Definición y origen del Estado Nación
Según algunas escuelas de la ciencia política, un estado-nación se caracteriza por
tener un territorio claramente delimitado, una población constante, si bien no fija, y un
gobierno.
El Estado nación se crea, históricamente, mediante el tratado de Westfalia, al final
de la guerra de los 30 años (1648). Mediante este tratado se acaba con el antiguo orden
feudal, y se da paso a organizaciones territoriales y poblacionales definidas en torno a un
gobierno que reconoce sus límites espaciales, y por lo tanto, de poder.
No obstante, resulta pertinente mencionar como, la mayor parte de la historia
humana ha contado con la presencia del Estados. Tanto el Liberalismo como el marxismo
tenían concepciones esencialmente evolucionistas de los orígenes del Estado. Se considera
que la mayor complejidad social resultante, en ocasiones asociada a un progreso en la
organización política con el paso de la banda a la tribu, conduce a la creación del Estado.
El Liberalismo considera la aparición del estado desde el punto de vista funcional,
como la creación de un órgano destinado a cumplir objetivos comunes. Por el contrario , el
marxismo , al enfrentarse a la tremenda cuestión conceptual de quien echó a perder la
sociedad igualitaria primitiva permitiendo por primera vez el nacimiento de las clases,
sugiriendo que el Estado esta hecho por y para la primera clase que se registra en la
historia.
En contraste con estas teorías sociales, la teoría social Alemana que esta mucho
mas cercana al realismo, produjo una explicación simple y directa del surgimiento del
Estado. De acuerdo a esta concepción, el Estado resulto de la conquista militar,
frecuentemente de la conquista de una población agrícola sedentaria por nómadas situados
en la periferia de sus asentamientos.
La investigación moderna ha hecho un avance fundamental en relación al modo de
conceptualizar los orígenes del Estado, Sin embargo es probable que nunca se llegue a un
acuerdo general sobre los procesos sociales implicados en la formación del Estado, la razón
es sencilla: existen en realidad muy pocos casos de un desarrollo prístino- es decir, no
imitativo- del Estado como para establecer generalizaciones solidas.
Según John Hall, el Estado se origino en Mesoamérica y en Mesopotamia sin
ninguna posibilidad de contacto , y lo mismo puede decirse probablemente de los
tempranos Estados del valle del Indo de China y de Perú.
La difusión caracterizo a la mayoría de los casos que debaten los investigadores
que discuten sobre los orígenes del Estado. El mensaje oculto del evolucionismo es que
los pueblos primitivos NECESITABAN el Estado. Es indudable que hay algo cierto en el
paradigma liberal en la medida en que sugiere que la complejidad potencia la
especialización. Es en este punto donde el marxismo lanza su venganza contra el punto de
vista liberal, Existen numerosos datos que demuestran que los pueblos primitivos estaban
para la especialización como para resistirse a cualquier intento de hacerla permanente.
El modo adecuado de conceptualizar los orígenes del Estado que nos imponen estos
descubrimientos es obvio: El Estado no es natural y una explicación de sus orígenes
requiere especificar porque los seres humanos, tan hábiles para evadirse hasta entonces
fueron atrapados dentro de organizaciones coercitivas permanentes,. Que procesos sociales
desembocaron en la circunscripción de las actividades sociales y el consiguiente
“enjaulamiento” de los seres humanos en Estados? La primera respuesta se basa en un
fundamento esencialmente ecológico y la segunda se basa en orígenes religiosos:
1. Conceden gran importancia a la conexión entre la agricultura entre la
agricultura aluvial y el surgimiento del Estado (el trabajo a la tierra liga a
los productores agrícolas muy firmemente a la tierra). El hecho de estar
atados al terreno hace mas difícil escapar al enjaulamiento. El Estado
temprano es en gran medida el resultado de un giro inconsciente desde el
funcionalismo a la explotación.
2. Acentúa los orígenes Religiosos, el supuesto fondo en este caso es que la
irrupción del Estado fue una cuestión de la se convierta en una parte
necesaria de cualquier explicación religiosa, afirmando que solo fue
posible en virtud de que la coerción era aceptada porque al menos
inicialmente, se ejercía al servicio de la divinidad.
En sentido estricto, y con propósitos comparativos, el termino Nación tiene dos
acepciones: la Nación política, en el ámbito jurídico-político, es el sujeto político en el que
reside la soberanía constituyente de un Estado; la Nación cultural, concepto socio-
ideológico más subjetivo y ambiguo que el anterior, se puede definir a grandes rasgos como
una comunidad humana con ciertas características culturales comunes a las que dota de un
sentido ético-político. En sentido la Nación se emplea con variados significados: Estado,
país, territorio o habitantes de ellos, etnia, pueblo y otros.
El concepto de nación se encuentra dividido en dos vertientes que provienes
básicamente de las definiciones realizadas por Stalin y por Renan: El primero afirma que la
nación es un grupo humano con características objetivables de lengua, cultura, etnicidad,
historia, radicado en un lugar geográfico. El segundo que la nación es un grupo humano
cuya principal característica es la "comunidad de voluntad", voluntad de ser un común, de
un vivir compartido.
Para el que suscribe esta faena la nación puede ser comprendida como el conjunto
de individuos que comparten un fin común, asentado en un territorio determinado, en el
cual la multiculturalidad no supone una barrera, al contrario enriquece a los individuos que
la habitan, por cuanto se configura en una gran gama de saberes que permiten la superación
de dificultades con mayor soltura. Con esto la nación no puede ser entendida como el
agrupamiento de un grupo de individuos con una religión, cultura y costumbres únicas o
determinadas.
Esta idea del Estado implicaba su surgimiento ante la necesidad armonizar los
intereses del individuo y la comunidad de obtener al tiempo seguridad y libertad; y para
garantizar el derecho de propiedad, como un desarrollo natural de la cooperación entre los
individuos en su egoísta búsqueda de la felicidad a través del propio interés (teoría de la
mano invisible de Adam Smith).
El desarrollo del concepto, a partir del siglo XVII generaron los primeros mapas
europeos de naciones-estado, donde las fronteras se pretendían establecer firmemente para
garantizar la paz, al menos en principio, puesto que la estabilidad de las fronteras nunca se
consiguió.
A la par de este desarrollo de concepto se busca justificar la existencia de un
Estado-nación natural, delimitado por fronteras naturales en contraposición con la idea de
la nación como producto de las similitudes culturales. Este tipo de concepción territorial del
Estado llevará a la conformación de Estados imperiales, más que nacionales, donde se
agrupan varias comunidades nacionales bajo una misma autoridad estatal centralizada, que
entran en conflictos debido a sus profundas diferencias culturales, acendradas en tiempos
de depresión económica.
El mundo constituido por Estados-nación tal como lo conocemos desde el “Tratado
de Westfalia” de mediados del siglo XVI, se ha derrumbado; y de sus escombros comienza
a surgir un sistema global contemporáneo en el cual las relaciones y patrones de relaciones
entre actores pierden las características territoriales propias del mundo pre-global. Hoy, los
los Estados-nación parecen prisioneros de las decisiones de otros actores internacionales
más complejos y colectivos, que han acumulado un poder creciente desde la posguerra
hasta nuestros días. Esta nueva situación se debe a una diversidad de causas: la
concentración económica y el poderío militar mundial, la vertiginosidad de los cambios
tecnológicos; la liberalización de los mercados financieros, el flujo de información en
grandes unidades y no hace más que reflejar que el principio de la soberanía de los estados
es cada vez más difuso y elástico.
.Hall, John A. (Editor) ESTADO Y NACION. Cambridge University. Press. Madrid:2000