Derecho de autodeterminación
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Este artículo trata sobre el derecho de libre determinación de los pueblos. Para
los movimientos que propugnan la separación de un territorio en un nuevo estado,
véanse Independentismo e independencia.
Para otros usos de este término, véase Autodeterminación.
Marcha indígena por el derecho a la autodeterminación.
El derecho de libre determinación de los pueblos, más conocido como derecho de
autodeterminación, es el derecho de un pueblo a decidir sus propias formas de
gobierno, perseguir su desarrollo económico, social y cultural, y estructurarse
libremente, sin injerencias externas y de acuerdo con el principio de equidad. La
libre determinación está recogida en los Pactos Internacionales de Derechos
Humanos, aunque no en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. También
numerosas resoluciones de la Asamblea General de la ONU hacen referencia a este
principio y lo desarrollan: por ejemplo, las resoluciones 1514 (XVI) o 1541 (XVI),
relativas al derecho de autodeterminación de los pueblos coloniales. Es un
principio fundamental del Derecho internacional público y un derecho de los
pueblos, que tiene carácter inalienable y genera obligaciones erga omnes1 para los
Estados. Incluso, de acuerdo con muchos autores, la libre determinación ha devenido
norma de ius cogens.2 La ONU afirma que este derecho solo se puede aplicar a
territorios sin autogobierno y que tengan motivos históricos.[cita requerida]
El concepto de libre determinación tiene una gran fuerza y un carácter
especialmente polémico. El Comité de Derechos Humanos ha puesto de manifiesto su
naturaleza fundamental al señalar que es requisito necesario para la plena
efectividad de los derechos humanos individuales. Pero su mención en el discurso
político contemporáneo puede levantar temores de desestabilización, incluso
violenta; también se ha asociado con posiciones políticas extremistas y
chauvinismos étnicos.3 La Revolución francesa se considera un paradigma básico de
cómo el pueblo derrocó a la monarquía y a la aristocracia en el poder, y estableció
un régimen republicano donde el pueblo se gobernaría a sí mismo.4
Esta multiplicidad de sentidos se deriva de que la libre determinación está
estrechamente ligada al término «pueblos», término que es a su vez problemático y
que no ofrece un único significado. Por el contrario, tanto la doctrina como los
Estados u otros agentes internacionales han tratado de hacer valer sus respectivas
concepciones.5 A partir de 1960, la definición de los pueblos coloniales como
sujetos de la libre determinación supuso un impulso esencial para la
descolonización y colaboró en una auténtica universalización de la sociedad
internacional. Una concepción mayoritariamente occidental considera también
«pueblo» al conjunto de habitantes de un Estado unitariamente considerado, mientras
que diversas minorías nacionales o pueblos indígenas dentro de Estados se han
autodefinido como pueblos. Sus reivindicaciones ponen de manifiesto la tensión y
los conflictos que existen entre el derecho de libre determinación de los pueblos y
la integridad territorial de los Estados.6
Por otra parte, el derecho de autodeterminación no se articula exclusivamente con
la fórmula de la independencia, sino que tal como aseguró la Comisión Africana de
Derechos Humanos y de los Pueblos puede articularse en "independencia,
autogobierno, gobierno local, federalismo, confederalismo, unitarismo o cualquier
otra forma de relación conforme a las aspiraciones del pueblo, pero reconociendo
los otros principios establecidos, como la soberanía e integridad territorial".7
Índice
1 Evolución histórica
1.1 Orígenes
1.2 La creación de las Naciones Unidas
1.3 Proceso descolonizador: resoluciones 1514 y 1541
1.4 La libre determinación como derecho universal
1.5 Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos
2 Naturaleza y contenido del derecho de libre determinación
2.1 Naturaleza
2.2 Autodeterminación externa e interna
2.3 Vertiente económica de la libre determinación
3 El término pueblos
3.1 Pueblos colonizados
3.2 Pueblos sujetos a dominación extranjera
3.3 Pueblo como conjunto de habitantes de un Estado
3.4 Pueblo como grupo diferenciado dentro de un Estado
3.4.1 Grupos étnicos
3.4.2 Minorías
3.4.3 Pueblos indígenas
4 Libre determinación en el Derecho interno
4.1 Derecho constitucional
4.2 La Ley soviética de Secesión
4.3 La Ley sobre la Claridad
5 Véase también
6 Notas y referencias
7 Bibliografía
8 Enlaces externos
Evolución histórica
Orígenes
La Declaración de Independencia de los Estados Unidos proclamó la necesidad de
«tomar entre las naciones de la Tierra el puesto separado e igual a que las leyes
de la naturaleza y el Dios de esa naturaleza le dan derecho».
El concepto filosófico de libre determinación se deriva de la necesidad humana de
hacer realidad sus aspiraciones y de la afirmación de la igualdad intrínseca de
todo ser humano, y como tal está conformado por principios que no provienen
únicamente de la cultura occidental.8 Como concepto político, la idea de
autodeterminación de los pueblos o de las naciones fue articulada por las culturas
periféricas durante la Historia Contemporánea. Deriva del origen de la compleja
pero poderosa idea de «nación», consolidada en el siglo XIX y generalizada en el
siglo XX de la mano del proceso de descolonización. El derecho a la
autodeterminación también debe considerarse vinculado evolutiva y conceptualmente
con la noción política de «independencia» generada por la Declaración de
Independencia de los Estados Unidos en 1776 y la Guerra de Independencia
Hispanoamericana (1809-1824).9
Durante el siglo XIX, posturas americanas como la de 1811 en la Nueva España con la
declaración de Sentimientos de la Nación, en 1821 el Acta de independencia del
Primer Imperio Mexicano, la Doctrina Monroe de 1823 («América para los americanos»)
y la Doctrina Drago de 1902 («la deuda pública no justifica la intervención
extranjera») pusieron el acento en la ilegitimidad de las intervenciones de las
potencias europeas en las naciones independientes. Tras la Primera Guerra Mundial y
la organización de la primera liga mundial de naciones, la Sociedad de Naciones, el
principio comenzó a adquirir relevancia, respaldado desde posturas tan diversas
como el liberalismo, el marxismo-leninismo, el socialismo y el nacionalismo.
En 1918, el presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson, propuso en un discurso
ante el Congreso catorce puntos que debían guiar la reconstrucción europea y evitar
nuevas guerras. En el quinto punto buscó una solución de compromiso al sostener que
las reivindicaciones coloniales debían solucionarse de acuerdo con un equilibrio
entre los intereses de las poblaciones afectadas y las demandas de las potencias
imperiales europeas. Defendió además la aplicación del principio de las
nacionalidades, lo que fue fundamental para trazar las fronteras de Europa del
Este, pese a ciertas contradicciones en su llevada a la práctica. Determinó el
nacimiento de Checoslovaquia y Yugoslavia, y el resurgimiento de Polonia, además de
cambios en las fronteras como la ampliación del territorio de Rumanía o Grecia. No
obstante, las modificaciones territoriales se acomodaron en muchos casos a tratados
secretos, reclamaciones históricas o intereses económicos, políticos y
geoestratégicos, y solo se celebraron doce plebiscitos, en los territorios no
reclamados por las potencias vencedoras.10 El principio de autodeterminación
influyó asimismo en la configuración de los Mandatos de la Sociedad de Naciones.
También Lenin defendió el derecho de libre determinación de las naciones, entendido
como derecho a la secesión, aunque subordinándolo a la lucha de clases. Cuando los
bolcheviques alcanzaron el poder tras la Revolución de octubre, el principio de
autodeterminación se proclamó oficialmente en la Declaración de Derechos de los
Pueblos de Rusia,11 de 15 de noviembre de 1917: en virtud de la misma se reconoció
la independencia de Finlandia. En 1920, el Partido Nazi de Adolf Hitler reclamaba
en su programa la unificación de los alemanes en un único estado invocando el
derecho de autodeterminación.12 Poco después, la Constitución de 1924 de la Unión
Soviética fue la primera en el mundo que reconoció este derecho para sus
repúblicas.
