grados de conciencia política o histórica. Lo relevante, desde
el análisis general de la relación movimental desde abajo, es que se constata una práctica
donde lo chileno y lo mapuche se encuentran. Para los mapuche, la wenufoye es un signo
descolonizador, para los chilenos constituye un símbolo de solidaridad con la lucha del
Pueblo Mapuche pero, simultáneamente, un cuestionamiento al nacionalismo vacío, a un
país desigual, a un Chile que solo le pertenece a una élite. A un Estado que ha construido
una historia oficial y ha ocultado la del pueblo, ese pueblo que ahora está en la calle. El
mismo Estado que moldeó esa historia en colosales monumentos de piedra o bronce y los
clavó en territorio mapuche para que nadie olvidara que los indígenas no tenían derecho
a vivir en su propia tierra. Pero estos sobrevivieron y vivieron agenciando no solamente
derechos étnicos individuales, sino que colectivos, como pueblos.
En una masiva marcha, el 29 de octubre derribaron la estatua de Pedro de Valdivia en
la calle Balmaceda en Temuco. Mas esta furia de siglos no es contra los españoles exclu-
sivamente, sino que contra el Estado chileno que es el principal responsable de la guerra
contra los mapuche y del actual conflicto. Por esto es que la des–monumentalización de la

190 Grupo de auto-defensa de masas surgido al alero del Estallido Social, compuesto fundamentalmente por jóvenes que
se enfrentan a la policía para defender a los manifestantes de la acción policial. Ha sido violentamente reprimido por
Carabineros.
191 [Link]
comunidad-de-historia-mapuche-ante-el-proceso-politico-abierto-y-en-curso-en-el-wallmapu-y-chile/
El Movimiento Mapuche y la Primavera Chilena | 131

memoria histórica colonial (Huinca, 2019) no acabó con la dominación hispana, sino que
con el colonialismo interno también, por aquel ejercido desde el poder chileno.
En este contexto, uno de los principales artífices de la ocupación militar de La Arauca-
nía en el siglo XIX fue el coronel Cornelio Saavedra. El derribo de su busto en la plaza de
la ciudad de Collipulli es, para los mapuche, una acción de justicia descolonizadora, una
manera de re–escribir otra historia. Contarle a todo el mundo que esto no es vandalismo,
que no es violencia, que violencia es lo que propulsó a Saavedra al decir que a los mapu-
che había que “quemar(les) sus ranchos, tomarles sus familias, arrebatarles sus ganados
y destruir en una palabra todo lo que no se les puede quitar” (Saavedra, 2009: 211). Así,
la des–monumentalización acontecida en todo el país es otro punto que hilvana a los
movimientos desde el contra poder, aunque pueda haber especificidades históricas, terri-
toriales, identitarias y culturales.
En Valparaíso se reapropió la estatua de Carlos Condell192, para rebautizar la Plaza Aní-
bal Pinto como Plaza de La Resistencia, en Punta Arenas se destruyó la estatua de José
Menéndez, colono quien, con la anuencia del Estado chileno, dirigió la masacre del pueblo
Selk’nam para instalar su empresa ganadera en la Patagonia. La inhumanidad del modelo
económico, de la historia que no se nombra, que la des–monumentalización trata de na-
rrar a pulso y sin permiso.
Sin permiso fueron también las decenas de marchas que hubo en Chile y Wallmapu con
ocasión de la conmemoración de un año del asesinato de Camilo Catrillanca, siendo la de
Temuco una de las más masivas. En la comunidad de Temucuicui, donde vivía Camilo y su
familia, se realizó una ceremonia especial. Una ceremonia pacífica como las movilizacio-
nes, las cuales indistintamente fueron reprimidas por Carabineros. Por supuesto que ello
responde a un patrón y a una estrategia diseñada por La Moneda desde el comienzo del
Estallido, por tanto, no constituye novedad. Lo grave es que los responsables y ejecutores
directos de instruir a la policía para reprimir a los manifestantes, son los mismos respon-
sables políticos del asesinato de Camilo Catrillanca. La mantención del orden público es
nada más que la mantención del control social, o sea, del sistema total y, en este marco,
la legalidad y la justicia no son equivalentes. Andrés Chadwick, ex ministro del Interior,
tenía el mismo cargo al momento de la muerte y encubrimiento del crimen de Catrillanca,
al igual que el ex subsecretario Rodrigo Ubilla. Los dos encargados de las fuerzas policiales
ese 14 de noviembre —otro noviembre maldito— reprimieron las actividades de conme-
moración del crimen que ellos habían encubierto en primera instancia. Ninguno de los
dos asumió su responsabilidad política, sin importar las conclusiones de la Comisión In-
vestigadora de la Cámara de Diputados que sí lo hizo porque, como declaró su presidente,
el diputado del partido por la democracia PPD, Raúl Celis, “ésta es una de las violaciones
más flagrantes y graves a los derechos humanos que se hayan realizado en este último
tiempo contra una persona, y un comunero en particular193”. Empero, el ministro del In-
terior prosiguió transgrediendo severamente la Constitución y las leyes, permitiendo la
sistemática violación a los derechos humanos. Producto de todo ello fue la aprobación por

192 Uno de los héroes de la Guerra del Pacifico de acuerdo a la historiografía oficial.
193 [Link]
responsabilidad el senado -politica-de-chadwick-y-ubilla/
132 | capítulo 6

el Senado de la acusación constitucional en diciembre de 2019. El destituido ministro, no


obstante, manifestó “condenar con toda mi energía y convicción, todo acto de violencia, ya
sea contra una persona civil como contra un carabinero o policía194”. Un político haciendo
política convencional que tanto lo ha deslegitimado, a pesar de los 450 chilenos y chilenas
a quienes se les han arrancado su vista, los miles de detenidos, torturados y gaseados.
Las ciudades y pueblos en Estado de Emergencia, con militares en las calles como en las
oscuras épocas de la dictadura. Todo, con su autorización, porque el Gobierno le declaró
la guerra al pueblo, tal como al principio, cuando se bosquejaba la nación chilena, se le
declaró la guerra a muerte al Pueblo Mapuche.
Pero el Pueblo Mapuche se niega a morir y estoy convencido de que el movimiento del
Estallido también. Los mapuche necesitan tierra y se las siguen quitando. El mismísimo
ex subsecretario Rodrigo Ubilla fue procesado el 2019 por la compra irregular de tierras
indígenas en la comuna de Pucón en la Región de La Araucanía. Adquirió, por la suma de
10 millones de pesos, 2 predios en la comunidad Mariano Millahual de Pucón. El Juzgado
de Letras de Pucón impugnó el traspaso de la propiedad, ubicada al interior de la comuni-
dad, puesto que la compraventa fue ilegal, tal como establece la Ley Indígena, pues estas
deben hacerse entre indígenas. ¿Por qué lo hizo entonces? ¿Desconocía la Ley? Quizás es
la soberbia actitud racista decimonónica que otorga el derecho a la élite a hacer lo que se
desee con los indígenas (Tricot, 2013).
En pleno Estallido y movimiento social, el mismo Ubilla hubo de renunciar, aduciendo
razones personales, pero él tenía a su cargo la coordinación operativa de Carabineros y la
responsabilidad de la seguridad y el orden público. O sea, fue directamente responsable de
todas las violaciones a los derechos humanos consignados en, al menos, cuatro informes
nacionales e internaciones. Además, debe adicionarse la irregular compra de tierras ma-
puche y el encubrimiento del asesinato de Camilo Catrillanca en el sur. Ubilla es la violen-
cia racionalizada en un hombre, pero no es el hombre, pues vendrán otros. Es el sistema,
el panóptico, el gran ojo que vigila para arrancar todos aquellos ojos que le molesten. Y una
de las cuestiones que más les molesta es el potencial cambio de Constitución.

La posibilidad de una Constitución plurinacional y pluricultural

Una de las grandes demandas del movimiento derivado del Estallido es una nueva Cons-
titución y, por consiguiente, el rechazo a la Constitución dictatorial, mantenida por 30
años por los gobiernos que le sucedieron. Los cabildos, asambleas territoriales, moviliza-
ciones y múltiples actividades, centraron su atención en el tema constitucional. No fue
el único tema, pero sí uno importante. Una de las demandas del movimiento social y de
un segmento significativo del Movimiento Mapuche es por una nueva Constitución. Más
concretamente, una de carácter plurinacional y pluricultural. La interrogante que asoma
inmediatamente, por supuesto, es si esto será posible con la existencia de un Estado fé-
rreamente nacionalista racista y unitario. Para Antileo (2020, entrevista personal) “es vital
pensarse como un país conformado por colectivos históricos diversos, como un país plu-

194 [Link]
[Link]
El Movimiento Mapuche y la Primavera Chilena | 133

rinacional”. El movimiento social ha incorporado demandas de los pueblos originarios, no


solo simbólicas, sino que políticas —y muy concretas— como aquella de un Estado pluri-
nacional como parte de un proceso constituyente. “Estamos en un momento donde es po-
sible. Estamos a un paso, puede ser una gran victoria o una derrota”. Es que, precisamente,
hoy nadie podría considerar legítima una nueva Constitución escrita a espaldas
de nuestros pueblos o sin nuestra participación directa. Este escenario, inédi-
to en la historia de este país, es fruto de una larga lucha y de los puentes que
muchos dirigentes y dirigentas han tendido con los sectores conscientes de la
sociedad chilena. (Cayuqueo, 2020, entrevista personal)
La Asociación de Municipalidades con Alcaldes Mapuche (AMCAM), por ejemplo, posee
experiencias de plurinacionalidad en la práctica y, simultáneamente, busca construir un
Estado plurinacional e intercultural que garantice sus derechos colectivos en la perspecti-
va de la autonomía. No obstante, para otros mapuche, como Aukan Huilcaman, werken195
del CTT, la plurinacionalidad consistiría en la domesticación de los derechos colectivos en
tanto pueblo, una nueva forma de colonización. Tanto así que realizó un trawun196 en el Ce-
rro Ñielol de Temuco expresando su voluntad de avanzar hacia la creación de un gobierno
independiente en el territorio mapuche. Para la CAM, un Estado plurinacional es una con-
tradicción puesto que el Estado es un ordenamiento socio–político moderno y ellos están
por la reestructuración de su institucionalidad mapuche (Llaitul, 2016, entrevista perso-
nal). Por su lado, Pairican (2020, entrevista personal), visualiza la “plurinacionalidad como
un proceso de inicio hacia la descolonización, un camino hacia la interculturalidad al nivel
del quehacer político. No es la domesticación ni la imposibilidad de la autodeterminación”.
Va más allá, señalando que, si bien es efectivo que existe el apoyo del movimiento social a
los mapuche y a que estos sean parte de la Constitución, encuestas recientes señalan que
los chilenos parecieran confundir lo que es plurinacionalidad y multiculturalidad. Es decir,
apoyan que los mapuche o pueblos originarios sean parte del Estado, tengan derechos,
pero no que tengan autonomía.
Si será o no plurinacional y pluricultural el Estado chileno, es imposible de determinar,
particularmente después de la firma del Acuerdo por la Paz y una nueva Constitución, el
15 de noviembre de 2019, otro noviembre de la Primavera nuestra de cada noche. Aquí
comienza el periplo racista y colonizante, donde se recurre a todos los artificios legales y
políticos para excluir a los pueblos originarios de la Convención Constitucional. La Asam-
blea Constituyente, exigida por el movimiento social, ya se había descartado por la clase
política. En definitiva, el debate de la participación indígena y el probable número de esca-
ños asignados es un problema para la clase política. Discusión que, luego de haber pasado
por distintos trámites en su maremágnum legislativo, se halla ahora en la incertidumbre
política.
Nadie sabe qué sucederá. ¿Terminará en un fracaso el asunto de la participación de los
pueblos originarios en la convención mediante escaños reservados? ¿Será un fiasco como
la Consulta Indígena que acaba de colapsar o como las decenas de mesas de diálogo que
jamás llegan a algo, básicamente porque nunca toman en consideración las demandas de

195 Vocero
196 Encuentro mapuche.
134 | capítulo 6

los pueblos originarios? Es que transformar el Estado uninacional y unicultural por uno
plurinacional y pluricultural, que tenga la voluntad y capacidad de reconocer que en este
país que llamamos Chile no todos somos chilenos, requiere un esfuerzo movimental co-
losal. Puede que se escriba una nueva Constitución que no cambie absolutamente nada y
una Constitución que no sea ni plurinacional ni pluricultural. Es la incertidumbre total,
como el COVID–19, que nos golpea mundialmente. Lo que sí está meridianamente claro
es que sin el Movimiento Mapuche Autonomista jamás se hubiese hablado de plurinacio-
nalidad y pluriculturalidad y, también que, sin el Estallido, tampoco se hubiera hablado del
cambio de Constitución como una realidad posible.

Conclusiones

La vinculación de la denominada Primavera Chilena y el Movimiento Mapuche es de ca-


rácter diverso y, por el mismo carácter singular de cada uno de los movimientos, pletórico
en especificidades. La novedad del Estallido y lo embrionario del movimiento social que
devino de aquel, contrasta evidentemente con la madurez histórica del Movimiento Ma-
puche. Sin embargo, fue posible identificar, en el marco general de las dimensiones de
poder y contra–poder, ciertos elementos que permitieron establecer símiles y diferencias
en narrativas, simbologías, acciones, liderazgos, construcción de sujetos y elaboración de
estrategias, entre otros. La identificación y edificación de poder desde abajo es una inte-
resante constatación. Por otro lado, la conexión desde arriba, desde el poder, por medio
de la violencia, constituye una confirmación dramática de que el modelo y el sistema, en
su conjunto, son una estructura coercitiva, donde la violencia actúa como un mecanismo
más para su preservación, dónde y cuándo se requiera. En este sentido, no existen ni con-
sideraciones ni fronteras étnicas, nacionales, culturales o de género.
El Estallido y el movimiento social chileno tienen, sin duda, relación con el Movi-
miento Mapuche en las esferas simbólicas y prácticas, en lo tangible e intangible, en
su cuestionamiento al Estado–Nación, al modelo neoliberal, a la política y los políticos.
Esto los une como el hecho de convivir en un territorio que puede plurinacionalizarse y
pluriculturalizarse.

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mapuche Wallmapuwen en Chile”. Estudios Sociológicos, 38(113), mayo–agosto, 2020.
WEKE, J. (13 de Mayo de 2010). La bandera mapuche contada por Jorge Weke . (P. Cayu-
queo, Entrevistador)

Entrevistas
Pedro Cayuqueo, periodista mapuche. Mayo 2020.
Fernando Pairican, historiador mapuche. Mayo 2020.
Enrique Antileo, antropólogo mapuche. Mayo 2020.
136 | capítulo 6

Otras Fuentes
Informe de la Misión a Chile Comisión del Alto Comisionado para los Derechos Huma-
nos de las Naciones Unidas 30 octubre–22 noviembre 2019.
República de Chile, Diario de sesiones del Senado. Publicación oficial, Legislatura 366ª
Sesión 76ª, miércoles 12 de diciembre de 2018.

Medios consultados
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Cronología

Fecha Acontecimiento Descripción


14 de no- Asesinato comune- Carabineros asesina en la comunidad de Temucuicui al
viembre de ro mapuche Camilo joven Catrillanca por la espalda. Acusa que iba armado.
2018 Catrillanca Se descubre que era un montaje, el cual fue avalado y
respaldado inicialmente por el Gobierno.
12 de di- Sesión Especial Se discute la situación en la región, incluyendo la muerte
ciembre de del senado sobre del comunero Camilo Catrillanca. Participan el ministro
2018 situación en La Andrés Chadwick y el ministro de Desarrollo Social, Al-
Araucanía fredo Moreno.
10 de enero Andrés Chadwick, A tan solo dos meses del asesinato de Camilo Catrillanca,
de 2019 ministro del Inte- no descarta declarar Estado de Emergencia en la región.
rior visita la Región Se reúne con con agricultores de la zona. No se reúne con
de La Araucanía familiares de Camilo Catrillanca.
21 de febrero Presidente Piñera Presidente Piñera visita la región, para inaugurar una co-
de 2019 visita La Araucanía misaría, dar respaldo a Carabineros y reiterar que existe
terrorismo en la zona.
02 de junio Autoridades y diri- En el marco del asesinato de Camilo Catrillanca, un cen-
de 2019 gentes mapuche se tenar de autoridades y dirigentes de diferentes comu-
reúnen con diputa- nidades presentan su posición y demandas ante sesión
dos en Valparaíso especial de la Cámara de diputados.
18 de octu- Comienza Estallido Con el salto de torniquetes del Metro de Santiago por un
bre de 2019 Social grupo de estudiantes secundarios, comienza simbólica y
factualmente el mayor movimiento social de las últimas
décadas en Chile.
El Movimiento Mapuche y la Primavera Chilena | 137

Fecha Acontecimiento Descripción


29 de octu- Se derriba estatua Manifestación de mapuche que se encontraban en las
bre de 2019 de Pedro de Valdivia afueras de la cárcel de Temuco donde manifestaban su
en Temuco apoyo a los presos políticos mapuche, derribaron la esta-
tua del conquistador Pedro de Valdivia.
29 de octu- Derribo de busto de Se descuelga de su pedestal busto de Cornelio Saavedra,
bre de 2019 Cornelio Saavedra el principal responsable de la ocupación militar de terri-
en Collipulli torio mapuche en el siglo XIX.
09 de no- Comunidades ma- Aukan Huilcaman, werken del Consejo de Todas las Tie-
viembre de puche anuncian rras, se reúne en Temuco con 250 comunidades y aprue-
2019 instalación de nue- ban creación de gobierno independiente mapuche desde
vo Gobierno inde- el Biobío al sur.
pendiente en terri-
torio mapuche
03 de no- Gobierno cance- Luego de anteriores suspensiones producto de irregula-
viembre de la definitivamente res procedimientos y protestas de los mismos indígenas,
2019 Consulta Indígena se cancela definitivamente la consulta.
Ley
03 de no- Participación de al- Alcaldes mapuche exigen escaños reservados en la Con-
viembre de caldes mapuche en vención Constituyente.
2019 comisión de cons-
titución de Cámara
de Diputados
14 de no- C o n m e m o r a c i ó n Se realizan al menos 35 manifestaciones en todo el país
viembre de de 1 año del asesi- para conmemorar su muerte. La más grande se realiza
2019 nato del comunero en Temuco.
mapuche Camilo
Catrillanca
15 de no- Acuerdo por la Este acuerdo fue firmado por todos los partidos políti-
viembre de Paz Social y Nueva cos y la oposición, excepto el partido comunista y huma-
2019 Constitución nista. De aquí emana la posibilidad elaborar una nueva
Constitución y, quizás, escaños reservados para pueblos
originarios.
11 de di- Se aprueba acusa- El Senado aprueba la acusación contra el ministro por
ciembre de ción constitucional haber infringido gravemente la Constitución y las leyes,
2019 contra ministro An- y haber dejado de adoptar medidas para detener violacio-
drés Chadwick nes sistemáticas a los derechos humanos. Además, por
haber “comprometido gravemente el honor y la seguri-
dad de la Nación”.
16 de di- Renuncia del subse- La renuncia, según Ubilla, obedece a razones personales.
ciembre de cretario del interior Sin embargo, su participación en las violaciones a los de-
2019 Rodrigo Ubilla rechos humanos y a las ilegales compras de tierras indí-
genas (por lo que fue condenado por el Juzgado de Letras
de Pucón) debe haber influido en su decisión.
138 | capítulo 7

capítulo 7

Derecho Internacional, Nudos y Desafíos.


Implicancia para el ejercicio de los derechos
territoriales del Pueblo Mapuche

Nancy Adriana Yáñez Fuenzalida197

Estándares internacionales en materia de propiedad indígena


sobre los territorios y las tierras ancestrales

El Convenio 169 sobre Pueblos Indígenas y Tribales de la Organización


Internacional del Trabajo (OIT), en adelante el Convenio 169, es el tra-
tado internacional que regula los derechos de pueblos indígenas, ra-
tificado por Chile y vigente en nuestro país desde septiembre del año
2009. Como garantías del derecho de propiedad y posesión ancestral de
los pueblos indígenas, el Convenio 169 enfatiza el deber de los Estados
de adoptar todas “[…] las medidas que sean necesarias para determinar
las tierras que los pueblos interesados ocupan tradicionalmente y ga-
rantizar la protección efectiva de sus derechos de propiedad y posesión”
(artículo 14.2). De la misma forma, subraya la obligación de los Estados
de instituir “[…] procedimientos adecuados en el marco del sistema
jurídico nacional para solucionar las reivindicaciones de tierras formu-
ladas por los pueblos interesados” (artículo 14.3).
La interpretación que los órganos de supervisión de la OIT han he-
cho de estas garantías ha determinado que los derechos de propiedad
y posesión que regula el artículo 14 antes citado, no solo se refieren a
aquellas tierras sobre las cuales los pueblos indígenas tienen propiedad
legal u oficialmente reconocida, sino también sobre aquellas de ocupa-

197 Abogada, Universidad de Chile. Master en derecho internacional de los derechos humanos,
University of Notre Dame, South Bend, Indiana, Estados Unidos de Norteamérica. Doctora
en Derecho, Universidad de Chile. Directora del Centro de Derechos Humanos de la Facultad
de Derecho de la Universidad de Chile.
Derecho Internacional, Nudos y Desafíos. Implicancia para el ejercicio de los derechos territoriales del Pueblo Mapuche | 139

ción ancestral, aunque no tengan título de dominio sobre ellas. Así lo ha establecido la
Comisión de Expertos en Aplicación de Convenios y Recomendaciones de la OIT (CEACR),
disponiendo que el establecimiento de los derechos de los pueblos indígenas sobre sus tie-
rras o territorio se basa en la ocupación y en el uso tradicional, y no en el eventual recono-
cimiento o registro legal oficial de la propiedad de la tierra por parte de los Estados198. De
igual modo, la CEACR ha establecido que el derecho fundado en la ocupación de la tierra
es un principio rector del Convenio: “si los pueblos indígenas no pudieran hacer valer la
ocupación tradicional como fuente de derechos de propiedad y de posesión, el artículo 14
del Convenio se vaciaría de contenido […]. La Comisión es consciente de la complejidad
de plasmar este principio en la legislación, así como de diseñar procedimientos adecua-
dos, pero subraya, al mismo tiempo, que el reconocimiento de la ocupación tradicional
como fuente de derechos de propiedad y posesión mediante un procedimiento adecuado,
es la piedra angular sobre el que reposa el sistema de derechos sobre la tierra establecido
por el Convenio. El concepto de ocupación tradicional puede ser reflejado de diferentes
maneras en la legislación nacional, pero debe ser aplicado”199.
Por otra parte, la Declaración de la Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos In-
dígenas (DNUDPI) hace un reconocimiento explícito al derecho a poseer, utilizar, desarrollar
y controlar no solo las tierras, sino también los territorios y recursos que poseen en razón de
la propiedad tradicional y otra forma tradicional de ocupación (art. 26.1). Más aún, establece
que los pueblos indígenas tienen derecho a que las tierras, territorios y recursos naturales
que tradicionalmente hayan poseído u ocupado, les sean restituidos y/o sean compensados
cuando hayan sido confiscados o tomados sin su consentimiento (Aylwin et. al, 2013).
La jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en adelante la
Corte IDH, ha establecido las siguientes obligaciones estatales en materia de derechos
territoriales: i) deber de reconocer que la posesión tradicional de las tierras indígenas por
parte de los pueblos indígenas y tribales tiene efectos jurídicos homologables al título de
dominio pleno que otorga el Estado e incluye el concepto de territorios; ii) deber de reco-
nocer que dicha posesión tradicional otorga a los pueblos indígenas el derecho a exigir el
reconocimiento oficial de la propiedad y su registro, y el derecho a no ser trasladados; iii)
deber de proceder a la demarcación, delimitación y titulación de las tierras indígenas; iv)
deber de restituir, cuando corresponda, las tierras tradicionales a la comunidades, cuan-
do por causas ajenas a su voluntad hayan salido de sus tierras tradicionales o perdido la
posesión de las mismas y estas se encuentran en manos de terceros; v) deber de otorgar
tierras alternativas de la misma extensión y calidad que las perdidas cuando, excepcional-
mente, la restitución no fuera posible, las que deben quedar acordadas libremente con las
comunidades y sus legítimos representantes; vi) deber de indemnizar plenamente a las
personas trasladadas y reubicadas como consecuencia de cualquier daño que hayan sufri-
do a causa del desplazamiento (Steiner CH. y Fuchs M. Eds., 2019)200.
Tratándose de tierras indígenas no tituladas, la obligación internacional del Estado es
demarcar y titular los territorios indígenas para proveer certeza jurídica sobre el dominio

