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Condiciones de Contorno en Magnetohidrodinámica

Este documento presenta la tesis doctoral de Andrés M. Cimino sobre el desarrollo de un modelo numérico unidimensional para simular la dinámica de los arcos solares utilizando ecuaciones magnetohidrodinámicas. El modelo implementa un esquema de volúmenes finitos con condiciones de contorno basadas en características y términos que representan procesos de conducción, radiación y deposición de energía. El modelo fue calibrado y utilizado para estudiar la interacción entre flujos convectivos, difusivos
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Condiciones de Contorno en Magnetohidrodinámica

Este documento presenta la tesis doctoral de Andrés M. Cimino sobre el desarrollo de un modelo numérico unidimensional para simular la dinámica de los arcos solares utilizando ecuaciones magnetohidrodinámicas. El modelo implementa un esquema de volúmenes finitos con condiciones de contorno basadas en características y términos que representan procesos de conducción, radiación y deposición de energía. El modelo fue calibrado y utilizado para estudiar la interacción entre flujos convectivos, difusivos
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Universidad Nacional de Córdoba

Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales

Tesis Doctoral

Condiciones de Contorno basadas en

Características para las Ecuaciones

Gasdinámicas y Magnetohidrodinámicas.

Aplicación a la Dinámica de los Arcos de la

Corona Solar

Autor: Ing. Andrés M. Cimino

Director: Dra. Andrea Costa

10 de Diciembre de 2015
Condiciones de Contorno basadas en Características

para las Ecuaciones Gasdinámicas y

Magnetohidrodinámicas.

Aplicación a la Dinámica de los Arcos de la Corona

Solar

por

Ing. Andrés M. Cimino

Dra. Andrea Costa

Director

Comisión Asesora
Dra. Andrea Costa

Asociación

Dr. Sergio Elaskar

FCEFYN-UNC

Dr. José A. Inaudi

FCEFYN-UNC

Esta Tesis fue enviada a la Facultad de Ciencias Exactas Físicas y Naturales de la

Universidad Nacional de Córdoba para cumplimentar los requerimientos de

obtención del grado académico de Doctor en Ciencias de la Ingeniería.

Córdoba, Argentina

10 de Diciembre de 2015
A mi abuelo Miguel, por inspirarme a ser lo que soy hoy.
Agradecimientos

Como primera medida quisiera agradecer a mi familia, cuyo apoyo y comprensión

incondicionales hicieron mucho más fácil mi vida como doctorando. Sobre todo a mis

dos abuelas Yaya y Tita.

También me siento muy agradecido por tener muchos muy buenos amigos, que

siempre supieron acompañarme en el día a día, en los momentos de alegría y de

frustración. Siempre tuvieron buenos consejos para mí, compartimos muy lindos

momentos y conversaciones, así como proyectos e ideas. Para ustedes, mi gratitud

eterna. A los que están cerca, a los que están lejos , y a los que ya no están.

Por último quisiera agradecerle a mi directora la Dra. Andrea Costa y a mi

codirector el Dr. Sergio Elaskar por su conanza y apoyo durante esta tesis, así

como al Consejo Nacional de Investigaciones Cientícas y Técnicas por nanciar

esta investigación.

ix
Resumen
Palabras claves: Magnetohidrodinámica - Volúmenes Finitos- Condiciones de Con-
torno - Corona Solar .
Continuando con la línea de estudio de trabajos anteriores, empleamos un esque-

ma de alta resolución de volúmenes nitos para modelar numéricamente la dinámica

de los arcos de la baja corona solar. El modelo numérico empleado consistió de un

esquema 1D tipo Godunov de Harten Yee, tanto gasdinámico como magnetohidrodi-

námico. Evaluamos los ujos convectivos numéricos mediante un solver de Riemann

aproximado del tipo de Roe. Para el caso del modelo MHD 1D usamos un solver

de Riemann de Roe especíco, desarrollado por Cargó y Gallice, y normalizamos

las variables y vectores propios del sistema, para evitar la superposición no física de

distintas ondas características.

A su vez hemos incluido términos de conducción no lineal de calor, pérdidas por

radiación térmica especícas a los arcos coronales y efectos de deposición de energía

para modelar correctamente la termodinámica del sistema, de acuerdo a la literatura

especíca.

Además implementamos al esquema anterior una formulación para las condicio-

nes de borde con un método basado en características, que permitió un tratamiento

físicamente más consistente de los contornos y la correcta resolución de ondas entran-

tes y salientes al dominio. Utilizamos un integrador temporal implícito TVD para

lograr mayor estabilidad en el cálculo de los términos difusivos y de fuente.

Luego de calibrar y probar el esquema desarrollado, partimos de soluciones hidros-

táticas encontradas en la literatura, e introdujimos perturbaciones en las variables

del problema, para luego estudiar la evolución del sistema. Se estudió, por otro lado,

la interacción entre los ujos convectivos, los difusivos y los efectos de los términos

fuente, obteniendo patrones de ondas con velocidades y períodos similares a los de

las observaciones.

xi
Abstract
Keywords: Magnetohydrodynamics - Finite Volume Method- Boundary Conditions-
Solar Corona.
Continuing with the previous work of our research group, we used a high reso-

lution TVD scheme to numerically model the dynamics of solar coronal loops. We

used the one dimensional Godunov type ux developed by Harten and Yee, for both

gasdynamics and magnetohydrodynamics. We also used an approximate Roe type

Riemann solver to solve interphase uxes. For the MHD system we used an exact Roe

solver developed by Cargo and Gallice. We also normalised all variables, eigenvalues

and eigenvectors of the system to avoid nonphysical results due to overlappings or

indeterminations in characteristic waves.

We also included source and diusive terms that account for nonlinear heat trans-

fer, radiation emission of energy phenomena specical to coronal loops and energy

deposition functions in order to correctly model the thermodynamics of the system,

according to the available literature.

Furthermore, we coupled the mentioned scheme with a characteristic-based boun-

dary condition model, which allowed to deal with incoming and outgoig waves at

boundaries in a more physically consistent manner, solving the time evolution of

the system at the boundaries. We also used a TVD backward Euler implicit scheme

robust enough to solve for the complex and demanding source and diusive terms

present maintaining second order accuracy in both time and space.

After testing and validating the algorithm, we employed hydrostatic solutions

for coronal loops as initial conditions. We then introduced perturbations in dierent

variables to study the time evolution of the system. We then studied the interaction

between convective and diusive processes, and the inuence of source terms on

them, obtaining dierent wave patterns. Those patterns had velocities and periods

that somewhat resemble those found in observations.

xiii
Zussamenfassung
Schlusselwörter: Magnetohydrodynamik - Finite-Volumen-Verfahren - Grenzbedin-
gungen -Sonnen Corona.
Um an die früheren Arbeiten unserer Forschungsgruppe anzuschlieÿen, haben wir

ein hochauösendes Total-Variation-Diminishing (TVD) Verfahren benutzt, um die

Dynamik der koronalen Bögen zu modellieren. Wir haben dafür die 1D Godunov-

Typ Flussfunktion von Harten und Yee verwendet, sowohl für die Gasdynamik als

auch für die Magnetohydrodynamik.

Um das Riemann Problem in der Interphase von verschiedene Gitterzellen zu lö-

sen, haben wir einen Roe Löser benutzt. Für das MHD-System verwendeten wir einen

exakten Roe Löser, der von Cargo und Gallice entwickelt wurde. Des Weiteren haben

wir alle Variablen, Eigenwerte und Eigenvektoren des Systems normalisiert, um die

physikalisch unmögliche Überlagerung von charakteristischen Wellen zu verhindern.

Gleichzeitig haben wir auch Quellen und diusive Eekte, nichtlineare Wärmeü-

bertragung und spezische Strahlungsemission für die koronalen Bögen und Energie-

zuwachs Funktionen eingeschlossen, um die Thermodynamik des Systems,entsprechend

der verfügbaren Fachliteratur, vollständig zu modellieren.

Darüber hinaus haben wir für das beschriebene Schema ein Verfahren zur Her-

leitung der Grenzbedingungen entwickelt, das sich auf die charakteristischen Wellen

stützt, und eine physikalisch konsistentere Beschreibung der Umgebung ermöglicht.

Zusätzlich wird eine korrekte Auösung der ein- und auslaufenden Wellen im Ar-

beitsbereich gewährleistet. Um eine höhere Stabilität in der Kalkulation der Quellen

und Diusionseekte zu erreichen, haben wir einen TVD Backward-Euler-implizite

Zeitintegrationsschema genutzt.

Nachdem wir unser Modell kalibriert und getestet hatten, haben wir hydrostatis-

che Lösungen aus der Literatur verwendet, um unter dem Einuss von Störungen die

Dynamik des Systems zu studieren. Wir haben eine starke Interaktion zwischen den

xv
xvi

Konvektionsüssen und den Diusionseekten sowie den Wärmequellen gefunden.

Diese Interaktion produziert nichtlineare Wellen mit ähnlichen Geschwindigkeiten

wie man sie in der Literatur nden kann.


Símbolos y Abreviaturas

Símbolos
Escalares

Griegos

αi : Coecientes de expansión espectral del sistema hiperbólico

αf , αs : Coecientes de normalización de Roe y Balsara (1996)

β : Parámetro del plasma

βy , βz : Campos magnéticos transversales normalizados

γ : Exponente isoentrópico

0 : Permeabilidad eléctrica en el vacío

η : Resistividad eléctrica

κ : Conductividad térmica

κsp : Constante de conductividad térmica de Spitzer (1962)

Λ : Función parametrizada de pérdidas por radiación

Λ0 : Escala de altura hidrostática

λD : Longitud de Debye

xvii
xviii

(l)
λj+1/2 : valor propio asociado al autovector l−ésimo en la interfaz de las celdas j y

j+1

µ : Condición limitadora del tamaño de paso de tiempo CFL Like

µ0 : Permeabilidad magnética en el vacío

ρ : Densidad de masa

σ : Función para mejorar la integración temporal del esquema de Harten − Y ee

φ : Potencial eléctrico

Ψ : Función de viscosidad numérica escalar

Ω : Dominio del sistema hiperbólico

Latinos

A : Área de la sección transversal

a : Velocidad del sonido

bx : Velocidad de Alfvén en la dirección del ujo

by , b z : Velocidades de Alfvén transversales

Cp : Calor especíco a presión constante

Cv : Calor especíco a volumen constante

±
Cj+1/2 : Coecientes de expansión del ujo numérico para una ley de conservación

escalar en la interfaz de las celdas j y j+1

D : Difusividad térmica

EH : Función de calentamiento

EH0 : Coeciente de la función de calentamiento

ei : Energía interna térmica (por unidad de volumen)


xix

et : Energía total (por unidad de volumen)

f (u) : Función de ujo hiperbólico para una ley de conservación escalar

FO : Número de Fourier

gj : Función limitadora para una ley de conservación escalar discreta evaluada en la

celda j

kB : Constante de Boltzmann

H : Entalpía (por unidad de volumen)

Ht : Entalpía total (por unidad de volumen)

H∗ : Entalpía total magnetohidrodinámica (por unidad de volumen)

L : Longitud característica

L(l) : Operador asociado a la onda l−ésima en los contornos.

Lrad : Balance de calor por unidad de volumen cedido al exterior por radiación

mi : Masa de la partícula i-ésima

n : Densidad de partículas

p : Presión

Pe : Número adimensional de Pèclet

Q̇ : Balance de calor por unidad de volumen transportado por conducción

qsat : Valor de saturación para el vector de ujo de calor por conducción

qi : Carga eléctrica de la partícula i-ésima

T : Temperatura

TV : Variación total de la solución del sistema de leyes conservativas


xx

u : Componente normal de la velocidad, variable conservada por una ley de conser-

vación escalar

v, w : Componentes transversales de la velocidad

Vectores y Matrices

Griegos

Λ mariz de valores propios

Φ Función de viscosidad numérica para una ley de conservación vectorial

Ψ : Función de viscosidad numérica vectorial

Latinos

A : Matriz jacobiana del vector de ujo hiperbólico respecto a las variables conser-

vativas

AS : Matriz jacobiana de los términos fuente respecto a las variables conservativas

B : Vector de campo magnético

E : Vector de campo eléctrico

Ej : Matrices de coecientes del miembro izquierdo del esquema implícito de Yee

et al. (1985)

F : Vector de ujo hiperbólicos

g : Aceleración de la gravedad

gj : Función limitadora para el sistema de leyes de conservación evaluada en la celda

j : Densidad de corriente

J : Matriz jacobiana de los operadores de los contornos respecto a las variables

conservadas
xxi

L : Matriz de vectores propios izquierdos del sistema en variables conservativas.

L : Vector de operadores asociados a ondas en los contornos.

l : Matriz de vectores propios izquierdos del sistema en variables primitivas.

n̂ : Versor normal

P : Matriz de transformación de variables conservativas a primitivas.

q : Vector de transporte de calor por conducción

R : Matriz de vectores propios derechos del sistema en variables conservativas.

r : Matriz de vectores propios derechos del sistema en variables primitivas.

S : Vector de términos fuente del sistema hiperbólico

U : Vector de variables conservativas

V : Vector de variables primitivas

v : Vector velocidad

W : Vector de variables características

w : Vector de velocidades con distribución probabilística

Abreviaturas y acrónimos
BC : Boundary Conditions, condiciones de contornos

FVM : Finite Volume Method, método de volúmenes nitos

IVP : Initial Value Problem, problema de valor inicial

MHD : Magneto Hydro Dynamics: modelo magnetohidrodinámico

TVD : Total Variation Diminishing: método de variación total decreciente


Índice general

Agradecimientos viii

Resumen x

Abstract xii

Zussamenfassung xiv

Símbolos y Abreviaturas xvii

1. Introducción 1
1.1. Plasma en la corona solar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1

1.1.1. Arcos magnéticos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 3

1.1.2. Modelización numérica de los arcos coronales . . . . . . . . . . 5

1.2. Organización de esta tesis . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7

2. Sistemas Hiperbólicos y sus Propiedades 9


2.1. Leyes de conservación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9

2.2. Matriz jacobiana del ujo hiperbólico . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11

2.3. Problema de Riemann . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11

2.3.1. Campos característicos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 12

2.3.2. Variables características . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 14

2.4. Formulación en variables primitivas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 14

3. Modelos Físicos 17
3.1. Términos fuente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 18

xxiii
xxiv Índice general

3.1.1. Pérdidas de calor por radiación . . . . . . . . . . . . . . . . . 18

3.1.2. Conducción de calor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 20

3.1.3. Función de calentamiento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23

3.2. Ecuaciones de Euler . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23

3.2.1. Conservación de la Masa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 24

3.2.2. Conservación de la Cantidad de Movimiento . . . . . . . . . . 24

3.2.3. Conservación de la Energía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 24

3.2.4. Sistema de Ecuaciones Conservativas . . . . . . . . . . . . . . 25

3.2.5. Formulación cuasi-lineal del sistema . . . . . . . . . . . . . . . 27

3.2.6. Ecuaciones de Euler con sección variable . . . . . . . . . . . . 28

3.2.7. Adimensionalización de las ecuaciones de Euler . . . . . . . . 29

3.2.8. Parámetros para adimensionalización . . . . . . . . . . . . . . 29

3.2.9. Ecuaciones adimensionales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 33

3.3. Modelo Magnetohidrodinámico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 35

3.3.1. Concepto de plasma . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 35

3.3.2. Hipótesis del continuo. Parámetros básicos de un plasma: lon-

gitud de Debye y frecuencia de plasma. . . . . . . . . . . . . 37

3.3.3. Obtención de la descripción continua a partir de la descripción

estadística del plasma. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 39

3.3.4. Ecuaciones de Maxwell . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 42

3.3.5. Conservación de la masa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 42

3.3.6. Conservación de la cantidad de movimiento . . . . . . . . . . 44

3.3.7. Inducción magnética . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 45

3.3.8. Conservación de la energía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 45

3.3.9. Sistema MHD real en variables conservativas . . . . . . . . . . 46

3.4. Adimensionalización de las ecuaciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . 48

3.4.1. Parámetros para adimensionalización . . . . . . . . . . . . . . 48

3.4.2. Ecuaciones adimensionales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 51

3.4.3. Formulación conservativa para el sistema multidimensional . . 53

3.4.4. Jacobiano en variables primitivas . . . . . . . . . . . . . . . . 55

3.5. Sistema unidimensional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 57

3.5.1. Normalización del sistema de ecuaciones . . . . . . . . . . . . 60


Índice general xxv

4. Esquema Numérico 67
4.1. Discretización en volúmenes nitos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 67

4.2. Método TVD de Harten para una ley de conservación unidimensional 68

4.2.1. Generalización de Yee . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 71

4.2.2. Extensión a sistemas multidimensionales . . . . . . . . . . . . 72

4.3. Términos fuente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 74

4.4. Integración temporal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 76

4.4.1. Esquema implícito de Yee-Warming-Harten . . . . . . . . . . . 79

4.5. Solver de Riemann aproximado de Roe para MHD . . . . . . . . . . . 83

5. Condiciones de Contorno 91
5.1. Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 91

5.2. Condiciones de contorno para el modelo gasdinámico . . . . . . . . . 93

5.2.1. Implementación para el Integrador Temporal Implícito . . . . 98

5.3. Generalización del Modelo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 102

5.3.1. Pared sólida . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 104

5.3.2. Salida . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 105

5.3.3. Entrada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 109

5.4. Extensión al modelo MHD . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 111

5.4.1. Ecuaciones asociadas a las ondas características . . . . . . . . 113

5.4.2. Variación espacial de las variables primitivas en función de los

operadores L . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 115

5.4.3. Formulaciones particulares de las BCs para MHD . . . . . . . 116

5.4.4. Salida . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 117

5.4.5. Entrada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 120

5.4.6. Implementación en el algoritmo . . . . . . . . . . . . . . . . . 123

6. Resultados 125
6.1. Casos gasdinámicos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 125

6.1.1. Tobera de sección variable . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 125

6.1.2. Arco coronal de sección variable . . . . . . . . . . . . . . . . . 132

6.1.3. Convección difusión unidimensional compresible . . . . . . . . 137

6.1.4. Tubo de choque de Sod . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 145


xxvi Índice general

6.2. Casos Hidrostáticos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 156

6.3. Casos Magnetohidrodinámicos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 161

6.3.1. Tubo de choque de Sod . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 161

6.3.2. Tubo de choque MHD de Brio y Wu . . . . . . . . . . . . . . 165

6.4. Arcos magnéticos con perturbaciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . 174

6.4.1. Incremento de calentamiento uniforme . . . . . . . . . . . . . 177

6.4.2. Incremento de calentamiento concentrado en las bases . . . . . 186

6.4.3. Pulso de presión en el centro del arco . . . . . . . . . . . . . . 190

7. Conclusiones y trabajos futuros 195


7.1. Conclusiones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 195

7.2. Contribuciones originales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 197

7.3. Trabajo futuro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 198

A. Derivadas de los operadores Li para el modelo de Euler 201


A.1. Extremo izquierdo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 201
(1)
A.1.1. Operador L . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 202

A.1.2. Operador L(2) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 203

A.1.3. Operador L(3) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 204

A.2. Extremo Derecho . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 204

A.2.1. Operador L(1) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 205

A.2.2. Operador L(2) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 206

A.2.3. Operador L(3) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 207

A.3. Derivadas de los vectores propios de las ecuaciones Euler . . . . . . . 208

Bibliografía 209
Capítulo 1

Introducción

1.1. Plasma en la corona solar


Sobre la supercie del Sol (o de cualquier otra estrella de características similares)

ocurre la emisión de la mayoría de la radiación óptica que podemos observar a simple

vista. Esta región se conoce como Fotosfera. Existe otra región por encima de la

supercie solar, donde la densidad del medio es mucho menor, la temperatura mucho

más elevada y donde ocurren una gran variedad de fenómenos dinámicos. Dicha

región se conoce como Corona solar, y está compuesta principalmente por hidrógeno
completamente ionizado, más algunos oligoelementos responsables de la mayoría de la

radiación elelctromagnética emitida. Entre estas regiones encontramos la Cromosfera,


en la que la temperatura y densidad no varían demasiado, seguida de una pequeña

región de transición, donde se produce un incremento abrupto de la temperatura. En

la Fig. 1.1, tomada de la página web de la NASA, se esquematizan dichas regiones

La mayoría de la información disponible de la corona solar fue obtenida mediante

telescopios espaciales en distintas longitudes de onda. Sobre todo en longitudes de

onda extremo ultravioletas (EUV), rayos X blandos (SXR) y rayos X duros (HXR).

La investigación y el entendimiento de los fenómenos de la física coronal dieron un

salto importante cuando se pusieron en órbita los primeros telescopios espaciales,

como el observatorio solar en la estación SKYLAB en la década del 70. En la década

de los 90 varias misiones espaciales (entre ellas las Yohkoh de Japón (Ogawara et al.,

1991), la SoHo y la TRACE (Handy et al., 1999)) permitieron obtener gran cantidad

1
2 Capítulo 1. Introducción

Figura 1.1: Esquema de las distintas regiones presentes en la atmósfera solar (tomado
del sitio ocial de NASA: [Link]

de datos en las logitudes EUV y SXR. En la corona solar también existen fenómenos

magnéticos de diversa topología, que producen ujos complejos del plasma de la

corona solar. Generalmente suele distinguirse entre la llamada Región activa, donde
la actividad magnética es mucho más intensa y existen puntos de concentración del
1.1. Plasma en la corona solar 3

campo magnético de diferente polaridad. Por esta razón suelen formarse estructuras

compuestas por líneas cerradas llamadas arcos magnéticos, o amplias regiones de

protuberancias con forma similar a un casco, llamadas Helmet Streamers. Además

suelen existir regiones donde las líneas de campo son abiertas, produciéndose ujo

de plasma caliente y radiación electromagnética hacia el espacio exterior, conocidos

como soft X-Ray jets. Los fenómenos anteriormente mencionados ocurren de manera
lenta y no producen grandes desequilibrios energéticos locales. Sin embargo, existen

otros fenómenos que involucran procesos abruptos y liberación de gran cantidad de

energía magnética, tales como las fulguraciones (o ares ) o las eyecciones de masa

coronal (o Coronal Mass Ejections, CMEs )


Para cuanticar la inuencia relativa de la energía asociada al campo magnético

respecto a la energía térmica del plasma se emplea el parámetro β del plasma

p
β= B2
(1.1)
2µ0

Cuando β  1 el campo magnético ejerce fuerzas que encapsulan y direccionan

el ujo del plasma en la dirección de sus líneas, haciendo que éstas actúen como

tubos de ujo. En general se acepta que la densidad de partículas en la cromosfera

suele ser del orden de 9 · 1020 part/m


3
(lo que equivale a una densidad de masa
−6 3
de 1, 5 · 10 kg/m ), y puede disminuir hasta seis órdenes de magnitud bajo ciertas

condiciones, por ejemplo dentro de un arco coronal de gran longitud. Esto suele traer

complicaciones desde el punto de vista numérico, ya que en la zona cercana al ápice

del arco se tienen regiones con densidades mucho menores, lo que puede inducir que

se obtengan presiones negativas si no se usa el esquema de ujo y el paso de tiempo

adecuados.

1.1.1. Arcos magnéticos

Gran parte de la energía magnética de la corona está contenida en arcos magné-

ticos. Ellos se originan en regiones donde el campo magnético posee gran intensidad,

formando estructuras tubulares que empiezan y nalizan en regiones de diferente po-

laridad. Inicialmente se pensaba que poseían grandes diámetros, pero observaciones

más recientes conrman que son más bien haces de múltiples estructuras de pequeños
4 Capítulo 1. Introducción

diámetros, a veces agrupadas. Dentro de ellos se produce ujo de plasma, actuan-

do el campo magnético como barrera. De esta manera, cada arco tiene sus propias

condiciones de densidad y temperatura, constituyendo cada uno de ellos una peque-

ña atmósfera aislada del resto. La dinámica del plasma en los arcos coronales está

gobernada por el campo magnético, comportándose como un medio inhomogéneo

donde el transporte de masa, cantidad de movimiento y energía ocurre principal-

mente a lo largo de las líneas de campo y, en cambio, es fuertemente inhibido en la

dirección transversal a las mismas. En la corona solar el parámetro β suele tomar

valores de alrededor de 0, 01 (Aschwanden, 2004), lo que justica el uso de un modelo


unidimensional orientado en la dirección de las líneas de campo para el estudio de la

dinámica de los arcos coronales.

La temperatura en la cromosfera suele ser del orden de los 7000 K, pero una vez

que el plasma uye en el interior de un arco ésta crece hasta valores de 106 K en el

ápice del mismo (Aschwanden, 2004). Este fenómeno es aún discutido en la comuni-

dad cientíca. Si bien los modelos que pretenden explicar el calentamiento son muy

diversos (hay modelos de disipación de la turbulencia de la fotosfera, modelos de

microreconexión magnética y de disipación de ondas (Coen, 2008)) hay sin embargo

consenso en que el calentamiento es en última instancia debido a la transformación

en energía cinética y calor de la energía magnética contenida en las estructuras mag-

néticas que emergen a la corona. Por otro lado, la radiación electromagnética juega

un papel importante en el transporte de calor hacia el exterior del arco, debiéndose

sobre todo a los oligoelementos presentes en el plasma coronal y teniendo mayor

importancia en las zonas cercanas a las bases (Aschwanden, 2004). Por otro lado, la

transferencia de calor por conducción tiene gran importancia en la dinámica de los

arcos debido a que la conductividad térmica es no lineal y muy elevada, haciendo que

en algunos casos este proceso sea más efectivo que la convección para el transporte

de energía

Para modelar de forma correcta a los arcos coronales es necesario tener en cuenta

los fenómenos termodinámicos anteriormente mencionados. Inicialmente se obtuvie-

ron soluciones analíticas hidrostáticas con funciones para evaluar la transmisión de

calor basadas en observaciones empíricas, como el de Rosner et al. (1978) y la gene-

ralización hecha por Serio et al. (1981). Estos trabajos seminales permitieron obtener
1.1. Plasma en la corona solar 5

relaciones características entre diversos parámetros, como escalas de altura y rela-

ciones entre cantidad de energía aportada y radiada en el exterior. También existen

diversas soluciones numéricas, los autores Aschwanden y Schrijver (2002) propu-

sieron una parametrización para aproximar soluciones en base a correlaciones con

soluciones numéricas.

Por otro lado, autores propusieron soluciones hidrodinámicas simplicadas donde

se asumía que el ujo es estacionario y adiabático o isotérmico, como el trabajo de

Cargill y Priest (1980). Distintos autores encontraron inestabilidades de distintos

tipos, como de Rayleigh-Taylor, debidas a desbalances en la ecuación de la energía

debido a procesos radiativos o a la función de calentamiento, etc. (Priest, 1982).

Otros autores realizaron simulaciones numéricas, tanto hidrodinámicas (Müller

et al., 2003) como magnetohidrodinámicas (Fernandez et al., 2009) para modelar

arcos coronales formados en post fulguraciones.

1.1.2. Modelización numérica de los arcos coronales

La modelización numérica de los arcos de la corona solar presenta varios desafíos:

como primera medida, existen condiciones de presión y densidad muy pequeñas.

Si no se adimensionalizan las variables y el esquema de ujo numérico no está bien

condicionado para esta situación, el sistema puede converger a soluciones físicamente

imposibles (como presiones negativas) (Einfeldt et al., 1991). Además, en general los

grandes gradientes espaciales y temporales que ocurren en los arcos coronales suelen

ser difíciles de tratar numéricamente.

Por otro lado, los fenómenos energéticos no lineales que ocurren agregan com-

plejidad. Uno de ellos es la emisión de energía por radiación. Ésta se produce por

distintos fenómenos de recombinación y bremstrahlung que ocurren con los oligoele-

mentos más pesados. Para modelar estos fenómenos es necesario emplear un modelo

multiespecies con una base de datos con las tasas de reacción. Esto vuelve al sistema

de ecuaciones rígido o sti", haciendo necesario el empleo de integradores tempora-

les robustos y pasos de tiempo más pequeños. Müller et al. (2003) emplean las rutinas

HAO-DIAPER para obtener las tasas de emisión de radiación de cada una de las

especies existentes en la corona solar, junto con un integrador temporal implícito no

lineal basado en el método de Newton-Raphson.


6 Capítulo 1. Introducción

Por otro lado, en general las simulaciones de problemas astrofísicos involucran

dominios de grandes dimensiones y son necesarias discretizaciones muy nas del mis-

mo. Además, si se emplea el modelo magnetohidrodinámico es necesario resolver ocho

ecuaciones por celda, lo cual insume un gran costo computacional. En los trabajos

de Coen (2008) y Petralia et al. (2014) se emplean códigos paralelizados en lenguajes

de alta performance.

En la presente tesis realizamos simulaciones de arcos mediante un modelo MHD

unidimensional con términos fuente para tener en cuenta términos de conducción

térmica, radiación electromagnética y fuentes de calentamiento denidas ad hoc.


Los términos de radiación fueron tratados de una forma simplicada, pero de gran

aceptación en la literatura. Esto permite usar un modelo sencillo y computacional-

mente económico, pero sucientemente preciso para estudiar el comportamiento del

fenómeno astrofísico. Para obtener mayor precisión en el cálculo de los términos con-

vectivos usamos un esquema TVD de alta resolución, que permite resolver disconti-

nuidades con buena precisión, manteniendo segundo orden de resolución en regiones

donde la solución es contínua. Para tratar adecuadamente los términos fuente fue

necesario implementar un integrador temporal implícito tipo Backward Euler, sobre


todo porque en ciertos casos el transporte de energía es tan intenso que ésta pude

tomar valores negativos localmente. Además, este integrador temporal permitiría en

un futuro utilizar un modelo multiuidos con modelos de radiación.

Finalmente, empleamos como condiciones iniciales distribuciones de densidad y

temperatura basadas en soluciones hidrostáticas o hidrodinámicas, para luego añadir-

les perturbaciones y poder hacer análisis de sensibilidad. De esta manera empleamos

condiciones iniciales más sosticadas que las empleadas en trabajos anteriores del

grupo, como el de Fernandez et al. (2009).

Debido a que las primeras simulaciones produjeron oscilaciones en el contorno y

soluciones espurias, y debido a que generalmente el ujo de plasma en la cromosfe-

ra suele ser subsónico, fue necesario utilizar un modelo de condiciones de contorno

más sosticado para tener en cuenta fenómenos transitorios y modelar la física del

problema de forma más consistente. Para ello empleamos un esquema de condicio-

nes de contorno (BCs, Boundary conditions) basado en características. Mediante

los operadores desarrollados por Thompson (1987), varios autores han adaptado y
1.2. Organización de esta tesis 7

probado distintos modelos de condiciones de contorno basados en características,

como por ejemplo los trabajos de Poinsot y Lele (1992), Sutherland y Kennedy

(2003), [Link] (2004), etc. Estos modelos han sido utilizados en problemas de

gran complejidad, como simulación directa de ujos turbulentos, combustión y ujos

reactivos. Tienen la capacidad de adaptarse a cambios bruscos en el sistema y de re-

ejar o transmitir correctamente distintos tipos de ondas que llegan a los contornos.

Sin embargo, no se ha avanzado demasiado en este tipo de modelos para el sistema

MHD. En el trabajo de Dedner et al. (2001) los autores desarrollan un método de

condiciones de no reexión de ondas para MHD con términos fuente basado en ex-

pansiones asintóticas, y en el trabajo de Hayashi (2005) emplean un modelo basado

en características para resolver un problema similar al del viento solar, pero para

ujo estacionario con condiciones de entrada impuestas. La propuesta de la presente

tesis fue la de desarrollar y probar un esquema basado en características que sea

capaz de resolver transitorios y tratar de forma efectiva y consistente las diferentes

ondas que pudieran ocurrir en arcos coronales.

1.2. Organización de esta tesis


Para llevar a cabo los estudios de los arcos coronales fue necesario implemen-

tar las herramientas anteriormente descritas, para un correcto tratamiento de las

condiciones de contorno y para lograr que el integrador temporal pudiera resolver

correctamente la dinámica de los términos parabólicos y fuente. Por eso, buena parte

de la tesis se dedica a la descripción y validación de dichas herramientas.

En el Capítulo 2 describimos las propiedades de los sistemas hiperbólicos de

ecuaciones. Los modelos gasdinámicos y magnetohidrodinámicos generalmente son

expresados como leyes de conservación (Leveque, 2005), donde la evolución tempo-

ral y espacial del sistema se debe a familas de ondas no lineales que se propagan a

partir de perturbaciones. Por esta razón una buena comprensión de las propiedades

matemáticas de los sistemas hiperbólicos permite diseñar y entender los métodos nu-

méricos utilizados en las simulaciones. Además, el modelo de condiciones de contorno

utilizado aprovecha ciertas propiedades de los sistemas hiperbólicos.

En el Capítulo 3 describimos los modelos físicos con los que usualmente se es-
8 Capítulo 1. Introducción

tudian los arcos coronales: los términos fuente existentes, el modelo gasdinámico de

las ecuaciones de Euler, y el modelo Magnetohidrodinámico. Describimos también

la forma de adimensionalizar las ecuaciones en ambos modelos para un buen condi-

cionamiento del sistema de ecuaciones del integrador implícito, y la normalización

de los valores y vectores propios del sistema MHD para salvar casos en los que el

sistema se vuelve indeterminado

En el Capítulo 4 discutimos los detalles de la implementación numérica de los

modelos físicos: Describimos el esquema TVD de Harten Yee utilizado para las simu-

laciones, el integrador temporal y la discretización numérica de los términos fuente.

En el Capítulo 5 describimos el modelo de condiciones de contorno que utiliza-

mos, sus ventajas y propiedades. Describimos su extensión al esquema MHD y su

implementación con el integrador temporal implícito.

En el Capítulo 6 discutimos primero los casos que usamos para validar las herra-

mientas desarrolladas: primero modelos analíticos estacionarios para ujos gasdiná-

micos con distintos tipos de términos fuente, luego soluciones hidrostáticas para arcos

coronales para validar el cálculo de los términso fuente. A continuación probamos

el modelo de condiciones de contorno para casos inestacionarios tanto gasdinámicos

como MHD y evaluamos el comportamiento del modelo de condiciones de contorno,

y nalmente analizamos casos de soluciones hidrostáticas perturbadas para arcos

coronales.

En el Capítulo 7 evaluamos las fortalezas y debilidades de la metodología imple-

mentada, y proponemos trabajos para seguir desarrollando la investigación.


Capítulo 2

Sistemas Hiperbólicos y sus


Propiedades

2.1. Leyes de conservación


Muchos de los modelos matemáticos de ujos gasdinámicos y de plasmas tienen

la propiedad de que pueden expresarse como leyes de conservación. Por esta razón, se

han desarrollado gran cantidad de esquemas numéricos para resolver problemas rela-

cionados a leyes de conservación, que a su vez tienen propiedades ventajosas respecto

a la física del problema y al análisis de estimación de errores numéricos y estabilidad.

Por esta razón, resulta pertinente hacer un breve resumen de las propiedades de las

leyes de conservación

A continuación, se dene lo que es una ley de conservación

Denición 2.1 Considerando una variable escalar u, que representa la densidad de


una propiedad física por unidad de volumen en un dominio Ω de n dimensiones,
delimitado por una supercie de frontera A. Se dice que u cumple una ley de conser-
vación si la variación temporal de u en el dominio considerado es igual y opuesta a
los ujos F(u) de dicha variable a través de la supercie A.
Z I

udΩ = − F(u) · n̂dA (2.1)
∂t Ω A

La función de ujos es una función vectorial, que para el caso cartesiano tridimen-

9
10 Capítulo 2. Sistemas Hiperbólicos y sus Propiedades

sional puede expresarse mediante tres funciones escalaresf (u), g(u), h(u) asociadas

a las direcciones x, y y z respectivamente.

F(u) = [f (u), g(u), h(u)] (2.2)

Si la función u y su ujo F(u) son continuos en el dominio considerado, puede

aplicarse el teorema de la divergencia y expresarse la ley de conservación en forma

diferencial:
∂u
+ ∇ · F(u) = 0 (2.3)
∂t
Para una variable vectorial, el concepto de ley de conservación puede generali-

zarse expresando las m componentes escalares que componen la variable vectorial

considerada. De la misma manera, pueden escribirse de forma compacta un conjunto

de leyes de conservación en forma vectorial, donde U es un vector de m variables

conservativas y F (U) el tensor de ujos de dichas variables.

∂U
+ ∇ · F (U) = 0 (2.4)
∂t
donde
   
u1 f1 (u1 , u2 , . . . , um ) g1 (u1 , u2 , . . . , um ) h1 (u1 , u2 , . . . , um )
   
 u2   f2 (u1 , u2 , . . . , um ) g2 (u1 , u2 , . . . , um )
h2 (u1 , u2 , . . . , um ) 
   
U =  u3  ; F (U) =  f3 (u1 , u2 , . . . , um ) g3 (u1 , u2 , . . . , um ) h3 (u1 , u2 , . . . , um ) 
   
   
 ...   ... ... ... 
   
um fm (u1 , u2 , . . . , um ) gm (u1 , u2 , . . . , um ) hm (u1 , u2 , . . . , um )
(2.5)

En el caso de que existan términos fuentes, el sistema dejará de ser conservativo.

Dichos términos fuentes se añaden como un vector S(U) en el miembro derecho de

la ecuación.
∂U
+ ∇ · F (U) = S(U) (2.6)
∂t
Si el vector de términos fuente a su vez es función del gradiente del vector de

variables de estado, el sistema deja de ser hiperbólico. Sin embargo, como en la

mayoría de los problemas de mecánica de uidos y plasmas el ujo está dominado por

la convección, pueden utilizarse todas las herramientas matemáticas desarrolladas


2.2. Matriz jacobiana del ujo hiperbólico 11

para el cálculo de los ujos hiperbólicos (Leveque, 2005).

2.2. Matriz jacobiana del ujo hiperbólico


Aplicando la regla de la cadena de la derivación a la componente en x de la

divergencia del tensor de ujos

∂F (U) ∂F ∂U ∂U
= = A (U) (2.7)
∂x ∂U ∂x ∂x

se obtiene la formulación cuasi-lineal del sistema conservativo, donde A (U) es la

matriz jacobiana del sistema para la dirección x. De la misma manera, para las

demás componentes de la divergencia se obtienen las jacobianas Ay (U) y Az (U)

∂U ∂U ∂U ∂U
+ A (U) + Ay (U) + Az (U) =0 (2.8)
∂t ∂x ∂y ∂z

∂U ∂U
En el caso de que el sistema sea unidimensional, las derivadas y son nulas,
∂y ∂z
por lo tanto sólo es necesario calcular la jacobiana A (U)
A continuación se presenta el problema de Riemann para analizar las distintas

soluciones posibles para un sistema de leyes de conservación:

2.3. Problema de Riemann


El problema de Riemann para el sistema de m leyes de conservación hiperbólico

unidimensional es el problema de valores iniciales (IVP) más sencillo que existe.

Consiste de dos estados iniciales constantes separados por una discontinuidad en

x=0
∂U ∂F
+ =0 {−∞ < x < ∞, t > 0} (2.9a)
∂t ∂x

U(i) si x < 0
L
U(t = 0, x) = (2.9b)
U(i) si x ≥ 0
R

La solución general del problema de Riemann es un sistema de m ondas caracte-

rísticas, cuyas velocidades de propagación son los valores propios λi del sistema.
12 Capítulo 2. Sistemas Hiperbólicos y sus Propiedades

Si todos los valores propios del sistema son reales y cada uno posee un vector

propio linealmente independiente asociado, se dice que el sistema de ecuaciones es

hiperbólico. Si los valores propios son reales y distintos, el sistema es estrictamente


hiperbólico. Los valores propios del sistema representan velocidades de propagación

de ondas, y los vectores propios el cambio en las variables de estado a través de una

onda característica. Todo sistema hiperbólico posee dos tipos de vectores propios:

Los vectores propios derechos R(i)


Que cumplen la relación

A(U)R(i) = λi R(i) (2.10)

Los vectores propios izquierdos L(i)


Que cumplen la relación

L(i) A(U) = λi L(i) (2.11)

Si se dene la matriz R, cuyas columnas son los vectores propios derechos; y la

matriz L, cuyas las son los vectores propios izquierdos, dichas matrices cumplen la

relación:

R = L−1 (2.12)

2.3.1. Campos característicos

Cada velocidad característica λi y su vector propio asociado R(i) dene un campo

característico. Dichos campos característicos se clasican en

Genuinamente no lineal
Un campo característico es genuinamente no lineal si, para alguna normaliza-

ción de R(i) , se cumple que el gradiente del valor propio asociado es monótono

∇U λi · R(i) 6= 0 (2.13)

Esto implica que la velocidad característica varía a través de la onda, permi-

tiendo que éstas convergan o diverjan (Matatsuka, 2013).

Linealmente degenerado
2.3. Problema de Riemann 13

Un campo característico es linealmente degenerado si, por el contrario,

∇U λi · R(i) = 0 (2.14)

En ambos casos el gradiente ∇U representa el gradiente respecto de las variables


conservativas.

No convexo
Si el campo característico considerado para algunos valores de U es genuina-
mente no lineal, y en otros es linealmente degenerado, se dice que el campo

característico es no convexo

Si una familia de ondas del sistema es genuinamente no lineal, admite soluciones


discontinuas (como ondas de choque) o continuas (como ondas de expansión). Si es

linealmente degenerada admitirá sólo soluciones de la forma de discontinuidades de

contacto. Pero si el campo característico es no convexo podrán existir estados donde

a la izquierda y derecha existan ondas diferentes (choques y expansiones), o que dos

ondas de la misma familia viajen en la misma dirección, sin alcanzarse nunca. Este

fenómeno ocurre en el sistema de ecuaciones de la magnetohidrodinámica, como se

discutirá más adelante.

Cuando los vectores propios del sistema son linealmente independientes, pueden

expresarse los estados izquierdo y derecho como combinación lineal de los mismos:

m
X m
X
(i)
UL = αi R ; UR = βi R(i) (2.15)
i=1 i=1

La solución a la izquierda de la onda asociada a λ1 es igual al estado inicial

UL . De la misma manera, la solución a la derecha de la onda λm es igual a UR .


El problema de Riemann es autosimilar, es decir dada una solución U(t, x) del IVP
dado por la Ec. (2.9), para cualquier constante κ > 0 la función Uκ (t, x) = U(κt, κx)

es también una solución de dicha Ecuación.


14 Capítulo 2. Sistemas Hiperbólicos y sus Propiedades

2.3.2. Variables características

Deniendo la matriz R como la matriz cuyas columnas son los vectores propios del
sistema, puede obtenerse un nuevo conjunto de variables mediante la transformación

W = R−1 U (2.16)

Dichas variables se conocen como Variables Características.


Al tener la matriz jacobiana A un conjunto completo de vectores propios lineal-

mente independientes, puede diagonalizarse mediante:

Λ = R−1 AR donde Λi,i = λi (2.17)

De esta manera, se obtiene un sistema de m ecuaciones desacopladas que repre-

sentan m problemas de Riemann escalares

∂wi ∂wi
+ λi =0 (2.18a)
∂t ∂x

α si x < 0
i
wi (t = 0, x) = (2.18b)
β si x ≥ 0
i

Cuya solución es:

wi (x, t) = wi (x − λt, 0) (2.19)

Luego, puede expresarse la solución en función de las variables conservativas como:

m
X I
X
U(x, t) = αi R(i) + βi R(i) (2.20)
i=I+1 i=1

2.4. Formulación en variables primitivas


Si uno dene un nuevo vector de variables V mediante una relación denida a

través de una matriz de transformación P

∂U ∂V ∂Ui
=P donde Pij = (2.21)
∂t ∂t ∂Vj
2.4. Formulación en variables primitivas 15

este nuevo vector de variables V se conoce como vector de variables primitivas. Si se

aplica esta transformación a un sistema conservativo unidimensional

∂U ∂F
P−1 + P−1 =0
∂t ∂x
∂U ∂F ∂V
P−1 + P−1 =0
∂t ∂V ∂x

se obtiene un nuevo sistema cuasi lineal

∂V ∂V
+ Ap (V) =0 (2.22)
∂t ∂x

y deniendo la matriz Q como


∂F
Q= (2.23)
∂V
La matriz jacobiana Ap de dicho sistema está dada por:

Ap (V) = P−1 Q (2.24)

En general la denición de un sistema primitivo para un sistema conservativo

dado no es única. Además, el sistema primitivo no necesariamente puede expresarse

como ley de conservación; y en el caso de que se pueda, en general no estará en

concordancia con las leyes de conservación físicas del problema. Esto puede verse

claramente en las diferencias entre el sistema de Euler conservativo y el sistema

primitivo en el libro de Toro (2009).

Sin embargo, se demuestra que los valores propios del sistema primitivo coinciden

con los del sistema conservativo, y los vectores propios derechos pueden transformarse

de un sistema a otro mediante una ley de la forma de la Ec. (2.21), es decir:

R(i) = Pr(i) (2.25)

donde R(i) son los vectores propios derechos del sistema en variables conservativo, y
(i)
r son los del sistema en variables primitivas. De la misma manera, la transformación

de los vectores propios izquierdos se realiza mediante:

L(i) = l(i) P−1 (2.26)


16 Capítulo 2. Sistemas Hiperbólicos y sus Propiedades

Donde L(i) son los vectores propios izquierdos del sistema en variables conservativo,
(i)
y l son los del sistema en variables primitivas.
Capítulo 3

Modelos Físicos

En la literatura relacionada al estudio de los arcos coronales se emplean princi-

palmente dos modelos para su análisis:

El modelo Hidrodinámico, o Gasdinámico


Basado en las ecuaciones de Euler para un uido compresible, que incluyen la

conservación de la masa, de la cantidad de movimiento y de la energía.

El modelo Magnetohidrodinámico
Surge de una combinación de las ecuaciones de Euler con las ecuaciones de

Maxwell del Electromagnetismo, vinculando la Fuerza de Lorenz con las velo-

cidades de movimiento del plasma y la ley de Ampere.

Se justica el uso de la formulación hidrodinámica en virtud de que en la mayoría

de los arcos coronales se cumple la condición de que el parámetro β es mucho menor

que 1 (Aschwanden, 2004). De esta manera, las líneas de campo magnético son lo

sucientemente intensas para encapsular el ujo, favoreciendo los procesos de trans-

porte en la dirección tangente a las mismas, e inhibiendolos en la dirección normal.

Entonces, puede tratarse al sistema como un sistema hidrodinámico equivalente que

uye a lo largo de las líneas de campo. Por otro lado, en la presente tesis se tuvieron

en cuenta otro tipo de fenómenos no asociados con el transporte convectivo. Dichos

fenómenos se trataron, en una primera aproximación, como términos fuente.

17
18 Capítulo 3. Modelos Físicos

3.1. Términos fuente


Se ha comprobado a través de observaciones y modelos teóricos que los arcos co-

ronales intercambian masa y energía con la corona y la cromosfera. Este intercambio

se realiza a través de difusión térmica por conducción de calor a través de sus bases,

y por radiación hacia el exterior a lo largo del arco. Además, existe un incremento

de energía dentro de la corona cuyas causas aún no están del todo claras (Coen,

2008), pero que también cumple un rol crucial en la dinámica energética. Dichos

efectos tienen gran importancia en la distribución de presiones y temperaturas y en

los fenómenos de transporte. A pesar de la complejidad del sistema, se obtuvieron

soluciones analíticas para casos simplicados, que proporcionan leyes de escala y es-

tabilidad para distintos parámetros del problema (Serio et al., 1981). En el presente

trabajo se tuvieron en cuenta dichos efectos como términos fuentes. Se aplican sobre

la ecuación de la energía, mediante funciones simples basadas en observaciones o

propuestas en la literatura.