En los principios del siglo XX, en suma, la autodeterminación comenzó a adquirir
una creciente notoriedad como principio político. Pese a ello, el poder que aún
preservaban las potencias coloniales europeas llevó a que se le negara todo valor
jurídico. En 1920, el Comité de juristas de la Sociedad de Naciones que resolvió la
controversia entre Finlandia y Suecia en torno a las islas Åland afirmó que, aunque
la autodeterminación ocupaba un «lugar importante en el pensamiento político
moderno», no era una de las reglas positivas del Derecho internacional.
La creación de las Naciones Unidas
Bajo los auspicios de las Naciones Unidas, la libre determinación se convirtió en
un principio jurídico de Derecho internacional y un derecho de los pueblos.
Muchas restricciones al principio de autodeterminación se derrumbaron después de la
Segunda Guerra Mundial con la creación de las Naciones Unidas. La Carta de las
Naciones Unidas fue firmada el 26 de junio de 1945 y entró en vigor el 24 de
octubre del mismo año, y reconoce en su primer artículo el principio de «libre
determinación de los pueblos», junto al de la «igualdad de derechos», como base del
orden internacional. El principio también se recoge en el artículo 55, dentro del
Capítulo IX, sobre Cooperación internacional económica y social, e inspiró el
tratamiento que se dio a los territorios coloniales. Los artículos 73 a 91, que
corresponden a los capítulos XI (Declaración relativa a territorios no autónomos),
XII (Régimen internacional de administración fiduciaria) y XIII (Consejo de
Administración Fiduciaria) recogen el régimen de estos territorios.
El régimen de administración fiduciaria sustituyó el sistema de mandatos de la
Sociedad de Naciones por uno más completo que incluía elementos de la libre
determinación. Fijó, entre sus objetivos, el “desarrollo progresivo hacia el
gobierno propio y la independencia, teniéndose en cuenta [...] los deseos
libremente expresados de los pueblos interesados”. Previó que los territorios se
adjudicarían a Estados administradores mediante acuerdos internacionales conformes
con la Carta y estableció un Consejo de Administración Fiduciaria para controlar
que dichos Estados cumplían las obligaciones asumidas.
Quedaron sujetos al régimen de administración fiduciaria los territorios hasta
entonces bajo mandato de la Sociedad de Naciones, las colonias de los países
vencidos en la Segunda Guerra Mundial y los territorios coloniales que las
potencias vencedoras colocaran voluntariamente bajo este sistema. No obstante,
dichas potencias rechazaron la existencia de un control externo, por lo que apenas
se hizo uso de esta última vía.
A las colonias que los Estados retuvieron bajo su control directo se aplicó el
sistema fijado en el capítulo XI, mucho más limitado que el de administración
fiduciaria. Las potencias admitieron “el principio de que los intereses de los
habitantes de esos territorios están por encima de todo”, pero se fijaba como
objetivo el autogobierno y no la independencia. Por otra parte, apenas existía
control alguno sobre los Estados, salvo el deber de informar al Secretario General
sobre las condiciones “económicas, sociales y educativas” de los pueblos
colonizados.
El propósito general de este régimen era permitir que las colonias existentes antes
de la II Guerra Mundial decidieran su futuro: la mayoría de los pueblos del mundo
estaban sujetos en este momento a colonialismo y se les negaba de hecho la
autodeterminación. No obstante, en la Conferencia de San Francisco no se consideró
la abolición inmediata del régimen colonial ni se eliminó la ambigüedad que
revestía el principio de libre determinación. Fue el rumbo de los acontecimientos
el que consolidó una interpretación que supuso un giro radical en el seno de la
sociedad internacional. No tardaron en surgir movimientos y guerras de liberación
en Asia y África, con la declaración de independencia de Vietnam frente a Francia,
que provocó la Guerra de Indochina; también con la sorpresiva conquista de la
independencia por la India en 1947, que hizo colapsar al poderoso Imperio Colonial
Británico.
Proceso descolonizador: resoluciones 1514 y 1541
Las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas fueron fundamentales
en el desarrollo del derecho de libre determinación.
En 1960, los Estados africanos y asiáticos que habían accedido a la independencia
desde 1945 impusieron su mayoría sobre las potencias coloniales en el seno de la
Asamblea General de la ONU. El 14 de diciembre, la Asamblea aprobó por la
resolución 1514 (XV) una Declaración sobre la concesión de la independencia a los
países y pueblos coloniales, conocida como "Carta Magna de la descolonización", sin
votos en contra pero con la abstención de nueve países, entre los que se
encontraban las principales potencias coloniales. La declaración condenó el
colonialismo y declaró que todos los pueblos tienen el derecho de libre
determinación, derecho que se ejercería a través de la consulta a la población,
mediante plebiscito o referéndum.
La proclamación produjo gran controversia. Existía una colisión entre los intereses
de las potencias coloniales y de los países del tercer mundo, a la que se sumó la
tensión entre el derecho de libre determinación de los pueblos y la integridad
territorial de los Estados. La resolución 1514 (XV) afirmaba que todo intento de
quebrantar la unidad nacional era incompatible con la Carta de las Naciones Unidas,
por lo que resultó necesario establecer cómo se compatibilizaban los dos
principios. La cuestión fundamental fue la identificación de las entidades
legitimadas para invocar el derecho a la libre determinación.
Al día siguiente se proclamó la resolución 1541 (XV), de 15 de diciembre de 1960,
que profundizaba en estas cuestiones. Manteniendo que es indispensable que la
población autóctona exprese su voluntad libremente, se matizó que esta voluntad no
siempre tenía que llevar a la constitución de un nuevo Estado soberano. El
ejercicio del derecho de autodeterminación podría llevar a la independencia, a la
libre asociación o a la integración en otro Estado. Además, la resolución 1541 (XV)
concretó qué pueblos son titulares del derecho de libre determinación, en función
de dos criterios básicos: la existencia de diferencias étnicas y culturales y la
separación geográfica entre la colonia y la metrópoli. Esta exigencia de separación
territorial implicó que el derecho de autodeterminación solo se reconociera a los
pueblos que habitaban territorios coloniales ultramarinos, excluyendo las
situaciones de colonialismo interno. Pese a esta limitación, las resoluciones
adoptadas en 1960 dieron un nuevo impulso al proceso de descolonización en Asia y
África, que llevó a la disolución definitiva de los imperios coloniales europeos.
Se generalizaron cruentas revueltas y guerras de liberación nacional en la década
del 1960 (Camerún, Argelia, Congo, Vietnam, Kenia, Angola, Tanzania, Zambia,
Malaui, Uganda, Ruanda, etc.), que terminaron en la mayoría de los casos con la
derrota de las potencias europeas y que llevarían a las Naciones Unidas a acordar
en 1966 los Pactos Internacionales de Derechos Humanos y abrir formalmente el
proceso de descolonización del mundo.
La libre determinación como derecho universal
Estos Pactos Internacionales de Derechos Humanos fueron el segundo gran hito
normativo en el intento de construir, tras la Segunda Guerra Mundial, un nuevo
orden internacional basado en el respeto a la dignidad de la persona y los derechos
humanos. Ya el 10 de diciembre de 1948 se había proclamado la Declaración Universal
de Derechos Humanos, que no recogía el derecho de libre determinación, ya que la
propuesta soviética en dicho sentido fue rechazada.
Posteriormente, la URSS presentó una nueva iniciativa durante el proceso de
elaboración de los Pactos Internacionales. Aunque las potencias coloniales, como
Reino Unido, Francia o Bélgica, mantuvieron su oposición, la propuesta reunió el
apoyo de Estados africanos, asiáticos e iberoamericanos. En 1955, el resultado de
la votación para decidir sobre su inclusión en los Pactos fue de 33 votos a favor,
doce en contra y trece abstenciones. Con carácter general, los Estados comunistas y
del tercer mundo votaron a favor y los occidentales en contra. No obstante,
aquellos Estados que se opusieron a la inclusión han ratificado los tratados o se
han adherido a ellos. Esto hace de la libre determinación un derecho jurídicamente
vinculante de alcance casi global.