198 Conferencia Internacional del Trabajo, CEACR, 2003, 73.ª sesión, Observación, Perú: párrafo 7.
199 Conferencia Internacional del Trabajo, CEACR, 2009: p. 742.
200 STEINER CH. y FUCHS M. Eds., 2019 2ª. Ed.: 632 a 634.
140 | capítulo 7

ancestral indígena. Previo a la demarcación y titulación de estos territorios, así lo ha con-


signado la Corte IDH201, el Estado se debe abstener de realizar cualquier tipo de actos que
puedan afectar la integridad de los territorios indígenas202.
Recientemente, la Corte IDH consolidó su jurisprudencia respecto a las obligaciones
estatales en materia de propiedad indígena203, en los siguientes términos:
a) deslindar las tierras indígenas de otras y otorgar título colectivo de las tie-
rras a las comunidades; b) abstenerse de realizar actos que puedan llevar a que
los agentes del propio Estado o terceros que actúen con su aquiescencia o su
tolerancia, afecten la existencia, el valor, el uso o el goce de su territorio; y c) a
su vez, garantizar el derecho de los pueblos indígenas de controlar y usar efec-
tivamente su territorio y recursos naturales, así como de ser propietarios de su
territorio sin ningún tipo de interferencia externa de terceros204.
Como ha sido expresado precedentemente, la titulación y demarcación deben implicar
el uso y goce pacífico de la propiedad205, ello supone que el derecho de propiedad colectiva
indígena debe estar libre de la interferencia del Estado y terceros, incluso de terceros de
buena fe, aun cuando estos pertenezcan a grupos vulnerables que dependan de la tierra
para su subsistencia, como sería el caso de pequeños campesinos.
La Corte IDH ha determinado como estándar exigible en el proceso de titulación de tie-
rras indígenas, la pertinencia cultural del título que reconoce la propiedad y posesión co-
lectiva indígena sobre sus tierras ancestrales, lo que implica que este sea idóneo a efectos
de reconocer las “[…] versiones específicas del derecho al uso y goce de los bienes, dadas
por la cultura, usos, costumbres y creencias de cada pueblo”206.
Los derechos territoriales indígenas incluyen los derechos a un medio ambiente sano,
a la alimentación adecuada, al agua y a participar en la vida cultural, conforme el artículo
26 de la Convención207. La Corte IDH, en febrero del presente año, haciendo un análisis
sistemático entre la Convención y la Carta de la Organización de los Estado Americanos
(Carta de la OEA), reconoce que el derecho al medio ambiente sano se entiende incluido
en el artículo 26 de la Convención y que dimana de la obligación de los Estados de alcanzar
el “desarrollo integral” de sus pueblos, conforme lo establecen los artículos 30, 31, 33 y
34 de la Carta de la OEA208, y precisa que sus contenidos normativos están en su Opinión
Consultiva OC–23/17, relevando que se trata de un derecho autónomo que protege los
componentes del ambiente, tales como bosques, mares, ríos y otros (Yáñez, 2020). Prote-
ge la naturaleza y sus componentes, como intereses/bienes jurídicos en sí mismos. Pese

201 Corte IDH, Caso del Pueblos Saramaka Vs. Surinam, Sentencia del 28 de noviembre de 2007, Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas, Serie C N° 172, párr. 194.
202 Corte IDH, Caso del Pueblo Saramaka Vs. Surinam, Sentencia de 12 de agosto de 2008, Interpretación de la sentencia
de excepciones preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas, Serie C N° 185, párr. 196.
203 Corte IDH, Caso Comunidades Indígenas miembros de la Asociación Lhaka Honhat con Argentina, sentencia de 6 de
febrero de 2020, Fondo, Reparaciones y Costas.
204 Ib., párr. 98.
205 Ib., párr. 96.
206 Caso del pueblo indígena Xucurú y sus miembros vs. Brasil, sentencia de 5 de febrero de 2018, Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas, Serie C N° 346, párr. 115. Caso Comunidades Indígenas miembros de la Asociación
Lhaka Honhat con Argentina, párr. 279.
207 Ib., párr. 201.
208 Ib., párr. 202.
Derecho Internacional, Nudos y Desafíos. Implicancia para el ejercicio de los derechos territoriales del Pueblo Mapuche | 141

a que el derecho al medio ambiente es un derecho autónomo, la Corte IDH reconoce que
otros derechos humanos puedan ser vulnerados como consecuencia de daños ambientales
y, de igual modo, deben ser salvaguardados209.
La Corte IDH ha dispuesto que el Estado tiene respecto a este derecho la obligación de
respeto y, asimismo, la obligación de garantía, de modo tal que prevenga vulneraciones de
terceros del medio ambiente indígena (Yáñez, 2020). Se consigna que esta obligación de
prevenir daños ambientales forma parte del derecho internacional consuetudinario (Yá-
ñez, 2020). Se establece que los estándares exigibles al Estado para la aplicación del prin-
cipio de prevención, frente a actividades potencialmente dañosa al medio ambiente son:
i) regular; ii) supervisar y fiscalizar; iii) requerir y aprobar estudios de impacto ambiental;
iv) establecer planes de contingencia; y v) mitigar en casos de ocurrencia de daño ambien-
tal210. La debida diligencia supone hacerse cargo de la circunstancia que las problemáticas
ambientales pueden afectar de modo diferenciado a pueblos, grupos y personas en condi-
ción de vulnerabilidad, como los pueblos indígenas, quienes dependen para su economía
y supervivencia de la integridad de los recursos ambientales que configuran su hábitat211.
El derecho a la alimentación debe garantizarse conforme a los estándares establecidos
en la Observación General 12 del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales
(DESC), el que señaló que el “contenido básico” del derecho a la alimentación comprende
“la disponibilidad de alimentos en cantidad y calidad suficientes para satisfacer las necesi-
dades alimentarias de los individuos, sin sustancias nocivas, y aceptables para una cultura
determinada”, y “la accesibilidad de esos alimentos en formas que sean sostenibles y que
no dificulten el goce de otros derechos humanos”212. La Corte IDH releva los componen-
tes culturales del derecho y su incidencia en la conceptualización de los estándares de
“adecuación” y “seguridad alimentaria” que son propios del derecho213. También ha sido
reconocido el derecho al agua214 y, al igual que en lo que refiere al derecho a la alimenta-
ción, se han fijado los estándares de conformidad a lo establecido por el Comité DESC en
la Observación General N° 15215. Finalmente, la jurisprudencia interamericana, efectuan-
do un análisis sistemático de los derechos antes mencionados y su interdependencia216,
precisa que estos derechos (al agua, a la alimentación y a participar en la vida cultural),
son particularmente vulnerables a las afectaciones ambientales (Yáñez, 2020). De la mis-
ma forma, establece que hay una relación necesaria entre identidad cultural y desarrollo
integral de los pueblos, precisando que el derecho al desarrollo con identidad protege los
rasgos distintivos que caracterizan a un grupo social, sin que ello implique negar el carác-
ter histórico, dinámico y evolutivo de la cultura”217.

209 Ib., párr. 203.


210 Ib., párr. 208.
211 Ib., párr. 209.
212 Ib., párr. 218.
213 Ib., párr. 220 y 221.
214 Ib., párr.226 - 230.
215 Comité DESC. Observación General 15. El derecho al agua (artículos 11 y 12 del Pacto Internacional de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales).
216 Corte IDH, caso Lhaka Honaht Vs. Argentina, véase, epígrafe B.1.2 Interdependencia entre los derechos a un ambiente
sano, a la alimentación adecuada, al agua y a la identidad cultural y especificidades en relación con pueblos indígenas.
217 Ib., párr. 240.
142 | capítulo 7

Otro ámbito relevante del desarrollo jurisprudencial interamericano para la salvaguarda


de los derechos territoriales indígenas es en materia de consulta. La Corte IDH se ha pro-
nunciado específicamente sobre el estándar de consulta, estableciendo que la obligación
del Estado de consultar a los pueblos indígenas es un principio de derecho internacio-
nal218. Así, ha determinado que el Estado está obligado a consultar acerca de seis asuntos:
i) el proceso de delimitación y demarcación del territorio comunal; ii) el reconocimiento
legal de la capacidad jurídica colectiva de las organizaciones representativas indígenas;
iii) el proceso de adopción de medidas legislativas, administrativas o de otra índole que
incidan en el reconocimiento, protección y garantía de los derechos colectivos indíge-
nas; iv) el proceso de adopción de medidas legislativas, administrativas o de otra índole
que sean necesarias para reconocer y garantizar el derecho de los pueblos indígenas a ser
efectivamente consultados, de conformidad con sus tradiciones y costumbres; v) sobre
los resultados de los estudios previos de impacto social y ambiental; y vi) en relación con
cualquier restricción a los derechos de propiedad de los pueblos indígenas, particular-
mente respecto de planes de desarrollo o inversión dentro o que afecten sus territorios219.

Las brechas de implementación de los estándares internacionales


en materia de derechos territoriales indígenas en Chile

Los derechos territoriales indígenas en Chile están regulados por los tratados internacionales
de derechos humanos ratificados por Chile y vigentes220, la Ley Nº 19.253 sobre protección,
fomento y desarrollo de los indígenas, la Ley Nº 20.249 sobre Reconocimiento del Territorio
Marítimo de los Pueblos Originarios y La Ley Nº 19.300 sobre Bases del Medio Ambiente.
Los derechos indígenas a la tierra están reconocidos en la Ley Nº 19.253 sobre Protec-
ción, Fomento y Desarrollo de los Indígenas, en adelante la Ley Indígena, que establece
que la tierra es el fundamento principal de la existencia y cultura de las “etnias” indígenas,
omitiendo el reconocimiento de los pueblos indígenas como “pueblos”. La Ley Indígena
dispone como uno de los deberes del Estado y la sociedad en general, proteger las tierras
de las etnias indígenas, velar por su adecuada explotación, su equilibrio ecológico y pro-
pender a su ampliación (artículo 1). Identifica las tierras indígenas, incorporando en esta
categoría aquellas que las personas o comunidades indígenas ocupan, sea en propiedad o
posesión, y que provienen de toda clase de títulos emanados del Estado. Considera a futu-
ro aquellas que sean declaradas por los tribunales como pertenecientes a indígenas y las
que los indígenas y sus comunidades reciban a futuro a título gratuito del Estado. También
identifica como tierras indígenas (ancestrales) las que históricamente han ocupado y po-
seen personas o comunidades indígenas, caso en que se requiere, para que sean conside-
radas como tales, que sean inscritas en el registro de tierras de CONADI (artículo 12). Así,
el artículo 12 N° 2 dispone que son tierras indígenas: “Aquellas que históricamente han
ocupado y poseen las personas o comunidades mapuche, aymara, rapa nui o pascuenses,

218 Corte IDH, Caso Pueblo Indígena Kichwa de Sarayaku Vs. Ecuador. Fondo y Reparaciones. Sentencia de 27 de junio de
2012, Serie C N° 245, párrs.165 y ss.
219 Corte IDH, Caso Saramaka con Surinam, 2008, párr. 16.
220 Artículo 5, inciso 2, Constitución Política de la República.
Derecho Internacional, Nudos y Desafíos. Implicancia para el ejercicio de los derechos territoriales del Pueblo Mapuche | 143

atacameñas, quechuas, coya, kawésqar y yámana, siempre que sus derechos sean inscritos
en el Registro de Tierras Indígenas que crea esta ley, a solicitud de las respectivas comu-
nidades o indígenas titulares de la propiedad”. CONADI abriría un registro de tierras en el
que se inscribirían las tierras de que trata el artículo 12 (artículo 15).
La Ley Nº 19.253 procuró poner término al proceso divisorio de las comunidades reduc-
cionales mapuche, disponiendo que estas solo podían ser divididas por la mayoría absoluta
de quienes tuviesen derechos en ellas. Además, reconoció como tierras indígenas a las tie-
rras individuales o colectivas que los indígenas estuviesen ocupando en ese momento en
propiedad o posesión proveniente de los títulos utilizados por el Estado en el pasado, así
como a aquellas que en el futuro fuesen declaradas como tales por la justicia o a raíz de un
título gratuito del Estado. La ley también les brindó protección con el objeto de impedir que
estas pudiesen ser enajenadas, gravadas y traspasadas a no indígenas, como había ocurrido
en el pasado. Finalmente, la ley promovió la ampliación de las tierras para los indígenas y
sus comunidades, fundamentalmente vía mercado y a través del traspaso de tierras fiscales
a través de un Fondo de Tierras y Aguas creado para estos efectos. En cuanto a la división de
las tierras comunitarias provenientes de títulos de merced, la ley establece que se requerirá
de solicitud formal al juez competente de la mayoría absoluta de los titulares de derechos
hereditarios en ella (artículo 16), y que las tierras resultantes de la división de comunidades
serían indivisibles, aun en el caso de sucesión por causa de muerte (artículo 17).
Además, la Ley Indígena otorga protección jurídica a dichas tierras indígenas, de propie-
dad individual o colectiva, estableciendo que, “por exigirlo el interés nacional”, las tierras
indígenas no podrán ser enajenadas, embargadas, gravadas ni adquiridas por prescripción,
salvo entre comunidades o personas de una misma etnia. Dispone que tampoco podrán
ser arrendadas en el caso de las tierras de comunidades y solo por un plazo no superior a
cinco años en el caso de las tierras de propiedad individual (artículo 13). Establece, ade-
más, que solo podrán permutarse por tierras de no indígenas.
Se establece como mecanismo para proveer la ampliación de las tierras indígenas el
Fondo de Tierras y Aguas. En lo sustancial, establece que dicho fondo será administrado
por CONADI con el objeto de: a) otorgar subsidios para la adquisición de tierras por per-
sonas y comunidades indígenas cuando la superficie de que dispongan sea insuficiente; b)
financiar mecanismos que permitan la solución de problemas de tierras, en especial con
motivo del cumplimiento de resoluciones o transacciones judiciales o extrajudiciales que
recaigan sobre tierras indígenas; y c) financiar la constitución, regularización o compra
de derechos de agua o financiar obras destinadas a obtener este recurso (artículo 20).
Dispone que los recursos de este fondo estarán compuestos por aquellos que anualmente
establezca la Ley de Presupuesto con este objeto, además de aquellos provenientes de la
cooperación internacional, aportes de particulares, organismos públicos y privados, devo-
luciones contempladas en el artículo 22 de esta ley, las rentas que devenguen los bienes
del Estado, así como las tierras, predios o propiedades que reciba del Estado (artículo 21).
Las tierras no indígenas y aguas adquiridas con este fondo no podrán ser enajenadas por
25 años desde su inscripción (artículo 23).
Como se observa, el mecanismo que provee la ley para responder a la demanda de
tierras indígenas consiste en un fondo que permite adquirir tierras en el mercado inmo-
144 | capítulo 7

biliario, no garantiza la restitución de las tierras históricas y permite liberar las tierras
adquiridas con este fondo, autorizando su enajenación una vez que hayan transcurrido
25 años desde su adquisición por el Estado para restituirla a los indígenas (Yáñez, 2017a).
Si bien el Fondo de Tierras y Aguas se ha visto incrementado sistemáticamente entre
los años 1994 y 2017, con un crecimiento real de 16,5 veces, lo cierto es que esto no ha
tenido un impacto sustancial en la restitución de tierras indígenas, toda vez que el meca-
nismo genera condiciones de especulación y alzas en los precios. Este incremento en el
valor de las tierras se ha exacerbado en momentos de conflictos y, al mismo tiempo, ha
sido un incentivo para aumentar la conflictividad social, favoreciendo a los particulares
que usufructúan de la plusvalía que genera la disputa por la restitución de las tierras de
propiedad ancestral indígena (Donoso, 2017).
No cabe duda que esta normativa no se ajusta a los estándares internacionales y, en
particular, a las normas del Convenio 169, según lo ha representado la propia OIT a través
de su Comisión de Expertos (CEACR). En efecto, la CEACR en sus observaciones al Estado
de Chile el año 2013, ha señalado: “Teniendo en cuenta la persistencia de una situación
que no cumple con el Convenio, la Comisión reitera su pedido al Gobierno para que infor-
me en su próxima memoria de manera detallada sobre la adecuación con el Convenio del
mecanismo de regularización de tierras y su procedimiento de solución de conflictos. La
Comisión espera poder examinar informaciones que permitan comprobar que se tuvieron
en cuenta las preocupaciones expresadas por las organizaciones sindicales y los Pueblos
Indígenas en las observaciones comunicadas en 2010 y se reconoció a los Pueblos Indíge-
nas el derecho de propiedad y de posesión sobre las tierras que consagran los Artículos 13
y 14 del Convenio”221.

La lucha del Pueblo Mapuche por la restitución del territorio y la sanción


del derecho internacional a la criminalización como respuesta estatal

Desde la ocupación del territorio mapuche por parte del Estado de Chile, el Pueblo Mapu-
che no ha claudicado en su lucha por recuperar las tierras usurpadas. Primero, accionando
ante los Juzgados de Indios (1930–1961) y, posteriormente, recuperando de facto sus tie-
rras en el marco de la reforma agraria (Correa et al., 2003). En la actualidad, sus demandas
continúan insatisfechas y sus acciones para la recuperación de esas tierras han sido cri-
minalizadas o reprimidas por el Estado de Chile mediante el uso excesivo y abusivo de la
fuerza, generando como resultado el encarcelamiento, la violencia y el asesinato de líderes
y comuneros mapuche (Yáñez, 2017b).
La Corte IDH, sentencia de 29 de mayo de 2014222, condenó al Estado chileno por violar
derechos fundamentales garantizados en la Convención Americana a ocho miembros del
Pueblo Mapuche condenados por Ley Antiterrorista, caso Norin Catriman y otros vs. Chile
(Yáñez, 2017b).

221 Conferencia Internacional del Trabajo, sesión diciembre de 2013, publicado en febrero de 2014: 908.
222 Caso Norin Catriman y otros (dirigentes, miembros y activistas del pueblo indígena mapuche) vs. Chile, sentencia de
29 de mayo de 2014, Fondo, Reparaciones y Costas, Serie C N° 279.
Derecho Internacional, Nudos y Desafíos. Implicancia para el ejercicio de los derechos territoriales del Pueblo Mapuche | 145

En la sentencia, la Corte concluyó que el Estado de Chile violó el principio de legalidad


y el derecho a la presunción de inocencia en perjuicio de las ocho víctimas de este caso
por haber mantenido vigente y aplicado el artículo 1 de la Ley N° 18.314 que contenía una
presunción legal del elemento subjetivo del tipo terrorista223. La Corte determinó que en
la fundamentación de las sentencias condenatorias se utilizaron razonamientos que deno-
tan estereotipos y prejuicios, lo cual configuró una violación del principio de igualdad y no
discriminación, y el derecho a la igual protección de la ley224. El fallo hace un llamado de
atención por la existencia de una legislación que no garantiza el derecho al debido proce-
so, poniendo especial atención y haciendo recomendaciones en relación al uso de testigos
con identidad reservada que no garantizan el derecho a la contra–interrogación, ordenan-
do se modifique esta legislación. En síntesis, la Corte señaló que el Estado de Chile violó el
principio de legalidad y de presunción de inocencia, el principio de igualdad ante la ley y
garantías judiciales. Además de vulnerar el derecho a defensa, a la libertad personal, liber-
tad de pensamiento y expresión, el derecho a recurrir un fallo ante un tribunal superior y,
por último, violó los derechos políticos de las víctimas225.
Cabe tener presente que, respecto a la noción de terrorismo aplicada en este caso, acor-
de a lo preceptuado en el informe del relator Ben Emerson, es forzoso concluir que en
Chile no se han seguido las directrices internacionales (Resolución 1566/2004) y conven-
ciones internacionales226.
Diversos órganos internacionales han explicitado en sus recomendaciones que el Esta-
do de Chile debe abstenerse de aplicar esta legislación a los miembros del Pueblo Mapu-
che. En esta línea se ha pronunciado el Comité de Derechos Humanos ONU en sus obser-
vaciones finales sobre el sexto informe periódico de Chile, 13 de agosto de 2014, (CCPR/C/
CHL/CO/6), párr. 7, estableciendo:
• El Estado parte debe reformar la Ley Antiterrorista y adoptar una definición clara y
precisa de los delitos de terrorismo para asegurar que las actividades que realizan
los agentes del orden en el marco de la lucha contra el terrorismo no estén dirigidas
a determinadas personas por su origen étnico o cualquier motivo social o cultural.
• Asimismo, debe asegurar que las garantías procesales, contenidas en el artículo 14
del Pacto, sean respetadas. El Comité insta al Estado parte a abstenerse de aplicar la
Ley Antiterrorista en contra de los mapuche.
Lo propio ha señalado el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial ONU,
en sus observaciones finales sobre los informes periódicos 19º a 21º de Chile, 30 de agosto
de 2013, CERD/C/CHL/CO/19–21), párr. 14, Manifestando que se asegure que la Ley An-
titerrorista no sea aplicada a miembros de la comunidad mapuche por actos de demanda
social (Yáñez, 2017b).

223 Ibídem, párr. 168 a 177.


224 Ib., párrs. 223 a 228 y230
225 Ib., párrs. 374 y 383.
226 Resolución 1566 (2004)”. Cfr. UN Doc. A/HRC/16/51, 21 de diciembre de 2010, Consejo de Derechos Humanos, Informe
del Relator Especial sobre la promoción y protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales en la
lucha contra el terrorismo, Sr. Martin Scheinin, Diez esferas de mejores prácticas en la lucha contra el terrorismo,
párrs. 23, 27 y 28.
146 | capítulo 7

En el marco del Examen Periódico Universal (EPU) 2018, se reiteraron estas recomen-
daciones. Específicamente, se insta al Estado a “abstenerse de aplicar la Ley Antiterrorista
en el contexto de protestas sociales de los pueblos mapuche que buscan reclamar sus de-
rechos”. El Estado de Chile no aceptó esta recomendación227. Chile no acepta la recomenda-
ción signada con el número 125.241, argumentando que “el proyecto de ley que modifica
la legislación antiterrorista nacional no contempla crear excepciones a la generalidad de
su aplicación”228.
Por otra parte, la Corte IDH en el caso Norin Catriman vs. Chile constata que varios ór-
ganos y expertos internacionales han afirmado que Chile no ha resuelto de forma efectiva
las causas que dan lugar a la protesta social mapuche, evidenciando esta como la razón
fundamental de la protesta mapuche229.
Así también lo consignó el Relator Especial sobre la promoción y protección de dere-
chos humanos en la lucha contra el terrorismo, Ben Emmerson, mencionado supra, en
su visita a Chile en julio de 2013 y sostuvo: “que cuando el Estado no cumple con las ex-
pectativas de solucionar las reivindicaciones territoriales indígenas mapuche, permanece
latente el riesgo de que las protestas sociales escalen de nivel. En este sentido, resulta
prioritario que el Estado garantice una atención y solución adecuada y efectiva a tales
reclamaciones para proteger y garantizar tanto los derechos del pueblo indígena como los
del resto de los miembros de la sociedad en dichas regiones”230.

Los desafíos del derecho internacional: exigibilidad de las sentencias


internacionales en el derecho interno a partir del caso Norin Catriman y
otros vs. Chile

El gran desafío que enfrenta el derecho internacional de los derechos humanos es su exi-
gibilidad en el derecho interno y su cabal cumplimiento por los Estados. La situación se ha
planteado paradigmáticamente en el caso Norin Catriman y otros vs. Chile, que reseña-
mos en el párrafo precedente. Específicamente, a propósito del cumplimiento íntegro de
las medidas de reparación decretadas por la Corte IDH en el párrafo 422, punto dispositivo
décimo sexto de la sentencia, de 29 de mayo de 2014.
Sobre el proceso de cumplimiento de la sentencia de parte del Estado de Chile, es ne-
cesario consignar lo siguiente:
1. La Corte IDH notificó con fecha 21 de diciembre de 2018, la resolución de supervi-
sión del cumplimiento de la sentencia, antes citada.
2. En su comunicación, la Corte IDH declara que el Estado de Chile ha dado cumpli-
miento parcial a la medida de reparación ordenada en el punto dispositivo antes
citado y que dice relación con dejar sin efecto, en todos sus extremos, las sentencias
penales condenatorias emitidas en contra de las ocho víctimas del caso.