3.1.1. Pérdidas de calor por radiación

En la presente tesis utilizamos un modelo semiempírico de gran aceptación en la

literatura (Aschwanden, 2004). Éste expresa a las pérdidas radiativas como función

de la densidad de partículas n y una función Λ(T ) obtenida de correlaciones de

observaciones mediante radiotelescopios en espectro ultravioleta y de rayos X (Handy

et al., 1999) . Mediante el uso de ciertos ltros en los radiotelescopios es posible

obtener imágenes en las que la intensidad de rayos mostrada es proporcional a la

densidad de energía en el arco. Dicha correlación es indirecta, ya que la mayor parte

de la radiación es emitida por oligoelementos, que representan cerca del 1 % del

total de las partículas. En base a consideraciones de equilibrio de energía es posible

expresar las pérdidas por radiación como función de la densidad de partículas n=


3
[part/cm ] y una función empírica Λ(T ) basada en regresiones de la intensidad de

emisiones observada . Dicha función fue obtenida por Rosner et al. (1978) como una

correlación de las observaciones de varios autores por funciones potenciales denidas

a trozos.

Lrad = n2 Λ(T )[[Link]−3 s−1 ] (3.1)


3.1. Términos fuente 19

En la Fig. 3.1 se reprodujo el gráco de dicha función. Las correlaciones empleadas

Figura 3.1: Función Λ(T ) de pérdidas radiativas en función de la temperatura.

normalmente en la literatura son válidas para temperaturas mayores a los 1, 5 · 104 K,


pero como en ciertos casos la temperatura en la cromósfera es menor a este valor,

ajustamos una relación potencial para 104,0 < T < 104,2 . Las funciones de correlación
para Λ(T ) se presentan a continuación:


−58,70 8,81
10

 T ; 104,0 < T < 104,2


10−21,68 ; 104,2 < T < 104,3






10−21,85 ; 104,3 < T < 104,6






10−31 T 2 ;

104,6 < T < 104,9
Λ(T ) = (3.2)


 10−21,2 ; 104,9 < T < 105,4


10−10,4 T −2 ; 105,4 < T < 105,75






10−21,94 ; 105,75 < T < 106,3






10−17,73 T −2/3 ;

106,3 < T < 107
20 Capítulo 3. Modelos Físicos

3.1.2. Conducción de calor

La conducción de calor sigue la Ley de Fourier, que dene al vector ujo de calor

como:

q = −κ∇T (3.3)

donde el coeciente κ puede ser una función no lineal de la temperatura u otras

variables termodinámicas.

Para modelar este coeciente para un plasma completamente ionizado se empleó

el modelo de Spitzer, basado en el modelo desarrollado por el mismo autor para ob-

tener la conductividad eléctrica (Spitzer, 1962). Dicho modelo propone una relación

no lineal para calcular el ujo de calor en la dirección paralela a las líneas del campo

magnético B. Se basa en considerar que el plasma está completamente ionizado, por


lo que permite asumir que ocurren muchas colisiones de partículas y que el ujo de

calor debido a la conducción se debe a las colisiones entre electrones y iones. Luego,

la transferencia de calor será función de la energía cinética de los electrones. Tenien-

do en cuenta el teorema de la equipartición de la energía puede expresarse la misma

en función de la temperatura de los electrones, pudiendo expresar de esta forma al

coeciente de transferencia de calor como:

5/2
1,84 · 10−5 Te
κ= (3.4)
lnΛ

donde lnΛ es el logaritmo de Coulomb, Te es la temperatura de los electrones. Para


5
temperaturas superiores 4,2 · 10 K es:

 
−1/2 Te
lnΛ = 29,7 + ln n (3.5)
106

En el presente trabajo asumimos que Te = T , y denimos

1,84 · 10−5
κsp = ≈ constante (3.6)
lnΛ

Luego, la ley de Fourier puede expresarse como:

q = −κsp T 5/2 ∇T (3.7)


3.1. Términos fuente 21

De manera que el término de difusión térmica puede expresarse como:

2 d2 T 7/2
 
d 5/2 dT
Q̇cond = −∇ · q = κsp T = κsp (3.8)
dx dx 7 dx2

El plasma coronal es en realidad de tipo no colisional, por lo tanto no cumpliría

con la hipótesis necesaria. Sin embargo, existe evidencia de que la ley de Spitzer

puede emplearse también en caso de que el plasma sea no colisional (Goedbloed y

Poedts, 2004).

Saturación del ujo de calor

Sin embargo, el modelo de Spitzer no da resultados correctos en casos donde

el camino libre medio de los electrones se torna sucientemente grande comparado

a la longitud característica de la conducción. En este caso se dice que el ujo de

calor por conducción está saturado. Los autores Cowie y McKee (1977) describen el
modelo para la saturación del ujo de calor. El valor máximo del ujo de calor por

conducción para un plasma puede expresarse como

3
qmax = ne kB Te vc (3.9)
2

Donde kB es la cosntante de Boltzmann y vc es una velocidad característica, del orden


de magnitud de la velocidad de los electrones. Esta velocidad característica debe

obtenerse de la función de distribución de los electrones, que además debe satisfacer

que sea estable frente a perturbaciones en el campo eléctrico y que no transporte

corriente neta. Los autores demostraron que si la fuente de calor posee una función

de distribución Maxwelliana y existe un gradiente innito de temperatura puede

obtenerse un valor límite para el ujo de calor, dado por

 1/2
2kB Te
qsat = 0,4 ne kB Te (3.10)
πme

Este valor máximo teórico es además poco sensible al valor de la función de

distribución usada, lo que lo vuelve una estimación útil. Deniendo a la velocidad

del sonido isotérmica como ciso = (ne kB Te )1/2 e introduciendo un factor φ para tener
22 Capítulo 3. Modelos Físicos

en cuenta las incertidumbres, puede expresarse el ujo de calor por conducción como:

qsat = 5φρc3iso (3.11)

En el trabajo de Petralia et al. (2014) se propuso estimar el ujo de calor por

conducción de la forma

qsat
qcond lim = qcond (3.12)
qsat + kqcond k

donde qcond es el ujo de calor dado por la teoría clásica de Spitzer.

Normalizando los ujo de calor por conducción respecto al ujo saturado según

qcond lim qcond


qcond lim = , qcond = , (3.13)
qsat qsat

obtenemos la expresión
1
qcond lim = q (3.14)
1 + kqcond k cond
En la Fig. 3.2 comparamos ambos ujos de calor normalizados

0.8

0.6

0.4

0.2
q cond lim

−0.2
q cond lim
−0.4 q cond

−0.6

−0.8

−1
−5 −4 −3 −2 −1 0 1 2 3 4 5
q cond

Figura 3.2: Comparación entre los ujos de calor por conducción limitado y conven-
cional
3.2. Ecuaciones de Euler 23

3.1.3. Función de calentamiento

Se conoce que en la cromosfera existen grandes cantidades de energía almacenada

en el campo electromagnético, en cambio en la corona tiene mayor importancia la

energía térmica. De acuerdo a observaciones mediante telescopios de Raxos X y

UV, la temperatura aumenta drásticamente desde la zona de la fotosfera (donde

T < 104 K) hacia la Corona (donde T ≈ 106 K) a través de una pequeña zona

de transición. La causa de este incremento de temperatura es la transformación de

energía almacenada en el campo magnético en energía térmica, pero el mecanismo

por el cual esta transformación se lleva a cabo no se conoce con certeza todavía.

Existen diversas teorías, algunas lo atribuyen a fenómenos de difusión turbulenta en

ondas de Alfvén y magnetosónicas de alta frecuencia, otras a deposiciones de energía

debidas a nanoares y otras a fenómenos de reconexión magnética. En la práctica,

varios autores modelan dicho efecto de calentamiento mediante funciones simples con

un solo máximo en toda la longitud del arco. En el presente trabajo se empleó una

función de calentamiento simétrica, denida para la mitad del arco como

(t − t0 )2
   
x − x0
EH (x, t) = EH 0 exp exp 2
para0 < x < L/2 (3.15)
Hcal τcal

Donde EH0 representa la cantidad de calor depositada en la base, y Hcal y τcal


son escalas de altura y tiempo respectivamente, ajustadas con las observaciones.

Esta función tiene la ventaja de permitir representar una función de calentamiento

uniforme en el espacio cuando Hcal → ∞ y en el tiempo cuando τcal → ∞, y de

permitir concentrar el efecto de calentamiento hacia las bases o el ápice. Este tipo

de funciones de calentamiento se han empleado para obtener soluciones analíticas

en varios trabajos, como (Aschwanden y Tsiklauri, 2009; Rosner et al., 1978; Serio

et al., 1981); así como en soluciones numéricas (Müller et al., 2003).

3.2. Ecuaciones de Euler


El sistema de ecuaciones de Euler describe la dinámica de un uido compresible

en ausencia de viscosidad a través de tres leyes de conservación. Éstas son la ley de

conservación de la masa, la ley de conservación de cantidad de movimiento lineal y


24 Capítulo 3. Modelos Físicos

la ley de conservación de la energía.

3.2.1. Conservación de la Masa

En un sistema de coordenadas euleriano {(t, x) : t > 0, x ∈ Ω ⊂ R3 }, dado el vec-


tor velocidad para las tres componentes espaciales en x = [x, y, z], respectivamente

v(t, x) := [u, v, w]

y siendo ρ(t, x) la densidad de masa del uido. Luego la ley de conservación de la

masa expresa que la masa de una partícula material arrastrada por el ujo no cambia

en el tiempo. Para un sistema Euleriano se expresa de forma diferencial como:

∂ρ
+ ∇ · ρv = 0 (3.16)
∂t

3.2.2. Conservación de la Cantidad de Movimiento

La ley de conservación de cantidad de movimiento expresa que la variación de

la cantidad de movimiento asociada a una partícula diferencial que se mueve con el

ujo es igual a la sumatoria de fuerzas externas que actúan sobre dicha partícula

material.
∂ρvT  T
+ ∇ · ρvT ⊗ v + Ip = Scm (U) (3.17)
∂t
donde p(t, x) es la presión del uido. Y donde Scm (U ) son términos fuente asociados

a la cantidad de movimiento. En la presente tesis se incorporaron efectos del peso

propio del uido como términos fuente, que se expresan en función de la aceleración

de la gravedad local g como

Scm (U) = ρg (3.18)

3.2.3. Conservación de la Energía

Finalmente la ley de conservación de la energía total del uido se escribe en forma

diferencial como:

∂ρ ei + 12 v · v
   
1
+∇· ρei + ρv · v + p v = ∇ · q + Se (U) (3.19)
∂t 2
3.2. Ecuaciones de Euler 25

donde ei (t, x) es la energía interna por unidad de masa. La conservación de energía

también puede ser expresada en función de otras variables termodinámicas, como la

entalpia:
p
H = ei + (3.20)
ρ
y la entalpia total
1 2
Ht = H + |v| (3.21)
2
Se demuestra que para un ujo adiabático la entalpia total se conserva a lo largo de

una línea de corriente.

El término ∇·q representa la transferencia de calor por conducción, donde q es

el vector ujo de calor .

q = −κ∇(T ) (3.22)

Donde κ es un tensor de conductividad térmica. Para el caso de un medio de con-

ductividad isotrópica y homogénea se reduce a un escalar.

En este caso los términos fuente representan aportes y sustracciones de energía

debidas a la función de calentamiento, Ec.(3.15), y a la transferencia de energía

hacia el exterior por emisión de radiación, Ec.(3.1). Además debe incluirse el efecto

de transporte de energía potencial gravitatoria, dado por ρg · v .

Se (U) = ρg · v + Lrad + EH (3.23)

3.2.4. Sistema de Ecuaciones Conservativas

Las tres Leyes de conservación (3.16), (3.17) y (3.19) forman el sistema de ecua-

ciones de Euler. Introduciendo la denición de energía total et (t, x) como la suma de


la energía interna y energía cinética por unidad de masa:

1
et = ei + v2 (3.24)
2
26 Capítulo 3. Modelos Físicos

el problema de valores iniciales para el sistema de ecuaciones de Euler puede ser

escrito en la forma compacta de la siguiente manera:

∂U
∂t
+ (∇ · F) = S(U) en x ∈ Ω, t > 0
(3.25a)
U(t = 0, x) = φ(x)

donde    
ρ ρv
U =  ρvT  , F =  ρvT ⊗ v + Ip  (3.25b)
   

ρet (ρet + p) v
Una ecuación de estado (EOS) dada por relaciones termodinámicas provee la ecua-

ción adicional necesaria para la clausura del sistema. Si se considera en todos los

casos que el uido es una mezcla de gases térmicamente perfectos, puede emplearse

la Ecuación de estado calórica:

p
ei = (3.26)
ρ(γ − 1)

Cp
donde γ= es el exponente isoentrópico para el gas o mezcla de gases considerados,
Cv
y Cp y Cv son los calores especícos a presión y volumen constante, respectivamente.

La temperatura del sistema se dene como:

ei
T = (3.27)
Cv

y el calor especíco a volumen constante Cv está dado por:

R
Cv = (3.28)
γ−1
3.2. Ecuaciones de Euler 27

3.2.5. Formulación cuasi-lineal del sistema

La matriz jacobiana para el sistema de Euler está dada por:

 
0 1 0 0 0
−u + γ−1
2
2 v
2
(3 − γ) u (1 − γ) v (1 − γ) w (γ − 1)
 
 
 
Ac = 
 −uv v u 0 0 
 (3.29)
−uw w 0 u 0
 
 
γ−1
−γ etρu + (γ − 1) uv2 γ eρt
 2 2

− 2 v + 2u (γ − 1)uv (γ − 1)uw γu

Cuyos vectores propios derechos son:

         
1 1 0 0 1
 u
         

 u−a 
 


 0 
 
 0 
 
 u+a



R1c =  v  ; R2c =  v  ; R3c =  1  ; R4c =  0  ; R5c =  v
         

         
 w   w   0   1   w 
1 2
         
Ht − ua v v w Ht + ua
2
(3.30)

donde a es la velocidad del sonido y Ht la entalpía total del ujo, Ec. (3.21).

La matriz de transformación entre el sistema conservativo y el sistema primitivo, dada

por la Relación (2.21), se expresa como:

 
1 0 0 0 0
 

 u ρ 0 0 0 

P= v 0 ρ 0 0 (3.31)
 

 

 w 0 0 ρ 0 

1 2 1
2 (u + v2 + w2 ) ρu ρv ρw γ−1

 
u ρ 0 0 0
 
 u2 2ρu 0 0 1 
 
Q =  uv ρv ρu 0 0 (3.32)
 

 
 uw ρw 0 ρu 0 
 
1 2 1 2 γ γ
2 uv 2 ρv + ρu2 + γ−1 p ρuv ρuw γ−1 u
28 Capítulo 3. Modelos Físicos

3.2.6. Ecuaciones de Euler con sección variable

En el caso de que sea necesario estudiar el ujo compresible en un conducto cuya

sección varía, pueden extenderse las ecuaciones de Euler para tener en cuenta dichos efectos.

Asumiendo que el área de la sección es sólo función de x, la ecuación de conservación

de la masa para un volumen de control, despreciando términos de orden superior, puede

expresarse como:
∂ρA ∂ρAu
+ =0 (3.33)
∂t ∂x
Se observa que en este caso la magnitud transportada por el uido es un producto entre

la densidad y el área ρA. De la misma manera, puede expresarse la conservación de la

cantidad de movimiento como:

∂ρAu ∂ ∂A
+ (ρAu2 + pA) − p =0 (3.34)
∂t ∂x ∂x

Y la conservación de la energía

∂ρet A ∂
+ [u(ρet A + pA)] = 0 (3.35)
∂t ∂x

De esta manera, la expresión de este sistema en forma conservativa es análoga a la de

las ecuaciones de Euler ordinarias, con la adición de un término fuente en la cantidad de

movimiento para incorporar los efectos de cambio de área:

     
ρA ρAu 0
∂  ∂ 
 ρAu  +  ρAu2 + pA  =  p ∂A (3.36)
   
∂t ∂x ∂x 
ρet A (ρet A + pA)u 0

Se observa que las variables conservativas y los ujos son los de las ecuaciones de Euler

ordinarias multiplicadas por A. La matriz jacobiana del sistema conservativo es idéntica a

la del sistema de Euler con área constante, por ende es independiente del área. Lo mismo

ocurre con los vectores propios derechos asociados a dicha matriz.

El sistema puede expresarse en función de las variables primitivas ρA, u y pA de la

siguiente manera:

   

ρA
 u ρA 0 
ρA

0
∂   1  ∂
  p ∂A 
 u + 0 u  u = (3.37)
   
∂x

∂t  ρA  ∂x
  ρA 
pA 0 γpA u pA ∂A
(γ − 1)pu ∂x
3.2. Ecuaciones de Euler 29

Las matrices de transformación entre el sistema conservativo y el sistema primitivo para

este sistema son:

   
1 0 0 u ρA 0
P= u ρA 0 ; Q =  u2 2ρAu 1 (3.38)
   

1 2 1 1 3 3 2 γ γ
2u ρAu γ−1 2u 2 ρAu + γ−1 pA γ−1 u

3.2.7. Adimensionalización de las ecuaciones de Euler

Como en la presente tesis se trataron efectos de ujos difusivos y términos fuente, resul-

ta práctico expresar el sistema de ecuaciones en variables adimensionales. Además, debido

a que las ecuaciones que componen el sistema de leyes de conservación poseen diferentes

unidades físicas, ocurre que las diferentes componentes de los vectores propios pueden te-

ner órdenes de magntud muy distintos. Esto resulta problemático desde el punto de vista

numérico, sobre todo en el caso de la implementación de un integrador implícito. Además,

desde el punto de vista físico, al adimensionalizar el sistema de ecuaciones, los términos

fuente y difusivos quedan afectados por números adimensionales que dan información extra

sobre la física del problema

Para adimensionalizar estas ecuaciones deben expresarse los operadores en función de

los parámetros adimensionales y combinaciones de éstos. Dichas combinaciones forman los

números adimensionales que describen la física del problema. Empleamos la notación de

sobrelineado en esta sección para identicar a las variables adimensionales, y el subjo ref
para identicar los valores de referencia.

A
=A
Aref

A continuación, se obtienen los valores por los que tienen que reemplazarse las variables

dimensionales para adimensionalizar las ecuaciones:

3.2.8. Parámetros para adimensionalización

Longitudes

Las longitudes se adimensionalizan mediante una longitud de referencia L, que en ge-

neral suele ser igual a la longitud o semilongitud del dominio considerado. Para cada una
30 Capítulo 3. Modelos Físicos

de las dimensiones espaciales xi

xi
xi = → xi = Lxi (3.39)
L

Luego, los operadores asociados a derivadas respecto de variables espaciales pueden

expresarse como:
∂ 1
∇= = L∇ → ∇ = ∇ (3.40)
∂xi L

Densidad

Las densidades se adimensionalizan mediante una densidad de referencia, que suele

estar relacionada a alguna condición física, como el valor en el contorno o un valor mínimo

esperable.
ρ
ρ= → ρ = ρρref (3.41)
ρref

Debe tenerse en cuenta que, como los datos experimentales y valores de referencia están

dados en función de la densidad de iones ni , éstos deben multiplicarse por la masa promedio
de todas las especies presentes para transformar a la variable ρ.

Velocidades

Optamos por adimensionalizar las componentes del vector velocidad vi mediante una

velocidad de sonido a,
γp
a2 = (3.42)
ρ
ésta es la velocidad a la que se propaga la información física en el presente modelo. Como

valor de referencia se adoptó un valor representativo del problema, generalmente el valor

en el contorno
vi
vi = → vi = aref vi (3.43)
aref
donde
γpref
a2ref = (3.44)
ρref
3.2. Ecuaciones de Euler 31

Tiempo

El tiempo se adimensionaliza mediante un cociente entre la longitud de referencia y la

velocidad de referencia, es decir:

aref L
t=t →t=t (3.45)
L aref

y el operador de derivada temporal, empleando el resultado anterior:

∂ ∂ L ∂ ∂ aref ∂
= aref = → = (3.46)
∂t L ∂t
aref ∂t ∂t L ∂t

Luego, la unidad de tiempo de referencia será:

L
tref =
aref

Presión y energía

Para adimensionalizar la presión de la energía utilizamos la Ec. (3.21) que dene la

entalpia total. Analizando las dimensiones de esta ecuación observamos que la presión y

el producto densidad energía interna son dimensionalmente equivalentes al producto de la

densidad por la velocidad al cuadrado:

[ρei ] = [p] = [ρv 2 ]

Luego, se dene al valor de referencia para la presión como:

pref = ρref a2ref (3.47)

y al de la energía como:

ei ref = a2ref (3.48)

entonces:
p
p= → p = ρref a2ref p (3.49)
ρref a2ref
ei
ei = → ei = a2ref ei (3.50)
a2ref
32 Capítulo 3. Modelos Físicos

Temperatura

La temperatura se adimensionaliza también mediante la conservación de la entalpía

total, reconociendo que ésta es dimensionalmente igual a

L2
 
[T ] = 2
t

Luego, se emplea la velocidad del sonido para adimensionalizar la temperatura

1
T =T → T = T a2ref (3.51)
a2ref

El vector ujo de calor, denido como q = −κ · ∇T , se adimensionaliza empleando un

valor de referencia para la conductividad térmica k:

κref a2ref
q=− k · ∇T (3.52)
L

Aceleración de la gravedad

La aceleración de la gravedad se adimensionaliza mediante una escala de altura relevante

para la física del problema, que de acuerdo a la literatura (Aschwanden y Schrijver, 2002;

Cargill y Priest, 1980) es:


L
g= (3.53)
Λ0
donde la constante Λ0 está asociada a la escala de longitud de la solución analítica para

una columna hidrostática isotérmica

 
p0 z
p = p0 exp −
ρ0 g

Luego, la escala de altura asociada es:

p0
Λ0 =
ρ0 g

donde ρ0 y p0 corresponden a los valores de dichas variables para una altura de referencia,

que suele cosniderarse en el contorno del dominio. Luego

ρ0 L
g=g
p0
3.2. Ecuaciones de Euler 33

En el presente trabajo se optó por agregar la constante γ a la adimensionalización, para así

poder adimensionalizar con la velocidad del sonido. Esto trae como ventaja una ecuación

más simple en variables adimensionales, que a su vez sigue respetando las magnitudes físicas

usadas para la adimensionalización.

L
g=g (3.54)
a2ref

3.2.9. Ecuaciones adimensionales

Reemplazando las expresiones de las variables dimensionales en función de las adimen-

sionales, Ecs. (3.39), (3.40), (3.41), (3.51), (3.49), (3.45), y sacando factor común en cada

caso, se obtienen las expresiones adimensionales de cada una de las ecuaciones de conser-

vación.

Para simplicar las expresiones se expresan dichas ecuaciones en notación indicial (por

ejemplo, a = ai , Panton (2013)), con la convención de los subíndices repetidos para el

producto escalar a · b = ai bi y para el producto externo a ⊗ b = ai bj .

Continuidad

aref
Sacando factor común
L ρref en la Ecuación (3.16) de conservación de masa, permite
expresarla de manera adimensional como:

 
aref ∂ρ
ρref + ∇ · (ρvi ) = 0 (3.55)
L ∂t

Luego, la expresión adimensional de la ecuación de continuidad es idéntica a su expresión

dimensional
∂ρ
+ ∇ · (ρvi ) = 0 (3.56)
∂t

Conservación de cantidad de movimiento

ρref a2ref
Sacando factor común en el miembro izquierdo de la ecuación de cantidad de
L
moviemento y resolviendo se obtiene la expresión adimensional de esta ley de conservación.

Para el caso ideal, al ser un sistema homogéneo la ecuación adimensional tiene la misma

forma que la dimensional. Sin embargo, en el sistema no ideal (no homogéneo) los términos
34 Capítulo 3. Modelos Físicos

del miembro derecho quedan afectados por números adimensionales

ρref a2ref a2ref


 
∂ρvi
+ ∇ · [ρvi vj + δij (p)] = ρρref gi (3.57)
L ∂t L

Donde δij es la delta de Kronecker. Operando y simplicando obtenemos

∂ρvi
+ ∇ · [ρvi vj − δij (p)] = ρgi (3.58)
∂t

Conservación de energía

Para la ecuación de la energía se obtiene:

ρref a3ref
 
∂ρ et
+ ∇ · [(ρ et + p) vi ]
L ∂t
aref 2
κref 2
= 2
aref ∇ · qi + EH + Lrad + ρref aref ρgi · vi
L L

Teniendo en cuenta la denición del número de Péclet:

uL
Pe = (3.59)
D
κ
donde D= Cp ρ es la difusividad térmica.

 
∂ρ et 1 L L
+ ∇ · [(ρ et + p) vi ] = ∇ · qi + 3 EH + Lrad + ρgi · vi (3.60)
∂t Pe ρref aref ρref a3ref

Sistema de ecuaciones conservativas

Reemplazando los resultados anteriores (Ecs. (3.56), (3.58) y (3.60)) en las Ecuaciones

de conservación (3.25):

   
ρ ρv
∂   1
 ρv  + ∇ ·  ρv ⊗ v + I (p)  =
 
∂t L
ρ et (ρ et + p) v
   
0 0
  ρgi

∇· 0 + (3.61)
 
 
L L
1 E + L + ρgi · vi
Pe∇ · (κ∇T ) ρref a3ref H ρref a3ref rad
3.3. Modelo Magnetohidrodinámico 35

De ahora en adelante, a menos que se diga lo contrario, dejamos de lado el sobrelineado

para designar variables adimensionales.

3.3. Modelo Magnetohidrodinámico


3.3.1. Concepto de plasma

Se estima que el 90 % de la materia visible del universo se encuentra en estado de

plasma. Podemos identicar como plasmas a la corona solar, el medio interestelar, el medio

interplanetario, el interior de muchas estrellas, el medio con el que se conna las reacciones

nucleares en un reactor.

Un plasma consiste en un conjunto de partículas cargadas y libres que tienen comporta-

mientos colectivos, gracias a la gran interacción que ocurre entre ellas debida a las fuerzas

eléctricas y magnéticas autoinducidas por los movimientos de estas partículas y también

debido a campos magnéticos externos. Las partículas son libres en tanto la energía cinética

es mayor que la energía de interacción entre ellas, aunque las fuerzas que las

vinculan son de largo alcance. Como están cargadas, apartamientos de carga apreciables

hacen que el plasma reaccione neutralizando el exceso de carga mediante la creación de

campos eléctricos. El hecho de que estos campos intrínsecos o autoconsistentes impidan

que haya grandes apartamientos de cargas se traduce, en general, en que los plasmas son

globalmente (o estadísticamente) neutros. Es decir, el número de cargas positivas y negativas

es aproximadamente el mismo para longitudes mayores que una longitud característica del

plasma llamada longitud de Debye.


Podemos esbozar la siguiente denición para un plasma:

Denición 3.1 Un plasma es un uido total o parcialmente ionizado, globalmente neutro,


donde el comportamiento colectivo debido a fuerzas electromagnéticas dene el estado del
sistema.

La complejidad de los plasmas es tanto de tipo temporal como espacial, y se caracteriza

por la excitación de gran cantidad de modos dinámicos y colectivos.

Si se entrega energía a un gas mediante una descarga eléctrica o una elevada temperatura

éste se ioniza produciendo a su vez cargas que son capaces de ionizar. La cantidad relativa de

partículas ionizadas en función de la temperatura T para un gas en equilibrio termodinámico

puede ser obtenida mediante la ecuación de Saha (Goedbloed y Poedts, 2004), asumiendo
36 Capítulo 3. Modelos Físicos

una ionización de un sólo electrón

3/2
T 3/2
  
ni 2πme kB Ui
= exp − (3.62)
ne h2 ni kB T

donde ni y ne son la densidad de partículas de iones y electrones respectivamente, kB es

la constante de Boltzmann h es la constante de Planck y Ui es el potencial de ionización

del gas considerado. Teniendo en cuenta que la energía de ionización del hidrógeno es de

13,6 eV, el exponente de la expresión es −15,8 · 10−4 /T . Esto signica que para que un

gas se encuentre en estado de plasma se requieren temperaturas elevadas, que son poco

comunes en las situaciones de la vida cotidiana. Por esta razón, el estudio de los plasmas

en laboratorios requiere entrega de energía para generar las condiciones de densidad y

temperatura necesarias para sostenerlos.

En general en los plasmas suelen ocurrir procesos de intercambio de energía que invo-

lucran radiación, recombinación e intercambio de calor entre especies. Los electrones libres

emiten radiación electromagnética al ser acelerados y los iones, átomos y moléculas emiten

y absorben radiación al excitarse y desexcitarse a diferentes niveles, radiación que a su

vez produce ionización. Eventualmente se llega a un equilibrio entre los diferentes proce-

sos dadas ciertas condiciones de interacción con las condiciones externas. Los procesos de

ionización más importantes (que involucran átomos neutros A, iones i y electrones e) son,

entre otros, procesos asociados a:

impacto electrónico (e + A → i(+) + 2e)

ionización radiativa (hν + A → i(+) + e)

con sus procesos inversos asociados

recombinación a tres cuerpos (i(+) + 2e → e + A)

recombinación radiativa (i(+) + e → hν + A)

donde ν es la frecuencia de onda asociada a la radiación emitida. En equilibrio termodiná-

mico estos procesos se equilibran, cada proceso y su inverso producen la misma cantidad

de reacciones por unidad de tiempo, lo que produce una población relativa de especies es-

tacionaria que es función de la temperatura de cada especie. Sin embargo, puede asociarse

una única temperatura a todos los procesos. Muy rara vez el plasma es lo sucientemente

extenso y denso como para retener la radiación y establecer un equilibrio con ella (es el

caso de los interiores estelares). Sin embargo, en la mayoría de los plasmas es posible tener
3.3. Modelo Magnetohidrodinámico 37

equilibrio termodinámico entre los procesos que no involucran radiación: la ecuación de

Saha (Ec. (3.62)) permite obtener la población relativa de especies. Sin embargo, en las

condiciones de la corona solar (y también en las condiciones habituales del plasma de labo-

ratorio) la recombinación de tres cuerpos es mucho menos probable que la recombinación

radiativa, se establece entonces un equilibrio no termodinámico, en el que la ionización por

impacto es balanceada por recombinación radiativa.

3.3.2. Hipótesis del continuo. Parámetros básicos de un plas-

ma: longitud de Debye y frecuencia de plasma.

En el caso de partículas no cargadas, para que un conjunto de éstas pueda pensarse

como un continuo debe cumplirse la condición de que el camino libre medio entre colisio-

nes resulte muy pequeño frente a las dimensiones lineales características. Muchos de los

plasmas de interés son tales que las colisiones binarias (de a dos partículas) ocurren poco

frecuentemente; se dice que dichos plasmas son no colisionales (Inan y Golkowski, 2011). Sin

embargo, aun así puede utilizarse la hipótesis del continuo, ya que existen otros mecanismos

físicos distintos a las colisiones binarias que hacen que los plasmas posean comportamiento

colectivo (Costa, 2015).

Los campos eléctrico E y megnético B son los que se encargan de uniformizar las

propiedades del plasma para longitudes mayores que una cierta longitud característica,

permitiendo tratar al plasma como medio continuo. En ese caso se introduce una magnitud

más apropiada que el camino libre medio que permite distinguir entre el comportamiento

colectivo que genera dicha cuasi neutralidad y el comportamiento en el que dicha neutralidad

no es posible: la longitud de Debye.


Para obtener la longitud de Debye de un plasma compuesto de hidrógeno monoatómico

podemos asumir que el mismo está compuesto por iones de Hidrógeno y electrones, y que la

densidad de partículas de cada especie sigue una distribución de Maxwell-Boltzmann para

el potecial eléctrico φ  
qi φ(x)
ni (x) = no i exp − (3.63)
kB T
es posible determinar la distribución espacial de la densidad de carga ρq i = qi n(x) y del

campo eléctrico E(x) mediante la Ley de Gauss de la electrostática:

∂ 2 φ(x) qi ni (x)
− 2
= (3.64)
∂x 0
38 Capítulo 3. Modelos Físicos

donde 0 es la permeabilidad eléctrica en el vacío. Asumiendo una perturbación en la distri-

bución de cargas (por ejemplo que en una pequeña región existen sólo electrones) es posible

encontrar una solución linealizada para el campo eléctrico, empleando las Ecs. (3.63) y

(3.64).
 
kxk
φ(x) = K exp − (3.65)
λD
Donde λD es la longitud de Debye y K una constante. Dicha longitud cuantica el alcance

de una perturbación en el campo eléctrico local debida a un cambio local en la distribución

de cargas de una especie dada.


s
0 kB T
λD = (3.66)
qi n i
Por lo tanto, si la longitud característica del plasma en estudio es mucho mayor que la

longitud de Debye λD pueden ignorarse los efectos de dichas perturbaciones. En este caso,

el plasma puede considerarse como cuasi neutro, y por ende, como un medio contínuo y

homogéneo.

Ello se debe a que las interacciones dominantes son de largo alcance y que pequeños

apartamientos de la neutralidad de carga son inmediatamente restituidos por la aparición de

campos eléctricos locales, generando una dinámica que afecta colectivamente a gran número

de ellas. Es decir, para problemas en los que interesa describir fenómenos con longitudes

características mayores a la longitud de Debye de un plasma, éste puede ser descrito como

un medio continuo en el que prevalece la cuasi neutralidad y para fenómenos cuya longitudes

son menores a la longitud de Debye del plasma, este debe ser descrito como un conjunto

de partículas discreto en los que el apartamiento de la cuasi neutralidad es importante.

La contraparte temporal de la longitud de Debye es la frecuencia de plasma. Dicha

frecuencia da cuenta de la respuesta temporal del plasma para restituir el equilibrio de

cargas, es equivalente a la frecuencia restitutiva de un resorte o frecuencia restitutiva ante

oscilaciones de cargas. Existe una frecuencia asociada a cada especie que lo componen . En

caso de un plasma de hidrógeno existirá una asociada a los iones y otra a los electrones:

s
2
ne,i qe,i
ωp e,i = , (3.67)
0 me,i

La frecuencia asociada a los electrones es la más importante y es usualmente denominada

frecuencia de plasma, a secas. Esta frecuencia es la escala temporal más fundamental de

los plasmas.
3.3. Modelo Magnetohidrodinámico 39

Dado que el plasma es estadísticamente neutro, pequeños apartamientos de la cuasineu-

tralidad generarán pequeños campos eléctricos debidos al desbalance de cargas. Es decir, es

esperable que en la pequeña escala encontremos apartamientos locales de la neutralidad. A

la vez, un apartamiento de la neutralidad generará inmediatamente una fuerza restitutiva.

La fuerza restitutiva lleva a oscilaciones espontáneas del plasma que ocurren a la frecuencia

de plasma. Dado que los electrones se mueven mucho más rápidamente que los iones, éstos

son los responsables fundamentales de la oscilación. En tal caso se puede considerar el mo-

delo sencillo en que los iones están quietos y los electrones no tienen movimiento térmico.

Es fácil demostrar que ωp corresponde a la oscilación electrostática típica en respuesta a

una pequeña separación de cargas ([Link], 2006).

Otra escala de longitud relevante de un plasma es el llamado radio de ciclotrón, o radio

de Larmor. Considerando un campo magnético homogéneo y constante en el tiempo, una

partícula con carga q poseerá un movimiento circular alrededor de las líneas de campo con

una frecuencia de rotación


qB
Ωc = (3.68)
m
Y el radio de giro asociado a dicho movimiento, para un valor dado de velocidad perpendi-

cular v⊥
v⊥
rc = (3.69)
Ωc
Las Ecs. (3.68) y (3.69) imponen restricciones sobre las escalas temporales y espaciales

del problema a estudiar: si la escala espacial del problema es mucho mayor al radio de

Larmor o si la escala temporal es mucho mayor que la inversa de frecuencia del ciclotrón,

pueden ignorarse estos efectos.

3.3.3. Obtención de la descripción continua a partir de la des-

cripción estadística del plasma.

Para entender al plasma como sistema dinámico hace falta notar que las partículas

cargadas son aceleradas por fuerzas de Lorenz y gradientes de presión, pero a su vez el

movimiento de dichas partículas produce cambios en la conguración espacial y temporal

de los campos eléctrico E y magnético B. De esta manera, para modelizar un plasma

es necesario expresar de forma consistente la realimentación entre los campos eléctrico y

magnético con las ecuaciones de movimiento para un conjunto estadísticamente grande de

partículas cargadas. Existen distintos niveles de aproximación para modelizar las ecuaciones

de movimiento de las partículas.


40 Capítulo 3. Modelos Físicos

El primero de ellos caracteriza al plasma a través de las funciones de distribución de

probabilidad fi (x, w, t), que representa la densidad de probabilidad para que existan par-

tículas con una velocidad w determinada en una posición x y un instante de tiempo dados.
Planteando la conservación de la derivada total de dicha función para cada especie, se

plantea un sistema de ecuaciones para cada una de las i especies consideradas

∂fi  wi  ∂f
i
+ wi · ∇fi + qi E + ×B · =0 (3.70)
∂t c ∂wi

conocidas como ecuaciones de Vlasov, que combinadas con las ecuaciones de Maxwell per-

miten determinar el comportamiento del plasma.

El segundo paso implica la integración en el espacio de velocidades a las funciones fi y

sus productos con las velocidades estadísticas w, asumiendo algún tipo de distribución para
así obtener ecuaciones de conservación de masa, de cantidad de movimiento y de energía.

Teniendo en cuenta que la densidad de partículas, la densidad de cantidad de movimiento

y la densidad de energía de las mismas puede obtenerse como

Z ∞ Z ∞
ni = fi dw; n i vi = wfi dw; (3.71)
0 0

donde vi es la velocidad local promedio para la especie considerada. Por otro lado, expre-

sando la velocidad probabilística w como una suma de una componente media v más una
0
componente aleatoria w con media igual a 0.

w = vi (x, t) + w0 (x, t) (3.72)

Luego, integrando el producto

Z ∞ Z ∞
vi · vi + w0 · w0 + 2v · w0 fi dw

mi w · wfi dw = mi
0
Z0 ∞
vi · vi + w0 · w0 fi dw

= mi
0
Z ∞
w0 · w0 fi dw

= mi ni vi · vi + mi (3.73)
0

El término mi ni vi · vi representa la energía cinética del centro de masa del elemento con-
R∞ 0 0
y Pi = m i
siderado,
0 (w · w ) fi dw da origen a un tensor de presiones. Se obtienen así
expresiones para la conservación de la masa y cantidad de movimiento para cada una de
3.3. Modelo Magnetohidrodinámico 41

las i especies.

∂ni
+ ∇ · n i vi = 0 (3.74)
 ∂t 
∂vi
mi ni + (vi · ∇)vi = −∇ · Pi + ni qi (E + vi × B) + Pij (3.75)
∂t

Donde Pi es el tensor de tensiones, y Pij la cantidad de movimiento intercambiadas por

colisiones entre las especies i y j. Nuevamente, combinadas con las ecuaciones de Maxwell,

y considerando los iones y los electrones como dos especies independientes, se obtiene un

set de ecuaciones que se conoce como teoría de dos uidos. Dichas ecuaciones representan

la conservación como medio continuo de la masa y cantidad de movimiento, denidas de

forma relativa a la velocidad media de la especie considerada. Para darle clausura al sistema

es necesario denir una ecuación de energía y una ecuación de estado, o simplemente alguna

suposición sobre la termodinámica del modelo (procesos adiabáticos, isotérmicos, etc).

Un tercer paso de aproximación implica plantear las leyes de conservación considerando

al plasma como un solo uido, haciendo un promedio ponderado de todas las especies según

su masa molecular mi , y deniendo:

X
ρ= m i ni , (3.76)
X
ρv = m i n i vi , (3.77)
X
j= n i qi v i , (3.78)

donde ρ es la densidad en masa, v es la velocidad del centro de masa del elemento conside-

rado y j es la densidad de corriente. Esta última aproximación permite obtener la familia

de modelos conocidos como magnetohidrodinámicos (MHD).

El modelo magnetohidrodinámico es un modelo relativamente sencillo para analizar la

dinámica de plasmas empleando la mecánica del contínuo. Posee la ventaja de considerar al

plasma como un conjunto homogéneo de partículas en estado de cuasi neutralidad, lo que

permite reducir el número de ecuaciones a resolver e ignorar los efectos de las oscilaciones de

alta frecuencia. En el caso de un plasma, en general pueden existir partículas con diferente

carga eléctrica neta y la interacción entre partículas de distinta carga. Dicho modelo surge

de una combinación de el sistema de ecuaciones de Euler acopladas a las ecuaciones del

electromagnetismo de Maxwell, que luego de una serie de hipótesis simplicativas y de

trabajo algebraico, permite obtener un nuevo sistema de ocho ecuaciones escalares. Como

primera medida, se introducen las ecuaciones de Maxwell en forma diferencial.


42 Capítulo 3. Modelos Físicos

3.3.4. Ecuaciones de Maxwell

Consisten de un conjunto de cuatro ecuaciones diferenciales vectoriales que describen

las relaciones entre el campo eléctrico y el campo magnético para un medio o sistema de

partículas conocido. Es decir, conociendo la carga q, la velocidad v y la posición x de cada

partícula que compone el sistema, permiten determinar el campo eléctrico E(x, t), el campo
magnético B(x, t) y las fuerzas electromagnéticas que actúan en cada partícula ([Link],

2006).

Ley de Gauss
ρe
∇·E= (3.79)
0

Ausencia de monopolos magnéticos

∇·B=0 (3.80)

Ley de inducción de Faraday

∂B
∇×E= (3.81)
∂t

Ley de Ampere
∂E
∇ × B = µ0 j + µ0 0 (3.82)
∂t
Teniendo en cuenta la relación
1
µ0 0 =
c2
donde c es la velocidad de la luz, es posible armar que si las velocidades características

de los fenómenos estudiados son mucho menores a c puede despreciarse el término de la

variación temporal del campo eléctrico E en la Ec. (3.82).

3.3.5. Conservación de la masa

En el caso de un plasma, en general pueden existir distintas especies con diferentes

cargas( por ejemplo: iones de diversos tipos, electrones libres, etc). Por esta razón, debe

expresarse una ecuación de conservación de masa para cada uno de los conjuntos de partí-

culas existentes. Para el caso más simple de un plasma compuesto sólo por iones con carga
3.3. Modelo Magnetohidrodinámico 43

positiva unitaria y electrones libres, se tienen dos ecuaciones de conservación. Deniendo

la densidad de partículas de una especie α como:

∆N
nα = lı́m (3.83)
∆V →0 ∆V

donde N es el número de partículas contenidas en un elemento de volumen ∆V .

Luego, la ley de conservación de la cantidad de partículas puede derivarse de la Ecuación

de Vlasov (3.70) para los iones:

∂ni
+ ∇ · (ni vi ) = 0 (3.84)
∂t

De la misma manera, para los electrones:

∂ne
+ ∇ · (ne ve ) = 0 (3.85)
∂t

Como la cantidad de partículas es igual a la suma de la cantidad total de electrones más

la cantidad total de iones, puede denirse una densidad de partículas total de la siguente

manera

n = ne + ni (3.86)

Cuando se considera un plasma globalmente neutro, en virtud de que las escalas del pro-

blema considerado son mucho mayores que la longitud de Debye (Ec. (3.66)), se cumple

para un volumen dado:

ne ≈ ni → n ≈ 2ne

La densidad de masa para una especie se obtiene multiplicando su densidad de partículas

por su masa molecular promedio. Por otro lado, se dene la densidad del plasma como

ρ = mn (3.87)

Donde m es una masa molecular promedio de todas las especies. Para el caso de un plasma
compuesto sólo por iones y electrones:

ρ = ne me + ni mi ≈ ni mi (3.88)

Ya que la masa de los electrones resulta despreciable respecto de la de los iones. Luego,

multiplicando la ecuación de conservación de los iones por una masa promedio de las partí-
44 Capítulo 3. Modelos Físicos

culas, se obtiene una ecuación de continuidad análoga a la del caso hidrodinámico (Euler),

Ec. (3.16).

3.3.6. Conservación de la cantidad de movimiento

La ecuación de cantidad de movimiento es análoga a dicha ecuación en el modelo de

Euler, con la diferencia que en el miembro derecho aparece una fuerza electromagnética de

Lorenz sobre el volumen de partículas considerado

∂ρvT  T
+ ∇ · ρvT ⊗ v + Ip = j × B + ρg (3.89)
∂t

donde j es la densidad de corriente, dada por la Ec. (3.78). Para un plasma de Hidrógeno

completamente ionizado puede expresarse como:

j = qe (ni vi − ne ve ) (3.90)

Multiplicando vectorialmente a ambos miembros de la Ec. (3.82) por B, permite expre-


sar el término j×B como función de B:

µ0 j × B = (∇ × B) × B

Usando la identidad

1
(∇ × B) × B = ∇ · (B ⊗ B) − ∇(B · B)
2

se obtiene  
1 1
j×B= ∇ · (B ⊗ B) − ∇(B · B)
µ0 2

Reemplazando este resultado en la ecuación de cantidad de movimiento (Ec. (3.89)),

puede agruparse el término del producto tensorial de B con el de v , y el término del

producto escalar de B con la presión:

∂ 1 1
(ρv) + ∇ · (ρv ⊗ v − B ⊗ B) + ∇(p + B · B) = ρg (3.91)
∂t µ0 2µ0
3.3. Modelo Magnetohidrodinámico 45

3.3.7. Inducción magnética

Para expresar la ley de Inducción Magnética (Ec. (3.81)) en función sólo del campo

magnético B, es necesario relacionar el campo eléctrico E con el campo B a través de la ley


de Ohm. La ley de Ohm se obtiene planteando la suma de las ecuaciones de conservación de

cantidad de movimiento de los electrones y la de los iones (3.75), previamente multiplicadas

por qe /me y qi /mi respectivamente. Teniendo en cuenta las Ecs. (3.76), y teniendo en cuenta
que me  mi puede obtenerse:

∂j qe ne qe2 ne qe2
=− ∇ · Pe + (E + v × B) + qe me j × B − η·j (3.92)
∂t me me me

Si además se desprecian variaciones en la densidad de corriente por oscilaciones en el


∂j
plasma
∂t , los efectos del tensor de presión electrónica ∇ · Pe y la contribución del efecto

Hall j × B, la ley de Ohm se expresa como:

E+v×B=η·j (3.93)

donde η representa un tensor de resistividad general, que representa los efectos anisotrópicos
en la conductividad eléctrica.

Tomando el rotor a ambos miembros, puede despejarse ∇ × E, que luego se reemplaza

en la ecuacion de la inducción magnética (3.81) y mediante la identidad vectorial

∇ × (A1 × A2 ) = ∇ · (A2 ⊗ A1 − A1 ⊗ A2 ) (3.94)

permite obtener:

 
∂B 1
+ ∇ · (v ⊗ B − B ⊗ v) = −∇ × η (∇ × B) (3.95)
∂t µ0

3.3.8. Conservación de la energía

De manera análoga al caso del sistema de Euler, esta relación representa el primer prin-

cipio de la termodinámica para un plasma cuasi neutro. Se parte de la derivada sustancial

de la energía del sistema, representada como la suma de la energía interna ei y la energía

cinética.

