En la vasta biodiversidad de la selva amazónica existe una gran
variedad de palmeras que han servido a los pueblos nativos para su
sustento y desarrollo, siendo parte fundamental en la alimentación, la
construcción de viviendas y en la elaboración de indumentarias y
artesanías.
El ungurahui (Oenocarpus batana) es una palmera tropical de tallo
único que alcanza los 25 metros de altura, de frutos agridulces, de
aproximadamente 3 cm de diámetro, con cáscara de color morado
oscuro y pulpa violeta. Se encuentra distribuida en estado silvestre en
toda la Amazonía. Es una especie de alto rendimiento que se adapta
bien a suelos pobres. Cada palmera de ungurahui puede producir
entre 3 y 4 racimos y cada racimo tiene alrededor de 1000 frutos.
Tradicionalmente, los indígenas amazónicos han recogido los frutos
del ungurahui para preparar bebidas refrescantes y también para
extraer su aceite. Actualmente, en la selva, los frutos del ungurahui se
consumen solos, en jugos y en helados.
Por su alto contenido de aminoácidos esenciales y proteínas, se
estima que el ungurahui es una de las frutas con mayor valor
nutricional, comparable a la carne, las legumbres y la leche de vaca.
Su composición de ácidos grasos no saturados es bastante similar a la
del aceite de oliva.
Las comunidades amazónicas utilizan el aceite de ungurahui para freír
los alimentos y como tónico para contrarrestar la caída del cabello.
También lo emplean en tratamientos para enfermedades respiratorias
como tos, bronquitis, asma y tuberculosis. El aceite es de color
amarillo verdoso, semi transparente, con ligero olor y sabor. Es muy
valorado por sus cualidades hidratantes para el cuidado de la piel y el
cabello, especialmente en el tratamiento de la caspa y la alopecia.
El aceite de ungurahui sana el cuero cabelludo, revitaliza el cabello y
le aporta resistencia. Es rico en omega-9, vitamina E y A. Fortalece los
folículos y las fibras capilares, hidrata y repara, restaura el brillo y
mejora el color natural del cabello.
Su poder antioxidante nutre, regenera y suaviza la piel, le aporta
nutrientes para un cuidado intensivo, ofreciendo una reparación
acelerada de los daños. El aceite de ungurahui es muy beneficioso
para la piel seca, como la de las rodillas, los talones y los codos. Por
su gran poder hidratante es usado para elaborar jabones y para
enriquecer lociones humectantes.
Proporciona elasticidad a la piel debido a que su principal componente
es el ácido oleico, un ácido graso monoinsaturado que pertenece al
grupo omega-9 y es un componente natural de nuestra piel,
fundamental en la reconstrucción de las membranas celulares y en el
mantenimiento de los niveles naturales de humedad. En pieles grasas
se debe usar con cuidado para evitar producir acné.