227 A/HRC/41/6/Add.1. Informe del Grupo de Trabajo sobre el Examen Periódico Universal Chile, adición, observaciones
sobre las conclusiones y/o recomendaciones, compromisos voluntarios y respuestas del Estado examinado.
228 Ibídem, párr. 35.
229 Caso Norin Catriman y otros vs. Chile, párrs. 79 a 85.
230 [en línea] [Link]
nos-y-las-libertades-fundamentales-en-la-lucha-contra-el-terrorismo/. Consultado el 28 de enero de 2018.
Derecho Internacional, Nudos y Desafíos. Implicancia para el ejercicio de los derechos territoriales del Pueblo Mapuche | 147

3. La Corte IDH instó al Estado de Chile para que adopte, a la brevedad posible, todas
las medidas judiciales, administrativas o de cualquier índole para cumplir con los
aspectos pendientes de cumplimiento.
En base a estos antecedentes, la Dirección de Derechos Humanos del Ministerio de
Relaciones Exteriores, [Link] (DDEHU) Oficio Púb. N° 001168 de 5 de febrero de 2019,
solicitó a la Excma. Corte Suprema que informe respecto a las medidas judiciales adopta-
das o susceptibles de ser adoptadas para dar cabal cumplimiento a la sentencia, de modo
que se deje sin efecto en todos sus extremos las sentencias pronunciadas en contra de las
ocho víctimas en las causas RUC 0100086503–6, RIT 2–2003 y RUC 0100086954–2, RIT
21–2004 del Tribunal del Juicio Oral en lo Penal de Angol. La problemática jurídica plan-
teada fue determinar si un fallo de la Corte IDH puede dejar sin efecto, esto es, anular en
todos sus extremos, los fallos de los tribunales superiores de justicia de los países miem-
bros del sistema, en este caso Chile.
Para responder a estas cuestiones jurídicas es necesario pronunciarse, primero, respec-
to a las potestades jurisdiccionales de la Corte IDH, naturaleza jurídica de la sentencia y la
obligación de cumplimiento. Al respecto sostenemos lo siguiente:
• El sistema internacional de protección de derechos humanos es complementario del
ordenamiento jurídico interno en materia de protección y garantía de dichos dere-
chos, lo que se expresa, fundamentalmente, en la incorporación de los tratados inter-
nacionales de derechos humanos ratificados por Chile y vigentes a la Constitución.
Conforme al artículo 5 inciso 2 de la Constitución Política de la República, estos limi-
tan el ejercicio de la soberanía e imponen a los órganos del Estado el deber de respetar
y promover los derechos humanos en ellos consagrados, configurándose un corpus iuris
que, junto a los derechos fundamentales garantizados en la Constitución, busca hacer
más efectiva e integral la protección de los derechos humanos. Su plena exigibilidad
en el ámbito interno está garantizada por medio de las facultades conservadoras asig-
nadas a los tribunales de justicia con el propósito de velar por la observancia de la
Constitución y las leyes, y proveer protección a los derechos fundamentales, las que
están establecidas en el artículo 3 del Código Orgánico de Tribunales (COT).
• La decisión de la Corte IDH se sustenta en las potestades jurisdiccionales que tiene
para conocer de litigios correspondientes a Estados que han aceptado expresamente
su competencia contenciosa, a través de la cláusula facultativa o de admisión pre-
vista en la Convención Americana de Derechos Humanos (CADH) que consta en el
artículo 62, CADH.
• El Estado de Chile admitió la jurisdicción de la Corte sin restricciones y, por tanto,
está obligado a acatar sus fallos y adoptar todas las medidas administrativas, judicia-
les y legales para garantizar el pleno cumplimiento de los mismos. A su vez, la Corte
IDH tiene competencia ejecutiva para supervisar el cumplimiento de sus sentencias,
potestad que es inherente a sus atribuciones jurisdiccionales y permite dar cumpli-
miento a las obligaciones que, por otra parte, impone el artículo 65 de la CADH, esto
es, informar a la Asamblea General de la Organización de Estado Americanos (OEA)
sobre el cumplimiento de los fallos pronunciados por el máximo órgano jurisdiccional
del Sistema Interamericano de Derecho Humanos de parte de los Estado miembros.
148 | capítulo 7

• La observancia del pacta sunt servanda de los tratados internacionales y el deber de


respetar y promover los derechos consagrados en los tratados internacionales de de-
rechos humanos ratificados por Chile (artículo 5 de la Constitución de la República
de Chile), además del reconocimiento del derecho a la tutela judicial efectiva (artí-
culo 19, numeral 3°, inciso 1° y 5° de la Constitución)231 constituyen idóneas bases
jurídicas para sostener la existencia de una obligación constitucional de proveer la
ejecución de las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
• El Estado no puede invocar disposiciones de su ordenamiento jurídico interno como
justificación del incumplimiento de un tratado, en virtud del artículo 27 de la Con-
vención sobre derecho de los tratados y sus anexos, suscrita por el Gobierno de Chile
en Viena, el 23 de mayo de 1969 promulgado por D.S. 381 de 1981 del Ministerio de
Relaciones Exteriores.
• Algunos Estados han cuestionado la ejecutabilidad de sentencias de la Corte IDH
que imponen la obligación de dejar sin efecto sentencias condenatorias pronuncia-
das por los tribunales domésticos, invocando la cosa juzgada. La Corte IDH, en el
caso Almonacid Arellano y otros vs. Chile232, ha señalado que ello no es aplicable
cuando el procedimiento no fue instruido con independencia e imparcialidad, con-
cluyendo que, en ese caso, la sentencia impugnada produce cosa juzgada aparente
o fraudulenta, por lo que puede ser anulada sin contravenir dicho principio (Ivans-
chitz, 2013).
Además de lo expuesto, el debate sobre el cumplimiento de las sentencias internacio-
nales plantea la necesidad de identificar mecanismos judiciales idóneos para dejar sin
efecto sentencias condenatorias en sede interna como consecuencia de las sentencias de
los tribunales internacionales.
Cabe tener presente que la Corte IDH ha ordenado dejar sin efecto en todos sus extre-
mos sentencias condenatorias en diversos casos233, uno de los cuales también involucró a
Chile, como es el Caso Palamara Iribarne vs. Chile234. En estos casos se puede observar que
los Estados han optado por una diversidad de soluciones jurídicas para dar cumplimiento
a estas obligaciones, siendo los más relevantes el caso Tristán Donoso vs. Panamá 235 y el
caso Kimel vs. Argentina236. Sin embargo, la solución adoptada por la Corte Suprema en el
caso Norin Catriman y otros parece transitar un camino más auspicioso en consonancia
con lo que planteamos en este artículo y que implica entender el derecho internacional y

231 Sobre la tutela judicial efectiva, Gonzalo García Pino y Pablo Contreras Vásquez, “El derecho a la tutela judicial y al
debido proceso en la jurisprudencia del Tribunal Constitucional chileno”, Estudios Constitucionales, Año 11, Nº 2, 2013,
pp. 229-282, pp. 244-245.
232 Corte IDH. Caso Almonacid Arellano y otros vs. Chile. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 26 de septiembre de 2006. Serie C No. 154., párr. 154.
233 Caso Cantoral Benavides/Perú; Caso Herrera Ulloa/Costa Rica; Caso Palamara Iribarne/Chile; Caso Kimel/Argentina;
Caso Tristán Donoso/Panamá; Caso Usón Ramírez/Venezuela y Caso López Mendoza/Venezuela; Caso Bueno Alvez/
Argentina.
234 Corte IDH. Caso Palamara Iribarne vs. Chile. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 22 de noviembre de 2005.
Serie C No. 135; Punto resolutivo núm. 12.
235 Corte IDH. Caso Tristán Donoso vs. Panamá. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 27 de
enero de 2009. Serie C No. 193. Párr.2.
236 Corte IDH. Caso Kimel vs. Argentina. Supervisión de Cumplimiento de Sentencia. Resolución de la Corte Interamericana
de Derechos Humanos de 5 de febrero de 2013. Visto núm.1.
Derecho Internacional, Nudos y Desafíos. Implicancia para el ejercicio de los derechos territoriales del Pueblo Mapuche | 149

el derecho nacional como complementarios y, por tanto, aceptar la jurisdicción de la Corte


IDH, garantizando el pleno cumplimiento de sus decisiones jurisdiccionales.
En primer lugar, ratificó la obligación estatal de cumplimiento, aun a falta de mecanis-
mos internos. El pleno de la Corte Suprema, finalmente, resolvió con fecha 16 de mayo de
2019, que “[…] la ausencia de mecanismo interno que prevea específicamente la fórmula
procesal indispensable para ejecutar lo resuelto no inhibe ni excusa a este tribunal de re-
solver lo pertinente, ya que la mantención del status de incumplimiento que ha sido cons-
tatado por la resolución que se ha dictado en la fase de supervisión podría generar nuevas
responsabilidades para el Estado de Chile, al tratarse de conductas lesivas de garantías
fundamentales y que han sido verificadas por el tribunal internacional competente”237.
A continuación, se pronuncia sobre la complementariedad entre el derecho internacio-
nal y el derecho nacional, enfatizando que los derechos fundamentales son condición de
legitimidad de las decisiones jurisdiccionales. En efecto, dando cuenta que los derechos
vulnerados y sobre los que se pronuncia la Corte IDH en sus sentencia (presunción de ino-
cencia, libertad de pensamiento y expresión, principio de igualdad y no discriminación, el
derecho a la igual protección de la ley, derecho a defensa y a recurrir de los fallos penales
condenatorios) “[…] tienen su adecuado correlato en nuestro ordenamiento jurídico tanto
como garantías tuteladas por la Constitución Política de la República, como bajo la forma
de motivos de invalidación de las sentencias y/o los procedimientos instruidos en contra-
vención al debido proceso, presupuesto de legitimidad de una decisión jurisdiccional”238.
Finalmente, reconociendo la plena exigibilidad de las sentencias del Corte IDH y ratifi-
cando sus funciones jurisdiccionales establecidas en artículos 63 N° 1 y 68 N° 1 de la Con-
vención Americana de Derechos Humanos, la Corte resuelve optando por una solución
respetuosa de derecho internacional, declarando que las sentencias condenatorias adop-
tadas contra los miembros del Pueblo Mapuche en el caso que se analiza, “han perdido la
totalidad de los efectos que le son propios”239.
Transcribimos a continuación la decisión, en este punto, del máximo tribunal chileno
para su acertada inteligencia.
Que, por último, esta Corte considera que el único remedio posible de disponer
en el caso que se revisa, es declarar que las sentencias condenatorias abordadas
por el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos han perdido todo
efecto, lo cual se constata por las razones de fondo ya invocadas, como asimismo
por las medidas que ya se han adoptado por el Estado de Chile en torno a ellas
de este caso, el derecho de recurrir de esos fallos penales condenatorios (párrafos
274–291), por lo cual a dichas condenas las califica de arbitrarias e incompatibles
con la Convención Americana sobre Derechos Humanos; las sentencias han per-
dido la totalidad de los efectos que les son propios240 (el destacado es nuestro).
Sin embargo, persiste en el fallo una cierta ambigüedad que se manifiesta en la refe-
rencia a la cosa juzgada. Al indicar que la “[…] decisión […] no importa la invalidación

237 Corte Suprema, Sentencia AD – 1386-2014, sentencia de 16 de mayo de 2019, párr. 13.
238 Ibídem, párr. 14.
239 Ib., párr. 15.
240 Ib., párr.15.
150 | capítulo 7

de los referidos fallos, atento a los efectos procesales que en el orden nacional se asigna
a la nulidad de las resoluciones judiciales, manteniendo la validez de tales sentencias en
cuanto a la cosa juzgada, como es la imposibilidad de rever el conflicto que dio origen a los
procesos que se revisan”241.
En relación a esta afirmación nos parece relevante precisar las siguientes cuestiones
jurídicas: i) la Corte IDH ha determinado que, en el caso, al haberse vulnerado el derecho
al debido proceso, lo que se ha configurado es la llamada “cosa juzgada fraudulenta”242, la
sentencia condenatoria adolece de un vicio de legitimidad al haber vulnerado garantías
constitucionales y la Convención Americana de Derechos Humanos, lo que hace inviable
su cumplimiento. Esta interpretación es consistente con las consideraciones esgrimidas
por la Corte Suprema en los párrafos 13 y 14 de su sentencia; ii) en estas circunstancias,
la referencia a la cosa juzgada solo tiene incidencia para efecto de que “no se pueda rever
el conflicto”243 que motivó el litigio como una salvaguarda de los derechos de las víctimas,
pero en caso alguno ello debiera argumentarse como una justificación para eludir el cum-
plimiento de una obligación internacional, pues ello implicaría vulnerar la Convención
Americana de Derechos Humanos y el artículo 27 de la Convención de Viena sobre el
Derecho de los Tratados de 1969, que señala lo siguiente: “Una parte no podrá invocar las
disposiciones de su derecho interno como justificación del incumplimiento de un tratado”
(Noriega y Aguilar, 2019).

Conclusiones

El análisis de los estándares internacionales en materia de reconocimiento de los dere-


chos territoriales de los pueblos indígenas, evidencia un importante avance en el derecho
internacional y una gran brecha de cumplimiento por parte del Estado de Chile. Dicha bre-
cha de cumplimiento de estándares es más profunda en materia de reconocimiento, de-
marcación, saneamiento y titulación de tierras indígenas. Diversos organismos han dado
cuenta que ello es la causa del conflicto entre el Estado y los pueblos indígenas y motiva
la protesta social del Pueblo Mapuche. La criminalización y represión que ejerce el Estado
de Chile respecto del Pueblo Mapuche como respuesta a sus demandas territoriales, ha
motivado que el Estado incurra en responsabilidad internacional y que haya sido conde-
nado por la Corte IDH. Además, es causa de reiteradas interpelaciones por los organismos
internacionales de protección de derecho humanos.
Pese al rezago que se observa en Chile en materia de derechos territoriales de pueblos
indígenas, no cabe duda de que el derecho internacional ha permitido ampliar el decálogo
de los derechos indígenas exigibles en Chile y, consecuencialmente, imponer al Estado de
Chile el cumplimiento de las obligaciones contraídas en el ámbito internacional respecto a
estos pueblos. La respuesta de la Corte Suprema para resolver las cuestiones jurídicas que
impone la exigibilidad de las sentencias internacionales en materia de derechos humanos,

241 Ib., párr. 15.


242 Corte IDH. Caso Almonacid Arellano y otros vs. Chile. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 26 de septiembre de 2006. Serie C No. 154. párr. 154.
243 Corte Suprema Sentencia AD-1386-2019, párr. 15.
Derecho Internacional, Nudos y Desafíos. Implicancia para el ejercicio de los derechos territoriales del Pueblo Mapuche | 151

referida al caso Norin Catriman y otros vs. Chile, constituye un gran avance en la perspec-
tiva de afianzar la necesaria complementariedad del derecho internacional y el derecho
nacional de un modo consistente con un Estado de Derecho que se erige en el respeto de
los derechos fundamentales de las personas y los pueblos.

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notas/[Link] Consultada el 8 de mayo de
2020.
152 | capítulo 7

Cronología

Fecha Acontecimiento Descripción


21 de di- La Corte IDH notificó la La Corte IDH declara que el Estado de Chile ha dado
ciembre de resolución de supervi- cumplimiento parcial a la medida de reparación en
2018 sión del cumplimiento relación con dejar sin efecto en todos sus extremos,
de la sentencia Norín las sentencias penales condenatorias emitidas en
Catrimán y otros vs. contra de las ocho víctimas del caso. Instó al Estado
Chile. de Chile para que adopte todas las medidas judicia-
les, administrativas o de cualquier índole para cum-
plir con los aspectos pendientes de cumplimiento.
5 de febrero La Dirección de De- La problemática jurídica planteada fue determinar
de 2019 rechos Humanos del si un fallo de la Corte IDH puede dejar sin efecto,
Ministerio de Relacio- esto es anular en todos sus extremos, los fallos de los
nes Exteriores, [Link]. tribunales superiores de justicia de los países miem-
(DDEHU) Oficio Púb. bros del sistema, en este caso Chile.
N° 001168, solicitó a la
Excma. Corte Suprema
que informe respecto a
las medidas judiciales
adoptadas o susceptibles
de ser adoptadas para
dar cabal cumplimiento
a la sentencia Norín Ca-
trimán y otros vs. Chile.
16 de mayo Corte Suprema, Sen- La Corte resuelve (párr. 13, 14 y 15) que la ausencia
de 2019 tencia AD – 1386-2014, de un mecanismo interno que prevea específicamen-
sentencia de 16 de mayo te la fórmula procesal indispensable para ejecutar lo
de 2019. resuelto no inhibe ni excusa a la Corte Suprema de
resolver lo pertinente; se pronuncia sobre la com-
plementariedad entre el derecho internacional y
el derecho nacional, enfatizando que los derechos
fundamentales son condición de legitimidad de las
decisiones jurisdiccionales; y, finalmente, resuelve
optando por una solución respetuosa de derecho
internacional, declarando que las sentencias conde-
natorias adoptadas contra los miembros del Pueblo
Mapuche, en el caso que se analiza, “han perdido la
totalidad de los efectos que le son propios”.
25 de junio Informe del Grupo de Se insta al Estado a “[a]bstenerse de aplicar la Ley
de 2019 Trabajo sobre el Exa- Antiterrorista en el contexto de protestas sociales de
men Periódico Universal los pueblos mapuche que buscan reclamar sus de-
Chile, Adición, Obser- rechos”. Chile no acepta la recomendación (número
vaciones sobre las con- 125.241), argumentando que “[e]l proyecto de ley
clusiones y/o recomen- que modifica la legislación antiterrorista nacional
daciones, compromisos no contempla crear excepciones a la generalidad de
voluntarios y respuestas su aplicación” (párr.35).
del Estado examinado
(A/HRC/41/6/Add.1.)
Las Organizaciones de Mujeres Mapuche en el Chile de la Revuelta | 153

capítulo 8

Las Organizaciones de Mujeres Mapuche


en el Chile de la Revuelta

Millaray Painemal Morales244


Susana Huenul Colicoy245

Introducción246

Durante el mes de marzo me invitaron a escribir sobre las organizacio-


nes de mujeres mapuche y su relación con las organizaciones de mu-
jeres y feministas no mapuche. Lo primero que se me vino a la cabeza
fue “esto no lo puedo escribir sola. Además, lo deberían escribir compa-
ñeras mapuche que puedan reflexionar críticamente sobre la relación
con las feministas”. Lo conversé con quienes me invitaron, acogieron la
preocupación y me contacté con dos mujeres mapuche que desde sus
organizaciones y territorio podían mirar esta relación desde sus dis-
tintas experiencias de participación en lo social y en el trabajo. Milla-
ray Painemal Morales de Cholchol, dirigenta nacional de ANAMURI, y
Susana Huenul Colicoy, profesional de la oficina de mujeres de la Muni-
cipalidad de Tirúa e integrante de la Comunidad de Historia Mapuche,
aceptaron la invitación a escribir.
Mi acercamiento a las organizaciones de mujeres de pueblos origina-
rios es reciente, hace ocho años tuve una experiencia muy gravitante
como profesional y activista feminista. En el contexto de reconstruc-
ción post 27F me tocó hacer un taller para la Asociación de mujeres te-
jedoras Relmu Witral de Tirua, con el objetivo de transferir y fortalecer

244 Profesora de Historia, Maestría en Género y Desarrollo en FLACSO-Ecuador.


245 Comunicadora social de la Universidad de la Frontera, Magister en antropología social de la
Universidad Iberoamericana (Ciudad de México), Diplomada en agroecología CET Biobío.
246 Introducción y síntesis elaboradas por Tatiana Hernández Comandini. Socióloga de la Universidad
de Chile, egresada del Magister en Ciencia Política de la misma casa de estudio. Postítulo en
derechos humanos y procesos de democratización y diplomada en género y educación de la
Universidad de Chile. Investigadora e integrante del directorio del Observatorio de Género
y Equidad.
154 | capítulo 8

capacidades, y transferir herramientas para el levantamiento de una agenda ciudadana y


la generación de estrategias para la incidencia política. En esa actividad pude constatar
que la metodología winka que llevaba para trabajar con ellas era muy inadecuada y que
los ejemplos de experiencias de incidencia que llevaba para que ellas diseñaran la propia,
tenían poco o nada que ver con su forma de relacionarse con otras organizaciones y autori-
dades políticas y sociales del territorio. Gracias a esta experiencia aprendí que las dinámi-
cas de relacionamiento en cada territorio son distintas y que no por el hecho de ser todas
mapuche y tener entre sus actividades principales el tejer, se organizaban de la misma
forma. Cada una tenía su grupo y cada uno de estos sus tiempos, conversaciones, intereses
y necesidades. Es, a propósito de este trabajo —que se extiende hasta el día de hoy— que
logro cuestionar día a día lo hegemonizantes que pueden resultar algunos feminismos y la
ceguera cognitiva con la que nos relacionamos muchas veces con lo territorial. En varias
ocasiones me he visto poniendo una voz de alerta en espacios feministas —algunos más
institucionalizados que otros— sobre la mirada que existe de los territorios: “falta organi-
zación”, “hay que ir a resolver los problemas”, “es allá donde nos necesitan”, entre otras
expresiones, que muestran la ignorancia que tenemos sobre lo que está ocurriendo hace
muchos años en los territorios. Las reflexiones de Millaray Painemal y Susana Huenul nos
permiten ver aquello.
Este capítulo es una mirada que tiene su fortaleza y legitimidad desde las voces situadas
de dos mujeres mapuche que reivindican la lucha de su pueblo por la autodeterminación
y recuperación territorial, entendiendo esta última como una necesidad para estar, sentir
y comprender el mundo desde un territorio específico. En este documento se ha definido
que en las autoras hay un conocimiento y saber situado247 e insurgente248, un “sentipen-
sar”249 que se funda en lo ancestral y campesino, que por siglos —y reeditándose250— se

247 Relacionado al concepto de conocimiento situado, en él “las personas sentimos, pensamos, expresamos y actuamos
a partir de lo que hayamos acumulado en nuestras historias de vida, dependiendo de los contextos sociales, geográ-
fico-políticos, culturales, nuestras pertenencias sociales, familiares, nuestras herencias emocionales, subjetivas y
ancestrales. El procesamiento de todo ello es lo que determina la manera como articulamos nuestra experiencia y, a
partir de allí, el conocimiento que seamos capaces de reproducir desde una particular visión del mundo, lo situamos
en un contexto (Aguilar, 2019:1).
248 “Nosotros corazonamos que el levantamiento del 90 impulsó la irrupción no solo de otra epistemología, sino de una forma
de cosmocimiento que está más allá de ella: la sabiduría, pues, en realidad, como lo mostró esta acción colectiva, lo que
estamos viviendo es un proceso de insurgencia de las sabidurías insurgentes, que rebasan los marcos epistemológicos
dominantes y sus límites, y abren posibilidades para que estas sabidurías y espiritualidades, que se habían mantenido
clandestinas, empiecen a visibilizarse. Sabiduría y espiritualidad que las “cosmunidades invisibles” que fueron creadas
desde el mismo momento de la Conquista por las guardianas y los guardianes de la tierra, supieron preservar a través
de los siglos en el corazón, la palabra y la acción de ancianas sabias y ancianos sabios y que, ahora, en tiempos en los
que la Madre Tierra está muy enferma y amenazada, emergen para ser compartidas con la humanidad entera, como
medicinas necesarias para sanar la existencia” (Guerrero, 2018:63).
249 Julieta Kirkwood miraba con sospecha aquel paradigma científico “reconocido”, patriarcal, que puede poner en cuestión
el orden establecido, ideado y pensado por este mismo. Un conocimiento que no admite aquellos conocimientos que
por la forma en que se producen, a través de la experiencia, o por su contenido (mujer, amor, entre otros), resultan
“perturbadores de la armonía del saber” y que se “atreven a postular ordenamientos teóricos alternativos” (Kirkwood,
2017:56). El sentipensar “muestra claramente el sentido político que tiene el encuentro entre el sentimiento y el
pensamiento, y que es parte de la cosmo-existencia de las comunidades de las culturas del caribe colombiano, en
donde un pescador le habló a Borda del sentipensar que se encontraba en el espíritu del “hombre hicotea que sabe ser
aguantador para enfrentar los reveses de la vida y poder superarlos, que en la adversidad se encierra para volver luego
a la existencia con la misma energía de antes, es también el hombre sentipensante que combina la razón y el amor,
el cuerpo y el corazón, para deshacerse de todas las (mal) formaciones que descuartizan esa armonía y poder decir la
verdad” (Moncayo, 2009:9, en Guerrero, 2018:26).
250 En contextos con adversarios diferentes, que actúan desde una razón colonialista y de conquista rapiña.
Las Organizaciones de Mujeres Mapuche en el Chile de la Revuelta | 155

ha expresado como política de resistencia frente a un capitalismo neoliberal, colonialista


y patriarcal.
¿Qué significó que tantas y tantos chilenos en Santiago tomaran la bandera mapuche
para expresar su rebeldía ante el sistema en la revuelta social de octubre del 2019? En este
gesto había una profunda valoración a un pueblo con historia de resistencia al despojo
territorial y la brutal dominación, represión y domesticación de los cuerpos y sexualida-
des a propósito del proceso de colonización. Las y los chilenos habían “despertado” y eran
capaces de impugnar a la institucionalidad que sostiene a un sistema cuya reproducción
se juega en la injusticia y el abuso sobre determinados cuerpos (pobres, excluidos/as, mu-
jeres precarizadas, cuerpos feminizados, niños/as, ancianos/as, entre otros).
Desde estas políticas de resistencia podemos ver, además, como se tejen historias251, un
proyecto político, social, cultural y económico alternativo al capitalismo neoliberal extrac-
tivista, individualista, patriarcal, racista y colonialista.
Es así que algunos feminismos comienzan a hablar de la necesidad de un sistema na-
cional plurinacional de cuidados, abrazando la organización de las y los mapuche frente a
los cuidados. Las comunidades mapuche le asignan un valor fundamental a las tareas de
cuidado, a todo aquello que reproduce socialmente la vida. Ellos y ellas han colectivizado
los cuidados, algo que los y las no mapuche estamos aprendiendo a propósito de la expe-
riencia de la pandemia: para existir debemos valorar la experiencia del coexistir y esto solo
es posible en torno al cuidado mutuo.
Por otro lado, es importante preguntarse ¿qué hay detrás de la violencia institucional
sostenida contra las hortaliceras de Temuco? ¿Qué es lo que el Estado busca reprimir ahí?
Las hortaliceras son una expresión de resistencia a la opresión capitalista neoliberal, pa-
triarcal y racista, así como también, quienes ponen de manifiesto, en su forma de producir
y comercializar, un modelo de sociedad y economía alternativo, y que hoy quienes habita-
mos la ciudad, estamos valorando mucho más a propósito de la pandemia.
En definitiva, lo que está en juego son modelos de sociedad y formas de coexistencia (de
hacer política) distintos. Susana Huenul nos permite ver la forma en la que actualmente
funciona el Estado y, por ende, la construcción de democracia y ciudadanía que hay detrás
de aquello. Un Estado que no logra acercarse a la realidad que viven cientos de mujeres
víctimas y sobrevivientes de violencia patriarcal en el campo, con distancias geográficas
donde se hace necesario un Estado más cercano, más pertinente y con capacidades que
permitan a la o el funcionario público, diseñar y ejecutar la acción pública con un enfoque
de derechos humanos, interseccional e intercultural.
En la escritura de Millaray y de Susana queda claro que no es posible pensar el Estallido
o revuelta social de octubre del 2019 como un evento particular en nuestra historia po-
lítica y social de post dictadura cívico y militar, así como tampoco del proceso histórico,
político, social y cultural de colonización. Los saberes insurgentes y las historias tejidas
dan cuenta de que en el territorio mapuche se vive hace siglos en permanente revuelta y

251 Tejer historias desde la vida es un acto de profundo compromiso político con una realidad no pensada, sino intensamente
vivida y que ha inscrito en la profundidad de los espíritus, los cuerpos y las memorias una multiplicidad de dolores,
alegrías, sueños y luchas, que son las que hacen el vivir, a fin de compartir esos procesos, desde la afectividad, desde
el corazón y poder transformar esa vida, desde la cual se habla (Guerrero, 2018:39).
156 | capítulo 8

que, a diferencia de muchas organizaciones y movimientos sociales que comienzan post


Estallido con un proceso destituyente en cabildos y cabildas, reuniones barriales y huer-
tas comunitarias, entre otras expresiones sociales y políticas que permitieron pensar en
el nuevo Chile que podríamos levantar, las comunidades mapuche —fundamentalmente
aquellas que viven en Wallmapu— tenían una definición más clara de la sociedad en la
que quieren coexistir, porque llevan muchos años viviéndola de manera subalternizada.
La forma en que organizamos la escritura fue a través de preguntas que orientaron la
reflexión en torno a tres grandes temas: las voces de las mujeres mapuche frente a los
nuevos mundos posibles que estamos construyendo; políticas de resistencia al modelo
hegemónico desde los sentipensares situados; y las voces silenciadas, no escuchadas de
las organizaciones de mujeres mapuche, ideas, sueños y proyecto de sociedad alternativo
al que hoy vivimos.