    
∂ 1 2 1 2
ρv + ρei +∇· v ρv + ρei + ∇ · (pv) = ∇ · (k · ∇T ) + E · j (3.96)
∂t 2 2
46 Capítulo 3. Modelos Físicos

donde la energía interna se relaciona con la presión y la densidad de acuerdo a la ecuación

de estado, Ec. (3.26).

Para expresar la conservación de la energía en el sitema MHD resulta conveniente


B2
agregar la energía asociada al campo magnético
2µ0 . a la energía total et transportada por

el uido. Luego, la energía total et se dene para dicho sistema como:

v2 B2
et = ei + + (3.97)
2 2ρµ0

Luego, para introducir los términos magnéticos se suma a ambos miembros la ecuación

de la inducción multiplicada escalarmente por B. Por otro lado se reemplaza el valor de E


dado por la ley de Ohm (3.93), lo que permite obtener:

B2
   
ρ∂et B
+ ∇ · v ρet + p + − (v · B) =
∂t 2µ0 µ0
 
1
∇ · k∇T − [η (∇ × B)] × B + ρvg (3.98)
µ0

3.3.9. Sistema MHD real en variables conservativas

Combinando las ecuaciones (3.16), (3.91) y (3.98), puede escribirse el sistema MHD en

forma de ley de conservación con términos fuente.

 
ρv
 
ρ   
 ρv ⊗ v − 1 B ⊗ B + I p + B 2 
  
∂  ρv 
+∇· µ0 2µ0
=
 
∂t 

 B 
 
  v ⊗ B − B ⊗ v 

2

ρet B 1
ρet + p + 2µ 0
v − µ0 (B · v) B
   
0 0
   
 0   ρg 
∇· +
1
 (3.99)
0   −∇ × µ0 η (∇ × B)
   
 
k · ∇T LRad + EH + ρvg

A su vez deben agregarse dos ecuaciones más para la clausura del sistema:

Una ecuacion de estado


Para un gas monoatómico completamente ionizado sigue siendo válida la ley de gases
3.3. Modelo Magnetohidrodinámico 47

perfectos, por lo tanto se emplea una ecuación de estado de la forma (3.26).

Conservación de la divergencia nula de B

No es necesario incluir a la conservación de la divergencia del campo magnético B


como ecuación explícita en el sistema de leyes de conservación, ya que tomando la

divergencia de la ecuación de la inducción (3.114) y manipulado algebraicamente el

sistema, vemos que está implícita la condición


(∇ · B) = 0 (3.100)
∂t

De esta manera, si es ∇·B = 0 inicialmente, esta condición debería mantenerse en

el tiempo.

Sin embargo, debido a la inexactitud de los métodos numéricos, suelen generarse

monopolos magnéticos espurios, que luego se van acumulando si el modelo numérico

no los elimina explícitamente. Para salvar esta condición existen diferentes enfoques

posibles, entre ellos:

Resolver la divergencia de B de manera aproximada en una malla colocalizada

(staggered)

Expresar el campo magnético en función de su potencial vector, con la desven-

taja de aumentar el orden de las ecuaciones diferenciales

Cambiar la formulación del sistema de leyes de conservación para que la condi-

ción de divergencia nula se transporte como un escalar (Powell, 1995)

Usar un esquema análogo al modelo de compresibilidad articial para ujos

incompresibles (Yalim, 2008)

Cuando se trata de un sistema MHD unidimensional, la condición de divergencia nula

se simplica, ya que al sólo existir derivadas no nulas en una dirección , en este caso

la dirección x:

∂Bx ∂By ∂Bz


∇·B= + + =0
∂x ∂y ∂z (3.101)
∂Bx
= 0 → Bx = cte
∂x
48 Capítulo 3. Modelos Físicos

3.4. Adimensionalización de las ecuaciones


Es necesario adimensionalizar el sistema MHD por las mismas razones que se adimen-

sionaliza el sistema de Euler, y además porque las expresiones de las matrices jacobianas

y los vectores propios son más sencillas en variables adimensionales, ya que desaparece el

factor µ0 de las ecuaciones. Nuevamente, por simplicidad usamos la notación indicial en el

proceso.

3.4.1. Parámetros para adimensionalización

Longitudes

Las longitudes y los opreadores de derivadas espaciales se adimensionalizan de la misma

manera que para el sistema de Euler, de acuerdo a las Ecs. (3.39), (3.40).

Densidad

Las densidades se adimensionalizan mediante una densidad de referencia, al igual que

para el sistema de Euler, de acuerdo a la Ec. (3.41).

Debe tenerse en cuenta que en muchos problemas astrofísicos y de dinámica de plasmas

los datos y valores de referencia están dados en función de la densidad de partículas n, éstos
deben multiplicarse por la masa promedio de las especies consideradas para transformar a

la variable ρ.

Velocidades

Debido a que en el modelo MHD la energía asociada al campo magnético B es la más

importante (en virtud de que el parámetro β < 1); y a que las velocidades características

del sistema dependen fuertemente del mismo, las velocidades se adimensionalizan mediante

una velocidad de Alfvén. En el caso de un ujo unidimensional, se adopta la velocidad de

Alfvén en la dirección x bxref .

vi
vi = → vi = bxref vi (3.102)
bxref

la velocidad de Alfvén es la velocidad de propagación de las ondas homónimas, y se calcula

como:
Bref
bxref = √ (3.103)
µ0 ρref
3.4. Adimensionalización de las ecuaciones 49

En el Sistema Internacional de Unidades (SI) el valor de la permitividad magnética en

el vacío es de µ0 = 4π · 10−7 . Sin embargo, en el sistema CGS (muy utilizado en artículos

de astrofísica) la denición de la corriente es distinta, por lo tanto el valor de la constante

µ0 posee otro valor. Existen tres tipos de sistemas CGS: electrostático, electromagnético, y

gaussiano. La física deja claro que existen sólo dos constantes independientes de entre 0 ,
µ0 y c, dependiendo de cómo se dena el sistema de unidades empleado. Las ecuaciones de

Maxwell pueden expresarse independientemente del sistema de referencia usado de acuerdo

al trabajo de Leung (2004), como:

∇ · E = 4πkc ρq (3.104)

∇·B=0 (3.105)

∂B
∇ × E = −αl (3.106)
∂t
αb ∂E
∇ × B = 4παb j + (3.107)
kc ∂t

En la tabla 3.1 se expresan los distintos factores de conversión para pasar de un sistema

a otro. donde el factor de conversión b = 107 A2 /N = 4π/µ0 = 4π0 c2

kc kc
sistema kc αb 0 µ0 ka = c2
αl = αB c2
cgs electrostático(ESU) 1 c−2 1 c−2 c−2 1
2 −2
cgs electromagnético(EMU) c 1 c 1 1 1
CGS Gaussiano 1 c−1 1 1 c−2 c−1
CGS de Lorenz Heavyside
1

1
4πc
1 1
1
4πc2
c−1
c2 1 b 4π 1
SI 1
b b 4πc2 b b

Tabla 3.1: Conversión de sistemas de unidades para las ecuaciones del electromag-
netismo

Campos magnéticos

Los campos magnéticos se adimensionalizan empleando un valor de campo de referencia.

Para ujos unidimensionales, se cumple que Bx = cte, por lo que el valor de Bx resulta una

elección natural.

Bi
Bi = → Bi = Bi Bref (3.108)
Bref
50 Capítulo 3. Modelos Físicos

Tiempo

El tiempo se adimensionaliza mediante la longitud de referencia y la velocidad de Alfvén

bxref L
t=t →t=t
L bxref

y el operador de derivada temporal, empleando el resultado anterior:

∂ ∂ L ∂ ∂ bx ∂
= bxref
= → = ref
∂t ∂t bxref ∂t ∂t L ∂t
L

Luego, la unidad de tiempo de referencia será:

L
tref =
bxref

Presión

La presión mecánica se adimensionaliza con la presión magnética de referencia, ya que

ésta última está asociada a la densidad de energía electromagnética :

2
Bref
p
p= 2 →p= p
Bref µo
µo

Temperatura

La temperatura se adimensionaliza mediante la velocidad de Alfvén al cuadrado.

1
T =T → T = T b2xref (3.109)
b2xref

Energía

Por último, la energía total (compuesta por la suma de las energías interna, cinética y

magnética) se adimensionaliza con la velocidad de Alfvén al cuadrado , que representaría

además una densidad de energía (energía por unidad de masa) asociada al campo magnético.

et
et = 2
Bref
→ et = b2xref et
ρµ0
3.4. Adimensionalización de las ecuaciones 51

3.4.2. Ecuaciones adimensionales

Continuidad

bxref
Sacando factor común
L ρref en la ecuación de conservación de masa expresada en

notación indicial (Ec. (3.16)) permite expresarla de manera adimensional

bxref
 
∂ρ
ρref + ∇ · (ρvi ) = 0
L ∂t

Luego, la expresión adimensional de la ecuación de continuidad es idéntica a su expresión

dimensional

Conservación de cantidad de movimiento

De la misma manera que para el sistema de Euler, para el caso ideal la ecuación adi-

mensional tiene la misma forma que la dimensional. Pero el miembro derecho del sistema

no homogéneo queda afectado por números adimensionales:

ρref b2xref b2x


   
∂ρvi Bj Bj
+ ∇ · ρvi vj − Bi Bj + δij (p + ) = ρρref gi ref (3.110)
L ∂t 2 L

ρref b2x
ref
Dividiendo a ambos miembros por , y multiplicando y dividiendo el segundo miem-
L
bro por u, se obtiene que los términos no homogéneos quedan multiplicados por:

  
∂ρvi Bj Bj
+ ∇ · ρvi vj − Bi Bj + δij (p + ) = ρgi
∂t 2

Inducción electromagnética

En el miembro derecho de la ecuación de la inducción aparece el llamado número de

Reynolds Magnético :
µ0 uL
ReM = (3.111)
η
que representa una medida de la intensidad del acoplamiento entre el ujo y el campo

magnético (Goedbloed y Poedts, 2004) y el número de Alfvén

bxref
Al = (3.112)
u
52 Capítulo 3. Modelos Físicos

Sacando como factor común los parámetros de referencia

Bref bxref ∂Bi Bref bxref  Bref ηref  


+ ∇ · vi Bj − Bi ⊗ vj = − 2
∇ × η ∇ × Bi (3.113)
L ∂t L L µ0

obtenemos
∂Bi 1  
+ ∇ · (vi Bj − Bi vj ) = − ∇ × η ∇ × Bi (3.114)
∂t RM Al

Conservación de energía

2
bxref Bref
Para la ecuación de la energía se saca factor común
a µ0 del miembro izquierdo,
obteniéndose:

2
bxref Bref
   
∂et Bj Bj 
+∇· et + p + vi − Bj · vj Bi =
L µ0 ∂t 2
3
bxref
kref 2
bx ∇ · q i + EH + L rad + ρref ρgi · vi (3.115)
L2 ref L

Los términos fuente resultan idénticos a los de la ecuación de energía del modelo de Eu-

ler, con la diferencia de que están afectados por un factor de adimensionalización distinto

Teniendo en cuenta las Deniciones del número de Péclet (3.59) y el de Alfvén (3.112)

obtenemos:

   
∂et Bj Bj 
+∇· et + p + vi − Bj · vj Bi
∂t 2
1 L L
= ∇ · qi + 3
EH + Lrad + ρgi · vi (3.116)
P e Al ρref bxref ρref b3xref
3.4. Adimensionalización de las ecuaciones 53

Sistema de ecuaciones conservativas

Reemplazando los resultados anteriores en las Ecuaciones de conservación (3.99): Se

observa que el sistema de ecuaciones es independiente del valor de µ0 que se adopte.

 
ρv
 
ρ
2
  
B

ρv ⊗ v − B ⊗ B + I (p + )
 
∂  ρv 
  
2

+ ∇ · =
 
∂t 
 
 B 
 
  v ⊗ B − B ⊗ v 

2

et et + p + B2 v − B · v B


   
0 0
  
ρg

 0   
∇· + (3.117)

1

−∇ × µ0 η ∇ × B
 

 0  
  

L
1
∇·q ρ b3
EH + ρ Lb3 Lrad + ρg · v
P e Al ref xref ref xref

A continuación, se presentan las formulaciones en variables conservativas y primitivas para

los sistemas MHD adimensionales de siete y ocho ondas respectivamente. Para simplicar la

notación, se le retirará el sobrelineado a las variables adimensionales, y de ahora en adelante,

a menos que se diga expresamente lo contrario, se trabajará con el sistema adimensional.

3.4.3. Formulación conservativa para el sistema multidimen-

sional

Expresando la Ecuación (3.117) en forma de un sistema de ecuaciones escalares adi-

mensionales y sin incluir los términos fuentes, se obtiene el siguiente sistema:

 
  ρu ρv ρw
ρ  ρu2 − B 2 + p + B
 2 
  x ρuv − Bx By ρuw − Bx Bz 
 ρu  
2

B2
   
 

 ρv 
  ρuv − Bx By ρvv − By By + p + ρvw − By Bz 
   2 
∂  ρw  
+∇· B2 

 ρuw − Bx Bz ρvw − By Bz ρww − Bz Bz + p + =0
∂t 

 Bx 
  2 
0 vBx − By u wBx − Bz u
   
 By  



uB − Bx v 0 wBy − Bz v
 
y
 

 Bz 
  
uBz − Bx w vBz − By w 0
 
et  
C1 u − C2 Bx C1 v − C2 By C 1 w − C 2 Bz
(3.118)
54 Capítulo 3. Modelos Físicos

donde:

B2
C1 = e t + p + ; C2 = Bx u + By v + Bz w; B 2 = Bx2 + By2 + Bz2
2

La naturaleza de la ecuación de la inducción (Ec. (3.95)) implica que el vector de ujo tenga

componente nula para la dirección x Esta condición es un problema para la implementación


de la solución numérica de este sistema hiperbólico si se usa un esquema de ujos numéricos

proyectados en la dirección normal a la cara de la celda (como en el caso de Powell (1995)),

porque aparece un valor propio nulo en el sistema de vectores y valores propios. Los autores

Peyrard y Villedieu (1999) y Sokolov et al. (2008) proponen posibles soluciones para este

inconveniente.

De manera análoga al sistema de Euler, la matriz jacobiana para el ujo en la dirección

x se expresa como:

 
0 1 0 0 0 0 0 0
−2u2 + 1−γ 2
 

 2 v (3 − γ) u (1 − γ) v (1 − γ) w 0 (2 − γ) By (2 − γ) Bz (γ − 1) 


 −uv v u 0 0 −Bx 0 0 

 
 −uw w 0 u 0 0 −Bx 0 
Ac =  

 0 0 0 0 0 0 0 0 

uBy By
− ρ + vBρ x − Bρx u
 
 ρ 0 0 0 0 
 
 − uBz + wBx Bz
0 − Bρx 0 0 u 0 
 ρ ρ ρ 
Ac8,1 Ac8,2 Ac8,3 Ac8,4 0 Ac8,5 Ac8,6 γu
(3.119)

donde
et u 2 − γ B 2 Bx
Ac8,1 = −γ + (γ − 1) uv2 − u + (B · v)
ρ 2 ρ ρ
 2 − γ B2 B2
 
et γ − 1  2
Ac8,2 = γ − 2
v + 2u + − x
ρ 2 2 ρ ρ
Bx By
Ac8,3 = (1 − γ) uv −
ρ
Bz Bx
Ac8,4 = (1 − γ) wu −
ρ
Ac8,6 = (2 − γ) By u − Bx v
Ac8,7 = (2 − γ) Bz u − wBx
La matriz jacobiana para el caso de dos dimensiones o más tendrá ocho autovalores en

general distintos, que corresponden a diferentes ondas características:

4 Ondas magnetoacústicas Existen dos tipos de ondas magnetosónicas: rápidas y


3.4. Adimensionalización de las ecuaciones 55

lentas. Dichas ondas se propagan con velocidades:

λf,s = u ± cf,s (3.120)

donde  
 2
 s 2
2 2
1 γp B γp B γpB
c2f,s =  + ± + − 4 2 x (3.121)
2 ρ ρ ρ ρ ρ

2 Ondas de Alfvén que viajan a velocidad:

λa = u ± bx

donde
Bx
bx = √
ρ

Una onda entrópica

λs = u

Una onda asociada a la divergencia nula del campo magnético

λB = 0

El sistema conservativo, así como está planteado, no posee solución para un problema de

Riemann con cualquier tipo de condición inicial, ya que para la matriz jacobiana uno de

los autovalores es 0 y uno de los vectores propios queda indeterminado. Por esta razón es

necesario modicar el sistema de leyes de conservación para salvar esta dicultad.

3.4.4. Jacobiano en variables primitivas

Otra manera de expresar el sistema MHD es en variables primitivas. De manera similar

al sistema de Euler, puede expresarse las ecuaciones de cantidad de movimiento y energía

en función de las variables u, v, w, p en forma cuasi-lineal para la dirección x a través de la


56 Capítulo 3. Modelos Físicos

matriz jacobiana del ujo en dicha dirección.

     
ρ u ρ 0 0 0 0 0 0 ρ
By
u   0 u 0 0 − Bρx Bz 1
u 
     

   ρ ρ ρ 


 
By

 v  
  0 0 u 0 − ρ − Bρx 0 0 


 v 
   Bx Bx   
∂  w  
+ 0 0 0 u − ρ 0 ρ 0  ∂ 
  w =0
∂t 
 Bx  
  0 0 0 0 0 0 0 0
 ∂x 
  Bx 

     

 By  
  0 By −Bx 0 −v u 0 0 


 By 

Bz   0 Bz 0 −Bx −w 0 u 0 Bz 
     
  
p 0 γp 0 0 (γ − 1)v · B 0 0 u p
(3.122)

donde el vector de variables primitivas V y la matriz jacobiana del sistema primitivo Ap


son, respectivamente

   
ρ u ρ 0 0 0 0 0 0
By
u  0 u 0 0 − Bρx Bz 1
   

 

 ρ ρ ρ 

By Bx

 v 

 0 0 u 0 − ρ ρ 0 0 

− Bρz Bx
   
 w   0 0 0 u 0 ρ 0 
V= ; Ap =   (3.123)

 Bx 


 0 0 0 0 0 0 0 0


   

 By 


 0 By −Bx 0 −v u 0 0 

Bz  0 Bz 0 −Bx −w 0 u 0
   
  
p 0 γp 0 0 (γ − 1)v · B 0 0 u

Los valores propios del sistema primitivo son idénticos a los del sistema conservativo, y las

matrices de transformación entre ambos sistemas, dada por la relación (2.21) son:

 
1 0 0 0 0 0 0
 

 u ρ 0 0 0 0 0 

v 0 ρ 0 0 0 0
 
 
 
P=
 w 0 0 ρ 0 0 0 
 (3.124)

0 0 0 0 1 0 0
 
 
 

 0 0 0 0 0 1 0 

1 2 1
2 (u + v2 + w2 ) ρu ρv ρw By Bz γ−1
3.5. Sistema unidimensional 57

 
u ρ 0 0 0 0 0
 2 
 u 2ρu 0 0 By Bz 1 
 
 uv ρv ρu 0 −Bx 0 0
 

 
 uw ρw
Q= 0 ρu 0 −Bx 0 

 0 By −Bx 0 u 0 0
 

 
 0
 0 −Bz By w −v 0 

γ
Q7,1 Q7,2 ρuv − Bx By ρuw − Bx Bz 2uBy − vBx 2uBz − wBx γ−1 u
(3.125)

donde

1 1 γ
Q7,1 = u(u2 + v 2 + w2 ) Q7,2 = ρ(u2 + v 2 + w2 ) + ρu2 + p + By2 + Bz2
2 2 γ−1

3.5. Sistema unidimensional

Sin embargo, como para el sistema unidimensional la ecuación de la inducción


magnética en la dirección x es trivialmente nula, la ecuación de conservación asociada
a la componente Bx del campo magnético también lo es. Luego, si sólo interesa
resolver las ecuaciones del sistema en la dirección x se elimina dicha ecuación del
sistema, y se obtiene un sistema de siete ondas, eliminando así el autovalor igual a
0.  
ρu
 
ρ
2
 ρu2 − B 2 + p + B
 
ρu
  
x
 
2
   
ρv
 
ρuv − Bx By
   
∂    
ρw +∇· =0 (3.126)
 
∂t 

  ρuw − Bx Bz 
By
 
uBy − Bx v
   
   
Bz
 
wBy − Bz v
   
 
et C1 u − C2 Bx

Se demuestra que la matriz jacobiana conservativa para el caso unidimensional es

igual a la del sistema multidimensional, con la 5


o columna y la eliminadas.
58 Capítulo 3. Modelos Físicos

 
0 1 0 0 0 0 0
−2u2 + 1−γ
2 v
2
(3 − γ) u (1 − γ) v (1 − γ) w (2 − γ) By (2 − γ) Bz (γ − 1)
 
 
 

 −uv v u 0 −Bx 0 0 

Ac =  −uw w 0 u −Bx 0
 

uBy By
− ρ + vBρ x − Bρx
 

 ρ 0 u 0 0 

 − uB
ρ + ρ
z wBx Bz
0 − Bρx 0 u 0
 
ρ 
Ac8,1 Ac8,2 Ac8,3 Ac8,4 Ac8,5 Ac8,6 γu
(3.127)

La matriz jacobiana primitiva es

 
u ρ 0 0 0 0 0
By Bz 1
 0 u 0 0
 
 ρ ρ ρ 

 0 0 Bx
 u 0 ρ
0 0 

Ap =  0 0 Bx
0 u 0 0 (3.128)
 
ρ

 
 0 By −Bx 0 u 0 0 
 
 0 Bz 0 −Bx 0 u 0
 

0 γp 0 0 0 0 u

Teniendo en cuenta las siguientes deniciones:

Bx By Bz
bx = √ ; by = √ ; bz = √ ; (3.129)
ρ ρ ρ

que no son otra cosa que velocidades de Alfvén, y deniendo además:

b2 = b2x + b2y + b2z (3.130)

b2⊥ = b2y + b2z (3.131)

Pueden expresarse los vectores propios izquierdos y derechos de la jacobiana

primitiva:
3.5. Sistema unidimensional 59

Para las ondas magnetosonicas rápidas:

" #
−cf −cf c2f by c2f bz 1
l±f = 0, ±cf , ± 2 2
bx by , ± 2 2
bx bz , 2 2
√ , 2 2
√ ,
(cf − bx ) (cf − bx ) (cf − bx ) ρ (cf − bx ) ρ ρ
(3.132)
 
ρ
±cf
 
 
−c
 
 ± 2 f 2 bx by 
 (cf −bx ) 
 −cf 
r±f =  ± (c2f −b2x ) bx bz (3.133)
 

 2 c f 2 by √ ρ
 2 

 (cf −bx ) 
 c2f √ 
 (c2f −b2x ) bz ρ
 

ρa2

Para las ondas magnetosonicas lentas:

c2s c2s
 
−cs −cs by bz 1
l±s = 0, ±cs , ± 2 2
b x b y , ± 2 2
b x b z , 2 2
√ , 2 2
√ ,
(cs − bx ) (cs − bx ) (cs − bx ) ρ (cs − bx ) ρ ρ
(3.134)
 
ρ
 

 ±cs 

 ± −cs b b 
 (c2s −b2x ) x y 
−cs
 
r±s  ± (c22s −b2x ) bx bz
= (3.135)



 (c2c−b
s
2 ) by ρ
 

s x
 c2s √ 
 (c2s −b2x ) bz ρ
 

ρa2

Para las ondas de Alfvén:

 
Bz By
l±a = 0, 0, −Bz , By , ± √ , ∓ √ , 0 (3.136)
ρ ρ
60 Capítulo 3. Modelos Físicos

 
0
0
 
 
 

 −Bz 

r±a = By (3.137)
 

 √ 
 ± ρBz 

 
∓ ρBy
 
 
0

Para la onda entrópica:

λe = u (3.138)
 
−1
le = 1, 0, 0, 0, 0, 0, 2 (3.139)
a
 
1
 0 
 
 
 0 
 
re =  0  (3.140)
 
 
 0 
 
 0 
 

3.5.1. Normalización del sistema de ecuaciones

El sistema MHD tiene la particularidad de que, bajo ciertas circunstancias, valo-

res propios asociados a ondas diferentes se aproximan entre sí, y sus vectores propios

asociados (en el caso de que dichos valores propios coincidan) se vuelven singulares,

o indeterminados, cuando están expresados en la forma tradicional. De esta forma, el

sistema de vectores y valores propios se degenera, lo que produce dicultades en su

implementación numérica. Para salvar esta dicultad, se normalizaron los vectores

propios de acuerdo a la metodología propuesta por Roe y Balsara (1996).


3.5. Sistema unidimensional 61

Analizando el sistema MHD 1D en variables primitivas adimensionales

     
ρ u ρ 0 0 0 0 0 ρ
   By Bz 1
  

 u  
  0 u 0 0 ρ ρ ρ



 u 
Bx
v   0 0 u 0 0 0 v 
     
 ρ  
∂   
Bx
 ∂  
w + 0 0 0 u 0 0 w =0 (3.141)
   
∂t  ρ  ∂x 
By   0 By −Bx u By 
     
 0 0 0  
     

 Bz  
  0 Bz 0 −Bx 0 u 0 


 Bz 

p 0 γp 0 0 0 0 u p

Teniendo en cuenta las Ecs. (3.129), (3.130), y (3.131) puede obtenerse una nueva

matriz jacobiana cuyos vectores y valores propios ponen en evidencia casos de inde-

terminación. Los valores propios del sistema son, usando la nomenclatura propuesta

por los autores:

λ1 = u − cf ; λ2 = u − bx λ3 = u − cs λ4 = u
(3.142)
λ5 = u + cs λ6 = u + bx λ7 = u + cf

Las velocidades magnetosónicas se obtienen resolviendo la ecuación característica:

c4 − (a2 + b2 )c2 + a2 b2x = 0 (3.143)

Donde a es la velocidad del sonido gasdinámica, dada por la Ec. (3.42). Luego,

resolviendo esta ecuación de cuarto grado pueden expresarse las velocidades magne-

tosónicas como:

  s 2
1 γp 1 γp γp
c2f = 2
+b + +b 2 − 4 b2x
2 ρ 2 ρ ρ

  s 2
1 γp 1 γp γp 2
c2s = + b2 − + b2 −4 b
2 ρ 2 ρ ρ x
Además, dichas soluciones cumplen las siguientes identidades:

c4f − a2 b2x = c2f c2f − c2s ; c4s − a2 b2x = c2s c2s − c2f
 
(3.144a)
62 Capítulo 3. Modelos Físicos

(c2 − a2 )(c2 − b2x ) = c2 b⊥ ; cf cs = a kbx k ; c2f + c2s = a2 + b2 (3.144b)

Se observa que las curvas de cf y cs constantes son elipses e hipérbolas cofocales res-

pectivamente. Despejando de las expresiones de dichas velocidades pueden obtenerse

ecuaciones de elipses e hipérbolas respectivamente en el plano cartesiano cuyos ejes

son bx /a y b⊥ /a .

  s 2
γp γp γp 2
2c2f − + b2 = + b2 −4 b
ρ ρ ρ x
2 2
a2 a2
 
bx b⊥
+ 2 =1
c2f

a cf − a2 a
De la misma manera para la onda magnetosónica lenta, se obtiene la expresión para

una familia de hipérbolas

2 2
a2 a2
 
bx b⊥
− 2 =1
c2f

a c f − a2 a

Por otro lado, en el caso de que

b y = bz = 0

ocurre:
1 1p 2
c2f = (a2 + b2x ) + (a − b2x )2 = a2
2 2
1 1p 2
c2s = (a2 + b2x ) − (a − b2x )2 = b2x
2 2
Luego, cuando bx = a ambas velocidades magnetosónicas serán iguales, lo que produ-
ce que el sistema de vectores propios se vuelva indeterminado. Los vectores propios

asociados a las ondas magnetosónicas son los que resultan entonces indeterminados,

por esta razón han sido estudiados más en detalle.

En la Figura 3.3 se presenta un gráco de dichas familias de curvas para distintos

valores de cs y cf adimensionales. Se observa que para el caso en que bx ≈ a y

b⊥ ≈ 0 ocurre que cs ≈ bx ≈ cf ≈ 1. Luego, el sistema dejaría de ser estrictamente

hiperbólico.
3.5. Sistema unidimensional 63

2.5

cs=0.05 cs=0.15
cs=0.25
cs=0.35
2 cs=0.45
cs=0.55

cs=0.65

1.5 cs=0.75
bn /a

cs=0.85

cs=0.95

0.5 cf=2.405
cf=2.205
cf=2.005
cf=1.805
cf=1.605
cf=1.205 cf=1.405
cf=1.005
0
0 0.5 1 1.5 2 2.5
bx/a

Figura 3.3: Curvas de velocidades magnetosónicas constantes

Cuando se hace el producto interior de los vectores izquierdo y derecho asociados

a una misma onda característica, dados por las Ecs. (3.132), (3.133),(3.134) y (3.135)

, se obtiene:
2c2f (c2f − c2s )
Lf · Rf =
(c2f − b2x )
(3.145)
2c2s (c2f − c2s )
Ls · Rs =
(c2s − b2x )
Estas expresiones pueden ser singulares o indeterminadas en algunos casos. Por

esta razón, y para garantizar que los vectores propios sean ortonormales, es necesario

multiplicar a dichos vectores por sendos factores kl y kr , cuyo producto sea igual a

(c2 − b2x )
kl kr =
2c2 (c2f − c2s )

donde c representa la velocidad asociada al vector propio que se desea normalizar

(rápida o lenta). Deniendo los factores αf y αs como:

a2 − c2s c2f − a2
αf2 = αs2 = (3.146)
c2f − c2s c2f − c2s
64 Capítulo 3. Modelos Físicos

Que a su vez poseen la ventaja de cumplir las siguientes identidades:

αf2 + αs2 = 1

αf2 c2f + αs2 c2s = a2


ab⊥
αf αs =
c2f− c2s

Los autores normalizan los vectores izquierdos por 1/a2 para que tengan las

mismas dimensiones que los vectores derechos.

De esta manera, los vectores propios izquierdos y derechos normalizados a las

ondas magnetosónicas se expresan como:

 
1 αf βy a −αf βz a αs
ls = 2 0, ±αs cs , ±αf cf βy SBx , ±αf cf βz SBx , − √ , √ , (3.147a)
2a ρ ρ ρ
 
1 αs βy a αf βz a αf
lf = 2 0, ±αf cf , ∓αs cs βy SBx , ∓αs cs βz SBx , √ , √ , (3.147b)
2a ρ ρ ρ
   
αs ρ αf ρ
±αs cs ±αf cf
   
   
   
 ±αf cf βy SBx   ∓αs cs βy SBx 
   
rs =  ±αf cf βz SBx  rf =  ∓αs cs βz SBx  (3.148)
   
 −αf √ρβy a   αs √ρβy a 
   
√ √
   
 −αf ρβz a   αs ρβz a 
   

αs ρa2 αf ρa2
donde
by bz
βy = , βz = , SBx = signo(Bx ) (3.149)
b⊥ b⊥
Sin embargo, estas expresiones son indeterminadas cuando b⊥ = 0 , es decir cuando

by = bz = 0. Para salvar esta indeterminación, los autores proponen en este caso



establecer βy = βz = 1/ 2

Los vectores propios asociados a las ondas de Alfvén y a la onda de entropía

permanecen sin cambios. A pesar de ello, a los vectores de las ondas de Alfvén

para simlicar el cálculo numérico se los expresa en función de los parámetros β


3.5. Sistema unidimensional 65

anteriormente denidos:

 
1 βz SBx βy SBx
la = 0, 0, ±βz , ∓βy , − √ , √ , 0 (3.150)
2 ρ ρ
 
0
0
 
 
 

 ±βz 

ra =  ∓βy (3.151)
 

 √ 
 −βz SBx ρ 

 
βy SBx ρ
 
 
0

Casos de indeterminación

Existen seis casos posibles, en función de los valores que puedan tomar las varia-

bles a, b x , y b⊥ .
1. Si bx ≈ 0 pero b⊥ 6= 0, los coecientes αf y αs quedan:

a2 b2x
c2f ≈ a2 + b2⊥ ; c2s ≈ (3.152)
a2 + b2⊥

a2 b2⊥
αf2 ≈ ; αs2 ≈ ;
a2 + b2⊥ a2 + b2⊥

2. Si bx ≈ 0 y b⊥ ≈ 0 se obtiene el límite gasdinámico. Para este caso la onda

rápida se convierte en una onda sónica, y la onda lenta desaparece.

c2f ≈ a2 ; c2s ≈ 0 (3.153)

αf2 ≈ 1; αs2 ≈ 0;

3. Si |bx | < a −  y b⊥ ≈ 0 donde  es un número pequeño

c2f ≈ a2 ; c2s ≈ b2x (3.154)

αf2 ≈ 1; αs2 ≈ 0;
66 Capítulo 3. Modelos Físicos

De la misma forma que para el caso anterior, las ondas magnetosónicas rápidas

tienden a ondas sónicas, pero las ondas lentas tienden a ondas de Alfvén

4. Si |bx | > a +  y b⊥ ≈ 0
c2f ≈ b2x ; c2s ≈ a2 (3.155)

αf2 ≈ 0; αs2 ≈ 1

En este caso ocurre lo inverso para el caso anterior, las ondas lentas tienden a

ondas acústicas. En todos los casos anteriores no existen indeterminaciones en

los vectores propios.

5. Si |bx | ≈ a y b⊥ ≈ 0 se obtiene el caso magnetosónico, donde ambas ondas

magnetosónicas se superponen:

c2f ≈ a2 ; c2s ≈ a2 (3.156)

El mayor inconveniente en este caso es que los factores α se vuelven indeter-

minados

αf2 ≈ 0; αs2 ≈ 0

Sin embargo, como cumplen con la condición αs2 + αf2 = 1, los vectores pro-

pios no se vuelven singulares. Los autores demostraron que , mediante una

expansión asintótica en el entorno:

bx ≈ (a + 1)signo(bx ); b⊥ = 2

b⊥ b⊥
! !
atan( ) atan( )
|bx |−a |bx |−a
αf ≈ sin + δf ; αs ≈ cos + δs ;
2 2
b⊥
donde además demostraron que |δf,s | 6 4a
.

6. Si |bx |  a y b⊥  a se obtiene el límite de vacío. En este caso el sistema queda


mal condicionado, de la misma manera que ocurre con el sistema de Euler, y

no hay normalización que pueda salvar esta condición.


Capítulo 4

Esquema Numérico

4.1. Discretización en volúmenes nitos


En el método de volúmenes nitos (FVM, Finite Volume Method), se discretiza el

Ω del problema en un número nito N


 
dominio de celdas Ωj = xj−1/2 , xj+1/2 , (j =
1, 2, ..., N ).
Dentro de cada celda Ωj se propone una interpolación a las variables del vector

de estado por funciones constantes a trozos. Es decir, se asume que las variables

conservativas toman un valor constante dentro de cada celda, que se va actualizando

conforme se avanza en el tiempo. De esta manera la forma integral de una ley de un

sistema no conservativo, dada por la Ec. (2.6) puede escribirse para cada celda Ωj
en la forma discreta como:

∆Uj 1 h i
=− F 1 − Fj− 1 + S(U)j (4.1)
∆t ∆x j+ 2 2

donde ∆x = xj+1 − xj > 0, U es el vector de variables de estado, y Fj+1/2 es una

función de ujo numérico, evaluada en la interfaz de dos celdas contiguas, que debe

aproximar de forma discreta la función de ujo del sistema hiperbólico continuo.

Dicha función, por lo tanto debe ser consistente con el ujo del sistema continuo,

y además debe cumplir con otras propiedades matemáticas para garantizar la es-

tabilidad y convergencia del esquema. Este sistema de ecuaciones se integra luego

en el tiempo mediante un método numérico, que puede ser implícito o explícito. A

67
68 Capítulo 4. Esquema Numérico

continuación, se explica la función de ujo numérico de Harten-Yee, empleada en la

presente tesis.

4.2. Método TVD de Harten para una ley de con-


servación unidimensional
Partiendo de una ley de conservación escalar de la forma

∂u ∂f (u)
+ =0 (4.2)
∂t ∂x

u(x, 0) = φ(x)

cuya velocidad característica es a, se dene la Variación Total (TV) de la solución

como: Z
∂u
T V = dx (4.3)
∂x
Si la Variación Total no aumenta en el tiempo

T V (un+1 ) ≤ T V (un ) (4.4)

(Harten, 1983) demostró que a medida que la solución avance en el tiempo no se

crearán nuevos extremos locales, los máximos existentes no aumentarán, y los míni-

mos no disminuiran. Si un esquema numérico cumple esta relación para la variación

total, se dice que es un esquema Total Variation Diminishing (TVD). Cumplir la

propiedad TVD implica que la solución no muestre oscilaciones espurias en zonas

cercanas a discontinuidades.

Asumiendo además que existe una función de entropía (ya sea física o numérica)

η(u) con un ujo asociado Ψ(u) tal que también cumple la ley de conservación:

∂η(u) ∂Ψ(u)
+ =0 (4.5)
∂t ∂x

Puede expresarse la solución aproximada u a la Ec. (4.2) con un esquema conservativo


4.2. Método TVD de Harten para una ley de conservación unidimensional 69

de la forma:
∆t
un+1 = unj −

j f j+1/2 − f j−1/2 (4.6)
∆x
Un esquema numérico general de 2k + 1 celdas puede expresarse , mediante un
±
operador diferencial discreto L(u) en función de coecientes Cj+1/2 :


un+1
j
+
= Lun = unj + Cj+1/2 ∆j+1/2 u − Cj−1/2 ∆j−1/2 u (4.7)

Donde la notación ∆j+1/2 y ∆j−1/2 signica:

∆j+1/2 u = uj+1 − uj ; ∆j−1/2 u = uj − uj−1

+ −
Los coecientes Cj+1/2 y Cj−1/2 son en general función de los valores de la variable

u en otras celdas, esto permite que el esquema numérico pueda ser no lineal.


+
Cj+1/2 = C + (uj−k+1 , ..., uj+k ); Cj−1/2 = C − (uj−k , ..., uj+k−1 ) (4.8)

(Harten, 1983) demostró que si dichos coecientes cumplen las condiciones:

+ − + −
Cj+1/2 ≥ 0; Cj−1/2 ≥ 0; Cj+1/2 + Cj−1/2 ≤1 (4.9)

entonces el esquema numérico es TVD.

También demostró que si se emplea la función de ujo numérico:

   
1 ∆x ∆t
f j+1/2 = f (uj+1 ) + f (uj ) − ψ aj ∆j+1/2 u (4.10)
2 ∆t ∆x

donde la velocidad característica numérica se estima como:


 f (uj+1 )−f (uj ) si ∆j+1/2 u 6= 0
∆j+1/2 u
aj+1/2 = (4.11)
a(x
j+1/2 ) si ∆j+1/2 u = 0

el esquema resultante es TVD, siempre que la función ψ(x) sea una función escalar

que cumpla la condición:

kxk ≤ ψ(x) ≤ 1 para 0 ≤ kxk ≤ µ ≤ 1


70 Capítulo 4. Esquema Numérico

Donde µ se dene como:


∆t
µ= .max(aj+1/2 ) (4.12)
∆x
que resulta ser una condición de estabilidad similar a la de Courant-Friedrichs-Lewy,

por lo tanto se conoce como condición CFL like.

Sin embargo, este esquema es de primer orden de precisión. Para lograr una apro-

ximación de segundo orden, Harten se vale de que se demuestra que una aproximación

de primer orden a la ley de conservación (4.2) es en realidad una aproximación de

segundo orden a una ley no conservativa de la forma:

∂u ∂f (u) ∆x ∂g(u)
+ =
∂t ∂x ∆t ∂x

Donde el miembro derecho representa un término difusivo.

Pasando al primer miembro el término que contiene a g(u) se obtiene una ley de

conservación con una función de ujo modicada:

 
∂u ∂ ∆x
+ f (u) − g(u) =0 (4.13)
∂t ∂x ∆t

Si la función g(u) es de orden

g(u) = O(∆x)

Entonces se cumple que:



g(u) = O(∆x2 )
∂x
por lo tanto el esquema es de segundo orden. Luego, aplicando el esquema de ujo

(4.10) al ujo de la ley de conservación modicada (4.13) se obtiene:

1h
f j+1/2 = f (uj+1 ) + f (uj )+
2   
∆x ∆x ∆t
(gj + gj+1 ) − ψ aj+1/2 + γj+1/2 ∆j+1/2 u (4.14)
∆t ∆t ∆x

donde γj+1/2 es:



 g(uj+1 )−g(uj ) si ∆j+1/2 u 6= 0
∆j+1/2 u
γj+1/2 = (4.15)
0 si ∆j+1/2 u = 0
4.2. Método TVD de Harten para una ley de conservación unidimensional 71

Si la función de disipación numérica g(u) es Lipschitz continua y satisface las condi-

ciones:

"    2 #
∆t ∆t
gj+1 + gj = ψ aj+1/2 − aj+1/2 ∆j+1/2 u + O(∆x2 )
∆x ∆x

γj+1/2 ∆j+1/2 u = gj+1 − gj = O(∆x2 )

Entonces el esquema conservativo (Ec. (4.6)) con el ujo dado por la Ec. (4.14)

es de segundo orden de precisión. Dicho esquema numérico se conoce como Flujo de


Harten.
Harten llamó a la función g(u) función limitadora, ya que cumple la función

de limitar la cantidad de viscosidad numérica introducida en el ujo. La función

limitadora que él propuso luego fue llamada minmod.


   
∆t
gj = Sj+1/2 max 0, min σ a j+1/2 ∆j+1/2 u ,
∆x
  
∆t
Sj+1/2 σ aj−1/2 ∆j−1/2 u (4.16)
∆x

donde
1
σ(x) = ψ(x) − x2 > 0 (4.17)
2
O en su forma discreta

   
∆t
Sj+1/2 = signo σ aj+1/2 ∆j+1/2 u (4.18)
∆x

Por otro lado, el ujo de Harten cumple con la propiedad de preservar la po-

sitividad en regiones de densidades bajas, como es propuesta por (Einfeldt et al.,

1991).

4.2.1. Generalización de Yee

(Yee, 1987) introdujo una modicación en el ujo de Harten para volverlo más

exible en la elección de la función limitadora a emplear, y para lograr que sea menos

difusivo. Dicho ujo modicado se conoce como ujo de Harten-Yee. Sacando como
72 Capítulo 4. Esquema Numérico

factor común a la función σ (Ec. (4.18)) de la función limitadora, permite expresar

el ujo de Harten-Yee como:

1
f j+1/2 = f (uj+1 ) + f (uj ) + σ(aj+1/2 )(gj + gj+1 )−
2   
∆t
ψ aj+1/2 + γj+1/2 ∆j+1/2 u (4.19)
∆x

La función limitadora minmod para este ujo se calcula como:

   
∆t
gj = Sj+1/2 max 0, min
∆x a j+1/2 ∆j+1/2 u

 
, Sj+1/2 λaj−1/2 ∆j−1/2 u (4.20)

El ujo de Harten Yee también cumple con la propiedad de conservación de la

positividad en regiones de baja densidad, lo que lo hace una opción adecuada para

sistemas físicos como la corona solar o los arcos coronales.

4.2.2. Extensión a sistemas multidimensionales

Llamando R a la matriz cuyas columnas son los vectores propios derechos de la

matriz jacobiana A(U) puede obtenerse:

R−1 AR = Λ

Teniendo en cuenta la denición de las variables características (Ec. (2.16)):

W = R−1 U (4.21)

Pueden expresarse las ecuaciones del sistema de leyes conservativas de forma

desacoplada de la siguiente manera:

Wt + ΛWx = 0 (4.22)

Luego, puede aplicarse el esquema TVD escalar de Harten-Yee a cada una de

dichas ecuaciones desacopladas. La forma nal del ujo numérico TVD de Yee que
4.2. Método TVD de Harten para una ley de conservación unidimensional 73

se obtiene al invertir la transformación para obtener nuevamente el esquema en las

variables originales.

1 
Fi+1/2 = Fi+1 + Fi + Ri+1/2 Φi+1/2 (4.23)
2

donde la función Φ es la función de viscosidad numérica, cuyas componentes se

expresan como:

 
(l) (l) (l) (l) (l) (l) (l) (l)
φi+1/2 =σ (λi+1/2 )(gi+1 + gi ) −ψ λi+1/2 + γi+1/2 αi+1/2 (4.24)

Para el caso multidimensional, la función limitadora minmod se implementa de

la siguiente manera:

nh  io
(l) (l) (l) (l) (l)
gi = Si+1/2 max 0, min (λi+1/2 )|αi+1/2 |, (λi−1/2 )αi−1/2 Si+1/2 ) (4.25)

(l)
Si+1/2 = signo(αi+1/2 ) (4.26)

Y los coecientes γ para el caso multidimensional se generalizan como:

 (l) (l)
 gj+1(l)−gj

si
(l)
αj+1/2 6= 0
(l) αj+1/2
γj+1/2 = (4.27)
0 (l)
si αj+1/2 =0

La función σ(λ), para retener el segundo orden de precisión en la integración

temporal explícita con Euler (Yee, 1989), se dene como:

 
(l) (l) 1 (l) ∆t (l) 2
σ (λi+1/2 ) = ψ(λi+1/2 ) − (λ ) (4.28)
2 ∆x i+1/2

(l)
Y la función ψ(λi+1/2 ) es la función encargada de introducir la disipación numérica
propiamente dicha. Para respetar la condición de entropía y lograr la convergencia

a una solución físicamente correcta (Harten y Hyman, 1983), esta función se dene

como: 
(l) (l)
(l)
 |λi+1/2 | si |λi+1/2 | ≥ δ1
ψ(λi+1/2 ) = 
(l)

(l) (4.29)
 (λi+1/2 )2 + δ12 /2δ1 si |λi+1/2 | < δ1

donde δ1 es un número real pequeño.


74 Capítulo 4. Esquema Numérico

4.3. Términos fuente


Como se explicó en el capítulo anterior, el modelo considerado toma en cuenta

términos fuente asociados a:

la gravedad

la conducción de calor con el modelo de Spitzer, dado por la Ec. (3.8)

La función de calentamiento EH

La función de enfriamiento por radiación Lrad , dada por la Ec. (3.1)

Asumiendo que la gravedad actúa en la dirección del eje x y en sentido con-

trario, g = −gi, el vector de términos fuente se expresa para le modelo de Euler

unidimensional como:

 
0
 
S=
 −ρg 
 (4.30)
 2 ∂ 2 T 7/2 
−ρgu + κsp + EH + Lrad
7 ∂x2

El tratamiento numérico de las fuentes asociadas a la gravedad , el calentamiento

y la radiación no presentan inconvenientes respecto a su discretización numérica. To-

dos ellos dependen de la posición o de las variables de estado de la celda considerada.