En 1962, la Asamblea General aceptó estudiar los principios fundamentales de la
Carta y los deberes que se derivan de ella; uno de estos principios es la libre
determinación. El 24 de octubre de 1970 se adoptó la resolución 2625 (XXV), que
contiene la Declaración sobre los principios de Derecho Internacional referente a
las relaciones de amistad y a la cooperación entre los Estados de conformidad con
la Carta de las Naciones Unidas. La resolución se adoptó por consenso, por lo que
recogió los puntos de vista de los Estados occidentales, los socialistas y los del
tercer mundo. La Declaración sobre relaciones de amistad muestra que la
descolonización es una importante manifestación de la autodeterminación, pero que
el ámbito de este derecho es más extenso: también la asocia con la existencia de un
gobierno representativo. La Declaración afirmó que la libre determinación es un
derecho de todos los pueblos y que conlleva obligaciones para todos los Estados, y
que su respeto es condición necesaria para el establecimiento de relaciones
amistosas y de cooperación entre los Estados.
El principio de autodeterminación ha continuado siendo una cuestión candente en la
política internacional, y más aún desde el final de la Guerra Fría, cuando el
principio experimentó una revitalización.13 En la actualidad son numerosos los
pueblos que, en cada uno de los continentes, se consideran naciones sin estado.
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos
Las Naciones Unidas proclamaron, en 1966, el Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos, que entró en vigor el año 1976 y fue ratificado por el Estado
español el 27 de julio de 1977.14
1. Todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación. En virtud de este
derecho establecen libremente su condición política y proveen asimismo a su
desarrollo económico, social y cultural.
2. Para el logro de sus fines, todos los pueblos pueden disponer libremente de sus
riquezas y recursos naturales, sin perjuicio de las obligaciones que derivan de la
cooperación económica internacional basada en el principio del beneficio recíproco,
así como del derecho internacional. En ningún caso podrá privarse a un pueblo de
sus propios medios de subsistencia.
3. Los Estados Partes en el presente Pacto, incluso los que tienen la
responsabilidad de administrar territorios no autónomos y territorios en
fideicomiso, promoverán el ejercicio del derecho de libre determinación, y
respetarán este derecho de conformidad con las disposiciones de la Carta de las
Naciones Unidas.
Artículo 1. Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos15
Naturaleza y contenido del derecho de libre determinación
Naturaleza
El derecho de libre determinación se clasifica como derecho humano de tercera
generación. La Corte Internacional de Justicia, en su opinión consultiva sobre el
Sáhara Occidental, afirmó que es un derecho colectivo cuya titularidad corresponde
a los pueblos.16 No obstante, existen autores que consideran que los derechos
humanos solo pueden ser de titularidad individual, sentido en el que también se ha
pronunciado en alguna ocasión la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones
Unidas. Héctor Gros Espiell mantiene una tesis ecléctica al afirmar que el derecho
de autodeterminación es individual y colectivo al mismo tiempo.17 La consideración
de la autodeterminación como derecho de los pueblos, en cualquier caso, conlleva la
dificultad de definir pueblo y distinguirlo claramente de otros conceptos
similares.
El derecho de autodeterminación tiene una naturaleza compuesta y polifacética,18
dado que comprende aspectos políticos, económicos, sociales y culturales; y precisa
para una efectividad plena la concurrencia de todos estos elementos. No se agota en
un único ejercicio puntual, sino que garantiza el derecho de cada pueblo a mantener
sus formas de gobierno y su camino propio hacia el desarrollo económico, social y
cultural.
Autodeterminación externa e interna
A lo largo del tiempo se han diferenciado progresivamente dos vertientes, la
autodeterminación externa y la autodeterminación interna. Estas dos facetas, que
gozan del apoyo de la mayor parte de la doctrina, han sido sistematizadas, entre
otros organismos, por el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial, en
su Observación general número 21, de 1996,19 y la Comisión Europea para la
Democracia por el Derecho, en un informe adoptado en 1999.20
La vertiente externa del derecho de libre determinación está relacionada con la
soberanía. Se refiere al derecho de los pueblos a determinar libremente su lugar en
la comunidad internacional de Estados, de acuerdo con el principio de igualdad
soberana. En el ejercicio de este derecho, de acuerdo con las resoluciones 1541
(XV) y 2625 (XXV), un pueblo puede decidir la formación de un Estado independiente,
la libre asociación, la integración en un Estado ya existente o la adquisición de
cualquier otro estatuto político libremente decidido por la población. La vertiente
externa se manifiesta en la prohibición del colonialismo y de la dominación y
explotación extranjeras en general.
La vertiente interna, por su parte, define el derecho de los pueblos a decidir su
organización política y perseguir su desarrollo cultural, social y económico. Se
relaciona, entre otros, con el derecho de todo grupo a preservar su identidad;
también con el derecho de todo ciudadano a participar, a todos los niveles, en la
dirección de los asuntos públicos, y por tanto con la democracia. De aquí se deriva
que un Gobierno debe representar al conjunto de la población, sin distinción por
motivos de raza, credo, color o cualquier otro.
Pese a ser generalmente aceptada, esta concepción también ha recibido críticas. S.
James Anaya afirma que la dicotomía implica asumir que la libre determinación
comprende dos ámbitos excluyentes, al interior de un pueblo y en relación con
otros; lo que a su vez se basa en una visión de la sociedad internacional como
conjunto de comunidades excluyentes,21 propia de la concepción occidental del
sistema postwestfaliano.22 Por el contrario, Anaya defiende que la humanidad se
estructura en círculos de asociación y organización política que se dan en diversos
niveles, se superponen entre sí y son interdependientes. James Anaya propone dos
aspectos, constitutivo (constitutive) y continuo (ongoing), que se aplicarían en
todas las esferas de asociación humana. La autodeterminación constitutiva haría
referencia a los momentos concretos en los que se crean o modifican las
instituciones de gobierno de una comunidad; la continua, a su forma y
funcionamiento.23
Vertiente económica de la libre determinación
Carga de fosfatos en Nauru. La soberanía permanente de los pueblos sobre sus
recursos naturales fue proclamada en 1962 con el fin de evitar que las poblaciones
coloniales se vieran desprovistas de sus riquezas por la metrópoli.
El derecho de autodeterminación presenta una dimensión esencialmente política, pero
existe también un importante aspecto económico. El artículo 1.2 común de los Pactos
Internacionales de Derechos Humanos, incluido a propuesta de Chile, afirma que
"para el logro de sus fines, todos los pueblos pueden disponer libremente de sus
riquezas y recursos naturales, sin perjuicio de las obligaciones que derivan de la
cooperación económica internacional basada en el principio del beneficio recíproco,
así como del derecho internacional. En ningún caso podrá privarse a un pueblo de
sus propios medios de subsistencia". Aunque se trata de una faceta de la
autodeterminación interna, debe tenerse en cuenta que los Pactos se redactan en un
contexto marcado por el temor de que las potencias coloniales pudieran explotar en
beneficio propio los recursos naturales de los territorios sujetos a colonialismo
hasta agotarlos: era también frecuente la práctica de las metrópolis de reservarse
la explotación de determinadas fuentes de riqueza al conceder la independencia a
sus colonias.24
Existen ya unas primeras referencias a la libre disposición de los recursos
naturales en resoluciones de la Asamblea General de 1952, pero es fundamental la
resolución 1803 (XVII), de 14 de diciembre de 1962, que contiene la Declaración
sobre la soberanía permanente sobre los recursos naturales. Esta Declaración afirma
que "el derecho de los pueblos y de las naciones a la soberanía permanente sobre
sus riquezas y recursos naturales debe ejercerse en interés del desarrollo nacional
y del bienestar del pueblo del respectivo Estado". Los pueblos podrán autorizar,
limitar o prohibir la inversión extranjera, que se regirá, en su caso, por las
normas de Derecho internacional y el Derecho interno aplicable, así como por el
respeto al principio de buena fe.
Los Estados y las Organizaciones internacionales deben "respetar estricta y
escrupulosamente" el derecho de libre determinación económico, de acuerdo con la
Carta y las normas aprobadas por la Declaración. El incumplimiento de este deber de
respeto puede originar responsabilidad internacional, que obligue a "la restitución
y la plena compensación por la explotación y el agotamiento de los recursos
naturales", de acuerdo con la resolución 3281 (XXIX), de 12 de diciembre de 1974.