Reflexiones en tiempos de crisis

Millaray Painemal Morales, dirigenta de la Red de Mujeres Mapuche


Trawun pu Zomo y de ANAMURI

Comienzo este escrito posicionándome como mujer mapuche, activista y defensora de los
derechos de las mujeres y del Pueblo Mapuche. No es mi afán ni pretendo hablar por todas
las mujeres mapuch raza aborigen y unir a todas las araucanas existentes en esta ciudad
con fines puramente culturales”252.
En la actualidad, son numerosas las organizaciones de mujeres articuladas tanto en
las zonas urbanas como rurales; algunas trabajan al alero de municipalidades y otras de
manera más autónoma. Las motivaciones son variadas y diversas, por un lado, enfrentar
las políticas asimilacionistas del Estado chileno y, por otro, las diversas situaciones de
racismo y discriminación, y la violencia de género que proviene desde la propia sociedad
mapuche y de la chilena.
Las mujeres de las comunidades luchamos junto al movimiento mapuche para denun-
ciar la instalación de proyectos extractivistas en nuestros territorios, como son las hi-
droeléctricas, los vertederos, las carreteras y leyes como el Tratado Transpacífico o TTP11
y su intento de privatizar las semillas, base de la soberanía alimentaria.
Hoy en día, las comunidades se encuentran en un proceso de recuperación territorial,
lo que ha generado un conflicto latente entre el Pueblo Mapuche y el Estado, y la conse-
cuente persecución y encarcelación de líderes mapuche. La represión judicial de la protes-
ta se lleva a cabo bajo una Ley Antiterrorista que se origina en el periodo de la dictadura
militar de Pinochet.
En este contexto de despojo territorial, las mujeres mapuche también han sufrido per-
secución. Entre ellas, la machi Francisca Linconao —defensora del territorio mapuche y
de sus plantas medicinales— que fue encarcelada y luego dejada en libertad. No ocurrió
lo mismo con la activista mapuche Macarena Valdés, quien fuera cobardemente asesinada

252 Diario Austral, 5-10-1937, citado en Foerster y Montecino, 1988: 173.


Las Organizaciones de Mujeres Mapuche en el Chile de la Revuelta | 157

en agosto del año 2016 en Tranguil, sur de Chile, por oponerse junto a su comunidad a la
instalación en el territorio de una central de paso de la empresa RP Global.
En la actualidad, las comunidades de diversos territorios estamos enfrentando en lo
cotidiano graves problemáticas como la sequía de nuestros pozos, esteros, ríos y la desa-
parición del bosque nativo, aves y diversas especies.
Es habitual ver que las familias mapuche reciban agua en camiones aljibe desde los
municipios. Esto afecta profundamente la calidad de vida de las mujeres, de sus familias y
de las comunidades. Otro tema de nuestro interés, es la recuperación de nuestras semillas
nativas y que realizamos a través de los llamados Trafkintu, una práctica ancestral que an-
tiguamente se hacía entre diversas comunidades y territorios. Un ejemplo de ello es que
de la zona cordillerana donde habita el Pueblo Mapuche pewenche se traían los piñones
a la zona de la costa y se intercambiaban por el trigo o las papas. El Trafkintu ha sido y es
una práctica social, económica, solidaria y espiritual que retomamos con fuerza las organi-
zaciones de mujeres de las comunidades y que se ha expandido a las ciudades en espacios
como escuelas, liceos y organizaciones sociales.
Es así que cada año a nivel local realizamos diversas actividades como nütram o conver-
satorios y seminarios para intercambiar conocimientos y promover la defensa y el cuidado
de la madre tierra y los peligros existentes, como el calentamiento global y el actual siste-
ma económico capitalista.
El año 2019 en la ciudad de Santiago, el actual Gobierno de Piñera pretendía realizar
la cumbre sobre Cambio Climático llamada COP25. Sin embargo, esta no ocurrió, siendo
cancelada producto de la situación de crisis social y económica por la que aún atraviesa
el país.
En tanto, desde las organizaciones de mujeres campesinas e indígenas afiliadas a ANA-
MURI y a la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo, convocamos el
día 10 de diciembre en Temuco a un seminario interregional denominado “Crisis Climá-
tica y Social, juntas y juntas enfriamos el planeta y proponemos alternativas al modelo
neoliberal”. Aquí reflexionamos acerca de los fenómenos climáticos que están ocurriendo
a nivel planetario y de sus efectos negativos en la pequeña agricultura familiar campesina
y en la soberanía alimentaria de los pueblos. Otra de las temáticas expuestas tuvo que ver
con la Asamblea Constituyente y el Estado plurinacional y paritario. Aquí, las mujeres
campesinas e indígenas demandaron una nueva Constitución para el país que reconozca
la plurinacionalidad.
Durante el Estallido Social, iniciado el 18 de octubre de 2019, las organizaciones vin-
culadas a ANAMURI nos sumamos a las grandes protestas y movilizaciones para exigir
cambios políticos y sociales como derecho a la salud, educación, pensiones dignas y por
una nueva Constitución plurinacional y paritaria. Sin embargo, esta última demanda no
es compartida por toda la sociedad mapuche, pues algunos sectores plantean que su lucha
principal es por la autonomía territorial del Pueblo Mapuche.
Asimismo, en Wallmapu se produjeron hechos como el derribamiento de estatuas de
personajes históricos como Pedro de Valdivia y Cornelio Saavedra, entre otros, como sím-
bolos de opresión y violencias hacia el Pueblo Mapuche. Es así que estas imágenes han
quedado grabadas en nuestra memoria y nos hablan del inicio de un proceso de descoloni-
158 | capítulo 8

zación de nuestras mentes y de una invitación a que los habitantes de Wallmapu comen-
cemos a mirarnos, pensarnos, relacionarnos y tejernos de manera distinta.
Los saberes y conocimientos que hemos ido adquiriendo desde pequeñas se fortalecen
en nuestra edad madura escuchando a los futakeche (ancianos y ancianas), aunque hoy en
día muchos de ellos se encuentran viviendo solos, una problemática que debemos conver-
sar al interior de nuestras familias y comunidades.
Antiguamente, las familias cuidaban de sus futakeche y sus voces eran muy respetadas,
nos enseñaban acerca del respeto a la naturaleza, a escuchar, observar e interpretar sus
señales. Una de estas señales se produjo en el mes de marzo del año 2019, cuando en
algunas comunidades floreció la quila, lo que fue interpretado como “mala señal”, de la lle-
gada de graves problemas, enfermedades, escasez y hambruna. En el pasado, cuando esto
ocurría, la gente hacía ceremonias invocando a los espíritus de la naturaleza y se preparaba
con alimentos y medicinas.
Frente a la expoliación de los territorios es necesario establecer alianzas con otros sec-
tores de la sociedad chilena, como ambientales, sindicales, de estudiantes y de mujeres
diversas, y que se respeten nuestras propias formas de ver la vida, que tienen como base
nuestra cosmovisión. En estos tiempos debemos recuperar y fortalecer nuestras prácticas
ancestrales, entre ellas el Kelluzomowen o solidaridad entre mujeres (y ejercerlas), como lo
hacían nuestras abuelas, que se ayudaban unas a otras. El siguiente testimonio lo ilustra.
Antes se vivía en grupos […], las mujeres eran bien unidas, hacían todo junto,
cuando pisaban el trigo, iban cantando […]. En ese tiempo cuando le pegaban a
una mujer, entre todas arrinconaban a los hombres y no era fácil que la pasaran
a llevar, eran más respetadas. Ahora no pasa eso. (Testimonio Chiñura Morales,
Cholchol, 2014, en Edit: Álvarez y Painemal, 2015:13)
El año 2019, las mujeres mapuche nos unimos en Temuco a la conmemoración del 8 de
marzo, Día de la Mujer, y lo hicimos para apoyar las demandas de las mujeres feministas
en su lucha contra la violencia patriarcal y contra el Estado que nos oprime y persigue
también a nosotras. Hoy en día ha emergido con fuerza un movimiento feminista al cual
respetamos y valoramos, pero no es algo que nos identifique plenamente, debido a que
muchas de sus demandas no logran encajar con nuestra realidad y muchas veces se inten-
tan imponer sus propias agendas, que para nosotras no son prioritarias.
Como mujeres mapuche hemos venido planteando que nuestra principal lucha es por
la autonomía político–territorial y colectiva como pueblo, sin dejar de lado nuestros de-
rechos específicos como mujeres, como es nuestra salud afectiva, sexual y reproductiva,
tomando en cuenta nuestra cultura y cosmovisión.
No obstante, valoramos y reafirmamos la necesidad de seguir fortaleciendo las redes
y alianzas con mujeres de distintos sectores del movimiento feminista, las cuales deben
ser respetuosas y horizontales para construir una nueva sociedad diversa y erradicar el ra-
cismo y el patriarcado. Asimismo, como mujeres mapuche organizadas nos encontramos
en un proceso de fortalecimiento interno, en que promovemos espacios de conversación
entre mujeres diversas, tomando en cuenta las voces de las más ancianas y el traspaso de
conocimiento a las más jóvenes.
Las Organizaciones de Mujeres Mapuche en el Chile de la Revuelta | 159

En el contexto de la crisis ambiental y sanitaria que vivimos a nivel mundial, recono-


cemos que nuestro principal enemigo es el capitalismo, causante de la depredación de
nuestros bienes naturales: el agua, los árboles, las plantas medicinales y la desaparición de
aves y animales. Es nuestro deber crear conciencia en la mayoría de la población que aún
está adormecida y siente poco interés por el cuidado del planeta.
Nuestras voces se construyen en sintonía con la madre tierra, escuchando a los pájaros,
a los árboles y a nuestros sueños, fortaleciendo, de esta manera, nuestro espíritu y nuestro
entorno. Es a partir de estas voces que nos construimos y reconstruimos para caminar por
este sendero llamado vida y al que todos y todas estamos convocados.

Desafíos de la lucha por una vida libre de todo tipo de violencias

Susana Huenul Colicoy. Comunidad de Historia Mapuche

Tomaré “la posta” de este texto conjunto, luego de la contundente reflexión de Millaray,
compartiendo plenamente su análisis. En particular, lo mencionado respecto a la diversi-
dad de las organizaciones de mujeres mapuche, y sobre los temas transversales y compar-
tidos por esta diversidad de sectores de mujeres organizadas y no organizadas, ya sea en
el campo, en la ciudad, en organizaciones ambientales, campesinas y juntas de vecines,
por mencionar algunas. Da en el clavo cuando dice que apostamos por el Buen Vivir, como
un principio guiado por la soberanía alimentaria, la agroecología y la defensa de nuestros
derechos como mujeres y a una vida libre de todo tipo de violencias, cada uno grandes
temas en sí mismos y relacionados entre sí.
Las descripciones y análisis de este escrito las realizo bajo una lógica de conocimiento
situado que ha desarrollado la corriente feminista socialmente comprometida (Hernán-
dez, 2015:86), como trabajadora de la Oficina de Mujeres en la Dirección de Desarrollo
Comunitario de la Municipalidad de Tirúa, a partir de lo que me ha tocado vivir y observar
en diversas interacciones durante siete años ejecutando programas locales para el auto-
sustento, acompañando mujeres y organizaciones, principalmente del campo, mediante
la puesta en valor de los saberes locales, realizando iniciativas que cuiden y protejan el
medio ambiente. En esto, la agroecología pasa a ser una potente herramienta, clave para
potenciar factores protectores asociados al conocimiento de la huerta, las plantas, el bos-
que y el cuidado del agua, ya que, aun teniendo pocos recursos económicos, se puede
acompañar procesos para y con las mujeres, que permitan avanzar hacia el autosustento.
También me he vinculado con la temática de prevención de la violencia contra las mu-
jeres, desde un rol de facilitadora y gestionadora de talleres con organizaciones y funcio-
narias/os públicos y a través de la coordinación de la Mesa Comunal por la No Violencia
Contra la Mujer de Tirua, instancia que, según los lineamientos de SERNAMEG253, debie-
se ser coordinada por el Centro de la Mujer254. En nuestro caso, dado que no contamos

253 Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género.


254 En el contexto de elaboración de este capítulo, la Municipalidad de Tirúa y el Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad
de Género de la Región del Biobío se encuentran instalando el Centro de la Mujer de Tirúa. Dispositivo fundamental
para la prevención y atención psicosocial y jurídica de las mujeres que están viviendo violencia patriarcal.
160 | capítulo 8

con ese dispositivo, nos autoconvocamos mensualmente. Participan de este espacio la


asociación de tejedoras Relmu Witral, Hogar de Cristo, Fundación Mi Casa, Liceo Trapa-
queante y oficinas de la Municipalidad de Tirua vinculadas con el tema. Desde mayo de
2018 el municipio no cuenta con profesional del área psicosocial dedicada al abordaje de
la violencia contra las mujeres, y si bien existe el Programa de Salud Mental del Centro de
Salud Familiar (CESFAM), las profesionales no dan abasto con la demanda que existe. En
este escenario, como mesa nos reunimos para trabajar en aquellas acciones que seamos
capaces de asumir desde nuestras distintas funciones, tales como la sensibilización me-
diante talleres, redes sociales y radio, como también para compartir información, brin-
darnos apoyo y autoformarnos en ámbitos más específicos de lo que implica enfrentar
la violencia contra las mujeres. Como hito, realizamos cada año una caminata y un acto
simbólico en el marco del 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la
Violencia contra la Mujer, para visibilizar esta problemática en el pueblo de Tirúa. En el
año 2019, las mujeres mapuche y no mapuche de Tirúa caminamos todas juntas detrás
de un lienzo que decía “Ni la tierra ni las mujeres somos territorio de conquista”. Este
visibilizaba que la violencia hacia las mujeres está también determinada por el contexto
y que desborda la idea de que la violencia solo ocurre en la casa y en la relación de pareja.
El lienzo visibilizaba el impacto del violento proceso de colonización y la consecuente
racialización de los cuerpos y el ejercicio de la sexualidad de las mujeres hasta el día de
hoy. En base a esta experiencia compartiré algunas reflexiones en cuanto al actuar del
Estado a través de los gobiernos locales y de la comunidad en esta materia, y profundizaré
lo planteado por Millaray respecto a la defensa de nuestros derechos como mujeres y a
una vida libre de todo tipo de violencias.

Violencias contra las mujeres en territorios rurales

En un intento de caracterizar las situaciones de violencias que viven las mujeres mapuche
y no mapuche en el campo, considero —en primer lugar— aquellas violencias estructura-
les, marcadas por lógicas económicas. Tal es el caso de la presencia de la industria forestal
y las grandes extensiones de monocultivo de árboles exóticos como el pino y el eucaliptus.
Se ha difundido mucho acerca de los impactos socioambientales de los monocultivos de
las plantaciones forestales en territorio mapuche (Araya, 2003; Aylwin, Yáñez y Sánchez,
2013) como consecuencia de la disminución de bosque nativo, esto es, afectación en la
disponibilidad de agua para consumo humano y riego; afectación en la disponibilidad de
frutos y hongos silvestres; afectación a los sistemas económicos de oficios asociados al
bosque, como recolección y cestería; y desmedro de la salud mapuche, pues las hierbas
medicinales (lawen) crecen en el bosque, no en el monocultivo, y se han visto disminuidas
según reportan los agentes de salud mapuche que las recolectan para sanar a las comuni-
dades (Huenul, 2017:310).
Otro ámbito de la violencia estructural ocasionada por la industria forestal, tiene que
ver con el gasto estatal en policía para resguardar los intereses económicos de los due-
Las Organizaciones de Mujeres Mapuche en el Chile de la Revuelta | 161

ños de las empresas255. Esto ha significado la progresiva militarización del territorio, en


ascenso desde el año 2014. La presencia de las fuerzas policiales deja en evidencia que
el objetivo es proteger intereses privados, como lo indican decenas de testimonios que
hemos recogido donde se denuncia que Carabineros no acude cuando mujeres o testigos
de la violencia patriarcal han llamado pidiendo ayuda.
Junto con lo anterior, existen otras características que afectan la vida de las mujeres.
Tirúa, por ejemplo, es una comuna con una superficie de 624 km2 que presenta alta dis-
persión geográfica y baja conectividad hacia las zonas rurales, existiendo algunos sectores
que cuentan con transporte subsidiado. Sumado a lo anterior, por la accidentada geografía
de la cordillera de Nahuelbuta, la señal de teléfono también es débil. Estas son dos barre-
ras de género que influyen en la problemática de violencia contra las mujeres dado que
afectan, por ejemplo, la participación en organizaciones y/o talleres, la movilización a la
ciudad a pedir ayuda, o poner una denuncia (física o virtualmente), contribuyendo al ais-
lamiento y ausencia de redes que viven las mujeres víctimas de violencia.
Por lo anterior, planteamos que las mujeres que viven violencia en contexto de pareja
en el territorio de Tirúa, viven triple discriminación. En primer lugar, por ser mujeres,
luego por su condición de pobreza y exclusión, que constituye una barrera para solicitar
ayuda y, tercero, por ser mapuche.
En cuanto a cómo hemos trabajado en prevención y abordaje de la violencia contra las
mujeres, específicamente, en sensibilización, quisiera remontarme al año 2013 en que
comencé a trabajar en la Municipalidad de Tirúa. Mi rol consistía en coordinar la Unidad
de Familia en la Dirección de Desarrollo Comunitario, que estaba compuesta por la Oficina
de Infancia, la del Adulto Mayor, la de Discapacidad y la de Mujeres, esta última también
bajo mi responsabilidad. Asumí esta tarea con mucho compromiso ya que estaba muy mo-
tivada con trabajar en desarrollo comunitario. Dado que mi formación es en comunicación
social, es decir, no me formé para ejecutar políticas públicas, intenté aplicar lo que había
aprendido en el Programa Servicio País y en una maestría en antropología social que pude
realizar gracias a una beca que obtuve el año 2008.
Durante la fase de diagnóstico, entre mayo y diciembre de 2013, se evidenció la nece-
sidad de trabajar en sensibilización, pues en las distintas instancias de diálogo aparecían
creencias y pensamientos asociados a justificar la violencia que vivían las mujeres, un
rechazo a querer abordar el tema y pérdida de confianza en las instituciones por malas
experiencias de quienes habían vivido violencia y habían denunciado. En cuanto a la aten-
ción de las víctimas, en ese tiempo el Centro de la Mujer (CDM) de Cañete tuvo por varios
años un equipo relativamente estable y atendía casos en Tirúa y el Municipio de Cañete.
Entre enero de 2014 y mayo de 2018 contó con una trabajadora social a cargo de recibir
denuncias, acompañar y/o derivar casos de violencia y mantener activas las redes. Duran-
te ese periodo realizamos permanentemente talleres con organizaciones y trabajadoras/
es municipales, conversatorios y puerta a puerta, en coordinación con el CDM de Cañete.
Posterior a eso, han transcurrido dos años en que no se cuenta con dispositivos para
atender a víctimas de violencia en contexto de pareja. Algo que probablemente viven mu-

255 Para profundizar en el conflicto forestal en territorio lavkenche, ver ¡Xipamün pu ullka! La usurpación forestal del
lavkenmapu y el proceso actual de recuperación. Pu lov y comunidades en resistencia, 2017.
162 | capítulo 8

chas comunas de Chile y donde la forma de operar es cubrir la atención comunal en el


CDM más cercano y de otra comuna. La particularidad de Tirúa es que lo hace en medio
de un territorio atravesado por el conflicto del Estado de Chile con el Pueblo Mapuche,
donde una de las principales formas de protesta es el corte y toma de caminos, impidiendo
el traslado de las profesionales del CDM de Cañete o de las mujeres de Tirúa al CDM de
Cañete. Esto fue alertado al Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género post Estallido
y revuelta social de octubre del 2019, porque estos cortes se hicieron más recurrentes y,
por ende, se vio totalmente suspendida cualquier tipo de atención. En estos dos años, la
Mesa Comunal por la No Violencia se ha mantenido trabajando en la tarea de sensibiliza-
ción, pues para poder avanzar, debemos ir derrumbando los estereotipos de género que
constituyen los patrones de pensamiento machista y la normalización de la violencia. En
este contexto, hemos facilitado procesos para que —mediante metodologías participativas
y dialogantes de trabajo, de compartir e intercambiar entre mujeres— estas barreras se va-
yan derribando. En este camino una herramienta útil ha sido el enfoque de derechos, pues
las conversaciones entre mujeres acerca de sus derechos, en un mediano plazo da como
resultado que sean ellas mismas quienes identifiquen la violencia como una vulneración
que no debe suceder.
Las conversaciones entre mujeres han sido y son una gran herramienta para ir avan-
zando hacia una vida sin violencia. Desde la cosmovisión mapuche tomamos la idea del
nütram, de la conversación, para ir conociéndonos, generando confianzas y acompañarnos
para crecer juntas.
En un encuentro de mujeres en el marco del Día Internacional de la Mujer de este
año, organizado por la Red de Mujeres del Lavkenmapu y la Mesa por la No Violencia, en
conversaciones grupales las mujeres identificaron la violencia económica y patrimonial,
expresada en aquella dependencia económica que les dificulta salir de la dinámica de vio-
lencia. En cuanto a la violencia psicológica, sobresalen las referencias a “ninguneos” y
menosprecios que viven algunas mujeres que se organizan o buscan desenvolverse en la
vida pública. En cuanto a la violencia sexual, aparecen relatos asociados al control de la
reproducción e identificaron también la violencia obstétrica. Las mujeres relatan lo trau-
mático y violento que fueron sus partos por los tratos recibidos, por lo que valoran que
se haya avanzado recientemente en este tema, dado que en el Hospital de Cañete existe
la posibilidad de optar al parto respetado con pertinencia cultural. La violencia simbólica
aparece asociada a la reproducción de estereotipos que sindican a las mujeres como res-
ponsables de la violencia que viven. La violencia física aparece como la más cotidiana de
las violencias.
¿Quiénes tienen responsabilidad y deber en la prevención de la violencia contra las
mujeres?
La prevención de la violencia contra las mujeres es un tema de derechos humanos a
nivel internacional sobre el cual se han establecido tratados y convenios ratificados por
los Estados parte de las Naciones Unidas. El Estado de Chile ha ratificado la Convención
sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación (CEDAW), adoptada por la
Asamblea General de Naciones Unidas el 18 de diciembre de 1979 (Decreto 789 del 27
de octubre de 1989) y la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar
Las Organizaciones de Mujeres Mapuche en el Chile de la Revuelta | 163

la violencia contra la mujer (Decreto 1640 del 26 de septiembre de 1998), más conocida
como la Convención Belém Do Paré, en 1994. La Convención Belém Do Paré, en lo referido
a los deberes del Estado, exige actuar con la debida diligencia para prevenir, investigar y
sancionar la violencia contra la mujer (art.7, letra f). Así también, consigna el suministro
de los servicios especializados apropiados para la atención necesaria a la mujer objeto de
violencia, por medio de entidades de los sectores público y privado, inclusive refugios,
servicios de orientación para toda la familia, cuando sea el caso, y cuidado y custodia de
los menores oportunos y el acceso efectivo a tales procedimientos (art. 8, letra d). Esta
Convención es el principal respaldo para el diseño de políticas públicas, y los 109 Centros
de la Mujer con los que cuenta el Estado de Chile son parte de la respuesta a los compro-
misos internacionales en materia de violencia hacia las mujeres.
De este modo, es evidente el rol de las políticas públicas de carácter centralizado y
descentralizado, como herramientas para generar algunas de las transformaciones ne-
cesarias que permitan avanzar hacia un Buen Vivir de las mujeres. Se hace necesario
revisar el rol de los municipios, en tanto unidad mínima del Estado de mayor cercanía
con la población, como un actor relevante en garantizar los derechos de las mujeres y la
incorporación del enfoque de género. En tanto unidad mínima del Estado, les correspon-
de a los municipios hacerse cargo del artículo 5to de la Constitución de la República, que
señala: “es deber de los órganos del Estado respetar y promover los derechos garantizados
por esta Constitución, así como por los tratados internacionales ratificados por Chile y
que se encuentren vigentes”.
El SERNAMEG cuenta con programas cuya cobertura no alcanza para todos los munici-
pios del país. Además, por ejemplo, en el caso del Programa Jefas de Hogar, las municipa-
lidades deben aportar con un porcentaje para el funcionamiento del programa, que en el
caso de municipios altamente dependientes del Fondo Común Municipal256 se hace más
complicado de ejecutar. Los municipios destinan recursos de este fondo para la ejecu-
ción de planificaciones locales que resultan insuficientes para implementar programas de
mediano plazo o no consideran financiamiento para costear los equipos de profesionales
que se requieren. Lo mismo ocurre con los Centros de la Mujer (CDM) que administra
directamente el SERNAMEG en convenio con las municipalidades. De los 346 municipios
que existen en el país, actualmente existen solo 109 CDM257, es decir solo el 31,5% de los
municipios de Chile cuentan con uno.
A lo anterior, cabe sumar la desconexión que existe entre la distintas reparticiones del
Estado, ya que en los casos en que el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género a través
de los programas del Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género no pueda llegar
a las comunas, deberían ser los municipios quienes aterricen la política pública nacional
en materia de violencia hacia las mujeres, sobre la base de la Ley Orgánica de Municipa-
lidades, que establece dentro de la naturaleza de los municipios —en tanto corporaciones
autónomas de derecho público— la finalidad de satisfacer las necesidades de la comunidad