De esta manera, dichos términos fuente se discretizan como:

Z
1
S(U)dΩ ≈ Sj (Uj ) (4.31)
Ωj Ωj

Para evaluar el término de la conducción de calor existen dos opciones: una

diferencia nita centrada, de acuerdo a (Aschwanden, 2004):

7/2 7/2 7/2


2 Tj−1 − 2Tj + Tj+1
 
∂ ∂T
Q̇cond = κ(T ) = κsp (4.32)
∂x ∂x 7 ∆x2

Esta formulación posee la ventaja de ser más sencilla de implementar y de derivar

su matriz jacobiana analítica respecto de las variables de estado.


4.3. Términos fuente 75

Por otro lado, el término de conducción de calor puede discretizarse mediante

una formulación de volúmenes nitos, de acuerdo a (Versteeg y Malalasekera, 2007)

Z Z
∇ · (κ∇T ) dΩ = n · (κ∇T ) dA (4.33)
Ωj Aj

Expresando esta relación para el sistema unidimensional de manera discreta, como

diferencias en las interfaces con la celda de la izquierda y de la derecha:

Z      
∂ ∂T ∂T ∂T
κ dΩ = κA − κA (4.34)
Ωj ∂x ∂x ∂x j−1/2 ∂x j+1/2

Los valores de la conductividad térmica en las mencionadas interfaces se evalúa

mediante un promedio aritmético, debido al carácter elíptico del término de conduc-

ción térmica:

5/2 5/2
κj−1 + κj Tj−1 + Tj
κj−1/2 = = κsp
2 2
5/2 5/2
κj+1 + κj Tj + Tj+1
κj+1/2 = = κsp (4.35)
2 2

Luego, los ujos numéricos difusivos en cada interfaz se evalúan como:

 
∂T Tj−1 − Tj
Fc j−1/2 = κA = κj−1/2 Aj−1/2
∂x j−1/2 ∆x
 
∂T Tj − Tj+1
Fc j+1/2 = κA = κj+1/2 Aj+1/2 (4.36)
∂x j+1/2 ∆x

donde Aj+1/2 es el área en la interfaz entre las celdas j y j + 1. Luego, el término de

conducción de calor asociado a la celda j se expresa como:

Fc j−1/2 − Fc j+1/2
Q̇cond = (4.37)
∆x

En ambos casos es necesario considerar una condición de estabilidad para el paso

de tiempo basada en el número de Fourier de la malla:

D∆t
FO = (4.38)
∆x2
76 Capítulo 4. Esquema Numérico

κ
donde D= Cp ρ
es la difusividad térmica, que se estima con los valores de la celda

considerada. Para determinar el paso de tiempo, se compara el valor del mismo

obtenido mediante la condición CFL (Ec. (4.12)) y se elige el menor de ellos.

4.4. Integración temporal


El método de integración temporal tiene gran importancia, sobre todo para lograr

que el esquema sea estable en el tiempo y para tratar de manera consistente los

términos fuente. El esquema de integración temporal debe satisfacer:

La conservación de la condición TVD en el tiempo (Homann y Chiang, 2000a)

La preservación de los posibles estados estacionarios discretos que sean solución

del problema (Bouchut, 2004)


[F(U, x)] = S(U, x) (4.39)
∂x

Los esquemas de integración temporal pueden ser explícitos o implícitos, depen-

diendo del instante de tiempo en el que se evalúen las funciones de ujos numéricos y

términos fuente. Los esquemas explícitos pueden asociarse a expresiones de la forma:

Un+1 − Un ∂F(Un )
+ − S(Un ) = 0 (4.40)
∆t ∂x

Los esquemas implícitos a este tipo de expresiones:

Un+1 − Un ∂F(Un+1 )
+ − S(Un+1 ) = 0 (4.41)
∆t ∂x

O una combinación de ambos, en función de un parámetro 0 ≤ η ≤ 1:

Un+1 − Un ∂F(Un+1 ) ∂F(Un )


+η − ηS(Un+1 ) = (η − 1) − (η − 1)S(Un ) (4.42)
∆t ∂x ∂x

La desventaja de los esquemas implícitos frente a los explícitos es que es necesaria

la evaluación de la función de ujo y de términos fuentes en el instante n + 1. Como


4.4. Integración temporal 77

la mayoría de las veces esto no puede calcularse de forma exacta, es necesario hacer

una extrapolación por serie de Taylor:

(n) (n)
(n+1) (n+1) ∂Fj+1/2 (Uj , Uj+1 ) ∂Uj
Fn+1
j+1/2 (Uj , Uj+1 ) ≈ Fj+1/2 (Unj , Unj+1 ) + ∆t
∂Uj ∂t
(n) (n)
∂Fj+1/2 (Uj , Uj+1 ) ∂Uj+1
+ ∆t + O(∆t2 ) (4.43)
∂Uj+1 ∂t

∂Sn ∂Uj
Sn+1
j (Un+1 n+1
j−1 , Uj , Un+1 n
j+1 ) ≈ S + ∆t
∂Uj ∂t
∂Sn ∂Uj+1 ∂Sn ∂Uj−1
+ ∆t + ∆t + O(∆t2 ) (4.44)
∂Uj+1 ∂t ∂Uj−1 ∂t

donde se dene la notación simplicada para las matrices jacobianas numéricas

asociadas a los ujos

∂Fnj+1/2 ∂Fnj+1/2
= Acj (Uj , Uj+1 ); = A+
j (Uj , Uj+1 ) (4.45)
∂Uj ∂Uj+1

y a los términos fuentes:

∂Snj
= AScj (Uj−1 , Uj , Uj+1 ) (4.46)
∂Uj
∂Snj
= AS+
j (Uj−1 , Uj , Uj+1 ) (4.47)
∂Uj+1
∂Snj
= AS−
j (Uj−1 , Uj , Uj+1 ) (4.48)
∂Uj−1

La mencionada linealización introduce errores de discretización en el esquema.

Pero, por otro lado, los métodos implícitos tienen condiciones de estabilidad para la

integración temporal menos severas y son menos sensibles a errores numéricos cuando

se tienen términos fuentes que vuelven rígido(sti ) al sistema de ecuaciones.


78 Capítulo 4. Esquema Numérico

Reemplazando las Expresiones (4.43) y (4.44) en la (4.41), e introduciendo la

notación

∆Uj = Un+1
j − Unj (4.49)

se obtiene la formulación discreta para el esquema implícito backward Euler :

∆Uj Acj A+
j Acj A+j
+ ∆Uj + ∆Uj+1 − ∆Uj−1 − ∆Uj (4.50)
∆t ∆x ∆x ∆x ∆x

F (Unj+1/2 − F(Unj−1/2 )
− AScj ∆Uj + AS+ + S(Unj )

j ∆U j+1 + AS j ∆U j−1 ∆t = −
∆x

que se expresa de manera compacta como:

 
∆t c ∆t + c
I+ (A − (A − ASj ∆t ∆Uj
∆x j ∆x j−1
   
∆t + + ∆t c −
+ A − ASj ∆t ∆Uj+1 − A − ASj ∆t ∆Uj−1 =
∆x j ∆x j−1
∆t  n
Fj−1/2 − Fnj+1/2 + Sn ∆t

(4.51)
∆x

Luego, si expresamos el vector de términos fuente en función de las variables con-

servativas y evaluamos el término de conducción mediante la Ec. (4.32), se obtienen

las matrices jacobianas asociadas a dicho vector:

 
0 0 0
−g
 
c
ASj = 
 0 0 
n−1 2,5 n−1 2,5

 c n ρj Tj uj K 2 κsp Tj uj n ρj Tj K 2 κsp Tj 
ASj 3 3 − 2 2
+ 2 −g 2 2
− 2
Cv mh µ Cv ∆x ρj Cv mh µ Cv ∆x ρj
(4.52a)
n−1 n
2

c n ρ T
j j uj − 2 C v (n − 2) ρ T
j j K κsp Tj uj − 2 Cv κsp Tj 3,5
2,5 2
ASj 3 3 = −
2 Cv mh 2 µ2 Cv ∆x2 ρj
(4.52b)
4.4. Integración temporal 79

 
0 0 0
 
AS+ =
 0 0 0 
j 2,5 3,5
2
κsp Tj+1 2,5 uj+1 κsp Tj+1 2,5

 κsp Tj+1 uj+1 − 2 Cv κsp Tj+1 

2 Cv ∆x2 ρj+1 Cv ∆x2 ρj+1 Cv ∆x2 ρj+1
(4.53)
 
0 0 0
 
AS− =
 0 0 0 
j 2,5 3,5
2
κsp Tj−1 2,5 uj−1 κsp Tj−1 2,5

 κsp Tj−1 uj−1 − 2 Cv κsp Tj−1 

2 Cv ∆x2 ρj−1 Cv ∆x2 ρj−1 Cv ∆x2 ρj−1
(4.54)

donde se empleó una función Λ(T ) genérica, que describe en general a todas las

ecuaciones asociadas a la función de pérdidas por radiación (Ec. (3.2)), para obtener

las derivadas respecto del sistema conservativo.

Λ(T ) = KT n

Por otro lado, si empleamos una discretización del término de conducción de calor

por volúmenes nitos, como la dada por la Ec. (4.37), las expresiones analíticas de las

matrices jacobianas asociadas a los términos fuente se vuelven demasiado complejas

y extensas para lograr una implementación eciente.

Otra opción posible es emplear una evaluación numérica aproximada para dichas

matrices jacobianas, como se explicará en el capítulo siguiente.

4.4.1. Esquema implícito de Yee-Warming-Harten

Para implementar un esquema implícito que tenga segundo orden de precisión

en la integración espacial sin presentar oscilaciones, debe vericarse que los términos

convectivos cumplan la propiedad TVD. (Yee et al., 1985) demostraron que para una

ley de conservación escalar unidimensional

∂u ∂f (u)
+ =0
∂t ∂x
80 Capítulo 4. Esquema Numérico

un esquema general de la forma

∆t  n+1 n+1
 ∆t  n n

un+1
j + η f j+1/2 − f j−1/2 = unj − (1 − η) f j+1/2 − f j−1/2
∆x ∆x

con el ujo numérico f j+1/2 de Harten (Ec. (4.14)) es TVD de segundo orden en el

espacio bajo la condición de estabilidad tipo CFL


∆t
≤ ∆t ψ λj+1/2 ≤ 1

λj+1/2
∆x ∆x 1−η

El parámetro η varía entre 0 y 1. Cuando η=0 se obtiene el esquema explícito

forward Euler, cuando η =1 se obtiene un esquema implícito backward Euler. Se

demuestra para este último caso que dicho esquema es incondicionalmente estable

para una ley de conservación escalar de coecientes constantes. Para η = 1/2 se


obtiene un esquema implícito de segundo orden en el tiempo estable para CFL ≤ 2.

Analizando el caso para η = 1, correspondiente al esquema Backward Euler

∆t  n+1 n+1

un+1
j + η f j+1/2 − f j−1/2 = unj
∆x

Expresando los ujos numéricos a través de las Relaciones (4.7):

fj+1/2 = fj − C − (λ + γ)j+1/2 ∆uj+1/2 ; fj−1/2 = fj − C + (λ + γ)j+1/2 ∆uj−1/2 ;

Dicho esquema implícito puede escribirse de la forma:

∆t − ∆t +
un+1
j − C (λ + γ)n+1
j+1/2 ∆j+1/2 u
n+1
+ C (λ + γ)n+1
j−1/2 ∆j−1/2 u
n+1
= unj (4.55)
∆x ∆x

Para el ujo de Harten (Ec. (4.14)), los términos C− y C+ se expresan como:

± 1 
Cj+1/2 = ψ(λj+1/2 + γj+1/2 ) ± (λj+1/2 + γj+1/2 ) (4.56)
2

Donde las expresiones de λ, γ y gj están dadas por las Ecs. (4.11), (4.15) y (4.16)

respectivamente.

Con la diferencia que la función σ(λ), en caso de buscar un esquema de segundo


4.4. Integración temporal 81

orden en la integración temporal, se expresa como:

   
1 ∆t 1
σ(λ) = ψ(λ) + η− λ2
2 ∆x 2

Cuando se desee un esquema para encontrar soluciones estacionarias puede em-

plearse:
1
σ(λ) = [ψ(λ)]
2
debido a que el esquema es más estable, permitiendo pasos de integración mayores.

Debe notarse que el esquema dado por la Ec. (4.55) es un sistema no lineal de

ecuaciones, cuyas incógnitas son los un+1


j . Dicho sistema puede linealizarse mediante

una extrapolación de primer orden de la forma de la Relación (4.50), o directamente

resolver el sistema mediante un método de solución de sistemas no lineales. Sin

embargo, los autores plantean directamente ausmir que:

C − (λ + γ)n+1 − n
j+1/2 ≈ C (λ + γ)j+1/2 (4.57)

De esta manera se obtiene el sistema linealizado más simple posible, pero se pierde

la propiedad de la conservatividad del esquema.

Deniendo la variable dj , que reresenta el cambio de la variable de estado entre

dos pasos sucesivos de tiempo

dj = un+1
j − unj (4.58)

Puede escribirse el esquema de la forma

∆t  n n

E1 dj−1 + E2 dj + E3 dj+1 = − fj+1/2 − fj−1/2 (4.59)
∆x
82 Capítulo 4. Esquema Numérico

donde

∆t −
E1 = − C (λ + γ)nj+1/2
∆x
∆t  −
C (λ + γ)nj+1/2 + C + (λ + γ)nj+1/2

E2 = 1 + (4.60)
∆x
∆t  +
C (λ + γ)nj+1/2

E3 = −
∆x

Esta formulación tiene la ventaja de cumplir con las siguientes propiedades:

El esquema es consistente con la formulación conservativa

El esquema tiene segundo orden de aproximación en el espacio

El esquema es independiente del valor del paso de tiempo ∆t para los términos
convectivos

En la presente tesis se empleó el ujo de Harten Yee (Ec. (4.19)) en lugar del

ujo original de Harten (Ec. (4.14)), ya que el primero, al ser una generalización del

segundo, también cumple la propiedad TVD para el esquema conservativo, y además

tiene la ventaja de ser menos difusivo.

El esquema se generaliza para el caso multidimensional de la misma manera que

para el esquema explícito, es decir aplicando el esquema unidimensional al sistema

en variables caracterísiticas, y luego realizando la transformación inversa. El ujo

de Harten-Yee multiminesional está dado por la Ec. (4.23), y los coecientes Ei se

generalizan mediante:

∆t −
E1 = − J (λ + γ)nj+1/2
∆x
∆t  −
J (λ + γ)nj+1/2 + J+ (λ + γ)nj+1/2

E2 = 1 + (4.61)
∆x
∆t  +
J (λ + γ)nj+1/2

E3 = −
∆x

Donde

J± n ± l l n −1 n
j+1/2 = Rj+1/2 diag(C (λ + γ )j+1/2 )(R )j+1/2 (4.62)

Para implementar el esquema es necesario determinar entonces los vectores y valores

propios aproximados del problema de Riemann asociado al modelo considerado, así


4.5. Solver de Riemann aproximado de Roe para MHD 83

como los coecientes αi de expansión espectral. Para el caso del modelo de Euler, se

utilizó el solver de Roe convencional (Roe, 1981), y para el caso MHD se empleó el

solver de Roe de (Cargo y Gallice, 1997), que se detalla a continuación

4.5. Solver de Riemann aproximado de Roe para


MHD
(l) (l)
Para obtener los vectores y valores propios Ri y λi
y los coecientes de inten-
(l)
sidad de onda αi es necesario resolver un problema de Riemann en cada interfaz

entre 2 celdas. Dicho esquema se basa en reemplazar la matriz jacobiana exacta A


por una matriz aproximada A(UR , UL ) lineal, que es función de las variables en

el estado izquierdo y derecho. Dicha matriz debe poseer las siguientes propiedades

(Roe, 1981):

Consistencia con la Jacobiana exacta:

limUR →UL A(UR , UL ) = A(U)

Hiperbolicidad del sistema


La matriz de Roe debe tener valores propios reales y vectores propios lineal-

mente independientes.

Conservación a través de Discontinuidades


Debe cumplir la condición de Rankine Hugoniot para las discontinuidades:

F(UR ) − F(UL ) = A(UR , UL )(UR − UL )

Para el caso de un sistema MHD unidimensional (de siete ondas), el estado in-

termedio de Roe, de acuerdo a (Cargo y Gallice, 1997), está dado por:

U(UR , UL ) = U(ρ, u, v, w, H ∗ , By , Bz )
84 Capítulo 4. Esquema Numérico

donde los términos subrayados y sobrelineados denotan distintos tipos de promedios

de Roe: √ √ √ √
ρL ξR + ρR ξL ρR ξR + ρL ξL
ξ= √ √ ; ξ= √ √
ρR + ρL ρR + ρL
A su vez, se dene un incremento linealizado del producto entre dos variables como:

∆(ξη) = ξ∆η + η∆ξ

donde ∆ξ = ξL − ξR .

Para el caso general del problema de Riemann de ocho ondas no existe un solver
de Roe general, por lo que varios autores utilizan distintos tipos de promedios para

construir una matriz aproximada. Sin embargo, si no es la matriz de Roe exacta no

se cumple la condición de Rankine Hugoniot en las discontinuidades.

El esquema de Roe desarrollado por Cargo y Gallice se basó en obtener primero

una matriz de Roe para el sistema MHD unidimensional isoentrópico, que a su vez

para el caso de B = 0 se reduzca a la matriz de Roe para el ujo gasdinámico, y

para el caso de γ = 2 se reduzca al solver de (Brio y Wu, 1988).


El sistema MHD 1D isoentrópico se expresa como:

∂u ∂ρu
+ =0 (4.63a)
∂t ∂x

∂ ∂
ρu2 + p + B 2 /2 = 0

(ρu) + (4.63b)
∂t ∂x
∂B ∂Bu
+ =0 (4.63c)
∂t ∂x
Cuya matriz jacobiana es:

 
0 1 0
2 2
 −u + a + X 2u + Y Z  (4.64)
 

−u Bρ B
ρ
u

La complicación surge cuando se estima el salto en la presión magnética, propor-

cional a ∆B 2 . Si se toma un promedio aritmético entre los valores a la izquierda y


4.5. Solver de Riemann aproximado de Roe para MHD 85

derecha:  
2 BR + BL
∆B = 2 ∆B
2
El sistema de ecuaciones puede dar valores propios imaginarios. Por esta razón los

autores propusieron una expansión más general de la forma:

B2
∆ = X∆ρ + Y ∆(ρu) + Z∆B (4.65)
2

donde los coecientes X, Y y Z deben evaluarse. Como se espera que el sistema sea

invariante en una transformación galileana y que los valores propios sean simétricos

respecto de la velocidad u, el término Y debe ser igual a 0. Por otro lado, para obtener

el mismo resultado que Brio y Wu para γ = 2, se obtiene que Z = B. Finalmente,

se obtiene que
(∆B)2
X= √ √ 2 (4.66)
2 ρL + ρR
lo que permite expresar el promedio de Roe para el salto de la presión magnética

como:
B2
∆ = X∆ρ + B∆B (4.67)
2
A partir de este resultado, puede obtenerse la matriz jacobiana de Roe para el sistema

MHD conservativo de siete ondas.


 
0 1 0 0 0 0 0
 

 A2,1 (3 − γ)u (1 − γ)v (1 − γ)w (2 − γ)By (2 − γ)Bz γ − 1 

−uv v u 0 −Bx 0 0 
 

 
Ac = 
 −uw w 0 u 0 −Bx 0  
 By Bx By −Bx


 ρ u + ρ v ρ ρ 0 u 0 0 

 Bz Bx Bz −Bx 
ρ u+ ρ v 0 0 u 0 
 ρ ρ
 
A7,1 A7,2 A7,3 A7,4 A7,5 A7,6 A7,7
(4.68)
86 Capítulo 4. Esquema Numérico

Donde

γ−1 2
A2,1 = −u2 + (2 − γ)X + v
2
Bx
A7,1 = uH∗ + u(A2,1 + u2 ) + (B · v)
ρ
Bx2
A7,2 = H∗ + u(A2,2 − 2u) −
ρ
Bx 2
A7,3 = uA2,3 − By
ρ
Bx 2
A7,4 = uA2,4 − Bz
ρ
A7,5 = uA2,5 − Bx v
A7,6 = uA2,6 − Bx w
A7,7 = u + uA2,7

Los valores propios de esta matriz son, respectivamente:

λ 1 = u − cf λ 2 = u − ca λ 3 = u − cs λ 4 = u
(4.69)
λ 5 = u + cs λ 6 = u + ca λ 7 = u + cf

donde:

2
c a 2 = bx (4.70)
 q 
1 2
cf 2 = a∗2 + a∗4 − 4a2 bx (4.71)
2
 q 
1 2 2
cs 2 = 2 4
a∗ − a∗ − 4a bx (4.72)
2

y " #
Bx By Bz
b= √ , √ , √
ρ ρ ρ
(4.73)
 2

2 2
a = (2 − γ)X + (γ − 1) H∗ − v /2 − b
2
a∗2 = a2 + b
4.5. Solver de Riemann aproximado de Roe para MHD 87

Los vectores propios derechos de dicha matriz, luego de normalizarse de acuerdo a

Roe y Balsara, pueden expresarse como

 
ραf
 

 ραf (u − cf ) 


 ρ(αf v + αs cs βy S) 

1  
R(1) = 2 ρ(αf w + αs cs βz S) 
ρa  √


 ραs aβy 

 √ 
 ραs aβz 

 h i 
B2

ραf (H∗ − ρ
− ucf + ραs cs S(βy v + wβz ) + ραs a B⊥ )
(4.74)
 
0
0
 
 
 

 −ρβz 

R(2) = ρβy (4.75)
 

 √ 
 −S ρβz 

 
S ρβy
 
 
−ρ(vβz − wβy )
 
ραs
 

 ραs (u − cs ) 


 ρ(αs v − αf cf βy S) 

1  
R(3) = 2 ρ(αs w − αf cf βz S)  (4.76)
ρa  √


 − ραf aβy 

 √ 
i − ραf aβz
 

 h 
B2

ραs (H∗ − ρ
− ucs − ραf cf S(βy v + wβz − ραf a B⊥ )

88 Capítulo 4. Esquema Numérico

 
1
u
 
 
 

 v 

1  w

R(4) = 2  (4.77)
a  

 0 

0
 
 
 γ−2 
v2 /2 + X
γ−1
 
ραs
 

 ραs (u + cs ) 


 ρ(αs v + αf cf βy S) 

1  
R(5) = 2 ρ(αs w + αf cf βz S)  (4.78)
ρa  √


 − ραf aβy 

 √ 
i − ραf aβz
 

 h 
B2
ραs (H∗ − ρ
+ ucs + ραf cf S(βy v + wβz − ραf a B⊥ )

 
0
0
 
 
 

 ρβz 

R(6) = −ρβy (4.79)
 

 √ 
 −S ρβz 

 
S ρβy
 
 
ρ(vβz − wβy )

 
ραf
 

 ραf (u + cf ) 


 ρ(αf v − αs cs βy S) 

1  
R(7) = 2 ρ(αf w − αs cs βz S)  (4.80)
ρa  √


 ραs aβy 

 √ 
 ραs aβz 

 h i 
B2

ραf H∗ − ρ
+ ucf − ραs cs S(βy v + wβz + ραs a B⊥ )

4.5. Solver de Riemann aproximado de Roe para MHD 89

Y los coecientes de expansión espectral están dados por:

1
α1 = [αf (X∆ρ + ∆p) + ραs cs S(βy ∆v + βz ∆w) (4.81a)
2
−ραf cf ∆u + ραs a(βy ∆By + βz ∆Bz )]
p

1 S
α2 = [βy ∆w − βz ∆v + √ (βy ∆Bz − βz ∆By ) (4.81b)
2 ρ
1
α3 = [αs (X∆ρ + ∆p) − ραf cf S(βy ∆v + βz ∆w) (4.81c)
2
−ραs cs ∆u − ραf a(βy ∆By + βz ∆Bz )]
p

α4 = (a2 − X)∆ρ − ∆p (4.81d)


1
α5 = [αs (X∆ρ + ∆p) + ραf cf S(βy ∆v + βz ∆w) (4.81e)
2
+ραs cs ∆u − ραf a(βy ∆By + βz ∆Bz )]
p

1 S
α6 = [−βy ∆w + βz ∆v + √ (βy ∆Bz − βz ∆By ) (4.81f )
2 ρ
1
α7 = [αf (X∆ρ + ∆p) − ραs cs S(βy ∆v + βz ∆w) (4.81g)
2 p
+ραf cf ∆u + ραs a(βy ∆By + βz ∆Bz )]
Capítulo 5

Condiciones de Contorno

5.1. Introducción
Un modelado consistente y físicamente correcto de las condiciones de contorno

es fundamental para lograr la estabilidad numérica del modelo, así como para lograr

que converja a una solución físicamente correcta.

Dado un sistema conservativo hiperbólico de la forma:

∂U ∂F
+ + C0 = 0 para xL ≤ x ≤ xR
∂t ∂x

Empleando esta formulación, los términos fuente se incluyen en el vector C0 , que


0
es igual a C = −S de la Ec. (3.25a).

Con una discretización del dominio físico en M celdas, y en los contornos con

una formulación general con k celdas, numeradas para el extremo izquierdo (x < xL )
(−k . . . − 1, 0), y para el extremo derecho (x > xR ) (M + 1, M + 2 . . . M + k). En la
Figura 5.1 se esquematiza el problema considerado.

En el contorno del dominio se tendrá en general una serie de ondas características

que se propagan hacia afuera, y otras que se transmiten desde el contorno hacia el

interior del dominio. Las características que se propagan hacia afuera dependen sólo

de las variables en el interior del dominio (y por ello no pueden ser inuenciadas

por el valor de las variables en el contorno). Por esta razón, las ondas características

salientes imponen relaciones de compatibilidad que deben satisfacer las variables en

91
92 Capítulo 5. Condiciones de Contorno

λn-j
λn-j
λn-1 λ2 λn-1
λn
λ2 λn λ1
λ1
dominio
de cálculo V
V

xL xR
celda m celda m+1
celda 0 celda 1

Figura 5.1: Características entrantes y salientes al dominio

el contorno. El valor de estas últimas debe evolucionar en el tiempo para satisfacer

las relaciones impuestas por las ondas características salientes en cada instante.

De la misma forma, las características entrantes sólo dependen del valor de las

variables en el contorno, pero inuyen en la evolución de las variables en el interior del

dominio. Por ello deben ser establecidas a priori de acuerdo a la física del problema

que se desee estudiar, como se expresa en los libros de Homann y Chiang (2000b)

y Blazek (2005).

De esta manera, en un contorno de un problema hiperbólico de n variables con

b características entrantes, sólo tiene sentido físico imponer el valor de b variables

en el contorno. Sin embargo, es necesario determinar de alguna manera el valor de

las restantes n−b variables para poder evaluar ujos, u otras operaciones necesa-

rias para cálculos dentro del dominio. Por estas razones, algunos autores hablan de

condiciones de contorno físicas cuando se le asigna el valor a una variable en el

contorno y de condiciones de contorno numéricas cuando se imponen las relaciones

de compatibilidad anteriormente mencionadas.

La forma más simple de estimar las variables asociadas a las características salien-

tes es mediante una extrapolación de orden cero o de orden uno. Esta extrapolación

puede hacerse en el espacio, o en el espacio-tiempo, o incluso emplear esquemas de

diferencias nitas explícitos o implícitos. Una discusión bastante completa sobre dis-

tintas formas de implementar BCs por extrapolación se encuentra en el trabajo de

(Yee, 1981). Para imponer BCs con extrapolación de orden cero en el espacio para
5.2. Condiciones de contorno para el modelo gasdinámico 93

el esquema de Harten-Yee es necesario extrapolar tanto el valor de la variable como

el de las funciones limitadoras gi (dadas por la Ec. (4.25)) en las celdas que colindan

con los contornos.


U = U ; g0 = g1 para x < xL
0 1
(5.1)
U
m+1 = Um ; gm+1 = gm para x > xR

Puede demostrarse que para que se cumpla la condición gm+1 = gm es necesario

que 
U = U
m m+1
(5.2)
U =U
m+2 m−1

Sin embargo, esta forma en general no suele ser consistente con la física del

problema, ya que una extrapolación implica necesariamente imponer un gradiente a

la variable extrapolada. Dicho gradiente no coincide en general con el gradiente dado

por las características salientes.

Por esta razón, distintos autores desarrollaron modelos de condiciones de contorno

basado en características, donde las variables asociadas a características salientes

se calculan de acuerdo a valores estimados de dichas características (Dutt, 1988;

Engquist y Madja, 1977; Hedstrom, 1979).

En la presente tesis implementamos las condiciones de contorno mediante una

formulación basada en ondas características, de acuerdo a las metodologías propues-

ta por (Thompson, 1987, 1990), y (Poinsot y Lele, 1992), primero en el sistema

gasdinámico de Euler y luego en el sistema MHD .

5.2. Condiciones de contorno para el modelo gasdi-


námico
A continuación se muestra cómo se implementan las condiciones de contorno

basadas en características para el sistema de ecuaciones de Euler unidimensional

conservativo en su forma más simple: asumiendo la no reexión de las ondas entrantes

al dominio. Luego agregamos términos no conservativos, primero considerando los

efectos de la gravedad como término fuente y luego agregando efectos de difusión


94 Capítulo 5. Condiciones de Contorno

térmica en la ecuación de la energía.

Tomando el sistema de ecuaciones de Euler en variables primitivas, Ec. (3.29)

expresado en forma matricial, siendo C el vector de términos fuente expresado en

variables primitivas:
∂V ∂V
+A +C=0 (5.3)
∂t ∂x
y teniendo en cuenta la transformación entre el sistema conservativo y primitivo,

dados por la Ec. (2.21)

∂U ∂V
=P
∂t ∂t
∂F ∂V
=Q (5.4)
∂x ∂x

luego

A = P−1 Q

C = P−1 C0

Premultiplicando la Ec. (5.3) por los vectores propios izquierdos l(i) puede expre-

sarse la evolución del sistema en función de los vectores propios izquierdos y de las

velocidades características:

∂V ∂V
l(i) · + λ(i) l(i) · + l(i) · C = 0 (5.5)
∂t ∂x

donde los vectores propios se eligen de la siguiente manera:

      
ρ 0 −a2 0
T T T
V =  u ; l(1) =  −ρa  ; l(2) = 0  l(3) =  ρa 
       

p 1 1 1

En el contorno izquierdo las ondas con λ(i) ≤ 0 serán ondas salientes y las ondas
(i)
con λ ≥0 serán entrantes. En el contorno derecho es a la inversa. El criterio de

(Hedstrom, 1979) para establecer condiciones de contorno no reejantes expresa que

las amplitudes de las ondas entrantes debe ser constante en el tiempo. Deniendo
5.2. Condiciones de contorno para el modelo gasdinámico 95

una nueva variable vectorial Z mediante:

dZ(i) = l(i) dV + l(i) Cdt (5.6)

la Ec. (5.5) puede reescribirse como un sistema conservativo en variables caracterís-

ticas
∂Z(i) (i) ∂Z
(i)
+λ =0 (5.7)
∂t ∂x
Se observa que para este sistema la amplitud de cada onda, dada por Z(i) es constante
dx
a lo largo de una curva C en el plano x−t denida por
dt
= λ(i) . Debe tenerse en
cuenta, sin embargo, que esta parametrización con la variable Z es exacta sólo si

el Sistema (5.6) cumple la condición de integrabilidad de Pfa. Para el caso de un

vector C constante en la celda esta condición queda satisfecha. Y en el caso de no

ser una relación exacta, aún así este método provee de una buena estimación para

la variación temporal de las variables en el contorno.

Luego, si para imponer las condiciones de contorno se desea que las amplitudes de

las ondas entrantes al dominio sean iguales a cero en el contorno, basta con establecer

para cada una de ellas


∂Z(i)
|
∂t x=xL ,xR
= 0
(5.8)
(i) ∂V
l · ∂t
+ l(i) · C = 0

Para determinar cuáles ondas son entrantes y cuáles salientes, basta con evaluar

su velocidad característica en el contorno considerado proyectada en la dirección a

la normal a dicho contorno.

Tomando como referencia la Figura 5.1, el contorno ubicado en xL es una entrada


(i)
de ujo. En este caso, si la velocidad característica λ es menor a cero, la onda será

saliente al dominio; y si fuera mayor a cero, se trata de una onda entrante. Se observa

que las ondas λ(1) , λ(2) . . . λ(j) son salientes y poseen velocidades menores a cero (ya

que se propagan en dirección contraria a la velocidad del ujo V ).

El contorno ubicado en xR es una salida, y en este caso las ondas salientes al


(n−j)
dominio son λ , . . . λ(n−1) . . . λ(n) , que poseen una velocidad positiva (se propagan
en la misma dirección que la velocidad del ujo).
96 Capítulo 5. Condiciones de Contorno


∂V ∂V
 l(i) · 
∂t
+ λi l(i) · ∂x
+ l(i) · C x=x = 0 si λ(i) ≤ 0
L
(5.9)
l(i) · ∂V

∂t
+ l(i) · C x=x = 0 si λ(i) > 0
L

Deniendo el operador L(i)



λ(i) l(i) · ∂V
para ondas salientes
∂x
L(i) = (5.10)
0 para las demás ondas

pueden establecerse las condiciones de contorno de manera sistemática y consistente.

Para el sistema de Euler, las ecuaciones de variación de las variables primitivas

a lo largo de las curvas característiscas se expresan entonces como:

∂p ∂u
− ρa + L(1) = 0 (5.11a)
∂t ∂t
∂p ∂ρ
− a2 + L(2) = 0 (5.11b)
∂t ∂t
∂p ∂u
+ ρa + L(3) = 0 (5.11c)
∂t ∂t

Los operadores L(i) se expresan para el sistema de Euler mediante:

     
(1) (1) ∂p ∂u (2) (2) ∂p ∂ρ ∂p ∂u
L =λ − ρa ; L =λ − a2 ; L (3)
=λ (3)
+ ρa
∂x ∂x ∂x ∂x ∂x ∂x
(5.12)

Pueden estimarse los operadores L(i) en las celdas j−ésimas de los contornos mediante
5.2. Condiciones de contorno para el modelo gasdinámico 97

derivadas descentradas :


L(1) = (uj − aj ) 1 [pj+1 − pj − ρj aj (uj+1 − uj )] , j < 1, uj − aj < 0
j ∆x
(5.13a)
L(1) = (u − a ) 1 [p − p
j j j ∆x j j−1 − ρj aj (uj − uj−1 )] , j > M, uj − aj > 0
 h i
L(2) = uj 1 pj+1 − pj − a2 (ρj+1 − ρj ) , j < 1, uj < 0
j ∆x j
h i (5.13b)
L(2) = u 1 p − p − a 2 (ρ − ρ
j j ∆x j j−1 j j j−1 , j > M,
) uj > 0

L(3) = (uj + aj ) 1 [pj+1 − pj + ρj aj (uj+1 − uj )] , j < 1, uj + aj < 0
j ∆x
(5.13c)
L(3) = (u + a ) 1 [p − p + ρ a (u − u )] , j > M, uj + aj > 0
j j j ∆x j j−1 j j j j−1
(i)
Lj =0 en los demás casos (5.13d)

Una vez determinados los valores del operador L en cada caso, se puede evaluar la

evolución temporal de las variables primitivas en los contornos:

∆pj 1  (3) (1)



= − Lj + Lj (5.14a)
∆t 2
∆uj 1  (3) (1)

=− Lj − Lj (5.14b)
∆t 2ρj aj
 
∆ρj 1 ∆pj (2)
= 2 + Lj (5.14c)
∆t aj ∆t

Estas relaciones permiten, mediante el mismo integrador temporal utilizado para las

celdas del dominio, obtener la evolución temporal de las variables primitivas en el contorno.

Para obtener la evolución de las variables conservativas se emplean las relaciones:

∂ρu ∂ρ ∂u
=u +ρ
∂t ∂t ∂t

∂et 1 ∂ρ ∂u 1 ∂p
= u2 + ρu +
∂t 2 ∂t ∂t γ − 1 ∂t
98 Capítulo 5. Condiciones de Contorno

Obteniéndose la forma discreta para integrar en el contorno:

 
∆ρj 1 (2) 1  (3) (1)
= Lj − Lj + Lj (5.15a)
∆t a2i 2
∆ (ρu)j
 
uj (2) 1  (3) (1) 1  (3) (1)

= Lj − L j + L j − Lj − L j (5.15b)
∆t a2j 2 2aj
1 u2j
 
∆et j (2) 1  (3) (1) uj  (3) (1)

= Lj − Lj + L j − Lj − L j (5.15c)
∆t 2 a2j 2 2aj
1 
(3) (1)

− Lj + Lj
2(γ − 1)

5.2.1. Implementación para el Integrador Temporal Implícito

Para integrar dichas ecuaciones mediante un esquema explícito, simplemente se evalúan

los términos del miembro derecho con las variables de estado en el paso de tiempo n, y la

derivada temporal se calcula con una diferencia nita. Para utilizar el esquema de integra-

ción implícito es necesario evaluar el miembro de la derecha en el paso n + 1. Llamando l a

la matriz cuyas las son los vectores propios izquierdos del sistema en varaibles primitivas

y L al vector cuyos elementos son los L(i) , puede escribirse el sistema en forma matricial

∂U n+1
= − Pl−1 L + C0

(5.16)
∂t

Teniendo en cuenta las leyes de transformación para los vectores propios izquierdos y

derechos entre el sistema privitivo y el sistema conservativo, dadas por las Ecs. (2.12),

(2.25) y (2.26), la expresión del sistema puede simplicarse a:

Pl−1 L = PrL = RL (5.17)

siendo r la matriz de vectores propios del sistema primitivo y R su homóloga en el sistema

conservativo.

Los términos del miembro derecho se evalúan mediante una expansión en serie de Taylor,

de la misma forma que para la Ec. (4.43). Debe tomarse especial cuidado en evaluar las

derivadas en los nodos del stencil que usa esta metodología. Por un lado, los vectores propios

se evalúan sólo en la celda considerada. Pero por otro, los operadores L(i) se evalúan de la

misma manera que para el esquema explícito, en función de que las ondas sean entrantes

o salientes. Teniendo en cuenta que las derivadas espaciales se evalúan mediante esquemas
5.2. Condiciones de contorno para el modelo gasdinámico 99

descentrados distintos según se trate del contorno derecho o izquierdo


L(i) = L(i) (Uj , Uj+1 ), para j<1
(5.18)
L(i) = L(i) (Uj−1 , Uj ), para j>M

Por estas razón se emplean dos tipos de extrapolaciones, según se trate del extremo izquierdo

o derecho:

∂ ∂Uj ∂ ∂Uj+1
[RL]n+1 ≈ [RL]n + (RL)n ∆t + (RL)n ∆t, para j<1 (5.19a)
∂Uj ∂t ∂Uj+1 ∂t

∂ ∂Uj ∂ ∂Uj−1
[RL]n+1 ≈ [RL]n + (RL)n ∆t+ (RL)n ∆t, para j>M (5.19b)
∂Uj ∂t ∂Uj−1 ∂t

El vector de términos fuente no presenta mayores dicultades, ya que se evalúa de la

misma manera que para el interior del dominio, o sea mediante la Ec. (4.44).

Luego, para integrar las condiciones de borde de forma implícita es necesario evaluar la

matriz jacobiana

R11 L(1) + R12 L(2) + R13 L(3)


 
∂ ∂
RL =  R21 L(1) + R22 L(2) + R23 L(3)  (5.20)
 
(k) (k)
∂Uj ∂Uj
R31 L(1) + R32 L(2) + R33 L(3)


donde el operador (k) implica la derivada respecto a la k−ésima componente del vector
∂Uj
de variables conservativas evaluada en la j−ésima celda del dominio. Luego, la colum-

na k−ésima matriz jacobiana exacta del operador de derivadas espaciales en el contorno,

valuada en la celda j−ésima se obtiene haciendo:


(k)
RL =
∂Uj
∂L(1) ∂L(2) ∂L(3)
 
∂R11 (1) ∂R12 (2) ∂R13 (3)
(k) L + (k) R11 + (k) L + (k) R12 + (k) L + (k) R13
 ∂Uj ∂Uj ∂Uj ∂Uj ∂Uj ∂Uj 
∂R21 (1) ∂L(1) ∂R22 (2) ∂L(2) ∂R23 (3) ∂L(3)
(k) L (k) R21 (k) L (k) R22 (k) L (k) R23
 
 + + + + +  (5.21)
 ∂Uj ∂Uj ∂Uj ∂Uj ∂Uj ∂Uj 
∂R31 (1) ∂L(1) ∂R32 (2) ∂L(2) ∂R33 (3) ∂L(3)
 
(k) L + (k) R31 + (k) L + (k) R32 + (k) L + (k) R33
∂Uj ∂Uj ∂Uj ∂Uj ∂Uj ∂Uj

El sistema de ecuaciones para integrar implícitamente las variables del contorno puede
100 Capítulo 5. Condiciones de Contorno

expresarse como:

h i
∂ ∂
I+ ∂Uj R(Uj )L(Uj , Uj+1 )∆t ∆Uj + ∂Uj+1 R(Uj )L(Uj , Uj+1 )∆t∆Uj+1 =
−R(Uj )L(Uj , Uj+1 )∆t para j < 1 (5.22)
h i

I + ∂U j
R(Uj )L(Uj−1 , U j )∆t ∆Uj + ∂U∂j−1 R(Uj )L(Uj , Uj−1 )∆t∆Uj−1 =
−R(Uj )L(Uj , Uj−1 )∆t para j>M (5.23)

Como los operadores L(i) tienen dentro un operador diferencial discreto, no puede acep-

tarse que conmuten con el operador diferencial respecto de las variables de estado, empleado

para evaluar las jacobianas. Luego, se dene para el contorno izquierdo

∂ ∂
Jc = Rj L(Uj , Uj+1 ); J+ = Rj L(Uj , Uj+1 ); (5.24)
∂Uj ∂Uj+1

y para el contorno derecho:

∂ ∂
Jc = Rj L(Uj , Uj−1 ); J− = Rj L(Uj , Uj−1 ); (5.25)
∂Uj ∂Uj−1

Finalmente, las variables en el contorno se integran implícitamente agregando el siguiente

conjunto de ecuaciones al sistema global:

(I + Jc ∆t) ∆Uj + J+ ∆t∆Uj+1 = −Rj L(Uj , Uj+1 )∆t para j<1


(5.26)
J− ∆t∆U j−1 + (I + Jc ∆t) ∆Uj = −Rj L(Uj , Uj−1 )∆t para j>M

Mediante el procesador simbólico wxMaxima se obtuvieron las derivadas de los opera-

dores L(i) , que se expresan de manera sencilla en el Apéndice A.

Matriz Jacobiana Aproximada Numéricamente

La obtención de esta matriz jacobiana exacta resulta relativamente sencilla para el mo-

delo anteriormente descrito. Sin embargo, para un modelo más complejo (como el modelo

MHD) las expresiones analíticas resultan demasiado extensas y complejas de derivar, in-

cluso mediante un procesador simbólico. Además, deben obtenerse 49 elementos para cada

una de las tres matrices jacobianas (en j − 1 , j,y j + 1 ) que se necesitan. Esta metodología
resulta entonces propensa a los errores, tanto en la obtención de las expresiones como en

su implementación en el algoritmo. Por esta razón, se optó por emplear para los casos más

complejos una estimación numérica de la jacobiana presentada en el trabajo de (Knoll y


5.2. Condiciones de contorno para el modelo gasdinámico 101

Keyes, 2004), basada en las aproximaciones a productos de matrices y vectores usadas para

los métodos de resolución de sistemas no lineales tipo Newton-Krylov.

Dada una función vectorial F(U) y un vector v, este método permite obtener de manera
aproximada el producto de la matriz jacobiana asociada a F(U) y el vector v mediante:

∂F(U) F(U + εv) − F(U)


J·v = ·v ≈ (5.27)
∂U ε

donde ε es un parámetro que representa una pequeña perturbación. Debe elegirse cuida-

dosamente, dependiendo de las propiedades del vector v y del error de truncamiento de la

computadora utilizada (εtrunc ). El error en la aproximación es proporcional a ε, pero si su

valor es muy pequeño, los errores de redondeo pueden llevar a resultados inexactos.

Para obtener el jacobiano aproximado se emplea una serie de vectores ek cuyos elementos
son iguales a 0, excepto el k−ésimo, que es igual a 1. Dichos vectores representan una

perturbación en la componente k−ésima del vector de variables conservativas evaluados


(k)
en la celda j−ésima Uj . De esta manera, la columna k-ésima de la matriz jacobiana

aproximada se obtiene haciendo

F(U + εk ek ) − F(U)
J · ek ≈ J(k) = (5.28)
εk

donde el parámetro εk se estima, de acuerdo a Knoll y Keyes (2004), para cada variable
(k)
Uj como:
(k)
εk = bUj +b (5.29)


donde b = O εtrunc . Para una computadora de 64 bits y doble precisión basta con hacer

b= 10−6 .
(k)
Sin embargo, en el caso de que Uj = −1 el valor de εk se anula, ocurriendo una

singularidad en el valor de los jacobianos aproximados. Esto ocurre por ejemplo con el

campo magnético transversal en el tubo de choque de Brio y Wu, caso que se discutirá más
(k)
adelante. Por esta razón modicamos esta fórmula tomando el valor absoluto de Uj = −1

(k)
εk = bkUj k + b (5.30)

Como para el modelo gasdinámico unidimensional de Euler pudimos obtener las matri-

ces jacobianas exactas, comparamos los resultados obtenidos con ambos métodos. Como se

encontró que no existieron diferencias signicativas, para el sistema MHD se implementó


102 Capítulo 5. Condiciones de Contorno

sólo el modelo con los jacobianos aproximados.

Por otro lado, también se probó calcular las matrices jacobianas asociadas a los términos

fuente en el interior del dominio de cálculo con esta metodología. Como se obtuvieron muy

buenos resultados, con errores relativos máximos del orden del 2 % o 3 % comparados a la

expresión analítica de los casos más simples, optamos por emplear esta metodología para

determinar dichas matrices en el código.

5.3. Generalización del Modelo

La formulación de condiciones de contorno basadas en características que imponen la

no reexión de ondas es una herramienta muy poderosa, sin embargo no es sucientemente

exible. Esto se debe a que no siempre la solución físicamente correcta a un problema de

contorno es la no reexión de las ondas entrantes. Esto se ve claramente, por ejemplo,

en una salida subsónica donde la presión está impuesta. Necesariamente la información

del cambio de presión en el contorno debe viajar aguas arriba hasta que se encuentre

un equilibrio. Sin embargo, especicar más condiciones de contorno que las estrictamente

denidas por la física del problema produce oscilaciones e inestabilidades en el método. Con

la salvedad de que la condición impuesta sea la solución analítica esperada en el contorno,

que sólo puede conocerse para pocos problemas sencillos. En los trabajos de (Poinsot y

Lele, 1992) y de (Yee, 1981) se presenta una discusión muy completa sobre la física y el

buen condicionamiento ( well-posedness ) de las condiciones de contorno para las ecuaciones


de Euler y Navier Stokes.

Por estas razones, en un segundo trabajo de (Thompson, 1990) se generalizó esta me-

todología para distintos tipos de condiciones y para cualquier sistema de ecuaciones hiper-

bólico. En dicho trabajo se estudió el sistema de Euler 3D con términos fuente debidos a la

gravedad. En este caso, por la naturaleza de los estudios de esta tesis, se emplea un modelo

cuasi-unidimensional con área variable A(x) y con un vector de términos fuente genérico

C0 , asumido como constante dentro de la celda. El término −p ∂A


∂x se encuentra incluido

como término fuente en el término del vector C


0(2) , asociado a la componente normal de la
5.3. Generalización del Modelo 103

cantidad de movimiento.