Esta posibilidad, no obstante, se ha hecho efectiva en escasas ocasiones. Cabe
destacar el asunto ciertas tierras de fosfatos en Nauru, que enfrentó a Nauru y
Australia y llegó a plantearse ante la Corte Internacional de Justicia. Nauru
exigía una compensación por los daños medioambientales causados por la extracción
de fosfatos realizada por Australia mientras fue potencia administradora de la
isla. Finalmente, la controversia se resolvió por un acuerdo extrajudicial,
consistente en el pago de una indemnización.25
El término pueblos
Pueblos colonizados
Preludio de la guerra de Indochina, el telegrama de Ho Chi Minh dirigido al
presidente Harry S. Truman en 1946 apela a los principios de la Carta de las
Naciones Unidas al solicitar la ayuda de los Estados Unidos de América para el
ejercicio de la libre determinación del pueblo vietnamita frente a Francia.
La primera definición consolidada del término "pueblos" se refiere a los pueblos
sujetos a colonialismo. Deriva de la resolución de la Asamblea General 1541 (XV),
de 15 de diciembre de 1960, y de la interpretación el artículo 1 de los Pactos y el
artículo 1.2 de la Carta en relación con los capítulos XI, XII y XIII de esta
última.
Según la resolución 1541 (XV), un grupo humano puede considerarse pueblo en
situación colonial en función de dos criterios básicos: la separación geográfica
entre la colonia y la metrópoli y la existencia de diferencias étnicas y/o
culturales. Adicionalmente se deben tener en cuenta otros criterios de carácter
administrativo, político, jurídico, económico e histórico que puedan ayudar a
demostrar que el territorio dependiente ha sido colocado de manera arbitraria en
una posición de subordinación. Esta subordinación es lo que permite presumir, en
último término, que se trata de un territorio colonial.
La exigencia de separación geográfica se adoptó tras un debate polémico. F. Van
Langenhove había propuesto considerar territorios coloniales los ocupados por
comunidades indígenas o tribales dentro de las fronteras de Estados independientes,
argumentando que compartían las características esenciales de los pueblos sometidos
a colonialismo formal. Esta propuesta fue defendida por potencias coloniales como
Bélgica o Francia,26 pero encontró la oposición frontal de los estados
iberoamericanos y fue finalmente desechada. En su lugar, se incorporó a la
resolución de la Asamblea la que se conoció como "doctrina del agua azul"27 o del
"agua salada", que limitó el concepto de colonia a los territorios ultramarinos.
El sujeto capacitado para ejercer la libre determinación se determina por las
fronteras preexistentes, que en numerosos casos fueron fijadas por la potencia
colonial dividiendo a las etnias y tribus en territorios distintos. También el
ejercicio del derecho se ve limitado por estas fronteras, en virtud del principio
uti possidetis iure. Este principio implica que el nuevo Estado que se forme en
virtud del proceso descolonizador debe mantener las fronteras que ya existían. Las
antiguas colonias lo han considerado aplicable y cuando tuvieron que afrontar
movimientos secesionistas que pretendían ejercer el derecho de autodeterminación,
negaron tajantemente tal posibilidad. Por ejemplo, la resolución de la Organización
para la Unidad Africana (OUA) sobre conflictos fronterizos, de 1964, declara que
las fronteras de los Estados árabes tal y como se definieron en su independencia
son "una realidad inmutable". Con posterioridad, ante la separación de Biafra
respecto de Nigeria en 1967, la OUA expresó "su condena respecto a la secesión en
los Estados miembros".
El ejercicio del derecho de libre determinación por parte de los pueblos
colonizados ha sido, a menudo, reprimido por la metrópoli, incluso mediante
violencia. Ante esta situación, el Derecho internacional reconoce a los movimientos
de liberación colonial el derecho al uso de la fuerza para el ejercicio efectivo
del derecho de autodeterminación, así como a recabar la ayuda de terceros Estados
para dicho fin.28 Al mismo tiempo, los movimientos de liberación contraen
obligaciones en virtud de las normas de Derecho internacional humanitario. El
Protocolo I adicional a los Convenios de Ginebra de 1949 declara expresamente
aplicables dichos convenios a "los conflictos armados en que los pueblos luchan
contra la dominación colonial y la ocupación extranjera y contra los regímenes
racistas, en el ejercicio del derecho de los pueblos a la libre determinación".
El ejercicio de la libre determinación puede conducir, de acuerdo con la resolución
2625 (XXV), a la independencia, a la libre asociación, a la integración en otro
Estado o la adquisición de cualquier otro estatuto libremente decidido. En la
práctica, las antiguas colonias han optado masivamente por la independencia.
Algunas excepciones serían la libre asociación de Niue con Nueva Zelanda,
reconocida por resolución 3285 (XXIX) de la Asamblea General, o la integración de
Camerún septentrional en Nigeria y Camerún meridional en la República de Camerún,
ambas aprobadas por la resolución 1608 (XV).
Pueblos sujetos a dominación extranjera
Los pueblos sometidos por una potencia extranjera son sujetos del derecho de libre
determinación. Así se afirmó de manera vaga en la resolución 1415 (XV), de 1960; se
reconoció de forma implícita en el artículo 1 de los Pactos Internacionales de
Derechos Humanos, adoptados por la Asamblea General en 1966; y se declaró
expresamente en la resolución 2625 (XXV), de 1970. Esta resolución afirma que "el
sometimiento de los pueblos a la subyugación, dominación y explotación extranjeras
constituye una violación del principio" de libre determinación.
De la práctica de los Estados y de recientes resoluciones de la Asamblea General se
deduce que el concepto de dominación extranjera se limita a la intervención
mediante el uso de la fuerza y la ocupación militar. La explotación económica, a
través del neocolonialismo, no se considera generalmente incluida en el concepto de
dominación extranjera, aunque una minoría de países entiende que sí lo está: así lo
afirmaron, por ejemplo, México, Afganistán, Irak y Pakistán.29
La Asamblea General ha adoptado resoluciones relativas a diferentes episodios de
ocupación militar, entre los que se incluyen la invasión soviética de Hungría en
1956, la ocupación china del Tíbet en 1959, la ocupación israelí de territorios
árabes tras la Guerra de los Seis Días de 1967, como los territorios palestinos o
los Altos del Golán; la ocupación turca del norte de Chipre en 1974, la anexión de
Timor Oriental por Indonesia en 1975, la anexión del Sáhara Occidental por
Marruecos en 1975, la invasión vietnamita de Camboya en 1979, la invasión soviética
de Afganistán en 1979 y la invasión iraquí de Kuwait en 1990.
En la mayoría de estos casos, la Asamblea se ha limitado a condenar la violación
del derecho de libre determinación y solicitar a los Estados miembros que no
reconozcan, y por lo tanto no legitimen, la situación resultante. Toda intervención
para hacer efectiva la autodeterminación ha quedado bloqueada por ser contraria a
los intereses de alguno de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad.
Existen excepciones: ante la invasión de Kuwait, el Consejo de Seguridad autorizó
la intervención armada que llevó a la Guerra del Golfo y la retirada de Iraq del
país; la ONU también intervino en la adopción del acuerdo que resolvió el conflicto
en Camboya y, recientemente, promovió un referéndum de autodeterminación en Timor
Oriental que condujo a la independencia del país.
Pueblo como conjunto de habitantes de un Estado
La teoría del gobierno representativo se basa en conceptos desarrollados por el
liberalismo político, como los derechos humanos o la soberanía popular.
La teoría del gobierno representativo sostiene una definición de pueblo que
confiere al derecho de libre determinación alcance universal. Afirma que la
población de un Estado (o, también, de un territorio dependiente) debe decidir su
gobierno en el libre ejercicio de la soberanía popular. De esto se deriva la
prohibición de la dominación extranjera y el necesario respeto de los derechos
humanos y libertades fundamentales, así como la necesidad de asegurar a la
población la posibilidad de dotarse libremente de una constitución o modificarla.
La inalienabilidad del derecho implica que no puede producirse, ni jurídicamente ni
por la vía de los hechos, elección alguna que sea irreversible.