256 El Fondo Común Municipal establecido en la Ley Orgánica Constitucional de Municipalidades es un mecanismo
redistributivo de los ingresos propios entre las municipalidades del país, que consiste en que los mayores aportes de
las municipalidades con más recursos se destinan al financiamiento de aquellos municipios con menores recursos,
como es el caso de la Municipalidad de Tirúa, que depende casi en un 100% de este fondo para su funcionamiento.
257 Consulta en página [Link], junio 2020.
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local y asegurar su participación en el progreso económico, social y cultural de las res-


pectivas comunas. Algo que es muy complejo cuando la palabra “mujer” aparece una vez
en todo el documento de la ley, artículo 4, letra k, el cual indica que las municipalidades
podrán desarrollar funciones relacionadas con “la promoción de la igualdad de oportuni-
dades entre hombres y mujeres”.
Organismos internacionales de derechos humanos, como Naciones Unidas y la CEPAL,
han hecho reiteradas recomendaciones a los Estados parte a que hagan transversal el en-
foque de género en sus políticas nacionales, centrándose en el rol que les compete a los
gobiernos locales por su cercanía con la comunidad.
Los municipios pueden llegar a tener mayor agilidad para implementar esos
procesos, porque son menos los actores, más pequeñas las distancias para los
encuentros, el control social sobre el derecho a la participación y a la toma de
decisiones puede activarse rápidamente y esos ejemplos pueden servir como
laboratorio de experiencias. (CEPAL, 2016:38)
Estos argumentos se diluyen en la burocracia, no existe supervisión o vigilancia del
cumplimiento de los decretos que promulgan los tratados, de tal modo que en aquellos
municipios donde no existen Centros de la Mujer, queda a criterio de las gestiones mu-
nicipales el abordar o no los temas de violencia contra la mujer. A nivel local, y pese a
todas las declaraciones mencionadas, observamos el completo desamparo de las mujeres
mapuche, campesinas, que sufren violencia en comunas donde la política pública del nivel
central no llega. Y los municipios no priorizan presupuesto, por tanto, no se cuenta con
profesionales con todas las capacidades que se requieren para abordar las situaciones de
violencia que viven las mujeres.
Urge destacar lo escasamente abordados que son los problemas psicosociales por par-
te del sistema público. Destaca una baja comprensión sobre la importancia del tipo de
profesional que se desempeñe en estas áreas, requiriendo formación y especialización en
el abordaje de la violencia en contexto de pareja. Algo que parece tan obvio, en muchos
municipios no lo es. Muchas veces se termina abordando el tema a la ligera, sumándose
una alta rotación de profesionales en las comunas rurales, lo que termina vulnerando
doblemente a las personas. En diferentes espacios de diálogo con mujeres del territorio se
nos ha relatado que no se confía en las instituciones por experiencias de denuncias que
no llegaron a nada, dada la negligencia del Estado en su atención a las mujeres. Esto sería
completamente evitable si la institucionalidad comprendiera y se hiciera cargo de la mag-
nitud del problema social y político que se enfrenta cuando se trata de violencia patriarcal.
Es ineludible el desafío de dotar de una arquitectura institucional y de capacidades a
los gobiernos locales en beneficio de las mujeres. Se requiere una normativa que garantice
que en todos los municipios exista la figura del Centro de la Mujer, conformada por una
triada psico–socio–jurídica, es decir, psicóloga, trabajadora social y abogada, con el fin de
entregar una atención integral a las mujeres, no solo enfocada en acompañar en una si-
tuación de violencia, sino también en acompañar a aquellas que deciden rehacer su vida.
Aquí quiero destacar que materializar ese trabajo integral requiere de equipos interdisci-
plinarios, conducción técnica y fuerte trabajo en red, tres aspectos fundamentales para
una atención integral a las víctimas.
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Quienes compartimos el principio básico de que las mujeres víctimas de violencia me-
recen la mejor atención, debemos reflexionar sobre los modos en que nos aproximamos a
la realidad, más cuando esta se encuentra atravesada por una violencia política normaliza-
da. Debemos incidir para que prime un enfoque psicosocial que vincule a las personas con
su entorno y el contexto histórico en que se da esta interacción, donde
las emociones, sentimientos, pensamientos, acciones y simbolismos serán
producto de esta relación e inseparables de la realidad concreta de vida de las
personas. Al incluir el análisis del contexto sociopolítico y sus raíces económi-
cas, este enfoque contribuye al desvelamiento de las relaciones de poder que
subyacen en las experiencias de la persona, en sus lazos sociales, en su visión
del mundo, así como en el lugar en que se ubica en la estructura social. (Aluna,
2015:10)
Existen situaciones de violencia contra la mujer asociadas a otras problemáticas pre-
sentes en los territorios, como consumo problemático de alcohol, que acentúan la situa-
ción de violencia y requieren de un acompañamiento integral, coordinado y sostenido en
el tiempo. Este acompañamiento, junto con enfrentar el problema, tendrá que enfocarse
también en potenciar factores protectores que les permitan a las mujeres salir de la diná-
mica de violencia.

Respuesta comunitaria a la violencia contra la mujer

Junto con exigirle al Estado que cumpla lo establecido en la Convención Belém Do Pará, en
la Mesa por la No Violencia hemos conversado sobre el desafío de incidencia que tenemos
para que la prevención de la violencia contra las mujeres se incorpore en la agenda de las
diversas organizaciones de la comuna. La prevención comunitaria de la violencia es un
desafío en el que no hemos podido avanzar y lo visualizamos como un trabajo de mediano
plazo, que requiere de una planificación seria y de personas que lo dinamicen.
Países hermanos de nuestra Abya Yala258 tienen camino recorrido en el abordaje comu-
nitario de la violencia que enfrentan las mujeres259 y pueden orientar las acciones que te-
nemos que realizar para ir avanzando a un modelo territorial con base en el conocimiento
propio: el conocimiento mapuche. Una vez más deberemos hacer uso del nütram como
herramienta para resolver nuestros asuntos, e iniciar conversaciones con dirigentes y así,
de a poco, ir abonando el terreno para que la cosecha sea instalar el tema de la violencia
de pareja en la agenda comunitaria.
Con esperanza vemos la realidad de las ciudades donde las organizaciones de mujeres
llevan más camino recorrido en cómo enfrentar la violencia de manera comunitaria. Sin
embargo, en el campo es distinto —como hemos argumentado a lo largo de este aparta-
do—, por eso, el desafío también está en cómo, desde nuestros distintos roles y posicio-
nes, aportamos en la construcción de un tejido social sensible ante la violencia contra las
mujeres y que tome posición en tanto es una problemática social y de salud.

258 La tierra que habitamos y que hoy se conoce como América a propósito del proceso de colonización.
259 Un análisis desde la antropología sobre esto en el libro Exigiendo justicia y seguridad. Mujeres indígenas y pluralidades
legales en América Latina, coordinado por Rachel Sieder, CIESAS, Ciudad de México, 2017.
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A modo de síntesis

Estos dos relatos y análisis nos permiten observar los puntos de encuentro de los diversos
feminismos —hegemónicos, populares, comunitarios, radicales, campesinos y mapuche–
feministas— con las organizaciones de mujeres mapuche que no se identifican necesaria-
mente con los feminismos porque los entienden como parte del proceso de colonización.
El derecho de las mujeres a vivir una vida sin violencia es sin duda el principal punto de
encuentro, pero incluso allí hay distinciones importantes a propósito de un territorio–
cuerpo cruzado por la violencia colonial, empresarial extractivista, institucional militari-
zada. Las mujeres mapuche no hablan de una sola violencia, hablan en plural para visibili-
zar todas las estructuras de dominación que cruzan con violencias sus cuerpos.
A propósito de la revuelta social de octubre del 2019 y de cómo se expresaron en los
distintos territorios organizados en Chile los saberes insurgentes de las mujeres mapuche,
de las mujeres populares y también campesinas, de las experiencias de vida de trabajado-
ras sexuales, de las trabajadoras de casa particular y tantas otras, muchas feministas nos
empezamos a cuestionar las categorías superpuestas a nuestro proyecto político, social,
cultural y económico. Asumíamos que el feminismo era anticolonial, antipatriarcal, anti-
rracista, anti capitalista neoliberal y de clase, por ende, enunciarnos feministas suponía
que asumíamos como propia la lucha del Pueblo Mapuche y la historia tejida de las mu-
jeres mapuche. Sin embargo, llamarnos feministas a secas implica un trabajo político de
densificación de nuestro proyecto/lucha, del que no nos hemos hecho cargo del todo. Es
importante asumir que nuestra lucha está cruzada por mucho clasismo, racismo y miso-
ginia y que no todo lo que se llama feminismo lo es. No es fácil desprenderse de la mirada
y las prácticas patriarcales, racistas y clasistas en la que muchas hemos sido socializadas.
“Darse cuenta” implica un proceso de autobservación constante, de una toma de con-
ciencia no solo objetiva, sino que también subjetiva, para no reproducir los patrones de
relacionamiento del patriarcado, del racismo y de lo aspiracional. Este proceso sin duda no
tiene fin y, en consecuencia, los adjetivos que ponemos al feminismo que nos mueve nos
seguirán acompañando por mucho tiempo.
Independientemente de lo anterior, algunas feministas vemos con esperanza lo que
se teje en cada huerta familiar mapuche, en cada hilado y witral lavkenche, en cada lawen
que prepara una machi y en cada cocina de las mujeres mapuche. Somos conscientes de
aquellas políticas de resistencia que hoy se vislumbran —a propósito de lo visibles que se
hacen durante el Estallido y la revuelta social— como proyectos de vida posible no solo
para las y los mapuche, sino que también para tantas y tantos mapuche y no mapuche que
queremos caminar hacia el buen vivir en equilibrio, buscando que perdure en el tiempo
el ixofillmogen.
Las Organizaciones de Mujeres Mapuche en el Chile de la Revuelta | 167

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capítulo 9

Balance del año y reflexiones


finales desde la sociedad chilena

Juan Carlos Skewes 260


Roberto Morales U.261

El año se cierra con una de las banderas mapuche, el Wenüfoye, izado


en el corazón de la protesta social, tomando el lugar del general Baque-
dano en la Plaza de la Dignidad. Los nombres de Camilo Catrillanca y
Matías Catrileo se vocean en las calles, la garra blanca y la movilización
social se hermanan con las demandas y luchas mapuche. No obstante,
la autoridad da un portazo a la idea de un proyecto plurinacional y se
resiste a las cuotas para los pueblos originarios para la elaboración del
proyecto de nueva Constitución, lo que pone de manifiesto Verónica
Figueroa Huencho, en este texto. La crisis mundial derivada de la pan-
demia del coronavirus entra a jugar un papel incierto, pero probable-
mente, definitorio en esta situación. La tendencia global ha sido, hasta
la fecha, abril de 2020, la de robustecer a gobiernos autoritarios y de
servir para legitimar formas coercitivas de imponer la autoridad, lo cual
resultaría favorable en lo contingente al Gobierno chileno. No debe ol-
vidarse, empero, que lo vivido el 2019 no es sino un episodio más de la
larga y compleja relación entre el Pueblo Mapuche y el Estado chileno
tal como lo subraya Tricot en este texto.
La dicotomía puede ser engañosa: entre la tozudez gobernante y las
movilizaciones sociales hay una compleja red de relaciones en la que
conviene detenerse a la hora de mirar el año 2019, año que se inicia con
algunos hitos que bien identifica Sergio Caniuqueo (2019): la impuni-
dad en el crimen de Camilo Catrillanca, la denuncia relativa a la adqui-
sición ilegal de tierras mapuche por parte del Subsecretario de Interior
en marzo y el fracaso de la Consulta Indígena. A estos hitos habría que

260 Universidad Alberto Hurtado, jskewes@[Link]


261 Universidad Austral de Chile, robertomorales@[Link]
Balance del año y reflexiones finales desde la sociedad chilena | 169

agregar la Operación Huracán que, en 2017, mediante un burdo montaje de inteligencia


policial, logró encarcelar a ocho personas, incluyendo a Héctor Llaitul, a su hijo del mis-
mo nombre, a David Aedo, Martín Curiche, Claudio Leiva, al machi Fidel Tranamil y a los
hermanos Rodrigo y Jaime Huenchullan. Esta operación, que concluyó con la remoción del
alto mando de Carabineros, puso en evidencia ante el país la impunidad con que la fuerza
policial ha obrado en el territorio mapuche y por el flagrante estado de injusticia en que
vive ese pueblo, tal como se plantea en el capítulo 5 sobre la justicia.
No fue menor el impacto que produjeron otros incidentes como la denuncia de las irre-
gularidades en el pago de sus contribuciones por una casa en el lago Caburgua del presi-
dente. Este caso, más allá de lo puntual, debe leerse en una perspectiva más amplia. Como
más adelante analizamos, una de las fuentes de la actual desposesión de las comunidades
mapuche es la expansión inmobiliaria tanto en las zonas de atractivo turístico como en
las áreas periurbanas de La Araucanía y otras regiones del sur de Chile262. El presidente,
según lo describe Salazar Salvo (2009), inicia su fortuna en el mercado inmobiliario y nun-
ca se ha separado de él. Entre muchos otros proyectos, el Parque Tantauco en Chiloé es
un ejemplo de desposesión de las comunidades originarias en el territorio (Mapuexpress,
2017). Volveremos a este punto toda vez que las políticas que orientan al Gobierno en su
afán por “modernizar” La Araucanía se centran en la privatización de las tierras mapuche,
dando continuidad a los DL 2568 y 2570 de la dictadura.
Estos hechos, que bien pueden ser considerados como detonantes del Estallido Social,
demuestran el tipo de sensibilidad de los gobernantes y de quienes lucran sobre la base
del despojo, y que siguen viendo a los pueblos indígenas como los otros extraños, como
amenaza permanente, como a quienes se debe controlar y civilizar. La historia de las po-
líticas instaladas desde el poder estatal nos muestra esa consistencia persistente desde la
Conquista y Colonia en adelante.
En efecto, el trasfondo de la gestión gubernamental en el Wallmapu se da en un contex-
to de una vertiginosa expansión del capital en áreas que no solo son de la preocupación de
la autoridad, sino que en ella existen también intereses propios invertidos. La conmemo-
ración del tercer año de la muerte de Macarena Valdés en extrañas circunstancias asocia-
das a un proyecto hidroeléctrico de la transnacional RP Global S.A. en Tranguil evidencia
la concomitancia entre inversión económica, criminalización de la resistencia y muerte, la
cual es transversal en el país. Su nombre, desde la comunidad de Nehuen en Panguipulli,
se relaciona al del dirigente también fallecido Alejandro Castillo de Quintero, y al defensor
ambiental mapuche Alberto Curamil, encarcelado por segunda vez en agosto de 2018 y ab-
suelto al concluir el año 2019. La resistencia frente al avance del capital traspasa las fron-
teras culturales y se materializa a partir del 18 de octubre en la reivindicación por el agua
como derecho. Este tránsito podría ser esperanzador toda vez que aúna reivindicaciones
hasta entonces percibidas como dispares y que se reconocen en la lucha contra el capital.
La interrogante que motiva este capítulo se plantea en torno a cómo, desde la “pers-
pectiva chilena” se replantean las relaciones entre el Pueblo Mapuche y el Estado chileno
después del Estallido Social. En su dimensión política esta perspectiva no es otra que la de

262 Siendo el despojo territorial una constante de la chilenidad predominante, la que se resistió a los procesos de reforma
agraria, una de cuyas derivaciones fue la restitución de tierras a sectores del Pueblo Mapuche.
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las clases gobernantes y hemos de diferenciar en ella a algunas otras miradas que, desde la
exclusión, se hacen presente en el escenario actual (sin obviar que temas como el racismo
y la discriminación han infiltrado parte importante del cuerpo social en nuestro país).
Para avanzar en una respuesta a esta pregunta necesitamos, en primer término, establecer
ciertos criterios generales que enmarcan esa relación. Luego tomaremos como referencia
y a modo de ilustración, la incorporación de algunos de los reclamos y demandas mapuche
en el contexto de la movilización social para, después, concentrarnos tanto en el posicio-
namiento del Gobierno como del empresariado regional y nacional respecto de la “paz
en La Araucanía”, tal como la definen, sin obviar las elaboraciones teóricas provenientes
del mundo intelectual chileno. Esta perspectiva permite inferir las dinámicas más proba-
bles de ocurrir en el periodo entrante y las que se caracterizan —de mantenerse la actual
situación— por una intensificación focalizada de la conflictividad intercultural con una
demarcación cada vez más clara de las fronteras entre chilenos y mapuche, a pesar de las
muchas oportunidades que se abren en un sentido contrario.

Consideraciones iniciales

La relación entre el Pueblo Mapuche y el Estado chileno están marcadas más por el despo-
jo, el desprecio y el oportunismo que por una relación propiamente política entre pueblos
que conviven en un mismo territorio. Durante el siglo XX, hubo, por parte de las organiza-
ciones y dirigentes mapuche, el intento de defender derechos y tierras por la vía institu-
cional, creando organizaciones y militando o apoyando a partidos políticos chilenos (Chi-
huailaf, 2005). En este periodo hubo algunos signos alentadores, sobre todo al empezar la
década de los 1970 y en los inicios de la transición democrática con los Acuerdos de Nueva
Imperial (Organizaciones Indígenas Mapuches, Huilliches, Aymaras y Rapa Nui, 1989), los
que, paradojalmente, marcan el epílogo de la vía institucional, tal como lo sugieren Tricot
y Bidegain en este libro. En adelante, el autonomismo, la lucha por el reconocimiento y la
soberanía serán los pilares principales de la demanda mapuche.
En este contexto, el Estado chileno no logró madurar una visión consistente con su plu-
rinacionalidad. Incluso en los sectores progresistas hay un reconocimiento de su incapa-
cidad para responder a los desafíos que plantea el Pueblo Mapuche. Bosco Parra, dirigente
de la Izquierda Cristiana, por ejemplo, reconocía en 1975 que “Nos preocupa la subestima-
ción del problema mapuche. Ahí hay una auténtica cuestión nacional no resuelta” (citado
por Chihuailaf, 2005, p. 165). Y la cuestión siguió sin resolver. Por el contrario, lo que ha
prevalecido ha sido el desprecio, la exclusión y el oportunismo político. La contingencia
no es, como lo hemos señalado, sino un episodio más de una larga historia, tal como lo
sugiere en este libro Tito Tricot.
En este periodo, el actual Gobierno de Chile se ha obstinado en circunscribir el tema
mapuche a la región de La Araucanía, por una parte, y, a la violencia, por la otra, plantean-
do como alternativa la modernización y el crecimiento económico para la integración (en
realidad asimilación) del Pueblo Mapuche. En este ejercicio, el Estado chileno, tal como
lo subraya en este libro Nancy Yáñez, al no alcanzar los estándares internacionales, ha
erosionado profundamente los derechos territoriales del Pueblo Mapuche. El incumpli-
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miento de los acuerdos internacionales en la materia, junto con la focalización regional y


la imposición de un Estado de Derecho, han permitido a la autoridad desplegar sus inte-
reses en desmedro de as comunidades locales y valiéndose del racismo como un recurso
propagandístico para lograr sus fines. Estas estrategias se infiltran en un sentido común
generalizado en buena parte de la población chilena y merecen ser discutidos someramen-
te a objeto de contextualizar el análisis que sigue.
Contrariamente a lo que a la autoridad conviene definir, el Pueblo Mapuche habita en
todo el territorio chileno, estableciéndose la principal concentración demográfica en la
Región Metropolitana, seguida por La Araucanía, Los Lagos, Bio–Bío, Valparaíso y Los Ríos
(ver Figura 1). La artificiosa circunscripción territorial que el Gobierno propone como su
objetivo se ve desbordada en los hechos por la presencia no solo como habitante pasivo,
sino organizado según las posibilidades que permite la institucionalidad estatal y cada vez
más, en modalidades propias que validan sus autoridades ancestrales.

Figura 1: Distribución de la población mapuche por regiones en Chile.

Arica
Atacama
Tarapacá
Antofagasta
Coquimbo
Aysén
Magallanes
Maule
O’Higgins
Valparaíso
Los Ríos
Bio-Bío
Los Lagos
Araucanía
Reg. Metrop.
0 100000 200000 300000 400000 500000 600000 700000

Fuente: Unidad de Estudios y Estadísticas de Género, 2018.

Un 80% del total de población declarada como indígena se reconoce a sí misma como
mapuche, convirtiéndose en el principal pueblo originario del país. Hacia la zona sur, en-
tre las regiones de Los Ríos y Magallanes, la serie histórica registra un aumento progresivo
de la población mapuche–huilliche: más de 120.000 personas se adscriben a esa categoría.
Es de destacar que en la Región de Magallanes residen sobre 30.000 personas auto adscri-
tas como mapuche (IEA y Asociaciones Mapuche/Williche y Kawésqar, 2019). Esta última
cifra confabula contra el imaginario “araucanizante” de la autoridad al expandir la presen-
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cia mapuche sobre la Patagonia, incluyendo las regiones de Aysén y Magallanes, además
del sur argentino (Gundermann et al., 2009)263.
La presencia mapuche no se circunscribe, pues, al ámbito nacional. Por el contrario, en
Argentina, y muy particularmente, en las provincias del sur se concentra una población de
cerca de 80000 personas, cifra del último Censo disponible (2005) (ver Figura 2).

Figura 2: Distribución de la población mapuche por provincias en Argentina.

Resto del país

Buenos Aires

La Pampa y resto de la
provincia de B. Aires

Chubut y provincias
del sur

0 200000 400000 600000 800000

Fuente: Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), 2015.