∂ρA ∂ρuA
+ + C 0(1) = 0 (5.31a)
∂t ∂x
∂ρuA ∂ρu2 A ∂pA
+ + + C 0(2) = 0 (5.31b)
∂t ∂x ∂x
∂ρet A ∂
+ [u (ρet A + pA)] + C 0(3) = 0 (5.31c)
∂t ∂x

Las ecuaciones en variables primitivas quedan:

∂ρA ∂ρA ∂u
+u + ρA + C (1) = 0 (5.32a)
∂t ∂x ∂x
∂u ∂u 1 ∂pA
+u + + C (2) = 0 (5.32b)
∂t ∂x ρA ∂x
∂pA ∂pA ∂u
+u + γpA + C (3) = 0 (5.32c)
∂t ∂x ∂x

En este caso los vectores propios izquierdos y los operadores L son análogos a los

del sistema unidimensional, con la diferencia que están valuados en función de las nuevas

variables primitivas, es decir:

 
(1) (1) ∂pA ∂u
L =λ − ρAa (5.33a)
∂x ∂x
 
∂pA ∂ρA
L(2) = λ(2) − a2 (5.33b)
∂x ∂x
 
(3) ∂pA ∂u
L(3) =λ + ρAa (5.33c)
∂x ∂x

Luego el sistema de ecuaciones en variables primitivas se expresa en función de los opera-

dores Li como:

 
∂ρA 1 1  (3)
+ 2 −L(2) + L + L(1) + C (1) = 0 (5.34a)
∂t a 2
∂u 1  
+ L(3) − L(1) + C (2) = 0 (5.34b)
∂t 2ρAa
∂pA 1  (3) 
+ L + L(1) + C (3) = 0 (5.34c)
∂t 2

Además resultan útiles las siguientes relaciones para la variación temporal de las va-

riables conservadas dadas por la Ec. (5.15); y otras que relacionan la variación temporal y
104 Capítulo 5. Condiciones de Contorno

espacial de la temperatura, adaptadas del trabajo de (Poinsot y Lele, 1992):

C (3)
 
∂T T γ − 1  (3)
+ 2 L(2) + L + L(1) = − (5.35a)
∂t ρa 2 ρR
" !#
∂T T L(2) γ − 1 L(3) L(1)
= 2 + + (5.35b)
∂x ρa u 2 u+a u−a

Trabajando algebraicamente con estas ecuaciones pueden obtenerse diferentes tipos de con-

diciones de contorno, que se explicitarán a continuación.

Esta nueva manera de emplear los operadores L(i) se integra implícitamente empleando

el mismo método que el empleado para el modelo de condiciones no reejantes, explicado

en la sección anterior.

5.3.1. Pared sólida

En este caso la condición está dada por u = 0 ∀t. Para el caso de x = xL , se tiene que

λ(1) = −a y L
(1) será una onda saliente, por lo tanto:

 
(1) (1) ∂pA ∂u
L =λ − ρAa
∂x ∂x

como u = 0, entonces L(2) = 0.


∂u
Como se necesita que u en el contorno continúe siendo 0 en el tiempo, luego
∂t = 0 ∀t.
Inspeccionando la Ec. (5.34b) se observa que debe cumplirse:

1  (3) 
L − L(1) + C (2) = 0 → L(3) = L(1) − 2ρAaC (2) (5.36)
2ρAa

La evolución en el tiempo de las demás variables primitivas resulta:

∂ρA 1 h (1) (2)


i ∂pA
+ 2 L − ρAaC + C (1) = 0; − ρAaC (2) + C (3) = 0
∂t a ∂t

Para el caso de x = xR , L(3) será una onda saliente, y se calcula como:

 
(3) (3) ∂pA ∂u
L =λ + ρAa
∂x ∂x
5.3. Generalización del Modelo 105

y la condición para la velocidad se impone mediante

1  (3) 
L − L(1) + C (2) = 0 → L(1) = L(3) + 2ρAaC (2)
2ρAa

5.3.2. Salida

Que exista una salida en el contorno implica necesariamente que

u<0 para x = xL
u>0 para x = xR

Por lo tanto, los operadores L(2) y L(3) deberá obtenerse siempre mediante la relación para

ondas salientes dadas por la Ec. (5.13), siempre y cuando los términos fuente no incluyan

términos con derivadas de segundo orden en las variables conservadas (como por ejemplo

en el caso de conducción térmica). Este caso se analizará en la sección de resultados. En

caso de que esto no ocurra, se debe determinar sólo el valor del operador L(1) . Dicho valor

dependerá de si el ujo es subsónico o supersónico.

Flujo supersónico

Esta condición implica:

u<a<0 para x = xL
0<a<u para x = xR

Para x = xL todas las velocidades características son menores a cero. Por lo tanto, no

puede imponerse ninguna condición de contorno y los valores de los L(i) deben calcularse

de acuerdo a las Ecs. (5.13). De la misma manera ocurre para x = xR .

Flujo subsónico

Para el caso de x = xL , sólo la característica λ(3) = u + a es mayor a cero. Por lo tanto,


es necesario denir una condición a través de L(3) . Para ello, existen diferentes opciones:
106 Capítulo 5. Condiciones de Contorno

No reexión de la onda entrante Reescribiendo la ecuación característica para la

onda 3

   
(3) ∂W (3) (3) ∂pA ∂u
l · +L +l ·C = + ρAa + L(3) + ρAaC (2) − C (3) = 0
∂t x=xL ∂t ∂t

Como el término entre paréntesis representa la derivada temporal de la amplitud de la

onda, para que ésta sea cero, debe anularse

L(3) + ρAaC (2) − C (3) = 0 → L(3) = −ρAaC (2) + C (3) (5.37)

De la misma manera, para el extremo x = xR la única característica menor a cero será

λ(1) = u − a. Mediante el mismo razonamiento, se obtiene:

L(1) − ρAaC (2) + C (3) = 0 → L(1) = ρAaC (2) − C (3)

Fuerza total nula en el contorno Analizando la ecuación de la cantidad de mo-

vimiento en variables primitivas (Ec. (5.32b)), si exigimos que la sumatoria de fuerzas sea

cero en el contorno, ello implica que un elemento de uido es transportado por advección

simple:
∂u ∂u
+u =0 (5.38)
∂t ∂x
La condición necesaria para que se cumpla la condición anterior es

1 ∂pA
+ C (2) = 0 (5.39)
ρA ∂x

Esta condición resulta útil cuando no se conoce con certeza el comportamiento de alguna

de las variables en el contorno, como primera estimación.

Relacionando las Ecs. (5.32b) y (5.34b) se obtiene la siguiente expresión:

1  (3)  ∂u
L − L(1) + C (2) = u
2ρAa ∂x

. Luego, el valor de L(3) puede despejarse, obteniéndose:

 
(3) (1) ∂u (2)
L =L + 2ρAa u −C (5.40)
∂x
5.3. Generalización del Modelo 107

Mediante el mismo razonamiento, para el extremo x = xR se obtiene:

 
(1) (3) ∂u (2)
L =L − 2ρAa u −C
∂x

∂u
El término
∂x se evalúa con una derivada descentrada, de la misma forma que para los
operadores L asociados a ondas salientes.

Presión constante Si se desea que la presión sea constante en el tiempo en el contorno,

de acuerdo a la Ec. (5.34c) debe cumplirse que:

1  (3) 
L + L(1) + C (3) = 0
2

Luego, para el contorno izquierdo debe satisfacerse la siguiente relación:

L(3) = −L(1) − 2C (3) (5.41)

Y para el derecho:

L(1) = −L(3) − 2C (3) (5.42)

Presión impuesta en el campo lejano Este tipo de condición implica que la

intensidad de la onda reejada es proporcional a la diferencia entre la presión en el contorno

y un cierto valor de presión p∞ , asociado a un ujo en el campo lejano o far eld. Este

tipo de condición es parcialmente reejante, ya que la intensidad de la onda reejada será

igual a cero si ambas presiones son iguales. Este esquema resulta útil para modelizar ujos

inestacionarios que pasan a través de salidas o entradas donde las condiciones pueden variar

en el tiempo, y la presión puede uctuar y reestablecerse después de un cierto lapso de

tiempo. (Poinsot y Lele, 1992) emplean la siguiente expresión L(1) en el contorno derecho

L(1) = K(p − p∞ ) (5.43)

donde K = σ(1−M 2 )aj /L es una constante que cuantica la intensidad de la onda reejada.
Ella depende de M: el número de Mach máximo del ujo, σ: un parámetro denido por el

usuario aj : la velocidad del sonido en el contorno, y L: una longitud característica del ujo.

∂u
Velocidad constante Esta condición implica
∂t = 0 ∀t, al igual que la condición de

pared sólida. Por esta razón se emplea la Relación (5.36) para determinar el operador L
108 Capítulo 5. Condiciones de Contorno

saliente, con la diferencia de que se emplea un valor de u distinto de cero como condición

a imponer.

Gradiente de temperatura impuesto Si se desea establecer un ujo de calor


∂T
constante en el tiempo en el contorno, estableciendo un valor para
∂x en la relación (5.35b),
puede despejarse cualquiera de los L(i) en función de otros dos

!
L(2) γ − 1 L(3) L(1) ρa2 ∂T
+ + = ; (5.44)
u 2 u + a (u − a) T ∂x

Luego, para el contorno izquierdo debe cumplirse que:

( )
ρa2 ∂T L(2) 2 L(1)
L(3) = (u + a) − − (u + a) (5.45)
T ∂x u γ−1 u−a

Y para el derecho:

( )
ρa2 ∂T L(2) 2 L(3)
L(1) = (u − a) − − (u − a) (5.46)
T ∂x u γ−1 u+a

Temperatura constante Si se desea que la temperatura sea constante en el tiempo


∂T
en el contorno, estableciendo
∂t =0 en la Relación (5.35a) se obtiene:

γ − 1 (1)
L(2) + (L + L(3) ) = −γC (3) ; (5.47)
2

pudiendo despejarse cualquiera de los L(i) en función de otros dos. Luego, para el contorno

izquierdo debe cumplirse que:

( )
(3) (1) (3) L(2) 2
L = −L − γC + (5.48)
u γ−1

y para el derecho: ( )
L(2) 2
L(1) = −L(3) − γC (3) + (5.49)
u γ−1
5.3. Generalización del Modelo 109

5.3.3. Entrada

Que exista una entrada implica que

u>0 para x = xL
u<0 para x = xR

En este caso es necesario denir al menos dos operadores L en función de dos condiciones

de contorno físicas:

L(2) y L(3) para xL

L(2) y L(1) para xR

Flujo Supersónico:

En este caso todas las ondas características son entrantes al dominio. Por esta razón

será necesario además especicar el valor de L(1) para xL y el de L(3) para xR . Si se quiere

obtener una solución estacionaria, donde

∂ρ ∂u ∂p
= = =0
∂t ∂t ∂t

entonces, debe elegirse:

L(1) = ρAaC (2) − C (3) ; L(2) = a2 C (1) − C (3) ; L(3) = −ρAaC (2) − C (3) ; (5.50)

∂ρ ∂u ∂p
Sino, pueden establecerse valores para
∂t , ∂t y ∂t y resolver el sistema de Ecuaciones (5.34)
para obtener los valores de los L(i) .

Flujo Subsónico:

Existen dos opciones posibles para establecer los valores de los dos operadores asociados

a ondas entrantes al dominio:

Establecer que la onda asociada a L(2) no se reeja, lo que equivale a establecer que

el ujo de entrada posee entropía constante. Luego, se determina el valor de la otra

onda entrante en función de alguna condición física que se desee imponer (presión

constante, gradiente de fuerza, no reexión, temperatura constante, etc.)


110 Capítulo 5. Condiciones de Contorno

Establecer alguna condición física asociada a la onda de mayor velocidad absoluta

(L
(3) para xL y L(1) para xR ), y con el valor obtenido establecer un valor para L(2)
en función de otra condición física que desee imponerse (caudal másico constante,

gradiente de temperatura, temperatura constante, etc.).

Condiciones de no reexión para la onda entrópica


En este caso la condición de no reexión establece que L(2) = 0. Para determinar L(3)
puede emplearse:

La Ec. (5.37) si se desea imponer la condición de no reexión de la onda 3.

La Ec. (5.40) para la condición de fuerza nula en el contorno.

La Ec. (5.42) para la condición de presión constante en el contorno.

La Ec. (5.43) para la condición de presión p∞ impuesta en el campo lejano.

La Ec. (5.36) para la condición de velocidad constante.

La Ec. (5.47) para la condición de temperatura constante en el contorno.

La Ec. (5.44) para imponer el gradiente de temperatura en el contorno.

Establecer el caudal másico en la entrada mediante la Relación (5.15b) para despejar

L(3) y L(1)

(u + a) L(3) − 2uL(2) + (u − a) L(1) = 2ρAa2 C (2) + 2a2 uC (1) (5.51)

de donde

(u + a) L(3) = 2ρAa2 C (2) + 2a2 uC (1) − (u − a) L(1) para xL


(5.52)
(u − a) L(1) = 2ρAa2 C (2) + 2a2 uC (1) − (u + a) L(3) para xR

Las otras opciones posibles para denir L(2) necesitan de alguna condición sobre la onda

entrante cuya velocidad es ku + ak (L


(3) para xL y L(1) para xR ).

Condición de ujo de masa constante para el operador L(2) De la Relación

(5.51) se despeja el valor de L


(2) para que se satisfaga la condición ∂ρu
∂t

1 h i
L(2) = 2ρAa2 C (2) + 2a2 uC (1) − (u − a) L(1) − (u + a) L(3) (5.53)
2u
5.4. Extensión al modelo MHD 111

Condición de Temperatura constante para el operador L(2) Se despeja el

valor de L
(2) de la Ec. (5.35a), obteniéndose:

γ − 1 (3)
L(2) = − (L + L(1) ) − C (3) γ(γ − 1) (5.54)
2

Gradiente de temperatura impuesto para el operador L(2) Se despeja el

valor de L
(2) de la Ec. (5.35b):

" #
(2) ρa2 γ − 1 L(3) L(1)
L =u − ( + ) (5.55)
T 2 u+a u−a

5.4. Extensión al modelo MHD


La metodología anteriormente desarrollada para las ecuaciones de Euler puede exten-

derse de manera relativamente sencilla al sistema MHD.

Partiendo de la formulación del modelo MHD unidimensional en variables conservativas

de 7 ondas, puede aplicarse la formulación de Thompson (1990) al modelo MHD real.

∂U ∂F
+ + C0 = 0 para xL ≤ x ≤ xR
∂t ∂x

donde U, F y C0 están dados por las Relaciones (3.126).

Expresando el sistema no conservativo en variables primitivas

∂V ∂V
+A +C=0
∂t ∂x

donde la matriz jacobiana A para el sistema primitivo normalizado está dada por la Ec.

(3.141), y sus vectores propios derechos e izquierdos, dados por las Ecs. (3.139), (3.147) y

(3.150). La matriz de conversión P

∂U ∂V ∂Ui
=P →P=
∂t ∂t ∂Vj

están dadas por la Relación (3.124). Luego, para el tratamiento de los términos fuente en

los contornos debe relizarse la operación

C = P−1 C0
112 Capítulo 5. Condiciones de Contorno

obteniéndose para el sistema MHD estudiado en esta tesis:

 
0
gx
 
 
 

 gy 

 
C=
 gz 
 (5.56)

0
 
 
 

 0 
 2
 
(γ − 1) κ ∂∂xT2 + Lrad + EH

De la misma manera que para el caso de las ecuaciones de Euler, aplicando la formula-

ción de Thompson para condiciones de contorno de no reexión, dadas por las Ecs. (5.8) y

(5.9), se obtienen las expresiones para los operadores L

h α β c S ∂w α β c S ∂v
s z s s y s αf cf ∂u αf ∂p
L(1) = (u − cf ) 2
+ 2
− 2
+ 2
2a ∂x 2a ∂x 2a ∂x 2a ρ ∂x
αs βz ∂Bz αs βy ∂By i
+ √ + √ (5.57a)
2a ρ ∂x 2a ρ ∂x
h β ∂w β ∂v βy S ∂Bz βz S ∂By i
y z
L(2) = (u − bx ) − + √ − √ (5.57b)
2 ∂x 2 ∂x 2 ρ ∂x 2 ρ ∂x

h α β c S ∂w α β c S ∂v αs cs ∂u αs ∂p
f z f f y f
L(3) = (u − cs ) − 2
− 2
− 2
+ 2
2a ∂x 2a ∂x 2a ∂x 2a ρ ∂x
αf βz ∂Bz αf βy ∂By i
− √ − √ (5.57c)
2a ρ ∂x 2 a ρ ∂x
 
(4) ∂ρ 1 ∂p
L =u − 2 (5.57d)
∂x a ∂x

h α β c S ∂w α β c S ∂v αs cs ∂u αs ∂p
f z f f y f
L(5) = (u + cs ) + + +
2a2 ∂x 2a2 ∂x 2a2 ∂x 2a2 ρ ∂x
αf βz ∂Bz αf βy i
− √ − √ ∂By (5.57e)
2a ρ ∂x 2a ρ ∂x
 
(6) βy ∂w βz ∂v βy S ∂Bz βz S ∂By
L = (u + bx ) − + + √ − √ (5.57f )
2 ∂x 2 ∂x 2 ρ ∂x 2 ρ ∂x
5.4. Extensión al modelo MHD 113

h α β c S ∂w α β c S ∂v
s z s s y s αf cf ∂u αf ∂p
L(7) = (u + cf ) − − + +
2a2 ∂x 2a2 ∂x 2a2 ∂x 2a2 ρ ∂x
αs βz ∂Bz αs βy ∂By i
+ √ + √ (5.57g)
2a ρ ∂x 2a ρ ∂x

En este caso la formulación es más extensa que para el caso de Euler, ya que se tienen

siete ondas y la expresión de los vectores propios resulta más compleja debido a la norma-

lización necesaria. Además, se agrega la complejidad de que en un contorno dado pueden

haber distintas combinaciones de ondas entrantes y salientes en función de los valores de

cf , bx y cs . Sin embargo, como esta metodología posee la gran ventaja de resolver cada

onda por separado, no se presentan problemas de interacción entre las mismas.

5.4.1. Ecuaciones asociadas a las ondas características

Haciendo el producto escalar entre el vector propio l(1) del sistema MHD, dado por la

Ec. (3.147), con la derivada temporal del vector de variables primitivas y con el vector de

términos fuentes (de acuerdo a la Ec.(5.8)), se obtiene la variación temporal de la amplitud

de la onda 1. De la misma manera se obtienen expresiones análogas para las ondas restantes.

A continuación se muestran las relaciones asociadas a las siete ondas características del

sistema:

Onda 1
     
(1) ∂V (1) (1) αf cf ∂u αs βy cs S ∂v αs βz cs S ∂w
l · +L +l ·C = − + gx + + gy + + gz
∂t 2 a2 ∂t 2a2 ∂t 2a2 ∂t
∂2T
 
αf ∂p
+ 2 + (γ − 1)κ 2 + (γ − 1)Lrad + EH (γ − 1)
2a ρ ∂t ∂x
αs βz ∂Bz αs βy ∂By
+ √ + √ + L(1) = 0 (5.58)
2a ρ ∂t 2a ρ ∂t

Onda 2
 
(2) ∂V βy ∂w
l · + L(2) + l(2) · C = + gz −
∂t 2 ∂t
 
βz ∂v βy S ∂Bz βz S ∂By
+ gy + √ − √ + L(2) (5.59)
2 ∂t 2 ρ ∂t 2 ρ ∂t
114 Capítulo 5. Condiciones de Contorno

Onda 3
   
(3) ∂V (3) (3) αs cs ∂u αf βz cf S ∂w αf βy cf S ∂v
l · +L +l ·C = − 2 ( +gx )− + gz − + gy
∂t 2a ∂t 2a2 ∂t 2a2 ∂t
αf βy ∂By αf βz ∂Bz
− √ − √ +
2a ρ ∂t 2a ρ ∂t
∂2T
 
αs ∂p
+ (γ − 1)κ + (γ − 1)L rad + EH (γ − 1) + L(3) = 0 (5.60)
2a2 ρ ∂t ∂x2

Onda 4
∂V ∂ρ
l(4) · + L(4) + l(4) · C =
∂t ∂t
∂2T
 
1 ∂p
− 2 + (γ − 1)κ 2 + (γ − 1)Lrad + EH (γ − 1) + L(4) = 0 (5.61)
a ∂t ∂x

Onda 5
     
∂V αf βz cf S ∂w αf βy cf S ∂v αs cs ∂u
l(5) · +L(5) +l(5) ·C = + gz + + gy + + gx
∂t 2a2 ∂t 2a2 ∂t 2a2 ∂t
∂2T
 
αs ∂p
+ + (γ − 1)κ (γ − 1)Lrad + EH γ − 1)
2 a2 ρ ∂t ∂x2
αf βz ∂Bz αf βy ∂By
− √ − √ + L(5) = 0 (5.62)
2a ρ ∂t 2a ρ ∂t

Onda 6
   
(6) ∂V βy ∂w βz ∂v
l · + L(6) + l(6) · C = − + gz + + gy
∂t 2 ∂t 2 ∂t
βy S ∂Bz βz S ∂By
+ √ − √ + L(6) = 0 (5.63)
2 ρ ∂t 2 ρ ∂t

Onda 7
     
(7) ∂V (7) (7) αs βz cs S ∂w αs βy cs S ∂v αf cf ∂u
l · +L +l ·C = − + gz − + gy + 2 + gx
∂t 2a2 ∂t 2a2 ∂t 2a ∂t
∂2T
 
αf ∂p
+ 2 + (γ − 1)κ 2 (γ − 1)Lrad + EH (γ − 1)
2a ρ ∂t ∂x
αs βz ∂Bz αs βy ∂By
+ √ + √ + L(7) = 0 (5.64)
2a ρ ∂t 2a ρ ∂t
5.4. Extensión al modelo MHD 115

5.4.2. Variación espacial de las variables primitivas en función

de los operadores L

Teniendo en cuenta la expresión de los operadores L (dada por la Ec. (5.57)) es posible

expresar el sistema de forma cuasilineal como :

∂V
K =L (5.65)
∂x

donde K es una matriz cuyas las son los vectores propios izquierdos l(i) multiplicados
(i)
por su velocidad característica asociada λ . De esta manera, premultiplicando a ambos
∂V
miembros por la inversa de K puede obtenerse las derivadas parciales
∂x en función de los
operadores L:

∂ρ αf ρ L(7) αs ρ L(5) L(4) αs ρ L(3) αf ρ L(1)


= + + + + (5.66a)
∂x u + cf u + cs u u − cs u − cf
∂u αf cf L(7) αs cs L(5) αs cs L(3) αf cf L(1)
= + − − (5.66b)
∂x u + cf u + cs u − cs u − cf
∂v αs βy cs L(7) βz L(6) αf βy cf L(5) αf βy cf L(3)
=− + + − (5.66c)
∂x u + cf u + bx u + cs u − cs
βz L(2) αs βy cs L(1)
− +
u − bx u − cf
∂w αs βz cs L(7) βy L(6) αf βz cf L(5) αf βz cf L(3)
=− − + − (5.66d)
∂x u + cf u + bx u + cs u − cs
βy L(2) αs βz cs L(1)
+ +
u − bx u − cf
√ (7) √ √ √
∂By a αs βy ρ L βz ρ L(6) a αf βy ρ L(5) a αf βy ρ L(3)
= − − − (5.66e)
∂x u + cf u + bx u + cs u − cs
√ (2) √ (1)
βz ρ L a αs βy ρ L
− +
u − bx u − cf
√ (7) √ √ √
∂Bz a αs βz ρ L βy ρ L(6) a αf βz ρ L(5) a αf βz ρ L(3)
= + − − (5.66f )
∂x u + cf u + bx u + cs u − cs
√ (2) √ (1)
βy ρ L a αs βz ρ L
+ +
u − bx u − cf
∂p a2 αf ρ L(7) a2 αs ρ L(5) a2 αs ρ L(3) a2 αf ρ L(1)
= + + + (5.66g)
∂x u + cf u + cs u − cs u − cf
116 Capítulo 5. Condiciones de Contorno

Estas relaciones resultan útiles si se desea imponer condiciones de contorno que impliquen

gradientes de las variables primitivas.

5.4.3. Formulaciones particulares de las BCs para MHD

Empleando las Relaciones (5.66) y las Identidades (3.144), es posible expresar la varia-

ción temporal de las variables primitivas V en función del vector de términos fuente y de

los operadores L:

∂ρ    
+ αf ρ L(7) + L(1) + αs ρ L(5) + L(3) + L(4) + C (1) = 0 (5.67a)
∂t
∂u    
+ αf cf L(7) − L(1) + αs cs L(5) − L(3) + C (2) = 0 (5.67b)
∂t
∂v      
− αs βy cs L(7) − L(1) + βz L(6) − L(2) + αf βy cf L(5) − L(3) + C (3) = 0
∂t
(5.67c)

∂w      
− αs βz cs L(7) − L(1) − βy L(6) − L(2) + αf βz cf L(5) − L(3) + C (4) = 0
∂t
(5.67d)

∂By ρ
+ (a αs βy u − αs βy bx cs − αf by cf ) L(1)
∂t u − cf
√ √
ρ (3) ρ
− (aαf βy u + αs by cs − αf βy bx cf ) L − (aαf βy u − αs by cs + αf βy bx cf ) L(5)
u − cs u + cs

ρ √  
+ (aαs βy u + αs βy bx cs + αf by cf ) L(7) − βz ρ L(2) + L(6) = 0 (5.67e)
u + cf

∂Bz ρ
+ (aαs βz u + αs βz bx cs + αf bz cf ) L(7)
∂t u + cf
√ √
ρ ρ
− (aαf βz u − αs bz cs + αf βz bx cf ) L(5) − (aαf βz u + αs bz cs − αf βz bx cf ) L(3)
u + cs u − cs

ρ √  
+ (aαs βz u − αs βz bx cs − αf bz cf ) L(1) + βy ρ L(2) + L(6) = 0 (5.67f )
u − cf
∂p    
+ ρa2 αf L(7) + L(1) + ρa2 αs L(5) + L(3) + C (7) = 0 (5.67g)
∂t

De esta manera, imponiendo condiciones sobre estas relaciones pueden modelarse los mis-

mos tipos de condiciones de contorno que para el modelo de Euler. Como primera medida,

de acuerdo al valor de la velocidad en el contorno es posible diferenciar el caso de paredes

sólidas, entradas y salidas.


5.4. Extensión al modelo MHD 117

5.4.4. Salida

Cuando se trata de una salida en uno de los extremos del dominio existirán al menos 4

ondas salientes, a saber

Las ondas asociadas a L(4) , L(5) , L(6) , L(7) para el extremo derecho x = xR

Las ondas asociadas a L(1) , L(2) , L(3) , L(4) para el extremo izquierdo x = xL

Las ondas restantes pueden ser salientes o entrantes dependiendo de su velocidad caracte-

rística asociada, es decir, para el contorno derecho x = xR

La onda 3 será saliente al dominio si u > cs : en este caso se tratará de un ujo súper
magnetosónico lento.

La onda 2 será saliente si u > bx : en este caso se tratará de un ujo súper alfvénico.

La onda 1 será saliente si u > cf : en este caso se tratará de un ujo súper magneto-
sónico rápido.

De la misma manera ocurre para el contorno izquerdo x = xL

La onda 5 será saliente al dominio si |u| > cs : en este caso se tratará de un ujo super
magnetosónico lento.

La onda 6 será saliente si |u| > bx : en este caso se tratará de un ujo super alfvénico.

La onda 7 será saliente si |u| > cf : en este caso se tratará de un ujo super magne-
tosónico rápido.

De esta forma, existen 3 operadores posibles sobre los que se puede imponer condiciones

de contorno particulares y tres potenciales casos súper o sub. Para establecer condiciones

sobre las variables gasdinámicas (la presión, densidad, temperatura y velocidad) decidimos

emplear el operador L(1) por dos razones. Primero porque, como demostraron los auto-

res (Roe y Balsara, 1996), cuando el sistema degenera al caso gasdinámico puro la onda

magnetosónica rápida se transforma en onda sónica y la onda magnetosónica lenta des-

aparece, de acuerdo a la Ec. (3.153). Además, si se establecen condiciones para las ondas

magnetosónicas rápidas pueden establecerse condiciones sobre dichas variables incluso en

ujos super alfvénicos. Las ondas de Alfvén en este caso sólo transportan información de las

componentes transversales de la velocidad y del campo magnético, por lo tanto no inuyen

en las variables termodinámicas.


118 Capítulo 5. Condiciones de Contorno

Flujo súper magetosónico rápido

En este caso todas las ondas son salientes al dominio, y no debe imponerse ninguna

condición. Todos los operadores L(i) deben establecerse de acuerdo a las Relaciones de

compatibilidad (5.57).

Flujo submagetosónico rápido

Cada una de las condiciones sobre variables gasdinámicas en el modelo de Euler para

el caso subsónico tienen su versión análoga en MHD para el caso submagnetorápido.

Condición sobre la variación temporal de la presión Despejando el valor

de L
(7) de la Ec. (5.67g) se obtiene una expresión análoga a la del contorno de presión

constante de Euler (Ec. (5.42)) para el contorno izquierdo.

αs L(5) αs L(3) C (7) 1 ∂p


L(7) = − − − L(1) − 2 − 2 (5.68)
αf αf a αf ρ a αf ρ ∂t

Y en el contorno derecho, L(1) debe cumplir:

αs L(5) αs L(3) 1 ∂p
L(1) = − − − L(7) − 2 (5.69)
αf αf a αf ρ ∂t

Gradiente de fuerza nulo Esta condición es análoga al contorno de fuerza nula

para gasdinámica (Ec. (5.40)), con la diferencia que en la suma de fuerzas aparecen fuerzas

de origen magnético. La relación que debe satisfacer L(7) en el extremo izquierdo para

garantizar esta condición es:

αs cs L(5) αs cs L(3)
 
(7) (1) 1 ∂u (2)
L =L − + + u −C (5.70)
αf cf αf cf αf cf ∂x

y en el extremo derecho, L(1) debe cumplir:

αs cs L(5) αs cs L(3)
 
(1) (7) 1 ∂u (2)
L =L + − − u −C (5.71)
αf cf αf cf αf cf ∂x

Condición sobre la variación temporal de la velocidad De la misma manera

que para el sistema gasdinámico, esta condición se emplea para imponer paredes sólidas
∂u ∂u
(estableciendo
∂t =0 y u = 0) o salidas de velocidad constante (estableciendo
∂t =0 y
5.4. Extensión al modelo MHD 119

u =cte). Es decir, se establecen relaciones de restricción sobre las ondas magnetosónicas

rápidas análogas a las del modelo gasdinámico (dadas por la Ec. (5.36)). Para el contorno

izquierdo debe cumplirse:

 
αs cs (3) αs cs (5) 1 ∂u
L(7) = L(1) + L − L − C (2) + (5.72)
αf cf αf cf αf cf ∂t

y para el derecho:

 
(1) (1) αs cs (5) αs cs (3) 1 (2) ∂u
L =L + L − L + C + (5.73)
αf cf αf cf αf cf ∂t

Condición sobre la variación temporal de la temperatura Esta expresión

es análoga a la del modelo gasdinámico, se obtiene planteando la evolución temporal en

función de los operadores L(i) mediante la Ec.(5.67g) y la Ec. de estado.

γR ∂T −αs L(5) L(4)


L(7) = + + +
(1 − γ) a2 αf ∂t αf (γ − 1) αf ρ
−αs L(3) γ C (7) C (1)
− L(1) − + (5.74)
αf (γ − 1) a2 αf ρ (γ − 1) αf ρ

Flujo subalfvénico

Si el ujo es subalfvénico, entonces al menos dos condiciones deben ser impuestas so-

bre las variables en el contorno. Una de ellas está asociada a cualquiera de las variables

gasdinámicas mediante cualquiera de las expresiones utilizadas para salidas submagnetosó-

nicas rápidas, como las Ecs. (5.68), (5.70) o (5.72). Por otro lado, existen dos componentes

transversales de la velocidad (v y w) y dos componentes transversales del campo magnéti-

co (By y Bz ) que pueden restringirse mediante condiciones de contorno. Sin embargo, las

variables mencionadas se encuentran acopladas entre sí a través de las componentes trans-

versales de la ecuación de cantidad de movimiento y de la inducción magnética (Ecs. (3.91)

y (3.95), respectivamente). El acoplamiento ocurre para componentes asociadas al mismo

eje de coordenadas: la ecuación de cantidad de movimiento en y está acoplada solamente

a la ecuación de la inducción en y, y de la misma manera ocurre para las componentes

análogas en la dirección z . De esta manera, si ocurre una variación temporal en sólo una de
dichas variables transversales asociadas a la dirección y (por ejemplo, v ), necesariamente

ocurrirá una variación temporal para la otra (en este caso By ), pero las variables asociadas a
la otra dirección no serán perturbadas. Esto se observa en el tubo de choque de (Brio y Wu,
120 Capítulo 5. Condiciones de Contorno

1988), donde si como condición inicial se establece una perturbación sobre By solamente,

sólo aparecerá la componente en la dirección y de la velocidad. Pero si dicha perturbación

ocurre en Bz sólo aparecerán componentes de la velocidad en la dirección z. Esto puede

deberse a una particularidad del sistema MHD unidimensional, debido a que sólo aparecen

derivadas respecto a x en las ecuaciones de inducción.

Flujo submagnetosónico lento

En caso de que el ujo sea submagnetosónico lento, la relación característica asociada

a la onda magnetosónica lenta (Ec. (5.62)) permite imponer vínculos entre variables tanto

gasdinámicas como magnéticas. Sin embargo, sabiendo cómo es la degeneración del sistema

MHD al sistema gasdinámico, creemos que no es una buena idea imponer restricciones sobre

variables gasdinámicas a través de L(5) , ya que podrían imponerse condiciones que, en caso
de que el ujo sea localmente gasdinámico, sean no físicas, redundantes o contradictorias.

A pesar de que el sistema permite una cierta exibilidad, siempre debe vericarse que

todas las condiciones impuestas a través de operadores L(i) satisfagan las ecuaciones de

conservación del sistema.

5.4.5. Entrada

En el caso de tener una entrada al menos cuatro ondas son entrantes al dominio, y

las ondas salientes deben ser determinadas de acuerdo a las Ecs. (5.57). Además, la onda

asociada al cuarto vector propio (y al transporte de la entropía del ujo) será entrante. De

esta manera, si la ecuación de la energía no tiene términos fuente, el ujo será isoentrópico y

el valor físicamente correcto para L(4) será cero. Sin embargo, de manera análoga al modelo

gasdinámico, si existiera conducción de calor o cualquier otro fenómeno no isoentrópico,

puede emplearse el operador L(4) para imponer la temperatura:

∂T
=
∂t" #
L(4)
− αf (γ − 1) L(7) + αs (γ − 1) L(5) − + αs (γ − 1) L(3) + αf (γ − 1) L(1) T (5.75)
ρ
5.4. Extensión al modelo MHD 121

o también el caudal másico ρu puede establecerse a través de dicho operador mediante:

∂ρu
= −αf ρ (u + cf ) L(7) − αs ρ (u + cs ) L(5) −
∂t
uL(4) − αs ρ (u − cs ) L(3) − αf ρ (u − cf ) L(1) (5.76)

Para las tres ondas restantes pueden existir tres patrones de onda posibles, los cuales

se describen a continuación:

Entrada súper magnetosónica rápida

Si u − cf > 0 en x = xL , o si u + cf < 0 en x = xR , la entrada es submagnetosónica

rápida. Luego, todas las ondas características serán entrantes al dominio. Una vez que el

ujo alcanza esta condición, ninguna información física puede viajar desde el dominio aguas

arriba de la entrada. Esto requiere que todos los operadores L sean iguales a cero, lo que
∂U
implica que en el contorno existirá una solución estacionaria tal que
∂t = 0.

Entrada súper alfvénica

Si la entrada es súper alfvénica, entonces una onda característica magnetosónica rápida

sale del dominio. Si la entrada es isoentrópica, entonces puede establecerse el caudal másico

de entrada a través de L(1) o L(7) usando la Ec. (5.76). Empleamos dichos operadores

porque en el modelo gasdinámico isoentrópico dicha condición se impone a través de ondas


∂p ∂u
sónicas. Además, todas las condiciones empleadas para salidas (
∂t , ∂t , fuerza nula, etc)
pueden ser utilizadas, siempre y cuando el problema esté bien condicionado.

En esta tesis optamos por establecer condiciones de no reexión para todas las ondas de

Alfvén y magnetosónicas lentas entrantes. Sin embargo, este tema sigue abierto a discusión,

y cierto grado de exibilidad es admisible. (Hayashi, 2005) empleó un esquema de condicio-

nes de contorno similar para modelar problemas astrofísicos de viento solar utilizando un

esquema de volúmenes nitos 3D para MHD, imponiendo condiciones de contorno extra-

poladas para todas las variables a 300 radios solares de la supercie del sol (lo que equivale

a modelar esta región como una salida súper magnetosónica rápida). Para los contornos

adyacentes a la cromósfera empleó una formulación de entrada submagnetosónica lenta

estacionaria mediante un esquema de BCs basado en características. Por tratarse de una

entrada submagnetosónica lenta, deben imponerse cinco restricciones. El autor empleó tres

de las cinco restricciones para imponer que la componente normal del campo magnético B
122 Capítulo 5. Condiciones de Contorno

fuera constante en el tiempo. Para ello debe cumplirse que:


 ∂Bx − ∇ × (V × B) = 0
∂t
(5.77)
∂B
 x =0
∂t

para asegurar que Bx es constante en el tiempo y para que el campo magnético en el

contorno satisfaga la condición de divergencia nula ∇ · B = 0. Hayashi implementó esta

condición igualando a cero la derivada temporal de los términos del rotor de la Ec. (5.77).


 ∂ (V × B)y = 0 → u ∂Bz + Bz ∂u − Bx ∂w = 0
∂t ∂t ∂t ∂t
(5.78)
 ∂ (V × B) = 0 → u ∂By + B ∂u − B ∂v = 0
∂t z ∂t y ∂t x ∂t

Estas relaciones implican un conjunto de ecuaciones de vínculo complejas entre variables

gasdinámicas y magnéticas, que establecen condiciones como un sistema de ecuaciones cuyas

incógnitas son los operadores L. Por otro lado, estas relaciones de vínculo no permiten

exibilidad, ya que si el ujo se acelerara y fuera super magneosónico lento sería necesario

imponer más condiciones sobre los L entrantes, modicando así el sistema de ecuaciones

para el caso anterior. Esto puede traer inconvenientes desde el punto de vista numérico y de

la implementación. El autor propone tres opciones diferentes para las otras dos restricciones

que deben imponerse:

1. Limitar el ujo de masa cuando éste exceda un valor máximo crítico, a través de

relaciones de la forma:

ρu = (ρu)crit ; (ρu) = 0 (5.79)
∂t

2. Establecer la velocidad y su derivada temporal iguales a cero en el caso que el contorno

asociado a la cromósfera se transforme en una salida

3. Establecer el valor de la temperatura y de la densidad, a través de alguna relación

politrópica para la energía, de la forma

 
∂ p
(5.80)
∂t ρk

donde k es un exponente politrópico elegido ad hoc.

Sin embargo, no queda claro cómo funciona este modelo cuando se establece la velocidad

y su derivada temporal iguales a cero. En ese caso debería cesar todo ujo de masa hacia
5.4. Extensión al modelo MHD 123

el interior, independientemente de lo que ocurra dentro. Algo similar ocurriría cuando se

establece el caudal másico crítico y su derivada temporal: la condición se tornaría en algo

similar a una entrada supersónica.

5.4.6. Implementación en el algoritmo

De la misma manera que para el modelo gasdinámico, se expresa el valor de la derivada-

da temporal de las variables primitivas en función de los operadores L(i) y de los términos

fuentes de acuerdo a la Ec. (5.16).

También es necesario hacer una extrapolación por serie de Taylor para RL, mediante

las Ecs. (5.19). Como se explicó anteriormente, dada la complejidad de las expresiones de

los operadores L(i) y de los vectores propios, las matrices jacobianas asociadas a las Ecs.

(5.21) se calculan de manera aproximada con la metodología propuesta por (Knoll y Keyes,

2004), ya que las expresiones analíticas son muy difíciles de obtener y propensas a errores

de implementación.
Capítulo 6

Resultados

6.1. Casos gasdinámicos


6.1.1. Tobera de sección variable

El primer caso de estudio se trata de una tobera divergente de longitud L = 10 ft. Es un


Benchmark clásico denido con unidades en el sistema inglés (Homann y Chiang, 2000b).

Su ley de variación de área está dada por:

A(x) = 1,398 + 0,347 tanh(0,8x − 4) (6.1)

El uido considerado posee exponente isoentrópico γ = 1,4 y constante de gas R =


1716 lb-ft/slug R. En todos los casos adimensionalizamos las variables y dimensiones del

problema de acuerdo a:

ρ p et u x tai
ρ= ; p= ; et = ; u= ; x= ; t= ;
ρi ρi a2i ρi a2i ai L L

donde ρi y ai son la densidad y la velocidad del sonido a la entrada respectivamente, y L


la longitud de referencia, en este caso la longitud de la tobera.

Utilizamos en todos los casos como condición inicial una interpolación lineal entre el

valor de la solución analítica en x=0 y x = L, y una discretización del dominio en 200

celdas más 2 en cada uno de los contornos, el número de iteraciones varió de acuerdo al tipo

de problema estudiado. Evaluamos la convergencia mediante la norma L2 de la variación

de la densidad en dos pasos de tiempo sucesivos.

125
126 Capítulo 6. Resultados

Flujo supersónico en todo el dominio

Para este caso sólo deben denirse las condiciones a la entrada para las tres variables

de estado. Las condiciones a la salida dependerán sólo de los valores en el dominio, por lo

tanto deberán obtenerse mediante una relación de compatibilidad (Poinsot y Lele, 1992).

Para el caso analizado se emplearon las siguientes condiciones en la entrada:

Mi = 1,5; pi = 2000 lb/ft2 ; ρi = 2,241 · 10−3 slug/ft


3
; ai = 1118 ft/s

Para este caso sólo puede emplearse la condición de entrada supersónica para la entrada,
y la de salida supersónica. Comparamos los resultados con los obtenidos para condiciones de
contorno extrapoladas convencionales. Este es el caso más sencillo, y como era de esperarse,

el modelo de BCs no tuvo inuencia en los resultados ya que las BCs extrapoladas son

adecuadas en el caso de ujos supersónicos.

En la Figura 6.1 mostramos los resultados obtenidos.

En ambos casos con menos de 500 iteraciones la solución convergió de manera práctica

al estado estacionario, ya que el residuo de la densidad tomaba valores del orden de 1 · 10−8 .
Resulta llamativo que ambos esquemas de BCs exhiben casi exactamente la misma curva

de convergencia; sin embargo esto puede explicarse por la naturaleza de la solución. La

solución analítica predice gradiente nulo en la salida para todas las variables, condición que

es satisfecha de forma exacta por ambos modelos. Además, como las condiciones iniciales

son de ujo supersónico en todo el dominio los cambios durante el transitorio no pueden

ser inuenciados por las condiciones a la salida.

Por esta razón, para esta condición el modelo de condiciones de contorno no tiene

inuencia en el proceso de convergencia, como era de esperarse.

Flujo supersónico en la entrada y salida subsónica

Para este caso las condiciones a la entrada son idénticas al caso anterior, con la diferencia

que se impone una presión a la salida mucho mayor, de manera tal que aparezca una onda
6.1. Casos gasdinámicos 127

1
0.7
0.9

0.6
0.8

0.7 0.5

p
ρ

0.6
0.4

0.5
0.3
0.4
0 0.2 0.4 0.6 0.8 1 0 0.2 0.4 0.6 0.8 1
x x
0
1.9 10

1.85

1.8 −5
10
1.75

1.7 −10
10

u

1.65

1.6
−15
10
1.55

1.5
−20
10
0 0.2 0.4 0.6 0.8 1 200 400 600 800 1000 1200 1400
x n
Exacta Caracteristica Extrap Caracteristica Extrap

Figura 6.1: Caso supersónico. Perles de densidad, presión, velocidad y convergencia


en eρ

de choque en x = 5 ft

Mi = 1,5; pi = 2000 lb/ft2 ; ρi = 2,241 · 10− 3 slug/ft3 ; ai = 1118 ft/s;
en la entrada

pe = 4930 lb/ft2 ;
en la salida
128 Capítulo 6. Resultados

En todos los casos corrimos 2500 iteraciones con CF L = 1,8, los resultados obtenidos

se ven en la Figura 6.2.

2 1.8

1.8 1.6

1.4
1.6
1.2
1.4
1
ρ

p
1.2
0.8
1 0.6
0.8 0.4

0.2
0.2 0.4 0.6 0.8 1 0 0.2 0.4 0.6 0.8 1
x x
−2
2 10
1.8

1.6
−4
10
1.4

1.2

u

1 −6
10
0.8

0.6
−8
0.4 10
0 0.2 0.4 0.6 0.8 1 500 1000 1500 2000 2500
x n
p=cte force free et = cte p∞ no ref extrap

Figura 6.2: Caso supersónico-subsónico. Perles de densidad, presión, velocidad y


convergencia en eρ

En este caso la elección de las condiciones de contorno juega un rol más importante en

la convergencia a la solución que en el caso anterior. Como la solución analítica depende

directamente de cuánto sea el valor de la presión a la salida, el valor inicial de las variables

de estado en el contorno determina la solución numérica. El esquema de fuerza nula (Ec.

(5.40)) produjo, para CF L ≤ 1,8, menores oscilaciones durante el transitorio que los demás
esquemas, sin variar el valor de la presión en el contorno. Sin embargo, para valores de CF L
mayores a 1.8 el algoritmo converge a una solución con menor presión a la salida, con la onda
6.1. Casos gasdinámicos 129

de choque ubicada más hacia la derecha, que también es físicamente correcta. Este tipo de

condición resulta ventajosa si se tiene un contorno abierto en el que no se conoce a priori

qué ocurrirá con la presión; sin embargo debe tenerse en cuenta que la solución dependerá

del valor del CF L. La imposición de la presión en el contorno (a través de la Ec. (5.42))

también produjo buenos resultados, sin embargo se ven oscilasciones en la convergencia,

probablemente debido a la reexión de la onda numérica 1 hacia el interior del dominio.

La condición de no reexión (Ec. (5.37)) también funcionó de forma sorprendentemente

buena, aunque la solución fue más fuertemente dependiente del valor de CF L. Para valores
de CF L ≥ 2,0 el algoritmo no llega a la convergencia, y para 1,4 < CF L < 2,0 converge a

soluciones cuya presión a la salida es mayor a la inicial. Sin embargo, si para las primeras

300 iteraciones se emplea otro esquema que preserve la presión de salida para luego cambiar

al esquema de no reexión se mantiene dicho valor de presión y pueden aprovecharse las

propiedades de convergencia de este último esquema. El esquema que preserva la presión

en el campo lejano (Ec. (5.43)) también produjo muy buenos resultados en cuanto a su

curva de convergencia, con además la ventaja de preservar el valor inicial de la presión en el

contorno. Luego, si la física de problema requiere que el valor de la presión en el contorno

se mantenga en el tiempo, los esquemas más conables son el de presión constante y el de

presión impuesta en el far eld.