Los defensores de esta tesis afirman que es la que inspira el artículo 1.2 de la
Carta, tal como pondría de manifiesto la resolución 2625 (XXV), y alegan el
carácter universal del artículo 1 de los Pactos. El principio VIII del Acta Final
de Helsinki30 es un ejemplo de esta concepción, que ha sido tradicionalmente
sostenida por los Estados occidentales y que hunde sus raíces en las revoluciones
liberales de finales del siglo XVIII, las cuales sustituyeron la legitimidad
dinástica por una nueva legitimidad democrática, fundada sobre el consentimiento
libre del pueblo.
La conexión entre libre determinación y democracia ha sido implícitamente
reconocida por las resoluciones 46/18 de la Asamblea General y 745 (1992) del
Consejo de Seguridad, que emplazaron a los Estados a colaborar para que el pueblo
camboyano pudiera realizar su derecho de libre determinación a través de elecciones
libres e imparciales. El Comité de Derechos Humanos afirmó, en su Observación
General número 12, de 1984, que la injerencia en los asuntos internos de otro
Estado supone un daño al principio de autodeterminación. Asimismo, la Declaración y
Programa de Acción de Viena de 1993 afirmó que "la democracia se basa en la
voluntad del pueblo, libremente expresada, para determinar su propio régimen
político, económico, social y cultural, y en su plena participación en todos los
aspectos de la vida".
El sujeto del derecho de libre determinación, según esta tesis, se define de
acuerdo con las fronteras preestablecidas que configuran un Estado. Algunos
sectores doctrinales han criticado el hecho de que no se tengan en cuenta el
importante impacto de las peculiaridades lingüísticas, culturales o religiosas en
la identificación de las personas con un grupo determinado,31 y en la práctica
numerosos grupos minoritarios dentro de un Estado han reivindicado un derecho de
libre determinación.
Pueblo como grupo diferenciado dentro de un Estado
La acepción más compleja y polémica define como pueblos a aquellos grupos que
poseen características que los identifican y los diferencian del resto de
habitantes del Estado al que pertenecen. Los que afirman que estos colectivos son
sujetos del derecho de libre determinación se basan en el artículo 1 común de los
Pactos Internacionales de Derechos Humanos y la resolución 2625 (XXV), de 24 de
octubre de 1970. Para hacer oír sus reivindicaciones, muchos de estos grupos se han
unido en asociaciones u organizaciones internacionales, como la Organización de
Naciones y Pueblos No Representados (UNPO, por sus siglas en inglés).
El reconocimiento del derecho de libre determinación a los diversos grupos que
habitan los Estados es muy polémico. Más del noventa por ciento de los Estados
actuales son sociológicamente plurinacionales,32 por lo que se denuncia que la
aplicación del derecho sin límites ni condiciones produciría un contexto de
inestabilidad y fragmentación excesivas. Según la llamada teoría de la infinita
divisibilidad, el reconocimiento del derecho con carácter general puede llevar a
una progresiva fragmentación del territorio mediante la aplicación de criterios
nacionalistas cada vez más estrictos, produciéndose tras cada secesión una nueva
secesión. Este efecto se vería propiciado por una atmósfera favorable a la ruptura
de Estados existentes y el surgimiento de nuevos Estados: un fenómeno conocido como
"tribalismo postmoderno",33 surgido en la última década del siglo XX.
La solución generalmente aceptada reconoce el derecho de autodeterminación interna
en toda su extensión a estos pueblos, limitando a casos muy estrictos el ejercicio
de la autodeterminación externa; e incluso, en la práctica, esta vertiente ha
quedado en ocasiones reducida a la nada en función de intereses y consideraciones
de todo tipo. El Tribunal Supremo de Canadá, en su dictamen de 20 de agosto de 1998
sobre la posibilidad de secesión por parte de Quebec, afirmó que normalmente la
libre determinación se ejerce a través de su vertiente interna. El Comité para la
Eliminación de la Discriminación Racial afirmó en 1996 que el Derecho internacional
no reconoce un derecho a la secesión unilateral en favor de los pueblos con
carácter general y que una excesiva fragmentación de los Estados podría ir en
detrimento de la protección de los derechos humanos y la preservación de la paz y
la seguridad.
La posibilidad, en todo caso de carácter excepcional, de que estos pueblos ejerzan
la vertiente externa de la libre determinación, separándose del Estado al que
pertenecen, se desprende de la resolución 2625 (XXV). Se puede llegar a producir la
secesión cuando el ejercicio de la autodeterminación interna sea imposible porque
el pueblo sufra una persecución o discriminación extrema y sistemática y no parezca
existir una solución pacífica factible.34 Hay interpretaciones más estrictas o más
amplias sobre cuándo se da esta situación, pero existe un consenso internacional
que lo aprecia en los regímenes racistas, como el apartheid sudafricano.
Grupos étnicos
Pescadores bengalíes. En el surgimiento del Estado de Bangladés tuvo especial
importancia la percepción, por los habitantes de Pakistán Oriental, de la
existencia de lazos de afinidad étnica.
Con frecuencia, los grupos étnicos se consideran a sí mismos como pueblos y, por lo
tanto, sujetos del derecho de libre determinación. La autodeterminación étnica fue
un criterio político con especial fuerza en Europa Central y del Este durante el
siglo XIX y principios del siglo XX, en torno a los conceptos de nación o
nacionalidad. Se creyó que el desarrollo de la tecnología y una mayor
interdependencia económica entre Estados minoraría la presencia de los
nacionalismos, pero se ha producido el efecto contrario y esta visión del derecho
ha resurgido con fuerza.
En una primera época, la definición de pueblo se trató de relacionar con una
característica objetiva única, imponiéndose durante el siglo XIX la raza.
Posteriormente, ante las insuficiencias de un criterio objetivo, se trató de
adoptar uno subjetivo, basado en la voluntad de los colectivos humanos. Ernest
Renan, que definió a la nación como “un plebiscito de todos los días”,35 es el
representante principal de esta doctrina. Actualmente, las definiciones de “pueblo”
en función de criterios étnicos aportados por la doctrina internacionalista
conjugan los elementos objetivo y subjetivo. Así lo han hecho organismos como la
Comisión Internacional de Juristas creada en 1972 para investigar los sucesos de
Pakistán Oriental y la Reunión Internacional de Expertos para la Dilucidación de
los Conceptos de los Derechos de los Pueblos de la Unesco, en 1989.
El elemento objetivo es el conjunto de características que el grupo debe reunir, en
su totalidad o en parte, y que establecen un vínculo entre sus miembros. Las
características objetivas que se han apuntado son, entre otras, la existencia de
una tradición histórica común, de identidad racial o étnica, homogeneidad cultural,
unidad lingüística, afinidad religiosa o ideológica, conexión geográfica o
territorial, vida económica común e importancia cuantitativa (en concreto, el grupo
no necesita ser muy grande pero debe ser más que "una simple asociación de
individuos dentro de un estado".36) En todo caso, nunca se ha alcanzado el consenso
en torno a una lista definitiva de características, ya que se han encontrado
excepciones relevantes para cada propuesta.
El elemento subjetivo se corresponde con la conciencia, por parte del grupo, de ser
un pueblo; también con la voluntad de que se le identifique como tal. A estos
efectos, el grupo debe estar dotado de "instituciones u otros medios de expresar
sus características comunes y el deseo de mantener su identidad".37
La Asamblea General de las Naciones Unidas ha empleado en varias ocasiones el
término “pueblo” para hacer referencia a grupos étnicos, como en las resoluciones
referentes al Tíbet: en su resolución 1723 (XVI), de 20 de diciembre de 1961, la
Asamblea exigió el respeto a la libre determinación del pueblo tibetano. También, a
veces, al tratar la descolonización de territorios no autónomos, la Asamblea ha
optado por dividirlos de acuerdo con criterios étnicos si las diferencias entre las
comunidades podían ser causa de inestabilidad. Así, en 1947 aprobó el Plan de
Partición de Palestina en un estado árabe y un estado judío; en 1958 promovió la
realización de dos referéndums separados en las zonas Norte y Sur del Camerún
británico y en 1961 autorizó la división del territorio de Ruanda-Urundi en dos
Estados: Ruanda, de mayoría hutu, y Burundi, de mayoría tutsi.