Esta población, especialmente en los últimos veinte años, ha reactivado lazos que de-
vienen de la historia cordillerana más profunda en la región, anterior, paralela y posterior
a la formación del Estado chileno (Bello, 2011; Huñinir, 2018; Moesbach, 1936; Zavala,
2008).264
Finalmente ha de subrayarse la migración forzada de más de un centenar de exiliados
mapuche que con motivo del Golpe Militar debieron viajar a Europa, donde levantaron or-
ganizaciones y han hecho oír sus voces desde entonces (Chihuailaf, 2005). “Se mantienen
lazos solidarios”, sostiene Arauco Chihuailaf, “con organizaciones de Chile y se actúa en
la perspectiva del porvenir, reivindicando la autonomía y la diversidad cultural, demanda
que revierte la idea de “unidad” e identidad de la nación chilena planteada por los gru-
pos dirigentes desde el siglo XIX hasta hoy, y que el discurso historiográfico contribuyó
a difundir y consolidar. La construcción de esa unidad de la nación no ha dado cabida al
Pueblo Mapuche y ha generado discriminación.” (p. 168–9).
Reducir la situación del Pueblo Mapuche a una región —La Araucanía— expresa la in-
tencionalidad política de mejor controlar y subordinar. Asimismo, generalizar a partir solo
de antecedentes de esa región, tendencia equívoca de gran parte de los estudios acerca

263 El Premio Nacional de Historia, Sergio Villalobos, es un ideólogo que llega a ser majadero en la proclamación del
“araucano” como figura retórica referida más al pasado que al presente, donde, en su opinión, prima “lo chileno”. Tan
reiterado ha sido su argumento y los debates suscitas que no vale la pena extenderse aquí en ello.
264 Los itinerarios mapuche transfronterizos encuentra expresión, además, en la producción audiovisual. Ver, por ejemplo,
Wichan- EL Juicio (1994) de Magali Meneses ([Link] y La antigua ruta al
Puel Mapu (2001) de Juan Carlos Gedda ([Link]
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de los mapuche, invisibiliza las particularidades de las múltiples identidades territoriales,


constituidas dinámicamente en procesos de larga data y oscurece realidades a través de las
que lo mapuche se articula y encuentra expresión nacional e internacional. Realidades ta-
les como, entre otras, la concentración urbana, la intensa movilidad histórica y actual que
caracterizan a la sociedad mapuche, y la formación de una intelectualidad que adquiere
reconocimiento y prestigio en medios académicos, artísticos y culturales.
La tergiversación territorial y demográfica expresa la intención política de mantener el
control sobre una población sometida a un Estado que le es ajeno (y hostil) y se refuerza
con una política que restitución de suelos que, como sugiere Nancy Yáñez en este libro,
termina por favorecer a particulares que usufructúan de la plusvalía generada por esta vía.
Al mismo tiempo, las perspectivas racistas permiten ocultar las raíces del problema para
estigmatizar la protesta como una forma de justa reivindicación de los derechos territoria-
les, tal como sugiere Tricot en esta publicación. Este ha sido la tónica con que las elites (y
parte del pueblo también) han encarado la relación con la sociedad mapuche, tal como lo
hace ver el escritor Jaime Valdivieso (2000, p. 34):
Una paciente relectura de nuestro pasado, (...) nos demuestra, cómo, por debajo de una
pretendida estabilidad y de una ideología democrático–republicana, se escondía una carga
desconocida de prejuicios racistas y una larga tradición de represiones. Se hace necesa-
rio, por lo tanto, revisar nuestra imagen de Chile, y de nosotros mismos (ya que en cada
uno de nosotros, perdura ese desconocido pasado), con el objeto de reajustar y precisar
nuestra identidad hasta ahora obcecadamente falseada, y traer a la conciencia aquella otra
historia, y aquel otro discurso racista, escamoteado, para que se complete el espejo en el
cual nos reflejamos.
La obstinada persistencia de este racismo tal vez encuentre su mejor explicación en la
reflexión que Sartre (1948, p. 24–5) hace acerca del antisemitismo. El racismo en lo que
nos concierne,
no es solo la alegría de odiar … (sino que) … procura placeres positivos: al tratar
al judío como un ser inferior y pernicioso, afirmo al mismo tiempo que perte-
nezco a una ‘élite’, la cual (…) se parece en todo a una aristocracia de nacimien-
to. Yo no tengo nada que hacer para merecer mi superioridad. Y tampoco puedo
perderla. Me ha sido dada de una vez por todas: es una cosa.
El nacimiento de tal aristocracia —los hacendados, en el caso que nos preocupa— es el
fruto de la usurpación de tierras que da origen a la propiedad privada en lo que se da en
llamar La Araucanía (Klubock, 2014; Pinto, 2003). La cosa es el privilegio que se protege
tras el racismo, y “esa carga desconocida de prejuicios racistas” encuentra su origen en el
orden colonial, tal como lo atestigua el testimonio del misionero Miguel de Olivares y que
no es especialmente distinto de los reclamos del Instituto de Libertad y Desarrollo (2003)
que más adelante citamos:
pero los [hacendados] del partido de Chillán no tienen el goce de las hermosas tierras
de su cordillera sin el gravísimo azar de los robos de los indios pegüenches. Estos andan
vagantes en frente del territorio de la ciudad de Chillán, cordillera de por medio (…)
Más atendiendo al exterior de las cosas, nos parecía no hallarse motivo moral, ni político
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para disimular y dejar impune la violencia de este despojo. (citado por Figueroa–Zuñiga,
2019, p. 202)
El racismo ha permitido asegurar derechos mal habidos y la tozudez de las clases go-
bernantes es estructural: el reconocimiento importa cesión de derechos, lo cual se basa
en la negación del otro como sujeto productor de conocimientos válidos y se reafirma a
través del eurocentrismo, el etnocentrismo, el antropocentrismo y el predominio de un
razonamiento utilitarista. “El proceso de construcción de la identidad nacional se realizó,
así, desde un ideario político, científico y académico en el cual se asociaba a Europa con
connotaciones raciales de superioridad” (Mitnick, 2004, p. 100). Ideario que se perpetuó
a través de formas más silenciosas de racismo como lo fueron la educación eurocéntrica y
la supresión de la lengua (Loncon y Antileo, 2019). Así se han creado las condiciones para
el dominio colonial, el patriarcado y la explotación, extrayendo conocimientos para con-
trolar el ejercicio del poder. A partir de la exclusión de origen se niega al Pueblo Mapuche
el ejercicio de la historicidad en su condición de sujeto colectivo, intentando destruir su
capacidad de actuar políticamente.
El desarrollo de las demandas de las organizaciones mapuche a partir de fines del siglo
XX ha permitido que el estigma racista, paradójicamente, se constituya en un motivo tan-
to para su consolidación identitaria como para robustecer sus reivindicaciones políticas,
como lo sugiere Duquesnoy (2015), tarea que en tiempos actuales asumen particularmen-
te las mujeres mapuche cuyo entroncamento con los movimientos feministas no deja
de ser complejo, tal como lo subrayan en este libro Millaray Painemal Morales y Susana
Huenul Colicoy. “Nuestra lucha esta cruzada por mucho clasismo, racismo y misoginia y
que no todo lo que se llama feminismo lo es. No es fácil desprenderse de la mirada y las
prácticas patriarcales, racistas y clasistas en la que muchas hemos sido socializadas”. No
obstante, subyacen a estas complejidades el hecho de que el racismo, la misoginia y el
clasismo terminan por movilizar fueras políticas en las que convergen pueblos sometidos
a ambos lados de las fronteras que históricamente les han sido impuestas.

Lo mapuche en la protesta popular

La evasión con que comienza la protesta abre los torniquetes para visibilizar las muchas
causas comunes que enfrentan mapuche y no mapuche en Chile. Chilenas y chilenos
movilizados experimentan en carne propia lo que a diario sufre el Pueblo Mapuche, como
se subraya en la contribución del Centro de Investigación y Defensa Sur en este libro.
Conviene aquí establecer la distinción entre el Pueblo Mapuche y lo mapuche. En stricto
sensu es lo segundo que ha permeado más intensamente la protesta callejera en el país,
intensificada a partir del 18 de octubre. La multiplicación de los íconos provenientes del
mundo mapuche, la defensa de sus caídos, las canciones que se han creado en relación con
ellos, en fin, este conjunto de expresiones culturales da cuenta de la identificación que el
pueblo chileno movilizado expresa respecto de la violencia del Estado y el sometimiento
de los pueblos originarios.
La identificación con lo mapuche tiene huellas profundas que a lo largo de la historia
se ha negado y reprimido. El pueblo chileno es mapuche no obstante no ha querido serlo.
Balance del año y reflexiones finales desde la sociedad chilena | 175

“A diferencia de otros países de la región, el mestizaje no se tradujo en un proceso activo


de síntesis cultural, sino que ésta quedó marcada por la negación” (Mitnick, 2004, p. 105).
A lo largo de buena parte de su historia, el pueblo chileno se ha situado en la posición de
aquel que reniega de su condición de origen a condición de granjearse el reconocimiento
de los otros, ocultando y reprimiendo aquello que evidencia de lo que es originario.
Con el desvanecimiento del mito de los jaguares de América, el doloroso tránsito de
la apatía de los tiempos en que nada valía la pena hacer, se pasa a la época en que ha-
gamos todo porque nada importa. Tanto nos quitaron que hasta el miedo se llevaron.
“El resentimiento y la protesta se hacen inevitables cuando la modernidad de los malls,
supermercados y carreteras se despliega en un marco de desigualdades de ingreso, salud,
educación y exclusión cultural”, escribe Roberto Pizarro (2019). “Allí es cuando reaparece
inevitablemente el Guasón y la ciudad gótica”.
En efecto, la profundización de la desigualdad, el desencanto ciudadano con respecto
de sus líderes, la constatación cotidiana del agravio y de la injusticia, han volcado a una
parte importante de la población chilena a alejarse del negacionismo en que histórica-
mente se ha desenvuelto. Es este contexto, el proceso de movilización masiva a partir del
18 de octubre de 2019 viene a contribuir con condiciones de legitimidad generalizada para
los reclamos mapuche, como sugiere Tito Tricot sobre esta primavera. Las calles se infla-
man con sus banderas. Las solidaridades se realinean en torno a la indignación. El 19 de
noviembre de 2019, la garra blanca, la hinchada del club de fútbol más popular de Chile,
pide, en su Facebook:
CUELGA TU BANDERA MAPUCHE: Demostremos el apoyo a todo nuestro Pue-
blo Mapuche. Llenemos de banderas nuestras casas, escuelas, trabajos etc. ASE-
SINARON A UN MAPUCHE, LLEVAMOS UN MAPUCHE EN EL PECHO, POR LO
TANTO NUESTRO PUEBLO COLOCOLINO Y NUESTRA BARRA NO PUEDE CA-
LLAR. ESO JAMÁS !!! SOMOS DIFERENTES. AMULEPE TAIÑ WEICHAN. GARRA
BLANCA.
En este contexto, las movilizaciones mapuche importan elementos que son transver-
sales en su lucha. Lideradas por organizaciones diversas y bajo múltiples dirigencias, las
diversas banderas mapuche, el descabezamiento de los monumentos (lonko = cabeza, jefe
= poder) (ver capítulo del Centro de Investigación y Defensa Sur en este mismo texto),
la incorporación de los caballos en algunas marchas y cabildos como el Mapuche Unidad
Social de Valdivia, representan una gramática que desplaza la protesta desde lo mapuche
hacia el Pueblo Mapuche, desde la convergencia en torno a la indignación hacia la lucha
por la emancipación. Son culturas de resistencia que se traspasan, se apropian y circulan
como aprendizajes fecundos, señala la Comunidad de Historia Mapuche, citada por Tito
Tricot. La posibilidad de constituir una demanda transversal se hace evidente. En voz de
los propios mapuche, como es el caso del taller de escultura del profesor Antonio Paillafil,
la instalación de una serie de esculturas en la Plaza de la Dignidad tuvo por propósito
invitar a una “discusión sobre la participación de indígenas y pueblos originarios en esta
transformación que social que vive el país. Hablar de un Estado plurinacional, autonomía
de las regiones, reconocer la nacionalidad indígena y descentralizar el país”. Al ofrecer sus
176 | capítulo 9

esculturas a la comunidad movilizada, sus autores señalan que “al final las esculturas ya
no son nuestras, pertenecen a todos” (Llanten, 2020).

Las altas y otras esferas del lado chileno

En el posicionamiento del gobierno y de los sectores empresariales es donde con mayor


nitidez cristaliza el discurso hegemónico que, bajo la inspiración del asimilacionismo (en
ocasiones revestido de multiculturalismo), el desarrollo y la propiedad privada ha negado
el respiro político al Pueblo Mapuche. Aun cuando este es el centro de la reflexión que si-
gue, resulta interesante mencionar, aunque sea superficialmente, algunas constataciones
con relación a la producción científica relativa al Pueblo Mapuche. En el último decenio
se ha registrado una verdadera explosión artístico cultural e intelectual de las nuevas ge-
neraciones de pensadores, artistas y sabios mapuche. ¿Qué ha ocurrido en este mismo
tiempo en el ámbito de las ciencias sociales en Chile? ¿Cuáles son las características de
la producción académica y de qué manera esta orienta o no los procesos políticos en el
contexto de la plurinacionalidad?
Un breve recuento de los contenidos temáticos aparecidos en los dos últimos años en
Google Académico nos entrega al menos una sinopsis del movimiento intelectual en este
lado de la frontera. Para hacerlo, utilizamos la palabra “mapuche”, restringiendo la bús-
queda a publicaciones escritas en idioma español y comparamos los resultados arrojados
para el 2000 y para el 2019. Los resultados obtenidos se muestran en la figura que sigue265:

Figura 3: Distribución temática de la producción académica acerca del


Pueblo Mapuche, años 2000 y 2019.

100%

90%

80%

70%

60%

50%

40%

30%

20%

10%

0%
Hist Pol Lit Identidad Ling Salud Educación Ambiente Otros

2000 2019

Fuente: Adaptado de Google Académico.

265 Escogimos las primeras sesenta referencias generadas por el motor de búsqueda en atención a que superado este límite
se debilita el nivel de relevancia de la búsqueda. En caso de referencias descartadas por estar duplicadas o por no ser
pertinentes, se reemplazaron por las referidas en los siguientes títulos.
Balance del año y reflexiones finales desde la sociedad chilena | 177

La principal conclusión que puede derivarse de este ejercicio es que en el periodo a que
nos referimos hay una evidente erosión de la temática política: los artículos publicados
acerca de las dinámicas políticas que enfrenta el Pueblo Mapuche en su compleja relación
con el estado chileno al comenzar la década representan un 35% de la producción total
informada por Google Académico en contraposición con el 11,7% hacia el 2019. Hemos
de subrayar que la mayor parte de los artículos corresponde a autores chilenos o de otras
nacionalidades con respecto de autores mapuche en proporción de 1 a 5,6. Esto es, por
cada artículo con autoría mapuche, hay un poco más de cinco artículos de autores de otras
nacionalidades. Los textos más influyentes del periodo provienen de autores mapuche
como Pablo Mariman, José Mariman, Diego Ancalao, Elisa Loncon, Sergio Caniuqueo y
Fernando Pairican, entre otros, como veremos a continuación.
El panorama ofrecido por el Google Académico da cuenta de una merma en los es-
tudios desde la perspectiva chilena que abordan directamente los temas políticos de la
relación entre el Pueblo Mapuche y el Estado chileno, pero, simultáneamente, se apre-
cia un incremento de los estudios de ecología política, los cuales pueden contribuir a
un fortalecimiento de la raigambre territorial de las comunidades rurales mapuche. Sin
embargo, el vacío teórico en el marco de las relaciones políticas requiere atención desde
la perspectiva chilena.
Los resultados que arroja esta búsqueda no se contradicen con otros, particularmen-
te con la producción de libros relativos a las dinámicas sociopolíticas involucradas en la
relación que nos ocupa. Por ejemplo, la revisión de catálogos como los de la Biblioteca
Nacional y Bello de la Universidad de Chile no son sustantivamente diferentes en sus
resultados. A partir del año 2017, los textos de Huenchumilla (2017), Mariman (2017),
Pairican (2017) Tricot (2017) y Vargas (2017) constituyen un aporte poco numeroso pero
significativo a un tema que reclama la reflexión del país.
Los principales organismos de la academia que alimentan el debate sobre políticas pú-
blicas e interculturales, el COES y el ICIIR, de acuerdo con la información recogida en las
bases de datos publicadas en idioma español, parecieran no haber tenido una voz signi-
ficativa en torno a la relación del Estado chileno con el Pueblo Mapuche, aun cuando se
requiera de una sistematización más detallada para saber el alcance que estos organismos
académicos puedan tener.
Los aportes del Observatorio Ciudadano son excepciones en la mirada desde la sociedad
hegemónica y deben ser considerados como la fuente principal de reflexión, especialmen-
te jurídica, en torno a los temas interculturales. Este organismo ha generado importantes
documentos que sirven de referencia para el establecimiento de políticas públicas concer-
nientes a los pueblos originarios. En el periodo en que nos hemos ocupado, desde 2017
hasta 2020, el Observatorio ha contribuido con los siguientes documentos que resultan
clave para un ordenamiento jurídico, institucional y político que pudiera allanar el camino
hacia un Estado plurinacional. Por una parte, está el análisis que, desde esta ONG, hacen
José Aylwin y José Mariman (Aylwin & Mariman, 2017) acerca del proceso constituyente.
Por la otra, la conmemoración de los diez años de la ratificación del Convenio 169 (Obser-
vatorio Ciudadano & Central Unitaria de Trabajadores [CUT], 2018) y el Balance de Dere-
chos Humanos de 2017 (Observatorio Ciudadano, 2017) permiten, en un sentido, fijar el
178 | capítulo 9

marco normativo y su (in)cumplimiento en Chile —incumplimiento que ha sido destaca-


do tanto por Molinet como por Yáñez en este mismo libro—. A su vez, permite hacer un
diagnóstico de los atropellos a los derechos humanos que van a acrecentar la indignación
en el tiempo que precede a la explosión social de octubre de 2019.
El Observatorio Ciudadano es considerado por los sectores conservadores de la socie-
dad chilena —incluidos aquellos que se insertan en el centro político— como un organis-
mo pro–indigena y, por lo mismo, no han sido convocados a la formulación de las políticas
indígenas propugnadas desde el gobierno. Algo similar ocurre con la Misión Tirúa de los
jesuitas, cuyo ejercicio ha tenido un carácter más bien testimonial y crítico con respecto
al maltrato sufrido por la población mapuche266.

El posicionamiento del Gobierno

Al modo republicano, esto es, desde que Chile es república, se ha dado vuelta la espalda al
Pueblo Mapuche y la legítima demanda por un territorio autónomo pareciera distar aún
mucho de su realización. Más allá de la movilización popular el campo se ve complicado
tanto por el racismo inveterado de una parte de la sociedad chilena y por la tozudez go-
bernante en términos de la comprensión del fenómeno del que es parte. El despliegue de
la autoridad no se separa de los enunciados que hace casi dos décadas hiciera el Instituto
de Libertad y Desarrollo (Instituto de Libertad y Desarrollo, 2003, p. 5), núcleo de pensa-
miento liberal, en el sentido de que “el país se encuentra ante una situación compleja en
la Araucanía, sin embargo, hay que tener claro que ésta sólo se puede resolver dentro del
Estado de Derecho y de las instituciones correspondientes”.
Dos son los fracasos consecutivos que enfrenta el Ejecutivo con respecto de su relación
con el Pueblo Mapuche. El primero de ellos fue el frustrado Plan Araucanía —discutido
en este libro por Verónica Figueroa Huencho— el cual fuera lanzado en el cerro Ñielol de
Temuco, el 24 de septiembre de 2018, generando inesperadas expectativas en muchos
sectores políticos. “Entre aplausos, Piñera anunció cambios a nivel político y económi-
co: una reforma constitucional para reconocer a los pueblos originarios, ley de cuotas de
participación parlamentaria, instancias de diálogo y, entre otras medidas, el denominado
Plan Impulso, que inyectaría USD 8 mil millones entre 2018 y 2026 para fortalecer el área
productiva de la zona”, recuerda el diario La Tercera267. “Exactamente 52 días después del
anuncio del Plan Araucanía”, continúa el periódico, “a 86 kilómetros de Temuco, en la
comuna de Ercilla, murió el comunero mapuche Camilo Catrillanca durante un operativo
de Carabineros”. Con ello el Gobierno desaparece del territorio junto con sus buenas in-
tenciones iniciales.
El otro fracaso fue el de la Consulta Indígena, también referida en esta publicación por
Verónica Figueroa Huencho. Este es el episodio más significativo que precede al Estallido
Social en octubre, tal como lo sostiene Sergio Caniuqueo (2019). Solo tres meses antes, el

266 Existen otras instancias como la Misión Jesuita de Tirúa (Castro Fones, 2010) cuya labor tiene un valor principalmente
testimonial pero que también ha generado insumos para una discusión acerca de los temas de interculturalidad que
aquí interesan (ver, por ejemplo: (Bresciani et al., 2019); ver también [Link]
267 Ver: [Link]
Balance del año y reflexiones finales desde la sociedad chilena | 179

Gobierno desiste de una iniciativa para modificar la Ley Indígena para introducir en ella
cambios que, entre otros, facilitarían la incorporación del territorio al mercado inmobi-
liario. La consulta fracasó, de acuerdo a Sergio Caniuqueo, porque “promovía iniciativas
económicas que no contemplaban demandas históricas colectivas, que podían terminar
beneficiando a grandes empresas, y el proceso estaba dirigido a los mapuche de zonas
rurales en desmedro de otras comunidades” (Albert, 2019).
Frente al fracaso, la autoridad reconoce, tal como lo declara a un periódico nacional
el jefe de la Unidad de Coordinación de Asuntos Indígenas del Ministerio del Desarrollo
Social:
Se iba a ver como una imposición del Gobierno a forzar una discusión que las
comunidades no querían. No queremos seguir con una consulta que el día de
mañana tenga tales grados de deslegitimidad política y social que al final haya
sido un ejercicio totalmente en vano, que no sea representativo. (Citado en
Albert, 2019).
En su incapacidad por gestionar políticamente los conflictos, y al igual que en la escena
nacional, la autoridad no conoce sino la represión como medio para encararlos, de modo
que el recurso permanente a la Ley Antiterrorista mantiene a los dirigentes mapuche en-
carcelados por inusitados periodos de tiempo sin formalizarse contra ellos acusaciones
que, cuando se formulan, terminan con la absolución de los inculpados, tal como queda
de manifiesto en los capítulos de Soledad Molinet, Nancy Yáñezy Verónica Figueroa Huen-
cho en este mismo libro. La autoridad, tal como aquí sugiere Molinet y Figueroa resulta
deficitaria en materia de la administración de los derechos humanos, especialmente entre
quienes ameritan especial protección.
La autoridad justifica, al modo sugerido por Libertad y Desarrollo, el uso indiscriminado
de la fuerza contra comuneros mapuche en aras de la protección de un Estado de Derecho
que claramente solo protege los intereses de los colonos. Y no solo los dirigentes mapuche
son víctima de la violencia irracional del Estado. El año 2019, en el mes agosto, se asistió
a uno de los espectáculos más grotescos de esta efervescencia racista en Temuco, donde
las tradicionales hortaliceras fueron duramente reprimidas por orden de la autoridad mu-
nicipal, tal como lo recuerdan en este libro Millaray Painemal Morales y Susana Huenul
Colicoy.268 Esta misma violencia racista no se agota con la denostación de las personas
sino que incluye el ataque contra objetos de profundo significado cultural como es el caso
del ataque sufrido por el patrimonio cultural mapuche. Ejemplo de ello es la quema de
un rehue en octubre en San Pedro de la Paz, el que fue prontamente reconstruido por la
comunidad269, la quema de una de las esculturas el 5 de febrero de 2020 en la Plaza de la
Dignidad (Llanten, 2020) y, posteriormente, al alero de la pandemia, su retiro por parte de
la Intendencia de Santiago (El Desconcierto, 2020)270.

268 Ver [Link]


desafio-mapuche-de-asumir-el-derecho-a-gobernar-las-ciudades/
269 [Link]
de-la-paz/
270 Ver [Link]
reconocimiento-de-los-pueblos-originarios/
180 | capítulo 9

Sorprende a la autoridad el recrudecimiento episódico de hechos de violencia en los


territorios intervenidos. En septiembre se contaron más de diecisiete ataques que prefi-
guraban lo que al mes siguiente sería, a nivel nacional, el Estallido Social. En ese momento
los “dirigentes de la zona advierten que se están reorganizando los grupos violentos y
subrayan que el gobierno debe reaccionar antes del 14 de noviembre, cuando se cumple el
primer año de la muerte de Catrillanca”.271 Como es habitual, la autoridad hizo caso omiso
de las advertencias de sus propios aliados, para sentirse sorprendida después.

¿Qué es lo que el Gobierno tiene en mente antes del Estallido?

El Acuerdo Nacional por La Araucanía (Ministerio de Desarrollo Social y Familia, 2018)


lo plantea en su encabezado: “Sin diálogo no hay acuerdos. Sin acuerdos no hay paz. Y
sin paz no hay desarrollo”. El énfasis radica en el desarrollo. Sin duda que la inspiración
de esta propuesta surge del Instituto de Libertad y Desarrollo, institución que da a cono-
cer los resultados de su encuesta “Identidad y Opinión de los Mapuche en La Araucanía”
(Horst & Cid, 2019), y resultados que permiten interpretar la conducta de la autoridad
gubernamental en este periodo. La encuesta subraya, en sus conclusiones, que: “las tres
principales prioridades que se plantean al Gobierno en materia de política indígena son
mejorar los empleos y los salarios (15%), mejorar la salud (13%) y ayudar a producir y
vender (12%)” (p. 21)272. Sin emitir juicio sobre el instrumento empleado y su aplicación,
en ausencia del contexto histórico y cultural en el que se inscriben las relaciones del Pue-
blo Mapuche con el Estado chileno, tales prioridades lo son más bien de las autoras que
de la realidad que estudian: han tomado la foto que querían tomar y en política pública es
de alto riesgo hacerlo, como queda en evidencia en los meses que sigue a la publicación y
publicidad que a estos resultados se dio.
Un dato interesante que arroja esta encuesta y que escapa al ojo experto es la autoi-
dentificación. Según lo informado un 94 por ciento de los entrevistados (no se informa de
la distribución por sexo) se siente mapuche o “mapuche–chileno” y solo un 6% se define
como chileno (cifra que cae a un 4% en el medio rural). Este solo dato, informado por un
organismo de derecha, representa lo medular del conflicto: o se asume la diversidad cultu-
ral o se avanza a un precipicio. Por otra parte, las cifras que arroja la encuesta en relación
a la discriminación sufrida por los mapuche son insólitas: solo un 16% de los encuestados
dice haber sido objeto de la discriminación273. Más allá de lo engañoso de esta cifra, las

271 [Link]
aniversario-de-la-muerte-de-catrillanca/
272 La encuesta fue aplicada a 384 personas, hombres y mujeres que se consideran pertenecientes al Pueblo Mapuche,
de 18 años o más, habitantes de la IX Región de La Araucanía (comunas representadas en la muestra: Temuco, Padre
Las Casas, Nueva Omperial [sic!], Villarrica, Lautaro, Freire, Carahue, Saavedra, Vilcún, Victoria, Cholchol, Pitrufquén,
Galvarino), prescindiendo, como es frecuente en estas encuestas, de las profundas diferencias que se dan, por ejemplo
entre Villarrica y Vilcun.
273 De acuerdo con estas cifras, Chile sería un paraíso intercultural. En contraste, la población originaria en los Estados
Unidos, por ejemplo, se reconoce discriminada en cifra superior al 70% y en casi todos los sectores experimenta
discriminación en porcentajes superiores al 30% (Findling et al., 2019).
Balance del año y reflexiones finales desde la sociedad chilena | 181

autoras del estudio no prestan atención a las áreas donde más intensamente se reporta tal
discriminación: colegio,274 atención en servicios públicos y desprecio o maltrato.
Más que hacerse cargo de las fragilidades estructurales a partir de las que niega la ple-
nitud de sus derechos al Pueblo Mapuche, el estudio identifica la entrega de tierras a los
pueblos indígenas como lo que “no ha permitido poner fin al conflicto”. Y el error principal
que advierten las autoras es el no haber entregado a título de propiedad individual las
tierras. Consistente con este planteamiento resulta ser la respuesta de los encuestados,
quienes en su mayoría (83%) está de acuerdo o muy de acuerdo con la entrega de tierras
mediante títulos individuales, en vez de la entrega a comunidades. Al igual que el 65%
que está de acuerdo o muy de acuerdo con que a las comunidades titulares de tierras se les
permita dividir total o parcialmente sus títulos en común. (Horst & Cid, 2019)275
La Consulta Indígena propuesta por el Gobierno para modificar la Ley Indígena, encar-
na este ideario, tal como se desprende del capítulo de Víctor Tricot y Germán Bidegain.
En efecto, las once materias que hubiesen sido incluidas en el caso de haberse aplicado
a cabalidad llevaban consigo el indeleble sello neoliberal. La primera y la segunda, por
ejemplo, estaban orientadas al establecimiento de títulos individuales de dominio sobre
las tierras. La tercera eliminaba las restricciones a la subdivisión, mientras que la cuarta
y quinta consultas reducían los tiempos de transacción de la tierra entre comuneros y
permitían arriendos hasta 25 años276. El séptimo autorizaba la búsqueda de mecanismos
alternativos a la restitución de tierras en casos de conflicto. Los cuatro aspectos finales
de la Consulta Indígena definían criterios para la creación de nuevas comunidades indí-
genas, permitiendo, incluso, que estas se constituyeran con solo dos personas indígenas,
“se propondrá permitir la constitución de asociaciones indígenas con al menos 2 personas
indígenas con el fin de propiciar la Asociatividad indígena y conseguir un mayor desarrollo
mancomunado en distintas iniciativas”. Redundante resulta subrayar las intenciones de
esta iniciativa (Ministerio de Desarrollo Social y Familia, 2019).
La coincidencia, no obstante, va un poco más lejos. La demanda por tierra y la expan-
sión inmobiliaria en La Araucanía constituyen uno de los principales ejes contemporá-
neos de transformación del paisaje y de apropiación de tierras indígenas.277 Tal como lo
señalábamos al iniciar este capítulo, la asonada inmobiliaria no es solo urbana sino se
proyecta sobre el medio rural, donde las tierras mapuche son especialmente codiciadas
por su proximidad a las lagos y cursos de agua. No ha de extrañar, en consecuencia, que
la apuesta por la modernización pase por los aeropuertos de Freire y Pucón. De aquí que
una publicación periodística destaque que La Araucanía es “una de las regiones que se
priorizarán con el objetivo de mejorar su condición de destino turístico y porque el flujo
de pasajeros ha tenido un aumento creciente en los últimos 8 años”278. Ello explica ade-

274 El solo uso de la palabra “colegio” por el de escuela evidencia la distancia social entre quienes diseñan la encuesta y
que siempre asistieron a colegios privados y los encuestados, quienes lo hicieron a escuela.
275 Este es un antiguo libreto de la elite empresarial con el que se justifica la ocupación de la Wallmapu en el siglo XIX y
que se proyecta hasta nuestros días a través de la presión ejercida por “liberar” las tierras mapuche para el mercado
(Bresciani et al., 2019) p 119 y ss.
276 Período coincidente con el ciclo de la faena forestal, como bien observa Caniuqueo (Caniuqueo, 2019)
277 Ver Hidalgo & Zunino, 2012; Mansilla Quiñones & Imilan Ojeda, 2020.
278 [Link]
su-capacidad/
182 | capítulo 9

más el proyecto vial recientemente interrumpido de la doble vía Freire–Pucón–Villarrica,


proyecto que suscito la protesta de las comunidades mapuche por una irregular —y que se
hace frecuente— aplicación del procedimiento de consulta.