Es importante notar que todos los esquemas muestran curvas de convergencia muy si-

milares para las primeras 300 iteraciones. Esto se debe a que como las condiciones iniciales

dieren mucho de la solución nal, debido a que son simples interpolaciones lineales de las

condiciones en el contorno. Por esta razón, el estado del sistema evoluciona rápidamente

dentro del dominio, formándose una onda de choque que se mueve de posición, hasta esta-

bilizarse en su posición nal. Este estado transitorio demora en enviar su información física

hasta los contornos, por lo que el modelo de BCs no inuye en gran medida durante este

transitorio.

Flujo subsónico en todo el dominio

Para este caso la tobera se comporta como un difusor, y conociendo las condiciones a

la entrada sólo es posible una solución física, dada por las ecuaciones de ujo isoentrópico

para sección variable.

Mi = 0,8; pi = 2000 lb/ft2 ; ρi = 2,241 · 10−3 slug/ft


3
; ai = 1118 ft/s

Este caso fue el que más dicultades presentó para obtener una solución que converja,
130 Capítulo 6. Resultados

necesitándose más de 2500 iteraciones con CF L = 1,8.


Existen a priori varias opciones para imponer condiciones de contorno en la entrada, sin

embargo la mayoría de ellas no funcionaron correctamente. Como se discutió en el capítulo

anterior, existen diferentes combinaciones posibles para dar valores a los operadores L(2)
y L(3) . Sin embargo, como el ujo que ingresa al dominio es isoentrópico la única opción

posible para L(2) es la de no reexión. Si se elige otra opción, el algoritmo produce resultados
no físicos. Si imponemos condiciones de presión constante o fuerza nula en el contorno el

esquema no converge. Sin embargo, imponiendo la condición de caudal másico constante en

el tiempo a través del operador L(3) (Ec. (5.52)) obtuvimos buenos resultados, con diferentes
propiedades de convergencia dependiendo del esquema de condiciones de contorno utilizado

para la salida. Los resultados obtenidos con dichas condiciones se muestran en la Figura 6.3.

También probamos establecer una entrada de velocidad constante, sin embargo no logramos

que el sistema convergiera.

Nuevamente la condición de fuerza nula resultó ser la que mejores propiedades de con-

vergencia exhibió, además de poseer la ventaja de permitir obtener el valor correcto de la

presión en el contorno en caso de que se utilice una condición inicial cuyo valor no sea

correcto.

Las condiciones de presión constante y no reexión de ondas también se comportan

de manera satisfactoria, siendo ésta última más propensa a inestabilidades para valores

de CF L ≥ 2,0. Para lograr convergencia empleando el esquema de BCs extrapoladas es

necesario denir todas las variables a la entrada, como si se tratara de ujo supersónico. En

este caso es posible gracias a que se conoce la solución analítica del problema. Sin embargo,

en un problema más general, donde no se conoce la solución en el contorno, denir en exceso

las condiciones de contorno en general lleva a oscilaciones o inestabilidades en la solución

(Yee, 1981), a menos que se conozca la solución exacta en el contorno (como en este caso).

Todos los esquemas probados muestran a grandes rasgos curvas de convergencia simila-

res para las primeras 800 iteraciones; a partir de ese momento algunos esquemas muestran

un proceso de aceleración de la convergencia (sobre todo el extrapolado). Esto ocurre por-

que el sistema evoluciona rápidamente dentro del dominio debido a que las condiciones

iniciales son muy diferentes a la solución analítica, como en el caso anterior. En el caso del

esquema de extrapolación, como las variables en el contorno están establecidas de antemano

y no varían en el tiempo, en la región adyacente a la entrada la solución varía poco en el

tiempo y el proceso de convergencia es inuenciado sobre todo por la evolución temporal

dentro del dominio y por la condición de presión impuesta a la salida. Por otro lado, para

los esquemas de BCs basados en características la solución varía en el tiempo en la entrada.


6.1. Casos gasdinámicos 131

1.3 1.05

1
1.25
0.95
1.2
0.9
1.15
0.85

p
ρ

1.1
0.8
1.05 0.75

1 0.7

0.95 0.65
0 0.2 0.4 0.6 0.8 1 0 0.2 0.4 0.6 0.8 1
x x
−2
10
0.8

0.7 −4
10

0.6
u

−6
0.5 10

0.4
−8
10
0 0.2 0.4 0.6 0.8 1 500 1000 1500 2000 2500
x n
p=cte force free T = cte p∞ no ref extrap

Figura 6.3: Caso subsónico. Perles de densidad, presión, velocidad y convergencia


en eρ

Esto tiene una gran inuencia en el proceso de convergencia: cuando la solución cambia

dentro del dominio, hasta que alcanza una condición de pseudo equilibrio en la entrada.

Este estado de equilibrio no satisface la condición impuesta a la salida, lo que produce

que una onda viaje desde la salida hacia el interior del dominio, provocando cambios en la

solución. Una vez que dicha onda llega a la entrada, las variables en la misma evolucionan

para satisfacer la condición de caudal másico constante, y una onda se propaga hacia el

interior. Esta nueva onda produce cambios en el dominio hasta llegar a la salida, haciendo

que el proceso se repita. Esto ocurre muchas veces hasta que se logra la convergencia.
132 Capítulo 6. Resultados

6.1.2. Arco coronal de sección variable

El segundo caso analizado consiste en un modelo gasdinámico analítico simplicado de

un arco de la corona solar, propuesto por (Cargill y Priest, 1980). Dicho modelo consiste de

un arco circular con hidrógeno monoatómico, en cuyas bases la presión es igual a la presión

de la cromósfera solar. En una de las bases se impone una velocidad de entrada v0 , y se

consideran los efectos de la gravedad.

Tomando una coordenada curvilínea 0 ≤ s ≤ 2L a lo largo de la linea media del

arco y despreciando su curvatura, el problema se idealiza con las Ecuaciones de Euler cuasi

unidimensionales de sección variable (3.36). En la Figura 6.4, tomada de la referencia citada,

se esquematiza el modelo.

Figura 6.4: Esquema del modelo del arco de (Cargill y Priest, 1980)

Para implementar un modelo numérico del sistema es necesario incluir un vector de

términos fuente de la forma:


∂A  πs   πs T
S = 0, p − ρAg cos , −ρAug cos (6.2)
∂x 2L 2L

en las Ecs. (3.36).

Los autores asumieron simplicaciones en la ecuación de la energía (ujo isoentrópico

o isotérmico) y ujo estacionario, lo que les permitó obtener una relación analítica a través

de una ecuación diferencial ordinaria (ODE) para la velocidad de la forma:

a2  πs  a2 ∂A
 
∂u
u− = −g cos + (6.3)
u ∂s 2L A ∂s
6.1. Casos gasdinámicos 133

Imponiendo la condición de contorno u = u0 para s = 0 puede integrarse esta ecuación para


obtener una ecuación algebraica no lineal, de donde se despeja la distribución de velocidades.

Y mediante las relaciones isoentrópicas y la ecuación de continuidad se obtienen las demás

variables.

Como condición inicial empleamos un estado constante para la densidad, velocidad y

presión. La discretización del dominio fue de 400 celdas, más dos en cada uno de los con-

tornos. Para este modelo tanto la entrada como la salida serán subsónicas, por lo tanto

empleamos la condición de caudal másico constante para la entrada y probamos las condi-

ciones de presión constante, no reexión y y fuerza nula en la salida. La solución depende

fuertemente de la ley de variación de la sección con la coordenada s, así como la longitud

del arco, ya que la gravedad solar produce un gradiente en la densidad, cuyo mímino se

encuentra para s = L, y además desacelera el ujo en la rama ascendente, y lo acelera en

la descendiente.

Elegimos para simular el caso de un arco de longitud L = 140 · 106 m, cuya densidad y

temperatura en las bases son respectivamente de ρ = 1,18 · 10−12 kg/m3 y T = 1 · 106 K.


Dichas condiciones implican un valor de aceleración de gravedad adimensionalizado de

g = 2,8. La variación de sección del arco viene dada por:

h  πs i
2
A(x) = A0 1 + (k − 1) sin ; L = 140 · 106 m; k=5
2L

donde k representa un factor de contracción entre el área de la base A0 y el área a la mitad

del arco A(s = L). Teniendo en cuenta que la solución adimensional resulta independiente

del valor del área en la base A0 , por simplicidad empleamos A0 = 1. La velocidad en la

entrada vale u0 = 0,27a. Para estas condiciones, la solución analítica predice ujo subsónico
en ambas bases (entrante a la izquierda y saliente a la derecha). Si la velocidad en la entrada

o si el efecto de la gravedad son sucientemente grandes, el ujo se vuelve sónico en s = L.


Esto se debe a que existen dos efectos que compiten: la variación del área, que hace que

el ujo reduzca su velocidad (como en un difusor subsónico); y por otro lado la gravedad

variable, cuyo efecto decae con la altura, posibilitando que el ujo se acelere (la aceleración

de la gravedad es máxima en s = 0, 2L, pero es nula en s = 2L).Por estas razones las

soluciones posibles pueden tener varios extremos locales. De esta manera, si la contracción

de área y el cambio en la gravedad son sucientes, el ujo puede volverse supersónico en la

segunda mitad del arco L < s < 2L. Para satisfacer la condición de presión en la cromósfera
para s = 2L necesariamente debe aparecer una onda de choque en dicho segmento del arco.
Sin embargo, de acuerdo a la solución analítica dicha onda puede aparecer en cualquier parte
134 Capítulo 6. Resultados

de la semilongitud del arco. Esto presenta un problema desde el punto de vista numérico: es

imposible que el algoritmo converja a una solución estacionaria si existen innitas soluciones

posibles entre L < s < 2L; cualquier solución obtenida cambiaría hacia otra solución con

la más pequeña perturbación en algún parámetro.

El caso analizado produce como resultado M = 0, 9 para s = L. Corrimos 6000 iteracio-


nes con CF L = 1, 2, para poder analizar las particularidades del proceso de convergencia.

Este caso se encuentra cercano a la condició límite de M = 1 para s = L, por lo que

pueden aparecer soluciones supersónicas durante el transitorio de convergencia. Además,

se ve claramente que la distribución de velocidades a lo largo del arco posee tres máximos

locales

Empleamos la condición de caudal másico constante a la entrada, ya que dio buenos re-

sultados para el caso del difusor subsónico, y la solución también implica ujo isoentrópico.

Evaluamos diferentes esquemas de condiciones de contorno para la salida: presión constante

en el tiempo (Ec. (5.42)), temperatura constante en el tiempo, no reexión (Ec. (5.37)),

presión impuesta en el campo lejano (Ec. (5.43)) y fuerza nula en el contorno (Ec. (5.40)).

Los resultados obtenidos se muestran en la Figura 6.5, donde se presentan los perles

de densidad y velocidad, comparados con los de la solución analítica.

Densidad Velocidad
2 0.8

1.8
0.7

1.6
0.6
1.4

0.5
1.2

1 0.4

0.8
0.3

0.6
0.2
0.4

0.1
0.2

0 0
0 0.2 0.4 0.6 0.8 1 1.2 1.4 1.6 1.8 2 0 0.2 0.4 0.6 0.8 1 1.2 1.4 1.6 1.8 2

Extrap. p=cons T=cons v=cons fza nula nonref p exact


Figura 6.5: Distribuciones de velocidad y densidad para 6000 iteraciones

El proceso de convergencia no resulta sencillo: durante el transitorio suelen aparecer

regiones donde el ujo es supersónico, que eventualmente pueden cambiar las condiciones

en la salida (dependiendo del tipo de esquema de BCs utilizado), haciendo que el sistema
6.1. Casos gasdinámicos 135

converja a una solución no física (con una presión en la cromósfera diferente de la real).

El sistema también resulta muy sensible a las condiciones iniciales, pudiendo obtenerse

presiones negativas en el caso de que el paso de tiempo sea sucientemente grande. Esto

ocurrió incluso con distribuciones de densidad parabólicas, con distribuciones de presión y

velocidad que satisfacen las ecuaciones de conservación. En la Figura 6.6 se muestran las

curvas de convergencia obtenidas.

Residuo de la densidad
−2
10

−3
10

−4
10

−5
10

E xtrap .
p=cons
T=cons
−6
10 v=cons
fza nula
no ref
p∞
−7
10
0 1000 2000 3000 4000 5000 6000
n

Figura 6.6: Curvas de convergencia para distintos esquemas de BCs para el arco
coronal de (Cargill y Priest, 1980)

Otro aspecto interesante de notar es que la presencia de términos fuente en la ecuación

de cantidad de movimiento provocó que la convergencia a la velocidad fuera mucho más

lenta que la convergencia a la presión y a la densidad.

Para evaluar la inuencia de los términos fuente relativa a la de los efectos convectivos,

calculamos la relación entre las componentes del vector de términos fuente Ci0 y las com-

ponentes del vector de ujos numérico Fi para las ecuaciones de cantidad de movimiento

y energía. Dichas relaciones evaluadas en los contornos:

C20 (x = 0) C30 (x = 0)
= 2,50 = 1,093 (6.4)
F2 (x = 0) F3 (x = 0)

y para un punto representativo del dominio, como s = L/2

C20 (x = L/2) C30 (x = L/2)


= 1,53 = 1,51 (6.5)
F2 (x = L/2) F3 (x = L/2)
136 Capítulo 6. Resultados

De esta manera, los efectos gravitatorios tienen un rol importante en el modelo de BCs,

ya que sus efectos son mayores a los de la convección, y a que los efectos de variación de

área no están presentes.

El modelo de condiciones de contorno que mejores resultados produjo fue el de presión

constante en el contorno, aunque vimos que la convergencia fue bastante errática, y para

casos más severos (como para k = 20 y L = 175 · 106 m) una vez alcanzada la solución

analítica, ésta no era estable y después de un tiempo el algoritmo convergía a otra solución.

Nuevamente la condición de no reexión de ondas probó poseer las mejores propiedades

de convergencia, pero ocurrió que resultó muy sensible a las condiciones iniciales, debido a

que el ujo se volvía supersónico durante el transitorio, provocando que la salida se volviera

también supersónica y cambiara el valor en la presión. Una estrategia que empleamos para

subsanar este problema fue utilizar la condición de salida con presión constante para las

primeras 3000 iteraciones, y luego cambiar a las condiciones de no reexión. Sin embargo,

este problema quedó resuelto con el esquema de presión impuesta en el campo lejano, que

resultó ser una buena solución de compromiso entre ambos esquemas. A pesar de ello,

la tasa de convergencia no es tan buena como hubiéramos esperado. Podría ser mejorada

quizás ajustando el coeciente σ en la Ec. (5.43) a un valor mas apropiado para este tipo

de ujo. El esquema de temperatura constante no convergió a la solución esperada porque

produjo una discontinuidad en la salida y una mayor presión en la admisión. A pesar de

esto, su tasa de convergencia es mayor que la de los esquemas anteriores.

La condición de fuerza nula en el contorno no convergió a la solución analítica propuesta

simplemente porque se demuestra que para esta solución no se cumple que

∂pA dA
+ ρAg − p =0
∂x dx

El algoritmo converge a una solución con expansión supersónica, que verica la relación

anterior. Finalmente, debemos notar que el esquema de extrapolación para BCs posee

una curva de convergencia de mayor velocidad y con menor cantidad de oscilaciones. Sin

embargo, como en los casos anteriores, esta solución requirió denir todas las variables en

la entrada, porque de otra manera no se lograba la convergencia. Esto no resulta práctico

cuando tienen que analizarse casos cuya solución analítica no se conoce en el contorno. Si

bien en la Figura 6.5 se observa que esta solución es la que más se acerca a la analítica, lo que

ocurre es que se mantiene oscilando. Sin embargo, las condiciones extrapoladas probaron

ser más robustas e insensibles a la condición inicial.


6.1. Casos gasdinámicos 137

6.1.3. Convección difusión unidimensional compresible

Para validar los efectos de los términos convectivos, de conducción de calor y de fuentes

en la ecuación de la energía, se propuso un modelo simplicado basado en el sistema de

ecuaciones de Euler. Dicho modelo requiere las siguientes simplicaciones:

ujo estacionario unidimensional

Dominio de sección constante

viscosidad nula

Gas calóricamente perfecto

El sistema de ecuaciones del modelo de Euler para el caso 1D estacionario para un dominio

de sección constante se expresa como:

d dρ
dx (ρu) =0→ dx u + ρ du
dx =0
d dρ
2
dx (ρu + p) =0→ ρu du
dx + dx RT + ρR dT
dx =0 (6.6)
d2 T d2 T
d
dx [u (E + p)] = κ dx2
+ Q˙cal → ρuCp dT
dx + ρu du
2
dx =κ dx2
+ Q˙cal

Que a su vez permiten obtener las siguientes relaciones integrales:

ρu = ρ0 u0
(6.7)
ρu2 + ρRT = ρ0 u20 + ρ0 RT0

Mediante manipulación algebraica de las Leyes de conservación (6.6) y usando las Relaciones

integrales (6.7), puede obtenerse

 
RT du dT R dT du
u− +R = 0 →  RT  = (6.8)
u dx dx u −u
dx dx

Reemplazando en la expresión de la energía

dT R dT d2 T
ρuCp + ρu2  RT  = κ 2 + Q˙cal (6.9)
dx u −u
dx dx

luego
R2 T d2 T
 
dT
ρu Cv + = κ + Q˙cal (6.10)
RT − u2 dx dx2
138 Capítulo 6. Resultados

Por otro lado, despejando la velocidad u de la Relación integral de la cantidad de movi-

miento (6.7):
ρ0 2 ρ0
u2 = u + RT0 − RT (6.11)
ρ 0 ρ
 
RT0
puede resolverse esta ecuación cuadrática para u, deniendo el término auxiliar Γ = u0 + u0

Γ 1p 2
u= ± Γ − 4RT (6.12)
2 2

La solución asociada al signo positivo corresponde a una solución de ujo completa-

mente supersónico, y la solución asociada al signo negativo corresponde a ujo subsónico.

Reemplazando este resultado en la ecuación de la energía, y teniendo en cuenta la Relación

integral (6.7), se obtiene una ecuación diferencial ordinaria no lineal de segundo orden que

describe la variación de la temperatura en el espacio para un ujo compresible estacionario:

" #
R2 T dT d2 T
ρu Cv + Γ2
√ = κ 2 + Q˙cal (6.13)
2RT − ∓ Γ2 Γ2 − 4RT dx dx
2

Esta ecuación tiene solución analítica con una integral impropia. Por esta razón resulta

más práctico resolverla mediante un esquema de diferencias nitas. Debe tenerse en cuenta

además que deberá establecerse como condición de contorno el valor de la velocidad, la

densidad y la temperatura en la entrada. La temperatura en la salida deberá imponerse

también, pero teniendo en cuenta que debe cumplirse la Relación

Γ2
T ≤
4R

Dicho problema puede resolverse mediante diferencias nitas discretizando la derivada pri-

mera y la derivada segunda con una fórmula centrada.

− Ti−1 + 2Ti − Ti+1 +


( )
ρ0 u0 R2 Ti Ti+1 − Ti−1
h2 Cv + Γ2
√ = Q˙cal i (6.14)
κ 2RTi − ∓ Γ2 Γ2 − 4RTi 2h
2
6.1. Casos gasdinámicos 139

o con una fórmula descentrada aguas arriba de la corriente:

− Ti−1 + 2Ti − Ti+1 +


( )
2 ρ0 u0 R2 Ti Ti − Ti−1
h Cv + Γ2
√ = Q˙cal i (6.15)
κ 2RTi − ∓ Γ2 Γ2 − 4RTi h
2

Para que el esquema con derivada primera centrada sea estable es necesario agregar

difusión numérica, en función del número de Péclet de la malla, denido como

u∆x
P e∆x = (6.16)

donde D = κ/(ρCp ) es la difusividad térmica Luego:

ρuCp ∆x ρ0 u0 Cp ∆x
P e∆x = =
2κ 2κ

La viscosidad numérica necesaria para establizar el problema para P e∆x > 1 y que a su

vez se reduzca en caso de que P e∆x < 1 puede obtenerse mediante

κnum = P e∆x κ f (P e∆x )

Existen distintas opciones para elegir la función f (P e∆x ). En este caso se eligió:

1 1
f (P e∆x ) = − (6.17)
tanh(P e∆x ) P e∆x

y que con ella la solución aproximada converge con mayor precisión a la solución analítica

para la ecuación de convección difusión incompresible, dada por

e
2 P eL T0 − TL 2 P ex
e (T0 − TL )
T (x) = − (6.18)
e2 P eL − 1 e2 P eL −1

donde
ρ0 u0 L Cp ρ0 u0 x Cp
P eL = ; P ex = (6.19)
κ κ

El sistema no lineal se resuelve mediante el método de Newton-Raphson para sistemas

de ecuaciones no lineales

(k) (k) (k)


T(k+1) = G(Ti ) = T(k) − J−1 (Fj , Ti ) · F(Ti ) (6.20)
140 Capítulo 6. Resultados

donde

Fj = −Ti−1 + 2Ti − Ti+1 +


 
(6.21)
ρ0 u0 R2 T√ Ti+1 −Ti−1
2
h κ+κnum Cv + 2
i
2h − Q˙cal i = 0
2RTi − Γ2 ∓ Γ
2
Γ2 −4RTi

y los jacobianos asociados están dados por:

 
 
R2 Ti
 
∂Fi h ρ0 u0  
Ji,i−1 = = −1 − Cv +
∂Ti−1 2 κ + κnum  Γ2 Γ √ 2 

 2RTi − ∓ Γ − 4RTi  
2 2
∂Fi h ρ0 u0 R 2
Ji,i = =2+ { − ...
∂Ti 2 κ + κnum Γ2 Γ√ 2
2RTi − ∓ Γ − 4RTi
 2 2
ΓR (6.22)
R2 Ti 2R ∓ √ 2
Γ − 4RTi
2 } (Ti+1 − Ti−1 )
2 Γ√ 2

Γ
2RTi − ∓ Γ − 4RTi
2 2  
 
R2 Ti
 
∂Fi h ρ0 u0  
Ji,i+1 = = −1 + Cv +
∂Ti+1 2 κ + κnum  Γ2 Γ √ 2 

 2RTi − ∓ Γ − 4RTi  
2 2

Para resolver el sistema no lineal (6.20), en lugar de invertir el jacobiano J, se emplea

un vector auxiliar Y tal que

J · Y = −F

Resolviendo este sistema de ecuaciones y reemplazando el resultado en la Ec. (6.20) se

obtiene la expresión recursiva utilizada para obtener la solución:

T(k+1) = T(k) + Y

Para denir completamente el problema es necesario imponer cuatro condiciones de

contorno, ya que la ecuación a resolver es de orden 2. En este caso se dene el caudal

másico (a través de la densidad y la velocidad) y la temperatura en la entrada. La última

condición que se impone es la temperatura a la salida.

A continuación se muestran las soluciones para las siguientes condiciones de contorno,

tomando como condiciones iniciales una interpolación lineal entre los valores en los contor-
6.1. Casos gasdinámicos 141

nos.
ρ0 = 1,225 kg ; u0 = 100 ms ;

m3 T0 = 400 K; en la entrada

T = 500 K en la salida
L

Adoptamos una constante de conductividad térmica κ = 2, 6 · 104 mWK y una longitud

unitaria para el dominio. Para este valor de la conductividad se obtiene un número de

Pèclet basado en la longitud del orden de P eL = 2, 36.


En la Figura 6.7 se muestran los resultados obtenidos para la velocidad y la temperatura.

Se observa que las curvas de temperatura de las soluciones por diferencias nitas coinciden

500 130

490
125
480

470
120
460
u[m/ s]
T [K ]

450 115

440
110
430

420
105
410

400 100
0 0.2 0.4 0.6 0.8 1 0 0.2 0.4 0.6 0.8 1
x x
Incompr. diferencia centr. diferencia upwind.

Figura 6.7: Solución incompresible y soluciones por diferencias nitas de la Ec. (6.13)

y que existe una diferencia inferior al 2 % respecto a la curva que representa la solución

analítica de la ecuación de la advección difusión incompresible. Esto se debe a que para las

condiciones iniciales planteadas el número de Mach es menor a 0,3 en casi todo el dominio, lo

cual permitiría asumir una solución de ujo incompresible. Por otro lado, las distribuciones

de velocidad y densidad no pueden compararse con la solución incompresible, ya que dicha

solución asume u = cte y ρ = cte. Sin embargo, las soluciones asociadas a ambos esquemas

de diferencias nitas coinciden en todo el dominio.

Como condiciones iniciales para la simulación numérica empleamos una interpolación

lineal entre las variables en los contornos. Para llegar a convergencia fueron necesarias 8000

iteraciones con CF L = 1,5. Empleamos el presente modelo para evaluar el comportamiento


del sistema de ecuaciones de Euler con diferentes modelos de BCs para un vector de términos
142 Capítulo 6. Resultados

fuente dado por:


∂2T
 
0
C = 0, 0, κ 2 (6.23)
∂x
La derivada segunda de la temperatura fue discretizada con un esquema de diferencias

nitas centradas. Para calcular las matrices jacobianas de los términso fuente expresamos

la temperatura en función de las variables conservativas empleando las Ecs. (3.24) y (3.27).

(Poinsot y Lele, 1992) proponen que para modelar condiciones de contorno para las

ecuaciones de Navier-Stokes es necesario imponer q = cte a las salidas, lo que implica

∂q ∂2T
=0→ =0 (6.24)
∂x ∂x2

Sin embargo, en el presente problema para obtener convergencia fue necesario imponer

como mínimo, dos condiciones de contorno de tipo Dirichlet a la entrada y a la salida:

imponiendo solamente una condición sobre alguna de las variables (presión, velocidad o

temperatura) más la condición dada por (6.24) a la salida, el algoritmo oscila sin llegar

a un estado estacionario. Creemos que esto puede deberse a la gran importancia relativa

del término de conducción de calor: el sistema deja de comportarse como hiperbólico, para

comportarse más como un sistema parabólico. Además, la relación de compatibilidad im-

puesta por el operador L(2) para ondas salientes (5.33b) implica que la entropía del sistema

se conserva, lo cual no es físicamente correcto para la salida derecha, debido al ujo de calor

existente.

Por estas razones, obtuvimos los mejores resultados cuando impusimos los valores de

la velocidad u y la temperatura T, o cuando impusimos velocidad y caudal másico ρu a la

salida. Otra opción que probamos fue imponer la velocidad y el gradiente de temperatura

a la salida, pero en este caso el sistema converge a una solución con menor temperatura.

Por otro lado, estableciendo condiciones de no reexión a la salida el algoritmo converge a

una condición de ujo con velocidad y temperatura constantes a lo largo del dominio. Lo

mismo ocurre con las condición de fuerza nula en el contorno. La Figura 6.8 muestra las

distribuciones de temperatura y velocidad obtenidas para los diferentes modelos de BCs

probados (dados en la Tabla 6.1), y la Figura 6.9 muestra los respectivos perles de presión

y densidad. Para el caso de las condiciones de contorno extrapoladas, la única forma de

lograr la convergencia fue estableciendo las tres variables en cada uno de los contornos, es

decir que fue necesario imponer dos condiciones adicionales a las físicamente necesarias.

En la Tabla 6.1 se especican las condiciones de contorno que utilizamos en cada uno

de los casos, tanto para la entrada como para la salida:


6.1. Casos gasdinámicos 143

500 130

125
480

120
460

115

u[m/s]
T[K]

440
110

420
105

400
100

380 95
0 0.2 0.4 0.6 0.8 1 0 0.2 0.4 0.6 0.8 1
x
extrap 1 2 3 4 5 exact

Figura 6.8: Distribuciones de velocidad y temperatura para 8000 pasos de tiempo

5
x 10
1.44 1.25

1.42 1.2

1.4 1.15
ρ[kg/m3 ]

1.38 1.1
p [Pa]

1.36 1.05

1.34 1

1.32 0.95

1.3 0.9
0 0.2 0.4 0.6 0.8 1 0 0.2 0.4 0.6 0.8 1
extrap 1 2 3 4 5 exact

Figura 6.9: Distribuciones de presión y densidad para 8000 pasos de tiempo

Como se puede ver en la Figura 6.10 en general se llega a la convergencia de forma más

efectiva cuando se establecen las tres variables a la entrada. Cuando se establece sólo la

velocidad, o el caudal másico la solución oscila cuando se encuentra a una solución próxima

a la físicamente correcta, como se muestra en las Figuras 6.8 y 6.9.

Para establecer las condiciones de contorno a la salida imponiendo temperatura y velo-

cidad (casos 1, 2 y 5) se calcula L(3) para velocidad constante, de acuerdo a la Ec. (5.36),
144 Capítulo 6. Resultados

Leyenda Entrada Salida

1 ρ , v T ,v
2 ρ , v, p T ,v
3 ρ , v, p T , ρv
4 ρ , v, p ρ,v
5 v T ,v

Tabla 6.1: Código para leyenda de condiciones de contorno

−5
10

−6
10

−7 extrap
10 1
2
3
4
5

−8
10
0 1 2 3 4 5 6 7 8
n 4
x 10

Figura 6.10: Curvas de convergencia para los diferentes modelos de BCs dados en
6.1.

y luego se reemplaza este valor en la expresión de L(2) para temperatura constante, dada

por la Ec. (5.54).

Para establecer condiciones de contorno sobre la temperatura y el caudal másico (caso

3) es necesario resolver un sistema de dos Ecuaciones (la (5.47) y la (5.51)) cuyas incógnitas

son L(1) y L(2) . De esta manera se obtiene

a(γ−1)L(3)
L(2) = γu−a
(3) (6.25)
L(1) = − (γu+a)L
γu−a
6.1. Casos gasdinámicos 145

Para implementar la condición de gradiente de temperatura jo usamos la derivada

primera de la solución analítica valuada en x=L para estimar el valor

ρ0 u0 CP L
∂T ρ0 u0 Cp e κ (T0 − TL )
=  ρ0 u0 Cp L (6.26)
∂x x=L

κ e κ −1

Luego puede calcularse el valor del operador L(1) en función de L(2) y L(3) mediante la

Relación (5.46). Resultó más práctico imponer la condición de velocidad constante mediante

L(1) e imponer el gradiente de temeperatura a través de L(2) mediante la Relación (5.55).

Otra opción es imponer la condición de gradiente de temperatura a través de L(1) y la

condición de caudal másico constante a través de L


(2) . Sin embargo, esta opción resulta

en un sistema de ecuaciones que tiene como soluciones expresiones complejas para L(1) y

L(2) . Por esta razón, y porque la otra versión de implementación de condiciones basada en

gradiente de temperatura no convergió a la solución correcta, decidimos no implementar

esta versión.

6.1.4. Tubo de choque de Sod

El tubo de choque de Sod es un caso de prueba clásico para validar esquemas numéricos

para ujo compresible. Consiste en un problema de Riemann para gases perfectos con

condiciones iniciales dadas por:

[ρ, u, p]l = (1, 0, 1)


1 1

[ρ, u, p]r = 8, 0, 10

Empleamos un uido modelo con R = 1. La solución a este problema consiste en una

onda de choque que viaja hacia la derecha seguida por una discontinuidad de contacto. La

onda de choque produce un aumento de presión y temperatura en el uido que atraviesa. Por

otro lado, un abanico de expansión viaja hacia la izquierda, que produce una disminución

gradual de la presión y la temperatura.

En este caso decidimos probar el caso con dos tipos de condiciones de contorno:

Pared cerrada en ambos contornos

Pared cerrada en el contorno izquierdo y un contorno abierto a la atmósfera a la

derecha
146 Capítulo 6. Resultados

Pared sólida

Para el caso de la pared sólida la solución exacta se obtiene mediante la teoría de las

características y no presenta mayores problemas desde el punto de vista numérico. Las ondas

genuinamente no lineales rebotan contra las paredes generando ondas del mismo tipo (la

onda de choque rebota como onda de choque, y la de expansión rebota como expansión). La

solución analítica puede encontrarse en el trabajo nal de grado de (Acosta Lusa y Tamagno,

2004), así como soluciones numéricas para ambos tipos de condiciones de contorno. Para

modelar una pared sólida con el esquema de BCs extrapoladas, se extrapolan todas las

variables del problema excepto la componente normal de la cantidad de movimiento, que

es reejada:

U(2) = −U(2)
m
m+1
(6.27)
U(l) = U(l) para l 6= 2
m+1 m

Ambos resultados representan correctamente la solución esperada, y tanto la onda de

choque como el abanico de expansión son correctamente reejados por ambos esquemas.

En la Figura 6.11 se comparan los contornos de densidad obtenidos con ambos esquemas,

y en la Figura 6.12 los contornos de velocidad para 600 pasos de tiempo. Sin embargo,

Contornos de densidad para BC extrap. Contornos de densidad para BC características


0.7 0.7
0.9 0.9

0.6 0.6
0.8 0.8

0.5 0.7 0.5 0.7

0.4 0.6 0.4 0.6


t

0.5 0.5
0.3 0.3

0.4 0.4
0.2 0.2

0.3 0.3

0.1 0.1
0.2 0.2

0 0
0 0.1 0.2 0.3 0.4 0.5 0.6 0.7 0.8 0.9 1 0 0.1 0.2 0.3 0.4 0.5 0.6 0.7 0.8 0.9 1
X X

Figura 6.11: Comparación de los contornos de densidad obtenidos.

existen pequeñas diferencias: el esquema basado en características garantiza que u = 0


en el contorno, mientras que el esquema extrapolado produce velocidades negativas en el
6.1. Casos gasdinámicos 147

Contornos de velocidad para BC extrap. Contornos de velocidad para BC caract.


0.7 0.8 0.7

0.8

0.6 0.6 0.6


0.7

0.4
0.5 0.5
0.6

0.2
0.4 0.4 0.5
t

t
0
0.4
0.3 0.3

−0.2 0.3

0.2 0.2
−0.4 0.2

0.1 0.1
−0.6 0.1

0 0 0
0 0.1 0.2 0.3 0.4 0.5 0.6 0.7 0.8 0.9 1 0 0.1 0.2 0.3 0.4 0.5 0.6 0.7 0.8 0.9 1
X X

Figura 6.12: Comparación de los contornos de velocidad obtenidos

contorno (para garantizar ujo igual a cero) cuando la onda de choque se reeja (de acuerdo

a la Ec. (6.27)). Los valores negativos en la escala del gráco se dejaron para hacer énfasis

en este punto. Por otro lado, el esquema basado en características produce variaciones en

la presión y la densidad para mantener la velocidad igual a cer0. Esto no ocurre para el

esquema extrapolado, que reeja la densidad y la presión a ambos lados.

El modelo de condiciones de contorno basado en características para pared sólida se

comportó de manera muy satisfactoria, conservando la energía del sistema. Cuando la onda

de choque llega al contorno el esquema genera un incremento espurio de energía asociado a

su rebote con la pared, debido a inexactitudes en la evaluación de las derivadas descentradas

y los jacobianos. Sin embargo, el incremento de energía es inferior al 1 % de la energía total

del sistema. Además, el incremento de energía es menor que el obtenido utilizando un

esquema de condiciones de contorno extrapoladas con gradiente cero. En la Figura 6.13

comparamos la evolución de la energía total del sistema ρet , integrada en la longitud del

tubo,
Z L
Et = ρet dx (6.28)
0

para ambos esquemas.

La interacción del abanico de expansión con la pared también genera cambios de energía

en el sistema, en este caso disminuyéndola de manera progresiva a medida que rebotan las

ondas del abanico. La cantidad de energía perdida en este caso es también del orden del
148 Capítulo 6. Resultados

279
Extrap.
278.5 Char.

278

277.5
Et

277

276.5

276

275.5

275
0 0.1 0.2 0.3 0.4 0.5 0.6 0.7
t

Figura 6.13: Evolución de la energía total del sistema con BC de pared cerrada para
ambos esquemas

1 %. Otra diferencia que notamos entre ambos esquemas es un incremento muy pequeño

en el tamaño del paso de tiempo cuando la onda de choque llega a la pared. El paso de

tiempo para el esquema extrapolado es casi imperceptiblemente mayor (menos del 0,1 %),
el efecto acumulado en el tiempo de cálculo a lo largo de varios pasos da una diferencia de

2,1 · 10−4 s, que no produce diferencias signicativas en los resultados obtenidos.

Extremo abierto a la atmósfera

Para el caso del conducto abierto a la atmósfera la física del problema es más compleja.

Como primera medida deben distinguirse dos casos posibles: cuando el ujo detrás de la

onda de choque es supersónico, o cuando éste es subsónico. En el caso de que el ujo sea

subsónico (como en el test de Sod) cuando una onda característica llega a un extremo

abierto que conecta a una región de presión constante, dicha onda debe reejarse hacia

adentro como una onda de la familia opuesta. De esta manera se mantiene la condición de

presión constante e igual a la presión de salida. Esto implica que si la onda incidente es

de expansión, ésta debe reejarse como onda de compresión, y viceversa. Este resultado se

extiende para choques y expansiones: si una onda de choque llega a un extremo abierto,

debe reejarse como un abanico de expansión. Una discusión completa puede encontrarse
6.1. Casos gasdinámicos 149

en el libro de (Shapiro, 1953).

Sin embargo, de acuerdo a fotografías Schlieren, lo que ocurre en realidad es que cuando

la onda de choque llega al contorno derecho y sale al exterior se forma en la salida una

estructura de ujo tridimensional inestacionario. Esto hace que la presión aumente por un

período de tiempo muy pequeño en la zona adyacente a la salida. De acuerdo a (Rudinger,

1955), si la velocidad detrás del choque es tal que el ujo es subsónico, una vez que la

onda de choque se alejó lo suciente de la salida la presión se restituye mediante un frente

de expansión, que luego se propaga hacia adentro del tubo como una serie de ondas de

expansión discretas, separadas a ciertos intervalos de tiempo. Este proceso se esquematiza

en la Figura 6.14.

Figura 6.14: Reexión de una onda de choque como ondas de expansión discretas,
tomado de (Rudinger, 1955)

El autor además explica que mientras mayor sea la intensidad de la onda de choque,

menor serán los intervalos de tiempo entre las ondas de expansión reejadas. Por esta

razón, para choques de mucha intensidad puede modelarse la reexión de los mismos como

un abanico de expansión centrado.

Por otro lado, si el ujo detrás de la onda de choque es supersónico, las condiciones

de contorno analíticas para un estado estacionario exigen que la velocidad en la salida sea

igual a la velocidad del sonido.


150 Capítulo 6. Resultados

Probamos diferentes modelos de condiciones de contorno para evaluar cuál de ellos

se comportaba mejor, y así poder determinar cuál era sucientemente simple y preciso

para emplearse en casos más complejos con salidas inestacionarias a extremos abiertos.

En particular para el test de Sod, el número de Mach detrás de la onda de choque es

M = 0,9, de manera que alguna condición debe imponerse sobre la onda que se reeja

hacia adentro. Naturalmente, una condición de no reexión resulta inapropiada. Una opción

posible sería una salida de presión constante. Sin embargo, este tipo de condición tiene dos

inconvenientes: primero, las reexiones discretas de ondas de expansión dependen sobre

todo de con cuánta precisión resuelve el ujo numérico de Harten-Yee a la onda de choque

dentro del dominio. Si el choque es capturado en tres celdas, se reejarán tres ondas desde

el contorno. Segundo: si el ujo se vuelve sónico en la salida, la presión en los nodos del

contorno evolucionará en el tiempo. Si después de un tiempo las condiciones aguas arriba

hacen que el ujo a la salida vuelva a ser subsónico, el esquema de condiciones de contorno

mantendrá constante este nuevo de valor de presión en lugar de la presión física en la salida,
∂p
dada por las condiciones iniciales. Esto es porque el esquema numérico impone
∂t = 0, en

vez de el valor de la presión. Intentamos subsanar este problema volviendo a imponer el

valor de la presión en las celdas de la salida una vez que el ujo se volviera subsónico

nuevamente.

Otra opción que evaluamos fue emplear el esquema de la presión impuesta en el far

eld p∞ . Este esquema, para el valor de σ = 0,25 utilizado por (Poinsot y Lele, 1992), se

comporta en la práctica como un esquema de no reexión. La onda reejada hacia adentro

del dominio prácticamente no inuye en la presión aguas arriba y muestra una interacción

muy débil con las demás ondas.

Para obtener resultados similares a los obtenidos con una salida de presión constante

fue necesario usar un parámetro σ 100 veces mayor, es decir σ = 25. Además, emplear en la
Expresión (5.43) el valor del número de Mach máximo del ujo produjo menores reexiones

y algunas oscilaciones. Optamos por emplear el valor del número de Mach en el contorno

en su lugar, y obtuvimos mejores resultados. En las Figuras 6.15 y 6.16 mostramos una

comparación de los contornos de densidad y velocidad, respectivamente, obtenidos para una

salida de presión constante y para una salida con presión impuesta en el far eld, con tres

valores de σ.
A pesar de que el abanico de expansión reejado no se observa con tanta claridad como

para el esquema de salida de p =cte, el patrón de interacción de ondas y la presión en las

celdas del contorno coinciden.

Como tercera opción probamos el esquema de fuerza nula en el contorno. Se observa


6.1. Casos gasdinámicos 151

Contornos de densidad para p=cons Contornos de densidad para σ=2.5

0.8 0.9 0.9


0.8
0.8 0.8
0.6 0.7 0.7
0.6
0.6 0.6
t

t
0.4 0.5 0.4 0.5
0.4 0.4
0.2 0.3 0.2 0.3
0.2 0.2
0 0
0 0.5 1 0 0.5 1
X X

Contornos de densidad para σ=0.25 Contornos de densidad para σ=25

0.9 0.9
0.8
0.8
0.8 0.8
0.7 0.6 0.7
0.6
0.6 0.6
t

0.4 0.5 0.4 0.5


0.4 0.4
0.2 0.3 0.2 0.3
0.2 0.2
0 0
0 0.5 1 0 0.5 1
X X

Figura 6.15: Contornos de densidad obtenidos para distintos tipos de salidas con
presión impuesta.

que una onda se reeja hacia adentro del dominio, pero la intensidad de dicha onda es

signicativamente menor que la que se observa para el caso de salida de presión constante.

En la Figura 6.17 se observan los resultados obtenidos para el esquema de fuerza nula.
RL
Debe notarse además que la energía total del sistema
0 ρet dx no se ve signicativa-

mente afectada por el esquema de condiciones de contorno utilizado. Las curvas asociadas

a los diferentes esquemas se superponen, como se muestra en la Figura 6.18.

El siguiente paso fue evaluar lo que ocurre después de que el ujo se vuelve supersónico

en la región vecina a la salida. En este caso probamos con dos condiciones posibles para la
152 Capítulo 6. Resultados

Contornos de velocidad para p=cons Contornos de velocidad para =2.5


1.5 1
0.8
0.8
0.8
0.6 1 0.6
0.6
t

t
0.4 0.4
0.4
0.5
0.2 0.2 0.2

0 0 0 0
0 0.5 1 0 0.5 1
X X

Contornos de velocidad para =0.25 Contornos de velocidad para =25

0.8
0.8 0.8 1

0.6 0.8
0.6 0.6
0.6
t

0.4 0.4 0.4


0.4
0.2 0.2 0.2
0.2

0 0 0 0
0 0.5 1 0 0.5 1
X X

Figura 6.16: Contornos de velocidad obtenidos para distintos tipos de salidas con
presión impuesta.

salida:

1. u=a en la salida (salida sónica),

2. una salida supersónica no reejante.

La condición de salida sónica puede implementarse de dos maneras distintas:

1. usando un esquema de velocidad constante en el tiempo u = a,

2. estableciendo una condición de número de Mach constante en el tiempo a través de


6.1. Casos gasdinámicos 153

Contornos de densidad Contornos de velocidad

0.8 0.9 0.8


0.8
0.8
0.6 0.7 0.6
0.6
0.6

t
t

0.4 0.5 0.4 0.4


0.4
0.2 0.3 0.2 0.2

0.2
0 0 0
0 0.5 1 0 0.2 0.4 0.6 0.8 1
X X

Figura 6.17: Contornos de densidad y velocidad constante para el esquema de fuerza


nula en el contorno.

280

260

240

220
Et

200

180
p=cons.
σ = 0.25
160 σ = 2.5
σ = 25
force free
140

120
0 0.1 0.2 0.3 0.4 0.5 0.6 0.7 0.8 0.9 1
t

Figura 6.18: Evolución de la energía total del sistema para el caso de extremo abierto

L(1) , que debe cumplir la relación:

((γ − 1)u − 2a)L(3) + 2uL(2)


L(1) = − (6.29)
(γ − 1)u + 2a

Además, si el ujo en un tiempo futuro volviera a ser subsónico debido a fenómenos

que ocurran aguas arriba, el esquema de BCs de salida de presión constante preservaría
154 Capítulo 6. Resultados

el valor de la presión actual. Dicho valor es distinto del valor de la presión en la salida,

determinado por las condiciones iniciales. Para salvar este inconveniente es necesario res-

tablecer la presión en las celdas del contorno, de la misma manera que para el esquema de

condiciones extrapoladas. Cuando combinamos cualquiera de los dos esquemas de salidas

sónicas (u =cte o M =cte) junto con el esquema de presión constante para salidas subsóni-
cas produjo inestabilidades, como se muestra en la Figura 6.19, que llevaron a un colapso

de la simulación, a menos que se penalizara severamente el paso de tiempo.

Contornos de M=cte para salida sónica Contornos de M=cte para salida sónica
de M=cte y subsónica de p=cte de M=cte y subsónica de p=cte

0.32 0.32
1.5 3

2.5
0.3 0.3
1 2
t
t

0.28 0.28 1.5

0.5 1
0.26 0.26 0.5

0 0
0.24 0.24
0.8 0.85 0.9 0.95 1 0.8 0.85 0.9 0.95 1
X X

Figura 6.19: Comparación de esquemas de salida sónica con p =cte para ondas
subsónicas

Esto se debe a que cuando el ujo llega a condición sónica en la salida la presión

aumenta. Pero cuando por la propia evolución del sistema el ujo se vuelve subsónico

nuevamente, la presión se restablece a p = 0,1, lo que produce una disminución repentina

en la velocidad del sonido, que a su vez incrementa el número de Mach local. Este proceso

se repite varias veces, siendo más acentuado cuando se emplea la condición de velocidad

constante.

Este tipo de inestabilidad no fue tan severa cuando empleamos el esquema de presión

impuesta en el campo lejano, pero el esquema se volvía inestable si no se reducía el paso

de tiempo cuando la salida se volvía sónica. Sin embargo, observamos que aguas arriba de

la salida el ujo se vuelve siempre supersónico, sin importar el esquema utilizado. Esto nos

lleva a pensar que la solución físicamente correcta es una salida supersónica inestacionaria,

sin reexión de ondas.


6.1. Casos gasdinámicos 155

Por último comparamos los resultados obtenidos con el esquema extrapolado. Lo im-

plementamos de manera que si la salida se vuelve supersónica, el esquema extrapola todas

las variables conservadas, y si el ujo es subsónico, establece la presión igual a p = 0,1 a

través de la energía total y extrapola los valores de las otras variables conservadas.