La tendencia cambió cuando se aprobó la resolución 1514 (XV). Desde ese momento, la
Asamblea se mostró cada vez más reticente a la aplicación de criterios étnicos en
relación con los territorios colonizados, aunque sí en otros ámbitos. Por ejemplo,
en 1970 afirmó que el pueblo palestino tenía derecho a la libre determinación, y en
1974 admitió como miembro a Bangladés, antigua zona oriental de Pakistán, del que
se separó en 1971, y cuyos habitantes eran mayoritariamente de etnia bengalí.38
Minorías
Según la definición dada en 1954 por la Subcomisión para la Prevención de la
Discriminación y la Protección de las Minorías, éstas son grupos no dominantes de
la población que poseen y desean preservar determinadas tradiciones o
características étnicas, religiosas o lingüísticas que son claramente diferentes de
las del resto de la población. La inclusión de cláusulas para la garantía de
algunos derechos de las minorías ha sido una práctica presente en los tratados y
conferencias de paz europeos desde principios del siglo XVII39 y que se desarrolló
durante el siglo XIX en Congresos internacionales como los de Viena (1815) y Berlín
(1878).
La Sociedad de Naciones puso un gran énfasis en la protección de las minorías, a
través de un sistema de tratados desarrollado bajo su amparo. Tras la Primera
Guerra Mundial, cuando se rediseñó el mapa político de Europa apelando al principio
de autodeterminación étnica, diversas minorías habían quedado separadas de sus
correspondientes Estados-nación. El régimen de tratados adoptado tenía una doble
finalidad. Por un lado, asegurar la protección de estos grupos. Por otro,
garantizar la estabilidad política en Europa Central y del Este: al calificarlos
como "minorías", se intentaba evitar que se autodenominaran pueblos y reivindicaran
el ejercicio de la libre determinación.
La distinción entre pueblos y minorías continúa en la actualidad y se refleja en
diversos documentos internacionales. Por ejemplo, en el Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos, el artículo 1 reconoce el derecho de libre
determinación de los pueblos y el artículo 27 protege, por separado, los derechos
de las minorías. En el Acta Final de Helsinki, la libre determinación se recoge en
el principio VIII y los derechos de las minorías en el principio VII.
Juristas como Héctor Gros Espiell se fundamentan en esta diferenciación para
afirmar que las minorías no son sujetos del derecho de libre determinación.40 No
obstante, otra parte de la doctrina afirma que existen numerosas coincidencias
entre el concepto de minoría y el de grupo étnico o nación. Pablo de Azcárate, alto
funcionario en la sección de minorías de la Sociedad de Naciones, entendió que
nacionalidad y minoría eran el mismo término. De ser así, y en la medida en que la
nación pueda considerarse pueblo, las minorías podrían reclamar un derecho de libre
determinación.
Un tercer sector doctrinal, encabezado por Buchheit, considera que las minorías no
son pueblos per se pero sí lo son en potencia. Si una minoría es oprimida,
adquiriría la categoría de pueblo y se le atribuiría el derecho de libre
determinación. Esta teoría se formuló por primera vez en el caso de las islas
Åland: la Comisión de Juristas afirmó que una minoría podría, como último recurso,
separarse del Estado del que formara parte e integrarse en otro si estuviera
sometida a opresión. En la actualidad, para Buchheit, la resolución 2625 (XXV)
reconoce esta posibilidad, ya que solo protege la integridad territorial de los
Estados que representen al conjunto de su población, sin distinción por motivos de
raza, credo o color. Según esto, si una minoría es víctima de discriminación o
violaciones de derechos, dicha minoría podría calificarse como pueblo y ejercer la
autodeterminación.
Pueblos indígenas
Bandera mapuche. Los mapuches son uno de los pueblos indígenas sudamericanos que
han reivindicado su derecho a la libre determinación para alcanzar una mayor
autonomía política y la devolución de sus territorios ancestrales.
El concepto de pueblo indígena se ha intentado definir en numerosas ocasiones, pero
no se ha llegado a delimitar por completo. La definición más extendida es la
propuesta por el Relator Especial José Martínez Cobo, en 1986. De acuerdo con ella,
son pueblos indígenas los que poseen una continuidad histórica respecto de las
sociedades precoloniales que existían en un territorio dado, que se consideran
distintos a los sectores dominantes de la sociedad y que tratan de preservar,
desarrollar y transmitir a las generaciones futuras sus territorios ancestrales y
su identidad étnica, como base de su existencia continuada como pueblos, de acuerdo
con sus características culturales, instituciones sociales y sistemas legales.
Los pueblos indígenas pueden considerarse un caso singular en Derecho internacional
por la evolución que ha experimentado su estatus. A partir del siglo XV se
multiplicaron los contactos occidentales con grupos humanos muy distintos. Los
autores que estudiaron la cuestión de la subjetividad de las comunidades indígenas
las definían como entidades políticas y sujetos de derechos y obligaciones: entre
estos autores se encuentran Francisco de Vitoria, Hugo Grocio, Samuel von Pufendorf
o Emerich de Vattel.
No obstante, esta subjetividad fue mermando bajo la influencia de los nuevos
conceptos surgidos en la teoría política europea, impuestos con carácter más o
menos global y que provocaron una visión de la sociedad internacional cada vez más
estatocéntrica. Entre el siglo XIX y el siglo XX, los pueblos indígenas perdieron
todo vestigio de subjetividad internacional. Pasaron a considerarse asuntos
internos de cada Estado, en un fenómeno conocido como "domesticación", y a estar
sujetos a un régimen de tutela similar al que fundamentaba el sistema colonial.
Pese a ello, la tesis del agua azul plasmada en la resolución 1541 (XV), de 15 de
diciembre de 1960, los excluyó de la definición de pueblos colonizados.
Más recientemente, los pueblos indígenas han sido catalogados como minorías. En el
caso Lovelace c. Canadá, el Comité de Derechos Humanos ha aceptado esto
implícitamente. Sandra Lovelace, en virtud de la Indian Act canadiense, perdió su
estatus indígena, y por ello el derecho a vivir en una reserva, tras casarse con un
canadiense no indígena. El Comité declaró la ley canadiense contraria al artículo
27 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que recoge los derechos
de las minorías. En casos parecidos, el Comité ha aplicado siempre el mismo
artículo, sin hacer referencia al artículo 1, que recoge el derecho de libre
determinación de los pueblos.
Esto no impide que numerosas poblaciones indígenas se consideren a sí mismas
pueblos y no minorías. Algunos grupos afirman que es así porque reúnen las
características necesarias para considerarse naciones. Otros defienden que los
pueblos indígenas constituyen una categoría sui generis que es titular del derecho
de libre determinación.
En la actualidad, el tratado en vigor más relevante sobre derechos indígenas es el
Convenio número 169 de la Organización Internacional del Trabajo, sobre pueblos
indígenas y tribales en países independientes. El convenio define a estos grupos
como pueblos; pero, añade, sin que ello implique la atribución del derecho de libre
determinación. El tratado tiene como objetivo la promoción de los derechos de los
pueblos e individuos indígenas, dentro del respeto a sus formas de vida y sin
contravenir "los deseos expresados libremente por los pueblos interesados".