La Multi Gremial de La Araucanía: la privatización de la frontera

El núcleo duro de La Araucanía lo constituyen familias como los Zirotti, los Mayol, los Ga-
lilea, Luchsinger, Taladriz, García o Von Baer, cuya gravitación a nivel nacional es evidente.
Los intereses de estos propietarios quedan a buen resguardo a nivel de la acción del Ejecu-
tivo y de una legislación que garantiza la propiedad privada por sobre cualquier otro dere-
cho. Este poderoso enjambre se hace defender a través de una primera línea representada
por empresarios de menor tamaño, pero profundamente defensores del statu quo. Son, de
acuerdo a los modelos tradicionales de la hacienda en Chile, los capataces y administrado-
res de la heredad. Gloria Naveillán, de la asociación de agricultores de Victoria, es la figura
emblemática de mayor notoriedad pública en este grupo. Su actual presidente, Nicolás
Donzé mantiene a firme la demanda por una militarización de la zona: “los productores
agrícolas de la provincia de Malleco realizan patrullajes privados contantes en esta época
de cosecha”, declaró hace algunos años a la Radio Bio Bio. El dirigente también indicó que
la decisión de portar armas de fuego es personal, aunque él no lo avala”. Y concluyó seña-
lando que “para el retiro de la producción han solicitado la protección de Carabineros”.279
Las relaciones entre unos y otros —primera línea y familias influyentes— se inscriben
en los marcos de una derecha oscilante entre proyectos ultranacionalistas y la continui-
dad del proyecto neoliberal pero igualmente asimilacionista con respecto del Pueblo Ma-
puche280. Frente al llamado conflicto Mapuche, ambos grupos comparten un mismo juicio,
dejando en manos de dirigentes como Naveillán su explicitación, con quien, en privado,
comparten sus opiniones. La primera fila del empresariado agrícola en Traiguén, Malleco,
Ercilla y Victoria alimenta la discusión nacional con los recursos discursivos que permi-
ten legitimar las posiciones políticas que adopta el gobierno central. Mientras Naveillán
reclama en duros términos la aplicación de la Ley Antiterrorista y denuncia al Gobierno
de haberles dejado en el abandono, el presidente interrumpe sus vacaciones, se reune con
los gremios en Temuco y pide urgencia para la tramitación de esa ley. “Obviamente que
Piñera necesita limpiar su imagen”, arguye Jaime Huenchullan, werken de Temucuicui. “Y
claro, como previamente lo han hechos las policías y los gobiernos con el tema mapuche,
es fácil venir a vacacionar y publicitar un hecho que supuestamente ocurrió en Victoria, y
responsabilizar permanentemente al Pueblo Mapuche, anunciar la aplicación de ley anti-
terrorista. Eso lo ha hecho continuamente el gobierno” (Andrade, 2020). Para Naveillán,
en cambio, “se usa el nombre mapuche para poder delinquir y para poder cometer atenta-

279 [Link]
[Link]
280 Naveillán reconoce este papel: “no niega que su posición es marginal. ´Ellos tienen un perfil políticamente correcto y yo
no, los grandes empresarios no quieren aparecer desleales. Yo me saqué la cresta trabajando por Piñera en la provincia
y, sin ninguna duda, soy de derecha y cuando no hay oídos en privado para escuchar las cosas, hay que decirlas en
público´” (Saleh, 2019).
Balance del año y reflexiones finales desde la sociedad chilena | 183

dos” y que “la gran mayoría del Pueblo Mapuche no quiere violencia ni atentados” (Brisa
Cárdenas, 2019).
Para los grupos empresariales, el conflicto mapuche, en cambio, es un paradigma de la
situación actual en Chile y, dada la magnitud del Estallido, expresan el temor de ser invisi-
bilidados por la movilización social. Roberto Heise, presidente de la Sociedad de Fomento
Agrícola de Temuco (Sofo) y quien asumiera el 2019, lo expresa claramente: “Esperamos
que el reciente Estallido Social urbano, no empañe, ni oculte el problema en esta zona,
pues ha sido acá donde se ha incubado la falta de ejercicio de autoridad y el germen de la
violencia extrema” (“Agricultores de Temuco piden no cambiar la Constitución ni el mo-
delo económico”, 2019).

Pre–visiones

Independientemente de la voluntad del gobernante, la presencia mapuche se ha encarna-


do cada vez con mayor fuerza política —y, por lo mismo, enfrentada a crecientes tensiones
internas y externas— en los territorios. Más sustantiva que su presencia en las calles de
Santiago es la presencia de la(s) bandera(s) en los territorios, señalando reivindicaciones
territoriales, las que han sido en no pocos casos acogidas por los tribunales.
Simultáneamente, las demandas se extienden hacia nuevos dominios. Un caso signifi-
cativo lo representan las áreas de manejo de espacios costeros de los pueblos originarios
(ECMPO) (Araos et al., 2020), al igual que el reclamo por la gestión de los parques nacio-
nales (ver, por ejemplo, Facebook Defensa de Ruka Pillan) y las disputas sobre enclaves
turísticos. Estos micro ejercicios de soberanía van configurando un tejido que brinda un
soporte de largo aliento a los reclamos mayores. Son, no obstante, condiciones previas,
elementos facilitadores para una emancipación del Pueblo Mapuche. Resta, internamen-
te, en esta perspectiva, la construcción del puente entre el Pueblo Mapuche enfrentado
a las necesidades básicas, su dirigencia y la rica intelectualidad surgida en los últimos
decenios.
Desde el punto de vista mapuche resulta evidente que el nuevo periodo se inicia con un
mayor reconocimiento público de sus demandas y con una mayor legitimidad social, con
un piso más sólido en cuanto al ejercicio de sus derechos y validación de sus reivindicacio-
nes territoriales y con dirigentes, y particularmente, como lo sugieren en este libro Víctor
Tricot y Germán Bidegain, con representantes políticos y autoridades locales, además de
intelectuales que dan proyección a sus iniciativas como pueblo. Del otro lado, hay un Go-
bierno que no ha logrado generar un espacio político para vincularse con ese pueblo, que
sigue creyendo en el desarrollismo y la propiedad privada como los medios para lograr la
“integración” de la cultura mapuche, al tiempo que atribuye las causales del estancamien-
to de sus proyectos al violentismo de grupos minoritarios. De manera similar, los privados
concurren con la infraestructura de este libreto, exigiendo la protección de sus intereses
y la represión de sus vecinos.
La reivindicación mapuche encuentra eco en el pueblo movilizado pero la élite man-
tiene de modo inalterado sus marcos de referencia que advierten en el desarrollo y el
progreso las vías de solución para La Araucanía. Desde las voces oficiales se destaca la
184 | capítulo 9

supuesta inclinación por la propiedad privada de los mapuche y su rechazo a las acciones
violentas que atribuirían a grupos minoritarios. La incapacidad de comprender las dinámi-
cas territoriales y de reconocer derechos ancestrales tiene por efecto la perpetuación de la
violencia en tanto condición basal de las relaciones entre ambos pueblos.
Intervienen en el posicionamiento chileno al menos tres factores que hemos releva-
do en este capítulo. Por una parte, hay una merma en el cuerpo teórico que permitiese
constituir una base para la política pública. Ello como producto de un repliegue de las
temáticas sociopolíticas en la literatura académica disponible y de una baja permeabilidad
de la producción científica chilena con relación a las contribuciones provenientes de la
intelectualidad mapuche. La ausencia de una directriz conceptual es suplida con un mode-
lo desarrollista, eurocéntrico y con marcados sesgos racistas, instalado desde los centros
de reflexión de la derecha, como lo es, en este caso, el Instituto de Libertad y Desarrollo.
Por otra parte, los grupos empresariales apelan a la antigua lógica colonial de la que diera
testimonio el padre Olivares en la mitad el siglo XVIII: Estado de Derecho para nosotros y
cárcel para el mapuche. El gobierno obra en consecuencia, intentando la imposible articu-
lación de su modelo desarrollista con la ley antiterrorista, lo que lleva inevitablemente a
la judicialización de la protesta social, tal como aquí lo plantea el Centro de Investigación
y Defensa Sur, donde “la judicialización represiva de la protesta social, presenta mayor
eficacia que la judicialización protectora de la misma”.
Hoy en la convergencia del Pueblo Mapuche y chileno en la movilización contra el
neoliberalismo abre las puertas a un diálogo intercultural que debiera estar a la base de la
refundación del país y en el establecimiento de una nueva Constitución, tal como Tricot y
Bidegain lo sostienen en este libro. Las autoridades y las élites, empero, están al borde de
desbaratar esta oportunidad aún a riesgo del colapso total del sistema, hoy afectado por
la pandemia.
En suma, el periodo importa un robustecimiento de las demandas del Pueblo Mapuche
en el contexto nacional. Sin embargo, el Estado y la élite chilena han decidido, una vez
más, negar la posibilidad de abrirse a una concepción plurinacional del Estado y a una
participación sustantiva de los pueblos originarios en los procesos políticos asociados con
la definición de una nueva Constitución Política.
Aunque auspicioso en términos de nuevos horizontes para el despliegue de las deman-
das y el apoyo popular recibido por el Pueblo Mapuche, más que un cambio en los térmi-
nos de las relaciones con el Estado chileno, el nuevo periodo sugiere dinámicas inestables
de creciente tensión pero que no parecieran modificar en lo sustantivo lo que ha sido el
patrón histórico de esta relación, lo que solo ocurriría en el caso de abrirse las compuertas
a una efectiva participación política de los mapuche. El violento desalojo del zomo chema-
muil de la Plaza de la Dignidad es una expresión más que elocuente de la renuencia del
Estado y sus gobernantes para acoger al Pueblo Mapuche como parte constitutiva y funda-
mental del país. Más allá de las limitaciones actuales y pretéritas, es interesante concluir
subrayando la creciente presencia política del Pueblo Mapuche en el país, lo que invitaría
a la autoridad a un diálogo propiamente político y no solo represivo y asistencialista como
hasta ahora ha sido.
Balance del año y reflexiones finales desde la sociedad chilena | 185

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capítulo 10

Balance del año y reflexiones


finales desde Wallmapu

Pablo Mariman Quemenado281

Los sucesos del año 2019 fueron muy ricos en hechos de todo tipo y
significaciones. Luego de la muerte de Camilo Catrillanca, en noviem-
bre de 2018, aumentó más la congoja compartida por los pueblos de
Chile y el Wallmapu, alimentada además por otras muertes en extrañas
circunstancias de dirigentes/líderes que resistían al capital282. Creo que,
por primera vez, se tocaron cacerolas en el país en repudio al crimen de
un mapuche víctima del terrorismo de Estado. Desde entonces, el eje de
la discusión en ciertos medios de comunicación de señal nacional hizo
sintonía con redes, agrupaciones, territorios, etc., que venían pensando
en clave autonomista los escenarios u horizontes que podían situar un
desenlace distinto al que el Gobierno actual y los anteriores trataban,
empecinadamente, de llevar a la temática indígena.
Ese año también se secó el koliwe (rüngü) aviso de sucesos funestos,
tanto en lo natural como en lo social, y hubo eclipses de sol. Muchas

281 Historiador. Académico del departamento de antropología de la Universidad Católica de


Temuco. Integrante de la Comunidad de Historia Mapuche (CEI-CHM) y la Asociación de
Investigación y Desarrollo Mapuche (AIDM).
282 Entre muchos, solo menciono, esta vez, el crimen de Macarena Valdés, que se hizo pasar, en
un primer momento, como un suicidio en el contexto de la resistencia de su comunidad (en
Panguipulli) en contra de las centrales de paso sobre su territorio sin su debida consulta. Sumo
a este caso emblemático el de junio de 2020 de Alejandro Treuquil de la comunidad Wente
Winkul, de la comuna de Collipulli, quien había denunciado como werken el hostigamiento
de Carabineros a su comunidad y había recibido amenazas de muerte por parte de esta misma
fuerza pública.
Balance del año y reflexiones finales desde Wallmapu | 189

novedades auguraban los Küymin de las/os machi283. El Estallido Social fue también com-
prendido desde esas coordenadas, pues, por lo visto, no estaba programado a manera de
una acción política de alguna vanguardia, como lo quería hacer ver el Gobierno tras la
expresión “estamos en una guerra”. Simplemente fluyó a través de todo el país al mismo
tiempo que, en el cosmos en que nos situamos y pertenecemos, se daban y se siguen dan-
do otros fenómenos como el COVID–19.

¿Qué hacer o deshacer?

Antes del 18 de octubre, en las redes en que yo mismo participo había cierta incertidumbre
sobre qué se podía hacer para pasar a una fase distinta y con ventajas. El movimiento indí-
gena continental y los mapuche parecían estar en un reflujo. Mientras, quienes gobernaban
con soberbia, comprobaban la paradoja colonial de que una cosa es administrar el problema
y otra, resolverlo. El Estallido Social de 2019 en Chile sacudió al mismo Wallmapu (país ma-
puche), creando condiciones políticas —al abrir un proceso constituyente— y orgánicas —al
potenciar a los movimientos desde la acción— que no estaban presentes dialogando y que
duró hasta cuando la pandemia, como campana de ring, contuvo y paralizó el proceso.
Durante décadas se veía un ensañamiento contra los pueblos indígenas que luchaban.
Muchas políticas y prácticas institucionales se habían racializado. Existía una justicia para
los chilenos y otra diferente para los mapuche. Carabineros recibía “bonos étnicos” al ser
destinados a los focos de conflicto en regiones como La Araucanía. Había una forma de
actuar política y policialmente con el nacional (incluyendo al lumpen y al narcotraficante)
y otra con los mapuche284. Planteé y escribí, en más de una oportunidad, que en los terri-
torios de asentamiento histórico mapuche había cierta confabulación nacionalista entre
las clases populares chilenas y las dirigenciales, las que, si bien se peleaban entre ellas, lo
que las unía era su negación del “indio”, o sea, de un otro no reconocido ni legítimamente
valido, más cuando reivindicaba sus derechos políticos territoriales. Los más extremos
negaban toda historicidad y agenciamiento indígena en la conquista de sus demandas
y derechos, cuestionando hasta la discriminación positiva que las políticas indigenistas
implementaban al crear fondos exclusivos para su desarrollo.

283 José Quidel, lonko de los territorios de Itinento y académico, se refiere a este y otros fenómenos transcurridos, o en
proceso, que tienen su lectura no solo desde la ontología mapuche, sino también por otros pueblos de Abya Yala.
Esos otros acontecimientos también explican los fenómenos que se suceden (entre esos, la misma pandemia) y son
poderosas señas que advierten y debieran condicionar ciertos comportamientos a las sociedades y los sistemas que
los gobiernan. Ver: Fey ga akuy ti ahtu entonces el día llegó, una lectura de la pandemia desde un mapuche rakizuam
En: [Link]
284 En agosto-septiembre 2020, el gremio de camioneros, ante la muerte de uno de sus colegas por un atentado, así como
por el caso de una niña herida en una balacera, se propuso como medida de presión cortar la cadena de suministros
obstaculizando el tránsito en la carretera 5 sur. Vimos cómo Carabineros dispuso gran cantidad de personal para
ayudar en su aparcamiento en las bermas y la presión sobre aquellos que no querían sumarse. El Ministro del Interior
se hizo uno con esta causa relacionada a la seguridad y violencia, sin embargo, subterfugiamente el gremio presionaba
contra la posibilidad de dejar sin efecto las garantías tributarias de las que gozan (y que no se justifican) así como
buscaba acelerar la tramitación de leyes represivas de la protesta social. Hace pocas semanas se anunció, por parte
de comunidades de Malleko, la recuperación de predios cuyos procesos son históricos y no han tenido respuesta ni
celeridad a través del fondo de tierras de CONADI. El ministro, al respecto, invocó procesos en su contra por buscar
romper o poner en peligro la seguridad interior del Estado, sin siquiera haberse efectuado nada. De los posteriores
sucesos de Kurakautin, los únicos en proceso son quienes sostuvieron la ocupación municipal y nadie de quienes los
fueron a sacar —en pleno toque de queda y coludidos con Carabineros— destruyendo, de paso, las instalaciones.
190 | capítulo 10

Desde ese enfoque, las ideas de alianzas interétnicas eran imposibles salvo con los ami-
gos/as, compañeros/as que, como los estudiantes, siempre están, pero con los trabajadores
u otros grupos de la sociedad nacional no se veían posibilidades. Así, llegó el 18 de octubre,
la gente desbordó las calles y plazas, se quemaron íconos del modelo neoliberal y una de las
cosas sorprendentes es que todos estaban con la wenufoye, entonces, dicotómicamente ra-
zonando, ¿no se suponía que estos eran nuestros enemigos? La otredad winka, ahora en sus
acciones y cuestionamientos al modelo, lo hacen empuñando un emblema. Las banderas
son símbolos y tienen lecturas no necesariamente uniformes ni estáticas. Quizás dicen más
que un manifiesto o un escrito con tal cantidad de caracteres. Por último, dejan pensando.
Al cumplirse un año del “despertar”, “la primavera” o “el Estallido” que sigue remo-
viendo las estructuras del país —también mentales—, es que constatamos lo dinámico
del evento y las contradicciones que nos plantea, pues no se trata de posiciones y pensa-
mientos fijos en el tiempo, sino de cuestiones que se están (de)construyendo. Así como
entre los mapuche habitan traumas trans generacionales (Vargas, 2017), hay entre los
chilenos patologías que reproducen hábitos coloniales que, al encarnarse en sujetos con
poder —como jueces, parlamentarios, ministros, empresarios, etc.—, reproducen el racis-
mo (Mariman, 2018). Sin embargo, así como el colonialismo es una de las parteras de
estos fenómenos, también está presente o internalizado en la forma de relacionarnos y
vivir la realidad (Nahuelpan, 2013). Por eso es significativo ver cómo las deconstrucciones
de realidad y/o órdenes son también procesos de descolonización. Estos habrían estado
ocurriendo constantemente y en distintos tiempos —más tempranos en unos, tardíos en
otros—, dejando huellas que podemos leer desde nuestro presente285.

Racismo y terrorismo de Estado

La dinámica que adquirieron las relaciones interétnicas en el país, en el caso mapuche


chileno, no fueron determinadas el año del Estallido, sino unas décadas atrás. La transición
de regímenes no tocó el modelo económico instaurado por la dictadura cívico–militar, sin
embargo, hubo de cambiar la mirada hacia los pueblos indígenas. Así es como, en los pa-
rámetros de las llamadas etnofagias, el modelo neoliberal asume la diversidad cultural en
cuanto le es rentable política y comercialmente286. Las sociedades, sus necesidades reales y
derechos pueden esperar (un reconocimiento que nunca llegó), ser contenidas (interfirien-
do derechos por dictámenes del tribunal constitucional) o bien prescindir de las garantías
que gozan como las consultas previas, libres e informadas. Si los pueblos, a través de sus
comunidades locales, resisten y se oponen, entonces se gatillan sobre ellos los dispositivos

285 Violeta Parra —y, por su intermedio, la música, el arte y la cultura— ya había denunciado la acción de los chilenos
contra los mapuche, a diferencia de los cuentistas o novelistas de generaciones literarias de la primera mitad del siglo
XX, que describieron las condiciones de desigualdad y racismo en los campos de la frontera, esta vez ella lo hacía en
pleno ascenso del protagonismo popular y de la izquierda que pugnaban por cambios radicales en las estructuras
económicas y de poder. Sin embargo, el quejido del indio no se escuchaba. Con toda seguridad, la autora captó desde
sus honduras las visiones críticas y disconformes que salían desde los cotidianos reduccionales que visitó. Ver: Violeta
Parra en Wallmapu (Ramay et al.2017))
286 Una mirada al fenómeno a escala continental nos la da Díaz-Polanco, 2005.
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legales y policiales287. Este racismo institucionalizado en su fase más violenta se expresa en


el terrorismo de Estado. El Estado, en su fase expansionista de mediados del siglo XIX, tomó
las tierras de pueblos originarios mediante una guerra irregular, en la cual se enfrentó a una
sociedad política que contaba con mecanismos de contención y resolución de las tensiones
de la convivencia interétnica, como lo hacían a través de los parlamentos.
El racismo se puede travestir de buenas intenciones, reconocer parte del problema aun-
que negando el resto, obnubilando la relación y la posición del racializado. Entonces, el tema
indígena puede volverse un tema de estudio y hasta crearse una comisión o un instituto es-
pecializado sobre los mismos, sin embargo, no cambia mayormente nada. Parece conformar-
se más con los activos culturales posibles de desprenderlos y hacerlos circular, a manera de
extractivismo epistemológico, que hacerse cargo de los cuerpos, es decir, de las sociedades
y sus instituciones288. Al racismo habría que identificarlo o reconocerlo como una conducta
que refundó las relaciones interétnicas desde la incorporación forzada del Wallmapu a Chile.
Los actos que se han cometido y siguen cometiéndose deben ser abordados como un pro-
blema social que afecta y daña la convivencia289. Las esperanzas en que de una Convención
Constituyente se redacte una Constitución que declare la plurinacionalidad, debieran ir en
esa vía, pues se le debe poner freno y sancionar bajo penas los actos naturalizados e “invo-
luntarios” de racismo a que se nos acostumbra, como aquellos declarados de grupos como el
APRA o de individuos que publican con una impunidad vergonzosa en redes sociales.
Una de las antesalas del Estallido fue la reacción de la sociedad contra un terrorismo
de Estado impune. La encontramos en la muerte de Camilo Catrillanca, la que se supo y
difundió antes que los medios monopólicos de comunicación y los agentes de Gobierno
hicieran la tarea de desinformar o confundir. Las pruebas que se fueron conociendo con
los días y semanas hicieron ver la complicidad en los encubrimientos que hacía el alto
mando de Carabineros y el Gobierno. Hasta que, transformado en una crisis política —y
como efecto dominó—, empezaron a caer de sus cargos los responsables, evidenciando
el poder que han acumulado sobre la vida y la muerte de las personas. Esto, en términos
mediáticos, “corrió el cerco” hacia los escenarios políticos posibles y, como nunca, la pa-

287 Es lo que sucedió bajo el Gobierno de Lagos cuando aplica la Ley Antiterrorista contras comunidades emblemáticas de
Malleko. En adelante, y por casi 10 años, la aplicabilidad de ésta se hizo exclusivamente a la causa política mapuche.
Ver: Yáñez y Aylwin, 2007.
288 En 2019 otros hechos que no tienen la épica de un conflicto por territorio, nos demuestran este fenómeno. Es el caso
de las hortaliceras (tukukafe) que venden en el centro de Temuko desde que este fuerte militar y luego ciudad, se
fundó. A ellas, productoras orgánicas en los esquemas de la soberanía alimentaria, se las ha corrido sin miramiento
y de la forma más brutal y burda. Las justificaciones del municipio se refieren al orden y al ornato, y se escudan en
que propician interculturalidad en otros servicios. No se refiere el gobierno local, a los derechos que les asisten como
mujeres indígenas de acuerdo al convenio y otros reglamentos, que es lo que ellas contra argumentan y, por lo cual,
insisten en ocupar los espacios en que las hemos conocido desde siempre.
289 El caso del aprisionamiento del lonko Alberto Curamil obedeció a la estrategia de criminalización que el Gobierno y
la policía llevan a cabo por medio de seguimientos y montajes. En su caso, los antecedentes más inmediatos fueron
su liderazgo y gestión en denunciar la intervención del río Cautín por parte de proyectos hidroeléctricos inconsultos
que tendrían grave impacto sobre el medio y sus espacios de significación cultural correspondientes a territorios
de comunidades. El caso fallado a su favor en los tribunales permitió finiquitar el proyecto. Al poco tiempo, se le
involucra con hechos delictivos de gravedad y se le detiene iniciando un proceso que, sin llegar a una condena, lo
mantuvo encarcelado por más de un año. En ese contexto recibe el “nobel verde”, Premio Goldman, un reconocimiento
internacional otorgado a quienes destacan por su lucha a favor del medio ambiente, el cual fue recibido por su hija en
el extranjero. Esto generó una nueva ola de condenas hacia el Estado de Chile, que llevó a cerrar un caso que no tenía
pruebas, exculpándolo de las acusaciones y liberándolo.
192 | capítulo 10

labra “autonomía” era mencionada como un horizonte de convivencia y de superación


del estado de cosas. Este hecho y la reacción de la población nacional que se conmovió y
protestó, desde el primer momento, por la brutalidad e indolencia del mismo, terminó de
echar por abajo el Plan Araucanía, cuya propaganda de los primeros meses ponían en este
tipo de prácticas asistencialistas la supuesta resolución de los conflictos de la región y de
los mapuche, en particular.