La Figura 6.20 muestra los contornos de Mach constante obtenidos para la condición

de p∞ . La condición de velocidad constante a la salida produjo mayores valores de M.

Contornos de M=cte para salida sónica Contornos de M=cte para salida sónica
de v=cte y subsónica de p impuesta de M=cte y subsónica de p impuesta
0.7
1.2 0.7
0.6 1
1 0.6
0.5 0.5 0.8
0.8
0.4 0.4 0.6
t

t
0.6
0.3 0.3
0.4 0.4
0.2 0.2
0.1 0.2 0.1 0.2

0 0 0
0 0.2 0.4 0.6 0.8 1 0 0.2 0.4 0.6 0.8 1
X X

Figura 6.20: Comparación de esquemas de salida sónica con p∞ impuesta para ondas
subsónicas

La solución para la salida supersónica inestacionaria se muestra en la Figura 6.21 para

la velocidad y la densidad, y en la Figura 6.23 para la presión y el número de Mach. Los

mismos grácos se muestran para el esquema de condiciones extrapoladas en las Figuras

6.22 y 6.24 respectivamente.

Ambos esquemas concuerdan en los resultados y en los patrones de ondas obtenidos.

Aparecen algunas diferencias, particularmente cuando interactúan el abanico de expansión

que viaja hacia la derecha reejado desde la pared izquierda con el abanico de expansión

que viaja a la izquierda, producto de la interacción de la onda de choque con la salida.

Además, el esquema basado en características muestra curvas de contornos más suaves

cerca de la salida. Por otro lado, el esquema extrapolado produjo pequeñas oscilaciones en

la salida, sobre todo luego de que la onda de choque llegara a la salida y cuando el abanico

de expansión que viaja hacia la izquierda interactúa con la discontinuidad de contacto,

probablemente porque el ujo cambió de subsónico a supersónico a la salida, y la imposición

directa de la presión produjo inestabilidades.


156 Capítulo 6. Resultados

Contornos de densidad Contornos de velocidad


3 3
1
2.5 0.8 2.5
0.8
2 2 0.6
0.6
1.5 1.5 0.4
t

t
0.2
1 0.4 1
0
0.5 0.5
0.2 −0.2

0 0 −0.4
0 0.2 0.4 0.6 0.8 1 0 0.2 0.4 0.6 0.8 1
X X

Figura 6.21: Contornos de densidad y velocidad constante para condiciones supersó-


nicas no reejantes y subsónicas de p∞ impuesta

Contornos de densidad Contornos de velocidad


3 3 1

2.5 0.8 2.5 0.8

2 2 0.6
0.6
t

1.5 1.5 0.4


0.4
1 1 0.2

0.5 0.5 0
0.2
0 0 −0.2
0 0.2 0.4 0.6 0.8 1 0 0.5 1
X X

Figura 6.22: Contornos de densidad y velocidad constante para el esquema extrapo-


lado

6.2. Casos Hidrostáticos


Para comprobar que el código calcula de forma correcta los términos fuente del proble-

ma astrofísico a estudiar, se empleó una solución hidrostática aproximada propuesta por

(Aschwanden y Schrijver, 2002) para arcos de diversos tamaños y condiciones iniciales. El

modelo emplea un sistema de coordenadas análogo al de la Figura 6.4, y tiene en cuenta:

Efectos de gravedad variables a lo largo del arco


6.2. Casos Hidrostáticos 157

Contornos de presión Contornos de M=cte


3 3
1
2.5 0.8 2.5

2 2
0.6 0.5
1.5 1.5
t

t
0.4
1 1
0
0.5 0.2 0.5

0 0 −0.5
0 0.2 0.4 0.6 0.8 1 0 0.2 0.4 0.6 0.8 1
X X

Figura 6.23: Contornos de presión y número de Mach constante para condiciones


supersónicas no reejantes y subsónicas de p∞ impuesta

Contornos de presión Contornos de M=cte


3 3 1.5

2.5 0.8 2.5


1
2 2
0.6
t

1.5 1.5
0.5
0.4
1 1

0.5 0.2 0.5 0

0 0
0 0.2 0.4 0.6 0.8 1 0 0.5 1
X X

Figura 6.24: Contornos de presión y número de Mach constante para el esquema


extrapolado

Conducción térmica de acuerdo al modelo de Spitzer, dado por la Ec. (3.7)

Disipación por radiación de acuerdo a la Ec. (3.1)

Una ley de calentamiento de la forma

 
(s − s0 )
EH = EH0 exp −
sH
158 Capítulo 6. Resultados

Para el caso general de un arco con una distribución de temperatura, sección y una fun-

ción de calentamiento arbitrarias no existe una solución analítica. (Aschwanden y Schrijver,

2002) obtuvieron soluciones aproximadas basadas en correlaciones estadísticas de un gran

número de soluciones numéricas para distintos valores de los parámetros.

Empleando la variable normalizada z:


 
L−s
z=
L − s0

La distribución aproximada de temperatura a lo largo del arco es:


T (s) = Tmax [1 − z a ]b para
sH
> 0,3
L
h   i (6.30)
T (s) = Tmax [1 − z a ]b 1 + 0,5 · log10 L
(1 − z) z 5 para
sH
≤ 0,3
sH L

La presión se obtiene mediante una expresión similar a la de la distribución hidrostática:

h(s)−h0

p(s) = p0 e λp (s)

La escala de altura para la presión se determina mediante:

 
T (s) h(s)
λp (s) = λ0 1+ qλ (L, sH )
106 Rsun

donde Rsun = 6,96 · 108 m es el radio solar y h es la altura, dada por:

2L  πs 
h= sin
π 2L

Y la densidad se obtiene a través de la ecuación de estado.

Los coecientes a, b y qλ se interpolan a través de otro grupo de coecientes:

 a2
L0
a(L, sH ) = a0 + a1 sH
 b 2
L0
b(L, sH ) = b0 + b1
 sH c2
qλ (L, sH ) = c0 + c1 sLH0

donde L0 es la semilongitud medida desde las bases.


6.2. Casos Hidrostáticos 159

Estas aproximaciones son válidas para:

4 · 106 m ≤ L ≤ 400 · 106 m; 4 · 106 m ≤ sH ≤ 400 · 106 m;


1 · 106 K ≤ Tmax ≤ 10 · 106 K

Este modelo sencillo permite validar los términos fuente para arcos de diferentes longi-

tudes, con diferentes funciones de calentamiento y diferentes leyes de variación de sección.

A continuación se presentan los resultados para un arco de sección constante con semilongi-

tud L = 40 · 106 m. Para este caso además existen grácos de resultados de una simulación

con un código hidrostático en el trabajo de (Aschwanden y Schrijver, 2002), que también

se emplearon para comparar resultados. Los datos de dicha simulación se levantaron co-

mo puntos discretos de las guras del trabajo citado mediante un programa para tomar

información de grácos, y son representados con círculos.

Una vez obtenidas las soluciones hidrostáticas aproximadas para la presión y densidad,

se emplearon éstas como condición inicial para el código de FVM desarrollado. Con dichas

condiciones iniciales y condiciones de contorno extrapoladas y caracteristicas análogas a

las empleadas en la Sección 6.1.3, corrimos 4000 pasos de tiempo con CF L = 0,9. En ese

período de tiempo las oscilaciones en la velocidad se amortiguaron y el sistema convergió

a una solución hidrostática idéntica a la obtenida por (Aschwanden y Schrijver, 2002) con

su código hidrostático, y muy cercana a la solución aproximada parametrizada.

Por otro lado,para la condición inicial planteada el código de volumenes nitos dio como

resultado velocidades casi nulas en todo el dominio (salvo pequeñas oscilaciones cerca de

las bases, posiblemente debido a que la solución hidrostática propuesta es aproximada), y

conservó esta conguración de presión, densidad y velocidad a lo largo del tiempo. En la

Figura 6.25 se presentan los perles de densidad y temperatura obtenidos, comparados con

el caso hidrostático simulado por los autores y las soluciones parametrizadas.

En la Figura 6.26 comparamos los términos de conducción de calor y pérdidas de energía

por radiación para las tres soluciones mencionadas. De esta forma, comparamos los términos

fuente calculados por el código FVM para dichas condiciones como los calculados para

obtener la solución hidrostática aproximada y los de la simulación hidrostática. En todos los

casos se obtuvo una muy buena correlación. Para evaluar los ujos de calor por conducción

empleamos tanto la formulación de diferencias nitas, Ec. (4.32) como la de volúmenes

nitos, Ec. (4.37). Ambos esquemas funcionaron adecuadamente, existiendo diferencias del

orden del 1 % entre los resultados obtenidos con el método de volúmenes nitos y los con

el esquema de diferencias nitas en la región cercana a las bases.


160 Capítulo 6. Resultados

5
x 10 11
12 10

Sol Aschwanden
Sol hidrost
10 Sol FVM

10
8 10

log10 ρ
T[K]

9
4 10

8
0 10
0 0.5 1 1.5 2 2.5 3 3.5 4 0 0.5 1 1.5 2 2.5 3 3.5 4
9 9
x 10 x 10

Figura 6.25: Comparación de los perles de densidad y temperatura obtenidos con la


solución hidrostática numérica de (Aschwanden y Schrijver, 2002), la parametrizada
aproximada y mediante volúmenes nitos

Por otro lado, evaluamos el efecto de considerar una limitación por saturación del ujo

de calor por conducción, de acuerdo a la Ec. (3.12). Dicha condición no fue tenida en cuenta

en la solución obtenida por los autores. Sin embargo, se observa que la limitación del ujo

de calor posee escasa inuencia en la cantidad de calor transportada. Creemos que esto

se debe a que en las zonas de las bases (donde existe mayor gradiente de temperatura) la

densidad es más elevada, lo que implica un valor del ujo de saturación qsat mayor.

Por otro lado, derivamos el ujo de calor por conducción de la solución aproximada

mediante derivadas analíticas y numéricas de la expresión otenida para temperatura, dada

por la Ec.(6.30). Se observa que la solución aproximada para el ujo de calor (obtenida

como una derivada exacta o aproximada de la solución paramétrica para T) es ligeramente

diferente de la solución numérica obtenida por Aschwanden. Creemos que esto se debe a que

la solución aproximada es menos exacta en las regiones cercanas a las bases, y estas pequeñas

diferencias inciden en el gradiente de T 7/2 . Sin embargo, el código de volúmenes nitos

desarrollado muestra muy buena coincidencia con los valores obtenidos por la solución

numérica hidrostática. Lo mismo ocurre con la función de pérdidas radiativas Lrad .


6.3. Casos Magnetohidrodinámicos 161

−4 −4
x 10 x 10
0.5

0 L Asch
rad
Lrad Hid
−0.5 Lrad FVM

−1 2
Qcond [erg/cm3 s]

[erg/cm3 s]
−1.5

−2

Rad
L
−2.5 Cond. Cal. Asch. 1
Cond. Cal. An. hid
Cond. cal. ap. hid
−3 Cond. Cal. FDM
Cond. Cal. FVM
Cond. Cal. FVM Lim.
−3.5

−4 0
0 0.5 1 1.5 2 2.5 3 3.5 4 0 0.5 1 1.5 2 2.5 3 3.5 4
x[cm] 9
x 10 x[cm] 9
x 10

Figura 6.26: Comparación de términos de conducción de calor y pérdidas radiativas


para las tres soluciones hidrostáticas

6.3. Casos Magnetohidrodinámicos


6.3.1. Tubo de choque de Sod

Como primera medida, corrimos el test de Sod con el algoritmo MHD para comparar los

resultados con el algoritmo que resuelve las ecuaciones de Euler, con el objetivo de vericar

si la formulación de BCs en variables características para MHD degenera correctamente al

caso gasdinámico para condiciones iniciales gasdinámicas.

En este caso el dominio computacional fue discretizado en 200 celdas y ambos contornos

con dos celdas fantasmas. Corrimos 2000 pasos de tiempo con CF L = 0,5.
Al igual que para el test de Sod analizado con el modelo gasdinámico, resolvimos el

problema con dos tipos de condiciones de contorno: ambos extremos con paredes cerradas,

y un extremo con un contorno abierto a una región de presión constante.

Pared cerrada

Comparamos el problema del test de Sod con condiciones de contorno de pared cerrada

en ambos extremos implementadas con el modelo basado en características. Para el modelo

MHD usamos condiciones de no reexión para las ondas magnetosónicas lentas y de Alfvén.

La condición de velocidad nula en la pared se impone a través de los operadores L asociados


162 Capítulo 6. Resultados

a ondas magnetosónicas rápidas. En las Figuras 6.27 y 6.28 se muestran los resultados para

los contornos de densidad y velocidad, respectivamente

Contornos de densidad Euler Contornos de densidad MHD


1
2.5 2.5
0.8

2 0.8 2
0.6
1.5 0.6 1.5
t

t
0.4
1 1
0.4
0.5 0.5 0.2
0.2
0 0 0
0 0.5 1 0 0.5 1
X X

Figura 6.27: Comparación de contornos de densidad para BC características en un


tubo de Sod de pared cerrada

Contornos de velocidad Euler Contornos de velocidad MHD

2.5 2.5
0.5 0.5
2 2

1.5 0 1.5
t

0
1 1

−0.5 −0.5
0.5 0.5

0 0
0 0.5 1 0 0.5 1
X X

Figura 6.28: Comparación de contornos de velocidad para BC características en un


tubo de Sod de pared cerrada

Observamos que ambos resultados concuerdan, y se observan los mismos patrones de

ondas en ambos casos. Tanto la onda de choque que viaja hacia la derecha como el aba-

nico de expansión son correctamente reejadas en ambas paredes sólidas. Estos resultados
6.3. Casos Magnetohidrodinámicos 163

indican que el esquema de condiciones de contorno para MHD degenera correctamente al

sistema gasdinámico cuando B = 0, y que la normalización porpuesta en las Ecs. (3.146)

y (3.149) funciona correctamente para el esquema de condiciones de contorno basado en

características.

Extremo abierto

Por otro lado, repetimos la comparación entre el modelo MHD y gasdinámico para

dos variantes de condiciones de contorno para extremos abiertos: con presión constante
∂p
implementada a través de
∂t =0 y de presión impuesta en el far eld. Hacemos esto sólo

a nes de comparación, más allá de una precisa descripción de la física del problema, como

vimos en la sección anterior. En las Figuras 6.29 y 6.30 mostramos la comparación de los
∂p
contornos de densidad y velocidad obtenidos para el caso de
∂t = 0.

Contornos de densidad Euler Contornos de densidad MHD

0.9
2.5 2.5 0.8
0.8
2 0.7 2
0.6
0.6
1.5 1.5
t

0.5 0.4
1 0.4 1

0.5 0.3 0.5 0.2


0.2
0 0 0
0 0.2 0.4 0.6 0.8 1 0 0.2 0.4 0.6 0.8 1
X X

Figura 6.29: Comparación de contornos de densidad para BCs basadas en caracte-


∂p
rísticas con extremo abierto y
∂t
=0

En las Figuras 6.31 y 6.32 mostramos la comparación de los contornos de densidad y

velocidad obtenidos para el caso de p∞ impuesta.

Se observa que en todos los casos los resultados comparados entre ambos modelos

coinciden, y se observa que las ondas poseen las mismas velocidades de propagación. La
∂p
diferencia entre el contorno con p∞ impuesta y con
∂t =0 se debe al fenómeno que ocurre

cuando el ujo se vuelve supersónico a la salida, que produce una evolución temporal del

valor de la presión, como se discutió en la sección anterior.


164 Capítulo 6. Resultados

Contornos de velocidad Euler Contornos de velocidad MHD


1.5

2.5 2.5
1 1
2 2
0.5 0.5
1.5 1.5
t

t
1 0 1
0
0.5 0.5
−0.5 −0.5
0 0
0 0.2 0.4 0.6 0.8 1 0 0.2 0.4 0.6 0.8 1
X X

Figura 6.30: Comparación de contornos de velocidad para BC características con


∂p
extremo abierto y
∂t
=0

Contornos de densidad Euler Contornos de densidad MHD


3 3
0.8 0.8
2.5 2.5

2 2 0.6
0.6
t

1.5 1.5
0.4
1 0.4
1
0.2
0.5 0.5
0.2
0 0 0
0 0.2 0.4 0.6 0.8 1 0 0.2 0.4 0.6 0.8 1
X X

Figura 6.31: Comparación de contornos de densidad para BCs basadas en caracte-


rísticas con extremo abierto y p∞ impuesta

Estos resultados demuestran que el esquema de condiciones de contornos y el algoritomo

MHD resuelven correctamente casos gasdinámicos, y que es correcto establecer condiciones

sobre variables gasdinámicas a través de los operadores asociados a ondas magnetosónicas

rápidas.
6.3. Casos Magnetohidrodinámicos 165

Contornos de velocidad Euler Contornos de velocidad MHD


3 3 1
1
2.5 2.5
0.8 0.8
2 2
0.6 0.6
t

t
1.5 1.5
0.4 0.4
1 1
0.2 0.2
0.5 0.5
0 0
0 −0.2 0
0 0.5 1 0 0.2 0.4 0.6 0.8 1
X X

Figura 6.32: Comparación de contornos de velocidad para BCs basadas en caracte-


rísticas con extremo abierto y p∞ impuesta

6.3.2. Tubo de choque MHD de Brio y Wu

Solución en el dominio

Para validar el correcto funcionamiento del solver de Roe para MHD implementado,

corrimos el caso del tubo de choque MHD de (Brio y Wu, 1988). Este tubo de choque se

basa en el test de Sod, con la diferencia de que se agrega una discontinuidad en una de las

componentes transversales del campo magnético B. Las condiciones iniciales para este caso
son:
[ρ, u, v, w, By , Bz , p]l = (1, 0, 0, 0, 1, 0, 1)
1 1

[ρ, u, v, w, By , Bz , p]r = 8, 0, 0, 0, −1, 0, 10

En este caso empleamos un exponente isoentrópico γ = 1,4, y campo magnético normal


Bx = 0,75 para un uido modelo con R = 1, de acuerdo a lo propuesto por (Cargo y

Gallice, 1997). La solución consiste de tres ondas que viajan hacia la derecha y dos que

viajan hacia la izquierda. Hacia la derecha se propagan, de derecha a izquierda:

Un abanico de expansión magnetosónico rápido, de muy baja intensidad

Un choque magnetosónico lento

Una discontinuidad de contacto gasdinámica

Hacia la izquierda se propagan


166 Capítulo 6. Resultados

Un abanico de expansión magnetosónico rápido

Una onda compuesta magnetosónica lenta, consistente de un choque adherido a una

expansión.

La discontinuidad en la componente By del campo magnético produce la onda com-

puesta anteriormente mencionada. Ésta es una estructura de onda propia del sistema MHD;

aparece en esta condición porque el sistema MHD es no convexo. Cuando By se hace nu-

lo la onda magnetosónica lenta cambia de carácter, como lo explican (Brio y Wu, 1988;

Goedbloed y Poedts, 2004). Para una discusión más profunda de las distintas estructuras

de ondas posibles en MHD puede consultarse la tesis de (Yalim, 2008) y sobre las posibles

soluciones del problema de Riemann en MHD en el trabajo de (Takahashi y Yamada, 2013).

Como primera medida, vericamos que el esquema resuelva correctamente las ondas

que ocurren dentro del dominio. Corrimos un primer caso empleando 400 celdas de longitud

L=2 y número CF L = 0,5. En la Figura 6.33 se muestran los resultados obtenidos para

distintos intervalos de tiempo. Los resultados se comparan con la solución para t = 80 con

800 celdas y CF L = 0,9 extraída del trabajo de (Cargo y Gallice, 1997).

Se observa que el código captura las cinco ondas del sistema, por lo que se compor-

ta adecuadamente para resolver casos inestacionarios. Además se observa que la difusión

introducida por el integrador implícito no es excesiva, no siendo necesario el uso de com-

presibilidad articial.

Además, como el solver de Riemann empleado se basa en promedios de Roe exactos,

cumple de forma exacta la condición de Rankine-Hugoniot de conservación a través de

discontinuidades. Esto hace que no aparezcan resultados espurios para la velocidad w y para
el campo magnético Bz (que deben mantenerse iguales a cero durante toda la simulación).

Esto no ocurre con solvers de Riemann aproximados que usan promedios aritméticos.

Condiciones de contorno

Una vez que vericamos que el algoritmo resuelve correctamente la solución dentro del

dominio, analizamos lo que ocurre cuando las ondas interactúan con distintos tipos de con-

torno. Para ello comparamos las soluciones obtenidas con el esquema de BCs basado en

características con las obtenidas con condiciones de extrapolación de orden cero. Nueva-

mente, comparamos los resultados para un contorno de pared cerrada y un contorno abierto

de presión constante. Para el caso del test de Brio y Wu la conservación de la componente

normal del campo magnético Bx y de la divergencia del mismo en el contorno se satisfacen

automáticamente, ya que Bx =cte también en los contornos.


6.3. Casos Magnetohidrodinámicos 167

Densidad adimensionalizada Presion adimensionalizada


1 1

0.8 0.8

0.6 0.6
ρ

p
0.4 0.4

0.2 0.2

0 0
0 200 400 600 800 1000 0 200 400 600 800
x x
Velocidad adimensionalizada Campo Magnetico en direccion Y
1 1.5

0.5 0.5
u

By

0 −0.5

−1
−0.5 −1.5
0 200 400 600 800 0 200 400 600 800 1000
x x
1 51 101 151 201 sol C−G

Figura 6.33: Tubo de choque MHD

Pared cerrada Comparamos las condiciones extrapoladas, implementadas de la misma

manera que para el modelo gasdinámico (mediante la Ec. (6.27)), con las del esquema

característico. Implementamos la condición de velocidad nula en el contorno mediante las

Ecs. (5.72) y (5.73). Para las demás ondas implementamos condiciones de no reexión, de

manera similar a lo realizado con las condiciones extrapoladas.

La Figura 6.34 muestra los perles de densidad obtenidos para distintos instantes:

t = 0,2, t = 0,4 y t = 0,6.


Se observa que para el instante t ≈ 0,15 el abanico de expansón magnetosónico rápido

que viaja hacia la derecha llega a la pared, y es reejado de manera correcta por ambos

esquemas. Se observa que para t = 0,2 existe una onda de expansión que viaja desde la

pared hacia el interior, a pesar de que su intensidad es muy pequeña.

Sin embargo, en los instantes de tiempo siguientes aparecen diferencias entre los resul-

tados asociados a cada esquema. Encontramos que las mencionadas discrepancias ocurren
168 Capítulo 6. Resultados

0.9

0.8

0.7

0.6
ρ

0.5

0.4

0.3

Ex t=0.2
0.2 Ex t=0.4
Ex t=0.6
Char t=0.2
Char t=0.4
0.1 Char t=0.6

0
0 0.1 0.2 0.3 0.4 0.5 0.6 0.7 0.8 0.9 1
x

Figura 6.34: Perles de densidad asociados a esquemas de BCs extrapolado y carac-


terístico en distintos instantes de tiempo

cuando ondas que transportan perturbaciones en la componente transversal del campo mag-

nético By interactúan con las paredes. Esto puede observarse claramente en la Figura 6.35,

y además este comportamiento también se observa para la componente transversal de la

velocidad v.
Creemos que las diferencias mencionadas pueden explicarse en virtud de una restricción

implícita que impone el esquema extrapolado de BCs. Como anteriormente discutimos, la

ecuación de cantidad de movimiento en la dirección y se encuentra acoplada sólo con la

componente en y de la ecuación de la inducción, pero ambas están desacopladas de sus

componentes análogas en la dirección z. Estas ecuaciones pueden expresarse en variables

primitivas como:

 ∂v + u ∂v + Bx ∂By = 0
∂t ∂x ρ ∂x
(6.31)
 ∂By + B ∂u − B ∂v + u ∂By = 0
∂t y ∂x x ∂x ∂x

Para imponer una pared sólida es necesario que um+1 = −um , pero todas las demás

variables se extrapolan, o sea vm+1 = vm , Bym+1 = Bym . Esto implica que todas las
6.3. Casos Magnetohidrodinámicos 169

Ex t=0.2
0.8
Ex t=0.4
Ex t=0.6
Char t=0.2
Char t=0.4
0.6
Char t=0.6

0.4

0.2
By

−0.2

−0.4

−0.6

−0.8

−1
0 0.1 0.2 0.3 0.4 0.5 0.6 0.7 0.8 0.9 1
X

Figura 6.35: Perles de campo magnético transversal By para esquemas de BCs


extrapolado y característico en distintos instantes de tiempo

variables tienen derivada espacial nula, salvo la velocidad u. La derivada de la velocidad

respecto a x en la interfaz entre la última celda del dominio (celda m) y la primera del

contorno derecho (celda m + 1) puede estimarse como:

∂u um
≈2 (6.32)
∂x m ∆x

Luego, teniendo en cuenta las Ecs. (6.31), la evolución temporal de By en la mencionada

interfaz queda determinada por:

∂By 2um
≈ −By (6.33)
∂t ∆x

Esto demuestra que la extrapolación impone condiciones sobre By , que en general son

diferentes por la evolución temporal obtenida en función de los operadores L, dada por la Ec.
(5.67e). Creemos que la restricción dada por esta última relación es más consistente porque

está basada en satisfacer las relaciones de conservación en el contorno. La perturbación en


170 Capítulo 6. Resultados

By es a su vez transmitida a v debido al acoplamiento anteriormente explicado. Además, el

valor inicial de By en el test de Brio y Wu contribuye signicativamente a la energía total

ρet del sistema. Por esta razón, una diferencia en By produce una diferencia signicativa en

la densidad y la presión. La Figura 6.36 muestra los distintos patrones de ondas obtenidos

para ambos esquemas.

Extrapolated scheme Characteristic scheme

0.5 1.5 0.5


1.5

0 0
1 1
t
t

−0.5 −0.5
0.5 0.5

−1 −1

0 0
0 0.5 1 0 0.5 1
X X

Figura 6.36: Comparación de contornos de By constante para el test de Brio y Wu


con pared cerrada

Extremo abierto

En este caso consideramos que el plasma sale a una región de estancamiento, donde la

presión p y la componente normal del campo manético Bx son constantes en todas partes.

Este caso presentó varias dicultades desde el punto de vista numérico, tanto para el

esquema de BCs de extrapolación conmo para el esquema característico. Para la implemen-

tación del esquema extrapolado debe hacerse una distinción a priori: si el ujo a la salida es

súper magnetosónico rápido, o sea u > cf , entonces todas las variables conservadas deben

ser extrapoladas. Pero si el ujo es sub magnetosónico rápido debe imponerse al menos una

condición. Elegimos imponer un valor en la presión p a través de la energía total ρet .



ρet m+1 = p + 1 ρ(u2 2 2 2 2 2
γ−1 2 m+1 + vm+1 + wm+1 ) + (Bx m+1 + By m+1 + Bz m+1 )
(6.34)
si u < c
f
n
ρet m+1 = ρet m si u > cf (6.35)
6.3. Casos Magnetohidrodinámicos 171

Todas las demás variables se extrapolan.


∂p
Comp primera medida, probamos el esquema que impone
∂t = 0, dado por la Ec. (5.69).
Funcionó adecuadamente hasta que el choque magnetosónico lento alcanzó la salida. Cuando

ello ocurrió, a pesar de que la presión se mantuvo constante en el contorno, la evolución

de otras variables del sistema llevó a que el ujo se vuelva súper magnetosónico rápido

en las celdas del contorno. Una vez que el ujo se volvió súper magnetosónico rápido la

presión comenzó a incrementarse en el tiempo, hasta que el ujo se volvió una vez más
∂p
submagnetosónico rápido. Cuanbdo esto ocurre, el esquema
∂t =0 vuelve a imponer una

condición sobre la conservación del valor de la presión, pero conservando el nuevo valor.

Esto produce que eventualmente la simulación colapse.

Es decir, ocurrió un fenómeno similar al de la salida supersónica para el problema gas-

dinámico, a pesar de que en este caso se trata de un choque magnetosónico lento. Este

resultado sugiere que quizás la condición de no reexión para la onda magnetosónica no

sea la más apropiada. Sin embargo, no es sencillo determinar cuál es la solución física-

mente correcta, ya que este caso es difícil de implementar experimentalmente. Además, no

queda claro sobre qué variable debe imponerse qué condicion, debido a la complejidad del

problema.

Para salvar esta dicultad empleamos también el esquema que impone presión en el

campo lejano, dado por la Ec. (5.43). Sin embargo, este esquema debió ser nuevamente

modicado para representar los mismos patrones de ondas antes de que el ujo se torne

magnetosónico rápido (antes de que el choque magnetosónico lento llegue a la salida).

Para ello fue necesario establecer un valor para σ = 25000. En las Figuras 6.37 y 6.38

mostramos contornos de densidad y velocidad constantes respectivamente, obtenidos con


∂p
los esquemas basados en características que conservan
∂t = 0 y p∞ . Se observa que la

expansión magnetosónica rápida que viaja hacia la derecha casi no se percibe por su pequeña

intensidad.

Por otro lado, comparamos el equema basado en características para p∞ con el esquema

de BCs extrapoladas. En las Figuras 6.39 y 6.40 comparamos los contornos de densidad y

velocidad obtenidos.

El esquema extrapolado también produjo inestabilidades en el contorno derecho, y em-

pleando este esquema también obtuvimos ujo magnetosónico rápido una vez que el choque

magnetosónico llegara a la salida. Sin embargo, la simulación no colapsó, gracias a que el

esquema extrapolado impone de facto el valor inicial de la presión en el contorno, una vez

que el ujo vuelve a ser submagnetosónico lento.

Nuevamente, los patrones de ondas obtenidos con ambos esquemas de BCs dieren,
172 Capítulo 6. Resultados

∂p/∂t = 0 imposed Far-field pressure imposed


0.4 0.4

0.9 0.9
0.35 0.35
0.8 0.8

0.3 0.3
0.7 0.7

0.25 0.25
0.6 0.6

t
t

0.2 0.2
0.5 0.5

0.15 0.15
0.4 0.4

0.1 0.1
0.3 0.3

0.05 0.05
0.2 0.2

0 0
0 0.1 0.2 0.3 0.4 0.5 0.6 0.7 0.8 0.9 1 0 0.2 0.4 0.6 0.8 1
X X

Figura 6.37: Comparación de contornos de densidad del test de Brio-Wu con extremo
abierto para esquemas de BCs basados en características

∂p/∂t = 0 imposed Far field pressure imposed


0.4 0.4
0.6 0.6
0.35 0.35

0.4 0.4
0.3 0.3

0.25 0.2 0.25 0.2


t
t

0.2 0.2
0 0

0.15 0.15
−0.2
−0.2
0.1 0.1

−0.4
0.05 0.05 −0.4

0 −0.6 0
0 0.2 0.4 0.6 0.8 1 0 0.2 0.4 0.6 0.8 1
X X

Figura 6.38: Comparación de contornos de velocidad del test de Brio-Wu con extremo
abierto para esquemas de BCs basados en características

especialmente en la región afectada por la reexión del choque magnetosónico lento. Sin

embargo, esta imposición abrupta de la presión por parte del esquema extrapolado hace

que el algoritmo interprete que existe una discontinuidad en el contorno, lo cual creemos no

es físicamente correcto. En cambio, el esquema basado en características produce siempre

soluciones más suaves y estables en el tiempo, con cambios que ocurren más gradualmente.

Podemos observar estos fenómenos en la Figura 6.41. Además, el esquema basado en carac-

terísticas muestra más reexiones de ondas desde el contorno derecho, sobre todo después
6.3. Casos Magnetohidrodinámicos 173

Extrapolated scheme Characteristic scheme


1.2 0.9 0.9
1
1 0.8 0.8
0.7 0.8 0.7
0.8
0.6 0.6
0.6
t

t
0.6 0.5 0.5
0.4 0.4 0.4
0.4
0.3 0.3
0.2 0.2
0.2 0.2
0 0
0 0.2 0.4 0.6 0.8 1 0 0.5 1
X X

Figura 6.39: Comparación de contornos de densidad entre BCs extrapoladas y basa-


das en características para el test de Brio-Wu con extremo abierto

Extrapolated scheme Characteristic scheme


1.2
1
1 1
1
0.8
0.8
0.5
0.5 0.6
t

0.6
0.4
0.4 0
0
0.2 0.2
−0.5
0 0
0 0.2 0.4 0.6 0.8 1 0 0.5 1
X X

Figura 6.40: Comparación de contornos de velocidad entre BCs extrapoladas y ba-


sadas en características para el test de Brio-Wu con extremo abierto

de la interacción entre la discontinuidad de contacto con el contorno abierto.


174 Capítulo 6. Resultados

Extrapolated scheme Characteristic scheme


1.2
1
1 0.8 0.8
0.8
0.8
0.6 0.6
0.6

t
t

0.6
0.4 0.4 0.4
0.4

0.2 0.2
0.2 0.2
0 0
0 0.5 1 0 0.5 1
X X

Figura 6.41: Comparación de contornos de presión para esquemas de BCs extrapo-


ladas y basadas en características para una salida de presión constante

6.4. Arcos magnéticos con perturbaciones


Finalmente, empleamos las herramientas desarrolladas en esta tesis para analizar arcos

magnéticos de la corona solar sometidos a perturbaciones de distintos tipos. Generalmente

la información que se posee sobre la dinámica de los arcos coronales se obtiene mediante

telescopios que miden en el espectro EUV SXR. Ellos permiten determinar indirectamente

la densidad a través de la medición de emisión diferencial de radiación en dichas bandas

de frecuencias (Handy et al., 1999; Ogawara et al., 1991). De acuerdo a observaciones

existen ondas que se propagan dentro del arco, conocidas como abrillantamientos, que se

maniestan como emisiones más intensas. Dichos abrillantamientos fueron interpretados

originalmente como ujo de plasma congelado al campo magnético debidos a efectos

anisotrópicos en el ingreso de energía desde la cromósfera (Nakariakov y Verwichte, 2005).

Se asociaba a las observaciones a ondas magnetoacústicas con velocidad inferior a la de

Alfvén. Estas perturbaciones se propagan desde la base hacia arriba, con períodos de entre

5 y 20 minutos, con intensidades que van decayendo a medida que la onda se acerca al ápice.

Las ondas que descienden desde el ápice hacia abajo son de menor intensidad, debido a los

mecanismos de difusión. Sin embargo, de acuerdo a (Borgazzi y Costa, 2005) también se

han observados eventos en espectro EUV donde los abrillantamientos se propagan desde

arriba hacia las bases, para luego rebotar hacia arriba con una intensidad aún mayor. Los

abrillantamientos estudiados en el trabajo anteriormente citado mostraron un aumento en


6.4. Arcos magnéticos con perturbaciones 175

las emisiones de un 60 % para el telescopio MICA y un 100 % para el TRACE. Como la

intensidad de emisión diferencial es proporcional a la densidad de partículas al cuadrado,

podría esperarse que para cambios de densidad del orden de un 40 % a través de una onda,

ésta podría ser detectada como abrillantamiento.

En el trabajo de (Fernandez et al., 2009), investigadores del grupo de trabajo propu-

sieron que los abrillantamientos pueden explicarse como ondas de choque que se propagan

debido a deposiciones repentinas de energía. Dichas deposiciones se modelaron como in-

crementos locales de presión. El modelo empleado consideraba al sistema como adiabático,

asumiendo que las pérdidas de energía por radiación eran compensadas por el transporte

de calor por conducción y el efecto del calentamiento, tanto local como globalmente. Sin

embargo, no pudo lograrse que el modelo reprodujera el rebote de las ondas desde la base,

una vez que incidían sobre los contornos.

En la presente tesis extendimos y enriquecimos el modelo anterior, tomando condi-

ciones iniciales más realistas basadas en soluciones hidrostáticas con términos fuente en

equilibrio adiabático. Tomamos como modelo inicial el arco hidrostático de L = 40 · 103 km


y calentamiento uniforme de la Sección 6.2, y lo sometimos a distintas perturbaciones:

Incremento en la cantidad de calor introducido, manteniendo una distribución homo-

génea.

Incremento en la cantidad de calor introducido, concentrando la deposición en las

bases o en el ápice.

Perturbaciones en la distribución inicial de presión.

En todos los casos se partió de condiciones iniciales basadas en la solución hidrostá-

tica, y se emplearon tanto el modelo gasdinámico como el modelo MHD. Para el modelo

MHD empleamos un valor del campo mangético longitudinal de Bx = 20 G y componentes

transversales nulas. Dichas componentes del campo magnético son nulas ya que los arcos

coronales son estructuras fuertemente dominadas por el campo magnético, donde las líneas

de campo son tangentes al vector velocidad.

Sin embargo, en ausencia de componentes transversales en el campo magnético y con

valor de la velocidad de Alfvén ca mayor a la velocidad del sonido a el sistema MHD

degenera en un sistema similar al gasdinámico, como describen (Roe y Balsara, 1996) en la

Ec. (3.155). En este caso la onda magnetosónica lenta se transforma en una onda sónica,

y la onda magnetosónica rápida en una onda de Alfvén trivialmente nula. Por esta razón,

el sistema de ondas es idéntico al gasdinámico, siendo la única diferencia que el campo


176 Capítulo 6. Resultados

magnético longitudinal Bx introduce un valor constante adicional en la energía total ρet


del sistema. Y desde el punto de vista numérico, el paso de tiempo se verá reducido debido

a que se calcula con la velocidad característica mayor |u| + |cf |, que en este caso está

asociada a una onda trivial. En las Figuras 6.42 y 6.43 analizamos un tubo de choque con

condiciones iniciales adimensionalizadas similares a las del trabajo de (Fernandez et al.,

2009), para distintos valores de Bx y para el caso gasdinámico.




ρ = 1, u = 0 ∀x

p = 0,1 0 ≤ x ≤ 0,4 ∧ 0,6 ≤ x ≤ 1 (6.36)



p = 1 0,4 ≤ x ≤ 0,6

Los valores adimensionalizados que empleamos para el campo magnético longitudinal fueron

de Bx = 0, 1, 2. La solución consiste en dos ondas de choque que viajan hacia los extremos

del tubo, con dos ondas de expansión que viajan hacia el centro a medida que las ondas de

choque se van desplazando. En el medio la onda de contacto es trivial.

3 0.6

0.4
2.5

0.2
2

1.5
u
ρ

−0.2

1
−0.4

0.5
−0.6

0 −0.8
0 2 4 6 8 10 0 2 4 6 8 10
Euler t=0,26 MHD B=0 t=0,26 MHD B=1 t=0,26 MHD B=2 t=0,26

Figura 6.42: Perles de densidad y velocidad normal para el tubo de choque (6.36)
con distintos valores de Bx

Dichas guras ponen en evidencia lo explicado anteriormente, esto justica que muchos

autores, como (Müller et al., 2003) empleen modelos gasdinámicos para llevar a cambo

simulaciones de arcos unidimensionales. Sin embargo, para modelar problemas en más de

una dimensión ya es necesario incluir los efectos de los campos magnéticos, para contemplar

efectos locales relacionados a la relación entre la energía y el campo magnético.


6.4. Arcos magnéticos con perturbaciones 177

0.55 4

0.5
3.5

0.45
3

0.4

2.5
0.35

ρet
0.3
p

0.25
1.5

0.2
1

0.15

0.5
0.1

0.05 0
0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
0 2 4 6 8 10
Euler t=0,26 MHD B=0 t=0,26 MHD B=1 t=0,26 MHD B=2 t=0,26

Figura 6.43: Perles de presión y energía para el tubo de choque (6.36) con distintos
valores de Bx

6.4.1. Incremento de calentamiento uniforme

Como primera medida propusimos perturbar la solución hidrostática de (Aschwanden y

Schrijver, 2002) para calentamiento uniforme incrementando el valor de la función EH por

un factor arbitrario Kcal . El factor Kcal toma valores de 2, 5, 10, 15 y 20. En todos los casos
empleamos condiciones de contorno basadas en características de entrada con velocidad nula

impuesta y de temperatura impuesta a través de la onda asociada a la entropía; las mismas

utilizadas en el modelo de convección-difusión compresible (Sección 6.1.3). El dominio de

cálculo se discretizó en 200 celdas, con un un valor de CF L = 0,5 y F O = 0,2; la cantidad

de pasos de tiempo varió dependiendo del caso analizado, siendo el valor máximo para

Kcal = 20 de 300.000 pasos, para lograr una simulacion de unos 3500 segundos.

Kcal menor o igual a 5

Para valores de Kcal menores o iguales a cinco el sistema aumenta rápidamente su

temperatura y presión, produciéndose luego un incremento de velocidad que se propaga

desde las bases hacia el ápice. Dicho incremento de velocidad produce ondas que a su

vez generan uctuaciones en la presión y la densidad. Eventualmente dichas ondas son

amortiguadas, y el sistema llega a una solución de equilibrio hidrostática. En la Figura

6.44 mostramos los perles de temperatura y densidad estacionarios para Kcal = 1, 2, 5.


Gracamos sólo la mitad del arco, 0≤x≤L debido a que las soluciones estacionarias son
178 Capítulo 6. Resultados

simétricas. En la Figura 6.45 los perles de velocidad para distintos instantes de tiempo en

el dominio normalizado 0 ≤ x/L ≤ 2 para resaltar el carácter antisimétrico de los perles

de velocidad.

5
x 10 9
18 10

16

14

12

10

log (ρ)
T[K]

E =1
6 H0
EH0=2
EH0=5
4
E =1 F no lim
H0 C
EH0=2 FC no lim
2
EH0=5 FC no lim
8
0 10
0 0.5 1 1.5 2 2.5 3 3.5 4 0 0.5 1 1.5 2 2.5 3 3.5 4
x[cm] x 10
9 x[cm] 9
x 10

Figura 6.44: Perles de temperatura y densidad estacionarios para arcos coronales


con Kcal = 1, 2, 5 y sH = ∞

Se observa que para estos casos el modelo de conducción térmica (limitado o no limitado)

no tiene mucha inuencia en la solución de equilibrio estacionario. Creemos que esto se debe

a que el gradiente de temperatura más grande se encuentra en la región de las bases y la

cantidad de calor aportada por EH no llega a ser suciente para generar temperaturas

mucho más elevadas, por lo que el valor de Qcond en la mayor parte del dominio es mucho

menor que el valor de saturación Qsat .


Las perturbaciones en la velocidad originalmente poseen forma de pico, pero luego

de recorrer varias veces el arco toman una forma similar a una sinusoide. Creemos que la

difusión juega un papel fundamental para hacer que las ondas mencionadas posean esa forma

más suave. Su amplitud se incrementa durante los primeros 200 segundos hasta alcanzar un

valor máximo, para luego amortiguarse. Resulta llamativo además que la velocidad crece

sólo en el sentido desde la base hacia el ápice, existiendo velocidades mucho menores en la

dirección descendente para Kcal = 2 y siendo las velocidades ascendentes mucho mayores

que las descendentes para Kcal = 5. Creemos que esto puede explicarse debido al efecto de

la conducción térmica: en la dirección descendente el sistema transporta energía de forma

más eciente por conducción térmica que por efectos convectivos. Esta idea es apoyada por

la Figura 6.45, donde se observa que las velocidades descendentes para el ujo de calor
6.4. Arcos magnéticos con perturbaciones 179

no limitado son mayores que aquellas para el modelo con ujo limitado (t = 600 s). Este

resultado además estaría de acuerdo con lo que discuten (Nakariakov y Verwichte, 2005)

en su trabajo sobre la menor intensidad de las ondas descendientes.

EH= 2 EH =5
4000 8000
t=60s t=60s
t=200s t=200s
t=400s t=400s
3000 t=800s 6000 t=600s
t=60s FC no lim t=60s FC no lim
t=200s FC no lim t=200s FC no lim
t=400s FC no lim t=400s FC no lim
2000 4000
t=800s FC no lim t=600s FC no lim

1000 2000
u [m/s]

u [m/s]
0 0

−1000 −2000

−2000 −4000

−3000 −6000

−4000 −8000
0 0.5 1 1.5 2 0 0.5 1 1.5 2
x/L x/L

Figura 6.45: Perles de velocidad para arcos coronales con Kcal = 2, 5 y sH = ∞

Si bien el proceso de evolución del sistema es complejo, pueden verse algunas caracte-

rísticas del mismo si gracamos la evolución temporal de la velocidad y la presión en algún

punto representativo. Para ello gracamos u en x = L/2, donde se produjeron los máximos
de las velocidades, y la presión, densidad y temperatura en el centro del arco, esto es x = L.
Dichos resultados se muestran en la Figura 6.46. En esta gura también se evidencian los

fenómenos discutidos anteriormente: el rápido incremento de la temperatura, reejado en la

pendiente de la curva de la presión, las oscilaciones asimétricas de la velocidad (más mar-

cadas cuanto menor sea Kcal ) y su eventual amortiguamiento. Suponemos que el principal

efecto causante del amortiguamiento es la fuga de calor por las bases, que disipa la energía

de las ondas mecánicas que se propagan hacia arriba cuando éstas retornan hacia las bases.

A pesar del efecto de amortiguamiento, existe una cuasi periodicidad en el fenómeno

ondulatorio observado, y los períodos de las ondas están dentro del margen posible regis-

trado en distintas observaciones. El período de las ondas no es afectado por el modelo

de conducción térmica elegido, quizás por las mismas razones por las que que la solución
180 Capítulo 6. Resultados

estacionaria no es afectada. Estimamos la velocidad de propagación de las ondas como el

cociente entre L/2 y el tiempo en el que ocurre el valor máximo de velocidad para x = L/2
(al que asociamos con el paso de la onda). Al período τ lo estimamos determinando el

tiempo en el que la velocidad en x = L/2 hace un ciclo completo, es decir, aumenta hasta

llegar a un máximo para luego disminuir hasta alcanzar un mínimo, y volver a cero.

L/2
Vonda ≈ (6.37)
tumax

En la Tabla 6.2 se muestran los períodos y velocidades de ondas obtenidas.

5
x 10
0.09 10

0.085
8
0.08

0.075 6
p[dyn/cm2]

0.07
4
u[cm/s]

0.065
2
0.06

0.055 0

0.05
−2
0.045

0.04 −4
0 500 1000 1500 2000 2500 3000 3500 0 500 1000 1500 2000 2500 3000 3500
t[seg] 6 t[seg]
x 10
8 x 10
1.8 1.8

1.7
1.75
1.6

1.7 1.5
dens[part/cm 3]

1.4
T[K]

1.65
1.3

1.6 1.2

1.1
1.55
1

1.5 0.9
0 500 1000 1500 2000 2500 3000 3500 0 500 1000 1500 2000 2500 3000 3500
t[seg] t[seg]
EH0=1 EH0=2 EH0=5 EH0=1 FC no lim EH0=2 FC no lim EH0=5 FC no lim

Figura 6.46: Evolución temporal de p(x = L) y u(x = L/2) para Kcal = 2, 5 sH = ∞

Sin embargo, notamos que los cambios en la densidad a través de la onda para Kcal = 5
son del orden del 5 % y en la temperatura no se ven cambios apreciables, luego no creemos

que dichas ondas puedan asociarse a abrillantamientos. Otra particularidad que notamos

es que la temperatura se ve mucho menos afectada por el proceso inestacionario, no así

la presión y la densidad. Esta última presenta un incremento constante con muy baja

pendiente. Suponemos que cuando se amortiguan las ondas y la temperatura se estabiliza


6.4. Arcos magnéticos con perturbaciones 181

el sistema es gobernado por un balance de los términos fuente, y el exceso de energía es

liberado al exterior por la radiación, haciendo que la densidad crezca lentamente.