Por su parte, la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección a las
Minorías, inserta dentro de la antigua Comisión de Derechos Humanos, aprobó en 1994
un proyecto de Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos
indígenas. El 29 de junio de 2006, el Consejo de Derechos Humanos dio su aprobación
al proyecto, tras realizar algunas modificaciones, por treinta votos a favor, dos
en contra y doce abstenciones. Finalmente, la Declaración fue adoptada por la
Asamblea General de las Naciones Unidas el 13 de septiembre de 2007.41
La Declaración reconoce expresamente el derecho de autodeterminación de los pueblos
indígenas en su artículo 3, en términos similares a como lo hace artículo primero
común de los Pactos de Derechos Humanos. Por su parte, el artículo 4 dispone que
estos pueblos "en ejercicio de su derecho de libre determinación, tienen derecho a
la autonomía o el autogobierno en las cuestiones relacionadas con sus asuntos
internos y locales, así como los medios para financiar sus funciones autónomas". En
el texto del proyecto no se limita expresamente la autodeterminación a su vertiente
interna, si bien se incorporaron salvaguardas relativas a la conservación de la
integridad territorial y la integridad política de los Estados conforme a los
principios de la Carta de la ONU (art. 46). Los pueblos indígenas expresaron en el
curso de los debates del proyecto que la autodeterminación externa no se limitaba a
la secesión, a la que ellos no aspiraban, sino a otras muchas formas de relación
con otros pueblos, como por ejemplo lo era participar en los Grupos de Trabajo que
discutieron el texto del proyecto de Declaración o en otras instancias de las
Naciones Unidas. Por eso rechazaron cualquier limitación expresa de su derecho de
autodeterminación por tratarse de un derecho inherente, que los gobiernos no podían
conceder o retirar.42
Libre determinación en el Derecho interno
Derecho constitucional
La libre determinación se cita en numerosas Constituciones como un principio que
debe guiar las relaciones internacionales del Estado,43 pero normalmente no se hace
referencia a cómo se aplica el derecho a la organización constitucional del Estado
y respecto de los pueblos que existan dentro de las fronteras.
La vertiente interna de la libre determinación puede quedar asegurada en la medida
en que las garantías democráticas sean suficientes; además, algunos Estados, como
México, la reconocen expresamente a los pueblos indígenas que lo habitan. Por el
contrario, la vertiente externa queda en numerosas ocasiones implícitamente
prohibida. Muchas de las Constituciones afirman que la soberanía reside en la
población en su conjunto, unitariamente considerada. Algunas, incluso, consagran
expresamente la indisolubilidad del Estado,44 afirmación que en Estados Unidos se
ha producido por vía jurisprudencial45 y en España también.46 Por el contrario, en
Estados federales ya desaparecidos, como la URSS o la República Federal Popular de
Yugoslavia, sí se reconoció constitucionalmente el derecho de autodeterminación,
incluso de secesión, de las repúblicas que lo conformaban, aunque jamás se llegó a
ejercer esta facultad.
El ejercicio de la libre determinación ha sido desarrollado, en algunos casos, por
vía legislativa: cabe destacar la Ley soviética de Secesión y la Clarity Act
canadiense.
La Ley soviética de Secesión
Las Constituciones de la Unión Soviética habían reconocido el derecho de
autodeterminación en favor de las distintas repúblicas que la componían, pero los
movimientos nacionalistas se consideraron desviaciones burguesas y fueron duramente
reprimidos. En el proceso de reforma que supusieron el glásnost y la perestroika,
muchos de los partidos que se constituyeron tenían carácter nacionalista. Para dar
un cauce a las demandas separatistas se aprobó el 3 de abril de 1990 la Ley
soviética Sobre el procedimiento de secesión de una República de la Unión.47
La Ley se basaba en el referéndum como medio para que la población expresara su
voluntad. La consulta podría celebrarse a iniciativa del Soviet Supremo de una
república o del diez por ciento de la población, y la secesión precisaba el apoyo
de los dos tercios de los votos emitidos. Si el resultado era contrario a la
secesión, no se podría plantear una nueva consulta hasta pasados diez años. Si el
resultado era favorable, la ley preveía un período transitorio para la resolución
de los problemas que pudiera producir la separación, relativos a intereses
económicos, instalaciones militares o derechos de las personas, entre otros. Los
residentes en la república naturales de otra zona de la Unión Soviética tendrían
derecho a decidir cuál sería su estatus. Si optaban por quedarse en el nuevo
Estado, deberían ser admitidos y, si la solicitaban, se les debería conceder la
ciudadanía. Si optaban por abandonar su lugar de residencia, tendrían derecho a una
compensación económica.
La ley fue rechazada masivamente por las repúblicas de la Unión Soviética, que la
bautizaron como la ley de la no secesión por los excesivos impedimentos que
establecía. El proceso de disolución de la URSS transcurrió al margen de esta
norma, que no llegó por lo tanto a ser aplicada.
En enero de 2016, Vladímir Putin, en una referencia a la "creación de autonomías
nacionales", acusó a Lenin y los bolcheviques de poner "una bomba atómica bajo el
edificio llamado Rusia y esta, finalmente, explotó".48
La Ley sobre la Claridad
Jean Chrétien, primer ministro de Canadá, fue el principal impulsor de la Ley sobre
la Claridad
En Canadá, a resultas de la presión política del nacionalismo quebequés, se ha
planteado la cuestión del derecho de autodeterminación en toda su extensión. El 30
de septiembre de 1996, el primer ministro canadiense consultó al Tribunal Supremo
sobre si era posible la secesión unilateral de Quebec de acuerdo con el Derecho
interno e internacional. En su dictamen de 20 de agosto de 1998, el Tribunal
Supremo afirmó que la Constitución de Canadá no reconocía el derecho de Quebec a la
separación unilateral y que, en el ámbito del Derecho internacional, la libre
determinación de los pueblos se realiza, con carácter general, por la vía de la
autodeterminación interna, en el marco del Estado al que pertenecen.49
No obstante, afirmó que la secesión podría ser posible fuera del ámbito
constitucional e internacional si obtenía reconocimiento suficiente, y que si una
clara mayoría de quebequeses se posicionara en favor de la misma, el sistema
constitucional canadiense no podría permanecer impasible ante tal declaración de
voluntad. El Tribunal Supremo fijó la necesidad de que la pregunta formulada en
referéndum y el apoyo a la secesión fueran claros. Para concretar estos términos,
la Cámara de los Comunes redactó la Ley sobre la Claridad (Loi de
clarification/Clarity Act),50 de 29 de junio de 2000, para determinar en qué
circunstancias se podría producir la secesión de una provincia de Canadá.
La ley de la Cámara de los Comunes da la potestad para decidir cuándo la pregunta
propuesta para un referéndum es válida, concretando determinadas circunstancias en
las que se podría rechazar por ambigua. También es la Cámara la encargada de
decidir cuándo la mayoría que arrojen las urnas sería suficiente de acuerdo con el
porcentaje de votos afirmativos y el nivel de participación, entre otros datos. Si
tanto la pregunta sobre la secesión como el respaldo a este se consideran claros,
deberá producirse una reforma constitucional que permita la secesión. En el marco
de dicha reforma, se llevarán a cabo las negociaciones necesarias para el reparto
de deudas; cambios en las fronteras; derechos, intereses y demandas territoriales
de los pueblos aborígenes de Canadá y protección de los derechos de las minorías.
La mayoría del espectro político canadiense apoyó la Ley sobre la Claridad, y el
entonces Primer Ministro Jean Chrétien llegó a afirmar que es uno de sus logros más
importantes. Pero también se manifestaron posturas contrarias a la norma. Jack
Layton, líder del Nuevo Partido Democrático, denunció en 2004 que acentuaba las
divisiones en Canadá, aunque al año siguiente declaró su apoyo a la norma. Los
nacionalistas afirmaron que obstaculizaba el ejercicio del derecho de
autodeterminación por los quebequeses y la Asamblea Nacional de Quebec reaccionó
aprobando una ley que afirmaba que ningún parlamento podría imponer restricciones
en el derecho democrático del pueblo de Quebec para determinar su propio futuro.
Esta ley se aprobó el 7 de diciembre de 2000, por 69 votos contra 41.
Véase también
Ver el portal sobre Derecho Portal:Derecho. Contenido relacionado con Derecho.
Soberanía
Autonomía
Independencia
Nacionalismo
Movimientos de liberación nacional
Resolución 1514 de la Asamblea General de las Naciones Unidas
Notas y referencias
Caso relativo a Timor Oriental (Portugal c. Australia), resuelto por la Corte
Internacional de Justicia en fallo de 30 de junio de 1995
Véase, entre otros, Cassese, 1995, pág. 140; Anaya, pág 75; Carrillo Salcedo, Juan
Antonio (2001), Soberanía de los Estados y derechos humanos, Tecnos, pág. 151.