Políticas y estrategias en juego

El Plan Araucanía se acompañó de una propaganda que hacía ver la solución de los pro-
blemas de la Región de La Araucanía con cierta liviandad y voluntarismo, pero no había
ninguna novedad en los viejos enfoques productivistas, subsidiarios y asistencialistas que,
por lo demás, no asumían en nada la dimensión de los derechos sociales, económicos y
culturales; menos los de tipo territoriales y políticos. La derecha, presente en la oposición
al segundo gobierno de Bachelet, había hecho de la retroexcavadora de Quintana su campo
de enunciación para contrarrestar los aires reformistas que habían dado algo de mística
al discurso de la expresidenta. Sin embargo, fue el segundo gobierno de Piñera quien no
se hizo problemas en anunciar la discontinuidad y el desmantelamiento de conquistas
efectivas en materia de derechos indígenas, como lo fue no volver a ratificar el Convenio
169 luego de sus primeros diez años de vigencia y dejar, asimismo, sin vigencia la Ley de
Espacios Marítimos de Pueblo Originarios o Ley Lafkenche. En su diagnóstico, ambos per-
judicaban las inversiones y afectaban a las poblaciones.
Ya en pleno 2019 y con la popularidad cayendo en picada, arremeten contra la “tercera
pata” de lo que veían como un problema para los indígenas al no disponer de sus tierras
como un bien posible de transar, como otros, en el mercado. Sin informar ni acordar con
los pueblos indígenas, llaman a una consulta para discutir la intención de destrabar las
limitaciones existentes sobre las tierras indígenas que las imposibilitan de ser vendidas a
personas no indígenas, o arrendadas bajo ciertas condiciones. Esto causó un movimiento
espontáneo de proporciones que le provocó un revés a la ofensiva del ejecutivo. Los distin-
tos pueblos del país compartían una lectura sobre las intenciones profundas del gobierno,
asociadas a la expansión del capital frutícola, minero e inmobiliario (Mapuexpress, 2019).
Los campos de enunciación a los que nos quiso habituar comunicacionalmente el Go-
bierno y los gremios, por su intermedio, —antes y durante el 2019— hasta ahora subsu-
men el conflicto “nacionalitario” que encierra lo mapuche en coordenadas lingüísticas
decodificables en dos vías: por un lado, la del terrorismo —que venimos escuchando desde
el Gobierno de Lagos y que ha sumado un sufijo al mismo, como el de “narco–terroris-
mo”— que centra su atención en una violencia que estaría atentando contra la existencia
cotidiana de la población de La Araucanía. Y, por otro lado, la propuesta de los gremios
(agricultores, camioneros, forestales) con su eslogan “Paz en La Araucanía”, para lo cual se
exige que el Estado, por una parte, garantice la misma haciendo los esfuerzos por redoblar
el control policial y, por otra, repare económicamente a las víctimas. Tanto en el discurso
del Gobierno como en el de los gremios, se aprecia una lectura sobre la sociedad mapuche
poblada por intereses contrapuestos que la divide en (indios) malos que ejercen violencia
Balance del año y reflexiones finales desde Wallmapu | 193

y aquellos (indios) buenos que, como los gremios, particulares y latifundistas, quieren
vivir en paz y orden. Desde que se inicia el Estallido y se gesta un camino constituyente
institucionalizado, las coordenadas del discurso vuelven a obnubilar la especificidad del
tema indígena para instalarlo en la contingencia política nacional. Así, los mismos violen-
tistas ahora son vistos como rojos o zurdos290.

Las contra–estrategias en el movimiento mapuche

Quienes desde el movimiento mapuche abogan por cambios estructurales, invocando para
ello los cuerpos de derechos que les corresponden —en particular aquellos relacionados
al autogobierno y de naturaleza económica, social y cultural—, no han tenido ninguna
sintonía con las iniciativas oficiales que, por ejemplo, impulsa el Plan Araucanía y la mili-
tarización del territorio. Luego de la muerte de Camilo Catrillanca, este segmento del mo-
vimiento convocó a comunidades de distintos territorios en conflicto a liderar un proceso
de reconstrucción territorial y política, ejerciendo sus derechos de autodeterminación en
la conformación de un autogobierno. El año 2019 continuaron esta iniciativa que, si bien
perfila a un sujeto de derecho como sujeto autonómico, no cuaja del todo en lo práctico. La
llegada del Estallido Social y la puesta en marcha de un momento constituyente no ha sig-
nificado para este grupo una posibilidad política de acercar sus metas si no es —insisten—
asumiendo la capacidad propia de implementar sus derechos y no subiéndose al carro de
una constituyente que, si bien impulsó el levantamiento popular, lo terminó cooptando la
clase dirigente impugnada, por lo que no habría garantías. La oferta de escaños reservados
no la consideran por no responder a las garantías que le corresponden al Pueblo Mapuche
de acuerdo al derecho indígena internacional. Como vemos, no ha sido fácil implementar
esta aspiración que, por lo visto, adolece de una estrategia que rompa, por una parte, con
cierta anomia mapuche que parece atrapada en políticas clientelares y/o que ve en el Es-
tado su fin individual como colectivo.
Desde otro posicionamiento, las posibilidades de participación política abiertas por el
escenario constituyente han generado expectativas en otros segmentos del movimiento
mapuche, en particular respecto a la posibilidad de obtener escaños reservados. Quienes
ven esta posibilidad como una estrategia política, no lo hacen desde una misma plata-
forma y lo que los puede diferenciar es la mayor o menor vinculación a la partidocra-
cia chilena. Los militantes mapuche de partidos han hecho un objetivo político de esta
posibilidad y han, junto a quienes —no teniendo ni queriendo una vinculación de ese
tipo— han cerrado filas respecto a la cantidad de estos escaños proporcional al porcentaje
de poblacional que representan según el último Censo (24 supernumerario a los 155 en
una Convención Constitucional). También comparten acuerdos sobre quienes votan (sin
empadronamiento sino por auto identificación en papeleta exclusiva) y respecto a quiénes
y cómo se eligen (candidatos promovidos por cierta cantidad de asociaciones o comunida-

290 Las prácticas de los estereotipos no son nuevas en política interétnica (Stuchlik, 1974), pero cuando un pueblo como
el mapuche entra a la contingencia —como una tercera columna—, desordena la polaridad política nacional del pos
binominalismo. Estos estereotipos reproductores de imágenes los podemos percibir desde los 90 en adelante. Entonces,
se escuchaba “estos [los mapuche] quieren todo” y otros más adhoc al conflicto con las forestales, como el de “quema
bosques”, como si las plantaciones lo fueran.
194 | capítulo 10

des de acuerdo a zonificación). La diferencia del grupo partidista con quienes también se
hacen expectativas de los escaños está en que estos últimos ponen como condición para
los candidatos la no militancia partidaria291. Hasta ahora, la discusión y propuesta está en
presionar a los parlamentarios para que adopten las modalidades y las reglas, pero todo
hace ver que, como otros tópicos mapuche de carácter político, esto esperará y será parte
de una negociación entre políticos chilenos. He ahí una de las observaciones que se le
crítica por parte de quienes ven en este proceso una prolongación de lo que se llamó “la
cocina”, por cuanto se presta para validar un proceso que no centra la temática en lo indí-
gena y en sus territorios, sino que hace de estos una representación minoritaria.
Una estrategia de mediana data cuyo objetivo es la liberación nacional mapuche ha
continuado subyacente, en lo mediático, pero proliferando al costo de la militarización de
los territorios. Sus objetivos o enemigos son el capital de grandes empresas y sus enca-
denamientos productivos que, en los últimos años, ha incluido a familias de las propias
comunidades como suministradoras de servicios. Sus escenarios de despliegue son los
territorios en los cuales la recuperación de tierras, o bien la resistencia al extractivismo
de proyectos, los ha convertido en las zonas rojas del conflicto292. Acciones de violencia
política son reivindicadas por esta otra cara del movimiento mapuche, quien mantiene en
las cárceles a algunos de sus luchadores condenados o en proceso, los cuales se baten en
huelgas de hambres periódicamente, concentrando así la atención en las problemáticas.
En el año 2019, sus acciones de sabotaje han estado presentes y, paradójicamente, si se
esperó que estas aumentaran, sumándose a aquellas que trajo consigo el Estallido Social,
pudimos constatar que no ocurrió. La respuesta del Estado ha sido aumentar la dotación
de personal uniformado en las zonas, redoblando las acciones con carácter de terrorismo
de Estado. Por lo mismo, la denuncia de militarización del conflicto ha estado en la pales-
tra constantemente y es la cantera desde la cual distintos sectores, oficialistas, opositores,
gremialistas y mapuche, construyen y circulan análisis y enunciaciones de lo que pasa,
desnudando, ocultando y tergiversando, pero, sobre todo, jugándose la opinión pública a
su favor en lo que se ha dado en llamar “una guerra sucia de baja intensidad”.
Si bien los distintos y constantes focos de rebelión y agitación que trajo el 2019 ten-
dieron a dispersar a la fuerza pública, estos ocuparon los meses estivales de vacaciones
para dejarse caer sobre procesos de recuperación territorial que estaban siendo tramitados
comunicacional y burocráticamente. La pandemia, con su inmovilización, dejó expuestas

291 Los mapuches detrás de esta idea consideran que hay un horizonte libredeterminista ya expresado en la constituyente
indígena de Bachelet 2 (Millaleo, 2017) y que por lo tanto los escaños son un paso complementario a los derechos
políticos del Pueblo Mapuche, una de las estrategias que debe complementarse con las otras presentes en el movimiento
político mapuche (Mapuexpress, 2020).
292 Trabajos que se centran en estos movimientos y sus argumentos encontramos en Pu lov, 2017. Otro que innova en la
aplicación de la interdisciplinariedad en la reconstrucción histórica y territorial, fue el que suministró elementos de
juicio en la causa de las comunidades de Kurakautin en contra de los proyectos de mini centrales de paso. Ver: Melin
et al., 2019.
Balance del año y reflexiones finales desde Wallmapu | 195

a aquellas comunidades en disputa territorial que fueron reprimidas con costos de vida y
desplazamientos masivos durante la primera mitad del 2020293.

La contradicción etnoclase vs pueblos naciones. Alianzas interétnicas

¿Procesos de etnogénesis? La aparición multitudinaria de la wenufoye en las movilizacio-


nes a nivel país de ese 2019, así como la des–monumentalización de íconos inscritos en
espacios de memoria oficiales294, parecen ser poderosas señales, en el terreno simbólico,
de lo que serían motivaciones profundas de una sociedad chilena que cuestiona el carác-
ter y rol del Estado hacia los pueblos originarios, generando identificación o producción
de sentido con empatía, que había comenzado en un fase más intelectual y artística, con
el Estallido terminaba desbordándose y entroncando con aquellas corrientes políticas y
filosóficas que, con experiencias disímiles en Latinoamérica, han devenido en los estados
plurinacionales de la zona andina (Ecuador, Bolivia)295.
El año 2019 fue la punta del iceberg de un tema más profundo que arrastra la sociedad y
es su Estado. Si bien en la historia, como en la actualidad, subsisten corrientes de opinión
favorables a la inclusión de lo indígena en el Estado, reconociendo sus legítimos derechos,
finalmente la opción hegemónica ha sido la de aquellos sectores que se han propuesto
construir y situar lo indígena desde una otredad, inferiorizada y tutelada. Si el pueblo
de Chile fue el que se comunicó simbólicamente a través de la bandera y la des–monu-
mentalización, echando a correr la idea de una plurinacionalización del Estado, entonces,
quienes se restan de esta iniciativa —la oligarquía—, desde una opción política —cuya
hegemonía disminuye y aparenta llegar a su fin, si no llegar a su fin, conformarían no solo
un estrato social acomodado, exclusivo y con poder, los ricos, sino una etnoclase que con
su ideología o etnicidad creó y definió la nación (uniforme, monocultural), inscribiéndola
jurídicamente a contar de la Constitución de 1833.
Si es que el pueblo chileno tiene sus raíces en los pueblos de indios, en la esclavitud
afro e indígena del siglo XVI en adelante, en las migraciones del siglo XIX y, hasta ahora, en
la complejización de las transformaciones económicas laborales con sus construcciones
identitarias (étnicas como de clase), políticas y religiosas, entonces, sus fricciones con los
intereses de los pueblos indígenas no son de carácter estratégico, como sí —en algunos

293 Uno de estos casos fuese mencionado en la represión con muerte del werken de la comunidad wente winkul mapu,
Alejandro Treuquil de Collipulli, quien había denunciado el hostigamiento de Carabineros a su comunidad y había
recibido amenazas de muerte por parte de esta misma institución (Comunidad, 2020), pero también están los casos de
la Fusta en Lonkimay y, en pleno Temuko, el de la comunidad Juan Currin, ambas allanadas, desalojadas y destruidas
sus instalaciones.
294 Un escrito del momento que ocurre el fenómeno lo leemos de Huinca (2019). Habría que complementar que no son
las únicas expresiones del trasfondo impugnador contra el relato histórico oficial. Los cambios de nombre de calles o
plazas y de comunas (como Saavedra) ocurren de facto de hace décadas, pero no habían afectado tan masivamente a
los monumentos.
295 En el año en cuestión hicieron su aparición textos que, como reacción al estancamiento que adquirían las relaciones
interétnicas e interculturales en Chile, comparaban la forma de resolver conflictos entre los estados y los pueblos
indígenas (Vargas, 2019), y anunciaban a su vez la crisis del modelo multicultural, cuya práctica recién estábamos
experimentando en Chile en una fase más declarativa (Zapata, 2019)
196 | capítulo 10

casos— de índole geoeconómica en los territorios de asentamiento histórico mapuche296.


No ha estado en sus entrañas el sojuzgamiento y marginación como opción u oposición
fundamental297. El golpe del 73 fue una refundación del Estado y la sociedad, no solo en
conexión con la Guerra Fría internacional, sino con la historia nacional, hegemonizada
por la oligarquía en su expresión más reaccionaria y colonial (Barnaby, 2017). Así las co-
sas, la pugna o contradicción no es entre pueblos como sí entre estos con quienes fueron
el motor de la historia durante el siglo XIX, legándonos un Estado excluyente, opresivo,
capitalista, patriarcal y colonialista, es decir, el Estado–Nación.
De estar esta lectura en lo cierto, se requiere de la descolonización como un propósito
estratégico compartido interseccionalmente (géneros, clases, étnias) por la sociedad en su
conjunto y de la autodeterminación de los pueblos e individuos como un horizonte que
puede hacer alcanzable las aspiraciones que, para el caso mapuche, se han formulado en
los parámetros de la autonomía político–territorial.

¿El momento constituyente como oportunidad histórica?

Los mapuche, en su conformación histórica, no tuvieron un poder central que los forma-
teara. Una de las tesis respecto a la nación chilena y su Estado, de acuerdo a Mario Góngo-
ra, entre otros, alude a que es la aparición del Estado en el periodo poscolonial, quien hace
de instrumento no solo para centralizar los procesos políticos de toma de decisión, sino
también para subordinar al nuevo esquema a todos los pueblos y sus territorios tras una
idea única de proyecto país y de nación.
Los mapuche mantuvieron a raya ese modelo que se les quiso imponer, hasta que a contar
de las década del sesenta del siglo XIX, y por medio de una guerra, se le hizo entrar subor-
dinadamente a este orden. Ese esquema hoy está siendo cuestionado ya no solo por los
pueblos indígenas del país, sino por los propios chilenos. Los vientos de plurinacionalidad
que soplan desde el 18 de octubre, cada vez con más intensidad, están buscando zafarse de
la camisa de fuerza que se le impuso desde el siglo XIX y que el golpe volvió a refundar, pese
a los intentos habidos durante el siglo XX por transformar esa historia tras proyectos como
lo fueron la revolución en libertad o la vía chilena al socialismo. Actualmente, se discute una
propuesta de escaños reservados para la Convención Constituyente o Mixta, para promover
en esta participación “proporcional”, pero en minoría política, las ideas fuerzas que impulsa

296 “Aprendí el vocabulario del amo, dueño y patrón…me mataron tantas veces, por levantarles la voz”. En esta composición, “el
hombre es un creador” y en ese pasaje en particular Víctor Jara une su experiencia y expectativas como generación
(en pleno proceso de reforma agraria y de vía chilena al socialismo) con aquellas que les antecedieron, viviendo en
precariedad y sin mayor expectativa que resistir. Nacido y criado en mundos rurales de Ñuble y Lonken, con toda
seguridad su imaginario (como el de muchos más) lo poblaban los pobres, los labradores, inquilinos, gañanes, los
antepasados indígenas atrapados por la conquista.
297 Los sucesos de la independencia de Chile impactaron duramente al mundo indígena, una de las etnoclases de la
sociedad colonial. El proceso puso término a los pueblos de indios “liberando” sus tierras y sus cuerpos (tras la ideología
liberal imperante) para que fueran tomados por la gran hacienda. Esa desestructuración se vio aumentada por los
reclutamientos forzosos para las guerras interoligárquicas. Muchas familias que huían de esa realidad presionaban
sobre la frontera del Bío Bío para acceder a tratos de mediería o arriendo con los mapuche. No habrían tenido intereses
geopolíticos, como si contar con tierras que les permitieran escapar al modelo hacienda y sus guerras. Este proceso
siguió durante la conquista chilena del Wallmapu y la posguerra y hoy conforman un campesinado “amapuchado” si
es que sobrevivieron de manera independiente o “chilenizado” si es que lo hicieron orbitando el latifundio nacional
y/o colono.
Balance del año y reflexiones finales desde Wallmapu | 197

la lucha de los pueblos indígenas del país. Esto está en proceso y aún no podemos precisar
si se consuma o no, pero es una poderosa y sospechosa señal el que haya quedado para el
final, luego de acordar lo de la paridad de género y la participación de los independientes298.
En la sociedad mapuche que me toca observar y en la que convivo, hay confusión y
resistencia producto, en parte, a una desconfianza en estos intentos que, si bien los gati-
lló el Estallido y la movilización social, los han buscado definir la partidocracia y quienes
tienen el poder, sobre todo económico. Considero y constato que se viene concibiendo y
debiera tener lugar dentro de poco un proceso constituyente propio de los pueblos ori-
ginarios (invocado por líderes del movimiento, pero sin asidero aún), es decir, donde lo
que se resuelva no quede a voluntad del juego de mayorías/minorías de los chilenos y a
su voluntad. En 2023 se conmemoran los 230 años del parlamento de las canoas, también
los 220 años del último parlamento (de Negrete) sostenido con el mundo hispano. Estas
efemérides no paran, pues ese mismo año será el bicentenario del parlamento de Yumbel
y en 2025 el de Tapiwe. Respecto a este último, quedó apuntado en su artículo 29 que el
Estado (chileno, republicano) velaría por el próximo encuentro de iguales características,
cuestión que nunca llegó, como sí una guerra de veinticinco años. Quizás esos sean los
espacios constituyentes que se invocan, pasando de minorías supra numerarias (a ma-
nera de apéndice de la Convención Constitucional) a sujetos políticos y de derecho en
sus propios territorios. Las cartas están echadas, hay que ver qué jugadores se atreverán a
jugarlas. Quiénes, con quiénes, y contra quiénes.

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Díaz Crovetto G., Binimelis Espinoza H., Pantel B. (Editores). Abriendo el Diálogo (In)

298 La derecha teme al incremento del número de constituyentes, pues se haría más incierto controlar el tercio que requiere
para frenar las iniciativas contra sus intereses. Por lo mismo plantea escoger por medio un empadronamiento un
equivalente de escaños proporcional a los inscritos en los registros de votación de la Conadi, o sea, la nada. A lo más
indica un representante por pueblo, 9 o 11, pues hay reconocimientos de pueblos en curso.
198 | capítulo 10

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to”: las paradojas de la democracia chilena. Ediciones LOM, Santiago de Chile.
AGRADECIMIENTOS

Al Lonko don Teodoro Huenuman y a la Papay Marcelina Antivil,


y también a su familia. Al Observatori del Conflicte Social de la
Universidad de Barcelona, a la Fundación Heinrich Böll y a la Red
de Observatorios de la Deuda Social de América Latina ODSAL, por
apoyar esta publicación. A nuestros colegas de la Universidad Alber-
to Hurtado, Manuel Fuenzalida, Rosa María Olave, Tony Mifsud SJ,
Natalia Hernández, Juan Carlos Skewes y a todos los estudiantes
y tesistas que han colaborado con nosotros y el territorio. Y final-
mente, a quienes demandan hoy en las calles dignidad y justicia
social, y, en especial, a las comunidades que resisten y luchan in-
cansablemente por la autodeterminación y el medioambiente.

centro fernando vives sj -


universidad alberto hurtado
Almirante Barroso 40, Santiago, Región Metropolitana, Chile.
[Link]

jesuitas de tirua
Casilla 20, Tirua, Región del Biobío, Chile.
[Link]

red de observatorios de la deuda social


de america latina, odsal
Alicia M. de Justo 1500, Buenos Aires, Argentina.
Edificio San Alberto Magno 4ºpiso Oficina 462.
[Link]
Un libro que en diez capítulos nos entrega una visión integral de las distintas dimensiones
de resistencia mapuche desde (y por) el Wallmapu. En el momento en que nos encontramos,
urge socializar estos contenidos para materializar la oportunidad política para el movimiento
mapuche. No solo debe ser la Wenufoye ondeando en Plaza Dignidad. Debe también concretarse
institucionalmente el reconocimiento y la plurinacionalidad, para que los Pueblo Indígenas puedan
por primera vez desde el inicio de la Republica, incidir en sus derechos políticos, territoriales
y culturales. Este libro se hace cargo de las oportunidades, pero también de los desafíos que el
Estallido supone para la transformación de nuestra política. Dr. Manuel Fuenzalida, Departamento
de Geograf ía, Universidad Alberto Hurtado.

La revuelta de octubre de 2019 visibilizó en Chile una discusión que se arrastra desde la
constitución del Estado Nacional y que dice relación con cómo construimos convivencia y
relaciones democráticas. En última instancia, un discusión sobre cómo nos relacionamos entre
y con las diversas naciones que demandan mayor participación y espacios de poder en un mismo
territorio en un Estado que se encuentra con la necesidad de reformularse como plurinacional
e intercultural. El libro “La Resistencia Mapuche y el Estallido Social en Chile” presenta valiosas
investigaciones y reflexiones de pensadoras y pensadores autónomos que durante décadas han
desgranado los puntos más conflictivos de las relaciones políticas, el uso de la violencia como
herramienta política o represiva, el rol de las mujeres y la judicialización de la protesta. Ana
Rodríguez Silva, Periodista y coautora del libro “La Frontera. Crónica de la Araucanía Rebelde
(Catalonia, 2015)

Este libro nos invita a recordar, repensar y proyectarnos hacia un mejor futuro a partir de los hechos
acontecidos en el reciente año 2019. Al avanzar en la lectura de sus páginas nos encontramos
con brechas y grietas cotidianas de ciudades y campos “neoliberalizadas/os” hace ya 30 años, en
que vivimos en una democracia y modernidad incompletas. El manuscrito aborda los procesos
de exclusión y de conciencia nacional, destacando la necesidad de participar activamente en el
destino de nuestros territorios. Un aspecto clave tanto de lo sucedido en 2019 como de los análisis
de los distintos capítulos, es que se produjo una convergencia y sintonía de la lucha mapuche
y la chilena, un despertar y un Estallido Social con demandas comunes de dignidad, justicia y
reconocimiento. La política y lo político se hicieron una sola cosa, surgiendo demandas desde la
ciudadanía y de ciudadanía ampliada. El proceso constituyente nos ofrece una inédita oportunidad
de diálogo interétnico en esta casa de todos y todas, y la lectura de este libro implica un buen
inicio para lo que viene. Dr. Nicolás Gissi, Departamento de Antropología, Universidad de Chile.

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