En la Figura 6.47 mostramos los términos fuente asociados a la conducción térmica y

a las pérdidas por radiación. Se observa que las pérdidas radiativas no son prácticamente

afectadas por el incremento de temperatura del sistema. Esto se debe a que la función

Λ(T ) (Ec. (3.2)) es constante hasta T ≈ 2 · 106 K, y a partir de ese valor decrece con la

temperatura. Además, como la densidad no varía en gran medida, concluimos que cualquier

exceso de calor que posea el sistema debe equilibrarse mediante conducción térmica o a

través de ondas mecánicas.

−4 −4
x 10 x 10
2.5 1
EH0=1
2 0.9 EH0=2
E =5
H0
0.8
1.5 E =1 F no lim
H0 C
EH0=2 FC no lim
0.7
1 EH0=5 FC no lim
QCond [erg/cm /s]

LRad [erg/cm /s]

0.6
3

0.5
0.5
0
0.4
−0.5
0.3

−1
0.2

−1.5 0.1

−2 0
0 1 2 3 4 5 6 7 8 0 1 2 3 4 5 6 7 8
x[cm] 9
x 10 x[cm] 9
x 10

Figura 6.47: Conducción de calor y pérdidas por radiación para sH = ∞

Kcal mayor a 5

Cuando el parámetro Kcal toma valores mayores a 5 las oscilaciones en el arco presen-

tan amplitudes mucho mayores, y las velocidades en la dirección descendente toman valores

más cercanos a las velocidades en la dirección ascendente. Se observa que los efectos convec-

tivos tienen mayor importancia, y le toma más tiempo al sistemanteriormente explicadaa

amortiguar las oscilaciones, aunque el sistema termina convergiendo nalmente a un estado

similar a una solución hidrostática. Creemos que el sistema no está en un estado estaciona-

rio porque los grácos de convergencia siguen mostrando cambios cada ciertos intervalos de

tiempo. Sin embargo, es difícil aseverar si las pequeñas velocidades de las últimas oscilacio-

nes son amortiguadas por la viscosidad numérica del esquema de volúmenes nitos o por
182 Capítulo 6. Resultados

algún proceso físico. En la Figura 6.48 se muestran los perles de temperatura y densidad

para t = 1500 s de simulación.

6
x 10 9
3 10

2.5

log(ρ)
T [K]

1.5

1 EH0=10
E =15
H0
EH0=20
EH0=10 FC no lim
0.5
E =15 F no lim
H0 C
E =20 F no lim
H0 C
8
0 10
0 0.5 1 1.5 2 2.5 3 3.5 4 0 0.5 1 1.5 2 2.5 3 3.5 4
x[cm] 9 x [cm] 9
x 10 x 10

Figura 6.48: Perles de temperatura y densidad estacionarios para arcos coronales


con Kcal = 10, 15, 20 y sH = ∞

Se observa que el modelo de conducción térmica inuye en el valor máximo de la tem-

peratura en el centro del arco. Esto se explica debido a que para el modelo de ujo de

calor limitado la cantidad de calor transportada hacia las bases es menor. Luego, el sistema

posee más energía en la zona central del arco, que no puede ser evacuada hacia las bases.

Además, en esta región el equilibrio entre calentamiento y conducción térmica se produce

a temperaturas mayores ya que al estar limitado el ujo de calor es necesario un valor de

la conductividad térmica κ = κsp T 5/2 más elevado.

En la Figura 6.49 se muestran las evoluciones temporales de la presión, densidad y

temperatura para x=L y de la velocidad para x = L/2.


Como en los casos anteriores, también se observan comportamientos cuasi periódicos

en las ondas observadas. Los períodos son más cortos y las velocidades mayores debido a

la mayor energía involucrada. Una diferencia notable es que, para valores elevados de Kcal
a partir de la segunda oscilación comienza a haber un desfasaje entre las ondas asociadas

a diferentes modelos de conducción térmica. El modelo de ujo de calor limitado produce

períodos más cortos pero amplitudes menores. Sin embargo, resulta llamativo que la distri-

bución de densidad a la que converge el sistema no resultara signicativamente afectada por

la cantidad de calor depositada. A pesar de ello, a través de las ondas ocurren variaciones
6.4. Arcos magnéticos con perturbaciones 183

6
x 10
0.15 2

1
p[dyn/cm2]

u[cm/s]
0.1
0

−1
0.05
−2
0 500 1000 1500 0 6
500 1000 1500
8
x 10 t[seg] x 10 t[seg]
2.1

2 2.5
dens[part/cm 3]

1.9
2

T[K]
1.8

1.7
1.5
1.6

1.5 1
0 500 1000 1500 0 500 1000 1500
t[seg] t[seg]
EH0=10 EH0=15 EH0=20 EH0=10 FC no lim EH0=15 FC no lim EH0=20 FC no lim

Figura 6.49: Evolución temporal de p(x = L) T (x = L) ρ(x = L) y u(x = L/2) para


Kcal = 10, 15, 20 y sH = ∞

de entre un 20 a 30 % en la densidad, por lo que podría llegar a analizarse si dichas ondas

podrían considerarse abrillantamientos.

En estos casos observamos que las velocidades máximas se incrementan cada vez menos

si Kcal toma valores mayores a 10, obteniéndose períodos cada vez más cercanos a un

hipotético valor asintótico. Esto permite conjeturar que el sistema llega a un estado de

saturación a partir de cierta cantidad de energía introducida. Como en el caso anterior, el

Kcal Período τ Vonda


2 24 min 4 s 96,9 km/s
5 17 min 36 s 118,6 km/s
10 14min 38 s 140,3 km/s
15 13 min 0 s 157,6 km/s
20 11 min 54 s 169,5 km/s

Tabla 6.2: Períodos y velocidades de ondas estimadas para distintos valores de Kcal
con sH = ∞

modelo de conducción de calor no tiene mayor inuencia en las velocidades del sistema.

Creemos que esto ocurre porque para estos casos la energía depositada es tan elevada que

la convección posee un rol dominante en la dinámica del sistema.

De la misma manera que para los valores de Kcal menores a 5, las pérdidas por radiación
184 Capítulo 6. Resultados

Lrad no se vieron inuenciadas por la cantidad de calor depositada. Las curvas asociadas

al ujo de calor por conducción fueron análogas a las del caso anterior, pero con un valor

mayor en la región superior.

Inuencia del modelo de condiciones de contorno

Por otro lado, comparamos los resultados obtenidos con los que obtuvimos con el esque-

ma de condiciones extrapoladas análogas a las empleadas para el tubo de choque con pared

sólida (Ec. (6.27)), para evaluar el funcionamiento del esquema característico desarrollado

para esta tesis. Los resultados fueron llamativamente diferentes, tanto en la conguración

de estado estacionario del sistema, como en las ondas que se formaron durante el transi-

torio. En la Figura 6.50 se muestran los perles de temperatura y densidad para el estado

estacionario nal.

6
x 10 11
2.5 10

10
10

1.5
logρ
T[K]

1
9
10

0.5

8
0 10
0 0.5 1 1.5 2 2.5 3 3.5 4 0 0.5 1 1.5 2 2.5 3 3.5 4
x[cm] x[cm] 9
9
x 10 x 10

EH0=2 ex EH0=5 ex EH0=10 ex EH0=2 ch EH0=5 ch EH0=10 ch

Figura 6.50: Perles de temperatura y densidad estacionarios para arcos coronales


con sH = ∞ y diferentes modelos de BCs

Nuevamente, para lograr que el sistema converja a una solución fue necesario establecer

la presión y densidad en los contornos, e imponer la condición de velocidad nula en la

interfaz de las celdas del dominio con el contorno (mediante la Ec. (5.2)). Esto, como se

explicó anteriormente, va en contra de lo que exige la teoría para imponer condiciones


6.4. Arcos magnéticos con perturbaciones 185

de contorno. Sin embargo, si no se impone la densidad y presión, se obtienen soluciones

asimétricas, a nuestro juicio espurias. El esquema extrapolado, al imponer la condición de

velocidad nula en las caras, produce una discontinuidad de velocidades en los contornos.

Esto induce también discontinuidades en la presión, densidad y temperatura, como si se

tratara de una salida supersónica. Este resultado no puede ser físicamente correcto, ya

que en todos los casos el estado del sistema en la cromósfera implica condiciones de ujo

subsónico. Además, los valores de densidad y presión en el interior del dominio son menores

a los obtenidos por la solución paramétrica, contrario a lo que se esperaría debido a que se

le está introduciendo energía al sistema y a que la masa debe conservarse. En la Figura 6.51

se muestra una comparación para ambos esquemas de la evolución temporal de ρ(x = L) y

u(x = L/2).

8 6
x 10 x 10
2 2

1.9
1.5

1.8
1

1.7
0.5
dens[part/cm 3]

1.6
u[cm/s]

1.5

−0.5
1.4

−1
1.3

−1.5
1.2

1.1 −2
0 200 400 600 800 1000 1200 0 200 400 600 800 1000 1200
t[seg] t[seg]
EH0=2 ex EH0=5 ex EH0=10 ex EH0=2 ch EH0=5 ch EH0=10 ch

Figura 6.51: Evolución temporal de ρ(x = L) y u(x = L/2) para sH = ∞ y distintos


modelos de BCs

Con el esquema extrapolado el sistema converge hacia menores valores de densidad y

presión sin mostrar el comportamiento cuasi periódico obtenido con el modelo basado en

características. Las perturbaciones de la velocidad para el modelo extrapolado viajan en la

dirección opuesta a la del otro modelo de BCs debido a que la discontinuidad de velocidades

en el contorno invierte el signo de la velocidad. En la Figura 6.52 se muestran los perles

de velocidades para distintos instantes de tiempo. Para valores reducidos del parámetro de

calentamiento Kcal la componente de velocidad ascendente tomó valores mucho mayores


186 Capítulo 6. Resultados

E =2 4 EH =5
H
x 10
4000 1

3000

2000 0.5

1000
u [m/s]

u [m/s]
0 0

−1000

−2000 −0.5

−3000

−4000 −1
0 0.5 1 1.5 2 0 0.5 1 1.5 2
x/L x/L
EH= 10 4 EH =15
4
x 10 x 10
2 3

1.5
2
1
1
0.5

u [m/s]
u [m/s]

0 0

−0.5
−1
−1
−2
−1.5

−2 −3
0 0.5 1 1.5 2 0 0.5 1 1.5 2
x/L x/L

t=60s t=200s t=400s t=600s t=60s ch t=200s ch t=400s ch t=600s ch

Figura 6.52: Perles de velocidad para BCs extrapoladas (línea contínua) y caracte-
rísticas (puntos) con Kcal = 2, 5, 10, 15 y sH = ∞

que la descendente. Para valores mayores de Kcal los perles de velocidad resultaron más

simétricos. Mientras mayor sea dicho parámetro, más sinusoidal es la forma de la distribu-

ción. Incluso, con este modelo de condiciones se obtuvieron velocidades mayores, a pesar de

existir gradientes de presión menores. Creemos que esto puede explicarse porque el modelo

de BCs extrapoladas no conserva en este caso la cantidad de movimiento: al estar impuesta

la densidad en las celdas del contorno y al poseer ésta una velocidad igual y opuesta a

las celdas del dominio, existirá un ujo neto de cantidad de movimiento de los contornos

hacia el interior del dominio. Este inconveniente no existe con el modelo de BCs basadas

en características, que justamente satisface las leyes de conservación. Por estas razones,

concluimos que el esquema basado en características produce resultados físicamente más

consistentes que el esquema extrapolado.

6.4.2. Incremento de calentamiento concentrado en las bases

La siguiente hipótesis que probamos fue considerar un arco de las mismas dimensiones,

con idénticas condiciones de contorno, y con una función de calentamiento que deposita
6.4. Arcos magnéticos con perturbaciones 187

la misma cantidad de energía, pero concentrada en las bases. Empleando el modelo de

calentamiento dado por la Ec. (3.15), e igualando a la cantidad de calor depositada por una

función de calentamiento uniforme EH .


L  
s
Z
EH L = EH 0 exp − ds (6.38)
0 sH

Para el caso de sH = 0,1L se obtiene una solución hidrostática mediante la solución

paramétrica explicada en la Sección 6.2. Si se emplea dicha solución como condición inicial

para el esquema de volúmenes nitos, éste converge rápidamente a un estado estacionario

con una temperatura máxima un 20 % mayor, pero con una distribución espacial idéntica.

Suponemos que quizás la solución parametrizada no funcione adecuadamente para estos

casos extremos. Para este modelo utilizamos el modelo de ujo de calor limitado, ya que

produjo períodos más cortos en los casos anteriores (lo consideramos el caso más desfavo-

rable). Además, de acuerdo a la literatura sería el caso físicamente más realista (Petralia

et al., 2014).

Analizamos distribuciones de función de calentamiento para Kcal = 1, 2, 5, 10, 15, 20 y

sH = 0,1L. Nuevamente empleamos condiciones de contorno basadas en caracteristicas con


T y u impuestas, CF L = 0, 5, F O = 0,2 y la cantidad de pasos de tiempo sucientes para

lograr unos 2000 segundos de tiempo de simulación.

En todos los casos el sistema llega a una condición de pseudo equlibrio, donde la con-

ducción térmica balancea el exceso de energía de la función de calentamiento. Sin embargo,

el sistema evoluciona por escalones, pasando por distintos estados de pseudo equilibrio y

le toma bastante más tiempo alcanzarlo. En la Figura 6.53 se muestran las distribuciones

de temperatura y densidad para t = 2000 s.

El efecto de concentrar el calentamiento en las bases lleva a distribuciones de tempera-

tura casi isotérmicas en la parte central del arco, con fuertes gradientes cerca de las bases.

Como es de esperarse, las temperaturas máximas son menores que las obtenidas para el

caso uniforme a igualdad de energía depositada. Las curvas de densidades para el nal de

la simulación son similares para todos los casos, presentando algunas ondas que aún se

propagan.

Nuevamente el sistema exhibe un comportamiento cuasi periódico, pero con velocidades

de propagación de ondas mucho mayores y períodos aún más cortos. Aparecieron pertur-

baciones en las velocidades que parten desde las bases hacia el ápice del arco, pero para

este caso fueron de mayor amplitud y con forma de diente de sierra. A medida que el

parámetro Kcal fue aumentando, incrementó el valor de las velocidades locales hasta llegar
188 Capítulo 6. Resultados

6
x 10 9
2 10

1.8

1.6

1.4

1.2

logρ
T [K]

8
1 10

0.8

E =1
0.6 H0
EH0=2

0.4 EH0=5
EH0=10

0.2 EH0=15
E =20
H0
7
0 10
0 0.5 1 1.5 2 2.5 3 3.5 4 0 0.5 1 1.5 2 2.5 3 3.5 4
x[cm] 9 x[cm] 9
x 10 x 10

Figura 6.53: Perles de temperatura y densidad estacionarios para arcos coronales


con Kcal = 1, 2, 5, 10, 15, 20 y sH = 0,1L

a un valor de saturación en la velocidad local del ujo para Kcal = 15. Sin embargo, la velo-
cidad de propagación de las ondas sigue aumentando ligeramente, aunque presumiblemente

tendiendo a un valor asintótico como en los casos anteriores. En los primeros instantes de

tiempo las ondas se propagaron con la misma velocidad, pero a medida que se produjeron

rebotes aparecieron defasajes en las velocidades de propagación. Sin embargo, los valores

máximos de las velocidades y presiones fueron inferiores a los del caso con calentamiento

uniforme. Las distribuciones de velocidades obtenidas para distintos instantes de tiempo se

muestran en la Figura 6.54.

En la Figura 6.55 se muestra la evolución temporal para la presión, densidad y tem-

peratura en x=L y la velocidad en x = L/2. Allí pueden observarse los desfasajes ante-

riormente mencionados y los cambios abruptos en la presión y velocidad asociados al paso

de una onda. Resulta llamativo que mientras mayor sea la cantidad de calor depositada,

más lenta se vuelve la propagación de las ondas luego de los rebotes. Se observa que en

estos casos existen cambios signicativos en la densidad (del orden de hasta un 100 %) y

en la temperatura a través de las ondas, por lo que es posible considerar estas ondas como

abrillantamientos. Aunque probablemente el hecho de que la condición inicial no conicida

con la solución hidrostática a la que converge para Kcal = 1. Los períodos y velocidades

obtenidas están cerca del límite inferior de lo que normalmente se acepta en la literatura,

y pueden verse en la Tabla 6.3


6.4. Arcos magnéticos con perturbaciones 189

EH= 2 4 EH= 5
4
x 10 x 10
4

5
2
u [m/s]

u [m/s]
0 0

−2
−5

−4
0 0.5 1 1.5 2 0 0.5 1 1.5 2
x/L x/L
5 EH=10 5 EH =15
x 10 x 10
1 1

0.5 0.5
u [m/s]

u [m/s]
0 0

−0.5 −0.5

−1 −1
0 0.5 1 1.5 2 0 0.5 1 1.5 2
x/L t=60s t=200s t=400s t=600s x/L

Figura 6.54: Perles de velocidad para arcos coronales con Kcal = 2, 5, 10, 15 y sH =
0,1L

6
x 10
0.08 10

0.06 5
p[dyn/cm2]

u[cm/s]

0.04
0

0.02
−5

0
0 8 500 1000 1500 2000 0 6 500 1000 1500 2000
x 10 t[seg] x 10 t[seg]
2.5

1.5 2
dens[part/cm 3]

1.5
T[K]

1
1

0.5
0.5
0
0 500 1000 1500 2000 0 500 1000 1500 2000
t[seg] EH0=1 EH0=2 EH0=5 EH0=10 EH0=15 t[seg]
E =20
H0

Figura 6.55: Evolución temporal de p(x = L), ρ(x = L), T (x = L) y u(x = L/2)
para Kcal = 2, 5, 10, 15 y sH = 0,1L
190 Capítulo 6. Resultados

Kcal Período τ Vonda


2 18 min 20s 189,2 km/s
5 14 min 24s 256,2 km/s
10 12 min 0 s 308,2 km/s
15 10 min 46s 338,3 km/s
20 10min 0 s 359,6 km/s

Tabla 6.3: Períodos y velocidades de ondas estimadas para distintos valores de Kcal
con sH = 0,1L

6.4.3. Pulso de presión en el centro del arco

La siguiente hipoótesis que probamos fue asumir que el arco sufre una deposición brusca

de energía en la zona del ápice. Dicho proceso fue modelado como un incremento discon-

tínuo en la presión para la solución hidrostática de equilibrio, mediante la Ec. (6.39). Las

condiciones iniciales para la densidad y la velocidad son las mismas que para el problema

hidrostático 
p = p
hidr , 0 ≤ x ≤ 0,4 ∧ 0,6 ≤ x ≤ 1
(6.39)
p = K p
p hidr , 0,4 ≤ x ≤ 0,6

En el caso que analizamos usamos Kp = 10, el mismo valor empleado en el trabajo de

(Fernandez et al., 2009). Como en los casos anteriores, modelamos ambos contornos como

entradas con velocidad (nula) impuesta y temperatura impuesta. Corrimos 6 · 105 pasos de

tiempo con CF L = 0,5 y F O = 0,2. También comparamos los dos modelos presentados

para el ujo de calor por conducción: el modelo clásico y el modelo limitado, obteniendo

resultados muy diferentes en el transitorio. En la Figura 6.56 se muestran los perles de

presión para distintos instantes de tiempo.

Como en los casos anteriores, se obtuvieron soluciones simétricas para la presión, tem-

peratura y densidad para amobos modelos de conducción térmica. Sin embargo, puede verse

claramente que la estructura de las ondas obtenidas son muy diferentes en ambos casos.

Para el caso del ujo de calor no limitado, la conduccción térmica rápidamente redistribu-

ye la energía originalmente depositada en el centro a toda la región. Luego, la presión se

incrementa de forma suave y homogénea en todo el dominio (respetando el gradiente de

presión impuesto por la gravedad), hasta llegar a los contornos, donde el sistema elimina

energía hacia afuera del dominio.

En la Figura 6.57 se muestran los perles de velocidad para los mismos instantes de

tiempo. Para el caso de ujo de calor no limitado, se propagan dos ondas de compresión
6.4. Arcos magnéticos con perturbaciones 191

Fc no limitado Fc limitado
0.025

0.02
0.02
0.018

0.016 0.015
p [Pa]

p [Pa]
0.014

0.012 0.01

0.01
0.005
0.008

0.006 0
0 0.5 1 1.5 2 0 0.5 1 1.5 2
x/L x/L
t=5 s t=20 s t=40 s t=60 s t=80 s

0.02 0.02

0.018

0.016 0.015
0.014
p [Pa]

p [Pa]
0.012
0.01
0.01

0.008
0.005
0.006
0 0.5 1 1.5 2 0 0.5 1 1.5 2
x/L x/L
t=100 s t=140 s t=180 s t=240 s

Figura 6.56: Comparación de distribuciones de presión para los diferentes modelos


de conducción térmica en distintos instantes de tiempo

hacia los extremos, que no llegan a ser ondas de choque por los efectos de la difusión.

El paso de tiempo se encuentra en todos los casos más limitado por la difusión que por

la convección, lo que pone en evidencia que la primera es el mecanismo más eciente de

transporte de energía. Las ondas rebotan en los contornos conservando prácticamente la

intensidad, aunque a medida que se acercan al centro aumenta su intensidad, probablemente

debido al gradiente favorable de presión asociado a la gravedad. Por otro lado, para el

modelo de ujo de calor limitado la estructura de ondas es completamente diferente: en

el instante inicial la conducción térmica combinada con los efectos convectivos genera una

concavidad en la distribución de presiones. Esto hace que se propaguen cuatro ondas de

compresión simétricas: dos que se propagan hacia los extremos, y dos que se propagan

hacia el centro. En la región central existen dos efectos que compiten: la difusión térmica

que disminuye la presión, y las dos ondas de compresión que viajan hacia adentro. Como

en los casos anteriores, la difusión térmica tuvo el rol más importante. Sin embargo, dicha

limitación reduce signicativamente la transferencia de energía en la región próxima a la

discontinuidad. Esto lleva a que la convección tenga un rol más importante, apareciendo
192 Capítulo 6. Resultados

FC no limitado 5 FC limitado
x 10
4 x 10
3 1.5

2 1

1 0.5

u[m/s]
u[m/s]

0 0

−1 −0.5

−2 −1

−3 −1.5
0 0.5 1 1.5 2 0 0.5 1 1.5 2
x/L x/L
t=5 s t=20 s t=40 s t=60 s t=80 s
4 4
x 10 x 10
4 6

4
2
2
u[m/s]

u[m/s]

0 0

−2
−2
−4

−4 −6
0 0.5 1 1.5 2 0 0.5 1 1.5 2
x/L x/L
t=100 s t=140 s t=180 s t=240 s

Figura 6.57: comparación de distribuciones de velocidad entre los diferentes modelos


de conducción térmica en distintos instantes de tiempo

velocidades con valores del doble que para el caso del ujo no limitado.

Para descartar que los resultados asociados al ujo limitado sean espurios debido a un

problema del esquema numérico analizamos el efecto de emplear una discretización espacial

de 400 celdas. Los resultados obtenidos para la presión y la velocidad se muestran en la

Figura 6.58.

Se observa que para ambas mallas los resultados son casi idénticos, sobre todo la velo-

cidad de propagación del frente de onda. Luego, concluimos que si existe un problema con

el método numérico no se debe a la discretización.

Como en los casos anteriores, eventualmente las ondas del sistema terminan siendo

amortiguadas y el sistema converge a una solución similar a una hidrostática. Con las tres
6.4. Arcos magnéticos con perturbaciones 193

5
x 10
1.5 0.025

1
0.02

0.5

0.015
u [m/s]

p [pa]
0

0.01

−0.5

0.005
−1

−1.5 0
0 0.5 1 1.5 2 0 0.5 1 1.5 2
x/L x/L
t=5s m=400 t=20s m=400 t=40s m=400 t=60s m=400 t=5s m=200 t=20s m=200 t=40s m=200 t=60s m=200

Figura 6.58: Comparación de las distribuciones de velocidad y presión en distintos


instantes de tiempo considerando dos discretizaciones diferentes

hipótesis planteadas no se pudo obtener abrillantamientos como los obtenidos en el trabajo

de (Fernandez et al., 2009), por lo que podemos asumir que será necesario analizar arcos

con diferentes longitudes u otro tipo de condiciones iniciales.


Capítulo 7

Conclusiones y trabajos futuros

7.1. Conclusiones
En la presente tesis nos propusimos desarrollar un modelo numérico unidimensional

para la simulación numérica de la dinámica de los arcos de la corona solar, que a su vez

incluyera términos fuentes y de difusión térmica. Esto se debe a que, de acuerdo a la

bibliografía estudiada, es necesario incluir efectos de variación de área, gravedad y modelos

simplicados de los fenómenos energéticos complejos que existen en el sistema considerado.

Para poder incluir dichos efectos y lograr que el algoritmo numérico fuera estable fue

necesaria la implementación de un integrador temporal implícito. Elegimos el integrador

de (Yee et al., 1985), junto con el ujo numérico de (Yee, 1989). Dichas herramientas

permitieron obtener un algoritmo numérico altamente robusto y conable, que conserva la

propiedad TVD y preserva la positividad incluso en condiciones donde la presión y densidad

son bajas.

Implementamos algoritmos con dichos esquemas numéricos para el modelo gasdinámico

y magnetohidrodinámico, empleando el primero como banco de pruebas de las herramien-

tas implementadas, para luego comparar los resultados con los del modelo MHD. Para el

modelo MHD fue necesario normalizar los vectores y valores propios del sistema, para evi-

tar indeterminaciones. Además, utilizamos un solver de Roe exacto para MHD que no se

había empleado anteriormente en el grupo de trabajo. Dicho solver agregó robustez y pre-

cisión al algoritmo. Por otro lado, todos los algoritmos fueron implementados en variables

adimensionales. Esto se hizo para evitar problemas numéricos por diferencias de orden de

magnitud entre las diferentes ecuaciones que componen el sistema de leyes de conservación,

195
196 Capítulo 7. Conclusiones y trabajos futuros

y para poder comparar el efecto de los términos fuente con el de los términos convectivos.

Probamos dichos esquemas con problemas muy exigentes desde el punto de vista nu-

mérico, como el arco de (Cargill y Priest, 1980) (Sección 6.1.2) o el modelo de advección

difusión compresible (Sección 6.1.3). Ambos casos poseen soluciones subsónicas con una

importancia relativa de los términos fuente muy severa, que exigen al integrador tempo-

ral. Sin embargo el algoritmo convergió a la solución estacionaria, incluso con valores de

CF L mayores a uno y en condiciones próximas a las que no existe una solución única

del problema, para el caso del arco de Cargill. Podemos asegurar entonces que el esquema

de discretización de los términos convectivos, difusivos y fuente resultó sumamente cona-

ble y sucientemente preciso para extenderse y utilizarse en otras aplicaciones de mayor

complejidad.

Otro desafío que encontramos en el desarrollo de la tesis fue obtener una forma consis-

tente y numéricamente eciente de modelizar las condiciones de contorno. En las regiones

cercanas a las bases de los arcos coronales existen fuertes gradientes de densidad y tem-

peratura. Además, el arco intercambia energía y masa con la cromósfera; existen ujos de

entrada en general subsónicos y ujos de calor por conducción. El esquema tradicionalmen-

te empleado en el grupo de trabajo de extrapolación de orden cero para las condiciones de

contorno resultó inadecuado para modelar estos fenómenos. Para ello utilizamos un esque-

ma más sosticado, basado en características, que a su vez es sucientemente exible para

posibilitar imponer diversas restricciones físicas a los contornos, tanto para entradas como

salidas de ujo. Evaluamos diferentes condiciones posibles para benchmarks conocidos o so-

luciones analíticas especialmente seleccionadas para validar los modelos físicos necesarios.

En todos los casos el esquema basado en características convergió con la cantidad de condi-

ciones necesarias establecida por la teoría, y se obtuvieron resultados muy satisfactorios en

las curvas de convergencia para problemas estacionarios. Dicho esquema también probó ser

exitoso en casos donde la conducción de calor y otros términos fuente tienen valores com-

parables a los de los ujos convectivos, empleando condiciones sobre la onda característica

que transporta el ujo de entropía. Esto permitió mantener la consistencia con la física en

todos los casos. Además, dicho esquema logró acoplarse de manera relativamente sencilla

al integrador temporal implícito a través de matrices jacobianas aproximadas.

Este esquema además resultó ser más exible y físicamente consistente para problemas

inestacionarios, permitiendo modelar fenómenos físicos complejos en salidas de tubos de

choque a regiones de uido sin perturbar. Probamos diferentes condiciones posibles, ha-

ciendo ajuste no en algunas de ellas, lo que permitió adquirir experiencia en este tipo de

fenómenos transitorios.
7.2. Contribuciones originales 197

El esquema de condiciones de contorno basado en características fue extendido al modelo

magnetohidrodinámico con todas sus variantes. En las pruebas que realizamos este esquema

demostró tener ventajas claras respecto de la consistencia con la física comparado con el

esquema extrapolado. Sin embargo, quedaron ciertos interrogantes sobre qué condiciones

se pueden imponer sobre cuáles de las ondas que componen el sistema. A pesar de ello,

estamos conados en que los fundamentos físicos de nuestra elección son sólidos, y como

aún es un tema de discusión en la comunidad resta todavía mucho por hacerse.

Finalmente, basándonos en soluciones hidrostáticas conocidas de la literatura para arcos

coronales hidrostáticos, demostramos que el algoritmo desarrollado trata correctamente los

términos fuente y es capaz de converger a dichas soluciones. Introduciendo perturbaciones

en las mismas (con diferentes distribuciones de las funciones de calentamiento o picos en

la temperatura) obtuvimos patrones de ondas cuyos períodos y velocidades están dentro

del orden de los observados. Las soluciones obtenidas nos permitieron sacar conclusiones

importantes sobre la dinámica de la energía del sistema y el balance de los términos fuente.

El modelo de condiciones de contorno desarrollado obtuvo importantes ventajas comparado

al esquema tradicional extrapolado. Sin embargo, resta aún hacer un barrido de parámetros

del problema para vericar si alguno de los casos obtenidos coincide con observaciones de

eventos de abrillantamientos reales.

A pesar de ello, el caso que modela una deposición de energía como un incremento brus-

co en la temperatura no produjo los resultados esperados: los mismos fueron fuertemente

dependientes del modelo de conducción de calor empleado. En ambos casos dicho fenómeno

tuvo gran inuencia en la dinámica del sistema, siendo el medio más efectivo de trans-

porte de energía. El modelo de ujo de calor limitado produjo resultados inesperados que

necesitan analizarse de manera más profunda. Además, un barrido de parámetros permiti-

ría identicar casos donde los términos fuente y difusivos tengan menor importancia. Por

ejemplo, el parámetro de adimensionalización de los mismos es inversamente proporcional

a la longitud del arco, luego para longitudes mayores éstos tendrían menos importancia.

7.2. Contribuciones originales


Para obtener los resultados de esta tesis fue necesario desarrollar herramientas y estudiar

problemas que terminaron siendo aportes novedosos en sí mismos.

Todo el esfuerzo invertido en la implementación del modelo de condiciones de contorno,

su acoplamiento con el integrador temporal y el cálculo de sus matrices jacobianas asociadas


198 Capítulo 7. Conclusiones y trabajos futuros

de forma aproximada permitió estudiar las propiedades de convergencia de cada uno de los

esquemas descritos y qué esquemas fueron más apropiados para distintos tipos de problema.

Las conclusiones de los diferentes casos gasdinámicos que probamos (tanto estacionarios

como inestacionarios) fueron vertidas en el trabajo (Cimino et al., 2015b), aún en revisión.

Dichas herramientas constituyen una base para continuar con una línea de investigación en

modelos de condiciones de contorno robustos, sosticados y computacionalmente sencillos,

con múltiples aplicaciones a problemas de ingeniería y física.

De la misma manera, la extensión del modelo de condiciones de contorno al sistema

MHD es una innovación en sí misma, puesto que no existen muchos trabajos en esta área, y

es un tema muy vigente en la comunidad cientíca. El desarrollo del esquema y las pruebas

realizadas se materializaron en el trabajo (Cimino et al., 2015a), en revisión. Además, dicho

modelo tiene muchas aplicaciones a problemas astrofísicos (como los arcos coronales, las

ondas Moreton y el viento solar) y de ingeniería (como la propulsión eléctrica), ya que

muchos de ellos presentan dicultades debidas a la modelización de las condiciones de

contorno.

Finalmente, los resultados obtenidos para los arcos coronales con perturbaciones cons-

tituyen una extensión y una mejora del modelo utilizado por el grupo de trabajo. A su

vez permitieron plantear como posible explicación de los fenómenos observados efectos de

acoplamiento entre transferencia de calor, ondas del tipo convectivo y deposiciones de ener-

gía. También resulta novedoso el efecto que tiene el modelo de conducción térmica en las

familias de ondas obtenidas. Luego de terminar de hacer un análisis de sensibilidad más

pormenorizado pasaremos en limpio las conclusiones, que serán vertidas en una publicación

que se encuentra en proceso de escritura, ya que los resutados que obtuvimos con valores

elevados elevados de Kcal (especialmente para una función de calentamiento concentrada

en las bases) resultan prometedores.

7.3. Trabajo futuro


Como se explicó anteriormente, es necesario realizar más corridas para hacer un barrido

de parámetros (L, sH , ρ0 , etc.) con el objetivo de determinar la sensibilidad del sistema

a cada uno de ellos, y poder encontrar correlaciones posibles entre las velocidades de las

ondas y los mismos. Además, resta determinar si alguno de los casos obtenidos se asemeja

a alguno de los abrillantamientos observados.

A pesar del éxito obtenido, el modelo unidimensional tiene algunas limitaciones, so-
7.3. Trabajo futuro 199

bre todo cuando se trata del sistema MHD. En este caso sólo existen ondas transversales

asociadas a las componentes transversales del campo magnético, que no pueden estar pre-

sentes en este tipo de modelo para los arcos coronales. Además, el hecho de que exista

campo magnético constante en la dirección longitudinal y se considere una sola dirección

de propagación de ondas no permite obtener todas las ondas posibles del sistema (switch

on shocks, choques intermedios, etc.) y tampoco posibilita simular fenómenos como el de

reconexión. El paso lógico siguiente sería extender el esquema a dos dimensiones. Para ello

será necesario hacer alguna transformación sobre el solver de Roe empleado para extenderlo

al caso bidimensional.

Además, la extensión del modelo a dos dimensiones implica necesariamente modelizar

de diferente manera las condiciones de contorno, de manera de generar un algoritmo que

sea capaz de detectar las direcciones de propagación de las ondas en el contorno, para

imponer restricciones en las direcciones de las mismas. Esta extensión permitiría a su vez

calibrar y vericar el modelo con otras soluciones analíticas o experimentales, que a su

vez podrían resolver los interrogantes sobre qué condiciones pueden imponerse sobre cuáles

ondas características.

Por otro lado, como en el grupo de trabajo también se emplea el programa FLASH para

la simulación de ujos de plasma, podrían introducirse las herramientas aquí desarrolladas

en el mismo. De esta manera se aprovecharían además las ventajas de paralelización y

mallado adaptativo que posee FLASH, permitiendo correr casos más grandes y complejos,

incluso tridimensionales. Emplear el programa FLASH además posibilitaría utilizar modelos

de emisiones de radiación más sosticados y hacer uso de un modelo multiuidos, mejorando

de esta manera la calidad de las simulaciones.

Otra posible línea de desarrollo sería la extensión al modelo MHD del código paralelo

orientado a objetos para mallas no estructuradas desarrollado por el Dr. J. P. Saldía,

integrante del grupo de trabajo. Esto también posibilitaría analizar casos más grandes

y emplear librerías especícas para radiación en ambientes astrofísicos.


Apéndice A

Derivadas de los operadores Li para


el modelo de Euler

A continuación se expresan las derivadas utilizadas para calcular la matriz jacobiana



del operador RL en el contorno, de acuerdo a la Ec. (5.21). Las derivadas
∂Ukj implican
derivación respecto a la k−ésima componente del vector de variables conservativas evaluada
en la j−esima celda del dominio. Para el caso del modelo de Euler unidimensional, esto es:

U1j = ρj ; U2j = (ρu)j ; U3j = Ej

Esas derivadas son las asociadas a los operadores Li cuando las ondas son salientes. Si la

onda i-ésima es entrante,el operador asociado será cero en caso de condición de no reexión,
o estará expresado en función de otros L(j) para otro tipo de condición. Luego, su derivada

será tambien 0 (si se trata de una condición de no reexión) o una combinación lineal de

las otras derivadas de los L(j) (para otro tipo de condición).

Debe tenerse en cuenta que, al emplearse derivadas descentradas para evaluar los ope-

radores L(j) en el contorno, las expresiones de estas derivadas variarán según se trate del

contorno derecho o el contorno izquierdo.

A.1. Extremo izquierdo


Para el caso del extremo izquierdo las derivadas espaciales se evalúan con una fórmula

descentrada a la derecha
∂A Aj+1 − Aj
=
∂x ∆x

201
202 Apéndice A. Derivadas de los operadores Li para el modelo de Euler

ya que las velocidades de ondas salientes irán hacia la izquierda.

A.1.1. Operador L(1)

∂L(1) (γ − 1) γuj 2 uj
 
1 aj
= − − [pj+1 − pj − aj ρj (uj+1 − uj )] (A.1a)
∂U1j ∆x 2ρj 4aj ρj ρj
(γ − 1) γuj 2 (γ − 1) uj 2
   
(uj − aj ) aj
+ − (uj+1 − uj ) − (uj+1 + uj ) −
∆x 4aj 2 2
(1)
 
∂L 1 (γ − 1) γuj 1
= + [pj+1 − pj − aj ρj (uj+1 − uj )] (A.1b)
∂U2j ∆x 2aj ρj ρj
 
(uj − aj ) (γ − 1) γuj (uj+1 − uj )
+ + (γ − 1) uj + aj
∆x 2 aj
∂L(1)
 
(uj − aj ) (γ − 1) γ (uj+1 − uj )
= − −γ+1 (A.1c)
∂U3j ∆x 2aj
(γ − 1) γ [pj+1 − pj − aj ρj (uj+1 − uj )]

2ρj aj ∆x

∂L(1) (γ − 1) uj+1 2 aj ρj uj+1


 
(uj − aj )
= + (A.2a)
∂U1j+1 ∆x 2 ρj+1
∂L(1)
 
(uj − aj ) aj ρj
= − (γ − 1) uj+1 − (A.2b)
∂U2j+1 ∆x ρj+1
∂L(1) (γ − 1) (uj − aj )
= (A.2c)
∂U3j+1 ∆x
A.1. Extremo izquierdo 203

A.1.2. Operador L(2)

∂L(2) (γ − 1) γ (ρj+1 − ρj ) uj 2 (γ − 1) uj 2
 
uj 2 ρj+1 2
= − − + aj + aj (A.3a)
∂U1j ∆x 2 ρj 2 ρj
 
uj pj+1 − pj − a2j (ρj+1 − ρj )

∆xρj
∂L(2) pj+1 − pj − a2j (ρj+1 − ρj )
= + (A.3b)
∂U2j ∆x ρj
 
uj (γ − 1) γ (ρj+1 − ρj ) uj
+ (γ − 1) uj
∆x ρj
∂L(2)
 
uj (γ − 1) γ (ρj+1 − ρj )
= − −γ+1 (A.3c)
∂U3j ∆x ρj

∂L(2) (γ − 1) uj+1 2
 
uj
= − a2j (A.4a)
∂U1j+1 ∆x 2
∂L(2) (γ − 1)
=− uj uj+1 (A.4b)
∂U2j+1 ∆x
∂L(2) (γ − 1) uj
= (A.4c)
∂U3j+1 ∆x
204 Apéndice A. Derivadas de los operadores Li para el modelo de Euler

A.1.3. Operador L(3)

∂L(3) 1 (γ − 1) γuj 2
 
aj uj
= − − (pj+1 − pj + aj ρj (uj+1 − uj )) (A.5a)
∂U1j ∆x 4aj ρj 2ρj ρj
(γ − 1) γuj 2 (γ − 1) uj 2
  
(uj + aj ) aj
+ (uj+1 − uj ) + (uj+1 + uj ) −
∆x 4aj 2 2
(3)
 
∂L 1 1 (γ − 1) γuj
= − [pj+1 − pj + aj ρj (uj+1 − uj )] (A.5b)
∂U2j ∆x ρj 2aj ρj
 
(uj + aj ) (γ − 1) γuj (uj+1 − uj )
+ − + (γ − 1) uj − aj
∆x 2aj
∂L(3) (γ − 1) γ
= [pj+1 − pj + aj ρj (uj+1 − uj )] (A.5c)
∂U3j 2ρj aj ∆x
 
(uj + aj ) (γ − 1) γ (uj+1 − uj )
+ −γ+1
∆x 2aj

∂L(3) (γ − 1) uj+1 2 aj ρj uj+1


 
(uj + aj )
= − (A.6a)
∂U1j+1 ∆x 2 ρj+1
∂L(3)
 
(uj + aj ) aj ρj
= − (γ − 1) uj+1 (A.6b)
∂U2j+1 ∆x ρj+1
∂L(3) (γ − 1) (uj + aj )
= (A.6c)
∂U3j+1 ∆x

A.2. Extremo Derecho


Para el caso del extremo derecho las derivadas espaciales se evalúan con una fórmula

descentrada a la izquierda
∂A Aj − Aj−1
=
∂x ∆x
ya que las velocidades de ondas salientes irán hacia la derecha.
A.2. Extremo Derecho 205

A.2.1. Operador L(1)

∂L(1) (γ − 1) γ uj 2
 
1 aj uj
= − + − (pj − pj−1 − aj ρj (uj − uj−1 )) (A.7a)
∂U1j ∆x 4ρj aj 2ρj ρj
(γ − 1) γ uj 2 (γ − 1) uj 2
  
(uj − aj ) aj
+ − (uj − uj−1 ) + (uj + uj−1 ) +
∆x 4aj 2 2
(1)
 
∂L 1 (γ − 1) γuj 1
= + (pj − pj−1 − aj ρj (uj − uj−1 )) (A.7b)
∂U2j ∆x 2aj ρj ρj
 
(uj − aj ) (γ − 1) γuj (uj − uj−1 )
+ − (γ − 1) uj − aj (A.7c)
∆x 2 aj
∂L(1)
 
(uj − aj ) (γ − 1) γ (uj − uj−1 )
= − +γ−1 (A.7d)
∂U3j ∆x 2aj
(γ − 1) γ (pj − pj−1 − aj ρj (uj − uj−1 ))
− (A.7e)
2 aj ∆xρj

∂L(1) (γ − 1) uj−1 2 aj ρj uj−1


 
(uj − aj )
= − − (A.8a)
∂U1j−1 ∆x 2 ρj−1
∂L(1)
 
(uj − aj ) aj ρj
= (γ − 1) uj−1 + (A.8b)
∂U2j−1 ∆x ρj−1
∂L(1) (1 − γ) (uj − aj )
= (A.8c)
∂U3j−1 ∆x
206 Apéndice A. Derivadas de los operadores Li para el modelo de Euler

A.2.2. Operador L(2)

!
∂L(2) 1 (γ − 1) γ (ρj − ρj−1 ) uj 2 (γ − 1) uj 2 a2j (ρj − ρj−1 ) 2
= uj − + + − aj
∂U1j ∆x 2 ρj 2 ρj
 
uj pj − pj−1 − a2j (ρj − ρj−1 )
− (A.9a)
∆x ρj
∂L(2) pj − pj−1 − a2j (ρj − ρj−1 )
=
∂U2j ∆x ρj
 
uj (γ − 1) γ (ρj − ρj−1 ) uj
+ − (γ − 1) uj (A.9b)
∆x ρj
∂L(2)
 
uj (γ − 1) γ (ρj − ρj−1 )
= − +γ−1 (A.9c)
∂U3j ∆x ρj

(γ−1) uj−1 2
 
∂L(2) uj aj 2 − 2
= (A.10a)
∂U1j−1 ∆x
∂L(2) (γ − 1) uj uj−1
= (A.10b)
∂U2j−1 ∆x
∂L(2) (1 − γ) uj
= (A.10c)
∂U3j−1 ∆x
A.2. Extremo Derecho 207

A.2.3. Operador L(3)

∂L(3) (γ − 1) γ uj 2
 
1 aj uj
= − − (pj − pj−1 + aj ρj (uj − uj−1 )) (A.11a)
∂U1j ∆x 4 aj ρj 2ρj ρj
(γ − 1) γ uj 2 (γ − 1) uj 2
  
(uj + aj ) aj
+ (uj − uj−1 ) − (uj + uj−1 ) +
∆x 4 aj 2 2
(3)
 
∂L 1 1 (γ − 1) γ uj
= − (pj − pj−1 + aj ρj (uj − uj−1 )) (A.11b)
∂U2j ∆x ρj 2 aj ρj
 
(uj + aj ) (γ − 1) γ uj (uj − uj−1 )
+ − − (γ − 1) uj + aj
∆x 2 aj
∂L(3) (γ − 1) γ (pj − pj−1 + aj ρj (uj − uj−1 ))
= (A.11c)
∂U3j 2ρj aj ∆x
 
(uj + aj ) (γ − 1) γ (uj − uj−1 )
+ +γ−1
∆x 2 aj

!
∂L(3) (uj + aj ) (γ − 1) u2j−1 aj ρj uj−1
= − + (A.12a)
∂U1j−1 ∆x 2 ρj−1
∂L(3)
 
(uj + aj ) aj ρj
= (γ − 1) uj−1 − (A.12b)
∂U2j−1 ∆x ρj−1
∂L(3) (1 − γ)
= (uj + aj ) (A.12c)
∂U3j−1 ∆x
208 Apéndice A. Derivadas de los operadores Li para el modelo de Euler

A.3. Derivadas de los vectores propios de las ecua-


ciones Euler
Vector propio R(1)
 
0
∂R(1) 
 (γ − 1) γ u2 a u 
= − + − 
(A.13)

4 2ρ ρ

∂U1  
(γ − 1) γ u2 (γ − 2) u2 a u a2

 a 
−u − + + −
4aρ 2ρ 2ρ ρ (γ − 1) ρ
 
0
∂R1 
 (γ − 1) γu 1 
= +ρ 
(A.14)
2aρ

∂U2 
 (γ − 1) γ u2 γ u u a


− + −
2aρ ρ ρ ρ
 
0
∂R1  (γ−1)γ

= − 2aρ  (A.15)
∂U3 
γ (γ−1)γ u

ρ − 2aρ
 
0
∂R3 
 (γ − 1) γ u2 a u 
= − − 
(A.16)

4 2ρ ρ

∂U1  
(γ − 1) γ u2 (γ − 2) u2 a u a2

 a 
u − + − −
4aρ 2ρ 2ρ ρ (γ − 1) ρ
 
0
∂R3  1 (γ−1)γ u

ρ −
= 2aρ
 (A.17)
∂U2 
u2

− (γ−1)γ
2aρ − (γ−1)u
ρ + aρ
 
0
∂R3  (γ−1)γ

= 2aρ
 (A.18)
∂U3 
(γ−1)γ u γ

2aρ + ρ
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