También Héctor Gross Espiell, Relator Especial de Naciones Unidas, lo considera así
en el estudio The Right to Self Determination: Implementation of United Nations
Resolutions, parágrafo 70
Anaya, p.75
"Autodeterminación", Enciclopedia Microsoft Encarta Online 2008 [1]. Consultado el
28 de diciembre de 2008.
Un ejemplo puede extraerse de la declaración interpretativa realizada por la India
al artículo 1 común de los Pactos afirmando que el derecho de autodeterminación
debe entenderse aplicable solo a los pueblos sujetos a colonialismo y dominación
extranjera. Varios estados occidentales, entre ellos Francia y Alemania, objetaron
esta declaración y defendieron el carácter universal de la libre determinación.
Lista de declaraciones y reservas al Pacto Internacional de Derechos Económicos,
Sociales y Culturales (en inglés)
«Integridad territorial o autodeterminación». Archivado desde el original el 24 de
junio de 2013. Consultado el 24 de enero de 2014.
Saura, Jaume (4 de febrero de 2013). «Autodeterminación y derecho a decidir:
reflexiones desde el derecho internacional». [Link].
Anaya, 2000, pág. 75
Arciniegas, Germán (1980). «El invento de la independencia», en América en Europa,
Bogotá, Planeta, pp. 123-144
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Musgrave, 2000, pág. 20.
The Trial of German Major War Criminals Sitting at Nuremberg, Germany (Juicios de
Nüremberg). Vol. 3, pág 29. Vigésimo Primer Día: Lunes, 17 de diciembre de 1945.
Acceso el 12 de enero de 2008 a través de [Link] Archivado el 16 de julio de
2007 en la Wayback Machine.. El programa fue incluido en un Anuario de 1943
publicado por el Partido Nazi y editado por Robert Ley.
Grant, J. Andrew (marzo de 2006): «National Self-Determination and Secession: East
Timor, Eritrea, Aceh, and Cabinda in Comparative Context». Comunicación presentada
en la conferencia anual de la International Studies Association, Town & Country
Resort and Convention Center, San Diego, California, USA. Consultado el 28 de
diciembre de 2008.
«Países que han ratificado el Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos».
«Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, Adoptado y abierto a la
firma, ratificación y adhesión por la Asamblea General en su resolución 2200 A
(XXI), de 16 de diciembre de 1966,Entrada en vigor: 23 de marzo de 1976, de
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Caso relativo al Sáhara Occidental, opinión consultiva de 16 de octubre de 1975.
Resúmenes de los fallos, opiniones consultivas y providencias de la Corte
Internacional de Justicia, 1948-1991 Archivado el 21 de abril de 2015 en la Wayback
Machine., pp. 146 y ss.
The Right to Self Determination: Implementation of United Nations Resolutions,
parágrafo 57
Id., parágrafo 46
«Recomendación general Nº XXI relativa al derecho a la libre determinación».
Recogida en el documento de Naciones Unidas Recopilación de las Observaciones
generales y Recomendaciones generales adoptadas por órganos creados en virtud de
tratados de derechos humanos Archivado el 13 de junio de 2007 en la Wayback
Machine., pp. 245 a 247
«Autodeterminación y secesión en Derecho constitucional». El informe, adoptado en
la reunión celebrada en Venecia los días 10 y 11 de diciembre de 1999, se publicó
en Estrasburgo el 12 de enero de 2000 y está disponible en la página web de la
Comisión en inglés y francés.
Anaya, 2000, pág. 81
Id., pág. 78
Id., págs. 81 y 82
Véanse por ejemplo los Acuerdos de Evian, de 19 de marzo de 1962, entre Francia y
Argelia (en francés)
El 13 de septiembre de 1995 la Corte aceptó la solución acordada por las partes
(archivos PDF en inglés y en francés)
La propuesta, conocida como "tesis belga", ha sido analizada por algunos autores
como un intento de frenar la presión política de la coalición internacional contra
el colonialismo en beneficio propio (véase, por ejemplo, Anaya, 2000, pág. 60, n.
29)
Anaya, 2000, pág. 43
Torres Cazorla, 2002, pág. 150
Cassese, 1995, pág. 93.
Acta Final de la Conferencia sobre Seguridad y la Cooperación en Europa (archivo
en PDF)
Musgrave, 2000, págs. 152 y ss.
Obieta Chalbaud, pág. 96.
Pastor Ridruejo, 2003, pág. 257.
Cassese, 1995, pág. 120
Citado en Obieta Chalbaud, pág. 32
Reunión Internacional de Expertos para la Dilucidación de los Conceptos de los
Derechos de los Pueblos de la UNESCO. Informe final (SHS-89/CONF.602/7), pág. 9.
Esta definición se ha conocido como "Definición Kirby" por su principal autor,
Justice Michael Kirby.
Id., pág. 9
El término “Bangladesh” significa “la nación bengalí”. Musgrave, 2000, pág. 165.
Musgrave, 2000, pág. 39
The Right to Self Determination: Implementation of United Nations Resolutions,
parágrafo 56
La Declaración fue aprobada por 143 votos a favor, 4 en contra –Canadá, Estados
Unidos, Nueva Zelanda y Australia – y 11 abstenciones. Ver la noticia en la página
de la ONU
Véase el Informe del Grupo de Trabajo sobre el Proyecto de Declaración sobre los
Derechos de los Pueblos Indígenas. Primer periodo de sesiones. Documento de las
Naciones Unidas E/CN.4/1996/84. párr. 47.
Las Constituciones de Colombia, Cuba, Ecuador, Honduras, México, Nicaragua,
Paraguay o Portugal, entre otras.
Como las de Australia, Chipre, España, Francia, Italia, Luxemburgo, México,
Nicaragua, Paraguay o Perú.
Caso Texas c. White et al, resuelto por el Tribunal Supremo de los Estados Unidos
en 1869 (enlace en inglés)
Tribunal Constitucional de España, ed. (14 de marzo de 2014). «Sentencia 42/2014,
de 25 de marzo de 2014 (BOE núm. 87, de 10 de abril de 2014).Impugnación de
disposiciones autonómicas 1389-2013. Formulada por el Gobierno de la Nación
respecto de la Resolución del Parlamento de Cataluña 5/X, de 23 de enero de 2013,
por la que se aprueba la Declaración de soberanía y del derecho a decidir del
pueblo de Cataluña».
Ruiz Rodríguez, pp. 104 y ss
«Putin acusa a Lenin de provocar la caída de la Unión Soviética».
Dictamen de 20 de agosto de 1998 del Tribunal Supremo de Canadá: Reference re
Secession of Quebec (sentencia en inglés)
«Ley sobre la Claridad» (en inglés). Archivado desde el original el 10 de enero de
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Enlaces externos
Documentos internacionales que hacen referencia a libre determinación en general:
Carta de las Naciones Unidas
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales
Índice de resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas
Observación general número 12 del Comité de Derechos Humanos (inglés)
La aplicación del derecho a la libre determinación como contribución a la
prevención de conflictos. Conferencia Internacional de Expertos, Barcelona - 1998.
División de derechos humanos, democracia y paz de la UNESCO y el Centro UNESCO de
Cataluña
Observación general número 21 del Comité para la Eliminación de la Discriminación
Racial (inglés)
Acta Final de Helsinki
Carta Africana sobre los Derechos Humanos y de los Pueblos
Declaración y Programa de Acción de Viena
Documentos internacionales relativos a poblaciones indígenas:
Convenio número 169 de la Organización Internacional del Trabajo, sobre pueblos
indígenas y tribales en países independientes
Proyecto de Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos
indígenas
Otros enlaces:
Sitio oficial de la Organización de Naciones y Pueblos No Representados (inglés)
Procedimientos formales del Derecho de Autodeterminación (Feb/1999)
Control de autoridades
Proyectos WikimediaWd Datos: Q156595Commonscat Multimedia: Self-determination
IdentificadoresBNE: XX533495BNF: 12652447r (data)GND: 7510044-7LCCN: sh85119735NDL:
00567708Microsoft Academic: 96572226Diccionarios y enciclopediasBritannica: url
Categorías: Derechos humanosDerecho internacionalDerecho constitucionalAutonomía
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